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Esta es la palabra de Yahvé que vino a Jeremías en los días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: Ve a la casa de los recabitas y habla con ellos. Hazlos entrar en uno de los aposentos de la casa de Yahvé y dales de beber vino”.
Entonces tomé a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, junto con sus hermanos, todos sus hijos y toda la familia de los recabitas. Los llevé a la casa de Yahvé, al aposento de los hijos de Hanán hijo de Igdalías, hombre de Dios. Ese aposento estaba junto al de los jefes, y encima del aposento de Maasías hijo de Salum, guardián de la puerta. Puse delante de los hombres de la familia de los recabitas jarras llenas de vino y copas, y les dije: “¡Beban vino!”.
Pero ellos respondieron: “Nosotros no bebemos vino. Porque nuestro antepasado Jonadab hijo de Recab nos dio esta orden: ‘No beberán vino jamás, ni ustedes ni sus hijos. Tampoco construirán casas, ni sembrarán campos, ni plantarán viñedos, ni poseerán nada de eso. Más bien, vivirán siempre en tiendas de campaña, para que vivan mucho tiempo en la tierra donde habitan como extranjeros’. Y nosotros hemos obedecido en todo las órdenes de nuestro antepasado Jonadab hijo de Recab. En toda nuestra vida no hemos bebido vino, ni nosotros, ni nuestras esposas, ni nuestros hijos ni nuestras hijas. Tampoco hemos construido casas para vivir, ni tenemos viñedos, ni campos ni semillas. 10 Hemos vivido en tiendas y hemos cumplido fielmente todo lo que nos mandó nuestro antepasado Jonadab. 11 Sin embargo, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadió el país, dijimos: ‘¡Vengan! Vamos a Jerusalén para protegernos del ejército de los caldeos y del ejército de los arameos’. Por eso nos hemos quedado en Jerusalén”.
12 Entonces la palabra de Yahvé vino a Jeremías: 13 Así dice Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘Ve y dile a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén: “¿Acaso no van a aprender la lección y obedecer mis palabras?”, dice Yahvé. 14 Los descendientes de Jonadab hijo de Recab han cumplido su orden de no beber vino, y hasta el día de hoy no lo beben por respeto al mandato de su padre. Yo, en cambio, les he hablado a ustedes una y otra vez, pero no me han obedecido. 15 También les envié a todos mis siervos los profetas, enviándolos una y otra vez con este mensaje: ‘Que cada uno de ustedes se vuelva de su mal camino, mejore sus acciones y no siga a otros dioses para servirles. Entonces podrán vivir en la tierra que les di a ustedes y a sus antepasados’. Pero ustedes no me prestaron atención ni me escucharon. 16 Los descendientes de Jonadab hijo de Recab cumplieron la orden que les dejó su padre, pero este pueblo no me ha obedecido” ’.
17 Por eso, así dice Yahvé, el Dios de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘Miren, voy a traer sobre Judá y sobre todos los habitantes de Jerusalén todo el desastre que les advertí. Porque les hablé y no me escucharon; los llamé y no me respondieron’ ”.
18 Luego Jeremías le dijo a la familia de los recabitas: “Así dice Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘Por cuanto ustedes han obedecido las órdenes de su antepasado Jonadab, han guardado todos sus preceptos y han hecho todo lo que él les mandó, 19 por tanto, así dice Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel: Jonadab hijo de Recab nunca dejará de tener un descendiente que esté a mi servicio’ ”.