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¡Acercaos, naciones, para oír;
y escuchad, pueblos!
Oiga la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todo lo que de él brota.
Porque la ira de Yahvé es contra todas las naciones,
y su furor contra todos sus ejércitos.
Los ha destinado a la destrucción,
los ha entregado al matadero.
Sus muertos serán arrojados,
y de sus cadáveres subirá el hedor;
los montes se disolverán con la sangre de ellos.
Todo el ejército de los cielos se disolverá,
y se enrollarán los cielos como un libro;
y caerá todo su ejército
como se cae la hoja de la vid, y como se cae la de la higuera.
Porque en los cielos se ha embriagado mi espada;
he aquí que descenderá sobre Edom en juicio,
sobre el pueblo de mi anatema.
La espada de Yahvé está llena de sangre,
está engrasada de grosura, de sangre de corderos y de machos cabríos,
de grosura de riñones de carneros;
porque Yahvé tiene sacrificio en Bosra,
y gran matanza en la tierra de Edom.
Con ellos caerán búfalos,
y novillos con toros;
y su tierra se embriagará de sangre,
y su polvo se engrasará con la grosura.
 
Porque es día de venganza de Yahvé,
año de retribuciones en el pleito de Sión.
Sus arroyos se convertirán en brea,
y su polvo en azufre,
y su tierra en brea ardiente.
10 No se apagará de noche ni de día,
para siempre subirá su humo;
de generación en generación quedará asolada,
nunca jamás pasará nadie por ella.
11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo,
el búho y el cuervo morarán en ella;
y se extenderá sobre ella el cordel de la confusión,
y la plomada del vacío.
12 Llamarán a sus nobles para el reino, pero no habrá allí ninguno;
y todos sus príncipes serán nada.
13 En sus palacios crecerán espinos,
y ortigas y cardos en sus fortalezas;
y serán morada de chacales,
y patio para avestruces.
14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas,
y el sátiro llamará a su compañero;
la lechuza también tendrá allí morada,
y hallará para lugar de reposo.
15 Allí anidará el fersa,
y pondrá sus huevos, y sacará sus polluelos y los abrigará bajo su sombra;
también se juntarán allí los milanos, cada uno con su pareja.
 
16 Buscad en el libro de Yahvé, y leed:
ninguno de estos faltó;
ninguno careció de su pareja;
porque su boca lo mandó,
y su mismo Espíritu los reunió.
17 Él les echó las suertes,
y su mano les repartió la tierra con cordel;
para siempre la poseerán,
de generación en generación morarán en ella.