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Se postró Bel, se abatió Nebo;
sus imágenes fueron puestas sobre bestias y sobre animales de carga;
esas cosas que vosotros solíais llevar en procesión
son ahora una carga pesada para las bestias fatigadas.
Se desplomaron y se abatieron juntamente;
no pudieron salvar la carga,
sino que ellos mismos fueron en cautiverio.
 
«Oídme, casa de Jacob,
y todo el resto de la casa de Israel,
los que habéis sido transportados por desde el vientre,
los que habéis sido llevados desde la cuna.
Y hasta la vejez yo mismo,
y hasta las canas os soportaré;
yo hice, yo llevaré,
yo soportaré y yo guardaré.
 
¿A quién me asemejaréis, e igualaréis,
y me compararéis, para que seamos semejantes?
Sacan oro de la bolsa,
y pesan plata con balanza;
alquilan un platero para hacer de ello un dios,
ante el cual se postran y adoran.
Se lo echan sobre los hombros, lo llevan
y lo asientan en su lugar; allí se está,
y no se mueve de su sitio.
Le gritan, y tampoco responde,
ni los libra de su tribulación.
 
Recordad esto, y tened valor;
volved en vosotros, prevaricadores.
Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos;
porque yo soy Dios, y no hay otro Dios,
y nada hay semejante a mí,
10 que anuncio lo por venir desde el principio,
y desde la antigüedad lo que aún no era hecho;
que digo: “Mi consejo permanecerá,
y haré todo lo que quiero”;
11 que llamo desde el oriente al ave de rapiña,
y de tierra lejana al varón de mi consejo.
Yo hablé, y lo haré venir;
lo he pensado, y también lo ejecutaré.
 
12 Oídme, duros de corazón,
que estáis lejos de la justicia:
13 Haré que se acerque mi justicia; no se alejará,
y mi salvación no se detendrá.
Y pondré salvación en Sión,
y mi gloria en Israel.