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¡Alabado sea Yahvé!
Den gracias a Yahvé, porque él es bueno,
porque su amor inagotable es para siempre.
¿Quién puede relatar los actos poderosos de Yahvé,
o proclamar todas sus alabanzas?
Felices los que actúan con justicia,
felices los que hacen lo correcto en todo momento.
Acuérdate de mí, Yahvé, cuando muestres favor a tu pueblo.
Ven a ayudarme con tu salvación,
para que yo vea la prosperidad de tus elegidos,
para que me alegre con la alegría de tu nación,
para que me sienta orgulloso junto con tu pueblo.
 
Pecamos igual que nuestros antepasados.
Hemos cometido maldades.
Hemos actuado muy mal.
Nuestros padres no entendieron tus milagros en Egipto.
No recordaron la grandeza de tu amor inagotable,
sino que se rebelaron junto al mar, en el Mar Rojo.
A pesar de eso, los salvó por el honor de su nombre,
para demostrar su gran poder.
Reprendió al Mar Rojo, y se secó;
y los hizo caminar por las profundidades como por un desierto.
10 Los salvó del poder de los que los odiaban,
y los rescató de las manos del enemigo.
11 Las aguas cubrieron a sus adversarios.
No quedó vivo ni uno solo de ellos.
12 Entonces creyeron en sus promesas,
y le cantaron alabanzas.
 
13 Pero muy pronto se olvidaron de sus obras.
No quisieron esperar su consejo,
14 sino que se dejaron llevar por sus antojos en el desierto,
y pusieron a prueba a Dios en lugares áridos.
15 Él les dio lo que pedían,
pero les mandó una enfermedad mortal.
16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento,
y de Aarón, el santo servidor de Yahvé.
17 La tierra se abrió y se tragó a Datán,
y sepultó al grupo de Abiram.
18 Un fuego ardió en medio de su grupo,
y las llamas quemaron a los malvados.
19 Hicieron un becerro en el monte Horeb,
y adoraron a un ídolo de metal fundido.
20 Cambiaron a su Dios glorioso
por la imagen de un toro que come pasto.
21 Se olvidaron de Dios, su Salvador,
que había hecho grandes cosas en Egipto,
22 obras maravillosas en la tierra de Cam,
y cosas asombrosas en el Mar Rojo.
23 Por eso dijo que los iba a destruir,
pero Moisés, su elegido, se interpuso ante él,
para calmar su enojo y evitar que los destruyera.
24 Además, rechazaron la tierra prometida.
No creyeron en su palabra,
25 sino que se quejaron en sus tiendas de campaña,
y no quisieron escuchar la voz de Yahvé.
26 Por eso les juró levantando la mano
que los haría caer muertos en el desierto,
27 que esparciría a sus descendientes entre las naciones,
y los dispersaría por otros países.
28 También se unieron para adorar a Baal Peor,
y comieron de los sacrificios ofrecidos a los ídolos muertos.
29 Hicieron enojar a Dios con sus acciones,
y una plaga estalló entre ellos.
30 Entonces Finees se levantó e intervino,
y la plaga se detuvo.
31 Eso se le tomó en cuenta como un acto de justicia,
por todas las generaciones y para siempre.
32 También lo hicieron enojar en las aguas de Meribá,
y le fue mal a Moisés por culpa de ellos;
33 porque amargaron su espíritu,
y él habló sin pensar.
34 No destruyeron a los pueblos,
como Yahvé les había ordenado,
35 sino que se mezclaron con esas naciones,
y adoptaron sus costumbres.
36 Adoraron a sus ídolos,
lo cual se convirtió en una trampa para ellos.
37 Hasta llegaron a sacrificar a sus hijos e hijas a los demonios.
38 Derramaron sangre inocente,
la sangre de sus propios hijos e hijas,
a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán.
Y la tierra quedó manchada de sangre.
39 Así se contaminaron con sus propias acciones,
y le fueron infieles a Dios con sus malas obras.
40 Por eso Yahvé ardió de coraje contra su pueblo,
y sintió asco por su herencia.
41 Los entregó en poder de las naciones,
y los que los odiaban los dominaron.
42 Sus enemigos los oprimieron,
y quedaron sometidos bajo su control.
43 Muchas veces los rescató,
pero ellos se empeñaban en rebelarse,
y se hundían más en su maldad.
44 Sin embargo, él vio su angustia,
y escuchó sus gritos de auxilio.
45 Se acordó de su pacto con ellos,
y tuvo compasión por su inmenso amor.
46 También hizo que les tuvieran lástima
todos los que los tenían prisioneros.
 
47 Sálvanos, Yahvé, Dios nuestro,
y reúnenos de entre las naciones,
para dar gracias a tu santo nombre,
¡para celebrar tus alabanzas!
 
48 Bendito sea Yahvé, el Dios de Israel,
¡desde siempre y para siempre!
Que todo el pueblo diga: “Amén”.
¡Alabado sea Yah!