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Entonces Yahvé le respondió a Job desde la tormenta:
“¿Quién es este que pone en duda mi sabiduría
con palabras que muestran su ignorancia?
Prepárate como un hombre y enfrentame;
yo te cuestionaré, y tú me responderás.
 
“¿Dónde estabascuando puse los fundamentos de la tierra?
¡Dímelo, si de veras sabes tanto!
¿Quién fijó sus dimensiones? ¡Seguro que lo sabes!
¿Quién extendió sobre ella la cinta de medir?
¿Sobre qué descansan sus bases?
¿Quién puso la piedra principal de su esquina,
mientras los luceros de la mañana cantaban a coro
y todos los ángeles gritaban de alegría?
 
“¿Quién le puso compuertas al mar
cuando brotó con fuerza del vientre de la tierra?
Yo fui quien le puso las nubes por vestido
y la densa oscuridad por pañales.
10 Yo le impuse mis límites;
le puse cerrojos y puertas,
11 y le dije: ‘Hasta aquí llegarás, y no más allá;
aquí se detendrán tus orgullosas olas’.
 
12 “¿Alguna vez en tu vida le has dado órdenes al día,
o le has enseñado al amanecer su lugar,
13 para que bañe de luz los rincones de la tierra
y sacuda de ella a los malvados?
14 La tierra toma forma como el barro bajo un sello;
sus rasgos resaltan como los pliegues de un vestido.
15 A los malvados se les niega su luz,
y se les rompe el brazo que levantan con orgullo.
 
16 “¿Has bajado tú hasta los manantiales del mar,
o caminado por las profundidades del océano?
17 ¿Se te han mostrado las puertas de la muerte?
¿Has visto las entradas a la región de las sombras?
18 ¿Tienes idea de cuán ancha es la tierra?
¡Cuéntamelo, si de veras lo sabes todo!
 
19 “¿Por dónde se va a la casa de la luz?
¿Y dónde viven las tinieblas?
20 ¿Puedes llevarlas a sus dominios?
¿Conoces los caminos que llevan a su hogar?
21 ¡Claro que lo sabes, pues ya habías nacido!
¡Tu edad es tan avanzada!
 
22 “¿Has entrado en los depósitos de la nieve,
o has visto los almacenes del granizo,
23 que tengo reservados para tiempos de angustia,
para el día del combate y de la guerra?
24 ¿Por qué camino se reparte el relámpago,
o se esparce el viento del este sobre el mundo?
 
25 “¿Quién le abrió un canal a la inundación
y un sendero a los rayos y truenos,
26 para que llueva en tierras donde nadie vive,
en desiertos donde no hay un solo ser humano?
27 ¿Quién riega la tierra árida y desolada
para que brote la hierba fresca?
28 “¿Acaso la lluvia tiene padre?
¿Quién engendró las gotas del rocío?
29 ¿De qué vientre nació el hielo?
¿Quién dio a luz a la escarcha del cielo?
30 Las aguas se ponen duras como piedra
y la superficie del mar se congela.
 
31 “¿Puedes tú atar las siete estrellas de las Pléyades,
o desatar las cuerdas que sujetan a Orión?
32 ¿Puedes hacer que las constelaciones salgan a su tiempo,
o guiar a la Osa Mayor con sus cachorros?
33 ¿Conoces tú las leyes que rigen el cielo?
¿Puedes establecer su dominio sobre la tierra?
 
34 “¿Puedes darles órdenes a las nubes
para que te cubran con un aguacero?
35 ¿Acaso los rayos te obedecen?
¿Vienen a decirte: ‘Aquí estamos a tus órdenes’?
36 “¿Quién puso la sabiduría en lo más íntimo,
o quién le dio inteligencia a la mente?
37 ¿Quién es tan sabio para contar las nubes?
¿Quién puede volcar las vasijas del cielo
38 cuando el polvo se endurece
y los terrones se quedan pegados?
 
39 “¿Puedes tú cazar la presa para la leona
o saciar el hambre de sus cachorros,
40 cuando se agachan en sus cuevas
o se ponen al acecho entre los matorrales?
41 “¿Quién alimenta a los cuervos
cuando sus polluelos claman a Dios
y andan errantes por falta de comida?