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Para el director musical. Con la melodía de “El lirio del pacto”. Un poema de David para enseñar, cuando luchó contra Aram Najarayin y Aram Soba, y Joab regresó y mató a doce mil edomitas en el valle de la Sal.
1 Oh Dios, tú nos has rechazado.
Nos has destrozado.
Te has enojado.
¡Restablécenos de nuevo!
2 Has hecho temblar la tierra.
La has agrietado.
Repara sus grietas,
porque se desmorona.
3 Le has hecho pasar a tu pueblo por cosas difíciles.
Nos has hecho beber un vino que nos hace tambalear.
4 Has levantado un estandarte para los que te temen,
para que se reúnan en torno a la verdad. Selah.
5 Para que tus amados sean liberados,
sálvanos con tu mano derecha y respóndenos.
6 Dios ha hablado desde su santuario:
“Triunfaré.
Dividiré Siquem,
y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad y mío es Manasés.
Efraín es el yelmo de mi cabeza.
Judá es mi cetro.
8 Moab es la vasija en la que me lavo.
Sobre Edom arrojaré mi sandalia.
Lanzaré gritos de triunfo sobre Filistea”.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿Acaso no nos has rechazado, oh Dios?
Ya no sales con nuestros ejércitos, oh Dios.
11 Bríndanos tu ayuda contra el enemigo,
porque la ayuda del hombre no sirve de nada.
12 Con Dios actuaremos con valentía,
porque él es quien pisoteará a nuestros adversarios.