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Para el músico principal. Cántico. Salmo.
¡Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra!
¡Cantad la gloria de su nombre!
¡Dadle gloria y alabanza!
Decid a Dios: “¡Cuán asombrosas son tus obras!
Por la grandeza de tu poder, tus enemigos se someten a ti.
Toda la tierra te adorará,
y te cantará;
cantarán a tu nombre”. Selah.
Venid y ved las obras de Dios,
temible en sus hechos sobre los hijos de los hombres.
Convirtió el mar en tierra seca.
Atravesaron el río a pie.
Allí nos regocijamos en él.
Él gobierna con su poderío para siempre.
Sus ojos vigilan a las naciones.
Que no se enaltezcan los rebeldes. Selah.
¡Bendecid a nuestro Dios, oh pueblos!
Haced que se escuche la voz de su alabanza,
que preserva nuestra vida entre los vivos,
y no permite que nuestros pies resbalen.
10 Porque tú, oh Dios, nos has puesto a prueba.
Nos has refinado, como se refina la plata.
11 Nos metiste en la red.
Has puesto pesada carga sobre nuestros lomos.
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas.
Pasamos por el fuego y por el agua,
pero nos sacaste a un lugar de abundancia.
13 Entraré en tu casa con holocaustos.
Te pagaré mis votos, 14 que pronunciaron mis labios,
y habló mi boca, cuando estaba angustiado.
15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados,
con sahumerio de carneros;
ofreceré novillos y machos cabríos. Selah.
16 Venid y escuchad, todos los que teméis a Dios.
Declararé lo que ha hecho por mi vida.
17 A él clamé con mi boca,
y fue exaltado con mi lengua.
18 Si en mi corazón yo hubiese mirado a la iniquidad,
el Señor no me habría escuchado.
19 Pero, ciertamente, Dios me ha escuchado.
Él ha atendido a la voz de mi oración.
20 Bendito sea Dios, que no ha rechazado mi oración,
ni ha apartado de mí su misericordia.