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Al director musical. Sobre la melodía de “Los Lirios”. Poema didáctico de los hijos de Coré. Cántico nupcial.
Mi corazón rebosa de un hermoso poema;
recito mis versos para el rey.
Mi lengua es como la pluma de un ágil escritor.
Eres el más hermoso de los seres humanos.
La gracia se ha derramado sobre tus labios,
por eso Dios te ha bendecido para siempre.
Ponte la espada al cinto, oh guerrero,
en todo tu esplendor y majestad.
En tu majestad, cabalga victorioso en defensa de la verdad, la humildad y la justicia.
¡Que tu mano derecha realice hazañas asombrosas!
Tus flechas son afiladas;
las naciones caen a tus pies,
y tus flechas se clavan en el corazón de los enemigos del rey.
Tu trono, oh Dios, permanece para siempre;
el cetro de tu reino es un cetro de justicia.
Has amado la justicia y odiado la maldad.
Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con el aceite de la alegría,
exaltándote por encima de tus compañeros.
Todos tus vestidos huelen a mirra, áloe y canela.
Desde los palacios de marfil te alegran los instrumentos de cuerda.
Hay princesas entre tus damas de honor.
A tu derecha se encuentra la reina, adornada con oro de Ofir.
10 Escucha, hija, presta atención y vuelve tu oído:
olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre.
11 Así el rey deseará tu belleza;
póstrate ante él, porque él es tu señor.
12 La gente de Tiro vendrá con regalos;
los más ricos del pueblo suplicarán tu favor.
13 ¡Qué majestuosa es la princesa dentro del palacio!
Su vestido está entretejido con oro.
14 Con ropas bordadas será conducida ante el rey.
Las doncellas, sus compañeras que la siguen, serán llevadas ante ti.
15 Serán guiadas con alegría y regocijo;
así entrarán en el palacio del rey.
16 Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres;
los harás príncipes sobre toda la tierra.
17 Haré que tu nombre sea recordado por todas las generaciones.
Por eso las naciones te alabarán por los siglos de los siglos.