4
“Porque miren, ya viene el día, ardiente como un horno, en que todos los orgullosos y todos los que hacen el mal serán como paja. El día que viene los quemará”, dice el Señor de los Ejércitos, “y no les dejará ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen mi nombre, nacerá el sol de justicia trayendo sanidad en sus alas. Y ustedes saldrán y saltarán de alegría como becerros que salen del establo. Aplastarán a los malvados, porque serán como ceniza bajo la planta de sus pies en el día en que yo actúe”, dice el Señor de los Ejércitos.
“Acuérdense de la ley de mi siervo Moisés, de los estatutos y las normas que le ordené en el monte Horeb para todo Israel.
Miren, yo les envío al profeta Elías antes de que llegue el día grande y terrible de Yahvé. Él hará que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga y castigue la tierra con una maldición”.