12
En aquel día dirás: “Te alabaré, Yahvé; porque aunque te enojaste conmigo, tu ira se ha apartado y me has consolado. He aquí que Dios es mi salvación. Confiaré y no temeré; porque Yah, Yahvé, es mi fortaleza y mi cántico; y él se ha convertido en mi salvación”. Por tanto, sacaréis con gozo agua de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: “¡Dad gracias a Yahvé! ¡Invocad su nombre! ¡Anunciad sus obras entre los pueblos! Proclamad que su nombre es excelso. ¡Cantad salmos a Yahvé, porque ha hecho cosas magníficas! ¡Sea esto sabido en toda la tierra! ¡Gritad y dad voces de júbilo, moradora de Sión, porque grande es en medio de vosotros el Santo de Israel!”.