54
1 “¡Canta, mujer estéril, tú que nunca diste a luz!
¡Lanza gritos de alegría, tú que nunca tuviste dolores de parto!
Porque más son los hijos de la mujer abandonada que los de la mujer casada”, dice Yahvé.
2 “Ensancha el espacio de tu tienda
y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites!
Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas.
3 Porque te extenderás a derecha e izquierda;
tus descendientes conquistarán naciones
y habitarán las ciudades que ahora están desiertas.
4 No tengas miedo, porque no serás avergonzada;
no te dejes confundir, porque no serás humillada.
Olvidarás la vergüenza de tu juventud
y no recordarás más la deshonra de tu viudez.
5 Porque tu Creador es tu esposo; su nombre es Yahvé de los Ejércitos.
Tu Redentor es el Santo de Israel, al que llaman Dios de toda la tierra.
6 Yahvé te ha vuelto a llamar como a una esposa abandonada y angustiada,
como a la esposa joven que un día fue rechazada”, dice tu Dios.
7 “Por un corto momento te abandoné,
pero con inmensa ternura te volveré a recoger.
8 En un arrebato de enojo escondí mi rostro de ti por un instante,
pero con amor eterno te tendré compasión”, dice Yahvé, tu Redentor.
9 “Para mí esto es como en los días de Noé:
así como juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra,
así he jurado que no me enojaré con ustedes ni los reprenderé.
10 Aunque las montañas se muevan y las colinas desaparezcan,
mi amor por ti no cambiará ni se romperá mi pacto de paz”, dice Yahvé, el que te tiene compasión.
11 “¡Pueblo afligido, azotado por la tempestad y sin consuelo!
Mira, yo mismo pondré tus piedras sobre azabache
y tus cimientos sobre zafiros.
12 Haré tus torres de rubíes,
tus puertas de joyas brillantes
y todas tus murallas de piedras preciosas.
13 Todos tus hijos serán instruidos por Yahvé,
y grande será la paz de tus hijos.
14 Serás establecida en la justicia;
estarás lejos de la opresión y no tendrás nada que temer;
el terror no se acercará a ti.
15 Si alguien te ataca, no será de parte mía;
quien se atreva a atacarte, caerá ante ti.
16 Mira, yo he creado al herrero que aviva las brasas
y fabrica armas para la guerra;
yo también he creado al destructor para que cause ruina.
17 Pero ningún arma fabricada contra ti prosperará,
y tú misma condenarás a toda lengua que se levante contra ti en juicio.
Esta es la herencia de los siervos de Yahvé;
su victoria viene de mí”, dice Yahvé.