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No juzguen a los demás, para que Dios no los juzgue a ustedes. Porque Dios los juzgará de la misma manera en que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que midan a los demás, se les medirá a ustedes. “¿Por qué te fijas en la basurita que tiene tu hermano en el ojo y no te das cuenta del tronco que tienes en el tuyo? ¿O cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame sacarte la basurita del ojo’, cuando tienes un tronco en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero el tronco de tu propio ojo, y entonces podrás ver con claridad para sacar la basurita del ojo de tu hermano.
No den lo sagrado a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.
“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. “¿Habrá alguno de ustedes que, si su hijo le pide pan, le una piedra? 10 ¿O si le pide un pescado, le dé una serpiente? 11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan! 12 Por lo tanto, traten a los demás como les gustaría que ellos los trataran a ustedes; en esto se resumen la ley y los profetas.
13 Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la destrucción, y son muchos los que entran por allí. 14 En cambio, ¡qué* estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son muy pocos los que lo encuentran.
15 “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. 16 Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 17 De la misma manera, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 Un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un árbol malo puede dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. 20 Así que, por sus frutos los conocerán.
21 No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino solo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. 23 Pero yo les contestaré: ‘Nunca los conocí. ¡Aléjense de , ustedes que hacen el mal!’.
24 Por lo tanto, a cualquiera que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, lo compararé con un hombre sabio que construyó su casa sobre la roca. 25 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se derrumbó, porque estaba construida sobre la roca. 26 Pero a cualquiera que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, lo compararé con un hombre tonto que construyó su casa sobre la arena. 27 Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y la casa se derrumbó, y su ruina fue total”.
28 Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, la gente estaba asombrada de su enseñanza, 29 porque les enseñaba como alguien que tiene autoridad, y no como los maestros de la ley.
* 7:14 TR dice “Porque” en lugar de “Como”