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Estos también son proverbios de Salomón, que fueron copiados por los hombres de Ezequías, rey de Judá.
Es un honor para Dios ocultar un asunto,
pero es un honor para los reyes investigar los hechos.
Tan altos son los cielos y tan profunda es la tierra,
que nadie puede entender lo que piensan los reyes.
Quita las impurezas de la plata,
y el platero podrá fabricar una joya.
Quita a los malvados de la presencia del rey,
y su trono se mantendrá firme gracias a la justicia.
No te des importancia delante del rey,
ni busques un lugar entre la gente importante;
porque es mejor que te digan: “Ven, sube aquí”,
que ser humillado ante el noble,
después de haberlo visto con tus propios ojos.
No te lances a presentar pleitos en la corte.
¿Qué harás al final, cuando tu vecino te deje en vergüenza?
Arregla el problema con tu vecino cara a cara,
y no cuentes los secretos de otros;
10 no sea que alguien te oiga y te avergüence,
y te ganes una mala fama que nunca se te quite.
 
11 Una palabra dicha en el momento oportuno
es como manzanas de oro en bandejas de plata.
12 Como un arete de oro o una joya de oro fino,
es la corrección del sabio para quien sabe escuchar.
13 Como el frescor de la nieve en plena cosecha,
así es el mensajero fiel para quienes lo envían;
¡les devuelve la vida a sus patrones!
14 Como nubes y viento que no traen lluvia,
así es el que presume de dar regalos y nunca da nada.
15 Con mucha paciencia se convence al gobernante;
una palabra amable puede convencer hasta al más terco.
16 ¿Encontraste miel?
Come solo lo que necesites,
no sea que comas de más y termines vomitándola.
17 No visites a tu vecino con demasiada frecuencia,
no sea que se canse de ti y termine odiándote.
18 Como un mazo, una espada o una flecha afilada,
así es el que miente contra su prójimo.
19 Confiar en un traidor en tiempos de angustia
es como querer morder con un diente picado o caminar con un pie torcido.
20 Quitarse la ropa cuando hace frío o echar vinagre sobre el bicarbonato,
es como cantarle canciones alegres a un corazón que está triste.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer;
si tiene sed, dale de beber agua;
22 así harás que se avergüence de su conducta,
y Yahvé te lo recompensará.
23 El viento del norte trae la lluvia,
y los chismes traen caras enojadas.
24 Es mejor vivir en un rincón de la azotea,
que compartir la casa con una mujer peleonera.
25 Como el agua fría para el que está muerto de sed,
así son las buenas noticias que vienen de lejos.
26 Como un manantial sucio o un pozo contaminado,
así es el justo que se rinde ante el malvado.
27 No es bueno comer demasiada miel,
ni andar buscando que todo el mundo te admire.
28 Como una ciudad derribada y sin murallas,
así es el hombre que no sabe controlarse.