7
¡Pobre de !
Me siento como el que busca fruta de verano o sobras en la viña,
y no encuentra ni un racimo de uvas para comer.
¡Cómo deseo probar un higo maduro!
Ya no queda gente fiel en la tierra,
no hay ni un solo hombre recto.
Todos acechan para derramar sangre;
cada uno le pone trampas a su propio hermano.
Sus manos son expertas para hacer lo malo.
El gobernante y el juez exigen sobornos;
el poderoso solo dicta lo que su ambición le pide,
y así todos se ponen de acuerdo para el mal.
El mejor de ellos es como un espino;
el más recto es peor que un cerco de zarzas.
Pero viene el día que anunciaron tus mensajeros;
el día de tu castigo ya llegó.
¡Ahora es cuando reinará la confusión entre ellos!
No confíen en el vecino,
ni crean en el amigo.
Cuídate de lo que hablas,
incluso con la mujer que duerme a tu lado.
Porque el hijo desprecia al padre,
la hija se rebela contra su madre
y la nuera contra su suegra;
¡los enemigos de cada uno son sus propios parientes!
Pero yo estaré atento a Yahvé;
esperaré con paciencia al Dios de mi salvación.
¡Mi Dios me escuchará!
Enemiga mía, no te alegres de mi desgracia.
Aunque me haya caído, me levantaré;
aunque viva en tinieblas, Yahvé será mi luz.
Soportaré el enojo de Yahvé
porque pequé contra él,
hasta que él defienda mi causa y me haga justicia.
Él me sacará a la luz,
y yo podré ver su victoria.
10 Entonces mi enemiga lo verá
y se cubrirá de vergüenza la que me decía:
“¿Dónde está Yahvé, tu Dios?”.
Mis ojos verán su caída;
ahora será pisoteada como el lodo de las calles.
11 ¡Viene el día de reconstruir tus muros!
En ese día se ampliarán tus fronteras.
12 En ese día vendrá gente de todas partes: desde Asiria hasta Egipto,
desde Egipto hasta el río Éufrates,
de mar a mar
y de montaña a montaña.
13 Pero la tierra quedará desierta por culpa de sus habitantes,
por causa de sus malas acciones.
14 Pastorea a tu pueblo con tu vara,
a las ovejas que son tu propiedad,
que viven solas en el bosque,
en medio de campos fértiles. Que busquen pasto
en Basán y Galaad, como en los tiempos antiguos.
15 “Yo les mostraré maravillas,
como cuando salieron de la tierra de Egipto”.
16 Las naciones verán esto y se avergonzarán, a pesar de todo su poder.
Se taparán la boca con la mano
y se quedarán sordas.
17 Lamerán el polvo como las serpientes;
saldrán temblando de sus escondites como los animales que se arrastran.
Vendrán con temor ante Yahvé nuestro Dios,
y se llenarán de miedo delante de ti.
18 ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad
y pasa por alto el pecado del resto de su pueblo?
no guardas tu enojo para siempre,
porque te deleitas en mostrar amor fiel.
19 volverás a tener compasión de nosotros;
pondrás fin a nuestras maldades.
¡Tú arrojarás todos nuestros pecados a lo profundo del mar!
20 Serás fiel con Jacob
y mostrarás tu amor a Abraham,
tal como se lo juraste a nuestros antepasados hace mucho tiempo.