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Como la nieve en verano y la lluvia en plena cosecha,
así de mal se ve que se honre a un necio.
Como gorrión que vuela y golondrina que revolotea,
la maldición sin motivo nunca llega a su destino.
El látigo es para el caballo, el freno para el burro,
¡y la vara para la espalda de los necios!
No respondas al necio según su propia necedad,
para que no te rebajes tú también a su nivel.
Respóndele al necio como se merece su necedad,
para que no se crea que es muy sabio.
Mandar un mensaje con un necio
es como cortarse los pies o buscarse problemas.
Como las piernas de un cojo que cuelgan sin fuerza,
así es un proverbio en la boca de los tontos.
Como amarrar una piedra a la honda,
así de tonto es rendirle honores a un necio.
Como una rama espinosa en manos de un borracho,
así es un proverbio en la boca de los necios.
10 Como un arquero que dispara a todos lados,
así es el que contrata a un necio o al primero que pasa.
11 Como perro que vuelve a su vómito,
así es el necio que repite su propia tontada.
12 ¿Has visto a alguien que se cree muy sabio?
¡Hay más esperanza para un necio que para él!
13 Dice el perezoso: “¡Hay un león en el camino!
¡Un león feroz anda por las calles!”.
14 Así como la puerta gira en sus bisagras,
así el perezoso da vueltas en su cama.
15 El perezoso mete la mano en el plato,
pero le da flojera hasta llevársela a la boca.
16 El perezoso se cree más sabio
que siete personas que responden con inteligencia.
17 Meterse en un pleito ajeno
es como querer agarrar a un perro por las orejas.
18 Como un loco que dispara flechas encendidas
y siembra la muerte,
19 así es quien engaña a su prójimo y luego dice: “¡Solo era una broma!”.
20 Sin leña se apaga el fuego,
y sin chismosos se acaban los pleitos.
21 Como el carbón para las brasas y la leña para el fuego,
así es el peleonero para encender conflictos.
22 Las palabras del chismoso son como dulces manjares:
entran hasta lo más profundo del ser.
23 Como baño de plata sobre una olla de barro
son las palabras cariñosas de un corazón malvado.
24 El que odia a otros lo disimula al hablar,
pero en su interior guarda puras maldades.
25 Aunque te hable bonito, no le creas,
porque su corazón está lleno de cosas detestables.
26 Aunque oculte su odio con engaños,
su maldad quedará a la vista de todos.
27 El que cava una fosa caerá en ella;
al que suelta una piedra, la piedra lo aplastará.
28 La lengua mentirosa odia a sus víctimas,
y la boca aduladora lleva a la ruina.