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El justo muere, y a nadie le importa;
los hombres de bien son arrebatados, y nadie comprende
que el justo es quitado para librarlo del mal que viene.
El justo entrará en la paz;
descansarán en sus lechos todos los que vivieron con rectitud.
 
“Pero ustedes, acérquense, hijos de hechicera,
descendientes de adúltero y de prostituta.
¿De quién se burlan ustedes?
¿Contra quién abren tanto la boca y le sacan la lengua?
¿Acaso no son ustedes hijos rebeldes, descendencia de mentira?
Ustedes, que arden de lujuria entre los robles y debajo de todo árbol frondoso,
y que sacrifican a sus hijos en los valles y en las grietas de las rocas.
Tu herencia está entre las piedras lisas del valle;
ellas, ellas son tu destino.
A ellas les derramaste libaciones y les ofreciste ofrendas de grano.
¿Creen que esto me va a dejar tranquilo?
En un monte alto y empinado pusiste tu cama,
y allí subiste a ofrecer sacrificios.
Detrás de la puerta y de los postes pusiste tus ídolos.
Te alejaste de mí, te desnudaste, subiste a tu cama y la ensanchaste;
hiciste pacto con ellos, porque amabas acostarte con ellos.
Fuiste a ver al rey con aceite de oliva y multiplicaste tus perfumes;
enviaste a tus mensajeros muy lejos, ¡te rebajaste hasta el mismo Seol!
10 Te cansaste de tanto caminar,
pero no dijiste: “Es inútil”.
Hallaste nuevas fuerzas
y por eso no te rendiste.
 
11 ¿De quién te asustaste o a quién temiste para que me engañaras,
para que no te acordaras de ni me dieras un lugar en tu corazón?
¿Será que, porque he guardado silencio durante tanto tiempo,
ya no me temes?
12 Yo voy a denunciar tu supuesta justicia y tus obras,
y miren que no les servirán de nada.
13 Cuando grites pidiendo ayuda, ¡que te salven tus ídolos amontonados!
A todos ellos se los llevará el viento; un soplo los arrebatará.
Pero el que confía en heredará la tierra
y poseerá mi monte santo”.
 
14 Él dirá: “¡Construyan, construyan! ¡Preparen el camino!
Quiten los estorbos del camino de mi pueblo”.
15 Porque así dice el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es Santo:
Yo habito en un lugar alto y sagrado,
pero también estoy con el de espíritu humilde y quebrantado,
para reanimar el espíritu de los humildes
y dar vida al corazón de los quebrantados.
16 Porque no voy a estar pleiteando para siempre, ni estaré enojado toda la vida;
pues de lo contrario, el espíritu del hombre desmayaría ante mí,
esas mismas almas que yo he creado.
17 Por el pecado de su codicia me enojé y lo castigué;
escondí mi rostro y me indigné, pero él siguió tercamente el camino de su corazón.
18 He visto sus caminos, pero lo sanaré;
lo guiaré y le daré consuelo, a él y a los que lloran con él.
19 Yo haré que brote de sus labios la alabanza: Paz, paz para el que está lejos y para el que está cerca”, dice Yahvé;
“y yo los sanaré”.
20 Pero los malvados son como el mar agitado,
que no puede calmarse y cuyas aguas arrojan fango y lodo.
21 No hay paz para los malvados”, dice mi Dios.