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Por amor a Sión no me quedaré callado,
por amor a Jerusalén no descansaré,
hasta que su justicia resplandezca como el amanecer
y su salvación brille como una antorcha encendida.
Las naciones verán tu justicia
y todos los reyes verán tu gloria;
recibirás un nombre nuevo
que Yahvé mismo te dará.
Serás en la mano de Yahvé una corona espléndida,
¡una diadema real en la palma de tu Dios!
Ya no te llamaránAbandonada”,
ni a tu tierra la llamaránDesolada”;
sino que tu nombre será “Mi Deleite”,
y el de tu tierra, “Esposa Mía”;
porque Yahvé se deleita en ti,
y tu tierra tendrá esposo.
Como un joven se casa con una muchacha,
así el que te reconstruye se casará contigo;
como un novio se regocija por su novia,
así tu Dios se regocijará por ti.
 
Jerusalén, sobre tus murallas he puesto centinelas
que jamás guardarán silencio, ni de día ni de noche.
Ustedes, los que invocan a Yahvé, no se den descanso,
ni le den descanso a él, hasta que restablezca a Jerusalén
y la convierta en motivo de alabanza en toda la tierra.
 
Yahvé ha jurado por su mano derecha y por su brazo poderoso:
“Nunca más daré tu trigo como alimento a tus enemigos,
ni los extranjeros se beberán el vino nuevo
por el que tanto trabajaste.
El que lo coseche, lo comerá y alabará a Yahvé;
el que coseche la uva, beberá el vino en los atrios de mi santuario”.
 
10 ¡Pasen, pasen por las puertas!
¡Preparen el camino para el pueblo!
¡Construyan, construyan la calzada!
¡Límpienla de piedras!
¡Levanten la bandera ante las naciones!
11 Yahvé ha proclamado hasta los confines de la tierra:
“Digan a la hija de Sión:
“¡Mira, ya viene tu Salvador!
Trae con él su recompensa,
y su premio lo precede"”.
12 Los llamaránPueblo Santo”,
Redimidos de Yahvé”;
y a ti te llamaránCiudad Codiciada”,
Ciudad Nunca Abandonada”.