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¿Quién ha creído a nuestro mensaje?
¿A quién se le ha revelado el poder de Yahvé?
Creció en su presencia como un tierno renuevo,
como una raíz en tierra seca.
No había en él belleza ni majestad alguna;
al verlo, no vimos nada que nos atrajera.
Fue despreciado y rechazado por los hombres,
un hombre de sufrimientos, acostumbrado al dolor.
Era como alguien de quien todos esconden el rostro;
lo menospreciamos y no lo tomamos en cuenta.
 
Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades
y soportó nuestros dolores;
pero nosotros lo consideramos herido,
golpeado por Dios y humillado.
Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones
y aplastado por nuestras maldades;
el castigo que nos trajo la paz cayó sobre él,
y por sus heridas fuimos nosotros sanados.
Todos nosotros nos habíamos extraviado como ovejas,
cada cual se había ido por su propio camino;
pero Yahvé cargó en él la maldad de todos nosotros.
 
Fue maltratado y humillado,
pero nunca abrió su boca.
Como un cordero que es llevado al matadero,
como una oveja que calla ante sus esquiladores,
él nunca abrió su boca.
Por medio de la opresión y del juicio se lo llevaron,
y de su generación, ¿quién se preocupó?
Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes;
fue herido por la rebelión de mi pueblo.
Se le asignó una tumba con los malvados,
y con los ricos estuvo en su muerte,
a pesar de que nunca cometió violencia
ni hubo engaño en su boca.
 
10 Pero Yahvé quiso quebrantarlo y hacerlo sufrir.
Cuando él se entregue a mismo como ofrenda por el pecado,
verá a su descendencia, prolongará sus días,
y por medio de él triunfará el plan de Yahvé.
11 Después de tanto sufrimiento,
verá la luz y quedará satisfecho.
Por su conocimiento, mi siervo justo justificará a muchos
y cargará con las maldades de ellos.
12 Por eso yo le daré un lugar entre los grandes,
y repartirá el botín con los poderosos;
porque derramó su vida hasta la muerte
y fue contado entre los pecadores.
Él cargó con el pecado de muchos
e intercedió por los pecadores.