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«He aquí mi siervo, yo le sostendré;
mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento;
he puesto sobre él mi Espíritu;
él traerá justicia a las naciones.
No clamará,
ni alzará su voz,
ni la hará oír en las calles.
No quebrará la caña cascada,
ni apagará el pabilo que humea;
por medio de la verdad traerá justicia.
No se cansará ni desmayará,
hasta que establezca en la tierra el derecho;
y las costas esperarán su ley».
 
Así dice Dios Yahvé,
el que creó los cielos y los desplegó,
el que extendió la tierra y sus productos,
el que da aliento al pueblo que mora en ella, y espíritu a los que por ella andan:
«Yo Yahvé te he llamado en justicia,
y te sostendré por la mano;
te guardaré y te pondré por pacto al pueblo,
por luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
para que saques de la cárcel a los presos,
y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
 
Yo soy Yahvé; este es mi nombre;
y a otro no daré mi gloria,
ni mi alabanza a esculturas.
He aquí se cumplieron las cosas primeras,
y yo anuncio cosas nuevas;
antes que salgan a luz, yo os las haré saber».
 
10 Cantad a Yahvé un nuevo cántico,
su alabanza desde el fin de la tierra;
los que descendéis al mar, y cuanto hay en él,
las costas y los moradores de ellas.
11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades,
las aldeas donde habita Cedar;
canten los moradores de Sela,
y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12 Den gloria a Yahvé,
y anuncien sus loores en las costas.
13 Yahvé saldrá como gigante,
y como hombre de guerra despertará celo;
gritará, voceará,
se esforzará sobre sus enemigos.
 
14 «Desde hace mucho tiempo he callado,
he guardado silencio y me he detenido;
daré voces como la que está de parto; a la vez asolaré y devoraré.
15 Convertiré en soledad montes y collados,
haré secar toda su hierba;
los ríos tornaré en islas,
y secaré los estanques.
16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían,
les haré andar por sendas que no habían conocido;
delante de ellos tornaré las tinieblas en luz,
y lo escabroso en llanura.
Estas cosas les haré,
y no los desampararé.
 
17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos
los que confían en esculturas,
y dicen a las imágenes de fundición:
“Vosotros sois nuestros dioses”.
 
18 Sordos, oíd,
y vosotros, ciegos, mirad para ver.
19 ¿Quién es ciego, sino mi siervo?
¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié?
¿Quién es tan ciego como el que está consagrado,
y tan ciego como el siervo de Yahvé?
20 ves muchas cosas, mas no las adviertes;
abres los oídos, mas no oyes».
21 Yahvé se complació por amor de su justicia en magnificar la ley
y engrandecerla.
22 Mas este es pueblo saqueado y pisoteado,
todos ellos enlazados en cavernas
y escondidos en cárceles;
son puestos para despojo, y no hay quien libre;
y para rapiña, y no hay quien diga: «¡Restitúyelos!».
 
23 ¿Quién de vosotros prestará oído a esto?
¿Quién atenderá y escuchará para el porvenir?
24 ¿Quién dio a Jacob en botín,
y entregó a Israel a saqueadores?
¿No fue Yahvé, contra quien pecamos?
Pues no quisieron andar en sus caminos,
ni obedecieron su ley.
25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira,
y fuerza de guerra;
le puso fuego por todas partes, pero no se dio cuenta;
y le encendió, mas no hizo caso.