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Hermanos míos, no tengan la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo mostrando favoritismos. Porque si entra en su congregación un hombre con un anillo de oro y vestido con ropa fina, y entra también un pobre vestido con ropa sucia, y ustedes se fijan especialmente en el que lleva la ropa fina y le dicen: “Siéntate aquí en un buen lugar”, y al pobre le dicen: “Quédate ahí de pie”, oSiéntate en el suelo junto a mi estrado”; ¿no han hecho distinciones entre ustedes, y se han convertido en jueces con malos pensamientos? Escuchen, mis queridos hermanos. ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman? Pero ustedes han deshonrado al pobre. ¿No son los ricos quienes los oprimen a ustedes y los arrastran ante los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre ustedes?
Sin embargo, si cumplen la ley real según la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, hacen bien. Pero si muestran favoritismo, cometen pecado y son condenados por la ley como transgresores. 10 Porque el que guarda toda la ley pero tropieza en un solo punto, se hace culpable de todos. 11 Porque el que dijo: “No cometas adulterio”, también dijo: “No cometas homicidio”. Ahora bien, si no cometes adulterio pero cometes homicidio, te has convertido en transgresor de la ley. 12 Así pues, hablen y actúen como quienes van a ser juzgados por la ley de la libertad. 13 Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio.
14 ¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? 15 Y si un hermano o una hermana están sin ropa y les falta el alimento diario, 16 y uno de ustedes les dice: “Vayan en paz, caliéntense y sáciense”, pero no les dan lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? 17 Así también la fe, si no va acompañada de obras, está muerta. 18 Pero alguien dirá: “ tienes fe, y yo tengo obras”. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19  crees que Dios es uno. Haces bien. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Pero quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras está muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham, nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuó junto con sus obras, y por las obras la fe fue perfeccionada. 23 Y se cumplió la Escritura que dice: “Abraham le creyó a Dios, y le fue contado por justicia”, y fue llamado amigo de Dios. 24 Ven, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Del mismo modo, ¿no fue también justificada por las obras Rahab, la prostituta, cuando recibió a los mensajeros y los hizo salir por otro camino? 26 Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.