GEN 1:1 En un principio ʼElohim creó los cielos y la tierra.
GEN 1:2 Pero la tierra estaba desolada y vacía, y había oscuridad sobre la superficie del abismo. El Espíritu de ʼElohim se movía sobre la superficie de las aguas.
GEN 1:3 Entonces ʼElohim dijo: Haya luz. Y hubo luz.
GEN 1:4 ʼElohim vio que la luz era buena e hizo separación entre la luz y la oscuridad.
GEN 1:5 ʼElohim llamó a la luz día y a la oscuridad llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: Día primero.
GEN 1:6 ʼElohim dijo: Haya expansión en medio de las aguas y separe las aguas de las aguas.
GEN 1:7 ʼElohim hizo la expansión y estableció separación entre las aguas que estaban debajo de la expansión y las aguas que estaban encima de ella. Y fue así.
GEN 1:8 ʼElohim llamó a la expansión cielos. Y fue la tarde y fue la mañana: Día segundo.
GEN 1:9 ʼElohim dijo: Sean reunidas las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y fue así.
GEN 1:10 ʼElohim llamó a lo seco tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares. Y ʼElohim vio que estaba bien.
GEN 1:11 Entonces ʼElohim dijo: Produzca la tierra vegetación: hierba que haga germinar semilla y árbol frutal que dé fruto sobre la tierra según su especie, cuya semilla esté en él. Y fue así.
GEN 1:12 La tierra hizo brotar vegetación: hierba que hace germinar semilla según su especie, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su especie. Y ʼElohim vio que estaba bien.
GEN 1:13 Y fue la tarde y fue la mañana: Día tercero.
GEN 1:14 ʼElohim dijo: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para diferenciar entre el día y la noche, y sirvan para señales, para las estaciones, para días y años,
GEN 1:15 y sean luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
GEN 1:16 ʼElohim hizo las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día y la lumbrera menor para regir la noche.
GEN 1:17 ʼElohim colocó las estrellas en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
GEN 1:18 para regir durante el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y ʼElohim vio que estaba bien.
GEN 1:19 Y fue la tarde y fue la mañana: Día cuarto.
GEN 1:20 Entonces ʼElohim dijo: Llénense las aguas seres vivientes y aves que vuelen sobre la tierra en la expansión de los cielos.
GEN 1:21 ʼElohim creó los grandes monstruos marinos y todos los seres vivos que se mueven y que poblaron las aguas, según su especie, y toda ave alada según su especie. Y ʼElohim vio que estaba bien.
GEN 1:22 ʼElohim los bendijo: Fructifiquen y multiplíquense. Llenen las aguas en los mares y multiplíquense las aves en la tierra.
GEN 1:23 Y fue la tarde y fue la mañana: Día quinto.
GEN 1:24 Entonces ʼElohim dijo: Produzca la tierra seres vivientes según su especie: ganado, reptiles y bestias de la tierra, según su especie. Y fue así.
GEN 1:25 ʼElohim hizo las bestias de la tierra según su especie, el ganado según su especie, y todo reptil del suelo según su especie. Y ʼElohim vio que estaba bien.
GEN 1:26 Entonces ʼElohim dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre el ganado, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que repta sobre la tierra.
GEN 1:27 ʼElohim creó al hombre a su imagen. A imagen de ʼElohim lo creó. Varón y hembra los creó.
GEN 1:28 Luego ʼElohim los bendijo. Y ʼElohim les dijo: Fructifiquen y multiplíquense. Llenen la tierra y sojúzguenla. Dominen sobre los peces del mar y las aves de los cielos y sobre todo ser vivo que se mueve sobre la tierra.
GEN 1:29 Y ʼElohim dijo: Aquí les doy toda hierba que produce semilla que está sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol en el cual hay fruto y que produce semilla. Les servirá de alimento.
GEN 1:30 Toda hierba verde les servirá de alimento a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que repta sobre la tierra en los cuales hay vida. Y fue así.
GEN 1:31 ʼElohim vio todo lo que hizo, y estaba muy bien. Y fue la tarde y fue la mañana: Día sexto.
GEN 2:1 Fueron hechos los cielos y la tierra, y toda su hueste.
GEN 2:2 En el día séptimo ʼElohim había acabado su labor que hizo. Descansó de toda su obra en el día séptimo.
GEN 2:3 ʼElohim bendijo el día séptimo y lo santificó, porque en él ʼElohim descansó de toda su obra que tenía para hacer.
GEN 2:4 Este fue el origen de los cielos y la tierra cuando fueron creados. El día en el cual Yavé ʼElohim hizo [la] tierra y [los] cielos
GEN 2:5 no había aún alguna planta del campo. Ni brotaba aún en la tierra alguna hierba del campo, porque Yavé ʼElohim no había enviado lluvia sobre la tierra. Ni había hombre para que labrara el suelo.
GEN 2:6 Pero subía de la tierra un vapor que regaba la superficie del suelo.
GEN 2:7 Entonces Yavé ʼElohim modeló al hombre de la tierra roja, e insufló en su nariz aliento de vida. Y el hombre fue un ser viviente.
GEN 2:8 Yavé ʼElohim plantó un huerto al oriente de Edén, y colocó allí al hombre que creó.
GEN 2:9 Yavé ʼElohim hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer. En medio del huerto estaba el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
GEN 2:10 Del Edén salía un río que regaba el huerto y desde allí se dividía en cuatro cauces.
GEN 2:11 El nombre del primero era Pisón. Éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.
GEN 2:12 El oro de aquella tierra es bueno. Allí hay ámbar y piedra ónice.
GEN 2:13 El nombre del segundo río era Guijón. Éste es el que rodea toda la tierra de Cus.
GEN 2:14 El nombre del tercer río era Hidequel, que fluye al oriente de Asiria. Y el cuarto río era el Éufrates.
GEN 2:15 Entonces Yavé ʼElohim tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara.
GEN 2:16 Yavé ʼElohim ordenó al hombre: De todo árbol del huerto puedes comer.
GEN 2:17 Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal, no comerás de él, porque el día cuando comas de él, ciertamente morirás.
GEN 2:18 Y Yavé ʼElohim dijo: No es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda semejante a él.
GEN 2:19 Porque Yavé ʼElohim formó de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y los llevó al hombre para que viera cómo los llamaría. Así como el hombre llamó a cada ser viviente, ése es su nombre.
GEN 2:20 El hombre dio nombres a todos los animales, a las aves del cielo y a toda bestia del campo. Pero para el hombre no se halló una ayuda semejante a él.
GEN 2:21 Entonces Yavé ʼElohim hizo caer al hombre en un sueño profundo. Y mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.
GEN 2:22 De la costilla que Yavé ʼElohim tomó del hombre hizo una mujer, y la llevó al hombre.
GEN 2:23 Y el hombre exclamó: ¡Ahora ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Por esto será llamada Varona, porque del varón fue tomada.
GEN 2:24 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa y serán una sola carne.
GEN 2:25 El hombre y su esposa estaban ambos desnudos, y no se avergonzaban.
GEN 3:1 Pero la serpiente era astuta, más que toda bestia del campo que Yavé ʼElohim hizo. Y preguntó a la mujer: ¿Así que ʼElohim dijo: No coman de ningún árbol del huerto?
GEN 3:2 La mujer respondió a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del huerto,
GEN 3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo ʼElohim: No coman de él ni lo toquen para que no mueran.
GEN 3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morirán,
GEN 3:5 porque ʼElohim sabe que el día cuando coman de él, se les abrirán los ojos y serán semejantes a ʼElohim, conocedores del bien y del mal.
GEN 3:6 La mujer vio que el árbol era bueno para comer y agradable a los ojos, y que era el árbol deseado para alcanzar conocimiento. Tomó de su fruto y comió. Le dio también a su esposo que estaba con ella, y él comió.
GEN 3:7 Entonces se les abrieron los ojos a ambos y se dieron cuenta que estaban desnudos. Cosieron follaje de higuera y se hicieron delantales para ellos mismos.
GEN 3:8 Oyeron el sonido de Yavé ʼElohim, Quien se paseaba por el huerto a la brisa del día, y el hombre y su esposa se escondieron de la Presencia de Yavé ʼElohim entre los árboles del huerto.
GEN 3:9 Pero Yavé ʼElohim llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás?
GEN 3:10 Contestó: Oí tu sonido en el huerto y tuve miedo porque estoy desnudo y me escondí.
GEN 3:11 Le preguntó: ¿Quién te enseñó que estás desnudo? ¿Comiste del árbol del cual te ordené que no comieras?
GEN 3:12 El hombre respondió: La mujer que pusiste conmigo me dio del árbol y yo comí.
GEN 3:13 Y Yavé ʼElohim preguntó a la mujer: ¿Qué hiciste? La mujer respondió: La serpiente me engañó, y comí.
GEN 3:14 Entonces Yavé ʼElohim dijo a la serpiente: Por cuanto hiciste esto ¡Maldita seas entre todos los animales Y entre todas las bestias del campo! Andarás sobre tu vientre. Polvo comerás todos los días de tu vida.
GEN 3:15 Pondré enemistad entre ti y la mujer, Y entre tu descendiente y su descendiente. Éste te aplastará la cabeza Cuando tú hieras su talón.
GEN 3:16 Y dijo a la mujer: Multiplicaré inmensamente los dolores de tus preñeces. Con dolor darás a luz los hijos, Y tendrás deseo de tu marido, Pero él te dominará.
GEN 3:17 Y dijo al hombre: Por cuanto atendiste la voz de tu esposa, Y comiste del árbol del cual te ordené: No comas de él, ¡Maldita sea la tierra por causa tuya! Con fatiga comerás de ella todos los días de tu vida.
GEN 3:18 Espinos y abrojos te brotará Y comerás hierba del campo.
GEN 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás pan Hasta que regreses a la tierra. Porque de ella fuiste tomado, Pues polvo eres y al polvo volverás.
GEN 3:20 El hombre llamó a su esposa Eva, por cuanto ella sería madre de todo viviente.
GEN 3:21 Entonces Yavé ʼElohim hizo túnicas de pieles para Adán y su esposa, y los vistió.
GEN 3:22 Yavé ʼElohim dijo: Ciertamente el hombre es ahora como uno de Nosotros, conocedor del bien y del mal. Ahora, que no extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre.
GEN 3:23 Yavé ʼElohim lo expulsó del huerto de Edén para que trabajara la tierra de la que fue tomado.
GEN 3:24 Así pues, expulsó al hombre y situó querubines al oriente del huerto de Edén, con la espada incandescente que se revolvía a todos los lados para guardar el camino hacia el árbol de la vida.
GEN 4:1 Adán se unió a su esposa Eva, y ella concibió. Dio a luz a Caín, y dijo: Adquirí un varón de parte de Yavé.
GEN 4:2 Volvió a dar a luz, a su hermano Abel. Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
GEN 4:3 Con el transcurso del tiempo, sucedió que Caín llevó a Yavé una ofrenda del fruto de la tierra.
GEN 4:4 También Abel llevó de los primerizos de su rebaño y de los más gordos de ellos. Yavé miró con agrado a Abel y a su ofrenda,
GEN 4:5 pero no miró con agrado a Caín ni la ofrenda suya. Y Caín se enfureció muchísimo, y decayó su semblante.
GEN 4:6 Entonces Yavé dijo a Caín: ¿Por qué te enfureciste, y por qué decayó tu semblante?
GEN 4:7 Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado acecha a la puerta. Su deseo ardiente va contra ti, pero tú debes dominarlo.
GEN 4:8 Caín habló a su hermano Abel: Vayamos al campo. Y él fue. Pero sucedió que cuando estaban ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo asesinó.
GEN 4:9 Entonces Yavé preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo guardián de mi hermano?
GEN 4:10 Pero Él dijo: ¿Qué hiciste? ¡La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra!
GEN 4:11 Ahora, ¡maldito seas tú por la tierra que ensanchó su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano!
GEN 4:12 Cuando trabajes la tierra no te dará su fuerza. Errante y fugitivo serás en la tierra.
GEN 4:13 Y Caín respondió a Yavé: ¡Grande es mi castigo para soportarlo!
GEN 4:14 Si me expulsas hoy de sobre la superficie de la tierra, estaré oculto de tu presencia. Seré errante y fugitivo en la tierra y sucederá que cualquiera que me encuentre, me asesinará.
GEN 4:15 Entonces Yavé le dijo: Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado. Y Yavé puso una señal a Caín a fin de que no lo asesinara cualquiera que lo encontrara.
GEN 4:16 Caín salió de la Presencia de Yavé y se estableció en la tierra de Nod, al oriente de Edén.
GEN 4:17 Caín se unió a su esposa. Ella concibió y dio a luz a Enoc. Caín edificó una ciudad y le dio el nombre de su hijo Enoc.
GEN 4:18 A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael, y Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.
GEN 4:19 Lamec tomó para él dos esposas: el nombre de la primera era Ada, y el nombre de la segunda, Zila.
GEN 4:20 Ada dio a luz a Jabal, quien fue antepasado de los que habitan en tiendas y crían ganado.
GEN 4:21 El nombre de su hermano era Jubal, quien fue antepasado de todos los que tocan arpa y flauta.
GEN 4:22 También Zila dio a luz a Tubal Caín, forjador de toda herramienta de bronce y de hierro. La hermana de Tubal Caín fue Naama.
GEN 4:23 Lamec dijo a sus esposas: Ada y Zila: ¡Escuchen mi voz! Esposas de Lamec, Presten oído a mi dicho: Que a un hombre maté porque me hirió, Y a un muchacho maté porque me golpeó.
GEN 4:24 Si siete veces es vengado Caín, 70 veces siete lo será Lamec.
GEN 4:25 Adán se unió otra vez a su esposa. Ella dio a luz un hijo y lo llamó Set, porque pensó: ʼElohim me concedió otro descendiente en lugar de Abel, a quien Caín asesinó.
GEN 4:26 A Set también le nació un hijo y lo llamó Enós. Entonces se comenzó a invocar el Nombre de Yavé.
GEN 5:1 Este es el rollo de las generaciones de Adán. El día cuando ʼElohim creó al hombre, lo hizo a imagen de ʼElohim.
GEN 5:2 Varón y hembra los creó, y los bendijo. El día cuando fueron creados los llamó Adán.
GEN 5:3 Adán vivió 130 años y engendró [un hijo] a su semejanza, conforme a su imagen, y lo llamó Set.
GEN 5:4 Después de engendrar a Set, los días de Adán fueron 800 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:5 Fueron todos los días que vivió Adán 930 años, y murió.
GEN 5:6 Set vivió 105 años y engendró a Enós.
GEN 5:7 Set vivió después de engendrar a Enós 807 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:8 Los días de Set fueron 912 años, y murió.
GEN 5:9 Enós vivió 90 años y engendró a Cainán.
GEN 5:10 Después de engendrar a Cainán, Enós vivió 815 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:11 Los días de Enós fueron 905 años, y murió.
GEN 5:12 Cainán vivió 70 años y engendró a Mahalaleel.
GEN 5:13 Después de engendrar a Mahalaleel, Cainán vivió 840 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:14 Los días de Cainán fueron 910 años, y murió.
GEN 5:15 Mahalaleel vivió 65 años y engendró a Jared.
GEN 5:16 Después de engendrar a Jared, Mahalaleel vivió 830 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:17 Los días de Mahalaleel fueron 895 años, y murió.
GEN 5:18 Jared vivió 162 años y engendró a Enoc.
GEN 5:19 Después de engendrar a Enoc, Jared vivió 800 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:20 Los días de Jared fueron 962 años, y murió.
GEN 5:21 Enoc vivió 65 años y engendró a Matusalén.
GEN 5:22 Enoc anduvo con ʼElohim 300 años después de engendrar a Matusalén, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:23 Los días de Enoc fueron 365 años.
GEN 5:24 Enoc anduvo con ʼElohim, y desapareció, porque ʼElohim lo arrebató.
GEN 5:25 Matusalén vivió 187 años y engendró a Lamec.
GEN 5:26 Después de engendrar a Lamec, Matusalén vivió 782 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:27 Los días de Matusalén fueron 969 años, y murió.
GEN 5:28 Lamec vivió 182 años y engendró un hijo.
GEN 5:29 Lo llamó Noé, y dijo: Éste nos aliviará de nuestras obras, de la fatiga de nuestras manos y de la tierra que Yavé maldijo.
GEN 5:30 Después de engendrar a Noé, Lamec vivió 595 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 5:31 Los días de Lamec fueron 777 años, y murió.
GEN 5:32 Cuando Noé tenía 500 años había engendrado a Sem, Cam y Jafet.
GEN 6:1 Aconteció que cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la superficie de la tierra, y les nacieron hijas,
GEN 6:2 los hijos de ʼElohim vieron que las hijas del hombre eran hermosas, y tomaron para ellos mujeres de entre todas las que les gustaron.
GEN 6:3 Entonces Yavé dijo: Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre, pues ciertamente él es carne, y sus días serán 120 años.
GEN 6:4 En aquellos días (y también después) los nefileos estaban en la tierra, pues cada vez que los hijos de ʼElohim se unían a las hijas de los humanos, les engendraban hijos. Estos fueron los héroes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
GEN 6:5 Entonces Yavé vio que la perversidad del hombre se multiplicó en la tierra, y que toda forma de pensamiento de su corazón era solamente el mal continuamente.
GEN 6:6 Yavé sintió pesar de haber hecho al ser humano en la tierra y se entristeció su corazón.
GEN 6:7 Y Yavé dijo: Borraré de sobre la superficie de la tierra a los seres que creé, desde el humano hasta la bestia, el reptil y las aves de los cielos, pues me pesa haberlos hecho.
GEN 6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Yavé.
GEN 6:9 Estos son los descendientes de Noé. Noé, varón justo, fue sin defecto en sus generaciones. Noé andaba con ʼElohim.
GEN 6:10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
GEN 6:11 Se corrompió la tierra en la Presencia de ʼElohim, y se llenó la tierra de violencia.
GEN 6:12 ʼElohim vio la tierra, y ciertamente estaba corrompida, porque toda carne corrompió su camino sobre la tierra.
GEN 6:13 Y ʼElohim dijo a Noé: Decidí el fin de todo ser viviente. Porque la tierra se llenó de violencia a causa de ellos. Mira, Yo los destruyo con la tierra.
GEN 6:14 Haz un arca de madera de ciprés. Harás compartimientos al arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.
GEN 6:15 Y de esta manera la harás: 135 metros será la longitud del arca, 22,5 metros su anchura, y 13,5 metros su altura.
GEN 6:16 Harás una claraboya al arca y la terminarás a 45 centímetros de la parte alta. Pondrás una puerta en un lado del arca, y le harás planta baja, segunda y tercera.
GEN 6:17 Y mira, yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en la cual hay aliento de vida bajo el cielo. Todo lo que hay en la tierra perecerá.
GEN 6:18 Pero estableceré mi Pacto contigo. Entrarás en el arca, tú y tus hijos, tu esposa y las esposas de tus hijos.
GEN 6:19 También harás entrar en el arca dos de cada ser viviente de toda carne para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
GEN 6:20 De las aves, según su especie. De las bestias, según su especie. De todo reptil del suelo, según su especie. Dos de cada especie irán a ti para sobrevivir.
GEN 6:21 Y toma para ti de todo alimento para comer y almacénalo contigo, pues será sustento para ti y para ellos.
GEN 6:22 Noé hizo conforme a todo lo que le ordenó ʼElohim. Así hizo.
GEN 7:1 Yavé dijo a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca, porque te he visto justo delante de Mí en esta generación.
GEN 7:2 De todo animal limpio tomarás contigo siete pares, macho y su hembra, pero del animal que no es limpio tomarás dos, el macho y su hembra.
GEN 7:3 También [tomarás] de las aves del cielo, de siete en siete, macho y hembra, para preservar la descendencia sobre la superficie de toda la tierra.
GEN 7:4 Porque dentro de siete días Yo enviaré lluvia sobre la tierra durante 40 días y 40 noches, y arrasaré de la superficie de la tierra todo ser viviente que hice.
GEN 7:5 Noé hizo conforme a todo lo que Yavé le ordenó.
GEN 7:6 Noé tenía 600 años cuando el diluvio de aguas vino sobre la tierra.
GEN 7:7 Ante las aguas del diluvio, Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos.
GEN 7:8 De los animales limpios y de los animales no limpios, de las aves, y de todo lo que repta sobre la tierra,
GEN 7:9 de dos en dos llegaron a Noé, al arca, macho y hembra, según ʼElohim ordenó a Noé.
GEN 7:10 Sucedió que a los siete días, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
GEN 7:11 El año 600 de la vida de Noé, en el día 17 del segundo mes, reventaron todas las fuentes del gran abismo. Las compuertas del cielo fueron abiertas
GEN 7:12 y vino la lluvia sobre la tierra 40 días y 40 noches.
GEN 7:13 Ese mismo día Noé entró en el arca con Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la esposa de Noé y las tres esposas de sus hijos con ellos.
GEN 7:14 Ellos, toda bestia salvaje según su especie, todo animal según su especie, todo reptil que repta sobre la tierra según su especie, toda ave según su especie, y todo pájaro, todo alado.
GEN 7:15 Llegaron a Noé, al arca, de dos en dos, de toda carne en la cual había aliento de vida.
GEN 7:16 Los que llegaron, macho y hembra de toda carne, entraron tal como ʼElohim lo ordenó. Y Yavé le cerró la puerta.
GEN 7:17 Vino el diluvio sobre la tierra durante 40 días. Las aguas crecieron y levantaron el arca. Ésta se elevó sobre la tierra.
GEN 7:18 Las aguas crecieron muchísimo sobre la tierra. Flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
GEN 7:19 Las aguas crecieron mucho por encima de la tierra, de modo que quedaron cubiertas todas las altas montañas que están debajo de todo el cielo.
GEN 7:20 Las montañas quedaron cubiertas, y las aguas subieron 6,75 metros por encima de ellas.
GEN 7:21 Pereció toda carne que se movía sobre la tierra, tanto aves como ganado, bestias y todo lo que se arrastra sobre la tierra, y todo ser humano.
GEN 7:22 Todo lo que tenía aliento de vida en sus fosas nasales, todo lo que vivía en tierra seca, murió.
GEN 7:23 Arrasó todo lo que existía sobre la superficie de la tierra. Desde el hombre hasta la bestia, los reptiles y las aves del cielo fueron exterminados de la tierra. En el arca solo quedaron Noé y los que estaban con él.
GEN 7:24 Prevalecieron las aguas sobre la tierra 150 días.
GEN 8:1 Entonces ʼElohim se acordó de Noé, de todo ser viviente y de todos los animales que estaban con él en el arca. Y ʼElohim hizo soplar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron.
GEN 8:2 Las fuentes del abismo y las compuertas de los cielos fueron cerradas, y la lluvia del cielo fue detenida.
GEN 8:3 Entonces las aguas retrocedían de sobre la tierra, iban y venían. Al completarse los 150 días las aguas disminuyeron.
GEN 8:4 El día 17 del mes séptimo, el arca se posó sobre las montañas de Ararat.
GEN 8:5 Las aguas siguieron en descenso hasta el décimo mes. El primer día del décimo mes se descubrieron las cumbres de las montañas.
GEN 8:6 Ocurrió después de 40 días que Noé abrió la ventana que hizo en el arca.
GEN 8:7 Envió un cuervo, el cual iba y regresaba hasta que se secaron las aguas de sobre la tierra.
GEN 8:8 Luego envió una paloma para ver si las aguas de la superficie de la tierra habían menguado.
GEN 8:9 Pero la paloma no halló lugar de reposo, y volvió a él, al arca, porque había agua sobre la superficie de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, la tomó y la introdujo consigo en el arca.
GEN 8:10 Esperó ansiosamente aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma desde el arca.
GEN 8:11 La paloma volvió a él por la tarde y llevó una hoja fresca de olivo en su pico. Así Noé entendió que las aguas habían menguado de sobre la tierra.
GEN 8:12 Esperó ansiosamente aún otros siete días y envió la paloma, la cual no volvió más a él.
GEN 8:13 Aconteció que el primer día del primer mes del año 601, las aguas comenzaron a drenar de sobre la tierra. Entonces Noé ordenó apartar la cubierta del arca y, al mirar, observó que la superficie de la tierra estaba seca.
GEN 8:14 El día 27 del segundo mes, la tierra quedó seca.
GEN 8:15 Entonces ʼElohim habló a Noé:
GEN 8:16 Sal del arca, tú y contigo tu esposa, tus hijos y las esposas de tus hijos.
GEN 8:17 Saca todos los animales de toda especie que están contigo: las aves, el ganado y los reptiles que se arrastran sobre la tierra para que vayan por la tierra, sean fecundos y se multipliquen.
GEN 8:18 Noé salió, y con él sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos.
GEN 8:19 Salieron del arca todos los animales, todos los reptiles, todas las aves y todo lo que se mueve sobre la tierra, según su especie.
GEN 8:20 Noé construyó un altar a Yavé. Tomó de todo animal limpio y toda ave limpia, y ofreció holocaustos sobre el altar.
GEN 8:21 Yavé percibió el grato olor y dijo en su corazón: No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es perversa desde su juventud. No volveré, por tanto, a cortar a todo ser viviente como hice.
GEN 8:22 Mientras permanezca la tierra, No cesarán la siembra y la cosecha, El frío y el calor, el verano y el invierno, Y el día y la noche.
GEN 9:1 ʼElohim bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: Sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra.
GEN 9:2 El temor y pavor de ustedes sea sobre todos los animales de la tierra, sobre todas las aves del cielo, sobre todo lo que se mueve en la tierra y sobre todos los peces del mar. En sus manos son entregados.
GEN 9:3 Todo lo que se mueve y vive les servirá de alimento, y también la hierba verde. Se lo di todo.
GEN 9:4 Solo no comerán carne con su vida que es su sangre,
GEN 9:5 pues ciertamente demandaré la sangre de ustedes. La demandaré de mano de todo ser vivo. De mano del hombre y de cualquier hermano suyo demandaré la vida del hombre.
GEN 9:6 El que derrame sangre de hombre, su sangre será derramada por los hombres, porque a imagen de ʼElohim hizo ʼEL al hombre.
GEN 9:7 Y ustedes, sean fructíferos y multiplíquense. Reprodúzcanse en la tierra y multiplíquense en ella.
GEN 9:8 ʼElohim habló a Noé y a sus hijos que estaban con él:
GEN 9:9 Miren, Yo establezco mi Pacto con ustedes, y después de ustedes, con sus descendientes,
GEN 9:10 y con todo ser vivo que está con ustedes: aves, ganado y todos los animales terrestres que están con ustedes, todos los que salieron del arca, todos los animales de la tierra.
GEN 9:11 Estableceré, pues, mi Pacto con ustedes: Ya no será aniquilada alguna carne por las aguas del diluvio. Ya no habrá diluvio para destruir la tierra.
GEN 9:12 Y ʼElohim dijo: Les doy esta señal del Pacto entre Yo y ustedes y todo ser viviente que está con ustedes, por generaciones perpetuas:
GEN 9:13 Pondré mi arco en las nubes y será la señal del Pacto entre Yo y la tierra.
GEN 9:14 Pues sucederá que cuando Yo cubra la tierra con nubes, entonces aparecerá el arco en las nubes,
GEN 9:15 y me acordaré de mi Pacto entre Yo y ustedes y todo ser viviente de toda carne. No habrá más aguas de diluvio para destruir a todo ser vivo.
GEN 9:16 Cuando el arco aparezca en las nubes, lo miraré para recordar el Pacto eterno entre ʼElohim y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra.
GEN 9:17 Luego ʼElohim dijo a Noé: Esta es la señal del Pacto que establezco entre Yo y toda carne que hay sobre la tierra.
GEN 9:18 Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet (y Cam es el padre de Canaán).
GEN 9:19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y de éstos fue poblada toda la tierra.
GEN 9:20 Noé comenzó a labrar la tierra y plantó una viña.
GEN 9:21 Bebió vino, se embriagó y se desnudó dentro de su tienda.
GEN 9:22 Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo declaró afuera a sus dos hermanos.
GEN 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa y se la pusieron ambos sobre sus hombros. Caminaron hacia atrás y cubrieron la desnudez de su padre. Sus rostros estaban vueltos hacia atrás y no vieron la desnudez de su padre.
GEN 9:24 Al despertar de su embriaguez, Noé supo lo que le hizo su hijo menor
GEN 9:25 y dijo: Maldito sea Canaán. Será esclavo de los esclavos de sus hermanos.
GEN 9:26 Luego dijo: Bendito sea Yavé, ʼElohim de Sem, Y sea Canaán su esclavo.
GEN 9:27 Ensanche ʼElohim a Jafet, Y viva en las tiendas de Sem Y sea Canaán su esclavo.
GEN 9:28 Noé vivió 350 años después del diluvio.
GEN 9:29 Los días de Noé fueron 950 años, y murió.
GEN 10:1 Estos son los descendientes de Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, a quienes les nacieron hijos después del diluvio.
GEN 10:2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.
GEN 10:3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.
GEN 10:4 Los hijos de Javán: Elisha, Tarsis, Kitim y Dodanim.
GEN 10:5 A partir de estos fueron pobladas las costas, cada uno en sus territorios, según su lengua, por sus familias en sus naciones.
GEN 10:6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
GEN 10:7 Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Los hijos de Raama: Seba y Dedán.
GEN 10:8 Cus también engendró a Nimrod, el cual comenzó a ser poderoso en la tierra.
GEN 10:9 Él fue intrépido cazador enfrentado a Yavé. Por esto se dice: Como Nimrod, intrépido cazador enfrentado a Yavé.
GEN 10:10 El principio de su reino fue Babel, Erec, Acad y Calne, en tierra de Sinar.
GEN 10:11 Salió de aquella tierra, y al ser fortalecido, edificó Nínive, Ciudad Rehobot, Cala
GEN 10:12 y Resen, entre Nínive y Cala, la cual es una ciudad grande.
GEN 10:13 Mizraim engendró a Ludim, a Anamim, a Lehabim, a Naftuhim,
GEN 10:14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los filisteos, y a Caftorim.
GEN 10:15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, a Het,
GEN 10:16 al jebuseo, al amorreo al gergeseo,
GEN 10:17 al heveo, al araceo, al sineo,
GEN 10:18 al arvadeo, al zemareo y al hemateo. Después se dispersaron las familias de los cananeos.
GEN 10:19 La frontera del cananeo iba desde Sidón en dirección a Gerar, hasta Gaza, y en dirección de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.
GEN 10:20 Estos son los hijos de Cam por sus familias y sus lenguas, sus territorios y sus naciones.
GEN 10:21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.
GEN 10:22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.
GEN 10:23 Los hijos de Aram fueron Uz, Hul, Geter y Mas.
GEN 10:24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.
GEN 10:25 A Heber le nacieron dos hijos: El nombre del primero fue Peleg, porque en sus días la tierra fue dividida. El nombre de su hermano fue Joctán.
GEN 10:26 Joctán engendró a Almodad, a Selef, a Hazar-mavet, a Jera,
GEN 10:27 a Adoram, a Uzal, a Dicla,
GEN 10:28 a Obal, a Abimael, a Seba,
GEN 10:29 a Ofir, a Havila y a Jobab. Todos éstos fueron hijos de Joctán.
GEN 10:30 Su vivienda fue desde Mesa en dirección a Sefar, en la montaña oriental.
GEN 10:31 Estos son los hijos de Sem según sus familias, sus lenguas y sus tierras en sus naciones.
GEN 10:32 Tales fueron los hijos de Noé por sus familias en sus naciones. De éstas fueron divididas las naciones de la tierra después del diluvio.
GEN 11:1 Entonces toda la tierra tenía una sola lengua y las mismas palabras.
GEN 11:2 Aconteció que al salir hacia el oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron allí.
GEN 11:3 Entonces se dijeron unos a otros: Vengan, fabriquemos adobes y quemémoslos con fuego. El ladrillo les sirvió en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de argamasa.
GEN 11:4 Y dijeron: Vengan, construyámonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo. Hagámonos un nombre, en caso de que seamos esparcidos por la superficie de toda la tierra.
GEN 11:5 Pero Yavé descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
GEN 11:6 Y Yavé dijo: Ciertamente son un pueblo y todos ellos tienen la misma lengua. Éste es solo el principio de su obra y nada les hará desistir de lo que planean hacer.
GEN 11:7 Vamos, descendamos ya y confundamos allí su lengua para que nadie entienda el lenguaje del otro.
GEN 11:8 Yavé los dispersó de allí por toda la superficie de la tierra, y desistieron de construir la ciudad.
GEN 11:9 Por eso lo llamó Babel, porque allí Yavé confundió la lengua de toda la tierra. Desde allí Yavé los esparció por la superficie de toda la tierra.
GEN 11:10 Estos son los descendientes de Sem: Cuando Sem tenía 100 años engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.
GEN 11:11 Sem vivió después de engendrar a Arfaxad 500 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:12 Arfaxad vivió 35 años y engendró a Sala.
GEN 11:13 Arfaxad vivió 403 años después que engendró a Sala, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:14 Sala vivió 30 años y engendró a Heber.
GEN 11:15 Sala vivió después de engendrar a Heber 403 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:16 Heber vivió 34 años y engendró a Peleg.
GEN 11:17 Heber vivió después de engendrar a Peleg 430 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:18 Peleg vivió 30 años y engendró a Reú.
GEN 11:19 Peleg vivió 209 años después de engendrar a Reú, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:20 Reú vivió 32 años y engendró a Serug.
GEN 11:21 Reú vivió después de engendrar a Serug 207 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:22 Serug vivió 30 años y engendró a Nacor.
GEN 11:23 Después de engendrar a Nacor, Serug vivió 200 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:24 Nacor vivió 29 años y engendró a Taré.
GEN 11:25 Nacor vivió después de engendrar a Taré 119 años, y engendró hijos e hijas.
GEN 11:26 Y Taré vivió 70 años y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.
GEN 11:27 Estos son los descendientes de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán. Harán engendró a Lot.
GEN 11:28 Pero Harán murió antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, Ur de los caldeos.
GEN 11:29 Abram y Nacor tomaron para ellos esposas. El nombre de la esposa de Abram era Saray y el de la esposa de Nacor era Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.
GEN 11:30 Saray era estéril. No tenía hijos.
GEN 11:31 Taré tomó a Abram, su hijo, a Lot, su nieto, hijo de Harán, y a Saray, su nuera, esposa de su hijo Abram, y salieron de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Pero llegaron hasta Harán y se establecieron allí.
GEN 11:32 Los días de Taré fueron 205 años, y murió en Harán.
GEN 12:1 Pero Yavé dijo a Abram: Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
GEN 12:2 Haré de ti una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y serás bendición.
GEN 12:3 Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré al que te maldiga. En ti serán bendecidas todas las familias de la tierra.
GEN 12:4 Entonces Abram salió como Yavé le habló, y Lot fue con él. Abram tenía 75 años cuando salió de Harán.
GEN 12:5 Abram tomó a Saray, su esposa, a Lot, hijo de su hermano, todos los bienes que había acumulado y las personas que había conseguido en Harán. Salieron para ir a la tierra de Canaán y llegaron allá.
GEN 12:6 Abram atravesó aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el roble de Moré. El cananeo estaba entonces en aquella tierra.
GEN 12:7 Yavé apareció a Abram y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Entonces edificó allí un altar a Yavé, Quien se le apareció.
GEN 12:8 De allí se trasladó a la montaña al oriente de Bet-ʼEl, y plantó su tienda entre Bet-ʼEl al occidente y Hai al oriente. Luego edificó allí un altar a Yavé e invocó el Nombre de Yavé.
GEN 12:9 Después Abram salió y se dirigió progresivamente hacia el Neguev.
GEN 12:10 Hubo una hambruna en la tierra. Abram descendió a Egipto para peregrinar allá, pues la hambruna era severa en la tierra.
GEN 12:11 Sucedió que cuando se acercaba para entrar a Egipto, le dijo a su esposa Saray: Mira, eres mujer de hermosa apariencia.
GEN 12:12 Sucederá que cuando los egipcios te vean, dirán: Esta es su esposa. Entonces me matarán, y a ti te dejarán vivir.
GEN 12:13 Te ruego, dí que eres mi hermana para que me traten bien por causa de ti, y así, por tu favor, salve mi vida.
GEN 12:14 Sucedió que al llegar Abram a Egipto, los egipcios vieron que la mujer era hermosísima.
GEN 12:15 Los ministros de Faraón la vieron y la alabaron ante Faraón. La mujer fue llevada a casa de Faraón,
GEN 12:16 quien favoreció a Abram por causa de ella. Tuvo rebaño, ganado vacuno y asnos, también esclavos y esclavas, asnas y camellos.
GEN 12:17 Pero por causa de Saray, esposa de Abram, Yavé afligió a Faraón y a su familia con grandes plagas.
GEN 12:18 Entonces Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué es esto que me hiciste? ¿Por qué no me declaraste que ella es tu esposa?
GEN 12:19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? Pues yo la tomé para mí como mujer, y ahora, mira, es tu esposa. ¡Tómala y vete!
GEN 12:20 Faraón dio órdenes a sus hombres respecto a él, y lo sacaron escoltado con su esposa y todo lo que poseía.
GEN 13:1 Subió, pues, Abram desde Egipto hacia el Neguev con su esposa, Lot y todo lo que poseía.
GEN 13:2 Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.
GEN 13:3 Anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Bet-ʼEl, al lugar donde plantó su tienda al comienzo, entre Bet-ʼEl y Hai,
GEN 13:4 al lugar del altar que antes hizo. Allí Abram invocó el Nombre de Yavé.
GEN 13:5 También Lot, quien iba con Abram, tenía rebaños, ganado vacuno y tiendas.
GEN 13:6 Pero la tierra no era suficiente para que ellos vivieran juntos, porque sus posesiones eran muchas. Ya no podían vivir juntos.
GEN 13:7 Hubo disputa entre los pastores del ganado de Abram y los de Lot. En aquel tiempo el cananeo y el ferezeo habitaban en la tierra.
GEN 13:8 Y Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre tú y yo, ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos.
GEN 13:9 ¿No está toda esta tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí. Si vas a la izquierda, yo iré a la derecha, y si [vas] a la derecha, yo iré a la izquierda.
GEN 13:10 Lot levantó sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, la cual era toda de regadío, como el huerto de Yavé, como la tierra de Egipto en dirección a Zoar. [Esto fue] antes que Yavé destruyera a Sodoma y Gomorra
GEN 13:11 Lot escogió toda la llanura del Jordán y salió luego hacia el oriente. Se separaron el uno del otro.
GEN 13:12 Abram vivió en tierra de Canaán. Lot vivió en las ciudades de la llanura y sus tiendas fueron plantadas hasta Sodoma.
GEN 13:13 Pero la gente de Sodoma era muy perversa y pecadora contra Yavé.
GEN 13:14 Después que Lot se separó de su lado, Yavé dijo a Abram: Ahora levanta tus ojos y desde el lugar donde estás mira hacia el norte, el Neguev, el oriente y hacia el mar,
GEN 13:15 porque toda la tierra que tú ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
GEN 13:16 Mira, tu descendencia será como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, tu descendencia podrá ser contada.
GEN 13:17 Levántate, recorre esta tierra a lo largo y a lo ancho, pues te la daré.
GEN 13:18 Entonces Abram movió su tienda y vivió en el robledal de Mamre que está en Hebrón. Allí edificó un altar a Yavé.
GEN 14:1 Aconteció en los días de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de los Goyim,
GEN 14:2 que estos reyes hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, Birsa, rey de Gomorra, Sinab, rey de Adma, Semeber, rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.
GEN 14:3 Todos estos se unieron en el valle de Sidim, que es el mar Salado.
GEN 14:4 Habían servido a Quedorlaomer 12 años, pero el año 13 se rebelaron.
GEN 14:5 El año 14 Quedorlaomer y los reyes que estaban con él llegaron y derrotaron a los refaítas en Astarot-carnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim
GEN 14:6 y a los hurritas en las montañas de Seír hasta El-parán, que está junto al desierto.
GEN 14:7 Luego se volvieron a En-mispat, o Cades. Arrasaron todo el territorio del amalecita y también el del amorreo, que habitaba en Hazezón-tamar.
GEN 14:8 Entonces salieron los reyes de Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y de Bela, la cual es Zoar. Dispusieron batalla contra ellos en el valle de Sidim,
GEN 14:9 esto es, contra Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal, rey de los Goyim, Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar, cuatro reyes contra cinco.
GEN 14:10 El valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto. Al huir el rey de Sodoma y el de Gomorra, cayeron en ellos, y los que quedaron huyeron hacia la montaña.
GEN 14:11 Entonces tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todo su alimento y salieron.
GEN 14:12 Tomaron a Lot, sobrino de Abram, y sus bienes, y salieron, pues él vivía en Sodoma.
GEN 14:13 Pero un fugitivo fue e informó a Abram el hebreo, pues él vivía en el robledal de Mamre. El amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, habían hecho un pacto con Abram.
GEN 14:14 Cuando Abram oyó que su pariente fue llevado cautivo, movilizó a 318 de sus esclavos nacidos en su casa, y los persiguió hasta Dan.
GEN 14:15 Él y sus esclavos se desplegaron contra ellos de noche y los atacaron. Los persiguieron hasta Hoba, que está al norte de Damasco.
GEN 14:16 Recuperó todos los bienes, y también a su pariente Lot y sus bienes, así como a las mujeres y al pueblo.
GEN 14:17 Cuando [Abram] regresaba de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él, el rey de Sodoma salió a su encuentro en el valle de Savé, que es el valle del Rey.
GEN 14:18 Pero Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del ʼElohim Altísimo, sacó pan y vino,
GEN 14:19 y lo bendijo: ¡Sea bendecido Abram por el ʼElohim Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra,
GEN 14:20 Y bendito sea el ʼElohim Altísimo, Quien entregó a tus adversarios en tu mano! Y [Abram] le entregó el diezmo de todo.
GEN 14:21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas y toma para ti los bienes.
GEN 14:22 Pero Abram respondió al rey de Sodoma: Levanté mi mano a Yavé el ʼElohim Altísimo, Creador de los cielos y de la tierra,
GEN 14:23 que de todo lo que es tuyo, no tomaré ni un hilo ni una correa de sandalia para que no digas: Yo enriquecí a Abram,
GEN 14:24 con la sola excepción de lo que comieron los jóvenes, y la porción de Aner, Escol y Mamre, los hombres que vinieron conmigo. Solo ellos tomarán su parte.
GEN 15:1 Después de estas cosas, la Palabra de Yavé vino a Abram en visión: No temas Abram. Yo soy tu Escudo. Tu galardón será muy grande.
GEN 15:2 Abram respondió: ʼAdonay, ¿qué me darás? Pues yo ando sin hijo, y el heredero de mi casa es el damasceno Eliezer.
GEN 15:3 E insistió Abram: Mira, no me has dado descendiente, y de seguro será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.
GEN 15:4 Pero, ahí mismo la Palabra de Yavé vino a él: No te heredará éste, sino te heredará uno que saldrá de tu cuerpo.
GEN 15:5 Lo llevó afuera y le dijo: Contempla ahora los cielos y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia.
GEN 15:6 Abram creyó a Yavé, y le fue reconocido como justicia.
GEN 15:7 Entonces le dijo: Yo soy Yavé, Quien te sacó de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.
GEN 15:8 Él contestó: ʼAdonay Yavé, ¿cómo sabré que la poseeré?
GEN 15:9 Y le dijo: Toma para Mí una becerra de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un palomino.
GEN 15:10 Tomó todos éstos, los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra, pero no partió las aves.
GEN 15:11 Descendían las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, pero Abram las ahuyentaba.
GEN 15:12 Cuando el sol se iba a ocultar, un profundo adormecimiento cayó sobre Abram, y el terror de una intensa oscuridad vino sobre él.
GEN 15:13 Y Yavé dijo a Abram: Sabe por cierto que tu descendencia será forastera en una tierra ajena. Allí será esclavizada y oprimida 400 años.
GEN 15:14 Pero Yo también juzgaré a la nación a la cual servirán. Después saldrán con gran riqueza.
GEN 15:15 Pero tú te reunirás con tus antepasados en paz y serás sepultado en buena vejez.
GEN 15:16 Y en la cuarta generación regresarán acá, porque hasta ahora la iniquidad del amorreo no llegó al colmo.
GEN 15:17 Sucedió que cuando el sol se ocultó, hubo una densa oscuridad. Apareció un horno encendido, y una antorcha pasaba y ardía entre aquellos trozos.
GEN 15:18 Aquel día Yavé hizo Pacto con Abram: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el Río Grande, el río Éufrates,
GEN 15:19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,
GEN 15:20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,
GEN 15:21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.
GEN 16:1 Saray, esposa de Abram, no le daba hijos. Pero ella tenía una esclava egipcia cuyo nombre era Agar.
GEN 16:2 Y Saray dijo a Abram: Mira, Yavé me impidió tener hijos. Te ruego que te unas a mi esclava. Quizás los obtenga de ella. Y Abram escuchó la voz de Saray.
GEN 16:3 Y después de diez años de vivir Abram en la tierra de Canaán, su esposa Saray tomó a Agar, su esclava egipcia, y la dio como mujer a su esposo Abram.
GEN 16:4 Él se unió a Agar y [ella] concibió. Sin embargo, cuando vio que concibió, miraba con desprecio a su señora.
GEN 16:5 Entonces Saray dijo a Abram: ¡Mi afrenta sea sobre ti! Yo puse a mi esclava en tu seno, y ella, al ver que está embarazada, me mira con desprecio. Juzgue Yavé entre tú y yo.
GEN 16:6 Abram contestó a Saray: Mira, tu esclava está en tus manos. Haz con ella lo que te parezca bien. Entonces Saray la afligió, y ella huyó de su presencia.
GEN 16:7 Pero el Ángel de Yavé la halló junto a un pozo de agua en el desierto, junto al pozo que está en el camino de Shur,
GEN 16:8 y le dijo: Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Ella respondió: Huyo de la presencia de mi señora Saray.
GEN 16:9 Entonces el Ángel de Yavé le dijo: Vuelve a tu señora y humíllate bajo sus manos.
GEN 16:10 Y le dijo el Ángel de Yavé: Multiplicaré inmensamente tu descendencia, y debido a su multitud, no se podrá contar.
GEN 16:11 El Ángel de Yavé también le dijo: Mira, estás embarazada y darás a luz un hijo. Lo llamarás Ismael, porque Yavé escuchó tu aflicción.
GEN 16:12 Él será un hombre como el asno salvaje. Su mano estará contra todos, Y la mano de todos contra él. Vivirá enfrentado a todos sus hermanos.
GEN 16:13 Y le dio a Yavé, Quien hablaba con ella, este nombre: Tú eres el ʼEL-que-me-ve, porque dijo: ¿No vi aquí yo la espalda de Aquél que me ve?
GEN 16:14 Por eso llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. Ahí está entre Cades y Bered.
GEN 16:15 Agar dio a luz un hijo a Abram, y Abram llamó Ismael al hijo que Agar le dio a luz.
GEN 16:16 Abram tenía 86 años cuando Agar le dio a luz a Ismael.
GEN 17:1 Abram tenía 99 años cuando Yavé se le apareció, y le dijo: Yo soy ʼEL-Shadday. Anda delante de Mí y sé perfecto.
GEN 17:2 Estableceré mi Pacto entre Yo y tú, y te multiplicaré muchísimo.
GEN 17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro. ʼElohim le habló:
GEN 17:4 Mira, establezco mi Pacto contigo: Serás padre de una multitud de pueblos.
GEN 17:5 Tu nombre ya no será Abram, sino Abraham, porque te constituí padre de una multitud de pueblos.
GEN 17:6 Te haré muy fecundo. Haré naciones de ti, y de ti saldrán reyes.
GEN 17:7 Yo establezco mi Pacto entre Yo y tú, y después de ti con tu descendencia en sus generaciones como alianza perpetua, para ser el ʼElohim tuyo y a tu descendencia.
GEN 17:8 Te daré por posesión perpetua la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, y a tu descendencia. Y seré su ʼElohim.
GEN 17:9 Además ʼElohim dijo a Abraham: Tú guardarás mi Pacto, tú y tu descendencia en sus generaciones.
GEN 17:10 Éste es mi Pacto entre Yo y ustedes, el cual guardarán tú y tu descendencia: Que todo varón entre ustedes sea circuncidado.
GEN 17:11 Circuncidarán sus prepucios, y esta será la señal del Pacto entre Yo y ustedes.
GEN 17:12 Todo varón entre ustedes en todas sus generaciones será circuncidado a los ocho días de nacido, tanto el nacido en casa, como el comprado con dinero a cualquier extranjero que no sea de tu descendencia.
GEN 17:13 Ciertamente será circuncidado el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero. Mi Pacto estará en su cuerpo como Pacto eterno.
GEN 17:14 Pero el varón incircunciso, que no haya circuncidado su prepucio, será cortado de su pueblo. Quebrantó mi Pacto.
GEN 17:15 También ʼElohim dijo a Abraham: A tu esposa Saray no la llamarás Saray, sino su nombre será Sara.
GEN 17:16 La bendeciré y también te daré un hijo por medio de ella. Sí, la bendeciré. Ella [será madre de] naciones. Reyes de pueblos procederán de ella.
GEN 17:17 Abraham se postró sobre su rostro. Pero se rió y dijo en su corazón: ¿A un hombre de 100 años le nacerá un hijo? Y Sara, ¿dará a luz a los 90 años?
GEN 17:18 Abraham dijo a ʼElohim: ¡Ojalá Ismael viva delante de Ti!
GEN 17:19 Pero ʼElohim le dijo: Ciertamente tu esposa Sara te dará a luz un hijo. Tú lo llamarás Isaac, y estableceré mi Pacto con él como Pacto perpetuo para su descendencia después de él.
GEN 17:20 En cuanto a Ismael, te escuché: Ciertamente lo bendeciré, lo haré fecundo y lo multiplicaré muchísimo. Engendrará 12 príncipes y haré de él una gran nación.
GEN 17:21 Pero mi Pacto lo confirmaré con Isaac, a quien Sara te dará a luz por este tiempo, el año próximo.
GEN 17:22 Cuando terminó de hablarle, ʼElohim ascendió de [la presencia] de Abraham.
GEN 17:23 Entonces ese mismo día Abraham tomó a Ismael su hijo, a todos los nacidos en su casa, a todos los comprados con su dinero, y a todo varón entre las gentes de la casa de Abraham, y circuncidó su prepucio, como ʼElohim le dijo.
GEN 17:24 Abraham tenía 99 años cuando circuncidó su prepucio,
GEN 17:25 y su hijo Ismael tenía 13 años cuando su prepucio fue circuncidado.
GEN 17:26 Aquel mismo día Abraham se circuncidó, y también su hijo Ismael.
GEN 17:27 Todos los hombres de su casa, nacidos en casa o comprados con dinero a un extranjero, fueron circuncidados con él.
GEN 18:1 Después Yavé se le apareció [a Abraham] en el robledal de Mamre cuando él estaba sentado en la puerta de la tienda en el intenso calor del día.
GEN 18:2 Cuando levantó sus ojos miró, y ahí estaban tres varones en pie frente a él. Tan pronto como los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de su tienda y se postró en tierra.
GEN 18:3 Y exclamó: ʼAdón mío, si hallo gracia ante tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu esclavo.
GEN 18:4 Que se traiga ya un poco de agua, laven sus pies y se recuesten debajo del árbol
GEN 18:5 mientras tomo un trozo de pan para que sustenten sus corazones. Luego seguirán adelante, pues por eso pasaron junto a su esclavo. Contestaron: Haz como dijiste.
GEN 18:6 Abraham se apresuró a entrar en la tienda de Sara y le dijo: ¡Toma pronto tres medidas de flor de harina, amásalas y haz panes!
GEN 18:7 En seguida, Abraham corrió hacia el ganado, tomó un becerro tierno y bueno y se lo dio al esclavo. Éste se apresuró a aderezarlo.
GEN 18:8 Juntamente con el becerro que aderezó, [Abraham] tomó también cuajada y leche, y lo presentó ante ellos. Mientras él se mantenía en pie junto a ellos debajo del árbol, ellos comían.
GEN 18:9 Después le dijeron: ¿Dónde está tu esposa Sara? Y él contestó: Ahí está en la tienda.
GEN 18:10 Y dijo: Volveré a ti sin falta según el tiempo de la vida, y tu esposa Sara tendrá un hijo. Y Sara escuchaba en la entrada de la tienda, pues estaba detrás de él.
GEN 18:11 Abraham y Sara eran ancianos, entrados en días, y a Sara le había cesado la costumbre de las mujeres.
GEN 18:12 Sara se rió dentro de ella y se dijo: ¿Después que envejecí tendré deleite, cuando también mi ʼadonay es anciano?
GEN 18:13 Entonces Yavé dijo a Abraham: ¿Por qué Sara se rió así? Y dijo: ¿Será cierto que daré a luz ahora cuando soy anciana?
GEN 18:14 ¿Hay algo imposible para Yavé? Volveré a ti según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.
GEN 18:15 Pero Sara negó y dijo: No me reí, pues tuvo miedo. Pero Él dijo: No, realmente te reíste.
GEN 18:16 Al levantarse de allí aquellos varones dirigieron la mirada hacia Sodoma, y Abraham fue con ellos para despedirlos.
GEN 18:17 Yavé se dijo: ¿Encubriré a Abraham lo que voy a hacer?
GEN 18:18 Porque ciertamente Abraham será una nación grande y fuerte, y en él serán bendecidas todas las naciones de la tierra.
GEN 18:19 Porque lo escogí para que instruya a sus hijos, a su casa y a sus sucesores a mantenerse en el camino de Yavé, y practicar justicia y justo juicio a fin de que cumpla Yavé sobre Abraham todo cuanto predijo con respecto a él.
GEN 18:20 Y Yavé dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado se agravó grandemente,
GEN 18:21 descenderé ahora y veré si en todo obraron según el clamor que llega hasta Mí, y si no, lo sabré.
GEN 18:22 Luego los varones salieron y se encaminaron hacia Sodoma, pero Yavé se quedó aún con Abraham.
GEN 18:23 Entonces, al acercarse, Abraham preguntó: ¿Destruirás al justo con el perverso?
GEN 18:24 Quizás haya 50 justos en medio de la ciudad. ¿Arrasarás y no perdonarás al lugar por amor a los 50 justos que estén en medio de ella?
GEN 18:25 ¡Lejos de ti hacer tal cosa! ¿Que muera el justo con el perverso, y que el justo sea como el perverso? ¡Lejos de Ti! ¿El Juez de toda la tierra no hará justicia?
GEN 18:26 Y Yavé dijo: Si hallo 50 justos en la ciudad, entonces perdonaré a todo el lugar por causa de ellos.
GEN 18:27 Abraham respondió: En verdad, aunque soy polvo y ceniza, ahora cuando me atrevo a hablar con mi ʼAdón,
GEN 18:28 quizás falten cinco de los 50 justos. ¿Destruirás por cinco a toda la ciudad? Y Yavé dijo: No la destruiré si hallo allí 45.
GEN 18:29 Volvió a hablarle: Quizás se encuentren allí 40. Y Yavé respondió: No lo haré por causa de los 40.
GEN 18:30 Entonces [Abraham] dijo: No se enoje ahora mi ʼAdonay, si hablo. Quizás se hallen allí 30. Y Yavé respondió: No actuaré si hallo allí 30.
GEN 18:31 Y dijo: En verdad te ruego, al atreverme a hablar a mi ʼAdonay, quizás se hallen allí 20. Y dijo: No destruiré por causa de los 20.
GEN 18:32 Luego [Abraham] dijo: Te ruego, no se enardezca mi ʼAdonay, y hablaré solo esta vez: Quizás se hallen allí diez. Y respondió Yavé: No la destruiré por causa de los diez.
GEN 18:33 Cuando Yavé acabó de hablar a Abraham, salió, y Abraham regresó a su lugar.
GEN 19:1 Entre tanto los dos ángeles llegaron a Sodoma al llegar la noche. Lot estaba sentado en la puerta de Sodoma. Cuando Lot los vio, se levantó a recibirlos y al postrarse con su rostro a tierra,
GEN 19:2 dijo: Oigan, mis ʼAdón, les ruego que se hospeden en casa de este esclavo, que pernocten y laven sus pies, y por la mañana se levanten y sigan su camino. Pero ellos contestaron: No, pasaremos la noche en la plaza.
GEN 19:3 Sin embargo, como les rogó con insistencia, fueron con él. Entraron en su casa y él les preparó un banquete. Hizo panes sin levadura, y comieron.
GEN 19:4 Aún no se habían acostado cuando los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, desde el joven hasta el anciano, todo el pueblo en conjunto.
GEN 19:5 Llamaron a Lot y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? ¡Sácalos para que tengamos relaciones con ellos!
GEN 19:6 Entonces Lot salió a ellos hasta la entrada, cerró la puerta tras él
GEN 19:7 y exclamó: ¡Les ruego, hermanos míos, que no hagan esta perversidad!
GEN 19:8 Oigan, les ruego, tengo dos hijas que no se han unido a varón. Las sacaré a ustedes ahora y hagan con ellas como les parezca bien, pero nada hagan a estos varones que vinieron a cobijarse bajo mi techo.
GEN 19:9 Pero respondieron: ¡Quítate de ahí! Y añadieron: Es el único que vino como forastero, ¿y pretende erigirse en juez? ¡Ahora te trataremos peor que a ellos! Y al arremeter violentamente contra Lot, intentaban forzar la puerta.
GEN 19:10 Entonces los varones [visitantes] extendieron sus manos y metieron a Lot junto a ellos en la casa y cerraron la puerta.
GEN 19:11 Y a los hombres que estaban en la entrada de la casa, desde el menor de ellos hasta el mayor, los hirieron con ceguera, de modo que se fatigaban por hallar la entrada.
GEN 19:12 Los varones dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? Saca del lugar a tus yernos, tus hijos e hijas, y cualquiera que tengas en la ciudad,
GEN 19:13 porque nosotros vamos a destruir este lugar ya que el clamor que subió delante de Yavé es grande. Yavé nos envió a destruirlo.
GEN 19:14 Entonces Lot salió y habló a sus yernos, los que iban a tomar a sus hijas, y les dijo: ¡Levántense! ¡Salgan de este lugar, porque Yavé va a destruir esta ciudad! Pero a sus futuros yernos les pareció que bromeaba.
GEN 19:15 Al rayar el alba, los ángeles apremiaban a Lot y le decían: ¡Levántate, toma a tu esposa y a tus dos hijas que están aquí para que no sean barridos en el castigo a la ciudad!
GEN 19:16 Pero como él vacilaba, los varones lo agarraron y lo sacaron de la mano a él, a su esposa y a sus dos hijas, según la misericordia de Yavé hacia él. Lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
GEN 19:17 Cuando los sacaron les dijeron: ¡Huye por tu vida! No mires atrás, ni te detengas en toda la llanura. ¡Escapa a la montaña, no sea que perezcas!
GEN 19:18 Lot les contestó: ¡No, les ruego, mis ʼAdonay!
GEN 19:19 Miren, les ruego, ya que su esclavo halló gracia ante sus ojos, y engrandecieron la misericordia para conmigo y preservaron mi vida. Pero no puedo escapar hasta la montaña, pues el desmayo me alcanzará, y moriré.
GEN 19:20 Oigan, les ruego, esa ciudad está cerca para huir allá y es pequeña. ¿No es insignificante? Permítanme que huya allá y conserve mi vida.
GEN 19:21 [Un ángel] le respondió: Ciertamente, también sobre esto acepto tu ruego. No destruiremos la ciudad de la cual hablaste.
GEN 19:22 ¡Apresúrate! Escapa hacia allá, pues no podré hacer alguna cosa hasta que llegues allá. Por eso llamó Zoar el nombre de la ciudad.
GEN 19:23 Salía el sol sobre aquella tierra cuando Lot entraba en Zoar.
GEN 19:24 Entonces Yavé ordenó que lloviera azufre y fuego desde el cielo sobre Sodoma y Gomorra de parte de Yavé,
GEN 19:25 y destruyó estas ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes de las ciudades y las plantas de la tierra.
GEN 19:26 Pero la esposa de Lot miró hacia atrás y se convirtió en estatua de sal.
GEN 19:27 Abraham, al madrugar, se dirigió al lugar donde estuvo en la Presencia de Yavé.
GEN 19:28 Miró hacia Sodoma, Gomorra y toda la región de la llanura. Ciertamente vio que un humo subía de la tierra, como la humareda de un horno.
GEN 19:29 Así ocurrió que cuando ʼElohim destruyó las ciudades de la llanura, ʼElohim se acordó de Abraham. Por eso sacó a Lot de en medio de la destrucción de las ciudades en las cuales Lot se estableció.
GEN 19:30 Luego Lot subió desde Zoar y vivió en la montaña con sus dos hijas, pues temía permanecer en Zoar. Habitó, pues, en una caverna junto con sus dos hijas.
GEN 19:31 Dijo la primogénita a la más joven: Nuestro padre es anciano, y no hay en esta tierra ni un varón que se una a nosotras según la costumbre de toda la tierra.
GEN 19:32 ¡Ven! Hagamos beber vino a nuestro padre, y unámonos con él. Así preservaremos descendencia de nuestro padre.
GEN 19:33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche. Entró la primogénita y se unió a su padre, pero él no supo cuándo ella se unió ni cuándo se levantó.
GEN 19:34 Sucedió al día siguiente que la primogénita dijo a la más joven: Mira, anoche me uní con mi padre. Hagámosle beber vino también esta noche y vé, únete con él y preservemos descendencia de nuestro padre.
GEN 19:35 También hicieron beber vino a su padre aquella noche. Se levantó la más joven y se unió con él. Sin embargo, él no supo cuándo ella se unió, ni cuándo se levantó.
GEN 19:36 Las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
GEN 19:37 La primogénita dio a luz un hijo, y lo llamó Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.
GEN 19:38 También la más joven dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammí, el cual es padre de los hijos de Amón hasta hoy.
GEN 20:1 Desde allí Abraham viajó hacia la tierra del Neguev. Acampó entre Cades y Shur, y vivió temporalmente en Gerar.
GEN 20:2 Y Abraham decía con respecto a Sara, su esposa: Es mi hermana. Así que Abimelec, rey de Gerar, envió y tomó a Sara.
GEN 20:3 Pero ʼElohim vino a Abimelec en un sueño aquella noche y le dijo: Mira, eres hombre muerto a causa de la mujer que tomaste, pues ella está casada y tiene esposo.
GEN 20:4 Pero Abimelec, quien no se había unido a ella, dijo: ʼAdonay, ¿matarás a gente inocente?
GEN 20:5 ¿No me dijo él: Ella es mi hermana? Y ella también dijo: Es mi hermano. Con integridad de corazón y limpieza de manos hice esto.
GEN 20:6 ʼElohim le dijo en el sueño: También Yo sé que con integridad de tu corazón hiciste esto, y Yo también te retuve de pecar contra Mí. Por eso no te permití tocarla.
GEN 20:7 Devuelve ahora a la esposa de ese hombre, porque es profeta. Él conversará con Dios por ti, y vivirás. Pero si no la devuelves, sabes que de cierto morirás, tú y todos los tuyos.
GEN 20:8 Entonces Abimelec se levantó temprano por la mañana. Llamó a todos sus esclavos y les habló todas estas cosas en privado, y aquellos hombres sintieron un gran temor.
GEN 20:9 Luego Abimelec llamó a Abraham y le dijo: ¿Qué nos hiciste? ¿En qué te ofendí para que trajeras tan gran pecado contra mí y contra mi reino? ¡Hiciste conmigo cosas que no debiste hacer!
GEN 20:10 Además Abimelec preguntó a Abraham: ¿Qué encontraste que te persuadió a hacer esto?
GEN 20:11 Abraham respondió: Porque me dije: Ciertamente no hay temor a ʼElohim en este lugar, y me matarán por causa de mi esposa.
GEN 20:12 Aunque, en efecto, ella es mi hermana, hija de mi padre, pero no hija de mi madre. Así llegó a ser mi esposa.
GEN 20:13 Sucedió que cuando ʼElohim me hizo salir errante de casa de mi padre, yo le dije a ella: Tú me harás este favor. A todo lugar a donde lleguemos, dirás de mí: Él es mi hermano.
GEN 20:14 Entonces Abimelec tomó un rebaño y una manada de ganado vacuno, esclavos y esclavas, se los dio a Abraham y le devolvió a su esposa Sara.
GEN 20:15 Luego Abimelec le dijo: Mira, mi tierra está delante de ti. Establécete donde te parezca bien.
GEN 20:16 Y dijo a Sara: Mira, doy a tu hermano 1.000 piezas de plata. Ciertamente, esto será para ti como un velo ante los ojos de todos los que están contigo. Así quedas vindicada ante todos.
GEN 20:17 Abraham oró a ʼElohim, y ʼElohim sanó a Abimelec, a su esposa y a sus esclavas, las cuales tuvieron hijos,
GEN 20:18 pues Yavé había cerrado por completo toda matriz de la casa de Abimelec por causa de Sara, esposa de Abraham.
GEN 21:1 Yavé visitó a Sara como dijo, y Yavé procedió con Sara según lo prometido.
GEN 21:2 Entonces Sara concibió, y según el tiempo señalado que ʼElohim le indicó, dio a luz un hijo a Abraham en su vejez.
GEN 21:3 Abraham llamó Isaac al hijo que le nació, que Sara le dio a luz.
GEN 21:4 Cuando tenía ocho días, Abraham circuncidó a su hijo Isaac, como ʼElohim le ordenó.
GEN 21:5 Abraham tenía 100 años cuando le nació su hijo Isaac.
GEN 21:6 Entonces Sara dijo: ʼElohim me hizo reír. Todo el que lo oiga, reirá conmigo.
GEN 21:7 Añadió: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? Pues le di a luz un hijo en su vejez.
GEN 21:8 Creció el niño, y fue destetado. Entonces Abraham hizo un gran banquete el día cuando Isaac fue destetado.
GEN 21:9 Pero Sara vio que el hijo que Abraham tuvo con Agar la egipcia se burlaba.
GEN 21:10 Por eso le dijo a Abraham: Expulsa a esa esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de esa esclava con mi hijo Isaac.
GEN 21:11 Pero el asunto pareció muy grave a Abraham por cuanto era su hijo.
GEN 21:12 Entonces ʼElohim dijo a Abraham: No te parezca grave lo del muchacho y tu esclava. Escucha la voz de Sara en todo lo que te dice, porque en Isaac te será llamada descendencia,
GEN 21:13 aunque también haré una nación del hijo de la esclava, pues él es descendiente tuyo.
GEN 21:14 Entonces Abraham se levantó temprano en la mañana, tomó pan y un odre con agua y lo dio a Agar. Colocó también sobre su espalda al niño y la despidió. Ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
GEN 21:15 Cuando se acabó el agua del odre colocó al muchacho bajo uno de los arbustos.
GEN 21:16 Luego fue y se sentó enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues se dijo: Así no veré cuando el muchacho muera. Se sentó enfrente, alzó su voz y lloró.
GEN 21:17 Pero ʼElohim oyó la voz del muchacho. El Ángel de ʼElohim llamó a Agar desde el cielo y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas, porque ʼElohim oyó la voz del muchacho en donde está.
GEN 21:18 ¡Levántate! Alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque haré de él una gran nación.
GEN 21:19 ʼElohim le abrió los ojos y vio un pozo de agua. Y fue, llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho.
GEN 21:20 ʼElohim estuvo con el muchacho, el cual creció y habitó en el desierto y fue tirador de arco.
GEN 21:21 Habitó en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una esposa de la tierra de Egipto.
GEN 21:22 Sucedió en aquel tiempo que Abimelec y Ficol, capitán de su ejército, se dirigieron a Abraham y dijeron: ʼElohim está contigo en todo lo que tú haces.
GEN 21:23 Ahora, pues, júrame aquí por ʼElohim, que no me engañarás, ni a mí, ni a mi hijo, ni a mis futuras generaciones. Conforme a la benevolencia con la cual he obrado contigo, haz conmigo y con la tierra en la cual te hospedaste.
GEN 21:24 Y Abraham contestó: Yo juro.
GEN 21:25 Pero Abraham se quejó ante Abimelec por causa de un pozo de agua del cual se apoderaron los esclavos de Abimelec.
GEN 21:26 Y Abimelec dijo: No sé quién hizo tal cosa, y además, tú no me informaste ni yo lo supe hasta hoy.
GEN 21:27 Entonces Abraham tomó un rebaño y una manada de ganado vacuno y se las dio a Abimelec. Ambos concertaron un pacto.
GEN 21:28 Abraham separó siete corderas del rebaño,
GEN 21:29 y Abimelec preguntó a Abraham: ¿Qué significan estas siete corderas que colocaste aparte?
GEN 21:30 Y respondió: Que tomarás de mi mano estas siete corderas a fin de que me seas testigo de que cavé este pozo.
GEN 21:31 Por tanto aquel lugar se llamó Beerseba, pues ambos se juramentaron allí.
GEN 21:32 Pactaron, pues, en Beerseba, y se levantaron Abimelec y Ficol, capitán de su ejército, y regresaron a tierra de los filisteos.
GEN 21:33 [Abraham] plantó un tamarisco en Beerseba e invocó allí el Nombre de Yavé ʼEl-Olam.
GEN 21:34 Abraham peregrinó muchos días en tierra de los filisteos.
GEN 22:1 Después de esto aconteció que ʼElohim probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! Él respondió: Aquí estoy.
GEN 22:2 [ʼElohim] le dijo: Toma ahora a tu único hijo Isaac y vé a la tierra de Moriah. Y tú mismo sacrifícalo allí en holocausto sobre una de las montañas que Yo te diré.
GEN 22:3 Abraham se levantó temprano por la mañana, enalbardó su asno y tomó consigo a dos de sus esclavos jóvenes y a su hijo Isaac. Luego cortó leña para el holocausto, se levantó, y fue al lugar que ʼElohim le dijo.
GEN 22:4 Al tercer día Abraham levantó sus ojos y divisó el lugar desde lejos.
GEN 22:5 Y Abraham dijo a sus esclavos jóvenes: Permanezcan aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá y nos postraremos. Después regresaremos a ustedes.
GEN 22:6 Entonces Abraham tomó la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac. Luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y ambos caminaban juntos.
GEN 22:7 Isaac habló a su padre Abraham: Padre mío. Y él respondió: Aquí estoy, hijo mío. Y le dijo: Mira, está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
GEN 22:8 Abraham respondió: ʼElohim se proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y ambos caminaban juntos.
GEN 22:9 Cuando llegaron al lugar que ʼElohim le dijo, Abraham construyó allí el altar y preparó la leña. Luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña.
GEN 22:10 Extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
GEN 22:11 Pero el Ángel de Yavé lo llamó desde el cielo: ¡Abraham! ¡Abraham! Y él respondió: ¡Aquí estoy!
GEN 22:12 El Ángel le dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho. Nada le hagas, pues ya entiendo que eres temeroso de ʼElohim por cuanto no me rehusaste a tu único hijo.
GEN 22:13 Entonces Abraham levantó los ojos, y ahí mismo detrás, vio en el zarzal un carnero trabado por los cuernos. Abraham fue y tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
GEN 22:14 Abraham llamó a aquel lugar Yavé Yireh. Por eso se dice hoy: En la Montaña de Yavé será provisto.
GEN 22:15 El Ángel de Yavé llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo
GEN 22:16 y le habló: Yavé dice: Por Mí mismo juré que porque hiciste esto y no me rehusaste a tu único hijo,
GEN 22:17 ciertamente te bendeciré. Multiplicaré muchísimo tu descendencia, como las estrellas del cielo y como la arena que está en la orilla del mar. Tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos,
GEN 22:18 y en tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz.
GEN 22:19 Abraham regresó a sus jóvenes esclavos. Luego se levantaron y fueron juntos hacia Beerseba. Y vivió Abraham en Beerseba.
GEN 22:20 Después de estas cosas ocurrió que se informó a Abraham: Mira, también Milca ha dado hijos a Nacor tu hermano:
GEN 22:21 a Uz su primogénito, a Buz, hermano de éste, a Kemuel, padre de Aram,
GEN 22:22 y a Quesed, a Hazo, a Pildas, a Jidlaf y a Betuel.
GEN 22:23 Betuel engendró a Rebeca. Milca dio a luz estos ocho a Nacor, hermano de Abraham.
GEN 22:24 Su concubina, cuyo nombre era Reúma, también dio a luz a Tebah, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
GEN 23:1 Sara vivió 127 años. Tantos fueron los años de la vida de Sara.
GEN 23:2 Sara murió en Quiriat-arba, que es Hebrón, en tierra de Canaán. Abraham acudió para hacer duelo por Sara y llorar por ella.
GEN 23:3 Abraham se levantó de junto a su difunta y habló a los hijos de Het:
GEN 23:4 Yo soy forastero y extranjero entre ustedes. Denme propiedad de sepultura entre ustedes y sepultaré a mi difunta fuera de mi presencia.
GEN 23:5 Y los hijos de Het respondieron a Abraham:
GEN 23:6 Escúchenos, ʼadón nuestro, tú eres en medio de nosotros un príncipe de ʼElohim. Sepulta a tu difunta en lo más escogido de nuestros sepulcros. Ninguno de nosotros te negará su sepulcro para sepultar a tu difunta.
GEN 23:7 Pero Abraham se levantó y se inclinó ante el pueblo de aquella tierra, ante los hijos de Het,
GEN 23:8 y les habló: Si es su voluntad que yo sepulte a mi difunta lejos de mi presencia, escúchenme. Intercedan por mí ante Efrón, hijo de Zoar,
GEN 23:9 para que me venda la cueva de la Macpela, que está en el extremo de su campo, que por su justo precio me la dé como propiedad para sepultura entre ustedes.
GEN 23:10 Efrón habitaba en medio de los hijos de Het. Y Efrón heteo respondió a Abraham, a oídos de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad:
GEN 23:11 No, mi ʼadón, escúchame. Te doy el campo y la cueva que está en él. Te la doy en presencia de los hijos de mi pueblo. Sepulta tu difunta.
GEN 23:12 Pero Abraham se inclinó ante el pueblo de aquella tierra,
GEN 23:13 habló a Efrón ante el pueblo y dijo: Más bien, si te place, te ruego que me escuches. Te doy el valor del campo. Acéptamelo y sepultaré mi difunta allí.
GEN 23:14 Efrón respondió a Abraham:
GEN 23:15 Mi ʼadón, escúchame: ¿Qué es entre tú y yo una parcela de 4,4 kilogramos de plata? Sepulta, pues, a tu difunta.
GEN 23:16 Abraham atendió a Efrón. Y Abraham le pesó a Efrón la plata que dijo a oídos de los hijos de Het, 4,4 kilogramos de plata de curso entre comerciantes.
GEN 23:17 Así quedó el campo de Efrón que está en la Macpela, al frente de Mamre: El campo, la cueva que estaba en él y toda la arboleda que está alrededor del campo en todo su límite
GEN 23:18 quedaron en posesión de Abraham a la vista de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.
GEN 23:19 Después de esto Abraham sepultó a su esposa Sara en la cueva del campo de la Macpela, al frente de Mamre, que es Hebrón, en tierra de Canaán.
GEN 23:20 El campo y la cueva que estaba en él quedaron en posesión de Abraham como propiedad para sepultura, procedente de los hijos de Het.
GEN 24:1 Abraham era anciano, entrado en días, y Yavé lo había bendecido en todo.
GEN 24:2 Y Abraham dijo al esclavo más antiguo de su casa, el cual administraba todo lo que aquél tenía: Coloca ahora tu mano debajo de mi muslo
GEN 24:3 y jurarás por Yavé, ʼElohim de los cielos y de la tierra, que no tomarás para mi hijo esposa de las hijas de los cananeos en medio de los cuales yo vivo,
GEN 24:4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela y tomarás esposa para mi hijo Isaac.
GEN 24:5 Y el esclavo le respondió: Quizás la mujer no consienta en venir conmigo a esta tierra. ¿Llevaré a tu hijo a la tierra de donde saliste?
GEN 24:6 Entonces Abraham le contestó: Guárdate de no llevar a mi hijo allá.
GEN 24:7 Yavé, el ʼElohim del cielo, Quien me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y Quien me habló y me juró: A tu descendencia daré esta tierra, Él mismo enviará su Ángel delante de ti y de allá tomarás esposa para mi hijo.
GEN 24:8 Si la mujer no consiente en venir contigo, entonces quedarás desligado de mi juramento, pero no hagas que mi hijo vaya allá.
GEN 24:9 Entonces el esclavo puso su mano debajo del muslo de su ʼadón Abraham y le juró sobre este asunto.
GEN 24:10 El esclavo tomó diez de los camellos de su ʼadón, y salió con una variedad de cosas buenas de su ʼadón en su mano. Se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.
GEN 24:11 En las afueras de la ciudad hizo arrodillar los camellos junto a un pozo de agua al tiempo de llegar la tarde, en el momento cuando salen las jóvenes a sacar agua.
GEN 24:12 Y dijo: ¡Yavé, ʼElohim de mi ʼadón Abraham, haz que hoy me suceda, te ruego, haz misericordia a mi ʼadón Abraham!
GEN 24:13 Aquí estoy yo junto a una fuente de agua y las hijas de los habitantes de la ciudad salen a sacar agua.
GEN 24:14 Sea que la joven a quien yo diga: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella responda: Bebe, y también abrevaré tus camellos, ésa sea la que designaste para tu esclavo Isaac. Y por esto sabré que hiciste misericordia con mi ʼadón.
GEN 24:15 Aconteció que antes que él acabara de hablar, ahí llegaba Rebeca, la cual le nació a Betuel, hijo de Milca, esposa de Nacor, hermano de Abraham, llegaba con su cántaro al hombro.
GEN 24:16 La muchacha era de apariencia muy hermosa, virgen, a la que ningún varón se unió. Y al bajar a la fuente, llenó su cántaro y salió.
GEN 24:17 Entonces el esclavo corrió a su encuentro y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.
GEN 24:18 Ella respondió: Bebe, mi ʼadón. Y se apresuró a bajar el cántaro sobre su mano y le dio de beber.
GEN 24:19 Cuando acabó de darle de beber dijo: También sacaré agua para tus camellos hasta que acaben de beber.
GEN 24:20 Se apresuró y vació su cántaro en el abrevadero. Corrió otra vez al pozo para sacar agua y sacó para todos sus camellos.
GEN 24:21 El hombre, con la vista fija en ella, callaba para saber si Yavé había prosperado o no su camino.
GEN 24:22 Aconteció que cuando los camellos acabaron de beber, el hombre le dio un pendiente de oro que pesaba 5,5 gramos, y dos brazaletes de oro que pesaban 110 gramos.
GEN 24:23 Y le preguntó: ¿De quién eres hija? Dime te ruego: ¿Hay lugar en casa de tu padre para que nosotros pasemos la noche?
GEN 24:24 Ella le respondió: Yo soy hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor.
GEN 24:25 Y añadió: También hay en nuestra casa pasto, mucho forraje y lugar para pasar la noche.
GEN 24:26 Entonces el hombre hizo reverencia, se postró ante Yavé
GEN 24:27 y dijo: Bendito sea Yavé, ʼElohim de mi ʼadón Abraham, que no apartó su misericordia y su fidelidad hacia mi ʼadón, y cuando yo tomé camino, me condujo Yavé a casa de los hermanos de mi ʼadón.
GEN 24:28 Entonces la muchacha corrió y contó estas cosas en casa de su madre.
GEN 24:29 Rebeca tenía un hermano llamado Labán, el cual corrió hacia el que estaba fuera, junto a la fuente.
GEN 24:30 Cuando Labán vio el [pendiente] y los brazaletes en las muñecas de su hermana y oyó las palabras de su hermana Rebeca, quien decía: Este hombre me habló así, él corrió hacia el hombre, quien, por cierto, permanecía con los camellos junto a la fuente.
GEN 24:31 [Labán] le dijo: Entra, bendito de Yavé. ¿Por qué te quedas afuera? Pues yo preparé la casa y lugar para los camellos.
GEN 24:32 Entonces el hombre entró en la casa, y Labán le desató los camellos y les dio pasto y forraje. También le dio agua para lavar sus pies y los pies de los hombres que estaban con él.
GEN 24:33 También le sirvió comida, pero el esclavo dijo: No comeré hasta cuando diga mis palabras. Y [Labán] le dijo: ¡Habla!
GEN 24:34 Contestó: Yo soy esclavo de Abraham.
GEN 24:35 Yavé ha bendecido mucho a mi ʼadón, y se engrandeció, pues le dio ovejas y ganado vacuno, plata y oro, esclavos y esclavas, y camellos y asnos.
GEN 24:36 Sara, esposa de mi ʼadón, dio a luz un hijo en su vejez a mi ʼadón, quien le dio todo lo que posee.
GEN 24:37 Y mi ʼadón me juramentó: No tomarás para mi hijo esposa de las hijas del cananeo en cuya tierra yo vivo,
GEN 24:38 sino irás a casa de mi padre y a mi familia, y tomarás esposa para mi hijo.
GEN 24:39 Yo dije a mi ʼadón: Quizás la mujer no quiera venir conmigo.
GEN 24:40 Me contestó: Yavé, en cuya presencia he andado, enviará a su Ángel contigo, prosperará tu camino y podrás tomar esposa para mi hijo de entre mi familia y de la casa de mi padre.
GEN 24:41 Entonces, cuando llegues a mi familia, quedarás desligado de mi juramento. Así que, si no quieren dártela, quedarás libre de mi juramento.
GEN 24:42 Así, pues, llegué hoy a la fuente y dije: Yavé, ʼElohim de mi ʼadón Abraham, te ruego que hagas prosperar mi camino en el cual ando.
GEN 24:43 Aquí estoy junto a la fuente del agua. Sea, pues, que la joven que salga a sacar agua, a quien yo le diga: Te ruego que me des de beber un poco de agua de tu cántaro
GEN 24:44 y me conteste: Bebe tú mismo, y también sacaré para tus camellos, sea ésta la esposa que Yavé destinó para el hijo de mi ʼadón.
GEN 24:45 Antes que yo acabara de hablar en mi corazón, ahí estaba Rebeca con su cántaro al hombro quien bajaba a la fuente. Cuando sacó agua le dije: Te ruego que me des de beber.
GEN 24:46 Y se apresuró, bajó su cántaro de encima de ella y respondió: Bebe, y también abrevaré tus camellos. Y bebí, y ella abrevó los camellos.
GEN 24:47 Le pregunté: ¿De quién eres hija? Y respondió: Soy hija de Betuel, el hijo que Milca le dio a luz a Nacor. Entonces le puse el pendiente en la nariz y los brazaletes en sus manos.
GEN 24:48 E hice reverencia, me postré ante Yavé. Bendije a Yavé, ʼElohim de mi ʼadón Abraham, Quien me condujo por camino recto a fin de tomar a la hija del hermano de mi ʼadón para su hijo.
GEN 24:49 Ahora, pues, si ustedes hacen misericordia y verdad con mi ʼadón, declárenmelo. Y si no, declárenmelo también, y me encaminaré a la derecha o a la izquierda.
GEN 24:50 Y al responder Labán y Betuel, dijeron: De parte de Yavé salió esto. No podemos decirte algo malo o bueno.
GEN 24:51 Ahí está Rebeca delante de ti. Tómala y vete, y sea la esposa del hijo de tu ʼadón, como lo dijo Yavé.
GEN 24:52 Cuando el esclavo de Abraham oyó sus palabras, se postró en tierra delante de Yavé.
GEN 24:53 Después el esclavo sacó alhajas de plata, objetos de oro y ropa, y se los dio a Rebeca. También dio valiosos regalos a su hermano y a su madre.
GEN 24:54 Después comieron y bebieron, él y los que lo acompañaban, y pasaron la noche. Al levantarse de mañana, dijo: Envíenme a mi ʼadón.
GEN 24:55 Entonces el hermano de ella y su madre respondieron: Permanezca la doncella con nosotros algunos días, por lo menos diez, y después se irá.
GEN 24:56 Pero él les dijo: No me retrasen ya que Yavé hizo prosperar mi camino. Despáchenme para que me vaya a mi ʼadón.
GEN 24:57 Y ellos contestaron: Llamemos a la joven y preguntémosle cuál es su deseo.
GEN 24:58 Llamaron a Rebeca y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Iré.
GEN 24:59 Entonces despidieron a su hermana Rebeca, a su madre de crianza, al esclavo de Abraham y a sus hombres.
GEN 24:60 Bendijeron a Rebeca y le dijeron: ¡Hermana nuestra, sé madre de miles de millares y que tus descendientes posean la puerta de sus enemigos!
GEN 24:61 Rebeca se levantó con sus doncellas, montaron sobre los camellos y siguieron al hombre. Y el esclavo tomó a Rebeca y salió.
GEN 24:62 Mientras tanto, Isaac regresaba del pozo del Viviente-que-me-ve, pues él habitaba en la región del Neguev.
GEN 24:63 Isaac había salido a meditar al campo al llegar la tarde. Cuando levantó sus ojos, miró y ahí llegaban unos camellos.
GEN 24:64 Rebeca también levantó sus ojos, y cuando vio a Isaac, desmontó del camello,
GEN 24:65 porque había preguntado al esclavo: ¿Quién es ese varón que viene por el campo a nuestro encuentro? El esclavo respondió: Es mi ʼadón. Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
GEN 24:66 El esclavo le contó a Isaac todas las cosas que hizo.
GEN 24:67 Isaac la introdujo en la tienda de su madre Sara, tomó a Rebeca como esposa y la amó. E Isaac se consoló después de [la muerte de] su madre.
GEN 25:1 Abraham tomó otra esposa, cuyo nombre era Cetura,
GEN 25:2 la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.
GEN 25:3 Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Los hijos de Dedán fueron los asuritas, letusitas y leumitas,
GEN 25:4 y los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron descendientes de Cetura.
GEN 25:5 Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac,
GEN 25:6 pero les dio regalos a los hijos de las concubinas que tuvo. Y mientras vivía, los envió al oriente, lejos de su hijo Isaac, a la tierra oriental.
GEN 25:7 Los días de los años que vivió Abraham fueron 175 años.
GEN 25:8 Abraham expiró y murió en buena vejez, anciano y satisfecho. Y fue reunido a su pueblo.
GEN 25:9 Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de la Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Zoar el heteo, que estaba enfrente de Mamre,
GEN 25:10 el campo que Abraham compró a los hijos de Het. Allí fue sepultado Abraham junto a su esposa Sara.
GEN 25:11 Sucedió después de la muerte de Abraham, que ʼElohim bendijo a Isaac su hijo. E Isaac vivió junto al pozo del Viviente-que-me-ve.
GEN 25:12 Estos son los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, que Agar la egipcia, esclava de Sara, le dio a luz.
GEN 25:13 Estos son los nombres de los hijos de Ismael según su nacimiento: el primogénito de Ismael, Nebaiot, después, Cedar, Adbeel, Mibsam,
GEN 25:14 Misma, Duma, Massa,
GEN 25:15 Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.
GEN 25:16 Estos son los nombres de los hijos de Ismael según sus poblados y sus campamentos: 12 príncipes según sus naciones.
GEN 25:17 Los años de la vida de Ismael fueron 137 años. Ismael murió y fue reunido a su pueblo.
GEN 25:18 Se estableció desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto en dirección a Asiria. Y habitó enfrentado a todos sus hermanos.
GEN 25:19 Estos son los descendientes de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac.
GEN 25:20 Isaac tenía 40 años cuando tomó como esposa a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Padan-aram, hermana de Labán el arameo.
GEN 25:21 Isaac suplicó a Yavé por su esposa, que era estéril. Y Yavé atendió la súplica, y Rebeca su esposa concibió.
GEN 25:22 Pero como los hijos luchaban dentro de ella, dijo: Si es así, ¿para qué vivo? Y fue a consultar a Yavé.
GEN 25:23 Y Yavé le dijo: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos se dividen aun desde tu vientre. Un pueblo será más fuerte que el otro, Y el mayor servirá al menor.
GEN 25:24 Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, sí, había gemelos en su vientre.
GEN 25:25 El primero salió pelirrojo, todo el velludo como una pelliza, y llamaron su nombre Esaú.
GEN 25:26 Después salió su hermano con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamó Jacob. Isaac tenía 60 años cuando ella los dio a luz.
GEN 25:27 Los muchachos crecieron. Esaú fue hombre diestro en la caza, hombre del campo, mientras Jacob era hombre tranquilo, que vivía en tiendas.
GEN 25:28 Isaac prefería a Esaú porque la caza de éste era deleitosa a su boca, pero Rebeca amaba a Jacob.
GEN 25:29 Un día Jacob hizo un guiso, y cuando Esaú llegó del campo y estaba cansado,
GEN 25:30 dijo Esaú a Jacob: Te ruego que me dejes comer de eso rojo, porque estoy desfallecido. Por eso lo llamaron Edom.
GEN 25:31 Jacob respondió: Véndeme hoy tu primogenitura.
GEN 25:32 Entonces Esaú dijo: Igual me voy a morir. ¿De qué me sirve la primogenitura?
GEN 25:33 Y Jacob contestó: ¡Júramelo hoy! Le juró y vendió su primogenitura a Jacob.
GEN 25:34 Entonces Jacob dio pan con guiso de lentejas a Esaú. Él comió y bebió, se levantó y salió. Así despreció Esaú la primogenitura.
GEN 26:1 Hubo una hambruna en aquella tierra, además de aquella primera hambruna que hubo en los días de Abraham. Isaac fue a Gerar, donde Abimelec era rey de los filisteos.
GEN 26:2 Yavé se le apareció y le dijo: No bajes a Egipto. Vive en la tierra que Yo te diré.
GEN 26:3 Habita temporalmente en esta tierra y estaré contigo. Te bendeciré, porque daré todas estas tierras a ti y a tu descendencia, y confirmaré el juramento que hice a tu padre Abraham.
GEN 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. Todas las naciones de la tierra serán bendecidas en tu descendencia,
GEN 26:5 por cuanto Abraham escuchó mi voz y guardó mis Preceptos, mis Mandamientos, mis Estatutos y mis Leyes.
GEN 26:6 Isaac habitó en Gerar.
GEN 26:7 Los hombres de aquel lugar le preguntaron con respecto a su esposa, y él contestó: Ella es mi hermana, porque temió decir: Es mi esposa, pues pensó que los hombres del lugar lo matarían a causa de Rebeca, ya que ella era de hermosa apariencia.
GEN 26:8 Después de estar allí bastante tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, al mirar por la ventana vio a Isaac, quien acariciaba a Rebeca su esposa.
GEN 26:9 Abimelec llamó a Isaac, y le dijo: Mira, ciertamente ella es tu esposa. ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque me dije: No sea que yo muera por causa de ella.
GEN 26:10 Abimelec preguntó: ¿Por qué nos hiciste esto? ¡Cuán fácilmente hubiera podido unirse alguno del pueblo con tu esposa y así habrías traído culpabilidad sobre nosotros!
GEN 26:11 Por lo cual Abimelec mandó a todo su pueblo: El que toque a este hombre o a su esposa, ciertamente morirá.
GEN 26:12 Isaac sembró en aquella tierra. Aquel mismo año cosechó ciento por uno, porque Yavé lo bendijo.
GEN 26:13 Aquel varón se engrandeció y continuó el engrandecimiento hasta hacerse muy poderoso.
GEN 26:14 Tuvo rebaño de ovejas, hato de ganado vacuno y gran servidumbre, tanto que los filisteos le tuvieron envidia,
GEN 26:15 de modo que todos los pozos que cavaron los esclavos en días de su padre Abraham, los filisteos los cegaron. Los llenaron de tierra.
GEN 26:16 Y Abimelec dijo a Isaac: Apártate de nosotros porque eres mucho más poderoso que nosotros.
GEN 26:17 Isaac salió de allí y acampó en el valle de Gerar, y vivió allí.
GEN 26:18 Luego Isaac volvió a abrir los pozos de agua que cavaron en los días de su padre Abraham, y que los filisteos cegaron después de la muerte de Abraham. Los llamó con los mismos nombres que su padre les dio.
GEN 26:19 Los esclavos de Isaac cavaron en el valle y encontraron allí un pozo de aguas vivas.
GEN 26:20 Pero los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac y dijeron: El agua es nuestra. Por eso lo llamó del pozo Eseq, porque altercaron por él.
GEN 26:21 Abrieron otro pozo y también riñeron por él. Lo llamó Sitna.
GEN 26:22 Entonces se apartó de allí y abrió otro pozo. Por éste no riñeron. Lo llamó Rehobot porque dijeron: Yavé nos hizo ensanchar, y fructificaremos en la tierra.
GEN 26:23 De allí subió a Beerseba.
GEN 26:24 Aquella noche se le apareció Yavé, y le dijo: Yo soy el ʼElohim de tu padre Abraham. No temas, porque estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor a mi esclavo Abraham.
GEN 26:25 Entonces edificó allí un altar e invocó el Nombre de Yavé. Plantó allí su tienda y los esclavos de Isaac cavaron allí un pozo.
GEN 26:26 Abimelec fue a él desde Gerar con su allegado Ahuzat y Ficol, capitán de su ejército.
GEN 26:27 Isaac les dijo: ¿Por qué vienen a mí, si me aborrecieron y me echaron de entre ustedes?
GEN 26:28 Le respondieron: Ciertamente vimos que Yavé está contigo. Pensamos interponer un juramento solemne entre tú y nosotros, y concertar un pacto contigo
GEN 26:29 de que no nos harás daño, así como nosotros no te tocamos. Solo te hicimos bien y te despedimos en paz. Tú eres ahora el bendecido por Yavé.
GEN 26:30 Entonces él les ofreció un banquete, y comieron y bebieron.
GEN 26:31 Por la mañana se levantaron temprano y se juramentaron el uno al otro. Al despedirlos Isaac, salieron de su lado en paz.
GEN 26:32 Aquel mismo día sucedió que llegaron los esclavos de Isaac con las noticias del pozo que cavaron y le dijeron: ¡Encontramos agua!
GEN 26:33 Lo llamó Seba, por lo cual el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta hoy.
GEN 26:34 Esaú tenía 40 años de edad cuando tomó como esposa a Judit, hija del heteo Beeri, y a Bosemat, hija del heteo Elón.
GEN 26:35 Ellas fueron causa de mucha amargura para Isaac y Rebeca.
GEN 27:1 Aconteció que Isaac envejeció y sus ojos se debilitaron hasta no ver. Entonces llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Aquí estoy.
GEN 27:2 Le dijo: Mira, ahora ya soy viejo y no sé el día de mi muerte.
GEN 27:3 Toma ahora tus aparejos, tu caja portátil de flechas y tu arco. Sal al campo y cázame alguna presa.
GEN 27:4 Prepárame manjares como a mí me gustan y tráemelos para que coma, a fin de que mi alma te bendiga antes que muera.
GEN 27:5 Pero Rebeca estaba escuchando lo que Isaac decía a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar la presa que iba a traer,
GEN 27:6 Rebeca habló a su hijo Jacob: Oye, escuché a tu padre cuando dijo a tu hermano Esaú:
GEN 27:7 Tráeme una presa y prepárame manjares para que yo coma y te bendiga delante de Yavé antes que muera.
GEN 27:8 Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te ordeno:
GEN 27:9 Vé ahora al rebaño, y tráeme de allí dos buenos cabritos para preparar con ellos manjares para tu padre, como a él le gustan.
GEN 27:10 Tú lo llevarás a tu padre para que coma, y así te bendecirá antes de su muerte.
GEN 27:11 Pero Jacob dijo a su madre Rebeca: Mira, mi hermano Esaú es un hombre velludo, y yo lampiño.
GEN 27:12 Quizás me palpe mi padre. Quedaré ante él como tramposo, y traeré sobre mí maldición y no bendición.
GEN 27:13 Pero su madre le respondió: Hijo mío, tu maldición caiga sobre mí. Solo obedece mi voz. Así que vé y tráemelos.
GEN 27:14 Entonces él fue, los tomó y los llevó a su madre, y su madre los guisó como le gustaban a su padre.
GEN 27:15 Luego Rebeca tomó la mejor ropa de Esaú su hijo mayor que ella tenía consigo en la casa, y vistió a Jacob su hijo menor.
GEN 27:16 Con las pieles de los cabritos le cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello.
GEN 27:17 Luego colocó en las manos de su hijo Jacob los manjares y el pan que preparó.
GEN 27:18 Él fue a su padre y dijo: Padre mío. Él respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío?
GEN 27:19 Y dijo Jacob a su padre: Yo soy Esaú, tu primogénito. Hice como me hablaste. Levántate, te ruego. Siéntate y come de mi caza para que tu alma me bendiga.
GEN 27:20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¡Qué pronto la hallaste, hijo mío! Y él contestó: Porque Yavé tu ʼElohim me la presentó al alcance.
GEN 27:21 Pero Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora para que te palpe, hijo mío, si eres tú mi hijo Esaú, o no.
GEN 27:22 Jacob se acercó a su padre Isaac. Él lo palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.
GEN 27:23 No lo reconoció, porque sus manos eran velludas como las de Esaú, y se dispuso a bendecirlo.
GEN 27:24 Preguntó: ¿Eres tú realmente mi hijo Esaú? Contestó: Yo soy.
GEN 27:25 Entonces dijo: Hijo mío, acércame la caza para que coma y mi alma te bendiga. Y él se la acercó, y comió. Luego le sirvió vino y bebió.
GEN 27:26 Entonces su padre Isaac le dijo: Acércate y bésame hijo mío.
GEN 27:27 Él se acercó y lo besó, y al oler Isaac el aroma de sus ropas, lo bendijo: Aquí está el aroma de mi hijo, Como el aroma del campo que Yavé bendijo.
GEN 27:28 ʼElohim, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las fertilidades de la tierra, Y abundancia de grano y mosto.
GEN 27:29 Pueblos te sirvan, Y naciones se inclinen ante ti. Sé ʼadón de tus hermanos, E inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, Y benditos los que te bendigan.
GEN 27:30 Aconteció que apenas terminó Isaac de bendecir a Jacob, y Jacob acababa de salir de la presencia de su padre Isaac, su hermano Esaú llegó de su cacería.
GEN 27:31 También él preparó manjares y los llevaba a su padre. Y dijo a su padre: ¡Levántate, padre mío, y come de la caza de tu hijo para que me bendiga tu alma!
GEN 27:32 Y su padre Isaac le preguntó: ¿Quién eres? Y él respondió: Yo soy tu hijo, tu primogénito Esaú.
GEN 27:33 Entonces Isaac se estremeció grandemente y exclamó: ¿Quién, pues, es el que vino aquí, que cazó y me trajo de comer, y comí de todo antes que tú vinieras? ¡Yo lo bendije y será bendito!
GEN 27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, dio un grito atroz lleno de amargura y pidió a su padre: ¡Bendíceme también a mí, padre mío!
GEN 27:35 Pero él respondió: Vino tu hermano con astucia y tomó tu bendición.
GEN 27:36 Y dijo: Bien llamaron su nombre Jacob, pues me suplantó dos veces: se alzó con mi primogenitura, y mira, ahora tomó mi bendición. Y añadió: ¿No reservaste una bendición para mí?
GEN 27:37 E Isaac respondió a Esaú: Mira, lo declaré como ʼadón tuyo y le di a todos sus hermanos como esclavos. Le dí provisión de trigo y de vino. Entonces, ¿qué podré hacer por ti ahora, hijo mío?
GEN 27:38 Y Esaú preguntó a su padre: Padre mío, ¿no tienes sino una bendición? ¡Bendíceme también a mí, padre mío! Y Esaú alzó su voz y lloró.
GEN 27:39 E Isaac su padre respondió: Mira, sin la fertilidad de la tierra Y sin el rocío del cielo, de arriba, será tu habitación.
GEN 27:40 Por tu espada vivirás, Y a tu hermano servirás. Pero sucederá que cuando te fortalezcas, Sacudirás su yugo de tus hombros.
GEN 27:41 Esaú aborreció a Jacob por la bendición de su padre y dijo en su corazón: Se acercan los días del duelo por mi padre, entonces mataré a mi hermano Jacob.
GEN 27:42 Cuando le anunciaron a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor, envió a llamar a Jacob su hijo menor y le dijo: Mira, tu hermano Esaú se consuela con la idea de matarte.
GEN 27:43 Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz. Levántate y huye a Harán, adonde mi hermano Labán.
GEN 27:44 Vive con él algunos días hasta que se calme la furia de tu hermano,
GEN 27:45 hasta que se aplaque la ira contra ti y olvide lo que le hiciste. Entonces te enviaré a traer de allá. ¿Por qué debo ser privada de ustedes dos en un solo día?
GEN 27:46 Rebeca dijo a Isaac: Estoy hastiada de mi vida por causa de las hijas de Het. Si Jacob llega a tomar esposa de entre las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿de qué me servirá la vida?
GEN 28:1 Entonces Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó: No tomes esposa de las hijas de Canaán.
GEN 28:2 Levántate, vé a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí esposa de las hijas de Labán, hermano de tu madre.
GEN 28:3 ʼEL-Shadday te bendiga, te haga fructificar, te multiplique hasta llegar a ser multitud de pueblos,
GEN 28:4 y te dé la bendición de Abraham, a ti y contigo a tu descendencia, para hacer que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la cual ʼElohim dio a Abraham.
GEN 28:5 Así Isaac envió a Jacob, el cual fue a Padan-aram, adonde Labán, hijo de Betuel el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú.
GEN 28:6 Esaú vio que Isaac bendijo a Jacob y lo envió a Padan-aram para tomar de allí esposa para él, y que, al bendecirlo, le ordenó que no tomara esposa de entre las hijas de Canaán,
GEN 28:7 y que Jacob, al obedecer a su padre y a su madre, se dirigió a Padan-aram.
GEN 28:8 Entonces Esaú comprendió que las hijas de Canaán eran desagradables a su padre Isaac.
GEN 28:9 Esaú fue a Ismael, y además de las que tenía, tomó para él como esposa a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham y hermana de Nebayot.
GEN 28:10 Jacob salió de Beerseba y se dirigió a Harán.
GEN 28:11 Cuando llegó a cierto lugar, pasó allí la noche porque ya el sol se había puesto. Tomó una piedra del lugar, la colocó como su cabecera y se tendió en aquel sitio.
GEN 28:12 Tuvo un sueño: Apareció una escalera apoyada en la tierra, cuya parte superior alcanzaba el cielo. Miró que los ángeles de ʼElohim subían y bajaban por ella.
GEN 28:13 Y vio que Yavé estaba en pie sobre ella y dijo: Yo soy Yavé, ʼElohim de tu padre Abraham y ʼElohim de Isaac. La tierra sobre la cual estás tendido te la daré a ti y a tus descendientes.
GEN 28:14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el mar, al oriente, al norte y hacia Neguev. En ti y en tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.
GEN 28:15 Mira, Yo estoy contigo, te guardaré dondequiera que vayas y volveré a traerte a esta tierra, pues no te dejaré hasta que [Yo] haga lo que te prometí.
GEN 28:16 Jacob despertó de su sueño y dijo: ¡Ciertamente Yavé está en este lugar y yo no lo sabía!
GEN 28:17 Tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán asombroso es este lugar! ¡Esto no es sino Casa de ʼElohim y puerta del cielo!
GEN 28:18 Jacob madrugó por la mañana y al tomar la piedra que puso como su cabecera, la erigió como una estela y derramó aceite sobre su cúspide.
GEN 28:19 Llamó aquel lugar Bet-ʼEl. Sin embargo, al principio, el nombre de la ciudad era Luz.
GEN 28:20 Jacob hizo un voto solemne: Si ʼElohim está conmigo, me protege en este camino en el cual ando, me da pan para comer y ropa para vestir
GEN 28:21 y yo vuelvo en paz a casa de mi padre, Yavé será mi ʼElohim.
GEN 28:22 Entonces esta piedra que erigí como estela será Casa de ʼElohim, y de todo lo que me des, ciertamente te daré el diezmo.
GEN 29:1 Entonces Jacob prosiguió su viaje, y fue a tierra de los hijos de oriente.
GEN 29:2 Miró, y en el campo vio un pozo y tres rebaños de ovejas que descansaban junto a él, porque de aquel pozo solían abrevar los rebaños. Una gran piedra tapaba la boca del pozo.
GEN 29:3 Allí se juntaban todos los rebaños. Después de rodar la piedra de sobre la boca del pozo, abrevaban las ovejas, después de lo cual devolvían la piedra a su lugar, sobre la boca del pozo.
GEN 29:4 Jacob les dijo: Hermanos, ¿de dónde son? Y respondieron: Somos de Harán.
GEN 29:5 Les preguntó: ¿Conocen a Labán, hijo de Nacor? Contestaron: Lo conocemos.
GEN 29:6 Les dijo: ¿Está en paz? Y ellos dijeron: En paz, y mira, su hija Raquel viene con el rebaño.
GEN 29:7 Él dijo: Miren, todavía es pleno día. Aún no es tiempo de recoger el ganado. Abreven las ovejas y déjenlas pastar.
GEN 29:8 Pero ellos respondieron: No podemos hasta que todos los rebaños se reúnan. Entonces rodamos la piedra de sobre la boca del pozo y abrevamos las ovejas.
GEN 29:9 Cuando él aun hablaba con ellos, Raquel llegó con el rebaño de su padre, pues ella era la pastora.
GEN 29:10 Sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y el rebaño de Labán, hermano de su madre, Jacob se acercó y rodó la piedra de sobre la boca del pozo y abrevó el ganado de Labán.
GEN 29:11 Después Jacob besó a Raquel, alzó su voz y lloró.
GEN 29:12 Jacob le declaró a Raquel que él era pariente de su padre e hijo de Rebeca. Y ella corrió y lo declaró a su padre.
GEN 29:13 Aconteció que cuando Labán oyó la noticia con respecto a Jacob, hijo de su hermana, corrió a su encuentro. Lo abrazó y lo besó efusivamente, y lo llevó a su casa. Y él contó a Labán todas estas cosas.
GEN 29:14 Labán le dijo: ¡Ciertamente eres hueso mío y carne mía! Y habitó con él un mes.
GEN 29:15 Entonces Labán dijo a Jacob: ¿Me vas a servir sin pago por ser mi pariente? Indícame cuál será tu salario.
GEN 29:16 Labán tenía dos hijas. El nombre de la mayor era Lea, y el de la menor, Raquel.
GEN 29:17 Los ojos de Lea eran alicaídos, mientras Raquel era de hermosa apariencia y bello semblante.
GEN 29:18 Jacob se había enamorado de Raquel, de modo que dijo: Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
GEN 29:19 Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti que dársela a otro hombre. Quédate conmigo.
GEN 29:20 Así Jacob sirvió por Raquel siete años y le parecieron como unos días, porque la amaba.
GEN 29:21 Y Jacob dijo a Labán: Dame a mi esposa porque mi plazo se cumplió y deseo unirme a ella.
GEN 29:22 Entonces Labán reunió a todos los varones de aquel lugar e hizo banquete.
GEN 29:23 Pero sucedió que al anochecer tomó a su hija Lea y se la llevó, y [Jacob] se unió a ella.
GEN 29:24 Y Labán entregó su esclava Zilpa a su hija Lea como su esclava.
GEN 29:25 Al llegar la mañana, ¡claro que era Lea! Y él dijo a Labán: ¿Qué es esto que hiciste conmigo? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué me engañaste?
GEN 29:26 Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la más joven antes que la primogénita.
GEN 29:27 Completa la semana de ésta y se te dará también la otra, por la labor que harás para mí otros siete años.
GEN 29:28 Jacob hizo así y completó la semana de aquélla. Y le dio como esposa a su hija Raquel.
GEN 29:29 Labán le dio su esclava Bilha a su hija Raquel como esclava suya.
GEN 29:30 Así se unió también a Raquel y amó más a Raquel que a Lea. Y le sirvió [a Labán] aún otros siete años.
GEN 29:31 Al ver Yavé que Lea era menospreciada, abrió su matriz, mientras Raquel era estéril.
GEN 29:32 Lea concibió y dio a luz un hijo. Lo llamó Rubén, pues dijo: Yavé vio mi aflicción, y ahora mi esposo me amará.
GEN 29:33 Concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Yavé oyó que era menospreciada y me dio también a éste. Lo llamó Simeón.
GEN 29:34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez mi esposo se sentirá ligado a mí, pues le di a luz tres hijos. Por tanto, lo llamó Leví.
GEN 29:35 Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y declaró: Esta vez alabaré a Yavé. Por tanto lo llamó Judá, y dejó de concebir.
GEN 30:1 Al ver Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana y decía a Jacob: ¡Dame hijos o me muero!
GEN 30:2 Entonces la ira de Jacob se encendió contra Raquel y contestó: ¿Estoy yo en lugar de ʼElohim que te impide el fruto del vientre?
GEN 30:3 Ella dijo: Aquí está mi esclava Bilha. Únete a ella, y que dé a luz sobre mis rodillas. Así también yo seré edificada por ella.
GEN 30:4 Le entregó a su esclava Bilha como mujer, y Jacob se unió a ella.
GEN 30:5 Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob.
GEN 30:6 Entonces Raquel dijo: ʼElohim me juzgó. También oyó mi voz y me dio un hijo. Por tanto lo llamó Dan.
GEN 30:7 Bilha, esclava de Raquel, concibió otra vez y dio a luz un segundo hijo a Jacob.
GEN 30:8 Y Raquel dijo: Con gran conflicto luché contra mi hermana y vencí. Y lo llamó Neftalí.
GEN 30:9 Al ver Lea que cesó de dar a luz, tomó a su esclava Zilpa, y la dio a Jacob como mujer.
GEN 30:10 Zilpa, esclava de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.
GEN 30:11 Entonces Lea dijo: ¡Vino la ventura! Y lo llamó Gad.
GEN 30:12 Zilpa, esclava de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.
GEN 30:13 Y Lea dijo: ¡Soy feliz! Porque las mujeres me llamarán dichosa. Y lo llamó Aser.
GEN 30:14 Durante la cosecha del trigo, Rubén fue y halló mandrágoras en el campo, y las llevó a su madre Lea. Y Raquel dijo a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.
GEN 30:15 Y ella le contestó: ¿Te parece poco que me quitaste a mi esposo, y quieres llevarte las mandrágoras de mi hijo? Raquel respondió: Bueno, que se una contigo esta noche en pago por las mandrágoras de tu hijo.
GEN 30:16 Cuando Jacob regresaba del campo al llegar la noche, Lea le salió al encuentro, y dijo: Únete a mí, porque te alquilé formalmente por unas mandrágoras de mi hijo. Y se unió con ella aquella noche.
GEN 30:17 ʼElohim oyó a Lea, quien concibió y dio a luz un quinto hijo a Jacob.
GEN 30:18 Y Lea dijo: ʼElohim me dio mi recompensa, por cuanto di mi esclava a mi esposo. Por eso lo llamó Isacar.
GEN 30:19 Lea concibió otra vez y dio a luz un sexto hijo a Jacob.
GEN 30:20 Y Lea dijo: ʼElohim me dio buena dote. Porque le di a luz seis hijos, esta vez mi esposo vivirá conmigo. Y lo llamó Zabulón.
GEN 30:21 Después dio a luz una hija y la llamó Dina.
GEN 30:22 ʼElohim se acordó de Raquel. ʼElohim la oyó y abrió su matriz.
GEN 30:23 Concibió y dio a luz un hijo, y dijo: ʼElohim quitó mi afrenta.
GEN 30:24 Lo llamó José y dijo: Añádame Yavé otro hijo.
GEN 30:25 Aconteció que cuando Raquel dio a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despídeme para que me vaya a mi lugar y a mi tierra.
GEN 30:26 Dame mis esposas y mis hijos por los cuales te serví, y me iré, pues tú bien sabes cuál es el trabajo que realicé para ti.
GEN 30:27 Pero Labán le respondió: Halle yo gracia ante tus ojos. Percibí que Yavé me bendijo por tu causa.
GEN 30:28 Y añadió: Señálame tu salario, y te lo pagaré.
GEN 30:29 Pero Jacob dijo: Tú mismo sabes lo que te serví y cómo estuvo tu ganado conmigo.
GEN 30:30 Pues poco tenías antes de mi venida, y aumentó mucho. Yavé te bendijo con mi presencia. Así que, ¿cuándo trabajaré yo por mi propia casa?
GEN 30:31 Y él contestó: ¿Qué te daré? Y Jacob dijo: No me des algo. Volveré a apacentar tu rebaño si haces esto para mí:
GEN 30:32 Hoy pasaré por todo tu rebaño y separaré de entre las cabras y ovejas toda manchada y moteada, y toda oscura. Éstas serán mi salario.
GEN 30:33 Así mañana, cuando vayas a comprobar mi salario, mi honradez responderá por mí: Todo lo que no sea moteado o manchado entre las cabras, o de color oscuro entre los corderos, se considerará hurtado por mí.
GEN 30:34 Y Labán respondió: ¡Convenido! ¡Que sea como tú dices!
GEN 30:35 Sin embargo, aquel mismo día Labán separó todas las cabras y los machos cabríos manchados y moteados. Toda aquella que tenía algo de blanco y todos los corderos de color los entregó en manos de sus hijos.
GEN 30:36 Además interpuso tres días de camino entre él y Jacob. Y Jacob quedó y apacentaba el resto del rebaño de Labán.
GEN 30:37 Entonces Jacob tomó varas verdes de álamo, de avellano y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas para descubrir así lo blanco de las varas.
GEN 30:38 Puso las varas que descortezó en los abrevaderos, delante del rebaño en las canales de agua donde bebían las ovejas, las cuales se apareaban cuando iban a beber.
GEN 30:39 Las ovejas se apareaban delante de las varas y parían borregos listados, moteados y manchados.
GEN 30:40 Entonces Jacob separaba los corderos, y colocaba con su propio rebaño lo listado y todo lo que era oscuro en el rebaño de Labán. Él colocó su manada aparte y no la mezcló con el rebaño de Labán.
GEN 30:41 Sucedía que cuantas veces se apareaban las robustas, Jacob colocaba las varas en los abrevaderos delante de las ovejas para que concibieran ante las varas.
GEN 30:42 En cambio, cuando las débiles llegaban, no las colocaba. Así las más débiles eran para Labán, y las más fuertes para Jacob.
GEN 30:43 El hombre se enriqueció muchísimo y logró poseer numerosos rebaños, esclavas y esclavos, camellos y asnos.
GEN 31:1 Pero [Jacob] escuchaba las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob tomó todo lo que era de nuestro padre. Toda esta riqueza la adquirió con lo que era de nuestro padre.
GEN 31:2 Jacob observaba el semblante de Labán, y miraba que no era hacia él como antes.
GEN 31:3 Entonces Yavé dijo a Jacob: Regresa a la tierra de tus antepasados y a tu parentela, y Yo estaré contigo.
GEN 31:4 Luego Jacob mandó llamar a Raquel y a Lea al campo, donde tenía su rebaño,
GEN 31:5 y les dijo: Observo que el semblante del padre de ustedes hacia mí no es como antes, pero el ʼElohim de mi padre estuvo conmigo.
GEN 31:6 Ustedes saben también que con toda mi fuerza he servido a su padre,
GEN 31:7 pero su padre me engañó, y cambió mi salario diez veces. Sin embargo, ʼElohim no le permitió hacerme mal.
GEN 31:8 Si él decía así: Los moteados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían moteados. Y si decía: Los listados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían listados.
GEN 31:9 Así ʼElohim despojó del ganado a su padre, y me lo dio a mí.
GEN 31:10 Sucedió que en un sueño, en el tiempo cuando las ovejas se apareaban, levanté mis ojos y miré que los machos que montaban a las ovejas eran listados, moteados y manchados.
GEN 31:11 Y el Ángel de ʼElohim me dijo en el sueño: Jacob. Y yo dije: Aquí estoy.
GEN 31:12 Y Él dijo: Levanta ahora tus ojos y verás que todos los machos que montan a las ovejas son listados, moteados y manchados, porque Yo veo todo lo que Labán te hace.
GEN 31:13 Yo soy el ʼEL de Bet-ʼEl, donde ungiste la estela y donde me hiciste un voto. Levántate ahora, sal de esta tierra y regresa a la tierra de tu nacimiento.
GEN 31:14 Al responder Raquel y Lea, le preguntaron: ¿Tenemos parte o herencia en la casa de nuestro padre?
GEN 31:15 ¿No nos consideraba ya como extrañas, pues nos vendió y consumió también nuestro dinero?
GEN 31:16 Porque toda la riqueza que ʼElohim despojó a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Ahora pues, haz todo lo que ʼElohim te dijo.
GEN 31:17 Entonces Jacob se levantó y montó a sus hijos y a sus esposas en los camellos,
GEN 31:18 y condujo todo su ganado y toda su ganancia que acumuló, el ganado que le pertenecía que adquirió en Padan-aram, para ir a [la casa de] Isaac su padre, a la tierra de Canaán.
GEN 31:19 Mientras tanto, Labán fue a trasquilar sus ovejas. Raquel hurtó los ídolos domésticos de su padre.
GEN 31:20 Jacob engañó a Labán el arameo al no avisarle que se iba.
GEN 31:21 Él huyó con todo lo que tenía. Y al levantarse, vadeó el río y se dirigió hacia la montaña de Galaad.
GEN 31:22 Al tercer día le informaron a Labán que Jacob huyó.
GEN 31:23 Entonces tomó a sus parientes consigo, lo persiguió durante siete días y lo alcanzó en la montaña de Galaad.
GEN 31:24 Pero en el sueño de la noche, ʼElohim llegó a Labán el arameo y le dijo: ¡Ten cuidado de no hablar a Jacob bien ni mal!
GEN 31:25 Labán alcanzó a Jacob, quien ya había plantado sus tiendas en la montaña. Labán acampó con sus parientes en la misma montaña de Galaad.
GEN 31:26 Y Labán preguntó a Jacob: ¿Qué hiciste? ¡Me engañaste y te trajiste a mis hijas como prisioneras de guerra!
GEN 31:27 ¿Por qué te escondiste para huir? Me engañaste y no me avisaste para despedirte con festejos y cantares, con tamboril y arpa.
GEN 31:28 Ni siquiera me dejaste besar a mis nietos ni a mis hijas. ¡Actuaste de manera insensata!
GEN 31:29 Hay poder en mi mano para hacerles mal, pero el ʼElohim de tu padre me habló anoche: Ten cuidado de no hablar bien ni mal a Jacob.
GEN 31:30 Y ahora, si decidiste irte por la nostalgia que tenías por la casa de tu padre, ¿por qué robaste mis ídolos caseros?
GEN 31:31 Jacob respondió a Labán: Porque tuve miedo, pues pensé que me quitarías por fuerza a tus hijas,
GEN 31:32 pero aquél con quien halles tus ídolos caseros, ¡que no viva! Delante de nuestros hermanos examina qué tengo de lo tuyo y tómalo contigo, porque Jacob no sabía que Raquel los hurtó.
GEN 31:33 Por tanto Labán entró en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos esclavas, pero no los halló. Al salir de la tienda de Lea entró en la tienda de Raquel.
GEN 31:34 Pero Raquel ya había tomado los ídolos y los metió debajo de la pieza principal del aparejo que sirve para montar sobre el camello, y se sentó encima de ellos. Labán rebuscó por toda la tienda, pero no los halló.
GEN 31:35 Entonces ella dijo a su padre: No se enciendan de enojo los ojos de mi ʼadón porque no me puedo levantar ante ti, pues estoy en el período de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
GEN 31:36 Entonces Jacob se encolerizó y recriminó a Labán. Jacob tomó la palabra y preguntó a Labán: ¿Cuál es mi transgresión o cuál mi pecado para que me persigas con tal ardor?
GEN 31:37 ¿Qué hallaste de todos los objetos de tu casa? Porque rebuscaste todos mis enseres. Ponlo aquí delante de mis parientes y tus parientes, y juzguen entre nosotros dos.
GEN 31:38 En estos 20 años que estuve contigo, tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carneros de tu rebaño.
GEN 31:39 Lo desgarrado por fieras no te lo traía; yo pagaba el daño. Lo hurtado, tanto de día como de noche, me lo cobrabas.
GEN 31:40 De día me consumía el calor y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.
GEN 31:41 Así estuve 20 años en tu casa: 14 años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces.
GEN 31:42 Si el ʼElohim de mi padre, el ʼElohim de Abraham y el Temor de Isaac no hubiera estado conmigo, de cierto me despedirías ahora vacío. ʼElohim vio mi aflicción y la fatiga de mis manos, y te reprendió anoche.
GEN 31:43 Entonces Labán respondió a Jacob: Las hijas son mías, los hijos son míos, las ovejas son mías, y todo lo que tú ves es mío. Así pues, ¿qué puedo hacer hoy a estas hijas mías, o a los hijos que ellas dieron a luz?
GEN 31:44 Ven pues, concertemos ahora un pacto tú y yo, y sea testigo entre tú y yo.
GEN 31:45 Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como estela.
GEN 31:46 Y Jacob dijo a sus parientes: Recojan piedras. Tomaron piedras e hicieron un montón, y comieron allí sobre aquel montón.
GEN 31:47 Labán lo llamó Yegar-sajadutah, y Jacob lo llamó Galaad.
GEN 31:48 Entonces Labán dijo: Este montón es testigo hoy entre tú y yo. Por tanto fue llamado su nombre Galaad
GEN 31:49 y Mizpa, por cuanto dijo: Vigile Yavé entre tú y yo cuando nos apartemos el uno del otro.
GEN 31:50 Si maltratas a mis hijas, o si tomas otras mujeres además de mis hijas, mira, ʼElohim es testigo entre tú y yo. Nadie [más] está con nosotros.
GEN 31:51 Y Labán dijo a Jacob: Aquí está este montón, y fíjate, la estela que erigí entre tú y yo.
GEN 31:52 Sea testigo este montón y sea testigo la estela de que no pasaré de este montón hacia ti, ni tú pasarás de este montón, ni de esta estela hacia mí para mal.
GEN 31:53 ¡El ʼElohim de Abraham, de Nacor y de sus antepasados, juzgue entre nosotros! Pero Jacob juró por el Temor de su padre Isaac.
GEN 31:54 Jacob ofreció un sacrificio en la montaña y llamó a sus parientes a comer pan. Ellos comieron pan y pernoctaron en la montaña.
GEN 31:55 Temprano por la mañana Labán se levantó, besó a sus hijos y a sus hijas y los bendijo. Luego salió y regresó a su lugar.
GEN 32:1 También Jacob prosiguió su camino, y unos ángeles de ʼElohim salieron a su encuentro.
GEN 32:2 Cuando los vio, Jacob dijo: Este es el campamento de ʼElohim y llamó aquel lugar Mahanaim.
GEN 32:3 Jacob envió mensajeros delante de él a su hermano Esaú, a la tierra de Seír, al campo de Edom,
GEN 32:4 y les ordenó: Así dirán a mi ʼadón Esaú: Tu esclavo Jacob dice así: Viví temporalmente con Labán, con quien me detuve hasta ahora.
GEN 32:5 Tengo bueyes, asnos y ovejas, esclavos y esclavas, y envío a declararlo a mi ʼadón para hallar gracia ante tus ojos.
GEN 32:6 Los mensajeros volvieron a Jacob y dijeron: Fuimos a tu hermano Esaú, y también él viene a tu encuentro con 400 hombres.
GEN 32:7 Jacob se angustió y tuvo gran temor. Dividió el pueblo, las ovejas, ganado vacuno y los camellos que tenía consigo en dos campamentos,
GEN 32:8 pues se dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.
GEN 32:9 Y Jacob dijo: ¡Oh ʼElohim de mi antepasado Abraham [y] de mi padre Isaac! Oh Yavé, que me dijiste: ¡Regresa a tu tierra y a tu parentela y Yo te haré bien!
GEN 32:10 Soy indigno de tus misericordias y de toda la fidelidad que has mostrado a tu esclavo, pues con mi cayado pasé este Jordán y ahora tengo dos campamentos.
GEN 32:11 Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano Esaú, pues temo, que venga y me ataque a la madre con los hijos.
GEN 32:12 Pero Tú mismo dijiste: Ciertamente te haré bien y multiplicaré tu descendencia como la arena del mar, que por ser tanta no se puede contar.
GEN 32:13 Pernoctó allí aquella noche. Tomó un presente de lo que le vino a mano para su hermano Esaú:
GEN 32:14 200 cabras y 20 machos cabríos, 200 ovejas y 20 carneros,
GEN 32:15 30 camellas que amamantaban, con sus crías, 40 novillas y diez novillos, 20 asnas y diez pollinos.
GEN 32:16 Los entregó en mano de sus esclavos, cada manada por separado. Y dijo a sus esclavos: Pasen adelante de mí y dejen espacio entre manada y manada.
GEN 32:17 Y le ordenó al primero: Cuando mi hermano Esaú te encuentre y te pregunte: ¿De quién eres, y a dónde vas, y para quién es esto que llevas delante de ti?
GEN 32:18 le dirás: Es un presente de tu esclavo Jacob, enviado para mi ʼadón Esaú. Y por cierto, él también viene tras nosotros.
GEN 32:19 Ordenó también al segundo, al tercero y a todos los que iban tras aquellas manadas: La misma cosa le dirán a Esaú cuando lo encuentren.
GEN 32:20 Y además le dirán: Mira, tu esclavo Jacob viene tras nosotros. Porque pensaba: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí. Luego veré su rostro, y tal vez él me acepte.
GEN 32:21 Pasó, pues, el presente delante de él, y aquella noche pernoctó en el campamento.
GEN 32:22 Aquella misma noche se levantó, tomó a sus dos esposas, a sus dos esclavas y a sus 11 hijos, y atravesó el vado de Jaboc.
GEN 32:23 Los tomó, les ordenó pasar el arroyo y luego ordenó pasar todo lo que tenía.
GEN 32:24 Jacob se quedó solo, y un Varón luchó con él hasta rayar el alba.
GEN 32:25 Pero viendo que no podía con él, le atacó el encaje de su muslo, y se le descoyuntó el muslo a Jacob mientras luchaba con Él.
GEN 32:26 Entonces el Varón dijo: Déjame, por que raya el alba. Y Jacob dijo: No te dejaré, si no me bendices.
GEN 32:27 Le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
GEN 32:28 Y dijo: Ya no será tu nombre Jacob, sino Israel, porque luchaste con ʼElohim y con los hombres, y venciste.
GEN 32:29 Entonces Jacob le dijo: Te ruego que me declares tu Nombre. Y Él respondió: ¿Por qué preguntas por mi Nombre? Y lo bendijo allí.
GEN 32:30 Jacob llamó aquel lugar Peni-ʼEl, porque dijo: Vi a ʼElohim cara a cara, y aun así fue librada mi vida.
GEN 32:31 Cuando pasó Peni-ʼEl, salió el sol, y cojeaba por causa de su muslo.
GEN 32:32 Por eso hasta hoy los hijos de Israel no comen del tendón de la cadera que está sobre la coyuntura del muslo, porque Él tocó la coyuntura del muslo de Jacob en el tendón de la cadera.
GEN 33:1 Jacob levantó la mirada, y al ver que Esaú se acercaba con sus 400 hombres, repartió sus hijos entre Lea, Raquel y las dos esclavas.
GEN 33:2 Colocó adelante a las esclavas con sus hijos, detrás a Lea con los suyos, y últimos a Raquel con José.
GEN 33:3 Pero él pasó adelante de ellos y se postró en tierra siete veces, hasta acercarse a su hermano.
GEN 33:4 Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó. Se echó sobre su cuello y lo besó, y lloraron.
GEN 33:5 Cuando levantó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, él preguntó: ¿Quiénes son éstos para ti? Y él respondió: Son los niños que ʼElohim bondadosamente ha dado a tu esclavo.
GEN 33:6 Entonces las esclavas llegaron con sus hijos y se postraron.
GEN 33:7 Igualmente Lea se acercó con sus hijos y se postraron, y finalmente José y Raquel se acercaron y se postraron.
GEN 33:8 Y preguntó: ¿Qué te propones con todos estos grupos que encontré? Y Jacob respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi ʼadón.
GEN 33:9 Y Esaú dijo: Yo tengo suficiente, hermano mío. Sea para ti lo que es tuyo.
GEN 33:10 Pero Jacob dijo: ¡No, te ruego! Si hallé ahora gracia delante de ti, toma el presente de mi mano. Porque miro tu rostro como el que mira el rostro de ʼElohim, y me recibiste favorablemente.
GEN 33:11 Acepta, te ruego, mi presente que fue traído para ti, pues ʼElohim me ha favorecido, porque tengo de todo. Le rogó con insistencia, y Esaú lo aceptó.
GEN 33:12 Luego dijo: Anda, vámonos. Yo iré delante de ti.
GEN 33:13 Pero Jacob le contestó: Mi ʼadón sabe que los niños son delicados y que tengo ovejas y vacas que están criando, y si las fatigan, en un día podría morir todo el rebaño.
GEN 33:14 Pase ahora mi ʼadón delante de su esclavo. Yo iré con lentitud al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños hasta que llegue a mi ʼadón en Seír.
GEN 33:15 Y Esaú dijo: Dejaré contigo parte de la gente que vino conmigo. Pero él respondió: ¿Para qué esto? Halle yo gracia ante mi ʼadón.
GEN 33:16 Aquel día Esaú regresó por su camino a Seír,
GEN 33:17 y Jacob salió hacia Sucot. Edificó una casa para él, e hizo cobertizos para su ganado. Por eso llamó aquel lugar Sucot.
GEN 33:18 Cuando volvió de Padan-aram, Jacob llegó en paz a la ciudad de Siquem que está en la tierra de Canaán, y acampó frente a la ciudad.
GEN 33:19 Allí donde plantó su tienda compró la parcela del campo de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 monedas.
GEN 33:20 Después erigió allí un altar, y lo llamó ʼEl-ʼElohey-Israel.
GEN 34:1 Entonces Dina, la hija que Lea dio a luz a Jacob, salió a ver a las hijas de aquella tierra.
GEN 34:2 Siquem, hijo de Hamor, el heveo príncipe de aquella tierra, la miró y la tomó. Se unió a ella y la deshonró.
GEN 34:3 Pero su alma se apegó a Dina, hija de Jacob. Se enamoró de la muchacha y habló amorosamente a la joven.
GEN 34:4 Siquem habló a su padre Hamor: Tómame a esta jovencita para que sea mi esposa.
GEN 34:5 Jacob oyó que Siquem contaminó a su hija Dina. Pero como sus hijos estaban con su ganado en el campo, Jacob guardó silencio hasta cuando ellos llegaran.
GEN 34:6 Entonces Hamor, padre de Siquem, salió para hablar con Jacob.
GEN 34:7 Cuando los hijos de Jacob regresaron del campo y lo supieron, aquellos varones se airaron. Se enardecieron muchísimo, porque Siquem hizo una vileza en Israel con la hija de Jacob, lo cual no se debía hacer.
GEN 34:8 Pero Hamor habló con ellos y les dijo: El alma de mi hijo Siquem se apegó a la hija de ustedes. Les ruego que se la den para que sea su esposa.
GEN 34:9 Emparenten con nosotros. Dennos sus hijas y tomen nuestras hijas para ustedes.
GEN 34:10 Vivan con nosotros. La tierra está delante de ustedes. Vivan y negocien y adquieran posesión en ella.
GEN 34:11 Y Siquem dijo al padre de ella y a sus hermanos: Halle yo gracia ante ustedes, y daré lo que me digan.
GEN 34:12 Aumenten mucha dote y regalos a mi cargo, que yo daré cuanto me digan, pero denme la muchacha para que sea mi esposa.
GEN 34:13 Los hijos de Jacob respondieron con doblez a Siquem y a Hamor su padre, porque Siquem violó a su hermana Dina.
GEN 34:14 Les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a un hombre que tenga prepucio, porque es afrenta para nosotros.
GEN 34:15 Solo con esto los consentiremos: que sean como nosotros, al circuncidar todo varón de ustedes.
GEN 34:16 Entonces les daremos nuestras hijas y tomaremos las de ustedes. Viviremos con ustedes y seremos un pueblo.
GEN 34:17 Pero si no aceptan circuncidarse, entonces tomaremos nuestra hija y nos iremos.
GEN 34:18 Las palabras de ellos parecieron buenas a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor.
GEN 34:19 No demoró el joven en hacerlo, porque se deleitaba con la hija de Jacob. Él era el más distinguido de toda la casa de su padre.
GEN 34:20 Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de su ciudad y hablaron a los hombres de su ciudad:
GEN 34:21 Estos hombres son pacíficos con nosotros. Vivirán en la tierra y negociarán en ella. Pues miren, la tierra es bastante amplia para ellos. Tomaremos sus hijas para que sean nuestras esposas, y les daremos nuestras hijas.
GEN 34:22 Pero solo con esto consentirán en vivir con nosotros para ser un pueblo: que todo varón nuestro sea circuncidado, así como ellos son circuncidados.
GEN 34:23 ¿Entonces no serán nuestros su ganado, sus bienes y todos sus animales? Solo convengamos con ellos, y vivirán con nosotros.
GEN 34:24 Todos los que salían por la puerta de su ciudad obedecieron a Hamor y a su hijo Siquem, y circuncidaron a todo varón que salía por la puerta de su ciudad.
GEN 34:25 Aconteció al tercer día, cuando ellos estaban más adoloridos, que dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, después de tomar cada uno su espada, salieron contra la ciudad desprevenida y asesinaron a todos los varones.
GEN 34:26 Asesinaron a filo de espada a Hamor y a su hijo Siquem, sacaron a Dina de la casa de Siquem y salieron.
GEN 34:27 Los hijos de Jacob pasaron sobre los muertos y saquearon la ciudad, por cuanto violaron a su hermana.
GEN 34:28 Tomaron sus ovejas, su ganado vacuno y sus asnos, lo que estaba en la ciudad, lo que estaba en el campo
GEN 34:29 y toda su hacienda. Se llevaron cautivas a todas sus criaturas y sus mujeres, y saquearon todo lo que había en las casas.
GEN 34:30 Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: Ustedes me arruinaron al hacer que yo sea odioso ante los habitantes de esta tierra, el cananeo y el ferezeo. Por cuanto tengo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán. Yo y mi casa seremos exterminados.
GEN 34:31 Pero dijeron ellos: ¿Debía él tratar a nuestra hermana como a una prostituta?
GEN 35:1 Entonces ʼElohim dijo a Jacob: Levántate, sube a Bet-ʼEl y vive allí. Haz allí un altar al ʼEL que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
GEN 35:2 Entonces Jacob dijo a su casa y a todos los que estaban con él: Quiten los ídolos que hay entre ustedes, purifíquense y muden sus ropas.
GEN 35:3 Levantémonos y subamos a Bet-ʼEl. Allí haré un altar al ʼEL que me respondió el día de mi angustia, y ha estado conmigo dondequiera que he ido.
GEN 35:4 Le dieron a Jacob todos los ídolos que tenían en su poder y los zarcillos que tenían en sus orejas. Jacob los enterró debajo de un roble que estaba junto a Siquem.
GEN 35:5 Cuando salieron, hubo un terror sobrenatural sobre las ciudades circunvecinas, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
GEN 35:6 Jacob, con todo el pueblo que lo acompañaba, llegó a Luz, que es Bet-ʼEl, en tierra de Canaán.
GEN 35:7 Edificó allí un altar y llamó el lugar ʼEl-bet-ʼEl, porque allí se le reveló ʼElohim cuando huía de su hermano.
GEN 35:8 Entonces Débora, ama de crianza de Rebeca, murió. Fue sepultada en la parte baja de Bet-ʼEl, debajo del roble, y Jacob lo llamó Roble del Llanto.
GEN 35:9 ʼElohim se apareció otra vez a Jacob después que regresó de Padan-aram. Lo bendijo
GEN 35:10 y ʼElohim le dijo: Tu nombre es Jacob. Ya no será tu nombre Jacob, Sino tu nombre será Israel. Y lo llamó Israel.
GEN 35:11 Después ʼElohim le dijo: Yo soy ʼEL-Shadday: Fructifica y multiplícate. Una nación y un grupo de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de ti.
GEN 35:12 La tierra que di a Abraham y a Isaac, te la doy a ti. También la daré a tu descendencia.
GEN 35:13 ʼElohim ascendió de su lado, del lugar donde habló con él.
GEN 35:14 Jacob erigió una estela en el lugar donde habló con él, una estela de piedra. Derramó una libación y aceite sobre ella.
GEN 35:15 Jacob llamó el lugar donde ʼElohim habló con él Bet-ʼEl.
GEN 35:16 Salieron de Bet-ʼEl, y cuando faltaba una corta distancia para llegar a Efrata, le llegó a Raquel el trance de dar a luz. Su parto fue difícil.
GEN 35:17 Aconteció que en la dificultad de su parto, la partera le dijo: No temas, que también tendrás este hijo.
GEN 35:18 Ocurrió que al salir su alma, pues murió, lo llamó Benoni, pero su padre lo llamó Benjamín.
GEN 35:19 Así Raquel murió, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.
GEN 35:20 Jacob erigió una estela sobre su sepultura. Ésta es la estela de la tumba de Raquel hasta hoy.
GEN 35:21 Israel salió y plantó su tienda más allá de la torre de Éder.
GEN 35:22 Mientras Israel vivía en aquella tierra, aconteció que Rubén fue y se unió con Bilha, la concubina de su padre, e Israel se enteró de ello.
GEN 35:23 Ahora bien, los hijos de Jacob fueron 12. Hijos de Lea: Rubén el primogénito, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
GEN 35:24 Hijos de Raquel: José y Benjamín.
GEN 35:25 Hijos de Bilha, esclava de Raquel: Dan y Neftalí.
GEN 35:26 E hijos de Zilpa, esclava de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob que le nacieron en Pa-danrama.
GEN 35:27 Jacob fue a su padre Isaac, en Mamre, ciudad de Arba, que es Hebrón, precisamente donde Abraham e Isaac peregrinaron.
GEN 35:28 Los días de Isaac fueron 180 años.
GEN 35:29 Isaac expiró y fue unido a su pueblo, anciano y lleno de días. Lo sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
GEN 36:1 Estos son los descendientes de Esaú, el cual es Edom.
GEN 36:2 Esaú tomó sus esposas de entre las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, a Oholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo,
GEN 36:3 y a Bosemat, hija de Ismael, hermana de Nebayot.
GEN 36:4 Ada le dio a luz a Elifaz, Bosemat le dio a luz a Reuel y
GEN 36:5 Oholibama le dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré. Estos son los hijos de Esaú que le nacieron en la tierra de Canaán.
GEN 36:6 Esaú tomó a sus esposas, a sus hijos e hijas, a todas las personas de su casa, sus rebaños y todos sus animales, y todos los bienes que adquirió en la tierra de Canaán, y salió a otra tierra a causa de su hermano Jacob,
GEN 36:7 porque los bienes de ellos eran demasiados para vivir juntos. La tierra de su peregrinación no los podía sostener a causa de sus ganados.
GEN 36:8 Así que Esaú habitó en la montaña de Seír. Esaú es Edom.
GEN 36:9 Estos son los descendientes de Esaú, padre de los idumeos, en la montaña de Seír.
GEN 36:10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, una esposa de Esaú, y Reuel, hijo de Bosemat, otra esposa de Esaú.
GEN 36:11 Los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.
GEN 36:12 Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, la cual le dio a luz a Amalec. Tales fueron los hijos de Ada, esposa de Esaú.
GEN 36:13 Estos son los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza. Tales fueron los hijos de Bosemat, esposa de Esaú.
GEN 36:14 Estos fueron los hijos de Oholibama, esposa de Esaú, hija de Aná, hijo de Zibeón. Ella le dio a luz a Jeús, Jaalam y Coré.
GEN 36:15 Estos fueron los jeques de los hijos de Esaú. Los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: los jeques Temán, Omar, Zefo, Cenaz,
GEN 36:16 Coré, Gatam y Amalec. Estos son los jeques provenientes de Elifaz en la tierra de Edom, los cuales fueron hijos de Ada.
GEN 36:17 Estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: los jeques Nahat, Zera, Sama y Miza. Tales son los jeques provenientes de Reuel en tierra de Edom. Estos fueron los hijos de Bosemat, esposa de Esaú.
GEN 36:18 Estos son los hijos de Oholibama, esposa de Esaú: los jeques Jeús, Jaalam y Coré. Estos son los jeques procedentes de Oholibama, esposa de Esaú, hija de Aná.
GEN 36:19 Tales fueron los hijos de Esaú. Él es Edom, y tales fueron sus jeques.
GEN 36:20 Estos son los hijos de Seír el hurrita, habitantes de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
GEN 36:21 Disón, Ezer y Disán. Tales fueron los jeques de los hurritas, hijos de Seír en la tierra de Edom.
GEN 36:22 Los hijos de Lotán fueron: Hori y Hemam. Timná fue hermana de Lotán.
GEN 36:23 Estos son los hijos de Sobal: Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.
GEN 36:24 Estos son los hijos de Zibeón: Aja y Aná. (Este Aná es el que halló aguas termales en el desierto cuando apacentaba los asnos de su padre Zibeón.)
GEN 36:25 Estos son los hijos de Aná: Disón y Oholibama, hija de Aná.
GEN 36:26 Estos son los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.
GEN 36:27 Estos son los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.
GEN 36:28 Estos son los hijos de Disán: Huz y Arán.
GEN 36:29 Estos son los jeques de los hurritas: los jeques Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,
GEN 36:30 Disón, Ezer y Disán. Estos fueron los jeques de los hurritas por sus familias en la tierra de Seír.
GEN 36:31 Antes que un rey reinara sobre los hijos de Israel, estos fueron los reyes que reinaron en la tierra de Edom:
GEN 36:32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom, y el nombre de su ciudad fue Dinaba.
GEN 36:33 Murió Bela y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
GEN 36:34 Jobab murió y reinó en su lugar Husam, de la tierra de Temán.
GEN 36:35 Husam murió y reinó en su lugar Adad, hijo de Badad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab, y el nombre de su ciudad, Avit.
GEN 36:36 Adad murió y reinó en su lugar Samla, de Masreca.
GEN 36:37 Samla murió y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot del Río.
GEN 36:38 Saúl murió y reinó en su lugar Baal-hanán, hijo de Acbor.
GEN 36:39 Baal-hanán, hijo de Acbor, murió y reinó en su lugar Adar. Su ciudad se llamaba Pau y su esposa Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahav.
GEN 36:40 Estos son los nombres de los jeques de Esaú por sus familias, localidades y nombres: los jeques Timná, Alva, Jetet,
GEN 36:41 Oholibama, Ela, Pinón,
GEN 36:42 Cenaz, Temán, Mibzar,
GEN 36:43 Magdiel e Hiram. Tales fueron los jeques de Edom, conforme a sus viviendas en la tierra de su posesión. Él es Esaú, padre de Edom.
GEN 37:1 Jacob habitó en la tierra de Canaán, la tierra de las peregrinaciones de su padre.
GEN 37:2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José tenía 17 años de edad y apacentaba las ovejas con sus hermanos. El joven estaba con los hijos de Bilha y de Zilpa, concubinas de su padre. José informaba a su padre la mala fama de ellos.
GEN 37:3 Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque era el hijo de su vejez. Le hizo una túnica con rayas de colores.
GEN 37:4 Sus hermanos, al ver que su padre lo prefería sobre todos ellos, lo aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.
GEN 37:5 José tuvo un sueño y lo contó a sus hermanos, con lo cual aumentaron más su odio contra él
GEN 37:6 pues él les dijo: Escuchen ahora este sueño que tuve.
GEN 37:7 Estábamos ahí en medio del campo y atábamos gavillas. Miré que mi gavilla se levantaba y seguía erguida. Y las gavillas de ustedes la rodeaban y se inclinaban ante la mía.
GEN 37:8 Le respondieron sus hermanos: ¿Vas a reinar sobre nosotros y nos dominarás? Y lo odiaron aun más a causa de sus sueños y de sus palabras.
GEN 37:9 Tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos: Miren, me vino otro sueño: que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.
GEN 37:10 Lo relató a su padre y a sus hermanos. Pero su padre lo reprendió y le dijo: ¿Qué fue esto que soñaste? ¿Yo, tu madre y tus hermanos nos postraremos en tierra ante ti?
GEN 37:11 Sus hermanos le tenían envidia, pero su padre meditaba en esto.
GEN 37:12 Cuando sus hermanos apacentaban el rebaño de su padre en Siquem,
GEN 37:13 Israel dijo a José: ¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? Ven, te enviaré a ellos. Y él respondió: Aquí estoy dispuesto.
GEN 37:14 E Israel le dijo: Vé ahora. Mira cómo están tus hermanos, cómo se encuentra el rebaño y tráeme un informe. Así lo envió desde el valle de Hebrón, y llegó a Siquem.
GEN 37:15 Un hombre lo halló cuando deambulaba por el campo y le preguntó: ¿Qué buscas?
GEN 37:16 Y dijo: Busco a mis hermanos. Te ruego que me digas dónde pastorean ellos.
GEN 37:17 El hombre respondió: Salieron de aquí. Los oí decir: Vamos a Dotán. José fue tras sus hermanos y los halló en Dotán.
GEN 37:18 Cuando lo vieron de lejos, antes que se acercara, se confabularon para matarlo.
GEN 37:19 Y se dijeron el uno al otro: ¡Aquí viene el soñador!
GEN 37:20 Ahora pues, vamos, matémoslo y echémoslo en una cisterna, y diremos que una mala bestia lo devoró. Entonces veremos en qué pararán sus sueños.
GEN 37:21 Cuando Rubén oyó esto, al intentar librarlo de mano de ellos, dijo: ¡No le quitemos la vida!
GEN 37:22 Y Rubén añadió: No derramen sangre. Échenlo en esta cisterna que está en el desierto, pero no extiendan la mano contra él. Esto dijo a fin de librarlo de sus manos para hacerlo volver a su padre.
GEN 37:23 Sucedió que cuando José llegó hasta sus hermanos, lo despojaron de su túnica, la túnica de rayas de colores que llevaba sobre él.
GEN 37:24 Lo tomaron y lo echaron en la cisterna, pero la cisterna estaba vacía. No había agua en ella.
GEN 37:25 Luego se sentaron a comer pan. Al levantar sus ojos vieron una caravana de ismaelitas que iba de Galaad, y llevaba en sus camellos especias, bálsamo y mirra para llevarlos a Egipto.
GEN 37:26 Entonces Judá preguntó a sus hermanos: ¿Qué provecho hay que matemos a nuestro hermano y ocultemos su sangre?
GEN 37:27 Vendámoslo a los ismaelitas y no levantemos nuestra mano contra él, pues es nuestro hermano, nuestra carne. Y sus hermanos [le] obedecieron.
GEN 37:28 Cuando pasaron los mercaderes madianitas, sacaron a José de la cisterna, y lo vendieron a los ismaelitas por 20 piezas de plata. Y ellos llevaron a José a Egipto.
GEN 37:29 Cuando Rubén volvió a la cisterna, no halló a José allí. Entonces rasgó sus ropas,
GEN 37:30 se volvió a sus hermanos y les exclamó: ¡El muchacho no está allí! ¿Y yo, a dónde iré?
GEN 37:31 Entonces tomaron la túnica de José, degollaron un cabrito y empaparon la túnica con la sangre.
GEN 37:32 Luego enviaron la túnica de rayas de colores a su padre y dijeron: Hallamos esto. Reconoce y mira si es o no la túnica de tu hijo.
GEN 37:33 Él la reconoció y exclamó: ¡Es la túnica de mi hijo! Alguna mala bestia lo devoró. ¡Sin duda José fue destrozado!
GEN 37:34 Entonces Jacob rasgó sus ropas, se cubrió con tela áspera e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
GEN 37:35 Todos sus hijos e hijas se levantaron para consolarlo, pero él rehusó ser consolado y decía: ¡Descenderé enlutado hasta mi hijo en el Seol! Y su padre lloraba por él.
GEN 37:36 Entre tanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, funcionario de Faraón, capitán de la guardia.
GEN 38:1 Aconteció en aquel tiempo que Judá se apartó de sus hermanos para establecerse con un adulamita llamado Hira.
GEN 38:2 Judá vio allí a la hija de cierto cananeo, cuyo nombre era Súa, la tomó, y se unió con ella.
GEN 38:3 Concibió y dio a luz un hijo. Y él lo llamó Er.
GEN 38:4 Concibió otra vez y dio a luz otro hijo, y lo llamó Onán.
GEN 38:5 Volvió a concebir y dio a luz otro hijo, y lo llamó Sela. Él estaba en Kezib cuando ella lo dio a luz.
GEN 38:6 Entonces Judá tomó esposa para Er su primogénito, y el nombre de ella era Tamar.
GEN 38:7 Pero Er, el primogénito de Judá, era perverso delante de Yavé, y Yavé le quitó la vida.
GEN 38:8 Judá dijo a Onán: Únete a la esposa de tu hermano. Cásate con ella y levanta descendencia a tu hermano.
GEN 38:9 Pero Onán sabía que la descendencia no sería suya. Sucedía que cuando se unía con la esposa de su hermano, vertía en tierra, a fin de no dar descendencia a su hermano.
GEN 38:10 A Yavé le pareció malo lo que hacía Onán y también a él le quitó la vida.
GEN 38:11 Entonces dijo Judá a su nuera Tamar: Permanece viuda en casa de tu padre, hasta que crezca mi hijo Sela. Pues temía que él también muriera como sus hermanos. Así que Tamar fue y permaneció en casa de su padre.
GEN 38:12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, esposa de Judá. Después de terminar el luto, Judá subió con su asociado Hira, el adulamita, a Timná, donde estaban los trasquiladores de sus ovejas.
GEN 38:13 Fue dado aviso a Tamar: Mira, tu suegro sube a Timná a trasquilar sus ovejas.
GEN 38:14 Entonces ella, al ver que Sela creció y no fue entregada a él como esposa, se quitó las ropas de su viudez. Se cubrió con un velo, y disfrazada se sentó en la puerta de Enáyim, que está junto al camino de Timná.
GEN 38:15 Cuando Judá la vio consideró que era una prostituta, pues ella tenía cubierto su rostro.
GEN 38:16 Se desvió del camino hacia ella y le dijo: Vamos ahora y me uniré a ti, pues no sabía que era su nuera. Y ella preguntó: ¿Qué me darás para que te unas a mí?
GEN 38:17 Él dijo: Yo mismo te enviaré un cabrito del rebaño. Y ella preguntó: ¿Me das alguna prenda hasta que lo envíes?
GEN 38:18 Él contestó: ¿Cuál prenda te daré? Y ella dijo: Tu sello, tu cordón y la vara que tienes en tu mano. Entonces él se los dio. Se unió con ella, y ella concibió de él.
GEN 38:19 Luego se levantó y salió. Ella se quitó el velo y se vistió con las ropas de su viudez.
GEN 38:20 Judá envió el cabrito por medio de su amigo el adulamita para tomar las prendas de mano de la mujer, pero no la halló.
GEN 38:21 Y preguntó a los varones del lugar: ¿Dónde está la prostituta de Enáyim que estaba junto al camino? Y ellos le contestaron: Ninguna prostituta estuvo por aquí.
GEN 38:22 Entonces regresó a Judá, y le informó: No la encontré. Además, unos varones del lugar dijeron: Ninguna prostituta estuvo por aquí.
GEN 38:23 Judá dijo: Que se quede con ellas para que no seamos menospreciados. Ya ves que envié este cabrito y tú mismo no la encontraste.
GEN 38:24 Como a los tres meses sucedió que se le dio aviso a Judá: Tu nuera Tamar se volvió prostituta y quedó embarazada por su prostitución. Y Judá dijo: ¡Sáquenla y que sea quemada!
GEN 38:25 Pero mientras era sacada, envió a decir a su suegro: ¡Del varón a quien pertenecen estas cosas estoy embarazada! Y dijo: Reconozcan ahora. ¿De quién es este sello, el cordón y la vara?
GEN 38:26 Entonces Judá los reconoció y dijo: Es más justa que yo, porque no le di a mi hijo Sela. Pero nunca más se unió a ella.
GEN 38:27 Sucedió que en el tiempo de dar a luz descubrió que había mellizos en su vientre.
GEN 38:28 Al dar a luz salió una mano, y la partera tomó un hilo de grana y lo ató a su mano, y dijo: Éste salió primero.
GEN 38:29 Pero cuando él retiró su mano, vio que salió su hermano. Y ella dijo: ¡Qué brecha abriste! Por tanto fue llamado Fares.
GEN 38:30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y fue llamado Zara.
GEN 39:1 José fue llevado a Egipto. Potifar, funcionario de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró a los ismaelitas que lo llevaron allá.
GEN 39:2 Pero Yavé estaba con José, y fue varón próspero. Estaba en la casa de su ʼadón egipcio.
GEN 39:3 Su ʼadón observó que Yavé estaba con él, porque todo cuanto hacía, Yavé lo prosperaba en su mano.
GEN 39:4 José halló gracia ante él y le servía. Él lo puso a cargo de su casa y entregó en su mano todo lo que tenía.
GEN 39:5 Sucedió que, desde cuando lo puso a cargo de su casa y de todo lo que tenía, Yavé bendijo la casa del egipcio a causa de José. La bendición de Yavé estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo.
GEN 39:6 Todo lo que tenía lo dejó en mano de José. Con él allí, por nada se preocupaba, excepto por el pan que comía. José era de agradable presencia y de semblante varonil.
GEN 39:7 Después de estas cosas, aconteció que la esposa de su ʼadón fijó sus ojos en José y le dijo: ¡Únete a mí!
GEN 39:8 Pero él rehusó y respondió a la esposa de su ʼadón: Ciertamente mi ʼadón no se preocupa de lo que hay en la casa, y puso en mi mano todo lo que tiene.
GEN 39:9 No me priva de alguna cosa, sino solo de ti, por cuanto tú eres su esposa. ¿Cómo, pues, haría este mal tan grande y pecaría contra ʼElohim?
GEN 39:10 Sucedió que, aunque ella instaba a José cada día, él no la escuchaba para acostarse a su lado y unirse a ella.
GEN 39:11 Pero aconteció cierto día que, cuando él entró en la casa para hacer su oficio, y nadie de los de la casa estaba allí,
GEN 39:12 ella lo agarró de su manto y le dijo: ¡Únete a mí! Pero él dejó su manto en mano de ella, huyó y salió afuera.
GEN 39:13 Cuando ella miró que él abandonó su manto en la mano de ella y huyó hacia afuera,
GEN 39:14 llamó a los varones de su casa y les habló: Miren, nos trajo a un esclavo hebreo para que se burlara de nosotros. Vino para unirse a mí, pero grité a gran voz.
GEN 39:15 Sucedió que, cuando él oyó que alzaba mi voz y gritaba, al huir dejó su manto junto a mí y salió afuera.
GEN 39:16 Entonces ella retuvo el manto de él hasta que su ʼadón llegó a su casa,
GEN 39:17 y ella le habló las mismas palabras: El esclavo hebreo que nos trajiste vino a mí para divertirse conmigo.
GEN 39:18 Sucedió que cuando alcé mi voz y grité, él dejó su manto junto a mí y huyó afuera.
GEN 39:19 Entonces ocurrió que al oír su ʼadón las palabras que su esposa le habló: Así me trató tu esclavo, se encendió su furor.
GEN 39:20 Su amo tomó a José y lo echó en la cárcel donde estaban encerrados los presos del rey. Allí estaba en la cárcel.
GEN 39:21 Pero Yavé estaba con José, le extendió su misericordia y le concedió gracia ante el jefe de la cárcel.
GEN 39:22 El jefe de la cárcel entregó en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel. Todo lo que hacían allí, él era el responsable.
GEN 39:23 El jefe de la cárcel no supervisaba algo que estuviera en mano de José, porque Yavé estaba con él. Lo que él emprendía, Yavé lo prosperaba.
GEN 40:1 Después de estas cosas, sucedió que el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su ʼadón, el rey de Egipto.
GEN 40:2 Faraón se enfureció contra sus dos funcionarios: el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos.
GEN 40:3 Los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde estaba preso José.
GEN 40:4 El capitán de la guardia se los encargó a José, y éste les servía. Estuvieron bajo custodia durante algún tiempo.
GEN 40:5 El copero y el panadero del rey de Egipto, cuando estaban presos en la cárcel, ambos tuvieron un sueño en una misma noche, cada uno su sueño con su peculiar sentido.
GEN 40:6 José fue a ellos por la mañana y observó que estaban perturbados.
GEN 40:7 Preguntó a los funcionarios de Faraón que estaban con él en la prisión de la casa de su ʼadón: ¿Por qué sus rostros parecen tristes hoy?
GEN 40:8 Le respondieron: Nos vino un sueño y no hay quien lo interprete. Entonces José les dijo: ¿No corresponden las interpretaciones a ʼElohim? Les ruego que me los narren.
GEN 40:9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José: En mi sueño apareció ante mí una vid,
GEN 40:10 y en la vid estaban tres ramas. Parecía que les salían brotes, florecían, y sus racimos de uvas maduraban.
GEN 40:11 La copa de Faraón estaba en mi mano. Tomé las uvas y las exprimí en la copa de Faraón, y entregué la copa en mano de Faraón.
GEN 40:12 José le dijo: Esta es su interpretación: Las tres ramas son tres días.
GEN 40:13 Dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza y te devolverá a tu puesto. Pondrás la copa de Faraón en su mano, como de costumbre cuando eras su copero.
GEN 40:14 Pero cuando te vaya bien, acuérdate de mí. Te ruego que tengas misericordia de mí, me menciones a Faraón y me saques de esta casa,
GEN 40:15 porque ciertamente fui secuestrado de la tierra de los hebreos. Nada hice aquí para que me confinaran en la cárcel.
GEN 40:16 Entonces, al ver el jefe de los panaderos que interpretó favorablemente, dijo a José: También yo soñé que veía tres cestas de pan sobre mi cabeza.
GEN 40:17 En la cesta más alta había de todos los manjares de Faraón, obra de panadero, y las aves se los comían de la cesta que estaba sobre mi cabeza.
GEN 40:18 José respondió: Esta es su interpretación: Las tres cestas son tres días.
GEN 40:19 Dentro de tres días Faraón alzará tu cabeza y te hará colgar de un árbol, y las aves comerán tu carne.
GEN 40:20 Sucedió, pues, al tercer día, el día del cumpleaños de Faraón, que él hizo un banquete para todos sus esclavos. En medio de sus esclavos levantó la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos.
GEN 40:21 Restableció en su oficio al jefe de los coperos, y éste colocó la copa en la mano de Faraón,
GEN 40:22 pero colgó al jefe de los panaderos, como José les interpretó.
GEN 40:23 Sin embargo, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino lo olvidó.
GEN 41:1 Aconteció que después de dos años completos Faraón tuvo un sueño. Ciertamente él estaba en pie junto al Nilo,
GEN 41:2 y del Nilo subían siete vacas hermosas y gordas que apacentaban en el juncal.
GEN 41:3 Inmediatamente después de ellas subían del Nilo otras siete vacas feas y flacas, y se colocaron junto a las otras vacas a la orilla del Nilo.
GEN 41:4 Las vacas feas y flacas devoraron a las siete vacas hermosas y gordas. Y Faraón despertó.
GEN 41:5 Se volvió a dormir y soñó la segunda vez. Ahí estaban siete espigas gruesas y hermosas que crecían de un mismo tallo.
GEN 41:6 Sin embargo, después de ellas brotaron otras siete espigas delgadas y resecas por el viento del este.
GEN 41:7 Las espigas delgadas devoraron a las siete espigas gruesas y hermosas. Y Faraón despertó. Fue un sueño.
GEN 41:8 Sucedió que por la mañana su espíritu estaba perturbado, y mandó llamar a todos los hechiceros de Egipto y a todos sus sabios. Faraón les narró sus sueños, pero no había quien se los interpretara.
GEN 41:9 Entonces el principal de los coperos habló a Faraón: Hoy me acuerdo de mis faltas.
GEN 41:10 Cuando Faraón se enfureció contra sus esclavos, y me puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos,
GEN 41:11 en una misma noche él y yo tuvimos un sueño. Cada uno tuvo un sueño con un sentido peculiar.
GEN 41:12 Estaba allí con nosotros un joven hebreo, esclavo del capitán de la guardia, y se lo contamos. Él nos interpretó nuestros sueños. A cada uno interpretó según su sueño.
GEN 41:13 Aconteció que tal como nos lo interpretó, así sucedió. Yo fui restablecido en mi puesto, pero el otro fue colgado.
GEN 41:14 Entonces Faraón mandó llamar a José. Lo sacaron apresuradamente de la cárcel, se afeitó, mudó sus ropas y acudió a Faraón.
GEN 41:15 Y Faraón dijo a José: Tuve un sueño, y no hay quien lo interprete. Pero oí decir de ti que cuando escuchas un sueño puedes interpretarlo.
GEN 41:16 José respondió a Faraón: No es mérito mío. ʼElohim dará a Faraón respuesta satisfactoria.
GEN 41:17 Entonces Faraón habló a José: En mi sueño yo estaba en pie a la orilla del Nilo,
GEN 41:18 y del Nilo subían siete vacas gordas y hermosas y que apacentaban en el juncal.
GEN 41:19 Inmediatamente después de ellas subían del Nilo otras siete vacas pobres, feas y flacas como yo no había visto en toda la tierra de Egipto.
GEN 41:20 Las vacas flacas y feas devoraron a las siete primeras vacas gordas.
GEN 41:21 Éstas entraban en su interior, pero no se notaba que habían entrado en ellas, porque su apariencia era tan fea como antes. Y desperté.
GEN 41:22 Después vi en mi sueño que siete espigas gruesas y hermosas brotaban de un mismo tallo.
GEN 41:23 Pero vi que siete espigas marchitas, delgadas y resecas por el viento del este brotaban después de ellas,
GEN 41:24 y las espigas delgadas devoraban a las siete espigas hermosas. Lo narré a los hechiceros, pero no hay quien me lo interprete.
GEN 41:25 Entonces José dijo a Faraón: El sueño de Faraón es uno solo. ʼElohim anunció a Faraón lo que Él va a hacer.
GEN 41:26 Las siete vacas hermosas son siete años, y las espigas hermosas son siete años. El sueño es uno solo.
GEN 41:27 Las siete vacas flacas y feas que subieron tras las primeras son también siete años, y las siete espigas delgadas y resecas por el viento del este son siete años de hambruna.
GEN 41:28 El asunto es como respondí a Faraón: ʼElohim mostró a Faraón lo que Él está a punto de hacer.
GEN 41:29 Así que vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
GEN 41:30 Después de ellos vendrán siete años de hambruna, y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto. La hambruna consumirá la tierra,
GEN 41:31 y la abundancia será olvidada en la tierra a causa de aquella hambruna que le seguirá, porque será muy severa.
GEN 41:32 El hecho de que el sueño de Faraón sucedió dos veces significa que el asunto está determinado por ʼElohim, y ʼElohim se apresura a ejecutarlo.
GEN 41:33 Por tanto, provea ahora Faraón un hombre prudente y sabio, y dele autoridad sobre la tierra de Egipto.
GEN 41:34 Haga Faraón esto: Designe funcionarios sobre la tierra para que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto en los siete años de abundancia,
GEN 41:35 para que ellos recojan toda la provisión de estos buenos años que vienen, almacenen el grano bajo la supervisión de Faraón y lo guarden en las ciudades para sustento.
GEN 41:36 Esté esta provisión en depósito para el país para los siete años de hambruna que habrá en la tierra de Egipto, y el país no perecerá durante la hambruna.
GEN 41:37 La propuesta le pareció bien a Faraón y a todos sus esclavos.
GEN 41:38 Faraón dijo a sus esclavos: ¿Hallaremos otro varón como éste, en quien esté el Espíritu de ʼElohim?
GEN 41:39 Faraón dijo a José: Puesto que ʼElohim te explicó todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.
GEN 41:40 Tú mismo estarás a cargo de mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo. Solo en el trono seré yo más grande que tú.
GEN 41:41 Faraón dijo a José: Mira, te doy autoridad sobre toda la tierra de Egipto.
GEN 41:42 Faraón se quitó el anillo de su mano y lo puso en la mano de José. Lo vistió con ropas de lino fino y le impuso un collar de oro alrededor de su cuello.
GEN 41:43 Lo hizo subir en su segunda carroza y pregonaron delante de él: ¡Arrodíllense! Y le dio autoridad sobre toda la tierra de Egipto.
GEN 41:44 Faraón dijo a José: Yo soy Faraón, pero sin tu autorización nadie levantará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
GEN 41:45 Faraón llamó a José Zafnat-panea, y le dio como esposa a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Entonces José salió a recorrer toda la tierra de Egipto.
GEN 41:46 José tenía 30 años cuando compareció ante Faraón, rey de Egipto. Luego José se retiró de la presencia de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
GEN 41:47 En los siete años de abundancia, la tierra produjo a montones.
GEN 41:48 Almacenó todo el alimento que hubo de los siete años de abundancia en la tierra de Egipto. Luego puso el alimento en las ciudades y depositó en ellas la producción del campo de sus alrededores.
GEN 41:49 José también almacenó grano como la arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, pues era incalculable.
GEN 41:50 Antes que llegara el primer año de la hambruna, le nacieron a José dos hijos, los cuales Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On, le dio a luz.
GEN 41:51 José llamó al primogénito Manasés, porque dijo: ʼElohim me hizo olvidar todo mi sufrimiento y toda la casa de mi padre.
GEN 41:52 Llamó al segundo Efraín, porque dijo: ʼElohim me hizo fructífero en la tierra de mi aflicción.
GEN 41:53 Se acabaron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.
GEN 41:54 Comenzaron los siete años de hambruna, como dijo José. Hubo hambruna en todos los países, pero en toda la tierra de Egipto había pan.
GEN 41:55 Cuando se sintió la hambruna en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y Faraón dijo a todo Egipto: Vayan a José y hagan lo que él les diga.
GEN 41:56 La hambruna estaba por toda la extensión del país. Entonces José abrió todos los graneros, y vendió a los egipcios, pues la hambruna era severa en la tierra de Egipto.
GEN 41:57 También llegaban de toda la tierra a Egipto para comprar grano a José, porque la hambruna aumentaba en toda la tierra.
GEN 42:1 Jacob, al considerar que había grano en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué se miran unos a otros?
GEN 42:2 Y añadió: Miren, oí que hay grano en Egipto. Bajen allá y compren algo para nosotros a fin de que vivamos y no muramos.
GEN 42:3 Bajaron, pues, diez de los hermanos de José a comprar grano en Egipto.
GEN 42:4 Pero Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos, porque dijo: No sea que le ocurra alguna calamidad.
GEN 42:5 Así que los hijos de Israel fueron a comprar grano entre los que iban, pues la hambruna estaba en la tierra de Canaán.
GEN 42:6 José era el gobernante del país, el que vendía a todo el pueblo de la tierra. Entonces los hermanos de José llegaron y se postraron ante él con su rostro en tierra.
GEN 42:7 José vio a sus hermanos y los reconoció, pero fingió ser un extraño para ellos, y les habló duramente. Y les preguntó: ¿De dónde vinieron? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimento.
GEN 42:8 Así que José reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron.
GEN 42:9 Al acordarse José de los sueños que tuvo con respecto a ellos, los acusó: ¡Ustedes son espías! ¡Vinieron para ver lo desprotegido del país!
GEN 42:10 Pero ellos le contestaron: No, ʼadón nuestro, tus esclavos vinimos a comprar alimento.
GEN 42:11 Todos nosotros somos hijos de un mismo hombre. Somos honestos. Tus esclavos no somos espías.
GEN 42:12 Pero él les dijo: ¡No! Vinieron a ver lo desprotegido del país.
GEN 42:13 Entonces ellos respondieron: Tus esclavos somos 12 hermanos, hijos de un varón de la tierra de Canaán, y mira, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro desapareció.
GEN 42:14 Pero José les dijo: Es lo que les digo: ¡Son espías!
GEN 42:15 En esto serán probados: Vive Faraón, que no saldrán de aquí hasta cuando venga aquí su hermano menor.
GEN 42:16 Envíen a uno de ustedes para que traiga a su hermano. Entre tanto, queden ustedes detenidos y sean comprobadas sus palabras, si hay verdad en ustedes, y si no, ¡vive Faraón, que son espías!
GEN 42:17 Y los envió todos juntos a la cárcel por tres días.
GEN 42:18 Pero al tercer día José les dijo: Hagan esto y vivirán. Yo temo a ʼElohim.
GEN 42:19 Si son honestos, uno de los hermanos quede encarcelado mientras los demás van y llevan el grano para el hambre de sus familias.
GEN 42:20 Pero me traerán a su hermano menor para que sus palabras sean verificadas, y no morirán. E hicieron así.
GEN 42:21 Cada cual decía a su hermano: Ciertamente somos culpables por nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos. Por eso vino sobre nosotros esta angustia.
GEN 42:22 Entonces Rubén les respondió: ¿No les hablé: No pequen contra el muchacho? Pero no me escucharon, y ahora, ciertamente, nos es demandada su sangre.
GEN 42:23 Ellos no sabían que José entendía, porque había un traductor entre ellos.
GEN 42:24 Entonces él se apartó y lloró. Después volvió a ellos y les habló, y al tomar de entre ellos a Simeón, lo ató delante de ellos.
GEN 42:25 Entonces José ordenó que llenaran sus sacos de grano, devolvieran la plata de cada uno de ellos a su saco y les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.
GEN 42:26 Ellos cargaron su grano sobre sus asnos y salieron de allí.
GEN 42:27 Pero en la posada, al abrir uno de ellos su saco para dar forraje a su asno, vio que ahí estaba su dinero en la boca de su saco.
GEN 42:28 Dijo a sus hermanos: ¡Mi plata fue devuelta, y miren, está en mi saco! Entonces el corazón se les sobresaltó y espantados se dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que ʼElohim nos hizo?
GEN 42:29 Cuando llegaron a su padre Jacob en tierra de Canaán, le contaron todas las cosas que les sucedieron y dijeron:
GEN 42:30 Aquel hombre, el ʼadón de aquella tierra nos habló cosas duras y nos trató como a espías de aquel país.
GEN 42:31 Pero le dijimos: Nosotros somos honestos, no somos espías.
GEN 42:32 Somos 12 hermanos, hijos de nuestro padre, uno no aparece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.
GEN 42:33 Aquel hombre, el ʼadón de aquella tierra, nos dijo: En esto sabré que ustedes son honestos. Dejen a uno de sus hermanos conmigo, y tomen grano para el hambre de sus familias y váyanse.
GEN 42:34 Tráiganme a su hermano menor, y así sabré que no son espías, que son honestos. Les devolveré a su hermano y podrán negociar en el país.
GEN 42:35 Sucedió que al vaciar ellos sus sacos, ahí estaba la bolsa de dinero de cada uno en su saco. Y al ver ellos y su padre las bolsas de dinero tuvieron temor.
GEN 42:36 Entonces su padre Jacob les dijo: Ustedes me privaron de hijos: José ya no está, Simeón tampoco está, y quieren llevarse a Benjamín. ¡Todas estas cosas están contra mí!
GEN 42:37 Rubén habló a su padre: Ordena que mueran mis dos hijos si no te lo traigo. Entrégalo en mi mano, que yo te lo devolveré.
GEN 42:38 Pero él respondió: Mi hijo no bajará con ustedes, pues su hermano murió y quedó él solo. Si alguna desgracia le acontece en el camino por donde van, harán descender mis canas con dolor al Seol.
GEN 43:1 Pero la hambruna era severa en aquella tierra.
GEN 43:2 Ocurrió que, cuando acabaron de comer el grano que llevaron de Egipto, su padre les dijo: Vuelvan y compren un poco de alimento para nosotros.
GEN 43:3 Judá le respondió: Aquel hombre nos advirtió seriamente: No verán mi rostro a menos que su hermano venga con ustedes.
GEN 43:4 Si envías a nuestro hermano con nosotros, bajaremos y te compraremos alimento,
GEN 43:5 pero si no lo envías, no bajaremos, porque aquel hombre nos dijo: No verán mi rostro, a menos que su hermano esté con ustedes.
GEN 43:6 E Israel preguntó: ¿Por qué me hicieron tanto mal al declarar a ese hombre que tenían otro hermano?
GEN 43:7 Ellos respondieron: Aquel hombre nos preguntó expresamente con respecto a nosotros y de nuestra parentela: ¿Vive aún su padre? ¿Tienen otro hermano? Y le declaramos conforme a estas preguntas. ¿Sabíamos que él diría: Hagan bajar a su hermano?
GEN 43:8 Judá dijo a su padre Israel: Envía al joven conmigo, así nos levantaremos e iremos para que vivamos y no muramos también nosotros, también tú, y también nuestros pequeños.
GEN 43:9 Yo salgo fiador por él. A mí mismo me pedirás cuentas por él. Si no te lo devuelvo y lo coloco delante de ti, seré culpable ante ti todos los días.
GEN 43:10 Si no hubiéramos demorado, ciertamente ya habríamos vuelto dos veces.
GEN 43:11 Su padre Israel respondió: Si tiene que ser así, háganlo. Tomen de lo mejor de la tierra en sus sacos y lleven obsequios a aquel varón, un poco de bálsamo, un poco de miel, especias, mirra, nueces y almendras.
GEN 43:12 Lleven en sus manos el doble de la plata y lleven en su mano la plata devuelta en las bocas de sus sacos, pues quizás fue un error.
GEN 43:13 Tomen a su hermano, levántense y vuelvan ante aquel hombre.
GEN 43:14 Y que ʼEL-Shadday les conceda gran misericordia ante aquel hombre, y les suelte a su otro hermano, y a Benjamín. Y si tengo que quedar privado de hijos, ¡que quede privado de mis hijos!
GEN 43:15 Entonces los hombres, al tomar los obsequios, el doble de plata en su mano, y a Benjamín, se levantaron y bajaron a Egipto para presentarse ante José.
GEN 43:16 Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al administrador de su casa: Ordena que esos varones entren en la casa, degüella un animal y prepáralo, porque estos varones comerán conmigo a mediodía.
GEN 43:17 El hombre hizo como José dijo, y los hizo entrar en casa de José.
GEN 43:18 Los hombres tuvieron temor cuando fueron conducidos a casa de José, pues decían: Por el asunto de la plata que fue devuelta en nuestros sacos la primera vez somos traídos acá, para atacarnos, abalanzarse sobre nosotros y tomarnos como esclavos a nosotros y a nuestros asnos.
GEN 43:19 Entonces llegaron al administrador de la casa de José, y le hablaron en la puerta de la casa:
GEN 43:20 ¡Ay, ʼadón nuestro! Nosotros ciertamente bajamos la primera vez a comprar alimento,
GEN 43:21 pero sucedió que cuando llegamos a la posada y abrimos nuestros sacos, la plata de cada uno estaba en la boca de su saco, nuestra plata en su justo peso. Por eso la volvimos a traer en nuestras manos.
GEN 43:22 Trajimos otra plata para comprar alimento. No sabemos quién puso nuestra plata en los sacos.
GEN 43:23 Y él respondió: Paz a ustedes, no teman. El ʼElohim de ustedes y el ʼElohim de su padre les dio un tesoro escondido en sus sacos. La plata de ustedes llegó a mí. Y les sacó a Simeón.
GEN 43:24 Entonces el hombre ordenó a aquellos varones que entraran en la casa de José. Les dio agua y lavaron sus pies, y dio forraje a sus asnos.
GEN 43:25 Ellos prepararon el presente para la llegada de José al mediodía, pues oyeron que allí iban a comer los alimentos.
GEN 43:26 Cuando José llegó a la casa, ellos le presentaron los regalos que tenían en sus manos, y se postraron a tierra ante él.
GEN 43:27 Entonces les preguntó cómo estaban: ¿Está bien su padre, el anciano del cual hablaron? ¿Vive aún?
GEN 43:28 Y ellos respondieron: Tu esclavo nuestro padre está bien, aún vive. Hicieron reverencia y se postraron.
GEN 43:29 Y él levantó sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y preguntó: ¿Es éste su hermano menor, de quien me hablaron? Y añadió: ʼElohim tenga de ti misericordia, hijo mío.
GEN 43:30 José se apresuró a salir, porque su ser interno estaba conmovido por causa de su hermano. Buscó dónde llorar, y entró en su cámara y lloró allí.
GEN 43:31 Después se lavó el rostro y salió. Luego de refrenarse, ordenó: ¡Sirvan los alimentos!
GEN 43:32 Pero sirvieron separadamente para ellos y por separado para los egipcios que comían con él, pues los egipcios no podían comer alimentos con los hebreos, porque eso era repugnancia para los egipcios.
GEN 43:33 Ellos se sentaron ante él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su menor edad. Y aquellos varones estaban atónitos y se miraban el uno al otro.
GEN 43:34 Luego él tomó porciones de delante de él para ellos, pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que las porciones de todos ellos. Bebieron y se alegraron con él.
GEN 44:1 Luego él ordenó al administrador de su casa: Llena de comida los sacos de estos hombres, tanto como puedan llevar, y pon la plata de cada uno en la boca de su saco.
GEN 44:2 Y pon mi copa de plata en la boca del saco del menor con la plata de su grano. E hizo conforme a la palabra que le habló José.
GEN 44:3 Cuando rayó el alba, aquellos varones fueron despedidos con sus asnos.
GEN 44:4 Ellos salieron de la ciudad, y no se habían alejado cuando José dijo al administrador de su casa: Levántate y persigue a esos hombres, y cuando los alcances, diles: ¿Por qué pagaron mal por bien?
GEN 44:5 ¿No es esta la copa en la cual mi ʼadón bebe y suele adivinar con ella? Obraron mal en lo que hicieron.
GEN 44:6 Cuando él los alcanzó les dijo estas palabras.
GEN 44:7 Y ellos le contestaron: ¿Por qué nuestro ʼadón dice tales cosas? ¡Lejos esté de tus esclavos hacer tal cosa!
GEN 44:8 Mira, la plata que hallamos en la boca de nuestros sacos te la volvimos a traer desde la tierra de Canaán. ¿Cómo, pues, robaríamos plata u oro de la casa de tu ʼadón?
GEN 44:9 Aquel de tus esclavos en quien sea hallada la copa, que muera, y nosotros también seremos esclavos de mi ʼadón.
GEN 44:10 Y él dijo: Sea ahora conforme a sus palabras. Aquél en cuyo poder se halle será mi esclavo, y ustedes serán inocentes.
GEN 44:11 Se apresuraron a bajar cada uno su saco a tierra. Cada cual abrió su saco.
GEN 44:12 Él comenzó a registrar desde el mayor y terminó con el menor, y la copa fue hallada en el saco de Benjamín.
GEN 44:13 Entonces ellos rasgaron sus ropas, y cada uno cargó su asno y regresaron a la ciudad.
GEN 44:14 Judá llegó con sus hermanos a la casa de José. Él estaba aún allí, y cayeron a tierra delante de él.
GEN 44:15 José les preguntó: ¿Qué acción es esta que realizaron? ¿No saben que un hombre como yo puede en verdad adivinar?
GEN 44:16 Entonces Judá contestó: ¿Qué diremos a nuestro ʼadón? ¿Qué hablaremos? ¿Cómo nos justificaremos? ʼElohim descubrió la iniquidad de tus esclavos. Aquí estamos. Somos esclavos de mi ʼadón, nosotros y también aquél en cuyo saco fue hallada la copa.
GEN 44:17 Pero él dijo: Lejos de mí hacer esto. El hombre en cuyo saco fue hallada la copa será mi esclavo. Ustedes suban en paz a su padre.
GEN 44:18 Entonces Judá se acercó a él y le dijo: ¡Ay, ʼadón mío! Te ruego que permitas que tu esclavo hable una palabra a oídos de mi ʼadón. No se encienda tu ira contra tu esclavo, porque eres igual a Faraón.
GEN 44:19 Mi ʼadón preguntó a sus esclavos: ¿Tienen padre o hermano?
GEN 44:20 Nosotros dijimos a nuestro ʼadón: Tenemos un padre anciano y un joven menor que le nació en su vejez. Su hermano murió. Solo él quedó de su madre, y su padre lo ama.
GEN 44:21 Dijiste a tus esclavos: Tráiganmelo para que lo vea.
GEN 44:22 Entonces nosotros dijimos a nuestro ʼadón: El joven no puede abandonar a su padre, porque si lo abandona, su padre muere.
GEN 44:23 Dijiste a tus esclavos: A menos que su hermano menor baje con ustedes, no volverán a ver mi rostro.
GEN 44:24 Aconteció que cuando llegamos a tu esclavo, nuestro padre, le referimos las palabras de mi ʼadón.
GEN 44:25 Nuestro padre dijo: Vuelvan a comprar un poco de alimento para nosotros.
GEN 44:26 Pero nosotros dijimos: No podemos bajar. Si nuestro hermano menor va con nosotros, bajaremos, porque no podremos ver el rostro de aquel hombre si no está con nosotros nuestro hermano menor.
GEN 44:27 Entonces tu esclavo, mi padre, nos dijo: Ustedes mismos saben que mi esposa me dio a luz dos.
GEN 44:28 El uno salió de mi lado, y dije: Ciertamente fue destrozado. Hasta ahora no lo volví a ver.
GEN 44:29 Y si toman también a éste de mi presencia y le sucede alguna desgracia, harán descender mis canas con dolor al Seol.
GEN 44:30 Y ahora, cuando yo llegue ante tu esclavo, mi padre, y el joven no esté con nosotros, como su vida está ligada a la vida de él,
GEN 44:31 sucederá que cuando vea que el joven no está, morirá, y tus esclavos habrán hecho descender con dolor al Seol las canas de tu esclavo, nuestro padre.
GEN 44:32 Porque yo, tu esclavo, quedé como fiador del joven ante mi padre, y dije: Si no te lo traigo, entonces yo seré culpable ante mi padre para siempre.
GEN 44:33 Por tanto, te ruego ahora que tu esclavo quede como esclavo de mi ʼadón en lugar del joven, y que el joven suba con sus hermanos.
GEN 44:34 Porque ¿cómo iré yo a mi padre si el joven no está conmigo? ¡No vea yo el mal que le vendrá a mi padre!
GEN 45:1 José ya no podía contenerse ante todos los que estaban a su lado y exclamó: ¡Saquen de mi presencia a todos! Nadie quedó con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos.
GEN 45:2 Entonces alzó su voz con llanto. Lo oyeron los egipcios y lo oyó la casa de Faraón.
GEN 45:3 José dijo a sus hermanos: ¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre? Sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.
GEN 45:4 Entonces José dijo a sus hermanos: ¡Acérquense a mí, les ruego! Ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy su hermano José, a quien ustedes vendieron para Egipto.
GEN 45:5 Ahora pues, no se entristezcan ni les pese por haberme vendido acá, pues ʼElohim me envió delante de ustedes para preservar la vida.
GEN 45:6 Porque ya hubo dos años de hambruna en la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales no habrá siembra ni cosecha.
GEN 45:7 Por eso ʼElohim me envió delante de ustedes con el propósito de preservar un remanente en la tierra para ustedes y mantenerlos vivos por medio de una gran liberación.
GEN 45:8 Así que, no me enviaron ustedes acá, sino ʼElohim. Él me colocó como un padre para Faraón, ʼadón de toda su casa y gobernador en toda la tierra de Egipto.
GEN 45:9 Dense prisa, suban hasta mi padre y díganle: Así dice tu hijo José: ʼElohim me estableció como ʼadón de todo Egipto. Desciende a mí, no te detengas.
GEN 45:10 Vivirás en la tierra de Gosén y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus rebaños y tus manadas de ganado vacuno y todo lo que tienes.
GEN 45:11 Allí te sustentaré, pues aún quedan cinco años de hambruna, para que no lleguen a la pobreza, tú y tu casa, y todo lo que tienes.
GEN 45:12 Por cierto, los ojos de ustedes pueden ver, y los ojos de mi hermano Benjamín, que es mi boca la que les habla.
GEN 45:13 Tienen que informar a mi padre de todo mi esplendor en Egipto y todo lo que vieron. Tienen que darse prisa y traigan a mi padre acá.
GEN 45:14 Entonces se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró, y Benjamín lloró en el cuello de él.
GEN 45:15 Besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos. Después sus hermanos hablaron con él.
GEN 45:16 En el palacio de Faraón una voz fue oída que decía: Vinieron los hermanos de José. Y [esto] agradó a Faraón y a sus esclavos.
GEN 45:17 Faraón dijo a José: Dí a tus hermanos: Hagan esto. Carguen sus bestias y vayan. Entren en la tierra de Canaán.
GEN 45:18 Luego tomen a su padre y a sus familias, y vengan a mí. Yo les daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comerán de la abundancia del país.
GEN 45:19 Mándales también: Tomen carrozas de la tierra de Egipto para sus pequeños y sus esposas. Traigan a su padre y vengan.
GEN 45:20 Y no se preocupen por sus enseres, porque lo mejor de toda la tierra de Egipto es de ustedes.
GEN 45:21 Así lo hicieron los hijos de Israel. José les dio carrozas conforme a la orden de Faraón y les dio provisiones para el camino.
GEN 45:22 A todos ellos les dio mudas de ropa y a Benjamín le dio 300 piezas de plata y cinco mudas de ropa.
GEN 45:23 A su padre envió diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
GEN 45:24 Despidió a sus hermanos y salieron. Y les dijo: No discutan por el camino.
GEN 45:25 Subieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a su padre Jacob.
GEN 45:26 Le dieron las noticias y dijeron: ¡José aún vive y es gobernador en toda la tierra de Egipto! Pero [Jacob] estaba afligido, pues no les creía.
GEN 45:27 Pero ellos le dijeron todas las palabras que José les dijo, y al ver las carrozas que José envió para llevarlo, el espíritu de su padre Jacob revivió.
GEN 45:28 Entonces Israel dijo: ¡Basta! ¡Mi hijo José aún vive! Iré y lo veré antes que yo muera.
GEN 46:1 Israel salió con todo lo que tenía. Fue a Beerseba y ofreció sacrificios al ʼElohim de su padre Isaac.
GEN 46:2 Y ʼElohim habló a Israel en visiones de noche: ¡Jacob! ¡Jacob! Y él respondió: Aquí estoy.
GEN 46:3 Entonces le dijo: Yo soy ʼEL, el ʼElohim de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación.
GEN 46:4 Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente Yo también te haré subir, y la mano de José cerrará tus ojos.
GEN 46:5 Jacob de Beerseba se levantó, y los hijos de Israel hicieron subir a su padre Jacob, a sus pequeños y a sus esposas en las carrozas que Faraón envió para que lo llevaran.
GEN 46:6 También tomaron sus ganados y las pertenencias que adquirieron en la tierra de Canaán. Jacob y toda su descendencia fueron a Egipto,
GEN 46:7 sus hijos y nietos, sus hijas y nietas. Llevó consigo toda su descendencia a Egipto.
GEN 46:8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.
GEN 46:9 Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
GEN 46:10 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de la cananea.
GEN 46:11 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
GEN 46:12 Los hijos de Judá: Er, Onán y Sela, Fares y Zara, (pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán). Los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.
GEN 46:13 Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.
GEN 46:14 Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.
GEN 46:15 Estos fueron los hijos de Lea, los que ella le dio a luz a Jacob en Padan-aram, además de su hija Dina. El total de personas de sus hijos e hijas fue 33.
GEN 46:16 Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Heri, Arodi y Areli.
GEN 46:17 Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Bería: Heber y Malquiel.
GEN 46:18 Estos fueron los hijos de Zilpa, la esclava que Labán dio a su hija Lea, y le dio a luz éstos a Jacob: 16 personas.
GEN 46:19 Hijos de Raquel, esposa de Jacob: José y Benjamín.
GEN 46:20 A José, en la tierra de Egipto, le nacieron Manasés y Efraín, los cuales Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On, le dio a luz.
GEN 46:21 Los hijos de Benjamín fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.
GEN 46:22 Estos fueron los hijos de Raquel que le nacieron a Jacob: 14 personas en total.
GEN 46:23 Hijo de Dan: Husim.
GEN 46:24 Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.
GEN 46:25 Estos fueron los hijos de Bilha, la esclava que Labán dio a Raquel su hija, y ella dio a luz éstos a Jacob: siete personas en total.
GEN 46:26 Todas las personas que fueron con Jacob a Egipto, sus descendientes directos, sin contar las esposas de los hijos de Jacob fueron 66.
GEN 46:27 Los hijos de José que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto fueron 70.
GEN 46:28 Jacob envió a Judá delante de él a la casa de José para que preparara el camino a Gosén. Cuando entraron en la tierra de Gosén,
GEN 46:29 José preparó su carroza y subió a Gosén a recibir a su padre Israel. Se presentó a él, y al echarse sobre su cuello lo abrazó y lloró largamente.
GEN 46:30 Entonces Israel dijo a José: Ahora, que muera yo, después de ver tu rostro, porque tú aún vives.
GEN 46:31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: Subiré a Faraón y le diré: Mis hermanos y la familia de mi padre que estaban en la tierra de Canaán vinieron a mí.
GEN 46:32 Son pastores de ovejas que cuidan el ganado. Trajeron sus rebaños, sus manadas de ganado vacuno y todas sus pertenencias.
GEN 46:33 Cuando Faraón los llame y les pregunte: ¿Cuál es su oficio?
GEN 46:34 Ustedes responderán: Tus esclavos somos pastores desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros antepasados. [Digan] esto a fin de que vivan en la tierra de Gosén, porque todo pastor de ovejas es repugnancia para los egipcios.
GEN 47:1 José informó a Faraón: Mi padre y mis hermanos, sus rebaños y manadas de ganado vacuno, con todo lo que tienen, llegaron de la tierra de Canaán, y aquí están en la tierra de Gosén.
GEN 47:2 Tomó de entre sus hermanos a cinco de ellos y los presentó a Faraón.
GEN 47:3 Entonces Faraón preguntó a sus hermanos: ¿Cuál es su oficio? Y respondieron: Tus esclavos somos pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros antepasados.
GEN 47:4 También dijeron a Faraón: Vinimos para vivir en esta tierra, pues la hambruna aprieta en la tierra de Canaán y no hay pasto para las ovejas de tus esclavos. Por tanto, te rogamos que permitas que tus esclavos vivan en tierra de Gosén.
GEN 47:5 Entonces Faraón habló a José: Tu padre y tus hermanos vinieron a ti.
GEN 47:6 La tierra de Egipto está delante de ti. Haz que tu padre y tus hermanos vivan en lo mejor de esta tierra. Que vivan en la tierra de Gosén, y si juzgas que hay entre ellos hombres aptos, colócalos como pastores principales de mi ganado.
GEN 47:7 Luego José llevó a su padre Jacob y lo presentó a Faraón. Jacob bendijo a Faraón.
GEN 47:8 Entonces Faraón preguntó a Jacob: ¿Cuántos años tienes?
GEN 47:9 Jacob le respondió: Los años de mi peregrinación son 130. Pocos y malos son los años de mi vida, y no llegaron a los años de la vida de mis antepasados.
GEN 47:10 Jacob bendijo a Faraón y salió de su presencia.
GEN 47:11 José logró que su padre y sus hermanos vivieran y les dio posesión en lo mejor de la tierra de Egipto, en la tierra de Rameses, como Faraón ordenó.
GEN 47:12 José abastecía a su padre, a sus hermanos y a toda la familia de su padre, incluso a los pequeños,
GEN 47:13 aunque no había alimento en todo el país. La hambruna era muy grave, y la tierra de Egipto y la de Canaán desfallecían a causa de la hambruna.
GEN 47:14 José recogió todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en Canaán por el grano que le compraban, e ingresó el dinero en la casa de Faraón.
GEN 47:15 Cuando se acabó el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, todo Egipto acudió a José y dijo: Danos pan. ¿Por qué tenemos que morir delante de ti por haberse acabado el dinero?
GEN 47:16 Entonces contestó: Si se acabó la plata, entreguen su ganado, y yo les daré alimento por su ganado.
GEN 47:17 Y le llevaron sus ganados a José. Entonces José les dio alimento por los caballos, por el ganado del rebaño, por las reces de la manada de ganado vacuno y por los asnos. Durante aquel año les suministró alimento a cambio de todos sus ganados.
GEN 47:18 Cuando finalizó aquel año, acudieron a él el segundo año y le dijeron: No ocultamos a nuestro ʼadón que, puesto que la plata se acabó y también el ganado es de nuestro ʼadón, nada queda delante de nuestro ʼadón sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.
GEN 47:19 ¿Por qué tenemos que perecer delante de ti, tanto nosotros como nuestras tierras? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por alimento, y nosotros y nuestras tierras seremos esclavos de Faraón. Pero danos semilla para que vivamos y no muramos, y la tierra no sea asolada.
GEN 47:20 Entonces José compró para Faraón toda la tierra de Egipto, porque todos los egipcios vendían sus campos, pues la hambruna arreciaba sobre ellos. Así la tierra llegó a ser de Faraón.
GEN 47:21 Mandó trasladar al pueblo a las ciudades, desde un extremo al otro de Egipto.
GEN 47:22 Solamente no compró la tierra de los sacerdotes, porque había un estatuto de Faraón para los sacerdotes, y ellos comían la ración que Faraón les daba. Por eso no tuvieron que vender sus tierras.
GEN 47:23 José dijo al pueblo: Miren, hoy los compré a ustedes con sus tierras para Faraón. Aquí tienen semilla para sembrar la tierra.
GEN 47:24 Cuando llegue la cosecha darán la quinta parte a Faraón, y las cuatro partes serán de ustedes para sembrar el campo. Ustedes tendrán alimento, también los que están en sus casas y sus pequeños.
GEN 47:25 Respondieron: ¡Nos salvaste la vida! Hallemos gracia ante nuestro ʼadón y seamos esclavos de Faraón.
GEN 47:26 José lo estableció por estatuto sobre la tierra de Egipto hasta hoy: Faraón recibe la quinta parte. Solo la tierra de los sacerdotes no fue de Faraón.
GEN 47:27 Israel estuvo en tierra de Gosén en Egipto. Tomaron posesión en ella, y fructificaron y se multiplicaron muchísimo.
GEN 47:28 Jacob vivió en la tierra de Egipto 17 años, pues los días de Jacob fueron 147 años.
GEN 47:29 Cuando se acercó el tiempo para morir, Israel llamó a su hijo José y le dijo: Si hallé gracia ante ti, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y haz conmigo misericordia y verdad. Te ruego que no me entierres en Egipto.
GEN 47:30 Que cuando descanse con mis antepasados, me lleves de Egipto y me sepultes en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices.
GEN 47:31 Y él le dijo: Júramelo. Y le juró. Entonces Israel se postró sobre la cabecera de la cama.
GEN 48:1 Después de estas cosas, se le informó a José: Mira, tu padre está enfermo. Entonces él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.
GEN 48:2 Le informaron a Jacob: Mira, tu hijo José viene a ti. Y él se esforzó y se sentó en la cama.
GEN 48:3 Jacob dijo a José: ʼEL-Shadday se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo:
GEN 48:4 Mira, Yo te haré fructífero, te multiplicaré y haré de ti una multitud de pueblos. Daré esta tierra por posesión perpetua a ti y a tus descendientes.
GEN 48:5 Ahora, los dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto antes de venir yo a vivir contigo en Egipto, son míos. Efraín y Manasés serán míos, como Rubén y Simeón.
GEN 48:6 Pero los descendientes que engendres después de ellos, serán tuyos. En sus heredades serán llamados por el nombre de sus hermanos.
GEN 48:7 En cuanto a mí, cuando venía de Padam, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como a 2,8 kilómetros antes de entrar en Efrata, y la sepulté allí en el camino de Efrata (es decir, Belén).
GEN 48:8 Al ver Israel a los hijos de José, preguntó: ¿Quiénes son estos?
GEN 48:9 José respondió a su padre: Son mis hijos que ʼElohim me dio aquí. Israel le dijo: Acércamelos para que los bendiga.
GEN 48:10 Los ojos de Israel estaban debilitados a causa de la vejez y casi no podía ver. Así pues, los hizo acercarse, los besó y los abrazó.
GEN 48:11 Israel dijo a José: No esperaba ver tu rostro, y fíjate, ʼElohim me concedió ver también a tus hijos.
GEN 48:12 Entonces José los retiró de sus rodillas, y se postró con su rostro en tierra.
GEN 48:13 Después José tomó a ambos, con la mano derecha colocó a Efraín a la izquierda de Israel, y con su izquierda colocó a Manasés a la derecha de Israel, y se los acercó.
GEN 48:14 Israel extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manasés. Cruzó los brazos a propósito, aunque Manasés era el primogénito.
GEN 48:15 Bendijo a José: ʼElohim, delante de Quien mis antepasados Abraham e Isaac anduvieron, El ʼElohim Quien me ha pastoreado toda mi vida hasta hoy,
GEN 48:16 El Ángel que me libra de todo mal, Bendiga a estos jóvenes. Sea perpetuado en ellos mi nombre, Y el nombre de mis antepasados Abraham [e] Isaac, Y aumenten hasta ser una multitud en medio de la tierra.
GEN 48:17 Pero José, al ver que su padre puso la derecha sobre la cabeza de Efraín, se desagradó y tomó la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés,
GEN 48:18 mientras decía a su padre: Así no, padre mío, porque éste es el primogénito, pon tu mano derecha sobre su cabeza.
GEN 48:19 Pero su padre rehusó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. También él será un pueblo y será grande. Sin embargo, su hermano menor será más grande que él, y su descendencia será una multitud de naciones.
GEN 48:20 Aquel día los bendijo: Para ti Israel bendecirá: ʼElohim te haga como a Efraín y como a Manasés. Y colocó a Efraín delante de Manasés.
GEN 48:21 Israel dijo a José: Oye, yo estoy a punto de morir, pero ʼElohim estará con ustedes, y los hará regresar a la tierra de sus antepasados.
GEN 48:22 Yo te entrego una porción mejor que a tus hermanos, la cual tomé de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
GEN 49:1 Jacob llamó a sus hijos y les dijo: Reúnanse y les declararé lo que les acontecerá en los días venideros.
GEN 49:2 Reúnanse y escuchen, hijos de Jacob, escuchen a su padre Israel:
GEN 49:3 Rubén, tú eres mi primogénito, Mi fuerza y primicia de mi vigor, Preeminente en dignidad, Preeminente en poder,
GEN 49:4 Impetuoso como las aguas. No serás el principal, Pues subiste al lecho de tu padre y lo profanaste. ¡Él subió a mi lecho!
GEN 49:5 Simeón y Leví son hermanos, Sus armas son instrumentos de injusticia.
GEN 49:6 En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se una a su asamblea, Pues en su furia asesinaron hombres, Y en su temeridad desjarretaron bueyes.
GEN 49:7 Maldita sea su cólera, que fue fiera, Y su furor, que fue cruel, Los dispersaré entre Jacob Y los esparciré entre Israel.
GEN 49:8 Judá, te alabarán tus hermanos. Tu mano estará sobre el cuello de tus enemigos. Se inclinarán ante ti los hijos de tu padre.
GEN 49:9 Cachorro de león es Judá, De la presa subiste, hijo mío, Se agazapa y acecha como un león, Y como un león, ¿quién se atreve a despertarlo?
GEN 49:10 No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que llegue Siloh, Y sea suya la obediencia de los pueblos.
GEN 49:11 Ata a la vid su pollino, Y a la cepa el pollino de su asna. Lava en vino su ropa, Y en sangre de uvas su manto.
GEN 49:12 Sus ojos están turbios por el vino, Y sus dientes blancos por la leche.
GEN 49:13 Zabulón habitará en la costa de los mares. Él será puerto de navíos, Y su extremo llegará hasta Sidón.
GEN 49:14 Isacar, asno robusto, Que se echa entre dos apriscos.
GEN 49:15 Vio que el descanso era bueno Y la tierra placentera. Inclinó su hombro para cargar. Fue un esclavo de trabajo forzado.
GEN 49:16 Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel.
GEN 49:17 Dan será serpiente junto al camino, Víbora junto al sendero, Que muerde los talones del caballo, Y su jinete cae hacia atrás.
GEN 49:18 Espero tu salvación, oh Yavé.
GEN 49:19 A Gad lo asaltarán salteadores, Pero él asaltará su retaguardia.
GEN 49:20 El pan de Aser es sustancioso, Y él producirá deleites reales.
GEN 49:21 Neftalí es venada suelta Que dará hermosas crías.
GEN 49:22 Retoño fructífero es José, Retoño fructífero junto a un manantial, Sus ramas trepan sobre el muro.
GEN 49:23 Lo amargaron, lo flecharon y lo aborrecieron los arqueros,
GEN 49:24 Pero su arco permaneció firme. Fueron fortalecidos los brazos de sus manos, Por las manos del Fuerte de Jacob. De allí es el Pastor, la Roca de Israel,
GEN 49:25 Por el ʼEL de tu padre, Quien te ayudará, Por ʼEL-Shadday, Quien te bendecirá Con bendiciones de los cielos arriba, Con bendiciones de las profundidades abajo, Con bendiciones de los pechos y de la matriz.
GEN 49:26 Las bendiciones de tu padre Son mayores que las bendiciones de mis antepasados Hasta el límite extremo de las colinas eternas. Sean ellas sobre la cabeza de José, Y para la coronilla del príncipe entre sus hermanos.
GEN 49:27 Benjamín, lobo depredador, En la mañana devorará la presa, Y por la tarde repartirá despojos.
GEN 49:28 Todas estas son las 12 tribus de Israel, y esto es lo que les predijo su padre al bendecirlos a cada uno según la bendición que le correspondió.
GEN 49:29 Luego les dio instrucciones y les dijo: Yo voy a ser reunido a mi pueblo. Sepúltenme con mis antepasados en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo,
GEN 49:30 en la cueva que está frente a Mamre en el campo de la Macpela, en la tierra de Canaán, la cual Abraham compró con el campo de Efrón heteo, como propiedad para sepultura.
GEN 49:31 Allí sepultaron a Abraham y a su esposa Sara. Allí sepultaron a Isaac y a su esposa Rebeca, y allí sepulté yo a Lea.
GEN 49:32 El campo y la cueva que hay en él fueron comprados de los hijos de Het.
GEN 49:33 Cuando Jacob concluyó de dar instrucciones a sus hijos, encogió sus pies en la cama y expiró. Y fue reunido a su pueblo.
GEN 50:1 Entonces José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
GEN 50:2 Luego José dio órdenes a sus esclavos médicos para que embalsamaran a su padre. Y los médicos embalsamaron a Israel,
GEN 50:3 para lo cual emplearon 40 días, pues tal era el período requerido para embalsamar. Y los egipcios lloraron 70 días por él.
GEN 50:4 Cuando pasaron los días del duelo por él, José habló a la casa de Faraón: Si hallé gracia ante ustedes, les ruego que hablen a Faraón y le digan:
GEN 50:5 Mi padre me juramentó: Mira, voy a morir. Me sepultarás en el sepulcro que yo preparé para mí mismo en la tierra de Canaán. Ahora pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre y regresaré.
GEN 50:6 Y Faraón respondió: Sube y sepulta a tu padre, como él te juramentó.
GEN 50:7 Entonces José subió a sepultar a su padre. Con él subieron todos los esclavos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,
GEN 50:8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Solamente dejaron en la tierra de Gosén a sus pequeños, sus rebaños y sus manadas de ganado vacuno.
GEN 50:9 También subieron con él carrozas y jinetes, y se formó un cortejo muy grande.
GEN 50:10 Cuando llegaron a la era de Atad que está al otro lado del Jordán, hicieron una lamentación muy grande y solemne. José hizo duelo por su padre siete días.
GEN 50:11 Cuando los cananeos, los habitantes de aquella tierra, vieron el duelo en la era de Atad, dijeron: Este es un profundo duelo de los egipcios. Por tanto, aquel lugar fue llamado Duelo de los Egipcios, el cual está al otro lado del Jordán.
GEN 50:12 Sus hijos hicieron como Israel les ordenó.
GEN 50:13 Lo llevaron a la tierra de Canaán y lo sepultaron en la cueva del campo de la Macpela, campo que Abraham compró a Efrón heteo, como propiedad para sepultura, en frente de Mamre.
GEN 50:14 Después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto juntamente con sus hermanos y todos los que subieron con él a sepultar a su padre.
GEN 50:15 Cuando los hermanos de José vieron que su padre murió, dijeron: Quizás José nos guarde rencor y nos devuelva todo el mal que le hicimos.
GEN 50:16 Entonces mandaron a decir a José: Tu padre dio órdenes antes de su muerte:
GEN 50:17 Así dirán a José: Te ruego que perdones la transgresión de tus hermanos y su pecado, pues ellos te hicieron mal. Y ahora, te rogamos que perdones la transgresión de los esclavos del ʼElohim de tu padre. Y José lloraba mientras hablaban con él.
GEN 50:18 Entonces sus hermanos se acercaron, se postraron ante él y dijeron: ¡Aquí estamos como esclavos tuyos!
GEN 50:19 Pero José les respondió: No teman. ¿Estoy yo en lugar de ʼElohim?
GEN 50:20 Aunque ustedes pensaron mal contra mí, ʼElohim lo encaminó para bien al producir el presente resultado para preservar viva a mucha gente.
GEN 50:21 Así que, no teman. Yo los sustentaré a ustedes y a sus pequeños. Así los consoló y les habló al corazón.
GEN 50:22 Así que José y la familia de su padre permanecieron en Egipto. Y José vivió 110 años.
GEN 50:23 José vio a los hijos de Efraín hasta la tercera generación. También los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
GEN 50:24 Después José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero ʼElohim ciertamente los visitará y los hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac y a Jacob.
GEN 50:25 Entonces José juramentó a los hijos de Israel: ʼElohim ciertamente los visitará. Entonces ustedes harán subir de aquí mis huesos.
GEN 50:26 José murió a la edad de 110 años. Lo embalsamaron y fue puesto en un ataúd en Egipto.
EXO 1:1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron con Jacob en Egipto, cada uno con su familia:
EXO 1:2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,
EXO 1:3 Isacar, Zabulón, Benjamín,
EXO 1:4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.
EXO 1:5 Todas las personas descendientes directos de Jacob fueron 70, pero José [ya] estaba en Egipto.
EXO 1:6 José murió, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
EXO 1:7 Pero los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron grandemente. Se multiplicaron, y fueron aumentados y muy fortalecidos de tal manera que la tierra se llenó de ellos.
EXO 1:8 Entonces se levantó en Egipto un nuevo rey que no conoció a José.
EXO 1:9 Él dijo a su pueblo: Ciertamente el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros.
EXO 1:10 Vamos, procedamos con astucia contra ellos, no sea que se multipliquen, y en el caso de una guerra, se unan también con los que nos aborrecen, luchen contra nosotros y se vayan de esta tierra.
EXO 1:11 Entonces les impusieron capataces de trabajos forzados para que los oprimieran con sus cargas. Así se edificaron las ciudades de almacenaje Pitón y Ramsés para Faraón.
EXO 1:12 Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y esparcían, hasta que [los egipcios] sintieron aversión hacia los hijos de Israel.
EXO 1:13 Los egipcios obligaron con dureza a trabajar a los hijos de Israel.
EXO 1:14 Amargaron su vida con el duro trabajo de preparar arcilla y hacer ladrillos, con toda [clase] de labores del campo y trabajos que les imponían con rigor.
EXO 1:15 Entonces el rey de Egipto habló a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Fúa,
EXO 1:16 y dijo: Cuando asistan a las mujeres hebreas en sus partos, al observar en la silla de parto que es un hijo, mátenlo, y si es una hija, que viva.
EXO 1:17 Pero las parteras temieron a ʼElohim, y no hicieron según lo que el rey de Egipto les ordenó, sino dejaron vivir a los niños.
EXO 1:18 El rey egipcio llamó a las parteras y les dijo: ¿Por qué hacen esto de dejar vivir a los niños?
EXO 1:19 Las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son vigorosas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.
EXO 1:20 El pueblo se multiplicó y se fortaleció muchísimo. ʼElohim favoreció a las parteras.
EXO 1:21 Por haber temido las parteras a ʼElohim, Él les concedió familias a ellas.
EXO 1:22 Entonces Faraón ordenó a todo su pueblo: Echen al Nilo a todo hijo que nazca, pero a toda hija sálvenle la vida.
EXO 2:1 Un varón del linaje de Leví tomó como esposa a una hija de Leví.
EXO 2:2 La esposa concibió y dio a luz un hijo. Al ver que era hermoso lo escondió tres meses.
EXO 2:3 Pero cuando no pudo ocultarlo más tiempo, tomó una cesta de juncos, la calafateó con asfalto y brea, acostó al niño en ella y la ubicó en el juncal a la orilla del Nilo.
EXO 2:4 Su hermana se colocó a lo lejos para ver qué le sucedería.
EXO 2:5 Entonces la hija de Faraón bajó al Nilo para bañarse. Mientras sus doncellas caminaban junto al Nilo, ella vio la cesta entre los juncos y envió a su esclava a recogerla.
EXO 2:6 Cuando la abrió ahí estaba el niño llorando. Tuvo compasión de él y dijo: ¡Éste es uno de los niños de los hebreos!
EXO 2:7 Entonces la hermana [de Moisés] le dijo a la hija de Faraón: ¿Quiere usted que llame a una madre de crianza de las hebreas para que le amamante este niño?
EXO 2:8 Y la hija de Faraón le respondió: Vé. Entonces la muchacha fue y llamó a la madre del niño.
EXO 2:9 La hija de Faraón le dijo: Lleva a este niño, amamántamelo y yo te pagaré tu salario. Así que la mujer tomó al niño y lo amamantó.
EXO 2:10 El niño creció. Ella lo llevó a la hija de Faraón y fue hijo de ésta. Lo llamó Moisés: Porque lo saqué del agua.
EXO 2:11 Sucedió en aquellos días cuando Moisés creció que salió a ver a sus hermanos y observó sus duros trabajos. Vio a un egipcio que azotaba a uno de sus hermanos hebreos.
EXO 2:12 Él miró a uno y otro lado, y al ver que no estaba alguno, asesinó al egipcio y lo escondió en la arena.
EXO 2:13 Al día siguiente salió, y ahí estaban dos hebreos peleando. Dijo al agresor: ¿Por qué golpeas a tu prójimo?
EXO 2:14 Él respondió: ¿Quién te designó como príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas asesinarme como asesinaste al egipcio? Entonces Moisés tuvo temor y dijo: ¡Ciertamente el asunto fue conocido!
EXO 2:15 Cuando Faraón oyó este asunto, procuró matar a Moisés. Pero Moisés huyó de la presencia de Faraón. Fue a la tierra de Madián y se sentó junto a un pozo.
EXO 2:16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas, las cuales llegaron a sacar agua para llenar las piletas a fin de dar de beber al rebaño de su padre.
EXO 2:17 Pero llegaron los pastores y las echaron. Entonces Moisés se levantó, las ayudó y abrevó el rebaño de ellas.
EXO 2:18 Cuando ellas regresaron a su padre Reuel, éste les preguntó: ¿Por qué vinieron tan pronto hoy?
EXO 2:19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos libró de mano de los pastores, y aun más, nos sacó el agua y abrevó el rebaño.
EXO 2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está él? ¿Por qué abandonaron a ese hombre? Llámenlo para que coma pan.
EXO 2:21 Moisés aceptó vivir con aquel hombre. Éste le dio a su hija Séfora como esposa.
EXO 2:22 Ella le dio a luz un hijo. Él lo llamó Gersón, pues dijo: Vine a ser forastero en tierra extraña.
EXO 2:23 Después de muchos días sucedió que murió el rey de Egipto. Los hijos de Israel gemían a causa de la esclavitud y clamaron. Por causa de [su] esclavitud, su clamor subió delante de ʼElohim.
EXO 2:24 ʼElohim oyó su gemido y recordó su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
EXO 2:25 ʼElohim miró a los hijos de Israel, y los reconoció.
EXO 3:1 Moisés apacentaba el rebaño de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, y condujo el rebaño al extremo del desierto. Llegó a Horeb, la Montaña de ʼElohim.
EXO 3:2 Entonces el Ángel de Yavé se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza. Él vio que la zarza ardía con fuego, pero no se consumía.
EXO 3:3 Y Moisés dijo: Me desviaré y observaré esta gran aparición. Por qué no se consume la zarza.
EXO 3:4 Cuando Yavé vio que él se desviaba para observar, lo llamó de en medio de la zarza y le dijo: ¡Moisés! ¡Moisés! Y él respondió: ¡Aquí estoy!
EXO 3:5 Entonces Él le dijo: No te acerques acá. Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es suelo santo.
EXO 3:6 También le dijo: Yo soy el ʼElohim de tu padre, de Abraham, Isaac y Jacob. Entonces Moisés ocultó su rostro, porque tuvo temor de mirar a ʼElohim.
EXO 3:7 Y Yavé dijo: Ciertamente vi la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y escuché su clamor por causa de sus opresores, porque conozco sus padecimientos.
EXO 3:8 Así que descendí para librarlos del poder de los egipcios y llevarlos de esa tierra a una tierra buena y espaciosa que fluye leche y miel, al lugar del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
EXO 3:9 Ahora, mira, el clamor de los hijos de Israel llegó hasta Mí. También vi la opresión de los egipcios contra ellos.
EXO 3:10 Por tanto te enviaré a Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
EXO 3:11 Pero Moisés respondió a ʼElohim: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?
EXO 3:12 Y Él respondió: Ciertamente Yo estaré contigo. Ésta será la señal de que te envié: Cuando saques al pueblo de Egipto, servirán a ʼElohim sobre esta montaña.
EXO 3:13 Entonces Moisés dijo a ʼElohim: Cuando vaya a los hijos de Israel y les diga: El ʼElohim de sus antepasados me envió a ustedes, y ellos me pregunten: ¿Cuál es su Nombre? ¿Qué les diré?
EXO 3:14 ʼElohim respondió a Moisés: Yo soy el que soy. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a ustedes.
EXO 3:15 Además ʼElohim dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, de Abraham, Isaac y Jacob, me envió a ustedes. Éste es mi Nombre para siempre jamás, Y éste es mi memorial para todas las generaciones.
EXO 3:16 Vé, reúne a los ancianos de Israel y diles: Yavé, ʼElohim de sus antepasados, de Abraham, Isaac y Jacob, me apareció y me dijo: En verdad los visité y vi lo que se les hace en Egipto.
EXO 3:17 Y dije: Los sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, una tierra que fluye leche y miel.
EXO 3:18 Ellos atenderán lo que tú dices. Luego irás tú y los ancianos de Israel ante el rey de Egipto y le dirán: Yavé, el ʼElohim de los hebreos, se encontró con nosotros. Así que ahora te rogamos que nos permitas ir una jornada de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Yavé nuestro ʼElohim.
EXO 3:19 Sin embargo, Yo sé que el rey de Egipto no los dejará salir, sino forzado por una mano poderosa.
EXO 3:20 De manera que Yo extenderé mi mano, golpearé a Egipto con todos mis prodigios que haré en medio de él, y después de esto los dejará ir.
EXO 3:21 Concederé que este pueblo halle gracia ante los egipcios. Sucederá que cuando partan, no se irán vacíos,
EXO 3:22 sino cada mujer pedirá a su vecina y a la huésped de su casa objetos de plata y de oro, y ropa, y los pondrán sobre sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios.
EXO 4:1 Entonces Moisés preguntó: ¿Y qué [haré] si no me creen ni escuchan lo que digo? Porque ellos pueden decir: Yavé no se te apareció.
EXO 4:2 Entonces Yavé le dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
EXO 4:3 Yavé le dijo: Tírala al suelo. Y él la tiró al suelo, y se convirtió en una serpiente. Moisés huyó de ella.
EXO 4:4 Pero Yavé dijo a Moisés: Extiende tu mano y atrápala por la cola. Él extendió su mano y la atrapó, y se volvió una vara en su mano.
EXO 4:5 Esto es para que crean que Yavé, el ʼElohim de tus antepasados, de Abraham, Isaac y Jacob se te apareció.
EXO 4:6 Además Yavé le dijo: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió su mano en su seno, y cuando la sacó, vio que su mano estaba leprosa como la nieve.
EXO 4:7 Entonces le dijo: Mete tu mano en tu seno otra vez. Y él volvió a meter su mano en su seno, y cuando la sacó, vio que estaba restaurada.
EXO 4:8 Sucederá que si no te creen, ni obedecen la advertencia de la primera señal, creerán la advertencia de la última.
EXO 4:9 Pero si no creen aún a estas dos señales, ni obedecen lo que dices, entonces tomarás agua del Nilo y la derramarás sobre tierra seca. El agua que saques del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra seca.
EXO 4:10 Entonces Moisés dijo a Yavé: Te ruego, ʼAdonay: No soy elocuente, ni desde ayer, ni desde antes, ni desde cuando Tú hablas a tu esclavo, pues soy torpe de lenguaje y lento de lengua.
EXO 4:11 Pero Yavé le respondió: ¿Quién hizo la boca del hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy Yo Yavé?
EXO 4:12 Ahora pues, vé. Yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que vas a decir.
EXO 4:13 Pero él respondió: Te ruego, ʼAdonay. Envía por medio del que quieras enviar.
EXO 4:14 Entonces la ira de Yavé se encendió contra Moisés y dijo: ¿No es Aarón el levita tu hermano? Yo sé que él hablará con soltura, y mira, él sale a tu encuentro. Cuando él te vea, se alegrará su corazón.
EXO 4:15 Hablarás con él y pondrás las Palabras en su boca. Y Yo estaré con tu boca y con la de él, y les enseñaré lo que deben hacer.
EXO 4:16 Él hablará por ti al pueblo. Él funcionará como boca para ti, y tú funcionarás como ʼElohim para él.
EXO 4:17 Tomarás en tu mano esta vara con la cual harás las señales.
EXO 4:18 Entonces Moisés salió y regresó a su suegro Jetro y le dijo: Te ruego que me dejes salir y regresar a mis hermanos que están en Egipto, y ver si aún viven. Jetro contestó a Moisés: Vé en paz.
EXO 4:19 Yavé dijo a Moisés en Madián: Regresa a Egipto, porque murieron todos los que buscaban tu vida.
EXO 4:20 Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los montó sobre asnos y regresó a la tierra de Egipto. Moisés tomó también la vara de ʼElohim en su mano,
EXO 4:21 pues Yavé dijo a Moisés: Cuando regreses a Egipto ten cuidado de hacer todos los prodigios que puse en tu mano. Pero Yo endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo.
EXO 4:22 Y dirás a Faraón: Yavé dijo así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
EXO 4:23 Así que te digo: Deja ir a mi hijo para que me sirva. Pero tú has rehusado dejarlo ir. Mira, mataré a tu hijo, tu primogénito.
EXO 4:24 Y ocurrió por el camino, en una posada, que Yavé le salió al encuentro y trató de matarlo.
EXO 4:25 Pero Séfora, al tomar un pedernal afilado, cortó el prepucio de su hijo, y al tirarlo a los pies de Moisés, le dijo: En verdad me eres un esposo de sangre, por causa de la circuncisión.
EXO 4:26 Entonces Yavé lo dejó.
EXO 4:27 Yavé le dijo a Aarón: Vé a encontrar a Moisés en el desierto. Y él fue y lo encontró en la Montaña de ʼElohim, y lo besó.
EXO 4:28 Moisés explicó a Aarón todas las Palabras con las cuales Yavé lo envió, y todas las señales que le ordenó.
EXO 4:29 Entonces Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel.
EXO 4:30 Luego Aarón habló todas las Palabras que Yavé habló a Moisés. Después éste hizo las señales a la vista del pueblo.
EXO 4:31 El pueblo creyó, y al oír que Yavé visitó a los hijos de Israel y vio su aflicción, se postraron y adoraron.
EXO 5:1 Después Moisés y Aarón fueron a Faraón y le dijeron: Yavé el ʼElohim de Israel dice: Deja ir a mi pueblo para que me celebre una fiesta en el desierto.
EXO 5:2 Pero Faraón respondió: ¿Quién es Yavé para que yo obedezca su voz y deje ir a Israel? ¡No conozco a Yavé ni dejaré ir a Israel!
EXO 5:3 Ellos dijeron: El ʼElohim de los hebreos se encontró con nosotros. Te rogamos que nos permitas ir un camino de tres jornadas por el desierto para que ofrezcamos sacrificio a Yavé nuestro ʼElohim, no sea que Él nos ataque con pestilencia o con la espada.
EXO 5:4 Entonces el rey de Egipto les dijo a Moisés y Aarón: ¿Por qué distraen al pueblo de su trabajo? ¡Dedíquense a sus tareas!
EXO 5:5 También Faraón dijo: Miren, las gentes de la tierra son ahora muchas, y ustedes los están haciendo cesar en sus tareas.
EXO 5:6 Aquel mismo día Faraón mandó a los capataces del pueblo y a sus caporales:
EXO 5:7 No continúen la provisión de pasto seco al pueblo para fabricar adobes como en días pasados. ¡Que ellos mismos vayan y recojan el pasto seco!
EXO 5:8 Les exigirán la misma cantidad de adobes que hacían en días pasados, y no la rebajarán, porque son perezosos. Por eso claman y dicen: Deseamos ir a hacer sacrificios para nuestro ʼElohim.
EXO 5:9 ¡Que se agrave la servidumbre sobre ellos, que se ocupen en ella y no atiendan a palabras falsas!
EXO 5:10 Entonces al salir los capataces y los caporales, hablaron al pueblo: Faraón dijo: ¡Ya no les doy más pasto seco!
EXO 5:11 Vayan, recojan ustedes mismos pasto seco donde lo encuentren, aunque nada se disminuirá de su tarea.
EXO 5:12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo que sirviera como pasto seco.
EXO 5:13 Entre tanto los capataces los apremiaban y decían: Acaben sus tareas, la tarea de cada día en su día, como cuando había pasto seco.
EXO 5:14 También los caporales de los hijos de Israel, a quienes los capataces de Faraón les dieron autoridad sobre ellos, eran azotados, y les decían: ¿Por qué no cumplieron ayer ni hoy su cuota de adobes como antes?
EXO 5:15 Entonces los caporales de los hijos de Israel fueron a Faraón y se quejaron ante él: ¿Por qué tratas así a tus esclavos?
EXO 5:16 No se da pasto seco a tus esclavos, pero nos dicen: ¡Hagan adobes! Mira, tus esclavos son azotados, como si tu pueblo fuera el culpable.
EXO 5:17 Pero él respondió: Son perezosos, muy perezosos, y por eso ustedes dicen: Vamos a ofrecer sacrificio a Yavé.
EXO 5:18 Vayan ahora y trabajen. No se les dará pasto seco, y deberán entregar la misma cantidad de adobes.
EXO 5:19 Y los caporales de los hijos de Israel se vieron en apuros porque se les dijo: Nada de su cuota de adobes se reducirá. La tarea de cada jornada en su día.
EXO 5:20 Al salir de la presencia de Faraón, se encontraron con Moisés y Aarón, quienes los esperaban,
EXO 5:21 y les dijeron: Que Yavé los mire y juzgue, pues nos hicieron odiosos ante Faraón y ante sus esclavos al poner en su mano una espada para que se nos mate.
EXO 5:22 Entonces Moisés se volvió hacia Yavé y le dijo: Oh ʼAdonay, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Por qué me enviaste?
EXO 5:23 Porque desde cuando fui a Faraón para hablar en tu Nombre, él afligió a este pueblo, y Tú no has librado a tu pueblo de ningún modo.
EXO 6:1 Yavé dijo a Moisés: Ahora verás lo que Yo haré a Faraón, porque por mano fuerte los dejará ir, y por mano fuerte los expulsará de su tierra.
EXO 6:2 Y ʼElohim habló a Moisés: Yo soy Yavé.
EXO 6:3 Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como ʼEL-Shadday, pero no me dí a conocer a ellos con mi Nombre Yavé.
EXO 6:4 También establecí mi Pacto con ellos para darles la tierra de Canaán, tierra de sus peregrinaciones en la cual vivieron.
EXO 6:5 Además Yo escuché el gemido de los hijos de Israel, porque los egipcios los mantienen en esclavitud, y recordé mi Pacto.
EXO 6:6 Por tanto, dí a los hijos de Israel: Yo soy Yavé. Los sacaré de debajo de las cargas de los egipcios y los libraré de su esclavitud. También los redimiré con brazo extendido y con grandes juicios.
EXO 6:7 Entonces los tomaré para Mí como mi pueblo y seré para ustedes su ʼElohim. Y sabrán que Yo soy Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de debajo de las cargas de los egipcios.
EXO 6:8 Los llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se la daré en posesión. Yo, Yavé.
EXO 6:9 Moisés habló así a los hijos de Israel, pero ellos no escucharon a Moisés a causa de la impaciencia de espíritu y la cruel esclavitud.
EXO 6:10 Entonces Yavé habló a Moisés:
EXO 6:11 Entra, dile a Faraón, rey de Egipto, que deje salir de su tierra a los hijos de Israel.
EXO 6:12 Y Moisés habló ante Yavé: Mira, los hijos de Israel no me escuchan. ¿Cómo me escuchará Faraón? Porque yo soy de labios incircuncisos.
EXO 6:13 Entonces Yavé habló a Moisés y a Aarón y les dio instrucciones para los hijos de Israel y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
EXO 6:14 Estos son los jefes de las familias paternas: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Estas son las familias de Rubén.
EXO 6:15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zoar y Saúl, hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón.
EXO 6:16 Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron 137 años.
EXO 6:17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias.
EXO 6:18 Los hijos de Coat: Amram, Izar, Hebrón y Uziel. Y la duración de la vida de Coat fue 133 años.
EXO 6:19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de los levitas según sus generaciones.
EXO 6:20 Amram tomó como esposa a su tía Jocabed, la cual le dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron 137 años.
EXO 6:21 Los hijos de Izar: Cora, Nefeg y Zicri.
EXO 6:22 Los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.
EXO 6:23 Aarón tomó como esposa a Elizabet hija de Aminadab, hermana de Naasón, la cual le dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
EXO 6:24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas.
EXO 6:25 Eleazar, hijo de Aarón, tomó para él una esposa de las hijas de Futiel, la cual le dio a luz a Finees. Estos son los jefes paternos de los levitas según sus familias.
EXO 6:26 Éstos fueron aquel Aarón y aquel Moisés a quienes Yavé dijo: Saquen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto organizados como escuadrones.
EXO 6:27 Ellos fueron los que hablaron a Faraón para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Estos fueron Moisés y Aarón.
EXO 6:28 Ahora bien, sucedió que el día cuando Yavé habló a Moisés en la tierra de Egipto,
EXO 6:29 Yavé se dirigió a Moisés: Yo soy Yavé. Habla a Faraón, rey de Egipto, todas las cosas que te digo.
EXO 6:30 Pero Moisés respondió a Yavé: Mira, yo soy incircunciso de labios. ¿Cómo, pues, me escuchará Faraón?
EXO 7:1 Entonces Yavé dijo a Moisés: Mira, te designé como ʼelohim ante Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
EXO 7:2 Tú hablarás cuanto Yo te ordene, y tu hermano Aarón hablará a Faraón para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel.
EXO 7:3 Sin embargo, Yo endureceré el corazón de Faraón, y aunque multiplique mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto,
EXO 7:4 cuando Faraón no los escuche, entonces Yo asentaré mi mano sobre Egipto, y con grandes juicios sacaré de la tierra de Egipto a mis escuadrones, mi pueblo, los hijos de Israel.
EXO 7:5 Y los egipcios sabrán que Yo soy Yavé cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.
EXO 7:6 Moisés y Aarón hicieron como Yavé les ordenó. Así hicieron.
EXO 7:7 Moisés tenía 80 años y Aarón 83 cuando hablaron a Faraón.
EXO 7:8 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
EXO 7:9 Cuando Faraón les hable: Hagan un prodigio, entonces dirás a Aarón: Toma tu vara y échala delante de Faraón para que se convierta en una serpiente.
EXO 7:10 Moisés y Aarón fueron a Faraón e hicieron como Yavé ordenó. Aarón echó su vara ante Faraón y sus esclavos, y se convirtió en serpiente.
EXO 7:11 Faraón también llamó sabios y hechiceros. Los hechiceros de Egipto también hicieron lo mismo con sus encantamientos,
EXO 7:12 pues cada uno echó su vara y se convirtieron en serpientes. Sin embargo, la vara de Aarón devoró las varas de ellos.
EXO 7:13 Y tal como Yavé dijo, el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó.
EXO 7:14 Entonces Yavé dijo a Moisés: El corazón de Faraón se endureció y no quiere dejar que el pueblo se vaya.
EXO 7:15 Vé a Faraón por la mañana cuando él sale al agua, y ubícate en la orilla del Nilo. Lleva en tu mano la vara que se convirtió en serpiente
EXO 7:16 y dile: Yavé, el ʼElohim de los hebreos, me envió a ti para decirte: Deja salir a mi pueblo para que me sirva en el desierto. Pero en verdad no has obedecido hasta ahora.
EXO 7:17 Yavé dice: Por esto sabrás que Yo soy Yavé. Mira, golpearé el agua del Nilo con la vara que tengo en mi mano, y se convertirá en sangre.
EXO 7:18 Los peces que están en el Nilo morirán, el río hederá, y los egipcios tendrán asco de beber agua del Nilo.
EXO 7:19 Yavé dijo a Moisés: Dí a Aarón: Toma tu vara y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sus ríos, sus arroyos, sus pozos, sus estanques y todos sus depósitos de agua para que se conviertan en sangre. Haya sangre por toda la tierra de Egipto tanto en las vasijas de madera como en las de piedra.
EXO 7:20 Moisés y Aarón hicieron lo que Yavé ordenó. Él alzó la vara y golpeó las aguas que estaban en el Nilo delante de Faraón y de sus esclavos. Y todas las aguas del Nilo se convirtieron en sangre.
EXO 7:21 Los peces que estaban en el Nilo murieron y el río hedió. Los egipcios no pudieron beber el agua del Nilo. Hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
EXO 7:22 Pero los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos. Tal como Yavé lo predijo, el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó.
EXO 7:23 Faraón regresó a su palacio sin alguna preocupación sobre esto.
EXO 7:24 Todos los egipcios excavaron pozos alrededor del Nilo para beber agua, porque no podían beber agua del Nilo.
EXO 7:25 Siete días transcurrieron después que Yavé golpeó el Nilo.
EXO 8:1 Entonces Yavé dijo a Moisés: Entra a Faraón y dile: Yavé dice Deja salir a mi pueblo para que me sirva.
EXO 8:2 Si te niegas a dejarlo ir, ciertamente Yo castigaré todo tu territorio con una plaga de ranas.
EXO 8:3 El Nilo bullirá de ranas, las cuales subirán y penetrarán en tu palacio, en tu dormitorio y sobre tu propio lecho, así como en las casas de tus esclavos, entre tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas de amasar.
EXO 8:4 Las ranas subirán sobre ti, tu pueblo y todos tus esclavos.
EXO 8:5 Yavé dijo a Moisés: Dí a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, los arroyos y los estanques. Haz que suban ranas sobre la tierra de Egipto.
EXO 8:6 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron las ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
EXO 8:7 Los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
EXO 8:8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: Supliquen a Yavé que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificio a Yavé.
EXO 8:9 Moisés dijo a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo suplicar por ti, por tus esclavos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y sean dejadas solo en el Nilo.
EXO 8:10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que entiendas que no hay como Yavé nuestro ʼElohim.
EXO 8:11 Se retirarán las ranas de ti, de tus casas, de tus esclavos y de tu pueblo. Solo serán dejadas en el Nilo.
EXO 8:12 Moisés y Aarón salieron de la presencia de Faraón. Moisés clamó a Yavé por el asunto de las ranas que Él envió sobre Faraón.
EXO 8:13 Yavé hizo conforme a la súplica de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos.
EXO 8:14 Las pusieron en grandes montones, y el país hedía.
EXO 8:15 Pero cuando Faraón vio que había un alivio, endureció su corazón y no los escuchó, como dijo Yavé.
EXO 8:16 Entonces Yavé dijo a Moisés: Dí a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra para que haya piojos en toda la tierra de Egipto.
EXO 8:17 Y ellos lo hicieron así. Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra. Hubo piojos sobre hombres y bestias. ¡Todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos en todo el país de Egipto!
EXO 8:18 Los hechiceros intentaron sacar los piojos con sus encantamientos, pero no pudieron. Así que hubo piojos sobre los hombres y las bestias.
EXO 8:19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: ¡Esto es el dedo de ʼElohim! Pero el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como dijo Yavé.
EXO 8:20 Yavé dijo a Moisés: Levántate temprano por la mañana, preséntate ante Faraón cuando sale al agua y dile: Yavé dice: Deja salir a mi pueblo para que me sirva.
EXO 8:21 Porque si no dejas salir a mi pueblo, ciertamente enviaré una multitud de moscas sobre ti, tus esclavos, tu pueblo y tus casas. Las casas de los egipcios estarán llenas de podredumbre de moscas y también la tierra sobre la cual están.
EXO 8:22 Sin embargo, el mismo día excluiré la tierra de Gosén en la cual vive mi pueblo para que no haya multitud de moscas en ella, y así entenderás que Yo, Yavé, estoy en medio de esta tierra.
EXO 8:23 Yo haré división entre mi pueblo y tu pueblo. Mañana ocurrirá esta señal.
EXO 8:24 Así Yavé lo hizo. Llegó una gran multitud de moscas a la casa de Faraón y a las casas de sus esclavos. En todo el país de Egipto la tierra se corrompió por causa de la multitud de moscas.
EXO 8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: Vayan, ofrezcan sacrificio a su ʼElohim dentro del país.
EXO 8:26 Pero Moisés respondió: No es correcto hacerlo así, porque ofreceríamos sacrificio a Yavé nuestro ʼElohim, lo cual es repugnancia para los egipcios. Si sacrificamos lo que es una repugnancia para los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
EXO 8:27 Tenemos que hacer una jornada de tres días por el desierto y ofreceremos sacrificio a Yavé nuestro ʼElohim, según lo que Él nos manda.
EXO 8:28 Faraón respondió: Los dejaré salir para que ofrezcan sacrificio a Yavé su ʼElohim en el desierto, con tal que no vayan más lejos. ¡Supliquen por mí!
EXO 8:29 Entonces Moisés dijo: Ciertamente voy a salir de tu presencia y suplicaré a Yavé que la multitud de moscas se aparte mañana de Faraón, de sus esclavos y de su pueblo, con tal que Faraón no siga engañándome al impedir al pueblo que salga a ofrecer sacrificios a Yavé.
EXO 8:30 Moisés salió de la presencia de Faraón y suplicó a Yavé.
EXO 8:31 Yavé hizo conforme a la palabra de Moisés y apartó las moscas de Faraón, de sus esclavos y de su pueblo. No quedó ni una.
EXO 8:32 Sin embargo Faraón endureció su corazón también esta vez, y no dejó salir al pueblo.
EXO 9:1 Entonces Yavé dijo a Moisés: Vé a Faraón y dile: Yavé el ʼElohim de los hebreos dice: Deja ir a mi pueblo para que me sirva,
EXO 9:2 porque si tú rehúsas dejarlos ir y continúas la retención de ellos,
EXO 9:3 ciertamente la mano de Yavé vendrá con una peste muy severa sobre tus ganados que están en el campo, los caballos, los asnos, los camellos, la manada de ganado vacuno y los rebaños.
EXO 9:4 Pero Yavé hará distinción entre los ganados de Israel y los ganados de Egipto, y nada morirá de todo lo que pertenece a los hijos de Israel.
EXO 9:5 Yavé fijó plazo y dijo: Mañana Yavé hará esto en la tierra.
EXO 9:6 Al día siguiente Yavé hizo esto, y todo el ganado de Egipto murió, pero del ganado de los hijos de Israel ni uno murió.
EXO 9:7 Faraón envió [observadores], y ciertamente del ganado de los hijos de Israel no pereció ni uno. Pero el corazón de Faraón se endureció y no dejó salir al pueblo.
EXO 9:8 Entonces Yavé dijo a Moisés y a Aarón: Tomen puñados de ceniza de un horno, y que Moisés la lance hacia el cielo en la presencia de Faraón.
EXO 9:9 Se convertirá en un polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, el cual ocasionará un sarpullido que producirá úlceras en hombres y bestias en toda la tierra de Egipto.
EXO 9:10 Entonces tomaron la ceniza de un horno y se presentaron ante Faraón. Moisés la lanzó hacia el cielo y se formó un sarpullido que produjo úlceras en los hombres y en las bestias.
EXO 9:11 Los hechiceros no pudieron permanecer en la presencia de Moisés a causa de las úlceras, pues había úlceras en los hechiceros y en todos los egipcios.
EXO 9:12 Pero Yavé endureció el corazón de Faraón, y no los escuchó, según Yavé predijo a Moisés.
EXO 9:13 Entonces Yavé dijo a Moisés: Levántate de mañana y preséntate a Faraón y dile: Yavé el ʼElohim de los hebreos dice: Deja ir a mi pueblo para que me sirva,
EXO 9:14 pues esta vez Yo enviaré todas mis plagas sobre ti, tus esclavos y tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como Yo en toda la tierra.
EXO 9:15 Porque ahora Yo hubiera podido extender mi mano para herirte con pestilencia, a ti y a tu pueblo, y serías exterminado de la tierra.
EXO 9:16 Pero en verdad, por esto te permití permanecer, para mostrarte mi poder y para proclamar mi Nombre en toda la tierra.
EXO 9:17 ¿Aun te exaltas contra mi pueblo para no dejarlos salir?
EXO 9:18 Ciertamente, mañana a esta hora enviaré un granizo muy pesado, como nunca hubo en Egipto desde el día cuando se fundó hasta ahora.
EXO 9:19 Por tanto, envía ahora a que recojan tu ganado y lo que tengas en el campo y lo pongan bajo seguridad, porque a toda persona o animal que se halle en el campo y no esté recogido en casa, le caerá el granizo y morirá.
EXO 9:20 El que tuvo temor a la Palabra de Yavé de entre los esclavos de Faraón, hizo que sus esclavos y su ganado huyeran a las casas.
EXO 9:21 Pero el que no tomó en cuenta la Palabra de Yavé, dejó a sus esclavos y sus ganados en el campo.
EXO 9:22 Luego Yavé dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga granizo sobre toda la tierra de Egipto, personas, animales y toda planta del campo a través de toda la tierra de Egipto.
EXO 9:23 Moisés extendió su vara hacia el cielo y Yavé envió truenos y granizo. Cayeron rayos sobre la tierra, y Yavé hizo llover granizo sobre Egipto.
EXO 9:24 Así que hubo granizo y fuego que relampagueaba continuamente en medio del granizo, tan severo como nunca lo hubo en toda la tierra de Egipto desde cuando fue una nación.
EXO 9:25 Aquel granizo golpeó todo lo que estaba en el campo a través de la tierra de Egipto, tanto hombres como bestias. El granizo destrozó toda planta del campo y desgajó todos los árboles del campo.
EXO 9:26 Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
EXO 9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: Pequé esta vez. Yavé es el Justo, y yo y mi pueblo los perversos.
EXO 9:28 Supliquen a Yavé, porque ha habido suficientes truenos y granizo de ʼElohim. Entonces los dejaré salir y ya no los detendré más.
EXO 9:29 Moisés le respondió: Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos a Yavé. Los truenos cesarán y no habrá más granizo, para que entiendas que la tierra es de Yavé.
EXO 9:30 Pero yo sé que ni tú ni tus esclavos temen aún a la Presencia de Yavé ʼElohim.
EXO 9:31 Así que el lino y la cebada fueron destruidos, porque la cebada estaba ya espigada y el lino en caña,
EXO 9:32 pero el trigo y el centeno no fueron destruidos por ser tardíos.
EXO 9:33 Cuando Moisés salió de la presencia de Faraón y de la ciudad, extendió sus manos hacia Yavé. Cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
EXO 9:34 Pero cuando Faraón vio que la lluvia, el granizo y los truenos cesaron, volvió a pecar y tanto él como sus esclavos endurecieron su corazón.
EXO 9:35 Así que el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir a los hijos de Israel, como Yavé predijo por medio de Moisés.
EXO 10:1 Yavé dijo a Moisés: Vé a Faraón, pues Yo endurecí su corazón y el corazón de sus esclavos, para mostrar entre ellos estas señales mías,
EXO 10:2 para que cuentes a tus hijos y a tus nietos lo que Yo ejecuté en Egipto, y mis señales que hice entre ellos, para que ustedes entiendan que Yo soy Yavé.
EXO 10:3 Moisés y Aarón fueron a Faraón y le dijeron: Yavé el ʼElohim de los hebreos dice: ¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de Mí? Deja que mi pueblo salga para que me sirva.
EXO 10:4 Porque si tú rehúsas dejar ir a mi pueblo, ciertamente mañana traeré saltamontes a tu territorio,
EXO 10:5 los cuales cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie pueda ver la tierra. Ellas también se comerán el resto, lo que te quedó del granizo. Se comerán todo árbol que te brota en el campo.
EXO 10:6 Se llenarán tus casas, las casas de todos tus esclavos y las casas de todos los egipcios, como nunca lo vieron tus antepasados, ni tus abuelos desde el día cuando se establecieron en la tierra hasta hoy. Y dio la vuelta y salió de la presencia de Faraón.
EXO 10:7 Los esclavos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo este hombre será una trampa para nosotros? Deja que esta gente vaya y sirva a Yavé su ʼElohim. ¿No reconoces que Egipto es destruido?
EXO 10:8 Entonces Moisés y Aarón fueron llevados de regreso ante Faraón, quien les dijo: Vayan, sirvan a Yavé su ʼElohim. ¿Quiénes son los que van?
EXO 10:9 Moisés respondió: Iremos con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos, con nuestros hijos y con nuestras hijas. Iremos con nuestras ovejas y manadas de ganado vacuno, porque tenemos una festividad para Yavé.
EXO 10:10 Y él les respondió: ¡Aunque Yavé esté con ustedes, no los dejaré salir con sus pequeños! ¡Consideren cómo sus malas intenciones están a la vista!
EXO 10:11 ¡No será así! Vayan ustedes, los varones, y sirvan a Yavé, pues esto es lo que ustedes pidieron. Y los echaron de la presencia de Faraón.
EXO 10:12 Yavé dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que los saltamontes vengan sobre la tierra de Egipto y se coman toda planta de la tierra, todo lo que dejó el granizo.
EXO 10:13 Moisés extendió su vara sobre la tierra de Egipto, y todo aquel día y toda aquella noche Yavé trajo un viento del este sobre el país. Al llegar la mañana, el viento del este trajo los saltamontes.
EXO 10:14 Los saltamontes subieron y se posaron toda la tierra de Egipto. Eran muy numerosos. Nunca antes hubo tantos saltamontes, ni volverá a haber.
EXO 10:15 Cubrieron la superficie de todo el país y la tierra fue oscurecida. Consumieron toda planta y todo el fruto de los árboles que dejó el granizo. Nada quedó verde en los árboles ni en las plantas del campo en toda la tierra de Egipto.
EXO 10:16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: Pequé contra Yavé su ʼElohim y contra ustedes.
EXO 10:17 Por tanto les ruego que perdonen mi pecado solo esta vez y que supliquen a Yavé su ʼElohim, que solo quite de mí esta muerte.
EXO 10:18 Él salió de la presencia de Faraón y suplicó a Yavé.
EXO 10:19 Yavé cambió por un fuerte viento de occidente que llevó los saltamontes y los lanzó al mar Rojo. No quedó ni un saltamontes en todo el territorio de Egipto.
EXO 10:20 Pero Yavé endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó salir a los hijos de Israel.
EXO 10:21 Luego Yavé dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que haya oscuridad sobre la tierra de Egipto, una oscuridad de tal clase que se palpe.
EXO 10:22 Moisés extendió su mano al cielo, y hubo una densa oscuridad en toda la tierra de Egipto durante tres días.
EXO 10:23 No se veían el uno al otro, ni alguno se levantó de su lugar en tres días. Pero para todos los hijos de Israel hubo luz en sus viviendas.
EXO 10:24 Entonces Faraón llamó a Moisés: Vayan, sirvan a Yavé, y vayan también sus pequeños con ustedes. Solamente queden sus ovejas y sus manadas de ganado vacuno.
EXO 10:25 Pero Moisés respondió: Tú también tienes que dejarnos ofrecer sacrificios y holocaustos a Yavé nuestro ʼElohim.
EXO 10:26 También nuestro ganado irá con nosotros. No quedará ni una pezuña, porque tenemos que tomar de ellos para servir a Yavé nuestro ʼElohim, pues hasta que lleguemos allí, no sabremos con qué serviremos a Yavé.
EXO 10:27 Pero Yavé endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos salir.
EXO 10:28 Faraón le dijo: ¡Retírate de mí! ¡Guárdate de no volver a ver mi rostro, porque el día cuando veas mi rostro, morirás!
EXO 10:29 Moisés respondió: Bien dijiste. No volveré a ver tu rostro.
EXO 11:1 Entonces Yavé habló a Moisés: Traeré una plaga más sobre Faraón y sobre Egipto. Después de ésta, los dejará ir de aquí. Y cuando los deje ir, ciertamente los echará de aquí por completo.
EXO 11:2 Habla ahora al pueblo para que cada varón pida a su vecino y cada mujer a su vecina artículos de plata y de oro.
EXO 11:3 Porque Yavé dio gracia al pueblo delante de los egipcios. Además, el hombre Moisés era muy estimado en la tierra de Egipto ante los esclavos de Faraón y ante el pueblo.
EXO 11:4 Entonces Moisés dijo: Yavé dice: Como a la media noche, Yo pasaré por Egipto.
EXO 11:5 Morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono hasta el primogénito de la esclava que está detrás de los molinos, y también todo primogénito del ganado.
EXO 11:6 Además habrá un gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca hubo ni habrá jamás.
EXO 11:7 Pero en cuanto a los hijos de Israel, ni un perro ladrará contra hombre ni contra bestia, para que ustedes entiendan cómo Yavé hace distinción entre Egipto e Israel.
EXO 11:8 Entonces vendrán a mí todos estos esclavos tuyos, se postrarán ante mí y dirán: Sal tú y todo el pueblo que sigue tus pasos. Después de esto, saldré. Y se retiró muy enojado de la presencia de Faraón.
EXO 11:9 Luego Yavé dijo a Moisés: Faraón no los escuchará, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
EXO 11:10 Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios ante Faraón. Pero Yavé endureció el corazón de Faraón, y no dejó salir a los hijos de Israel de su tierra.
EXO 12:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto:
EXO 12:2 Este mes será para ustedes principio de meses. Sea para ustedes el primer mes del año.
EXO 12:3 Hablen a toda la congregación de Israel: El día diez de este mes tome cada uno un cordero, según su casa paterna, un cordero por familia.
EXO 12:4 Si la familia es demasiado pequeña para comer un cordero, entonces él y su vecino más cercano a su casa tomen uno según el número de las personas. Dividirán el cordero según la cantidad que cada uno va a comer.
EXO 12:5 Su cordero será sin defecto, macho de un año. Puedes tomarlo de las ovejas o de las cabras.
EXO 12:6 Lo guardarás hasta el día 14 de este mes, y toda la asamblea de la congregación de Israel lo inmolará por la noche.
EXO 12:7 Además, tomarán de la sangre y la pondrán sobre las dos jambas y el dintel de las casas en las cuales lo coman.
EXO 12:8 Aquella noche comerán la carne asada al fuego con Panes sin Levadura. La comerán con hierbas amargas.
EXO 12:9 No coman de él nada crudo ni cocido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus piernas y sus órganos internos.
EXO 12:10 Nada de él dejarán para la mañana, y quemarán al fuego lo que sobre de él la mañana siguiente.
EXO 12:11 Así lo comerán: con sus cinturones atados, sus sandalias en sus pies y su bastón en la mano. Lo comerán apresuradamente. Es la Pascua de Yavé.
EXO 12:12 Esa noche Yo pasaré por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de bestia. Ejecutaré juicios contra todos los ʼelohim de Egipto. Yo, Yavé.
EXO 12:13 La sangre les servirá de señal en las casas donde estén, pues veré la sangre y los pasaré por alto. No habrá plaga que los destruya a ustedes cuando Yo hiera la tierra de Egipto.
EXO 12:14 Éste les será día memorable, y lo celebrarán como una fiesta solemne a Yavé en sus generaciones. Por estatuto perpetuo lo celebrarán.
EXO 12:15 Siete días comerán Panes sin Levadura. Pero el primer día quitarán la levadura de sus casas, porque cualquiera que coma pan leudado, desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.
EXO 12:16 El primer día y también el séptimo día ustedes tendrán una santa asamblea. Ninguna obra se hará en ellos, excepto lo que coma cada persona. Solo eso puede ser preparado por ti.
EXO 12:17 También observarán la fiesta de los Panes sin Levadura, porque en este mismo día saqué tus escuadrones de la tierra de Egipto. Por tanto ustedes celebrarán este día como estatuto perpetuo en todas sus generaciones.
EXO 12:18 En el primer mes, desde el día 14 hasta el 21, comerán pan sin levadura en la noche.
EXO 12:19 Durante siete días no se hallará levadura en sus casas, porque cualquiera que coma lo que es leudado, tanto extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.
EXO 12:20 Nada leudado comerán. En todas sus tiendas comerán Panes sin Levadura.
EXO 12:21 Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y les dijo: Vayan, escojan ustedes mismos corderos según sus familias y maten [el cordero de] la Pascua.
EXO 12:22 Tomarán un manojo de hisopo, lo empaparán en la sangre que estará en la vasija y untarán el dintel y las dos jambas con la sangre que está en la vasija. Ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.
EXO 12:23 Porque cuando Yavé pase para herir a los egipcios, verá la sangre en el dintel y sobre las jambas. Yavé pasará de aquella puerta y no dejará que el destructor entre a sus casas para herir.
EXO 12:24 Tú observarás estas cosas como un estatuto para ti y tus hijos para siempre.
EXO 12:25 Cuando ustedes entren en la tierra que Yavé les dará, como prometió, observarán este servicio.
EXO 12:26 Y cuando les pregunten sus hijos: ¿Qué significa este servicio para ustedes?
EXO 12:27 les responderán: Es un sacrificio de Pascua para Yavé, Quien pasó por alto las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a los egipcios, y pasó por alto nuestras casas. Entonces el pueblo se postró y adoró.
EXO 12:28 Entonces los hijos de Israel hicieron tal como Yavé ordenó a Moisés y a Aarón. Así lo hicieron.
EXO 12:29 Aconteció que a la medianoche Yavé mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto el primogénito de Faraón que se sentaba en su trono, como el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel y todo primogénito del ganado.
EXO 12:30 Y Faraón se levantó por la noche, él, todos sus esclavos y todos los egipcios. Hubo un gran clamor en Egipto, pues no hubo casa donde no hubiera algún muerto.
EXO 12:31 Llamó a Moisés y a Aarón de noche: ¡Levántense! Salgan de en medio de mi pueblo, tanto ustedes como los hijos de Israel. Váyanse, adoren a Yavé como dijeron.
EXO 12:32 Lleven también sus ovejas y sus manadas de ganado vacuno, como dijeron, y váyanse. Y bendíganme también a mí.
EXO 12:33 Los egipcios apremiaban al pueblo para expulsarlo apresuradamente del país, pues decían: ¡Todos nosotros moriremos!
EXO 12:34 Así que el pueblo cargó su masa sobre sus hombros antes que leudara, y envolvió sus artesas en sus mantas.
EXO 12:35 Los hijos de Israel hicieron conforme a la palabra de Moisés, y pidieron a los egipcios artículos de plata y de oro, y ropa.
EXO 12:36 Yavé dio gracia al pueblo ante los egipcios, quienes les dieron lo que pidieron. Así despojaron a los egipcios.
EXO 12:37 Los hijos de Israel salieron de Rameses a Sucot, unos 600.000 hombres de a pie, sin contar los niños.
EXO 12:38 También una gran multitud subió con ellos, así como rebaños y manadas de ganado vacuno, un ganado muy abundante.
EXO 12:39 Cocieron Panes sin Levadura con la masa que sacaron de Egipto, pues no había leudado por cuanto fueron echados de Egipto. No pudieron demorar ni preparar provisiones para ellos mismos.
EXO 12:40 El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto fue 430 años.
EXO 12:41 Cuando se cumplieron los 430 años, aquel mismo día salieron todos los escuadrones de Yavé de la tierra de Egipto.
EXO 12:42 Esta es una noche que se debe observar para Yavé, por haberlos sacado de la tierra de Egipto. Ésta es una noche para Yavé, que debe ser guardada por todos los hijos de Israel en todas sus generaciones.
EXO 12:43 Después Yavé dijo a Moisés y a Aarón: Este es el estatuto de la Pascua: Ningún extranjero debe comer de ella.
EXO 12:44 Sin embargo, todo esclavo comprado con dinero, después de circuncidarlo podrá comer de ella.
EXO 12:45 El extranjero y el esclavo asalariado no comerán de ella.
EXO 12:46 Se comerá en una sola casa. No sacarás nada de la carne fuera de la casa, ni quebrarán hueso suyo.
EXO 12:47 Toda la congregación de Israel debe celebrar esto.
EXO 12:48 Pero si algún extranjero reside contigo y celebra la Pascua a Yavé, circuncídale todo varón, y entonces permítele acercarse a celebrarla, puesto que será como el nativo de la tierra. Pero ninguna persona incircuncisa podrá comer de ella.
EXO 12:49 La misma ley se aplicará tanto al nativo como al forastero que reside entre ustedes.
EXO 12:50 Así hicieron todo los hijos de Israel. Como Yavé ordenó a Moisés y a Aarón, así hicieron.
EXO 12:51 Y aquel mismo día Yavé sacó a los hijos de Israel por sus escuadrones de la tierra de Egipto.
EXO 13:1 Yavé habló a Moisés:
EXO 13:2 Conságrame todo primogénito. Todo el que abre matriz entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, es mío.
EXO 13:3 Moisés dijo al pueblo: Recuerden este día en el cual salieron de Egipto, de la casa de esclavitud, porque la poderosa mano de Yavé los sacó de este lugar. Nada leudado se comerá.
EXO 13:4 Ustedes salen hoy, el mes de Abib.
EXO 13:5 Sucederá que, cuando Yavé te introduzca en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual Él juró a tus antepasados que te la daría, tierra de la cual fluye leche y miel, harán esta celebración en este mes.
EXO 13:6 Durante siete días comerán pan sin levadura, y el séptimo día será una fiesta en honor a Yavé.
EXO 13:7 Se comerá pan sin levadura todos los siete días, y nada leudado se verá entre ustedes. Ni se verá alguna levadura en todo tu territorio.
EXO 13:8 Aquel día se lo explicarás a tu hijo: Esto se hace con motivo de lo que Yavé hizo por mí cuando salí de Egipto.
EXO 13:9 Esto será como una señal en tu mano y como un recordatorio en tu frente, para que la Ley de Yavé esté en tu boca, porque Yavé te sacó de Egipto con mano fuerte.
EXO 13:10 Por tanto de año en año, cumplirás esta ordenanza en su tiempo señalado.
EXO 13:11 Cuando Yavé te introduzca en la tierra de los cananeos y te la dé, como te juró a ti y a sus antepasados,
EXO 13:12 apartarás para Yavé todo lo que abra la matriz. Es decir, de todo primogénito de todo animal que tengas, los machos pertenecen a Yavé,
EXO 13:13 excepto todo primogénito de asno, el cual sustituirás con un cordero. Y si no lo sustituyes, lo desnucarás. También redimirás a todo primogénito de hombre entre tus hijos.
EXO 13:14 Y sucederá que cuando tu hijo te pregunte: ¿Qué es esto? Le dirás: Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte, de la casa de esclavitud.
EXO 13:15 Sucedió que, al endurecerse Faraón para no dejarnos salir, Yavé mató a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto el primogénito del hombre como el primogénito del animal. Por eso yo sacrifico en honor a Yavé todos los machos que abren la matriz y redimo todo primogénito de mis hijos.
EXO 13:16 Te servirá como una señal sobre tu mano y como frontales entre tus ojos, porque Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte.
EXO 13:17 Sucedió que cuando Faraón dejó salir al pueblo, ʼElohim no los condujo por el camino de la tierra de los filisteos, aunque estaba cerca, porque ʼElohim dijo: No sea que el pueblo cambie de mente cuando vea guerra y regrese a Egipto.
EXO 13:18 Por tanto, ʼElohim condujo al pueblo por el camino del desierto hacia el mar Rojo, y los hijos de Israel subieron armados de la tierra de Egipto.
EXO 13:19 Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste ordenó jurar solemnemente a los hijos de Israel: De cierto ʼElohim los visitará y llevarán mis huesos de aquí con ustedes.
EXO 13:20 Luego salieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
EXO 13:21 Yavé iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que caminaran de día y de noche.
EXO 13:22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.
EXO 14:1 Yavé habló a Moisés:
EXO 14:2 Dí a los hijos de Israel que regresen y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar, delante de Baal-zefón. Frente a él acamparán junto al mar,
EXO 14:3 porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Ellos están vagando sin rumbo cierto en el país. El desierto los encerró.
EXO 14:4 Yo endureceré el corazón de Faraón y los perseguirá. Yo seré glorificado por medio de Faraón y de todo su ejército, y los egipcios entenderán que Yo soy Yavé. Y ellos hicieron así.
EXO 14:5 Cuando se le informó al rey de Egipto que el pueblo huyó, el corazón de Faraón y el de sus esclavos se mudó contra el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hicimos? ¿Por qué dejamos salir a Israel de nuestra esclavitud?
EXO 14:6 Entonces aparejó su carroza, tomó consigo a su pueblo
EXO 14:7 y tomó 600 carruajes escogidos y todos los carruajes de Egipto con capitanes sobre todos ellos.
EXO 14:8 Yavé endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, quien persiguió a los hijos de Israel. Pero los hijos de Israel salieron con atrevimiento.
EXO 14:9 Los egipcios los persiguieron con todos los caballos y carruajes de Faraón, con sus jinetes y su ejército. Los alcanzaron mientras acampaban junto al mar, al lado de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón.
EXO 14:10 Cuando Faraón se acercó, los hijos de Israel levantaron sus ojos, y ciertamente los egipcios marchaban tras ellos. Y ellos temieron muchísimo, así que los hijos de Israel clamaron a Yavé.
EXO 14:11 Y dijeron a Moisés: ¿Nos sacaste para que muriéramos en el desierto porque no había sepulcros en Egipto? ¿Qué es esto que nos hiciste al sacarnos de Egipto?
EXO 14:12 ¿No es esta la palabra que te hablamos en Egipto: Déjanos que sirvamos como esclavos a los egipcios? Porque sería mejor para nosotros servir como esclavos de los egipcios que morir en el desierto.
EXO 14:13 Pero Moisés respondió al pueblo: ¡No teman! ¡Estén firmes y vean la salvación que Yavé hará hoy por ustedes, porque los egipcios que ustedes vieron hoy, no los volverán a ver jamás!
EXO 14:14 Yavé luchará por ustedes, y ustedes estén quietos.
EXO 14:15 Entonces Yavé dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a Mí? ¡Di a los hijos de Israel que sigan adelante!
EXO 14:16 Y tú, ¡levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, y los hijos de Israel pasarán por en medio del mar en lo seco!
EXO 14:17 Yo ciertamente endureceré el corazón de los egipcios para que entren tras ellos, y seré glorificado en Faraón, en todo su ejército, sus carruajes y sus jinetes.
EXO 14:18 Cuando sea glorificado en Faraón, sus carruajes y sus jinetes, los egipcios entenderán que Yo soy Yavé.
EXO 14:19 Entonces el Ángel de ʼElohim, Quien iba adelante del campamento de Israel, se colocó detrás de ellos. La columna de nube se movió de adelante de ellos y se puso detrás de ellos,
EXO 14:20 e iba entre el campamento de Egipto y el de Israel. Era nube y oscuridad [para Egipto], pero iluminaba la noche [para Israel]. No se acercó el uno al otro en toda la noche.
EXO 14:21 Entonces Moisés extendió su mano hacia el mar, y Yavé hizo que el mar se retirara por medio de un recio viento del este toda la noche. Las aguas fueron divididas, y el mar se volvió tierra seca.
EXO 14:22 Así que los hijos de Israel pasaron en medio del mar sobre tierra seca. Las aguas eran un muro para ellos a su mano derecha y a su izquierda.
EXO 14:23 Los egipcios continuaron la persecución. Toda la caballería de Faraón, sus carruajes y sus jinetes entraron tras ellos en medio del mar.
EXO 14:24 Pero en la vigilia del alba, aconteció que Yavé miró desde la columna de fuego y nube al campamento de los egipcios, y lo trastornó.
EXO 14:25 Quitó las ruedas de sus carruajes, de modo que los conducían con dificultad. Por tanto los egipcios dijeron: ¡Huyamos de Israel, porque Yavé pelea por ellos contra los egipcios!
EXO 14:26 Entonces Yavé dijo a Moisés: ¡Extiende tu mano sobre el mar, y que las aguas se vuelvan sobre los egipcios, sus carruajes y sus jinetes!
EXO 14:27 Moisés extendió su mano sobre el mar. Al amanecer el mar se volvió a su estado normal, y los egipcios chocaron con él cuando huían. Así Yavé trastornó a los egipcios en medio del mar.
EXO 14:28 Las aguas regresaron y cubrieron los carruajes, los jinetes y todo el ejército de Faraón que entró tras ellos en el mar. No quedó ni uno de ellos.
EXO 14:29 Sin embargo, los hijos de Israel anduvieron en tierra seca en medio del mar, y las aguas les fueron un muro a su mano derecha y a su izquierda.
EXO 14:30 Así Yavé salvó a Israel de mano de los egipcios aquel día, e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.
EXO 14:31 Cuando Israel vio el gran poder que Yavé usó contra los egipcios, el pueblo temió a Yavé, y creyeron en Yavé y en su esclavo Moisés.
EXO 15:1 Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico a Yavé: ¡Cantaré a Yavé Porque ciertamente triunfó! ¡Al caballo y su jinete echó al mar!
EXO 15:2 YA es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. ¡Éste es mi ʼElohim y lo alabaré! ¡ʼElohim de mi padre, y lo exaltaré!
EXO 15:3 ¡Yavé es un Guerrero! ¡Yavé es su Nombre!
EXO 15:4 Los carruajes de Faraón y su ejército echó en el mar, Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el mar Rojo.
EXO 15:5 Los abismos los cubrirán. Como piedra descendieron a las profundidades.
EXO 15:6 Tu mano derecha, oh Yavé, es majestuosa en poder. Tu mano derecha, oh Yavé, aniquila al enemigo.
EXO 15:7 Con la grandeza de tu majestad Derribas a los que se levantan contra Ti. Envías tu ardiente ira. Los consume como hojarasca.
EXO 15:8 Con el aliento de tus fosas nasales Se amontonaron las aguas. Se mantuvieron como un muro fluido. Los abismos se congelaron en el corazón del mar.
EXO 15:9 El enemigo dijo: Perseguiré, aprisionaré, repartiré despojos. Mi alma se saciará de ellos, Desenvainaré mi espada, Los destruirá mi mano.
EXO 15:10 Pero soplaste con tu aliento, Y los cubrió el mar. Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
EXO 15:11 ¿Quién como Tú entre los ʼelohim, oh Yavé? ¿Quién como Tú? Majestuoso en santidad, Temible en alabanzas, Hacedor de prodigios.
EXO 15:12 Extendiste tu mano derecha, Los tragó la tierra.
EXO 15:13 Condujiste en tu misericordia al pueblo que redimiste, Lo guiaste con tu fortaleza hacia tu santa morada.
EXO 15:14 Los pueblos oyeron y tiemblan. Pánico dominó a los habitantes de Filistea.
EXO 15:15 Se turbaron los jefes de Edom. A los fuertes de Moab los asaltó el temblor, Y todos los habitantes de Canaán desmayaron.
EXO 15:16 Caen sobre ellos terror y espanto Por la grandeza de tu brazo. Enmudezcan como la piedra, Hasta que pase tu pueblo, ¡oh Yavé! Hasta que pase este pueblo que Tú adquiriste.
EXO 15:17 Tú los introducirás y los plantarás en la Montaña de tu heredad, El sitio firme, oh Yavé, que hiciste para morada tuya, El Santuario, oh ʼAdonay, que tu mano estableció.
EXO 15:18 Yavé reinará para siempre jamás.
EXO 15:19 Porque la caballería de Faraón con sus carruajes y sus jinetes entraron en el mar, y Yavé devolvió las aguas del mar sobre ellos, pero los hijos de Israel caminaron sobre tierra seca por el medio del mar.
EXO 15:20 Entonces Miriam, la profetiza, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron tras ella con panderos y danzas.
EXO 15:21 Miriam las dirigía: Canten a Yavé Porque Él es altamente exaltado. Al caballo y su jinete echó en el mar.
EXO 15:22 Entonces Moisés condujo a Israel del mar Rojo, y salieron hacia el desierto de Shur. Caminaron tres días en el desierto y no hallaron agua.
EXO 15:23 Cuando llegaron a Mara, no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas. Por eso fue llamado Mara.
EXO 15:24 Y el pueblo murmuró contra Moisés: ¿Qué beberemos?
EXO 15:25 Entonces él clamó a Yavé. Y Yavé le mostró un árbol, el cual echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio Ordenanzas y Decretos. Allí los probó
EXO 15:26 y dijo: Si diligentemente escuchas la voz de Yavé tu ʼElohim, haces lo recto ante Él, prestas oído a sus Mandamientos y guardas todos sus Estatutos, ninguna dolencia de las que puse sobre los egipcios pondré sobre ti, porque Yo soy Yavé tu Sanador.
EXO 15:27 Llegaron a Elim, donde había 12 manantiales de agua y 70 palmeras. Y acamparon allí junto a las aguas.
EXO 16:1 Salieron de Elim. Toda la congregación de los hijos de Israel salió de Elim y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los 15 días del segundo mes después de la salida de la tierra de Egipto.
EXO 16:2 Entonces toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto.
EXO 16:3 Los hijos de Israel les decían: ¡Ojalá hubiéramos muerto por la mano de Yavé en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta la saciedad! Ustedes nos sacaron a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
EXO 16:4 Yavé dijo a Moisés: Mira, Yo hago llover pan del cielo para ustedes. Saldrá el pueblo y recogerá la ración diaria cada día, a fin de Yo probarlo, si anda en mi Ley, o no.
EXO 16:5 Pero en el sexto día, cuando preparen lo que van a llevar a casa, será el doble de lo que recogen diariamente.
EXO 16:6 Moisés y Aarón dijeron a todos los hijos de Israel: En la tarde comprenderán que Yavé los sacó de la tierra de Egipto,
EXO 16:7 y por la mañana verán la gloria de Yavé, porque Él escuchó sus murmuraciones contra Yavé. Pues nosotros, ¿quiénes somos para que murmuren contra nosotros?
EXO 16:8 Y Moisés dijo: Cuando Yavé les dé por la tarde carne para comer, y por la mañana pan hasta saciarlos, será porque Yavé escuchó sus murmuraciones que expresaron contra Él, porque nosotros, ¿quiénes somos? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Yavé.
EXO 16:9 Y Moisés dijo a Aarón: Dí a toda la congregación de los hijos de Israel: Acérquense ante la Presencia de Yavé, pues Él escuchó sus murmuraciones.
EXO 16:10 Sucedió que mientras Aarón hablaba a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, ¡y ahí apareció la gloria de Yavé en la nube!
EXO 16:11 Yavé habló a Moisés:
EXO 16:12 Yo escuché las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: Al llegar la noche comerán carne, y por la mañana se saciarán de pan. Y entenderán que Yo soy Yavé su ʼElohim.
EXO 16:13 Ocurrió que al llegar la noche salieron las codornices y cubrieron el campamento. En la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.
EXO 16:14 Cuando la capa de rocío se evaporó, ahí estaba sobre la superficie del desierto una cosa menuda como escamas, delgada como la escarcha sobre la tierra.
EXO 16:15 Cuando los hijos de Israel la vieron, se dijeron unos a otros: ¿Maná? [Es decir]: ¿Qué es esto? Pues no sabían qué era eso. Entonces Moisés les dijo: Esto es el pan que Yavé les da para comer.
EXO 16:16 Esto es lo que Yavé ordenó: Recoja de él cada hombre tanto como va a comer: Conforme al número de personas que cada uno tiene en su tienda, un gomer por persona.
EXO 16:17 Así lo hicieron los hijos de Israel, y recogieron unos más, otros menos.
EXO 16:18 Lo medían por gomer, y no sobraba al que recogió mucho, ni faltaba al que recogió poco. Cada uno recogió tanto como iba a comer.
EXO 16:19 Moisés les dijo: Ninguno deje algo de él para la mañana.
EXO 16:20 Pero no obedecieron a Moisés, sino algunos dejaron de él hasta el día siguiente, y crió gusanos y hedió. Y Moisés se airó contra ellos.
EXO 16:21 Así pues, lo recogían de mañana en mañana, cada uno según lo que iba a comer. Cuando el sol calentaba, se derretía.
EXO 16:22 Sucedió que el sexto día recogieron el doble de alimento, 4,4 litros para cada uno. Todos los principales de la congregación acudieron a Moisés, y le informaron.
EXO 16:23 Él les dijo: Esto es lo que Yavé dijo: Mañana es sábado santo para Yavé. Lo que van a hornear, hornéenlo. Lo que van a cocinar, cocínenlo, y todo lo que sobre, deposítenlo para conservarlo hasta mañana.
EXO 16:24 Lo depositaron hasta el día siguiente, como Moisés ordenó, y no hedió ni hubo gusano en él.
EXO 16:25 Moisés dijo: Cómanlo hoy, porque hoy es sábado para Yavé. Hoy no lo hallarán en el campo.
EXO 16:26 Seis días lo recogerán, pero el séptimo día es sábado. En él no habrá.
EXO 16:27 Sin embargo, aconteció que algunos del pueblo salieron a recoger el día séptimo, y no encontraron.
EXO 16:28 Entonces Yavé dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo rehusarán guardar mis Mandamientos y mis Leyes?
EXO 16:29 Miren que Yavé les dio el sábado, por tanto en el sexto día les da pan para dos días. Permanezca cada uno en su sitio, y nadie salga de su lugar el sábado.
EXO 16:30 El pueblo reposó el sábado.
EXO 16:31 La casa de Israel lo llamó maná. Era como semillas de cilantro blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel.
EXO 16:32 Moisés dijo: Esto es lo que Yavé ordenó: Llenen 2,2 litros de él, y consérvenlo a través de sus generaciones para que vean el pan que Yo les dí a comer en el desierto cuando los saqué de la tierra de Egipto.
EXO 16:33 Y Moisés dijo a Aarón: Toma una vasija y pon en ella 2,2 litros de maná, y ponlo delante de Yavé a fin de conservarlo a través de sus generaciones.
EXO 16:34 Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 16:35 Así los hijos de Israel comieron maná 40 años, hasta que llegaron a una tierra habitada. Comieron maná hasta que llegaron al límite de la tierra de Canaán.
EXO 16:36 Un gomer es la décima parte del efa.
EXO 17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel salió del desierto de Sin por jornadas, conforme al Mandamiento de Yavé. Acamparon en Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiera.
EXO 17:2 El pueblo altercó con Moisés y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercan conmigo? ¿Por qué tientan a Yavé?
EXO 17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed por falta de agua y murmuró contra Moisés: ¿Por qué nos sacaste de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
EXO 17:4 Moisés clamó a Yavé: ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán.
EXO 17:5 Yavé dijo a Moisés: Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel. Toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y anda.
EXO 17:6 Mira, Yo estaré delante de ti allí en la peña de Horeb. Golpearás la peña y saldrá agua de ella para que el pueblo beba. Así Moisés lo hizo en la presencia de los ancianos de Israel.
EXO 17:7 Llamó aquel lugar Masa y Meriba por el altercado de los hijos de Israel y porque tentaron a Yavé al decir: ¿Está Yavé entre nosotros, o no?
EXO 17:8 Entonces Amalec llegó y luchó contra Israel en Refidim.
EXO 17:9 Moisés dijo a Josué: Escógenos varones y sal a luchar contra Amalec. Mañana yo me ubicaré en la cumbre de la colina con la vara de ʼElohim en mi mano.
EXO 17:10 Josué hizo como Moisés le dijo y luchó contra Amalec. Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre de la colina.
EXO 17:11 Sucedió que cuando Moisés tenía su mano en alto, Israel prevalecía, pero cuando él bajaba su mano, Amalec prevalecía.
EXO 17:12 Como los brazos de Moisés se entumecieron, tomaron una piedra, se la pusieron debajo y se sentó sobre ella. Aarón y Hur le sostenían las manos, uno por un lado y el otro por el otro. Así tuvo firmeza en sus brazos hasta la puesta del sol.
EXO 17:13 Así Josué exterminó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
EXO 17:14 Entonces Yavé dijo a Moisés: Escribe esto como recordatorio en un rollo y recítalo a Josué: Yo borraré absolutamente la memoria de Amalec de debajo del cielo.
EXO 17:15 Moisés edificó un altar, lo llamó Yavé Nissi
EXO 17:16 y dijo: Por cuanto YA juró, Yavé tendrá guerra contra Amalec de generación en generación.
EXO 18:1 Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, oyó todo lo que ʼElohim hizo por Moisés y por su pueblo Israel, y cómo Yavé sacó a Israel de Egipto.
EXO 18:2 Jetro, suegro de Moisés, tomó a Séfora, esposa de Moisés (después que éste la envió [a su casa]),
EXO 18:3 y a sus dos hijos. El nombre de uno de ellos era Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra extranjera.
EXO 18:4 El nombre del otro era Eliezer, porque dijo: el ʼElohim de mis antepasados es mi ayuda y me libró de la espada de Faraón.
EXO 18:5 Jetro, suegro de Moisés, llegó al desierto con los hijos y la esposa de Moisés. Acampó junto a la Montaña de ʼElohim
EXO 18:6 y envió palabra a Moisés: Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu esposa y tus dos hijos.
EXO 18:7 Entonces Moisés salió a recibir a su suegro, se inclinó y lo besó. Se preguntaron el uno al otro por su salud y entraron en la tienda.
EXO 18:8 Entonces Moisés relató a su suegro todo lo que Yavé hizo a Faraón y a los egipcios por amor a Israel y todas las adversidades que tuvieron en el camino, y cómo Yavé los libró.
EXO 18:9 Jetro se regocijó por todo el bien que Yavé hizo a Israel, Quien libró al pueblo de la mano de los egipcios.
EXO 18:10 Jetro exclamó: ¡Bendito sea Yavé, Quien los libró de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón! ¡Él libró al pueblo de la mano de Egipto!
EXO 18:11 Ahora sé que Yavé es mayor que todos los ʼelohim, pues quedó probado que en aquello en lo cual se ensoberbecieron, Él prevaleció contra ellos.
EXO 18:12 Entonces Jetro, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a ʼElohim. Y Aarón llegó con todos los ancianos de Israel a comer pan con el suegro de Moisés delante de ʼElohim.
EXO 18:13 Sucedió al día siguiente que Moisés se sentó a juzgar al pueblo, porque el pueblo se presentaba delante de Moisés desde la mañana hasta llegar la noche.
EXO 18:14 Al ver el suegro de Moisés todo lo que él hacía para el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo se presenta ante ti desde la mañana hasta [llegar] la noche?
EXO 18:15 Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a ʼElohim.
EXO 18:16 Cuando tienen una disputa, la traen a mí. Yo juzgo entre un hombre y su prójimo, y les informo los Estatutos de ʼElohim y sus Leyes.
EXO 18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No es bueno lo que tú haces.
EXO 18:18 Desfallecerás tanto tú como este pueblo que está contigo, porque la tarea es demasiado pesada para ti. No puedes hacerla tú solo.
EXO 18:19 Escúchame ahora, te aconsejaré, y ʼElohim sea contigo. Representa tú al pueblo ante ʼElohim y lleva tú las disputas ante ʼElohim
EXO 18:20 Amonéstalos con los Estatutos y las Leyes, y enséñales el camino en el cual deben andar y la obra que deben hacer.
EXO 18:21 Además, escoge tú mismo entre todo el pueblo a hombres capaces, temerosos de ʼElohim, hombres veraces, aborrecedores del lucro, y desígnalos como jefes de miles, jefes de cientos, jefes de cincuenta y jefes de diez.
EXO 18:22 Que ellos juzguen al pueblo en todo tiempo y que traigan a ti todo asunto grave, pero todo asunto sencillo lo juzguen ellos. Aligera así la carga de sobre ti, y que la compartan contigo.
EXO 18:23 Si haces tal cosa, y ʼElohim así te lo ordena, entonces podrás estar firme, y todo este pueblo también podrá ir en paz a su lugar.
EXO 18:24 Moisés obedeció a su suegro e hizo todo lo que le dijo.
EXO 18:25 Moisés escogió hombres capaces de todo Israel y los constituyó como jefes sobre el pueblo, jefes de miles, de cientos, de cincuenta, y de decena.
EXO 18:26 Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo. Todo asunto sencillo lo juzgaban ellos mismos y el asunto difícil lo llevaban a Moisés.
EXO 18:27 Moisés despidió a su suegro, y éste salió a su tierra.
EXO 19:1 Al tercer mes después de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día llegaron al desierto de Sinaí.
EXO 19:2 Salieron de Refidim. Llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto. Allí, frente a la montaña Israel acampó.
EXO 19:3 Pero Moisés subió a la Presencia de ʼElohim, pues Yavé lo llamó desde la montaña: Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel:
EXO 19:4 Ustedes vieron lo que hice a los egipcios, y cómo los levanté sobre alas de águilas y los traje a Mí.
EXO 19:5 Ahora pues, si en verdad escuchan mi voz y guardan mi Pacto, entonces ustedes serán mi especial tesoro por encima de todos los pueblos, porque mía es toda la tierra.
EXO 19:6 Ustedes me serán un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las Palabras que hablarás a los hijos de Israel.
EXO 19:7 Así que Moisés regresó y llamó a los ancianos del pueblo y expuso en la presencia de ellos todas estas Palabras que Yavé le ordenó.
EXO 19:8 Todo el pueblo respondió a una y dijeron: Haremos todo lo que Yavé habló. Y Moisés presentó las palabras del pueblo a Yavé.
EXO 19:9 Yavé dijo a Moisés: Mira, Yo vengo a ti en una nube espesa para que el pueblo oiga cuando Yo hable contigo, y también crean en ti siempre. Y Moisés presentó a Yavé las palabras del pueblo.
EXO 19:10 Entonces Yavé dijo a Moisés: Vé al pueblo y santifícalos hoy y mañana. Que laven su ropa
EXO 19:11 y estén preparados para el tercer día, porque ese día Yavé descenderá sobre la Montaña Sinaí a vista de todo el pueblo.
EXO 19:12 Marcarás límites al pueblo alrededor de [la Montaña] y dirás: Guárdense que ustedes no suban a la Montaña, ni toquen sus linderos. Cualquiera que toque la Montaña ciertamente morirá.
EXO 19:13 Ninguna mano la tocará, pues ciertamente será apedreado o flechado. Sea hombre o animal, no vivirá. Cuando suene largamente la corneta, ellos subirán a la Montaña.
EXO 19:14 Entonces Moisés bajó de la Montaña al pueblo y santificó al pueblo. Ellos lavaron sus ropas.
EXO 19:15 Y dijo al pueblo: Estén preparados para el tercer día. No se acerquen a una mujer.
EXO 19:16 Aconteció la mañana del tercer día que hubo truenos y relámpagos, una nube muy espesa sobre la Montaña y un fuerte sonido de corneta. Todo el pueblo se estremeció en el campamento.
EXO 19:17 Moisés sacó el pueblo del campamento al encuentro con ʼElohim, y se ubicaron al pie de la Montaña.
EXO 19:18 Toda la Montaña Sinaí humeaba, porque Yavé descendió sobre ella en fuego. Su humo subía como el humo de un horno, y toda la Montaña se estremecía muchísimo.
EXO 19:19 Cuando el sonido de la corneta fue cada vez más fuerte, Moisés hablaba, y ʼElohim le respondía con un trueno.
EXO 19:20 Yavé descendió sobre la cumbre de la Montaña. Yavé llamó a Moisés a la cumbre, y Moisés subió.
EXO 19:21 Luego Yavé habló a Moisés: Baja, advierte al pueblo, no sea que irrumpan para observar a Yavé y perezcan muchos de ellos.
EXO 19:22 También que los sacerdotes que se acercan a Yavé se santifiquen, no sea que Yavé acometa contra ellos.
EXO 19:23 Pero Moisés respondió a Yavé: El pueblo no podrá subir a la Montaña Sinaí porque Tú nos advertiste: Establece límites alrededor de la Montaña y santifícala.
EXO 19:24 Yavé le dijo: Anda, baja. Luego subirás tú con Aarón, pero que los sacerdotes y el pueblo no irrumpan para subir ante Yavé, no sea que Él acometa contra ellos.
EXO 19:25 Así que Moisés bajó al pueblo y les habló.
EXO 20:1 ʼElohim habló todas estas Palabras:
EXO 20:2 Yo soy Yavé tu ʼElohim, Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
EXO 20:3 No tendrás otros ʼelohim delante de Mí.
EXO 20:4 No te harás imagen ni alguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, o en la tierra, o en el agua debajo de la tierra.
EXO 20:5 No te postrarás ante ellas ni les rendirás culto, porque Yo Yavé tu ʼElohim soy un ʼEL celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen,
EXO 20:6 pero muestro misericordia a millares de los que me aman y guardan mis Mandamientos.
EXO 20:7 No tomarás el Nombre de Yavé tu ʼElohim en vano, porque Yavé no tendrá como inocente al que tome su Nombre en vano.
EXO 20:8 Acuérdate del día sábado para santificarlo.
EXO 20:9 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,
EXO 20:10 pero el sábado es reposo para Yavé tu ʼElohim. No hagas en él alguna labor, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
EXO 20:11 Porque en seis días Yavé hizo los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y reposó el sábado. Por tanto Yavé bendijo el día sábado y lo santificó.
EXO 20:12 Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se prolonguen en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da.
EXO 20:13 No asesinarás.
EXO 20:14 No adulterarás.
EXO 20:15 No robarás.
EXO 20:16 No darás testimonio falso contra tu prójimo.
EXO 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, ni la esposa de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni alguna cosa de tu prójimo.
EXO 20:18 Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el sonido de la corneta y la Montaña que humeaba. Cuando el pueblo percibió [esto], se estremecieron y se mantuvieron lejos.
EXO 20:19 Dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros y escucharemos. Pero que ʼElohim no nos hable, no sea que muramos.
EXO 20:20 Moisés dijo al pueblo: No teman, pues ʼElohim vino para probarlos, a fin de que el temor a Él esté ante ustedes, de modo que no pequen.
EXO 20:21 Y el pueblo se mantuvo en pie a distancia mientras Moisés subía a la densa nube donde estaba ʼElohim.
EXO 20:22 Yavé dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Ustedes vieron que les hablé desde el cielo.
EXO 20:23 No harán además de Mí ʼelohim de plata ni de oro.
EXO 20:24 Para Mí harás un altar de tierra y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus becerros. En todo lugar donde Yo ordene recordar mi Nombre, vendré a ti y te bendeciré.
EXO 20:25 Si me haces altar de piedras, no lo construirás con piedra labrada, pues si alzas tu cincel sobre él, lo profanarás.
EXO 20:26 No subirás por gradas a mi altar para que tu desnudez no se descubra sobre él.
EXO 21:1 Estas son las Ordenanzas que les promulgarás:
EXO 21:2 Cuando compres un esclavo hebreo, servirá como esclavo seis años, pero al séptimo saldrá libre sin pagar.
EXO 21:3 Si entró solo, saldrá solo. Si tenía esposa, entonces su esposa saldrá con él.
EXO 21:4 Pero si su ʼadon le dio esposa, y ella le dio a luz hijos o hijas, la esposa y sus hijos serán de su ʼadon; él saldrá solo.
EXO 21:5 Pero si el esclavo dice con insistencia: Yo amo a mi ʼadon, a mi esposa y a mis hijos. No saldré libre.
EXO 21:6 Entonces su ʼadon lo llevará ante los jueces, lo acercará a la puerta o a la jamba de la puerta. Su ʼadon le perforará la oreja con un punzón, y será su esclavo para siempre.
EXO 21:7 Cuando un hombre venda a su hija como esclava, ella no saldrá libre como suelen salir los esclavos varones.
EXO 21:8 Si no agrada a su ʼadon, quien la destinó para él como esposa, dejará que sea rescatada, y no tendrá autoridad para venderla a pueblo extranjero, porque la traicionó.
EXO 21:9 Si la destina para su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas.
EXO 21:10 Si toma otra esposa para él, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales.
EXO 21:11 Si no hace ninguna de estas tres cosas con ella, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero.
EXO 21:12 El que hiera a un hombre y éste muera, ciertamente morirá.
EXO 21:13 Pero si no estaba al acecho, sino que ʼElohim permitió que cayera en su mano, entonces Yo te señalaré lugar adonde él puede huir.
EXO 21:14 Sin embargo, si un hombre se enfurece contra su prójimo y lo asesina con alevosía, hasta de mi propio altar lo podrás arrestar para que muera.
EXO 21:15 El que golpee a su padre o a su madre ciertamente morirá.
EXO 21:16 El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.
EXO 21:17 El que maldiga a su padre o a su madre ciertamente morirá.
EXO 21:18 Si unos hombres pelean, y uno hiere a su prójimo con piedra o el puño, pero no muere sino cae en cama,
EXO 21:19 si se levanta, y puede entrar y salir sin su bastón, el que lo hirió será absuelto. Solo pagará por su tiempo de reposo y será responsable de que sea curado completamente.
EXO 21:20 Cuando alguno hiera a su esclavo o a su esclava con la vara, y muera bajo su mano, ciertamente será vengado.
EXO 21:21 Pero si sobrevive un día o dos, no será vengado, porque él es propiedad suya.
EXO 21:22 Si unos hombres pelean, y golpean a una mujer embarazada de tal modo que ella da a luz prematuramente, y sin embargo, ella no tiene heridas, los culpables serán multados según lo que el esposo de la señora imponga sobre ellos y les sea impuesto por los jueces.
EXO 21:23 Pero si hay daño grave, entonces pagará vida por vida,
EXO 21:24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
EXO 21:25 quemadura por quemadura, herida por herida, contusión por contusión.
EXO 21:26 Cuando alguien hiera el ojo de su esclavo o el de su esclava, y lo inutilice, lo dejará en libertad por causa de su ojo.
EXO 21:27 Si le saca un diente a su esclavo o a su esclava con un golpe, lo dejará en libertad por causa de su diente.
EXO 21:28 Cuando un buey cornee a un hombre o a una mujer y muera, ciertamente el buey será apedreado y no se comerá su carne, y el dueño del buey no será castigado.
EXO 21:29 Pero si el buey era corneador desde antes, y a su dueño se le advirtió, pero no lo encerró, y mata a un hombre o una mujer, el buey será apedreado y también morirá su dueño.
EXO 21:30 Pero si se le impone un impuesto de rescate, entonces pagará por el rescate de su vida cuanto le sea impuesto.
EXO 21:31 Si cornea a un muchacho o a una muchacha, se hará con él conforme a esta misma norma.
EXO 21:32 Si el buey cornea a un esclavo o a una esclava, el dueño del buey pagará 330 gramos de plata al amo del esclavo, y el toro será apedreado.
EXO 21:33 Cuando alguno destape un pozo o excave una cisterna y no la cubra, y caiga allí un toro o un asno,
EXO 21:34 el dueño de la cisterna indemnizará. Pagará el dinero a su dueño, y lo muerto será suyo.
EXO 21:35 Si el buey de alguno hiere el buey de su prójimo y muere, entonces venderán el buey vivo y partirán el dinero, y también partirán el buey muerto.
EXO 21:36 Pero si era notorio que el buey era corneador desde antes, y su dueño no lo encerró, pagará buey por buey, y el buey muerto será suyo.
EXO 22:1 Cuando un hombre robe un buey o un cordero, y lo degüelle o lo venda, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquel cordero pagará cuatro corderos.
EXO 22:2 Si un ladrón es hallado cuando irrumpe en un lugar y es herido de tal modo que muere, a nadie se inculpará por su sangre.
EXO 22:3 Pero si ya salió el sol, será delito de sangre. Ciertamente hará restitución. Si nada tiene, entonces será vendido por su robo.
EXO 22:4 Si lo que robó se encuentra vivo en su poder, sea buey, asno u oveja, hará restitución con el doble.
EXO 22:5 Cuando alguno destroce un campo o una viña al soltar su bestia a pastar en campo ajeno, hará restitución con lo mejor de su campo o lo mejor de su viña.
EXO 22:6 Cuando un fuego se propague a las espinas y consuma las gavillas amontonadas o en pie en el campo, el que encendió el fuego restituirá sin falta.
EXO 22:7 Cuando un hombre dé a su prójimo plata u objetos para que los guarde, y sean robados de la casa de aquel que los guardó, si se halla al ladrón, restituirá el doble.
EXO 22:8 Pero si el ladrón no es hallado, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces y jurará si metió su mano en los bienes de su prójimo, o no.
EXO 22:9 En todo asunto de transgresión, sea de buey, de asno, de oveja, de ropa, o cualquier pérdida en la que se diga: Esto es así, el asunto de ambos se llevará ante los jueces, y aquel a quien los jueces declaren culpable, pagará el doble a su prójimo.
EXO 22:10 Cuando un hombre dé a su prójimo un asno, buey u oveja, o cualquier animal para que lo guarde, y muera, o sea destrozado o robado sin que nadie vea,
EXO 22:11 se interpondrá juramento ante Yavé entre ambos para afirmar que su mano no se extendió a los bienes de su prójimo, su dueño lo aceptará, y el otro no pagará.
EXO 22:12 Pero si fue robado de junto a él, hará restitución a su dueño,
EXO 22:13 y si fue destrozado por una fiera, le llevará evidencia y no pagará lo destrozado.
EXO 22:14 Cuando un hombre pida a su prójimo un animal, y sea herido o muerto en ausencia de su dueño, ciertamente lo pagará.
EXO 22:15 Si el dueño está presente, no pagará. Si era alquilado, entrará en su alquiler.
EXO 22:16 Si un varón seduce a una virgen que no está comprometida y se une a ella, ciertamente deberá pagar la dote a fin de tomarla como esposa para él mismo.
EXO 22:17 Pero si su padre rehúsa terminantemente dársela, él pagará el dinero conforme a la dote de las vírgenes.
EXO 22:18 No dejarás vivir a la hechicera.
EXO 22:19 Todo el que se ayunte con animal ciertamente será muerto.
EXO 22:20 El que ofrezca sacrificio a cualquier ʼelohim que no sea Yavé, será completamente destruido.
EXO 22:21 No maltratarás ni oprimirás al extranjero, porque también ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
EXO 22:22 No afligirán a la viuda ni al huérfano.
EXO 22:23 Porque si los afligen, y ellos elevan su clamor a Mí, ciertamente escucharé el clamor de ellos
EXO 22:24 y se encenderá mi ira. A ustedes los haré morir a espada, y sus esposas quedarán viudas y sus hijos huérfanos.
EXO 22:25 Si prestas dinero al pobre de mi pueblo que está entre ustedes, no actuarás como un acreedor ni le cobrarás interés.
EXO 22:26 Si tomas en prenda la ropa de tu prójimo, se lo devolverás antes de la puesta del sol,
EXO 22:27 pues la ropa es su único cobertor para su piel. ¿En qué se va a acostar? Y si clama a Mí, sucederá que Yo lo escucharé, porque soy misericordioso.
EXO 22:28 No insultarás a los jueces, ni maldecirás al magistrado de tu pueblo.
EXO 22:29 No retardes la ofrenda de tu cosecha y de tu vendimia. Me darás el primogénito de tus hijos.
EXO 22:30 Lo mismo harás con el de tu buey y con el de tu oveja. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.
EXO 22:31 Me serán hombres santos. No comerán carne despedazada en el campo. La echarán a los perros.
EXO 23:1 No admitirás falso rumor, ni concertarás con el perverso para ser testigo falso.
EXO 23:2 No seguirás a la mayoría para hacer el mal, ni testificarás en alguna contienda, al inclinarte a la mayoría para pervertir la justicia.
EXO 23:3 No favorecerás al pobre en su pleito.
EXO 23:4 Si encuentras extraviado el buey o el asno de tu enemigo, ciertamente lo regresarás a él.
EXO 23:5 Cuando veas el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿te abstendrás de ayudarlo? Más bien le ayudarás a levantarlo.
EXO 23:6 No pervertirás la justicia para el necesitado en su pleito.
EXO 23:7 Te alejarás de acusaciones falsas, y no condenarás a muerte al inocente ni al justo, porque Yo no justificaré al culpable.
EXO 23:8 No aceptarás soborno porque el soborno ciega al de vista clara y pervierte las palabras de los justos.
EXO 23:9 No oprimirás al extranjero, pues ustedes mismos conocen los sentimientos del extranjero, porque extranjeros fueron en la tierra de Egipto.
EXO 23:10 Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha,
EXO 23:11 pero el séptimo la dejarás descansar sin cultivar para que los necesitados de tu pueblo coman, y de cualquier cosa que ellos dejen que la bestia del campo coma. Así harás con tu viña y con tu olivar.
EXO 23:12 Seis días trabajarás, pero en el séptimo día cesarás para que descanse tu buey y tu asno, y tome aliento el hijo de tu esclava y el extranjero.
EXO 23:13 Guardarán todo lo que les he dicho. No invoquen los nombres de otros ʼelohim, ni se oigan de sus labios.
EXO 23:14 Tres veces por año me celebrarán una fiesta.
EXO 23:15 Observarás la celebración de los Panes sin Levadura. Siete día s comerás Panes sin Levadura, como te ordené, en el tiempo señalado, el mes de Abib, porque en él saliste de Egipto. Y ninguno se presentará delante de Mí con las manos vacías.
EXO 23:16 También observarás la fiesta solemne de La Cosecha de los primeros frutos de tus labores de lo que sembraste en el campo, y la fiesta solemne de La Cosecha al final del año, cuando coseches el producto de tus labores del campo.
EXO 23:17 Tres veces al año todos tus varones comparecerán ante ʼAdonay Yavé.
EXO 23:18 No degollarás ni derramarás la sangre de mi sacrificio sobre cosa leudada, ni la grasa de mi fiesta solemne quedará hasta la mañana.
EXO 23:19 Llevarás las primicias de los primeros frutos de tu tierra a la Casa de Yavé tu ʼElohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
EXO 23:20 Mira, Yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que preparé.
EXO 23:21 Cuídate delante de Él y escucha su voz. No te rebeles en contra de Él, porque Él no perdonará tu transgresión, puesto que mi Nombre está en Él.
EXO 23:22 Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que Yo te digo, entonces seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
EXO 23:23 Porque mi Ángel irá delante de ti y te conducirá hacia el amorreo, al heteo, al ferezeo, al cananeo, al heveo y al jebuseo, y los exterminaré.
EXO 23:24 No te postrarás ante sus ʼelohim, ni les rendirás culto, ni harás según sus obras, sino les destruirás sus estelas y las destrozarás por completo.
EXO 23:25 Servirás a Yavé tu ʼElohim. Él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré la enfermedad de en medio de ti.
EXO 23:26 No habrá en tu tierra mujer que aborte, ni estéril, y Yo cumpliré el número de tus días.
EXO 23:27 Enviaré mi terror delante de ti y trastornaré a todo pueblo donde tú entres. Todos tus enemigos te darán la espalda.
EXO 23:28 Delante de ti enviaré la avispa que expulsará de tu presencia al heveo, al cananeo y al heteo.
EXO 23:29 No los echaré de tu presencia en un año para que la tierra no quede desolada y se multipliquen contra ti las fieras del campo.
EXO 23:30 Poco a poco los echaré de tu presencia, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.
EXO 23:31 Estableceré tu frontera desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Río, porque entregaré en tus manos a los habitantes de la tierra y tú los expulsarás de tu presencia.
EXO 23:32 No harás pacto con ellos ni con sus ʼelohim.
EXO 23:33 No vivirán en tu tierra, no sea que te inciten a pecar contra Mí al rendir culto a sus ʼelohim, lo cual ciertamente te será una trampa.
EXO 24:1 Después [Dios] dijo a Moisés: Sube a Yavé con Aarón, Nadab, Abiú y 70 ancianos de Israel. Se postrarán a distancia.
EXO 24:2 Solo Moisés se acercará a Yavé, pero ellos no se acercarán. Tampoco el pueblo subirá con él.
EXO 24:3 Moisés regresó y contó al pueblo todas las Palabras y las Ordenanzas de Yavé. Todo el pueblo respondió a una voz: Cumpliremos todas las Palabras que Yavé habló.
EXO 24:4 Moisés escribió todas las Palabras de Yavé. Al levantarse temprano por la mañana, construyó un altar y 12 estelas al pie de la Montaña, conforme a las 12 tribus de Israel.
EXO 24:5 Mandó a los jóvenes de los hijos de Israel que ofrecieran holocaustos y sacrificaran becerros como ofrendas de paz a Yavé.
EXO 24:6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en tazones, y la otra mitad de la sangre la derramó sobre el altar.
EXO 24:7 Luego tomó el rollo del Pacto y lo leyó a oídos del pueblo. Ellos dijeron: Haremos y obedeceremos todo lo que Yavé habló.
EXO 24:8 Entonces Moisés tomó la sangre, la roció sobre el pueblo y dijo: Aquí está la sangre del Pacto que Yavé hizo con ustedes de acuerdo con todas estas palabras.
EXO 24:9 Moisés subió con Aarón, Nadab, Abiú y 70 ancianos de Israel,
EXO 24:10 y vieron al ʼElohim de Israel. Debajo de sus pies había como un enlozado de zafiro, semejante en claridad al mismo cielo.
EXO 24:11 No extendió su mano contra los ancianos de los hijos de Israel. Ellos vieron a ʼElohim, y [después] comieron y bebieron.
EXO 24:12 Entonces Yavé dijo a Moisés: Sube a la Montaña y permanece allí. Te daré las tablas de piedra con la Ley y el Mandamiento que escribí para la instrucción de ellos.
EXO 24:13 Moisés se levantó con su ayudante Josué, y Moisés subió a la Montaña de ʼElohim.
EXO 24:14 Y él dijo a los ancianos: Espérennos aquí hasta que volvamos a ustedes. Y miren, Aarón y Hur están con ustedes, el que tenga alguna dificultad, acérquese a ellos.
EXO 24:15 Entonces Moisés subió a la Montaña, y la nube la cubrió.
EXO 24:16 La gloria de Yavé reposó sobre la Montaña Sinaí y la cubrió por seis días. Al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
EXO 24:17 La apariencia de la gloria de Yavé en la cumbre de la Montaña era como fuego consumidor ante los ojos de los hijos de Israel.
EXO 24:18 Moisés entró en medio de la nube cuando subió a la Montaña. Y Moisés estuvo en la Montaña 40 días y 40 noches.
EXO 25:1 Yavé habló a Moisés:
EXO 25:2 Dí a los hijos de Israel que recojan una ofrenda para Mí. De todo varón generoso de corazón recogerán una ofrenda para Mí.
EXO 25:3 Esta es la ofrenda que recogerán de ellos: oro, plata, y bronce,
EXO 25:4 [tela] azul, púrpura y carmesí, lino fino y pelo de cabras.
EXO 25:5 También pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia,
EXO 25:6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,
EXO 25:7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
EXO 25:8 Harán un Santuario para Mí, y viviré en medio de ellos.
EXO 25:9 Harán el diseño del Tabernáculo y de todos sus utensilios conforme a todo lo que Yo te mostraré.
EXO 25:10 Harán un arca de madera de acacia: su longitud será de 112,5 centímetros, su anchura de 67,5 centímetros y su altura de 67,5 centímetros.
EXO 25:11 La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera y harás una moldura de oro alrededor de ella.
EXO 25:12 Fundirás para ella cuatro argollas de oro que pondrás en sus cuatro esquinas: dos argollas a un lado de ella y dos argollas al otro lado.
EXO 25:13 También harás unas varas de madera de acacia y las recubrirás de oro.
EXO 25:14 Meterás las varas por las argollas, a los lados del arca para llevar el arca con ellas.
EXO 25:15 Las varas permanecerán en las argollas del arca. No se quitarán de ella.
EXO 25:16 Pondrás el testimonio que Yo te daré en el Arca.
EXO 25:17 Harás un Propiciatorio de oro puro. Su longitud será de 112,5 centímetros y su anchura de 67,5 centímetros.
EXO 25:18 En los dos extremos del Propiciatorio harás dos querubines de oro labrados a cincel.
EXO 25:19 Haz un querubín a un extremo y uno al otro extremo. Harás los querubines de la misma pieza del Propiciatorio sobre sus dos extremos.
EXO 25:20 Los querubines estarán con las alas desplegadas hacia arriba. Cubrirán el Propiciatorio con sus alas, sus rostros uno frente al otro y vueltos hacia el Propiciatorio.
EXO 25:21 Pondrás el Propiciatorio encima del Arca, y pondrás el Testimonio que Yo te daré dentro del Arca.
EXO 25:22 Allí me reuniré contigo, entre los dos querubines que están sobre el Arca del Testimonio. Desde encima del Propiciatorio hablaré contigo todo lo que tenga que ordenarte para los hijos de Israel.
EXO 25:23 También harás una mesa de madera de acacia. Su longitud será de 90 centímetros, su anchura de 45 centímetros y su altura de 67,5 centímetros.
EXO 25:24 La recubrirás de oro puro, y le harás una moldura de oro alrededor.
EXO 25:25 Le harás alrededor un reborde de oro de 22,5 centímetros. Le harás una moldura de oro alrededor del reborde.
EXO 25:26 Luego le harás cuatro argollas de oro, y pondrás las argollas en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas.
EXO 25:27 Las argollas estarán cerca del reborde para meter las varas con las cuales se llevará la mesa.
EXO 25:28 Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro. La mesa será transportada con ellas.
EXO 25:29 Harás de oro puro sus platos, sus cucharones, sus jarros y sus tazones, con los cuales se harán las libaciones.
EXO 25:30 Pondrás el Pan de la Presencia perpetuamente sobre la mesa delante de Mí.
EXO 25:31 Además harás un candelabro de oro puro labrado a martillo. También su pie, su caña, sus copas, sus botones y sus flores serán de oro.
EXO 25:32 Saldrán seis brazos del candelabro, tres por cada lado.
EXO 25:33 Habrá en cada brazo tres copas hechas como flores de almendra, un botón y una flor.
EXO 25:34 En la caña del candelabro habrá cuatro copas hechas como flores de almendra, con sus botones y sus flores.
EXO 25:35 Por debajo de cada par de brazos que salen del candelabro habrá un botón hecho de la misma pieza.
EXO 25:36 Sus botones y sus brazos serán parte de él, todo ello de una sola pieza de oro puro labrado a cincel.
EXO 25:37 Harás también sus siete lámparas, y pondrán estas lámparas adelante para que alumbren.
EXO 25:38 Sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro.
EXO 25:39 Con 33 kilogramos de oro puro será hecho [el candelabro], y todos estos utensilios.
EXO 25:40 Ten cuidado de hacer conforme al modelo de esto que se te mostró en la montaña.
EXO 26:1 Además harás el Tabernáculo con diez cortinas de lino fino torcido y [tela] azul, púrpura y carmesí. Las harás con querubines, obra de hábil diseñador.
EXO 26:2 La longitud de cada cortina será de 12,6 metros y su anchura de 1,8 metros, una misma medida para todas las cortinas.
EXO 26:3 Cinco cortinas estarán unidas la una con la otra. Igualmente las otras cinco cortinas.
EXO 26:4 Harás presillas de [tela] azul en la orilla de cada cortina, al final de la serie. Igualmente harás en la segunda serie.
EXO 26:5 Harás 50 presillas en el borde de la primera cortina, y lo mismo en la cortina que sigue en la serie. Las presillas estarán contrapuestas unas a otras.
EXO 26:6 Harás 50 broches de oro. Unirás las cortinas la una con la otra por medio de los broches. Habrá un solo Tabernáculo.
EXO 26:7 También harás cortinas de pelo de cabra a modo de tienda sobre el Tabernáculo: Harás 11 cortinas.
EXO 26:8 La longitud de cada cortina, 13,5 metros, y la anchura de cada cortina, 1,8 metros. Las 11 cortinas tendrán una misma medida.
EXO 26:9 Unirás cinco cortinas. Separadamente unirás las otras seis cortinas. Doblarás la sexta cortina en el frente del Tabernáculo.
EXO 26:10 Harás 50 presillas en el borde de la unión de la primera cortina, y lo mismo en la que sigue en la serie.
EXO 26:11 También harás 50 broches de bronce. Meterás los broches por las presillas y unirás la tienda, y será una sola.
EXO 26:12 Lo sobrante de las cortinas de la tienda, la mitad sobrante de la cortina, colgará por la parte posterior del Tabernáculo.
EXO 26:13 Los 45 centímetros sobrantes de un borde y los 40 centímetros sobrantes del otro, los cuales sobran en la longitud de las cortinas de la tienda, colgarán a los lados del Tabernáculo, a uno y otro lado para cubrirlo.
EXO 26:14 Harás también para el Tabernáculo un cobertor de pieles de carneros teñidas de rojo, y por encima un cobertor de pieles de tejones.
EXO 26:15 También harás para el Tabernáculo tablones de madera de acacia para ponerlos de modo vertical.
EXO 26:16 La longitud de cada tablón será de 4,5 metros, y de 67,5 centímetros la anchura de cada tablón.
EXO 26:17 Cada tablón tendrá dos espigas para unirlas la una con la otra. De igual manera harás con todos los tablones del Tabernáculo.
EXO 26:18 Harás, pues, los tablones para el Tabernáculo: 20 tablones para el lado sur.
EXO 26:19 Harás 40 basas de plata debajo de los 20 tablones: dos basas debajo de cada tablón para sus dos espigas en ambos lados.
EXO 26:20 Para el lado norte del Tabernáculo, 20 tablones
EXO 26:21 y sus 40 basas de plata: dos basas debajo de cada tablón.
EXO 26:22 Para el lado posterior del Tabernáculo, al occidente, harás seis tablones.
EXO 26:23 Además harás dos tablones para las esquinas posteriores del Tabernáculo.
EXO 26:24 Estarán perfectamente unidos desde abajo hasta arriba por medio de un aro. Así se hará con los dos tablones para las dos esquinas.
EXO 26:25 Serán ocho tablones, con sus basas de plata, 16 basas: dos basas debajo de cada tablón.
EXO 26:26 Harás también cinco travesaños de madera de acacia para los tablones de un lado del Tabernáculo,
EXO 26:27 y cinco para el otro lado, y cinco travesaños para el lado posterior del Tabernáculo, hacia el occidente.
EXO 26:28 El travesaño del medio atravesará los tablones por el centro, de un extremo al otro.
EXO 26:29 Recubrirás los tablones y los travesaños de oro. Harás sus argollas de oro para meter las barras por ellas.
EXO 26:30 Levantarás el Tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en la Montaña.
EXO 26:31 Harás también un velo de [tela] azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Se hará de obra primorosa, con querubines.
EXO 26:32 Lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia recubiertas de oro, y sus capiteles de oro, sobre basas de plata.
EXO 26:33 Colgarás el velo de los capiteles. Allí detrás del velo pondrás el Arca del Testimonio. El velo les hará separación entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo.
EXO 26:34 Pondrás el Propiciatorio sobre el Arca del Testimonio en el Lugar Santísimo.
EXO 26:35 Fuera del velo pondrás la mesa. El candelabro estará frente a la mesa al lado sur del Tabernáculo. La mesa estará en el lado norte.
EXO 26:36 Para la entrada del Tabernáculo harás una cortina de [tela] azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de hábil bordador.
EXO 26:37 Para la cortina harás cinco columnas de madera de acacia recubiertas de oro. Sus capiteles serán de oro. Fundirás para ellos cinco basas de bronce.
EXO 27:1 El altar lo harás cuadrado, de madera de acacia de 2,25 metros de largo y de ancho, y de 1,35 metros de alto.
EXO 27:2 Le harás cuernos en sus cuatro esquinas. Los cuernos serán de una misma pieza, recubiertos de bronce.
EXO 27:3 También harás sus vasijas para recibir la ceniza, y sus paletas, tazones, tenedores y braseros. Todos sus utensilios los harás de bronce.
EXO 27:4 Le harás una rejilla de bronce en forma de red. Sobre la rejilla en sus cuatro esquinas, harás cuatro argollas de bronce.
EXO 27:5 La pondrás debajo del borde del altar, y llegará hasta la mitad del altar.
EXO 27:6 Harás varas de madera de acacia recubiertas de bronce para el altar.
EXO 27:7 Sus varas se meterán por las argollas, y cuando sea transportado, las varas estarán a ambos lados del altar.
EXO 27:8 Lo harás hueco, de tablas. Lo harán como te fue mostrado en la Montaña.
EXO 27:9 También harás el patio del Tabernáculo. Por el lado sur, el patio tendrá cortinas de cordoncillo de lino de 45 metros de largo por cada lado.
EXO 27:10 Sus 20 columnas y sus 20 basas serán de bronce, pero los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
EXO 27:11 También en el lado norte habrá a lo largo cortinas de 45 metros de largo. Sus columnas serán 20, con sus 20 basas de bronce, pero los capiteles de las columnas y sus molduras serán de plata.
EXO 27:12 A lo ancho del patio, por el extremo del occidente, habrá cortinas de 22,5 metros. Sus columnas serán diez, con sus diez basas.
EXO 27:13 El patio de la puerta por el lado del oriente será de 22,5 metros.
EXO 27:14 Las cortinas para un lado serán de 6,75 metros. Sus columnas serán tres, con sus tres basas y
EXO 27:15 al otro lado, cortinas de 6,75 metros, sus tres columnas, con sus tres basas.
EXO 27:16 En la entrada del patio habrá una cortina de 9 metros de [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino, obra de bordador. Sus columnas serán cuatro, con sus cuatro basas.
EXO 27:17 Todas las columnas alrededor del patio tendrán abrazaderas de plata. Sus capiteles serán de plata y sus basas serán de bronce.
EXO 27:18 La longitud del patio será de 45 metros, la anchura de 22,5 metros por ambos lados y la altura de 2,25 metros. Sus cortinas serán de cordoncillo de lino y sus basas de bronce.
EXO 27:19 Todos los utensilios del Tabernáculo para todo su servicio, todas sus estacas y todas las estacas del patio serán de bronce.
EXO 27:20 Y tú ordenarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, a fin de que la lámpara arda continuamente
EXO 27:21 en el Tabernáculo de Reunión, afuera del velo que está antes del Testimonio. Desde la noche hasta la mañana Aarón y sus hijos la mantendrán delante de Yavé. Será un estatuto perpetuo para los hijos de Israel en todas sus generaciones.
EXO 28:1 De entre los hijos de Israel ordenarás que tu hermano Aarón y sus hijos se presenten ante ti, para que me ministren como sacerdotes Aarón y sus hijos Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
EXO 28:2 Para tu hermano Aarón harás ropas sagradas que le den honra y esplendor.
EXO 28:3 Tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes llené de espíritu de sabiduría, para que hagan las ropas de Aarón a fin de consagrarlo para que me sirva como sacerdote.
EXO 28:4 Éstas son las ropas que harán: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, el turbante y el cinturón. Harán ropas sagradas para tu hermano Aarón y sus hijos a fin de que me sirvan como sacerdotes.
EXO 28:5 Utilizarán para ello el oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y el cordoncillo de lino fino.
EXO 28:6 Como obra de artífice harán el efod de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 28:7 Tendrá dos hombreras que unirán sus dos extremos para que queden entrelazadas.
EXO 28:8 La faja para ajustar el efod que está por encima será de su misma labor y de los mismos materiales: de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 28:9 Tomarás dos piedras de ónice y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel:
EXO 28:10 Seis de sus nombres en una piedra y los nombres de los otros seis en la otra piedra, conforme a su nacimiento.
EXO 28:11 Como un grabador graba un sello en piedra, grabarás las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel. Les harás alrededor engastes de oro.
EXO 28:12 Pondrás aquellas dos piedras sobre las hombreras del efod como piedras memoriales para los hijos de Israel. Aarón llevará sus nombres sobre sus dos hombros en la Presencia de Yavé como memorial.
EXO 28:13 Harás engastes de oro
EXO 28:14 y dos cadenillas de oro puro. Las harás como cordones trenzados, y fijarás las cadenillas trenzadas en los engastes.
EXO 28:15 También harás de obra primorosa el pectoral del juicio. Lo harás como la obra del efod: de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 28:16 Será cuadrado, doble, de 22,5 centímetros su longitud y su anchura.
EXO 28:17 Lo adornarás con engastes de pedrería, cuatro hileras de piedras. La primera hilera: un rubí, un topacio y una esmeralda.
EXO 28:18 La segunda hilera: una turquesa, un zafiro y un diamante.
EXO 28:19 La tercera hilera: un jacinto, un ágata y una amatista.
EXO 28:20 La cuarta hilera: un berilo, un ónice y un jaspe. Estarán montadas en engastes de oro.
EXO 28:21 Las piedras serán según los nombres de los 12 hijos de Israel, grabadas como se hace en un sello, cada [piedra] con el nombre de una tribu.
EXO 28:22 Para el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a modo de cordón.
EXO 28:23 Harás dos anillos de oro en el pectoral, y los sujetarás en los dos extremos del pectoral.
EXO 28:24 Introducirás las dos cadenillas de oro en los dos anillos que están en los dos extremos del pectoral.
EXO 28:25 Pondrás sobre los dos engastes los dos extremos de las cadenillas y los fijarás a las correas del efod por la parte delantera.
EXO 28:26 Harás dos anillos de oro y los pondrás en los dos extremos del pectoral, sobre el borde por dentro del otro lado del efod.
EXO 28:27 Harás dos anillos de oro y los fijarás por debajo de las dos hombreras del efod en la parte delantera, junto a su unión por encima de la faja artísticamente tejida del efod.
EXO 28:28 Por sus anillos atarán el pectoral a los anillos del efod con un cordón azul, de modo que esté sobre la faja del efod para que no se desprenda el pectoral del efod.
EXO 28:29 Cuando Aarón entre en el Santuario llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón para memoria continua delante de Yavé.
EXO 28:30 En el pectoral del juicio pondrás el Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Yavé. Aarón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Yavé.
EXO 28:31 Harás el manto del efod todo de azul.
EXO 28:32 En medio de él, en la parte superior, habrá una abertura con una orla alrededor, obra de tejedor, como el cuello de una coraza para que no se rompa.
EXO 28:33 En sus orillas harás granadas de azul, púrpura y carmesí, y entre ellas campanillas de oro alrededor de su borde.
EXO 28:34 Una campanilla de oro y una granada [y de ese modo] por las orillas alrededor de todo el manto.
EXO 28:35 Estará sobre Aarón cuando ministre. Así se oirá su sonido cuando él entre en el Santuario a la Presencia de Yavé y cuando salga, para que no muera.
EXO 28:36 Además harás una lámina de oro puro. Grabarás en ella como se graba con un sello: Santidad a Yavé,
EXO 28:37 la cual pondrás con un cordón azul sobre la parte frontal del turbante,
EXO 28:38 y estará sobre la frente de Aarón. Aarón cargará la culpa relacionada con las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas sagradas, y estará continuamente sobre su frente para hacerlos aceptos delante de Yavé.
EXO 28:39 Tejerás la túnica de lino, y harás un turbante de lino. Harás también la faja, obra de tejedor.
EXO 28:40 Harás túnicas para los hijos de Aarón. Les harás fajas y turbantes para honra y esplendor.
EXO 28:41 Con ellas vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos. Los ungirás y consagrarás para que me sirvan como sacerdotes.
EXO 28:42 Les harás también unos calzoncillos de lino para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
EXO 28:43 Aarón y sus hijos estarán cubiertos con ellos cuando entren en el Tabernáculo de Reunión o cuando se acerquen al altar para ministrar en el Santuario a fin de que no tengan culpa y mueran. Es estatuto perpetuo para él y para sus descendientes.
EXO 29:1 Esto es lo que les harás para consagrarlos a fin de que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la manada de ganado vacuno, dos carneros sin defecto,
EXO 29:2 Panes sin Levadura, tortas sin levadura amasadas con aceite y hojaldres sin levadura untados con aceite. Los harás de flor de harina de trigo
EXO 29:3 y los pondrás en un canastillo. En el canastillo los ofrecerás con el becerro y los dos carneros.
EXO 29:4 Harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada del Tabernáculo de Reunión, y los lavarás con agua.
EXO 29:5 Tomarás las ropas y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral. Lo atarás con la faja del efod.
EXO 29:6 Pondrás el turbante sobre su cabeza. Sobre el turbante pondrás la diadema sagrada.
EXO 29:7 Luego lo ungirás: Tomarás el aceite de la unción y lo derramarás sobre su cabeza.
EXO 29:8 Después harás que sus hijos se acerquen y pondrás las túnicas sobre ellos.
EXO 29:9 Les atarás el cinturón a Aarón y a sus hijos, y les atarás los turbantes. Tendrán el sacerdocio como estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.
EXO 29:10 Después harás acercar el becerro adelante del Tabernáculo de Reunión. Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.
EXO 29:11 Luego degollarás el becerro en la Presencia de Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
EXO 29:12 Tomarás de la sangre del becerro y la aplicarás con tu dedo sobre los cuernos del altar. Derramarás todo el resto de la sangre al pie del altar.
EXO 29:13 Tomarás también toda la grasa que cubre las vísceras, la grasa que está sobre el hígado y los dos riñones con la grasa que está sobre ellos, y los quemarás sobre el altar.
EXO 29:14 Pero la carne del becerro con su piel y su estiércol los quemarás al fuego fuera del campamento. Es ofrenda por el pecado.
EXO 29:15 También tomarás uno de los carneros. Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero
EXO 29:16 y degollarás el carnero. Tomarás su sangre y la rociarás alrededor del altar.
EXO 29:17 Después descuartizarás el carnero en trozos, lavarás sus intestinos y sus patas y los pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza.
EXO 29:18 Quemarás todo el carnero sobre el altar. Es el holocausto a Yavé, olor que apacigua, ofrenda quemada para Yavé.
EXO 29:19 Tomarás luego el otro carnero. Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.
EXO 29:20 Luego degollarás el carnero. Tomarás de su sangre y la pondrás en el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y de sus hijos y en el pulgar de sus manos derechas y de sus pies derechos. Y esparcirás la sangre alrededor del altar.
EXO 29:21 Tomarás de la sangre que hay sobre el altar y del aceite de la unción. Los rociarás sobre Aarón y sobre sus ropas, y sobre sus hijos y sus ropas. Él y sus ropas y sus hijos y sus ropas quedarán consagrados.
EXO 29:22 Tomarás luego la grasa, la cola del carnero, la grasa que hay en sus vísceras, la grasa que está sobre el hígado, los dos riñones y la grasa que hay sobre ellos, y la pierna derecha, pues es un carnero de consagración,
EXO 29:23 con una hogaza de pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre del canastillo de los Panes sin Levadura que está en la Presencia de Yavé.
EXO 29:24 Lo pondrás todo en las manos de Aarón y de sus hijos. Lo mecerán delante de Yavé como una ofrenda mecida.
EXO 29:25 Después lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar sobre el holocausto, un olor que apacigua delante de Yavé. Es ofrenda quemada a Yavé.
EXO 29:26 Tomarás de Aarón el pecho del carnero de la consagración y lo mecerás. Es ofrenda mecida delante de Yavé, y será tu porción.
EXO 29:27 Consagrarás el pecho y la pierna de la ofrenda mecida y lo que fue alzado del carnero de la consagración de Aarón y de sus hijos.
EXO 29:28 Es ofrenda por estatuto perpetuo de parte de los hijos de Israel para Aarón y sus hijos. Será una ofrenda alzada de los hijos de Israel a Yavé, de los sacrificios de sus ofrendas de paz.
EXO 29:29 Las ropas sagradas de Aarón serán para sus hijos después de él, para que con ellas sean ungidos y consagrados.
EXO 29:30 Durante siete días el sacerdote que sea su sucesor de entre sus hijos las vestirá cuando entre en el Tabernáculo de Reunión para ministrar en el Santuario.
EXO 29:31 Tomarás el carnero de la consagración y cocerás su carne en un Lugar Santo.
EXO 29:32 Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero y el pan que está en el canastillo en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
EXO 29:33 Comerán aquellas cosas con las cuales se hizo el acto de apaciguar para santificar sus manos y consagrarlos. Pero el extraño no comerá de ellas, porque son sagradas.
EXO 29:34 Si sobra de la carne o del pan de la consagración hasta la mañana, quemarás lo que sobre en el fuego. No se comerá, porque está consagrado.
EXO 29:35 Así harás a Aarón y a sus hijos, conforme a todas las cosas que Yo te ordené. Durante siete días los consagrarás.
EXO 29:36 Sacrificarás diariamente el becerro que apacigua por el pecado. Purificarás el altar al hacer este sacrificio que apacigua sobre él y lo ungirás para consagrarlo.
EXO 29:37 Harás sacrificio que apacigua por el altar durante siete días. Lo santificarás, y será un altar santísimo. Todo lo que toque al altar será santificado.
EXO 29:38 Esto es lo que ofrecerás continuamente cada día sobre el altar: dos corderos añales.
EXO 29:39 Ofrecerás un cordero por la mañana y el otro en el crepúsculo.
EXO 29:40 Además con el primer cordero ofrecerás 2,2 litros de flor de harina, amasada con 9,15 centímetros de aceite de olivas machacadas, y 9,15 centímetros de vino para libación.
EXO 29:41 El segundo cordero lo ofrecerás en el crepúsculo. Lo harás conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación, ofrenda quemada a Yavé, de olor que apacigua.
EXO 29:42 Éste será el holocausto perpetuo durante sus generaciones, el cual será ofrecido en la entrada del Tabernáculo de Reunión, en la Presencia de Yavé, donde me reuniré contigo para hablarte.
EXO 29:43 Allí me reuniré con los hijos de Israel. El lugar será santificado con mi gloria,
EXO 29:44 con la cual santificaré el Tabernáculo de Reunión y el altar. También santificaré a Aarón y a sus hijos para que sean mis sacerdotes.
EXO 29:45 Viviré en medio de los hijos de Israel, y seré su ʼElohim.
EXO 29:46 Ellos entenderán que Yo soy Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto para vivir en medio de ellos. Yo, Yavé su ʼElohim.
EXO 30:1 Además harás un altar para quemar incienso. Lo harás de madera de acacia.
EXO 30:2 Su longitud será de 45 centímetros, su anchura de 45 centímetros y su altura de 90 centímetros. Será cuadrado y sus cuernos formarán parte de él.
EXO 30:3 Lo recubrirás de oro puro, tanto su superficie como sus costados alrededor y sus cuernos, y le harás alrededor una moldura de oro.
EXO 30:4 Además le harás dos argollas de oro debajo de su moldura en sus dos extremos, en ambos lados, para meter las varas con las cuales será llevado.
EXO 30:5 Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro.
EXO 30:6 Lo pondrás delante del velo que está junto al Arca del Testimonio, delante del Propiciatorio que está sobre el Testimonio, donde me reuniré contigo.
EXO 30:7 Aarón quemará incienso aromático sobre él cada mañana. Lo quemará cuando prepare las lámparas.
EXO 30:8 Al encender las lámparas a la caída de la noche, Aarón lo quemará. Es incienso perpetuo delante de Yavé por sus generaciones.
EXO 30:9 No ofrecerán sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda vegetal, ni tampoco derramarán libación sobre él,
EXO 30:10 pues sobre sus cuernos Aarón hará sacrificio que apacigua una vez al año con la sangre de la ofrenda del sacrificio que apacigua por el pecado. Una vez al año hará sacrificio que apacigua sobre él por sus generaciones. Será santísimo para Yavé.
EXO 30:11 Yavé habló a Moisés:
EXO 30:12 Cuando hagas el censo de los hijos de Israel, [es decir], la cuenta de ellos, cada uno pagará a Yavé el rescate de él mismo al ser empadronado, para que no haya plaga sobre ellos.
EXO 30:13 Esto es lo que dará todo el que sea empadronado: 5,5 gramos de plata, según el siclo del Santuario. 5,5 gramos será la ofrenda para Yavé.
EXO 30:14 Todo el que sea empadronado, por cuanto tiene 20 años o más, pagará la ofrenda a Yavé.
EXO 30:15 El rico no aumentará, ni el pobre disminuirá de los cinco gramos al entregar la ofrenda a Yavé para hacer el sacrificio que apacigua por sus almas.
EXO 30:16 Tomarás de los hijos de Israel el dinero de los sacrificios que apaciguan, y lo emplearás para el servicio del Tabernáculo de Reunión. El hacer sacrificio que apacigua por sus almas servirá como un memorial de los hijos de Israel delante de Yavé.
EXO 30:17 Yavé habló a Moisés:
EXO 30:18 Harás también una fuente de bronce con su basa de bronce para lavarse. La pondrás entre el Tabernáculo de Reunión y el altar. Pondrás agua en ella,
EXO 30:19 y allí Aarón y sus hijos se lavarán sus manos y sus pies.
EXO 30:20 Cuando entren en el Tabernáculo de Reunión se lavarán con agua para que no mueran, y también cuando se acerquen al altar para ministrar y ofrecer la ofrenda quemada a Yavé.
EXO 30:21 Se lavarán, pues, las manos y los pies para que no mueran. Él y sus descendientes lo tendrán como estatuto perpetuo en sus generaciones.
EXO 30:22 Además Yavé habló a Moisés:
EXO 30:23 Toma también de las especias más excelentes: 5,5 kilogramos de mirra en grano, la mitad de esto de canela aromática, esto es, 2,25 kilogramos, y de caña aromática 2,25 kilogramos,
EXO 30:24 de casia, 5,5 kilogramos, según el siclo del Santuario, y de aceite de oliva, 3,66 litros.
EXO 30:25 Harás con ello una mezcla fragante de aceite para la santa unción, obra de perfumista. Así será el aceite de la santa unción.
EXO 30:26 Ungirás con él el Tabernáculo de Reunión y el Arca del Testimonio,
EXO 30:27 la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y todos sus utensilios, el altar del incienso,
EXO 30:28 el altar del holocausto y todos sus utensilios, y la fuente con su basa.
EXO 30:29 Tú los consagrarás y serán cosas santísimas. Todo lo que las toque quedará santificado.
EXO 30:30 Ungirás a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.
EXO 30:31 Les hablarás a los hijos de Israel: Éste será un aceite de santa unción para Mí a través de sus generaciones.
EXO 30:32 No se derramará sobre carne de persona, ni harán otro semejante a él en su composición. Santo es, y santo será para ustedes.
EXO 30:33 Cualquiera que componga una mezcla como ella, o que la aplique sobre un extraño, será cortado de su pueblo.
EXO 30:34 También Yavé dijo a Moisés: Toma especias: aceite aromático producido de la mirra, uña aromática y gálbano, y especias que tengan incienso puro, en partes iguales.
EXO 30:35 Harás con ellos el incienso aromático, elaboración de perfumista, salado, puro y santo.
EXO 30:36 Molerás parte de él muy fino y lo pondrás delante del Testimonio en el Tabernáculo de Reunión, donde me reuniré contigo. Les será cosa santísima.
EXO 30:37 Como este incienso que harás no harán otro con las mismas proporciones para ustedes. Será santo para ti, reservado para Yavé.
EXO 30:38 Cualquiera que haga otro como él para recrearse con su olor, será cortado de su pueblo.
EXO 31:1 Yavé habló a Moisés:
EXO 31:2 Mira, Yo llamé por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.
EXO 31:3 Lo llené del Espíritu de ʼElohim. en cuanto a sabiduría, inteligencia y ciencia para toda clase de obra artística,
EXO 31:4 inventar diseños, para labrar oro, plata y bronce,
EXO 31:5 grabar piedras de engaste y entallar madera y realizar toda clase de labor.
EXO 31:6 Ciertamente Yo mismo coloqué junto a él a Oholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, y puse inteligencia en el corazón de todo hábil artesano para que ellos hagan todo lo que te ordené:
EXO 31:7 El Tabernáculo de Reunión, el Arca del Testimonio, el Propiciatorio que está sobre ella y todos los utensilios del Tabernáculo,
EXO 31:8 la mesa y sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
EXO 31:9 el altar del holocausto con todos sus utensilios, la fuente y su basa,
EXO 31:10 las ropas de tejido, las ropas sagradas para el sacerdote Aarón y las ropas de sus hijos para ejercer el sacerdocio,
EXO 31:11 el aceite de la unción y el incienso aromático para el Santuario. Lo harán conforme a todo lo que te ordené.
EXO 31:12 Y Yavé habló a Moisés:
EXO 31:13 Tú hablarás a los hijos de Israel y dirás: Ciertamente guardarán mis sábados, porque es una señal entre Yo y ustedes a través de sus generaciones para que entiendan que Yo soy Yavé, Quien los santifica.
EXO 31:14 Guardarán el sábado, porque es santo para ustedes. El que lo profane ciertamente morirá, porque todo el que haga en él alguna obra será cortado de en medio de su pueblo.
EXO 31:15 Seis días se trabajará, pero el séptimo día será sábado de completo reposo consagrado a Yavé. Cualquiera que trabaje el sábado ciertamente morirá.
EXO 31:16 Los hijos de Israel guardarán el sábado, y lo celebrarán como pacto perpetuo a través de sus generaciones.
EXO 31:17 Es una señal entre Yo y los hijos de Israel para siempre, porque en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, pero cesó y reposó el séptimo día.
EXO 31:18 Y cuando acabó de hablar con él en la Montaña Sinaí, dio a Moisés las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de ʼElohim.
EXO 32:1 Pero cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar de la Montaña, se reunió alrededor de Aarón y le dijeron: ¡Levántate, haznos ʼelohim que vayan delante de nosotros! Porque este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le sucedió.
EXO 32:2 Entonces Aarón les dijo: Quiten los zarcillos de oro de las orejas de sus esposas, sus hijos y sus hijas, y tráiganmelos.
EXO 32:3 Así que todo el pueblo se quitó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas y los llevaron a Aarón.
EXO 32:4 Él los tomó de sus manos, hizo un becerro de fundición y lo modeló con un buril. Entonces ellos exclamaron: ¡Éste es tu ʼelohim, oh Israel, que te sacó de la tierra de Egipto!
EXO 32:5 Al ver esto Aarón edificó un altar delante de [becerro] y pregonó: ¡Mañana será fiesta para Yavé!
EXO 32:6 Por lo cual al día siguiente madrugaron, ofrecieron holocaustos y llevaron ofrendas de paz. Después el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantaron para divertirse.
EXO 32:7 Entonces Yavé dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se corrompió.
EXO 32:8 Pronto se apartaron del camino que Yo les ordené. Hicieron un becerro de fundición, se postraron ante él y le ofrecieron sacrificios. Y dijeron: Israel, éste es tu ʼelohim que te sacó de la tierra de Egipto.
EXO 32:9 Además Yavé dijo a Moisés: Yo observé a este pueblo, y ciertamente es un pueblo indómito.
EXO 32:10 Deja ahora que se encienda mi ira contra ellos y los consuma, y haré de ti una nación grande.
EXO 32:11 Entonces Moisés suplicó en la Presencia de Yavé su ʼElohim: Oh Yavé, ¿por qué se encenderá tu ira contra tu pueblo, al cual sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
EXO 32:12 ¿Por qué tienen que hablar los egipcios: Con mala intención los sacó para matarlos en las montañas y para destruirlos de la superficie de la tierra? ¡Desiste del ardor de tu ira y cambia de parecer con respecto a hacer mal a tu pueblo!
EXO 32:13 Acuérdate de Abraham, Isaac e Israel, tus esclavos, a quienes juraste por Ti mismo: Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo. Daré a tu descendencia toda esta tierra de la cual hablé y la tomarán como posesión para siempre.
EXO 32:14 Y Yavé desistió del mal que dijo que iba a hacer a su pueblo.
EXO 32:15 Moisés volvió y descendió de la montaña. Llevaba en su mano las dos tablas del Testimonio escritas por ambos lados, [ciertamente] por un lado y por el otro.
EXO 32:16 Las tablas eran obra de ʼElohim, la escritura de ʼElohim grabada sobre las tablas.
EXO 32:17 Y cuando Josué oyó el ruido del pueblo que clamaba, dijo a Moisés: ¡Hay ruido de guerra en el campamento!
EXO 32:18 Pero él respondió: No es ruido de gritos de victoria, ni ruido de gritos de derrota, pero oigo el sonido del canto.
EXO 32:19 Aconteció que cuando llegó al campamento, observó el becerro y las danzas, y se encendió la ira de Moisés. Y al lanzar las tablas de sus manos, las rompió al pie de la Montaña.
EXO 32:20 Luego tomó el becerro que hicieron, lo quemó en el fuego y lo molió hasta reducirlo a polvo, el cual esparció sobre la superficie del agua y dio a beber a los hijos de Israel.
EXO 32:21 Y Moisés preguntó a Aarón: ¿Qué te hizo este pueblo para que trajeras tan gran pecado sobre él?
EXO 32:22 Aarón respondió: No se encienda la ira de mi ʼadón. Tú mismo sabes que este pueblo es propenso al mal.
EXO 32:23 Ellos me dijeron: Haznos ʼelohim que vaya delante de nosotros, porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le sucedió.
EXO 32:24 Les dije: El que tenga oro, que se lo quite. Me lo dieron, lo eché al fuego y salió este becerro.
EXO 32:25 Al ver Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo permitió para que llegara a ser una vergüenza en medio de sus enemigos,
EXO 32:26 se puso en pie en la entrada del campamento, y exclamó: ¡El que esté por Yavé, [únase] conmigo! Y se unieron a él todos los hijos de Leví.
EXO 32:27 Entonces él les dijo: Yavé ʼElohim de Israel dice: Ate cada uno su espada a su cintura. Pasen y vuelvan de entrada en entrada del campamento, y cada uno mate a su hermano, a su amigo y a su pariente.
EXO 32:28 Los hijos de Leví hicieron conforme al dicho de Moisés, y cayeron del pueblo aquel día como 3.000 hombres.
EXO 32:29 Entonces Moisés les dijo: Hoy se consagraron ustedes a Yavé, pues cada uno se consagró en [la muerte de] su hijo y en su hermano para que Él les otorgue una bendición hoy.
EXO 32:30 Ocurrió que al día siguiente Moisés dijo al pueblo: Ustedes cometieron un gran pecado. Pero ahora subiré a Yavé. Tal vez pueda apaciguarlo por su pecado.
EXO 32:31 Moisés volvió a Yavé y le dijo: ¡Ay, este pueblo cometió un gran pecado: hizo un ʼelohim de oro para él mismo!
EXO 32:32 Pero ahora, perdona su pecado. Si no, ¡bórrame de tu rollo que escribiste!
EXO 32:33 Pero Yavé dijo a Moisés: Al que peque contra Mí lo borraré de mi rollo.
EXO 32:34 Ahora vé, conduce a este pueblo adonde te dije. Mira, mi Ángel irá delante de ti, pero el día cuando Yo castigue, los castigaré por su pecado.
EXO 32:35 Entonces Yavé hirió al pueblo por lo que hicieron con el becerro que Aarón formó.
EXO 33:1 Yavé habló a Moisés: Sal. Sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto para llevarlo a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob: La daré a tus descendientes.
EXO 33:2 Enviaré delante de ti a mi Ángel, y expulsaré al cananeo, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo,
EXO 33:3 a una tierra que fluye leche y miel. Porque no subiré en medio de ti, no sea que te consuma en el camino, pues eres un pueblo indómito.
EXO 33:4 Al escuchar el pueblo esta mala noticia, hicieron duelo y ninguno se vistió sus atavíos.
EXO 33:5 Porque Yavé le dijo a Moisés: Dí a los hijos de Israel: Ustedes son un pueblo indómito. Si por un momento subiera en medio de ti, te consumiría. Ahora, pues, quita tus adornos de ti para que Yo sepa qué hacer contigo.
EXO 33:6 Por lo cual los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde la Montaña Horeb en adelante.
EXO 33:7 Moisés tomaba el Tabernáculo y lo levantaba lejos, fuera del campamento. Lo llamó Tabernáculo de Reunión. Todo el que buscaba a Yavé salía al Tabernáculo de Reunión que estaba fuera del campamento.
EXO 33:8 Sucedía que, cuando Moisés salía al Tabernáculo, todo el pueblo se levantaba. Cada cual estaba en pie en la entrada de su propia tienda y observaban a Moisés hasta cuando él entraba en el Tabernáculo.
EXO 33:9 Ocurría que cuando Moisés entraba en el Tabernáculo, la columna de nube descendía y permanecía en la entrada del Tabernáculo mientras [Yavé] hablaba con Moisés.
EXO 33:10 Todo el pueblo veía la columna de nube detenida en la entrada del Tabernáculo. Todo el pueblo se levantaba y se postraba, cada uno en la entrada de su propia tienda.
EXO 33:11 Yavé hablaba con Moisés cara a cara, como un hombre suele hablar con su amigo. Luego volvía al campamento, pero el joven Josué, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del Tabernáculo.
EXO 33:12 Entonces Moisés dijo a Yavé: Considera que Tú me dices: Lleva a este pueblo. Pero no me das a conocer a quién enviarás conmigo, aunque dijiste: Te conozco por nombre. Y también: Hallaste gracia delante de Mí.
EXO 33:13 Ahora, si hallé gracia delante de Ti, te ruego que me muestres tu camino para que te conozca y halle gracia ante Ti. Considera que esta nación es tu pueblo.
EXO 33:14 Él dijo: Mi Presencia irá contigo y te daré descanso.
EXO 33:15 Y le respondió: Si tu Presencia no va, no nos saques de aquí.
EXO 33:16 Porque, ¿cómo se puede saber que yo y tu pueblo hallamos gracia delante de Ti? ¿No es al saber que Tú vas con nosotros para que yo y tu pueblo seamos distinguidos de todos los pueblos que hay sobre la tierra?
EXO 33:17 Yavé dijo a Moisés: También haré esto que dijiste por cuanto hallaste gracia delante de Mí, y te conocí por nombre.
EXO 33:18 Entonces Moisés dijo: ¡Te ruego, muéstrame tu gloria!
EXO 33:19 Y le respondió: Yo mismo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el Nombre de Yavé delante de ti. Tendré compasión del que tendré compasión y me compadeceré del que me compadeceré.
EXO 33:20 Dijo además: No podrás ver mi rostro, pues no me verá hombre y vivirá.
EXO 33:21 Y Yavé añadió: Aquí hay un lugar junto a Mí, y tú estarás en pie sobre la peña.
EXO 33:22 Sucederá que cuando pase mi gloria, te pondré en la hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que pase.
EXO 33:23 Después apartaré mi mano y verás mi espalda, pero mi rostro no será visto.
EXO 34:1 También Yavé dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre las tablas las Palabras que estaban sobre las primeras tablas que quebraste.
EXO 34:2 Prepárate por la mañana al amanecer, sube a la Montaña Sinaí y te presentarás ante Mí en la cumbre de la Montaña.
EXO 34:3 Nadie subirá contigo, ni se verá hombre alguno en toda la Montaña. Ni ovejas ni ganado vacuno pasten enfrente de aquella Montaña.
EXO 34:4 Así que él labró dos tablas de piedra como las primeras. Por la mañana madrugó y subió a la Montaña Sinaí, como Yavé le ordenó, y llevó las dos tablas de piedra en sus manos.
EXO 34:5 Yavé descendió en la nube y estuvo allí con él mientras invocaba el Nombre de Yavé.
EXO 34:6 Yavé pasó frente a él, y proclamó: Yavé, Yavé, ʼEL misericordioso y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad,
EXO 34:7 Quien guarda la misericordia para millares, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero de ningún modo deja sin castigo [al culpable], Quien castiga la maldad de los padres sobre los hijos y los nietos, hasta la tercera y la cuarta generación.
EXO 34:8 Entonces Moisés se apresuró a postrarse en tierra y adoró,
EXO 34:9 y dijo: Si ahora hallé gracia delante de Ti, oh ʼAdonay, te ruego que, aunque el pueblo es tan obstinado, ʼAdonay vaya en medio de nosotros, perdone nuestra iniquidad y nuestro pecado y nos tomes como tu posesión.
EXO 34:10 Él respondió: Ciertamente, Yo hago un Pacto: Delante de todo tu pueblo haré maravillas como no se hicieron en toda la tierra, ni en alguna nación. Y todo el pueblo en medio del cual tú estás verá la obra de Yavé, porque es cosa asombrosa lo que haré contigo.
EXO 34:11 Guarda lo que Yo te ordeno hoy. Ciertamente Yo expulso de delante de ti al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.
EXO 34:12 Guárdate de no establecer alianza con los habitantes de la tierra a donde vas, para que no sean tropiezo en medio de ti.
EXO 34:13 Pero derribarás sus altares, quebrarás sus estelas y talarás sus imágenes de asera,
EXO 34:14 porque no te postrarás ante ningún otro ʼelohim, pues Yavé, cuyo Nombre es Celoso, es ʼElohim celoso.
EXO 34:15 No sea que hagas alianza con los habitantes de aquella tierra, y cuando ellos se prostituyan tras sus ʼelohim y les ofrezcan sacrificios, te inviten y comas de su sacrificio,
EXO 34:16 tomes de sus hijas para tus hijos, y cuando sus hijas se prostituyan tras sus ʼelohim, hagan que tus hijos se prostituyan tras los ʼelohim de ellas.
EXO 34:17 No te harás ʼelohim de fundición.
EXO 34:18 Guardarás la fiesta solemne de los Panes sin Levadura. Como te ordené, siete días comerás Panes sin Levadura en el tiempo señalado el mes de Abib, porque el mes de Abib saliste de Egipto.
EXO 34:19 Todo lo que abre matriz es mío, y todo primerizo de tu ganado que sea macho de vaca o de oveja.
EXO 34:20 Pero todo primerizo de asno lo sustituirás con un cordero, y si no lo sustituyes, lo desnucarás. Redimirás todo primogénito de tus hijos. Ninguno se presentará ante Mí con las manos vacías.
EXO 34:21 Seis días trabajarás, pero el séptimo día reposarás. Aun en la siembra y en la cosecha reposarás.
EXO 34:22 Celebrarás la Fiesta de las Semanas, la de los Primeros frutos de la cosecha del trigo y la Fiesta de la Cosecha al terminar el año.
EXO 34:23 Tres veces al año comparecerá todo varón tuyo ante el ʼAdón Yavé el ʼElohim de Israel,
EXO 34:24 porque expulsaré a las naciones de delante de ti y ensancharé tus límites. Nadie codiciará tu tierra cuando subas tres veces al año para comparecer delante de Yavé tu ʼElohim.
EXO 34:25 No degollarás ni derramarás la sangre de mi animal de sacrificio sobre algo leudado, ni guardarás hasta la mañana siguiente el animal de la fiesta solemne de la Pascua.
EXO 34:26 Llevarás la primicia de los primeros frutos de tu tierra a la casa de Yavé tu ʼElohim. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
EXO 34:27 Yavé dijo a Moisés: Escribe estas Palabras, pues conforme a estas Palabras concerté Pacto contigo y con Israel.
EXO 34:28 Él estuvo allí con Yavé 40 días y 40 noches sin comer pan ni beber agua, y escribió sobre las tablas las Palabras del Pacto: los Diez Mandamientos.
EXO 34:29 Aconteció que al bajar Moisés de la Montaña Sinaí con las dos tablas del Testimonio (que estaban en las manos de Moisés al bajar de la Montaña), Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Él.
EXO 34:30 Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés. Ciertamente la piel de su rostro resplandecía, y temieron acercarse a él.
EXO 34:31 Pero Moisés los llamó. Aarón y todos los jefes de la congregación fueron a él, y Moisés les habló.
EXO 34:32 Después de esto se acercaron todos los hijos de Israel, y les ordenó todo lo que Yavé le habló en la Montaña Sinaí.
EXO 34:33 Cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se puso un velo sobre su rostro.
EXO 34:34 Sin embargo, cuando Moisés entraba a la Presencia de Yavé para hablar con Él, se quitaba el velo hasta cuando salía. Al salir, hablaba con los hijos de Israel lo que se le ordenó.
EXO 34:35 Los hijos de Israel vieron que la piel del rostro de Moisés resplandecía. Entonces Moisés se volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta cuando entraba a hablar con Él.
EXO 35:1 Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Yavé ordenó para que se hagan:
EXO 35:2 Seis días se trabajará, pero el séptimo día será sagrado, sábado de completo reposo para Yavé. Cualquiera que haga alguna obra en él morirá.
EXO 35:3 No encenderán fuego en ninguna de sus tiendas el día sábado.
EXO 35:4 Moisés habló a toda la congregación de los hijos de Israel: Esto es lo que Yavé ordenó:
EXO 35:5 Recojan entre ustedes una ofrenda para Yavé. Todo aquel de corazón generoso llevará la ofrenda para Yavé: oro, plata y bronce,
EXO 35:6 [tela] azul, púrpura y carmesí, lino fino y pelo de cabras,
EXO 35:7 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de tejones y madera de acacia,
EXO 35:8 aceite para el alumbrado, especias aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático,
EXO 35:9 y piedras de ónice, piedras de engaste para el efod y para el pectoral.
EXO 35:10 De entre ustedes, todo hábil artesano vendrá y hará todas las cosas que Yavé ordenó:
EXO 35:11 El Tabernáculo, su tienda y su cubierta, broches, tablones, travesaños, columnas y basas,
EXO 35:12 el Arca y sus varas, el Propiciatorio y el velo que servirá de cortina,
EXO 35:13 la mesa, sus varas y todos sus utensilios, y el Pan de la Presencia,
EXO 35:14 el candelabro para la iluminación, sus utensilios, lámparas y el aceite para la iluminación,
EXO 35:15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción y el incienso aromático, la cortina de la puerta para la entrada al Tabernáculo,
EXO 35:16 el altar del holocausto y su rejilla de bronce, varas y todos sus utensilios, la fuente con su basa,
EXO 35:17 las cortinas del patio con sus columnas y sus basas, y la cortina de la entrada al patio,
EXO 35:18 las estacas del Tabernáculo, las estacas del patio y sus cuerdas,
EXO 35:19 las ropas tejidas para ministrar en el Lugar Santo, las ropas sagradas para el sacerdote Aarón, y las ropas de sus hijos para ministrar como sacerdotes.
EXO 35:20 Entonces toda la congregación de los hijos de Israel salió de la presencia de Moisés.
EXO 35:21 Todo aquel a quien su corazón impulsaba y todo aquel a quien movía su espíritu, iba a llevar la ofrenda a Yavé para la obra del Tabernáculo de Reunión, para todo su servicio y para las ropas santas.
EXO 35:22 Acudieron los hombres y las mujeres, todos los de corazón generoso, y llevaron aretes, zarcillos, sortijas, collares, toda clase de joyas de oro, y también todo aquel que había mecido una ofrenda de oro para Yavé.
EXO 35:23 Todo hombre que poseía [tela] azul, púrpura o carmesí, o lino fino, o pelo de cabras, o pieles de carneros pintadas de rojo, o pieles de tejones, llevaba.
EXO 35:24 Todo el que podía dar una contribución de plata o de bronce, llevaba la contribución a Yavé. Todo el que poseía madera de acacia para cualquier obra del servicio, la llevaba.
EXO 35:25 Además, toda mujer sabia hilaba con sus manos y llevaba hilado azul, púrpura y carmesí, y cordoncillo de lino fino.
EXO 35:26 Todas las mujeres cuyo corazón las impulsó con sabiduría, tejieron pelo de cabra.
EXO 35:27 Los jefes aportaron piedras de ónice y de engaste para el efod y el pectoral,
EXO 35:28 las especias, y el aceite para la iluminación, el de la unción y el incienso aromático.
EXO 35:29 Todos los hombres y las mujeres de los hijos de Israel cuyo corazón los impulsó a contribuir en toda la obra que Yavé ordenó hacer por medio de Moisés, llevaron contribución voluntaria a Yavé.
EXO 35:30 Y Moisés dijo a los hijos de Israel: Miren, Yavé llamó por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.
EXO 35:31 Lo llenó del Espíritu de ʼElohim en sabiduría, entendimiento, ciencia y en toda clase de obra
EXO 35:32 para hacer diseños, labrar en oro, plata y bronce,
EXO 35:33 en talla de piedras para engastes, para obra de madera y para trabajar en toda labor ingeniosa.
EXO 35:34 También dotó su corazón para enseñar, tanto él como Oholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan,
EXO 35:35 a quienes llenó de sabiduría de corazón para que hagan toda obra de artesanía, de diseño, de bordado en [tela ] azul, púrpura y carmesí y en cordoncillo de lino fino, y de tejedor, para que realicen toda labor y hagan diseños.
EXO 36:1 Bezaleel, Oholiab y todo artesano hábil, a quienes Yavé dotó de capacidad y entendimiento para hacer toda obra para el servicio del Santuario, hicieron según todo lo que Yavé ordenó.
EXO 36:2 Moisés llamó a Bezaleel, a Oholiab y a todo artesano hábil en cuyo corazón Yavé puso sabiduría, a todo aquel cuyo corazón lo impulsó a ir a la obra para hacerla.
EXO 36:3 En la presencia de Moisés tomaron toda la contribución que los hijos de Israel llevaron para la obra del servicio del Santuario a fin de realizarla. Ellos llevaban contribución voluntaria cada mañana.
EXO 36:4 Tanto así que todos los maestros que hacían toda la obra del Santuario, cada uno en la obra que hacía,
EXO 36:5 fueron a Moisés y dijeron: El pueblo trae mucho más de lo que es necesario para el servicio de la obra que Yavé ordenó que se haga.
EXO 36:6 Entonces Moisés dio orden, y pregonaron por el campamento: ¡Nadie, hombre o mujer, haga algo más como contribución para el Santuario! Y así se impidió al pueblo llevar más,
EXO 36:7 pues el material que tenían era suficiente y aun más que suficiente para hacer toda la obra.
EXO 36:8 Todos los hábiles artesanos, entre los que hacían la obra, hicieron el Tabernáculo de diez cortinas de cordoncillo de lino fino, y [tela] azul, púrpura y carmesí. Las hicieron con querubines, como obra de hábil artífice.
EXO 36:9 La longitud de cada cortina era de 12,6 metros, y la anchura de 1,8 metros. Todas las cortinas tenían una misma medida.
EXO 36:10 Él unió cinco cortinas la una con la otra, y de igual manera las otras cinco.
EXO 36:11 Hizo unas presillas de azul en la unión del borde de la cortina del extremo. Lo mismo hizo en el otro extremo de la segunda.
EXO 36:12 Hizo 50 presillas en una cortina y 50 en la segunda cortina que estaba en la unión. Las presillas se correspondían unas con otras.
EXO 36:13 Hizo también 50 broches de oro. Con los broches unió las cortinas la una con la otra, y así el Tabernáculo fue una unidad.
EXO 36:14 Hizo también 11 cortinas de pelo de cabra para formar una tienda sobre el Tabernáculo.
EXO 36:15 La longitud de cada cortina era de 13,5 metros, y la anchura de 1,8 metros. Las 11 cortinas tenían una misma medida.
EXO 36:16 Unió cinco cortinas por una parte y seis por la otra.
EXO 36:17 Hizo 50 presillas en el borde de una cortina en la unión, y otras 50 en el borde de la segunda serie.
EXO 36:18 Luego hizo 50 broches de bronce para unir la Tienda de modo que fuera una unidad.
EXO 36:19 Para el Tabernáculo hizo una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y otra cubierta de pieles de tejones por encima.
EXO 36:20 Además hizo para el Tabernáculo los tablones de madera de acacia que serían colocados de manera vertical.
EXO 36:21 La longitud de cada tablón era de 4,5 metros, y la anchura, de 67,5 centímetros.
EXO 36:22 Cada tablón tenía dos espigas para ser unidos el uno con el otro. Así hizo con todos los tablones del Tabernáculo.
EXO 36:23 Hizo, pues, los tablones para el Tabernáculo: 20 tablones para el lado sur.
EXO 36:24 Hizo 40 basas de plata para poner debajo de los 20 tablones: dos basas debajo de un tablón para ponerlas en sus dos espigas, y dos basas debajo del otro.
EXO 36:25 Para el lado norte del Tabernáculo hizo 20 tablones
EXO 36:26 y 40 basas de plata: dos basas debajo de un tablón y dos basas debajo del otro.
EXO 36:27 Para el lado posterior del Tabernáculo, al occidente, hizo seis tablones.
EXO 36:28 Para las esquinas del Tabernáculo en los dos extremos hizo dos tablones,
EXO 36:29 los cuales eran acoplados por abajo y acoplados por arriba con un aro. Así hizo los dos para las dos esquinas.
EXO 36:30 Así que eran ocho tablones, y sus basas de plata eran 16: dos basas debajo de cada tablón.
EXO 36:31 También hizo los travesaños de madera de acacia: cinco para los tablones de un lado del Tabernáculo,
EXO 36:32 cinco travesaños para el otro lado, y cinco travesaños para los tablones de la parte posterior del Tabernáculo, al occidente.
EXO 36:33 Hizo el travesaño del centro para que pasara por la mitad de los tablones de un extremo al otro.
EXO 36:34 Recubrió de oro los tablones y los travesaños. También hizo las argollas de oro por las cuales pasarían las varas.
EXO 36:35 Hizo la cortina de azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino. La hizo con querubines, obra de hábil artífice.
EXO 36:36 Para la cortina hizo cuatro columnas de acacia recubiertas de oro, con sus capiteles de oro. Fundió para ellas cuatro basas de plata.
EXO 36:37 Hizo también la cortina para la entrada al Tabernáculo de azul, púrpura y carmesí, y cordoncillo de lino fino, obra de bordador.
EXO 36:38 [Colocó] también las cinco columnas con sus capiteles, y cubrió sus capiteles y sus molduras de oro. Pero sus cinco basas eran de bronce.
EXO 37:1 Bezaleel hizo también el Arca de madera de acacia de 1,12 metros de largo, 67,5 centímetros de ancho, y 67,5 centímetros de alto.
EXO 37:2 La recubrió de oro puro por dentro y por fuera, y le hizo alrededor una moldura de oro.
EXO 37:3 Fundió cuatro argollas de oro para sus cuatro esquinas, dos argollas en cada lado.
EXO 37:4 Hizo también las varas de madera de acacia recubiertas de oro,
EXO 37:5 e introdujo las varas por las argollas en los lados del Arca para llevarla.
EXO 37:6 Hizo también el Propiciatorio de oro puro de 1,12 metros de largo, y 67,5 centímetros de ancho.
EXO 37:7 Hizo también dos querubines de oro labrados a martillo para los dos extremos del Propiciatorio.
EXO 37:8 De una sola pieza con el Propiciatorio hizo los dos querubines, un querubín en cada extremo.
EXO 37:9 Los querubines extendían sus alas por encima, con las cuales cubrían el Propiciatorio. Estaban el uno frente al otro, y los rostros de ellos estaban hacia el Propiciatorio.
EXO 37:10 También construyó la mesa de madera de acacia que medía 90 centímetros de largo, 45 centímetros de ancho, y 67,5 centímetros de alto.
EXO 37:11 La revistió de oro puro. Le hizo alrededor una moldura de oro.
EXO 37:12 Le hizo también un reborde de 7,5 centímetros y una moldura de oro alrededor de su reborde.
EXO 37:13 Fundió para ella cuatro argollas de oro y las colocó en las cuatro esquinas que estaban sobre sus cuatro patas.
EXO 37:14 Las argollas estaban junto al reborde, pues en ellas se metían las varas para transportar la mesa.
EXO 37:15 Hizo también las varas de madera de acacia para transportar la mesa, y las recubrió de oro.
EXO 37:16 También hizo de oro puro los utensilios que debían estar sobre la mesa: sus platos, cucharas, tazones y las vasijas con las cuales se harían las libaciones.
EXO 37:17 Fabricó también el candelabro de oro puro, labrado a martillo. Su basa y fuste, copas, botones y flores eran de la misma pieza.
EXO 37:18 De sus lados salían seis brazos: tres brazos de un lado del candelabro y otros tres brazos del otro.
EXO 37:19 En cada uno de los seis brazos del candelabro había tres copas en forma de flor de almendro, un botón y una flor.
EXO 37:20 En el fuste del candelabro había cuatro copas en forma de flor de almendro con sus botones y sus flores.
EXO 37:21 Había un botón debajo de cada par de brazos. Eran seis los brazos que salían de él.
EXO 37:22 Sus botones y sus brazos eran de una misma pieza. Todo estaba labrado a martillo en una sola pieza de oro puro.
EXO 37:23 También hizo de oro puro sus siete lámparas, despabiladeras y platillos.
EXO 37:24 Lo hizo con todos sus utensilios con 33 kilogramos de oro puro.
EXO 37:25 Hizo el altar del incienso de madera de acacia. Lo hizo cuadrado de 45 centímetros de largo y anchura y 90 centímetros de alto. Sus cuernos eran parte de él.
EXO 37:26 Recubrió de oro puro su tapa, sus paredes alrededor y sus cuernos. Y le hizo una moldura de oro alrededor.
EXO 37:27 A sus dos lados hizo dos argollas de oro debajo de su moldura en sus dos esquinas por ambos lados, a fin de introducir por ellas las varas para transportarlo.
EXO 37:28 Hizo las varas de madera de acacia y las recubrió de oro.
EXO 37:29 Hizo también el aceite sagrado de la unción y el incienso aromático puro, obra de perfumista.
EXO 38:1 Hizo el altar del holocausto cuadrado con madera de acacia, de 2,25 metros de largo y de ancho y 1,35 metros de alto.
EXO 38:2 Le hizo sus cuernos en las cuatro esquinas de una misma pieza, y lo recubrió de bronce.
EXO 38:3 También hizo de bronce todos los utensilios del altar: calderos, palas, tazones, tenedores y sartenes.
EXO 38:4 Además hizo para el altar un enrejado de bronce en forma de red el cual puso debajo de su borde hasta la mitad.
EXO 38:5 Fundió cuatro argollas para las cuatro esquinas del enrejado de bronce, como sujetadores para las varas.
EXO 38:6 Hizo las varas de madera de acacia y las revistió de bronce.
EXO 38:7 Luego introdujo las varas por las argollas en los lados del altar para transportarlo con ellas. Lo hizo hueco, de tablas.
EXO 38:8 Hizo la fuente y su fuste de bronce con los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del Tabernáculo de Reunión.
EXO 38:9 También hizo el patio. Las cortinas de cordoncillo de lino fino por el lado sur tenían 45 metros.
EXO 38:10 Sus 20 columnas y sus 20 basas eran de bronce, pero los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
EXO 38:11 Por el lado norte también eran de 45 metros. Sus 20 columnas y sus 20 basas eran de bronce, pero los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
EXO 38:12 Por el lado del occidente las cortinas eran de 22,5 metros, con sus diez columnas y sus diez basas. Los capiteles de sus columnas y sus molduras eran de plata.
EXO 38:13 Por el lado del oriente eran de 22,5 metros.
EXO 38:14 Las cortinas por un lado de la entrada eran de 6,75 metros, con sus tres columnas y sus tres basas.
EXO 38:15 Por el otro lado de la entrada, a ambos lados de la entrada al patio, las cortinas eran de 6,75 metros, con sus tres columnas y sus tres basas.
EXO 38:16 Todas las cortinas alrededor del patio eran de cordoncillo de lino fino.
EXO 38:17 Las basas de las columnas eran de bronce. Pero los capiteles de sus columnas y sus molduras, y el revestimiento de sus capiteles eran de plata. Todas las columnas del patio tenían molduras de plata.
EXO 38:18 La cortina de la entrada al patio era obra de bordador en material de azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino. La longitud era de nueve metros y la anchura de 2,25 metros, lo mismo que las cortinas del patio.
EXO 38:19 Sus columnas y sus basas de bronce eran cuatro. Pero sus capiteles y sus molduras eran de plata.
EXO 38:20 Todas las estacas del Tabernáculo y del patio alrededor eran de bronce.
EXO 38:21 Estas son las cuentas del Tabernáculo del Testimonio registradas conforme al mandato de Moisés por medio de los levitas bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
EXO 38:22 Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que Yavé ordenó a Moisés.
EXO 38:23 Y con él estaba Oholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, artífice, diseñador y bordador en [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 38:24 Todo el oro empleado para el trabajo, en toda la obra del Santuario, el oro de la ofrenda mecida, fue de 965 kilogramos.
EXO 38:25 La plata de los censados de la congregación ascendió a 3,32 toneladas.
EXO 38:26 [Esto representaba] 5,5 gramos de plata por cada uno de los empadronados mayores de 20 años, los cuales fueron 603.550.
EXO 38:27 Se emplearon 3,3 toneladas de plata para fundir las basas del Santuario y las basas del velo. Para 100 basas [emplearon] 3,3 toneladas, 33 kilogramos por basa.
EXO 38:28 Con 19,5 kilogramos hizo los capiteles de las columnas y las molduras.
EXO 38:29 El bronce de la ofrenda mecida ascendió a 2,3 toneladas.
EXO 38:30 Con él hizo las basas de la puerta del Tabernáculo de Reunión, el altar de bronce y su rejilla de bronce, todos los utensilios del altar,
EXO 38:31 las basas del patio que lo rodeaba, las basas de la entrada al patio, todas las estacas del Tabernáculo y todas las estacas del patio que lo rodeaba.
EXO 39:1 Con hilo de [azul], púrpura y carmesí, hicieron las ropas de tejido para ministrar en el Santuario e hicieron las ropas sagradas para Aarón, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:2 Hicieron también el efod de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 39:3 Hicieron láminas de oro y las cortaron en filamentos para tejerlos entre el azul, la púrpura, el carmesí y el cordoncillo de lino fino con labor primorosa.
EXO 39:4 Le hicieron hombreras unidas en sus dos extremos.
EXO 39:5 La faja tejida que el efod llevaba encima era del mismo material y de la misma hechura: de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:6 Prepararon las piedras de ónice engastadas con filigrana de oro, grabadas con grabado de un sello con los nombres de los hijos de Israel.
EXO 39:7 Las pusieron en las hombreras del efod como piedras recordatorias de los hijos de Israel, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:8 Hicieron también el pectoral de obra primorosa, como la obra del efod, de oro y [tela] azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 39:9 Era cuadrado. Hicieron doble el pectoral. Su longitud era de 22,5 centímetros, y su anchura de la misma medida cuando estaba doblado.
EXO 39:10 Engastaron en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera tenía un rubí, un topacio y un azabache.
EXO 39:11 La segunda hilera tenía una esmeralda, un zafiro y un diamante.
EXO 39:12 La tercera hilera tenía un ópalo, un ágata y una amatista,
EXO 39:13 y la cuarta hilera, un crisólito, un ónice y un jaspe, engastadas con filigrana de oro.
EXO 39:14 Las piedras correspondían a los nombres de los 12 hijos de Israel, cada una de ellas grabada con un sello con los nombres de las 12 tribus.
EXO 39:15 Para el pectoral hicieron cadenillas trenzadas como cordón, obra de oro puro.
EXO 39:16 También hicieron dos engastes de oro y dos anillos de oro. Fijaron los dos anillos a los dos extremos del pectoral,
EXO 39:17 y pasaron los dos cordones de oro por los dos anillos en los extremos del pectoral.
EXO 39:18 Sujetaron los extremos de los dos cordones en los dos engastes que fijaron sobre las hombreras del efod por su parte delantera.
EXO 39:19 Además hicieron dos anillos de oro, y los pusieron en los dos extremos del pectoral frente a la parte inferior del efod.
EXO 39:20 Hicieron otros dos anillos de oro y los fijaron en la parte delantera inferior de las dos hombreras del efod junto a la unión, encima de la faja del efod.
EXO 39:21 Ataron el pectoral por medio de sus anillos a los anillos del efod con un cordón azul para que estuviera sobre la faja del efod y el pectoral no se separara del efod, tal como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:22 Hizo también el manto del efod, obra de tejedor, todo de [azul].
EXO 39:23 El manto tenía en el centro una abertura como la abertura de una coraza, con una orla alrededor de su abertura para que no se rompiera.
EXO 39:24 En las orillas del manto hicieron granadas de azul, púrpura y carmesí y cordoncillo de lino fino.
EXO 39:25 Hicieron también campanillas de oro puro. Las pusieron entre las granadas alrededor del borde del manto,
EXO 39:26 una campanilla y una granada, y así sucesivamente en los bordes del manto para ministrar, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:27 Igualmente hicieron las túnicas de lino fino, obra de tejedor, para Aarón y para sus hijos.
EXO 39:28 También hicieron el turbante, los adornos de los turbantes y los calzoncillos de cordoncillo de lino fino.
EXO 39:29 También los cinturones de cordoncillo de lino fino, de [tela] azul, púrpura y carmesí, obra de bordador como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:30 También hicieron de oro puro la lámina para el turbante sagrado. Escribieron en ella a modo de grabado de sello: Consagrado a Yavé.
EXO 39:31 Luego pusieron sobre ella un cordón azul para sujetarla por arriba al turbante, tal como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 39:32 Así fue acabada toda la obra del Tabernáculo de Reunión y de la tienda que lo cubría. Los hijos de Israel hicieron según todo lo que Yavé ordenó a Moisés. Así lo hicieron.
EXO 39:33 Llevaron a Moisés el Tabernáculo, la tienda y todos sus utensilios: sus broches, sus tablones, sus travesaños, sus columnas y sus basas,
EXO 39:34 el cobertor de pieles de carneros teñidas de rojo, el cobertor de pieles de tejones, el velo de separación,
EXO 39:35 el Arca del Testimonio y sus varas, el Propiciatorio,
EXO 39:36 la mesa y todos sus utensilios, el Pan de la Presencia,
EXO 39:37 el candelabro de oro puro, sus lámparas, que serían colocadas en hilera, y todos sus utensilios, y el aceite para el alumbrado,
EXO 39:38 el altar de oro, el aceite para la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada al Tabernáculo,
EXO 39:39 el altar de bronce con su rejilla de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su basa,
EXO 39:40 las cortinas del patio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada al patio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del Tabernáculo de Reunión,
EXO 39:41 las ropas tejidas para ministrar en el Santuario, las ropas sagradas para el sacerdote Aarón y las ropas de sus hijos para ejercer el sacerdocio.
EXO 39:42 Según todo lo que Yavé ordenó a Moisés, así los hijos de Israel hicieron todo el trabajo.
EXO 39:43 Moisés vio toda la obra, y ciertamente la hicieron tal como Yavé ordenó. Así la hicieron, y Moisés los bendijo.
EXO 40:1 Entonces Yavé habló a Moisés:
EXO 40:2 El primer día del mes primero ordenarás levantar el Tabernáculo de Reunión.
EXO 40:3 Pondrás allí el Arca del Testimonio y la ocultarás con el velo.
EXO 40:4 Introducirás la mesa, arreglarás sus utensilios, pondrás el candelabro y mandarás encender sus lámparas.
EXO 40:5 Luego pondrás el altar de oro para el incienso frente al Arca del Testimonio, y pondrás la cortina en la entrada del Tabernáculo.
EXO 40:6 Pondrás el altar del holocausto después de la entrada al Tabernáculo de Reunión.
EXO 40:7 Pondrás la fuente entre la entrada al Tabernáculo de Reunión y el altar, y echarás agua en ella.
EXO 40:8 Arreglarás el patio alrededor, y colgarás la cortina de la entrada al patio.
EXO 40:9 Tomarás el aceite de la unción y ungirás el Tabernáculo y todo lo que hay en él. Así lo consagrarás junto con todos sus utensilios, y será sagrado.
EXO 40:10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios, y santificarás el altar. El altar será santísimo.
EXO 40:11 También ungirás la fuente y su basa y la consagrarás.
EXO 40:12 En seguida ordenarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada del Tabernáculo de Reunión, y los lavarás con agua.
EXO 40:13 Vestirás a Aarón las ropas sagradas, lo ungirás y lo consagrarás para que sea mi sacerdote.
EXO 40:14 Ordenarás que se acerquen sus hijos, les pondrás las túnicas
EXO 40:15 y los ungirás como ungiste a su padre. Serán mis sacerdotes. Su unción les servirá como sacerdocio perpetuo para sus generaciones.
EXO 40:16 Moisés hizo conforme a todo lo que Yavé le ordenó. Así lo hizo.
EXO 40:17 Aconteció que el Tabernáculo fue levantado el primer día del primer mes del segundo año.
EXO 40:18 Moisés ordenó levantar el Tabernáculo. Asentó sus basas, puso sus tablones, metió sus travesaños y ordenó levantar sus columnas.
EXO 40:19 Extendió la tienda sobre el Tabernáculo, y puso el cobertor de la tienda encima de él, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:20 Después tomó el Testimonio y lo puso dentro del Arca, colocó las varas en el Arca y puso el Propiciatorio encima del Arca.
EXO 40:21 Introdujo el Arca en el Tabernáculo, y puso el velo de separación. De este modo ocultó el Arca del Testimonio, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:22 Luego puso la mesa en el Tabernáculo de Reunión, al lado norte del Tabernáculo, fuera del velo,
EXO 40:23 y puso en orden sobre ella los panes delante de Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:24 Luego puso el candelabro en el Tabernáculo de Reunión enfrente de la mesa, al lado sur del Tabernáculo,
EXO 40:25 y ordenó encender las lámparas delante de Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:26 Luego puso el altar de oro dentro del Tabernáculo de Reunión delante del velo,
EXO 40:27 y quemó incienso aromático sobre él, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:28 Puso también la cortina en la entrada al Tabernáculo,
EXO 40:29 puso el altar del holocausto en la entrada del Tabernáculo de Reunión y ofreció holocausto y ofrenda vegetal sobre él, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:30 Después colocó la fuente entre la entrada al Tabernáculo de Reunión y el altar, y puso allí agua para lavarse.
EXO 40:31 Moisés y Aarón y sus hijos se lavaban sus manos y sus pies en ella.
EXO 40:32 Siempre se lavaban cuando entraban en el Tabernáculo de Reunión y al acercarse al altar, como Yavé ordenó a Moisés.
EXO 40:33 Finalmente, hizo levantar el patio alrededor del Tabernáculo y del altar y puso la cortina en la entrada del patio. Así acabó Moisés la obra.
EXO 40:34 Entonces la nube cubrió el Tabernáculo de Reunión y la gloria de Yavé llenó el Tabernáculo.
EXO 40:35 Moisés no podía entrar en el Tabernáculo de Reunión, porque la nube estaba sobre él y la gloria de Yavé llenó el Tabernáculo.
EXO 40:36 Cuando la nube se levantaba de sobre el Tabernáculo, los hijos de Israel salían en todas sus jornadas,
EXO 40:37 pero si la nube no se levantaba, no salían hasta el día cuando se levantaba,
EXO 40:38 porque la nube de Yavé permanecía de día sobre el Tabernáculo, y de noche había fuego en él, a la vista de toda la casa de Israel.
LEV 1:1 Yavé llamó a Moisés y le habló desde el Tabernáculo de Reunión:
LEV 1:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando alguno de ustedes presente un holocaustoa Yavé, ofrecerá su ofrenda de animales del ganado vacuno o del rebaño.
LEV 1:3 Si su ofrenda es un holocausto del ganado vacuno, ofrecerá un macho sin defecto. Lo llevará voluntariamente a la entrada del Tabernáculo de Reunión ante Yavé.
LEV 1:4 Pondrá su mano sobre la cabeza del animal, y le será aceptado para hacer sacrificio que apacigua por él.
LEV 1:5 Luego deberá degollar el becerro ante Yavé. Los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre y la rociarán alrededor sobre el altar situado en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 1:6 Después degollará el animal y lo partirá en trozos.
LEV 1:7 Los sacerdotes hijos de Aarón encenderán fuego sobre el altar y acomodarán leña sobre el fuego.
LEV 1:8 Seguidamente los sacerdotes hijos de Aarón dispondrán los trozos, la cabeza y la grasa sobre la leña que está encima del fuego del altar.
LEV 1:9 Después de lavar en agua sus órganos internos y sus patas, el sacerdote dejará consumir todo sobre el altar. Es un holocausto, un sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
LEV 1:10 Si su ofrenda es del rebaño, de las ovejas o de las cabras para holocausto, ofrecerá un macho sin defecto.
LEV 1:11 Lo degollará delante de Yavé sobre el lado norte del altar, y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre de aquél sobre el altar, por todos los lados.
LEV 1:12 Después lo cortarán en trozos, los cuales, con su cabeza y su grasa, el sacerdote pondrá encima de la leña que está sobre el fuego encima del altar.
LEV 1:13 Los órganos internos y las patas se lavarán en agua. El sacerdote ofrecerá todo y lo dejará consumir sobre el altar. Es un holocausto, sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
LEV 1:14 Si su ofrenda para Yavé es un holocausto de aves, presentará tórtolas o palominos como ofrenda.
LEV 1:15 El sacerdote la acercará al altar, y de una uñada le cortará la cabeza, la cual dejará consumir sobre el altar. Después exprimirá su sangre sobre la pared del altar,
LEV 1:16 le quitará el buche y las plumas, y los echará en el lugar de las cenizas por el lado oriental del altar.
LEV 1:17 La partirá por sus alas, pero no la dividirá en dos. El sacerdote dejará que se consuma sobre el altar encima de la leña, sobre el fuego. Es un holocausto, sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
LEV 2:1 Cuando alguno presente una ofrenda vegetal a Yavé, su ofrenda será de flor de harina. Verterá aceite sobre ella y le pondrá incienso encima.
LEV 2:2 Luego la presentará a los sacerdotes hijos de Aarón. De allí el sacerdote tomará un puñado lleno de flor de harina de su ofrenda y de su aceite, con todo su incienso. Enseguida el sacerdote dejará consumir esto como memorial sobre el altar. Es sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
LEV 2:3 Lo restante de la ofrenda vegetal será para Aarón y sus hijos, cosa santísima de los sacrificios quemados en honor a Yavé.
LEV 2:4 Cuando presentes ofrenda vegetal horneada será de flor de harina en tortas sin levadura amasadas con aceite, o galletas sin levadura untadas con aceite.
LEV 2:5 Si tu presente es una ofrenda vegetal hecha en cacerola, será de flor de harina amasada con aceite, sin levadura.
LEV 2:6 La partirás en pedazos y derramarás aceite sobre ella. Es ofrenda vegetal.
LEV 2:7 Si tu presente es una ofrenda vegetal hecha en cazuela, será de flor de harina con aceite.
LEV 2:8 Llevarás la ofrenda vegetal que preparaste de esas cosas a Yavé, y la presentarás al sacerdote para que la lleve al altar.
LEV 2:9 El sacerdote tomará de la ofrenda la porción que usará como memorial, y la dejará consumir sobre el altar como sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
LEV 2:10 Lo restante de la ofrenda vegetal será para Aarón y sus hijos. Es cosa santísima de los sacrificios quemados a Yavé.
LEV 2:11 Ninguna ofrenda vegetal que ofrezcan ante Yavé será preparada con levadura, para que no consuman alguna cosa elaborada con levadura o con miel como ofrenda quemada a Yavé.
LEV 2:12 Podrán presentarlas ante Yavé como ofrenda de primicias, pero no serán puestas sobre el altar como olor que apacigua.
LEV 2:13 Sazonarás con sal todo presente de tu ofrenda vegetal. Nunca dejarás que la sal del Pacto de tu ʼElohim falte en tu ofrenda. En toda ofrenda tuya presentarás sal.
LEV 2:14 Si presentas ante Yavé ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas tiernas y presentarás el grano desmenuzado como ofrenda de tus primicias.
LEV 2:15 Verterás aceite sobre ella y le pondrás incienso. Es ofrenda vegetal.
LEV 2:16 El sacerdote dejará consumir como memorial parte de su grano desmenuzado y de su aceite, con todo su incienso. Es ofrenda quemada a Yavé.
LEV 3:1 Si su ofrenda es un sacrificio de paz, si ofrece de la manada de ganado vacuno, sea macho o hembra, lo presentará sin defecto a Yavé.
LEV 3:2 Pondrá su mano sobre la cabeza del animal y lo degollará en la entrada del Tabernáculo de Reunión. Los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar por todos los lados.
LEV 3:3 Del sacrificio de la ofrenda de paz, presentarán una ofrenda quemada a Yavé con la grasa que cubre los intestinos, toda la que hay sobre los órganos internos,
LEV 3:4 los dos riñones y la grasa que los cubre, y sobre las ijadas y la grasa del hígado, la cual quitará junto con los riñones.
LEV 3:5 Los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, encima del holocausto que estará sobre la leña en el fuego. Es ofrenda quemada de olor que apacigua a Yavé.
LEV 3:6 Si su ofrenda para el sacrificio de ofrenda de paz a Yavé es del rebaño, lo presentará sin defecto, macho o hembra.
LEV 3:7 Si lleva un cordero como ofrenda, lo presentará delante de Yavé,
LEV 3:8 pondrá su mano sobre la cabeza del animal y lo degollará delante del Tabernáculo de Reunión. Luego, los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar por todos los lados.
LEV 3:9 Del sacrificio de la ofrenda de paz presentarán como ofrenda quemada a Yavé la grasa y la cola entera, cortada desde el espinazo, así como la grasa que cubre los intestinos, toda la grasa que hay sobre los órganos internos,
LEV 3:10 los dos riñones, la grasa que los cubre, y sobre las ijadas y la grasa del hígado, la cual quitará con los riñones.
LEV 3:11 El sacerdote los hará arder sobre el altar como alimento de ofrenda quemada a Yavé.
LEV 3:12 Si su ofrenda es una cabra, la presentará a Yavé,
LEV 3:13 pondrá su mano sobre la cabeza de ella y la degollará delante del Tabernáculo de Reunión. Después los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar por todos los lados.
LEV 3:14 Después ofrecerá de ella su ofrenda quemada a Yavé: la grasa que cubre los órganos internos, toda la grasa que cubre las vísceras,
LEV 3:15 los dos riñones con la grasa que los cubre y sobre las ijadas, y la grasa del hígado, la cual quitará con los riñones.
LEV 3:16 Luego el sacerdote los hará arder sobre el altar. Es ofrenda quemada, alimento de olor que apacigua a Yavé. Toda la grasa es de Yavé.
LEV 3:17 Es estatuto perpetuo para sus generaciones dondequiera que vivan: no comerán grasa ni sangre.
LEV 4:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 4:2 Habla a los hijos de Israel: Si alguno peca por ignorancia contra cualquiera de los Mandamientos de Yavé sobre cosas que no se deben hacer, y hace alguna de ellas,
LEV 4:3 o si el que peca es el sacerdote ungido, con lo cual trae culpabilidad sobre el pueblo por el pecado cometido, ofrecerá a Yavé como sacrificio que apacigua un becerro sin defecto.
LEV 4:4 Llevará el becerro a la entrada del Tabernáculo de Reunión delante de Yavé, pondrá su mano sobre la cabeza del becerro y lo degollará delante de Yavé.
LEV 4:5 Luego el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro y la llevará al Tabernáculo de Reunión.
LEV 4:6 El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará siete veces delante de Yavé hacia el velo del Santuario.
LEV 4:7 Luego el sacerdote pondrá parte de la sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático delante de Yavé en el Tabernáculo de Reunión. Derramará el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, situado en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 4:8 Después quitará toda la grasa del becerro del sacrificio que apacigua, la grasa que cubre las vísceras, toda la grasa que está sobre los órganos internos,
LEV 4:9 los dos riñones, la grasa que los cubre y sobre las ijadas, y la grasa del hígado, la cual quitará con los riñones,
LEV 4:10 de la manera como se quita del becerro del sacrificio de las ofrendas de paz. Luego, el sacerdote la hará arder sobre el altar del holocausto.
LEV 4:11 Pero la piel del becerro, toda su carne con su cabeza, sus patas, sus órganos internos, y su estiércol,
LEV 4:12 es decir, todo el becerro, lo sacará fuera del campamento a un lugar limpio, en el vertedero de las cenizas, y lo quemará al fuego sobre leña.
LEV 4:13 Si por ignorancia peca toda la congregación de Israel, y el asunto está oculto de la congregación, pero transgredió alguno de los Mandamientos de Yavé con respecto a cosas que no se deben hacer, son culpables.
LEV 4:14 Cuando la falta con la cual pecaron sea manifiesta, entonces los de la congregación presentarán un becerro como sacrificio por el pecado, y lo conducirán a la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 4:15 Los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro en la Presencia de Yavé, y uno degollará el becerro.
LEV 4:16 Luego el sacerdote ungido llevará parte de la sangre del becerro al Tabernáculo de Reunión,
LEV 4:17 mojará su dedo en la sangre y [la] rociará siete veces ante Yavé hacia el velo.
LEV 4:18 Pondrá luego parte de la sangre en los cuernos del altar en la Presencia de Yavé en el Tabernáculo de Reunión, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto situado en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 4:19 Después quitará de él toda su grasa y la quemará sobre el altar.
LEV 4:20 Procederá con el becerro así como se hace con el becerro del sacrificio que apacigua. Lo mismo hará con él. El sacerdote realizará el sacrificio que apacigua por ellos, y ellos serán perdonados.
LEV 4:21 Luego sacará el becerro fuera del campamento y lo quemará como quemó el primer becerro. Es un sacrificio por el pecado de la congregación.
LEV 4:22 Cuando un jefe peque por ignorancia, es decir, haga algo contra cualquiera de los Mandamientos de Yavé su ʼElohim sobre lo que no se debe hacer, es culpable.
LEV 4:23 Tan pronto como se le informe el pecado que cometió, presentará como ofrenda suya un macho cabrío sin defecto.
LEV 4:24 Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto en la Presencia de Yavé. Es ofrenda por el pecado.
LEV 4:25 Entonces el sacerdote tomará con su dedo de la sangre del sacrificio por el pecado y la pondrá en los cuernos del altar del holocausto. Luego derramará el resto de su sangre al pie del altar del holocausto.
LEV 4:26 Quemará toda su grasa sobre el altar, así como quema la grasa del sacrificio de paz. De esta manera el sacerdote ofrecerá sacrificio que apacigua por el pecado de aquél, y será perdonado.
LEV 4:27 Si una persona del pueblo de la tierra peca por ignorancia, es decir, transgrede alguno de los Mandamientos de Yavé con respecto a lo que no se debe hacer, es culpable.
LEV 4:28 Tan pronto como se le haga reconocer el pecado que cometió, presentará una hembra de las cabras sin defecto como sacrificio suyo por el pecado que cometió.
LEV 4:29 Pondrá su mano sobre la cabeza del sacrificio por el pecado y la degollará en el lugar del holocausto.
LEV 4:30 Entonces el sacerdote tomará de la sangre de ella con su dedo, la pondrá en los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de su sangre al pie del altar.
LEV 4:31 Después le quitará toda la grasa, como se remueve la grasa de las ofrendas de paz, y el sacerdote la hará arder sobre el altar como olor que apacigua a Yavé por él. El sacerdote hará el sacrificio que apacigua a favor de él, y le será perdonado.
LEV 4:32 Si lleva una cordera como su ofrenda por el pecado, será una hembra sin defecto.
LEV 4:33 Como sacrificio por el pecado, pondrá su mano sobre la cabeza del sacrificio por el pecado y la degollará en el lugar donde se degüella el holocausto.
LEV 4:34 Después el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de del sacrificio que apacigua, la pondrá en los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de su sangre al pie del altar.
LEV 4:35 Luego quitará toda su grasa, como quita la grasa del cordero del sacrificio de paz, y el sacerdote la hará arder sobre el altar como sacrificio quemado a Yavé. El sacerdote ofrecerá así sacrificio que apacigua por tal persona, por el pecado cometido, y será perdonada.
LEV 5:1 Si alguno es llamado a testificar porque fue testigo de algo que vio o supo, y no lo denunció, comete pecado y es culpable.
LEV 5:2 Si alguien toca cualquier cosa impura, ya sea el cadáver de una bestia impura, el cadáver de animal impuro o el cadáver de un reptil impuro, aunque no lo sepa, será impuro y culpable.
LEV 5:3 O si toca alguna impureza humana, de cualquier impureza con la cual se contamine, sin darse cuenta, y después lo sabe, es culpable.
LEV 5:4 Si alguien jura a la ligera con sus labios, para mal o para bien, en cualquier cosa en la cual el hombre acostumbra pronunciar juramento, y no se da cuenta, pero luego se percata, es culpable por cualquiera de estas cosas.
LEV 5:5 Cuando alguno peque en alguna de estas cosas, confesará aquello en lo cual pecó.
LEV 5:6 Para sacrificio que apacigua por su pecado presentará ante Yavé una hembra del rebaño, sea oveja o cabra, como sacrificio por el pecado, y el sacerdote le hará sacrificio que apacigua por su pecado.
LEV 5:7 Pero si no tiene suficiente para ofrecer una oveja, entonces presentará por su culpa dos tórtolas o dos palominos a Yavé: uno como sacrificio por el pecado y otro para holocausto.
LEV 5:8 Los llevará al sacerdote. Éste presentará primero el que es sacrificio por el pecado, y de una uñada le desconectará la cabeza del cuello, pero no la separará.
LEV 5:9 Rociará parte de la sangre del sacrificio por el pecado sobre la pared del altar, y exprimirá el resto de la sangre al pie del altar. Es ofrenda por el pecado.
LEV 5:10 Con el segundo hará holocausto según lo establecido, y el sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor de él, por la falta con la cual pecó, y será perdonado.
LEV 5:11 Si no tiene lo suficiente para dos tórtolas o dos palominos, entonces, el que pecó presentará como ofrenda suya 2,2 gramos de flor de harina para el sacrificio que apacigua. No le echará aceite ni le pondrá incienso, porque es ofrenda por el pecado.
LEV 5:12 La presentará al sacerdote, quien tomará de ella su puñado como memorial y la hará arder en el altar como ofrenda quemada a Yavé. Es ofrenda por el pecado.
LEV 5:13 El sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor de él por su falta con la cual pecó en alguna de estas cosas, y será perdonado. El resto será para el sacerdote, como en el caso de la ofrenda vegetal.
LEV 5:14 Entonces Yavé habló a Moisés:
LEV 5:15 Si alguno comete una falta y peca por ignorancia con respecto a las cosas consagradas a Yavé, presentará a Yavé como sacrificio suyo por la culpa un carnero del rebaño sin defecto, evaluado en siclos de plata, según el siclo del Santuario, como sacrificio por el pecado.
LEV 5:16 Restituirá además lo que dañó de las cosas consagradas y añadirá un quinto sobre ello, lo cual dará al sacerdote. Éste hará sacrificio que apacigua a favor de él por medio del carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado.
LEV 5:17 Si alguno peca y quebranta cualquiera de los Mandamientos de Yavé con respecto a cosas que no se deben hacer, aunque no se dé cuenta, será responsable y pagará su falta.
LEV 5:18 Llevará un carnero del rebaño sin defecto, según tu estimación, como sacrificio por el pecado. El sacerdote hará por él sacrificio que apacigua por la falta que cometió sin darse cuenta, y será perdonado.
LEV 5:19 Es un sacrificio por la culpa. Ciertamente es culpable ante Yavé.
LEV 6:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 6:2 Si una persona peca y comete delito contra Yavé, porque engaña a su prójimo en cuanto a depósito o prenda confiada en su mano, o por hurto, o porque roba u oprime a su prójimo,
LEV 6:3 o por hallar algo perdido y negarlo, por jurar falsamente en cualquiera de estas cosas que hacen los hombres y pecan al hacerlo,
LEV 6:4 entonces, si así pecó, es culpable y devolverá lo que robó o defraudó. El depósito que se le encomendó, o la cosa perdida que halló,
LEV 6:5 o cualquier cosa por la cual juró falsamente, lo devolverá por completo el día cuando presente la ofrenda por su culpa, y añadirá a ello su quinto, el cual dará a aquel a quien pertenece.
LEV 6:6 Como ofrenda por su culpa delante de Yavé llevará del rebaño un carnero sin defecto, según la estimación del sacerdote, como ofrenda por su culpa.
LEV 6:7 El sacerdote hará sacrificio que apacigua por él delante de Yavé, y será perdonada cualquier cosa que hizo por la cual es culpable.
LEV 6:8 Y Yavé habló a Moisés:
LEV 6:9 Ordena a Aarón y a sus hijos: Ésta es la Ley del holocausto. El holocausto permanecerá y arderá sobre el altar toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar debe mantenerse ardiendo en él.
LEV 6:10 Luego el sacerdote vestirá su túnica de lino y pondrá sobre su cuerpo los calzoncillos de lino. A continuación recogerá de sobre el altar las cenizas del holocausto que dejó el fuego, y las pondrá a un lado del altar.
LEV 6:11 Después se quitará sus ropas, se pondrá otras ropas y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.
LEV 6:12 El fuego arderá continuamente en el altar. No se apagará. El sacerdote hará arder leña en él cada mañana, acomodará encima el holocausto y quemará en él las grasas de los sacrificios de paz.
LEV 6:13 El fuego arderá continuamente en el altar. No se apagará.
LEV 6:14 La Ley para la ofrenda vegetal será ésta: Los hijos de Aarón la deberán ofrecer ante Yavé frente al altar.
LEV 6:15 Se retirará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda vegetal con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda vegetal. La hará arder sobre el altar como su memorial en olor que apacigua a Yavé.
LEV 6:16 El resto lo comerán Aarón y sus hijos. Se comerá sin levadura en Lugar Santo. Lo comerán en el patio del Tabernáculo de Reunión.
LEV 6:17 No se horneará con levadura. Es su porción que les doy de mis sacrificios quemados, cosa muy sagrada como ofrenda por el pecado y sacrificio por la culpa.
LEV 6:18 Todo varón de los hijos de Aarón la podrá comer. Es estatuto perpetuo a través de sus generaciones con respecto a los sacrificios quemados a Yavé. Todo lo que toque en ellos quedará consagrado.
LEV 6:19 Yavé habló a Moisés:
LEV 6:20 Esta será la ofrenda que Aarón y sus hijos presentarán a Yavé el día de su unción: 2,2 litros de flor de harina, ofrenda vegetal perpetua, la mitad por la mañana y la mitad al llegar la noche.
LEV 6:21 Será preparada con aceite en sartén y la llevarán frita en pedazos como la ofrenda vegetal horneada. La ofrecerán como olor que apacigua a Yavé.
LEV 6:22 El sacerdote que sea ungido de entre sus hijos para sucederlo, la ofrecerá. Este es un estatuto perpetuo de Yavé. Será quemada por completo.
LEV 6:23 Toda ofrenda vegetal del sacerdote será quemada por completo. No se comerá.
LEV 6:24 Yavé habló a Moisés:
LEV 6:25 Habla a Aarón y a sus hijos: Esta es la Ley del sacrificio que apacigua. En el lugar donde se inmola el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado en la Presencia de Yavé. Es cosa santísima.
LEV 6:26 El sacerdote que ofrezca la ofrenda por el pecado la comerá. En lugar sagrado la comerá, en el patio del Tabernáculo de Reunión.
LEV 6:27 Todo lo que toque su cuerpo quedará consagrado. Si la sangre salpica sobre la vestidura, lavarán lo que fue salpicado en un lugar santo.
LEV 6:28 La vasija de barro en la cual sea cocida será quebrada, y si se coce en vasija de cobre, ésta será fregada y enjuagada con agua.
LEV 6:29 Todo varón de entre los sacerdotes podrá comer de ella. Es cosa santísima.
LEV 6:30 Pero no se comerá ningún sacrificio por el pecado cuya sangre fue llevada al Tabernáculo de Reunión para hacer sacrificio que apacigua en el Santuario. Será quemada en el fuego.
LEV 7:1 Esta es la Ley de la ofrenda por la culpa. Es cosa santísima.
LEV 7:2 En el lugar donde se degüella el holocausto degollarán la ofrenda por la culpa, y el sacerdote rociará la sangre sobre el altar por todos los lados.
LEV 7:3 Luego ofrecerá toda su grasa: la cola gorda, la grasa que cubre los intestinos,
LEV 7:4 los dos riñones y la grasa que los cubre y sobre los ijares, y juntamente con los riñones sacará la grasa del hígado.
LEV 7:5 Luego el sacerdote lo quemará sobre el altar como ofrenda quemada a Yavé. Es sacrificio por la culpa.
LEV 7:6 Todo varón de entre los sacerdotes la comerá en un lugar santo. Es cosa santísima.
LEV 7:7 El sacrificio por el pecado es como el sacrificio por la culpa. Tienen una misma ley. Será de aquel sacerdote que haga con él el sacrificio que apacigua.
LEV 7:8 El sacerdote que presente el holocausto de alguno, tendrá para él mismo la piel del holocausto que presentó.
LEV 7:9 Toda ofrenda vegetal que sea horneada y todo lo cocinado en cazuela o en sartén será del sacerdote que la presentó.
LEV 7:10 Pero toda ofrenda vegetal amasada con aceite, o seca, será para todos los hijos de Aarón por igual.
LEV 7:11 Esta es la Ley del sacrificio de paz que se presentará a Yavé:
LEV 7:12 Si lo presenta en acción de gracias, entonces, junto con el sacrificio de acción de gracias, presentará tortas sin levadura amasadas con aceite, hojaldres sin levadura untados con aceite y tortas fritas de flor de harina amasadas con aceite.
LEV 7:13 Además del sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado.
LEV 7:14 De esta ofrenda se presentará una parte de cada sacrificio como ofrenda alzada a Yavé, y será del sacerdote que roció la sangre del sacrificio de paz.
LEV 7:15 La carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá el día de su ofrecimiento. Nada se dejará para la mañana siguiente.
LEV 7:16 Pero si el sacrificio de la ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se comerá el día cuando se presente el sacrificio y su sobrante podrá comerse al día siguiente.
LEV 7:17 Pero si queda parte de la carne del sacrificio sobrante para el tercer día, se quemará en el fuego,
LEV 7:18 pues si la carne del sacrificio de paz se come el tercer día, ciertamente no será aceptado ni tomado en cuenta. Será cosa repugnante, y la persona que coma de él cargará su pecado.
LEV 7:19 La carne que toque alguna cosa impura no se comerá. Será quemada en fuego. En cuanto a la otra carne, todo el que esté limpio puede comer tal carne.
LEV 7:20 Pero la persona que esté impura y coma carne del sacrificio de paz que pertenece a Yavé, será cortada de su pueblo.
LEV 7:21 Si alguno toca cosa impura, de impureza de hombre o de animal impuro, o de cualquier repugnancia impura, y luego come la carne del sacrificio de paz que pertenece a Yavé, será cortada de su pueblo.
LEV 7:22 Yavé habló a Moisés:
LEV 7:23 Habla a los hijos de Israel: No comerán grasa de becerro, ni de cordero, ni de cabra.
LEV 7:24 La grasa de animal muerto o destrozado podrá servir para cualquier uso, pero ciertamente no la comerán.
LEV 7:25 Porque cualquiera que coma la grasa del animal del cual se ofrece sacrificio que apacigua a Yavé será cortada de su pueblo.
LEV 7:26 Además, no comerán sangre ni de aves ni de bestias, en ningún lugar donde vivan.
LEV 7:27 Cualquier persona que coma sangre será cortada de su pueblo.
LEV 7:28 Yavé habló a Moisés:
LEV 7:29 Habla a los hijos de Israel: El que presente un sacrificio de paz ante Yavé, conducirá su animal para el sacrificio de paz ante Yavé.
LEV 7:30 Sus propias manos llevarán el animal que se quemará para Yavé. Presentará la grasa y el pecho. El pecho será ofrecido como ofrenda mecida a Yavé.
LEV 7:31 El sacerdote quemará la grasa en el altar, pero el pecho será para Aarón y sus hijos.
LEV 7:32 También darán el muslo derecho de sus ofrendas de paz al sacerdote como ofrenda mecida.
LEV 7:33 El hijo de Aarón que ofrezca la sangre del sacrificio de paz y la grasa recibirá el muslo derecho como porción suya.
LEV 7:34 Porque Yo tomé el pecho que se mece y el muslo que se alza de los sacrificios de paz de los hijos de Israel, y los concedí al sacerdote Aarón y a sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de Israel.
LEV 7:35 Tal es la porción para Aarón y sus hijos de las ofrendas quemadas a Yavé, desde el día cuando Él los consagró para servir como sacerdotes de Yavé.
LEV 7:36 Es lo que Yavé ordenó que se les dé como estatuto perpetuo en sus generaciones, desde el día cuando fueron ungidos por los hijos de Israel.
LEV 7:37 Tal es la Ley del holocausto, de la ofrenda vegetal, de la ofrenda por el pecado, de la ofrenda por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de las ofrendas de paz
LEV 7:38 que Yavé ordenó a Moisés en la montaña Sinaí el día cuando mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas ante Yavé en el desierto de Sinaí.
LEV 8:1 Entonces Yavé habló a Moisés:
LEV 8:2 Toma a Aarón y a sus hijos, así como las ropas, el aceite de la unción, el becerro del sacrificio que apacigua, los dos carneros y el canastillo de los Panes sin Levadura,
LEV 8:3 y reúne a toda la congregación en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 8:4 Moisés hizo como Yavé le ordenó, y la congregación se reunió en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 8:5 Moisés dijo a la congregación: Esto es lo que Yavé ordenó hacer.
LEV 8:6 Entonces Moisés ordenó que Aarón y sus hijos se acercaran y los lavó con agua.
LEV 8:7 Luego puso la túnica sobre él, le ató el cinturón, lo vistió con el manto, le puso el efod, lo ató con la faja tejida del efod y lo sujetó con él.
LEV 8:8 Le puso encima el pectoral y colocó el Urim y el Tumim en el pectoral.
LEV 8:9 Luego le puso el turbante sobre la cabeza, y fijó la placa de oro y la diadema sagrada en la parte frontal encima del turbante, como Yavé ordenó a Moisés.
LEV 8:10 Entonces Moisés tomó el aceite de la unción, ungió el Tabernáculo y todo lo que había en él, y los consagró.
LEV 8:11 Roció el altar siete veces con el aceite. Para consagrarlo lo ungió junto con todos sus utensilios, así como la fuente y su basa.
LEV 8:12 Luego derramó parte del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón y lo ungió para consagrarlo.
LEV 8:13 Después Moisés mandó que se acercaran los hijos de Aarón. Les mandó vestir sus túnicas, les ató los cinturones y les colocó sus turbantes, como Yavé ordenó a Moisés.
LEV 8:14 Entonces pidió que le llevaran el becerro del sacrificio por el pecado. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro del sacrificio por el pecado,
LEV 8:15 y uno lo degolló. Luego Moisés tomó la sangre y la puso con su dedo alrededor sobre los cuernos del altar. Así purificó de pecado el altar. Luego derramó la sangre restante al pie del altar y lo consagró para hacer sacrificio que apacigua sobre él.
LEV 8:16 Después tomó toda la grasa que había en los intestinos, la grasa del hígado y los dos riñones con su grasa y los quemó sobre el altar.
LEV 8:17 Pero el becerro con su piel, su carne y su estiércol lo quemó al fuego fuera del campamento, como Yavé le ordenó a Moisés.
LEV 8:18 Luego pidió que le acercaran el carnero del holocausto. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero,
LEV 8:19 y uno lo degolló. Luego Moisés roció la sangre alrededor sobre el altar.
LEV 8:20 Después que el carnero fue cortado en trozos, Moisés ordenó quemar la cabeza, los trozos y la grasa.
LEV 8:21 Lavó los órganos internos y las patas en agua y enseguida Moisés quemó todo el carnero sobre el altar. Fue un holocausto de olor que apacigua, sacrificio quemado a Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
LEV 8:22 Después mandó que le acercaran el segundo carnero, el carnero de la consagración. Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero,
LEV 8:23 y Moisés lo degolló. Entonces Moisés tomó la sangre y la puso en el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y en los dedos pulgares de su mano derecha y el pie derecho.
LEV 8:24 Luego mandó que se acercaran los hijos de Aarón, y Moisés aplicó sangre sobre el lóbulo de la oreja derecha de cada uno de ellos y en los pulgares de la mano derecha y del pie derecho de ellos. Moisés roció la sangre restante sobre el altar por todos los lados.
LEV 8:25 Enseguida tomó las partes grasosas: la cola gorda, toda la grasa que cubre el intestino, la grasa del hígado, los dos riñones con su grasa, la espaldilla y el muslo derecho.
LEV 8:26 Del canastillo de los Panes sin Levadura que estaba ante Yavé tomó una torta sin levadura, una torta de pan con aceite y un hojaldre, los cuales puso con la grasa y el muslo derecho.
LEV 8:27 Lo puso todo en las manos de Aarón y en las manos de sus hijos, y lo ofreció como ofrenda mecida en la Presencia de Yavé.
LEV 8:28 Luego Moisés lo tomó de las manos de ellos y lo quemó en el altar sobre el holocausto. Fue un sacrificio de consagración de olor que apacigua, ofrenda quemada a Yavé.
LEV 8:29 Después Moisés tomó el pecho y lo ofreció como ofrenda mecida en la Presencia de Yavé. Era la porción del carnero de la consagración para Moisés, como Yavé ordenó a Moisés.
LEV 8:30 Luego Moisés tomó parte del aceite de la unción y parte de la sangre que había sobre el altar y los roció sobre Aarón, sus hijos y sus ropas. Así consagró a Aarón, a sus hijos y sus ropas.
LEV 8:31 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: Cozan la carne en la entrada del Tabernáculo de Reunión y cómanla allí con el pan que está en el canastillo de las ofrendas de consagración, como ordené. Y dijo: Aarón y sus hijos la comerán.
LEV 8:32 Lo que sobre de la carne y del pan lo quemarán en el fuego.
LEV 8:33 Durante siete días no saldrán por la entrada del Tabernáculo de Reunión hasta el día cuando se cumplan los días de su consagración, pues serán investidos durante siete días,
LEV 8:34 como se hizo hoy. Así ordenó Yavé hacerlo para ofrecer sacrificio que apacigua por ustedes.
LEV 8:35 Permanecerán día y noche por siete días en la entrada del Tabernáculo de Reunión con el fin de cumplir la ordenanza de Yavé para que no mueran, pues así me fue ordenado.
LEV 8:36 Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que ordenó Yavé por medio de Moisés.
LEV 9:1 Al llegar el día octavo, Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel,
LEV 9:2 y dijo a Aarón: Toma un becerro para el sacrificio por el pecado y un carnero sin defecto para el sacrificio quemado, y ofrécelos ante Yavé.
LEV 9:3 Y hablarás a los hijos de Israel: Tomen un macho cabrío para el sacrificio por el pecado, un becerro y un cordero añal sin defecto para el sacrificio quemado,
LEV 9:4 un becerro y un carnero los cuales degollarán ante Yavé como sacrificio de paz y también una ofrenda vegetal amasada con aceite. Porque hoy Yavé les aparecerá.
LEV 9:5 Llevaron lo que Moisés ordenó al frente del Tabernáculo de Reunión. Toda la congregación se acercó y permaneció en pie ante la Presencia de Yavé.
LEV 9:6 Y Moisés dijo: Esto es lo que Yavé ordenó hacer para que la gloria de Yavé se les aparezca.
LEV 9:7 Luego Moisés dijo a Aarón: Acércate al altar y prepara tu sacrificio por el pecado y tu holocausto. Ofrece sacrificio que apacigua por ti y por el pueblo. Presenta también el sacrificio del pueblo y ofrece sacrificio que apacigua por él, como Yavé ordenó.
LEV 9:8 Entonces Aarón se acercó al altar y degolló el becerro del sacrificio que apacigua por el pecado de él.
LEV 9:9 Los hijos de Aarón le llevaron la sangre. Luego mojó su dedo en la sangre, tocó los cuernos del altar y derramó el resto de la sangre al pie del altar.
LEV 9:10 Después ordenó quemar la grasa, los riñones y la grasa del hígado del sacrificio por el pecado sobre el altar, como Yavé ordenó a Moisés,
LEV 9:11 pero la carne y la piel los quemó al fuego fuera del campamento.
LEV 9:12 Luego degolló el holocausto, y los hijos de Aarón le llevaron la sangre, la cual roció sobre el altar, por todos los lados.
LEV 9:13 Después le llevaron el holocausto, trozo por trozo con la cabeza, y mandó quemarlos sobre el altar.
LEV 9:14 Lavó también los órganos internos y las patas, y ordenó quemarlos sobre el altar.
LEV 9:15 También ofreció el sacrificio del pueblo, tomó el macho cabrío del sacrificio que purifica por el pecado del pueblo, lo degolló y lo ofreció por el pecado como el primero.
LEV 9:16 Después ofreció el holocausto e hizo según la ordenanza.
LEV 9:17 Presentó también la ofrenda vegetal. Tomó un puñado y lo quemó sobre el altar, además del holocausto de la mañana.
LEV 9:18 También degolló el becerro y el carnero como sacrificio de paz por el pueblo. Los hijos de Aarón le presentaron la sangre, y él la roció sobre el altar por todos los lados.
LEV 9:19 Las grasas del becerro y del carnero: la cola gorda, la grasa que cubre las vísceras y los riñones, y la grasa del hígado,
LEV 9:20 las pusieron con las grasas de los pechos, y quemaron las grasas sobre el altar.
LEV 9:21 Pero Aarón ofreció el pecho y el muslo derecho como ofrenda mecida ante la Presencia de Yavé, como Moisés ordenó.
LEV 9:22 Luego Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo. Después de hacer el sacrificio que apacigua, el holocausto y el sacrificio de paz, descendió.
LEV 9:23 Moisés entró con Aarón en el Tabernáculo de Reunión. Cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria de Yavé apareció ante todo el pueblo.
LEV 9:24 Entonces de la Presencia de Yavé salió fuego, y consumió el holocausto y la grasa que estaba sobre el altar. Al ver esto, todo el pueblo gritó de gozo y se postraron sobre sus rostros.
LEV 10:1 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, cada uno tomó su incensario, y después de prender fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron en la Presencia de Yavé fuego extraño que Él nunca les mandó.
LEV 10:2 Entonces de la Presencia de Yavé salió fuego que los quemó y murieron en la Presencia de Yavé.
LEV 10:3 Entonces Moisés dijo a Aarón: Esto es lo que Yavé habló: Entre los que se acercan a Mí seré santificado, y en la presencia de todo el pueblo seré reverenciado. Aarón guardó silencio.
LEV 10:4 Moisés llamó a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: Acérquense y saquen a sus hermanos del Santuario, y llévenlos fuera del campamento.
LEV 10:5 Ellos se acercaron y los sacaron con sus túnicas y los llevaron fuera del campamento, como dijo Moisés.
LEV 10:6 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: No descubran sus cabezas ni rasguen sus ropas para que Él no se aíre contra toda la congregación. Pero que sus hermanos, toda la casa de Israel, llore por el incendio que Yavé hizo.
LEV 10:7 No salgan por la entrada del Tabernáculo de Reunión para que no mueran, por cuanto el aceite de la unción de Yavé está sobre ustedes. Y ellos hicieron conforme a la palabra de Moisés.
LEV 10:8 Yavé habló a Aarón:
LEV 10:9 Cuando tú y tus hijos entren en el Tabernáculo de Reunión, no beberán vino ni licor para que no mueran. Es estatuto perpetuo para sus generaciones,
LEV 10:10 para que distingan entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro,
LEV 10:11 y para que enseñen a los hijos de Israel todos los Estatutos que Yavé les dio por medio de Moisés.
LEV 10:12 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos que quedaron, Eleazar e Itamar: Tomen la ofrenda vegetal sobrante de los sacrificios quemados a Yavé y cómanla sin levadura junto al altar. Es cosa santísima.
LEV 10:13 La comerán en un lugar santo, porque esto es para ti y para tus hijos de los sacrificios quemados a Yavé, pues así me fue ordenado.
LEV 10:14 Tú y tus hijos e hijas comerán el pecho que se ofrece como ofrenda mecida y el muslo que se ofrece como ofrenda alzada. Los comerán en un lugar limpio, pues pertenecen a ti y a tus hijos, otorgados de los sacrificios de paz de los hijos de Israel.
LEV 10:15 Con las ofrendas de las grasas que se quemarán, tomarán el muslo que será alzado y el pecho que será ofrecido como ofrenda mecida en la Presencia de Yavé. Será un estatuto perpetuo para ti y para tus hijos, como Yavé lo ordenó.
LEV 10:16 Moisés pidió con insistencia el macho cabrío del sacrificio por el pecado, y ciertamente ya había sido quemado. Entonces estalló en ira contra Eleazar e Itamar, los hijos que le quedaban a Aarón, y dijo:
LEV 10:17 ¿Por qué no comieron el sacrificio por el pecado en lugar sagrado? Es cosa santísima, y les fue dada para que carguen la iniquidad de la congregación, para hacer sacrificio que apacigua por ellos delante de Yavé.
LEV 10:18 Miren, su sangre no fue llevada aún al interior del Santuario, y ustedes debían comer el sacrificio en el Lugar Santo, como les mandé.
LEV 10:19 Entonces Aarón respondió a Moisés: Mira, hoy ofrecieron su sacrificio que apacigua por el pecado y su holocausto delante de Yavé. Pero cosas como éstas me sucedieron a mí. Si yo hubiera comido hoy del sacrificio que apacigua, ¿sería acepto a los ojos de Yavé?
LEV 10:20 Cuando Moisés oyó esto le pareció bien.
LEV 11:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
LEV 11:2 Hablen a los hijos de Israel: Estos son los animales que comerán de entre todos los animales que hay sobre la tierra:
LEV 11:3 Comerán cualquiera que tenga pezuña hendida y que rumia.
LEV 11:4 Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña hendida, no comerán éstos: el camello, porque rumia, pero no tiene pezuña hendida. Será impuro para ustedes.
LEV 11:5 El conejo, porque rumia, pero no tiene pezuña hendida. Será impuro para ustedes.
LEV 11:6 La liebre, porque rumia, pero no tiene pezuña hendida. Será impura para ustedes.
LEV 11:7 El cerdo, aunque tiene pezuña y es de pezuña hendida, no rumia. Será impuro para ustedes.
LEV 11:8 De su carne no comerán ni tocarán sus cadáveres. Son impuros para ustedes.
LEV 11:9 De todos los que están en el agua, tanto en los mares como en los ríos, éstos pueden comer: todo lo que tenga aletas y escamas.
LEV 11:10 Pero todo lo que hay en los mares y en los ríos que no tenga aletas ni escamas, sea reptil o cualquier ser acuático, les será repugnante.
LEV 11:11 Les serán detestables. De su carne no comerán y a sus cadáveres tendrán repulsión.
LEV 11:12 Todo lo que hay en las aguas y no tenga aletas y escamas les será repugnante.
LEV 11:13 En cuanto a las aves tendrán repulsión a las siguientes, que no se comerán y serán repugnantes: el águila, el buitre quebrantahuesos, el zopilote,
LEV 11:14 el gallinazo, el milano, según su especie,
LEV 11:15 todo cuervo, según su especie,
LEV 11:16 el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán, según su especie,
LEV 11:17 el búho, el somormujo, el ibis,
LEV 11:18 el cisne, el pelícano, el buitre,
LEV 11:19 la cigüeña, la garza, según su especie, la abubilla y el murciélago.
LEV 11:20 Será repugnante para ustedes todo insecto alado que ande a cuatro patas.
LEV 11:21 Sin embargo, de entre los insectos alados que anden sobre cuatro patas, podrán comer el que además de sus patas delanteras, tenga patas traseras para saltar con ellas sobre la tierra.
LEV 11:22 De ellos podrán comer: la langosta, según su especie, el grillo, según su especie, la chicharra, según su especie y el saltamontes, según su especie.
LEV 11:23 Pero todo insecto alado que tenga cuatro patas es repugnante para ustedes.
LEV 11:24 Por comer éstos serán impuros. Cualquiera que toque sus cadáveres será impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:25 Cualquiera que lleve alguna parte de sus cadáveres, lavará sus ropas y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:26 Tendrán como impuro todo animal de pezuña que no tenga pezuña hendida ni rumie, y todo el que los toque será impuro.
LEV 11:27 De todos los animales que andan con cuatro patas, tendrán como impuro todo el que ande sobre sus garras. Cualquiera que toque sus cuerpos muertos será impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:28 El que recoja sus cadáveres se lavará la ropa, y será impuro hasta llegar la noche. Serán impuros para ustedes.
LEV 11:29 Tendrán como impuros estos animales de los que se mueven sobre la tierra: el topo, el ratón y la tortuga, según su especie,
LEV 11:30 el erizo, el lagarto, el caracol, la babosa y el camaleón.
LEV 11:31 Éstos son impuros para ustedes entre todos los que se mueven sobre la tierra. Cualquiera que los toque cuando estén muertos será impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:32 También será impuro todo aquello sobre lo cual caiga uno de éstos después de muerto, sea un objeto de madera, o ropa, o piel, o saco, o cualquier utensilio usado para cualquier actividad. Se meterá en agua y será impuro hasta llegar la noche. Después será puro.
LEV 11:33 Si alguno de ellos cae dentro de cualquier vasija de barro, todo lo que esté en ella será impuro, y la quebrarán.
LEV 11:34 Cualquier alimento que se coma sobre el cual caiga agua de esa vasija será impuro, y todo líquido que se beba en tal vasija será impuro.
LEV 11:35 Será impura cualquier cosa sobre la cual caiga uno de sus cadáveres. Si es un horno o un fogón serán destruidos. Son impuros y serán impuros para ustedes.
LEV 11:36 Serán puras las fuentes, cisternas y depósitos de agua, pero lo que toque un cadáver será impuro.
LEV 11:37 Si cualquier parte de sus cadáveres cae sobre cualquier semilla que se va a sembrar, será limpia.
LEV 11:38 Pero si se echó agua en la semilla, y uno de sus cadáveres cae sobre ella, les será impura.
LEV 11:39 Si muere cualquier animal del cual pueden comer, el que toque su cadáver será impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:40 El que coma de su cadáver lavará sus ropas y será impuro hasta llegar la noche. El que recoja el cadáver lavará sus ropas, y será impuro hasta llegar la noche.
LEV 11:41 Todo reptil que se arrastra sobre la tierra es repugnancia. No se comerá.
LEV 11:42 De todo reptil que se arrastra sobre la tierra: cualquiera que se mueva sobre su pecho, cualquiera que ande sobre cuatro patas o cualquiera que tenga muchos pies, no comerán, porque son repugnantes.
LEV 11:43 No se hagan repugnantes por cualquier animal que se arrastra, ni se contaminen con ellos, para que no sean impuros,
LEV 11:44 porque Yo soy Yavé su ʼElohim. Ustedes se santificarán y serán santos, porque Yo soy santo. No se contaminen por causa de algún reptil que se mueva sobre la tierra,
LEV 11:45 porque Yo soy Yavé, Quien los sacó de la tierra de Egipto para ser su ʼElohim. Sean santos porque Yo soy santo.
LEV 11:46 Esta es la Ley de los animales, de las aves, de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo animal que se mueve sobre la tierra,
LEV 11:47 para hacer separación entre lo impuro y lo limpio, y entre los seres vivos que se pueden comer y los que no se pueden comer.
LEV 12:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 12:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando una mujer dé a luz un varón, quedará impura por siete días. Será impura como en los días de su menstruación.
LEV 12:3 Al octavo día el prepucio de su hijo será circuncidado.
LEV 12:4 Ella permanecerá 33 días en la purificación de su sangre. Nada que sea santo tocará, ni irá al Santuario hasta que se cumplan los días de su purificación.
LEV 12:5 Pero si da a luz una hembra, entonces estará impura dos semanas, como en su menstruación, y permanecerá 66 días en la purificación de su sangre.
LEV 12:6 Cuando se cumplan los días de su purificación, por hijo o por hija, llevará un cordero añal al sacerdote para el holocausto a la entrada del Tabernáculo de Reunión, y un pichón de paloma o una tórtola como sacrificio por el pecado.
LEV 12:7 Él lo presentará delante de Yavé y hará sacrificio que apacigua por ella para purificarla del flujo de su sangre. Esta es la Ley sobre la que da a luz un varón o una hembra.
LEV 12:8 Si no tiene suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para el holocausto y otro para el sacrificio por el pecado. El sacerdote hará sacrificio que apacigua por ella, y quedará limpia.
LEV 13:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
LEV 13:2 Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una hinchazón, o erupción, o mancha blanca, y se convierta en infección de lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos sacerdotes.
LEV 13:3 El sacerdote examinará la infección en la piel del que tiene la mancha. Si el vello que está en la erupción se volvió blanco, y la llaga aparece más hundida que la piel de su cuerpo, es llaga de lepra. El sacerdote lo reconocerá y lo declarará impuro.
LEV 13:4 Pero si en la piel de su cuerpo hay una mancha blanca, aunque no parece más hundida que la piel, ni su vello se volvió blanco, el sacerdote aislará al que tiene la infección durante siete días.
LEV 13:5 Al séptimo día el sacerdote lo examinará, y si ante sus ojos la infección no cambió, ni se extendió en la piel, el sacerdote lo aislará por otros siete días.
LEV 13:6 Al séptimo día el sacerdote lo examinará otra vez, y si parece que la erupción se oscureció y no se esparció en la piel, el sacerdote lo declarará limpio. Es una erupción. Lavará entonces sus ropas y quedará limpio.
LEV 13:7 Pero si la erupción se extendió en la piel, después que se mostró al sacerdote para ser limpiado, entonces comparecerá otra vez ante el sacerdote.
LEV 13:8 El sacerdote lo examinará, y si la erupción se esparció en la piel, el sacerdote lo declarará impuro. Es lepra.
LEV 13:9 Cuando haya infección de lepra en un hombre será llevado al sacerdote,
LEV 13:10 quien lo examinará. Si parece hinchazón blanca en la piel, el vello se volvió blanco y se descubre la carne viva,
LEV 13:11 es lepra crónica en la piel de su cuerpo. El sacerdote lo declarará impuro. No lo hará recluir, puesto que está impuro.
LEV 13:12 Pero si la lepra brota mucho y cubre toda la piel del infectado, desde su cabeza hasta sus pies, a plena vista del sacerdote,
LEV 13:13 entonces el sacerdote lo observará. Si la lepra cubrió todo su cuerpo, declarará limpio al infectado si toda ella se volvió blanca. Él es limpio.
LEV 13:14 Pero el día cuando aparezca carne viva en él, entonces será impuro.
LEV 13:15 El sacerdote examinará la carne viva, y lo declarará impuro. La carne viva es impura. Es lepra.
LEV 13:16 Pero si la carne viva cambia y se vuelve blanca, entonces irá al sacerdote,
LEV 13:17 quien lo examinará. Si la llaga se volvió blanca, entonces el sacerdote declarará puro al infectado. Está limpio.
LEV 13:18 Cuando un cuerpo tenga una infección en su piel que se sanó,
LEV 13:19 pero surge en el lugar de la infección una hinchazón blanca o una mancha blanca rojiza, será presentado al sacerdote,
LEV 13:20 y el sacerdote la examinará. Si parece más hundida que la piel y el vello se volvió blanco, el sacerdote lo declarará impuro. Es infección de lepra que brotó de la erupción.
LEV 13:21 Pero si el sacerdote la examina, y no parece que hay vello blanco en ella, ni está más hundida que la piel y perdió color, entonces el sacerdote lo aislará siete días.
LEV 13:22 Si se esparció mucho por la piel, el sacerdote lo declarará impuro. Es lepra.
LEV 13:23 Pero si la mancha blanca rojiza se mantiene fija y no se esparce, es cicatriz de la erupción, y el sacerdote lo declarará limpio.
LEV 13:24 También si hay en la piel del cuerpo una quemadura de fuego, y en lo vivo de la quemadura se forma una mancha blanquecina, rojiza, o blanca,
LEV 13:25 el sacerdote la examinará. Si el vello que hay en la mancha blanca rojiza se volvió blanco y parece estar más hundida que la piel, es lepra que brotó en la quemadura. El sacerdote lo declarará impuro. Es infección de lepra.
LEV 13:26 Pero si el sacerdote la observa, y no aparece vello blanco en la mancha, ni está más hundida que la piel sino palideció, el sacerdote lo aislará siete días.
LEV 13:27 Al séptimo día el sacerdote lo examinará. Si se esparció considerablemente por la piel, el sacerdote lo declarará impuro. Es infección de lepra.
LEV 13:28 Pero si la mancha blanca se queda fija, y no se esparce por la piel ni perdió color, es hinchazón de la quemadura. El sacerdote lo declarará limpio porque es la cicatriz de la quemadura.
LEV 13:29 Cuando un hombre o una mujer tenga una infección en la cabeza o en la barbilla,
LEV 13:30 el sacerdote examinará la infección. Si parece más hundida que la piel y el vello en ella es amarillento y delgado, el sacerdote lo declarará impuro. Es tiña, una lepra de la cabeza o de la barbilla.
LEV 13:31 Pero si el sacerdote examina la infección de la tiña, y no parece más hundida que la piel y no hay en ella vello negro, el sacerdote aislará al infectado de la tiña siete días.
LEV 13:32 El séptimo día el sacerdote examinará la infección. Si la tiña no se esparció, ni hay en ella pelo amarillento, ni la tiña parece más profunda que la piel,
LEV 13:33 entonces se afeitará (pero no se afeitará la tiña), y el sacerdote aislará al tiñoso siete días más.
LEV 13:34 El séptimo día el sacerdote examinará la tiña. Si la tiña no se esparció por la piel, ni parece más hundida que la piel, lo declarará limpio. Lavará sus ropas y será limpio.
LEV 13:35 Pero si, después de su purificación, la tiña se extendió en la piel,
LEV 13:36 el sacerdote lo examinará. Si la tiña se extendió en la piel, el sacerdote no tendrá que buscar el pelo amarillento. Es impuro.
LEV 13:37 Pero si le parece que la tiña está detenida y creció en ella cabello negro, la tiña está sanada. Está limpio, y el sacerdote lo declarará limpio.
LEV 13:38 Cuando un hombre o una mujer tenga en la piel de su cuerpo manchas blancas,
LEV 13:39 el sacerdote las examinará. Si en la piel de su cuerpo hay manchas blancuzcas, es herpes que brotó en la piel. La persona está limpia.
LEV 13:40 Cuando a un varón se le cae el pelo de su cabeza, es calvo, pero limpio.
LEV 13:41 También, si se le cae por delante de su cabeza, es calvo por delante, pero limpio.
LEV 13:42 Pero si en la calva de la coronilla o en la calva frontal aparece una erupción blanca rojiza, es lepra que brota en su coronilla o en su calva frontal.
LEV 13:43 Entonces el sacerdote lo examinará, y si la hinchazón de la erupción blanca rojiza de su coronilla o de su calva frontal es como el aspecto de la lepra en la piel del cuerpo,
LEV 13:44 es leproso. Está impuro. El sacerdote lo declarará impuro. Tiene la infección en su cabeza.
LEV 13:45 Las ropas del leproso que tenga la infección serán rasgadas y su cabeza será descubierta. Se cubrirá hasta el bigote y pregonará: ¡Impuro! ¡Impuro!
LEV 13:46 Permanecerá impuro todo el tiempo que tenga la infección. Por estar impuro, vivirá solo. Su habitación estará fuera del campamento.
LEV 13:47 Cuando haya infección de lepra en la ropa, sea ropa de lana o lino,
LEV 13:48 en tejido o trama, sea lino o lana, en cuero o en cualquier objeto hecho de cuero,
LEV 13:49 y la mancha se muestre verdosa o rojiza, sea en ropa, cuero, tejido, trama o en cualquier objeto hecho de cuero, es infección de lepra y se debe mostrar al sacerdote.
LEV 13:50 El sacerdote observará la infección y aislará lo infectado durante siete días.
LEV 13:51 El séptimo día observará la infección. Si se esparció por la ropa, el tejido, la trama o por el cuero, cualquiera que sea el uso del cuero, la infección es una lepra maligna. Está impuro.
LEV 13:52 Quemará la ropa, el tejido, la trama de lana o lino, o cualquier objeto de cuero infectado, porque es lepra maligna. Se quemará al fuego.
LEV 13:53 Pero si el sacerdote lo examina y parece que la infección no se extendió en la ropa, el tejido, la trama o en cualquier objeto de cuero,
LEV 13:54 el sacerdote ordenará que laven lo que tiene la infección, y lo aislara siete días más.
LEV 13:55 Después que el objeto infectado sea lavado, el sacerdote lo examinará. Si parece que la mancha no cambió ante sus ojos, aunque no se extendió, está impuro. Ya sea que esté corroído por el derecho o por el revés, lo quemarás en el fuego.
LEV 13:56 Pero si el sacerdote lo examina y le parece que la mancha se debilitó después de ser lavada, la cortará de la ropa, del cuero, del tejido o de la trama.
LEV 13:57 Pero si reaparece en la ropa, el tejido, la trama o en cualquier objeto de cuero, se esparce. Quemará al fuego aquello en lo cual está la infección.
LEV 13:58 Pero si la ropa, el tejido, la trama o cualquier objeto de cuero que se lave y la mancha sea removida, entonces se lavará por segunda vez, y quedará limpio.
LEV 13:59 Esta es la Ley con respecto a la mancha de la lepra en una ropa de lana o de lino, bien sea en tejido o trama, o en cualquier objeto de cuero, para declararlo limpio o impuro.
LEV 14:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 14:2 Esta será la Ley para el leproso el día de su purificación: Será llevado al sacerdote.
LEV 14:3 El sacerdote saldrá fuera del campamento. Si al examinarlo, ve que la infección de lepra fue sanada,
LEV 14:4 el sacerdote ordenará que se tomen dos avecillas limpias vivas y madera de cedro, tinte de púrpura e hisopo para el que se purifica.
LEV 14:5 Luego el sacerdote ordenará que se degüelle la primera avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes.
LEV 14:6 Tomará la avecilla viva con la madera de cedro, la púrpura y el hisopo. Los sumergirá con la avecilla viva en la sangre de la avecilla degollada sobre las aguas corrientes.
LEV 14:7 Rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra y lo declarará limpio. Luego soltará la avecilla viva en el campo.
LEV 14:8 El que se purifica lavará sus ropas, rasurará todo su cabello y se lavará con agua, y quedará limpio. Después entrará en el campamento y vivirá fuera de su tienda siete días.
LEV 14:9 El séptimo día rasurará todo su pelo: de su cabeza, su barba y sus cejas. Es decir, rasurará todo su pelo, lavará sus ropas y lavará su cuerpo con agua, y quedará limpio.
LEV 14:10 Al octavo día tomará dos corderos sin defecto y una cordera perfecta de un año, 6,6 litros de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal y 0,3 litros de aceite.
LEV 14:11 El sacerdote que purifica colocará al hombre en pie en la Presencia de Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión junto con estas cosas.
LEV 14:12 Luego el sacerdote tomará uno de los corderos y lo presentará con los 0,3 litros de aceite como sacrificio por la culpa. Los ofrecerá como ofrenda mecida ante Yavé.
LEV 14:13 Luego degollará el cordero en el lugar del Santuario donde se degüellan los sacrificios por el pecado y el holocausto, pues el sacrificio por el pecado, al igual que el sacrificio por la culpa, pertenece al sacerdote. Es cosa santísima.
LEV 14:14 El sacerdote tomará parte de la sangre del sacrificio por la culpa, y untará el lóbulo de la oreja derecha del que fue purificado, los pulgares de su mano derecha y de su pie derecho.
LEV 14:15 El sacerdote tomará del los 0,3 litros de aceite y lo verterá sobre su propia mano izquierda.
LEV 14:16 Luego el sacerdote mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y con su dedo rociará aceite siete veces delante de Yavé.
LEV 14:17 Con el resto del aceite que está en su mano, el sacerdote untará el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, los pulgares de su mano derecha y de su pie derecho y sobre la cabeza del que se purifica.
LEV 14:18 El resto del aceite que está en la mano del sacerdote lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, y el sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor de él en la Presencia de Yavé.
LEV 14:19 Luego el sacerdote preparará el sacrificio por el pecado y hará el sacrificio que apacigua por el que se purifica de su impureza, quien después degollará el holocausto.
LEV 14:20 El sacerdote pondrá el holocausto y la ofrenda vegetal sobre el altar. Hará el sacrificio que apacigua por el que se purifica, y quedará limpio.
LEV 14:21 Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces llevará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para ofrecer sacrificio que apacigua a favor de él, y 6,6 litros de flor de harina amasada con aceite y 0,3 litros de aceite como ofrenda vegetal.
LEV 14:22 También dos tórtolas o dos palominos, según lo que pueda. Uno será para sacrificio que apacigua por el pecado y otro para holocausto.
LEV 14:23 Al octavo día las llevará al sacerdote para su purificación ante Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 14:24 El sacerdote tomará el cordero del sacrificio por la culpa y los 0,3 litros de aceite, y los ofrecerá como ofrenda mecida delante de Yavé.
LEV 14:25 Después degollará el cordero del sacrificio por la culpa. El sacerdote tomará parte de la sangre del sacrificio que apacigua y untará el lóbulo de la oreja derecha del que fue purificado, en los pulgares de su mano derecha y de su pie derecho.
LEV 14:26 El sacerdote vaciará parte del aceite sobre su propia mano izquierda,
LEV 14:27 y con su dedo derecho rociará parte del aceite que tiene en su mano izquierda siete veces ante Yavé.
LEV 14:28 Luego el sacerdote aplicará aceite del que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que fue purificado, sobre los pulgares de su mano derecha y de su pie derecho, encima del lugar donde puso la sangre del sacrificio por la culpa.
LEV 14:29 El resto del aceite que está en la mano del sacerdote lo pondrá sobre la cabeza del que fue purificado, para hacer sacrificio que apacigua a favor de él en la Presencia de Yavé.
LEV 14:30 También ofrecerá la primera de las tórtolas o de los palominos, de lo que pudo el que se purifica,
LEV 14:31 la primera en sacrificio por el pecado y la otra como holocausto, junto con la ofrenda vegetal. El sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor del que fue purificado, en la Presencia de Yavé.
LEV 14:32 Esta es la Ley para el que tuvo infección de lepra y que no pueda ofrecer más para su purificación.
LEV 14:33 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
LEV 14:34 Cuando entren en la tierra de Canaán, la cual Yo les doy en propiedad, y Yo ponga una infección de lepra en alguna casa de la tierra de su propiedad,
LEV 14:35 el dueño de la casa informará al sacerdote: Algo como una mancha apareció en mi casa.
LEV 14:36 Entonces el sacerdote ordenará desocupar la casa antes que entre a observar la infección, para que no sea contaminado todo lo que esté en la casa. Después el sacerdote entrará a examinarla.
LEV 14:37 Observará la mancha, y si le parece que hay infección en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas que parezcan más hundidas que la pared,
LEV 14:38 el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y ordenará que se cierre por siete días.
LEV 14:39 Al séptimo día, el sacerdote volverá y observará, y si le parece que la infección se extendió por las paredes de la casa,
LEV 14:40 el sacerdote ordenará que quiten las piedras que tengan la infección y las echarán fuera de la ciudad en un lugar impuro.
LEV 14:41 Después hará raspar la casa por dentro alrededor. El polvo que raspen lo echarán fuera de la ciudad en un lugar impuro.
LEV 14:42 Luego tomarán otras piedras y las pondrán en el lugar de las piedras quitadas, y se hará otra mezcla de cal y arena para enlucir la casa.
LEV 14:43 Pero si, después de quitar las piedras, raspar y enlucir la casa, la infección vuelve a brotar en ella,
LEV 14:44 el sacerdote observará. Si ciertamente la mancha se extendió por la casa, hay lepra maligna en ella. Está impura.
LEV 14:45 Por tanto, derribará la casa, sus piedras, sus maderos y toda el enlucido de la casa, y sacará todo fuera de la ciudad a un lugar impuro.
LEV 14:46 El que entre en la casa durante los días cuando estuvo cerrada será impuro hasta llegar la noche.
LEV 14:47 El que se acueste o coma en aquella casa, lavará sus ropas.
LEV 14:48 Pero si el sacerdote entra y observa ciertamente que, en verdad la infección no se extendió por la casa después que fue enlucida de nuevo, el sacerdote la declarará limpia, pues la infección desapareció.
LEV 14:49 Para purificar la casa, tomará dos avecillas, madera de cedro, tinte de púrpura e hisopo,
LEV 14:50 y degollará una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.
LEV 14:51 Tomará la madera de cedro, el hisopo y el tinte de púrpura, junto con la avecilla viva. Los sumergirá en la sangre de la avecilla muerta y en el agua corriente, y rociará la casa siete veces.
LEV 14:52 Así purificará la casa con la sangre de la avecilla, el agua corriente, la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y el tinte de púrpura.
LEV 14:53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad en el campo abierto. Así hará sacrificio que apacigua por la casa, y quedará limpia.
LEV 14:54 Esta es la Ley con respecto a cualquier infección de lepra y de tiña,
LEV 14:55 de la lepra de la ropa y de la casa,
LEV 14:56 con respecto a la hinchazón, de la costra y las manchas blancas rojizas,
LEV 14:57 para indicar cuándo están impuros y cuándo están limpios. Esta es la Ley sobre la lepra.
LEV 15:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
LEV 15:2 Hablen a los hijos de Israel: Cuando cualquier varón tenga flujo seminal de su cuerpo, su descarga será impura.
LEV 15:3 Ésta será la norma sobre la impureza del varón por su flujo, ya sea que su cuerpo emita su flujo o que lo obstruya. Ésta será la impureza de su flujo.
LEV 15:4 Cualquier lecho en el cual se acueste el que padezca flujo, es decir, gonorrea, quedará impuro. Todo aquello sobre lo cual se siente, quedará impuro.
LEV 15:5 Cualquiera que toque su lecho, lavará sus ropas. Se lavará con agua y será impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:6 Cualquiera que se siente sobre cualquier objeto en el cual se sentó el que padece gonorrea, deberá lavar sus ropas. Se lavará con agua y permanecerá impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:7 El que toque el cuerpo del que tiene gonorrea, lavará sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:8 Si el que tiene gonorrea escupe sobre el que está limpio, éste lavará sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:9 Cualquier montura sobre la cual cabalgue el que tiene gonorrea, será impura.
LEV 15:10 Cualquiera que toque cualquier cosa que estuvo debajo de él, será impuro hasta llegar la noche. El que la lleve lavará sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:11 Todo aquel a quien toque el que tiene gonorrea sin lavarse las manos con agua, lavará sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:12 La vasija de barro que toque el que tiene gonorrea, será quebrada, pero todo utensilio de madera se lavará con agua.
LEV 15:13 Cuando el que tiene gonorrea sea limpiado de su flujo, él mismo contará siete días desde su purificación, lavará sus ropas y lavará su cuerpo con aguas corrientes, y quedará purificado.
LEV 15:14 El octavo día tomará dos tórtolas o dos palominos, comparecerá ante Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión, y los entregará al sacerdote.
LEV 15:15 El sacerdote los ofrecerá, el uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. Así el sacerdote hará sacrificio que apacigua por él delante de Yavé a causa de su flujo.
LEV 15:16 El varón que tenga espermatorrea, lavará en agua todo su cuerpo y permanecerá impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:17 Cualquier ropa o cuero sobre el cual cayó semen, se lavará con agua y será impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:18 Si un varón se une con una mujer y hay emisión seminal, ambos se lavarán con agua y serán impuros hasta llegar la noche.
LEV 15:19 Cuando una mujer tenga flujo de sangre, que no sea el flujo regular de su cuerpo, quedará impura durante siete días, y cualquiera que la toque quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:20 Todo aquello sobre lo cual ella se acueste durante su impureza será impuro, y todo aquello encima de lo cual se siente será impuro.
LEV 15:21 Cualquiera que toque el lecho de ella, lavará sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:22 También todo el que toque cualquier objeto sobre el cual ella se sentó, deberá lavar sus ropas. Se lavará con agua y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:23 El que toque alguna cosa que esté encima del lecho o encima del objeto sobre el cual ella se sentó, quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:24 Si un hombre se une con ella, y su menstruo se vierte sobre él, será impuro por siete días, y toda cama sobre la cual él se acueste será impura.
LEV 15:25 Si una mujer padece flujo de sangre durante muchos días, sin ser el tiempo de su menstruo, o cuando tenga flujo después de su período, todos los días de ese flujo impuro permanecerá impura como en los días de su menstruación.
LEV 15:26 Todo lecho en el cual se acueste durante todos los días de su flujo, le será como el lecho de su menstruación. Todo aquello sobre lo cual se siente, será impuro como en la impureza de su menstruación.
LEV 15:27 Cualquiera que toque estas cosas quedará impuro. Tendrá que lavar sus ropas y lavarse con agua, y quedará impuro hasta llegar la noche.
LEV 15:28 Cuando quede libre de su flujo, entonces contará para ella siete días, y después quedará purificada.
LEV 15:29 Al octavo día tomará consigo dos tórtolas o dos palominos, y los llevará al sacerdote, a la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 15:30 El sacerdote ofrecerá uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. Así el sacerdote hará sacrificio que apacigua por ella delante de Yavé a causa del flujo de su impureza.
LEV 15:31 Así mantendrán a los hijos de Israel separados de sus impurezas, para que no mueran por sus impurezas al contaminar mi Tabernáculo que está entre ellos.
LEV 15:32 Esta es la Ley tanto para el que tiene gonorrea, como para el que tiene espermatorrea y por ello sea impuro,
LEV 15:33 para la impura por su período menstrual, para el que padece flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se une con una mujer impura.
LEV 16:1 Después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se presentaron delante de Yavé y murieron, Yavé habló a Moisés.
LEV 16:2 Dí a tu hermano Aarón que no en todo tiempo entre en el Santuario detrás del velo, delante del Propiciatorio que está sobre el Arca, no sea que muera, porque Yo me manifiesto en la nube sobre el Propiciatorio.
LEV 16:3 Aarón entrará en el Santuario con un becerro para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
LEV 16:4 Vestirá una túnica sagrada de lino y cubrirá su cuerpo con calzoncillos de lino. Estará atado con un cinturón de lino y usará un turbante de lino. Estas son vestiduras sagradas. Lavará su cuerpo con agua y después se vestirá con ellas.
LEV 16:5 Tomará dos machos cabríos de la congregación de los hijos de Israel para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
LEV 16:6 Aarón mandará traer el becerro del sacrificio que apacigua y ofrecerá el sacrificio que apacigua por él mismo y por su casa.
LEV 16:7 Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
LEV 16:8 Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos, una suerte por Yavé y la otra suerte por Azazel.
LEV 16:9 Luego Aarón presentará el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte por Yavé y lo ofrecerá en sacrificio por el pecado.
LEV 16:10 Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte por Azazel será presentado vivo ante Yavé para hacer ofrenda que apacigua sobre él, a fin de enviarlo a Azazel, al desierto.
LEV 16:11 Entonces Aarón traerá su becerro destinado al sacrificio que apacigua, lo degollará como sacrificio por el pecado, y hará sacrificio que apacigua por él mismo y por su casa.
LEV 16:12 Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de Yavé, llenará sus puños de incienso aromático molido y lo llevará detrás del velo.
LEV 16:13 Pondrá el incienso sobre el fuego en la Presencia de Yavé para que el humo del incienso cubra el Propiciatorio que está sobre el Testimonio para que no muera.
LEV 16:14 Luego tomará [parte] de la sangre del becerro y rociará con su dedo sobre el Propiciatorio, hacia el oriente. Con esa sangre rociará siete veces con su dedo delante del Propiciatorio.
LEV 16:15 Después degollará el macho cabrío del sacrificio por el pecado que corresponde al pueblo, y meterá su sangre detrás del velo. Hará con su sangre como hizo con la sangre del becerro: rociará sobre el Propiciatorio y delante del Propiciatorio.
LEV 16:16 Así hará sacrificio que apacigua por el Santuario a causa de las impurezas de los hijos de Israel y de sus transgresiones, por todos sus pecados. Así hará también por el Tabernáculo de Reunión que está con ellos en medio de sus impurezas.
LEV 16:17 Nadie permanecerá en el Tabernáculo de Reunión desde cuando él entre en el Santuario para hacer sacrificio que apacigua hasta cuando haga el sacrificio que apacigua por él mismo, por su casa y por toda la congregación de Israel, y salga.
LEV 16:18 Luego saldrá hacia el altar que está ante Yavé y hará sacrificio que apacigua por él. Tomará parte de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío y la aplicará sobre los cuernos del altar, por todos lados.
LEV 16:19 Luego rociará sobre éste siete veces parte de la sangre con su dedo, y así lo purificará y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.
LEV 16:20 Cuando acabe de hacer el sacrificio que apacigua por el Santuario, el Tabernáculo de Reunión y el altar, ordenará que traigan el macho cabrío vivo.
LEV 16:21 Aarón pondrá sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus transgresiones y todos sus pecados. Así los depositará sobre la cabeza del macho cabrío y lo enviará al desierto por medio de un hombre destinado para esto.
LEV 16:22 El macho cabrío cargará sobre él todas las iniquidades de ellos hacia una tierra solitaria, y se dejará ir por el desierto.
LEV 16:23 Después Aarón entrará en el Tabernáculo de Reunión, se quitará las ropas de lino que se puso para entrar en el Santuario y las dejará allí.
LEV 16:24 Luego lavará su cuerpo con agua en un lugar santo y vestirá sus ropas. Saldrá y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo. Hará sacrificio que apacigua por él mismo y por el pueblo,
LEV 16:25 y dejará consumir sobre el altar la grasa del sacrificio por el pecado.
LEV 16:26 Con respecto al que llevó el macho cabrío a Azazel, lavará sus ropas y su cuerpo con agua, tras lo cual podrá entrar en el campamento.
LEV 16:27 Pero el sacrificio del becerro y del macho cabrío por el pecado, cuya sangre se introdujo para hacer sacrificio que apacigua en el Lugar Santo, serán llevados fuera del campamento y quemados al fuego: sus cueros, su carne y su estiércol.
LEV 16:28 El que los queme lavará sus ropas y lavará su cuerpo con agua, tras lo cual podrá entrar en el campamento.
LEV 16:29 Esto tendrán ustedes como estatuto perpetuo: El séptimo mes, el décimo día del mes, humillarán sus almas y no harán ninguna obra, ni el nativo ni el extranjero que vive entre ustedes.
LEV 16:30 Porque ese día se hará sacrificio que apacigua por ustedes para purificarlos, y quedarán purificados de todos sus pecados delante de Yavé.
LEV 16:31 Será para ustedes un descanso sabático y se humillarán. Es un estatuto perpetuo.
LEV 16:32 El sacerdote que fue ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre, hará el sacrificio que apacigua. Vestirá las ropas de lino blanco, las ropas más sagradas.
LEV 16:33 Hará sacrificio que apacigua por el Santuario, por el Tabernáculo de Reunión y por el altar, y por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación.
LEV 16:34 Esto lo tendrán como estatuto perpetuo: Que se haga sacrificio que apacigua una vez al año por los hijos de Israel, a causa de todos sus pecados. Moisés hizo como Yavé ordenó.
LEV 17:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 17:2 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel: Esto es lo que Yavé ordenó:
LEV 17:3 A cualquier hombre de la casa de Israel que mate en sacrificio un becerro, un cordero o una cabra dentro del campamento, o que lo degüelle fuera del campamento,
LEV 17:4 y que no lo lleve a la entrada del Tabernáculo de Reunión para que el animal sea presentado ante Yavé delante del Tabernáculo de Yavé, le será imputada la sangre. Derramó sangre, y tal hombre será cortado de su pueblo.
LEV 17:5 Los hijos de Israel llevarán los animales que sacrificaban en el campo y los presentarán ante Yavé al sacerdote en la entrada del Tabernáculo de Reunión. Allí los matarán como sacrificios de paz a Yavé.
LEV 17:6 El sacerdote rociará la sangre sobre el altar de Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión, y ordenará quemar la grasa en olor que apacigua a Yavé.
LEV 17:7 Nunca más harán sus sacrificios a los demonios, tras los cuales se prostituyeron. Tendrán esto como estatuto perpetuo a través de sus generaciones.
LEV 17:8 Les dirás: Cualquier hombre de la casa de Israel, o extranjero que peregrina en medio de ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio,
LEV 17:9 y no lo lleve a Yavé para ofrecerlo en la entrada del Tabernáculo de Reunión, será cortado de su pueblo.
LEV 17:10 Yo me enfrentaré a aquella persona que coma cualquier clase de sangre, sea de la casa de Israel o extranjero que peregrina entre ellos. A la persona que coma sangre la cortaré de su pueblo.
LEV 17:11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y Yo se la di para que hagan sobre el altar sacrificio que apacigua por ellos mismos. Porque la sangre es la que hace sacrificio que apacigua por ustedes mismos.
LEV 17:12 Por tanto dije a los hijos de Israel: Ninguna persona entre ustedes comerá sangre. Tampoco el extranjero que peregrina entre ustedes comerá sangre.
LEV 17:13 Cualquier hombre de los hijos de Israel o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cace animal o ave que se pueda comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra,
LEV 17:14 porque la vida de toda carne está en su sangre. Por tanto, dije a los hijos de Israel: No comerán la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre. Todo el que la coma será cortado.
LEV 17:15 Cualquier persona, sea nativo o extranjero, que coma animal mortecino o destrozado [por fieras], lavará sus ropas, se lavará con agua y será impura hasta llegar la noche. Entonces quedará purificada.
LEV 17:16 Pero si no lava sus ropas ni lava su cuerpo, cargará su culpa.
LEV 18:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 18:2 Habla a los hijos de Israel: Yo soy Yavé su ʼElohim.
LEV 18:3 No harán como hacen en la tierra de Egipto en la cual vivieron, ni harán como hacen en la tierra de Canaán a la cual los llevo. No seguirán sus costumbres.
LEV 18:4 Cumplirán mis Decretos y observarán mis Estatutos para vivir conforme a ellos. Yo soy Yavé su ʼElohim.
LEV 18:5 Por tanto, guardarán mis Estatutos y mis Ordenanzas. El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas. Yo, Yavé.
LEV 18:6 Ningún varón se acerque a una parienta próxima para descubrir su desnudez. Yo, Yavé.
LEV 18:7 No descubrirás la desnudez de tu padre, ni la desnudez de tu madre. Es tu madre, no descubrirás su desnudez.
LEV 18:8 No descubrirás la desnudez de la esposa de tu padre. Es la desnudez de tu padre.
LEV 18:9 No descubrirás la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera de ella.
LEV 18:10 No descubrirás la desnudez de la hija de tu hijo o de la hija de tu hija, porque su desnudez es la tuya.
LEV 18:11 No descubrirás la desnudez de la hija de la esposa de tu padre, engendrada por tu padre, porque es tu hermana.
LEV 18:12 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre. Es parienta cercana de tu padre.
LEV 18:13 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre, porque es parienta cercana de tu madre.
LEV 18:14 No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre. No te unirás a su esposa. Es esposa del hermano de tu padre.
LEV 18:15 No descubrirás la desnudez de tu nuera. Es esposa de tu hijo. No descubrirás su desnudez.
LEV 18:16 No descubrirás la desnudez de la esposa de tu hermano. Es la desnudez de tu hermano.
LEV 18:17 No descubrirás la desnudez de una mujer y de su hija, ni tomarás la hija de su hijo, ni la hija de su hija para descubrir su desnudez, porque son parientas cercanas. Es depravación.
LEV 18:18 No tomarás a la hermana de tu esposa para convertirla en su rival y descubrir su desnudez, mientras viva aquélla.
LEV 18:19 No te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual.
LEV 18:20 No tendrás acto carnal con la esposa de tu prójimo, pues te contaminarás con ella.
LEV 18:21 No darás a tu hijo para hacerlo pasar por fuego a Moloc. No profanarás el Nombre de tu ʼElohim. Yo, Yavé.
LEV 18:22 No te unirás con varón como si fuera mujer. Es repugnante.
LEV 18:23 Con ningún animal te ayuntarás, pues te contaminas con él, ni alguna mujer se pondrá delante de un animal para ayuntarse con él. Es perversidad.
LEV 18:24 Con nada de todo esto se contaminarán, porque con todo esto se contaminaron las naciones que Yo expulso de delante de ustedes,
LEV 18:25 porque esa tierra se corrompió. Por tanto, castigué su maldad sobre ella y esa tierra vomitará a sus habitantes.
LEV 18:26 Pero ustedes guarden mis Estatutos y mis Ordenanzas. No hagan ninguna de todas estas repugnancias, ni el nativo, ni el extranjero que peregrina entre ustedes.
LEV 18:27 Porque los hombres de aquella tierra que estuvieron antes que ustedes cometieron todas estas repugnancias y la tierra fue contaminada,
LEV 18:28 no sea que la tierra los vomite porque la contaminaron, como vomitó a la gente que estuvo antes que ustedes.
LEV 18:29 Cualquiera que haga alguna de todas estas repugnancias, será cortada de su pueblo.
LEV 18:30 Así que guarden mi ordenanza al no practicar ninguna de las costumbres repugnantes que practicaron antes de ustedes, para que no se contaminen con ellas. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 19:2 Habla a toda la congregación de los hijos de Israel: Sean santos, porque Yo, Yavé su ʼElohim, soy santo.
LEV 19:3 Cada uno respete a su madre y a su padre, y guarde mis sábados. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:4 No se vuelvan a los ídolos. No hagan ʼelohim de fundición. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:5 Cuando ofrezcan un sacrificio de paz a Yavé, ofrézcanlo de tal manera que ustedes sean aceptados.
LEV 19:6 Se comerá el mismo día que lo sacrifiquen o el día siguiente, pero lo que quede para el tercer día será quemado al fuego.
LEV 19:7 Si se come al tercer día, será cosa repugnante. No será aceptado.
LEV 19:8 El que lo coma, cargará su iniquidad por profanar lo santo de Yavé, y será cortado de su pueblo.
LEV 19:9 Al recoger la cosecha de su tierra, no cosecharás hasta el último rincón de tu campo ni rebuscarás las espigas de tu cosecha.
LEV 19:10 Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás los frutos caídos de tu viña, sino que los dejarás para el pobre y el extranjero. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:11 No robarás, ni mentirás, ni se engañen unos a otros.
LEV 19:12 No jurarás por mi Nombre en falso, pues profanarás así el Nombre de tu ʼElohim. Yo, Yavé.
LEV 19:13 No oprimirás a tu prójimo ni le robarás. El salario del jornalero no pernoctará en tu poder hasta la mañana siguiente.
LEV 19:14 No maldecirás al sordo, ni ante un ciego pondrás tropiezo, sino tendrás temor de tu ʼElohim. Yo, Yavé.
LEV 19:15 No cometerás injusticia en el juicio. No favorecerás al pobre ni honrarás al grande. Con rectitud juzgarás a tu prójimo.
LEV 19:16 No difamarás en medio de tu pueblo, ni harás algo contra la vida de tu prójimo. Yo, Yavé.
LEV 19:17 No aborrecerás en tu corazón a tu hermano. Reprenderás firmemente a tu prójimo, para que no incurras en pecado por su causa.
LEV 19:18 No te vengarás, ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yavé.
LEV 19:19 Guardarás mis Estatutos. No harás ayuntar a tu bestia con otra especie, ni sembrarás tu campo con dos semillas. Tampoco te pondrás ropa con dos clases de tejido.
LEV 19:20 Si un hombre se une con una mujer y hay emisión de semen, y ella es una esclava comprometida con alguno, pero no fue realmente rescatada ni se le dio libertad, se hará una investigación. Pero no morirán, porque ella no es libre.
LEV 19:21 El hombre presentará su ofrenda por la culpa a Yavé en la entrada del Tabernáculo de Reunión: un carnero como ofrenda por la culpa.
LEV 19:22 El sacerdote hará sacrificio que apacigua por él delante de Yavé con el carnero de la ofrenda por la culpa, por el pecado que cometió. Le será perdonado.
LEV 19:23 Cuando entres en la tierra y plantes toda clase de árboles frutales, considerarán como incircunciso su primer fruto. Por tres años les será incircunciso y su fruto no se comerá.
LEV 19:24 Al cuarto año todo su fruto será consagrado con alabanzas a Yavé,
LEV 19:25 y al quinto año podrán comer su fruto. Así les aumentará su cosecha. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:26 Nada comerán con sangre. No practicarán adivinación ni brujería.
LEV 19:27 No harás tonsura en tu coronilla, ni dañarás la punta de tu barba.
LEV 19:28 No harán sajaduras en su cuerpo a causa de algún difunto, ni grabarán tatuajes sobre sus cuerpos. Yo, Yavé.
LEV 19:29 No profanarás a tu hija al incitarla a que se prostituya, no sea que la tierra se prostituya, y se llene de perversión.
LEV 19:30 Observarán mis sábados, y tendrán temor reverente a mi Santuario. Yo, Yavé.
LEV 19:31 No se vuelvan a los que evocan espíritus de muertos, ni a los adivinos, ni los busques para ser contaminados por ellos. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:32 En presencia de las canas te pondrás en pie. Honrarás la presencia de un anciano y tendrás temor a tu ʼElohim. Yo, Yavé.
LEV 19:33 Cuando algún extranjero viva contigo en tu tierra, no lo oprimirás.
LEV 19:34 Como a uno nacido entre ustedes les será el extranjero que resida con ustedes. Lo amarás como a ti mismo, porque fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 19:35 No harán injusticia en el juicio, ni en la medida de longitud, ni en la de peso, ni en la de capacidad.
LEV 19:36 Tendrán balanzas justas, pesas justas, efa justo e hin justo. Yo, Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto.
LEV 19:37 Guardarán, pues, todos mis Estatutos y todos mis Decretos y los pondrán en práctica. Yo, Yavé.
LEV 20:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 20:2 Dí a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinen en Israel, que entregue a alguno de sus hijos a Moloc, morirá sin perdón. El pueblo de la tierra lo lapidará.
LEV 20:3 Yo levantaré mi rostro contra ese varón y lo cortaré de su pueblo, por cuanto entregó a uno de su descendencia a Moloc, con lo cual contaminó mi Santuario y profanó mi santo Nombre.
LEV 20:4 Si el pueblo de la tierra cierra sus ojos para no ver al hombre que entregó alguno de sus descendientes a Moloc, y no lo mata,
LEV 20:5 entonces Yo mismo pondré mi rostro contra ese varón y contra su familia. Lo cortaré de su pueblo, junto con todos los que fornicaron tras él al prostituírse por seguir a Moloc.
LEV 20:6 Si alguno acude a los que evocan espíritus de los muertos para prostituirse tras ellos, Yo pondré mi rostro contra él y lo cortaré de su pueblo.
LEV 20:7 Santifíquense. Sean santos, porque Yo, Yavé soy su ʼElohim.
LEV 20:8 Guarden mis Estatutos y practíquenlos. Yo soy Yavé, Quien los santifica.
LEV 20:9 Cualquiera que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente morirá. Maldijo a su padre o a su madre. Su sangre recaerá sobre él.
LEV 20:10 Si un hombre adultera con la esposa de otro, si adultera con la esposa de su prójimo, el adúltero y la adúltera ciertamente morirán.
LEV 20:11 El que se una con la esposa de su padre, descubre la desnudez de su padre. Ambos ciertamente morirán. Su sangre recaerá sobre ellos.
LEV 20:12 Si alguno se une con su nuera, ambos ciertamente morirán. Cometieron una perversidad. Su sangre recaerá sobre ellos.
LEV 20:13 Si un hombre se une con otro varón como se une con mujer, los dos cometen una repugnancia. Ambos ciertamente morirán. Su sangre recaerá sobre ellos.
LEV 20:14 El que tome a una esposa y a la madre de ella, comete perversidad. Tanto él como ellas serán quemados con fuego para que no haya perversidad entre ustedes.
LEV 20:15 Si un varón se une con un animal ciertamente morirá. Matarás también el animal.
LEV 20:16 Si una mujer se une a un animal para ayuntarse con él, matarás a la mujer y al animal. Ciertamente morirán. Su sangre recaerá sobre ellos.
LEV 20:17 Si un varón toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y ve la desnudez de ella, y ella ve la desnudez de él, eso es repugnante. Por tanto, serán exterminados en presencia de los hijos de su pueblo, porque descubrió la desnudez de su hermana y recaerá su iniquidad sobre él.
LEV 20:18 Si alguien se une con mujer menstruosa, descubre su desnudez y su fuente, y ella descubrió el flujo de su sangre, ambos serán exterminados de su pueblo.
LEV 20:19 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre, ni de la hermana de tu padre, porque es desnudez de un pariente. Recaerá sobre ellos su iniquidad.
LEV 20:20 El hombre que se una con la esposa del hermano de su padre, descubre la desnudez de su tío. Llevarán su pecado: Morirán sin hijos.
LEV 20:21 El hombre que tome la esposa de su hermano comete una impureza. Descubrió la desnudez de su hermano. Quedarán sin hijos.
LEV 20:22 Ustedes observarán todos mis Estatutos y todas mis Ordenanzas, y los practicarán. Así no los vomitará la tierra a la cual Yo los llevo para que vivan en ella.
LEV 20:23 No seguirán las costumbres de los pueblos que Yo echo de delante de ustedes, porque ellos practicaron tales cosas y Yo los repugné.
LEV 20:24 Pero a ustedes les dije: Ustedes poseerán la tierra de ellos, y Yo se la daré para que la posean, tierra que fluye leche y miel. ¡Yo, Yavé su ʼElohim, Quien los apartó de entre los pueblos!
LEV 20:25 Ustedes harán diferencia entre animal limpio e impuro, y entre ave limpia e impura. No sean detestables a causa de animales, de aves, o de cualquier cosa que se arrastra sobre la tierra, los cuales aparté como impuros.
LEV 20:26 Me serán santos, porque Yo, Yavé, soy santo, y los aparté de los pueblos para que sean míos.
LEV 20:27 El hombre o la mujer que evoque espíritus de muertos, o sea adivino, ciertamente morirá. Los apedrearán. Su sangre recaerá sobre ellos.
LEV 21:1 Yavé dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón: No se contaminen a causa del cadáver de uno de sus parientes,
LEV 21:2 excepto por pariente cercano a él: su madre, su padre, su hijo, su hermano,
LEV 21:3 o su hermana virgen, cercana a él, que no tuvo esposo, por la cual podrá contaminarse.
LEV 21:4 No se contaminará, porque es un dirigente en medio de su pueblo, y no se profanará.
LEV 21:5 No hará tonsura en su cabeza, ni cortará la punta de su barba, ni se sajará.
LEV 21:6 Santos serán para su ʼElohim. No profanarán el Nombre de su ʼElohim, porque ellos son los que presentan los holocaustos a Yavé, el pan de su ʼElohim. Por tanto, serán santos.
LEV 21:7 No tomarán mujer prostituta o deshonrada. No tomarán mujer repudiada por su esposo, porque [el sacerdote] es santo a su ʼElohim.
LEV 21:8 Por tanto lo consagrarás, pues él presenta el pan de tu ʼElohim. Será santo porque Yo, Yavé, Quien te santifica, soy santo.
LEV 21:9 Si la hija de un sacerdote profana al prostituírse, profana a su padre. Con fuego será quemada.
LEV 21:10 El que entre sus hermanos sea sumo sacerdote, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción y fue investido para llevar las ropas, no descubrirá su cabeza ni rasgará sus ropas.
LEV 21:11 No entrará donde haya algún cadáver. Aunque sea de su padre o de su madre, no se contaminará.
LEV 21:12 No saldrá del Santuario, ni profanará el Santuario de su ʼElohim, porque la consagración del aceite de la unción de su ʼElohim está sobre él. Yo, Yavé.
LEV 21:13 Tomará como esposa a una virgen.
LEV 21:14 No tomará viuda, ni divorciada, ni deshonrada, ni prostituta, sino tomará como esposa a una virgen de su pueblo
LEV 21:15 para que no profane su descendencia entre su pueblo, porque Yo, Yavé, soy Quien lo santifica.
LEV 21:16 Además Yavé habló a Moisés:
LEV 21:17 Habla a Aarón: Ninguno de tus descendientes en sus sucesivas generaciones que tenga en él algún defecto se acercará para ofrecer el pan de su ʼElohim.
LEV 21:18 Porque ningún varón que tenga en él algún defecto se acercará: ya sea ciego, cojo, mutilado, deformado,
LEV 21:19 o que tenga fractura de pie o de mano,
LEV 21:20 o jorobado, enano, que tenga ojo defectuoso, tenga sarna o tiña, o testículos magullados.
LEV 21:21 Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón que tenga defecto en él, se acercará para ofrecer los holocaustos a Yavé. [Si] hay defecto en él, no se acercará para ofrecer el pan de su ʼElohim.
LEV 21:22 Podrá comer el pan de su ʼElohim procedente de las cosas santísimas y de las santas,
LEV 21:23 pero no pasará detrás del velo ni se acercará al altar, pues tiene defecto en él. No profanará mis cosas sagradas porque Yo soy Yavé, Quien los santifico.
LEV 21:24 Así Moisés habló a Aarón, a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.
LEV 22:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 22:2 Dí a Aarón y a sus hijos que se mantengan alejados de las cosas sagradas que los hijos de Israel me dedican, para que no profanen mi santo Nombre. Yo, Yavé.
LEV 22:3 Diles: Durante sus generaciones, cualquier descendiente suyo que, cuando está impuro, se acerque a las cosas santas que los hijos de Israel consagran a Yavé, será cortado de mi presencia. Yo, Yavé.
LEV 22:4 Cualquier varón de la descendencia de Aarón que sea leproso o padezca gonorrea, no comerá de las cosas santas hasta cuando esté purificado. También el que toque cualquier cosa impura, o el varón que padezca espermatorrea,
LEV 22:5 o el que toque cualquier reptil que lo contamine, o a alguno por el cual quede impuro debido a cualquier impureza en él.
LEV 22:6 La persona que lo toque será impura hasta llegar la noche, y no comerá de las cosas santas hasta que haya lavado su cuerpo con agua.
LEV 22:7 Al ponerse el sol quedará limpio, y después podrá comer las cosas santas, porque es su alimento.
LEV 22:8 Nada mortecino ni despedazado por fiera comerá, porque será contaminado por ello. Yo, Yavé.
LEV 22:9 Guardarán, pues, mi ordenanza, no sea que por ese motivo cometan pecado y mueran por haberla profanado. ¡Yo, Yavé, soy el que los santifico!
LEV 22:10 Ningún extraño comerá de lo sagrado. Ni el huésped del sacerdote ni el jornalero podrán comer de lo sagrado.
LEV 22:11 Pero si el sacerdote compra una persona con su dinero, ésta podrá comer de ello, y el nacido en su casa podrá comer de su pan.
LEV 22:12 Si la hija del sacerdote se casa con un varón extraño, no podrá comer de la ofrenda alzada de las cosas santas.
LEV 22:13 Pero si la hija del sacerdote queda viuda o repudiada, y no tiene descendencia, y vuelve a la casa de su padre como en su juventud, podrá comer del pan de su padre. Sin embargo ningún extraño comerá de él.
LEV 22:14 El que por equivocación coma una cosa sagrada, restituirá la cosa sagrada al sacerdote y añadirá a ella la quinta parte.
LEV 22:15 No profanarán, pues, las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen a Yavé.
LEV 22:16 Hagan que la culpabilidad recaiga sobre el extraño que coma de sus cosas consagradas, porque Yo soy Yavé, Quien los santifica.
LEV 22:17 Yavé habló a Moisés:
LEV 22:18 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel: Si alguno de la casa de Israel o de los extranjeros en Israel que presente su ofrenda, ya sea ofrenda votiva u ofrenda voluntaria, la cual presenta a Yavé como holocausto,
LEV 22:19 para que sea aceptada tendrá que ser un macho sin defecto de la manada de vacunos, de las ovejas o de las cabras.
LEV 22:20 No ofrecerán algún animal con defecto, pues no les será aceptado.
LEV 22:21 Cuando alguno ofrezca un sacrificio de paz a Yavé, ya sea para cumplir un voto o como ofrenda voluntaria, tendrá que ser sin defecto para que sea aceptado, sea del ganado vacuno o del rebaño. No habrá defecto en él.
LEV 22:22 [El animal] ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o que tenga erupciones, no lo ofrecerás a Yavé como holocausto en el altar de Yavé.
LEV 22:23 Podrás ofrecer un becerro o un carnero deforme como ofrenda voluntaria, pero no será aceptado como ofrenda votiva.
LEV 22:24 No ofrecerán a Yavé animal que tenga los testículos aplastados, magullados, rasgados o cortados. No harán esto en su tierra.
LEV 22:25 Ni aun de extranjeros tomarás esos animales para ofrecerlos como alimento a tu ʼElohim, porque la deformidad está en ellos. Hay en ellos defecto. No les serán aceptados.
LEV 22:26 Yavé habló a Moisés:
LEV 22:27 Cuando nazca un becerro, un cordero o un cabrito, estará con su madre siete días, pero desde el octavo día será aceptado como un holocausto a Yavé.
LEV 22:28 Pero no degollarán una vaca o una oveja junto con su cría el mismo día.
LEV 22:29 Cuando ofrezcan sacrificio de acción de gracias a Yavé, lo sacrificarán de tal manera que sea aceptado.
LEV 22:30 Se comerá el mismo día. Nada de él dejarán hasta la mañana. Yo, Yavé.
LEV 22:31 Observarán mis Mandamientos y los practicarán. Yo, Yavé.
LEV 22:32 No profanarán mi santo Nombre, pues Yo seré santificado en medio de los hijos de Israel. Yo soy Yavé, Quien los santifica,
LEV 22:33 el que los sacó de la tierra de Egipto para ser su ʼElohim. ¡Yo, Yavé!
LEV 23:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 23:2 Habla a los hijos de Israel: Estas son las fiestas solemnes de Yavé, en las cuales proclamarán santas convocaciones.
LEV 23:3 Seis días se trabajará, pero el séptimo día será reposo, sábado, santa convocación. Ningún trabajo harán. Es sábado a Yavé dondequiera que vivan.
LEV 23:4 Estas son las fiestas solemnes de Yavé, las santas convocaciones que proclamarán en los tiempos señalados para ellas.
LEV 23:5 Al llegar la noche del día 14 del primer mes se celebra la Pascua de Yavé.
LEV 23:6 El día 15 de ese mes es la fiesta de los Panes sin Levadura a Yavé. Siete días comerán pan sin levadura.
LEV 23:7 El primer día tendrán santa convocación. No harán trabajo servil alguno.
LEV 23:8 Durante siete días ofrecerán ante Yavé ofrenda quemada. El séptimo día habrá santa convocación. Ningún trabajo servil harán en él.
LEV 23:9 Yavé habló a Moisés:
LEV 23:10 Habla a los hijos de Israel: Cuando entren en la tierra que Yo les doy, y recojan la cosecha, llevarán al sacerdote un manojo como primicia de su cosecha.
LEV 23:11 Él mecerá el manojo delante de Yavé para que sean aceptados. El sacerdote lo mecerá el día siguiente al sábado.
LEV 23:12 El día cuando ofrezcan el manojo ofrecerán un cordero añal sin defecto en holocausto a Yavé.
LEV 23:13 La ofrenda vegetal será de 4,4 litros de flor de harina mezclada con aceite, como ofrenda quemada de olor que apacigua para Yavé, y su libación será de 0,9 litros de vino.
LEV 23:14 No comerán pan, ni grano tostado, ni espiga fresca hasta este mismo día, hasta cuando lleven la ofrenda a su ʼElohim. Es estatuto perpetuo para sus generaciones dondequiera que vivan.
LEV 23:15 Desde el día siguiente al sábado, día cuando presentaron el manojo para la ofrenda mecida, contarán siete semanas completas,
LEV 23:16 hasta el día siguiente al séptimo sábado contarán 50 días. Entonces presentarán una nueva ofrenda vegetal a Yavé.
LEV 23:17 Desde los lugares donde vivan llevarán dos panes de 4,4 litros de flor de harina horneados con levadura como ofrenda mecida, como primicias a Yavé.
LEV 23:18 Con el pan ofrecerán siete corderos de un año sin defecto, un becerro de la manada vacuna y dos carneros. Serán holocausto a Yavé, con su ofrenda vegetal y sus libaciones, ofrenda quemada de olor que apacigua a Yavé.
LEV 23:19 También ofrecerán un macho cabrío como sacrificio por el pecado y dos corderos añales como sacrificio de paz.
LEV 23:20 El sacerdote los presentará como ofrenda mecida ante Yavé junto con el pan de las primicias y los dos corderos. Serán cosa consagrada a Yavé para el sacerdote.
LEV 23:21 Ese mismo día proclamarán una santa convocación y no harán ningún trabajo servil. Es estatuto perpetuo para sus generaciones dondequiera que vivan.
LEV 23:22 Cuando recojan la cosecha de su tierra, no cosecharán hasta el último rincón de tu campo, ni espigarán su tierra ya cosechada. La dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 23:23 Yavé habló a Moisés:
LEV 23:24 Habla a los hijos de Israel: El primer día del mes séptimo tendrán un reposo: una conmemoración con sonido de trompetas, una santa convocación.
LEV 23:25 Ningún trabajo servil harán, y presentarán una ofrenda quemada a Yavé.
LEV 23:26 Yavé habló a Moisés:
LEV 23:27 Ciertamente el día décimo de ese mes séptimo será el día del sacrificio que apacigua. Tendrán una santa convocación, afligirán sus almas y ofrecerán ofrenda quemada a Yavé.
LEV 23:28 Ningún trabajo harán ese mismo día, porque es el día del sacrificio que apacigua, para ofrecer sacrificio que apacigua por ustedes delante de Yavé su ʼElohim.
LEV 23:29 Toda persona que no se aflija ese mismo día será cortada de su pueblo.
LEV 23:30 Toda persona que haga cualquier trabajo ese día, la exterminaré de su pueblo.
LEV 23:31 Ningún trabajo harán. Es estatuto perpetuo para sus generaciones dondequiera que vivan.
LEV 23:32 Será un sábado de completo reposo para ustedes. Afligirán sus almas el noveno día del mes, al llegar la noche. Desde cuando llega la noche hasta cuando llega la otra noche guardarán su sábado.
LEV 23:33 Yavé habló a Moisés:
LEV 23:34 Habla a los hijos de Israel: El día 15 de este mes séptimo es la fiesta de Las Cabañas a Yavé durante siete días.
LEV 23:35 El primer día habrá santa convocación. No harán algún trabajo servil.
LEV 23:36 Siete días ofrecerán una ofrenda quemada a Yavé. En el octavo día tendrán santa convocación y presentarán una ofrenda quemada a Yavé. Es santa convocación. No harán alguna obra servil.
LEV 23:37 Estas son las fiestas de Yavé, las santas convocaciones que harán para presentar ofrenda quemada a Yavé, holocausto, ofrenda vegetal, sacrificios y libaciones, cada día lo que corresponda al día,
LEV 23:38 además de los sábados de Yavé, de sus ofrendas, de todas sus ofrendas votivas y todas sus ofrendas voluntarias que dan a Yavé.
LEV 23:39 Pero el día 15 de este mes séptimo, cuando recojan el fruto de la tierra, celebrarán una fiesta a Yavé durante siete días. El primer día habrá un reposo, y el octavo día también habrá un reposo.
LEV 23:40 El primer día tomarán para ustedes el fruto de árboles hermosos, ramas de palmeras y de árboles frondosos y sauces del arroyo. Durante siete días se regocijarán en la Presencia de Yavé su ʼElohim.
LEV 23:41 Celebrarán fiesta a Yavé durante siete días cada año. Es estatuto perpetuo para sus generaciones. La celebrarán el mes séptimo.
LEV 23:42 Siete días vivirán en cabañas. Todos los nativos israelitas vivirán en cabañas,
LEV 23:43 para que sus generaciones venideras sepan que en cabañas Yo ordené vivir a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 23:44 Así Moisés promulgó las fiestas solemnes de Yavé a los hijos de Israel.
LEV 24:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 24:2 Ordena a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado a fin de que arda la lámpara continuamente.
LEV 24:3 Aarón la dispondrá en el Tabernáculo de Reunión, al exterior del velo del Testimonio, para que esté de continuo delante de Yavé, desde cuando llega la noche hasta la mañana. Es estatuto perpetuo para sus generaciones.
LEV 24:4 Mantendrá las lámparas delante de Yavé continuamente sobre el candelabro de oro puro.
LEV 24:5 Tomarás flor de harina y hornearás con ella 12 tortas. Cada torta será de 4,4 litros.
LEV 24:6 Las pondrás sobre la mesa de oro puro en dos hileras, seis en cada hilera, en la Presencia de Yavé.
LEV 24:7 Junto a cada hilera pondrás incienso puro, para que sea el pan como un memorial, una ofrenda quemada a Yavé.
LEV 24:8 Cada sábado lo dispondrá continuamente delante de Yavé, de parte de los hijos de Israel como Pacto perpetuo.
LEV 24:9 Las ofrendas quemadas de Yavé serán para Aarón y sus hijos, los cuales las comerán en un lugar sagrado, porque es cosa santísima para él. Este es un estatuto perpetuo.
LEV 24:10 Surgió entre los israelitas un hijo de una mujer israelita cuyo padre era egipcio, y el hijo de la israelita peleó en el campamento con un varón de Israel.
LEV 24:11 El hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre y maldijo, y fue llevado a Moisés. El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibrí, de la tribu de Dan.
LEV 24:12 Lo pusieron bajo custodia hasta que les fuera declarado el mandato de Yavé.
LEV 24:13 Yavé habló a Moisés:
LEV 24:14 Haz salir al profano fuera del campamento, y todos los que lo oyeron impongan sus manos sobre la cabeza de éste y apedréelo toda la congregación.
LEV 24:15 Hablarás a los hijos de Israel: Cualquier hombre que maldiga a su ʼElohim, llevará su pecado,
LEV 24:16 y el que blasfeme el Nombre de Yavé morirá sin compasión. Sin falta toda la congregación lo apedreará. Sea extranjero o nativo, si blasfema el Nombre morirá.
LEV 24:17 El hombre que hiera de muerte a otro hombre morirá sin compasión.
LEV 24:18 El que mate algún animal lo restituirá, animal por animal.
LEV 24:19 El que cause lesión a su prójimo, según hizo, así se le hará:
LEV 24:20 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente. Según la lesión que cause a otro, así se le hará.
LEV 24:21 De manera que el que mate un animal, lo pagará, pero el que mate a un hombre morirá.
LEV 24:22 Una misma ley habrá para ustedes, tanto para el extranjero como para el nativo, porque Yo soy Yavé su ʼElohim.
LEV 24:23 Entonces Moisés habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del campamento y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron según lo que Yavé ordenó a Moisés.
LEV 25:1 Yavé habló a Moisés en la Montaña Sinaí:
LEV 25:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando entren en la tierra que Yo les doy, la tierra guardará reposo para Yavé.
LEV 25:3 Seis años cultivarás tu tierra y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.
LEV 25:4 Pero el séptimo año será sábado de completo reposo para la tierra, un sábado para Yavé. No sembrarás tu campo, ni podarás tu viña.
LEV 25:5 No cosecharás lo que nazca espontáneamente después de tu cosecha, ni recogerás las uvas de tus vides no podadas. Año de reposo sabático será para la tierra.
LEV 25:6 El [fruto] del año sabático de la tierra les será de alimento para ti, tu esclavo, tu esclava, tu jornalero y el extranjero que more contigo.
LEV 25:7 Todo el fruto de ella servirá de comida para tu animal y las bestias que estén en tu tierra. Todo su fruto será para comer.
LEV 25:8 Contarás para ti siete semanas de años: siete veces siete años, de manera que los días de las siete semanas de años te sean 49 años.
LEV 25:9 El décimo día del mes séptimo harás resonar la corneta. El día del Sacrificio que Apacigua harán resonar la corneta por toda su tierra.
LEV 25:10 Consagrarán el año 50 y proclamarán libertad a todos los que habitan en la tierra. Será un jubileo para ustedes y cada uno volverá a su propiedad. Cada uno de ustedes volverá a su familia.
LEV 25:11 El año 50 será jubileo para ustedes. No sembrarán ni cosecharán lo que de sí brote en la tierra, ni recogerán el fruto de las viñas,
LEV 25:12 porque es jubileo sagrado para ustedes. Comerán el producto de la tierra.
LEV 25:13 En este año de jubileo cada uno de ustedes volverá a su propiedad.
LEV 25:14 Si venden algo a su prójimo o compran algo de su prójimo, ninguno engañe a su hermano.
LEV 25:15 Conforme al número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme al número de años de las cosechas.
LEV 25:16 Aumentarás su precio en proporción al número de años que restan para el próximo jubileo. Y según disminuyan los años, disminuirás su precio, porque él te vende según el número de cosechas.
LEV 25:17 No se engañen el uno al otro. Temerán a su ʼElohim, porque Yo soy Yavé su ʼElohim.
LEV 25:18 Cumplan mis Estatutos y guarden mis Ordenanzas. Practíquenlas y vivirán seguros en la tierra.
LEV 25:19 La tierra dará su fruto y comerán hasta la saciedad. Vivirán en ella con seguridad.
LEV 25:20 Si dicen: ¿Qué comeremos el séptimo año, puesto que no sembraremos, ni recogeremos nuestras cosechas?
LEV 25:21 Entonces sepan que en el sexto año Yo ordenaré mi bendición sobre ustedes, para que produzca cosecha por tres años.
LEV 25:22 Sembrarán en el octavo año, pero seguirán comiendo de la cosecha añeja hasta el año noveno. Comerán de lo añejo hasta que llegue la cosecha.
LEV 25:23 Además, la tierra no será vendida a perpetuidad, porque mía es la tierra, y ustedes son extranjeros y peregrinos que están conmigo.
LEV 25:24 Por tanto, concederán la redención de la tierra en toda la tierra de su posesión.
LEV 25:25 Si tu hermano empobrece y vende una parte de su propiedad, y llega su pariente redentor a redimirla, rescatará lo que vendió su hermano.
LEV 25:26 Si ese hombre no tiene redentor, pero consigue lo suficiente para rescatarla él mismo,
LEV 25:27 calculará los años desde su venta, pagará el resto a la persona a quien vendió y volverá a su posesión.
LEV 25:28 Pero si no halla suficiente para recuperar lo vendido quedará en mano del comprador hasta el año del jubileo, y en el jubileo quedará libre y volverá a su propiedad.
LEV 25:29 Si un hombre vende una casa de habitación en una ciudad amurallada, su derecho de rescate durará un año completo a partir de su venta. Puede redimirla en el término de un año completo.
LEV 25:30 Pero si no es rescatada en el plazo de un año completo, la casa que esté en la ciudad amurallada, pertenecerá a perpetuidad al comprador y sus descendientes. No quedará libre en el jubileo.
LEV 25:31 Las casas de las aldeas que no están amuralladas serán consideradas como una parcela de tierra. Tendrán derecho a rescate y quedarán libres en el jubileo.
LEV 25:32 En cuanto a las ciudades de los levitas, éstos podrán rescatar las casas en las ciudades de su propiedad en cualquier tiempo.
LEV 25:33 Así que si un hombre compra una casa de los levitas, liberará en el jubileo la casa que le fue vendida en la ciudad y que pertenece a los levitas, porque las casas de las ciudades de los levitas son propiedad de ellos entre los hijos de Israel.
LEV 25:34 Pero los campos de pastos de sus ciudades no se venderán, porque son propiedad perpetua de ellos.
LEV 25:35 Si tu hermano empobrece y se halla a tu lado, tú lo ampararás como si fuera un extranjero o forastero, para que pueda vivir contigo.
LEV 25:36 No tomarás de él interés ni ganancia, sino tendrás temor a tu ʼElohim, para que tu hermano viva contigo.
LEV 25:37 No le prestarás tu dinero con interés, ni le venderás tus víveres con ganancia.
LEV 25:38 Yo soy Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto para darles la tierra de Canaán y para ser su ʼElohim.
LEV 25:39 Si tu hermano que está contigo empobrece y se vende a ti, no lo harás servir como esclavo.
LEV 25:40 Estará contigo como jornalero o forastero, y te servirá hasta el año del jubileo.
LEV 25:41 Entonces saldrá libre de tu casa, él y sus hijos, y volverá a su familia y a la propiedad de sus padres.
LEV 25:42 Porque ellos son esclavos míos, a quienes Yo saqué de la tierra de Egipto. No serán vendidos como esclavos,
LEV 25:43 ni te enseñorearás de ellos con dureza. Tendrás temor a tu ʼElohim.
LEV 25:44 Tus esclavos y esclavas serán de las naciones que están alrededor. De ellas podrán adquirir esclavos y esclavas.
LEV 25:45 También podrán adquirirlos de los hijos de los forasteros que viven entre ustedes. De sus familias nacidas en la tierra de ustedes, las cuales podrán tener en posesión,
LEV 25:46 las dejarán como herencia a sus hijos después de ustedes, como posesión hereditaria. Pero en cuanto a sus hermanos, los hijos de Israel, no se enseñorearán los unos de los otros con dureza.
LEV 25:47 Si el extranjero o el forastero que vive contigo alcanza riqueza, y tu hermano que está con él empobrece y se vende al extranjero o al forastero que vive contigo, o a los descendientes de la familia de un extranjero,
LEV 25:48 después de venderse podrá ser rescatado. Uno de sus hermanos lo podrá rescatar,
LEV 25:49 o su tío o un hijo de su tío lo rescatará. O algún pariente cercano de su familia lo rescatará, o si prospera, él mismo podrá redimirse.
LEV 25:50 Entonces hará el cálculo con aquel que lo compró, desde el año cuando se vendió a él hasta el año del jubileo. Su precio será según el número de años. Valorarán los días de trabajo como los de un jornalero.
LEV 25:51 Si aún le quedan muchos años, devolverá el dinero para su rescate conforme a ellos.
LEV 25:52 Pero si le quedan pocos años hasta el año del jubileo, así los calculará con él. Devolverá su rescate conforme a esos años.
LEV 25:53 Como el que trabaja a jornal año por año, así estará con él. No permitirás que lo trate con dureza delante de ti.
LEV 25:54 Si no es rescatado en esos años, saldrá libre el año del jubileo, él y sus hijos,
LEV 25:55 porque los hijos de Israel son mis esclavos, a quienes saqué de la tierra de Egipto. Yo, Yavé su ʼElohim.
LEV 26:1 No harán para ustedes ídolos, ni esculturas, ni levantarán estatua. Ni pondrán en su tierra piedras pintadas para postrarse ante ellas, porque Yo soy Yavé su ʼElohim.
LEV 26:2 Guardarán mis sábados y tendrán temor reverente a mi Santuario. Yo, Yavé.
LEV 26:3 Si andan en mis Estatutos y guardan mis Mandamientos para practicarlos,
LEV 26:4 entonces Yo daré sus lluvias en su época, la tierra producirá su cosecha y el árbol del campo dará su fruto.
LEV 26:5 La trilla alcanzará hasta la cosecha y la cosecha alcanzará hasta la siembra. Comerán su pan hasta saciarse y vivirán con seguridad en su tierra.
LEV 26:6 Porque Yo estableceré la paz en su tierra y se acostarán sin que nadie los espante. Haré también desaparecer de su tierra las bestias feroces. La espada no pasará por su país.
LEV 26:7 Perseguirán a sus enemigos, los cuales caerán a espada delante de ustedes.
LEV 26:8 Entonces, cinco de ustedes pondrán en fuga a 100, y 100 de ustedes perseguirán a 10.000, y sus enemigos caerán a filo de espada delante de ustedes.
LEV 26:9 Volveré mi rostro hacia ustedes. Serán fecundos y se multiplicarán. Confirmaré mi Pacto con ustedes.
LEV 26:10 Comerán de la provisión añeja, y sacarán lo añejo para guardar lo nuevo.
LEV 26:11 Pondré mi Tabernáculo entre ustedes, y mi alma no los repugnará.
LEV 26:12 Andaré en medio de ustedes. Seré para ustedes ʼElohim, y ustedes serán mi pueblo.
LEV 26:13 Yo, Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto para que no fueran sus esclavos. Yo rompí las correas de su yugo y los hice andar erguidos.
LEV 26:14 Pero si no quieren escucharme, ni practicar todos estos Mandamientos,
LEV 26:15 rechazan mis Estatutos, y su alma detesta mis Ordenanzas para no practicar todos mis Mandamientos e invalidar mi Pacto,
LEV 26:16 Yo también haré esto con ustedes: Enviaré sobre ustedes terror súbito, extenuación y fiebre que consuman los ojos y atormenten el alma. En vano sembrarán su semilla, porque sus enemigos la comerán.
LEV 26:17 Pondré mi rostro contra ustedes y serán derrotados delante de sus enemigos. Los que los aborrecen se enseñorearán de ustedes, y huirán sin que alguno los persiga.
LEV 26:18 Si aun con estas cosas no me obedecen, Yo volveré a castigarlos siete veces más por sus pecados.
LEV 26:19 Quebrantaré la soberbia de su poderío, y haré que su cielo sea como hierro y su tierra como bronce.
LEV 26:20 Su fuerza se consumirá en vano, su tierra no dará su producto y los árboles de la tierra no darán su fruto.
LEV 26:21 Si andan en oposición contra Mí y no me quieren obedecer, entonces aumentaré sobre ustedes las plagas siete veces, conforme a sus pecados.
LEV 26:22 Enviaré contra ustedes las fieras del campo que arrebatarán a sus hijos, destruirán su ganado, y los reducirán en número de tal modo que sus caminos queden desolados.
LEV 26:23 Si con estas cosas no se enmiendan ante Mí, sino continúan su camino en oposición contra Mí,
LEV 26:24 entonces Yo también procederé en oposición contra ustedes y los golpearé siete veces más por sus pecados.
LEV 26:25 Traeré sobre ustedes la espada vengadora en vindicación del Pacto. Cuando se refugien en sus ciudades, enviaré pestilencia entre ustedes. Serán entregados en mano del enemigo.
LEV 26:26 Cuando Yo les corte el suministro de pan, diez mujeres hornearán su pan en un solo horno. Les darán el pan tan racionado que comerán, pero no se saciarán.
LEV 26:27 Si aun con esto no me obedecen, sino continúan con hostilidad hacia Mí,
LEV 26:28 Yo procederé contra ustedes con ira hostil y los castigaré aún siete veces por sus pecados.
LEV 26:29 Comerán la carne de sus hijos y de sus hijas.
LEV 26:30 Demoleré sus lugares altos, derribaré sus altares donde ofrecen incienso, amontonaré sus cadáveres sobre los cadáveres inertes de sus ídolos, y mi alma los repugnará.
LEV 26:31 Convertiré sus ciudades en ruinas. Destruiré sus santuarios. No aceptaré el aroma aplacador de sus sacrificios.
LEV 26:32 También asolaré la tierra de modo que queden asombrados sus enemigos que moren en ella.
LEV 26:33 A ustedes los esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada tras ustedes. Su tierra será devastada y sus ciudades desoladas.
LEV 26:34 Entonces la tierra gozará sus sábados todos los días que esté asolada, mientras ustedes estén en la tierra de sus enemigos. Entonces la tierra descansará y gozará sus sábados.
LEV 26:35 Descansará todo el tiempo que esté desolada, lo que no descansó en sus sábados cuando ustedes estaban en ella.
LEV 26:36 En cuanto a los que queden de ustedes, infundiré tal cobardía en sus corazones en las tierras de sus enemigos que el sonido de una hoja que se mueva los ahuyentará. Huirán como se huye de la espada y caerán sin que los persiga alguno.
LEV 26:37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran de la espada, sin que nadie los persiga. No podrán presentar resistencia delante de sus enemigos.
LEV 26:38 Perecerán entre las naciones, y la tierra de sus enemigos los consumirá.
LEV 26:39 Los que queden de ustedes desfallecerán en las tierras de sus enemigos. Por su iniquidad y por la iniquidad de sus antepasados se pudrirán juntamente con ellos.
LEV 26:40 Pero si ellos confiesan sus iniquidades, las iniquidades de sus antepasados, su infidelidad que cometieron contra Mí, y también confiesan que anduvieron en oposición contra Mí,
LEV 26:41 Yo también tuve que andar en oposición contra ellos, y los metí en la tierra de sus enemigos. Si entonces se doblega su corazón incircunciso y reconocen su iniquidad,
LEV 26:42 entonces Yo me acordaré de mi Pacto con Jacob, Isaac y Abraham, y me acordaré de la tierra.
LEV 26:43 Pero la tierra habrá quedado abandonada por ellos, y habrá gozado sus sábados mientras estaba en desolación a causa de ellos, y ellos habrán aceptado el castigo de sus iniquidades, por rechazar mis Ordenanzas y su alma aborrecer mis Estatutos.
LEV 26:44 Pero, aunque ellos estén en tierra de sus enemigos, ni aun por todo esto los desecharé ni los repugnaré para destruirlos e invalidar mi Pacto con ellos, porque Yo, Yavé, soy su ʼElohim.
LEV 26:45 Más bien a favor de ellos recordaré el Pacto con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para que Yo sea su ʼElohim. Yo, Yavé.
LEV 26:46 Estos son los Estatutos, Ordenanzas y Leyes que Yavé estableció entre Él y los hijos de Israel por medio de Moisés en la Montaña Sinaí.
LEV 27:1 Yavé habló a Moisés:
LEV 27:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando alguno haga un voto especial a Yavé, con motivo del rescate de personas, lo valorarás así:
LEV 27:3 Al hombre entre 20 y 60 años lo valorarás en 550 gramos de plata, según el valor que tiene en el Santuario.
LEV 27:4 Si es mujer, la valorarás en 330 gramos de plata.
LEV 27:5 De cinco a 20 años, tu valoración para el varón será de 220 gramos de plata, y para la mujer, de 110 gramos de plata.
LEV 27:6 Si es de un mes hasta cinco años, tu valoración será de 55 gramos de plata para el varón, y para la mujer, de 33 gramos de plata.
LEV 27:7 Si es de 60 años o más, tu valoración por el varón será de 165 gramos de plata, y por la mujer, de 110 gramos de plata.
LEV 27:8 Pero si [la persona] es demasiado pobre para su valoración, entonces comparecerá ante el sacerdote, quien lo valorará según los recursos del que hizo el voto. Así el sacerdote lo tasará.
LEV 27:9 Si es ganado apto para el sacrificio a Yavé, todo lo que de él se dé a Yavé será sagrado.
LEV 27:10 No será cambiado ni sustituido uno bueno por uno malo, ni uno malo por uno bueno. Si se sustituye un animal por otro, éste y el sustituido serán sagrados.
LEV 27:11 Si se trata de un animal impuro, de la clase que no se debe presentar como sacrificio ante Yavé, entonces el animal será puesto delante del sacerdote,
LEV 27:12 y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo. Conforme a la valoración del sacerdote, así será.
LEV 27:13 Si uno quiere rescatarlo, añadirá un quinto a su valoración.
LEV 27:14 Cuando alguno haga consagrar su casa para dedicarla a Yavé, el sacerdote la valorará, tanto en lo bueno como en lo malo. Según el sacerdote la valore, así quedará.
LEV 27:15 Pero si el que consagró su casa quiere rescatarla, añadirá la quinta parte de su valor y será suya.
LEV 27:16 Si alguno consagra a Yavé una parte del campo de su propiedad, tu valoración será conforme a la semilla requerida para la siembra. 220 litros de semilla de cebada se valorarán en 550 gramos de plata.
LEV 27:17 Si consagra su campo desde el año del jubileo, tu valoración se mantendrá.
LEV 27:18 Pero si consagra su campo después del jubileo, entonces el sacerdote le calculará el dinero según los años que queden hasta el año del otro jubileo, y se rebajará de tu valoración.
LEV 27:19 Si el que consagró su campo quiere rescatarlo, añadirá una quinta parte de su valor, y será suyo.
LEV 27:20 Pero si no rescata el campo, o el campo se vende a otro hombre, ya no lo podrá rescatar.
LEV 27:21 Cuando ese campo quede libre en el jubileo, será consagrado para Yavé. Será propiedad del sacerdote como un campo separado.
LEV 27:22 Si alguno consagra a Yavé un campo comprado, que no era campo de su herencia,
LEV 27:23 el sacerdote calculará con él la suma de su valoración hasta el año del jubileo y ese día le dará su valoración como cosa consagrada a Yavé.
LEV 27:24 El año del jubileo, el campo volverá a aquél de quien se compró, al que tiene la propiedad de la tierra.
LEV 27:25 Toda valoración se hará conforme al valor en gramos de plata del Santuario, [la medida] 11 gramos de plata.
LEV 27:26 El primerizo de los animales, que por su primogenitura pertenece a Yavé, sea becerro o cordero, nadie lo consagrará. Es de Yavé.
LEV 27:27 Pero si es animal impuro, entonces será rescatado según su valoración, y añadirá a ella una quinta parte. Si no es rescatado, se venderá según su valoración.
LEV 27:28 No obstante, ninguna cosa de su propiedad que alguno consagre a Yavé podrá venderse o redimirse, sea hombre, animal o campo. Todo lo consagrado será cosa santísima a Yavé.
LEV 27:29 Ninguna persona que fue separada para Yavé podrá ser rescatada. Ciertamente morirá.
LEV 27:30 Todo el diezmo de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del suelo y del fruto de los árboles, es de Yavé. Está consagrado a Yavé.
LEV 27:31 Si alguno quiere rescatar algo de su diezmo, le añadirá la quinta parte de su valor.
LEV 27:32 Todo diezmo de ganado vacuno o del rebaño, de todo lo que pasa bajo la vara, será consagrado a Yavé.
LEV 27:33 No se observará si es bueno o malo. No se cambiará, y si de alguna manera se cambia, tanto el animal que se cambió como el otro serán sagrados. No podrán redimirse.
LEV 27:34 Estos son los Mandamientos que Yavé ordenó a Moisés para los hijos de Israel en la Montaña Sinaí.
NUM 1:1 Yavé habló a Moisés en el Tabernáculo de Reunión cuando estaban en el desierto de Sinaí, el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto:
NUM 1:2 Toma un censo de toda la congregación de los hijos de Israel según sus familias de acuerdo con sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, cabeza por cabeza,
NUM 1:3 de 20 años arriba, todo el que pueda salir a la guerra en Israel. Tú y Aarón los contarán por sus escuadrones,
NUM 1:4 y un varón de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna, estará con ustedes.
NUM 1:5 Estos son los nombres de los varones que estarán con ustedes: De la tribu de Rubén: Elisur, hijo de Sedeur.
NUM 1:6 De Simeón: Selumiel, hijo de Zurisadai.
NUM 1:7 De Judá: Naasón, hijo de Aminadab.
NUM 1:8 De Isacar: Natanael, hijo de Suar.
NUM 1:9 De Zabulón: Eliab, hijo de Helón.
NUM 1:10 De los hijos de José: de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, de Manasés: Gamaliel, hijo de Pedasur.
NUM 1:11 De Benjamín: Abidán, hijo de Gedeoni.
NUM 1:12 De Dan: Ahiezer, hijo de Amisadai.
NUM 1:13 De Aser: Pagiel, hijo de Ocrán.
NUM 1:14 De Gad: Eliasaf, hijo de Dehuel.
NUM 1:15 De Neftalí: Ahira, hijo de Enán.
NUM 1:16 Estos fueron los designados de entre la congregación, representantes de las tribus de sus antepasados y jefes de los millares de Israel.
NUM 1:17 Moisés y Aarón tomaron a estos varones que fueron designados por nombre,
NUM 1:18 y reunieron a toda la asamblea el día primero del mes segundo. Se registraron según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba.
NUM 1:19 Como Yavé ordenó a Moisés, así los contaron en el desierto de Sinaí.
NUM 1:20 En cuanto a los hijos de Rubén, primogénito de Israel, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:21 los contados de la tribu de Rubén fueron 46.500.
NUM 1:22 De los hijos de Simeón, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:23 los contados de la tribu de Simeón fueron 59.300.
NUM 1:24 De los hijos de Gad, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:25 los contados de la tribu de Gad fueron 45.650.
NUM 1:26 De los hijos de Judá, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:27 los contados de la tribu de Judá fueron 74.600.
NUM 1:28 De los hijos de Isacar, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:29 los contados de la tribu de Isacar fueron 54.400.
NUM 1:30 De los hijos de Zabulón, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:31 los contados de la tribu de Zabulón fueron 57.400.
NUM 1:32 De los hijos de José, por los hijos de Efraín, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:33 los contados de la tribu de Efraín fueron 40.500.
NUM 1:34 De los hijos de Manasés, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:35 los contados de la tribu de Manasés fueron 32.200.
NUM 1:36 De los hijos de Benjamín, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:37 los contados de la tribu de Benjamín fueron 35.400.
NUM 1:38 De los hijos de Dan, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:39 los contados de la tribu de Dan fueron 62.700.
NUM 1:40 De los hijos de Aser, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:41 los contados de la tribu de Aser fueron 41.500.
NUM 1:42 Los hijos de Neftalí, según su genealogía, sus familias, sus casas paternas y conforme a la cuenta de sus nombres cabeza por cabeza, todos los varones de 20 años arriba, todos los aptos para la guerra,
NUM 1:43 los contados de la tribu de Neftalí fueron 53.400.
NUM 1:44 Tales fueron los contados que registraron Moisés y Aarón, juntamente con los 12 representantes de Israel, uno por cada casa paterna.
NUM 1:45 Todos los contados de los hijos de Israel según sus casas paternas, de 20 años arriba, todos los que en Israel podían salir a la guerra,
NUM 1:46 fueron 603.550.
NUM 1:47 Pero los levitas, según la tribu de sus antepasados, no fueron contados con ellos,
NUM 1:48 pues Yavé habló a Moisés:
NUM 1:49 Solamente no contarás a la tribu de Leví, ni los censarás entre los hijos de Israel.
NUM 1:50 Sino encargarás a los levitas el Tabernáculo del Testimonio, todos sus utensilios y todo lo que le pertenece. Ellos cargarán el Tabernáculo y todos sus utensilios. Lo atenderán y acamparán alrededor del Tabernáculo.
NUM 1:51 Cuando el Tabernáculo tenga que trasladarse, los levitas lo desmontarán, y cuando se detenga, los levitas lo armarán. El extraño que se acerque morirá.
NUM 1:52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento junto a su estandarte, conforme a sus ejércitos.
NUM 1:53 Pero los levitas acamparán alrededor del Tabernáculo del Testimonio para que no venga la ira sobre la congregación de los hijos de Israel. Los levitas custodiarán el Tabernáculo del Testimonio.
NUM 1:54 Y los hijos de Israel hicieron todo lo que Yavé ordenó a Moisés. Así hicieron.
NUM 2:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 2:2 Los hijos de Israel acamparán, cada uno, a cierta distancia alrededor del Tabernáculo de Reunión.
NUM 2:3 Al oriente, hacia donde sale el sol, estará el estandarte del campamento de Judá con sus ejércitos. El caudillo de los hijos de Judá será Naasón, hijo de Aminadab.
NUM 2:4 Su ejército, según sus contados, es de 74.600.
NUM 2:5 Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar. El caudillo de los hijos de Isacar será Natanael, hijo de Suar.
NUM 2:6 Su ejército, según sus contados, es de 54.400.
NUM 2:7 La tribu de Zabulón. El caudillo de los hijos de Zabulón será Eliab, hijo de Helón.
NUM 2:8 Su ejército, según sus contados es de 57.400.
NUM 2:9 El total de contados del campamento [encabezado] por Judá es de 186.400 según sus ejércitos. Éstos marcharán a la cabeza.
NUM 2:10 Al sur estará el estandarte del campamento de Rubén, con sus ejércitos. El caudillo de los hijos de Rubén será Elisur, hijo de Sedeur.
NUM 2:11 Su ejército, según sus contados, es de 46.500.
NUM 2:12 Junto a él acamparán los de la tribu de Simeón. El caudillo de los hijos de Simeón será Selumiel, hijo de Zurisadai.
NUM 2:13 Su ejército, según sus contados, es de 59.300.
NUM 2:14 La tribu de Gad. El caudillo de los hijos de Gad será Eliasaf, hijo de Reuel.
NUM 2:15 Su ejército, según sus contados, es de 45.650.
NUM 2:16 El total de contados del campamento [encabezado] por Rubén, es de 151.450 según sus ejércitos. Ellos marcharán en segundo lugar.
NUM 2:17 Luego marchará el Tabernáculo de Reunión y el campamento de los levitas en medio de los otros campamentos. En el orden como acampan, así saldrán, cada uno en su posición con sus estandartes.
NUM 2:18 El estandarte del campamento de Efraín, con sus ejércitos, estará al occidente. El caudillo de los hijos de Efraín será Elisama, hijo de Amiud.
NUM 2:19 Su ejército, según sus contados, es de 40.500.
NUM 2:20 Junto a él, la tribu de Manasés. El caudillo de los hijos de Manasés será Gamaliel, hijo de Pedasur.
NUM 2:21 Su ejército, según sus contados, es de 32.200.
NUM 2:22 Luego la tribu de Benjamín. El caudillo de los hijos de Benjamín será Abidán, hijo de Gedeoni.
NUM 2:23 Su ejército, según sus contados, es de 35.400.
NUM 2:24 El total de contados del campamento [encabezado] por Efraín es de 108.100 según sus ejércitos. Ellos irán en tercer lugar.
NUM 2:25 El estandarte del campamento de Dan estará al norte con sus ejércitos. El caudillo de los hijos de Dan será Ahiezer, hijo de Amisadai.
NUM 2:26 Su ejército, según sus contados, es de 62.700.
NUM 2:27 Junto a él acamparán los de la tribu de Aser. El caudillo de los hijos de Aser será Pagiel, hijo de Ocrán.
NUM 2:28 Su ejército, según sus contados, es de 41.500.
NUM 2:29 La tribu de Neftalí. El caudillo de los hijos de Neftalí será Ahira, hijo de Enán.
NUM 2:30 Su ejército, según sus contados, es de 53.400.
NUM 2:31 El total de contados del campamento encabezado por Dan es de 157.600. Ellos irán en la retaguardia con sus estandartes.
NUM 2:32 Tales fueron los contados de los hijos de Israel según sus casas paternas. Todos los contados de los campamentos, según sus ejércitos, fueron 603.550.
NUM 2:33 Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 2:34 Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que Yavé dijo a Moisés. Así acamparon con sus estandartes y así emprendieron la marcha, cada uno con su familia, según su casa paterna.
NUM 3:1 Estos son los descendientes de Aarón y Moisés, el día cuando Yavé habló con Moisés en la Montaña Sinaí.
NUM 3:2 Estos, pues, son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito, Abiú, Eleazar e Itamar.
NUM 3:3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes ungidos, a quienes él consagró para ejercer el sacerdocio.
NUM 3:4 Pero Nadab y Abiú murieron delante de Yavé cuando ofrecieron fuego extraño ante Yavé en el desierto de Sinaí, y no tuvieron hijos. Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio en presencia de su padre Aarón.
NUM 3:5 Yavé habló a Moisés:
NUM 3:6 Haz que se presente la tribu de Leví y que esté ante el sacerdote Aarón para que le sirvan.
NUM 3:7 Cumplirán lo que él les encomiende para él y para toda la congregación delante del Tabernáculo de Reunión.
NUM 3:8 Cuidarán todos los utensilios del Tabernáculo de Reunión, y lo encargado a ellos por los hijos de Israel para el servicio del Tabernáculo.
NUM 3:9 Darás así los levitas a Aarón y a sus hijos. Ellos le son completamente dados de entre los hijos de Israel.
NUM 3:10 Constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio. El extraño que se acerque morirá.
NUM 3:11 Yavé habló a Moisés:
NUM 3:12 Mira, tomé a los levitas de entre los hijos de Israel en representación de todo primogénito que abre matriz entre los hijos de Israel. Los levitas serán míos.
NUM 3:13 Los levitas me pertenecen, porque mío es todo primogénito. El día cuando quité la vida a todo primogénito en la tierra de Egipto aparté para Mí a todos los primogénitos de Israel, hombres y animales. ¡Son míos! Yo, Yavé.
NUM 3:14 Yavé habló a Moisés en el desierto de Sinaí:
NUM 3:15 Cuenta a los hijos de Leví según sus casas paternas y familias. Contarás a todo varón de un mes para arriba.
NUM 3:16 Moisés los contó conforme a la Palabra de Yavé, como le fue ordenado.
NUM 3:17 Los nombres de los hijos de Leví fueron estos: Gersón, Coat y Merari.
NUM 3:18 Los nombres de los hijos de Gersón, según sus familias: Libni y Simei.
NUM 3:19 Los hijos de Coat, según sus familias: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.
NUM 3:20 Los hijos de Merari, según sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de los levitas, según sus casas paternas.
NUM 3:21 De Gersón: la familia de Libni y la de Simei. Tales son las familias gersonitas.
NUM 3:22 Los contados, según el número de todo varón de un mes para arriba, fueron 7.500.
NUM 3:23 Las familias de Gersón acamparon detrás del Tabernáculo, al occidente.
NUM 3:24 El jefe de la casa paterna de los gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael.
NUM 3:25 Los hijos de Gersón estaban a cargo del Tabernáculo de Reunión, la tienda que lo cubría y su cubierta, la cortina de entrada al Tabernáculo de Reunión,
NUM 3:26 las cortinas del patio y la de su entrada, y la que está alrededor del Tabernáculo y del altar, y las cuerdas para todo su servicio.
NUM 3:27 De Coat era la familia de los amramitas, la de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas. Tales eran las familias de los coatitas.
NUM 3:28 El número de todos los varones de un mes para arriba que estaban a cargo del Santuario era 8.600.
NUM 3:29 Las familias de los hijos de Coat acampaban al costado sur del Tabernáculo.
NUM 3:30 Su jefe era de la casa paterna de las familias de Coat, Elisafán, hijo de Uziel.
NUM 3:31 El arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios con los cuales sirven en el Santuario y el velo con todo su servicio estaba al cuidado de ellos.
NUM 3:32 El principal de los jefes de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, jefe de los guardas del Santuario.
NUM 3:33 De Merari era la familia de los mahalitas y la familia de los musitas. Tales eran las familias de Merari.
NUM 3:34 Sus contados, según el número de todo varón de un mes para arriba, fueron 6.200.
NUM 3:35 El jefe de la casa paterna de las familias de Merari era Zuriel, hijo de Abihail. Acampaban al costado norte del Tabernáculo.
NUM 3:36 A cargo de los hijos de Merari estaban los tablones del Tabernáculo, sus travesaños, columnas y basas, todos sus utensilios y todo lo relacionado con su servicio,
NUM 3:37 como también las columnas que rodean el patio, sus basas, estacas y cuerdas.
NUM 3:38 Los que iban a acampar delante del Tabernáculo de Reunión, hacia el oriente, eran Moisés y Aarón con sus hijos, quienes tenían a su cargo la guardia del Santuario en nombre de los hijos de Israel. Pero el extraño que se acerque morirá.
NUM 3:39 Moisés y Aarón contaron por orden de Yavé. Todos los contados de los levitas por sus familias, todos los varones de un mes para arriba, fueron 22.000.
NUM 3:40 Yavé dijo a Moisés: Cuenta todo primogénito varón de los hijos de Israel de un mes para arriba y haz una lista de sus nombres.
NUM 3:41 Tomarás los levitas para Mí, Yo, Yavé, en representación de todos los primogénitos de los hijos de Israel. También tomarás el ganado de los levitas en representación de todo primerizo de los animales de los hijos de Israel.
NUM 3:42 Como Yavé le ordenó, Moisés contó todos los primogénitos de los hijos de Israel.
NUM 3:43 Todos los primogénitos varones de un mes para arriba, según la cuenta de los nombres, fueron 22.273.
NUM 3:44 Luego Yavé habló a Moisés:
NUM 3:45 Toma a los levitas en representación de todo primogénito de los hijos de Israel y el ganado de los levitas en representación del ganado de aquéllos. Los levitas serán míos. Yo, Yavé.
NUM 3:46 Para el rescate de los 273 que exceden de los primogénitos de los hijos de Israel a los levitas,
NUM 3:47 tomarás 55 gramos de plata por cabeza. Lo tomarás conforme al siclo del Santuario, de 20 geras por siclo,
NUM 3:48 y darás a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate del número que excede de ellos.
NUM 3:49 Moisés tomó el dinero del rescate de los que excedían al número de los redimidos por los levitas.
NUM 3:50 Recibió en dinero de los primogénitos de los hijos de Israel: 15 kilogramos de plata, conforme al valor del dinero del Santuario.
NUM 3:51 Moisés entregó el dinero de los redimidos a Aarón y a sus hijos, conforme a la Palabra de Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 4:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 4:2 Toma la cuenta de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, según sus familias y casas paternas,
NUM 4:3 de edad de 30 años para arriba hasta 50 años, todos los que entran a hacer servicio en el Tabernáculo de Reunión.
NUM 4:4 El servicio de los hijos de Coat en el Tabernáculo de Reunión será de las cosas más sagradas.
NUM 4:5 Cuando el campamento se traslade, Aarón y sus hijos entrarán y descolgarán el velo de separación, con el cual cubrirán el Arca del Testimonio.
NUM 4:6 Sobre ella pondrán la cubierta de piel de tejón. Extenderán encima un paño completamente azul y le pondrán sus varas.
NUM 4:7 También extenderán un paño azul sobre la mesa de la Presencia. Sobre él pondrán los tazones, las cucharas y las copas de libación. El pan quedará sobre ella perpetuamente.
NUM 4:8 Luego extenderán sobre estas cosas un paño carmesí. Lo taparán con la cubierta de piel de tejón, y le pondrán sus varas.
NUM 4:9 Después tomarán un paño azul y cubrirán el candelabro del alumbrado y sus lámparas, despabiladeras y platillos y todos los recipientes del aceite con los cuales se le hace servicio.
NUM 4:10 Lo envolverán con todos sus utensilios en una cubierta de piel de tejón, y lo pondrán sobre dos varas gruesas arregladas con tablas.
NUM 4:11 Extenderán también un paño azul sobre el altar de oro. Lo cubrirán con una cubierta de piel de tejón, y le pondrán sus varas.
NUM 4:12 Tomarán todos los utensilios del servicio con los cuales ministran en el Santuario y los envolverán en un paño azul. Los cubrirán con una cubierta de piel de tejón, y los pondrán sobre un par de varas gruesas arregladas con tablas para cargarlos.
NUM 4:13 Después quitarán la ceniza del altar y extenderán sobre él un paño púrpura.
NUM 4:14 Pondrán todos sus utensilios con los cuales ministran sobre él: braseros, tenedores, paletas, tazones y todos los instrumentos del altar. Extenderán sobre él una cubierta de piel de tejón y le pondrán sus varas.
NUM 4:15 Cuando Aarón y sus hijos terminen de cubrir los objetos sagrados con todos los utensilios del Santuario para mover el campamento, los hijos de Coat llegarán a transportarlos, pero no tocarán el Santuario, pues morirían. Estas son las cosas del Tabernáculo de Reunión que los hijos de Coat transportarán.
NUM 4:16 Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará encargado del aceite del alumbrado, incienso aromático, ofrenda vegetal permanente y del aceite de la unción. Estará encargado de todo el Tabernáculo y todo lo que hay en él, del Santuario y sus utensilios.
NUM 4:17 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 4:18 No permitan que el grupo de las familias de los coatitas sea exterminado de entre los levitas.
NUM 4:19 Esto harán con ellos para que vivan y no mueran cuando se acerquen a los objetos santísimos. Aarón y sus hijos entrarán y asignarán a cada uno su tarea y su carga,
NUM 4:20 pero no entrarán para mirar los objetos sagrados, no sea que mueran.
NUM 4:21 Yavé habló a Moisés:
NUM 4:22 Haz también la cuenta de los hijos de Gersón según sus casas paternas y sus familias.
NUM 4:23 Los contarás de 30 años para arriba hasta 50, todos los que entran a prestar servicio en el Tabernáculo de Reunión.
NUM 4:24 Esta será la obra de las familias de Gersón para servir y para transportar:
NUM 4:25 Transportarán las cortinas del Tabernáculo, el Tabernáculo de Reunión, su cubierta, la cubierta de pieles de tejón que está encima de él, la cortina de la entrada al Tabernáculo de Reunión;
NUM 4:26 también las cortinas del patio, la cortina de la entrada al patio que está alrededor del Tabernáculo y del altar, sus cuerdas, todos los utensilios y todo el servicio perteneciente a ellos.
NUM 4:27 Toda la obra de los hijos de Gersón, en todos sus cargos y en todo su servicio, será según lo que digan Aarón y sus hijos. Les encomendarán la responsabilidad de todo lo que transportan.
NUM 4:28 Tal es el servicio de las familias gersonitas en el Tabernáculo de Reunión. Sus deberes estarán bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
NUM 4:29 Contarás también a los hijos de Merari, según sus familias y sus casas paternas.
NUM 4:30 Contarás todos los que entran para servir en el Tabernáculo de Reunión desde los 30 años para arriba hasta los 50 años de edad.
NUM 4:31 Su deber en cuanto a la carga en todo su servicio en el Tabernáculo de Reunión es: los tablones del Tabernáculo, sus travesaños, columnas y basas,
NUM 4:32 las columnas del patio que lo rodea, sus basas, estacas y cuerdas, todos sus utensilios para todo su servicio. Anotarán por nombre los utensilios que ellos tienen que transportar.
NUM 4:33 Tal es el servicio de las familias meraritas en toda su obra en el Tabernáculo de Reunión bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
NUM 4:34 Así, pues, Moisés, Aarón y los jefes de la congregación contaron a los hijos de Coat según sus familias y sus casas paternas,
NUM 4:35 todos los que entran a servir en el Tabernáculo de Reunión desde los 30 años para arriba hasta los 50 años de edad.
NUM 4:36 Los contados según sus familias fueron 2.750.
NUM 4:37 Estos fueron los contados de las familias de Coat, todos los que sirven en el Tabernáculo de Reunión, a quienes Moisés y Aarón contaron, conforme al mandato de Yavé por medio de Moisés.
NUM 4:38 Los contados de los hijos de Gersón, según sus familias y casas paternas,
NUM 4:39 desde la edad de 30 años para arriba hasta los 50, todos los que entran a servir en el Tabernáculo de Reunión.
NUM 4:40 Los contados por sus familias y casas paternas fueron 2.630.
NUM 4:41 Estos fueron los contados de las familias de los hijos de Gersón, los que sirven en el Tabernáculo de Reunión, a quienes Moisés y Aarón contaron conforme al mandato de Yavé.
NUM 4:42 Los contados de las familias de los hijos de Merari según sus familias y casas paternas,
NUM 4:43 desde la edad de 30 años para arriba hasta los 50, los que entran en el servicio para ministrar en el Tabernáculo de Reunión.
NUM 4:44 Los contados según sus familias fueron 3.200.
NUM 4:45 Tales fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, a quienes Moisés y Aarón contaron conforme al mandato de Yavé por medio de Moisés.
NUM 4:46 Todos los levitas y los jefes de Israel contados por Moisés y Aarón, según sus familias y casas paternas,
NUM 4:47 de 30 años para arriba hasta los 50 años de edad, todos los que entran en el Tabernáculo de Reunión para servir
NUM 4:48 fueron 8.580.
NUM 4:49 Fueron contados como Yavé mandó por medio de Moisés. Cada uno fue contado según su oficio y lo que debía cargar como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 5:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 5:2 Ordena a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todo afectado de gonorrea y con muerto.
NUM 5:3 Echa tanto a hombre como a mujer. Los echarás fuera del campamento para que no se contamine el campamento en el cual Yo moro en medio de ellos.
NUM 5:4 Los hijos de Israel hicieron así. Los echaron fuera del campamento como Yavé ordenó a Moisés. Así hicieron los hijos de Israel.
NUM 5:5 Yavé habló a Moisés:
NUM 5:6 Habla a los hijos de Israel: Cuando un hombre o una mujer cometa cualquier pecado contra su prójimo, y así actúe infielmente contra Yavé, esa persona será culpable.
NUM 5:7 Confesará el pecado que cometió, restituirá por completo el objeto del delito, añadirá la quinta parte de su valor y la entregará a aquel a quien perjudicó.
NUM 5:8 Si la persona no tiene un pariente a quien se le restituya el daño, la restitución que se haga por el delito será para Yavé, para el sacerdote. Además ofrecerá un carnero en sacrificio que apacigua, con el cual se hará el sacrificio que apacigua por él.
NUM 5:9 Toda ofrenda de todas las cosas consagradas que los hijos de Israel presenten al sacerdote, será de él.
NUM 5:10 Lo consagrado por cualquiera persona será de él. También lo que cualquiera dé al sacerdote será suyo.
NUM 5:11 Yavé habló a Moisés:
NUM 5:12 Habla a los hijos de Israel: Cuando la esposa de alguno se desvíe y le sea infiel,
NUM 5:13 y otro hombre conviva con ella a escondidas de su esposo, aunque no haya testigo contra ella de su contaminación, ni fue sorprendida en el acto,
NUM 5:14 si le viene a él espíritu de celos con respecto a ella, y ella realmente se contaminó, o le vengan celos de su esposa, aunque ella no se haya contaminado,
NUM 5:15 entonces aquel esposo traerá a su esposa ante el sacerdote, y con ella traerá su ofrenda: 2,2 litros de harina de cebada, pero no derramará sobre ella aceite ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda vegetal de celos, ofrenda de grano recordatoria, que trae a la memoria la iniquidad.
NUM 5:16 Entonces el sacerdote hará que ella se acerque y se mantenga en pie delante de Yavé.
NUM 5:17 Luego el sacerdote tomará agua consagrada en una vasija de barro. El sacerdote tomará también polvo del suelo del Tabernáculo y lo echará en el agua.
NUM 5:18 El sacerdote hará que la mujer se mantenga en pie delante de Yavé. Soltará el cabello de la mujer y pondrá en sus manos la ofrenda vegetal recordatoria, que es la ofrenda vegetal de celos, mientras en la mano del sacerdote estará el agua amarga que trae maldición.
NUM 5:19 Entonces el sacerdote la conjurará: Si ningún varón fuera de tu esposo cohabitó contigo, y no te has descarriado de tu esposo para contaminarte, sé libre de esta agua amarga que acarrea maldición.
NUM 5:20 Pero si te descarriaste de tu esposo y te contaminaste, y alguno que no es tu esposo cohabitó contigo,
NUM 5:21 el sacerdote conjurará a la mujer con juramento de maldición y dirá a la mujer: ¡Yavé te haga maldición e imprecación en medio de tu pueblo, y haga Yavé que tu muslo caiga y tu vientre se hinche!
NUM 5:22 ¡Penetren estas aguas portadoras de maldición en tus órganos internos y hagan hinchar tu vientre y decaer tu muslo! Y la mujer dirá: ¡Amén, amén!
NUM 5:23 Entonces el sacerdote escribirá estas maldiciones en un rollo y las borrará con las aguas amargas.
NUM 5:24 Dará a beber a la mujer las aguas amargas portadoras de maldición. Las aguas de maldición penetrarán en ella y se harán amargas.
NUM 5:25 Después el sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda por los celos, la mecerá delante de Yavé, y la ofrecerá delante del altar.
NUM 5:26 El sacerdote tomará un puñado de la ofrenda recordatoria de ella y lo quemará sobre el altar. Después dará a beber el agua a la mujer.
NUM 5:27 Cuando le haga beber el agua, ocurrirá que si ella se contaminó y fue infiel a su esposo, el agua que acarrea maldición penetrará en ella y se hará amarga. Se hinchará su vientre y se caerá su muslo, y la mujer será maldición en medio de su pueblo.
NUM 5:28 Pero si la mujer no se contaminó y es pura, quedará libre y tendrá descendencia.
NUM 5:29 Tal es la instrucción con respecto a los celos, cuando una esposa comete infidelidad contra su esposo y se contamina,
NUM 5:30 o cuando le venga espíritu de celos a un hombre, y cele a su esposa: Hará que la mujer esté en pie en la Presencia de Yavé, y el sacerdote le aplicará toda esta instrucción.
NUM 5:31 El hombre quedará libre de iniquidad, y la mujer llevará su culpa.
NUM 6:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 6:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando un hombre o una mujer haga voto especial de nazareo para consagrarse a Yavé,
NUM 6:3 se abstendrá de vino y de bebida fuerte. No beberá vinagres de vino ni de bebida fuerte, no beberá jugo de uvas, no comerá uvas frescas ni secas.
NUM 6:4 Nada comerá de todo lo que proviene de la vid, desde las semillas hasta el hollejo, en todos los días de su consagración.
NUM 6:5 No pasará navaja sobre su cabeza durante los días del voto de su consagración, hasta que se cumplan los días para los cuales se consagró a Yavé. Será santo. Dejará crecer libremente el cabello de su cabeza.
NUM 6:6 No estará junto a un cuerpo muerto durante los días de su consagración a Yavé.
NUM 6:7 No se contaminará por su padre o por su madre, ni por su hermano o hermana cuando mueran, porque la consagración a su ʼElohim está sobre su cabeza.
NUM 6:8 Será santo a Yavé todos los días de su consagración.
NUM 6:9 Si alguno muere repentinamente junto a él, de modo que se contamina la cabeza de nazareo, rasurará su cabeza el día de su purificación. El día séptimo la rasurará.
NUM 6:10 Al octavo día traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
NUM 6:11 El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado y el otro como ofrenda quemada. Hará sacrificio que apacigua a favor de él porque pecó en relación con el cuerpo muerto. Consagrará su cabeza ese mismo día.
NUM 6:12 Consagrará a Yavé los días de su estado de nazareo, y llevará un cordero añal como ofrenda por la culpa. Los primeros días se anularán, por cuanto contaminó su estado de nazareo.
NUM 6:13 Esta es la ley para el nazareo: El día cuando se cumpla el tiempo de ser nazareo será llevado a la entrada del Tabernáculo de Reunión.
NUM 6:14 Presentará su ofrenda ante Yavé: un cordero sin defecto de un año como holocausto, una cordera sin defecto de un año para el sacrificio que apacigua y un carnero sin defecto como ofrenda de paz.
NUM 6:15 Además [presentará] un canastillo de panes sin levadura de flor de harina amasados con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, junto con su ofrenda vegetal y sus libaciones.
NUM 6:16 El sacerdote la presentará delante de Yavé, y ofrecerá su sacrificio por el pecado y su holocausto.
NUM 6:17 Ofrecerá el carnero en sacrificio como ofrenda de paz a Yavé con el canastillo de los panes sin levadura. Luego ofrecerá su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 6:18 Entonces el nazareo rasurará su cabeza de nazareo en la entrada del Tabernáculo de Reunión. Tomará los cabellos de su cabeza de nazareo y los pondrá en el fuego que está debajo del sacrificio de paz.
NUM 6:19 Después que haya rasurado el cabello de nazareo, el sacerdote tomará el muslo asado del carnero, un pan sin levadura del canastillo y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazareo.
NUM 6:20 Luego el sacerdote mecerá aquello y los presentará como ofrenda mecida a Yavé. Es cosa sagrada para el sacerdote, además del pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda alzada. Después de esto, el nazareo podrá beber vino.
NUM 6:21 Esta es la ley del nazareo que hace un voto. Su ofrenda para Yavé según su consagración, además de aquello que pueda ofrecer, según el voto que hizo, así hará conforme a la ley de su consagración.
NUM 6:22 Yavé habló a Moisés:
NUM 6:23 Habla a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los hijos de Israel. Díganles:
NUM 6:24 Yavé te bendiga y te guarde.
NUM 6:25 Yavé haga resplandecer su rostro sobre ti, Y tenga de ti misericordia.
NUM 6:26 Yavé alce sobre ti su rostro, Y te dé paz.
NUM 6:27 Así pondrán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y Yo los bendeciré.
NUM 7:1 Aconteció que el día cuando Moisés terminó de levantar el Tabernáculo, de ungirlo y consagrarlo con todos sus utensilios, y de ungir y consagrar el altar con todos sus utensilios,
NUM 7:2 los jefes de Israel, cabezas de sus casas paternas, quienes eran los líderes de sus tribus que dirigieron el censo, presentaron sus ofrendas.
NUM 7:3 Llevaron sus ofrendas ante Yavé: seis carretas cubiertas y 12 bueyes: una carreta por cada dos jefes y un buey por cada uno, y los presentaron delante del Tabernáculo.
NUM 7:4 Yavé habló a Moisés:
NUM 7:5 Tómalos de ellos, y serán para la obra del Tabernáculo de Reunión. Los darás a los levitas, a cada uno conforme a su servicio.
NUM 7:6 Entonces Moisés tomó las carretas, los bueyes y los entregó a los levitas.
NUM 7:7 A los hijos de Gersón dio dos carretas y cuatro bueyes, conforme a su servicio.
NUM 7:8 A los hijos de Merari dio cuatro carretas y ocho bueyes, conforme a su servicio bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
NUM 7:9 Pero a los hijos de Coat nada les dio, porque ellos [solo] tenían el servicio de transportar las cosas sagradas sobre sus hombros.
NUM 7:10 Los jefes también presentaron sus ofrendas para la dedicación del altar el día cuando éste fue ungido. Ellos mismos presentaron sus ofrendas delante del altar,
NUM 7:11 pues Yavé dijo a Moisés: Presenten ellos mismos sus ofrendas, un jefe cada día, para la dedicación del altar.
NUM 7:12 El día primero Naasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá, presentó su ofrenda.
NUM 7:13 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:14 un recipiente de oro de 110 gramos lleno de incienso,
NUM 7:15 para el holocausto un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:16 para el sacrificio que apacigua un macho cabrío,
NUM 7:17 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Naasón, hijo de Aminadab.
NUM 7:18 El día segundo Natanael, hijo de Suar, jefe de Isacar, presentó su ofrenda.
NUM 7:19 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:20 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:21 para el holocausto un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:22 y para el sacrificio por el pecado un macho cabrío,
NUM 7:23 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.
NUM 7:24 El día tercero correspondió a Eliab, hijo de Helón, jefe de los hijos de Zabulón.
NUM 7:25 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:26 un recipiente de oro de 110 gramos lleno de incienso,
NUM 7:27 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:28 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:29 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Helón.
NUM 7:30 El día cuarto correspondió a Elisur, hijo de Sedeur, jefe de los hijos de Rubén.
NUM 7:31 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:32 un recipiente de oro de 110 gramos lleno de incienso;
NUM 7:33 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:34 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:35 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
NUM 7:36 El día quinto correspondió al jefe de los hijos de Simeón, Selumiel, hijo de Zurisadai.
NUM 7:37 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:38 un recipiente de oro de 110 gramos lleno de incienso,
NUM 7:39 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:40 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:41 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisadai.
NUM 7:42 El día sexto correspondió a Eliasaf, hijo de Dehuel, jefe de los hijos de Gad.
NUM 7:43 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:44 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:45 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:46 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:47 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Dehuel.
NUM 7:48 En el día séptimo correspondió a Elisama, hijo de Amiud, jefe de los hijos de Efraín.
NUM 7:49 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos de peso, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:50 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:51 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:52 para la sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:53 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.
NUM 7:54 El día octavo correspondió a Gamaliel, hijo de Pedasur, jefe de los hijos de Manasés.
NUM 7:55 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:56 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:57 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:58 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:59 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.
NUM 7:60 El día noveno correspondió a Abidán, hijo de Gedeoni, jefe de los hijos de Benjamín.
NUM 7:61 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:62 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:63 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:64 para la ofrenda por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:65 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeoni.
NUM 7:66 El día décimo correspondió a Ahiezer, hijo de Amisadai, jefe de los hijos de Dan.
NUM 7:67 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:68 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:69 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:70 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:71 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.
NUM 7:72 El día 11 correspondió a Pagiel, hijo de Ocrán, jefe de los hijos de Aser.
NUM 7:73 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:74 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:75 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:76 para el sacrificio por el pecado, un macho cabrío,
NUM 7:77 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrán.
NUM 7:78 El día 12 correspondió a Ahira, hijo de Enán, jefe de los hijos de Neftalí.
NUM 7:79 Su ofrenda fue una bandeja de plata de 1,43 kilogramos y un tazón de plata de 770 gramos, según el siclo del Santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para la ofrenda vegetal,
NUM 7:80 un recipiente de oro de 110 gramos, lleno de incienso,
NUM 7:81 para el holocausto, un becerro, un carnero, un cordero añal,
NUM 7:82 por el pecado, un macho cabrío para el sacrificio,
NUM 7:83 y para el sacrificio de paz, dos becerros, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos añales. Ésta fue la ofrenda de Ahira, hijo de Enán.
NUM 7:84 Ésta fue la dedicación del altar el día cuando fue ungido por los jefes de Israel: 12 bandejas de plata, 12 tazones de plata y 12 recipientes de oro.
NUM 7:85 Cada bandeja era de 1,43 kilogramos, cada tazón de 770 gramos. El total de la plata de estos utensilios fue de 26,4 kilogramos, según el siclo del Santuario.
NUM 7:86 Los 12 recipientes de oro llenos de incienso eran de 110 gramos cada recipiente, según el siclo del Santuario. El total del oro de los recipientes fue de 1,32 kilogramos.
NUM 7:87 El total de los animales para el holocausto fue 12 becerros, 12 carneros, 12 corderos añales con su ofrenda vegetal y 12 machos cabríos para el sacrificio por el pecado.
NUM 7:88 El total de los animales para el sacrificio de paz fue de 24 becerros, 60 carneros, 60 machos cabríos y 60 corderos añales. Ésta fue la ofrenda para la dedicación del altar después de ser ungido.
NUM 7:89 Cuando Moisés entraba en el Tabernáculo de Reunión para hablar con ʼElohim, oía la voz que le hablaba desde encima del Propiciatorio que estaba sobre el Arca del Testimonio, de entre los dos querubines.
NUM 8:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 8:2 Habla a Aarón: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas deberán alumbrar hacia adelante del candelabro.
NUM 8:3 Así lo hizo Aarón. Encendió las lámparas para alumbrar hacia adelante del candelabro, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 8:4 El candelabro de oro era labrado a martillo desde su basa hasta sus flores. Hizo el candelabro según el modelo que Yavé mostró a Moisés.
NUM 8:5 Yavé habló a Moisés:
NUM 8:6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel y purifícalos.
NUM 8:7 Para purificarlos harás con ellos esto: Rocía sobre ellos agua purificadora, que ellos pasen una navaja sobre todo su cuerpo y laven sus ropas. Quedarán puros.
NUM 8:8 Luego tomarán un buey con su ofrenda vegetal de flor de harina amasada con aceite. Y tú tomarás otro buey para el sacrificio por el pecado.
NUM 8:9 Harás que los levitas se presenten al Tabernáculo de Reunión, y harás que se congregue toda la asamblea de los hijos de Israel.
NUM 8:10 Presentarás a los levitas delante de Yavé. Los hijos de Israel impondrán sus manos sobre ellos.
NUM 8:11 Después Aarón presentará a los levitas delante de Yavé como ofrenda mecida de los hijos de Israel para que queden calificados para el servicio a Yavé.
NUM 8:12 Luego los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los becerros y ofrecerás uno como sacrificio por el pecado, y otro como holocausto a Yavé, para hacer sacrificio que apacigua a favor de los levitas.
NUM 8:13 Inmediatamente mantendrás a los levitas en pie ante Aarón y sus hijos para presentarlos como ofrenda mecida a Yavé.
NUM 8:14 Así separarás a los levitas de entre los hijos de Israel. Los levitas serán míos.
NUM 8:15 Después de esto, cuando los hayas purificado y presentado como ofrenda mecida, los levitas entrarán para cumplir el servicio en el Tabernáculo de Reunión,
NUM 8:16 porque los levitas son entregados completamente a Mí de entre los hijos de Israel. Yo los tomé para Mí en sustitución de todo el que abre matriz, es decir, de todo primogénito entre los hijos de Israel.
NUM 8:17 Porque mío es todo primogénito de los hijos de Israel, tanto de hombre como de animal. Desde el día cuando quité la vida a todo primogénito en la tierra de Egipto los consagré para Mí.
NUM 8:18 Pero tomé a los levitas en sustitución de todos los primogénitos de los hijos de Israel.
NUM 8:19 Entregué a los levitas como dones para Aarón y sus hijos de entre los hijos de Israel, para que sirvan en representación de los hijos de Israel en el Tabernáculo de Reunión y hagan sacrificio que apacigua a favor de los hijos de Israel. Así no habrá mortandad entre los hijos de Israel cuando se acerquen al Santuario.
NUM 8:20 Entonces Moisés, Aarón y toda la asamblea de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todo lo que Yavé ordenó a Moisés con respecto a los levitas. Así los hijos de Israel hicieron con ellos.
NUM 8:21 Los levitas se purificaron de pecado y lavaron sus ropas. Luego Aarón los presentó como ofrenda mecida ante Yavé e hizo sacrificio que apacigua a favor de ellos para purificarlos.
NUM 8:22 Después de esto, los levitas entraron para ejercer su ministerio en el Tabernáculo de Reunión delante de Aarón y de sus hijos. De la manera como Yavé ordenó a Moisés con respecto a los levitas, así hicieron con ellos.
NUM 8:23 Yavé habló a Moisés:
NUM 8:24 Esto es lo relacionado con los levitas: Desde la edad de 25 años para arriba, entrarán para servir en el Tabernáculo de Reunión,
NUM 8:25 y a los 50 años se retirarán de su servicio, y nunca más lo ejercerán.
NUM 8:26 Servirán con sus hermanos en el Tabernáculo de Reunión para hacer guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a sus obligaciones.
NUM 9:1 El mes primero del año segundo de su salida de la tierra de Egipto, Yavé habló a Moisés en el desierto de Sinaí:
NUM 9:2 Los hijos de Israel celebrarán la Pascua en su tiempo señalado.
NUM 9:3 El día 14 de este mes, entre las dos noches, la celebrarán en su tiempo señalado. La celebrarán conforme a todos sus Estatutos y Ordenanzas.
NUM 9:4 Moisés habló a los hijos de Israel para que celebraran la Pascua,
NUM 9:5 y el mes primero, a los 14 días del mes, entre las dos noches, celebraron la Pascua en el desierto de Sinaí. Como Yavé ordenó a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.
NUM 9:6 Sin embargo, hubo algunos varones que se contaminaron por causa de una persona muerta, y no pudieron celebrar la Pascua aquel día. Acudieron a Moisés y Aarón en aquel día, y
NUM 9:7 les dijeron: Nosotros estamos impuros a causa de un muerto. ¿Por qué se nos impide ofrecer sacrificio a Yavé con los demás hijos de Israel en el tiempo señalado?
NUM 9:8 Moisés les respondió: Esperen hasta que yo oiga lo que Yavé ordene con respecto a ustedes.
NUM 9:9 Yavé habló a Moisés:
NUM 9:10 Habla a los hijos de Israel: Cualquier hombre de ustedes o de sus descendientes que esté impuro por causa de una persona muerta, o que esté lejos de viaje, podrá celebrar la Pascua para Yavé.
NUM 9:11 La celebrará el mes segundo, el día 14 del mes al llegar la noche, y la comerá con panes sin levadura y hierbas amargas.
NUM 9:12 No dejarán nada del cordero pascual para la mañana siguiente, ni le quebrarán algún hueso. La celebrarán conforme a todo el estatuto de la Pascua.
NUM 9:13 Pero el hombre que esté puro, y no esté de viaje, si deja de celebrar la Pascua, esa persona será cortada de su pueblo. Por cuanto no ofreció el sacrificio para Yavé en el tiempo señalado, ese hombre llevará su pecado.
NUM 9:14 Si un extranjero vive con ustedes y desea celebrar la Pascua para Yavé, lo hará conforme al estatuto de la Pascua y conforme a su ordenanza. Un solo estatuto habrá para ustedes, tanto para el extranjero como para el nativo de la tierra.
NUM 9:15 El día cuando fue erigido el Tabernáculo, la nube cubrió el Tabernáculo del Testimonio. Desde la llegada de la noche hasta la mañana hubo una apariencia como de fuego sobre el Tabernáculo.
NUM 9:16 Así sucedía continuamente: la nube lo cubría de día y una apariencia como de fuego estaba de noche.
NUM 9:17 Cuando la nube se alzaba del Tabernáculo, los hijos de Israel salían, y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel.
NUM 9:18 Al mandato de Yavé salían los hijos de Israel, y al mandato de Yavé acampaban. Mientras la nube permanecía sobre el Tabernáculo, ellos permanecían en el campamento.
NUM 9:19 Cuando la nube se detenía sobre el Tabernáculo muchos días, los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Yavé, y no salían.
NUM 9:20 Otras veces la nube permanecía sobre el Tabernáculo cierto número de días. Acampaban y salían según el mandato de Yavé.
NUM 9:21 A veces la nube permanecía desde la llegada de la noche hasta la mañana. Cuando la nube se levantaba por la mañana, ellos se movían. [Si permanecía] durante el día y la noche, cuando la nube se levantaba, ellos salían.
NUM 9:22 O si la nube permanecía sobre el Tabernáculo dos días, un mes o un año, los hijos de Israel permanecían acampados y no se movían. Pero cuando ella se levantaba, ellos salían.
NUM 9:23 Por orden de Yavé acampaban, y por su orden salían. Así guardaban la ordenanza de Yavé según el mandato de Yavé dado por medio de Moisés.
NUM 10:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 10:2 Hazte dos trompetas de plata labradas a martillo. Te servirán para convocar a la asamblea y dar señal de mover los campamentos.
NUM 10:3 Cuando toquen las dos, toda la asamblea se reunirá delante de ti en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
NUM 10:4 Si tocan una sola, entonces se congregarán ante ti los jefes de millares de Israel.
NUM 10:5 Cuando toquen alarma, saldrán los campamentos que están al oriente,
NUM 10:6 y cuando toquen alarma por segunda vez, entonces se moverán los campamentos que están al sur. Se tocará alarma para sus salidas,
NUM 10:7 pero para reunir la asamblea, tocarán sin alarma.
NUM 10:8 Los sacerdotes hijos de Aarón tocarán las trompetas, las cuales serán para ustedes estatuto perpetuo en sus generaciones.
NUM 10:9 Cuando entren en guerra en su país contra el enemigo que los ataca, tocarán las trompetas con alarma. Se les recordará ante Yavé su ʼElohim, y serán salvos de sus enemigos.
NUM 10:10 También en sus días de alegría, en sus fiestas solemnes señaladas y en los principios de sus meses, tocarán las trompetas durante sus holocaustos y sacrificios de paz. Les serán como recordatorio delante de su ʼElohim. ¡Yo, Yavé su ʼElohim!
NUM 10:11 El año segundo, el 20 del segundo mes, aconteció que la nube se elevó de sobre el Tabernáculo del Testimonio,
NUM 10:12 y los hijos de Israel salieron en sus jornadas desde el desierto de Sinaí, hasta que la nube se detuvo en el desierto de Parán.
NUM 10:13 Así salieron la primera vez, conforme a la Palabra de Yavé dada por medio de Moisés.
NUM 10:14 El estandarte del campamento de los hijos de Judá salió primero, con sus ejércitos, y al frente de su hueste estaba Naasón, hijo de Aminadab.
NUM 10:15 Al frente del ejército de la tribu de los hijos de Isacar estaba Natanael, hijo de Suar,
NUM 10:16 y al frente del ejército de la tribu de los hijos de Zabulón estaba Eliab, hijo de Helón.
NUM 10:17 Entonces el Tabernáculo fue desarmado, y los hijos de Gersón y los hijos de Merari se movieron y cargaron el Tabernáculo.
NUM 10:18 Luego salió el estandarte del campamento de Rubén, con sus ejércitos, y al frente de su hueste estaba Elisur, hijo de Sedeur.
NUM 10:19 Al frente del ejército de la tribu de los hijos de Simeón estaba Selumiel, hijo de Zurisadai,
NUM 10:20 y al frente del ejército de la tribu de los hijos de Gad estaba Eliasaf, hijo de Dehuel.
NUM 10:21 Entonces salieron los coatitas llevando los objetos sagrados, y antes de su llegada, el Tabernáculo ya estaba armado.
NUM 10:22 Después salió el estandarte del campamento de los hijos de Efraín con sus ejércitos, y al frente de su hueste estaba Elisama, hijo de Amiud.
NUM 10:23 Al frente del ejército de la tribu de los hijos de Manasés estaba Gamaliel, hijo de Pedasur,
NUM 10:24 y al frente del ejército de la tribu de los hijos de Benjamín estaba Abidán, hijo de Gedeoni.
NUM 10:25 Luego el estandarte del campamento de los hijos de Dan con sus ejércitos, y al frente de su hueste estaba Ahiezer, hijo de Amisadai.
NUM 10:26 Al frente del ejército de la tribu de los hijos de Aser estaba Pagiel, hijo de Ocrán,
NUM 10:27 y al frente del ejército de la tribu de los hijos de Neftalí estaba Ahira, hijo de Enán.
NUM 10:28 Éste era el orden de marcha de los hijos de Israel con sus ejércitos cuando salían.
NUM 10:29 Entonces Moisés dijo a Hobab, hijo de Rehuel el madianita, suegro de Moisés: Nosotros salimos hacia el lugar del cual Yavé dijo que nos dará. Ven con nosotros y te trataremos bien, porque Yavé prometió el bien a Israel.
NUM 10:30 Pero [él] le dijo: No iré, sino más bien iré a mi tierra y a mi parentela.
NUM 10:31 Sin embargo [Moisés] le dijo: Te ruego que no nos abandones, porque tú conoces los lugares donde acamparemos en el desierto, y nos servirás de ojos.
NUM 10:32 Si vas con nosotros, el bien que Yavé nos haga, nosotros te lo haremos a ti.
NUM 10:33 Así salieron de la Montaña de Yavé en viaje de tres días, y durante los tres días de camino, el Arca del Pacto de Yavé iba delante de ellos para buscarles lugar de descanso.
NUM 10:34 Desde cuando salieron del campamento, la nube de Yavé iba sobre ellos de día.
NUM 10:35 Sucedía que al partir el Arca, Moisés exclamaba: ¡Levántate, oh Yavé! ¡Sean dispersados tus enemigos, Y huyan de ti los que te aborrecen!
NUM 10:36 Cuando ella reposaba, decía: ¡Vuelve, oh Yavé, A las miríadas de millares de Israel!
NUM 11:1 Pero aconteció que el pueblo se quejó de adversidad a oídos de Yavé. Y Yavé oyó y se encendió su ira, de manera que el fuego de Yavé ardió entre ellos. Consumió [a algunos] en los extremos del campamento.
NUM 11:2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Yavé, y el fuego se extinguió.
NUM 11:3 [Alguien] llamó aquel lugar Tabirá, porque el fuego de Yavé se encendió contra ellos.
NUM 11:4 El populacho de extraños que estaba entre ellos tuvo grandes deseos. También los hijos de Israel volvieron a llorar y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer?
NUM 11:5 ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto sin pago, de los pepinos, los melones, el ajo porro, las cebollas y los ajos!
NUM 11:6 Pero ahora se nos fue el apetito, pues nada ven nuestros ojos sino este maná.
NUM 11:7 El maná era como semilla de cilantro, y su aspecto como el aspecto de resina.
NUM 11:8 El pueblo se dispersaba para recogerlo y lo molían en molinos o lo machacaban en morteros. Lo cocinaban en ollas o hacían tortas con él, y su sabor era como el sabor de tortas horneadas con aceite.
NUM 11:9 Por la noche, cuando el rocío descendía sobre el campamento, el maná descendía con él.
NUM 11:10 Moisés oyó al pueblo, cómo lloraban familias enteras, cada cual en la entrada de su tienda. La ira de Yavé se encendió grandemente, y también fue desagradable a los ojos de Moisés.
NUM 11:11 Entonces dijo Moisés a Yavé: ¿Por qué maltratas a tu esclavo? ¿Por qué no hallé gracia ante Ti, pues echaste la carga de todo este pueblo sobre mí?
NUM 11:12 ¿Yo concebí a todo este pueblo o lo engendré para que me digas: Cárgalo en tu pecho, como una madre de crianza lleva al que mama, a la tierra que prometiste con juramento a sus antepasados?
NUM 11:13 ¿De dónde tengo yo carne para todo este pueblo? Pues lloran ante mí, y dicen: ¡Danos a comer carne!
NUM 11:14 No puedo yo solo soportar todo este pueblo, pues es demasiado pesado para mí.
NUM 11:15 Si así me vas a tratar, mátame del todo. Si hallé gracia ante Ti, te ruego, para que yo no vea más tu mal.
NUM 11:16 Yavé dijo a Moisés: Reúneme 70 varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos y oficiales del pueblo. Tráelos a la entrada del Tabernáculo de Reunión, y que permanezcan allí contigo.
NUM 11:17 Yo descenderé y hablaré allí contigo. Tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, para que lleven la carga del pueblo contigo y no la lleves tú solo.
NUM 11:18 Dirás al pueblo: Santifíquense para mañana, y comerán carne, porque lloraron a oídos de Yavé, y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Pues nos iba mejor en Egipto. Yavé, pues, les dará carne, y comerán.
NUM 11:19 No comerán solo un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni 20 días,
NUM 11:20 sino hasta un mes, hasta que les salga por las fosas nasales y la aborrezcan, por cuanto despreciaron a Yavé, Quien está en medio de ustedes. Lloraron delante de Él y dijeron: ¿Para qué salimos de Egipto?
NUM 11:21 Pero Moisés respondió: el pueblo en medio del cual estoy es 600.000 de a pie, y Tú dices: Les daré carne para que coman un mes entero.
NUM 11:22 Si se degollara todo el rebaño y el ganado vacuno, ¿alcanzaría para ellos? Si se recogieran para ellos todos los peces del mar, ¿les sería suficiente?
NUM 11:23 Yavé respondió a Moisés: ¿Se acortó la mano de Yavé? ¡Ahora verás si se te cumple o no mi Palabra!
NUM 11:24 Entonces Moisés salió y dijo al pueblo las Palabras de Yavé. También reunió a los 70 varones de los ancianos del pueblo y los puso alrededor del Tabernáculo.
NUM 11:25 Yavé descendió en la nube y le habló. Luego tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los 70 ancianos. Cuando el Espíritu descansó sobre ellos, profetizaron, pero después no continuaron.
NUM 11:26 Quedaron en el campamento dos hombres. El nombre de uno era Eldad y el del otro, Medad. El Espíritu reposó también sobre ellos, pues figuraban entre los contados, pero no fueron al Tabernáculo. Ellos profetizaron en el campamento.
NUM 11:27 Un joven corrió y dio aviso a Moisés: Eldad y Medad profetizan en el campamento.
NUM 11:28 Entonces Josué, hijo de Nun, el ayudante de Moisés desde su juventud, respondió: Moisés, ʼadón mío, ¡impídeles!
NUM 11:29 Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa de mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Yavé fuera profeta, y que Yavé impusiera su Espíritu sobre ellos!
NUM 11:30 Moisés volvió al campamento junto con los ancianos de Israel.
NUM 11:31 Entonces llegó un viento de parte de Yavé que trajo codornices desde el mar, y las dejó caer sobre el campamento, como un día de camino por un lado y un día de camino por el otro, a casi 90 centímetros de altura sobre la superficie de la tierra.
NUM 11:32 El pueblo estuvo levantado todo aquel día, toda aquella noche y todo el día siguiente recogiendo codornices. El que menos recogió, hizo diez montones de 220 litros, y los esparcieron alrededor del campamento.
NUM 11:33 Pero mientras la carne estaba entre los dientes de ellos, antes que la masticaran, la ira de Yavé se encendió contra el pueblo, y Yavé golpeó al pueblo con un azote muy grande.
NUM 11:34 [Alguien] llamó aquel lugar Kibrot-hatava, porque allí sepultaron a un pueblo codicioso.
NUM 11:35 Luego el pueblo salió de Kibrot-hatava para Haserot, y permaneció en Haserot.
NUM 12:1 Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la esposa cusita que tomó, pues él había tomado esposa cusita.
NUM 12:2 Dijeron: ¿Yavé habla solo a través de Moisés? ¿No ha hablado también por medio de nosotros? Y Yavé lo oyó.
NUM 12:3 (Aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la superficie de la tierra.)
NUM 12:4 Súbitamente Yavé dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: Salgan ustedes tres al Tabernáculo de Reunión. Y los tres salieron.
NUM 12:5 Yavé descendió en la columna de nube, se situó en la entrada del Tabernáculo, y llamó a Aarón y a Miriam. Y ambos salieron.
NUM 12:6 Él les dijo: Oigan ahora mis Palabras: Si hay entre ustedes un profeta, Yo, Yavé, me revelo a él en visión y le hablo en sueños.
NUM 12:7 No ocurre así con mi esclavo Moisés, quien es fiel en toda mi casa.
NUM 12:8 Hablo con él boca a boca en visión, pero sin enigmas, y él contempla la apariencia de Yavé. ¿Por qué no tuvieron temor de hablar contra mi esclavo Moisés?
NUM 12:9 La ira de Yavé se encendió contra ellos y se fue,
NUM 12:10 y la nube se apartó del Tabernáculo. De repente Miriam apareció leprosa como la nieve. Entonces Aarón volvió a ver a Miriam, ¡y ahí estaba leprosa!
NUM 12:11 Aarón dijo a Moisés: ¡Ah! ʼadón mío, te ruego, no pongas sobre nosotros este pecado en el cual fuimos insensatos y pecamos.
NUM 12:12 No sea ella, te ruego, como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, ya tiene consumida la mitad de su carne.
NUM 12:13 Entonces Moisés clamó a Yavé: ¡Te ruego, oh ʼElohim, sánala ahora!
NUM 12:14 Pero Yavé dijo a Moisés: Si su padre la hubiera escupido en la cara, ¿no estaría ella avergonzada siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después sea recibida otra vez.
NUM 12:15 Y Miriam fue echada del campamento durante siete días, y el pueblo no salió de allí hasta que Miriam fue readmitida.
NUM 12:16 Después el pueblo salió de Haserot y acamparon en el desierto de Parán.
NUM 13:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 13:2 Envía hombres que exploren para ti la tierra de Canaán, la cual doy a los hijos de Israel. Enviarán un varón por cada tribu de sus antepasados, cada cual jefe entre ellos.
NUM 13:3 Entonces Moisés los envió desde el desierto de Parán, según la Palabra de Yavé. Todos aquellos varones eran jefes entre los hijos de Israel.
NUM 13:4 Estos eran sus nombres: De la tribu de Rubén, Samúa, hijo de Zacur.
NUM 13:5 De la tribu de Simeón: Safat, hijo de Horí.
NUM 13:6 De la tribu de Judá: Caleb, hijo de Jefone.
NUM 13:7 De la tribu de Isacar: Igal, hijo de José.
NUM 13:8 De la tribu de Efraín: Oseas, hijo de Nun.
NUM 13:9 De la tribu de Benjamín: Palti, hijo de Rafú.
NUM 13:10 De la tribu de Zabulón: Gadiel, hijo de Sodi.
NUM 13:11 De la tribu de José (de la tribu de Manasés): Gadi, hijo de Susi.
NUM 13:12 De la tribu de Dan: Amiel, hijo de Gemali.
NUM 13:13 De la tribu de Aser: Setur, hijo de Micael.
NUM 13:14 De la tribu de Neftalí: Nahbi, hijo de Vapsi.
NUM 13:15 De la tribu de Gad: Geuel, hijo de Maqui.
NUM 13:16 Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a explorar la tierra. Y a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué.
NUM 13:17 Moisés los envió a reconocer la tierra de Canaán y les dijo: Suban allí por el Neguev y luego remonten la montaña.
NUM 13:18 Observen cómo es la tierra, al pueblo que la ocupa, si es fuerte o débil, si escaso o numeroso,
NUM 13:19 cómo es la tierra en la cual él habita, si es buena o mala, cómo son las ciudades en las cuales viven, si abiertas o fortificadas,
NUM 13:20 y cómo es el terreno, si fértil o estéril, si hay árboles en él o no. Esfuércense y tomen del fruto de la tierra. Era el tiempo de las primeras uvas.
NUM 13:21 Subieron y exploraron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, en la entrada a Hamat.
NUM 13:22 Remontaron el Neguev y llegaron hasta Hebrón, donde estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. (Hebrón fue edificada siete años antes que Zoán, en Egipto.)
NUM 13:23 Llegaron hasta el Valle de Escol. Allí cortaron una rama con un racimo de uvas, el cual llevaron en un palo entre dos. También [cortaron] algunas granadas y algunos higos.
NUM 13:24 Llamaron aquel lugar el Valle de Escol, a causa del racimo que los hijos de Israel cortaron allí.
NUM 13:25 Regresaron de explorar la tierra al fin de 40 días.
NUM 13:26 Emprendieron viaje y llegaron a donde estaban Moisés, Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel en Cades, en el desierto de Parán. Dieron cuenta a ellos y a toda la asamblea, y les mostraron el fruto de la tierra.
NUM 13:27 Les contaron: Llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, y ciertamente fluye leche y miel. ¡Y este es el fruto de ella!
NUM 13:28 Pero el pueblo que habita en esa tierra es fuerte. Las ciudades están fortificadas y son muy grandes. También vimos allí a los descendientes de Anac.
NUM 13:29 Los amalecitas habitan en la tierra del Neguev. El heteo, jebuseo y amorreo habitan en la región montañosa y el cananeo habita junto al mar y en la ribera del Jordán.
NUM 13:30 Entonces Caleb trató de apaciguar al pueblo en la presencia de Moisés, y dijo: ¡De todos modos, debemos subir y tomar posesión de ella, porque ciertamente la conquistaremos!
NUM 13:31 Pero los hombres que subieron con él dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
NUM 13:32 Difamaron ante los hijos de Israel la tierra que exploraron y dijeron: La tierra que fuimos a explorar es una tierra que devora a sus habitantes. Todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura.
NUM 13:33 También vimos allí a los nefileos (los hijos de Anac son parte de los nefileos, raza de gigantes), y nos pareció que éramos como saltamontes. Así éramos ante sus ojos.
NUM 14:1 Entonces toda la congregación gritó y lloró aquella noche.
NUM 14:2 Toda la congregación de los hijos de Israel se quejó contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto!
NUM 14:3 ¿Por qué Yavé nos trae a esta tierra para caer a espada? ¿Para que nuestras mujeres y nuestros pequeños sirvan de presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?
NUM 14:4 Se decían el uno al otro: ¡Escojamos un líder y regresemos a Egipto!
NUM 14:5 Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros delante de toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel.
NUM 14:6 Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que exploraron la tierra, rasgaron sus ropas
NUM 14:7 y hablaron a toda la asamblea de los hijos de Israel: La tierra por donde pasamos para explorarla es tierra muy buena.
NUM 14:8 Si Yavé se agrada de nosotros, Él nos introducirá en esa tierra y nos entregará la tierra que fluye leche y miel.
NUM 14:9 Pero no se rebelen contra Yavé ni teman a la gente de esa tierra, porque serán como nuestro pan. Su defensa se apartó de ellos, y Yavé está con nosotros. ¡No les teman!
NUM 14:10 Pero toda la congregación hablaba de apedrearlos. Entonces la gloria de Yavé apareció en el Tabernáculo de Reunión ante todos los hijos de Israel,
NUM 14:11 y Yavé dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerá a pesar de todos los prodigios que hice en medio de ellos?
NUM 14:12 Lo heriré con mortandad y lo destruiré. Haré de ti una nación más grande y más fuerte que ellos.
NUM 14:13 Pero Moisés respondió a Yavé: Lo oirán los egipcios, pues de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder.
NUM 14:14 Y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales oyeron que Tú, oh Yavé, estás en medio de este pueblo, que Tú, oh Yavé, te dejas ver cara a cara, que tu nube está sobre ellos, y que Tú vas delante ellos en columna de nube durante el día y en columna de fuego por la noche.
NUM 14:15 Si haces morir a este pueblo como un solo hombre, las naciones que oyeron tu fama dirán:
NUM 14:16 Porque no pudo Yavé introducir a este pueblo en la tierra que les prometió con juramento, los mató en el desierto.
NUM 14:17 Ahora pues, te ruego que sea magnificado el poder de mi ʼAdón, como dijiste:
NUM 14:18 Yavé, lento para la ira y grande en misericordia, Que sobrelleva la iniquidad y la transgresión, Pero de ningún modo tiene como inocente al culpable, Que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos, Sobre la tercera y la cuarta generación.
NUM 14:19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, conforme has sobrellevado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
NUM 14:20 Y Yavé dijo: Lo perdono conforme a tu palabra.
NUM 14:21 No obstante, tan cierto como Yo vivo, y la gloria de Yavé llena toda la tierra,
NUM 14:22 todos los hombres que vieron mi gloria y mis señales que hice en Egipto y en el desierto, y aun así me provocaron ya diez veces y no oyen mi voz,
NUM 14:23 no verán la tierra sobre la cual juré a sus antepasados. Todos los que me despreciaron, no la verán.
NUM 14:24 Pero a mi esclavo Caleb, por cuanto hubo otro espíritu en él y fue íntegro conmigo, lo introduciré en la tierra a donde entró, y su descendencia tomará posesión de ella.
NUM 14:25 Ahora bien, el amalecita y el cananeo viven en los valles. Regresa mañana y muévete al desierto por el camino del mar Rojo.
NUM 14:26 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 14:27 ¿Hasta cuándo soportaré a esta perversa congregación que murmura contra Mí? Oí las quejas que los hijos de Israel levantan contra Mí.
NUM 14:28 Diles: Vivo Yo, dice Yavé, que como hablaron a mis oídos, así haré Yo con ustedes.
NUM 14:29 Los cuerpos de todos los empadronados de 20 años para arriba que murmuraron contra Mí, caerán en este desierto.
NUM 14:30 No entrarán en la tierra por la cual levanté mi mano para jurar que los haría vivir en ella, excepto Caleb, hijo de Jefone y Josué, hijo de Nun.
NUM 14:31 Pero sus pequeños, de los cuales dijeron: ¡Serán presa! Yo los introduciré, y conocerán la tierra que ustedes despreciaron.
NUM 14:32 En cuanto a ustedes, sus cadáveres quedarán tendidos en este desierto,
NUM 14:33 y sus hijos deambularán en el desierto 40 años. Ellos llevarán sus fornicaciones, hasta que sus cadáveres sean deshechos en el desierto.
NUM 14:34 Por el número de los 40 días en los cuales exploraron la tierra, llevarán sus iniquidades 40 años, un año por cada día. Así entenderán mi disgusto.
NUM 14:35 Yo, Yavé, hablé. ¿No haré esto a toda esta congregación perversa que se confabuló contra Mí? En este desierto se consumirán. Allí morirán.
NUM 14:36 Los hombres que Moisés envió a explorar la tierra y que, al volver, hicieron murmurar a toda la congregación contra Él, al difamar aquella tierra,
NUM 14:37 aquellos hombres que difamaron perversamente la tierra, murieron a causa de una pestilencia.
NUM 14:38 Solo Josué, hijo de Nun y Caleb, hijo de Jefone, quedaron con vida de entre aquellos hombres que fueron a explorar la tierra.
NUM 14:39 Moisés dijo esas palabras a todos los hijos de Israel, y el pueblo se afligió muchísimo.
NUM 14:40 Se levantaron temprano por la mañana, subieron a la cumbre de la montaña y dijeron: Aquí estamos. Subiremos al lugar que dijo Yavé, porque pecamos.
NUM 14:41 Pero Moisés dijo: ¿Por qué pretenden traspasar la Palabra de Yavé? Esto no prosperará.
NUM 14:42 No suban, porque Yavé no está en medio de ustedes, para que no sean derrotados delante de sus enemigos.
NUM 14:43 Porque el amalecita y el cananeo los esperan allí contra ustedes. Caerán a espada, por cuanto se negaron a seguir a Yavé. Yavé no estará con ustedes.
NUM 14:44 Sin embargo, se empecinaron en subir a la cumbre de la montaña, aunque ni el Arca del Pacto de Yavé ni Moisés se movieron de en medio del campamento.
NUM 14:45 Entonces los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella montaña descendieron y los derrotaron. Los persiguieron hasta Horma.
NUM 15:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 15:2 Habla a los hijos de Israel: Cuando entren en la tierra en la cual van a vivir y que Yo les doy,
NUM 15:3 y ofrezcan sacrificio quemado a Yavé del ganado vacuno o del rebaño, holocausto, sacrificio por voto especial, por su voluntad, o en sus fiestas solemnes para ofrecer olor que apacigua a Yavé,
NUM 15:4 el que presente su ofrenda a Yavé llevará como ofrenda vegetal 2,2 litros de flor de harina, amasada con 0,9 litros de aceite.
NUM 15:5 Presentarás vino para la libación, 0,9 litros con el holocausto o para el sacrificio por cada cordero.
NUM 15:6 Por un carnero presentarás como ofrenda vegetal 4,4 litros de flor de harina, amasada con 1,2 litros de aceite,
NUM 15:7 y de vino para la libación, 1,2 litros, el cual ofrecerás como olor que apacigua a Yavé.
NUM 15:8 Pero si deseas sacrificar un buey en holocausto o sacrificio en cumplimiento de un voto, o como sacrificio de paz a Yavé,
NUM 15:9 ofrecerá además del buey, una ofrenda vegetal de 6,6 litros de flor de harina, amasada con 1,8 litros de aceite.
NUM 15:10 Para la libación ofrecerás 1,8 litros de vino, en sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
NUM 15:11 Así hará con cada buey, carnero, cría de ovejas o de cabras
NUM 15:12 según el número [de sacrificios] que ofrezcan. Así ofrecerán según la cantidad de ellos.
NUM 15:13 Todos ustedes, los de la congregación, harán estas cosas así para ofrecer el sacrificio quemado en olor que apacigua a Yavé.
NUM 15:14 Cuando un extranjero resida entre ustedes, o alguien viva en medio de ustedes en sus sucesivas generaciones, y desee ofrecer un sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé, lo hará como ustedes lo hacen.
NUM 15:15 Tendrán un mismo estatuto tanto para ustedes, los de la congregación, como para el extranjero que está con ustedes. Habrá un estatuto perpetuo delante de Yavé en sus generaciones, tanto para ustedes como para el extranjero.
NUM 15:16 Una sola Ley y un solo decreto tendrán tanto para ustedes como para el extranjero que está con ustedes.
NUM 15:17 Yavé habló a Moisés:
NUM 15:18 Habla a los hijos de Israel: Cuando entren en la tierra a la cual Yo los llevo,
NUM 15:19 sucederá que cuando coman el alimento de la tierra, presentarán una ofrenda alzada ante Yavé.
NUM 15:20 De lo primero que amasen, ofrecerán una torta como ofrenda alzada. La ofrecerán como ofrenda alzada de la era.
NUM 15:21 Así que, de las primicias de lo que amasen, ofrecerán una ofrenda alzada a Yavé en sus generaciones.
NUM 15:22 Cuando fallen y no cumplan todos estos Mandamientos que Yavé habló a Moisés,
NUM 15:23 todas las cosas que Yavé les ordenó por medio de Moisés desde el día cuando Yavé lo mandó y en adelante en sus generaciones,
NUM 15:24 si el pecado fue cometido por error con ignorancia de la congregación, toda la asamblea ofrecerá un buey como holocausto en olor que apacigua a Yavé, con su ofrenda vegetal y su libación conforme a la ordenanza, juntamente con un macho cabrío en sacrificio por el pecado.
NUM 15:25 El sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor de toda la congregación de los hijos de Israel, y les será perdonado, pues fue error. Traerán su ofrenda: un sacrificio quemado a Yavé y su sacrificio que apacigua por su pecado.
NUM 15:26 Le será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel y al extranjero que reside entre ustedes, porque fue error de todo el pueblo.
NUM 15:27 Si una persona peca por error, ofrecerá una cabra de un año en sacrificio que apacigua por el pecado,
NUM 15:28 y el sacerdote hará sacrificio que apacigua a favor de la persona que pecó por error ante Yavé. Al hacer sacrificio que apacigua a su favor, le será perdonado.
NUM 15:29 Una misma Ley tendrán para el que cometa error por ignorancia, tanto para el nativo entre los hijos de Israel como para el extranjero que está entre ustedes.
NUM 15:30 Pero la persona que haga algo con altivez, sea de la congregación o extranjero, blasfema ante Yavé. Esa persona será cortada de en medio de su pueblo,
NUM 15:31 porque despreció la Palabra de Yavé y quebrantó su Mandamiento. Esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Su iniquidad caerá sobre ella.
NUM 15:32 Mientras los hijos de Israel estaban en el desierto, sorprendieron a un hombre que recogía leña en sábado.
NUM 15:33 Los que lo sorprendieron mientras recogía leña lo presentaron ante Moisés y Aarón y toda la asamblea,
NUM 15:34 y lo pondrán bajo custodia porque aún no se había declarado lo que se le debía hacer.
NUM 15:35 Entonces Yavé dijo a Moisés: Ese hombre ciertamente debe morir. Que toda la congregación lo apedree fuera del campamento.
NUM 15:36 Entonces la congregación lo sacó del campamento y lo apedrearon, y murió, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 15:37 Yavé habló a Moisés:
NUM 15:38 Habla a los hijos de Israel y diles que a través de sus generaciones se hagan flecos en los bordes de sus ropas, y que en cada fleco de los bordes pongan un cordón azul.
NUM 15:39 Estos flecos les servirán para que, cuando los vean, se acuerden de todos los Mandamientos de Yavé y los cumplan, y no sigan el impulso de su corazón ni de sus ojos, tras el cual se prostituyen,
NUM 15:40 a fin de que recuerden y cumplan todos mis Mandamientos y estén consagrados a su ʼElohim.
NUM 15:41 Yo, Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto para ser su ʼElohim. ¡Yo, Yavé su ʼElohim!
NUM 16:1 Coré, hijo de Itsar, hijo de Coat, hijo de Leví, Datán y Abirán, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, se envanecieron.
NUM 16:2 Se levantaron contra Moisés con 250 hombres de los hijos de Israel, jefes de la congregación, miembros del consejo, varones de renombre.
NUM 16:3 Se reunieron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Ya basta de ustedes! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y Yavé también está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, se enaltecen ustedes sobre la congregación de Yavé?
NUM 16:4 Cuando Moisés [lo] oyó cayó sobre su rostro,
NUM 16:5 y habló a Coré y a todo su séquito: Por la mañana Yavé mostrará quién es suyo y quién es santo. Acercará a Él al que escoja. Lo acercará a Él mismo.
NUM 16:6 Hagan esto: Coré y todo su séquito tomen incensarios.
NUM 16:7 Y mañana, pongan fuego en ellos y quemen incienso delante de Yavé. El hombre a quien Yavé escoja, ése será el santo. ¡Esto les baste, hijos de Leví!
NUM 16:8 Moisés dijo además a Coré: Oigan ahora, hijos de Leví:
NUM 16:9 ¿Les es poco que el ʼElohim de Israel los apartó de la congregación de Israel, los acercó a Él para que ministren en el servicio del Tabernáculo de Yavé, y estén delante de la congregación para ministrarles?
NUM 16:10 Que a ti te ha traído, y contigo a todos tus hermanos, los hijos de Leví, ¿pero ahora pretenden también el sacerdocio?
NUM 16:11 Tú y todo tu séquito se confabularon contra Yavé, pues ¿quién es Aarón para que murmuren contra él?
NUM 16:12 Entonces Moisés mandó a llamar a Datán y Abirán, hijos de Eliab, pero ellos respondieron: No subiremos.
NUM 16:13 ¿Es poco que nos hiciste salir de una tierra que fluye leche y miel para hacernos morir en el desierto, y que además insistas en dominarnos de manera absoluta?
NUM 16:14 Tampoco nos introdujiste en la tierra que fluye leche y miel, ni nos diste en heredad campos y vides. ¿Pretendes arrancar los ojos a estos hombres? ¡No iremos!
NUM 16:15 Entonces Moisés se enardeció muchísimo y dijo a Yavé: No aceptes su ofrenda. No tomé de ellos ni un asno. A ninguno de ellos hice mal.
NUM 16:16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito preséntense mañana delante de Yavé, tú, ellos y Aarón.
NUM 16:17 Tome cada uno su incensario y pongan incienso en ellos. Acérquense a Yavé, cada uno con su incensario. 250 incensarios, tú y Aarón, cada uno con su incensario.
NUM 16:18 Entonces cada uno tomó su incensario, echaron incienso en ellos y pusieron fuego en ellos. Se mantuvieron en la entrada del Tabernáculo de Reunión con Moisés y Aarón.
NUM 16:19 Coré hizo reunir contra ellos a toda la asamblea en la entrada al Tabernáculo de Reunión. Entonces la gloria de Yavé se mostró a toda la asamblea.
NUM 16:20 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 16:21 Apártense de en medio de esta congregación, y los consumiré en un instante.
NUM 16:22 Pero ellos cayeron sobre sus rostros, y dijeron: ¡ʼElohim, ʼElohim del espíritu de todo ser humano! ¿No es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué te enojas contra toda la congregación?
NUM 16:23 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 16:24 Habla a la asamblea: Apártense de alrededor de las tiendas de Coré, Datán y Abirán.
NUM 16:25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y Abirán, y los ancianos de Israel lo siguieron.
NUM 16:26 Y habló a la asamblea: ¡Apártense ahora de las tiendas de estos hombres perversos, y no toquen nada de ellos para que no sean barridos con todos sus pecados!
NUM 16:27 Entonces se apartaron de los alrededores de las tiendas de Coré, Datán y Abirán. Pero Datán y Abirán salieron erguidos en la entrada de sus tiendas, con sus esposas, sus hijos y sus pequeños.
NUM 16:28 Moisés dijo: Por medio de esto sabrán que Yavé me envió a hacer todas estas obras, porque esto no es obra mía:
NUM 16:29 Si éstos mueren como muere cualquier hombre, y si son sentenciados como se sentencia a cualquier hombre, entonces Yavé no me envió.
NUM 16:30 Pero si Yavé crea algo extraño, y la tierra abre su boca y se los traga con todas sus cosas, y descienden vivos al Seol, entonces entenderán que estos hombres despreciaron a Yavé.
NUM 16:31 Aconteció que al terminar de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.
NUM 16:32 La tierra abrió su boca, y se los tragó a ellos, a sus familias, a todos los hombres que estaban con Coré y todos sus bienes.
NUM 16:33 Y ellos, con todo lo que poseían, descendieron vivos al Seol. Los tragó la tierra y desaparecieron de en medio de la congregación.
NUM 16:34 Todos los israelitas que estaban alrededor de ellos huyeron cuando oyeron sus gritos, pues decían: ¡No sea que la tierra nos trague a nosotros!
NUM 16:35 Salió fuego de Yavé que consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso.
NUM 16:36 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 16:37 Dí a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que recoja los incensarios de entre el incendio, porque están consagrados, y esparza allí las brasas.
NUM 16:38 Con los incensarios de los que pecaron contra sus vidas, harán planchas martilladas para recubrir el altar, por cuanto los presentaron ante Yavé y están consagrados. Serán una señal para los hijos de Israel.
NUM 16:39 Entonces el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con los cuales se presentaron los que fueron quemados y los laminaron para recubrir el altar,
NUM 16:40 como recuerdo para los hijos de Israel con respecto a que ningún extraño, que no sea de la descendencia de Aarón, puede ofrecer incienso a Yavé, para que no sea como Coré y como su séquito, según Yavé habló por medio de Moisés.
NUM 16:41 Al día siguiente, sin embargo, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón: ¡Ustedes son los que causaron la muerte del pueblo de Yavé!
NUM 16:42 Aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el Tabernáculo de Reunión. Ahí estaba la nube que lo cubrió, y se manifestó la gloria de Yavé.
NUM 16:43 Entonces Moisés y Aarón fueron al frente del Tabernáculo de Reunión.
NUM 16:44 Yavé habló a Moisés:
NUM 16:45 ¡Apártense de en medio de esta congregación porque voy a consumirlos en un instante! Entonces cayeron sobre sus rostros,
NUM 16:46 y Moisés dijo a Aarón: ¡Toma el incensario, pon en él fuego del altar y ponle incienso encima! ¡Apresúrate, vé hacia la congregación y haz sacrificio que apacigua por ellos, porque la ira salió de la Presencia de Yavé, la mortandad comenzó!
NUM 16:47 Entonces, tal como Moisés habló, Aarón tomó el incensario y corrió hacia el medio de la asamblea, y ¡ciertamente la mortandad había comenzado entre el pueblo! Pero él puso el incienso e hizo sacrificio que apacigua a favor del pueblo.
NUM 16:48 Se puso entre los muertos y los vivos, y la mortandad fue detenida.
NUM 16:49 Sin embargo, los que murieron en aquella mortandad fueron 14.700, además de los que murieron por causa de Coré.
NUM 16:50 Aarón volvió a la puerta del Tabernáculo de Reunión donde estaba Moisés, pues la mortandad fue detenida.
NUM 17:1 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 17:2 Habla a los hijos de Israel. Toma de ellos una vara por cada casa paterna: 12 varas de todos sus jefes conforme a sus casas paternas. Escribirás el nombre de cada uno en su vara.
NUM 17:3 En la vara de Leví escribirás el nombre de Aarón, pues cada jefe de su casa paterna tendrá una vara.
NUM 17:4 Luego las pondrás en el Tabernáculo de Reunión, delante del Testimonio, donde Yo me encuentro con ustedes.
NUM 17:5 Sucederá que la vara del varón que Yo escoja, florecerá, y así quitaré de sobre Mí las murmuraciones con las cuales los hijos de Israel murmuran contra ustedes.
NUM 17:6 Entonces Moisés habló a los hijos de Israel. Todos sus jefes le dieron varas, cada jefe una vara por cada casa paterna, en total 12 varas. La vara de Aarón estaba entre las varas de ellos.
NUM 17:7 Moisés depositó las varas en la Presencia de Yavé en el Tabernáculo del Testimonio.
NUM 17:8 Al día siguiente, aconteció que Moisés fue al Tabernáculo del Testimonio. Vio que la vara de Aarón, de la casa de Leví, reverdeció y echó flores. Echó ramas y produjo almendras.
NUM 17:9 Entonces Moisés sacó de la Presencia de Yavé todas las varas ante todos los hijos de Israel, y ellos las vieron y cada uno tomó su vara.
NUM 17:10 Yavé dijo a Moisés: Vuelve a depositar la vara de Aarón delante del Testimonio para que se guarde como señal a los hijos rebeldes para que cesen sus murmuraciones contra Mí, y no mueran.
NUM 17:11 Moisés hizo como Yavé le ordenó. Así lo hizo.
NUM 17:12 Entonces los hijos de Israel clamaron a Moisés: ¡Ciertamente perecemos! ¡Estamos perdidos! ¡Todos nosotros estamos perdidos!
NUM 17:13 ¡Cualquiera que se acerca al Tabernáculo de Yavé muere! ¿Al fin todos pereceremos?
NUM 18:1 Entonces Yavé dijo a Aarón: Tú, tus hijos y tu casa paterna llevarán las ofensas contra el Santuario y contra su sacerdocio.
NUM 18:2 También haz que se acerquen tus hermanos de la tribu de Leví, la tribu de tu padre, para que se reúnan contigo y te sirvan mientras tú y tus hijos ministran en el Tabernáculo del Testimonio.
NUM 18:3 Ellos acatarán tu orden y la obligación de todo el Tabernáculo. Pero no se acercarán a los utensilios sagrados ni al altar para que ellos no mueran ni ustedes.
NUM 18:4 Ellos te acompañarán y tendrán el cuidado del Tabernáculo de Reunión en todo el servicio del Tabernáculo. Ningún extraño se acercará a ustedes.
NUM 18:5 Ustedes serán responsables del Santuario y del cuidado del altar para que no haya más ira contra los hijos de Israel.
NUM 18:6 Mira, Yo tomé a tus hermanos levitas de en medio de los hijos de Israel, y los entregué como un don para ustedes, dedicados a Yavé para el servicio del Tabernáculo de Reunión.
NUM 18:7 Por tanto, tú y tus hijos atenderán a su sacerdocio en todo lo relacionado con el altar y lo que está dentro del velo. Les concedo el servicio de su sacerdocio como don, pero el extraño que se acerque morirá.
NUM 18:8 Yavé habló a Aarón: Mira, Yo te doy la custodia de mis ofrendas alzadas. Todas las cosas que los hijos de Israel consagran te las doy a ti y a tus hijos como su porción. Es ordenanza perpetua.
NUM 18:9 De las cosas santísimas preservadas del fuego, será tuya toda ofrenda de ellos, toda ofrenda vegetal de ellos, todo sacrificio por su pecado y todo sacrificio por la culpa. Será cosa santísima para ti y para tus hijos.
NUM 18:10 Las comerás en el Santuario. Todo varón comerá de ellas, y será cosa santa para ti.
NUM 18:11 La ofrenda alzada de su donativo, incluso las ofrendas mecidas de los hijos de Israel, también serán tuyas. Las doy por estatuto perpetuo a ti, a tus hijos y a tus hijas. Todo el que esté purificado en tu casa podrá comer de ellas.
NUM 18:12 Todo lo mejor del aceite nuevo, del vino nuevo y del trigo, las primicias que ofrecen a Yavé, te lo doy.
NUM 18:13 Las primicias de todos los productos de su tierra, las cuales traen a Yavé, serán tuyas. Todo el que esté purificado en tu casa podrá comer de ellas.
NUM 18:14 Todo lo consagrado por medio de voto en Israel será tuyo.
NUM 18:15 Todo lo que abra matriz de todo ser viviente, sea hombre o animal, que ellos presenten a Yavé, será tuyo. Sin embargo, redimirás sin falta el primogénito del hombre y de animal impuro.
NUM 18:16 De un mes efectuarás su rescate, según tu valoración, por precio de 55 gramos de plata, conforme al siclo del Santuario, que es de 20 geras.
NUM 18:17 Pero no redimirás el primogénito de la vaca, ni de la oveja, ni de la cabra, pues son sagrados. Rociarás su sangre sobre el altar, y harás consumir su grasa como sacrificio quemado en olor que apacigua a Yavé.
NUM 18:18 Su carne será para ti. También el pecho del sacrificio mecido y el muslo derecho serán para ti.
NUM 18:19 Todas las ofrendas alzadas de las cosas sagradas que los hijos de Israel presenten a Yavé, te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como estatuto perpetuo. Es pacto de sal perpetuo delante de Yavé, para ti y tu descendencia.
NUM 18:20 Yavé dijo a Aarón: De la tierra de ellos no heredarás, ni tendrás porción en medio de ellos. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
NUM 18:21 Mira, Yo di a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel como heredad por su servicio, porque ellos sirven en el ministerio del Tabernáculo de Reunión.
NUM 18:22 Los hijos de Israel no se acercarán más al Tabernáculo de Reunión, porque llevarán pecado y morirán.
NUM 18:23 Solo los levitas ejercerán el servicio del Tabernáculo de Reunión, y ellos llevarán su iniquidad. Será estatuto perpetuo para sus generaciones. Entre los hijos de Israel no tendrán heredad,
NUM 18:24 porque el diezmo que los hijos de Israel ofrecen a Yavé como ofrenda alzada, lo di a los levitas por heredad, por lo cual les dije: No tendrán heredad en medio de los hijos de Israel.
NUM 18:25 Yavé habló a Moisés:
NUM 18:26 Habla a los levitas: Cuando tomen de los hijos de Israel los diezmos, los cuales les di como su heredad, ustedes presentarán como ofrenda alzada a Yavé el diezmo de los diezmos.
NUM 18:27 Sus ofrendas alzadas se les contarán como si fueran grano de la era y producto del lagar.
NUM 18:28 Así también ustedes presentarán una ofrenda alzada a Yavé de todos los diezmos que reciban de los hijos de Israel, y de ellos darán la porción reservada de Yavé al sacerdote Aarón.
NUM 18:29 De todos sus donativos ofrecerán toda ofrenda alzada debida a Yavé, de todo lo mejor de ellos, la parte consagrada.
NUM 18:30 Y les dirás: Cuando ofrezcan lo mejor de ellos les será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.
NUM 18:31 Lo comerán en cualquier lugar, ustedes y sus familias, pues es su remuneración por su ministerio en el Tabernáculo de Reunión.
NUM 18:32 Así, cuando hayan presentado lo mejor de ello como ofrenda alzada, no llevarán pecado por ello. Así no profanarán las cosas consagradas por los hijos de Israel, y no morirán.
NUM 19:1 Yavé habló a Moisés y a Aarón:
NUM 19:2 Ésta es la ordenanza de la Ley que Yavé ordenó: Dí a los hijos de Israel que te traigan una vaca bermeja, perfecta, en la cual no haya defecto, sobre la cual no se haya puesto yugo.
NUM 19:3 La darán al sacerdote Eleazar, quien la sacará fuera del campamento, y [uno] la degollará en presencia de él.
NUM 19:4 Luego el sacerdote Eleazar tomará de su sangre con su dedo, y con esa sangre rociará siete veces hacia la parte delantera del Tabernáculo de Reunión.
NUM 19:5 Después [uno] quemará la vaca delante de él. Se quemará la piel, la carne, la sangre y el estiércol.
NUM 19:6 El sacerdote tomará un palo de cedro, un hisopo y escarlata, y los echará en medio de la hoguera de la vaca.
NUM 19:7 El sacerdote lavará sus vestiduras con agua, lavará su cuerpo en agua y después entrará en el campamento, pero el sacerdote quedará impuro hasta llegar la noche.
NUM 19:8 También el que la quemó lavará su ropa y su cuerpo con agua, y será impuro hasta llegar la noche.
NUM 19:9 Luego, un hombre purificado recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá en un lugar limpio fuera del campamento. La congregación de los hijos de Israel las guardará para [preparar] el agua que limpia de impureza.
NUM 19:10 El que haya recogido las cenizas de la vaca lavará sus ropas y quedará impuro hasta llegar la noche. Esto será estatuto perpetuo para los hijos de Israel y el extranjero que peregrina entre ellos.
NUM 19:11 El que toque el cadáver de una persona será impuro siete días.
NUM 19:12 Al tercer día se purificará con esa agua, y al séptimo día quedará limpio. Pero si al tercer día no se purifica, no quedará limpio al séptimo día.
NUM 19:13 Todo el que toque el cadáver de una persona, y no se purifique, contamina el Tabernáculo de Yavé. Esta persona será cortada de Israel, por cuanto el agua para la impureza no fue rociada sobre él. Será impuro y su impureza estará sobre él.
NUM 19:14 Esta es la Ley para cuando un hombre muera en una tienda: Todo el que entre en la tienda y todo el que esté en ella, estará impuro siete días.
NUM 19:15 Toda vasija abierta que no tenga la tapa bien ajustada quedará impura.
NUM 19:16 Cualquiera que toque un muerto por espada en el campo, o cualquier muerto, osamenta o sepulcro, quedará impuro siete días.
NUM 19:17 Para ese impuro se tomará ceniza de la vaca quemada en el sacrificio que apacigua, y se echará agua corriente sobre ella en una vasija.
NUM 19:18 Luego, un hombre purificado tomará una rama de hisopo y la mojará en el agua. Rociará la tienda, todos los utensilios y a las personas que estén allí junto con aquel que haya tocado la osamenta, el cadáver o el sepulcro.
NUM 19:19 El tercero y el séptimo día, el que está purificado rociará al impuro. Cuando lo haya purificado el séptimo día, lavará sus ropas y se lavará en agua. Al llegar la noche quedará purificado.
NUM 19:20 Pero el que esté impuro y no se purifique, esa persona será cortada de en medio de la congregación, porque contaminó el Santuario de Yavé. El agua para la impureza no se roció sobre él, por tanto es impuro.
NUM 19:21 Les será estatuto perpetuo. El que roció el agua para la purificación lavará sus ropas, y el que sacó el agua para la purificación será impura hasta llegar la noche.
NUM 19:22 Todo lo que el impuro toque será impuro, y la persona que lo toque quedará impuro hasta llegar la noche.
NUM 20:1 Toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Zin el mes primero, y el pueblo permaneció en Cades. Allí murió Miriam, y fue sepultada.
NUM 20:2 Se reunieron contra Moisés y Aarón porque no había agua para la congregación.
NUM 20:3 El pueblo contendió contra Moisés: ¡Ojalá hubiéramos perecido cuando nuestros hermanos murieron delante de Yavé!
NUM 20:4 ¿Por qué trajiste a la congregación de Yavé a este desierto para que nosotros y nuestro ganado muramos aquí?
NUM 20:5 ¿Y por qué nos hicieron salir de Egipto para traernos a este miserable lugar? No es lugar de sementeras, de higueras, de viñas, ni de granadas. Ni siquiera hay agua para beber.
NUM 20:6 Moisés y Aarón se fueron de delante de la congregación a la entrada del Tabernáculo de Reunión. Cayeron sobre sus rostros, y la gloria de Yavé se mostró a ellos.
NUM 20:7 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 20:8 Toma la vara. Tú y tu hermano Aarón reúnan la asamblea. Hablen a la peña ante los ojos de ellos, y ella dará sus aguas. Les sacarás agua de la peña y darás de beber a la congregación y a sus ganados.
NUM 20:9 Moisés tomó la vara de delante de Yavé, como le ordenó.
NUM 20:10 Moisés y Aarón congregaron la asamblea frente a la peña, y él les dijo: Oigan ahora, rebeldes. ¿Les sacaremos agua de esta peña?
NUM 20:11 Entonces Moisés alzó su mano y golpeó la peña con su vara dos veces, y salió agua abundante y bebieron, tanto la congregación como su ganado.
NUM 20:12 Pero Yavé dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creyeron en Mí para santificarme a vista de los hijos de Israel, no introducirán a esta congregación en la tierra que les di.
NUM 20:13 Estas son las aguas de Meriba donde los hijos de Israel contendieron contra Yavé, y Él manifestó su santidad entre ellos.
NUM 20:14 Moisés envió mensajeros desde Cades al rey de Edom, y dijeron: Tu hermano Israel dice: Tú sabes toda la calamidad que nos aconteció,
NUM 20:15 cómo nuestros antepasados bajaron a Egipto, cómo estuvimos en Egipto largo tiempo y cómo los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros antepasados.
NUM 20:16 Pero cuando clamamos a Yavé, oyó nuestra voz, envió a su Ángel y nos sacó de Egipto. Ahora, mira, estamos en Cades, ciudad que se encuentra en el extremo de tu territorio.
NUM 20:17 Te rogamos que nos permitas pasar por tu tierra. No pasaremos por labranzas ni viñas, ni beberemos agua de ningún pozo. Iremos por el camino real, sin apartarnos ni a derecha ni a izquierda, hasta que pasemos tu territorio.
NUM 20:18 Pero Edom le respondió: No pasarás por mi tierra. De otro modo, saldré contra ti con la espada.
NUM 20:19 Los hijos de Israel respondieron: Iremos por el camino real, y si nosotros y nuestros ganados bebemos tus aguas, pagaremos el precio. Solo se trata de pasar a pie.
NUM 20:20 Pero él dijo: No pasarás. Y Edom salió contra él con mucho pueblo y mano fuerte.
NUM 20:21 Así Edom se negó a dejar pasar a Israel por su territorio, e Israel se desvió de él.
NUM 20:22 Los hijos de Israel, toda aquella congregación, salieron de Cades, y fueron hacia la montaña Hor.
NUM 20:23 Yavé habló a Moisés y Aarón en la montaña Hor, en los confines de la tierra de Edom:
NUM 20:24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que Yo di a los hijos de Israel, por cuanto fueron rebeldes a mi Palabra en las aguas de Meriba.
NUM 20:25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar, y hazlos subir a la montaña Hor.
NUM 20:26 Quítale a Aarón sus ropas, y viste con ellas a su hijo Eleazar. Aarón será reunido a su pueblo y morirá allí.
NUM 20:27 Moisés hizo como Yavé le mandó, y subieron a la montaña Hor ante los ojos de toda la congregación.
NUM 20:28 Entonces Moisés despojó a Aarón de sus ropas y vistió a su hijo Eleazar con ellas. Y Aarón murió allí en la cumbre de la montaña. Luego Moisés y Eleazar descendieron de la montaña.
NUM 20:29 Al ver toda la congregación que Aarón falleció, toda la casa de Israel le hizo duelo durante 30 días.
NUM 21:1 Cuando el cananeo, el rey de Arad, quien habitaba en el Neguev, oyó que Israel iba por el camino de Atarim, combatió contra Israel y tomó cautivos de él.
NUM 21:2 Entonces Israel hizo voto a Yavé: Si en verdad entregas a este pueblo en mi mano, yo destruiré por completo sus ciudades.
NUM 21:3 Yavé escuchó la voz de Israel y le entregó al cananeo. Los destruyó a ellos y a sus ciudades. Llamó aquel lugar Horma.
NUM 21:4 Salieron de la montaña Hor con dirección al mar Rojo para rodear la tierra de Edom. Pero en el camino el ánimo del pueblo se impacientó.
NUM 21:5 Entonces el pueblo habló contra ʼElohim y contra Moisés: ¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay alimento ni agua, y detestamos esta miserable comida.
NUM 21:6 Entonces Yavé envió entre el pueblo serpientes ardientes que mordían al pueblo. Murió mucha gente de Israel.
NUM 21:7 El pueblo fue a Moisés y dijeron: Pecamos al hablar contra Yavé y contra ti. ¡Habla con Yavé para que quite de nosotros las serpientes! Y Moisés oró por el pueblo.
NUM 21:8 Yavé dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre un asta, y cualquiera que sea mordido y mire a ella, vivirá.
NUM 21:9 Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Cuando una serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce y vivía.
NUM 21:10 Salieron los hijos de Israel, y acamparon en Obot.
NUM 21:11 Salieron de Obot, y acamparon en Ije-Abarim, en el desierto que está frente a Moab hacia el oriente.
NUM 21:12 Salieron de allí y acamparon en el valle de Zared.
NUM 21:13 Salieron de allí y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto y sale del límite de los amorreos, porque el Arnón es frontera entre Moab y el amorreo.
NUM 21:14 Por eso se dice en el rollo de las Batallas de Yavé: Lo que hizo en el mar Rojo Y en los arroyos de Arnón,
NUM 21:15 Y a la corriente de los arroyos Que va a parar en Ar, Y se apoya en la frontera de Moab.
NUM 21:16 Y desde allí a Beer. Este es el pozo donde Yavé dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua.
NUM 21:17 Entonces Israel cantó este cántico: ¡Brota, oh pozo! ¡Cántenle!
NUM 21:18 Pozo cavado por nobles, Excavado por los jefes del pueblo, Con sus cetros de legislador. Y del desierto viajaron a Matana.
NUM 21:19 De Matana a Nahaliel, de Nahaliel a Bamot,
NUM 21:20 y de Bamot al valle que está en el campo de Moab, a la cumbre de la montaña Pisga, que mira hacia el desierto.
NUM 21:21 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, y dijo:
NUM 21:22 Pasaré por tu tierra. No nos desviaremos hacia el campo ni hacia las viñas. No beberemos las aguas de los pozos. Iremos por el camino real hasta que pasemos tu territorio.
NUM 21:23 Pero Sehón no permitió que Israel pasara por su territorio, sino Sehón reunió a todo su pueblo. Salió a enfrentarse a Israel en el desierto. Fue a Jahaza y combatió contra Israel.
NUM 21:24 Pero Israel lo venció a filo de espada y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón, pues la frontera de los amonitas estaba fortificada.
NUM 21:25 Israel tomó todas estas ciudades, e Israel vivió en todas las ciudades de los amorreos, en Hesbón y en todas sus aldeas,
NUM 21:26 porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los amorreos, el cual guerreó contra el rey anterior de Moab, y tomó de su poder toda su tierra hasta el Arnón.
NUM 21:27 Por eso los proverbistas dicen: Vengan a Hesbón. Edifíquese y repárese la ciudad de Sehón.
NUM 21:28 Porque salió fuego de Hesbón, Y una llama de la plaza fuerte de Sehón Que consumió a Ar de Moab, A los señores de las alturas del Arnón.
NUM 21:29 ¡Ay de ti, Moab! Eres destruido, oh pueblo de Quemos, El cual entregó sus hijos a la fuga Y sus hijas al cautiverio, A Sehón, rey amorreo.
NUM 21:30 Pero nosotros los arrojamos. Hesbón está destruido hasta Dibón, Y también desolamos hasta Nofa, Que está junto a Medeba.
NUM 21:31 Así Israel vivió en la tierra de los amorreos.
NUM 21:32 Después Moisés envió a espiar a Jazer. Sitiaron sus aldeas y desposeyeron a los amorreos que estaban allí.
NUM 21:33 Se volvieron y subieron por el camino de Basán. Y salió contra ellos Og, rey de Basán, él y todo su pueblo, a combatir en Edrei.
NUM 21:34 Pero Yavé dijo a Moisés: No le temas, porque en tu mano lo entregué, a él, a todo su pueblo y su tierra. Harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.
NUM 21:35 Y lo destruyeron a él, a sus hijos y a todo su pueblo, sin que le quedara un sobreviviente, y conquistaron su tierra.
NUM 22:1 Salieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.
NUM 22:2 Balac, hijo de Zippor, vio todo lo que Israel hizo a los amorreos.
NUM 22:3 Moab tuvo gran temor delante del pueblo porque era muy numeroso, y Moab tuvo temor a causa de los hijos de Israel.
NUM 22:4 Entonces Moab dijo a los ancianos de Madián: Ahora, como el buey lame la hierba del campo, esta multitud lamerá todos nuestros contornos. En aquel tiempo Balac, hijo de Zippor, era rey de Moab.
NUM 22:5 Envió mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que está junto al Río, en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamaran, y dijo: Un pueblo que salió de Egipto cubre la superficie de la tierra y ya está frente a mí.
NUM 22:6 Ven ahora, te ruego, y maldíceme a este pueblo porque es demasiado poderoso para mí. Quizás yo pueda herirlo, y lo echaremos de la tierra, porque yo sé que al que tú bendigas será bendito y al que tú maldigas será maldito.
NUM 22:7 Fueron, pues, los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con la paga para el adivino en sus manos. Llegaron a Balaam, y le hablaron las palabras de Balac.
NUM 22:8 Y él les dijo: Alójense aquí esta noche, y yo les comunicaré la Palabra según lo que Yavé me hable. Así que los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
NUM 22:9 ʼElohim vino a Balaam y le dijo: ¿Quiénes son estos varones que están contigo?
NUM 22:10 Balaam dijo a ʼElohim: Balac, hijo de Zippor, rey de Moab, envió por mí y dijo:
NUM 22:11 Mira, un pueblo que salió de Egipto cubre la superficie de la tierra. Ven ahora, y maldícemelo. Quizás pueda yo luchar contra él y echarlo.
NUM 22:12 Entonces ʼElohim dijo a Balaam: No vayas con ellos ni maldecirás al pueblo, porque es bendito.
NUM 22:13 Balaam se levantó de mañana, y dijo a los jefes de Balac: Regresen a su tierra, porque Yavé se niega a dejarme ir con ustedes.
NUM 22:14 Los jefes de Moab se levantaron y fueron a Balac y le dijeron: Balaam se negó a venir con nosotros.
NUM 22:15 Luego Balac volvió a enviar jefes más numerosos y honorables que los otros,
NUM 22:16 los cuales fueron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zippor: Te ruego que no te niegues a venir a mí,
NUM 22:17 porque ciertamente te honraré inmensamente y haré todo lo que me digas. Te ruego, ven ahora, maldíceme a este pueblo.
NUM 22:18 Balaam respondió a los esclavos de Balac: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la Palabra de Yavé mi ʼElohim para hacer cosa pequeña ni grande.
NUM 22:19 Les ruego ahora que se queden aquí esta noche, y yo averiguaré qué más me dice Yavé.
NUM 22:20 ʼElohim vino a Balaam de noche y le dijo: Si los hombres vinieron para llamarte, levántate y vé con ellos, pero le dirás solo la Palabra que Yo hable contigo.
NUM 22:21 Así que Balaam se levantó por la mañana, enalbardó su asna y fue con los jefes de Moab.
NUM 22:22 Pero mientras él iba, la ira de ʼElohim se encendió, y el Ángel de Yavé se puso en el camino para oponerse a él. Él iba montado en su asna, y sus dos esclavos con él.
NUM 22:23 Cuando el asna vio al Ángel de Yavé en el camino con su espada desenvainada en su mano, el asna se desvió del camino y se fue por el campo. Entonces Balaam azotó al asna para hacerla volver al camino.
NUM 22:24 Pero el Ángel de Yavé estaba en pie en un sendero entre las viñas, el cual tenía una cerca a un lado y una cerca al otro lado.
NUM 22:25 Al ver al Ángel de Yavé, el asna se pegó contra la cerca y apretó el pie de Balaam contra la cerca. Y él volvió a azotarla.
NUM 22:26 Entonces el Ángel de Yavé pasó más allá y se puso en pie en una angostura donde no había camino para desviarse ni a derecha ni a izquierda.
NUM 22:27 Al ver al Ángel de Yavé, el asna se echó debajo de Balaam, y Balaam se enojó y azotó al asna con la vara.
NUM 22:28 Entonces Yavé le abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te hice, que me has azotado ya tres veces?
NUM 22:29 Balaam respondió al asna: Porque me has maltratado. ¡Si tuviera una espada en mi mano, ahora mismo te mataría!
NUM 22:30 Y el asna contestó a Balaam: ¿No soy yo tu asna, en la que has montado toda tu vida hasta hoy? ¿Acostumbro hacerte esto? Y él respondió: No.
NUM 22:31 Entonces Yavé abrió los ojos a Balaam y vio al Ángel de Yavé en pie en el camino con su espada desenvainada en la mano. Y Balaam hizo reverencia y se postró sobre su rostro.
NUM 22:32 El Ángel de Yavé le preguntó: ¿Por qué has azotado a tu asna estas tres veces? Mira, Yo salí para oponerme a ti, porque tu camino es perverso delante de Mí.
NUM 22:33 El asna me vio y se apartó de delante de Mí estas tres veces. Si no se hubiera apartado de Mí, Yo te habría matado a ti, y a ella la habría dejado viva.
NUM 22:34 Entonces Balaam dijo al Ángel de Yavé: Pequé, porque no sabía que Tú te pusiste delante de mí en el camino. Pero ahora, si te desagrada, regresaré.
NUM 22:35 El Ángel de Yavé dijo a Balaam: Vé con los varones, pero solo hablarás la Palabra que Yo te diga. Y Balaam fue con los jefes de Balac.
NUM 22:36 Al oír [el rey] Balac que Balaam iba, salió a recibirlo en la ciudad de Moab que está junto al límite de Arnón, al extremo de su territorio.
NUM 22:37 Balac dijo a Balaam: ¿No envié a llamarte? ¿Por qué no venías a mí? ¿No puedo yo honrarte?
NUM 22:38 Y Balaam respondió a Balac: ¡Mira, yo vine a ti! ¿Pero podré hablar algo? La Palabra que ʼElohim ponga en mi boca, esa tengo que hablar.
NUM 22:39 Y Balaam fue con Balac, y llegaron a Quiriat-husot.
NUM 22:40 Balac sacrificó becerros y ovejas, y envió [algo] a Balaam y a los jefes que estaban con él.
NUM 22:41 El día siguiente Balac tomó a Balaam y le ordenó subir a Bamot-baal, y desde allí contempló una parte del pueblo.
NUM 23:1 Balaam dijo al [rey] Balac: Edifícame aquí siete altares y sacrifícame aquí siete becerros y siete carneros.
NUM 23:2 Balac hizo como Balaam habló. Y Balac y Balaam ofrecieron un buey y un carnero en cada altar.
NUM 23:3 Entonces Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto mientras yo voy. Quizás Yavé venga a encontrarse conmigo. Lo que Él me muestre te lo diré. Y se fue a una colina descubierta.
NUM 23:4 ʼElohim se encontró con Balaam, y éste le dijo: Preparé los siete altares y en cada altar sacrifiqué un buey y un carnero.
NUM 23:5 Entonces Yavé puso Palabra en la boca de Balaam: Vuelve a Balac y háblale así.
NUM 23:6 Volvió a él, y ahí estaba él en pie junto a su ofrenda quemada con todos los jefes de Moab.
NUM 23:7 Balaam tomó su parábola: De Aram me trajo Balac, Desde las montañas del oriente, el rey de Moab: ¡Ven, maldíceme a Jacob! ¡Ven, condena a Israel!
NUM 23:8 ¿Cómo puedo maldecir a quien ʼElohim no maldijo? ¿Cómo condenaré a quien Yavé no condena?
NUM 23:9 Cuando lo veo desde la cumbre de las peñas Y lo contemplo desde las colinas, Ciertamente miro un pueblo que vive aparte Y no será contado entre las naciones.
NUM 23:10 ¿Quién contará el polvo de Jacob, Y enumerará la cuarta parte de Israel? ¡Muera yo la muerte de los rectos, Y sea mi fin como el suyo!
NUM 23:11 Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me hiciste? ¡Para maldecir a mis enemigos te traje y ciertamente lo bendijiste!
NUM 23:12 Y él respondió: ¿No tendré el cuidado de decir lo que Yavé ponga en mi boca?
NUM 23:13 Entonces Balac le dijo: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas, aunque solo verás un extremo de ellos, y no los verás a todos. ¡Maldícemelos desde allí!
NUM 23:14 Lo llevó, pues, al puesto de los vigías, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares y ofreció un buey y un carnero sobre cada altar.
NUM 23:15 Luego dijo a Balac: Quédate en pie aquí junto a tu ofrenda quemada mientras me encuentro con Yavé allí.
NUM 23:16 Entonces Yavé se encontró con Balaam, y al poner una Palabra en su boca, le dijo: Vuelve a Balac y le dirás así.
NUM 23:17 Fue a él, y ciertamente éste se mantenía en pie junto a su holocausto, acompañado por los jefes de Moab. Y Balac le preguntó: ¿Qué dijo Yavé?
NUM 23:18 Entonces él tomo su parábola: ¡Levántate Balac y oye! ¡Presta oído a mis Palabras, hijo de Zippor!
NUM 23:19 ʼElohim no es hombre para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo cumplirá?
NUM 23:20 Ciertamente recibí orden de bendecir. Bendije y no puedo revocarla.
NUM 23:21 No vio iniquidad en Jacob, Ni notó maldad en Israel. Yavé su ʼElohim está con él. Resuena aclamación de júbilo como por un rey.
NUM 23:22 ʼElohim lo sacó de Egipto. Es para él como los cuernos del búfalo.
NUM 23:23 No hay hechizo contra Jacob, Ni conjuro contra Israel. A su tiempo se dirá de Jacob y de Israel: ¡Miren lo que hizo ʼElohim!
NUM 23:24 Aquí está un pueblo que se levanta como leona, Y se alza como un león: No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los que mató.
NUM 23:25 Entonces Balac dijo a Balaam: ¡Ya que no puedes maldecirlo, tampoco lo bendigas!
NUM 23:26 Pero Balaam respondió a Balac: ¿No te lo anuncié, al decir: Todo lo que Yavé diga, eso debo hacer?
NUM 23:27 Entonces Balac dijo a Balaam: ¡Ven, te ruego, te llevaré a otro lugar! ¡Quizás plazca ante ʼElohim que me los maldigas desde allí!
NUM 23:28 Balac condujo a Balaam a la cumbre del [pico] Peor, que da la cara al desierto.
NUM 23:29 Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y sacrifícame aquí siete becerros y siete carneros.
NUM 23:30 Balac hizo como Balaam dijo, y ofreció un buey y un carnero en cada altar.
NUM 24:1 Cuando Balaam vio que era grato a Yavé bendecir a Israel, no fue como las otras veces, en busca de encantamientos, sino que volvió su rostro hacia el desierto.
NUM 24:2 Al levantar sus ojos, Balaam vio a Israel acampado según sus tribus, y el Espíritu de ʼElohim vino sobre él.
NUM 24:3 Y tomó su parábola: Dijo Balaam, hijo de Beor, Palabra del varón de ojo abierto.
NUM 24:4 Palabra del que oye los dichos de ʼElohim, Que contempla la visión de ʼEL-Shadday, Caído, pero con los ojos abiertos.
NUM 24:5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob! Tus habitaciones, ¡oh Israel!
NUM 24:6 Como valles que se extienden, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Yavé, Como cedros junto a las aguas.
NUM 24:7 De sus cántaros fluyen aguas, Y su descendencia tendrá aguas abundantes, Más exaltado que Agag será su rey, Y enaltecido su reino.
NUM 24:8 ʼElohim lo sacó de Egipto. Es para Él como los cuernos del búfalo. Devora a las naciones enemigas, Desmenuza sus huesos, Y las atraviesa con sus flechas.
NUM 24:9 Se agazapa, se echa cual león. Y como leona, ¿quién lo hará despertar? ¡Benditos los que te bendigan, Y malditos los que te maldigan!
NUM 24:10 Entonces la ira de Balac se encendió contra Balaam, y al batir sus manos, dijo Balac a Balaam: ¡Para maldecir a mis enemigos te llamé, y mira, con ésta los has bendecido tres veces!
NUM 24:11 ¡Ahora pues, vete a tu lugar! Prometí llenarte de honores, pero ciertamente Yavé te privó de honor.
NUM 24:12 Balaam respondió a Balac: ¿No hablé yo a los mensajeros que me enviaste:
NUM 24:13 Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podría traspasar la Palabra de Yavé haciendo por mi propio impulso cosa buena ni mala? Lo que diga Yavé eso diré.
NUM 24:14 Ahora, mira, ya me voy a mi pueblo. Ven pues, y te informaré lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros.
NUM 24:15 Tomó su parábola: Palabra de Balaam, hijo de Beor, Palabra del varón cuyo ojo está abierto.
NUM 24:16 Palabra del que oye las Palabras de ʼEL, Que conoce la ciencia de ʼElyón, Y contempla las visiones de Shadday. Caído, pero con ojos abiertos:
NUM 24:17 Lo veré, pero no ahora. Lo contemplaré, pero no de cerca. Surgirá una estrella de Jacob, Y de Israel se levantará un cetro Que aplastará las sienes de Moab Y el cráneo de todos los hijos de Set.
NUM 24:18 Edom será desposeído. Se empobrecerá Seír, su enemigo, Pero Israel hará proezas.
NUM 24:19 Uno nacido de Jacob dominará, Y aniquilará el remanente de la ciudad.
NUM 24:20 Luego vio a Amalec y tomó su parábola: Cabeza de naciones es Amalec, Pero su final, destrucción perpetua.
NUM 24:21 Al ver a los ceneos tomó su parábola: Fuerte es tu habitación, Y pusiste tu nido en la peña.
NUM 24:22 Pero el ceneo será consumido. ¿Hasta cuándo Assur te mantendrá cautivo?
NUM 24:23 Aun tomó otra parábola: ¡Ay! ¿Quién vivirá cuando ʼElohim haga estas cosas?
NUM 24:24 Vendrán naves de la costa de Quitim, Someterán a Assur, y someterán a Eber, Pero también él irá a destrucción.
NUM 24:25 Entonces Balaam se levantó. Fue y regresó a su lugar. También Balac salió por su camino.
NUM 25:1 Mientras Israel permanecía en Sitim, el pueblo comenzó a prostituírse con las hijas de Moab,
NUM 25:2 las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios a sus ʼelohim. El pueblo comió y se postró ante los ʼelohim de ellas.
NUM 25:3 Así Israel se unió a baal Peor, y la ira de Yavé se encendió contra Israel.
NUM 25:4 Y Yavé dijo a Moisés: Detén a todos los jefes del pueblo y ahórcalos a pleno sol delante de Yavé. Y el ardor de la ira de Yavé se apartará de Israel.
NUM 25:5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Que cada uno mate a sus hombres que se unieron a baal Peor.
NUM 25:6 Y mientras ellos lloraban en la entrada del Tabernáculo de Reunión, ahí llegaba un varón de los hijos de Israel que llevaba una madianita a vista de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel.
NUM 25:7 Cuando lo vio Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se levantó de en medio de la congregación. Al tomar una lanza en su mano,
NUM 25:8 fue tras el israelita hacia el Tabernáculo y los atravesó a ambos por su vientre, al varón de Israel y a la mujer. Y en seguida se detuvo la mortandad de sobre los hijos de Israel.
NUM 25:9 Pero en aquella mortandad murieron 24.000.
NUM 25:10 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 25:11 Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, desvió mi furor de sobre los hijos de Israel, al mostrar su celo por Mí en medio de ellos, por lo cual Yo no consumí en mi celo a [todos] los hijos de Israel.
NUM 25:12 Por tanto, anuncia: Ciertamente Yo establezco un Pacto de paz
NUM 25:13 con él y su descendencia, el Pacto del sacerdocio perpetuo, porque él fue celoso por su ʼElohim e hizo sacrificio que apacigua por los hijos de Israel.
NUM 25:14 El nombre del israelita que fue asesinado con la madianita era Zimri, hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón.
NUM 25:15 El nombre de la madianita asesinada era Cozbi, hija de Zur, jefe de una tribu, padre de una familia de Madián.
NUM 25:16 Entonces Yavé habló a Moisés:
NUM 25:17 Ataquen a los madianitas y destrúyanlos,
NUM 25:18 pues ellos son sus enemigos por las astucias con las cuales los engañaron en el asunto de Peor y en el asunto de Cozbi, hija del jefe de Madián, hermana de ellos, que fue asesinada el día de la mortandad a causa de Peor.
NUM 26:1 Después de aquella mortandad, sucedió que Yavé habló a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón:
NUM 26:2 Tomen un censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de 20 años para arriba, según sus casas paternas, todos los que puedan salir a la guerra en Israel.
NUM 26:3 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos junto al Jordán, frente a Jericó en los campos de Moab, y les dijeron:
NUM 26:4 ¡De 20 años para arriba, como Yavé ordenó a Moisés! Y los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto fueron:
NUM 26:5 Rubén, primogénito de Israel. Los hijos de Rubén fueron: de Enoc, la familia del enoquita, y de Falú, la familia del faluita.
NUM 26:6 De Hezrón, la familia del hezronita, y de Carmi, la familia del carmita.
NUM 26:7 Estas son las familias de los rubenitas. Los empadronados de ellas fueron 43.730.
NUM 26:8 Hijo de Falú: Eliab.
NUM 26:9 Los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Datán y Abiram fueron los jefes de la congregación que se rebelaron contra Moisés y Aarón con el grupo de Coré cuando se rebelaron contra Yavé.
NUM 26:10 Entonces la tierra abrió su boca y los tragó juntamente con Coré, mientras el grupo moría al devorar el fuego a 250 varones para que sirvieran de escarmiento.
NUM 26:11 Pero los hijos de Coré no murieron.
NUM 26:12 Hijos de Simeón, por sus familias: de Nemuel, la familia del nemuelita, de Jamín, la familia del jaminita, y de Jaquín, la familia del jaquinita.
NUM 26:13 De Zera, la familia del zeraíta, y de Saúl, la familia del saulita.
NUM 26:14 Estas son las familias de los simeonitas: 22.200.
NUM 26:15 Los hijos de Gad según sus familias: de Zefón, la familia del zefonita, de Hagui, la familia del haguita, y de Suni, la familia del sunita.
NUM 26:16 De Ozni, la familia del oznita, y de Eri, la familia del erita.
NUM 26:17 De Arod, la familia del arodita, y de Areli, la familia del arelita.
NUM 26:18 Estas son las familias de los hijos de Gad, y de ellos fueron empadronados 40.500.
NUM 26:19 Los hijos de Judá: Er y Onán. Pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
NUM 26:20 Los hijos de Judá por sus familias fueron: de Sela, la familia del selaíta, de Fares, la familia del faresita, y de Zera, la familia del zeraíta.
NUM 26:21 Los hijos de Fares: de Hesrón, la familia del hesronita, y de Hamul, la familia del hamulita.
NUM 26:22 Estas son las familias de Judá, y de ellas fueron empadronados 76.500.
NUM 26:23 Los hijos de Isacar, según sus familias fueron: de Tola, la familia del tolaíta, y de Fuá, la familia del fuanita,
NUM 26:24 de Jasub, la familia del jasubita, y de Simrón, la familia del simronita.
NUM 26:25 Éstas son las familias de Isacar, y sus empadronados fueron 64.300.
NUM 26:26 Los hijos de Zabulón según sus familias fueron: de Sered, la familia del seredita, de Elón, la familia del elonita, y de Jalel, la familia del jalelita.
NUM 26:27 Estas son las familias de los zabulonitas, y sus empadronados fueron 60.500.
NUM 26:28 Hijos de José según sus familias: Manasés y Efraín.
NUM 26:29 Hijos de Manasés: de Maquir, la familia del maquirita. Y Maquir engendró a Galaad. De Galaad, la familia del galaadita.
NUM 26:30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia del jezerita, y de Helec, la familia del helequita,
NUM 26:31 de Asriel, la familia del asrielita, y de Siquem, la familia del siquemita,
NUM 26:32 de Semida, la familia del semidaíta, y de Hefer, la familia del heferita.
NUM 26:33 Zelofejad, hijo de Hefer, no tuvo hijos sino hijas. Los nombres de las hijas de Zelofejad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca, y Tirsa.
NUM 26:34 Éstas son las familias de Manasés, y los empadronados de ellos fueron 52.700.
NUM 26:35 Estos son los hijos de Efraín según sus familias: de Sutela, la familia del sutelaíta, de Bequer, la familia del bequerita, y de Tahán, la familia del tahanita.
NUM 26:36 Y estos son los hijos de Sutela: de Herán, la familia del heranita.
NUM 26:37 Estas son las familias de los hijos de Efraín. Sus empadronados fueron 32.500. Estos son los hijos de José según sus familias.
NUM 26:38 Los hijos de Benjamín según sus familias: de Bela, la familia del belaíta, de Asbel, la familia del asbelita, y de Aquiram, la familia del aquiramita,
NUM 26:39 de Sufam, la familia del sufamita y de Hufam, la familia del hufamita.
NUM 26:40 Los hijos de Bela fueron Ard y Naamán. De Ard, la familia del ardita, y de Naamán, la familia del naamanita.
NUM 26:41 Estos son los hijos de Benjamín según sus familias. Y sus empadronados fueron 45.600.
NUM 26:42 Estos son los hijos de Dan según sus familias: de Suham, la familia del suhamita. Éstas son las familias de Dan:
NUM 26:43 Todas las familias del suhamita, y sus empadronados fueron 64.400.
NUM 26:44 Hijos de Aser según sus familias: de Imna, la familia del imnaíta, de Isuí, la familia del isuita, y de Beria, la familia del beriaíta.
NUM 26:45 Hijos de Beria: de Heber, la familia del heberita, y de Malquiel, la familia del malquielita.
NUM 26:46 Y el nombre de la hija de Aser era Sera.
NUM 26:47 Éstas son las familias de los hijos de Aser. Sus empadronados fueron 53.400.
NUM 26:48 Los hijos de Neftalí según sus familias: de Jahzeel, la familia del jahzeelita, y de Guni, la familia del gunita.
NUM 26:49 De Jeser, la familia del jeserita, y de Silem, la familia del silemita.
NUM 26:50 Estas son las familias de Neftalí. Sus empadronados fueron 45.400.
NUM 26:51 Los empadronados de los hijos de Israel fueron 601.730.
NUM 26:52 Yavé habló a Moisés:
NUM 26:53 A éstos se repartirá la tierra como heredad, según el número de nombres.
NUM 26:54 A los más numerosos les aumentarás su heredad, y a los menos numerosos les disminuirás su heredad. A cada uno se le dará su herencia según el número de los empadronados.
NUM 26:55 Pero la tierra será dividida por sorteo. Recibirán su herencia según los nombres de las tribus paternas.
NUM 26:56 Por sorteo se repartirá su heredad entre el más grande y el más pequeño.
NUM 26:57 Estos son los contados de los levitas según sus familias: de Gersón, la familia del gersonita, de Coat, la familia del coatita, de Merari, la familia del merarita.
NUM 26:58 Estas son las familias de Leví: la familia del libnita, la familia del hebronita, la familia del mahalita, la familia del musita, la familia del coreíta. Y Coat engendró a Amram.
NUM 26:59 La esposa de Amram se llamaba Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto. Ésta dio a luz para Amram a Aarón, Moisés y Miriam su hermana.
NUM 26:60 A Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
NUM 26:61 Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Yavé.
NUM 26:62 Los levitas contados fueron 23.000, todos varones de un mes para arriba. No fueron empadronados con los hijos de Israel porque no se les dio heredad entre los hijos de Israel.
NUM 26:63 Estos son los empadronados por Moisés y el sacerdote Eleazar, quienes empadronaron a los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó.
NUM 26:64 Entre ellos ya no existía ninguno de los empadronados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes hicieron el censo de los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.
NUM 26:65 Porque Yavé dijo de ellos: Morirán en el desierto. No quedó ningún varón de ellos, excepto Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun.
NUM 27:1 Entonces llegaron las hijas de Zelofejad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés, hijo de José, los nombres de los cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.
NUM 27:2 Ellas se presentaron ante Moisés, el sacerdote Eleazar, los jefes y toda la congregación, en la entrada del Tabernáculo de Reunión, y dijeron:
NUM 27:3 Nuestro padre murió en el desierto. Él no estuvo en compañía de los que se reunieron contra Yavé en el grupo de Coré, sino murió por su propio pecado. No tuvo hijos varones.
NUM 27:4 ¿Por qué el nombre de nuestro padre es excluido de su familia, por no tener un hijo varón? Dennos posesión entre los hermanos de nuestro padre.
NUM 27:5 Moisés presentó su causa delante de Yavé,
NUM 27:6 y Yavé respondió a Moisés:
NUM 27:7 Las hijas de Zelofejad dicen bien. Les darás posesión de herencia entre los hermanos de su padre y traspasarás la heredad de su padre a ellas.
NUM 27:8 A los hijos de Israel hablarás: Cuando alguien muera sin hijo varón, traspasarán su herencia a su hija.
NUM 27:9 Si no tiene hija, darán su herencia a sus hermanos,
NUM 27:10 y si no tiene hermanos, darán su herencia a los hermanos de su padre.
NUM 27:11 Si su padre no tiene hermanos, darán su herencia al pariente más cercano de su familia, el cual la poseerá. Esto será para los hijos de Israel un estatuto de justo juicio, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 27:12 Yavé dijo a Moisés: Sube a esta montaña de Abarim, y contempla la tierra que di a los hijos de Israel.
NUM 27:13 Y cuando la contemples, tú también serás reunido a tu pueblo, como tu hermano Aarón fue reunido,
NUM 27:14 porque fueron rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rebelión de la congregación. No me santificaron en cuanto al agua ante los ojos de ellos. (Estas son las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin.)
NUM 27:15 Entonces Moisés respondió a Yavé:
NUM 27:16 Yavé, ʼElohim de los espíritus de todo ser humano, designe un varón que dirija la congregación,
NUM 27:17 que salga y entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Yavé no sea como ovejas que no tienen pastor.
NUM 27:18 Yavé dijo a Moisés: Toma a Josué, hijo de Nun, un varón en el cual hay Espíritu, e impón tu mano sobre él.
NUM 27:19 Lo pondrás en pie ante el sacerdote Eleazar y de toda la congregación, y lo comisionarás en presencia de ellos.
NUM 27:20 Impondrás algo de tu autoridad sobre él para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.
NUM 27:21 Además, él se pondrá en pie ante el sacerdote Eleazar y le consultará por medio del juicio del Urim delante de Yavé. Por su mandato todos los hijos de Israel, toda la congregación saldrán y entrarán.
NUM 27:22 Moisés hizo como Yavé le mandó. Tomó a Josué y lo presentó ante el sacerdote Eleazar y toda la congregación.
NUM 27:23 Luego impuso sus manos sobre él y lo comisionó, como Yavé habló por medio de Moisés.
NUM 28:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 28:2 Manda a los hijos de Israel: Tendrán cuidado de presentar mi ofrenda, mi alimento por medio de mis sacrificios quemados de olor que me apacigua, en su tiempo señalado.
NUM 28:3 Y les dirás: El sacrificio quemado que presentarán a Yavé cada día será dos corderos añales sin defecto para el holocausto continuo.
NUM 28:4 Ofrecerán el primer cordero en la mañana, y el segundo, al llegar la noche.
NUM 28:5 La ofrenda vegetal será 2,2 litros de flor de harina, amasada con 0,9 litros de aceite de olivas machacadas.
NUM 28:6 Es un holocausto continuo, un sacrificio quemado a Yavé que fue ordenado en la Montaña Sinaí como olor que apacigua, una ofrenda ofrecida por fuego a Yavé.
NUM 28:7 Su libación de vino será 0,9 litros con cada cordero. En el Santuario derramarás la libación de licor fuerte a Yavé.
NUM 28:8 El segundo cordero lo ofrecerán al llegar la noche. Lo harán como el sacrificio de la mañana con su libación. Es un sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
NUM 28:9 Pero el día sábado ofrecerán dos corderos añales sin defecto, y 4,4 litros de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda vegetal con su libación.
NUM 28:10 Este es el holocausto de cada sábado, además del holocausto continuo y su libación.
NUM 28:11 Al principio de cada mes ofrecerán en holocausto a Yavé dos becerros de la manada vacuna, un carnero y siete corderos añales sin defecto,
NUM 28:12 6,6 litros de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda vegetal con cada becerro, y 4,4 litros de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda vegetal con el carnero,
NUM 28:13 y 2,2 litros de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda vegetal con cada cordero. Es holocausto de olor que apacigua, sacrificio quemado a Yavé.
NUM 28:14 Sus libaciones de vino son: 1,8 litros por cada becerro, 1,2 litros por el carnero y 0,9 litros por cada cordero. Este es el holocausto de cada mes para todos los meses del año.
NUM 28:15 También se ofrecerá a Yavé un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo con su libación.
NUM 28:16 En el mes primero, el día 14 del mes, es Pascua de Yavé.
NUM 28:17 El día 15 de ese mes será la fiesta solemne. Durante siete días se comerán panes sin levadura.
NUM 28:18 El primer día habrá una santa convocación. No harán obra servil.
NUM 28:19 Ofrecerán un sacrificio quemado en holocausto a Yavé de dos becerros de la manada vacuna, un carnero y siete corderos añales, y serán perfectos.
NUM 28:20 Su ofrenda vegetal será de harina amasada con aceite, 6,6 litros por cada becerro y 4,4 litros por el carnero.
NUM 28:21 Ofrecerás 2,2 litros por cada uno de los siete corderos
NUM 28:22 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado para hacer sacrificio que apacigua a favor de ustedes.
NUM 28:23 Ofrecerán éstos, además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.
NUM 28:24 Harán estas cosas cada uno de los siete días. Es alimento y sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé. Se ofrecerán además del holocausto continuo con su libación.
NUM 28:25 El séptimo día tendrán una santa convocación. No harán obra servil.
NUM 28:26 En el día de las primicias, cuando ofrezcan una ofrenda vegetal nueva a Yavé en su fiesta solemne de las semanas, tendrán una santa convocación. No harán obra servil.
NUM 28:27 Ofrecerán en holocausto, en olor que apacigua a Yavé, dos becerros de la manada vacuna, un carnero, siete corderos añales,
NUM 28:28 y la ofrenda vegetal de ellos, flor de harina amasada con aceite, 6,6 litros por cada becerro, 4,4 litros por el carnero
NUM 28:29 y 2,2 litros por cada uno de los siete corderos,
NUM 28:30 además de un macho cabrío para hacer sacrificio de olor que apacigua por ustedes.
NUM 28:31 Esto ofrecerán, además del holocausto continuo y de su ofrenda vegetal. Los ofrecerán sin defecto con su libación.
NUM 29:1 En el séptimo mes, el día primero del mes, tendrán santa convocación. No harán obra servil. Les será día de tocar las trompetas.
NUM 29:2 Ofrecerán un holocausto de olor que apacigua a Yavé: un becerro de la manada vacuna, un carnero, siete corderos añales sin defecto,
NUM 29:3 con su ofrenda vegetal de flor de harina amasada con aceite, 6,6 litros por cada becerro, 4,4 litros por el carnero,
NUM 29:4 2,2 litros por cada uno de los siete corderos
NUM 29:5 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado para hacer sacrificio que apacigua a favor de ustedes.
NUM 29:6 Además ofrecerán el holocausto de la nueva luna y su ofrenda vegetal, y el holocausto continuo y su ofrenda vegetal con sus libaciones, según su ordenanza, como sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé.
NUM 29:7 El día décimo de este mes séptimo tendrán una santa convocación y se humillarán. No harán obra.
NUM 29:8 Ofrecerán en holocausto de olor que apacigua a Yavé un becerro de la manada vacuna, un carnero y siete corderos añales sin defecto.
NUM 29:9 Su ofrenda vegetal será de 6,6 litros de flor de harina amasada con aceite por cada becerro, 4,4 litros por el carnero
NUM 29:10 y 2,2 litros por cada uno de los siete corderos.
NUM 29:11 También ofrecerán un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del sacrificio de olor que apacigua por el pecado y del holocausto continuo, de su ofrenda vegetal y sus libaciones.
NUM 29:12 El día 15 del mes séptimo tendrán una santa convocación. No harán obra servil. Celebrarán la fiesta solemne a Yavé durante siete días.
NUM 29:13 Ofrecerán como holocausto, sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé, 13 becerros de la manada vacuna, dos carneros y 14 corderos añales. Serán sin defecto.
NUM 29:14 Su ofrenda vegetal será de flor de harina amasada con aceite, 6,6 litros por cada uno de los 13 becerros, 4,4 litros por cada uno de los dos carneros
NUM 29:15 y 2,2 litros por cada uno de los 14 corderos.
NUM 29:16 Ofrecerán un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo con su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:17 El segundo día, 12 becerros de la manada vacuna, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:18 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:19 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:20 El tercer día, 11 becerros, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:21 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:22 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, con su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:23 El cuarto día, diez becerros, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:24 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:25 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:26 El quinto día, nueve becerros, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:27 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:28 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:29 El sexto día, ocho becerros, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:30 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:31 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda vegetal y sus libaciones.
NUM 29:32 El séptimo día, siete becerros, dos carneros, 14 corderos añales sin defecto,
NUM 29:33 con su ofrenda vegetal y sus libaciones para los becerros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:34 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, con su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:35 El octavo día tendrán una asamblea solemne. No harán obra servil.
NUM 29:36 Ofrecerán en holocausto, en sacrificio quemado de olor que apacigua a Yavé, un becerro, un carnero, siete corderos añales sin defecto,
NUM 29:37 y su ofrenda vegetal y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza,
NUM 29:38 y un macho cabrío como sacrificio por el pecado, además del holocausto continuo, con su ofrenda vegetal y su libación.
NUM 29:39 Estas cosas ofrecerán a Yavé en sus fiestas solemnes, aparte de sus votos y de sus ofrendas voluntarias, con sus holocaustos, sus ofrendas vegetales, sus libaciones y sus ofrendas de paz.
NUM 29:40 Y Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que Yavé le ordenó.
NUM 30:1 Moisés habló a los jefes de las tribus de los hijos de Israel: Esta es la Palabra que Yavé ordenó:
NUM 30:2 Cuando un hombre haga voto a Yavé, o jure para imponerse una promesa, no quebrantará su palabra. Todo lo que salga de su boca lo cumplirá.
NUM 30:3 También, si una mujer hace un voto a Yavé, y se impone una obligación en su juventud mientras está en casa de su padre,
NUM 30:4 y su padre escucha su voto y la obligación que se impuso, y su padre nada le dice, entonces todos los votos de ella y toda promesa que se impuso serán firmes.
NUM 30:5 Pero si su padre se lo prohíbe el día cuando se entera, ninguno de sus votos o promesas que se impuso será firme. Yavé la perdonará por cuanto su padre se opuso.
NUM 30:6 Pero si es casada y hace votos, o pronuncia con sus labios cosa con la cual obligue su alma,
NUM 30:7 y su esposo oye, y cuando oye se calla, los votos de ella y la obligación que se impuso serán firmes.
NUM 30:8 Pero si el día cuando su esposo la oye, se lo prohíbe, entonces anulará el voto bajo el cual ella está y la declaración imprudente de sus labios con la cual se comprometió, y Yavé la perdonará.
NUM 30:9 Pero el voto de una viuda o una repudiada, todo aquello con lo cual se comprometió, será firme para ella.
NUM 30:10 Sin embargo, si hizo voto cuando estaba en casa de su esposo, y ligó su alma con obligación de juramento,
NUM 30:11 y su esposo oyó, y calló ante ello, y no se lo prohibió, entonces todos sus votos y toda obligación con la cual ligó su alma serán firmes.
NUM 30:12 Pero si su esposo en verdad los anula el día cuando los oye, todo lo que salió de sus labios en cuanto a sus votos, o en cuanto a obligarse a ella misma, será nulo. Su esposo los anuló, y Yavé la perdonará.
NUM 30:13 Todo voto y todo juramento que la obligue a humillarse a ella misma, su esposo lo confirmará o anulará.
NUM 30:14 Pero si su esposo calla ante ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos y todas las obligaciones que están sobre ella. Las confirma por cuanto calló ante ello el día cuando lo oyó.
NUM 30:15 Si los anula después de oírlos, entonces él llevará la iniquidad de ella.
NUM 30:16 Estos son los Estatutos que Yavé ordenó a Moisés sobre las relaciones entre el esposo y su esposa, y entre el padre y su hija durante la juventud de ésta en casa de su padre.
NUM 31:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 31:2 Toma venganza completa de los hijos de Israel contra los madianitas. Después serás reunido a tu pueblo.
NUM 31:3 Entonces Moisés habló al pueblo: Armen a algunos hombres de entre ustedes para la guerra, y vayan contra Madián para ejecutar la venganza de Yavé contra Madián.
NUM 31:4 Enviarán a la guerra 1.000 de cada tribu, de todas las tribus de los hijos de Israel.
NUM 31:5 Así fueron dados de los millares de Israel 1.000 de cada tribu, 12.000 en pie de guerra.
NUM 31:6 Moisés los envió a la guerra, 1.000 de cada tribu. Finees, hijo del sacerdote Eleazar, fue con ellos, con los objetos sagrados y con las trompetas en su mano para la alarma.
NUM 31:7 Como Yavé ordenó a Moisés, hicieron guerra contra Madián y mataron a todos los varones.
NUM 31:8 Entre el resto de los muertos, mataron también a los reyes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián. También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.
NUM 31:9 Los hijos de Israel tomaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus pequeños, todo su ganado y todos sus rebaños. Arrebataron toda su riqueza.
NUM 31:10 Incendiaron también todas sus ciudades, aldeas y campamentos.
NUM 31:11 Tomaron todo el despojo y todo el botín, tanto de personas como de animales.
NUM 31:12 Llevaron a los cautivos, el botín y el despojo a Moisés, al sacerdote Eleazar y a la congregación de los hijos de Israel, al campamento en las llanuras de Moab que están junto al Jordán, frente a Jericó.
NUM 31:13 Entonces Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la congregación salieron a recibirlos en las afueras del campamento.
NUM 31:14 Moisés se enojó contra los oficiales del ejército, los jefes de miles y jefes de cientos que regresaron del servicio en la guerra.
NUM 31:15 Moisés les preguntó: ¿Dejaron con vida a todas las mujeres?
NUM 31:16 ¡Miren! Ellas fueron las que, por consejo de Balaam, indujeron a los hijos de Israel a apostatar de Yavé en el asunto de Peor, por lo cual hubo mortandad en la congregación de Yavé.
NUM 31:17 Ahora, pues, maten a todos los varones entre los niños de ellas y maten a toda mujer que tuvo contacto carnal con varón.
NUM 31:18 Pero dejen con vida a todas las jóvenes que no tuvieron contacto carnal con varón.
NUM 31:19 En cuanto a ustedes, permanezcan fuera del campamento durante siete días. Todos los que mataron a una persona, y los que tocaron un cadáver, se purificarán en el tercero y el séptimo día, tanto ustedes como sus prisioneros.
NUM 31:20 Purifiquen también toda ropa, todo objeto de piel, toda obra de pelo de cabra y todo utensilio de madera.
NUM 31:21 El sacerdote Eleazar dijo a los hombres del ejército que llegaron de la guerra: Este es el estatuto de la Ley que Yavé mandó a Moisés:
NUM 31:22 Solo el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,
NUM 31:23 todo lo que resiste el fuego, lo harán pasar por fuego y será puro. Sin embargo será purificado con las aguas para limpiar la impureza. Todo lo que no resista el fuego, lo harán pasar por el agua.
NUM 31:24 El día séptimo lavarán sus ropas y quedarán puros. Después podrán entrar en el campamento.
NUM 31:25 También Yavé habló a Moisés:
NUM 31:26 Tú, el sacerdote Eleazar y los jefes de las casas paternas de la congregación hagan el recuento del botín que se capturó, tanto de personas como de animales.
NUM 31:27 Dividirás por mitad el botín entre los combatientes que fueron a la guerra y toda la congregación.
NUM 31:28 Como tributo de los guerreros que salieron a la batalla, toma tú un tributo para Yavé, que será de uno por cada 500, tanto de las personas como del ganado vacuno, los asnos, y las ovejas.
NUM 31:29 Toma la mitad de ello y la darás al sacerdote Eleazar como ofrenda alzada para Yavé.
NUM 31:30 Y de la mitad que corresponde a los hijos de Israel tomarás uno de cada 50, tanto de personas como del ganado vacuno, los asnos, las ovejas y todo animal, y los entregarás a los levitas encargados del servicio del Tabernáculo de Yavé.
NUM 31:31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 31:32 El resto del botín que quedó como despojo de los guerreros fue: 675.000 ovejas,
NUM 31:33 72.000 cabezas de ganado vacuno,
NUM 31:34 y 71.000 asnos.
NUM 31:35 En cuanto a personas, de mujeres que no tuvieron contacto carnal con varón, fueron en total 32.000.
NUM 31:36 La mitad o porción de los que salieron a la guerra, fue: 336.500 ovejas,
NUM 31:37 y el tributo de ovejas para Yavé fue de 675.
NUM 31:38 Ganado vacuno: 36.000, y su tributo para Yavé, 72.
NUM 31:39 Asnos: 30.500, y su tributo para Yavé, 61.
NUM 31:40 Personas: 16.000, y su tributo para Yavé, 32 personas.
NUM 31:41 Entonces Moisés entregó el tributo al sacerdote Eleazar como ofrenda alzada a Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 31:42 En cuanto a la mitad correspondiente a los hijos de Israel, que Moisés separó de la de los guerreros,
NUM 31:43 esa mitad de la congregación fue: 336.500 ovejas,
NUM 31:44 ganado vacuno: 36.000,
NUM 31:45 asnos: 30.500,
NUM 31:46 y personas: 16.000.
NUM 31:47 De la mitad que correspondía a los hijos de Israel, Moisés tomó uno de cada 50, así de las personas como de los animales, y los entregó a los levitas que tenían la custodia del Tabernáculo de Yavé, como Yavé ordenó a Moisés.
NUM 31:48 Entonces los jefes de las unidades del ejército, comandantes de miles y comandantes de cientos acudieron a Moisés,
NUM 31:49 y le dijeron: Tus esclavos contaron los hombres de combate que están bajo nuestro mando, y nadie de nosotros falta.
NUM 31:50 Así presentamos una ofrenda ante Yavé, cada uno lo que ganó en objetos de oro: brazaletes, pulseras, anillos, pendientes y collares, para hacer sacrificio que apacigua por nosotros delante de Yavé.
NUM 31:51 Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro y toda clase de objetos labrados.
NUM 31:52 Todo el oro de la ofrenda alzada que los jefes de miles y los de cientos hicieron elevar ante Yavé, fue de 184 kilogramos
NUM 31:53 que los hombres del ejército saquearon, cada uno para él.
NUM 31:54 Moisés y el sacerdote Eleazar tomaron el oro de los jefes de miles y de los jefes de cientos, y lo llevaron al Tabernáculo de Reunión como memorial de los hijos de Israel delante de Yavé.
NUM 32:1 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una cantidad muy grande de ganado. Así que cuando ellos vieron que la tierra de Jazer y la tierra de Galaad era en verdad un lugar apropiado para el ganado,
NUM 32:2 fueron y hablaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la congregación:
NUM 32:3 Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón.
NUM 32:4 La tierra que Yavé conquistó en presencia de la congregación de Israel es tierra para ganado, y tus esclavos tienen ganado.
NUM 32:5 Por tanto, dijeron, si hallamos gracia delante de ti, rogamos que esta tierra sea dada a tus esclavos como posesión. No nos hagas cruzar el Jordán.
NUM 32:6 Moisés respondió a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán sus hermanos a la guerra, y ustedes se quedarán aquí?
NUM 32:7 ¿Por qué desaniman el corazón de los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que Yavé les dio?
NUM 32:8 Así hicieron sus antepasados cuando los envié desde Cades Barnea a explorar la tierra.
NUM 32:9 Subieron hasta el valle de Escol, y al ver la tierra, desanimaron el corazón de los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que Yavé les dio.
NUM 32:10 Aquel día se encendió la ira de Yavé y juró:
NUM 32:11 Los varones de 20 años para arriba que subieron de Egipto, no verán la tierra por la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron íntegros para seguirme,
NUM 32:12 excepto Caleb, hijo de Jefone, cenezeo, y Josué, hijo de Nun, quienes con integridad siguieron a Yavé.
NUM 32:13 Entonces se encendió la ira de Yavé contra Israel, y los hizo andar errantes 40 años por el desierto, hasta que se extinguió toda aquella generación que obró mal ante Yavé.
NUM 32:14 Y miren, ustedes surgen en lugar de sus padres, una prole de hombres pecadores, para aumentar aún más el ardor de la ira de Yavé contra Israel.
NUM 32:15 Si se vuelven de seguirlo a Él, otra vez volverá a dejarlos en el desierto y destruirán a todo este pueblo.
NUM 32:16 Entonces ellos se le acercaron y dijeron: Construiremos aquí corrales para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeños.
NUM 32:17 Pero nosotros nos armaremos e iremos con diligencia al frente de los hijos de Israel, hasta que los hayamos introducido a su lugar. En tanto nuestros pequeños vivirán en ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra.
NUM 32:18 No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean, cada uno, su heredad.
NUM 32:19 No tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni más allá, porque tendremos ya nuestra heredad en esta parte del Jordán, al oriente.
NUM 32:20 Entonces Moisés les respondió: Si ustedes hacen esto, si se arman delante de Yavé para ir a la guerra,
NUM 32:21 y todos ustedes armados cruzan el Jordán delante de Yavé, hasta que Él expulse a sus enemigos de delante de Él,
NUM 32:22 y la tierra quede sometida delante de Yavé, luego se volverán. Quedarán libres de culpa ante Yavé y ante Israel, y esta tierra será de ustedes como su heredad delante de Yavé.
NUM 32:23 Pero si no lo hacen así, ciertamente habrán pecado contra Yavé, y sepan que su pecado los alcanzará.
NUM 32:24 Construyan, pues, ciudades para sus pequeños, corrales para sus rebaños y hagan lo que declaró su boca.
NUM 32:25 Entonces los hijos de Gad y los de Rubén hablaron a Moisés: Tus esclavos haremos lo que mandaste tú, nuestro ʼadón.
NUM 32:26 Nuestros pequeños, nuestras esposas, nuestro ganado y todos nuestros animales quedarán aquí en las ciudades de Galaad.
NUM 32:27 Pero tus esclavos, armados todos para la batalla, pasaremos delante de Yavé a la guerra, de la manera como dices tú, nuestro ʼadón.
NUM 32:28 Entonces Moisés los encomendó al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus de los hijos de Israel.
NUM 32:29 Moisés les dijo: Si los hijos de Gad y los de Rubén cruzan con ustedes el Jordán, armados todos para la guerra, delante de Yavé, y la tierra es sometida a ustedes, les darán la tierra de Galaad como posesión,
NUM 32:30 pero si no pasan armados con ustedes, entonces tendrán heredad en medio de ustedes en la tierra de Canaán.
NUM 32:31 Los hijos de Gad y los de Rubén respondieron: Haremos lo que Yavé habló a tus esclavos.
NUM 32:32 Nosotros pasaremos armados delante de Yavé a la tierra de Canaán, pero la propiedad de nuestra heredad estará a este lado del Jordán.
NUM 32:33 Moisés dio a los hijos de Gad y a los de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José: el reino de Sehón, rey amorreo, y el reino de Og, rey de Basán, la tierra con sus ciudades, con sus territorios, y las ciudades de la tierra circundante.
NUM 32:34 Los hijos de Gad construyeron Dibón, Atarot, Aroer,
NUM 32:35 Atarot-sofán, Jazer y Jogbeha,
NUM 32:36 Bet-nimra y Bet-arán, ciudades fortificadas, y también corrales para el rebaño.
NUM 32:37 Los hijos de Rubén construyeron Hesbón, Eleale, Quiriataim,
NUM 32:38 Nebo y Baal-meón (cambiadas de nombre), y Sibma. Y llamaron por sus nombres las ciudades que reedificaron.
NUM 32:39 También los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la capturaron y desposeyeron a los amorreos que estaban en ella.
NUM 32:40 Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, y vivió en ella.
NUM 32:41 También Jaír, hijo de Manasés fue y se apoderó de sus aldeas, y les puso el nombre Javot-Jaír.
NUM 32:42 También Noba fue y capturó Quenat y sus aldeas, y conforme a su nombre la llamó Noba.
NUM 33:1 Estas son las jornadas de los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto en escuadrones, bajo el mando de Moisés y Aarón.
NUM 33:2 Por mandato de Yavé, Moisés escribió los puntos de salida según sus jornadas. Estas son sus jornadas conforme a sus puntos de partida:
NUM 33:3 Salieron de Rameses el día 15 del mes primero, la mañana siguiente de la Pascua. Los hijos de Israel salieron con mano poderosa a la vista de todos los egipcios,
NUM 33:4 mientras éstos enterraban a todos sus primogénitos, a los que Yavé hirió de muerte. También Yavé ejecutó actos justicieros contra sus ʼelohim.
NUM 33:5 Los hijos de Israel salieron de Rameses y acamparon en Sucot.
NUM 33:6 Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que está al borde del desierto.
NUM 33:7 Salieron de Etam y se volvieron hacia Pi-hahirot, que está delante de Baalzefón, y acamparon frente a Migdol.
NUM 33:8 Salieron de Pi-hahirot y pasaron por medio del mar hacia el desierto. Anduvieron tres jornadas por el desierto de Etam, y acamparon en Mara.
NUM 33:9 Salieron de Mara y llegaron a Elim, donde había 12 fuentes de agua y 70 palmeras. Allí acamparon.
NUM 33:10 Salieron de Elim y acamparon junto al mar Rojo.
NUM 33:11 Salieron del mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
NUM 33:12 Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.
NUM 33:13 Salieron de Dofca y acamparon en Alús.
NUM 33:14 Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde no había agua para que el pueblo bebiera.
NUM 33:15 Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.
NUM 33:16 Luego salieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot-hatava.
NUM 33:17 Salieron de Kibrot-hatava y acamparon en Haserot.
NUM 33:18 Salieron de Haserot y acamparon en Ritma.
NUM 33:19 Salieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.
NUM 33:20 Salieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.
NUM 33:21 Salieron de Libna y acamparon en Rissa.
NUM 33:22 Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata.
NUM 33:23 Salieron de Ceelata y acamparon en la montaña Sefer.
NUM 33:24 Salieron de la montaña Sefer y acamparon en Harada.
NUM 33:25 Salieron de Harada y acamparon en Macelot.
NUM 33:26 Salieron de Macelot y acamparon en Tahat.
NUM 33:27 Salieron de Tahat y acamparon en Tara.
NUM 33:28 Salieron de Tara y acamparon en Mitca.
NUM 33:29 Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona.
NUM 33:30 Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot.
NUM 33:31 Salieron de Moserot y acamparon en Beney-jaacán.
NUM 33:32 Salieron de Beney-jaacán y acamparon en la montaña Gidgad.
NUM 33:33 Salieron de la montaña Gidgad y acamparon en Jotbata.
NUM 33:34 Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona.
NUM 33:35 Salieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.
NUM 33:36 Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Sin, que es Cades.
NUM 33:37 Salieron de Cades y acamparon en la montaña Hor, en la frontera de la tierra de Edom.
NUM 33:38 Por la Palabra de Yavé, el sacerdote Aarón subió a la montaña Hor. Allí murió, a los 40 años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el mes quinto, el día primero del mes.
NUM 33:39 Aarón tenía 123 años cuando murió en la montaña Hor.
NUM 33:40 Entonces, el rey de Arad, cananeo, que habitaba en el Neguev, en la tierra de Canaán, oyó acerca de la llegada de los hijos de Israel.
NUM 33:41 Salieron de la montaña Hor y acamparon en Zalmona.
NUM 33:42 Salieron de Zalmona y acamparon en Funón.
NUM 33:43 Salieron de Funón y acamparon en Obot.
NUM 33:44 Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab.
NUM 33:45 Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibóngad.
NUM 33:46 Salieron de Dibóngad y acamparon en Almóndiblataim.
NUM 33:47 Salieron de Almóndiblataim y acamparon en las montañas de Abarim, delante de la montaña Nebo.
NUM 33:48 Salieron de las montañas de Abarim y acamparon frente a Jericó en las llanuras de Moab, junto al Jordán.
NUM 33:49 Finalmente, acamparon junto al Jordán, desde Betjesimot hasta Abel-Sitim, en las llanuras de Moab.
NUM 33:50 Yavé habló a Moisés frente a Jericó en las llanuras de Moab, junto al Jordán:
NUM 33:51 Habla a los hijos de Israel: Cuando crucen el Jordán hacia la tierra de Canaán,
NUM 33:52 echarán a todos los habitantes de la tierra de delante de ustedes. Destruirán todas sus esculturas y todas sus imágenes de fundición, y destruirán todos sus lugares altos.
NUM 33:53 Tomarán posesión de la tierra y vivirán en ella, porque Yo les di esa tierra para que la posean.
NUM 33:54 Heredarán la tierra por sorteo según sus familias. Al grande aumentarán su posesión, y al pequeño se la disminuirán. Aquello que le caiga en suerte a cada uno será suyo. Tomarán posesión según las tribus de sus antepasados.
NUM 33:55 Pero si no echan de delante de ustedes a los habitantes de la tierra, sucederá que los que queden de ellos serán como aguijones en sus ojos y como espinas en sus costados. Los acosarán en la tierra donde vivan.
NUM 33:56 Como Yo planeo hacerles a ellos, así les haré a ustedes.
NUM 34:1 Yavé habló a Moisés:
NUM 34:2 Manda a los hijos de Israel: Cuando entren en la tierra de Canaán, esta es la tierra que les caerá en herencia, la tierra de Canaán según sus límites.
NUM 34:3 Su límite del sur irá desde el desierto de Sin hasta la frontera de Edom, y hasta el extremo del mar de la Sal, hacia el oriente.
NUM 34:4 Este límite irá rodeando desde el sur hasta la colina de Acrabim, y pasará hasta Sin. Sus extremos serán desde el sur a Cades Barnea, saldrá a Hasaradar y cruzará hasta Asmón.
NUM 34:5 Rodeará la frontera desde Asmón hasta el torrente de Egipto, y sus límites serán hasta el mar.
NUM 34:6 El mar Grande será la frontera occidental, y su costa será el límite occidental.
NUM 34:7 Esta será la frontera norte: desde el mar Grande trazarán una línea hasta la montaña Hor.
NUM 34:8 Trazarás una frontera desde la montaña Hor hasta la entrada de Hamat, y los extremos de la frontera estarán en Sedad.
NUM 34:9 La frontera llegará a Zifón y terminará en Hasarenán. Esta les será la frontera norte.
NUM 34:10 Para el límite al oriente trazarán una línea desde Hasarenán hasta Sefam.
NUM 34:11 El límite bajará desde Sefam hasta Ribla, al oriente de Ain, y el término descenderá y llegará a la costa oriental del mar de Cineret.
NUM 34:12 Este límite descenderá por el Jordán y terminará en el mar de la Sal. Esta será su tierra, según sus fronteras circundantes.
NUM 34:13 Entonces Moisés ordenó a los hijos de Israel: Esta es la tierra que les repartirán por sorteo, la cual Yavé ordenó que se dé a las nueve tribus y a la media tribu.
NUM 34:14 Pues la tribu de los hijos de Rubén, la tribu de los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, cada una ya tomaron su heredad según sus casas paternas.
NUM 34:15 Las dos tribus y media tomaron su heredad a este lado del Jordán, al oriente de Jericó, hacia la salida del sol.
NUM 34:16 Yavé habló a Moisés:
NUM 34:17 Estos son los nombres de los varones que les repartirán la tierra: El sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.
NUM 34:18 Además escogerán un jefe de cada tribu para repartir la tierra.
NUM 34:19 Aquí están los nombres de los varones: De la tribu de Judá, Caleb, hijo de Jefone.
NUM 34:20 De la tribu de los hijos de Simeón, Samuel, hijo de Amiud.
NUM 34:21 De la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Quislón.
NUM 34:22 De la tribu de los hijos de Dan, el jefe Buqui, hijo de Jogli.
NUM 34:23 En cuanto a los hijos de José, de la tribu de los hijos de Manasés, el jefe Haniel, hijo de Efod.
NUM 34:24 De la tribu de los hijos de Efraín, el jefe Quemuel, hijo de Siftán.
NUM 34:25 De la tribu de los hijos de Zabulón, el jefe Elisafán, hijo de Parnac.
NUM 34:26 De la tribu de los hijos de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Azán.
NUM 34:27 De la tribu de los hijos de Aser, el jefe Ahiud, hijo de Selomi.
NUM 34:28 Y de la tribu de los hijos de Neftalí, el jefe Pedael, hijo de Amiud.
NUM 34:29 Estos son los que mandó Yavé que repartieran a los hijos de Israel la tierra de Canaán.
NUM 35:1 Yavé habló a Moisés frente a Jericó en las llanuras de Moab, junto al Jordán:
NUM 35:2 Ordena a los hijos de Israel que de su herencia en propiedad, den a los levitas ciudades en las cuales puedan vivir, y las tierras de pastos de las ciudades en torno a ellas.
NUM 35:3 Las ciudades les servirán de morada y las tierras de pastos serán para su ganado, sus animales domésticos y todas sus bestias.
NUM 35:4 Las tierras de pastos de las ciudades que darán a los levitas desde el muro de la ciudad hacia fuera, serán de 450 metros alrededor.
NUM 35:5 Medirán 900 metros fuera de la ciudad por el límite oriental, por el límite sur, por el límite occidental y por la parte norte. La ciudad quedará en el centro. Esto será de ellos como tierras de pastos para las ciudades.
NUM 35:6 De las ciudades que den a los levitas, seis ciudades serán de refugio, las cuales darán para que se refugie allá el homicida. Además de ellas, les darán 42 ciudades.
NUM 35:7 Darán 48 ciudades con sus tierras de pastos a los levitas.
NUM 35:8 En cuanto a las ciudades que les darán de la posesión de los hijos de Israel [a los levitas], tomarán más [ciudades] de [la tribu] que tenga más, y menos de la que tenga menos. Cada uno cederá de sus ciudades a los levitas en proporción a la propiedad que heredó.
NUM 35:9 Luego Yavé habló a Moisés:
NUM 35:10 Habla a los hijos de Israel: Cuando pasen el Jordán hacia la tierra de Canaán,
NUM 35:11 escogerán ciudades que servirán de asilo para ustedes, adonde el homicida que mate a alguno sin intención pueda refugiarse.
NUM 35:12 Tales ciudades les servirán de refugio frente al vengador, y así el homicida no morirá antes de presentarse a juicio ante la asamblea.
NUM 35:13 Así, pues, de las ciudades que darán, tendrán seis ciudades de refugio.
NUM 35:14 Establecerán tres ciudades de refugio a este lado del Jordán y otras tres ciudades en la tierra de Canaán.
NUM 35:15 Estas seis ciudades serán para refugio a los hijos de Israel, al extranjero y al que resida entre ustedes, para que se refugie allí todo el que mate a otro sin intención.
NUM 35:16 Pero si lo golpea con instrumento de hierro y muere, es homicida y morirá.
NUM 35:17 Si lo golpea con una piedra en la mano, con la cual pueda matar, y muere, es homicida. El homicida morirá.
NUM 35:18 Si lo golpea con un instrumento de madera en la mano, que pueda matar, y muere, es homicida y morirá.
NUM 35:19 El vengador de la sangre, él mismo matará al homicida. En el momento cuando lo encuentre, lo matará.
NUM 35:20 Si por odio lo empuja, o lanza algo contra él deliberadamente, y muere,
NUM 35:21 o si por enemistad lo golpea con la mano y muere, el agresor morirá. Es homicida. El vengador de la sangre matará al asesino cuando lo encuentre.
NUM 35:22 Pero si casualmente, sin enemistad, lo empuja o lanza sobre él cualquier objeto sin premeditación,
NUM 35:23 o sin verlo hace caer sobre él alguna piedra que lo mate, y muere, sin ser su enemigo ni procuran su mal,
NUM 35:24 entonces la asamblea juzgará entre el que hirió, el herido y el vengador de la sangre según estas Leyes.
NUM 35:25 Así la asamblea librará al homicida de la mano del vengador de la sangre, y la asamblea hará que vuelva a su ciudad de refugio donde se refugió. Allí vivirá hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con el aceite del Santuario.
NUM 35:26 Pero si el homicida sale fuera del límite de su ciudad de refugio donde se refugió,
NUM 35:27 y el vengador de la sangre lo encuentra fuera del límite de su ciudad de refugio, y el vengador de la sangre mata al homicida, aquél no será culpable de sangre,
NUM 35:28 porque el homicida debió vivir en su ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Solo después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida podrá regresar a la tierra de su posesión.
NUM 35:29 Estas cosas les servirán de estatuto legal en sus generaciones, en todo lugar donde vivan.
NUM 35:30 Cualquiera que mate a alguno, morirá por el testimonio de testigos, pero el testimonio de un solo testigo no bastará para que muera una persona.
NUM 35:31 No aceptarán rescate por la vida del homicida, porque está condenado a muerte. Ciertamente morirá.
NUM 35:32 Tampoco aceptarán rescate del que se asiló en su ciudad de refugio para que vuelva a vivir en su tierra antes de la muerte del sacerdote.
NUM 35:33 No profanarán la tierra en la cual están, porque la sangre profana la tierra. La tierra no tendrá sacrificio que apacigua por la sangre que fue derramada en ella, excepto con la sangre del que la derramó.
NUM 35:34 No contaminarán la tierra donde ustedes viven, en medio de la cual Yo moro, porque Yo, Yavé, moro en medio de los hijos de Israel.
NUM 36:1 Los jefes de las casas paternas de la familia de Galaad, descendiente de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José, se presentaron ante Moisés y ante los jefes de las casas paternas de los hijos de Israel
NUM 36:2 y dijeron: Yavé te ordenó a ti, nuestro ʼadón, que reparta la tierra por suerte a los hijos de Israel. También a ti, nuestro ʼadón, le fue ordenado por Yavé que diera la herencia de nuestro hermano Zelofejad a sus hijas.
NUM 36:3 Pero si ellas se casan con uno de otra tribu israelita, su heredad sería sustraída de la herencia de nuestros antepasados. Así que la heredad de la tribu a la cual ellas pasen aumentará, y la que nos tocó a nosotros disminuirá.
NUM 36:4 Cuando llegue el jubileo para los hijos de Israel, su herencia sería añadida a la heredad de la tribu de sus esposos, y así su herencia se sustraerá de la heredad de la tribu de nuestros antepasados.
NUM 36:5 Entonces Moisés ordenó a los hijos de Israel, por mandato de Yavé: Dicen bien los de la tribu de los hijos de José.
NUM 36:6 Esto es lo que Yavé ordenó con respecto a las hijas de Zelofejad: Cásense con quien ellas quieran, con tal que se casen dentro de la familia de la tribu de su padre,
NUM 36:7 para que la herencia de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu, sino que cada uno de los hijos de Israel conserve la herencia de la tribu de sus antepasados.
NUM 36:8 También toda hija que tenga herencia en cualquier tribu de los hijos de Israel, debe casarse dentro de la familia de la tribu de su padre para que cada uno de los hijos de Israel siga poseyendo la herencia de sus antepasados,
NUM 36:9 y así no pasará la heredad de una tribu a otra, sino las tribus de los hijos de Israel conservarán su propia herencia.
NUM 36:10 Según Yavé ordenó a Moisés, así las hijas de Zelofejad hicieron.
NUM 36:11 Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofejad, se casaron con los hijos de sus tíos.
NUM 36:12 Se casaron dentro de la familia de los hijos de Manasés, hijo de José, y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su antepasado.
NUM 36:13 Estos son los Mandamientos y las Ordenanzas que Yavé ordenó por medio de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.
DEU 1:1 Éstas son las palabras que Moisés habló a todo Israel en el desierto al otro lado del Jordán, en el Arabá frente a Suf, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Di-zahab.
DEU 1:2 Hay 11 jornadas desde Horeb por el camino de la montaña de Seir hasta Cades Barnea.
DEU 1:3 El primero del mes undécimo del año 40, sucedió que Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que Yavé le ordenó acerca de ellos,
DEU 1:4 después de derrotar a Sehón, rey amorreo, que habitaba en Hesbón, y de vencer en Edrei a Og, rey de Basán, quien vivía en Astarot,
DEU 1:5 al otro lado del Jordán en la tierra de Moab. Moisés comenzó a explicar esta Ley:
DEU 1:6 Yavé nuestro ʼElohim nos habló en Horeb: Bastante tiempo permanecieron en esta montaña.
DEU 1:7 Vuelvan y vayan a la montaña del amorreo, a todos los lugares circunvecinos en el Arabá, en la región montañosa, en los valles, en el Neguev, en la costa del mar, a la tierra del cananeo, al Líbano y hasta el gran río Éufrates.
DEU 1:8 Miren que pongo delante de ustedes la tierra que Yavé juró a sus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob, que la daría a ellos y después de ellos a su descendencia. Entren y tomen posesión de la tierra.
DEU 1:9 En aquel tiempo les hablé: Yo solo no puedo llevarlos.
DEU 1:10 Yavé su ʼElohim los multiplicó mucho, y ciertamente hoy son como la multitud de las estrellas en el cielo.
DEU 1:11 Yavé, ʼElohim de sus antepasados, los aumente 1.000 veces más de lo que son y los bendiga tal como les habló.
DEU 1:12 Pero ¿cómo puedo yo solo soportar sus problemas, la carga de ustedes y su contención?
DEU 1:13 Denme de sus tribus varones sabios, entendidos y expertos, a quienes yo designe como sus jefes.
DEU 1:14 Y me respondieron: Bueno es hacer lo que dijiste.
DEU 1:15 Tomé, pues, los jefes de sus tribus, varones sabios y expertos, y los designé como sus caudillos, como jefes de miles, centenas, cincuentenas y decenas, y como oficiales de sus tribus.
DEU 1:16 Entonces mandé a sus jueces: Escuchen a sus hermanos y juzguen justamente entre un hombre y su hermano, o el extranjero que está con él.
DEU 1:17 No hagan distinción de personas en el juicio. Escuchen tanto al pequeño como al grande. No se intimiden delante de ningún hombre, porque el juicio pertenece a ʼElohim. La causa que les sea demasiado difícil la traerán a mí y yo la oiré.
DEU 1:18 En aquel tiempo les prescribí todo lo que debían hacer.
DEU 1:19 Así que salimos de Horeb y recorrimos todo aquel vasto y terrible desierto que ustedes vieron en el camino hacia la región montañosa del amorreo, tal como Yavé nuestro ʼElohim nos ordenó, y llegamos a Cades Barnea.
DEU 1:20 Entonces les dije: Llegaron ustedes a la región montañosa del amorreo, la cual Yavé nuestro ʼElohim está a punto de darnos.
DEU 1:21 Miren, Yavé su ʼElohim colocó esta tierra delante de ustedes. Suban y tomen posesión, tal como Yavé el ʼElohim de sus antepasados les habló. No teman ni se acobarden.
DEU 1:22 Todos ustedes acudieron a mí, y dijeron: Enviemos varones delante de nosotros para que exploren la tierra, nos informen acerca del camino por el cual debemos subir, y de las ciudades en las cuales entraremos.
DEU 1:23 Me pareció acertado el consejo, por lo cual tomé 12 varones de entre ustedes, un varón por cada tribu,
DEU 1:24 quienes salieron. Al subir a la montaña llegaron hasta el arroyo de Escol y exploraron la tierra.
DEU 1:25 Tomaron fruto de la tierra en sus manos y nos lo llevaron. Nos informaron y dijeron: ¡La tierra que Yavé nuestro ʼElohim nos da es buena!
DEU 1:26 Pero no quisieron entrar, sino se rebelaron contra el mandamiento de Yavé su ʼElohim.
DEU 1:27 Murmuraron en sus tiendas y dijeron: Porque nos aborrece Yavé nos sacó de la tierra de Egipto para entregarnos en mano del amorreo para destruirnos.
DEU 1:28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos desmayaron nuestro corazón al decir: Este pueblo es más grande y más alto que nosotros. Las ciudades son grandes y amuralladas hasta el cielo, y también vimos allí a los hijos de Anac.
DEU 1:29 Entonces les dije: No tengan temor ante ellos,
DEU 1:30 porque Yavé su ʼElohim va delante de ustedes. Él peleará por ustedes, así como lo hizo por ustedes en Egipto ante sus propios ojos.
DEU 1:31 También en el desierto, donde vieron cómo Yavé su ʼElohim los llevó como un hombre lleva a su propio hijo, en todo el camino que anduvieron hasta que llegaron a este lugar.
DEU 1:32 Pero ni aun con esto creyeron a Yavé su ʼElohim,
DEU 1:33 Quien iba delante de ustedes en el camino con fuego de noche y con nube de día para buscarles lugar donde acampar y mostrarles el camino por donde debían andar.
DEU 1:34 Entonces Yavé oyó la voz de sus palabras, se airó y juró:
DEU 1:35 Ninguno de los hombres de esta perversa generación verá la buena tierra de la cual juré a sus antepasados que se la daría,
DEU 1:36 excepto Caleb, hijo de Jefone. Él la verá. Daré la tierra que pisó a él y a sus hijos, porque siguió con integridad a Yavé.
DEU 1:37 También por causa de ustedes Yavé se airó contra mí y me dijo: Tampoco tú entrarás allá.
DEU 1:38 Josué, hijo de Nun, quien está delante de ti para servirte, él entrará allá. Anímalo, porque él hará que Israel la herede.
DEU 1:39 Además sus pequeños, de los cuales ustedes dijeron que serían una presa, y sus hijos que hoy no conocen bien ni mal, entrarán allá porque a ellos la daré. Ellos la tomarán en posesión.
DEU 1:40 Pero ustedes, devuélvanse y vayan hacia el desierto por el camino del mar Rojo.
DEU 1:41 Entonces me respondieron: Pecamos contra Yavé. Nosotros ciertamente subiremos y pelearemos, tal como Yavé nuestro ʼElohim nos ordenó. Y cada uno se ató sus armas de guerra y se alistó para subir a la región montañosa.
DEU 1:42 Pero Yavé me dijo: Diles: No suban ni peleen, porque Yo no estoy entre ustedes. De otra manera serán derrotados delante de sus enemigos.
DEU 1:43 Les hablé, pero no escucharon, sino se rebelaron contra el mandato de Yavé, y al persistir con altivez, subieron a la montaña.
DEU 1:44 Los amorreos que habitaban en aquella montaña salieron a su encuentro y los derrotaron, y como hacen las abejas, los persiguieron desde Seír hasta Horma.
DEU 1:45 Entonces se volvieron y lloraron delante de Yavé, pero Yavé no escuchó su voz ni les prestó oído.
DEU 1:46 Así que fueron muchos días los que permanecieron en Cades.
DEU 2:1 Después regresamos y salimos hacia el desierto por el camino del mar Rojo, como Yavé me ordenó. Durante mucho tiempo rodeamos la montaña de Seír.
DEU 2:2 Entonces Yavé me habló:
DEU 2:3 Bastantes vueltas dieron ya alrededor de esta montaña. Vuelvan hacia el norte
DEU 2:4 y ordena al pueblo: Cuando pasen por el territorio de sus hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír, ellos les temerán. Así que tengan mucho cuidado.
DEU 2:5 No los provoquen, porque de su tierra no les daré ni 30 centímetros, porque a Esaú dí como heredad la montaña de Seír.
DEU 2:6 Obtendrán el alimento de parte de ellos por plata, y comerán. También por plata negociarán el agua con ellos, y beberán.
DEU 2:7 Porque Yavé tu ʼElohim te bendijo en toda obra de tu mano. Conoció tu andanza a través de este gran desierto. Estos 40 años Yavé tu ʼElohim estuvo contigo y nada te faltó.
DEU 2:8 Así pasamos más allá de nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que viven en Seír, por el camino del Arabá, desde Eilat y Ezión-geber. Cambiamos de dirección y seguimos el camino hacia el desierto de Moab.
DEU 2:9 Entonces Yavé me dijo: No hostilicen a Moab, ni contiendan con ellos en guerra, porque nada de su tierra te daré en posesión, porque dí Ar a los hijos de Lot como posesión.
DEU 2:10 Allí habitaron antes los emitas, pueblo grande y numeroso, altos como los anaceos.
DEU 2:11 Ellos también, como los anaceos, eran considerados refaítas, aunque los moabitas los llamaban emitas.
DEU 2:12 También en Seír habitaron antes los horeos, a los cuales desposeyeron. Los hijos de Esaú los destruyeron, y se establecieron en su lugar, tal como hizo Israel en la tierra que Yavé les dio como posesión.
DEU 2:13 Ahora, pues, levántense, y pasen el arroyo de Zered. Así que cruzamos el arroyo de Zered.
DEU 2:14 El tiempo que anduvimos desde Cades Barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered fue 38 años, hasta que se extinguió toda la generación de los guerreros en medio del campamento, tal como Yavé les juró.
DEU 2:15 También la mano de Yavé estuvo contra ellos para destruirlos de en medio del campamento hasta cuando todos ellos perecieron.
DEU 2:16 Sucedió que cuando todos los guerreros del pueblo perecieron,
DEU 2:17 Yavé me habló:
DEU 2:18 Hoy pasarás a Ar, el territorio de Moab.
DEU 2:19 Cuando llegues cerca de los hijos de Amón, no los hostigues ni los provoques, porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues la dí a los hijos de Lot como heredad.
DEU 2:20 Era también conocida como tierra de gigantes, pues antiguamente habitaron en ella gigantes, a los cuales los amonitas llamaban zamzumitas,
DEU 2:21 pueblo grande y numeroso, alto como los anaceos, que Yavé destruyó de delante de ellos, quienes los desposeyeron y vivieron en su lugar,
DEU 2:22 tal como hizo con los hijos de Esaú, que habitan en Seír, cuando destruyó a los horeos de delante de ellos. Y ellos los desposeyeron y vivieron en su lugar hasta hoy.
DEU 2:23 Los caftoreos, que salieron de Caftor, destruyeron a los aveos que vivían en aldeas hasta Gaza y vivieran en su lugar.
DEU 2:24 ¡Levántense, salgan y pasen el arroyo Arnón! Mira, entregué en tu mano a Sehón, rey de Hesbón, al amorreo y su tierra. ¡Comienza a conquistar y entra en batalla contra él!
DEU 2:25 Hoy mismo comienzo a infundir espanto y temor a ti entre los pueblos que existen bajo todo el cielo, los cuales, cuando tengan noticia de ti, temblarán y se angustiarán delante de ti.
DEU 2:26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz. Digan:
DEU 2:27 Déjame pasar por tu tierra. Iré solo por el camino sin desviarme ni a la derecha ni a la izquierda.
DEU 2:28 Por plata me venderás alimento y comeré, y por plata me darás agua y beberé. Solamente permíteme pasar a pie,
DEU 2:29 como hicieron conmigo los hijos de Esaú, que viven en Seír, y los moabitas que viven en Ar, hasta que yo cruce el Jordán hacia la tierra que Yavé nuestro ʼElohim nos da.
DEU 2:30 Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso que pasáramos por su territorio, porque Yavé el ʼElohim de ustedes endureció su espíritu y obstinó su corazón, a fin de entregarlo en su mano, como se ve hoy.
DEU 2:31 Entonces Yavé me dijo: Mira, Yo comencé a entregar delante de ti a Sehón y su tierra. Comienza a ocupar su tierra para que la poseas.
DEU 2:32 Nos salió Sehón y todo su pueblo al encuentro para enfrentarse a nosotros en batalla en Jahaza.
DEU 2:33 Yavé nuestro ʼElohim lo entregó delante de nosotros y lo matamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.
DEU 2:34 En aquel tiempo capturamos todas sus ciudades y las destruimos: hombres, mujeres y niños. No quedó sobreviviente.
DEU 2:35 Solo tomamos para nosotros los animales y el botín de las ciudades que capturamos.
DEU 2:36 Desde Aroer, que está junto a la orilla del arroyo Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad. No hubo ciudad que fuera demasiado fuerte para nosotros. Yavé nuestro ʼElohim nos lo entregó todo.
DEU 2:37 Solo no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, a ninguna parte del arroyo Jaboc, ni a las ciudades de la región montañosa, según todo lo que Yavé nuestro ʼElohim nos mandó.
DEU 3:1 Luego nos regresamos y subimos por el camino de Basán, y nos salió al encuentro Og, rey de Basán, con todo su pueblo para combatir en Edrei.
DEU 3:2 Entonces Yavé me dijo: No le tengas temor, porque lo entregué en tu mano, junto con todo su pueblo y su tierra. Harás con él como hiciste con Sehón, el rey amorreo que vivía en Hesbón.
DEU 3:3 Yavé nuestro ʼElohim entregó también en nuestra mano a Og, rey de Basán, con todo su pueblo, al cual derrotamos hasta no dejarle sobreviviente.
DEU 3:4 Tomamos entonces todas sus ciudades. No quedó ciudad que no les tomáramos. Fueron 60 ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basán.
DEU 3:5 Todas estas eran ciudades fortificadas con murallas altas, puertas y barras, sin contar otras muchas ciudades no amuralladas.
DEU 3:6 Las destruimos, como hicimos con Sehón, rey de Hesbón. Matamos en toda ciudad a hombres, mujeres y niños,
DEU 3:7 aunque tomamos como botín todos los animales y el despojo de las ciudades.
DEU 3:8 Así tomamos en aquel tiempo de mano de los dos reyes la tierra de los amorreos que estaban a este lado del Jordán, desde el arroyo Arnón hasta la montaña Hermón
DEU 3:9 (los sidonios llaman a la montaña Hermón, Sirión, y los amorreos, Senir),
DEU 3:10 todas las ciudades de la meseta, todo Galaad y todo Basán hasta Salca y Edrei, que son ciudades del reino de Og, en Basán.
DEU 3:11 Porque solo Og, rey de Basán, quedó del resto de los refaítas. Ciertamente su cama de hierro está en Rabá de los hijos de Amón. Su longitud es cuatro metros y su anchura 1,8 metros, según la medida corriente.
DEU 3:12 En aquel tiempo tomamos posesión de esta tierra desde Aroer, que está junto al arroyo Arnón, hasta la mitad de la montaña de Galaad con sus ciudades, la cual entregué a los rubenitas y a los gaditas.
DEU 3:13 Pero el resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, lo entregué a la media tribu de Manasés: toda la región de Argob con todo Basán. Esta era llamada tierra de gigantes.
DEU 3:14 Jaír, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera con los gesuritas y los maakitas, y le dio su propio nombre: Villas de Jaír. Así se llama hasta hoy.
DEU 3:15 A Maquir di el resto de Galaad,
DEU 3:16 y a los rubenitas y gaditas les di desde Galaad hasta el arroyo Arnón, con el límite en la mitad del valle, hasta el arroyo Jaboc, límite de los hijos de Amón.
DEU 3:17 También les di como límite el Arabá y el Jordán, desde el Cinéret hasta el mar del Arabá, o mar de la Sal, al pie de las laderas de la montaña Pisga, al oriente.
DEU 3:18 En aquel tiempo les ordené: Yavé su ʼElohim les dio esta tierra para poseerla. Todos los valientes pasarán armados delante de sus hermanos, los hijos de Israel.
DEU 3:19 Solamente sus esposas, sus pequeños y su ganado (pues sé que tienen mucho ganado) quedarán en las ciudades que les di,
DEU 3:20 hasta que Yavé conceda reposo a sus hermanos, así como a ustedes, de modo que también ellos tomen posesión de la tierra que Yavé su ʼElohim les da al otro lado del Jordán. Entonces cada uno podrá regresar a la posesión que le di.
DEU 3:21 También en aquel tiempo ordené a Josué: Tus ojos vieron todo lo que Yavé tu ʼElohim hizo a estos dos reyes. Así hará Yavé a todos los reinos por donde pasarás tú.
DEU 3:22 No les teman, porque el mismo Yavé su ʼElohim, es Quien pelea por ustedes.
DEU 3:23 Entonces supliqué a Yavé:
DEU 3:24 ¡Oh ʼAdonay Yavé! Tú comenzaste a mostrar a tu esclavo tu grandeza y tu fuerte mano, porque ¿cuál ʼElohim hay en el cielo o en la tierra que haga según tus obras y según tus proezas?
DEU 3:25 ¡Te ruego que yo también pase para contemplar la buena tierra que está al otro lado del Jordán, esa hermosa montaña y el Líbano!
DEU 3:26 Pero Yavé se mostró disgustado contra mí por causa de ustedes, y no me escuchó. Y Yavé me dijo: ¡Basta, no me hables más de este asunto!
DEU 3:27 Sube a la cumbre de la montaña Pisga y levanta tus ojos hacia el mar, al norte, al sur y al oriente. Contémplala con tus ojos, porque no cruzarás este Jordán.
DEU 3:28 Comisiona a Josué, fortalécelo y anímalo. Él lo cruzará al frente de este pueblo, y él les dará la tierra que verás como herencia.
DEU 3:29 Permanecimos en el valle frente a Bet-peor.
DEU 4:1 Ahora pues, oh Israel, escucha los Estatutos y Ordenanzas que les enseño para que los practiquen a fin de que vivan y entren a tomar posesión de la tierra que Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, les da.
DEU 4:2 Nada añadirán a la Palabra que yo les mando ni de ella quitarán, para que guarden los Mandamientos de Yavé su ʼElohim que yo les ordeno.
DEU 4:3 Los ojos de ustedes vieron lo que Yavé hizo en el caso de Baal-peor, cómo Yavé su ʼElohim destruyó de entre ustedes a todos los hombres que siguieron a Baal-peor.
DEU 4:4 Pero ustedes, que se aferraron a Yavé su ʼElohim están todos vivos hoy.
DEU 4:5 Miren, yo les enseñé Estatutos y Ordenanzas, tal como Yavé mi ʼElohim me mandó, para que hagan así en la tierra a donde van a entrar a poseerla.
DEU 4:6 Obsérvenlos y practíquenlos, pues esta es su sabiduría y su entendimiento a la vista de las naciones, las cuales oirán todos estos Estatutos y dirán: ¡En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y entendido!
DEU 4:7 Pues ¿cuál nación hay tan grande que tenga ʼelohim tan cerca de ella, como Yavé nuestro ʼElohim está siempre cuando lo invocamos?
DEU 4:8 ¿Y cuál nación hay tan grande que tenga Estatutos y Ordenanzas tan justos como toda esta Ley que hoy presento ante ustedes?
DEU 4:9 Por tanto, guárdate y guarda tu alma con diligencia. No olvides las cosas que vieron tus ojos, ni se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida. Las enseñarás a tus hijos y a tus nietos.
DEU 4:10 El día cuando estuviste delante de Yavé tu ʼElohim en Horeb, cuando Yavé me dijo: Congrégame al pueblo y haré que oigan mis Palabras para que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre esta tierra, y las enseñen a sus hijos.
DEU 4:11 Se acercaron y permanecieron al pie de la montaña mientras la montaña ardía en fuego hasta el centro del cielo, en medio de oscuridad, nubes y densa niebla.
DEU 4:12 Yavé les habló desde en medio del fuego. Ustedes oían el sonido de palabras, pero no percibían figura alguna, sino una voz.
DEU 4:13 Él mismo les anunció su Pacto, el cual les mandó observar: los Diez Mandamientos que escribió sobre dos tablas de piedra.
DEU 4:14 En aquel tiempo Yavé me mandó enseñarles los Estatutos y Ordenanzas para que los practiquen en la tierra a donde pasan para heredarla.
DEU 4:15 Así que guárdense cuidadosamente, ya que ninguna forma vieron el día cuando Yavé les habló en Horeb desde en medio del fuego,
DEU 4:16 no sea que se corrompan y se hagan escultura de imagen en la forma de cualquier figura con semejanza de hombre o de mujer,
DEU 4:17 de bestia que está en la tierra, de ave que vuela por el cielo,
DEU 4:18 de reptil que se arrastra por el suelo, o de pez que nada en las aguas debajo de la tierra.
DEU 4:19 No sea que, al levantar tus ojos al cielo y al ver el sol, la luna y las estrellas, toda la hueste del cielo, te desvíes y te postres ante ellos y les rindas culto. Porque Yavé tu ʼElohim los concedió a todos los pueblos debajo de todo el cielo.
DEU 4:20 Yavé los tomó a ustedes y los sacó del horno de hierro de Egipto para que sean el pueblo de su herencia, como son hoy.
DEU 4:21 Yavé se mostró enojado contra mí por causa de ustedes, y juró que no pasaría el Jordán ni entraría en la buena tierra que Yavé su ʼElohim les da como heredad.
DEU 4:22 Así que yo moriré en esta tierra. No pasaré el Jordán, pero ustedes pasarán y poseerán esa buena tierra.
DEU 4:23 Por tanto, guárdense para que no olviden el Pacto que Yavé su ʼElohim hizo con ustedes, y se hagan escultura, imagen de todo lo que les prohibió Yavé su ʼElohim.
DEU 4:24 Porque Yavé su ʼElohim es fuego consumidor, ʼElohim celoso.
DEU 4:25 Cuando engendren hijos y nietos y envejezcan en la tierra, si se depravan, hacen escultura, imagen de cualquier cosa y hacen lo malo ante Yavé su ʼElohim y lo irritan,
DEU 4:26 hoy yo llamo al cielo y la tierra como testigos contra ustedes con respecto a que pronto perecerán en la tierra hacia la cual cruzan el Jordán para poseerla. No prolongarán sus días en ella, sino serán absolutamente destruidos.
DEU 4:27 Yavé los esparcirá entre los pueblos, y serán pocos en número entre las naciones a las cuales Yavé los llevará.
DEU 4:28 Allí servirán a ʼelohim hechos por manos humanas, de palo y de piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni olfatean.
DEU 4:29 Pero desde allí buscarás a Yavé tu ʼElohim y lo hallarás, si lo buscas con todo tu corazón y toda tu alma.
DEU 4:30 Cuando estés en angustia y todas estas cosas lleguen sobre ti en los últimos días, entonces regresarás a Yavé tu ʼElohim y escucharás su voz.
DEU 4:31 Porque Yavé tu ʼElohim es misericordioso, no te abandonará, ni te destruirá, ni olvidará el Pacto que les juró a tus antepasados.
DEU 4:32 Pues pregunta ahora con respecto a los días pasados, desde el día cuando ʼElohim creó al hombre sobre la tierra y desde un extremo del cielo hasta el otro: ¿Sucedió alguna vez o se oyó jamás cualquier cosa como ésta?
DEU 4:33 ¿Alguna vez otro pueblo oyó la voz de ʼElohim que habla en medio del fuego, como tú la oíste y seguiste vivo?
DEU 4:34 ¿O intentó jamás un ʼelohim venir a tomar para él una nación de entre otra, con pruebas, señales y prodigios, con guerra, mano poderosa y brazo extendido, y con grandes portentos como todo lo que hizo con ustedes Yavé su ʼElohim delante de sus ojos en Egipto?
DEU 4:35 A ti te fue mostrado para que sepas que Yavé es ʼElohim, y no hay otro fuera de Él.
DEU 4:36 Desde el cielo te permitió oír su voz para instruirte y sobre la tierra te permitió ver su gran fuego. Oíste sus palabras desde en medio del fuego.
DEU 4:37 Porque amó a tus antepasados y escogió a su descendencia después de ellos, ʼElohim personalmente te sacó de Egipto por medio de su gran poder,
DEU 4:38 y expulsó de delante de ti a naciones grandes y más poderosas que tú para introducirte y darte en heredad la tierra de ellos, como sucede hoy.
DEU 4:39 Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón que Yavé es ʼElohim arriba en el cielo y abajo en la tierra, y que no hay otro.
DEU 4:40 Guarda, pues, sus Estatutos y Mandamientos que yo te ordeno hoy para que te vaya bien, a ti y a tus hijos, y prolongues tus días sobre la tierra que Yavé tu ʼElohim te da para siempre.
DEU 4:41 Entonces Moisés apartó tres ciudades al otro lado del Jordán, hacia el nacimiento del sol,
DEU 4:42 para que huya allí el homicida que mate a su prójimo sin intención, y sin aborrecerlo antes. Al huir a cualquiera de estas ciudades podrá salvar su vida.
DEU 4:43 a Beser en la llanura del desierto, para los rubenitas, a Ramot en Galaad para los gaditas, y a Golán en Basán para los de Manasés.
DEU 4:44 Esta es la Ley que Moisés expuso ante los hijos de Israel.
DEU 4:45 Estos son los Testimonios, Estatutos y Ordenanzas que Moisés promulgó a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto,
DEU 4:46 al otro lado del Jordán, en el valle que está frente a Bet-peor, en la tierra de Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, al cual Moisés y los hijos de Israel derrotaron después que salieron de Egipto.
DEU 4:47 Poseyeron esta tierra, así como la tierra de Og, rey de Basán, dos reyes amorreos que estaban al otro lado del Jordán, hacia el oriente,
DEU 4:48 desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo Arnón, hasta la Montaña de Sion, que es Hermón,
DEU 4:49 con todo el Arabá al otro lado del Jordán, hacia el oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas de la montaña Pisga.
DEU 5:1 Entonces Moisés convocó a todo Israel y les dijo: ¡Escucha, Israel, los Estatutos y Ordenanzas que yo proclamo hoy a sus oídos para que los aprendan y los practiquen!
DEU 5:2 Yavé nuestro ʼElohim hizo un Pacto con nosotros en Horeb.
DEU 5:3 No fue con nuestros antepasados con quienes Yavé hizo este Pacto, sino con nosotros, los que hoy estamos aquí, todos vivos.
DEU 5:4 Cara a cara Yavé habló con ustedes en la Montaña, desde en medio del fuego.
DEU 5:5 Yo mediaba en aquel tiempo entre ustedes y Yavé para ponerles delante la Palabra de Yavé, porque temieron a causa del fuego y no subieron a la montaña. Y [Él] dijo:
DEU 5:6 Yo soy Yavé tu ʼElohim, Quien te sacó de tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
DEU 5:7 No tendrás otros ʼelohim delante de Mí.
DEU 5:8 No te harás imagen ni alguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, o abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra.
DEU 5:9 No te postrarás ante ellas ni les servirás, porque Yo soy Yavé tu ʼElohim, ʼElohim celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta [generación] de los que me aborrecen,
DEU 5:10 pero hago misericordia con millares de los que me aman y guardan mis Mandamientos.
DEU 5:11 No tomarás el Nombre de Yavé tu ʼElohim en vano, porque Yavé no tendrá como inocente al que tome su Nombre en vano.
DEU 5:12 Guardarás el día sábado para santificarlo, tal como Yavé tu ʼElohim te ordenó.
DEU 5:13 Seis días trabajarás y harás toda tu obra,
DEU 5:14 pero el séptimo es sábado consagrado a Yavé tu ʼElohim. No harás ninguna labor, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún otro animal tuyo, ni el extranjero que habita en tus ciudades para que puedan descansar tu esclavo y tu esclava, así como tú.
DEU 5:15 Pues recuerda que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y que Yavé tu ʼElohim te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Yavé tu ʼElohim te manda guardar el día sábado.
DEU 5:16 Honra a tu padre y a tu madre, como Yavé tu ʼElohim te ordenó, para que se prolonguen tus días y te vaya bien en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da.
DEU 5:17 No asesinarás.
DEU 5:18 No adulterarás.
DEU 5:19 No robarás.
DEU 5:20 No dirás falso testimonio contra tu prójimo.
DEU 5:21 No codiciarás la esposa de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que pertenece a tu prójimo.
DEU 5:22 Estas Palabras Yavé habló a gran voz a toda su congregación en la Montaña, desde en medio del fuego, la nube y la densa oscuridad, y no añadió más. Las escribió sobre dos tablas de piedra y me las dio.
DEU 5:23 Sucedió que cuando ustedes oyeron la voz desde en medio de la oscuridad, mientras la Montaña ardía con fuego, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos se acercaron a mí
DEU 5:24 y dijeron: Mira, Yavé nuestro ʼElohim nos mostró su gloria y su grandeza. Oímos su voz desde en medio del fuego. Hoy vimos que ʼElohim habla con el hombre, sin embargo éste vive.
DEU 5:25 Pero ¿por qué moriremos? Pues este gran fuego nos devorará. Si continuamos oyendo la voz de Yavé nuestro ʼElohim, moriremos.
DEU 5:26 Porque ¿cuál es el hombre que oyó la voz del ʼElohim vivo que habla desde en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún vivimos?
DEU 5:27 Acércate tú y escucha todo lo que Yavé nuestro ʼElohim diga. Dinos todo lo que Yavé nuestro ʼElohim te dice, y nosotros escucharemos y lo haremos.
DEU 5:28 Yavé escuchó las palabras de ustedes mientras me hablaban y me dijo: Escuché las palabras que te habló este pueblo. Está bien todo lo que dijeron.
DEU 5:29 ¡Oh si ellos tuvieran tal corazón que me temieran y guardaran siempre mis Mandamientos para que les vaya bien a ellos y a sus hijos para siempre!
DEU 5:30 Vé y diles: Regresen a sus tiendas.
DEU 5:31 Pero tú permanece aquí conmigo y te diré todos los Mandamientos, Estatutos y Ordenanzas que les enseñarás para que los cumplan en la tierra que Yo les doy como posesión.
DEU 5:32 Así que cuidarán de hacer como Yavé su ʼElohim les ordenó. No se apartarán ni a la derecha ni a la izquierda.
DEU 5:33 Andarán por todo el camino que Yavé su ʼElohim les ordenó para que vivan y les vaya bien, y prolonguen los días en la tierra que van a poseer.
DEU 6:1 Estos son, pues, los Mandamientos, los Estatutos y las Ordenanzas que Yavé su ʼElohim ordenó que les enseñara para que los practiquen en la tierra a la cual pasan para poseerla,
DEU 6:2 a fin de que temas a Yavé tu ʼElohim, tú, tu hijo y tu nieto, y guarden todos los días de tu vida todos sus Estatutos y Mandamientos que yo te ordeno para que tus días sean prolongados.
DEU 6:3 Oye pues, oh Israel, y cuidarás de hacerlo, como Yavé, el ʼElohim de tus antepasados, te habló para que te vaya bien y te multipliques muchísimo en la tierra que fluye leche y miel.
DEU 6:4 Oye, Israel: Yavé nuestro ʼElohim, Yavé es uno.
DEU 6:5 Amarás a Yavé tu ʼElohim con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.
DEU 6:6 Estas palabras que te ordeno hoy permanecerán sobre tu corazón.
DEU 6:7 Las inculcarás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en tu casa, cuando andes por el camino, al acostarte y al levantarte.
DEU 6:8 Las atarás como señal sobre tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos.
DEU 6:9 Las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas.
DEU 6:10 Sucederá que cuando Yavé tu ʼElohim te introduzca en la tierra que juró a tus antepasados, a Abraham, a Isaac y a Jacob, que te daría una tierra que tiene grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste,
DEU 6:11 con casas llenas de todo bien que tú no llenaste, con pozos excavados que tú no cavaste, y con viñas y olivares que tú no plantaste, y comas y te hartes,
DEU 6:12 guárdate de olvidar a Yavé Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
DEU 6:13 Temerás a Yavé tu ʼElohim. A Él servirás y en su Nombre jurarás.
DEU 6:14 No seguirán otros ʼelohim, los ʼelohim de los pueblos que los rodean,
DEU 6:15 porque Yavé tu ʼElohim, Quien mora en medio de ti, es celoso, no sea que el furor de Yavé tu ʼElohim se encienda contra ti y te destruya de sobre la superficie de la tierra.
DEU 6:16 No tentarán a Yavé su ʼElohim, como lo tentaron en Masa.
DEU 6:17 Guarden diligentemente los Mandamientos de Yavé su ʼElohim, sus Testimonios y sus Estatutos que les ordenó.
DEU 6:18 Harás lo recto y lo bueno ante Yavé para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Yavé prometió con juramento a tus antepasados,
DEU 6:19 para que Él eche a todos tus enemigos de delante de ti, como Yavé prometió.
DEU 6:20 Cuando tu hijo te pregunte mañana: ¿Qué significan los Testimonios, los Estatutos y las Ordenanzas que Yavé nuestro ʼElohim les ordenó?
DEU 6:21 Entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos esclavos de Faraón en Egipto, pero Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte.
DEU 6:22 Ante nuestros propios ojos, Yavé hizo señales y grandes prodigios en Egipto contra Faraón y contra toda su casa,
DEU 6:23 y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que prometió con juramento a nuestros antepasados.
DEU 6:24 Yavé nos ordenó practicar todos estos Estatutos y temer a Yavé nuestro ʼElohim para que siempre nos vaya bien y para que nos conserve la vida, como sucede hoy.
DEU 6:25 Será justicia para nosotros si tenemos el cuidado de cumplir todo este Mandamiento delante de Yavé nuestro ʼElohim, tal como Él nos ordenó.
DEU 7:1 Cuando Yavé tu ʼElohim te introduzca en la tierra a la cual entrarás para poseerla, y expulse de delante de ti a muchas naciones: al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú,
DEU 7:2 y Yavé tu ʼElohim las entregue ante ti y las derrotes, las destruirás por completo. No harás pacto con ellas, ni les tendrás compasión.
DEU 7:3 No emparentarás con ellas. No darás tus hijas a sus hijos ni tomarás sus hijas para tus hijos,
DEU 7:4 porque apartarán a tu hijo de seguirme para servir a otros ʼelohim. La ira de Yavé se encenderá contra ustedes y los destruirá pronto.
DEU 7:5 Esto es lo que harán con ellos: demolerán sus altares, destruirán sus estelas, talarán sus Aseras y quemarán sus imágenes en el fuego.
DEU 7:6 Porque tú eres un pueblo consagrado a Yavé tu ʼElohim. Yavé tu ʼElohim te escogió a ti de entre todos los pueblos de la superficie de la tierra para que seas un pueblo de su propia posesión.
DEU 7:7 Yavé no se agradó de ustedes ni los escogió porque eran más numerosos que cualquiera de los pueblos, porque ustedes eran el pueblo más pequeño,
DEU 7:8 sino porque Yavé los ama, y quiso cumplir el juramento que hizo a sus antepasados. Yavé los sacó con mano fuerte y los redimió de la casa de esclavitud, del dominio de Faraón, rey de Egipto.
DEU 7:9 Reconoce que Yavé tu ʼElohim es fiel, que guarda el Pacto y la misericordia hasta 1.000 generaciones de los que lo aman y guardan sus Mandamientos,
DEU 7:10 pero retribuye en sus caras a los que lo aborrecen hasta destruirlos. No demorará. Al que lo aborrece le dará el pago en su misma cara.
DEU 7:11 Por tanto, guarda el Mandamiento, los Estatutos y las Ordenanzas que hoy te ordeno para que los practiques.
DEU 7:12 Entonces sucederá que por cuanto tú escuchas estos Decretos, los guardas y los practicas, también Yavé tu ʼElohim guardará contigo el Pacto y la misericordia que juró a tus antepasados.
DEU 7:13 Te amará, te bendecirá y te multiplicará. Bendecirá también el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, las crías de tus manadas de ganado vacuno y el incremento de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus antepasados que te daría.
DEU 7:14 Serás bendecido más que todos los pueblos. No habrá hombre ni mujer estéril entre ustedes, ni en tu ganado.
DEU 7:15 Yavé quitará de ti toda enfermedad y todas las malas plagas de Egipto que tú conoces, pero las cargará sobre todos los que te aborrecen.
DEU 7:16 Destruye todos los pueblos que Yavé tu ʼElohim te entregue. No tengas compasión de ellos ni rindas culto a sus ʼelohim, porque eso será una trampa para ti.
DEU 7:17 Si dices en tu corazón: Estas naciones son más grandes que yo, ¿cómo puedo desposeerlas?
DEU 7:18 No les temas. Recuerda bien lo que Yavé tu ʼElohim hizo con Faraón y con todo Egipto.
DEU 7:19 Las pruebas tremendas que vieron tus ojos, las señales y los portentos, la mano fuerte y el brazo extendido con el cual te sacó Yavé tu ʼElohim. Así hará Yavé tu ʼElohim a todos los pueblos de cuya presencia tengas temor.
DEU 7:20 Yavé tu ʼElohim enviará avispas contra ellos, hasta que perezcan los que queden escondidos de ti.
DEU 7:21 No desmayes ante ellos, porque Yavé tu ʼElohim está en medio de ti, ʼElohim grande y terrible.
DEU 7:22 Yavé tu ʼElohim expulsará a esos pueblos de delante de ti poco a poco. No podrás exterminarlos de inmediato, no sea que las fieras del campo sean demasiado numerosas para ti.
DEU 7:23 Yavé tu ʼElohim los entregará delante de ti, e infligirá derrota sobre ellos hasta que sean destruidos.
DEU 7:24 Él entregará sus reyes en tu mano, y destruirás sus nombres de debajo del cielo. Nadie te podrá hacer frente hasta que los destruyas.
DEU 7:25 Quemarás con fuego las esculturas de sus ʼelohim. No codiciarás la plata ni el oro que las recubre, ni te lo apropiarás, no sea que tropieces en ello, porque es repugnancia para Yavé tu ʼElohim.
DEU 7:26 No introduzcas en tu casa alguna cosa repugnante para que no seas maldición. La aborrecerás y la repugnarás completamente, porque es maldición.
DEU 8:1 Cuidarán de practicar todos los Mandamientos que yo les ordeno hoy para que vivan, se multipliquen y entren a poseer la tierra que Yavé prometió con juramento a sus antepasados.
DEU 8:2 Acuérdate de todo el camino en el desierto por donde te condujo Yavé tu ʼElohim estos 40 años para afligirte, probarte y saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus Mandamientos.
DEU 8:3 Él te humilló y te dejó padecer hambre, pero te sustentó con el maná, comida que no conocías, ni tus antepasados conocieron a fin de hacerte entender que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Yavé.
DEU 8:4 Tu ropa nunca se envejeció sobre ti, ni tu pie se hinchó en estos 40 años.
DEU 8:5 Reconoce, pues, en tu corazón, que como un hombre corrige a su hijo, así te corrige Yavé tu ʼElohim.
DEU 8:6 Por tanto, guardarás los Mandamientos de Yavé tu ʼElohim, andarás en sus caminos y temerás a Él.
DEU 8:7 Porque Yavé tu ʼElohim te introduce a una tierra buena, tierra de arroyos de agua, de fuentes y manantiales que brotan en los valles y en las montañas,
DEU 8:8 tierra de trigo, cebada, vides, higueras y granados, tierra de aceite de olivas y miel,
DEU 8:9 tierra en la cual comerás el pan sin escasez y nada te faltará en ella, tierra cuyas piedras son hierro, y de sus montañas extraerás el cobre.
DEU 8:10 Comerás y te saciarás. Bendecirás a Yavé tu ʼElohim por la buena tierra que te dio.
DEU 8:11 Cuídate de no olvidar a Yavé tu ʼElohim al no guardar sus Mandamientos, Ordenanzas y Estatutos que yo te ordeno hoy,
DEU 8:12 no sea que cuando comas y te sacies, edifiques hermosas casas y las ocupes,
DEU 8:13 tus manadas de ganado vacuno y tus rebaños incrementen, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas aumente,
DEU 8:14 tu corazón se enaltezca y te olvides de Yavé tu ʼElohim. Él te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud,
DEU 8:15 te condujo por un desierto vasto y terrible con serpientes ardientes y escorpiones, y en una tierra sedienta, carente de agua. Él te sacó agua del duro pedernal,
DEU 8:16 te sustentó con maná en el desierto, comida que tus antepasados no conocieron, para afligirte, probarte y al final hacerte bien.
DEU 8:17 No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me trajeron esta riqueza.
DEU 8:18 Más bien te acordarás de Yavé tu ʼElohim, pues Él es Quien te da fuerza para producir riqueza, a fin de confirmar el Pacto que juró a tus antepasados, como se ve hoy.
DEU 8:19 Pero sucederá que si te olvidas de Yavé tu ʼElohim, sigues a otros ʼelohim, les sirves y te postras ante ellos, afirmo hoy contra ustedes que ciertamente perecerán.
DEU 8:20 Como las naciones que Yavé destruye delante de ustedes, así perecerán, porque no obedecieron la voz de Yavé su ʼElohim.
DEU 9:1 ¡Escucha, Israel! Hoy cruzas el Jordán para entrar a desposeer naciones más grandes y fuertes que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo,
DEU 9:2 a un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de quienes sabes y oíste decir: ¿Quién se enfrentará a los hijos de Anac?
DEU 9:3 Por tanto, entiende hoy que Yavé tu ʼElohim es el que pasa delante de ti como Fuego Consumidor. Él los destruirá y los someterá delante de ti para que tú los eches y los extermines rápidamente, como dijo Yavé.
DEU 9:4 Cuando Yavé tu ʼElohim los eche de tu presencia, no pienses en tu corazón: Por mi justicia me trajo Yavé a esta tierra, pues por la perversidad de estas naciones Yavé las echa de delante de ti.
DEU 9:5 No por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la perversidad de estas naciones Yavé tu ʼElohim las echa de delante de ti, y para confirmar la Palabra que Yavé juró a tus antepasados: a Abraham, Isaac y Jacob.
DEU 9:6 Entiende, pues, que no por tu justicia Yavé tu ʼElohim te da esta buena tierra para que la heredes, pues eres un pueblo indómito.
DEU 9:7 Recuerda. No olvides que provocaste a ira a Yavé tu ʼElohim en el desierto. Desde el día cuando saliste de la tierra de Egipto hasta cuando entraste en este lugar, fueron rebeldes contra Yavé.
DEU 9:8 En Horeb provocaron a ira a Yavé de manera que se airó contra ustedes para destruirlos.
DEU 9:9 Cuando subí a la Montaña a recibir las tablas de piedra, las tablas del Pacto que Yavé estableció con ustedes, permanecí en la Montaña 40 días y 40 noches sin comer pan ni beber agua.
DEU 9:10 Yavé me dio las dos tablas de piedra escritas con el dedo de ʼElohim, y sobre ellas estaban todas las Palabras que Yavé les dio en la Montaña, desde en medio del fuego, el día de la asamblea.
DEU 9:11 Al final de los 40 días y 40 noches Yavé me dio las dos tablas de piedra, las tablas del Pacto.
DEU 9:12 Yavé me dijo: Levántate, baja pronto de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se depravó. Pronto se desviaron del camino que les ordené e hicieron una imagen de fundición.
DEU 9:13 Luego Yavé me habló: Miré a este pueblo, y ciertamente es un pueblo indómito.
DEU 9:14 ¡Deja que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo. Haré de ti una nación más fuerte y grande que ellos!
DEU 9:15 Di vuelta y bajé de la Montaña que ardía en fuego, con las tablas del Pacto en mis manos.
DEU 9:16 Miré, y ciertamente pecaron contra Yavé su ʼElohim. Se hicieron un becerro de fundición. ¡Pronto se apartaron del camino que Yavé les ordenó!
DEU 9:17 Entonces tomé las dos tablas, las lancé con mis dos manos y las quebré delante de ustedes.
DEU 9:18 Luego caí postrado ante Yavé 40 días y 40 noches como la primera vez, sin comer pan ni beber agua, a causa del gran pecado que cometieron al hacer lo malo ante Yavé y provocarlo a ira,
DEU 9:19 porque tuve temor a causa de la ira y el furor por los cuales Yavé estaba tan enojado contra ustedes para destruirlos. Pero Yavé me escuchó también aquella vez.
DEU 9:20 También Yavé se airó contra Aarón grandemente para destruirlo. Hablé con Yavé con respecto a Aarón en aquel tiempo.
DEU 9:21 Luego tomé el objeto de su pecado, el becerro que formaron, y lo quemé en el fuego. Lo desmenucé, lo molí muy bien hasta dejarlo fino como polvo y eché su polvo en el arroyo que descendía de la Montaña.
DEU 9:22 También en Taberá, en Masa y en Kibrot-atava siguieron la provocación a ira a Yavé.
DEU 9:23 Cuando Yavé los envió desde Cades Barnea y les dijo: Suban y posean la tierra que les dí, se rebelaron contra la Palabra de Yavé su ʼElohim, y no le creyeron ni escucharon su voz.
DEU 9:24 ¡Han sido rebeldes a Yavé desde el día cuando los conocí!
DEU 9:25 Caí postrado ante Yavé los 40 días y las 40 noches. Caí postrado porque Yavé dijo que los iba a destruir,
DEU 9:26 y hablé con Yavé: ¡Oh ʼAdonay Yavé! No destruyas a tu pueblo, tu heredad que rescataste con tu grandeza, a quienes sacaste de Egipto con mano fuerte.
DEU 9:27 Acuérdate de tus esclavos, de Abraham, Isaac y Jacob. No mires la dureza de este pueblo, ni su perversidad, ni su pecado,
DEU 9:28 no sea que los de la tierra de donde nos sacaste digan: Por cuanto Yavé no pudo introducirlos en la tierra que les prometió, o porque los aborrecía, los sacó para hacerlos morir en el desierto.
DEU 9:29 Pues ellos son tu pueblo y tu heredad que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.
DEU 10:1 En aquel tiempo Yavé me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras y sube a Mí a la Montaña. Y hazte un arca de madera.
DEU 10:2 Yo escribiré sobre esas tablas las Palabras que había sobre las primeras tablas que quebraste, y las pondrás en el arca.
DEU 10:3 Entonces hice un arca de madera de acacia. Labré dos tablas de piedra como las primeras y subí a la Montaña con las dos tablas en mi mano.
DEU 10:4 Él escribió sobre las tablas, conforme a la primera escritura, los Diez Mandamientos que Yavé les habló en la Montaña, desde en medio del fuego, el día de la asamblea. Y Yavé me las entregó.
DEU 10:5 Di vuelta, bajé de la Montaña y puse las tablas que hizo en el arca. Y allí están, como me ordenó Yavé.
DEU 10:6 Después los hijos de Israel salieron desde los pozos de Bené Jaacán hacia Moserá. Allí murió Aarón y allí fue sepultado. Eleazar su hijo fue constituido sumo sacerdote en lugar de él.
DEU 10:7 De allí salieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbatá, tierra de torrentes de agua.
DEU 10:8 En aquel tiempo Yavé separó a la tribu de Leví para transportar el Arca del Pacto de Yavé, a fin de que estuviera delante de Yavé para ministrarle y bendecir en su Nombre hasta hoy,
DEU 10:9 por lo cual Leví no tuvo parte ni herencia con sus hermanos. Yavé es su herencia, como Yavé tu ʼElohim le prometió.
DEU 10:10 En cuanto a mí, permanecí en la Montaña 40 días y 40 noches como los primeros días. También esta vez Yavé me escuchó y desistió de destruirte.
DEU 10:11 Y Yavé me dijo: ¡Levántate! Anda, para que marches delante del pueblo con el fin de que entren y posean la tierra de la cual juré dársela a sus antepasados.
DEU 10:12 Y ahora, Israel, ¿qué te pide Yavé tu ʼElohim? Solo que temas a Yavé tu ʼElohim, que andes en todos sus caminos, que lo ames y sirvas a Yavé tu ʼElohim con todo tu corazón y toda tu alma,
DEU 10:13 y que guardes los Mandamientos de Yavé y sus Estatutos que te prescribo hoy para tu bien.
DEU 10:14 Ciertamente a Yavé tu ʼElohim pertenecen el cielo y los más altos cielos, y la tierra y todo lo que hay en ella.
DEU 10:15 Pero Yavé solo se agradó de tus antepasados para amarlos, y escogió de entre todos los pueblos a su descendencia, a ustedes, como ven hoy.
DEU 10:16 Circunciden, pues, el prepucio de su corazón y no sean indómitos.
DEU 10:17 Porque Yavé su ʼElohim es el ʼElohim de ʼelohim y ʼAdón de ʼadón, ʼEL grande, poderoso y temible, Quien no muestra parcialidad ni admite soborno,
DEU 10:18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero y le da pan y ropa.
DEU 10:19 Por tanto, amarán al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto.
DEU 10:20 Temerás a Yavé tu ʼElohim. A Él servirás, a Él te aferrarás y por su Nombre jurarás.
DEU 10:21 Él es tu alabanza. Él es tu ʼElohim, Quien hizo para ti estas cosas grandes y portentosas que vieron tus ojos.
DEU 10:22 Con 70 personas descendieron tus antepasados a Egipto, y ahora Yavé tu ʼElohim te hizo tan numeroso como las estrellas del cielo.
DEU 11:1 Amarás a Yavé tu ʼElohim y guardarás siempre sus Preceptos, Estatutos, Ordenanzas y Mandamientos.
DEU 11:2 Consideren hoy (no [hablo] con sus hijos, quienes no conocieron ni vieron) la disciplina de Yavé su ʼElohim: su grandeza, su mano fuerte y su brazo extendido,
DEU 11:3 sus señales y sus hazañas que hizo en medio de Egipto con respecto a Faraón, rey de Egipto, y a toda su tierra;
DEU 11:4 lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y carruajes, sobre los cuales precipitó las aguas del mar Rojo mientras ellos los perseguían, y Yavé los destruyó hasta hoy;
DEU 11:5 lo que hizo con ustedes en el desierto, hasta cuando llegaron a este lugar;
DEU 11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab, hijo de Rubén, cómo, en medio de todo Israel, la tierra abrió su boca y los tragó a ellos, sus familias, sus tiendas y todo su ganado,
DEU 11:7 pero sus ojos vieron toda la gran obra que hizo Yavé.
DEU 11:8 Por tanto, guarden todos los Mandamientos que yo les ordeno hoy para que sean fuertes, y entren y ocupen la tierra a la cual pasan para poseerla,
DEU 11:9 a fin de que prolonguen sus días sobre la tierra que Yavé juró a sus antepasados que les daría a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
DEU 11:10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde salieron, donde sembrabas tu semilla y regabas con tu pie, como un huerto de hortaliza.
DEU 11:11 Pero la tierra a la cual están a punto de pasar para poseerla es una tierra de montañas y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo.
DEU 11:12 Es una tierra que Yavé tu ʼElohim cuida. Los ojos de Yavé tu ʼElohim están siempre sobre ella desde el principio hasta el fin del año.
DEU 11:13 Sucederá que, si obedecen sinceramente mis Mandamientos que les ordeno hoy, aman a Yavé su ʼElohim, y le sirven con todo su corazón y con toda su alma,
DEU 11:14 Él también dará la lluvia a su tierra en su tiempo, la temprana y la tardía, y recogerás tu grano, tu mosto y tu aceite.
DEU 11:15 Dará también hierba en tu campo para tu ganado. Comerás y quedarás satisfecho.
DEU 11:16 Guárdense para que sus corazones no sean engañados, y que ustedes no se aparten, sirvan a otros ʼelohim y los adoren,
DEU 11:17 porque entonces la ira de Yavé se encenderá contra ustedes. Cerrará el cielo y no habrá lluvia. La tierra no dará su fruto, y pronto perecerán en la buena tierra que Yavé les da.
DEU 11:18 Por tanto, pondrán estas palabras mías en su corazón y en su alma. Las atarán como señal en su mano, y serán como frontales entre sus ojos.
DEU 11:19 Las enseñarán a sus hijos, hablarán de ellas cuando se sienten en su casa, cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten.
DEU 11:20 Las escribirán en las jambas de tu casa y en sus puertas,
DEU 11:21 para que sus días y los días de sus hijos se multipliquen como los días de los cielos sobre la tierra, en la tierra que Yavé juró a sus antepasados que les daría.
DEU 11:22 Porque si guardan diligentemente todos estos Mandamientos que yo les ordeno para que los cumplan, si aman a Yavé su ʼElohim, andan en todos sus caminos y se aferran a Él,
DEU 11:23 Yavé expulsará a todas estas naciones de delante de ustedes, y desposeerán a naciones más grandes y más fuertes que ustedes.
DEU 11:24 Todo lugar que pise la planta de su pie será suyo desde el desierto y el Líbano, y desde el río Éufrates hasta el mar Occidental.
DEU 11:25 Nadie prevalecerá delante de ustedes. Yavé su ʼElohim pondrá el temor y el pavor delante de ustedes sobre toda la tierra que pisen, como Él les habló.
DEU 11:26 Miren, hoy pongo delante de ustedes la bendición y la maldición:
DEU 11:27 La bendición, si escuchan los Mandamientos de Yavé su ʼElohim que yo les ordeno hoy,
DEU 11:28 y la maldición, si no escuchan los Mandamientos de Yavé su ʼElohim, sino se apartan del camino que yo les ordeno hoy para seguir a otros ʼelohim que no conocieron.
DEU 11:29 Acontecerá que cuando Yavé tu ʼElohim te introduzca en la tierra a la cual entras para poseerla, pondrás la bendición sobre la montaña Gerizim, y la maldición sobre la montaña Ebal.
DEU 11:30 ¿No están éstas al otro lado del Jordán, al occidente, en la tierra del cananeo que habita en el Arabá, junto al robledal de Moré frente a Gilgal?
DEU 11:31 Porque están a punto de pasar el Jordán a fin de entrar a poseer la tierra que Yavé su ʼElohim les da. La poseerán y vivirán en ella.
DEU 11:32 Ustedes tendrán el cuidado de observar todos los Estatutos y Ordenanzas que hoy presento delante de ustedes.
DEU 12:1 Estos son los Estatutos y las Ordenanzas que tendrán el cuidado de practicar en la tierra que Yavé, ʼElohim de sus antepasados, les da para que la posean todos los días que vivan sobre la tierra.
DEU 12:2 Destruirán completamente todos los lugares donde las naciones que ustedes heredarán sirven a sus ʼelohim sobre las montañas altas, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
DEU 12:3 Derribarán sus altares, quebrarán sus piedras rituales, quemarán en fuego sus imágenes de asera, destruirán las esculturas de sus dioses y extirparán su nombre de aquel lugar.
DEU 12:4 No servirán a Yavé su ʼElohim de esa manera,
DEU 12:5 sino buscarán el lugar que Yavé su ʼElohim escoja como su morada entre todas sus tribus para poner allí su Nombre, y allá irán.
DEU 12:6 Allá llevarán sus holocaustos, sacrificios, diezmos, ofrenda alzada de sus manos, ofrendas votivas, ofrendas voluntarias y los primogénitos de su manada de ganado vacuno y su rebaño.
DEU 12:7 Allí comerán delante de Yavé su ʼElohim y se regocijarán, ustedes y sus familias, por todo lo que emprendieron en lo cual los bendijo Yavé su ʼElohim.
DEU 12:8 No harán según todo lo que hacemos hoy aquí, cada uno lo que le parece bien,
DEU 12:9 pues hasta ahora no entraron al lugar de reposo ni a la heredad que Yavé su ʼElohim les da.
DEU 12:10 Cuando pasen el Jordán y vivan en la tierra que Yavé su ʼElohim les da como herencia, y Él les dé reposo de todos sus enemigos de alrededor y vivan con seguridad,
DEU 12:11 entonces sucederá que al lugar que Yavé su ʼElohim escoja para que more allí su Nombre, allí llevarán todo lo que yo les ordeno: sus holocaustos, sacrificios, diezmos, la ofrenda de su mano y todas sus selectas ofrendas votivas que ustedes prometan a Yavé.
DEU 12:12 Entonces se regocijarán delante de Yavé su ʼElohim, ustedes, sus hijos e hijas, sus esclavos y esclavas, y el levita que esté dentro de sus puertas, ya que él no tiene parte ni herencia con ustedes.
DEU 12:13 Guárdate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas,
DEU 12:14 sino en el lugar que Yavé escoja en una de tus tribus. Allí ofrecerás tus holocaustos y allí harás todo lo que yo te ordeno.
DEU 12:15 No obstante, en todas tus poblaciones podrás sacrificar y comer carne conforme a tu deseo, según la bendición que Yavé tu ʼElohim te dio. Tanto el impuro como el purificado la podrán comer, como la de gacela y de venado.
DEU 12:16 Solo no comerán la sangre. La derramarán sobre la tierra como agua.
DEU 12:17 No comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo o de tu aceite, ni el primogénito de tu manada vacuna ni de tu rebaño, ni ofrendas votivas que prometiste, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano.
DEU 12:18 Sino tú, tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, y el levita que esté en tus ciudades, las comerán delante de Yavé tu ʼElohim en el lugar que Yavé tu ʼElohim escoja. Te regocijarás delante de Yavé tu ʼElohim por todo lo que emprendió tu mano.
DEU 12:19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre tu tierra.
DEU 12:20 Cuando Yavé tu ʼElohim ensanche tu territorio como te prometió, y digas: Voy a comer carne, porque anhelas comerla, entonces podrás comer toda la que desees.
DEU 12:21 Si está lejos de ti el lugar que Yavé tu ʼElohim escoja para poner allí su Nombre, entonces podrás matar de tu manada de ganado vacuno y del rebaño que Yavé te dio, como te mando yo. Dentro de tus puertas podrás comer según tu anhelo.
DEU 12:22 La comerás como se come la gacela y el venado. Podrán comerla tanto el impuro como el purificado.
DEU 12:23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre, porque la sangre es la vida. No comerás la vida con la carne.
DEU 12:24 No la comerás. La derramarás en la tierra como agua.
DEU 12:25 No comerás de ella para que te vaya bien, a ti y a tus hijos, porque hiciste lo recto delante de Yavé.
DEU 12:26 Pero tomarás tus ofrendas votivas y las cosas que consagres y las llevarás al lugar que Yavé escoja.
DEU 12:27 Ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre sobre el altar de Yavé tu ʼElohim. La sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Yavé tu ʼElohim, y comerás la carne.
DEU 12:28 Ten cuidado de obedecer todas estas palabras que yo te ordeno para que te vaya bien, a ti y a tus hijos para siempre, pues hiciste lo bueno y recto delante de Yavé tu ʼElohim.
DEU 12:29 Cuando Yavé tu ʼElohim destruya de delante de ti a las naciones a las cuales tú vas para poseerlas, las desposeas y vivas en su tierra,
DEU 12:30 cuídate para que no tropieces al ir tras ellas después que sean destruidas delante de ti, de seguirlas, de indagar respecto a sus ʼelohim y digas: De la manera como sirven estas naciones a sus ʼelohim, yo también les serviré.
DEU 12:31 No harás así a Yavé tu ʼElohim, porque ellos hicieron sus ʼelohim, toda cosa repugnante que Yavé aborrece, pues aun queman sus hijos y sus hijas en el fuego a sus ʼelohim.
DEU 12:32 Tendrán cuidado de hacer todo lo que yo les mando, sin agregarle ni disminuirle.
DEU 13:1 Si en medio de ti se levanta un profeta o un soñador, y te da una señal o un prodigio,
DEU 13:2 aunque se cumpla tal señal o prodigio que te anunció, y dice: Sigamos otros ʼelohim que no conociste, y sirvámosles,
DEU 13:3 no escucharás las palabras de tal profeta o de tal soñador, porque Yavé tu ʼElohim te prueba para saber si amas a Yavé tu ʼElohim con todo tu corazón y con toda tu alma.
DEU 13:4 Seguirás y temerás a Yavé tu ʼElohim. Guardarás sus Mandamientos y escucharás su voz. A Él servirás y te aferrarás.
DEU 13:5 Pero tal profeta o soñador morirá, porque aconsejó rebelión contra Yavé tu ʼElohim, Quien te sacó de la tierra de Egipto y te rescató de casa de esclavitud, para extraviarte del camino en el cual Yavé tu ʼElohim te ordenó que andes. Así extirparás el mal de en medio de ti.
DEU 13:6 Si tu hermano, el hijo de tu propia madre, o tu hijo o tu hija, o la esposa que amas, o tu amigo íntimo, te incita y dice en secreto: Vamos y sirvamos a otros ʼelohim, que ni tú ni tus antepasados conocieron,
DEU 13:7 de los ʼelohim de los pueblos que te rodean, cerca o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro,
DEU 13:8 no cederás ni lo escucharás. Tu ojo no tendrá compasión de él, ni lo perdonarás ni lo encubrirás,
DEU 13:9 sino lo matarás. Tu mano será la primera que caiga sobre él para que muera, y después la mano de todo el pueblo.
DEU 13:10 Lo apedrearás hasta la muerte, porque procuró extraviarte de Yavé tu ʼElohim, Quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
DEU 13:11 Entonces todo Israel oirá y temerá, y nunca se repetirá semejante maldad en medio de ti.
DEU 13:12 Si en alguna de las ciudades que Yavé tu ʼElohim te da para que vivas, oyes decir
DEU 13:13 que salieron de en medio de ti hombres perversos que instigaron a los habitantes de tu ciudad, y dicen: Vamos y sirvamos a otros ʼelohim que ustedes no conocieron,
DEU 13:14 entonces tú investigarás, indagarás y preguntarás con diligencia. Si es verdad que tal repugnancia fue cometida en medio de ti,
DEU 13:15 de manera imperdonable matarás a los habitantes de esa ciudad a filo de espada. La destruirás con todo lo que esté en ella y matarás su ganado a filo de espada.
DEU 13:16 Luego juntarás todo su despojo en medio de su plaza y consumirás totalmente con fuego la ciudad con todo su despojo, todo ello como ofrenda quemada a Yavé tu ʼElohim. Será un montón de ruinas para siempre. Jamás será reconstruida.
DEU 13:17 Nada de lo repugnante se pegará a tu mano, para que Yavé se vuelva del ardor de su ira, te conceda misericordia, tenga compasión de ti y te multiplique, como juró a tus antepasados,
DEU 13:18 porque obedeciste a la voz de Yavé tu ʼElohim al guardar todos sus Mandamientos que yo te ordeno hoy, para que hagas lo recto delante de Yavé tu ʼElohim.
DEU 14:1 Ustedes son hijos de Yavé su ʼElohim. No sajarán sus cuerpos ni se rasurarán la frente de sus cabezas por causa de un muerto,
DEU 14:2 porque eres un pueblo santo para Yavé tu ʼElohim. Yavé te escogió de entre todos los pueblos que hay sobre la superficie de la tierra para que le seas un pueblo especial.
DEU 14:3 Nada repugnante comerás.
DEU 14:4 Estos son los animales que pueden comer: el buey, la oveja, la cabra,
DEU 14:5 el venado, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y la gamuza.
DEU 14:6 De los animales rumiantes pueden comer todo animal de pezuña hendida, cuya hendidura divida el casco en dos pezuñas.
DEU 14:7 Sin embargo, de entre los rumiantes y de entre los que tienen pezuña hendida, no comerán el camello, ni la liebre, ni el conejo, porque rumian, pero no tienen pezuña hendida. Les serán impuros.
DEU 14:8 Tampoco el cerdo, porque tiene pezuña hendida pero no rumia. Les será impuro. De la carne de éstos no comerán, ni tocarán sus cuerpos muertos.
DEU 14:9 De todos los que están en el agua pueden comer todo lo que tiene aletas y escamas.
DEU 14:10 Pero todo lo que no tiene aletas y escamas, no lo comerán. Les será impuro.
DEU 14:11 Comerán toda ave pura.
DEU 14:12 Éstas son las aves que no comerán: el águila, el quebrantahuesos, el azor,
DEU 14:13 el buitre, el halcón y el milano, según su especie,
DEU 14:14 todo cuervo, según su especie,
DEU 14:15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán, según sus especies,
DEU 14:16 el búho, la ibis y el cisne,
DEU 14:17 el pelícano, el cuervo marino, el somormujo,
DEU 14:18 la cigüeña y la garza, según sus especies, la abubilla y el murciélago.
DEU 14:19 Todo insecto alado les será impuro. No se comerá.
DEU 14:20 Podrán comer toda ave pura.
DEU 14:21 Ningún animal mortecino comerán. Lo podrás dar al extranjero que está en tus ciudades. Él podrá comerlo o venderlo al extranjero. Porque tú eres un pueblo santo para Yavé tu ʼElohim. No cocinarás el cabrito en la leche de su madre.
DEU 14:22 Diezmarás fielmente todo el producto de lo que siembras, que viene del campo cada año.
DEU 14:23 Comerás delante de Yavé tu ʼElohim el diezmo de tu grano, tu vino y tu aceite, y las primicias de tu manada de ganado vacuno y tu rebaño en el lugar que Él escoja para que esté allí su Nombre a fin de que aprendas a temer a Yavé tu ʼElohim todos los días.
DEU 14:24 Si la distancia es tan grande que tú no puedes llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Yavé tu ʼElohim escogió para que esté allí su Nombre cuando Yavé tu ʼElohim te bendiga,
DEU 14:25 lo venderás por dinero. Tomarás ese dinero, irás al lugar que Yavé tu ʼElohim escoja
DEU 14:26 y comprarás con ese dinero todo lo que desees: becerros, ovejas, vino, licor y todo lo que desees. Allí comerás delante de Yavé tu ʼElohim, y tú y tu familia se regocijarán.
DEU 14:27 No abandonarás al levita que esté en tus ciudades, pues no posee porción ni herencia contigo.
DEU 14:28 Al final de cada tercer año apartarás el diezmo de todos tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
DEU 14:29 Vendrá el levita, que no tiene porción ni herencia contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estén en tus ciudades. Comerán y se saciarán, para que Yavé tu ʼElohim te bendiga en toda obra que hagan tus manos.
DEU 15:1 Al fin de cada siete años harás una remisión.
DEU 15:2 Este es el modo de la remisión: Todo acreedor condonará lo que haya prestado a su prójimo. No se lo exigirá a su prójimo ni a su hermano, porque se proclama la remisión de Yavé.
DEU 15:3 Al extranjero lo puedes cobrar, pero a tu hermano perdonarás todo lo que tenga de ti,
DEU 15:4 para que así no haya mendigo en medio de ti. Porque Yavé te bendecirá con abundancia en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como herencia para que la poseas,
DEU 15:5 si solo escuchas atentamente la voz de Yavé tu ʼElohim, para observar cuidadosamente todos estos Mandamientos que yo te ordeno hoy.
DEU 15:6 Porque Yavé tu ʼElohim te bendecirá como te prometió: Prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado. Dominarás a muchas naciones, pero a ti no te dominarán.
DEU 15:7 Cuando haya en medio de ti un necesitado de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,
DEU 15:8 sino le abrirás tu mano liberalmente y le prestarás con generosidad suficiente para su necesidad.
DEU 15:9 Guárdate de no tener en tu corazón alguna intención perversa, y te digas: Se acerca el año séptimo, el de la remisión, y tus ojos sean hostiles hacia tu hermano pobre y nada le des, y clame contra ti a Yavé, y resulte en ti pecado.
DEU 15:10 Sin falta le darás, y tu corazón no será mezquino cuando le des, porque a causa de esto, Yavé tu ʼElohim te bendecirá en todas tus obras y en todo lo que emprendas.
DEU 15:11 Porque no dejarán de estar presente los necesitados en la tierra. Por eso yo te ordeno: Abrirás con generosidad tu mano a tu hermano, al necesitado y pobre en tu tierra.
DEU 15:12 Si tu hermano, hebreo o hebrea, se vende a ti, te servirá seis años, pero al séptimo año lo dejarás ir libre.
DEU 15:13 Cuando lo dejes ir libre, no lo enviarás con las manos vacías,
DEU 15:14 sino lo abastecerás generosamente de tu rebaño, de tu era y tu lagar. Le darás de aquello con lo cual Yavé te bendijo.
DEU 15:15 Te acordarás que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y que Yavé tu ʼElohim te rescató. Por eso yo te ordeno esto hoy.
DEU 15:16 Pero si, porque te ama a ti y a tu familia, y le va bien contigo, él te dice: No te dejaré,
DEU 15:17 entonces tomarás un punzón, horadarás su oreja contra la puerta y será tu esclavo para siempre. Del mismo modo harás con tu esclava.
DEU 15:18 No te parezca duro dejarlo libre, porque por la mitad del salario de un jornalero te sirvió seis años. Así Yavé tu ʼElohim te bendecirá en todo lo que hagas.
DEU 15:19 Consagrarás a Yavé tu ʼElohim todo primogénito macho nacido de tu manada de ganado vacuno y de tu rebaño. No te sirvas del primogénito de tu manada de ganado vacuno, ni trasquiles el primogénito de tu rebaño.
DEU 15:20 Te los comerás delante de Yavé tu ʼElohim, de año en año, tú y tu familia, en el lugar que Yavé escoja.
DEU 15:21 Si hay en él algún defecto, si es ciego o cojo, o tiene cualquier defecto, no lo sacrificarás a Yavé tu ʼElohim.
DEU 15:22 Te lo comerás en tus ciudades. Podrán comer de él tanto el impuro como el purificado, como si fuera gacela o venado.
DEU 15:23 Solo que no comerás su sangre. La derramarás en la tierra como agua.
DEU 16:1 Guarda el mes de Abib y celebra la Pascua para Yavé tu ʼElohim, porque el mes de Abib, de noche, Yavé tu ʼElohim te sacó de Egipto.
DEU 16:2 Sacrificarás a Yavé tu ʼElohim la pascua de tus ovejas y de tu ganado vacuno en el lugar que Yavé escoja para que more allí su Nombre.
DEU 16:3 Nada leudado comerás con ella. Siete días comerás con ella pan sin levadura, el pan de aflicción, porque saliste a prisa de la tierra de Egipto, para que todos los días de tu vida recuerdes el día cuando saliste de la tierra de Egipto.
DEU 16:4 Durante siete días no se hallará levadura en tu casa, en ningún lugar de tu territorio. De la carne que sacrifiques al llegar la noche del primer día nada quedará para la mañana.
DEU 16:5 No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Yavé tu ʼElohim te da,
DEU 16:6 sino en el lugar que Yavé tu ʼElohim escoja para que more allí su Nombre. Allí sacrificarás la pascua al llegar la noche, a la puesta del sol, en la hora cuando saliste de Egipto.
DEU 16:7 La asarás y la comerás en el lugar que Yavé tu ʼElohim escoja, y por la mañana regresarás e irás a tus tiendas.
DEU 16:8 Seis días comerás panes sin levadura, y el séptimo día será una asamblea solemne para Yavé tu ʼElohim. Ninguna obra harás.
DEU 16:9 Contarás siete semanas. Cuando la hoz comience a cortar las espigas, comenzarás a contar las siete semanas.
DEU 16:10 Entonces celebrarás la fiesta de Las Semanas a Yavé tu ʼElohim con un tributo de ofrenda voluntaria de tu mano, según te bendijo Yavé tu ʼElohim.
DEU 16:11 Se regocijarán en presencia de Yavé tu ʼElohim en el lugar que Yavé tu ʼElohim escoja para que more allí su Nombre, tú, tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, el levita que esté en tu ciudad, el extranjero, el huérfano y la viuda que estén en medio de ti.
DEU 16:12 Recuerda que fuiste esclavo en Egipto. Por tanto, tendrás cuidado en observar estos Preceptos.
DEU 16:13 Cuando termines la recolección de tu era y tu lagar, celebrarás la fiesta de las Cabañas durante siete días.
DEU 16:14 Se regocijarán en tus fiestas, tú, tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que estén en tus ciudades.
DEU 16:15 Siete días celebrarás para Yavé tu ʼElohim en el lugar que Yavé escoja, pues Yavé tu ʼElohim te bendecirá en toda tu cosecha y en toda obra de tus manos, de modo que ciertamente estarás alegre.
DEU 16:16 Cada año aparecerán tres veces todos tus varones delante de Yavé tu ʼElohim en el lugar que Él escoja: en la fiesta de Los Panes sin Levadura, en la fiesta de Las Semanas y en la fiesta de Las Cabañas. No se presentarán delante de Yavé con las manos vacías.
DEU 16:17 Cada uno dará lo que pueda, conforme a la bendición que Yavé tu ʼElohim te dio.
DEU 16:18 En todas las ciudades que Yavé tu ʼElohim dé a tus tribus, designarás jueces y alguaciles, quienes juzgarán al pueblo con juicio justo.
DEU 16:19 No torcerás la justicia. No serás parcial ni recibirás soborno. Porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.
DEU 16:20 Perseguirás la justicia, solo la justicia, para que vivas y poseas la tierra que Yavé tu ʼElohim te da.
DEU 16:21 Junto al altar de Yavé tu ʼElohim que harás para ti, no pondrás Asera de ninguna clase,
DEU 16:22 ni te erigirás estatua, lo cual aborrece Yavé tu ʼElohim.
DEU 17:1 No sacrificarás a Yavé tu ʼElohim un becerro o una oveja que tenga falla o defecto, porque es repugnancia a Yavé tu ʼElohim.
DEU 17:2 Si en alguna de las ciudades que Yavé tu ʼElohim te da, se halla en medio de ti algún hombre o mujer que hace lo malo ante Yavé tu ʼElohim, porque quebranta su Pacto,
DEU 17:3 ofrece culto a otros ʼelohim, se postra ante ellos, el sol, la luna o la hueste del cielo, y hace lo que Yo no mandé
DEU 17:4 y te lo dicen, si después de escucharlo y hacer una completa indagación, con seguridad es cierto que tal repugnancia se cometió en Israel,
DEU 17:5 entonces sacarás a tus puertas a ese hombre o a esa esposa que cometió esa mala acción, y lo apedrearás hasta que muera.
DEU 17:6 Por declaración de dos o tres testigos morirá el que debe morir. No podrá ser condenado a muerte por el testimonio de un solo testigo.
DEU 17:7 La mano de los testigos se levantará primero contra él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. Así quitarás el mal de en medio de ti.
DEU 17:8 Si surge un caso demasiado difícil de decidir en un juicio ya sea alguna clase de homicidio u otra, entre alguna clase de litigio u otro, que son casos de controversia en tus tribunales de justicia, entonces te levantarás y subirás al lugar que Yavé tu ʼElohim escoja.
DEU 17:9 Irás a los sacerdotes levitas y al juez que esté en funciones en aquellos días, y consultarás. Ellos te indicarán el veredicto del caso.
DEU 17:10 Entonces actuarás según el veredicto que te indicaron desde aquel lugar que Yavé escoja, y cuidarás de hacer conforme a todo lo que te indiquen.
DEU 17:11 Actuarás según la instrucción que ellos te enseñen, y según el veredicto que te digan. No te apartarás ni a la derecha ni a la izquierda de la sentencia que te declaren.
DEU 17:12 El que proceda con soberbia y no obedezca al juez y al sacerdote que esté allí para servir a Yavé tu ʼElohim, morirá. Así eliminarás el mal de Israel.
DEU 17:13 Todo el pueblo oirá y temerá, y ya no actuará con soberbia.
DEU 17:14 Cuando entres en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, la tengas en posesión, vivas en ella y digas: Deseo designar sobre mí un rey, como todas las naciones que están alrededor de mí,
DEU 17:15 solo designarás rey sobre ti a aquel a quien Yavé tu ʼElohim escogió. Instituirás como rey sobre ti a uno de entre tus hermanos. No podrás colocar sobre ti a un extranjero que no sea hermano tuyo.
DEU 17:16 Pero él no aumentará para él caballos, ni ordenará que el pueblo regrese a Egipto para aumentar caballos, porque Yavé les dijo: Jamás volverán ustedes por ese camino.
DEU 17:17 No tomará para él muchas mujeres, no sea que se desvíe su corazón. Ni acumulará para él mucha plata y oro.
DEU 17:18 Sucederá que, cuando se siente en el trono de su reino, escribirá para él una copia de esta Ley en un rollo, en presencia de los levitas sacerdotes.
DEU 17:19 La tendrá consigo y leerá en ella todos los días de su vida para que aprenda a temer a Yavé su ʼElohim, y observe diligentemente todas las palabras de esta Ley y de estos Preceptos para cumplirlos,
DEU 17:20 a fin de que su corazón no se eleve sobre sus hermanos, ni se aparte del Mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, para que él y sus hijos prolonguen sus días en su reino en medio de Israel.
DEU 18:1 Los levitas sacerdotes, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel. Se mantendrán de las ofrendas quemadas a Yavé y comerán de la heredad de Él.
DEU 18:2 No tendrán herencia entre sus hermanos. Yavé es su herencia, como se lo prometió.
DEU 18:3 Así que éste será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de parte de los que ofrecen como sacrificio becerro o cordero: Se dará al sacerdote la pierna derecha, las quijadas y el cuajar.
DEU 18:4 Les darás las primicias de tu grano, tu vino, tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas.
DEU 18:5 Porque Yavé tu ʼElohim lo eligió a él y a sus hijos de entre todas tus tribus para que ministren en el Nombre de Yavé para siempre.
DEU 18:6 Cuando un levita salga de alguna de tus ciudades, de cualquier parte en Israel donde resida, y llegue con todo el deseo de su alma al lugar que Yavé escoja,
DEU 18:7 él ministrará en el Nombre de Yavé su ʼElohim como todos sus hermanos levitas que están allí delante de Yavé.
DEU 18:8 Comerá porciones iguales, aparte de [lo que reciba por ]la venta de sus bienes patrimoniales.
DEU 18:9 Cuando entres en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, no aprenderás a hacer las cosas repugnantes de aquellas naciones.
DEU 18:10 Nadie sea hallado en ti que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, brujería, sortílego, hechicero,
DEU 18:11 encantador, médium ni quien evoque a los muertos.
DEU 18:12 Porque cualquiera que hace estas cosas es repugnancia a Yavé, y por causa de esas repugnancias Yavé tu ʼElohim los echará de delante de ti.
DEU 18:13 Serás perfecto delante de Yavé tu ʼElohim.
DEU 18:14 Porque estas naciones que desposeerás escuchan a brujos y a adivinos, pero Yavé tu ʼElohim no te permite esto.
DEU 18:15 Yavé tu ʼElohim te levantará un profeta como yo de en medio de ti, de entre tus hermanos. A él escucharán,
DEU 18:16 conforme a todo lo que pediste a Yavé tu ʼElohim en Horeb el día de la asamblea y dijiste: No vuelva yo a escuchar la voz de Yavé mi ʼElohim, ni vuelva a mirar este gran fuego para que no muera.
DEU 18:17 Entonces Yavé me dijo: Está bien todo lo que dijeron.
DEU 18:18 Profeta les levantaré de entre sus hermanos, como tú, y pondré mis Palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le ordene.
DEU 18:19 Pero a cualquiera que no escuche mis Palabras que él hablará en mi Nombre, Yo mismo le pediré cuentas.
DEU 18:20 Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi Nombre palabra que Yo no le mandé hablar, o que hable en el nombre de otros ʼelohim, morirá.
DEU 18:21 Si preguntas en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Yavé no habló?
DEU 18:22 Cuando el profeta hable en Nombre de Yavé, y lo que dijo no suceda ni se cumpla, es palabra que no habló Yavé. Con presunción la habló aquel profeta. No le temas.
DEU 19:1 Cuando Yavé tu ʼElohim destruya las naciones cuya tierra Yavé tu ʼElohim te da, y tú las desalojes y vivas en sus ciudades y en sus casas,
DEU 19:2 apartarás tres ciudades en medio de la tierra que Yavé tu ʼElohim te da para que la poseas.
DEU 19:3 Tú mismo prepararás los caminos, y dividirás en tres partes el territorio de las naciones que Yavé tu ʼElohim te da como posesión, para que huya allí todo homicida.
DEU 19:4 Este es el caso del homicida que puede huir y vivir allí para salvar su vida: el que mata a su prójimo sin intención y sin previamente aborrecerlo.
DEU 19:5 Como el que va con su prójimo al bosque a cortar leña, y cuando da el golpe con el hacha para cortar un leño, el hierro se desprende del cabo y da contra su prójimo, y éste muere, aquél puede huir a una de estas ciudades y vivir,
DEU 19:6 no sea que el vengador de la sangre persiga al homicida, mientras esté enardecido su corazón, y por ser largo el camino lo alcance y lo mate, sin ser él digno de muerte pues no lo aborrecía.
DEU 19:7 Por tanto, yo te ordeno: Apartarás tres ciudades.
DEU 19:8 Si Yavé tu ʼElohim ensancha tu territorio, como lo juró a tus antepasados, y te da toda la tierra que prometió a tus antepasados que les daría,
DEU 19:9 si guardas todos estos Mandamientos que yo te ordeno hoy para ponerlos en práctica, al amar a Yavé tu ʼElohim y andar en sus caminos todos los días, entonces apartarás tres ciudades además de aquellas tres.
DEU 19:10 Así no será derramada sangre inocente en medio de la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como herencia, y no serás culpable de derramamiento de sangre.
DEU 19:11 Pero si hay alguno que aborrece a su prójimo y lo acecha, y al levantarse contra él lo hiere de tal modo que muere, y huye a una de estas ciudades,
DEU 19:12 los ancianos de su ciudad enviarán a sacarlo de allí y lo entregarán al vengador de la sangre para que muera.
DEU 19:13 No te compadecerás de él, sino limpiarás a Israel de sangre inocente para que te vaya bien.
DEU 19:14 No moverás el lindero de tu vecino, el cual fijaron tus antecesores en la herencia que vas a poseer en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da en posesión.
DEU 19:15 El testimonio de un solo testigo no bastará contra alguno con respecto a cualquier iniquidad o pecado que cometió. Por el testimonio de dos o tres testigos será confirmada una acusación.
DEU 19:16 Cuando se levante un testigo falso contra alguien para acusarlo de transgresión,
DEU 19:17 los dos hombres litigantes se presentarán delante de Yavé, ante los sacerdotes y jueces que estén en funciones en aquellos días.
DEU 19:18 Los jueces indagarán minuciosamente. Si el testigo es falso, y falsamente acusó a su hermano,
DEU 19:19 le harán lo que él intentó hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti.
DEU 19:20 Los demás escucharán y temerán, y nunca se volverá a cometer tal maldad entre ustedes.
DEU 19:21 No le tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
DEU 20:1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y veas caballos, carruajes y gente más numerosa que tú, no les temas, porque Yavé tu ʼElohim, Quien te sacó de la tierra de Egipto, está contigo.
DEU 20:2 Cuando se acerquen para combatir, el sacerdote se pondrá en pie y hablará al pueblo,
DEU 20:3 y les dirá: Escucha, oh Israel: Hoy ustedes se acercan a presentar batalla contra sus enemigos. No desmaye su corazón. No teman, ni se turben, ni tiemblen ante ellos,
DEU 20:4 porque Yavé su ʼElohim va con ustedes para combatir por ustedes contra sus enemigos y para darles la victoria.
DEU 20:5 Los oficiales hablarán al pueblo: ¿Quién edificó una casa y no la estrenó? Retírese y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla, y la estrene otro.
DEU 20:6 ¿Quien plantó una viña y no disfrutó de ella? Retírese y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla, y la disfrute otro.
DEU 20:7 ¿Quién está comprometido con una mujer, y aún no la tomó? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la tome.
DEU 20:8 Los oficiales volverán a hablar al pueblo: ¿Quién siente temor y está acobardado? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que su cobardía desanime el corazón de sus hermanos.
DEU 20:9 Cuando los oficiales terminen de hablar al pueblo, designarán a los comandantes de los ejércitos que dirigirán al pueblo.
DEU 20:10 Cuando te acerques para atacar una ciudad, le ofrecerás condiciones de paz.
DEU 20:11 Si te responde con paz y se abre a ti, todos sus habitantes te servirán en trabajos forzados.
DEU 20:12 Pero si no acepta tu propuesta de paz y emprende guerra contra ti, entonces la sitiarás.
DEU 20:13 Cuando Yavé tu ʼElohim la entregue en tu mano, matarás a todos sus varones a filo de espada.
DEU 20:14 Tomarás para ti las mujeres, los niños, el ganado y todo lo que hay en la ciudad, todo su botín. Te alimentarás del botín de tus enemigos, los cuales Yavé tu ʼElohim te entregó.
DEU 20:15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.
DEU 20:16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Yavé tu ʼElohim te da como herencia, no dejarás con vida a ninguna persona.
DEU 20:17 Destruirás por completo al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heteo y al jebuseo, como Yavé tu ʼElohim te mandó,
DEU 20:18 para que no les enseñen a hacer todas las repugnancias que ellos hicieron a sus ʼelohim, y ustedes pequen contra Yavé su ʼElohim.
DEU 20:19 Cuando sities una ciudad largo tiempo antes de hacer guerra contra ella a fin de capturarla, no destruyas con el hacha su arboleda, porque puedes comer de ella. No la cortes, porque ¿es el árbol del campo un hombre para que sea sitiado por ti?
DEU 20:20 Solo podrás destruir y cortar el árbol del cual tú sabes que no es frutal, para construir con él obras de asedio contra la ciudad que te hace la guerra, hasta que caiga.
DEU 21:1 Si en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da para que la poseas, es hallada una persona asesinada, tendida en el campo, y no se sabe quién la asesinó,
DEU 21:2 entonces saldrán tus ancianos y tus jueces y medirán la distancia hasta las ciudades que circundan al muerto.
DEU 21:3 Los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fue hallado el cadáver tomarán una becerra de la manada de ganado vacuno que aún no trabajó ni llevó yugo.
DEU 21:4 Los ancianos de aquella ciudad harán bajar la becerra a un valle que tenga agua corriente, donde nunca se aró ni se sembró, y allí en el valle, desnucarán la becerra.
DEU 21:5 Entonces los sacerdotes hijos de Leví se acercarán, porque a ellos escogió Yavé tu ʼElohim para que le sirvan y para bendecir en el Nombre de Yavé, por cuya decisión se resolverá toda disputa y todo asalto.
DEU 21:6 Todos los ancianos de aquella ciudad, la más cercana al cadáver, lavarán sus manos en el arroyo sobre la becerra desnucada
DEU 21:7 y declararán: Nuestras manos no derramaron esta sangre, ni lo vieron nuestros ojos.
DEU 21:8 Oh Yavé, perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. La sangre les servirá como sacrificio que apacigua.
DEU 21:9 Así quitarás la culpa por la sangre inocente de en medio de ti, cuando hagas lo recto ante Yavé.
DEU 21:10 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y Yavé tu ʼElohim los entregue en tus manos, y los tomes cautivos,
DEU 21:11 y entre los cautivos veas a alguna mujer hermosa, y tengas un deseo de tomarla para ti como esposa,
DEU 21:12 la llevarás a tu casa. Ella rapará su cabeza y se cortará las uñas.
DEU 21:13 Luego se quitará la ropa de cautiva y se quedará en tu casa. Hará duelo por su padre y por su madre durante un mes. Después podrás unirte a ella, y tú serás su esposo y ella tu esposa.
DEU 21:14 Pero si ella no te agrada, la dejarás en libertad. No la venderás por dinero, ni la tendrás como esclava, porque tú la humillaste.
DEU 21:15 Si un hombre tiene dos mujeres, la una amada y la otra no amada, y las dos le dan a luz hijos, y el primogénito es hijo de la no amada,
DEU 21:16 el día cuando reparta sus posesiones, no puede constituir como primogénito al hijo de la mujer amada en perjuicio del hijo de la mujer no amada, quien es el primogénito.
DEU 21:17 Reconocerá como primogénito al hijo de la mujer no amada, y le dará el doble de todo lo que posea, pues él es la primicia de su vigor. Tiene jerarquía de primogenitura.
DEU 21:18 Cuando un hombre tenga un hijo porfiado y rebelde, que no obedece la voz de su padre ni de su madre, y cuando ellos lo disciplinan no les obedece,
DEU 21:19 entonces su padre y su madre lo agarrarán y lo llevarán a los ancianos en la puerta de su ciudad.
DEU 21:20 Y dirán a los ancianos de su ciudad: Este hijo nuestro es porfiado y rebelde. No obedece a nuestra voz. Es glotón y borracho.
DEU 21:21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá y temerá.
DEU 21:22 Si alguno cometió un delito digno de muerte, y es condenado a muerte, y lo cuelgan en un madero,
DEU 21:23 no dejarás que su cadáver pase la noche en el madero. Sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por ʼElohim es el colgado. Así no contaminarás la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como herencia.
DEU 22:1 Si ves extraviado el buey o la oveja de tu hermano, no te desentenderás de ellos. Ciertamente los regresarás a tu hermano.
DEU 22:2 Si tu hermano no es vecino tuyo, o no lo conoces, los recogerás en tu casa. Estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y se los regresarás.
DEU 22:3 Así también harás con su asno, su ropa, y cualquier cosa que tu hermano pierda y tú la halles. No puedes desentenderte de ellas.
DEU 22:4 Si ves el asno de tu hermano, o su buey, caídos en el camino, no te desentenderás de ellos. Te esforzarás con él en levantarlos.
DEU 22:5 La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque es repugnancia a Yavé tu ʼElohim cualquiera que hace esto.
DEU 22:6 Cuando por el camino encuentres un nido de pájaro con polluelos o huevos en cualquier árbol o en el suelo, y la madre esté echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre con las crías.
DEU 22:7 Deja ir a la madre y tomarás para ti las crías, a fin de que te vaya bien y prolongues tus días.
DEU 22:8 Cuando construyas una casa nueva, harás pretil a tu terraza, no sea que si alguno cae de allí, eches delito de sangre sobre tu casa.
DEU 22:9 No sembrarás tu viña con semilla de dos clases, no sea que quede confiscado tanto el fruto de la semilla que sembraste como el producto de la viña.
DEU 22:10 No ararás con un buey y un asno juntos.
DEU 22:11 No vestirás una tela mezclada de lana y lino.
DEU 22:12 Te harás borlas en las cuatro puntas de tu manto con el cual te cubres.
DEU 22:13 Si un hombre toma esposa, y después de convivir con ella, la aborrece,
DEU 22:14 la acusa de conducta vergonzosa y públicamente la difama, y dice: Tomé a esta mujer, pero cuando me uní a ella hallé que no era virgen.
DEU 22:15 Entonces el padre y la madre de la joven tomarán la evidencia de su virginidad y la llevarán a los ancianos en la puerta de la ciudad.
DEU 22:16 El padre de la muchacha declarará ante ellos: Di mi hija a este hombre como esposa, y él la aborrece.
DEU 22:17 Ciertamente la acusa de conducta vergonzosa y dice: Hallé que tu hija no era virgen. Pero esta es la evidencia de la virginidad de mi hija, y extenderá el paño ante los ancianos de la ciudad.
DEU 22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán,
DEU 22:19 y le impondrán una multa de 1,1 kilogramos de plata, que entregarán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel. Él la recibirá como esposa, y no podrá repudiarla en todos sus días.
DEU 22:20 Pero si este asunto es verdad, que no se halló evidencia de virginidad en la joven,
DEU 22:21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, por cuanto hizo vileza en Israel al fornicar en casa de su padre. Así quitarás el mal de en medio de ti.
DEU 22:22 Si alguno es sorprendido unido a una mujer casada, ambos morirán, el hombre que se unió con la mujer, y también la mujer. Así quitarás el mal de Israel.
DEU 22:23 Si una joven virgen está comprometida con un hombre, y alguno la encuentra en la ciudad y se une con ella,
DEU 22:24 sacarán a ambos a la puerta de aquella ciudad, y los apedrearán. Morirán por esto: la muchacha, porque al estar en la ciudad no gritó, y el hombre, porque humilló a la esposa de su prójimo. Así quitarás el mal de en medio de ti.
DEU 22:25 Pero si el hombre encuentra a la joven comprometida en el campo, y la fuerza para unirse con ella, entonces morirá solo el hombre que se unió con ella.
DEU 22:26 A la joven nada le harás. La muchacha no tiene pecado digno de muerte, pues es como cuando un hombre se levanta contra su prójimo y lo mata. Así es este caso,
DEU 22:27 porque en el campo la halló, y la joven comprometida gritó, pero no hubo alguno que la auxiliara.
DEU 22:28 Si un hombre halla a una joven virgen que no está comprometida, y al agarrarla se une con ella, y son descubiertos,
DEU 22:29 el hombre que se unió con ella dará al padre de la joven 550 gramos de plata, y ella será su esposa, pues él la violó. No podrá repudiarla en todos sus días.
DEU 22:30 Ninguno tomará la esposa de su padre. No levantará la falda de su padre.
DEU 23:1 No entrará en la congregación de Yavé el que tenga magullados los testículos o amputado su miembro viril.
DEU 23:2 Ningún hijo ilegítimo entrará en la congregación de Yavé. No entrarán sus descendientes en la congregación de Yavé hasta la décima generación.
DEU 23:3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de Yavé, ni aun en la décima generación. Nunca entrarán en la congregación de Yavé,
DEU 23:4 porque cuando ustedes subieron de Egipto, no salieron al camino a recibirlos con pan y agua, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor, de Mesopotamia para maldecirte.
DEU 23:5 Pero Yavé tu ʼElohim no quiso escuchar a Balaam, sino Yavé tu ʼElohim te convirtió la maldición en bendición, porque Yavé tu ʼElohim te amaba.
DEU 23:6 Nunca procurarás su paz ni su bienestar en todos tus días.
DEU 23:7 No repugnarás al edomita, pues es tu hermano. No repugnarás al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.
DEU 23:8 Los hijos que les nazcan podrán entrar en la congregación de Yavé en la tercera generación.
DEU 23:9 Cuando salgas a campaña contra tus enemigos, cuídate de toda cosa mala.
DEU 23:10 Si hay alguno entre ustedes que está impuro a causa de una emisión nocturna tiene que salir del campamento, no puede volver a entrar en él.
DEU 23:11 Pero al llegar la noche, cuando se oculta el sol, se lavará con agua y podrá entrar al campamento.
DEU 23:12 Tendrás un lugar fuera del campamento y saldrás allí,
DEU 23:13 y entre tus utensilios tendrás una pala, antes de acuclillarte afuera, cavarás con ella, luego te volverás y cubrirás tu excremento.
DEU 23:14 Porque Yavé tu ʼElohim anda en medio de tu campamento para librarte y entregar a tus enemigos delante de ti. Por tanto, tu campamento debe ser santo para que Él no vea en ti impureza, y se aparte de ti.
DEU 23:15 No entregarás a su ʼadón el esclavo que acude a ti al huir de él.
DEU 23:16 Vivirá contigo en medio de ti, en el lugar que escoja en alguna de tus ciudades que le parezca bien. No lo oprimirás.
DEU 23:17 No habrá prostitutas sagradas ni prostitutos sagrados entre los hijos de Israel.
DEU 23:18 No llevarás como voto el salario de una prostituta ni de un prostituto a la Casa de Yavé tu ʼElohim, porque ambos son repugnancia a Yavé tu ʼElohim.
DEU 23:19 No cobrarás interés a tu hermano por dinero, por comida, ni por cualquier cosa por la cual se pueda cobrar interés.
DEU 23:20 Al extranjero podrás cobrar interés, pero a tu hermano no le cobrarás, para que Yavé tu ʼElohim te bendiga en toda obra de tus manos en la tierra donde vas para tomar posesión de ella.
DEU 23:21 Cuando hagas algún voto a Yavé tu ʼElohim, no tardes en cumplirlo, porque ciertamente Yavé tu ʼElohim te lo demandará y será pecado para ti.
DEU 23:22 Pero si te abstienes de hacer un voto, esto no será pecado en ti.
DEU 23:23 Sin embargo lo que salga de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás. Conforme prometiste a Yavé tu ʼElohim, pagarás la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
DEU 23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer las uvas que desees hasta saciarte, pero no las pondrás en tu cesta.
DEU 23:25 Cuando entres en el trigal de tu prójimo, podrás arrancar espigas con la mano, pero no meterás la hoz en el trigal de tu prójimo.
DEU 24:1 Cuando alguno tome una mujer, y se case con ella, y suceda que ella no le agrada porque halló en ella alguna cosa reprochable, y él le escribe un certificado de divorcio, se lo entrega en su mano y la echa de su casa;
DEU 24:2 cuando ella salga de la casa de él, va y se casa con otro hombre;
DEU 24:3 si el segundo esposo la aborrece, le escribe certificado de divorcio, lo coloca en su mano y la despide de su casa, o si muere este último esposo que la tomó como esposa,
DEU 24:4 al primer esposo que la despidió no le será permitido tomarla de nuevo como esposa, después que fue envilecida, pues esto es repugnancia delante de Yavé. No corromperás la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como heredad.
DEU 24:5 Cuando alguno esté recién casado, no entrará al ejército ni se le impondrá alguna obligación. Estará libre en su casa durante un año para alegrar a la esposa que tomó.
DEU 24:6 Ninguna de las dos piedras del molino tomarás como prenda, ni la de abajo ni la de arriba, pues sería igual a tomar la vida como prenda.
DEU 24:7 Si se descubre a alguno que secuestró a uno de sus hermanos hijos de Israel, y lo esclavizó o lo vendió, tal secuestrador morirá. Así quitarás el mal de en medio de ti.
DEU 24:8 En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar con diligencia todo lo que les enseñen los sacerdotes levitas, y en obrar conforme a ello. Como les mandé a ellos, así harás con cuidado.
DEU 24:9 Recuerda lo que Yavé tu ʼElohim hizo a Miriam en el camino, cuando salieron de Egipto.
DEU 24:10 Cuando prestes algo a tu prójimo, no entres en su casa para tomar tu prenda.
DEU 24:11 Te quedarás afuera y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda.
DEU 24:12 Si el hombre es pobre, no duermas con su prenda.
DEU 24:13 Sin falta le regresarás la prenda cuando el sol se oculte para que duerma con su ropa y te bendiga, y te será justicia delante de Yavé tu ʼElohim.
DEU 24:14 No oprimirás al jornalero pobre y necesitado de tus hermanos o de los extranjeros que están en tu tierra, dentro de tus puertas.
DEU 24:15 En su día le pagarás su jornal, y no se ocultará el sol sin pagárselo, pues él es pobre y tiene fijado su corazón en ello, no sea que él clame a Yavé contra ti y sea pecado para ti.
DEU 24:16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres. Cada uno morirá por su pecado.
DEU 24:17 No torcerás el derecho del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda.
DEU 24:18 Acuérdate que tú fuiste esclavo en Egipto, y que de allí te rescató Yavé tu ʼElohim. Por tanto, yo te ordeno que hagas esto.
DEU 24:19 Cuando recojas tu cosecha en tu campo y olvides en el campo un manojo, no regresarás a recogerlo. Será para el extranjero, el huérfano y la viuda, a fin de que Yavé tu ʼElohim te bendiga en toda la obra de tus manos.
DEU 24:20 Cuando sacudas tu olivo con vara, no volverás a su rama. Será para el extranjero, el huérfano y la viuda.
DEU 24:21 Cuando coseches tu viña no rebuscarás detrás de ti. Será para el extranjero, el huérfano y la viuda.
DEU 24:22 Recuerda que fuiste esclavo en tierra de Egipto. Por tanto, yo te ordeno que hagas esto.
DEU 25:1 Cuando se presente un pleito entre algunos, y acudan al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo y condenarán al culpable.
DEU 25:2 Si el perverso merece ser azotado, entonces el juez ordenará que se acueste en tierra y sea azotado en su presencia, según el número de azotes que merezca su culpa.
DEU 25:3 Podrá darle 40 azotes. No más, no sea que si aumentan mucho los azotes por encima de éstos, tu hermano se sienta degradado delante de ti.
DEU 25:4 No pondrás bozal al buey cuando trilla.
DEU 25:5 Cuando unos hermanos vivan juntos, y uno de ellos muera sin tener hijos, la esposa del difunto no se casará afuera con un hombre extraño. Su cuñado se unirá a ella y la tomará como esposa y cumplirá con ella el deber de hermano de su esposo.
DEU 25:6 Al primogénito que ella dé a luz se le dará el nombre de su hermano difunto para que su nombre no sea borrado de Israel.
DEU 25:7 Pero si el hombre no quiere tomar a su cuñada, entonces ésta irá a los ancianos en la puerta de la ciudad y dirá: Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel. No quiere cumplir conmigo el deber de levirato.
DEU 25:8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si él se levanta y dice: No deseo tomarla,
DEU 25:9 entonces su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará la sandalia del pie, lo escupirá en el rostro y dirá: ¡Así se hace al hombre que no edifica la casa de su hermano!
DEU 25:10 Se le dará este nombre en Israel: Casa del Descalzado.
DEU 25:11 Si dos varones luchan el uno contra el otro, y la esposa del uno se acerca para librar a su esposo del que lo ataca, y al meter ella su mano le agarra sus genitales,
DEU 25:12 entonces le cortarás su mano. No le tendrás compasión.
DEU 25:13 No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa pequeña.
DEU 25:14 No tendrás en tu casa medida grande y medida pequeña.
DEU 25:15 Tendrás pesa y medida exactas y justas, para que tus días se prolonguen en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da.
DEU 25:16 Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es repugnancia ante Yavé tu ʼElohim.
DEU 25:17 Recuerda lo que Amalec te hizo en el camino cuando salieron de Egipto,
DEU 25:18 cómo te salió al camino y atacó a los rezagados entre los tuyos, que iban en tu retaguardia fatigados y cansados, y no tuvo temor a ʼElohim.
DEU 25:19 Por tanto, cuando Yavé tu ʼElohim te dé descanso de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo. No lo olvides.
DEU 26:1 Cuando entres en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da como heredad, la tomes en posesión y vivas en ella,
DEU 26:2 tomarás las primicias de todos los frutos que coseches en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, las pondrás en una cesta, e irás al lugar que Yavé tu ʼElohim escoja para que more allí su Nombre.
DEU 26:3 Te presentarás al sacerdote que ministre en aquellos días, y le dirás: Hoy reconozco ante Yavé tu ʼElohim, que entré en la tierra que Yavé juró a nuestros antepasados que nos daría.
DEU 26:4 El sacerdote tomará la cesta de tu mano y la mecerá delante del altar de Yavé tu ʼElohim.
DEU 26:5 Entonces hablarás en presencia de Yavé tu ʼElohim: Un arameo errante fue mi antepasado, el cual con muy pocos hombres bajó a Egipto para vivir allí temporalmente, y allí llegó a ser un pueblo grande, fuerte y numeroso.
DEU 26:6 Pero los egipcios nos maltrataron, afligieron e impusieron sobre nosotros una dura esclavitud.
DEU 26:7 Entonces clamamos a Yavé, ʼElohim de nuestros antepasados, y Yavé oyó nuestra voz y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo forzado y la opresión a la cual estábamos sometidos.
DEU 26:8 Yavé nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, señales y milagros,
DEU 26:9 y nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que fluye leche y miel.
DEU 26:10 Ahora, oh Yavé, aquí traigo las primicias del fruto de la tierra que me diste. Las pondrás delante de Yavé tu ʼElohim, y te postrarás delante de Yavé tu ʼElohim.
DEU 26:11 Te regocijarás con todo el bien que Yavé tu ʼElohim te dio, a ti y a tu familia, así como al levita, y al extranjero que está en medio de ti.
DEU 26:12 En el tercer año, el año del diezmo, cuando acabes de diezmar el total de tu cosecha, lo darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda para que coman en las puertas de tus ciudades y se sacien.
DEU 26:13 Y dirás en presencia de Yavé tu ʼElohim: Aparté de mi casa lo consagrado, y también lo dí al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, según todos los Mandamientos que me ordenaste. No transgredí ni olvidé tus Mandamientos.
DEU 26:14 No comí de ello cuando estuve de luto, ni lo tomé cuando estaba impuro, ni de ello ofrecí a los muertos. Obedecí la voz de Yavé mi ʼElohim. Hice según todo lo que me mandaste.
DEU 26:15 Contempla desde tu santa morada, desde los cielos, y bendice a tu pueblo Israel y la tierra que nos diste, como juraste a nuestros antepasados, tierra que fluye leche y miel.
DEU 26:16 Yavé tu ʼElohim te manda hoy que cumplas estos Estatutos y Ordenanzas. Por tanto, tendrás el cuidado de practicarlos con todo tu corazón y toda tu alma.
DEU 26:17 Hoy declaraste solemnemente que Yavé es tu ʼElohim, que andarás en sus caminos, guardarás sus Estatutos, Mandamientos y Ordenanzas, y escucharás su voz.
DEU 26:18 Hoy Yavé declaró que eres pueblo de su exclusiva posesión, como te prometió, para que guardes todos sus Mandamientos,
DEU 26:19 a fin de que Él te eleve por encima de todas las naciones que hizo, para alabanza, fama y gloria, y con el propósito de que seas un pueblo santo para Yavé tu ʼElohim, como Él habló.
DEU 27:1 Moisés, con los ancianos de Israel, mandó al pueblo: Guarden todos los Mandamientos que les ordeno hoy.
DEU 27:2 El día cuando pases el Jordán hacia la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, te erigirás unas piedras grandes y las enlucirás con cal.
DEU 27:3 Escribirás sobre ellas todas las Palabras de esta Ley, tan pronto como pases para entrar en la tierra que Yavé tu ʼElohim te da, tierra que fluye leche y miel, como te dijo Yavé, el ʼElohim de tus antepasados.
DEU 27:4 Así que cuando cruces el Jordán, erigirás en la montaña Ebal estas piedras que yo les mando hoy, y las enlucirás con cal.
DEU 27:5 Edificarás allí un altar de piedras a Yavé tu ʼElohim. No alzarás herramienta de hierro sobre ellas.
DEU 27:6 Construirás el altar de Yavé tu ʼElohim de piedras enteras, y ofrecerás sobre él holocausto a Yavé tu ʼElohim.
DEU 27:7 Allí sacrificarás ofrendas de paz, comerás, te regocijarás delante de Yavé tu ʼElohim,
DEU 27:8 y escribirás muy claramente sobre las piedras todas las Palabras de esta Ley.
DEU 27:9 Después Moisés y los levitas sacerdotes hablaron a todo Israel, y dijeron: Guarda silencio y escucha, oh Israel. Hoy eres pueblo de Yavé tu ʼElohim.
DEU 27:10 Así que escucharás la voz de Yavé tu ʼElohim y cumplirás sus Mandamientos y Estatutos que yo te ordeno hoy.
DEU 27:11 También Moisés mandó al pueblo aquel día:
DEU 27:12 Cuando pases el Jordán, éstos estarán en la montaña Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.
DEU 27:13 Éstos estarán en la montaña Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.
DEU 27:14 Entonces los levitas hablarán y dirán en voz alta a todos los hombres de Israel:
DEU 27:15 ¡Maldito el hombre que haga un ídolo o una imagen de fundición, repugnancia a Yavé, obra de manos de artesano, y la erija en secreto! Y todo el pueblo responderá: ¡Amén!
DEU 27:16 ¡Maldito el que deshonre a su padre o a su madre! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:17 ¡Maldito el que mueva el lindero de su vecino! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:18 ¡Maldito el que extravíe al ciego en el camino! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:19 ¡Maldito el que pervierta el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:20 ¡Maldito el que se una a la esposa de su padre, porque descubre la falda de su padre! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:21 ¡Maldito el que se ayunte con cualquier animal! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:22 ¡Maldito el que se una a su hermana, hija de su padre o hija de su madre! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:23 ¡Maldito el que se una a su suegra! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:24 ¡Maldito el que asesine a su prójimo en lo oculto! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:25 ¡Maldito el que reciba soborno para matar al inocente! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 27:26 ¡Maldito el que no confirme las palabras de esta Ley para cumplirlas! Y todo el pueblo dirá: ¡Amén!
DEU 28:1 Sucederá que si escuchas atentamente la voz de Yavé tu ʼElohim para guardar y practicar todos sus Mandamientos que yo te ordeno hoy, también Yavé tu ʼElohim te exaltará por encima de todas las naciones de la tierra.
DEU 28:2 Si escuchas la voz de Yavé tu ʼElohim, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán:
DEU 28:3 Bendito serás tú en la ciudad y en el campo.
DEU 28:4 Bendito el fruto de tu vientre, de tu tierra, de tus animales, la cría de tus manadas vacunas y los borregos de tu rebaño.
DEU 28:5 Bendita será tu cesta y tu artesa de amasar.
DEU 28:6 Bendito serás cuando entres y cuando salgas.
DEU 28:7 Yavé hará que tus enemigos, los que se levantan contra ti, sean derrotados delante de ti. Por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de ti.
DEU 28:8 Yavé mandará su bendición sobre tus graneros y sobre todo lo que emprenda tu mano. Te bendecirá en la tierra que te da Yavé tu ʼElohim.
DEU 28:9 Yavé te confirmará como su pueblo santo, como te juró, si guardas los Mandamientos de Yavé tu ʼElohim y andas en sus caminos.
DEU 28:10 Todos los pueblos de la tierra mirarán que el Nombre de Yavé es invocado sobre ti, y tendrán temor a ti.
DEU 28:11 Yavé hará que sobreabundes en bienes, el fruto de tu vientre, el fruto de tu bestia, el producto de tu terreno, y la tierra que Yavé juró a tus antepasados que te la daría.
DEU 28:12 Yavé te abrirá su buen tesoro, el cielo, para dar la lluvia a tu tierra en su tiempo y bendecir toda la obra de tu mano. Prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado.
DEU 28:13 Si escuchas los Mandamientos de Yavé tu ʼElohim que te mando hoy para que los guardes y los cumplas, Yavé te pondrá como cabeza y no como cola, estarás encima solamente, y no estarás debajo.
DEU 28:14 No te apartes, ni a la derecha ni a la izquierda de ninguna de las Palabras que yo te ordeno hoy para seguir y servir a otros ʼelohim.
DEU 28:15 Pero sucederá que si no escuchas la voz de Yavé tu ʼElohim para observar y practicar todos sus Mandamientos y Estatutos que yo te ordeno hoy, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:
DEU 28:16 Maldito serás en la ciudad y en el campo.
DEU 28:17 Malditas serán tu cesta y tu artesa de amasar.
DEU 28:18 Maldito será el fruto de tu vientre y de tu tierra, el parto de tu ganado vacuno y la cría de tu rebaño.
DEU 28:19 Maldito serás cuando entres y cuando salgas.
DEU 28:20 Yavé enviará contra ti maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pongas la mano y hagas, hasta que seas destruido y perezcas pronto, a causa de la maldad de tus obras por las cuales me dejaste.
DEU 28:21 Yavé ordenará que se te pegue la mortandad, hasta que Él te extermine de la tierra a la cual entras para poseerla.
DEU 28:22 Yavé te herirá con tuberculosis, fiebre, inflamación y calor sofocante, sequía, calamidad repentina, hongo y calamidad repentina, y hongo y honguillo. Te perseguirán hasta que perezcas.
DEU 28:23 El cielo que está sobre tu cabeza será de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
DEU 28:24 Yavé dará a tu tierra polvo y ceniza como lluvia, los cuales descenderán del cielo sobre ti hasta que seas destruido.
DEU 28:25 Yavé ordenará que seas derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás contra ellos y por siete caminos huirás de ellos, y serás objeto de terror para todos los reinos de la tierra.
DEU 28:26 Tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a las fieras de la tierra, y no habrá quien las ahuyente.
DEU 28:27 Yavé te golpeará con la úlcera de Egipto, tumores, sarna y erupciones de las cuales no podrás ser curado.
DEU 28:28 Yavé te golpeará con demencia, ceguera y turbación de corazón.
DEU 28:29 Como el ciego palpa en la oscuridad, así palparás a medio día. No prosperarás en tus caminos, sino solo serás oprimido y robado continuamente, sin que alguno te salve.
DEU 28:30 Te desposarás con una mujer, pero otro hombre se unirá a ella. Edificarás casa y no vivirás en ella. Plantarás viña, pero no recogerás su fruto.
DEU 28:31 Tu buey será degollado delante de tus ojos, pero no comerás de él. Tu asno será arrebatado delante de ti, y no te será devuelto. Tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.
DEU 28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo. Tus ojos lo verán y desfallecerán por ellos todo el día, pero no habrá fuerza en tu mano.
DEU 28:33 Un pueblo que no conoces comerá del fruto de tu tierra y de todo tu trabajo. Serás oprimido y quebrantado todos los días,
DEU 28:34 y enloquecerás a causa de lo que verán tus ojos.
DEU 28:35 Yavé te golpeará con póstula maligna en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.
DEU 28:36 Yavé te llevará a ti y al rey que designaste sobre ti, a una nación que ni tú ni tus antepasados conocieron. Allí servirás a otros ʼelohim, al palo y a la piedra.
DEU 28:37 Serás objeto de espanto. Servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales Yavé te lleve.
DEU 28:38 Sacarás mucha semilla al campo, pero recogerás poco, porque el saltamontes la devorará.
DEU 28:39 Plantarás viñas y las cultivarás, pero no recogerás uvas, ni beberás vino, porque el gusano se las comerá.
DEU 28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, pero no te ungirás con aceite, porque tu aceituna se caerá.
DEU 28:41 Engendrarás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque irán en cautividad.
DEU 28:42 La langosta devorará toda tu arboleda y el fruto de tu tierra.
DEU 28:43 El extranjero que esté en medio de ti se elevará cada vez más por encima de ti, y tú descenderás más y más abajo.
DEU 28:44 Él te prestará y tú no le podrás prestar. Él será cabeza y tú serás cola.
DEU 28:45 Vendrán sobre ti todas estas maldiciones. Te perseguirán y te alcanzarán hasta que seas destruido, por cuanto no escuchaste la voz de Yavé tu ʼElohim para guardar sus Mandamientos y Estatutos que Él te prescribió.
DEU 28:46 Serán señal y maravilla en ti y en tus descendientes para siempre,
DEU 28:47 por cuanto no serviste a Yavé tu ʼElohim con alegría y gozo de corazón por la abundancia de todas las cosas.
DEU 28:48 Servirás a tus enemigos que Yavé enviará contra ti, en medio de hambre, sed, desnudez y la falta de todas las cosas. Pondrá sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruya.
DEU 28:49 Como águila que se lanza, así Yavé traerá contra ti de lejos, del extremo de la tierra, a una nación cuya lengua no entenderás,
DEU 28:50 pueblo de aspecto feroz, que no respetará al anciano, ni del joven tendrá compasión.
DEU 28:51 Devorará el fruto de tu ganado y el fruto de tu tierra hasta que seas destruido. No te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tu ganado vacuno ni las crías de tu rebaño, hasta que te destruya.
DEU 28:52 Asediará en toda tu tierra todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en los cuales confías. Él te sitiará en todas tus ciudades y toda tu tierra que te dio Yavé tu ʼElohim.
DEU 28:53 Por la angustia con la cual te oprimirá tu enemigo durante el asedio, te comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus propios hijos e hijas que Yavé tu ʼElohim te dio.
DEU 28:54 El hombre refinado y delicado en medio de ti será hostil hacia su hermano, su amada esposa y el resto de sus hijos que le queden,
DEU 28:55 para no dar a ninguno de ellos de la carne de sus hijos que él come, porque nada le quedó debido al asedio y a la angustia con la cual tu enemigo te atormentará en todas tus ciudades.
DEU 28:56 La mujer refinada y delicada entre ustedes, que nunca probó poner la planta de su pie en la tierra por delicadeza y refinamiento, será hostil hacia el varón de su regazo, su hijo, su hija,
DEU 28:57 su placenta que sale de entre sus piernas y sus hijos que dé a luz. Pues se los comerá a escondidas por la carencia de todo en el asedio y por la angustia con la cual te oprimirá tu enemigo en tus ciudades.
DEU 28:58 Si no tienes el cuidado de cumplir todas las Palabras de esta Ley escritas en este rollo, para temer a este Nombre glorioso y temible, Yavé tu ʼElohim,
DEU 28:59 entonces Yavé aumentará de manera asombrosa tus enfermedades y las de tus descendientes, enfermedades severas y duraderas, y perniciosas y crónicas.
DEU 28:60 Traerá sobre ti todas las enfermedades de Egipto de las cuales temiste, y se pegarán a ti.
DEU 28:61 Yavé también traerá sobre ti toda enfermedad y todo azote que no están escritos en el rollo de esta Ley hasta que seas destruido.
DEU 28:62 Así, después de ser tan numeroso como las estrellas del cielo, quedarán pocos en número por cuanto no obedeciste la voz de Yavé tu ʼElohim.
DEU 28:63 Sucederá que así como Yavé se gozó en ustedes para hacerles bien y multiplicarlos, así Yavé se gozará en ustedes para arruinarlos y destruirlos. Serán arrancados de la tierra a la cual entran para tomarla como posesión.
DEU 28:64 Entonces Yavé te dispersará por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro, y allí servirás a otros ʼelohim que ni tú ni tus antepasados conocieron: al palo y a la piedra.
DEU 28:65 Entre aquellas naciones no hallarás reposo ni habrá descanso para la planta de tu pie, pues Yavé te dará allí un corazón tembloroso, desfallecimiento de ojos y angustia de alma.
DEU 28:66 Tendrás tu vida como algo que pende delante de ti. Estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida.
DEU 28:67 Por la mañana dirás: ¡Quién me diera que fuera la noche! Y en la noche dirás: ¡Quién me diera que fuera la mañana! Esto sucederá por el terror con el cual serás atemorizado, y por el espectáculo que verán tus ojos.
DEU 28:68 Yavé te hará regresar a Egipto en naves por el camino del cual yo te dije: Nunca más volverás. Allí serán ofrecidos en venta a sus enemigos como esclavos y esclavas, y no habrá quien los compre.
DEU 29:1 Estas son las Palabras del Pacto que Yavé mandó a Moisés que celebrara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del Pacto que estableció con ellos en Horeb.
DEU 29:2 Moisés convocó a todo Israel y les dijo: Ustedes vieron todo lo que Yavé hizo ante sus ojos en la tierra de Egipto, a Faraón, a todos sus esclavos y a toda su tierra,
DEU 29:3 las grandes pruebas que vieron sus ojos, las señales y los grandes prodigios.
DEU 29:4 Pero hasta hoy Yavé no les dio corazón para entender, ni ojos para mirar, ni oídos para escuchar.
DEU 29:5 Yo los conduje por el desierto 40 años. Sus ropas no se desgastaron sobre ustedes, y su sandalia no se desgastó en su pie.
DEU 29:6 No comieron pan, ni bebieron vino ni licor, para que sepan que Yo soy Yavé su ʼElohim.
DEU 29:7 Cuando llegaron a este lugar, Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron contra nosotros para luchar, y los derrotamos.
DEU 29:8 Tomamos su tierra y la dimos como heredad a Rubén, Gad, y la media tribu de Manasés.
DEU 29:9 Así que guarden las Palabras de este Pacto y practíquenlas para que prosperen en todo lo que hagan.
DEU 29:10 Hoy todos ustedes están delante de Yavé su ʼElohim: los jefes de sus tribus, ancianos, oficiales y todos los hombres de Israel,
DEU 29:11 sus pequeños y esposas, y el extranjero que está dentro de su campamento, desde el leñador hasta el aguador,
DEU 29:12 para que entres en el Pacto con Yavé tu ʼElohim, y en su juramento que Yavé tu ʼElohim hace hoy contigo,
DEU 29:13 para confirmarte hoy como pueblo suyo, y que Él sea tu ʼElohim tal como te habló a ti y como juró a tus antepasados: Abraham, Isaac y Jacob.
DEU 29:14 No solo con ustedes hago este Pacto y este juramento.
DEU 29:15 Ciertamente lo hago con los que están aquí con nosotros hoy en presencia de Yavé nuestro ʼElohim y también con los que no están aquí con nosotros hoy.
DEU 29:16 Porque ustedes saben cómo estuvimos en la tierra de Egipto, cómo pasamos en medio de las naciones por las cuales pasaron,
DEU 29:17 y vieron sus repugnancias y sus ídolos de palo, piedra, plata y oro que tienen consigo.
DEU 29:18 No sea que esté entre ustedes un hombre o una mujer, una familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Yavé nuestro ʼElohim para ir a servir a los ʼelohim de esas naciones. No sea que esté entre ustedes una raíz que produzca hiel y ajenjo,
DEU 29:19 y suceda que al oír las palabras de esta imprecación, se congratule en su corazón y diga: Tendré paz, aunque ande en la obstinación de mi corazón, para destruir lo regado con lo seco.
DEU 29:20 Yavé no estará dispuesto a perdonarlo, sino la ira de Yavé y su celo arderán contra aquel hombre. Todas las maldiciones escritas en este rollo caerán sobre él, y Yavé borrará su nombre de debajo del cielo.
DEU 29:21 Yavé lo apartará para mal de entre todas las tribus de Israel conforme a todas las maldiciones del Pacto escrito en el rollo de esta Ley.
DEU 29:22 De manera que cuando la generación venidera de sus hijos que se levanten después de ustedes y los extranjeros que lleguen de tierras lejanas, al ver las plagas de esa tierra y las enfermedades con las cuales la aflija Yavé, digan:
DEU 29:23 ¡Toda su tierra está quemada con azufre y sal! ¡No hay siembra ni germinación! ¡El pasto no crece en ella, como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, de Adma y de Zeboim, que Yavé destruyó en su ira y en su furor!
DEU 29:24 Todas las naciones dirán: ¿Por qué Yavé trató así a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta enorme ira?
DEU 29:25 Se les responderá: Porque abandonaron el Pacto de Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, que Él hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto,
DEU 29:26 fueron y sirvieron a otros ʼelohim y se inclinaron ante ellos, ʼelohim que no conocieron, los cuales Él no les asignó.
DEU 29:27 Por eso la ira de Yavé ardió contra esta tierra para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este rollo,
DEU 29:28 y con ira, furor y gran indignación, Yavé los desarraigó de su propia tierra y los echó en otra tierra, como se ve hoy.
DEU 29:29 Las cosas secretas pertenecen a Yavé nuestro ʼElohim, pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta Ley.
DEU 30:1 Sucederá que cuando lleguen sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que acabo de presentar delante de ti, y tú cambies de mente en medio de todas las naciones adonde te esparza Yavé tu ʼElohim,
DEU 30:2 regreses a Yavé tu ʼElohim, y obedezcas su voz, conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
DEU 30:3 entonces Yavé hará volver tu cautividad y tendrá misericordia de ti. Volverá a recogerte de entre los pueblos adonde Yavé tu ʼElohim te esparció.
DEU 30:4 Aunque tus desterrados estén en lo más lejano debajo del cielo, desde allí te recogerá Yavé tu ʼElohim, y desde allí te regresará.
DEU 30:5 Yavé tu ʼElohim te volverá a traer a la tierra que poseyeron tus antepasados, y tú la poseerás. Él te hará bien y te multiplicará más que a tus antepasados.
DEU 30:6 Yavé tu ʼElohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes para que ames a Yavé tu ʼElohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
DEU 30:7 Yavé tu ʼElohim pondrá todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre los que te aborrecen y te persiguieron.
DEU 30:8 Tú volverás a escuchar la voz de Yavé y practicarás todos sus Mandamientos que yo te ordeno hoy.
DEU 30:9 Yavé tu ʼElohim te hará abundar en toda obra de tu mano, el fruto de tu vientre, el fruto de tu ganado y el producto de tu tierra. Porque Yavé volverá a deleitarse en ti para bien, como se deleitó en tus antepasados,
DEU 30:10 si tú obedeces la voz de Yavé tu ʼElohim para guardar sus Mandamientos y sus Estatutos que están escritos en el rollo de esta Ley, porque te volviste a Yavé tu ʼElohim con todo tu corazón y toda tu alma.
DEU 30:11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está fuera de tu alcance.
DEU 30:12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?
DEU 30:13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará el mar por nosotros y nos lo traerá para que lo escuchemos a fin de que lo cumplamos?
DEU 30:14 Sino la Palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
DEU 30:15 Ciertamente hoy presento delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal,
DEU 30:16 porque hoy te mando que ames a Yavé tu ʼElohim, que andes en sus caminos y guardes sus Mandamientos, Estatutos y Decretos, a fin de que vivas y te multipliques, para que Yavé tu ʼElohim te bendiga en la tierra adonde entras para poseerla.
DEU 30:17 Pero si tu corazón se aparta, no obedeces, te dejas extraviar, y te postras ante otros ʼelohim y les sirves,
DEU 30:18 yo les declaro hoy que ciertamente perecerán. No prolongarán sus días en la tierra adonde van, para poseerla al pasar el Jordán.
DEU 30:19 A los cielos y a la tierra llamo hoy como testigos contra ustedes con respecto a que les presenté delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes,
DEU 30:20 que ames a Yavé tu ʼElohim, escuches su voz y seas fiel a Él. Porque Él es tu vida y la prolongación de tus días para que vivas en la tierra que Yavé juró dar a tus antepasados, Abraham, Isaac y Jacob.
DEU 31:1 Así que Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel:
DEU 31:2 Hoy tengo 120 años. Ya no puedo salir ni entrar más. Además Yavé me dijo: Tú no pasarás este Jordán.
DEU 31:3 Yavé tu ʼElohim pasará delante de ti. Él destruirá estas naciones delante de ti, y tú las heredarás. Josué también pasará al frente de ti, como dijo Yavé.
DEU 31:4 Yavé hará con ellas como trató a Sehón y a Og, reyes amorreos, y a su tierra, a los cuales exterminó.
DEU 31:5 Así Yavé los entregará delante de ustedes para que hagan con ellos conforme a todo este mandato que les impuse.
DEU 31:6 Esfuércense y sean valientes. No teman, ni se aterroricen delante de ellos, porque Yavé tu ʼElohim es el que va contigo. No te dejará ni te desamparará.
DEU 31:7 Entonces Moisés llamó a Josué. Le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y ten buen ánimo, porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que Yavé juró a sus antepasados que les daría, y tú se la darás como herencia.
DEU 31:8 Yavé es el que va delante de ti. Él estará contigo. No te dejará, ni te desamparará. No temas, ni desmayes.
DEU 31:9 Moisés escribió esta Ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, quienes llevaban el Arca del Pacto de Yavé, y a todos los ancianos de Israel.
DEU 31:10 Moisés les mandó: Al fin de cada siete años en el tiempo señalado del año de remisión, en la fiesta de Las Cabañas,
DEU 31:11 cuando todo Israel vaya a presentarse ante Yavé tu ʼElohim en el lugar que Él escoja, leerás esta Ley delante de todo Israel a oídos de ellos.
DEU 31:12 Congregarás al pueblo, hombres, mujeres, niños y a tu extranjero que está en tus ciudades para que escuchen, aprendan, teman a Yavé su ʼElohim y guarden las Palabras de esta Ley para cumplirlas,
DEU 31:13 y que los hijos de ellos que no conocen, escuchen y aprendan a temer a Yavé su ʼElohim todos los días que vivan sobre la tierra adonde van al pasar el Jordán, para tomar posesión de ella.
DEU 31:14 Entonces Yavé dijo a Moisés: Mira, el tiempo para que mueras está cerca. Llama a Josué y preséntense en el Tabernáculo de Reunión para que Yo lo comisione. Así que Moisés y Josué se presentaron en el Tabernáculo de Reunión.
DEU 31:15 Yavé apareció en el Tabernáculo en la columna de nube, la cual se posó sobre la puerta del Tabernáculo.
DEU 31:16 Yavé dijo a Moisés: Mira, tú vas a dormir con tus antepasados. Este pueblo se levantará y se prostituirá al seguir a ʼelohim extraños de la tierra a donde van. Me abandonará y quebrantará el Pacto que hice con ellos.
DEU 31:17 Por lo cual mi ira arderá contra él en aquel día. Los abandonaré y esconderé mi rostro de ellos. Serán consumidos. Le vendrán muchos males y angustias, y dirá en aquel día: ¿No me vinieron estos males porque mi ʼElohim no está en medio de mí?
DEU 31:18 Pero ciertamente esconderé mi rostro aquel día por todo el mal que harán, por regresar a otros ʼelohim.
DEU 31:19 Ahora pues, escriban este cántico para ustedes, y tú, enséñalo a los hijos de Israel. Ponlo en su boca para que este cántico me sirva de testigo contra los hijos de Israel.
DEU 31:20 Porque cuando lo introduzca en la tierra que juré a sus antepasados, la cual fluye leche y miel, y coma, se sacie y engorde, se volverá a otros ʼelohim. Les servirá, me rechazará con desprecio y quebrantará mi Pacto.
DEU 31:21 Sucederá que cuando le lleguen muchos males y angustias, este cántico testificará contra él, por cuanto no será olvidado de la boca de sus descendientes. Porque Yo conozco su intención que está fraguando hoy, aun antes que lo introduzca en la tierra que prometí con juramento.
DEU 31:22 Aquel mismo día Moisés escribió este cántico, y lo enseñó a los hijos de Israel.
DEU 31:23 Entonces comisionó a Josué, hijo de Nun: ¡Sé fuerte y valiente, porque tú introducirás a los hijos de Israel a la tierra que les juré, y Yo estaré contigo!
DEU 31:24 Sucedió que al terminar Moisés de escribir las Palabras de esta Ley sobre el rollo, hasta finalizarlas,
DEU 31:25 mandó a los levitas que llevaban el Arca del Pacto de Yavé:
DEU 31:26 Tomen este Rollo de la Ley y pónganlo al lado del Arca del Pacto de Yavé su ʼElohim para que quede allí como testigo contra ti.
DEU 31:27 Porque yo conozco tus rebeliones y tu dura altivez. Miren, al estar yo aún vivo con ustedes, fueron rebeldes contra Yavé. ¡Cuánto más después que yo muera!
DEU 31:28 Congréguenme a todos los ancianos de sus tribus y a sus oficiales para que recite a sus oídos estas palabras, y llamaré al cielo y a la tierra como testigos contra ellos.
DEU 31:29 Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente se corromperán y se apartarán del camino que les mandé. Así vendrá el mal en los días venideros, porque harán lo malo ante Yavé, y lo provocarán a ira con la obra de sus manos.
DEU 31:30 Entonces Moisés recitó a oídos de toda la congregación de Israel, de principio a fin, las palabras de este cántico:
DEU 32:1 ¡Presten atención, oh cielos, y hablaré! Escuche la tierra los dichos de mi boca.
DEU 32:2 Gotee como lluvia mi enseñanza, Y como el rocío destile mi palabra, Como la llovizna sobre la grama, Como aguaceros sobre el césped,
DEU 32:3 Porque voy a proclamar el Nombre de Yavé. ¡Atribuyan la grandeza a nuestro ʼElohim!
DEU 32:4 Él es la Roca cuya obra es perfecta. Todos sus caminos son justos. ʼElohim de fidelidad, sin injusticia, Justo y recto es Él.
DEU 32:5 La corrupción no es suya. De sus hijos es la mancha, ¡Generación torcida y perversa!
DEU 32:6 ¿Así pagan a Yavé, Pueblo necio e insensato? ¿No es Él tu Padre que te creó? ¡Él te hizo y te estableció!
DEU 32:7 Recuerda los días de antaño. Considera los años de muchas generaciones. Pregunta a tu padre, y te declarará, A tus ancianos, y te lo dirán:
DEU 32:8 Cuando ʼElyón daba a cada pueblo su heredad, Y distribuyó a los hijos del hombre, Estableció las fronteras de los pueblos, Según el número de los hijos de Israel.
DEU 32:9 Porque la porción de Yavé es su pueblo, Jacob es la porción de su heredad.
DEU 32:10 Lo halló en una tierra desértica, En un yermo de horrible desolación. Lo rodeo y lo cuidó, Lo guardó como la niña de su ojo.
DEU 32:11 Como el águila agita su nidada, Revolotea sobre sus aguiluchos, Extiende sus alas, los recoge, Y los lleva sobre sus plumas.
DEU 32:12 Yavé solo lo condujo. Con Él no hubo ʼEL extraño.
DEU 32:13 Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, Y comió el producto del campo. Le dio a chupar miel de la peña Y aceite del duro pedernal,
DEU 32:14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Grasa de corderos y carneros, Ganado y machos cabríos de Basán Con flor de harina de trigo. Y tomó vino, la sangre de las uvas.
DEU 32:15 Pero engordó Jesurún y tiró coces (Engordaste, te llenaste de grasa). Y abandonó al ʼElohim Quien lo hizo, Menospreció a la Roca de su salvación.
DEU 32:16 Lo provocaron a celos con ʼelohim extraños. Lo provocaron a ira con repugnancias.
DEU 32:17 Sacrificaron a los demonios, y no a ʼElohim, A ʼelohim que no conocieron, A nuevos ʼelohim venidos de cerca, A los cuales sus antepasados no temieron.
DEU 32:18 ¡De la Roca que te creó te olvidaste, Olvidaste al ʼElohim Quien te dio a luz!
DEU 32:19 Yavé lo vio, y se encendió en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
DEU 32:20 Dije entonces: Esconderé de ellos mi rostro, Veré cuál sea su fin, Porque son generación perversa, hijos infieles.
DEU 32:21 Me movieron a celos con lo que no es ʼelohim, Me provocaron a ira con sus ídolos. Así que los moveré a celos con lo que no es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata.
DEU 32:22 El fuego se encendió en Mí, Y arderá hasta las profundidades del Seol. Devorará la tierra con sus frutos, Y quemará los cimientos de las montañas.
DEU 32:23 Amontonaré males sobre ellos. Contra ellos usaré mis flechas.
DEU 32:24 Serán devastados por el hambre, Consumidos por la fiebre Y destrucción amarga. Les enviaré colmillos de fieras, Y veneno de las que reptan en el polvo.
DEU 32:25 Por fuera los desolará la espada, Y dentro de las cámaras, el espanto, Tanto al joven como a la doncella, Tanto al lactante como al canoso.
DEU 32:26 Me dije: Los dispersaría, Y borraría su memoria de entre los hombres.
DEU 32:27 Si no entendiera Yo el furor del enemigo, Y que lo entienden mal sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano venció, Yavé no hizo todo esto.
DEU 32:28 Porque son una nación carente de consejo, Y no hay entendimiento en ellos.
DEU 32:29 ¡Quién diera que fueran sabios para entender esto! ¡Que ellos entendieran su futuro!
DEU 32:30 ¿Cómo podría uno perseguir a 1.000, Y dos lograr que huyan 10.000, Si su Roca no los hubiera vendido, Y Yavé no los hubiera entregado?
DEU 32:31 En verdad su roca no es como nuestra Roca, Aun nuestros mismos enemigos juzgan esto.
DEU 32:32 Porque la vid de Sodoma es la de ellos, Y de los campos de Gomorra. Sus uvas son venenosas, Sus racimos, amargos.
DEU 32:33 Su vino es veneno de serpientes, Y ponzoña mortal de cobras.
DEU 32:34 ¿No tengo esto recogido, Y sellado en mis tesoros?
DEU 32:35 Mía es la venganza y la retribución. A su tiempo se resbalará su pie. Porque el día de calamidad está cerca, Y las cosas venideras se apresuran sobre ellos.
DEU 32:36 Porque Yavé vindicará a su pueblo, Y tendrá compasión de sus esclavos. Cuando vea que flaquea su fuerza, Y que ya no existe esclavo ni liberto,
DEU 32:37 Dirá: ¿Dónde están sus ʼelohim, La roca en la cual se refugiaron?
DEU 32:38 ¿No comían la grasa de sus sacrificios, Y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y les ayuden, Y sean su refugio!
DEU 32:39 Pero ahora miren que Yo, Yo soy Él, Y no hay ʼElohim fuera de Mí. Yo hago morir y Yo doy vida. Yo herí y Yo sano, Y no hay uno que libre de mi mano.
DEU 32:40 Porque Yo levanto mi mano al cielo, Y digo: Tan cierto como vivo eternamente,
DEU 32:41 Cuando afile mi reluciente espada, Y mi mano empuñe la justicia, Tomaré venganza de mis adversarios, Y a los que me aborrecen daré el pago.
DEU 32:42 Embriagaré de sangre mis flechas, Y mi espada devorará carne, Con la sangre de muertos y cautivos, Con cabezas melenudas de enemigos.
DEU 32:43 Exalten, naciones, a su pueblo, Porque Él vengará la sangre de sus esclavos, Retribuirá venganza a sus adversarios, Y apaciguará por la tierra de su pueblo.
DEU 32:44 Así que Moisés, acompañado por Josué, hijo de Nun, recitó a oídos del pueblo todas las palabras de este cántico.
DEU 32:45 Cuando Moisés terminó de recitar todas esas palabras a todo Israel,
DEU 32:46 les dijo: Apliquen su corazón a todas las palabras que testifico hoy contra ustedes, y manden a sus hijos que practiquen todas las Palabras de esta Ley.
DEU 32:47 Porque no es palabra vana para ustedes. Ciertamente es su vida, y por ella prolongarán los días en la tierra adonde ustedes van para poseerla, al pasar el Jordán.
DEU 32:48 Y aquel mismo día Yavé habló a Moisés:
DEU 32:49 Sube a esta montaña Abarim, a la montaña Nebo, que está en la tierra de Moab frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán que Yo doy en posesión a los hijos de Israel,
DEU 32:50 y muere en la montaña a la cual tú subes, y sé reunido a tu pueblo, como murió tu hermano Aarón en la montaña Hor, y fue reunido a su pueblo.
DEU 32:51 Porque pecaron contra Mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba en Cades, en el desierto de Zin, al no santificarme entre los hijos de Israel.
DEU 32:52 Por eso verás la tierra delante de ti, pero no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.
DEU 33:1 Esta es la bendición con la cual Moisés, varón de ʼElohim, bendijo a los hijos de Israel antes de su muerte.
DEU 33:2 Yavé vino de Sinaí, Y desde Seír les esclareció. Resplandeció desde la montaña Parán, Avanza entre diez millares de santos Con una Ley de fuego en su mano derecha para ellos.
DEU 33:3 En verdad Él ama al pueblo. Todos tus santos están en tu mano, Y ellos siguieron en tus pasos, ¡Tus Palabras!
DEU 33:4 Moisés nos prescribió una Ley. Es herencia de la congregación de Jacob.
DEU 33:5 Él llegó a ser Rey en Jesurún, Cuando los jefes del pueblo fueron reunidos, Juntas las tribus de Israel.
DEU 33:6 Aunque sus varones sean pocos, ¡Viva Rubén y no muera!
DEU 33:7 De Judá dijo: ¡Escucha, oh Yavé, la voz de Judá, Y hazlo venir ante su pueblo! ¡Basten para él sus propias manos, Y sé Tú su auxilio contra sus adversarios!
DEU 33:8 De Leví dijo: Que tu Tumim y tu Urim sean para tu hombre piadoso Al cual probaste en Masa, Por quien contendiste junto a las aguas de Meriba.
DEU 33:9 El que dijo de su padre y de su madre: ¡No los conozco! No reconoció a sus hermanos E ignoró a sus propios hijos. Porque guardaron tu Palabra, Y guardaron tu Pacto
DEU 33:10 Que ellos enseñen tus Preceptos a Jacob, Y tu Ley a Israel. Ofrecerán incienso delante de Ti, Y sacrificio quemado sobre tu altar.
DEU 33:11 Bendice, oh Yavé, su vigor, Y acepta la obra de sus manos. Rompe la fuerza de los que se alzan contra él, Y no se levanten los que lo aborrecen.
DEU 33:12 De Benjamín dijo: Amado de Yavé, Está confiado junto a Él. Todo el día lo protege Y vive entre sus hombros.
DEU 33:13 De José dijo: Bendita por Yavé sea su tierra, Con la excelencia del rocío del cielo, Y con el hondo manantial que está tendido abajo,
DEU 33:14 Con lo mejor de los frutos del sol, De lo que brota cada luna,
DEU 33:15 Con lo principal de las montañas antiguas, Con la abundancia de las colinas eternas,
DEU 33:16 Con lo mejor de la tierra y lo que hay en ella. Y el favor de Aquél que estuvo en la zarza Llegue sobre la cabeza de José, Y sobre la coronilla del príncipe de sus hermanos.
DEU 33:17 Como primogénito de buey sea su gloria, Cuernos de búfalo sean sus cuernos, Y acornee con ellos a las naciones, Todas juntas, hasta los confines de la tierra. ¡Tales son las miríadas de Efraín! ¡Tales los millares de Manasés!
DEU 33:18 De Zabulón dijo: ¡Regocíjate, oh Zabulón, en tus salidas marítimas, Y tú, Isacar, en tus tiendas!
DEU 33:19 Convocarán las tribus a la montaña. Allí ofrecerán sacrificios de justicia, Porque sacarán la abundancia de los mares Y los tesoros escondidos en la arena.
DEU 33:20 De Gad dijo: ¡Bendito el que hizo ensanchar a Gad! Se echa como león, Desgarra un brazo y la coronilla de su cabeza.
DEU 33:21 Proveyó la primera parte para él, Pues allí estaba guardada la porción del caudillo. Se presentó a los jefes del pueblo, Ejecutó la justicia de Yavé, Y sus Ordenanzas para Israel.
DEU 33:22 De Dan dijo: Dan es cachorro de león Que salta desde Basán.
DEU 33:23 De Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favores Y llenado de la bendición de Yavé, Posee tú el mar y el sur.
DEU 33:24 Y de Aser dijo: Aser es el más bendito entre los hijos. Sea favorecido por sus hermanos, Y moje en aceite su pie.
DEU 33:25 De hierro y de bronce son sus sandalias. Tu vigor sea como tus días.
DEU 33:26 Ninguno hay como el ʼElohim de Jesurún, Que cabalga sobre los cielos en tu auxilio, Y en su majestad sobre las nubes.
DEU 33:27 El eterno ʼElohim es tu Refugio, Y acá abajo los Brazos Eternos. De tu presencia expulsa al enemigo, Y decreta: ¡Destruye!
DEU 33:28 Israel vive confiado, Apartada vive la fuente de Jacob, En tierra de trigo y de vino, Bajo sus cielos que destilan rocío.
DEU 33:29 ¡Bienaventurado eres tú, oh Israel! ¡Quién como tú, oh pueblo salvado por Yavé, Tu Escudo protector, Y Espada de tu grandeza! Tus enemigos te adularán, Pero tú pisotearás sus lugares altos.
DEU 34:1 Entonces subió Moisés de la llanura de Moab a la montaña Nebo, a la cumbre de Pisga, que está frente a Jericó. Yavé le mostró toda la tierra, desde Galaad hasta Dan,
DEU 34:2 todo Neftalí, la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá, hasta el mar Occidental,
DEU 34:3 el Neguev, y la llanura del valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar.
DEU 34:4 Yavé le dijo: Esta es la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob: La daré a tu descendencia. Te permití mirarla con tus ojos, pero no pasarás allá.
DEU 34:5 Moisés, esclavo de Yavé, murió allí, en la tierra de Moab, conforme a la Palabra de Yavé.
DEU 34:6 Lo sepultó en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-peor. Ningún hombre sabe el lugar de su sepulcro hasta hoy.
DEU 34:7 Tenía Moisés la edad de 120 años cuando murió. Sus ojos nunca se oscurecieron, ni se debilitó su vigor.
DEU 34:8 Los hijos de Israel lloraron a Moisés en los llanos de Moab durante 30 días. Así cumplieron los días del llanto como duelo por Moisés.
DEU 34:9 Josué, hijo de Nun, fue lleno del espíritu de sabiduría, pues Moisés impuso sus manos sobre él. Los hijos de Israel le obedecieron e hicieron como Yavé ordenó a Moisés.
DEU 34:10 Pero no se ha levantado aún otro profeta en Israel semejante a Moisés, a quien Yavé trataba cara a cara.
DEU 34:11 Nadie fue como él en todas las señales y prodigios que Yavé lo envió a hacer en la tierra de Egipto con respecto a Faraón, a todos sus esclavos y a toda su tierra,
DEU 34:12 ni en toda aquella mano poderosa y todos aquellos grandes portentos que Moisés hizo en presencia de todo Israel.
JOS 1:1 Después de la muerte de Moisés, esclavo de Yavé, aconteció que Yavé habló a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés:
JOS 1:2 Mi esclavo Moisés murió. Levántate, pues, ahora. Cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que doy a los hijos de Israel.
JOS 1:3 Como dije a Moisés, les entregaré todo lugar que pise la planta del pie de ustedes.
JOS 1:4 Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el mar Grande, hacia la puesta del sol, será el territorio de ustedes.
JOS 1:5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé.
JOS 1:6 Esfuérzate y sé valiente, porque tú lograrás que este pueblo herede la tierra que juré a sus antepasados que les daría.
JOS 1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente. Cuida de hacer conforme a toda la Ley que mi esclavo Moisés te ordenó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas buen éxito dondequiera que vayas.
JOS 1:8 No se aparte de tu boca el rollo de esta Ley. Meditarás en él día y noche para que cuides de hacer conforme a todo aquello que está escrito en él, porque entonces prosperará tu camino, y tendrás buen éxito.
JOS 1:9 ¿No te [lo] ordené Yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni desmayes, porque Yavé tu ʼElohim está contigo dondequiera que vayas.
JOS 1:10 Josué ordenó a los oficiales del pueblo:
JOS 1:11 Pasen en medio del campamento, manden al pueblo: Preparen provisión, porque dentro de tres días cruzarán este Jordán para entrar a poseer la tierra que Yavé su ʼElohim les da en posesión.
JOS 1:12 Josué habló también a los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés:
JOS 1:13 Acuérdense de la palabra que Moisés, esclavo de Yavé, les ordenó: Yavé su ʼElohim, les concedió descanso y les dio esta tierra.
JOS 1:14 Sus esposas, sus pequeños y sus ganados quedarán en la tierra que Moisés les dio a este lado del Jordán, pero todos sus valientes guerreros pasarán en orden de batalla al frente de sus hermanos y los ayudarán,
JOS 1:15 hasta que Yavé conceda descanso a sus hermanos como a ustedes, y ellos también posean la tierra que Yavé su ʼElohim les da. Entonces se volverán a la tierra de su posesión, y poseerán la tierra que Moisés, esclavo de Yavé, les dio a este lado del Jordán, hacia donde nace el sol.
JOS 1:16 Entonces respondieron a Josué: Haremos todo lo que nos ordenas e iremos a dondequiera que nos envíes.
JOS 1:17 De la manera que obedecimos a Moisés en todo, así te obedeceremos a ti, solo que Yavé tu ʼElohim esté contigo como estuvo con Moisés.
JOS 1:18 Cualquiera que sea rebelde a tu mandamiento y no obedezca tus palabras en todo lo que le ordenes, que muera. Solo sé fuerte y valiente.
JOS 2:1 Entonces Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim a dos espías y les dijo: Vayan y reconozcan la tierra, y a Jericó. Ellos fueron y entraron en casa de una prostituta que se llamaba Rahab, y posaron allí.
JOS 2:2 Se le avisó al rey de Jericó y se le dijo: Mira, unos hombres de los hijos de Israel vinieron aquí esta noche para espiar toda la tierra.
JOS 2:3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: ¡Echa fuera a esos hombres que llegaron a ti y están en tu casa, pues vinieron a espiar toda la tierra!
JOS 2:4 Pero la mujer, quien tomó a los dos hombres y los ocultó, dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero yo no supe de dónde eran.
JOS 2:5 Al oscurecer, cuando se iba a cerrar la puerta de la ciudad, los hombres salieron y no sé a dónde fueron. Síganlos aprisa, y los alcanzarán.
JOS 2:6 Pero ella los subió a la terraza, y los escondió entre unos manojos de lino que tenía acomodados en la terraza.
JOS 2:7 Así que los hombres los persiguieron por el camino hacia el Jordán, hasta los vados. Tan pronto como los perseguidores salieron, la puerta fue cerrada.
JOS 2:8 Antes que se acostaran, ella subió a la terraza y les dijo:
JOS 2:9 Yo sé que Yavé les dio esta tierra y que el terror de ustedes cayó sobre nosotros, y que todos los habitantes de la tierra desfallecen ante ustedes.
JOS 2:10 Porque oímos cómo Yavé hizo secar las aguas del mar Rojo delante de ustedes cuando salieron de Egipto, y lo que hicieron a los dos reyes del amorreo al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a quienes destruyeron por completo.
JOS 2:11 Cuando lo oímos, nuestro corazón se desmayó y no quedó más aliento en algún hombre por causa de ustedes, porque solo Yavé su ʼElohim, es ʼElohim arriba en el cielo y abajo en la tierra.
JOS 2:12 Ahora les ruego que me juren por Yavé, que como hice misericordia con ustedes, así ustedes harán misericordia con la casa de mi padre, de lo cual me darán una señal segura.
JOS 2:13 Harán que vivan mi padre y mi madre, mis hermanos y hermanas, y todo los de ellos que librarán nuestras vidas de la muerte.
JOS 2:14 A lo cual los hombres respondieron: Nuestras vidas responderán por las de ustedes, si no denuncian este asunto nuestro. Sucederá que cuando Yavé nos dé la tierra, los trataremos con bondad y verdad.
JOS 2:15 Entonces ella los bajó con una cuerda por la ventana, pues su casa estaba adosada al muro, y ella vivía en el muro.
JOS 2:16 Y les dijo: Váyanse a la montaña, no sea que los perseguidores los alcancen. Se esconderán allí tres días, hasta que vuelvan los perseguidores, y después seguirán su camino.
JOS 2:17 Los hombres le dijeron: No seremos culpables en cuanto a este juramento,
JOS 2:18 si cuando entremos en la tierra atas este cordón de hilo escarlata a la ventana por donde nos vas a descolgar. Reunirás entonces a tu padre y tu madre, tus hermanos y toda la casa de tu padre contigo en tu casa,
JOS 2:19 pues acontecerá que la sangre de todo aquel que salga fuera de las puertas de tu casa, caerá sobre su propia cabeza, y nosotros estaremos sin culpa. Pero la sangre de cualquiera que esté contigo en la casa caerá sobre nuestra cabeza, si lo toca alguna mano.
JOS 2:20 Pero si denuncias nuestro asunto, quedaremos desobligados de este juramento tuyo con el cual nos juramentas.
JOS 2:21 A lo cual ella respondió: Sea conforme a sus palabras. De esta manera los despidió y se fueron, y ella ató a la ventana el cordón escarlata.
JOS 2:22 Ellos caminaron y llegaron a la montaña. Permanecieron allí tres días, hasta que los perseguidores regresaron. Los que los perseguían buscaron por todo el camino, pero no lograron hallarlos.
JOS 2:23 Entonces los dos hombres regresaron. Descendieron de la montaña y cruzaron al otro lado. Llegaron a donde estaba Josué, hijo de Nun, y le contaron todo lo que les había ocurrido.
JOS 2:24 Dijeron a Josué: ¡Ciertamente Yavé entregó en nuestra mano toda esta tierra, porque todos los habitantes de la tierra desmayan a causa de nosotros!
JOS 3:1 Josué se levantó muy de mañana. Él y todos los hijos de Israel salieron de Sitim y llegaron hasta el Jordán. Allí pernoctaron antes de cruzarlo.
JOS 3:2 Después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento
JOS 3:3 y mandaron al pueblo: Cuando vean el Arca del Pacto de Yavé su ʼElohim y a los levitas sacerdotes que la cargan, ustedes saldrán de su lugar y seguirán tras ella,
JOS 3:4 para que sepan el camino por donde deben ir, porque no han pasado por este camino. Pero no se acercarán a ella. Entre ustedes y ella habrá una distancia como de 900 metros.
JOS 3:5 Josué dijo al pueblo: ¡Conságrense, porque mañana Yavé hará maravillas en medio de ustedes!
JOS 3:6 Josué habló a los sacerdotes: Carguen el Arca del Pacto y pasen delante del pueblo. Ellos la cargaron y salieron delante del pueblo.
JOS 3:7 Yavé dijo a Josué: Desde hoy comenzaré a engrandecerte delante de todo Israel, para que sepan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
JOS 3:8 Tú mismo mandarás a los sacerdotes que cargan el Arca del Pacto: Cuando lleguen a la orilla de las aguas del Jordán se detendrán.
JOS 3:9 Josué dijo a los hijos de Israel: Vengan acá y escuchen las Palabras de Yavé su ʼElohim:
JOS 3:10 En esto conocerán que el ʼElohim viviente está en medio de ustedes. Él ciertamente ordenará que sean desposeídos el cananeo, el eteo, el heveo, el ferezeo, el amorreo y el jebuseo.
JOS 3:11 Miren, el Arca del Pacto del ʼAdonay de toda la tierra cruzará el Jordán delante de ustedes.
JOS 3:12 Así que tomen ahora ustedes mismos a 12 hombres de las tribus de Israel, un hombre por cada tribu,
JOS 3:13 y sucederá que cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que cargan el Arca de Yavé, ʼAdonay de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas serán cortadas, las aguas que fluyen de arriba se detendrán en un embalse.
JOS 3:14 Aconteció que cuando el pueblo salió de sus tiendas para cruzar el Jordán, los sacerdotes portadores del Arca del Pacto andaban delante del pueblo.
JOS 3:15 Tan pronto como los portadores del Arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca se mojaron en la orilla del agua, pues el Jordán se desborda por todas sus riberas todo el tiempo de la cosecha,
JOS 3:16 las aguas que descendían se detuvieron. Se fueron elevando como en un embalse [que llegó] a gran distancia, junto a Adán, la ciudad que está al lado de Saretán, y las que descendían hacia el mar del Arabá, el mar de la Sal, fueron cortadas completamente. Y el pueblo cruzó frente a Jericó.
JOS 3:17 Los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto de Yavé se pararon en lo seco, firmes en medio del Jordán, mientras todo Israel cruzaba en seco, hasta que todo el pueblo terminó de cruzar el Jordán.
JOS 4:1 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, Yavé habló a Josué:
JOS 4:2 Escojan a 12 hombres del pueblo, uno por cada tribu,
JOS 4:3 y ordénales: Levanten 12 piedras de aquí, de en medio del Jordán, del lugar donde estuvieron firmes los pies de los sacerdotes. Llévenlas y deposítenlas en el lugar donde posarán esta noche.
JOS 4:4 Entonces Josué llamó a los 12 hombres que estableció de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu
JOS 4:5 y les dijo: Pasen adelante del Arca de Yavé su ʼElohim al medio del Jordán, y lleve cada uno sobre su hombro una piedra, según el número de las tribus de los hijos de Israel.
JOS 4:6 Esto será señal en medio de ustedes para que cuando sus hijos les pregunten mañana: ¿Qué significan estas piedras para ustedes?
JOS 4:7 les digan: Las aguas del Jordán fueron divididas delante del Arca del Pacto de Yavé cuando cruzó el Jordán. Las aguas del Jordán fueron cortadas, y estas piedras servirán como recuerdo a los hijos de Israel para siempre.
JOS 4:8 Los hijos de Israel hicieron como Josué ordenó, y levantaron 12 piedras de en medio del Jordán, tal como Yavé habló a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel. Las llevaron consigo hasta el sitio donde pasaron la noche y las pusieron allí.
JOS 4:9 Josué también ordenó erigir 12 piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto. Allí están hasta hoy.
JOS 4:10 Los sacerdotes que cargaban el Arca permanecieron en medio del Jordán hasta que se cumplió todo lo que Yavé ordenó a Josué que le dijera al pueblo, según todo lo que Moisés ordenó a Josué. El pueblo se apresuró a cruzar.
JOS 4:11 Cuando todo el pueblo terminó de cruzar, el Arca de Yavé y los sacerdotes cruzaron ante el pueblo.
JOS 4:12 También los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés cruzaron en orden de batalla delante de los hijos de Israel, tal como Moisés les habló.
JOS 4:13 Unos 40.000 hombres equipados para la guerra pasaron en presencia de Yavé en formación de batalla a las llanuras de Jericó.
JOS 4:14 Aquel día Yavé engrandeció a Josué ante todo Israel, y le temieron todos los días de su vida, como temieron a Moisés.
JOS 4:15 Yavé habló a Josué:
JOS 4:16 Ordena a los sacerdotes que cargan el Arca del Testimonio que salgan del Jordán.
JOS 4:17 Josué ordenó a los sacerdotes: ¡Salgan del Jordán!
JOS 4:18 Aconteció que cuando los sacerdotes que cargaban el Arca del Pacto de Yavé salieron de en medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes subieron a terreno seco, las aguas del Jordán regresaron a su lugar y desbordaron sobre sus riberas como antes.
JOS 4:19 El día décimo del mes primero el pueblo salió del Jordán y acampó en Gilgal, al lado oriental de Jericó.
JOS 4:20 Josué erigió en Gilgal las 12 piedras que llevaron del Jordán.
JOS 4:21 Y habló a los hijos de Israel: Cuando mañana sus hijos pregunten a sus padres: ¿Qué significan estas piedras?
JOS 4:22 declararán a sus hijos: Israel cruzó en seco este Jordán,
JOS 4:23 porque Yavé su ʼElohim secó las aguas del Jordán delante de ustedes hasta que cruzaron, así como Yavé su ʼElohim hizo en el mar Rojo, el cual secó ante nosotros hasta que lo cruzamos,
JOS 4:24 para que todos los pueblos de la tierra sepan que la mano de Yavé es poderosa, y así temerán a Yavé su ʼElohim todos los días.
JOS 5:1 Sucedió que cuando todos los reyes amorreos que estaban al occidente, al otro lado del Jordán, y todos los reyes cananeos que estaban frente al mar, oyeron cómo Yavé secó las aguas del Jordán ante los hijos de Israel hasta que cruzamos, desfalleció su corazón y no hubo en ellos más aliento delante de los hijos de Israel.
JOS 5:2 En aquel tiempo Yavé dijo a Josué: Prepárate cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel.
JOS 5:3 Josué se preparó cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en la colina de Los Prepucios.
JOS 5:4 La causa por la cual Josué los circuncidó fue que el pueblo que salió de Egipto, los varones, todos los guerreros, murieron por el camino en el desierto después que salieron de Egipto.
JOS 5:5 Aunque todos los del pueblo que salieron estaban circuncidados, todos los del pueblo que nacieron por el camino después que salieron de Egipto, no fueron circuncidados.
JOS 5:6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto 40 años, hasta cuando todos los guerreros que salieron de Egipto fueron consumidos por no obedecer la voz de Yavé, por lo cual Yavé les juró que no los dejaría ver la tierra que Yavé prometió a sus antepasados que nos daría, tierra que fluye leche y miel.
JOS 5:7 Pero Josué circuncidó a los hijos de ellos que Él levantó en su lugar, porque no estaban circuncidados, pues no los circuncidaron en el camino.
JOS 5:8 Cuando terminaron de circuncidar a todo el pueblo, ellos permanecieron en sus lugares en el campamento hasta que fueron sanados.
JOS 5:9 Entonces Yavé dijo a Josué: Hoy quité de ustedes el reproche de Egipto. El nombre de aquel lugar es Gilgal hasta hoy.
JOS 5:10 A los 14 días del mes, al llegar la noche, los hijos de Israel acamparon en Gilgal y celebraron la Pascua en las llanuras de Jericó.
JOS 5:11 A la mañana siguiente de la Pascua, aquel mismo día, comieron del producto de la tierra: panes sin levadura y grano tostado.
JOS 5:12 Después que comieron del producto de la tierra, cesó el maná por la mañana. No hubo más maná para los hijos de Israel. Aquel mismo año comieron del fruto de la tierra de Canaán.
JOS 5:13 Sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó sus ojos y ciertamente vio a un varón en pie frente a él con su espada desenvainada en su mano. Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros adversarios?
JOS 5:14 Él dijo: No. Más bien ciertamente vengo ahora como Capitán de la hueste de Yavé. Y Josué se postró en tierra sobre su rostro y le dijo: ¿Qué dice mi ʼAdonay a su esclavo?
JOS 5:15 El Capitán de la hueste de Yavé respondió a Josué: Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué hizo esto.
JOS 6:1 A causa de los hijos de Israel, Jericó estaba cerrada y trancada. Ninguno salía ni entraba.
JOS 6:2 Entonces Yavé dijo a Josué: Mira, entregué en tu mano a Jericó, a su rey y a sus valientes guerreros.
JOS 6:3 Marcharán alrededor de la ciudad todos los guerreros. Irán alrededor de la ciudad una vez. Harás esto seis días.
JOS 6:4 Siete sacerdotes llevarán siete cornetas de cuernos de carnero adelante del Arca. El séptimo día darán siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las cornetas.
JOS 6:5 Sucederá que cuando oigan resonar prolongadamente las cornetas y el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz. Y el muro de la ciudad se derrumbará y el pueblo subirá, cada uno hacia adelante.
JOS 6:6 Josué, hijo de Nun, convocó a los sacerdotes y les dijo: Lleven el Arca del Pacto y que siete sacerdotes lleven las cornetas adelante del Arca de Yavé.
JOS 6:7 Dijo al pueblo: Pasen y rodeen la ciudad. Los que están armados pasen adelante del Arca de Yavé.
JOS 6:8 Sucedió que cuando Josué habló al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete cornetas pasaron adelante del Arca de Yavé y tocaron las cornetas. El Arca del Pacto de Yavé los seguía.
JOS 6:9 Los hombres armados iban adelante de los sacerdotes que tocaban las cornetas. La retaguardia iba detrás del Arca, mientras sonaban continuamente las cornetas.
JOS 6:10 Josué mandó al pueblo: Ustedes no gritarán, ni harán oír su voz, ni saldrá alguna palabra de su boca, hasta el día cuando yo les diga: ¡Griten! Entonces gritarán.
JOS 6:11 Así ordenó que el Arca de Yavé diera una vuelta alrededor de la ciudad. Regresaron al campamento y pasaron la noche allí.
JOS 6:12 Josué se levantó muy de mañana, y los sacerdotes llevaron el Arca de Yavé.
JOS 6:13 Los siete sacerdotes que llevaban las siete cornetas de carnero iban adelante del Arca de Yavé y hacían resonar las cornetas continuamente. Los que estaban armados iban adelante de ellos, y la retaguardia marchaba detrás del Arca de Yavé.
JOS 6:14 El segundo día rodearon la ciudad una vez, y regresaron al campamento. Así hicieron seis días.
JOS 6:15 El séptimo día se levantaron al rayar el alba, y rodearon la ciudad de la misma manera siete veces. Solo aquel día rodearon la ciudad siete veces.
JOS 6:16 Aconteció en la séptima vez, cuando los sacerdotes hacían resonar las cornetas, que Josué dijo al pueblo: ¡Griten, porque Yavé les dio la ciudad!
JOS 6:17 La ciudad y todo lo que hay en ella será consagrado al exterminio como ofrenda a Yavé. Solo Rahab la prostituta vivirá, junto con todos los que estén con ella en la casa, porque escondió a nuestros emisarios.
JOS 6:18 Pero ustedes guárdense de tocar algo de lo dedicado al exterminio, no sea que causen maldición y perturben al campamento de Israel.
JOS 6:19 Pero toda la plata, el oro, los objetos de bronce y de hierro serán consagrados a Yavé e irán al tesoro de Yavé.
JOS 6:20 Entonces el pueblo gritó y se hicieron resonar las cornetas. Aconteció que cuando el pueblo oyó el sonido de la corneta, gritó con gran alarido, y el muro cayó de plano. Entonces el pueblo subió hacia la ciudad, cada uno de frente, y tomaron la ciudad.
JOS 6:21 Destruyeron a filo de espada todo lo que estaba en la ciudad: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, y hasta los bueyes, las ovejas y los asnos.
JOS 6:22 Pero Josué dijo a los dos hombres que espiaron la tierra: Entren en la casa de la mujer prostituta y mándenle que salgan de allí con todo lo que sea suyo, como le juraron.
JOS 6:23 Los jóvenes espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y a todos los suyos. Sacaron también a todos sus parientes y los ubicaron fuera del campamento de Israel.
JOS 6:24 Consumieron con fuego la ciudad y todo lo que había en ella. Solo pusieron en el tesoro de la Casa de Yavé la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro.
JOS 6:25 Pero Josué preservó la vida a Rahab la prostituta, a la casa de su padre y a todos los suyos. Ella vive en medio de Israel hasta hoy, por cuanto escondió a los emisarios que Josué envió a espiar Jericó.
JOS 6:26 En aquel tiempo Josué hizo una imprecación: ¡Maldito delante de Yavé el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jericó! ¡Sobre su primogénito eche sus cimientos y sobre su hijo menor asiente sus portones!
JOS 6:27 Yavé estaba con Josué, y su fama se divulgó por toda la tierra.
JOS 7:1 Pero los hijos de Israel fueron infieles en cuanto a lo maldito, porque Acán, hijo de Carmi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, se apropió de lo maldito, por lo cual la ira de Yavé se encendió contra los hijos de Israel.
JOS 7:2 Josué envió hombres desde Jericó hasta Hai, que estaba junto a Betavén, al oriente de Bet-ʼEl, y les dijo: Suban y espíen la tierra. Ellos subieron y espiaron Hai.
JOS 7:3 Regresaron a Josué y le dijeron: Que no suba todo el pueblo, sino que suban como 2.000 ó 3.000 hombres y tomen a Hai. No ordenes que todo el pueblo se fatigue al marchar hacia allá, porque ellos son pocos.
JOS 7:4 De manera que del pueblo subieron allí como 3.000 hombres, pero huyeron de los hombres de Hai.
JOS 7:5 Éstos mataron a unos 36 hombres. Los persiguieron desde la puerta de su ciudad hasta Sebarim y los derrotaron en la bajada. Y el corazón del pueblo desfalleció y se volvió como agua.
JOS 7:6 Entonces Josué y los ancianos de Israel rasgaron sus ropas y cayeron sobre sus rostros en tierra ante el Arca de Yavé hasta llegar la noche. Se echaron polvo sobre sus cabezas.
JOS 7:7 Josué dijo: ¡Ay, ʼAdonay Yavé! ¿Por qué ordenaste a este pueblo pasar el Jordán y nos entregaste en las manos de los amorreos para que nos destruya? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado a vivir al otro lado del Jordán!
JOS 7:8 ¡Ah, ʼAdonay! ¿Qué puedo decir después que Israel volvió la espalda ante sus enemigos?
JOS 7:9 Pues cuando el cananeo y todos los habitantes de esta tierra lo oigan, nos rodearán y cortarán nuestro nombre de la tierra, y ¿qué harás Tú por tu gran Nombre?
JOS 7:10 Pero Yavé dijo a Josué: ¡Levántate! ¿Por qué te postras así sobre tu rostro?
JOS 7:11 Israel pecó. Quebrantó mi Pacto que Yo les ordené. Tomaron de lo maldito y robaron. También mintieron y lo pusieron entre sus enseres.
JOS 7:12 Por eso los hijos de Israel no pueden estar erguidos ante ellos, sino que vuelven la espalda ante sus enemigos, por cuanto fueron malditos. Si no destruyen a los malditos de entre ustedes, no continuaré con ustedes.
JOS 7:13 Levántate, santifica al pueblo y dí: Santifíquense para mañana, porque Yavé el ʼElohim de Israel dice: ¡Hay un maldito en medio de ti, oh Israel! ¡No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quites lo maldito de en medio de ustedes!
JOS 7:14 Se acercarán, pues, mañana por la mañana por sus tribus, y la tribu que Yavé tome se acercará por familias, y la familia que Yavé tome se acercará por casas, y la casa que Yavé tome se acercará hombre por hombre.
JOS 7:15 El que sea descubierto con las cosas que están bajo maldición, él y su familia serán quemados con todo lo que poseen, por cuanto traspasó el Pacto de Yavé al cometer una cosa vergonzosa en Israel.
JOS 7:16 Entonces Josué se levantó muy de mañana y acercó a Israel por sus tribus. Y la tribu de Judá fue señalada.
JOS 7:17 Acercó a la tribu de Judá y la familia de los hijos de Zera fue señalada. Luego acercó a los varones de la familia de los hijos de Sera, y Zabdi fue señalado.
JOS 7:18 Mandó que los varones de su familia se acercaran, y Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, fue señalado.
JOS 7:19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, te ruego, ahora da gloria a Yavé ʼElohim de Israel y dale alabanza. Declárame ahora lo que hiciste. No me lo ocultes.
JOS 7:20 Y Acán respondió a Josué: En verdad pequé contra Yavé ʼElohim de Israel, y esto fue lo que hice:
JOS 7:21 Entre el botín vi un bello manto babilónico, 2,2 kilogramos de plata y una barra de oro de 550 gramos. Los codicié y los tomé. Ahí están escondidos bajo tierra dentro de mi tienda y la plata debajo de ello.
JOS 7:22 Josué envió emisarios, los cuales fueron corriendo a la tienda y, ciertamente, el manto estaba oculto en su tienda, y la plata debajo.
JOS 7:23 Los tomaron de dentro de la tienda y los llevaron a Josué y a todos los hijos de Israel. Los pusieron delante de Yavé.
JOS 7:24 Josué y todo Israel tomaron a Acán, hijo de Zera, la plata, el manto y la barra de oro, a sus hijos y sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que poseía, y los llevaron al valle de Acor.
JOS 7:25 Y Josué le preguntó: ¿Por qué nos perturbaste? ¡Qué Yavé te perturbe hoy! Y todos los israelitas los apedrearon y los quemaron.
JOS 7:26 Levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta hoy. Yavé se volvió del ardor de su ira. Por eso aquel lugar se llama valle de Acor hasta hoy.
JOS 8:1 Yavé dijo a Josué: ¡No temas ni desmayes! Toma contigo a toda la gente de guerra. Vé y sube a Hai. Mira, Yo entregué en tu mano al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.
JOS 8:2 Tú harás con Hai y su rey como hiciste con Jericó y su rey, solo que podrán tomar para ustedes su botín y su ganado. Prepara una emboscada contra la ciudad, por detrás.
JOS 8:3 Josué se levantó con toda la gente de guerra para subir contra Hai. Escogió Josué 30.000 hombres fuertes, a los cuales envió de noche.
JOS 8:4 Les mandó: Miren, pondrán una emboscada a la ciudad, detrás de ella. No se alejen mucho de la ciudad, y estén todos preparados.
JOS 8:5 Después yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad, y cuando ellos salgan contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos.
JOS 8:6 Ellos saldrán tras nosotros, y haremos que se aparten de la ciudad, porque dirán: ¡Huyen de nosotros como la primera vez!
JOS 8:7 Mientras huimos de ellos, ustedes saldrán de la emboscada y tomarán la ciudad, pues Yavé su ʼElohim la entregó en su mano.
JOS 8:8 Cuando la ocupen, la incendiarán con fuego. Harán conforme a la Palabra de Yavé. Miren que se lo mandé.
JOS 8:9 Entonces Josué los envió, y fueron a la emboscada. Se ubicaron entre Bet-ʼEl y Hai, al occidente de Hai. Josué pasó aquella noche en medio del pueblo.
JOS 8:10 Josué se levantó muy de mañana, pasó revista al pueblo, y subió al frente del pueblo contra Hai junto con los ancianos de Israel.
JOS 8:11 Toda la gente de guerra que lo acompañaba subió también y se acercaban hasta llegar frente a la ciudad. Acamparon al lado norte de Hai, y dejó el valle por medio entre él y Hai.
JOS 8:12 Entonces tomó unos 5.000 hombres, y los emboscó entre Bet-ʼEl y Hai, al occidente de la ciudad.
JOS 8:13 Así dispusieron al pueblo: todo el ejército al norte de la ciudad, y su retaguardia al occidente de la ciudad, mientras Josué pasó la noche en el medio del valle.
JOS 8:14 Sucedió que cuando el rey de Hai vio esto, los hombres de la ciudad se apresuraron. Él y todo su pueblo madrugaron y salieron a la batalla contra Israel en el lugar designado frente al Arabá, pero no sabía que había una emboscada contra él detrás de la ciudad.
JOS 8:15 Entonces Josué y todo Israel fingieron que estaban derrotados y huyeron por el camino del desierto.
JOS 8:16 Todo el pueblo que estaba en la ciudad fue convocado para perseguirlos. Persiguieron a Josué y se apartaron de la ciudad.
JOS 8:17 No quedó ni un hombre en Hai o en Bet-ʼEl que no saliera a perseguir a Israel, y dejaron abierta la ciudad.
JOS 8:18 Entonces Yavé dijo a Josué: Extiende la lanza que llevas en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la lanza que tenía en su mano.
JOS 8:19 Tan pronto como él la extendió, los emboscados salieron rápidamente de su lugar y corrieron. Entraron en la ciudad, la capturaron y se apresuraron a ponerle fuego.
JOS 8:20 Cuando los hombres de Hai volvieron la cara y miraron, ciertamente la humareda de la ciudad subía al cielo. No tuvieron lugar para huir, ni por un lado ni por el otro, porque el pueblo que huía al desierto regresó contra sus perseguidores.
JOS 8:21 Pues Josué y todo Israel, al ver que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que la humareda de la ciudad subía, regresaron y atacaron a los hombres de Hai.
JOS 8:22 Los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así quedaron en medio de Israel, unos por una parte y otros por la otra. Así los mataron hasta que no quedó algún sobreviviente ni fugitivo.
JOS 8:23 Pero el rey de Hai fue capturado vivo y lo llevaron a Josué.
JOS 8:24 Cuando Israel puso fin a la matanza de todos los habitantes de Hai en el campo, aun en el desierto hasta donde los persiguieron, y todos cayeron a filo de espada hasta que fueron consumidos, sucedió que todo Israel regresó a Hai y la arrasaron a filo de espada.
JOS 8:25 Los que cayeron en aquel día, hombres y mujeres, fueron 12.000, todos los de Hai,
JOS 8:26 porque Josué no retrajo su mano con la cual sostenía la lanza hasta que exterminó a todos los habitantes de Hai.
JOS 8:27 Israel tomó como botín solo los animales y el despojo de la ciudad, conforme a la Palabra que Yavé ordenó a Josué.
JOS 8:28 Luego Josué incendió a Hai y la redujo a un montón de ruinas perpetuas, una desolación que se mantiene hasta hoy.
JOS 8:29 Colgó de un árbol al rey de Hai hasta la llegada de la noche, pero al ocultarse el sol, Josué dio orden para que bajaran su cadáver del árbol. Lo echaron en la entrada de la ciudad e hicieron levantar sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.
JOS 8:30 Entonces Josué edificó un altar a Yavé ʼElohim de Israel en la montaña Ebal,
JOS 8:31 tal como Moisés, esclavo de Yavé, ordenó a los hijos de Israel, según está escrito en el Rollo de la Ley de Moisés, un altar de piedras sin labrar sobre las cuales ningún hombre alzó herramientas de hierro. Ofrecieron holocaustos y sacrificaron ofrendas de paz a Yavé sobre él.
JOS 8:32 [Josué] escribió allí sobre las piedras una copia de la Ley de Moisés, la cual escribió en presencia de los hijos de Israel.
JOS 8:33 Todo Israel, sus ancianos, oficiales y jueces, estaban en pie a ambos lados del Arca, ante los sacerdotes levitas que cargaban el Arca del Pacto de Yavé. Tanto extranjeros como naturales, la mitad estaba frente a la montaña Gerizim, y la otra mitad frente a la montaña Ebal, tal como Moisés esclavo de Yavé ordenó la primera vez para que bendijeran al pueblo de Israel.
JOS 8:34 Después de esto, [Josué] leyó todas las Palabras de la Ley: la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el Rollo de la Ley.
JOS 8:35 No hubo palabra de todo lo que Moisés ordenó, que Josué no leyera frente a toda la congregación de Israel, tanto a mujeres como a pequeños, y al extranjero que andaba en medio de ellos.
JOS 9:1 Sucedió que cuando todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, tanto en la región montañosa como en la Sefela y toda la costa del mar Grande hasta el Líbano: el heteo, el amorreo, el cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo supieron lo acontecido,
JOS 9:2 se reunieron para luchar juntos contra Josué y contra Israel bajo un solo mando.
JOS 9:3 Sin embargo, cuando los habitantes de Gabaón oyeron lo que Josué hizo en Jericó y en Hai,
JOS 9:4 ellos usaron astucia, pues fueron y fingieron ser embajadores. Pusieron sobre sus asnos costales viejos, odres de vino viejos, rotos y remendados,
JOS 9:5 sandalias viejas y remendadas en los pies, ropas viejas sobre ellos, y todo el pan que llevaban para el camino estaba seco y mohoso.
JOS 9:6 Así llegaron al campamento en Gilgal ante Josué y le dijeron a él y a los israelitas: Venimos de una tierra lejana. Hagan ahora un pacto con nosotros.
JOS 9:7 Los hombres de Israel respondieron a aquellos heveos: Tal vez ustedes viven en medio de nuestra tierra, ¿cómo, pues, haremos un pacto con ustedes?
JOS 9:8 Y dijeron a Josué: Somos esclavos tuyos. Entonces Josué les dijo: ¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde vienen?
JOS 9:9 A lo cual ellos respondieron: Tus esclavos llegaron de un país muy lejano por causa del Nombre de Yavé tu ʼElohim, pues oímos la fama de Él, todo lo que Él hizo en Egipto,
JOS 9:10 y a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, quien vivía en Astarot.
JOS 9:11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos hablaron: Tomen en sus manos provisión para el camino, vayan al encuentro con ellos y díganles: Nosotros somos sus esclavos. Hagan ahora un pacto con nosotros.
JOS 9:12 Este pan estaba caliente cuando lo tomamos de nuestras casas como provisión para el camino el día cuando salimos a fin de llegar a ustedes, pero ahora, míralo aquí seco y mohoso.
JOS 9:13 Estos odres de vino los llenamos nuevos, y míralos aquí rotos, y nuestras ropas y nuestras sandalias desgastadas por lo largo del camino.
JOS 9:14 Entonces los hombres de Israel tomaron de sus provisiones [y les dieron], pero no pidieron consejo de Yavé.
JOS 9:15 Josué hizo paz con ellos e hizo un pacto con ellos de preservarles la vida. Los jefes de la congregación también les hicieron juramento.
JOS 9:16 Sucedió que tres días después de hacer el pacto con ellos, oyeron decir que eran sus vecinos y que vivían dentro de su tierra.
JOS 9:17 Entonces los hijos de Israel salieron, y al tercer día llegaron a las ciudades de aquéllos. Y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot, y Quiriat-jearim.
JOS 9:18 Los hijos de Israel no los mataron porque los jefes de la congregación les hicieron juramento por Yavé, ʼElohim de Israel. Y toda la congregación murmuró contra los jefes.
JOS 9:19 Todos los jefes respondieron a toda la congregación: Juramos por Yavé, ʼElohim de Israel, por tanto, ahora no los podemos tocar.
JOS 9:20 Esto haremos con ellos para dejarlos vivir, y así la ira no caerá sobre nosotros a causa del juramento que les hicimos.
JOS 9:21 Los jefes dijeron con respecto a ellos: Déjenlos vivir. Y fueron leñadores y aguadores para toda la congregación, según los jefes les prometieron.
JOS 9:22 Josué entonces los llamó y les habló: ¿Por qué nos engañaron y dijeron: Vivimos muy lejos de ustedes, pero en realidad viven en medio de nosotros?
JOS 9:23 Ahora pues, malditos son ustedes. Nunca faltarán de entre ustedes esclavos, ni leñadores y aguadores para la Casa de mi ʼElohim.
JOS 9:24 Ellos respondieron a Josué: Porque tus esclavos ciertamente fueron informados que Yavé tu ʼElohim ordenó a su esclavo Moisés que les diera toda esta tierra y destruyera a todos los habitantes de esta tierra que está ante ustedes. Por tanto tuvimos muchísimo temor por nuestras vidas a causa de ustedes, e hicimos esto.
JOS 9:25 Ahora pues, estamos en tus manos. Haz con nosotros como te parezca bien y justo.
JOS 9:26 Él lo hizo así, y los libró de la mano de los hijos de Israel para que no los mataran.
JOS 9:27 Aquel día Josué los designó como leñadores y aguadores para la congregación y para el altar de Yavé en el lugar que Él escogiera. Lo cual son hasta hoy.
JOS 10:1 Sucedió que cuando Adonisedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué capturó a Hai y la destruyó completamente como hizo con Jericó y su rey, así hizo con Hai y su rey, y que los habitantes de Gabaón hicieron la paz con Israel y estaban ya en medio de ellos,
JOS 10:2 tuvo gran temor, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.
JOS 10:3 Entonces Adonisedec, rey de Jerusalén, envió a decir a Oham, rey de Hebrón, a Piream, rey de Jerimot, a Jafía, rey de Laquis y a Debir, rey de Eglón:
JOS 10:4 Suban a mí y ayúdenme. Ataquemos a Gabaón porque hicieron paz con Josué y con los hijos de Israel.
JOS 10:5 Así pues, los cinco reyes del amorreo, es decir, el rey de Jerusalén, el de Hebrón, el de Jerimot, el de Laquis y el de Eglón, se reunieron y subieron con todos sus ejércitos. Acamparon frente a Gabaón e hicieron guerra contra ella.
JOS 10:6 Entonces los habitantes de Gabaón enviaron a decir a Josué, a su campamento en Gilgal: No retires tu mano de tus esclavos. Sube pronto a nosotros y danos socorro. Ayúdanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en la región montañosa se juntaron contra nosotros.
JOS 10:7 Josué subió de Gilgal con todo el pueblo de guerra y todos los guerreros valientes.
JOS 10:8 Yavé dijo a Josué: No temas a ellos porque los entregué en tu mano, y ninguno de ellos resistirá delante de ti.
JOS 10:9 Josué, al subir desde Gilgal durante toda la noche, cayó sobre ellos súbitamente.
JOS 10:10 Yavé los derrotó ante Israel. Los hirió con gran matanza en Gabaón, los persiguió por el camino que sube a Bet-horón, y los mató hasta Azeca y Maceda.
JOS 10:11 Sucedió que cuando ellos huían de los israelitas por la bajada de Bethorón, Yavé lanzó desde el cielo grandes piedras sobre ellos, hasta Azeca, y murieron. Fueron más los muertos por las piedras de granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.
JOS 10:12 El día cuando Yavé entregó a los amorreos en manos de los hijos de Israel, Josué habló a Yavé y dijo a la vista de todo Israel: ¡Sol, detente en Gabaón, Y tú, oh luna, en el valle de Ajalón!
JOS 10:13 El sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el rollo del Justo? El sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ocultarse casi un día entero.
JOS 10:14 Nunca hubo un día semejante, ni antes ni después de ése, cuando Yavé atendió la voz de un hombre, porque Yavé guerreaba por Israel.
JOS 10:15 Josué y todo Israel regresaron a su campamento en Gilgal.
JOS 10:16 Pero aquellos cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva en Maceda.
JOS 10:17 Le fue dado aviso a Josué: Los cinco reyes fueron hallados escondidos en una cueva en Maceda.
JOS 10:18 Josué dijo: Hagan rodar grandes piedras a la entrada de la cueva y coloquen hombres junto a ella, que los vigilen.
JOS 10:19 Pero ustedes no se detengan, persigan a sus enemigos y maten su retaguardia. No los dejen entrar en sus ciudades, porque Yavé su ʼElohim los entregó en su mano.
JOS 10:20 Sucedió que cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de atacarlos con gran mortandad hasta derrotarlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.
JOS 10:21 Todo el pueblo regresó a salvo a Josué en el campamento en Maceda. Nadie movió su lengua contra alguno de los hijos de Israel.
JOS 10:22 Entonces Josué dijo: Abran la boca de la cueva, y sáquenme a esos cinco reyes de allí.
JOS 10:23 Lo hicieron así, y le sacaron de la cueva a los cinco reyes: al rey de Jerusalén, al de Hebrón, al de Jerimot, al de Laquis, y al de Eglón.
JOS 10:24 Cuando sacaron a aquellos reyes ante Josué, él convocó a todos los varones de Israel. Dijo a los oficiales de los guerreros que fueron con él: Acérquense, pongan sus pies sobre los cuellos de estos reyes. Entonces ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.
JOS 10:25 Josué les dijo: No teman ni se aterroricen. Esfuércense y sean valientes, porque así Yavé hará a todos los enemigos contra los cuales guerrean.
JOS 10:26 Después de esto, Josué los atacó y los mató. Los colgó en cinco árboles, y quedaron colgados en los árboles hasta la llegada de la noche.
JOS 10:27 Aconteció que cuando el sol se iba a ocultar, Josué mandó que los descolgaran de los árboles. Los echó en la cueva donde se habían escondido y pusieron grandes piedras en la boca de la cueva, donde están hasta hoy.
JOS 10:28 Aquel día Josué también capturó Maceda y la hirió a filo de espada. Mató a su rey y a toda persona que estaba en ella, sin dejar sobreviviente. E hizo al rey de Maceda como hizo al rey de Jericó.
JOS 10:29 Josué y todo Israel pasaron de Maceda a Libna, y guerrearon contra ella.
JOS 10:30 Yavé también la entregó con su rey en las manos de Israel, e hirió a filo de espada a toda persona que estaba en ella. No dejó sobreviviente, e hizo con su rey como hizo con el rey de Jericó.
JOS 10:31 De Libna, Josué pasó a Laquis junto con todo Israel. Acamparon cerca de ella y pelearon contra ella.
JOS 10:32 YAVÉ entregó Laquis en mano de Israel y la capturó el segundo día. La hirió a filo de espada junto con toda persona que estaba en ella, como hizo con Libna.
JOS 10:33 Entonces Horam, rey de Gezer subió para ayudar a Laquis, pero Josué lo mató junto con su gente. No le dejó sobreviviente.
JOS 10:34 Luego Josué y todo Israel pasaron de Laquis a Eglón. Acamparon cerca de ella y pelearon contra ella.
JOS 10:35 Aquel mismo día la capturaron. La hirieron a filo de espada y mataron a todo lo que tenía vida en ella, como en Laquis.
JOS 10:36 Entonces Josué y todo Israel subieron de Eglón a Hebrón y la atacaron.
JOS 10:37 Al tomarla, la atacaron a filo de espada a su rey y a todas sus aldeas, y a todo lo que tenía vida en ella, sin dejar sobreviviente. Como hicieron con Eglón, así mató a toda persona que estaba en ella.
JOS 10:38 Luego Josué, con todo Israel, se volvió contra Debir y combatió contra ella.
JOS 10:39 La capturó, tanto a su rey como todas sus aldeas. Mataron a filo de espada y destruyeron absolutamente a toda persona que estaba en ella. No quedó sobreviviente. Como hizo con Hebrón, así hizo con Debir y su rey, como también hizo con Libna y su rey.
JOS 10:40 Así Josué hirió a toda la tierra: la región montañosa, el Neguev, la Sefela y las laderas, y a todos sus reyes. No dejó sobreviviente, sino destruyó absolutamente todo lo que respiraba, tal como Yavé, el ʼElohim de Israel, ordenó.
JOS 10:41 Porque Josué los mató desde Cades Barnea hasta Gaza, y toda la región montañosa de Gosén hasta Gabaón.
JOS 10:42 De una vez Josué capturó a todos estos reyes y sus tierras, porque Yavé, el ʼElohim de Israel, peleaba por Israel.
JOS 10:43 Josué, con todo Israel, se volvió a su campamento en Gilgal.
JOS 11:1 Cuando Jabín, rey de Hazor, oyó esto, envió un mensaje a Jobab, rey de Madón, al de Simrón, al de Acsaf,
JOS 11:2 a los que estaban en la región montañosa del norte en el Arabá, al sur de Cineret en las llanuras, en las regiones de Dor al occidente,
JOS 11:3 al cananeo que estaba en el oriente, y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo de la región montañosa, y al heveo, al pie de la montaña Hermón en tierra de Mizpa.
JOS 11:4 Entonces ellos salieron con todos sus ejércitos, tanta gente como la arena que está a la orilla del mar, con muchísimos caballos y carruajes de guerra.
JOS 11:5 Todos estos reyes convinieron reunirse. Acamparon juntos en las aguas de Merom para pelear contra Israel.
JOS 11:6 Entonces Yavé dijo a Josué: No temas a ellos, porque mañana a esta hora Yo los entregaré ante Israel todos muertos. Desjarretarás sus caballos y quemarás al fuego sus carruajes.
JOS 11:7 Entonces Josué y todo el pueblo de guerra cayeron de repente sobre ellos junto a las aguas de Merom.
JOS 11:8 Yavé los entregó en mano de Israel. Los derrotaron y los persiguieron hasta Sidón la Grande, hasta Misrefot-maim y hasta el llano de Mizpa hacia el oriente. Los atacaron hasta no dejarles sobreviviente.
JOS 11:9 Josué hizo con ellos como Yavé le ordenó: desjarretó sus caballos y quemó sus carruajes con fuego.
JOS 11:10 En aquel momento Josué regresó y conquistó Hazor. Mató a espada a su rey, pues Hazor fue antiguamente la capital de todos aquellos reinos.
JOS 11:11 Mataron a filo de espada a todo lo que tenía vida en ella. La destruyeron por completo, sin que quedara uno que respirara. Incendiaron a Hazor.
JOS 11:12 Josué capturó todas las ciudades de esos reyes y también a todos ellos. Los pasó a filo de espada. Los destruyó por completo, tal como ordenó Moisés, esclavo de Yavé.
JOS 11:13 Sin embargo, Israel no incendió ninguna de las ciudades que quedaron en pie sobre las colinas, con la sola excepción de Hazor, la cual Josué quemó.
JOS 11:14 Los hijos de Israel tomaron para ellos todo el despojo y los animales de aquellas ciudades, pero mataron a filo de espada a todos los hombres hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida.
JOS 11:15 Como Yavé ordenó a su esclavo Moisés, y Moisés [lo] ordenó a Josué, así Josué lo hizo sin omitir palabra de todo lo que Yavé ordenó a Moisés.
JOS 11:16 Josué tomó toda aquella tierra: la región montañosa, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, la llanura, el Arabá, la región montañosa de Israel y sus valles,
JOS 11:17 desde la montaña Halac, que sube hacia Seír, hasta Baal-gad en el valle del Líbano, al pie de la montaña Hermón. Capturó a todos sus reyes, los hirió y los mató.
JOS 11:18 Muchos fueron los días en los cuales Josué hizo guerra contra estos reyes.
JOS 11:19 Excepto los heveos, que habitaban en Gabaón, no hubo ciudad que hiciera paz con los hijos de Israel. Todo lo tomaron en guerra,
JOS 11:20 porque esto venía de Yavé: Endurecer el corazón de ellos para que resistieran con guerra a Israel, a fin de que Él los destruyera por completo sin clemencia para que fueran desarraigados, tal como Yavé ordenó a Moisés.
JOS 11:21 En aquel tiempo Josué llegó y destruyó a los anaceos de la región montañosa de Hebrón, de Debir, de Anab, de toda la región montañosa de Judá y de toda la región montañosa de Israel. Josué los destruyó completamente, junto con sus ciudades.
JOS 11:22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel. Solo quedaron algunos en Gaza, Gat y Asdod.
JOS 11:23 Josué conquistó toda la tierra, conforme a todo lo que Yavé habló a Moisés. Josué la entregó a Israel como herencia conforme a las divisiones de sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra.
JOS 12:1 Éstos son los reyes de aquella tierra que los hijos de Israel derrotaron, cuyo territorio conquistaron al otro lado del Jordán, hacia el sol naciente, desde el arrollo Arnón hasta la montaña Hermón, y todo el Arabá hacia el oriente:
JOS 12:2 Sehón, rey de los amorreos, quien vivía en Hesbón y dominaba desde Aroer, que está en la orilla del arrollo Arnón, y desde la mitad del arrollo hasta Galaad, y hasta el arroyo de Jaboc, que es el límite de los hijos de Amón;
JOS 12:3 y el Arabá hasta el mar de Cineret por el oriente, y hasta el mar del Arabá, mar de la Sal, al oriente hacia Bet-hayesimot, y al sur hasta el pie de la montaña Pisga;
JOS 12:4 y el territorio de Og, rey de Basán, uno de los que quedaba de los refaítas que vivía en Astarot y en Edrei,
JOS 12:5 y dominaba en la montaña Hermón, en Salca y en todo Basán, hasta el límite del gesurita, del maaquita y la mitad de Galaad, hasta el límite de Sehón, rey de Hesbón.
JOS 12:6 Éstos fueron derrotados por Moisés, esclavo de Yavé, y los hijos de Israel. Moisés, esclavo de Yavé, entregó aquella tierra en posesión a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés.
JOS 12:7 Estos son los reyes de la tierra que Josué y los hijos de Israel derrotaron a este lado del Jordán, al occidente, desde Baal-gad en el valle del Líbano hasta la montaña de Halac, que sube a Seír. Josué la dio en posesión a las tribus de Israel según sus divisiones:
JOS 12:8 la región montañosa, la Sefela, el Arabá, las laderas, el desierto y el Neguev; el heteo, el amorreo y el cananeo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo;
JOS 12:9 primero, el rey de Jericó, otro, el rey de Hai, que está junto a Bet-ʼEl,
JOS 12:10 otro, el rey de Jerusalén, otro, el rey de Hebrón,
JOS 12:11 otro, el rey de Jarmut, otro, el rey de Laquis,
JOS 12:12 otro, el rey de Eglón, otro, el rey de Gezer,
JOS 12:13 otro, el rey de Debir, otro, el rey de Geder,
JOS 12:14 otro, el rey de Horma, otro, el rey de Arad,
JOS 12:15 otro, el rey de Libna, otro, el rey de Adullam,
JOS 12:16 otro, el rey de Maceda, otro, el rey de Bet-ʼEl,
JOS 12:17 otro, el rey de Tapúa, otro, el rey de Hefer,
JOS 12:18 otro, el rey de Afec, otro, el rey del Sarón,
JOS 12:19 otro, el rey de Madón, otro, el rey de Hazor,
JOS 12:20 otro, el rey de Simrón-merón, otro, el rey de Acsaf,
JOS 12:21 otro, el rey de Taanac, otro, el rey de Meguido,
JOS 12:22 otro, el rey de Kedes, otro, el rey de Yocneam (de la montaña Carmelo),
JOS 12:23 otro, el rey de Dor (de la región de Dor), otro, el rey de Goim (en Gilgal),
JOS 12:24 otro, el rey de Tirsa. 31 reyes en total.
JOS 13:1 Cuando Josué era anciano, avanzado en años, Yavé le dijo: Tú eres anciano, avanzado en años, y todavía queda muchísima tierra por conquistar.
JOS 13:2 Esta es la tierra que queda: Todos los territorios de los filisteos y de los gesuritas.
JOS 13:3 Desde Sihor, al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se considera como cananeo; cinco principados de los filisteos: el gazeíta, el asdodita, el asquelonita, el guitita, el acronita y los heveos;
JOS 13:4 al sur, toda la tierra de los cananeos, y Meara, que pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta el límite del amorreo,
JOS 13:5 y la tierra de los giblitas; todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad al pie de la montaña Hermón, hasta entrar en Hamat.
JOS 13:6 Todos los que habitan en la región montañosa desde el Líbano hasta Misrefot-maim, todos los sidonios, los echaré de delante de los hijos de Israel. Tú solo repártela por sorteo como herencia a Israel, como te di mandamiento.
JOS 13:7 Reparte esta tierra como herencia a las nueve tribus y a la media tribu de Manasés.
JOS 13:8 La otra mitad, los rubenitas y los gaditas recibieron la herencia que Moisés les dio al otro lado del Jordán, al oriente, según les repartió Moisés, esclavo de Yavé:
JOS 13:9 desde Aroer, a orillas del arroyo Arnón, con la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura de Medeba, hasta Dibón;
JOS 13:10 todas las ciudades de Sehón, rey de los amorreos, que reinó en Hesbón, hasta los límites de los hijos de Amón;
JOS 13:11 Galaad y el territorio de los gesuritas y los maquitas, todo la montaña Hermón y todo Basán hasta Salca;
JOS 13:12 todo el reino de Og, en Basán, quien reinó en Astarot y Edrei, quien era el último sobreviviente de los refaítas, a los cuales Moisés derrotó y les quitó la posesión.
JOS 13:13 Sin embargo, los hijos de Israel no echaron a los gesuritas ni a los maquitas, por tanto Gesur y Maacat viven en medio de Israel hasta hoy.
JOS 13:14 Solo a la tribu de Leví no dio herencia. Su posesión son los sacrificios quemados a Yavé, ʼElohim de Israel, como Él les dijo.
JOS 13:15 Moisés les dio a la tribu de los hijos de Rubén según sus familias.
JOS 13:16 Su territorio fue: desde Aroer, a orillas del arroyo Arnón, con la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura alrededor de Medeba;
JOS 13:17 Hesbón y todas las ciudades que están en la llanura: Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-meón,
JOS 13:18 Jaaza, Cademot, Mefaat,
JOS 13:19 Quiriataim, Sibma, Zaret-hasahar, en la colina del Valle,
JOS 13:20 Bet-peor, las laderas de la montaña Pisga y Bethayesimot;
JOS 13:21 todas las ciudades de la llanura y todo el reino de Sehón, rey de los amorreos, que reinó en Hesbón, al cual Moisés derrotó, como también a los jefes de Madián: Evi, Requem, Sur, Hur y Reba, príncipes de Sehón que vivían en la tierra.
JOS 13:22 Entre el resto de los asesinados por ellos, los hijos de Israel también mataron a filo de espada a Balaam, hijo de Beor, el adivino.
JOS 13:23 El límite de los hijos de Rubén fue el Jordán con su ribera. Tal fue la heredad de los hijos de Rubén, según sus familias, ciudades y aldeas.
JOS 13:24 Moisés [también] dio su parte a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, según sus familias.
JOS 13:25 Su territorio fue: Jazer y todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de los hijos de Amón, hasta Aroer frente a Rabá;
JOS 13:26 y desde Hesbón hasta Ramat-mizpa y Betonim, y desde Mahanaim hasta el límite de Debir;
JOS 13:27 y en el valle: Bet-aram, Bet-nimrá, Sucot y Zafón, el resto del reino de Sehón, rey de Hesbón, con el Jordán como su límite hasta el extremo del mar de Cineret, al otro lado del Jordán, al oriente.
JOS 13:28 Tal fue la herencia de los hijos de Gad, según sus familias, estas ciudades y sus aldeas.
JOS 13:29 Moisés también dio herencia a la media tribu de Manasés, según sus familias.
JOS 13:30 Su territorio fue desde Mahanaim, todo Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, y todas las aldeas de Jaír que están en Basán, 60 poblaciones.
JOS 13:31 La mitad de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, fue para los hijos de Maquir, hijo de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir, según sus familias.
JOS 13:32 Esto es lo que Moisés repartió como heredad en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente.
JOS 13:33 Pero Moisés no le dio herencia a la tribu de Leví, porque Yavé, ʼElohim de Israel, es su herencia, como Él les dijo.
JOS 14:1 Esto es lo que los hijos de Israel heredaron en tierra de Canaán, que les repartieron Eleazar, el sacerdote, Josué, hijo de Nun, y los jefes de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel,
JOS 14:2 tal como Yavé ordenó por medio de Moisés. La heredad se dio por sorteo a las nueve tribus y a la media tribu.
JOS 14:3 Porque Moisés dio heredades a las dos tribus y a la otra media tribu en la otra parte del Jordán. A los levitas no les dio herencia entre ellos.
JOS 14:4 Pues los hijos de José formaron dos tribus: Manasés y Efraín. No dieron porción de la tierra a los levitas, sino solo ciudades para vivir, con sus pastizales para sus ganados y sus rebaños.
JOS 14:5 Los hijos de Israel hicieron como Yavé ordenó a Moisés, y se repartieron la tierra.
JOS 14:6 Los hijos de Judá acudieron a Josué en Gilgal. Caleb, hijo de Jefone, ceneceo, le dijo: Tú sabes lo que Yavé dijo a Moisés, varón de ʼElohim, con respecto a mí y a ti en Cades Barnea.
JOS 14:7 Yo tenía 40 años cuando Moisés, esclavo de Yavé, me envió desde Cades Barnea a reconocer la tierra. Le llevé información conforme a lo que tenía en mi corazón.
JOS 14:8 Pero mis hermanos, los que subieron conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo, aunque yo seguí con integridad a Yavé, mi ʼElohim.
JOS 14:9 Aquel día Moisés juró: Ciertamente la tierra que tu pie pisó será herencia tuya y de tus hijos para siempre, por cuanto seguiste con integridad a Yavé, mi ʼElohim.
JOS 14:10 Ahora bien, Yavé me permitió vivir, como Él dijo, estos 45 años desde cuando Él habló esta palabra a Moisés, cuando Israel vagaba por el desierto. Ahora, mira, hoy tengo 85 años de edad.
JOS 14:11 Aún estoy tan fuerte como el día cuando Moisés me envió. Como era entonces mi fuerza, así es ahora para la guerra, tanto para salir como para entrar.
JOS 14:12 Ahora pues, dame esta región montañosa, de la cual Yavé habló aquel día, porque tú mismo oíste aquel día que los anaceos estaban allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Tal vez Yavé esté conmigo y yo pueda echarlos, como Yavé dijo.
JOS 14:13 Entonces Josué lo bendijo, y dio Hebrón como heredad a Caleb, hijo de Jefone.
JOS 14:14 Por tanto Hebrón fue la herencia de Caleb, hijo de Jefone, ceneceo, hasta hoy, porque siguió cumplidamente a Yavé ʼElohim de Israel.
JOS 14:15 Pero, el nombre de Hebrón antiguamente fue Quiriat-arba, porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Entonces la tierra tuvo reposo de la guerra.
JOS 15:1 La parte que le tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, según sus familias, iba hacia el límite de Edom, hacia el desierto de Zin al extremo sur.
JOS 15:2 Su límite por el lado sur iba desde la costa del mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur,
JOS 15:3 y seguía por el sur hacia la subida de Acrabim, pasaba hasta Zin, subía por el sur de Cades Barnea y pasaba por Hebrón, y después de subir por Adar, volvía a Carca.
JOS 15:4 De allí pasaba a Asmón y seguía hasta el arroyo de Egipto, y terminaba en el mar. Éste les será el límite del sur.
JOS 15:5 El límite oriental era el mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. El límite del norte era desde la costa del mar en la desembocadura del Jordán,
JOS 15:6 y el lindero subía a Bet-hogla, pasaba al norte de Bet-arabá y subía hasta la piedra de Bohán, hijo de Rubén.
JOS 15:7 El lindero subía después desde el valle de Acor hasta Debir, y por el norte volvía hacia Gilgal, que se encuentra frente a la subida de Adumim, situada al lado sur del valle. Después el límite pasaba por las aguas de En-semes, y terminaba en En-rogel.
JOS 15:8 El lindero subía por el valle del hijo de Hinom, en el lado sur de donde estaban los jebuseos, es decir, Jerusalén, y subía a la cumbre de la montaña que está delante del valle de Hinom hacia el occidente, en el extremo norte del valle de Refaim.
JOS 15:9 Desde la cumbre de la montaña el límite volvía hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y salía a las ciudades de la montaña Efrón, luego rodeaba a Baala, la cual es Quiriat-jearim.
JOS 15:10 De Baala el límite giraba al occidente hasta la montaña Seír, y pasaba por la ladera de la montaña Jearim, por el norte, que es Quesalón, y descendía a Bet-semes, y pasaba a Timná.
JOS 15:11 Después la línea partía hacia la ladera de Ecrón, al norte, y giraba hacia Sicrón y después de pasar por la montaña Baala, salía a Jabneel, y el límite terminaba en el mar.
JOS 15:12 El límite occidental era el mar Grande. Estos son los límites alrededor de los hijos de Judá, según sus familias.
JOS 15:13 Pero a Caleb, hijo de Jefone, le dio su porción entre los hijos de Judá, conforme a la Palabra de Yavé [dada] a Josué, la ciudad de Arba, padre de Anac, la cual es Hebrón.
JOS 15:14 Caleb echó de allí a tres de los hijos de Anac: a Sesai, Aimán y Talmai, descendientes de Anac.
JOS 15:15 De allí subió contra los habitantes de Debir. Antiguamente el nombre de Debir era Quiriat-séfer.
JOS 15:16 Entonces Caleb dijo: Al que ataque a Quiriat-sefer, y la conquiste, le daré a mi hija Acsa como esposa.
JOS 15:17 Otoniel, hijo de Cenaz, hermano de Caleb, la conquistó. Y él le dio como esposa a su hija Acsa.
JOS 15:18 Aconteció que cuando la llevaba, él la incitó a que pidiera a su padre un campo. Ella desmontó del asno, por lo cual Caleb le dijo: ¿Qué quieres?
JOS 15:19 Ella entonces respondió: Dame una bendición. Porque me diste una tierra de sequedal, dame también fuentes de agua. Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
JOS 15:20 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Judá, según sus familias.
JOS 15:21 Las ciudades en el extremo sur de la tribu de los hijos de Judá, hacia el límite de Edom, fueron Cabseel, Eder, Jagur,
JOS 15:22 Cina, Dimona, Adada,
JOS 15:23 Cedes, Hazor, Itnán,
JOS 15:24 Zif, Telem, Bealot,
JOS 15:25 Hazor-hadata, Queriot, Hesrón (que es Hazor),
JOS 15:26 Amam, Sema, Molada,
JOS 15:27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet,
JOS 15:28 Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,
JOS 15:29 Baala, Lim, Esem,
JOS 15:30 Eltolad, Quesil, Horma,
JOS 15:31 Siclag, Madmana, Sansana,
JOS 15:32 Lebaot, Silim, Aín y Rimón: 29 ciudades con sus aldeas.
JOS 15:33 En la llanura: Estaol, Sora, Asena,
JOS 15:34 Zanoa, Enganim, Tapúa, Enam,
JOS 15:35 Jerimut, Adulam, Soco, Azeca,
JOS 15:36 Saraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim: 14 ciudades con sus aldeas.
JOS 15:37 Zenán, Hadasa, Migdal-gad,
JOS 15:38 Dileán, Mizpa, Jocteel,
JOS 15:39 Laquis, Boscat, Eglón,
JOS 15:40 Cabón, Lahmam, Quitlis,
JOS 15:41 Gederot, Bet-dagón, Naama y Maceda: 16 ciudades con sus aldeas.
JOS 15:42 Libná, Eter y Asán,
JOS 15:43 Jifta, Asena y Nezib,
JOS 15:44 Queila, Aczib y Maresa: nueve ciudades con sus aldeas.
JOS 15:45 Ecrón con sus villas y sus aldeas.
JOS 15:46 Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están junto a Asdod, con sus aldeas.
JOS 15:47 Asdod, sus villas y sus aldeas. Gaza, sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto y el mar Grande, con su territorio.
JOS 15:48 En la región montañosa: Samir, Jatir, Sucot,
JOS 15:49 Dana, Quiriat-sana, que es Debir,
JOS 15:50 Anab, Estemó, Anim,
JOS 15:51 Gosén, Holón y Gilo: 11 ciudades con sus aldeas.
JOS 15:52 Arab, Duma, Esán,
JOS 15:53 Janum, Bet-tapúa, Afeca,
JOS 15:54 Humta, Quiriat-arba, que es Hebrón, y Sior: nueve ciudades con sus aldeas.
JOS 15:55 Maón, Carmel, Zip, Juta,
JOS 15:56 Izreel, Jocdeam, Zanoa,
JOS 15:57 Caín, Gabaa y Timná: diez ciudades con sus aldeas.
JOS 15:58 Halhul, Bet-sur, Gedor,
JOS 15:59 Maarat, Bet-anot y Eltecón: seis ciudades con sus aldeas.
JOS 15:60 Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, y Rabá: dos ciudades con sus aldeas.
JOS 15:61 En el desierto: Bet-arabá, Midín, Secaca,
JOS 15:62 Nibsán, la Ciudad de la Sal, y En-guedi: seis ciudades con sus aldeas.
JOS 15:63 Pero los hijos de Judá no pudieron echar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén. Así que los jebuseos viven con los hijos de Judá en Jerusalén hasta hoy.
JOS 16:1 Tocó en suerte a los hijos de José la parte que comenzaba por el oriente en el Jordán, a nivel de Jericó (las aguas de Jericó), hacia el desierto, que subía desde Jericó por la región montañosa hasta Bet-ʼEl.
JOS 16:2 De Bet-ʼEl subía a Luz, y pasaba al límite de los arquitas en Atarot.
JOS 16:3 De allí bajaba hacia el oeste, hasta el límite de los jafletitas, hasta el lindero de Bet-horón (la de abajo), y hasta Gezer, y terminaba en el mar.
JOS 16:4 Así recibieron su heredad los hijos de José: Manasés y Efraín.
JOS 16:5 Este fue el territorio de los hijos de Efraín según sus familias. Por el este, el límite de su herencia era desde Atarot-adar hasta Bet-horón, la de arriba.
JOS 16:6 Este límite salía al occidente en Micmetat al norte. El lindero daba vuelta hacia el este hasta Tanat-silo, y continuaba hasta el este de Janoa.
JOS 16:7 De Janoa bajaba a Atarot y a Naarat, tocaba en Jericó y salía al Jordán,
JOS 16:8 de Tapúa. El límite iba al oeste hacia el arroyo de Caná y terminaba en el mar. Esta es la herencia de la tribu de los hijos de Efraín según sus familias.
JOS 16:9 Hubo también ciudades que se apartaron para los hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de Manasés, todas las ciudades con sus aldeas.
JOS 16:10 Pero ellos no echaron a los cananeos que vivían en Gezer, así que los cananeos viven en medio de Efraín hasta hoy, y fueron sometidos a trabajos forzados.
JOS 17:1 Este fue el sorteo para la tribu de Manasés, por ser el primogénito de José. A Maquir, el primogénito de Manasés y padre de Galaad, le tocó en suerte Galaad y Basán, porque él era un varón de guerra.
JOS 17:2 También se echaron suertes para los otros hijos de Manasés según sus familias: para los hijos de Abiezer, de Helec, de Asriel, de Siquem, de Hefer y de Semida. Estos fueron los hijos varones de Manasés, hijo de José, según sus familias.
JOS 17:3 Pero Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos, sino hijas, cuyos nombres son Maala, Noa, Hogla, Milca, y Tirsa.
JOS 17:4 Éstas se presentaron delante del sacerdote Eleazar, de Josué, hijo de Nun, y de los jefes, y dijeron: Yavé ordenó a Moisés que nos diera herencia entre nuestros hermanos. Así fue como él nos dio una heredad entre los hermanos del padre de ellas, conforme a la Palabra de Yavé.
JOS 17:5 A Manasés le tocaron en suerte diez partes, además de la tierra de Galaad y de Basán, que está al otro lado del Jordán.
JOS 17:6 Porque las hijas de Manasés obtuvieron herencia entre los hijos de él, y la tierra de Galaad correspondió al resto de los hijos de Manasés.
JOS 17:7 El límite de Manasés iba desde Aser hasta Micmetat, que estaba al este de Siquem. Luego el límite iba hacia el sur, hasta los habitantes de En-tapúa.
JOS 17:8 La tierra de Tapúa fue de Manasés, pero Tapúa, que estaba en el límite de Manasés, fue de los hijos de Efraín.
JOS 17:9 El límite bajaba por el arroyo de Caná, hacia el sur del arroyo. Estas ciudades de Efraín están entre las ciudades de Manasés. El límite de Manasés estaba en el lado norte del arroyo, y terminaba en el mar.
JOS 17:10 El lado sur era de Efraín y el lado norte de Manasés, y el mar era su límite. Por el norte se encontraba con Aser, y por el este, con Isacar.
JOS 17:11 En Isacar y en Aser, Manasés tenía Bet-seán y sus aldeas, Ibleam y sus aldeas, los habitantes de Dor y sus aldeas, los habitantes de Endor y sus aldeas, los habitantes de Taanac y sus aldeas, y los habitantes de Megido y sus aldeas, tres regiones montañosas.
JOS 17:12 Pero los hijos de Manasés no pudieron echar a los habitantes de aquellas ciudades, por lo cual el cananeo persistió en vivir en aquella tierra.
JOS 17:13 Sucedió que cuando los hijos de Israel fueron fuertes, sometieron a los cananeos a trabajo forzado, pero no los echaron completamente.
JOS 17:14 Entonces los hijos de José hablaron a Josué: ¿Por qué nos diste como herencia una sola suerte y una sola parte, aunque somos un pueblo numeroso, al cual Yavé bendijo de este modo?
JOS 17:15 Josué les respondió: Si ustedes son un pueblo numeroso, suban al bosque y desmonten allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que la región montañosa de Efraín es estrecha para ustedes.
JOS 17:16 Pero los hijos de José le respondieron: No nos bastará esa región montañosa. Todos los cananeos que viven en la tierra del valle tienen carruajes de hierro, tanto los que están en Bet-seán y en sus aldeas, como los que están en el valle de Jezreel.
JOS 17:17 Entonces Josué respondió a la casa de José, Efraín y Manasés: Ustedes son un pueblo numeroso y tienen gran fuerza. No tendrán una sola parte,
JOS 17:18 sino que la región montañosa será de ustedes, porque aunque es bosque, ustedes lo talarán y la poseerán hasta sus límites, porque desposeerán al cananeo, aunque tenga carruajes de hierro y sea fuerte.
JOS 18:1 Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo y levantaron allí el Tabernáculo de Reunión. La tierra estaba sometida a ellos.
JOS 18:2 Sin embargo, entre los hijos de Israel quedaban siete tribus que aún no habían recibido su herencia.
JOS 18:3 Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo serán ustedes negligentes para ir a poseer la tierra que les dio Yavé, el ʼElohim de sus antepasados?
JOS 18:4 Designen tres varones de cada tribu para que yo los envíe, que se levanten, recorran la tierra, hagan una descripción escrita de ella según sus heredades y vuelvan a mí.
JOS 18:5 La dividirán en siete partes. Judá permanecerá en su territorio en el sur, y los de la casa de José permanecerán en su territorio del norte.
JOS 18:6 Ustedes harán una descripción de la tierra en siete partes y me la traerán aquí. Yo echaré suertes por ustedes aquí delante de Yavé, nuestro ʼElohim.
JOS 18:7 Pero los levitas no tienen parte entre ustedes, pues su herencia es el sacerdocio de Yavé. Gad y Rubén, y la media tribu de Manasés ya recibieron su herencia al otro lado del Jordán, al oriente, la cual Moisés, esclavo de Yavé, les dio.
JOS 18:8 Aquellos hombres se levantaron y fueron. Josué mandó a los que iban a describir la tierra: Vayan, recorran la tierra, descríbanla y vuelvan a mí para que yo eche suertes delante de Yavé aquí en Silo.
JOS 18:9 Aquellos hombres fueron y recorrieron la tierra, hicieron una descripción por ciudades en siete partes en un rollo y volvieron a Josué, al campamento en Silo.
JOS 18:10 Josué les echó suertes en presencia de Yavé, en Silo. Allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel según sus divisiones.
JOS 18:11 Echó la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín según sus familias, y les salió el territorio entre los hijos de Judá y los hijos de José.
JOS 18:12 Por el norte su límite partía del Jordán, luego subía por el lado norte de Jericó, después subía por la región montañosa hacia el oeste y llegaban al desierto de Bet-avén.
JOS 18:13 Desde allí el límite pasaba a Luz, por el lado sur de Luz, que es Bet-ʼEl, y bajaba hacia Atarot-adar junto a la montaña que está al sur de Bet-horón de Abajo.
JOS 18:14 Luego el límite doblaba hacia el oeste por el lado sur de la región montañosa que está delante de Bet-horón, al sur, y volvía a salir a Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, ciudad de los hijos de Judá. Este es el lado del oeste.
JOS 18:15 El lado sur partía desde el extremo de Quiriat-jearim, y el límite salía al oeste, seguía hasta la fuente de aguas de Neftoa.
JOS 18:16 Este límite bajaba al extremo de la región montañosa que está frente al valle del hijo de Hinom, que está al norte del valle de Refaim, luego bajaba al valle de Hinom, al lado sur del jebuseo, y de allí bajaba a En-rogel.
JOS 18:17 Luego doblaba hacia el norte y seguía a En-semes, y de allí seguía a Gelilot, que está frente a la subida de Adumim, y bajaba a la piedra de Bohán, hijo de Rubén.
JOS 18:18 Pasaba por la ladera enfrente del Arabá, por el norte, y bajaba al Arabá.
JOS 18:19 Después el límite pasaba por el lado norte de Bet-hogla y terminaba en la bahía del norte del mar Salado, al sur de la desembocadura del Jordán. Este es el límite del sur.
JOS 18:20 El Jordán era el límite por el este. Esta era la herencia de los hijos de Benjamín, por sus límites alrededor, según sus familias.
JOS 18:21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, por sus familias, fueron: Jericó, Bet-hogla, Emec-casis,
JOS 18:22 Bet-arabá, Samaraim, Bet-ʼEl,
JOS 18:23 Avim, Pará, Ofra,
JOS 18:24 Quefar-hamoni, Ofni y Gaba: 12 ciudades con sus aldeas.
JOS 18:25 Gabaón, Ramá, Beerot,
JOS 18:26 Mizpa, Quefirá, Moza,
JOS 18:27 Requem, Irpel, Taralá,
JOS 18:28 Sela, Elef, Jebús, que es Jerusalén, Gaba y Quiriat: 14 ciudades con sus aldeas. Esta es la herencia de los hijos de Benjamín según sus familias.
JOS 19:1 La segunda suerte tocó a la tribu de los hijos de Simeón según sus familias. Su herencia estaba en medio de la heredad de los hijos de Judá.
JOS 19:2 En su heredad tenían Beerseba, Seba, Molada,
JOS 19:3 Hasar-sual, Bala, Esem,
JOS 19:4 Heltolad, Betul, Horma,
JOS 19:5 Siclag, Bet-marcabot, Hasar-susa,
JOS 19:6 Bet-lebaot y Saruhén: 13 ciudades con sus aldeas.
JOS 19:7 Y Aín, Rimón, Eter y Asán: cuatro ciudades con sus aldeas.
JOS 19:8 Todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Balat-beer, que es Ramat del Neguev. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, según sus familias.
JOS 19:9 De la porción de los hijos de Judá se tomó la heredad de los hijos de Simeón, ya que la parte de los hijos de Judá era muy grande para ellos. Así que los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la herencia de aquéllos.
JOS 19:10 La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón, según sus familias, y el límite de su heredad llegaba hasta Sarid.
JOS 19:11 Por el oeste su límite subía hasta Marala y llegaba hasta Dabeset, y de allí hasta el arroyo que está delante de Jocneam,
JOS 19:12 de Sarid volvía hacia el este, hacia donde sale el sol, hasta el lindero de Quislot-tabor, salía a Daberat y subía a Jafía.
JOS 19:13 De allí pasaba al este, a Gat-jefer, hasta Et-cazín, y se extendía hasta Rimón, la cual limita con Nea.
JOS 19:14 Después el límite giraba al norte, hacia Hanatón, e iba a salir al valle de Jefte-el,
JOS 19:15 donde están Catat, Nahalal, Simrón, Ideala y Belén: 12 ciudades con sus aldeas.
JOS 19:16 Esta es la heredad de los hijos de Zabulón según sus familias. Estas ciudades con sus aldeas.
JOS 19:17 La cuarta suerte salió para Isacar, para los hijos de Isacar según sus familias.
JOS 19:18 Su territorio fue Jezreel, Quesulot, Sunem,
JOS 19:19 Hafaráim, Sihón, Anaharat,
JOS 19:20 Rabit, Quisión, Ebes,
JOS 19:21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases.
JOS 19:22 El límite llegaba hasta Tabor, Sahasima y Bet-semes, y su lindero terminaba en el Jordán: 16 ciudades con sus aldeas.
JOS 19:23 Esta es la herencia de la tribu de los hijos de Isacar según sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.
JOS 19:24 La quinta suerte salió para la tribu de los hijos de Aser, según sus familias.
JOS 19:25 Su territorio fue: Helcat, Halí, Betén, Acsaf,
JOS 19:26 Alamelec, Amad y Miseal, y llegaba hasta el oeste de la montaña Carmelo y a Sihor-libnat.
JOS 19:27 Después volvía hacia donde sale el sol hasta Bet-dagón, llegaba hasta Zabulón y al valle de Jefte-el, hacia el norte de Bet-emec y a Neiel, y salía por el norte a Cabul,
JOS 19:28 a Hebrón, a Rehob, a Hamón y a Caná, hasta la gran Sidón.
JOS 19:29 De allí el límite volvía hacia Ramá y hacia la ciudad fortificada de Tiro, regresaba hacia Hosa, y salía al mar por el territorio de Aczib,
JOS 19:30 Uma, Afec y Rehob: 22 ciudades con sus aldeas.
JOS 19:31 Esta es la herencia de la tribu de los hijos de Aser según sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.
JOS 19:32 La sexta suerte tocó a los hijos de Neftalí según sus familias.
JOS 19:33 Su lindero iba desde Hélef, Alón-saananim, Adami-néqueb y Jabneel, hasta Lacum, y salía al Jordán.
JOS 19:34 Desde allí el límite volvía hacia el oeste hasta Aznot-tabor, y de allí a Hucoc, y llegaba hasta Zabulón por el sur, y por el oeste limitaba con Aser y con Judá en el Jordán, hacia donde sale sol.
JOS 19:35 Y las ciudades fortificadas eran: Sidim, Ser, Hamat, Racat, Cineret,
JOS 19:36 Adama, Ramá, Hazor,
JOS 19:37 Cedes, Edrei, En-hazor,
JOS 19:38 Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes: 19 ciudades con sus aldeas.
JOS 19:39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí según sus familias. Esas ciudades con sus aldeas.
JOS 19:40 La séptima suerte salió para la tribu de los hijos de Dan por sus familias.
JOS 19:41 El territorio de su herencia fue Zora, Estaol, Ir-semes,
JOS 19:42 Saalabín, Ajalón, Jetla,
JOS 19:43 Elón, Timnat, Ecrón,
JOS 19:44 Elteque, Gibetón, Baalat,
JOS 19:45 Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón,
JOS 19:46 Me-harcón, y Racón, con el territorio que está frente a Jope.
JOS 19:47 El territorio de los hijos de Dan se amplió, pues subieron y atacaron a Lesem. La capturaron, la pasaron a filo de espada, la poseyeron y se establecieron en ella. A Lesem la llamaron Dan, por el nombre de su antepasado Dan.
JOS 19:48 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan según sus familias, esas ciudades con sus aldeas.
JOS 19:49 Cuando acabaron de distribuir la tierra según sus límites, los hijos de Israel dieron heredad a Josué, hijo de Nun, en medio de ellos.
JOS 19:50 Según el mandamiento de Yavé, le dieron la ciudad que él pidió: Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín. Él reedificó la ciudad y vivió en ella.
JOS 19:51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun, y los jefes de las casas paternas repartieron por sorteo entre las tribus de los hijos de Israel en Silo, en presencia de Yavé, en la entrada del Tabernáculo de Reunión. Así acabaron de repartir la tierra.
JOS 20:1 Yavé habló a Josué:
JOS 20:2 Habla a los hijos de Israel: Designen las ciudades de refugio, de las cuales les hablé por medio de Moisés,
JOS 20:3 para que huya allí el homicida que mate a alguien sin intención, sin premeditación, y les sirvan de refugio del vengador de la sangre.
JOS 20:4 El que huya a alguna de esas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad y expondrá sus razones a oídos de los ancianos de aquella ciudad. Ellos lo recibirán consigo en la ciudad y le darán lugar para que viva con ellos.
JOS 20:5 Si el vengador de la sangre lo persigue, no entregarán en su mano al homicida, porque mató a su prójimo sin premeditación, sin aborrecerlo antes.
JOS 20:6 Deberá permanecer en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio ante la congregación, y hasta la muerte del que sea sumo sacerdote en aquellos días. Entonces el homicida regresará a la ciudad de la cual huyó y a su propia casa.
JOS 20:7 Entonces apartaron a Quedes en Galilea, en la región montañosa de Neftalí, a Siquem en la región montañosa de Efraín, y a Quiriat-arba (que es Hebrón), en la región montañosa de Judá.
JOS 20:8 En el otro lado del Jordán, al este de Jericó, designaron a Beser, en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, a Ramot, en Galaad, de la tribu de Gad, y a Golán, en Basán, de la tribu de Manasés.
JOS 20:9 Éstas fueron las ciudades [de refugio] señaladas para todos los hijos de Israel y el extranjero que vive en medio de ellos, a fin de que huya allí cualquiera que mate a alguno por accidente, con el propósito de que no perezca por mano del vengador de la sangre antes de comparecer ante la congregación.
JOS 21:1 En aquel tiempo los jefes de las casas paternas de los levitas acudieron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de las tribus de los hijos de Israel.
JOS 21:2 Les hablaron en Silo, en tierra de Canaán: Yavé ordenó por medio de Moisés que se nos den ciudades para vivir, con sus pastizales para nuestros animales.
JOS 21:3 Entonces, según el mandamiento de Yavé, los hijos de Israel dieron de su heredad a los levitas estas ciudades con sus pastizales.
JOS 21:4 La suerte salió para las familias de los coatitas. Estos hijos del sacerdote Aarón, quien fue de los levitas, recibieron 13 ciudades por sorteo de parte de la tribu de Judá, de la tribu de Simeón y de la tribu de Benjamín.
JOS 21:5 El resto de los hijos de Coat recibieron por sorteo diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.
JOS 21:6 Los hijos de Gersón recibieron por sorteo de parte de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés, en Basán, 13 ciudades.
JOS 21:7 Los hijos de Merari, según sus familias, recibieron de parte de la tribu de Rubén, la tribu de Gad y la tribu de Zabulón, 12 ciudades.
JOS 21:8 Así, los hijos de Israel dieron por sorteo a los levitas estas ciudades con sus pastizales, como Yavé ordenó por medio de Moisés.
JOS 21:9 De la tribu de los hijos de Judá y de la tribu de los hijos de Simeón, les dieron esas ciudades que se mencionan por nombre,
JOS 21:10 que fueron para una de las familias de los coatitas, de los hijos de Aarón, quien era de los hijos de Leví. Porque la primera suerte fue para ellos,
JOS 21:11 a los cuales dieron Quiriat-arba (Arba fue el padre de Anac, que es Hebrón), en la región montañosa de Judá, con los pastizales en sus alrededores.
JOS 21:12 Pero le dieron a Caleb, hijo de Jefone, como posesión suya, los campos de la ciudad con sus aldeas.
JOS 21:13 A los hijos del sacerdote Aarón les dieron Hebrón con sus pastizales como ciudad de refugio para los homicidas, y además, Libná con sus pastizales,
JOS 21:14 Jatir con sus pastizales, Estemoa con sus pastizales,
JOS 21:15 Holón con sus pastizales, Debir con sus pastizales,
JOS 21:16 Aín con sus pastizales, Juta con sus pastizales y Bet-semes con sus pastizales: nueve ciudades de estas dos tribus.
JOS 21:17 De la tribu de Benjamín, Gabaón con sus pastizales, Geba con sus pastizales,
JOS 21:18 Anatot con sus pastizales, y Almón con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:19 El total de las ciudades de los sacerdotes, hijos de Aarón, fue 13, con sus pastizales.
JOS 21:20 Los levitas que quedaban de las familias de los hijos de Coat, recibieron por sorteo unas ciudades de la tribu de Efraín.
JOS 21:21 En la región montañosa de Efraín les dieron Siquem como ciudad de refugio para los homicidas, con sus pastizales, Gezer con sus pastizales,
JOS 21:22 Quibsaim con sus pastizales y Bet-horón con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:23 De la tribu de Dan, Elteque con sus pastizales, Gibetón con sus pastizales,
JOS 21:24 Ajalón con sus pastizales y Gat-rimón con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:25 De la media tribu de Manasés, Taanac con sus pastizales y Gat-rimón con sus pastizales, dos ciudades.
JOS 21:26 El total de las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coat fue diez, con sus pastizales:
JOS 21:27 A los hijos de Gersón, una de las familias de los levitas, les dieron de la media tribu de Manasés a Golán, una de las ciudades de refugio para los homicidas en Basán, con sus pastizales, y a Beestera con sus pastizales, dos ciudades.
JOS 21:28 De la tribu de Isacar, Cisón con sus pastizales, Daberat con sus pastizales,
JOS 21:29 Jarmut con sus pastizales y En-ganim con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:30 De la tribu de Aser, Miseal con sus pastizales, Abdón con sus pastizales,
JOS 21:31 Helcat con sus pastizales, y Rehob con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:32 De la tribu de Neftalí, la ciudad de refugio para los homicidas, Cedes, en Galilea, con sus pastizales, Jamot-dor con sus pastizales y Cartán con sus pastizales: tres ciudades.
JOS 21:33 El total de las ciudades de los gersonitas, por sus familias, fue 13 ciudades con sus pastizales.
JOS 21:34 A las familias de los hijos de Merari, los levitas que quedaron, les dieron, de la tribu de Zabulón, Jocneam con sus pastizales, Carta con sus pastizales,
JOS 21:35 Dimna con sus pastizales y Nahalal con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:36 De la tribu de Rubén, Beser con sus pastizales, Jasa con sus pastizales,
JOS 21:37 Cademot con sus pastizales y Mefaat con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:38 De la tribu de Gad, la ciudad de refugio para los homicidas, Ramot en Galaad con sus pastizales, Mahanaim con sus pastizales,
JOS 21:39 Hesbón con sus pastizales y Jaser con sus pastizales, cuatro ciudades.
JOS 21:40 El total de las ciudades que tocaron por suerte a los hijos de Merari, según las familias que quedaban de los levitas, fueron 12.
JOS 21:41 Todas las ciudades de los levitas que estaban en medio de la propiedad de los hijos de Israel fueron 48 ciudades con sus pastizales.
JOS 21:42 Cada una de estas ciudades tenía sus pastizales alrededor. Así hicieron con todas estas ciudades.
JOS 21:43 De esta manera Yavé dio a Israel toda la tierra que juró a sus antepasados que les daría. Y ellos la poseyeron y vivieron en ella.
JOS 21:44 Yavé les dio reposo alrededor, según todo lo que juró a sus antepasados. Ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Yavé entregó a todos sus enemigos en sus manos.
JOS 21:45 No faltó palabra de todas las buenas cosas que Yavé habló a la casa de Israel. Todo se cumplió.
JOS 22:1 Entonces Josué llamó a los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés
JOS 22:2 y les dijo: Ustedes guardaron todo lo que Moisés, esclavo de Yavé, les mandó, y en todo lo que les ordené obedecieron mi voz.
JOS 22:3 No abandonaron a sus hermanos en este largo tiempo hasta hoy, sino se cuidaron de guardar el mandamiento de Yavé su ʼElohim.
JOS 22:4 Ahora cuando Yavé su ʼElohim dio reposo a sus hermanos, como les prometió, regresen a sus tiendas, a la tierra de sus posesiones que Moisés, esclavo de Yavé, les dio al otro lado del Jordán.
JOS 22:5 Solamente tengan mucho cuidado de observar el mandamiento y la enseñanza que Moisés, esclavo de Yavé, les ordenó: amar a Yavé su ʼElohim y andar en todos sus caminos, guardar sus Mandamientos y aferrarse a Él, y servirle con todo su corazón y con toda su alma.
JOS 22:6 Josué los bendijo y los despidió, y ellos regresaron a sus tiendas.
JOS 22:7 Moisés dio posesión en Basán a la media tribu de Manasés, pero a la otra media tribu Josué le dio herencia entre sus hermanos hacia el oeste, al otro lado del Jordán. También Josué bendijo a aquéllos cuando los envió a sus tiendas
JOS 22:8 y les habló: Regresen a sus tiendas con riquezas abundantes, con mucho ganado, plata, oro, bronce, hierro y muchas ropas. ¡Repartan el despojo de sus enemigos con sus hermanos!
JOS 22:9 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés regresaron desde Silo, que está en la tierra de Canaán, y se fueron de entre los hijos de Israel a la tierra de Galaad, a la tierra de sus heredades donde se establecieron, la cual recibieron según el mandato de Yavé por medio de Moisés.
JOS 22:10 Cuando los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés llegaron a la región del Jordán que está en la tierra de Canaán, edificaron un altar de apariencia grandiosa junto al Jordán.
JOS 22:11 Los hijos de Israel oyeron decir: Miren, los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron un altar en la frontera de la tierra de Canaán en la región del Jordán, en el lado de los hijos de Israel.
JOS 22:12 Cuando los hijos de Israel oyeron esto, toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo para subir a luchar contra ellos.
JOS 22:13 Los hijos de Israel enviaron a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a la tierra de Galaad, a los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés.
JOS 22:14 También enviaron a diez jefes, un jefe de cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna entre los millares de Israel.
JOS 22:15 Ellos fueron a los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad, y les hablaron:
JOS 22:16 Toda la congregación de Yavé dice así: ¿Qué traición es ésta que ustedes cometieron contra el ʼElohim de Israel, al apartarse hoy de seguir a Yavé, y construírse un altar para rebelarse contra Yavé?
JOS 22:17 ¿No es suficiente la iniquidad de Peor, de la cual aún no fuimos limpiados hasta hoy, aunque hubo una mortandad en la congregación de Yavé?
JOS 22:18 ¡Ustedes se apartan hoy de seguir a Yavé! Sucederá que porque se rebelaron hoy contra Yavé, en lo futuro Él estará airado contra toda la congregación de Israel.
JOS 22:19 Si les parece que la tierra de su posesión es impura, pásense a la tierra de la posesión de Yavé en la cual está el Tabernáculo de Yavé, y tomen posesión entre nosotros. Pero no se rebelen contra Yavé, ni se rebelen contra nosotros al edificarse un altar además del altar de Yavé, nuestro ʼElohim.
JOS 22:20 ¿No cometió Acán, hijo de Zera, un acto de infidelidad con las cosas que estaban bajo maldición, y cayó la ira sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no fue el único que pereció por su iniquidad.
JOS 22:21 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron a los jefes de los millares de Israel:
JOS 22:22 Yavé, ʼEL de ʼElohim, Yavé, ʼEL de ʼElohim, Él sabe, y que lo sepa ahora el mismo Israel. Si fue rebelión o traición contra Yavé, no nos salves hoy.
JOS 22:23 Si edificamos un altar para apartarnos de seguir a Yavé, para sacrificar holocausto u ofrenda sobre él, o para hacer sobre él sacrificios de paz, el mismo Yavé nos pida cuenta.
JOS 22:24 Pero ciertamente hicimos esto por preocupación, por una razón, y dijimos: En el porvenir, sus hijos pueden decir a nuestros hijos: ¿Qué tienen ustedes que hacer con Yavé, ʼElohim de Israel?
JOS 22:25 Yavé puso el Jordán como frontera entre nosotros y ustedes, oh hijos de Rubén e hijos de Gad, ustedes no tienen parte en Yavé. Y así sus hijos harían que nuestros hijos dejen de temer a Yavé.
JOS 22:26 Por tanto dijimos: Apresurémonos a edificarnos un altar, no para holocausto ni para sacrificio,
JOS 22:27 sino será un testimonio entre nosotros y ustedes, y entre nuestras generaciones después de nosotros, que nosotros debemos realizar el servicio de Yavé en su presencia, con nuestras ofrendas quemadas, con nuestros sacrificios, y con nuestros sacrificios de paz, de modo que los hijos de ustedes no digan en lo futuro a nuestros hijos: Ustedes no tienen parte en Yavé.
JOS 22:28 Por tanto dijimos: Sucederá que, si ellos nos dicen esto a nosotros o a nuestras generaciones futuras, responderemos: Miren la réplica del altar de Yavé, la cual nuestros antepasados hicieron, no para holocaustos o sacrificios, sino para que sea un testigo entre nosotros y ustedes.
JOS 22:29 Nunca acontezca que nos rebelemos contra Yavé, o que nos apartemos hoy de seguir a Yavé al edificar un altar para holocaustos, ofrenda o sacrificio, aparte del altar de Yavé nuestro ʼElohim que está delante de su Tabernáculo.
JOS 22:30 Finees, el sacerdote, los jefes de la congregación y los jefes de los millares de Israel que estaban con él, escucharon las palabras que hablaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, y les pareció bien.
JOS 22:31 Entonces Finees, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés: Hoy entendemos que Yavé está entre nosotros, pues ustedes no cometieron esta rebelión contra Yavé. Así libraron a los hijos de Israel de la mano de Yavé.
JOS 22:32 Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los jefes volvieron de estar con los hijos de Rubén y los hijos de Gad en la tierra de Galaad, a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les dieron la respuesta.
JOS 22:33 El informe agradó a los hijos de Israel, y bendijeron a ʼElohim, y no hablaron más de subir contra ellos en guerra para destruir la tierra en la cual vivían los hijos de Rubén y los hijos de Gad.
JOS 22:34 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron el altar Testigo, porque es un testigo entre nosotros con respecto a que Yavé es ʼElohim.
JOS 23:1 Después de muchos días, cuando Yavé dio reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, y Josué era anciano y bien entrado en años,
JOS 23:2 aconteció que Josué convocó a todo Israel, sus ancianos y sus jefes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo envejecí y estoy entrado en años.
JOS 23:3 Ustedes vieron todo lo que Yavé su ʼElohim, hizo a todas estas naciones por causa de ustedes, pues Yavé su ʼElohim guerreó por ustedes.
JOS 23:4 Ciertamente les repartí por suertes esas naciones que aún quedan, en herencia para sus tribus, desde el Jordán, y todos los pueblos que destruí hasta el mar Grande, donde se oculta el sol.
JOS 23:5 Yavé su ʼElohim, las echará de delante de ustedes, y las desposeerá delante de su presencia. Ustedes poseerán sus tierras, como les habló Yavé su ʼElohim.
JOS 23:6 Por tanto, esfuércense mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el Rollo de la Ley de Moisés para que no se aparten de él ni a la derecha ni a la izquierda.
JOS 23:7 No se mezclen con estas naciones que quedaron con ustedes. No mencionen el nombre de sus ʼelohim, ni juren por ellos, ni les sirvan, ni se postren ante ellos.
JOS 23:8 Se aferrarán a Yavé su ʼElohim, como hicieron hasta hoy,
JOS 23:9 porque Yavé echó de delante de ustedes a naciones grandes y fuertes, y nadie les pudo hacer frente hasta hoy.
JOS 23:10 Un varón de ustedes persigue a 1.000, porque Yavé su ʼElohim, pelea por ustedes, como Él dijo.
JOS 23:11 Por tanto, cuídense con diligencia de amar a Yavé su ʼElohim.
JOS 23:12 Porque si de cualquier manera se apartan y se apegan al resto de estas naciones que quedó entre ustedes, y si contraen con ellas matrimonio, y se mezclan con ellas, y ellas con ustedes,
JOS 23:13 sepan con certeza que Yavé su ʼElohim no volverá más a desposeer a estas naciones de delante de ustedes. Les serán como lazo y trampa, como azotes en sus costados y espinas en sus ojos, hasta que perezcan en esta buena tierra que Yavé su ʼElohim les dio.
JOS 23:14 Mira, hoy yo voy por el camino de toda la tierra. Reconozcan, pues, con todo su corazón y toda su alma, que no cayó ni una palabra de todas las buenas cosas que Yavé su ʼElohim habló acerca de ustedes. Todas ellas les fueron cumplidas sin caer una de ellas.
JOS 23:15 Pero sucederá que tal como se cumplió en ustedes toda palabra buena que Yavé su ʼElohim les habló, así también Yavé traerá sobre ustedes toda palabra mala, hasta que los destruya de sobre esta buena tierra que Yavé su ʼElohim les dio.
JOS 23:16 Si traspasan el Pacto que Yavé su ʼElohim les ordenó, sirven a otros ʼelohim y se postran ante ellos, entonces la ira de Yavé arderá contra ustedes, y pronto perecerán de sobre esta buena tierra que les dio.
JOS 24:1 Josué congregó a todas las tribus de Israel en Siquem. Convocó a los ancianos de Israel, sus jefes, sus jueces y sus oficiales, y comparecieron ante ʼElohim.
JOS 24:2 Josué dijo a todo el pueblo: Yavé ʼElohim de Israel dice: Al otro lado del Río habitaron antiguamente sus antepasados: Taré, padre de Abraham y de Nacor. Ellos servían a otros ʼelohim.
JOS 24:3 Pero Yo tomé a su antepasado Abraham de la otra parte del Río, hice que anduviera por toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di a Isaac.
JOS 24:4 A Isaac le di a Jacob y a Esaú. A Esaú le di la región montañosa de Seír para que la poseyera, pero Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.
JOS 24:5 Luego envié a Moisés y a Aarón y herí con plagas a Egipto, según lo que hice en medio de él. Después los saqué de allí.
JOS 24:6 Saqué a sus antepasados de Egipto, y llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus antepasados con carruajes y con jinetes hasta el mar Rojo.
JOS 24:7 Entonces clamaron a Yavé y Él puso oscuridad entre ustedes y los egipcios. Echó el mar sobre ellos y los cubrió. Los ojos de ustedes vieron lo que hice en Egipto. Por muchos días estuvieron en el desierto.
JOS 24:8 Después los introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban en la otra parte del Jordán. Lucharon contra ustedes, pero los entregué en sus manos. Poseyeron su tierra, y los destruí de delante de ustedes.
JOS 24:9 Luego se levantó Balac, hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel, y envió a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera.
JOS 24:10 Pero no quise escuchar a Balaam, y él tuvo que bendecirlos. Los libré de su mano.
JOS 24:11 Luego cruzaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los hombres de Jericó pelearon contra ustedes. También el amorreo, el ferezeo, el cananeo, el heteo, el gergeso, el heveo y el jebuseo, pero Yo los entregué en mano de ustedes.
JOS 24:12 Envié también delante de ustedes el avispón que echó de delante de ustedes a los dos reyes de los amorreos, pero no con tu espada, ni con tu arco.
JOS 24:13 Les di una tierra por la cual no se fatigaron, ciudades que no edificaron en las cuales viven, y comen de viñedos y olivares que no plantaron.
JOS 24:14 Ahora, pues, teman a Yavé y sírvanle con integridad y en verdad. Aparten los ʼelohim a los cuales sus antepasados sirvieron en la otra parte del río y en Egipto, y sirvan a Yavé.
JOS 24:15 Si mal les parece servir a Yavé, escojan hoy a quién sirvan: si a los ʼelohim a quienes sus antepasados sirvieron cuando estuvieron al otro lado del Río, o a los ʼelohim del amorreo en cuya tierra viven, pero yo y mi casa serviremos a Yavé.
JOS 24:16 Entonces el pueblo respondió: ¡Lejos esté de nosotros abandonar a Yavé para servir a otros ʼelohim!
JOS 24:17 Porque Yavé nuestro ʼElohim es Quien nos sacó a nosotros y a nuestros antepasados de la tierra de Egipto, de casa de esclavitud, Quien hizo estas grandes señales ante nuestros ojos y nos guardó por todo el camino en el cual anduvimos, y entre todos los pueblos por los cuales pasamos.
JOS 24:18 Por cuanto Yavé echó de delante de nosotros a todos los pueblos y a los amorreos que habitaban en esta tierra, nosotros también serviremos a Yavé, porque Él es nuestro ʼElohim.
JOS 24:19 Pero Josué objetó al pueblo: No podrán servir a Yavé, porque es un ʼElohim santo, un ʼElohim celoso. No cargará sus transgresiones y sus pecados.
JOS 24:20 Cuando abandonen a Yavé para servir a ʼelohim extraños, Él se volverá y les hará el mal. Los consumirá, después del bien que les hizo.
JOS 24:21 Pero el pueblo dijo a Josué: No, en verdad serviremos a Yavé.
JOS 24:22 Entonces Josué respondió al pueblo: Ustedes son testigos contra ustedes mismos en cuanto a que se eligieron a Yavé para servirle. Ellos respondieron: ¡Somos testigos!
JOS 24:23 ¡Aparten, pues, los ʼelohim extraños que hay entre ustedes, e inclinen su corazón hacia Yavé ʼElohim de Israel!
JOS 24:24 Y el pueblo respondió a Josué: ¡A Yavé nuestro ʼElohim serviremos y obedeceremos!
JOS 24:25 Así Josué pactó alianza con el pueblo en aquel día y le estableció Estatutos y Decretos en Siquem.
JOS 24:26 Luego Josué escribió estas palabras en el Rollo de la Ley de ʼElohim. Y tomó una gran piedra y la erigió allí, debajo del roble que estaba junto al Santuario de Yavé.
JOS 24:27 Josué dijo a todo el pueblo: Ciertamente esta piedra será testigo contra nosotros, pues ella oyó todas las palabras que Yavé nos dijo. Será, pues, testigo contra ustedes para que no renieguen de su ʼElohim.
JOS 24:28 Luego Josué despidió al pueblo y mandó a cada uno a su heredad.
JOS 24:29 Después de estas cosas, sucedió que murió Josué, hijo de Nun, esclavo de Yavé, a la edad de 110 años.
JOS 24:30 Lo sepultaron en el límite de su heredad en Timnat-sera, que está en la región montañosa de Efraín, al norte de la montaña Gaas.
JOS 24:31 Israel sirvió a Yavé todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que conocían toda la obra que Yavé hizo por Israel.
JOS 24:32 Los huesos de José, que los hijos de Israel habían subido de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la porción del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por 100 monedas, y así quedó en posesión de los hijos de José.
JOS 24:33 Eleazar, hijo de Aarón, también murió, y lo sepultaron en la colina de su hijo Finees, que le fue dada en la región montañosa de Efraín.
JDG 1:1 Después de la muerte de Josué, aconteció que los hijos de Israel consultaron a Yavé: ¿Quién de nosotros subirá primero a combatir contra los cananeos?
JDG 1:2 Yavé dijo: Judá subirá. Ciertamente Yo entregué la tierra en su mano.
JDG 1:3 Judá dijo a su hermano Simeón: Sube conmigo al territorio que se me adjudicó por sorteo, para que luchemos contra los cananeos. Yo también iré contigo al territorio que te corresponde. Y Simeón fue con él.
JDG 1:4 Judá subió, y Yavé entregó a los cananeos y a los ferezeos en su mano, y mataron a 10.000 hombres en Bezec.
JDG 1:5 En Bezec encontraron a Adoni-bezec y lucharon contra él. Derrotaron a los cananeos y a los ferezeos.
JDG 1:6 Adoni-bezec huyó. Lo persiguieron, lo detuvieron y le cortaron los pulgares de sus manos y sus pies.
JDG 1:7 Entonces Adoni-bezec dijo: 70 reyes, a quienes corté los pulgares de sus manos y sus pies, recogían migajas debajo de mi mesa. ¡Como hice yo, así me hizo ʼElohim! Lo llevaron a Jerusalén, y murió allí.
JDG 1:8 Luego los hijos de Judá lucharon contra Jerusalén y la capturaron. La pasaron a filo de espada y le pusieron fuego.
JDG 1:9 Después los hijos de Judá bajaron para luchar contra los cananeos que vivían en la región montañosa, en el Neguev y la Sefela.
JDG 1:10 Luego Judá marchó contra los cananeos que vivían en Hebrón, antes conocida como Quiriat-arba, y mataron a Sesay, Ahimán y Talmay.
JDG 1:11 De allí marchó contra los habitantes de Debir, antes conocida como Quiriat-sefer.
JDG 1:12 Entonces Caleb dijo: Al que ataque y conquiste a Quiriat-sefer, le daré a mi hija Acsa como esposa.
JDG 1:13 Otoniel, hijo de Cenez, hermano menor de Caleb la conquistó, y él le dio a su hija Acsa como esposa.
JDG 1:14 Aconteció que cuando ella se iba con él, la incitó a que pidiera a su padre un campo. Ella desmontó del asno. Y Caleb le preguntó: ¿Qué deseas?
JDG 1:15 Y le respondió: Dame una bendición. Ya que me diste tierra de sequedales, dame también fuentes de agua. Y Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
JDG 1:16 Entonces los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron con los hijos de Judá, de la ciudad de las Palmas al desierto de Judá, que está al sur de Arad. Fueron a vivir con el pueblo.
JDG 1:17 Luego Judá prosiguió con su hermano Simeón, atacaron a los cananeos que vivían en Sefat y la destruyeron. Llamaron a la ciudad Horma.
JDG 1:18 Judá también conquistó Gaza, Ascalón y Ecrón con sus territorios.
JDG 1:19 Yavé estaba con Judá, y tomó posesión de la región montañosa. Pero no pudieron echar a los habitantes del valle, porque ellos tenían carruajes de hierro.
JDG 1:20 Dieron Hebrón a Caleb, tal como Moisés habló, y él expulsó de allí a los tres hijos de Anac.
JDG 1:21 Pero los hijos de Benjamín no echaron a los jebuseos que vivían en Jerusalén, así que los jebuseos vivieron en Jerusalén con los hijos de Benjamín hasta hoy.
JDG 1:22 De igual manera la familia de José subió contra Bet-ʼEl, y Yavé estuvo con ellos.
JDG 1:23 La familia de José envió hombres a espiar Bet-ʼEl, antes llamada Luz.
JDG 1:24 Los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos misericordia contigo.
JDG 1:25 El les mostró la entrada de la ciudad, y la pasaron a filo de espada, pero dejaron libre a aquel hombre con toda su familia.
JDG 1:26 El hombre fue a la tierra de los heteos, y edificó una ciudad que llamó Luz, el cual es su nombre hasta hoy.
JDG 1:27 Pero Manasés no tomó posesión de Bet-seán ni Taanac ni sus aldeas, ni de los habitantes y las aldeas de Dor, Ibleam ni Meguido. Los cananeos persistieron en vivir en esa tierra.
JDG 1:28 Sucedió que, cuando Israel fue fuerte, ellos sometieron a los cananeos a trabajo forzado, pero no quisieron echarlo completamente.
JDG 1:29 Efraín tampoco echó a los cananeos que vivían en Gezer. Los cananeos vivieron en medio de ellos en Gezer.
JDG 1:30 Tampoco Zabulón echó a los que vivían en Quitrón, ni a los de Naalol. Los cananeos vivieron en medio de ellos y fueron sometidos a trabajo forzado.
JDG 1:31 Tampoco Aser echó a los que vivían en Aco, ni a los de Sidón, Ahlab, Aczib, Helba, Afec y Rehob.
JDG 1:32 Aser vivió en medio de los cananeos que vivían en la tierra, porque no los echaron.
JDG 1:33 Neftalí tampoco echó a los que vivían en Bet-Semes y en Bet-anat, sino vivió en medio de los cananeos que vivían en la tierra. Los habitantes de Bet-semes y de Bet-anat fueron sometidos a trabajo forzado.
JDG 1:34 Los amorreos forzaron a los hijos de Dan hacia la región montañosa y no los dejaron bajar al valle.
JDG 1:35 Los amorreos persistieron en vivir en la montaña Heres, Ajalón y Saalbín, pero cuando la familia de José fue fuerte aquéllos fueron sometidos a trabajos forzados.
JDG 1:36 El límite de los amorreos iba desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.
JDG 2:1 Entonces el Ángel de Yavé subió de Gilgal a Bohim y dijo: Yo los saqué de Egipto, los introduje en la tierra que juré a sus antepasados y dije: Nunca quebrantaré mi Pacto con ustedes.
JDG 2:2 Pero ustedes no harán pacto con los habitantes de esta tierra y derribarán sus altares. Sin embargo, no me obedecieron. ¿Qué es esto que hicieron?
JDG 2:3 Por lo cual dije: No los echaré de delante de ustedes, pero ellos serán espinas en su costado, y sus divinidades serán una trampa para ustedes.
JDG 2:4 Cuando el Ángel de Yavé habló estas Palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.
JDG 2:5 Llamaron aquel lugar Bohim. Allí ofrecieron sacrificios a Yavé.
JDG 2:6 Cuando Josué despidió al pueblo, cada uno de los hijos de Israel salió a poseer su heredad.
JDG 2:7 El pueblo sirvió a Yavé todos los días de Josué y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, quienes vieron todas las grandes obras de Yavé cumplidas a favor de Israel.
JDG 2:8 Josué, hijo de Nun, esclavo de Yavé, murió cuando tenía 110 años.
JDG 2:9 Lo sepultaron en el territorio de su heredad en Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín, al norte de la montaña Gaas.
JDG 2:10 Toda aquella generación también fue reunida a sus antepasados. Pero después de ellos se levantó otra generación que no conocía a Yavé, ni las obras que Él hizo a favor de Israel.
JDG 2:11 Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo delante de Yavé, y sirvieron a los baales.
JDG 2:12 Abandonaron a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, Quien los sacó de la tierra de Egipto. Siguieron a otras divinidades de los pueblos que estaban alrededor de ellos y se postraron ante ellas. De esta manera provocaron a ira a Yavé.
JDG 2:13 Abandonaron a Yavé y sirvieron a baal y a Astarot.
JDG 2:14 Por eso la ira de Yavé se encendió contra Israel y los entregó en manos de salteadores que los despojaron. Los vendió en manos de sus enemigos de alrededor, de tal modo que ya no pudieron hacer frente a sus enemigos.
JDG 2:15 Por dondequiera que salían, la mano de Yavé estaba contra ellos para mal, como Yavé habló y les juró. De manera que estaban severamente afligidos.
JDG 2:16 Entonces Yavé levantó jueces que los libraban de las manos de sus saqueadores.
JDG 2:17 Pero tampoco escucharon a sus jueces. Se prostituyeron tras otras divinidades y se postraban ante ellas. Pronto se desviaron del camino en el cual anduvieron sus antepasados cuando obedecían los Mandamientos de Yavé. Éstos no lo hicieron así.
JDG 2:18 Cuando Yavé les levantaba jueces, Él estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días de aquel juez, porque Yavé era movido a compasión por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.
JDG 2:19 Pero acontecía que cuando moría aquel juez, ellos se volvían atrás y actuaban con más corrupción que sus antepasados, pues seguían a otros ʼelohim para servirles y postrarse ante ellos. No abandonaban sus prácticas ni su obstinado camino.
JDG 2:20 Entonces la ira de Yavé se encendió contra Israel y dijo: Por cuanto esta nación transgredió mi Pacto que ordené a sus antepasados y no obedece mi voz,
JDG 2:21 Yo tampoco volveré a echar de delante de ellos algún hombre de aquellas naciones que Josué dejó cuando murió,
JDG 2:22 a fin de probar a Israel por medio de ellas, si guardarían o no mis caminos, para andar en ellos como los guardaron sus antepasados.
JDG 2:23 Por esto Yavé dejó aquellas naciones. No las echó de una vez y no las entregó en mano de Josué.
JDG 3:1 Estas son las naciones que Yavé dejó para probar con ellas a todos los que no experimentaron alguna de las guerras de Canaán,
JDG 3:2 solo para que las generaciones de los hijos de Israel conocieran la guerra y la enseñaran a los que no la experimentaron antes:
JDG 3:3 los cinco jefes filisteos, los cananeos, sidonios y heteos, quienes vivían en la región montañosa del Líbano, desde la montaña Baal-hermón hasta Lebo-hamat.
JDG 3:4 Quedaron para probar a Israel, a fin de saber si obedecerían los Mandamientos de Yavé que Él ordenó a sus antepasados por medio de Moisés.
JDG 3:5 Por tanto los hijos de Israel vivieron en medio de los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos.
JDG 3:6 Tomaron sus hijas como esposas, dieron sus hijas a los hijos de ellos y sirvieron a sus divinidades.
JDG 3:7 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante Yavé, pues olvidaron a Yavé su ʼElohim y sirvieron a los baales y a [los símbolos] de Asera.
JDG 3:8 Por tanto la ira de Yavé se encendió contra Israel y los entregó en manos de Cusán-risataim, rey de Mesopotamia. Y los hijos de Israel sirvieron a Cusán-risataim ocho años.
JDG 3:9 Entonces los hijos de Israel clamaron a Yavé, y Yavé levantó un libertador para los hijos de Israel que los libró: a Otoniel, hijo de Cenez, hermano menor de Caleb.
JDG 3:10 El Espíritu de Yavé vino sobre él, y juzgó a Israel. Salió a la guerra, y Yavé entregó en su mano a Cusán-risataim, rey de Mesopotamia. Su mano prevaleció contra Cusán-risataim.
JDG 3:11 La tierra reposó 40 años, y murió Otoniel, hijo de Cenez.
JDG 3:12 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante Yavé, y Él fortaleció a Eglón, rey de Moab, contra Israel porque hicieron lo malo delante de Yavé.
JDG 3:13 Reunió consigo a los hijos de Amón y de Amalec, atacó a Israel y conquistaron la ciudad de las Palmeras.
JDG 3:14 Los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, 18 años.
JDG 3:15 Pero cuando los hijos de Israel clamaron a Yavé, Él les levantó un libertador: Ehud, hijo de Gera, benjaminita, un hombre zurdo, por medio de quien los hijos de Israel enviaron un presente a Eglón, rey de Moab.
JDG 3:16 Ehud se hizo un puñal de dos filos de 45 centímetros de largo y lo ató a su cintura debajo de sus ropas por el lado derecho.
JDG 3:17 Le entregó el presente a Eglón, rey de Moab, quien era un hombre muy obeso.
JDG 3:18 Aconteció que, cuando terminó de ofrecer el presente, despidió a la gente que lo llevó.
JDG 3:19 Pero él regresó desde los ídolos que estaban en Gilgal, y dijo: Oh rey, tengo un mensaje secreto para ti. Y él dijo: ¡Guarden silencio! Todos los que lo atendían salieron.
JDG 3:20 Entonces Ehud fue a él cuando estaba sentado solo en su sala de verano. Y Ehud dijo: Tengo un mensaje de ʼElohim para ti. Y él se levantó de su trono.
JDG 3:21 Entonces Ehud alargó su mano izquierda, tomó el puñal de su muslo derecho y se lo hundió en el vientre.
JDG 3:22 La empuñadura entró tras la hoja, y la grasa se cerró tras ella. Ehud no sacó el puñal de su vientre, y se le salieron los excrementos.
JDG 3:23 Cerró y trancó las puertas de la sala tras él y salió al corredor.
JDG 3:24 Cuando salió, llegaron los esclavos del rey. Pero al ver las puertas de la sala trancadas, dijeron: Probablemente está atendiendo sus necesidades en la cámara fresca.
JDG 3:25 Esperaron impacientemente hasta quedar desconcertados. Como él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron, y ¡ahí estaba su ʼadón caído en tierra, muerto!
JDG 3:26 Pero mientras ellos se demoraron, Ehud escapó, pasó más allá de los ídolos y se colocó a salvo en Seirat.
JDG 3:27 Aconteció que cuando entró, resonó la corneta en la región montañosa de Efraín, y los hijos de Israel bajaron con él de la región montañosa. Él iba al frente de ellos
JDG 3:28 y les dijo: ¡Síganme, porque Yavé entregó a sus enemigos, los moabitas, en su mano! Bajaron tras él, tomaron los vados del Jordán hacia Moab y no dejaron pasar a ninguno.
JDG 3:29 En aquel tiempo mataron como 10.000 hombres de los moabitas, todos hombres robustos y valientes. Ninguno escapó.
JDG 3:30 Así Moab fue subyugado aquel día bajo la mano de Israel. Y la tierra reposó 80 años.
JDG 3:31 Después de [Ehud], Samgar, hijo de Anat, fue [juez]. Mató a 600 filisteos con una quijada de buey. Él también libró a Israel.
JDG 4:1 Pero después que murió Ehud, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo delante de Yavé.
JDG 4:2 Yavé los entregó en mano de Jabín, rey de Canaán, quien reinaba en Hazor. El comandante de su ejército era Sísara, quien vivía en Haroset-goim.
JDG 4:3 Entonces los hijos de Israel clamaron a Yavé, porque aquél tenía 900 carruajes de hierro. Durante 20 años oprimió con crueldad a los hijos de Israel.
JDG 4:4 En ese tiempo Débora, una profetisa, esposa de Lapidot, juzgaba en Israel.
JDG 4:5 Acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-ʼEl, en la región montañosa de Efraín, y los hijos de Israel acudían a ella para que los juzgara.
JDG 4:6 Ella mandó a llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes-neftalí, y le dijo: Mira, Yavé, el ʼElohim de Israel, mandó: Vé y marcha hacia la montaña Tabor. Toma contigo 10.000 hombres de los hijos de Neftalí y de los de Zabulón.
JDG 4:7 Yo atraeré a Sísara, jefe del ejército de Jabín, con sus carruajes y su multitud al arroyo de Cisón y lo entregaré en tu mano.
JDG 4:8 Entonces Barac le respondió: Si tú vas conmigo, yo iré. Pero no iré si tú no vas conmigo.
JDG 4:9 Y ella contestó: Ciertamente iré contigo, pero la gloria de la jornada que emprendes no será tuya, porque Yavé entregará a Sísara en las manos de una mujer. Débora se levantó y fue con Barac a Cedes.
JDG 4:10 Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con 10.000 hombres que siguieron sus pasos. Débora subió con él.
JDG 4:11 Ahora bien, Heber, el ceneo, se había separado de los ceneos descendientes de Hobab, suegro de Moisés, y desplegó sus tiendas hasta el robledal de Zanaim, que está junto a Cedes.
JDG 4:12 Se le informó a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, subió a la montaña Tabor.
JDG 4:13 Sísara reunió todos sus carruajes, 900 carruajes de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón.
JDG 4:14 Entonces Débora dijo a Barac: ¡Levántate, porque este es el día cuando Yavé entregó a Sísara en tu mano! ¿No salió Yavé delante de ti? Y Barac bajó de la montaña Tabor con 10.000 hombres detrás de él.
JDG 4:15 Yavé destrozó a Sísara con todos sus carruajes y todo su ejército a filo de espada delante de Barac. Y Sísara, después de bajarse del carruaje, huyó a pie.
JDG 4:16 Pero Barac persiguió los carruajes y al ejército hasta Haroset-goim. Todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada hasta no quedar ni uno.
JDG 4:17 Sísara huyó a pie hasta la tienda de Jael, esposa de Heber ceneo, porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo.
JDG 4:18 Jael salió al encuentro de Sísara y le dijo: ¡Entra, ʼadón mío, entra aquí, no temas! Entonces él entró en la tienda de ella, y ella lo cubrió con una manta.
JDG 4:19 Y él le dijo: Dame, te ruego, un poco de agua porque tengo sed. Ella entonces abrió un odre de leche, le dio de beber y lo volvió a cubrir.
JDG 4:20 Y él le dijo: Quédate en la entrada de la tienda. Si alguno viene y te pregunta: ¿Hay alguien aquí? Tú le responderás que no.
JDG 4:21 Pero Jael, esposa de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomó un mazo, fue calladamente hacia él. Le clavó la estaca en la sien, la cual penetró hasta la tierra, pues él estaba cansado y dormía profundamente. Y así murió.
JDG 4:22 Ciertamente ahí venía Barac y perseguía a Sísara. Jael salió a recibirlo y le dijo: Ven, te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y ahí estaba Sísara muerto con la estaca en la sien.
JDG 4:23 Así ʼElohim sometió aquel día a Jabín, rey de Canaán, ante los hijos de Israel.
JDG 4:24 La mano de los hijos de Israel presionó más y más pesadamente contra Jabín, rey de Canaán, hasta que acabaron de destruirlo.
JDG 5:1 Aquel día Débora y Barac, hijo de Abinoam, elevaron este cántico:
JDG 5:2 Por tomar el mando los caudillos en Israel, Porque voluntariamente se ofreció el pueblo, ¡Bendigan a Yavé!
JDG 5:3 ¡Oigan, oh reyes, escuchen nobles, Porque cantaré, cantaré a Yavé! ¡Cantaré salmos a Yavé, al ʼElohim de Israel!
JDG 5:4 Cuando saliste de Seír, oh Yavé, Cuando marchaste desde el campo de Edom, La tierra tembló, los cielos destilaron, Y las nubes gotearon agua.
JDG 5:5 Temblaron las montañas delante de Yavé, Aquella Sinaí, ante Yavé, ʼElohim de Israel.
JDG 5:6 En los días de Samgar, hijo de Anat, En los días de Jael, Los caminos estaban solitarios Y los viajeros iban por senderos desviados.
JDG 5:7 Vacías en Israel quedaron las aldeas Hasta que te levantaste, Débora. ¡Te levantaste, oh madre de Israel!
JDG 5:8 Cuando escogían nuevos ʼelohim, La guerra estaba a las puertas. ¿Se veía escudo y lanza Entre 40.000 en Israel?
JDG 5:9 ¡Mi corazón está con los jefes de Israel, Con los voluntarios del pueblo! ¡Bendigan a Yavé!
JDG 5:10 Ustedes, los que montan asnas blancas, Los que presiden en juicio, Y los que van por el camino.
JDG 5:11 Al clamor de los repartidores En los abrevaderos, Donde se cantan los triunfos de Yavé, Los triunfos de los aldeanos de Israel. Entonces el pueblo de Yavé Bajará a las puertas.
JDG 5:12 ¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, Eleva un cántico! ¡Levántate, Barac! ¡Toma a tus cautivos, oh hijo de Abinoam!
JDG 5:13 ¡Entonces bajaron los sobrevivientes! ¡El pueblo contra los nobles!
JDG 5:14 ¡Yavé descendió por mí contra los poderosos! De Efraín bajaron aquéllos Cuya raíz es Amalec. Te siguió Benjamín con sus gentes. De Maquir bajaron los comandantes, Y de Zabulón los que tienen El bastón de mando.
JDG 5:15 Los jefes de Isacar fueron con Débora. Así como Barac, También Isacar fue llevado tras él al valle. En las familias de Rubén hubo grandes decisiones del corazón.
JDG 5:16 ¿Por qué te quedaste en los rediles Y escuchabas las flautas de los rebaños? Largas fueron las investigaciones del corazón en las familias de Rubén,
JDG 5:17 Mientras Galaad reposa al otro lado del Jordán, ¿Por qué se demora Dan en las naves, Y Aser se detiene en la costa del mar, Y en sus puertos se queda tranquilo?
JDG 5:18 Zabulón, pueblo que expuso su vida hasta la muerte, Como Neftalí en las alturas del campo.
JDG 5:19 Los reyes vinieron y combatieron [contra] reyes. Entonces pelearon los reyes de Canaán en Tanac Junto a las aguas de Meguido, Pero no tomaron despojos de plata,
JDG 5:20 Pues desde los cielos pelearon las estrellas. Desde sus órbitas combatieron contra Sísara.
JDG 5:21 El arroyo de Cisón los arrastró, Arroyo antiguo, arroyo de Cisón. Marcha con fuerza, ¡oh alma mía!
JDG 5:22 Entonces resonaron los cascos de corceles, El continuo galopar de sus caballos.
JDG 5:23 ¡Maldigan a Meroz! dice el Ángel de Yavé. Maldigan severamente a sus habitantes, Porque no llegaron a la ayuda de Yavé, A ayudar a Yavé contra los valientes.
JDG 5:24 ¡La más bendecida entre las mujeres es Jael, La esposa de Heber ceneo, La más bendita entre las mujeres en la tienda!
JDG 5:25 Pidió agua, y le dio leche. En magnífico tazón le sirvió cuajada.
JDG 5:26 Extendió su mano a la estaca, Y su mano derecha al mazo de artesano. A Sísara mató, machacó su cabeza. Le quebró y atravesó su sien.
JDG 5:27 A los pies de ella se encorvó. Cayó, quedó tendido.
JDG 5:28 La madre de Sísara se asoma a la ventana, Y clama por entre las celosías: ¿Por qué tarda en llegar su carruaje? ¿Por qué se detienen las ruedas de sus carruajes?
JDG 5:29 Las más sabias de sus damas le responden, Y aun ella se repite las palabras:
JDG 5:30 ¿Ya agarran el botín y lo reparten? Una doncella o dos por cada guerrero, Botín de colores para Sísara, Recamados y bordados para mi cuello. ¡Gran botín!
JDG 5:31 ¡Así perezcan todos tus enemigos, oh Yavé! ¡Los que te aman sean como el sol Cuando sale en su fuerza! Y la tierra reposó 40 años.
JDG 6:1 Pero los hijos de Israel hicieron lo malo delante de Yavé, y Yavé los entregó en las manos de Madián siete años.
JDG 6:2 La mano de Madián prevaleció contra Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel hicieron para ellos mismos las guaridas, las cuevas y los sitios fortificados que están en las montañas.
JDG 6:3 Pues sucedía que cuando Israel sembraba, los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente subían contra ellos.
JDG 6:4 Acampaban frente a ellos y destruían el fruto de la tierra hasta llegar a Gaza. No dejaban comida para Israel, ni oveja, ni buey, ni asno,
JDG 6:5 porque llegaban con sus ganados y sus tiendas, y entraban como una multitud de langostas. Tanto ellos como sus camellos eran incontables. Entraban en la tierra para devastarla.
JDG 6:6 De este modo Israel empobrecía muchísimo a causa de Madián. Entonces los hijos de Israel clamaron a Yavé.
JDG 6:7 Sucedió que cuando los hijos de Israel clamaron a Yavé a causa de Madián,
JDG 6:8 Yavé envió a los hijos de Israel un varón profeta, quien les dijo: Yavé, el ʼElohim de Israel, dice: Yo los levanté de Egipto y los saqué de la casa de esclavitud.
JDG 6:9 Los libré de la mano de los egipcios y de todos sus opresores, a quienes eché de delante de ustedes, y les di la tierra de ellos.
JDG 6:10 Y les dije: Yo soy Yavé su ʼElohim. No teman a los ʼelohim de los amorreos en cuya tierra viven. Pero no obedecieron a mi voz.
JDG 6:11 Entonces el Ángel de Yavé llegó y se sentó bajo el roble que está en Ofra, que era de Joás, el abiezerita. Su hijo Gedeón estaba en el lagar y sacudía el trigo para esconderlo de los madianitas.
JDG 6:12 Se le apareció el Ángel de Yavé y le dijo: ¡Yavé está contigo, valiente guerrero!
JDG 6:13 Gedeón le respondió: ¡Oh, Adón mío! Si Yavé está con nosotros, ¿por qué entonces nos sucedió todo esto? ¿Dónde están todas sus maravillas que nos contaron nuestros antepasados? Dijeron: ¿No nos sacó Yavé de Egipto? Pero ahora Yavé nos desechó y nos entregó en las manos de los madianitas.
JDG 6:14 Yavé lo miró y le dijo: Vé con tu fuerza y libra a Israel de la mano de Madián. ¿No te envié Yo?
JDG 6:15 Y él le dijo: ¡Ay, ʼAdonay mío! ¿Cómo libraré a Israel? Mire, mi familia es pobre en Manasés, y yo, el menor en la casa de mi padre.
JDG 6:16 Pero Yavé le dijo: Ciertamente Yo estaré contigo. Tú derrotarás a Madián como un solo hombre.
JDG 6:17 Y él le respondió: Si hallé gracia delante de Ti, dame una señal de que eres Tú Quien hablas conmigo.
JDG 6:18 Te ruego que no te vayas de aquí hasta que yo regrese a Ti, saque mi ofrenda y la ponga delante de Ti. Y Él dijo: Yo me quedaré hasta cuando regreses tú.
JDG 6:19 Entonces Gedeón entró y preparó un cabrito y una medida de 22 litros de harina de Panes sin Levadura. Luego puso la carne en una canasta y el caldo en una olla. Los sacó y se los ofreció bajo el roble.
JDG 6:20 El Ángel de ʼElohim le dijo: Toma la carne y los Panes sin Levadura y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo sobre ellos. Y él lo hizo así.
JDG 6:21 Entonces el Ángel de Yavé extendió el cayado que tenía en su mano. La punta tocó la carne y los panes sin levadura, y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el Ángel de Yavé desapareció de su vista.
JDG 6:22 Cuando Gedeón vio que era el Ángel de Yavé, dijo: ¡Ay de mí, ʼAdonay Yavé, porque vi al Ángel de Yavé cara a cara!
JDG 6:23 Pero Yavé le dijo: ¡Paz a ti! No temas, no morirás.
JDG 6:24 Gedeón construyó allí un altar a Yavé, y lo llamó Yavé-paz, el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.
JDG 6:25 Aconteció que aquella misma noche Yavé le dijo: Toma el toro de tu padre, el segundo toro de siete años. Derriba el altar de baal que tiene tu padre, y corta la Asera que está a su lado.
JDG 6:26 Construye debidamente un altar a Yavé tu ʼElohim, en la parte más alta de esta peña. Luego toma el segundo toro y ofrécelo en holocausto con la madera que cortaste de la Asera.
JDG 6:27 Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus esclavos e hizo como Yavé le dijo. Pero, como temía a la familia de su padre y a los hombres de la ciudad si hacía esto de día, lo hizo de noche.
JDG 6:28 Cuando los hombres de la ciudad se levantaron por la mañana, ahí estaba el altar de baal derribado y la Asera que estaba junto a él, cortada, y el segundo toro fue ofrecido en holocausto sobre el altar construido.
JDG 6:29 Y se decían unos a otros: ¿Quién hizo esto? Cuando indagaron y preguntaron, les dijeron: Gedeón, hijo de Joás, hizo esto. Por lo cual los hombres de la ciudad dijeron a Joás:
JDG 6:30 Saca a tu hijo para que muera, porque destruyó el altar de baal y cortó la Asera que estaba junto a él.
JDG 6:31 Joás respondió a todos los que estaban ante él: ¿Contenderán ustedes por baal? ¿Lo libertarán? El que lo defienda morirá por la mañana. Si es ʼElohim, que contienda él mismo, porque alguien derribó su altar.
JDG 6:32 Por tanto aquel día lo llamó Jerobaal, es decir: Que baal contienda contra él, por cuanto derribó su altar.
JDG 6:33 Pero todos los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se reunieron, cruzaron y acamparon en el valle de Jezreel.
JDG 6:34 Entonces el Espíritu de Yavé vino sobre Gedeón, y él tocó la corneta, y los abiezeritas se reunieron para seguirlo.
JDG 6:35 Envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se reunieron con él. También envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, quienes también subieron a encontrarse con ellos.
JDG 6:36 Entonces Gedeón dijo a ʼElohim: Si vas a librar por mi mano a Israel, según dijiste,
JDG 6:37 mira, voy a poner este vellón de lana en el sitio donde se recoge el grano. Si cae el rocío sobre el vellón y todo el suelo queda seco, entonces sabré que librarás por mi mano a Israel, conforme dijiste.
JDG 6:38 Sucedió así, pues cuando se levantó de madrugada, exprimió el vellón y sacó rocío de él hasta llenar un tazón de agua.
JDG 6:39 Entonces Gedeón dijo a ʼElohim: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablo esta vez. Te ruego que me permitas probar solo esta vez con el vellón. Te ruego que solo el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra.
JDG 6:40 ʼElohim lo hizo así esa noche, porque solo estaba seco el vellón, y el rocío estaba en toda la tierra.
JDG 7:1 Entonces Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo madrugaron y acamparon junto a la fuente de Harod. El campamento de Madián estaba al norte de ellos, en el valle cercano a la colina de Moré.
JDG 7:2 Yavé dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es muy numeroso para que Yo entregue a Madián en tu mano, no sea que Israel se enaltezca contra Mí y diga: Mi mano me salvó.
JDG 7:3 Pregona a oídos del pueblo: ¡El que tema y tiemble, regrese y retírese de la montaña de Galaad! Y de los del pueblo se devolvieron 22.000 y quedaron 10.000.
JDG 7:4 Entonces Yavé dijo a Gedeón: Aún el pueblo es mucho. Ordena que bajen a las aguas, y te los probaré allí. Sucederá que del que Yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo. Pero del que te diga: No vaya éste contigo, no irá.
JDG 7:5 Ordenó, pues, que el pueblo bajara a las aguas, y Yavé dijo a Gedeón: Todo el que lama las aguas con su lengua, como lame el perro, lo pondrás aparte, también a todo el que se arrodille para beber.
JDG 7:6 El número de los que lamieron pues llevaron el agua con la mano a su boca fue 300 hombres, pero el resto del pueblo se arrodilló para beber el agua.
JDG 7:7 Y Yavé dijo a Gedeón: Con estos 300 hombres que lamieron el agua los salvaré y entregaré a los madianitas en tus manos. Que todo el pueblo se vaya, cada uno a su lugar.
JDG 7:8 Así que los 300 hombres tomaron en sus manos las provisiones del pueblo y sus cornetas. Y Gedeón envió a todos los demás hombres de Israel, cada uno a su tienda, pero retuvo a los 300 hombres. El campamento de Madián estaba más abajo de él, en el valle.
JDG 7:9 Sucedió aquella noche que Yavé le dijo: Levántate, baja al campamento, porque lo entregué en tu mano.
JDG 7:10 Si tienes temor de bajar solo al campamento, baja con tu esclavo Fura,
JDG 7:11 y escucha lo que dicen, pues así tus manos serán fortalecidas para bajar contra el campamento. Y él bajó con su esclavo Fura hasta los puestos de avanzada del ejército que estaba en el campamento.
JDG 7:12 Los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos por el valle, tan numerosos como langostas, y sus camellos eran incontables, tan numerosos como la arena que está a la orilla del mar.
JDG 7:13 Ciertamente, cuando Gedeón llegó, un hombre estaba narrando a su compañero un sueño y decía: Mira, tuve un sueño: Veía un pan de cebada rodando hasta el campamento de Madián. Llegó hasta la tienda y la golpeó de tal manera que cayó. La trastornó de arriba a abajo de tal modo que la tienda colapsó.
JDG 7:14 Su compañero respondió: ¡Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel! ʼElohim entregó en su mano a Madián y a todo el campamento.
JDG 7:15 Sucedió que cuando Gedeón oyó el relato del sueño con su interpretación, se postró. Regresó al campamento de Israel y dijo: Levántense, porque Yavé entregó en su mano todo el campamento de Madián.
JDG 7:16 Repartió los 300 hombres en tres compañías. Puso una corneta en la mano de cada uno de ellos y cántaros vacíos con antorchas encendidas dentro de los cántaros.
JDG 7:17 Y les dijo: Mírenme y hagan lo mismo. Y oigan, cuando yo llegue a las afueras del campamento, lo que yo haga, lo harán ustedes.
JDG 7:18 Cuando yo y todos los que están conmigo hagamos resonar una corneta, entonces cada uno de ustedes también hará resonar una corneta alrededor de todo el campamento y gritarán: ¡Por Yavé y por Gedeón!
JDG 7:19 Gedeón y los 100 hombres que estaban con él llegaron a las afueras del campamento al principio de la vigilia intermedia, cuando acababan de relevar a los centinelas. Y al hacer resonar cornetas, quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.
JDG 7:20 Entonces, las tres compañías hicieron resonar las cornetas y quebraron los cántaros. Tomaron con su mano izquierda las antorchas y con su derecha las cornetas para hacerlas resonar, y clamaron: ¡Por Yavé y por Gedeón!
JDG 7:21 Cada hombre se mantuvo firme en su lugar alrededor del campamento, y todo el ejército echó a correr, gritaba y huía.
JDG 7:22 Pues cuando hicieron resonar las 300 cornetas, Yavé levantó la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. El ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta el límite de Abel-mehola, cerca de Tabat.
JDG 7:23 Fueron convocados los israelitas de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, y persiguieron a Madián.
JDG 7:24 Luego Gedeón envió mensajeros por toda la región montañosa de Efraín y dijo: ¡Bajen a encontrar a los madianitas y tomen los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos! Y todos los hombres de Efraín se reunieron y tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán.
JDG 7:25 Capturaron a los dos jefes madianitas: Oreb y Zeeb, y mataron a Oreb en Tsur-oreb, y a Zeeb en Jequeb-zeeb. Y persiguieron a los madianitas, pero las cabezas de Oreb y de Zeeb las llevaron a Gedeón, al otro lado del Jordán.
JDG 8:1 Entonces los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que hiciste con nosotros, de no llamarnos cuando fuiste a la guerra contra Madián? Y discutieron enérgicamente con él.
JDG 8:2 Pero él les dijo: ¿Qué hice yo en comparación con ustedes? ¿No son mejores los rebuscos de Efraín que la cosecha de Abiezer?
JDG 8:3 ʼElohim entregó en sus manos a Oreb y a Zeeb, jefes de Madián. ¿Qué podía hacer yo en comparación con ustedes? Cuando dijo esto, se aplacó su enojo hacia él.
JDG 8:4 Cuando Gedeón y los 300 hombres que tenía consigo llegaron al Jordán y lo cruzaron, estaban cansados, pero continuaron la persecución.
JDG 8:5 Y dijo a los hombres de Sucot: Les ruego que den algunos bocados de pan a la gente que me sigue, porque están cansados, y persigo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián.
JDG 8:6 Pero los jefes de Sucot le respondieron: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos pan a tu tropa?
JDG 8:7 Y Gedeón les contestó: Por esto, cuando Yavé entregue en mi mano a Zeba y a Zalmuna, trillaré la carne de ustedes con espinos y abrojos del desierto.
JDG 8:8 Subió de allí a Peniel y les dijo las mismas palabras. Y los hombres de Peniel le respondieron de la misma manera que los hombres de Sucot.
JDG 8:9 Entonces él dijo también a los hombres de Peniel: Cuando yo regrese en paz, derribaré esta torre.
JDG 8:10 Zeba y Zalmuna estaban en Carcor con su ejército de como 15.000 hombres, los que quedaron de todo el campamento de los hijos del oriente, pues cayeron 120.000 hombres que sacaban espada.
JDG 8:11 Entonces Gedeón subió por el camino de los que habitan en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeá, y atacó al ejército cuando no estaba en guardia.
JDG 8:12 Zeba y Zalmuna huyeron, pero él los persiguió y capturó a los dos reyes de Madián, a Zeba y a Zalmuna. Llenó de terror a todo su ejército.
JDG 8:13 Luego Gedeón, hijo de Joas, regresó de la batalla por la cuesta de Heres,
JDG 8:14 y detuvo a un joven de los hombres de Sucot y lo interrogó. Éste le dio por escrito los nombres de los jefes de Sucot y de sus ancianos: 76 varones.
JDG 8:15 Cuando llegó ante los hombres de Sucot, les dijo: Miren a Zeba y a Zalmuna, quienes se burlaron de mí y dijeron: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos pan a tus hombres cansados?
JDG 8:16 Tomó a los ancianos de la ciudad, y azotó a los varones de Sucot con espinos y abrojos del desierto.
JDG 8:17 También derribó la torre de Peniel y mató a los varones de la ciudad.
JDG 8:18 Luego preguntó a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué aspecto tenían los hombres que ustedes mataron en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, así eran ellos. Cada uno parecía el hijo del rey.
JDG 8:19 Y él dijo: ¡Eran mis hermanos! ¡Los hijos de mi madre! Vive Yavé, que si los hubieron dejado vivos, yo no los mataría a ustedes.
JDG 8:20 Y dijo a Jéter, su primogénito: ¡Levántate, mátalos! Pero el joven no desenvainó su espada, pues tuvo temor, porque aún era un muchacho.
JDG 8:21 Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: ¡Levántate tú y mátanos, pues como es el varón, así es su valentía! Y Gedeón se levantó y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó las lunetas que sus camellos llevaban en el cuello.
JDG 8:22 Los hombres de Israel dijeron a Gedeón: Gobiérnanos tú, tu hijo y tu nieto, pues nos libraste de la mano de Madián.
JDG 8:23 Pero Gedeón respondió: Yo no los gobernaré, ni mi hijo. Yavé los gobernará.
JDG 8:24 Sin embargo, Gedeón les dijo: Les hago una petición: que cada uno me dé los zarcillos de su botín, pues [los madianitas] tenían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas.
JDG 8:25 Ellos dijeron: Con mucho gusto te los daremos. Y tendieron el manto y allí echó cada uno los zarcillos de su botín.
JDG 8:26 El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue 18,7 kilogramos de oro, aparte de las lunetas, los pendientes y las ropas de púrpura que llevaban los reyes de Madián, y aparte de los collares que llevaban sus camellos.
JDG 8:27 Gedeón hizo con ellos un efod y lo puso en Ofra, su ciudad. Todo Israel se prostituyó allí con aquello, y se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia.
JDG 8:28 Así Madián fue sometido ante los hijos de Israel y no volvieron a levantar sus cabezas. Y la tierra tuvo 40 años de descanso en los días de Gedeón.
JDG 8:29 Jerobaal, hijo de Joás, fue y vivió en su casa.
JDG 8:30 Gedeón tuvo 70 hijos que fueron sus descendientes porque tenía muchas mujeres.
JDG 8:31 Su concubina, que vivía en Siquem, también le dio un hijo, y lo llamó Abimelec.
JDG 8:32 Gedeón, hijo de Joás, murió en buena vejez. Fue sepultado en el sepulcro de Joás, su padre, en Ofra de los abiezeritas.
JDG 8:33 Pero aconteció que cuando Gedeón murió, los hijos de Israel volvieron a prostituirse al seguir a los baales y escogieron a Baal-berit como su ʼelohim.
JDG 8:34 Los hijos de Israel no se acordaron de Yavé su ʼElohim, Quien los libró de mano de todos sus enemigos de alrededor.
JDG 8:35 Tampoco se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, quien es Gedeón, por todo el bien que hizo a Israel.
JDG 9:1 Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los parientes de su madre, y habló con ellos y con toda la familia de la casa de su abuelo materno:
JDG 9:2 Les ruego que digan a oídos de todos los hombres de Siquem: ¿Es mejor para ustedes que los gobiernen 70 hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que los gobierne un solo varón? Recuerden también que yo soy hueso y carne de ustedes.
JDG 9:3 Los hermanos de su madre dijeron todas estas palabras con respecto a él a oídos de todos los hombres de Siquem. El corazón de ellos se inclinó hacia Abimelec, pues decían: Es nuestro hermano.
JDG 9:4 Le dieron 770 gramos de plata del templo de Baal-berit, con los cuales Abimelec contrató hombres ociosos y vagabundos que lo siguieron.
JDG 9:5 Luego fue a casa de su padre en Ofra, y sobre una misma piedra mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, que eran 70 varones, salvo Jotam, el hijo menor de Jerobaal, porque se escondió.
JDG 9:6 Entonces todos los hombres de Siquem y los de Bet-milo, se reunieron y proclamaron a Abimelec como rey en el roble de la piedra ritual que estaba en Siquem.
JDG 9:7 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se colocó en la cumbre de la montaña Gerizim, alzó su voz y clamó: Escúchenme, varones de Siquem, Y que escuche ʼElohim:
JDG 9:8 Fueron una vez los árboles A ungir a uno como su rey, Y dijeron al olivo: Sé tú nuestro rey.
JDG 9:9 Pero el olivo les dijo: ¿Dejaré mi aceite Con el cual ʼElohim y los hombres son honrados, Para mecerme por encima de los árboles?
JDG 9:10 Entonces los árboles dijeron a la higuera: ¡Ven tú, sé nuestra reina!
JDG 9:11 Pero la higuera les dijo: ¿Dejaré mi dulzura y mi buen fruto, Para mecerme por encima de los árboles?
JDG 9:12 Dijeron luego los árboles a la vid: ¡Ven tú, sé nuestra reina!
JDG 9:13 Y la vid les respondió: ¿Dejaré mi mosto Que alegra a ʼElohim y a los hombres, Para mecerme por encima de los árboles?
JDG 9:14 Todos los árboles dijeron a la zarza: ¡Ven tú, sé nuestra reina!
JDG 9:15 Y la zarza dijo a los árboles: ¡Si en verdad quieren ungirme Como reina de ustedes, Vengan a refugiarse bajo mi sombra! De lo contrario, salga fuego de la zarza Y devore los cedros del Líbano.
JDG 9:16 Ahora pues, si procedieron a ungir a Abimelec como su rey de buena fe e integridad, si obraron bien con Jerobaal y con su casa y si lo trataron según la obra de sus manos,
JDG 9:17 (pues mi padre combatió por ustedes al exponer su vida para librarlos de la mano de Madián,
JDG 9:18 pero hoy ustedes se levantaron contra la casa de mi padre y mataron a sus hijos, a 70 varones sobre una misma piedra, y proclamaron como rey de los varones de Siquem a Abimelec, hijo de su esclava, por cuanto es su hermano),
JDG 9:19 si procedieron con verdad y rectitud hoy con Jerobaal y con su familia, entonces regocíjense con Abimelec y él con ustedes.
JDG 9:20 Pero si no, entonces que salga fuego de Abimelec y consuma a los hombres de Siquem y de Bet-milo, y que de los hombres de Siquem y de Bet-milo salga fuego que consuma a Abimelec.
JDG 9:21 Luego Jotam escapó, huyó y se fue a Beer. Allí permaneció por temor a su hermano Abimelec.
JDG 9:22 Abimelec gobernó sobre Israel tres años.
JDG 9:23 Luego ʼElohim suscitó un espíritu maligno entre Abimelec y los varones de Siquem, de modo que los varones de Siquem traicionaron a Abimelec.
JDG 9:24 Así devolvieron la violencia hecha a los 70 hijos de Jerobaal e hicieron recaer su sangre sobre su hermano Abimelec, quien los asesinó, y sobre los varones de Siquem, quienes fortalecieron las manos de aquél para que asesinara a sus hermanos.
JDG 9:25 Los varones de Siquem pusieron emboscadas contra [Abimelec] en las cumbres de las montañas, quienes robaban a los que pasaban junto a ellos por el camino. De esto se informó a Abimelec.
JDG 9:26 Entonces Gaal, hijo de Ebed, y sus hermanos llegaron y se pasaron a Siquem. Los varones de Siquem pusieron su confianza en él.
JDG 9:27 Luego salieron al campo y cosecharon sus viñas, pisaron la uva e hicieron fiesta. Entraron en el templo de sus ʼelohim, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec.
JDG 9:28 Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec y quiénes son los siquemitas para que les sirvamos? ¿No es el hijo de Jerobaal, y Zebul, su ayudante? ¡Sirvan a los descendientes de Hamor, padre de Siquem! ¿Por qué tenemos que servirle a él?
JDG 9:29 ¡Quién colocara a este pueblo bajo mi mano! ¡Yo arruinaría a Abimelec! Diría a Abimelec: ¡Refuerza tu ejército y sal!
JDG 9:30 Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió su ira
JDG 9:31 y envió secretamente emisarios a Abimelec para decirle: Mira, Gaal, hijo de Ebed, y sus hermanos vinieron a Siquem y sublevan la ciudad contra ti.
JDG 9:32 Ahora pues, ven de noche con la gente que está contigo y tiende una emboscada en el campo.
JDG 9:33 Por la mañana, al salir el sol, levántate y ataca la ciudad. Cuando él y el pueblo que lo acompaña salgan hacia ti, les harás lo que puedas.
JDG 9:34 Entonces Abimelec, con toda la gente que estaba con él, se levantó de noche y tendió una emboscada contra Siquem, con cuatro compañías.
JDG 9:35 Entonces Gaal, hijo de Ebed, salió y se puso en la puerta de la ciudad, mientras que Abimelec y toda la gente que estaba con él, salían de la emboscada.
JDG 9:36 Y al ver Gaal al pueblo, dijo a Zebul: ¡Mira la gente que baja de las cumbres de las montañas! Zebul le respondió: ¡Tú ves la sombra de las montañas como si fueran hombres!
JDG 9:37 Pero Gaal volvió a hablar: ¡Mira allí gente que baja de en medio de la tierra, y una tropa que viene por el camino del roble de los adivinos!
JDG 9:38 Y Zebul le respondió: ¿Dónde está esa boca que decía: Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es este el pueblo que despreciaste? ¡Sal ahora y pelea contra él!
JDG 9:39 Entonces Gaal salió al frente de los siquemitas, y entabló batalla contra Abimelec.
JDG 9:40 Pero Abimelec lo persiguió, y muchos cayeron muertos cuando huían hacia la puerta de la ciudad.
JDG 9:41 Abimelec se quedó en Aruma, mientras que Zebul echó fuera a Gaal y a sus parientes para que no permanecieran en Siquem.
JDG 9:42 Aconteció que al día siguiente el pueblo salió al campo. Se lo comunicaron a Abimelec,
JDG 9:43 quien tomó a su gente, la repartió en tres compañías y tendió una emboscada en el campo. Cuando vio que el pueblo salía de la ciudad, se levantó contra ellos para atacarlos.
JDG 9:44 Abimelec y la tropa que estaba con él se desplegaron y se pararon en la puerta de la ciudad, y las otras dos compañías se lanzaron contra todos los que estaban en el campo y los mataron.
JDG 9:45 Abimelec combatió contra la ciudad todo aquel día, la capturó y mató a la gente que estaba en ella. Arrasó la ciudad y la sembró de sal.
JDG 9:46 Al oírlo, todos los habitantes de la torre de Siquem se replegaron a la fortaleza del templo de ʼEl-berit.
JDG 9:47 Cuando se dio aviso a Abimelec de que los habitantes de la torre de Siquem estaban reunidos,
JDG 9:48 Abimelec subió a la montaña Salmón con toda la gente que lo acompañaba. Luego Abimelec tomó un hacha en su mano, cortó una rama de los árboles, la cual alzó sobre su hombro, y dijo al pueblo que estaba con él: Lo que me vean hacer, apresúrense a hacerlo como yo.
JDG 9:49 Todo el pueblo cortó también su rama, y cada uno siguió a Abimelec. Las pusieron contra la fortaleza, prendieron fuego a la fortaleza con ellas, de modo que todos los habitantes de la torre de Siquem murieron, unos 1.000 entre hombres y mujeres.
JDG 9:50 Después Abimelec marchó a Tebes, la sitió y la capturó.
JDG 9:51 Pero en medio de la ciudad estaba una torre fuerte donde estaban refugiados todos los hombres y mujeres, con todos los jefes de la ciudad, quienes, cerraron las puertas tras ellos y subieron a la azotea de la torre.
JDG 9:52 Al llegar Abimelec a la torre la atacó y se acercó hasta su puerta para ponerle fuego.
JDG 9:53 Entonces, una mujer arrojó una piedra encimera de molino sobre la cabeza de Abimelec y le partió el cráneo.
JDG 9:54 Él llamó apresuradamente a su joven escudero y le dijo: Desenvaina tu espada y mátame, para que no se diga de mí: ¡Una mujer lo mató! Y el muchacho lo traspasó y murió.
JDG 9:55 Cuando los hombres de Israel vieron que Abimelec murió, cada uno se fue a su lugar.
JDG 9:56 Así ʼElohim retribuyó a Abimelec el mal que hizo contra su padre, al asesinar a sus 70 hermanos.
JDG 9:57 También toda la maldad de los hombres de Siquem ʼElohim la hizo caer sobre sus propias cabezas, de manera que vino sobre ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.
JDG 10:1 Después de Abimelec, Tola, hijo de Púa, hijo de Dodo, varón de Isacar, quien vivía en Samir, en la región montañosa de Efraín, se levantó para librar a Israel.
JDG 10:2 Éste juzgó a Israel 23 años y murió. Fue sepultado en Samir.
JDG 10:3 Tras él se levantó Jaír galaadita, quien juzgó a Israel 22 años.
JDG 10:4 Tuvo 30 hijos que cabalgaban en 30 asnos y poseían 30 villas en la tierra de Galaad, que hasta hoy se llaman Villas de Jaír.
JDG 10:5 Jaír murió y fue sepultado en Camón.
JDG 10:6 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante Yavé y sirvieron a los baales y a Astarot, a los ʼelohim de Siria, de Sidón, de Moab, de los hijos de Amón y de los filisteos. Abandonaron a Yavé y no le sirvieron.
JDG 10:7 Se encendió la ira de Yavé contra Israel y los entregó en las manos de los filisteos y de los hijos de Amón,
JDG 10:8 quienes a partir de aquel año oprimieron y vejaron a los israelitas durante 18 años, a todos los hijos de Israel que vivían al otro lado del Jordán en Galaad, la tierra de los amorreos.
JDG 10:9 Así que los hijos de Amón cruzaron el Jordán para combatir contra Judá, Benjamín y la casa de Efraín. Esto angustió mucho a Israel.
JDG 10:10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Yavé: ¡Pecamos contra ti, porque abandonamos a nuestro ʼElohim para servir a los baales!
JDG 10:11 Yavé dijo a los hijos de Israel: ¿No los libré Yo de Egipto, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?
JDG 10:12 Cuando los sidonios, los amalecitas y los maonitas los oprimieron, y clamaron a Mí, Yo los libré de su mano.
JDG 10:13 Pero ustedes me abandonaron y sirvieron a otros ʼelohim. Por tanto, no los libraré.
JDG 10:14 ¡Vayan, clamen a los ʼelohim que se eligieron! ¡Que ellos los salven en el tiempo de su angustia!
JDG 10:15 Entonces los hijos de Israel respondieron a Yavé: ¡Pecamos! Haz con nosotros lo que te parezca bien. Solo te rogamos que nos libres hoy.
JDG 10:16 Apartaron los ʼelohim extraños de en medio de ellos y sirvieron a Yavé, y Él no soportó más la aflicción de Israel.
JDG 10:17 Entonces los hijos de Amón se reunieron y acamparon en Galaad. También los hijos de Israel se reunieron y acamparon en Mizpa.
JDG 10:18 Y cada uno de los jefes del pueblo de Galaad decían a su prójimo: Cualquier hombre que comience la lucha contra los hijos de Amón será caudillo de todos los habitantes de Galaad.
JDG 11:1 Jefté galaadita era un guerrero valiente. Era hijo de una prostituta y su padre era Galaad.
JDG 11:2 Pero la esposa de Galaad también le dio hijos. Cuando los hijos de la esposa fueron grandes, expulsaron a Jefté y le dijeron: No tendrás herencia en la casa de nuestro padre, porque tú eres hijo de otra mujer.
JDG 11:3 Por tanto Jefté huyó de la presencia de sus hermanos y vivió en la tierra de Tob. Y se agruparon con Jefté hombres ociosos que salían con él.
JDG 11:4 Con el paso del tiempo, aconteció que los hijos de Amón hicieron guerra contra Israel.
JDG 11:5 Cuando los hijos de Amón pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a buscar a Jefté en la tierra de Tob
JDG 11:6 y le dijeron: ¡Ven y serás nuestro jefe para que luchemos contra los hijos de Amón!
JDG 11:7 Pero Jefté contestó a los ancianos de Galaad: ¿No me aborrecieron ustedes y me echaron de la casa de mi padre? ¿Por qué vienen ahora a mí cuando están en aflicción?
JDG 11:8 Entonces los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: Por esta misma razón nos volvemos ahora a ti, para que vengas con nosotros, luches contra los hijos de Amón y seas caudillo de todos los que vivimos en Galaad.
JDG 11:9 Jefté dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacen volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Yavé me los entrega, ¿seré yo su caudillo?
JDG 11:10 Los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: ¡Yavé sea testigo entre nosotros de lo que dijiste! ¡Haremos así!
JDG 11:11 Entonces Jefté salió con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió como su jefe y caudillo de ellos. Y Jefté dijo todas sus palabras delante de Yavé en Mizpa.
JDG 11:12 Jefté envió mensajeros al rey de los hijos de Amón y dijo: ¿Qué hay entre tú y yo para que vengas a mí a pelear contra mi tierra?
JDG 11:13 El rey de los hijos de Amón contestó a los mensajeros de Jefté: Que cuando Israel subió de Egipto tomó mi tierra, desde el Arnón hasta el Jaboc y el Jordán. Ahora pues, devuélvela en paz.
JDG 11:14 Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amón
JDG 11:15 para decirle: Jefté dice: Israel no tomó la tierra de Moab ni la tierra de los hijos de Amón,
JDG 11:16 porque cuando Israel subió de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades.
JDG 11:17 Israel envió mensajeros al rey de Edom para decirle: Te ruego me permitas pasar por tu tierra. Pero el rey de Edom no consintió. También envió [mensajeros] al rey de Moab, y tampoco quiso. Así que Israel permaneció en Cades.
JDG 11:18 Después anduvo por el desierto y rodeó la tierra de Edom y Moab. Llegó por el lado oriental de la tierra de Moab, y acampó al otro lado del [arrollo] Arnón. Pero no entraron por el territorio de Moab, porque el Arnón era el límite de Moab.
JDG 11:19 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, para decirle: Te ruego que nos permitas pasar por tu tierra hasta mi lugar.
JDG 11:20 Pero Sehón no confió en Israel para darle paso por su territorio, sino reunió a todo su pueblo. Acamparon en Jaas, y peleó contra Israel.
JDG 11:21 Pero Yavé, ʼElohim de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en la mano de Israel y los derrotó. E Israel tomó posesión de toda la tierra de los amorreos que vivían en aquella tierra.
JDG 11:22 Así poseyeron todo el territorio de los amorreos, desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.
JDG 11:23 Ahora cuando Yavé, el ʼElohim de Israel, echó a los amorreos de delante de su pueblo Israel, ¿pretendes tú apoderarte de él?
JDG 11:24 ¿No posees tú lo que tenían aquellos que Quemos, tu ʼelohim, echó delante de ti? Así nosotros desposeeremos a todo aquel que Yavé, nuestro ʼElohim, eche de delante de nosotros.
JDG 11:25 Y ahora, ¿vales tú más que Balac, hijo de Sipor, rey de Moab? ¿Él tuvo alguna disputa con Israel o hizo guerra contra ellos?
JDG 11:26 Mientras Israel vivió en Hesbón y sus aldeas, en Aroer y sus aldeas, y en todas las ciudades que están en las riberas del Arnón 300 años, ¿por qué no las recuperaron en ese tiempo?
JDG 11:27 Así que yo no pequé contra ti, pero tú haces mal conmigo al combatir contra mí. ¡Yavé, el Juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón!
JDG 11:28 Pero el rey de los hijos de Amón no escuchó las palabras que Jefté le envió a decir.
JDG 11:29 Entonces el Espíritu de Yavé vino sobre Jefté, quien atravesó Galaad y Manasés. Pasó a Mizpa de Galaad, y de allí salió hacia los hijos de Amón.
JDG 11:30 Jefté hizo un voto a Yavé: Si en verdad entregas a los hijos de Amón en mi mano,
JDG 11:31 cualquiera que salga a encontrarme por las puertas de mi casa cuando yo regrese en paz de los hijos de Amón, será de Yavé y yo lo ofreceré en holocausto.
JDG 11:32 Jefté fue hacia los hijos de Amón para pelear contra ellos, y Yavé los entregó en su mano.
JDG 11:33 Los derrotó con una matanza muy grande desde Aroer hasta la vega de Las Viñas, 20 aldeas. Así los hijos de Amón fueron sometidos a los hijos de Israel.
JDG 11:34 Jefté regresó a su casa en Mizpa, ¡y ahí salía su hija a recibirlo con panderos y danzas! Y ella era la única hija. Fuera de ella no tenía hijo ni hija.
JDG 11:35 Aconteció que, al verla, él rasgó las ropas y dijo: ¡Ay, hija mía! Me destrozaste. Estás entre los que me atribulan, porque abrí mi boca a Yavé y no podré retractarme.
JDG 11:36 Ella entonces le respondió: Padre mío, si diste palabra a Yavé, haz conmigo lo que dijiste, ya que Yavé te vengó de tus enemigos, los hijos de Amón.
JDG 11:37 Dijo además a su padre: Que se me haga esto: Déjame solo dos meses para que vaya a las montañas y llore por causa de mi virginidad junto con mis compañeras.
JDG 11:38 Él entonces respondió: Vé. Y la dejó ir por dos meses. Ella fue con sus compañeras y lloró su virginidad por las montañas.
JDG 11:39 Sucedió que pasados los dos meses volvió a su padre, quien cumplió con ella el voto que hizo. Ella nunca se unió a varón. Se volvió una costumbre en Israel,
JDG 11:40 que cada año las doncellas de Israel vayan a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días al año.
JDG 12:1 Entonces los varones de Efraín fueron convocados, cruzaron hacia Safón y dijeron a Jefté: ¿Por qué fuiste a luchar contra los hijos de Amón y no nos llamaste para ir contigo? ¡Incendiaremos tu casa contigo dentro!
JDG 12:2 Jefté les respondió: Yo y mi pueblo tuvimos una gran contienda contra los hijos de Amón. Los convoqué a ustedes, pero no me [auxiliaron para] librarnos de su mano.
JDG 12:3 Cuando vi que ustedes no me defenderían, arriesgué mi vida y pasé contra los hijos de Amón. Yavé los entregó en mi mano. ¿Por qué se levantan hoy a pelear contra mí?
JDG 12:4 Entonces Jefté reunió a todos los varones de Galaad y peleó contra Efraín. Y los hombres de Galaad derrotaron a Efraín, porque [éstos] dijeron: ¡Ustedes, los galaaditas, son fugitivos de Efraín, en medio de Efraín y de Manasés!
JDG 12:5 Los galaaditas capturaron los vados del Jordán que están frente a Efraín. Y sucedía que cuando cualquiera de los fugitivos de Efraín decía: Voy a pasar, los hombres de Galaad le preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Y si él respondía: No,
JDG 12:6 entonces le decían: Dí ahora, Shibolet. Y él decía Sibolet, porque no podía pronunciar así. Entonces le echaban mano y lo degollaban en los vados del Jordán. Y en aquel tiempo cayeron 42.000 de Efraín.
JDG 12:7 Jefté juzgó a Israel seis años. Jefté galaadita murió y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.
JDG 12:8 Después de él, Ibzán, de Belén, juzgó a Israel.
JDG 12:9 Tenía 30 hijos y 30 hijas a las cuales casó afuera. Tomó de afuera 30 mujeres para sus hijos. Y juzgó a Israel siete años.
JDG 12:10 Ibzán murió y fue sepultado en Belén.
JDG 12:11 Después de él Elón zabulonita juzgó a Israel, y juzgó a Israel diez años.
JDG 12:12 Elón zabulonita murió y fue sepultado en Ajalón, en la tierra de Zabulón.
JDG 12:13 Después de él Abdón, hijo de Hilel, piratonita, juzgó a Israel.
JDG 12:14 Éste tuvo 40 hijos y 30 nietos, que cabalgaban sobre 70 asnos. Y juzgó a Israel 8 años.
JDG 12:15 Abdón, hijo de Hilel piratonita, murió y fue sepultado en Piratón en la tierra de Efraín, en la región montañosa de los amalecitas.
JDG 13:1 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante Yavé, y Él los entregó en mano de los filisteos 40 años.
JDG 13:2 Hubo entonces un hombre de Sora, de la tribu de Dan, llamado Manoa. Su esposa era estéril y no tenía descendencia.
JDG 13:3 Pero el Ángel de Yavé apareció a aquella mujer y le dijo: Mira, eres estéril y no tienes descendencia, pero concebirás y darás a luz un hijo.
JDG 13:4 Ahora pues, no bebas vino ni jugo de manzana fermentado, ni comas cosa impura,
JDG 13:5 porque ciertamente concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque ese niño será nazareo de ʼElohim desde el vientre. Él comenzará a librar a Israel de mano de los filisteos.
JDG 13:6 La mujer fue y se lo contó a su esposo: Un varón de ʼElohim vino a mí. Su aspecto era como el aspecto de un Ángel de ʼElohim, muy asombroso. No le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre.
JDG 13:7 Y me dijo: Mira, concebirás y darás a luz un hijo. Por tanto, ahora no bebas vino ni jugo de manzana fermentado, ni comas cosa impura, porque este niño será nazareo de ʼElohim desde el vientre hasta el día de su muerte.
JDG 13:8 Entonces Manoa imploró a Yavé: Oh, ʼAdonay, te ruego que el Varón de ʼElohim a Quien enviaste, venga otra vez a nosotros aquí, y nos enseñe qué hacer con el niño que va a nacer.
JDG 13:9 ʼElohim escuchó la voz de Manoa, y el Ángel de ʼElohim vino otra vez a la mujer, cuando ella estaba sentada en el campo, pero Manoa, su esposo, no estaba con ella.
JDG 13:10 La mujer se apresuró y corrió. Le informó a su esposo y le dijo: Mira, me apareció el mismo Varón que vino a mí el otro día.
JDG 13:11 Manoa se levantó y fue tras su esposa, y al llegar ante aquel Varón, le dijo: ¿Eres Tú el varón que habló a [mi] esposa? Él respondió: Yo soy.
JDG 13:12 Manoa dijo: Cuando se cumplan tus palabras, ¿cómo será el modo de vida del niño y cuál su vocación?
JDG 13:13 El Ángel de Yavé respondió a Manoa: [Tu] esposa pondrá atención a todo lo que Yo le dije:
JDG 13:14 No comerá nada que proceda de la vid, ni beberá vino, ni jugo de manzana fermentado, ni cosa impura. Guardará todo lo que le ordené.
JDG 13:15 Entonces Manoa dijo al Ángel de Yavé: Te ruego, permítenos detenerte y preparar para ti un cabrito del rebaño.
JDG 13:16 El Ángel de Yavé respondió a Manoa: Aunque me detengas no comeré de tu manjar. Pero si preparas un holocausto, ofrécelo a Yavé. Manoa no sabía que Él era el Ángel de Yavé.
JDG 13:17 Y Manoa preguntó al Ángel de Yavé: ¿Cuál es tu nombre, para que te honremos cuando se cumpla tu Palabra?
JDG 13:18 El Ángel de Yavé respondió a Manoa: ¿Por qué preguntas mi Nombre si ves que es Admirable?
JDG 13:19 Entonces Manoa tomó un cabrito del rebaño y la ofrenda vegetal, y lo sacrificó sobre la peña a Yavé. Mientras Manoa y su esposa lo contemplaban, Él obró una maravilla.
JDG 13:20 Pues sucedió que mientras la llama subía del altar hacia el cielo, el Ángel de Yavé ascendió en la llama del altar. Al ver esto Manoa y su esposa cayeron a tierra sobre sus rostros.
JDG 13:21 El Ángel de Yavé no volvió a aparecer a Manoa ni a su esposa. Entonces Manoa comprendió que era el Ángel de Yavé.
JDG 13:22 Por lo cual Manoa dijo a su esposa: ¡Sin duda moriremos, porque vimos a ʼElohim!
JDG 13:23 Pero su esposa le respondió: Si Yavé hubiera querido hacernos morir, no habría tomado de nuestra mano el holocausto y la ofrenda, ni nos habría mostrado estas cosas, ni nos habría anunciado en este tiempo cosa semejante.
JDG 13:24 La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció, y Yavé lo bendijo.
JDG 13:25 El Espíritu de Yavé comenzó a impulsarlo en los campamentos de Dan, entre Sora y Estaol.
JDG 14:1 Sansón bajó a Timnat y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos.
JDG 14:2 Subió y se lo declaró a su padre y a su madre: Vi en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. Tómenla para mí como esposa.
JDG 14:3 Entonces su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas a tomar esposa de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: ¡Tómala para mí como esposa, porque me parece agradable!
JDG 14:4 Pero su padre y su madre no sabían que esto venía de Yavé, porque buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos tenían dominio sobre Israel.
JDG 14:5 Sansón bajó con su padre y con su madre a Timnat. Cuando llegaron a las viñas de Timnat, ahí salía un leoncillo que rugía hacia él.
JDG 14:6 El Espíritu de Yavé vino poderosamente sobre él, y lo destrozó como el que destroza un cabrito, sin tener algo en su mano. Pero no contó a su padre ni a su madre lo que hizo.
JDG 14:7 Entonces bajó y habló con la mujer, y ella agradó a Sansón.
JDG 14:8 Después de algunos días, volvió para tomarla. Se desvió para ver el cadáver del león y vio que en el esqueleto del león estaba una colmena de abejas con miel.
JDG 14:9 Tomó la miel en sus manos y siguió caminando y comiendo por el camino, hasta que alcanzó a su padre y a su madre. Les dio para que comieran, pero no les explicó que tomó la miel del esqueleto del león.
JDG 14:10 Su padre bajó adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí un banquete, porque los jóvenes acostumbraban esto.
JDG 14:11 Sucedió que cuando lo vieron, llevaron 30 compañeros para que estuvieran con él.
JDG 14:12 Sansón les dijo: Les propongo ahora una adivinanza. Si en los siete días del banquete me la declaran y descifran, les daré 30 túnicas de lino y 30 mudas de ropa.
JDG 14:13 Pero si no me la pueden declarar, me tendrán que dar ustedes 30 túnicas de lino y 30 mudas de ropa. Le dijeron: Propón tu adivinanza para que la escuchemos.
JDG 14:14 Él les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y no lograron descifrar la adivinanza en tres días.
JDG 14:15 Pero al séptimo día dijeron a la esposa de Sansón: Seduce a tu esposo para sonsacarle la solución de la adivinanza, o te quememos a ti y la casa de tu padre. ¿Nos invitaron para despojarnos?
JDG 14:16 La esposa de Sansón lloraba delante de él y le decía: ¡Solo me odias, y no me amas! Propusiste una adivinanza a los hijos de mi pueblo y no me la declaras. Y él respondió: Mira, no se la dije a mi padre ni a mi madre, ¿y te la voy a declarar a ti?
JDG 14:17 Lloró los siete días que duró su banquete, y aconteció que al séptimo día se la declaró, porque lo presionaba. Ella entonces declaró la adivinanza a los hijos de su pueblo.
JDG 14:18 Al séptimo día, antes de ocultarse el sol, los hombres de la ciudad le dijeron: ¿Qué es más dulce que la miel? ¿Y qué es más fuerte que el león? Y él les contestó: Si no hubieran arado con mi novilla, nunca habrían descubierto mi adivinanza.
JDG 14:19 Entonces el Espíritu de Yavé vino sobre él, de manera que bajó a Ascalón y mató a 30 hombres de ellos, tomó sus despojos y dio las mudas de ropa a los que habían declarado la adivinanza. Luego, encendido en ira, regresó a la casa de su padre.
JDG 14:20 Y la esposa de Sansón fue dada a un compañero de él que fue amigo de Sansón.
JDG 15:1 Después de algún tiempo, sucedió que en la época de la cosecha del trigo, Sansón fue a visitar a su esposa con un cabrito y se decía: Me uniré a mi esposa en el aposento de dormir. Pero el padre de ella no lo dejó entrar.
JDG 15:2 Y dijo su padre: Realmente pensé que la aborrecías intensamente, así que yo la di a tu compañero. ¿No es su hermana menor más hermosa que ella? Te ruego que ésta sea tuya en vez de ella.
JDG 15:3 Entonces Sansón le respondió: ¡Esta vez no tendré culpa ante los filisteos si les haga daño!
JDG 15:4 Sansón fue y capturó 300 zorras. Tomó astillas de madera impregnadas de resina, las ató cola con cola y puso una astilla entre cola y cola.
JDG 15:5 Después prendió fuego a las astillas y soltó las zorras entre los sembrados de los filisteos. Quemó los manojos, la cosecha que estaba en pie e incluso las viñas y los olivares.
JDG 15:6 Y los filisteos preguntaron: ¿Quién hizo esto? Y les dijeron: Sansón, yerno del timnateo, porque éste tomó a su esposa y la dio a su compañero. Entonces los filisteos fueron y la quemaron a ella y a su padre.
JDG 15:7 Sansón les dijo: Por hacer esto, juro que no descansaré hasta que me vengue de ustedes.
JDG 15:8 Les hirió cadera y muslo con gran mortandad. Luego bajó y vivió en la hendidura de la peña de Etam.
JDG 15:9 Pero los filisteos subieron y acamparon en Judá, y se desplegaron por Lehi.
JDG 15:10 Los varones de Judá les dijeron: ¿Por qué subieron contra nosotros? Y respondieron: Subimos para atrapar a Sansón a fin de hacerle lo mismo que nos hizo.
JDG 15:11 Entonces 3.000 hombres de Judá bajaron a la hendidura de la peña de Etam y dijeron a Sansón: ¿No sabes que los filisteos nos dominan? ¿Qué es esto que nos hiciste? Y él les contestó: Les hice como ellos me hicieron.
JDG 15:12 Ellos le dijeron: Vinimos para atarte y entregarte en las manos de los filisteos. Sansón les dijo: ¡Júrenme que no me matarán ustedes mismos!
JDG 15:13 Ellos le respondieron: No, solo te ataremos y te entregaremos en las manos de ellos, pero de seguro no te mataremos. Entonces lo ataron con dos cuerdas nuevas y le ordenaron salir de la peña.
JDG 15:14 Cuando llegó a Lehi, al verlo los filisteos gritaron. Entonces el Espíritu de Yavé vino poderosamente sobre él, de tal modo que las cuerdas que estaban en sus brazos fueron como lino quemado al fuego, y sus ataduras cayeron de sus manos.
JDG 15:15 Al hallar una quijada de asno aún fresca, extendió su mano, la tomó, y con ella mató a 1.000 hombres.
JDG 15:16 Entonces cantó Sansón: Con la quijada de un asno, Montones sobre montones; Con la quijada del asno, Maté a 1.000 varones.
JDG 15:17 Aconteció que cuando acabó de hablar, lanzó con su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.
JDG 15:18 Entonces tuvo mucha sed, y clamó a Yavé y dijo: Tú diste esta gran salvación por medio de tu esclavo, ¿y ahora moriré de sed y caeré en las manos de los incircuncisos?
JDG 15:19 Entonces ʼElohim abrió la hendidura que está en Lehi, y de allí salió agua. Y cuando bebió, recobró su fuerza y revivió, por lo cual la llamó En-hacoré, la cual está en Lehi hasta hoy.
JDG 15:20 En los días de los filisteos juzgó a Israel 20 años.
JDG 16:1 Sansón fue a Gaza y vio allí a una prostituta, y se unió a ella.
JDG 16:2 Avisaron a los de Gaza: ¡Sansón está aquí! Entonces ellos lo rodearon y lo acecharon toda aquella noche en la puerta de la ciudad. Estuvieron en silencio toda la noche y dijeron: En la mañana, cuando sea de día, lo mataremos.
JDG 16:3 Pero Sansón estuvo acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levantó. Y al agarrar las hojas de la puerta de la ciudad con sus dos jambas y su cerrojo, se las echó al hombro. Se fue y las subió a la cumbre de la montaña que está enfrente de Hebrón.
JDG 16:4 Después de esto sucedió que se enamoró de una mujer del valle de Sorec que se llamaba Dalila.
JDG 16:5 Los jefes de los filisteos fueron a ella y le dijeron: Sedúcelo para ver en qué consiste su gran fuerza, y cómo podríamos atarlo para afligirlo. Entonces cada uno de nosotros te dará 1.100 piezas de plata.
JDG 16:6 Dalila dijo a Sansón: Te ruego que me digas en qué consiste tu gran fuerza, y con qué podrías ser atado para afligirte.
JDG 16:7 Sansón le respondió: Si me atan con siete cuerdas de arco que aún no estén secas, entonces me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.
JDG 16:8 Los jefes de los filisteos le llevaron siete cuerdas de arco que aún no habían secado, y lo ató con ellas.
JDG 16:9 Ella tenía hombres al acecho en una habitación interior. Entonces le dijo: ¡Sansón, los filisteos contra ti! Pero él rompió las cuerdas de arco como se rompe un hilo de estopa cuando toca el fuego. Y no se supo el secreto de su fuerza.
JDG 16:10 Dalila dijo a Sansón: Mira, me engañaste y me dijiste mentiras. Ahora te ruego que me digas cómo puedes ser atado.
JDG 16:11 Y él le contestó: Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas, que no hayan sido usadas, me debilitaré y seré como cualquier hombre.
JDG 16:12 Dalila tomó cuerdas nuevas y lo ató con ellas, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos contra ti! (Y los hombres permanecían al acecho en la habitación interior.) Pero él rompió las cuerdas de sus brazos como un hilo.
JDG 16:13 Entonces Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me engañas y me dijiste mentiras. Dime cómo puedes ser atado. Él le dijo: Si tejes las siete trenzas de mi cabellera con tela.
JDG 16:14 Ella, pues, las aseguró con una clavija, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos contra ti! Y él, al despertar de su sueño, arrancó la clavija de telar con la tela.
JDG 16:15 Ella entonces le dijo: ¿Cómo sigues diciendo: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Estas tres veces te burlaste de mí y no me dijiste en qué consiste tu gran fuerza.
JDG 16:16 Sucedió que como ella lo afligía cada día con sus palabras y lo presionaba, su alma fue reducida a mortal angustia.
JDG 16:17 Por lo cual le descubrió todo su corazón y le dijo: Jamás pasó navaja por mi cabeza porque soy nazareo de ʼElohim desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, entonces mi fuerza se apartará de mí y me debilitaré, y seré como un hombre cualquiera.
JDG 16:18 Cuando Dalila se dio cuenta de que le había revelado todo su corazón, envió a llamar a los jefes de los filisteos y dijo: Suban esta vez, porque él me declaró todo su corazón. Y los jefes de los filisteos subieron a ella, con la plata en su mano.
JDG 16:19 Ella entonces lo adormeció sobre sus rodillas, y enseguida llamó al hombre que le rapó las siete trenzas de su cabeza, y ella misma comenzó a dominarlo, pues su fuerza se retiró de él.
JDG 16:20 Ella exclamó: ¡Sansón, los filisteos contra ti! Él entonces, al despertar de su sueño, se dijo: Saldré como las otras veces y me sacudiré libre. Pero no sabía que Yavé se apartó de él.
JDG 16:21 Entonces los filisteos lo agarraron, le sacaron los ojos y lo bajaron a Gaza. Lo ataron con cadenas de bronce para que moliera en la cárcel.
JDG 16:22 Sin embargo, después que fue rapado, el cabello de su cabeza comenzó a crecer.
JDG 16:23 Entonces los jefes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón, su ʼelohim, y con gran regocijo afirmaron: ¡Nuestro ʼelohim entregó en nuestras manos a nuestro enemigo Sansón!
JDG 16:24 Cuando el pueblo lo vio, alabó a su ʼelohim, porque decían: ¡Nuestro ʼelohim entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, Al que devastaba nuestra tierra, Y multiplicaba nuestras víctimas!
JDG 16:25 Sucedió que cuando tuvieron alegre el corazón, dijeron: Llamen a Sansón para que nos divierta. Y llamaron de la cárcel a Sansón, el cual los divertía. Lo hicieron estar en pie entre las columnas.
JDG 16:26 Y Sansón dijo al lazarillo: Acércame y hazme palpar las columnas sobre las cuales descansa el edificio, para que me apoye contra ellas.
JDG 16:27 El edificio estaba lleno de hombres y mujeres. Todos los jefes de los filisteos estaban allí, y en la azotea estaban como 3.000 hombres y mujeres que observaban el escarnio a Sansón.
JDG 16:28 Entonces Sansón invocó a Yavé: ¡Oh ʼAdonay Yavé, te ruego que te acuerdes de mí! ¡Dame fuerza solo esta vez, oh ʼElohim, para que yo de una sola vez me vengue de los filisteos por mis dos ojos!
JDG 16:29 Sansón palpó las dos columnas centrales en las cuales descansaba el edificio, se apoyó en ellas, una a su derecha y otra a su izquierda.
JDG 16:30 Y Sansón exclamó: ¡Muera yo con los filisteos! Y al empujar con fuerza, el edificio cayó sobre los jefes y sobre toda la gente que estaba en él. De modo que fueron más los que mató al morir que los que mató en su vida.
JDG 16:31 Bajaron sus hermanos con toda la casa de su padre y lo levantaron, lo llevaron y lo sepultaron entre Sora y Estaol, junto al sepulcro de Manoa, su padre. Juzgó a Israel 20 años.
JDG 17:1 Hubo también un hombre de la región montañosa de Efraín llamado Micaía,
JDG 17:2 quien le dijo a su madre: Los 12,1 kilogramos de plata que te fueron robados, con respecto a los cuales pronunciaste maldición a mis oídos, mira, aquella plata está en mi poder. Yo la tomé. Y su madre le dijo: ¡Bendito seas por Yavé, hijo mío!
JDG 17:3 Él devolvió los 12,1 kilogramos de plata a su madre, y ella dijo: En verdad dedico esta plata a Yavé para mi hijo, a fin de que haga una imagen tallada y otra de fundición. Ahora pues, te la devuelvo.
JDG 17:4 Sin embargo, él devolvió la plata a su madre. Ella tomó 2,2 kilogramos de plata, los entregó al fundidor, el cual hizo con ellos una imagen tallada y otra de fundición, las cuales quedaron en la casa de Micaía.
JDG 17:5 De manera que Micaía tuvo un santuario. Hizo un efod e ídolos domésticos y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.
JDG 17:6 En aquellos días no había rey en Israel, y cada uno hacía lo que le parecía recto.
JDG 17:7 Hubo también un joven de Belén de Judá, de la familia de Judá, el cual era levita, y vivía allí como forastero.
JDG 17:8 Este hombre salió de la ciudad de Belén de Judá para residir donde hallara lugar. Cuando caminaba por la región montañosa de Efraín llegó hasta la casa de Micaía.
JDG 17:9 Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y le respondió: Soy levita de Belén de Judá, y voy a residir donde halle lugar.
JDG 17:10 Micaía le dijo: Quédate conmigo. Me servirás de padre y sacerdote, y te daré 1,1 kilogramos de plata por año, tu ropa y tu comida. Y el levita se quedó.
JDG 17:11 El levita convino en vivir con aquel hombre, y el joven fue para él como uno de sus hijos.
JDG 17:12 Micaía consagró al levita, y el joven fue su sacerdote y vivía en casa de Micaía.
JDG 17:13 Y Micaía dijo: ¡Ahora sé que Yavé me prosperará porque tengo a un levita como sacerdote!
JDG 18:1 En aquellos días no había rey en Israel. Y la tribu de Dan buscaba una heredad donde vivir, porque hasta aquel momento no le había caído heredad entre las tribus de Israel.
JDG 18:2 Los hijos de Dan enviaron a cinco hombres valientes de sus familias, de los más nobles entre ellos, desde Zora y Estaol para explorar y reconocer la tierra, y les dijeron: ¡Vayan y exploren la tierra! Ellos llegaron a la región montañosa de Efraín, hasta la casa de Micaía para pasar allí la noche.
JDG 18:3 Cuando se acercaban a la casa de Micaía, reconocieron la voz del joven levita. Al llegar allá, le preguntaron: ¿Quién te trajo aquí? ¿Qué haces en este lugar? ¿Qué tienes aquí?
JDG 18:4 Y él les respondió: Micaía hizo conmigo de esta y de aquella manera, y me tomó a sueldo para que sea su sacerdote.
JDG 18:5 Ellos le dijeron: Te rogamos que consultes a ʼElohim para que sepamos si será próspero el viaje que hacemos.
JDG 18:6 El sacerdote les respondió: ¡Vayan en paz! El camino por el cual andan está en presencia de Yavé.
JDG 18:7 Los cinco hombres salieron y llegaron a Lais. Vieron que la población que estaba en ella vivía con seguridad, a la manera de los sidonios, tranquilos y seguros, porque nadie estaba en aquella tierra que los perturbara en alguna cosa, ni quien se enseñoreara de ellos. Estaban lejos de los sidonios y con nadie tenían trato.
JDG 18:8 Regresaron a sus hermanos en Zora y Estaol, y sus hermanos les preguntaron: ¿Qué informan?
JDG 18:9 Ellos dijeron: Levántense y marchemos contra ellos, porque vimos la tierra y ciertamente es muy buena. ¿Y ustedes se quedarán tranquilos? No sean perezosos para marchar allá y tomar posesión de esa tierra.
JDG 18:10 Cuando lleguen, entrarán a un pueblo seguro y a una tierra espaciosa. Ciertamente, ʼElohim la entregó en su mano. Es un lugar donde no falta alguna cosa de las que hay en la tierra.
JDG 18:11 Entonces 600 hombres equipados con armas de guerra salieron de Zora y Estaol, de la familia de los danitas.
JDG 18:12 Subieron y acamparon en Quiriat-jearim, en Judá, por lo cual el lugar se llama hasta el día de hoy Campamento de Dan, el cual está detrás de Quiriat-jearim.
JDG 18:13 De allí avanzaron hacia la región montañosa de Efraín, y llegaron a la casa de Micaía.
JDG 18:14 Aquellos cinco hombres que fueron a reconocer la tierra de Lais, tomaron la palabra y dijeron a sus hermanos: ¿Saben que en esas casas hay efod, ídolos domésticos, una imagen tallada y una fundida? Por tanto, miren lo que van a hacer.
JDG 18:15 Se desviaron hacia allá y saludaron pacíficamente al entrar en la casa de Micaía, donde vivía el joven levita,
JDG 18:16 pero permanecían en la entrada del portón los 600 hombres de los hijos de Dan que tenían atadas sus armas de guerra.
JDG 18:17 Los cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra, subieron, entraron y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen fundida, mientras el sacerdote permanecía en la entrada del portón con los 600 hombres armados para la guerra.
JDG 18:18 Aquellos, pues, entraron en la casa de Micaía y tomaron la imagen tallada, el efod, los ídolos domésticos y la imagen fundida. Entonces el sacerdote les preguntó: ¿Qué hacen?
JDG 18:19 Ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca y ven con nosotros. Sé para nosotros padre y sacerdote. ¿Te es mejor ser sacerdote de la casa de un solo hombre, que para una tribu y una familia de Israel?
JDG 18:20 Entonces el corazón del sacerdote se alegró y tomó el efod, los ídolos domésticos y la imagen tallada, y fue con aquella gente.
JDG 18:21 Luego, tras colocar a los pequeños, el ganado y el equipaje delante de ellos, dieron la vuelta y salieron.
JDG 18:22 Ya se habían alejado de la casa de Micaía cuando los vecinos de esa casa fueron convocados. Siguieron tras los hijos de Dan y
JDG 18:23 les gritaron. Pero los hijos de Dan, al volver su rostro, dijeron a Micaía: ¿Qué pasó que te hizo reunir gente?
JDG 18:24 Él contestó: Tomaron al sacerdote y mis ʼelohim que hice, y se marcharon, ¿y qué me queda? Aún me preguntan: ¿Qué pasó?
JDG 18:25 Pero los hijos de Dan le respondieron: Que tu voz no se oiga entre nosotros, no sea que los de ánimo colérico te ataquen, y pierdas tu vida y las vidas de tu familia.
JDG 18:26 Los danitas prosiguieron su camino, y al ver Micaía que eran más fuertes que él, regresó a su casa.
JDG 18:27 Los danitas tomaron lo que Micaía hizo y al sacerdote que él tenía, cayeron sobre Lais, pueblo tranquilo y seguro. Los mataron a filo de espada e incendiaron la ciudad.
JDG 18:28 No hubo quien la librara, porque estaba lejos de Sidón, y no tenían trato con algún hombre. Estaba en el valle de Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad y vivieron en ella.
JDG 18:29 Llamaron a la ciudad Dan, según el nombre de su antepasado e hijo de Israel, aunque antes la ciudad se llamaba Lais.
JDG 18:30 Los hijos de Dan erigieron para ellos la imagen de talla, y Jonatán, hijo de Gersón, hijo de Manasés, y sus hijos, fueron sacerdotes en la tribu de Dan hasta el día del cautiverio de la tierra.
JDG 18:31 Así mantuvieron erigida para ellos la imagen tallada que Micaía hizo, todo el tiempo que la Casa de ʼElohim estuvo en Silo.
JDG 19:1 En aquellos días cuando no había rey en Israel, sucedió también que cierto varón levita que residía en los confines de la región montañosa de Efraín, tomó como concubina a una mujer de Belén de Judá.
JDG 19:2 Pero su concubina cometió adulterio contra él y lo abandonó. Se fue a casa de su padre en Belén de Judá y estuvo allí cuatro meses.
JDG 19:3 Pero su marido se levantó y la siguió para hablarle cariñosamente a fin de que volviera. Llevó consigo a un esclavo y una yunta de asnos, y ella lo invitó a entrar en casa de su padre.
JDG 19:4 Cuando lo vio el padre de la joven salió a recibirlo gozoso y su suegro lo detuvo, el padre de la joven, y se quedó en su casa tres días. Comía y bebía, y se alojaba allí.
JDG 19:5 Sucedió el cuarto día que se levantaron temprano por la mañana, y él se preparó para salir. Pero el padre de la joven dijo a su yerno: Susténtate con un bocado de pan, y después pueden irse.
JDG 19:6 Se sentaron, pues, y comieron los dos juntos y bebieron. Y el padre de la joven dijo al hombre: Te ruego que pases aquí la noche y que se alegre tu corazón.
JDG 19:7 El hombre se levantó para irse, pero su suegro le insistió, y volvió a pernoctar allí.
JDG 19:8 El quinto día se levantó de mañana para salir, pero el padre de la joven le dijo: Te ruego que te sustentes, y esperes hasta la noche. Y ambos comieron juntos.
JDG 19:9 Cuando el hombre se levantó para salir con su concubina y su esclavo, su suegro, el padre de la joven, le dijo: Mira, ya llega la noche. Quédate, te lo ruego, toda la noche [porque] el día declinó. Pasa aquí la noche y alégrese tu corazón. Mañana emprenderán temprano su viaje, y te irás a tu tienda.
JDG 19:10 Pero el hombre no aceptó pasar allí la noche, sino se levantó y, después de tomar camino, llegó hasta el frente de Jebus, la cual es Jerusalén. Llevaba consigo su yunta de asnos enalbardados y a su concubina.
JDG 19:11 Cuando estuvieron junto a Jebus se acababa el día, por lo cual el esclavo dijo a su ʼadon: Ven, te ruego, y desviémonos hacia aquella ciudad de los jebuseos, y pernoctemos en ella.
JDG 19:12 Pero su ʼadón le respondió: No nos desviaremos a ninguna ciudad de extranjeros que no son de los hijos de Israel, sino seguiremos hasta Gabaa.
JDG 19:13 Y dijo a su esclavo: Ven, nos acercamos a uno de esos lugares y pasaremos la noche en Gabaa o en Ramá.
JDG 19:14 Así que siguieron su camino, y el sol se les ocultó cerca de Gabaa, que era de Benjamín.
JDG 19:15 Entraron para pasar la noche en Gabaa y se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los recibiera en su casa para pasar la noche.
JDG 19:16 Y mira, regresaba un anciano de su faena en el campo al anochecer. El hombre era de la región montañosa de Efraín y se albergaba en Gabaa, pero las gentes del lugar eran benjamitas.
JDG 19:17 Levantó sus ojos, y al ver al viajero en la plaza de la ciudad, el anciano preguntó: ¿A dónde vas y de dónde vienes?
JDG 19:18 Y le contestó: Estamos de paso desde Belén de Judá hacia la parte más remota de la región montañosa de Efraín, de donde soy. Fui a Belén de Judá y ahora voy a la Casa de Yavé, pero no hay quien me reciba en su casa.
JDG 19:19 Tenemos pasto y forraje para nuestros asnos, así como pan y vino para mí, para tu esclava y para el esclavo que va con tu esclava. Nada nos falta.
JDG 19:20 Y el hombre anciano dijo: ¡Paz a ti! Toda tu necesidad estará exclusivamente a mi cargo, solo que no pases la noche en la plaza abierta.
JDG 19:21 Los llevó a su casa y dio forraje a sus asnos. Luego se lavaron los pies, comieron y bebieron.
JDG 19:22 Mientras celebraban, llegaron ahí unos hombres perversos de aquella ciudad que rodearon la casa. Se agolparon en la puerta y hablaron al anciano dueño de la casa, y dijeron: ¡Sácanos al hombre que entró a tu casa para que tengamos relaciones sexuales con él!
JDG 19:23 El dueño de la casa salió a ellos y les dijo: No, hermanos míos, les ruego. No hagan esta maldad puesto que este hombre entró en mi casa. No cometan tal infamia.
JDG 19:24 Aquí está mi hija virgen y la concubina de él. A éstas les sacaré si les place, y humíllenlas. Hagan con ellas lo que les parezca bien, pero a este hombre no le hagan tal infamia.
JDG 19:25 Pero los hombres no quisieron escucharlo, por lo cual el hombre obligó a su concubina y la hizo salir a ellos, los cuales abusaron sexualmente de ella toda aquella noche hasta la mañana y la dejaron al rayar el alba.
JDG 19:26 Cuando amanecía, la mujer llegó y cayó en la puerta de la casa de aquel hombre donde estaba su marido, hasta que aclaró el día.
JDG 19:27 Al levantarse su marido por la mañana, abrió las puertas de la casa y salió para proseguir su camino, y ciertamente su concubina estaba tendida a la puerta de la casa, con sus manos en la entrada.
JDG 19:28 Y él le dijo: Levántate y vámonos. Pero ella no respondió. Entonces el varón se levantó, la echó sobre el asno y se fue a su lugar.
JDG 19:29 Cuando entró en su casa tomó un cuchillo y echó mano a su concubina. La descuartizó por sus huesos en 12 pedazos y la envió por todo el territorio de Israel.
JDG 19:30 Todo el que veía aquello decía: ¡Jamás sucedió ni se vio cosa igual desde el día en el cual los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy! ¡Consideren esto, tomen consejo y hablen!
JDG 20:1 Entonces todos los hijos de Israel salieron desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, y la congregación se reunió como un solo hombre ante Yavé en Mizpa.
JDG 20:2 Los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, 400.000 hombres de a pie que sacaban espada, tomaron su posición en la asamblea del pueblo de ʼElohim.
JDG 20:3 Los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Los hijos de Israel dijeron: Digan cómo fue cometida esta perversidad.
JDG 20:4 Y el levita, el marido de la mujer asesinada, respondió: Yo llegué a Gabaa de Benjamín con mi concubina para pasar allí la noche.
JDG 20:5 Los hombres de Gabaa se alzaron contra mí, rodearon la casa de noche con intención de matarme, y violaron a mi concubina de tal manera que murió.
JDG 20:6 Yo tomé a mi concubina, la corté en trozos y la envié por todo el territorio de la posesión de Israel, porque habían cometido aquella maldad e infamia en Israel.
JDG 20:7 Miren, todos ustedes los hijos de Israel están presentes. Den aquí su parecer y consejo.
JDG 20:8 Entonces todo el pueblo se levantó como un solo hombre y dijeron: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni volverá a su casa.
JDG 20:9 Esto es lo que ahora haremos en Gabaa: Iremos contra ella por sorteo.
JDG 20:10 Tomaremos diez hombres de cada centenar de todas las tribus de Israel, y 100 de cada 1.000, y 1.000 de cada 10.000, para que lleven provisiones al pueblo, a fin de que vayan a Gabaa de Benjamín y le hagan según toda la repugnancia que cometió en Israel.
JDG 20:11 Así todos los hombres de Israel unidos se juntaron contra la ciudad como un solo hombre.
JDG 20:12 Y las tribus de Israel enviaron hombres por toda la tribu de Benjamín para decir: ¿Qué maldad es esta que cometieron ustedes?
JDG 20:13 Ahora pues, entreguen a los hombres, aquellos perversos que están en Gabaa, para que los matemos y quitemos esta infamia de Israel. Pero los hijos de Benjamín no quisieron escuchar la voz de sus hermanos, los hijos de Israel.
JDG 20:14 Mas bien, los hijos de Benjamín salieron de sus ciudades y se reunieron en Gabaa para enfrentar en batalla a los hijos de Israel.
JDG 20:15 Fueron contados aquel día los hijos de Benjamín que salieron de las ciudades: 26.000 hombres que sacaban espada, además de los habitantes de Gabaa, donde se alistaron 700 hombres escogidos.
JDG 20:16 Entre toda esa gente estaban 700 hombres escogidos que eran zurdos. Cada uno podía tirar una piedra con la honda a un cabello y no erraba tiro.
JDG 20:17 Los hombres de Israel, aparte de Benjamín, ascendían a 400.000 hombres que sacaban espada, todos guerreros.
JDG 20:18 Se levantaron los hijos de Israel y subieron a Bet-ʼEl. Consultaron a ʼElohim: ¿Quién de nosotros irá primero a combatir contra los hijos de Benjamín? Y Yavé respondió: Primero Judá.
JDG 20:19 Por la mañana se levantaron los hijos de Israel y acamparon contra Gabaa.
JDG 20:20 Salieron los hijos de Israel a pelear contra Benjamín, y se alinearon en orden de batalla contra ellos junto a Gabaa.
JDG 20:21 Pero los hijos de Benjamín salieron de Gabaa y derribaron a tierra aquel día 22.000 hombres de Israel.
JDG 20:22 Pero el pueblo, los hombres de Israel, se reanimaron y volvieron a ordenar batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el día anterior.
JDG 20:23 Pues los hijos de Israel subieron y lloraron delante de Yavé hasta llegar la noche. Consultaron a Yavé: ¿Nos acercaremos otra vez a pelear contra los hijos de nuestro hermano Benjamín? Yavé dijo: Suban contra él.
JDG 20:24 Entonces los hijos de Israel llegaron contra los hijos de Benjamín el segundo día.
JDG 20:25 Benjamín de Gabaa salió contra ellos el segundo día y otra vez cayeron a tierra 18.000 hombres de los hijos de Israel. Todos ellos sacaban espada.
JDG 20:26 Entonces todo el pueblo de los hijos de Israel subió, fueron a Bet-ʼEl y lloraron. Permanecieron allí delante de Yavé y ayunaron aquel día hasta llegar la noche. Sacrificaron holocaustos y ofrendas de paz delante de Yavé.
JDG 20:27 Consultaron los hijos de Israel a Yavé, pues el Arca del Pacto de ʼElohim estaba allí aquellos días,
JDG 20:28 y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, ministraba ante ella en aquel tiempo. Preguntaron: ¿Volveremos a salir a luchar contra los hijos de nuestro hermano Benjamín, o desistiremos? Y Yavé dijo: ¡Suban, porque mañana lo entregaré en sus manos!
JDG 20:29 Entonces Israel tendió emboscadas alrededor de Gabaa.
JDG 20:30 Al tercer día, cuando los hijos de Israel subieron contra los hijos de Benjamín, dispusieron batalla frente a Gabaa como las otras veces.
JDG 20:31 Los hijos de Benjamín salieron para enfrentarse al pueblo y se alejaron de la ciudad. Como las otras veces, comenzaron a matar a algunos de ellos en los caminos, uno de los cuales sube a Bet-ʼEl y otro a Gabaa. Así mataron en el campo a unos 30 hombres de Israel.
JDG 20:32 Los hijos de Benjamín decían: ¡Están vencidos ante nosotros como antes! Pero los hijos de Israel se habían dicho: Huiremos para alejarlos de la ciudad hasta los caminos.
JDG 20:33 Entonces todos los de Israel se levantaron de su posición y se dispusieron en orden de batalla en Baal-tamar, mientras que la emboscada de Israel se lanzó desde su posición al oeste de Gabaa.
JDG 20:34 10.000 hombres escogidos de todo Israel llegaron frente a Gabaa, y la batalla arreciaba, pero los benjaminitas no entendían que el desastre se les venía encima.
JDG 20:35 Aquel día Yavé derrotó a Benjamín ante Israel, y los hijos de Israel mataron a 25.100 hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.
JDG 20:36 Los hijos de Benjamín vieron que eran derrotados. Sin embargo, los hijos de Israel cedieron campo a Benjamín, pues confiaban en la emboscada que pusieron contra Gabaa.
JDG 20:37 Entonces la gente de la emboscada se apresuró y atacó a Gabaa. Se desplegó y mataron a filo de espada a toda la ciudad.
JDG 20:38 Era señal convenida entre los hombres de Israel y los de la emboscada, que éstos harían subir una gran humareda desde la ciudad.
JDG 20:39 Así, cuando los hombres de Israel volvieron la espalda en el combate, y los de Benjamín comenzaron a causar bajas entre los hombres de los de Israel y mataron a unos 30 hombres, pensaron: De seguro están derrotados ante nosotros como en el primer combate.
JDG 20:40 Pero cuando la humareda comenzó a subir de la ciudad, los de Benjamín miraron hacia atrás y vieron que de la ciudad subía el humo al cielo.
JDG 20:41 Entonces los hombres de Israel se devolvieron, mientras los de Benjamín se consternaron, pues veían que la catástrofe cayó sobre ellos.
JDG 20:42 Por ello volvieron sus espaldas ante los hombres de Israel y tomaron el camino al desierto. Pero la batalla los alcanzó, mientras que los que salían de las ciudades eran exterminados en medio de ellas.
JDG 20:43 Cercaron así a los benjamitas y los persiguieron sin tregua hasta frente a Gabaa, hacia donde nace el sol.
JDG 20:44 De Benjamín cayeron 18.000 hombres, todos hombres valientes.
JDG 20:45 Los demás se volvieron y huyeron hacia el desierto, hasta la peña de Rimón. De ellos fueron abatidos en los caminos otros 5.000 hombres, y siguieron en la persecución hasta Gidom, donde mataron a 2.000 hombres más.
JDG 20:46 De manera que los que cayeron de Benjamín aquel día fueron 25.000 hombres que sacaban espada, todos hombres valientes.
JDG 20:47 Pero 600 hombres se volvieron y huyeron hacia el desierto, hasta la peña de Rimón, y se quedaron en la peña de Rimón cuatro meses.
JDG 20:48 Los de Israel se volvieron contra los hijos de Benjamín y los mataron a filo de espada, tanto hombres como animales, y todo lo que fue hallado, e incendiaron las ciudades.
JDG 21:1 Los hombres de Israel juraron en Mizpa: Ninguno de nosotros dará su hija como esposa a los de Benjamín.
JDG 21:2 El pueblo llegó a Bet-ʼEl, y allí permanecieron ante ʼElohim hasta llegar la noche, alzaron la voz e hicieron un gran llanto.
JDG 21:3 Y decían: ¿Por qué, oh Yavé, ʼElohim de Israel, sucedió esto en Israel, que hoy falte una tribu de Israel?
JDG 21:4 Aconteció que al día siguiente, el pueblo madrugó, edificaron allí un altar y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.
JDG 21:5 Entonces los hijos de Israel dijeron: ¿Quién hay de todas las tribus de Israel que no subió con la congregación ante Yavé? Porque hubo un solemne juramento relacionado con el que no subiera ante Yavé en Mizpa, y dijeron: ¡Que muera sin compasión!
JDG 21:6 Los hijos de Israel se compadecieron de su hermano Benjamín y dijeron: ¡Hoy fue cortada una tribu de Israel!
JDG 21:7 ¿Cómo haremos en cuanto a esposas para los que quedan, al recordar que juramos por Yavé que no les daremos a nuestras hijas como esposas?
JDG 21:8 Y dijeron: ¿Quién hay de entre todas las tribus de Israel que no subió a Yavé en Mizpa? Y notaron que ninguno de los habitantes de Jabes Galaad fue al campamento, a la congregación.
JDG 21:9 Hicieron un recuento de la gente, y no se halló a ninguno de Jabes Galaad.
JDG 21:10 Entonces la congregación envió allá 12.000 hombres de entre los más valientes y les ordenaron: ¡Vayan y maten a filo de espada a los habitantes de Jabes Galaad con las mujeres y los niños!
JDG 21:11 Esto es lo que harán: Exterminarán completamente a todo varón y a toda mujer que tuvo unión carnal con varón.
JDG 21:12 Entre los habitantes de Jabes Galaad hallaron 400 doncellas que no habían tenido unión carnal con varón, las cuales llevaron al campamento en Silo, situado en la tierra de Canaán.
JDG 21:13 Toda la congregación envió emisarios para que hablaran con los hijos de Benjamín que estaban en la peña de Rimón y les proclamaran paz.
JDG 21:14 Los de Benjamín volvieron, y les dieron las mujeres que habían conservado vivas de entre las mujeres de Jabes Galaad, pero no fueron suficientes para ellos.
JDG 21:15 El pueblo se compadeció de Benjamín, porque Yavé abrió una brecha en las tribus de Israel.
JDG 21:16 Entonces los ancianos de la congregación dijeron: ¿Qué haremos en cuanto a mujeres para los que quedan, ya que las mujeres de Benjamín fueron exterminadas?
JDG 21:17 Y agregaron: Que los supervivientes sean herederos de Benjamín, para que no sea borrada una tribu de en medio de Israel.
JDG 21:18 Pero nosotros no podemos darles mujeres de entre nuestras hijas. Porque los hijos de Israel se juramentaron: ¡Maldito el que dé esposa a Benjamín!
JDG 21:19 Y dijeron: Miren, se acerca la fiesta anual de Yavé en Silo, al norte de Bet-ʼEl, al oriente del camino que sube de Bet-ʼEl a Siquem, y al sur de Lebona.
JDG 21:20 Dieron orden a los hijos de Benjamín: Vayan y pongan emboscadas en las viñas.
JDG 21:21 Estén alerta, y cuando las hijas de Silo salgan a danzar, salgan de las viñas y cada uno rapte esposa para él de las hijas de Silo, y luego se irán a la tierra de Benjamín.
JDG 21:22 Sucederá que cuando sus padres o sus hermanos vengan a pleito ante nosotros, les diremos: Hágannos el favor de concedérnoslas, porque en la guerra no tomamos esposa para cada uno de ellos, ni ustedes las dieron a ellos para que ahora sean culpables de pecado.
JDG 21:23 Así lo hicieron los hijos de Benjamín, y de entre las danzantes que raptaron llevaron mujeres según el número de ellos. Y regresaron a su heredad, reedificaron las ciudades y vivieron en ellas.
JDG 21:24 También los hijos de Israel se fueron de allí, cada uno a su tribu y a su familia, y salió cada uno con destino a su heredad.
JDG 21:25 En aquellos días no había rey en Israel. Cada uno hacía lo que le parecía bien.
RUT 1:1 Aconteció en los días cuando gobernaban los jueces, que hubo una hambruna en la tierra. Un hombre de Belén de Judá fue a vivir temporalmente en los campos de Moab con su esposa y sus dos hijos.
RUT 1:2 El nombre de aquel varón era Elimelec, el nombre de su esposa, Noemí, y los nombre de sus dos hijos Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Así que llegaron a los campos de Moab y permanecieron allí.
RUT 1:3 Elimelec, esposo de Noemí, murió. Y [Noemí] quedó sola con sus dos hijos,
RUT 1:4 los cuales tomaron esposas moabitas, cuyos nombres eran Orfa y Rut. Vivieron allí como diez años.
RUT 1:5 Después murieron también Mahlón y Quelión. [Noemí] quedó sin sus dos hijos y sin su esposo.
RUT 1:6 Entonces ella se levantó con sus nueras para regresar de los campos de Moab, porque oyó que Yavé había visitado a su pueblo para darles pan.
RUT 1:7 Así que ella salió del lugar donde estaba, y con sus dos nueras tomaron camino para regresar a la tierra de Judá.
RUT 1:8 Noemí dijo a sus dos nueras: Anden, regresen, cada una a la casa de su madre. ¡Tenga Yavé misericordia de ustedes como ustedes la tuvieron con los difuntos y conmigo!
RUT 1:9 Yavé les conceda a cada una que hallen descanso en la casa de su esposo. Luego las besó. Ellas alzaron sus voces, lloraron
RUT 1:10 y le decían: Nosotras volveremos contigo a tu pueblo.
RUT 1:11 Pero Noemí dijo: Regresen, hijas mías. ¿Por qué deben ir conmigo? ¿Tengo yo aún hijos en mis entrañas para que sean sus esposos?
RUT 1:12 Regresen, hijas mías, vayan. Pues envejecí como para tener esposo, y aunque dijera: Tengo esperanza, y esta noche estuviera con mi esposo, e incluso diera a luz hijos,
RUT 1:13 ¿los esperarían hasta que crezcan? ¿Se retraerían por ellos sin tomar esposo? No, hijas mías. Tengo mayor amargura que ustedes, pues la mano de Yavé se levantó contra mí.
RUT 1:14 Entonces ellas alzaron su voz y lloraron otra vez. Orfa besó a su suegra, pero Rut siguió apegada a ella.
RUT 1:15 Noemí dijo: Mira, tu cuñada regresó a su pueblo y a sus ʼelohim. Regresa detrás de tu cuñada.
RUT 1:16 Rut respondió: No me ruegues que te deje y me aparte de ti. Porque adondequiera que tú vayas, yo iré, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu ʼElohim mi ʼElohim.
RUT 1:17 Donde tú mueras, yo moriré, y allí seré sepultada. Así me haga Yavé, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos.
RUT 1:18 Y al ver que estaba resuelta a irse con ella, desistió de decirle más.
RUT 1:19 Caminaron las dos hasta que llegaron a Belén. Sucedió que al entrar en Belén, toda la ciudad se alborotó a causa de ellas, y las mujeres decían: ¿No es ésta Noemí?
RUT 1:20 Y ella les decía: No me llamen Noemí. Llámenme Mara, porque ʼEL-Shadday me trató muy amargamente.
RUT 1:21 Yo salí llena, pero Yavé dispuso que regresara vacía. ¿Por qué me llaman Noemí, puesto que Yavé dio testimonio contra mí, y ʼEL-Shadday me afligió?
RUT 1:22 Así regresó Noemí con su nuera, Rut la moabita, cuando volvió de la tierra de Moab. Llegaron a Belén al principio de la cosecha de la cebada.
RUT 2:1 Noemí tenía un pariente de su esposo, hombre muy rico llamado Booz, de la familia de Elimelec.
RUT 2:2 Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me permitas ir al campo, y rebuscaré espigas detrás de aquel ante el cual halle gracia. Y ella le respondió: Vé, hija mía.
RUT 2:3 Fue y espigó en el campo detrás de los cosechadores. Ocurrió que aquella parte del campo era de Booz, quien era de la familia de Elimelec.
RUT 2:4 Ciertamente Booz llegó de Belén y dijo a los cosechadores: ¡Yavé sea con ustedes! Y ellos respondieron: ¡Yavé te bendiga!
RUT 2:5 Booz preguntó a su esclavo, al que tenía a su cargo los cosechadores: ¿De quién es esa joven?
RUT 2:6 El esclavo que estaba encargado de los cosechadores respondió: Es la joven moabita que regresó de los campos de Moab con Noemí,
RUT 2:7 y [ella] dijo: Permíteme que rebusque y recoja entre los manojos, detrás de los cosechadores. Así que entró y está desde la mañana hasta ahora, aunque reposó un poco en la casa.
RUT 2:8 Entonces Booz dijo a Rut: Escucha, hija mía. No vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí, sino quédate aquí con mis esclavas.
RUT 2:9 Fíjate en el campo donde cosechen y síguelas. Ciertamente ordené a los esclavos que no te toquen. Cuando tengas sed, vé a los cántaros de agua y bebe de la que sacan los esclavos.
RUT 2:10 Entonces ella cayó sobre su rostro, se inclinó hasta la tierra y le preguntó: ¿Por qué hallé gracia delante de ti para que te fijes en mí, aunque soy una extranjera?
RUT 2:11 Booz le respondió: Supe en detalle todo lo que hiciste con tu suegra después de la muerte de tu esposo, y cómo abandonaste a tu padre y a tu madre, la tierra de tu nacimiento, y viniste a un pueblo que no conocías.
RUT 2:12 Yavé recompense tu obra. Tu remuneración sea completa de parte de Yavé, el ʼElohim de Israel, bajo cuyas alas viniste a refugiarte.
RUT 2:13 Y ella dijo: ¡Halle yo gracia ante ti, ʼadón mío! Porque me consolaste y hablaste al corazón de tu esclava, aunque no soy ni como una de tus esclavas.
RUT 2:14 A la hora de comer Booz le dijo: Ven acá, come pan y moja tu bocado en el vinagre. Así que ella se sentó junto a los cosechadores, y él le sirvió grano tostado. Ella comió y se sació, y le sobró.
RUT 2:15 Luego se levantó a espigar. Booz ordenó a sus criados: Hasta en medio de los manojos podrá espigar, y no la avergüencen.
RUT 2:16 Incluso dejarán caer para ella algo de los manojos y lo abandonarán para que ella lo espigue. No la reprendan.
RUT 2:17 Así ella espigó en el campo hasta el último período de la tarde. Desgranó lo que había espigado, y fue como una medida de 22 litros de cebada.
RUT 2:18 La tomó y fue a la ciudad, y su suegra vio lo que espigó. También sacó lo que le sobró de la comida, después de saciarse, y se lo dio.
RUT 2:19 Entonces su suegra le preguntó: ¿Dónde espigaste hoy? ¿Dónde trabajaste? ¡Bendito sea el que se fijó en ti! Y ella declaró a su suegra con quién había trabajado, y añadió: El nombre del varón con el cual trabajé hoy es Booz.
RUT 2:20 Noemí dijo a su nuera: ¡Bendito sea él por Yavé! Pues nunca negó su misericordia ni a los vivos ni a los muertos. Además Noemí le dijo: Ese varón es nuestro pariente, uno de nuestros parientes más cercanos.
RUT 2:21 Entonces Rut la moabita dijo: Además me dijo: Júntate con mis esclavas hasta que acaben toda mi cosecha.
RUT 2:22 Noemí respondió a su nuera Rut: Bueno será, hija mía, que salgas con sus esclavas para que no te maltraten en el campo de otro.
RUT 2:23 Así pues, tuvo estrecha compañía con las esclavas de Booz, y espigó hasta que se acabó la cosecha de la cebada y la cosecha del trigo. Pero vivía con su suegra.
RUT 3:1 Entonces su suegra Noemí le dijo: Hija mía, ¿no buscaré seguridad para ti donde estés bien?
RUT 3:2 Ahora pues, aquel Booz, con cuyas esclavas tú estuviste, ¿no es pariente nuestro? Mira, él avienta la era de la cebada esta noche.
RUT 3:3 Así que lávate y úngete. Ponte tu mejor ropa y baja a la era. Pero no te des a conocer al varón hasta que acabe de comer y beber.
RUT 3:4 Cuando se acueste, observarás bien el lugar donde se acueste. Irás, alzarás la cubierta de sus pies, y te acostarás allí. Él te dirá lo que debes hacer.
RUT 3:5 Y ella respondió: Haré todo lo que me dices.
RUT 3:6 Así que bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le mandó.
RUT 3:7 Cuando Booz comió y bebió, y estuvo alegre su corazón, se retiró a dormir en un lado del montón. Entonces ella fue calladamente, descubrió sus pies y se acostó.
RUT 3:8 Sucedió que a la media noche aquel varón se estremeció y palpó, ¡y ahí estaba una mujer acostada a sus pies!
RUT 3:9 Entonces él dijo: ¿Quién eres tú? Y ella respondió: Soy Rut, tu esclava. Extiende el borde de tu manto sobre tu esclava, porque eres mi pariente cercano.
RUT 3:10 Y él dijo: ¡Bendita seas por Yavé, hija mía! Hiciste mejor tu última bondad que la primera, al no ir en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos.
RUT 3:11 Ahora pues, hija mía, no temas. Yo haré por ti todo lo que me dices, pues todo mi pueblo en la ciudad sabe que eres una mujer excelente.
RUT 3:12 Ahora, aunque es cierto que soy un pariente cercano, sin embargo, hay un pariente más cercano que yo.
RUT 3:13 Permanece aquí esta noche, y cuando llegue el día, si él quiere redimirte, bien, que te redima. Pero si él no quiere redimirte, ¡vive Yavé, yo te redimiré! Acuéstate hasta la mañana.
RUT 3:14 Así que ella se acostó a sus pies hasta la mañana. Luego se levantó antes que uno pudiera reconocer a otro, porque él dijo: No se sepa que vino mujer a la era.
RUT 3:15 Después le dijo: Dame el manto que está sobre ti y sostenlo. Ella lo sostuvo. Y él tomó seis medidas de cebada y se las colocó encima. Entonces ella fue a la ciudad.
RUT 3:16 Cuando volvió a su suegra, ésta preguntó: ¿Qué sucedió, hija mía? Y ella le contó todo lo que aquel varón había hecho por ella.
RUT 3:17 Y añadió: Me dio estas seis medidas de 22 litros de cebada, pues dijo: No regreses a tu suegra con las manos vacías.
RUT 3:18 Y ésta dijo: Descansa, hija mía, hasta que sepas cómo termina este asunto, porque el hombre no descansará hasta que concluya hoy mismo el asunto.
RUT 4:1 Booz subió a la puerta y se sentó allí. Y ciertamente ahí pasaba aquel pariente más cercano, del cual Booz habló, y le dijo: ¡Hola, fulano, ven acá y siéntate! Y él se desvió y se sentó.
RUT 4:2 Entonces Booz tomó diez varones de los ancianos de la ciudad y dijo: Siéntense aquí. Y se sentaron.
RUT 4:3 Luego dijo al pariente más cercano: Noemí, quien regresó de la tierra de Moab, vende la parcela de tierra que perteneció a nuestro hermano Elimelec.
RUT 4:4 Decidí hacértelo saber y decirte frente a los que están sentados aquí y frente a los ancianos de mi pueblo, que la compres. Si quieres redimirla, redímela. Si no quieres redimirla, decláramelo para que lo sepa, porque no hay nadie para redimirla fuera de ti, y después de ti, yo. Y él contestó: Yo la redimiré.
RUT 4:5 Pero Booz añadió: El día cuando adquieras el campo de mano de Noemí, deberás tomar también a Rut la moabita, esposa del difunto, para perpetuar el nombre del muerto sobre su herencia.
RUT 4:6 El pariente más cercano respondió: Entonces no podré redimirla para mí, pues destruiría mi herencia. Redime tú. Usa mi oportunidad, porque yo no podré redimir.
RUT 4:7 Desde antaño había una tradición en Israel con respecto a la redención y al contrato para confirmar cualquier asunto. Uno se quitaba su sandalia y la daba al otro, y esto servía de testimonio en Israel.
RUT 4:8 Entonces el pariente más cercano dijo a Booz: Adquiérela para ti. Y se quitó la sandalia.
RUT 4:9 Entonces Booz anunció a los ancianos y a todo el pueblo: Ustedes son testigos hoy de que adquirí de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, de Quelión y de Mahlón.
RUT 4:10 Además adquiero a Rut la moabita, esposa de Mahlón, para que sea mi esposa a fin de perpetuar el nombre del difunto sobre su heredad, y que el nombre del difunto no se borre de entre sus hermanos ni de la puerta de su lugar. Ustedes son testigos hoy.
RUT 4:11 Todos los del pueblo que estaban en la puerta con los ancianos, dijeron: ¡Somos testigos! ¡Yavé haga que la esposa que entra en tu casa sea como Raquel y como Lea, quienes edificaron la familia de Israel, que tú logres riqueza en Efrata y seas famoso en Belén,
RUT 4:12 y tu casa sea como la casa de Fares, a quien Tamar dio a luz para Judá, por la descendencia que Yavé te dé por medio de esta joven!
RUT 4:13 Booz tomó, pues, a Rut, y ella fue su esposa. Se unió con ella, y Yavé permitió que concibiera y dio a luz un hijo.
RUT 4:14 Y las mujeres decían a Noemí: ¡Bendito sea Yavé que no permitió que te falte pariente hoy! ¡Sea su nombre famoso en Israel!
RUT 4:15 ¡Que también él sea para ti restaurador de vida y sustentador de tu vejez! Porque tu nuera, quien te ama, te dio a luz, y ella es mejor para ti que siete hijos.
RUT 4:16 Noemí tomó al niño, lo puso en su pecho y fue su madre de crianza.
RUT 4:17 Las vecinas le dieron un nombre y dijeron: A Noemí le nació un hijo. Y lo llamaron Obed. Éste es el padre de Isaí, padre de David.
RUT 4:18 Éstas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón,
RUT 4:19 Hezrón engendró a Ram, Ram engendró a Aminadab,
RUT 4:20 Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón,
RUT 4:21 Salmón engendró a Booz, Booz engendró a Obed,
RUT 4:22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.
1SA 1:1 Hubo un hombre de Ramataim de Sofim, de la región montañosa de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrainita.
1SA 1:2 Tenía dos esposas: una se llamaba Ana y la otra Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no los tenía.
1SA 1:3 Cada año Elcana subía desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Yavé de las huestes en Silo, donde los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, eran sacerdotes de Yavé.
1SA 1:4 Elcana daba porciones a su esposa Penina y a cada uno de sus hijos e hijas el día cuando sacrificaba,
1SA 1:5 pero daba una porción doble a Ana porque la amaba, aunque Yavé había cerrado su matriz.
1SA 1:6 Su rival, [Penina], la irritaba y maltrataba de continuo porque Yavé le había cerrado la matriz.
1SA 1:7 Cada año cuando subían a la Casa de Yavé la mortificaba. Ana lloraba de continuo y no comía.
1SA 1:8 Su esposo Elcana le decía: Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué estás triste? ¿No soy yo para ti mejor que diez hijos?
1SA 1:9 Entonces Ana, después de comer y beber en Silo, se levantó y se presentó ante Yavé. El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, junto a la jamba de la puerta del Santuario de Yavé.
1SA 1:10 Ella lloraba mucho con amargura de alma, oró a Yavé
1SA 1:11 e hizo un voto: Yavé de las huestes, si te dignas mirar la aflicción de tu esclava, te acuerdas de mí y no te olvidas de tu esclava, sino das a tu esclava un hijo varón, yo lo dedicaré a Yavé todos los días de su vida. No pasará navaja sobre su cabeza.
1SA 1:12 Sucedió que mientras ella oraba largamente delante de Yavé, Elí observaba la boca de ella,
1SA 1:13 pero Ana hablaba en su corazón. Solo se movían sus labios, pero su voz no se escuchaba, por lo cual Elí pensó que ella estaba ebria.
1SA 1:14 Entonces Elí le dijo: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Aleja de ti tu vino.
1SA 1:15 Pero Ana respondió: No, ʼadón mío. Yo soy una mujer de espíritu afligido. No bebí vino ni licor fuerte, sino derramo mi alma delante de Yavé.
1SA 1:16 No juzgues a tu esclava como una mujer despreciable, porque hasta ahora hablé de mis congojas y aflicción.
1SA 1:17 Entonces Elí respondió: Vé en paz, y el ʼElohim de Israel te otorgue la petición que hiciste.
1SA 1:18 Ella dijo: Que tu esclava halle gracia ante ti. Y la mujer siguió su camino, comió y ya no estuvo triste.
1SA 1:19 Después de levantarse de mañana, se postraron ante Yavé, regresaron y llegaron a su casa en Ramá. Elcana se unió a su esposa Ana, y Yavé se acordó de ella.
1SA 1:20 Sucedió que Ana concibió, y al cumplirse el tiempo, dio a luz un hijo. Lo llamó Samuel y dijo: Porque lo pedí a Yavé.
1SA 1:21 Otra vez aquel hombre Elcana subió con toda su familia a ofrecer a Yavé el sacrificio anual y pagar su voto.
1SA 1:22 Pero Ana no subió, sino dijo a su esposo: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado. Entonces lo llevaré para presentarlo ante Yavé, y se quede allí para siempre.
1SA 1:23 Su marido Elcana le respondió: Haz lo que te parezca bien. Quédate hasta cuando lo destetes. Solo que Yavé cumpla la Palabra. Así que se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó.
1SA 1:24 Después que lo destetó lo llevó consigo a la Casa de Yavé en Silo, con un becerro de tres años, 22 litros de flor de harina y un odre de vino. El niño era pequeño.
1SA 1:25 Después de degollar el becerro, llevaron el niño a Elí.
1SA 1:26 Y [Ana] dijo: Oh, ʼadón mío, vive tu alma. ʼAdón mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti y oraba a Yavé.
1SA 1:27 Por este niño oraba, y Yavé me concedió lo que le pedí.
1SA 1:28 Por tanto, yo también lo dedico a Yavé. Mientras viva, él está dedicado a Yavé. Y [Elí] se postró allí ante Yavé.
1SA 2:1 Entonces Ana oró y exclamó: Mi corazón se exalta en Yavé. Mi cuerno se exalta en Yavé. Mi boca habla osadamente contra mis enemigos, Porque me regocijo en tu salvación.
1SA 2:2 No hay santo como Yavé, Porque ninguno hay fuera de Ti, Ni hay refugio como el ʼElohim nuestro.
1SA 2:3 No multipliquen palabras altivas, Ni salga arrogancia de su boca, Porque Yavé es ʼElohim de entendimiento, Y Él pesa las acciones.
1SA 2:4 Los arcos de los fuertes son quebrados, Pero los que se tambalean son fortalecidos.
1SA 2:5 Los que estaban saciados se venden por pan, Pero los hambrientos dejan de tener hambre. Mientras la estéril da a luz a siete, La que tiene muchos hijos se debilita.
1SA 2:6 Yavé mata y da vida. Él hace bajar al Seol y hace subir.
1SA 2:7 Yavé empobrece y enriquece. Él abate y enaltece.
1SA 2:8 Él levanta al pobre del polvo, Y exalta al necesitado desde el muladar Para sentarlo con príncipes y heredar un trono de honor. Porque de Yavé son las columnas de la tierra, Y Él colocó el mundo sobre ellas.
1SA 2:9 Él guarda los pies de sus santos, Pero los perversos perecen en la oscuridad, Porque por su propia fuerza no prevalece un hombre.
1SA 2:10 Los adversarios de Yavé son destrozados. Contra ellos truena desde el cielo. Yavé juzgará los confines de la tierra, Dará fortaleza a su Rey Y exaltará el cuerno de su Ungido.
1SA 2:11 Entonces Elcana regresó a su casa en Ramá, pero el niño ministraba a Yavé delante del sacerdote Elí.
1SA 2:12 Los hijos de Elí eran hombres despreciables. No tenían conocimiento de Yavé.
1SA 2:13 La costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que cuando algún varón ofrecía un sacrificio, el esclavo del sacerdote se acercaba con un garfio de tres dientes en su mano mientras se cocía la carne,
1SA 2:14 y de un golpe lo metía en el perol, la olla, el caldero o la olla metálica. Todo lo que el garfio sacaba el sacerdote lo tomaba para él. De esta manera hacían en Silo con todos los israelitas que iban allí.
1SA 2:15 También, antes de quemar la grasa, el esclavo del sacerdote llegaba y decía al que sacrificaba: Da al sacerdote carne para asar, porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.
1SA 2:16 Si el hombre le respondía: Quemen primero la grasa y después toma lo que desees, le decía: No, sino dámela ahora mismo, pues si no, la tomaré por la fuerza.
1SA 2:17 Así que el pecado de los jóvenes era muy grave delante de Yavé, porque tales hombres despreciaban la ofrenda de Yavé.
1SA 2:18 [El] niño Samuel ministraba delante de Yavé vestido con un efod de lino.
1SA 2:19 Su madre le hacía una túnica pequeña y se la llevaba cada año cuando subía con su esposo a ofrecer el sacrificio acostumbrado.
1SA 2:20 Elí bendecía a Elcana y a su esposa y decía: Yavé te dé descendientes de esta esposa en lugar del que ella dedicó a Yavé. Y ellos regresaban a su casa.
1SA 2:21 Yavé visitó a Ana, y concibió. Dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Yavé,
1SA 2:22 pero Elí envejeció mucho. Oía todo lo que sus hijos hacían a todo Israel, y cómo se unían con las mujeres que servían en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
1SA 2:23 Y él les decía: ¿Por qué hacen tales cosas? Porque yo oigo de todo este pueblo sus malas acciones.
1SA 2:24 No, hijos míos, no es bueno el rumor que oigo, porque hacen pecar al pueblo de Yavé.
1SA 2:25 Si un hombre peca contra otro hombre, ʼElohim intercederá. Pero si alguno peca contra Yavé, ¿quién intercederá por él? Pero ellos no escucharon la voz de su padre, pues Yavé había decidido que murieran.
1SA 2:26 El joven Samuel crecía y era aprobado delante de Yavé y de los hombres.
1SA 2:27 Entonces un varón de ʼElohim fue a Elí y le dijo: Yavé dice: ¿No me revelé en verdad a la casa de tu antepasado cuando estaba en Egipto [esclavo] en casa de Faraón?
1SA 2:28 ¿No te escogí de entre todas las tribus de Israel para que fueras mi sacerdote, ofrecieras sobre mi altar y quemaras incienso y llevaras [el] efod en mi Presencia, y di a la casa de tu antepasado todas las ofrendas encendidas de los hijos de Israel?
1SA 2:29 ¿Por qué desprecian mis sacrificios y mis ofrendas que Yo ordené ofrecer en mi Tabernáculo? ¿Por qué honras a tus hijos más bien que a Mí, para que se engorden con lo más sustancioso de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
1SA 2:30 Por tanto, Yavé ʼElohim de Israel dice: En verdad dije que tu casa y la casa de tu antepasado estarían delante de Mí perpetuamente. Pero ahora, Yavé dice: ¡Lejos esté esto de Mí! Porque a los que me honran Yo los honraré, pero los que me desprecian serán tenidos en poco.
1SA 2:31 Ciertamente vienen días en los cuales cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre para que no quede anciano en tu casa.
1SA 2:32 Verás la aflicción de mi Casa, a pesar del bien que hago a Israel. Jamás habrá anciano en tu casa.
1SA 2:33 El varón de los tuyos que Yo no corte de mi altar, servirá para consumir tus ojos y entristecer tu alma. Todos los nacidos en tu casa morirán en la flor de su edad.
1SA 2:34 Esto que vendrá sobre tus dos hijos, Ofni y Finees, te servirá de señal: Ambos morirán el mismo día.
1SA 2:35 Pero levantaré para Mí un sacerdote fiel que actuará según mi corazón y mi alma. Le edificaré casa firme, y él andará delante de Mí ungido todos los días.
1SA 2:36 Sucederá que todo aquel que quede de tu casa acudirá a postrarse ante él por una moneda de plata o una torta de pan, y dirá: Te ruego que me asignes alguna función sacerdotal para que pueda comer un bocado de pan.
1SA 3:1 El joven Samuel ministraba a Yavé en presencia de Elí. En aquellos días la Palabra de Yavé era escasa y las visiones no frecuentes.
1SA 3:2 Por ese tiempo aconteció que mientras Elí estaba acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver,
1SA 3:3 antes que se apagara la lámpara de ʼElohim, y mientras Samuel estaba acostado en el Tabernáculo de Yavé, en el lugar donde estaba el Arca de ʼElohim,
1SA 3:4 Yavé llamó a Samuel. Él respondió: Aquí estoy.
1SA 3:5 Enseguida corrió hacia Elí y dijo: Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste? Y Elí le contestó: Yo no te llamé. Vuelve y acuéstate. Y él volvió y se acostó.
1SA 3:6 Yavé volvió a llamar a Samuel. Samuel se levantó, fue a Elí y dijo: Aquí estoy, ¿para qué me llamaste? Y él respondió: Yo no te llamé, hijo mío. Vuelve y acuéstate.
1SA 3:7 Samuel no conocía aún a Yavé, ni la Palabra de Yavé le había sido aún revelada.
1SA 3:8 Yavé llamó a Samuel por tercera vez. Y él se levantó, fue a Elí y dijo: Aquí estoy, porque me llamaste. Entonces Elí entendió que Yavé llamaba al joven.
1SA 3:9 Elí dijo a Samuel: Vé y acuéstate. Si te llama, dirás: Habla Yavé, porque tu esclavo escucha. Samuel fue y se acostó en su lugar.
1SA 3:10 Yavé llegó y se detuvo. Como las otras veces llamó: ¡Samuel, Samuel! Y Samuel respondió: Habla, porque tu esclavo escucha.
1SA 3:11 Yavé dijo a Samuel: Mira, Yo haré una cosa en Israel que al que la oiga, le vendrá un sonido vibrante en ambos oídos.
1SA 3:12 Ese día cumpliré contra Elí todas las cosas que anuncié con respecto a su casa, desde el principio hasta el fin.
1SA 3:13 Porque le informé que castigaré a su casa para siempre por la iniquidad que él sabía, porque sus hijos trajeron una maldición sobre ellos, y él no los reprendió.
1SA 3:14 Por eso juré a la casa de Elí que la iniquidad de su casa no tendrá jamás algo que apacigüe, ni con sacrificios ni con ofrendas.
1SA 3:15 Samuel estuvo acostado hasta la mañana y abrió las puertas del Tabernáculo de Yavé. Pero Samuel temía contar la visión a Elí.
1SA 3:16 Así que Elí llamó a Samuel y le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Aquí estoy.
1SA 3:17 Y preguntó: ¿Cuál es la Palabra que te habló? Te ruego que no me la ocultes. Así te haga ʼElohim y aún te añada, si me ocultas alguna Palabra de todas las que te habló.
1SA 3:18 Entonces Samuel le contó todo, sin ocultarle nada. Y él respondió: Es Yavé. Haga lo que le parezca bien.
1SA 3:19 Samuel creció, y Yavé estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus Palabras.
1SA 3:20 Todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, supo que Samuel fue designado profeta de Yavé.
1SA 3:21 Yavé volvió a aparecer en Silo, porque Yavé se revelaba a Samuel en Silo a través de la Palabra de Yavé.
1SA 4:1 La palabra de Samuel llegaba a todo Israel. Entonces Israel salió a enfrentar a los filisteos en batalla y acampó junto a Ebenezer. Los filisteos acamparon en Afec y
1SA 4:2 se dispusieron en orden de batalla contra Israel. La batalla fue feroz, e Israel fue derrotado por los filisteos. Unos 4.000 hombres de sus filas fueron matados en el campo de batalla.
1SA 4:3 Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel preguntaron: ¿Por qué Yavé nos hirió hoy ante los filisteos? Traigámonos de Silo el Arca del Pacto de Yavé para que Él esté entre nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos.
1SA 4:4 El pueblo envió [gente] a Silo, y llevaron de allí el Arca del Pacto de Yavé de las huestes, Quien mora entre los querubines. Estaban allí los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, con el Arca del Pacto de ʼElohim.
1SA 4:5 Cuando el Arca del Pacto de Yavé llegó al campamento, todo Israel gritó con tan grande júbilo que la tierra resonó.
1SA 4:6 Cuando los filisteos oyeron el estruendo del júbilo dijeron: ¿Qué es este estruendo de gran clamor en el campamento de los hebreos? Y supieron que el Arca de Yavé llegó al campamento.
1SA 4:7 Los filisteos tuvieron temor y dijeron: ¡Los ʼelohim llegaron al campamento! Y decían: ¡Ay de nosotros, porque nunca antes sucedió tal cosa!
1SA 4:8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos ʼelohim poderosos? ¡Éstos son los ʼelohim que golpearon a Egipto con toda plaga en el desierto!
1SA 4:9 ¡Filisteos, esfuércense y [demuestren que] son hombres, para que no sean esclavos de los hebreos como ellos fueron de ustedes! ¡Sean hombres y combatan!
1SA 4:10 Los filisteos combatieron, e Israel fue derrotado. Cada hombre huyó a su tienda, y hubo una gran matanza, porque cayeron de Israel 30.000 hombres de a pie.
1SA 4:11 El Arca de ʼElohim fue capturada, y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, murieron.
1SA 4:12 Aquel mismo día, cierto hombre de Benjamín corrió desde el campo de batalla hasta Silo, con ropas rasgadas y tierra sobre su cabeza.
1SA 4:13 Cuando llegó, allí Elí estaba sentado en una silla. Vigilaba con afán junto al camino, porque su corazón temblaba a causa del Arca de ʼElohim. Cuando aquel hombre llegó a la ciudad para informar, toda la ciudad dio gritos.
1SA 4:14 Cuando Elí oyó el estruendo del griterío, dijo: ¿Qué significa todo ese alboroto? Y aquel hombre se apresuró, llegó e informó a Elí.
1SA 4:15 Elí tenía 98 años de edad y sus ojos estaban ya fijos, pues no podía ver.
1SA 4:16 Aquel hombre dijo a Elí: Yo vine de la batalla. Escapé. Y le preguntó: ¿Qué sucedió, hijo mío?
1SA 4:17 El mensajero respondió: Israel huyó de los filisteos, y hubo también una gran matanza entre el pueblo. También tus dos hijos, Ofni y Finees, murieron, y el Arca de ʼElohim fue capturada.
1SA 4:18 Cuando mencionó el Arca de ʼElohim, aconteció que cayó de su silla hacia atrás, junto a la puerta. Se le quebró la nuca y murió, porque era hombre anciano y pesado. Él juzgó a Israel 40 años.
1SA 4:19 Su nuera, la esposa de Finees, que estaba embarazada y cercana al parto, al escuchar la noticia de que el Arca de ʼElohim fue capturada y que su suegro y su esposo murieron, se agachó, pues le llegaron los dolores y dio a luz.
1SA 4:20 En el momento cuando moría, las que estaban junto a ella decían: No temas, porque diste a luz un hijo. Pero ella no respondió ni prestó atención.
1SA 4:21 Y llamó al niño Icabod y dijo: ¡Traspasada es la gloria de Israel, porque el Arca de ʼElohim fue capturada! Su suegro y su esposo murieron.
1SA 4:22 Y dijo: ¡La gloria de Israel es traspasada, porque el Arca de ʼElohim fue capturada!
1SA 5:1 Cuando los filisteos tomaron el Arca de ʼElohim, la llevaron de Ebenezer a Asdod.
1SA 5:2 Los filisteos tomaron el Arca de ʼElohim, la introdujeron en el templo de Dagón y la pusieron junto a Dagón.
1SA 5:3 Cuando los de Asdod madrugaron el día siguiente, ¡ahí estaba Dagón postrado en tierra ante el Arca de Yavé! Y tomaron a Dagón y lo devolvieron a su sitio.
1SA 5:4 El día siguiente, al volver a levantarse de mañana, ¡ahí estaba Dagón tendido, caído en tierra ante el Arca de Yavé! Y la cabeza de Dagón y sus manos estaban cortadas en la entrada. Solo le quedó a Dagón el tronco.
1SA 5:5 Por esta causa, los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo de Dagón, no pisan la entrada de Dagón en Asdod hasta hoy.
1SA 5:6 La mano de Yavé se endureció sobre los de Asdod y los castigó. En Asdod y en todos sus alrededores los hirió con tumores.
1SA 5:7 Cuando los hombres de Asdod vieron que eso era así, dijeron: El Arca del ʼElohim de Israel no debe permanecer con nosotros, porque su mano es dura contra nosotros y contra Dagón, nuestro ʼelohim.
1SA 5:8 Convocaron a todos los jefes de los filisteos y dijeron: ¿Qué hacemos con el Arca del ʼElohim de Israel? Y ellos respondieron: Que el Arca del ʼElohim de Israel sea trasladada a Gat. Y trasladaron el Arca del ʼElohim de Israel.
1SA 5:9 Pero sucedió, después que la trasladaron, que la mano de Yavé cayó contra la ciudad y causó gran consternación. Golpeó a los hombres de aquella ciudad, desde el pequeño hasta el grande, y se llenaron de tumores.
1SA 5:10 Entonces enviaron el Arca de ʼElohim a Ecrón. Y cuando el Arca de ʼElohim llegó a Ecrón, los ecronitas dieron voces y dijeron: ¡Trajeron el Arca del ʼElohim de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo!
1SA 5:11 Convocaron a todos los jefes de los filisteos y dijeron: ¡Envíen el Arca del ʼElohim de Israel y que vuelva a su propio lugar, para que no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo! Porque hubo un pánico mortal en toda la ciudad, y la mano de ʼElohim se endureció allí.
1SA 5:12 Los que no morían eran afectados con tumores, y el clamor de la ciudad subía al cielo.
1SA 6:1 El Arca de Yavé permaneció siete meses en el campo de los filisteos.
1SA 6:2 Entonces los filisteos convocaron a sus sacerdotes y adivinos y les preguntaron: ¿Qué hacemos con el Arca de Yavé? Dígannos de qué manera la debemos enviar a su lugar.
1SA 6:3 Y respondieron: Si envían el Arca del ʼElohim de Israel, no la envíen vacía, sino ciertamente deben devolverle a Él una ofrenda por la culpa, y entonces serán sanados. De esta manera sabrán por qué su mano no se apartó de sobre ustedes.
1SA 6:4 Y ellos preguntaron: ¿Cuál será la ofrenda por la culpa que le debemos enviar? Y respondieron: Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, según el número de los jefes de los filisteos, por cuanto una misma plaga estuvo sobre todos ustedes y sus jefes.
1SA 6:5 Por tanto, hagan figuras de sus tumores y de los ratones que destruyen la tierra, y den gloria al ʼElohim de Israel. Tal vez alivie su mano de sobre ustedes, sus ʼelohim, y su tierra.
1SA 6:6 ¿Por qué endurecen sus corazones, como los egipcios y Faraón endurecieron sus corazones? Después que él se burló de ellos, ¿no los dejaron ir, y salieron?
1SA 6:7 Ahora pues, tomen y preparen un carruaje nuevo y dos vacas que estén criando, sobre las cuales no se haya puesto ningún yugo. Sujeten las vacas al carruaje y dejen sus becerros en el establo lejos de ellas.
1SA 6:8 Después tomen el Arca de Yavé y pónganla en el carruaje. Y pondrán en una caja al lado de ella los objetos de oro que le devuelven como ofrenda por la culpa. Y dejarán que [el Arca] se vaya.
1SA 6:9 Observen, si sube por el camino de su territorio hacia Bet-semes, [entendemos que] Él nos hizo este gran mal. Pero si no, entonces sabremos que no fue su mano la que nos golpeó, sino que nos ocurrió por accidente.
1SA 6:10 Y aquellos hombres lo hicieron así: Tomaron dos vacas que estaban criando, las sujetaron al carruaje y encerraron sus becerros en el establo.
1SA 6:11 Luego pusieron el Arca de Yavé en el carruaje, junto con la caja de los ratones de oro y las figuras de sus tumores.
1SA 6:12 Las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguían un camino recto, andaban y bramaban sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. Los jefes de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de Bet-semes.
1SA 6:13 Los de Bet-semes cosechaban el trigo en el valle, y al levantar sus ojos, vieron el Arca y se regocijaron al verla.
1SA 6:14 El carruaje llegó al campo de Josué de Bet-semes, y se detuvo allí, donde había una gran piedra. Ellos entonces cortaron la madera del carruaje, y ofrecieron las vacas en holocausto a Yavé.
1SA 6:15 Levitas bajaron el Arca de Yavé y la caja que estaba a su lado, que tenía adentro los objetos de oro, y los pusieron sobre aquella gran piedra. Aquel día los hombres de Bet-semes ofrecieron holocaustos y sacrificios a Yavé.
1SA 6:16 Cuando los cinco jefes de los filisteos vieron esto, regresaron a Ecrón aquel mismo día.
1SA 6:17 Los tumores de oro que los filisteos pagaron a Yavé como ofrenda por la culpa, fueron estos: uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón.
1SA 6:18 Los ratones de oro eran según el número de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco jefes, tanto ciudades fortificadas como pueblos sin muro. La gran piedra sobre la cual pusieron el Arca de Yavé, permanece en el campo de Josué de Bet-semes hasta hoy.
1SA 6:19 Pero Él castigó a algunos de los hombres de Bet-semes porque miraron dentro del Arca de Yavé. De todo el pueblo mató a 50.070 hombres, y el pueblo hizo duelo porque Yavé lo castigó con gran mortandad.
1SA 6:20 Entonces los hombres de Bet-semes dijeron: ¿Quién podrá permanecer en pie delante de Yavé, el ʼElohim santo? ¿A quién subirá desde nosotros?
1SA 6:21 Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim y dijeron: ¡Los filisteos devolvieron el Arca de Yavé! Bajen, y súbanla al lugar de ustedes.
1SA 7:1 Entonces los hombres de Quiriat-jearim fueron y subieron el Arca de Yavé a la región montañosa. La pusieron en casa de Abinadab y consagraron a Eleazar, su hijo, para que guardara el Arca de Yavé.
1SA 7:2 Desde el día cuando el Arca quedó en Quiriat-jearim pasaron muchos días, 20 años, y toda la casa de Israel lamentaba tras Yavé.
1SA 7:3 Samuel habló a toda la casa de Israel: Si vuelven a Yavé con todo su corazón, quiten de en medio de ustedes los ʼelohim extraños y a Astarot, preparen su corazón para Yavé y sirvan solo a Él, Él los librará de la mano de los filisteos.
1SA 7:4 Los hijos de Israel quitaron los baales y a Astarot, y sirvieron solo a Yavé.
1SA 7:5 Luego dijo Samuel: Reúnan a todo Israel en Mizpa, y yo oraré a Yavé por ustedes.
1SA 7:6 Se reunieron en Mizpa. Sacaron agua y la derramaron delante de Yavé. Ayunaron aquel día allí y dijeron: ¡Pecamos contra Yavé! Y Samuel juzgó a los hijos de Israel en Mizpa.
1SA 7:7 Cuando los filisteos oyeron que los hijos de Israel se reunieron en Mizpa, los jefes de los filisteos subieron contra Israel. Al oír esto, los hijos de Israel tuvieron temor a los filisteos.
1SA 7:8 Los hijos de Israel dijeron a Samuel: No ceses de clamar a Yavé nuestro ʼElohim por nosotros para que nos salve de mano de los filisteos.
1SA 7:9 Samuel tomó un corderito lechal y lo ofreció entero en holocausto a Yavé. Samuel clamó a Yavé por Israel, y Yavé lo escuchó.
1SA 7:10 Aconteció que mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos llegaron para combatir a Israel. Pero Yavé tronó aquel día con grande estruendo sobre los filisteos y los desbarató. Fueron derrotados delante de Israel.
1SA 7:11 Los hombres de Israel salieron de Mizpa, persiguieron a los filisteos y los mataron hasta más abajo de Bet-car.
1SA 7:12 Luego Samuel tomó una piedra y la asentó entre Mizpa y Sen. La llamó Ebenezer y dijo: Hasta aquí nos ayudó Yavé.
1SA 7:13 Así los filisteos fueron sometidos, y no volvieron a entrar dentro del límite de Israel. La mano de Yavé estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.
1SA 7:14 Las ciudades que los filisteos les tomaron fueron restituidas a los hijos de Israel, desde Ecrón hasta Gat. Israel libró su territorio de mano de los filisteos. También hubo paz entre Israel y los amorreos.
1SA 7:15 Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida.
1SA 7:16 Él acostumbraba ir cada año en un camino por Bet-ʼEl, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos esos lugares.
1SA 7:17 Después regresaba a Ramá, pues allí estaba su casa. Allí también juzgaba a Israel, y allí edificó un altar a Yavé.
1SA 8:1 Aconteció que cuando Samuel envejeció, designó a sus hijos como jueces de Israel.
1SA 8:2 Su hijo primogénito era Joel, y el segundo, Abías. Eran jueces en Beerseba.
1SA 8:3 Pero sus hijos no andaban por los caminos de él, sino se apartaron tras la ganancia deshonesta. Recibían soborno y pervertían la justicia.
1SA 8:4 Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron a Samuel en Ramá,
1SA 8:5 y le dijeron: Mira, tú envejeciste, y tus hijos no andan por tus caminos. Por tanto, desígnanos un rey que nos juzgue, como todas las naciones tienen.
1SA 8:6 Pero fue desagradable ante Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Yavé.
1SA 8:7 Yavé dijo a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan, porque no te rechazan a ti, sino a Mí, para que no reine sobre ellos.
1SA 8:8 Hasta hoy hacen conmigo según todas las obras que hicieron desde el día cuando los saqué de Egipto, cuando me dejaron y sirvieron a otros ʼelohim.
1SA 8:9 Ahora pues, escucha su voz. Pero adviérteles con solemnidad sobre el procedimiento del rey que reinará sobre ellos.
1SA 8:10 Samuel habló todas las Palabras de Yavé al pueblo que pidió rey:
1SA 8:11 Este será el procedimiento del rey que reine sobre ustedes: Tomará a sus hijos y los pondrá a su servicio para sus carruajes y como sus jinetes para que corran delante de su carroza.
1SA 8:12 Los designará para él como jefes de millares y jefes de cincuentenas para arar sus campos, recoger su cosecha y hacer sus armas de guerra y los equipos de guerra de sus carruajes.
1SA 8:13 Tomará a sus hijas como perfumistas, cocineras y panaderas.
1SA 8:14 Tomará sus campos, sus viñas y sus mejores olivares, y los dará a sus esclavos.
1SA 8:15 Tomará el diezmo del grano y de las viñas de ustedes para darlo a sus oficiales y a sus esclavos.
1SA 8:16 Tomará sus esclavos, sus esclavas, sus mejores jóvenes y sus asnos, y hará sus labores con ellos.
1SA 8:17 Tomará el diezmo del rebaño de ustedes y ustedes mismos serán sus esclavos.
1SA 8:18 Aquel día clamarán a causa del rey a quien escogieron, y Yavé no les responderá.
1SA 8:19 Pero el pueblo no quiso escuchar la voz de Samuel, sino dijo: No. Habrá rey sobre nosotros,
1SA 8:20 y también seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos gobernará, saldrá al frente de nosotros y peleará nuestras batallas.
1SA 8:21 Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las habló a oídos de Yavé.
1SA 8:22 Yavé dijo a Samuel: Escucha la voz de ellos y desígnales un rey. Entonces dijo Samuel a los hombres de Israel: Regrese cada uno a su ciudad.
1SA 9:1 Había un varón de Benjamín, hombre valiente llamado Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita.
1SA 9:2 Él tenía un hijo llamado Saúl, joven elegante y simpático, tanto que entre los hijos de Israel no había otro mejor que él. De los hombros arriba era más alto que cualquiera del pueblo.
1SA 9:3 Y las asnas de Cis, el padre de Saúl, se perdieron, por lo cual Cis mandó a su hijo Saúl: Toma ahora contigo a uno de los esclavos, levántate y vé a buscar las asnas.
1SA 9:4 Entonces él pasó por la región montañosa de Efraín y atravesó la tierra de Salisa, pero no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y nada. Atravesaron la tierra de Benjamín y no las hallaron.
1SA 9:5 Cuando llegaron a la tierra de Suf, Saúl dijo al esclavo que estaba con él: Vayamos, regresemos, no sea que mi padre olvide las asnas y se preocupe por nosotros.
1SA 9:6 Pero él le respondió: Mira, en esta ciudad hay un varón de ʼElohim que es famoso. Todo lo que él dice acontece sin falta. Vayamos allá. Quizás nos diga el camino por el cual debemos ir.
1SA 9:7 Saúl respondió a su esclavo: Pero si vamos, ¿qué llevamos al varón? Porque el pan de nuestras alforjas se acabó. No tenemos presente para llevar al varón de ʼElohim. ¿Qué tenemos?
1SA 9:8 Entonces el esclavo volvió a contestar a Saúl: Mira, tengo en mi poder una moneda de 2,75 gramos de plata. Se la daré al varón de ʼElohim para que nos indique nuestro camino.
1SA 9:9 Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a ʼElohim decía: Vamos al vidente, porque el profeta de la actualidad era llamado vidente.
1SA 9:10 Entonces Saúl dijo a su esclavo: Bien dicho. Anda, vayamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de ʼElohim.
1SA 9:11 Cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron a unas jóvenes que salían a buscar agua, a las cuales preguntaron: ¿Está aquí el vidente?
1SA 9:12 Y ellas respondieron: Sí, ahí está adelante de ti. Ahora pues, suban de inmediato, pues hoy vino a la ciudad porque hoy el pueblo tiene un sacrificio en el lugar alto.
1SA 9:13 Al entrar en la ciudad, lo hallarán, antes que suba al lugar alto a comer, porque el pueblo no comerá hasta que él llegue, pues él tiene que bendecir el sacrificio, y después comerán los invitados. Ahora pues, suban, porque enseguida lo hallarán.
1SA 9:14 Ellos entonces subieron a la ciudad. Cuando llegaron al centro de la ciudad, ahí salía Samuel hacia a ellos para subir al lugar alto.
1SA 9:15 Un día antes que Saúl llegara, Yavé lo reveló al oído de Samuel:
1SA 9:16 Mañana a esta hora te enviaré a un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás como jefe de mi pueblo Israel. Él librará a mi pueblo de mano de los filisteos, porque Yo vi a mi pueblo, y su clamor llegó hasta Mí.
1SA 9:17 Cuando Samuel vio a Saúl, Yavé le dijo: Aquí está el varón de quien te hablé. Éste gobernará a mi pueblo.
1SA 9:18 Cuando Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, le dijo: Te ruego que me digas dónde está la casa del vidente.
1SA 9:19 Samuel respondió a Saúl: Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto, y coman hoy conmigo. Por la mañana te despediré y te diré todo lo que hay en tu corazón.
1SA 9:20 En cuanto a las asnas que se te perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas, porque fueron halladas. Además, ¿para quién es todo lo deseable de Israel sino para ti y para toda la casa de tu padre?
1SA 9:21 Saúl respondió: ¿No soy yo un benjamita, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia, ¿no es la más pequeña de las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me hablas de ese modo?
1SA 9:22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su esclavo y los introdujo en la sala. Les dio lugar en la cabecera de los convidados, los cuales eran unos 30 hombres.
1SA 9:23 Samuel dijo al cocinero: Trae la porción que te di, de la cual te dije: Ponla aparte.
1SA 9:24 Entonces el cocinero tomó una espaldilla con lo que estaba sobre ella, y la colocó delante de Saúl. Y Samuel dijo: Aquí está lo que estaba reservado. Ponlo delante de ti y come, pues en el momento apropiado fue guardado para ti, aun desde cuando invité al pueblo. Aquel día Saúl comió con Samuel.
1SA 9:25 Cuando bajaron del lugar alto a la ciudad, habló con Saúl en la azotea.
1SA 9:26 Madrugaron, y aconteció que al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl a la azotea y dijo: ¡Levántate, y te despediré! Entonces Saúl se levantó, y ambos salieron.
1SA 9:27 Cuando bajaban al extremo de la ciudad, Samuel le dijo a Saúl: Dile al muchacho que pase adelante de nosotros. Pero tú espera un poco para que oigas Palabra de ʼElohim. Y el muchacho pasó adelante.
1SA 10:1 Samuel tomó la vasija de aceite y la derramó sobre la cabeza de [Saúl]. Lo besó y le dijo: ¿No te ungió Yavé para que seas jefe de su heredad?
1SA 10:2 Al alejarte hoy de mí, hallarás a dos hombres junto al sepulcro de Raquel en Selsa, el límite de Benjamín, quienes te dirán: Las asnas que buscabas fueron halladas. Pero mira, tu padre dejó a un lado lo de las asnas y está preocupado por ustedes, y dice: ¿Qué hago en cuanto a mi hijo?
1SA 10:3 Luego cuando pases de allí adelante y llegues al roble de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a ʼElohim en Bet-ʼEl, uno que lleva tres cabritos, otro que lleva tres tortas de pan y otro que lleva un odre de vino.
1SA 10:4 Ellos te saludarán y te darán dos panes, los cuales recibirás de sus manos.
1SA 10:5 Después de esto llegarás a la colina de ʼElohim donde hay una guarnición de los filisteos. Cuando entres en la ciudad, encontrarás un grupo de profetas que bajan del alto, precedidos de salterios, panderos, flautas y arpas. Ellos estarán profetizando.
1SA 10:6 Entonces el Espíritu de Yavé vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos. Serás cambiado en otro hombre.
1SA 10:7 Cuando te sucedan estas señales, haz lo que te venga a la mano, porque ʼElohim está contigo.
1SA 10:8 Luego bajarás adelante de mí a Gilgal. Y mira, yo bajaré a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo vaya a ti y te indique lo que debes hacer.
1SA 10:9 Sucedió que cuando él volvió la espalda para alejarse de Samuel, ʼElohim le cambió el corazón. Todas esas señales ocurrieron aquel día.
1SA 10:10 Cuando llegaron a la Colina, ciertamente la compañía de profetas llegaba a encontrarse con él, y el Espíritu de ʼElohim se apoderó de él, y profetizó entre ellos.
1SA 10:11 Sucedió que cuando todos los que lo conocían vieron que profetizaba con los profetas, los del pueblo se decían el uno al otro: ¿Qué le sucedió al hijo de Cis? ¿También Saúl está entre los profetas?
1SA 10:12 Un hombre de allí dijo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se convirtió en refrán: ¿También Saúl está entre los profetas?
1SA 10:13 Cesó de profetizar, y al llegar al lugar alto,
1SA 10:14 el tío de Saúl le preguntó a él y a su esclavo: ¿A dónde fueron? Y él respondió: A buscar las asnas, y como no aparecían, acudimos a Samuel.
1SA 10:15 Y el tío de Saúl dijo: Te ruego que me declares lo que les dijo Samuel.
1SA 10:16 Saúl respondió a su tío: Nos dijo claramente que las asnas fueron halladas. Pero nada dijo relacionado con lo que Samuel le dijo sobre el reino.
1SA 10:17 Entonces Samuel convocó al pueblo a reunirse ante Yavé en Mizpa
1SA 10:18 y dijo a los hijos de Israel: Yavé ʼElohim de Israel dice: Yo saqué a Israel de Egipto, y los libré de mano de los egipcios y de todos los reinos que los oprimieron.
1SA 10:19 Pero hoy ustedes rechazaron a su ʼElohim, Quien los salva de todas sus desgracias y angustias. Le dijeron: No. Más bien, designa un rey sobre nosotros. Ahora pues, preséntense ante Yavé según sus tribus y según sus familias.
1SA 10:20 Samuel acercó a las tribus de Israel, y fue seleccionada la tribu de Benjamín.
1SA 10:21 Luego acercó a la tribu de Benjamín según sus familias, y fue designada la familia de Matri. De ella Saúl, hijo de Cis, fue seleccionado, pero cuando lo buscaron, no fue hallado.
1SA 10:22 Entonces consultaron otra vez a Yavé: ¿Ese varón ya llegó aquí? Y respondió Yavé: Ahí está, escondido entre el equipo militar.
1SA 10:23 Corrieron y lo sacaron de allí. Cuando se presentó en medio del pueblo, vieron que de los hombros para arriba era más alto que todos.
1SA 10:24 Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Vieron al que Yavé eligió? En todo el pueblo nadie hay como él. Entonces el pueblo exclamó: ¡Viva el rey!
1SA 10:25 Luego Samuel explicó al pueblo los procedimientos del reino y los escribió en el rollo que presentó a Yavé. Después Samuel despidió a todo el pueblo, cada uno a su casa.
1SA 10:26 Saúl fue también a su casa en Gabaa, y algunos hombres valientes cuyos corazones ʼElohim tocó fueron con él.
1SA 10:27 Pero algunos hombres perversos dijeron: ¿Cómo nos va a salvar éste? Lo despreciaron y no le llevaron algún presente. Pero él disimuló.
1SA 11:1 Nahas amonita subió y acampó contra Jabes de Galaad. Todos los hombres de Jabes dijeron a Nahas: Pacten con nosotros y les serviremos.
1SA 11:2 Nahas amonita les respondió: Con esta condición pactaré con ustedes: Que a cada uno de ustedes les saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.
1SA 11:3 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete días para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel, y si no hay quien nos libre, nos rendiremos a ti.
1SA 11:4 Cuando los mensajeros llegaron a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras a oídos del pueblo, y todo el pueblo alzó su voz y lloró.
1SA 11:5 Aconteció que Saúl llegaba del campo tras los bueyes, y preguntó: ¿Qué le pasa al pueblo? ¿Por qué llora? Y le hablaron las palabras de los hombres de Jabes.
1SA 11:6 Cuando él oyó estas palabras, el Espíritu de ʼElohim vino poderosamente sobre Saúl, y su ira se encendió muchísimo.
1SA 11:7 Tomó un par de bueyes, los cortó en trozos y los repartió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros que decían: Así se hará con los bueyes del que no salga tras Saúl y Samuel. Y el temor a Yavé cayó sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.
1SA 11:8 Les pasó revista en Bezec: los hijos de Israel eran 300.000, y los hombres de Judá 30.000.
1SA 11:9 Y dijeron a los mensajeros que llegaron: Así dirán a los hombres de Jabes de Galaad: Mañana, al calentar el sol, serán librados. Los mensajeros fueron y lo informaron a los hombres de Jabes, y ellos se alegraron.
1SA 11:10 Entonces los de Jabes les dijeron [a los amonitas]: Mañana saldremos a ustedes, y hagan con nosotros lo que les parezca bien.
1SA 11:11 En la madrugada Saúl dispuso al pueblo en tres escuadrones. Entre las tres y las seis de la mañana entraron en medio del campamento y atacaron a los amonitas hasta el calor del día, y el resto fue dispersado sin que quedaran dos de ellos juntos.
1SA 11:12 Entonces el pueblo preguntó a Samuel: ¿Quiénes son los que preguntaban si reinará Saúl sobre nosotros? ¡Entréguennos a esos hombres para que los matemos!
1SA 11:13 Saúl dijo: Ninguno morirá hoy, porque Yavé dio liberación en Israel.
1SA 11:14 Samuel dijo al pueblo: Vengan, vayamos a Gilgal y renovemos allí el reino.
1SA 11:15 Así que todo el pueblo fue a Gilgal, y confirmaron a Saúl como rey delante de Yavé en Gilgal. Allí ofrecieron sacrificios de paz delante de Yavé. Saúl y todos los hombres de Israel tuvieron gran regocijo.
1SA 12:1 Entonces Samuel dijo a todo Israel: Ciertamente escuché su voz en todo lo que me dijeron. Constituí un rey que reine sobre ustedes.
1SA 12:2 Ahora, miren, su rey marcha al frente de ustedes. Yo ya soy anciano y canoso, y también mis hijos están delante de ustedes. Desde mi juventud hasta hoy yo anduve delante de ustedes.
1SA 12:3 Aquí estoy, testifiquen contra mí en presencia de Yavé y de su ungido, si tomé el buey o el asno de alguno, si calumnié a alguien, si agravié a alguno, o si de algún modo acepté soborno ante lo cual cerré mis ojos. Yo se lo restituiré.
1SA 12:4 Entonces dijeron: Nunca nos calumniaste, ni agraviaste, ni tomaste algo de mano de algún hombre.
1SA 12:5 Y él les dijo: Yavé es testigo contra ustedes y su ungido es testigo hoy, que nada hallaron en mi mano. Ellos respondieron: Es testigo.
1SA 12:6 Samuel dijo al pueblo: Yavé es el que designó a Moisés y a Aarón, Quien sacó a sus antepasados de la tierra de Egipto.
1SA 12:7 Ahora pues, estén quietos, para que yo razone con ustedes delante de Yavé sobre todos los actos justos que Yavé hizo con ustedes y con sus antepasados.
1SA 12:8 Después que Jacob entró en Egipto, sus antepasados clamaron a Yavé, y Yavé envió a Moisés y a Aarón, quienes sacaron a sus antepasados de Egipto, y los establecieron en este lugar.
1SA 12:9 Pero ellos se olvidaron de Yavé su ʼElohim, y Él los entregó en mano de Sísara, jefe del ejército de Hazor, en mano de los filisteos, y en mano del rey de Moab, quienes pelearon contra ellos.
1SA 12:10 Entonces ellos clamaron a Yavé: Pecamos, abandonamos a Yavé y servimos a los baales y a Astarot. ¡Líbranos ahora de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos!
1SA 12:11 Yavé envió a Jerobaal, Bedán, Jefté y Samuel, y los libró de mano de sus enemigos de alrededor y vivieron con seguridad.
1SA 12:12 Pero cuando vieron que Nahas, rey de los hijos de Amón, venía contra ustedes, me dijeron: No. Un rey reinará sobre nosotros, aun cuando Yavé su ʼElohim era su Rey.
1SA 12:13 Ahora pues, aquí tienen al rey que eligieron, el cual pidieron. Ciertamente Yavé designó rey sobre ustedes.
1SA 12:14 Si temen a Yavé, le sirven, obedecen su voz y no son rebeldes a la Palabra de Yavé, y si tanto ustedes como su rey sirven a Yavé su ʼElohim, harán bien.
1SA 12:15 Pero si no obedecen la voz de Yavé y son rebeldes a la Palabra de Yavé, la mano de Yavé estará contra ustedes y contra su rey.
1SA 12:16 Aun ahora preséntense y vean la gran maravilla que hace Yavé ante sus ojos:
1SA 12:17 ¿No es ahora la cosecha del trigo? Invocaré a Yavé para que Él envíe truenos y lluvia. Sabrán y verán que fue grande la perversidad que cometieron ante Yavé al pedir un rey para ustedes.
1SA 12:18 Entonces Samuel invocó a Yavé. Ese día Yavé envió truenos y lluvia, y todo el pueblo temió grandemente a Yavé y a Samuel.
1SA 12:19 Todo el pueblo dijo a Samuel: Ora por tus esclavos ante Yavé tu ʼElohim para que no muramos, porque añadimos a todos nuestros pecados este mal de pedir rey para nosotros.
1SA 12:20 Samuel respondió al pueblo: No teman. Ustedes cometieron todo este mal. Sin embargo, no se aparten de seguir a Yavé, sino sírvanle con todo su corazón.
1SA 12:21 No se aparten tras vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
1SA 12:22 Porque Yavé no abandonará a su pueblo por su gran Nombre, pues Yavé se complació en convertirlos en pueblo suyo.
1SA 12:23 Por tanto, lejos esté de mí que peque contra Yavé al cesar de orar por ustedes. Más bien los instruiré en el camino bueno y recto.
1SA 12:24 Solo teman a Yavé, y sírvanle de verdad con todo su corazón, pues consideren cuán grandes cosas hizo por ustedes.
1SA 12:25 Pero si persisten en hacer el mal, perecerán, tanto ustedes como su rey.
1SA 13:1 Saúl tenía [30] años cuando comenzó a reinar, y reinó sobre Israel 42 años.
1SA 13:2 Saúl escogió 3.000 hombres de Israel para él, de los cuales 2.000 estaban con él en Micmás, en la región montañosa de Bet-ʼEl, y 1.000 con Jonatán en Gabaa de Benjamín. Y despidió al resto del pueblo, cada uno a sus tiendas.
1SA 13:3 Jonatán atacó a la guarnición de los filisteos que estaba en Gabaa, y los filisteos lo oyeron. Entonces Saúl ordenó soplar la corneta por toda la tierra y dijo: ¡Oigan los hebreos!
1SA 13:4 Todo Israel oyó decir que Saúl atacó la guarnición de los filisteos, y que Israel era repugnante a los filisteos. Y el pueblo fue convocado por Saúl a Gilgal.
1SA 13:5 Entonces los filisteos se reunieron para pelear contra Israel: 30.000 carruajes, 7.000 jinetes, y gente en multitud como la arena que está en la orilla del mar, quienes subieron y acamparon en Micmás, al oriente de Bet-aven.
1SA 13:6 Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en peligro, porque el pueblo estaba en grave aprieto, se ocultaron en cuevas, matorrales, entre peñascos, y en excavaciones profundas y cisternas.
1SA 13:7 Algunos de los hebreos cruzaron el Jordán hacia la tierra de Gad y de Galaad. Pero Saúl estaba aún en Gilgal, y todo el pueblo temblaba e iba tras él.
1SA 13:8 Él esperó siete días, según el plazo que Samuel fijó, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo desertaba.
1SA 13:9 Entonces Saúl dijo: Tráiganme el holocausto y las ofrendas de paz. Él mismo ofreció el holocausto.
1SA 13:10 Cuando acababa de inmolar el holocausto, ahí llegaba Samuel, y Saúl salió a encontrarlo para saludarlo.
1SA 13:11 Samuel le preguntó: ¿Qué hiciste? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo desertaba, que tú no llegabas según el plazo convenido, y que los filisteos estaban reunidos en Micmás,
1SA 13:12 me dije: Los filisteos bajarán ahora contra mí en Gilgal, y yo no he implorado el favor de Yavé. Así que me esforcé y ofrecí el holocausto.
1SA 13:13 Samuel dijo a Saúl: ¡Actuaste neciamente! No guardaste el mandamiento que Yavé tu ʼElohim te ordenó, porque en este momento Yavé hubiera establecido tu reino sobre Israel para siempre.
1SA 13:14 Pero ahora tu reino no será duradero. Yavé se buscó un varón según su corazón, al cual Yavé designó como jefe de su pueblo, porque tú no guardaste lo que Yavé te ordenó.
1SA 13:15 Samuel se levantó y subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl pasó revista a la gente que estaba con él, como 600 hombres.
1SA 13:16 Entonces Saúl, su hijo Jonatán y el pueblo que se hallaba con ellos, permanecían en Gabaa de Benjamín, pero los filisteos acampaban en Micmás.
1SA 13:17 Del campamento de los filisteos salieron tres escuadrones de merodeadores: un escuadrón se dirigió por el camino de Ofra hacia la tierra de Sual,
1SA 13:18 el otro escuadrón marchó rumbo a Bethorón, y el tercer escuadrón avanzó al territorio que mira al valle de Zeboim, hacia el desierto.
1SA 13:19 En toda la tierra de Israel no había ni un herrero, porque los filisteos dijeron: Que los hebreos no se hagan espadas ni lanzas.
1SA 13:20 Así que todos los de Israel tenían que bajar a los filisteos para afilar su reja, su azadón, su hacha o su hoz.
1SA 13:21 El precio del afilado era siete gramos de plata tanto por las rejas de arado, como por los azadones, los tridentes, las hachas o por el arreglo de una garrocha.
1SA 13:22 Por tanto aconteció que el día de la batalla no se hallaba ni una espada ni una lanza en las manos de los del pueblo que estaba con Saúl, pero Saúl y su hijo Jonatán sí tenían.
1SA 13:23 La guarnición de los filisteos fue hasta el paso de Micmás.
1SA 14:1 Sucedió un día que Jonatán, hijo de Saúl, dijo al joven que llevaba sus armas: Ven, pasemos a la guarnición de los filisteos que está en el otro lado. Pero no le dijo a su padre.
1SA 14:2 Saúl estaba en las afueras de Gabaa, debajo de un granado que está en Migrón. La gente que estaba con él era como 600 hombres.
1SA 14:3 Ahías, hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Yavé en Silo, llevaba el efod. El pueblo no sabía que Jonatán salió.
1SA 14:4 Entre los desfiladeros por los cuales Jonatán quería pasar hacia la guarnición de los filisteos, había un peñón rocoso por ambos lados. Uno de ellos se llamaba Bosés y el otro Sené.
1SA 14:5 Un peñón se elevaba hacia el norte, a Micmás, y el otro hacia el sur, a Gabaa.
1SA 14:6 Jonatán dijo al joven que llevaba sus armas: Ven, pasemos a la guarnición de esos incircuncisos. Quizá Yavé haga algo por medio de nosotros, porque nada impide a Yavé salvar con muchos o con pocos.
1SA 14:7 Y el que llevaba sus armas le respondió: Haz todo lo que está en tu corazón, pues estoy aquí contigo a tu voluntad.
1SA 14:8 Jonatán respondió: Mira, llegaremos hasta esos hombres y nos mostraremos a ellos.
1SA 14:9 Si nos dicen: Esperen hasta que lleguemos a ustedes, entonces nos quedaremos en nuestro lugar y no subiremos a ellos.
1SA 14:10 Pero si nos dicen: Suban a nosotros, entonces subiremos, porque Yavé los entregó en nuestra mano. Esto nos servirá de señal.
1SA 14:11 Ambos se mostraron a la guarnición de los filisteos, y éstos dijeron: Ahí están los hebreos que salen de las cuevas en las cuales estaban escondidos.
1SA 14:12 Los hombres de la guarnición gritaron a Jonatán y al que llevaba sus armas: ¡Suban a nosotros, y les informaremos una cosa! Y Jonatán dijo al que llevaba sus armas: Sube detrás de mí porque Yavé los entregó en manos de Israel.
1SA 14:13 Jonatán trepó con pies y manos, y el que le llevaba las armas tras él. Y los que caían ante Jonatán, los remataba el que llevaba las armas.
1SA 14:14 La primera matanza que Jonatán y el que le llevaba las armas hicieron fue de unos 20 hombres en el espacio de la mitad del terreno que ara la yunta de bueyes en un día.
1SA 14:15 Hubo temblor en el campamento, en todo el campo y entre todo el pueblo. Aun la guarnición y los merodeadores temblaron. La tierra tembló, de modo que aquel fue un gran temblor.
1SA 14:16 Los centinelas de Saúl veían desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada e iba de un lado a otro.
1SA 14:17 Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasen revista y miren quién de los nuestros salió. Entonces pasaron revista y vieron que faltaban Jonatán y el que llevaba sus armas.
1SA 14:18 Saúl dijo a Ahías: Trae el Arca de ʼElohim aquí. Porque en ese tiempo el Arca de ʼElohim estaba con los hijos de Israel.
1SA 14:19 Mientras Saúl hablaba al sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos crecía muchísimo. Entonces Saúl dijo al sacerdote: Retira tu mano.
1SA 14:20 Saúl y todo el pueblo que estaba con él llegaron hasta el lugar de la batalla. Ciertamente la espada de cada uno [de los filisteos] se volvió contra la de su compañero, y la turbación era muy grande.
1SA 14:21 Los hebreos que estaban a favor de los filisteos y subieron con ellos al campamento, se volvieron para incorporarse a los israelitas que estaban con Saúl y Jonatán.
1SA 14:22 También todos los israelitas que se escondieron en la región montañosa de Efraín oyeron que los filisteos huían, y salieron para perseguirlos en la batalla.
1SA 14:23 Así Yavé salvó aquel día a Israel. La batalla llegó hasta Bet-aven.
1SA 14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuros aquel día, pues Saúl conjuró al pueblo: Maldito aquel que coma alimento antes de llegar la noche, antes que yo me vengue de mis enemigos. Por lo cual ninguno del pueblo probó bocado.
1SA 14:25 Todo el pueblo llegó a un bosque donde había miel sobre la superficie del suelo.
1SA 14:26 El pueblo entró en el bosque, y en verdad destilaba miel, pero no hubo quien acercara la mano a la boca, pues el pueblo temía al juramento.
1SA 14:27 Pero Jonatán no oyó cuando su padre conjuró al pueblo, por lo cual extendió la punta de una vara que tenía en la mano, la metió en un panal de miel, se llevó la mano a la boca y fueron aclarados sus ojos.
1SA 14:28 Entonces uno del pueblo le habló: Tu padre conjuró expresamente al pueblo: Maldito el hombre que hoy coma alimento. Y el pueblo estaba débil.
1SA 14:29 Y Jonatán respondió: Mi padre turbó la tierra. ¡Miren cómo brillan mis ojos por probar un poco de esta miel!
1SA 14:30 ¡Cuánto más si el pueblo come hoy libremente del despojo tomado de sus enemigos! Porque ahora la matanza entre los filisteos no fue grande.
1SA 14:31 Aquel día destruyeron a los filisteos desde Micmás hasta Ajalón. Pero el pueblo estaba muy cansado.
1SA 14:32 El pueblo se lanzó sobre el despojo. Tomaron ovejas, vacas y becerros. Los degollaron en tierra, y el pueblo los comió con la sangre.
1SA 14:33 Avisaron a Saúl y le dijeron: Mira, el pueblo peca contra Yavé al comer la carne con la sangre. Y él respondió: Ustedes fueron infieles. Ruédenme ahora hacia acá una piedra grande.
1SA 14:34 Además Saúl dijo: Dispérsense entre el pueblo y díganles que cada uno me traiga su buey o su oveja. Degüéllenlo aquí y coman, para que coman y no pequen contra Yavé al comer la carne con la sangre. Así que aquella noche todo el pueblo, cada uno llevó su buey en su mano y los degollaron allí.
1SA 14:35 Saúl edificó un altar a Yavé, el cual fue el primero que él edificó a Yavé.
1SA 14:36 Luego Saúl dijo: Bajemos de noche contra los filisteos. Tomemos despojos de ellos hasta el amanecer y no dejemos ni un hombre de ellos. Y ellos respondieron: Haz lo que te parezca bueno. Entonces el sacerdote dijo: Acerquémonos aquí a ʼElohim.
1SA 14:37 Saúl consultó a ʼElohim: ¿Debo bajar contra los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Pero no le dio respuesta aquel día.
1SA 14:38 Entonces Saúl dijo: Vengan todos ustedes los jefes del pueblo, e investiguen y vean por quién ocurrió este pecado hoy,
1SA 14:39 porque ¡vive Yavé, Quien salva a Israel, que aunque sea mi hijo Jonatán, de seguro morirá! Pero ninguno del pueblo le respondió.
1SA 14:40 Dijo luego a todo Israel: Ustedes estarán en un lado, y yo y mi hijo Jonatán estaremos en el otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que te parezca bien.
1SA 14:41 Y Saúl dijo a Yavé, el ʼElohim de Israel: Da [respuesta] perfecta. Y fueron tomados por suertes Jonatán y Saúl, pero escapó el pueblo.
1SA 14:42 Saúl dijo: Echen suertes entre mí y mi hijo Jonatán, y Jonatán fue tomado.
1SA 14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que hiciste. Y Jonatán se lo declaró: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que llevaba en mi mano. ¿Y voy a morir?
1SA 14:44 Saúl respondió: ¡Así me haga ʼElohim y aún me añada, sin duda morirás, Jonatán!
1SA 14:45 Pero el pueblo dijo a Saúl: ¿Tiene que morir Jonatán, quien produjo esta gran liberación en Israel? ¡Lejos esté eso! ¡Vive Yavé que no caerá a tierra ni un cabello de su cabeza, pues él trabajó hoy con ʼElohim! Así el pueblo libró a Jonatán, y éste no murió.
1SA 14:46 Entonces Saúl dejó de perseguir a los filisteos, y los filisteos se fueron a su lugar.
1SA 14:47 Así Saúl asumió el reinado sobre Israel y combatió a todos sus enemigos alrededor: contra Moab, los hijos de Amón, Edom, los reyes de Sobá y los filisteos. Dondequiera que iba los hostigaba.
1SA 14:48 Formó un ejército, derrotó a Amalec y libró a Israel de mano de los que lo despojaban.
1SA 14:49 Los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Los nombres de sus dos hijas eran: el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.
1SA 14:50 El nombre de la esposa de Saúl era Ahinoam, hija de Aimaas. El nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner, tío de Saúl,
1SA 14:51 porque Cis, padre de Saúl, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.
1SA 14:52 Todos los días de Saúl hubo guerra encarnizada contra los filisteos. Cuando Saúl veía algún hombre fuerte y valiente lo incorporaba.
1SA 15:1 Samuel dijo a Saúl: Yavé me envió a que te ungiera como rey de su pueblo Israel. Por tanto, escucha ahora la voz de las Palabras de Yavé.
1SA 15:2 Yavé de las huestes dice: Me acuerdo de lo que Amalec hizo a Israel al interponerse en el camino cuando salieron de Egipto.
1SA 15:3 Vé ahora y ataca a Amalec. Destruye todo lo que tiene, y no le tengas compasión. Mata a hombres, mujeres, niños y aun los lactantes, bueyes, ovejas, camellos y asnos.
1SA 15:4 Saúl convocó al pueblo y le pasó revista en Telaim: 200.000 guerreros y 10.000 hombres de Judá.
1SA 15:5 Saúl fue a la ciudad de Amalec y puso una emboscada en el valle.
1SA 15:6 Y Saúl dijo a los ceneos: Salgan de entre los amalecitas para que no los destruya juntamente con ellos, porque ustedes mostraron misericordia a todos los hijos de Israel cuando salieron de Egipto. Así que los ceneos salieron de entre los amalecitas.
1SA 15:7 Saúl derrotó a los amalecitas desde Havilá hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto.
1SA 15:8 Capturó vivo a Agag, rey de Amalec, y exterminó a todo el pueblo a filo de espada.
1SA 15:9 Pero Saúl y el pueblo dejaron vivo a Agag. No quisieron destruir lo mejor de las ovejas, la manada vacuna, los animales engordados, los carneros, y todo lo bueno. No quisieron destruirlos absolutamente, sino todo lo despreciable y sin valor.
1SA 15:10 Entonces Palabra de Yavé vino a Samuel:
1SA 15:11 Me pesa que designé a Saúl como rey, porque dejó de seguirme, y no cumplió mis Mandamientos. Samuel se apesadumbró y clamó a Yavé toda aquella noche.
1SA 15:12 Samuel madrugó para ir a encontrarse con Saúl por la mañana. Y avisaron a Samuel: Saúl se fue a la montaña Carmelo. Allí se erigió un monumento, y cuando regresó, bajó a Gilgal.
1SA 15:13 Entonces Samuel fue a Saúl, y Saúl le dijo: ¡Bendito seas tú por Yavé! ¡Cumplí el mandato de Yavé!
1SA 15:14 Pero Samuel le respondió: ¿Entonces qué es ese balido de ovejas que hay en mis oídos, y el mugido de bueyes que oigo?
1SA 15:15 Saúl dijo: Los trajeron de los amalecitas, porque el pueblo dejó aparte lo mejor de las ovejas y la manada vacuna, para sacrificarlas a Yavé tu ʼElohim. Pero destruimos el resto totalmente.
1SA 15:16 Entonces Samuel dijo a Saúl: Espera, y déjame decirte lo que Yavé me dijo anoche. Y él le respondió: Habla.
1SA 15:17 Samuel le dijo: Aunque eras pequeño ante tus propios ojos, ¿no fuiste designado jefe de las tribus de Israel? ¿No te ungió Yavé como rey de Israel?
1SA 15:18 Yavé te confió una misión: Vé, y destruye por completo a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes.
1SA 15:19 ¿Por qué no escuchaste la voz de Yavé? ¿Por qué te lanzaste sobre el botín, e hiciste lo malo ante Yavé?
1SA 15:20 Saúl respondió a Samuel: Al contrario, obedecí la voz de Yavé, y fui por el camino que Yavé me envió. Traje a Agag, rey de Amalec, y destruí por completo a los amalecitas.
1SA 15:21 Pero el pueblo tomó ovejas y bueyes del despojo, las primicias de lo maldito, para sacrificarlos a Yavé tu ʼElohim en Gilgal.
1SA 15:22 Y Samuel respondió: ¿Yavé se complace [tanto] en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz de Yavé? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que la grasa de los carneros.
1SA 15:23 Porque como pecado de brujería es la rebeldía, y la obstinación, como la idolatría y el culto a imágenes. Porque tú desechaste la Palabra de Yavé, Él también te desechó para que no seas rey.
1SA 15:24 Saúl respondió a Samuel: Pequé. Ciertamente quebranté el Mandamiento de Yavé y tus palabras, porque temí al pueblo y obedecí la voz de ellos.
1SA 15:25 Ahora te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que yo pueda postrarme ante Yavé.
1SA 15:26 Samuel dijo a Saúl: No volveré contigo, porque desechaste la Palabra de Yavé, y Yavé te desechó para que no seas rey de Israel.
1SA 15:27 Entonces, cuando Samuel se volvía para salir, Saúl se agarró del borde de su manto, y éste se rasgó.
1SA 15:28 Samuel le dijo: ¡Hoy Yavé rasgó el reino de Israel de ti, y lo dio a un prójimo tuyo mejor que tú!
1SA 15:29 Además, la Gloria de Israel no miente ni se arrepiente, porque no es hombre para que se arrepienta.
1SA 15:30 Y él respondió: Pequé. Pero te ruego que me honres ahora ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel, y regreses conmigo para que yo me postre ante Yavé tu ʼElohim.
1SA 15:31 Samuel volvió tras Saúl, y Saúl se postró ante Yavé.
1SA 15:32 Luego Samuel dijo: Tráiganme a Agag, rey de Amalec. Y aunque Agag iba a él encadenado, Agag se decía: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte.
1SA 15:33 Pero Samuel dijo: Como tu espada dejó a mujeres sin hijos, así tu madre estará sin hijo entre las mujeres. Y Samuel descuartizó a Agag en presencia de Yavé en Gilgal.
1SA 15:34 Luego Samuel fue a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.
1SA 15:35 Hasta el día de su muerte, Samuel nunca más vio a Saúl. Pero Samuel lamentaba a Saúl, y Yavé sentía pesar porque designó a Saúl como rey de Israel.
1SA 16:1 Yavé dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo te afligirás por Saúl, si Yo lo rechacé como rey de Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, porque Yo te enviaré a Isaí de Belén, porque de entre sus hijos me seleccioné un rey.
1SA 16:2 Samuel dijo: ¿Cómo iré? ¡Si Saúl se entera me matará! Pero Yavé dijo: Toma contigo una becerra de la manada vacuna, y dí: Vine a sacrificar a Yavé.
1SA 16:3 Invitarás a Isaí al sacrificio, y Yo te informaré lo que vas a hacer. Ungirás a quien Yo te diga.
1SA 16:4 Samuel hizo lo que le habló Yavé. Cuando llegó a Belén los ancianos de la ciudad salieron temblorosos a recibirlo y preguntaron: ¿Es pacífica tu venida?
1SA 16:5 Y él contestó: ¡Pacífica! Vine a ofrecer sacrificio a Yavé. Purifíquense ustedes y vengan conmigo al sacrificio. Después purificó a Isaí con sus hijos y los invitó al sacrificio.
1SA 16:6 Sucedió que cuando ellos llegaron, él vio a Eliab, y se dijo: ¡Ciertamente su ungido está delante de Yavé!
1SA 16:7 Pero Yavé dijo a Samuel: No mires su apariencia, ni a lo grande de su estatura, pues Yo lo desecho, porque Yavé no mira lo que mira el hombre. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yavé mira el corazón.
1SA 16:8 Entonces Isaí llamó a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, quien dijo: Yavé tampoco eligió a éste.
1SA 16:9 Luego Isaí hizo pasar a Samá. Y él dijo: Yavé tampoco eligió a éste.
1SA 16:10 Así Isaí hizo pasar a sus siete hijos delante de Samuel, pero Samuel dijo a Isaí: Yavé no eligió a éstos.
1SA 16:11 Samuel preguntó a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor. Ciertamente, pastorea el rebaño. Entonces Samuel dijo a Isaí: Envía por él y tráelo, porque no nos reclinaremos hasta que él venga aquí.
1SA 16:12 Isaí envió por él y lo presentó. Él era rubio, de ojos vivaces y buen parecer. Entonces Yavé dijo: ¡Levántate y úngelo, porque éste es!
1SA 16:13 Entonces Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos, y el Espíritu de Yavé se apoderó de David desde aquel día en adelante. Luego Samuel se levantó y regresó a Ramá.
1SA 16:14 El Espíritu de Yavé se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Yavé lo atormentaba.
1SA 16:15 Los esclavos de Saúl le dijeron: Mira, un espíritu malo de parte de Yavé te atormenta.
1SA 16:16 Ordene nuestro ʼadón a sus esclavos que están ante ti, que busquen un varón que sepa tañer el arpa. Acontecerá que cuando te acometa el espíritu malo de parte de ʼElohim, él tañerá con su mano y tú estarás bien.
1SA 16:17 Saúl respondió a sus esclavos: Búsquenme alguno que taña bien y tráiganlo.
1SA 16:18 Entonces uno de los esclavos tomó la palabra y dijo: Miren, vi a un hijo de Isaí de Belén que sabe tañer. Es poderoso y valiente, guerrero, discreto en el hablar y de buen parecer, y Yavé está con él.
1SA 16:19 Saúl envió mensajeros a Isaí para decirle: Envíame a tu hijo David, el que está con el rebaño.
1SA 16:20 Isaí tomó un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito del rebaño, y los envió a Saúl por medio de su hijo David.
1SA 16:21 David fue a Saúl y se quedó con él. Lo estimó muchísimo, y lo nombró portador de sus armas.
1SA 16:22 Saúl envió a decir a Isaí: Te ruego que David se quede delante de mí, pues halló gracia ante mis ojos.
1SA 16:23 De modo que cuando el espíritu malo de parte de ʼElohim acometía a Saúl, David tomaba el arpa y la tañía con su mano. Saúl hallaba alivio y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.
1SA 17:1 Entonces los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerra y se concentraron en Soco, que pertenece a Judá. Acamparon en Efes-damim entre Soco y Azeca.
1SA 17:2 Saúl y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle de Ela. Dispusieron la batalla contra los filisteos.
1SA 17:3 Los filisteos estaban a un lado sobre una colina y los de Israel al frente de ellos sobre otra colina. El valle estaba entre ellos.
1SA 17:4 De entre el campamento de los filisteos salió un retador llamado Goliat, de Gat, cuya altura era de 2,9 metros.
1SA 17:5 Llevaba un casco de bronce en la cabeza, e iba vestido con una cota de malla de bronce que pesaba cinco kilogramos.
1SA 17:6 Sobre sus piernas llevaba grebas de hierro y una lanza de bronce sobre sus hombros.
1SA 17:7 El asta de su lanza era como un rodillo de tejedores, y su punta pesaba 6,6 kilogramos. Su escudero iba delante de él.
1SA 17:8 Se paró y gritó a los ejércitos de Israel: ¿Por qué salieron a alinearse en orden de batalla? ¿No soy yo un filisteo y ustedes son esclavos de Saúl? ¡Escójanse un hombre que baje contra mí!
1SA 17:9 Si él puede pelear conmigo y me mata, entonces seremos sus esclavos. Pero si yo prevalezco contra él y lo mato, entonces ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán.
1SA 17:10 Y añadió el filisteo: Hoy yo desafío al ejército de Israel. ¡Denme un hombre para que luchemos!
1SA 17:11 Cuando Saúl y todo Israel oyeron estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron mucho temor.
1SA 17:12 Ahora bien, David era hijo de un hombre efrateo de Belén de Judá, llamado Isaí, quien tenía ocho hijos. En los días de Saúl, ese anciano tenía edad muy avanzada.
1SA 17:13 Los tres hijos mayores de Isaí habían ido a la guerra con Saúl. Los nombres de los tres hijos que fueron a la guerra eran: Eliab, el primogénito, Abinadab, el segundo, y Samá, el tercero.
1SA 17:14 David era el menor. Fueron los tres mayores tras Saúl,
1SA 17:15 pero David se apartó de Saúl y volvió a apacentar el rebaño de su padre en Belén.
1SA 17:16 El filisteo salía por la mañana y por la tarde. Así lo hizo durante 40 días.
1SA 17:17 Isaí dijo a su hijo David: Toma ahora una medida de este grano tostado y estos diez panes para tus hermanos. Llévalos pronto al campamento a tus hermanos.
1SA 17:18 Lleva también estos diez quesos para el jefe de 1.000, y mira si tus hermanos están bien. Trae noticias de ellos,
1SA 17:19 pues Saúl y ellos, y todos los hombres de Israel luchan contra los filisteos en el valle de Ela.
1SA 17:20 Por la mañana, David se levantó temprano, y dejó el rebaño al cuidado de un guarda. Tomó [las provisiones] y fue como Isaí le mandó. Y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla y daba el grito de guerra.
1SA 17:21 Se dispusieron en orden de batalla, tanto Israel como los filisteos, ejército contra ejército.
1SA 17:22 David dejó su carga en manos del guardián del equipo militar, corrió al frente de batalla y entró a saludar a sus hermanos.
1SA 17:23 Mientras conversaba con ellos, ahí estaba el retador, el filisteo de Gat llamado Goliat, quien salía del ejército de los filisteos y habló las mismas palabras. Y David las oyó.
1SA 17:24 Cuando todos los hombres de Israel veían a aquel hombre, huían de su presencia y tenían gran temor.
1SA 17:25 Los hombres de Israel decían: ¿Vieron a ese hombre que sale? Ciertamente sale para desafiar a Israel. Sucederá que al varón que lo mate, el rey lo enriquecerá con grandes riquezas, le dará su hija, y dará a la casa de su padre la excepción [de tributos] en Israel.
1SA 17:26 David preguntó a los varones que estaban junto a él: ¿Qué harán al hombre que venza a ese filisteo y quite la afrenta de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso para que se enfrente a los escuadrones del ʼElohim viviente?
1SA 17:27 El pueblo le respondió las mismas palabras: Así se hará al varón que lo mate.
1SA 17:28 Eliab, su hermano mayor, lo oyó hablar con aquellos hombres y se encendió en ira contra David, y dijo: ¿Para qué viniste? ¿Con quién dejaste las pocas ovejas en la región despoblada? Yo conozco tu insolencia y la perversidad de tu corazón, porque viniste para mirar la batalla.
1SA 17:29 David respondió: ¿Qué hice yo ahora? ¿No fue solo una pregunta?
1SA 17:30 Se apartó de él hacia otro y preguntó lo mismo. Y el pueblo le respondió lo mismo que antes.
1SA 17:31 Las palabras que David dijo le fueron referidas a Saúl, quien envió a llamarlo.
1SA 17:32 David dijo a Saúl: No desmaye el corazón de alguno por causa de él. Tu esclavo irá y peleará contra ese filisteo.
1SA 17:33 Pero Saúl respondió a David: No podrás tú ir contra ese filisteo para pelear contra él, porque tú eres un muchacho, y él es guerrero desde su juventud.
1SA 17:34 Pero David respondió a Saúl: Tu esclavo es pastor de las ovejas de mi padre. Si viene un león o un oso y se lleva algún cordero del rebaño,
1SA 17:35 salgo tras él, lo golpeo y lo rescato de su boca. Si me ataca, lo agarro por la quijada y lo golpeo hasta matarlo.
1SA 17:36 Sea león o sea oso, tu esclavo los mata. Este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque desafía a los escuadrones del ʼElohim viviente.
1SA 17:37 Y David añadió: Yavé, Quien me libró de las garras del león y de las garras del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Entonces Saúl dijo a David: Vé, y Yavé sea contigo.
1SA 17:38 Saúl vistió a David con sus propias ropas. Le colocó un casco de bronce en su cabeza y lo protegió con una coraza.
1SA 17:39 Sobre la armadura le ató su propia espada. David intentó andar, porque nunca [las] había probado. Luego David dijo a Saúl: Con esto no puedo andar, porque no estoy entrenado. David se quitó todas aquellas cosas
1SA 17:40 y tomó su cayado en la mano. Escogió cinco piedras lisas del arroyo, las echó en el zurrón y con su honda en su mano se acercó al filisteo.
1SA 17:41 El filisteo caminaba y se acercaba a David, y su escudero iba delante de él.
1SA 17:42 Cuando el filisteo miró y vio a David, lo despreció, porque era un joven rubio y de buen parecer.
1SA 17:43 Y el filisteo preguntó a David: ¿Soy yo un perro para que vengas contra mí con palos? Y al invocar sus ʼelohim maldijo a David.
1SA 17:44 El filisteo también dijo a David: ¡Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo!
1SA 17:45 Entonces David respondió al filisteo: Tú vienes contra mí con espada y lanza larga y corta, pero yo voy contra ti en el Nombre de Yavé de las huestes, el ʼElohim de los escuadrones de Israel, a quien tú provocaste.
1SA 17:46 Hoy Yavé te entregará en mis manos. Yo te heriré y te cortaré la cabeza. Entregaré los cadáveres del campamento de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay ʼElohim en Israel,
1SA 17:47 y toda esta gente sepa que Yavé no salva con la espada y la lanza. Por cuanto esta batalla es de Yavé, Él los entregará en nuestras manos.
1SA 17:48 Sucedió que cuando el filisteo comenzó a andar para encontrarse con David, éste se apresuró y corrió hacia la línea de batalla contra el filisteo.
1SA 17:49 Al meter David su mano en el zurrón, sacó una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra quedó clavada en la frente, y [él] cayó sobre su rostro en tierra.
1SA 17:50 Así David, sin tener espada en su mano, prevaleció sobre el filisteo con una honda y una piedra. Hirió al filisteo y lo mató.
1SA 17:51 Entonces David corrió, se puso en pie sobre el filisteo, tomó la espada de éste, la sacó de su vaina y lo remató. Con ella le cortó la cabeza. Los filisteos, al ver a su caudillo muerto, huyeron.
1SA 17:52 Entonces los hombres de Israel y de Judá se levantaron, gritaron y persiguieron a los filisteos hasta llegar al valle y las puertas de Ecrón. Los muertos de entre los filisteos estaban tendidos por el camino de Saraim, hasta Gat y Ecrón.
1SA 17:53 Los hijos de Israel se volvieron de perseguir a los filisteos y saquearon su campamento.
1SA 17:54 David tomó la cabeza del filisteo y la llevó a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda.
1SA 17:55 Cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, preguntó a Abner, jefe del ejército: Abner, ¿de quién es hijo ese muchacho? Y Abner respondió:
1SA 17:56 ¡Vive tu alma, oh rey, no sé! Y el rey dijo: Averigua tú de quién es hijo ese muchacho.
1SA 17:57 Al volver David de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó delante de Saúl, con la cabeza del filisteo en su mano.
1SA 17:58 Saúl le preguntó: Joven, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Soy hijo de tu esclavo Isaí de Belén.
1SA 18:1 Cuando acabó de hablar a Saúl, aconteció que el alma de Jonatán quedó ligada al alma de David, y Jonatán lo amó como a él mismo.
1SA 18:2 Aquel día Saúl lo retuvo y no lo dejó volver a casa de su padre.
1SA 18:3 Jonatán hizo un pacto con David porque lo amaba como a él mismo.
1SA 18:4 Jonatán se quitó la ropa que llevaba y se la dio a David junto con otras ropas suyas, incluso su espada, su arco y su cinturón.
1SA 18:5 David salía adondequiera que Saúl lo enviaba, y se portaba con prudencia. Saúl lo ascendió al mando de gente de guerra. Fue acepto a los ojos de todo el pueblo, y ante los ojos de los esclavos de Saúl.
1SA 18:6 Pero sucedió que cuando ellos regresaban, al volver David de la matanza de los filisteos, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían con cantos y danzas a recibir al rey Saúl con cánticos de júbilo, panderos e instrumentos musicales.
1SA 18:7 Y mientras danzaban, las mujeres cantaban y decían: Saúl mató a sus miles, Y David a sus diez miles.
1SA 18:8 Saúl se enojó muchísimo, pues ese dicho le pareció malo, y dijo: A David le dan diez miles y a mí me dan miles. ¿Qué más puede tener sino el reino?
1SA 18:9 Desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.
1SA 18:10 Al día siguiente, aconteció que un espíritu malo de parte de ʼElohim se apoderó de Saúl, quien deliraba furioso en su casa. David tañía con su mano, como otras veces, y Saúl tenía su lanza en su mano.
1SA 18:11 Saúl tiró la lanza mientras se decía: ¡Clavaré a David contra la pared! Pero David la esquivó dos veces.
1SA 18:12 Saúl tuvo temor a David, porque Yavé estaba con él. [David] se apartó de Saúl.
1SA 18:13 Por tanto Saúl lo apartó de él y lo designó jefe de 1.000 hombres. Él salía y entraba al frente de la tropa.
1SA 18:14 En todos sus asuntos David se conducía con prudencia, y Yavé estaba con él.
1SA 18:15 Al ver Saúl que él procedía con tanta prudencia, tenía temor a causa de él.
1SA 18:16 Pero todo Israel y Judá amaban a David, porque él salía y entraba al frente de ellos.
1SA 18:17 Saúl dijo a David: Ahí está Merab, mi hija mayor. A ella te la daré como esposa, con tal que me seas un guerrero valiente y pelees las batallas de Yavé. Porque Saúl se decía: Que mi mano no se levante contra él, sino que la mano de los filisteos se levante contra él.
1SA 18:18 Respondió David a Saúl: ¿Quién soy yo? ¿Qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?
1SA 18:19 Pero sucedió que al llegar el momento de entregar a Merab, hija de Saúl, a David, ella fue entregada como esposa a Adriel meholatita.
1SA 18:20 Mical, hija de Saúl, amaba a David. Se lo informaron a Saúl, y le pareció bien el asunto.
1SA 18:21 Saúl se dijo: Se la daré, para que ella le sirva de trampa, y la mano de los filisteos se levante contra él. Y Saúl dijo a David por segunda vez: Hoy serás mi yerno.
1SA 18:22 Saúl ordenó a sus esclavos: Hablen en secreto a David, y díganle: Mira, el rey se complace en ti, y todos sus esclavos te aman. ¡Sé, pues, yerno del rey!
1SA 18:23 Los esclavos de Saúl hablaron estas palabras a oídos de David. Y David respondió: ¿Les parece a ustedes cosa sencilla ser yerno del rey? Yo soy un hombre pobre y de baja estima.
1SA 18:24 Sus esclavos le informaron eso a Saúl y le dijeron: David habló estas palabras.
1SA 18:25 Y Saúl contestó: Digan esto a David: El rey no desea alguna dote, sino 100 prepucios de filisteos, para vengarse de los enemigos del rey. Pero Saúl deseaba que David cayera en manos de los filisteos.
1SA 18:26 Cuando sus esclavos dijeron esas palabras a David, agradó a David ser yerno del rey. Antes que el plazo se cumpliera,
1SA 18:27 David se levantó, salió con sus hombres y mató a 200 varones de los filisteos. Luego David llevó sus prepucios y los entregó todos al rey para ser yerno del rey. Y Saúl le dio a su hija Mical como esposa.
1SA 18:28 Al ver esto, Saúl comprendió que Yavé estaba con David, y Mical, hija de Saúl, lo amaba.
1SA 18:29 El temor de Saúl le aumentó a David, y éste fue hostil a David todos los días.
1SA 18:30 Entonces los jefes de los filisteos salían a la guerra. Sucedía que cada vez que salían, David actuaba en las batallas mejor que cualquiera de los esclavos de Saúl, de modo que su nombre adquirió mucha fama.
1SA 19:1 Saúl dijo a su hijo Jonatán y a todos sus esclavos que mataran a David, pero Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David.
1SA 19:2 Jonatán habló a David: Mi padre Saúl procura matarte. Te ruego que tengas cuidado por la mañana. Quédate en un lugar secreto y escóndete.
1SA 19:3 Yo saldré del campo donde tú estés. Me pondré junto a mi padre y le hablaré de ti. Veré qué responde y te lo informaré.
1SA 19:4 Jonatán habló bien de David a su padre Saúl: No peque el rey contra su esclavo David, pues él no pecó contra ti. Sus obras son muy buenas para ti,
1SA 19:5 porque él puso su vida en la palma de su mano y mató al filisteo. Y Yavé otorgó una gran victoria a todo Israel. Tú lo viste y te alegraste de ello. ¿Por qué entonces quieres pecar contra sangre inocente al matar a David sin causa?
1SA 19:6 Saúl escuchó la voz de Jonatán y juró: ¡Vive Yavé que no morirá!
1SA 19:7 Jonatán llamó a David y le contó todas esas cosas. Él mismo llevó a David ante Saúl, y estuvo delante de él como en tiempos pasados.
1SA 19:8 Después hubo guerras otra vez, y David salió y combatió contra los filisteos. Los derrotó con gran matanza, y huyeron de él.
1SA 19:9 Pero el espíritu malo de parte de Yavé llegó otra vez a Saúl cuando él estaba sentado en su casa con su lanza en la mano, mientras David tañía.
1SA 19:10 Saúl procuró clavar a David en la pared con la lanza, pero él se apartó de delante de Saúl, y la lanza se clavó en la pared. David huyó aquella noche.
1SA 19:11 Pero Saúl envió emisarios a la casa de David para que lo vigilaran y lo mataran por la mañana. Mical, la esposa de David, le advirtió y le dijo: Si no salvas tu vida esta noche, mañana estarás muerto.
1SA 19:12 Mical descolgó a David por una ventana, y él salió, huyó y escapó.
1SA 19:13 Mical tomó un ídolo doméstico y lo puso en la cama. Colocó una sábana de pelo de cabra en la cabecera y lo cubrió con ropas.
1SA 19:14 Cuando Saúl envió emisarios para agarrar a David, ella dijo: Está enfermo.
1SA 19:15 Saúl volvió a enviar emisarios para que vieran a David y les dijo: ¡Tráiganmelo en la misma cama para que lo mate!
1SA 19:16 Pero cuando entraron los emisarios, ¡ahí en la cama estaba el ídolo doméstico con la sábana de pelo de cabra en la cabecera!
1SA 19:17 Y Saúl preguntó a Mical: ¿Por qué me engañaste y dejaste ir a mi enemigo para que se escapara? Mical respondió a Saúl: Porque él me dijo: Déjame escapar. ¿Por qué debo matarte?
1SA 19:18 Así pues, David escapó y fue a Samuel en Ramá. Le informó todo cuanto Saúl le hizo. Luego él salió con Samuel y vivieron en Nayot.
1SA 19:19 Fue dado aviso a Saúl: Ciertamente David está en Nayot de Ramá.
1SA 19:20 Entonces Saúl envió emisarios para que detuvieran a David, los cuales vieron a un grupo de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba entre ellos y los presidía. El Espíritu de ʼElohim llegó sobre los emisarios de Saúl, y ellos también profetizaron.
1SA 19:21 Informaron a Saúl, quien envió otros emisarios. También ellos profetizaron. Saúl volvió a enviar emisarios por tercera vez, y también éstos profetizaron.
1SA 19:22 Así que él mismo fue a Nayot de Ramá. Al llegar a la gran cisterna que está en Secú, preguntó: ¿Dónde están Samuel y David? Uno contestó: Ciertamente están en Nayot de Ramá.
1SA 19:23 Fue a Nayot de Ramá. El Espíritu de ʼElohim llegó sobre él, y andaba y profetizaba hasta que llegó a Nayot de Ramá.
1SA 19:24 Él también se despojó de sus ropas y profetizó de la misma manera en presencia de Samuel. Todo aquel día y aquella noche quedó desnudo en tierra. Por esto se suele decir: ¿También Saúl entre los profetas?
1SA 20:1 David huyó de Nayot de Ramá. Fue a Jonatán y le dijo: ¿Qué hice? ¿Cuál es mi iniquidad? ¿Cuál es mi pecado contra tu padre para que busque mi vida?
1SA 20:2 Y él le contestó: ¡Nada de eso! ¡No morirás! Mira, mi padre no hace cosa grande o pequeña sin decírmela. ¿Por qué mi padre me ocultará esto? ¡Es imposible!
1SA 20:3 Pero David volvió a jurárselo: Tu padre sabe claramente que hallé gracia ante ti, y se dijo: Que Jonatán no sepa esto, no sea que se disguste. Pero tan cierto como vive Yavé y vive tu alma, escasamente hay un paso entre mí y la muerte.
1SA 20:4 Jonatán dijo a David: Haré por ti lo que desees.
1SA 20:5 David respondió: Mira, mañana es luna nueva, y yo debo sentarme a comer con el rey. Pero déjame salir y ocultarme en el campo hasta la noche del tercer día.
1SA 20:6 Si tu padre advierte mi ausencia, dirás: David me pidió insistentemente permiso para una rápida escapada a Belén, su ciudad, porque toda la familia celebra allí el sacrificio anual.
1SA 20:7 Si él dice: ¡Bien! Tu esclavo puede estar en paz. Pero si se enardece, entiende que el mal está decidido de parte de él.
1SA 20:8 Así pues, trata con misericordia a tu esclavo, pues hiciste con tu esclavo un pacto delante de Yavé. Y si hay alguna iniquidad en mí, mátame tú mismo. ¿Por qué tienes que llevarme ante tu padre?
1SA 20:9 Jonatán le respondió: ¡Lejos esté eso de ti! Pues si yo sé que mi padre piensa hacerte mal, ¿no te lo diría?
1SA 20:10 Entonces David preguntó a Jonatán: ¿Quién me informará si tu padre te responde con dureza?
1SA 20:11 Jonatán respondió a David: ¡Ven, salgamos al campo! Y ambos salieron al campo.
1SA 20:12 Entonces Jonatán dijo a David: Yavé, el ʼElohim de Israel, sea testigo si mañana o pasado mañana a estas horas, cuando sondee a mi padre, si es lo bueno para David, no te informo de ello.
1SA 20:13 Así Yavé haga a Jonatán y aún le añada, si a mi padre le place hacerte mal y yo no te lo informo para que vayas en paz. Yavé esté contigo como estuvo con mi padre.
1SA 20:14 Si vivo, haz conmigo la misericordia de Yavé. Y si muero,
1SA 20:15 no apartes jamás tu misericordia de mi casa, ni siquiera cuando Yavé destruya de la superficie de la tierra a cada uno de los enemigos de David,
1SA 20:16 y cuando Yavé pida cuenta a los enemigos de David. Así Jonatán hizo un pacto con la casa de David.
1SA 20:17 Luego Jonatán volvió a conjurar a David por el amor que le tenía, pues lo amaba como a él mismo.
1SA 20:18 Y Jonatán añadió: Mañana es luna nueva, y se te echará de menos porque tu puesto estará vacío.
1SA 20:19 Al tercer día bajarás y te dirigirás al lugar donde estuviste oculto el día del suceso, y te quedarás junto a la piedra de Ezel.
1SA 20:20 Yo dispararé tres flechas por ese lado, como cuando me ejercito al blanco,
1SA 20:21 tras lo cual enviaré al esclavo y le diré: ¡Vé y busca las flechas! Y si digo al esclavo: Mira, las flechas más acá de ti, recógelas. Entonces ven, porque como Yavé vive, la paz será contigo y nada te ocurrirá.
1SA 20:22 Pero si digo al esclavo: ¡Ve ahí las flechas más allá de ti! Vete, porque Yavé te envía lejos.
1SA 20:23 En cuanto al asunto que hablamos, mira que Yavé está entre tú y yo para siempre.
1SA 20:24 David se escondió en el campo. Llegó la luna nueva, y el rey se reclinó a comer.
1SA 20:25 Como otras veces, el rey estaba reclinado en su sitio de junto a la pared, con Jonatán enfrente y Abner reclinado al lado de Saúl, pero el puesto de David estaba vacío.
1SA 20:26 Sin embargo, aquel día Saúl nada dijo, porque pensó: Algo le pasó, no está limpio. Ciertamente no está purificado.
1SA 20:27 Pero llegó el día siguiente, el segundo día de la nueva luna, y el puesto de David continuaba vacío. Saúl preguntó a su hijo Jonatán: ¿Por qué el hijo de Isaí no vino a la comida ayer ni hoy?
1SA 20:28 Jonatán respondió a Saúl: David me pidió con insistencia que lo dejara ir a Belén,
1SA 20:29 y me dijo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia tiene hoy un sacrificio en la ciudad, y mi hermano me mandó estar presente. Por tanto, si hallé gracia ante ti, te ruego que me dejes ir, para que vea a mis hermanos. Por este motivo no vino a la mesa del rey.
1SA 20:30 Entonces la ira de Saúl se encendió contra Jonatán y le dijo: ¡Hijo de una mujer perversa rebelde! ¿No sé yo que tú eliges al hijo de Isaí para tu propia vergüenza y la de la desnudez de tu madre?
1SA 20:31 Porque mientras el hijo de Isaí viva sobre la tierra, no estarás firme, ni tú ni tu reino. Por tanto, envía ahora y tráemelo, porque morirá.
1SA 20:32 Jonatán respondió a su padre Saúl: ¿Por qué morirá? ¿Qué hizo?
1SA 20:33 Entonces Saúl le tiró una lanza para herirlo. Así comprendió Jonatán que su padre decidió matar a David.
1SA 20:34 Entonces Jonatán se levantó de la mesa con intensa ira. No comió alimento el segundo día de la luna nueva, porque se compadecía de David, y porque su padre lo insultó.
1SA 20:35 Por la mañana Jonatán salió al campo con un esclavo en el tiempo convenido con David.
1SA 20:36 Dijo al esclavo: ¡Corre y busca las flechas que yo tire! Cuando el esclavo echó a correr, él disparó la flecha para que lo pasara.
1SA 20:37 Cuando el esclavo llegó al lugar donde estaba la flecha que Jonatán tiró, Jonatán gritó al esclavo: ¿No está la flecha más allá de ti?
1SA 20:38 ¡Apúrate, no te quedes ahí! Y el esclavo de Jonatán recogió las flechas y fue a su ʼadón.
1SA 20:39 Pero el esclavo nada sabía. Solamente Jonatán y David sabían el asunto.
1SA 20:40 Luego Jonatán entregó sus armas al esclavo que estaba con él y le dijo: Vé y llévalas a la ciudad.
1SA 20:41 Tan pronto como el esclavo salió, David salió de la parte del sur y se postró tres veces rostro en tierra. Luego se besaron el uno al otro y lloraron juntos, aunque David lloró más.
1SA 20:42 Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos nos juramentamos en el Nombre de Yavé: Yavé esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y la tuya para siempre. Y él se levantó y se fue, y Jonatán regresó a la ciudad.
1SA 21:1 Entonces David fue a Nob, a Ahimelec el sacerdote. Ahimelec salió tembloroso a recibir a David y le dijo: ¿Por qué estás solo, y nadie está contigo?
1SA 21:2 David respondió al sacerdote Ahimelec: El rey me encomendó un asunto y me dijo: Nadie sepa del asunto al cual te envío y que te ordené. Y yo convine reunirme con los jóvenes en cierto lugar.
1SA 21:3 Ahora pues, ¿qué tienes a mano? Dame cinco panes o lo que tengas.
1SA 21:4 El sacerdote respondió: No hay pan común a mano, pero hay pan consagrado, solo si los jóvenes se abstuvieron de mujeres.
1SA 21:5 David respondió al sacerdote: En verdad las mujeres estuvieron lejos de nosotros estos tres días. Cuando salí, los cuerpos de los jóvenes se santificaron, aunque no era más que un viaje común. ¡Cuánto más hoy cuando habrá pan santo en sus cuerpos!
1SA 21:6 Entonces el sacerdote le entregó lo consagrado, pues allí no había otro pan sino el Pan de la Presencia, que acababa de retirar de la Presencia de Yavé para sustituirlo por el pan caliente, como era costumbre.
1SA 21:7 Pero ese día uno de los esclavos de Saúl llamado Doeg edomita, jefe de los pastores de Saúl, se detuvo allí delante de Yavé.
1SA 21:8 David dijo a Ahimelec: ¿No tienes aquí a mano una lanza o una espada? Porque no tomé mi espada ni mis armas en mi mano, porque la orden del rey era apremiante.
1SA 21:9 Y el sacerdote dijo: La espada de Goliat el filisteo, a quien mataste en el valle de Ela, está aquí envuelta en un paño detrás del efod. Si quieres tomarla, tómala, porque no hay otra sino ésa. Y David dijo: Ninguna como ésa. ¡Dámela!
1SA 21:10 David se levantó y huyó ese día de la presencia de Saúl, y llegó adonde Aquís, rey de Gat.
1SA 21:11 Y los esclavos de Aquís le dijeron: ¿No es éste David, el rey de esta tierra? ¿No es éste de quien cantaban en las danzas: Saúl mató a sus miles, Y David, a sus diez miles?
1SA 21:12 David guardó esas palabras en su corazón y tuvo gran temor de Aquís, rey de Gat.
1SA 21:13 Así que se fingió demente ante ellos, y actuaba como loco en manos de ellos. Garabateaba en las hojas de la puerta y dejaba caer saliva por su barba.
1SA 21:14 Y Aquís dijo a sus esclavos: Aquí ven a un hombre que se porta como loco. ¿Por qué me lo traen?
1SA 21:15 ¿Me faltan locos para que me traigan a éste a fin de que actúe como loco delante de mí? ¿Debe entrar éste en mi casa?
1SA 22:1 David salió de allí y se refugió en la cueva de Adulam. Cuando sus hermanos y toda la casa de su padre oyeron esto, fueron a él allá.
1SA 22:2 Todo el que estaba afligido, endeudado y descontento se reunió con él. Él fue su jefe. Había con él como 400 hombres.
1SA 22:3 De allí David fue a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Te ruego que mi padre y mi madre vivan con ustedes, hasta que sepa qué ʼElohim hará conmigo.
1SA 22:4 Los llevó ante el rey de Moab, y vivieron allí todo el tiempo que David estuvo en la fortaleza.
1SA 22:5 Pero el profeta Gad dijo a David: No te quedes en la fortaleza. Vé y entra a la tierra de Judá. Y David salió y fue al bosque de Haret.
1SA 22:6 Saúl supo que David y los hombres que estaban con él fueron descubiertos. Saúl estaba en Gabaa, sentado con su lanza en la mano bajo un tamarisco en Ramá, y todos sus esclavos estaban en pie alrededor de él.
1SA 22:7 Y Saúl dijo a los esclavos que lo rodeaban: Oigan ahora, hijos de Benjamín: ¿El hijo de Isaí les dará a todos ustedes campos y viñedos? ¿Los designará a ustedes jefes de millares y jefes de centenas,
1SA 22:8 para que ustedes conspiren contra mí, y nadie me avise cómo mi hijo hizo alianza con el hijo de Isaí, ni quien se compadezca de mí y me informe cómo mi hijo sublevó a mi esclavo contra mí para que me aceche hasta hoy?
1SA 22:9 Entonces Doeg edomita, quien estaba a cargo de los esclavos de Saúl, respondió: Yo vi que el hijo de Isaí fue a Nob, a Ahimelec, hijo de Ahitob,
1SA 22:10 quien consultó por él a Yavé. Le dio provisión y también la espada de Goliat el filisteo.
1SA 22:11 El rey mandó a llamar al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, a toda la casa de su padre y los sacerdotes que estaban en Nob. Todos fueron al rey.
1SA 22:12 Saúl le dijo: Escucha ahora, hijo de Ahitob. Y él respondió: Aquí estoy, ʼadón mío.
1SA 22:13 Saúl le dijo: ¿Por qué tú y el hijo de Isaí conspiraron contra mí, le dieron pan y una espada y consultaron por él a ʼElohim para que se levante contra mí y me aceche hasta hoy?
1SA 22:14 Ahimelec respondió al rey: Pero ¿quién entre todos tus esclavos es tan fiel como David, además yerno del rey, jefe de tu guardia y honrado en tu casa?
1SA 22:15 ¿Comencé hoy a consultar a ʼElohim por él? ¡Lejos sea eso de mí! No impute el rey cosa alguna a tu esclavo ni a toda la casa de mi padre, por cuanto tu esclavo nada sabe, poco o mucho, de este asunto.
1SA 22:16 Pero el rey dijo: ¡Sin duda morirás, Ahimelec, y también los de la casa de tu padre!
1SA 22:17 Y el rey ordenó a los guardias que estaban alrededor de él: Regresen y maten a los sacerdotes de Yavé, porque la mano de ellos también está con David, pues sabían que huía y no me lo dijeron. Pero los esclavos del rey no quisieron extender la mano contra los sacerdotes de Yavé.
1SA 22:18 Entonces el rey dijo a Doeg: ¡Regresa tú y arremete contra los sacerdotes! Y Doeg el edomita se volvió y arremetió contra los sacerdotes. Mató aquel día a 85 varones que vestían efod de lino.
1SA 22:19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, destruyó a filo de espada, tanto a hombres como a mujeres, niños y lactantes, y a bueyes, asnos y ovejas.
1SA 22:20 Pero uno de los hijos de Ahimelec, hijo de Ahitob, llamado Abiatar, escapó y huyó tras David.
1SA 22:21 Y Abiatar informó a David que Saúl mató a los sacerdotes de Yavé.
1SA 22:22 Entonces David dijo a Abiatar: Yo sabía aquel día, cuando Doeg edomita estaba allí, que de seguro se lo informaría a Saúl. ¡Ocasioné la muerte de todas las personas de la casa de tu padre!
1SA 22:23 Quédate conmigo. No temas, porque el que busca mi vida busca la tuya, pero conmigo estás seguro.
1SA 23:1 Informaron a David: ¡Mira, los filisteos atacan a Queila y saquean los graneros!
1SA 23:2 Entonces David consultó a Yavé: ¿Iré y atacaré a estos filisteos? Y Yavé contestó a David: Vé, ataca a los filisteos y libera a Queila.
1SA 23:3 Pero los hombres de David le dijeron: Si aquí en Judá vivimos con temor, ¡cuánto más si vamos a Queila contra los escuadrones de los filisteos!
1SA 23:4 De nuevo David consultó a Yavé, Quien le respondió: Levántate, baja a Queila, pues entregaré a los filisteos en tu mano.
1SA 23:5 David y sus hombres fueron a Queila y pelearon contra los filisteos. Él se llevó los ganados de ellos y les infligió una gran derrota. Así David liberó a los habitantes de Queila.
1SA 23:6 Cuando Abiatar, hijo de Ahimelec, huyó a Queila, donde estaba David, llevó el efod con él.
1SA 23:7 Cuando informaron a Saúl que David fue a Queila, Saúl dijo: ¡ʼElohim lo desamparó en mi mano, pues se encerró al entrar en una ciudad de puertas y barras!
1SA 23:8 Por tanto Saúl convocó a todo el pueblo a la batalla para bajar a Queila y sitiar a David y a sus hombres.
1SA 23:9 Pero David supo que Saúl tramaba el mal contra él y dijo al sacerdote Abiatar: Trae el efod.
1SA 23:10 Y David dijo: Oh Yavé, ʼElohim de Israel. Tu esclavo sabe ciertamente que Saúl procura venir a Queila para destruir la ciudad por causa de mí.
1SA 23:11 ¿Me entregarán los hombres de Queila en su mano? ¿Bajará Saúl, como tu esclavo oyó? Oh Yavé ʼElohim de Israel, te ruego que lo declares a tu esclavo. Y Yavé respondió: Sí, bajará.
1SA 23:12 David preguntó: ¿Me entregarán los hombres de Queila en mano de Saúl, a mí y a mis hombres? Y Yavé respondió: Te entregarán.
1SA 23:13 Entonces David se levantó con su gente, unos 600 hombres, y salieron de Queila. Anduvieron sin dirección determinada. Y fue dado aviso a Saúl que David escapó de Queila, por lo cual desistió de salir.
1SA 23:14 David permaneció en el desierto, en lugares de difícil acceso en las montañas de la región despoblada de Zif. Saúl lo buscaba todos los días, pero ʼElohim no lo entregó en su mano.
1SA 23:15 Al ver David que Saúl salía en busca de su vida, se quedó en Hores, la región despoblada de Zif.
1SA 23:16 Jonatán, hijo de Saúl, se levantó y fue a donde David estaba en Hores. Lo reconfortó en ʼElohim
1SA 23:17 y le dijo: No temas, que la mano de mi padre Saúl no te hallará. Tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti. Aun mi padre Saúl sabe esto.
1SA 23:18 Ambos hicieron un pacto delante de Yavé. David se quedó en Hores, y Jonatán fue a su casa.
1SA 23:19 Entonces subieron los zifeos a Saúl en Gabaa, y le dijeron: ¿No está David escondido en nuestra tierra en las peñas de Hores, en la colina de Haquila, al sur de Jesimón?
1SA 23:20 Ahora pues, conforme a todo tu deseo, oh rey, baja pronto, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey.
1SA 23:21 A lo cual Saúl respondió: ¡Benditos sean por Yavé, porque se compadecieron de mí!
1SA 23:22 Vayan ahora y averigüen aún más. Verifiquen el lugar de su escondite y quién lo vio allí, pues me dijeron que él es muy astuto.
1SA 23:23 Así que observen todos los escondites donde se oculta, y vuelvan a mí con certidumbre. Yo iré con ustedes, y si él está en esa tierra, lo buscaré entre todos los millares de Judá.
1SA 23:24 Entonces se levantaron y fueron adelante de Saúl a Zif, pero David y sus hombres ya estaban en el desierto de Maón en el Arabá, al sur de Jesimón.
1SA 23:25 Luego Saúl salió con sus hombres a buscarlo, de lo cual David recibió informe. Bajó a la roca y vivió en la región despoblada de Maón. Cuando Saúl se enteró, persiguió a David por la región despoblada de Maón.
1SA 23:26 Saúl iba por un lado de la montaña, y David con sus hombres por el otro lado. David se daba prisa para escapar de Saúl, pero Saúl y sus hombres encerraron a David y a sus hombres para capturarlos.
1SA 23:27 Entonces llegó un mensajero a Saúl, quien dijo: ¡Date prisa y ven, porque los filisteos irrumpieron en el país!
1SA 23:28 Así que Saúl regresó de perseguir a David, para ir a enfrentar a los filisteos. Por eso llamaron aquel lugar La Roca de Escape.
1SA 23:29 Entonces David subió de allí y permaneció en los refugios de Engadí.
1SA 24:1 Sucedió que cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le informaron: Mira, David está en la región despoblada de Engadí.
1SA 24:2 Saúl tomó 3.000 hombres escogidos de todo Israel y salió a buscar a David y sus hombres por los peñascos de las cabras monteses.
1SA 24:3 Así que llegó a los rediles de ovejas en el camino donde había una cueva, y Saúl entró en ella para cubrir sus pies. David y sus hombres estaban sentados en las partes más internas de la cueva.
1SA 24:4 Y los hombres de David le dijeron: Este es el día del cual Yavé te dijo: Mira, entrego a tu enemigo en tu mano. Haz con él como te parezca. Entonces David se levantó y con cautela cortó la orilla del manto de Saúl.
1SA 24:5 Después de esto, aconteció que el corazón de David lo remordió porque cortó la orilla del manto de Saúl.
1SA 24:6 Y dijo a sus hombres: ¡Líbreme Yavé de hacer tal cosa contra mi ʼadón, el ungido de Yavé, que yo extienda mi mano contra él, pues es el ungido de Yavé!
1SA 24:7 Con estas palabras David disuadió a los suyos y no les permitió levantarse contra Saúl, de modo que Saúl salió de la cueva y siguió por el camino.
1SA 24:8 Enseguida David también se levantó. Al salir de la cueva dio voces tras Saúl: ¡Oh rey ʼadón mío! Y al mirar Saúl tras él, David se inclinó hasta la tierra y se postró.
1SA 24:9 En seguida David preguntó a Saúl: ¿Por qué escuchas palabras de hombres quienes dicen: Mira, David procura tu mal?
1SA 24:10 Mira, hoy mismo tus ojos ven cómo Yavé te colocó en mi mano dentro de la cueva. Se habló de matarte, pero se tuvo compasión de ti, pues dije: ¡No extenderé mi mano contra mi ʼadón, porque es el ungido de Yavé!
1SA 24:11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano, pues al cortar la orilla de tu manto, no te maté. Reconoce y percibe que no hay maldad ni transgresión en mis manos, ni pequé contra ti, aunque tú acechas mi vida para tomarla.
1SA 24:12 ¡Yavé juzgue entre tú y yo, y que Yavé me vengue de ti! Pero mi mano no se levantará contra ti.
1SA 24:13 Como dice el proverbio de los antiguos: De los perversos sale la perversidad. Pero mi mano no se levantará contra ti.
1SA 24:14 ¿Tras quién sale el rey de Israel? ¿A quién persigue? ¿A un perro muerto? ¿A una pulga?
1SA 24:15 Yavé sea el Juez, y juzgue entre tú y yo, y defienda mi causa y me libre de tu mano.
1SA 24:16 Cuando David terminó de decir esas palabras a Saúl, aconteció que Saúl dijo: ¿Es esta tu voz, hijo mío David? Entonces Saúl alzó su voz y lloró.
1SA 24:17 Y dijo a David: Más justo eres tú que yo, porque tú me trataste bien, y yo te traté mal.
1SA 24:18 Tú demostraste hoy cómo me trataste bien, porque Yavé me colocó en tu mano, y no me mataste.
1SA 24:19 Porque si un hombre halla a su enemigo, ¿lo deja ir en paz? ¡Yavé te galardone por lo que me hiciste hoy!
1SA 24:20 Y ahora mira, yo sé que de seguro reinarás, y que el reino de Israel será estable en tu mano.
1SA 24:21 Ahora pues, júrame por Yavé que no exterminarás mi descendencia, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre.
1SA 24:22 David se lo juró a Saúl. Y Saúl se fue a su casa, y David y sus hombres subieron a los riscos.
1SA 25:1 Entonces Samuel murió. Todo Israel se reunió para lamentar por él, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y David se levantó y bajó a la región despoblada de Parán.
1SA 25:2 Había entonces un hombre en Maón que tenía posesiones en la montaña Carmelo. Aquel hombre era muy pudiente, pues tenía 3.000 ovejas y 1.000 cabras. Esquilaba sus ovejas en la montaña Carmelo.
1SA 25:3 Aquel hombre se llamaba Nabal, y su esposa, Abigail. La esposa tenía buen entendimiento y hermoso semblante, pero el hombre era cruel y malo en sus tratos. Él era del linaje de Caleb.
1SA 25:4 Cuando David estaba en la región despoblada, supo que Nabal esquilaba su rebaño.
1SA 25:5 David envió a diez jóvenes y les mandó: Suban a la montaña Carmelo, vayan a Nabal y salúdenlo en mi nombre.
1SA 25:6 Y le dirán así: La paz sea contigo. Paz a tu casa y paz a todo cuanto tienes.
1SA 25:7 Ya oí decir que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores estuvieron con nosotros. Nunca los maltratamos ni les faltó algo en todo el tiempo que estuvimos en la montaña Carmelo.
1SA 25:8 Pregunta a tus jóvenes y te lo dirán. Por tanto, hallen favor mis jóvenes ante ti, porque en buen día vinimos. Te ruego que des a tus esclavos y a tu hijo David lo que tengas a mano.
1SA 25:9 Cuando los jóvenes de David llegaron, hablaron a Nabal todas estas palabras en nombre de David y esperaron.
1SA 25:10 Nabal respondió a los esclavos de David: ¿Quién es David y quién es el hijo de Isaí? ¡Hay muchos esclavos que huyen de sus ʼadón!
1SA 25:11 ¿Tomaré yo ahora mi pan, agua, y carne que sacrifiqué para mis esquiladores y los daré a hombres que no sé de dónde son?
1SA 25:12 Entonces los jóvenes de David regresaron por su camino. Llegaron y dijeron a David todas esas palabras.
1SA 25:13 Entonces David dijo a sus hombres: ¡Átese cada uno su espada! Y cada hombre se la ató, y también David. Como 400 hombres subieron tras David y 200 se quedaron con el equipo militar.
1SA 25:14 Pero uno de los esclavos informó a Abigail, esposa de Nabal: Mira, David envió mensajeros desde la región despoblada para saludar a nuestro ʼadón, y él los despreció.
1SA 25:15 Pero los hombres fueron muy buenos con nosotros. Nunca nos perjudicaron, ni algo nos faltó cuando estuvimos con ellos en el campo.
1SA 25:16 Todos los días que estuvimos con ellos y apacentábamos las ovejas fueron para nosotros como un muro tanto de día como de noche.
1SA 25:17 Ahora pues, considera lo que debes hacer, porque el mal está decidido contra nuestro ʼadón y contra toda su casa, pues él es tan perverso que nadie le puede hablar.
1SA 25:18 Entonces Abigail se apresuró, tomó 200 panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco medidas de grano tostado, 100 racimos de uvas pasas y 200 tortas de higos secos. Ordenó cargar todo sobre asnos
1SA 25:19 y dijo a sus esclavos: Vayan adelante de mí. Miren, yo los seguiré luego. Pero no informó a su esposo Nabal.
1SA 25:20 Sucedió que ella montó sobre un asno y descendió por la parte encubierta de la región montañosa. Aconteció que David y sus hombres se encontraron con ella.
1SA 25:21 David dijo: Ciertamente en vano cuidé todo lo que éste tiene en la región despoblada, sin que nada falte de todo cuanto es suyo. Él me devolvió mal por bien.
1SA 25:22 ¡Así haga ʼElohim a los enemigos de David, y aun añada si de aquí a mañana dejo de los suyos un solo meante a la pared!
1SA 25:23 Cuando Abigail vio a David, se apresuró a bajar de su asno, cayó sobre su rostro ante David y se postró en tierra.
1SA 25:24 Al postrarse dijo: ʼAdón mío, recaiga la iniquidad sobre mí. Permite que tu esclava hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu esclava.
1SA 25:25 Te ruego, ʼadón mío, no prestes atención a Nabal, ese hombre perverso, porque según su nombre, así es. Nabal es su nombre, y la necedad está con él. Pero yo, tu esclava, no vi a los jóvenes que enviaste, mi ʼadón.
1SA 25:26 Ahora, ʼadón mío, vive Yavé y vive tu alma. Puesto que Yavé te impidió derramar sangre y vengarte por tu propia mano, sean como Nabal tus enemigos y los que procuran el mal de mi ʼadón.
1SA 25:27 Y ahora, este presente que tu esclava trajo a mi ʼadón sea dado a los jóvenes que acompañan a mi ʼadón.
1SA 25:28 Te ruego que perdones la transgresión de tu esclava, por cuanto Yavé ciertamente dará una casa segura a mi ʼadón. Porque mi ʼadón pelea las batallas de Yavé, y la iniquidad no se hallará en ti en todos tus días.
1SA 25:29 Aunque un hombre se levantó para perseguirte y buscar tu vida, la vida de mi ʼadón está bien atada en el manojo de la vida junto a Yavé tu ʼElohim, mientras Él quita la vida a tus enemigos como por medio de una honda.
1SA 25:30 Acontecerá que cuando Yavé haga a mi ʼadón todo el bien que te dijo y te constituya como soberano de Israel,
1SA 25:31 esto no causará pesar ni remordimiento a mi ʼadón por haber derramado sangre sin causa, o que mi ʼadón se vengó por él mismo. Y cuando Yavé favorezca a mi ʼadón, acuérdate de tu esclava.
1SA 25:32 Entonces David dijo a Abigail: ¡Bendito sea Yavé ʼElohim de Israel, que te envió hoy a encontrarme!
1SA 25:33 ¡Bendito tu razonamiento y bendita tú, que hoy me impediste derramar sangre y vengarme por mi propia mano!
1SA 25:34 Porque, vive Yavé ʼElohim de Israel, que me detuvo de hacerte mal a ti, porque si no te hubieras apresurado a venir a encontrarte conmigo, a la luz del alba no le iba a quedar a Nabal ni un meante a la pared.
1SA 25:35 David recibió de mano de ella lo que le llevó y le dijo: Sube a tu casa en paz. Ciertamente atendí tu voz y acepté tu petición.
1SA 25:36 Abigail volvió a Nabal, y miró que celebraba un banquete en su casa, como el banquete de un rey. El corazón de Nabal estaba alegre y estaba muy borracho, por lo cual ella no le informó, ni poco ni mucho, hasta que amaneció.
1SA 25:37 Aconteció que por la mañana, cuando el efecto del vino había pasado de Nabal, su esposa le informó estas cosas. Su corazón desmayó en él y se quedó como una piedra.
1SA 25:38 Cuando pasaron como diez días, Yavé hirió a Nabal, y éste murió.
1SA 25:39 Cuando David oyó que Nabal murió, dijo: ¡Bendito sea Yavé, Quien juzgó la causa de la afrenta que Nabal me hizo, y preservó del mal a su esclavo! Yavé devolvió así la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Y David envió a hablar con Abigail para tomarla como esposa.
1SA 25:40 Cuando los esclavos de David fueron a Abigail en la montaña Carmelo, le dijeron: David nos envió a ti, porque quiere tomarte como esposa.
1SA 25:41 Ella se levantó, se postró rostro en tierra y dijo: Aquí está tu esclava, para ser la esclava que lave los pies de los esclavos de mi ʼadón.
1SA 25:42 Luego Abigail se levantó rápidamente y montó en un asno, y llevó cinco doncellas que la atendían. Siguió a los mensajeros de David y fue su esposa.
1SA 25:43 David tomó también a Ahinoam de Jezreel, y las dos fueron esposas suyas.
1SA 25:44 Por su parte, Saúl dio a su hija Mical, esposa de David, a Palti, hijo de Lais, natural de Galim.
1SA 26:1 Los zifeos llegaron a Saúl en Gabaa y dijeron: ¿No está David escondido en la colina de Haquila frente a Jesimón?
1SA 26:2 Entonces Saúl se levantó, bajó a la región despoblada de Zif y llevó consigo a 3.000 hombres escogidos de Israel para buscar a David en la región despoblada de Zif.
1SA 26:3 Saúl acampó en la colina de Haquila, la cual está junto al camino frente a Jesimón. David estaba en la región despoblada cuando entendió que Saúl salió a perseguirlo en la región despoblada.
1SA 26:4 Envió espías y supo con certeza que Saúl llegó.
1SA 26:5 David se levantó, fue al sitio donde acampó Saúl y observó el lugar donde dormían Saúl y Abner, hijo de Ner, jefe de su ejército. Saúl estaba tendido dormido en el centro del campamento, y el pueblo acampaba alrededor de él.
1SA 26:6 Entonces David habló a Ahimelec heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién baja conmigo al campamento de Saúl? Y Abisai respondió: Yo bajo contigo.
1SA 26:7 Así pues, David y Abisai fueron de noche a la gente. Ciertamente Saúl estaba tendido dormido en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera. Abner y el pueblo estaban tendidos alrededor de él.
1SA 26:8 Entonces Abisai dijo a David: ¡ʼElohim entregó hoy a tu enemigo en tu mano! ¡Déjame clavarlo en tierra con su propia lanza de un solo golpe, pues no necesitaré el segundo!
1SA 26:9 Pero David respondió a Abisai: No lo mates, porque ¿quién extiende su mano contra el ungido de Yavé y queda sin culpa?
1SA 26:10 Y David agregó: ¡Vive Yavé que el mismo Yavé lo matará, le vendrá su día de morir o irá a la batalla y perecerá!
1SA 26:11 Pero ¡que Yavé me libre de extender mi mano contra el ungido de Yavé! Toma ahora la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vayámonos de aquí.
1SA 26:12 David tomó la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y salieron. Nadie vio ni se dio cuenta y nadie despertó. Todos dormían, porque un profundo sueño de parte de Yavé cayó sobre ellos.
1SA 26:13 David cruzó al otro lado y se colocó en la cima de la montaña a lo lejos, con una considerable distancia entre ellos.
1SA 26:14 Entonces David gritó al pueblo y a Abner, hijo de Ner: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey?
1SA 26:15 Y David contestó a Abner: ¿No eres tú un valiente? ¿Quién como tú en Israel? ¿Por qué entonces no protegiste a tu ʼadón el rey? Porque uno del pueblo entró para destruir a tu ʼadón el rey.
1SA 26:16 No está bien lo que hiciste. ¡Vive Yavé, que son dignos de muerte, porque no protegieron a su ʼadón, al ungido de Yavé! ¡Mira ahora dónde está la lanza del rey y la vasija de agua que estaba a su cabecera!
1SA 26:17 Saúl reconoció la voz de David y dijo: ¿No es ésta tu voz, hijo mío David? Y David respondió: ¡Es mi voz, oh rey, ʼadón mío!
1SA 26:18 Y agregó: ¿Por qué mi ʼadón persigue así a su esclavo? ¿Qué hice? ¿Qué iniquidad hay en mi mano?
1SA 26:19 Ahora pues, escuche mi ʼadón el rey las palabras de su esclavo. Si Yavé te incita contra mí, que Él acepte una ofrenda. Pero si son los hombres, ¡malditos sean ante Yavé! Pues me desterraron hoy, me privaron de participar en la heredad de Yavé al decir: ¡Vete a servir a otros ʼelohim!
1SA 26:20 No caiga mi sangre a tierra lejos de la presencia de Yavé, porque el rey de Israel salió a perseguir a esta pulga solitaria, como quien persigue una perdiz por las montañas.
1SA 26:21 Entonces Saúl dijo: ¡Pequé! Regresa, hijo mío David, porque ya no te haré ningún mal, puesto que hoy mi vida fue de estima ante ti. Mira, actué neciamente y erré muchísimo.
1SA 26:22 David respondió: Aquí está la lanza del rey. Pase uno de los esclavos y tómela.
1SA 26:23 Yavé retribuya a cada uno su justicia y su lealtad, pues aunque hoy Yavé te entregó en mi mano, no quise extender mi mano contra el ungido de Yavé.
1SA 26:24 Como tu vida fue hoy altamente estimada delante de mí, así sea mi vida altamente estimada delante de Yavé, y me libre de toda aflicción.
1SA 26:25 Entonces Saúl dijo a David: ¡Bendito seas tú, hijo mío David! Ciertamente serás poderoso y prevalecerás. David siguió por su camino y Saúl se volvió a su lugar.
1SA 27:1 Pero David se dijo: Algún día voy a perecer por mano de Saúl. Nada me será mejor que escapar a la tierra de los filisteos. Así Saúl perderá toda esperanza de buscarme por todo el territorio de Israel, y escaparé de su mano.
1SA 27:2 David se levantó con los 600 hombres que tenía consigo, y pasó a Aquís, hijo de Maoc, rey de Gat.
1SA 27:3 Él y sus hombres vivieron con Aquís en Gat, cada uno con su familia, David con sus dos esposas, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la que fue esposa de Nabal, el de la montaña Carmelo.
1SA 27:4 Le informaron a Saúl que David huyó a Gat, y no lo buscó más.
1SA 27:5 David dijo a Aquís: Si ahora hallé gracia ante ti, que me den un lugar en una de las poblaciones del campo para que yo viva allí. ¿Por qué debe vivir tu esclavo contigo en la ciudad real?
1SA 27:6 Aquel día Aquís le entregó Siclag. Por eso Siclag es de los reyes de Judá hasta hoy.
1SA 27:7 El tiempo que David vivió en la tierra de los filisteos fue un año y cuatro meses.
1SA 27:8 David subía con sus hombres y despojaban a los gesuritas, gercitas y amalecitas, pues hacía tiempo que éstos vivían en aquella tierra, en dirección a Shur, hasta la tierra de Egipto.
1SA 27:9 David atacaba aquella tierra y no dejaba vivo hombre ni mujer. Se llevaba las ovejas, bueyes, asnos, camellos y equipos. Luego se volvía y regresaba a Aquís.
1SA 27:10 Y Aquís preguntaba: ¿Dónde tomaron el despojo hoy? David respondía: Hacia el sur de Judá, hacia el sur de los jerameelitas o hacia el sur de los ceneos.
1SA 27:11 David no dejaba con vida hombre ni mujer que fuera a Gat, pues decía: No sea que ellos declaren contra nosotros y digan: ¡Esto hizo David! Y esa fue su costumbre todo el tiempo que vivió en la tierra de los filisteos.
1SA 27:12 Aquís tenía confianza en David, pues se decía: Se hizo aborrecible a su pueblo Israel, por lo cual será siempre mi esclavo.
1SA 28:1 En aquellos días aconteció que los filisteos reunieron sus escuadrones de guerra para combatir contra Israel. Y Aquís dijo a David: ¡Ten bien entendido que tú y tus hombres saldrán conmigo a la batalla!
1SA 28:2 David respondió a Aquís: Muy bien. Sabrás lo que tu esclavo puede hacer. Así que Aquís dijo a David: Muy bien, te designaré mi guarda espalda por toda la vida.
1SA 28:3 Samuel había muerto. Todo Israel hizo lamentación por él y lo sepultaron en Ramá, su ciudad. Saúl había expulsado de la tierra a los encantadores y adivinos.
1SA 28:4 Los filisteos se reunieron y acamparon en Sunem. También Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboa.
1SA 28:5 Cuando Saúl vio el campamento de los filisteos tuvo temor y su corazón tembló muchísimo.
1SA 28:6 Entonces Saúl consultó a Yavé, pero Yavé no le respondió, ni por sueños, ni por urim, ni por profetas.
1SA 28:7 Entonces Saúl dijo a sus esclavos: Búsquenme una mujer que sea bruja para que yo vaya a ella y consulte por medio de ella. Y sus esclavos le respondieron: En Endor hay una mujer que es bruja.
1SA 28:8 Entonces Saúl se disfrazó, se vistió con otras ropas y salió con dos hombres. Llegaron a aquella mujer de noche y dijo: Te ruego que me hagas una práctica de brujería y me subas al que yo te nombre.
1SA 28:9 Y la mujer le contestó: Mira, tú sabes lo que Saúl hizo, cómo echó de la tierra a los evocadores y adivinos. ¿Por qué pones trampa a mi vida para producirme la muerte?
1SA 28:10 Entonces Saúl le juró por Yavé: ¡Vive Yavé que ningún castigo te vendrá por este asunto!
1SA 28:11 La mujer preguntó: ¿A quién te hago subir? Y dijo: Hazme subir a Samuel.
1SA 28:12 Al ver a Samuel, la mujer clamó a gran voz. La mujer habló a Saúl y dijo:
1SA 28:13 ¿Por qué me engañaste? ¡Tú eres Saúl! Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué miras? La mujer respondió a Saúl: Miro a un ʼElohim celestial que sube a la tierra.
1SA 28:14 Y le preguntó: ¿Cuál es su forma? Ella respondió: Sube un anciano cubierto con un manto. Entonces Saúl entendió que era Samuel, inclinó el rostro a tierra y se postró.
1SA 28:15 Entonces Samuel preguntó a Saúl: ¿Por qué me perturbaste al hacerme subir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y ʼElohim se apartó de mí. Ya no me responde, ni por profeta ni por sueños, por lo cual te llamé para que me reveles qué debo hacer.
1SA 28:16 Samuel dijo: Si Yavé se apartó de ti y es tu adversario, ¿por qué me preguntas a mí?
1SA 28:17 Yavé hizo como habló por medio de mí: Yavé quitó el reino de tu mano y lo dio a tu compañero David,
1SA 28:18 por cuanto no obedeciste la voz de Yavé, ni cumpliste el furor de su ira contra Amalec. Por eso Yavé te hace esto hoy.
1SA 28:19 Además, Yavé te entregará junto con Israel en manos de los filisteos, y mañana tú y tus hijos estarán conmigo. Ciertamente Yavé también entregará al ejército de Israel en manos de los filisteos.
1SA 28:20 Inmediatamente Saúl cayó en tierra, tan grande como era, por las palabras de Samuel. Quedó sin fuerzas, porque todo aquel día y aquella noche no comió.
1SA 28:21 Entonces la mujer fue a Saúl y al ver que estaba muy turbado, le dijo: Mira que tu esclava obedeció tu voz, arriesgué mi vida y escuché las palabras que me dijiste.
1SA 28:22 Te ruego que tú también atiendas la voz de tu esclava. Permíteme servirte un trozo de pan a fin de que comas, recuperes fuerzas y seguirás tu camino.
1SA 28:23 Pero él rehusó y dijo: No comeré. Entonces los esclavos de él le insistieron juntamente con la mujer, y él los escuchó. Así que se levantó del piso y se sentó en la cama.
1SA 28:24 Y aquella mujer tenía en la casa un ternero engordado, el cual mató. Tomó harina, la amasó, coció panes sin levadura,
1SA 28:25 y los sirvió a Saúl y a sus esclavos. Después que comieron, se levantaron y salieron aquella misma noche.
1SA 29:1 Los filisteos reunieron todos sus ejércitos en Afec, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreel.
1SA 29:2 Los jefes de los filisteos desfilaban por centenas y por miles. David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquís.
1SA 29:3 Entonces los jefes de los filisteos dijeron: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Aquís respondió a los jefes de los filisteos: ¿No es éste David, el esclavo de Saúl, rey de Israel, que estuvo conmigo estos días o estos años, y nada malo hallé en él desde el día cuando se pasó a mí hasta hoy?
1SA 29:4 Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él y le dijeron: Haz volver a ese hombre para que regrese al lugar que le asignaste, y no vaya con nosotros a la guerra, no sea que en la batalla se nos vuelva adversario. Pues, ¿con qué puede ser él aceptable a su ʼadón? ¿No será con las cabezas de estos hombres?
1SA 29:5 ¿No es este David, de quien se cantaba con danzas: Saúl mató a sus miles, Y David, a sus diez miles?
1SA 29:6 Entonces Aquís llamó a David y le dijo: ¡Vive Yavé, tú eres recto! Me pareció bien que salgas y entres en el ejército conmigo, porque ninguna cosa perversa hallé en ti desde el día cuando viniste a mí hasta hoy. Pero tú no eres grato ante los jefes.
1SA 29:7 Regresa, pues, y vete en paz, para no desagradar a los jefes de los filisteos.
1SA 29:8 David preguntó a Aquís: ¿Qué hice? ¿Qué hallaste en tu esclavo desde el día cuando estuve contigo hasta hoy para que no vaya y combata contra los enemigos de mi ʼadón el rey?
1SA 29:9 Y Aquís respondió a David: Yo sé que tú eres bueno delante de mí, como un ángel de ʼElohim. Pero los jefes de los filisteos dijeron: No irá con nosotros a la batalla.
1SA 29:10 Por tanto levántate mañana temprano con los esclavos de tu ʼadón que vinieron contigo, y tan pronto como se levanten y tengan claridad, salgan.
1SA 29:11 Entonces David y sus hombres se levantaron muy de mañana para salir y volver a la tierra de los filisteos. Y los filisteos marcharon a Jezreel.
1SA 30:1 Al tercer día, cuando David y sus hombres llegaron a Siclag, aconteció que los amalecitas habían incursionado en el Neguev contra Siclag, y lo asolaron e incendiaron.
1SA 30:2 También tomaron cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, grandes y pequeños. Pero a nadie mataron, sino se los llevaron al proseguir su camino.
1SA 30:3 Cuando David y sus hombres llegaron a la ciudad, ahí estaba quemada, y sus esposas, hijos e hijas fueron llevados cautivos.
1SA 30:4 Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron hasta cuando no les quedaron más fuerzas para llorar.
1SA 30:5 También fueron tomadas cautivas las dos esposas de David: Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue esposa de Nabal carmelita.
1SA 30:6 Además David estaba muy angustiado porque el pueblo hablaba de apedrearlo, porque todo el pueblo estaba amargado, cada uno por causa de sus hijos e hijas. Pero David se fortaleció en Yavé su ʼElohim.
1SA 30:7 David dijo al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: Tráeme el efod. Y Abiatar llevó el efod a David.
1SA 30:8 David consultó a Yavé: ¿Persigo a esta banda? ¿Los alcanzaré? Y Él le respondió: Persíguelos porque de seguro la alcanzarás y sin duda los rescatarás.
1SA 30:9 Por tanto, David salió con los 600 hombres que estaban con él, y llegaron hasta el torrente Besor, donde se quedaron los rezagados.
1SA 30:10 Pero David continuó con 400 hombres, porque 200 se detuvieron porque estaban demasiado cansados para cruzar el torrente Besor.
1SA 30:11 Hallaron en el campo a un egipcio, a quien llevaron a David. Le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua.
1SA 30:12 Le dieron un trozo de torta de higos secos y dos racimos de uvas pasas. Y cuando él comió le volvió el aliento, porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches.
1SA 30:13 David le preguntó: ¿A quién perteneces? ¿De dónde vienes? Y él respondió: Soy un joven de Egipto, esclavo de un amalecita, y mi ʼadón me abandonó hace tres días, porque enfermé.
1SA 30:14 Nosotros hicimos una incursión al sur de los cereteos, en lo que pertenece a Judá y por el sur de Caleb, e incendiamos a Siclag.
1SA 30:15 David le dijo: ¿Puedes llevarme tú a esa banda? Y él respondió: Júrame por ʼElohim que no me matarás ni me entregarás en mano de mi ʼadón, y yo te llevaré a esa banda.
1SA 30:16 Entonces lo llevó. Y ahí estaban ellos esparcidos por toda aquella tierra comiendo, bebiendo y festejando por todo el gran despojo que tomaron de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.
1SA 30:17 David los atacó desde el alba hasta la noche del día siguiente. No escapó ninguno de ellos, excepto 400 jóvenes que montaron en camellos y huyeron.
1SA 30:18 David liberó a todos los que fueron tomados por los amalecitas y rescató a sus dos esposas.
1SA 30:19 No les faltó cosa pequeña ni grande, ni hijos ni hijas, ni del despojo de todo lo que les tomaron. David lo recuperó todo.
1SA 30:20 Además David se apoderó de todos los rebaños y las manadas vacunas, los cuales llevaron delante del ganado recobrado. Y decían: ¡Este es el botín de David!
1SA 30:21 David llegó a los 200 hombres que por estar muy débiles no pudieron seguirlo, a quienes dejó junto al torrente Besor. Ellos salieron a recibir a David y a la gente que lo acompañaba. Cuando David se acercó a ellos, los saludó con paz.
1SA 30:22 Pero todos los hombres malvados y perversos que fueron con David dijeron: Puesto que no fueron con nosotros, no les demos del despojo recuperado, excepto a cada uno su esposa y sus hijos. Que los tomen y se vayan.
1SA 30:23 Pero David dijo: Hermanos míos, no hagan eso con lo que Yavé nos dio, pues nos protegió y entregó la banda que vino contra nosotros en nuestra mano.
1SA 30:24 ¿Quién los escuchará en esto? Porque la misma parte debe haber para los que van a la batalla y para los que se quedan con el equipo. Participarán por igual.
1SA 30:25 Desde aquel día en adelante quedó establecido esto como estatuto y ordenanza en Israel hasta hoy.
1SA 30:26 Al llegar a Siclag David envió parte del despojo a los ancianos de Judá, sus amigos, y dijo: Aquí está un presente para ustedes del despojo de los enemigos de Yavé.
1SA 30:27 También envió a los que estaban en Bet-ʼEl, en Ramot del sur, en Jatir,
1SA 30:28 en Aroer y en Sifmot, en Estemoa,
1SA 30:29 en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del ceneo,
1SA 30:30 en Horma, en Corasán, en Atac,
1SA 30:31 en Hebrón, y a todos los lugares que David recorrió con sus hombres.
1SA 31:1 Entretanto los filisteos combatían contra Israel. Los israelitas huyeron de los filisteos y cayeron muertos en la montaña Gilboa.
1SA 31:2 Los filisteos siguieron de cerca tras Saúl y sus hijos. Mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.
1SA 31:3 Arreció la batalla contra Saúl. Los hombres que tiran con el arco lo alcanzaron y fue herido gravemente por los arqueros.
1SA 31:4 Entonces Saúl dijo a su escudero: ¡Saca tu espada y traspásame con ella! No sea que vengan estos incircuncisos, me traspasen y hagan escarnio de mí. Pero su escudero no quiso, pues tenía gran temor. Entonces Saúl tomó la espada y se echó sobre ella.
1SA 31:5 Al ver que Saúl moría, su escudero también se echó sobre su propia espada para morir con él.
1SA 31:6 Aquel día murió Saúl, sus tres hijos, su escudero y todos sus hombres junto con él.
1SA 31:7 Cuando los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle y los del otro lado del Jordán vieron que los de Israel huyeron y que Saúl y sus hijos murieron, abandonaron las ciudades y huyeron. Entonces los filisteos fueron y vivieron en ellas.
1SA 31:8 Al día siguiente aconteció que los filisteos fueron a despojar a los muertos y hallaron a Saúl y sus tres hijos tendidos en la montaña Gilboa.
1SA 31:9 Le cortaron la cabeza y lo despojaron de sus armas. Enviaron a proclamar la noticia por toda la tierra de los filisteos, en el templo de sus ídolos y entre el pueblo.
1SA 31:10 Colgaron sus armas en el templo de Astarot y clavaron su cadáver contra el muro de Bet-sán.
1SA 31:11 Cuando los habitantes de Jabes de Galaad oyeron lo que los filisteos hicieron a Saúl,
1SA 31:12 se levantaron todos los hombres valientes y anduvieron toda aquella noche. Bajaron el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos del muro de Bet-sán. Fueron a Jabes y los quemaron allí.
1SA 31:13 Luego tomaron sus huesos y los sepultaron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días.
2SA 1:1 Aconteció que después de la muerte de Saúl, cuando David regresó de la derrota de los amalecitas, David permaneció dos días en Siclag.
2SA 1:2 Al tercer día sucedió que un hombre del campamento de Saúl llegó con sus ropas rotas y tierra sobre su cabeza. Ocurrió que cuando llegó a David, cayó en tierra y se postró.
2SA 1:3 David le preguntó: ¿De dónde vienes? Y él le respondió: Escapé del campamento de Israel.
2SA 1:4 David le preguntó: ¿Cómo salieron las cosas? ¡Dímelo, por favor! Y él contestó: El pueblo huyó de la batalla, y muchos del pueblo cayeron y murieron. También Saúl y su hijo Jonatán murieron.
2SA 1:5 Entonces David le preguntó: ¿Cómo sabes que Saúl y su hijo Jonatán murieron?
2SA 1:6 El joven que le informaba dijo: Me encontraba casualmente en la montaña Gilboa. Vi que Saúl estaba apoyado sobre su lanza y que los carruajes y los jinetes lo alcanzaron.
2SA 1:7 Cuando él miró hacia atrás me vio y me llamó. Y respondí: Aquí estoy.
2SA 1:8 Y él me preguntó: ¿Quién eres tú? Y le respondí: Soy un amalecita.
2SA 1:9 Entonces me dijo: Colócate junto a mí y mátame ya, porque la agonía se apoderó de mí, aunque mi vida está todavía en mí.
2SA 1:10 Así que me coloqué sobre él y lo maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída. Tomé la corona que tenía en su cabeza y el brazalete de su brazo, y los traje aquí a mi ʼadón.
2SA 1:11 Entonces David agarró sus ropas y las rasgó. Todos los hombres que estaban con él hicieron lo mismo.
2SA 1:12 Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta llegar la noche por Saúl, su hijo Jonatán, el pueblo de Yavé y la casa de Israel, porque cayeron por la espada.
2SA 1:13 Luego David preguntó al joven que le informaba: ¿De dónde eres tú? Y él contestó: Soy hijo de un extranjero amalecita.
2SA 1:14 Y le dijo David: ¿Por qué no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Yavé?
2SA 1:15 Entonces David llamó a uno de los jóvenes y le dijo: ¡Arremete y mátalo! Y él lo hirió y murió.
2SA 1:16 David le dijo: ¡Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu boca atestiguó contra ti cuando dijiste: Yo maté al ungido de Yavé!
2SA 1:17 Entonces David lamentó con esta endecha a Saúl y su hijo Jonatán
2SA 1:18 y mandó que enseñaran a los hijos de Judá [la endecha del ]Arco. Ciertamente está escrita en el rollo del Justo:
2SA 1:19 ¡Pereció el esplendor de Israel sobre tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes!
2SA 1:20 No lo proclamen en Gat, Ni lo anuncien en las plazas de Ascalón. Que no se alegren las hijas de los filisteos, Y no lo celebren las hijas de los incircuncisos.
2SA 1:21 ¡Oh montañas de Gilboa, Ni rocío ni lluvia caiga sobre ustedes, Ni sean campos de ofrendas! Porque allí fue manchado el escudo de los valientes. El escudo de Saúl no estaba ungido con aceite
2SA 1:22 Sino con sangre de heridos y grasa de valientes. ¡Arco de Jonatán que jamás retrocedió! ¡Espada de Saúl que no volvía vacía!
2SA 1:23 Saúl y Jonatán: Amados y amables en su vida, Ni en su muerte fueron separados. Más veloces que las águilas, Más fuertes que los leones.
2SA 1:24 Oh hijas de Israel, lloren por Saúl, Quien las vestía de lino fino Y adornaba con oro sus ropas.
2SA 1:25 ¡Cómo cayeron los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, herido en tus alturas!
2SA 1:26 ¡Cómo sufro por ti, oh Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Más maravilloso me fue tu amor que el mayor de las mujeres.
2SA 1:27 ¡Cómo cayeron los valientes, Y perecieron las armas de guerra!
2SA 2:1 Después de esto aconteció que David consultó a Yavé, y preguntó: ¿Subo a alguna de las ciudades de Judá? Y Yavé le contestó: Sube. Y David preguntó: ¿A dónde subo? Y Él respondió: A Hebrón.
2SA 2:2 David subió allá, y también sus dos esposas Ahinoam la jezreelita, y Abigail, la que fue esposa de Nabal carmelita.
2SA 2:3 David también llevó a sus hombres que estaban con él, cada uno con su familia, y vivieron en las ciudades de Hebrón.
2SA 2:4 Los hombres de Judá llegaron y ungieron allí a David como rey sobre la casa de Judá. Le informaron a David: Los hombres de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.
2SA 2:5 David envió mensajeros a los hombres de Jabes de Galaad y les dijo: Benditos sean ustedes por Yavé, porque hicieron esta misericordia con su ʼadón Saúl al sepultarlo.
2SA 2:6 Ahora Yavé mostrará su bondad hacia ustedes, y también yo les recompensaré esa bondad por haber hecho tal cosa.
2SA 2:7 Ahora pues, fortalézcanse sus manos y sean valientes, pues después de morir Saúl, su ʼadón, los de la casa de Judá me ungieron como rey de ellos.
2SA 2:8 Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejército de Saúl, tomó a Is-boset, hijo de Saúl, lo llevó a Mahanaim
2SA 2:9 y lo proclamó rey sobre Galaad, Asurí, Jezreel, Efraín, Benjamín y todo Israel.
2SA 2:10 Is-boset, hijo de Saúl, tenía 40 años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solo la casa de Judá seguía a David.
2SA 2:11 David fue rey en Hebrón sobre la casa de Judá siete años y seis meses.
2SA 2:12 Abner, hijo de Ner, salió de Mahanaim a Gabaón con los esclavos de Is-boset, hijo de Saúl.
2SA 2:13 Joab, hijo de Sarvia, y los esclavos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón. Éstos se sentaron a un lado del estanque y aquéllos al otro lado.
2SA 2:14 Abner dijo a Joab: ¡Levántense los jóvenes y que compitan ante nosotros! Y Joab respondió: ¡Que se levanten!
2SA 2:15 Se levantaron y avanzaron: 12 por Benjamín y por Is-boset, hijo de Saúl, y 12 de los esclavos de David.
2SA 2:16 Echó mano cada uno de la cabeza de su contrario, le hundió la espada en el costado y cayeron juntos, por lo cual fue llamado aquel lugar Campo de los Lados, el cual está en Gabaón.
2SA 2:17 Aquel día la batalla fue muy dura, pero Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los esclavos de David.
2SA 2:18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Y Asael era tan veloz de pies como las gacelas del campo.
2SA 2:19 Asael persiguió a Abner, y no se desviaba de detrás de Abner ni a la derecha ni a la izquierda.
2SA 2:20 Abner, al regresar, le dijo: ¿Eres Asael? Y le respondió: Sí, soy yo.
2SA 2:21 Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda. Echa mano a uno de los jóvenes y toma su despojo. Pero Asael no quiso dejar de perseguirlo.
2SA 2:22 Y Abner volvió a decir a Asael: ¡Deja de perseguirme! ¿Por qué debo herirte y derribarte a tierra? ¿Cómo levantaré mi rostro ante Joab tu hermano?
2SA 2:23 Pero como él no quiso apartarse, Abner lo hirió con el casquillo de la lanza por la quinta costilla, y la lanza le salió por la espalda. Allí cayó y murió en el mismo sitio. Sucedió que todo el que llegaba al lugar donde Asael cayó muerto, se detenía.
2SA 2:24 Pero Joab y Abisai siguieron tras Abner. Cuando se ocultó el sol ellos llegaron a la colina de Amá, que está delante de Gía, en el camino a la región despoblada de Gabaón.
2SA 2:25 Y los hijos de Benjamín se agruparon detrás de Abner y formaron una sola tropa. Se detuvieron en la cumbre de una colina.
2SA 2:26 Entonces Abner gritó a Joab: ¿Devorará la espada para siempre? ¿No sabes que al final habrá amargura? ¿Hasta cuándo te tardas en decir al pueblo que deje de perseguir a sus hermanos?
2SA 2:27 Y Joab contestó: Vive ʼElohim que si no hubieras hablado, ciertamente el pueblo no hubiera dejado de perseguir a su prójimo hasta la mañana.
2SA 2:28 Joab ordenó sonar la corneta y todo el pueblo se detuvo. No persiguieron más a Israel ni continuaron la lucha.
2SA 2:29 Abner y sus hombres caminaron por el Arabá toda aquella noche, y al cruzar el Jordán marcharon por todo el Bitrón y llegaron a Mahanaim.
2SA 2:30 Joab también volvió de perseguir a Abner. Cuando pasó revista a todo el ejército, faltaron de los esclavos de David 19 hombres y Asael.
2SA 2:31 Pero los esclavos de David hirieron a 360 hombres de Benjamín dirigidos por Abner, quienes murieron.
2SA 2:32 Llevaron a Asael y lo sepultaron en el sepulcro de su padre que estaba en Belén. Después Joab y sus hombres caminaron toda aquella noche hasta que les amaneció en Hebrón.
2SA 3:1 La guerra entre la casa de Saúl y la casa de David fue larga, pero David se fortalecía, mientras la casa de Saúl se debilitaba cada vez más.
2SA 3:2 A David le nacieron hijos en Hebrón: Su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita,
2SA 3:3 su segundo Quileab, de Abigail, la que fue esposa de Nabal el carmelita, el tercero Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur,
2SA 3:4 el cuarto Adonías, hijo de Haggit, el quinto Sefatías, hijo de Abital,
2SA 3:5 y el sexto Itream, de Egla, esposa de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.
2SA 3:6 Durante el transcurso de la guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner se fortalecía en la casa de Saúl.
2SA 3:7 Saúl tuvo una concubina llamada Rizpa, hija de Aja. Entonces Is-boset le dijo a Abner: ¿Por qué te uniste a la concubina de mi padre?
2SA 3:8 Abner se irritó muchísimo por las palabras de Is-boset y dijo: ¿Soy yo la cabeza de un perro que pertenece a Judá? Hasta hoy muestro favor a la casa de Saúl tu padre, a sus hermanos y amigos, de manera que no te entregué en mano de David. ¿Y ahora me echas en cara un asunto de mujeres?
2SA 3:9 Así haga ʼElohim a Abner y aún le añada, si lo que Yavé juró a David no lo obtengo para él,
2SA 3:10 al traspasar el reino de la casa de Saúl y confirmar el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.
2SA 3:11 Is-boset no pudo responder a Abner porque le temía.
2SA 3:12 Entonces Abner envió mensajeros a David para decirle de parte de él: ¿De quién es la tierra? Y que también le dijeran: Haz pacto conmigo, y ciertamente mi mano estará contigo para que todo Israel se vuelva a ti.
2SA 3:13 Y él respondió: Bien, yo haré pacto contigo, pero una cosa te pido: No verás mi semblante sin que primero traigas a Mical, hija de Saúl, cuando vengas a verme.
2SA 3:14 David envió mensajeros a Is-boset, hijo de Saúl y dijo: Devuélveme mi esposa Mical, a quien desposé conmigo por 100 prepucios de filisteos.
2SA 3:15 Entonces Is-boset envió a quitársela a [su esposo], Paltiel, hijo de Lais.
2SA 3:16 Pero su esposo salió con ella. Caminaba y lloraba detrás de ella hasta Bahurim, donde Abner le dijo: ¡Anda, devuélvete! Y él regresó.
2SA 3:17 Abner consultó con los ancianos de Israel: En tiempos pasados ustedes buscaban a David para que fuera su rey.
2SA 3:18 Ahora pues, háganlo, porque Yavé habló a David: Por medio de mi esclavo David libraré a mi pueblo Israel de la mano de los filisteos y todos sus enemigos.
2SA 3:19 Abner habló también a los hijos de Benjamín. Luego él mismo fue a Hebrón para decirle a David todo lo que parecía bien a los ojos de Israel y a la casa de Benjamín.
2SA 3:20 Abner fue con 20 hombres a David en Hebrón. Éste hizo un banquete para Abner y sus hombres.
2SA 3:21 Abner dijo a David: Me levantaré, iré y reuniré a todo Israel para mi ʼadón el rey y que hagan un pacto contigo a fin de que tú reines sobre todo lo que desea tu corazón. Así David despidió a Abner, y éste se fue en paz.
2SA 3:22 Los esclavos de David y Joab llegaron de una incursión y llevaron consigo un gran botín. Pero Abner no estaba con David en Hebrón, pues lo despidió y él se fue en paz.
2SA 3:23 Cuando Joab llegó con todo el ejército que estaba con él, informaron a Joab: Abner, hijo de Ner, vino al rey, y él lo despidió, y se fue en paz.
2SA 3:24 Entonces Joab fue al rey y dijo: ¿Qué hiciste? ¡Ciertamente Abner vino a ti! ¿Por qué lo dejaste ir? ¡Ya salió!
2SA 3:25 ¡Tú sabes que Abner, hijo de Ner, vino a engañarte para saber adónde vas y de dónde vienes, y saber todo lo que haces!
2SA 3:26 Cuando Joab salió de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, y lo devolvieron desde el pozo de Sira, pero David no lo supo.
2SA 3:27 Cuando Abner regresó a Hebrón, Joab lo llamó aparte en medio de la puerta para hablarle en privado. Allí lo hirió por la quinta costilla, de modo que murió, a causa de la sangre de Asael, hermano de Joab.
2SA 3:28 Cuando David supo esto, dijo: ¡Yo y mi reino somos inocentes ante Yavé para siempre de la sangre de Abner, hijo de Ner!
2SA 3:29 ¡Recaiga sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre! ¡Que nunca falte de la casa de Joab uno que padezca flujo, que sea leproso, que se apoye en muleta, que muera a espada o que carezca de pan!
2SA 3:30 Así Joab y Abisai su hermano asesinaron a Abner, porque él dio muerte a Asael, hermano de ellos, durante la batalla en Gabaón.
2SA 3:31 Después David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con él: ¡Rasguen sus ropas, átense tela áspera y hagan duelo por Abner! Y el rey David iba detrás del féretro.
2SA 3:32 Sepultaron a Abner en Hebrón. El rey alzó su voz y lloró junto al sepulcro de Abner. Todo el pueblo también lloró.
2SA 3:33 El rey pronunció esta endecha por Abner: ¿Tenía que morir Abner como muere un insensato?
2SA 3:34 Tus manos no estaban atadas, Ni impedidos tus pies con grillos. Más bien, como el que cae ante los hijos de iniquidad, así caíste tú. Y todo el pueblo volvió a llorar por él.
2SA 3:35 Después todo el pueblo fue a rogar a David que comiera ese día, pero David juró: Así me haga ʼElohim y aun me añada si yo pruebo pan o cualquier otra cosa antes que se oculte el sol.
2SA 3:36 Todo el pueblo supo esto, y lo vio con agrado. Todo cuanto hacía el rey parecía bien al pueblo.
2SA 3:37 Así todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día que la muerte de Abner, hijo de Ner, no provino del rey.
2SA 3:38 El rey dijo a sus esclavos: ¿No saben ustedes que un jefe y un gran hombre cayó hoy en Israel?
2SA 3:39 Y yo, aunque fui ungido como rey, fui benévolo, mientras que esa gente, los hijos de Sarvia, fueron más duros que yo. ¡Que Yavé retribuya al malhechor según su perversidad!
2SA 4:1 Cuando Is-boset, el hijo de Saúl, supo que Abner murió en Hebrón, sus manos se debilitaron y todo Israel fue perturbado.
2SA 4:2 El hijo de Saúl tenía dos hombres que eran jefes de bandas. Uno se llamaba Baana y el otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín. Beerot era también considerada como de Benjamín,
2SA 4:3 pues los beerotitas huyeron a Gitaim y viven allí como forasteros hasta hoy.
2SA 4:4 Jonatán, hijo de Saúl, tuvo un hijo lisiado de los pies, quien tenía cinco años cuando llegaron las noticias de Jezreel acerca de Saúl y Jonatán. Su madre de crianza lo tomó y huyó. Pero mientras huía apresuradamente, él cayó y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.
2SA 4:5 Recab y Baanaos, los hijos de Rimón beerotita, fueron y entraron al mediodía en casa de Is-boset mientras dormía la siesta.
2SA 4:6 Entraron hasta el interior de la casa como para llevar trigo. Lo hirieron por la quinta costilla, y luego Recab y Baana huyeron.
2SA 4:7 Cuando entraron en la casa, él estaba acostado en su lecho en la alcoba, donde lo hirieron y mataron. Luego lo decapitaron, tomaron su cabeza y caminaron por el camino del Arabá toda la noche.
2SA 4:8 Llevaron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: Aquí está la cabeza de Is-boset, hijo de tu enemigo Saúl, quien atentaba contra tu vida. Yavé dio hoy a mi ʼadón el rey venganza de Saúl y de su descendencia.
2SA 4:9 Pero David respondió a Recab y Baana, hijos de Rimón beerotita: ¡Vive Yavé que rescató mi vida de toda adversidad!
2SA 4:10 Si al que me informó: ciertamente Saúl murió, lo detuve y ordené que lo mataran en Siclag en pago por la noticia, aunque se creía portador de buenas noticias,
2SA 4:11 ¡cuánto más a ustedes, hombres perversos que asesinaron a un hombre justo en su propio lecho y en su misma casa! ¿No demandaré ahora la sangre de él de las manos de ustedes, al eliminarlo de la tierra?
2SA 4:12 David dio orden a los jóvenes, y éstos los mataron. Les cortaron las manos y los pies. A ellos los colgaron junto al estanque de Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.
2SA 5:1 Entonces todas las tribus de Israel fueron a David en Hebrón y dijeron: ¡Aquí estamos, hueso tuyo y carne tuya!
2SA 5:2 Antes, cuando Saúl era nuestro rey, eras tú quien nos sacabas y nos devolvías en Israel, y Yavé te dijo: Tú apacentarás a mi pueblo Israel y serás el jefe de Israel.
2SA 5:3 Cuando todos los ancianos de Israel fueron al rey en Hebrón, el rey David hizo un pacto con ellos en Hebrón delante de Yavé. Y ungieron a David como rey de Israel.
2SA 5:4 David comenzó a reinar cuando tenía 30 años y reinó 40 años.
2SA 5:5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó sobre todo Israel y Judá 33 años.
2SA 5:6 El rey marchó con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que habitaban en aquella tierra, quienes hablaron a David: No podrás entrar acá, pues hasta los ciegos y los cojos te rechazarían y gritarían: ¡David no puede entrar acá!
2SA 5:7 Pero David capturó la fortaleza de Sion, que es la Ciudad de David.
2SA 5:8 Aquel día David dijo: El que quiera atacar a los jebuseos, suba por el túnel del acueducto y llegue hasta los cojos y ciegos, a quienes el alma de David aborrece. Por lo cual se dice: ¡Ni ciegos ni cojos entrarán en la Casa!
2SA 5:9 David vivió en la fortaleza y la llamó Ciudad de David. Luego edificó alrededor, desde el muro hacia adentro.
2SA 5:10 David se engrandecía cada vez más, porque Yavé ʼElohim de las huestes estaba con él.
2SA 5:11 Hiram, rey de Tiro, envió embajadores a David, con madera de cedro, ebanistas y canteros para los muros, quienes edificaron la casa de David.
2SA 5:12 David entendió que Yavé lo había establecido como rey de Israel y que había exaltado su reino por amor a su pueblo Israel.
2SA 5:13 Después que salió de Hebrón, David tomó otras concubinas y esposas en Jerusalén, y le nacieron más hijos e hijas a David.
2SA 5:14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
2SA 5:15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,
2SA 5:16 Elisama, Eliada y Elifelet.
2SA 5:17 Cuando los filisteos oyeron que David fue ungido como rey de Israel, todos subieron en busca de él. David lo supo y bajó a la fortaleza.
2SA 5:18 Los filisteos llegaron y se desplegaron por el valle de Refaim.
2SA 5:19 David consultó entonces a Yavé: ¿Subo contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Yavé respondió a David: Sube, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.
2SA 5:20 David fue a Baal-perazim y allí los derrotó, y dijo: ¡Yavé me abrió brecha entre mis enemigos como corriente impetuosa! Por eso llamó aquel lugar Baal-perazim.
2SA 5:21 Ellos dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres se los llevaron.
2SA 5:22 Los filisteos volvieron a subir y se desplegaron por el valle de Refaim.
2SA 5:23 David consultó a Yavé, y Él le dijo: No subas, sino rodéalos por detrás, y sal a ellos frente a las balsameras.
2SA 5:24 Cuando oigas el ruido de marcha en las copas de las balsameras, te apresurarás, porque entonces Yavé saldrá delante de ti para herir al ejército de los filisteos.
2SA 5:25 David hizo como Yavé le ordenó, y derrotó a los filisteos desde Geba hasta Gezer.
2SA 6:1 David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel: 30.000.
2SA 6:2 Entonces David se levantó y salió a Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para subir desde allí el Arca de ʼElohim, la cual es llamada por el Nombre de Yavé de las huestes, sobre la cual están los querubines.
2SA 6:3 Pusieron el Arca de ʼElohim en una carroza nueva, y se la llevaron de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Uza y Ahío, hijos de Abinadab, conducían la carroza nueva
2SA 6:4 y la sacaron con el Arca de ʼElohim de la casa de Abinadab que estaba en la colina. Ahío iba delante del Arca.
2SA 6:5 David y toda la casa de Israel tocaban toda clase de instrumentos de madera de abeto, con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos delante de Yavé con alegría.
2SA 6:6 Pero cuando llegaron a la era de Nacón, Uza alargó su mano al Arca de ʼElohim para sostenerla, porque los bueyes tropezaban.
2SA 6:7 Pero la ira de Yavé se encendió contra Uza. ʼElohim lo hirió allí por aquella temeridad y allí cayó muerto junto al Arca de ʼElohim.
2SA 6:8 David se disgustó porque Yavé quebrantó a Uza, por lo cual llamó aquel lugar Brecha de Uza hasta hoy.
2SA 6:9 Pero aquel día David tuvo temor a Yavé y dijo: ¿Cómo podrá el Arca de Yavé venir a mí?
2SA 6:10 David no quiso trasladar el Arca de Yavé consigo a la ciudad de David, sino la llevó a la casa de Obed-edom geteo.
2SA 6:11 El Arca de Yavé estuvo en casa de Obed-edom geteo tres meses, y Yavé bendijo a Obed-edom y a toda su casa.
2SA 6:12 Se informó al rey David: Yavé bendijo la casa de Obed-edom y todo lo que tiene a causa del Arca de ʼElohim. Entonces David fue y subió el Arca de ʼElohim con alegría de la casa de Obed-edom a la Ciudad de David.
2SA 6:13 Sucedió que cuando los portadores del Arca de Yavé caminaban seis pasos, él sacrificaba un becerro y un carnero engordado.
2SA 6:14 David danzaba con toda su fuerza delante de Yavé y se puso un efod de lino.
2SA 6:15 David y toda la casa de Israel subieron el Arca de Yavé de este modo, con aclamaciones y al sonido de la corneta.
2SA 6:16 Cuando el Arca de Yavé entró en la Ciudad de David, aconteció que Mical, hija de Saúl, miró por la ventana. Y cuando vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Yavé, lo despreció en su corazón.
2SA 6:17 Llevaron el Arca de Yavé y la pusieron en su lugar en medio de la tienda que David le levantó. Entonces David ofreció holocaustos y ofrendas de paz delante de Yavé.
2SA 6:18 Cuando David acabó de ofrecer los holocaustos y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el Nombre de Yavé de las huestes.
2SA 6:19 Repartió una torta de pan, una de dátiles y una de pasas a todo el pueblo y a toda la multitud de Israel, a cada uno, tanto a hombres como a mujeres. Luego todo el pueblo salió, cada uno a su casa.
2SA 6:20 Pero al regresar David para bendecir su casa, Mical, hija de Saúl, salió a encontrar a David y le dijo: ¡Cuán honrado quedó el rey de Israel hoy, al descubrirse ante los ojos de las esclavas de sus esclavos, como se descubre cualquier bufón!
2SA 6:21 Entonces David dijo a Mical: Lo hice delante de Yavé, Quien me escogió por encima de tu padre y de toda su casa para constituirme caudillo sobre Israel, el pueblo de Yavé. Por tanto, danzo delante de Yavé
2SA 6:22 y me humillaré aún más que esta vez. Me rebajaré ante mis propios ojos, pero seré honrado delante de las esclavas que mencionas.
2SA 6:23 Y Mical, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.
2SA 7:1 Aconteció que cuando el rey ya vivía en su casa, después que Yavé le dio reposo de todos sus enemigos alrededor,
2SA 7:2 el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo vivo en casa de cedro, pero el Arca de ʼElohim está entre cortinas.
2SA 7:3 Natán respondió al rey: ¡Vé, haz todo lo que está en tu corazón, porque Yavé está contigo!
2SA 7:4 Pero aconteció que esa misma noche Palabra de Yavé llegó a Natán:
2SA 7:5 Vé y dí a mi esclavo David: Así dice Yavé: ¿Tú me edificarás Casa en la cual Yo more?
2SA 7:6 Porque desde el día cuando saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, no moré en alguna casa, sino estuve en tienda y en tabernáculo.
2SA 7:7 En todo lo que anduve con todos los hijos de Israel, ¿hablé Yo Palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual mandé a apacentar a mi pueblo Israel? ¿Le pregunté por qué no me edificó casa de cedro?
2SA 7:8 Ahora pues, dirás esto a mi esclavo David: Yavé de las huestes dice: Yo te tomé del redil, de seguir tras las ovejas, para que seas jefe de mi pueblo Israel.
2SA 7:9 Estuve contigo en todo lo que has andado y destruí a todos tus enemigos delante de ti. Te di un gran nombre, como el nombre de los grandes de la tierra.
2SA 7:10 También dispuse un lugar para mi pueblo Israel. Lo planté para que viva en él, para que nunca más sea removido, ni los perversos los sigan afligiendo como antes,
2SA 7:11 desde el día cuando designé jueces para mi pueblo Israel. Y te daré descanso de todos tus enemigos. Además, Yavé te dice que Él te hará una casa.
2SA 7:12 Cuando tus días sean cumplidos y duermas con tus antepasados, después de ti levantaré a tu descendiente, el cual vendrá de ti, y afirmaré su reino.
2SA 7:13 Él edificará casa a mi Nombre y Yo afirmaré el trono de su reino para siempre.
2SA 7:14 Yo le seré padre y él me será hijo. Cuando haga mal lo corregiré con vara de hombres y con azotes de los hijos de hombres.
2SA 7:15 Pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, a quien quité de delante de ti.
2SA 7:16 Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante ti, y tu trono será estable eternamente.
2SA 7:17 Así Natán habló a David, conforme a todas estas Palabras, y según toda esta visión.
2SA 7:18 Entonces el rey David entró y se sentó delante de Yavé y dijo: ¡Oh ʼAdonay Yavé! ¿Quién soy yo y qué es mi casa para que me trajeras hasta aquí?
2SA 7:19 Aún te pareció insignificante esto, oh ʼAdonay Yavé. Hablaste también acerca de la casa de tu esclavo en un lejano futuro. ¡Oh ʼAdonay Yavé, cuán grande designio para un hombre!
2SA 7:20 ¿Qué más puede decirte David? ¡Oh ʼAdonay Yavé, Tú conoces a tu esclavo!
2SA 7:21 Según tu Palabra y conforme a tu corazón hiciste toda esta grandeza para declararla a tu esclavo.
2SA 7:22 Por tanto Tú eres grande, oh ʼAdonay Yavé. ¡Nadie hay como Tú, ni hay otro ʼElohim además de Ti, según todo lo que escuchamos con nuestros oídos!
2SA 7:23 ¿Cuál otra nación hay en la tierra como tu pueblo Israel, a la cual ʼElohim vino a redimir como pueblo para Él, y para hacer cosas asombrosas a favor de tu tierra delante de tu pueblo, al cual sacaste de Egipto para Ti mismo, de entre las naciones y sus ʼelohim?
2SA 7:24 ¡Estableciste a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y Tú, oh Yavé, eres su ʼElohim!
2SA 7:25 Ahora pues, Yavé ʼElohim, confirma para siempre la Palabra que hablaste con respecto a tu esclavo y su casa, y haz como Tú dijiste.
2SA 7:26 Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que digan: ¡Yavé de las huestes es el ʼElohim de Israel! Y que la casa de tu esclavo David sea firme delante de ti.
2SA 7:27 Porque Tú, oh Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, diste una revelación a tu esclavo, al decir: Yo te edificaré casa. Por tanto tu esclavo halló en su corazón valor para hacer esta súplica delante de Ti.
2SA 7:28 Ahora pues, ʼAdonay Yavé, Tú mismo eres ʼElohim. Tus Palabras son verdad, y prometiste a tu esclavo este bien.
2SA 7:29 Así pues, que te plazca bendecir la casa de tu esclavo para que esté siempre delante de Ti, porque Tú, oh ʼAdonay Yavé, hablaste, y con tu bendición, la casa de tu esclavo será bendita para siempre.
2SA 8:1 Después de esto aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió. David tomó la rienda de la ciudad principal de la mano de los filisteos.
2SA 8:2 También derrotó a Moab y los midió con cordel. Los hacía tenderse en tierra: dos cordeles para morir, y un cordel para vivir. Los moabitas fueron esclavos de David y pagaron tributo.
2SA 8:3 David derrotó a Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba, cuando éste iba a establecer su dominio hasta el río Éufrates.
2SA 8:4 David le capturó 1.700 jinetes y 20.000 hombres de infantería. David desjarretó los caballos de los carruajes y dejó solo para 100 carruajes.
2SA 8:5 Cuando los sirios de Damasco fueron a ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba, David mató a 22.000 hombres de los sirios
2SA 8:6 y estableció guarniciones en Siria de Damasco. Los sirios fueron esclavos de David, y pagaron tributo. A dondequiera que David iba, Yavé le daba la victoria.
2SA 8:7 David tomó los escudos de oro que llevaban los esclavos de Hadad-ezer y los llevó a Jerusalén.
2SA 8:8 También el rey David tomó gran cantidad de bronce de Beta y Berotai, ciudades de Hadad-ezer.
2SA 8:9 Cuando Toi, rey de Hamat, oyó que David venció a todo el ejército de Hadad-ezer,
2SA 8:10 Toi envió a su hijo Joram al rey David para saludarlo y felicitarlo por el combate y la derrota de Hadad-ezer, pues Toi era enemigo de Hadad-ezer. Joram trajo objetos de plata, oro y bronce en su mano,
2SA 8:11 los cuales el rey David dedicó a Yavé, junto con la plata y el oro que tomó de todas las naciones sometidas:
2SA 8:12 de Aram, Moab, los amonitas, los filisteos, Amalec y del despojo de Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba.
2SA 8:13 David también ganó renombre para él cuando regresó de derrotar a 18.000 sirios en el valle de la Sal.
2SA 8:14 Estableció guarniciones en Edom. Por todo Edom instaló guarniciones, y todos los edomitas fueron esclavos de David. A dondequiera que David iba, Yavé le daba la victoria.
2SA 8:15 David reinó sobre todo Israel y practicaba el justo juicio con todo su pueblo.
2SA 8:16 Joab, hijo de Sarvia, estaba al mando del ejército, y Josafat, hijo de Ahilud, era el cronista.
2SA 8:17 Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes. Seraías era el escriba.
2SA 8:18 Benaía, hijo de Joiada, estaba a cargo de los cereteos y de los peleteos. Los hijos de David eran los príncipes.
2SA 9:1 David preguntó: ¿Quedó alguien de la casa de Saúl a quien yo muestre bondad por amor a Jonatán?
2SA 9:2 Había un esclavo de la casa de Saúl de nombre Siba, al cual llevaron ante David. El rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él contestó: Tu esclavo.
2SA 9:3 El rey le preguntó: ¿No queda alguno de la casa de Saúl a quien yo muestre la bondad de ʼElohim? Y Siba respondió al rey: Aún queda un hijo de Jonatán, lisiado de ambos pies.
2SA 9:4 El rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba dijo al rey: Mira, está en Lodebar, en casa de Maquir, hijo de Amiel.
2SA 9:5 El rey David ordenó traerlo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodebar.
2SA 9:6 Cuando Mefi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, llegó ante David, cayó sobre su rostro y se postró. David preguntó: ¿Mefi-boset? Y él respondió: Aquí está tu esclavo.
2SA 9:7 Entonces David le dijo: No temas, porque ciertamente te mostraré bondad por amor a Jonatán tu abuelo. Te devolveré toda la tierra de tu padre Saúl, y comerás siempre a mi mesa.
2SA 9:8 Él se postró y dijo: ¿Quién es tu esclavo para que te fijes en un perro muerto como yo?
2SA 9:9 El rey llamó entonces a Siba, esclavo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa lo entrego al nieto de tu ʼadón.
2SA 9:10 Tú, tus hijos y tus esclavos cultivarán la tierra para él, y le llevarán [el producto] para que el nieto de tu ʼadón tenga alimento. Sin embargo, Mefi-boset, el nieto de tu ʼadón, comerá siempre pan en mi mesa. Y Siba tenía 15 hijos y 20 esclavos.
2SA 9:11 Siba dijo al rey: Conforme a todo lo que mi ʼadón el rey ordena a su esclavo, así hará. Y Mefi-boset comía en la mesa como uno de los hijos del rey.
2SA 9:12 Mefi-boset tenía un hijo pequeño llamado Micaía. Todos los que vivían en la casa de Siba eran esclavos de Mefi-boset.
2SA 9:13 Pero Mefi-boset, que estaba lisiado de ambos pies, vivía en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey.
2SA 10:1 Después de esto, aconteció que murió el rey de los amonitas, y en su lugar reinó su hijo Hanún.
2SA 10:2 Entonces David pensó: Mostraré bondad a Hanún, hijo de Nahas, así como su padre me mostró bondad. Así que David envió algunos de sus esclavos a consolarlo por el padre de ellos. Pero cuando los esclavos de David llegaron a la tierra de los amonitas,
2SA 10:3 los jefes de ellos dijeron a su ʼadón Hanún: ¿Crees que David honra a tu padre porque te envió consoladores? ¿David no te envió a sus esclavos para reconocer la ciudad, espiarla y conquistarla?
2SA 10:4 Entonces Hanún tomó a los esclavos de David, les rasuró la mitad de la barba, les cortó sus ropas hasta la mitad de las nalgas y los despidió.
2SA 10:5 Cuando se informó esto a David, él envió a encontrarlos, porque ellos estaban muy avergonzados. Y el rey mandó a decirles: Permanezcan en Jericó hasta que crezca su barba, y entonces regresen.
2SA 10:6 Entonces cuando los hijos de Amón vieron que ellos eran detestables a David, contrataron a los sirios de Bet-rehob y de Soba, 20.000 infantes, del rey de Maaca 1.000 hombres y de Is-tob 12.000 hombres.
2SA 10:7 Cuando David oyó esto envió a Joab con todo el ejército de hombres valientes.
2SA 10:8 Los amonitas salieron a presentar batalla en la entrada de la puerta, mientras que los sirios de Soba, Rehob, Is-tob y Maaca estaban aparte, en el campo.
2SA 10:9 Al ver Joab que la batalla se le presentaba por el frente y por la retaguardia, escogió entre los mejores hombres de Israel y los puso en orden de batalla contra los sirios.
2SA 10:10 Entregó el resto del pueblo en mano de su hermano Abisai, quien lo alineó en orden de batalla para enfrentar a los amonitas.
2SA 10:11 Joab dijo: Si los sirios son más fuertes que yo, tú me ayudarás, y si los amonitas son más fuertes que tú, te daré ayuda.
2SA 10:12 ¡Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo y las ciudades de nuestro ʼElohim, y que Yavé haga lo que le parezca bien!
2SA 10:13 Joab y el pueblo que estaba con él se acercaron para pelear contra los sirios, y ellos huyeron de delante de él.
2SA 10:14 Al ver los amonitas que los sirios huyeron, ellos también huyeron de delante de Abisai y entraron en la ciudad. Joab regresó de combatir contra los hijos de Amón y fue a Jerusalén.
2SA 10:15 Pero los sirios, al ver que fueron derrotados por Israel, se volvieron a reunir.
2SA 10:16 Hadad-ezer mandó traer a los sirios que estaban al otro lado del Río y llegaron a Helam con Sobac, jefe del ejército de Hadad-ezer.
2SA 10:17 Se le informó a David, quien reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Helam. Los sirios se alinearon en orden de batalla para enfrentar a David y lucharon contra él.
2SA 10:18 Pero aquellos huyeron de delante de Israel. David mató a 700 hombres de los carruajes y 40.000 jinetes de los sirios e hirió a Sobac, jefe del ejército de ellos, quien murió allí.
2SA 10:19 Cuando todos los reyes que eran tributarios de Hadad-ezer, vieron que fueron derrotados por Israel, hicieron la paz con Israel y le sirvieron. Y los sirios tuvieron temor de ayudar más a los hijos de Amón.
2SA 11:1 Aconteció en la primavera del año, en el tiempo cuando los reyes suelen salir en campaña, que David envió a Joab, y con él a sus esclavos y a todo Israel, los cuales destruyeron a los amonitas y sitiaron a Rabá. Pero David permaneció en Jerusalén.
2SA 11:2 Sucedió que a la hora del atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por la azotea de la casa real. Desde la azotea vio a una mujer que se bañaba, y ella era muy hermosa.
2SA 11:3 David mandó a preguntar por aquella mujer, y uno dijo: ¿No es ésta Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías el heteo?
2SA 11:4 David envió mensajeros y la tomó. Cuando ella fue, él se unió a ella. Después que ella se purificó de su impureza, regresó a su casa.
2SA 11:5 La mujer concibió y mandó a informar a David: Estoy embarazada.
2SA 11:6 Entonces David mandó decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
2SA 11:7 Cuando Urías llegó a él, David le preguntó por la salud de Joab, del pueblo y el estado de la guerra.
2SA 11:8 Después dijo David a Urías: Baja a tu casa y lava tus pies. Y al salir Urías de la casa real, le fue enviado un presente del rey.
2SA 11:9 Pero Urías durmió en la entrada de la casa del rey con todos los esclavos de su ʼadón, y no bajó a su casa.
2SA 11:10 Informaron de esto a David: Urías no bajó a su casa. David preguntó a Urías: ¿No viniste de un viaje? ¿Por qué no bajas a tu casa?
2SA 11:11 Urías respondió a David: El Arca, Israel y Judá permanecen en tiendas, y mi ʼadón Joab y los esclavos de mi ʼadón acampan a campo abierto. ¿Y yo debo ir a mi casa a comer, a beber y a dormir con mi esposa? ¡Por tu vida y la vida de tu alma, yo no haré tal cosa!
2SA 11:12 David dijo a Urías: Quédate aquí hoy, y mañana te dejaré ir. Así pues, Urías se quedó en Jerusalén aquel día y el siguiente.
2SA 11:13 David lo invitó, y comió y bebió con él hasta embriagarlo. Pero al llegar la noche fue a acostarse en su cama con los esclavos de su ʼadón, y no bajó a su casa.
2SA 11:14 Cuando llegó la mañana, David escribió una carta a Joab la cual envió por medio de Urías.
2SA 11:15 En la carta dijo: Coloquen a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retírense de él, para que sea herido y muera.
2SA 11:16 Así que cuando Joab asediaba la ciudad, asignó a Urías el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.
2SA 11:17 Los hombres de la ciudad salieron y lucharon contra Joab. Cayeron algunos de los esclavos de David, y Urías heteo también murió.
2SA 11:18 Joab comunicó a David todos los sucesos de la guerra,
2SA 11:19 y le encomendó al mensajero: Cuando termines de narrar al rey todos los sucesos de la guerra,
2SA 11:20 si sucede que sube la ira del rey y te pregunta: ¿Por qué se acercaron tanto a la ciudad para luchar? ¿No saben lo que lanzan desde el muro?
2SA 11:21 ¿Quién hirió a Abimelec, hijo de Jerobaal? ¿No fue una mujer que lanzó desde el muro un pedazo de rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué se acercaron tanto al muro? Entonces tú responderás: También tu esclavo Urías heteo murió.
2SA 11:22 El mensajero fue y al llegar a David, le narró todo aquello a lo cual Joab lo envió.
2SA 11:23 Y el mensajero dijo a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron al campo, pero los hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta.
2SA 11:24 Entonces los arqueros tiraron contra tus esclavos desde arriba del muro y murieron algunos de los esclavos del rey. También murió tu esclavo Urías heteo.
2SA 11:25 David dijo al mensajero: Dirás esto a Joab: Que esto no te desagrade, porque la espada devora tanto a uno como a otro. Refuerza tu ataque contra la ciudad y destrúyela. Y tú, aliéntalo.
2SA 11:26 Al oír la esposa de Urías que su esposo murió, hizo duelo por su esposo.
2SA 11:27 Cuando pasó el luto, David mandó traerla a su casa. Ella fue su esposa y le dio un hijo. Pero lo que David hizo fue desagradable delante de Yavé.
2SA 12:1 Yavé envió a Natán a hablar con David. Al llegar a él le dijo: En una ciudad había dos hombres, uno rico y uno pobre.
2SA 12:2 El rico tenía numerosos rebaños y manadas vacunas,
2SA 12:3 pero el pobre no tenía sino una corderita que compró y crió. Ella creció juntamente con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía de su vaso, dormía en su regazo y era como una hija para él.
2SA 12:4 Pero un viajero llegó al hombre rico, y éste no quiso tomar de sus ovejas ni de sus manadas vacunas para guisarlas para el viajero que le llegó. Más bien tomó la corderita de aquel hombre pobre y la guisó para el hombre que llegó a él.
2SA 12:5 Entonces el furor de David se encendió muchísimo contra aquel hombre y dijo a Natán: ¡Vive Yavé, que el hombre que hizo tal cosa es digno de muerte!
2SA 12:6 Debe pagar cuatro veces el valor de la corderita, porque hizo tal cosa y no tuvo compasión.
2SA 12:7 Entonces Natán dijo a David: ¡Tú eres ese hombre! Yavé ʼElohim de Israel dice: Yo te ungí como rey sobre Israel y te protegí de la mano de Saúl.
2SA 12:8 Te entregué la casa de tu ʼadón, y coloqué en tu seno las mujeres de tu ʼadón. Te di la casa de Israel y la de Judá, y si esto es muy poco, te añado mucho más.
2SA 12:9 ¿Por qué despreciaste la Palabra de Yavé e hiciste lo malo ante Él? Mataste a espada a Urías heteo, tomaste a su esposa como mujer tuya y lo asesinaste con la espada de los amonitas.
2SA 12:10 Por lo cual ahora la espada no se apartará de tu casa por cuanto me despreciaste, y tomaste la esposa de Urías heteo para que sea tu mujer.
2SA 12:11 Yavé dice: Ciertamente Yo levantaré el mal contra ti desde tu propia casa. Tomaré tus mujeres de delante de ti, las daré a tu prójimo y él se unirá con tus mujeres a la vista de todos.
2SA 12:12 Por cuanto tú procediste en secreto, Yo haré esto delante de todo Israel y a pleno día.
2SA 12:13 David dijo a Natán: ¡Pequé contra Yavé! Y Natán dijo a David: También Yavé remitió tu pecado: No morirás.
2SA 12:14 Pero como blasfemaste grandemente a Yavé con este asunto, el hijo que te nació ciertamente morirá.
2SA 12:15 Natán regresó a su casa. Yavé hirió al niño que la esposa de Urías dio a luz a David, y se agravó.
2SA 12:16 David rogó a ʼElohim por el niño. Ayunó, se retiró y pasó la noche acostado en el suelo.
2SA 12:17 Los ancianos de su casa se colocaron a su lado para levantarlo del suelo, pero él no quiso, ni tampoco comió con ellos.
2SA 12:18 Al séptimo día aconteció que el niño murió. Los esclavos de David temían informarle que el niño murió, pues se decían: Ciertamente cuando el niño estaba vivo, le hablábamos y no quiso escuchar nuestra voz. ¡Cuánto más se afligirá si le decimos que el niño murió!
2SA 12:19 Pero al ver David que sus esclavos susurraban entre ellos, comprendió que el niño murió y les preguntó: ¿Murió el niño? Y ellos respondieron: Murió.
2SA 12:20 Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y cambió sus ropas. Al entrar en la Casa de Yavé, se postró. Luego fue a su casa, pidió comida, le sirvieron y comió.
2SA 12:21 Sus esclavos le dijeron: ¿Qué es esto que hiciste? Mientras el niño vivía, ayunabas y llorabas, pero cuando el niño murió, te levantaste y comiste pan.
2SA 12:22 Y él respondió: Mientras el niño estaba vivo, yo ayunaba y lloraba porque decía: ¿Quién sabe si Yavé se compadecerá de mí y el niño vivirá?
2SA 12:23 Pero ahora cuando murió, ¿para qué ayuno? ¿Podré hacerlo volver? Yo voy a él, pero él no vendrá a mí.
2SA 12:24 David consoló a su esposa Betsabé. Luego fue a ella y se unió a ella. Dio a luz un hijo, y lo llamó Salomón. Yavé lo amó
2SA 12:25 y envió [palabra] por medio del profeta Natán, quien lo llamó Jedidías, amado de Yavé.
2SA 12:26 Joab luchaba contra Rabá de los amonitas y conquistó la ciudad real.
2SA 12:27 Joab envió mensajeros a David para que le dijeran: Estoy luchando contra Rabá y corté las aguas de la ciudad.
2SA 12:28 Ahora pues, reúne al resto del pueblo, acampa contra la ciudad y conquístala, no sea que yo tome la ciudad y sea llamada con mi nombre.
2SA 12:29 Así que David reunió a todo el pueblo, marchó hacia Rabá y luchó contra ella y la conquistó.
2SA 12:30 Tomó la corona de la cabeza de su rey, cuyo peso era 33 kilogramos de oro y tenía una piedra preciosa. Fue puesta sobre la cabeza de David. Él sacó de la ciudad un botín muy grande.
2SA 12:31 También sacó a los hombres que estaban en ella y los obligó a trabajar con sierras, instrumentos de hierro para trillar y hachas de hierro, y los llevó a los hornos de cocer ladrillos. Esto hizo a todas las ciudades de los amonitas. Y David regresó con todo el pueblo a Jerusalén.
2SA 13:1 Absalón, hijo de David, tenía una hija muy hermosa llamada Tamar. Aconteció después de esto que Amnón, hijo de David, se enamoró de ella.
2SA 13:2 Amnón estaba tan atormentado a causa de su hermana Tamar que se enfermó, pues ella era virgen. Le parecía a Amnón que sería difícil hacerle alguna cosa.
2SA 13:3 Pero Amnón tenía un amigo llamado Jonadab, hijo de Simea, hermano de David. Jonadab era un hombre muy astuto,
2SA 13:4 y le dijo: Hijo del rey, ¿por qué enflaqueces así de día en día? ¿No me lo dirás? Y Amnón le respondió: Amo a Tamar, hija de mi hermano Absalón.
2SA 13:5 Entonces Jonadab le dijo: Acuéstate y fíngete enfermo. Cuando tu padre venga a verte, le dirás: Te ruego que venga mi hermana Tamar para que me dé de comer, y prepare algo en mi presencia para que yo la vea y ella misma me lo sirva.
2SA 13:6 Amnón se acostó y fingió estar enfermo. Cuando el rey fue a verlo, Amnón dijo al rey: Te ruego que venga mi hermana Tamar y me prepare dos tortas para que yo las coma de su mano.
2SA 13:7 Entonces David envió a Tamar a su casa y le dijo: Vé ahora a la casa de tu hermano Amnón y prepárale una comida.
2SA 13:8 Así que Tamar fue a la casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado. Y ella tomó la masa, amasó, hizo tortas en su presencia y las coció.
2SA 13:9 Luego las sacó de la sartén delante de él, pero él rehusó comer. Y Amnón ordenó: ¡Salgan todos de mi presencia! Cuando todos salieron de su presencia,
2SA 13:10 Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba y dame tú misma de comer. Y Tamar tomó las tortas y las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
2SA 13:11 Pero cuando ella se le acercó para que comiera, la sujetó y le dijo: ¡Ven, acuéstate conmigo, hermana mía!
2SA 13:12 Pero ella le respondió: ¡No, hermano mío! No me humilles, porque eso no se hace en Israel. ¡No hagas esa infamia!
2SA 13:13 Pues, ¿adónde iré yo con mi deshonra? Y tú mismo quedas como un villano en Israel. Ahora pues, te ruego que hables al rey, quien no se opondrá a que yo sea tuya.
2SA 13:14 Pero él no quiso escuchar su voz, y como era más fuerte que ella, la forzó violentamente y se unió a ella.
2SA 13:15 Entonces Amnón la odió con un odio muy grande. El odio que tuvo hacia ella fue mayor que el amor que le tenía. Y Amnón le dijo: ¡Levántate y vete!
2SA 13:16 Pero ella le dijo: No. Porque es mayor este mal de despedirme así que el otro que me hiciste. Pero él no la quiso escuchar.
2SA 13:17 Más bien, llamó al esclavo que le servía y dijo: ¡Sácame a ésta fuera de aquí, y cierra la puerta tras ella!
2SA 13:18 Y ella llevaba una túnica de amplias mangas, pues las hijas del rey que eran vírgenes se vestían con esas túnicas. Y su esclavo la sacó fuera y cerró la puerta tras ella.
2SA 13:19 Entonces Tamar echó ceniza sobre su cabeza, rasgó la túnica de amplias mangas que llevaba puesta, salió y gritaba con las manos sobre la cabeza.
2SA 13:20 Su padre Absalón le preguntó: ¿Estuvo contigo tu hermano Amnón? Calla ahora, hija mía, pues es tu hermano. No se angustie tu corazón por este asunto. Y Tamar quedó desconsolada en casa de su padre Absalón.
2SA 13:21 Cuando el rey David oyó todo esto se enojó muchísimo.
2SA 13:22 Y Absalón no habló con Amnón mal ni bien, pero lo aborreció porque violó a su hija Tamar.
2SA 13:23 Dos años después, aconteció que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín. Absalón invitó a todos los hijos del rey.
2SA 13:24 Absalón fue al rey y le dijo: Mira, tu esclavo tiene esquiladores. Te ruego que el rey y sus servidores vayan con tu esclavo.
2SA 13:25 Pero el rey dijo a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos para no serte carga pesada. Y aunque le insistió, él no quiso ir, pero lo bendijo.
2SA 13:26 Entonces Absalón dijo: Si no vas, te ruego que vaya con nosotros mi hermano Amnón. Y el rey le preguntó: ¿Para qué debe ir contigo?
2SA 13:27 Como Absalón le insistió, dejó a Amnón y todos los hijos del rey ir con él.
2SA 13:28 Absalón ordenó a sus esclavos: Observen cuando el corazón de Amnón esté alegre por causa del vino. Cuando yo les diga: Maten a Amnón, entonces lo matarán. No teman. ¿No se lo ordeno yo? ¡Esfuércense y sean valientes!
2SA 13:29 Los esclavos de Absalón mataron a Amnón como Absalón les ordenó. Y todos los hijos del rey se levantaron, cada uno montó en su mula, y huyeron.
2SA 13:30 Cuando ellos estaban aún en el camino, un rumor llegó a David: ¡Absalón mató a todos los hijos del rey, y no quedó alguno de ellos!
2SA 13:31 Entonces el rey se levantó, rasgó sus ropas y se tendió en tierra. Y todos sus esclavos se ubicaron alrededor con sus ropas rasgadas.
2SA 13:32 Pero Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, dijo: No piense mi ʼadón que mataron a todos los jóvenes hijos del rey, pues solo murió Amnón, porque Absalón lo decidió desde el día cuando Amnón violó a su hija Tamar.
2SA 13:33 Ahora pues, que mi ʼadón el rey no acepte en su corazón el rumor que dice que todos los hijos del rey murieron, porque solo murió Amnón.
2SA 13:34 Absalón huyó. El esclavo centinela levantó los ojos y vio que mucha gente llegaba por el camino de la región montañosa que estaba detrás de él.
2SA 13:35 Jonadab dijo al rey: ¡Aquí llegan los hijos del rey! Según la palabra de tu esclavo, así sucedió.
2SA 13:36 Aconteció que cuando él acabó de hablar, ciertamente llegaron los hijos del rey, alzaron su voz y lloraron. También el rey y todos sus esclavos lloraron muy amargamente.
2SA 13:37 David lloraba por su hijo todos los días. Absalón huyó y fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur.
2SA 13:38 Absalón huyó y se fue a Gesur, y estuvo allí tres años.
2SA 13:39 El rey David anhelaba ver a Absalón, pues ya estaba consolado con respecto a la muerte de Amnón.
2SA 14:1 Entonces Joab, hijo de Sarvia, entendió que el corazón del rey se inclinaba hacia Absalón.
2SA 14:2 Joab envió a Tecoa, tomó de allá una mujer astuta y le dijo: Finge ahora que estás de luto, y viste ropas de duelo. No te unjas con aceite, más bien aparenta ser una mujer que hace tiempo está de luto por un muerto.
2SA 14:3 Vé al rey y háblale estas palabras. Y Joab colocó las palabras en su boca.
2SA 14:4 La mujer de Tecoa fue al rey, cayó en tierra sobre su rostro, hizo reverencia y dijo: ¡Auxilio, oh rey!
2SA 14:5 El rey le preguntó: ¿Qué tienes? Y ella respondió: En verdad soy una mujer viuda, pues mi esposo murió.
2SA 14:6 Tu esclava tenía dos hijos y los dos pelearon en el campo, y como no hubo alguien que los separara, el uno hirió al otro y lo mató.
2SA 14:7 Ahora toda la familia se levantó contra tu esclava y dijeron: Entrega al que mató a su hermano para que lo matemos por la vida de su hermano, a quien mató, y destruiremos también al heredero. Así que están por apagar la brasa que me queda, sin dejar nombre ni descendiente de mi esposo sobre la superficie de la tierra.
2SA 14:8 El rey dijo a la mujer: Vé a tu casa, y yo daré orden con respecto a ti.
2SA 14:9 Y la mujer de Tecoa contestó al rey: ¡Oh rey ʼadón mío, recaiga la iniquidad sobre mí y sobre la casa de mi padre, pero que el rey y su trono sean sin culpa!
2SA 14:10 Y el rey dijo: Al que hable contra ti, tráelo a mí y no te molestará más.
2SA 14:11 Ella contestó: Te ruego, oh rey, que recuerdes a Yavé tu ʼElohim para que el vengador de la sangre no aumente el daño ni destruya a mi hijo. Y él dijo: ¡Vive Yavé, que ni un cabello de tu hijo caerá a tierra!
2SA 14:12 Y la mujer respondió: Permite, te ruego, que tu esclava hable una palabra a mi ʼadón el rey. Y él dijo: Habla.
2SA 14:13 La mujer preguntó: ¿Por qué piensas tal cosa contra el pueblo de ʼElohim? Pues al decir el rey esta palabra es un culpable, ya que el rey no trae de regreso a su desterrado.
2SA 14:14 Porque ciertamente moriremos y somos como agua derramada en la tierra que no puede ser recogida, pero ʼElohim no quita la vida, sino provee medios para que el desterrado no siga alejado de Él.
2SA 14:15 Al yo venir ahora a hablar esta palabra a mi ʼadón el rey, lo hago porque el pueblo me atemorizó y tu esclava dijo: Hablaré ahora al rey. Quizás el rey cumpla la petición de su esclava,
2SA 14:16 por cuanto el rey me oirá para librar a su esclava de la mano del hombre que querría destruirme a mí y mi hijo, y eliminarnos de la heredad de ʼElohim.
2SA 14:17 También tu esclava se dijo: Que la palabra de mi ʼadón el rey sea para mi consuelo, ya que como un ángel de ʼElohim, así es mi ʼadón el rey para distinguir entre el bien y el mal, pues Yavé tu ʼElohim está contigo.
2SA 14:18 Y el rey respondió a la mujer: Nada me ocultes de lo que te voy a preguntar. La mujer dijo: Hable mi ʼadón el rey.
2SA 14:19 Entonces el rey le preguntó: ¿Está la mano de Joab contigo en todo esto? Y la mujer respondió: ¡Vive tu alma, oh mi ʼadón el rey! Nadie se puede apartar a la derecha ni a la izquierda de todo lo que mi ʼadón el rey habló. Ciertamente fue tu esclavo Joab quien me ordenó, y él colocó todas estas palabras en boca de tu esclava.
2SA 14:20 Tu esclavo Joab hizo esto para producir el cambio de las cosas, pero mi ʼadón es sabio, según la sabiduría de un ángel de ʼElohim, para conocer todo lo que hay en la tierra.
2SA 14:21 Entonces el rey dijo a Joab: Mira, yo concedo esto. ¡Vé y trae al joven Absalón!
2SA 14:22 Joab cayó en tierra sobre su rostro, se postró y bendijo al rey. Y Joab dijo: Tu esclavo sabe ahora que hallé gracia delante de mi ʼadón, oh rey, pues el rey cumple la petición de su esclavo.
2SA 14:23 Entonces Joab se levantó, fue a Gesur y trajo de vuelta a Absalón a Jerusalén.
2SA 14:24 Y el rey dijo: ¡Que regrese a su propia casa y no mire el semblante del rey! Así que Absalón regresó a su propia casa, pero no vio el semblante del rey.
2SA 14:25 En todo Israel no había hombre tan alabado por su elegancia como Absalón. Desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él algún defecto.
2SA 14:26 Cuando se cortaba el cabello de su cabeza, lo cual hacía al final de cada año, porque lo molestaba, y por eso se lo cortaba, el cabello de su cabeza pesaba 2,5 kilogramos de peso real.
2SA 14:27 A Absalón le nacieron tres hijos y una hija, el nombre de la cual era Tamar, y ella era una mujer de hermoso semblante.
2SA 14:28 Absalón vivió dos años en Jerusalén y no vio el semblante del rey.
2SA 14:29 Después Absalón llamó a Joab para enviarlo al rey, pero éste no quiso ir a él. Y envió una segunda vez, pero tampoco quiso ir.
2SA 14:30 Entonces dijo a sus esclavos: Miren, la parcela de Joab está junto a la mía, y allí él tiene cebada. ¡Vayan y pónganle fuego! Y los esclavos de Absalón pusieron fuego a la parcela.
2SA 14:31 Entonces Joab se levantó y fue a la casa de Absalón y le preguntó: ¿Por qué tus esclavos pusieron fuego a mi parcela?
2SA 14:32 Absalón respondió a Joab: Mira, envié a ti para decirte: Ven acá para enviarte al rey a fin de que le preguntes: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar allá. Por tanto, vea yo ahora el semblante del rey, y si hay en mí iniquidad, ¡que él mismo me mate!
2SA 14:33 Entonces Joab fue al rey y le informó. Luego el rey llamó a Absalón, y éste fue al rey. Se postró en tierra sobre su rostro delante del rey, y el rey besó a Absalón.
2SA 15:1 Después de esto, aconteció que Absalón consiguió una carroza y caballos, y 50 hombres para que corrieran delante de él.
2SA 15:2 Absalón se levantaba temprano y se colocaba junto al camino en la puerta. A cualquiera que tenía un pleito y acudía al rey para que aplicara juicio, Absalón lo llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él decía: Tu esclavo es de una de las tribus de Israel.
2SA 15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tu causa es buena y justa, pero no tienes quien escuche de parte del rey.
2SA 15:4 Y Absalón decía: ¡Oh, que alguno me designara juez en la tierra, pues entonces todo hombre que tenga un pleito o una causa podría venir a mí y yo le haría justicia!
2SA 15:5 Acontecía que cuando alguien se acercaba para inclinarse ante él, [Absalón] extendía su mano, lo agarraba y lo besaba.
2SA 15:6 Absalón trataba a todo Israel de este modo cuando acudían al rey para que juzgara. Así Absalón robaba los corazones de los hombres de Israel.
2SA 15:7 Después de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Te ruego que me permitas ir a Hebrón a cumplir un voto que hice a Yavé.
2SA 15:8 Porque cuando estaba en Gesur, en Siria, tu esclavo juró y dijo: Si Yavé ciertamente me devuelve a Jerusalén, entonces serviré a Yavé.
2SA 15:9 Y el rey le dijo: Vé en paz. Así que se levantó y se fue a Hebrón.
2SA 15:10 Pero Absalón envió mensajeros por todas las tribus de Israel, a decir: Al oír el sonido de la corneta, dirán: ¡Absalón reina en Hebrón!
2SA 15:11 Con Absalón salieron de Jerusalén 200 hombres como invitados, que en su ingenuidad iban sin saber algo [del motivo].
2SA 15:12 Mientras ofrecía los sacrificios, Absalón envió a buscar a Ahitofel gilonita, consejero de David, desde Gilo su ciudad. La conspiración fue fuerte, pues aumentaba el pueblo a favor de Absalón.
2SA 15:13 Entonces un mensajero fue a David y dijo: ¡Los corazones de los hombres de Israel se van tras Absalón!
2SA 15:14 David dijo a todos sus esclavos que estaban con él en Jerusalén: ¡Levántense y huyamos, porque ninguno de nosotros escapará de Absalón! ¡Dense prisa en salir, no sea que se apresure, nos alcance y derrame la calamidad sobre nosotros, y destruya la ciudad a filo de espada!
2SA 15:15 Los esclavos contestaron al rey: ¡Mira, tus esclavos están para cualquier cosa que nuestro ʼadón el rey disponga!
2SA 15:16 Entonces el rey salió con toda su casa tras él. Pero el rey dejó a diez mujeres concubinas para que cuidaran la casa.
2SA 15:17 El rey salió con todo el pueblo tras él, y se detuvieron en la última casa.
2SA 15:18 Todos sus esclavos pasaron a su lado: Todos los cereteos, los peleteos y los geteos, 600 hombres que seguían tras él desde Gat, pasaron delante del rey.
2SA 15:19 Entonces el rey dijo a Itai geteo: ¿Por qué vienes tú también con nosotros? Vuelve y quédate con el [otro] rey, porque tú eres un extranjero y también un desterrado de tu lugar.
2SA 15:20 Llegaste ayer, ¿y hoy te haré vagar con nosotros mientras voy sin rumbo? Regresa y devuelve a tus hermanos. La misericordia y la verdad sean contigo.
2SA 15:21 Pero Itai respondió al rey: ¡Vive Yavé y vive mi ʼadón el rey que dondequiera que esté mi ʼadón el rey, sea para muerte o para vida, tu esclavo estará allí!
2SA 15:22 David respondió a Itai: ¡Ven y pasa adelante! E Itai geteo pasó con todos sus hombres y con todos los niños que estaban con él.
2SA 15:23 Todo el país lloraba a gran voz y todo el pueblo cruzó el torrente de Cedrón. También el rey cruzó con toda la gente que cruzaba rumbo al camino de la región despoblada.
2SA 15:24 Ciertamente también Sadoc cruzó y todos los levitas que estaban con él. Cargaban el Arca del Pacto de ʼElohim. Ellos asentaron el Arca de ʼElohim hasta que todo el pueblo terminó de salir de la ciudad. Entonces Abiatar subió.
2SA 15:25 Luego el rey dijo a Sadoc: Haz que vuelva el Arca de ʼElohim a la ciudad. Si hallé gracia ante Yavé, Él me hará volver y me permitirá verla en su morada.
2SA 15:26 Pero si dice: No me complazco en ti, aquí estoy. Que haga de mí lo que le parezca bien.
2SA 15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve a la ciudad en paz, y regresen los dos hijos de ustedes: tu hijo Ahimaas y Jonatán, hijo de Abiatar.
2SA 15:28 Miren, yo me detendré en los vados de la región despoblada hasta que venga palabra de parte de ustedes para informarme.
2SA 15:29 Entonces Sadoc y Abiatar llevaron el Arca de ʼElohim de regreso a Jerusalén y se quedaron allí.
2SA 15:30 David subió la cuesta de los Olivos. Y mientras la subió, lloraba, tenía la cabeza cubierta e iba descalzo. Y todo el pueblo, cada uno que estaba con él, cubrió su cabeza y lloraban mientras subían.
2SA 15:31 Uno informó a David: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces David exclamó: ¡Oh Yavé, te ruego que entorpezcas el consejo de Ahitofel!
2SA 15:32 Ocurrió que cuando David llegó a la cumbre de la montaña donde solía postrarse ante ʼElohim, ahí le salió a encontrarlo Husai arquita, con la túnica rasgada y tierra sobre su cabeza.
2SA 15:33 David le dijo: Si pasas conmigo serás una carga para mí,
2SA 15:34 pero si vuelves a la ciudad y dices a Absalón: ¡Oh rey! Yo seré tu esclavo, así como fui esclavo de tu padre, ahora también soy esclavo tuyo. Entonces frustrarás el consejo de Ahitofel a mi favor.
2SA 15:35 ¿Los sacerdotes Sadoc y Abiatar no estarán allí contigo? Por tanto, toda palabra que oigan en la casa del rey la declararán a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
2SA 15:36 Mira, están con ellos sus dos hijos: Ahimaas, el de Sadoc, y Jonatán, el de Abiatar. Por medio de ellos me informarán todo lo que oigan.
2SA 15:37 Así Husai, amigo de David, fue a la ciudad, y Absalón entró en Jerusalén.
2SA 16:1 Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre, ahí estaba Siba, esclavo de Mefi-boset, que llegaba a encontrarlo con un par de asnos cargados con 200 panes, 100 racimos de pasas, 100 tortas de higos secos y un odre de vino.
2SA 16:2 El rey preguntó a Siba: ¿Qué quieres con estas cosas? Y respondió Siba: Los asnos son para que monte la familia del rey, el pan y los higos secos para que coman los jóvenes, y el vino, para que beban los que se cansen en la región despoblada.
2SA 16:3 El rey dijo: ¿Dónde está el hijo de tu ʼadon? Y Siba respondió al rey: Mira, se quedó en Jerusalén porque dijo: ¡Hoy mismo la casa de Israel me devolverá el reino de mi padre!
2SA 16:4 Entonces el rey dijo a Siba: ¡Mira, todo lo que pertenece a Mefi-boset es tuyo! Y Siba dijo: ¡Oh rey ʼadón mío, me postro y espero hallar gracia ante ti!
2SA 16:5 Al llegar el rey David a Bahurim, salía de allí un hombre de la familia de la casa de Saúl llamado Simei, hijo de Gera. Mientras salía pronunciaba maldiciones
2SA 16:6 y lanzaba piedras contra David y contra todos los esclavos del rey David, cuando toda la gente y todos los hombres valientes marchaban a su derecha y a su izquierda.
2SA 16:7 Al maldecir, Simei decía: ¡Fuera! ¡Fuera, hombre sanguinario y perverso!
2SA 16:8 Yavé hizo volver sobre ti toda la sangre derramada de la casa de Saúl, en lugar del cual reinaste. Yavé entregó el reino en mano de tu hijo Absalón, y aquí estás [atrapado] en tu propia maldad, porque eres un hombre sanguinario.
2SA 16:9 Entonces Abisai, hijo de Sarvia, preguntó al rey: ¿Por qué este perro muerto debe seguir maldiciendo a mi ʼadón el rey? ¡Permíteme ir y cortarle la cabeza!
2SA 16:10 Pero el rey respondió: ¿Qué tengo yo con ustedes, hijos de Sarvia? Dejen que sigan sus maldiciones, si él maldice. Si Yavé le dijo: ¡Maldice a David! ¿Quién le dirá: por qué haces esto?
2SA 16:11 David dijo a Abisai y a todos sus esclavos: Ciertamente mi propio hijo, que salió de mí, acecha mi vida. ¿Cuánto más ahora este benjamita? Déjenlo maldecir, porque Yavé se lo dijo.
2SA 16:12 Quizás Yavé mire mi aflicción y me devuelva bien por sus maldiciones de hoy.
2SA 16:13 Así que, mientras David y sus hombres iban por el camino, Simei seguía por la ladera de la montaña paralela, andaba, maldecía, tiraba piedras y esparcía polvo delante de él.
2SA 16:14 El rey y todo el pueblo que estaba con él llegaron fatigados y descansaron allí.
2SA 16:15 Absalón con toda su gente, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, junto con Ahitofel.
2SA 16:16 Sucedió que cuando Husai arquita, el amigo de David, llegó ante Absalón, Husai dijo a Absalón: ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!
2SA 16:17 Absalón preguntó a Husai: ¿Es ésta tu lealtad para tu amigo? ¿Por qué no acompañaste a tu amigo?
2SA 16:18 Husai dijo entonces a Absalón: No, porque [yo soy] de quien Yavé y este pueblo, todos los hombres de Israel, escojan. De él soy y con él me quedo.
2SA 16:19 Además, ¿a quién voy a servir? ¿No serviré a su hijo? Como serví delante de tu padre, así estaré delante de ti.
2SA 16:20 Entonces Absalón dijo a Ahitofel: Da tu consejo sobre lo que debemos hacer.
2SA 16:21 Ahitofel contestó a Absalón: Únete a las concubinas que tu padre dejó para cuidar la casa. Así todo Israel sabrá que eres aborrecible a tu padre, con lo cual se fortalecerán las manos de todos los tuyos.
2SA 16:22 Entonces instalaron una tienda para Absalón sobre la terraza, y Absalón se unió a las concubinas de su padre a ojos de todo Israel.
2SA 16:23 En aquellos días el consejo que Ahitofel daba era como si uno consultara la Palabra de ʼElohim. Así era todo lo que Ahitofel aconsejaba, tanto para David como para Absalón.
2SA 17:1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Permíteme que escoja 12.000 hombres, y me levante para perseguir a David esta misma noche.
2SA 17:2 Caeré sobre él cuando esté cansado y desalentado. Lo atemorizaré de modo que huya toda la gente que lo acompaña. Mataré solo al rey,
2SA 17:3 porque él es el hombre a quien tú buscas. Así devolveré a ti a todo el pueblo. Cuando todos vuelvan, todo el pueblo estará en paz.
2SA 17:4 El consejo agradó a Absalón y a todos los ancianos de Israel.
2SA 17:5 Pero Absalón dijo: Llamen también ahora a Husai arquita, para que también oigamos lo que él diga.
2SA 17:6 Cuando Husai fue, le habló a Absalón: Ahitofel habló esta palabra. ¿Realizaremos su plan? Si no [te parece], habla tú.
2SA 17:7 Entonces Husai dijo a Absalón: Esta vez el consejo que dio Ahitofel no es bueno.
2SA 17:8 Y Husai agregó: Tú conoces a tu padre y a sus hombres que son valientes. Están amargados como una osa a la cual le roban sus cachorros en el campo. Tu padre es un experto en guerra y no pasará la noche con el pueblo.
2SA 17:9 Mira, ahora estará escondido en alguna cueva o en algún otro lugar. Cuando él caiga sobre ellos en el primer ataque, sucederá que cualquiera que lo oiga dirá: ¡Hubo una matanza entre el pueblo que sigue a Absalón!
2SA 17:10 Aun el hombre valiente que tenga corazón como el corazón de un león, desfallecerá completamente, porque todo Israel sabe que tu padre es un hombre fuerte y los que están con él son valientes.
2SA 17:11 Por lo cual aconsejo que todo Israel, desde Dan hasta Beerseba se reúna contigo en gran número como la arena que está en la orilla del mar, y que tú en persona marches a la batalla.
2SA 17:12 De esta manera iremos contra él en algún lugar donde esté y caeremos sobre él como cae el rocío sobre la tierra. Y nadie quedará vivo, ni él ni alguno de los hombres que están con él.
2SA 17:13 Si se refugia en alguna ciudad, entonces todos los de Israel llevaremos cuerdas fuertes a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el valle, hasta que no quede allí ni una piedra.
2SA 17:14 Entonces Absalón y todos los hombres de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Yavé dispuso que el buen consejo de Ahitofel se frustrara para que Yavé derramara la calamidad sobre Absalón.
2SA 17:15 Husai dijo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así Ahitofel aconsejó a Absalón y a los ancianos de Israel. Así y así yo les aconsejé.
2SA 17:16 Por tanto, envíen de inmediato informe a David: No pases la noche en los vados de la región despoblada, sino cruza al otro lado sin falta, no sea que el rey y el pueblo que está con él sean destruidos.
2SA 17:17 Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel. Pero como no podían exponerse a ser vistos si entraban a la ciudad, una esclava fue y les informó, y ellos salieron para informar al rey David.
2SA 17:18 Pero un muchacho los vio e informó a Absalón. Así que los dos se dieron prisa, llegaron a la casa de un hombre de Bahurim que tenía un pozo en su patio, al cual bajaron.
2SA 17:19 Su esposa tenía una manta que extendió sobre la boca del pozo, y esparció sobre ella trigo trillado, y nada se supo del asunto.
2SA 17:20 Entonces los esclavos de Absalón fueron a la casa de la mujer y preguntaron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y ella les respondió: Pasaron el vado del río. Y los buscaron, pero al no hallarlos, volvieron a Jerusalén.
2SA 17:21 Después que regresaron, aconteció que ellos subieron del pozo, y fueron a informar al rey David. Y le dijeron: ¡Levántense y crucen rápidamente las aguas, porque así y así Ahitofel aconsejó contra ustedes!
2SA 17:22 David se levantó y todo el pueblo que estaba con él, y cruzaron el Jordán. Al amanecer no quedaba alguno que no cruzara el Jordán.
2SA 17:23 Entonces Ahitofel, al ver que no habían seguido su consejo, aparejó su asno, subió en él, y fue a su casa en su ciudad. Y después de establecer orden en su familia, se ahorcó y murió. Fue enterrado en el sepulcro de su padre.
2SA 17:24 David llegó a Mahanaim cuando Absalón cruzaba el Jordán con todos los hombres de Israel.
2SA 17:25 Absalón designó a Amasa como jefe del ejército en lugar de Joab. Este Amasa era hijo de un hombre llamado Itra, israelita, el cual estaba ligado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.
2SA 17:26 Israel acampó con Absalón en la tierra de Galaad.
2SA 17:27 Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahas, de Rabá, de los hijos de Amón, y Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita, de Rogelim,
2SA 17:28 llevaron camas, tazones, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, semilla tostada,
2SA 17:29 miel, leche, ovejas y quesos de vaca, y los presentaron a David y al pueblo que estaba con él para que comieran, pues pensaron: El pueblo estará hambriento, cansado y sediento en región despoblada.
2SA 18:1 Entonces David pasó revista a la gente que tenía consigo, y designó para ellos jefes de miles y jefes de cientos.
2SA 18:2 Luego David envió al pueblo: una tercera parte al mando de Joab, otra tercera parte al mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera parte al mando de Itai geteo. Y el rey dijo al pueblo: Yo mismo también saldré con ustedes.
2SA 18:3 Pero el pueblo dijo: No saldrás, porque si nosotros tenemos que huir, no nos harán caso. Aunque la mitad de nosotros muera, no nos harán caso, pero tú vales hoy como 10.000 de nosotros. Así que será mejor que nos ayudes desde la ciudad.
2SA 18:4 El rey les respondió: Haré lo que les parezca bien. Y el rey se detuvo junto a la entrada, mientras el pueblo salía por cientos y por miles.
2SA 18:5 Y el rey dio orden a Joab, Abisai e Itai: Traten con espíritu de perdón al joven Absalón por amor a mí. Todo el pueblo oyó cuando el rey dio orden a todos los jefes acerca de Absalón.
2SA 18:6 Entonces el pueblo salió a enfrentar a Israel en el campo. La batalla se libró en el bosque de Efraín.
2SA 18:7 Allí el pueblo de Israel fue derrotado ante los esclavos de David, y en aquel día hubo una matanza de 20.000 hombres.
2SA 18:8 La batalla se extendió sobre la superficie de toda aquella tierra, y en aquel día el bosque mató más gente que la que devoró la espada.
2SA 18:9 Absalón se halló ante los esclavos de David e iba montado en una mula. Al pasar la mula por debajo del ramaje de un gran roble, se le enredó fuertemente la cabeza en el roble, y quedó suspendido entre el cielo y la tierra. Y la mula que tenía debajo de él, siguió adelante.
2SA 18:10 Lo vio cierto hombre e informó a Joab: ¡Mira, acabo de ver a Absalón colgado en un roble!
2SA 18:11 Joab dijo al hombre que le dio la noticia: Y al verlo tú, ¿por qué no lo heriste allí y lo derribaste a tierra? Yo te habría dado 110 gramos de plata y un cinturón.
2SA 18:12 Pero el hombre respondió a Joab: Aunque se pesaran en mis manos 11 kilogramos de plata, yo no extendería mi mano contra el hijo del rey, porque nosotros oímos cuando el rey les dio órdenes a ti, Abisai e Itai: ¡Tengan cuidado que nadie toque al joven Absalón!
2SA 18:13 De otra manera, si yo hubiera actuado con traición contra su vida (y nada hay escondido del rey), tú mismo tomarías posición contra mí.
2SA 18:14 Joab respondió: No perderé mi tiempo contigo. Y tomó tres flechas en su mano, fue y las clavó en el corazón de Absalón, mientras aún éste estaba colgado del roble.
2SA 18:15 Entonces se colocaron alrededor de él los diez jóvenes escuderos de Joab, e hirieron a Absalón y acabaron de matarlo.
2SA 18:16 En seguida Joab tocó la corneta, y el pueblo dejó de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
2SA 18:17 Luego, tomaron a Absalón, lo echaron a un gran hoyo en el bosque y pusieron un gran montón de piedras sobre él. Y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.
2SA 18:18 Durante su vida, Absalón tomó y erigió para él el monumento que está en el valle del Rey, porque decía: No tengo algún hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y dio al monumento su nombre, y hasta hoy se le llama columna de Absalón.
2SA 18:19 Entonces Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Te ruego que me permitas correr y llevar al rey la buena noticia de que Yavé lo libró de la mano de sus enemigos.
2SA 18:20 Pero Joab le contestó: Hoy no serás hombre de buenas noticias, sino otro día las llevarás. Hoy no llevarás buenas noticias, porque el hijo del rey murió.
2SA 18:21 En seguida Joab dijo al etíope: Vé, dí al rey lo que viste. Y el etíope se inclinó ante Joab y corrió.
2SA 18:22 Pero Ahimaas, hijo de Sadoc, volvió a decir a Joab: Sea como sea, te ruego que me permitas que también yo corra tras el etíope. Y Joab dijo: ¿Para qué corres, hijo mío, si no habrá regalos para ti?
2SA 18:23 Sea como sea, déjame correr. Y él le dijo: ¡Corre! Entonces Ahimaas corrió por el camino de la llanura, y pasó adelante del etíope.
2SA 18:24 David estaba sentado entre las dos puertas. El vigía había subido a la azotea de la puerta en el muro. Al alzar sus ojos vio a un hombre que corría solo.
2SA 18:25 El vigía gritó e informó al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, hay buenas noticias en su boca. El hombre continuó y avanzaba. Avanzaba y se acercaba.
2SA 18:26 El vigía vio a otro hombre que corría. El vigía dio voces al portero: Aquí viene otro hombre que corre solo. Y el rey respondió: Ese también trae buenas noticias.
2SA 18:27 Y el vigía dijo: Me parece que la carrera del primero es como la carrera de Ahimaas, hijo de Sadoc. Y dijo el rey: ¡Ése es buen hombre y trae buenas noticias!
2SA 18:28 Entonces Ahimaas gritó al rey: ¡Paz! Y se postró delante del rey con su rostro en tierra y dijo: ¡Bendito sea Yavé tu ʼElohim, Quien entregó a los hombres que alzaron su mano contra mi ʼadón el rey!
2SA 18:29 Y el rey dijo: ¿Está bien el joven Absalón? Ahimaas respondió: Vi un gran alboroto cuando Joab envió al esclavo del rey y a tu esclavo, pero no supe qué era.
2SA 18:30 Entonces el rey dijo: Pasa y colócate allí. Y él pasó y se quedó allí en pie.
2SA 18:31 También llegó el etíope y dijo: ¡Reciba mi ʼadón el rey la noticia, pues Yavé te libró hoy de la mano de todos aquellos que se levantaron contra ti!
2SA 18:32 Y el rey preguntó al etíope: ¿Está bien el joven Absalón? Y el etíope contestó: ¡Como aquel joven sean los enemigos de mi ʼadón el rey, y todos los que se levantaron contra ti!
2SA 18:33 El rey se conmovió profundamente, subió a la sala que estaba sobre la puerta y lloró. Mientras subía decía: ¡Hijo mío, Absalón! ¡Hijo mío, hijo mío, Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!
2SA 19:1 Informaron a Joab: ¡Mira, el rey llora y endecha a causa de Absalón!
2SA 19:2 Aquel día la victoria se convirtió en duelo para todo el pueblo, porque el pueblo oyó decir: ¡Cuán acongojado está el rey por su hijo!
2SA 19:3 Aquel día el pueblo entró calladamente en la ciudad, como entra calladamente la tropa avergonzada cuando huye de la batalla.
2SA 19:4 El rey cubrió su rostro y clamaba a gran voz: ¡Oh, hijo mío, Absalón! ¡Oh Absalón, hijo mío, hijo mío!
2SA 19:5 Entonces Joab entró en la casa donde estaba el rey y le dijo: Hoy cubriste de vergüenza los semblantes de todos tus esclavos que salvaron tu vida, la de tus hijos y tus hijas, tus esposas y tus concubinas,
2SA 19:6 al amar a los que te aborrecen y aborrecer a los que te aman. Porque hoy demostraste que nada te importan tus príncipes y esclavos, pues hoy me demuestras claramente que si Absalón estuviera vivo y todos nosotros muertos, estarías contento.
2SA 19:7 Ahora pues, levántate, sal y habla bondadosamente a tus esclavos, porque juro por Yavé que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche. Esto te será peor que todos los males que llegaron sobre ti desde tu juventud hasta ahora.
2SA 19:8 Entonces el rey se levantó y se sentó junto a la puerta. E informaron a todo el pueblo: Miren, el rey está sentado junto a la puerta, y todo el pueblo compareció ante el rey. Pero Israel había huido, cada uno a su tienda.
2SA 19:9 En todas las tribus de Israel, todo el pueblo discutía: El rey nos libró de la mano de nuestros enemigos y nos salvó de la mano de los filisteos, pero ahora huyó del país por causa de Absalón.
2SA 19:10 Absalón, a quien ungimos como rey de nosotros, murió en la batalla. ¿Por qué están callados con respecto a que vuelva el rey?
2SA 19:11 El rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Hablen a los ancianos de Judá: ¿Por qué serán ustedes los últimos en devolver el rey a su casa? Porque la palabra de todo Israel llega al rey para devolverlo a su casa.
2SA 19:12 Ustedes son mis hermanos, mi hueso y mi carne. Entonces ¿por qué son ustedes los últimos en devolver al rey?
2SA 19:13 También digan a Amasa: ¿No eres tú hueso mío y carne mía? ¡Así ʼElohim me haga y aun me añada si no eres comandante del ejército delante de mí continuamente todos los días, en lugar de Joab!
2SA 19:14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá como el de un solo hombre. Entonces enviaron a decir al rey: Vuelve tú con todos tus esclavos.
2SA 19:15 El rey volvió y fue hasta el Jordán. Y Judá fue a Gilgal a recibir al rey, a fin de permitir que el rey cruzara el Jordán.
2SA 19:16 Entonces Simei, hijo de Gera, benjamita, que era de Bahurim, se dio prisa y bajó con los hombres de Judá a encontrarse con el rey David.
2SA 19:17 Con él iban 1.000 hombres de Benjamín. También Siba, esclavo de la casa de Saúl, llegó con sus 15 hijos y sus 20 esclavos y se apresuraron a cruzar el Jordán delante del rey.
2SA 19:18 Cruzaron el vado para ayudar a pasar a la familia del rey y para hacer lo bueno delante de él. Entonces Simei, hijo de Gera, se postró ante el rey cuando éste iba a pasar el Jordán
2SA 19:19 y dijo al rey: No me impute iniquidad, mi ʼadón, ni recuerde el mal que hizo tu esclavo el día cuando mi ʼadón el rey salió de Jerusalén. Que el rey no guarde esto en su corazón,
2SA 19:20 porque tu esclavo sabe que pecó. Por eso aquí vengo hoy, el primero de toda la casa de José que baja al encuentro de mi ʼadón el rey.
2SA 19:21 Abisai, hijo de Sarvia, intervino: ¿No debe Simei morir, porque maldijo al ungido de Yavé?
2SA 19:22 Entonces David respondió: ¿Qué tengo yo con ustedes, hijos de Sarvia, para que hoy sean mis adversarios? ¿Debe morir hoy algún hombre en Israel? ¿Acaso no sé que hoy soy rey en Israel?
2SA 19:23 Y el rey dijo a Simei: ¡No morirás! Y el rey se lo juró.
2SA 19:24 También Mefi-boset, hijo de Saúl, bajó a recibir al rey. No se había lavado los pies, ni había arreglado su barba, ni había lavado sus ropas, desde el día cuando el rey salió hasta el día cuando llegó en paz.
2SA 19:25 Sucedió que cuando llegó con los de Jerusalén para recibir al rey, éste le dijo: ¿Por qué no fuiste conmigo, Mefi-boset?
2SA 19:26 Y él respondió: ¡Oh rey, ʼadón mío! Mi esclavo me engañó, pues tu esclavo se dijo: Aparejaré un asno y montaré en él para ir con el rey, porque tu esclavo es cojo.
2SA 19:27 Además, calumnió a tu esclavo ante mi ʼadón el rey. Pero mi ʼadón el rey es como el Ángel de ʼElohim. Por tanto, haz lo que te parezca bien,
2SA 19:28 porque aunque toda la casa de mi padre era digna de muerte ante mi ʼadón el rey, pusiste a tu esclavo entre los que comen a tu mesa, ¿y qué derecho aún tengo yo para quejarme más ante el rey?
2SA 19:29 Y el rey le dijo: ¿Por qué hablas más de tus asuntos? Ya determiné que tú y Siba se dividirán las tierras.
2SA 19:30 Mefi-boset dijo al rey: Que él las tome todas, porque mi ʼadón el rey regresa en paz a su propia casa.
2SA 19:31 Y Barzilai galaadita bajo de Rogelim y cruzó el Jordán con el rey para despedirlo.
2SA 19:32 Barzilai era muy anciano, de 80 años. Él dio provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
2SA 19:33 El rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo y te sustentaré junto a mí en Jerusalén.
2SA 19:34 Pero Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años me quedan de vida para que yo suba con el rey a Jerusalén?
2SA 19:35 Ya tengo 80 años. ¿Discerniré entre lo bueno y lo malo? ¿Puede tu esclavo saborear lo que coma o lo que beba? ¿Escuchará aún la voz de cantores y cantoras? Entonces, ¿por qué debe ser tu esclavo otra carga para mi ʼadón el rey?
2SA 19:36 Tu esclavo solo desea cruzar el Jordán con el rey. ¿Por qué debe el rey darme tal recompensa?
2SA 19:37 Te ruego que permitas que tu esclavo regrese para que muera en mi ciudad, al lado del sepulcro de mi padre y mi madre. Sin embargo, aquí está tu esclavo Quimham quien pasará con mi ʼadón el rey. Haz con él lo que lo que te parezca bien.
2SA 19:38 Entonces el rey dijo: Que pase Quimhan conmigo y yo haré por él lo que te parezca bien. Todo lo que me pidas te lo haré.
2SA 19:39 El rey pasó cruzó el Jordán y toda la gente con él. Luego el rey besó a Barzilai y lo bendijo, y él regresó a su lugar.
2SA 19:40 El rey prosiguió a Gilgal, y Quimham fue con él. Todo el pueblo de Judá y también la mitad del pueblo de Israel acompañaban al rey.
2SA 19:41 Ciertamente todos los hombres de Israel fueron al rey y le dijeron: ¿Por qué nuestros hermanos varones de Judá te raptan e hicieron que el rey y a su familia cruzaran el Jordán, y a todos los hombres de David con él?
2SA 19:42 Entonces todos los hombres de Judá respondieron a los hombres de Israel: Porque el rey es nuestro pariente cercano. Pero ¿por qué se quejan ustedes por esto? ¿Comimos algo a costa del rey o se nos dieron regalos?
2SA 19:43 Al responder los hombres de Israel, dijeron a los hombres de Judá: ¡Tenemos diez partes en el rey y más derecho sobre David que ustedes! ¿Por qué nos despreciaron? ¿No dimos nuestra palabra primero para devolver a nuestro rey? Sin embargo, la palabra de los hombres de Judá prevaleció sobre la de los hombres de Israel.
2SA 20:1 Pero Seba, hijo de Bicri, de Benjamín, hombre perverso, estaba allí. Éste sopló la corneta y dijo: ¡No tenemos parte en David ni heredad en el hijo de Isaí! ¡Israel: cada uno a su tienda!
2SA 20:2 Entonces todos los hombres de Israel dejaron de seguir a David y siguieron a Seba, hijo de Bicri. Pero los hombres de Judá siguieron fielmente a su rey desde el Jordán hasta Jerusalén.
2SA 20:3 Cuando David llegó a su palacio en Jerusalén, tomó a las diez concubinas que dejó para cuidar el palacio y las colocó en reclusión. Aunque las sustentó, nunca más se unió a ellas. Ellas quedaron en viudez perpetua hasta cuando murieron.
2SA 20:4 Luego el rey dijo a Amasa: Convócame a los hombres de Judá dentro de tres días y preséntate aquí.
2SA 20:5 Amasa fue a convocar a Judá, pero tardó más del tiempo que le fue señalado.
2SA 20:6 Entonces David dijo a Abisai: Seba, hijo de Bicri nos hará más daño ahora que Absalón. Toma tú a los esclavos de tu ʼadón y vé tras él, no sea que halle ciudades fortificadas para él y escape de nosotros.
2SA 20:7 Entonces los hombres de Joab con los cereteos, los peleteos y todos los valientes salieron tras él. Salieron de Jerusalén para ir tras Seba.
2SA 20:8 Cuando estaban cerca de la gran roca que está en Gabaón, Amasa fue a ellos. Joab vestía su ropa militar, y sobre ella una espada con su vaina atada a la cintura, la cual se le cayó cuando avanzó.
2SA 20:9 Joab preguntó a Amasa: ¿Tienes paz, hermano mío? Y Joab tomó a Amasa por la barba con su mano derecha para besarlo.
2SA 20:10 Pero Amasa no se cuidó de la espada que estaba en la otra mano de Joab, de modo que lo hirió con ella en la quinta costilla y derramó sus vísceras a tierra. Cayó muerto sin necesidad de repetir la estocada. Después Joab y su hermano Abisai fueron a perseguir a Seba, hijo de Bicri.
2SA 20:11 Uno de los jóvenes de Joab se colocó en pie junto a él y dijo: ¡El que favorezca a Joab y esté por David, siga a Joab!
2SA 20:12 Amasa estaba tendido revolcándose en su sangre en medio del camino. Cuando un hombre vio que todo el que pasaba se detenía, apartó a Amasa del camino, lo llevó al campo y lo cubrió con una túnica.
2SA 20:13 Cuando fue apartado del camino, todos los hombres siguieron tras Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.
2SA 20:14 Seba pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel de Bet-maacá. Todos los bicritas se reunieron y también fueron tras él.
2SA 20:15 Entonces todo el ejército que estaba con Joab llegó y lo sitiaron en Abel de Bet-maacá. Levantaron un terraplén contra el muro de la ciudad que estaba sostenida en el muro.
2SA 20:16 Entonces una mujer sabia dio voces desde la ciudad: ¡Escuchen! ¡Escuchen! Les ruego que digan a Joab: ¡Ven acá para que yo hable contigo!
2SA 20:17 Cuando él se acercó a ella, la mujer le preguntó: ¿Eres tú Joab? Y le respondió: Yo soy. Y ella le dijo: Escucha las palabras de tu esclava. Y él respondió: Escucho.
2SA 20:18 Entonces ella habló: Antiguamente solían decir: El que consulte, que consulte en Abel, y así concluían cualquier asunto.
2SA 20:19 Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel, pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Yavé?
2SA 20:20 Joab respondió y dijo: ¡Lejos, lejos esté de mí que yo devore o destruya!
2SA 20:21 El asunto no es así, sino que un hombre de la región montañosa de Efraín, Seba, hijo de Bicri, levantó su mano contra el rey David. Entreguen solo a él y me iré de la ciudad. Entonces la mujer respondió a Joab: ¡Mira, su cabeza te será lanzada desde el muro!
2SA 20:22 Después la mujer fue a todo el pueblo con su sabiduría. Cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y la lanzaron a Joab. Y éste tocó la corneta y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda, y Joab regresó al rey en Jerusalén.
2SA 20:23 Joab era el general de todo el ejército de Israel, y Benaía, hijo de Joiada, era comandante de los cereteos y los peleteos.
2SA 20:24 Adoram estaba a cargo de los tributos, y Josafat, hijo de Ahilud, era el cronista.
2SA 20:25 Seva era el escriba, y Sadoc y Abiatar, los sacerdotes.
2SA 20:26 Ira, el jaireo, era un ministro principal de David.
2SA 21:1 En los días de David hubo una hambruna durante tres años consecutivos, y David buscó el rostro de Yavé. Y Yavé dijo: Es por causa de Saúl y de su casa sanguinaria que mató a los gabaonitas.
2SA 21:2 El rey llamó a los gabaonitas y habló con ellos. Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos. Los hijos de Israel les juraron la paz, pero Saúl tenía la intensión de matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.
2SA 21:3 David preguntó a los gabaonitas: ¿Qué puedo hacer por ustedes, y con qué les hago compensación para que bendigan la heredad de Yavé?
2SA 21:4 Los gabaonitas le respondieron: No nos importa la plata ni el oro de Saúl o de su casa, ni nos corresponde matar a alguien en Israel. Y él dijo: Haré por ustedes lo que digan.
2SA 21:5 Y respondieron al rey: Que de aquel hombre que nos destruyó y maquinó contra nosotros para exterminarnos a fin de que no quedáramos dentro del territorio de Israel,
2SA 21:6 se nos entreguen de sus descendientes siete varones y los ahorcaremos delante de Yavé en Gabaa de Saúl, el escogido de Yavé. Y el rey contestó: Los entregaré.
2SA 21:7 Pero el rey pasó por alto a Mefi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se hicieron en Nombre de Yavé.
2SA 21:8 El rey tomó a los dos hijos de Rizpa, hija de Aja, que dio a luz a Saúl: Armoni y Mefi-boset, y a los cinco hijos de Merab, hija de Saúl, los cuales dio a luz a Adriel, hijo de Barzilai meolatita,
2SA 21:9 y los entregó en manos de los gabaonitas, quienes los ahorcaron en la montaña delante de Yavé. Así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron ahorcados en los primeros días de la cosecha de la cebada.
2SA 21:10 Entonces Rizpa, hija de Aja, tomó una tela áspera y la extendió sobre una roca, desde el comienzo de la cosecha hasta cuando cayó sobre ellos agua del cielo, y no dejó que alguna ave del cielo se posara sobre ellos de día, ni las fieras del campo por la noche.
2SA 21:11 Cuando le informaron a David lo que hacía Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl,
2SA 21:12 David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán de los hombres de Jabes de Galaad, quienes los quitaron en oculto de la plaza de Bet-sán donde los filisteos los colgaron el día cuando ellos mataron a Saúl en Gilboa.
2SA 21:13 Mandó que llevaran de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán. Recogieron los huesos de los que fueron ahorcados y
2SA 21:14 los sepultaron con los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de su padre Cis. Se hizo todo lo que el rey ordenó. Después de eso, ʼElohim prestó atención a la oración por la tierra.
2SA 21:15 Los filisteos volvieron a hacer guerra contra Israel. David bajó con sus esclavos y luchaban contra los filisteos. Y David se cansó.
2SA 21:16 Isbi-benob, quien era uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba 3,3 kilogramos de bronce y tenía atada una espada nueva, trató de matar a David.
2SA 21:17 Pero Abisai, hijo de Sarvia, ayudó [a David], hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron: ¡No volverás a salir con nosotros a la batalla, no sea que tú apagues la lámpara de Israel!
2SA 21:18 Después hubo otra guerra en Gob contra los filisteos. Sibecai el husatita mató a Saf, quien era otro de los descendientes de los gigantes.
2SA 21:19 Otra vez hubo guerra en Gob contra los filisteos, y Elhanán, hijo de Jaare-oregim, de Belén, mató a Goliat geteo, cuya asta de la lanza era como el rodillo de un telar.
2SA 21:20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, 24 en total. También éste era descendiente de gigantes.
2SA 21:21 Cuando desafió a Israel, Jonatán, hijo de Simea, hermano de David, lo mató.
2SA 21:22 Estos cuatro eran descendientes del gigante de Gat. Cayeron en la mano de David por medio de sus esclavos.
2SA 22:1 David pronunció las palabras de este cántico a Yavé el día cuando Yavé lo libró de la mano de Saúl y de todos sus enemigos:
2SA 22:2 Yavé es mi Roca, mi Fortaleza, y mi Libertador.
2SA 22:3 ʼElohim es mi Roca, en Quien me refugio, Mi Escudo y el Fuerte de mi salvación, Mi alto Refugio y mi Salvador. De la violencia me libraste.
2SA 22:4 Invoco a Yavé, Quien es digno de ser alabado Y soy salvo de mis enemigos.
2SA 22:5 Me rodearon ondas de muerte Y torrentes de perversidad me aterraron.
2SA 22:6 Me ataron las cuerdas del Seol Y me alcanzaron las cuerdas de la muerte.
2SA 22:7 En mi angustia invoqué a Yavé. Invoqué a mi ʼElohim. Oyó mi voz desde su Templo, Y mi grito de auxilio llegó a sus oídos.
2SA 22:8 La tierra fue conmovida y tembló. Se conmovieron los cimientos del cielo. Se estremecieron porque Él se airó.
2SA 22:9 Humo subió de su nariz Y de su boca salió un fuego abrasador Que encendió brasas.
2SA 22:10 Inclinó los cielos, Y descendió con espesa oscuridad debajo de sus pies.
2SA 22:11 Cabalgó sobre un querubín y voló. Voló sobre las alas del viento.
2SA 22:12 Puso oscuridad alrededor de Él como escondedero, Oscuridad de aguas y densos nubarrones.
2SA 22:13 Con el resplandor de su Presencia se encendieron brasas.
2SA 22:14 Yavé tronó desde el cielo, ʼElyón dio su voz.
2SA 22:15 Disparó sus flechas y los dispersó. Lanzó relámpagos, y los destruyó.
2SA 22:16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas Y quedaron descubiertos los cimientos del mundo a la reprensión de Yavé Por el soplo del aliento de su nariz.
2SA 22:17 Envió desde lo alto y me tomó. Me sacó de entre las aguas caudalosas.
2SA 22:18 Me libró de un poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, Aunque eran más fuertes que yo.
2SA 22:19 Me enfrentaron en el día de mi quebranto, Pero Yavé fue mi Apoyo
2SA 22:20 Y me sacó a lugar espacioso. Me libró, porque se agradó de mí.
2SA 22:21 Yavé me premió según mi rectitud Y recompensó la pureza de mis manos,
2SA 22:22 Porque guardé los caminos de Yavé Y no me aparté impíamente de mi ʼElohim.
2SA 22:23 Pues todos sus Preceptos estuvieron delante de mí, Y no me aparté de sus Estatutos.
2SA 22:24 Fui recto ante Él Y me guardé de mi maldad.
2SA 22:25 Yavé me recompensó según mi rectitud Según la pureza de mis manos ante Él.
2SA 22:26 Con el misericordioso te muestras misericordioso, Y recto con el hombre íntegro.
2SA 22:27 Limpio te muestras con el limpio, Y sagaz con el perverso.
2SA 22:28 Tú salvas al pueblo afligido, Pero tus ojos están sobre los altivos para humillarlos.
2SA 22:29 ¡Tú eres mi Lámpara, oh Yavé! ¡Oh Yavé, Tú alumbras mi oscuridad!
2SA 22:30 Porque contigo puedo asaltar un ejército. Con mi ʼElohim puedo saltar sobre un muro.
2SA 22:31 En cuanto a ʼEL, perfecto es su camino, Y acrisolada es la Palabra de Yavé. ʼEL es Escudo a todos los que se refugian en Él.
2SA 22:32 Porque ¿quién es ʼEL, excepto Yavé? ¿Y cuál roca hay además de nuestro ʼElohim?
2SA 22:33 ʼEL es el que me ciñe de vigor Y perfecciona mi camino.
2SA 22:34 ʼEL hace que mis pies sean como los de venados Y me establece en mis alturas.
2SA 22:35 El que adiestra mis manos para la batalla Y mis brazos para tensar el arco de bronce.
2SA 22:36 Me diste también el escudo de tu salvación Y me engrandeció tu benignidad.
2SA 22:37 Ensanchas mis pasos debajo de mí, Y no resbalan mis pies.
2SA 22:38 Perseguí a mis enemigos y los destruí, Y no regresé hasta que fueron acabados.
2SA 22:39 Los destruí, los destrocé para que no se levanten. Cayeron bajo mis pies.
2SA 22:40 Pues Tú me dotaste de fuerza para la batalla. Doblegaste a mis enemigos debajo de mí.
2SA 22:41 También hiciste que mis enemigos me volvieran la espalda, Para que yo destruya a los que me aborrecen.
2SA 22:42 Clamaron, y no hubo quien salvara. Aun [clamaron] a Yavé, pero no los escuchó.
2SA 22:43 Los molí como polvo de la tierra. Los pisé y los trituré como el lodo de las calles.
2SA 22:44 Tú me libraste de las contiendas de mi pueblo. Me guardaste para ser jefe de naciones. Pueblo que yo no conocía me sirvió.
2SA 22:45 Los hijos de extranjeros se someten a mí. Al oír de mí, me obedecen.
2SA 22:46 Los extranjeros se debilitan Y salen temblorosos de sus encierros.
2SA 22:47 ¡Viva Yavé! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Engrandecido sea ʼElohim, la Roca de mi salvación!
2SA 22:48 El ʼEL que ejecuta venganza por mí, Y somete pueblos a mí.
2SA 22:49 El que también me saca de entre los enemigos, Y aun me exalta por encima de los que se levantan contra mí.
2SA 22:50 Por tanto yo te alabaré, oh Yavé, entre las naciones. Cantaré alabanzas a tu Nombre.
2SA 22:51 Él engrandece las victorias de su rey, Y muestra misericordia a su ungido: A David y a sus descendientes para siempre.
2SA 23:1 Estas son las últimas palabras de David: David, el hijo de Isaí declara: Así dice el hombre que fue exaltado, El ungido del ʼElohim de Jacob, El dulce salmista de Israel:
2SA 23:2 El Espíritu de Yavé habla por medio de mí Y su Palabra está en mi boca.
2SA 23:3 Dice el ʼElohim de Israel, Me habló la Roca de Israel, El que gobierna a los hombres con justicia, El que gobierna con el temor de ʼElohim.
2SA 23:4 Es como la luz de la aurora cuando sale el sol, Como el resplandor de una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
2SA 23:5 No es así mi casa hacia ʼElohim, Sin embargo, Él hizo conmigo un Pacto eterno, Ordenado en todo y será cumplido, Aunque aún no hace florecer toda mi salvación y mi deseo.
2SA 23:6 Pero todos los perversos serán como espinos Que se tiran y nadie recoge,
2SA 23:7 Nadie los tocará, sino con un hierro o con un asta de lanza, Y con fuego que los queme por completo en su lugar.
2SA 23:8 Estos son los nombres de los valientes que David tuvo: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los tres capitanes, quien era llamado Adino el eznita, quien mató a 800 hombres en una ocasión.
2SA 23:9 Después de él estaba Eleazar, hijo de Dodo, hijo de Ahohi, uno de los tres capitanes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que estaban reunidos para la batalla, aunque los hombres de Israel se retiraron de allí.
2SA 23:10 [Eleazar] se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó y se quedó pegada a la espada. Aquel día Yavé dio una gran victoria, y el pueblo volvió tras él solo para tomar el botín.
2SA 23:11 Después de él estaba Samá, hijo de Ajá, el hararita. Los filisteos se concentraron donde había una parcela de tierra sembrada con lentejas, y el pueblo huyó de los filisteos.
2SA 23:12 Pero [Samá] se paró en medio de aquella parcela y la defendió. Derrotó a los filisteos, y Yavé dio una gran victoria.
2SA 23:13 También, en la época de la cosecha, hubo tres de los 30 principales que bajaron y fueron a David, a la cueva de Adulam, cuando una banda de filisteos acampaba en el valle de Refaim.
2SA 23:14 David estaba entonces en el refugio, y la guarnición filistea estaba en Belén.
2SA 23:15 David tuvo un deseo y exclamó: ¡Quién me diera a beber agua del pozo de Belén, que está junto a la puerta!
2SA 23:16 Y los tres valientes irrumpieron en el campamento filisteo y sacaron agua del pozo, junto a la puerta de Belén, y se la llevaron a David. Pero él no quiso beberla, sino que la derramó como ofrenda a Yavé, y dijo:
2SA 23:17 ¡Lejos esté de mí, oh Yavé, hacer esto! ¿Beberé yo la sangre de los varones que fueron con riesgo de sus vidas? Y no quiso beberla. Tales cosas hicieron estos tres valientes.
2SA 23:18 Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, era el principal de los 30. Éste blandió su lanza contra 300 que fueron traspasados, y tuvo renombre entre los tres.
2SA 23:19 [Abisai] fue el más renombrado de los 30 y fue su jefe, pero no fue incluido entre los tres.
2SA 23:20 Después, Benaía, hijo de Joiada, hijo de un hombre valiente de múltiples proezas, natural de Cabseel, mató a ambos hijos de Ariel de Moab. En un día de nieve, bajó y mató a un león dentro de un foso.
2SA 23:21 También mató a un egipcio de enorme estatura. El egipcio llevaba una lanza en la mano. Benaía fue contra él con un cayado, arrebató la lanza de la mano del egipcio y lo mató con su propia lanza.
2SA 23:22 Benaía, hijo de Joiada, hizo esto y tuvo renombre entre los 30 valientes.
2SA 23:23 Fue distinguido entre los 30, pero no alcanzó a los tres. David lo puso al frente de su guardia personal.
2SA 23:24 Asael, hermano de Joab, fue de los 30, así como Elhanán, hijo de Dodo, de Belén,
2SA 23:25 Samá harodita, Elica harodita,
2SA 23:26 Heles paltita, Ira, hijo de Iques, tecoíta,
2SA 23:27 Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
2SA 23:28 Salmón ahohíta, Maharai netofatita,
2SA 23:29 Heleb, hijo de Baana, netofatita, Itai, hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,
2SA 23:30 Benaía piratonita, Hidai, de los arroyos de Gaas,
2SA 23:31 Abi-albón arbatita, Azmavet barhumita,
2SA 23:32 Eliaba saalbonita, Jonatán, de los hijos de Jasén,
2SA 23:33 Samá ararita, Ahíam, hijo de Sarar, ararita,
2SA 23:34 Elifelet, hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam, hijo de Ahitofel, gilonita,
2SA 23:35 Hezri carmelita, Paarai arbita,
2SA 23:36 Igal, hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,
2SA 23:37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab, hijo de Sarvia,
2SA 23:38 Ira itrita, Gareb itrita,
2SA 23:39 y Urías heteo. Total: 37.
2SA 24:1 La ira de Yavé volvió a encenderse contra Israel, e incitó a David contra ellos para que dijera: Vé, haz un censo de Israel y de Judá.
2SA 24:2 El rey dijo a Joab, general del ejército, que estaba con él: Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.
2SA 24:3 Pero Joab dijo al rey: ¡Yavé tu ʼElohim añada al pueblo 100 veces más, y que mi ʼadón el rey lo vea! Pero, ¿por qué desea esto mi ʼadón el rey?
2SA 24:4 Pero la palabra del rey prevaleció contra Joab y contra los jefes del ejército. Por tanto Joab y los jefes del ejército salieron de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel.
2SA 24:5 Cruzaron el Jordán y acamparon en Aroer, a la derecha de la ciudad que está en medio del valle de Gad, junto a Jazer.
2SA 24:6 Después fueron a Galaad y la tierra de los hititas, y de allí a Dan, Haán y los alrededores de Sidón.
2SA 24:7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro y todas las ciudades de los heveos y los cananeos, y por último se dirigieron al sur de Judá hasta Beerseba.
2SA 24:8 Y después de recorrer el país, volvieron a Jerusalén al final de nueve meses y 20 días.
2SA 24:9 Joab entregó el censo del pueblo al rey. Los de Israel fueron 800.000 guerreros que portaban espada, y los de Judá, 500.000 hombres.
2SA 24:10 Pero después que David hizo contar al pueblo, le remordió el corazón. Así que David dijo a Yavé: Pequé gravemente al hacer esto. Ahora, oh Yavé, te ruego que perdones la iniquidad de tu esclavo, porque obré neciamente.
2SA 24:11 Cuando David se levantó por la mañana, la Palabra de Yavé vino al profeta Gad, vidente de David:
2SA 24:12 Vé y dí a David: Yavé dice: Tres cosas te propongo. Escoge una de ellas, para que Yo te la haga.
2SA 24:13 Gad fue a David y le preguntó: ¿Qué vengan siete años de hambruna en tu tierra, qué huyas tres meses de tus adversarios mientras te persiguen, o qué vengan tres días de pestilencia en tu tierra? Considera ahora qué debo responder al que me envía.
2SA 24:14 David respondió a Gad: Estoy en gran angustia. Es preferible caer en manos de Yavé que caer en manos de los hombres, porque muchas son las misericordias de Él.
2SA 24:15 Yavé envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado. Desde Dan hasta Beerseba murieron 70.000 hombres del pueblo.
2SA 24:16 Pero cuando el Ángel extendió su mano hacia Jerusalén para destruirla, Yavé cambió de parecer con respecto a aquel mal y dijo al Ángel que destruía al pueblo: ¡Basta ya! ¡Detén tu mano! El Ángel de Yavé estaba junto a la era de Arauna, el jebuseo.
2SA 24:17 David, cuando vio que el Ángel hería al pueblo, habló a Yavé: Yo mismo soy el que pecó. Yo soy el que procedió perversamente. Pero estas ovejas, ¿qué hicieron? ¡Sea ahora tu mano contra mí y contra la casa de mi padre!
2SA 24:18 Gad fue a David aquel día y le dijo: Sube y levanta un altar a Yavé en la era de Arauna el jebuseo.
2SA 24:19 Subió David según la Palabra que Yavé mandó por medio de Gad.
2SA 24:20 Arauna vio al rey y sus esclavos que avanzaban hacia él. Arauna salió, se inclinó rostro en tierra ante el rey
2SA 24:21 y preguntó: ¿Por qué viene mi ʼadón el rey a su esclavo? Y David respondió: A comprarte la era para edificar un altar a Yavé a fin de detener la mortandad del pueblo.
2SA 24:22 Arauna respondió a David: Tómala y ofrezca mi ʼadón el rey lo que le parezca bien. ¡Aquí están los becerros para el holocausto, los trillos y los yugos de los bueyes para leña!
2SA 24:23 ¡Todo, oh rey, lo da Arauna al rey! Arauna también dijo al rey: ¡Yavé tu ʼElohim te acepte!
2SA 24:24 Pero el rey dijo a Arauna: No, ciertamente te lo compraré por precio, pues no ofreceré holocaustos a Yavé mi ʼElohim que no me cuesten algo. Así David compró la era y los becerros por 5,5 kilogramos de plata.
2SA 24:25 Entonces David edificó allí un altar a Yavé y ofreció holocaustos y sacrificios de paz. Así Yavé fue conmovido por la oración a favor de la tierra, y la plaga de Israel cesó.
1KI 1:1 Cuando el rey David era anciano, avanzado en días, lo cubrían con ropas, pero no se calentaba.
1KI 1:2 Por tanto le dijeron sus esclavos: Que busquen para mi ʼadón el rey una joven virgen. Que ella esté delante del rey, lo abrigue y duerma a su lado para que mi ʼadón el rey pueda calentarse.
1KI 1:3 Entonces buscaron a una joven bella por todo el territorio de Israel. Hallaron a Abisag sunamita y la llevaron al rey.
1KI 1:4 La joven era muy bella. Ella atendía al rey y le servía, pero el rey no cohabitó con ella.
1KI 1:5 Entonces Adonías, hijo de Haguit, se enalteció y dijo: ¡Yo reinaré! Y se consiguió una carroza y jinetes, y 50 hombres que corrieran delante de él.
1KI 1:6 Su padre nunca lo amonestó ni le dijo: ¿Por qué actúas así? También era hombre de muy buena presencia, y nació después de Absalón.
1KI 1:7 Consultó con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, y ellos respaldaron a Adonías.
1KI 1:8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaías, hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y los valientes que tenía David, no seguían a Adonías.
1KI 1:9 Adonías sacrificó ovejas, bueyes y animales gordos junto a la piedra de Zohélet, que está cerca de la fuente de Roguel, e invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey y a todos los hombres de Judá, esclavos del rey,
1KI 1:10 pero no invitó al profeta Natán, ni a Benaías, ni a los valientes, ni a su hermano Salomón.
1KI 1:11 Entonces Natán habló a Betsabé, madre de Salomón: ¿No oíste que reina Adonías, hijo de Haguit, y nuestro ʼadón David no lo sabe?
1KI 1:12 Ahora pues, ven, permíteme darte un consejo para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomón:
1KI 1:13 Vé, preséntate al rey David y dile: ¿No juraste a tu servidora, oh rey ʼadón mío: Tu hijo Salomón reinará después de mí y se sentará en mi trono? ¿Por qué entonces reina Adonías?
1KI 1:14 Mira, mientras tú aún hablas allí con el rey, yo entraré después de ti y confirmaré tus palabras.
1KI 1:15 Entonces Betsabé entró en el dormitorio del rey, quien estaba muy anciano. Y Abisag sunamita cuidaba al rey.
1KI 1:16 Betsabé se inclinó ante el rey, y el rey preguntó: ¿Qué deseas?
1KI 1:17 Y ella le respondió: ʼAdón mío, tú juraste a tu servidora por Yavé tu ʼElohim: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono.
1KI 1:18 Pero ahora mira, Adonías reina, y tú, mi ʼadón el rey, no lo sabes.
1KI 1:19 Él sacrificó becerros, animales gordos y ovejas en abundancia, e invitó a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y Joab, general del ejército, pero a Salomón tu esclavo no lo invitó.
1KI 1:20 Sobre ti, oh rey ʼadón mío, están los ojos de todo Israel para que les declares quién se sentará en el trono de mi ʼadón el rey después de él.
1KI 1:21 De otra manera, acontecerá que cuando mi ʼadón el rey repose con sus antepasados, mi hijo Salomón y yo seremos considerados como ofensores.
1KI 1:22 Ciertamente, mientras ella aún hablaba con el rey, llegó el profeta Natán.
1KI 1:23 Informaron al rey: Aquí está el profeta Natán. Y él entró ante el rey y se inclinó rosto en tierra ante el rey.
1KI 1:24 Y Natán dijo: ¿Dijo mi ʼadón el rey: Adonías reinará después de mí y él se sentará en mi trono?
1KI 1:25 Porque hoy él bajó y sacrificó bueyes, animales gordos y ovejas en abundancia, e invitó a todos los hijos del rey, a los capitanes del ejército y al sacerdote Abiatar. Ciertamente comen y beben ante él, y dijeron: ¡Viva el rey Adonías!
1KI 1:26 Pero no me invitaron a mí, tu esclavo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaías, hijo de Joiada, ni a tu esclavo Salomón.
1KI 1:27 ¿Hizo esto mi ʼadón el rey, sin informar a tus esclavos quién debía sentarse después de él en el trono de mi amo el rey?
1KI 1:28 Entonces el rey David respondió: Llámenme a Betsabé. Y ella entró ante el rey y estuvo en pie ante él.
1KI 1:29 Y el rey juró: Vive Yavé, Quien rescató mi alma de toda angustia,
1KI 1:30 que como te juré por Yavé, el ʼElohim de Israel: ¡Ciertamente tu hijo Salomón reinará después de mí. Él se sentará en mi trono en mi lugar, así lo haré hoy mismo!
1KI 1:31 Betsabé se inclinó rostro en tierra ante el rey y dijo: ¡Viva mi ʼadón el rey David para siempre!
1KI 1:32 El rey David dijo: ¡Llámenme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Joiada! Y ellos entraron ante el rey.
1KI 1:33 Y el rey les dijo: Tomen con ustedes a los esclavos de su ʼadón, y digan a mi hijo Salomón que monte sobre mi propia mula, y bájenlo a Gihón.
1KI 1:34 El sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán allí como rey de Israel, soplarán la corneta y gritarán: ¡Viva el rey Salomón!
1KI 1:35 Después ustedes subirán tras él. Y él vendrá, se sentará en mi trono y reinará en mi lugar, pues lo designé soberano sobre Israel y sobre Judá.
1KI 1:36 Benaías, hijo de Joiada, respondió al rey: ¡Amén! ¡Así lo haga Yavé, ʼElohim de mi ʼadón el rey!
1KI 1:37 Así como Yavé estuvo con mi ʼadón el rey, así esté Él con Salomón, y engrandezca su trono más que el trono de mi amo el rey David.
1KI 1:38 El sacerdote Sadoc, el profeta Natán y Benaías, hijo de Joiada, junto con los cereteos y los peleteos, bajaron y montaron a Salomón sobre la mula del rey David y lo condujeron a Gihón.
1KI 1:39 Entonces el sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite del Tabernáculo y ungió a Salomón. Soplaron la corneta, y todo el pueblo exclamó: ¡Viva el rey Salomón!
1KI 1:40 Todo el pueblo subió tras él, y el pueblo tocaba flautas y se regocijaba con tal regocijo que la tierra se hundía con el clamor de ellos.
1KI 1:41 Adonías y todos los huéspedes que estaban con él oyeron eso cuando terminaron de comer. Y cuando Joab oyó el sonido de la corneta, dijo: ¿Por qué hay tanto bullicio y tanto alboroto en la ciudad?
1KI 1:42 Mientras él aún hablaba, ahí llegaba Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar, y Adonías le dijo: Entra, porque eres hombre digno y traes buenas noticias.
1KI 1:43 Pero Jonatán respondió a Adonías: Al contrario, nuestro ʼadón el rey David designó como rey a Salomón.
1KI 1:44 El rey envió con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaías, hijo de Joiada, y a los cereteos y a los peleteos, y lo montaron sobre la mula del rey.
1KI 1:45 El sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungieron como rey en Gihón, y subieron desde allí con gran regocijo, de modo que la ciudad está alborotada. Ese es el bullicio que oyeron.
1KI 1:46 Además, Salomón se sentó en el trono del reino,
1KI 1:47 y también los esclavos del rey llegaron a bendecir a nuestro ʼadón, el rey David, y dijeron: ¡Tu ʼElohim haga el nombre de Salomón más ilustre que tu nombre, y engrandezca su trono más que el tuyo! Y el rey le hizo reverencia sobre su cama.
1KI 1:48 Y el rey también dijo: ¡Bendito sea Yavé, ʼElohim de Israel, que actuó para que uno se siente en mi trono hoy, y que mis ojos lo vean!
1KI 1:49 Entonces todos los huéspedes de Adonías se estremecieron, se levantaron y cada uno se fue por su camino.
1KI 1:50 Pero Adonías tuvo temor a Salomón y se levantó. Fue y se agarró de los cuernos del altar.
1KI 1:51 Informaron a Salomón y le dijeron: Mira, Adonías teme al rey Salomón, porque se agarró de los cuernos del altar y dijo: ¡Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su esclavo!
1KI 1:52 Salomón dijo: Si él es un hombre digno, ni uno de sus cabellos caerá a la tierra, pero si es hallada en él perversidad, morirá.
1KI 1:53 El rey Salomón ordenó que lo sacaran del altar. Y él fue y se inclinó ante el rey Salomón, quien le dijo: Vete a tu casa.
1KI 2:1 Cuando se acercaban los días de la muerte de David, dio órdenes a su hijo Salomón:
1KI 2:2 Yo sigo el camino de todos en la tierra. Por tanto, ¡esfuérzate y sé valiente!
1KI 2:3 Guarda la encomienda de Yavé tu ʼElohim para andar en sus caminos, y guardar sus Estatutos, Mandamientos, Ordenanzas y Testimonios, como están escritos en la Ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y dondequiera que vayas,
1KI 2:4 para que Yavé cumpla su Palabra que habló acerca de mí, cuando dijo: Si tus hijos guardan sus caminos, si andan delante de Mí con fidelidad, con todo su corazón y con toda su alma, jamás te faltará varón en el trono de Israel.
1KI 2:5 Ahora, tú sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales de los ejércitos de Israel: a Abner, hijo de Ner, y a Amasa, hijo de Jeter, a quienes mató. Derramó sangre de guerra en tiempo de paz, y puso sangre de guerra en el cinturón que llevaba en su cintura y en el calzado que tenía en sus pies.
1KI 2:6 Haz conforme a tu sabiduría, pero no permitas que sus canas desciendan en paz al Seol.
1KI 2:7 Pero muestra benevolencia a los hijos de Barzilai galadita. Que ellos estén entre los que comen a tu mesa, porque se colocaron a mi lado cuando yo huía de tu hermano Absalón.
1KI 2:8 Mira, tienes contigo a Simei, hijo de Gera, benjamita, hijo de Bahurim, quien me maldijo con una cruel maldición el día cuando yo iba a Mahanaim. Pero él bajó a recibirme al Jordán, por lo que le juré por Yavé: No te mataré con la espada.
1KI 2:9 Pero ahora, no lo absolverás, pues eres hombre sabio, sabes cómo debes hablar con él y harás bajar sus canas con sangre al Seol.
1KI 2:10 David durmió con sus antepasados y fue sepultado en la ciudad de David.
1KI 2:11 Los días que David reinó sobre Israel fueron 40 años: siete años reinó en Hebrón, y 33 años reinó en Jerusalén.
1KI 2:12 Salomón se sentó en el trono de su padre David, y su reino fue firmemente establecido.
1KI 2:13 Pero Adonías, hijo de Haguit, fue a Betsabé, madre de Salomón, y ella le preguntó: ¿Es pacífica tu visita? Y él respondió: Es pacífica.
1KI 2:14 Y agregó: Tengo algo que decirte. Ella respondió: Habla.
1KI 2:15 Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío y que todo Israel fijó la mirada en mí para que yo reinara. Pero el reino cambió de manos y fue de mi hermano, porque por determinación de Yavé era suyo.
1KI 2:16 Y ahora te hago una petición y te ruego que no me la niegues. Ella le dijo: Habla.
1KI 2:17 Entonces él dijo: Te ruego que hables al rey Salomón, pues él no te lo negará, para que me dé como esposa a Abisag sunamita.
1KI 2:18 Betsabé respondió: Bien, yo hablaré al rey por ti.
1KI 2:19 Betsabé fue al rey Salomón para hablarle por Adonías. El rey se levantó para recibirla y le hizo reverencia. Luego se sentó en su trono y ordenó colocar una silla para la madre del rey, quien se sentó a su derecha.
1KI 2:20 Entonces ella dijo: Te haré una pequeña petición. No me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, pues no te la negaré.
1KI 2:21 Ella dijo: Que Abisag la sunamita sea dada como esposa a tu hermano Adonías.
1KI 2:22 Pero el rey Salomón respondió a su madre: ¿Por qué pides a Abisag la sunamita para Adonías? ¡Pide también el reino para él, porque es mi hermano mayor, y con él están el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia!
1KI 2:23 Y el rey Salomón juró por Yavé: ¡Así me haga ʼElohim y aun me añada, si Adonías no habló este asunto contra su propia vida!
1KI 2:24 Y vive Yavé, Quien me confirmó y me puso en el trono de David mi padre, y me hizo casa como prometió, que Adonías morirá hoy.
1KI 2:25 El rey Salomón envió a Benaías, hijo de Joiada, quien arremetió contra él y lo mató.
1KI 2:26 Pero el rey dijo al sacerdote Abiatar: Aunque eres digno de muerte, retírate a tus campos en Anatot. No te mataré hoy, porque cargaste el Arca de ʼAdonay Yavé delante de mi padre David, y participaste en todo aquello que sufrió mi padre.
1KI 2:27 Así Salomón excluyó a Abiatar del sacerdocio de Yavé para que se cumpliera la Palabra de Yavé, la cual Él dijo con respecto a la casa de Elí en Silo.
1KI 2:28 Esta noticia llegó hasta Joab, y como Joab también se adhirió a Adonías, aunque no siguió a Absalón, Joab huyó al Tabernáculo de Yavé y se agarró de los cuernos del altar.
1KI 2:29 Se informó al rey Salomón: Joab huyó al Tabernáculo de Yavé y ciertamente está junto al altar. Entonces Salomón envió a Benaías, hijo de Joiada, y le dijo: ¡Vé, arremete contra él!
1KI 2:30 Benaías entró en el Tabernáculo de Yavé y le dijo: El rey dice que salgas. Él respondió: ¡No, aquí moriré! Benaías llevó la respuesta al rey: Así hablé a Joab, y así me respondió.
1KI 2:31 Y el rey le dijo: Haz como él dice. ¡Arremete contra él y sepúltalo! Así quitarás de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente.
1KI 2:32 Yavé hará recaer su sangre sobre su propia cabeza, porque sin que lo supiera mi padre David, arremetió y mató a espada a dos hombres más justos y mejores que él: a Abner, hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, general del ejército de Judá.
1KI 2:33 La sangre de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre, pero para David, su descendencia, su casa y su trono, habrá paz perpetuamente de parte de Yavé.
1KI 2:34 Benaías, hijo de Joiada, fue, arremetió contra [Joab] y lo mató. Fue sepultado en su propia casa, en la región despoblada.
1KI 2:35 En su lugar el rey designó como general del ejército a Benaías, hijo de Joiada, y el sacerdote Sadoc fue designado por el rey en reemplazo de Abiatar.
1KI 2:36 Luego el rey llamó a Simei y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén y vive allí, y no salgas de allí a ninguna parte.
1KI 2:37 Porque el día cuando salgas y cruces el arroyo de Cedrón, sabe que sin duda morirás y tu sangre recaerá sobre tu cabeza.
1KI 2:38 Simei respondió al rey: Buena es la palabra. Como mi ʼadón el rey dijo, así hará tu esclavo. Y Simei vivió en Jerusalén muchos días.
1KI 2:39 Pero después de tres años, aconteció que dos esclavos de Simei escaparon y se fueron a Aquís, hijo de Maaca, rey de Gat. E informaron a Simei: Mira, tus esclavos están en Gat.
1KI 2:40 Simei se levantó, aparejó su asno y fue a Gat, ante Aquís, para buscar a sus esclavos. Simei fue y trajo a sus esclavos de Gat.
1KI 2:41 Se le informó a Salomón que Simei salió de Jerusalén a Gat y regresó.
1KI 2:42 El rey mandó llamar a Simei y le dijo: ¿No me juraste por Yavé, y testifiqué contra ti: El día cuando salgas y vayas a cualquier parte, ten por cierto que morirás sin perdón? Y me respondiste: La palabra que oigo es buena.
1KI 2:43 ¿Por qué no guardaste el juramento de Yavé, y el mandato que te impuse?
1KI 2:44 Además el rey dijo a Simei: Tú sabes toda la maldad que cometiste contra mi padre David. Yavé hace recaer tu maldad sobre tu cabeza.
1KI 2:45 El rey Salomón será bendecido, y el trono de David será firme delante de Yavé para siempre.
1KI 2:46 El rey ordenó a Benaías, hijo de Joiada, quien salió y arremetió contra Simei y lo mató. Así fue consolidado el reino en manos de Salomón.
1KI 3:1 Salomón emparentó con Faraón, rey de Egipto, al tomar como esposa a la hija de Faraón. La llevó a la Ciudad de David mientras terminaba de edificar su propia casa, la Casa de Yavé y el muro alrededor de Jerusalén.
1KI 3:2 Sin embargo, el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos, porque en aquellos tiempos no había sido edificada Casa al Nombre de Yavé.
1KI 3:3 Salomón amaba a Yavé y andaba en los caminos de su padre David, pero ofrecía sus sacrificios y ofrendas en los lugares altos.
1KI 3:4 El rey iba a Gabaón para ofrecer allí sacrificios, porque aquél era el lugar alto principal. Salomón ofreció 1.000 holocaustos sobre aquel altar.
1KI 3:5 En Gabaón Yavé se apareció a Salomón en un sueño de noche. Y ʼElohim le dijo: Pide lo que quieras que Yo te dé.
1KI 3:6 Salomón respondió: Tú mostraste gran misericordia a tu esclavo David, mi padre, porque él anduvo delante de Ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazón hacia Ti. Tú le conservaste esta gran misericordia y le diste un hijo que se siente en su trono, como hoy.
1KI 3:7 Ahora, oh Yavé, ʼElohim mío, Tú constituiste a tu esclavo como rey en lugar de mi padre David, aunque soy joven, y no sé cómo salir ni entrar.
1KI 3:8 Tu esclavo está en medio de tu pueblo, al cual escogiste, un pueblo tan numeroso que por su multitud no se puede contar ni calcular.
1KI 3:9 Concede a tu esclavo un corazón que sepa escuchar, para juzgar a tu pueblo y distinguir entre lo bueno y lo malo. Porque, ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo tuyo tan grande?
1KI 3:10 Agradó a ʼAdonay que Salomón pidiera esto.
1KI 3:11 ʼElohim le dijo: Porque pediste esto, y no una larga vida, ni riquezas para ti, ni la vida de tus enemigos, sino pediste inteligencia para administrar justicia,
1KI 3:12 ciertamente cumplo tu ruego y te doy un corazón sabio y entendido, como no hubo otro antes de ti, ni lo habrá después.
1KI 3:13 También te concedo lo que no pediste, tanto riquezas como honores, de modo que no habrá entre los reyes un hombre como tú en todos tus días.
1KI 3:14 Si andas en mis caminos para cumplir mis Estatutos y mis Mandamientos, como anduvo David tu padre, prolongaré tus días.
1KI 3:15 Salomón despertó, y ciertamente era un sueño. Volvió entonces a Jerusalén, se detuvo ante el Arca del Pacto de ʼAdonay. Ofreció holocaustos y sacrificios de paz e hizo un banquete para todos sus esclavos.
1KI 3:16 Dos mujeres prostitutas llegaron ante el rey y se colocaron en pie delante de él.
1KI 3:17 Una de las mujeres dijo: ¡Ay, ʼadón mío! Esta mujer y yo vivimos en la misma casa. Cuando di a luz ella estaba conmigo en la casa.
1KI 3:18 Sucedió que tres días después de mi parto, esta mujer también dio a luz. Nosotras vivíamos juntas y ningún extraño estaba con nosotras en la casa. Solo nosotras dos.
1KI 3:19 Una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.
1KI 3:20 Se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, pues tu esclava estaba dormida. Lo puso a su lado y a su hijo muerto lo puso a mi lado.
1KI 3:21 Cuando me levanté por la mañana para amamantar a mi hijo, ¡ahí estaba muerto! Pero por la mañana lo observé bien, ¡y ciertamente no era mi hijo, el que yo di a luz!
1KI 3:22 Pero la otra mujer replicó: ¡No! Sino mi hijo es el vivo y tu hijo es el muerto. Y la primera volvió a decir: ¡No! ¡Tu hijo es el muerto y mi hijo es el vivo! Y disputaban muchísimo delante del rey.
1KI 3:23 Entonces el rey dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra dice: ¡No! Sino tu hijo es el muerto, y mi hijo el vivo.
1KI 3:24 El rey dijo: ¡Tráiganme una espada! Cuando llevaron la espada ante el rey, él
1KI 3:25 dispuso: ¡Partan el niño vivo en dos, y den la mitad a la una y la otra mitad a la otra!
1KI 3:26 Pero entonces, la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo. Y exclamó: ¡Ay, ʼadón mío! Den a ella el niño vivo, y no lo maten de ningún modo. Pero la otra dijo: Que no sea para mí ni para ti. ¡Pártanlo!
1KI 3:27 Entonces el rey dijo: ¡Denle a aquélla el niño vivo y no lo maten! Ella es su madre.
1KI 3:28 Todo Israel oyó acerca de la sentencia que dio el rey, y tuvieron temor al rey, porque vieron que la sabiduría de ʼElohim estaba en su corazón para hacer justicia.
1KI 4:1 El rey Salomón reinó sobre todo Israel.
1KI 4:2 Éstos eran los oficiales que tenía: Azarías, hijo del sacerdote Sadoc,
1KI 4:3 Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, eran los escribas. Josafat, hijo de Ahilud era el cronista.
1KI 4:4 Benaías, hijo de Joiada, era general del ejército. Sadoc y Abiatar eran los sacerdotes.
1KI 4:5 Azarías, hijo de Natán, era jefe de los oficiales reales. Zabud, hijo de Natán, era ministro principal y consejero del rey.
1KI 4:6 Ahisar tenía a su cargo la casa real y Adoniram, hijo de Abda, el cargo de los tributos.
1KI 4:7 Salomón tenía 12 gobernadores en todo Israel que abastecían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo un mes del año.
1KI 4:8 Estos eran sus nombres: Ben-Hur, en la región montañosa de Efraín;
1KI 4:9 el hijo de Decar, en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, y en Elon hasta Bet-hanán;
1KI 4:10 el hijo de Jésed, en Arubot; éste también tenía Soco y toda la tierra de Hefer;
1KI 4:11 el hijo de Abinadab, en toda la región de Dor. Éste tenía como esposa a Tafat, hija de Salomón;
1KI 4:12 Baaná, hijo de Ahilud, en Taanac, Meguido y en todo Bet-seán que está junto a Zaretán, más abajo de Jezreel, y desde Bet-seán hasta Abel-mehola y hasta la otra parte de Jocmeam;
1KI 4:13 el hijo de Geber, en Ramot de Galaad; éste también ejercía en las aldeas de Jaír, hijo de Manasés que estaban en Galaad, y tenía también la región de Argob, que está en Basán, con 60 grandes ciudades amuralladas y con barra de bronce;
1KI 4:14 Ahinadab, hijo de Ido, en Mahanaim;
1KI 4:15 Ahimaas, en Neftalí; [Ahimaas] tomó como esposa a Basemat, también hija de Salomón;
1KI 4:16 Baaná, hijo de Husai, en Aser y en Alot;
1KI 4:17 Josafat, hijo de Parúa, en Isacar;
1KI 4:18 Simei, hijo de Ela, en Benjamín;
1KI 4:19 y Geber, hijo de Uri, quien era el único gobernador en la tierra de Galaad, tierra [que perteneció] a Sehón, rey de los amorreos, y a Og, rey de Basán. [Geber] gobernaba en toda la región.
1KI 4:20 Judá e Israel eran tan numerosos en multitud como la arena que está junto al mar. Comían, bebían y se regocijaban.
1KI 4:21 Salomón gobernaba sobre todos los reinos, desde el río [Éufrates] hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto. Llevaban tributo y sirvieron a Salomón todos los días de su vida.
1KI 4:22 Las provisiones diarias de Salomón eran: 6.600 litros de flor de harina, 13.200 litros de harina corriente,
1KI 4:23 10 bueyes gordos, 20 bueyes de pasto y 100 ovejas, sin contar los venados, las gacelas, los corzos y las aves gordas.
1KI 4:24 Porque él tenía dominio en toda la región al oeste del río [Éufrates], desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes del lado oeste del río. Tuvo paz por todos lados alrededor de él.
1KI 4:25 Así, Judá e Israel vivieron con seguridad todos los días de Salomón, cada cual debajo de su vid y su higuera, desde Dan hasta Beerseba.
1KI 4:26 Salomón tenía en sus establos 40.000 caballos para sus carruajes y 12.000 jinetes.
1KI 4:27 Los gobernadores, cada uno en su mes, proveían al rey Salomón y a todo el que llegaba a la mesa del rey, para que no faltara algo.
1KI 4:28 Llevaban también cebada y pasto para los caballos y las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno según su cuota.
1KI 4:29 ʼElohim [le] dio a Salomón sabiduría, gran entendimiento y amplitud de corazón, como la arena que está en la orilla del mar.
1KI 4:30 La sabiduría de Salomón sobrepasó la sabiduría de todos los pueblos del oriente y toda la sabiduría de Egipto.
1KI 4:31 Él fue más sabio que todos los hombres: más que Etán ezraíta y Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol. Su nombre fue conocido en todas las naciones de alrededor.
1KI 4:32 Compuso 3.000 proverbios y 5.000 cantares.
1KI 4:33 Habló acerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que crece en el muro. También habló acerca de los cuadrúpedos, las aves, los reptiles y los peces.
1KI 4:34 Hombres de todos los pueblos llegaban para escuchar la sabiduría de Salomón. Todos los reyes de la tierra oían acerca de su sabiduría.
1KI 5:1 Hiram, rey de Tiro, después que oyó que ungieron rey a Salomón en lugar de su padre, también le envió a sus esclavos, pues Hiram siempre apreció a David.
1KI 5:2 Salomón envió a decir a Hiram:
1KI 5:3 Tú sabes que por causa de las guerras que lo rodearon, mi padre David no pudo edificar una Casa al Nombre de Yavé su ʼElohim, hasta que Yavé sometió a sus enemigos debajo de sus pies.
1KI 5:4 Pero ahora, Yavé mi ʼElohim me dio reposo por todas partes. No hay adversario ni calamidad.
1KI 5:5 Mira, me propongo construir una Casa al Nombre de Yavé mi ʼElohim, como Yavé habló a mi padre David: Tu hijo, al que sentaré en tu lugar en el trono, él edificará una Casa a mi Nombre.
1KI 5:6 Por tanto, ahora ordena que corten cedros del Líbano para mí. Mis esclavos estarán con los tuyos, y te pagaré los salarios de tus esclavos según me digas. Porque tú sabes que no hay ninguno de nosotros que conozca acerca de la tala de árboles como los sidonios.
1KI 5:7 Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró mucho y dijo: ¡Bendito sea Yavé hoy, porque dio a David un hijo sabio para que gobierne a ese pueblo tan numeroso!
1KI 5:8 Hiram envió respuesta a Salomón: Escuché lo que me enviaste a decir. Cumpliré tu deseo en lo relacionado con los árboles de cedro y los árboles de ciprés.
1KI 5:9 Mis esclavos los bajarán del Líbano al mar. Yo los enviaré en balsas por el mar hasta el lugar que tú me indiques, los desatarán allí, y tú los recibirás. Y tú cumplirás mi deseo al dar provisiones a mi casa.
1KI 5:10 Así Hiram dio a Salomón toda la madera de cedro y de ciprés, en conformidad con todo su deseo.
1KI 5:11 Para el sustento de su casa, Salomón daba a Hiram 4.400.000 litros de trigo y 440.000 litros de aceite puro. Salomón daba esto a Hiram cada año.
1KI 5:12 Yavé dio a Salomón sabiduría, como le prometió. Hubo paz entre Hiram y Salomón, y ambos hicieron un pacto.
1KI 5:13 El rey Salomón decretó la recluta en todo Israel. Fueron reclutados 30.000 hombres,
1KI 5:14 y los enviaba al Líbano, 10.000 por mes, por turno, para que pasaran un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas. Adoniram estaba encargado de los reclutados.
1KI 5:15 Además Salomón tenía 70.000 cargadores y 80.000 canteros en la región montañosa,
1KI 5:16 aparte de los 3.300 jefes que Salomón estableció al frente de la obra, los cuales daban órdenes a la gente que hacía el trabajo.
1KI 5:17 El rey mandó que extrajeran piedras grandes y costosas para colocar los cimientos de la Casa con piedras talladas.
1KI 5:18 Los constructores de Salomón, de Hiram y de Biblos prepararon la madera y tallaron las piedras para construir la Casa.
1KI 6:1 El año 480 después de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón en Israel, el mes de Ziv, que es el mes segundo, aconteció que él comenzó a edificar la Casa de Yavé.
1KI 6:2 La Casa que el rey Salomón edificó a Yavé tenía 27 metros de longitud, nueve metros de anchura y 13,5 metros de altura.
1KI 6:3 El patio delante del Lugar Santo de la Casa tenía nueve metros de longitud a todo lo ancho de la Casa, y 4,5 metros de anchura en el frente de la Casa.
1KI 6:4 Hizo alrededor de la Casa ventanas con celosías.
1KI 6:5 Construyó galerías alrededor del muro de la Casa, tanto del lugar santo como del Lugar Santísimo, y les hizo cámaras laterales alrededor.
1KI 6:6 La galería inferior tenía 2,25 metros de anchura, la intermedia 2,7 metros de anchura, y la tercera 3,15 metros de anchura, porque hizo reducciones en el lado exterior alrededor de la Casa para no fijar las vigas de las galerías en los muros de la Casa.
1KI 6:7 En su construcción, la Casa fue edificada con piedras labradas en la cantera, de manera que ni martillos, ni hachas, ni algún instrumento de hierro se oyó en la Casa mientras la construían.
1KI 6:8 La entrada a la galería inferior estaba al lado derecho de la Casa. Se subía por una escalera de caracol a la galería intermedia y de ésta a la superior.
1KI 6:9 Construyó, pues, la Casa y la terminó. Cubrió la Casa con vigas y tablas de cedro.
1KI 6:10 Construyó también las galerías alrededor de toda la Casa, cada una de 2,25 metros de altura, las cuales se apoyaban en la Casa por medio de vigas de cedro.
1KI 6:11 Y vino Palabra de Yavé a Salomón:
1KI 6:12 En cuanto a esta Casa que tú edificas, si andas en mis Estatutos, ejecutas mis Ordenanzas y guardas todos mis Mandamientos al andar en ellos, entonces Yo cumpliré mi Palabra que hablé a tu padre David:
1KI 6:13 Moraré en medio de los hijos de Israel y no abandonaré a mi pueblo Israel.
1KI 6:14 Salomón edificó la Casa y la terminó.
1KI 6:15 Cubrió las paredes del lado interior de la Casa con tablas de cedro. Las recubrió de madera por dentro, desde el suelo de la Casa hasta el entablado del techo. Cubrió el piso de la Casa con tablas de ciprés.
1KI 6:16 Construyó nueve metros en la parte trasera de la Casa con tablas de cedro, desde el piso hasta el techo. Así le edificó el Santuario Interior: el Lugar Santísimo.
1KI 6:17 La Casa, es decir, la parte de adelante, tenía 18 metros.
1KI 6:18 Por dentro, la Casa estaba revestida de cedro tallado en forma de calabazas y de flores abiertas. Todo era de cedro. No se veía alguna piedra.
1KI 6:19 Entonces preparó por dentro el Santuario Interior, al fondo de la Casa, para poner allí el Arca del Pacto de Yavé.
1KI 6:20 El Santuario Interior tenía nueve metros de longitud, de anchura y de altura. Lo recubrió de oro puro. También recubrió el altar con cedro.
1KI 6:21 Después Salomón recubrió de oro puro el interior de la Casa, y ordenó pasar cadenas de oro en la parte delantera del Santuario Interior, y lo recubrió de oro.
1KI 6:22 Revistió de oro toda la Casa, hasta que toda la Casa fue terminada. También recubrió de oro todo el altar que estaba delante del Santuario Interior.
1KI 6:23 También hizo en el Santuario Interior dos querubines de madera de olivo, cada uno de 4,5 metros de alto.
1KI 6:24 Un ala del querubín tenía 2,25 metros y la otra ala igual. Desde el extremo de un ala hasta el extremo de la otra había 4,5 metros.
1KI 6:25 De la misma manera, el segundo querubín tenía 4,5 metros. Ambos querubines tenían la misma medida y la misma forma.
1KI 6:26 El primer querubín tenía 4,5 metros de alto, e igualmente el segundo querubín.
1KI 6:27 Luego puso los querubines en medio del Santuario Interior. Las alas de los querubines se extendían, de modo que el ala de uno tocaba una pared y el ala del otro tocaba la otra pared. Las otras dos alas que daban al centro del recinto se tocaban ala con ala.
1KI 6:28 Luego recubrió los querubines de oro.
1KI 6:29 En todas las paredes alrededor de la Casa, en el interior y en el exterior, talló bajorrelieves de querubines, palmeras y flores abiertas.
1KI 6:30 Recubrió el piso del Santuario de oro, tanto el interior como el exterior.
1KI 6:31 Para la entrada al Lugar Santísimo hizo puertas de madera de olivo. El dintel y las jambas de la puerta eran pentagonales.
1KI 6:32 Las dos puertas eran de madera de olivo, en las cuales talló bajorrelieves de querubines, palmeras y flores abiertas, las cuales recubrió de oro, y esparció oro laminado sobre los querubines y las palmeras.
1KI 6:33 También hizo así en la entrada al Lugar Santo, donde colocó jambas cuadrangulares de madera de olivo
1KI 6:34 y dos puertas de madera de ciprés. Las dos hojas de ambas puertas eran giratorias.
1KI 6:35 Asimismo talló en ellas querubines, palmeras y flores abiertas, y las recubrió de oro aplicado con uniformidad a los grabados.
1KI 6:36 Construyó el patio interior con tres hileras de piedras talladas y una hilera de vigas de cedro.
1KI 6:37 El año cuarto, el mes de Ziv, se colocaron los cimientos de la Casa de Yavé.
1KI 6:38 El año 11, el mes de Bul, que es el mes octavo, la Casa fue terminada con todos sus detalles y de conformidad con el diseño prefijado. La edificó en siete años.
1KI 7:1 Después Salomón edificó su propia casa en 13 años, y terminó toda su casa.
1KI 7:2 Edificó la casa del bosque del Líbano, la cual tenía 45 metros de longitud, 22,5 metros de anchura y 13,5 metros de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro con vigas de cedro sobre las columnas.
1KI 7:3 Estaba cubierta de cedro encima de las vigas que se apoyaban sobre 45 columnas, 15 columnas por hilera.
1KI 7:4 Había tres hileras de ventanas, una ventana frente a otra, en grupos de tres.
1KI 7:5 Todas las puertas y ventanas tenían marcos cuadrados, y una ventana estaba frente a otra, en grupos de tres.
1KI 7:6 También hizo el patio de las columnas, que tenía 22,5 metros de longitud por 13,5 metros de anchura. Frente a las columnas de este patio había otro patio con columnas, que tenía una cubierta delante.
1KI 7:7 También edificó el patio del trono donde iba a juzgar, el patio del juicio. Lo recubrió con cedro desde el suelo hasta las vigas.
1KI 7:8 En la casa donde vivía, había otro patio más adentro del patio, del mismo tipo de construcción. Salomón también edificó una casa parecida a este patio para la hija de Faraón a quien tomó como esposa.
1KI 7:9 Todas estas obras, desde los cimientos hasta las cornisas, y afuera hasta el gran patio, eran de piedras costosas y bloques tallados a la medida, cortados con sierra por el lado interior y el exterior.
1KI 7:10 El cimiento era de grandes piedras costosas de 4,5 metros y de 3,6 metros.
1KI 7:11 De allí hacia arriba, también eran piedras costosas, bloques tallados a medida y madera de cedro.
1KI 7:12 El gran patio tenía alrededor un muro de tres hileras de bloques tallados y una hilera de vigas de cedro, como el patio interior de la Casa de Yavé y el patio de la casa.
1KI 7:13 El rey Salomón envió a traer a Hiram desde Tiro.
1KI 7:14 Este era hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, cuyo padre era un hombre de Tiro, artesano en bronce. Él estaba lleno de sabiduría, inteligencia y pericia para hacer cualquier obra en bronce. Éste fue al rey Salomón e hizo toda su obra.
1KI 7:15 Hizo el vaciado de las dos columnas de bronce. Cada columna tenía 8,1 metros de altura. La circunferencia de cada columna medida con un cordel era de 5,4 metros.
1KI 7:16 Hizo dos capiteles de bronce fundido para ponerlos en las cabezas de las columnas. Cada capitel tenía 2,25 metros de altura.
1KI 7:17 Había redes de trabajo de malla y trenzas en trabajo de cadenilla para los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas: siete para cada capitel.
1KI 7:18 Hizo también dos hileras de granadas alrededor de cada red, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas, lo mismo para cada capitel.
1KI 7:19 Los capiteles que estaban sobre las columnas en el patio tenían forma de lirios, y eran de 1,8 metros.
1KI 7:20 Los capiteles sobre las columnas tenían 200 granadas en dos hileras, sobre la parte abultada del capitel que estaba encima de la red, tanto en el primer capitel como en el segundo.
1KI 7:21 Erigió también las columnas en el patio del Lugar Santo. Erigió la columna derecha, y la llamó Jaquín. Erigió la columna izquierda, y la llamó Boaz.
1KI 7:22 Puso un diseño de lirios en la parte superior de las columnas. Estas columnas fueron diseñadas del mismo modo.
1KI 7:23 Hizo también el mar de fundición de forma circular de 4,5 metros de borde a borde, 2,25 metros de alto y 13,5 metros de circunferencia.
1KI 7:24 Había calabazas debajo y alrededor del borde, diez [calabazas] por cada 45 centímetros, dispuestas en dos hileras alrededor del mar, las cuales fueron fundidas en una sola pieza con el mar.
1KI 7:25 [El mar] estaba asentado sobre 12 bueyes. Tres miraban al norte, tres al occidente, tres al sur y tres al oriente. El mar estaba asentado sobre ellos. Todas las ancas daban hacia la parte interior.
1KI 7:26 Su espesor era de 7,5 centímetros, y su borde, como el borde de un cáliz de flor de lirio. Su capacidad era de 44.000 litros.
1KI 7:27 Hizo también las diez basas de bronce. 1,8 metros era la longitud y la anchura de cada basa y 1,35 metros la altura.
1KI 7:28 Este era el diseño de las basas. Tenían marcos, los cuales estaban entre los paneles.
1KI 7:29 Sobre los marcos que había entre los paneles había figuras de leones, bueyes y querubines. Sobre los paneles, tanto encima como debajo de los leones y los bueyes, había guirnaldas en bajorrelieve.
1KI 7:30 Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce con ejes de bronce. Sus cuatro patas tenían soportes debajo de la fuente, los cuales eran de bronce fundido. Tenían molduras a cada lado.
1KI 7:31 Su abertura sobresalía 45 centímetros del interior, a manera de capitel. Su abertura era circular, hecha como una base de 68 centímetros. También alrededor de su abertura había bajorrelieves. Sus marcos eran cuadrados, no circulares.
1KI 7:32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los marcos. Los ejes de las ruedas salían de la base. Cada rueda tenía 68 centímetros de alto.
1KI 7:33 El diseño de las ruedas era como el de las ruedas de una carroza. Sus ejes, sus aros, sus rayos y sus cubos, todo era de fundición.
1KI 7:34 También los cuatro soportes de las cuatro esquinas de cada base salían de la misma base.
1KI 7:35 En la parte superior de la base había un soporte circular de 23 centímetros de altura. Sobre la base había molduras y tableros que salían de la misma.
1KI 7:36 Sobre las planchas de sus soportes y de sus marcos grabó querubines, leones y palmeras, según el espacio de cada uno, con guirnaldas alrededor.
1KI 7:37 De esta manera hizo las diez bases de una sola fundición, de la misma medida y de la misma forma.
1KI 7:38 Hizo también diez fuentes de bronce. Cada una tenía una capacidad de 880 litros. Cada fuente tenía 1,8 metros. Puso una fuente sobre cada una de las diez bases.
1KI 7:39 Puso cinco bases al lado sur de la Casa y las otras cinco al lado norte. El mar lo colocó al lado sur de la Casa, hacia el sureste.
1KI 7:40 Hiram también hizo las ollas, las palas y los tazones. Hiram terminó de realizar toda la obra para el rey Salomón en la Casa de Yavé:
1KI 7:41 las dos columnas y los capiteles circulares que estaban en lo alto de las dos columnas, las dos redes que cubrían los dos capiteles que estaban en lo alto de las columnas;
1KI 7:42 las 400 granadas para las dos redes: dos hileras de granadas por red, para cubrir los dos capiteles que coronaban las columnas;
1KI 7:43 las diez bases y diez fuentes sobre las bases;
1KI 7:44 el mar, con los 12 bueyes debajo del mar;
1KI 7:45 las ollas, las palas y los tazones. Todos estos utensilios que Hiram hizo para la Casa de Yavé, para el rey Salomón, eran de bronce abrillantado.
1KI 7:46 El rey ordenó fundir todo esto en tierra arcillosa en la llanura del Jordán, entre Sucot y Saretán.
1KI 7:47 Salomón decidió no pesar todos estos utensilios por su gran cantidad. El peso del bronce nunca pudo ser averiguado.
1KI 7:48 Salomón también hizo todos los utensilios de la Casa de Yavé: el altar de oro, la mesa de oro sobre la cual estaba el Pan de la Presencia,
1KI 7:49 los cinco candelabros de oro puro que estaban al sur, y los otros cinco al norte, delante del Lugar Santísimo, con las flores, las lámparas y las tenazas de oro.
1KI 7:50 Asimismo, hizo las copas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas y los incensarios de oro puro. También eran de oro las bisagras de las puertas de la Sala Interior, del Lugar Santísimo, y los de las puertas de la sala de la Casa.
1KI 7:51 Se completó toda la obra que el rey Salomón hizo para la Casa de Yavé. Salomón introdujo las cosas que su padre David consagró. Depositó la plata, el oro y los utensilios en la tesorería de la Casa de Yavé.
1KI 8:1 Entonces el rey Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel, todos los jefes de las tribus y los líderes de las casas paternas de los hijos de Israel ante él, para llevar el Arca del Pacto de Yavé desde la ciudad de David, la cual es Sion.
1KI 8:2 Todos los hombres de Israel se congregaron ante el rey Salomón en la solemnidad del mes de Etanim, que es el mes séptimo.
1KI 8:3 Cuando todos los ancianos de Israel llegaron, los sacerdotes levantaron el Arca.
1KI 8:4 Los sacerdotes y los levitas llevaron el Arca de Yavé, el Tabernáculo de Reunión y todos los utensilios sagrados que había dentro del Tabernáculo.
1KI 8:5 El rey Salomón y toda la congregación de Israel que se había reunido con él, estaban delante del Arca para sacrificar ovejas y becerros, tantos que no pudieron ser contados ni calculados por su gran cantidad.
1KI 8:6 Entonces los sacerdotes introdujeron el Arca del Pacto de Yavé en su lugar en el Santuario Interior de la Casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines.
1KI 8:7 Porque los querubines extienden las alas sobre el lugar del Arca, de modo que los querubines cubren el Arca y sus varas por encima.
1KI 8:8 Pero las varas eran tan largas que sus extremos se podían ver desde el Lugar Santo, que estaba delante del Santuario Interior, sin embargo no podían verse desde afuera. Y así están hasta hoy.
1KI 8:9 Ninguna cosa había en el Arca excepto las dos tablas de piedra que Moisés puso allí en Horeb, donde Yavé hizo Pacto con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.
1KI 8:10 Aconteció que al salir los sacerdotes del Santuario, la nube llenó la Casa de Yavé.
1KI 8:11 Los sacerdotes no pudieron continuar ministrando por causa de la nube, porque la gloria de Yavé llenó la Casa de Yavé.
1KI 8:12 Entonces Salomón dijo: Yavé afirmó que Él viviría en [la] densa oscuridad.
1KI 8:13 Ciertamente te edifiqué una Casa sublime, un lugar donde mores para siempre.
1KI 8:14 Mientras toda la congregación de Israel se mantenía en pie, el rey volvió su rostro y la bendijo:
1KI 8:15 Bendito sea Yavé ʼElohim de Israel, Quien cumplió con su mano lo que habló por boca de mi padre David:
1KI 8:16 Desde el día cuando saqué a mi pueblo Israel de Egipto, no escogí ninguna ciudad de todas las tribus de Israel para edificar una Casa donde esté mi Nombre, aunque escogí a David para que gobernara a mi pueblo Israel.
1KI 8:17 Estuvo en el corazón de mi padre David el anhelo de edificar una Casa al Nombre de Yavé, el ʼElohim de Israel.
1KI 8:18 Pero Yavé dijo a mi padre David: Por cuanto estuvo en tu corazón el anhelo de edificar Casa a mi Nombre, bien has hecho en tener esto en tu corazón.
1KI 8:19 Pero tú no edificarás la Casa, sino un hijo tuyo. Él edificará la Casa a mi Nombre.
1KI 8:20 Yavé cumplió su Palabra, pues yo me levanté en lugar de mi padre David. Me senté en el trono de Israel, como Yavé habló, edifiqué la Casa al Nombre de Yavé, el ʼElohim de Israel,
1KI 8:21 y dispuse en ella lugar para el Arca, en la cual está el Pacto de Yavé que Él hizo con nuestros antepasados cuando los sacó de la tierra de Egipto.
1KI 8:22 Luego Salomón se paró ante el altar de Yavé, frente a toda la congregación de Israel. Extendió sus manos al cielo
1KI 8:23 y dijo: ¡Oh Yavé, ʼElohim de Israel! No hay ʼElohim como Tú, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra. Tú guardas el Pacto y la misericordia hacia tus esclavos que andan delante de Ti con todo su corazón.
1KI 8:24 Tú cumpliste lo que prometiste a mi padre, tu esclavo David. Con tu boca lo hablaste y con tu mano lo cumpliste, como [se ve ]hoy.
1KI 8:25 Ahora pues, oh Yavé, ʼElohim de Israel, cumple con mi padre, tu esclavo David, lo que Tú le prometiste: No te faltará varón que se siente en el trono de Israel delante de Mí, con tal que tus hijos guarden su camino para andar delante de Mí, como tú lo hiciste.
1KI 8:26 Ahora pues, oh ʼElohim de Israel, te ruego que sea confirmada tu Palabra que hablaste a tu esclavo mi padre David.
1KI 8:27 Aunque, ¿en verdad ʼElohim morará en la tierra? Ciertamente el cielo y el más alto cielo no pueden contenerte, ¡cuánto menos esta Casa que edifiqué!
1KI 8:28 Sin embargo, oh Yavé, ʼElohim mío, Tú prestarás atención a la oración de tu esclavo y a su súplica, para escuchar el clamor que tu esclavo hace hoy ante tu Presencia.
1KI 8:29 Que tus ojos estén abiertos de noche y de día hacia esta Casa, hacia el lugar del cual dijiste: Allí estará mi Nombre, para escuchar la oración que tu esclavo haga en este lugar.
1KI 8:30 Escucha la oración de tu esclavo y de tu pueblo Israel en este lugar. Escucha desde el lugar de tu morada en el cielo, y cuando escuches, perdona.
1KI 8:31 Cuando algún hombre peque contra otro, y se le exija juramento y entre en esta Casa para jurar ante tu altar,
1KI 8:32 entonces escucha Tú desde el cielo. Haz justicia a tus esclavos al condenar al perverso, para que su conducta recaiga sobre su propia cabeza, justificar al justo y darle según su justicia.
1KI 8:33 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo porque pecó contra Ti, si ellos se vuelven a Ti, confiesan tu Nombre, oran y te hacen súplicas en esta Casa,
1KI 8:34 escucha Tú desde el cielo, perdona el pecado de tu pueblo Israel y hazlos volver a la tierra que diste a sus antepasados.
1KI 8:35 Cuando el cielo esté cerrado y no llueva porque ellos pecaron contra ti, si oran en este lugar, confiesan tu Nombre y se vuelven de su pecado por el cual los afligiste,
1KI 8:36 escucha Tú en el cielo y perdona el pecado de tus esclavos, de tu pueblo Israel. Ciertamente, enséñales el buen camino por el cual deben andar y dales lluvia sobre tu tierra que diste a tu pueblo como heredad.
1KI 8:37 Cuando llegue a la tierra hambre, pestilencia, honguillo, parásito, saltamontes o pulgón, o cuando su enemigo asedie la puerta de su ciudad, cualquiera que sea la plaga o la enfermedad,
1KI 8:38 toda oración y súplica que haga cualquier hombre de todo tu pueblo Israel, y cada uno reconozca la aflicción de su mismo corazón y extienda sus manos hacia esta Casa,
1KI 8:39 escucha Tú desde el cielo, el lugar de tu morada, perdona y aplica lo que merezca cada uno según todos sus procedimientos, pues Tú conoces su corazón. Porque solo Tú conoces los corazones de todos los hijos de hombres,
1KI 8:40 para que te teman todos los días que vivan sobre la tierra que Tú diste a nuestros antepasados.
1KI 8:41 Asimismo, el extranjero, que no es de tu pueblo Israel y venga de un país lejano por causa de tu Nombre,
1KI 8:42 porque oirán de tu gran Nombre, tu poderosa mano y tu brazo extendido, y venga y ore en esta Casa,
1KI 8:43 escucha Tú desde el cielo, el lugar de tu morada. Haz conforme a todo lo que el extranjero te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre, a fin de que te teman como tu pueblo Israel y sepan que esta Casa que construí está consagrada a tu Nombre.
1KI 8:44 Cuando tu pueblo salga a la batalla contra el enemigo, cualquiera que sea el camino por el cual los envíes, y oren a Yavé en dirección a la ciudad que Tú escogiste, a la Casa que edifiqué a tu Nombre,
1KI 8:45 escucha Tú su oración y súplica en el cielo y ampara su causa.
1KI 8:46 Si pecan contra Ti, porque no hay hombre que no peque, y te aíras contra ellos y los entregas al enemigo, de modo que sean llevados cautivos a la tierra del enemigo, sea lejos o cerca;
1KI 8:47 si en la tierra a donde fueron llevados cautivos, ellos reflexionan, se vuelven y te suplican: Pecamos, cometimos iniquidad, actuamos impíamente;
1KI 8:48 si en la tierra de sus enemigos, a donde los llevaron cautivos, ellos se vuelven a Ti con todo su corazón y toda su alma, y oran a Ti en dirección a la tierra que diste a sus antepasados, hacia la ciudad que Tú elegiste y a la Casa que edifiqué a tu Nombre,
1KI 8:49 escucha su oración y súplica en el cielo, el lugar de tu morada, ampara su causa
1KI 8:50 y perdona a tu pueblo que pecó contra Ti, todas sus transgresiones que cometieron contra Ti. Ordena que sean objeto de la misericordia de aquellos que los llevaron cautivos, para que tengan compasión de ellos,
1KI 8:51 porque son tu pueblo y heredad que Tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.
1KI 8:52 Estén tus ojos abiertos a la súplica de tu esclavo y la súplica de tu pueblo Israel para escucharlos en todo aquello que te invoquen.
1KI 8:53 Porque Tú los separaste de entre todos los pueblos de la tierra para que fueran tu heredad, como hablaste por medio de tu esclavo Moisés cuando sacaste a nuestros antepasados de Egipto, oh ʼAdonay Yavé.
1KI 8:54 Sucedió que cuando Salomón terminó de hacer toda esta oración y súplica a Yavé, se levantó de su posición de rodillas, con sus manos extendidas al cielo, delante del altar de Yavé.
1KI 8:55 Al ponerse en pie, bendijo en alta voz a toda la congregación de Israel:
1KI 8:56 ¡Bendito sea Yavé, Quien dio descanso a su pueblo Israel, de acuerdo con todo lo que Él habló! No falló ni una de todas sus buenas Palabras que habló por medio de su esclavo Moisés.
1KI 8:57 Como estuviste con nuestros antepasados, así Yavé nuestro ʼElohim está con nosotros. No nos desampare ni nos abandone,
1KI 8:58 e incline nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos sus caminos y guardemos sus Mandamientos, Estatutos y Ordenanzas que Él mandó a nuestros antepasados.
1KI 8:59 Que estas palabras mías con las cuales supliqué delante de Yavé, estén cerca de Yavé nuestro ʼElohim día y noche, para que Él ampare la causa de su esclavo y de su pueblo Israel, según la necesidad de cada día,
1KI 8:60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Yavé es ʼElohim y no hay otro.
1KI 8:61 Que sea íntegro su corazón ante Yavé nuestro ʼElohim, para que anden en sus Leyes y guarden sus Mandamientos, como hoy.
1KI 8:62 Entonces el rey y todo Israel ofrecieron sacrificios delante de Yavé.
1KI 8:63 Salomón ofreció en sacrificio a Yavé como ofrenda de paz 22.000 becerros y 120.000 ovejas. Así el rey y todos los hijos de Israel consagraron la Casa de Yavé.
1KI 8:64 Aquel mismo día el rey consagró la parte central del patio que estaba delante de la Casa de Yavé, pues allí preparó el holocausto, la ofrenda vegetal y la grasa de los sacrificios de paz, porque el altar de bronce que estaba delante de Yavé fue demasiado pequeño para contener el holocausto, la ofrenda vegetal y las grasas de los sacrificios de paz.
1KI 8:65 Así Salomón y todo Israel, una inmensa congregación que acudió desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto, celebraron la solemnidad delante de Yavé nuestro ʼElohim durante siete días, y aun durante otros siete días, es decir, durante 14 días.
1KI 8:66 Al octavo día despidió al pueblo. Ellos bendijeron al rey y se fueron a sus tiendas gozosos y alegres de corazón por todo el bien que Yavé mostró a su esclavo David y su pueblo Israel.
1KI 9:1 Sucedió que cuando Salomón acabó la obra de la Casa de Yavé, de la casa real y todo lo que deseaba hacer,
1KI 9:2 Yavé se apareció a Salomón por segunda vez, como se le apareció en Gabaón.
1KI 9:3 Yavé le dijo: Escuché tu oración y tu súplica que hiciste ante Mí. Yo santifiqué esta Casa que tú edificaste a fin de poner mi Nombre en ella para siempre. Mis ojos y mi corazón estarán allí todos los días.
1KI 9:4 Con respecto a ti, si andas delante de Mí como tu padre David anduvo con integridad de corazón y rectitud, haces conforme a todo lo que te mandé y guardas mis Estatutos y mis Preceptos,
1KI 9:5 Yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a tu padre David: No te faltará varón sobre el trono de Israel.
1KI 9:6 Pero si ustedes y sus hijos se apartan de Mí con obstinación, no guardan mis Mandamientos y mis Estatutos que puse delante de ustedes, van y sirven a otros ʼelohim y se postran ante ellos,
1KI 9:7 entonces cortaré a Israel de sobre la superficie de la tierra que les di, apartaré mi Presencia de la Casa que santifiqué a mi Nombre, e Israel servirá de refrán y escarnio entre todas las naciones.
1KI 9:8 Todo el que pase por esta Casa sublime, se asombrará, se burlará y preguntará: ¿Por qué Yavé hizo esto a esta tierra y a esta Casa?
1KI 9:9 Responderán: Porque abandonaron a Yavé su ʼElohim, Quien sacó a sus antepasados de la tierra de Egipto, se aferraron a otros ʼelohim, se postraron ante ellos y les sirvieron. Por eso Yavé trajo sobre ellos todo este mal.
1KI 9:10 Aconteció que después de 20 años, durante los cuales Salomón edificó las dos casas: la Casa de Yavé y la casa real,
1KI 9:11 para las cuales Hiram, rey de Tiro, proporcionó a Salomón madera de cedro y ciprés y oro, conforme a todo su deseo, el rey Salomón dio a Hiram 20 ciudades en [la] tierra de Galilea.
1KI 9:12 Pero cuando Hiram salió de Tiro para ver las ciudades que Salomón le dio, no le agradaron,
1KI 9:13 y dijo: ¿[Qué clase] de ciudades son éstas que me diste, hermano? Y las llamó la tierra de Cabul, nombre que tienen hasta hoy.
1KI 9:14 Hiram había enviado al rey cuatro toneladas de oro.
1KI 9:15 La razón de la recluta que el rey Salomón impuso fue ésta: Edificar la Casa de Yavé, su propia casa, el muro de Jerusalén, Hazor, Meguido y Gezer.
1KI 9:16 Pues Faraón, rey de Egipto, subió y tomó Gezer, la incendió, mató a los cananeos que vivían en la ciudad y la dio como dote matrimonial a su hija, esposa de Salomón.
1KI 9:17 Salomón reedificó Gezer, Bet-horón de abajo,
1KI 9:18 Baalat y Tadmor, en la región despoblada del país,
1KI 9:19 y todas las ciudades de almacenaje que tenía Salomón, las ciudades para los carruajes de guerra, las ciudades para los jinetes, y todo lo que Salomón se propuso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su dominio.
1KI 9:20 A todo el pueblo que quedó de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel,
1KI 9:21 sino descendientes de aquéllos, que quedaron después de ellos en la tierra, a quienes los hijos de Israel no pudieron exterminar, Salomón los sometió a trabajos forzados hasta hoy.
1KI 9:22 Pero Salomón no sometió a trabajos forzados a los hijos de Israel, porque ellos eran sus hombres de guerra, esclavos, oficiales, comandantes y capitanes de carruajes y jinetes.
1KI 9:23 Los jefes de los oficiales que Salomón tenía sobre la obra eran 550, quienes daban órdenes a la gente que hacía la obra.
1KI 9:24 Tan pronto como la hija del Faraón salió de la Ciudad de David a la casa que Salomón le construyó, él edificó el muro.
1KI 9:25 Tres veces al año Salomón ofrecía holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que edificó a Yavé. Cuando terminó la Casa, quemó incienso delante de Yavé.
1KI 9:26 El rey Salomón también construyó una flota en Ezión-geber, que está junto a Eilat, a orillas del mar Rojo, en la tierra de Edom.
1KI 9:27 Hiram envió en la flota a sus esclavos, marineros y conocedores del mar, con los esclavos de Salomón,
1KI 9:28 quienes fueron a Ofir. Tomaron de allí 14 toneladas de oro que llevaron al rey Salomón.
1KI 10:1 Cuando la reina de Sabá oyó la fama de Salomón, que se debió al Nombre de Yavé, vino para probarlo con preguntas difíciles.
1KI 10:2 Llegó a Jerusalén con un gran séquito, camellos cargados de especias aromáticas, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Cuando llegó a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su corazón.
1KI 10:3 Salomón respondió todas sus preguntas, y no hubo cosa difícil que el rey no le pudiera responder.
1KI 10:4 La reina de Sabá, al escuchar toda la sabiduría de Salomón y ver el palacio que edificó,
1KI 10:5 los manjares de su mesa, los asientos de sus esclavos, la presentación y las ropas de sus esclavos y coperos, y los holocaustos que él ofrecía en la Casa de Yavé, quedó sin aliento,
1KI 10:6 y dijo al rey: ¡Es verdad lo que oí en mi tierra acerca de tus hechos y de tu sabiduría!
1KI 10:7 No creía lo que me decían hasta que vine y mis ojos lo ven. Ciertamente no se me dijo ni aun la mitad. Tú superas en sabiduría y bienes lo que oí de tu fama.
1KI 10:8 ¡Dichosos tus hombres, dichosos estos esclavos tuyos que están de continuo delante te ti y oyen tu sabiduría!
1KI 10:9 ¡Bendito sea Yavé tu ʼElohim, Quien se agradó de ti para establecerte en el trono de Israel! Por causa del eterno amor que Yavé tiene a Israel, te constituyó rey para que practiques la equidad y la justicia.
1KI 10:10 Ella [le] dio al rey cuatro toneladas de oro, gran cantidad de especias aromáticas y piedras preciosas. Nunca más llegó tanta abundancia de especias aromáticas como las que la reina de Sabá llevó al rey Salomón.
1KI 10:11 También la flota de Hiram llevaba oro de Ofir y transportaba gran cantidad de madera de sándalo y piedras preciosas de Ofir.
1KI 10:12 El rey hizo columnas con la madera de sándalo para la Casa de Yavé, la casa real y arpas y liras para los músicos. Tal clase de madera de sándalo no ha entrado [más], ni se ha vuelto a ver hasta hoy.
1KI 10:13 El rey Salomón dio a la reina de Sabá cuanto ella quiso pedirle, además de lo que Salomón le dio según su espléndida generosidad. Entonces ella se regresó a su tierra con sus esclavos.
1KI 10:14 El peso del oro que le llegaba a Salomón cada año era 22 toneladas,
1KI 10:15 sin contar lo de los mercaderes, del negocio de especias, de todos los reyes de Arabia, ni lo de los gobernadores de la tierra.
1KI 10:16 El rey Salomón hizo 200 escudos grandes de oro martillado de 6,6 kilogramos en cada escudo.
1KI 10:17 Hizo además 300 escudos de oro martillado de 1,65 kilogramos de oro en cada escudo, los cuales el rey colocó en la casa del bosque del Líbano.
1KI 10:18 También el rey hizo un gran trono de marfil y lo recubrió de oro refinado.
1KI 10:19 El trono tenía seis gradas y el respaldo tenía una cabeza de becerro. A ambos lados del asiento tenía soportes para los brazos, y junto a los brazos había dos leones en pie.
1KI 10:20 Había igualmente 12 leones en pie, uno a cada lado de las seis gradas. Jamás se hizo algo semejante para algún reino.
1KI 10:21 Todos los vasos para beber el rey Salomón eran de oro. Toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano eran de oro puro. Nada era de plata, pues en los días de Salomón ésta no era estimada en absoluto,
1KI 10:22 porque el rey tenía la flota de Tarsis con la flota de Hiram en el mar. Una vez cada tres años llegaba la flota de Tarsis con oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
1KI 10:23 El rey Salomón fue más grande que todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría.
1KI 10:24 Toda la tierra procuraba estar en presencia de Salomón para oír la sabiduría que ʼElohim puso en su corazón.
1KI 10:25 Cada año, todos ellos le llevaban su presente: objetos de plata y de oro, ropas, armas, perfumes, caballos y mulas.
1KI 10:26 Salomón también acumuló carruajes de guerra y jinetes. Tuvo 1.400 carruajes y 12.000 jinetes, los cuales situó en las ciudades de los carruajes y en Jerusalén, cerca del rey.
1KI 10:27 El rey logró que la plata en Jerusalén fuera tan común como las piedras y que el cedro fuera tan abundante como los sicómoros de la Sefela.
1KI 10:28 Los caballos de Salomón procedían de Egipto y Coa. Los mercaderes del rey los adquirían en Coa al contado.
1KI 10:29 Cada carruaje que entraba de Egipto costaba 6,6 kilogramos de plata, y cada caballo 1,65 kilogramos. Por medio de [los mercaderes del rey] todos los reyes de los heteos y los de Siria también los adquirían.
1KI 11:1 Pero el rey Salomón, además de la hija de Faraón, amó a muchas mujeres extranjeras: moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas,
1KI 11:2 que eran de pueblos de los cuales Yavé dijo a los hijos de Israel: No se unan a ellas, ni ellas se unan a ustedes, no sea que desvíen sus corazones tras sus ʼelohim. Salomón se apegó a éstas con pasión,
1KI 11:3 pues tuvo 700 reinas y 300 concubinas, las cuales pervirtieron su corazón.
1KI 11:4 Porque cuando Salomón era anciano, sucedió que sus mujeres hicieron desviar su corazón hacia otros ʼelohim, y ya su corazón no estuvo sumiso a la voluntad de Yavé su ʼElohim, como el corazón de su padre David.
1KI 11:5 Salomón anduvo tras Astarté, ʼelohim de los sidonios, y Milcom, ídolo repugnante de los amonitas.
1KI 11:6 Salomón hizo lo malo ante Yavé y no siguió plenamente a Yavé como su padre David,
1KI 11:7 pues edificó en la montaña que está frente a Jerusalén un lugar alto a Quemos, ídolo repugnante de Moab, y a Moloc, ídolo repugnante de los hijos de Amón.
1KI 11:8 Hizo esto para todas sus mujeres extranjeras, quienes quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus ʼelohim.
1KI 11:9 Yavé se airó contra Salomón, porque su corazón se desvió de Yavé, ʼElohim de Israel, Quien se le apareció dos veces
1KI 11:10 y con respecto a esto le mandó que no siguiera a otros ʼelohim. Pero él no observó lo que Yavé le ordenó.
1KI 11:11 Entonces Yavé dijo a Salomón: Por cuanto esto está en tu mente, y no guardaste mi Pacto y mis Preceptos que te ordené, romperé tu reino y lo daré a tu esclavo.
1KI 11:12 Pero por amor a tu padre David, no lo haré en tus días. Lo romperé de la mano de un hijo tuyo.
1KI 11:13 Pero no le arrebataré todo el reino, sino que le daré a tu hijo una tribu, por amor a mi esclavo David y por amor a Jerusalén, la que escogí.
1KI 11:14 Yavé levantó un adversario contra Salomón: Hadad edomita, de la descendencia real en Edom.
1KI 11:15 Porque sucedió que cuando David estuvo en Edom, y Joab, general del ejército, subió a enterrar los muertos y mató a todos los varones de Edom,
1KI 11:16 porque Joab y todo Israel permanecieron allí seis meses hasta que exterminaron a todos los varones de Edom,
1KI 11:17 Hadad, cuando era todavía niño, huyó a Egipto con algunos edomitas de los esclavos de su padre.
1KI 11:18 Salieron de Madián, fueron a Parán, tomaron consigo a algunos hombres de Parán y llegaron a Egipto, a Faraón, rey de Egipto, quien le dio una casa y le asignó alimentos y tierras.
1KI 11:19 Hadad halló gran favor ante Faraón, quien le dio como esposa a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenés.
1KI 11:20 La hermana de Tahpenés le dio a luz a su hijo Genubat, a quien Tahpenés amamantó en la casa de Faraón. Y Genubat estaba en la casa del Faraón, entre los hijos del Faraón.
1KI 11:21 Cuando Hadad supo en Egipto que David reposó con sus antepasados, y que Joab, general del ejército, murió, dijo a Faraón: Permite que vaya y regrese a mi tierra.
1KI 11:22 Faraón le preguntó: Pero, ¿qué te falta conmigo para que procures regresar a tu tierra? Y él respondió: Nada, pero de todos modos déjame ir.
1KI 11:23 ʼElohim también le levantó como adversario a Rezón, hijo de Eliada, el cual huyó de su ʼadón Hadad-ezer, rey de Soba.
1KI 11:24 Éste reunió gente y fue jefe de una banda armada cuando David destrozó a los de Soba. Fueron a Damasco. Allí vivieron y reinaron.
1KI 11:25 Fue adversario de Israel todos los días de Salomón, además del mal que Hadad hacía. Fue hostil a Israel y reinó sobre Siria.
1KI 11:26 También Jeroboam, hijo de Nabat, efrateo de Zereda, esclavo de Salomón, cuya madre era una viuda llamada Zerúa, se rebeló y alzó su mano contra el rey.
1KI 11:27 Ésta fue la causa por la cual alzó su mano contra el rey: Salomón edificó [la fortaleza] el Milo y cerró la brecha del muro de la ciudad de su padre David.
1KI 11:28 Jeroboam era hombre esforzado, y al ver Salomón que el joven era eficiente, lo designó como encargado de todos los trabajos forzados de la casa de José.
1KI 11:29 En aquel tiempo aconteció que Jeroboam salió de Jerusalén. En el camino encontró al profeta Ahías silonita, quien estaba vestido con una capa nueva. Estaban ellos dos solos en el campo.
1KI 11:30 Entonces Ahías tomó el manto nuevo que [llevaba] sobre él, lo rasgó en 12 trozos
1KI 11:31 y dijo a Jeroboam: Toma tú diez trozos, porque Yavé, ʼElohim de Israel, dice: Mira, Yo rasgo el reino de la mano de Salomón, y a ti te doy diez tribus.
1KI 11:32 Pues él tendrá una tribu, por amor a mi esclavo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que Yo escogí entre todas las tribus de Israel.
1KI 11:33 Porque me abandonaron y se postraron ante Astarté, ʼelohim de los sidonios, Quemos, ʼelohim de Moab, y Milcom, ʼelohim de los hijos de Amón. No anduvieron en mis caminos para hacer lo recto delante de Mí y guardar mis Estatutos y mis Preceptos, como su padre David.
1KI 11:34 Pero no quitaré de su mano todo el reino, porque lo designé como gobernante todos los días de su vida, por amor a mi esclavo David, a quien Yo elegí, quien guardó mis Mandamientos y mis Preceptos.
1KI 11:35 Pero quitaré el reino de mano de su hijo y te daré diez tribus a ti.
1KI 11:36 A su hijo le daré una tribu, para que mi esclavo David tenga en él una lámpara delante de Mí todos los días en Jerusalén, la ciudad que Yo escogí para poner allí mi Nombre.
1KI 11:37 Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás sobre todo lo que desee tu alma, y serás rey sobre Israel.
1KI 11:38 Sucederá que si obedeces todo lo que te mande, andas en mis caminos y haces lo recto ante mis ojos al guardar mis Preceptos y mis Mandamientos como hizo mi esclavo David, Yo estaré contigo, te edificaré una casa firme, como se la edifiqué a David, y te entregaré Israel.
1KI 11:39 Por esto humillaré la descendencia de David, pero no para siempre.
1KI 11:40 Entonces Salomón procuró matar a Jeroboam. Pero éste se levantó y huyó a Sisac, rey de Egipto. Estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón.
1KI 11:41 Los demás hechos y cosas de Salomón y su sabiduría, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de Salomón?
1KI 11:42 Los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fueron 40 años.
1KI 11:43 Salomón durmió con sus antepasados y fue sepultado en la ciudad de su padre David, y Roboam su hijo reinó en su lugar.
1KI 12:1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel fue a Siquem para proclamarlo rey.
1KI 12:2 Sucedió que cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat, quien vivía en Egipto, porque aún estaba en Egipto, adonde huyó de la presencia del rey Salomón,
1KI 12:3 mandaron a llamarlo. Jeroboam llegó con toda la congregación de Israel para hablar a Roboam:
1KI 12:4 Tu padre agravó nuestro yugo. Ahora, disminuye tú el duro trabajo de esclavo de tu padre, para que el pesado yugo que nos impuso sea más llevadero, y te serviremos.
1KI 12:5 Él les dijo: ¡Vuelvan a mí dentro de tres días! Y el pueblo se retiró.
1KI 12:6 El rey Roboam consultó a los ancianos que estuvieron delante de su padre Salomón cuando aún vivía: ¿Cómo aconsejan que responda a este pueblo?
1KI 12:7 Y ellos le respondieron: Si te constituyes hoy en siervo de este pueblo, los atiendes y les hablas palabras, entonces serán tus esclavos por siempre.
1KI 12:8 Pero [Roboam] rechazó el consejo que le dieron los ancianos y consultó a los jóvenes que crecieron con él y le servían.
1KI 12:9 Y les preguntó: ¿Qué aconsejan ustedes que respondamos a este pueblo que me habló: Alivia el yugo que tu padre impuso sobre nosotros?
1KI 12:10 Y los jóvenes que crecieron con él le respondieron: Así dirás a esta gente que habló contigo: Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú, hazlo más llevadero. Así les hablarás: Mi meñique es más grueso que la cintura de mi padre.
1KI 12:11 Ahora, si mi padre los afligió con yugo pesado, yo lo haré aun más pesado. Mi padre los castigó con azotes, pero yo los castigaré con escorpiones.
1KI 12:12 Al tercer día Jeroboam llegó con todo el pueblo a Roboam, como el rey dispuso, al decir: Vuelvan a mí el tercer día.
1KI 12:13 Entonces el rey respondió al pueblo de mal modo y rechazó el consejo que le dieron los ancianos.
1KI 12:14 Siguió el consejo de los jóvenes y les habló: Mi padre les impuso su pesado yugo, pero yo lo impondré aun más pesado. Mi padre los castigó con azotes, pero yo los castigaré con escorpiones.
1KI 12:15 Así que el rey no hizo caso al pueblo, porque esto estaba dispuesto de parte de Yavé, para que se cumpliera la Palabra que habló por medio de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
1KI 12:16 Cuando todo Israel vio que el rey no los escuchó, el pueblo le respondió al rey: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? ¡No tenemos heredad con el hijo de Isaí! ¡Israel, a tus tiendas! ¡Ahora ten cuidado de tu propia casa, David! E Israel fue a sus tiendas.
1KI 12:17 Pero en cuanto a los hijos de Israel que vivían en las ciudades de Judá, Roboam siguió reinando sobre ellos.
1KI 12:18 Después el rey Roboam envió a Adoram, quien estaba a cargo del tributo. Pero todo Israel lo apedreó de tal modo que murió. El mismo rey Roboam tuvo que apresurarse a subir en una carroza para huir a Jerusalén.
1KI 12:19 De esta manera Israel se rebeló contra la casa de David hasta hoy.
1KI 12:20 Aconteció que cuando todo Israel oyó que Jeroboam volvió, lo mandaron a llamar ante la asamblea y lo ungieron como rey de todo Israel. No quedó quien siguiera a la casa de David, excepto la tribu de Judá.
1KI 12:21 Roboam llegó a Jerusalén. Mandó congregar a 180.000 guerreros escogidos de toda la casa de Judá y la tribu de Benjamín para combatir contra la casa de Israel y devolver el reino a Roboam, hijo de Salomón.
1KI 12:22 Pero la Palabra de ʼElohim vino a Semaías, varón de ʼElohim:
1KI 12:23 Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y al resto del pueblo:
1KI 12:24 Yavé dice: No suban ni combatan contra sus hermanos, los hijos de Israel. Vuelva cada uno a su casa, porque de parte mía sucedió esto. Y ellos escucharon la Palabra de Yavé y desistieron de ir, según la Palabra de Yavé.
1KI 12:25 Entonces Jeroboam reedificó Siquem en la región montañosa de Efraín, y vivió en ella. De allí fue y reedificó Penuel.
1KI 12:26 Pero Jeroboam decía en su corazón: Ahora volverá el reino a la casa de David.
1KI 12:27 Si este pueblo va a ofrecer sacrificios en la Casa de Yavé en Jerusalén, el corazón de este pueblo se volverá a su ʼadón, a Roboam, rey de Judá. Me matarán y se volverán a Roboam, rey de Judá.
1KI 12:28 Cuando fue aconsejado, el rey hizo dos becerros de oro y les dijo: ¡Bastante subieron a Jerusalén! ¡Aquí están tus ʼelohim, oh Israel, los cuales te sacaron de la tierra de Egipto!
1KI 12:29 Puso uno en Bet-ʼEl y el otro en Dan.
1KI 12:30 Esto fue ocasión de pecado, porque el pueblo iba aun hasta Dan a postrarse.
1KI 12:31 También hizo templos en los lugares altos e instituyó sacerdotes de entre la gente común, que no eran hijos de Leví.
1KI 12:32 Jeroboam estableció una solemnidad el día 15 del mes octavo, semejante a la solemnidad que había en Judá. Fue al altar que hizo en Bet-ʼEl para ofrecer sacrificios a los becerros que hizo y holocaustos sobre el altar. También estableció sacerdotes en Bet-ʼEl para los lugares altos que hicieron.
1KI 12:33 El día 15 del mes octavo, fecha que ideó por su iniciativa propia, fue al altar que hizo en Bet-ʼEl e instituyó una solemnidad para los hijos de Israel. Fue al altar para quemar incienso.
1KI 13:1 Ciertamente un varón de ʼElohim, por revelación de Yavé fue desde Judá a Bet-ʼEl [y llegó] cuando Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.
1KI 13:2 Por mandato de Yavé clamó contra el altar: ¡Altar, altar! Yavé dice: Mira, le nacerá un hijo a la casa de David que se llamará Josías, quien sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman incienso, y quemarán huesos de hombres.
1KI 13:3 Aquel mismo día dio una señal: Esta es la señal que Yavé dio: ¡Ciertamente el altar se partirá, y se esparcirá la ceniza que está sobre él!
1KI 13:4 Sucedió que cuando el rey oyó la palabra que el varón de ʼElohim dijo contra el altar de Bet-ʼEl, Jeroboam extendió su mano desde el altar y dijo: ¡Deténganlo! Y al momento se le secó la mano que extendió contra él, y no pudo recogerla hacia él.
1KI 13:5 Entonces el altar se partió, y la ceniza se esparció, en conformidad con la señal que el varón de ʼElohim dio por mandato de Yavé.
1KI 13:6 Entonces el rey tomó la palabra y dijo al varón de ʼElohim: Te ruego que implores a Yavé tu ʼElohim y ores por mí, para que sea restaurada mi mano. Por tanto el varón de ʼElohim imploró a Yavé. Le fue restaurada la mano al rey y volvió a ser como antes.
1KI 13:7 Entonces el rey dijo al varón de ʼElohim: Ven conmigo a casa y come, y te daré un presente.
1KI 13:8 Pero el varón de ʼElohim contestó al rey: Aunque me des la mitad de tu casa, no iré contigo, ni comeré pan, ni beberé agua en este lugar,
1KI 13:9 porque por la Palabra de Yavé me fue ordenado: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fuiste.
1KI 13:10 Salió por otro camino y no volvió por el camino por el cual fue a Bet-ʼEl.
1KI 13:11 Un profeta anciano vivía en Bet-ʼEl. Sus hijos le informaron todo lo que el varón de ʼElohim hizo aquel día en Bet-ʼEl. También contaron a su padre las palabras que habló al rey.
1KI 13:12 Y su padre les preguntó: ¿Por cuál camino salió? Y sus hijos le mostraron el camino por donde salió el varón de ʼElohim que vino de Judá.
1KI 13:13 Y él dijo a sus hijos: ¡Aparéjenme el asno! Entonces le aparejaron el asno, montó sobre él
1KI 13:14 y fue tras aquel varón de ʼElohim. Al hallarlo sentado debajo de un roble, le preguntó: ¿Eres tú el varón de ʼElohim que vino de Judá? Le respondió: Sí, soy.
1KI 13:15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa y come pan.
1KI 13:16 Pero él dijo: No puedo volver contigo, ni entrar contigo. No comeré pan, ni beberé agua contigo en este lugar,
1KI 13:17 porque por revelación de Yavé me fue ordenado: No comerás pan, ni beberás agua allí, ni volverás por el camino que fuiste.
1KI 13:18 Pero él le dijo: Yo también soy profeta como tú. Un ángel me habló por revelación de Yavé: Hazlo volver contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Pero le mintió.
1KI 13:19 Se volvió con él, comió pan en su casa y bebió agua.
1KI 13:20 Aconteció que cuando ellos estaban recostados, el profeta que lo devolvió tuvo revelación de Yavé,
1KI 13:21 clamó y le dijo al varón de ʼElohim que fue de Judá: Yavé dice: Porque fuiste rebelde a la Palabra de Yavé, y no guardaste el mandato que te impuso Yavé tu ʼElohim,
1KI 13:22 sino regresaste, comiste pan y bebiste agua en este lugar, del cual se te dijo: No comerás pan, ni beberás agua, tu cadáver no entrará en el sepulcro de tus antepasados.
1KI 13:23 Y sucedió que comió pan y bebió. El profeta que lo hizo devolver le aparejó el asno.
1KI 13:24 Cuando salió, un león lo encontró en el camino y lo mató. Su cadáver quedó tendido en el camino, y el asno parado junto a él. El león también quedó parado junto al cadáver.
1KI 13:25 Unos hombres pasaron y vieron el cadáver tendido en el camino y al león junto al cadáver. Fueron y lo dijeron en la ciudad donde vivía el profeta anciano.
1KI 13:26 Cuando el profeta que lo hizo devolver del camino oyó esto, dijo: Es el varón de ʼElohim que fue desobediente a la Palabra de Yavé. Por eso Yavé lo entregó al león que lo destrozó y mató, según la Palabra que Yavé le habló.
1KI 13:27 Entonces habló a sus hijos y les dijo: ¡Aparéjenme el asno! Ellos lo aparejaron,
1KI 13:28 y él fue y halló el cadáver tendido en el camino. El asno y el león estaban parados junto al cadáver. El león no había devorado el cadáver, ni destrozó el asno.
1KI 13:29 El profeta levantó el cadáver del varón de ʼElohim, lo colocó sobre el asno y lo llevó. Y el profeta anciano fue a la ciudad a hacer duelo por él y sepultarlo.
1KI 13:30 Depositó su cadáver en su propio sepulcro, lo endecharon y dijeron: ¡Ay, hermano mío!
1KI 13:31 Después de sepultarlo, sucedió que habló a sus hijos: Cuando yo muera, sepúltenme en el sepulcro en el cual está sepultado el varón de ʼElohim. Pongan mis huesos junto a los suyos,
1KI 13:32 porque sin duda se cumplirá la Palabra que por revelación de Yavé él proclamó contra el altar que está en Bet-ʼEl, y contra todos los santuarios de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria.
1KI 13:33 Después de este suceso, Jeroboam no se devolvió de su mal camino, sino volvió a designar sacerdotes de entre la gente común para los lugares altos. Investía a quien deseaba, y así era sacerdote de los lugares altos.
1KI 13:34 Este fue el pecado de la casa de Jeroboam por el cual fue cortada y destruida de sobre la superficie de la tierra.
1KI 14:1 En aquel tiempo, Abías, hijo de Jeroboam, cayó enfermo.
1KI 14:2 Y Jeroboam dijo a su esposa: Levántate, te ruego, disfrázate para que no reconozcan que tú eres la esposa de Jeroboam, y vé a Silo. Allí está el profeta Ahías, quien habló de mí y dijo que yo sería rey sobre este pueblo.
1KI 14:3 Toma en tu mano diez panes, tortas y una vasija de miel, y ve a él para que te diga lo que sucederá a este niño.
1KI 14:4 Así la esposa de Jeroboam lo hizo. Se levantó, fue a Silo y llegó a la casa de Ahías. Y Ahías ya no podía ver, pues sus ojos estaban oscurecidos a causa de su vejez.
1KI 14:5 Pero Yavé dijo a Ahías: Mira, la esposa de Jeroboam viene a buscar palabra de ti acerca de su hijo que está enfermo. Así y así le hablarás, porque sucederá que cuando ella entre, fingirá ser otra mujer.
1KI 14:6 Cuando Ahías oyó el ruido de sus pies al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, esposa de Jeroboam. ¿Por qué finges ser otra? Mira, soy enviado a ti con un duro mensaje.
1KI 14:7 Vé, dí a Jeroboam: Yavé, ʼElohim de Israel, dice: Porque Yo te exalté de entre el pueblo. Te designé como caudillo de mi pueblo Israel.
1KI 14:8 Rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti. Y tú no has sido como mi esclavo David, quien guardó mis Mandamientos, anduvo tras Mí con todo su corazón e hizo solo lo recto delante de Mí,
1KI 14:9 sino que hiciste lo malo más que todos los que te precedieron. Fuiste y te hiciste otros ʼelohim, fundiste imágenes para provocarme a ira y me diste la espalda.
1KI 14:10 Por tanto, ciertamente Yo traigo el mal sobre la casa de Jeroboam y cortaré de Jeroboam a todo varón, tanto al esclavo como al libre en Israel. Barreré por completo las futuras generaciones de Jeroboam, como se barre el estiércol hasta acabarlo.
1KI 14:11 Al que muera en la ciudad de los de Jeroboam, lo comerán los perros. Al que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo, porque Yavé habló.
1KI 14:12 Y tú, levántate y vete a tu casa. Cuando tus pies entren en la ciudad, el niño morirá.
1KI 14:13 Todo Israel hará duelo por él y lo sepultará, pues éste es el único de los hijos de Jeroboam que será sepultado. Solo en él se halló algo bueno delante de Yavé, ʼElohim de Israel.
1KI 14:14 Yavé levantará para Él un rey en Israel, el cual destruirá la casa de Jeroboam en su día, y es ahora mismo.
1KI 14:15 Porque Yavé sacudirá a Israel como una caña es agitada en el agua. Desarraigará a Israel de esta buena tierra que dio a sus antepasados y los esparcirá más allá del río [Éufrates], porque hicieron sus imágenes de asera y provocaron a ira a Yavé.
1KI 14:16 Entregará a Israel a causa de los pecados de Jeroboam, quien pecó e hizo pecar a Israel.
1KI 14:17 Entonces la esposa de Jeroboam se levantó, salió y llegó a Tirsa. Al pasar la entrada de la casa, murió el niño.
1KI 14:18 Lo sepultaron, y todo Israel hizo duelo por él, según la Palabra que Yavé habló por medio de su esclavo, el profeta Ahías.
1KI 14:19 Los demás hechos de Jeroboam, las guerras que hizo y cómo reinó, ciertamente están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel.
1KI 14:20 El tiempo que Jeroboam reinó fue 22 años y reposó con sus antepasados. Su hijo Nadab reinó en su lugar.
1KI 14:21 Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá. Roboam tenía 41 años cuando comenzó a reinar, y reinó 17 años en Jerusalén, la ciudad que Yavé escogió de entre todas las tribus de Israel para poner allí su Nombre. El nombre de su madre fue Naama, amonita.
1KI 14:22 Judá hizo lo malo ante Yavé y lo provocaron a celos con sus pecados que cometieron, más que los que cometieron sus antepasados.
1KI 14:23 Ellos también construyeron lugares altos, piedras rituales y árboles de Asera en toda montaña alta y debajo de todo árbol frondoso.
1KI 14:24 También hubo sodomitas en la tierra que hacían en conformidad con todas las prácticas repugnantes de los pueblos que Yavé echó de delante de los hijos de Israel.
1KI 14:25 El año quinto del reinado de Roboam, aconteció que Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén.
1KI 14:26 Tomó los tesoros de la Casa de Yavé y los tesoros de la casa del rey. Tomó todo. También tomó todos los escudos de oro que Salomón hizo.
1KI 14:27 En lugar de ellos, el rey Roboam hizo escudos de bronce y los entregó a los capitanes de la guardia que protegían la entrada de la casa real.
1KI 14:28 Sucedía que cuantas veces el rey entraba en la Casa de Yavé, los de la guardia los portaban. Luego los devolvían a la cámara de la guardia.
1KI 14:29 Los demás hechos y cosas de Roboam, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
1KI 14:30 Hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días.
1KI 14:31 Roboam reposó con sus antepasados y fue sepultado con sus antepasados en la ciudad de David. El nombre de su madre fue Naama amonita. Reinó en su lugar su hijo Abiam.
1KI 15:1 El año 18 del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá.
1KI 15:2 Reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalón.
1KI 15:3 Vivió en todos los pecados que su padre cometió antes de él. Su corazón no fue íntegro con Yavé su ʼElohim, como el corazón de David su antepasado.
1KI 15:4 Pero por amor a David, Yavé su ʼElohim le dio una lámpara en Jerusalén, al levantar después de él a un hijo suyo, y mantener en pie a Jerusalén,
1KI 15:5 porque David hizo lo recto ante Yavé, sin apartarse en ninguna cosa que Él le ordenó todos los días de su vida, excepto en el asunto de Urías heteo.
1KI 15:6 Hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todo el tiempo de ambos.
1KI 15:7 Los demás hechos y cosas de Abiam, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá? Hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
1KI 15:8 Abiam descansó con sus antepasados y lo sepultaron en la ciudad de David. Su hijo Asa reinó en su lugar.
1KI 15:9 El año 20 de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenzó a reinar sobre Judá,
1KI 15:10 y reinó 41 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalón.
1KI 15:11 Asa hizo lo recto ante Yavé, como David su antepasado.
1KI 15:12 Barrió a los sodomitas del país y quitó todos los ídolos que sus antepasados hicieron.
1KI 15:13 También depuso a su madre Maaca de ser reina madre, porque ella hizo una horrorosa imagen de Asera. Asa taló la imagen horrorosa y la quemó junto al arroyo de Cedrón,
1KI 15:14 pero los lugares altos no fueron quitados. Sin embargo, el corazón de Asa fue íntegro ante Yavé todos sus días.
1KI 15:15 Llevó lo que su padre consagró a la Casa de Yavé, y plata, oro y utensilios que él mismo consagró.
1KI 15:16 Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
1KI 15:17 Baasa, rey de Israel, subió contra Judá. Fortificó a Ramá, para impedir que alguno accediera a Asa, rey de Judá, o saliera de él.
1KI 15:18 Entonces Asa tomó toda la plata y el oro que quedaron en los tesoros de la Casa de Yavé y la casa real, y los entregó en mano de sus servidores. El rey Asa los envió a Ben-hadad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, que vivía en Damasco, y dijo:
1KI 15:19 ¡Haya un tratado entre tú y yo, como hubo entre mi padre y tu padre! Mira, te envío un obsequio de plata y oro. ¡Vé y rompe tu tratado con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí!
1KI 15:20 Ben-hadad escuchó al rey Asa. Envió a los jefes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel y atacó a Ijón, Dan, Abel-bet-macá y toda la región de Cineret, además de todo el territorio de Neftalí.
1KI 15:21 Sucedió que cuando Baasa oyó esto, dejó de fortificar Ramá y permaneció en Tirsa.
1KI 15:22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá sin excepción. Se llevaron las piedras y la madera de Ramá, con las cuales Baasa la estaba fortificando, y con ellas el rey Asa edificó Geba de Benjamín y Mizpa.
1KI 15:23 Los demás hechos y cosas de Asa, todo su poderío y las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá? Pero en los días de su vejez, enfermó de los pies.
1KI 15:24 Asa descansó con sus antepasados y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su antepasado. Su hijo Josafat reinó en su lugar.
1KI 15:25 El año segundo de Asa, rey de Judá, Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar en Israel, y reinó dos años.
1KI 15:26 Hizo lo malo ante Yavé, anduvo en el camino de su padre, y con sus pecados estimuló a pecar a Israel.
1KI 15:27 Baasa, hijo de Ahías, de la tribu de Isacar, conspiró contra él, y lo mató en Gibetón, ciudad de los filisteos, cuando Nadab y todo Israel tenían sitiada a Gibetón.
1KI 15:28 En el tercer año de Asa, rey de Judá, Baasa mató a Nadab, y reinó en su lugar.
1KI 15:29 Sucedió que tan pronto como fue rey, mató a todos los de la familia de Jeroboam. No dejó con vida a ninguno de los de Jeroboam, según la Palabra que Yavé habló por medio de su esclavo Ahías silonita,
1KI 15:30 a causa de los pecados que cometió Jeroboam, con los cuales estimuló a pecar a Israel, cuya acción provocó a ira a Yavé, ʼElohim de Israel.
1KI 15:31 Los demás hechos y cosas de Nadab, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 15:32 Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
1KI 15:33 En el tercer año de Asa, rey de Judá, Baasa, hijo de Ahías, comenzó a reinar sobre todo Israel en Tirsa, y reinó 24 años.
1KI 15:34 Él hizo lo malo ante Yavé, anduvo en el camino de Jeroboam, y con su pecado estimuló el pecado en Israel.
1KI 16:1 La Palabra de Yavé vino a Jehú, hijo de Hanani, contra Baasa:
1KI 16:2 Por cuanto Yo te levanté del polvo y te establecí como caudillo de mi pueblo Israel, pero tú has andado en el camino de Jeroboam, estimulaste a pecar a mi pueblo Israel y me provocaron a ira con sus pecados,
1KI 16:3 ciertamente Yo consumiré a Baasa y su familia y haré a su casa como hice a la casa de Jeroboam, hijo de Nabat.
1KI 16:4 Al que de Baasa muera en la ciudad, lo comerán los perros, y al que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.
1KI 16:5 Los demás hechos y cosas de Baasa y su poderío, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 16:6 Baasa descansó con sus antepasados y fue sepultado en Tirsa. Su hijo Ela reinó en su lugar.
1KI 16:7 También por medio del profeta Jehú, hijo de Hanani, vino la Palabra de Yavé contra Baasa y contra su casa, no solo por toda la maldad que hizo ante Yavé al provocarlo a ira con la obra de sus manos, pues fue como los de la casa de Jeroboam, y por destruirla.
1KI 16:8 El año 26 de Asa, rey de Judá, Ela, hijo de Baasa, comenzó a reinar sobre Israel en Tirsa, y reinó dos años.
1KI 16:9 Su servidor Zimri, comandante de la mitad de los carruajes de guerra, conspiró contra él en una ocasión cuando éste estaba en Tirsa y bebía hasta embriagarse en casa de Arsa, mayordomo del palacio en Tirsa.
1KI 16:10 Zimri lo hirió y lo mató el año 27 de Asa, rey de Judá, y reinó en su lugar.
1KI 16:11 Aconteció que al comenzar a reinar, tan pronto como se sentó sobre el trono, mató a todos los de la casa de Baasa, sin dejarle un solo varón, ni de sus parientes, ni de sus amigos.
1KI 16:12 Así Zimri destruyó a todos los de la casa de Baasa, según la Palabra que Yavé habló contra Baasa por medio del profeta Jehú,
1KI 16:13 por todos los pecados de Baasa y su hijo Ela, quienes pecaron, estimularon el pecado en Israel y provocaron a Yavé, ʼElohim de Israel, con sus ídolos vanos.
1KI 16:14 Los demás hechos y cosas de Ela, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 16:15 El año 27 de Asa, rey de Judá, Zimri reinó siete días en Tirsa, mientras el pueblo estaba acampado contra Gibetón, que era de los filisteos.
1KI 16:16 Pero cuando el pueblo acampado oyó decir que Zimri conspiró y mató al rey, en aquel mismo día todo Israel, en medio del campamento, proclamó como rey sobre Israel a Omri, general del ejército.
1KI 16:17 Luego Omri y todo Israel subió desde Gibetón y sitiaron Tirsa.
1KI 16:18 Sucedió que al ver que la ciudad fue capturada, Zimri entró en la parte fortificada de la casa real y le puso fuego con él adentro. Así murió,
1KI 16:19 a causa de sus pecados que cometió al hacer lo malo ante Yavé, andar en el camino de Jeroboam y el pecado que cometió, y estimuló a pecar a Israel.
1KI 16:20 Los demás hechos y cosas de Zimri y la conspiración que hizo, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 16:21 Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos facciones: La mitad del pueblo seguía a Tibni, hijo de Ginat, para que reinara, y la otra mitad seguía a Omri.
1KI 16:22 Pero el pueblo que seguía a Omri pudo más que el que seguía a Tibni, hijo de Ginat. Tibni murió y Omri fue rey.
1KI 16:23 El año 31 de Asa, rey de Judá, Omri comenzó a reinar sobre Israel y reinó 12 años. Seis años reinó en Tirsa.
1KI 16:24 Compró la montaña de Samaria a Semer por 66 kilogramos de plata. Edificó en la montaña. Llamó Samaria la ciudad que edificó, según el nombre de Semer, dueño de la montaña.
1KI 16:25 Omri hizo lo malo ante Yavé. Actuó peor que todos los que reinaron antes de él,
1KI 16:26 pues anduvo en todo el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, y en los pecados con los cuales estimuló a pecar a Israel. Provocó la ira de Yavé, ʼElohim de Israel, con los ídolos de ellos.
1KI 16:27 Los demás hechos y cosas de Omri y el poderío que logró, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 16:28 Omri descansó con sus antepasados y fue sepultado en Samaria. En lugar suyo reinó su hijo Acab.
1KI 16:29 Acab, hijo de Omri, comenzó a reinar sobre Israel el año 38 de Asa, rey de Judá. Reinó sobre Israel en Samaria 22 años.
1KI 16:30 Acab, hijo de Omri, hizo lo malo ante Yavé, más que todos los que reinaron antes de él,
1KI 16:31 porque le fue cosa ligera andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat. Tomó como esposa a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios. Fue y sirvió a baal, y se postró ante él.
1KI 16:32 En el templo de baal que edificó en Samaria le erigió un altar.
1KI 16:33 Acab hizo también una imagen de Asera, con lo cual provocó a ira a Yavé, ʼElohim de Israel, más que todos los reyes de Israel que lo antecedieron.
1KI 16:34 En ese tiempo Hiel de Bet-ʼEl reedificó Jericó. Puso los cimientos con el sacrificio de Abiram, su primogénito, y con el sacrificio de Segub, su hijo menor, levantó sus puertas, según la Palabra que Yavé dijo por medio de Josué, hijo de Nun.
1KI 17:1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: ¡Vive Yavé, ʼElohim de Israel, en cuya presencia estoy! ¡No habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por mi palabra!
1KI 17:2 La Palabra de Yavé vino a él:
1KI 17:3 Apártate de aquí, dirígete al oriente y escóndete junto al arroyo de Querit que está frente al Jordán.
1KI 17:4 Sucederá que beberás del arroyo, y Yo mandé a los cuervos que te sustenten allí.
1KI 17:5 Fue e hizo según la Palabra de Yavé, pues salió y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
1KI 17:6 Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y al llegar la noche, y bebía del arroyo.
1KI 17:7 Sucedió que al pasar los días se secó el arroyo, porque no llovía en la tierra.
1KI 17:8 Y la Palabra de Yavé vino a Elías:
1KI 17:9 Levántate, vé a Sarepta de Sidón y vive allí. Mira, Yo ordené a una viuda de allá que te sustente.
1KI 17:10 Él se levantó y fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, ciertamente una viuda estaba allí y recogía leña. Él la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para beber.
1KI 17:11 Cuando iba a llevársela, él la volvió a llamar y le dijo: Te ruego que me traigas un bocado de pan en tu mano.
1KI 17:12 Pero ella respondió: ¡Vive Yavé tu ʼElohim, que no tengo pan cocido! Solamente tengo un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en la vasija. Y mira, recogía un par de leños para entrar y prepararlo para mí y mi hijo a fin de que comamos y muramos.
1KI 17:13 Elías le dijo: No temas. Vé, haz como dijiste, solo que de ello me hagas primero una torta pequeña y tráemela. Después harás para ti y para tu hijo,
1KI 17:14 porque Yavé, ʼElohim de Israel, dice: La harina de la tinaja no se acabará, ni el aceite de la vasija disminuirá hasta el día cuando Yavé mande lluvia sobre la superficie de la tierra.
1KI 17:15 Ella fue e hizo según la palabra de Elías, y comieron él, ella, y su casa muchos días.
1KI 17:16 La harina de la tinaja no se acabó, ni el aceite de la vasija disminuyó, conforme a la Palabra que Yavé habló por medio de Elías.
1KI 17:17 Después de estas cosas, aconteció que el hijo de la mujer dueña de casa cayó enfermo. Su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él.
1KI 17:18 Ella preguntó a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de ʼElohim? ¿Viniste aquí a recordarme mis iniquidades y para que muera mi hijo?
1KI 17:19 Y él le respondió: ¡Dame tu hijo! Lo tomó del seno de ella, lo llevó al altillo donde él vivía y lo acostó en su propia cama.
1KI 17:20 Clamó a Yavé: ¡Oh Yavé, ʼElohim mío! ¿Aun afliges a la viuda en cuya casa estoy hospedado, al matar a su hijo?
1KI 17:21 Luego se tendió tres veces sobre el niño y clamó a Yavé: ¡Oh Yavé, ʼElohim mío, te ruego: Devuelve la vida de este niño a él!
1KI 17:22 Yavé escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió.
1KI 17:23 Entonces Elías tomó al niño, lo bajó del altillo de la casa, lo entregó a su madre y dijo: ¡Mira, tu hijo está vivo!
1KI 17:24 Y la mujer dijo a Elías: ¡Ahora sé que tú eres varón de ʼElohim y que la Palabra de Yavé en tu boca es verdad!
1KI 18:1 Pasados muchos días, al tercer año, la Palabra de Yavé vino a Elías: Vé, preséntate a Acab. Enviaré lluvia sobre la superficie de la tierra.
1KI 18:2 Elías fue a presentarse ante Acab. La hambruna era aguda en Samaria.
1KI 18:3 Acab llamó a Abdías, quien era administrador del palacio y temía en gran manera a Yavé.
1KI 18:4 Porque cuando Jezabel exterminaba a los profetas de Yavé, Abdías tomó a 100 profetas, los ocultó de 50 en 50 en la cueva y los sustentó con pan y agua.
1KI 18:5 Acab dijo a Abdías: Vé por la tierra, a todos los manantiales de agua y arroyos. Quizás hallemos pasto y salvemos los caballos y las mulas, y no perdamos todas las bestias.
1KI 18:6 Así dividieron entre ellos el territorio por el cual pasaban: Acab iba solo por un camino y Abdías iba por otro.
1KI 18:7 Cuando Abdías iba por el camino, ahí llegaba Elías. Cuando lo reconoció, cayó sobre su rostro y le preguntó: ¿Eres tú mi ʼadón Elías?
1KI 18:8 Y le respondió: Soy yo. Vé y dí a tu ʼadon: Elías está aquí.
1KI 18:9 Pero él preguntó: ¿En qué pequé para que entregues a tu esclavo en mano de Acab para que me mate?
1KI 18:10 ¡Vive Yavé tu ʼElohim, que no hay nación ni reino adonde mi ʼadón no envió a buscarte! Cuando ellos decían: No está aquí, hacía jurar al reino y a la nación que no te hallaron.
1KI 18:11 ¡Y ahora me dices: Vé y dí a tu ʼadón, Elías está aquí!
1KI 18:12 Lo que sucederá será que después que yo me aleje de ti, el Espíritu de Yavé te llevará donde yo no sepa, de modo que cuando yo vaya a decirle a Acab, él no podrá hallarte y me matará. Aunque yo, tu esclavo, temo a Yavé desde mi juventud.
1KI 18:13 ¿No le fue dicho a mi ʼadón lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas de Yavé, cómo escondí en la cueva a 100 de ellos de 50 en 50 y los sustenté con pan y agua?
1KI 18:14 ¿Y ordenas que diga a mi ʼadón: Elías está aquí, para que me mate?
1KI 18:15 Pero Elías respondió: ¡Vive Yavé de las huestes, en cuya presencia estoy, que hoy me presentaré ante él!
1KI 18:16 Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab y le informó, y Acab fue a encontrase con Elías.
1KI 18:17 Sucedió que cuando Acab fue a Elías, le preguntó: ¿Eres tú el que perturbas a Israel?
1KI 18:18 Y él respondió: Yo no perturbé a Israel, sino tú y la casa de tu padre, que abandonaron los Mandamientos de Yavé para seguir a los baales.
1KI 18:19 Ahora pues, ordena y convócame en la montaña Carmelo a todo Israel, los 450 profetas de baal y los 400 profetas de las Aseras, los cuales comen a la mesa de Jezabel.
1KI 18:20 Acab convocó a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en la montaña Carmelo.
1KI 18:21 Elías se acercó a todo el pueblo y preguntó: ¿Hasta cuándo claudican ustedes entre dos pensamientos? Si Yavé es ʼElohim, síganlo, y si es baal, sigan a él. Pero el pueblo nada le respondió.
1KI 18:22 Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo quedé como profeta de Yavé, pero hay 450 hombres de los profetas de baal.
1KI 18:23 Dennos, pues, dos bueyes, y escojan ellos un buey para ellos, córtenlo en trozos y pónganlo sobre la leña, pero no pongan fuego debajo. Yo prepararé el otro buey, lo pondré sobre la leña, y tampoco pondré fuego debajo.
1KI 18:24 Luego invoquen ustedes el nombre de su ʼelohim, y yo invocaré el Nombre de Yavé. El ʼElohim que responda con fuego, ¡ése es ʼElohim! Y todo el pueblo respondió: ¡Bien dicho!
1KI 18:25 Elías dijo a los profetas de baal: Escójanse un buey para ustedes, y prepárenlo primero, porque son muchos, e invoquen el nombre de su ʼelohim, pero no pongan fuego debajo.
1KI 18:26 Tomaron el buey que se les dio, lo prepararon e invocaron el nombre de baal desde la mañana hasta el mediodía: ¡Baal, respóndenos! Pero no se oía ni una voz ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que hicieron.
1KI 18:27 Sucedió que al mediodía Elías empezó a burlarse de ellos: ¡Griten más fuerte! Baal es ʼelohim, pero quizá esté meditando, quizás fue a hacer sus necesidades, quizás esté de viaje o tal vez esté dormido y hay que despertarlo.
1KI 18:28 Ellos clamaban con fuerza y se sajaban según su costumbre con cuchillos y lancetas hasta que la sangre brotaba de ellos.
1KI 18:29 Sucedió que pasado el mediodía, entraron en trance hasta la hora de ofrecer el sacrificio de la tarde, pero no hubo voz, ni respuesta, ni alguien que escuchara.
1KI 18:30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: ¡Acérquense a mí! Y todo el pueblo se acercó a él y reparó el altar de Yavé que fue derribado.
1KI 18:31 Elías tomó 12 piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual le fue dada Palabra de Yavé, Quien dijo, Israel será tu nombre.
1KI 18:32 Con las piedras construyó un altar en el Nombre de Yavé, e hizo una zanja alrededor del altar, en la cual cupieran dos medidas de grano.
1KI 18:33 Preparó luego la leña, cortó el buey en trozos, los colocó sobre la leña
1KI 18:34 y ordenó: Llenen cuatro cántaros con agua y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña. Y agregó: Háganlo por segunda vez, y lo hicieron. Dijo aún: Háganlo por tercera vez, y lo hicieron.
1KI 18:35 Corrió el agua alrededor del altar, y la zanja se llenó de agua.
1KI 18:36 Cuando llegó la hora de presentar el holocausto, sucedió que el profeta Elías se acercó y dijo: ¡Oh Yavé, ʼElohim de Abraham, Isaac e Israel, sea hoy manifiesto que Tú eres ʼElohim en Israel, que yo soy tu esclavo y que hice todas estas cosas por tu Palabra!
1KI 18:37 ¡Respóndeme, oh Yavé, respóndeme! Y este pueblo sabrá que Tú, oh Yavé, eres ʼElohim y que Tú devuelves sus corazones.
1KI 18:38 Entonces cayó fuego de Yavé y consumió el holocausto, la leña, las piedras, el polvo y lamió el agua que había en la zanja.
1KI 18:39 Al verlo, toda la gente cayó sobre su rostro y dijo: ¡Yavé es ʼElohim! ¡Yavé es ʼElohim!
1KI 18:40 Y Elías les dijo: ¡Agarren a los profetas de baal! ¡Que ninguno escape! Y Elías bajó con ellos al arroyo de Cisón y allí los degolló.
1KI 18:41 Y Elías dijo a Acab: ¡Levántate, come y bebe, porque hay sonido de abundancia de lluvia!
1KI 18:42 Acab subió a comer y beber y Elías subió a la cumbre de la montaña Carmelo. Al postrarse en tierra, puso su rostro entre sus rodillas
1KI 18:43 y dijo a su esclavo: Sube ahora, y mira atentamente hacia el mar. Él subió y miró atentamente, y dijo: Nada hallo. Y él volvió a decir siete veces: Vuelve.
1KI 18:44 Aconteció que a la séptima vez dijo: En verdad sube una nube del mar, tan pequeña como la mano de un hombre. Y él dijo: Vé y dí a Acab: Ata las bestias a tu carroza y baja, para que la lluvia no te detenga.
1KI 18:45 Mientras tanto, ocurrió que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Acab subió a la carroza y fue a Jezreel.
1KI 18:46 Pero la mano de Yavé estuvo sobre Elías, de modo que ató su cintura y corrió delante de Acab hasta la entrada de Jezreel.
1KI 19:1 Acab informó a Jezabel todo lo que Elías hizo y cómo mató a espada a todos los profetas.
1KI 19:2 Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías, quien dijo: ¡Así me hagan los ʼelohim, y aun me añadan, si mañana a esta hora no hago con tu vida como hiciste con la vida de uno de ellos!
1KI 19:3 Y él tuvo temor, se levantó y huyó para salvar su vida. Llegó a Beerseba, que es de Judá, y dejó allí a su esclavo.
1KI 19:4 Él salió solo al desierto donde anduvo todo un día. Llegó, se sentó debajo de un enebro. Ansiaba morir y dijo: ¡Basta ya, oh Yavé! ¡Quítame ahora la vida, porque no soy mejor que mis antepasados!
1KI 19:5 Se recostó debajo del enebro y se quedó dormido. Y ciertamente un ángel lo tocó y le dijo: ¡Levántate, come!
1KI 19:6 Miró atentamente, y en verdad había a su cabecera una torta cocida sobre las brasas y una vasija con agua. Comió y bebió, y volvió a recostarse.
1KI 19:7 El Ángel de Yavé llegó por segunda vez, lo tocó y le dijo: ¡Levántate y come, porque largo camino te resta!
1KI 19:8 Él se levantó, comió y bebió. Con la fuerza de esa comida anduvo 40 días y 40 noches hasta Horeb, la Montaña de ʼElohim.
1KI 19:9 Allí entró en una cueva donde pasó la noche. Y en verdad vino a él la Palabra de Yavé, que preguntaba: ¿Qué haces aquí, Elías?
1KI 19:10 Y él respondió: Sentí un vivo celo por Yavé, ʼElohim de las huestes, porque los hijos de Israel abandonaron tu Pacto, derribaron tus altares y mataron a espada a tus profetas. Quedé yo solo y me buscan para quitarme la vida.
1KI 19:11 Y Él dijo: Sal afuera y ponte en pie en la Montaña, delante de Yavé. Y en verdad Yavé pasaba. Un grande y poderoso viento destrozaba las montañas y rompía las peñas delante de Yavé, pero Yavé no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero Yavé no estaba en el terremoto.
1KI 19:12 Después del terremoto hubo un fuego, pero Yavé no estaba en el fuego. Y después del fuego, un sonido apacible y delicado.
1KI 19:13 Sucedió que al Elías oírlo, cubrió su rostro con su manto. Salió y estuvo en pie en la entrada de la cueva. Y en verdad, una voz vino a él y le preguntó: ¿Qué haces aquí, Elías?
1KI 19:14 Y él respondió: Sentí un vivo celo por Yavé ʼElohim de las huestes, porque los hijos de Israel abandonaron tu Pacto, derribaron tus altares y mataron a espada a tus profetas. Solo yo quedé, y me buscan para quitarme la vida.
1KI 19:15 Yavé le dijo: Vé, regresa por el camino del desierto a Damasco. Cuando llegues, ungirás a Hazael como rey de Siria.
1KI 19:16 También ungirás como rey de Israel a Jehú, hijo de Nimsi, y ungirás a Eliseo, hijo de Safat, de Abel-mehola, como profeta en tu lugar.
1KI 19:17 Sucederá que el que escape de la espada de Hazael, lo matará Jehú, y el que escape de la espada de Jehú, lo matará Eliseo.
1KI 19:18 Yo haré que queden en Israel 7.000. Sus rodillas no se doblaron ante baal y sus bocas no lo besaron.
1KI 19:19 Al salir de allí, halló a Eliseo, hijo de Safat, que araba con 12 yuntas delante de él, y él tenía la duodécima. Al pasar Elías hacia él, echó su manto sobre él.
1KI 19:20 Entonces él dejó los bueyes, fue corriendo tras Elías y dijo: Besaré ahora a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Él le dijo: Vé, regresa. Pues, ¿qué te hice yo?
1KI 19:21 Dejó de ir tras él. Luego tomó la yunta de bueyes y los mató. Con el arado de los bueyes cocinó su carne y la dio a la gente para que comiera. Después se levantó, fue tras Elías y le servía.
1KI 20:1 Ben-hadad, rey de Siria, reunió todo su ejército, y acompañado por 32 reyes que dependían de él, marchó contra Samaria con caballería y carruajes. La sitió y la atacó.
1KI 20:2 Envió mensajeros a la ciudad, a Acab, rey de Israel, para decirle:
1KI 20:3 Así dijo Ben-hadad: Tu plata y oro son míos. Tus mujeres y los mejores de tus hijos son míos.
1KI 20:4 Y el rey de Israel respondió: Como tú dices, oh mi ʼadón el rey, yo soy tuyo con todo lo que tengo.
1KI 20:5 Los mensajeros volvieron otra vez y dijeron: Ben-hadad habló esto: Por cierto, envié a decirte: Tu plata y tu oro, también tus mujeres y tus hijos me los darás.
1KI 20:6 Además, mañana a esta hora te enviaré mis esclavos, los cuales registrarán tu casa y las casas de tus esclavos. Tomarán y se llevarán todo lo agradable a tus ojos.
1KI 20:7 El rey de Israel llamó a todos los ancianos del país y les dijo: Reconozcan ahora y vean cómo éste no busca sino hacer daño, porque exige mis mujeres e hijos, y mi plata y oro, aunque yo no se los negué.
1KI 20:8 Todos los ancianos y todo el pueblo respondieron: No lo escuches ni accedas.
1KI 20:9 Entonces él respondió a los mensajeros de Ben-hadad: Digan a mi ʼadón el rey: Haré todo lo que mandaste a tu esclavo al principio, pero esto no lo puedo hacer. Los mensajeros fueron y le dieron la respuesta.
1KI 20:10 Y Ben-hadad envió a decirle: ¡Así me hagan los ʼelohim y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará para llenar las manos de todo el pueblo que me sigue!
1KI 20:11 Pero el rey de Israel respondió: Díganle: No se jacte tanto el que se ata las armas como el que se las desata.
1KI 20:12 Sucedió que él oyó estas palabras mientras bebía con los reyes en el puesto de comando, y dijo a sus esclavos: ¡Alístense! Y ellos se alistaron para atacar la ciudad.
1KI 20:13 Ciertamente un profeta se acercó a Acab, rey de Israel, y le dijo: Yavé dice: ¿Ves todo ese inmenso ejército? Mira, Yo lo entrego hoy en tu mano para que reconozcas que Yo soy Yavé.
1KI 20:14 Acab preguntó: ¿Por medio de quién? Y él dijo: Yavé dice: Por medio de los esclavos de los jefes de las provincias. Y Acab preguntó: ¿Quién comenzará la batalla? Y él respondió: Tú.
1KI 20:15 Entonces pasó revista a los esclavos de los jefes de las provincias, y eran 232. Después de ellos pasó revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, y eran 7.000.
1KI 20:16 Éstos salieron al mediodía, mientras Ben-hadad estaba bebiendo hasta embriagarse en las cabañas con los reyes, los 32 reyes que fueron a ayudarlo.
1KI 20:17 Los esclavos de los jefes de las provincias salieron primero. Ben-hadad envió a algunos, quienes le informaron y dijeron: Unos hombres salieron de Samaria.
1KI 20:18 Y él ordenó: Si salieron en son de paz, agárrenlos vivos, y si salieron a combatir, también agárrenlos vivos.
1KI 20:19 Los esclavos de los jefes de las provincias salieron de la ciudad, y el ejército, tras ellos.
1KI 20:20 Cada cual mató al que iba contra él. Los sirios huyeron, e Israel los persiguió. Pero Ben-hadad, rey de Siria, escapó a caballo con algunos jinetes.
1KI 20:21 El rey de Israel salió y atacó a la caballería y a los carruajes, y derrotó a los sirios con una gran matanza.
1KI 20:22 Luego el profeta fue al rey de Israel y le dijo: Vé, fortalécete. Considera y mira lo que tienes que hacer, porque el rey de Siria volverá contra ti en la primavera del próximo año.
1KI 20:23 Y los esclavos del rey de Siria le dijeron: Sus ʼelohim son ʼelohim de las montañas. Por eso fueron más fuertes que nosotros, pero si combatimos contra ellos en la llanura, sin duda seremos más fuertes que ellos.
1KI 20:24 Haz esto: Saca a cada uno de los reyes de su puesto, y coloca capitanes en su lugar.
1KI 20:25 Organiza otro ejército para ti, como el que perdiste, caballo por caballo y carruaje por carruaje. Pelearemos contra ellos en la llanura, y sin duda seremos más fuertes que ellos. Escuchó la voz de ellos, y lo hizo así.
1KI 20:26 Aconteció el año siguiente que Ben-hadad pasó revista a los sirios, y fue a Afec para combatir contra Israel.
1KI 20:27 Los hijos de Israel fueron convocados, provistos de raciones, y salieron a encontrarlos. Pero cuando acamparon frente a ellos, los hijos de Israel eran como dos pequeños rebaños de cabras, mientras que los sirios llenaban el campo.
1KI 20:28 Entonces el varón de ʼElohim se acercó y habló al rey de Israel: Yavé dice: Por cuanto los sirios dijeron: Yavé es ʼElohim de las montañas y no ʼElohim de los valles, Yo entregué esa gran multitud en tu mano, para que reconozcas que Yo soy Yavé.
1KI 20:29 Acamparon un bando contra el otro durante siete días, y sucedió que al séptimo día se dio la batalla. Los hijos de Israel mataron a 100.000 hombres de los sirios de a pie en un solo día.
1KI 20:30 Los demás huyeron a Afec, pero el muro de la ciudad se derrumbó sobre los 27.000 hombres que quedaban. Ben-hadad huyó, entró en la ciudad, y se escondía de aposento en aposento.
1KI 20:31 Entonces sus esclavos le dijeron: Mira, oímos que los reyes de la casa de Israel son reyes clementes. Te rogamos que nos permitas ahora atar tela áspera sobre nuestras cinturas, ponernos cuerdas gruesas al cuello y salir al rey de Israel. Quizás te conceda la vida.
1KI 20:32 Se ataron tela áspera a sus cinturas y se pusieron cuerdas gruesas al cuello. Fueron al rey de Israel y dijeron: Tu esclavo Ben-hadad dice: ¡Te ruego que me dejes vivir! Y él preguntó: ¿Vive todavía? ¡Es hermano mío!
1KI 20:33 Los hombres tomaron esto como buen augurio, se apresuraron a confirmarlo y exclamaron: ¡Ben-hadad es tu hermano! Él dijo: Vayan y tráiganlo. Ben-hadad se presentó ante él, quien lo subió a su carroza.
1KI 20:34 Y Ben-hadad le dijo: Las ciudades que mi padre quitó a tu padre las restituiré, y harás para ti plazas en Damasco, como mi padre las hizo en Samaria. Y con este pacto yo te dejaré ir, [dijo Acab]. E hizo un pacto con [Ben-hadad] y lo dejó ir.
1KI 20:35 Entonces cierto varón de los hijos de los profetas dijo a otro, por la Palabra de Yavé: ¡Te ruego que me golpees! Pero el hombre rehusó golpearlo.
1KI 20:36 Y él le dijo: Por cuanto no obedeciste la voz de Yavé, ciertamente cuando te apartes de mí, te matará un león. Y cuando se apartó de él, un león lo encontró y lo mató.
1KI 20:37 Y él halló a otro hombre y le dijo: ¡Te ruego que me golpees! Y el hombre lo golpeó y le infligió una herida.
1KI 20:38 El profeta se disfrazó y se aplicó una venda sobre los ojos. Fue y se colocó delante del rey en el camino.
1KI 20:39 Sucedió que cuando el rey pasaba, aquél gritó al rey: Tu esclavo estuvo en medio de la batalla, y ciertamente, uno se apartó y me llevó a un hombre, y dijo: Guarda a este hombre, porque si escapa, tu vida responderá por la suya, o tendrás que pagar 33 kilogramos de plata.
1KI 20:40 Sucedió que mientras tu esclavo estaba ocupado en una y otra cosa, él desapareció. Entonces el rey de Israel le respondió: ¡Esa es tu sentencia! ¡Tú mismo la pronunciaste!
1KI 20:41 Él se quitó apresuradamente la venda de sus ojos, y el rey de Israel reconoció que era uno de los profetas.
1KI 20:42 Y él le dijo: Yavé dice: Porque soltaste de la mano al hombre que Yo destiné a la destrucción, ¡tu vida pagará por su vida, y tu pueblo por su pueblo!
1KI 20:43 El rey de Israel fue a su casa decaído e irritado, y llegó a Samaria.
1KI 21:1 Después de estas cosas, aconteció que Nabot jezreelita tenía un viñedo en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria.
1KI 21:2 Y Acab habló a Nabot: Dame tu viñedo para que me sirva como huerto, porque está junto a mi casa. Te daré un viñedo mejor que éste por él, o si te parece mejor, te lo compraré.
1KI 21:3 Pero Nabot dijo a Acab: ¡Guárdeme Yavé de darte la herencia de mis antepasados!
1KI 21:4 Acab fue a su casa decaído y enfadado a causa de las palabras que Nabot jezreelita le habló, pues él le dijo: ¡No te daré la herencia de mis antepasados! Y se acostó en su cama, volvió su rostro y no quiso comer pan.
1KI 21:5 Su esposa Jezabel fue a él y le preguntó: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu y no comes pan?
1KI 21:6 Y él le respondió: Porque hablé con Nabot jezreelita, y le dije: Véndeme tu viñedo, o si te parece mejor, te daré otro viñedo por él. Y me contestó: No te venderé mi viñedo.
1KI 21:7 Y su esposa Jezabel le preguntó: ¿Eres tú ahora rey de Israel? ¡Levántate, come pan y alégrese tu corazón! ¡Yo te daré el viñedo de Nabot jezreelita!
1KI 21:8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, las selló con el anillo de él y las envió a los ancianos y nobles que vivían con Nabot en su ciudad.
1KI 21:9 Y en las cartas dijo: Proclamen ayuno y busquen que Nabot se siente frente al pueblo,
1KI 21:10 que dos hombres perversos se sienten frente a él y testifiquen contra él: ¡Maldijiste a ʼElohim y al rey! Sáquenlo y apedréenlo hasta que muera.
1KI 21:11 Los hombres de la ciudad, es decir, los ancianos y los nobles que vivían en su ciudad, hicieron tal como Jezabel les ordenó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les envió.
1KI 21:12 Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot frente al pueblo.
1KI 21:13 Los dos hombres perversos entraron, se sentaron frente a él y dieron testimonio contra Nabot delante del pueblo: ¡Nabot maldijo a ʼElohim y al rey! Y ellos lo llevaron fuera de la ciudad y lo lapidaron hasta que murió.
1KI 21:14 Luego enviaron a decir a Jezabel: Nabot fue apedreado y murió.
1KI 21:15 Sucedió que cuando Jezabel oyó que Nabot fue apedreado y murió, ella dijo a Acab: Levántate y toma posesión del viñedo de Nabot jezreelita, quien se negó a vendértelo, porque Nabot ya no vive, pues murió.
1KI 21:16 Sucedió que cuando Acab oyó que Nabot murió, se levantó para bajar al viñedo de Nabot jezreelita y tomar posesión de él.
1KI 21:17 Y la Palabra de Yavé llegó a Elías tisbita:
1KI 21:18 Levántate, baja a encontrarte con Acab, rey de Israel, que está en Samaria. Mira, está en el viñedo de Nabot, a donde bajó para tomar posesión de él.
1KI 21:19 Y le dirás: Yavé dice: ¿Asesinaste y también tomas posesión? Y le dirás: Yavé dice: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros también lamerán tu sangre.
1KI 21:20 Acab preguntó a Elías: ¿Me hallaste, enemigo mío? Y él respondió: Te hallé, porque te vendiste para hacer el mal ante Yavé.
1KI 21:21 Ciertamente, Yo traigo el mal sobre ti. Te barreré por completo y destruiré a todo varón de Acab en Israel, tanto al esclavo como al libre.
1KI 21:22 Será tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías, por la rebelión con que me provocaste a ira y estimulaste a pecar a Israel.
1KI 21:23 Yavé también habló de Jezabel: ¡Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel!
1KI 21:24 Al que muera de [la casa de] Acab en la ciudad, lo comerán los perros, y al que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.
1KI 21:25 Ciertamente no hubo ninguno como Acab que se vendió para hacer el mal ante Yavé, incitado por su esposa Jezabel.
1KI 21:26 Procedió de manera repugnante a seguir tras los ídolos, conforme a todo lo que hacían los amorreos, a los cuales Yavé desposeyó delante de los hijos de Israel.
1KI 21:27 Sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus ropas, puso ropa áspera sobre su cuerpo, ayunó, se acostó con la ropa áspera y anduvo afligido.
1KI 21:28 Y la Palabra de Yavé llegó a Elías tisbita:
1KI 21:29 ¿Viste cómo Acab se humilló delante de Mí? Por cuanto se humilló, no traeré el mal en sus días. El mal sobre su casa lo traeré en los días de su hijo.
1KI 22:1 Tres años pasaron sin guerra entre Siria e Israel.
1KI 22:2 Al tercer año aconteció que Josafat, rey de Judá, bajó a visitar al rey de Israel.
1KI 22:3 Y el rey de Israel dijo a sus esclavos: ¿Saben que Ramot de Galaad nos pertenece, y nada hicimos para tomarla de mano del rey de Siria?
1KI 22:4 Y dijo a Josafat: ¿Irás conmigo a la guerra a Ramot de Galaad? Josafat respondió al rey de Israel: ¡Yo soy como tú, mi pueblo como el tuyo y mis caballos como los tuyos!
1KI 22:5 Además le dijo: Te ruego que consultes ahora la Palabra de Yavé.
1KI 22:6 Entonces el rey de Israel convocó a los profetas, unos 400 hombres, y les preguntó: ¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad o desistiré? Y ellos respondieron: ¡Sube, porque ʼAdonay la entregará en mano del rey!
1KI 22:7 Pero Josafat preguntó: ¿No habrá aquí además algún profeta de Yavé, para que consultemos por medio de él?
1KI 22:8 Y el rey de Israel contestó a Josafat: Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Yavé, Micaías, hijo de Imla. Pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza el bien, sino siempre el mal. Y Josafat respondió: No hable así el rey.
1KI 22:9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial y le ordenó: ¡Trae pronto a Micaías, hijo de Imla!
1KI 22:10 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, vestidos con sus mantos reales. Todos los profetas profetizaban ante ellos.
1KI 22:11 Sedequías, hijo de Quenaana, hizo unos cuernos de hierro y decía: Yavé dice: ¡Con éstos embestirás a los sirios hasta acabarlos!
1KI 22:12 Todos los profetas profetizaban de la misma manera: ¡Sube a Ramot de Galaad y triunfa, porque Yavé la entregó en mano del rey!
1KI 22:13 El mensajero que fue a llamar a Micaías le habló: Mira, las palabras de los profetas declaran a una sola voz el bien al rey. Sea, pues, tu palabra como la de ellos, y anuncia el bien.
1KI 22:14 Pero Micaías dijo: ¡Vive Yavé, que lo que Yavé me diga, eso hablaré!
1KI 22:15 Cuando llegó ante el rey, éste le dijo: Micaías, ¿iremos a la guerra contra Ramot de Galaad o desistiremos? Y él le respondió: Sube y serás prosperado. Yavé la entregará en mano del rey.
1KI 22:16 Pero el rey le preguntó: ¿Cuántas veces tengo que obligarte a jurar que no me digas sino la verdad en Nombre de Yavé?
1KI 22:17 Entonces él dijo: Vi a todo Israel esparcido por las montañas, como ovejas que no tienen pastor. Y Yavé dijo: Éstos no tienen ʼadón. Regrese cada uno a su casa en paz.
1KI 22:18 Y el rey de Israel preguntó a Josafat: ¿No te dije que no profetizaría el bien con respecto a mí, sino el mal?
1KI 22:19 Y Micaías respondió: Por eso escuchen la Palabra de Yavé: Vi a Yavé sentado en su trono. Todo el ejército de los cielos estaba en pie junto a Él, a su derecha y a su izquierda.
1KI 22:20 Y Yavé decía: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno respondía de una manera y otro de otra.
1KI 22:21 Salió un espíritu y se colocó ante Yavé, y dijo: Yo lo induciré. Y le preguntó Yavé: ¿De cuál modo?
1KI 22:22 Y respondió: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Yavé dijo: Tú lo inducirás y prevalecerás. ¡Vé y hazlo así!
1KI 22:23 Ahora, ciertamente Yavé puso un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos, pues Yavé decretó el mal contra ti.
1KI 22:24 Entonces Sedequías, hijo de Quenaana, se acercó, golpeó a Micaías en la mejilla y dijo: ¿Por cuál camino pasó de mí el Espíritu de Yavé para hablarte a ti?
1KI 22:25 Y Micaías respondió: ¡Mira, aquel día tú lo verás, cuando vayas de aposento en aposento para esconderte!
1KI 22:26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, hazlo volver a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey,
1KI 22:27 y di: Así dijo el rey: Metan a éste en la cárcel, y denle pan y agua de aflicción hasta que yo vuelva en paz.
1KI 22:28 Micaías respondió: ¡Si vuelves en paz, Yavé no habló por medio de mí! Y agregó: ¡Escúchenlo, pueblos todos!
1KI 22:29 Enseguida el rey de Israel subió con Josafat, rey de Judá, contra Ramot de Galaad.
1KI 22:30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú cúbrete con tus ropas reales. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.
1KI 22:31 Pero el rey de Siria ordenó a los 32 capitanes de los carruajes que tenía: No luchen contra pequeño ni contra grande, sino solo contra el rey de Israel.
1KI 22:32 Sucedió que cuando los capitanes de los carruajes vieron a Josafat, dijeron: ¡De seguro ése es el rey de Israel! Y se dirigieron a él para atacarlo, pero Josafat clamó.
1KI 22:33 Al ver los capitanes de los carruajes que no era el rey de Israel, se apartaron de él.
1KI 22:34 Un hombre tiró con su arco [una flecha] a la ventura e hirió al rey de Israel entre las junturas de la armadura. Y el rey dijo al que manejaba el caballo de su carruaje: ¡Da vuelta y sácame del campamento, porque estoy herido!
1KI 22:35 Pero la batalla arreció aquel día. Por tanto, el rey fue sostenido en su carruaje frente a los sirios. Al llegar la noche murió. La sangre de la herida corrió hasta el fondo del carruaje.
1KI 22:36 Al ocultarse el sol, salió un pregón por el campamento: ¡Cada uno a su ciudad! ¡Cada uno a su tierra!
1KI 22:37 Así murió el rey. Fue llevado a Samaria, y allí lo sepultaron.
1KI 22:38 Mientras uno lavaba el carruaje junto al estanque de Samaria donde las prostitutas se lavaban, los perros lamieron su sangre, conforme a la Palabra que Yavé habló.
1KI 22:39 Los demás hechos y cosas de Acab, la casa de marfil y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
1KI 22:40 Acab descansó con sus antepasados, y su hijo Ocozías reinó en su lugar.
1KI 22:41 Josafat, hijo de Asa, comenzó a reinar en Judá en el cuarto año de Acab, rey de Israel.
1KI 22:42 Josafat tenía 35 años cuando comenzó a reinar, y reinó 25 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Silhi.
1KI 22:43 Él anduvo en todo el camino de su padre Asa, sin apartarse de él, e hizo lo recto ante Yavé. Pero los lugares altos no fueron quitados, porque aún el pueblo ofrecía sacrificios y quemaba incienso de continuo allí.
1KI 22:44 Josafat estableció la paz con el rey de Israel.
1KI 22:45 Los demás hechos de Josafat, el poderío que logró y las guerras que peleó, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
1KI 22:46 Él eliminó el resto de los varones sodomitas del país que quedaron del tiempo de su padre Asa.
1KI 22:47 En ese tiempo no había rey en Edom, sino un gobernador de parte del rey.
1KI 22:48 Josafat hizo naves como las de Tarsis, para ir a Ofir a buscar oro, pero nunca fueron, pues las naves se destrozaron en Ezión-geber.
1KI 22:49 Ocozías, hijo de Acab, dijo a Josafat: Que vayan mis esclavos con los tuyos en las naves, pero Josafat no quiso.
1KI 22:50 Josafat descansó con sus antepasados, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su antepasado. Su hijo Joram reinó en su lugar.
1KI 22:51 El año 17 de Josafat, rey de Judá, Ocozías, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, y reinó dos años.
1KI 22:52 Hizo lo malo ante Yavé. Anduvo en el camino de su padre, su madre, y de Jeroboam, hijo de Nabat, quien estimuló a Israel a pecar.
1KI 22:53 Sirvió a baal y se postró ante él. Provocó la ira de Yavé, el ʼElohim de Israel, conforme a todas las cosas que hizo su padre.
2KI 1:1 Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.
2KI 1:2 Ocozías cayó por la ventana de la sala en el nivel superior de su casa en Samaria. Cuando estaba enfermo envió mensajeros y les dijo: Vayan y consulten a Baal-zebub, ʼelohim de Ecrón, si sanaré de esta enfermedad.
2KI 1:3 Entonces el Ángel de Yavé dijo a Elías tisbita: Levántate, sube a encontrar a los mensajeros del rey de Samaria y diles: ¿Porque no hay ʼElohim en Israel, van a consultar a Baal-zebub, el ʼelohim de Ecrón?
2KI 1:4 Por tanto, Yavé dice: No bajarás del lecho al que subiste. Ciertamente morirás. Y Elías se fue.
2KI 1:5 Cuando los mensajeros volvieron a él, les preguntó: ¿Por qué regresaron?
2KI 1:6 Y respondieron: Salió un hombre a encontrarse con nosotros, y nos dijo: Vayan, vuelvan al rey que los envió y díganle: Yavé dice: ¿Porque no hay ʼElohim en Israel, tú mandas a consultar a Baal-zebub, ʼelohim de Ecrón? Por tanto, no bajarás del lecho al que subiste, pues ciertamente morirás.
2KI 1:7 Entonces él les preguntó: ¿Cómo era aquel hombre que salió a encontrarlos y dijo estas palabras?
2KI 1:8 Y le respondieron: Es un hombre velludo, con un cinturón de cuero atado a su cintura. Y él dijo: Es Elías tisbita.
2KI 1:9 Entonces le envió un jefe de 50 con sus 50, quien subió a [Elías], porque estaba sentado en la cumbre de la montaña, y le dijo: ¡Varón de ʼElohim, el rey ordenó quen bajes!
2KI 1:10 Elías respondió al jefe de 50: Si yo soy varón de ʼElohim, ¡que baje fuego del cielo y te consuma, a ti y a tus 50! Y bajó fuego del cielo y los consumió a todos.
2KI 1:11 Y volvió a enviarle otro jefe de 50 con sus 50, quien le dijo: Varón de ʼElohim, el rey dijo: ¡Apresúrate y baja!
2KI 1:12 Y Elías respondió: Si yo soy varón de ʼElohim, ¡que baje fuego del cielo y te consuma, a ti y a tus 50! Y bajó fuego de ʼElohim y los consumió a todos.
2KI 1:13 Volvió a enviar un tercer jefe de 50 con sus 50. Pero el tercer jefe de 50 subió, se postró de rodillas delante de Elías y le suplicó: Varón de ʼElohim, te ruego que mi vida y la vida de estos 50 esclavos tuyos sea valiosa ante ti.
2KI 1:14 Ciertamente, fuego del cielo bajó y consumió a los dos anteriores jefes de 50 con sus 50. ¡Ahora pues, te ruego que mi vida sea valiosa ante ti!
2KI 1:15 Entonces el Ángel de Yavé dijo a Elías: Baja con él. No le temas. Y se levantó y bajó con él al rey [Ocozías].
2KI 1:16 Y le dijo: Yavé dice: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar con Baal-zebub, el ʼelohim de Ecrón, como si no hubiera ʼElohim en Israel para consultar su Palabra, no bajarás del lecho al que subiste. Ciertamente morirás.
2KI 1:17 [Ocozías] murió según la Palabra de Yavé que Elías dijo. Joram reinó en su lugar el año segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tuvo hijo.
2KI 1:18 Los demás hechos de Ocozías, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 2:1 Aconteció que cuando Yavé iba a alzar a Elías en un remolino de viento al cielo, Elías iba de Gilgal con Eliseo.
2KI 2:2 Elías dijo a Eliseo: Quédate aquí, porque Yavé me envió a Bet-ʼEl. Y Eliseo respondió: ¡Vive Yavé y vive tu alma que no te dejaré! Entonces bajaron a Bet-ʼEl.
2KI 2:3 Los hijos de los profetas que estaban en Bet-ʼEl salieron a encontrar a Eliseo y le preguntaron: ¿Sabes que Yavé arrebata hoy a tu ʼadón de encima de tu cabeza? Y él respondió: Sí, lo sé, callen.
2KI 2:4 Elías le dijo: Eliseo, quédate aquí, porque Yavé me envió a Jericó. Y él dijo: ¡Vive Yavé y vive tu alma que no te dejaré! Y fueron a Jericó.
2KI 2:5 Los hijos de los profetas que estaban en Jericó llegaron a Eliseo y le preguntaron: ¿Sabes que Yavé quitará hoy a tu ʼadón de encima de tu cabeza? Y él dijo: Sí, lo sé, callen.
2KI 2:6 Elías le dijo: Quédate aquí, porque Yavé me envió al Jordán. Y él dijo: ¡Vive Yavé y vive tu alma, que no te dejaré! Y ambos fueron.
2KI 2:7 50 hombres de los hijos de los profetas fueron y se detuvieron a lo lejos frente a ellos. También ellos dos se detuvieron junto al Jordán.
2KI 2:8 Entonces Elías tomó su manto y lo dobló. Golpeó las aguas, y se separaron a uno y otro lado. Ambos cruzaron por tierra seca.
2KI 2:9 Sucedió que cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti antes que sea arrebatado de tu lado. Y Eliseo respondió: ¡Te ruego que una doble porción de tu espíritu pose sobre mí!
2KI 2:10 Y él le dijo: Cosa difícil pediste. Si me ves cuando sea arrebatado de tu lado, te será concedida. Si no me ves, no.
2KI 2:11 Mientras ellos caminaban y hablaban, ciertamente una carroza de fuego con caballos de fuego apartó a los dos. Elías subió al cielo por medio de un remolino de viento.
2KI 2:12 Al verlo Eliseo clamaba: ¡Padre mío, padre mío! ¡Carroza y jinete de Israel! Y no lo vio más. Entonces tomó sus ropas y las rasgó en dos pedazos.
2KI 2:13 Recogió el manto de Elías que se le cayó. Regresó y se detuvo a la orilla del Jordán.
2KI 2:14 Al tomar el manto de Elías que se le cayó, golpeó las aguas y dijo: ¿Dónde está Yavé, el ʼElohim de Elías? Cuando [Eliseo] golpeó las aguas, también se dividieron a uno y otro lado, y Eliseo cruzó.
2KI 2:15 Cuando los hijos de los profetas que estaban al otro lado en Jericó lo vieron, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Luego fueron a encontrarlo, se postraron en tierra ante él
2KI 2:16 y le dijeron: Mira, ahora hay 50 hombres fuertes con tus esclavos. Que ellos vayan y busquen a tu ʼadón, no sea que el Espíritu de Yavé lo haya levantado y lo haya colocado en alguna montaña o valle. Pero él respondió: No los envíen.
2KI 2:17 Pero ellos le insistieron tanto que él se avergonzó y dijo: ¡Envíen! Y enviaron 50 hombres que buscaron tres días y no lo hallaron.
2KI 2:18 Volvieron cuando él estaba en Jericó. Entonces les preguntó: ¿No les dije: No vayan?
2KI 2:19 Luego los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: Ciertamente el sitio de esta ciudad es bueno, como ve mi ʼadón, pero las aguas son malas y la tierra es estéril.
2KI 2:20 Entonces él dijo: Tráiganme una vasija nueva y pongan allí sal. Y se la llevaron.
2KI 2:21 Salió al manantial, echó allí la sal y dijo: Yavé dice: Yo sané estas aguas. No habrá más muerte ni esterilidad por causa de ellas.
2KI 2:22 Y las aguas fueron sanadas hasta hoy, según la Palabra que Eliseo habló.
2KI 2:23 De allí subió a Bet-ʼEl. Mientras iba por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad que se burlaban de él y le decían: ¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo!
2KI 2:24 Él se volvió para verlos. Los miró y los maldijo en el Nombre de Yavé. Y salieron del bosque dos osas que destrozaron a 42 de aquellos muchachos.
2KI 2:25 De allí fue a la montaña Carmelo, y desde allí volvió a Samaria.
2KI 3:1 El año 18 de Josafat, rey de Judá, Joram, hijo de Acab, fue rey de Israel en Samaria, y reinó 12 años.
2KI 3:2 Hizo lo malo ante Yavé, aunque no tanto como su padre y su madre, pues quitó la imagen de baal que erigió su padre.
2KI 3:3 Sin embargo, persistió en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel. No se apartó de ellos.
2KI 3:4 Entonces Mesa, rey de Moab, era criador de ovejas y tributaba al rey de Israel 100.000 corderos, y la lana de 100.000 carneros.
2KI 3:5 Pero cuando Acab murió, sucedió que el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
2KI 3:6 Aquel día el rey Joram salió de Samaria y pasó revista a todo Israel.
2KI 3:7 También envió a decir a Josafat, rey de Judá: El rey de Moab se rebeló contra mí. ¿Vas conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Sí, voy. Yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo y mis caballos como los tuyos.
2KI 3:8 Y añadió: ¿Por cuál camino iremos? Y [Joram] respondió: Por el camino del desierto de Edom.
2KI 3:9 El rey de Israel, el rey de Judá, y el rey de Edom salieron. Rodearon y anduvieron por el desierto siete días, hasta que no hubo agua para el campamento ni para las bestias que los seguían.
2KI 3:10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ay! ¡Yavé trajo a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab!
2KI 3:11 Pero Josafat preguntó: ¿No hay aquí un profeta de Yavé para que consultemos a Yavé por medio de él? Entonces uno de los esclavos del rey de Israel respondió: Aquí está Eliseo, hijo de Safat, quien vertía agua en las manos de Elías.
2KI 3:12 Y Josafat dijo: La Palabra de Yavé está con él. Y el rey de Israel, el rey de Edom y Josafat fueron a él.
2KI 3:13 Eliseo preguntó al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Vete a los profetas de tu padre y tu madre. Pero el rey de Israel le respondió: No, porque Yavé reunió a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
2KI 3:14 Entonces Eliseo dijo: ¡Vive Yavé de las huestes, ante Quien estoy, que si no fuera por respeto a la presencia de Josafat, rey de Judá, no te haría caso ni te miraría!
2KI 3:15 Pero, tráiganme ahora un tañedor. Sucedió que mientras el tañedor tañía, la mano de Yavé vino sobre Eliseo
2KI 3:16 y dijo: Yavé dice: Hagan en este valle muchas zanjas,
2KI 3:17 porque Yavé dice: No verán viento ni lluvia, pero este valle se llenará de agua, y beberán ustedes, sus bestias y ganado.
2KI 3:18 Si esto es poco ante Yavé, Él también entregará a los moabitas en manos de ustedes.
2KI 3:19 Destruirán toda ciudad fortificada y todo pueblo importante, talarán todo árbol bueno, cerrarán toda fuente de agua y arruinarán con piedras toda tierra fértil.
2KI 3:20 Sucedió que a la hora de ofrecer el sacrificio de la mañana, ciertamente llegó agua por el camino de Edom, y la tierra se llenó de agua.
2KI 3:21 Cuando todos los de Moab oyeron que los reyes iban a luchar contra ellos, convocaron a todos, desde los que apenas se ataban las armas en adelante, y tomaron posición en la frontera.
2KI 3:22 Cuando se levantaron por la mañana, el sol brillaba sobre las aguas. Los de Moab vieron desde lejos las aguas rojas como sangre
2KI 3:23 y dijeron: ¡Es sangre! Ciertamente los reyes se atacaron el uno al otro y se mataron unos con otros. Ahora pues, Moab: ¡Al botín!
2KI 3:24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, quienes huyeron de ellos. Pero los persiguieron y mataron a los moabitas.
2KI 3:25 Asolaron las ciudades. En todas las tierras fértiles cada uno echó su piedra y la llenaron. Cerraron toda fuente de agua. Talaron todos los árboles buenos. Incluso a Kir-herés solo le quedaron piedras, después que los honderos la cercaron y la destruyeron.
2KI 3:26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo 700 hombres que sacaban espada, para atacar al rey de Edom, pero no pudieron.
2KI 3:27 Entonces tomó a su hijo primogénito que iba a reinar en su lugar y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Hubo una gran ira contra Israel. Ellos salieron de allí y volvieron a su tierra.
2KI 4:1 Cierta viuda, de las esposas de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo: Tu esclavo, mi esposo, murió. Tú sabes que tu esclavo era temeroso de Yavé. Ahora un acreedor vino a tomar a mis dos hijos como esclavos suyos.
2KI 4:2 Eliseo le preguntó: ¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tienes en casa. Y ella respondió: Tu esclava no tiene alguna cosa en su casa, sino una vasija de aceite.
2KI 4:3 Y le dijo: Vé a pedir vasijas a todas tus vecinas, vasijas vacías, no pocas.
2KI 4:4 Luego entra y enciérrate con tus hijos, y echa aceite en todas las vasijas. Pon aparte las que estén llenas.
2KI 4:5 Ella se alejó de él y se encerró con sus hijos. Ellos le llevaban las vasijas, y ella vertía el aceite.
2KI 4:6 Sucedió que cuando las vasijas estaban llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme otra vasija. Y él respondió: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.
2KI 4:7 Ella fue y se lo dijo al varón de ʼElohim. Y él dijo: Vé, vende el aceite y paga tu deuda. Vive con tus hijos de lo que quede.
2KI 4:8 También aconteció un día, que Eliseo pasaba por Sunem. Había allí una mujer distinguida, la cual lo invitaba con insistencia a comer. Sucedió que siempre que pasaba por allí, él entraba a comer.
2KI 4:9 Y ella dijo a su esposo: Mira, ahora sé que el hombre que siempre pasa por nuestra casa es un santo varón de ʼElohim.
2KI 4:10 Te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes en la azotea. Pongamos allí una cama, una mesa, una silla y un candelero, para que cuando venga entre allí.
2KI 4:11 Sucedió que un día fue allí. Se quedó en aquel aposento y allí durmió.
2KI 4:12 Luego dijo a su esclavo Giezi: Llama a esta sunamita. Cuando la llamó, ella se presentó ante él.
2KI 4:13 Y le dijo a Giezi: Dile: Mira, estuviste solícita por nosotros con todo este esmero. ¿Qué quieres que haga por ti? ¿Quieres que hable por ti al rey o al jefe del ejército? Pero ella respondió: Yo vivo en medio de mi pueblo.
2KI 4:14 Y él dijo a Giezi: ¿Qué haremos por ella? Y respondió Giezi: En verdad ella no tiene hijos, y su esposo es anciano.
2KI 4:15 Y él dijo: Llámala. Así que la llamó y ella se detuvo en la puerta.
2KI 4:16 Y él dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás a un hijo. Pero ella respondió: ¡No, ʼadón mío, varón de ʼElohim, no engañes a tu esclava!
2KI 4:17 Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo en el tiempo que Eliseo le dijo.
2KI 4:18 El niño creció. Pero sucedió que un día, cuando salió con su padre y con los cosechadores,
2KI 4:19 dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo al esclavo: Llévalo a su madre.
2KI 4:20 Cuando lo llevó a su madre, se sentó en sus rodillas hasta el mediodía, y luego murió.
2KI 4:21 Ella subió y lo acostó en la cama del varón de ʼElohim, cerró la puerta y salió.
2KI 4:22 Luego llamó a su esposo y le dijo: Mándame ahora a uno de los esclavos y una de las asnas, para que yo vaya rápido a hablar al varón de ʼElohim y vuelva.
2KI 4:23 Pero él preguntó: ¿Por qué tienes que ir a hablar con él hoy? No es luna nueva, ni sábado. Ella respondió: Paz.
2KI 4:24 Aparejó el asna y dijo al esclavo: Arrea y anda sin detenerte, a menos que te lo diga.
2KI 4:25 Fue y llegó al varón de ʼElohim en la montaña Carmelo. Y sucedió que cuando el varón de ʼElohim la vio de lejos, dijo a su esclavo Giezi: Aquí está la sunamita.
2KI 4:26 Corre ahora a encontrarla y pregúntale: ¿Te va bien? ¿Están bien tu esposo y tu hijo? Ella respondió: Bien.
2KI 4:27 Pero al llegar a la montaña, ante el varón de ʼElohim, ella se aferró a sus pies. Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de ʼElohim dijo: Déjala, porque su alma está en amargura. Yavé me ocultó el asunto, y no me lo declaró.
2KI 4:28 Entonces ella dijo: ¿Pedí yo un hijo a mi ʼadon? ¿No te dije que no me engañaras?
2KI 4:29 Entonces él dijo a Giezi: Ata tu cintura, toma mi bastón en tu mano y vete. Si alguno te encuentra, no lo saludes, y si alguien te saluda, no respondas. Pon mi bastón sobre la cara del niño.
2KI 4:30 Y la madre del niño dijo: Vive Yavé y vive tu alma que no te dejaré. Y él se levantó y la siguió.
2KI 4:31 Giezi se adelantó a ellos y puso el bastón sobre la cara del niño, pero no hubo voz ni reacción. Así que regresó a encontrase con Eliseo y le declaró: El niño no despierta.
2KI 4:32 Cuando Eliseo llegó a la casa, ahí estaba el niñito muerto, tendido sobre su cama.
2KI 4:33 Entonces entró, se encerraron los dos y oró a Yavé.
2KI 4:34 Después subió y se echó sobre el niño. Puso su boca sobre la de él, sus ojos sobre los de él, y sus manos sobre las de él. Se tendió sobre él, y la carne del niño se calentó.
2KI 4:35 Luego volvió, y caminó de un lado a otro de la casa. Después subió, se tendió sobre él, y el niñito estornudó siete veces y abrió sus ojos.
2KI 4:36 Entonces llamó a Giezi: Llama a esta sunamita. La llamó. Cuando ella llegó, él le dijo: ¡Alza a tu hijo!
2KI 4:37 Ella entonces entró y cayó a sus pies postrada en tierra. Después alzó a su hijo y salió.
2KI 4:38 Eliseo volvió a Gilgal. Había entonces una hambruna en la tierra. Los hijos de los profetas se sentaron delante de él, y él dijo a su esclavo: Prepara la olla grande y prepara un guiso para los hijos de los profetas.
2KI 4:39 Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas. Encontró una vid silvestre y recogió de ella calabazas silvestres hasta llenar su faldón. Regresó y las echó en la olla del guiso, aunque no sabían qué eran.
2KI 4:40 Luego sirvieron a los hombres para que comieran. Pero sucedió que cuando comían el guiso, gritaron: ¡Varón de ʼElohim, hay muerte en la olla! Y no pudieron comer.
2KI 4:41 Entonces él dijo: Tráiganme harina. Y la echó en la olla y dijo: Sirve a la gente para que coma. Y nada malo hubo en la olla.
2KI 4:42 Entonces llegó un hombre de Baal-salisa, y llevó para el varón de ʼElohim pan de las primicias: 20 panes de cebada con espigas de trigo nuevo. Y Eliseo dijo: Dalo a la gente para que coma.
2KI 4:43 Pero su esclavo preguntó: ¿Cómo serviré esto a 100 hombres? Y él respondió: Dalo a la gente para que coma, porque Yavé dice: Comerán, y sobrará.
2KI 4:44 Y lo sirvió. Comieron y les sobró, según la Palabra de Yavé.
2KI 5:1 Naamán, general del ejército del rey de Siria, era un hombre muy estimado por su ʼadón porque Yavé dio victoria a Siria por medio de él. Era además muy valiente, pero leproso.
2KI 5:2 Los sirios salieron en incursiones, y llevaron cautiva a una muchacha de la tierra de Israel, la cual servía a la esposa de Naamán.
2KI 5:3 Y ella dijo a su ʼadón: ¡Deseo que mi ʼadón vaya al profeta que está en Samaria! Él lo sanaría de su lepra.
2KI 5:4 Naamán fue e informó a su ʼadón: Así y así dijo la muchacha que es de la tierra de Israel.
2KI 5:5 Y el rey de Siria dijo: Vé allí con una carta para el rey de Israel. Salió y llevaba consigo 330 kilogramos de plata, 7.000 piezas de oro y diez mudas de ropa.
2KI 5:6 Llevó la carta al rey de Israel, la cual decía: Ahora pues, cuando esta carta llegue a ti, ciertamente te envío a mi esclavo Naamán, para que lo sanes de su lepra.
2KI 5:7 Sucedió que al leer la carta, el rey de Israel rasgó sus ropas y dijo: ¿Soy yo ʼElohim que mata o da vida, para que éste me envíe a un hombre y espere que yo lo sane de su lepra? Consideren ahora, y vean cómo busca ocasión contra mí.
2KI 5:8 Pero aconteció que al oír Eliseo, el varón de ʼElohim, que el rey de Israel rasgó sus ropas, envió a decir al rey: ¿Por qué rasgaste tus ropas? Que venga a mí y sabrá que hay profeta en Israel.
2KI 5:9 Entonces Naamán fue con sus caballos y sus carruajes, y se detuvo en la puerta de la casa de Eliseo.
2KI 5:10 Eliseo le envió un mensajero, quien le dijo: Vé y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne te será restaurada y será limpia.
2KI 5:11 Naamán salió airado y dijo: Ciertamente yo pensaba: Él saldrá luego, en pie invocará el Nombre de Yavé su ʼElohim, moverá su mano por encima del lugar y sanará la lepra.
2KI 5:12 ¿Abana y Farfar, ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No puedo yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta y salió airado.
2KI 5:13 Pero sus esclavos se le acercaron y le dijeron: Padre mío, si el profeta te mandara alguna cosa grande, ¿no la harías? ¿Cuánto más cuando te dice: Lávate y serás limpio?
2KI 5:14 Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, según la palabra del varón de ʼElohim. Y su cuerpo se volvió como el cuerpo de un niño y quedó limpiado.
2KI 5:15 Enseguida volvió al varón de ʼElohim con toda su comitiva. Se presentó ante él y dijo: Mira, ahora reconozco que no hay ʼElohim en toda la tierra, sino en Israel. ¡Te ruego que recibas algún presente de tu esclavo!
2KI 5:16 Pero él respondió: ¡Vive Yavé, delante de Quien estoy, que no lo tomaré! E insistió que aceptara alguna cosa, pero él no quiso.
2KI 5:17 Naamán dijo: Pues entonces, te ruego que sea dada a tu esclavo la carga de tierra para un par de mulas, pues tu esclavo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros ʼelohim, sino a Yavé.
2KI 5:18 En esto perdone Yavé a tu esclavo: cuando mi ʼadón entre al templo de Rimón para postrarse allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando yo tenga que hacerlo, perdone Yavé a tu esclavo en esto.
2KI 5:19 Y él le dijo: Vé en paz. Se había alejado de él cierta distancia,
2KI 5:20 cuando Giezi, esclavo de Eliseo, varón de ʼElohim, pensó: Ciertamente mi ʼadón se inclinó a perdonar a este sirio Naamán al no recibir de su mano lo que traía. Pero, ¡vive Yavé, que de seguro correré tras él para tomar algo de él!
2KI 5:21 Giezi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio que corría tras él, se bajó del carruaje para recibirlo y preguntó: ¿Está todo bien?
2KI 5:22 Y él dijo: Todo bien. Mi ʼadón me envió y dijo: Mira, en este momento llegaron a mí de la región montañosa de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas: Te ruego que les des 33 kilogramos de plata y dos mudas de ropa.
2KI 5:23 Naamán dijo: Toma, por favor, 66 kilogramos. Le insistió, y ató los 66 kilogramos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa. Las entregó a dos de sus esclavos, quienes las llevaron delante de él.
2KI 5:24 Cuando llegaron a la colina las tomó de las manos de ellos y las puso en la casa, despachó a los hombres, quienes regresaron.
2KI 5:25 Y él entró y se detuvo ante su ʼadón. Entonces Eliseo le preguntó: ¿De dónde vienes, Giezi? Y éste respondió: Tu esclavo no fue a alguna parte.
2KI 5:26 Pero él le dijo: ¿No iba mi corazón contigo cuando el hombre se volvió de su carruaje a encontrarte? ¿Es tiempo de recibir plata, de tomar ropas, olivares, viñas, ovejas, bueyes, esclavos y esclavas?
2KI 5:27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti, y a tu descendencia para siempre. Y salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.
2KI 6:1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: Mira, el lugar donde vivimos delante de ti es estrecho para nosotros.
2KI 6:2 Te rogamos que nos permitas ir al Jordán, para que cada uno tome de allí un madero, y nos hagamos allí un lugar donde podamos vivir. Y él dijo: Vayan.
2KI 6:3 Y dijo uno: Te rogamos que vayas con tus esclavos. Y él respondió: Yo iré.
2KI 6:4 Así que fue con ellos, y cuando llegaron al Jordán, cortaron unos árboles.
2KI 6:5 Aconteció que mientras uno de ellos cortaba un árbol, se le cayó el hierro al agua, y gritó: ¡Ay, ʼadón mío! ¡Era prestada!
2KI 6:6 Y el varón de ʼElohim preguntó: ¿Dónde cayó? Y le mostró el lugar. Entonces él cortó un palo, lo echó allí e hizo flotar el hierro.
2KI 6:7 Y dijo: Tómalo. Y él extendió su mano y lo tomó.
2KI 6:8 El rey de Siria tenía guerra contra Israel. Al consultar con sus esclavos dijo: En tal lugar estará mi campamento.
2KI 6:9 Entonces el varón de ʼElohim envió a decir al rey de Israel: Cuídate de pasar por tal lugar, porque los sirios van a bajar allí.
2KI 6:10 El rey de Israel envió gente al lugar que el varón de ʼElohim le indicó. Así fue advertido y él fue vigilante allí, no una ni dos veces.
2KI 6:11 El corazón del rey de Siria estaba turbado por tal motivo. Llamó a sus esclavos y les preguntó: ¿No me dirán ustedes quién de los nuestros está a favor del rey de Israel?
2KI 6:12 Y uno de sus esclavos respondió: No, rey y ʼadón mío. Es el profeta Eliseo que está en Israel, quien revela al rey de Israel las palabras que tú hablas en el interior de tu aposento.
2KI 6:13 Y él dijo: Vayan y averigüen dónde está, para que yo envíe a detenerlo. Y le fue dicho: Mira, está en Dotán.
2KI 6:14 Entonces el rey envió allá caballería, carruajes y un gran ejército, los cuales llegaron de noche y rodearon la ciudad.
2KI 6:15 Cuando el esclavo del varón de ʼElohim madrugó para salir, ahí estaba un ejército con caballos y carruajes rodeando la ciudad. Entonces el esclavo le dijo: ¡Ay, ʼadón mío! ¿Qué haremos?
2KI 6:16 Él respondió: No temas, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.
2KI 6:17 Eliseo oró: ¡Oh Yavé, te ruego que abras sus ojos para que mire! Y Yavé abrió los ojos del esclavo, y miró. Ciertamente la montaña estaba repleta de caballos y carruajes de fuego alrededor de Eliseo.
2KI 6:18 Cuando bajaron contra él, Eliseo oró a Yavé: Te ruego que hieras a esta gente con ceguera. Y Él los hirió con una ceguera total según la palabra de Eliseo.
2KI 6:19 Entonces Eliseo les dijo: Este no es el camino, ni ésta es la ciudad. Síganme y los llevaré al varón que buscan. Y los condujo a Samaria.
2KI 6:20 Cuando llegaron a Samaria, sucedió que Eliseo dijo: Oh Yavé, abre los ojos de éstos para que puedan mirar. Y Yavé abrió sus ojos, y miraron. Ciertamente estaban en medio de Samaria.
2KI 6:21 Y cuando el rey de Israel los vio, preguntó a Eliseo: ¿Los mato? Padre mío, ¿Los mato?
2KI 6:22 Y él dijo: No los mates. ¿Matarías tú a los que capturaste con tu espada y con tu arco? Sírveles pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus ʼadón.
2KI 6:23 Entonces preparó una gran comida para ellos. Cuando comieron y bebieron, los dejó ir, y regresaron a sus ʼadón. Nunca más volvieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel.
2KI 6:24 Después de esto, sucedió que Ben-adad, rey de Siria, reunió todo su ejército, salió y sitió a Samaria.
2KI 6:25 Hubo una gran hambruna en Samaria, pues estaba sitiada, hasta el punto que la cabeza de un asno era vendida por 80 piezas de plata, y 0,3 litros de estiércol de paloma por cinco piezas de plata.
2KI 6:26 Sucedió que cuando el rey de Israel pasaba por el muro, una mujer clamó a él: ¡Auxilio, mi ʼadón, oh rey!
2KI 6:27 Y él dijo: Si Yavé no te salva, ¿de dónde te salvo yo? ¿Con algo del granero o del lagar?
2KI 6:28 Y el rey agregó: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Entrega a tu hijo para que lo comamos hoy, y mañana comeremos el mío.
2KI 6:29 Cocimos, pues, a mi hijo y lo comimos. Al día siguiente le dije: Entrega a tu hijo para que lo comamos, pero ella escondió a su hijo.
2KI 6:30 Cuando el rey escuchó las palabras de la mujer, mientras pasaba por el muro, rasgó sus ropas. Ciertamente llevaba ropa áspera sobre su cuerpo.
2KI 6:31 Entonces dijo: ¡Así me haga ʼElohim, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, permanece hoy sobre él!
2KI 6:32 Eliseo estaba sentado en su casa. Los ancianos estaban sentados con él cuando el rey envió a uno de sus hombres. Pero antes que el mensajero llegara a él, Eliseo dijo a los ancianos: ¿Vieron como este hijo de homicida envió a cortarme la cabeza? Observen cuando llegue el emisario, cierren la puerta e impídanle la entrada. ¿No se escucha tras él el ruido de los pasos de su ʼadón?
2KI 6:33 Aún hablaba con ellos, cuando ciertamente el mensajero bajaba hacia él, y Eliseo dijo: Reconozco que esta desgracia es de parte de Yavé. ¿Para qué espero más a Yavé?
2KI 7:1 Eliseo dijo: Escuchen la Palabra de Yavé: ¡Mañana a esta hora, una medida de flor de harina [se venderá] por 11 gramos de plata, y dos medidas de cebada por 11 gramos de plata en la puerta de Samaria!
2KI 7:2 Entonces, el oficial sobre el cual se apoyaba el rey, respondió al varón de ʼElohim: Aun si Yavé abre ventanas en el cielo, ¿podría suceder esto? Y él respondió: Mira, tú lo mirarás con tus propios ojos, pero no comerás de ello.
2KI 7:3 Había cuatro leprosos en la entrada de la puerta. Se dijeron: ¿Por qué nos quedamos aquí hasta morir?
2KI 7:4 Si decidimos entrar en la ciudad, la hambruna está en ella y moriremos allí. Si nos quedamos aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al ejército de los sirios. Si nos dejan vivir, viviremos. Si nos matan, no haremos más que morir.
2KI 7:5 Se levantaron al alba para ir al campamento de los sirios. Cuando llegaron a la parte exterior del campamento de los sirios, nadie estaba allí.
2KI 7:6 Porque ʼAdonay produjo en el campamento de los sirios estruendo de carruajes, ruido de caballos y estrépito de un gran ejército. Cada uno dijo a su compañero: ¡Ciertamente el rey de Israel tomó a sueldo a los reyes de los hititas y a los de Egipto para que vengan contra nosotros!
2KI 7:7 Por lo cual se levantaron, huyeron al llegar la noche y abandonaron sus tiendas, caballos y asnos. Dejaron el campamento tal como estaba y huyeron para salvar sus vidas.
2KI 7:8 Cuando estos leprosos llegaron a la parte exterior del campamento, entraron en una tienda, comieron y bebieron. Sacaron de allí plata, oro y ropas, y fueron y los escondieron. Luego regresaron y entraron en otra tienda. También llevaron cosas de allí, fueron y las escondieron.
2KI 7:9 Después se dijeron el uno al otro: No es bueno lo que hacemos. Este es día de buenas noticias, pero nosotros callamos. Si nos quedamos hasta la mañana, nuestra iniquidad nos alcanzará. Vayamos, entremos e informemos en la casa del rey.
2KI 7:10 Fueron y llamaron al centinela de la ciudad. Le informaron: Fuimos al campamento de los sirios. Ciertamente allí no hay hombre, ni alguna voz de hombre, sino caballos y asnos atados, y las tiendas intactas.
2KI 7:11 Entonces los centinelas gritaron y lo anunciaron en la casa real.
2KI 7:12 El rey se levantó de noche y dijo a sus esclavos: Ahora les diré lo que planearon los sirios: Saben que estamos hambrientos. Salieron del campamento para esconderse en el campo y dijeron: Cuando salgan de la ciudad, los agarraremos vivos y entraremos en la ciudad.
2KI 7:13 Uno de sus esclavos dijo: [Deja que algunos hombres ]tomen cinco de los caballos que quedan y enviémoslos. Veamos, los [caballos] que quedan en ella van a correr la misma suerte que toda la multitud de israelitas que ya pereció.
2KI 7:14 Entonces tomaron dos carruajes con caballos. El rey los envió tras el ejército de los sirios y dijo: Vayan y vean.
2KI 7:15 Fueron tras ellos hasta el Jordán. Ciertamente, todo el camino estaba lleno de ropas y utensilios que los sirios dejaron en su apuro. Volvieron los mensajeros e informaron al rey.
2KI 7:16 Entonces el pueblo salió y tomó el despojo del campamento de los sirios. Así, una medida de flor de harina o dos medidas de cebada fueron vendidas por 11 gramos de plata, según la Palabra de Yavé.
2KI 7:17 El rey había colocado junto a la puerta al oficial en cuya mano se apoyaba. El pueblo lo pisoteó en la puerta, y murió, tal como habló el varón de ʼElohim quien habló cuando el rey bajaba hacia él.
2KI 7:18 Sucedió como el varón de ʼElohim habló al rey: ¡Mañana a esta hora, una medida de flor de harina [se venderá] por 11 gramos de plata, y dos medidas de cebada por 11 gramos de plata en la puerta de Samaria!
2KI 7:19 Y el oficial que respondió al varón de ʼElohim: Aun si Yavé abra ventanas en el cielo, ¿podría suceder esto? Y Eliseo respondió: Mira, tú lo verás con tus propios ojos, pero no comerás de ello,
2KI 7:20 le sucedió así, pues el pueblo lo atropelló en la puerta, y murió.
2KI 8:1 Eliseo habló a aquella mujer, cuyo hijo resucitó, y le dijo: Levántate y vete, tú y tu casa, y vive donde puedas. Porque Yavé llamó al hambre, la cual vendrá también sobre esta tierra por siete años.
2KI 8:2 La mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del varón de ʼElohim. Se fue con los de su casa, y vivió como extranjera en tierra de los filisteos durante siete años.
2KI 8:3 Sucedió al terminar los siete años que la mujer volvió de la tierra de los filisteos, y salió para implorar al rey que le entregara su casa y su tierra.
2KI 8:4 El rey habló a Giezi, esclavo del varón de ʼElohim: Cuéntame ahora todos los prodigios que Eliseo hizo.
2KI 8:5 Sucedió que, mientras él contaba al rey cómo resucitó al muerto, llegó allí la mujer cuyo hijo resucitó, a implorar al rey que le devolviera su casa y su tierra. Entonces dijo Giezi: Rey, ʼadón mío, ésta es la mujer y este es su hijo, al cual Eliseo dio vida.
2KI 8:6 Entonces el rey preguntó a la mujer, y ella le contó. Así que el rey le asignó un funcionario, y le dijo: Restituye todo lo que era de ella, y todo el producto del campo desde el día cuando salió del país hasta ahora.
2KI 8:7 Eliseo fue a Damasco. Ben-adad, rey de Siria, estaba enfermo y le dijeron: El varón de ʼElohim vino aquí.
2KI 8:8 Y el rey dijo a Hazael: Toma en tu mano un presente, y vé a encontrar al varón de ʼElohim. Consulta a Yavé por medio de él y pregunta: ¿Sanaré de esta enfermedad?
2KI 8:9 Hazael fue a encontrarse con él y llevó consigo un presente de lo mejor de Damasco: una carga de 40 camellos. Se detuvo ante él y le dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me envía a ti para preguntar: ¿Sanaré de esta enfermedad?
2KI 8:10 Eliseo le respondió: Vé y dile: Ciertamente te recuperarás, pero Yavé me mostró que realmente morirás.
2KI 8:11 El varón de ʼElohim lo miró fijamente hasta que aquél se ruborizó. Entonces el varón de ʼElohim lloró.
2KI 8:12 Y Hazael preguntó: ¿Por qué llora mi ʼadon? Y él contestó: Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel: pondrás fuego a sus fortalezas, matarás a espada a sus jóvenes, estrellarás a sus niños y abrirás el vientre a sus mujeres embarazadas.
2KI 8:13 Hazael preguntó: ¿Qué es tu esclavo, sino un perro, para que haga cosas tan grandes? Y Eliseo respondió: Yavé me mostró que tú serás rey de Siria.
2KI 8:14 [Hazael] se alejó de Eliseo y fue a su ʼadón, quien le preguntó: ¿Qué te dijo Eliseo? Y él dijo: Me dijo que ciertamente te recuperarás.
2KI 8:15 Sucedió al día siguiente que [Ben-adad] tomó un paño grueso, lo empapó en agua, lo extendió sobre su cara y murió. Y Hazael reinó en su lugar.
2KI 8:16 El año quinto de Joram, hijo de Acab, rey de Israel cuando Josafat era rey de Judá, comenzó a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Judá.
2KI 8:17 Tenía 32 años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.
2KI 8:18 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como la casa de Acab, pues su esposa fue una hija de Acab, e hizo lo malo ante Yavé.
2KI 8:19 Pero Yavé no quiso destruir a Judá a causa de su esclavo David, pues prometió darle a él y a sus hijos una lámpara para siempre.
2KI 8:20 En sus días Edom se rebeló contra el dominio de Judá y decidieron que un rey reinara sobre ellos.
2KI 8:21 Entonces Joram, [hijo de Josafat,] fue a Zaír con todos los carruajes. Se levantó de noche y atacó a los de Edom, quienes lo rodearon junto con los jefes de los carruajes. La tropa huyó a sus tiendas.
2KI 8:22 Pero Edom siguió en rebelión contra el dominio de Judá hasta hoy. En aquel tiempo también se rebeló Libna.
2KI 8:23 Los demás hechos y cosas de Joram, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 8:24 Joram descansó con sus antepasados y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David. Su hijo Ocozías reinó en su lugar.
2KI 8:25 El año 12 de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá.
2KI 8:26 Ocozías tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri, rey de Israel.
2KI 8:27 Anduvo en el camino de la casa de Acab e hizo lo malo ante Yavé como la casa de Acab, porque era su yerno.
2KI 8:28 Ocozías fue a la guerra con el rey Joram, hijo de Acab, contra Hazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad, pero los sirios derrotaron a Joram.
2KI 8:29 El rey Joram regresó a Jezreel para ser curado de las heridas que los sirios le infligieron cuando combatía contra Hazael, rey de Siria, en Ramá. Entonces Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, bajó a Jezreel para ver a Joram, hijo de Acab, porque éste estaba enfermo.
2KI 9:1 Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas y le dijo: Ata tu cintura, toma esta vasija de aceite en tu mano y vé a Ramot de Galaad.
2KI 9:2 Cuando llegues allí, visita en aquel lugar a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Entonces entra, haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a una habitación interior.
2KI 9:3 Toma después la vasija de aceite, derrámalo sobre su cabeza y dí: Yavé dice: Yo te ungí como rey de Israel. Luego abre la puerta y huye. No esperes.
2KI 9:4 El joven profeta fue a Ramot de Galaad.
2KI 9:5 Cuando llegó, miró a los jefes del ejército que estaban sentados y dijo: Oh jefe, tengo una palabra para ti. Y Jehú dijo: ¿Para quién de todos nosotros? Y él dijo: Para ti, oh jefe.
2KI 9:6 Jehú se levantó y entró en la casa. El joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: Yavé ʼElohim de Israel dice: ¡Yo te ungí como rey de Israel, pueblo de Yavé!
2KI 9:7 Tú atacarás la casa de tu ʼadón Acab, para que Yo vengue la sangre de mis esclavos profetas y la sangre de todos los esclavos de Yavé, derramada por mano de Jezabel.
2KI 9:8 Toda la casa de Acab desaparecerá, pues extirparé todo varón de Acab, tanto al que está en esclavitud, como al que es libre en Israel.
2KI 9:9 Dejaré la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías.
2KI 9:10 Los perros comerán a Jezabel en la viña de Jezreel, y no habrá quien la sepulte. En seguida abrió la puerta y huyó.
2KI 9:11 Después Jehú salió a donde estaban los esclavos de su ʼadón y le preguntaron: ¿Todo bien? ¿Por qué vino ese loco a ti? Y les respondió: Ustedes conocen al hombre y sus palabras.
2KI 9:12 Pero dijeron: No es cierto. Dinos ahora. Y él dijo: Así y así me habló: Yavé dice: ¡Te ungí como rey de Israel!
2KI 9:13 Entonces cada uno se apresuró a tomar su manto y los tendieron debajo de Jehú sobre las gradas desnudas. Luego tocaron la corneta y proclamaron: ¡Jehú reina!
2KI 9:14 Así Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, conspiró contra Joram. Joram estaba en ese tiempo con todo Israel y defendía a Ramot de Galaad por causa de Hazael, rey de Siria,
2KI 9:15 pero el rey Joram regresó para ser curado en Jezreel de las heridas que le produjeron los sirios cuando combatía contra Hazael, rey de Siria. Entonces Jehú dijo: Si es voluntad de ustedes, que ninguno escape de la ciudad para dar las noticias en Jezreel.
2KI 9:16 Luego Jehú cabalgó y fue a Jezreel, porque Joram estaba allí enfermo. Y Ocozías, rey de Judá, también bajó para visitar a Joram.
2KI 9:17 Entonces el centinela que estaba en la torre de Jezreel, vio que llegaba la tropa de Jehú y dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Toma un jinete, envíalo a encontrarlos y que les pregunte: ¿Hay paz?
2KI 9:18 Salió el jinete a encontrarlos y dijo: El rey pregunta: ¿Hay paz? Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? ¡Regresa detrás de mí! Y el centinela informó: El mensajero llegó hasta ellos, pero no regresa.
2KI 9:19 Entonces envió un segundo jinete que fue hacia ellos y dijo: El rey pregunta: ¿Hay paz? Pero Jehú preguntó: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? ¡Regresa detrás de mí!
2KI 9:20 Y el centinela informó: Llegó hasta ellos pero no regresa. La manera de conducir es como la de Jehú, hijo de Nimsi, porque conduce impetuosamente.
2KI 9:21 Entonces Joram dijo: Apareja mi carruaje. Y le aparejaron su carruaje, y salió Joram, rey de Israel, con Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carruaje. Salieron a encontrar a Jehú, y lo encontraron en la herencia de Nabot de Jezreel.
2KI 9:22 Y cuando Joram vio a Jehú, preguntó: ¿Hay paz, Jehú? Pero él respondió: ¿Cuál paz, con las prostituciones de tu madre Jezabel y sus numerosas hechicerías?
2KI 9:23 Entonces Joram volvió sus riendas y huyó mientras decía a Ocozías: ¡Traición, Ocozías!
2KI 9:24 Pero Jehú tensó su arco e hirió a Joram entre los hombros. La flecha salió por el corazón, y se desplomó en su carruaje.
2KI 9:25 Y Jehú dijo a Bidcar, uno de sus jefes: Levántalo y échalo en la viña de Nabot de Jezreel, pues recuerda que tú y yo cabalgábamos juntos tras su padre Acab cuando Yavé pronunció esta sentencia contra él.
2KI 9:26 Palabra de Yavé: ¿No vi ayer la sangre derramada de Nabot y la sangre de sus hijos? Yo voy a retribuirte por ello en este mismo lugar, dice Yavé. Así que, levántenlo y échenlo en esa viña, según la Palabra de Yavé.
2KI 9:27 Cuando Ocozías, rey de Judá, vio esto, huyó por el camino de Bet-hagán, pero Jehú lo persiguió y dijo: Maten también a éste en el carruaje. Y lo hirieron en la subida de Gur, que está junto a Ibleam, pero él huyó a Meguido donde murió.
2KI 9:28 Sus esclavos lo llevaron en su carruaje a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro con sus antepasados en la Ciudad de David.
2KI 9:29 Ocozías comenzó a reinar en Judá el año 11 de Joram, hijo de Acab.
2KI 9:30 Después Jehú fue a Jezreel. Y cuando Jezabel lo supo, se pintó los ojos, arregló su cabello y miró por la ventana.
2KI 9:31 Cuando Jehú entraba por la puerta de la ciudad, ella preguntó: ¿Hubo paz para Zimri, asesino de su ʼadon?
2KI 9:32 Entonces él levantó su cara hacia la ventana y preguntó: ¿Quién está conmigo? ¿Quién? Y dos o tres funcionarios se asomaron desde arriba.
2KI 9:33 Y él les ordenó: ¡Échenla abajo! Y la echaron abajo. Parte de su sangre salpicó la pared y los caballos, y él la pisoteó.
2KI 9:34 Cuando él entró, comió y bebió. Después dijo: ¡Ocúpense de esa maldita y sepúltenla, pues es hija de un rey!
2KI 9:35 Fueron a sepultarla, pero no encontraron de ella sino la calavera, los pies, y las palmas de las manos.
2KI 9:36 Volvieron y le informaron. Y él dijo: Es obra de Yavé, Quien habló por medio de su esclavo Elías tisbita: En la viña de Jezreel los perros comerán la carne de Jezabel.
2KI 9:37 El cadáver de Jezabel fue como abono sobre la superficie del campo en la herencia de Jezreel, de modo que nadie pueda decir: Ésta es Jezabel.
2KI 10:1 Acab tenía 70 hijos en Samaria. Jehú escribió cartas y las envió a Samaria, a los jefes de Jezreel, a los ancianos, y a los que los criaron, y decía:
2KI 10:2 Ahora, al llegar esta carta a ustedes, puesto que tienen con ustedes a los hijos de su ʼadón, carruajes y caballos, y también ciudades fortificadas y armas,
2KI 10:3 elijan al mejor y más recto de los hijos de su ʼadón. Pónganlo en el trono de su padre y luchen por la casa de su ʼadón.
2KI 10:4 Pero ellos tuvieron gran temor, pues decían: Ciertamente los dos reyes no pudieron resistirlo. ¿Cómo lo resistiremos nosotros?
2KI 10:5 Y el administrador del palacio, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los criadores enviaron a decir a Jehú: Somos tus esclavos y haremos todo lo que nos digas. No proclamaremos rey a alguno. Haz lo que te parezca bien.
2KI 10:6 Y él les escribió una segunda carta y les dijo: Si están conmigo y hacen caso a mi voz, tomen las cabezas de los hijos de su ʼadón y vengan a mí mañana a esta hora a Jezreel. Los hijos del rey, que eran 70 hombres, estaban con los grandes hombres de la ciudad, quienes los criaron.
2KI 10:7 Cuando la carta llegó a ellos, sucedió que ellos tomaron a los 70 hijos del rey, los degollaron, pusieron sus cabezas en canastos y se las enviaron a Jehú, a Jezreel.
2KI 10:8 Y llegó un mensajero que le informó [a Jehú]: ¡Trajeron las cabezas de los hijos del rey! Y él respondió: Pónganlas en dos montones en la entrada a la ciudad, hasta mañana.
2KI 10:9 Por la mañana sucedió que salió y al ponerse en pie dijo a todo el pueblo: Ustedes son justos. Miren, yo me levanté contra mi ʼadón y lo maté. ¿Pero quién mató a todos éstos?
2KI 10:10 Por tanto, sepan que no caerá a tierra alguna de las Palabras de Yavé que Él habló con respecto a la casa de Acab, porque Yavé cumplió lo que dijo por medio de su esclavo Elías.
2KI 10:11 Jehú mató a todos los que quedaron de la casa de Acab en Jezreel, todos sus jefes, sus amigos y sus sacerdotes, hasta no dejarles alguno.
2KI 10:12 Luego se levantó de allí para ir a Samaria. En el camino llegó a una casa de esquileo de pastores.
2KI 10:13 Jehú encontró allí a los hermanos de Ocozías, rey de Judá, y les preguntó: ¿Quiénes son ustedes? Y respondieron: Somos los hermanos de Ocozías, y bajamos a saludar a los hijos del rey y de la reina.
2KI 10:14 Entonces ordenó: ¡Detéganlos vivos! Y después de detenerlos vivos, degollaron a los 42 hombres junto al pozo de la casa de esquileo, y no quedó alguno de ellos.
2KI 10:15 Luego salió de allí y encontró a Jonadab, hijo de Recab, quien iba a encontrarse con él. Lo saludó y le preguntó: ¿Es recto tu corazón como mi corazón es recto con el tuyo? Y Jonadab respondió: Sí es. Entonces añadió: Si es recto, dame tu mano. Y le dio la mano, lo subió al carruaje con él
2KI 10:16 y le dijo: Ven conmigo y comprueba mi celo por Yavé. Lo pusieron en el carruaje de Jehú.
2KI 10:17 Después que Jehú llegó a Samaria mató a todos los que quedaban de Acab en Samaria hasta exterminarlos, según la Palabra de Yavé, Quien habló por medio de Elías.
2KI 10:18 Después Jehú convocó a todo el pueblo y les dijo: Acab sirvió poco a baal, pero Jehú le servirá mucho.
2KI 10:19 Ahora pues, convóquenme a todos los profetas de baal, todos sus esclavos y todos sus sacerdotes: que no falte ninguno, pues tengo un gran sacrificio para baal. Cualquiera que falte, no vivirá. Así Jehú actuaba con astucia para exterminar a los esclavos de baal.
2KI 10:20 Y Jehú dijo: Proclamen una asamblea solemne para baal. Y la proclamaron.
2KI 10:21 Jehú envió [aviso] por todo Israel, y vinieron todos los esclavos de baal, sin que alguno dejara de venir. Entraron en el templo de baal, el cual se llenó de un extremo a otro.
2KI 10:22 Después dijo al encargado del vestuario: Saca ropa para todos los esclavos de baal. Y sacó ropa para ellos.
2KI 10:23 Luego Jehú entró con Jonadab, hijo de Recab, en el templo de baal, y dijo a los esclavos de baal: Busquen para confirmar que no esté con ustedes alguno de los esclavos de Yavé, sino solo los esclavos de baal.
2KI 10:24 Cuando ellos entraron para ofrecer sacrificios y holocaustos, Jehú colocó afuera a 80 hombres y les dijo: El que deje escapar a alguno de los hombres que entregué en sus manos, dará su vida por la del otro.
2KI 10:25 Sucedió que cuando acabaron de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a los guardias reales y a los comandantes: Entren y mátenlos. Que no escape alguno. Los mataron a filo de espada, y los guardias reales y los comandantes los echaron fuera. Luego entraron al santuario del templo de baal,
2KI 10:26 sacaron los ídolos del templo de baal y los quemaron.
2KI 10:27 Destruyeron la columna de baal y derribaron su templo, el cual convirtieron en letrina hasta hoy.
2KI 10:28 Así Jehú exterminó a baal de Israel.
2KI 10:29 Sin embargo, con respecto a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, estimuló a pecar a Israel, Jehú no se apartó de ellos, es decir, de los becerros de oro que estaban en Bet-ʼEl y en Dan.
2KI 10:30 Yavé dijo a Jehú: Porque actuaste bien al hacer lo recto delante de Mí, y trataste a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en mi corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación.
2KI 10:31 Pero Jehú no se cuidó de andar en las Enseñanzas de Yavé ʼElohim de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 10:32 En aquellos días Yavé comenzó a disminuir a Israel. Hazael los atacó en todo el territorio de Israel:
2KI 10:33 desde el Jordán hacia el oriente, toda la tierra de Galaad, a los gaditas, los rubenitas y los manasitas, desde Aroer, junto al torrente de Arnón, hasta Galaad y Basán.
2KI 10:34 Los demás hechos de Jehú y todo su valor, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 10:35 Jehú descansó con sus antepasados y lo sepultaron en Samaria. Reinó en su lugar su hijo Joacaz.
2KI 10:36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria fue 28 años.
2KI 11:1 Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo murió, se levantó para destruir a toda la descendencia real.
2KI 11:2 Pero Josaba, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías. A escondidas lo quitó de entre los hijos del rey que eran asesinados, y lo escondió con su madre de crianza en un cuarto. Así lo escondieron de Atalía, y no fue asesinado.
2KI 11:3 Estuvo escondido con la madre de crianza en la Casa de Yavé seis años, mientras Atalía reinaba en la tierra.
2KI 11:4 Pero el año séptimo, Joiada tomó a los jefes de centuria, capitanes y comandantes de la guardia real, los llevó consigo a la Casa de Yavé e hizo un pacto con ellos. Les tomó juramento en la Casa de Yavé y les mostró al hijo del rey.
2KI 11:5 Luego les ordenó: Esto es lo que harán: La tercera parte de ustedes, que tienen la guardia el sábado, se ocuparán de la guardia de la casa real.
2KI 11:6 Otra tercera parte estará en la puerta de Sur, y otra tercera parte en la puerta que está detrás de la escolta real. Harán por turno la guardia de la Casa.
2KI 11:7 Las otras dos secciones de entre ustedes, todos los que salen de servicio el sábado, montarán guardia en la Casa de Yavé junto al rey.
2KI 11:8 Rodearán bien al rey, cada uno con sus armas en la mano, y quien pretenda penetrar en las filas morirá. También acompañarán al rey cuando salga y cuando entre.
2KI 11:9 Los jefes de centuria hicieron según todo lo que el sacerdote Joiada ordenó. Cada uno tomó a sus hombres, tanto los que entraban como los que salían el sábado, y fueron al sacerdote Joiada.
2KI 11:10 El sacerdote entregó a los jefes de centuria las lanzas y los escudos que fueron del rey David, los cuales estaban en la Casa de Yavé.
2KI 11:11 Los de la escolta, cada uno con sus armas en la mano, se emplazaron desde el lado sur de la Casa hasta el lado norte. Miraban hacia el altar y la Casa, alrededor del rey.
2KI 11:12 Sacó luego al hijo del rey, le colocó la corona, le dio el Testimonio y lo proclamó rey. Lo ungieron, aplaudieron y gritaron: ¡Viva el rey!
2KI 11:13 Cuando Atalía oyó el tumulto de la guardia y del pueblo, se acercó al pueblo en la Casa de Yavé.
2KI 11:14 Miró, y ahí estaba el rey en pie junto a la columna, conforme a lo acostumbrado, y los jefes y las trompetas junto al rey. Todo el pueblo de la tierra se regocijaba y tocaba trompetas. Entonces Atalía, rasgó sus ropas y gritó: ¡Traición! ¡Traición!
2KI 11:15 Y el sacerdote Joiada mandó a los jefes de centuria encargados de la tropa y les dijo: ¡Déjenla salir entre las filas, y al que la siga, mátenlo a espada! Pues el sacerdote ordenó: Que no muera en la Casa de Yavé.
2KI 11:16 Le dieron paso y ella salió al camino por donde entran los caballos a la casa del rey, y allí fue ejecutada.
2KI 11:17 Joiada hizo pacto entre Yavé, el rey y el pueblo, según el cual ellos serían el pueblo de Yavé, asimismo entre el rey y el pueblo.
2KI 11:18 Todo el pueblo de la tierra fue al templo de baal y lo destruyeron. Destrozaron completamente sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, sacerdote de baal, ante los altares. Y el sacerdote estableció la vigilancia para la Casa de Yavé.
2KI 11:19 Después tomó a los jefes de centuria, los cereteos, los de la escolta y todo el pueblo de la tierra, y bajaron al rey de la Casa de Yavé. Entraron en la casa real por el camino de la entrada de la escolta, y el rey se sentó en el trono de los reyes.
2KI 11:20 Todo el pueblo de la tierra se regocijó, y la ciudad reposó, pues mataron a espada a Atalía en la casa real.
2KI 11:21 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar.
2KI 12:1 Joás comenzó a reinar en el año séptimo de Jehú, y reinó 40 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba.
2KI 12:2 Joás hizo lo recto ante Yavé todos los días en los cuales el sacerdote Joiada lo instruía.
2KI 12:3 Pero no se quitaron los lugares altos, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
2KI 12:4 Y Joás dijo a los sacerdotes: Todo el dinero de las cosas sagradas que es traído a la Casa de Yavé, tanto el dinero del rescate de cada persona, según está previsto, como el dinero que cada uno trae de su voluntad a la Casa de Yavé,
2KI 12:5 que los sacerdotes lo reciban, cada uno de su administrador, y reparen ellos los daños de la Casa dondequiera que se halle cualquier daño.
2KI 12:6 Pero sucedió que el año 23 del rey Joás, los sacerdotes aún no habían reparado los daños del Templo.
2KI 12:7 Entonces el rey Joás llamó al sacerdote Joiada y a los demás sacerdotes y les preguntó: ¿Por qué aún no repararon los daños del Templo? Ahora, pues, no tomen el dinero de sus administradores, sino entréguenlo para reparar los daños del Templo.
2KI 12:8 Los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni reparar los daños del Templo.
2KI 12:9 Pero el sumo sacerdote Joiada tomó un cofre, le hizo una abertura en su tapa y lo puso junto al altar, a la derecha, según se entra en la Casa de Yavé. Los sacerdotes que cuidaban la puerta depositaban allí todo el dinero que era llevado a la Casa de Yavé.
2KI 12:10 Sucedió que cuando veían que había mucho dinero en el cofre, el escriba del rey y el sumo sacerdote iban y lo contaban. Lo colocaban en las bolsas para dinero que había en el Templo de Yavé.
2KI 12:11 Entregaban el dinero que contaban en las manos de los que hacían la obra en el Templo de Yavé, los cuales pagaban a los carpinteros y constructores que reparaban la Casa de Yavé,
2KI 12:12 a los albañiles y canteros para comprar madera y piedra tallada para reparar las averías de la Casa de Yavé, y para todo lo que se hacía a fin de reparar la Casa.
2KI 12:13 Pero con el dinero que se llevaba a la Casa de Yavé, no hacían tazas de plata, ni despabiladeras, ni tazones, ni trompetas, ni algún utensilio de oro, ni de plata,
2KI 12:14 porque lo entregaban a los que hacían la obra, y reparaban con él el Templo de Yavé.
2KI 12:15 Además, no exigían cuentas a los hombres en cuyas manos se entregaba el dinero para hacer los trabajos, pues actuaban con honradez.
2KI 12:16 El dinero de las ofrendas por la culpa y el dinero de las ofrendas por el pecado no ingresaba en la Casa de Yavé, porque era para los sacerdotes.
2KI 12:17 En aquel tiempo Hazael, rey de Siria, subió y luchó contra Gat, y la conquistó. Y Hazael dispuso subir contra Jerusalén.
2KI 12:18 Pero Joás, rey de Judá, tomó todos los objetos consagrados que ofrecieron sus antepasados: Josafat, Joram y Ocozías, reyes de Judá, y sus propios objetos consagrados, y todo el oro que había en los tesoros de la Casa de Yavé y en la casa real. Y los envió a Hazael, rey de Siria, quien se retiró de Jerusalén.
2KI 12:19 Todos los hechos de Joás, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 12:20 Se levantaron sus esclavos y tramaron una conspiración, y mataron a Joás en la casa de Milo, en el camino que baja a Silo,
2KI 12:21 pues sus esclavos Josacar, hijo de Simeat, y Jozabad, hijo de Somer, lo hirieron y murió. Lo sepultaron con sus antepasados en la Ciudad de David, y reinó en su lugar su hijo Amasías.
2KI 13:1 El año 23 de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz, hijo de Jehú, sobre Israel en Samaria, y reinó 17 años.
2KI 13:2 Hizo lo malo ante Yavé, porque siguió tras los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
2KI 13:3 La ira de Yavé se encendió contra Israel, y los entregó en repetidas ocasiones en mano de Hazael, rey de Siria, y en mano de Ben-adad, hijo de Hazael.
2KI 13:4 Pero Joacaz oró a Yavé, y Yavé lo escuchó, porque Él veía la aflicción de Israel, cómo los oprimía el rey de Siria.
2KI 13:5 Yavé dio a Israel un libertador, y se libraron de la mano de Siria. Los hijos de Israel vivieron en sus tiendas como antes.
2KI 13:6 Pero no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, con los cuales estimuló a pecar a Israel, sino anduvieron en ellos. También la Asera seguía en pie en Samaria.
2KI 13:7 A Joacaz no le quedaban sino 50 jinetes, diez carruajes y 10.000 hombres de infantería, porque el rey de Siria los había destruido y los había dejado como el polvo de la trilla.
2KI 13:8 Todos los hechos de Joacaz y su valor, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 13:9 Joacaz descansó con sus antepasados y lo sepultaron en Samaria. Reinó en su lugar su hijo Jeoás.
2KI 13:10 El año 37 de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Jeoás, hijo de Joacaz, sobre Israel en Samaria, y reinó 16 años.
2KI 13:11 Hizo lo malo ante Yavé, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel, sino anduvo en ellos.
2KI 13:12 Todos los hechos de Jeoás y su valor al luchar contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 13:13 Jeoás descansó con sus antepasados, y Jeroboam se sentó en su trono. Jeoás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
2KI 13:14 Eliseo cayó enfermo con la enfermedad por la cual iba a morir. Y Jeoás, rey de Israel, bajó y lloró delante de él, y dijo: ¡Padre mío, padre mío! ¡Carroza de Israel y su jinete!
2KI 13:15 Eliseo le dijo: Toma un arco y unas flechas. Así que él tomó un arco y unas flechas.
2KI 13:16 Y dijo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y él puso su mano sobre el arco. Entonces Eliseo apoyó sus manos sobre las manos del rey
2KI 13:17 y dijo: Abre la ventana hacia el oriente, y él la abrió. Entonces Eliseo dijo: ¡Tira! Y al tirar él, Eliseo dijo: ¡Flecha de victoria de Yavé! ¡Sí, flecha de victoria contra Siria, pues matarás a los sirios en Afec hasta acabarlos!
2KI 13:18 Y agregó: Toma las flechas. Y las tomó. Entonces dijo al rey de Israel: ¡Golpea la tierra! Él la golpeó tres veces y se detuvo.
2KI 13:19 Y el varón de ʼElohim se airó contra él y dijo: ¡Si hubieras golpeado cinco o seis veces, entonces herirías a Siria hasta acabarla! Pero ahora vencerás a Siria solo tres veces.
2KI 13:20 Eliseo murió y lo sepultaron. El año siguiente llegaron bandas armadas de moabitas a la tierra.
2KI 13:21 Aconteció que al sepultar a un hombre, de repente vieron una banda armada, y lanzaron el muerto al sepulcro de Eliseo. Cuando el cadáver tocó los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies.
2KI 13:22 Hazael, rey de Siria, afligió a Israel todos los días de Joacaz.
2KI 13:23 Pero Yavé tuvo misericordia y se compadeció de ellos. Se volvió hacia ellos a causa de su Pacto con Abraham, Isaac y Jacob. No los destruyó, ni los echó de su Presencia hasta ahora.
2KI 13:24 Murió Hazael, rey de Siria, y su hijo Ben-adad reinó en su lugar.
2KI 13:25 Jeoás, hijo de Joacaz, volvió a quitar de mano de Ben-adad, hijo de Hazael, las ciudades que éste tomó en guerra de mano de su padre Joacaz. Tres veces Jeoás lo venció, y recuperó las ciudades de Israel.
2KI 14:1 El año segundo de Jeoás, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías, hijo de Joás, rey de Judá.
2KI 14:2 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.
2KI 14:3 Hizo lo recto ante Yavé, aunque no como David, su antepasado. Hizo conforme a todo lo que hizo Joás su padre.
2KI 14:4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
2KI 14:5 Sucedió que cuando el reino se afirmó en sus manos, mató a los esclavos que asesinaron a su padre el rey.
2KI 14:6 Pero no mató a los hijos de los asesinos, según lo escrito en el Rollo de la Ley de Moisés, donde Yavé mandó: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos morirán por los padres, sino que cada cual morirá por su pecado.
2KI 14:7 Él mató a 10.000 de Edom en el valle de la Sal. Durante la guerra conquistó Sela y la llamó Jocteel, hasta hoy.
2KI 14:8 Amasías envió mensajeros a Jeoás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, y le dijo: ¡Ven, veámonos las caras!
2KI 14:9 Jeoás, rey de Israel, envió a decir a Amasías, rey de Judá: El cardo del Líbano envió a decir al cedro del Líbano: Da tu hija como esposa a mi hijo. Pasó una fiera salvaje del Líbano y pisoteó el cardo.
2KI 14:10 Ciertamente derrotaste a Edom, y tu corazón se enalteció. ¡Ufánate de eso y quédate en tu casa! ¿Por qué provocas una calamidad en la que puedes caer tú y Judá contigo?
2KI 14:11 Pero Amasías no escuchó, por lo cual Jeoás, rey de Israel, salió y se vieron las caras, él y Amasías, rey de Judá, en Bet-semes, que es de Judá.
2KI 14:12 Judá fue derrotado por Israel, y huyeron cada uno a su tienda.
2KI 14:13 Jeoás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Ocozías, en Bet-semes. Entró en Jerusalén y rompió el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la esquina, 180 metros en total.
2KI 14:14 Después tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que estaban en la Casa de Yavé y en los tesoros de la casa real. Tomó rehenes y volvió a Samaria.
2KI 14:15 El resto de los hechos que realizó Jeoás, su valor y cómo luchó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 14:16 Jeoás descansó con sus antepasados, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel. Reinó en su lugar su hijo Jeroboam.
2KI 14:17 Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió 15 años después de la muerte de Jeoás, hijo de Joacaz, rey de Israel.
2KI 14:18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 14:19 Conspiraron contra él en Jerusalén. Él huyó a Laquis, pero lo persiguieron hasta Laquis, y allí lo mataron.
2KI 14:20 Lo llevaron a Jerusalén sobre caballos, y fue sepultado con sus antepasados en la Ciudad de David.
2KI 14:21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, quien tenía 16 años, y lo llevaron a reinar en lugar de su padre Amasías.
2KI 14:22 Él reedificó Elat y la restituyó a Judá, después que el rey descansó con sus antepasados.
2KI 14:23 El año 15 de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam, hijo de Jeoás, rey de Israel, en Samaria, y reinó 41 años.
2KI 14:24 Hizo lo malo ante Yavé, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 14:25 Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, según la Palabra de Yavé, ʼElohim de Israel, que dio por medio de su esclavo Jonás, hijo de Amitay, el profeta de Gat-hefer.
2KI 14:26 Pues Yavé vio la amarga aflicción de Israel, la cual padecían tanto esclavos como libres, sin que alguien ayudara a Israel.
2KI 14:27 Yavé determinó no borrar el nombre de Israel de debajo del cielo. Por eso los libró por mano de Jeroboam, hijo de Joás.
2KI 14:28 Todo lo que hizo Jeroboam, su valor con que luchó y cómo recuperó a Damasco y a Hamat (que fueron de Judá) para Israel, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 14:29 Jeroboam descansó con sus antepasados, con los reyes de Israel, y su hijo Zacarías reinó en su lugar.
2KI 15:1 El año 27 de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá.
2KI 15:2 Tenía 16 años cuando comenzó a reinar, y reinó 52 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolía, de Jerusalén.
2KI 15:3 Hizo lo recto ante Yavé, conforme a todo lo que hizo su padre Amasías.
2KI 15:4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.
2KI 15:5 Yavé hirió al rey, y fue leproso hasta el día de su muerte, y vivió en una casa aislada. Jotam, hijo del rey, administraba la casa del rey y gobernaba al pueblo de la tierra.
2KI 15:6 Todo lo que hizo Azarías, ¿no está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 15:7 Azarías descansó con sus antepasados, y lo sepultaron con sus antepasados en la Ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Jotam.
2KI 15:8 El año 38 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Zacarías, hijo de Jeroboam, y reinó seis meses sobre Israel en Samaria.
2KI 15:9 Hizo lo malo ante Yavé, como hicieron sus antepasados. No se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 15:10 Salum, hijo de Jabes, conspiró contra él. Lo hirió delante del pueblo y lo mató, y reinó en su lugar.
2KI 15:11 Los demás hechos de Zacarías ciertamente están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel.
2KI 15:12 Ésta fue la Palabra que Yavé habló a Jehú: Tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación. Y sucedió así.
2KI 15:13 Salum, hijo de Jabes, comenzó a reinar el año 39 de Uzías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaria.
2KI 15:14 Manahem, hijo de Gadi, subió de Tirsa a Samaria, hirió a Salum, hijo de Jabes, lo mató y reinó en su lugar.
2KI 15:15 Los demás hechos de Salum, y la conspiración que tramó, ciertamente están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel.
2KI 15:16 En aquel tiempo Manahem atacó a Tirsa, a todos los que estaban en ella y en sus alrededores, porque ellos no le abrieron [las puertas]. Por eso la atacó y abrió el vientre a todas las mujeres embarazadas.
2KI 15:17 El año 39 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Manahem, hijo de Gadi, sobre Israel, y reinó diez años en Samaria.
2KI 15:18 Hizo lo malo ante Yavé, y en todo su tiempo no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 15:19 Pul, rey de Asiria, llegó contra la tierra, y Manahem dio a Pul 33 toneladas de plata para que la mano de él estuviera a favor de Manahem, a fin de fortalecer el reino bajo su dominio.
2KI 15:20 Manahem impuso este dinero a Israel por medio de un tributo a todos los poderosos y opulentos: 550 gramos de plata por cada uno, para entregarlos al rey de Asiria. Con eso el rey de Asiria se retiró, y no permaneció en la tierra.
2KI 15:21 Todo lo que hizo Manahem, ¿no está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel?
2KI 15:22 Manahem reposó con sus antepasados, y su hijo Pecaía reinó en su lugar.
2KI 15:23 El año 50 de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Pecaía, hijo de Manahem, en Israel, y reinó en Samaria dos años.
2KI 15:24 Hizo lo malo ante Yavé. No se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 15:25 Conspiró contra él su comandante Peca, hijo de Remalías, junto con Argob, Arie y 50 hombres de los hijos de los galaaditas. Lo mató en el palacio de la casa real en Samaria, y reinó en su lugar.
2KI 15:26 Todo lo que hizo Pecaía, ciertamente está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel.
2KI 15:27 El año 52 de Azarías, rey de Judá, Peca, hijo de Remalías, comenzó a reinar en Israel y reinó 20 años en Samaria.
2KI 15:28 Hizo lo malo ante Yavé, pues no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con los cuales estimuló a pecar a Israel.
2KI 15:29 En el tiempo de Peca, rey de Israel, llegó Tiglat-pileser, rey de Asiria. Tomó Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea y toda la tierra de Neftalí, y los llevó cautivos a Asiria.
2KI 15:30 El año 20 de Jotam, hijo de Azarías, [rey de Judá], Oseas, hijo de Ela, tramó una conspiración contra Peca, hijo de Remalías. Lo hirió, lo mató, y reinó en su lugar.
2KI 15:31 Todo lo que hizo Peca ciertamente está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Israel.
2KI 15:32 El segundo año de Peca, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá.
2KI 15:33 Cuando comenzó a reinar tenía 25 años, y reinó 16 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc.
2KI 15:34 Hizo lo recto ante Yavé, conforme a todo lo que hizo su padre Uzías.
2KI 15:35 Sin embargo, no se quitaron los lugares altos, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Él construyó la puerta más alta de la Casa de Yavé.
2KI 15:36 Todo lo que hizo Jotam, ¿no está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 15:37 En aquel tiempo Yavé comenzó a enviar a Rezín, rey de Siria, y a Peca, hijo de Remalías, contra Judá.
2KI 15:38 Azarías descansó Jotam con sus antepasados, y fue sepultado en la ciudad de David. Su hijo Acaz reinó en su lugar.
2KI 16:1 El año 17 de Peca, hijo de Remalías, [rey de Israel], comenzó a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Judá.
2KI 16:2 Acaz tenía 19 años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén 16 años. Pero no hizo lo recto ante Yavé su ʼElohim, como su antepasado David,
2KI 16:3 sino anduvo en el camino de los reyes de Israel. Incluso hizo pasar a su hijo por el fuego, según las repugnancias de los pueblos que Yavé expulsó de delante de los hijos de Israel.
2KI 16:4 Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
2KI 16:5 Entonces Rezín, rey de Siria, y Peca, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer la guerra. Sitiaron a Acaz, pero no prevalecieron.
2KI 16:6 En aquel tiempo Rezín, rey de Siria, recuperó Elat para Siria, y expulsó a los judíos de Elat. Los sirios fueron a Elat, donde viven hasta hoy.
2KI 16:7 Entonces Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser, rey de Asiria, para decirle: Soy tu esclavo y tu hijo. Sube y sálvame de la mano del rey de Siria y del rey de Israel, que se levantaron contra mí.
2KI 16:8 Acaz tomó la plata y el oro que encontró en la Casa de Yavé y en los tesoros de la casa real, y envió un presente al rey de Asiria.
2KI 16:9 El rey de Asiria lo atendió, subió contra Damasco y la tomó. Llevó cautivos a sus habitantes a Kir, y mató a Rezín.
2KI 16:10 Cuando el rey Acaz fue a Damasco a encontrarse con Tiglat-pileser, rey de Asiria, observó el altar que estaba en Damasco. El rey Acaz envió al sacerdote Urías el diseño y el modelo del altar, según toda su hechura.
2KI 16:11 El sacerdote Urías construyó el altar según todo lo que envió el rey Acaz desde Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías antes que el rey Acaz regresara de Damasco.
2KI 16:12 Cuando el rey llegó de Damasco y vio el altar, se acercó a él y ofreció sacrificios sobre él.
2KI 16:13 Quemó su holocausto y ofrenda, derramó sus libaciones y roció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar.
2KI 16:14 En cuanto al altar de bronce que estaba delante de Yavé, lo desplazó de delante del Lugar Santísimo, de entre el altar y el Lugar Santísimo de Yavé, y lo puso en el lado norte de su altar.
2KI 16:15 Y el rey Acaz mandó al sacerdote Urías: Quema el holocausto de la mañana y la ofrenda cuando llega la noche, el holocausto del rey y su ofrenda sobre el gran altar. De igual manera quema el holocausto de todo el pueblo de la tierra, su ofrenda y sus libaciones. Rocía sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Pero el altar de bronce será para yo consultar.
2KI 16:16 El sacerdote Urías hizo según todo lo que el rey Acaz mandó.
2KI 16:17 El rey Acaz cortó además los bordes de las basas y quitó las piletas de encima de ellas. Hizo bajar el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo, y lo puso sobre un pavimento de piedra.
2KI 16:18 Asimismo, a causa del rey de Asiria, quitó el patio cubierto para el sábado que construyeron en la Casa y la entrada exterior del rey.
2KI 16:19 Los demás hechos de Acaz, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 16:20 Acaz reposó con sus antepasados, y fue sepultado en la Ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Ezequías.
2KI 17:1 El año 12 de Acaz, rey de Judá, comenzó a reinar Oseas, hijo de Ela, sobre Israel en Samaria, y reinó nueve años.
2KI 17:2 Hizo lo malo ante Yavé, aunque no como los reyes de Israel que reinaron antes de él.
2KI 17:3 Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Oseas, quien se convirtió en su vasallo y le pagó tributo.
2KI 17:4 Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, pues envió mensajeros a So, rey de Egipto, y porque no pagó el tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año. Por tanto el rey de Asiria lo detuvo y lo encerró en la cárcel.
2KI 17:5 Entonces el rey de Asiria invadió toda la tierra, subió contra Samaria y la sitió durante tres años.
2KI 17:6 El año noveno de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y llevó a Israel en cautiverio a Asiria, y decidió que habitaran en Halah y Habor, junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.
2KI 17:7 Esto sucedió porque los hijos de Israel pecaron contra Yavé su ʼElohim, Quien los sacó de la tierra de Egipto, del poder de Faraón, rey de Egipto. Reverenciaron a otros ʼelohim
2KI 17:8 y practicaron las costumbres de las naciones que Yavé expulsó de delante de ellos y las [costumbres] que establecieron los reyes de Israel.
2KI 17:9 Los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Yavé su ʼElohim. Además edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde torres de vigías hasta ciudades fortificadas.
2KI 17:10 Levantaron columnas e imágenes de Asera en toda colina alta y debajo de todo árbol frondoso.
2KI 17:11 Allí quemaron incienso en todos los lugares altos, como los pueblos que Yavé desterró de delante de ellos. Hicieron cosas malas que provocaron la ira de Yavé,
2KI 17:12 porque sirvieron a los ídolos, con respecto a los cuales Yavé les dijo: No harán tal cosa.
2KI 17:13 Yavé amonestaba a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todo vidente: Regresen de sus malos caminos y guarden mis Mandamientos y mis Preceptos, según toda la Ley que Yo prescribí a sus antepasados y les envié por medio de mis esclavos profetas.
2KI 17:14 Pero ellos no obedecieron, sino fueron indómitos, como sus antepasados, quienes no permanecieron fieles a Yavé su ʼElohim.
2KI 17:15 Desecharon sus Preceptos, el Pacto que hizo con sus antepasados y las exhortaciones con las cuales les advirtió. Siguieron tras la vanidad y se volvieron vacíos. Fueron tras las naciones que estaban a su alrededor, con respecto a las cuales Yavé les ordenó que no hicieran como ellas.
2KI 17:16 Repugnaron todos los Mandamientos de Yavé su ʼElohim, e hicieron para ellos imágenes fundidas de dos becerros y una Asera. Se postraron ante todo el ejército del cielo y sirvieron a baal.
2KI 17:17 Pasaron a sus hijos y a sus hijas por el fuego, practicaron los encantamientos y las adivinaciones, y se dedicaron a hacer lo malo ante Yavé para provocarlo a ira.
2KI 17:18 Por lo cual Yavé se airó muchísimo contra Israel. Los apartó de su presencia, y no quedó sino solo la tribu de Judá.
2KI 17:19 Judá tampoco guardó los Mandamientos de Yavé su ʼElohim, sino anduvieron en las costumbres que Israel estableció.
2KI 17:20 Entonces Yavé desechó a toda la descendencia de Israel. Los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta echarlos de su Presencia.
2KI 17:21 Cuando Él separó a Israel de la casa de David, ellos proclamaron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Jeroboam apartó a Israel de seguir a Yavé, y los llevó a cometer un gran pecado.
2KI 17:22 Los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que Jeroboam cometió. No se apartaron de ellos,
2KI 17:23 hasta cuando Yavé apartó a Israel de su Presencia, tal como dijo por medio de todos sus esclavos profetas. Entonces Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria hasta hoy.
2KI 17:24 El rey de Asiria trajo gente de Babilonia, Cuta, Ava, Hamat y Sefarvaim, y los estableció en las ciudades de Samaria en lugar de los hijos de Israel. Así ocuparon Samaria y vivieron en sus ciudades.
2KI 17:25 Pero como no temían a Yavé, sucedió que, cuando comenzaron a vivir allí, Yavé envió leones contra ellos los cuales los mataban.
2KI 17:26 Entonces ellos enviaron a decir al rey de Asiria: Las gentes que trasladaste y colocaste en las ciudades de Samaria no conocen la costumbre del ʼElohim de la tierra, el cual envió leones contra ellas. Ciertamente las matan, porque no conocen la costumbre del ʼElohim de la tierra.
2KI 17:27 Y el rey de Asiria mandó a decir: Lleven allá a alguno de los sacerdotes que trajeron cautivos de allá, que vaya y viva allí, y les enseñe la costumbre del ʼElohim de la tierra.
2KI 17:28 Llegó uno de los sacerdotes que deportaron de Samaria. Vivió en Bet-ʼEl y les enseñó cómo debían reverenciar a Yavé.
2KI 17:29 Pero cada pueblo hacía sus propios ʼelohim y los ponía en los santuarios de los lugares altos que los de Samaria hacían. Cada pueblo hacía esto en la ciudad donde vivía.
2KI 17:30 De esta manera los hombres de Babilonia rendían culto a Sucot-benot, los hombres de Cuta a Nergal y los hombres de Hamat a Asima.
2KI 17:31 Los aveos hicieron una imagen de Nibhaz y de Tartac. Los sefarveos quemaban a sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y Anamelec, ʼelohim de Sefarvaim.
2KI 17:32 Aunque reverenciaban a Yavé, designaron sacerdotes de entre ellos para los lugares altos, quienes ofrecían sacrificios a favor de ellos en los santuarios de dichos lugares.
2KI 17:33 De modo que reverenciaban a Yavé, pero también servían a sus propios ʼelohim, según la costumbre de las naciones de donde fueron deportados.
2KI 17:34 Hasta hoy obran según las costumbres antiguas: No reverencian a Yavé, ni actúan según sus Preceptos, a sus Ordenanzas, a la Ley y al Mandamiento que Yavé prescribió a los hijos de Jacob, al cual llamó Israel.
2KI 17:35 Yavé hizo un Pacto con ellos y les ordenó: No teman a otros ʼelohim, ni se inclinen ante ellos, ni les sirvan, ni les ofrezcan sacrificios,
2KI 17:36 sino solo a Yavé, Quien los sacó de la tierra de Egipto con gran poder y brazo extendido. A Él temerán, ante Él se inclinarán y ofrecerán sacrificios.
2KI 17:37 Tendrán cuidado de practicar todos los días los Preceptos, las Ordenanzas, la Ley y los Mandamientos que escribí para ustedes. No teman a otros ʼelohim,
2KI 17:38 ni olviden el Pacto que hice con ustedes. No teman a otros ʼelohim,
2KI 17:39 sino teman a Yavé su ʼElohim, y Él los librará de la mano de todos sus enemigos.
2KI 17:40 Pero ellos no escucharon, sino hicieron según su antigua costumbre.
2KI 17:41 Así pues, aquellas gentes reverenciaban a Yavé, pero al mismo tiempo rendían culto a sus imágenes. Sus hijos y sus nietos practicaron hasta hoy lo mismo que sus antepasados.
2KI 18:1 El año tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá.
2KI 18:2 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abi, hija de Zacarías.
2KI 18:3 Hizo lo recto ante Yavé, conforme a todo lo que hizo su antepasado David.
2KI 18:4 [Ezequías] quitó los lugares altos, quebró las estatuas y cortó los símbolos de Asera. También destrozó la serpiente de bronce que Moisés hizo, a la cual llamó Nehustán, porque hasta aquellos días los hijos de Israel le quemaban incienso.
2KI 18:5 Confió en Yavé, ʼElohim de Israel. Ni antes ni después de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá,
2KI 18:6 pues se apegó a Yavé. No se apartó de Él, sino guardó los Mandamientos que Yavé ordenó a Moisés.
2KI 18:7 Yavé estaba con [Ezequías] y lo prosperaba en todo lo que hacía. Él se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió.
2KI 18:8 Derrotó también a los filisteos hasta Gaza y sus territorios, desde las torres de los centinelas hasta la ciudad fortificada.
2KI 18:9 En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, aconteció que Salmanasar, rey de Asiria, subió contra Samaria y la sitió.
2KI 18:10 Después de tres años la capturaron, es decir, el año sexto de Ezequías, que era el año noveno de Oseas, rey de Israel.
2KI 18:11 El rey de Asiria llevó cautivos a los israelitas a Asiria, y los ubicó en Halah y Habor, junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos,
2KI 18:12 porque no atendieron la voz de Yavé su ʼElohim, sino quebrantaron su Pacto. No escucharon ni practicaron todo lo que Moisés esclavo de Yavé ordenó.
2KI 18:13 El año 14 del rey Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las tomó.
2KI 18:14 Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria en Laquis: Me equivoqué. Retírate de mí, y aceptaré lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, 9.9 toneladas de plata y 990 kilogramos de oro.
2KI 18:15 Ezequías entregó toda la plata que había en la Casa de Yavé y en los tesoros de la casa real.
2KI 18:16 En aquel tiempo Ezequías, rey de Judá, quitó el oro de las puertas de la Casa de Yavé y de los soportes que él mismo había recubierto. Entregó todo esto al rey de Asiria.
2KI 18:17 Después el rey de Asiria envió al Tartán, al Rabsaces y al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías. Subieron, llegaron a Jerusalén y se detuvieron junto al acueducto del estanque de arriba que está en el camino al Campo del Lavador.
2KI 18:18 Llamaron al rey. Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, administrador del palacio, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, salieron hacia ellos.
2KI 18:19 Y el Rabsaces les dijo: Digan ahora a Ezequías: El gran rey de Asiria dice: ¿Qué confianza es ésta en la cual te apoyas?
2KI 18:20 ¿Piensas que la estrategia y el poder para la guerra son cuestión de palabras? ¿En quién confías para rebelarte contra mí?
2KI 18:21 ¿Confías en ese bastón de caña quebrada que es Egipto, que al que se apoya en él, se le clava en la mano y la atraviesa? Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.
2KI 18:22 Y si me dicen: Nosotros confiamos en Yavé, nuestro ʼElohim. ¿No es el mismo del cual Ezequías quitó los lugares altos y dijo a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adorarán en Jerusalén?
2KI 18:23 Ahora pues, haz un compromiso con mi ʼadón, el rey de Asiria, y yo te daré 2.000 caballos, si tienes jinetes para ellos.
2KI 18:24 ¿Cómo te atreves a resistir a un oficial, al menor de los esclavos de mi ʼadón, al confiar en los carruajes y en los jinetes de Egipto?
2KI 18:25 ¿Subí para destruir este lugar sin consultar a Yavé? Pues Yavé me dijo: ¡Sube contra esta tierra y destrúyela!
2KI 18:26 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, Sebna y Joa, dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus esclavos en siríaco, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo a oídos de la gente que está sobre el muro.
2KI 18:27 Pero el Rabsaces les respondió: ¿Me envió mi ʼadón a decir estas palabras solo a tu ʼadón y a ti, y no a los hombres que están sentados en el muro, expuestos a comerse con ustedes sus propios excrementos y beber su propia orina?
2KI 18:28 Se puso en pie el Rabsaces y exclamó a gran voz en hebreo: ¡Escuchen palabra del gran rey de Asiria!
2KI 18:29 El rey dice: No los engañe Ezequías, porque no podrá librarlos de mi mano.
2KI 18:30 Ezequías no los obligue a confiar en Yavé y diga: Ciertamente Yavé nos librará, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.
2KI 18:31 No escuchen a Ezequías, porque el rey de Asiria dice: Convengan la paz conmigo y salgan a mí. Cada uno comerá de su vid y su higuera, y cada uno beberá el agua de su pozo,
2KI 18:32 hasta que yo venga para llevarlos a una tierra como su propia tierra: tierra de grano y mosto, tierra de pan y viñas, tierra de olivos, aceite y miel. Vivirán y no morirán. No escuchen a Ezequías, quien los persuade: Yavé nos librará.
2KI 18:33 ¿Alguno de los ʼelohim de las naciones ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
2KI 18:34 ¿Dónde están los ʼelohim de Hamat y Arfad? ¿Dónde están los ʼelohim de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Pudieron librar a Samaria de mi mano?
2KI 18:35 ¿Cuáles de todos los ʼelohim de estas naciones libraron sus tierras de mi mano, para [confiar] que Yavé libre a Jerusalén de mi mano?
2KI 18:36 Pero el pueblo calló y no le respondió alguna palabra, pues había una consigna del rey: No le respondan.
2KI 18:37 Eliaquim, hijo de Hilcías, administrador del palacio, el escriba Sebna y el cronista Joa, hijo de Asaf, fueron a Ezequías con sus ropas rasgadas y le declararon las palabras del Rabsaces.
2KI 19:1 Aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus ropas, se cubrió de tela áspera y fue a la Casa de Yavé.
2KI 19:2 Envió al administrador Eliaquim, al escriba Sebna y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de tela áspera, al profeta Isaías, hijo de Amoz,
2KI 19:3 y le dijeron: Ezequías dijo: ¡Hoy es día de angustia, castigo y blasfemia! ¡Los hijos están por salir del vientre, pero no hay fuerzas para darlos a luz!
2KI 19:4 Quizás Yavé tu ʼElohim haya escuchado todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de Asiria, su ʼadón, envió para vituperar al ʼElohim viviente y reprenda las palabras que Él oyó. Por tanto, eleva una oración a favor del remanente que aún nos queda.
2KI 19:5 Los esclavos del rey Ezequías se presentaron ante Isaías.
2KI 19:6 Isaías les respondió: Digan a su ʼadon: Yavé dice: No temas las palabras que oíste, con las cuales los esclavos del rey de Asiria me blasfemaron.
2KI 19:7 Ciertamente pondré un espíritu sobre él, y oirá un rumor. Se volverá a su tierra y caerá a espada en su propia tierra.
2KI 19:8 Cuando el Rabsaces oyó que el rey de Asiria salió de Laquis, regresó y halló que combatía contra Libna.
2KI 19:9 Pero cuando oyó decir que Tirhaca, rey de Etiopía, salió a luchar contra él, envió otra vez mensajeros a Ezequías para decirle:
2KI 19:10 Digan a Ezequías, rey de Judá: No te engañe tu ʼElohim, en el cual confías, y dices: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
2KI 19:11 Ciertamente tú oíste lo que los reyes de Asiria hicieron a todas las tierras y las destruyeron. ¿Y tú te librarás?
2KI 19:12 ¿Los ʼelohim de las naciones que mis antepasados destruyeron las pudieron librar de la destrucción, esto es, a Gozán, Harán, Resef y los hijos de Edén que estaban en Telasar?
2KI 19:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, o Arfad, o de la ciudad de Sefarvaim, o de Hena, o de Iva?
2KI 19:14 Ezequías recibió la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Subió a la Casa de Yavé, y la desplegó delante de Yavé.
2KI 19:15 Ezequías oró a Yavé: ¡Oh Yavé ʼElohim de Israel, que tienes tu trono entre los querubines! ¡Solo Tú eres el ʼElohim de todos los reinos de la tierra! Tú hiciste el cielo y la tierra.
2KI 19:16 Inclina tu oído, oh Yavé, y escucha. Abre tus ojos, oh Yavé, y observa. Escucha las palabras que Senaquerib envió para vituperar al ʼElohim viviente.
2KI 19:17 Cierto es, oh Yavé, que los reyes de Asiria asolaron los pueblos y sus tierras,
2KI 19:18 y echaron sus ʼelohim al fuego. Porque ellos no son ʼElohim, sino obra de madera y piedra hechas por el hombres. Por eso los destruyeron.
2KI 19:19 Ahora pues, oh Yavé ʼElohim nuestro, te ruego que nos salves de su mano, y que todos los reinos de la tierra sepan que solo Tú, oh Yavé, eres ʼElohim.
2KI 19:20 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Yavé ʼElohim de Israel dice: Escuché lo que me rogaste acerca de Senaquerib, rey de Asiria.
2KI 19:21 Esta es la Palabra que Yavé dice acerca de él: Te menosprecia, se burla de ti la virgen, hija de Sion. Menea despectivamente la cabeza tras ti, la hija de Jerusalén.
2KI 19:22 ¿A quién vituperaste y blasfemaste? ¿Contra quién levantaste tu voz y elevaste tus ojos con altivez? Contra el Santo de Israel.
2KI 19:23 Por medio de tus mensajeros afrentaste a ʼAdonay y dijiste: Con la multitud de mis carruajes yo escalé la cima de las montañas, lo más inaccesible del Líbano. Corté sus más altos cedros y lo mejor de sus cipreses, y entré en su más remoto refugio, en su bosque más frondoso.
2KI 19:24 Cavé pozos, bebí aguas extranjeras y sequé todos los ríos de Egipto con las plantas de mis pies.
2KI 19:25 ¿No oíste que hace mucho tiempo lo determiné, y desde tiempos antiguos lo dispuse? Ahora lo ejecuto para reducir ciudades fortificadas a montones de escombros.
2KI 19:26 Sus habitantes, carentes de fuerza, fueron acobardados y avergonzados como la vegetación del campo, la hierba verde, el verdor del pasto, como la hierba de las azoteas que se marchita antes de madurar.
2KI 19:27 Pero conozco tu situación, cómo sales y entras, y te enfureces contra Mí.
2KI 19:28 A causa de tu furia contra Mí y porque tu soberbia subió hasta mis oídos, pondré mi argolla en tu nariz y mi freno en tu hocico. Te haré volver por el camino por donde viniste.
2KI 19:29 Ésta será la señal para ti: Este año comerás lo que brote del grano caído, y el segundo año, lo que brote sin sembrar. El tercer año sembrarás y cosecharás, plantarás viñas y comerás su fruto.
2KI 19:30 El remanente que quede de la casa de Judá echará nuevamente raíces hacia abajo, y llevará fruto hacia arriba.
2KI 19:31 Porque saldrá un remanente de Jerusalén, y de la montaña Sion [saldrán] los que se salven. ¡El celo de Yavé de las huestes hará esto!
2KI 19:32 Por tanto, Yavé dijo con respecto al rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni disparará en ella ni una sola flecha, ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella terraplén.
2KI 19:33 Se devolverá por el mismo camino por el cual vino. Nunca entrará en esta ciudad, Palabra de Yavé,
2KI 19:34 por cuanto Yo defenderé esta ciudad para salvarla a causa de Mí y de mi esclavo David.
2KI 19:35 Aconteció que aquella noche el Ángel de Yavé salió e hirió a 185.000 en el campamento de los asirios. Cuando [los demás] se levantaron de madrugada, ciertamente todos eran cadáveres.
2KI 19:36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria se retiró a Nínive.
2KI 19:37 Aconteció que mientras adoraba en el templo de su ʼelohim, Nisroc, Adramelec y Sarezer lo mataron a espada. Ellos escaparon a la tierra de Ararat. Su hijo Esar-hadón reinó en su lugar.
2KI 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a él y le dijo: Yavé dice: Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás.
2KI 20:2 Y él volvió su rostro hacia la pared y oró a Yavé:
2KI 20:3 Te ruego, oh Yavé, que recuerdes que he andado delante de Ti con verdad y un corazón íntegro, y que hice lo bueno ante Ti. Ezequías lloraba amargamente.
2KI 20:4 Aconteció que antes que Isaías saliera del patio central, le vino Palabra de Yavé:
2KI 20:5 Vuelve y dí a Ezequías, líder de mi pueblo: Yavé, el ʼElohim de David tu antepasado, dice: Escuché tu oración y vi tus lágrimas. Mira, Yo te sano. Al tercer día irás al Templo de Yavé.
2KI 20:6 Añado a tu vida 15 años. Te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria. Ampararé a esta ciudad por amor a Mí y a mi esclavo David.
2KI 20:7 Isaías dijo: Tomen masa de higos. La llevaron, la colocaron sobre la úlcera y sanó.
2KI 20:8 Ezequías preguntó a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Yavé me sanará, y al tercer día iré a la Casa de Yavé?
2KI 20:9 Isaías contestó: Esto te será señal de parte de Yavé, que Él hará lo que te dijo: ¿Avanzará la sombra diez gradas, o retrocederá diez gradas?
2KI 20:10 Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra avance diez gradas, pero no que la sombra vuelva atrás diez gradas.
2KI 20:11 Entonces el profeta Isaías invocó a Yavé, e hizo volver la sombra diez gradas hacia atrás por las gradas que había descendido en la gradería de Acaz.
2KI 20:12 En aquel tiempo Berodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió una carta y un presente a Ezequías, porque oyó que Ezequías estuvo enfermo.
2KI 20:13 Ezequías recibió [a los mensajeros] y les mostró toda la casa de su tesorería, la plata y el oro, las especias y ungüentos preciosos, su casa de armas, y todo lo que había en sus tesoros. No hubo algo que Ezequías no les mostrara, tanto en su casa como en todos sus dominios.
2KI 20:14 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dijeron esos hombres y de dónde vinieron? Y Ezequías le contestó: Vinieron de una tierra lejana, de Babilonia.
2KI 20:15 Y él preguntó: ¿Qué vieron en tu casa? Y Ezequías respondió: Vieron todo lo que hay en mi casa. No hay algo en mis tesoros que no les mostrara.
2KI 20:16 Isaías dijo a Ezequías: Escucha Palabra de Yavé:
2KI 20:17 Ciertamente vienen días en los cuales todo lo que está en tu casa y todo lo que tus antepasados atesoraron hasta hoy, será llevado a Babilonia. Nada quedará, dice Yavé.
2KI 20:18 [Algunos] de tus hijos que engendraste serán tomados para que sean esclavos en el palacio del rey de Babilonia.
2KI 20:19 Ezequías respondió a Isaías: Buena es la Palabra de Yavé que has pronunciado. Y añadió: Al menos habrá paz y seguridad en mi tiempo.
2KI 20:20 Los demás hechos de Ezequías, todo su valor, y cómo hizo el estanque y el acueducto para llevar el agua a la ciudad, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 20:21 Ezequías reposó con sus antepasados, y reinó en su lugar su hijo Manasés.
2KI 21:1 Manasés tenía 12 años cuando comenzó a reinar, y reinó 55 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Hepsiba.
2KI 21:2 Hizo lo malo ante Yavé, según las repugnancias de las naciones que Yavé expulsó de delante de los hijos de Israel,
2KI 21:3 porque volvió a edificar los lugares altos que su padre Ezequías destruyó, y erigió altares a baal. Hizo una Asera, tal como hizo Acab, rey de Israel. Se postró ante todo el ejército del cielo y les rindió culto.
2KI 21:4 Construyó altares en la Casa de Yavé, de la cual Yavé dijo: En Jerusalén pondré mi Nombre.
2KI 21:5 Levantó altares para todo el ejército del cielo en los dos patios del Templo de Yavé,
2KI 21:6 hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la brujería y la magia, designó adivinadores por medio de espíritus de muertos y se empeñó en hacer lo malo ante Yavé para provocarlo a ira.
2KI 21:7 Puso la imagen tallada de Asera que él hizo en la Casa. Yavé dijo a David y a su hijo Salomón acerca de esta Casa: Pondré mi Nombre para siempre en esta Casa y en Jerusalén, la cual escogí de entre todas las tribus de Israel.
2KI 21:8 No volveré a desplazar los pies de Israel de la tierra que di a sus antepasados, con tal que observen todo lo que les ordené, según toda la Ley que mi esclavo Moisés les ordenó.
2KI 21:9 Pero no escucharon, pues Manasés los indujo a hacer el mal, más que las otras naciones que Yavé destruyó delante de los hijos de Israel.
2KI 21:10 Entonces Yavé habló por medio de sus esclavos profetas:
2KI 21:11 Por cuanto Manasés, rey de Judá, hizo estas repugnancias, produjo más mal que todo el que practicaron los amorreos que lo precedieron y estimuló a pecar a Judá con sus ídolos,
2KI 21:12 por tanto, Yavé ʼElohim de Israel dijo: Ciertamente Yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oiga le vibrarán ambos oídos.
2KI 21:13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab. Escurriré a Jerusalén como se escurre un plato, que se escurre y se voltea boca abajo.
2KI 21:14 Desampararé el resto de mi heredad y la entregaré en mano de sus enemigos. Serán presa y despojo para todos sus adversarios,
2KI 21:15 porque hicieron lo malo delante de Mí y me provocaron a ira desde el día cuando sus antepasados salieron de Egipto hasta hoy.
2KI 21:16 También Manasés derramó mucha sangre inocente, hasta llenar de ella a Jerusalén de un extremo a otro, además de su pecado con el cual estimuló a pecar a Judá para que hiciera lo malo ante Yavé.
2KI 21:17 Todo lo que hizo Manasés y todo su pecado, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 21:18 Manasés reposó con sus antepasados, y fue sepultado en el jardín de Uza que era el de su casa. Reinó en su lugar su hijo Amón.
2KI 21:19 Amón tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Mesulemet, hija de Haruz de Jotba.
2KI 21:20 Hizo lo malo ante Yavé, como hizo su padre Manasés.
2KI 21:21 Anduvo en todos los caminos en los cuales estuvo su padre. Sirvió y adoró a los ídolos de su padre.
2KI 21:22 Abandonó a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados y no anduvo en el camino de Yavé.
2KI 21:23 Los esclavos de Amón conspiraron contra él, y lo mataron en su casa.
2KI 21:24 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que conspiraron contra el rey Amón, y el pueblo de la tierra proclamó a su hijo Josías como rey en su lugar.
2KI 21:25 Los demás hechos de Amón, ¿no están escritos en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 21:26 Fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza, y su hijo Josías reinó en su lugar.
2KI 22:1 Cuando Josías comenzó a reinar tenía ocho años, y reinó en Jerusalén 31 años. El nombre de su madre fue Jedida, hija de Adaía, de Boscat.
2KI 22:2 Hizo lo recto ante Yavé, anduvo en todo el camino de David su antepasado y no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda.
2KI 22:3 El año 18 del rey Josías aconteció que el rey envió a Safán, hijo de Azalías, hijo del escriba Mesulam, a la Casa de Yavé y le dijo:
2KI 22:4 Vé al sumo sacerdote Hilcías y dile que recoja el dinero que fue traído a la Casa de Yavé, que los guardianes de la puerta recogieron del pueblo,
2KI 22:5 y lo entreguen en manos de los que supervisan el arreglo de la Casa de Yavé, a fin de que lo entreguen a los que hacen la obra para reparar las grietas de la Casa,
2KI 22:6 es decir, a los carpinteros, constructores y albañiles para comprar madera y piedra labrada a fin de reparar la Casa.
2KI 22:7 Que no se les pida cuenta del dinero que entregan en sus manos, porque trabajan con fidelidad.
2KI 22:8 Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo al escriba Safán: ¡Hallé en la Casa de Yavé el Rollo de la Ley! Hilcías entregó el Rollo a Safán, quien lo leyó.
2KI 22:9 El escriba Safán fue al rey y le llevó respuesta: Tus esclavos sacaron el dinero que se halló en la Casa, y lo entregaron en manos de los supervisores de los trabajos en la Casa de Yavé.
2KI 22:10 El escriba Safán también informó al rey: El sacerdote Hilcías me entregó un rollo. Y Safán lo leyó delante del rey.
2KI 22:11 Aconteció que cuando el rey escuchó las palabras del Rollo de la Ley, rasgó sus ropas.
2KI 22:12 Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías, al escriba Safán, y a Asaías esclavo del rey, y dijo:
2KI 22:13 Vayan y consulten a Yavé por mí, por el pueblo y por todo Judá, con respecto a las Palabras de este rollo que se halló. Grande es la ira de Yavé que se encendió contra nosotros, porque nuestros antepasados no escucharon las Palabras de este rollo con el fin de hacer según todo lo que fue escrito para nosotros.
2KI 22:14 El sacerdote Hilcías y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías fueron a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, guardián de las ropas, quien vivía en el segundo sector de Jerusalén, y hablaron con ella.
2KI 22:15 Y ella les dijo: Yavé ʼElohim de Israel dice: Digan al varón que los envió a mí:
2KI 22:16 Yavé dice: Ciertamente Yo traigo el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, como dicen las Palabras del rollo que leyó el rey de Judá,
2KI 22:17 porque me abandonaron y quemaron incienso a otros ʼelohim para provocarme a ira con toda la obra de sus manos. Así pues, mi ira se encendió contra este lugar y no será apagada.
2KI 22:18 Pero al rey de Judá, que los envió a consultar a Yavé, le dirán: Yavé ʼElohim de Israel dice: Las Palabras que oíste se cumplirán,
2KI 22:19 [pero] porque tu corazón se enterneció, te humillaste delante de Yavé al escuchar lo que hablé contra este lugar y sus habitantes, que ellos serán una desolación y maldición, y tú rasgaste tus ropas y lloraste delante de Mí, Yo también escuché, dice Yavé.
2KI 22:20 Por tanto, ciertamente Yo te recogeré con tus antepasados. Serás llevado a tu sepulcro en paz y tus ojos no verán todo el mal que Yo traigo sobre este lugar. Y ellos llevaron la respuesta al rey.
2KI 23:1 Entonces el rey convocó a todos los ancianos de Judá y Jerusalén para que se reunieran con él.
2KI 23:2 El rey subió a la Casa de Yavé, y todo hombre de Judá y todos los habitantes de Jerusalén iban con él, así como los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor. Entonces él leyó a oídos de ellos todas las Palabras del rollo del Pacto que fue hallado en el Templo de Yavé.
2KI 23:3 El rey se colocó en pie junto a la columna. Hizo pacto delante de Yavé de seguirlo, guardar sus Mandamientos, Testimonios y Preceptos con todo el corazón y toda el alma, y cumplir las Palabras del Pacto escritas en ese rollo. Y todo el pueblo confirmó el Pacto.
2KI 23:4 El rey ordenó al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden y a los guardianes de la entrada, que sacaran del Santuario de Yavé todos los utensilios hechos para baal, Asera y todo el ejército del cielo. Los quemó fuera de Jerusalén, en los campos del Cedrón, y llevó sus cenizas a Bet-ʼEl.
2KI 23:5 Destituyó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá designaron para quemar incienso en los lugares altos, las ciudades de Judá y los alrededores de Jerusalén. También destituyó a los que quemaban incienso a baal, al sol y a la luna, a Mazzalot y a todo el ejército del cielo.
2KI 23:6 Sacó la Asera de la Casa de Yavé, y la llevó fuera de Jerusalén, al torrente de Cedrón. Allí la quemó hasta reducirla a cenizas y echó sus cenizas sobre las tumbas del pueblo común.
2KI 23:7 Derribó además las viviendas de los sodomitas dedicados a la prostitución las cuales estaban en la Casa de Yavé, donde las mujeres tejían tiendas para la Asera.
2KI 23:8 Llamó a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, declaró impuros los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba, y destruyó los lugares altos de las puertas que estaban en la entrada del portón de Josué, gobernador de la ciudad, a la izquierda de la entrada a la ciudad.
2KI 23:9 Pero a los sacerdotes de los lugares altos no se les permitió subir al altar de Yavé en Jerusalén, aunque sí comían panes sin levadura entre sus hermanos.
2KI 23:10 También declaró impuro a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que nadie hiciera pasar por fuego a su hijo o a su hija en honor a Moloc.
2KI 23:11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá dedicaron al sol en la entrada a la Casa de Yavé, junto a la cámara de Natán-melec, el funcionario que tenía a su cargo las dependencias, y quemó los carruajes del sol en el fuego.
2KI 23:12 Asimismo, el rey demolió los altares que los reyes de Judá hicieron en la azotea del aposento superior de Acaz, y los altares que Manasés erigió en los dos patios de la Casa de Yavé. Los destrozó allí y echó sus cenizas en el torrente de Cedrón.
2KI 23:13 Del mismo modo el rey declaró impuros los lugares altos que estaban al este de Jerusalén, a la mano derecha de la Montaña de la Destrucción, que Salomón, rey de Israel, dedicó a Astarot, repugnancia de los sidonios, a Quemos, repugnancia de Moab, y a Milcom, repugnancia de los hijos de Amón.
2KI 23:14 También destrozó las estatuas, taló las Aseras y llenó aquellos sitios con huesos de hombres.
2KI 23:15 Además destrozó el altar que estaba en Bet-ʼEl y el lugar alto que hizo Jeroboam, hijo de Nabat, por medio del cual indujo a pecar a Israel. Destrozó tanto ese altar como el lugar alto. Quemó el lugar alto, lo redujo a cenizas y quemó la Asera.
2KI 23:16 Al regresar, Josías vio los sepulcros que estaban allí en la montaña y envió a recoger los huesos de los sepulcros. Los quemó sobre el altar y los declaró impuros, según la Palabra de Yavé que habló el varón de ʼElohim que anunció estas cosas.
2KI 23:17 Y preguntó: ¿Qué monumento es éste que veo? Y los hombres de la ciudad le respondieron: Es el sepulcro del varón de ʼElohim que vino de Judá y proclamó estas cosas que hiciste contra el altar de Bet-ʼEl.
2KI 23:18 Y él dijo: Déjenlo, que nadie mueva sus huesos.
2KI 23:19 Josías también quitó todos los santuarios de los lugares altos que había en las ciudades de Samaria, que los reyes de Israel hicieron para provocar a ira a Yavé. Hizo con ellos como hizo en Bet-ʼEl.
2KI 23:20 Además mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que estaban allí, quemó sobre ellos huesos humanos y regresó a Jerusalén.
2KI 23:21 Luego el rey ordenó a todo el pueblo: Celebren la Pascua para Yavé su ʼElohim, según lo escrito en este rollo del Pacto.
2KI 23:22 En verdad no fue celebrada una Pascua como ésta desde los días de los jueces que juzgaron a Israel, ni en todos los días de los reyes de Israel y los reyes de Judá.
2KI 23:23 El año 18 del rey Josías fue celebrada esta Pascua para Yavé en Jerusalén.
2KI 23:24 Josías también eliminó a los médium y los espiritistas, los ídolos domésticos y todos los ídolos repugnantes, y todos los ídolos detestables que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las Palabras de la Ley escritas en el rollo que el sacerdote Hilcías halló en la Casa de Yavé.
2KI 23:25 Ningún rey hubo como él antes de él, que se convirtiera a Yavé con todo su corazón, toda su alma y toda su fuerza, según toda la Ley de Moisés, ni tampoco se levantó otro igual después de él.
2KI 23:26 Sin embargo, Yavé no desistió del ardor de su gran ira, pues su ira se encendió contra Judá a causa de todas las provocaciones con las cuales lo provocó Manasés.
2KI 23:27 Y Yavé dijo: Como aparté a Israel de mi Presencia, también apartaré a Judá, y desecharé a esta ciudad que escogí, a Jerusalén, y la Casa de la cual dije: Allí estará mi Nombre.
2KI 23:28 Todo lo que hizo Josías, ¿no está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 23:29 En aquellos días, Faraón Necao, rey de Egipto, subió hacia el río Éufrates a enfrentarse al rey de Asiria, y el rey Josías salió contra él. Pero cuando [Faraón Necao] lo vio, lo mató en Meguido.
2KI 23:30 Sus esclavos lo colocaron en un carruaje, lo llevaron muerto desde Meguido a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Después el pueblo de la tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, lo ungieron y lo proclamaron rey en lugar de su padre.
2KI 23:31 Cuando Joacaz comenzó a reinar tenía 23 años, y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre de su madre fue Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
2KI 23:32 Hizo lo malo ante los ojos de Yavé, según todo lo que hicieron sus antepasados.
2KI 23:33 Faraón Necao lo encarceló en Ribla, en la tierra de Hamat, para que no reinara en Jerusalén, e impuso sobre la tierra un tributo de 3,3 toneladas de plata y 33 kilogramos de oro.
2KI 23:34 Entonces Faraón Necao proclamó rey a Eliaquim, hijo de Josías, en lugar de Josías su padre, y le cambió el nombre por Joacim. Tomó a Joacaz y lo llevó a Egipto, y murió allí.
2KI 23:35 Joacim pagó la plata y el oro a Faraón, pero tuvo que establecer un impuesto a la tierra, para entregar el dinero según la orden de Faraón. Exigió a la gente del pueblo que cada uno pagara, según su evaluación, la plata y el oro para entregarlo a Faraón Necao.
2KI 23:36 Cuando Joacim comenzó a reinar tenía 25 años, y reinó 11 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Zebuda, hija de Pedaías de Ruma.
2KI 23:37 Hizo lo malo ante Yavé, conforme a todo lo que hicieron sus antepasados.
2KI 24:1 En su tiempo subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim fue su vasallo durante tres años. Luego cambió de parecer y se rebeló contra él.
2KI 24:2 Entonces Yavé envió contra él tropas de caldeos, sirios, moabitas y amonitas. Las envió contra Judá para destruirla, según la Palabra que Yavé habló por medio de sus esclavos profetas.
2KI 24:3 Ciertamente por mandato de Yavé sucedió esto contra Judá para quitarla de su Presencia por los pecados de Manasés, en conformidad con todo lo que él hizo,
2KI 24:4 y también por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente. Por tanto, Yavé no quiso perdonar.
2KI 24:5 Todo lo que hizo Joacim, ¿no está escrito en el rollo de las Crónicas de los reyes de Judá?
2KI 24:6 Joacim reposó con sus antepasados, y reinó en su lugar su hijo Joaquín.
2KI 24:7 El rey de Egipto nunca volvió a salir de su tierra, pues el rey de Babilonia conquistó todo lo que era del rey de Egipto, desde el río de Egipto hasta el río Éufrates.
2KI 24:8 Joaquín tenía 18 años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. El nombre de su madre fue Nehusta, hija de Elnatán de Jerusalén.
2KI 24:9 Hizo lo malo ante Yavé, conforme a todo lo que hizo su padre.
2KI 24:10 En aquel tiempo los esclavos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad fue sitiada.
2KI 24:11 También Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino contra la ciudad cuando sus esclavos la sitiaban.
2KI 24:12 Joaquín, rey de Judá, salió al rey de Babilonia con su madre, sus esclavos, sus jefes y sus funcionarios. Así que el año octavo de su reinado, el rey de Babilonia lo tomó cautivo.
2KI 24:13 Sacó de allí todos los tesoros de la Casa de Yavé y los tesoros de la casa real. Destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, hizo para el Santuario de Yavé, tal como habló Yavé.
2KI 24:14 Llevó en cautiverio a toda Jerusalén, todos los gobernantes y todos los hombres valientes: 10.000 cautivos y a todos los artesanos y herreros. No quedaron sino los más pobres de la tierra.
2KI 24:15 También llevó cautivo a Babilonia a Joaquín, la madre del rey, las mujeres del rey, sus funcionarios y los nobles del país. Los llevó cautivos de Jerusalén a Babilonia.
2KI 24:16 El rey de Babilonia llevó cautivos a todos los 7.000 hombres de guerra, a los artesanos y herreros, que fueron 1.000, y todos valientes guerreros.
2KI 24:17 El rey de Babilonia colocó a Matanías, tío de Joaquín, como rey en lugar de Joaquín y le cambió el nombre por Sedequías.
2KI 24:18 Cuando Sedequías comenzó a reinar tenía 21 años, y reinó 11 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
2KI 24:19 Hizo lo malo ante Yavé, conforme a todo lo que hizo Joacim,
2KI 24:20 porque Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia por causa de la ira que Yavé tenía contra Jerusalén y Judá para echarlas de su Presencia.
2KI 25:1 El décimo día del décimo mes del año noveno de su reinado, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén, acampó contra ella, y construyó una empalizada alrededor de ella.
2KI 25:2 Así que la ciudad estuvo sitiada hasta el año 11 del rey Sedequías.
2KI 25:3 En el noveno día del mes cuarto, el hambre prevalecía en la ciudad, y no había pan para el pueblo de la tierra.
2KI 25:4 Entonces se abrió una brecha en el muro de la ciudad, mientras los caldeos estaban alrededor de ella. Huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros junto al huerto del rey, y salieron por el camino del Arabá.
2KI 25:5 Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en la llanura de Jericó. Todo su ejército fue dispersado de su lado.
2KI 25:6 Entonces capturaron al rey, lo llevaron ante el rey de Babilonia en Ribla, y éste dictó sentencia contra él.
2KI 25:7 Degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia. Luego le sacaron los ojos a Sedequías, lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia.
2KI 25:8 A los siete días del mes quinto del año 19 de Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, el capitán de la guardia, esclavo del rey de Babilonia,
2KI 25:9 y quemó la Casa de Yavé, el palacio real, y todas las casas de Jerusalén. También quemó todas las casas de los nobles.
2KI 25:10 El ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó los muros de alrededor de Jerusalén.
2KI 25:11 Al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, los desertores que se pasaron al rey de Babilonia y los que quedaban de la gente común, Nabuzaradán, capitán de la guardia los llevó cautivos.
2KI 25:12 Pero el capitán de la guardia dejó algunos de los más pobres de la tierra como viñadores y labradores.
2KI 25:13 Los caldeos destrozaron las columnas de bronce que estaban en la Casa de Yavé, así como las basas y el mar de bronce que estaba en la Casa de Yavé, y llevaron el bronce a Babilonia.
2KI 25:14 También tomaron los calderos, las paletas, las despabiladeras, las cucharas y todos los utensilios de bronce con los cuales ministraban.
2KI 25:15 El capitán de la guardia se llevó los incensarios, los tazones, todo lo que era de oro, todo lo que era de plata,
2KI 25:16 las dos columnas, el mar y las basas que hizo Salomón para la Casa de Yavé. No fue posible calcular el peso del bronce de todos esos utensilios.
2KI 25:17 La altura de cada columna tenía 18,1 metros. Sobre ella había un capitel de bronce, cuya altura tenía 1,35 metros, con obra de malla y granadas talladas alrededor del capitel, todo de bronce. La segunda columna era igual a ésta, con su obra de malla.
2KI 25:18 El capitán de la guardia tomó al sumo sacerdote Seraías, a Sofonías, segundo sacerdote, y a tres guardias del portón.
2KI 25:19 De la ciudad tomó a cierto funcionario que estaba encargado de los hombres de guerra, a cinco varones de los consejeros del rey que estaban en la ciudad, al escriba principal del ejército que llevaba el registro de la gente de la tierra, y a 60 hombres del pueblo de la tierra que estaban en la ciudad.
2KI 25:20 Nabuzaradán, capitán de la guardia, tomó a éstos y los llevó ante el rey de Babilonia en Ribla,
2KI 25:21 quien los hirió y los mató en Ribla, en tierra de Hamat. Así fue sacado [el pueblo de] Judá de su tierra y llevado cautivo.
2KI 25:22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, designó como gobernador para el pueblo que dejó en tierra de Judá a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán.
2KI 25:23 Al oír todos los jefes del ejército y sus hombres que el rey de Babilonia designó como gobernador a Gedalías, fueron a él en Mizpa: Ismael, hijo de Netanías, Johanán, hijo de Carea, Seraías, hijo de Tanhumet netofatita, y Jaazanías, hijo de un maacateo, y sus hombres.
2KI 25:24 Gedalías les juró a ellos y sus hombres: No teman de los esclavos de los caldeos. Vivan en la tierra y sirvan al rey de Babilonia, y les irá bien.
2KI 25:25 Pero el mes séptimo aconteció que Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la descendencia real, fue con diez hombres y atacaron a Gedalías, y murió junto con los judíos y los caldeos que estaban con él en Mizpa.
2KI 25:26 Al levantarse todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los jefes de las tropas, salieron a Egipto por temor a los caldeos.
2KI 25:27 Aconteció a los 37 años del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, a los 27 días del mes 12, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, libertó a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.
2KI 25:28 Le habló con benevolencia y colocó su trono más alto que los tronos de los demás reyes vasallos que estaban en Babilonia.
2KI 25:29 Cambió las ropas de su prisión, y comió pan en su presencia todos los días de su vida.
2KI 25:30 En cuanto a su alimentación, le fue dada una ración normal de parte del rey, cada cosa en su día, todos los días de su vida.
1CH 1:1 Adam, Set, Enós,
1CH 1:2 Cainán, Mahalaleel, Jared,
1CH 1:3 Enoc, Matusalén, Lamec,
1CH 1:4 [Hijos de] Noé: Sem, Cam y Jafet.
1CH 1:5 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.
1CH 1:6 Hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.
1CH 1:7 Hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim.
1CH 1:8 Hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.
1CH 1:9 Hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Hijos de Raama: Seba y Dedán.
1CH 1:10 Cus engendró a Nimrod, quien fue poderoso en la tierra.
1CH 1:11 Mizraim engendró a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftuhim,
1CH 1:12 Patrusim, los Casluhim, de quienes proceden los filisteos, y los caftoreos.
1CH 1:13 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
1CH 1:14 y al jebuseo, al amorreo, al gergeseo,
1CH 1:15 al heveo, al araceo, al sineo,
1CH 1:16 al arvadeo, al Zemareo y al hamateo.
1CH 1:17 Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec.
1CH 1:18 Arfaxad engendró a Sela, y Sela engendró a Heber.
1CH 1:19 A Heber le nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra. El nombre de su hermano fue Joctán.
1CH 1:20 Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet, y Jera,
1CH 1:21 Adonirán, Uzal, Dicla,
1CH 1:22 Ebal, Abimael, Seba,
1CH 1:23 Ofir, a Havila y Jobab. Todos hijos de Joctán.
1CH 1:24 De Sem: Arfaxad, Sela,
1CH 1:25 Heber, Peleg, Reu,
1CH 1:26 Serug, Nacor, Taré
1CH 1:27 y Abram, el cual es Abraham.
1CH 1:28 Hijos de Abraham: Isaac e Ismael.
1CH 1:29 Éstas son sus generaciones: el primogénito de Ismael fue Nebaiot, luego Cedar, Adbeel, Mibsam,
1CH 1:30 Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema,
1CH 1:31 Jetur, Nafis y Cedema. Tales fueron los hijos de Ismael.
1CH 1:32 Los hijos que Cetura, concubina de Abraham, dio a luz fueron: Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Los hijos de Jocsán: Seba y Dedán.
1CH 1:33 Hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos éstos fueron hijos de Cetura.
1CH 1:34 Abraham engendró a Isaac. Hijos de Isaac: Esaú e Israel.
1CH 1:35 Hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Jeús, Jaalam y Coré.
1CH 1:36 Hijos de Elifaz: Temán, Omar, Zefo, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec.
1CH 1:37 Hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza.
1CH 1:38 Hijos de Seir: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná, Disón, Ezer y Disán.
1CH 1:39 Hijos de Lotán: Hori y Homam. Timna fue hermana de Lotán.
1CH 1:40 Hijos de Sobal: Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam. Hijos de Zibeón: Aja y Aná.
1CH 1:41 Disón fue hijo de Aná. Los hijos de Disón: Amram, Esbán, Itrán y Querán.
1CH 1:42 Hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Jaacán. Hijos de Disán: Uz y Arán.
1CH 1:43 Éstos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes de haber rey de los hijos de Israel: Bela, hijo de Beor, y el nombre de su ciudad era Dinaba.
1CH 1:44 Al morir Bela, reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera de Bosra.
1CH 1:45 Al morir Jobab, reinó en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas.
1CH 1:46 Al morir Husam, reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab. El nombre de su ciudad fue Avit.
1CH 1:47 Al morir Hadad, reinó en su lugar Samla, de Masreca.
1CH 1:48 Al morir Samla, reinó en su lugar Saúl, de Rehobot, que está junto al Éufrates.
1CH 1:49 Al morir Saúl, reinó en su lugar Baal-hanán, hijo de Acbor.
1CH 1:50 Al morir Baal-hanán, reinó en su lugar Hadad. El nombre de su ciudad fue Pai. El nombre de su esposa, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
1CH 1:51 Al morir Hadad, sucedieron en Edom los jeques Timna, Alva, Jetet,
1CH 1:52 Aholibama, Ela, Pinón,
1CH 1:53 Cenaz, Temán, Mibzar,
1CH 1:54 Magdiel e Iram. Tales fueron los jeques de Edom.
1CH 2:1 Éstos son los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón,
1CH 2:2 Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser.
1CH 2:3 Hijos de Judá: Er, Onán y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Súa, cananea. Pero Er, primogénito de Judá, fue perverso ante Yavé, Quien lo mató.
1CH 2:4 Tamar su nuera le dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Judá fueron cinco.
1CH 2:5 Hijos de Fares: Hezrón y Hamul.
1CH 2:6 Hijos de Zera: Zimri, Etán, Hemán, Calcol y Dara. Todos los hijos de Judá fueron cinco.
1CH 2:7 Hijo de Carmi fue Acán, perturbador de Israel, porque transgredió en cuanto a lo maldito.
1CH 2:8 Hijo de Etán: Azarías.
1CH 2:9 Los hijos que le nacieron a Hezrón: Jerameel, Ram y Quelubai.
1CH 2:10 Ram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, jefe de los hijos de Judá.
1CH 2:11 Naasón engendró a Salmón, y Salmón engendró a Booz.
1CH 2:12 Booz engendró a Obed, y Obed engendró a Isaí.
1CH 2:13 Isaí engendró a Eliab su primogénito, el segundo Abinadab, el tercero Simea,
1CH 2:14 el cuarto Natanael, el quinto Radai,
1CH 2:15 el sexto Ozem, el séptimo David,
1CH 2:16 de los cuales Sarvia y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael.
1CH 2:17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter ismaelita.
1CH 2:18 Caleb, hijo de Hezrón, engendró a Jeriot de su esposa Azuba. Los hijos de ella fueron Jeser, Sobab y Ardón.
1CH 2:19 Al morir Azuba, Caleb tomó como esposa a Efrata, la cual dio a luz a Hur.
1CH 2:20 Hur engendró a Uri, y Uri a Bezaleel.
1CH 2:21 Después Hezrón se unió a la hija de Maquir, padre de Galaad, a la cual tomó cuando él tenía 60 años, y ella dio a luz a Segub.
1CH 2:22 Segub engendró a Jaír, quien poseyó 23 ciudades en la tierra de Galaad.
1CH 2:23 Pero Gesur y Aram tomaron las aldeas de Jaír, y Kenat y sus aldeas: 60 pueblos. Todas éstas las tomaron los hijos de Maquir, padre de Galaad.
1CH 2:24 Después que Hezrón murió en Caleb-efrata, Abías, esposa de Hezrón, dio a luz a Asur, padre de Tecoa.
1CH 2:25 Los hijos de Jerameel, primogénito de Hezrón, fueron: Ram, su primogénito, Buna, Orén, Ozem y Ahías.
1CH 2:26 Jerameel tuvo otra mujer llamada Atara, que fue madre de Onam.
1CH 2:27 Hijos de Ram, primogénito de Jerameel: Maaz, Jamín y Equer.
1CH 2:28 Hijos de Onam: Samai y Jada. Hijos de Samai: Nadab y Abisur.
1CH 2:29 El nombre de la esposa de Abisur fue Abihail, la cual dio a luz a Ahbán y a Molid.
1CH 2:30 Hijos de Nadab: Seled y Apaim. Seled murió sin hijos.
1CH 2:31 Isi fue hijo de Apaim, y Sesán, hijo de Isi, e hijo de Sesán, Ahlai.
1CH 2:32 Hijos de Jada, hermano de Samai: Jeter y Jonatán. Jeter murió sin hijos.
1CH 2:33 Hijos de Jonatán: Pelet y Zaza. Tales fueron los descendientes de Jerameel.
1CH 2:34 Sesán no tuvo hijos, sino hijas. Pero Sesán tenía un esclavo egipcio llamado Jarha.
1CH 2:35 A éste, Sesán dio su hija como esposa, y ella dio a luz a Atai.
1CH 2:36 Atai engendró a Natán, Natán a Zabad,
1CH 2:37 Zabad a Eflal, Eflal a Obed,
1CH 2:38 Obed a Jehú, Jehú a Azarías,
1CH 2:39 Azarías a Heles, Heles a Elasa,
1CH 2:40 Elasa a Sismai, Sismai a Salum,
1CH 2:41 Salum a Jecamías, y Jecamías a Elisama.
1CH 2:42 Hijos de Caleb, hermano de Jerameel: Mesa su primogénito, que fue el padre de Zif, y los hijos de Maresa, padre de Hebrón.
1CH 2:43 Hijos de Hebrón: Coré, Tapúa, Requem y Sema.
1CH 2:44 Sema engendró a Raham, padre de Jorcoam, y Requem engendró a Samai.
1CH 2:45 Maón fue hijo de Samai, y Maón padre de Bet-sur.
1CH 2:46 Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harán, Mosa y Gazez. Harán engendró a Gazez.
1CH 2:47 Hijos de Jahdai: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf.
1CH 2:48 Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y Tirhana.
1CH 2:49 También dio a luz a Saaf, padre de Madmana, y a Seva, padre de Macbena, y padre de Gibea; y Acsa fue hija de Caleb.
1CH 2:50 Éstos fueron los hijos de Caleb: hijos de Hur, primogénito de Efrata: Sobal, padre de Quiriat-jearim,
1CH 2:51 Salma, padre de Belén, y Haref, padre de Bet-gader.
1CH 2:52 Hijos de Sobal, padre de Quiriat-jearim: Haroe, la mitad de los manahetitas.
1CH 2:53 Familias de Quiriat-jearim: los itritas, los futitas, los sumatitas y los misraítas, de los cuales salieron los zoratitas y los estaolitas.
1CH 2:54 Hijos de Salma: Belén, y los netofatitas, Atrot-beth-joab, y Hazi-hammanahti, zoraíta.
1CH 2:55 Las familias de los escribas que habitaban en Jabes: los tirateos, los simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos, que proceden de Hamat, padre de la casa de Recab.
1CH 3:1 Éstos son los hijos de David que le nacieron en Hebrón: Amnón, el primogénito, de Ahinoam jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail la de Carmel;
1CH 3:2 el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonías, hijo de Haguit;
1CH 3:3 el quinto, Sefatías, de Abital; el sexto, Itream, de su esposa Egla.
1CH 3:4 Estos seis le nacieron en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses. Luego reinó en Jerusalén 33 años.
1CH 3:5 Estos cuatro le nacieron en Jerusalén, de Betsabé, hija de Amiel: Simea, Sobab, Natán y Salomón.
1CH 3:6 Y otros nueve: Ibhar, Elisama, Elifelet,
1CH 3:7 Noga, Nefeg, Jafía,
1CH 3:8 Elisama, Eliada y Elifelet.
1CH 3:9 Todos éstos fueron los hijos de David, sin contar los hijos de las concubinas. Tamar fue sobrina de ellos.
1CH 3:10 Roboam fue hijo de Salomón, cuyo hijo fue Abías, e hijo de éste Asa, cuyo hijo fue Josafat,
1CH 3:11 de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozías, e hijo de éste Joás,
1CH 3:12 del cual fue hijo Amasías, e hijo de éste Azarías, cuyo hijo fue Jotam.
1CH 3:13 Hijo de éste fue Acaz, del cual fue hijo Ezequías, cuyo hijo fue Manasés,
1CH 3:14 del cual fue hijo Amón, cuyo hijo fue Josías.
1CH 3:15 Hijos de Josías: Johanán, su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedequías, el cuarto Salum.
1CH 3:16 Hijos de Joacim: Jeconías, cuyo hijo fue Sedequías.
1CH 3:17 Hijos de Jeconías el cautivo: Salatiel,
1CH 3:18 Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías.
1CH 3:19 Hijos de Pedaías: Zorobabel y Simei. E hijos de Zorobabel: Mesulam, Hananías y Selomit, su hermana.
1CH 3:20 También estos cinco: Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusab-hesed.
1CH 3:21 E hijos de Hananías: Pelatías y Jesaías; su hijo, Refaías; su hijo, Arnán; su hijo, Abdías; su hijo, Secanías.
1CH 3:22 Hijo de Secanías fue Semaías; e hijos de Semaías: Hatús, Igal, Barías, Nearías y Safat: seis.
1CH 3:23 Hijos de Nearías fueron estos tres: Elioenai, Ezequías y Azricam.
1CH 3:24 Hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani.
1CH 4:1 Hijos de Judá: Fares, Hezrón, Carmi, Hur y Sobal.
1CH 4:2 Reaía, hijo de Sobal, engendró a Jahat, y Jahat a Ahumai y Lahad. Éstas son las familias de los zoratitas.
1CH 4:3 Esta es la descendencia de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. El nombre de su hermana: Haze-lelponi.
1CH 4:4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer, padre de Husa. Tales fueron los hijos de Hur, primogénito de Efrata, padre de Belén.
1CH 4:5 Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naara.
1CH 4:6 Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temeni y Ahastari. Tales fueron los hijos de Naara.
1CH 4:7 Los hijos de Hela: Zeret, Jezoar, Etnán y Cos,
1CH 4:8 el cual engendró a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel, hijo de Harum.
1CH 4:9 Pero Jabes fue más ilustre que sus hermanos. Su madre lo llamó Jabes y dijo: ¡Ciertamente lo di a luz con dolor!
1CH 4:10 Jabes invocó al ʼElohim de Israel: ¡Oh, que me des bendición y ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y me libres del mal, para que no me dañe! Y ʼElohim le concedió lo que pidió.
1CH 4:11 Quelub, hermano de Súa engendró a Mehlír, el cual fue padre de Estón.
1CH 4:12 Estón engendró a Bet-rafa, Paseah y Tehina, el cual fue padre de Ir-nahas. Estos son los varones de Reca.
1CH 4:13 Hijos de Cenaz: Otoniel y Seraías. Hijos de Otoniel: Hatat y Meonotai,
1CH 4:14 quien engendró a Ofra; y Seraías engendró a Joab, padre de los habitantes del valle de Carisim, porque fueron artesanos.
1CH 4:15 Hijos de Caleb, hijo de Jefone: Iru, Ela y Naam. Hijo de Ela fue Cenaz.
1CH 4:16 Hijos de Jehalelel: Zif, Zifa, Tirías y Asareel.
1CH 4:17 Hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalón. Y ella concibió a Miriam, a Samai y a Isba, padre de Estemoa.
1CH 4:18 Su esposa Jehudaía dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco y a Jecutiel, padre de Zanoa. Tales fueron los hijos de Bitia, hija de Faraón, la que Mered tomó por esposa.
1CH 4:19 Hijos de la esposa de Hodías, hermana de Naham, fueron el padre de Queila garmita, y Estemoa maacateo.
1CH 4:20 Hijos de Simón: Amnón, Rina, Benhanán y Tilón. Hijos de Isi: Zohet y Benzohet.
1CH 4:21 Hijos de Sela, hijo de Judá: Er, padre de Leca, y Laada, padre de Maresa, y las familias de los que trabajan lino en Bet-asbea,
1CH 4:22 y Joacim, y los varones de Cozeba, y Joás, y Saraf, los cuales dominaron en Moab y volvieron a Lehem, según registros antiguos.
1CH 4:23 Éstos eran alfareros, y habitaban en medio de plantíos y cercados, cerca del rey, ocupados en su servicio.
1CH 4:24 Hijos de Simeón: Nemuel, Jamín, Jarib, Zera, Saúl,
1CH 4:25 Salum, Mibsam y Misma.
1CH 4:26 Hijos de Misma: Hamuel, Zacur, y Simei.
1CH 4:27 Simei tuvo 16 hijos y seis hijas, pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni se multiplicaron en su familia como los hijos de Judá.
1CH 4:28 Vivieron en Beerseba, Molada, Hazar-sual,
1CH 4:29 Bilha, Ezem, Tolad,
1CH 4:30 Betuel, Horma, Siclag,
1CH 4:31 Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Éstas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.
1CH 4:32 Sus aldeas: Etam, Aín, Rimón, Toquén y Asán: cinco pueblos.
1CH 4:33 Todas sus aldeas estaban situadas en torno a estas ciudades hasta baal. Éstos son los habitantes de ellos y su genealogía.
1CH 4:34 Asimismo Mesobab, Jamlec, Josías, hijo de Amasías,
1CH 4:35 Joel, Jehú, hijo de Josibías, hijo de Seraías, hijo de Asiel,
1CH 4:36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaía, Asaías, Adiel, Jesimiel, Benaía,
1CH 4:37 Ziza, hijo de Sifi, hijo de Alón, hijo de Jedaías, hijo de Simri, hijo de Semaías.
1CH 4:38 Éstos son los jefes entre sus familias según sus nombres. Las casas de sus padres fueron multiplicadas muchísimo.
1CH 4:39 Llegaron hasta la entrada de Gedor, hasta el oriente del valle, en busca de pastos para sus ganados.
1CH 4:40 Hallaron pastos buenos y abundantes. La tierra era muy espaciosa, tranquila y apacible, porque los de Cam la habitaron anteriormente.
1CH 4:41 Éstos que fueron inscritos por sus nombres vinieron en días de Ezequías, rey de Judá, y destruyeron las tiendas y cabañas que hallaron allí. Las destruyeron hasta hoy, y vivieron allí en lugar de ellos, por cuanto allí había pastos para sus ganados.
1CH 4:42 Asimismo 500 hombres de los hijos de Simeón fueron a la montaña de Seír y llevaron como jefes a Pelatías, Nearías, Refaías y Uziel, hijos de Isi.
1CH 4:43 Destruyeron a los que quedaron de Amalec y vivieron allí hasta hoy.
1CH 5:1 Hijos de Rubén, primogénito de Israel. Él era el primogénito, pero porque profanó el lecho de su padre, su primogenitura fue dada a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue posible registrarlo como primogénito.
1CH 5:2 Aunque la primogenitura correspondió a José, Judá fue superior entre sus hermanos y el jefe de ellos, pero el privilegio de primogenitura fue para José.
1CH 5:3 Los hijos de Rubén, primogénito de Israel, fueron: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.
1CH 5:4 Los hijos de Joel: Semaías, Gog, Simei,
1CH 5:5 Micaía, Reaía, y
1CH 5:6 Beera, el cual fue transportado por Tiglat-pileser, rey de los asirios. Éste fue jefe de los rubenitas.
1CH 5:7 Sus hermanos según sus familias, cuando fueron contados según sus generaciones, tenían a Jeiel como jefe, Zacarías,
1CH 5:8 Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, quien vivió en Aroer hasta Nebo y Baal-meón.
1CH 5:9 Se estableció también hacia el oriente hasta la entrada del desierto [que se extiende] desde el río Éufrates, porque tenía mucho ganado en la tierra de Galaad.
1CH 5:10 Pero en tiempo de Saúl guerrearon contra los agarenos, los cuales cayeron en su mano. Y ellos vivieron en sus tiendas en toda la región oriental de Galaad.
1CH 5:11 Los hijos de Gad vivieron enfrente a [los rubenitas] en la tierra de Basán hasta Salca.
1CH 5:12 Joel fue el jefe en Basán. El segundo Safán, luego Jaanai, después Safat.
1CH 5:13 Sus hermanos, según las familias de sus padres, fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacán, Zía y Heber: siete.
1CH 5:14 Éstos fueron los hijos de Abihail, hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz.
1CH 5:15 También Ahí, hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue jefe en la casa de sus padres.
1CH 5:16 Vivieron en Galaad, Basán y sus aldeas, y todos los campos de alrededor de Sarón hasta sus confines.
1CH 5:17 Todos éstos fueron contados según sus generaciones en los días de Jotam, rey de Judá, y en tiempo de Jeroboam, rey de Israel.
1CH 5:18 Los hijos de Rubén y de Gad, y la media tribu de Manasés, hombres valientes, hombres que portaban escudo y espada, expertos en el manejo del arco y diestros en la guerra, eran 44.760 que salían a la guerra.
1CH 5:19 Éstos tuvieron guerra contra los agarenos, y Jetur, Nafis y Nodab.
1CH 5:20 En medio del combate clamaron a su ʼElohim, y les fue favorable porque confiaron en Él. Los agarenos y todos sus aliados fueron entregados en sus manos.
1CH 5:21 Tomaron sus ganados: 50.000 camellos, 250.000 ovejas y 2.000 asnos, además de 100.000 personas.
1CH 5:22 Muchos cayeron muertos, porque la batalla era de ʼElohim. Vivieron en sus lugares hasta el cautiverio.
1CH 5:23 Los hijos de la media tribu de Manasés vivieron en la tierra desde Basán hasta Baal-hermón, Senir y la montaña Hermón, y se multiplicaron muchísimo.
1CH 5:24 Estos son los jefes de las casas paternas: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremías, Hodavías y Jahdiel, hombres valientes y esforzados, varones de renombre y jefes de las casas paternas.
1CH 5:25 Pero se rebelaron contra el ʼElohim de sus padres, y se prostituyeron al seguir a los ʼelohim de los pueblos de la tierra, a los cuales Yavé quitó de delante de ellos.
1CH 5:26 Por lo cual el ʼElohim de Israel incitó el espíritu de Pul, rey de los asirios, es decir el espíritu de Tiglat-pileser, rey de los asirios, quien deportó a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés. Los llevó a Halah, Habor, Hara y al río Gozán, hasta hoy.
1CH 6:1 Hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
1CH 6:2 Hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.
1CH 6:3 Hijos de Amram: Aarón, Moisés y Miriam. Hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
1CH 6:4 Eleazar engendró a Finees. Finees engendró a Abisúa.
1CH 6:5 Abisúa engendró a Buqui. Buqui engendró a Uzi.
1CH 6:6 Uzi engendró a Zeraías. Zeraías engendró a Meraiot.
1CH 6:7 Meraiot engendró a Amarías. Amarías engendró a Ahitob.
1CH 6:8 Ahitob engendró a Sadoc. Sadoc engendró a Ahimaas.
1CH 6:9 Ahimaas engendró a Azarías. Azarías engendró a Johanán.
1CH 6:10 Johanán engendró a Azarías, quien tuvo el sacerdocio en la Casa que Salomón edificó en Jerusalén.
1CH 6:11 Azarías engendró a Amarías. Amarías engendró a Ahitob.
1CH 6:12 Ahitob engendró a Sadoc. Sadoc engendró a Salum.
1CH 6:13 Salum engendró a Hilcías. Hilcías engendró a Azarías.
1CH 6:14 Azarías engendró a Seraías. Y Seraías engendró a Josadac.
1CH 6:15 Josadac fue llevado cautivo cuando Yavé deportó a Judá y a Jerusalén por medio de Nabucodonosor.
1CH 6:16 Hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
1CH 6:17 Éstos son los nombres de los hijos de Gersón: Libni y Simei.
1CH 6:18 Hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.
1CH 6:19 Hijos de Merari: Mahli y Musi. Éstas son las familias de Leví según sus descendencias:
1CH 6:20 Hijos de Gersón: Libni, Jahat, Zima,
1CH 6:21 Joa, Iddo, Zera y Jeatrai.
1CH 6:22 Los hijos de Coat: Aminadab, Coré, Asir,
1CH 6:23 Elcana, Ebiasaf, Asir,
1CH 6:24 Tahat, Uriel, Uzías, Saúl,
1CH 6:25 Elcana, Amasai, Ahimot,
1CH 6:26 Elcana, Zofai, Nahat,
1CH 6:27 Eliab, Jeroham y Elcana.
1CH 6:28 Hijos de Samuel fueron: Joel el primogénito, y Abías el segundo.
1CH 6:29 Los hijos de Merari fueron: Mahli, Libni, Simei, Uza,
1CH 6:30 Simea, Haguía, Asaías.
1CH 6:31 Éstos son los que David estableció para el servicio del canto en la Casa de Yavé desde cuando el Arca reposó allí,
1CH 6:32 quienes servían en el canto delante de la tienda del Tabernáculo de Reunión, hasta que Salomón edificó la Casa de Yavé en Jerusalén. Después estuvieron en su ministerio según su costumbre.
1CH 6:33 Éstos y sus hijos eran los que ejercían su servicio. De los hijos de Coat: el cantor Hemán, hijo de Joel, hijo de Samuel,
1CH 6:34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa,
1CH 6:35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai,
1CH 6:36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías,
1CH 6:37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré,
1CH 6:38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel,
1CH 6:39 su hermano Asaf, el cual estaba a su mano derecha, Asaf, hijo de Berequías, hijo de Simea,
1CH 6:40 hijo de Micael, hijo de Baasías, hijo de Malquías,
1CH 6:41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaía,
1CH 6:42 hijo de Etán, hijo de Zima, hijo de Simei,
1CH 6:43 hijo de Jahat, hijo de Gersón, hijo de Leví.
1CH 6:44 Los hijos de Merari, sus hermanos, estaban a la izquierda: Etán, hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc,
1CH 6:45 hijo de Hasabías, hijo de Amasías, hijo de Hilcías,
1CH 6:46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer,
1CH 6:47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Leví.
1CH 6:48 Sus hermanos levitas fueron asignados a todo el ministerio del Tabernáculo de la Casa de ʼElohim.
1CH 6:49 Pero Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto y del incienso, ministraban en toda la obra del Lugar Santísimo y hacían los sacrificios que apaciguan por Israel según todo lo que mandó Moisés esclavo de ʼElohim.
1CH 6:50 Estos son los hijos de Aarón: Finees, Abisúa,
1CH 6:51 Buqui, Uzi, Zeraías,
1CH 6:52 Meraiot, Amarías, Ahitob,
1CH 6:53 Sadoc, Ahimaas.
1CH 6:54 Éstos son los lugares de residencia según sus campamentos en su territorio. A los hijos de Aarón de la familia de los coatitas, porque a ellos les tocó la primera suerte,
1CH 6:55 les dieron Hebrón, en tierra de Judá, y sus campos de alrededor.
1CH 6:56 Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb, hijo de Jefone.
1CH 6:57 De Judá dieron Hebrón, la ciudad de refugio, a los hijos de Aarón. Además [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Libna, Jatir, Estemoa,
1CH 6:58 Hilén, Debir,
1CH 6:59 Asán y Bet-semes.
1CH 6:60 De la tribu de Benjamín [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Geba, Alemet y Anatot. Todas sus ciudades fueron 13, repartidas por sus familias.
1CH 6:61 A los hijos de Coat que quedaron les dieron por sorteo diez ciudades de la media tribu de Manasés.
1CH 6:62 A los hijos de Gersón, por sus familias, fueron dadas de las tribus de Isacar, Aser, Neftalí y Manasés en Basán, 13 ciudades.
1CH 6:63 A los hijos de Merari, por sus familias, les dieron 12 ciudades por sorteo de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón.
1CH 6:64 Así los hijos de Israel dieron a los levitas las ciudades con sus campos de alrededor.
1CH 6:65 De las tribus de los hijos de Judá, Simeón y Benjamín, dieron por sorteo las ciudades que llamaron por sus nombres.
1CH 6:66 De la tribu de Efraín dieron ciudades con sus campos de alrededor a las familias de los hijos de Coat,
1CH 6:67 y las siguientes ciudades de refugio con sus campos de alrededor: Siquem en la región montañosa de Efraín, Gezer,
1CH 6:68 Jocmeam, Bet-horón,
1CH 6:69 Ajalón y Gat-rimón.
1CH 6:70 De la media tribu de Manasés [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Aner y Bileam, para los que quedaron de las familias de los hijos de Coat.
1CH 6:71 De la familia de la media tribu de Manasés dieron [ciudades] con sus campos de alrededor a los hijos de Gersón: Golán en Basán y Astarot.
1CH 6:72 De la tribu de Isacar [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Cedes, Daberat,
1CH 6:73 Ramot y Anem.
1CH 6:74 De la tribu de Aser [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Masal, Abdón,
1CH 6:75 Hucoc y Rehob.
1CH 6:76 De la tribu de Neftalí [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Cedes, en Galilea, Hamón y Quiriataim.
1CH 6:77 A los hijos de Merari que quedaron de la tribu de Zabulón dieron [ciudades] con sus campos de alrededor: Rimón y Tabor.
1CH 6:78 De la tribu de Rubén, dieron [ciudades] con sus campos de alrededor al otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente del Jordán: Beser, en la región despoblada, Jaza,
1CH 6:79 Cademot y Mefaat.
1CH 6:80 Y de la tribu de Gad [dieron ciudades] con sus campos de alrededor: Ramot de Galaad, Mahanaim,
1CH 6:81 Hesbón y Jazer.
1CH 7:1 Hijos de Isacar: Tola, Fúa, Jasub y Simrón: cuatro.
1CH 7:2 Hijos de Tola: Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las casas paternas. De Tola fueron contados por sus familias 22.6000 hombres valientes en sus generaciones en el tiempo de David.
1CH 7:3 El hijo de Uzi fue Israhías, y los hijos de Israhías: Micael, Obadías, Joel e Isías, un total de cinco jefes.
1CH 7:4 Había con ellos en sus familias y sus casas paternas, 36.000 hombres guerreros, porque tuvieron muchas mujeres e hijos.
1CH 7:5 Sus hermanos, según todas las familias de Isacar, contados por sus genealogías, eran 87.000 hombres valientes.
1CH 7:6 Hijos de Benjamín: Bela, Bequer y Jediael: tres.
1CH 7:7 Hijos de Bela: Ezbón, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri: cinco jefes de casas paternas, hombres valientes y de la descendencia de los cuales fueron contados 22.034.
1CH 7:8 Hijos de Bequer: Zemira, Joás, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abías, Anatot y Alamet. Todos éstos fueron hijos de Bequer.
1CH 7:9 Contados por sus descendencias, por sus familias, los que eran jefes de familias resultaron 20.200 hombres valientes.
1CH 7:10 Hijo de Jediael fue Bilhán. Los hijos de Bilhán: Jeús, Benjamín, Aod, Quenaana, Zetán, Tarsis y Ahisahar.
1CH 7:11 Todos éstos fueron hijos de Jediael, jefes de familias, hombres valientes, 17.200 que salían a combatir en la guerra.
1CH 7:12 Supim y Hupim fueron hijos de Hir. Husim fue hijo de Aher.
1CH 7:13 Hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
1CH 7:14 Hijos de Manasés: Asriel, al cual dio a luz su concubina siria, quien también dio a luz a Maquir, padre de Galaad.
1CH 7:15 Maquir tomó como esposa a la hermana de Hupim y Supim. Se llamaba Maaca. El nombre del segundo descendiente fue Zelofehad, quien tuvo hijas.
1CH 7:16 Maaca, esposa de Maquir, dio a luz un hijo, y lo llamó Peres. El nombre de su hermano fue Seres, los hijos del cual fueron Ulam y Requem.
1CH 7:17 El hijo de Ulam fue Bedán. Éstos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés.
1CH 7:18 Su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, Abiezer, Mahala y Semida.
1CH 7:19 Los hijos de Semida fueron Ahián, Siquem, Likhi y Aniam.
1CH 7:20 Hijos de Efraín: Sutela, Bered, Tahat, Elada, Tahat,
1CH 7:21 Zabad Sutela, Ezer y Elad. Pero los hombres de Gat, naturales de aquella tierra, los mataron porque bajaron a quitarles sus ganados.
1CH 7:22 Su padre Efraín les hizo duelo muchos días, y sus hermanos llegaron a consolarlo.
1CH 7:23 Luego se unió a su esposa, la cual concibió y dio a luz un hijo, al cual llamó Bería, porque su casa estaba en aflicción.
1CH 7:24 Y su hija fue Seera, la cual edificó Bet-horón, la baja y la alta, y también Uzen-seera.
1CH 7:25 Hijos de este Bería fueron Refa, Resef, Telah, Tahán,
1CH 7:26 Laadán, Amiud, Elisama,
1CH 7:27 Non y Josué.
1CH 7:28 La herencia y lugar de residencia de ellos fue Bet-ʼEl con sus aldeas, y hacia el oriente Naarán, y en el occidente Gezer y sus aldeas, asimismo Siquem con sus aldeas, hasta Gaza y sus aldeas;
1CH 7:29 y junto al territorio de los hijos de Manasés, Bet-seán, Taanac, Meguido y Dor, cada uno con sus aldeas. En estos lugares vivieron los hijos de José, hijo de Israel.
1CH 7:30 Hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y su hermana Sera.
1CH 7:31 Hijos de Bería: Heber y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit.
1CH 7:32 Heber engendró a Jaflet, Semer, Hotam y Súa, hermana de ellos.
1CH 7:33 Hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat.
1CH 7:34 Hijos de Semer fueron: Ahi, Rohga, Jehúba y Aram.
1CH 7:35 Hijos de su hermano Helem fueron: Zofa, Imna, Seles y Amal.
1CH 7:36 Hijos de Zofa: Súa, Harnefer, Súal, Beri, Imra,
1CH 7:37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrán y Beera.
1CH 7:38 Hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara.
1CH 7:39 Hijos de Ula: Ara, Haniel y Rezia.
1CH 7:40 Todos éstos fueron hijos de Aser, jefes de familias paternas, escogidos, hombres valientes, jefes de líderes. Fueron contados por sus familias entre los que podían tomar las armas. El número de ellos fue 26.000 hombres.
1CH 8:1 Benjamín engendró a su primogénito, Bela, Asbel el segundo, Ahara el tercero,
1CH 8:2 Noha el cuarto, y Rafa el quinto.
1CH 8:3 Los hijos de Bela fueron Adar, Gera, Abiud,
1CH 8:4 Abisúa, Naamán, Ahoa,
1CH 8:5 Gera, Sefufán y Huram.
1CH 8:6 Estos son los hijos de Ehud, jefes de casas paternas que vivieron en Geba y fueron llevados cautivos a Manahat:
1CH 8:7 Naamán, Ahías y Gera. Éste los llevó cautivos, y engendró a Uza y Ahiud.
1CH 8:8 Saharaim engendró hijos en los campos de Moab, después que repudió a Husim y a Baara, quienes eran sus esposas.
1CH 8:9 Engendró con su esposa Hodes a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam,
1CH 8:10 Jeúz, Saquías y Mirma. Éstos fueron sus hijos, jefes de casas paternas.
1CH 8:11 También con Husim engendró a Abitob y a Elpaal.
1CH 8:12 Los hijos de Elpaal fueron: Heber, Misam y Semed, el cual edificó Ono y Lod con sus aldeas,
1CH 8:13 Bería y Sema, quienes eran jefes de las casas paternas de los habitantes de Ajalón. Echaron a los habitantes de Gat.
1CH 8:14 Ahío, Sasac, Jeremot,
1CH 8:15 Zebadías, Arad, Ader,
1CH 8:16 Micael, Ispa y Joha fueron hijos de Bería.
1CH 8:17 Zebadías, Mesulam, Hizqui, Heber,
1CH 8:18 Ismerai, Jezlías y Jobab fueron hijos de Elpaal.
1CH 8:19 Jaquim, Zicri, Zabdi,
1CH 8:20 Elienai, Ziletai, Eliel,
1CH 8:21 Adaías, Beraías y Simrat fueron hijos de Simei.
1CH 8:22 Ispán, Heber, Eliel,
1CH 8:23 Abdón, Zicri, Hanán,
1CH 8:24 Hananías, Elam, Anatotías,
1CH 8:25 Ifdaías y Peniel fueron hijos de Sasac.
1CH 8:26 Samserai, Seharías, Atalías,
1CH 8:27 Jaresías, Elías y Zicri fueron hijos de Jeroham.
1CH 8:28 Éstos fueron jefes de casas paternas según sus familias, y vivieron en Jerusalén.
1CH 8:29 En Gabaón vivía el padre de Gabaón, cuya esposa se llamó Maaca,
1CH 8:30 y su hijo primogénito Abdón. Luego nacieron Zur, Cis, Baal, Nadab,
1CH 8:31 Gedor, Ahío y Zequer.
1CH 8:32 Miclot engendró a Simea. Éstos también vivieron frente a sus hermanos en Jerusalén.
1CH 8:33 Ner engendró a Cis, y Cis a Saúl. Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal.
1CH 8:34 Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía.
1CH 8:35 Los hijos de Micaía fueron: Pitón, Melec, Tarea y Acaz.
1CH 8:36 Acaz engendró a Joada, Joada engendró a Alemet, Azmavet y Zimri. Zimri engendró a Mosa.
1CH 8:37 Mosa engendró a Bina, cuyo hijo fue Rafa, cuyo hijo fue Elasa, cuyo hijo fue Azel.
1CH 8:38 Los hijos de Azel fueron seis, cuyos nombres son: Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán. Todos éstos fueron hijos de Azel.
1CH 8:39 Los hijos de su hermano Esec fueron: su primogénito Ulam, Jehús el segundo, Elifelet el tercero.
1CH 8:40 Los hijos de Ulam fueron hombres valientes que manejaban el arco, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos: un total de 150. Todos éstos fueron descendientes de Benjamín.
1CH 9:1 Todo Israel fue registrado según sus genealogías, y están inscritos en el rollo de los reyes de Israel. Y [los] de Judá fueron llevados cautivos a Babilonia, por causa de su infidelidad.
1CH 9:2 Los primeros que regresaron a sus posesiones en sus ciudades fueron los israelitas: sacerdotes, levitas y servidores del Templo.
1CH 9:3 En Jerusalén se establecieron algunos de los hijos de Judá, Benjamín, Efraín y Manasés:
1CH 9:4 Utai, hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares, hijo de Judá.
1CH 9:5 De los silonitas, Asaías, el primogénito, y sus hijos.
1CH 9:6 De los hijos de Zera, Jeuel y sus hermanos. Eran 690.
1CH 9:7 De los hijos de Benjamín, Salú, hijo de Mesulam, hijo de Hodavías, hijo de Asenúa,
1CH 9:8 Ibneías, hijo de Jeroham, Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam, hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Ibnías.
1CH 9:9 Sus hermanos según sus familias: 956. Todos estos hombres fueron jefes de familia en sus casas paternas.
1CH 9:10 De los sacerdotes: Jedaías, Joiarib, Jaquín,
1CH 9:11 Azarías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, jefe de la Casa de ʼElohim.
1CH 9:12 Adaía, hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquías. Masai, hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesul, hijo de Mesilemit, hijo de Imer,
1CH 9:13 y sus hermanos, jefes de sus casas paternas, en número de 1.760, hombres valientes para la obra del servicio en la Casa de ʼElohim.
1CH 9:14 De los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, de los hijos de Merari,
1CH 9:15 Bacbacar, Heres, Galal, Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zicri, hijo de Asaf,
1CH 9:16 Obadías, hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún. Y Berequías, hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual vivió en las aldeas de los netofatitas.
1CH 9:17 Y los porteros: Salum, Acub, Talmón, Ahimán y los hermanos de ellos. Salum era el jefe.
1CH 9:18 Hasta entonces estaban encargados de la puerta real, al oriente, y eran porteros de los hijos de Leví.
1CH 9:19 Salum, hijo de Coré, hijo de Abiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos los coreítas, por la casa de su padre, tuvieron a su cargo la obra del servicio, y cuidaban las puertas del Tabernáculo, como sus padres cuidaban las puertas del campamento de Yavé.
1CH 9:20 En tiempo antiguo, Finees, hijo de Eleazar, fue jefe de ellos. Yavé estuvo con él.
1CH 9:21 Zacarías, hijo de Meselemías, era portero en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
1CH 9:22 Todos estos, escogidos para vigilar las puertas, eran 212 cuando fueron contados según el orden de sus familias en sus aldeas, a quienes David y el vidente Samuel constituyeron en su oficio.
1CH 9:23 Así ellos y sus hijos eran porteros por turnos en la Casa de Yavé, es decir, la Casa del Tabernáculo.
1CH 9:24 Estaban los porteros en los cuatro puntos: hacia el oriente, el occidente, el norte y el sur.
1CH 9:25 Sus hermanos que vivían en las aldeas llegaban cada siete días para estar con ellos según su turno,
1CH 9:26 porque los cuatro porteros principales, que eran levitas, estaban en servicio permanente a cargo de las cámaras y de los tesoros de la Casa de ʼElohim.
1CH 9:27 Pasaban la noche en los alrededores de la Casa de ʼElohim, pues ellos estaban encargados de la guardia y de abrirla cada mañana.
1CH 9:28 Algunos de éstos tenían a su cargo los utensilios para el ministerio, los cuales eran contados cuando los guardaban y cuando los sacaban.
1CH 9:29 Otros tenían a su cargo el mobiliario y todos los utensilios del Santuario, la flor de harina, el vino, el aceite, el incienso y las especias;
1CH 9:30 y otros, de los hijos de los sacerdotes, preparaban la mezcla de las especias aromáticas.
1CH 9:31 Matatías, uno de los levitas, primogénito de Salum coreíta, era responsable de las cosas que se preparaban en sartenes.
1CH 9:32 Algunos de los hijos de Coat y de sus hermanos tenían a su cargo el Pan de la Presencia, para prepararlo cada sábado.
1CH 9:33 También había cantores, jefes de casas paternas de los levitas, quienes vivían en las cámaras del Templo, libres de otro servicio, porque estaban en aquella obra día y noche.
1CH 9:34 Éstos eran jefes de casas paternas de los levitas según sus familias, jefes que vivían en Jerusalén.
1CH 9:35 En Gabaón vivía Jehiel, padre de Gabaón. El nombre de la esposa de él era Maaca,
1CH 9:36 y Abdón, su hijo primogénito, luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab,
1CH 9:37 Gedor, Ahío, Zacarías y Miclot.
1CH 9:38 Miclot engendró a Simeam. Éstos vivían también en Jerusalén enfrente de sus hermanos.
1CH 9:39 Ner engendró a Cis, Cis a Saúl, y Saúl a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal.
1CH 9:40 Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía.
1CH 9:41 Los hijos de Micaía fueron Pitón, Melec, Tarea y Acaz.
1CH 9:42 Acaz engendró a Jara, y Jara a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri a Mosa,
1CH 9:43 Mosa a Bina, cuyo hijo fue Refaías, del cual fue hijo Elasa, del cual Azel fue hijo.
1CH 9:44 Azel tuvo seis hijos, cuyos nombres son: Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán.
1CH 10:1 Los filisteos combatieron contra Israel. Los hombres de Israel huyeron de los filisteos y cayeron muertos en la montaña Gilboa.
1CH 10:2 Los filisteos siguieron de cerca a Saúl y a sus hijos. Mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.
1CH 10:3 Arreció la batalla contra Saúl. Los flecheros lo alcanzaron y fue herido por ellos.
1CH 10:4 Entonces Saúl dijo a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que estos incircuncisos vengan y me escarnezcan. Pero su escudero no quiso, porque tenía gran temor. Entonces Saúl tomó la espada y se echó sobre ella.
1CH 10:5 Al ver que Saúl moría, su escudero también se echó sobre la suya y murió.
1CH 10:6 Así murió Saúl con sus tres hijos. Todos los de su casa murieron juntamente con él.
1CH 10:7 Cuando todos los hombres de Israel que estaban en el valle vieron que Saúl y sus hijos murieron, abandonaron sus ciudades y huyeron. Entonces los filisteos vinieron y vivieron en ellas.
1CH 10:8 El día siguiente aconteció que los filisteos fueron a despojar a los muertos y hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en la montaña Gilboa.
1CH 10:9 Lo despojaron y tomaron su cabeza y sus armas. Enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las noticias a sus ídolos y al pueblo.
1CH 10:10 Colgaron sus armas en el templo de sus ʼelohim y clavaron su cabeza en el templo de Dagón.
1CH 10:11 Cuando todos los de Jabes de Galaad oyeron todo lo que los filisteos hicieron a Saúl,
1CH 10:12 se levantaron todos los hombres valientes, tomaron los cadáveres de Saúl y sus hijos y los llevaron a Jabes. Sepultaron sus restos debajo del roble de Jabes y ayunaron siete días.
1CH 10:13 Así murió Saúl a causa de su infidelidad que cometió contra Yavé, contra la Palabra de Yavé, la cual no guardó. Aun consultó a una evocadora de espíritus de muertos,
1CH 10:14 y no consultó a Yavé. Por esa causa lo mató y traspasó el reino a David, hijo de Isaí.
1CH 11:1 Entonces todo Israel se congregó ante David en Hebrón y dijeron: Aquí estamos, somos hueso tuyo y carne tuya.
1CH 11:2 Porque en días anteriores, cuando aún Saúl era rey, tú sacabas y devolvías a Israel, y Yavé tu ʼElohim te dijo: Tú apacentarás a mi pueblo Israel y serás el soberano de mi pueblo Israel.
1CH 11:3 Cuando los ancianos de Israel fueron ante el rey en Hebrón, David hizo un pacto delante de Yavé. Entonces ungieron a David como rey sobre Israel, según la Palabra que Yavé dio por medio de Samuel.
1CH 11:4 Entonces David fue con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús. Los jebuseos vivían en aquella tierra.
1CH 11:5 Los habitantes de Jebús dijeron a David: No entrarás aquí. Pero David capturó la fortaleza de Sion, que es la Ciudad de David.
1CH 11:6 David dijo: El que primero ataque a los jebuseos será jefe y comandante. Entonces Joab, hijo de Sarvia, subió primero y fue designado comandante.
1CH 11:7 David vivió en la fortaleza. Por esto la llamaron Ciudad de David.
1CH 11:8 Edificó la ciudad alrededor, desde el terraplén hasta el muro. Joab restauró el resto de la ciudad.
1CH 11:9 David se engrandecía cada vez más, porque Yavé de las huestes estaba con él.
1CH 11:10 Éstos son los principales valientes que respaldaron fuertemente a David. Lo ayudaron para designarlo rey de Israel, según la Palabra de Yavé.
1CH 11:11 Éste es el número de los valientes que tuvo David: Jasobeam, hijo de Hacmoni, jefe de los 30, el cual blandió su lanza contra 300, a los cuales mató de una sola vez.
1CH 11:12 Después de él estaba Eleazar, hijo de Dodo, el ahohíta. Él era uno de los tres valientes.
1CH 11:13 Éste estuvo con David en Pas-damim cuando los filisteos se reunieron allí para la batalla. Había una parcela de tierra llena de cebada. Al huir el pueblo de los filisteos,
1CH 11:14 él se colocó firme en medio de la parcela y la defendió. Derrotó a los filisteos y Yavé le dio una gran victoria.
1CH 11:15 Tres de los 30 principales bajaron a la roca [donde estaba] David, en la cueva de Adulam, mientras los filisteos acampaban en el valle de Refaim.
1CH 11:16 David estaba entonces en la fortaleza y una guarnición de los filisteos estaba en Belén.
1CH 11:17 Entonces David sintió un vivo deseo: ¡Quién me diera a beber agua del pozo de Belén, que está en la puerta!
1CH 11:18 Entonces los tres irrumpieron en el campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo de Belén que está junto a la puerta y se la llevaron a David. Pero David no la quiso beber, sino la derramó ante Yavé y dijo:
1CH 11:19 ¡Lejos esté de mí, oh mi ʼElohim, hacer esto! ¿Beberé la sangre de estos hombres que con riesgo de sus vidas la trajeron? Y no quiso beberla. Aquellos tres valientes hicieron esto.
1CH 11:20 Abisai, hermano de Joab, era el principal de los 30, el cual blandió su lanza contra 300 y los mató, y tuvo renombre entre los tres.
1CH 11:21 Fue el más ilustre de los 30 y fue su jefe, pero no igualó a los tres primeros.
1CH 11:22 Benaía, hijo de Joiada, hijo de un hombre valiente de grandes hazañas, de Cabseel, venció a los hijos de Ariel de Moab. Un día de nieve, bajó y mató a un león dentro de un foso.
1CH 11:23 También mató a un egipcio, hombre de 2,25 metros de estatura. El egipcio llevaba una lanza como un rodillo de tejedor. Pero [Benaía] bajó con un cayado, le arrebató la lanza de la mano al egipcio y lo mató con la lanza de éste.
1CH 11:24 Esto hizo Benaía, hijo de Joiada, y tuvo tanto renombre como los tres valientes.
1CH 11:25 Ciertamente fue el más distinguido de los 30, pero no igualó a los tres primeros. David lo designó jefe de su guardia personal.
1CH 11:26 Los valientes de los ejércitos eran: Asael, hermano de Joab, Elhanán, hijo de Dodo, de Belén,
1CH 11:27 Samote el harorita, Heles el pelonita,
1CH 11:28 Ira, hijo de Iques tecoíta, Abiezer anatotita,
1CH 11:29 Sibecai husatita, Ilai ahohíta,
1CH 11:30 Maharai netofatita, Heled, hijo de Baana netofatita,
1CH 11:31 Itai, hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín, Benaía piratonita,
1CH 11:32 Hurai de los arroyos de Gaas, Abiel el arbatita,
1CH 11:33 Azmavet barhumita, Eliaba saalbonita,
1CH 11:34 los hijos de Hasem gizonita, Jonatán, hijo de Sagé, ararita,
1CH 11:35 Ahiam, hijo de Sacar ararita, Elifal, hijo de Ur,
1CH 11:36 Hefer mequeratita, Ahías pelonita,
1CH 11:37 Hezro carmelita, Naarai, hijo de Ezbai,
1CH 11:38 Joel, hermano de Natán, Mibhar, hijo de Hagrai,
1CH 11:39 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab, hijo de Sarvia,
1CH 11:40 Ira el itrita, Gareb el itrita,
1CH 11:41 Urías heteo, Zabad, hijo de Ahlai,
1CH 11:42 Adina, hijo de Siza rubenita, jefe de los rubenitas, y con él 30,
1CH 11:43 Hanán, hijo de Maaca, Josafat mitnita,
1CH 11:44 Uzías astarotita, Sama y Jehiel, hijos de Hota aroerita,
1CH 11:45 Jediael, hijo de Simri, y su hermano Joha tizita,
1CH 11:46 Eliel mahavita, Jerebai y Josavía, hijos de Elnaam, Itma moabita,
1CH 11:47 Eliel, Obed, Haasiel mesobaíta.
1CH 12:1 Éstos eran los que fueron a David en Siclag, cuando él estaba aún encerrado por causa de Saúl, hijo de Cis, y eran de los valientes que lo ayudaron en la guerra.
1CH 12:2 Estaban armados con arcos. Usaban ambas manos para tirar piedras con honda y flechas con arco. De los hermanos de Saúl, de Benjamín:
1CH 12:3 el jefe después Joás, Ahiezer, hijos de Semaa gabaatita, Jeziel y Pelet, hijos de Azmavet, Beraca, Jehú anatotita,
1CH 12:4 Ismaías gabaonita, valiente entre los 30 y jefe de los 30, Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita,
1CH 12:5 Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías, Sefatías harufita,
1CH 12:6 Elcana, Isías, Hazi, Azareel, Joezer,
1CH 12:7 Joela y Zebadías, hijos de Jeroham de Gedor.
1CH 12:8 También de los de Gad se pasaron a David, a la fortaleza en el desierto, hombres fuertes y valientes, entrenados para la guerra, diestros con el escudo y la lanza, cuyas caras eran como caras de leones. Eran tan ligeros como las gacelas en las montañas.
1CH 12:9 Ezer el primero, Obadías el segundo, Eliab el tercero,
1CH 12:10 Mismana el cuarto, Jeremías el quinto,
1CH 12:11 Atai el sexto, Eliel el séptimo,
1CH 12:12 Johanán el octavo, Elzabad el noveno,
1CH 12:13 Jeremías el décimo y Macbanai el undécimo.
1CH 12:14 Éstos fueron jefes del ejército de los hijos de Gad. El menor tenía a su cargo 100 hombres, y el mayor de ellos, 1.000.
1CH 12:15 Éstos pasaron el Jordán el mes primero cuando estaba desbordado por todas sus riberas. Pusieron en fuga a todos los de los valles, tanto al oriente como al occidente.
1CH 12:16 También algunos de los hijos de Benjamín y de Judá fueron a David a la fortaleza.
1CH 12:17 David salió a recibirlos y les habló: Si vienen a mí en paz para ayudarme, mi corazón se unirá a ustedes. Pero si vienen para entregarme a mis enemigos, sin haber iniquidad en mis manos, ¡que el ʼElohim de nuestros antepasados lo vea y se lo demande!
1CH 12:18 Entonces el Espíritu llegó sobre Amasai, jefe de los 30, y dijo: ¡Somos tuyos, oh David, y contigo estamos, hijo de Isaí! ¡Paz, paz a ti, y paz a tus ayudantes, pues también tu ʼElohim te ayuda! David los recibió y los designó como jefes de la tropa.
1CH 12:19 También algunos de Manasés se pasaron a David cuando iba con los filisteos a la batalla contra Saúl. Pero no los ayudó, porque los jefes de los filisteos tuvieron consejo y lo despidieron, pues dijeron: ¡Él puede pasarse a su ʼadón Saúl con nuestras cabezas!
1CH 12:20 Cuando él iba a Siclag, [algunos] de los de Manasés se pasaron a él: Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, jefes de millares de los de Manasés.
1CH 12:21 Éstos ayudaron a David contra la banda armada, pues todos ellos eran hombres valientes y fueron jefes en el ejército.
1CH 12:22 En aquel tiempo acudían día tras día a David para ayudarlo, hasta que se formó un gran ejército, como el ejército de ʼElohim.
1CH 12:23 Éste es el número de los jefes que estaban listos Kiriath Jearim para la guerra, que fueron a David en Hebrón a fin de traspasarle el reino de Saúl según la Palabra de Yavé:
1CH 12:24 De los hijos de Judá que portaban escudo y lanza: 6.800, listos para la guerra.
1CH 12:25 De los hijos de Simeón: 6.100 hombres, valientes y esforzados para la guerra.
1CH 12:26 De los hijos de Leví: 4.600,
1CH 12:27 junto con Joiada, jefe de los descendientes de Aarón, y con él 3.700,
1CH 12:28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con 22 de los jefes de su casa paterna.
1CH 12:29 De los hijos de Benjamín, parientes de Saúl, 3.000, pues hasta entonces la mayor parte de ellos mantenían su lealtad a la casa de Saúl.
1CH 12:30 De los hijos de Efraín, 20.800, muy valientes e ilustres varones en sus casas paternas.
1CH 12:31 De la media tribu de Manasés, 18.000, quienes fueron designados por nombre para ir a proclamar a David como rey.
1CH 12:32 De los hijos de Isacar, 200 jefes, entendidos en distinguir los tiempos, que sabían lo que Israel debía hacer y cuyas órdenes seguían todos sus hermanos.
1CH 12:33 De Zabulón, 50.000 hombres que salían a la batalla, prontos para la guerra con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón.
1CH 12:34 De Neftalí, 1.000 jefes y 36.000 con escudo y lanza.
1CH 12:35 De los de Dan, dispuestos a pelear, 28.600.
1CH 12:36 De Aser, 40.000 dispuestos para la guerra y preparados para pelear.
1CH 12:37 Del otro lado del Jordán, de los rubenitas, gaditas y de la media tribu de Manasés: 120.000 con toda clase de armas de guerra.
1CH 12:38 Todos estos hombres de guerra, listos para la batalla, fueron con corazón sincero a Hebrón para proclamar a David como rey sobre todo Israel. Todos los demás de Israel eran también del mismo sentir para proclamar rey a David.
1CH 12:39 Estuvieron allí con David tres días. Comían y bebían porque sus hermanos prepararon para ellos.
1CH 12:40 También los vecinos, hasta Isacar, Zabulón y Neftalí, llevaron alimentos en asnos, camellos, mulas y bueyes: provisiones de harina, tortas de higos, uvas pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque había alegría en Israel.
1CH 13:1 Entonces David tomó consejo con los jefes de millares y de centenas, los oficiales de la casa y todos los jefes.
1CH 13:2 Y David dijo a toda la congregación de Israel: Si les parece bien y si es la voluntad de Yavé nuestro ʼElohim, enviemos mensajeros a todas partes [a llamar a] nuestros hermanos que quedaron en todas las tierras de Israel y a los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y campos de alrededor, para que se reúnan con nosotros.
1CH 13:3 Traigamos hasta nosotros el Arca de nuestro ʼElohim, porque no la buscamos en el tiempo de Saúl.
1CH 13:4 Toda la congregación dijo que se hiciera así, porque el asunto pareció bien a todo el pueblo.
1CH 13:5 Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para traer el Arca de ʼElohim desde Quiriat-jearim.
1CH 13:6 David subió con todo Israel a Baala de Quiriat-jearim, en Judá, para traer de allí el Arca de ʼElohim, Yavé, Quien mora entre los querubines, sobre la cual es invocado su Nombre.
1CH 13:7 Trajeron el Arca de ʼElohim de la casa de Abinadab en una carroza nueva. Uza y Ahío guiaban la carroza.
1CH 13:8 David y todo Israel se regocijaban delante de ʼElohim con todas sus fuerzas, con cánticos, arpas, salterios, panderos, címbalos y trompetas.
1CH 13:9 Cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al Arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban.
1CH 13:10 La ira de Yavé se encendió contra Uza y lo hirió, porque extendió su mano al Arca. Murió allí delante de ʼElohim.
1CH 13:11 David se disgustó porque Yavé quebrantó a Uza, por lo cual llamó aquel lugar Perez-uza hasta hoy.
1CH 13:12 Aquel día David tuvo temor a ʼElohim y preguntó: ¿Cómo podrá el Arca de ʼElohim ir a mí?
1CH 13:13 Así que David no llevó consigo el Arca a la Ciudad de David, más bien la desvió a la casa de Obed-edom geteo.
1CH 13:14 El Arca de ʼElohim estuvo en la casa con la familia de Obed-edom tres meses. Y Yavé bendijo la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía.
1CH 14:1 Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David con madera de cedro, artesanos y ebanistas para que le edificaran una casa.
1CH 14:2 David comprendió que Yavé lo estableció como rey de Israel, y que su reino fue exaltado por amor a su pueblo Israel.
1CH 14:3 Entonces David tomó más mujeres en Jerusalén, y engendró más hijos e hijas.
1CH 14:4 Éstos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
1CH 14:5 Ibhar, Elisúa, Elpelet,
1CH 14:6 Noga, Nefeg, Jafía,
1CH 14:7 Elisama, Beeliada y Elifelet.
1CH 14:8 Al oír los filisteos que David fue ungido rey de todo Israel, todos los filisteos subieron en busca de David. Cuando David lo oyó, salió contra ellos,
1CH 14:9 porque los filisteos llegaron y se desplegaron por el valle de Refaim.
1CH 14:10 Entonces David consultó a ʼElohim: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Yavé le respondió: Vé, porque Yo los entregaré en tu mano.
1CH 14:11 Subieron a Baal-perazim, y allí David los derrotó. Luego David dijo: ¡ʼElohim irrumpió contra mis enemigos por mi mano, como corriente impetuosa! Por esto llamaron aquel lugar Baal-perazim.
1CH 14:12 Ellos dejaron allí sus ʼelohim, y David ordenó que fueran quemados.
1CH 14:13 Los filisteos volvieron a extenderse por el valle.
1CH 14:14 David volvió a consultar a ʼElohim, y ʼElohim le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos por detrás y sal a ellos frente a las balsameras.
1CH 14:15 Cuando escuches el ruido de marcha en las copas de las balsameras, sal enseguida a la batalla, porque ʼElohim saldrá delante de ti para derrotar al ejército de los filisteos.
1CH 14:16 David hizo tal como ʼElohim le ordenó y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.
1CH 14:17 La fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras, y Yavé impuso el temor de David sobre todas las naciones.
1CH 15:1 David hizo para él casas en la Ciudad de David. Preparó un lugar para el Arca de ʼElohim y levantó una tienda para ella.
1CH 15:2 Entonces David dijo: El Arca de ʼElohim no debe ser llevada sino por los levitas, porque Yavé los eligió para que la lleven y le sirvan perpetuamente.
1CH 15:3 David congregó a todo Israel en Jerusalén para que trasladaran el Arca de Yavé al lugar que había preparado para ella.
1CH 15:4 David reunió a los hijos de Aarón y a los levitas:
1CH 15:5 De los hijos de Coat, Uriel el principal y 120 de sus hermanos.
1CH 15:6 De los hijos de Merari, Asaías el principal, y 229 de sus hermanos.
1CH 15:7 De los hijos de Gersón, Joel el principal, y 130 de sus hermanos.
1CH 15:8 De los hijos de Elizafán: Semaías el principal, y 200 de sus hermanos.
1CH 15:9 De los hijos de Hebrón, Eliel el principal, y 80 de sus hermanos.
1CH 15:10 De los hijos de Uziel, Aminadab el principal, y 112 de sus hermanos.
1CH 15:11 David llamó a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab.
1CH 15:12 Les dijo: Ustedes son los principales padres de las familias de los levitas. Santifíquense, ustedes y sus hermanos, para que suban el Arca de Yavé ʼElohim de Israel al lugar que le preparé.
1CH 15:13 Pues por no hacerlo ustedes la primera vez, Yavé nuestro ʼElohim nos quebrantó, por cuanto no le consultamos según el orden prescrito.
1CH 15:14 Así que los sacerdotes y los levitas se santificaron para subir el Arca de Yavé ʼElohim de Israel.
1CH 15:15 Los hijos de los levitas llevaron el Arca de ʼElohim con las barras puestas sobre sus hombros, tal como Moisés ordenó, según la Palabra de Yavé.
1CH 15:16 Asimismo David dijo a los jefes de los levitas que designaran de sus hermanos cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos resonantes, y que alzaran la voz con alegría.
1CH 15:17 Los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel, y de sus parientes a Asaf, hijo de Berequías, y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etán, hijo de Cusaías.
1CH 15:18 Con ellos, a sus hermanos de segundo grado, a Zacarías, hijo de Jahaziel, Semiramot, Jehiel, Unni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom y Jeiel, los porteros.
1CH 15:19 Así Hemán, Asaf y Etán, que eran cantores, sonaban címbalos de bronce.
1CH 15:20 Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, tocaban salterios de tono alto.
1CH 15:21 Matatías, Elifelehu, Micnías, Obede-dom, Jeiel y Azazías, dirigían con liras templadas en tono alto.
1CH 15:22 Quenanías, principal de los levitas en la música, fue designado para elevar el canto, porque era entendido para esto.
1CH 15:23 Berequías y Elcana eran porteros del Arca.
1CH 15:24 Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del Arca de ʼElohim, y Obed-edom y Jehías eran también porteros del Arca.
1CH 15:25 Entonces David fue con los ancianos de Israel y los jefes de millares a subir el Arca del Pacto de Yavé con alegría, desde la casa de Obed-edom.
1CH 15:26 Sucedió que como ʼElohim ayudaba a los levitas que llevaban el Arca del Pacto de Yavé, ellos sacrificaron siete becerros y siete carneros.
1CH 15:27 David iba vestido con un manto de lino fino y también los cantores y todos los levitas que cargaban el Arca. Quenanías era el director del canto de los cantores. David llevaba sobre él un efod de lino.
1CH 15:28 De esta manera todo Israel subía el Arca del Pacto de Yavé con aclamaciones al sonido de la corneta, con trompetas y címbalos muy resonantes y al son de salterios y arpas.
1CH 15:29 Cuando el Arca del Pacto de Yavé entró en la Ciudad de David, aconteció que Mical, la hija de Saúl, miró por la ventana. Al ver que el rey David saltaba y se regocijaba, lo despreció en su corazón.
1CH 16:1 Así llevaron el Arca de ʼElohim y la asentaron en medio de la tienda que David le levantó. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de ʼElohim.
1CH 16:2 Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el Nombre de Yavé.
1CH 16:3 Repartió a todos en Israel, tanto a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una ración de carne y una torta de pasas.
1CH 16:4 Colocó ministros de los levitas delante del Arca de Yavé para que dieran gracias, recordaran y alabaran a Yavé ʼElohim de Israel:
1CH 16:5 Asaf, el primero, Zacarías, el segundo, y Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jehiel, con sus instrumentos de salterios y arpas. También Asaf tocaba los címbalos resonantes.
1CH 16:6 Además los sacerdotes Benaía y Jahaziel tocaban continuamente las trompetas delante del Arca del Pacto de ʼElohim.
1CH 16:7 Aquel día por primera vez David designó a Asaf y sus hermanos para aclamar a Yavé por medio de este salmo:
1CH 16:8 ¡Alaben a Yavé, invoquen su Nombre! Den a conocer sus obras entre los pueblos.
1CH 16:9 Canten a Él, cántenle salmos. Hablen de todas sus maravillas.
1CH 16:10 Gloríense en su santo Nombre. ¡Alégrese el corazón de los que buscan a Yavé!
1CH 16:11 Busquen a Yavé y su poder. Busquen continuamente su rostro.
1CH 16:12 Acuérdense de las maravillas que hizo, De sus prodigios y los juicios de su boca.
1CH 16:13 ¡Oh ustedes, hijos de Israel, su esclavo! ¡Oh hijos de Jacob, sus escogidos!
1CH 16:14 Él es Yavé, nuestro ʼElohim. En toda la tierra están sus juicios.
1CH 16:15 Acuérdense de su Pacto para siempre, De la Palabra que ordenó para 1.000 generaciones,
1CH 16:16 Del Pacto que hizo con Abraham Y de su juramento a Isaac,
1CH 16:17 El cual confirmó a Jacob como estatuto, Y a Israel como Pacto sempiterno.
1CH 16:18 Y dijo: A ti daré la tierra de Canaán, Como la porción de tu herencia,
1CH 16:19 Cuando ellos eran pocos en número, Muy pocos y forasteros en ella,
1CH 16:20 Y vagaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo.
1CH 16:21 No permitió que alguien los oprimiera. Más bien por amor a ellos reprendió a reyes:
1CH 16:22 No toquen a mis ungidos, Ni hagan mal a mis profetas.
1CH 16:23 Cante a Yavé toda la tierra. Proclamen de día en día su salvación.
1CH 16:24 Cuenten su gloria entre las naciones, En todos los pueblos sus maravillas.
1CH 16:25 Porque grande es Yavé, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los ʼelohim.
1CH 16:26 Porque todos los ʼelohim de los pueblos son ídolos, Pero Yavé hizo el cielo.
1CH 16:27 Alabanza y magnificencia hay delante de Él, Poder y alegría en su morada.
1CH 16:28 Tributen a Yavé, oh familias de los pueblos. Den a Yavé la gloria y el poder.
1CH 16:29 Den a Yavé la gloria debida a su Nombre. Traigan ofrenda y vengan delante de Él. Póstrense ante Yavé en la hermosura de la santidad.
1CH 16:30 Tema ante su presencia toda la tierra. El mundo será aún establecido Para que no se conmueva.
1CH 16:31 ¡Alégrese el cielo y regocíjese la tierra! Y digan entre las naciones: ¡Yavé reina!
1CH 16:32 Brame el mar y su plenitud. ¡Regocíjese el campo y todo lo que hay en él!
1CH 16:33 Entonces los árboles del bosque cantarán delante de Yavé, Porque Él viene a juzgar la tierra.
1CH 16:34 Alaben a Yavé porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
1CH 16:35 Y digan: ¡Sálvanos, oh ʼElohim, salvación nuestra! Reúnenos, y líbranos de las naciones Para que confesemos tu santo Nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas.
1CH 16:36 ¡Bendito sea Yavé ʼElohim de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad! Todo el pueblo exclamó: ¡Amén! Y alabó Yavé.
1CH 16:37 Allí, delante del Arca del Pacto de Yavé, dejó a Asaf y a sus hermanos para que ministraran de continuo delante del Arca, cada cosa en su día,
1CH 16:38 junto con Obed-edom y sus 68 hermanos. Colocó como porteros a Obed-edom, hijo de Jedutún, y a Hosa.
1CH 16:39 Dejó al sacerdote Sadoc y a sus hermanos sacerdotes delante del Tabernáculo de Yavé en el alto de Gabaón,
1CH 16:40 para que ofrecieran holocaustos a Yavé continuamente sobre el altar del holocausto, por la mañana y al llegar la noche, según todo lo que está escrito en la Ley de Yavé que Él prescribió a Israel.
1CH 16:41 Con ellos estaban Hemán, Jedutún y el resto de los escogidos, quienes fueron designados por nombre para alabar a Yavé, porque para siempre es su misericordia.
1CH 16:42 Hemán y Jedutún estaban con ellos con trompetas, címbalos resonantes y otros instrumentos para acompañar los cánticos a ʼElohim. Designó a los hijos de Jedutún para la puerta.
1CH 16:43 Todo el pueblo salió cada uno a su casa. David volvió para bendecir su casa.
1CH 17:1 Cuando David ya vivía en su casa, sucedió que él dijo al profeta Natán: Ciertamente yo vivo en casa de cedro, pero el Arca del Pacto de Yavé está entre cortinas.
1CH 17:2 Natán respondió a David: ¡Haz todo lo que está en tu corazón, porque ʼElohim está contigo!
1CH 17:3 Pero esa misma noche vino Palabra de ʼElohim a Natán:
1CH 17:4 Vé y dí a mi esclavo David: Yavé dice: Tú no me edificarás Casa para que more.
1CH 17:5 Porque no moré en alguna casa desde el día cuando saqué a los hijos de Israel hasta hoy, sino estuve de tienda en tienda, y de Tabernáculo en Tabernáculo.
1CH 17:6 Por dondequiera que anduve con todo Israel ¿hablé Palabra con alguno de los jueces de Israel, a quienes mandé a apacentar a mi pueblo? Le dije: ¿por qué no me edifican una Casa de cedro?
1CH 17:7 Por tanto, ahora dirás a mi esclavo David: Yavé de las huestes dice: Yo te tomé del pasto, de seguir tras las ovejas, para que fueras soberano sobre mi pueblo Israel.
1CH 17:8 Estuve contigo en todo lo que anduviste y corté de tu presencia a todos tus enemigos. Te haré un nombre como el nombre de los grandes de la tierra.
1CH 17:9 Asimismo dispuse un lugar para mi pueblo Israel. Lo planté para que viva en él y no vuelva a ser removido, ni los perversos vuelvan a consumirlos como antes,
1CH 17:10 desde el tiempo cuando designé jueces para mi pueblo Israel y sometí a todos tus enemigos. Además, te informo que Yavé te edificará casa.
1CH 17:11 Después de ti, cuando tus días sean cumplidos para ir a estar con tus antepasados, habrá uno de tus descendientes y estableceré su reino.
1CH 17:12 Él me edificará Casa, y Yo confirmaré su trono eternamente.
1CH 17:13 Yo le seré Padre y él me será hijo. No apartaré mi misericordia de él, como la aparté del que estaba antes de ti,
1CH 17:14 sino lo confirmaré en mi Casa y en mi reino eternamente. Su trono será establecido para siempre.
1CH 17:15 Natán habló a David todas estas palabras según toda esta visión.
1CH 17:16 Entonces el rey David entró, se colocó delante de Yavé y dijo: ¡Oh Yavé ʼElohim! ¿Quién soy yo y qué es mi casa, para que me trajeras hasta aquí?
1CH 17:17 Aun esto fue poco delante de Ti, oh ʼElohim, pues hablaste del futuro de la casa de tu esclavo en un tiempo lejano y me consideraste como un hombre excelente, oh Yavé ʼElohim.
1CH 17:18 ¿Qué más puede David decirte por honrar a tu esclavo? Pues Tú conoces a tu esclavo.
1CH 17:19 Oh Yavé, por amor a tu esclavo y según tu corazón, hiciste toda esta grandeza al dar a conocer todas estas grandezas.
1CH 17:20 Oh Yavé, nadie hay como Tú, ni hay ʼElohim aparte de Ti, conforme a todo lo que escucharon nuestros oídos.
1CH 17:21 ¿Cuál otro pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, al cual ʼElohim acudió a rescatarlo como pueblo para Él, a fin de darte renombre por medio de grandes y terribles hazañas al expulsar naciones de delante de tu pueblo que rescataste de Egipto?
1CH 17:22 Pues estableciste a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y Tú, oh Yavé, fuiste su ʼElohim.
1CH 17:23 Ahora pues, oh Yavé, confirma para siempre la Palabra que hablaste acerca de tu esclavo y de su casa. Haz como dijiste.
1CH 17:24 Permanezca y sea engrandecido tu Nombre para siempre, a fin de que se diga: ¡Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, es ʼElohim para Israel! Sea establecida la casa de tu esclavo David delante de Ti.
1CH 17:25 Porque tú, ʼElohim mío, revelaste al oído de tu esclavo que le edificarás casa. Por eso tu esclavo halló valor para orar ante Ti.
1CH 17:26 Ahora pues, Yavé, Tú eres ʼElohim, y prometiste a tu esclavo este bien.
1CH 17:27 Dígnate bendecir la casa de tu esclavo para que permanezca perpetuamente delante de Ti. Porque Tú, oh Yavé, la bendijiste, y será bendita para siempre.
1CH 18:1 Aconteció después de esto que David derrotó a los filisteos y los sometió. Quitó a Gat y sus aldeas de mano de los filisteos.
1CH 18:2 También derrotó a Moab. Los moabitas quedaron sometidos a David como esclavos tributarios.
1CH 18:3 David derrotó a Hadad-ezer, rey de Soba, cerca de Hamat, cuando éste iba a restablecer su dominio junto al río Éufrates.
1CH 18:4 David le capturó 1.000 carruajes de guerra, 7.000 jinetes y 20.000 infantes. David desjarretó todos los caballos de los carruajes y dejó solo caballos para 100 carruajes.
1CH 18:5 Cuando los sirios de Damasco llegaron a ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba, David mató a 22.000 hombres de los sirios.
1CH 18:6 David estableció guarniciones en Siria de Damasco. Los sirios fueron tributarios y esclavos de David, porque Yavé daba la victoria a David dondequiera que iba.
1CH 18:7 David tomó los escudos de oro que tenían los esclavos de Hadad-ezer y los llevó a Jerusalén.
1CH 18:8 Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, David tomó gran cantidad de bronce, con el cual Salomón hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
1CH 18:9 Cuando Tou, rey de Hamat, oyó que David venció a todo el ejército de Hadad-ezer, rey de Soba,
1CH 18:10 envió a su hijo Adoram al rey David para saludarlo y felicitarlo, porque peleó contra Hadad-ezer y lo derrotó. (Hadad-ezer era adversario de Tou.) [El rey Tou] le obsequió toda clase de utensilios de oro, plata y bronce.
1CH 18:11 El rey David también los consagró a Yavé, junto con la plata y el oro que tomó de todas las naciones: de Edom, Moab, los hijos de Amón, los filisteos y Amalec.
1CH 18:12 Además de esto, Abisai, hijo de Sarvia, destrozó a 18.000 edomitas en el valle de la Sal.
1CH 18:13 Impuso guarniciones en Edom. Todos los edomitas fueron esclavos de David, porque Yavé daba la victoria a David dondequiera que iba.
1CH 18:14 David reinó sobre todo Israel y juzgaba con justicia a todo su pueblo.
1CH 18:15 Joab, hijo de Sarvia, era general del ejército, y Josafat, hijo de Ahilud, el cronista.
1CH 18:16 Sadoc, hijo de Ahitob y Abimelec, hijo de Abiatar eran sacerdotes, y Savsa, secretario.
1CH 18:17 Benaía, hijo de Joiada, era jefe de los cereteos y peleteos. Los hijos de David eran supervisores junto al rey.
1CH 19:1 Aconteció después de estas cosas que murió Nahas, rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo.
1CH 19:2 Y David dijo: Tendré misericordia de Hanún, hijo de Nahas, porque también su padre tuvo misericordia conmigo. David envió mensajeros a consolarlo por la muerte de su padre. Pero cuando los esclavos de David entraron en la tierra de los hijos de Amón para consolar a Hanún,
1CH 19:3 los jefes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: ¿Te parece que David honra a tu padre porque te envió consoladores? ¿No vienen más bien sus esclavos a ti para averiguar, destruir y espiar la tierra?
1CH 19:4 Entonces Hanún tomó a los esclavos de David y los rapó. Les cortó las ropas por la mitad hasta las nalgas y los despidió.
1CH 19:5 Luego salieron. Cuando llegó la noticia a David sobre aquellos varones, él envió a recibirlos, pues los hombres estaban muy avergonzados. El rey dijo: Permanezcan en Jericó hasta que crezcan sus barbas y entonces regresen.
1CH 19:6 Al ver los hijos de Amón que se volvieron aborrecibles a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron 33 toneladas de plata para contratar carruajes y jinetes de Mesopotamia, Siria, Maaca y Soba.
1CH 19:7 Contrataron 32.000 carruajes, al rey de Maaca y a su ejército, quienes llegaron y acamparon frente a Medeba. Los hijos de Amón salieron desde sus ciudades y fueron a la guerra.
1CH 19:8 Cuando David lo oyó, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.
1CH 19:9 Los hijos de Amón salieron y dispusieron la batalla en la entrada de la ciudad. Los reyes que llegaron estaban aparte en el campo.
1CH 19:10 Al ver Joab que la batalla se le presentaba por el frente y por la retaguardia, eligió algunos de entre los mejores hombres de Israel y los dispuso en orden de batalla contra los sirios.
1CH 19:11 Entregó el resto del ejército en mano de su hermano Abisai y los dispuso en orden de batalla contra los hijos de Amón.
1CH 19:12 Entonces dijo: Si los sirios son demasiado fuertes para mí, tú me ayudarás, y si los hijos de Amón son demasiado fuertes para ti, entonces yo te ayudaré.
1CH 19:13 Esfuérzate, esforcémonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro ʼElohim y haga Yavé lo que le parezca bien.
1CH 19:14 Joab se acercó con el ejército que tenía consigo para pelear contra los sirios, pero ellos huyeron de él.
1CH 19:15 Al ver que los sirios huían, los hijos de Amón también huyeron de Abisai, hermano de Joab, y entraron en su ciudad. Entonces Joab regresó a Jerusalén.
1CH 19:16 Cuando los sirios vieron que cayeron derrotados ante Israel, enviaron embajadores y llevaron a los sirios que estaban al otro lado del Éufrates, cuyo jefe era Sofac, general del ejército de Hadad-ezer.
1CH 19:17 Cuando se informó a David, éste reunió a todo Israel. Y al cruzar el Jordán fue hacia ellos y dispuso batalla contra ellos. Cuando David ordenó su tropa contra los sirios, éstos pelearon contra él.
1CH 19:18 Pero los sirios huyeron de delante de Israel. David mató a 7.000 hombres de los sirios de los carruajes y 40.000 infantes, y mató a Sofac, general del ejército.
1CH 19:19 Cuando los esclavos de Hadad-ezer vieron que fueron derrotados por Israel, negociaron la paz con David y le sirvieron. Los sirios no quisieron volver a socorrer a los hijos de Amón.
1CH 20:1 Aconteció el año siguiente, en el tiempo cuando los reyes acostumbran salir a la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército. Destruyó la tierra de los hijos de Amón y sitió a Rabá. Sin embargo, David permaneció en Jerusalén, mientras Joab atacaba y destruía a Rabá.
1CH 20:2 David tomó la corona de la cabeza del rey de Rabá. Comprobó que pesaba 33 kilogramos de oro y había en ella piedras preciosas. Fue colocada sobre la cabeza de David. También sacó despojo de la ciudad en gran abundancia.
1CH 20:3 Sacó también a la gente que estaba en ella y la obligó a trabajar con sierras, trillos de hierro y hachas. Así David hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y David regresó con todo el ejército a Jerusalén.
1CH 20:4 Después de esto aconteció que hubo otra guerra contra los filisteos en Gezer. Sibecai husatita mató a Sipai, uno de los descendientes de los gigantes, los cuales fueron sometidos.
1CH 20:5 Hubo otra guerra contra los filisteos. Elhanán, hijo de Jaír, mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, cuya asta de la lanza era como un rodillo de telar.
1CH 20:6 Volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, un total de 24. También éste era descendiente de los gigantes.
1CH 20:7 Cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David.
1CH 20:8 Éstos eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron en mano de David y en mano de sus esclavos.
1CH 21:1 Entonces Satán se levantó contra Israel, e incitó a David a hacer un censo de Israel.
1CH 21:2 David dijo a Joab y a los jefes del ejército: Vayan, hagan un censo de Israel, desde Beerseba hasta Dan. Traíganme el resultado para que yo sepa el número de ellos.
1CH 21:3 Joab respondió: Añada Yavé a su pueblo 100 veces más, rey ʼadón mío. ¿No son todos éstos esclavos de mi ʼadón? ¿Por qué mi ʼadón procura esto? Porque debe ser causa de culpa para Israel.
1CH 21:4 Pero la palabra del rey prevaleció contra Joab, por lo cual Joab salió, recorrió todo Israel y regresó a Jerusalén.
1CH 21:5 Joab dio a David el total del censo de todo el ejército. En todo Israel había 1.100.000 hombres que sacaban espada, y en Judá, 470.000.
1CH 21:6 Entre éstos los levitas no fueron contados ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era repugnante para Joab.
1CH 21:7 Esto también desagradó a ʼElohim, e hirió a Israel.
1CH 21:8 Entonces David confesó a ʼElohim: Pequé gravemente al hacer esto. Pero ahora te ruego que quites la iniquidad de tu esclavo, porque obré muy neciamente.
1CH 21:9 Yavé habló a Gad, vidente de David:
1CH 21:10 Vé y habla a David: Yavé dice: Tres cosas te propongo. Escoge una de ellas, y Yo te la aplicaré.
1CH 21:11 Y Gad fue a David, y le dijo: Yavé dice:
1CH 21:12 Escoge para ti: tres años de hambruna, o tres meses derrotado por tus enemigos y que la espada de tus adversarios te alcance, o tres días la espada de Yavé, es decir, la pestilencia en la tierra y que el Ángel de Yavé haga estragos en todo el territorio de Israel. Ahora pues, mira qué debo responder al que me envió.
1CH 21:13 David respondió a Gad: Estoy en gran angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Yavé, porque sus misericordias son muy grandes, pero que no caiga en la mano del hombre.
1CH 21:14 Así que Yavé envió una pestilencia a Israel, y murieron 70.000 hombres de Israel.
1CH 21:15 ʼElohim envió al Ángel a Jerusalén para destruirla, pero cuando destruía, Yavé miró y sintió pesar por aquella calamidad. Dijo al Ángel que destruía: ¡Basta! ¡Detén tu mano! Y el Ángel de Yavé estaba junto a la era de Ornán jebuseo.
1CH 21:16 Al levantar David sus ojos, vio al Ángel de Yavé, quien estaba entre la tierra y el cielo, con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de tela áspera.
1CH 21:17 David dijo a ʼElohim: ¿No soy yo quien ordenó contar el pueblo? Yo soy quien pecó y ciertamente obré mal. Pero estas ovejas, ¿qué hicieron? ¡Oh Yavé ʼElohim mío, levanta ahora tu mano contra mí y contra la casa de mi padre, pero no llegue la pestilencia sobre tu pueblo!
1CH 21:18 Entonces el Ángel de Yavé ordenó a Gad que dijera a David que subiera y levantara un altar a Yavé en la era de Ornán jebuseo.
1CH 21:19 David subió según la palabra que Gad le dijo en Nombre de Yavé.
1CH 21:20 Ornán trillaba trigo. Al voltearse Ornán vio al Ángel, por lo cual se escondieron sus cuatro hijos que estaban con él.
1CH 21:21 Cuando David iba hacia Ornán, éste miró y vio a David. Al salir de la era se postró en tierra ante David.
1CH 21:22 Entonces David dijo a Ornán: Dame este lugar de la era para que edifique un altar a Yavé. Dámelo por su justo precio para que cese la mortandad en el pueblo.
1CH 21:23 Ornán respondió a David: Tómala para ti, y que mi ʼadón el rey haga lo que le parezca bien. Aun los becerros daré para el holocausto, los trillos para leña y trigo para la ofrenda. Yo lo doy todo.
1CH 21:24 Pero el rey David dijo a Ornán: No, sino lo compraré por su justo precio, porque no tomaré para Yavé lo que es tuyo. No ofreceré holocausto que nada me cueste.
1CH 21:25 David pagó a Ornán por aquel lugar el peso de 6,6 kilogramos de oro.
1CH 21:26 David edificó allí un altar a Yavé en el cual ofreció holocaustos y ofrendas de paz. Invocó a Yavé, Quien le respondió por medio de fuego desde el cielo sobre el altar del holocausto.
1CH 21:27 Yavé dio orden al Ángel, y Éste envainó su espada.
1CH 21:28 Al ver David que Yavé lo escuchó en la era de Ornán jebuseo, ofreció sacrificios allí.
1CH 21:29 El Tabernáculo de Yavé que Moisés hizo en el desierto estaba en el lugar alto de Gabaón, y [dentro de él] estaba el altar del holocausto.
1CH 21:30 Pero David no pudo ir allá a consultar a ʼElohim, porque estaba aterrorizado a causa de la espada del Ángel de Yavé.
1CH 22:1 Entonces David dijo: Ésta es la Casa de Yavé ʼElohim, y éste es el altar del holocausto para Israel.
1CH 22:2 David mandó que se reuniera a los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y designó canteros que labraran piedras para edificar la Casa de ʼElohim.
1CH 22:3 También David preparó gran cantidad de hierro para los clavos de las hojas de las puertas y las junturas, más bronce del que podía pesarse.
1CH 22:4 También preparó abundancia de madera de cedro, porque los sidonios y tirios la llevaban a David.
1CH 22:5 David dijo: Mi hijo Salomón es joven y sin experiencia. La Casa que se va a edificar a Yavé debe ser magnífica por excelencia, para fama y honra en todas las tierras. Por tanto, haré preparativos para ella. Antes de su muerte David hizo abundantes preparativos.
1CH 22:6 Entonces David llamó a su hijo Salomón y le mandó que edificara una Casa a Yavé ʼElohim de Israel.
1CH 22:7 David dijo a Salomón: Hijo mío, tuve en mi corazón el anhelo de edificar una Casa al Nombre de Yavé mi ʼElohim,
1CH 22:8 pero la Palabra de Yavé vino a mí: Tú has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras. Por tanto, no edificarás Casa a mi Nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de Mí.
1CH 22:9 Ciertamente te nacerá un hijo, quien será varón de paz, porque Yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor. Por tanto su nombre será Salomón, y en su tiempo Yo daré paz y reposo a Israel.
1CH 22:10 Él edificará Casa a mi Nombre y me será hijo. Yo le seré Padre y estableceré el trono de su reino sobre Israel para siempre.
1CH 22:11 Ahora pues, hijo mío, Yavé sea contigo para que prosperes y edifiques la Casa de Yavé tu ʼElohim, como Él dijo acerca de ti.
1CH 22:12 Que Yavé te dé entendimiento y prudencia, para que cuando Él te dé dominio sobre Israel, observes la Ley de Yavé tu ʼElohim.
1CH 22:13 Entonces serás prosperado, si cuidas de practicar los Preceptos y Decretos que Yavé mandó a Moisés para Israel. ¡Esfuérzate y sé valiente! ¡No temas ni desmayes!
1CH 22:14 Mira que yo, con grandes esfuerzos, preparé para la Casa de Yavé 3.300 toneladas de oro y 33.000 toneladas de plata, y bronce y hierro incalculables porque son abundantes. También preparé madera y piedra, a lo cual tú añadirás.
1CH 22:15 Además, hay obreros contigo en abundancia: canteros, albañiles para piedra, ebanistas y hombres expertos en toda clase de obra.
1CH 22:16 El oro, la plata, el bronce y el hierro son incalculables. Levántate y comienza a trabajar. ¡Yavé sea contigo!
1CH 22:17 Asimismo David mandó a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomón y dijo:
1CH 22:18 ¿No está Yavé su ʼElohim con ustedes? Él les dio paz por todas partes, por cuanto Él entregó en mi mano a los habitantes de la tierra, la cual fue sometida delante de Yavé y de su pueblo.
1CH 22:19 Dispongan su corazón y su alma para buscar a Yavé su ʼElohim. Levántense y edifiquen el Santuario de Yavé ʼElohim, para llevar el Arca del Pacto de Yavé y los utensilios consagrados a ʼElohim a la Casa que será edificada al Nombre de Yavé.
1CH 23:1 Cuando David era anciano y lleno de días, proclamó a su hijo Salomón como rey sobre Israel.
1CH 23:2 Reunió a todos los jefes de Israel, con los sacerdotes y levitas.
1CH 23:3 Fueron contados los levitas de 30 años arriba. El número de ellos, contados uno por uno, fue 38.000.
1CH 23:4 De éstos, 24.000 debían supervisar la obra de la Casa de Yavé, y 6.000 debían ser funcionarios y jueces.
1CH 23:5 4.000 eran porteros y 4.000 alababan a Yavé con los instrumentos que yo hice para tributar alabanzas, dijo David.
1CH 23:6 Los repartió David en grupos según los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.
1CH 23:7 Los hijos de Gersón: Laadán y Simei.
1CH 23:8 Los hijos de Laadán, tres: Jehiel el primero, después Zetam y Joel.
1CH 23:9 Los hijos de Simei, tres: Selomit, Haziel y Harán. Éstos fueron los jefes de las casas paternas de Laadán.
1CH 23:10 Los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron los hijos de Simei.
1CH 23:11 Jahat era el primero, y Zina el segundo. Pero Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados como una sola familia.
1CH 23:12 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel, ellos cuatro.
1CH 23:13 Los hijos de Amram: Aarón y Moisés. Aarón fue apartado para que se dedicara con sus hijos a las cosas más sagradas, quemaran incienso delante de Yavé, ministraran y bendijeran en su Nombre para siempre.
1CH 23:14 Los hijos de Moisés, varón de ʼElohim, fueron contados en la tribu de Leví.
1CH 23:15 Los hijos de Moisés: Gersón y Eliezer.
1CH 23:16 Sebuel, hijo de Gersón, fue el jefe.
1CH 23:17 Rehabías, hijo de Eliezer, fue el jefe. Eliezer no tuvo otros hijos, pero los hijos de Rehabías se multiplicaron grandemente.
1CH 23:18 El hijo de Izhar fue Selomit, el jefe.
1CH 23:19 Los hijos de Hebrón: Jerías el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto.
1CH 23:20 Los hijos de Uziel: Micaía el primero, e Isías el segundo.
1CH 23:21 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Hijos de Mahli: Eleazar y Cis.
1CH 23:22 Eleazar murió y no tuvo hijos, sino solo hijas, de modo que sus parientes, los hijos de Cis, las tomaron como esposas.
1CH 23:23 Los hijos de Musi fueron tres: Mahli, Edar y Jeremot.
1CH 23:24 Éstos fueron los hijos de Leví según sus casas paternas, jefes de casas paternas según el censo de ellos, contados por sus nombres, individualmente, de 20 años arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la Casa de Yavé.
1CH 23:25 Porque David dijo: Yavé ʼElohim de Israel dio paz a su pueblo Israel. Él morará en Jerusalén para siempre.
1CH 23:26 Además los levitas ya no tendrán que cargar el Tabernáculo y todos los utensilios para su ministerio.
1CH 23:27 Así que, conforme a las últimas palabras de David, los hijos de Leví fueron contados de 20 años arriba.
1CH 23:28 Estaban bajo las órdenes de los hijos de Aarón a fin de que ministraran en la Casa de Yavé en los patios y las cámaras: para la purificación de toda cosa consagrada, la obra del ministerio de la Casa de ʼElohim
1CH 23:29 y los Panes de la Presencia, mantener la flor de harina destinada al sacrificio, a las hojuelas sin levadura, a lo preparado en sartén, a lo tostado y a toda medida y cuenta,
1CH 23:30 asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Yavé, y asimismo al llegar la noche,
1CH 23:31 ofrecer todos los holocaustos a Yavé todos los sábados, las lunas nuevas y las solemnidades señaladas continuamente delante de Yavé, según el número fijado por la ordenanza que los prescribe,
1CH 23:32 y para que tuvieran la custodia del Tabernáculo de Reunión y del Santuario, bajo las órdenes de sus hermanos hijos de Aarón en el ministerio de la Casa de Yavé.
1CH 24:1 Ahora, los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón fueron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
1CH 24:2 Pero como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio.
1CH 24:3 David y Sadoc repartieron a los hijos de Eleazar, los hijos de Ahimelec y los hijos de Itamar por turnos en el ministerio.
1CH 24:4 Pero como había más varones jefes de los hijos de Eleazar que de los hijos de Itamar, los repartieron así: De los hijos de Eleazar, 16 jefes de casas paternas, y de los hijos de Itamar ocho jefes de casas paternas.
1CH 24:5 De esta manera fueron repartidos por sorteo los unos y los otros, porque tanto de los hijos de Eleazar como de los hijos de Itamar hubo funcionarios del Santuario y funcionarios de ʼElohim.
1CH 24:6 El escriba Semaías, hijo de Natanael, de los levitas, escribió sus nombres en presencia del rey y de los jefes, delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas. Designaron por sorteo una casa paterna para Eleazar y otra para Itamar.
1CH 24:7 La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías,
1CH 24:8 la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,
1CH 24:9 la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín,
1CH 24:10 la séptima a Cos, la octava a Abías,
1CH 24:11 la novena a Jesúa, la décima a Secanías,
1CH 24:12 la undécima a Eliasib, la duodécimma a Jaquim,
1CH 24:13 la decimotercera a Hupa, la decimocuarta a Jesebeab,
1CH 24:14 la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer,
1CH 24:15 la decimoséptima a Hezir, la decimoctava a Afses,
1CH 24:16 la decimonovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel,
1CH 24:17 la vigesimoprimera a Jaquín, la vigesimosegunda a Gamul,
1CH 24:18 la vigesimotercera a Delaía, la vigesimocuarta a Maazías.
1CH 24:19 Éstos fueron distribuidos para su ministerio, para que entraran en la Casa de Yavé, según les fue ordenado por su padre Aarón, de la manera como Yavé ʼElohim de Israel le mandó.
1CH 24:20 De los hijos de Leví que quedaron fueron designados: Subael, de los hijos de Amram y Jehedías, de los hijos de Subael.
1CH 24:21 De los hijos de Rehabías, Isías el primero.
1CH 24:22 De los izharitas, Selomot. De los hijos de Selomot, Jahat.
1CH 24:23 De los hijos de Hebrón, Jerías el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, Jecamán el cuarto.
1CH 24:24 De los hijo de Uziel, Micaía. De los hijos de Micaía, Samir.
1CH 24:25 El hermano de Micaía, Isías. De los hijos de Isías, Zacarías.
1CH 24:26 De los hijos de Merari: Mahli y Musi. De los hijos de Jaazías, Beno.
1CH 24:27 Los hijos de Merari por medio de Jaazías fueron: Beno, Soham, Zacur e Ibri.
1CH 24:28 De Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos.
1CH 24:29 De Cis, hijo de Cis, Jerameel.
1CH 24:30 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Éstos fueron los hijos de los levitas según sus casas paternas.
1CH 24:31 Éstos también echaron suertes, como sus hermanos, los hijos de Aarón, en presencia del rey David, Sadoc, Ahimelec y los jefes de las casas paternas, tanto de los sacerdotes como de los levitas, las casas paternas de los jefes y el menor de sus hermanos por igual.
1CH 25:1 Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a algunos de los hijos de Asaf, Hemán y Jedutún, quienes cantaban salmos proféticos al son de arpas, salterios y címbalos. El número de los hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue:
1CH 25:2 De los hijos de Asaf, Zacur, José, Netanías y Asarela, a cargo de Asaf, quien cantaba salmos proféticos al lado del rey.
1CH 25:3 De Jedutún, los hijos de Jedutún, Gedalías, Zeri, Jesaías, Asabais y Matatías, seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual también cantaba salmos proféticos al son del arpa para aclamar y alabar a Yavé.
1CH 25:4 De Hemán, los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.
1CH 25:5 Todos éstos eran los hijos de Hemán, vidente del rey, y tenían Palabras de ʼElohim para exaltar su poder, pues ʼElohim dio a Hemán 14 hijos y tres hijas.
1CH 25:6 Todos ellos estaban bajo la dirección de su padre, en el canto de la Casa de Yavé, con acompañamiento de címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del Santuario de ʼElohim. Asaf, Jedutún y Hemán estaban bajo la dirección del rey.
1CH 25:7 El número de ellos, juntamente con sus hermanos instruidos en el canto a Yavé, todos aptos, era 288.
1CH 25:8 Echaron suertes para establecer los turnos del servicio, en el cual entraba tanto el pequeño con el grande, tanto el maestro como el discípulo.
1CH 25:9 La primera suerte tocó a José, de los de Asaf, la segunda a Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron 12;
1CH 25:10 la tercera a Zacur, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:11 la cuarta a Izri, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:12 la quinta a Netanías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:13 la sexta a Buquías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:14 la séptima a Jesarela, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:15 la octava a Jesahías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:16 la novena a Matanías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:17 la décima a Simei, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:18 la undécima a Azareel, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:19 la duodécima a Hasabías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:20 la decimotercera a Subael, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:21 la decimocuarta a Matatías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:22 la decimoquinta a Jeremot, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:23 la decimosexta a Hananías, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:24 la decimoséptima a Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:25 la decimoctava a Hanani, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:26 la decimonovena a Maloti, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:27 la vigésima a Eliata, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:28 la vigesimoprimera a Hotir, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:29 la vigesimosegunda a Gidalti, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:30 la vigesimotercera a Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos fueron 12;
1CH 25:31 la vigesimocuarta a Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos fueron 12.
1CH 26:1 La distribución de los porteros fue así: de los coreítas, Meselemías, hijo de Coré, de los hijos de Asaf.
1CH 26:2 Meselemías tuvo hijos: Zacarías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto,
1CH 26:3 Elam el quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo.
1CH 26:4 También Obed-edom tuvo hijos: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, Sacar el cuarto, Natanael el quinto;
1CH 26:5 Amiel el sexto, Isacar el séptimo y Peultai el octavo, porque ʼElohim lo bendijo.
1CH 26:6 También a su hijo Semaías le nacieron hijos que fueron jefes en sus casas paternas, porque eran varones valientes y esforzados.
1CH 26:7 Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; también Eliú y Samaquías.
1CH 26:8 Todos éstos fueron de los hijos de Obed-edom, ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio: 62, de Obed-edom.
1CH 26:9 Los hijos de Meselemías y sus hermanos: 18 hombres valientes.
1CH 26:10 También Hosa, uno de los hijos de Merari, tuvo hijos: Simri el jefe. Aunque no era el primogénito, su padre lo colocó de jefe,
1CH 26:11 Hilcías el segundo, Tebalías el tercero, Zacarías el cuarto. Todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron 13.
1CH 26:12 Entre éstos se hizo la distribución de los porteros, y se alternaban los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para ministrar en la Casa de Yavé.
1CH 26:13 Echaron suertes para cada puerta: el pequeño con el grande, según sus casas paternas.
1CH 26:14 La suerte para la oriental cayó a Selemías. Metieron en las suertes a Zacarías su hijo, consejero entendido. La suerte suya salió para la del norte.
1CH 26:15 Para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del Templo.
1CH 26:16 Para Supim y Hosa, la del occidente, junto a la puerta de Salequet, en el camino de la subida. Guardia con guardia se correspondían.
1CH 26:17 Al oriente seis levitas, al norte cuatro de día, al sur cuatro de día, y en los almacenes de dos en dos.
1CH 26:18 En el patio, al occidente, cuatro en el camino, y dos en el mismo patio.
1CH 26:19 Tales fueron las distribuciones de los porteros de los hijos de Coré y de Merari.
1CH 26:20 De los levitas, Ahías estaba encargado de los tesoros de la Casa de ʼElohim y de los tesoros de las cosas consagradas.
1CH 26:21 Los hijos de Laadán, los hijos de los gersonitas de Laadán, es decir, los jehielitas, eran los jefes de las casas paternas de Laadán gersonita.
1CH 26:22 Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, estaban a cargo de los tesoros de la Casa de Yavé.
1CH 26:23 De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas:
1CH 26:24 Sebuel, hijo de Gersón, hijo de Moisés, era jefe de los tesoros.
1CH 26:25 En cuanto a su hermano Eliezer, cuyo hijo era Rehabías, del cual fue hijo Jesaías, hijo de éste Joram, cuyo hijo era Zicri, del cual fue hijo Selomit.
1CH 26:26 Este Selomit y sus hermanos estaban a cargo de todos los tesoros y de todas las cosas sagradas que el rey David, los jefes de las casas paternas, junto con los jefes de millares y de centenas y jefes del ejército,
1CH 26:27 consagraron de las guerras y del botín para el mantenimiento de la Casa de Yavé.
1CH 26:28 Estaba a cargo de Selomit y sus hermanos todo lo que consagró el vidente Samuel, Saúl, hijo de Cis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia. [También estaba a su cargo] todo lo que cualquiera consagraba.
1CH 26:29 En cuanto a los izharitas, Quenanías y sus hijos fueron encargados de la administración externa de Israel como oficiales y jueces.
1CH 26:30 Con respecto a los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, 1.600 hombres valientes, fueron asignados para los negocios de Israel al occidente del Jordán, de toda la obra de Yavé y del servicio del rey.
1CH 26:31 El año 40 del reinado de David Jerías era el jefe de los hebronitas según sus generaciones por sus casas paternas. Entre ellos fueron hallados hombres de extraordinario valor en Jazer de Galaad.
1CH 26:32 Sus hermanos, hombres valientes, eran 2.700 jefes de casas paternas. El rey David los constituyó [como] oficiales de los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, para todas las cosas de ʼElohim y todo asunto del rey.
1CH 27:1 Esta es la lista de los israelitas, los jefes de casas paternas, jefes de millares y centenas, con sus oficiales que servían al rey en todos los asuntos de las divisiones. Ellos entraban y salían cada mes durante todo el año. Cada división era de 24.000.
1CH 27:2 El comandante de la primera división para el primer mes era Jasobeam, hijo de Zabdiel. En su división había 24.000.
1CH 27:3 Él era de los hijos de Fares y el comandante de todos los jefes del ejército el primer mes.
1CH 27:4 El comandante de la división para el segundo mes era Dodai ahohíta. Miclot era el jefe principal en esta división, en la cual también había 24.000.
1CH 27:5 El comandante de la tercera división para el tercer mes era Benaía, hijo del sumo sacerdote Joiada. Su división tenía 24.000.
1CH 27:6 Este es aquel Benaía que fue héroe entre los 30. Era jefe de los 30. En su división estaba Amisabad su hijo.
1CH 27:7 El comandante para el cuarto mes era Asael, hermano de Joab, y después de él su hijo Zebadías. En su división había 24.000.
1CH 27:8 El comandante para el quinto mes era el jefe Samhut izraíta. En su división había 24.000.
1CH 27:9 El comandante para el sexto mes era Ira, hijo de Iques, de Tecoa. En su división había 24.000.
1CH 27:10 El comandante para el séptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efraín. En su división había 24.000.
1CH 27:11 El comandante para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zeraítas. En su división había 24.000.
1CH 27:12 El comandante para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas. En su división había 24.000.
1CH 27:13 El comandante para el décimo mes era Maharai netofatita, de los zeraítas. En su división había 24.000.
1CH 27:14 El comandante para el mes undécimo era Benaía piratonita, de los hijos de Efraín. En su división había 24.000.
1CH 27:15 El comandante para el mes duodécimo era Heldai netofatita, de Otoniel. En su división había 24.000.
1CH 27:16 Asimismo el caudillo de los rubenitas, Eliezer, hijo de Zicri, comandaba las tribus de Israel. De los simeonitas, Sefatías, hijo de Maaca.
1CH 27:17 De los levitas, Hasabías, hijo de Quemuel. De los de Aarón, Sadoc.
1CH 27:18 De Judá, Elihú, uno de los hermanos de David. De los de Isacar, Omri, hijo de Micael.
1CH 27:19 De los de Zabulón, Ismaías, hijo de Abdías. De los de Neftalí, Jerimot, hijo de Azriel.
1CH 27:20 De los hijos de Efraín, Oseas, hijo de Azazías. De la media tribu de Manasés, Joel, hijo de Pedaías.
1CH 27:21 De la otra media tribu de Manasés, en Galaad, Iddo, hijo de Zacarías. De los de Benjamín, Jaasiel, hijo de Abner.
1CH 27:22 De Dan, Azareel, hijo de Jeroham. Tales eran los jefes de las tribus de Israel.
1CH 27:23 Pero David no tomó el censo de los que eran menores de 20 años, por cuanto Yavé dijo que Él multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo.
1CH 27:24 Joab, hijo de Sarvia, comenzó a contar, pero no acabó, pues por eso hubo una explosión de ira contra Israel. Así el número no fue colocado en el registro de las crónicas del rey David.
1CH 27:25 Azmavet, hijo de Adiel, estaba a cargo de los tesoros del rey; Jonatán, hijo de Uzías, de los almacenes en el campo, las ciudades, aldeas y torres;
1CH 27:26 Ezri, hijo de Quelub, de los que trabajaban en la labranza de las tierras;
1CH 27:27 Simei ramadita, de las viñas; y Zabdi sifmita, del fruto de las viñas para las bodegas del vino.
1CH 27:28 Baal-hanán gederita [estaba a cargo] de los olivares e higuerales de la Sefela; de los almacenes del aceite, Joás;
1CH 27:29 del ganado que pastaba en Sarón, Sitrai saronita; del ganado que estaba en los valles, Safat, hijo de Adlai;
1CH 27:30 de los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedías meronotita,
1CH 27:31 y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos éstos eran administradores de la hacienda particular del rey David.
1CH 27:32 Jonatán, tío de David, varón prudente, era consejero y escriba, y Jehiel, hijo de Hacmoni, estaba con los hijos del rey.
1CH 27:33 También Ahitofel era consejero del rey. Husai arquita era el amigo del rey.
1CH 27:34 Después de Ahitofel seguían Joiada, hijo de Benaía, y Abiatar. Joab era el general del ejército del rey.
1CH 28:1 David congregó en Jerusalén a todos los jefes de Israel: los jefes de tribus, de las divisiones que servían al rey, de millares y de centenas, los administradores de todo el patrimonio y hacienda del rey y de sus hijos, junto con los oficiales y todos los guerreros valientes.
1CH 28:2 El rey David se puso en pie y dijo: Escúchenme, hermanos míos y pueblo mío. Yo intenté edificar una Casa en la cual reposara el Arca del Pacto de Yavé, y para el estrado de los pies de nuestro ʼElohim. Preparé todo para edificarla.
1CH 28:3 Pero ʼElohim me dijo: No edificarás Casa a mi Nombre, porque eres hombre de guerras y has derramado sangre.
1CH 28:4 Sin embargo Yavé, el ʼElohim de Israel, me escogió de entre toda la casa de mi padre para ser rey de Israel para siempre. Porque escogió a Judá como caudillo, y de la casa de Judá, a la familia de mi padre. De entre los hijos de mi padre se agradó de mí para designarme rey de todo Israel.
1CH 28:5 De entre todos mis hijos (porque Yavé me dio muchos hijos), escogió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Yavé en Israel.
1CH 28:6 Y me dijo: Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis patios, porque lo escogí como hijo, y Yo le seré padre.
1CH 28:7 Si se mantiene firme en cumplir mis Mandamientos y mis Decretos, como hoy, estableceré su reino para siempre.
1CH 28:8 Ahora pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Yavé, y a oídos de nuestro ʼElohim: Guarden y observen todos los Preceptos de Yavé su ʼElohim, para que posean la buena tierra y la dejen como herencia a sus hijos que vengan después de ustedes para siempre.
1CH 28:9 Y tú, hijo mío Salomón, reconoce al ʼElohim de tu padre y sírvele con corazón perfecto y ánimo voluntario. Porque Yavé escudriña los corazones de todos y conoce toda intención de los pensamientos. Si lo buscas, Él te dejará hallarlo. Si lo abandonas, te rechazará para siempre.
1CH 28:10 Ahora pues, considera que Yavé te escogió a fin de que edifiques una Casa para el Santuario. ¡Esfuérzate y actúa!
1CH 28:11 David dio a su hijo Salomón el diseño del patio, sus edificios, sus almacenes, sus aposentos altos, cámaras interiores y del Lugar Santísimo,
1CH 28:12 junto con el diseño de todas las cosas que tenía en mente para los patios de la Casa de Yavé, todas las cámaras alrededor, los tesoros de la Casa de ʼElohim y los tesoros de los objetos consagrados,
1CH 28:13 las secciones de los sacerdotes y los levitas, para toda la obra del ministerio de la Casa de Yavé, y todos los utensilios del ministerio.
1CH 28:14 Dio oro en peso para lo de oro, para todos los utensilios de cada servicio, y plata en peso para lo de plata, para todos los utensilios de cada servicio,
1CH 28:15 oro en peso para los candelabros de oro y sus lámparas, según el peso de cada candelabro y sus lámparas, y plata en peso para los candelabros de plata, según el peso de cada candelabro y sus lámparas, conforme al servicio de cada candelabro.
1CH 28:16 También entregó el oro por peso necesario para cada una de las mesas de los Panes de la Presencia, plata para las mesas de plata,
1CH 28:17 oro refinado para los tenedores, vasijas de lavar y copas, y para los tazones de oro y de plata, el peso en oro y plata correspondiente a cada tazón.
1CH 28:18 Dio oro refinado por peso para el altar del incienso y el diseño de la carroza de los querubines de oro con las alas desplegadas que cubren el Arca del Pacto de Yavé.
1CH 28:19 David dijo: Todas estas cosas me fueron trazadas por la mano de Yavé, Quien me explicó todos los detalles del diseño.
1CH 28:20 David dijo a su hijo Salomón: Esfuérzate, sé valiente y actúa. No temas, ni desmayes, porque Yavé ʼElohim, mi ʼElohim, estará contigo. Él no te dejará ni te desamparará hasta que toda la obra para el servicio de la Casa de Yavé sea terminada.
1CH 28:21 Mira, los grupos de los sacerdotes y los levitas para todo el ministerio de la Casa de ʼElohim estarán contigo en toda la obra. Asimismo, todo voluntario dotado de sabiduría para toda clase de servicio, los jefes y todo el pueblo, estarán completamente a tus órdenes.
1CH 29:1 Después el rey David dijo a toda la congregación: ʼElohim escogió solo a mi hijo Salomón. Él es joven e inmaduro, y la obra es grande, porque la Casa no es para hombre sino para Yavé ʼElohim.
1CH 29:2 Yo hice provisión con todas mis fuerzas para la Casa de mi ʼElohim: oro para las cosas de oro, plata para las de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, madera para las de madera, piedras de ónice y piedras preciosas, negras, de diversos colores, de toda clase de piedras preciosas y de mármol en abundancia.
1CH 29:3 Porque tengo mi afecto en la Casa de mi ʼElohim, además de todo lo que alisté, di mi tesoro propio de oro y plata a la Casa de mi ʼElohim para el Santuario:
1CH 29:4 99 toneladas de oro de Ofir y 231 toneladas de plata refinada para cubrir las paredes de los edificios,
1CH 29:5 oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata y para toda la obra de los artífices. ¿Quién está dispuesto hoy a consagrar ofrenda voluntaria para Yavé?
1CH 29:6 Entonces los jefes de las casas paternas, los de las tribus de Israel, de millares y de centenas, y los administradores de la hacienda del rey ofrecieron voluntariamente
1CH 29:7 y dieron para el servicio de la Casa de ʼElohim: 165,08 toneladas de oro, 330 toneladas de plata, 594 toneladas de bronce y 3.300 toneladas de hierro.
1CH 29:8 Todo el que tenía piedras preciosas las entregó en mano de Hehiel gersonita para el tesoro de la Casa de Yavé.
1CH 29:9 El pueblo se alegró porque contribuyó voluntariamente, porque de todo corazón dieron su ofrenda a Yavé. También el rey David se alegró mucho.
1CH 29:10 David bendijo a Yavé delante de toda la congregación: ¡Bendito Tú, oh Yavé ʼElohim de nuestro antepasado Israel, por los siglos de los siglos!
1CH 29:11 ¡Tuya, oh Yavé, es la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y el honor! ¡Porque todo cuanto existe en el cielo y en la tierra es tuyo! ¡Tuyo, oh Yavé, es el reino, y Tú te exaltas como soberano de todo!
1CH 29:12 De Ti procede la riqueza y la honra. Tú gobiernas todo. En tu mano está el poder y la fortaleza. En tu mano está la facultad de engrandecer y fortalecer a todos.
1CH 29:13 Ahora pues, oh ʼElohim nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso Nombre.
1CH 29:14 Porque ¿quién soy yo, y qué es mi pueblo, para que podamos ofrecer voluntariamente semejantes cosas? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.
1CH 29:15 Porque somos extranjeros y advenedizos delante de Ti, lo mismo que todos nuestros antepasados. Nuestro tiempo sobre la tierra es como una sombra y sin esperanza.
1CH 29:16 Oh Yavé ʼElohim nuestro, todo este grande acopio que preparamos para edificar una Casa a tu santo Nombre, procede de tu mano, porque todo es tuyo.
1CH 29:17 Yo sé, ʼElohim mío, que Tú escudriñas los corazones. Te complaces en la rectitud. Por eso yo, con rectitud de mi corazón, te ofrecí voluntariamente todo esto. Ahora veo con regocijo que tu pueblo reunido aquí ofreció para ti espontáneamente.
1CH 29:18 Oh Yavé ʼElohim de nuestros antepasados, de Abraham, Isaac e Israel, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo y encamina su corazón hacia Ti.
1CH 29:19 Da también un corazón perfecto a mi hijo Salomón para que guarde tus Mandamientos, tus Testimonios y tus Estatutos, haga todas las cosas y te edifique la Casa para la cual yo hice preparativos.
1CH 29:20 Después David dijo a toda la congregación: ¡Bendigan ahora a Yavé su ʼElohim! Y toda la congregación bendijo a Yavé ʼElohim de sus antepasados. Se inclinaron y se postraron delante de Yavé y del rey.
1CH 29:21 Ofrecieron sacrificios a Yavé. El día siguiente ofrecieron a Yavé holocaustos de 1.000 becerros, 1.000 carneros, 1.000 corderos con sus libaciones y muchos sacrificios de parte de todo Israel.
1CH 29:22 Comieron y bebieron delante de Yavé aquel día con gran regocijo. Dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón, hijo de David. Lo ungieron como soberano ante Yavé, y a Sadoc como sumo sacerdote.
1CH 29:23 Salomón se sentó como rey en el trono de Yavé en lugar de su padre David. Fue prosperado, y todo Israel le obedeció.
1CH 29:24 Todos los jefes, los valientes y todos los hijos del rey David rindieron homenaje al rey Salomón.
1CH 29:25 Yavé engrandeció muchísimo a Salomón ante todo Israel. Le confirió una majestad real como no la tuvo nunca algún rey en Israel.
1CH 29:26 David, hijo de Isaí, reinó sobre todo Israel.
1CH 29:27 El tiempo que reinó sobre Israel fue 40 años: siete años reinó en Hebrón, y 33 reinó en Jerusalén.
1CH 29:28 Murió en buena vejez, lleno de días, riquezas y honores. Su hijo Salomón reinó en su lugar.
1CH 29:29 Los hechos del rey David, primeros y últimos, están escritos en el rollo de las crónicas del vidente Samuel, del profeta Natán y del vidente Gad,
1CH 29:30 con todo lo referente a su reinado, su poder y los acontecimientos que vinieron sobre él, Israel y todos los reinos de aquellas tierras.
2CH 1:1 Salomón, hijo de David, se estableció firmemente en su reino, pues Yavé su ʼElohim estaba con él y lo exaltó muchísimo.
2CH 1:2 Salomón habló a todo Israel: a los jefes de millares y centenas, a los jueces y a todos los jefes de todo Israel, jefes de sus casas paternas.
2CH 1:3 Salomón y toda la congregación fueron al lugar alto que estaba en Gabaón, porque allí estaba el Tabernáculo de Reunión de ʼElohim, que Moisés, esclavo de Yavé, hizo en el desierto.
2CH 1:4 Pues David subió el Arca de ʼElohim de Quiriat-jearim al lugar que le preparó, porque le levantó una tienda en Jerusalén.
2CH 1:5 El altar de bronce que hizo Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del Tabernáculo de Yavé. Salomón y la congregación fueron a consultarle.
2CH 1:6 Salomón subió allá ante Yavé al altar de bronce que estaba en el Tabernáculo de Reunión, y ofreció sobre él 1.000 holocaustos.
2CH 1:7 Aquella noche ʼElohim se apareció a Salomón y le dijo: Pide lo que quieras que Yo te dé.
2CH 1:8 Salomón respondió a ʼElohim: Tú mostraste gran misericordia a mi padre David y me constituiste rey en su lugar.
2CH 1:9 Ahora, oh Yavé ʼElohim, sea confirmada tu Palabra que diste a David mi padre, pues Tú me designaste rey de un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra.
2CH 1:10 Dame sabiduría y conocimiento para que yo salga y entre delante de este pueblo, porque ¿quién puede juzgar a este pueblo tuyo tan grande?
2CH 1:11 ʼElohim respondió a Salomón: Porque tuviste esto en mente, y no pediste riquezas, ni posesiones, ni honor, ni la vida de los que te aborrecen, ni siquiera pediste larga vida, sino pediste para ti sabiduría y conocimiento para juzgar a mi pueblo sobre el cual te designé rey,
2CH 1:12 se te dan sabiduría y conocimiento. Te daré riquezas, posesiones y honor, tales como ningún rey los tuvo hasta ahora, ni los tendrá después de ti.
2CH 1:13 Salomón regresó a Jerusalén después de estar en el Tabernáculo de Reunión en el lugar alto de Gabaón y comenzó a reinar en Israel.
2CH 1:14 Salomón reunió carruajes de guerra y jinetes. Tuvo 1.400 carruajes de guerra y 12.000 jinetes que situó en las ciudades de los carruajes y en Jerusalén cerca del rey.
2CH 1:15 El rey logró que la plata y el oro fueran como las piedras en Jerusalén, y que el cedro fuera tan abundante como los sicómoros de la Sefela.
2CH 1:16 Los caballos de Salomón eran de Egipto. Los mercaderes del rey los compraban por manadas.
2CH 1:17 Llevaban de Egipto un carruaje por 600 piezas de plata, y un caballo por 150. Por medio de ellos también los adquirían todos los reyes de los hititas y los reyes de Siria.
2CH 2:1 Salomón se propuso edificar una Casa al Nombre de Yavé y un palacio real para él.
2CH 2:2 Salomón designó 70.000 cargadores y 80.000 canteros para labrar piedras en la región montañosa, y 3.600 supervisores.
2CH 2:3 Salomón envió a decir a Hiram, rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con mi padre David, al enviarle cedros para que edificara una casa para vivir.
2CH 2:4 Ciertamente yo voy a edificar una Casa al Nombre de Yavé mi ʼElohim para consagrarla a Él y quemar incienso aromático ante Él para la presentación continua de los panes, para los holocaustos de la mañana, la llegada de la noche, los holocaustos de los sábados, las lunas nuevas y las fiestas solemnes de Yavé nuestro ʼElohim, lo cual se hará perpetuamente en Israel.
2CH 2:5 La Casa que voy a edificar es grande, pues nuestro ʼElohim es más grande que todos los ʼelohim.
2CH 2:6 Pero ¿quién será capaz de edificarle Casa, cuando el cielo y el más alto cielo no lo pueden contener? ¿Quién soy yo para que le edifique Casa, sino solo para quemar incienso ante Él?
2CH 2:7 Ahora pues, envíame un hombre hábil para trabajar en oro, plata, bronce, hierro, [tela de] púrpura, carmesí y azul, y que sepa cómo hacer grabados para que trabaje con los expertos que están conmigo en Judá y Jerusalén, a quienes mi padre David contrató.
2CH 2:8 Envíame también cedros, cipreses y sándalos del Líbano. Ciertamente mis esclavos irán con los tuyos porque yo sé que tus esclavos saben talar los árboles del Líbano
2CH 2:9 a fin de preparar madera en abundancia, porque la Casa que tengo que edificar será grande y portentosa.
2CH 2:10 Mira, para el sustento de tus esclavos que cortan y labran la madera doy 4.400.000 litros de trigo, 4.400.000 litros de cebada, 440.000 litros de vino y 440.000 litros de aceite.
2CH 2:11 Hiram, rey de Tiro, respondió en una carta que envió a Salomón: A causa del amor de Yavé por su pueblo, te designó rey.
2CH 2:12 Y Hiram añadió: ¡Bendito sea Yavé ʼElohim de Israel, Quien hizo el cielo y la tierra, Quien dio al rey David un hijo sabio, dotado de discreción y entendimiento, quien edificará una Casa para Yavé y un palacio real para él!
2CH 2:13 Yo, pues, te envío a Hiram-abí, hombre hábil dotado de entendimiento,
2CH 2:14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, y su padre es de Tiro. Él sabe trabajar en oro, plata, bronce, hierro, piedra, madera, y [tela de] púrpura, azul, carmesí y lino fino. Puede hacer toda clase de grabados y ejecutar cualquier proyecto que le sea encomendado, quien se podrá colocar entre tus peritos y los peritos de mi ʼadón David, tu padre.
2CH 2:15 En cuanto al trigo, la cebada, el aceite y el vino de los cuales mi ʼadón habló, entréguelos a sus esclavos,
2CH 2:16 y nosotros mismos talaremos árboles del Líbano de acuerdo con todas tus necesidades. Te los llevaremos en balsas por mar a Jope, y tú los subirás a Jerusalén.
2CH 2:17 Salomón contó todos los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, según el censo que hizo su padre David. Se halló que había 153.600.
2CH 2:18 Designó a 70.000 de ellos como cargadores, a 80.000 para tallar piedras en la región montañosa y a 3.600 supervisores para vigilar la labor de la gente.
2CH 3:1 Salomón comenzó a edificar la Casa de Yavé en Jerusalén, en la montaña Moriah, donde [Él] se apareció a su padre David en el lugar que David preparó en la era de Ornán jebuseo.
2CH 3:2 A los dos días del mes segundo, el año cuarto de su reinado, comenzó a edificar.
2CH 3:3 Estas son las medidas prescritas a Salomón para los cimientos de la Casa de ʼElohim: La longitud en codos, según la medida antigua, era de 27 metros, y la anchura, de nueve metros.
2CH 3:4 El patio que estaba adelante tenía la longitud según la anchura de la Casa, nueve metros, y la altura, nueve metros. Lo recubrió de oro puro por dentro.
2CH 3:5 La sala principal la cubrió con madera de ciprés y la recubrió de oro de buena calidad. La realzó con palmeras y cadenas.
2CH 3:6 Para adornarla, cubrió la Casa de piedras preciosas. El oro era de Parvaim.
2CH 3:7 Recubrió con oro las vigas, las entradas, las paredes y las puertas de la Casa. Talló querubines en las paredes.
2CH 3:8 Construyó el Lugar Santísimo cuya longitud era de nueve metros, según la anchura de la Casa. Lo recubrió con 19,8 toneladas de oro fino.
2CH 3:9 El peso de los clavos fue 550 gramos de oro. También recubrió de oro los aposentos.
2CH 3:10 Dentro del Lugar Santísimo hizo dos querubines de madera y los recubrió de oro.
2CH 3:11 Las alas de los querubines tenían nueve metros de longitud. Cada ala tenía 2,25 metros de longitud. Cada querubín tocaba la pared de la Casa con un ala, y con la otra al otro querubín.
2CH 3:12 El otro querubín tenía la misma posición por el otro lado.
2CH 3:13 Las alas de estos querubines se extendían nueve metros. Ellos estaban en pie, con sus rostros vueltos hacia el Lugar Santísimo.
2CH 3:14 Hizo también el velo [de tela] azul, púrpura, carmesí y lino fino. Bordó querubines sobre él.
2CH 3:15 Delante de la Casa hizo también las dos columnas de 15,75 metros de altura, las cuales tenían arriba capiteles de 2,25 metros.
2CH 3:16 Hizo cadenillas como collares y las colocó en la parte superior de las columnas. Hizo 100 granadas y las colocó en las cadenillas.
2CH 3:17 Puso las columnas delante del Templo, una a la derecha y otra a la izquierda. Llamó la de la derecha Jaquín y la de la izquierda Boaz.
2CH 4:1 Hizo el altar de bronce de nueve metros de longitud y de anchura, y 4,5 metros de altura.
2CH 4:2 Hizo también el mar circular de fundición de 4,5 metros de borde a borde, 2,25 metros de alto y 13,5 metros de circunferencia.
2CH 4:3 Debajo del mar había figuras de calabazas, diez por cada 45 centímetros alrededor. Eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar.
2CH 4:4 Estaba asentado sobre 12 bueyes: tres miraban al norte, tres al occidente, tres al sur, y tres al oriente. El mar estaba asentado sobre ellos, y todas sus ancas estaban hacia adentro.
2CH 4:5 El mar tenía 7,5 centímetros de espesor. Su borde tenía la forma como el borde de una copa, como una flor de lirio. Su capacidad era de 66.000 litros.
2CH 4:6 También hizo diez piletas, cinco al sur y cinco al norte, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofrecía en holocausto. Pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.
2CH 4:7 Hizo los diez candelabros de oro, según lo prescrito con respecto a ellos. Los puso en el Santuario, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
2CH 4:8 Hizo diez mesas y las puso en el Templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. También hizo 100 tazones de oro.
2CH 4:9 Además hizo el patio de los sacerdotes y el gran patio con sus puertas. Recubrió las puertas de ambos de bronce.
2CH 4:10 Puso el mar en la esquina sureste de la Casa.
2CH 4:11 También hizo los calderos, las palas y los tazones. Hiram terminó de realizar la obra que hizo para el rey Salomón en la Casa de ʼElohim:
2CH 4:12 las dos columnas, y de la parte superior de las columnas, los collares para los dos capiteles y las dos redes que cubrían los dos capiteles,
2CH 4:13 y las 400 granadas para las dos redes: dos hileras de granadas por cada red para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban en la parte superior de las columnas.
2CH 4:14 Hizo también las basas y puso las piletas sobre ellas,
2CH 4:15 el mar con los 12 bueyes debajo de él,
2CH 4:16 los calderos, las palas y los tenedores. Todos estos utensilios destinados a la Casa de Yavé que Hiram-abí hizo para el rey Salomón eran de bronce abrillantado.
2CH 4:17 El rey los fundió en tierra arcillosa en la llanura del Jordán, entre Sucot y Seredata.
2CH 4:18 Salomón hizo tan gran cantidad de estos utensilios que nunca pudo ser averiguado el peso del bronce.
2CH 4:19 El rey hizo todos los utensilios para la Casa de ʼElohim, el altar de oro, las mesas sobre las cuales se ponían los Panes de la Presencia,
2CH 4:20 y los candelabros con sus lámparas de oro puro para que las encendieran delante del Lugar Santísimo de la manera prescrita.
2CH 4:21 Las flores, las lámparas y las tenazas se hicieron de oro purísimo.
2CH 4:22 Las despabiladeras, los tazones para lavar, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. La entrada de la Casa, las puertas interiores de acceso al Lugar Santísimo y las puertas de entrada al salón principal del Templo [también] eran de oro.
2CH 5:1 Así se terminó la obra que Salomón hizo para la Casa de Yavé. Salomón introdujo los objetos que su padre David consagró: la plata, el oro y todos los utensilios. Los depositó en el tesoro de la Casa de ʼElohim.
2CH 5:2 Después Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel, todos los jefes de las tribus y los jefes de casas paternas de los hijos de Israel para subir el Arca del Pacto de Yavé desde la Ciudad de David, la cual es Sion.
2CH 5:3 Todos los hombres de Israel se congregaron ante el rey en la solemnidad del mes séptimo.
2CH 5:4 Cuando todos los ancianos de Israel llegaron, los levitas alzaron el Arca.
2CH 5:5 Los sacerdotes levitas subieron el Arca, el Tabernáculo de Reunión y todos los utensilios sagrados que había dentro del Tabernáculo.
2CH 5:6 El rey Salomón y toda la congregación de Israel que se reunió con él delante del Arca sacrificaron ovejas y becerros, los cuales, a causa de su gran cantidad no se pudieron contar ni calcular.
2CH 5:7 Entonces los sacerdotes introdujeron el Arca del Pacto de Yavé a su puesto en el Lugar Santísimo de la Casa debajo de las alas de los querubines,
2CH 5:8 porque los querubines extienden las alas sobre el lugar del Arca, de modo que los querubines cubren el Arca y sus varas por encima.
2CH 5:9 Aunque las varas eran tan largas que los extremos de ellas se podían ver desde el Lugar Santo que está frente al Lugar Santísimo, no podían verse desde afuera. Y así están hasta hoy.
2CH 5:10 Dentro del Arca no había sino las dos tablas que Moisés puso allí en Horeb, donde Yavé pactó con los hijos de Israel después que salieron de Egipto.
2CH 5:11 Aconteció que cuando los sacerdotes salían del Santuario (porque todos los sacerdotes presentes se purificaron sin tener en cuenta las clases),
2CH 5:12 y todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Jedutún, con sus hijos y hermanos, cubiertos con lino fino, estaban en pie con címbalos, salterios y arpas al oriente del altar, y con ellos 120 sacerdotes que tocaban trompetas,
2CH 5:13 los trompetistas y los cantores se unieron para proclamar a una voz. Alababan y daban gracias a Yavé. Al alzar la voz con las trompetas, los címbalos y los otros instrumentos musicales, alababan a Yavé: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia, una nube llenó la Casa de Yavé.
2CH 5:14 Los sacerdotes no pudieron continuar ministrando por causa de la nube, porque la gloria de Yavé llenó la Casa de ʼElohim.
2CH 6:1 Entonces Salomón dijo: Yavé dijo que Él moraría en densa oscuridad.
2CH 6:2 Yo te edifiqué una Casa sublime, un lugar donde mores para siempre.
2CH 6:3 Toda la congregación de Israel se mantenía en pie. El rey volvió su rostro y bendijo a toda la congregación de Israel:
2CH 6:4 Bendito sea Yavé ʼElohim de Israel, Quien cumplió con su mano lo que habló con su boca a mi padre David, al decir:
2CH 6:5 Desde el día cuando saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, no escogí ninguna ciudad de entre las tribus de Israel para edificar una Casa donde esté mi Nombre, ni escogí a algún hombre para que sea caudillo de mi pueblo Israel.
2CH 6:6 Pero escogí a Jerusalén para que mi Nombre more allí, y escogí a David para que fuera rey de mi pueblo Israel.
2CH 6:7 El anhelo de edificar una Casa al Nombre de Yavé ʼElohim de Israel estuvo en el corazón de mi padre David.
2CH 6:8 Pero Yavé dijo a mi padre David: Bien hiciste al tener en tu corazón edificar Casa a mi Nombre, porque tuviste esto en tu corazón,
2CH 6:9 pero tú no edificarás la Casa, sino tu hijo edificará la Casa a mi Nombre.
2CH 6:10 Yavé cumplió su Palabra, pues yo me levanté en lugar de mi padre David y me senté en el trono de Israel, tal como Yavé habló, y edifiqué la Casa al Nombre de Yavé ʼElohim de Israel.
2CH 6:11 Puse allí el Arca en la cual está el Pacto que Yavé hizo con los hijos de Israel.
2CH 6:12 Entonces Salomón se levantó en pie delante del altar de Yavé frente a la congregación de Israel y extendió sus manos.
2CH 6:13 Salomón había hecho una plataforma de bronce y la puso en medio del patio. Tanto su longitud como su anchura eran de 2,25 metros y su altura 1,35 metros. Se levantó sobre ella, se arrodilló delante de toda la congregación de Israel, extendió sus manos al cielo y dijo:
2CH 6:14 Oh Yavé ʼElohim de Israel, no hay ʼElohim como Tú en el cielo ni en la tierra. Tú guardas el Pacto y la misericordia a tus esclavos que andan delante de Ti con todo su corazón.
2CH 6:15 Tú cumpliste lo que prometiste a tu esclavo David, mi padre. Cumpliste con tu mano lo que prometiste con tu boca como se ve hoy.
2CH 6:16 Ahora pues, oh Yavé ʼElohim de Israel, cumple lo que le prometiste a tu esclavo David, mi padre: No te faltará varón que se siente en el trono de Israel delante de Mí, con tal que tus hijos guarden su camino para andar en mi Ley, como tú anduviste delante de Mí.
2CH 6:17 Ahora pues, oh Yavé ʼElohim de Israel, te ruego que sea confirmada tu Palabra que hablaste a tu esclavo David.
2CH 6:18 Pero, ¿en verdad ʼElohim morará con el hombre en la tierra? Ciertamente el cielo y el más alto cielo no te pueden contener, ¡cuánto menos esta Casa que edifiqué!
2CH 6:19 Sin embargo, oh Yavé ʼElohim mío, Tú prestarás atención a la oración de tu esclavo y su súplica, para oír el clamor y la oración que tu esclavo presenta ante Ti,
2CH 6:20 a fin de que tus ojos estén abiertos hacia esta Casa día y noche, hacia el lugar del cual dijiste que pondrías allí tu Nombre para escuchar la oración que tu esclavo haga hacia este lugar.
2CH 6:21 Tú escucharás las súplicas de tu esclavo y de tu pueblo Israel cuando oren hacia este lugar. Escucha Tú desde el lugar de tu morada en el cielo, y cuando escuches, perdona.
2CH 6:22 Cuando un hombre peque contra otro, y se le exija juramento, y entre en esta Casa para jurar ante tu altar,
2CH 6:23 escucha Tú desde el cielo, actúa y juzga a tus esclavos, condena al perverso, para que caiga su conducta sobre su propia cabeza y justifica al justo, a fin de retribuirle según su justicia.
2CH 6:24 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo porque pecó contra Ti, si ellos se vuelven a Ti, confiesan tu Nombre, oran y te suplican en esta Casa,
2CH 6:25 escucha Tú desde el cielo, perdona el pecado de tu pueblo Israel, y devuélvelos a la tierra que les diste a ellos y a sus antepasados.
2CH 6:26 Cuando los cielos estén cerrados y no caiga lluvia porque ellos pecaron contra Ti, si oran hacia este lugar, confiesan tu Nombre y se devuelven de su pecado por el cual los afligiste,
2CH 6:27 escucha Tú desde el cielo y perdona el pecado de tus esclavos y de tu pueblo Israel. Ciertamente, enséñales el buen camino por el cual deben andar y dales lluvia sobre tu tierra que diste a tu pueblo como herencia.
2CH 6:28 Cuando venga hambruna en la tierra, cuando haya pestilencia, honguillo o parásito, saltamontes o pulgón, o cuando sus enemigos lo acosen en sus propias puertas, cualquiera que sea la plaga o la enfermedad,
2CH 6:29 toda oración o toda súplica que haga cualquier persona de todo tu pueblo Israel, y reconozca cada uno su aflicción y su dolor y extiendan sus manos hacia esta Casa,
2CH 6:30 escucha Tú desde el cielo, el lugar de tu morada, y perdona. Retribuye conforme a todos sus procedimientos a cada uno cuyo corazón Tú conoces, porque solo Tú conoces el corazón de los hijos de hombres,
2CH 6:31 para que te teman y anden en tus caminos todos los días que vivan en la tierra que Tú diste a nuestros antepasados.
2CH 6:32 También con respecto al extranjero que no es de tu pueblo Israel, cuando venga de una tierra lejana por causa de tu gran Nombre, tu poderosa mano y tu brazo extendido, y venga y ore hacia esta Casa,
2CH 6:33 escucha Tú desde el cielo, desde tu morada. Haz según todo lo que el extranjero te pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu Nombre, te teman como tu pueblo Israel y sepan que a tu Nombre está consagrada esta Casa.
2CH 6:34 Cuando tu pueblo salga a la batalla contra sus enemigos, cualquiera que sea el camino en el cual lo envíes, y ore a Ti hacia esta ciudad que escogiste, hacia la Casa que construí a tu Nombre,
2CH 6:35 escucha Tú desde el cielo su oración y su súplica, y ampara su causa.
2CH 6:36 Cuando pequen contra Ti, porque no hay hombre que no peque, y Tú, airado contra ellos, los entregues al enemigo, y sus captores los lleven cautivos a una tierra lejana o cercana,
2CH 6:37 si en la tierra adonde sean llevados cautivos ellos recapacitan, y en su cautiverio se arrepienten y te suplican, y dicen: Pecamos, hicimos iniquidad, actuamos perversamente;
2CH 6:38 si en la tierra de su cautiverio adonde fueron llevados cautivos, ellos se devuelven a Ti con todo su corazón y toda su alma, y oran a Ti en dirección a la tierra que diste a sus antepasados, hacia la ciudad que Tú escogiste, hacia la Casa que construí a tu Nombre,
2CH 6:39 escucha Tú desde el cielo su oración y sus súplicas, el lugar de tu morada, ampara su causa y perdona a tu pueblo que pecó contra Ti.
2CH 6:40 Ahora pues, oh ʼElohim mío, te ruego que tus ojos estén abiertos y tus oídos atentos a la oración que se eleva en este lugar.
2CH 6:41 Entonces, ¡levántate, oh Yavé ʼElohim, a morar en tu reposo, Tú y el Arca de tu poder! ¡Vístanse de salvación tus sacerdotes, oh Yavé ʼElohim, y regocíjense tus santos en tu bondad!
2CH 6:42 ¡Oh Yavé ʼElohim, no rechaces a tu ungido! Acuérdate de tus misericordias hacia tu esclavo David.
2CH 7:1 Cuando Salomón terminó de orar, descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios, y la gloria de Yavé llenó la Casa.
2CH 7:2 Los sacerdotes no pudieron entrar en la Casa de Yavé, porque la gloria de Yavé la llenó.
2CH 7:3 Todos los hijos de Israel, al ver que descendió el fuego y la gloria de Yavé sobre la Casa, se inclinaron rostro en tierra sobre el pavimento, adoraron y alabaron a Yavé: ¡Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia!
2CH 7:4 Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante de Yavé.
2CH 7:5 El rey Salomón ofreció en sacrificio 22.000 becerros y 120.000 ovejas. El rey y todo el pueblo dedicaron la Casa de ʼElohim.
2CH 7:6 Los sacerdotes estaban en pie en sus puestos. Los levitas tenían los instrumentos de música de Yavé que el rey David hizo para alabar a Yavé, porque para siempre es su misericordia. Cada vez que él alababa por medio de ellos, los sacerdotes los acompañaban y tocaban las trompetas, y todo Israel permanecía en pie.
2CH 7:7 Salomón también consagró el interior del patio que estaba delante de la Casa de Yavé, por cuanto allí ofreció los holocaustos y la grasa de las ofrendas de paz, porque el altar de bronce que Salomón hizo no podía contener el holocausto, la ofrenda vegetal y la grasa.
2CH 7:8 Salomón mantuvo la solemnidad durante siete días, y todo Israel con él, una congregación muy grande, procedente desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto.
2CH 7:9 Al octavo día hicieron una asamblea solemne, porque celebraron la dedicación del Altar en siete días. Celebraron la solemnidad en siete días.
2CH 7:10 El día 23 del mes séptimo envió al pueblo a sus tiendas con regocijo y alegría de corazón por la bondad que Yavé mostró a David, a Salomón y a su pueblo Israel.
2CH 7:11 De esta manera Salomón terminó la Casa de Yavé y el palacio real. En todo lo que vino al corazón de Salomón para hacer en la Casa de Yavé y su propio palacio, fue prosperado.
2CH 7:12 Yavé apareció a Salomón de noche y le dijo: Escuché tu oración y escogí este lugar para Mí como Casa de sacrificio.
2CH 7:13 Si Yo cierro los cielos para que no llueva, si mando el saltamontes a devorar la tierra, o si envío pestilencia entre mi pueblo,
2CH 7:14 y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi Nombre, oran, buscan mi rostro y se convierten de sus malos caminos, Yo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.
2CH 7:15 Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a la oración en este lugar.
2CH 7:16 Ahora elegí y santifiqué esta Casa para que mi Nombre esté allí para siempre, y mis ojos y mi corazón estén allí todos los días.
2CH 7:17 En cuanto a ti, si andas delante de Mí como anduvo tu padre David, haces según todo lo que te mandé y guardas mis Estatutos y mis Decretos,
2CH 7:18 Yo afirmaré el trono de tu reino como pacté con tu padre David: No te faltará varón que gobierne en Israel.
2CH 7:19 Pero si ustedes se apartan y abandonan mis Estatutos y mis Mandamientos que puse ante ustedes, sirven a otros ʼelohim y se postran ante ellos,
2CH 7:20 Yo los arrancaré de mi tierra que les di y echaré de mi Presencia esta Casa que santifiqué a mi Nombre. La colocaré como refrán y escarnio entre todas las naciones.
2CH 7:21 Y [en cuanto a] esta Casa, que es tan excelsa, todo el que pase cerca de ella quedará asombrado y dirá: ¿Por qué Yavé hizo esto a esta tierra y esta Casa?
2CH 7:22 Y responderán: Porque abandonaron a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, Quien los sacó de la tierra de Egipto, se aferraron a otros ʼelohim, se postraron ante ellos, y les sirvieron. Por eso trajo sobre ellos todo este mal.
2CH 8:1 Después de 20 años, durante los cuales Salomón construyó la Casa de Yavé y su propio palacio,
2CH 8:2 Salomón reedificó las ciudades que Hiram le entregó, y estableció en ellas a los hijos de Israel.
2CH 8:3 Después Salomón fue a Hamat de Soba y se apoderó de ella.
2CH 8:4 Reedificó también Tadmor en la región despoblada, y todas las ciudades de almacenamiento que edificó en Hamat.
2CH 8:5 Además reedificó la Bet-horón de arriba y la Bet-horón de abajo, ciudades fortificadas, con muros, puertas y barras.
2CH 8:6 [Reedificó] Baalat, todas las ciudades de almacenamiento que Salomón tenía, todas las de los carruajes, las de los jinetes, todo lo que Salomón se propuso edificar en Jerusalén, el Líbano y toda la tierra que estaba bajo su dominio.
2CH 8:7 De todo el pueblo que quedó de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, quienes no eran de Israel,
2CH 8:8 cuyos descendientes quedaron después de ellos en la tierra, a quienes los hijos de Israel no expulsaron totalmente, Salomón los sometió a trabajos forzados hasta hoy.
2CH 8:9 Pero Salomón no sometió a alguno de los hijos de Israel a servidumbre para su obra. Ellos eran hombres de guerra, sus capitanes escogidos, los comandantes de sus carruajes y jinetes.
2CH 8:10 Estos eran los principales oficiales del rey Salomón. Eran 250 quienes ejercían autoridad sobre la gente.
2CH 8:11 Salomón llevó a la hija de Faraón de la Ciudad de David al palacio que construyó para ella, pues dijo: Mi esposa no vivirá en la Casa de David, rey de Israel, porque aquellas habitaciones en las que entró el Arca de Yavé son sagradas.
2CH 8:12 Entonces Salomón ofreció holocaustos a Yavé sobre el altar de Yavé que edificó en el patio,
2CH 8:13 según lo prescrito para cada día por mandato de Moisés, para ofrecerlos los sábados, en las lunas nuevas y los tiempos señalados, y tres veces al año: en la fiesta de los Panes sin Levadura, la fiesta de Las Semanas y la fiesta de Las Cabañas.
2CH 8:14 También estableció las clases sacerdotales en sus servicios según la ordenanza de su padre David, a los levitas en sus funciones para alabar y ministrar ante los sacerdotes según lo prescrito para cada día, y los porteros para cada puerta según sus grupos, porque así lo ordenó David, varón de ʼElohim.
2CH 8:15 No se apartaron del mandato del rey en cuanto a los sacerdotes y a los levitas en ningún asunto, incluso en el de los tesoros.
2CH 8:16 Toda la obra de Salomón fue ejecutada desde el día cuando los cimientos de la Casa de Yavé fueron puestos hasta acabarla. Y quedó terminada la Casa de Yavé.
2CH 8:17 Entonces Salomón fue a Ezión-geber y Eilat, a la costa del mar en la tierra de Edom,
2CH 8:18 porque Hiram envió por medio de sus esclavos naves y marineros diestros en el mar, quienes fueron con los esclavos de Salomón a Ofir. Tomaron de allá 14,8 toneladas de oro y los llevaron al rey Salomón.
2CH 9:1 Cuando la reina de Sabá oyó la fama de Salomón, fue a Jerusalén para probar a Salomón con preguntas difíciles. Ella llegó con un gran séquito, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Al llegar ante Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su mente.
2CH 9:2 Salomón respondió todas sus preguntas. No hubo algo tan difícil que Salomón no pudiera explicarle.
2CH 9:3 Cuando la reina de Sabá probó la sabiduría de Salomón y vio el palacio que edificó,
2CH 9:4 los manjares de su mesa, las habitaciones de sus oficiales y sus ropas, la atención de sus ministros y sus ropas, los holocaustos que ofrecía en la Casa de Yavé y la escalinata que subía a la Casa de Yavé, quedó pasmada.
2CH 9:5 Dijo al rey: ¡Es verdad lo que oí en mi tierra con respecto a tus hechos y a tu sabiduría!
2CH 9:6 Sin embargo, yo no creía sus informes, hasta cuando vine y vi con mis propios ojos. Ciertamente no me fue contada ni la mitad de la grandeza de tu sabiduría. ¡Tú excedes a la fama que yo oí!
2CH 9:7 ¡Dichosos tus hombres y estos ministros tuyos que de continuo están en tu presencia y oyen tu sabiduría!
2CH 9:8 ¡Bendito sea Yavé tu ʼElohim, que se agradó de ti para colocarte en su trono como rey por Yavé tu ʼElohim! Porque tu ʼElohim ama a Israel y para afirmarlo perpetuamente, te proclamó como su rey para que practiques justicia y equidad.
2CH 9:9 Ella obsequió al rey cuatro toneladas de oro y gran cantidad de especias aromáticas y piedras preciosas. Nunca hubo especias aromáticas como las que la reina de Sabá trajo al rey Salomón.
2CH 9:10 Los esclavos de Hiram y los esclavos de Salomón que llevaban oro de Ofir también llevaban madera de sándalo y piedras preciosas.
2CH 9:11 El rey hizo gradas con la madera de sándalo para la Casa de Yavé y el palacio real, y arpas y salterios para los cantores. Nunca se vio madera como esa en la tierra de Judá.
2CH 9:12 El rey Salomón obsequió a la reina de Sabá todo cuanto ella quiso y le pidió, más de lo que ella llevó al rey. Después ella regresó a su tierra con sus esclavos.
2CH 9:13 El oro que le llegaba a Salomón cada año pesaba 22 toneladas,
2CH 9:14 aparte de lo que aportaban los mercaderes y los comerciantes. También todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra llevaban oro y plata a Salomón.
2CH 9:15 Además el rey Salomón hizo 200 escudos grandes de oro martillado. Empleó 6,6 kilogramos de oro martillado en cada escudo
2CH 9:16 e [hizo] 300 escudos pequeños de oro martillado. En cada uno de éstos emplearon 3,3 kilogramos de oro. El rey colocó los escudos en la casa del bosque del Líbano.
2CH 9:17 El rey también hizo un gran trono de marfil y lo recubrió con oro puro.
2CH 9:18 El trono tenía seis gradas con una tarima pequeña de oro fijada a él para los pies, brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos.
2CH 9:19 De la misma manera, a ambos lados estaban colocados 12 leones sobre las seis gradas. Jamás se hizo algo semejante para algún otro reino.
2CH 9:20 Todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro puro, y también todos los objetos de la casa del bosque del Líbano. Nada era de plata, pues en el tiempo de Salomón ésta era considerada como nada.
2CH 9:21 Porque el rey poseía naves que iban a Tarsis con los esclavos de Hiram, y una vez cada tres años llegaban las naves de Tarsis con oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
2CH 9:22 Así el rey Salomón se engrandeció más que todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.
2CH 9:23 Todos los reyes de la tierra procuraban estar en presencia de Salomón para escuchar la sabiduría que ʼElohim puso en su mente.
2CH 9:24 Año tras año cada uno llevaba su presente: objetos de plata, objetos de oro, ropas, armas, especias aromáticas, caballos y mulas.
2CH 9:25 Salomón poseía caballerizas para 4.000 caballos y carruajes, y 12.000 jinetes, los cuales instaló en las ciudades que tenía para sus carruajes y en Jerusalén cerca del rey.
2CH 9:26 Dominaba sobre todos los reyes desde el río Éufrates hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto.
2CH 9:27 El rey acumuló plata en Jerusalén en abundancia como las piedras, y madera de cedro como los sicómoros de la Sefela.
2CH 9:28 De Egipto y de todas las tierras se importaban caballos para Salomón.
2CH 9:29 El resto de los hechos de Salomón, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en las crónicas del profeta Natán, en la profecía de Ahías silonita, y en la visión del vidente Iddo contra Jeroboam, hijo de Nabat?
2CH 9:30 Salomón reinó 40 años en Jerusalén sobre todo Israel.
2CH 9:31 Salomón descansó con sus antepasados, y lo sepultaron en la Ciudad de su padre David. Reinó en su lugar su hijo Roboam.
2CH 10:1 Entonces Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para proclamarlo rey.
2CH 10:2 Sucedió que cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat, quien aún estaba en Egipto, adonde huyó de la presencia del rey Salomón, Jeroboam regresó de Egipto.
2CH 10:3 Mandaron a llamarlo. Jeroboam llegó con todo Israel para hablar a Roboam y dijo:
2CH 10:4 Tu padre agravó nuestro yugo. Ahora pues, busca que la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que nos impuso sea más llevadero, y te serviremos.
2CH 10:5 Y les respondió: ¡Vuelvan a mí dentro de tres días! Y el pueblo se retiró.
2CH 10:6 El rey Roboam consultó a los ancianos que estuvieron delante de su padre Salomón cuando estaba vivo: ¿Cómo aconsejan que responda a este pueblo?
2CH 10:7 Y le respondieron: Si muestras buena voluntad a este pueblo, los complaces y les hablas buenas palabras, serán tus esclavos todos los días.
2CH 10:8 Pero [Roboam] despreció el consejo que los ancianos le dieron, y consultó a los jóvenes que crecieron con él y estaban delante de él.
2CH 10:9 Y les preguntó: ¿Qué aconsejan ustedes que respondamos a este pueblo que me habló: Alivia el yugo que tu padre impuso sobre nosotros?
2CH 10:10 Los jóvenes que crecieron con él le respondieron: Dirás al pueblo que te habló: Tu padre hizo pesado nuestro yugo. Tú, pues, alivia nuestro yugo. Les dirás: Mi meñique es más grueso que la cintura de mi padre.
2CH 10:11 De modo que, si mi padre les impuso un yugo pesado, yo añadiré a su yugo. Mi padre los castigó con azotes, pero yo, con escorpiones.
2CH 10:12 Al tercer día Jeroboam y todo el pueblo fueron a Roboam, tal como el rey les habló: Vuelvan a mí al tercer día.
2CH 10:13 El rey les respondió duramente, pues el rey Roboam menospreció el consejo de los ancianos.
2CH 10:14 Les habló de acuerdo con el consejo de los jóvenes: Mi padre hizo pesado su yugo, pero yo añadiré a él. Mi padre los castigó con azotes, pero yo, con escorpiones.
2CH 10:15 Así que el rey no escuchó al pueblo, porque era designio de ʼElohim, para que Yavé cumpliera su Palabra dicha por medio de Ahías silonita a Jeroboam, hijo de Nabat.
2CH 10:16 Cuando todo Israel vio que el rey no los escucharía ni les pondría atención, respondió al rey: ¿Qué parte tenemos en David? ¡No tenemos herencia con el hijo de Isaí! ¡Israel, cada uno a sus tiendas! ¡David, cuida ahora tu propia casa! Y todo Israel se retiró a sus tiendas.
2CH 10:17 Pero Roboam reinó sobre los hijos de Israel que vivían en las ciudades de Judá.
2CH 10:18 Después el rey Roboam envió a Adoram, quien estaba a cargo del tributo laboral. Pero los hijos de Israel lo apedrearon, y murió. Entonces el rey Roboam se apresuró, subió en su carroza y huyó a Jerusalén.
2CH 10:19 De esta manera Israel se rebeló contra la casa de David hasta hoy.
2CH 11:1 Cuando Roboam llegó a Jerusalén congregó a 180.000 guerreros escogidos de las casas de Judá y de Benjamín para luchar contra Israel y restituir su reino.
2CH 11:2 Pero la Palabra de Yavé llegó a Semaías, varón de ʼElohim:
2CH 11:3 Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas que estén en Judá y Benjamín:
2CH 11:4 Yavé dijo: No suban ni luchen contra sus hermanos. Regrese cada uno a su casa, porque Yo hice esto. Y ellos escucharon la Palabra de Yavé. Regresaron y no salieron contra Jeroboam.
2CH 11:5 Roboam vivió en Jerusalén y edificó ciudades para la defensa en Judá.
2CH 11:6 Edificó Belén, Etam, Tecoa,
2CH 11:7 Bet-sur, Soco, Adulam,
2CH 11:8 Gat, Maresa, Zif,
2CH 11:9 Adoraim, Laquis, Azeca,
2CH 11:10 Zora, Ajalón y Hebrón, ciudades fortificadas que están en Judá y Benjamín.
2CH 11:11 También reforzó las fortalezas. Colocó en ellas comandantes, almacenes de alimentos, aceite y vino.
2CH 11:12 En cada ciudad puso escudos y lanzas. Las reforzó muchísimo. Así retuvo a Judá y Benjamín.
2CH 11:13 Los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel se presentaron a [Roboam],
2CH 11:14 porque los levitas abandonaron sus campos y posesiones, y fueron a Judá y a Jerusalén. (Pues Jeroboam y sus hijos los destituyeron del ministerio como sacerdotes de Yavé,
2CH 11:15 por cuanto él nombró sus propios sacerdotes para los lugares altos, los que actuaban como demonios y los becerros que hizo.)
2CH 11:16 Aquellos de todas las tribus de Israel que dedicaron su corazón a buscar a Yavé ʼElohim de Israel, siguieron a [los sacerdotes y levitas] hasta Jerusalén para ofrecer sacrificios a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 11:17 Fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboam, hijo de Salomón, durante tres años, pues anduvieron en el camino de David y Salomón por tres años.
2CH 11:18 Roboam tomó como esposa a Mahalata, hija de Jerimot, hijo de David y de Abihaíl, hija de Eliab, hijo de Isaí.
2CH 11:19 Ella le dio a luz estos hijos: Jeús, Semarías y Zaham.
2CH 11:20 Después de ella tomó a Maaca, hija de Absalón, la cual le dio a luz a Abías, Atai, Ziza y Selomit.
2CH 11:21 Roboam amó a Maaca, hija de Absalón, más que a todas sus esposas y concubinas. Tomó 18 esposas y 60 concubinas, y engendró 28 hijos y 60 hijas.
2CH 11:22 Roboam designó a Abías, hijo de Maaca, como jefe y príncipe entre sus hermanos, a fin de proclamarlo rey.
2CH 11:23 Al actuar con astucia, distribuyó a todos sus hijos por todas las tierras de Judá y Benjamín y por todas las ciudades fortificadas. Les dio alimento en abundancia y muchas mujeres.
2CH 12:1 Cuando el reino de Roboam se había afianzado y fortalecido, él abandonó la Ley de Yavé y todo el pueblo con él.
2CH 12:2 Sucedió que en el año quinto del rey Roboam, por cuanto se rebeló contra Yavé, Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén
2CH 12:3 con 1.200 carruajes de guerra y 60.000 jinetes. El ejército de libios, suquienos y etíopes que iban con él desde Egipto era innumerable.
2CH 12:4 Tomó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusalén.
2CH 12:5 Entonces el profeta Semaías fue a Roboam y a los jefes de Judá, que se reunieron en Jerusalén a causa de Sisac, y les dijo: Yavé dice: Ustedes me abandonaron. Yo también los abandono en manos de Sisac.
2CH 12:6 Pero los jefes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: Justo es Yavé.
2CH 12:7 Cuando Yavé vio que se humillaron, la Palabra de Yavé vino a Semaías: Se humillaron, Por tanto, no los destruiré, sino les daré algún escape. Mi ira no se derramará contra Jerusalén por medio de Sisac.
2CH 12:8 Pero serán sus esclavos, para que conozcan la diferencia entre servirme a Mí y servir a los reinos de las naciones.
2CH 12:9 Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén y tomó los tesoros de la Casa de Yavé y la casa real. Se llevó todo y tomó los escudos de oro que hizo Salomón.
2CH 12:10 El rey Roboam los reemplazó por escudos de bronce y los entregó a los jefes de la guardia que custodiaba la entrada al palacio real.
2CH 12:11 Cuando el rey iba a la Casa de Yavé, los guardias de la escolta iban y los llevaban, pero después los devolvían a la cámara de la guardia.
2CH 12:12 Cuando Roboam se humilló, la ira de Yavé se apartó de él, de manera que no lo destruyó por completo. También en Judá las cosas iban bien.
2CH 12:13 El rey Roboam tenía 41 años cuando comenzó a reinar. Se fortaleció en Jerusalén, la ciudad que Yavé escogió de entre todas las tribus de Israel para poner allí su Nombre. Reinó 17 años. El nombre de su madre fue Naama amonita.
2CH 12:14 Hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Yavé.
2CH 12:15 Los hechos de Roboam, primeros y últimos, ¿no están escritos en los rollos del profeta Semaías y del vidente Iddo, según el registro genealógico? Todo el tiempo hubo guerra entre Roboam y Jeroboam.
2CH 12:16 Roboam descansó con sus antepasados y fue sepultado en la Ciudad de David. Su hijo Abías reinó en su lugar.
2CH 13:1 El año 18 del rey Jeroboam, Abías comenzó a reinar en Judá.
2CH 13:2 Reinó tres años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Micaías, hija de Uriel, de Gabaa. Hubo guerra entre Abías y Jeroboam.
2CH 13:3 Abías comenzó la batalla con un ejército de 400.000 hombres escogidos, valientes guerreros. Jeroboam dispuso batalla contra él con 800.000 hombres escogidos, fuertes y valientes.
2CH 13:4 Abías se levantó en la montaña Zemaraim de Efraín y dijo: Escúchenme, Jeroboam y todo Israel:
2CH 13:5 ¿No saben ustedes que Yavé, el ʼElohim de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos con un pacto de sal?
2CH 13:6 Sin embargo Jeroboam, hijo de Nabat, esclavo de Salomón, hijo de David, se levantó y se rebeló contra su ʼadón.
2CH 13:7 Hombres ociosos perversos se agruparon con él. Se impusieron sobre Roboam, hijo de Salomón, cuando Roboam era joven y tímido, y no los resistió con firmeza.
2CH 13:8 Ahora ustedes quieren oponerse al reino de Yavé que está en manos de los descendientes de David, porque son una gran multitud, y los becerros de oro que Jeroboam les hizo como ʼelohim están con ustedes.
2CH 13:9 ¿No expulsaron ustedes a los sacerdotes de Yavé, los hijos de Aarón y a los levitas, y designaron sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera que sacrifique un becerro y siete carneros sea sacerdote de los que no son ʼElohim?
2CH 13:10 En cuanto a nosotros, Yavé es nuestro ʼElohim, y no lo abandonamos. Los sacerdotes que ministran delante de Yavé son hijos de Aarón, y los levitas atienden su obra.
2CH 13:11 Ellos ofrecen holocaustos e incienso aromático a Yavé cada mañana y al llegar cada noche. Ponen los panes sobre la mesa limpia. Cada noche encienden el candelabro de oro con sus lámparas para que ardan, porque nosotros guardamos el mandato de Yavé nuestro ʼElohim. Pero ustedes lo abandonaron.
2CH 13:12 Ciertamente ʼElohim está como Jefe con nosotros, y sus sacerdotes con las trompetas de júbilo para que resuenen contra ustedes. ¡Oh hijos de Israel, no luchen contra Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, porque no prosperarán!
2CH 13:13 Pero Jeroboam dispuso una emboscada para llegar contra ellos por detrás. Así que ellos estaban frente a Judá, pero los de la tropa emboscada estaban por la retaguardia.
2CH 13:14 Cuando Judá dio vuelta, ciertamente eran atacados por el frente y por la retaguardia. Entonces clamaron a Yavé, los sacerdotes tocaron las trompetas
2CH 13:15 y los hombres de Judá lanzaron el grito de guerra. Sucedió que cuando los hombres de Judá gritaron, ʼElohim desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá.
2CH 13:16 Los hijos de Israel huyeron, porque ʼElohim los entregó en mano de Judá.
2CH 13:17 Abías y su pueblo hicieron una gran matanza entre ellos. Cayeron en combate 500.000 hombres escogidos de Israel.
2CH 13:18 De esta manera los descendientes de Israel fueron humillados en aquel tiempo, pero los hijos de Judá prevalecieron porque se apoyaron en Yavé, el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 13:19 Abías persiguió a Jeroboam y le tomó algunas ciudades, a Bet-ʼEl, a Jesana y a Efraín, cada una con sus aldeas.
2CH 13:20 Jeroboam no recuperó su poder en el tiempo de Abías. Yavé lo hirió, y murió.
2CH 13:21 Abías se fortaleció. Tomó para él 14 esposas, y engendró 22 hijos y 16 hijas.
2CH 13:22 Los demás hechos de Abías, sus procedimientos y dichos, están escritos en el rollo del profeta Iddo.
2CH 14:1 Abías descansó con sus antepasados y lo sepultaron en la Ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Asa. En su tiempo la tierra estuvo en paz durante diez años.
2CH 14:2 Asa hizo lo bueno y lo recto ante Yavé su ʼElohim,
2CH 14:3 porque quitó los altares de culto extraño y los lugares altos, quebró las piedras rituales y destruyó los símbolos de Asera.
2CH 14:4 Mandó a Judá que buscara a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, y que practicara la Ley y sus Mandamientos.
2CH 14:5 Además quitó los lugares altos y las imágenes de todas las ciudades de Judá. En su reinado hubo paz.
2CH 14:6 También edificó ciudades fortificadas en Judá, porque había paz. No hubo guerra contra él en aquellos años, pues Yavé le dio paz.
2CH 14:7 Así que [el rey Asa] dijo a Judá: Edifiquemos estas ciudades y rodeémoslas con muros y torres, portones y barras, ya que la tierra aún es nuestra, porque buscamos a Yavé nuestro ʼElohim. Lo buscamos, y Él nos dio reposo por todas partes. Así que edificaron y prosperaron.
2CH 14:8 Asa tuvo un ejército de 300.000 hombres de Judá, quienes llevaban escudos y lanzas, y 280.000 de Benjamín, quienes llevaban escudos y tensaban arcos. Todos eran hombres valientes.
2CH 14:9 Zera, el etíope, salió contra ellos con un ejército de 1.000.000 de hombres y 300 carruajes, y llegó hasta Maresa.
2CH 14:10 Entonces Asa salió contra él. Dispusieron la batalla en el valle de Sefata, junto a Maresa.
2CH 14:11 Asa invocó a Yavé su ʼElohim: ¡Oh Yavé, no hay otro como Tú para ayudar, tanto al poderoso como al que no tiene fuerza! ¡Ayúdanos, oh Yavé ʼElohim nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu Nombre vamos contra esta multitud! Oh Yavé, Tú eres nuestro ʼElohim, no prevalezca el hombre contra Ti.
2CH 14:12 Yavé derrotó a los etíopes ante Asa y Judá, y los etíopes huyeron.
2CH 14:13 Asa y el ejército que lo acompañaba los persiguieron hasta Gerar. Cayeron tantos de los etíopes que no pudieron recuperarse, porque fueron destrozados ante Yavé y su ejército. Les tomaron un botín muy grande.
2CH 14:14 Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Yavé estaba sobre ellas. Saquearon todas las ciudades, pues había en ellas un gran botín.
2CH 14:15 También atacaron las tiendas de los que tenían ganado. Se llevaron muchas ovejas y camellos y regresaron a Jerusalén.
2CH 15:1 Entonces el Espíritu de ʼElohim vino sobre Azarías, hijo de Oded,
2CH 15:2 quien salió al encuentro de Asa y le dijo: Escúchenme, Asa y todo Judá y Benjamín: Yavé está con ustedes, si ustedes están con Él. Si lo buscan, será hallado por ustedes, pero si lo abandonan, Él los abandonará.
2CH 15:3 Mucho tiempo estuvo Israel sin el ʼElohim verdadero, sin sacerdote que enseñara y sin Ley.
2CH 15:4 Pero cuando se volvieron a Yavé, el ʼElohim de Israel, en su aflicción y lo buscaron, Él les permitió encontrarlo.
2CH 15:5 En aquellos tiempos no había paz para el que salía ni para el que entraba, sino muchas aflicciones para todos los habitantes de las tierras.
2CH 15:6 Así que una nación era destruida por otra nación y una ciudad por otra ciudad, porque ʼElohim las turbaba con toda clase de adversidades.
2CH 15:7 Pero esfuércense ustedes y no desmayen sus manos, porque hay recompensa para su labor.
2CH 15:8 Cuando Asa oyó estas palabras y la profecía de Azarías, hijo de Oded, se animó y quitó los ídolos repugnantes de toda la tierra de Judá, Benjamín y las ciudades que tomó en la región montañosa de Efraín. Reconstruyó el altar de Yavé que estaba delante del patio de Yavé.
2CH 15:9 Después los de Efraín, Manasés y Simeón, quienes vivían con Judá y Benjamín, se reunieron con ellos. Muchos de Israel se pasaron al [rey Asa] porque veían que Yavé su ʼElohim estaba con él.
2CH 15:10 Se reunieron en Jerusalén el mes tercero del año 15 del reinado de Asa.
2CH 15:11 Aquel día sacrificaron a Yavé 700 becerros y 7.000 ovejas del botín que llevaron.
2CH 15:12 Hicieron un pacto solemne para buscar a Yavé ʼElohim de sus antepasados, con todo su corazón y su alma,
2CH 15:13 y que todo el que no buscara a Yavé ʼElohim de Israel, muriera, fuera grande o pequeño, hombre o mujer.
2CH 15:14 Juraron delante de Yavé con gran voz, gritos de júbilo, trompetas y cornetas.
2CH 15:15 Toda Judá se regocijó a causa del juramento, pues juraron con todo su corazón que lo buscarían con toda su voluntad. Y fue hallado por ellos, y Yavé les dio paz por todas partes.
2CH 15:16 El rey Asa aun despojó a su propia madre Maaca de su dignidad real, porque hizo una imagen repugnante de Asera. Asa taló el ídolo repugnante, lo desmenuzó y lo quemó junto al torrente Cedrón.
2CH 15:17 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados de Israel, aunque el corazón de Asa se mantuvo íntegro todo su tiempo.
2CH 15:18 Llevó plata, oro y utensilios a la Casa de ʼElohim, lo que su padre y él mismo consagraron.
2CH 15:19 No hubo guerra hasta el año 35 del reinado de Asa.
2CH 16:1 El año 36 del reinado de Asa, Baasa, rey de Israel, subió contra Judá y fortificó a Ramá para que nadie tuviera acceso a Asa, rey de Judá.
2CH 16:2 Entonces Asa sacó la plata y el oro de los tesoros de la Casa de Yavé y del palacio real, los envió a Ben-adad, rey de Siria, quien estaba en Damasco, y le dijo:
2CH 16:3 Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre mi padre y tu padre. Ciertamente te envío plata y oro con el fin de que rompas tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí.
2CH 16:4 Ben-adad atendió al rey Asa y envió a los jefes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel. Atacaron a Ijón, a Dan, a Abel-maim y a todas las ciudades de almacenamiento de Neftalí.
2CH 16:5 Aconteció que cuando Baasa oyó esto, dejó de fortificar a Ramá y abandonó su obra.
2CH 16:6 Entonces el rey Asa tomó a todo Judá y se llevó las piedras y la madera de Ramá, con las cuales Baasa la fortificaba. Con ellas reedificó Geba y Mizpa.
2CH 16:7 En aquel tiempo el vidente Hanani fue a Asa, rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te apoyaste en el rey de Siria, y no te apoyaste en Yavé tu ʼElohim, el ejército del rey de Siria escapó de tu mano.
2CH 16:8 ¿Los etíopes y los libios no eran un ejército numerosísimo, con carruajes y muchos jinetes? Sin embargo, porque te apoyaste en Yavé, Él los entregó en tu mano.
2CH 16:9 Porque los ojos de Yavé contemplan toda la tierra, para ayudar a aquellos cuyo corazón es íntegro ante Él. ¡Locamente actuaste en esto, y de ahora en adelante habrá guerras contra ti!
2CH 16:10 Entonces Asa se enojó contra el vidente y lo echó en la cárcel, pues se enfureció muchísimo contra él por esto. Y al mismo tiempo, Asa oprimió a algunos del pueblo.
2CH 16:11 Los hechos de Asa, primeros y últimos, ciertamente están escritos en el rollo de los reyes de Judá y de Israel.
2CH 16:12 El año 39 de su reinado, Asa cayó enfermo de los pies. Su enfermedad era grave, pero aun en su enfermedad no buscó a Yavé, sino a los médicos.
2CH 16:13 Asa descansó con sus antepasados. Murió el año 41 de su reinado.
2CH 16:14 Lo sepultaron en su sepulcro que excavó en la Ciudad de David. Lo pusieron en un ataúd, el cual llenaron de toda clase de especias aromáticas y perfumes preparados por expertos perfumistas, y encendieron una gran hoguera en su honor.
2CH 17:1 Su hijo Josafat reinó en su lugar y se fortaleció contra Israel.
2CH 17:2 Destacó tropas en todas las ciudades fortificadas de Judá y colocó guarniciones en la tierra de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa capturó.
2CH 17:3 Yavé estuvo con Josafat, porque anduvo en los procedimientos de su antepasado David. No acudió a los baales,
2CH 17:4 sino acudió al ʼElohim de su padre. Anduvo en sus Mandamientos y no según las obras de Israel.
2CH 17:5 Yavé confirmó el reino en su mano. Todo Judá dio presentes a Josafat, y tuvo riqueza y honores en abundancia.
2CH 17:6 Su corazón se animó en los caminos de Yavé, y quitó de Judá los lugares altos y las Aseras.
2CH 17:7 En el tercer año de su reinado, [el rey Josafat] envió a sus magistrados Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, a enseñar en las ciudades de Judá.
2CH 17:8 Envió con ellos a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías, Tobadonías y a los sacerdotes Elisama y Joram.
2CH 17:9 Ellos enseñaron en Judá y llevaban consigo el Rollo de la Ley de Yavé. Recorrieron todas las ciudades de Judá y enseñaban al pueblo.
2CH 17:10 El pavor de Yavé cayó sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat.
2CH 17:11 Algunos de los filisteos llevaban a Josafat presentes y plata como tributo. También los árabes le llevaron rebaños: 7.700 carneros y 7.700 machos cabríos.
2CH 17:12 Josafat llegó a ser muy grande. Edificó en Judá fortalezas y ciudades de almacenamiento.
2CH 17:13 Además tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén.
2CH 17:14 Éste era el número de ellos, según sus casas paternas: de los comandantes de millares de Judá, el jefe era Adnas, con 300.000 guerreros valientes;
2CH 17:15 le seguía el jefe Johanán, con 280.000;
2CH 17:16 luego Amasías, hijo de Zicri, quien se ofreció voluntariamente a Yavé, con 200.000 hombres valientes;
2CH 17:17 de Benjamín, Eliada, hombre muy valiente, y con él 200.000 que llevaban arco y escudo;
2CH 17:18 y a continuación, Jozabad, con 180.000 hombres equipados para la guerra.
2CH 17:19 Éstos eran los que servían al rey, aparte de los que el rey destacó en las ciudades fortificadas por todo Judá.
2CH 18:1 Josafat tenía riquezas y honores en abundancia, y emparentó con Acab.
2CH 18:2 Después de unos años bajó a Samaria para visitar a Acab. Y Acab ordenó degollar numerosas ovejas y bueyes para él y el ejército que estaba con él. Lo incitó a ir con él contra Ramot de Galaad.
2CH 18:3 Acab, rey de Israel, preguntó a Josafat, rey de Judá: ¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad? Y él respondió: Yo soy como tú, y mi ejército como el tuyo. Iremos contigo a la guerra.
2CH 18:4 Además Josafat dijo al rey de Israel: Te ruego que consultes ahora la Palabra de Yavé.
2CH 18:5 Entonces el rey de Israel convocó a unos 400 hombres que eran profetas y les preguntó: ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad o desistiré? Y ellos respondieron: Sube, porque ʼelohim la entregará en mano del rey.
2CH 18:6 Pero Josafat preguntó: ¿Hay aún aquí algún profeta de Yavé, para que consultemos por medio de él?
2CH 18:7 El rey de Israel respondió a Josafat: Aún queda un hombre por medio de quien podemos consultar a Yavé, pero yo lo aborrezco, porque nunca me profetiza para bien, sino siempre para mal. Es Micaías, hijo de Imla. Y dijo Josafat: No hable así el rey.
2CH 18:8 Entonces el rey de Israel llamó a un funcionario y le dijo: ¡Trae pronto a Micaías, hijo de Imla!
2CH 18:9 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con ropas reales, estaban sentados cada uno en su trono en una plaza ubicada a la entrada de la puerta de Samaria. Todos los profetas profetizaban ante ellos.
2CH 18:10 Sedequías, hijo de Quenaana, hizo unos cuernos de hierro y decía: Yavé dice: Con éstos acornearás a los sirios hasta que sean consumidos.
2CH 18:11 Todos los profetas profetizaban así: ¡Sube a Ramot de Galaad y triunfa, pues Yavé la entregó en mano del rey!
2CH 18:12 El mensajero que fue a llamar a Micaías le habló: Mira, las palabras de los profetas declaran a una voz cosas buenas al rey. Sea tu palabra como la de cada uno de ellos, y predice cosa buena.
2CH 18:13 Pero Micaías replicó: Vive Yavé que lo que mi ʼElohim indique, eso hablaré.
2CH 18:14 Cuando llegó al rey, éste le preguntó: Micaías, ¿iremos a la guerra contra Ramot de Galaad, o desistiré? Y le respondió: Suban y prosperen, porque ellos serán entregados en mano de ustedes.
2CH 18:15 Pero el rey le preguntó: ¿Cuántas veces te haré jurar que no me digas sino la verdad en Nombre de Yavé?
2CH 18:16 Entonces respondió: Vi a todo Israel esparcido por las montañas como ovejas que no tienen pastor. Y Yavé dijo: Éstos no tienen ʼadón. Regrese cada uno a su casa en paz.
2CH 18:17 El rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que éste nunca profetiza lo bueno acerca de mí, sino lo malo?
2CH 18:18 Pero Micaías dijo: Por eso oigan la Palabra de Yavé: Vi a Yavé sentado en su trono. Toda la hueste de los cielos estaba a su derecha y a su izquierda.
2CH 18:19 Yavé dijo: ¿Quién inducirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera y otro de otra.
2CH 18:20 Salió un espíritu que se colocó delante de Yavé y dijo: Yo lo induciré. Y Yavé le preguntó: ¿De cuál modo?
2CH 18:21 Le respondió: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Él dijo: Lo inducirás y ciertamente prevalecerás. ¡Vé y hazlo!
2CH 18:22 Ahora, mira, Yavé puso un espíritu de mentira en la boca de estos profetas tuyos, porque Yavé decretó el mal contra ti.
2CH 18:23 Entonces Sedequías, hijo de Quenaana, se acercó, golpeó a Micaías en la mejilla y dijo: ¿Por cuál camino pasó de mí el Espíritu de Yavé para hablarte a ti?
2CH 18:24 Micaías respondió: Ciertamente, ¿no lo verás en aquel día cuando vayas a esconderte de aposento en aposento?
2CH 18:25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomen a Micaías y llévenlo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey,
2CH 18:26 y díganles: El rey dijo: Metan a éste en la cárcel y denle pan y agua de aflicción hasta que yo vuelva en paz.
2CH 18:27 Entonces Micaías dijo: ¡Si vuelves en paz, Yavé no habló por medio de mí! Y agregó: ¡Escúchenlo, pueblos todos!
2CH 18:28 Así que el rey de Israel subió con Josafat, rey de Judá, contra Ramot de Galaad.
2CH 18:29 El rey de Israel dijo a Josafat: Me disfrazaré y entraré en la batalla, pero tú cúbrete con tus ropas reales. Y el rey de Israel se disfrazó, y entraron en la batalla.
2CH 18:30 Pero el rey de Siria ordenó a los jefes de sus carruajes: No luchen contra pequeño ni grande, sino solo contra el rey de Israel.
2CH 18:31 Cuando los jefes de los carruajes vieron a Josafat, dijeron: ¡Ése es el rey de Israel! Así que lo rodearon para luchar, pero Josafat clamó, y Yavé lo ayudó. ʼElohim los apartó de él.
2CH 18:32 Pues sucedió que cuando los jefes de los carruajes vieron que no era el rey de Israel, se apartaron de perseguirlo.
2CH 18:33 Un hombre disparó con el arco a la ventura, e hirió al rey de Israel entre las junturas de la armadura. Y [el rey] dijo al que manejaba los caballos del carruaje: Vuelve tu mano y sácame del campo porque estoy herido.
2CH 18:34 Pero la batalla arreció aquel día. Por tanto el rey de Israel fue sostenido en su carroza frente a los sirios hasta llegar la noche, pero murió al ocultarse el sol.
2CH 19:1 Josafat, rey de Judá, regresó en paz a su casa en Jerusalén.
2CH 19:2 Pero el vidente Jehú, hijo de Hanani, salió a encontrarlo y dijo al rey Josafat: ¿Das ayuda al perverso y amas a los que aborrecen a Yavé? Por esto la ira de Yavé está sobre ti.
2CH 19:3 Sin embargo, se hallaron cosas buenas en ti, pues eliminaste las Aseras de la tierra y dispusiste tu corazón a buscar a ʼElohim.
2CH 19:4 Josafat se quedó en Jerusalén, aunque salía a visitar al pueblo desde Beerseba hasta la región montañosa de Efraín, para hacerlos volver a Yavé ʼElohim de sus antepasados.
2CH 19:5 Estableció jueces en todas las ciudades fortificadas del territorio de Judá.
2CH 19:6 Advirtió a los jueces: Consideren lo que hacen, porque no juzgan con autoridad de hombre, sino con la de Yavé, Quien estará con ustedes cuando pronuncien sentencia.
2CH 19:7 Ahora pues, el terror de Yavé sea sobre ustedes. Procedan con cuidado, porque con Yavé nuestro ʼElohim no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de soborno.
2CH 19:8 Josafat también designó en Jerusalén a algunos levitas y sacerdotes, así como de los jefes de las casas paternas de Israel, para administrar la justicia de Yavé y juzgar litigios entre los habitantes de Jerusalén.
2CH 19:9 Les ordenó: Procedan asimismo con temor a Yavé, fidelidad y corazón íntegro.
2CH 19:10 Cuando lleven ante ustedes cualquier pleito entre sus hermanos que viven en las ciudades, en litigios por derramamiento de sangre, o en consultas sobre Ley, Precepto, Estatutos y Decretos, ustedes los amonestarán para que no pequen contra Yavé, y así no llegue la ira sobre ustedes y sobre sus hermanos. Si actúan de esta manera no tendrán culpa.
2CH 19:11 Ciertamente, el sumo sacerdote Amarías los presidirá en cualquier asunto de Yavé. Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá, [los atenderá] en cualquier asunto del rey, y los levitas serán oficiales en presencia de ustedes. Esfuércense y actúen, y Yavé esté con el justo.
2CH 20:1 Aconteció después de esto que los hijos de Moab y de Amón, y algunos de los de Seír, salieron a la guerra contra Josafat.
2CH 20:2 Entonces algunos fueron a informar a Josafat: Una gran multitud viene contra ti de Siria, del otro lado del mar. Ciertamente están en Hazezon-tamar, que es En-gadí.
2CH 20:3 Josafat tuvo temor, humilló su semblante para buscar a Yavé y proclamó un ayuno en todo Judá.
2CH 20:4 Los de Judá se reunieron para pedir socorro a Yavé. Acudieron de todas las ciudades de Judá para pedir ayuda a Yavé.
2CH 20:5 Entonces Josafat se colocó en pie ante la congregación de Judá y de Jerusalén, delante del patio nuevo en la Casa de Yavé,
2CH 20:6 y dijo: Oh Yavé ʼElohim de nuestros antepasados, ¿no eres Tú el ʼElohim del cielo, Quien gobierna todos los reinos de las naciones? ¿No hay en tu mano tal fuerza y poder que nadie puede resistir?
2CH 20:7 ¿No echaste Tú, oh ʼElohim nuestro, a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia de tu amigo Abraham?
2CH 20:8 Vivieron en ella, edificaron un Santuario a tu Nombre y dijeron:
2CH 20:9 Si nos llega el mal, ya sea con espada, con pestilencia o hambruna, nos congregaremos ante esta Casa y ante Ti, porque tu Nombre está en esta Casa. Clamaremos a Ti en nuestra aflicción, y Tú nos escucharás y nos salvarás.
2CH 20:10 Ahora pues, aquí están los hijos de Amón, de Moab y de la región montañosa de Seír, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando venía de la tierra de Egipto. Por eso se desviaron de ellos y no los destruyeron.
2CH 20:11 Mira, ellos nos recompensan al venir a echarnos de tu herencia, la cual nos diste en posesión.
2CH 20:12 ¡Oh ʼElohim nuestro! ¿Tú no los castigarás? Porque no hay fuerza en nosotros contra esta gran multitud que viene contra nosotros, ni sabemos qué hacer. Por eso volvemos nuestros ojos a Ti.
2CH 20:13 Todo Judá permaneció en pie ante Yavé, con sus pequeños, mujeres e hijos.
2CH 20:14 Entonces el Espíritu de Yavé vino en medio de la congregación sobre Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf,
2CH 20:15 y dijo: Escuchen todo Judá, ustedes habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat. Yavé les dice: No teman ni se atemoricen a causa de tan gran multitud, porque la batalla no es de ustedes, sino de ʼElohim.
2CH 20:16 Bajen contra ellos mañana. Miren, ellos suben por la cuesta de Sis, así que los encontrarán en el límite del valle, frente al desierto de Jeruel.
2CH 20:17 Pero ustedes no tendrán que luchar en esta ocasión. Resistan y estén quietos. Vean la salvación de Yavé para ustedes. ¡Oh Judá y Jerusalén, no teman ni se aterroricen! Salgan mañana contra ellos, porque Yavé está con ustedes.
2CH 20:18 Entonces Josafat se inclinó rostro en tierra. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén cayeron ante Yavé y se postraron delante de Yavé.
2CH 20:19 Se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de Coré, y se colocaron en pie para alabar con una voz muy alta a Yavé el ʼElohim de Israel.
2CH 20:20 Se levantaron de madrugada y salieron al desierto de Tecoa. Cuando avanzaban, Josafat se detuvo y dijo: Escúchenme, oh Judá, y ustedes, habitantes de Jerusalén: ¡Crean en Yavé su ʼElohim y estarán seguros! ¡Crean a sus profetas y triunfarán!
2CH 20:21 Después de consultar con el pueblo, designó a algunos que cantaran y alabaran a Yavé, cubiertos con ropas sagradas, al frente del ejército, y dijeran: ¡Alaben a Yavé, porque para siempre es su misericordia!
2CH 20:22 Cuando comenzaron a elevar los cánticos de alabanza, Yavé puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y de la región montañosa de Seír que subían contra Judá. Fueron derrotados,
2CH 20:23 porque los hijos de Amón y de Moab atacaron a los de la región montañosa de Seír hasta que los destruyeron por completo. Tan pronto como destruyeron a los de Seír, cada cual contribuyó para la destrucción de su compañero.
2CH 20:24 Cuando Judá llegó a la altura desde donde se ve el desierto, miraron hacia la multitud. Ciertamente ellos no eran sino cadáveres que estaban tendidos en la tierra. No escapó alguno.
2CH 20:25 Entonces Josafat y su ejército se acercaron para saquear sus despojos. Hallaron entre los cadáveres abundantes riquezas, ropas y objetos valiosos, los cuales despojaron para ellos en tal cantidad que les era imposible llevar. Estuvieron tres días recogiendo despojos, porque eran muchos.
2CH 20:26 El cuarto día se congregaron en el valle de Berajá, porque allí bendijeron a Yavé. Por eso llamaron aquel lugar Valle de Berajá hasta hoy.
2CH 20:27 Luego cada uno de los de Judá y Jerusalén regresaron con alegría a Jerusalén con Josafat al frente, porque Yavé les permitió regocijarse sobre sus enemigos.
2CH 20:28 Llegaron a la Casa de Yavé en Jerusalén al son de salterios, arpas y trompetas.
2CH 20:29 El terror de ʼElohim cayó sobre todos los reinos de aquella tierra cuando oyeron que Yavé luchó contra los enemigos de Israel.
2CH 20:30 El reino de Josafat tuvo paz porque su ʼElohim le dio descanso en todos lados.
2CH 20:31 Así Josafat reinó sobre Judá. Tenía 35 años cuando comenzó a reinar, y reinó 25 años en Jerusalén. El nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.
2CH 20:32 Anduvo en el camino de su padre Asa. No se apartó de él e hizo lo recto ante Yavé.
2CH 20:33 Sin embargo, no fueron quitados los lugares altos, pues el pueblo aún no disponía su corazón hacia el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 20:34 Los demás hechos de Josafat, los primeros y los últimos, ciertamente están escritos en las palabras de Jehú, hijo de Hanani, el cual se menciona en el rollo de los Reyes de Israel.
2CH 20:35 Después de esto, Josafat, rey de Judá, se alió con Ocozías, rey de Israel, quien actuaba muy perversamente.
2CH 20:36 Se alió con él a fin de construir naves para ir a Tarsis. Construían las naves en Ezión-geber.
2CH 20:37 Entonces Eliezer, hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat: Porque te aliaste con Ocozías, Yavé destruirá tus obras. Las naves se destrozaron y no pudieron ir a Tarsis.
2CH 21:1 Josafat descansó con sus antepasados y fue sepultado en la Ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Joram.
2CH 21:2 Tuvo como hermanos a Azarías, Jeiel, Zacarías, Azarías, Micael y Sefatías. Todos estos fueron hijos de Josafat, rey de Israel,
2CH 21:3 a quienes su padre dio grandes regalos de plata, oro y cosas preciosas, así como ciudades fortificadas en Judá. Pero el reino se lo dio a Joram, porque él era su primogénito.
2CH 21:4 Joram fue elevado al reino de su padre. Cuando fue fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los jefes de Israel.
2CH 21:5 Joram tenía 32 años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.
2CH 21:6 Anduvo en el camino de los reyes de Israel, como la casa de Acab, pues una hija de Acab fue su esposa. Hizo lo malo ante Yavé.
2CH 21:7 Pero Yavé no quiso destruir la casa de David a causa del Pacto que hizo con él según su promesa, según la cual le daría una lámpara a él y a sus hijos para siempre.
2CH 21:8 En su tiempo Edom se rebeló contra el dominio de Judá, y proclamaron un rey de ellos.
2CH 21:9 Entonces Joram fue con sus oficiales y todos sus carruajes. Al levantarse de noche, derrotó a los edomitas, quienes lo habían sitiado a él y a todos los comandantes de sus carruajes.
2CH 21:10 Sin embargo, Edom siguió en rebeldía contra el dominio de Judá hasta hoy. En aquel tiempo Libna también se rebeló contra su dominio, porque él abandonó a Yavé ʼElohim de sus antepasados.
2CH 21:11 Además construyó lugares altos en la región montañosa de Judá, y fomentó la prostitución entre los habitantes de Jerusalén y Judá.
2CH 21:12 Entonces le llegó una carta del profeta Elías que decía: Yavé ʼElohim de David, tu antepasado, dice: Por cuanto no andas en los caminos de tu padre Josafat, ni en los caminos de Asa, rey de Judá,
2CH 21:13 sino en el camino de los reyes de Israel, causaste que Judá y los habitantes de Jerusalén forniquen según la fornicación de la casa de Acab. Por cuanto asesinaste a tus hermanos, a la familia de tu padre, que eran mejores que tú,
2CH 21:14 ciertamente Yavé va a golpear con una gran calamidad a tu pueblo, tus hijos, tus mujeres, todas tus posesiones
2CH 21:15 y a ti con muchas enfermedades, con dolencia de tus intestinos, hasta que salgan tus intestinos por causa de la enfermedad día tras día.
2CH 21:16 Entonces Yavé incitó la ira de los filisteos y los árabes que estaban con los etíopes contra Joram.
2CH 21:17 Estos subieron contra Judá y la invadieron. Se llevaron todo que hallaron en la casa del rey, los bienes, sus hijos y sus mujeres. No le quedó algún hijo, excepto Joacaz, el menor de sus hijos.
2CH 21:18 Después de todo esto, Yavé lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos.
2CH 21:19 Aconteció que en el transcurso del tiempo, después de dos años, se le salieron los intestinos a causa de la enfermedad y murió con gran dolor. Su pueblo no encendió una hoguera para él, como la hoguera que encendieron para sus antepasados.
2CH 21:20 Tenía 32 años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén ocho años. Desapareció sin que nadie lo lamentara, y lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
2CH 22:1 Los habitantes de Jerusalén proclamaron a Ocozías, el menor de sus hijos, como rey en su lugar, porque unas bandas que llegaron con los árabes al campamento mataron a todos los hijos mayores. Por tanto Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, reinó.
2CH 22:2 Ocozías tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, hija de Omri.
2CH 22:3 También él anduvo en los caminos de la casa de Acab. Su propia madre fue su consejera para que obrara impíamente.
2CH 22:4 Hizo lo malo ante Yavé, como la casa de Acab, porque después de la muerte de su padre, ellos lo aconsejaban para perdición de él.
2CH 22:5 Porque al andar según el consejo de ellos, fue con Joram, hijo de Acab, rey de Israel, a la guerra contra Hazael, rey de Siria, en Ramot de Galaad. Los sirios hirieron a Joram,
2CH 22:6 quien volvió a Jezreel para ser curado de las heridas que le hicieron en Ramot de Galaad cuando combatía contra Hazael, rey de Siria. Azarías, hijo de Joram, rey de Judá, bajó a ver a Joram, hijo de Acab, en Jezreel, pues estaba enfermo.
2CH 22:7 Pero la derrota de Ocozías era designio de ʼElohim, porque fue a ver a Joram. Al llegar allí, salió con Joram contra Jehú, hijo de Nimsi, a quien Yavé ungió para exterminar la casa de Acab.
2CH 22:8 Cuando Jehú hacía justicia con la casa de Acab, encontró a los jefes de Judá y los hijos de los hermanos de Ocozías quienes estaban al servicio de Ocozías, y los mató.
2CH 22:9 También buscó a Ocozías, a quien detuvieron cuando estaba escondido en Samaria. Lo llevaron ante Jehú, y lo mataron. Pero lo sepultaron, porque dijeron: Es el hijo de Josafat, quien buscó a Yavé con todo su corazón. Y no quedó ninguno de la casa de Ocozías que fuera capaz de retener el reino.
2CH 22:10 Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo murió, se levantó para exterminar a toda la descendencia real de la casa de Judá.
2CH 22:11 Pero Josabet, hija del rey tomó a Joás, hijo de Ocozías, y se lo llevó furtivamente de entre los hijos del rey que eran asesinados. Lo escondió juntamente con su madre de crianza en uno de los aposentos. Así Josabet, hija del rey Joram, esposa del sacerdote Joiada, la cual era hermana de Ocozías, lo escondió de Atalía, y ella no pudo matarlo.
2CH 22:12 Estuvo con ellos escondido en la Casa de ʼElohim seis años, mientras Atalía reinaba en la tierra.
2CH 23:1 El año séptimo Joiada se fortaleció. Hizo un pacto con los jefes de centenas: con Azarías, hijo de Jeroham, Ismael, hijo de Johanán, Azarías, hijo de Obed, Maasías, hijo de Adaía, y Elisafat, hijo de Zicri.
2CH 23:2 Recorrieron Judá para convocar a los levitas de todas las ciudades de Judá y a los jefes de las casas paternas de Israel. Fueron a Jerusalén.
2CH 23:3 Entonces toda la congregación hizo un pacto con respecto al rey en la Casa de ʼElohim. Joiada les dijo: Aquí está el hijo del rey quien reinará, tal como Yavé habló acerca de los descendientes de David.
2CH 23:4 Esto es lo que harán: la tercera parte de ustedes, los sacerdotes y los levitas que entran el sábado, estarán de porteros en las puertas.
2CH 23:5 Otra tercera parte estará en el palacio real. Otra tercera parte, en la puerta del Fundamento. Todo el pueblo estará en los patios de la Casa de Yavé.
2CH 23:6 Pero nadie entrará en la Casa de Yavé, excepto los sacerdotes y los levitas que ministran. Solo éstos podrán entrar, porque están consagrados. Y todo el pueblo guardará la ordenanza de Yavé.
2CH 23:7 Los levitas rodearán al rey por todas partes, cada uno con sus armas en la mano, y cualquiera que entre en la Casa morirá. Estarán con el rey cuando entre y cuando salga.
2CH 23:8 Los levitas y todo Judá hicieron según todo lo que ordenó el sacerdote Joiada. Tomaron cada uno a sus hombres, a los que entrarían o saldrían el sábado, pues el sacerdote Joiada no dio licencia a los grupos.
2CH 23:9 Después el sacerdote Joiada entregó a los jefes de centenas las lanzas, los escudos pequeños y los escudos grandes del rey David que estaban en la Casa de ʼElohim.
2CH 23:10 Colocó a todo la gente en orden alrededor del rey, cada uno con su espada en la mano, desde el lado derecho de la Casa hasta el lado izquierdo, delante del altar y la Casa.
2CH 23:11 Luego sacaron al hijo del rey, lo coronaron, le dieron el Testimonio y lo proclamaron rey. Joiada y sus hijos lo ungieron y dijeron: ¡Viva el rey!
2CH 23:12 Cuando Atalía oyó el ruido de la gente que corría y aclamaba al rey, se acercó al pueblo en la Casa de Yavé.
2CH 23:13 Miró, y ahí estaba el rey en pie en su tarima real en la entrada, y los jefes y trompetistas junto al rey. Todo el pueblo de la tierra estaba alborozado y tocaba las trompetas. Los cantores con los instrumentos musicales dirigían las aclamaciones. Entonces Atalía rasgó sus ropas y exclamó: ¡Conspiración! ¡Conspiración!
2CH 23:14 Pero el sacerdote Joiada sacó a los jefes de centenas que comandaban la tropa y les dijo: ¡Déjenla pasar entre las filas, y cualquiera que la siga, que muera a espada! Pues el sacerdote advirtió: No la maten en la Casa de Yavé.
2CH 23:15 Así que ellos le abrieron paso, y ella fue hacia la puerta de los Caballos en el palacio real. Allí la mataron.
2CH 23:16 Entonces Joiada hizo un pacto con el rey y todo el pueblo, según el cual serían el pueblo de Yavé.
2CH 23:17 Después todo el pueblo fue al templo de baal y lo destruyó, destrozó sus altares y sus imágenes. Mató a Matán, sacerdote de baal, delante de los altares.
2CH 23:18 Luego Joiada organizó los ministerios en la Casa de Yavé bajo la mano de los sacerdotes levitas, a quienes David distribuyó en la Casa de Yavé para ofrecer los holocaustos a Yavé con regocijo y cánticos, según lo escrito en la Ley de Moisés, como David ordenó.
2CH 23:19 También estableció porteros en las puertas de la Casa de Yavé, para que ningún impuro entrara por ningún motivo.
2CH 23:20 Luego tomó a los jefes de centenas, los magistrados, los gobernadores del pueblo y todo el pueblo de la tierra y llevaron al rey desde la Casa de Yavé, pasaron por la puerta Superior al palacio real y sentaron al rey en el trono del reino.
2CH 23:21 Todo el pueblo de la tierra se regocijó. La ciudad estaba tranquila, porque mataron a Atalía a filo de espada.
2CH 24:1 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar, y reinó 40 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Sibia de Beerseba.
2CH 24:2 Joás hizo lo recto ante Yavé todo el tiempo del sacerdote Joiada.
2CH 24:3 Joiada tomó para el rey dos esposas, y éste engendró hijos e hijas.
2CH 24:4 Aconteció después de esto que Joás se propuso restaurar la Casa de Yavé.
2CH 24:5 Reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: Salgan a las ciudades de Judá y recojan dinero de todo Israel para restaurar anualmente la Casa de su ʼElohim. Traten de apresurar el asunto. Pero los levitas no se apresuraron.
2CH 24:6 Entonces el rey llamó al sumo sacerdote Joiada: ¿Por qué no persuadiste a los levitas para que trajeran de Judá y Jerusalén el tributo establecido por Moisés, esclavo de Yavé a la congregación de Israel, para la obra del Tabernáculo del Testimonio?
2CH 24:7 Porque los hijos de la perversa Atalía deterioraron la Casa de ʼElohim y usaron los objetos sagrados de la Casa de Yavé para los baales.
2CH 24:8 El rey dispuso entonces que hicieran un cofre. Lo pusieron afuera en la entrada a la Casa de Yavé.
2CH 24:9 Pregonaron por Judá y Jerusalén que llevaran a Yavé lo que Moisés, esclavo de ʼElohim, prescribió a Israel en el desierto.
2CH 24:10 Todos los jefes y los del pueblo se alegraron. Llevaron y echaron en el cofre hasta llenarlo.
2CH 24:11 Cuando llegaba el momento de llevar el cofre a la inspección real por medio de los levitas, si veían que la plata era mucha, el escriba del rey y el secretario del sumo sacerdote vaciaban el cofre y lo volvían a llevar a su lugar. Así hacían diariamente, y recogieron dinero en abundancia.
2CH 24:12 Luego el rey y Joiada lo entregaban a los que hacían la obra de servicio de la Casa de Yavé. Contrataron canteros, ebanistas y artífices en hierro y bronce para restaurar la Casa de Yavé.
2CH 24:13 Los encargados de la obra trabajaron y la restauración progresó en su mano. Le dieron a la Casa de ʼElohim su antigua condición, y la fortalecieron.
2CH 24:14 Cuando terminaron, llevaron lo que quedó del dinero al rey y a Joiada. Con esto hicieron utensilios para la Casa de Yavé: objetos para el servicio del holocausto, cacerolas y utensilios de oro y de plata. Todo el tiempo de Joiada se ofrecieron holocaustos de continuo en la Casa de Yavé.
2CH 24:15 Pero Joiada envejeció y murió lleno de días. Tenía 130 años cuando murió.
2CH 24:16 Lo sepultaron con los reyes en la Ciudad de David, por cuanto hizo mucho bien a Israel con respecto a ʼElohim y su Casa.
2CH 24:17 Pero después de la muerte de Joiada, los jefes de Judá fueron y se inclinaron ante el rey, y el rey los escuchó.
2CH 24:18 Abandonaron la Casa de Yavé ʼElohim de sus antepasados, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes talladas. La ira de Yavé cayó sobre Judá y Jerusalén a causa de su culpa.
2CH 24:19 Sin embargo, Yavé les envió profetas para que volvieran a Yavé, quienes los amonestaron, pero no escucharon.
2CH 24:20 Entonces el Espíritu de ʼElohim revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Joiada, quien se presentó ante el pueblo y les dijo: ʼElohim dice: ¿Por qué traspasan ustedes los Mandamientos de Yavé? No prosperarán, porque por abandonar a Yavé, Él también los abandonará.
2CH 24:21 Pero conspiraron contra él y lo lapidaron en el patio de la Casa de Yavé por mandato del rey.
2CH 24:22 El rey Joás no se acordó de la misericordia que Joiada, padre de Zacarías, tuvo con él, sino asesinó a su hijo, quien al morir exclamó: ¡Yavé lo vea y lo demande!
2CH 24:23 Sucedió que después de un año el ejército de Siria subió contra él y llegaron a Judá y Jerusalén. Exterminaron a todos los magistrados del pueblo y enviaron todo su despojo al rey de Damasco.
2CH 24:24 Aunque el ejército de Siria subió con pocos hombres, Yavé entregó a un gran ejército en su mano, porque abandonaron a Yavé el ʼElohim de sus antepasados. De esta manera ejecutaron juicio contra Joás.
2CH 24:25 Cuando los sirios se apartaron de él, lo dejaron agobiado por sus dolencias. Sus esclavos conspiraron contra él a causa de la sangre de los hijos del sacerdote Joiada. Lo hirieron en su lecho, y murió. Lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
2CH 24:26 Éstos fueron los que conspiraron contra él: Zabad, hijo de Simbad, la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit, la moabita.
2CH 24:27 En cuanto a los hijos de Joás, las numerosas profecías contra él y la restauración de la Casa de ʼElohim, ciertamente están escritos en el relato del rollo de los Reyes. Reinó en su lugar su hijo Amasías.
2CH 25:1 Amasías tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Joadán de Jerusalén.
2CH 25:2 Hizo lo recto ante Yavé, aunque no con un corazón íntegro.
2CH 25:3 Cuando el reino fue firmemente establecido, mató a sus esclavos que mataron a su padre el rey.
2CH 25:4 Pero no mató a los hijos de ellos, según lo escrito en la Ley, en el rollo de Moisés, donde Yavé ordenó: No morirán los padres por los hijos, ni los hijos por los padres, sino cada uno morirá por su pecado.
2CH 25:5 Después Amasías reunió a los de Judá y los organizó según sus casas paternas por todo Judá y Benjamín como jefes de millares y jefes de centenas. E hizo un censo de ellos, de 20 años arriba, de los cuales había 300.000 escogidos que tenían lanza y escudo para salir a la guerra.
2CH 25:6 Además tomó a sueldo a 100.000 hombres valientes de Israel por 3,3 toneladas de plata.
2CH 25:7 Pero un varón de ʼElohim fue a él y le dijo: Oh rey, no vaya el ejército de Israel contigo, porque Yavé no está con Israel ni con los hijos de Efraín.
2CH 25:8 Pero si vas, vé. Sé fuerte en la batalla. Sin embargo, ʼElohim te derribará delante del enemigo, porque ʼElohim tiene el poder para ayudar y para derribar.
2CH 25:9 Amasías preguntó al varón de ʼElohim: ¿Qué haremos en cuanto a las 3,3 toneladas de plata que pagué al ejército de Israel? Y el varón de ʼElohim le respondió: Yavé puede darte mucho más que eso.
2CH 25:10 Entonces Amasías apartó las tropas de Efraín que le llegaron, para que fueran a sus casas. Por tanto, ellos se enojaron muchísimo contra Judá y regresaron a sus casas enfurecidos.
2CH 25:11 Pero Amasías se esforzó y guió a su pueblo. Fue al valle de la Sal y mató a 10.000 de los hijos de Seír.
2CH 25:12 Los hijos de Judá capturaron vivos a otros 10.000, y los llevaron a la cumbre de un peñasco. Allí los despeñaron, y todos se volvieron pedazos.
2CH 25:13 Pero las tropas que Amasías despidió para que no fueran con él a la batalla, saquearon las ciudades de Judá, desde Samaria hasta Bet-horón. Mataron a 3.000 de ellos y tomaron un gran despojo.
2CH 25:14 Aconteció que, cuando Amasías regresó de la matanza de los edomitas, se llevó consigo los ʼelohim de los hijos de Seír. Los puso para que fueran sus ʼelohim, se postró ante ellos y les quemó incienso.
2CH 25:15 Entonces la ira de Yavé se encendió contra Amasías, y le envió a un profeta quien le dijo: ¿Por qué fuiste tras los ʼelohim de un pueblo que no pudo ser librado de tu mano?
2CH 25:16 Cuando [el profeta] le hablaba estas cosas, él respondió: ¿Te designamos a ti como consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Entonces el profeta desistió, pero agregó: Yo sé que ʼElohim determinó destruirte, porque hiciste esto y no atendiste mi consejo.
2CH 25:17 Después de tomar consejo Amasías, rey de Judá, envió a decir a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: ¡Ven, enfrentémonos el uno al otro!
2CH 25:18 Joás, rey de Israel, envió a decir a Amasías, rey de Judá: El cardo del Líbano envió a decir al cedro del Líbano: Da tu hija como esposa a mi hijo. Y pasó una fiera del Líbano y pisoteó el cardo.
2CH 25:19 Tú dices: Ciertamente derroté a Edom, y con eso tu corazón se enaltece para ufanarte. Quédate ahora en tu casa. ¿Por qué provocas un mal en el cual puedes caer tú y Judá contigo?
2CH 25:20 Pero Amasías no escuchó, porque esto estaba determinado por ʼElohim, Quien los quería entregar en su mano por haber ido tras los ʼelohim de Edom.
2CH 25:21 Joás, rey de Israel, subió y se enfrentó a Amasías, rey de Judá, en Bet-semes, que pertenece a Judá.
2CH 25:22 Judá fue derrotado por Israel, y huyeron cada uno a sus tiendas.
2CH 25:23 Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, en Bet-semes, y lo llevó a Jerusalén. Abrió una brecha de 180 metros en el muro de Jerusalén, desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina.
2CH 25:24 Tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que fueron hallados en la Casa de ʼElohim a cargo de Obed-edom, y también los tesoros del palacio real. Tomó rehenes y volvió a Samaria.
2CH 25:25 Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió 15 años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel.
2CH 25:26 Los demás hechos de Amasías, primeros y últimos, ciertamente ¿no están escritos en el rollo de los Reyes de Judá y de Israel?
2CH 25:27 Desde el tiempo cuando Amasías se apartó de Yavé, tramaron una conjura contra él en Jerusalén. Él huyó a Laquis, pero enviaron tras él a Laquis, y allá lo mataron.
2CH 25:28 Lo llevaron sobre caballos y lo sepultaron con sus antepasados en la ciudad de Judá.
2CH 26:1 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, que tenía 16 años, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amasías.
2CH 26:2 Él reconstruyó Eilat y la restituyó a Judá, después que el rey reposó con sus antepasados.
2CH 26:3 Uzías tenía 16 años cuando comenzó a reinar, y reinó 52 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías de Jerusalén.
2CH 26:4 Hizo lo recto ante Yavé, según todo lo que hizo su padre Amasías.
2CH 26:5 Persistió en buscar a ʼElohim en el tiempo de Zacarías, entendido en visiones de ʼElohim. Y en el tiempo cuando buscó a Yavé, ʼElohim lo prosperó.
2CH 26:6 Salió a combatir contra los filisteos y derribó el muro de Gat, el de Jabnia y el de Asdod. Edificó ciudades en la región de Asdod, entre los filisteos.
2CH 26:7 ʼElohim lo ayudó contra los filisteos, contra los árabes que vivían en Gur-baal, y contra los meunitas.
2CH 26:8 Los amonitas pagaron tributo a Uzías. Su fama se extendió hasta la entrada a Egipto, pues fue muy poderoso.
2CH 26:9 Uzías también edificó torres en Jerusalén junto a la puerta de la Esquina, en la entrada del Valle y junto al ángulo. Las fortificó.
2CH 26:10 También edificó torres en la región despoblada. Excavó muchas cisternas, pues tenía mucho ganado, tanto en la Sefela como en las vegas. Tenía además agricultores y viñadores en las montañas y en los campos fértiles, pues amaba la agricultura.
2CH 26:11 Uzías tuvo un ejército de guerreros que salían a la guerra por divisiones, según la lista elaborada por el escriba Jeiel, y el magistrado Maasías, dirigidos por Hananías, uno de los jefes del rey.
2CH 26:12 El número total de jefes de casas paternas, hombres valientes, era 2.600,
2CH 26:13 bajo cuya dirección estaba un ejército de 307.500 valientes guerreros, para ayudar al rey contra los enemigos.
2CH 26:14 Uzías preparó para todo el ejército, escudos, lanzas, cascos, corazas y arcos, y hondas para lanzar piedras.
2CH 26:15 Hizo artefactos para lanzar flechas y grandes piedras, inventados por hombres ingeniosos. Los ubicó en las torres y esquinas de Jerusalén. Su fama se extendió lejos, porque fue milagrosamente ayudado para ser fuerte.
2CH 26:16 Sin embargo, cuando fue fuerte, su corazón se enalteció hasta corromperse. Fue infiel a Yavé su ʼElohim, pues entró en la Casa de Yavé para quemar incienso sobre el altar del incienso.
2CH 26:17 Tras el [rey Uzías] entró el sacerdote Azarías junto con 80 sacerdotes de Yavé, hombres valientes.
2CH 26:18 Ellos se enfrentaron al rey Uzías y le dijeron: ¡Oh Uzías, no te corresponde a ti quemar incienso a Yavé, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que están consagrados para quemar incienso! Sal del Santuario, porque fuiste infiel. No tendrás honra de parte de Yavé ʼElohim.
2CH 26:19 Pero Uzías, quien tenía un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira. Cuando se airó contra los sacerdotes, le brotó lepra en su frente, delante de los sacerdotes en la Casa de Yavé junto al altar del incienso.
2CH 26:20 Cuando el sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes se volvieron hacia él, ciertamente tenía la frente leprosa. Entonces lo hicieron salir de prisa de allí, y él mismo se dio prisa para salir, porque Yavé lo hirió.
2CH 26:21 El rey Uzías fue leproso hasta el día de su muerte. Vivió leproso en una casa aislada, pues fue excluido de la Casa de Yavé. Su hijo Jotam quedó a cargo del palacio real y juzgaba al pueblo de la tierra.
2CH 26:22 Los demás hechos de Uzías, los primeros y los últimos, los escribió el profeta Isaías, hijo de Amoz.
2CH 26:23 Uzías descansó con sus antepasados, y lo sepultaron en un campo de sepultura de reyes, [no en los sepulcros reales], porque dijeron: Es leproso. En su lugar reinó su hijo Jotam.
2CH 27:1 Jotam tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén 16 años. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc.
2CH 27:2 Hizo lo recto ante Yavé, según todo lo que hizo su padre Uzías, excepto que no entró en el Santuario de Yavé. Sin embargo, el pueblo seguía su acción hacia la corrupción.
2CH 27:3 Él edificó la puerta superior de la Casa de Yavé, y construyó extensamente el muro de Ofel.
2CH 27:4 También edificó ciudades en la región montañosa de Judá y construyó fortalezas y torres en los bosques.
2CH 27:5 También tuvo guerra contra el rey de los hijos de Amón, a quienes derrotó. En aquel año los amonitas le dieron 3,3 toneladas de plata, 2.200.000 litros de trigo y 2.200.000 litros de cebada. Los amonitas le pagaron también esto en el segundo y en el tercer año.
2CH 27:6 Jotam se fortaleció, porque dispuso sus procedimientos delante de Yavé su ʼElohim.
2CH 27:7 Los demás hechos de Jotam, todas sus guerras y sus procedimientos, ciertamente están escritos en el rollo de los Reyes de Israel y de Judá.
2CH 27:8 Tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en Jerusalén.
2CH 27:9 Jotam reposó con sus antepasados, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Reinó en su lugar su hijo Acaz.
2CH 28:1 Acaz tenía 20 años cuando comenzó a reinar, y reinó 16 años en Jerusalén, pero no hizo lo recto ante Yavé como David su antepasado.
2CH 28:2 Anduvo en los caminos de los reyes de Israel e hizo imágenes de fundición de los baales.
2CH 28:3 Quemó incienso en el valle del hijo de Hinom y pasó a sus hijos por fuego, según las repugnancias de los pueblos que Yavé expulsó de delante de los hijos de Israel.
2CH 28:4 También sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, en las colinas y debajo de todo árbol frondoso.
2CH 28:5 Por tanto, Yavé su ʼElohim lo entregó en manos del rey de los sirios, quienes lo derrotaron y le tomaron gran número de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue también entregado en manos del rey de Israel, quien lo derrotó con gran matanza.
2CH 28:6 Porque Peca, hijo de Remalías mató a 120.000 hombres en un solo día en Judá, todos ellos hombres valientes, por cuanto abandonaron a Yavé el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 28:7 También Zicri, un valiente de Efraín, mató a Maasías, hijo del rey, a Azricam, mayordomo del palacio, y a Elcana, segundo después del rey.
2CH 28:8 Los hijos de Israel tomaron cautivos a 200.000 de sus hermanos, mujeres, hijo e hijas. También tomaron de ellos un gran botín y se lo llevaron a Samaria.
2CH 28:9 Pero había allí un profeta de Yavé llamado Oded, quien salió al encuentro del ejército que regresaba a Samaria y les dijo: Ciertamente a causa de que Yavé el ʼElohim de los antepasados de ustedes estaba airado contra Judá, los entregó en su mano, pero ustedes los mataron con una ira que llegó hasta los cielos.
2CH 28:10 Ahora se proponen someter a ustedes mismos al pueblo de Judá y de Jerusalén como esclavos y esclavas. ¿Ciertamente no practican ustedes transgresiones contra Yavé su ʼElohim?
2CH 28:11 Ahora pues, escúchenme, y devuelvan a los cautivos que tomaron de sus hermanos, pues el ardor de la ira de Yavé está contra ustedes.
2CH 28:12 Entonces algunos de los jefes de los hijos de Efraín: Azarías, hijo de Hohanam, Berequías y Ezequías, hijo de Meshillemoth, Jehizhiah, hijo de Salum y Amasa, hijo de Hadlai, se levantaron contra los que llegaban de la batalla
2CH 28:13 y les dijeron: No traigan acá a los cautivos, porque el pecado contra Yavé caerá sobre nosotros. Ustedes tratan de añadir a nuestros pecados y culpas, pues es muy grande nuestro delito. El ardor de su ira está contra Israel.
2CH 28:14 Entonces el ejército dejó a los cautivos y el botín delante de los jefes y de toda la congregación.
2CH 28:15 Se levantaron unos varones que fueron designados por nombre y tomaron a los cautivos. Con los despojos vistieron a todos los que estaban desnudos entre ellos y los calzaron. Les dieron de comer y beber, y los ungieron. Llevaron a los débiles en asnos y los condujeron a Jericó, la ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos. Y ellos regresaron a Samaria.
2CH 28:16 En aquel tiempo el rey Acaz envió a pedir ayuda al rey de Asiria,
2CH 28:17 porque los edomitas llegaron otra vez, atacaron a Judá y llevaron cautivos.
2CH 28:18 También los filisteos hicieron una incursión en las ciudades de la Sefela y del Neguev de Judá. Tomaron Bet-semes, Ajalón, Gederot y Socó con sus aldeas, Timná con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas, y se establecieron allí,
2CH 28:19 por cuanto Yavé humilló a Judá a causa de Acaz, rey de Judá, quien promovió el desenfreno en Judá y fue muy infiel a Yavé.
2CH 28:20 Tiglat-Pileser, rey de Asiria, fue a él, pero lo redujo en lugar de fortalecerlo.
2CH 28:21 Aunque Acaz despojó la Casa de Yavé, el palacio real y las casas de los jefes para pagar al rey de Asiria, eso no le ayudó.
2CH 28:22 En el tiempo de su aflicción, el rey Acaz aumentó su infidelidad a Yavé,
2CH 28:23 pues ofreció sacrificios a los ʼelohim de los damascenos que lo vencieron. Decía: Ya que los ʼelohim de los reyes de Siria los ayudaron, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden. Pero éstos fueron su ruina y la de todo Israel.
2CH 28:24 Además de esto, Acaz recogió los utensilios de la Casa de ʼElohim y los despedazó. Cerró las puertas de la Casa de Yavé e hizo altares en cada esquina de Jerusalén.
2CH 28:25 Hizo también lugares altos en todas las ciudades de Judá para quemar incienso a otros ʼelohim. Así provocó la ira de Yavé, el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 28:26 Los demás hechos [de Acaz] y todos sus procedimientos, los primeros y los últimos, ciertamente están escritos en el rollo de los Reyes de Judá y de Israel.
2CH 28:27 Acaz reposó con sus antepasados y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén, pero no en los sepulcros de los reyes de Israel. Reinó en su lugar su hijo Ezequías.
2CH 29:1 Ezequías tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Abías, hija de Zacarías.
2CH 29:2 Hizo lo recto ante Yavé, según todo lo que hizo su antepasado David.
2CH 29:3 El primer año de su reinado, el mes primero, él abrió las puertas de la Casa de Yavé y las reparó.
2CH 29:4 Acercó a los sacerdotes y levitas, los reunió en la plaza oriental
2CH 29:5 y les dijo: Escúchenme, levitas. Santifíquense, santifiquen la Casa de Yavé el ʼElohim de sus antepasados y quiten la impureza del Santuario.
2CH 29:6 Porque nuestros antepasados fueron infieles e hicieron lo malo ante Yavé nuestro ʼElohim. Lo abandonaron, voltearon sus caras del Tabernáculo de Yavé y le dieron la espalda.
2CH 29:7 También cerraron las puertas del patio, apagaron las lámparas y no quemaron incienso ni ofrecieron holocaustos en el Santuario al ʼElohim de Israel.
2CH 29:8 Por eso la ira de Yavé cayó sobre Judá y Jerusalén. Él los convirtió en un objeto de terror, horror y escarnio como lo ven sus propios ojos.
2CH 29:9 Ciertamente por esto nuestros antepasados cayeron a espada, y nuestros hijos, hijas y mujeres están cautivos.
2CH 29:10 Ahora pues, decidí hacer un pacto con Yavé ʼElohim de Israel, para que el ardor de su ira se aparte de nosotros.
2CH 29:11 Por tanto, hijos míos, no sean negligentes, porque Yavé los escogió para que estén ante Él y le sirvan, a fin de que le ministren y le quemen incienso.
2CH 29:12 Entonces se levantaron los levitas: Mahat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azarías, de los hijos de Coat; y de los hijos de Merari, Cis, hijo de Abdi, y Azarías, hijo de Jehalelel; y de los gersonitas, Joa, hijo de Zima, y Edén, hijo de Joa;
2CH 29:13 y de los hijos de Elizafán, Simri y Jeiel; y de los hijos de Asaf, Zacarías y Matanías;
2CH 29:14 y de los hijos de Hemán, Jehiel y Simei; y de los hijos de Jedutún, Semaías y Uziel.
2CH 29:15 Éstos reunieron a sus hermanos. Se santificaron y entraron para limpiar la Casa de Yavé, según el mandamiento del rey y según las Palabras de Yavé.
2CH 29:16 Entraron los sacerdotes en la Casa de Yavé para limpiarla. Sacaron al patio de la Casa toda la impureza que hallaron en el Santuario de Yavé, y los levitas la tomaron para sacarla al torrente Cedrón.
2CH 29:17 Comenzaron la limpieza el primero día del mes primero, y el octavo día llegaron al patio de [la Casa de] Yavé. Continuaron limpiando otros ocho días. Terminaron el día 16 del mes primero.
2CH 29:18 Entonces fueron al rey Ezequías y le dijeron: Limpiamos toda la Casa de Yavé, el altar del holocausto, todos sus utensilios, la mesa de la Presentación y todos sus utensilios.
2CH 29:19 También preparamos y consagramos todos los utensilios que el rey Acaz desechó durante su reinado a causa de su infidelidad. Ahí están delante del altar de Yavé.
2CH 29:20 El rey Ezequías madrugó, reunió a los jefes de la ciudad y subió a la Casa de Yavé.
2CH 29:21 Llevaron siete becerros, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos como ofrenda por el pecado, a favor del reino, del Santuario y a favor de todo Judá. Mandó a los sacerdotes descendientes de Aarón ofrecerlos sobre el altar de Yavé.
2CH 29:22 Degollaron los becerros. Los sacerdotes recogieron la sangre y la rociaron hacia el altar. Hicieron lo mismo con los carneros y los corderos.
2CH 29:23 Después acercaron los machos cabríos ante el rey y la congregación para la ofrenda que apacigua. Colocaron sus manos sobre ellos.
2CH 29:24 Los sacerdotes los degollaron e hicieron una ofrenda que apacigua con su sangre sobre el altar, para hacer ofrenda que apacigua por todo Israel, porque el rey ordenó que el holocausto y la ofrenda se hicieran a favor de todo Israel.
2CH 29:25 Colocó a los levitas en la Casa de Yavé con címbalos, salterios y arpas, según el mandamiento de David, de Gad, vidente del rey, y del profeta Natán, pues ese mandamiento llegó de Yavé por medio de sus profetas.
2CH 29:26 Se pusieron en pie los levitas con los instrumentos de David y los sacerdotes con las trompetas.
2CH 29:27 Entonces Ezequías ordenó que se ofreciera el holocausto sobre el altar. Cuando comenzó el holocausto, también comenzó el cántico de Yavé, el sonido de las trompetas y los instrumentos de David, rey de Israel.
2CH 29:28 Toda la congregación se postró mientras elevaban cánticos y tocaban las trompetas, todo hasta cuando el holocausto fue consumido.
2CH 29:29 Cuando se consumió el holocausto, el rey y todos los que estaban con él se inclinaron y se postraron.
2CH 29:30 Entonces el rey Ezequías y los jefes ordenaron a los levitas que alabaran a Yavé con las palabras de David y del vidente Asaf. Ellos elevaron alabanzas con gran júbilo, se inclinaron y se postraron.
2CH 29:31 Ezequías tomó la palabra: Ahora ustedes se consagraron a Yavé. Acérquense y ofrezcan sacrificios y ofrendas de acción de gracias en la Casa de Yavé. Y la congregación ofreció sacrificios y ofrendas de acción de gracias. Todos los generosos de corazón ofrecieron holocaustos.
2CH 29:32 La congregación llevó 70 becerros, 100 carneros y 200 corderos como holocausto a Yavé.
2CH 29:33 Las ofrendas consagradas fueron 600 becerros y 3.000 ovejas.
2CH 29:34 Pero los sacerdotes eran muy pocos y no bastaban para desollar los holocaustos. Sus hermanos levitas les ayudaron hasta terminar la labor, y hasta cuando los demás sacerdotes se santificaron, porque los levitas fueron más rectos de corazón para santificarse que los sacerdotes.
2CH 29:35 Hubo holocaustos en abundancia, grasa de las ofrendas de paz y las libaciones para cada holocausto. De esta manera el servicio en la Casa de Yavé quedó restablecido.
2CH 29:36 Ezequías se regocijó con todo el pueblo porque ʼElohim lo preparó, pues la celebración ocurrió de manera tan repentina.
2CH 30:1 Ezequías envió [aviso] por todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés para que fueran a Jerusalén, a la Casa de Yavé a celebrar la Pascua de Yavé ʼElohim de Israel.
2CH 30:2 El rey tomó consejo con sus jefes y toda la congregación en Jerusalén para celebrar la Pascua el mes segundo,
2CH 30:3 porque no la pudieron celebrar a su debido tiempo, pues no había suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo pudo reunirse en Jerusalén.
2CH 30:4 Esto les pareció bien al rey y a la congregación.
2CH 30:5 Resolvieron hacer una proclama por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que fueran a celebrar en Jerusalén la Pascua de Yavé el ʼElohim de Israel, porque en mucho tiempo no la habían celebrado como estaba escrito.
2CH 30:6 Los mensajeros recorrieron todo Israel y Judá. Llevaban las cartas del rey y sus magistrados. Proclamaron como mandó el rey: Hijos de Israel, regresen a Yavé, al ʼElohim de Abraham, Isaac e Israel. Y Él se volverá al remanente que quedó de la mano de los reyes de Asiria.
2CH 30:7 No sean como sus antepasados y como sus hermanos que fueron infieles a Yavé ʼElohim de sus antepasados, Quien los entregó a desolación, como ustedes ven.
2CH 30:8 Ahora pues, no sean indómitos como sus antepasados. Sométanse a Yavé y vengan a su Santuario que Él santificó para siempre. Sirvan a Yavé su ʼElohim, y el ardor de su ira se apartará de ustedes.
2CH 30:9 Porque si regresan a Yavé, sus hermanos e hijos hallarán misericordia ante sus captores y regresarán a esta tierra. Yavé su ʼElohim es clemente y misericordioso. Si regresan a Él, no apartará de ustedes su Presencia.
2CH 30:10 Los mensajeros pasaron de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta la región de Zabulón, pero se reían y se burlaban de ellos.
2CH 30:11 Sin embargo, algunos hombres de Aser, Manasés y Zabulón se humillaron y fueron a Jerusalén.
2CH 30:12 La mano de ʼElohim también estuvo en Judá para darles un corazón dispuesto a cumplir el mensaje del rey y los magistrados, según la Palabra de Yavé.
2CH 30:13 Una congregación muy grande se reunió en Jerusalén para celebrar la fiesta solemne de los Panes sin Levadura el mes segundo.
2CH 30:14 Se levantaron y quitaron los altares que había en Jerusalén. Quitaron también todos los altares donde se quemaba incienso y los echaron al torrente Cedrón.
2CH 30:15 Sacrificaron la pascua el 14 del mes segundo. Los sacerdotes y los levitas que aún estaban impuros, se avergonzaron y se santificaron. Llevaron holocaustos a la Casa de Yavé.
2CH 30:16 Ocuparon su lugar en los turnos de costumbre, según la Ley de Moisés, esclavo de ʼElohim. Los sacerdotes rociaban la sangre que recibían de manos de los levitas,
2CH 30:17 porque había muchos no santificados en la congregación. Por eso los levitas degollaban el cordero pascual por los que estaban impuros, a fin de santificarlos para Yavé.
2CH 30:18 Sin embargo había en la congregación muchos de Efraín, Manasés, Isacar y Zabulón que no se purificaron. No obstante comieron la pascua sin guardar lo prescrito.
2CH 30:19 Pero Ezequías oró por ellos: Yavé, Quien es bueno, haga sacrificio que apacigua por todo aquel que dispuso su corazón para buscar a Yavé el ʼElohim de sus antepasados, aunque no lo haga según la norma de purificación del Santuario.
2CH 30:20 Yavé escuchó a Ezequías y sanó al pueblo.
2CH 30:21 Los hijos de Israel que estaban presentes en Jerusalén celebraron la solemnidad de los Panes sin Levadura con gran alegría durante siete días. Los levitas y los sacerdotes alababan a Yavé día tras día y cantaban a Yavé con instrumentos resonantes.
2CH 30:22 Ezequías habló al corazón de todos los levitas que mostraron tener buen entendimiento en el servicio de Yavé. Comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne durante siete días, ofrecieron sacrificios de paz y dieron gracias a Yavé el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 30:23 Toda la congregación decidió que se celebrara otros siete días. La celebraron otros siete días con gran júbilo
2CH 30:24 porque Ezequías, rey de Judá, ofreció a la congregación 1.000 becerros y 7.000 ovejas. Los jefes ofrecieron a la congregación 1.000 becerros y 10.000 ovejas. Gran número de sacerdotes ya se habían santificado.
2CH 30:25 Toda la congregación de Judá se regocijó, y también los sacerdotes, los levitas, y toda la gente que llegó de Israel, tanto los peregrinos procedentes de la tierra de Israel como los residentes de Judá.
2CH 30:26 Hubo gran alegría en Jerusalén, pues desde los días de Salomón, hijo de David, rey de Israel, no hubo algo semejante en Jerusalén.
2CH 30:27 Después los sacerdotes y los levitas se levantaron y bendijeron al pueblo. Fue escuchada su voz. Su oración llegó hasta la morada de su Santuario en el cielo.
2CH 31:1 Cuando hicieron todas estas cosas, todos los de Israel que estaban presentes salieron por las ciudades de Judá y quebraron las piedras sagradas. Talaron las Aseras y destruyeron los lugares altos y los altares hasta acabarlos en todo Judá y Benjamín, Efraín y Manasés. Después todos los hijos de Israel regresaron a sus ciudades, cada uno a su posesión.
2CH 31:2 Ezequías instituyó la función de los sacerdotes y levitas según sus divisiones, cada una según el servicio de cada grupo, para los holocaustos y las ofrendas de paz a fin de que ministraran, dieran gracias y alabaran en las puertas del campamento de Yavé.
2CH 31:3 También señaló la contribución del rey de su propia hacienda para los holocaustos de la mañana y cuando llega la noche, los sábados, las lunas nuevas y los tiempos señalados, según lo escrito en la Ley de Yavé.
2CH 31:4 Mandó también a la gente de Jerusalén que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas a fin de que se dedicaran a la Ley de Yavé.
2CH 31:5 Cuando se divulgó la orden, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, mosto, aceite y miel, y de todo fruto del campo. Llevaron el diezmo de todo en abundancia.
2CH 31:6 Los hijos de Israel y de Judá que vivían en las ciudades de Judá llevaron los diezmos de becerros y ovejas. También [llevaron] el diezmo de las cosas santas consagradas a Yavé su ʼElohim y lo apilaron en montones.
2CH 31:7 El mes tercero comenzaron a hacer aquellos montones y los terminaron el mes séptimo.
2CH 31:8 Cuando Ezequías y los jefes fueron a ver los montones bendijeron a Yavé y a su pueblo Israel.
2CH 31:9 Entonces Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones.
2CH 31:10 El sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le respondió: Desde cuando comenzaron a traer las ofrendas a la Casa de Yavé, comimos, nos saciamos y sobró mucho, porque Yavé bendijo a su pueblo. Sobró esta gran cantidad.
2CH 31:11 Ezequías mandó que prepararan cámaras en la Casa de Yavé, y fueron preparadas.
2CH 31:12 Llevaban fielmente las ofrendas, los diezmos y las cosas consagradas. Encargaron al levita Conanías como jefe de esto, y como segundo, a su hermano Simei.
2CH 31:13 Jeiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat, y Benaía eran supervisores bajo la dirección de Conanías y su hermano Simei, por orden del rey Ezequías y Azarías, jefe de la Casa de ʼElohim.
2CH 31:14 El levita Coré, hijo de Imna, portero de la puerta oriental, tenía a su cargo las ofrendas voluntarias para ʼElohim, y la distribución de las ofrendas dedicadas a Yavé y las cosas santísimas.
2CH 31:15 Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías estaban a su servicio en las ciudades de los sacerdotes para repartir fielmente a sus hermanos, según lo que les correspondía, tanto al grande como al pequeño.
2CH 31:16 Además estaban los varones anotados por su genealogía masculina, de tres años arriba, y de todo el que entraba a la Casa de Yavé a realizar su tarea diaria en su ministerio según sus oficios y clases.
2CH 31:17 También estaban los que eran contados entre los sacerdotes según sus casas paternas, y a los levitas de 20 años arriba según su oficio y por sus clases.
2CH 31:18 Ellos fueron contados con todos sus pequeños, sus esposas, sus hijos y sus hijas, toda la multitud, porque se consagraban fielmente en santidad.
2CH 31:19 También para los sacerdotes hijos de Aarón, los cuales vivían en los campos alrededor de sus ciudades, los varones designados tenían el encargo de darles sus porciones a todos los hombres de los sacerdotes, y a todos los que eran de las familias de los levitas.
2CH 31:20 Ezequías hizo de esta manera en todo Judá y obró lo bueno, recto y verdadero ante Yavé su ʼElohim.
2CH 31:21 Buscó a su ʼElohim con todo su corazón en lo que emprendió en el servicio de la Casa de ʼElohim, según la Ley y los Mandamientos. Fue prosperado.
2CH 32:1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, llegó e invadió Judá. Sitió las ciudades fortificadas y se propuso dominarlas.
2CH 32:2 Al ver Ezequías que Senaquerib llegó con intención de combatir contra Jerusalén,
2CH 32:3 resolvió con sus jefes y sus valientes cegar los manantiales que estaban fuera de la ciudad, y ellos lo apoyaron.
2CH 32:4 Mucho pueblo se juntó y cegaron todos los manantiales, y también el arroyo que fluía a través del territorio, pues dijeron: ¿Por qué los reyes de Asiria deben hallar agua cuando vengan?
2CH 32:5 Ezequías se animó, reconstruyó todo el muro que estaba derribado y levantó torres sobre él. Levantó otro muro por fuera, fortificó el terraplén de la Ciudad de David e hizo muchas espadas y escudos.
2CH 32:6 Designó jefes sobre el pueblo. Los reunió ante él en la plaza de la puerta de la ciudad y les habló al corazón:
2CH 32:7 ¡Esfuércense y sean valientes! No teman ni desmayen a causa del rey de Asiria y de la multitud que está con él, porque más son los que están con nosotros que los que están con él.
2CH 32:8 Con él está un brazo de carne, pero con nosotros está Yavé nuestro ʼElohim para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías, rey de Judá.
2CH 32:9 Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, quien había sitiado Laquis con todas sus fuerzas, envió a sus esclavos a Jerusalén, a Ezequías, rey de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén, y dijeron:
2CH 32:10 Senaquerib, rey de Asiria, dice: ¿En qué confían ustedes quienes se quedan sitiados en Jerusalén?
2CH 32:11 ¿No los engaña Ezequías para entregarlos a morir de hambre y de sed, al decir: Yavé nuestro ʼElohim nos librará de mano del rey de Asiria?
2CH 32:12 ¿No es este Ezequías el mismo que quitó sus lugares altos y sus altares, y ordenó a Judá y a Jerusalén: Ante este único altar se postrarán, y sobre él quemarán incienso?
2CH 32:13 ¿No saben lo que yo y mis antepasados hicimos a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los ʼelohim de naciones librar su tierra de mi mano?
2CH 32:14 ¿Cuál de todos los ʼelohim de las naciones que mis antepasados destruyeron completamente, pudo librar a su pueblo de mi mano, para que su ʼElohim pueda librarlos a ustedes de mi mano?
2CH 32:15 Ahora pues, no los engañe Ezequías ni los persuada de esta manera, ni le crean porque ningún ʼelohim de todas aquellas naciones o reinos pudo librar a su pueblo de mi mano, ni de la mano de mis antepasados. ¡Cuánto menos su ʼElohim podrá librarlos de mi mano!
2CH 32:16 Sus esclavos hablaron muchas otras cosas contra Yavé ʼElohim y su esclavo Ezequías.
2CH 32:17 También escribió cartas en las cuales blasfemaba contra Yavé, ʼElohim de Israel, y hablaba contra Él de este modo: Así como los ʼelohim de otras naciones no libraron a sus pueblos de mi mano, tampoco el ʼElohim de Ezequías librará a su pueblo de mi mano.
2CH 32:18 Clamaban a gran voz en la lengua de Judá al pueblo de Jerusalén que estaba en el muro, para intimidarlos y aterrorizarlos a fin de tomar la ciudad.
2CH 32:19 Hablaron del ʼElohim de Jerusalén como de los que son ʼelohim de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.
2CH 32:20 Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron acerca de esto y clamaron al cielo.
2CH 32:21 Yavé envió un ángel, el cual hirió a todos los guerreros esforzados, oficiales y jefes en el campamento del rey de Asiria, quien regresó a su tierra avergonzado. Cuando entraba en el templo de su ʼelohim, algunos de sus propios hijos lo mataron allí a espada.
2CH 32:22 De este modo Yavé salvó a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de la mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de la mano de todos. Los guió por todos lados.
2CH 32:23 Muchos llevaron ofrendas para Yavé a Jerusalén y magníficos presentes para Ezequías, rey de Judá. A partir de ese tiempo su nombre fue exaltado ante todas las naciones.
2CH 32:24 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte, pero oró a Yavé. Él le respondió y le dio una señal.
2CH 32:25 Pero Ezequías no correspondió al bien que recibió. Más bien su corazón se enalteció, y la ira [de ]Yavé llegó sobre él, sobre Judá y Jerusalén.
2CH 32:26 Sin embargo Ezequías se humilló junto con los habitantes de Jerusalén, de modo que la ira de Yavé no recayó sobre ellos en los días de Ezequías.
2CH 32:27 Ezequías tuvo muchas riquezas y esplendor. Acumuló grandes tesoros de plata, oro, piedras preciosas, perfumes, escudos y toda clase de joyas deseables.
2CH 32:28 Hizo almacenes para el grano, el mosto y el aceite, establos para toda clase de bestias y apriscos para los rebaños.
2CH 32:29 También adquirió ciudades, pues tenía numerosos rebaños de ovejas y hatos de ganado vacuno en abundancia, porque ʼElohim le dio muchas riquezas.
2CH 32:30 El mismo Ezequías cegó la salida superior de las aguas del Gihón y las dirigió hacia el occidente de la Ciudad de David. Y Ezequías prosperó en todo lo que hizo.
2CH 32:31 Sin embargo, en el asunto de los embajadores de los gobernantes de Babilonia que fueron enviados a él para investigar el prodigio que aconteció en el país, ʼElohim lo dejó para probarlo, a fin de conocer todo lo que había en su corazón.
2CH 32:32 Los demás hechos de Ezequías y sus obras piadosas ciertamente están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, en el rollo de los Reyes de Judá y de Israel.
2CH 32:33 Ezequías reposó con sus antepasados, y lo sepultaron en el sector superior de los sepulcros de los descendientes de David. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron honores en su muerte. Su hijo Manasés reinó en su lugar.
2CH 33:1 Manasés tenía 12 años cuando comenzó a reinar, y reinó 55 años en Jerusalén.
2CH 33:2 Hizo lo malo ante los ojos de Yavé, en conformidad con las repugnancias de las naciones que Yavé expulsó de delante de los hijos de Israel.
2CH 33:3 Pues él reedificó los lugares altos que su padre Ezequías destruyó, levantó altares a los baales, hizo Aseras, se postró ante toda la hueste del cielo y les sirvió.
2CH 33:4 Edificó altares en la Casa de Yavé, de la cual Yavé dijo: En Jerusalén permanecerá mi Nombre para siempre.
2CH 33:5 También edificó altares a toda la hueste del cielo en los dos patios de la Casa de Yavé.
2CH 33:6 Ordenó pasar a sus hijos por el fuego en el valle del hijo de Hinom. Practicó la magia, la brujería y la hechicería, evocó a espíritus de muertos y practicó el espiritismo. Abundó en hacer lo malo ante Yavé y lo provocó a ira.
2CH 33:7 Además puso la imagen tallada del ídolo que hizo en la Casa de ʼElohim, de la cual ʼElohim dijo a David y su hijo Salomón: En esta Casa y en Jerusalén, la cual Yo escogí entre todas las tribus de Israel, estará mi Nombre para siempre.
2CH 33:8 No volveré a quitar el pie de Israel de la tierra que di a sus antepasados, con tal que se cuiden de practicar todo lo que les ordené por medio de Moisés con respecto a toda la Ley, los Estatutos y las Ordenanzas.
2CH 33:9 Pero Manasés indujo a Judá y a los habitantes de Jerusalén a proceder peor que las naciones que Yavé destruyó ante los hijos de Israel.
2CH 33:10 Yavé habló a Manasés y a su pueblo, pero ellos no escucharon.
2CH 33:11 Por tanto, Yavé llevó contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, quienes encadenaron con grillos de bronce a Manasés y lo llevaron a Babilonia.
2CH 33:12 Cuando estaba en angustia, oró a Yavé su ʼElohim y se humilló grandemente ante el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 33:13 Cuando [Manasés] oró, Él fue movido por la súplica, escuchó su clamor y lo devolvió a Jerusalén, a su reino. Y Manasés reconoció que solo Yavé es ʼElohim.
2CH 33:14 Después de esto, construyó el muro exterior de la Ciudad de David, en el valle al occidente de Gihón, y hasta la entrada de la puerta de los Peces, alrededor de Ofel. Elevó el muro a gran altura y colocó jefes del ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá.
2CH 33:15 Quitó los ʼelohim extraños, el ídolo de la Casa de Yavé y todos los altares que construyó en la Montaña de la Casa de Yavé y en Jerusalén. Los echó fuera de la ciudad.
2CH 33:16 Después reconstruyó el altar de Yavé y ofreció en él sacrificios de paz y de gratitud. Ordenó a Judá que sirviera a Yavé, el ʼElohim de Israel.
2CH 33:17 Sin embargo, el pueblo siguió ofreciendo sacrificios en los lugares altos, aunque solo a Yavé su ʼElohim.
2CH 33:18 Los demás hechos de Manasés, sus súplicas a su ʼElohim y las Palabras de los videntes que le hablaron en Nombre de Yavé ʼElohim de Israel, ciertamente están escritos en las crónicas de los Reyes de Israel.
2CH 33:19 Su oración y cómo fue atendido, todo su pecado, su infidelidad y los sitios donde edificó lugares altos y erigió Aseras y otras imágenes talladas antes de humillarse, ciertamente están escritos en las crónicas de los videntes.
2CH 33:20 Manasés descansó con sus antepasados y lo sepultaron en su propia casa. Su hijo Amón reinó en su lugar.
2CH 33:21 Amón tenía 22 años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén.
2CH 33:22 Practicó lo malo ante Yavé, como su padre Manasés, pues Amón ofreció sacrificios a todos los ídolos de talla que su padre Manasés estableció, y les sirvió.
2CH 33:23 Pero no se humilló delante de Yavé como se humilló su padre Manasés, sino Amón aumentó su culpa.
2CH 33:24 Sus esclavos conspiraron contra él y lo asesinaron en su propia casa.
2CH 33:25 Pero el pueblo de la tierra mató a todos los que conspiraron contra el rey Amón y proclamó a su hijo Josías como rey.
2CH 34:1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó 31 años en Jerusalén.
2CH 34:2 Hizo lo recto ante Yavé y anduvo en los caminos de David su antepasado, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
2CH 34:3 El año octavo de su reinado, cuando era todavía muchacho, comenzó a buscar al ʼElohim de David su antepasado. El año 12 empezó a purificar a Judá y Jerusalén de los lugares altos, las Aseras, los ídolos de talla y las imágenes de fundición.
2CH 34:4 Demolieron en su presencia los altares de los baales y destrozó las imágenes del sol que había en ellos. Quebró las Aseras, los ídolos de talla y las imágenes de fundición. Las redujo a polvo, el cual esparció sobre los sepulcros de los que ofrecieron sacrificios a ellas.
2CH 34:5 Además quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purificó así a Judá y a Jerusalén.
2CH 34:6 En las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y Neftalí y sus alrededores,
2CH 34:7 destruyó los altares, destrozó las Aseras y los ídolos de talla y los redujo a polvo. Taló todos las imágenes del sol por toda la tierra de Israel y regresó a Jerusalén.
2CH 34:8 El año 18 de su reinado, después que limpió la tierra y la Casa, envió a Safán, hijo de Azalía, a Maasías, gobernador de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, cronista, que repararan la Casa de Yavé su ʼElohim.
2CH 34:9 Fueron al sumo sacerdote Hilcías y le dieron el dinero recaudado en la Casa de Yavé que los levitas porteros de la entrada recibieron de mano de los de Manasés, Efraín, todo el resto de Israel, todo Judá y Benjamín y los habitantes de Jerusalén.
2CH 34:10 Lo entregaron en manos de los que hacían la obra, los encargados de la Casa de Yavé, quienes lo daban a los obreros que trabajaban en la Casa de Yavé para reparar y restaurar la Casa.
2CH 34:11 También daban a los ebanistas y los constructores para que compraran piedra de cantería y madera, para las armazones y las vigas de los edificios destruidos por los reyes de Judá.
2CH 34:12 Estos hombres procedían con fidelidad en la obra. Fueron designados para dirigirlos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de los coatitas, y todos los levitas expertos en instrumentos musicales.
2CH 34:13 Supervisaban también a los cargadores y dirigían a todos los que hacían la obra en cualquier aspecto. De los levitas había escribas, funcionarios y porteros.
2CH 34:14 Al sacar el dinero que era llevado a la Casa de Yavé, el sacerdote Hilcías halló el Rollo de la Ley de Yavé dada por medio de Moisés.
2CH 34:15 Hilcías habló al escriba Safán: ¡Hallé el Rollo de la Ley de Yavé dada por medio de Moisés!
2CH 34:16 Safán llevó el Rollo al rey y le informó: Tus esclavos hicieron todo lo que les fue encomendado.
2CH 34:17 Sacaron el dinero que se halló en la Casa de Yavé y lo entregaron en mano de los encargados y los que hacían la obra.
2CH 34:18 El escriba Safán informó también al rey: El sacerdote Hilcías me entregó un rollo. Y Safán leyó en él delante del rey.
2CH 34:19 Aconteció que cuando el rey escuchó las Palabras de la Ley, rasgó sus ropas.
2CH 34:20 El rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaías, esclavo del rey:
2CH 34:21 Vayan y consulten a Yavé por mí y el remanente de Israel y Judá, acerca de las Palabras del rollo que fue hallado. Porque grande es la ira de Yavé que fue derramada sobre nosotros, porque nuestros antepasados no guardaron la Palabra de Yavé para vivir según todo lo escrito en este rollo.
2CH 34:22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Hasrá, guardián del vestuario, quien vivía en el segundo sector de Jerusalén, y hablaron de esto con ella.
2CH 34:23 Ella les respondió: Yavé ʼElohim de Israel dice: Digan al varón que los envió a mí:
2CH 34:24 Yavé dice: Ciertamente Yo traigo el mal sobre este lugar y sus habitantes, todas las maldiciones escritas en el rollo que fue leído ante el rey de Judá,
2CH 34:25 por cuanto me abandonaron y quemaron incienso a otros ʼelohim, para provocarme a ira con todas las obras de sus manos. Por eso mi ira se derramará contra este lugar, y no será extinguida.
2CH 34:26 Pero al rey de Judá, quien los envió a consultar a Yavé, le dirán: Yavé ʼElohim de Israel dice esto con respecto a las Palabras que escuchaste:
2CH 34:27 Yo ciertamente te escuché por cuanto tu corazón se conmovió, te humillaste ante ʼElohim al escuchar sus Palabras contra este lugar y sus habitantes. Te humillaste ante Mí, rasgaste tus ropas y lloraste ante Mí, dice Yavé.
2CH 34:28 Ciertamente te reuniré con tus antepasados y serás recogido en tu sepulcro en paz. Tus ojos no verán el mal que Yo traeré contra este lugar y sus habitantes. Y ellos dieron la respuesta al rey.
2CH 34:29 Entonces el rey ordenó que se reunieran todos los ancianos de Judá y Jerusalén.
2CH 34:30 El rey subió a la Casa de Yavé con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el más grande hasta el más pequeño. Leyó a oídos de ellos todas las Palabras del rollo del Pacto que fue hallado en la Casa de Yavé.
2CH 34:31 El rey se puso en pie en su sitio e hizo un pacto ante Yavé para andar tras Yavé y guardar sus Mandamientos, Testimonios y Estatutos con todo su corazón y toda su alma, y practicar las Palabras del Pacto escritas en el rollo.
2CH 34:32 Promovió que se comprometieran todos los que estaban en Jerusalén y Benjamín y que los habitantes de Jerusalén hicieran según el Pacto de ʼElohim, del ʼElohim de sus antepasados.
2CH 34:33 Josías quitó todas las repugnancias de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel y buscó que todos los que se hallaban en Israel sirvieran a Yavé su ʼElohim. En todo el tiempo que vivió Josías no se apartaron de seguir a Yavé, el ʼElohim de sus antepasados.
2CH 35:1 Josías celebró la Pascua de Yavé en Jerusalén. El 14 del mes primero degollaron el cordero pascual.
2CH 35:2 Restableció a los sacerdotes según sus funciones. Los animó a dedicarse al servicio de la Casa de Yavé.
2CH 35:3 Y dijo a los levitas que enseñaban en todo Israel, los que estaban santificados para Yavé: Pongan el Arca del Santuario en la Casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel. Ya no la cargarán en hombros. Sirvan a Yavé su ʼElohim y a su pueblo Israel.
2CH 35:4 Prepárense según el orden de sus casas paternas y sus clases, según lo escrito por David, rey de Israel, y su hijo Salomón.
2CH 35:5 Ocupen su lugar en el Santuario en conformidad con las divisiones de las casas paternas de sus hermanos, los hijos del pueblo, y haya una sección de los levitas por cada casa paterna del pueblo.
2CH 35:6 Cuando estén santificados, degüellen el cordero pascual y hagan los preparativos para sus hermanos según la Palabra de Yavé dada por medio de Moisés.
2CH 35:7 El rey Josías ofreció a los hijos del pueblo todo para las ofrendas pascuales: 30.000 ovejas, corderos, cabritos y 3.000 becerros, los cuales eran de la hacienda del rey.
2CH 35:8 También sus jefes dieron ofrendas voluntarias al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, administradores de la Casa de ʼElohim, dieron 2.600 corderos y 300 becerros a los sacerdotes para celebrar la Pascua.
2CH 35:9 Asimismo Conanías y sus hermanos Semaías y Natanael, Hasabías, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, ofrecieron a los levitas 5.000 corderos y 500 becerros para los sacrificios pascuales.
2CH 35:10 De este modo fue preparado el servicio. Los sacerdotes y los levitas se colocaron en su puesto según sus turnos, según el mandato del rey.
2CH 35:11 Degollaron la pascua, y los sacerdotes rociaban la sangre que recibían de mano de los levitas, mientras los levitas los desollaban.
2CH 35:12 Luego quitaban los holocaustos para distribuirlos según las casas paternas, para que ellos los ofrecieran a Yavé, como está escrito en el rollo de Moisés. También hacían así con los becerros.
2CH 35:13 Asaron la pascua al fuego según la ordenanza. Cocieron las ofrendas santas en ollas, calderos y sartenes, y las repartieron rápidamente a todo el pueblo.
2CH 35:14 Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes, porque los sacerdotes hijos de Aarón ofrecían los holocaustos y las grasas hasta llegar la noche. Por tanto, los levitas tuvieron que preparar para ellos mismos y para los sacerdotes, hijos de Aarón.
2CH 35:15 Los cantores, hijos de Asaf, estaban en sus puestos según el mandato de David, Asaf, Hemán y Jedutún, vidente del rey, mientras los porteros cuidaban todas las puertas. No era necesario que se apartaran del servicio, porque sus hermanos levitas hicieron los preparativos para ellos.
2CH 35:16 Así quedó preparado todo el servicio de Yavé en aquel día para celebrar la Pascua y ofrecer holocaustos sobre el altar de Yavé, según el mandato del rey Josías.
2CH 35:17 En aquel tiempo los hijos de Israel que estaban presentes celebraron la Pascua, y la solemnidad de los Panes sin Levadura durante siete días.
2CH 35:18 No se observó una Pascua como ésa en Israel desde los días del profeta Samuel. Ninguno de los reyes de Israel celebró una Pascua como la que Josías celebró con los sacerdotes, los levitas y todos los de Judá e Israel que estaban presentes junto con los habitantes de Jerusalén.
2CH 35:19 Esta Pascua se celebró el año 18 del reinado de Josías.
2CH 35:20 Después de todas estas cosas, cuando Josías reparó la Casa, Necao, rey de Egipto, subió a combatir en Carquemis, junto al Éufrates. Josías salió contra él.
2CH 35:21 Entonces [el rey Necao] le envió mensajeros que dijeron: ¿Qué tengo que ver contigo, oh rey de Judá? No vengo contra ti hoy, sino contra la casa con la cual estoy en guerra, y ʼElohim me dijo que me apresure. Deja de oponerte a ʼElohim, Quien está conmigo, para que Él no te destruya.
2CH 35:22 Pero Josías no se retiró, sino se disfrazó para luchar contra él, sin atender las palabras de Necao, que eran de la boca de ʼElohim, y fue a combatir en el valle de Meguido.
2CH 35:23 Los arqueros atacaron al rey Josías. Él les dijo a sus esclavos: ¡Sáquenme de aquí porque estoy gravemente herido!
2CH 35:24 Entonces sus esclavos lo sacaron de aquel carruaje y lo pusieron en el otro carruaje que tenía. Lo llevaron a Jerusalén, donde murió. Y fue sepultado en los sepulcros de sus antepasados. Todo Judá y Jerusalén hizo duelo por Josías.
2CH 35:25 Jeremías levantó una endecha sobre Josías. Todos los cantores y cantoras aluden a Josías en sus cánticos de lamentación hasta hoy. Lo establecieron como costumbre en Israel, y ciertamente están escritas en los Lamentos.
2CH 35:26 Los demás hechos de Josías, sus obras piadosas según lo escrito en la Ley de Yavé,
2CH 35:27 y sus hechos, primeros y últimos, ciertamente están escritos en el rollo de los Reyes de Israel y Judá.
2CH 36:1 El pueblo de la tierra tomó a Joacaz, hijo de Josías, y lo proclamó rey en Jerusalén en lugar de su padre.
2CH 36:2 Joacaz tenía 23 años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén.
2CH 36:3 El rey de Egipto lo destituyó en Jerusalén, e impuso al país un tributo de 3,3 toneladas de plata y 33 kilogramos de oro.
2CH 36:4 Después el rey de Egipto proclamó a Eliaquim, hermano de Joacaz, como rey de Judá y Jerusalén, y cambió su nombre por Joacim. Y [el rey] Necao tomó a su hermano Joacaz y lo llevó a Egipto.
2CH 36:5 Joacim tenía 25 años cuando comenzó a reinar, y reinó 11 años en Jerusalén. Hizo lo malo ante Yavé su ʼElohim.
2CH 36:6 Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió contra él. Lo ató con grillos de bronce y lo llevó a Babilonia.
2CH 36:7 Además, Nabucodonosor llevó a Babilonia parte de los utensilios de la Casa de Yavé y los depositó en su templo en Babilonia.
2CH 36:8 Los demás hechos de Joacim, las repugnancias que cometió y lo que fue hallado contra él, ciertamente están escritos en el rollo de los reyes de Israel y de Judá. Su hijo Joaquín reinó en su lugar.
2CH 36:9 Joaquín tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén. Hizo lo malo ante Yavé.
2CH 36:10 Después del año el rey Nabucodonosor lo detuvo y lo llevó a Babilonia juntamente con los utensilios preciosos de la Casa de Yavé. Proclamó a su hermano Sedequías como rey de Judá y Jerusalén.
2CH 36:11 Sedequías tenía 21 años cuando comenzó a reinar, y reinó 11 años en Jerusalén.
2CH 36:12 Hizo lo malo ante Yavé su ʼElohim, y no se humilló delante del profeta Jeremías, quien le hablaba de parte de Yavé. También se rebeló contra el rey Nabucodonosor, ante el cual juró por ʼElohim.
2CH 36:13 Se volvió indómito y obstinó su corazón para no regresar a Yavé, el ʼElohim de Israel.
2CH 36:14 También todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo aumentaron la infidelidad al actuar según las repugnancias de las naciones y profanar la Casa de Yavé que Él santificó en Jerusalén.
2CH 36:15 Yavé, el ʼElohim de sus antepasados, les envió sus mensajeros, porque Él se compadecía de su pueblo y de su vivienda.
2CH 36:16 Pero ellos se burlaron de los mensajeros de ʼElohim y despreciaron la Palabra de Él. Se burlaban de sus profetas hasta que la ira de Yavé se encendió contra su pueblo y no hubo remedio.
2CH 36:17 Entonces el rey de los caldeos subió contra ellos y mató a espada a sus jóvenes en la Casa de su Santuario. No tuvo compasión del joven, la doncella, el anciano ni el débil. A todos los entregó en su mano.
2CH 36:18 Llevó a Babilonia todos los utensilios de la Casa de ʼElohim, grandes y pequeños, y los tesoros de la Casa de Yavé y los del rey y de sus jefes.
2CH 36:19 Quemaron la Casa de ʼElohim y destruyeron el muro de Jerusalén. Incendiaron todos los edificios fortificados y destruyeron todos los objetos valiosos que había en ella.
2CH 36:20 A los que escaparon de la espada los llevó cautivos a Babilonia, y fueron esclavos de él y sus hijos hasta cuando se impuso el reino de Persia,
2CH 36:21 para que se cumpliera la Palabra de Yavé por boca de Jeremías, hasta cuando la tierra disfrutó sus sábados. Guardó sábado todo el tiempo de la desolación hasta cumplirse 70 años.
2CH 36:22 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la Palabra de Yavé pronunciada por boca de Jeremías, Yavé despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, quien hizo pregonar por escrito en todo su reino:
2CH 36:23 Ciro, rey de Persia, dice: Yavé, el ʼElohim del cielo, me dio todos los reinos de la tierra y me designó para que le construya una Casa en Jerusalén, que está en Judá. El que de ustedes sea de su pueblo, que Yavé su ʼElohim sea con él, y suba.
EZR 1:1 El año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la Palabra de Yavé por boca de Jeremías, Yavé despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que se proclamara en todo el reino por pregón y por escrito:
EZR 1:2 Ciro, rey de Persia, dice: Todos los reinos de la tierra me fueron dados por Yavé, ʼElohim de los cielos. Él mismo me encomendó que le construya Casa en Jerusalén.
EZR 1:3 El que de entre ustedes pertenezca a su pueblo, sea su ʼElohim con él. Suba a Jerusalén y reconstruya la Casa de Yavé, el ʼElohim de Israel. Él es el ʼElohim que está en Jerusalén.
EZR 1:4 Y a todo el que quedó, en cualquier lugar donde viva, que lo ayuden sus vecinos con plata, oro, bienes y ganado, junto con una ofrenda voluntaria para la Casa del ʼElohim que está en Jerusalén.
EZR 1:5 Entonces se levantaron los jefes de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, todos aquellos cuyo espíritu ʼElohim despertó para que subieran a reconstruir la Casa de Yavé en Jerusalén.
EZR 1:6 Todos los que estaban alrededor de ellos los animaron con objetos de plata, oro, bienes, ganado y cosas preciosas, además de lo que fue dado como una ofrenda voluntaria.
EZR 1:7 También el rey Ciro sacó los utensilios de la Casa de Yavé que Nabucodonosor llevó de Jerusalén y puso en el templo de sus ʼelohim.
EZR 1:8 Ciro, rey de Persia, los sacó por medio del tesorero Mitrídates, quien los entregó en mano de Sesbasar, el jefe de Judá.
EZR 1:9 Esta fue su cuenta: 30 tazones de oro, 1.000 tazones de plata, 29 cuchillos,
EZR 1:10 30 tazas de oro, 410 tazas de plata de otra clase y otros 1.000 utensilios.
EZR 1:11 Todos los utensilios de oro y de plata fueron 5.400. Sesbasar lo transportó todo cuando los del cautiverio de Babilonia regresaron a Jerusalén.
EZR 2:1 Estas son las personas de la provincia que subieron de la cautividad, de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó a Babilonia. Regresaron a Jerusalén y Judá, cada uno a su ciudad.
EZR 2:2 Los que regresaron con Zorobabel fueron: Jesuá, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. El número de las personas del pueblo de Israel era de los hijos de:
EZR 2:3 Paros, 2.172;
EZR 2:4 Sefatías, 372;
EZR 2:5 Ara, 775;
EZR 2:6 Pajat-moab, Jesuá y Joab, 2.812;
EZR 2:7 Elam, 1.254;
EZR 2:8 Zatu, 945;
EZR 2:9 Zacai, 760;
EZR 2:10 Bani, 642;
EZR 2:11 Bebai, 623;
EZR 2:12 Azgad, 1.222;
EZR 2:13 Adonicam, 666;
EZR 2:14 Bigvai, 2.056;
EZR 2:15 Adín, 454;
EZR 2:16 Ater y de Ezequías, 98;
EZR 2:17 Bezai, 323;
EZR 2:18 Jora, 112;
EZR 2:19 Hasum, 223;
EZR 2:20 Gibar, 95;
EZR 2:21 Belén, 123;
EZR 2:22 Netofa, 56;
EZR 2:23 Anatot, 128;
EZR 2:24 Azmavet, 42;
EZR 2:25 Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, 743;
EZR 2:26 Ramá y de Geba, 621;
EZR 2:27 los hombres de Micmas, 122;
EZR 2:28 los hombres de Bet-ʼEl y de Hai, 223;
EZR 2:29 Nebo, 52;
EZR 2:30 Magbis, 156;
EZR 2:31 Elam, 1.254;
EZR 2:32 Harim, 320;
EZR 2:33 Lod, Hadid y Ono, 725;
EZR 2:34 Jericó, 345;
EZR 2:35 y de Senaa, 3.630.
EZR 2:36 Los sacerdotes fueron los hijos de: Jedaías, la familia de Jesuá, 973;
EZR 2:37 Imer, 1.052;
EZR 2:38 Pasur, 1.246;
EZR 2:39 Harim, 1.017.
EZR 2:40 Los levitas fueron los hijos de: Jesuá, Cadmiel y Hodovías, 74.
EZR 2:41 Los hijos de los cantores de Asaf, 128.
EZR 2:42 Los porteros fueron los hijos de: Salum, Ater, Talmón, Acub, Hatita y Sobai; el total, 139.
EZR 2:43 Los servidores del Templo fueron los hijos de: Ziha, Hasufa, Tabaot,
EZR 2:44 Queros, Siaha, Padón,
EZR 2:45 Lebana, Hagaba, Acub,
EZR 2:46 Hagab, Samlai, Hanán,
EZR 2:47 Gidel, Gahar, Reaía,
EZR 2:48 Rezín, Necoda, Gazam,
EZR 2:49 Uza, Paseah, Besai,
EZR 2:50 Asena, de los Meunim, Nefusim,
EZR 2:51 Bacbuc, Hacufa, Harhur,
EZR 2:52 Bazlut, Mehída, Harsa,
EZR 2:53 Barcos, Sísara, Tema,
EZR 2:54 Nezía y Hatifa.
EZR 2:55 Los hijos de los esclavos de Salomón fueron los hijos de: Sotai, Soferet, Peruda,
EZR 2:56 Jaala, Darcón, Gidel,
EZR 2:57 Sefatías, Hatil, Poqueret-hazebaim y Ami.
EZR 2:58 Todos los servidores del Templo y los hijos de los esclavos de Salomón fueron 392.
EZR 2:59 Éstos son los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán e Imer, aunque ellos no pudieron demostrar la casa de sus antepasados ni su linaje, si eran de Israel:
EZR 2:60 Los hijos de Delaía, Tobías, y Necoda fueron 652.
EZR 2:61 De los sacerdotes fueron los hijos de Habaía, Cos, y Barzilai, quien tomó una esposa de entre las hijas de Barzilai galaadita y fue llamado con el nombre de ellas.
EZR 2:62 Éstos buscaron su registro entre los antepasados, pero no pudieron ser hallados, por lo cual fueron declarados impuros y excluidos del sacerdocio.
EZR 2:63 El gobernador les dijo que no debían comer de las cosas más sagradas hasta que se levantara sacerdote para usar el Urim y Tumim.
EZR 2:64 Toda la congregación en conjunto era de 42.360,
EZR 2:65 sin contar sus esclavos y esclavas, los cuales eran 7.337. Tenían 200 cantores y cantoras.
EZR 2:66 Sus caballos eran 736; sus mulas, 245;
EZR 2:67 sus camellos, 435; asnos, 6.720.
EZR 2:68 Cuando llegaron a la Casa de Yavé en Jerusalén, algunos de los jefes de familia dieron ofrendas voluntarias para reedificar la Casa de ʼElohim en su mismo sitio.
EZR 2:69 Según sus recursos, aportaron para la obra 488 kilogramos de oro, 2.750 kilogramos de plata y 100 túnicas sacerdotales.
EZR 2:70 Los sacerdotes y levitas, parte del pueblo, cantores, porteros y servidores del Templo vivieron en sus ciudades, y todo Israel en sus respectivas ciudades.
EZR 3:1 Cuando llegó el mes séptimo y los hijos de Israel estaban en las ciudades, el pueblo se reunió como un solo hombre en Jerusalén.
EZR 3:2 Entonces Jesuá, hijo de Josadac, se levantó y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, con sus hermanos. Edificaron el altar del ʼElohim de Israel para ofrecer holocaustos sobre él, como está escrito en la Ley de Moisés, el varón de ʼElohim.
EZR 3:3 Aunque tenían temor de las poblaciones de aquellos campos, erigieron el altar sobre sus basas y ofrecieron holocaustos sobre él a Yavé, tanto por la mañana como al llegar la noche.
EZR 3:4 También celebraron la fiesta de Las Cabañas, como está escrito, holocaustos cada día por número, según la ordenanza.
EZR 3:5 Además de esto, [ofrecieron] el holocausto continuo, las lunas nuevas y todas las fiestas solemnes de Yavé, y lo que cada uno ofrecía como ofrenda voluntaria a Yavé.
EZR 3:6 Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Yavé, aunque no estaban colocados los cimientos del Templo de Yavé.
EZR 3:7 Se les pagó a los albañiles y carpinteros con monedas de plata, y a los sidonios y tirios con alimento, bebidas y aceite, para que llevaran madera de cedro desde el Líbano por mar hasta Jope, según la autorización de Ciro, rey de Persia.
EZR 3:8 El mes segundo del año, segundo de su llegada a la Casa de ʼElohim en Jerusalén, Zorobabel, hijo de Salatiel, Jesuá, hijo de Josadac, sus otros hermanos sacerdotes y levitas, y todos los que regresaron de la cautividad a Jerusalén, designaron a los levitas de 20 años arriba para dirigir las obras de la Casa de Yavé.
EZR 3:9 También Jesuá con sus hijos y sus hermanos, Cadmiel, hijo de Judá, con sus hijos, y los hijos de Henadad y sus hermanos levitas, se presentaron como un solo hombre para dirigir a los que hacían la obra en la Casa de ʼElohim.
EZR 3:10 Cuando los albañiles echaron los cimientos del Templo de Yavé, se presentaron los sacerdotes y levitas, hijos de Asaf, con sus vestiduras, trompetas y címbalos para alabar a Yavé, según la ordenanza de David, rey de Israel.
EZR 3:11 Cantaban, alababan y daban gracias a Yavé: Porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo dio un gran grito cuando alabó a Yavé porque fueron puestos los cimientos de la Casa de Yavé.
EZR 3:12 Pero muchos de los sacerdotes, los levitas, los jefes de casas paternas y los ancianos que vieron el primer Templo, lloraban en alta voz cuando ante sus ojos eran puestos los cimientos de esta Casa, mientras muchos daban gritos de gozo.
EZR 3:13 No se podía distinguir entre el clamor de júbilo y el llanto del pueblo, porque gritaba a gran voz. El bullicio se oía desde lejos.
EZR 4:1 Pero cuando los adversarios de Judá y Benjamín oyeron que el pueblo del exilio construía un Templo para Yavé, ʼElohim de Israel,
EZR 4:2 llegaron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas y les dijeron: Edificaremos con ustedes, porque buscamos a su ʼElohim como ustedes. Sacrificamos a Él desde los días de Esar-adón, rey de Asiria, que nos hizo subir aquí.
EZR 4:3 Pero Zorobabel, Jesuá y los demás jefes de casas paternas de Israel les respondieron: Nada tienen ustedes en común con nosotros para que edifiquen Casa a nuestro ʼElohim. Nosotros solos construiremos para Yavé, ʼElohim de Israel, como Ciro, el rey de Persia, nos ordenó.
EZR 4:4 Entonces el pueblo de la tierra desalentaba al pueblo de Judá y los aterrorizaba mientras construían.
EZR 4:5 Contrataron consejeros contra ellos para frustrar sus propósitos todos los días de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey de Persia.
EZR 4:6 Al principio del reinado de Asuero, escribieron una acusación contra los habitantes de Judá y Jerusalén.
EZR 4:7 En días de Artajerjes, Bislam, Mitrídates, Tabeel y el resto de sus colegas escribieron a Artajerjes, rey de Persia. La carta estaba escrita en arameo y fue traducida [del] arameo.
EZR 4:8 El comandante Rehum y el secretario Simsai escribieron al rey Artajerjes una carta contra Jerusalén:
EZR 4:9 El comandante Rehum, el secretario Simsai y el resto de sus compañeros: los jueces, los magistrados, los oficiales, los funcionarios, los de Erec, los babilonios, los de Susa (es decir, los elamitas),
EZR 4:10 y los demás pueblos que el grande y noble Asnapar deportó y estableció en la ciudad de Samaria y en otras de la región de Más Allá del Río Éufrates.
EZR 4:11 Esta es la copia de la carta que le enviaron: Al rey Artajerjes, de tus esclavos, habitantes de Más Allá del Río Éufrates. Ahora
EZR 4:12 sepa el rey que los judíos que subieron de ti, vinieron a nosotros a Jerusalén y están reedificando la ciudad rebelde y malvada. Terminan sus muros y reparan los cimientos.
EZR 4:13 Sepa ahora el rey que si esta ciudad es reedificada y los muros terminados, no pagarán tributo, impuesto ni peaje. Eso perjudicará el tesoro de los reyes.
EZR 4:14 Ahora, puesto que dependemos del palacio, y no es propio que nosotros veamos la afrenta del rey, por eso enviamos esto e informamos al rey
EZR 4:15 para que se indague en el rollo de las Memorias de tus antepasados. Hallarás en el rollo de las Memorias y sabrás que esta ciudad es rebelde y perjudicial para los reyes y las provincias, y que ellos incitaron revueltas en su interior desde tiempos muy antiguos. Por tanto, esta ciudad fue destruida.
EZR 4:16 Informamos al rey que si esta ciudad es reedificada y sus muros restaurados, como resultado no tendrás posesión.
EZR 4:17 Entonces el rey envió una respuesta al comandante Rehum y al secretario Simsai, a sus demás compañeros que habitaban en Samaria y a los demás de la provincia de Más Allá del Río Éufrates: Paz. Y ahora,
EZR 4:18 la carta que nos enviaron fue leída con claridad ante mí.
EZR 4:19 Decreté que se buscara, y se halló que esa ciudad se rebela contra los reyes desde tiempo antiguo, que en ella se fomentó rebelión y sedición,
EZR 4:20 que en Jerusalén hubo reyes fuertes que dominaban toda la región de Más Allá del Río y que se les pagaba tributos, impuestos y peaje.
EZR 4:21 Ahora pues, den órdenes para que esos hombres cesen su trabajo y que esa ciudad no sea reedificada hasta que un edicto sea promulgado por mí.
EZR 4:22 Guárdense de ser negligentes en hacer esto, pues, ¿por qué debe aumentar el daño en perjuicio de los reyes?
EZR 4:23 Tan pronto como la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, del secretario Simsai y de sus compañeros, se presentaron apresuradamente en Jerusalén ante los judíos y los obligaron a cesar la obra por medio del poder y la fuerza.
EZR 4:24 Cesó la obra de la Casa de ʼElohim que está en Jerusalén. Fue interrumpida hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.
EZR 5:1 Entonces los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y Jerusalén en Nombre del ʼElohim de Israel, Quien estaba con ellos.
EZR 5:2 En ese tiempo se levantaron Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesuá, hijo de Josadac. Comenzaron a reedificar la Casa de ʼElah que estaba en Jerusalén. Los profetas de ʼElohim los apoyaban y estaban con ellos.
EZR 5:3 Pero al mismo tiempo Tatnai, gobernador de Mas Allá del Río Éufrates, Setar-boznai y sus compañeros se presentaron ante ellos y les preguntaron: ¿Quién les dio orden para construir este Templo y terminar este muro?
EZR 5:4 También les preguntaron cuáles eran los nombres de los hombres que reconstruyen este edificio.
EZR 5:5 Pero la mirada de ʼElohim estaba sobre los ancianos de los judíos, y no los obligaron a interrumpir el trabajo hasta que el asunto fuera al [rey] Darío y éste diera instrucciones por carta.
EZR 5:6 Entonces Tatnai, gobernador de Mas Allá del Río, Setar-boznai y sus compañeros, los gobernadores de Mas Allá del Río, enviaron al rey Darío
EZR 5:7 una carta en la cual se escribió esto: Al rey Darío sea toda paz.
EZR 5:8 Sepa el rey que fuimos a la provincia de Judea, a la Casa del gran ʼElohim, que es construida con grandes piedras y madera en las paredes. Esta obra se ejecuta diligentemente y prospera en las manos de ellos.
EZR 5:9 Y preguntamos a aquellos ancianos: ¿Quién les dio orden de edificar este Templo y restaurar estos muros?
EZR 5:10 Les preguntamos también sus nombres para informarte los nombres de los jefes de ellos.
EZR 5:11 Nos respondieron: Nosotros somos esclavos del ʼElohim de los cielos y de la tierra. Reedificamos la Casa que fue construida hace muchos años, la cual un gran rey de Israel edificó.
EZR 5:12 Pero después que nuestros antepasados provocaron al ʼElohim de los cielos, Él los entregó en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, quien destruyó este Templo y deportó el pueblo a Babilonia.
EZR 5:13 Pero en el primer año de Ciro, rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que este Templo de ʼElohim fuera reconstruido.
EZR 5:14 El rey Ciro sacó del templo de Babilonia los utensilios de oro y de plata del Templo de ʼElohim que Nabucodonosor sacó del Templo de Jerusalén y puso en el templo de Babilonia. Estos [utensilios] fueron entregados a uno llamado Sesbasar, a quien nombró gobernador,
EZR 5:15 y le dijo: Toma estos utensilios, anda y ponlos en el Templo que está en Jerusalén, y que la Casa de ʼElohim sea reconstruida en su lugar.
EZR 5:16 El mismo Sesbasar vino y colocó los fundamentos del Templo de ʼElohim que está en Jerusalén. Desde entonces hasta ahora estaba en construcción, aunque no está terminada.
EZR 5:17 Y ahora, si parece bien al rey, que se indague en la tesorería real que está allí en Babilonia, para verificar si el rey Ciro dio orden de reconstruir este Templo de ʼElohim en Jerusalén. Que se nos diga la voluntad del rey sobre esto.
EZR 6:1 Entonces el rey Darío dio orden. Indagaron en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros en Babilonia.
EZR 6:2 En Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, fue hallado un rollo donde estaba escrito. Memoria:
EZR 6:3 El año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio un decreto acerca del Templo de ʼElohim en Jerusalén: Que el Templo sea reedificado en el lugar donde se ofrecen los holocaustos, y sus cimientos sean colocados firmemente. Que su altura y su anchura sean de 27 metros,
EZR 6:4 con tres hileras de piedras grandes y una hilera de madera nueva, y sean pagados los gastos por el tesoro del rey.
EZR 6:5 Sean restituidos al Templo de ʼElohim los utensilios de oro y plata que Nabucodonosor sacó del Templo de Jerusalén y transportó a Babilonia; que sean devueltos y llevados otra vez a su lugar, al Templo de Jerusalén, y sean puestos en el Templo de ʼElohim.
EZR 6:6 Por tanto: Tatnai, gobernador de Mas Allá del Río, Setar-boznai y sus compañeros, los gobernadores de Mas Allá del Río, apártense de allí.
EZR 6:7 Dejen que se haga la obra de ese Templo de ʼElohim, y que el gobernador y los ancianos de los judíos reconstruyan ese Templo de ʼElohim en su lugar.
EZR 6:8 Por mí es dada la orden de lo que deben hacer con esos ancianos de los judíos para la construcción de ese Templo de ʼElohim: Que del tesoro real, proveniente de los tributos de Mas Allá del Río, sean pagados los gastos a esos hombres puntualmente y sin interrupción.
EZR 6:9 Y lo que sea necesario, tanto becerros como carneros y corderos para holocaustos al ʼElohim del cielo, como trigo, sal, vino y aceite, según lo que digan los sacerdotes que están en Jerusalén, les sea dado cada día sin falta,
EZR 6:10 para que puedan ofrecer sacrificios de olor agradable al ʼElohim del cielo y oren por la vida del rey y de sus hijos.
EZR 6:11 También decreto que a cualquiera que infrinja este edicto, que se le arranque un madero de su casa, se clave y sea colgado en él, y su casa sea convertida en un montón de escombros.
EZR 6:12 El ʼElah que determinó que su Nombre more allí, destruya a cualquier rey o pueblo que intente modificarlo para destruir ese Templo del ʼElohim que está en Jerusalén. Yo, Darío, promulgo el edicto. Sea ejecutado con toda diligencia.
EZR 6:13 Entonces Tatnai, gobernador de Mas Allá del Río, Setar-boznai y sus compañeros, cumplieron puntualmente según el rey Darío ordenó.
EZR 6:14 Los ancianos de los judíos construyeron y prosperaron, en conformidad con la profecía de los profetas Hageo y Zacarías, hijo de Iddo. Terminaron la edificación según el mandato del ʼElohim de Israel, al edicto de Ciro, al de Darío y al de Artajerjes, rey de Persia.
EZR 6:15 El Templo fue terminado el tercer día del mes de Adar del año sexto del reinado del rey Darío.
EZR 6:16 Los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y el resto de los hijos del cautiverio dedicaron ese Templo de ʼElohim con regocijo.
EZR 6:17 En la dedicación de ese Templo de ʼElohim ofrecieron 100 becerros, 200 carneros y 400 corderos, y 12 machos cabríos como sacrificios que apaciguan por todo Israel, según el número de las tribus de Israel.
EZR 6:18 Establecieron a los sacerdotes según sus clases y a los levitas según sus órdenes para el servicio de ʼElohim en Jerusalén, según lo escrito en el rollo de Moisés.
EZR 6:19 Los hijos de la cautividad celebraron la Pascua el 14 del mes primero,
EZR 6:20 pues los sacerdotes y los levitas se purificaron como un solo hombre. Todos ellos estaban purificados. Luego sacrificaron el cordero pascual por todos los hijos del cautiverio, por sus hermanos sacerdotes y por ellos mismos.
EZR 6:21 Los hijos de Israel que regresaron del cautiverio comieron, y todos los que se adhirieron a ellos se apartaron de la impureza de las naciones de la tierra para buscar a Yavé, el ʼElohim de Israel.
EZR 6:22 Celebraron con regocijo la fiesta de los Panes sin Levadura durante siete días, porque Yavé los alegró y dispuso en su favor el corazón del rey de Persia para fortalecer sus manos en la obra del Templo de ʼElohim, el ʼElohim de Israel.
EZR 7:1 Después de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías,
EZR 7:2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,
EZR 7:3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,
EZR 7:4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
EZR 7:5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, el primer sacerdote:
EZR 7:6 Esdras subió de Babilonia, donde era escriba diestro de la Ley de Moisés dada por Yavé ʼElohim de Israel. El rey le concedió toda su petición, porque la mano de Yavé su ʼElohim estaba sobre él.
EZR 7:7 El año séptimo del rey Artajerjes también subieron a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, los sacerdotes y levitas, los cantores y porteros y los sirvientes.
EZR 7:8 El mes quinto del año séptimo del rey, [Esdras] llegó a Jerusalén.
EZR 7:9 Pues el primero del mes primero fue el inicio del regreso de Babilonia, y el primero del mes quinto llegó a Jerusalén, según la bondadosa mano de su ʼElohim sobre él.
EZR 7:10 Porque Esdras determinó en su corazón escudriñar la Ley de Yavé, practicarla y enseñar sus Estatutos y Preceptos en Israel.
EZR 7:11 Esta es la copia de la carta que el rey Artajerjes dio al sacerdote Esdras, escriba dedicado a escribir los Mandamientos de Yavé y sus Estatutos acerca de Israel:
EZR 7:12 Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba erudito de la Ley del ʼElohim del cielo. [Paz] perfecta. Y ahora:
EZR 7:13 Por mí es dado decreto para que todo aquel del pueblo de Israel, sus sacerdotes y levitas que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya.
EZR 7:14 Porque tú eres enviado de parte del rey y de sus siete consejeros a inspeccionar Judea y Jerusalén, según la Ley de tu ʼElohim que está en tu mano,
EZR 7:15 y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros ofrecieron voluntariamente al ʼElohim de Israel, cuya morada está en Jerusalén,
EZR 7:16 junto con toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes para el Templo de su ʼElohim que está en Jerusalén.
EZR 7:17 Por tanto, con este dinero comprarás con toda diligencia becerros, carneros, corderos, sus ofrendas vegetales y sus libaciones. Los ofrecerás en el altar del Templo de tu ʼElohim que está en Jerusalén.
EZR 7:18 Con el resto de la plata y el oro, haz lo que parezca bien a ti y a tus hermanos. Pueden hacerlo según la voluntad de su ʼElohim.
EZR 7:19 Restituirás al ʼElohim de Jerusalén los utensilios sagrados que te son entregados para el servicio del Templo de tu ʼElohim.
EZR 7:20 Pagarás del tesoro del rey el resto de las cosas necesarias para el Templo de tu ʼElohim.
EZR 7:21 Y por mí, el rey Artajerjes, es dada orden a todos los tesoreros de Mas Allá del Río, para que todo lo que les pida el sacerdote Esdras, erudito de la Ley del ʼElohim del cielo, sea dado con toda diligencia:
EZR 7:22 hasta 3.300 kilogramos de plata, 3.3 toneladas de trigo, 2.200 litros de vino, 2.200 litros de aceite y sal sin medida.
EZR 7:23 Todo lo que sea ordenado por el ʼElohim del cielo sea hecho diligentemente para el Templo del ʼElohim del cielo, pues ¿por qué se encenderá su ira contra el reino del rey y de sus hijos?
EZR 7:24 A ustedes les informamos que no les es lícito imponer tributo, contribución o peaje a alguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros o servidores de Templo de ʼElohim.
EZR 7:25 Y tú, Esdras, según la sabiduría que te da tu ʼElohim, establece magistrados y jueces que juzguen a todo el pueblo de Más Allá del Río, a todos los que conocen la Leyes de tu ʼElohim. Puedes enseñarlas a cualquiera que las ignore.
EZR 7:26 A todo el que no cumpla la Ley de tu ʼElah y la ley del rey, que le sea ejecutado estrictamente un juicio, ya sea para muerte, destierro, confiscación de bienes o prisión.
EZR 7:27 ¡Bendito sea Yavé, ʼElohim de nuestros antepasados, que puso tales cosas en el corazón del rey para honrar el Templo de Yavé que está en Jerusalén,
EZR 7:28 y extendió hacia mí su misericordia ante el rey, sus consejeros y los poderosos gobernadores del rey! Así la mano de Yavé mi ʼElohim me fortaleció para que reuniera a los jefes de Israel a fin de que subieran conmigo.
EZR 8:1 Éstos son los jefes de las casas paternas y la genealogía de los que subieron conmigo desde Babilonia en el reinado del rey Artajerjes:
EZR 8:2 De los hijos de Finees, Gersón; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hatús;
EZR 8:3 de los hijos de Secanías, hijos de Paros, Zacarías, y con él fueron reconocidos por genealogía 150 varones.
EZR 8:4 De los hijos de Pajat-moab, Elioenai, hijo de Zeraías, y con él 200 varones;
EZR 8:5 de los hijos de Zatu, Secanías, hijo de Jahaziel, y con él 300 varones;
EZR 8:6 de los hijos de Adín, Ebed, hijo de Jonatán, y con él 50 varones;
EZR 8:7 de los hijos de Elam, Jesaías, hijo de Atalías, y con él 70 varones;
EZR 8:8 de los hijos de Sefatías, Zebadías, hijo de Micael, y con él 80 varones;
EZR 8:9 de los hijos de Joab, Obadías, hijo de Jehiel, y con él 218 varones;
EZR 8:10 de los hijos de Bani, Selomit, hijo de Josifías, y con él 160 varones;
EZR 8:11 de los hijos de Bebai, Zacarías, hijo de Bebai, y con él 28 varones;
EZR 8:12 de los hijos de Azgad, Johanán, hijo de Hacatán, y con él 110 varones;
EZR 8:13 de los hijos de Adonicam, los últimos, los nombres de los cuales son: Elifelet, Jeiel y Semaías, y con ellos 70 varones;
EZR 8:14 y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos 70 varones.
EZR 8:15 Los reuní junto al río que corre hacia Ahava y acampamos allí tres días. Pasé revista al pueblo y a los sacerdotes, pero no encontré allí de los hijos de Leví.
EZR 8:16 Entonces envié a buscar a Eliezer, Ariel, Semaías, Elnatán, Jarib, Elnatán, Natán, Zacarías y Mesulam, hombres principales, así como a Joiarib y Elnatán, hombres doctos.
EZR 8:17 Les di instrucciones para Iddo, jefe en la localidad de Casifia. Les dije lo que debían hablar a Iddo y a su hermano, quienes estaban a cargo de Casifia, para que nos trajeran ayudantes para el Templo de nuestro ʼElohim.
EZR 8:18 Según la bondadosa mano de nuestro ʼElohim sobre nosotros, nos trajeron a un varón entendido de los hijos de Mahli, descendiente de Leví, hijo de Israel, y a Serabías con sus hijos y sus hermanos: 18;
EZR 8:19 y a Hasabías y Jesaías, de los hijos de Merari, a sus hermanos y a sus hijos: 20;
EZR 8:20 y de los servidores, a quienes David y los jefes destinaron para el servicio a los levitas, fueron 220 servidores del Templo, todos designados por nombres.
EZR 8:21 Y allí, junto al río de Ahava, proclamé un ayuno para humillarnos delante de nuestro ʼElohim, a fin de suplicar de Él un buen viaje para nosotros, nuestros pequeños y también toda nuestra hacienda.
EZR 8:22 Tuve vergüenza de pedir infantería y caballería al rey para que nos protegiera del enemigo en el camino. Por tanto hablamos al rey: La mano de nuestro ʼElohim está a favor de todos los que lo buscan, pero su poder y su ira están contra todos los que lo abandonan.
EZR 8:23 Ayunamos y pedimos a nuestro ʼElohim sobre esto, y Él atendió nuestro ruego.
EZR 8:24 Luego aparté a 12 de los principales entre los sacerdotes, a Serebías y Hasabías, y con ellos a diez de sus hermanos.
EZR 8:25 Pesamos la plata, el oro y los utensilios sagrados delante de ellos. El rey, sus consejeros, sus jefes y los de Israel que estaban allí ofrecieron esta ofrenda para el Templo de nuestro ʼElohim.
EZR 8:26 Después yo pesé en mano de ellos 21,45 toneladas de plata, 3.300 toneladas en objetos de plata, 3,3 toneladas de oro,
EZR 8:27 20 tazones de oro por valor de 8 kilogramos y dos objetos de bronce reluciente, preciosos como el oro.
EZR 8:28 Les dije: Ustedes están consagrados a Yavé, y los objetos son sagrados. La plata y el oro son ofrenda voluntaria para Yavé, el ʼElohim de sus antepasados.
EZR 8:29 Sean vigilantes y custódienlos hasta que los depositen en las cámaras del Templo de Yavé, delante de los principales sacerdotes y levitas, y de los jefes de las casas paternas de Israel en Jerusalén.
EZR 8:30 De este modo los sacerdotes y levitas recibieron la plata y el oro por peso y los objetos para llevarlos al Templo de nuestro ʼElohim en Jerusalén.
EZR 8:31 Entonces salimos del río Ahava el 12 del mes primero para ir a Jerusalén. La mano de nuestro ʼElohim estaba sobre nosotros. Nos libró de la mano del enemigo y las emboscadas en el camino.
EZR 8:32 Llegamos a Jerusalén y reposamos allí tres días.
EZR 8:33 El cuarto día, la plata, el oro y los vasos del Templo de nuestro ʼElohim fueron entregados por peso a los levitas Meremot, hijo del sacerdote Urías, Eleazar, hijo de Finees, Jozabad, hijo de Jesuá, y Noadías, hijo de Binúi.
EZR 8:34 Todo fue contado por número y por peso. Todo fue escrito en esa ocasión.
EZR 8:35 Entonces los hijos del cautiverio que regresaron del exilio ofrecieron 12 becerros, 96 carneros, 76 corderos por todo Israel como holocaustos al ʼElohim de Israel. Como ofrenda por el pecado ofrecieron 12 machos cabríos, como holocausto a Yavé.
EZR 8:36 Después entregaron los edictos del rey a los sátrapas del rey y a los gobernadores de Más Allá del Río, quienes favorecieron al pueblo y al Templo de ʼElohim.
EZR 9:1 Después de concluirse estas cosas, los jefes llegaron a mí y dijeron: El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se separaron de los pueblos de la tierra en sus repugnancias, es decir, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos.
EZR 9:2 Porque tomaron de las hijas de éstos para ellos y para sus hijos. Emparentaron la descendencia santa con la de los pueblos de la tierra. Los magistrados y los oficiales fueron los primeros que cometieron esta infidelidad.
EZR 9:3 Cuando oí hablar de este suceso, rasgué mi vestidura y mi manto, arranqué cabellos de mi cabeza y mi barba, y me senté consternado.
EZR 9:4 Entonces se presentaron ante mí todos los que temblaban ante las Palabras del ʼElohim de Israel a causa de la infidelidad de los del cautiverio. Pero yo seguía sentado, consternado, hasta la hora del sacrificio de la llegada de la noche.
EZR 9:5 A la hora del sacrificio de la llegada de la noche me levanté de mi aflicción. Me puse de rodillas con mi vestidura y manto rasgados. Extendí mis manos hacia Yavé mi ʼElohim
EZR 9:6 y le dije: ¡Oh ʼElohim mío, estoy confuso y avergonzado para elevar mi rostro ante Ti, ʼElohim mío, porque nuestras iniquidades se multiplicaron por encima de nuestra cabeza y nuestros delitos crecieron hasta el cielo!
EZR 9:7 Desde los días de nuestros antepasados hemos pecado muchísimo hasta hoy. Por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes fuimos entregados en mano de los reyes de otras tierras a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la confusión de rostro, como hoy.
EZR 9:8 Y ahora, por un breve momento, hay misericordia de parte de Yavé, nuestro ʼElohim, pues nos dejaste un remanente escapado y nos diste una clavija en tu Lugar Santo al iluminar ʼElohim nuestros ojos y concedernos un pequeño avivamiento en medio de nuestra esclavitud.
EZR 9:9 Somos esclavos, pero en nuestra esclavitud nuestro ʼElohim no nos desamparó, sino extendió misericordia sobre nosotros delante de los reyes de Persia, para que se nos concediera la preservación de la vida, a fin de que erigiéramos el Templo de nuestro ʼElohim, restauráramos sus ruinas y darnos un muro en Judá y Jerusalén.
EZR 9:10 Pero ahora, oh ʼElohim nuestro, ¿qué diremos después de esto? Porque abandonamos tus Mandamientos
EZR 9:11 que prescribiste por medio de tus esclavos profetas, quienes dijeron: La tierra que van a poseer es impura a causa de la repugnancia de los pueblos que viven en ella, por sus prácticas impuras con las cuales la llenaron de un extremo a otro.
EZR 9:12 Por tanto, no darán sus hijas a los hijos de ellos, ni tomarán las hijas de ellos para los hijos de ustedes, ni procurarán su paz ni su bien para siempre, a fin de que sean fortalecidos, coman lo bueno de la tierra y la dejen en posesión a sus hijos para siempre.
EZR 9:13 Pero después de todo lo que nos sobrevino por causa de nuestras malas obras y por nuestro gran pecado, ya que Tú, ʼElohim nuestro, no nos castigaste según nuestras iniquidades y nos diste un remanente como éste,
EZR 9:14 ¿volveremos a violar tus Mandamientos al emparentar con pueblos que cometen tales repugnancias? ¿No te airarías contra nosotros hasta consumirnos, de tal modo que no quede un remanente ni sobreviviente?
EZR 9:15 ¡Oh Yavé, ʼElohim de Israel! Tú eres justo, porque nos quedó un remanente hasta hoy. Aquí estamos en tu Presencia, a pesar de nuestros delitos, porque nadie puede estar en pie delante de Ti a causa de esto.
EZR 10:1 Mientras Esdras oraba, confesaba y lloraba postrado delante del Templo de ʼElohim, una gran multitud de hombres, mujeres y niños de Israel se reunió en torno a él. Todo el pueblo lloraba amargamente.
EZR 10:2 Entonces Secanías, hijo de Jehiel, uno de los hijos de Elam, tomó la palabra y dijo a Esdras: Nosotros fuimos infieles hacia nuestro ʼElohim, al convivir con mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra. Pero aún hay esperanza para Israel en relación con esto.
EZR 10:3 Ahora pues, hagamos un pacto con nuestro ʼElohim para expulsar a todas las mujeres y sus hijos, según el consejo de mi ʼAdonay y de los que tiemblan ante el Mandamiento de nuestro ʼElohim. Sea hecho esto de acuerdo con la Ley.
EZR 10:4 ¡Levántate, porque sobre ti está la tarea, y nosotros estaremos contigo! ¡Esfuérzate, y actúa!
EZR 10:5 Entonces Esdras se levantó y ordenó que los principales sacerdotes, los levitas y todo Israel juraran que harían de acuerdo con esta palabra. Y así juraron.
EZR 10:6 Esdras se levantó de delante del Templo de ʼElohim y entró en la cámara de Johanán, hijo de Eliasib. Cuando estuvo allí no comió pan ni bebió agua, pues estaba afligido por causa de la infidelidad de los deportados.
EZR 10:7 Ordenaron pasar pregón por Judá y Jerusalén a todos los hijos del cautiverio que debían reunirse en asamblea en Jerusalén.
EZR 10:8 A todo el que no llegara en tres días, según el acuerdo de los jefes y de los ancianos, toda su hacienda sería maldita y él mismo sería proscrito de la congregación del cautiverio.
EZR 10:9 Todos los hombres de Judá y Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días. Era el 20 del mes noveno. Todo el pueblo se sentó en la plaza del Templo de ʼElohim. Temblaban a causa de aquel asunto y por la gran lluvia.
EZR 10:10 El sacerdote Esdras se levantó y les dijo: Ustedes fueron infieles al convivir con mujeres extranjeras, con lo cual aumentaron la culpabilidad de Israel.
EZR 10:11 Ahora pues, confiesen ante Yavé, el ʼElohim de sus antepasados. Hagan lo que a Él le agrada y apártense de los pueblos de esta tierra y de las mujeres extranjeras.
EZR 10:12 Entonces toda la congregación respondió a gran voz: ¡Sí! Que se haga con nosotros según tu palabra.
EZR 10:13 Pero la gente es mucha y es tiempo de lluvias. No tenemos fuerza para permanecer afuera, ni es éste un trabajo de un día o dos, porque somos muchos los que pecamos en esto.
EZR 10:14 Permanezcan ahora nuestros jefes por toda la congregación. Todos los que en nuestras ciudades tengan mujeres extranjeras vengan con los ancianos y jueces de cada ciudad en tiempos determinados, hasta que el ardor de la ira de nuestro ʼElohim se aparte de nosotros con respecto a este asunto.
EZR 10:15 Solo Jonatán, hijo de Asael, y Jahazías, hijo de Ticva, se opusieron. Los levitas Mesulam y Sabetai los apoyaron.
EZR 10:16 Pero los hijos del cautiverio lo hicieron de esta manera. El sacerdote Esdras escogió hombres jefes de las familias de la casa de sus padres según sus nombres. El primer día del mes décimo se sentaron para considerar el asunto.
EZR 10:17 El primer día del mes primero concluyeron el juicio a todos aquellos que convivieron con mujeres extranjeras.
EZR 10:18 Entre los hijos de los sacerdotes, algunos de los hijos de Jesuá, hijo de Josadac, y de sus hermanos Maasías, Eliezer, Jarib y Gedalías se halló que cohabitaron con mujeres extranjeras.
EZR 10:19 Estuvieron de acuerdo en expulsar a sus mujeres. Por ser culpables, ofrecieron un carnero del rebaño por su delito.
EZR 10:20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadías.
EZR 10:21 De los hijos de Harim: Maasías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías.
EZR 10:22 De los hijos de Pasur: Elioenai, Maasías, Ismael, Netanel, Jozabad y Elasa.
EZR 10:23 De los levitas: Jozabad, Simei, Kelaía (éste es Quelita), Petaías, Judá y Eliezer.
EZR 10:24 De los cantores: Eliasib; de los porteros: Salum, Telem y Uri.
EZR 10:25 De entre los de Israel, de los hijos de Paros, Ramía, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaía.
EZR 10:26 De los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elías.
EZR 10:27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Aziza.
EZR 10:28 De los hijos de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai y Atlai.
EZR 10:29 De los hijos de Bani, Mesulam, Maluc, Adaía, Jasub, Seal y Ramot.
EZR 10:30 De los hijos de Pajat-moab: Adna, Quelal, Benaía, Maasías, Matanías, Bezaleel, Binúi y Manasés.
EZR 10:31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semeías, Simeón,
EZR 10:32 Benjamín, Maluc y Semarías.
EZR 10:33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, y Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés y Simei.
EZR 10:34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel,
EZR 10:35 Benaía, Bedías, Quelúhi,
EZR 10:36 Vanías, Meremot, Eliasib,
EZR 10:37 Matanías, Matenai y Jaasai,
EZR 10:38 Bani, Binúi, Simei,
EZR 10:39 Selemías, Natán, Adaía,
EZR 10:40 Macnadebai, Sasai, Sarai,
EZR 10:41 Azareel, Selemías, Semarías,
EZR 10:42 Salum, Amarías y José.
EZR 10:43 De los hijos de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaía.
EZR 10:44 Todos éstos cohabitaron con mujeres extranjeras. Algunas de estas mujeres les dieron a luz hijos.
NEH 1:1 Palabras de Nehemías, hijo de Hacalías. Aconteció el mes de Kislev del año 20, que cuando yo estaba en Susa, la ciudadela,
NEH 1:2 llegó Hanani, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá. Les pregunté acerca de los judíos que escaparon, sobrevivientes del cautiverio, y acerca de Jerusalén.
NEH 1:3 Me dijeron: Los del remanente que quedan de la cautividad allí en la provincia están en gran angustia y humillación. El muro de Jerusalén está lleno de brechas y sus puertas fueron devastadas por el fuego.
NEH 1:4 Cuando oí estas palabras me senté, lloré e hice duelo por algunos días. Ayuné y oré ante el ʼElohim del cielo.
NEH 1:5 Exclamé: ¡Ay Yavé, ʼElohim del cielo! Grande y terrible ʼElohim, Quien guarda el Pacto y la misericordia a los que lo aman y guardan sus Mandamientos:
NEH 1:6 Esté ahora atento tu oído y tus ojos abiertos, para escuchar la oración de tu esclavo, que hago día y noche ante Ti por los hijos de Israel, tus esclavos, y confieso los pecados de los hijos de Israel que cometimos contra Ti. ¡Sí, yo y la casa de mi padre pecamos!
NEH 1:7 Nos corrompimos en extremo ante Ti, al no guardar los Mandamientos, ni los Estatutos ni los Preceptos que Tú dictaste a tu esclavo Moisés.
NEH 1:8 Te ruego que te acuerdes de la Palabra que Tú ordenaste a tu esclavo Moisés, al decir: Si ustedes me son infieles, Yo los dispersaré entre los pueblos,
NEH 1:9 pero si se vuelven a Mí, observan mis Mandamientos y los cumplen, aunque sus exiliados estén en el extremo del cielo, de allí Yo los recogeré y los conduciré otra vez al lugar que escogí para que mi Nombre esté allí.
NEH 1:10 Ellos son tus esclavos y tu pueblo, los cuales rescataste con tu gran poder y con tu mano poderosa.
NEH 1:11 Te ruego, oh Yavé, que esté atento ahora tu oído a la oración de tu esclavo y de tus esclavos que se complacen en reverenciar tu Nombre. Te ruego que tu esclavo prospere hoy. Concédele misericordia delante de este hombre. Entonces yo era el copero del rey.
NEH 2:1 El año 20 del rey Artajerjes, el mes de Nisán, aconteció que cuando estaba el vino delante de él, yo tomé el vino y se lo serví al rey. Y como yo nunca antes estuve triste en su presencia,
NEH 2:2 el rey me dijo: Puesto que no estás enfermo, ¿por qué está triste tu semblante? ¿No es esto aflicción de corazón? Entonces temí muchísimo
NEH 2:3 y respondí al rey: ¡Viva el rey para siempre! ¿Cómo no debe estar triste mi semblante cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis antepasados está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego?
NEH 2:4 Y el rey me preguntó: ¿Qué pides? Entonces oré al ʼElohim del cielo
NEH 2:5 y contesté al rey: Si al rey le place y si tu esclavo halló gracia delante de ti, te ruego que me envíes a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis antepasados, para que la reedifique.
NEH 2:6 Y el rey me preguntó (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás? Como al rey le pareció bien enviarme, yo le definí el plazo.
NEH 2:7 Además dije al rey: Si al rey le parece bien, que se me den cartas para los gobernadores de Más Allá del Río Éufrates para que me dejen pasar hasta que llegue a Judá,
NEH 2:8 y también una carta para Asaf, guarda del bosque del rey, con el propósito de que me dé madera para enmaderar las puertas de la ciudadela que está junto al Templo, el muro de la ciudad y la casa en la cual yo estaré. El rey me lo concedió, de acuerdo con la benéfica mano de mi ʼElohim.
NEH 2:9 El rey envió capitanes del ejército y jinetes conmigo. Cuando llegué a los gobernadores de Mas Allá del Río, les entregué las cartas reales.
NEH 2:10 Pero cuando Sanbalat horonita y Tobías, el esclavo amonita, lo oyeron, se disgustaron muchísimo de que alguien llegara a procurar el bien de los hijos de Israel.
NEH 2:11 Llegué a Jerusalén y estuve allí tres días.
NEH 2:12 Me levanté de noche y tomé a unos pocos hombres. A nadie declaré lo que mi ʼElohim puso en mi corazón para hacer por Jerusalén. No había alguna bestia conmigo, excepto el animal en el cual cabalgaba.
NEH 2:13 Salí de noche por la puerta del Valle. Pasé por la fuente del Dragón y por la puerta del Muladar. Inspeccioné los muros de Jerusalén que estaban destruidos y sus puertas consumidas por el fuego.
NEH 2:14 Luego pasé a la puerta de la Fuente y fui hasta el estanque del Rey, pero no había espacio para que pasara la bestia en la cual iba.
NEH 2:15 Subí de noche por el torrente e inspeccioné el muro. Cuando regresé, entré otra vez por la puerta del Valle.
NEH 2:16 Los oficiales no sabían a dónde fui, ni qué hice, pues hasta entonces no había informado a los judíos, los sacerdotes, los jefes, los oficiales ni a los demás que hacían el trabajo.
NEH 2:17 Entonces les dije: Ustedes ven el mal en el cual estamos, cómo Jerusalén está destruida y sus puertas devastadas por el fuego. ¡Vengan y reedifiquemos el muro de Jerusalén, para que ya no estemos en oprobio!
NEH 2:18 Les declaré cómo la mano de mi ʼElohim fue buena sobre mí, y también las palabras que me dijo el rey. Entonces respondieron: ¡Levantémonos y reedifiquemos! De este modo dispusieron sus manos para lo bueno.
NEH 2:19 Pero cuando Sanbalat horonita, Tobías, el esclavo amonita y Gesem, el árabe, lo oyeron y se burlaron de nosotros. Nos dijeron despectivamente: ¿Qué están haciendo ustedes? ¿Se rebelan contra el rey?
NEH 2:20 Y les respondí: El ʼElohim del cielo nos prosperará. Por tanto, nosotros, sus esclavos, nos levantamos y edificamos, pero ustedes no tienen parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalén.
NEH 3:1 Entonces el sumo sacerdote Eliasib se levantó con sus hermanos sacerdotes. Reedificaron la puerta de las Ovejas, pusieron las hojas de la puerta y la consagraron. Reedificaron la torre de los Cien y consagraron [el muro] hasta la torre Hanan-ʼEl.
NEH 3:2 Junto a ellos los varones de Jericó reedificaron, y a su lado Zacur, hijo de Imri, también reedificó.
NEH 3:3 Los hijos de Senaa reedificaron la puerta de los Peces. Ellos la enmaderaron y pusieron las hojas de su puerta, con sus cerraduras y cerrojos.
NEH 3:4 Junto a ellos Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos, reedificó. Junto a él restauró Mesulam, hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel, y a su lado reparó Sadoc, hijo de Baana.
NEH 3:5 Los tecoítas repararon junto a ellos, pero sus nobles no apoyaron el trabajo de sus señores.
NEH 3:6 La puerta Antigua fue reparada por Joiada, hijo de Pasea, y Mesulam, hijo de Besodías. Ellos mismos la enmaderaron, pusieron las hojas de su puerta, sus cerraduras y sus cerrojos.
NEH 3:7 Junto a ellos repararon Melatías gabaonita y Jadón meronotita, hombres de Gabaón y Mizpa, según la autoridad del gobernador de Más Allá del Río.
NEH 3:8 Al lado de ellos reparó Uziel, hijo de Harhaía, uno de los que trabajaban con objetos de metales preciosos. Junto a él restauró Hananías, hijo de un perfumista. Así restauraron [el muro de] Jerusalén hasta el muro ancho.
NEH 3:9 Junto a ellos reparó Refaías, hijo de Hur, jefe de la mitad del distrito Jerusalén.
NEH 3:10 Y junto a él Jedaías, hijo de Harumaf, reparó al frente de su casa. A su lado reparó Hatús, hijo de Hasabnías.
NEH 3:11 Malquías, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pajat-moab, repararon el otro tramo y la torre de los Hornos.
NEH 3:12 Junto a ellos reparó Salum, hijo de Halohes, jefe de la otra mitad del distrito Jerusalén, él con sus hijas.
NEH 3:13 Hanún reparó la puerta del Valle con los habitantes de Zanoa. Ellos la reedificaron y pusieron las hojas de su puerta, sus cerraduras y sus cerrojos, y además 450 metros del muro hasta la puerta del Muladar.
NEH 3:14 Malquías, hijo de Recab, jefe del distrito Bet-haquerem, reparó la puerta del Muladar. Él mismo la reedificó y puso las hojas de su puerta, sus cerraduras y sus cerrojos.
NEH 3:15 Salum, hijo de Colhoze, jefe de la región de Mizpa, reparó la puerta de la Fuente. Él la reedificó, la enmaderó y puso sus hojas, sus cerraduras y sus cerrojos. También edificó el muro junto al estanque de Siloé, hacia el jardín del Rey, hasta las gradas que descienden de la Ciudad de David.
NEH 3:16 Después de él, Nehemías, hijo de Azbuc, jefe de la mitad del distrito Bet-sur, reparó hasta frente a los Sepulcros de David, el estanque artificial y la casa de los Valientes.
NEH 3:17 Tras él repararon los levitas [dirigidos por] Reum, hijo de Bani, junto al cual reparó Hasabías, jefe de la mitad del distrito Queila, por cuenta de su distrito.
NEH 3:18 Después de él repararon sus hermanos y Bavay, hijo de Henadad, jefe de la otra mitad del distrito Queila.
NEH 3:19 Junto a él, Ezer, hijo de Jesuá, jefe de Mizpa, reparó el otro tramo, frente a la subida del Arsenal del ángulo.
NEH 3:20 Después de él, Baruc, hijo de Zaba, reparó con gran fervor el tramo que va desde este ángulo hasta la puerta de la casa de Eliasib, el sumo sacerdote.
NEH 3:21 Después de él, Meremot, hijo de Urías, hijo de Cos, reparó otro tramo desde la entrada hasta el extremo de la casa de Eliasib.
NEH 3:22 Detrás de él repararon los sacerdotes procedentes de la llanura.
NEH 3:23 A continuación de ellos, Benjamín y Jasub repararon frente a su casa, y después de éstos, Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, reparó junto a su casa.
NEH 3:24 A continuación, Binúi, hijo de Henadad, reparó otro tramo desde la casa de Azarías hasta el ángulo y la esquina.
NEH 3:25 Palal, hijo de Uzay, reparó frente a la esquina y la torre elevada que sobresale de la casa del Rey, que está en el patio de la cárcel, y después de él, Pedaías, hijo de Faros.
NEH 3:26 También los servidores establecidos en Ofel repararon hasta enfrente de la puerta de las Aguas, al oriente de la torre que sobresale.
NEH 3:27 Después de ellos los tecoítas repararon otro tramo, desde frente a la torre grande que sobresale hasta el muro de Ofel.
NEH 3:28 Los sacerdotes repararon adelante de la puerta de los Caballos, cada uno frente a su casa.
NEH 3:29 Detrás de ellos Sadoc, hijo de Imer, reparó frente a su casa, y después de él reparó Semaías, hijo de Secanías, guarda de la puerta Oriental.
NEH 3:30 En seguida de él, Hananías, hijo de Selemías, reparó otro tramo junto con Hanún, sexto hijo de Salaf. Tras éste Mesulam, hijo de Berequías, reparó frente a su casa.
NEH 3:31 Tras él, Malquías, hijo del platero, reparó hasta las casas de los servidores del Templo y los mercaderes, enfrente de la puerta del Juicio y hasta el aposento alto de la esquina.
NEH 3:32 Los orífices y los mercaderes repararon entre el aposento alto de la esquina y la puerta de las Ovejas.
NEH 4:1 Pero cuando Sanbalat supo que reconstruíamos el muro, se airó muchísimo. Al burlarse de los judíos,
NEH 4:2 habló ante sus hermanos y el ejército de Samaria: ¿Qué pretenden estos miserables judíos? ¿La van a restaurar para ellos? ¿Sacrificarán? ¿Acabarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de los montones de escombros, aunque ven que están consumidas?
NEH 4:3 Tobías amonita, que estaba junto a él, dijo: ¡Hasta una zorra, si sube allí, podría derribar el muro de piedra que construyen!
NEH 4:4 ¡Oye, oh ʼElohim nuestro, cómo somos menospreciados! ¡Haz recaer sus ofensas sobre su propia cabeza y entrégalos al despojo en tierra de cautiverio!
NEH 4:5 ¡No cubras su iniquidad, ni sea borrado su pecado delante de tu Presencia, porque te provocaron a ira delante de los que edifican!
NEH 4:6 Así reconstruimos el muro y unimos todos los tramos hasta la mitad de su altura. El pueblo tuvo ánimo para trabajar.
NEH 4:7 Pero cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod oyeron que la reparación de los muros de Jerusalén avanzaba y las brechas comenzaban a cerrarse, se enfurecieron muchísimo.
NEH 4:8 Todos a una se confabularon para venir a atacar Jerusalén y causarle daño.
NEH 4:9 Pero nosotros oramos a nuestro ʼElohim y nos colocamos en guardia contra ellos día y noche.
NEH 4:10 Los de Judá dijeron: Ya desfallecen las fuerzas de los cargadores y los escombros son muchos. Por tanto, no podremos reedificar el muro.
NEH 4:11 Nuestros enemigos se decían: Ellos no lo sabrán ni lo verán hasta que caigamos sobre ellos, los matemos y hagamos cesar la obra.
NEH 4:12 Pero cuando llegaron los judíos que vivían cerca de ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares hacia los cuales ustedes miren, caerán sobre nosotros.
NEH 4:13 Entonces distribuí al pueblo por familias, con sus espadas, lanzas y arcos, detrás del muro en las partes más bajas y en sus partes desprotegidas.
NEH 4:14 Después que inspeccioné, me levanté y dije a los jefes, los oficiales y el resto del pueblo: ¡No teman ante ellos! ¡Acuérdense de ʼAdonay, grande y maravilloso! ¡Luchen por sus hermanos, hijos e hijas, esposas y por sus casas!
NEH 4:15 Sucedió que cuando nuestros enemigos supieron que fuimos advertidos, ʼElohim desbarató sus planes. Y todos nosotros pudimos regresar al muro, cada uno a su trabajo.
NEH 4:16 Desde aquel día, aconteció que la mitad de mis hombres trabajaba en la obra y la otra mitad sostenía las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas. Los jefes estaban detrás de toda la casa de Judá.
NEH 4:17 Los que trabajaban en el muro y los que acarreaban las cargas, con una mano trabajaban en la obra y con la otra empuñaban la lanza.
NEH 4:18 En cuanto a los constructores, cada uno llevaba su espada atada a su cintura, y así edificaban. El que soplaba la corneta estaba junto a mí.
NEH 4:19 Pues yo dije a los jefes, los oficiales y al resto del pueblo: La obra es mucha y extensa, y nosotros estamos esparcidos por el muro, lejos los unos de los otros.
NEH 4:20 Dondequiera que oigan el sonido de la corneta, reúnanse desde allí junto a nosotros. ¡Nuestro ʼElohim peleará por nosotros!
NEH 4:21 Así trabajábamos en la obra: la mitad de ellos empuñaban las lanzas, desde la aurora hasta que salían las estrellas.
NEH 4:22 También hablé al pueblo en ese tiempo: Cada uno pernocte con su esclavo dentro de Jerusalén, para que nos sirvan de guardia de noche y de día en la obra.
NEH 4:23 Ni yo, ni mis compañeros, ni mis hombres, ni la guardia que me seguía, nos quitamos nuestra ropa. Cada uno tenía su lanza a su mano derecha.
NEH 5:1 Entonces hubo un gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos,
NEH 5:2 porque algunos decían: Nosotros, nuestros hijos e hijas somos muchos, y necesitamos grano para comer y vivir.
NEH 5:3 Y algunos decían: Empeñamos nuestros campos, viñas y casas para obtener grano durante la hambruna.
NEH 5:4 Otros decían: Tomamos dinero prestado para el tributo del rey y ofrecimos la garantía de nuestros campos y viñedos.
NEH 5:5 Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, sus hijos como nuestros hijos, y así sometemos a esclavitud a nuestros hijos e hijas. Hay hijas nuestras ya esclavizadas, sin que nosotros podamos rescatarlas, puesto que nuestros campos y viñas ya son de otros.
NEH 5:6 Cuando escuché su clamor y esas palabras me airé muchísimo.
NEH 5:7 Mi corazón se turbó dentro de mí. Reprendí a los jefes y los oficiales: ¿Ustedes cobran interés, cada uno a su hermano? Y convoqué a una gran asamblea contra ellos
NEH 5:8 y les dije: Nosotros, según nuestras posibilidades, rescatamos a nuestros hermanos judíos que tuvieron que venderse a los gentiles, y ustedes, ¿venderán a sus hermanos después de ser rescatados por nosotros? Y ellos callaron, porque no hallaron respuesta.
NEH 5:9 Y agregué: No es bueno lo que hacen. ¿No deberían andar con el temor de nuestro ʼElohim, a causa del oprobio de nuestros enemigos gentiles?
NEH 5:10 También yo, mis hermanos y mis esclavos les prestamos dinero y grano. ¡Renunciamos ahora a esta usura!
NEH 5:11 Les ruego que les devuelvan hoy sus campos, viñas, olivares y casas. Renuncien al interés que les demandan por el dinero, el grano, el vino nuevo y el aceite.
NEH 5:12 Entonces respondieron: Lo devolveremos y ya no lo requeriremos. Haremos así como tú dices. Entonces convoqué a los sacerdotes y les hice jurar que harían según esta promesa.
NEH 5:13 Sacudí mi ropa y dije: ¡Así sacuda ʼElohim de su Templo y de su beneficio a todo aquel que no cumpla esta promesa! ¡Así sea sacudido y vaciado! Y toda la congregación respondió: ¡Amén! Y alabaron a Yavé. El pueblo hizo según esta promesa.
NEH 5:14 Además, desde el día cuando fui designado gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el año 20 hasta el año 32 del rey Artajerjes, esto es, 12 años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan correspondiente al gobernador.
NEH 5:15 Y aunque los gobernadores que fueron antes de mí subyugaban al pueblo y les cobraban más de 4,4 kilogramos de plata por el pan y el vino, y aun sus esclavos oprimían al pueblo, yo no hice así a causa del temor a ʼElohim.
NEH 5:16 En cambio, tomé parte en la obra de este muro. No adquirí algún campo, y todos mis esclavos estuvieron reunidos para la obra.
NEH 5:17 Además de los judíos y los oficiales, había en mi mesa 150 hombres, sin contar los que venían a nosotros de los países vecinos.
NEH 5:18 Lo que se preparaba para un solo día era un buey y seis ovejas escogidas. También me preparaban aves, y una vez cada diez días toda clase de vinos. A pesar de todo esto, nunca exigí el pan correspondiente al gobernador, porque el trabajo era pesado para este pueblo.
NEH 5:19 Acuérdate de mí para bien, oh ʼElohim mío, a causa de todo lo que hice por este pueblo.
NEH 6:1 Sucedió que cuando Sanbalat, Tobías, Gesem el árabe y el resto de nuestros enemigos oyeron que yo reconstruí el muro y que no quedó alguna brecha en él, aunque hasta ese momento no habían colocado las hojas de las puertas,
NEH 6:2 Sanbalat y Gesem mandaron a decirme: Ven y reunámonos en Kefirim, en el valle de Ono. Pero ellos pensaban hacerme daño.
NEH 6:3 Les envié mensajeros para decirles: Yo hago una gran obra y no puedo ir. ¿Por qué debe cesar la obra al dejarla yo para ir a ustedes?
NEH 6:4 Insistieron cuatro veces sobre este asunto, pero yo les respondí de la misma manera.
NEH 6:5 Entonces Sanbalat me envió a su esclavo con este asunto por quinta vez con una carta abierta en la mano,
NEH 6:6 en la cual estaba escrito: Se rumora entre los pueblos, y Gasmú lo dice, que tú y los judíos piensan rebelarse. Por tanto, reconstruyes el muro, y según esos rumores, tú vas a ser su rey.
NEH 6:7 Y que además designaste profetas para que te proclamen en Jerusalén y digan: ¡Hay rey en Judá! Y ahora, estas palabras serán oídas por el rey. Por tanto, ven y consultemos juntos.
NEH 6:8 Entonces envié a decirle: No hay tal cosa como dices, sino que las inventas por iniciativa propia.
NEH 6:9 Porque ellos querían atemorizarnos. Pensaban que nuestras manos estarían debilitadas por la obra y que desistiríamos de ella. Pero ahora, ¡fortalece Tú mis manos!
NEH 6:10 En cuanto a mí, fui a la casa de Semaías, hijo de Delaía, hijo de Mehe-tabel, porque él estaba encerrado. Y él dijo: Reunámonos dentro del Templo de ʼElohim y cerremos las puertas del Santuario, porque vienen a matarte. Sí, esta noche vienen a matarte.
NEH 6:11 Pero respondí: ¿Un hombre como yo debe huir? ¿Y podría un hombre como yo entrar en el Templo para salvar su vida? No entraré.
NEH 6:12 Y percibí que ʼElohim no lo envió, pero pronunciaba esa profecía contra mí porque Tobías y Sanbalat lo sobornaron.
NEH 6:13 Porque él fue sobornado para atemorizarme, con el propósito de que yo actuara de ese modo y pecara, y así tener motivo para difamarme.
NEH 6:14 ¡Acuérdate, oh ʼElohim mío, de Tobías y Sanbalat, en conformidad con sus palabras, y de la profetisa Noadías y los demás profetas que trataban de atemorizarme!
NEH 6:15 El muro fue terminado el 25 de Elul, en 52 días.
NEH 6:16 Cuando todos nuestros enemigos lo oyeron, sucedió que todos los pueblos vecinos tuvieron temor. Se sintieron humillados, porque reconocieron que este trabajo fue hecho por nuestro ʼElohim.
NEH 6:17 En aquellos días iban muchas cartas de los jefes de Judá a Tobías, y las de Tobías llegaban a ellos.
NEH 6:18 Porque muchos de Judá se conjuraron con él, pues era yerno de Secanías, hijo de Ara, y su hijo Johanán tomó como esposa a la hija de Mesulam, hijo de Berequías.
NEH 6:19 Asimismo me contaban las buenas obras de él, y le referían mis palabras. Y Tobías enviaba cartas para atemorizarme.
NEH 7:1 Cuando el muro quedó reconstruido y coloqué las hojas de las puertas, los porteros, los cantores y los levitas se encargaron de sus funciones.
NEH 7:2 Entonces puse al frente de Jerusalén a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la ciudadela, pues éste era un hombre fiel y temía a ʼElohim más que muchos.
NEH 7:3 Les dije: Las puertas de Jerusalén no serán abiertas hasta que caliente el sol. Aunque los porteros estén presentes, las puertas permanecerán cerradas y trancadas. Sean designados vigías de entre los habitantes de Jerusalén, cada cual en su vigilia, y cada uno frente a su propia casa.
NEH 7:4 Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero la gente que vivía allí era poca, y las casas aún no estaban reconstruidas.
NEH 7:5 Mi ʼElohim puso en mi corazón reunir a los notables, los jefes y el pueblo, para que fueran reconocidos por genealogía, pues yo encontré el rollo de la genealogía de los que subieron primero, donde hallé escrito:
NEH 7:6 Estos son hijos de la provincia que subieron del cautiverio de los que fueron deportados, a quienes Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó, y que regresaron a Jerusalén y Judá, cada uno a su ciudad,
NEH 7:7 quienes vinieron con Zorobabel, Jesuá, Nehemías, Azarías, Raamías, Nahamani, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvay, Nehum, Baana. El número de los varones del pueblo de Israel fue:
NEH 7:8 Hijos de Paros: 2.171;
NEH 7:9 hijos de Sefatías: 372;
NEH 7:10 hijos de Ara: 652;
NEH 7:11 hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesuá y Joab: 2.818;
NEH 7:12 hijos de Elam: 1.254;
NEH 7:13 hijos de Zatu: 845;
NEH 7:14 hijos de Zacay: 760;
NEH 7:15 hijos de Binúi: 648;
NEH 7:16 hijos de Bebay: 628;
NEH 7:17 hijos de Azgad: 2.322;
NEH 7:18 hijos de Adonicam: 667;
NEH 7:19 hijos de Bigvay: 2.077;
NEH 7:20 hijos de Adín: 655;
NEH 7:21 hijos de Ater, de Ezequías: 98;
NEH 7:22 hijos de Hasum: 328;
NEH 7:23 hijos de Bezay: 324;
NEH 7:24 hijos de Harif: 112;
NEH 7:25 hijos de Gabaón: 95;
NEH 7:26 varones de Belén y de Netofa: 188;
NEH 7:27 varones de Anatot: 128;
NEH 7:28 varones de Bet-azmavet: 42;
NEH 7:29 de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot: 743;
NEH 7:30 varones de Ramá y de Geba: 621;
NEH 7:31 varones de Micmás: 122;
NEH 7:32 varones de Bet-ʼEl y de Hai: 123;
NEH 7:33 varones del otro Nebo: 52;
NEH 7:34 varones del otro Elam: 1.254;
NEH 7:35 hijos de Harim: 320;
NEH 7:36 hijos de Jericó: 345;
NEH 7:37 hijos de Lod, Hadid y Ono: 721;
NEH 7:38 hijos de Senaa: 3.930.
NEH 7:39 Los sacerdotes: hijos de Jedaía, de la casa de Jesuá: 973;
NEH 7:40 hijos de Imer: 1.502;
NEH 7:41 hijos de Pasur: 1.247;
NEH 7:42 hijos de Harim: 1.017.
NEH 7:43 Los levitas, hijos de Jesuá, de Cadmiel, de los hijos de Hodavías: 74.
NEH 7:44 Los cantores, hijos de Asaf: 148.
NEH 7:45 Los porteros, hijos de Salum, hijos de Ater, hijos de Talmón, hijos de Acub, hijos de Hatita, hijos de Sobay: 138.
NEH 7:46 Los servidores, hijos de Ziha, hijos de Hasufa, hijos de Tabaot,
NEH 7:47 hijos de Queros, hijos de Siaha, hijos de Padón,
NEH 7:48 hijos de Lebana, hijos de Hagaba, hijos de Salmai,
NEH 7:49 hijos de Hanán, hijos de Gidel, hijos de Gahar,
NEH 7:50 hijos de Reaía, hijos de Rezín, hijos de Necoda,
NEH 7:51 hijos de Gazam, hijos de Uza, hijos de Paseah,
NEH 7:52 hijos de Besai, hijos de Mehunim, hijos de Nefisesim,
NEH 7:53 hijos de Bacbuc, hijos de Hacufa, hijos de Harhur,
NEH 7:54 hijos de Bazlut, hijos de Mehída, hijos de Harsa,
NEH 7:55 hijos de Barcos, hijos de Sísara, hijos de Tema,
NEH 7:56 hijos de Nezía, hijos de Hatifa,
NEH 7:57 hijos de los esclavos de Salomón, hijos de Sotay, hijos de Soferet, hijos de Perida,
NEH 7:58 hijos de Jaala, hijos de Darcón, hijos de Gidel,
NEH 7:59 hijos de Sefatías, hijos de Hatil, hijos de Poqueret-hazebaim, hijos de Amón:
NEH 7:60 Todos los servidores y los hijos de los esclavos de Salomón eran 392.
NEH 7:61 Y éstos son los que subieron de Telmela, Telharsa, Querub, Adón e Imer, y no pudieron indicar sus casas paternas, ni su linaje, ni si eran de Israel o no:
NEH 7:62 Los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda: 642.
NEH 7:63 Y de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzilay, el cual tomó esposa de las hijas de Barzilay galaadita, con el nombre del cual fue llamado.
NEH 7:64 Éstos buscaron su registro genealógico pero no fue hallado, por lo cual fueron excluidos del sacerdocio por estar impuros.
NEH 7:65 Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santas hasta que se levantara sacerdote con Urim y Tumim.
NEH 7:66 Toda la congregación reunida era de 42.360,
NEH 7:67 aparte de sus esclavos y sus esclavas, que eran 6.336; y entre ellos había 245 cantores y cantoras.
NEH 7:68 Sus caballos eran 736, y sus mulas 245.
NEH 7:69 Sus camellos eran 435, y sus asnos 6.730.
NEH 7:70 Algunos jefes de las casas paternas aportaron para la obra. El gobernador dio al tesoro 8 kilogramos de oro, 50 tazones y 530 túnicas sacerdotales.
NEH 7:71 Algunos jefes de las casas paternas ofrendaron 160 kilogramos de oro y 1.210 kilogramos de plata para el tesoro de la obra.
NEH 7:72 El resto del pueblo dio 160 kilogramos de oro, 1.100 kilogramos de plata y 67 túnicas sacerdotales.
NEH 7:73 Los sacerdotes y levitas, los porteros y cantores, algunos del pueblo, los servidores y todo Israel vivieron nuevamente en sus ciudades. Cuando llegó el mes séptimo los hijos de Israel estaban en sus ciudades.
NEH 8:1 Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que estaba frente a la puerta de las Aguas. Le pidieron a Esdras, el escriba, que llevara el Rollo de la Ley de Moisés que Yavé ordenó a Israel.
NEH 8:2 El primer día del mes séptimo, el sacerdote Esdras llevó la Ley ante la congregación que constaba de hombres y mujeres que entendían lo que oían.
NEH 8:3 Leyó en él delante de la plaza que estaba frente a la puerta de las Aguas, desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de los hombres y mujeres que entendían. Los oídos de todo el pueblo estaban atentos al Rollo de la Ley.
NEH 8:4 El escriba Esdras se ubicó sobre un estrado de madera que hizo para el acontecimiento. Junto a él a su derecha estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías, y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.
NEH 8:5 Esdras abrió el Rollo a la vista de todo el pueblo, porque sobresalía entre todos. Cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie.
NEH 8:6 Esdras bendijo a Yavé, el ʼElohim grande. Y todo el pueblo alzó sus manos y respondió: ¡Amén! ¡Amén! Con reverencia se postraron rostro en tierra ante Yavé.
NEH 8:7 Los levitas Jesuá, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetay, Hodías, Maasías, Quelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía explicaban al pueblo la Ley, y el pueblo permanecía atento en su lugar.
NEH 8:8 Leían en el Rollo de la Ley de ʼElohim, explicaban y aclaraban el sentido, de modo que entendieran la lectura.
NEH 8:9 Mientras escuchaba las Palabras de la Ley, todo el pueblo lloraba. Entonces el gobernador Nehemías, el sacerdote y escriba Esdras y los levitas que explicaban al pueblo, les dijeron: Hoy es día santo para Yavé su ʼElohim. No se lamenten ni lloren. Porque todo el pueblo lloraba al oír las Palabras de la Ley.
NEH 8:10 Luego les dijo: ¡Vayan, coman manjares, beban bebidas dulces! ¡Envíen porciones al que nada tiene preparado, porque hoy es día santo para nuestro ʼAdonay! ¡No se entristezcan, porque el gozo de Yavé es su fortaleza!
NEH 8:11 Los levitas calmaron a todo el pueblo: Callen porque este día es santo. ¡No se lamenten!
NEH 8:12 Todo el pueblo se retiró a comer, beber, enviar porciones y celebrar con gran alegría, porque entendieron las palabras que se les enseñaron.
NEH 8:13 Al día siguiente los jefes de las casas paternas de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron con el escriba Esdras para profundizar en las Palabras de la Ley.
NEH 8:14 Hallaron escrito en la Ley que Yavé ordenó por medio de Moisés, que los hijos de Israel vivieran en cabañas durante la fiesta del mes séptimo
NEH 8:15 y que proclamaran y pregonaran por todas sus ciudades y por Jerusalén: Salgan al bosque. Traigan ramas de olivo silvestre, mirto, palmeras y árbol frondoso para hacer cabañas, como está escrito.
NEH 8:16 El pueblo salió y trajeron ramas e hicieron cabañas, cada uno sobre su terraza, sus patios, los patios del Templo de ʼElohim, la plaza de la puerta de las Aguas y la plaza de la puerta de Efraín.
NEH 8:17 Toda la congregación de los que regresaron del cautiverio hicieron cabañas. Vivieron en las cabañas, cosa que los hijos de Israel no hacían desde los días de Josué, hijo de Nun. Y hubo gran alegría.
NEH 8:18 Esdras leía cada día en el Rollo de la Ley de ʼElohim, desde el primer día hasta el último. Y celebraron la fiesta durante siete días, y el octavo día hubo solemne asamblea, según la ordenanza.
NEH 9:1 El día 24 del mismo mes, los hijos de Israel se reunieron en ayuno, cubiertos de tela áspera y con polvo sobre ellos.
NEH 9:2 Los del linaje de Israel se separaron de todos los extranjeros, y en pie confesaron sus pecados y las iniquidades de sus antepasados.
NEH 9:3 Y puestos en pie en su lugar, la cuarta parte del día leyeron en el Rollo de la Ley de Yavé su ʼElohim, y en la otra cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Yavé su ʼElohim.
NEH 9:4 Luego Jesuá, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani subieron al estrado de los levitas y clamaron a gran voz a Yavé su ʼElohim.
NEH 9:5 Los levitas Jesuá, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías dijeron: ¡Levántense, bendigan a Yavé su ʼElohim Desde la eternidad hasta la eternidad! ¡Bendito sea tu glorioso Nombre, Exaltado por encima De toda bendición y alabanza!
NEH 9:6 ¡Tú solo eres Yavé! Tú hiciste los cielos, El cielo de los cielos y toda su hueste, La tierra y todo lo que hay en ella, Los mares y todo lo que hay en ellos. Tú das vida a todos ellos, Y la hueste de los cielos se postra ante Ti.
NEH 9:7 Oh Yavé, Tú eres el ʼElohim Que escogiste a Abram, A quien sacaste de Ur de los caldeos Y lo llamaste Abraham,
NEH 9:8 Hallaste que su corazón Era fiel delante de Ti. Hiciste un Pacto con él Para darle la tierra del cananeo, del heteo, Del amorreo, del ferezeo, Del jebuseo y del gergeseo, Para darla a su descendencia. Cumpliste tu promesa, Porque Tú eres justo.
NEH 9:9 Miraste la aflicción De nuestros antepasados en Egipto. Escuchaste su clamor en el mar Rojo.
NEH 9:10 Hiciste señales y maravillas Delante de Faraón y de todos sus esclavos Y en todo el pueblo de su tierra, Porque sabías que procedieron Con soberbia contra ellos. Te hiciste renombre, como hoy.
NEH 9:11 Dividiste el mar delante de ellos Y pasaron en seco por medio de él. A sus perseguidores los lanzaste a las profundidades Como una piedra, a las rugientes aguas.
NEH 9:12 De día los guiaste con columna de nube, Y de noche con columna de fuego Para alumbrarles el camino Por donde debían ir.
NEH 9:13 Luego descendiste a la montaña Sinaí Y hablaste con ellos desde el cielo. Les diste Preceptos justos y Leyes verdaderas, Estatutos y Mandamientos buenos.
NEH 9:14 Les diste a conocer tu santo sábado Y les prescribiste Mandamientos, Estatutos, y una Ley Por medio de tu esclavo Moisés.
NEH 9:15 En su hambre les diste pan del cielo, Y en su sed les sacaste aguas de la peña. Les propusiste entrar a poseer La tierra por la cual alzaste tu mano Para jurar que se la darías.
NEH 9:16 Pero ellos y nuestros antepasados obraron con soberbia Y se volvieron indómitos. No escucharon tus Mandamientos.
NEH 9:17 Rehusaron escuchar. Ni se acordaron de tus maravillas Que hiciste entre ellos, Sino se volvieron indómitos. En su rebelión designaron a un caudillo Que los devolviera a su esclavitud. Pero Tú eres un ʼEloha que perdonas, Clemente y compasivo, Lento para la ira, y grande en misericordia. No los abandonaste,
NEH 9:18 Ni aun cuando se hicieron Un becerro fundido y dijeron: ¡Este es tu ʼElohim Quien te sacó de Egipto! Así cometieron grandes repugnancias.
NEH 9:19 Pero Tú, por tus muchas misericordias, No los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos Para guiarlos por el camino de día, Ni la columna de fuego Para alumbrarles el camino Por el cual debían andar durante la noche.
NEH 9:20 Diste tu buen Espíritu para instruirlos. No retuviste tu maná de su boca, Y les diste agua para su sed.
NEH 9:21 Los sustentaste 40 años en el desierto. No tuvieron necesidad, Sus ropas no se desgastaron Ni se hincharon sus pies.
NEH 9:22 Les diste reinos y pueblos, Y los distribuiste por regiones. Se adueñaron de la tierra de Seón, Es decir, la tierra del rey de Hesbón, Y de la tierra de Og, el rey de Basán.
NEH 9:23 Multiplicaste sus hijos Como las estrellas del cielo, Y los introdujiste en la tierra Que dijiste a sus antepasados Que poseerían.
NEH 9:24 Los hijos vinieron Y poseyeron la tierra. Ante ellos humillaste a los habitantes de aquella tierra, Los cananeos, a quienes entregaste en su mano Con sus reyes y los pueblos de la tierra, Para que hicieran con ellos lo que quisieran.
NEH 9:25 Así capturaron ciudades fortificadas y una tierra fértil. Poseyeron casas llenas de todo bien, Cisternas excavadas, viñas y olivares y frutales en abundancia, De modo que comieron y se hartaron, Engordaron y se deleitaron en tu gran bondad.
NEH 9:26 Aun así desobedecieron Y se rebelaron contra ti. Echaron tu Ley tras sus espaldas, Asesinaron a tus profetas que testificaban Contra ellos para acercarlos a Ti E hicieron grandes repugnancias.
NEH 9:27 Por eso Tú los entregaste en mano de sus enemigos, Quienes los afligieron. Pero en el tiempo de su aflicción Clamaron a Ti, Tú los escuchaste desde el cielo. Según tus numerosas misericordias Les diste libertadores Para que los libraran de la mano de sus enemigos.
NEH 9:28 Pero cuando tenían reposo, Volvían a hacer lo malo delante de Ti, Tú los entregabas en la mano de sus enemigos, Quienes se enseñoreaban de ellos. Después se arrepentían Y clamaban a Ti. Tú los escuchabas desde el cielo, Y así los libraste muchas veces según tus misericordias.
NEH 9:29 Testificaste contra ellos Para que se volvieran a tu Ley, Pero fueron arrogantes Y no escucharon tus Mandamientos, Sino pecaron contra tus Preceptos, Por los cuales vive El hombre que los cumple, Y volvieron con rebeldía la espalda, Y fueron indómitos, Y no quisieron escuchar.
NEH 9:30 Pero Tú los soportaste muchos años, Y testificaste contra ellos por medio de tu Espíritu, a través de tus profetas. Sin embargo, no dieron oído. Por tanto, los entregaste En la mano de los pueblos de la tierra.
NEH 9:31 Pero por tu gran misericordia No los consumiste por completo, Ni los abandonaste. Porque eres un ʼElohim clemente y misericordioso.
NEH 9:32 Ahora pues, ¡oh ʼElohim nuestro! ʼEL grande, el poderoso y el terrible Quien guarda el Pacto y la misericordia: No dejes que la calamidad que vino a nosotros Parezca pequeña delante de Ti, La que vino sobre nosotros, Nuestros reyes, jefes, sacerdotes, profetas, antepasados y a todo tu pueblo, Desde los días de los reyes de Asiria hasta hoy.
NEH 9:33 Sin embargo, Tú fuiste justo En todo lo que nos sobrevino, Porque actuaste fielmente. Pero nosotros actuamos perversamente.
NEH 9:34 Porque nuestros reyes, gobernantes, sacerdotes y antepasados No practicaron tu Ley, Ni atendieron tus Mandamientos, ni tus Testimonios, Con los cuales testificaste contra ellos.
NEH 9:35 Porque ellos no te sirvieron en su reino, En la abundancia que les concediste En la tierra espaciosa y rica que entregaste a ellos, Ni se arrepintieron de sus malas obras.
NEH 9:36 Por eso ¡aquí estamos esclavos En la misma tierra que diste a nuestros antepasados Para comer su fruto y su bien! Aquí somos esclavos en ella,
NEH 9:37 A causa de nuestros pecados. Su cosecha se multiplica Para los reyes que impusiste sobre nosotros, Quienes se enseñorean sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras bestias Conforme a su voluntad, Y estamos en gran aflicción.
NEH 9:38 A causa de todo esto nosotros hacemos fiel promesa y la escribimos. Firmada por nuestros jefes, levitas y sacerdotes.
NEH 10:1 Los que firmaron fueron: el gobernador Nehemías, hijo de Hacalías, y los sacerdotes Sedequías,
NEH 10:2 Seraías, Azarías, Jeremías,
NEH 10:3 Pasur, Amarías, Malquías,
NEH 10:4 Hatús, Sebanías, Maluc,
NEH 10:5 Harim, Meremot, Abdías,
NEH 10:6 Daniel, Ginetón, Baruc,
NEH 10:7 Mesulam, Abías, Mijamín,
NEH 10:8 Maazías, Bilgay y Semeías;
NEH 10:9 los levitas Jesuá, hijo de Azanías, Binúi, de los hijos de Henadad, Cadmiel;
NEH 10:10 sus hermanos Sebanías, Hodías, Quelita, Pelaías, Hanán,
NEH 10:11 Micaía, Rehob, Hasabías,
NEH 10:12 Zacur, Serebías, Sebanías,
NEH 10:13 Hodías, Bani, Beninu;
NEH 10:14 los jefes del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,
NEH 10:15 Buni, Azgad, Bebay,
NEH 10:16 Adonías, Bigvay, Adín,
NEH 10:17 Ater, Ezequías, Azur,
NEH 10:18 Hodías, Hasum, Bezay,
NEH 10:19 Harif, Anatot, Nebay,
NEH 10:20 Magpías, Mesulam, Hezir,
NEH 10:21 Mesezabeel, Sadoc, Jadúa,
NEH 10:22 Pelatías, Hanán, Anaías,
NEH 10:23 Oseas, Hananías, Hasub,
NEH 10:24 Halohes, Pilha, Sobec,
NEH 10:25 Rehum, Hasabna, Maasías,
NEH 10:26 Ahías, Hanán, Anán,
NEH 10:27 Maluc, Harim y Baana.
NEH 10:28 El resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, servidores y todos los que se apartaron de los pueblos de la tierra hacia la Ley de ʼElohim, sus esposas, hijos e hijas, y todo el que tenía comprensión y discernimiento,
NEH 10:29 se unieron a sus hermanos y sus dirigentes para prometer y jurar que andarían en la Ley de ʼElohim dada por Moisés, esclavo de ʼElohim, y observarían y cumplirían todos los Mandamientos de Yavé nuestro ʼAdonay, así como sus Ordenanzas y sus Estatutos:
NEH 10:30 Que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos;
NEH 10:31 que no les compraríamos en sábado a los pueblos de la tierra que traían mercancías y cereales de todo tipo para vender en sábado y en día santo; y que dejaríamos descansar la tierra el año séptimo y en él remitiríamos toda deuda.
NEH 10:32 Además, nos impusimos la obligación de contribuir cada año con 3,6 gramos de plata para el servicio del Templo de nuestro ʼElohim:
NEH 10:33 para el Pan de la Presencia y la ofrenda vegetal continua, el holocausto continuo y de los sábados, lunas nuevas y fiestas solemnes, las consagraciones y los sacrificios de olor que apacigua por el pecado de Israel, y todo el servicio en el Templo de nuestro ʼElohim.
NEH 10:34 También hicimos un sorteo entre los sacerdotes y levitas, y el pueblo con respecto a la provisión de leña para la ofrenda, a fin de traerla al Templo de nuestro ʼElohim según nuestras casas paternas en tiempos determinados anualmente, para quemar sobre el altar de Yavé, nuestro ʼElohim, como está escrito en la Ley;
NEH 10:35 a traer anualmente las primicias de nuestra tierra y de todo fruto de todo árbol al Templo de Yavé;
NEH 10:36 también traer al Templo de nuestro ʼElohim los primogénitos de nuestros hijos, bestias, manadas vacunas y rebaños para los sacerdotes que ministran en el Templo de nuestro ʼElohim, como está escrito en la Ley;
NEH 10:37 y traer a los sacerdotes la primicia de nuestras masas, ofrendas alzadas, fruto de todo árbol, vino nuevo y aceite a las cámaras del Templo de nuestro ʼElohim, y [traer] el diezmo de nuestra tierra a los levitas, porque los levitas reciben los diezmos de nuestra labranza en todas las ciudades.
NEH 10:38 Un sacerdote descendiente de Aarón estará con los levitas cuando éstos reciban los diezmos, y los levitas llevarán el diezmo de los diezmos al Templo de nuestro ʼElohim, a las cámaras de depósito.
NEH 10:39 Porque los hijos de Israel y de Leví llevarán la ofrenda del grano, vino nuevo y aceite a las cámaras donde están los utensilios del Santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. Nos comprometimos a no abandonar el Templo de nuestro ʼElohim.
NEH 11:1 Los jefes del pueblo vivieron en Jerusalén. Para el resto del pueblo se echaron suertes a fin de que uno de cada diez viviera en Jerusalén, la ciudad santa, y los nueve restantes en las demás ciudades.
NEH 11:2 El pueblo bendijo a todas las personas que voluntariamente se ofrecieron a vivir en Jerusalén.
NEH 11:3 En las distintas ciudades de Judá cada uno vivió en la propiedad de los israelitas, sacerdotes y levitas, servidores y de los descendientes de los esclavos de Salomón.
NEH 11:4 Vivieron algunos de los descendientes de Judá y Benjamín en Jerusalén. Éstos son los jefes de la provincia que se instalaron en Jerusalén: De los hijos de Judá: Ataías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares,
NEH 11:5 y Maasías, hijo de Baruc, hijo de Colhoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías, hijo de Joyarib, hijo de Zacarías, hijo de Siloni.
NEH 11:6 Todos los hijos de Fares que vivieron en Jerusalén fueron 468 hombres valientes.
NEH 11:7 Estos son los hijos de Benjamín: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías.
NEH 11:8 Y después de él, Gabay y Salay: 928.
NEH 11:9 Joel, hijo de Zicri, era inspector sobre ellos, y Judá, hijo de Senúa, era el segundo en la ciudad.
NEH 11:10 De los sacerdotes: Jedaías, hijo de Joyarib, Jaquín,
NEH 11:11 Seraías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, director del Templo de ʼElohim,
NEH 11:12 y sus hermanos, que hacían la obra del Templo, eran 822; y Adaías, hijo de Jeroham, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malaquías,
NEH 11:13 y sus hermanos, jefes paternos, 242; y Amasay, hijo de Azarael, hijo de Azay, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,
NEH 11:14 y sus hermanos, hombres valientes, eran 128, el jefe de los cuales era Zabdiel, hijo de Haguedolim.
NEH 11:15 Y de los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni;
NEH 11:16 y Sabetay y Jozabad, de los jefes de los levitas, dirigían la obra externa del Templo de ʼElohim;
NEH 11:17 y Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, cantor principal que cantaba las acciones de gracias en la oración, y Bacbuquías, segundo entre sus hermanos, y Abda, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún.
NEH 11:18 El total de los levitas en la ciudad santa era 284.
NEH 11:19 Los porteros Acub, Talmón y sus hermanos, guardianes de las puertas: 172.
NEH 11:20 El resto de Israel, de los sacerdotes y los levitas estaban en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad.
NEH 11:21 Los servidores del Templo vivieron en Ofel. Ziha y Gispa tenían a su cargo estos servidores.
NEH 11:22 El jefe de los levitas en Jerusalén era Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaía, de los hijos de Asaf, cantores que estaban al frente del servicio al Templo de ʼElohim,
NEH 11:23 por cuanto había un mandato del rey acerca de ellos, y un reglamento para los cantores, que determinaba las cosas para cada día.
NEH 11:24 Petaías, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Judá, representaba al rey para todos los asuntos del pueblo.
NEH 11:25 En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Judá vivieron en Quiriat-arba y sus aldeas, Dibón y sus aldeas, Jecabseel y sus aldeas,
NEH 11:26 Jesuá, Molada, Bet-pelet,
NEH 11:27 Hazar-sual, Beerseba y sus aldeas,
NEH 11:28 Siclag, Mecona y sus aldeas,
NEH 11:29 En-rimón, Zora, Jarmut,
NEH 11:30 Zanoa, Adulam y sus aldeas, Laquis y sus campos, y Azeca y sus aldeas. Vivieron desde Beerseba hasta el valle de Hinom.
NEH 11:31 Los hijos de Benjamín estaban en Geba, Micmas, Aía, Bet-ʼEl y sus aldeas,
NEH 11:32 Anatot, Nob, Ananías,
NEH 11:33 Hazor, Ramá, Gitaim,
NEH 11:34 Hadid, Seboim, Nebalat,
NEH 11:35 Lod y Ono, en el valle de los Artesanos.
NEH 11:36 Algunas clases de levitas de Judá estaban en Benjamín.
NEH 12:1 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesuá: Seraías, Jeremías, Esdras,
NEH 12:2 Amarías, Maluc, Hartús,
NEH 12:3 Secanías, Rehum, Meremot,
NEH 12:4 Iddo, Gineto, Abías,
NEH 12:5 Mijamín, Maadías, Bilga,
NEH 12:6 Semaías, Joyarib, Jedaías,
NEH 12:7 Salú, Amoc, Hilcías y Jedaías. Esos fueron los jefes de los sacerdotes y sus hermanos en días de Jesuá.
NEH 12:8 Los levitas eran Jesuá, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, quien, con sus hermanos, dirigía los cánticos de alabanza.
NEH 12:9 Bacbuquías y Uni, sus hermanos, estaban frente a ellos en el servicio.
NEH 12:10 Jesuá engendró a Joyaquim, quien engendró a Eliasib. Éste engendró a Joiada,
NEH 12:11 quien engendró a Jonatán, y él engendró a Jadúa.
NEH 12:12 En los días de Joyaquim, los sacerdotes jefes de casas paternas eran: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Hananías;
NEH 12:13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Johanán;
NEH 12:14 de Melicú, Jonatán; de Sebanías, José;
NEH 12:15 de Harim, Adna; de Meraiot, Helcay;
NEH 12:16 de Iddo, Zacarías; de Ginetón, Mesulam;
NEH 12:17 de Abías, Zicri; de Miniamín, de Moadías, Piltay;
NEH 12:18 de Bilga, Samúa; de Semaías, Jonatán;
NEH 12:19 de Joyarib, Matenay; de Jedaías, Uzi;
NEH 12:20 de Salay, Calay; de Amoc, Eber;
NEH 12:21 de Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Natanael.
NEH 12:22 En días de Eliasib, Joiada, Johanán y Jadúa, los levitas fueron contados por sus casas paternas, así como los sacerdotes, hasta el reinado de Darío el persa.
NEH 12:23 Los hijos de Leví, jefes de las casas paternas, fueron anotados en el rollo de las Crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib.
NEH 12:24 Los jefes de los levitas: Hasabías, Serebías y Jesuá, hijo de Cadmiel, con sus hermanos al frente de ellos, fueron designados por turnos alternos para alabar y tributar acciones de gracias, conforme al mandato de David, varón de ʼElohim.
NEH 12:25 Matanías, Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón, Acub, porteros, montaban guardia en los almacenes junto a las puertas.
NEH 12:26 Estos estaban en los días de Joyaquim, hijo de Jesuá, hijo de Josadac, y en los días del gobernador Nehemías y del sacerdote y escriba Esdras.
NEH 12:27 Para la dedicación del muro de Jerusalén buscaron a los levitas de todas partes para llevarlos a Jerusalén, a fin de celebrar la dedicación y la fiesta con cánticos y acciones de gracias, con címbalos, salterios y arpas.
NEH 12:28 Así fueron reunidos los hijos de los cantores, tanto del valle que circunda a Jerusalén como de las aldeas de los de Netofa,
NEH 12:29 y Bet-gilgal y los campos de Geba y Azmavet, porque los cantores se edificaron aldeas alrededor de Jerusalén.
NEH 12:30 Se purificaron los sacerdotes y los levitas. También purificaron al pueblo, las puertas y el muro.
NEH 12:31 Entonces ordené a los jefes de Judá que subieran sobre el muro. Establecí dos grandes coros que elevaban alabanzas y acciones de gracias. El primero marchaba a la derecha del muro, hacia la puerta del Muladar,
NEH 12:32 y tras ellos iba Osaías, la mitad de los jefes de Judá,
NEH 12:33 Azarías, Esdras, Mesulam,
NEH 12:34 Judá, Benjamín, Semaías y Jeremías.
NEH 12:35 Algunos de los hijos de los sacerdotes marchaban con trompetas: Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf,
NEH 12:36 y sus hermanos Semaías, Azarael, Milalay, Gilalay, Maay, Natanael, Judá, Hanani, con los instrumentos musicales de David, varón de ʼElohim. El escriba Esdras marchaba al frente de ellos.
NEH 12:37 Las gradas de la ciudad de David subieron directamente en la puerta de la Fuente, por la subida al muro que está por encima de la casa de David, hacia la puerta del Agua, hacia el oriente.
NEH 12:38 El segundo coro que elevaba alabanzas y acciones de gracias marchaba en sentido contrario. Yo iba con ellos y con la mitad del pueblo, sobre el muro desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho,
NEH 12:39 por la puerta de Efraín, por la puerta Antigua, por la puerta del Pescado, la torre de Hananel y la torre de los Cien hasta la puerta de las Ovejas y hasta la puerta de la Guardia.
NEH 12:40 Entonces los dos coros que elevaban alabanzas y acciones de gracias se detuvieron en el Templo de ʼElohim, también yo y la mitad de los dirigentes conmigo.
NEH 12:41 Los sacerdotes Elyaquim, Maaseías, Miniamín, Micaías, Elioenay, Zacarías y Hananías tenían las trompetas,
NEH 12:42 y Maasías, Semaías, Eliazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam Ezer y los cantores cantaban a viva voz dirigidos por Izrahías.
NEH 12:43 Aquel día inmolaron grandes sacrificios y se alegraron porque ʼElohim los deleitó con gran regocijo, del que participaban también las mujeres y los niños. La alegría de Jerusalén se oía desde lejos.
NEH 12:44 En aquel día algunos fueron designados para que se encargaran de los almacenes para las ofrendas, las primicias y los diezmos, a fin de recoger en ellos los productos del campo y las porciones legales que correspondían a los sacerdotes y levitas. Judá se alegraba de contemplar a los sacerdotes y los levitas en su servicio.
NEH 12:45 Éstos guardaban el precepto de su ʼElohim y observaban las purificaciones. También los cantores y porteros cumplían lo establecido para ellos según los mandatos de David y su hijo Salomón,
NEH 12:46 porque desde los días de David y Asaf, desde tiempo antiguo, había directores para los cantores, los cánticos de alabanza y acción de gracias a ʼElohim.
NEH 12:47 En días de Zorobabel y Nehemías, todo Israel daba porciones a los cantores y a los porteros, como era requerido día a día. Quedó consagrado lo prescrito para los levitas, así como para los hijos de Aarón.
NEH 13:1 Aquel día se leyó en el rollo de Moisés a oídos del pueblo. Se encontró escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de ʼElohim,
NEH 13:2 porque no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino alquilaron a Balaam contra ellos para que los maldijera. Pero nuestro ʼElohim convirtió la maldición en bendición.
NEH 13:3 Por tanto, al escuchar la Ley, excluyeron de Israel a todo extranjero.
NEH 13:4 Antes de esto, el sacerdote Eliasib, encargado de la cámara del Templo de nuestro ʼElohim, quien emparentó con Tobías,
NEH 13:5 le preparó una gran cámara donde anteriormente se depositaban las ofrendas vegetales, el incienso, los vasos, los diezmos del grano, vino nuevo y aceite asignado a los levitas, cantores y porteros, y la ofrenda para los sacerdotes.
NEH 13:6 Pero durante todo esto yo no estaba en Jerusalén. El año 32 de Artajerjes, rey de Babilonia, fui ante el rey. Después de un tiempo pedí permiso al rey
NEH 13:7 y regresé a Jerusalén. Me percaté del mal que Eliasib hizo a favor de Tobías, al prepararle una cámara en los patios del Templo de ʼElohim.
NEH 13:8 Por eso me airé muchísimo. Eché todas las pertenencias de Tobías fuera de la cámara.
NEH 13:9 Ordené que limpiaran las cámaras y dispuse que restituyeran allí los utensilios sagrados del Templo de ʼElohim, con las ofrendas vegetales y el incienso.
NEH 13:10 También supe que a los levitas no les fueron dadas sus porciones, de manera que los levitas y los cantores, en vez de cumplir sus tareas, cada uno se fue a su campo.
NEH 13:11 Entonces reprendí a los dirigentes: ¿Por qué está abandonado el Templo de ʼElohim? Los reuní y los restablecí en su puesto.
NEH 13:12 Todo Judá llevó el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite a los depósitos.
NEH 13:13 Designé al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc y de los levitas a Pedaías como encargado de los depósitos. Junto a ellos estaba Hanán, hijo de Zacur, hijo de Matanías, porque eran considerados fieles, y les correspondió repartir entre sus hermanos.
NEH 13:14 ¡Acuérdate de mí por esto, oh ʼElohim mío, y no borres mis obras leales que hice para el Templo de mi ʼElohim y su servicio!
NEH 13:15 En esos días vi en Judá a unos que pisaban lagares en sábado, llevaban gavillas cargadas sobre asnos, y también traían a Jerusalén vino, uvas, higos y toda clase de carga en sábado. Protesté a causa del día cuando vendían las provisiones.
NEH 13:16 Vivían también en la ciudad hombres de Tiro, quienes importaban pescado y toda clase de mercancías que vendían en sábado a los hijos de Judá, aun en Jerusalén.
NEH 13:17 Entonces reprendí a los jefes de Judá: ¿Qué significa esta mala acción que hacen, y profanan así el sábado?
NEH 13:18 ¿No hicieron así sus antepasados, y nuestro ʼElohim trajo toda esta desgracia sobre nosotros y esta ciudad? ¡Ustedes aumentan la ira divina contra Israel al profanar el sábado!
NEH 13:19 Aconteció que en la víspera del sábado, cuando llegaba la noche a las puertas de Jerusalén, ordené que las puertas fueran cerradas hasta pasar el sábado. Emplacé a algunos de mis esclavos en las puertas para que no entrara alguna carga en sábado.
NEH 13:20 Pero los comerciantes y vendedores de toda esa clase de mercancías pasaron la noche fuera de Jerusalén una y dos veces.
NEH 13:21 Entonces yo les advertí: ¿Por qué pernoctan frente al muro? Si lo hacen otra vez, les echaré mano. Desde ese tiempo no volvieron en sábado.
NEH 13:22 Por otra parte, ordené a los levitas que se purificaran y acudieran a vigilar las puertas para santificar el día sábado. ¡Acuérdate de mí también por esto, oh ʼElohim mío, y perdóname según la inmensidad de tu misericordia!
NEH 13:23 En aquellos días también vi que algunos judíos se casaron con esposas de Asdod, de Amón y Moab.
NEH 13:24 Sus hijos hablaban a medias el lenguaje de Asdod. Ninguno de ellos podía hablar la lengua de Judá, sino el lenguaje de su propio pueblo.
NEH 13:25 Contendí con ellos y los maldije. Castigué a algunos de ellos y les arranqué su cabello. Los juramenté por ʼElohim que dijeran: No darán sus hijas a los hijos de ellos, ni tomarán de las hijas de ellos para sus hijos, ni para ustedes mismos.
NEH 13:26 ¿No pecó Salomón, el rey de Israel por estas mismas cosas? Aunque entre muchas naciones no hubo rey como él, fue amado por su ʼElohim, y ʼElohim lo hizo rey sobre todo Israel, sin embargo, las mujeres extranjeras lo hicieron pecar.
NEH 13:27 ¿Entonces escucharemos de ustedes este gran mal al ser infieles contra nuestro ʼElohim y convivir con mujeres extranjeras?
NEH 13:28 Ahuyenté de mi lado a uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, porque era yerno de Sanbalat horonita.
NEH 13:29 ¡Acuérdate de ellos, oh ʼElohim mío, porque profanaron la investidura sacerdotal, el pacto del sacerdocio y los levitas!
NEH 13:30 Así los purifiqué de todo lo extranjero y establecí las funciones para los sacerdotes y los levitas, cada uno en su tarea,
NEH 13:31 e [hice arreglos] para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados y las primicias. ¡Acuérdate de mí para bien, oh ʼElohim mío!
EST 1:1 Aconteció en los días de Asuero, el que reinó desde India hasta Etiopía sobre 127 provincias,
EST 1:2 cuando el rey se sentó en el trono real en la capital que estaba en Susa,
EST 1:3 en el tercer año de su reinado, hizo un banquete a todos sus magistrados y servidores. Tenía ante él al ejército de Persia y Media, los nobles, y las autoridades de las provincias.
EST 1:4 Exhibió la gloria de las riquezas de su reino y la magnificencia de su poderío durante 180 días.
EST 1:5 Cuando se cumplieron esos días el rey brindó un banquete a todo el pueblo que estaba en la capital Susa, tanto a los encumbrados como a los humildes, durante siete días en el patio del jardín del palacio real.
EST 1:6 Había allí lienzos de lino blanco y azul, colgados con cordones púrpura a anillos de plata entre columnas de mármol. Los reclinatorios eran de oro y plata, y estaban sobre un enlosado de mosaicos verdes y blancos con incrustaciones de nácar y de ónice.
EST 1:7 Conforme a la generosidad del rey, daban a beber vino real en abundancia, en copas de oro de distintas clases.
EST 1:8 La bebida era brindada según lo establecido, sin obligación, porque el rey dispuso que los funcionarios de su palacio vieran que cada cual hiciera según su propio gusto.
EST 1:9 También la reina Vasti ofreció un banquete para las mujeres del palacio real del rey Asuero.
EST 1:10 Al séptimo día, cuando el rey estaba alegre a causa del vino, ordenó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, los siete servidores del palacio que servían al rey Asuero,
EST 1:11 que condujeran a la reina Vasti ante el rey, adornada con la corona real, para mostrar su belleza a la gente y los gobernantes, porque ella tenía hermosa apariencia.
EST 1:12 Pero la reina Vasti se negó a cumplir la orden que el rey envió por medio de los servidores del palacio. El rey se indignó muchísimo por esto y airó.
EST 1:13 Entonces el rey consultó a los sabios que conocían los tiempos, como era su costumbre con los que conocían la ley y el derecho.
EST 1:14 Los más cercanos eran Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, los siete magistrados de Persia y Media, quienes veían el rostro del rey y se sentaban como primeros en el reino.
EST 1:15 Según la ley, ¿qué debe hacerse con la reina Vasti porque no cumplió la orden del rey Asuero enviada por medio de los servidores del palacio?
EST 1:16 Entonces Memucán respondió ante el rey y los príncipes: La reina Vasti no faltó el respeto solamente al rey, sino también a todos los gobernantes y todos los pueblos que están en todas las provincias del rey Asuero.
EST 1:17 Porque la conducta de la reina llegará a los oídos de todas las mujeres, quienes podrían menospreciar a sus esposos cuando se diga que el rey Asuero ordenó a la reina Vasti que se presentara ante él, y ella no quiso.
EST 1:18 En este mismo día las princesas de Persia y de Media, enteradas del proceder de la reina, podrán decir lo mismo a todos los príncipes del rey, de modo que se levantará una gran ira y desprecio.
EST 1:19 Si parece bien al rey, proclame un edicto real que sea escrito entre las leyes de Persia y Media con carácter irrevocable, que Vasti no comparezca más ante el rey Asuero, y que el rey otorgue su título de reina a otra más digna que ella.
EST 1:20 Cuando el edicto del rey sea oído en todo su reino, ¡que siempre sea grande! todas las mujeres darán honra a sus esposos, tanto al más importante como al más humilde.
EST 1:21 El consejo agradó al rey y a los magistrados, y el rey hizo conforme a la palabra de Memucán.
EST 1:22 Envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia según su escritura y a cada pueblo según su lengua, para que cada varón fuera jefe en su casa y lo difundiera según la lengua de su pueblo.
EST 2:1 Después de estas cosas, cuando la ira del rey Asuero se aplacó, se acordó de Vasti, de lo que ella hizo y lo que él decretó contra ella.
EST 2:2 Entonces los asistentes personales que servían al rey dijeron: Búsquense para el rey muchachas vírgenes de hermoso parecer.
EST 2:3 Designe el rey funcionarios en todas las provincias de su reino para que reúnan a todas las jóvenes vírgenes de hermosa apariencia en la capital Susa, en el harén, bajo la custodia de Hegai, eunuco del rey, guardián de las mujeres, y que se les den sus atavíos.
EST 2:4 La joven que sea agradable ante el rey, que reine en lugar de Vasti. El consejo agradó al rey, y lo hizo así.
EST 2:5 Había un varón judío en la capital Susa, llamado Mardoqueo, hijo de Jaír, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita,
EST 2:6 quien fue deportado de Jerusalén con los cautivos deportados con Jeconías, rey de Judá, a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, llevó cautivo.
EST 2:7 Éste crió a Hadasa, que es Ester, hija de un tío suyo, porque ella no tenía padre ni madre. La muchacha tenía bella figura y hermosa apariencia. Cuando murieron su padre y su madre, Mardoqueo la tomó como hija suya.
EST 2:8 Cuando se divulgó la orden del rey y su edicto, aconteció que muchas doncellas fueron reunidas en la capital Susa, bajo la custodia de Hegai. Ester también fue llevada al palacio real, al cuidado de Hegai, guardián de las mujeres.
EST 2:9 La joven halló gracia delante de él, quien fue bondadoso con ella, por lo cual se apresuró a darle sus atavíos y ungüentos. Le asignó siete doncellas del palacio real para que le sirvieran, y la colocó con sus doncellas en el mejor lugar del harén.
EST 2:10 Ester no dio a conocer cuál era su pueblo ni su linaje, porque Mardoqueo le ordenó que no lo declarara.
EST 2:11 Cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio del harén para saber cómo estaba Ester y cómo la trataban.
EST 2:12 Después de estar 12 meses sometidas al reglamento vigente para las mujeres, llegaba el turno de cada doncella para acudir al rey Asuero. Este era el tiempo regular para su tratamiento de belleza: seis meses con óleo de mirra y otros seis meses con perfumes y atavíos femeninos.
EST 2:13 Entonces la doncella acudía al rey. Todo lo que ella pedía le era dado para llevar consigo del harén al palacio real.
EST 2:14 Entraba por la noche, y por la mañana regresaba a un segundo harén, al cuidado de Saasgaz, eunuco del rey y guardián de las concubinas. Y no acudía más al rey, a menos que el rey la deseara y mandara a llamarla por su nombre.
EST 2:15 Cuando le tocó a Ester, la hija de Abihail, tío de Mardoqueo, quien la tomó como hija suya, el turno de ir ante el rey, ella no solicitó alguna cosa, sino lo que indicó Hegai, eunuco del rey y guardián de las mujeres, pues Ester hallaba gracia ante todos los que la veían.
EST 2:16 Así que Ester fue llevada al rey Asuero en su palacio real, el mes décimo, que es el mes de Tebet, el año séptimo de su reinado.
EST 2:17 El rey amó a Ester más que a todas las mujeres. Ella logró ante él más gracia y favor que todas las doncellas, tanto que él le colocó la corona real sobre la cabeza, y la proclamó reina en lugar de Vasti.
EST 2:18 El rey celebró un gran banquete para todos sus magistrados y servidores: el banquete de Ester. Condonó tributos a las provincias y dio presentes según la generosidad del rey.
EST 2:19 Cuando las doncellas fueron reunidas por segunda vez, Mardoqueo estaba junto a la puerta del palacio real.
EST 2:20 Ester no había revelado aún su nacionalidad ni su pueblo, como le encargó Mardoqueo, pues Ester obedecía todo lo que Mardoqueo le ordenaba, como cuando ella era criada por él.
EST 2:21 En aquellos días, mientras Mardoqueo estaba junto a la puerta del palacio real, dos de los servidores del palacio del rey, Bigtán y Teres, que vigilaban la puerta, en un arranque de ira proyectaron poner la mano sobre el rey Asuero.
EST 2:22 Pero el asunto fue conocido por Mardoqueo, quien lo declaró a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.
EST 2:23 Cuando esto fue investigado y se halló que era cierto, aquellos dos fueron colgados en la horca. Esto fue escrito en el rollo de las crónicas en presencia del rey.
EST 3:1 Después de estas cosas, el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata, el agageo. Lo ensalzó y estableció su autoridad por encima de todos los jefes que estaban con él.
EST 3:2 Todos los súbditos del rey que estaban en la puerta real se inclinaban y reverenciaban a Amán, porque así lo dispuso el rey. Pero Mardoqueo no se inclinaba ante él ni lo reverenciaba.
EST 3:3 Los súbditos del rey que estaban en la puerta real preguntaban a Mardoqueo: ¿Por qué transgredes el mandato del rey?
EST 3:4 Como ellos le preguntaban cada día y él no les prestaba atención, ocurrió que lo denunciaron ante Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su conducta, porque él les declaró que era judío.
EST 3:5 Cuando Amán observó que Mardoqueo no se inclinaba ni le hacía reverencia, se llenó de furor.
EST 3:6 Pero tuvo en poco poner las manos solamente sobre Mardoqueo. Como ellos le declararon cuál era la nacionalidad de Mardoqueo, Amán procuró exterminar a todos los judíos que estaban en todo el reino de Asuero, por ser el pueblo de Mardoqueo.
EST 3:7 El mes primero, el mes de Nisán, el año 12 del rey Asuero, Amán hizo echar Pur, es decir, suertes, delante de él, día por día y mes por mes, y la suerte salió para el mes doce, el mes de Adar.
EST 3:8 Entonces Amán dijo al rey Asuero: Existe un pueblo esparcido y disperso entre los pueblos de todas las provincias de tu reino, cuyas leyes son distintas de las de cualquier otro pueblo, y no cumplen las leyes del rey, por lo que no conviene que el rey los tolere.
EST 3:9 Si parece bien al rey, que se decrete su destrucción, y yo pesaré 330 toneladas de plata en manos de los que manejan la hacienda, para que las depositen en los tesoros del rey.
EST 3:10 Entonces el rey se quitó el sello de su mano y se lo dio a Amán, hijo de Hamedata, el agageo, adversario de los judíos.
EST 3:11 El rey dijo a Amán: La plata sea para ti, y también el pueblo, para que hagas con él lo que te parezca bien.
EST 3:12 El día 13 del mes primero llamaron a los secretarios del rey y escribieron todo lo que Amán ordenó a los sátrapas del rey, a los gobernadores de cada provincia y a los jefes de cada pueblo y provincia según su escritura y su lengua. Fue escrito en nombre del rey Asuero y sellado con el sello real.
EST 3:13 Los decretos fueron enviados por medio de mensajeros especiales a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, asesinar y exterminar a todos los judíos, tanto jóvenes como viejos, niños y mujeres, en un mismo día, el 13 del mes duodécimo, el mes de Adar, y saquear sus bienes como despojo.
EST 3:14 Una copia del documento que debía darse como ley en cada provincia sería publicada para cada pueblo a fin de que estuvieran preparados para aquel día.
EST 3:15 Los mensajeros salieron con prisa por mandato del rey, pues el edicto fue promulgado en Susa, la capital. El rey y Amán se sentaron a beber, mientras la ciudad de Susa estaba perpleja.
EST 4:1 Mardoqueo supo todo lo que se hizo. Entonces Mardoqueo rasgó sus ropas y se vistió de tela áspera con ceniza. Fue al centro de la ciudad, y clamó a gran voz con amargura.
EST 4:2 Luego fue hasta el frente de la puerta del palacio real, pues no era permitido entrar a la puerta del palacio real cubierto de tela áspera.
EST 4:3 En cada provincia a donde llegaba la orden del rey y su edicto, hubo gran duelo entre los judíos: ayuno, llanto y lamentación. La tela áspera y la ceniza fueron la cama para muchos.
EST 4:4 Las doncellas de Ester y sus eunucos fueron y se lo comunicaron. La reina se estremeció y se afligió muchísimo. Envió ropas para que Mardoqueo se vistiera, y se quitara su tela áspera, pero él no las aceptó.
EST 4:5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey asignó al servicio de ella, y lo envió a Mardoqueo para averiguar qué era lo que sucedía y por qué.
EST 4:6 Hatac salió hacia Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, que estaba frente a la puerta del palacio del rey.
EST 4:7 Mardoqueo le refirió todo lo que le sucedía, y la suma exacta de plata que Amán prometió pesar para los tesoros del rey con el fin de que los judíos fueran destruidos.
EST 4:8 Además le dio una copia del edicto que fue promulgado en Susa para que fueran destruidos. Esperaba que la mostrara a Ester y le contara todo. Le encargó que acudiera al rey e intercediera por su pueblo ante él.
EST 4:9 Y regresó Hatac y declaró a Ester las palabras de Mardoqueo.
EST 4:10 Entonces Ester habló con Hatac y lo envió a Mardoqueo:
EST 4:11 Todos los servidores del rey y la gente de las provincias del rey, saben que para cualquier persona, sea hombre o mujer, que entre al patio interior del rey sin ser llamado, hay una sola ley: Debe morir, excepto aquél a quien el rey extienda el cetro de oro para que viva. Y yo no fui llamada para ir ante el rey en estos 30 días.
EST 4:12 Él le informó a Mardoqueo lo que dijo Ester.
EST 4:13 Y Mardoqueo mandó que se respondiera a Ester: No creas dentro de ti que escaparás en la casa del rey, mejor que cualquier otro judío.
EST 4:14 Porque, si en este momento callas, socorro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán, y ¿quién sabe si para un tiempo como éste llegaste al reino?
EST 4:15 Ester dijo que respondieran a Mardoqueo:
EST 4:16 Vé y reúne a todos los judíos que están en Susa. Ayunen por mí, y no coman ni beban durante tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré igualmente con mis doncellas, y entonces iré al rey, aunque es contra la ley, ¡y si perezco, que perezca!
EST 4:17 Entonces Mardoqueo se fue e hizo según todo lo que Ester le encomendó.
EST 5:1 Al tercer día sucedió que Ester vistió sus atavíos reales y se presentó en el patio interior del palacio del rey, frente a la cámara real. El rey estaba sentado en su trono real, frente a la entrada principal del palacio.
EST 5:2 Sucedió que cuando el rey vio a la reina Ester, que estaba en pie en el patio, ella halló gracia ante él. El rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en su mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro.
EST 5:3 El rey le preguntó: ¿Qué deseas, reina Ester? ¿Cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.
EST 5:4 Ester respondió: Si place al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que preparé para el rey.
EST 5:5 El rey ordenó: Llamen pronto a Amán, para que se haga como dijo Ester. Así que el rey fue con Amán al banquete que preparó Ester.
EST 5:6 Al brindar vino en el banquete, el rey dijo a Ester: ¿Cuál es tu petición? Pues te será concedida. ¿Cuál es tu demanda? ¡Hasta la mitad del reino se te concederá!
EST 5:7 Y Ester respondió: Mi petición y mi demanda es:
EST 5:8 Si hallé gracia ante el rey y si place al rey conceder mi petición y cumplir mi demanda, que el rey venga con Amán al banquete que les prepararé, y mañana haré según la palabra del rey.
EST 5:9 Amán salió aquel día gozoso y con corazón alegre. Pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del palacio del rey, quien se negaba a levantarse o mostrar temor delante de él, se llenó de ira contra Mardoqueo,
EST 5:10 pero se refrenó. Se fue a su casa y llamó a sus amigos y su esposa Zeres.
EST 5:11 Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y cómo el rey lo engrandeció y exaltó por encima de los jefes y servidores del rey.
EST 5:12 Y Amán agregó: Sí, hoy la reina Ester a ninguno permitió entrar con el rey al banquete que le preparó, sino a mí. Y mañana también fui invitado por ella juntamente con el rey.
EST 5:13 ¡Pero nada me aprovecha mientras vea al judío Mardoqueo sentado en la puerta del rey!
EST 5:14 Entonces su esposa Zeres y todos sus amigos le dijeron: Manda a preparar una horca alta, de 22,5 metros, y por la mañana dí al rey que cuelgue a Mardoqueo en ella. Después vé alegre con el rey al banquete. La propuesta agradó a Amán, y preparó la horca.
EST 6:1 Aquella noche el rey no podía dormir. Ordenó que llevaran el rollo de las crónicas de obras memorables y fueron leídas delante del rey.
EST 6:2 Se halló escrito que Mardoqueo denunció a Bigtán y Teres, dos de los guardianes del palacio que proyectaron poner la mano sobre el rey Asuero.
EST 6:3 El rey preguntó: ¿Qué honor o distinción se dio a Mardoqueo por esto? Y los ministros servidores del rey respondieron: Nada se hizo por él.
EST 6:4 Entonces el rey dijo: ¿Quién está en el patio? Y Amán entraba en ese momento en el patio exterior del palacio del rey para proponer al rey que colgara a Mardoqueo en la horca que él le preparó.
EST 6:5 Y los servidores del rey respondieron: Mira, Amán está en el patio. Y el rey dijo: Que entre.
EST 6:6 Así que Amán entró, y el rey le preguntó: ¿Qué se hará al hombre a quien el rey le deleita honrar? Y Amán se dijo: ¿A quién le deleitaría honrar el rey, sino a mí?
EST 6:7 Amán respondió al rey: Para el hombre a quien el rey se deleita en honrar,
EST 6:8 traíganse los atavíos reales que el rey suele usar y el caballo en el cual cabalga el rey. Que se ponga la diadema real en su cabeza,
EST 6:9 que se den los atavíos y el caballo en mano del jefe más noble del rey, para que vista al hombre a quien el rey se deleita en honrar. Que lo pase a caballo por las calles de la ciudad y proclame delante de él: ¡Así se hará cuando el rey se deleita en honrar a un hombre!
EST 6:10 Entonces el rey dijo a Amán: ¡Apresúrate, toma los atavíos y el caballo, y haz como dijiste con Mardoqueo el judío, que se sienta a la puerta del rey! ¡Nada omitas de todo lo que dijiste!
EST 6:11 Así que Amán tomó los atavíos y el caballo. Vistió a Mardoqueo, lo condujo por la plaza abierta de la ciudad y proclamaba delante de él: ¡Así se hace cuando el rey se deleita en honrar a un hombre!
EST 6:12 Mardoqueo volvió a la puerta del rey, pero Amán se apresuró a su casa, lamentándose con la cabeza cubierta.
EST 6:13 Amán contó todo lo que le sucedió a su esposa Zeres y a todos sus amigos. Entonces sus atinados amigos y su esposa Zeres le dijeron: Si Mardoqueo, ante quien comenzaste a caer, es de la descendencia de los judíos, no prevalecerás contra él. Ciertamente caerás ante él.
EST 6:14 Aún hablaban ellos con él, cuando llegaron los servidores del palacio del rey y se apresuraron a llevar a Amán al banquete que Ester preparó.
EST 7:1 El rey y Amán fueron a comer con la reina Ester.
EST 7:2 Y al segundo día, mientras bebían vino en el banquete, el rey volvió a preguntar a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester? Pues te será concedida. ¿Cuál es tu demanda? ¡Hasta la mitad del reino se te dará!
EST 7:3 Entonces la reina Ester respondió: Oh rey, si hallé gracia ante ti, y si place al rey, ¡concédase mi vida por mi petición y la de mi pueblo por mi demanda!
EST 7:4 ¡Porque yo y mi pueblo fuimos vendidos para ser destruidos, asesinados y exterminados! Si como esclavos y esclavas fuéramos vendidos, yo habría callado, porque aun tal calamidad no sería digna de la molestia al rey.
EST 7:5 Y al tomar la palabra, el rey Asuero preguntó a la reina Ester: ¿Quién es y dónde está el que se atreve en su corazón a hacer tal cosa?
EST 7:6 Ester dijo: ¡El adversario y enemigo es este perverso Amán! Y Amán quedó aterrorizado delante del rey y de la reina.
EST 7:7 Entonces el rey se levantó enfurecido del banquete y se fue al jardín del palacio, pero Amán se quedó para rogar a la reina Ester por su vida, porque vio que el mal ya estaba determinado contra él de parte del rey.
EST 7:8 Cuando el rey volvió del jardín del palacio al lugar donde bebía el vino, ¡ahí estaba Amán caído encima del reclinatorio en el cual estaba recostada Ester! Por lo cual el rey exclamó: ¿Querrá también violar a la reina en mi presencia y en mi propio palacio? Mientras hablaba el rey, los servidores cubrieron el rostro de Amán.
EST 7:9 Harbona, uno de los servidores del palacio que estaban en presencia del rey, dijo: ¡Ahí está precisamente colocada en casa de Amán una horca de 22,5 metros de altura, la cual preparó Amán para Mardoqueo, quien habló en provecho del rey! Y el rey ordenó: ¡Cuélguenlo en ella!
EST 7:10 Colgaron a Amán en la horca que él preparó para Mardoqueo. Y se aplacó la ira del rey.
EST 8:1 Aquel mismo día, el rey Asuero dio la casa de Amán, el adversario de los judíos, a la reina Ester. Mardoqueo fue a la presencia del rey, porque Ester le declaró lo que él era con respecto a ella.
EST 8:2 Entonces el rey se quitó el sello que recobró de Amán y lo dio a Mardoqueo. Ester designó a Mardoqueo encargado de la casa de Amán.
EST 8:3 Ester habló otra vez ante el rey. Cayó a sus pies y con lágrimas en los ojos le rogó que impidiera la perversidad de Amán agageo y el plan que tramó contra los judíos.
EST 8:4 Entonces el rey extendió hacia Ester el cetro de oro. Ester se levantó, se colocó en pie delante del rey
EST 8:5 y dijo: Si place al rey, si hallé gracia ante él, y el asunto parece acertado al rey, y yo soy agradable a él, que se escriba para revertir el decreto ideado por Amán, hijo de Hamedata, el agageo, el cual escribió para destruir a todos los judíos que están en todas las provincias del rey.
EST 8:6 Porque, ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿Y cómo podré contemplar la destrucción de mi parentela?
EST 8:7 Entonces el rey Asuero dijo a la reina Ester y al judío Mardoqueo: Miren, di a Ester la casa de Amán, y él fue colgado en su propia horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos.
EST 8:8 Ahora pues, escriban en nombre del rey con respecto a los judíos lo que les parezca bien y séllenlo con el sello del rey, porque lo que es escrito en nombre del rey y sellado con su sello no puede ser revocado.
EST 8:9 Entonces, a los 23 días del mes tercero, que es Siván, los secretarios del rey fueron llamados. Todo lo que Mardoqueo mandó en relación con los judíos se les escribió a los sátrapas, los gobernadores y jefes de las 127 provincias que están desde India hasta Etiopía, cada provincia según su escritura y cada pueblo según su lengua. También se escribió esto a los judíos según su escritura y su lengua.
EST 8:10 Y él escribió cartas en nombre del rey Asuero y las selló con el sello del rey. Las envió por medio de mensajeros a caballo en veloces corceles, mulas y dromedarios jóvenes de las caballerías reales.
EST 8:11 En estas cartas el rey concedía que los judíos que estaban en cada ciudad se reunieran para defender sus vidas, y destruyeran, mataran y exterminaran a cualquier fuerza armada que los atacara a ellos, a sus niños y sus mujeres, y para tomar los bienes de los enemigos como despojo
EST 8:12 en todas las provincias del rey Asuero, en un solo día, el día 13 del mes duodécimo, que es el mes de Adar.
EST 8:13 La copia del escrito debía publicarse como edicto en cada provincia, como proclamación a todos los pueblos, con el propósito de que ese día los judíos estuvieran preparados para vengarse de sus enemigos.
EST 8:14 Los mensajeros, montados en corceles veloces que eran usados para el servicio del rey, salieron apresurados y urgidos por la orden del rey. El edicto fue promulgado en la capital Susa.
EST 8:15 Después, Mardoqueo salió de la presencia del rey con atavíos reales de colores azul y blanco, con una gran corona de oro y un manto de lino fino blanco y púrpura. Y la ciudad Susa lo aclamó y se regocijó.
EST 8:16 Para los judíos todo fue luz y alegría, regocijo y honra.
EST 8:17 En cada provincia y ciudad, a donde llegaba la orden del rey y su edicto, los judíos tenían regocijo y alegría, banquetes y día de fiesta. Y muchos de entre los pueblos de la tierra se cambiaron para ser judíos, porque el temor de los judíos cayó sobre ellos.
EST 9:1 A los 13 días del mes duodécimo, el mes de Adar, cuando la orden del rey y su edicto estaban a punto de ejecutarse, el día cuando los enemigos de los judíos esperaban prevalecer sobre ellos, sucedió lo contrario: Que los judíos prevalecieron sobre los que los odiaban.
EST 9:2 En todas las provincias del rey Asuero los judíos se congregaron en sus ciudades para echar mano a los que procuraban su desgracia, y nadie pudo resistirlos, porque el temor de ellos cayó sobre todos los pueblos.
EST 9:3 Todos los jefes de las provincias, los sátrapas, los gobernadores y los funcionarios menores del rey apoyaban a los judíos, pues el temor a Mardoqueo cayó sobre ellos.
EST 9:4 Mardoqueo se engrandeció en la casa del rey. Su fama se extendió a todas las provincias, pues el varón Mardoqueo se hacía más y más grande.
EST 9:5 Los judíos mataron a todos sus enemigos a filo de espada. Con mortandad y destrucción, hicieron lo que quisieron contra los que los odiaban.
EST 9:6 En la capital Susa, los judíos mataron y destruyeron a 500 hombres.
EST 9:7 También mataron a Parsandata, Dalfón, Aspata,
EST 9:8 Porata, Adalía, Aridata,
EST 9:9 Parmasta, Arisai, Aridai y Vaizata,
EST 9:10 los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, adversario de los judíos, pero no pusieron las manos sobre el despojo.
EST 9:11 En aquel día, cuando el rey obtuvo el recuento de los muertos en la ciudad Susa,
EST 9:12 dijo el rey a la reina Ester: En Susa, la capital, los judíos mataron y destruyeron a 500 hombres y a los diez hijos de Amán. ¡Qué harían en las otras provincias del rey! Así pues, ¿cuál es tu petición? Pues te será concedida. ¿Qué más es tu demanda? Pues se te concederá.
EST 9:13 Y Ester respondió: Si place al rey, que se conceda también mañana a los judíos en Susa que hagan conforme a la ley de hoy, y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán.
EST 9:14 El rey ordenó que se hiciera así. La ley se promulgó en Susa, y colgaron los cuerpos de los diez hijos de Amán.
EST 9:15 Los judíos que residían en Susa se reunieron también el día 14 del mes de Adar y mataron a 300 hombres en Susa, pero no pusieron las manos sobre el despojo.
EST 9:16 En cuanto al resto de los judíos que estaban en las provincias del rey quienes se reunieron para defender sus vidas, tuvieron reposo de sus enemigos luego de matar entre los que los odiaban a 75.000, pero no pusieron las manos sobre el despojo.
EST 9:17 Esto fue el día 13 del mes de Adar. Reposaron el 14 del mismo y lo tomaron como día de banquete y de alegría.
EST 9:18 Pero los judíos que estaban en Susa se reunieron los días 13 y 14 del mismo mes. El 15 reposaron y lo tomaron como día de banquete y de alegría.
EST 9:19 Por eso los judíos de las aldeas, que viven en pueblos no amurallados, toman el día 14 del mes de Adar como día de regocijo y fiesta, día de festividad y para enviar porciones escogidas unos a otros.
EST 9:20 Y Mardoqueo escribió estas cosas y envió cartas a todos los judíos que había en todas las provincias del rey Asuero, próximas y lejanas,
EST 9:21 para ordenarles que cada año celebraran los días 14 y 15 del mes de Adar
EST 9:22 como días cuando los judíos tuvieron reposo de sus enemigos, en un mes que se transformó para ellos de tristeza en alegría y de luto en día de fiesta, y que los tomaran como días de banquete, de regocijo y de enviar porciones escogidas los unos a los otros, y dádivas a los pobres.
EST 9:23 Y los judíos se comprometieron a seguir esa práctica ya iniciada como Mardoqueo les escribió,
EST 9:24 porque Amán, hijo de Hamedata, el agageo, adversario de todos los judíos, tramó la destrucción de los judíos y echó Pur, que es la suerte, para turbarlos y exterminarlos.
EST 9:25 Pero cuando Ester presentó el asunto ante el rey, éste ordenó por decreto que recayera sobre la cabeza de Amán el perverso plan que tramó contra los judíos, y lo colgaran a él y a sus hijos en la horca.
EST 9:26 Por esto llamaron aquellos días Purim, del nombre Pur. Por tanto, a causa de todas las palabras de aquella carta, lo que ellos experimentaron con ese motivo, y lo que les aconteció,
EST 9:27 los judíos establecieron para ellos, para su descendencia y para todos los que se unieran a ellos, que sin falta ellos observarían cada año estos dos días según está escrito,
EST 9:28 y que estos días serían recordados y observados de generación en generación, de familia en familia, en cada provincia y en cada ciudad, y que estos días de Purim nunca cesarían entre los judíos, ni su recuerdo cesarían entre su descendencia.
EST 9:29 Por tanto la reina Ester, hija de Abihail, y el judío Mardoqueo, escribieron con plena autoridad para confirmar esta segunda carta de Purim.
EST 9:30 [Mardoqueo] envió cartas a todos los judíos que estaban en las 127 provincias del reino de Asuero, con palabras de paz y verdad,
EST 9:31 para confirmar los días de Purim en su tiempo determinado, según lo que el judío Mardoqueo y la reina Ester ordenaron con respecto a ellos en lo relacionado con los ayunos y su clamor. Tomaron [los días de Purim] para ellos mismos y para su descendencia.
EST 9:32 La orden de Ester confirmó estas cosas del Purim, y fue escrito en el rollo.
EST 10:1 El rey Asuero impuso un tributo sobre la tierra y sobre las islas del mar.
EST 10:2 Todos los actos de autoridad y poder, así como la declaración de la grandeza de Mardoqueo, a quien el rey engrandeció, ¿no están escritos en el rollo de las crónicas de los reyes de Media y Persia?
EST 10:3 Porque el judío Mardoqueo llegó a ser el segundo del rey Asuero, grande entre los judíos y aceptado por la multitud de sus hermanos. Procuró el bienestar de su pueblo y habló paz a todo su linaje.
JOB 1:1 Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job. Aquel varón era intachable, recto, temeroso de ʼElohim y apartado del mal.
JOB 1:2 Le nacieron siete hijos y tres hijas.
JOB 1:3 Su hacienda era: 6.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asnas y muchísimos esclavos. Aquel varón era el más grande de todos los hombres del oriente.
JOB 1:4 Sus hijos acostumbraban tener banquetes en la casa de cada uno en su día, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.
JOB 1:5 Sucedía que cuando los días del festín terminaban su ciclo, Job mandaba [a buscarlos] y los purificaba. Se levantaba de madrugada y ofrecía holocaustos por ellos, conforme a su número, pues Job decía: Tal vez mis hijos pecaron contra ʼElohim y blasfemaron en su corazón. Job siempre hacía esto.
JOB 1:6 Entonces hubo un día cuando los hijos de ʼElohim llegaron a presentarse ante Yavé, y Satán también llegó entre ellos.
JOB 1:7 Yavé preguntó a Satán: ¿De dónde vienes? Y Satán respondió a Yavé: De rodear la tierra y andar por ella.
JOB 1:8 Y Yavé dijo a Satán: ¿No has considerado a mi esclavo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón intachable, recto, temeroso de ʼElohim y apartado del mal?
JOB 1:9 Entonces Satán respondió a Yavé: ¿Teme Job a ʼElohim sin interés?
JOB 1:10 ¿No colocaste un cercado alrededor de él, su casa y todo cuanto posee? Porque has bendecido la obra de sus manos, y sus posesiones aumentaron en la tierra.
JOB 1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene y verás si no te maldice en tu propia Presencia.
JOB 1:12 Entonces Yavé contestó a Satán: Mira, todo lo que tiene está en tu mano, solo que no pongas tu mano sobre él. Y Satán se retiró de la Presencia de Yavé.
JOB 1:13 Llegó el día cuando sus hijos y sus hijas comían y bebían vino en casa del hermano primogénito,
JOB 1:14 y un mensajero llegó a Job y le dijo: Los bueyes araban y las asnas pastaban junto a ellos.
JOB 1:15 Los sabeos cayeron violentamente y se los llevaron. Mataron a los esclavos a filo de espada. Solo yo escapé para darte la noticia.
JOB 1:16 Aún hablaba éste cuando otro llegó, quien dijo: ¡Fuego de ʼElohim cayó del cielo que quemó las ovejas y devoró a los esclavos! Solo yo escapé para darte la noticia.
JOB 1:17 Éste aún hablaba cuando llegó otro, quien dijo: Los caldeos formaron tres cuadrillas. Se abalanzaron sobre los camellos y se los llevaron. Mataron a filo de espada a los esclavos, y solo yo escapé para darte la noticia.
JOB 1:18 Aún hablaba éste cuando otro vino, quien dijo: Tus hijos y tus hijas comían y bebían vino en casa de su hermano primogénito,
JOB 1:19 cuando ciertamente llegó un remolino de viento del desierto que golpeó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron. Solo yo escapé para darte la noticia.
JOB 1:20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rapó la cabeza. Cayó a la tierra, adoró
JOB 1:21 y dijo: ¡Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo me voy! ¡Yavé dio y Yavé quitó! ¡Bendito sea el Nombre de Yavé!
JOB 1:22 En todo esto Job no pecó ni atribuyó a ʼElohim algún despropósito.
JOB 2:1 Otra vez hubo un día cuando los hijos de ʼElohim se presentaron ante Yavé, y Satán llegó con ellos a presentarse delante de Yavé.
JOB 2:2 Yavé preguntó a Satán: ¿De dónde vienes? Y Satán respondió a Yavé: De rodear la tierra y andar por ella.
JOB 2:3 Yavé preguntó a Satán: ¿No has considerado a mi esclavo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón intachable, recto, temeroso de ʼElohim y apartado del mal, quien aún se aferra a su integridad a pesar de que me incitaste contra él para arruinarlo sin causa?
JOB 2:4 Satán respondió a Yavé: ¡Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida.
JOB 2:5 Pero extiende ahora tu mano y toca sus huesos y su carne, y verás cómo te maldice en tu propia Presencia.
JOB 2:6 Yavé respondió a Satán: Ahí está en tu mano. Pero no toques su vida.
JOB 2:7 Satán salió de la Presencia de Yavé e hirió a Job con una úlcera maligna desde la planta del pie hasta la coronilla.
JOB 2:8 Estaba sentado en ceniza. Tomó un pedazo de vasija de barro y se rascaba con él.
JOB 2:9 Entonces su esposa le dijo: ¿Aún te aferras a tu integridad? ¡Maldice a ʼElohim y muérete!
JOB 2:10 Pero él le respondió: Tú hablaste como suelen hablar las mujeres insensatas. Si recibimos el bien de ʼElohim, ¿no debemos aceptar también el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios.
JOB 2:11 Entonces tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita y Sofar naamatita, cuando oyeron acerca de todo este mal que le llegó, convinieron en ir juntos a él, cada uno de su lugar, para condolerse de él y consolarlo.
JOB 2:12 Pero cuando levantaron los ojos desde lejos y no pudieron reconocerlo, lloraron a gritos. Cada uno de ellos rasgó su ropa, y lanzaron polvo hacia el cielo sobre sus cabezas.
JOB 2:13 Estuvieron sentados con él en el suelo durante siete días y siete noches, sin hablarle una palabra, porque veían que su dolor era muy grande.
JOB 3:1 Después de esto Job abrió su boca y maldijo su día.
JOB 3:2 Y Job habló:
JOB 3:3 Perezca el día cuando nací y la noche cuando se dijo: Un varón fue concebido.
JOB 3:4 Sea aquel día oscuridad. No pregunte ʼElohim desde lo alto por él, ni claridad lo ilumine.
JOB 3:5 Que la oscuridad y las tinieblas reclamen [ese día] para ellas, repose sobre él una nube, llénelo de terror la calina del día.
JOB 3:6 Que la oscuridad se apodere de aquella noche. No se cuente entre los días del año ni aparezca en el número de los meses.
JOB 3:7 Sea esa noche estéril y los gritos de júbilo no penetren en ella.
JOB 3:8 Maldíganla los que maldicen en el día, los que se aprestan a excitar al cocodrilo.
JOB 3:9 Oscurézcanse las estrellas de su alborada. Espere la luz, y no le venga, ni contemple los destellos de la aurora,
JOB 3:10 porque no cerró las puertas de la matriz donde yo estaba, ni escondió la miseria de mis ojos.
JOB 3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz o expiré al salir del vientre?
JOB 3:12 ¿Por qué hallé rodillas que me acogieron y pechos que me amamantaron?
JOB 3:13 Pues ahora yacería tranquilo, dormiría y tendría descanso
JOB 3:14 con reyes y consejeros de la tierra que reedificaron ruinas para ellos,
JOB 3:15 o con príncipes que tuvieron oro, que llenaron de plata sus palacios.
JOB 3:16 ¡Oh! ¿Por qué no fui escondido como aborto, como los fetos que nunca ven la luz?
JOB 3:17 Allí dejan de perturbar los perversos. Allí descansan los de agotadas fuerzas.
JOB 3:18 Allí también los cautivos gozan del reposo, sin oír la voz del capataz.
JOB 3:19 Allí están el pequeño y el grande, y el esclavo está libre de su amo.
JOB 3:20 ¿Por qué se da luz al desdichado, y vida a los de ánimo amargado,
JOB 3:21 a los que ansían la muerte y no les llega aunque la busquen más que tesoros escondidos,
JOB 3:22 a los que se alegran grandemente, y se regocijan cuando hallan la tumba,
JOB 3:23 al hombre para quien su camino está oculto, y a quien ʼElohim tiene acorralado?
JOB 3:24 Porque en lugar de mi pan viene mi suspiro, y mis gemidos corren como aguas,
JOB 3:25 porque me cayó lo que temía y el terror que tenía me aconteció.
JOB 3:26 ¡No tengo paz, ni tranquilidad, ni reposo, sino me vino turbación!
JOB 4:1 Entonces intervino Elifaz temanita:
JOB 4:2 Si intentamos razonar contigo te será molesto. Pero, ¿quién puede refrenarse de hablar?
JOB 4:3 Ciertamente tú enseñabas a muchos y fortalecías las manos débiles.
JOB 4:4 Tus palabras levantaban al que tropezaba y afirmabas las rodillas decaídas.
JOB 4:5 Pero ahora te sucede a ti. Te desalientas, te tocó a ti y te turbas.
JOB 4:6 ¿No es tu temor a ʼElohim tu confianza, y la integridad de tus procedimientos tu esperanza?
JOB 4:7 Te ruego que recuerdes: ¿Quién pereció jamás por ser inocente? ¿Dónde fueron destruidos los rectos?
JOB 4:8 Según veo, los que aran iniquidad y siembran aflicción, las cosechan.
JOB 4:9 Por el aliento de ʼElohim perecen, y por el soplo de su ira son consumidos.
JOB 4:10 El rugido del león, la voz fiera de la leona y los dientes de sus cachorros son quebrados.
JOB 4:11 El león viejo perece por falta de presa, y los cachorros de la leona se dispersan.
JOB 4:12 Entonces un mensaje me llegó a hurtadillas, y mi oído percibió un susurro de él
JOB 4:13 en inquietantes visiones nocturnas, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres.
JOB 4:14 Un terror se apoderó de mí, y todos mis huesos se estremecieron.
JOB 4:15 Al pasar un espíritu frente a mí se eriza el pelo de mi cuerpo.
JOB 4:16 Se detiene, pero no distingo su semblante. Una apariencia está delante de mis ojos, hay silencio… y oigo una voz reposada:
JOB 4:17 ¿Será el hombre más justo que ʼElohim? ¿El hombre, más puro que su Hacedor?
JOB 4:18 Ciertamente en sus esclavos no confía, y a sus ángeles atribuye insensatez.
JOB 4:19 ¡Cuánto más los que viven en casas de barro cimentadas en el polvo serán desmenuzados por la polilla!
JOB 4:20 Entre la mañana y la tarde son destruidos, y sin que alguno se dé cuenta, perecen para siempre.
JOB 4:21 ¿No les son arrancadas las cuerdas de sus tiendas? En ellas mueren, pero no adquirieron sabiduría.
JOB 5:1 ¡Clama ahora! ¿Habrá quién te responda? ¿A cuál de los santos acudirás?
JOB 5:2 Porque la ira mata al necio, y la envidia mata al simple.
JOB 5:3 Vi al necio que echaba raíces, y al instante maldije su vivienda.
JOB 5:4 Sus hijos están lejos de toda seguridad. Son aplastados en la puerta y no habrá quién los defienda.
JOB 5:5 Su cosecha la devoran los hambrientos y aun la sacan de entre los espinos. Los sedientos sorben su hacienda.
JOB 5:6 Porque la aflicción no sale del polvo, ni el sufrimiento brota de la tierra,
JOB 5:7 sino el hombre nace para la aflicción, como las chispas salen hacia arriba.
JOB 5:8 Ciertamente yo buscaría a ʼElohim y encomendaría a Él mi causa,
JOB 5:9 Quien hace cosas grandes e inescrutables, maravillas incontables.
JOB 5:10 Él da la lluvia a la tierra y envía el agua sobre la superficie de los campos.
JOB 5:11 Él exalta a los humildes y levanta a los enlutados a la seguridad.
JOB 5:12 Frustra los pensamientos de los astutos para que nada hagan sus manos y
JOB 5:13 atrapa a los sabios en su astucia. Frustra los designios del perverso.
JOB 5:14 Tropiezan de día con la oscuridad y a mediodía andan a tientas como de noche.
JOB 5:15 Así libra al pobre de la espada, de la boca de los poderosos y de su mano.
JOB 5:16 El necesitado conserva la esperanza. La perversidad cierra su boca.
JOB 5:17 Dichoso el hombre a quien ʼElohim disciplina. No menosprecies la corrección de ʼEL-Shadday,
JOB 5:18 porque Él hace la herida, pero también la venda. Hiere, pero sus manos sanan.
JOB 5:19 Te librará de seis tribulaciones, y aun en la séptima no te tocará el mal.
JOB 5:20 Durante la hambruna te librará de la muerte, y del poder de la espada en la guerra.
JOB 5:21 Estarás escondido del azote de la lengua, y no temerás cuando venga la destrucción.
JOB 5:22 Te reirás de la destrucción y de la hambruna y no temerás a las fieras del campo,
JOB 5:23 pues aun con las piedras del campo harás pacto, y las bestias del campo tendrán paz contigo.
JOB 5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda. Nada te faltará cuando revises tu morada.
JOB 5:25 Verás también que tu descendencia es numerosa y tu prole como la hierba de la tierra.
JOB 5:26 Irás a la tumba en la vejez, como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
JOB 5:27 Mira que esto lo investigamos, es así. Óyelo, y conócelo por ti mismo.
JOB 6:1 Entonces Job respondió:
JOB 6:2 ¡Oh, si se pesara mi angustia, y se pusiera igualmente en balanza juntamente con mi ruina!
JOB 6:3 ¡Pesarían ahora más que la arena del mar! Por eso mis palabras fueron precipitadas,
JOB 6:4 porque en mí están clavadas las flechas de ʼEL-Shadday. Mi espíritu sorbe su veneno, y terrores de ʼElohim me combaten.
JOB 6:5 ¿Rebuzca el asno montés junto a la hierba? ¿Muge el buey junto a su pasto?
JOB 6:6 ¿Se comerá lo insípido sin sal? ¿Hay sabor en la clara del huevo?
JOB 6:7 Las cosas que mi alma rehusaba tocar son ahora mi alimento nauseabundo.
JOB 6:8 ¡Quién me diera obtener mi petición, y que ʼElohim me otorgue lo que tanto anhelo!
JOB 6:9 ¡Que ʼElohim se digne aplastarme, que suelte su mano y acabe conmigo!
JOB 6:10 Eso sería mi consuelo, y aun en medio de mi dolor que no da tregua, saltaría de gozo, porque no negué las Palabras del Santo.
JOB 6:11 ¿Cuál es mi fuerza para seguir esperando? ¿Cuál es mi propósito para que tenga aún paciencia?
JOB 6:12 ¿Es mi fortaleza como la de las piedras, o mi cuerpo es de bronce?
JOB 6:13 ¿Puedo sostenerme sobre nada? ¿No fue todo auxilio alejado de mí?
JOB 6:14 Para el hombre desconsolado debe haber bondad de su amigo, a fin de que no abandone el temor a ʼEL-Shadday.
JOB 6:15 Mis hermanos me traicionaron como un torrente. Pasan como corrientes impetuosas
JOB 6:16 que van turbias a causa del deshielo, y la nieve que se deshace en ellas.
JOB 6:17 En el tiempo del calor se desvanecen. Al calentarse desaparecen, se extinguen de su lugar.
JOB 6:18 Se apartan de la senda de su rumbo, van menguando y se pierden.
JOB 6:19 Las caravanas de Temán fijan su mirada en ellas, los viajeros de Sabá tienen su esperanza en ellas,
JOB 6:20 pero son avergonzados en su esperanza, pues llegan hasta ellas y quedan defraudados.
JOB 6:21 En verdad ustedes son ahora como ellos. Ven un terror y temen.
JOB 6:22 ¿Yo les dije: Tráiganme algo? ¿O: Paguen de su hacienda por mí?
JOB 6:23 ¿O: Líbrenme de la mano del enemigo? ¿O: Rescátenme del poder del opresor?
JOB 6:24 Instrúyeme y me callaré. Hazme entender en qué erré.
JOB 6:25 ¡Cuán dolorosas son las palabras honestas! ¿Pero qué prueba su reprensión?
JOB 6:26 ¿Piensan ustedes censurar palabras y los dichos de un desesperado que son como el viento?
JOB 6:27 Ustedes aun echan suertes sobre los huérfanos y regatean con su amigo.
JOB 6:28 Ahora pues, dígnense mirarme y opinen si miento delante de ustedes.
JOB 6:29 Les ruego que desistan. Que no haya iniquidad. Sí, que mi justicia aún permanezca.
JOB 6:30 ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿Mi paladar no distingue lo destructivo?
JOB 7:1 ¿No es el destino del hombre en la tierra una lucha? ¿No son sus días como los de un jornalero,
JOB 7:2 Como el esclavo que anhela la sombra o como un jornalero que espera su pago?
JOB 7:3 Así yo heredé meses sin provecho y me fueron asignadas noches de aflicción.
JOB 7:4 Cuando estoy acostado digo: ¿Cuándo me levantaré? Y la noche se alarga, y me lleno de inquietudes hasta el alba.
JOB 7:5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras de polvo. Mi piel se agrieta y supura.
JOB 7:6 Mis días se me van más veloces que la lanzadera y se me acaban sin esperanza.
JOB 7:7 Acuérdate que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver el bien.
JOB 7:8 El ojo del que me ve ya no me verán. Tus ojos se fijarán en mí, pero no existiré.
JOB 7:9 Como la nube se deshace y se va, así el que baja al Seol no subirá.
JOB 7:10 No regresa a su vivienda y ya no lo reconoce su lugar.
JOB 7:11 Por tanto, no refrenaré mi boca. Hablaré en la angustia de mi espíritu. Me quejaré en la amargura de mi alma.
JOB 7:12 ¿Soy yo el mar o el monstruo marino para que asignes guardia sobre mí?
JOB 7:13 Si digo: Me consolará mi lecho, mi cama aliviará mi queja,
JOB 7:14 entonces me aterras con sueños y me turbas con visiones.
JOB 7:15 De manera que mi alma prefiere la asfixia, la muerte más bien que mis huesos.
JOB 7:16 Repugno la vida. No voy a vivir para siempre. Déjame, mis días son vanidad.
JOB 7:17 ¿Qué es el hombre para que lo engrandezcas, para que te preocupes por él,
JOB 7:18 para que lo examines cada mañana y lo pruebes en todo momento?
JOB 7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás tu mirada de mí, ni me soltarás para que trague saliva?
JOB 7:20 Si pequé, ¿cuál [daño] te hago a Ti, oh Guardián de los hombres? ¿Por qué me pones como blanco tuyo hasta convertirme en una carga para mí mismo?
JOB 7:21 ¿Por qué no quitas mi rebelión y perdonas mi iniquidad? Porque ahora me acostaré en el polvo. Tú me buscarás, pero no estaré.
JOB 8:1 Entonces intervino Bildad suhita:
JOB 8:2 ¿Hasta cuándo hablarás esas cosas, y los dichos de tu boca serán como viento impetuoso?
JOB 8:3 ¿Él tuerce lo recto? ¿ʼEL-Shadday pervierte la justicia?
JOB 8:4 Si tus hijos pecaron contra Él, Él los entregó al poder de su transgresión.
JOB 8:5 Si tú buscas a ʼElohim por la mañana e imploras a ʼEL-Shadday,
JOB 8:6 si eres puro y recto, ciertamente ahora se levantará y restaurará tus justos bienes.
JOB 8:7 Aunque tu principio sea pequeño, tu final será muy grande.
JOB 8:8 Te ruego que preguntes a las generaciones pasadas y consideres las cosas investigadas por los antepasados de ellas.
JOB 8:9 Porque nosotros somos de ayer y nada sabemos. Nuestros días sobre la tierra son como una sombra.
JOB 8:10 ¿No te instruirán ellos y te hablarán con palabras salidas de su corazón?
JOB 8:11 ¿El papiro crece donde no hay pantano? ¿Crece el junco sin agua?
JOB 8:12 Cuando aún están verdes y no están cortados, se secan antes que las otras hierbas.
JOB 8:13 Así son las sendas de todos los que olvidan a ʼElohim. Así se desvanece la esperanza del impío,
JOB 8:14 porque su confianza es frágil, y su seguridad como telaraña.
JOB 8:15 Si se apoya en su casa, ésta no se sostendrá. Si se aferra a ella, no lo soportará.
JOB 8:16 Él está verde delante del sol, y por encima de su huerto brota su retoño,
JOB 8:17 aunque sus raíces están entrelazadas sobre un montón de rocas y buscan un lugar entre las piedras.
JOB 8:18 Si se arranca de su lugar, éste lo negará: ¡No te vi nunca!
JOB 8:19 Ciertamente así es el gozo de su camino. Del polvo brotarán otros.
JOB 8:20 Mira, tan ciertamente como ʼElohim nunca sostiene a los malhechores, así nunca se aparta del hombre intachable.
JOB 8:21 Aún llenará tu boca de risa y tus labios con un grito de júbilo.
JOB 8:22 Los que te aborrecen serán cubiertos de vergüenza. La morada de los impíos desaparecerá.
JOB 9:1 Entonces Job respondió:
JOB 9:2 Ciertamente yo sé que es así. ¿Pero cómo puede un hombre justificarse ante ʼElohim?
JOB 9:3 Aunque uno quiera disputar con Él, no le podría responder una vez entre 1.000.
JOB 9:4 Él es sabio de corazón y poderoso en fortaleza. ¿Quién se endureció contra Él y salió ileso?
JOB 9:5 Arranca las montañas con su furor, y no saben quién las trastornó.
JOB 9:6 Sacude la tierra de su lugar y estremece sus columnas.
JOB 9:7 Él manda al sol, y no brilla. Coloca sello a las estrellas.
JOB 9:8 Él solo extendió el cielo, y camina sobre las olas del mar.
JOB 9:9 Él hizo la Osa, el Orión, las Pléyades y las secretas cámaras del sur.
JOB 9:10 Él hace cosas grandiosas, inescrutables, y maravillas incontables.
JOB 9:11 Ciertamente pasa junto a mí y no lo veo. Si pasa adelante de mí, no lo percibo.
JOB 9:12 Si Él arrebata, ¿quién lo resistirá? ¿Quién le dirá: Qué haces?
JOB 9:13 ʼElohim no reprime su ira. Bajo Él se abaten los que ayudan a los soberbios.
JOB 9:14 ¡Cuánto menos yo puedo replicarle, al rebuscar palabras frente a Él!
JOB 9:15 A Él yo, aunque sea recto, no me atrevo a responder. Más bien imploro la clemencia de mi Juez.
JOB 9:16 Si lo invoco, y Él me responde, no podría creer que me oye.
JOB 9:17 Porque me quebranta con una tormenta y multiplica mis heridas sin causa.
JOB 9:18 No me deja recuperar aliento, mas bien me llena de amarguras.
JOB 9:19 Si apelo a la fuerza, ¡ciertamente Él es poderoso! Y si acudo al juicio, ¿quién lo convocará?
JOB 9:20 Si me declaro justo, mi boca me condenará. Aunque sea intachable, Él me declarará perverso.
JOB 9:21 Soy intachable, sin embargo, no me conozco a mí mismo. Desprecio mi vida.
JOB 9:22 Todo es una misma cosa. Por tanto digo: Él destruye al intachable y al perverso.
JOB 9:23 Si el azote mata de repente, Él se burla de la desesperación del inocente.
JOB 9:24 La tierra es entregada en manos de los perversos. Él cubre los semblantes de sus jueces. Si no es así, ¿entonces, quién?
JOB 9:25 Mis días son más veloces que un corredor. Huyeron. No vieron el bien.
JOB 9:26 Se deslizaron como botes de junco, como el águila que se lanza sobre su presa.
JOB 9:27 Si digo: Olvidaré mi queja, mudaré mi semblante y me alegraré,
JOB 9:28 entonces me turban todos mis dolores. Sé que no me tendrás como inocente,
JOB 9:29 y que soy declarado perverso. ¿Para qué entonces me fatigo en vano?
JOB 9:30 Aunque me lave con agua de nieve, y limpie mis manos con lejía,
JOB 9:31 aún me hundirás en el lodo, y mis ropas me repugnarán.
JOB 9:32 Porque Él no es hombre como yo para que le responda, y vayamos juntos a juicio.
JOB 9:33 No hay un árbitro entre nosotros que coloque su mano entre los dos,
JOB 9:34 que quite su vara de sobre mí para que no me espante su terror.
JOB 9:35 Entonces yo hablaría y no le temería. Pero yo mismo no estoy en esa condición.
JOB 10:1 ¡Mi alma está hastiada de mi vida! Daré rienda suelta a mi queja. Hablaré con la amargura de mi alma.
JOB 10:2 Diré a ʼElohim: ¡No me condenes! Hazme saber por qué contiendes conmigo.
JOB 10:3 ¿En verdad, es justo para Ti oprimir, desechar la obra de tus manos y favorecer el designio de los perversos?
JOB 10:4 ¿Tienes ojos humanos y miras como mira el hombre?
JOB 10:5 ¿Son tus días como los días del hombre o tus años como los años del hombre,
JOB 10:6 para que indagues mi iniquidad e investigues mi pecado?
JOB 10:7 Tú sabes que no soy culpable, y que no hay quien libre de tu mano.
JOB 10:8 Tus manos me hicieron y me formaron. ¿Y ahora me destruyes?
JOB 10:9 Recuerda, te ruego, que del barro me moldeaste. ¿Y al polvo me harás volver?
JOB 10:10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
JOB 10:11 Me cubriste de piel y de carne, con huesos y tendones me tejiste.
JOB 10:12 Me otorgaste vida y misericordia, y tu cuidado preservó mi espíritu.
JOB 10:13 Tenías estas cosas ocultas en tu corazón. Yo sé que esto estaba contigo.
JOB 10:14 Si peco, Tú me observas, y no me tendrás como limpio de mi culpa.
JOB 10:15 Si soy malo, ¡ay de mí! Y si soy justo, no levantaré mi cabeza. Estoy hastiado de la afrenta y de ver mi aflicción.
JOB 10:16 Si mi cabeza se levanta, me cazas como a león y vuelves a mostrar tus proezas en mí.
JOB 10:17 Renuevas tus testigos contra mí y aumentas contra mí tu furor como tropas de relevo.
JOB 10:18 ¿Por qué entonces me sacaste de la matriz? ¡Hubiera yo expirado sin que ningún ojo me viera!
JOB 10:19 Sería como si nunca hubiera existido, llevado del vientre a la tumba.
JOB 10:20 ¿No son pocos mis días? Cesa pues, y déjame, para que me consuele un poco
JOB 10:21 antes que me vaya a la región tenebrosa de la muerte para no volver,
JOB 10:22 tierra de oscuridad, lóbrega, lugar de sombra de muerte, sin orden, donde la luz es como densa oscuridad.
JOB 11:1 Entonces Sofar naamatita respondió:
JOB 11:2 ¿No habrá respuesta a la abundancia de palabras? ¿Será justificado el que habla mucho?
JOB 11:3 ¿Harán callar a los hombres tus jactancias? ¿Harás escarnio sin que alguno te avergüence?
JOB 11:4 Pues dijiste: Mi enseñanza es pura, y soy inocente delante de Ti.
JOB 11:5 Pero, quién diera que ʼElohim hable y abra su boca hacia ti.
JOB 11:6 Te declare secretos de sabiduría, porque Él es de múltiple entendimiento. Así entenderías que ʼElohim, en tu favor, te castiga menos de lo que merece tu iniquidad.
JOB 11:7 ¿Descubrirás tú las profundidades de ʼElohim? ¿Puedes hallar los límites de ʼEL-Shadday?
JOB 11:8 Es más alto que los cielos, ¿qué puedes tú hacer? Es más profundo que el Seol, ¿qué puedes tú saber?
JOB 11:9 Su dimensión es más extensa que la tierra y más ancha que el mar.
JOB 11:10 Si Él pasa y aprisiona, o convoca una asamblea, ¿quién lo puede restringir?
JOB 11:11 Porque Él conoce a los hombres vanos. Ve también su perversidad, ¿y no la considerará?
JOB 11:12 El hombre vano será entendido cuando un pollino de asno montés nazca hombre.
JOB 11:13 Si tú dispones tu corazón y extiendes a Él tus manos,
JOB 11:14 si hay iniquidad en tus manos, la alejas de ti y no permites que la perversidad more en tus tiendas,
JOB 11:15 entonces levantarías tu semblante libre de mancha, estarías firme y nada temerías,
JOB 11:16 olvidarías tu aflicción y la recordarías como aguas que pasaron.
JOB 11:17 Tu existencia sería más resplandeciente que el mediodía. Aunque haya oscuridad, sería como la alborada.
JOB 11:18 Estarías confiado, porque habría esperanza. Mirarías alrededor y descansarías seguro,
JOB 11:19 reposarías, sin que alguno te espante. Y muchos implorarían tu favor.
JOB 11:20 Pero los ojos de los perversos fallarán, y no habrá escape para ellos. Su esperanza será el último suspiro.
JOB 12:1 Job respondió:
JOB 12:2 Entonces ciertamente ustedes son el pueblo, y con ustedes se acaba la sabiduría.
JOB 12:3 Pero yo tengo entendimiento como ustedes. No soy menos que ustedes. ¿Quién no sabe tales cosas?
JOB 12:4 Yo soy alguien que para su amigo es motivo de risa, uno que clamó a ʼElohim y le respondió. ¡El justo e intachable es un payaso!
JOB 12:5 El que tiene bienestar desprecia la calamidad como algo preparado para aquellos que resbalan.
JOB 12:6 Prosperan las tiendas de los ladrones y los que provocan a ʼEL están seguros, aquellos que ʼEloah trae a su poder.
JOB 12:7 En efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán, a las aves del cielo, y ellas te lo dirán.
JOB 12:8 O habla a la tierra, y te enseñará. Los peces del mar también te lo declararán.
JOB 12:9 ¿Cuál de ellos no sabe que la mano de Yavé hizo esto,
JOB 12:10 que en su mano está la vida de todo viviente y el hálito de toda la humanidad?
JOB 12:11 ¿No distingue el oído las palabras y el paladar prueba la comida?
JOB 12:12 En los ancianos está la sabiduría y en la larga edad el entendimiento.
JOB 12:13 Con Él están la sabiduría y el poder. Suyos son el consejo y el entendimiento.
JOB 12:14 Si Él derriba, no será reedificado. Si Él encierra al hombre, no hay liberación.
JOB 12:15 Si Él retiene las aguas, se secan, y si las suelta, inundan la tierra.
JOB 12:16 Con Él están la fortaleza y la sana sabiduría. Suyos son el que yerra y el que hace errar.
JOB 12:17 Hace andar descalzos a los consejeros y entontece a los jueces.
JOB 12:18 Suelta las ataduras que imponen los reyes y ata con una cuerda sus cinturas.
JOB 12:19 Hace ir descalzos a los sacerdotes y derriba a los poderosos.
JOB 12:20 Priva del habla a los de confianza, y del discernimiento a los ancianos.
JOB 12:21 Derrama desprecio sobre los nobles y afloja el cinturón de los fuertes.
JOB 12:22 Descubre las profundidades de la oscuridad y saca a la luz la sombra de muerte.
JOB 12:23 Engrandece las naciones y las destruye. Ensancha los pueblos y los suprime.
JOB 12:24 Priva de discreción a los caudillos de los pueblos de la tierra y los hace deambular por un desierto sin camino.
JOB 12:25 No tienen luz. Palpan en la oscuridad, y los hace tambalearse como ebrios.
JOB 13:1 Ciertamente mis ojos vieron todo esto. Mis oídos lo escucharon y entendieron.
JOB 13:2 Como ustedes lo saben, yo también lo sé. En nada soy menos que ustedes.
JOB 13:3 Pero en verdad yo me dirijo a ʼEL-Shadday, porque quiero disputar con ʼElohim.
JOB 13:4 Ustedes son forjadores de mentiras. Médicos inútiles son todos ustedes.
JOB 13:5 ¡Ojalá callaran por completo! Esto sería sabiduría.
JOB 13:6 Escuchen mi argumento y atiendan las contenciones de mis labios.
JOB 13:7 ¿Dirán ustedes perversidades a favor de ʼElohim? ¿Hablarán engaño a favor de Él?
JOB 13:8 ¿Mostrarán parcialidad a su favor? ¿Contenderán ustedes a favor de ʼElohim?
JOB 13:9 ¿Les irá bien cuando Él los escudriñe? ¿Se burlarán de Él como el que se burla de un hombre?
JOB 13:10 Ciertamente los reprenderá, si en secreto son parciales.
JOB 13:11 ¿No los aterrorizará su majestad, y caerá su terror sobre ustedes?
JOB 13:12 Sus dichos memorables serán proverbios de polvo, y sus defensas serán de barro.
JOB 13:13 Callen y hablaré yo. ¡Y que me venga lo que venga!
JOB 13:14 ¿Por qué debo tomar mi carne entre mis dientes, y colocar mi vida en mis manos?
JOB 13:15 Ciertamente aunque me mate, en Él esperaré, pero defenderé mis caminos delante de Él.
JOB 13:16 Esto también será mi salvación, porque no llegará ante su presencia el impío.
JOB 13:17 Escuchen con atención lo que digo. Mi declaración entre en sus oídos:
JOB 13:18 Ciertamente preparé mi defensa. Sé que seré declarado justo.
JOB 13:19 ¿Quiere alguno contender conmigo? Porque si ahora callo, moriría.
JOB 13:20 Solo dos cosas no hagas conmigo, y no me esconderé de tu Presencia:
JOB 13:21 Aparta de sobre mí tu mano, y no me espante tu terror.
JOB 13:22 Llama luego y yo responderé, o yo hablaré y Tú me responderás.
JOB 13:23 ¿Cuántas son mis iniquidades y pecados? Hazme saber mi transgresión y mi pecado.
JOB 13:24 ¿Por qué ocultas tu rostro y me consideras tu enemigo?
JOB 13:25 ¿Quebrantas una hoja volandera, y persigues un pasto seco?
JOB 13:26 Escribes contra mí cosas amargas y me haces heredar las iniquidades de mi juventud.
JOB 13:27 Colocas mis pies en el cepo. Vigilas todos mis caminos. Trazas un límite para las plantas de mis pies.
JOB 13:28 Mi cuerpo se desgasta como cosa podrida, como ropa vieja comida de polilla.
JOB 14:1 El hombre nacido de mujer es corto de días y lleno de perturbaciones.
JOB 14:2 Brota como una flor, pero es cortado. Pasa como una sombra y desaparece.
JOB 14:3 ¿Y sobre éste abres tus ojos y lo llevas a juicio contigo?
JOB 14:4 ¿Quién limpiará lo impuro? ¡Nadie!
JOB 14:5 Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses depende de Ti. Tú le fijaste sus límites, de los cuales no pasará.
JOB 14:6 Aparta de él tu mirada y que descanse hasta que complete su día como un jornalero.
JOB 14:7 Porque para el árbol hay esperanza: Si es cortado, retoñará, y sus ramas no cesarán.
JOB 14:8 Aunque debajo de la tierra esté muerto su tronco, y en la tierra envejezca su raíz,
JOB 14:9 al recibir el agua reverdecerá, y echará ramas como una planta.
JOB 14:10 Pero el hombre muere, y queda tendido. Expira el hombre, ¿y dónde está?
JOB 14:11 Como las aguas se van al mar, y un río se agota y se seca,
JOB 14:12 así el hombre queda tendido y no se levantará. Hasta que no haya cielo, no será despertado, ni lo levantarán de su sueño.
JOB 14:13 ¡Ojalá me escondas en el Seol mientras se aplaca tu ira, y me fijes un plazo y te acuerdes de mí!
JOB 14:14 Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi lucha y servicio esperaré hasta que llegue mi liberación.
JOB 14:15 Entonces llamarás y yo te responderé. Tendrás afecto a la hechura de tus manos.
JOB 14:16 Porque ahora me cuentas los pasos y no das tregua a mi pecado.
JOB 14:17 Tienes mi transgresión sellada en un saco. Tú cubres mi iniquidad.
JOB 14:18 Pero la montaña cae y se desmorona. Las rocas cambian de lugar.
JOB 14:19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa que se lleva el polvo de la tierra. Así destruyes la esperanza del hombre.
JOB 14:20 Prevaleces para siempre contra él, y él se va. Desfiguras su rostro y lo despides.
JOB 14:21 Sus hijos obtendrán honores, pero él no lo sabrá. Si son humillados, no lo percibirá.
JOB 14:22 Pero su carne sobre él siente el tormento, y su alma gime por él.
JOB 15:1 Elifaz temanita respondió:
JOB 15:2 ¿Responderá el sabio con conocimiento vano? ¿Llenará su vientre de viento del este?
JOB 15:3 ¿Argüirá con palabras inútiles o con palabras sin provecho?
JOB 15:4 Tú anulas la reverencia y menosprecias la oración ante ʼElohim,
JOB 15:5 porque tu iniquidad enseña tu boca, y adoptas la lengua del astuto.
JOB 15:6 Tu boca te condena, y no yo. Tus labios testifican contra ti.
JOB 15:7 ¿Eres tú el primer hombre que nació? ¿Fuiste engendrado antes que las montañas?
JOB 15:8 ¿Escuchaste el secreto de ʼElohim para que tú solo te apropies de la sabiduría?
JOB 15:9 ¿Qué sabes que nosotros no sepamos? ¿Qué entiendes que nosotros no entendamos?
JOB 15:10 Cabezas canas y hombres muy ancianos, de más larga edad que tu padre, hay entre nosotros.
JOB 15:11 ¿En tan poco tienes el consuelo de ʼElohim y la palabra que se te dice con dulzura?
JOB 15:12 ¿Por qué tu corazón te arrastra y por qué guiñan tus ojos?
JOB 15:13 ¿Por qué vuelves tu espíritu contra ʼElohim, y dejas salir esas palabras de tu boca?
JOB 15:14 ¿Qué es el hombre para que sea considerado puro, y el nacido de mujer para que sea considerado justo?
JOB 15:15 Mira, en sus santos no confía. Ante sus ojos ni aun el cielo es puro.
JOB 15:16 ¡Cuánto menos el hombre repugnante y corrupto que bebe la iniquidad como agua!
JOB 15:17 Escúchame, yo te informaré. Óyeme y lo que vi te contaré
JOB 15:18 lo que los sabios informaron, sin ocultar lo de sus antepasados.
JOB 15:19 Solo a ellos fue dada la tierra, y ningún extraño pasó entre ellos.
JOB 15:20 Todos sus días sufre tormento el perverso, y contados años le están reservados al tirano.
JOB 15:21 Voces espantosas resuenan en sus oídos. El destructor vendrá sobre él en la paz.
JOB 15:22 No cree que volverá de la oscuridad. Está destinado para la espada.
JOB 15:23 Vaga en busca del pan y dice: ¿Dónde está? Sabe que el día de la oscuridad está cerca.
JOB 15:24 La tristeza y la aflicción lo turban, como un rey listo para la batalla,
JOB 15:25 porque extendió su mano contra ʼEL. Se portó con soberbia contra ʼEL-Shadday.
JOB 15:26 Indómito embistió contra Él con la espesa barrera de su escudo,
JOB 15:27 con su cara cubierta, con los pliegues de su cintura aumentados de grasa.
JOB 15:28 Vivirá en ciudades destruidas, en casas no habitadas, destinadas a ser ruinas.
JOB 15:29 No enriquecerá, ni durará su hacienda, ni se extenderán sus posesiones en la tierra.
JOB 15:30 No escapará de la oscuridad. La llama consumirá sus ramas. Por el aliento de su boca perecerá.
JOB 15:31 No confíe en la vanidad, ni se engañe a sí mismo, porque la vanidad será su recompensa.
JOB 15:32 Se marchitará antes de su tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
JOB 15:33 Será vid que dejará caer sus uvas no maduras, olivo que echa de él sus flores.
JOB 15:34 La compañía del impío es estéril, y el fuego consume las tiendas del corrupto.
JOB 15:35 Conciben travesura, dan a luz iniquidad y su mente prepara el engaño.
JOB 16:1 Entonces Job respondió:
JOB 16:2 Oí muchas cosas como éstas. Consoladores molestos son todos ustedes.
JOB 16:3 ¿Habrá fin para las palabras vanas? ¿Qué te incita a responder?
JOB 16:4 Yo también podría hablar como ustedes. Si su alma estuviera en lugar de la mía, podría hilvanar vocablos contra ustedes y menear la cabeza contra ustedes.
JOB 16:5 Pero los alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios calmaría su dolor.
JOB 16:6 Si hablo, no cesa mi dolor. Si me abstengo, ¿se aleja de mí?
JOB 16:7 Ahora me agotó. Desoló a toda mi compañía.
JOB 16:8 Colocaste una mano firme contra mí y me llenaste de arrugas, lo cual es un testigo contra mí. Mi flacura es una evidencia adicional que testifica en mi cara.
JOB 16:9 Mi adversario lanzó su mirada contra mí. Me odió, me persiguió, su furor me destrozó, contra mí cruje sus dientes, fija sus ojos contra mí,
JOB 16:10 abren sus bocas contra mí, hieren mis mejillas con afrenta, se unieron contra mí.
JOB 16:11 ʼElohim me entregó a los perversos y me empujó hacia las manos de los impíos.
JOB 16:12 Yo estaba tranquilo, pero Él me quebrantó. Me agarró por el cuello, me destrozó y me colocó como blanco de sus flechas.
JOB 16:13 Sus arqueros me rodearon, atraviesan mis riñones y no perdonan. Derraman mi hiel a tierra,
JOB 16:14 abren brecha tras brecha en mí y arremeten contra mí como un guerrero.
JOB 16:15 Cosí tela áspera sobre mi piel y coloqué mi cabeza en el polvo.
JOB 16:16 Mi cara está enrojecida de tanto llorar. Sobre mis párpados se afirma la sombra de la muerte,
JOB 16:17 aunque no hubo violencia en mis manos, y fue pura mi oración.
JOB 16:18 ¡Oh tierra, no encubras mi sangre, ni haya lugar de reposo para mi clamor!
JOB 16:19 Ciertamente ahora mi testigo está en el cielo, en las alturas, el que atestigua a mi favor.
JOB 16:20 Mis amigos son mis burladores. Mis ojos lloran ante ʼElohim.
JOB 16:21 ¡Ojalá pudiera disputar el hombre ante ʼElohim, como un hombre con su prójimo!
JOB 16:22 Porque cuando pasen algunos años, me iré por el camino que no tiene regreso.
JOB 17:1 Mi alma se agota, mis días se extinguen. El sepulcro está preparado para mí.
JOB 17:2 No hay conmigo sino burladores, y mis ojos se fijan en su provocación.
JOB 17:3 Te ruego, deposita una fianza ante Ti mismo. ¿Quién quiere ser mi garante?
JOB 17:4 Porque cerraste su corazón al entendimiento. Por tanto, no los exaltarás.
JOB 17:5 Al que traiciona a sus amigos por recompensa, les desfallecerán los ojos a sus hijos.
JOB 17:6 Pero Él me convirtió en un refrán de la gente. Soy uno a quien los hombres escupen.
JOB 17:7 Mis ojos se oscurecieron por la angustia, y todos mis miembros son como una sombra.
JOB 17:8 Los rectos se asombran de esto, y el inocente se levanta contra el impío.
JOB 17:9 Sin embargo, el justo se aferra a su camino, y el limpio de manos aumentará sus fuerzas.
JOB 17:10 Pero ahora, vuelvan todos ustedes y vengan acá. Pero entre ustedes no hallaré algún sabio.
JOB 17:11 Mis días pasaron. Mis planes se deshicieron, aun los anhelos de mi corazón
JOB 17:12 que solían cambiar la noche en día. La luz está después de la oscuridad.
JOB 17:13 Si espero, yo sé que el Seol es mi habitación. En la tenebrosidad tengo extendida mi cama.
JOB 17:14 A la descomposición digo: ¡Padre mío! Y al gusano: ¡Madre mía, hermana mía!
JOB 17:15 ¿Dónde está entonces mi esperanza? ¿Quién verá mi bien?
JOB 17:16 Descenderá conmigo al Seol y juntos bajaremos al polvo.
JOB 18:1 Entonces Bildad suhita respondió:
JOB 18:2 ¿Hasta cuándo tenderás trampa con palabras? Recapacita, y después hablemos.
JOB 18:3 ¿Por qué somos considerados como animales y como torpes ante ti?
JOB 18:4 Tú, que te desgarras en tu furor, ¿será abandonada la tierra por tu causa, o serán removidas las peñas de su sitio?
JOB 18:5 Ciertamente la luz de los impíos es apagada, y la luz de su fuego no resplandece.
JOB 18:6 La luz de su vivienda está oscura, porque su lámpara es apagada.
JOB 18:7 Los pasos de su vigor son acortados, y su propio designio lo derribará.
JOB 18:8 Porque sus propios pies lo echarán en la red y deambula en la maraña.
JOB 18:9 Una trampa lo atrapa por el talón, y se aferra la trampa contra él.
JOB 18:10 Una trampa está oculta en la tierra para él, y una trampa lo espera en el sendero.
JOB 18:11 De todas partes lo asaltan los terrores y lo hostigan a cada paso.
JOB 18:12 Su vigor se desgasta por el hambre, y la calamidad está lista a su lado.
JOB 18:13 La enfermedad carcome su piel, y el primogénito de la muerte devora sus miembros.
JOB 18:14 Su confianza será removida de su vivienda, y él será arrastrado ante el rey de los espantos.
JOB 18:15 El fuego estará en su casa, y azufre será esparcido sobre su vivienda.
JOB 18:16 Desde abajo se secan sus raíces, y desde arriba se marchita su ramaje.
JOB 18:17 Su recuerdo desaparece de la tierra, y ya no tendrá nombre en las calles.
JOB 18:18 De la luz es empujado a la oscuridad, y es echado fuera del mundo.
JOB 18:19 No tiene futuras generaciones ni descendiente en su pueblo, ni sobreviviente en sus viviendas.
JOB 18:20 Los que vienen del oeste se asombran de su destino, y los que viven en el este se aterrorizan de espanto.
JOB 18:21 Ciertamente así son las moradas del perverso, y tal el lugar del que no conoce a ʼElohim.
JOB 19:1 Entonces Job respondió:
JOB 19:2 ¿Hasta cuándo afligen mi alma y me muelen con palabras?
JOB 19:3 Ya me insultaron diez veces. ¿No se avergüenzan de ultrajarme?
JOB 19:4 Si en verdad yo erré, mi error recae sobre mí.
JOB 19:5 Pero si ustedes se engrandecen contra mí, y alegan mi oprobio contra mí,
JOB 19:6 sepan que ʼElohim me trastornó y me envolvió en su red.
JOB 19:7 Ciertamente grito: ¡Violencia! Y no se me escucha. Doy voces, y no hay justicia.
JOB 19:8 Él bloqueó mi camino para que no pase. Puso oscuridad sobre mi senda.
JOB 19:9 Me despojó de mi honor y quitó la corona de mi cabeza.
JOB 19:10 Me destroza por todos lados y perezco. Arrancó mi esperanza como un árbol.
JOB 19:11 Su ira se encendió contra mí. Me considera su enemigo.
JOB 19:12 Llegaron sus tropas unidas, se atrincheran contra mí y acamparon alrededor de mi vivienda.
JOB 19:13 Alejó a mis hermanos de mí. Mis conocidos, como extraños, se apartaron de mí.
JOB 19:14 Me fallaron mis parientes, me olvidan mis amigos.
JOB 19:15 Los que viven en mi casa y mis esclavas me miran como extraño. Soy forastero ante ellos.
JOB 19:16 Llamo a mi esclavo, y no responde. Con mi propia boca tengo que rogarle.
JOB 19:17 Mi aliento fue repulsivo a mi esposa y odioso ante mis propios hermanos.
JOB 19:18 Hasta los niños me desprecian, y al levantarme hablan contra mí.
JOB 19:19 Todos mis amigos íntimos me aborrecen. Los que yo amaba se volvieron contra mí.
JOB 19:20 Mi piel y mi carne se pegan a mis huesos, y quedé solo con la piel de mis dientes.
JOB 19:21 Ustedes, amigos míos, tengan compasión de mí. Porque me golpeó la mano de ʼElohim.
JOB 19:22 ¿Por qué me persiguen como ʼElohim, y no se sacian de escarnecerme?
JOB 19:23 ¡Ojalá mis palabras fueran escritas! ¡Ojalá fueran escritas en un rollo!
JOB 19:24 ¡Que fueran talladas con cincel de hierro y plomo para siempre en la roca!
JOB 19:25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo,
JOB 19:26 Después de deshecha mi piel, en mi carne veré a ʼElohim,
JOB 19:27 a Quien veré por mí mismo. Mis ojos lo verán, y no los de otro. Mi corazón desfallece dentro de mí.
JOB 19:28 Porque si la raíz de mi situación está en mí mismo, entonces, ¿por qué dicen ustedes: Persigámoslo?
JOB 19:29 ¡Teman ustedes ante la espada! Porque llenos de ira están los castigos de la espada, para que sepan que hay un juicio.
JOB 20:1 Entonces Sofar naamatita respondió:
JOB 20:2 Ciertamente mis pensamientos me impulsan a responder, a causa de mi agitación interna.
JOB 20:3 Oí una reprensión que me afrenta, y el espíritu de mi entendimiento hace que responda.
JOB 20:4 ¿No sabes que desde la antigüedad, desde cuando el hombre fue puesto en la tierra,
JOB 20:5 el triunfo de los perversos es efímero, y la alegría del impío es momentánea?
JOB 20:6 Aunque su altivez suba hasta el cielo, y su cabeza toque las nubes,
JOB 20:7 como su estiércol perecerá para siempre. Los que lo veían preguntarán: ¿Dónde está?
JOB 20:8 Se esfumará como un sueño, y no será hallado. Se disipará como visión nocturna.
JOB 20:9 El ojo que lo miraba ya no lo verá, ni su lugar volverá a contemplarlo.
JOB 20:10 Tendrá que devolver sus riquezas. Sus hijos pedirán el favor de los pobres.
JOB 20:11 Sus huesos aún llenos de vigor juvenil se acostarán con él en el polvo.
JOB 20:12 Aunque la maldad sea dulce en su boca, la oculte debajo de su lengua,
JOB 20:13 la retenga y no la quiera soltar, y la mantenga en su paladar,
JOB 20:14 su comida se pudrirá en sus intestinos. Veneno de víboras hay dentro de él.
JOB 20:15 Devoró riquezas, pero las vomitará. ʼElohim las sacará de su sistema digestivo.
JOB 20:16 Chupará el veneno de la víbora, y la lengua de la serpiente lo matará.
JOB 20:17 No verá los arroyos que fluyen, los torrentes que fluyen leche y miel.
JOB 20:18 Devolverá el fruto de su labor sin tragarlo, y no disfrutará el lucro de su negocio,
JOB 20:19 porque oprimió y desamparó al pobre, y se apoderó de casas que no construyó.
JOB 20:20 Porque su sistema digestivo no conoció la tranquilidad, nada retendrá de lo que más codiciaba.
JOB 20:21 Por cuanto nada escapó a su rapacidad, su prosperidad no será duradera.
JOB 20:22 En la plenitud de su abundancia sufrirá estrechez. La mano de todo el que sufre se levantará contra él.
JOB 20:23 Cuando en su estómago ya no entre más, ʼElohim enviará sobre él el furor de su ira, y la hará llover sobre él mientras come.
JOB 20:24 Huirá de las armas de hierro, pero lo traspasará una flecha de bronce.
JOB 20:25 Si logra sacarse la flecha, ciertamente le sale por la espalda. ¡Ciertamente, la punta reluciente sale de su hiel! Sobre él se vienen terrores.
JOB 20:26 Toda la tenebrosidad está reservada para sus tesoros. Un fuego no atizado los devorará, y consumirá lo que quede en su vivienda.
JOB 20:27 El cielo revelará su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.
JOB 20:28 Las riquezas de su casa se perderán. Serán arrasadas en el día de su furor. [[
JOB 20:29 ]]
JOB 21:1 Entonces Job respondió:
JOB 21:2 Escuchen con atención mis palabras, y que sea esto el consuelo que me den.
JOB 21:3 Tolérenme mientras hablo, y después que hable, búrlense.
JOB 21:4 ¿Me quejo ante un hombre? ¿Por qué no se debe impacientar mi espíritu?
JOB 21:5 Mírenme, asómbrense y coloquen la mano sobre su boca.
JOB 21:6 Cuando lo recuerdo me asombro, y el horror estremece mi carne.
JOB 21:7 ¿Por qué viven los perversos, envejecen y son poderosos?
JOB 21:8 Sus descendientes se establecen con ellos y ante ellos. Sus hijos están ante ellos.
JOB 21:9 Sus casas están libres de temor. No tienen azote de ʼElohim sobre ellos.
JOB 21:10 Su toro fecunda sin fallar, sus vacas paren y no pierden crías.
JOB 21:11 Sueltan a sus pequeños como manada y sus hijos andan saltando.
JOB 21:12 Cantan al son del tamboril y el arpa. Se regocijan con el sonido de la flauta.
JOB 21:13 Sus días transcurren en prosperidad. Con tranquilidad bajan al Seol.
JOB 21:14 Ellos dicen a ʼElohim: Apártate de nosotros. Ni siquiera deseamos el conocimiento de tus caminos.
JOB 21:15 ¿Quién es ʼEL-Shadday para que le sirvamos, y de qué nos aprovecha que le supliquemos?
JOB 21:16 Ciertamente, la prosperidad de ellos no está en sus propias manos. El consejo de los perversos esté lejos de mí.
JOB 21:17 ¿Cuántas veces es apagada la lámpara de los perversos, o su calamidad cae sobre ellos, o ʼElohim les reparte destrucción en su ira?
JOB 21:18 ¿Son como concha de grano trillado llevada por el viento, y como pasto que arrebata la tormenta?
JOB 21:19 Ustedes dicen: ʼElohim guarda la perversidad del hombre para sus hijos. ¡Que ʼElohim le retribuya para que aprenda!
JOB 21:20 ¡Vean sus ojos su ruina, y beba él mismo de la ira de ʼEL-Shadday!
JOB 21:21 Pues después que muera y acabe la cuenta de sus meses, ¿qué le importa su familia?
JOB 21:22 ¿Puede alguno enseñar conocimientos a ʼElohim, puesto que Él juzga a los que están en las alturas?
JOB 21:23 Un hombre muere en la plenitud de su vigor, completamente tranquilo y en paz,
JOB 21:24 con las cavidades internas llenas de grasa y la médula de sus huesos bien nutrida.
JOB 21:25 Otro muere con el alma amargada, sin comer jamás con gusto.
JOB 21:26 Juntamente están tendidos en el polvo, y los gusanos los cubren.
JOB 21:27 Ciertamente conozco los pensamientos de ustedes, y sus estratagemas contra mí.
JOB 21:28 Sé que dicen: ¿Dónde está la casa del que era poderoso, y la vivienda en la cual vivían los perversos?
JOB 21:29 ¿Por qué no lo preguntan a los viajeros, ni han consultado su respuesta?
JOB 21:30 Porque el perverso es preservado en el día de la calamidad, y se lo excluye del día de la ira.
JOB 21:31 ¿Quién le denuncia en la cara su camino? Y lo que hizo, ¿quién se lo retribuye?
JOB 21:32 Porque es conducido al sepulcro, y sobre su tumba se hará vigilancia,
JOB 21:33 y junto a la tumba magnífica se monta guardia. Así, tras él, todo el mundo desfila, y adelante de él, otros sinnúmero.
JOB 21:34 ¿Cómo pueden ustedes consolarme con palabras vacías y fútiles, puesto que en sus respuestas solo hay falsedad?
JOB 22:1 Elifaz temanita habló otra vez:
JOB 22:2 ¿Puede el hombre dar provecho a ʼElohim? ¿Puede el hombre vigoroso serle útil?
JOB 22:3 ¿ʼEL-Shadday tiene deleite en que tú seas justo? ¿Qué gana Él si tus caminos son rectos?
JOB 22:4 ¿Te reprocha o te lleva a juicio por tu reverencia a Él?
JOB 22:5 ¿No son grandes tus perversidades, y tus iniquidades no tienen fin?
JOB 22:6 Porque sin razón tomaste prendas a tus hermanos y al desnudo despojaste de sus ropas.
JOB 22:7 No diste de beber al sediento y negaste el pan al hambriento.
JOB 22:8 Pero la tierra pertenece al hombre poderoso, honorable que vive en ella.
JOB 22:9 Despediste a las viudas con las manos vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrantados.
JOB 22:10 Por eso hay trampas alrededor de ti, te espantan terrores repentinos,
JOB 22:11 o hay oscuridad para que no veas, y te cubre la abundancia de aguas.
JOB 22:12 ¿No está ʼEloah en la altura del cielo? ¡Mira cuán elevadas están las estrellas!
JOB 22:13 Y dijiste: ¿Qué sabe ʼElohim? ¿Podrá distinguir a través de la oscuridad?
JOB 22:14 Las nubes son un lugar de escondite para Él, así que no puede ver. Él pasea por la bóveda celeste.
JOB 22:15 ¿Seguirás en la senda antigua que pisaron los hombres perversos,
JOB 22:16 los cuales fueron arrastrados antes de tiempo, cuyos cimientos fueron arrasados por un río?
JOB 22:17 Ellos decían a ʼElohim: ¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos ʼEL-Shadday?
JOB 22:18 Aunque Él llenó sus viviendas de bienes, lejos esté de mí el consejo de los perversos.
JOB 22:19 Los justos lo ven y se alegran. El inocente se burla de ellos:
JOB 22:20 ¡En verdad nuestros adversarios fueron destruidos, y lo que queda de ellos lo devora el fuego!
JOB 22:21 Reconcíliate y tendrás paz con Él, y por ello te vendrá bien.
JOB 22:22 Acepta la instrucción de su boca, y guarda sus dichos en tu corazón.
JOB 22:23 Si te vuelves a ʼEL-Shadday, serás reedificado. Si alejas la iniquidad de tu casa,
JOB 22:24 y lanzas tu tesoro al polvo, y el oro de Ofir, como piedras del arroyo.
JOB 22:25 Entonces ʼEL-Shadday será tu oro y plata preciosa para ti.
JOB 22:26 Entonces te deleitarás en ʼEL-Shadday, y levantarás tu rostro hacia ʼElohim.
JOB 22:27 Orarás a Él, y te escuchará, y tú podrás pagar tus votos.
JOB 22:28 Cuando decidas una cosa, te será establecida y brillará la luz en tus caminos.
JOB 22:29 Cuando estés abatido, hablarás con confianza: ¡Y a la persona humilde Él salvará!
JOB 22:30 Librará al inocente. Escapará a causa de la limpieza de tus manos.
JOB 23:1 Job respondió:
JOB 23:2 Aun hoy es amarga mi queja, pues mi llaga agrava mis gemidos.
JOB 23:3 ¡Ojalá me concediera saber dónde hallarlo! Yo iría hasta su trono,
JOB 23:4 expondría ante Él mi causa, llenaría mi boca de argumentos,
JOB 23:5 sabría con cuáles palabras me replica, y entendería lo que me dice.
JOB 23:6 ¿Contendería conmigo con la grandeza de su fuerza? No, más bien me atendería.
JOB 23:7 Allí el justo podría razonar con Él, y yo quedaría libre para siempre de mi Juez.
JOB 23:8 Pero si voy hacia el oriente, no está allí. Y si voy al occidente, tampoco lo percibo.
JOB 23:9 Si muestra su poder en el norte, no lo veré, al sur se esconde y no lo veo.
JOB 23:10 Sin embargo, Él conoce el camino por donde voy. Que me pruebe, y saldré como oro.
JOB 23:11 Mis pies siguieron fielmente sus huellas. Guardé su camino sin apartarme.
JOB 23:12 No retrocedí del mandato de sus labios, y atesoré las Palabras de su boca más que mi ración necesaria.
JOB 23:13 Pero Él es único. ¿Quién podrá disuadirlo? Él hace lo que desea.
JOB 23:14 Él ejecutará lo que decretó para mí, y muchas otras cosas como ésta están en Él.
JOB 23:15 Por lo cual me perturba su Presencia. Al pensarlo, me aterrorizo de Él.
JOB 23:16 Porque ʼElohim hizo desmayar mi corazón. ʼEL-Shadday me aterrorizó.
JOB 23:17 Pues no fui cortado de la presencia de la tenebrosidad, y Él no escondió mi semblante de la profunda oscuridad.
JOB 24:1 ¿Por qué no son reservados los tiempos oportunos por ʼEL-Shadday? ¿Por qué los que lo conocen no vislumbran sus días?
JOB 24:2 Hay los que remueven los linderos, roban los rebaños y los devoran,
JOB 24:3 se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda,
JOB 24:4 apartan del camino a los necesitados y hacen que se escondan todos los pobres de la tierra.
JOB 24:5 Allí están, como asnos del desierto. Salen a su tarea y buscan con ansia el sustento. La región fría es la que ofrece alimento a sus hijos,
JOB 24:6 cosechan en campo ajeno, y tienen que rebuscar en la viña del perverso.
JOB 24:7 Pasan la noche desnudos, faltos de ropa y no tienen cobertura contra el frío.
JOB 24:8 El aguacero de las montañas los empapa, y se pegan a las rocas por falta de refugio.
JOB 24:9 Hay otros que arrancan del pecho al huérfano, y toman en prenda al bebé del pobre.
JOB 24:10 Hacen que anden mudos, sin ropa, y quitan las gavillas al hambriento,
JOB 24:11 los que exprimen el aceite en sus molinos, y pisan sus lagares, pero tienen sed.
JOB 24:12 Desde la ciudad gimen los hombres y claman los heridos, pero ʼElohim no atiende sus necedades.
JOB 24:13 Son los que se rebelan contra la luz. No quieren conocer sus caminos ni están en sus sendas.
JOB 24:14 De madrugada se levanta el asesino, mata al pobre y al menesteroso, y de noche actúa como ladrón.
JOB 24:15 El adúltero espera la llegada de la noche y se dice: Nadie me verá. Y cubre su cara.
JOB 24:16 Mina las casas en la oscuridad. Durante el día se encierra. No conoce la luz del sol.
JOB 24:17 Porque la mañana le es lo mismo que densa oscuridad, porque está familiarizado con los terrores de densa oscuridad.
JOB 24:18 Es veloz sobre la superficie del agua. Su parte es maldita en la tierra. No volverá por el camino de las viñas.
JOB 24:19 Como la sequía y el calor le roban el agua a la nieve, así hace el Seol a los que pecaron.
JOB 24:20 Los olvidará el seno materno. Dulce será su sabor a los gusanos. Nunca serán recordados, y como un árbol serán quebrantados los perversos.
JOB 24:21 Porque maltrataron a la estéril, a la que no da a luz, y no hacen bien a la viuda.
JOB 24:22 La sequía arruina también a los poderosos con su poder. Se levantan y no creen ni en su propia vida.
JOB 24:23 ʼElohim les da seguridad, y ellos confían en ella. Los ojos de Él observan sus caminos.
JOB 24:24 Aunque ensalzados por un tiempo, desaparecen. Son abatidos, marchitados como plantas y cortados como espigas.
JOB 24:25 Si esto no es así, ¿quién me puede probar que soy un mentiroso, y dejar sin valor mis palabras?
JOB 25:1 Entonces Bildad suhita respondió:
JOB 25:2 ¡El dominio y el temor son de ʼElohim, Quien establece paz en sus alturas!
JOB 25:3 ¿Tienen número sus huestes? ¿Sobre quién no está su luz?
JOB 25:4 ¿Cómo puede el hombre justificarse ante ʼElohim? ¿Y cómo puede ser puro el nacido de mujer?
JOB 25:5 Mira, ni aun la luna resplandece, ni las estrellas son puras ante Él.
JOB 25:6 ¡Cuánto menos el hombre que es una larva, y el hijo de hombre que es un gusano!
JOB 26:1 Entonces Job respondió:
JOB 26:2 ¡Qué bien ayudas al débil y socorres al brazo que no tiene fuerza!
JOB 26:3 ¡Qué útil discernimiento proveíste abundantemente!
JOB 26:4 ¿Para quién pronunciaste tus palabras? ¿El espíritu de quién se expresó por medio de ti?
JOB 26:5 La sombra de los muertos se estremece bajo las aguas y sus habitantes.
JOB 26:6 El Seol está desnudo ante ʼElohim, y el Abadón no tiene cubierta.
JOB 26:7 Él extiende el norte sobre el abismo y cuelga la tierra de la nada.
JOB 26:8 Encierra las aguas en sus nubes y las nubes no se rompen con ellas.
JOB 26:9 Encubre la cara de la luna llena y sobre ella extiende su nube.
JOB 26:10 Trazó un círculo sobre la superficie del agua en el límite entre la luz y la oscuridad.
JOB 26:11 Las columnas del cielo se estremecen y están pasmadas ante su reprensión.
JOB 26:12 Aquieta el mar con su poder, y con su entendimiento rompe la tormenta.
JOB 26:13 Su soplo despejó el cielo, y su mano traspasó la serpiente cautelosa.
JOB 26:14 Ciertamente estos son solo los bordes de sus caminos. ¡Cuán leve murmullo oímos de Él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede entender?
JOB 27:1 Job prosiguió su discurso:
JOB 27:2 ¡Vive ʼElohim, Quien quitó mi derecho, y ʼEL-Shadday, Quien amargó mi alma,
JOB 27:3 que mientras tenga aliento en mí, el hálito de ʼElohim en mis fosas nasales,
JOB 27:4 mis labios no hablarán perversidad, ni mi lengua pronunciará engaño!
JOB 27:5 Lejos de mí que les dé la razón. Hasta que expire no renunciaré a mi integridad.
JOB 27:6 Me aferraré a mi rectitud, y no la soltaré. Mi corazón no me reprochará en todos mis días.
JOB 27:7 Sea mi enemigo como el perverso y mi oponente como el injusto.
JOB 27:8 Porque ¿cuál es la esperanza del impío, aunque mucho robó, cuando ʼElohim le quite su vida?
JOB 27:9 ¿Escuchará ʼElohim su clamor cuando le caiga la angustia?
JOB 27:10 ¿Se deleitó en ʼEL-Shadday? ¿Invocó a ʼElohim en todo tiempo?
JOB 27:11 Los instruiré a ustedes en cuanto al poder de ʼElohim. No ocultaré lo relacionado con ʼEL-Shadday.
JOB 27:12 Si todos ustedes lo observaron, ¿por qué entonces actúan como necios?
JOB 27:13 Esta es la parte de ʼElohim para el perverso y la herencia que los opresores reciben de ʼEL-Shadday:
JOB 27:14 Aunque sus hijos se multipliquen, serán para la espada, y sus pequeños no tendrán suficiente pan.
JOB 27:15 Los que le sobrevivan, los sepultará la pestilencia, y sus viudas no los llorarán.
JOB 27:16 Aunque amontone plata como polvo y apile ropa como barro,
JOB 27:17 las amontonarás, pero el justo las vestirá, y los inocentes se repartirán la plata.
JOB 27:18 Edificó su casa como la telaraña o como enramada de guardián.
JOB 27:19 El perverso se acuesta rico, pero no volverá a serlo. Abre sus ojos, y no existe su riqueza:
JOB 27:20 De día lo asaltan los terrores como aguas, de noche lo arrebata la tormenta.
JOB 27:21 Un viento del este la levanta. La arranca de su vivienda, y se va.
JOB 27:22 Porque se lanzará sobre él y no perdonará, lo echará y no lo perdonará, aunque ciertamente trate de huir de su poder.
JOB 27:23 ʼElohim [hace] que los hombres batan las manos contra él y lo saquen de su lugar con silbidos.
JOB 28:1 La plata tiene sus yacimientos, y el oro un lugar donde refinarlo.
JOB 28:2 Se saca el hierro de la tierra, y se funde el cobre de la piedra.
JOB 28:3 El hombre da fin a la oscuridad y examina la piedra oscura y opaca hasta el último rincón.
JOB 28:4 Lejos de donde vive la gente, en lugares donde el pie no pasa, abren minas. Son suspendidos y balanceados lejos de los demás hombres.
JOB 28:5 La tierra de la cual sale el pan, y por debajo, es trastornada como por fuego;
JOB 28:6 es lugar donde hay piedras de zafiro y polvo de oro.
JOB 28:7 Es una senda que el ave de rapiña no conoce. Jamás la vio el ojo del halcón.
JOB 28:8 Nunca fue pisoteada por fieras arrogantes, ni pasó por allí el león.
JOB 28:9 El hombre alarga su mano sobre el pedernal y trastorna la raíz de las montañas.
JOB 28:10 Abre canales en la roca, y sus ojos ven todo lo precioso.
JOB 28:11 Detiene los ríos en su nacimiento y hace que salga a la luz lo escondido.
JOB 28:12 Pero ¿dónde se halla el entendimiento? ¿Dónde está el lugar de la sabiduría?
JOB 28:13 El hombre no conoce el valor de ella. No se halla en la tierra de los vivientes.
JOB 28:14 El océano dice: No está en mí. El mar dice: No está conmigo.
JOB 28:15 No se puede obtener con oro fino, ni por su precio se pesa la plata.
JOB 28:16 No se puede evaluar con oro de Ofir, ni con ónice precioso o con zafiro.
JOB 28:17 El oro y los diamantes no se le igualan, ni se puede pagar con objetos de oro fino.
JOB 28:18 El coral y el cristal de roca ni se mencionen, porque el valor de la sabiduría supera al de las perlas.
JOB 28:19 El topacio de Etiopía no la iguala, ni podrá ser evaluada en oro puro.
JOB 28:20 ¿De dónde viene la sabiduría? ¿Dónde está el lugar del entendimiento?
JOB 28:21 Está encubierta a los ojos de todo viviente, y oculta a todas las aves del cielo.
JOB 28:22 El Abadón y la Muerte dicen: ¡Su fama escuchamos con nuestros oídos!
JOB 28:23 ʼElohim entiende el camino de ella y conoce su lugar,
JOB 28:24 porque contempla los confines de la tierra y ve cuanto hay debajo del cielo
JOB 28:25 cuando da su peso al viento y determina la medida de las aguas,
JOB 28:26 cuando dicta una ley para la lluvia, y un camino para truenos y relámpagos.
JOB 28:27 Entonces Él la vio, la declaró, la estableció y también la escudriñó,
JOB 28:28 y dice al hombre: Ciertamente el temor a ʼAdonay es la sabiduría, y el apartarse del mal, el entendimiento.
JOB 29:1 Entonces Job respondió:
JOB 29:2 Ojalá volviera a ser como en meses pasados, como en los días cuando ʼElohim me vigilaba,
JOB 29:3 cuando su lámpara estaba sobre mi cabeza y a su luz yo caminaba en la oscuridad,
JOB 29:4 aquellos días de mi vigor cuando la amistad íntima de ʼElohim velaba sobre mi vivienda,
JOB 29:5 cuando ʼEL-Shadday aún estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí,
JOB 29:6 cuando mis pasos eran lavados con mantequilla y la roca me derramaba ríos de aceite,
JOB 29:7 cuando iba a la puerta de la ciudad y en la plaza preparaba mi asiento.
JOB 29:8 Los jóvenes me veían y se escondían. Los ancianos se levantaban y permanecían en pie.
JOB 29:9 Los magistrados detenían sus palabras y ponían la mano sobre sus bocas.
JOB 29:10 La voz de los nobles enmudecía y su lengua se les pegaba al paladar.
JOB 29:11 Los oídos que me escuchaban me llamaban bienaventurado, y los ojos que me miraban daban testimonio a mi favor.
JOB 29:12 Porque yo libraba al pobre que clamaba y al huérfano que no tenía ayudador.
JOB 29:13 La bendición del que iba a perecer caía sobre mí, y daba alegría al corazón de la viuda.
JOB 29:14 Me vestía de rectitud y con ella me cubría. Mi justicia era como un manto y un turbante.
JOB 29:15 Yo era ojos para el ciego y pies para el cojo.
JOB 29:16 Era padre de los menesterosos. Me informaba con diligencia de la causa que no entendía.
JOB 29:17 Rompía las quijadas del perverso y de sus dientes arrancaba la presa.
JOB 29:18 Me decía: En mi nido moriré, y como la arena multiplicaré mis días.
JOB 29:19 Mi raíz se extendía hacia las aguas, y el rocío pernoctaba en mi ramaje.
JOB 29:20 Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se fortalecía en mi mano.
JOB 29:21 Me escuchaban, esperaban y guardaban silencio ante mi consejo.
JOB 29:22 Después de mi palabra no replicaban. Mi razón destilaba sobre ellos.
JOB 29:23 La esperaban como a la lluvia temprana, y abrían su boca como a la lluvia tardía.
JOB 29:24 Si me reía con ellos, no lo creían, y no tenían en menos la luz de mi semblante.
JOB 29:25 Yo les escogía el camino, y me sentaba entre ellos como su jefe. Yo vivía como un rey en medio de su tropa, como el que consuela a los que están de duelo.
JOB 30:1 Pero ahora, se burlan de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos antepasados yo rehusé dejar con los perros de mi rebaño,
JOB 30:2 pues ¿para qué me servía la fuerza de sus manos, si su edad madura y su vigor perecieron?
JOB 30:3 Están anémicos a causa de la miseria y el hambre. Roen la tierra reseca y huyen a la desolación, al lugar tenebroso y despoblado.
JOB 30:4 Arrancan malvas entre los matorrales y se alimentan con raíces de enebro.
JOB 30:5 Están expulsados de la comunidad. Contra ellos gritan como a ladrones.
JOB 30:6 Viven en barrancos espantosos, en cuevas de la tierra y en las peñas.
JOB 30:7 Aúllan entre los matorrales y se apiñan bajo las ortigas.
JOB 30:8 Generación de necios, generación sin nombre, echados a latigazos de esta tierra.
JOB 30:9 ¡Y ahora soy su motivo de mofa y les sirvo de refrán!
JOB 30:10 Me repugnan y se alejan de mí. De mi presencia no refrenan su saliva.
JOB 30:11 Porque Él aflojó la cuerda de mi arco y me afligió, ellos se quitaron el freno frente a mí.
JOB 30:12 A mi derecha se levanta el populacho, enredan mis pies, me preparan caminos destructivos,
JOB 30:13 desbaratan mi senda, se aprovechan de mi calamidad y nadie los restringe.
JOB 30:14 Vienen como abridores de amplia brecha [en el muro] y en medio de la ruinosa tormenta se abalanzan contra mi calamidad.
JOB 30:15 Los terrores me asaltan de repente, combatieron mi honor como el viento y mi prosperidad desapareció como nube.
JOB 30:16 Ahora mi alma se me derrama. Los días de aflicción se apoderaron de mí.
JOB 30:17 La noche me taladra los huesos y los dolores que me corroen no descansan.
JOB 30:18 Una fuerza poderosa desfiguró mi ropa y me aprieta como el cuello de mi abrigo.
JOB 30:19 Me derribó en el lodo. Quedé como el polvo y la ceniza.
JOB 30:20 Clamo a Ti, y no me respondes. Me presento, y Tú no me atiendes.
JOB 30:21 Te volviste cruel conmigo y me persigues con la fuerza de tu mano.
JOB 30:22 Me levantas, me haces cabalgar sobre el viento y me deshaces en la tormenta.
JOB 30:23 Porque yo sé que me conduces a la muerte, a la casa de reunión para todos los vivientes.
JOB 30:24 ¿Sin embargo no extiendes tu mano al que está sobre una pila de ruinas o en su desastre, y por tanto pide socorro?
JOB 30:25 ¿No lloré por el afligido? ¿No tuvo compasión mi alma del menesteroso?
JOB 30:26 Pero cuando esperaba el bien, me vino el mal. Cuando esperaba luz, me vino oscuridad.
JOB 30:27 Mis órganos internos se agitan y no reposan. Me confrontan días de aflicción.
JOB 30:28 Ando ennegrecido, y no por el sol. Me levanto en la congregación y pido ayuda.
JOB 30:29 Soy hermano de chacales y compañero de avestruces.
JOB 30:30 Mi piel ennegrecida se me cae, y mis huesos arden de calor.
JOB 30:31 Por tanto, mi arpa se convirtió en lamento, y mi flauta es la voz de los que lloran.
JOB 31:1 Hice un pacto con mis ojos. ¿Cómo podría entonces fijar mi mirada en una doncella?
JOB 31:2 ¿Cuál sería la recompensa de ʼEloah desde arriba o la herencia de ʼEL-Shadday desde las alturas?
JOB 31:3 ¿No es la calamidad para el perverso, y el desastre para los que obran iniquidad?
JOB 31:4 ¿No observa Él mis caminos y cuenta todos mis pasos?
JOB 31:5 Si anduve con vanidad y mi pie se apresuró al engaño,
JOB 31:6 sea yo pesado en balanza justa, y conozca ʼEloah a mi integridad.
JOB 31:7 Si mi paso se apartó del camino, mi corazón se fue tras mis ojos o si alguna mancha se pegó a mis manos,
JOB 31:8 siembre yo y coma otro. Sea arrancada mi cosecha.
JOB 31:9 Si mi corazón fue seducido por una mujer y aceché a la puerta de mi prójimo,
JOB 31:10 muela mi esposa para otro y sobre ella se encorven otros.
JOB 31:11 Porque eso sería una lujuriosa perversidad y una iniquidad castigada por los jueces,
JOB 31:12 un fuego que consume hasta el Abadón, que arrancaría toda mi hacienda.
JOB 31:13 Si menosprecié el derecho de mi esclavo o de mi esclava, cuando ellos tenían una queja contra mí,
JOB 31:14 ¿qué haré cuando ʼEL me levante? ¿Qué le responderé cuando me llame a cuentas?
JOB 31:15 El que me formó en el vientre, ¿no lo formó también a él? ¿No nos formó el mismo en la matriz?
JOB 31:16 Si estorbé el anhelo de los pobres o hice desfallecer los ojos de la viuda,
JOB 31:17 o comí mi bocado a solas y el huérfano no comió de él,
JOB 31:18 aunque desde mi juventud creció conmigo como con un padre y lo guié desde el seno materno,
JOB 31:19 si vi a algún vagabundo sin ropas o algún menesteroso sin algo con lo cual cubrirse,
JOB 31:20 y sus órganos internos no me bendijeron al calentarse con el vellón de mis ovejas,
JOB 31:21 si alcé mi mano contra el huérfano cuando me vi apoyado en la puerta,
JOB 31:22 despréndase mi brazo del hombro y descoyúntese mi brazo de su hueso.
JOB 31:23 Porque temo el castigo de ʼEL, pues ante su majestad nada puedo hacer.
JOB 31:24 Si fijé mi confianza en el oro y al metal precioso dije: Tú eres mi esperanza,
JOB 31:25 si me complací por mis grandes riquezas y porque mi mano ganó mucho,
JOB 31:26 si miré al sol resplandeciente o a la luna que se desplazaba en su esplendor,
JOB 31:27 si mi corazón fue seducido en secreto y mi boca les envió un beso con la mano,
JOB 31:28 también sería iniquidad digna de castigo, por negar al ʼEL que está en lo alto.
JOB 31:29 ¿Me alegré de la ruina del que me aborrecía o salté de júbilo porque el mal cayó sobre él?
JOB 31:30 ¡No! Nunca dejé que mi boca pecara, ni al maldecir al enemigo, ni al hacer una imprecación para que muriera.
JOB 31:31 Decían los esclavos de mi casa: ¿Quién no se sació con su carne?
JOB 31:32 El forastero no pasaba la noche en la calle. Yo abría mis puertas al viajero.
JOB 31:33 Si encubrí mis transgresiones como Adán y oculté la iniquidad en mi seno
JOB 31:34 por temor a la muchedumbre, o porque el desprecio de la gente me intimidó y no salí a la puerta.
JOB 31:35 ¡Ojalá me escuchara! ¡Ciertamente aquí está mi firma! ¡Que ʼEL-Shadday me responda!
JOB 31:36 Ciertamente lo llevaría sobre mi hombro y me lo ataría a la cabeza como una corona.
JOB 31:37 Le rendiría cuenta de todos mis pasos, y como a un príncipe me acercaría ante Él.
JOB 31:38 Si mi tierra clama contra mí y lloran sus surcos junto a ella,
JOB 31:39 si comí su fruto sin pagar o afligí a sus labradores,
JOB 31:40 crezcan abrojos en lugar de trigo y cizaña en vez de cebada. Aquí terminan las palabras de Job.
JOB 32:1 Aquellos tres hombres cesaron de replicar a Job, porque él era justo ante sus propios ojos.
JOB 32:2 Entonces Eliú, hijo de Baraquel, buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job, porque él se justificaba a sí mismo delante de ʼElohim.
JOB 32:3 También se enardeció contra sus tres amigos, porque no hallaron respuesta, sin embargo condenaron a Job.
JOB 32:4 Eliú esperó en la disputa con Job, porque ellos eran mayores que él.
JOB 32:5 Pero al ver Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres hombres, se encendió en ira.
JOB 32:6 Eliú tomó la palabra, hijo de Baraquel, buzita: Yo soy menor y ustedes son ancianos. Por eso me abstuve y temí declararles mi opinión.
JOB 32:7 Yo pensé: La edad debe hablar. El número de años debe enseñar sabiduría.
JOB 32:8 Pero el que le da entendimiento es el espíritu en el hombre, el soplo del ʼEL-Shadday.
JOB 32:9 No son sabios los de mucha edad, ni los ancianos entienden justicia.
JOB 32:10 Por eso digo: ¡Escúchenme! También yo declararé lo que pienso.
JOB 32:11 Ciertamente esperé sus palabras, escuché sus razones mientras buscaban qué decir.
JOB 32:12 Les presté atención. Ciertamente no hay alguno de ustedes que redarguya a Job y responda sus razonamientos.
JOB 32:13 No digan: Hallamos la sabiduría. ʼElohim lo derrotará de manera aplastante, no el hombre.
JOB 32:14 Él no dirigió sus palabras contra mí, ni yo le responderé con las palabras de ustedes.
JOB 32:15 Se desconcertaron, ya no responden. Sus palabras los abandonaron.
JOB 32:16 ¿Debo esperar porque no hablan, porque cesaron y ya no responden?
JOB 32:17 Yo también responderé mi parte. Yo también expresaré mi opinión,
JOB 32:18 porque estoy lleno de palabras, y el espíritu me obliga dentro de mí.
JOB 32:19 Ciertamente mis órganos internos son como vino sin respiradero y están a punto de reventar como odres nuevos.
JOB 32:20 Hablaré y me desahogaré. Abriré mi boca y responderé.
JOB 32:21 No haré ahora acepción de personas, ni me permitiré adular a algún hombre,
JOB 32:22 porque nunca supe adular. De otra manera, mi Hacedor pronto me consumiría.
JOB 33:1 Sin embargo, Job, escucha ahora mis razones y atiende todas mis palabras.
JOB 33:2 Ciertamente ahora abro mi boca. Mi lengua habla en mi paladar.
JOB 33:3 Mis palabras declararán la rectitud de mi corazón y lo que saben mis labios lo dicen con sinceridad:
JOB 33:4 El Espíritu de ʼElohim me hizo y el soplo de ʼEL-Shadday me dio vida.
JOB 33:5 Respóndeme si puedes. Alístate y ponte en pie ante mí.
JOB 33:6 Ciertamente pertenezco a ʼEL, como tú. Del barro también fui formado.
JOB 33:7 Ciertamente mi terror no te espantará, ni mi mano será demasiado pesada sobre ti.
JOB 33:8 En verdad tú dijiste a oídos míos. Yo oí el sonido de tus palabras:
JOB 33:9 Limpio soy, sin transgresión. Soy inocente y no hay culpa en mí.
JOB 33:10 Ciertamente Él inventa pretextos contra mí y me considera su enemigo.
JOB 33:11 Puso mis pies en el cepo y vigila todos mis pasos.
JOB 33:12 Ciertamente yo te respondo: En esto no eres justo, porque ʼElohim es mayor que el hombre.
JOB 33:13 ¿Por qué contiendes con ʼEL? Pues Él no da cuenta de ninguna de sus obras.
JOB 33:14 Porque ʼElohim habla de una manera o de otra, pero nadie lo percibe:
JOB 33:15 En sueño, en visión nocturna, cuando el sopor cae sobre los hombres, mientras se adormecen en la cama,
JOB 33:16 Él abre el oído de los hombres y sella su instrucción para ellos,
JOB 33:17 a fin de apartar al hombre de su obra y destruir la soberbia del varón,
JOB 33:18 para librar su alma del sepulcro y que su vida no perezca a filo de espada.
JOB 33:19 También sobre su cama es reprendido con dolores, con el dolor incesante de sus huesos,
JOB 33:20 lo cual hace que le repugne el pan, y aun el manjar más delicado.
JOB 33:21 Su carne se consume hasta que no se ve, y sus huesos, que no se veían, aparecen.
JOB 33:22 Su alma se acerca al sepulcro y su vida a los que causan la muerte.
JOB 33:23 Si hay un ángel que sea mediador para él, muy escogido entre 1.000, que recuerda al hombre lo correcto para él,
JOB 33:24 tenga compasión de él y diga: Líbrenlo de bajar al sepulcro, pues le hallé un rescate.
JOB 33:25 Entonces su carne sería más tierna que la de un joven que vuelve al vigor de los días de su juventud.
JOB 33:26 Invocaría a ʼEloha. Él le haría sacrificio que apacigua, para que vea el semblante de ʼEL con gozo y Él le restaure su justicia al hombre.
JOB 33:27 Él mira a los hombres y al que dice: Pequé y pervertí lo recto, pero nada me aprovechó,
JOB 33:28 Él le redimirá su alma para que no baje al sepulcro, y su vida verá la luz.
JOB 33:29 En verdad ʼEL hace todas estas cosas con el hombre dos veces, y aun tres,
JOB 33:30 para rescatar su alma del sepulcro e iluminarlo con la luz de la vida.
JOB 33:31 Presta atención, Job, escúchame. Calla, y permíteme hablar.
JOB 33:32 Si tienes palabras, respóndeme. Habla, porque yo quiero declararte justo.
JOB 33:33 Si no, escúchame. Calla, y yo te enseñaré sabiduría.
JOB 34:1 Eliú continuó:
JOB 34:2 Escuchen, oh sabios, mis palabras, y ustedes, los que saben, escúchenme.
JOB 34:3 Porque el oído distingue las palabras y el paladar prueba el alimento.
JOB 34:4 Escojamos lo que es recto y sepamos entre nosotros lo que es bueno.
JOB 34:5 Porque Job dijo: Yo soy justo. ʼEL me quitó mi derecho.
JOB 34:6 ¿Debo mentir con respecto a mi derecho? Aunque no cometí transgresión, mi herida es incurable.
JOB 34:7 ¿Quién hay como Job, quien bebe el desprecio como agua,
JOB 34:8 quien se va en compañía con los transgresores y camina con los perversos?
JOB 34:9 Pues afirma: De nada le sirve al hombre deleitarse en ʼElohim.
JOB 34:10 Por tanto, hombres cuerdos, escúchenme: ¡Lejos esté de ʼElohim la perversidad, y de ʼEL-Shadday la injusticia!
JOB 34:11 Porque Él paga al hombre según sus obras y hace que cada uno halle según su camino.
JOB 34:12 Ciertamente ʼElohim no obra perversamente, ni ʼEL-Shadday pervierte la justicia.
JOB 34:13 ¿Quién le dio autoridad sobre la tierra? ¿Quién le confió todo el universo?
JOB 34:14 Si Él determina hacer así, retirar para Sí mismo su Espíritu y su aliento,
JOB 34:15 toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo.
JOB 34:16 Si tienes entendimiento, escucha esto, escucha el sonido de mis palabras:
JOB 34:17 ¿Gobernará el que aborrece la justicia? ¿Te atreves a condenar al Justo poderoso,
JOB 34:18 a Aquél que declara a un rey inútil y perversos a los nobles,
JOB 34:19 Quien no muestra parcialidad con príncipes, ni considera al rico por encima del pobre? Porque todos ellos son la obra de sus manos.
JOB 34:20 De repente a medianoche mueren, las gentes se estremecen y ya no están. Los poderosos son derribados y no por mano.
JOB 34:21 Porque los ojos de Él están sobre las sendas del hombre y observan todos sus pasos.
JOB 34:22 No hay oscuridad ni sombras donde puedan ocultarse los que hacen iniquidad.
JOB 34:23 Pues no le impone plazo al hombre, para que comparezca a juicio ante ʼEL.
JOB 34:24 Él quebranta a los poderosos sin indagar y pone a otros en lugar de ellos.
JOB 34:25 Por cuanto conoce las obras de ellos, los trastorna en una noche, y quedan deshechos.
JOB 34:26 Los azota por sus perversidades en un lugar público,
JOB 34:27 porque se apartaron de seguirlo. No consideraron alguno de los caminos de Él.
JOB 34:28 Buscaron que el clamor del pobre llegara a Él, y que escuchara el clamor de los afligidos.
JOB 34:29 Cuando Él da tranquilidad, ¿quién entonces lo inculpará? Si esconde su rostro, ¿quién lo mirará? Esto ocurre tanto con respecto a una nación como con respecto a un hombre,
JOB 34:30 para evitar que reine el impío e imponga trampas al pueblo.
JOB 34:31 Porque, ¿alguno le dijo a ʼEL: Generé mi castigo, no pecaré más,
JOB 34:32 enséñame Tú lo que yo no veo? ¡Si obré mal, no lo haré más!
JOB 34:33 ¿Retribuirá según tus condiciones, porque tú rechazas las de Él? Si rechazas o si aceptas, Él te retribuirá, no yo. Y si no es así, dí lo que sabes.
JOB 34:34 Los hombres de entendimiento me lo dirán, y el hombre sabio que me escucha:
JOB 34:35 Que Job no habló con sabiduría, que sus palabras fueron sin discernimiento,
JOB 34:36 que Job debe ser probado hasta el límite, porque respondió como los perversos,
JOB 34:37 y a su pecado añade rebelión. Bate palmas ante nosotros y multiplica sus palabras contra ʼEL.
JOB 35:1 Eliú continuó:
JOB 35:2 ¿Piensas que es correcto decir: Mi justicia es mayor que la de ʼEL?
JOB 35:3 Porque dijiste: ¿Qué provecho habrá para Ti? ¿Qué provecho tendré, más que si hubiera pecado?
JOB 35:4 Yo te responderé, y a tus compañeros contigo:
JOB 35:5 Observa atentamente el cielo y contempla las nubes que son más altas que tú:
JOB 35:6 Si pecas, ¿qué mal le haces a Él? Si tus transgresiones se multiplican, ¿qué daño le haces a Él?
JOB 35:7 Si eres justo, ¿qué obtiene Él de ti, o qué recibe de tu mano?
JOB 35:8 Tu maldad afecta al hombre, y tu justicia, al humano como tú.
JOB 35:9 Claman bajo el peso de la opresión y gritan contra los poderosos,
JOB 35:10 pero ninguno dice: ¿Dónde está nuestro Hacedor Quien restaura las fuerzas durante la noche?
JOB 35:11 ¿Quien nos instruye por medio de las bestias de la tierra, y nos enseña por medio de las aves del cielo?
JOB 35:12 Entonces claman, pero Él no responde, por la arrogancia de los perversos,
JOB 35:13 porque ciertamente ʼEL no escucha el falso clamor. ʼEL-Shadday no lo tiene en cuenta.
JOB 35:14 ¡Cuánto menos cuando tú dices que aunque no lo veas, tu causa está ante Él, y que en Él esperas!
JOB 35:15 Pero ahora, porque su ira no castigó, ni reconoció con rigor la transgresión,
JOB 35:16 Job abrió vanamente su boca y multiplica palabras sin entendimiento.
JOB 36:1 Entonces Eliú continuó:
JOB 36:2 Espérame un poco y te diré más, porque aún queda algo por decir en defensa de ʼEloha.
JOB 36:3 Desde lejos traeré mi saber y atribuiré justicia a mi Hacedor,
JOB 36:4 porque en verdad mis palabras no son falsas. Contigo está Uno que es perfecto en conocimiento.
JOB 36:5 Ciertamente ʼEL es poderoso, pero no desprecia a nadie. Es poderoso en la fuerza del entendimiento.
JOB 36:6 No otorga vida al perverso, pero hace justicia a los afligidos.
JOB 36:7 No aparta sus ojos de los justos. Los hace sentar con reyes en el trono para siempre, y serán exaltados.
JOB 36:8 Si están presos con grilletes y atrapados con cuerdas de aflicción,
JOB 36:9 los reprende por su obra y por sus transgresiones, porque se exaltaron a sí mismos.
JOB 36:10 Les abre el oído a la corrección y los exhorta a devolverse de la iniquidad.
JOB 36:11 Si escuchan y se someten, acaban sus días en prosperidad, y sus años en deleites.
JOB 36:12 Pero si no escuchan, perecen a filo de espada o por su ignorancia.
JOB 36:13 Los impíos de corazón atesoran ira, no claman cuando Él los ata y
JOB 36:14 mueren en la juventud. Sus vidas terminan entre los sodomitas con rituales paganos.
JOB 36:15 Él libra a los afligidos en su aflicción. Abre sus oídos en la opresión.
JOB 36:16 También te sacará de las garras de la angustia a un lugar espacioso y abierto, para servirte una mesa llena de sustancia.
JOB 36:17 Pero si tú estás lleno del juicio que merece el perverso, el juicio y la justicia se apoderan de ti.
JOB 36:18 Por lo cual, teme, no sea que en su ira te quite de un golpe, del cual no te pueda librar ni un gran rescate.
JOB 36:19 ¿Será suficiente tu clamor para librarte de la angustia o todas las fuerzas de tu poder?
JOB 36:20 No anheles la noche en la cual los pueblos desaparecerán de su lugar.
JOB 36:21 Cuídate de no volver a la iniquidad, porque escogiste ésta en vez de la aflicción.
JOB 36:22 Ciertamente ʼEL es exaltado en su poder: ¿Quién es un Maestro como Él?
JOB 36:23 ¿Quién le señala el camino? ¿Quién le dirá jamás: Cometiste injusticia?
JOB 36:24 Acuérdate de engrandecer su obra, de la cual los hombres cantan.
JOB 36:25 Todos los hombres la contemplan. Los humanos la miran desde lejos.
JOB 36:26 Mira, ʼEL es exaltado, y nosotros no lo conocemos. El número de sus años es inescrutable.
JOB 36:27 Él atrae las gotas de agua, y a la lluvia convierte en vapor
JOB 36:28 que destilan las nubes, y vierten en abundancia sobre los hombres.
JOB 36:29 ¿Quién entenderá el despliegue de las nubes y el estruendo de la bóveda celeste?
JOB 36:30 Ciertamente, despliega su rayo en ella y cubre las profundidades del mar.
JOB 36:31 Con tales cosas gobierna a los pueblos y da alimento en abundancia.
JOB 36:32 Cubre con sus manos el rayo y lo lanza certero hacia su blanco.
JOB 36:33 El trueno anuncia su presencia, el ganado también, con respecto a la tormenta que se levanta.
JOB 37:1 Por lo cual también se estremece mi corazón y salta fuera de su lugar.
JOB 37:2 ¡Escuchen atentamente el trueno de su voz y el estruendo que sale de su boca!
JOB 37:3 Suelta sus relámpagos por debajo de todo el cielo, que llegan hasta los confines de la tierra.
JOB 37:4 Tras ellos ruge su voz. Truena ʼEL con voz majestuosa, y aunque sea oída su voz, no los detiene.
JOB 37:5 ʼEL truena con voz maravillosa y hace cosas que no podemos comprender.
JOB 37:6 A la nieve dice: Cae a la tierra. También a la lluvia y al aguacero torrencial.
JOB 37:7 Así hace que todo hombre se retire, para que todos los hombres reconozcan su obra.
JOB 37:8 Las bestias se meten en lugar de descanso y permanecen en sus guaridas.
JOB 37:9 De su cámara viene la tormenta y el frío de los vientos del norte.
JOB 37:10 Por el soplo de ʼEL se forma el hielo y se congelan las amplias aguas.
JOB 37:11 Carga de humedad la densa nube. Dispersa las nubes con sus relámpagos,
JOB 37:12 que giran según su designio para cumplir sus órdenes sobre la superficie de la tierra habitada.
JOB 37:13 Las hace venir, unas veces como azote, otras, a favor de su tierra y otras por misericordia.
JOB 37:14 Oh Job, escucha esto. Detente y considera las maravillas de ʼEL.
JOB 37:15 ¿Sabes cuándo ʼEloah las establece y hace fulgurar la luz de su nube?
JOB 37:16 ¿Conoces tú el equilibrio de las nubes, las obras prodigiosas de Aquél que es perfecto en conocimiento?
JOB 37:17 ¿Por qué están calientes tus ropas cuando la tierra está tranquila a causa del viento del sur?
JOB 37:18 ¿Extendiste con Él la bóveda celeste, sólida como un espejo fundido?
JOB 37:19 Muéstranos qué le diremos. Porque no podemos ordenar nuestras ideas a causa de las tinieblas.
JOB 37:20 ¿Será necesario informarle lo que yo digo? ¿O debe un hombre desear que sea tragado?
JOB 37:21 Ciertamente no es posible mirar la luz oscurecida por las nubes, pero un viento pasa, y la despeja.
JOB 37:22 Del norte asoma un dorado resplandor. ¡En ʼEloha hay una asombrosa majestad!
JOB 37:23 ¡ʼEL-Shadday, a Quien no alcanzamos! Exaltado en poder, Él no hará violencia a la equidad. Es abundante en justicia.
JOB 37:24 Por tanto, los hombres le temen. Él no estima a alguno que cree en su corazón ser sabio.
JOB 38:1 Yavé respondió a Job desde un remolino de viento:
JOB 38:2 ¿Quién es el que oscurece el consejo con palabras sin entendimiento?
JOB 38:3 Ciñe ahora tu cintura como varón. Yo te preguntaré, y tú me responderás:
JOB 38:4 ¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Dí, si tienes entendimiento.
JOB 38:5 ¿Quién determinó sus medidas? Con seguridad lo sabes. ¿Quién extendió cordel sobre ella?
JOB 38:6 ¿Sobre qué están fundados sus cimientos? ¿Quién colocó su piedra angular,
JOB 38:7 cuando las estrellas del alba alababan juntas, y todos los hijos de ʼElohim gritaban de júbilo?
JOB 38:8 ¿Quién encerró al mar con compuertas cuando se salía de su seno?
JOB 38:9 Cuando le coloqué nubes como ropa, y densa oscuridad como envoltura,
JOB 38:10 cuando establecí sobre él mi límite, coloqué barra en sus puertas
JOB 38:11 y le dije: Hasta aquí llegarás y no pasarás. Aquí se detendrá el orgullo de tus olas.
JOB 38:12 ¿Alguna vez en tu vida diste orden a la mañana? ¿Mostraste a la aurora su lugar?
JOB 38:13 A fin de que tome los confines de la tierra y sacuda de ella a los perversos,
JOB 38:14 sea cambiada como arcilla modelada por el sello, y adelgazada hasta ser como una ropa multicolor,
JOB 38:15 para que se retenga la luz de los perversos y sea quebrado el brazo enaltecido.
JOB 38:16 ¿Penetraste tú hasta las fuentes del mar o caminaste en las profundidades del abismo?
JOB 38:17 ¿Te fueron reveladas las puertas de la muerte? ¿Viste las puertas de la profunda oscuridad?
JOB 38:18 ¿Consideraste tú la anchura de la tierra? Declara si sabes todo esto.
JOB 38:19 ¿Dónde está el camino hacia la morada de la luz? ¿Dónde vive la oscuridad,
JOB 38:20 para que las conduzcas a su territorio y les muestres las sendas a su vivienda?
JOB 38:21 Tú lo sabes, porque entonces ya habías nacido y el número de tus días es grande.
JOB 38:22 ¿Estuviste en los tesoros de la nieve o viste los tesoros del granizo
JOB 38:23 que tengo reservados para el tiempo de angustia, para el día de la guerra y de la batalla?
JOB 38:24 ¿Por cuál camino se reparte la luz y se esparce el viento del este sobre la tierra?
JOB 38:25 ¿Quién le abrió cauce al aluvión y camino a los relámpagos y truenos,
JOB 38:26 para saciar la tierra deshabitada y desolada, para que brote la hierba,
JOB 38:27 para saciar las tierras desoladas, y hacer que broten las semillas de la hierba?
JOB 38:28 ¿La lluvia tiene padre? ¿Quién engendró las gotas de rocío?
JOB 38:29 ¿De cuál vientre salió el hielo? ¿Quién engendró la escarcha del cielo
JOB 38:30 para que las aguas se cubran con una losa, que aprisiona la superficie del abismo?
JOB 38:31 ¿Podrás anudar las cadenas de las Pléyades o desatar las ligaduras de Orión?
JOB 38:32 ¿Sacarás las constelaciones del cielo a su tiempo o guiarás la Osa Mayor con sus hijos?
JOB 38:33 ¿Conoces tú los Estatutos del cielo? ¿Puedes establecer su dominio en la tierra?
JOB 38:34 ¿Alzarás tu voz hacia las nubes para que te cubra el chaparrón?
JOB 38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos para que vengan y te digan: Aquí estamos?
JOB 38:36 ¿Quién colocó entendimiento en el ser íntimo? ¿Quién dio entendimiento a la mente?
JOB 38:37 ¿Quién cuenta las nubes con sabiduría y voltea los cántaros del cielo,
JOB 38:38 cuando el polvo se convierte en una masa y los terrones se pegan entre sí?
JOB 38:39 ¿Cazarás tú presa para la leona? ¿Saciarás el hambre de sus leoncillos
JOB 38:40 cuando están echados en sus cuevas o se agazapan en sus guaridas para acechar?
JOB 38:41 ¿Quién provee al cuervo su comida, cuando sus pichones claman a ʼElohim mientras vagan sin alimento?
JOB 39:1 ¿Sabes tú cuándo paren las cabras monteses? ¿Asististe al parto de las venadas?
JOB 39:2 ¿Puedes contar los meses de su preñez y saber el tiempo cuando paren?
JOB 39:3 Se encorvan, expulsan sus crías, se libran de sus dolores de parto.
JOB 39:4 Sus crías crecen, se fortalecen, salen a campo abierto y no vuelven.
JOB 39:5 ¿Quién dio al asno montés su libertad? ¿Quién soltó las ataduras del rebuznante,
JOB 39:6 a cual di el desierto como hogar y tierra salitrosa como vivienda?
JOB 39:7 Se burla del bullicio de la ciudad y no obedece los gritos del arriero,
JOB 39:8 explora las montañas en busca de su pasto y rastrea toda cosa verde.
JOB 39:9 ¿Consentirá el búfalo en ser tu esclavo o pasará la noche en tu establo?
JOB 39:10 ¿Atarás al búfalo al arado con cuerdas? ¿Rastrillará los valles tras ti?
JOB 39:11 ¿Confiarás en él porque es robusto y dejarás tu labor a su cuidado?
JOB 39:12 ¿Confiarás en él para que te traiga tu cosecha y reúna el grano en tu era?
JOB 39:13 Las alas del avestruz se agitan alegres, ¿pero son las alas y el plumaje del amor?
JOB 39:14 Abandona sus huevos en la tierra, en el polvo los calienta
JOB 39:15 y se olvida que un pie puede aplastarlos o una bestia salvaje pisotearlos.
JOB 39:16 Es cruel con sus polluelos como si no fueran suyos. No le importa que se pierda su fatiga,
JOB 39:17 porque ʼEloah lo privó de sabiduría y no lo dotó de entendimiento.
JOB 39:18 Pero cuando se yergue en alto, se burla del caballo y su jinete.
JOB 39:19 ¿Diste al caballo su fuerza? ¿Cubriste tú su cuello con una melena?
JOB 39:20 ¿Lo harás brincar como langosta? Su majestuoso resoplido es terrible,
JOB 39:21 escarba en el valle, se regocija en su fuerza, sale a encontrarse con las armas,
JOB 39:22 se ríe del miedo y no se espanta ni retrocede ante la espada.
JOB 39:23 La flecha resuena contra él. Fulguran lanzas y arma arrojadiza,
JOB 39:24 con ímpetu y furor devora la distancia, sin que le importe el sonido de la trompeta.
JOB 39:25 Parece que dice entre clarines: ¡Ea! Olfatea desde lejos la batalla, el grito de los comandantes y el grito de guerra.
JOB 39:26 ¿Vuela el halcón y extiende sus alas hacia el sur por tu sabiduría?
JOB 39:27 ¿Por tu mandato se remonta el águila y pone su nido en la altura?
JOB 39:28 Vive y tiene su habitación en la roca, en la cumbre del peñasco, en lugar inaccesible.
JOB 39:29 Desde allí acecha la presa. Sus ojos la divisan desde muy lejos.
JOB 39:30 Sus polluelos chupan la sangre. Donde hay carroña, allí está ella.
JOB 40:1 Además, Yavé respondió a Job:
JOB 40:2 ¿El que contiende con ʼEL-Shadday lo corrige? El que argumenta con ʼEloah, responda.
JOB 40:3 Entonces Job respondió a Yavé:
JOB 40:4 Ciertamente, soy insignificante. ¿Qué puedo responderte? Pongo mi mano sobre mi boca.
JOB 40:5 Una vez hablé, pero no responderé más. Y aun dos veces, pero nada.
JOB 40:6 Entonces Yavé respondió a Job desde el remolino de viento:
JOB 40:7 Cíñete ahora tu cintura como varón. Yo te preguntaré, y tú me responderás:
JOB 40:8 ¿Invalidarás mi juicio? ¿Me condenarás para justificarte?
JOB 40:9 Si tienes un brazo como el de ʼEL, y tu voz truena con una voz como la suya,
JOB 40:10 adórnate de majestad y esplendor. Cúbrete de honra y majestad.
JOB 40:11 Derrama el ardor de tu ira, y abate con una mirada al soberbio.
JOB 40:12 Observa a todo arrogante y humíllalo. Quebranta a los perversos en su sitio,
JOB 40:13 entiérralos juntos en el polvo y véndales los semblantes en la oscuridad.
JOB 40:14 Entonces Yo también reconoceré que tu mano derecha puede salvarte.
JOB 40:15 Contempla ahora al hipopótamo al cual hice como a ti. Come hierba como un buey.
JOB 40:16 Ciertamente la fuerza está en sus lomos. Su vigor en su vientre musculoso
JOB 40:17 cuando entiesa su cola como un cedro, y tensa los tendones de los muslos.
JOB 40:18 Sus huesos son como tubos de bronce, su osamenta como barras de hierro.
JOB 40:19 Él es el principal de los procedimientos de ʼEL. Solo su Hacedor puede acercarle su espada.
JOB 40:20 Las montañas producen hierba para él, y las bestias del campo retozan allí.
JOB 40:21 Se recuesta debajo de las plantas de loto y se oculta entre los juncos del pantano.
JOB 40:22 Lo cubren los lotos con su sombra y lo rodean los sauces del arroyo.
JOB 40:23 Ciertamente, cuando el río se desborda, él no se alarma. Aunque el Jordán espumee contra su hocico, queda tranquilo
JOB 40:24 ¿Puede alguien vigilarlo y capturarlo al perforar sus fosas nasales con un garfio?
JOB 41:1 ¿Puedes tú sacar con un anzuelo el cocodrilo, atar con una cuerda su lengua?
JOB 41:2 ¿Pondrás una soga en su nariz, y perforarás con garfio su quijada?
JOB 41:3 ¿Se acercará a ti con palabras sumisas o te hablará con lisonjas?
JOB 41:4 ¿Hará un pacto contigo para que lo tomes como esclavo perpetuo?
JOB 41:5 ¿Jugarás con él como con un pájaro? ¿Lo atarás para entretener a tus niñas?
JOB 41:6 ¿Los comerciantes harán negocio por él? ¿Lo cortarán en trozos entre los mercaderes?
JOB 41:7 ¿Podrás abrirle el cuero con lancetas, o su cabeza con arpones?
JOB 41:8 Pon tu mano sobre él. Recuerda la batalla con él. No lo volverás a hacer.
JOB 41:9 Ciertamente la esperanza de esta pelea queda frustrada. Un hombre desfallece con solo verlo.
JOB 41:10 Nadie se atreve a despertarlo. ¿Entonces quién puede estar en pie delante de Mí?
JOB 41:11 ¿Quién me dio primero a Mí, para que Yo le restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
JOB 41:12 No guardaré silencio acerca de sus miembros, ni de su gran fuerza ni de su excelente figura.
JOB 41:13 ¿Quién levanta la primera capa de su envoltura y penetra a través de su doble coraza?
JOB 41:14 ¿Quién abre la parte posterior de su boca rodeada de dientes espantosos?
JOB 41:15 Sus fuertes escamas son su orgullo, cerradas entre sí como firme sello,
JOB 41:16 tan unidas la una con la otra que ni el aire pasa entre ellas.
JOB 41:17 Están soldadas, cada una a su vecina, trabadas entre sí, no se pueden separar.
JOB 41:18 Su estornudo lanza destellos de luz. Sus ojos son como los párpados de la aurora.
JOB 41:19 De la parte posterior de su boca salen llamaradas y se escapan centellas de fuego.
JOB 41:20 De sus fosas nasales sale vapor como el de una olla que hierve al fuego.
JOB 41:21 Su aliento enciende los carbones. Salen llamaradas de las partes posteriores de su boca.
JOB 41:22 En su nuca se asienta la fuerza. Ante él cunde el terror.
JOB 41:23 Los pliegues de su carne son compactos. Están firmes en él y no se mueven.
JOB 41:24 Su corazón es duro como la piedra, como la piedra inferior de un molino.
JOB 41:25 Cuando se levanta, tiemblan los valientes, y por el quebrantamiento, retroceden.
JOB 41:26 La espada no lo alcanza, ni la lanza, ni la lanceta, ni la flecha, ni la lanza arrojadiza.
JOB 41:27 Para él el hierro es como pasto, y el bronce, madera carcomida.
JOB 41:28 No lo ahuyentan las flechas. Las piedras de la honda le son como rastrojo.
JOB 41:29 Los garrotes le son como hojarasca. Se burla del brillo del arma arrojadiza.
JOB 41:30 Por debajo tiene conchas puntiagudas, se extiende como un trillo sobre el lodo.
JOB 41:31 Hace lo profundo del mar hervir como una olla. Lo convierte como una olla de ungüento.
JOB 41:32 Detrás de él brilla una estela de agua como barba encanecida.
JOB 41:33 Nada hay semejante a él sobre la tierra. Fue hecho exento de temor.
JOB 41:34 Menosprecia todo lo elevado. Es rey de todos los hijos del orgullo.
JOB 42:1 Entonces Job respondió a Yavé:
JOB 42:2 Reconozco que todo lo puedes, y que ningún propósito tuyo te puede ser estorbado.
JOB 42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? ¡Yo! Porque hablaba lo que no entendía, cosas demasiado maravillosas para mí que no entendía.
JOB 42:4 Escúchame, te ruego, y hablaré. Te preguntaré, y Tú me enseñarás:
JOB 42:5 De oídas te oí, pero ahora cuando mis ojos te miran,
JOB 42:6 me aborrezco, me arrepiento y me echo en polvo y ceniza.
JOB 42:7 Después que Yavé habló estas Palabras a Job, aconteció que Yavé dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y contra tus dos amigos, porque no hablaron lo recto de Mí, como mi esclavo Job.
JOB 42:8 Tomen, pues, siete becerros y siete carneros, y vayan a mi esclavo Job y ofrezcan holocausto por ustedes. Mi esclavo Job intercederá por ustedes, porque Yo levantaré su rostro, para no hacer con ustedes conforme a su insensatez, pues no hablaron de Mí lo recto, como mi esclavo Job.
JOB 42:9 Elifaz temanita, Bildad sujita y Sofar naamatita fueron e hicieron como Yavé les ordenó. Y Yavé levantó el rostro de Job.
JOB 42:10 Al orar por sus amigos, Yavé restauró a Job de su cautividad y aumentó al doble todo lo que poseyó.
JOB 42:11 Llegaron a él todos sus hermanos y hermanas, y todos sus antiguos conocidos. Comieron con él en su casa, y se condolieron de él. Lo consolaron por toda la desgracia que Yavé trajo sobre él. Y cada uno le dio una pieza de plata y un anillo de oro.
JOB 42:12 Yavé bendijo los últimos días de Job más que los primeros, porque tuvo 14.000 ovejas, 6.000 camellos, 1.000 yuntas de bueyes, 1.000 asnas,
JOB 42:13 y siete hijos y tres hijas.
JOB 42:14 A la primera llamó Jemima, a la segunda Casia y a la tercera, Keren-hapuc.
JOB 42:15 En toda la tierra no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos.
JOB 42:16 Después de estas cosas, Job vivió 140 años, y vio a sus hijos y a sus nietos hasta la cuarta generación.
JOB 42:17 Murió anciano y lleno de días.
PSA 1:1 ¡Inmensamente feliz es el varón que no anduvo en consejo de impíos, Ni se detuvo en camino de pecadores, Ni se sentó en silla de burladores!
PSA 1:2 Sino en la Ley de Yavé halla complacencia, Y en su Ley reflexiona de día y de noche.
PSA 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua Que da su fruto a su tiempo Y su follaje no se marchita. Todo lo que hace tendrá éxito.
PSA 1:4 No así los impíos, Que son como cáscara de grano levantada por el viento.
PSA 1:5 Por tanto, no se levantarán los impíos en el juicio.
PSA 1:6 Porque Yavé conoce el camino de los justos, Pero la senda de los impíos lleva a destrucción.
PSA 2:1 ¿Para qué están en tumulto las naciones, Y los pueblos maquinan cosas vanas?
PSA 2:2 Los reyes de la tierra se levantarán, Y gobernantes conspirarán unidos Contra Yavé y contra su Ungido, y dicen:
PSA 2:3 ¡Rompamos sus ataduras Y quitemos de nosotros sus cuerdas!
PSA 2:4 El que está sentado en los cielos se reirá. ʼAdonay se burlará de ellos.
PSA 2:5 Luego les hablará en su furor. Los conturbará en su ira.
PSA 2:6 Yo mismo consagré a mi Rey sobre Sion, Mi Montaña Santa.
PSA 2:7 Yo promulgaré el decreto. Yavé me dijo: Mi Hijo eres Tú, Yo te engendré hoy.
PSA 2:8 Pídeme y te daré los pueblos en posesión, Y como herencia tuya los confines de la tierra.
PSA 2:9 Los quebrantarás con vara de hierro. Los harás añicos como vasija de alfarero.
PSA 2:10 Ahora pues, oh reyes, actúen con sabiduría. Acepten amonestación, jueces de la tierra:
PSA 2:11 Sirvan a Yavé con temor Y regocíjense con temblor.
PSA 2:12 Besen los pies al Hijo No sea que se enoje y perezcan en el camino, Pues de repente arde su ira. Inmensamente felices son los que se refugian en Él.
PSA 3:1 ¡Oh Yavé, cómo se multiplicaron mis opresores! Muchos son los que se levantan contra mí.
PSA 3:2 Muchos dicen de mí: No hay salvación en ʼElohim para él. Selah
PSA 3:3 Pero Tú, oh Yavé, eres escudo alrededor de mí, Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
PSA 3:4 Clamé a Yavé con mi voz.
PSA 3:5 Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Yavé me sustenta.
PSA 3:6 No temeré a decenas de millares de personas Me sitien que alrededor.
PSA 3:7 ¡Levántate, oh Yavé, sálvame, ʼElohim mío! Porque Tú eres el que golpea a todos mis enemigos en la mejilla Y quebrantas los dientes de los impíos.
PSA 3:8 La salvación corresponde a Yavé. Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah
PSA 4:1 ¡Oh ʼElohim de mi justicia, respóndeme cuando clamo! Tú que me diste holgura en la estrechez, Ten compasión de mí y escucha mi oración.
PSA 4:2 Oh hijos de [los] hombres, ¿Por cuánto tiempo convertirán mi honra en infamia? ¿Hasta cuando amarán vanidad y buscarán la mentira? Selah
PSA 4:3 Sepan, pues, que Yavé apartó al piadoso para Él.
PSA 4:4 Aírense, pero no pequen. Mediten en su corazón sobre sus camas. Guarden silencio. Selah
PSA 4:5 Ofrezcan sacrificios de justicia, Y confíen en Yavé.
PSA 4:6 Muchos dicen: ¡Oh, que viéramos algún bien! ¡Oh Yavé, levanta sobre nosotros la luz de tu rostro!
PSA 4:7 Diste alegría a mi corazón, Mayor que la de ellos, aun cuando abundan en grano y mosto.
PSA 4:8 En paz me acostaré y así dormiré, Porque solo Tú, Yavé, me haces vivir confiado.
PSA 5:1 Escucha, oh Yavé, mis palabras. Considera mi susurro.
PSA 5:2 Oye el sonido de mi clamor, Rey mío y ʼElohim mío, porque a Ti oro.
PSA 5:3 Oh Yavé, oyes mi voz de mañana. De mañana la presentaré ante Ti, Y esperaré.
PSA 5:4 Porque Tú no eres un ʼElohim que se complace en la maldad, Ni el hombre impío mora contigo.
PSA 5:5 Los arrogantes no se presentarán delante de Ti. Aborreces a todos los perversos.
PSA 5:6 Destruirás a los que hablan mentira. Yavé aborrece al hombre sanguinario y engañador.
PSA 5:7 Pero yo entraré en tu Casa por la abundancia de tu firme amor, Y con reverencia me postraré hacia tu santo Templo.
PSA 5:8 Guíame, oh Yavé, en tu justicia, A causa de mis adversarios. Allana tu camino delante de mí.
PSA 5:9 Porque no hay veracidad en su lenguaje. Su corazón es destructivo, Sepulcro abierto es su garganta. Con su lengua hablan lisonjas.
PSA 5:10 Oh ʼElohim, castígalos. Caigan por sus propios consejos. Échalos a causa de la multitud de sus transgresiones, Porque se rebelaron contra Ti.
PSA 5:11 Pero, ¡alégrense todos los que confían en Ti! ¡Den voces de júbilo porque Tú los defiendes para siempre! ¡Regocíjense en Ti los que aman tu Nombre!
PSA 5:12 Porque Tú, oh Yavé, bendecirás al justo, Como con un escudo lo rodearás de tu favor.
PSA 6:1 Oh Yavé, no me reprendas en tu furor. Ni me disciplines en tu ardiente ira.
PSA 6:2 Ten compasión de mí, oh Yavé, porque desfallezco. Sáname, oh Yavé, porque mis huesos están conturbados,
PSA 6:3 Y también mi alma en gran manera. Y Tú, oh Yavé… ¿hasta cuándo?
PSA 6:4 Vuélvete, Yavé, rescata mi alma. Sálvame por tu misericordia.
PSA 6:5 Porque en la muerte no habrá memoria de Ti. En el Seol, ¿quién te dará gracias?
PSA 6:6 Estoy agotado de tanto gemir. Todas las noches inundo de lágrimas mi almohada. Con mis lágrimas empapo mi cama.
PSA 6:7 Mis ojos están nublados de tanto sufrir. Han envejecido a causa de todos mis adversarios.
PSA 6:8 Apártense de mí todos los que hacen iniquidad, Porque Yavé oyó la voz de mi llanto.
PSA 6:9 Yavé escuchó mi súplica. Yavé recibió mi oración:
PSA 6:10 Sean todos mis enemigos avergonzados y muy conturbados, Que sean vueltos atrás, Que sean de repente avergonzados.
PSA 7:1 ¡Oh Yavé, ʼElohim mío, en Ti me refugio! ¡Sálvame y líbrame de todos los que me persiguen!
PSA 7:2 No sea que el enemigo desgarre mi vida como león, Que despedace, y no haya quien libre.
PSA 7:3 Oh Yavé, ʼElohim mío, si hice esto, Si hay iniquidad en mis manos,
PSA 7:4 Si pagué con perversidad al que estaba en paz conmigo, Más bien libré al que sin causa era mi adversario,
PSA 7:5 Que el enemigo persiga mi vida y la tome, Que pisotee en tierra mi vida, Y haga bajar mi honor hasta el polvo. Selah
PSA 7:6 ¡Levántate, oh Yavé, en tu ira! ¡Álzate contra la furia de mis adversarios, Y despierta a mi favor en el juicio que convocaste!
PSA 7:7 ¡Que te rodee la asamblea de naciones, Y sobre ella preside Tú desde lo alto!
PSA 7:8 Oh Yavé, Tú, Impartidor de justicia a los pueblos: ¡Júzgame, Yavé, conforme a mi rectitud, Conforme a la integridad que hay en mí!
PSA 7:9 ¡Acábese la perversidad de los perversos, Y sea el justo firmemente establecido! Porque es justo el ʼElohim que prueba [el] corazón Y lo más íntimo de mi personalidad.
PSA 7:10 Mi escudo es ʼElohim, Quien salva a los rectos de corazón.
PSA 7:11 ʼElohim es Juez justo. Es un ʼElohim que sentencia cada día.
PSA 7:12 Si el hombre no se convierte, afilará su espada. Tensará su arco y apuntará.
PSA 7:13 Se preparó sus armas mortales, Y dispuso sus flechas abrasadoras.
PSA 7:14 Ahí están los dolores de parto de la iniquidad. Concibió perversidad y dio a luz la falsedad.
PSA 7:15 Hizo un hoyo y lo ahondó. ¡Pero él mismo cayó en el foso preparado!
PSA 7:16 Su perversidad se revierte sobre su cabeza, Y su violencia desciende sobre su coronilla.
PSA 7:17 Alabaré a Yavé conforme a su justicia Y cantaré alabanzas al Nombre de Yavé el Altísimo.
PSA 8:1 ¡Oh Yavé, ʼAdonay nuestro, Cuán majestuoso es tu Nombre en toda la tierra! Colocaste tu majestad sobre los cielos.
PSA 8:2 De la boca de los niños y de los que maman Estableciste una fortaleza frente a tus adversarios Para silenciar al enemigo y al vengador.
PSA 8:3 Cuando contemplo tus cielos, la obra de tus dedos, La luna y las estrellas que Tú afirmaste,
PSA 8:4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, El hijo de hombre, para que te preocupes por él?
PSA 8:5 Lo hiciste un poco menor que los ángeles. Lo coronaste de gloria y honor.
PSA 8:6 Lo haces dominar sobre las obras de tus manos. Colocaste todas las cosas debajo de sus pies:
PSA 8:7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y también las bestias del campo,
PSA 8:8 Las aves del cielo y los peces del mar, Todo cuanto pasa por los senderos de los mares.
PSA 8:9 ¡Oh Yavé, ʼAdonay nuestro, Cuán majestuoso es tu Nombre en toda la tierra!
PSA 9:1 Daré gracias a Yavé con todo mi corazón. Contaré todas tus maravillas.
PSA 9:2 Me alegraré y me regocijaré en Ti. Cantaré alabanza a tu Nombre, oh Altísimo.
PSA 9:3 Cuando mis enemigos se volvieron atrás, Tropezaron y perecieron delante de Ti.
PSA 9:4 Porque Tú mantuviste mi justicia y mi causa. Te sentaste en el trono a juzgar justamente.
PSA 9:5 Reprendiste a las naciones, Destruíste a los perversos, Borraste su nombre para siempre.
PSA 9:6 El enemigo sucumbió en desolación eterna, Destruiste sus ciudades, Y con ellas se desvaneció su recuerdo.
PSA 9:7 Pero Yavé permanece para siempre. Él estableció su trono para el juicio
PSA 9:8 Y juzgará al mundo con justicia. Hará juicio con equidad a las naciones.
PSA 9:9 Yavé será un refugio, una torre alta para el oprimido, Un baluarte y fortaleza en tiempos de angustia.
PSA 9:10 En Ti confiarán los que conocen tu Nombre, Por cuanto Tú, oh Yavé, no abandonas a los que te buscan.
PSA 9:11 ¡Canten alabanzas a Yavé, Quien mora en Sion! ¡Anuncien entre los pueblos sus proezas!
PSA 9:12 Porque Aquel que demanda la sangre se acuerda de ellos. No olvida el clamor de los afligidos.
PSA 9:13 Oh Yavé, ten compasión de mí. Mira mi aflicción a causa de los que me aborrecen. Tú, que me levantas de las puertas de la muerte,
PSA 9:14 Para que cuente todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sion, Y me regocije en tu salvación.
PSA 9:15 Las naciones se hundieron en la fosa que cavaron, Sus pies fueron atrapados en la red que ellos mismos escondieron.
PSA 9:16 Yavé se dio a conocer. Impartió justicia. El perverso fue atrapado en la obra de sus propias manos. Meditación. Selah
PSA 9:17 Los perversos serán trasladados al Seol, Todas las gentes que se olvidan de ʼElohim.
PSA 9:18 Porque el pobre no será olvidado para siempre, Ni perecerá la esperanza de los afligidos para siempre.
PSA 9:19 ¡Levántate, oh Yavé, y no prevalezca el mortal! ¡Sean las naciones juzgadas delante de Ti!
PSA 9:20 ¡Infúndeles tu terror, oh Yavé, Y conozcan las naciones que no son sino hombres!
PSA 10:1 ¿Por qué estás lejos, oh Yavé, Y te escondes en tiempos de angustia?
PSA 10:2 Por la arrogancia del impío el pobre es consumido. ¡Caigan en las trampas que ellos mismos inventaron!
PSA 10:3 Porque el impío se jacta de lo que su alma ansía, Y el avaro maldice y desprecia a Yavé.
PSA 10:4 Con altivez de su semblante, el perverso no averigua. ʼElohim no está en sus pensamientos.
PSA 10:5 En todo tiempo sus caminos son torcidos. Tiene tus juicios lejos de su vista. Desprecia a todos sus adversarios.
PSA 10:6 Dice en su corazón: No seré conmovido. A través de todas las generaciones, no estaré en adversidad.
PSA 10:7 Su boca está llena de maldición, engaños, opresión. Debajo de su lengua hay vejación y maldad.
PSA 10:8 Se sienta al acecho, cerca de las aldeas. En escondrijos asesina al inocente. Sus ojos acechan para caerle al desvalido.
PSA 10:9 Acecha en lo encubierto, como un león desde su guarida Espera para arrebatar al pobre. Arrebata al pobre, lo atrae a su red.
PSA 10:10 Se encoge, se agazapa, Y el indefenso cae en sus fuertes garras.
PSA 10:11 Dice en su corazón: ʼEL olvidó, Escondió su rostro, no verá jamás.
PSA 10:12 ¡Levántate, oh Yavé! ¡Oh ʼEL, levanta tu mano, Y no te olvides del humilde!
PSA 10:13 ¿Por qué el perverso menosprecia a ʼElohim? Porque en su corazón piensa que no le pedirás cuenta.
PSA 10:14 Sin embargo Tú lo ves, Porque observas el agravio y la vejación, Para retribuirlos con tu mano. ¡A Ti se encomienda el desvalido! ¡Tú eres el defensor del huérfano!
PSA 10:15 Quebranta el brazo del malvado y del perverso. Persigue su impiedad hasta que no haya ninguna.
PSA 10:16 Yavé es Rey para siempre jamás. Las naciones que ocupaban su tierra perecerán.
PSA 10:17 Oh Yavé, Tú has oído el anhelo de los humildes. Fortaleces sus corazones, tienes atento tu oído
PSA 10:18 A fin de vindicar a los huérfanos y a los oprimidos, Para que el hombre de la tierra no los aterrorice más.
PSA 11:1 En Yavé me refugio. ¿Cómo puedes decir a mi alma: Huye como ave a tu montaña?
PSA 11:2 Pues ahí están los perversos que tensan el arco. Preparan su flecha en la cuerda Para dispararla en la oscuridad a los de corazón recto.
PSA 11:3 Si son destruidos los fundamentos, ¿Qué puede hacer el justo?
PSA 11:4 Yavé está en su santo Templo. Yavé tiene en los cielos su trono. Sus ojos observan, Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.
PSA 11:5 Yavé prueba al justo, Pero su alma aborrece al perverso Y al que ama violencia.
PSA 11:6 Hará llover carbones encendidos sobre los perversos, Fuego, azufre y viento abrasador. Tal será la porción de la copa de ellos.
PSA 11:7 Porque Yavé es justo. Él ama la justicia. Los rectos contemplarán su rostro.
PSA 12:1 ¡Salva, oh Yavé, porque se acaban los piadosos! Porque desaparecen los fieles entre los hijos de [los] hombres.
PSA 12:2 Hablan vanidades, cada uno a su prójimo. Hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
PSA 12:3 ¡Corte Yavé todos los labios lisonjeros, La boca que habla altanerías!
PSA 12:4 Los que dicen: Prevaleceremos con nuestra lengua. Nuestros labios son nuestros. ¿Quién es ʼAdón sobre nosotros?
PSA 12:5 Por la opresión a los pobres, Por el gemido del menesteroso, Ahora me levantaré, dice Yavé. Pondré en seguridad al que por ella suspira.
PSA 12:6 Las Palabras de Yavé son Palabras puras, Como plata refinada en un crisol en la tierra Purificada siete veces.
PSA 12:7 Tú los guardarás, oh Yavé, Los guardarás de esta generación para siempre.
PSA 12:8 Por todos lados los impíos deambulan Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de [los] hombres.
PSA 13:1 ¿Hasta cuándo, oh Yavé? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
PSA 13:2 ¿Hasta cuándo pensaré profundamente Con tristeza en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo mi enemigo será enaltecido sobre mí?
PSA 13:3 ¡Considera, oh Yavé, ʼElohim mío, y respóndeme! Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte,
PSA 13:4 No sea que mi enemigo diga: ¡Lo vencí! Mis adversarios gozan cuando soy sacudido.
PSA 13:5 Confío en tu misericordia, Y mi corazón se gozará en tu salvación.
PSA 13:6 Cantaré a Yavé Porque me llenó de bienes.
PSA 14:1 El necio dice en su corazón: ¡No existe ʼElohim! Están corrompidos, hicieron obras repugnantes. No hay quien haga el bien.
PSA 14:2 Yavé miró desde los cielos sobre los hijos de [los] hombres Para ver si había algún entendido que buscara a ʼElohim.
PSA 14:3 Todos se desviaron. Juntamente se corrompieron. No hay quien haga lo bueno, ni siquiera uno.
PSA 14:4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comieran pan Y no invocan a Yavé?
PSA 14:5 Allí temblarán de espanto, Porque ʼElohim está con la generación de los justos.
PSA 14:6 Se burlan del consejo del pobre, Pero Yavé es su refugio.
PSA 14:7 ¡Oh, que de Sion venga la salvación de Israel! Cuando Yavé restaure a su pueblo cautivo, Se regocijará Jacob y se alegrará Israel.
PSA 15:1 Oh Yavé, ¿quién morará en tu Tabernáculo? ¿Quién morará en tu Montaña Santa?
PSA 15:2 El que vive en integridad y hace justicia, Y habla la verdad en su corazón.
PSA 15:3 El que no calumnia con su boca, Ni hace mal a su amigo, Ni levanta un reproche contra su prójimo,
PSA 15:4 En cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Yavé, El que jura en daño suyo y no cambia,
PSA 15:5 Quien no presta su dinero con interés, Ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas jamás será movido.
PSA 16:1 Guárdame, oh ʼElohim, porque en Ti me refugio.
PSA 16:2 Dije a Yavé: Tú eres mi ʼAdonay. No tengo bien fuera de Ti.
PSA 16:3 Para los santos y los íntegros que están en la tierra Es toda mi complacencia.
PSA 16:4 Multiplicarán sus dolores los que sirven a otro ʼelohim. No derramaré sus libaciones de sangre, Ni estarán sus nombres en mis labios.
PSA 16:5 Yavé es la porción de mi herencia y de mi copa. Tú sustentas firmemente mi parcela.
PSA 16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos Y es hermosa la heredad que me corresponde.
PSA 16:7 Bendeciré a Yavé que me aconseja, Aun en las noches me corrige las partes más íntimas de mi personalidad.
PSA 16:8 A Yavé coloqué continuamente delante de mí. Porque está a mi derecha, no seré movido.
PSA 16:9 Por lo cual se alegra mi corazón, Y se regocija mi gloria. Mi cuerpo reposará también confiadamente,
PSA 16:10 Porque no abandonarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu Santo experimente corrupción.
PSA 16:11 Me mostrarás la senda de la vida. En tu Presencia hay plenitud de gozo, Delicias a tu mano derecha para siempre.
PSA 17:1 Oye, oh Yavé, una causa justa, atiende mi clamor. Escucha mi oración hecha con labios sin engaño.
PSA 17:2 De tu Presencia proceda mi defensa. Vean tus ojos la rectitud.
PSA 17:3 Tú probaste mi corazón. Me visitaste de noche, Me pasaste por el crisol y nada [inicuo] hallaste. Resolví que mi boca no cometa transgresión.
PSA 17:4 En cuanto a las obras humanas, Con la Palabra de tus labios Me guardé de las sendas del violento.
PSA 17:5 Mis pasos se mantuvieron en tus caminos. Mis pies no resbalarán.
PSA 17:6 Oh ʼElohim, yo te invocaré, Y Tú me responderás. Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.
PSA 17:7 ¡Haz tus misericordias maravillosas! Tú eres Quien salvas a quienes se refugian a tu mano derecha, De los que se levantan contra ellos.
PSA 17:8 Guárdame como a la pupila de tus ojos, Escóndeme bajo la sombra de tus alas
PSA 17:9 De la presencia de los perversos que me oprimen, De los enemigos mortales que me rodean.
PSA 17:10 Protegidos están en su prosperidad. Con su boca hablan arrogancias.
PSA 17:11 Ahora cercaron nuestros pasos. Fijan su mirada en echarnos a tierra,
PSA 17:12 Como león ansioso de desgarrar su presa, Como cachorro de león agazapado en su cueva.
PSA 17:13 ¡Levántate, oh Yavé! ¡Hazle frente! Haz que sea derribado. Con tu espada libra mi alma del inicuo,
PSA 17:14 Y con tu mano, oh Yavé, de los hombres del mundo, Cuya porción está en esta vida, Cuyo vientre Tú llenas con tus tesoros. ¡Sean saciados, pues, sus hijos, Y dejen las migajas a sus nietos!
PSA 17:15 Yo veré tu rostro en justicia, Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
PSA 18:1 Dijo: ¡Te amo, oh Yavé, Fortaleza mía!
PSA 18:2 ¡Yavé, Roca mía y Castillo mío, y mi Libertador! ʼElohim mío y Fortaleza mía, en Quien me refugio, Mi Escudo y mi Cuerno de salvación, mi alta Torre.
PSA 18:3 Invoco a Yavé, Quien es digno de alabanza, Y soy salvo de mis enemigos.
PSA 18:4 Me rodearon los lazos de la muerte, Sentí el espanto de los torrentes de Belial.
PSA 18:5 Me rodearon las ligaduras del Seol, Las trampas de la muerte vinieron sobre mí.
PSA 18:6 En mi angustia invoqué a Yavé, Clamé a mi ʼElohim, Y Él oyó mi voz desde su Templo. Mi clamor delante de Él llegó a sus oídos.
PSA 18:7 La tierra se conmovió y tembló. También temblaron los fundamentos de las montañas. Fueron sacudidos porque Él estaba airado.
PSA 18:8 De su nariz se levantó una humareda, Un fuego de su boca devoró, Carbones fueron encendidos por Él.
PSA 18:9 Inclinó los cielos, Y descendió con densas tinieblas bajo sus pies.
PSA 18:10 Cabalgó sobre un querubín y voló. Se precipitó sobre las alas del viento.
PSA 18:11 Puso oscuridad como escondedero Con su Tabernáculo alrededor de Él, Oscuridad de agua, Densas nubes bajo el cielo.
PSA 18:12 El fulgor de su Presencia Atravesó las densas nubes. Descargó granizo y carbones encendidos.
PSA 18:13 Yavé tronó desde el cielo. ʼElyón dio su voz: ¡Granizo y carbones encendidos!
PSA 18:14 Disparó sus flechas y los dispersó. Relámpagos en abundancia, y los confundió.
PSA 18:15 Entonces aparecieron los lechos del agua Y se descubrieron los cimientos del mundo Ante tu bramido, oh Yavé, Por el soplo del aliento de tu nariz.
PSA 18:16 Envió desde lo alto y me tomó, Me sacó de muchas aguas.
PSA 18:17 Me libró de mi poderoso enemigo Y de los que me aborrecían, Porque eran más fuertes que yo.
PSA 18:18 Me enfrentaron en el día de mi calamidad, Pero Yavé fue mi apoyo.
PSA 18:19 Me sacó a un lugar espacioso. Me rescató, porque se complació en mí.
PSA 18:20 Yavé me premió conforme a mi justicia. Me retribuyó según la pureza de mis manos.
PSA 18:21 Porque guardé los caminos de Yavé, Y no me aparté impíamente de mi ʼElohim.
PSA 18:22 Pues todos sus Preceptos estuvieron delante de mí, Y no aparté de mí sus Estatutos.
PSA 18:23 También fui irreprensible ante Él Y me guardé de cometer iniquidad.
PSA 18:24 Por eso Yavé recompensó mi rectitud, La pureza de mis manos ante sus ojos.
PSA 18:25 Con el bondadoso se mostrará bondadoso, Y recto con el hombre recto.
PSA 18:26 Puro se mostrará con el puro, Y con el perverso se mostrará severo.
PSA 18:27 En verdad, Tú salvas al pueblo afligido, Y humillas los ojos altivos.
PSA 18:28 Oh Yavé, Tú enciendes mi lámpara. ¡Mi ʼElohim ilumina mi oscuridad!
PSA 18:29 Porque contigo desbarataré ejércitos, Con mi ʼElohim saltaré sobre un muro.
PSA 18:30 El camino de ʼElohim es perfecto. La Palabra de Yavé, acrisolada. Él es escudo a todos los que se refugian en Él.
PSA 18:31 Porque, ¿quién es ʼEloah aparte de Yavé? ¿Y quién es la Roca fuera de nuestro ʼElohim?
PSA 18:32 Porque ʼEL es Quien me ata con vigor, Y que perfecciona mi camino,
PSA 18:33 Que fortalece mis pies para que sean como de venado Y me sostiene firme en mis alturas,
PSA 18:34 Que adiestra mis manos para la batalla, De modo que mis brazos puedan tensar el arco de bronce.
PSA 18:35 Me diste también el escudo de tu salvación, Tu mano derecha me sostuvo Y tu benignidad me engrandeció.
PSA 18:36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no resbalaron.
PSA 18:37 Perseguí a mis enemigos, los alcancé, Y no regresé hasta que fueron aniquilados.
PSA 18:38 Les di golpes repetidos, Y no pudieron levantarse, Cayeron debajo de mis pies.
PSA 18:39 Me armaste de valor para la guerra, Doblegaste a los que me resistían.
PSA 18:40 Pusiste en fuga a mis enemigos, Para que yo venciera a quienes me aborrecían.
PSA 18:41 Clamaron, pero no hubo quien los librara, Aun a Yavé, pero no les respondió.
PSA 18:42 Los desmenucé como polvo ante el viento, Los eché fuera como el barro de las calles.
PSA 18:43 Me libraste de las contiendas del pueblo. Me designaste jefe de las naciones. Un pueblo que no conocía me sirve.
PSA 18:44 Tan pronto me oyen, me obedecen, Los extranjeros se sometieron a mí.
PSA 18:45 Los hijos de extranjeros desfallecen Y salen temblando de sus fortalezas.
PSA 18:46 ¡Viva Yavé! ¡Bendita sea mi Roca! Sea enaltecido el ʼElohim de mi salvación,
PSA 18:47 ʼEL, Quien ejecuta mi venganza Y me somete pueblos.
PSA 18:48 Él me libra de mis enemigos. Me enaltece sobre los que se alzan contra mí Y me libras del hombre violento.
PSA 18:49 Por tanto, yo te daré gracias, Oh Yavé, entre las naciones, Y cantaré alabanzas a tu Nombre.
PSA 18:50 Él da gran liberación a su rey Y muestra misericordia a su ungido: A David y a su descendencia para siempre.
PSA 19:1 Los cielos cuentan la gloria de ʼElohim, Y el firmamento declara la obra de sus manos.
PSA 19:2 Día tras día pronuncian su mensaje, Y noche tras noche proclaman sabiduría.
PSA 19:3 No hay lengua ni palabras En las cuales no sea oída la voz de ellos.
PSA 19:4 Su expresión llega a toda la tierra, Y sus Palabras hasta los confines del mundo. En ellos puso tabernáculo para el sol,
PSA 19:5 Y éste, como esposo que sale de su aposento, Se alegra como atleta para recorrer su camino.
PSA 19:6 De un extremo de los cielos es su salida, Y su órbita hasta el término de ellos. Nada queda escondido de su calor.
PSA 19:7 La Ley de Yavé es perfecta. Restaura el alma. El testimonio de Yavé es fiel. Hace sabio al sencillo.
PSA 19:8 Los Preceptos de Yavé son rectos. Alegran el corazón. El Mandamiento de Yavé es puro, Alumbra los ojos.
PSA 19:9 El temor a Yavé es limpio, Permanece para siempre. Los Juicios de Yavé son verdaderos, Todos justos.
PSA 19:10 Deseables son más que el oro, Más que mucho oro afinado, Y más dulces que la miel, Aun la que destila del panal.
PSA 19:11 Tu esclavo es además amonestado por ellos. En guardarlos hay grande galardón.
PSA 19:12 ¿Quién reconocerá sus propios errores? Declárame inocente de los que me son ocultos.
PSA 19:13 Aparta también a tu esclavo de las soberbias, Que no me dominen. Entonces seré íntegro Y declarado absuelto de gran transgresión.
PSA 19:14 Sean aceptos los dichos de mi boca delante de Ti Y la meditación de mi corazón, Oh Yavé, Roca mía y Redentor mío.
PSA 20:1 Yavé te responda en el día de la adversidad. El Nombre del ʼElohim de Jacob te defienda,
PSA 20:2 Te envíe ayuda desde el Santuario Y desde Sion te sostenga.
PSA 20:3 Se acuerde de todas tus ofrendas Y acepte tus holocaustos. Selah
PSA 20:4 Te dé conforme al deseo de tu corazón Y cumpla todos tus propósitos.
PSA 20:5 Nosotros nos alegraremos en tu salvación Y levantaremos pendón en el Nombre de nuestro ʼElohim. Yavé te conceda todas tus peticiones.
PSA 20:6 Ahora sé que Yavé salva a su ungido. Le responderá desde sus santos cielos Con la potencia salvadora de su mano derecha.
PSA 20:7 Éstos confían en carruajes de guerra, Y aquéllos en caballos, Pero nosotros nos gloriamos del Nombre de Yavé, nuestro ʼElohim.
PSA 20:8 Ellos flaquean y caen, Pero nosotros nos levantamos y estamos firmes.
PSA 20:9 ¡Salva, oh Yavé! ¡Que el Rey nos responda el día cuando lo invoquemos!
PSA 21:1 Oh Yavé, el rey se alegrará en tu poder, Y en tu salvación ¡cuánto se regocijará!
PSA 21:2 Le diste el deseo de su corazón Y no le retuviste la petición de sus labios. Selah
PSA 21:3 Con bendiciones de bien saliste a su encuentro. Corona de oro puro pusiste en su cabeza.
PSA 21:4 Vida te pidió, Y se la concediste, Largura de días, eternamente y para siempre.
PSA 21:5 Grande es su gloria por tu salvación. Pusiste sobre él honor y majestad.
PSA 21:6 Lo bendijiste para siempre. Lo llenaste de alegría con tu Presencia
PSA 21:7 Por cuanto el rey confía en Yavé. Por la misericordia de ʼElyón, no será conmovido.
PSA 21:8 Tu mano alcanzará a todos tus enemigos. Tu mano derecha alcanzará a los que te aborrecen.
PSA 21:9 Los pondrás en horno de fuego en el tiempo de tu ira. Yavé los deshará en su ira, Y el fuego los consumirá.
PSA 21:10 Destruirás su producto de la tierra, Y su descendencia de entre los hijos de hombres.
PSA 21:11 Porque tramaron el mal contra Ti. Fraguaron un complot, Pero no prevalecerán.
PSA 21:12 Pues Tú les harás volver la espalda Al apuntar tu arco contra sus rostros.
PSA 21:13 ¡Engrandécete, oh Yavé, con tu fortaleza! Cantaremos y alabaremos tu poderío.
PSA 22:1 ¡ʼEL mío, ʼEL mío! ¿Por qué me desamparaste? ¿Por qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
PSA 22:2 ʼElohim mío, clamo de día, y no respondes, Y de noche, y no hay descanso para mí.
PSA 22:3 Pero Tú eres santo, ¡Tú, que moras entre las alabanzas de Israel!
PSA 22:4 En Ti confiaron nuestros antepasados. Confiaron, y Tú los libraste.
PSA 22:5 Clamaron a Ti, y fueron librados. Confiaron en Ti, y no fueron avergonzados.
PSA 22:6 Pero yo soy gusano y no hombre, Oprobio de los hombres y despreciado por el pueblo.
PSA 22:7 Todos los que me ven me escarnecen. Hacen una mueca con los labios. Menean la cabeza y dicen:
PSA 22:8 Se encomendó a Yavé. Líbrelo Él. Que Él lo rescate, Puesto que se complacía en Él.
PSA 22:9 Pero Tú eres el que me sacó del vientre. Me diste confianza aun cuando estaba a los pechos de mi madre.
PSA 22:10 A Ti fui entregado desde la matriz, Desde el vientre de mi madre Tú eres mi ʼEL.
PSA 22:11 No te alejes de Mí, porque la angustia está cerca, Porque no hay quien ayude.
PSA 22:12 Me rodearon muchos toros. Fuertes toros de Basán me rodearon.
PSA 22:13 Abren su boca contra mí Como león voraz y rugiente.
PSA 22:14 Soy derramado como aguas Y todos mis huesos se descoyuntan. Mi corazón se volvió como cera. Se derritió entre mis órganos.
PSA 22:15 Mi vigor está seco como tiesto Y mi lengua se pega a mis mandíbulas. ¡Me pones en el polvo de la muerte!
PSA 22:16 Perros me rodearon. Me cercó cuadrilla de perversos. Horadaron mis manos y mis pies.
PSA 22:17 Puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran y me observan.
PSA 22:18 Reparten entre sí mis ropas, Y sobre mi túnica echan suertes.
PSA 22:19 Pero Tú, oh Yavé, ¡no te alejes! Fortaleza mía, ¡Apresúrate a socorrerme!
PSA 22:20 ¡Libra de la espada el alma mía, Del poder del perro mi vida!
PSA 22:21 ¡Sálvame de la boca del león Y de los cuernos de los toros salvajes! ¡Me has respondido!
PSA 22:22 Anunciaré tu Nombre a mis hermanos. En medio de la congregación te alabaré.
PSA 22:23 Los que temen a Yavé, alábenlo. Glorifíquenlo, toda la descendencia de Jacob, Y témanle, toda la descendencia de Israel,
PSA 22:24 Porque no menospreció ni aborreció el dolor del afligido, Ni de él ocultó su rostro, Sino cuando clamó a Él, Lo escuchó.
PSA 22:25 De Ti viene mi alabanza en la gran congregación. Cumpliré mis votos delante de los que te temen.
PSA 22:26 ¡Los pobres comerán y serán saciados! ¡Alabarán a Yavé los que lo buscan! ¡Que su corazón viva para siempre!
PSA 22:27 Se acordarán y volverán a Yavé de todos los confines de la tierra, Y todas las familias de las naciones se postrarán delante de Ti.
PSA 22:28 Porque de Yavé es el reino, Y Él gobierna las naciones.
PSA 22:29 Comerán y se postrarán Todos los poderosos de la tierra, Los que bajan al polvo se postrarán ante Él, Los que no pueden conservar viva su alma.
PSA 22:30 Una futura generación le servirá. Esto se dirá de ʼAdonay hasta la próxima generación.
PSA 22:31 Acudirán y declararán su justicia, Anunciarán a pueblo que nacerá que Él hizo esto.
PSA 23:1 Yavé es mi Pastor. Nada me faltará.
PSA 23:2 En lugares de tiernos prados me hace descansar. Junto a aguas de reposo me conduce.
PSA 23:3 Restaura mi alma. Me guía por sendas de justicia por amor a su Nombre.
PSA 23:4 Aunque ande por el valle de la sombra de muerte, No temeré algún mal, Porque Tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me confortan.
PSA 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis adversarios. Unges mi cabeza con aceite. Mi copa rebosa.
PSA 23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me escoltarán todos los días de mi vida, Y en la Casa de Yavé moraré por largos días.
PSA 24:1 De Yavé es la tierra y lo que hay en ella, El mundo y los que habitan en él.
PSA 24:2 Porque Él la fundó sobre los mares Y la afirmó sobre las corrientes de agua.
PSA 24:3 ¿Quién subirá a la Montaña de Yavé? ¿Quién podrá estar en pie en su Santuario?
PSA 24:4 El limpio de manos y puro de corazón, El que no elevó su alma a la falsedad Ni juró con engaño.
PSA 24:5 Él recibirá bendición de Yavé Y la justicia del ʼElohim de su salvación.
PSA 24:6 Esta es la generación de los que lo buscan, De los que buscan tu rostro, [oh] ʼElohim de Jacob. Selah
PSA 24:7 ¡Alcen, oh puertas, sus cabezas! ¡Sean levantados, portales eternos, Y entrará el Rey de gloria!
PSA 24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? ¡Yavé, el Fuerte y Poderoso! ¡Yavé, el Poderoso en batalla!
PSA 24:9 ¡Alcen, oh puertas, sus cabezas! ¡Sean levantados, portales eternos, Y entrará el Rey de gloria!
PSA 24:10 ¿Quién es este Rey de gloria? ¡Yavé de las huestes! ¡Él es el Rey de gloria! Selah
PSA 25:1 A Ti, oh Yavé, levanto mi alma.
PSA 25:2 ¡ʼElohim mío, en Ti confío! No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
PSA 25:3 Ciertamente ninguno de los que confían en Ti será avergonzado. Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
PSA 25:4 Muéstrame, oh Yavé, tus caminos, Enséñame tus sendas.
PSA 25:5 Encamíname en tu verdad y enséñame, Porque Tú eres el ʼElohim de mi salvación. En Ti espero todo el día.
PSA 25:6 Acuérdate, oh Yavé, de tu compasión y de tu misericordia que son perpetuas.
PSA 25:7 No te acuerdes de los pecados de mi juventud y de mis transgresiones. Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Yavé.
PSA 25:8 Bueno y justo es Yavé. Él muestra el camino a los pecadores.
PSA 25:9 Encamina a los humildes en justicia, Y enseña a los mansos su senda.
PSA 25:10 Todas las sendas de Yavé son misericordia y verdad Para los que observan su Pacto y sus Preceptos.
PSA 25:11 Por amor a tu Nombre, oh Yavé, Perdonas también mi iniquidad, que es grande.
PSA 25:12 ¿Quién es el hombre que teme a Yavé? Él le enseñará el camino que debe escoger.
PSA 25:13 Su alma gozará de bienestar, Y su descendencia heredará la tierra.
PSA 25:14 El secreto de Yavé es para los que le temen. A ellos hará conocer su Pacto.
PSA 25:15 Mis ojos están siempre fijos en Yavé, Porque Él sacará mis pies de la red.
PSA 25:16 Mírame y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido.
PSA 25:17 Las angustias de mi corazón se aumentaron. ¡Sácame de mis congojas!
PSA 25:18 Mira mi aflicción y mis fatigas, Y perdona todos mis pecados.
PSA 25:19 ¡Mira cómo se multiplicaron mis enemigos, Y con violento odio me aborrecen!
PSA 25:20 ¡Guarda mi alma y líbrame! No sea yo avergonzado, Porque en Ti me refugio.
PSA 25:21 Integridad y rectitud me guarden, Porque en Ti espero.
PSA 25:22 ¡Oh ʼElohim, redime a Israel de todas sus angustias!
PSA 26:1 Defiéndeme, oh Yavé, porque en mi integridad anduve, Y en Yavé confié sin titubear.
PSA 26:2 Examíname, oh Yavé, y pruébame. Escudriña lo más íntimo de mi personalidad y mi corazón,
PSA 26:3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos Y ando en tu verdad.
PSA 26:4 No me siento con hombres falsos Ni ando con hipócritas.
PSA 26:5 Aborrezco la reunión de perversos Y no me sentaré con los inicuos.
PSA 26:6 Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré en torno a tu altar, oh Yavé,
PSA 26:7 Para hacer resonar mi voz de gratitud Y contar todas tus maravillas.
PSA 26:8 Oh Yavé, yo amo la Casa donde moras, Y el lugar donde reside tu gloria.
PSA 26:9 No arrebates mi alma con los pecadores, Ni mi vida con hombres sanguinarios,
PSA 26:10 En las manos de los cuales está el crimen, Cuya mano derecha está llena de sobornos.
PSA 26:11 En cuanto a mí, andaré en mi integridad. ¡Redímeme y ten misericordia de mí!
PSA 26:12 Mis pies están en suelo firme. Bendeciré a Yavé en las congregaciones.
PSA 27:1 Yavé es mi Luz y mi Salvación, ¿De quién temeré? Yavé es la Fortaleza de mi vida, ¿De quién me aterrorizaré?
PSA 27:2 Cuando se juntaron contra mí los perversos para devorar mi carne, Mis adversarios y mis enemigos tropezaron y cayeron.
PSA 27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón. Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.
PSA 27:4 Una cosa le pedí a Yavé. Ésta buscaré: Que esté yo en la Casa de Yavé todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Yavé Y para meditar en su Templo.
PSA 27:5 Porque Él me esconderá en su Tabernáculo en el día del mal. Me ocultará en lo reservado de su Tabernáculo. Me pondrá en alto sobre una roca.
PSA 27:6 Mi cabeza será levantada sobre mis enemigos que estén alrededor, Y en su Tabernáculo ofreceré sacrificios con clamor de júbilo. Cantaré, sí, entonaré salmos a Yavé.
PSA 27:7 ¡Escucha, oh Yavé, cuando clamo con mi voz! ¡Ten compasión de mí y respóndeme!
PSA 27:8 Mi corazón me dice de Ti: ¡Busca su rostro! Tu rostro buscaré, oh Yavé.
PSA 27:9 No escondas tu rostro de mí, Ni rechaces con ira a tu esclavo. Has sido mi Ayuda. No me abandones Ni me desampares, Oh ʼElohim de mi salvación.
PSA 27:10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen, Yavé me recogerá.
PSA 27:11 Enséñame, oh Yavé, tu camino, Y guíame por senda llana, a causa de mis enemigos.
PSA 27:12 No me entregues a la voluntad de mis adversarios, Porque se levantaron contra mí testigos falsos que respiran violencia.
PSA 27:13 Hubiera yo desmayado Si no creyera que veré la bondad de Yavé en la tierra de los vivientes.
PSA 27:14 Espera a Yavé. ¡Sé fortalecido y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera a Yavé!
PSA 28:1 A Ti clamo, oh Yavé, Roca mía. No enmudezcas para mí, Porque si Tú enmudeces para mí, Seré como los que bajan a la fosa.
PSA 28:2 Oye la voz de mis súplicas cuando clamo a Ti, Cuando levanto mis manos hacia tu Santuario.
PSA 28:3 No me arrastres junto con los impíos, Quienes hacen iniquidad Y hablan de paz con su prójimo, Pero la perversidad está en sus corazones.
PSA 28:4 Dales conforme a su obra y según la perversidad de sus hechos. Retribúyeles de acuerdo con las obras de sus manos. ¡Dales su recompensa!
PSA 28:5 Porque no entienden los hechos de Yavé, Ni las obras de sus manos, Él los derribará y no los edificará.
PSA 28:6 ¡Bendito sea Yavé, Porque escuchó la voz de mi súplica!
PSA 28:7 Yavé es mi Fortaleza y mi Escudo. Confió mi corazón en Él Y fui ayudado, Por lo cual se regocija mi corazón. Lo alabaré con mi canto.
PSA 28:8 Yavé es la Fortaleza [de su pueblo], Y el Refugio salvador de su ungido.
PSA 28:9 ¡Salva a tu pueblo, Y bendice tu heredad! ¡Pastoréalos y cárgalos para siempre!
PSA 29:1 ¡Tributen a Yavé, oh hijos de los poderosos! ¡Tributen a Yavé la gloria y el poder!
PSA 29:2 ¡Tributen a Yavé la gloria debida a su Nombre! ¡Póstrense ante Yavé en el esplendor de la santidad!
PSA 29:3 Voz de Yavé sobre las aguas: ¡El ʼElohim de gloria truena! ¡Yavé está sobre muchas aguas!
PSA 29:4 Voz de Yavé es poderosa, Voz de Yavé es majestuosa.
PSA 29:5 Voz de Yavé que quiebra los cedros, Yavé destroza los cedros del Líbano.
PSA 29:6 Él hace saltar al Líbano como un becerro.
PSA 29:7 Voz de Yavé que enciende llamaradas.
PSA 29:8 Voz de Yavé que estremece el desierto. Yavé sacude al desierto de Cades.
PSA 29:9 Voz de Yavé que estremece los robles y desnuda los bosques. En su Templo todos proclaman su gloria.
PSA 29:10 Yavé preside en el diluvio. Yavé se sienta como Rey para siempre.
PSA 29:11 Yavé dará fortaleza a su pueblo. Yavé bendecirá a su pueblo con paz.
PSA 30:1 Te exalto oh Yavé, porque me levantaste, Y no dejaste que mis enemigos se alegraran de mí.
PSA 30:2 ¡Oh Yavé, mi ʼElohim! Clamé a Ti, y me sanaste.
PSA 30:3 ¡Oh Yavé, sacaste mi vida del Seol, De entre los que bajan a la tumba me mantuviste vivo!
PSA 30:4 Canten salmos a Yavé, ustedes sus santos, Y celebren la memoria de su santidad.
PSA 30:5 Por un momento es su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche dura el llanto, Pero al amanecer viene la alegría.
PSA 30:6 En mi prosperidad me decía: No seré conmovido jamás,
PSA 30:7 Porque con tu favor, oh Yavé, Me afirmaste como fuerte montaña. Escondiste tu rostro, fui turbado.
PSA 30:8 A Ti clamé, oh Yavé. A Yavé dirigí mi súplica.
PSA 30:9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando baje a la tumba? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
PSA 30:10 Escucha, oh Yavé, y ten compasión de mí. ¡Oh Yavé, sé mi Ayudador!
PSA 30:11 Cambiaste mi lamento en danza, Desataste mi tela áspera y me vestiste de alegría.
PSA 30:12 Por tanto, a Ti cantaré, Gloria mía, y no estaré callado. ¡Oh Yavé, mi ʼElohim, te daré gracias para siempre!
PSA 31:1 En Ti, oh Yavé, me refugié. No sea yo avergonzado jamás. Líbrame en tu justicia.
PSA 31:2 Inclina tu oído a mí y rescátame pronto. ¡Sé Tú mi Roca fuerte, mi Fortaleza para salvarme!
PSA 31:3 Porque Tú eres mi Roca y mi Fortaleza, Por amor a tu Nombre Me guías y me encaminas.
PSA 31:4 ¡Sácame de la red que me tendieron, Porque Tú eres mi Refugio!
PSA 31:5 En tu mano encomiendo mi espíritu. Tú, oh Yavé, ʼElohim me redimiste de verdad.
PSA 31:6 Aborrezco a los que confían en ídolos vanos, Pero confío en Yavé.
PSA 31:7 Me regocijaré y me alegraré en tu misericordia, Porque viste mi aflicción, Conociste las angustias de mi alma,
PSA 31:8 No me entregaste en mano del enemigo, Pusiste mis pies en lugar amplio.
PSA 31:9 Ten misericordia de mí, oh Yavé, porque estoy en angustia. Mis ojos, mi alma y mis órganos internos se debilitaron por la angustia.
PSA 31:10 Porque mi vida se agotó de tristeza, y mis años de suspirar. A causa de mi iniquidad mi vigor decayó Y se consumen mis huesos.
PSA 31:11 Soy objeto de oprobio para todos mis adversarios, Y para mis vecinos, objeto de horror, Y de horror para mis conocidos. Los que me ven en la calle huyen de mí.
PSA 31:12 Fui olvidado de sus corazones como un muerto. Soy como un vaso quebrado.
PSA 31:13 Oigo la calumnia de muchos. El terror me asalta por todas partes Mientras conspiran unidos contra mí Y traman quitarme la vida.
PSA 31:14 Pero en Ti, oh Yavé, fijé mi confianza. Digo: Tú eres mi ʼElohim.
PSA 31:15 En tu mano están mis tiempos. Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.
PSA 31:16 Resplandezca tu rostro sobre tu esclavo. ¡Sálvame por tu misericordia!
PSA 31:17 No sea yo avergonzado, oh Yavé, porque te invoco. ¡Sean avergonzados los malos, Bajen en silencio al Seol!
PSA 31:18 Enmudezcan los labios mentirosos Que hablan insolencias contra el justo con soberbia y desprecio.
PSA 31:19 ¡Cuán grande es tu bondad Que guardaste para los que te temen, Que obraste para los hijos de los hombres que en Ti confían!
PSA 31:20 En lo secreto de tu Presencia los ocultas de la conspiración del hombre. En un Tabernáculo los guardarás de las contiendas de lenguas.
PSA 31:21 ¡Bendito sea Yavé, Porque hizo maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada!
PSA 31:22 En mi premura, me dije: ¡Cortado soy de tu Presencia! Pero Tú oíste la voz de mis súplicas Cuando clamé a Ti.
PSA 31:23 Amen a Yavé ustedes, todos sus santos. Yavé guarda a los fieles, Pero retribuye con creces al que actúa con soberbia.
PSA 31:24 Sean esforzados todos ustedes, los que esperan en Yavé Y tome aliento su corazón.
PSA 32:1 Inmensamente feliz es aquel A quien es perdonada su transgresión Y cubierto su pecado.
PSA 32:2 Inmensamente feliz es el hombre A quien Yavé no atribuye iniquidad, Y en el espíritu del cual no hay engaño.
PSA 32:3 Mientras callé, se consumieron mis huesos En mi gemir todo el día.
PSA 32:4 Porque de día y de noche pesó sobre mí tu mano. Hasta que mi vigor se convirtió En sequedades de verano. Selah
PSA 32:5 Mi pecado confesé y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Yavé, Y Tú perdonaste la culpa de mi pecado. Selah
PSA 32:6 Por esto todo santo ora a Ti En un tiempo cuando puedes ser hallado. Ciertamente en la inundación de muchas aguas, Éstas no llegarán a él.
PSA 32:7 Tú eres mi Refugio. Me guardas de la angustia. Me rodeas con cantos de liberación. Selah
PSA 32:8 Te haré entender Y te enseñaré el camino en el cual debes andar. Sobre Ti fijaré mis ojos y te aconsejaré.
PSA 32:9 No sean como el caballo o la mula, Sin entendimiento, Cuya boca debe ser frenada con freno y rienda Para que se acerquen a Ti.
PSA 32:10 Muchos dolores hay para el impío, Pero al que confía en Yavé Lo rodea la misericordia.
PSA 32:11 ¡Alégrense, oh justos, en Yavé, y regocíjense! ¡Canten con júbilo todos los rectos de corazón!
PSA 33:1 ¡Alégrense, oh justos, en Yavé! En los íntegros es hermosa la alabanza.
PSA 33:2 Den gracias a Yavé con arpa. Cántenle con el arpa de diez cuerdas.
PSA 33:3 Cántenle canto nuevo. ¡Háganlo bien, tañan con júbilo!
PSA 33:4 Pues recta es la Palabra de Yavé, Y toda su obra es hecha con fidelidad.
PSA 33:5 Él ama la rectitud y la justicia. De la misericordia de Yavé está llena la tierra.
PSA 33:6 Por la Palabra de Yavé fueron hechos los cielos, Y todas sus constelaciones por el aliento de su boca.
PSA 33:7 Él reúne como en una pila las aguas del mar. Él pone en depósitos los abismos.
PSA 33:8 ¡Tema a Yavé toda la tierra! ¡Tiemblen delante de Él todos los habitantes del mundo!
PSA 33:9 Porque Él dijo y fue hecho. Él ordenó y apareció.
PSA 33:10 Yavé anula el consejo de las naciones. Él frustra los planes de los pueblos.
PSA 33:11 El consejo de Yavé permanece para siempre, Y los planes de su corazón por todas las generaciones.
PSA 33:12 ¡Cuán bendecida es la nación cuyo ʼElohim es Yavé, El pueblo que Él escogió como su propia heredad!
PSA 33:13 Yavé ve desde el cielo. Mira a todos los hijos de [los] hombres.
PSA 33:14 Desde el lugar de su morada Observa a todos los habitantes de la tierra.
PSA 33:15 El que forma los corazones de todos ellos Considera todas sus acciones.
PSA 33:16 El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni el poderoso escapa por la mucha fuerza.
PSA 33:17 Vano es el caballo para la victoria. No libra a cualquiera con su gran fuerza.
PSA 33:18 Ahí está el ojo de Yavé sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia
PSA 33:19 Para salvar su vida de la muerte Y mantenerlos vivos en tiempo de hambre.
PSA 33:20 Nuestras almas esperan a Yavé. Él es nuestra Ayuda y nuestro Escudo.
PSA 33:21 Por tanto, en Él se alegra nuestro corazón, Porque confiamos en su santo Nombre.
PSA 33:22 Que tu misericordia, oh Yavé, sea sobre nosotros, Según esperamos en Ti.
PSA 34:1 Bendeciré a Yavé en todo tiempo. Su alabanza estará de continuo en mi boca.
PSA 34:2 En Yavé se gloriará mi alma. Lo oirán los mansos y se alegrarán.
PSA 34:3 Engrandezcan a Yavé conmigo, Y exaltemos juntos su Nombre.
PSA 34:4 Busqué a Yavé y Él me respondió, Y me libró de todos mis temores.
PSA 34:5 Los que miraron a Él fueron iluminados, Y sus semblantes nunca serán avergonzados.
PSA 34:6 Este pobre clamó, Y Yavé lo escuchó, Y lo salvó de todas sus angustias.
PSA 34:7 El Ángel de Yavé acampa alrededor de los que le temen, Y los rescata.
PSA 34:8 Prueben y vean que Yavé es bueno. ¡Cuán feliz es el varón que confía en Él!
PSA 34:9 Teman a Yavé, ustedes sus santos, Porque nada falta a los que le temen.
PSA 34:10 Los cachorros de león necesitan y sufren hambre, Pero los que buscan a Yavé no carecen de ningún bien.
PSA 34:11 Vengan, hijos, escúchenme. Les enseñaré el temor a Yavé.
PSA 34:12 ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?
PSA 34:13 Guarda tu boca del mal Y tus labios de hablar engaño.
PSA 34:14 Apártate del mal y haz el bien. Busca la paz y persíguela.
PSA 34:15 Los ojos de Yavé están hacia los justos, Y sus oídos atentos al clamor de ellos.
PSA 34:16 El rostro de Yavé está contra los perversos, Para cortar su memoria de la tierra.
PSA 34:17 Claman los justos, Y Yavé los oye Y los libra de todas sus angustias.
PSA 34:18 Cercano está Yavé a los quebrantados de corazón, Y salva a los contritos de espíritu.
PSA 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas lo libra Yavé.
PSA 34:20 Él guarda todos sus huesos. Ni uno de ellos es quebrado.
PSA 34:21 Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán culpables.
PSA 34:22 Yavé redime la vida de sus esclavos. No serán condenados cuantos en Él confían.
PSA 35:1 ¡Oh Yavé, contiende con los que contienden contra mí! ¡Pelea contra los que combaten contra mí!
PSA 35:2 ¡Echa mano al escudo y al broquel, Y levántate en mi ayuda!
PSA 35:3 Saca la lanza y cierra el paso a mis perseguidores. Dí a mi alma: ¡Yo soy tu Salvación!
PSA 35:4 Sean avergonzados y confundidos Los que buscan mi vida. Sean vueltos atrás y confundidos Los que traman mi mal.
PSA 35:5 Sean como la cáscara de grano arrebatada por el viento, Y acóselos el Ángel de Yavé.
PSA 35:6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el Ángel de Yavé los persiga.
PSA 35:7 Porque sin causa me tendieron su red, Sin motivo cavaron fosa para mi vida.
PSA 35:8 Véngale destrucción inesperada. Atrápelo la red que él mismo tendió, Y caiga en ella con igual destrucción.
PSA 35:9 Mi alma se deleitará en Yavé. Se regocijará en su salvación.
PSA 35:10 Todos mis huesos dirán: Oh Yavé, ¿quién como Tú, Que libras al débil del que es demasiado fuerte para él, Y al pobre y menesteroso del que lo despoja?
PSA 35:11 Se levantan testigos falsos De lo que no sé me preguntan.
PSA 35:12 Me devuelven mal por bien Para desolación a mi alma.
PSA 35:13 Yo en cambio, al estar ellos enfermos, Me vestía de ropa áspera Y afligía mi alma con ayuno, Hasta que mi súplica a favor de ellos me era concedida.
PSA 35:14 Como por mi amigo o hermano actuaba, Como el que llora por su madre, Afligido me humillaba.
PSA 35:15 Pero ellos, en mi adversidad se alegraron, Y se reunieron contra mí. Atacantes se reunieron contra mí, Y yo no lo entendía. Me despedazaban sin cesar.
PSA 35:16 Como profanos burladores en las fiestas Rechinaron contra mí sus dientes.
PSA 35:17 Oh ʼAdonay, ¿hasta cuándo consentirás esto? ¡Libra mi vida de sus destrucciones, Mi única vida de los leones!
PSA 35:18 Yo te daré gracias en la gran congregación, Te alabaré entre un pueblo numeroso.
PSA 35:19 No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, Ni guiñan el ojo los que me aborrecen sin causa.
PSA 35:20 Por cuanto no hablan de paz, Sino inventan palabras calumniosas contra los mansos de la tierra.
PSA 35:21 Ensanchan su boca contra mí, y dicen:
PSA 35:22 ¡Oh Yavé, Tú lo viste! ¡No calles! ¡Oh ʼAdonay, no estés lejos de mí!
PSA 35:23 ¡Despierta y levántate a hacer justicia, ʼElohim mío y ʼAdonay mío!
PSA 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, oh Yavé ʼElohim mío, Que no se alegren ellos de mí.
PSA 35:25 No digan ellos en su corazón: ¡Ajá, aquí está lo que queríamos! No digan: ¡Lo devoramos!
PSA 35:26 Sean avergonzados y confundidos juntos Los que de mi mal se alegran. Vístanse de vergüenza y deshonor Los que se engrandecen sobre mí.
PSA 35:27 Canten de júbilo y alégrense los que favorecen mi justicia, Y digan continuamente: ¡Engrandecido sea Yavé, Quien se complace en la prosperidad de su esclavo!
PSA 35:28 Mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.
PSA 36:1 La transgresión del impío habla a su corazón. No hay temor a ʼElohim delante de sus ojos.
PSA 36:2 Se jacta ante sus propios ojos De que su iniquidad no será descubierta ni aborrecida.
PSA 36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y engaño. Dejó de ser sabio, de hacer el bien.
PSA 36:4 Trama iniquidad sobre su cama. Se mantiene en camino no bueno. No aborrece lo malo.
PSA 36:5 Oh Yavé, tu misericordia llega hasta el cielo, Y hasta las nubes tu fidelidad.
PSA 36:6 Tu justicia es como las montañas de ʼEL, Tus juicios, como inmenso abismo. Tú, oh Yavé, preservas al hombre y la bestia.
PSA 36:7 ¡Oh ʼElohim, cuán preciosa es tu misericordia! Por eso los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
PSA 36:8 Son plenamente saciados con la abundancia de tu casa, Les das de beber del torrente de tus delicias.
PSA 36:9 Porque contigo está el manantial de la vida. En tu luz vemos la luz.
PSA 36:10 Extiende tu misericordia a los que te conocen, Y tu justicia a los rectos de corazón.
PSA 36:11 No me alcance el pie de la soberbia, Ni me mueva la mano del inicuo.
PSA 36:12 Ahí cayeron los que obran iniquidad, Fueron derribados, Y no pueden levantarse.
PSA 37:1 No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
PSA 37:2 Porque como hierba, serán pronto marchitados, Y como la hierba verde se secarán.
PSA 37:3 Confía en Yavé y practica el bien. Así vivirás en la tierra y te apacentarás de la fidelidad.
PSA 37:4 Deléitate también en Yavé, Y Él te dará los deseos de tu corazón.
PSA 37:5 Encomienda a Yavé tu camino, Confía en Él, Y Él hará.
PSA 37:6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.
PSA 37:7 Guarda silencio ante Yavé, Y espéralo con paciencia. No te impacientes a causa del que prospera en su camino, A causa del hombre que maquina perversidades.
PSA 37:8 Deja la ira, desecha el enojo, No te excites de alguna manera a hacer el mal.
PSA 37:9 Porque los perversos serán cortados, Pero los que esperan en Yavé heredarán la tierra.
PSA 37:10 Pues dentro de poco el perverso no existirá. Examinarás con diligencia su lugar, y no estará allí.
PSA 37:11 Pero los mansos poseerán la tierra, Y se deleitarán con abundante paz.
PSA 37:12 Maquina el inicuo contra el justo, Y cruje sus dientes contra él.
PSA 37:13 ʼAdonay se ríe de él, Porque ve que le llega su día.
PSA 37:14 Los impíos desenvainaron espada y tensaron su arco Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los rectos de conducta.
PSA 37:15 Su espada penetrará en su propio corazón, Y sus arcos serán quebrados.
PSA 37:16 Mejor es lo poco del justo, Que la abundancia de muchos perversos.
PSA 37:17 Porque los brazos de los perversos serán quebrados, Pero Yavé sostiene a los justos.
PSA 37:18 Yavé conoce los días de los íntegros, Y la heredad de ellos será eterna.
PSA 37:19 No serán avergonzados en tiempo adverso, Y en días de hambre serán saciados.
PSA 37:20 Pero los perversos perecerán. Los enemigos de Yavé serán consumidos Como el verdor de los prados. Desvanecerán como el humo.
PSA 37:21 El perverso toma prestado y no paga, Pero el justo es compasivo y da.
PSA 37:22 Porque los benditos por Él heredarán la tierra, Pero los malditos por Él serán cortados.
PSA 37:23 Por Yavé son establecidos los pasos del hombre En cuyo camino Él se deleita.
PSA 37:24 Aunque caiga, no quedará postrado, Porque Yavé sostiene su mano.
PSA 37:25 Fui joven, y ahora soy anciano, Y no he visto justo desamparado, Ni a su descendencia que mendigue pan.
PSA 37:26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta, Y sus descendientes son para bendición.
PSA 37:27 Apártate del mal y practica la rectitud, Y vivirás para siempre.
PSA 37:28 Porque Yavé ama la justicia, Y no desampara a sus piadosos. Para siempre son guardados sus santos, Pero la descendencia de los perversos será cortada.
PSA 37:29 Los justos heredarán la tierra, Y vivirán en ella para siempre.
PSA 37:30 La boca del justo expresa sabiduría y habla justicia.
PSA 37:31 La Ley de su ʼElohim está en su corazón. Sus pasos no resbalan.
PSA 37:32 El perverso acecha al justo Y trata de matarlo.
PSA 37:33 Yavé no lo dejará en su mano, Ni permitirá que sea condenado cuando sea juzgado.
PSA 37:34 Espera a Yavé y guarda tu camino. Él te exaltará para que poseas la tierra. Cuando los perversos sean cortados, Tú lo verás.
PSA 37:35 He visto al perverso en gran poder Extenderse como árbol frondoso en su propio suelo.
PSA 37:36 Pero luego pasó y no fue más, Lo busqué, y no fue hallado.
PSA 37:37 Considera al hombre recto y mira al justo, Porque hay un final feliz para el hombre de paz.
PSA 37:38 Pero los transgresores serán destruidos por completo. La posteridad de los perversos será cortada.
PSA 37:39 La salvación de los justos es de Yavé. Él es su Fortaleza en el tiempo de angustia.
PSA 37:40 Yavé los ayuda y los libra. Los liberta de los perversos y los salva, Porque se refugian en Él.
PSA 38:1 Oh Yavé, no me reprendas con tu indignación, Ni me castigues con tu ardiente ira.
PSA 38:2 Porque tus flechas se clavaron en mí, Y tu mano descendió sobre mí.
PSA 38:3 Nada íntegro hay en mi cuerpo a causa de tu indignación, Ni hay paz en mis huesos a causa de mi pecado.
PSA 38:4 Porque mis iniquidades sobrepasan mi cabeza, Y como pesada carga se agravan sobre mí.
PSA 38:5 Mis heridas hieden y supuran por causa de mi locura.
PSA 38:6 Estoy encorvado y abatido en gran manera. Todo el día ando ensombrecido
PSA 38:7 Porque mis órganos internos están llenos de ardor, Y nada sano hay en mi cuerpo.
PSA 38:8 Estoy debilitado y molido en extremo. Gimo a causa de la perturbación de mi corazón.
PSA 38:9 ¡Oh ʼAdonay, ante Ti está todo mi deseo, Y mi suspiro no te es oculto!
PSA 38:10 Mi corazón palpita, me falta el vigor, Y aun la luz de mis ojos me falta.
PSA 38:11 Mis amigos y mis compañeros están lejos de mi herida. Mis allegados permanecen a distancia.
PSA 38:12 Los que buscan mi vida Me arman trampas. Los que procuran ofenderme Me amenazan con destrucción y traman fraudes todo el día.
PSA 38:13 Pero yo, como si fuera sordo no escucho, Y soy como un mudo, que no abre su boca.
PSA 38:14 Sí, soy como un hombre que no oye, Y en cuya boca no hay respuesta.
PSA 38:15 Porque en Ti, oh Yavé, espero. Tú, ʼAdonay, mi ʼElohim, me responderás.
PSA 38:16 Porque dije: No se alegren de mí. No se engrandezcan contra mí cuando mi pie resbale,
PSA 38:17 Porque estoy a punto de caer Y mi dolor está continuamente ante mí.
PSA 38:18 Por tanto, confieso mi iniquidad. Me contristé por mi pecado.
PSA 38:19 Pero mis enemigos son vigorosos y fuertes, Y se aumentaron los que me aborrecen sin causa.
PSA 38:20 Los que pagan mal por bien me son hostiles, Porque sigo lo bueno.
PSA 38:21 ¡No me desampares, oh Yavé, mi ʼElohim! ¡No te alejes de mí!
PSA 38:22 ¡Apresúrate a socorrerme, oh ʼAdonay, salvación mía!
PSA 39:1 Dije: Guardaré mis caminos para no pecar con mi boca. Llevaré mordaza en mi boca Mientras los perversos estén frente a mí.
PSA 39:2 Enmudecí con silencio. Me callé, aun en cuanto a lo bueno, Y se agravó mi dolor.
PSA 39:3 Mi corazón se enardeció. En mi meditación ardió el fuego. [Entonces] hablé con mi lengua:
PSA 39:4 Oh Yavé, dime mi final, Cuál es la medida de mis días. Permíteme saber cuán pasajero soy.
PSA 39:5 En verdad, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada ante Ti. Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah
PSA 39:6 Ciertamente como un fantasma de realidad anda el hombre, Ciertamente en vano se agita, Amontona riquezas y no sabe quién las recogerá.
PSA 39:7 Y ahora, ʼAdonay, ¿qué espero? Mi esperanza está en Ti.
PSA 39:8 Líbrame de todas mis transgresiones. No me coloques como escarnio de los necios.
PSA 39:9 Enmudecí, no abrí mi boca, Porque Tú lo dispusiste.
PSA 39:10 Quita de sobre mí tu azote, Porque perezco por el golpe de tu mano.
PSA 39:11 Corriges al hombre con castigos por su iniquidad. Como polilla carcomes lo que es precioso para él. Ciertamente todo hombre es solo un soplo. Selah
PSA 39:12 Escucha mi oración, oh Yavé, Y presta oído a mi clamor. No guardes silencio ante mis lágrimas, Porque soy un forastero ante Ti, Y un advenedizo como todos mis antepasados.
PSA 39:13 Aparta de mí tu mirada para que yo sonría, Antes que yo parta y no exista más.
PSA 40:1 Pacientemente esperé a Yavé, Y se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
PSA 40:2 Me sacó del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso. Asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.
PSA 40:3 Puso en mi boca un canto nuevo, Alabanza a nuestro ʼElohim. Muchos verán esto. Temerán y confiarán en Yavé
PSA 40:4 ¡Cuán bendecido es el varón quien fijó en Yavé su confianza, Que no mira a los soberbios Ni a los que se desvían hacia la falsedad!
PSA 40:5 ¡Oh Yavé, mi ʼElohim, Aumentaste tus maravillas y tus designios para nosotros! ¡Nadie puede compararse contigo! Si los anuncio y hablo de ellos, No pueden ser enumerados.
PSA 40:6 Sacrificio y ofrenda no te agradan. Abriste mis oídos. No demandas holocausto y sacrificio que apacigua.
PSA 40:7 Entonces dije: Aquí vengo. En la cabecilla del rollo está escrito acerca de Mí.
PSA 40:8 Oh mi ʼElohim, hacer tu voluntad me agrada, Y tu Ley está dentro de mi corazón.
PSA 40:9 Anuncié justicia en la gran congregación. Ciertamente no refrené mis labios. Tú lo sabes, oh Yavé,
PSA 40:10 Ni encubrí tu justicia dentro de mi corazón. He proclamado tu fidelidad y tu salvación. No oculté de la gran congregación tu misericordia y tu verdad.
PSA 40:11 Tú, oh Yavé, no retengas de mí tu compasión. Que tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
PSA 40:12 Porque me rodearon calamidades incontables. Me alcanzaron mis iniquidades, Y no puedo levantar la vista. Son más numerosas que los cabellos de mi cabeza, Y mi corazón me falla.
PSA 40:13 ¡Oh Yavé, complácete en librarme! ¡Apresúrate, oh Yavé, a socorrerme!
PSA 40:14 ¡Sean avergonzados y humillados Los que buscan mi vida para destruirla! Sean vueltos atrás y deshonrados Los que se deleitan en mi calamidad.
PSA 40:15 Queden consternados a causa de su vergüenza Los que me dicen: ¡Ea, ea!
PSA 40:16 ¡Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan! Digan siempre los que aman tu salvación: ¡Engrandecido sea Yavé!
PSA 40:17 Aunque estoy afligido y necesitado, ʼAdonay pensará en mí. Tú eres mi ayuda y mi Libertador. ¡Mi ʼElohim, no te tardes!
PSA 41:1 ¡Oh cuán bendecido es el que piensa en el pobre! En el día malo Yavé lo librará.
PSA 41:2 Yavé lo protegerá y le dará vida. Será bendito en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
PSA 41:3 Yavé lo sustentará en el lecho de dolor. En su enfermedad suavizarás su cama.
PSA 41:4 Dije yo: Oh Yavé, ten compasión de mí. Sana mi alma, porque pequé contra Ti.
PSA 41:5 Mis enemigos hablan mal de mí y preguntan: ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?
PSA 41:6 Cuando viene a verme, habla falsedad. Su corazón recoge perversidades. Cuando sale las divulga.
PSA 41:7 Todos los que me aborrecen murmuran reunidos contra mí. Maquinan la perversidad contra mí y dicen:
PSA 41:8 Algo perverso fue derramado sobre él. Cuando caiga en cama, no volverá a levantarse.
PSA 41:9 Aun el hombre de mi paz en quien yo confiaba, Que comía de mi pan, Levantó contra mí su talón.
PSA 41:10 Pero Tú, oh Yavé, ten compasión de mí. Levántame para que le dé recompensa.
PSA 41:11 En esto sé que te complaces en mí: En que mi enemigo no proclame triunfo sobre mí.
PSA 41:12 En cuanto a mí, en mi integridad me sostienes, Y me establecerás en tu Presencia para siempre.
PSA 41:13 ¡Bendito sea Yavé el ʼElohim de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad! ¡Amén y amén!
PSA 42:1 Como el venado anhela las corrientes de agua, Así, oh ʼElohim, te anhela mi alma.
PSA 42:2 Mi alma tiene sed de ʼEL, del ʼElohim vivo. ¿Cuándo iré y apareceré ante ʼElohim?
PSA 42:3 Mis lágrimas fueron mi alimento día y noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu ʼElohim?
PSA 42:4 Me acuerdo de estas cosas, Y derramo mi alma dentro de mí. Porque yo marchaba con la multitud Y la conducía a la Casa de ʼElohim Con voz de júbilo y acción de gracias, De una multitud en fiesta solemne.
PSA 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera a ʼElohim, porque aún lo alabaré. ¡Por la ayuda de su presencia!
PSA 42:6 Oh ʼElohim, mi alma está abatida dentro de mí. Por tanto, me acordaré de Ti desde la tierra del Jordán, Y desde las cumbres de Hermón, desde la montaña Mizar.
PSA 42:7 Un abismo llama a otro con la voz de tus cascadas, Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
PSA 42:8 De día Yavé enviará su misericordia, Y de noche su canto estará conmigo, Una oración al ʼEL de mi vida.
PSA 42:9 Diré a ʼEL: Roca mía, ¿por qué te olvidaste de mí? ¿Por qué ando enlutado a causa de la opresión del enemigo?
PSA 42:10 Como el que quebranta mis huesos, Mis enemigos me afrentan Mientras me dicen cada día: ¿Dónde está tu ʼElohim?
PSA 42:11 ¿Por qué te abates, alma mía, y gimes dentro de mí? Espera a ʼElohim, porque aún lo alabaré. ¡Salvación mía y ʼElohim mío!
PSA 43:1 Júzgame, oh ʼElohim, y defiende mi causa. Líbrame de gente impía, del hombre engañador y perverso.
PSA 43:2 Porque Tú eres el ʼElohim de mi fortaleza. ¿Por qué me desechaste? ¿Por qué ando enlutado a causa de la opresión del enemigo?
PSA 43:3 Envía tu luz y tu verdad. Éstas me guiarán. Ellas me conducirán a tu Montaña Santa y a tus moradas.
PSA 43:4 Entonces iré al altar de ʼElohim, Al ʼEL de mi alegría y regocijo, Y te alabaré con el arpa, oh ʼElohim, mi ʼElohim.
PSA 43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera a ʼElohim, porque aún lo alabaré. ¡El Ayudador de mi presencia y mi ʼElohim!
PSA 44:1 Oh ʼElohim, escuchamos con nuestros oídos, Nos contaron nuestros antepasados Las obras que Tú hiciste en sus días, En los tiempos antiguos.
PSA 44:2 Con tu mano expulsaste a las naciones Para establecerlos a ellos. Abatiste a los pueblos y los echaste.
PSA 44:3 No poseyeron la tierra por su espada, Ni los libró su brazo, Sino tu mano derecha, tu brazo y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
PSA 44:4 Tú eres mi Rey, oh ʼElohim. ¡Ordena las victorias de Jacob!
PSA 44:5 Por medio de Ti sacudiremos a nuestros enemigos. En tu Nombre pisotearemos a los que se levantan contra nosotros.
PSA 44:6 Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará.
PSA 44:7 Pero Tú nos salvaste de nuestros adversarios Y avergonzaste a los que nos aborrecen.
PSA 44:8 En ʼElohim nos gloriaremos todo el día Y alabaremos tu Nombre para siempre. Selah
PSA 44:9 Pero nos desechaste y nos avergonzaste. No sales con nuestros ejércitos.
PSA 44:10 Nos haces retroceder del adversario. Los que nos aborrecen nos saquean.
PSA 44:11 Nos entregas como ovejas para el matadero Y nos esparciste entre las naciones.
PSA 44:12 Vendes a tu pueblo por nada. Ningún beneficio exiges por ellos.
PSA 44:13 Nos convertiste en oprobio de nuestros vecinos, En escarnio y burla de los que nos rodean.
PSA 44:14 Nos pusiste como refrán entre las naciones, Un objeto de burla en medio de los pueblos.
PSA 44:15 Todo el día mi deshonor está delante de mí Y la confusión cubre mi cara,
PSA 44:16 Por la voz del que me critica y deshonra Por causa del enemigo y del vengativo.
PSA 44:17 Todo esto nos vino, Pero no nos olvidamos de Ti, Ni fuimos infieles a tu Pacto.
PSA 44:18 Nuestro corazón no se volvió atrás, Ni nuestros pasos se desviaron de tu senda.
PSA 44:19 Pero Tú nos aplastaste en un sitio de chacales, Y nos cubriste con la sombra de muerte.
PSA 44:20 Si nos olvidamos del Nombre de nuestro ʼElohim O alzamos nuestras manos a un ʼelohim extraño,
PSA 44:21 ¿ʼElohim no demandaría esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.
PSA 44:22 Pero por tu causa nos matan cada día. Somos considerados como ovejas para el matadero.
PSA 44:23 Despiértate, ʼAdonay. ¿Por qué duermes? Despiértate, no nos rechaces para siempre.
PSA 44:24 ¿Por qué escondes tu rostro Y te olvidas de la aflicción y de nuestra opresión?
PSA 44:25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo Y nuestro cuerpo está pegado a la tierra.
PSA 44:26 Levántate, sé nuestra Ayuda. Redímenos por tu misericordia.
PSA 45:1 Rebosa mi corazón palabra buena. Dirijo al Rey mi canto. Mi boca es como pluma de experto escriba.
PSA 45:2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres. La gracia se derramó en tus labios. Por tanto, ʼElohim te bendijo para siempre.
PSA 45:3 ¡Átate tu espada a tu cintura, oh Guerrero, Con tu esplendor y con tu majestad!
PSA 45:4 Cabalga en tu majestad Y triunfa por la causa de la verdad, la humildad y la justicia. Que tu mano derecha te enseñe cosas asombrosas.
PSA 45:5 Tus flechas son agudas. Pueblos caen debajo de Ti. Tus flechas agudas penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
PSA 45:6 Tu trono, oh ʼElohim, es eterno y para siempre. Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
PSA 45:7 Amaste la justicia y aborreciste la perversidad, Por tanto, te ungió ʼElohim, el ʼElohim tuyo, Con aceite de alegría más que a tus compañeros.
PSA 45:8 Mirra, áloe y casia exhalan todas tus ropas. Desde los palacios de marfil te recrean instrumentos de cuerda.
PSA 45:9 Hijas de reyes están entre tus honorables damas. A su mano derecha está la reina con oro de Ofir.
PSA 45:10 Escucha, hija, atiende, e inclina tu oído. Olvida tu pueblo y la casa de tu padre.
PSA 45:11 Deseará el Rey tu hermosura. E inclínate ante Él, porque Él es tu ʼAdonay.
PSA 45:12 La hija de Tiro vendrá con un presente. Los ricos entre los pueblos buscarán tu favor.
PSA 45:13 Toda gloriosa es la princesa en su palacio. Entretejida de oro es su ropa.
PSA 45:14 Con ropas bordadas será llevada ante el Rey. Con compañeras vírgenes que irán tras ella Será llevada a Ti.
PSA 45:15 Serán llevadas con alegría y regocijo. Entrarán en el palacio del Rey.
PSA 45:16 En lugar de tus padres estarán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
PSA 45:17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual los pueblos te darán gracias eternamente y para siempre.
PSA 46:1 ʼElohim es nuestro Refugio y Fortaleza, Un auxilio muy presente en la tribulación.
PSA 46:2 Por tanto, no temeremos aunque la tierra sea removida, Y las montañas se traspasen al corazón del mar,
PSA 46:3 Aunque bramen y espumen sus aguas, Y tiemblen las montañas a causa de su ímpetu. Selah
PSA 46:4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de ʼElohim, El Santuario, morada del ʼElyón.
PSA 46:5 ʼElohim está en medio de ella. No será conmovida. ʼElohim la ayudará al clarear la mañana.
PSA 46:6 Braman las naciones, Se tambalean los reinos. Él emite su voz. Se derrite la tierra.
PSA 46:7 Yavé de las huestes está con nosotros. Nuestro Refugio es el ʼElohim de Jacob. Selah
PSA 46:8 Vengan y miren las obras de Yavé, Quien causó asolamientos en la tierra,
PSA 46:9 Quien hace cesar las guerras hasta el fin de la tierra, Quien quiebra el arco, rompe la lanza Y quema los carruajes en el fuego.
PSA 46:10 Estén quietos y reconozcan que Yo soy ʼElohim. Seré exaltado entre las naciones. Seré enaltecido en la tierra.
PSA 46:11 Yavé de las huestes está con nosotros. Nuestra Fortaleza es el ʼElohim de Jacob. Selah
PSA 47:1 ¡Pueblos todos, aplaudan! ¡Aclamen a ʼElohim con voz de júbilo!
PSA 47:2 Porque Yavé el ʼElyón es temible, Rey grande sobre toda la tierra.
PSA 47:3 Él somete los pueblos a nosotros, Las naciones bajo nuestros pies.
PSA 47:4 Él nos eligió nuestra herencia, El Esplendor de Jacob, a quien amó. Selah
PSA 47:5 ʼElohim asciende con aclamación de júbilo, Yavé con sonido de trompeta.
PSA 47:6 ¡Canten a ʼElohim, canten! ¡Canten a nuestro Rey, canten!
PSA 47:7 Porque ʼElohim es el Rey de toda la tierra. ¡Canten con entendimiento!
PSA 47:8 ¡ʼElohim reina sobre las naciones! ¡ʼElohim se sienta en su santo trono!
PSA 47:9 Los jefes de las naciones se reúnen como pueblo del ʼElohim de Abraham, Porque de ʼElohim son los escudos de la tierra, Él es sumamente exaltado.
PSA 48:1 ¡Grande es Yavé y digno de suprema alabanza! En la ciudad de nuestro ʼElohim, su Montaña Santa.
PSA 48:2 Hermosa elevación, el gozo de toda la tierra Es la Montaña Sion en el lejano norte, la ciudad del gran Rey.
PSA 48:3 En sus palacios ʼElohim se presentó como una Fortaleza.
PSA 48:4 Porque ciertamente se aliaron los reyes, Avanzaron unidos.
PSA 48:5 La miraron, fueron asombrados. Se aterrorizaron, huyeron alarmados.
PSA 48:6 Allí se apoderó de ellos un temblor, Angustia como de parturienta.
PSA 48:7 Con el viento que sopla del oriente Quiebras las naves de Tarsis.
PSA 48:8 Como lo oímos, lo vimos en la ciudad de Yavé de las huestes, La ciudad de nuestro ʼElohim. ʼElohim la afirmará para siempre. Selah
PSA 48:9 Nos acordamos de tu misericordia, oh ʼElohim, en tu Templo.
PSA 48:10 Como tu Nombre, oh ʼElohim, Así es tu alabanza hasta los confines de la tierra. Tu mano derecha está llena de justicia.
PSA 48:11 ¡Alégrese la Montaña Sion! ¡Regocíjense las hijas de Judá A causa de tus juicios!
PSA 48:12 Anden alrededor de Sion y rodéenla. Cuenten sus torres.
PSA 48:13 Observen atentamente su muro exterior. Contemplen sus palacios Para que lo cuenten a la generación venidera.
PSA 48:14 Porque este ʼElohim es nuestro ʼElohim, Eternamente y para siempre. ¡Él nos guiará hasta la muerte!
PSA 49:1 Oigan esto, pueblos todos, Escuchen todos los habitantes del mundo,
PSA 49:2 Tanto los humildes como los de alto nivel, Ricos y pobres juntamente.
PSA 49:3 Mi boca hablará sabiduría, Y la meditación de mi corazón entendimiento.
PSA 49:4 Inclinaré al proverbio mi oído. Declararé con el arpa mi dicho.
PSA 49:5 ¿Por qué tengo que temer en días de adversidad Cuando me rodea la iniquidad de mis adversarios,
PSA 49:6 Que confían en la abundancia de sus posesiones, Y se jactan de sus inmensas riquezas?
PSA 49:7 Ninguno de ellos puede de algún modo redimir al hermano, Ni pagar su rescate a ʼElohim.
PSA 49:8 Porque la redención de su vida es costosa, Y nunca será suficiente,
PSA 49:9 Para que viva eternamente Y jamás pase a corrupción.
PSA 49:10 Porque ve que aun los sabios mueren Igual como perecen el ignorante y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.
PSA 49:11 Su íntima aspiración es que sus casas sean eternas, Sus moradas, por todas las generaciones. A sus tierras dan sus nombres.
PSA 49:12 Pero el hombre no permanecerá con honra. Es como las bestias que perecen.
PSA 49:13 Esta es la senda de los necios, Y de aquellos que tras ellos aprueban sus palabras. Selah
PSA 49:14 Como un rebaño están destinados al Seol, La muerte los pastorea. Los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana, Se consumirá su buen parecer, Y el Seol será su morada.
PSA 49:15 Pero ʼElohim redimirá mi alma del poder del Seol, Porque me llevará consigo. Selah
PSA 49:16 No temas cuando alguno se enriquece, Cuando aumenta el esplendor de su casa.
PSA 49:17 Porque nada llevará al morir, Ni descenderá su esplendor tras él.
PSA 49:18 Aunque se congratule mientras vive, Aunque sea alabado porque prospera,
PSA 49:19 Se irá a la generación de sus antepasados Y nunca jamás verá la luz.
PSA 49:20 El hombre que vive con honor, Pero no entiende [esto], Es como las bestias que perecen.
PSA 50:1 El poderoso ʼEL, ʼElohim, Yavé habló Y convocó a la tierra desde el oriente hasta el occidente.
PSA 50:2 Desde Sion, perfección de hermosura, ʼElohim resplandeció.
PSA 50:3 Que venga nuestro ʼElohim, y no en silencio. Un fuego devorador lo precede, Y alrededor de Él ruge una gran tempestad.
PSA 50:4 Desde lo alto convoca a los cielos Y a la tierra para juzgar a su pueblo:
PSA 50:5 Júntenme a mis santos, Los que hicieron un Pacto conmigo con sacrificio.
PSA 50:6 Los cielos proclamarán su justicia, Porque ʼElohim es el Juez. Selah
PSA 50:7 Escucha, pueblo mío, y hablaré. Testificaré contra ti, Israel. Yo soy ʼElohim, el ʼElohim tuyo.
PSA 50:8 No te reprendo por tus sacrificios. Tus ofrendas encendidas están siempre delante de Mí.
PSA 50:9 No aceptaré becerros de tu casa, Ni machos cabríos de tus corrales.
PSA 50:10 Porque mía es toda bestia del bosque Y los ganados sobre 1.000 colinas.
PSA 50:11 Conozco todas las aves de las montañas, Y todo lo que se mueve en el campo es mío.
PSA 50:12 Si tuviera hambre, No te lo diría a ti, Porque mío es el mundo y todo lo que contiene.
PSA 50:13 ¿Yo como carne de becerros? ¿Bebo sangre de machos cabríos?
PSA 50:14 Ofrece a ʼElohim sacrificio de acción de gracias. Paga a ʼElyón tus votos.
PSA 50:15 Invócame en el día de la angustia. Te libraré, Y tú me honrarás.
PSA 50:16 al perverso ʼElohim dice: ¿Qué derecho tienes tú para recitar mis Estatutos, Y tomar mi Pacto en tu boca?
PSA 50:17 Porque tú aborreces la corrección, Y das tu espalda a mis Palabras.
PSA 50:18 Si ves a un ladrón, te complaces con él, Y te asocias con los adúlteros.
PSA 50:19 Permites que tu boca se pierda en lo malo, Y tu lengua trama el engaño.
PSA 50:20 Te sientas, hablas contra tu hermano, Y difamas al hijo de tu propia madre.
PSA 50:21 Estas cosas hiciste, Y Yo callé. Pensaste que Yo soy como tú. Pero te reprenderé y las expondré delante de tus ojos.
PSA 50:22 Entiendan esto, los que se olvidan de ʼEloah, No sea que los quebrante sin que haya quien los libre.
PSA 50:23 El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra, Y al que ordena rectamente su camino Le mostraré la salvación de ʼElohim.
PSA 51:1 Ten compasión de mí, oh ʼElohim, Conforme a tu misericordia. Según tu gran clemencia Borra mis transgresiones.
PSA 51:2 Lávame completamente de mi iniquidad, Y purifícame de mi pecado.
PSA 51:3 Porque yo reconozco mis transgresiones. Mi pecado está siempre delante de mí.
PSA 51:4 Contra Ti, solo contra Ti pequé, E hice lo malo ante tus ojos. Así que eres justo cuando hablas, E intachable cuando juzgas.
PSA 51:5 Mira que en iniquidad fui formado, Y en pecado me concibió mi madre.
PSA 51:6 Mira que Tú deseas verdad en lo íntimo, Y en la parte secreta me harás conocer sabiduría.
PSA 51:7 Purifícame con hisopo y seré puro. Lávame, y seré más blanco que la nieve.
PSA 51:8 ¡Hazme oír gozo y alegría! ¡Regocíjense los huesos que humillaste!
PSA 51:9 Oculta tu rostro de mis pecados Y borra todas mis iniquidades.
PSA 51:10 Oh ʼElohim, crea en mí un corazón puro Y renueva un espíritu establecido dentro de mí.
PSA 51:11 No me eches de tu Presencia, Ni quites de mí tu Santo Espíritu.
PSA 51:12 Vuélveme el gozo de tu salvación, Y un espíritu noble me sustente.
PSA 51:13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a Ti.
PSA 51:14 Líbrame de homicidios, oh ʼElohim, ʼElohim de mi salvación, Y mi lengua cantará con gozo tu justicia.
PSA 51:15 Oh ʼAdonay, abre mis labios, Para que mi boca declare tu alabanza.
PSA 51:16 Porque no deseas sacrificio, Que de otro modo, yo daría. No eres complacido con holocausto.
PSA 51:17 Los sacrificios de ʼElohim son un espíritu quebrantado. No despreciarás Tú, oh ʼElohim, al corazón contrito y humillado.
PSA 51:18 Haz bien con tu benevolencia a Sion. Edifica los muros de Jerusalén.
PSA 51:19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, El holocausto u ofrenda completamente quemada. Entonces serán ofrecidos becerros sobre tu altar.
PSA 52:1 ¿Por qué te jactas de ser perverso, oh poderoso? La misericordia de ʼEL es continua.
PSA 52:2 Tu lengua diseña destrucción. Produce engaño, como una navaja afilada.
PSA 52:3 Tú amas más el mal que el bien, La mentira más bien que hablar lo recto. Selah
PSA 52:4 Tú amas todas las palabras que devoran, oh lengua engañosa.
PSA 52:5 Por tanto, ʼEL te destruirá para siempre. Te arrastrará, Te arrancará de la tierra de los vivientes Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah
PSA 52:6 Verán los justos y temerán. Se reirán de él y dirán:
PSA 52:7 ¡Miren al hombre que no tomó a ʼElohim como su Fortaleza, Sino confió en la abundancia de sus riquezas Y fue fuerte en su perversidad!
PSA 52:8 Pero yo estaré como olivo frondoso en la Casa de ʼElohim, Porque en la misericordia de ʼElohim confío eternamente y para siempre.
PSA 52:9 Te daré gracias para siempre por lo que hiciste, Y esperaré en tu Nombre, Porque es bueno en presencia de tus devotos.
PSA 53:1 El necio dijo en su corazón: No hay ʼElohim. Están corrompidos. Cometieron repugnante injusticia. No hay uno que haga lo recto.
PSA 53:2 ʼElohim miró desde el cielo a los hijos de hombres Para ver si hay alguno que entiende, Que busca a ʼElohim.
PSA 53:3 Cada uno de ellos se apartó. Juntamente se volvieron corruptos. No hay quien hace lo bueno, Ni siquiera uno.
PSA 53:4 ¿Los que practican iniquidad no saben Que devoran a mi pueblo como si comieran pan, Y no invocaron a ʼElohim?
PSA 53:5 Allí, donde nada había que temer, tuvieron gran terror. Porque ʼElohim dispersó a los que acamparon contra ti, Los avergonzaste, Porque ʼElohim los rechazó.
PSA 53:6 ¡Oh, que venga de Sion la salvación de Israel! Cuando ʼElohim restaure de la cautividad a su pueblo, ¡Que se regocije Jacob, y se alegre Israel!
PSA 54:1 Oh ʼElohim, sálvame por tu Nombre, Y defiéndeme con tu poder.
PSA 54:2 Oh ʼElohim, escucha mi oración. Escucha las palabras de mi boca.
PSA 54:3 Porque extraños se levantaron contra mí, Y hombres violentos buscan mi vida. No colocaron a ʼElohim delante de ellos. Selah
PSA 54:4 Ciertamente ʼElohim es el que me ayuda. ʼAdonay es Quien sostiene mi vida.
PSA 54:5 Él hace volver el mal contra mis enemigos. Por tu fidelidad, destrúyelos.
PSA 54:6 Voluntariamente te ofreceré sacrificio. Oh Yavé, daré gracias a tu Nombre Porque es bueno,
PSA 54:7 Porque me libraste de toda angustia Y mis ojos vieron la ruina de mis enemigos.
PSA 55:1 Oh ʼElohim, escucha mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
PSA 55:2 Está atento y respóndeme. Estoy inquieto y conturbado en mi oración
PSA 55:3 A causa de la voz del enemigo. Por la opresión del perverso, Porque bajan aflicción sobre mí, Y me persiguen con furor.
PSA 55:4 Mi corazón se retuerce dentro de mí. Me asaltan terrores de [la] muerte.
PSA 55:5 Temor y temblor vienen sobre mí. El terror me cubre,
PSA 55:6 Y digo: ¡Oh, si yo tuviera alas como una paloma! Volaría yo y descansaría.
PSA 55:7 Ciertamente huiría lejos. Viviría en el desierto. Selah
PSA 55:8 Me apresuraría a escapar del viento borrascoso de la tempestad, Del aguacero fuerte y la tormenta.
PSA 55:9 Destrúyelos, oh ʼAdonay, confunde sus lenguas, Porque vi en la ciudad violencia y disputa.
PSA 55:10 Día y noche rondan sobre sus muros. La iniquidad y la aventura están en medio de ella.
PSA 55:11 Destrucción hay dentro de ella. Opresión y engaño no se apartan de sus calles.
PSA 55:12 Porque no es un enemigo el que me agravia. Si fuera así, lo soportaría. Ni se levantó contra mí el que me aborrece. Podría ocultarme de él.
PSA 55:13 Sino tú, un hombre igual a mí, Mi compañero, mi íntimo amigo.
PSA 55:14 Juntos teníamos dulce comunión, Y con intimidad andábamos en la Casa de ʼElohim.
PSA 55:15 Que la muerte los sorprenda, Que desciendan vivos al Seol, Porque hay maldad en su habitación, en medio de ellos.
PSA 55:16 Pero yo clamaré a ʼElohim, Y Yavé me salvará.
PSA 55:17 Al llegar la noche, por la mañana y a mediodía Me quejaré y gemiré, Y Él escuchará mi voz.
PSA 55:18 Él rescata en paz mi alma del ataque contra mí, Aunque muchos se enfrenten contra mí.
PSA 55:19 ʼEL escuchará y los afligirá, Él, Quien está entronizado desde tiempo antiguo. Selah Porque ellos no cambian, Por tanto no temen a ʼElohim.
PSA 55:20 [El inicuo] extiende sus manos Contra los que estaban en paz con él. Viola su pacto.
PSA 55:21 Su boca fue más blanda que mantequilla, Pero hay contienda en su corazón. Más suaves que aceite son sus palabras, Pero son como espadas desenvainadas.
PSA 55:22 Echa sobre Yavé tu carga, Y Él te sustentará. Jamás dejará caído al justo.
PSA 55:23 Oh ʼElohim, Tú los harás bajar a la fosa de destrucción. Los sanguinarios y engañadores no vivirán la mitad de sus días. Pero yo confío en Ti.
PSA 56:1 Oh ʼElohim, ten compasión de mí, Porque el hombre me pisotea, me devora, Me oprime y me combate todo el día.
PSA 56:2 Los que me asaltan me pisotean todo el día, Porque son muchos los que con soberbia pelean contra mí.
PSA 56:3 El día cuando temo, confío en Ti.
PSA 56:4 En ʼElohim, la Palabra de Quien alabo, En ʼElohim confío, no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?
PSA 56:5 Todo el día pervierten mis palabras. Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
PSA 56:6 Conspiran, acechan, observan atentamente mis pasos en acecho de mi vida.
PSA 56:7 Pésalos a causa de su perversidad. Con furia derriba los pueblos, oh ʼElohim.
PSA 56:8 Tomaste en cuenta mis huidas. Coloca mis lágrimas en tu botella. ¿No están ellas en tu rollo?
PSA 56:9 El día cuando yo te invoque retrocederán mis enemigos. Esto sé porque ʼElohim está a mi favor.
PSA 56:10 Oh ʼElohim, tu Palabra alabo, Oh Yavé, tu Palabra alabo.
PSA 56:11 En ʼElohim confié, no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?
PSA 56:12 Oh ʼElohim, sobre mí están los votos. Te pagaré ofrendas de acción de gracias,
PSA 56:13 Porque libraste mi vida de la muerte Y mis pies de tropezar, Para que ande delante de ʼElohim En la luz de los que viven.
PSA 57:1 Ten compasión de mí, oh ʼElohim. Ten compasión de mí. Porque mi alma confía en Ti, Y en la sombra de tus alas me amparo Hasta que pase la destrucción.
PSA 57:2 Clamaré a ʼElohim ʼElyón, A ʼEL, Quien me favorece.
PSA 57:3 Él enviará desde el cielo Y me salvará de la infamia del que me oprime. Selah ʼElohim enviará su misericordia y su verdad.
PSA 57:4 Mi vida está en medio de leones. Estoy tendido entre los que respiran fuego. Hijos de hombres, sus dientes son lanzas y flechas, Y su lengua, espada aguda.
PSA 57:5 ¡Exaltado seas sobre los cielos, oh ʼElohim! ¡Tu gloria sea sobre toda la tierra!
PSA 57:6 Tendieron una red ante mis pies para doblegar mi vida. Cavaron un hoyo delante de mí Y ellos cayeron en él. Selah
PSA 57:7 Mi corazón está establecido, oh ʼElohim. Está firme mi corazón. Cantaré y entonaré salmos.
PSA 57:8 Despierta, alma mía. Despierten, arpa y lira. Yo despertaré el alba.
PSA 57:9 Te daré gracias entre los pueblos, oh ʼAdonay. Te cantaré salmos en las naciones.
PSA 57:10 Porque tu misericordia es grande hasta los cielos, Y tu verdad, hasta las nubes.
PSA 57:11 Exaltado seas sobre los cielos, oh ʼElohim. Y tu gloria sea por encima de toda la tierra.
PSA 58:1 Magistrados: ¿Ustedes pronuncian justicia en verdad? ¿Juzgan rectamente, oh hijos de hombre?
PSA 58:2 No, en su corazón ustedes maquinan perversidad. Hacen que pese sobre la tierra la violencia de sus manos.
PSA 58:3 Los perversos se extravían desde la matriz. Se descarriaron, hablan mentiras desde cuando nacieron.
PSA 58:4 Tienen veneno como veneno de serpiente. Son como una víbora sorda que cierra su oído,
PSA 58:5 Y no oye la voz de los encantadores, Aun del más hábil en encantamientos.
PSA 58:6 Oh ʼElohim, rompe sus dientes en la boca de ellos. Quiebra los colmillos de los leoncillos, oh Yavé,
PSA 58:7 Que floten como agua que se pierde. Cuando disparen sus flechas, sean éstas despuntadas.
PSA 58:8 Que sean como un caracol que se deslíe, Como aborto de mujer, no vean el sol.
PSA 58:9 Antes que sus ollas sientan el fuego de los espinos, Él los barrerá como con remolino de viento, Los verdes y los que arden por igual.
PSA 58:10 El justo se alegrará cuando vea la venganza. Lavará sus pies en la sangre del perverso.
PSA 58:11 Entonces dirá el hombre: ¡Ciertamente hay galardón para el justo! ¡Ciertamente hay ʼElohim que juzga en la tierra!
PSA 59:1 ¡Oh ʼElohim mío, líbrame de mis enemigos! ¡Oh ʼElohim mío, ponme a salvo De los que se levantan contra mí!
PSA 59:2 Líbrame de los que hacen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.
PSA 59:3 Porque ciertamente pusieron emboscada a mi vida. Hombres fieros lanzan ataque contra mí, No por mi transgresión ni por mi pecado, oh Yavé.
PSA 59:4 Sin culpa mía corren y se preparan contra mí. Despierta para ayudarme y mira.
PSA 59:5 Tú, Yavé ʼElohim de las huestes, el ʼElohim de Israel. Despierta para castigar a todas las naciones. No tengas compasión de ningún traidor inicuo. Selah
PSA 59:6 Regresan al anochecer. Aúllan como perros y rodean la ciudad.
PSA 59:7 Ciertamente pronuncian con su boca. Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién escucha?
PSA 59:8 Pero Tú, oh Yavé, te ríes de ellos. Te burlas de todas las naciones.
PSA 59:9 Oh Fortaleza mía, espero en Ti. ʼElohim es mi Fortaleza.
PSA 59:10 Mi ʼElohim, con su misericordia saldrá a encontrarme. ʼElohim hará que yo vea mi deseo en mis adversarios.
PSA 59:11 No los mates, no sea que olvide mi pueblo. Dispérsalos con tu poder y humíllalos, oh ʼAdonay, Escudo nuestro.
PSA 59:12 Por el pecado de sus bocas, Por las palabras de sus labios sean ellos presos en su orgullo, Y por las maldiciones y la mentira que dicen.
PSA 59:13 Acábalos con furor. Acábalos para que no existan, Y que se conozca hasta los confines de la tierra que ʼElohim gobierna en Jacob. Selah
PSA 59:14 Regresan al anochecer. Aúllan como perros y rodean la ciudad.
PSA 59:15 Vagan buscando alimento Y gruñen si no están satisfechos.
PSA 59:16 Pero yo cantaré de tu poder. Alabaré de mañana tu misericordia, Porque fuiste mi Fortaleza y mi Refugio en el día de mi angustia.
PSA 59:17 Oh Fortaleza mía, te cantaré salmos. Porque Tú, ʼElohim, eres Fortaleza, Y el ʼElohim que me muestra misericordia.
PSA 60:1 Oh ʼElohim, Tú nos rechasaste. Tú nos desechaste, rompiste nuestras defensas. Te airaste. Vuelve a nosotros.
PSA 60:2 Hiciste temblar la tierra, la agrietaste. Repara sus grietas, porque se tambalea.
PSA 60:3 Hiciste sufrir a tu pueblo cosas duras. Nos hiciste beber vino de aturdimiento.
PSA 60:4 Pero a tus fieles diste un estandarte Para que sea desplegado por causa de la verdad. Selah
PSA 60:5 Sálvanos con tu mano derecha, y respóndenos, Para que sean librados tus amados.
PSA 60:6 ʼElohim respondió desde su Santuario: ¡Yo me alegraré! Repartiré a Siquem, Y mediré el valle de Sucot.
PSA 60:7 Mío es Galaad y mío es Manasés, Efraín es el casco de mi cabeza, Judá, mi cetro,
PSA 60:8 Moab, vasija para lavarme. Sobre Edom echaré mi sandalia, Y sobre Filistea lanzaré mi grito de victoria.
PSA 60:9 ¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará a Edom?
PSA 60:10 ¿No eres Tú, oh ʼElohim, Quien nos rechazaste Y no sales con nuestros ejércitos, oh ʼElohim?
PSA 60:11 Socórrenos ante el adversario, Porque vana es la liberación del hombre.
PSA 60:12 Con ʼElohim haremos proezas. Él pisoteará a nuestros adversarios.
PSA 61:1 Oh ʼElohim, oye mi clamor. Atiende mi súplica.
PSA 61:2 Cuando mi corazón desmaya, Clamo a Ti desde el extremo de la tierra: Llévame a la Roca que es más alta que yo.
PSA 61:3 Porque Tú fuiste mi Refugio, Torre fuerte contra el enemigo.
PSA 61:4 Permite que yo viva en tu Tabernáculo para siempre Y que me refugie al amparo de tus alas. Selah
PSA 61:5 Porque Tú, ʼElohim, oíste mis votos. Diste heredad a los que temen tu Nombre.
PSA 61:6 Prolongarás la vida del rey. Sus años serán como muchas generaciones.
PSA 61:7 Estará para siempre delante de ʼElohim. Prepara misericordia y verdad para que lo preserven.
PSA 61:8 Así cantaré alabanza a tu Nombre para siempre, A fin de pagar mis votos cada día.
PSA 62:1 Solo en ʼElohim se aquieta mi alma. De Él viene mi salvación.
PSA 62:2 Solo Él es mi Roca, mi Salvación, mi Refugio. No seré grandemente sacudido.
PSA 62:3 ¿Hasta cuándo atacarán a un hombre todos juntos para matarlo, Para derribarlo como a un muro desplomado o a una cerca insegura?
PSA 62:4 Solo consultan para derribarlo de su alta posición. Se deleitan en la falsedad. Bendicen con su boca, Pero maldicen en su interior. Selah
PSA 62:5 Solo en ʼElohim cálmate, alma mía, Porque de Él viene mi esperanza.
PSA 62:6 Solo Él es mi Roca, mi Salvación, mi alto Refugio. No seré sacudido.
PSA 62:7 En ʼElohim está mi salvación y mi gloria. La Roca de mi fortaleza, Mi Refugio está en ʼElohim.
PSA 62:8 Oh pueblo, confíen en Él en todo tiempo. Derramen su corazón ante Él. ʼElohim es nuestro Refugio. Selah
PSA 62:9 Los hombres de bajo grado son solo vanidad. Y los hombres de alto rango son una mentira. Puestos en balanza suben, Juntos son más livianos que un soplo.
PSA 62:10 No confíen en la opresión, Ni se envanezcan en el robo. Si se aumentan las riquezas, No fijen el corazón en ellas.
PSA 62:11 Una vez habló ʼElohim. Dos veces oí esto: Que el poder es de ʼElohim.
PSA 62:12 La misericordia es tuya, oh ʼAdonay, Porque Tú pagas a cada uno según su obra.
PSA 63:1 Oh ʼElohim, Tú eres mi ʼEL. Ansiosamente te busqué. Mi alma tiene sed de Ti. Mi cuerpo te anhela en tierra árida y deshabitada, Donde no hay agua.
PSA 63:2 Así te busqué en el Santuario Para ver tu poder y tu gloria.
PSA 63:3 Porque tu misericordia es mejor que la vida, Mis labios te alabarán.
PSA 63:4 Por tanto te bendeciré en mi vida. En tu Nombre alzaré mis manos.
PSA 63:5 Como con médula y sustancia está saciada mi alma. Mi boca te alaba con labios jubilosos.
PSA 63:6 Cuando en mi cama me acuerdo de Ti, Cuando medito en Ti en las vigilias de la noche.
PSA 63:7 Porque Tú eres mi Socorro. Bajo la sombra de tus alas canto con gozo.
PSA 63:8 Mi alma está apegada a Ti. Tu mano derecha me sostiene.
PSA 63:9 Pero los que buscan mi vida para destruirla Caerán en las profundidades más bajas de la tierra.
PSA 63:10 Serán destruidos a filo de espada. Serán presa de los chacales.
PSA 63:11 Pero el rey se regocija en ʼElohim. Cualquiera que jura por Él será alabado, Porque las bocas de los que dicen mentiras serán tapadas.
PSA 64:1 Escucha, oh ʼElohim, la voz de mi queja: Preserva mi vida del terror de perversos.
PSA 64:2 Ocúltame de la conspiración de malhechores, Del tumulto de los que hacen iniquidad,
PSA 64:3 Que afilan sus lenguas como una espada, Y la emplean como su flecha en un lenguaje amargo
PSA 64:4 Para dispararlas en oculto al inocente. De repente disparan sus flechas, sin que teman.
PSA 64:5 Se animan unos a otros en su perverso designio Y planean esconder trampas. Dicen: ¿Quién las verá?
PSA 64:6 Traman injusticias y dicen: Estamos listos con una conspiración bien concebida. Tanto el pensamiento íntimo como el corazón del hombre son profundos.
PSA 64:7 Pero ʼElohim les dispara una flecha. De repente vendrán sus plagas.
PSA 64:8 Así que ellas los hacen tropezar. Los que los ven menean la cabeza.
PSA 64:9 Entonces temerán todos los hombres. Proclamarán la obra de ʼElohim Y entenderán sus hechos.
PSA 64:10 El justo se alegrará en Yavé, Y se confiará en Él. Se gloriarán todos los rectos de corazón.
PSA 65:1 A Ti te corresponde la alabanza en Sion, oh ʼElohim. A Ti se pagará el voto.
PSA 65:2 Tú escuchas la oración. A Ti acudirá todo hombre.
PSA 65:3 Las palabras de iniquidad prevalecen contra mí. Tú perdonas nuestras transgresiones.
PSA 65:4 Inmensamente feliz es aquél a quien Tú escoges Y acercas a Ti para que viva en tus patios. Seremos saciados con la abundancia de tu Casa, de tu santo Templo.
PSA 65:5 Nos responderás con tremendas proezas de justicia, Oh ʼElohim de nuestra salvación. ¡Tú eres la Esperanza de todos los confines de la tierra, Y del más lejano mar!
PSA 65:6 Tú, el que afirmas las montañas con tu fortaleza, Atado con valentía.
PSA 65:7 El que calma el estruendo de los mares, El estruendo de sus olas, Y el alboroto de las naciones.
PSA 65:8 Los que viven en los confines se asombran de tus maravillas. Tú haces clamar con júbilo al alba y al ocaso.
PSA 65:9 Visitas la tierra y la inundas. La enriqueces muchísimo. El torrente de ʼElohim está lleno de agua. Preparas el grano de ellos Porque así Tú preparas la tierra.
PSA 65:10 Inundas sus surcos, Haces descender el agua en sus canales, Ablandas sus terrones, Y bendices sus brotes.
PSA 65:11 Coronas el año con generosidad, Y tus sendas destilan sustancia.
PSA 65:12 Gotean los pastizales del desierto, Y las colinas se atan con regocijo.
PSA 65:13 Los prados se cubren de rebaños, Los valles se cubren de grano. Dan gritos de júbilo y cantan.
PSA 66:1 Aclame a ʼElohim, toda la tierra.
PSA 66:2 Canten la gloria de su Nombre. Hagan gloriosa su alabanza.
PSA 66:3 Digan a ʼElohim: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder Se someterán a Ti tus enemigos.
PSA 66:4 Toda la tierra te adorará Y cantará alabanzas a Ti. Cantarán salmos a tu Nombre. Selah
PSA 66:5 Vengan y contemplen las obras de ʼElohim, Admirable en sus hechos para los hijos de [los] hombres.
PSA 66:6 Convirtió el mar en tierra seca. Por el río pasaron a pie. Allí nos regocijamos en Él.
PSA 66:7 Él gobierna con su poder para siempre. Sus ojos vigilan las naciones. No se enaltezcan los rebeldes. Selah
PSA 66:8 Bendigan, pueblos, a nuestro ʼElohim, Y proclamen la voz de su alabanza.
PSA 66:9 Él preserva la vida a nuestra alma Y no permite que resbale nuestro pie.
PSA 66:10 Porque Tú nos probaste, oh ʼElohim. Nos purificaste en el crisol como se purifica la plata.
PSA 66:11 Nos metiste en la red. Pusiste sobre nuestra cintura una carga muy pesada.
PSA 66:12 Ordenaste que los hombres cabalgaran sobre nuestras cabezas. Pasamos por el fuego y por el agua. Pero luego nos sacaste a la abundancia.
PSA 66:13 Entraré en tu Casa con holocaustos. Te pagaré mis votos
PSA 66:14 Que pronunciaron mis labios, Que mi boca dijo cuando estaba angustiado.
PSA 66:15 Te ofreceré holocaustos engordados con el humo de carneros. Te ofreceré becerros y machos cabríos. Selah
PSA 66:16 Vengan, escuchen todos los que temen a ʼElohim Y relataré lo que hizo por mi vida.
PSA 66:17 A Él clamé con mi boca, Y Él fue exaltado con mi lengua.
PSA 66:18 Si en mi corazón tuviera yo iniquidad ʼAdonay no me habría escuchado.
PSA 66:19 Pero ciertamente ʼElohim me escuchó Y atendió la voz de mi súplica.
PSA 66:20 Bendito sea ʼElohim, Quien no desechó mi oración, Ni apartó de mí su misericordia.
PSA 67:1 ʼElohim tenga compasión de nosotros y nos bendiga, Resplandezca su rostro sobre nosotros, Selah
PSA 67:2 Para que tu camino sea conocido en la tierra, Y tu salvación en todas las naciones.
PSA 67:3 Que los pueblos te alaben, oh ʼElohim. Que todos los pueblos te alaben.
PSA 67:4 Que se regocijen y canten con júbilo las naciones. Porque Tú juzgarás a los pueblos con equidad, Y guiarás a las naciones de la tierra. Selah
PSA 67:5 Que te alaben los pueblos, oh ʼElohim. Que todos los pueblos te alaben.
PSA 67:6 La tierra dio su fruto. ʼElohim, el ʼElohim nuestro, nos bendice.
PSA 67:7 ʼElohim nos bendiga. Que le teman todos los confines de la tierra.
PSA 68:1 Levántese ʼElohim, sean esparcidos sus enemigos. Huyan de tu Presencia los que lo aborrecen.
PSA 68:2 Desvanécelos como se desvanece el humo. Como se derrite la cera ante el fuego, Perezcan así los perversos en la Presencia de ʼElohim.
PSA 68:3 Pero que se alegren los justos, Y sean regocijados ante ʼElohim. Que se regocijen con alegría.
PSA 68:4 Canten a ʼElohim. Canten salmos a su Nombre. Exalten al que cabalga sobre los cielos. YA es su Nombre. Regocíjense ante Él.
PSA 68:5 Padre de huérfanos y Juez de viudas es ʼElohim en su Santuario,
PSA 68:6 El ʼElohim que hace un hogar a los desamparados, Quien saca los cautivos a prosperidad. Pero los rebeldes viven en tierra seca.
PSA 68:7 Oh ʼElohim, cuando saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, Selah
PSA 68:8 La tierra tembló. Los cielos también destilaron ante ʼElohim. La misma [Montaña] Sinaí tembló ante la Presencia de ʼElohim, El ʼElohim de Israel.
PSA 68:9 Una lluvia abundante derramaste, oh ʼElohim. Tú reanimaste tu heredad Cuando estaba exhausta.
PSA 68:10 Tus criaturas se establecieron en ella, La que en tu bondad, oh ʼElohim, proveíste para el pobre.
PSA 68:11 ʼAdonay da la orden, Y una gran hueste de mujeres anuncia las buenas noticias.
PSA 68:12 Huyeron, huyeron los reyes de ejércitos, Y las que se quedaban en casa repartían los despojos.
PSA 68:13 Aunque fueron echados entre los tiestos, Serán como alas de paloma cubiertas de plata Y sus plumas, con brillo de oro.
PSA 68:14 Cuando el Omnipotente esparció allí a los reyes Fue como cuando nieva en Salmón.
PSA 68:15 Montaña de ʼElohim es la montaña de Basán. Una montaña alta es la de Basán.
PSA 68:16 ¿Por qué, oh montañas de picos, Miran con envidia a la Montaña que ʼElohim deseó para su morada? Ciertamente Yavé morará en ella para siempre.
PSA 68:17 Las carrozas de ʼElohim son miríadas de miríadas, y millares de millares. Desde Sinaí, ʼAdonay avanza entre ellas al Santuario.
PSA 68:18 Ascendiste a lo alto, Llevaste cautivos a [tus] cautivos. Recibiste dones entre los hombres, Aun de los rebeldes, Para que YA ʼElohim more allí.
PSA 68:19 Bendito sea ʼAdonay, Quien diariamente lleva nuestra carga, El ʼEL de nuestra salvación. Selah
PSA 68:20 Nuestro ʼEL es el ʼEL de salvación. A Yavé nuestro ʼAdonay corresponde el librar de la muerte.
PSA 68:21 Ciertamente ʼElohim herirá la cabeza de sus enemigos, La coronilla cabelluda del que anda en sus transgresiones.
PSA 68:22 ʼAdonay dijo: De Basán los devolveré. Los devolveré de las profundidades del mar,
PSA 68:23 Para que tu pie los aplaste en sangre, Y la lengua de tus perros tenga su porción de tus enemigos.
PSA 68:24 Vieron tu cortejo, oh ʼElohim, El cortejo de mi ʼEL, mi Rey en el Santuario.
PSA 68:25 Los cantores van adelante, Los músicos detrás. Entre unos y otros van las doncellas que tocan panderetas.
PSA 68:26 Bendigan a ʼElohim en las congregaciones, Al ʼAdonay de la fuente de Israel.
PSA 68:27 Allí está Benjamín, el menor, quien los dirige, Los jefes de Judá con su multitud, Los jefes de Zabulón, Los jefes de Neftalí.
PSA 68:28 Tu ʼElohim comandó tu fuerza. Oh ʼElohim, Tú actuaste por nosotros. Muéstrate fuerte.
PSA 68:29 Por causa de tu Templo en Jerusalén los reyes te traerán regalos.
PSA 68:30 Reprende las bestias salvajes que están entre los juncos, La manada de toros con los becerros de los pueblos, Que pisotean las piezas de plata. Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.
PSA 68:31 Embajadores vendrán de Egipto. Etiopía extenderá sus manos a ʼElohim.
PSA 68:32 Oh reinos de la tierra, canten a ʼElohim. Canten salmos a ʼAdonay. Selah
PSA 68:33 Al que cabalga sobre el cielo de los cielos, Que son desde la antigüedad, Ciertamente emite su voz, su poderosa voz.
PSA 68:34 Atribuyan fortaleza a ʼElohim. Su magnificencia es sobre Israel Y su poder está en las nubes.
PSA 68:35 ¡Oh ʼElohim, Tú eres asombroso desde tu Santuario! El mismo ʼEL de Israel da vigor y poder al pueblo. ¡Bendito sea ʼElohim!
PSA 69:1 Sálvame, oh ʼElohim, porque las aguas amenazan mi vida.
PSA 69:2 Estoy hundido en lodo profundo, Y no hay donde asentar pie. Entré en aguas profundas, Y un diluvio me inunda.
PSA 69:3 Estoy cansado de llamar. Mi garganta enronqueció. Mis ojos desfallecen mientras espero a mi ʼElohim.
PSA 69:4 Aumentaron más que los cabellos de mi cabeza los que me odian sin causa. Son fuertes los que quieren destruirme. Se declararon enemigos míos sin causa. Y tengo que pagar lo que no robé.
PSA 69:5 Oh ʼElohim, Tú conoces mi insensatez. Mis pecados no te son ocultos.
PSA 69:6 No sean avergonzados por mi causa los que en Ti esperan, Oh ʼAdonay Yavé de las huestes. No sean avergonzados por mi causa los que te buscan, Oh ʼAdonay Yavé de las huestes. Que los que te buscan no sean deshonrados por mí, Oh ʼElohim de Israel.
PSA 69:7 Porque por tu causa he sufrido afrenta. Vergüenza cubrió mi semblante.
PSA 69:8 Me volví extraño para mis hermanos, Y extranjero para los hijos de mi madre.
PSA 69:9 Porque el celo de tu Casa me consume, Y las ofensas de los que te reprochan Cayeron sobre mí.
PSA 69:10 Me afligí a mí mismo con ayuno. Y esto fue mi afrenta.
PSA 69:11 Usé tela áspera como ropa, Y fui para ellos un refrán.
PSA 69:12 Los que se sientan en la puerta murmuran contra mí, Y soy el canto de los borrachos.
PSA 69:13 Pero yo elevo mi oración a Ti, oh Yavé, en el tiempo aceptable. Oh ʼElohim, por la grandeza de tu misericordia, Respóndeme con la verdad de tu salvación.
PSA 69:14 Sácame del lodo, Y no dejes que me hunda. Que yo sea librado de los que me aborrecen Y de las aguas profundas.
PSA 69:15 Que no me ahogue el diluvio de agua, Ni me sorba el abismo, Ni la fosa cierre sobre mí su boca.
PSA 69:16 Respóndeme, oh Yavé, Porque tu misericordia es buena. Vuélvete a mí conforme a la grandeza de tu misericordia.
PSA 69:17 No escondas tu rostro de tu esclavo, Porque estoy en angustia. Respóndeme prontamente.
PSA 69:18 Acércate a mi vida y redímela. Rescátame a causa de mis enemigos.
PSA 69:19 Tú conoces mi afrenta, mi vergüenza y mi oprobio. Delante de Ti están todos mis adversarios.
PSA 69:20 La afrenta quebrantó mi corazón, Y estoy enfermo. Busqué compasión, y no hubo, Y consoladores, pero ninguno hallé.
PSA 69:21 Me dieron además hiel como alimento, Y en mi sed me dieron a beber vinagre.
PSA 69:22 Vuélvase su mesa delante de ellos una trampa. Y cuando ellos estén seguros en paz, Se convierta en trampa para ellos.
PSA 69:23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y que sus cinturas tiemblen continuamente.
PSA 69:24 Derrama tu indignación sobre ellos, Y alcánzalos con tu ardiente furor.
PSA 69:25 Sea su campamento desolado, Que nadie viva en sus tiendas.
PSA 69:26 Porque persiguen al que Tú mismo mataste, Y comentan el dolor de los que Tú heriste.
PSA 69:27 Añade iniquidad a su iniquidad, Y no entren ellos en tu justicia.
PSA 69:28 Sean borrados del rollo de la vida, Y no sean inscritos con los justos.
PSA 69:29 Pero yo estoy afligido y adolorido. Que tu salvación me ponga en alto, oh ʼElohim.
PSA 69:30 Yo alabaré el Nombre de ʼElohim con canto, Y lo exaltaré con acción de gracias.
PSA 69:31 Y agradará a Yavé más que el sacrificio de un buey, O un novillo con cuernos y pezuñas.
PSA 69:32 Lo ven los humildes y se alegran. Ustedes, los que buscan a ʼElohim, Que reviva su corazón.
PSA 69:33 Porque Yavé oye a los menesterosos, Y no desprecia a sus prisioneros.
PSA 69:34 ¡Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos!
PSA 69:35 Porque ʼElohim salvará a Sion, Y edificará las ciudades de Judá Para que vivan allí y las posean.
PSA 69:36 Los descendientes de tus esclavos la heredan, Y los que aman tu Nombre habitarán en ella.
PSA 70:1 Oh ʼElohim, apresúrate a librarme. Apresúrate, oh Yavé, a socorrerme.
PSA 70:2 Sean avergonzados y humillados Los que buscan mi vida, Sean vueltos atrás y confundidos Los que desean mi mal.
PSA 70:3 Sean vueltos atrás a causa de su vergüenza Los que dicen: ¡Ea, ea!
PSA 70:4 Regocíjense y alégrense en Ti todos los que te buscan. Y aquellos que aman tu salvación digan siempre: ¡Engrandecido sea ʼElohim!
PSA 70:5 Pero yo estoy afligido y menesteroso. Oh ʼElohim, apresúrate a mí. Tú eres mi Ayudador y mi Libertador. Oh Yavé, no demores.
PSA 71:1 Oh Yavé, en Ti me refugié. No sea yo avergonzado jamás.
PSA 71:2 ¡Líbrame en tu justicia y rescátame! ¡Inclina a mí tu oído y sálvame!
PSA 71:3 Sé Roca de habitación para mí A la cual yo acuda continuamente. Tú diste mandamiento para salvarme, Porque Tú eres mi Roca y mi Fortaleza.
PSA 71:4 Oh mi ʼElohim, rescátame de la mano del perverso, De la mano del hombre malhechor y violento.
PSA 71:5 Porque Tú, oh ʼAdonay Yavé, eres mi Esperanza, Mi Confianza desde mi juventud.
PSA 71:6 Por Ti fui sustentado desde mi nacimiento. Tú eres Quien me sacó del vientre de mi madre. Mi alabanza es para Ti continuamente.
PSA 71:7 Fui asombro para muchos, Porque Tú eres mi fuerte Refugio.
PSA 71:8 Llena está mi boca de tu alabanza, Y de tu gloria todo el día.
PSA 71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez, Ni me desampares cuando se agote mi fuerza.
PSA 71:10 Porque mis enemigos hablaron contra mí, Y los que acechan mi vida consultaron
PSA 71:11 Y dijeron: ʼElohim lo desamparó. ¡Persíganlo y agárrenlo, pues no hay quien lo libre!
PSA 71:12 ¡Oh ʼElohim, no te alejes de mí! ¡Oh mi ʼElohim, apresúrate a socorrerme!
PSA 71:13 Sean avergonzados y consumidos los adversarios de mi vida. Sean cubiertos de vergüenza y confusión los que procuran hacerme daño.
PSA 71:14 En cuanto a mí, esperaré continuamente, Y te alabaré aun más y más.
PSA 71:15 Mi boca proclamará tu justicia y tu salvación todo el día, Aunque no sepa sus límites.
PSA 71:16 Iré a los poderosos hechos de ʼAdonay Yavé. Mencionaré tu justicia, la tuya sola.
PSA 71:17 Tú, ʼElohim, me enseñaste desde mi juventud, Y aún declaro tus maravillosos hechos.
PSA 71:18 Y aun en la vejez y las canas no me desampares, oh ʼElohim, Hasta que proclame tu fuerza a esta generación, Tu poder a todos los que vienen.
PSA 71:19 Porque tu justicia, oh ʼElohim, llega hasta los cielos. Tú has hecho grandes cosas. ¿Quién como Tú, oh ʼElohim?
PSA 71:20 Tú Quien me mostraste muchas angustias y calamidades, Volverás a darme vida, Y volverás a levantarme de las profundidades de la tierra.
PSA 71:21 Que Tú aumentes mi grandeza Y vuelvas a consolarme.
PSA 71:22 También te alabaré con el salterio, A causa de tu verdad, oh ʼElohim mío, Te cantaré salmos con el arpa, ¡oh Santo de Israel!
PSA 71:23 Mis labios se alegrarán de gozo cuando te cante salmos, Y mi alma, que Tú redimiste.
PSA 71:24 Mi boca también susurrará todo el día tu justicia, Porque fueron avergonzados y humillados Los que buscan mi calamidad.
PSA 72:1 Oh ʼElohim, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
PSA 72:2 Él juzgará a tu pueblo con rectitud, Y a tus afligidos con justicia.
PSA 72:3 Que las montañas traigan paz al pueblo, Y las colinas, justicia.
PSA 72:4 Que Él defienda al afligido del pueblo, Que salve a los hijos del menesteroso, Y quebrante al opresor.
PSA 72:5 Que te teman mientras duren el sol y la luna, A través de todas las generaciones.
PSA 72:6 Que Él baje como lluvia sobre la hierba antes de cortarla, Como aguaceros que riegan la tierra.
PSA 72:7 Que en sus días florezcan los justos, Y abunde la paz hasta que no haya luna.
PSA 72:8 Que Él también domine de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra.
PSA 72:9 Que ante Él se inclinen los nómadas del desierto, Y sus enemigos laman el polvo.
PSA 72:10 Que los reyes de Tarsis y las islas le traigan regalos. Que los reyes de Sabá y Seba le ofrezcan dones.
PSA 72:11 Que se postren ante Él todos los reyes, Y todas las naciones le sirvan.
PSA 72:12 Porque Él librará al necesitado que clama por ayuda, También al afligido y al que no tiene ayudador.
PSA 72:13 Tendrá compasión del pobre y necesitado, Y salvará las vidas de los menesterosos.
PSA 72:14 Rescatará sus vidas de opresión y violencia, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
PSA 72:15 ¡Que viva y se le dé el oro de Sabá! ¡Y que oren por él continuamente, Y que todo el día lo bendigan!
PSA 72:16 Que haya abundancia de grano en la tierra, en la cima de las montañas. Que su fruto se agite como el Líbano, Y los de la ciudad florezcan como la hierba de la tierra.
PSA 72:17 ¡Que tu Nombre dure por siempre! Que tu Nombre sea propagado mientras brille el sol, Y que los hombres sean bendecidos por él. Que todas las naciones los llamen Inmensamente felices.
PSA 72:18 ¡Bendito sea Yavé ʼElohim, el ʼElohim de Israel, El único que hace maravillas!
PSA 72:19 ¡Bendito para siempre sea tu Nombre glorioso, Y que toda la tierra sea llena de tu gloria! ¡Amén y amén!
PSA 72:20 Terminaron las oraciones de David hijo de Isaí.
PSA 73:1 Ciertamente ʼElohim es bueno con Israel, Con los que son puros de corazón.
PSA 73:2 En cuanto a mí, casi se deslizan mis pies. Por poco resbalan mis pasos.
PSA 73:3 Porque tuve envidia de los arrogantes Al ver la prosperidad de los perversos.
PSA 73:4 Porque no hay dolores en su muerte, Y su cuerpo está lleno de grasa.
PSA 73:5 No pasan trabajos como los otros hombres, Ni son plagados como los demás.
PSA 73:6 Por tanto la arrogancia es su collar. Los envuelve un manto de violencia.
PSA 73:7 Los ojos se les saltan por la gordura, Y logran con creces los deseos del corazón.
PSA 73:8 Se burlan y hablan perversamente de opresión. Hablan con altanería.
PSA 73:9 Ponen su boca hacia el cielo, Pero su boca desfila por la tierra.
PSA 73:10 Por tanto su pueblo vuelve a este lugar, Y bebe aguas en abundancia.
PSA 73:11 Y dicen: ¿Cómo puede ʼEL saber? ¿Hay conocimiento en ʼElyón?
PSA 73:12 Ciertamente así son los perversos, Y fácilmente aumentan su riqueza.
PSA 73:13 En verdad, en vano guardé puro mi corazón, Y lavé mis manos en inocencia.
PSA 73:14 Pues soy azotado todo el día, Y castigado cada mañana.
PSA 73:15 Si dijera yo: Hablaré como ellos, Claro que traicionaría a la generación de tus hijos.
PSA 73:16 Cuando meditaba para entender esto, Fue ardua tarea para mí.
PSA 73:17 Hasta que al entrar en el Santuario de ʼEL Percibí el fin de ellos.
PSA 73:18 Ciertamente los colocaste en deslizaderos, Los lanzaste a la destrucción.
PSA 73:19 ¡Cómo son destruidos de repente! ¡Son absolutamente consumidos por repentinos terrores!
PSA 73:20 Como cuando uno despierta de un sueño, Así ʼAdonay, cuando Tú despiertes, Despreciarás su apariencia.
PSA 73:21 Cuando mi corazón se amargaba Y me sentía traspasado,
PSA 73:22 Era entonces torpe e ignorante, Como una bestia ante Ti.
PSA 73:23 Sin embargo, yo siempre estoy contigo. Tú sostienes mi mano derecha.
PSA 73:24 Me guiarás con tu consejo, Y después me recibirás en gloria.
PSA 73:25 ¿A quién tengo yo en el cielo sino a Ti? Y fuera de Ti, nada deseo en la tierra.
PSA 73:26 Mi cuerpo y mi corazón desfallecen, Pero ʼElohim es la Fuerza de mi corazón Y mi Porción para siempre.
PSA 73:27 Porque ciertamente los que se alejan de Ti perecerán. Tú destruyes a aquellos que son infieles a Ti.
PSA 73:28 En cuanto a mí, la cercanía de ʼElohim es mi dicha. En ʼAdonay Yavé está mi refugio, Para que cuente todas tus obras.
PSA 74:1 Oh ʼElohim, ¿por qué nos desechaste para siempre? ¿Por qué humea tu ira contra las ovejas de tu prado?
PSA 74:2 Acuérdate de tu congregación, La que compraste desde tiempo antiguo, La que redimiste para que sea tribu de tu heredad, Y de esta Montaña Sion, donde moras.
PSA 74:3 Dirige tus pasos hacia las perpetuas desolaciones. Todo destruyó el enemigo en el Santuario.
PSA 74:4 Tus adversarios vociferan en medio de tu lugar de reunión. Pusieron como insignias sus propios estandartes.
PSA 74:5 Se parecen a los que levantan hachas en un bosque de árboles.
PSA 74:6 Y ahora todas sus entalladuras destruyen con hachas y martillos.
PSA 74:7 Y hasta los cimientos quemaron tu Santuario. Profanaron el lugar de morada de tu Nombre.
PSA 74:8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos por completo. Y quemaron todas las congregaciones de ʼEL en la tierra.
PSA 74:9 No vemos nuestras insignias, Ya no hay profeta, Ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.
PSA 74:10 ¿Hasta cuándo, oh ʼElohim, nos seguirá afrentando el adversario? ¿Seguirá blasfemando tu Nombre para siempre?
PSA 74:11 ¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué escondes tu mano derecha en tu regazo? ¡Destrúyelos!
PSA 74:12 Sin embargo, ʼElohim es mi Rey desde antaño, Quien hace obras de salvación en la tierra.
PSA 74:13 Tú dividiste el mar con tu poder. Quebraste en las aguas las cabezas de los monstruos.
PSA 74:14 Tú aplastaste las cabezas de cocodrilo. Lo diste como comida a las criaturas del desierto.
PSA 74:15 Tú abriste fuentes y torrentes. Secaste corrientes impetuosas.
PSA 74:16 Tuyo es el día, tuya también la noche. Tú preparaste la luz y el sol.
PSA 74:17 Tú estableciste todos los límites de la tierra. Tú hiciste verano e invierno.
PSA 74:18 Recuerda esto, oh Yavé, que el enemigo te ofendió, Y gente insensata blasfemó tu Nombre.
PSA 74:19 No entregues la vida de tu tórtola a las bestias salvajes. No olvides para siempre la vida de tu pobre.
PSA 74:20 Considera el Pacto, Porque los lugares oscuros de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.
PSA 74:21 No permitas que el oprimido regrese avergonzado. Ordena que los afligidos y menesterosos alaben tu Nombre.
PSA 74:22 ¡Levántate, oh ʼElohim, y defiende tu propia causa! Recuerda cómo el insensato te ofende todo el día.
PSA 74:23 No olvides la voz de tus adversarios, El tumulto de los que se levantan contra Ti, Que sube de continuo.
PSA 75:1 Gracias te damos, oh ʼElohim, te damos gracias, Porque tu Nombre está cerca. Los hombres declaran tus maravillosas obras.
PSA 75:2 Cuando Yo selecciono un tiempo determinado, Soy Yo Quien juzga con equidad.
PSA 75:3 Cuando se disuelva la tierra y todos los que viven en ella, Yo mismo sostendré sus columnas. Selah
PSA 75:4 Dije a los jactanciosos: No se jacten. Y a los perversos: No alcen su cuerno,
PSA 75:5 Ni levanten su cuerno en alto, Ni hablen con orgullo insolente.
PSA 75:6 Porque ni del oriente ni del occidente, Ni del desierto viene la exaltación,
PSA 75:7 Sino ʼElohim es el Juez. A éste humilla y a aquél enaltece.
PSA 75:8 Hay una copa en la mano de Yavé, Y el vino fermenta. Está bien mezclado y lo derramará. Y tendrá que ser sorbido hasta sus sedimentos. ¡Ciertamente todos los perversos de la tierra lo beberán!
PSA 75:9 Pero yo lo declararé para siempre. Cantaré salmos al ʼElohim de Jacob.
PSA 75:10 Él quebrará el cuerno de los perversos, Pero el cuerno de los justos será exaltado.
PSA 76:1 ʼElohim es conocido en Judá, Y en Israel es grande su Nombre.
PSA 76:2 En Salén está su Tabernáculo. Su lugar de morada también está en Sion.
PSA 76:3 Allí quebró las flechas encendidas, El escudo y la espada y las armas de guerra. Selah
PSA 76:4 ¡Eres esplendoroso! ¡Más majestuoso que las montañas de caza!
PSA 76:5 Los valientes fueron saqueados. Duermen su sueño. Ninguno de los soldados pudo usar sus manos.
PSA 76:6 ¡A tu reprensión, oh ʼElohim de Jacob, Tanto jinete como caballo fueron lanzados a un sueño mortal!
PSA 76:7 ¡Tú, solo Tú debes ser temido! ¿Y quién puede permanecer en tu Presencia cuando estás airado?
PSA 76:8 Desde los cielos hiciste oír la sentencia. La tierra tuvo temor y permaneció quieta
PSA 76:9 Cuando ʼElohim se levantó a juzgar, A salvar a todos los mansos de la tierra. Selah
PSA 76:10 Ciertamente las iras del hombre te exaltarán, Y te atarás con los sobrevivientes de las iras.
PSA 76:11 Hagan votos a Yavé su ʼElohim y cúmplanlos. Que todos los que lo rodean traigan presentes al que debe ser temido.
PSA 76:12 Él humillará el espíritu de magistrados. Él es temido por los reyes de la tierra.
PSA 77:1 Mi voz se levanta a ʼElohim y clamaré. Mi voz se levanta a ʼElohim, Y Él me oirá.
PSA 77:2 En el día de mi angustia busqué a ʼAdonay. A Él levanté mi mano de noche sin descanso. Mi alma rehusaba ser consolada.
PSA 77:3 Me acuerdo de ʼElohim y me conmuevo. Me lamento y mi espíritu desmaya. Selah
PSA 77:4 Mantienes mis párpados abiertos. Estoy turbado y no puedo hablar.
PSA 77:5 Consideré los días de antaño, Los años de tiempos pasados.
PSA 77:6 Recuerdo mi canto en la noche. Medito en mi corazón, Y mi espíritu escudriña:
PSA 77:7 ¿Desechará ʼAdonay para siempre, Y no volverá a ser favorable?
PSA 77:8 ¿Cesó por completo su misericordia? ¿Se extinguió para siempre su promesa?
PSA 77:9 ¿Olvidó ʼEL ser bondadoso? ¿En su ira retiró su compasión? Selah
PSA 77:10 Entonces dije: Es mi enfermedad: Que la mano derecha de ʼElyón cambió.
PSA 77:11 Me acordaré de las obras de YA, ¡Sí! Recordaré tus maravillas de antaño.
PSA 77:12 Meditaré en toda tu obra, Y hablaré sobre tus proezas.
PSA 77:13 ¡Oh ʼElohim, santo es tu camino! ¿Cuál ʼelohim es tan grande como nuestro ʼElohim?
PSA 77:14 Tú eres el ʼElohim que obra maravillas. Hiciste notorio entre los pueblos tu poder.
PSA 77:15 Con tu poder redimiste a tu pueblo, A los hijos de Jacob y de José. Selah
PSA 77:16 Te vieron las aguas, oh ʼElohim. Las aguas te vieron y se angustiaron. Los abismos también se estremecieron.
PSA 77:17 Espesas nubes derramaron agua. Los nubarrones tronaron. También tus flechas centellaron.
PSA 77:18 El ruido de tu trueno estaba en el remolino de viento. Los relámpagos iluminaron el mundo. Tembló y se estremeció la tierra.
PSA 77:19 Abriste tu camino en el mar Y tus senderos en las aguas caudalosas, Para que tus pisadas no fueran conocidas.
PSA 77:20 Como un rebaño guiaste a tu pueblo Por medio de Moisés y Aarón.
PSA 78:1 Escucha, pueblo mío, mi instrucción. Inclina tus oídos a las palabras de mi boca.
PSA 78:2 Abriré mi boca en proverbio. Declararé dichos de antaño de difícil comprensión,
PSA 78:3 Los cuales oímos y conocimos. Nos los relataron nuestros antepasados.
PSA 78:4 No los encubriremos a sus hijos. Contaremos a la generación venidera las alabanzas de Yavé, Y su poder y las maravillosas obras que hizo.
PSA 78:5 Él estableció testimonio en Jacob, Y estableció Ley en Israel, La cual mandó a nuestros antepasados Que la enseñaran a sus hijos,
PSA 78:6 A fin de que la generación venidera [la] supiera, Los hijos que iban a nacer, Con el fin de que se levantaran y la dijeran a sus hijos,
PSA 78:7 Para que en ʼElohim depositen su confianza, Y no olviden las obras de ʼEL, Sino que guarden sus Mandamientos,
PSA 78:8 Y no sean como sus antepasados, Generación terca y rebelde, Generación que no preparó su corazón, Y su espíritu no fue fiel a ʼEL.
PSA 78:9 Los hijos de Efraín, arqueros equipados, Dieron la espalda en el día de la batalla.
PSA 78:10 No guardaron el Pacto de ʼElohim Y rehusaron andar en su Ley.
PSA 78:11 Olvidaron sus obras. Él hizo maravillas ante sus antepasados en la tierra de Egipto.
PSA 78:12 Delante de sus antepasados realizó maravillas en la tierra de Egipto. En el campo de Zoán
PSA 78:13 Dividió el mar y los pasó. Detuvo las aguas como en una pila.
PSA 78:14 De día los guiaba con nube, Con resplandor de fuego toda la noche.
PSA 78:15 Hendió las peñas del desierto Y les dio a beber raudales sin medida.
PSA 78:16 Sacó arroyos de la peña Y las aguas corrieron como ríos.
PSA 78:17 Pero ellos aún continuaron pecando contra Él. Se rebelaron contra ʼElyón en el desierto
PSA 78:18 Y en sus corazones tentaron a ʼEL. Pidieron comida según su deseo.
PSA 78:19 Hablaron contra ʼElohim: ¿Puede ʼEL preparar una mesa en el desierto?
PSA 78:20 Sí, Él golpeó la roca Y brotaron aguas y se desbordaron torrentes. ¿Puede Él dar también pan? ¿Proveerá carne para su pueblo?
PSA 78:21 Por tanto, oyó Yavé y se indignó. Un fuego se encendió contra Jacob, Y una ira subió contra Israel,
PSA 78:22 Por cuanto no creyeron en ʼElohim, Ni confiaron en su salvación.
PSA 78:23 Sin embargo, mandó a las nubes desde arriba, Y abrió las puertas del cielo.
PSA 78:24 Hizo llover sobre ellos maná para comer Y les dio alimento del cielo.
PSA 78:25 Pan de ángeles comió el hombre. Les envió comida en abundancia.
PSA 78:26 Sopló en el cielo el viento del este Y con su poder atrajo el viento del sur.
PSA 78:27 Esparció sobre ellos carne como polvo, Criaturas aladas como la arena de los mares.
PSA 78:28 Las soltó en medio del campamento alrededor de sus tiendas.
PSA 78:29 Comieron y se hartaron, Y les cumplió su deseo.
PSA 78:30 Antes que ellos saciaran su apetito, Cuando la comida estaba en sus bocas,
PSA 78:31 Surgió contra ellos la ira divina Que mató a algunos de los fornidos de ellos Y sometió a los jóvenes escogidos de Israel.
PSA 78:32 A pesar de eso, siguieron en pecado Y no dieron crédito a sus maravillas.
PSA 78:33 Por tanto consumió sus días en vanidad, Y sus años en temor.
PSA 78:34 Cuando los hería de muerte, Lo buscaban. Se arrepentían y con diligencia lo buscaban.
PSA 78:35 Se acordaban que ʼElohim era su Roca, Y ʼEL, ʼElyón, su Redentor.
PSA 78:36 Lo lisonjeaban con su boca Y le mentían con su lengua.
PSA 78:37 Pues sus corazones no eran firmes hacia Él, Ni eran fieles a su Pacto.
PSA 78:38 Pero Él por misericordia perdonó su iniquidad Y no los destruyó. Con frecuencia contuvo su ira Y no despertó todo su enojo.
PSA 78:39 Recordó que no eran sino carne, Un soplo que pasa y no regresa.
PSA 78:40 ¡Cuán a menudo se rebelaron contra Él en el desierto Y lo contristaron en terreno no habitado!
PSA 78:41 Vez tras vez tentaron a ʼEL. Irritaron al Santo de Israel.
PSA 78:42 No se acordaron de su poder, Del día cuando los redimió del adversario:
PSA 78:43 Cuando realizó en Egipto sus señales, Y sus maravillas en la tierra de Zoán.
PSA 78:44 Cuando convirtió sus ríos en sangre, Y ellos no pudieron beber de sus manantiales.
PSA 78:45 Cuando envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban Y ranas que los destruían.
PSA 78:46 Cuando entregó a los saltamontes sus cosechas Y el fruto de su trabajo a la langosta.
PSA 78:47 Él destruyó sus viñas con granizo Y sus sicómoros con escarcha.
PSA 78:48 Él entregó al granizo sus vacadas Y a los rayos sus ganados.
PSA 78:49 Envió sobre ellos su ardiente ira, Enojo, indignación y angustia, Una banda de mensajeros destructores.
PSA 78:50 Él dispuso un camino para su ira Y no libró sus vidas de la muerte. Entregó sus vidas a la pestilencia
PSA 78:51 E hirió a todos los primogénitos de Egipto, Las primicias de su virilidad en las tiendas de Cam.
PSA 78:52 Pero dirigió a su pueblo como ovejas, Y como rebaño los guió por el desierto.
PSA 78:53 Los condujo con seguridad para que no temieran, Pero el mar cubrió a sus enemigos.
PSA 78:54 Los llevó hasta la frontera de su Tierra Santa, Al país montañoso que adquirió su mano derecha.
PSA 78:55 Echó a las naciones de delante de ellos. Con medida [les] repartió las tierras de ellos en heredad, E hizo que las tribus de Israel vivieran en sus tiendas.
PSA 78:56 Pero ellos tentaron y provocaron a ʼElyón ʼElohim Y no guardaron sus Testimonios.
PSA 78:57 Regresaron y actuaron deslealmente como sus antepasados. Tal como sus antepasados, fueron desleales. Se desviaron como arco torcido.
PSA 78:58 Lo provocaron con sus lugares altos Y despertaron su celo con sus imágenes de talla.
PSA 78:59 Cuando ʼElohim oyó, se indignó Y aborreció a Israel en gran manera.
PSA 78:60 Por lo cual abandonó el Tabernáculo de Silo, El Tabernáculo que estableció entre los hombres.
PSA 78:61 Entregó su poder a la cautividad Y su resplandor en mano del adversario.
PSA 78:62 Entregó también su pueblo a la espada Y se indignó contra su heredad.
PSA 78:63 El fuego devoró a sus jóvenes, Y sus doncellas no tuvieron cantos nupciales.
PSA 78:64 Sus sacerdotes cayeron a espada, Y sus viudas no hicieron lamentación.
PSA 78:65 Pero entonces, como el que duerme, Como un valiente que se recupera del vino Despertó ʼAdonay
PSA 78:66 E hirió a sus adversarios por detrás. Puso sobre ellos afrenta perpetua.
PSA 78:67 Desechó la tienda de José Y no eligió a la tribu de Efraín,
PSA 78:68 Sino escogió a la tribu de Judá Y la Montaña de Sion, que Él amó.
PSA 78:69 Construyó en las alturas su Santuario Como la tierra que fundó para siempre.
PSA 78:70 También escogió a David, su esclavo, Y lo tomó de los rebaños.
PSA 78:71 Lo trajo de detrás de las ovejas que tenían crías Para que apacentara a Jacob su pueblo Y a Israel su heredad.
PSA 78:72 Los pastoreó según la integridad de su corazón, Y los guió con la destreza de sus manos.
PSA 79:1 Oh ʼElohim, las naciones invadieron tu heredad. Profanaron tu Santuario Y redujeron a escombros a Jerusalén.
PSA 79:2 Dieron los cadáveres de tus esclavos Como comida a las aves del cielo, La carne de tus santos a las bestias de la tierra.
PSA 79:3 Derramaron la sangre de ellos como agua alrededor de Jerusalén, Y no hay quien los sepulte.
PSA 79:4 Fuimos afrenta de nuestros vecinos, Escarnio y burla de los que nos rodean.
PSA 79:5 ¿Hasta cuándo, oh Yavé? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá tu celo como fuego?
PSA 79:6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen Y sobre los reinos que no invocan tu Nombre,
PSA 79:7 Porque devoraron a Jacob, Y desolaron su morada.
PSA 79:8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados. Salgan pronto a encontrarnos tus misericordias, Porque estamos muy abatidos.
PSA 79:9 Oh ʼElohim de nuestra salvación, ayúdanos, Para la gloria de tu Nombre. Líbranos y perdona nuestros pecados por amor a tu Nombre.
PSA 79:10 ¿Por qué deben decir los gentiles: Dónde está su ʼElohim? Sea proclamada a los gentiles y ante nuestros ojos La venganza de la sangre de tus esclavos que fue derramada.
PSA 79:11 Llegue ante Ti el gemido de los cautivos. Conforme a la grandeza de tu poder Preserva a los sentenciados a muerte.
PSA 79:12 Devuelve en su regazo a nuestros vecinos siete veces La infamia con la cual te afrentaron, ¡oh ʼAdonay!
PSA 79:13 Así nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, Te daremos gracias para siempre. A todas las generaciones contaremos de tu alabanza.
PSA 80:1 Oh Pastor de Israel, escucha. Tú, que pastoreas a José como un rebaño, Tú, que estás entronizado entre querubines, ¡Resplandece!
PSA 80:2 Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Despierta tu poder Y ven a salvarnos.
PSA 80:3 Restáuranos, oh ʼElohim. Haz resplandecer tu rostro, Y seremos salvos.
PSA 80:4 Oh Yavé, ʼElohim de las huestes, ¿Hasta cuándo estarás airado contra la oración de tu pueblo?
PSA 80:5 Los alimentaste con pan de lágrimas. Les diste a beber lágrimas en abundancia.
PSA 80:6 Nos conviertes en escarnio de nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
PSA 80:7 Oh ʼElohim de las huestes, restáuranos. Haz resplandecer tu rostro, Y seremos salvos.
PSA 80:8 Trajiste una vid de Egipto. Expulsaste las naciones Y la plantaste.
PSA 80:9 Limpiaste delante de ella. Desarrolló profunda raíz y llenó la tierra.
PSA 80:10 Las montañas fueron cubiertas con su sombra, Y con sus ramas los cedros de ʼElohim.
PSA 80:11 Extendió sus ramas hasta el mar Y hasta el río sus retoños.
PSA 80:12 ¿Por qué derribaste sus cercas De modo que recogen sus frutos todos los que pasan por el camino?
PSA 80:13 El jabalí la destroza, Y las bestias del campo la devoran.
PSA 80:14 Oh ʼElohim de las huestes, vuelve, te rogamos. Mira desde el cielo, considera, Y cuida esta viña.
PSA 80:15 La cepa que plantó tu mano derecha Y la rama que fortaleciste para Ti
PSA 80:16 Está quemada con fuego y cortada. Perezcan por la reprensión de tu rostro.
PSA 80:17 Que tu mano sea sobre el varón de tu mano derecha, Sobre el Hijo de Hombre que para Ti fortaleciste.
PSA 80:18 Así no nos apartaremos de Ti. Revívemos e invocaremos tu Nombre.
PSA 80:19 Oh Yavé, ʼElohim de las huestes, restáuranos. Que tu rostro resplandezca, Y seremos salvos.
PSA 81:1 Canten con gozo a ʼElohim, Fortaleza nuestra. Aclamen con júbilo al ʼElohim de Jacob.
PSA 81:2 Eleven un canto, batan el pandero, la suave lira y el arpa.
PSA 81:3 Soplen la corneta en la Nueva Luna en el día de nuestra fiesta,
PSA 81:4 Porque estatuto es para Israel, Ordenanza del ʼElohim de Jacob.
PSA 81:5 Lo estableció como testimonio en José Cuando salió de la tierra de Egipto. Escuché un lenguaje que no conocía.
PSA 81:6 Quité su hombro de debajo de la carga. Sus manos fueron libradas del peso de los cestos.
PSA 81:7 En la angustia clamaste, Y Yo te rescaté. Te respondí en el secreto del trueno. Te probé junto al agua de Meriba. Selah
PSA 81:8 Escucha, pueblo mío, y te amonestaré. Oh Israel, si me escuchas,
PSA 81:9 Que no haya en medio de ti ʼelohim extraño, Ni adores algún ʼelohim extranjero.
PSA 81:10 Yo soy Yavé, Tu ʼElohim, El que te sacó de la tierra de Egipto. ¡Abre tu boca, y Yo la llenaré!
PSA 81:11 Pero mi pueblo no escuchó mi voz. Israel no me obedeció.
PSA 81:12 Por eso los entregué a la dureza de su corazón, Para que anduvieran según sus propios designios.
PSA 81:13 ¡Oh, si mi pueblo me escuchara! ¡Que Israel anduviera en mis caminos!
PSA 81:14 Prontamente Yo sometería a sus enemigos Y volvería mi mano contra sus adversarios.
PSA 81:15 Los que aborrecen a Yavé se le someterían, Pero su castigo duraría para siempre.
PSA 81:16 Pero a ti te sustentaría con lo más fino del trigo Y te saciaría con miel de la roca.
PSA 82:1 ʼElohim toma su posición en la asamblea de los ʼelohim. Juzga en medio de los ʼelohim.
PSA 82:2 ¿Hasta cuándo juzgarán injustamente, Y mostrarán parcialidad a los perversos? Selah
PSA 82:3 Defiendan al débil y al huérfano. Hagan justicia al afligido y al menesteroso.
PSA 82:4 Rescaten al débil y al necesitado. Líbrenlos de mano de los perversos.
PSA 82:5 No saben ni entienden. Andan en la oscuridad. Son conmovidos todos los cimientos de la tierra.
PSA 82:6 Yo dije: Ustedes son ʼelohim. Todos ustedes son hijos del ʼElyón.
PSA 82:7 Sin embargo, como hombres morirán. Caerán como cualquiera de los gobernantes.
PSA 82:8 Levántate, oh ʼElohim, juzga la tierra, Porque Tú posees todas las naciones.
PSA 83:1 Oh ʼElohim, no permanezcas en silencio. Oh ʼElohim, no calles, no estés imperturbable.
PSA 83:2 Pues [mira que] rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen levantan la cabeza.
PSA 83:3 Astutamente consultaron contra tu pueblo. Conspiran contra tus protegidos.
PSA 83:4 Dijeron: Vengan. Destruyámoslos para que no sean nación. Que no haya más memoria del nombre de Israel.
PSA 83:5 Porque con consentimiento conspiraron juntos. Contra Ti hacen un pacto:
PSA 83:6 Las tiendas de Edom y los ismaelitas, Moab y los agarenos,
PSA 83:7 Gebal, Amón y Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro,
PSA 83:8 También Asiria se unió a ellos. Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah
PSA 83:9 Haz con ellos como con Madián, Como con Sísara, Como con Jabín en el torrente de Cisón,
PSA 83:10 Que fueron destruidos en Endor Y fueron como abono para la tierra.
PSA 83:11 Haz a sus nobles como a Oreb y a Zeeb, Y a todos sus jefes como a Zeba y Zalmuna,
PSA 83:12 Porque dijeron: Tomemos como posesión nuestra los prados de ʼElohim.
PSA 83:13 Oh ʼElohim mío, conviértelos como un remolino de polvo, Como hojarasca ante el viento,
PSA 83:14 Como fuego que consume el bosque, Como una llama incendia las montañas.
PSA 83:15 Persíguelos así con tu tempestad Y aterrorízalos con tu tormenta.
PSA 83:16 Llena sus caras de deshonra, Para que busquen tu Nombre, oh Yavé.
PSA 83:17 Sean avergonzados y turbados para siempre. Sean humillados y perezcan,
PSA 83:18 Y sepan que solo Tú, tu Nombre es Yavé. Eres el ʼElyón sobre toda la tierra.
PSA 84:1 ¡Cuán maravillosas son tus moradas, oh Yavé de las huestes!
PSA 84:2 Mi alma anhela Y aun desea ardientemente los patios de Yavé. Mi corazón y mi carne cantan con gozo al ʼElohim vivo.
PSA 84:3 Aun el pajarillo halla casa, Y la golondrina nido para ella donde colocar sus polluelos. Cerca de tus altares, oh Yavé de las huestes, Rey mío y ʼElohim mío.
PSA 84:4 ¡Inmensamente felices son los que moran en tu Casa! Perpetuamente te alaban. Selah
PSA 84:5 ¡Inmensamente feliz es el hombre que tiene en Ti su fuerza, En cuyo corazón están tus caminos!
PSA 84:6 Al atravesar el Valle de Lágrimas, hacen en él un estanque. La lluvia temprana también lo cubre con bendiciones.
PSA 84:7 Irán de poder en poder. Cada uno aparece ante ʼElohim en Sion.
PSA 84:8 Oh Yavé, ʼElohim de las huestes, escucha mi oración. Presta oído, oh ʼElohim de Jacob. Selah
PSA 84:9 Mira, oh ʼElohim, Escudo nuestro. Mira el rostro de tu ungido.
PSA 84:10 Pues mejor es un día en sus patios que 1.000 [fuera de ellos]. Prefiero estar en la puerta de la Casa de mi ʼElohim, Que vivir en las tiendas de perversidad.
PSA 84:11 Porque Sol y Escudo es Yavé ʼElohim, Gracia y gloria da Yavé. No retendrá el bien a los que andan en integridad.
PSA 84:12 ¡Oh Yavé de las huestes, cuán feliz es el hombre que confía en Ti!
PSA 85:1 Oh Yavé, fuiste favorable a tu tierra. Devolviste a los cautivos de Jacob.
PSA 85:2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo. Cubriste todos sus pecados. Selah
PSA 85:3 Retiraste toda tu indignación. Te apartaste de tu ardiente ira.
PSA 85:4 Restáuranos, oh ʼElohim de nuestra salvación. Que cese tu ira contra nosotros.
PSA 85:5 ¿Estarás airado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira a todas las generaciones?
PSA 85:6 ¿No volverás Tú a darnos vida Para que tu pueblo se regocije en Ti?
PSA 85:7 ¡Muéstranos, oh Yavé, tu misericordia Y danos tu salvación!
PSA 85:8 Escucharé lo que diga ʼEL, el Yavé, Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos Para que no vuelvan a la insensatez.
PSA 85:9 Ciertamente tu salvación está cerca a los que te temen, Para que la gloria more en nuestra tierra.
PSA 85:10 La misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se besaron.
PSA 85:11 La verdad brota de la tierra, Y la justicia mira desde el cielo.
PSA 85:12 Ciertamente Yavé dará lo bueno, Y nuestra tierra dará su fruto.
PSA 85:13 La justicia irá delante de Él, Y sus pisadas serán [nuestro] camino.
PSA 86:1 Oh Yavé, inclina tu oído y escúchame. Porque estoy afligido y necesitado.
PSA 86:2 Guarda mi alma, porque soy piadoso. Oh ʼElohim mío, salva a tu esclavo que confía en Ti.
PSA 86:3 Oh ʼAdonay, ten compasión de mí, Porque a Ti clamo todo el día.
PSA 86:4 Oh ʼAdonay, alegra el alma de tu esclavo, Porque a Ti levanto mi alma.
PSA 86:5 Porque Tú, ʼAdonay, eres bueno y perdonador, Grande en misericordia para todos los que te invocan.
PSA 86:6 Oh Yavé, escucha mi oración Y atiende a la voz de mis súplicas.
PSA 86:7 En el día de mi angustia te llamaré, Porque Tú me responderás.
PSA 86:8 Oh ʼAdonay, no hay uno como Tú entre los ʼelohim, Ni obras que igualen tus obras.
PSA 86:9 Oh ʼAdonay, vendrán todas las naciones que hiciste, Se postrarán delante de Ti Y glorificarán tu Nombre.
PSA 86:10 Porque Tú eres grande, Hacedor de maravillas. ¡Solo Tú eres ʼElohim!
PSA 86:11 Enséñame, oh Yavé, tu camino. Caminaré en tu verdad. Afirma mi corazón para que tema tu Nombre.
PSA 86:12 Oh ʼAdonay, ʼElohim mío, te alabaré con todo mi corazón. Glorificaré tu Nombre para siempre.
PSA 86:13 Porque tu misericordia es grande hacia mí, Libraste mi alma de las profundidades del Seol.
PSA 86:14 Oh ʼElohim, hombres arrogantes se levantaron contra mí, Y una banda de violentos busca mi vida. No te colocaron delante de ellos.
PSA 86:15 Pero Tú, ʼAdonay, eres un ʼEL misericordioso y compasivo, Lento para la ira y grande en misericordia y verdad.
PSA 86:16 Mírame y ten compasión de mí. Da tu fortaleza a tu esclavo, Y salva al hijo de tu esclava.
PSA 86:17 Muéstrame una señal para bien. Que [la] vean los que me aborrecen Y sean avergonzados. Porque Tú, oh Yavé, me ayudaste y me consolaste.
PSA 87:1 Su cimiento está en las santas montañas.
PSA 87:2 Ama Yavé las puertas de Sion Más que todas las tiendas de Jacob.
PSA 87:3 Cosas gloriosas se dicen de ti, ¡Oh ciudad de ʼElohim! Selah
PSA 87:4 Mencionaré a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen. Ahí están Filistea, Tiro y Etiopía: Éste nació allá.
PSA 87:5 De Sion se dirá: Éste y aquél nacieron en ella, Y el mismo ʼElyón la establecerá.
PSA 87:6 Yavé contará al registrar a los pueblos: Éste nació allí. Selah
PSA 87:7 Entonces tanto los que cantan Como los que tocan flautas dirán: ¡Todas mis fuentes están en ti!
PSA 88:1 Oh Yavé, ʼElohim de mi salvación, Día y noche clamo delante de Ti.
PSA 88:2 Llegue mi oración a tu Presencia. Inclina tu oído a mi clamor.
PSA 88:3 Porque mi alma está harta de aflicciones, Y mi vida se acerca al Seol.
PSA 88:4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro. Soy como un varón sin fuerza,
PSA 88:5 Olvidado entre los muertos, Como los asesinados que están tendidos en la tumba, De quienes ya no te acuerdas, y son cortados de tu mano.
PSA 88:6 Me colocaste en la fosa más profunda, En lugares oscuros, en las profundidades.
PSA 88:7 Tu ira pesa sobre mí. Me afliges con todas tus olas. Selah
PSA 88:8 Alejaste a mis conocidos de mí. Me pusiste como un objeto de repugnancia para ellos. Estoy encerrado y no puedo salir.
PSA 88:9 Mis ojos se enfermaron por causa de la aflicción. Cada día te invoco, oh Yavé. Extiendo mis manos hacia Ti:
PSA 88:10 ¿Harás milagros a favor de los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah
PSA 88:11 ¿Se anunciará en el sepulcro tu misericordia, Tu fidelidad en el Abadón?
PSA 88:12 ¿Serán reconocidas tus maravillas en la oscuridad, Y tu justicia en la tierra del olvido?
PSA 88:13 Pero yo te invoco, oh Yavé, Clamo por ayuda. De mañana mi súplica llega delante de Ti.
PSA 88:14 ¿Por qué, oh Yavé, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
PSA 88:15 Desde mi juventud estuve afligido y necesitado. Sufrí tus terrores. Estuve turbado.
PSA 88:16 Tu ardiente ira pasó sobre mí. Tus terrores me destruyeron.
PSA 88:17 Me rodean de continuo como aguas. En conjunto me cercaron.
PSA 88:18 Alejaste de mí a mis amigos y compañeros. Solo la oscuridad es mi compañera.
PSA 89:1 Las misericordias de Yavé cantaré perpetuamente. Con mi boca proclamaré tu fidelidad.
PSA 89:2 Porque dije: La misericordia será edificada para siempre. En los cielos estableces tu fidelidad.
PSA 89:3 Pacté con mi escogido. Juré a David mi esclavo:
PSA 89:4 Estableceré tu descendencia para siempre Y edificaré tu trono para todas tus generaciones. Selah
PSA 89:5 Los cielos alabarán tus maravillas, oh Yavé, Y tu fidelidad en la congregación de los santos.
PSA 89:6 Porque, ¿quién en los cielos es comparable a Yavé? ¿Quién entre los hijos de ʼEL es como Yavé?
PSA 89:7 ʼEL es grandemente temido en la congregación de los santos, Asombroso por encima de todos los que están alrededor de Él.
PSA 89:8 Oh Yavé, ʼElohim de las huestes, ¿quién como Tú, oh poderoso YA? Tu fidelidad también te rodea.
PSA 89:9 Tú dominas la braveza del mar. Cuando se levantan sus olas, Tú las calmas.
PSA 89:10 Tú quebrantaste [al monstruo ]Rahab. Como a uno que es herido de muerte Esparciste a tus enemigos con tu poderoso brazo.
PSA 89:11 Tuyos son los cielos. Tuya también la tierra, El mundo y todo lo que contiene. Tú los fundaste.
PSA 89:12 Tú creaste el norte y el sur. La montaña Tabor y la montaña Hermón se regocijan en tu Nombre.
PSA 89:13 Tienes un brazo potente. Poderosa es tu mano. Tu mano derecha es exaltada.
PSA 89:14 La justicia y el juicio justo son el cimiento de tu trono. La misericordia y la verdad van delante de Ti.
PSA 89:15 Inmensamente feliz es el pueblo que conoce el clamor de júbilo. Andarán a la luz de tu rostro, oh Yavé.
PSA 89:16 En tu Nombre se regocijan todo el día, Y en justicia son exaltados.
PSA 89:17 Porque Tú eres el esplendor de su fuerza, Y por tu buena voluntad exaltas nuestro poder.
PSA 89:18 Porque de Yavé es nuestro escudo, De nuestro Rey, el Santo de Israel.
PSA 89:19 En un tiempo hablaste en visión a tus santos. Dijiste: Di ayuda a uno que es poderoso. Exalté a uno escogido del pueblo.
PSA 89:20 Hallé a David mi esclavo. Lo ungí con mi aceite santo.
PSA 89:21 Mi mano estará siempre con él. Mi brazo también lo fortalecerá.
PSA 89:22 El enemigo no lo engañará, Ni el hijo del perverso lo afligirá.
PSA 89:23 Porque Yo quebrantaré a sus adversarios delante de él, Y golpearé a los que lo aborrecen.
PSA 89:24 Mi fidelidad y mi misericordia estarán con él, Y en mi Nombre será exaltado su poder.
PSA 89:25 Pondré también su mano sobre el mar, Y su mano derecha sobre los ríos.
PSA 89:26 Él clamará a mi ʼEL: ¡Tú eres mi Padre, Mi ʼEL y la Roca de mi salvación!
PSA 89:27 Yo también lo constituiré como primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra.
PSA 89:28 Para siempre le mantendré mi misericordia, Y mi Pacto con él será confirmado.
PSA 89:29 Así estableceré su descendencia para siempre, Y su trono como los días del cielo.
PSA 89:30 Si sus hijos abandonan mi Ley, Y no andan en mis Ordenanzas,
PSA 89:31 Si profanan mis Estatutos Y no guardan mis Mandamientos,
PSA 89:32 Entonces castigaré con vara su transgresión Y con azotes su iniquidad.
PSA 89:33 Pero no retiraré de él mi misericordia, Ni faltaré a mi fidelidad.
PSA 89:34 No violaré mi Pacto, Ni alteraré lo que pronunciaron mis labios.
PSA 89:35 Una vez juré por mi santidad, Y no mentiré a David:
PSA 89:36 Su descendencia será para siempre, Y su trono como el sol delante de Mí.
PSA 89:37 Será establecido para siempre, como la luna, Testigo fiel en el firmamento. Selah
PSA 89:38 Pero ahora Tú [lo] desechas y rechazas. Estás lleno de ira contra tu ungido.
PSA 89:39 Rompiste el Pacto con tu esclavo. Profanaste su corona hasta la tierra.
PSA 89:40 Destruiste todos sus muros. Arruinaste sus fortalezas.
PSA 89:41 Todos los que pasan por el camino lo saquean. Es [objeto de] reproche para sus vecinos.
PSA 89:42 Exaltaste la mano derecha de sus adversarios. Alegraste a todos sus enemigos.
PSA 89:43 También embotaste el filo de su espada, Y no lo afirmaste en la batalla.
PSA 89:44 Cesaste su esplendor Y echaste a tierra su trono.
PSA 89:45 Acortaste los días de su juventud. Lo cubriste de vergüenza. Selah
PSA 89:46 ¿Hasta cuándo, oh Yavé? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como fuego?
PSA 89:47 Recuerda cuál es la duración de mi vida. ¡Con qué vanidad creaste a todos los hijos de hombres!
PSA 89:48 ¿Cuál hombre vivirá sin sufrir muerte? ¿Puede él librar su alma del poder del Seol? Selah
PSA 89:49 Oh ʼAdonay, ¿dónde están sus primeras misericordias Que en tu fidelidad juraste a David?
PSA 89:50 Acuérdate, oh ʼAdonay, del reproche a tus esclavos, Que llevo en mi seno de muchos pueblos.
PSA 89:51 Porque tus enemigos, oh Yavé, deshonraron Con lo cual reprocharon las pisadas de tu ungido.
PSA 89:52 ¡Bendito sea Yavé para siempre! Amén y amén.
PSA 90:1 Oh ʼAdonay, Tú fuiste nuestro Refugio en todas las generaciones.
PSA 90:2 Antes que nacieran las montañas, O formaras la tierra y el mundo, Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres ʼEL.
PSA 90:3 Devuelves el hombre al polvo, Y dices: Conviértanse, hijos de hombres.
PSA 90:4 Porque 1.000 años delante de tus ojos son como el día de ayer que pasó, O como una de las vigilias de la noche.
PSA 90:5 Los arrastras con torrentes de agua. Son como un sueño. Son como la hierba que crece en la mañana.
PSA 90:6 En la mañana reverdece y florece, Hacia la llegada de la noche se marchita y se seca.
PSA 90:7 Porque somos consumidos con tu ira, Y con tu furor somos turbados.
PSA 90:8 Colocaste nuestras iniquidades ante Ti, Nuestras cosas ocultas a la luz de tu rostro.
PSA 90:9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira. Terminamos nuestros años como un suspiro.
PSA 90:10 Los días de nuestra vida son 70 años, Y en los robustos, 80 años. Sin embargo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan y volamos.
PSA 90:11 ¿Quién entiende el poder de tu ira Y tu indignación como debes ser temido?
PSA 90:12 Enséñanos a contar nuestros días De tal modo que traigamos al corazón sabiduría.
PSA 90:13 Vuélvete, oh Yavé. ¿Hasta cuándo? Ten compasión de tus esclavos.
PSA 90:14 En la mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
PSA 90:15 Alégranos según los días que nos afligiste, Y los años en los cuales vimos el mal.
PSA 90:16 Que tu obra aparezca en tus esclavos, Y tu majestad en sus hijos.
PSA 90:17 Sea la gracia de ʼAdonay nuestro ʼElohim sobre nosotros, Y nos confirme la obra de nuestras manos. ¡Sí, confirma la obra de nuestras manos!
PSA 91:1 El que mora al abrigo del ʼElyón Morará bajo la sombra del Shadday.
PSA 91:2 Diré yo a Yavé: ¡Refugio mío y Fortaleza mía, Mi ʼElohim, en Quien confío!
PSA 91:3 Él te librará de la trampa del cazador, Y de la mortal pestilencia.
PSA 91:4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas te refugiarás. Escudo y adarga es su verdad.
PSA 91:5 No temerás el terror nocturno, Ni a flecha que vuele de día,
PSA 91:6 Ni a pestilencia que ande en [la] oscuridad, Ni a mortandad que a mediodía destruya.
PSA 91:7 Caerán a tu lado 1.000, Y 10.000 a tu mano derecha, Pero a ti no llegará.
PSA 91:8 Ciertamente mirarás con tus ojos, Y verás la recompensa de los perversos.
PSA 91:9 Por cuanto pusiste a Yavé, mi Refugio, A ʼElyón como tu Lugar de morada,
PSA 91:10 No te vendrá mal, Ni alguna plaga tocará tu morada.
PSA 91:11 Pues a sus ángeles mandará con respecto a Ti, Que te guarden en todos tus caminos.
PSA 91:12 En sus manos te llevarán Para que tu pie no tropiece en piedra.
PSA 91:13 Sobre el león y el áspid pisarás. Pisotearás al cachorro de león y al dragón.
PSA 91:14 Me amó, Por tanto Yo lo libraré. Lo pondré en alto, Porque conoció mi Nombre.
PSA 91:15 Me invocará Y Yo le responderé. Estaré con él en la angustia. Lo libraré y lo glorificaré.
PSA 91:16 Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación.
PSA 92:1 Bueno es alabar a Yavé Y cantar salmos a tu Nombre, oh ʼElyón.
PSA 92:2 Anunciar por la mañana tu misericordia Y tu fidelidad cada noche
PSA 92:3 Con el decacordio y el salterio, Con el armonioso tono del arpa.
PSA 92:4 Porque Tú, oh Yavé, me alegraste con lo que hiciste. Por las obras de tus manos doy gritos de júbilo.
PSA 92:5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Yavé! Tus pensamientos son muy profundos.
PSA 92:6 El hombre necio no sabe Y el insensato no entiende esto:
PSA 92:7 Que cuando los perversos brotan como hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, [Solo sucede] para que sean destruidos eternamente.
PSA 92:8 Pero Tú, oh Yavé, eres altísimo para siempre.
PSA 92:9 Porque ya veo que tus enemigos, oh Yavé, Ya veo que tus enemigos perecen. Son dispersados todos los obradores de iniquidad.
PSA 92:10 Pero Tú aumentarás mi fuerza como la del búfalo. Seré ungido con aceite fresco.
PSA 92:11 Y mis ojos mirarán por encima de mis enemigos. Mis oídos escucharán Con respecto a los perversos que se levantan contra mí.
PSA 92:12 El justo florecerá como la palmera. Crecerá como un cedro en el Líbano.
PSA 92:13 Plantados en la Casa de Yavé, Florecerán en los patios de nuestro ʼElohim.
PSA 92:14 Aun en la vejez darán fruto. Estarán llenos de savia y muy verdes
PSA 92:15 Para manifestar que Yavé es recto. Mi Roca es. En Él no hay injusticia.
PSA 93:1 Yavé reina. Está cubierto de majestad. Yavé se cubrió y se ató con poder. El mundo está en verdad firmemente establecido Y no será conmovido.
PSA 93:2 Tu trono está establecido desde la antigüedad. Tú eres desde la eternidad.
PSA 93:3 Oh Yavé, los torrentes se levantan. Las crecientes alzaron su voz. Los ríos levantan sus olas estruendosas.
PSA 93:4 Yavé en las alturas es más poderoso Que el estruendo de muchas aguas, Que las poderosas olas del mar.
PSA 93:5 Tus Testimonios son completamente confirmados. La santidad conviene a tu Casa, Oh Yavé, para siempre.
PSA 94:1 ¡Oh Yavé, ʼEL vengador! ¡Oh ʼEL vengador, resplandece!
PSA 94:2 ¡Levántate, oh Juez de la tierra, Da la recompensa a los soberbios!
PSA 94:3 ¿Hasta cuándo los perversos, oh Yavé, Hasta cuándo se gozarán los perversos?
PSA 94:4 Parlotean insolencias, hablan arrogancias. Se jactan todos los que cometen perversidad.
PSA 94:5 A tu pueblo quebrantan, oh Yavé. Oprimen a tu heredad.
PSA 94:6 Asesinan a la viuda y al extranjero, Y matan a los huérfanos.
PSA 94:7 Y dicen: El YA no ve, Ni discierne el ʼElohim de Jacob.
PSA 94:8 Entiendan ustedes, necios del pueblo. ¿Cuándo entenderán ustedes los fatuos?
PSA 94:9 El que hizo el oído, ¿no escucha? El que formó el ojo, ¿no mira?
PSA 94:10 El que amonesta a las naciones, ¿no reprenderá? El que enseña al hombre el saber, ¿no sabrá?
PSA 94:11 Yavé conoce los pensamientos del hombre, Que son vanidad.
PSA 94:12 ¡Inmensamente feliz es el varón a quien Tú, oh YA, disciplinas, Y a quien Tú enseñas tu Ley!
PSA 94:13 Para darle descanso en los días de adversidad Mientras se cava una fosa para los perversos.
PSA 94:14 Porque Yavé no abandonará a su pueblo, Ni desamparará a su heredad.
PSA 94:15 Porque el juicio volverá a ser justo, Y todos los rectos de corazón lo seguirán.
PSA 94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malhechores? ¿Quién se mantendrá en pie por mí contra los que practican perversidad?
PSA 94:17 Si Yavé no me ayuda, Pronto mi alma moraría en el silencio.
PSA 94:18 Si yo digo: ¡Mi pie resbala! Tu misericordia, oh Yavé, me sostendrá.
PSA 94:19 Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, Tus consolaciones deleitan mi alma.
PSA 94:20 ¿Se aliará contigo el trono de iniquidad Que por medio de decretos cometa agravios?
PSA 94:21 Conspiran juntos contra la vida del justo Y condenan a muerte al inocente.
PSA 94:22 Pero Yavé fue mi Fortaleza, Y mi ʼElohim, la Roca de mi refugio.
PSA 94:23 Él devolverá sobre ellos su iniquidad Y los destruirá en su maldad. Yavé nuestro ʼElohim los destruirá.
PSA 95:1 ¡Vengan, cantemos con gozo a Yavé! ¡Aclamemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación!
PSA 95:2 Entremos ante su Presencia con acción de gracias, Aclamémoslo con salmos.
PSA 95:3 Porque Yavé es ʼEL grande, Y gran Rey sobre todos los ʼelohim.
PSA 95:4 En su mano están las profundidades de la tierra. Suyas son las alturas de las montañas.
PSA 95:5 Suyo es el mar, pues Él lo hizo, Y sus manos formaron la tierra seca.
PSA 95:6 Vengan, adoremos y postrémonos. Arrodillémonos [ante] la Presencia de Yavé, nuestro Hacedor,
PSA 95:7 Porque Él es nuestro ʼElohim, Nosotros el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si ustedes oyen hoy su voz,
PSA 95:8 No endurezcan sus corazones como en Meriba, Como en el día de Masa en el desierto,
PSA 95:9 Cuando me tentaron sus antepasados. Me probaron, aunque vieron mi obra.
PSA 95:10 Durante 40 años estuve disgustado con aquella generación, Y dije: Es un pueblo que divaga en su corazón, Y no conoce mis caminos.
PSA 95:11 Por tanto, juré en mi ira Que no entrarán en mi reposo.
PSA 96:1 ¡Canten a Yavé un canto nuevo! ¡Cante a Yavé toda la tierra!
PSA 96:2 ¡Canten a Yavé, bendigan su Nombre! Anuncien de día en día su salvación.
PSA 96:3 Proclamen su gloria entre las naciones, Entre todos los pueblos, sus maravillosas obras.
PSA 96:4 Porque grande es Yavé Y digno de suprema alabanza. Él debe ser temido por encima de todos los ʼelohim.
PSA 96:5 Porque todos los ʼelohim de los pueblos son ídolos. Pero Yavé hizo los cielos.
PSA 96:6 Esplendor y majestad hay ante Él. Fortaleza y hermosura hay en su Santuario.
PSA 96:7 Tributen a Yavé, oh familias de los pueblos. Tributen a Yavé gloria y fortaleza.
PSA 96:8 Tributen a Yavé la gloria debida a su Nombre. Lleven ofrenda y entren en sus patios.
PSA 96:9 Adoren a Yavé en la hermosura de la santidad. Tiemble ante Él toda la tierra.
PSA 96:10 Digan entre las naciones: ¡Yavé reina! Ciertamente el mundo está firmemente establecido. No será conmovido. Él juzgará a los pueblos con equidad.
PSA 96:11 ¡Alégrense los cielos Y regocíjese la tierra! Brame el mar y todo lo que contiene.
PSA 96:12 Exáltese el campo y todo lo que hay en él. Entonces todos los árboles del bosque cantarán con gozo
PSA 96:13 Delante de Yavé Quien viene, Porque viene a juzgar la tierra. Él juzgará al mundo con justicia Y a los pueblos con su fidelidad.
PSA 97:1 ¡Yavé reina! ¡Regocíjese la tierra! ¡Alégrese la multitud de islas!
PSA 97:2 Nubes y densa oscuridad lo rodean. Justicia y equidad son el fundamento de su trono.
PSA 97:3 Fuego avanza delante de Él Que quema alrededor a sus adversarios.
PSA 97:4 Sus relámpagos iluminan el orbe. La tierra mira y se estremece.
PSA 97:5 Ante la presencia de Yavé Las montañas se derriten como cera, Ante la presencia del ʼAdonay de toda la tierra.
PSA 97:6 Los cielos declaran su justicia, Y todos los pueblos ven su gloria.
PSA 97:7 Sean avergonzados Todos los que sirven a imágenes talladas, Quienes se jactan de ídolos. Póstrense ante Él todos los ʼelohim.
PSA 97:8 Oyó Sion y se alegró, Y las hijas de Judá se regocijaron A causa de tus juicios, oh Yavé.
PSA 97:9 Porque Tú, oh Yavé, eres ʼElyón sobre toda la tierra. Tú eres exaltado por encima de todos los ʼelohim.
PSA 97:10 Aborrezcan el mal ustedes los que aman a Yavé, Quien preserva las almas de sus santos. ʼEL los libra de la mano de los perversos.
PSA 97:11 Luz hay sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón.
PSA 97:12 Alégrense ustedes, los justos, en Yavé, Y den gracias a la memoria de su santo Nombre.
PSA 98:1 Canten a Yavé un canto nuevo, Porque Él hizo maravillosas cosas. Su mano derecha y su santo brazo ganaron la victoria para Él.
PSA 98:2 Yavé hizo notoria su salvación. Ha manifestado su justicia a la vista de las naciones.
PSA 98:3 Ha recordado su misericordia y su fidelidad a la casa de Israel. Todos los confines de la tierra vieron la salvación de nuestro ʼElohim.
PSA 98:4 ¡Aclamen a Yavé toda la tierra! ¡Prorrumpan y canten de gozo y canten salmos!
PSA 98:5 Canten salmos a Yavé con arpa Y con voz de canto,
PSA 98:6 Con trompetas y al sonido de la corneta. ¡Aclamen con gozo ante el Rey Yavé!
PSA 98:7 Brame el mar y los que moran en él, El mundo, y los que en él habitan.
PSA 98:8 Batan sus manos los ríos. Que las montañas en conjunto se regocijen
PSA 98:9 Delante de Yavé, Porque Él viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con equidad.
PSA 99:1 ¡Yavé reina! ¡Tiemblen los pueblos! Él mora entre los querubines. ¡Que se conmueva la tierra!
PSA 99:2 Yavé es grande en Sion, Y Él es exaltado sobre todos los pueblos.
PSA 99:3 Que alaben tu grande y asombroso Nombre. ¡Santo es Él!
PSA 99:4 La fuerza del Rey ama la justicia. Tú has ejecutado equidad y justicia en Jacob.
PSA 99:5 Exalten a Yavé nuestro ʼElohim, Y póstrense ante el estrado de sus pies, ¡Santo es Él!
PSA 99:6 Moisés y Aarón estuvieron entre sus sacerdotes, Y Samuel estuvo entre los que invocaron su Nombre. Invocaban a Yavé, y Él les respondía.
PSA 99:7 En la columna de nube hablaba con ellos. Ellos guardaron sus Testimonios y el estatuto que Él les dio.
PSA 99:8 Oh Yavé, ʼElohim nuestro, Tú les respondías. Fuiste para ellos un ʼEL perdonador, Aunque vindicador de sus [malas] obras.
PSA 99:9 Exalten a Yavé nuestro ʼElohim Y póstrense hacia su Montaña Santa, Porque Yavé nuestro ʼElohim es santo.
PSA 100:1 ¡Canten con júbilo a Yavé, [gentes de] toda la tierra!
PSA 100:2 Sirvan a Yavé con alegría. Vengan ante Él con regocijo.
PSA 100:3 Reconozcan que Yavé es ʼElohim. Él nos hizo y no nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
PSA 100:4 Entren por sus puertas con acción de gracias, Por sus patios con alabanza. Denle gracias, bendigan su Nombre,
PSA 100:5 Porque Yavé es bueno. Para siempre es su misericordia, Y su fidelidad para todas las generaciones.
PSA 101:1 Cantaré de tu misericordia y justicia. A Ti, oh Yavé, cantaré salmos.
PSA 101:2 Observaré atentamente el camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? Andaré en la integridad de mi corazón en medio de mi casa.
PSA 101:3 No pondré ante mis ojos cosa indigna. Aborrezco la obra de los que se desvían. No me atrapará.
PSA 101:4 El corazón perverso se apartará de mí. No reconoceré al perverso.
PSA 101:5 Destruiré al que secretamente calumnia a su prójimo. No soportaré al altivo de ojos y orgulloso de corazón.
PSA 101:6 Sobre los fieles de la tierra fijaré mis ojos Para que estén conmigo. El que anda en camino de integridad me servirá.
PSA 101:7 No vivirá en mi casa el que practica fraude, El que habla mentira no permanecerá delante de mí.
PSA 101:8 Por las mañanas destruiré a todos los perversos de la tierra, Para extirpar de la ciudad de Yavé a todos los malhechores.
PSA 102:1 Escucha mi oración, oh Yavé, Y llegue mi clamor a Ti.
PSA 102:2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia. Inclina a mí tu oído. El día cuando te invoco apresúrate a responderme.
PSA 102:3 Porque mis días se disuelven como humo, Y mis huesos arden como una chimenea.
PSA 102:4 Mi corazón está herido. Se marchita como la hierba. En verdad olvido comer mi pan.
PSA 102:5 Por la voz de mi gemido Mis huesos se pegaron a mi carne.
PSA 102:6 Soy semejante a la lechuza del desierto. Soy como un búho de las soledades.
PSA 102:7 Estoy desvelado. Me siento como pájaro solo en un tejado.
PSA 102:8 Mis enemigos me afrentan todo el día. Los que contra mí se enfurecen Se conjuraron contra mí.
PSA 102:9 He comido cenizas como pan Y mezclado mi bebida con lágrimas
PSA 102:10 A causa de tu indignación y de tu ira, Porque me levantaste y me lanzaste.
PSA 102:11 Mis días son una sombra que se prolonga, Y me marchito como hierba.
PSA 102:12 Pero Tú, oh Yavé, permaneces para siempre, Y tu Nombre por todas las generaciones.
PSA 102:13 Te levantarás, tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener compasión de ella, Pues llegó el tiempo señalado.
PSA 102:14 Ciertamente tus esclavos hallan deleite en sus piedras, Y tienen compasión del polvo de ella.
PSA 102:15 Así las naciones temerán al Nombre de Yavé, Y todos los reyes de la tierra [temerán] tu gloria.
PSA 102:16 Porque Yavé habrá edificado a Sion Será visto en su gloria.
PSA 102:17 Ha considerado la oración de los desposeídos, Y no habrá despreciado su ruego.
PSA 102:18 Esto será escrito para la generación venidera, Para que un pueblo que está aún por nacer alabe a YA,
PSA 102:19 Porque miró desde lo alto de su Santuario. Desde el cielo Yavé miró a la tierra
PSA 102:20 Para escuchar el gemido de los presos, Para libertar a los sentenciados a muerte.
PSA 102:21 Que digan en Sion la fama de Yavé Y su alabanza en Jerusalén,
PSA 102:22 Cuando los pueblos y reinos sean juntamente congregados, Para servir a Yavé.
PSA 102:23 Él debilitó mi fuerza en el camino. Acortó mis días.
PSA 102:24 Digo: Oh ʼEL mío, no me levantes en la mitad de mis días. Tus años son por todas las generaciones.
PSA 102:25 Desde la antigüedad fundaste la tierra, Y los cielos son obra de sus manos.
PSA 102:26 Ellos perecerán, Pero Tú permaneces. Todos ellos se desgastarán como una ropa, Como una ropa los cambiarás, Y pasarán.
PSA 102:27 Pero Tú eres el mismo, Y tus años no tendrán fin.
PSA 102:28 Los hijos de tus esclavos vivirán seguros, Y sus descendientes serán establecidos delante de Ti.
PSA 103:1 Bendice, alma mía, a Yavé, Y bendiga todo mi ser su santo Nombre.
PSA 103:2 Bendice, alma mía, a Yavé, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
PSA 103:3 Él es Quien perdona todas tus iniquidades, Quien sana todas tus dolencias,
PSA 103:4 Quien rescata del hoyo tu vida, Quien te corona de misericordia y compasión,
PSA 103:5 Quien sacia tu boca con buenas cosas, De modo que te rejuvenezcas como el águila.
PSA 103:6 Yavé es Quien hace justicia Y juicios justos para todos los oprimidos.
PSA 103:7 Dio a conocer sus caminos a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
PSA 103:8 Compasivo y bondadoso es Yavé, Lento para la ira y grande en misericordia.
PSA 103:9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará [el enojo].
PSA 103:10 No nos trató según nuestras iniquidades, Ni nos retribuyó según nuestros pecados.
PSA 103:11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia hacia los que le temen.
PSA 103:12 Tan lejos como está el oriente del occidente Removió de nosotros nuestras transgresiones.
PSA 103:13 Como un padre tiene compasión de [sus] hijos, Así Yavé tiene compasión de los que le temen.
PSA 103:14 Porque Él conoce nuestra condición. Se acuerda de que somos polvo.
PSA 103:15 Como la hierba son los días del hombre. Florece como una flor del campo.
PSA 103:16 Cuando el viento pasa sobre ella, ya no existe, Y su lugar ya no la reconoce.
PSA 103:17 Pero la misericordia de Yavé es desde la eternidad Hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos,
PSA 103:18 Sobre los que observan su Pacto Y recuerdan sus Preceptos para practicarlos.
PSA 103:19 Yavé estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todo.
PSA 103:20 Bendigan a Yavé, ustedes sus ángeles, Poderosos en fortaleza, Que ejecutan su Palabra, Al obedecer la voz de su mandato.
PSA 103:21 Bendigan a Yavé, ustedes todas sus huestes, Ministros suyos que hacen su voluntad.
PSA 103:22 Bendigan a Yavé ustedes, todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, oh alma mía, a Yavé.
PSA 104:1 Bendice, alma mía, a Yavé. ¡Oh Yavé, ʼElohim mío, cuánto te has engrandecido! Estás cubierto de esplendor y majestad.
PSA 104:2 Te cubres como con un manto de luz. Extiendes el cielo como una cortina.
PSA 104:3 Él coloca sobre las aguas las vigas de sus altas moradas. Él convierte las nubes en su carroza. Él anda sobre las alas del viento.
PSA 104:4 Él designa los vientos como sus mensajeros, Y las llamas de fuego, como sus ministros.
PSA 104:5 Él estableció la tierra sobre sus cimientos Para que no sea sacudida.
PSA 104:6 Le colocaste como una ropa el abismo. Las aguas estaban sobre las montañas.
PSA 104:7 A tu reprensión huyeron, Se precipitaron al estruendo de tu trueno.
PSA 104:8 Subieron las montañas, Bajaron los valles al lugar que estableciste para ellos.
PSA 104:9 Les fijaste un límite que no traspasarán, De manera que no volverán a cubrir la tierra.
PSA 104:10 Él envía manantiales por los valles. Ellos fluyen entre las montañas.
PSA 104:11 Dan de beber a todas las bestias del campo. Mitigan su sed los asnos monteses.
PSA 104:12 Junto a ellos habitan las aves del cielo. Elevan voces entre las ramas.
PSA 104:13 Él riega las montañas desde sus altas cámaras. Con el fruto de las obras de Él está saciada la tierra.
PSA 104:14 Él desarrolla el pasto para el ganado, Y la vegetación para el servicio del hombre De tal modo que saque alimento de la tierra,
PSA 104:15 Y vino que alegra el corazón del hombre, El aceite para que brille su semblante Y el pan que sustenta la vida del hombre.
PSA 104:16 Los árboles de Yavé beben su savia, Los cedros del Líbano que Él plantó,
PSA 104:17 Donde las aves construyen sus nidos, La cigüeña, cuya casa está en los cipreses,
PSA 104:18 Las altas montañas para las cabras monteses, Las peñas, madrigueras de los conejos.
PSA 104:19 Él hizo la luna para las estaciones. El sol conoce el punto de su ocaso.
PSA 104:20 Pones la oscuridad y es de noche. En ella corretean todos los animales del bosque.
PSA 104:21 Los leoncillos rugen tras la presa Y buscan de ʼEL su comida.
PSA 104:22 Al salir el sol se retiran Y se echan en sus guaridas.
PSA 104:23 Sale el hombre a su trabajo, A su labor hasta el anochecer.
PSA 104:24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Yavé! Hiciste todas ellas con sabiduría. La tierra está llena de tus posesiones.
PSA 104:25 Ahí está el grande y ancho mar, Donde hay enjambre de incontables animales, Tanto pequeños como grandes.
PSA 104:26 Allí navegan los barcos, [Y el ]cocodrilo que formaste para que juguetee en él.
PSA 104:27 Todos ellos esperan en Ti Para que les des su comida en su tiempo.
PSA 104:28 Les das, ellos recogen. Abres tu mano, Y se sacian con lo bueno.
PSA 104:29 Ocultas tu rostro Y ellos se desmayan. Les retiras su aliento, Y ellos expiran y vuelven a su polvo.
PSA 104:30 Envías tu aliento, Son creados, Y renuevas la superficie de la tierra.
PSA 104:31 ¡Sea la gloria de Yavé para siempre! ¡Que se alegre Yavé en sus obras!
PSA 104:32 Él mira a la tierra, Y ella tiembla, Él toca las montañas, Y ellas humean.
PSA 104:33 A Yavé cantaré en mi vida, Mientras tenga vida cantaré salmos a mi ʼElohim.
PSA 104:34 Sea agradable a Él mi meditación. Yo me regocijaré en Yavé.
PSA 104:35 Sean exterminados de la tierra los pecadores Y los perversos dejen de ser. ¡Bendice, alma mía, a Yavé! ¡Alaben a YA!
PSA 105:1 Den gracias a Yavé. Invoquen su Nombre. Proclamen sus obras entre los pueblos.
PSA 105:2 Cántenle, cántenle salmos. Hablen de todas sus maravillas.
PSA 105:3 Gloríense en su santo Nombre. Alégrese el corazón de los que buscan a Yavé.
PSA 105:4 Busquen a Yavé y su poder. Busquen continuamente su rostro.
PSA 105:5 Recuerden las maravillas que hizo Él, De sus prodigios y de los juicios de su boca,
PSA 105:6 ¡Oh ustedes, descendencia de Abraham su esclavo, Hijos de Jacob, su escogido!
PSA 105:7 Él es Yavé nuestro ʼElohim. En toda la tierra están sus juicios.
PSA 105:8 Recordó para siempre su Pacto, El Pacto que ordenó para 1.000 generaciones,
PSA 105:9 Que hizo con Abraham, Y su juramento a Isaac,
PSA 105:10 Que estableció a Jacob por estatuto, A Israel como un Pacto sempiterno
PSA 105:11 Al decir: A ti te daré la tierra de Canaán Como porción de tu heredad.
PSA 105:12 Cuando ellos eran unos pocos, En verdad muy pocos, Y forasteros en ella,
PSA 105:13 Y vagaban de nación en nación, Y de [un] reino a otro pueblo.
PSA 105:14 No permitió que alguno los oprimiera. Y por amor a ellos reprendió a reyes.
PSA 105:15 No toquen a mis ungidos, Ni hagan daño a mis profetas.
PSA 105:16 Trajo hambre sobre la tierra. Destruyó toda provisión de pan.
PSA 105:17 Envió un varón delante de ellos. A José, vendido como esclavo.
PSA 105:18 Afligieron sus pies con grilletes. Él mismo fue puesto en cadenas,
PSA 105:19 Hasta que se cumplió su predicción. La Palabra de Yavé lo probó.
PSA 105:20 El rey envió y lo soltó. El soberano de pueblos lo libertó.
PSA 105:21 Lo puso como administrador de su casa, Y gobernador de todas sus posesiones,
PSA 105:22 Para encarcelar a sus gobernantes Como él quisiera, Y enseñar sabiduría a sus ancianos.
PSA 105:23 Israel también fue a Egipto, Así que Jacob peregrinó en la tierra de Cam.
PSA 105:24 Él aumentó a su pueblo grandemente, Hasta que fueron más fuertes que sus adversarios.
PSA 105:25 Cambió el corazón de éstos Para que aborrecieran a su pueblo, Para que obraran astutamente contra sus esclavos.
PSA 105:26 Envió a Moisés su esclavo, Y a Aarón, al cual escogió.
PSA 105:27 Puso en ellos las palabras de sus señales, Y sus maravillas en la tierra de Cam.
PSA 105:28 Envió oscuridad y oscureció. Y ellos no fueron rebeldes a las Palabras de Él.
PSA 105:29 Convirtió sus aguas en sangre Y mató sus peces.
PSA 105:30 Llenó su tierra de ranas Hasta en las alcobas de sus reyes.
PSA 105:31 Habló, y llegaron enjambres de moscas y piojos en todo su territorio.
PSA 105:32 Les dio lluvia de granizo y llamas de fuego en su tierra.
PSA 105:33 Destrozó sus viñas y sus higueras Y quebró los árboles de su territorio.
PSA 105:34 Habló, y llegaron saltamontes y pulgones sinnúmero,
PSA 105:35 Y devoraron toda la vegetación en su tierra Y se comieron el fruto de su suelo.
PSA 105:36 Golpeó también a todo primogénito en su tierra, Las primicias de todo su vigor.
PSA 105:37 Luego los sacó con plata y oro. Entre sus tribus no hubo quien tropezara.
PSA 105:38 Egipto se alegró de que salieran, Porque su terror había caído sobre ellos.
PSA 105:39 Extendió una nube como cubierta Y fuego para iluminar la noche.
PSA 105:40 Pidieron, Y Él atrajo codornices Y los sació de pan del cielo.
PSA 105:41 Abrió la peña, Y brotaron aguas. Corrieron por los sequedales [como] un río.
PSA 105:42 Porque recordó su santa Promesa [Dada] a su esclavo Abraham.
PSA 105:43 Sacó a su pueblo con gozo, Con canto de júbilo a sus escogidos.
PSA 105:44 Y también les dio las tierras de las naciones, Y tomaron posesión del trabajo de los pueblos,
PSA 105:45 Para que guardaran sus Estatutos, Y observaran sus Leyes. ¡Alaben a YA!
PSA 106:1 ¡Aleluya! Den gracias a Yavé, Porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 106:2 ¿Quién puede contar las proezas de Yavé? ¿Quién proclama toda su alabanza?
PSA 106:3 ¡Dichosos los que guardan recto juicio, Los que practican justicia en todo tiempo!
PSA 106:4 Acuérdate de mí, oh Yavé, Según tu buena voluntad para tu pueblo. Visítame con tu salvación,
PSA 106:5 Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me regocije por la alegría de tu pueblo, Que me gloríe con tu heredad.
PSA 106:6 Como nuestros antepasados pecamos. Cometimos iniquidad. Nos portamos perversamente.
PSA 106:7 Nuestros antepasados no entendieron tus maravillas en Egipto. No recordaron tus numerosas bondades, Sino se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo.
PSA 106:8 Pero Él los salvó por amor a su Nombre Para que fuera evidente su poder.
PSA 106:9 Reprendió al mar Rojo Y lo secó, Y los condujo por las profundidades, Como por un desierto.
PSA 106:10 Así los salvó de [la] mano del que [los] odiaba, Y los redimió de la mano del enemigo.
PSA 106:11 Cubrieron las aguas a sus adversarios, No quedó ni uno de ellos.
PSA 106:12 Entonces creyeron a sus Palabras, Y cantaron su alabanza.
PSA 106:13 Muy pronto olvidaron sus obras. No esperaron su consejo.
PSA 106:14 Con avidez desearon comer en el desierto, Y en lugar despoblado tentaron a ʼElohim.
PSA 106:15 Él les dio lo que pidieron, Pero envió mortandad sobre ellos.
PSA 106:16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento, Y de Aarón, el consagrado a Yavé.
PSA 106:17 Se abrió la tierra Y se tragó a Datán, Y cubrió al grupo de Abiram.
PSA 106:18 Un fuego se encendió contra su grupo. La llama devoró a los perversos.
PSA 106:19 Hicieron un becerro en Horeb. Se postraron ante una imagen de fundición.
PSA 106:20 Así cambiaron la Gloria de ellos Por la imagen de un becerro que come hierba.
PSA 106:21 Olvidaron al ʼEL, su Salvador, Quien hizo grandes cosas en Egipto,
PSA 106:22 Maravillas en la tierra de Cam, Portentos en el mar Rojo.
PSA 106:23 Por tanto Él dijo que los destruiría. Si no fuera porque Moisés su escogido, Se puso en la brecha delante de Él Con la intención de que no los destruyera.
PSA 106:24 Luego despreciaron [la] tierra deseable. No creyeron en la Palabra de Él,
PSA 106:25 Sino murmuraron en sus tiendas. No escucharon la voz de Yavé.
PSA 106:26 Por tanto les juró Que caerían en el desierto,
PSA 106:27 Que dispersaría su descendencia entre las naciones Y los esparciría por las tierras.
PSA 106:28 Se unieron también a Baal-peor Y comieron lo sacrificado a los muertos.
PSA 106:29 Así [lo] provocaron a ira con sus obras, Y una mortandad irrumpió entre ellos.
PSA 106:30 Pero Finees se levantó e intervino, Y la mortandad se detuvo,
PSA 106:31 Y le fue atribuido como justicia Por todas las generaciones para siempre.
PSA 106:32 También [lo] provocaron a ira en las aguas de Meriba, Y salió mal Moisés por causa de ellos,
PSA 106:33 Porque hicieron rebelar su espíritu, Y él habló precipitadamente con sus labios.
PSA 106:34 No destruyeron a los pueblos, Como Yavé les mandó,
PSA 106:35 Sino se mezclaron con gentiles. Aprendieron sus prácticas,
PSA 106:36 Y sirvieron a sus ídolos, Los cuales fueron una trampa.
PSA 106:37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios
PSA 106:38 Y derramaron sangre inocente, La sangre de sus hijos y de sus hijas, A quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán, Y la tierra fue contaminada con la sangre.
PSA 106:39 Así se contaminaron con las prácticas de ellos, Y se prostituyeron con sus hechos.
PSA 106:40 Por tanto la ira de Yavé se encendió contra su pueblo, Y Él repugnó su heredad.
PSA 106:41 Los entregó en [la] mano de los gentiles, Y aquellos que los odiaban gobernaron sobre ellos.
PSA 106:42 Sus enemigos también los oprimieron, Y fueron sometidos bajo su poder.
PSA 106:43 Muchas veces los libró, Pero ellos se rebelaron contra su consejo en su designio, Y así se hundieron en su iniquidad.
PSA 106:44 Sin embargo, Él miraba su angustia Y escuchaba su clamor.
PSA 106:45 Recordaba su Pacto por amor a ellos, Y se compadecía según la grandeza de su misericordia.
PSA 106:46 También promovió que fueran [objeto] de misericordia Por parte de todos los que los tenían cautivos.
PSA 106:47 Oh Yavé, ʼElohim nuestro, sálvanos. Recógenos de entre las naciones, Para que demos gracias a tu santo Nombre Y nos gloriemos en tus alabanzas.
PSA 106:48 ¡Bendito sea Yavé, el ʼElohim de Israel, Desde la eternidad hasta la eternidad! Y todo el pueblo diga: ¡Amén! ¡Aleluya!
PSA 107:1 ¡Den gracias a Yavé, Porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia!
PSA 107:2 Que lo digan los redimidos de Yavé, Los que redimió del poder del adversario,
PSA 107:3 Y los que congregó de las tierras, Del oriente y del occidente, del norte y del sur.
PSA 107:4 Ellos vagaron en un desierto, en región despoblada. No hallaron un camino hacia una ciudad habitada.
PSA 107:5 Tenían hambre y sed. Sus almas desfallecían en ellos.
PSA 107:6 Pero clamaron a Yavé en su angustia. Él los libró de sus aflicciones.
PSA 107:7 Los condujo por un camino recto Para ir a una ciudad habitada.
PSA 107:8 ¡Den gracias a Yavé por su misericordia Y por sus maravillas para los hijos de [los ]hombres!
PSA 107:9 Porque Él sacia al alma que tiene sed Y llena de bien al alma que tiene hambre.
PSA 107:10 Vivían en oscuridad y sombra de muerte, Prisioneros en aflicción y cadenas,
PSA 107:11 Por cuanto fueron rebeldes a las Palabras de ʼEL Y trataron con desprecio el consejo del ʼElyón.
PSA 107:12 Por tanto Él quebrantó sus corazones con trabajo. Cayeron y no hubo quien los ayudara.
PSA 107:13 Pero en su angustia clamaron a Yavé, Él los libró de sus aflicciones.
PSA 107:14 Los sacó de la oscuridad y de la sombra de muerte, Y rompió sus ataduras.
PSA 107:15 ¡Den gracias a Yavé por su misericordia, Y por sus maravillas para los hijos de [los] hombres!
PSA 107:16 Porque quebró las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
PSA 107:17 Fueron afligidos los necios a causa de su camino rebelde, Y a causa de sus iniquidades fueron afligidos.
PSA 107:18 Su vida aborreció toda clase de alimento, Y se acercaron a las puertas de la muerte.
PSA 107:19 Pero a Yavé clamaron en su angustia. Él los libró de sus aflicciones.
PSA 107:20 Envió su Palabra y los sanó, Y [los] libró de sus destrucciones.
PSA 107:21 ¡Den gracias a Yavé por su misericordia Y por sus maravillas para los hijos de [los ]hombres!
PSA 107:22 Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias Y proclamen sus obras con júbilo.
PSA 107:23 Los que bajan en naves al mar, Los cuales hacen negocios sobre inmensas aguas.
PSA 107:24 Ellos vieron las obras de Yavé Y sus maravillas en las profundidades.
PSA 107:25 Porque Él habló y levantó un viento tempestuoso Que levantó las olas del mar.
PSA 107:26 Subían hacia los cielos, Bajaban a las profundidades, Su alma se derretía en su desesperación.
PSA 107:27 Temblaban y se tambaleaban como ebrios, Y toda su pericia fue inútil.
PSA 107:28 En su angustia clamaron a Yavé, Y Él los sacó de sus angustias.
PSA 107:29 Calmó la tormenta De tal modo que sus olas se apaciguaron.
PSA 107:30 Entonces se alegraron porque se calmaron. Y así los guía al puerto que anhelan.
PSA 107:31 ¡Den gracias a Yavé por su misericordia, Y por sus maravillas para los hijos de [los] hombres!
PSA 107:32 Exáltenlo en la congregación del pueblo, Y alábenlo en la reunión de los ancianos.
PSA 107:33 Él cambia ríos en desierto Y manantiales de aguas en sequedales,
PSA 107:34 La tierra fructífera en estéril, Por la perversidad de los que viven en ella.
PSA 107:35 Él convierte el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
PSA 107:36 Allí coloca a los que tienen hambre, Para que establezcan una ciudad habitada.
PSA 107:37 Siembran campos y plantan viñas Y recogen abundante fruto.
PSA 107:38 Los bendice, Y se multiplican grandemente. No permite que disminuya su ganado
PSA 107:39 Cuando son menguados y abatidos Por medio de opresión, aflicción y tristeza.
PSA 107:40 Él derrama menosprecio sobre los nobles, Y los destina a vagar errantes en un desierto.
PSA 107:41 Pero Él pone en alto a los pobres lejos de la aflicción Y hace que [sus] familias sean como un rebaño.
PSA 107:42 Los rectos lo ven y se alegran, Pero toda injusticia cierra su boca.
PSA 107:43 ¿Quién es sabio? Observe estas cosas, Y entenderá las misericordias de Yavé.
PSA 108:1 Mi corazón está firme, oh ʼElohim. Cantaré y entonaré salmos. Esta es mi gloria.
PSA 108:2 Despierten, arpa y lira, Yo despertaré el alba.
PSA 108:3 Oh Yavé, te daré gracias entre los pueblos. Entre las naciones te cantaré salmos,
PSA 108:4 Porque tu misericordia es más grande que los cielos, Y hasta los cielos tu verdad.
PSA 108:5 Exaltado seas por encima de los cielos, oh ʼElohim, Y tu gloria por encima de toda la tierra.
PSA 108:6 Para que sean librados tus amados, Salva con tu mano derecha, y respóndeme.
PSA 108:7 ʼElohim respondió en su Santuario: Yo me alegraré. Repartiré a Siquem. Y mediré el valle de Sucot.
PSA 108:8 Mío es Galaad, Mío es Manasés. También Efraín es el casco de mi cabeza. Judá es mi cetro.
PSA 108:9 Moab es la vasija en la cual me lavo. Sobre Edom lanzaré mi sandalia. Sobre Filistea proclamaré victoria.
PSA 108:10 ¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
PSA 108:11 ¿Tú, mismo, oh ʼElohim, no nos rechazaste? ¿Y no sales con nuestros ejércitos, oh ʼElohim?
PSA 108:12 Socórrenos contra el adversario, Porque vana es la liberación del hombre.
PSA 108:13 Por medio de ʼElohim haremos proezas. Él pisoteará a nuestros enemigos.
PSA 109:1 Oh ʼElohim de mi alabanza, no te calles.
PSA 109:2 Porque la boca de los perversos y de los engañadores se abrió contra mí. Hablaron contra mí con lengua mentirosa.
PSA 109:3 Con palabras de odio me rodearon, Y sin causa lucharon contra mí.
PSA 109:4 Son mis adversarios para pagar mi amor, Pero yo hablo contigo.
PSA 109:5 Me devuelven mal por bien, Y odio por mi amor.
PSA 109:6 [Dicen]: Levanta contra él a un perverso, Y esté un acusador a su mano derecha.
PSA 109:7 Resulte culpable cuando sea juzgado, Y que su oración sea pecado.
PSA 109:8 Sean pocos sus días. Tome otro su oficio.
PSA 109:9 Sean huérfanos sus hijos, Y su esposa, viuda.
PSA 109:10 Vaguen errantes sus hijos y mendiguen, Y busquen su pan lejos de sus casas arruinadas.
PSA 109:11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, Y extraños saqueen el fruto de su trabajo.
PSA 109:12 No tenga quien le extienda misericordia, Ni quien se compadezca de sus huérfanos.
PSA 109:13 Sean exterminadas todas sus futuras generaciones. Sea el nombre de ellos borrado en la siguiente generación.
PSA 109:14 Que la iniquidad de sus antepasados sea recordada ante Yavé, Y que no sea borrado el pecado de su madre.
PSA 109:15 Que estén siempre delante de Yavé, Y corte Él de la tierra el recuerdo de ellos,
PSA 109:16 Por cuanto no recordó mostrar misericordia, Sino persiguió al hombre afligido y menesteroso, Al quebrantado de corazón, para matarlo.
PSA 109:17 También amó la maldición, Así que le llegó. No se deleitó en la bendición, Por tanto ésta estuvo lejos de él.
PSA 109:18 Se cubrió de maldición como con su manto, Por lo cual la dejó entrar en su cuerpo como agua, Y como aceite en sus huesos.
PSA 109:19 Que le sea como ropa con la cual se cubra Y como cinturón que lo ate siempre.
PSA 109:20 Que ésta sea la recompensa de Yavé a mis acusadores Y a los que hablan mal contra mi vida.
PSA 109:21 Pero Tú, oh Yavé, el ʼAdonay, Trata conmigo por amor a tu Nombre. Líbrame, porque tu misericordia es buena.
PSA 109:22 Porque yo estoy afligido y necesitado. Mi corazón está herido dentro de mí.
PSA 109:23 Paso como una sombra cuando se extiende, Soy echado fuera como el saltamonte.
PSA 109:24 Mis rodillas están débiles a causa del ayuno, Y mi carne desfallece por falta de sustancia.
PSA 109:25 Fui para ellos un objeto de reproche. Cuando me miran, menean su cabeza.
PSA 109:26 ¡Ayúdame, oh Yavé, ʼElohim mío! ¡Sálvame según tu misericordia!
PSA 109:27 Que ellos entiendan que ésta es tu mano, Que Tú, oh Yavé, hiciste esto.
PSA 109:28 Que ellos maldigan, pero Tú, bendice. Cuando se levanten, sean avergonzados, Pero tu esclavo estará alegre.
PSA 109:29 Que mis acusadores sean cubiertos de deshonra, Y que ellos mismos se cubran de vergüenza como un manto.
PSA 109:30 Daré muchas gracias con mi boca a Yavé. En medio de muchos lo alabaré,
PSA 109:31 Porque Él se coloca a la mano derecha del necesitado, Para salvar su vida de los que lo juzgan.
PSA 110:1 Dice Yavé a mi ʼAdonay: Siéntate a mi mano derecha, Hasta que pongas a tus enemigos como estrado de tus pies.
PSA 110:2 Yavé enviará desde Sion el cetro de tu poder. Domina en medio de tus enemigos
PSA 110:3 En el día de tu poder. En la hermosura de la santidad desde el seno de la aurora, Con ornamento santo desde el vientre de la aurora, Tu juventud te es [como] el rocío.
PSA 110:4 Yavé juró y no cambiará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
PSA 110:5 ʼAdonay está a tu mano derecha. Quebrantará reyes en el día de su ira.
PSA 110:6 Juzgará entre las naciones, Las llenará de cadáveres. Quebrantará a los gobernantes sobre la extensa tierra.
PSA 110:7 Beberá del arroyo en el camino, Por tanto levantará [su] cabeza.
PSA 111:1 Daré gracias a Yavé con todo [mi] corazón En la compañía de los rectos y en la congregación.
PSA 111:2 Grandes son las obras de Yavé, Estudiadas por todos los que se deleitan en ellas.
PSA 111:3 Espléndida y majestuosa es su obra, Y su justicia permanece para siempre.
PSA 111:4 Hizo memorables sus maravillas. Clemente y misericordioso es Yavé.
PSA 111:5 Dio alimento a los que le temen. Para siempre se acordará de su Pacto.
PSA 111:6 El poder de sus obras manifestó a su pueblo Al darle la heredad de las naciones.
PSA 111:7 Las obras de sus manos son verdad y justicia. Todos sus Preceptos son firmes.
PSA 111:8 Afirmados eternamente y para siempre, Hechos con verdad y rectitud.
PSA 111:9 Envió redención a su pueblo. Estableció su Pacto para siempre. Santo y asombroso es su Nombre.
PSA 111:10 El principio de la sabiduría es el temor a Yavé. Buen entendimiento tienen todos los que lo practican. Su alabanza permanece para siempre.
PSA 112:1 ¡Aleluya! Inmensamente feliz es el hombre que teme a Yavé, Que grandemente se deleita en sus Mandamientos.
PSA 112:2 Sus descendientes serán poderosos en la tierra. La generación de los rectos será bendita.
PSA 112:3 Suficiencia y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.
PSA 112:4 Luz resplandece en las tinieblas para el recto. Es bondadoso, compasivo y justo.
PSA 112:5 Anda bien el hombre que es bondadoso y presta. Mantendrá su causa en el juicio.
PSA 112:6 Porque él nunca será conmovido, El justo será recordado para siempre.
PSA 112:7 No tendrá temor de malas noticias. Su corazón está firme, confiado en Yavé.
PSA 112:8 Su corazón está sostenido. No temerá hasta que mire desde arriba a sus adversarios.
PSA 112:9 El reparte libremente a los pobres. Su justicia permanece para siempre. Su poder es exaltado con honor.
PSA 112:10 Lo verá el perverso y se angustiará. Crujirá sus dientes y se consumirá. El deseo de los perversos perecerá.
PSA 113:1 ¡Alaben, esclavos de Yavé! ¡Alaben el Nombre de Yavé!
PSA 113:2 ¡Bendito sea el Nombre de Yavé Desde ahora y para siempre!
PSA 113:3 Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso Sea alabado el Nombre de Yavé.
PSA 113:4 Yavé es excelso sobre todas las naciones, Sobre el cielo su gloria.
PSA 113:5 ¿Quién es como Yavé, nuestro ʼElohim, Quien está entronizado en las alturas,
PSA 113:6 Quien se humilla para mirar en el cielo y en la tierra?
PSA 113:7 Él levanta del polvo al pobre Y saca del basurero al indigente,
PSA 113:8 Para hacerlos sentar con líderes, Con los líderes de su pueblo.
PSA 113:9 Él coloca en la casa a la estéril Como madre gozosa de hijos. ¡Aleluya!
PSA 114:1 Cuando Israel salió de Egipto, La casa de Jacob de un pueblo de lengua extraña,
PSA 114:2 Judá fue su santuario, E Israel, su dominio.
PSA 114:3 El mar [lo] vio y huyó, El Jordán retrocedió.
PSA 114:4 Las montañas saltaron como carneros, Las colinas, como corderos.
PSA 114:5 ¿Qué te ocurrió, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que retrocediste?
PSA 114:6 ¿[Ustedes, oh montañas], que saltan como carneros, Y ustedes, oh colinas, como corderos?
PSA 114:7 Tiembla, oh tierra, ante ʼAdonay, Ante el ʼElohim de Jacob,
PSA 114:8 Quien convirtió la peña en un estanque de aguas, Y el pedernal en manantial de aguas.
PSA 115:1 No a nosotros, oh Yavé, No a nosotros, Sino a tu Nombre da gloria, Por tu misericordia y por tu verdad.
PSA 115:2 ¿Por qué deben decir los gentiles: Dónde está su ʼElohim?
PSA 115:3 Nuestro ʼElohim está en el cielo. Hizo todo lo que quiso.
PSA 115:4 Los ídolos de ellos son de plata y oro, Obra de manos de hombres.
PSA 115:5 Tienen bocas, pero no hablan. Tienen ojos, pero no ven.
PSA 115:6 Tienen orejas, pero no oyen. Tienen fosas nasales, pero no perciben olor.
PSA 115:7 Tienen manos, pero no palpan. Tienen pies, pero no andan. No hablan con su garganta.
PSA 115:8 Los que los hacen Y todos los que confían en ellos Son semejantes a ellos.
PSA 115:9 ¡Oh Israel, confía en Yavé! Él es tu Ayuda y Escudo.
PSA 115:10 ¡Oh casa de Aarón, confía en Yavé! Él es tu Ayuda y tu Escudo.
PSA 115:11 Los que temen a Yavé, Confíen en Yavé. Él es su Ayuda y su Escudo.
PSA 115:12 Yavé se acordó de nosotros, Él nos bendecirá. Bendecirá a la casa de Israel, Bendecirá a la casa de Aarón.
PSA 115:13 Bendecirá a los que temen a Yavé, A los pequeños y a los grandes.
PSA 115:14 Yavé aumentará bendición Sobre ustedes y sobre sus hijos.
PSA 115:15 Benditos sean ustedes por Yavé, Quien hizo el cielo y la tierra.
PSA 115:16 El cielo es el cielo de Yavé, Pero Él dio la tierra a los hijos de [los] hombres.
PSA 115:17 No alaban los muertos a YA, Ni cualquiera que baja al silencio.
PSA 115:18 Pero nosotros bendecimos a YA desde ahora y para siempre. ¡Aleluya!
PSA 116:1 Amo a Yavé, Porque escucha mi voz y mis súplicas,
PSA 116:2 Porque inclina a mí su oído. Por tanto, [lo] invocaré mientras viva.
PSA 116:3 Me rodearon las ataduras de la muerte. Me cayeron los terrores del Seol. Hallé angustia y tristeza.
PSA 116:4 Entonces invoqué el Nombre de Yavé: Oh Yavé, te busco, libra mi alma.
PSA 116:5 Bondadoso y justo es Yavé. Sí, misericordioso es nuestro ʼElohim.
PSA 116:6 Yavé guarda a los sencillos. Estaba yo postrado Y Él me salvó.
PSA 116:7 Vuelve, alma mía, a tu reposo, Porque Yavé te llenó de bien.
PSA 116:8 Tú libraste mi vida de la muerte, Mis ojos, de las lágrimas, Y mis pies, de tropezar.
PSA 116:9 Andaré delante de Yavé En la tierra de los vivientes.
PSA 116:10 Creí, por tanto hablé: Estoy afligido en gran manera.
PSA 116:11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
PSA 116:12 ¿Qué pagaré a Yavé Por todos sus beneficios para mí?
PSA 116:13 Levantaré la copa de la salvación E invocaré el Nombre de Yavé.
PSA 116:14 A Yavé cumpliré mis votos En presencia de todo su pueblo.
PSA 116:15 Estimada es a los ojos de Yavé La muerte de sus santos.
PSA 116:16 Oh Yavé, ciertamente yo soy tu esclavo. Esclavo tuyo soy, hijo de tu esclava, Tú desataste mis ataduras.
PSA 116:17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias E invocaré el Nombre de Yavé.
PSA 116:18 A Yavé cumpliré mis votos, En presencia de todo su pueblo,
PSA 116:19 En los patios de la Casa de Yavé, En medio de [ti], oh Jerusalén. ¡Aleluya!
PSA 117:1 Alaben a Yavé, todas las naciones. Alábenlo todos los pueblos.
PSA 117:2 Porque su misericordia es grande para nosotros Y la fidelidad de Yavé es para siempre. ¡Aleluya!
PSA 118:1 Den gracias a Yavé, porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 118:2 Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
PSA 118:3 Diga la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.
PSA 118:4 Digan ahora los que temen a Yavé: Que para siempre es su misericordia.
PSA 118:5 En mi angustia clamé a YA, Y YA me respondió Y me colocó en lugar amplio.
PSA 118:6 Yavé está conmigo, No temeré Lo que me haga el hombre.
PSA 118:7 Yavé está conmigo entre los que me ayudan. Por tanto veré mi deseo en los que me odian.
PSA 118:8 Mejor es refugiarse en Yavé Que confiar en hombre.
PSA 118:9 Mejor es refugiarse en Yavé Que confiar en los poderosos.
PSA 118:10 Todas las naciones me rodearon. En el Nombre de Yavé yo las destruiré.
PSA 118:11 Me rodearon, Sí, me asediaron. En el Nombre de Yavé ciertamente las destruiré.
PSA 118:12 Me rodearon como abejas. Se extinguieron como fuego de espinos. En el Nombre de Yavé yo ciertamente las destruiré.
PSA 118:13 Ustedes me empujaron con violencia De modo que estaba cayendo, Pero me ayudó Yavé.
PSA 118:14 Mi Fortaleza y mi Canto es YA. Él es mi salvación.
PSA 118:15 Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos. La mano derecha de Yavé hace proezas.
PSA 118:16 La mano derecha de Yavé está levantada en alto. La mano derecha de Yavé realiza hazañas.
PSA 118:17 No moriré, sino viviré, Y contaré las obras de YA.
PSA 118:18 Me disciplinó severamente YA, Pero no me entregó a la muerte.
PSA 118:19 Ábranme las puertas de la justicia. Entraré por ellas, Daré gracias a YA.
PSA 118:20 Esta es la puerta de Yavé. Por ella entrarán los justos.
PSA 118:21 Te alabaré porque me escuchaste, Y fuiste mi salvación.
PSA 118:22 La piedra que desecharon los edificadores Es cabeza del ángulo.
PSA 118:23 Esta es la obra de Yavé. Es maravillosa ante nuestros ojos.
PSA 118:24 Este es el día que hizo Yavé. ¡Regocijémonos y alegrémonos en él!
PSA 118:25 Te imploramos, oh Yavé. ¡Sálvanos ahora! Te rogamos, oh Yavé que nos prosperes ahora.
PSA 118:26 ¡Bendito el que viene en el Nombre de Yavé! Desde la Casa de Yavé los bendecimos.
PSA 118:27 ʼEL es Yavé, y nos dio luz, Aten con cuerdas sacrificios festivos a los cuernos del altar.
PSA 118:28 Tú eres mi ʼEL, y te doy gracias. Tú eres mi ʼElohim, te exaltaré.
PSA 118:29 Den gracias a Yavé porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 119:1 Inmensamente felices son los de proceder intachable, Quienes andan en la Ley de Yavé.
PSA 119:2 Inmensamente felices son los que observan sus Testimonios, Los que lo buscan de todo corazón.
PSA 119:3 Ellos tampoco cometen injusticia. Andan en los caminos de Él.
PSA 119:4 Tú nos ordenaste Que guardemos tus Preceptos con diligencia.
PSA 119:5 ¡Cómo anhelo que sean establecidos mis caminos, Para guardar tus Estatutos!
PSA 119:6 Entonces no sería yo avergonzado Cuando observe todos tus Mandamientos.
PSA 119:7 Te daré gracias con rectitud de corazón Cuando aprenda tus rectos juicios.
PSA 119:8 Guardaré tus Estatutos. No me abandones completamente.
PSA 119:9 ¿Cómo puede un joven guardar puro su camino? Al mantenerlo según tu Palabra.
PSA 119:10 Con todo mi corazón te he buscado. No permitas que me desvíe de tus Mandamientos.
PSA 119:11 Tu Palabra atesoré en mi corazón Para no pecar contra Ti.
PSA 119:12 Bendito seas Tú, oh Yavé. Enséñame tus Estatutos.
PSA 119:13 Con mis labios conté Todas las Ordenanzas de tu boca.
PSA 119:14 Me he regocijado en el camino de tus Testimonios, Tanto como en todas [las] riquezas.
PSA 119:15 Meditaré en tus Ordenanzas. Consideraré tus caminos.
PSA 119:16 Me deleitaré en tus Estatutos. No olvidaré tu Palabra.
PSA 119:17 Concede beneficio a tu esclavo, Que yo viva y guarde tu Palabra.
PSA 119:18 Abre mis ojos, Para que yo vea las maravillas de tu Ley.
PSA 119:19 Soy un peregrino en la tierra. No encubras de mí tus Mandamientos.
PSA 119:20 Mi alma se quebranta con el anhelo De seguir tus Ordenanzas en todo tiempo.
PSA 119:21 Tú reprendes a los arrogantes. Son malditos los que se desvían de tus Mandamientos.
PSA 119:22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque he guardado tus Testimonios.
PSA 119:23 Aunque los magistrados se sienten Y hablen contra mí, Tu esclavo medita en tus Estatutos.
PSA 119:24 Tus Testimonios son también mi deleite y mis consejeros.
PSA 119:25 Postrada en el polvo está mi alma. Dame vida según tu Palabra.
PSA 119:26 Te declaré mis caminos, Y me respondiste. Enséñame tus Estatutos.
PSA 119:27 Hazme entender la vía de tus Estatutos Para que yo medite en sus maravillas.
PSA 119:28 Mi vida se disuelve a causa de la tristeza. Fortaléceme según tu Palabra.
PSA 119:29 Aparta de mí el camino falso, Y con bondad concédeme tu Ley.
PSA 119:30 Escogí el camino fiel. Me enfrenté a tus Ordenanzas.
PSA 119:31 Me apegué a tus Testimonios, oh Yavé. No me entregues a la vergüenza.
PSA 119:32 Correré por el camino de tus Mandamientos, Porque Tú ensancharás mi corazón.
PSA 119:33 Enséñame, oh Yavé, la vía de tus Estatutos, Y lo guardaré hasta el fin.
PSA 119:34 Dame entendimiento para que yo observe tu Ley, Y la observaré de todo corazón.
PSA 119:35 Hazme andar por la senda de sus Mandamientos, Porque en ella me deleito.
PSA 119:36 Inclina mi corazón a tus Testimonios, Y no a ganancia deshonesta.
PSA 119:37 Aparta mis ojos para que no miren vanidad. Revíveme en tus caminos.
PSA 119:38 Establece tu Palabra para tu esclavo, Como la que produce reverencia a Ti.
PSA 119:39 Aleja de mí la reprobación que temo, Porque tus Ordenanzas son buenas.
PSA 119:40 Mira, yo anhelo tus Preceptos. Revíveme en tu justicia.
PSA 119:41 Venga a mí, oh Yavé, tu misericordia, Tu salvación, conforme a tu Palabra,
PSA 119:42 A fin de que tenga respuesta para el que me reprueba, Porque confío en tu Palabra.
PSA 119:43 No quites de mi boca en algún momento la Palabra de verdad, Porque yo confío en tus Ordenanzas.
PSA 119:44 Así observaré tu Ley continuamente, Eternamente y para siempre.
PSA 119:45 Andaré en libertad, Porque busco tus Preceptos.
PSA 119:46 Delante de reyes hablaré también de tus Testimonios, Y no me avergonzaré.
PSA 119:47 Me deleitaré en tus Mandamientos, Los cuales amo.
PSA 119:48 Alzaré mis manos hacia tus Mandamientos, Los cuales amo, Y meditaré en tus Estatutos.
PSA 119:49 Recuerda la promesa [dada] a tu esclavo, En la cual me ordenaste esperar.
PSA 119:50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu Palabra me da vida.
PSA 119:51 Muchos se burlan de mí, Pero no me apartan de tu Ley.
PSA 119:52 Recuerdo tus antiguas Ordenanzas, oh Yavé, Y me consuelo.
PSA 119:53 Indignación ardiente se apoderó de mí A causa de los perversos que abandonan tu Ley.
PSA 119:54 Tus Estatutos fueron cantos para mí En la casa de mi peregrinaje.
PSA 119:55 Recuerdo tu Nombre en la noche, oh Yavé, Y observo tu Ley.
PSA 119:56 Esto me sucedió Para que yo observe tus Preceptos.
PSA 119:57 Mi posesión es Yavé. Prometí que observaré tus Palabras.
PSA 119:58 Busqué tu favor con todo mi corazón. Sé bondadoso conmigo, según tu Palabra.
PSA 119:59 Consideré mis caminos Y volví mis pies a tus Testimonios.
PSA 119:60 Me apresuré, no me demoré En guardar tus Mandamientos.
PSA 119:61 Las cuerdas de los perversos me rodearon, Pero no olvidé tu Ley.
PSA 119:62 A medianoche me levanto Para darte gracias por tus justas Ordenanzas.
PSA 119:63 Soy compañero de todos los que te temen, Y de los que observan sus Preceptos.
PSA 119:64 Oh Yavé, la tierra está llena de tu misericordia. Enséñame tus Estatutos.
PSA 119:65 Oh Yavé, bien hiciste a tu esclavo según tu Palabra.
PSA 119:66 Enséñame buen discernimiento y conocimiento, Porque creo tus Mandamientos.
PSA 119:67 Antes de ser afligido me extravié, Pero ahora observo tu Palabra.
PSA 119:68 Bueno eres Tú Y haces lo bueno. Enséñame tus Estatutos.
PSA 119:69 Los arrogantes forjaron mentira contra mí. Yo observo tus Preceptos de todo corazón.
PSA 119:70 Los corazones de ellos están cubiertos de grasa. Yo me deleito en tu Ley.
PSA 119:71 Fue bueno para mí que fui afligido, Para que aprenda tus Estatutos.
PSA 119:72 Mejor me es la Ley de tu boca Que millares de oro y plata.
PSA 119:73 Tus manos me hicieron y me afirmaron. Dame entendimiento para que aprenda tus Mandamientos.
PSA 119:74 Que los que te reverencian Me vean y se alegren, Porque confié en tu Palabra.
PSA 119:75 Sé, oh Yavé, que tus juicios con justos, Y que me afligiste según tu fidelidad.
PSA 119:76 Oh, que tu misericordia me consuele, Conforme prometiste a tu esclavo.
PSA 119:77 Que tu compasión venga a mí, Para que yo viva, Porque tu Ley es mi deleite.
PSA 119:78 Sean avergonzados los arrogantes, Porque sin causa me calumnian, Pero yo meditaré en tus Preceptos.
PSA 119:79 Que se vuelvan a mí los que te temen, Los que conocen tus Testimonios.
PSA 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus Estatutos, Para que no sea avergonzado.
PSA 119:81 Mi alma desfallece por tu salvación. Pero confío en tu Palabra.
PSA 119:82 Se consumen mis ojos [esperando] tu Palabra, Mientras digo: ¿Cuándo me consolará?
PSA 119:83 Aunque soy como odre en el humo, No olvido tus Estatutos.
PSA 119:84 ¿Cuántos son los días de tu esclavo? ¿Cuándo juzgarás a los que me persiguen?
PSA 119:85 Los arrogantes me cavaron fosa, Los que no concuerdan con tu Ley.
PSA 119:86 Todos tus Mandamientos son fieles. Me persiguen con engaño. Ayúdame.
PSA 119:87 Casi me destruyen en la tierra, Pero yo no abandono tus Preceptos.
PSA 119:88 Vivifícame según tu misericordia, Y observaré los Testimonios de tu boca.
PSA 119:89 Para siempre, oh Yavé, Tu Palabra permanece en el cielo.
PSA 119:90 Por todas las generaciones es tu fidelidad. Tú estableciste la tierra, y permanece.
PSA 119:91 Por tu mandato subsisten hasta hoy [todas las cosas], Porque todas ellas te sirven como esclavas.
PSA 119:92 Si tu Ley no fuera mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción.
PSA 119:93 Jamás olvido tus Preceptos, Porque con ellos me vivificaste.
PSA 119:94 Tuyo soy. ¡Sálvame! Porque busqué tus Preceptos.
PSA 119:95 Me esperan los perversos para destruirme. Pero yo considero tus Testimonios.
PSA 119:96 En toda perfección he visto límite. Tu Mandamiento es inmensamente amplio.
PSA 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu Ley! Todo el día es mi meditación.
PSA 119:98 Tus Mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, Porque siempre están conmigo.
PSA 119:99 Tengo mejor entendimiento que todos mis maestros, Porque tus Testimonios son mi meditación.
PSA 119:100 Entiendo más que los ancianos, Porque observo tus Preceptos.
PSA 119:101 De todo mal camino contuve mis pies, Para observar tu Palabra.
PSA 119:102 No me aparté de tus Ordenanzas, Porque Tú mismo me enseñaste.
PSA 119:103 ¡Cuán dulces son tus Palabras a mi paladar, Más que miel a mi boca!
PSA 119:104 De sus Preceptos recibo entendimiento, Por tanto aborrezco todo camino falso.
PSA 119:105 Lámpara a mis pies es tu Palabra, Y lumbrera a mi camino.
PSA 119:106 Juré observar tus justas Ordenanzas. Lo cumpliré Y lo confirmo: Guardaré tus justas Ordenanzas.
PSA 119:107 Estoy afligido en gran manera. Oh Yavé, vivifícame según tu Palabra.
PSA 119:108 Acepta las ofrendas voluntarias de mi boca, oh Yavé, Y enséñame tus Ordenanzas.
PSA 119:109 Mi vida está de continuo en peligro, Pero yo no olvido tu Ley.
PSA 119:110 Los perversos me tienden una trampa, Pero yo no me desvío de tus Preceptos.
PSA 119:111 Tus Testimonios son mi herencia eterna, Porque ellos son el gozo de mi corazón.
PSA 119:112 Incliné mi corazón a cumplir tus Estatutos, De continuo hasta el fin.
PSA 119:113 Aborrezco a los de doble ánimo, Pero amo tu Ley.
PSA 119:114 Tú eres mi Refugio y mi Escudo. Confío en tu Palabra.
PSA 119:115 Apártense de mí, perversos, Para que yo observe los Mandamientos de mi ʼElohim.
PSA 119:116 Susténtame según tu Palabra para que viva Y no dejes que sea avergonzado de mi esperanza.
PSA 119:117 Susténtame para que sea salvo, Para que yo observe de continuo tus Estatutos.
PSA 119:118 Rechazas a todos los que se desvían de tus Estatutos, Porque su astucia es falsedad.
PSA 119:119 Removiste de la tierra [como] escoria a todos los perversos. Por tanto, amo tus Testimonios.
PSA 119:120 Mi carne se estremece de temor a Ti, Y ante tus juicios me lleno de pavor.
PSA 119:121 Actué con justicia y rectitud. No me abandones a mis opresores.
PSA 119:122 Sé garante de tu esclavo para bien, Que no me opriman los arrogantes.
PSA 119:123 Mis ojos desfallecen por tu salvación, Y por la Palabra de tu justicia.
PSA 119:124 Haz con tu esclavo según tu misericordia, Y enséñame tus Estatutos.
PSA 119:125 Yo soy tu esclavo. Dame entendimiento para comprender tus Testimonios.
PSA 119:126 Es tiempo de actuar, oh Yavé. Porque invalidaron tu Ley.
PSA 119:127 Por tanto amo tus Mandamientos Más que el oro, sí, más que el oro fino.
PSA 119:128 Por tanto estimo rectos todos tus Preceptos Con respecto a todas las cosas. Aborrezco todo camino falso.
PSA 119:129 ¡Maravillosos son tus Testimonios! Por tanto los observa mi alma.
PSA 119:130 La exposición de tus Palabras alumbra. Da entendimiento a los simples.
PSA 119:131 Abrí bien mi boca y suspiré, Porque anhelaba tus Mandamientos.
PSA 119:132 Mírame y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu Nombre.
PSA 119:133 Afirma mis pasos con tu Palabra, Y no permitas que alguna iniquidad me domine.
PSA 119:134 Líbrame de la violencia de los hombres, Y observaré tus Mandamientos.
PSA 119:135 Haz resplandecer tu rostro sobre tu esclavo, Y enséñame tus Estatutos.
PSA 119:136 Manantiales de agua bajarán de mis ojos, Porque ellos no observan tu Ley.
PSA 119:137 Justo eres Tú, oh Yavé, Y rectos son tus juicios.
PSA 119:138 Tus Testimonios nos mandaste con justicia, Y extraordinaria fidelidad.
PSA 119:139 Mi celo me consume, Porque mis adversarios olvidaron tus Palabras.
PSA 119:140 Tu Palabra es muy pura, Por tanto, tu esclavo la ama.
PSA 119:141 Soy pequeño y despreciado, [Pero] no olvido tus Preceptos.
PSA 119:142 Tu justicia es eterna, Y tu Ley es verdad.
PSA 119:143 La aflicción y la angustia me alcanzaron, [Pero] tus Mandamientos son mi delicia.
PSA 119:144 Tus Testimonios son justicia eterna. Dame entendimiento para que viva.
PSA 119:145 Clamo con todo mi corazón. Respóndeme, oh Yavé. Observaré tus Estatutos.
PSA 119:146 A Ti clamo: ¡Sálvame! Y observaré tus Testimonios.
PSA 119:147 Me levanté antes del alba y clamé. Espero tu Palabra.
PSA 119:148 Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche Para meditar en tu Palabra.
PSA 119:149 Oye mi voz según tu misericordia. Vivifícame, oh Yavé, según tus Ordenanzas.
PSA 119:150 Los que siguen la perversidad se acercan. Están lejos de tu Ley.
PSA 119:151 Tú, oh Yavé, estás cerca, Y todos tus Mandamientos son verdad.
PSA 119:152 Desde antaño conocí tus Testimonios, Que Tú estableciste para siempre.
PSA 119:153 Mira mi aflicción y rescátame, Porque yo no olvido tu Ley.
PSA 119:154 Defiende mi causa y redímeme, Vivifícame según tu Palabra.
PSA 119:155 Lejos de los perversos está la salvación, Porque no buscan tus Estatutos.
PSA 119:156 Oh Yavé, grandes son tus misericordias. Vivifícame según tus Ordenanzas.
PSA 119:157 Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, [Pero] yo no me aparto de tus Testimonios.
PSA 119:158 Veo a los traidores y me disgusto, Porque ellos no observan tu Palabra.
PSA 119:159 Considera cuánto amo tus Preceptos. Vivifícame, oh Yavé, según tu misericordia.
PSA 119:160 La suma de tu Palabra es verdad, Y eterna cada una de tus justas Ordenanzas.
PSA 119:161 Príncipes me persiguen sin causa, Pero mi corazón tiene temor a tus Palabras.
PSA 119:162 Me regocijo en tu Palabra Como el que halla gran despojo.
PSA 119:163 Aborrezco y repugno la mentira. Amo tu Ley.
PSA 119:164 Siete veces al día te alabo A causa de tus justas Ordenanzas.
PSA 119:165 Mucha paz tienen los que aman su Ley, Y no hay tropiezo para ellos.
PSA 119:166 Oh Yavé, espero tu salvación Y practico tus Mandamientos.
PSA 119:167 Mi alma observa tus Testimonios, Y los ama intensamente.
PSA 119:168 Observo tus Preceptos y tus Testimonios, Porque todos mis caminos están delante de Ti.
PSA 119:169 Llegue mi clamor ante Ti, oh Yavé. Dame entendimiento según tu Palabra.
PSA 119:170 Llegue mi súplica ante Ti. Líbrame según tu Palabra.
PSA 119:171 Mis labios rebozan alabanza Cuando Tú me enseñas tus Estatutos.
PSA 119:172 Hablará mi lengua tu Palabra, Porque todos tus Mandamientos son justicia.
PSA 119:173 Esté tu mano lista para socorrerme, Porque escogí tus Ordenanzas.
PSA 119:174 Anhelo tu salvación, oh Yavé, Y tu Ley es mi deleite.
PSA 119:175 Viva mi alma y te alabe, Y que me ayuden tus Ordenanzas.
PSA 119:176 Anduve errante como oveja perdida. Busca a tu esclavo, Porque no olvido tus Mandamientos.
PSA 120:1 En mi angustia clamé a Yavé, Y Él me respondió.
PSA 120:2 Oh Yavé, libra mi vida de labios mentirosos, De una lengua engañadora.
PSA 120:3 ¿Qué se te dará, O qué más se te hará, Oh lengua engañosa?
PSA 120:4 Agudas flechas de guerrero, [Forjadas] con brasas de enebro.
PSA 120:5 ¡Ay de mí, porque vivo desterrado en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar!
PSA 120:6 Mucho tiempo estuvo mi alma Con los que aborrecen la paz.
PSA 120:7 Yo soy pacífico, pero cuando hablo, Ellos me declaran la guerra.
PSA 121:1 Levantaré mis ojos a las montañas. ¿De dónde vendrá mi socorro?
PSA 121:2 Mi socorro [viene] de Yavé, Quien hizo [el] cielo y [la] tierra.
PSA 121:3 No permitirá que tu pie resbale, Ni se dormirá el que te guarda.
PSA 121:4 Ciertamente, no se adormecerá ni dormirá, El que guarda a Israel.
PSA 121:5 Yavé es tu Guardador, Yavé es tu Sombra a tu mano derecha.
PSA 121:6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
PSA 121:7 Yavé te protegerá de todo mal. Él guardará tu alma.
PSA 121:8 Yavé guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.
PSA 122:1 Yo me alegraba cuando me decían: Vayamos a la Casa de Yavé.
PSA 122:2 Nuestros pies están plantados dentro de tus puertas, Oh Jerusalén.
PSA 122:3 Jerusalén está edificada Como una ciudad compacta,
PSA 122:4 Adonde suben las tribus de YA, Según una Ordenanza para Israel, A dar gracias al Nombre de Yavé,
PSA 122:5 Porque allá están establecidos tronos de juicio, Los tronos de la casa de David.
PSA 122:6 Oren por la paz de Jerusalén: Que prosperen los que te aman,
PSA 122:7 Que haya paz dentro de tus muros Y prosperidad dentro de tus palacios.
PSA 122:8 Por amor a mis hermanos y a mis amigos, diré ahora: Haya paz dentro de ti.
PSA 122:9 Por amor a la Casa de Yavé nuestro ʼElohim, Oraré por tu bien.
PSA 123:1 A Ti, que habitas en los cielos, levanto mis ojos, A Ti que estás entronizado en los cielos.
PSA 123:2 Ciertamente como los ojos de los esclavos [Miran] la mano de su amo, Y los ojos de la esclava la mano de su ama, Así nuestros ojos miran a Yavé nuestro ʼElohim, Hasta que tenga misericordia de nosotros.
PSA 123:3 Ten misericordia de nosotros, oh Yavé. Ten compasión de nosotros. Porque estamos saturados de desprecio.
PSA 123:4 Saturada está nuestra alma Con la burla de los que están en holgura, Y con el desprecio de los arrogantes.
PSA 124:1 Si Yavé no estuviera a favor de nosotros, Que [lo] diga ahora Israel:
PSA 124:2 Si Yavé no estuviera a favor de nosotros Cuando los hombres se levantaron contra nosotros,
PSA 124:3 Entonces nos habrían tragado vivos, Cuando el furor de ellos se encendió contra nosotros.
PSA 124:4 Entonces nos habrían anegado las aguas, Y el torrente hubiera pasado a nuestra alma.
PSA 124:5 Entonces el torrente nos habría inundado. Sobre nuestras vidas habrían pasado las aguas impetuosas.
PSA 124:6 Bendito sea Yavé, Quien no nos entregó como presa de los dientes de ellos.
PSA 124:7 Como un ave que escapa de la trampa del cazador, Así escapó nuestra alma. ¡La trampa se rompió, Y nosotros escapamos!
PSA 124:8 Nuestro socorro está en el Nombre de Yavé, Quien hizo el cielo y la tierra.
PSA 125:1 Los que confían en Yavé Son como la Montaña Sion, Que no se mueve, sino permanece para siempre.
PSA 125:2 Como Jerusalén tiene montañas alrededor de ella, Así Yavé está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
PSA 125:3 Porque no reposará el cetro de la perversidad Sobre la heredad de los justos, Para que los justos no extiendan sus manos a la iniquidad.
PSA 125:4 Oh Yavé, concede bien a los buenos Y a los que son rectos en su corazón.
PSA 125:5 Pero a los que se apartan a sus caminos torcidos, Yavé los llevará con los que hacen iniquidad. ¡Paz sea sobre Israel!
PSA 126:1 Cuando Yavé devuelva a los cautivos de Sion, Seremos como los que sueñan.
PSA 126:2 Entonces nuestras bocas se llenarán de risa, Y nuestras lenguas de alabanza. Entonces dirán entre las naciones: ¡Grandes cosas hizo Yavé por éstos!
PSA 126:3 ¡Yavé hizo grandes cosas por nosotros! ¡Estamos alegres!
PSA 126:4 Devuelve a nuestros cautivos, oh Yavé, Como los torrentes en el Neguev.
PSA 126:5 Los que siembran con lágrimas Con regocijo segarán.
PSA 126:6 El que va de un lado a otro llorando Y lleva el saco de semilla, Ciertamente volverá con regocijo Y traerá sus manojos.
PSA 127:1 Si Yavé no edifica la casa, En vano trabajan los que la edifican. Si Yavé no guarda la ciudad, En vano vela el vigilante.
PSA 127:2 En vano ustedes se levantan de madrugada, Se van tarde a descansar, Y comen el pan de dolorosos trabajos, Porque Él da el sueño a sus amados.
PSA 127:3 Ciertamente herencia de Yavé son los hijos. El fruto del vientre es una recompensa.
PSA 127:4 Como flechas en la mano del guerrero, Así son los hijos que llegan en la juventud.
PSA 127:5 Inmensamente feliz es el varón Que llena su caja portátil de flechas con ellos. No será avergonzado Cuando hablen con sus enemigos en la puerta.
PSA 128:1 Inmensamente feliz es todo el que teme a Yavé, Quien anda en sus caminos.
PSA 128:2 Cuando tú comas del fruto de tus manos Serás inmensamente feliz y saldrás bien.
PSA 128:3 Tu esposa será como vid fructífera dentro de tu casa, Tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa.
PSA 128:4 Ciertamente así será bendecido el hombre Que teme a Yavé.
PSA 128:5 Desde Sion te bendiga Yavé, Y que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida,
PSA 128:6 Que en verdad veas tus nietos. Paz sea sobre Israel.
PSA 129:1 Muchas veces me persiguieron desde mi juventud. Que [lo] diga ahora Israel:
PSA 129:2 Muchas veces me persiguieron desde mi juventud, Pero no prevalecieron contra mí.
PSA 129:3 Los aradores araron sobre mi espalda. Hicieron largos surcos.
PSA 129:4 Yavé es justo, Cortó las cuerdas de los perversos.
PSA 129:5 Sean avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen a Sion.
PSA 129:6 Sean como [la] hierba de las azoteas Que se marchita antes de crecer,
PSA 129:7 Con la cual el cosechero no llena su mano, Ni el regazo el que ata manojos.
PSA 129:8 Ni le dicen los que pasan: La bendición de Yavé sea sobre ustedes, Los bendecimos en el Nombre de Yavé.
PSA 130:1 Oh Yavé, de lo profundo de mi ser clamo a Ti.
PSA 130:2 ¡Oh ʼAdonay, escucha mi voz! Estén atentos tus oídos A la voz de mis súplicas.
PSA 130:3 Si Tú, YA, tomas en cuenta las iniquidades, ¿Quién, oh ʼAdonay, puede mantenerse en pie?
PSA 130:4 Pero en Ti hay perdón Para que seas reverenciado.
PSA 130:5 Espero a Yavé. Mi alma espera. En tu Palabra fijo mi esperanza.
PSA 130:6 Más que los centinelas a la mañana, Mi alma espera a ʼAdonay. ¡[Sí], más que los centinelas la mañana!
PSA 130:7 Oh Israel, espera a Yavé, Porque en Yavé hay misericordia, Y en Él hay gran redención.
PSA 130:8 Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
PSA 131:1 Oh Yavé, no se envaneció mi corazón, Ni mis ojos se enaltecieron, Ni anduve tras grandezas, Ni en cosas demasiado difíciles para mí.
PSA 131:2 Ciertamente calmé y tranquilicé mi alma, Como un bebé destetado de su madre. Como un bebé destetado está mi alma dentro de mí.
PSA 131:3 Espera, oh Israel, a Yavé Desde ahora y para siempre.
PSA 132:1 Acuérdate, oh Yavé, de David, Y de toda su aflicción.
PSA 132:2 De cómo juró a Yavé, Y prometió al Fuerte de Jacob:
PSA 132:3 Ciertamente no entraré en mi tienda, Ni subiré a mi cama.
PSA 132:4 No concederé sueño a mis ojos, Ni a mis párpados calma,
PSA 132:5 Hasta que halle lugar para Yavé, Tabernáculo para el Fuerte de Jacob.
PSA 132:6 Ciertamente oímos de ello en Efrata. Lo hallamos en el campo del bosque.
PSA 132:7 Entremos en su Tabernáculo, Postrémonos ante el estrado de sus pies.
PSA 132:8 Oh Yavé, levántate [y ven] al lugar de tu reposo, Tú y el Arca de tu poder.
PSA 132:9 Que tus sacerdotes se vistan de justicia, Y se regocijen tus santos.
PSA 132:10 Por amor a David tu esclavo, No vuelvas el rostro de tu ungido.
PSA 132:11 En verdad Yavé juró a David, Y no se retractará de ello: De tu descendencia sentaré en tu trono.
PSA 132:12 Si tus hijos observan mi Pacto, Y mi testimonio que Yo les enseño, Tus hijos también se sentarán en tu trono para siempre.
PSA 132:13 Porque Yavé escogió a Sion. La deseó para morada suya:
PSA 132:14 Este es el lugar de mi reposo para siempre. Aquí moraré, porque lo deseé.
PSA 132:15 Con abundancia bendeciré su provisión, Y saciaré de pan a sus necesitados.
PSA 132:16 Vestiré con salvación a sus sacerdotes, Y sus santos darán voces de júbilo.
PSA 132:17 Allí retoñará el poder de David. Dispuse una lámpara para mi ungido.
PSA 132:18 A sus enemigos vestiré de vergüenza, Pero sobre él resplandecerá su corona.
PSA 133:1 ¡Miren cuán bueno y cuán agradable es Que los hermanos vivan juntos en unidad!
PSA 133:2 Es como el buen aceite sobre la cabeza Que baja sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus ropas.
PSA 133:3 Como el rocío de la montaña Hermón, Que baja sobre las montañas de Sion, Porque allá Yavé envía bendición: vida eterna.
PSA 134:1 Miren, bendigan a Yavé, Ustedes, todos los esclavos de Yavé, Los que sirven de noche en la Casa de Yavé.
PSA 134:2 Levanten sus manos hacia el Santuario, Y bendigan a Yavé.
PSA 134:3 Que Yavé, el que hizo el cielo y la tierra, Te bendiga desde Sion.
PSA 135:1 Alaben el Nombre de Yavé. Alábenlo, esclavos de Yavé,
PSA 135:2 Ustedes quienes están en la Casa de Yavé, En los patios de la Casa de nuestro ʼElohim.
PSA 135:3 ¡Aleluya, porque Yavé es bueno! Canten salmos a su Nombre, Porque [eso] es agradable.
PSA 135:4 Porque YA escogió a Jacob para Él, A Israel como su posesión.
PSA 135:5 Porque yo sé que Yavé es grande, Y que nuestro ʼAdonay está por encima de todos los ʼelohim.
PSA 135:6 Yavé hace todo lo que quiere, Tanto en el cielo como en la tierra, En los mares y en todos los abismos.
PSA 135:7 Él impulsa Para que las nieblas suban desde los confines de la tierra. Produce relámpagos para la lluvia, Saca de sus tesoros el viento.
PSA 135:8 Él fue el que mató a los primogénitos de Egipto, Tanto del hombre como del animal.
PSA 135:9 En medio de Ti, oh Egipto, envió señales y prodigios, Contra Faraón y todos sus esclavos.
PSA 135:10 Destruyó a muchas naciones, Y mató a reyes poderosos:
PSA 135:11 A Sehón rey de los amorreos, A Og rey de Basán, Y a todos los reyes de Canaán.
PSA 135:12 Dio la tierra de ellos Como heredad a su pueblo Israel.
PSA 135:13 Oh Yavé, eterno es tu Nombre. Tu memoria, oh Yavé, por todas las generaciones.
PSA 135:14 Porque Yavé juzgará a su pueblo Y tendrá compasión de sus esclavos.
PSA 135:15 Los ídolos de las naciones son [de] plata y oro, Obra de manos de hombre.
PSA 135:16 Tienen bocas, pero no hablan. Tienen ojos, pero no ven.
PSA 135:17 Tienen orejas, pero no oyen, Tampoco hay aliento en sus bocas.
PSA 135:18 Los que las hacen son semejantes a ellos, Y todo el que confía en ellos.
PSA 135:19 ¡Oh casa de Israel, bendiga a Yavé! ¡Oh casa de Aarón, bendiga a Yavé!
PSA 135:20 ¡Oh casa de Leví, bendiga a Yavé! ¡Los que temen a Yavé, bendigan a Yavé!
PSA 135:21 ¡Desde Sion, bendito sea Yavé, Quien mora en Jerusalén! ¡Aleluya!
PSA 136:1 Den gracias a Yavé porque Él es bueno, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:2 Den gracias al ʼElohim de los ʼelohim, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:3 Den gracias al ʼAdón de los ʼadón, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:4 Al único que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:5 Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:6 Al que afirmó la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:7 Al que hizo grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:8 El sol para que domine de día, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:9 La luna y las estrellas para que dominen de noche, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:10 Al que mató a los primogénitos de Egipto, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:11 Y sacó a Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:12 Con mano fuerte y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:13 Al que dividió el mar Rojo en dos, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:14 Y pasó a Israel por el medio, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:15 Echó a Faraón y a su ejército en el mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:16 Al que condujo a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:17 Al que mató a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:18 Y mató a reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:19 A Sehón, rey de los amorreos, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:20 Y a Og, rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:21 Y dio la tierra de ellos como heredad, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:22 Como heredad a Israel su esclavo, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:23 Al que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:24 Y nos rescató de nuestros adversarios, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:25 Al que da alimento a toda criatura, Porque para siempre es su misericordia.
PSA 136:26 Den gracias al ʼEL del cielo, ¡Porque para siempre es su misericordia!
PSA 137:1 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos Cuando recordábamos a Sion. Sobre los sauces, en medio de ella,
PSA 137:2 Colgábamos nuestras arpas.
PSA 137:3 Porque allí nuestros cautivadores nos pedían cantos, Y nuestros atormentadores, alegría: ¡Cántennos alguno de los cantos de Sion!
PSA 137:4 ¿Cómo podemos cantar el canto de Yavé en tierra extranjera?
PSA 137:5 Si me olvido de Ti, oh Jerusalén, Que mi mano derecha pierda su destreza.
PSA 137:6 Que mi lengua se pegue a mi paladar Si no te recuerdo, Si no exalto a Jerusalén por encima de mi mayor gozo.
PSA 137:7 Recuerda, oh Yavé, contra los hijos de Edom El día de Jerusalén, quienes dijeron: Arrásenla. Arrásenla, arrásenla hasta sus mismos cimientos
PSA 137:8 Oh hija de Babilonia, la devastadora. ¡Dichoso el que te pague Por el mal que nos hiciste!
PSA 137:9 ¡Dichoso el que agarre a tus pequeños Y los estrelle contra la peña!
PSA 138:1 Oh Yavé, te doy gracias con todo mi corazón. Te cantaré alabanzas delante de los ʼelohim.
PSA 138:2 Me postraré hacia tu santo Templo Y daré gracias a tu Nombre por tu misericordia y tu verdad, Porque engrandeciste tu Palabra por encima de todo tu Nombre.
PSA 138:3 El día cuando invoqué, Tú me respondiste. Me volviste atrevido con fortaleza en mi alma.
PSA 138:4 Todos los reyes de la tierra te darán gracias, oh Yavé, Cuando oigan las Palabras de tu boca.
PSA 138:5 Y cantarán de los caminos de Yavé, ¡Porque grande es la gloria de Yavé!
PSA 138:6 Porque aunque Yavé es exaltado, Sin embargo, atiende al humilde, Pero al altivo conoce de lejos.
PSA 138:7 Aunque yo ande en medio de la aflicción, Tú me vivificarás. Extenderás tu mano contra la ira de mis enemigos, Y me salvará tu mano derecha.
PSA 138:8 Yavé hará lo que concierne a mí. Oh Yavé, tu misericordia es para siempre, No desampares la obra de tus manos.
PSA 139:1 Oh Yavé, Tú me escudriñaste y conociste.
PSA 139:2 Tú sabes cuándo me siento Y cuándo me pongo en pie, De lejos entiendes mi pensamiento.
PSA 139:3 Vigilas cuando camino Y cuando reposo, Y estás íntimamente familiarizado con todos mis caminos.
PSA 139:4 Aun antes que haya una palabra en mi lengua, Ciertamente, oh Yavé, Tú la sabes toda.
PSA 139:5 Me rodeaste por detrás y por delante, Y pusiste tu mano sobre mí.
PSA 139:6 [Tal] conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Alto es, no puedo alcanzarlo.
PSA 139:7 ¿A dónde puedo irme de tu Espíritu? ¿O a dónde puedo huir de tu Presencia?
PSA 139:8 Si subo al cielo, allí estás Tú, Y si en el Seol preparo mi cama, Mira, allí estás Tú.
PSA 139:9 Si tomo las alas del alba Y vivo en la parte más remota del mar,
PSA 139:10 Aun allí me guiará tu mano Y me sostendrá tu mano derecha.
PSA 139:11 Si digo: Ciertamente la oscuridad me cubrirá, La luz a mi alrededor será la noche.
PSA 139:12 Aun la oscuridad no es oscura para Ti, La noche resplandece como el día. Lo mismo son la oscuridad y la luz.
PSA 139:13 Tú formaste mis órganos internos. Me tejiste en el vientre de mi madre.
PSA 139:14 Te doy gracias, Porque soy temerosa y maravillosamente formado. Maravillosas son tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.
PSA 139:15 No fueron encubiertos de Ti mis huesos, Cuando en secreto fui hecho, Y entretejido en las profundidades de la tierra.
PSA 139:16 Tus ojos vieron mi embrión, Y en tu rollo estaban escritos todos Los días que me fueron ordenados, Cuando aún [no existía] uno de ellos.
PSA 139:17 ¡Oh ʼEL, cuán preciosos me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!
PSA 139:18 Si los cuento, serían más que la arena. Cuando despierto, aún estoy contigo.
PSA 139:19 ¡Oh ʼEloah, si mataras al perverso, Si, por tanto, se alejan de mí los hombres sanguinarios!
PSA 139:20 Porque hablan contra Ti perversamente, Y tus enemigos toman [tu Nombre] en vano.
PSA 139:21 Oh Yavé, ¿No aborrezco a los que te aborrecen? ¿No repugno a los que se levantan contra Ti?
PSA 139:22 Con absoluto odio los aborrezco. Son mis enemigos.
PSA 139:23 Escudríñame, oh ʼEL, y conoce mi corazón. Pruébame y conoce mis ansiosos pensamientos,
PSA 139:24 Ve si hay en mí camino de perversidad Y guíame en el camino eterno.
PSA 140:1 Rescátame, oh Yavé, de hombres perversos. Guárdame de hombres violentos
PSA 140:2 Que maquinan cosas malas en [sus] corazones. Continuamente promueven guerras,
PSA 140:3 Afilan su lengua como serpiente. Veneno de víbora hay debajo de sus labios. Selah
PSA 140:4 Guárdame, oh Yavé, de las manos de los perversos. Guárdame de hombres violentos, Que se proponen que vacilen mis pies.
PSA 140:5 Soberbios esconden trampa y cuerdas contra mí, Junto al sendero me extienden una red. Selah
PSA 140:6 Digo a Yavé: Tú eres mi ʼElohim. Presta oído, oh Yavé, a la voz de mis súplicas.
PSA 140:7 Oh Yavé ʼAdonay, Fortaleza de mi salvación, Cubriste mi cabeza en el día de la batalla.
PSA 140:8 No concedas, oh Yavé, los deseos del perverso. No promuevas su designio de ser ellos exaltados. Selah
PSA 140:9 En cuanto a la cabeza de los que me rodean, Cúbralos la perversidad de sus propios labios.
PSA 140:10 Que caigan sobre ellos carbones encendidos. Que sean echados al fuego En abismos profundos de donde no puedan salir.
PSA 140:11 Que el difamador no sea establecido en la tierra. Que el mal cace velozmente al varón violento.
PSA 140:12 Yo sé que Yavé defiende la causa del afligido, Y la justicia para el pobre.
PSA 140:13 Ciertamente los justos darán gracias a tu Nombre, Los rectos vivirán en tu Presencia.
PSA 141:1 ¡Oh Yavé, a Ti clamo, apresúrate hacia mí! Presta oído a mi voz cuando te invoco.
PSA 141:2 Que mi oración sea contada como incienso delante de Ti, El levantamiento de mis manos como [la] ofrenda de la tarde.
PSA 141:3 Pon, oh Yavé, un guardia sobre mi boca. Vigila la puerta de mis labios.
PSA 141:4 No inclines mi corazón a alguna cosa perversa, Para que haga obras de perversidad Con hombres que practican iniquidad, Y no me dejes probar sus golosinas.
PSA 141:5 Que el justo me castigue con bondad Y me reprenda. No permitas que el aceite del impío embellezca mi cabeza. Porque aun mi oración está contra las obras perversas.
PSA 141:6 Sean lanzados sus jueces por las laderas de la peña. Y oigan mis palabras, porque son agradables.
PSA 141:7 Como cuando uno ara y rompe la tierra, Nuestros huesos fueron esparcidos en la boca del Seol.
PSA 141:8 Pero mis ojos están hacia Ti, oh Yavé, ʼAdonay. En Ti me refugio. No me dejes indefenso.
PSA 141:9 Guárdame de las trampas que me tendieron Y de las trampas de los que cometen iniquidad.
PSA 141:10 Que los perversos caigan en sus propias redes Mientras yo paso con seguridad.
PSA 142:1 Con mi voz clamo a Yavé. Con mi voz suplico a Yavé.
PSA 142:2 Ante Él derramo mi queja. Declaro mi aflicción ante Él.
PSA 142:3 Cuando mi espíritu desmayaba dentro de mí, Tú conociste mi sendero. En el camino por donde ando Ellos me escondieron una trampa.
PSA 142:4 Miro a la derecha y observo Que no hay uno quien me atienda. No hay escape para mí. Nadie se preocupa por mi vida.
PSA 142:5 A Ti clamo, oh Yavé. Digo: Tú eres mi Refugio, Mi porción en la tierra de los que viven.
PSA 142:6 Presta oído a mi clamor, Porque estoy muy abatido. Líbrame de mis perseguidores, Porque son demasiado fuertes para mí.
PSA 142:7 Saca mi vida de la prisión, Para que dé gracias a tu Nombre. Me rodearán los justos, Porque Tú me tratarás con abundancia.
PSA 143:1 Oh Yavé, escucha mi oración. Presta oído a mis súplicas. Por tu fidelidad, por tu justicia respóndeme.
PSA 143:2 No entres a juicio con tu esclavo, Porque ante tu vista ningún hombre que viva es justo.
PSA 143:3 Porque el enemigo persiguió mi vida. Humilló mi vida hasta el suelo. Me obligó a habitar en tenebrosidad, como los muertos.
PSA 143:4 Por tanto, mi espíritu desfallece dentro de mí, Mi corazón está desolado.
PSA 143:5 Recuerdo los días de antaño. Medito en todas tus obras. Reflexiono sobre la obra de tus manos.
PSA 143:6 A Ti levanto mis manos. Mi alma te [anhela] como una tierra seca. Selah
PSA 143:7 Oh Yavé, respóndeme pronto. Mi espíritu desfallece. No escondas de mí tu rostro, O seré como los que bajan a la fosa.
PSA 143:8 Que yo escuche por la mañana tu misericordia, Porque en Ti confío. Enséñame el camino en el cual debo andar, Porque a Ti levanto mi alma.
PSA 143:9 Oh Yavé, líbrame de mis enemigos. Me refugio en Ti.
PSA 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, Porque Tú eres mi ʼElohim, Que tu buen Espíritu me guíe por tierra nivelada.
PSA 143:11 Revíveme, oh Yavé, por amor a tu Nombre. Por tu justicia saca mi alma de la aflicción.
PSA 143:12 Con tu misericordia corta a mis adversarios Y destruye a todos los que afligen mi alma, Porque soy tu esclavo.
PSA 144:1 ¡Bendito sea Yavé, mi Roca, Que adiestra mis manos para la guerra Y mis dedos para la batalla!
PSA 144:2 Mi Misericordia y mi Fortaleza, Mi alta Torre y mi Libertador, Mi Escudo, en Quien me refugio, Quien sujeta mi pueblo a mí.
PSA 144:3 Oh Yavé, ¿qué es el hombre Para que Tú tengas conocimiento de él, O el hijo del hombre para que pienses en él?
PSA 144:4 El hombre es como un suspiro. Sus días son como una sombra que pasa.
PSA 144:5 Oh Yavé, inclina tus cielos y desciende. Toca las montañas para que humeen.
PSA 144:6 Despacha relámpagos y dispérsalos. Envía tus flechas y confúndelos.
PSA 144:7 Extiende tu mano desde lo alto. Rescátame y líbrame de las aguas caudalosas, De la mano de extranjeros,
PSA 144:8 Cuyas bocas hablan engaño Y cuya mano derecha es falsedad.
PSA 144:9 Oh ʼElohim, a Ti cantaré canto nuevo, Con salterio de diez cuerdas te cantaré salmos.
PSA 144:10 Quien da salvación a los reyes, Y rescatas a tu esclavo David de la espada perversa.
PSA 144:11 Rescátame y líbrame de la mano de extranjeros, Cuyas bocas hablan engaño, Cuya boca y mano derecha son falsedad.
PSA 144:12 Sean nuestros hijos en su juventud como plantas crecidas, Y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas.
PSA 144:13 Estén llenos nuestros graneros Y provean toda clase de producto, Nuestros rebaños se reproduzcan por miles, Y diez miles en nuestros campos.
PSA 144:14 Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo, Sin ruptura y sin pérdida, Y no haya clamor de alarma en nuestras plazas.
PSA 144:15 Inmensamente feliz es el pueblo a quien esto le sucede. Inmensamente feliz es el pueblo cuyo ʼElohim es Yavé.
PSA 145:1 Te exaltaré, mi ʼElohim, oh Rey, Y bendeciré tu Nombre eternamente y para siempre.
PSA 145:2 Cada día te bendeciré y alabaré tu Nombre Eternamente y para siempre.
PSA 145:3 Grande es Yavé, y digno de suprema alabanza, Y su grandeza es inescrutable.
PSA 145:4 Una generación a otra generación alabará tus obras, Y declarará tus poderosas obras.
PSA 145:5 Meditaré en el glorioso esplendor de tu majestad Y en tus maravillosas obras.
PSA 145:6 Hablarán los hombres del poder de tus asombrosas obras, Y yo contaré tu grandeza.
PSA 145:7 Con anhelo proclamarán la memoria de tu gran bondad, Y clamarán de tu justicia con regocijo.
PSA 145:8 Clemente y misericordioso es Yavé. Lento para la ira y grande en misericordia.
PSA 145:9 Yavé es bueno para todos, Y sus misericordias están sobre todas sus obras.
PSA 145:10 Oh Yavé, todas tus obras te darán gracias, Y tus santos te bendecirán.
PSA 145:11 Hablarán de la gloria de tu reino, Y conversarán sobre tu poder.
PSA 145:12 Para proclamar a los hijos de hombres tus poderosas obras, Y la gloria de la majestad de tu reino.
PSA 145:13 Tu reino es eterno, Y tu señorío por todas las generaciones.
PSA 145:14 Yavé sostiene a todos los que caen Y levanta a todos los que están doblegados.
PSA 145:15 Los ojos de todos miran a Ti. Y en su tiempo Tú les das su alimento.
PSA 145:16 Abres tu mano Y sacias el deseo de todo ser viviente.
PSA 145:17 Justo es Yavé en todos sus procedimientos, Y bondadoso en todas sus obras.
PSA 145:18 Cerca está Yavé de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad.
PSA 145:19 Cumplirá el deseo de los que le temen. Escuchará también su clamor, Y los salvará.
PSA 145:20 Yavé guarda a todos los que lo aman, Pero destruirá a los perversos.
PSA 145:21 Mi boca hablará la alabanza de Yavé, ¡Y todo ser viviente bendecirá su santo Nombre Eternamente y para siempre!
PSA 146:1 ¡Aleluya! ¡Alaba, alma mía, a Yavé!
PSA 146:2 Alabaré a Yavé en mi vida. Cantaré alabanzas a mi ʼElohim mientras viva.
PSA 146:3 No confíen en gobernantes, En un hijo de hombre, en quien no hay salvación.
PSA 146:4 Sale su espíritu, vuelve a la tierra. Ese mismo día perecen sus planes.
PSA 146:5 Inmensamente feliz es aquél Cuya Ayuda es el ʼElohim de Jacob, Cuya esperanza está en Yavé su ʼElohim,
PSA 146:6 Quien hizo [el] cielo y [la] tierra, El mar y todo lo que hay en ellos, Quien guarda [su] fidelidad para siempre,
PSA 146:7 Quien ejecuta justicia a los oprimidos, Quien da alimento a los hambrientos. Yavé liberta a los prisioneros,
PSA 146:8 Yavé [da vista] a los ciegos, Yavé endereza a los encorvados, Yavé ama a los justos,
PSA 146:9 Yavé protege a los extranjeros, Él sostiene al huérfano y a la viuda, Pero Él trastorna el camino de los perversos.
PSA 146:10 Reinará Yavé para siempre, Tu ʼElohim, oh Sion, por todas las generaciones. ¡Aleluya!
PSA 147:1 ¡Aleluya! Porque es bueno cantar salmos a nuestro ʼElohim, Porque agradable, hermosa es la alabanza.
PSA 147:2 Yavé edifica a Jerusalén. Él reúne a los desterrados de Israel.
PSA 147:3 Él sana a los quebrantados de corazón Y venda sus heridas.
PSA 147:4 Él cuenta el número de las estrellas. Él da nombres a todas ellas.
PSA 147:5 Grande es nuestro ʼAdonay Y prominente en fortaleza. Su entendimiento es infinito.
PSA 147:6 Yavé sostiene a los afligidos. Él abate a los perversos hasta la tierra.
PSA 147:7 Canten a Yavé con acción de gracias. Canten salmos a nuestro ʼElohim con el arpa,
PSA 147:8 Quien cubre de nubes el cielo, Quien provee lluvia para la tierra, Quien desarrolla la hierba en las montañas.
PSA 147:9 Él da a la bestia su alimento, A las crías de los cuervos que claman.
PSA 147:10 No se deleita con la fuerza del caballo, No se complace en las piernas de un hombre.
PSA 147:11 Yavé favorece a los que le temen, Los que esperan su misericordia.
PSA 147:12 ¡Alaba a Yavé, oh Jerusalén! ¡Alaba a tu ʼElohim, oh Sion!
PSA 147:13 Porque Él refuerza los cerrojos de tus puertas, Él bendice a tus hijos dentro de ti.
PSA 147:14 Él establece paz en tus fronteras, Él te sacia con lo mejor del trigo.
PSA 147:15 Él envía su mandato a la tierra, Su Palabra corre velozmente.
PSA 147:16 Él da nieve como lana, Él esparce la escarcha como ceniza.
PSA 147:17 Él lanza su nieve como migas. ¿Quién puede resistir su helada?
PSA 147:18 Envía su Palabra, Y la derrite, Impulsa su viento para que sople, Y fluyan las aguas.
PSA 147:19 Él declara sus Palabras a Jacob, Sus Estatutos y Ordenanzas a Israel.
PSA 147:20 No trató así con ninguna nación. Ninguna otra conoció sus ordenanzas. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
PSA 148:1 ¡Aleluya! Alaben a Yavé desde los cielos. Alábenlo en las alturas.
PSA 148:2 Alábenlo, todos sus ángeles. Alábenlo, todas sus huestes.
PSA 148:3 Alábenlo, sol y luna. Alábenlo, todas lucientes estrellas.
PSA 148:4 Alábenlo, los más altos cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.
PSA 148:5 Alaben el Nombre de Yavé, Porque Él mandó, Y fueron creados.
PSA 148:6 Y los estableció eternamente y para siempre. Él dio un decreto que no pasará.
PSA 148:7 Alaben a Yavé desde la tierra: Cetáceos y todos los abismos,
PSA 148:8 El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento tempestuoso que ejecuta su Palabra,
PSA 148:9 Las montañas y todas las colinas, Árboles frutales y todo cedro,
PSA 148:10 Los animales salvajes y todo ganado, Reptiles y ave alada,
PSA 148:11 Reyes de la tierra y todos los pueblos, Magistrados y todos los jueces de la tierra,
PSA 148:12 Tanto jóvenes varones como doncellas, Los ancianos y los niños,
PSA 148:13 Alaben el Nombre de Yavé, Porque solo su Nombre es exaltado. Su gloria está por encima de la tierra y el cielo.
PSA 148:14 Y Él levantó un poder para su pueblo, Alabanza para todos sus fieles, De los hijos de Israel, un pueblo cercano a Él. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
PSA 149:1 ¡Aleluya! Canten a Yavé un canto nuevo Su alabanza esté en la congregación de los santos.
PSA 149:2 Alégrese Israel en su Hacedor. Regocíjense en su Rey los hijos de Sion.
PSA 149:3 Alaben su Nombre con danza. Cántenle alabanzas con pandero y arpa.
PSA 149:4 Porque Yavé se complace en su pueblo, Embellecerá a los humildes con salvación.
PSA 149:5 Que los fieles exalten su gloria. Que canten con regocijo en sus camas.
PSA 149:6 Que enaltezcan a ʼEL con su boca, Con una espada de dos filos en su mano
PSA 149:7 Para ejecutar venganza sobre las naciones Y castigo sobre los pueblos,
PSA 149:8 Para atar a sus reyes con cadenas, Y a sus nobles con grilletes de hierro,
PSA 149:9 Para ejecutar la sentencia escrita sobre ellos. Éste será un honor para todos sus fieles. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
PSA 150:1 ¡Aleluya! Alaben a ʼEL en su Santuario. Alábenlo en su esplendoroso firmamento.
PSA 150:2 Alábenlo por sus poderosas obras. Alábenlo según su excelente grandeza.
PSA 150:3 Alábenlo con el sonido de la trompeta. Alábenlo con arpa y lira.
PSA 150:4 Alábenlo con pandero y danza. Alábenlo con instrumentos de cuerda y flautas.
PSA 150:5 Alábenlo con címbalos resonantes. Alábenlo con címbalos de júbilo.
PSA 150:6 ¡Todo lo que respira alabe a Yavé! ¡Aleluya!
PRO 1:1 Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel,
PRO 1:2 Para conocer sabiduría y disciplina, Para comprender las palabras de inteligencia,
PRO 1:3 Para recibir disciplina y enseñanza, Justicia, derecho y equidad,
PRO 1:4 Para dar sagacidad al incauto, Y a los jóvenes conocimiento y discreción.
PRO 1:5 Oirá el sabio y aumentará el saber, Y el entendido obtendrá habilidades.
PRO 1:6 Entenderá el proverbio y el dicho profundo, Las palabras de los sabios y sus enigmas.
PRO 1:7 El principio de la sabiduría es el temor a Yavé. Los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina.
PRO 1:8 Escucha, hijo mío, la enseñanza de tu padre, Y no abandones la instrucción de tu madre,
PRO 1:9 Porque hermosa diadema será en tu cabeza Y collar en tu cuello.
PRO 1:10 Hijo mío, si los pervertidos te quieren seducir, No consientas.
PRO 1:11 Si dicen: Ven con nosotros a tender trampas mortales, Acechemos sin motivo al inocente.
PRO 1:12 ¡Los devoraremos vivos, como el Seol, Enteros, como los que bajan a la fosa!
PRO 1:13 Hallaremos objetos valiosos. Llenaremos nuestras casas del botín.
PRO 1:14 Comparte tu suerte con nosotros, Y tengamos todos una sola bolsa.
PRO 1:15 Hijo mío, no andes en el camino de ellos. Aparta tu pie de sus senderos,
PRO 1:16 Porque sus pies corren hacia el mal Y se apresuran a derramar sangre.
PRO 1:17 En vano se tiende la red Ante los ojos de las aves.
PRO 1:18 Pero ellos colocan trampas a su propia sangre, Y ante sus propias vidas tienden acechanza.
PRO 1:19 Tales son los senderos del que es dado a codicia, La cual quita la vida a los que la tienen.
PRO 1:20 La Sabiduría clama en las calles Y da su voz en las plazas.
PRO 1:21 Proclama sobre los muros, Y en las entradas de las puertas pregona sus palabras:
PRO 1:22 Oh simples ¿hasta cuándo amarán la ingenuidad? ¿Hasta cuando los burladores amarán la burla, Los insensatos aborrecerán el saber?
PRO 1:23 ¡Regresen ante mi reprensión, Y les manifestaré mi espíritu, Y les haré conocer mis palabras!
PRO 1:24 Pero por cuanto llamé y rehusaron. Extendí mi mano, y no hubo quién escuchara.
PRO 1:25 Desecharon todo mi consejo, Y no quisieron mi reprensión.
PRO 1:26 Yo también me reiré cuando llegue su calamidad Y me burlaré cuando los alcance lo que temen.
PRO 1:27 Cuando lo que temen venga como destrucción, Su calamidad llegue como un remolino de viento Y vengan sobre ustedes tribulación y angustia.
PRO 1:28 Entonces me llamarán, y no responderé, Me buscarán, pero no me hallarán,
PRO 1:29 Por cuanto aborrecieron el conocimiento Y no escogieron el temor a Yavé.
PRO 1:30 No quisieron mi consejo Y menospreciaron toda reprensión mía.
PRO 1:31 Entonces comerán el fruto de su camino Y se saciarán de sus propios consejos.
PRO 1:32 El descarrío de los simples los matará, Y la dejadez de los necios los destruirá.
PRO 1:33 Pero el que me escuche vivirá confiadamente Y estará tranquilo, sin temor al mal.
PRO 2:1 Hijo mío, si aceptas mis palabras, Y guardas mis mandamientos dentro de ti,
PRO 2:2 Eres de oído atento a la sabiduría, E inclinas tu corazón a la inteligencia,
PRO 2:3 Si invocas a la prudencia, Y al entendimiento alzas tu voz,
PRO 2:4 Si la procuras como a la plata, Y la rebuscas como a tesoros escondidos,
PRO 2:5 Entonces entenderás el temor a Yavé, Y hallarás el conocimiento de ʼElohim.
PRO 2:6 Porque Yavé da la sabiduría. De su boca procede la ciencia y la inteligencia.
PRO 2:7 Él atesora el acierto para los hombres rectos, Es escudo al que anda en integridad.
PRO 2:8 Es el que guarda las sendas de la justicia, Y preserva el camino de sus santos.
PRO 2:9 Entonces entenderás la justicia y el derecho, La equidad y todo buen camino.
PRO 2:10 Cuando la sabiduría entre en tu corazón Y el conocimiento sea dulce a tu alma,
PRO 2:11 Te guardará la discreción. Te preservará la prudencia
PRO 2:12 Para librarte del camino malo Del hombre que habla cosas perversas,
PRO 2:13 De los que abandonan los caminos rectos Para andar por sendas tenebrosas,
PRO 2:14 De los que gozan haciendo el mal, Y se alegran en las perversidades del vicio,
PRO 2:15 Cuyas sendas son tortuosas, Y sus caminos extraviados.
PRO 2:16 Te librará de la mujer ajena, De la extraña que endulza sus palabras,
PRO 2:17 Que abandona al compañero de su juventud Y olvida el Pacto de su ʼElohim.
PRO 2:18 Su casa se inclina hacia la muerte, Sus sendas hacia el país de las sombras.
PRO 2:19 Cuantos entran en ella no regresan, Ni retoman los senderos de la vida.
PRO 2:20 Para que sigas el buen camino Y guardes los senderos del justo.
PRO 2:21 Porque los rectos vivirán en la tierra, Y los de limpio corazón permanecerán en ella.
PRO 2:22 Pero el perverso será cortado de la tierra, Y de ella serán desarraigados los transgresores.
PRO 3:1 Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, Y tu corazón guarde mis mandamientos.
PRO 3:2 Porque largura de días, años de vida Y paz te aumentarán.
PRO 3:3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad. Átalas a tu cuello. Escríbelas en la tabla de tu corazón,
PRO 3:4 Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de ʼElohim y del hombre.
PRO 3:5 Confía en Yavé con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia inteligencia.
PRO 3:6 Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas.
PRO 3:7 No seas sabio en tu propia opinión. Teme a Yavé Y apártate del mal,
PRO 3:8 Porque será medicina a tu ombligo Y tuétano a tus huesos.
PRO 3:9 Honra a Yavé con tus bienes Y con las primicias de todos tus frutos.
PRO 3:10 Tus graneros se henchirán de abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.
PRO 3:11 Hijo mío, no menosprecies el castigo de Yavé, Ni te fatigues de su corrección.
PRO 3:12 Porque Yavé disciplina al que ama, Como el padre al hijo en quien se complace.
PRO 3:13 Inmensamente feliz el hombre que halla sabiduría Y el que obtiene la inteligencia.
PRO 3:14 Porque su provecho es mayor que el de la plata, Y su resultado es mejor que el oro fino.
PRO 3:15 Es más preciosa que las perlas, Nada de lo que desees podrá compararse con ella.
PRO 3:16 Abundancia de días hay en su mano derecha, Y en su izquierda, riquezas y honra.
PRO 3:17 Sus caminos son agradables, Y en todas sus sendas hay paz.
PRO 3:18 Es árbol de vida a los que echan mano a ella, Y los que la retienen son inmensamente felices.
PRO 3:19 Yavé fundó la tierra con sabiduría Y con entendimiento afirmó los cielos.
PRO 3:20 Con su conocimiento fueron divididos los océanos Y las nubes destilan rocío.
PRO 3:21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos. Guarda la sabiduría y la discreción,
PRO 3:22 Y serán vida a tu alma y gracia a tu cuello.
PRO 3:23 Entonces andarás con seguridad en tu camino Y tu pie no tropezará.
PRO 3:24 Cuando te acuestas, no tendrás temor. Te acostarás, Y tu sueño será dulce.
PRO 3:25 No temerás el pavor repentino, Ni cuando llega el ataque de los perversos,
PRO 3:26 Porque Yavé será tu Confianza. Él guardará tu pie de caer en la trampa.
PRO 3:27 No retengas el bien a quien es debido, Cuando tienes el poder para hacerlo.
PRO 3:28 No digas a tu prójimo: Anda y vuelve, mañana te lo daré, Cuando tienes contigo qué darle.
PRO 3:29 No trames el mal contra el prójimo Que habita confiado junto a ti.
PRO 3:30 No tengas pleito con alguno sin causa, Si no te hizo agravio.
PRO 3:31 No envidies al hombre violento, Ni escojas alguno de sus caminos,
PRO 3:32 Porque Yavé aborrece al perverso. Su íntima comunión es con los rectos.
PRO 3:33 La maldición de Yavé está sobre la casa del impío, Pero bendice la morada de los justos.
PRO 3:34 Ciertamente Él se burla de los que se burlan Y da gracia a los humildes.
PRO 3:35 Los sabios heredarán honra, Pero los necios cargarán la afrenta.
PRO 4:1 Escuchen, hijos, la instrucción de un padre Y estén atentos para adquirir entendimiento,
PRO 4:2 Porque les doy buena doctrina. No abandonen mi enseñanza,
PRO 4:3 Pues yo también fui hijo de mi padre, Afectuoso y singular delante de mi madre.
PRO 4:4 Él me enseñaba y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, Guarda mis mandamientos, y vivirás.
PRO 4:5 Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento. No te olvides ni te apartes de los dichos de mi boca.
PRO 4:6 No la abandones, y ella te guardará. Ámala, y ella te protegerá.
PRO 4:7 ¡Sabiduría ante todo! Adquiere sabiduría, Y sobre toda posesión adquiere entendimiento.
PRO 4:8 Exáltala, y ella te engrandecerá, Cuando la abraces te honrará.
PRO 4:9 Pondrá en tu cabeza guirnalda de gracia. Te otorgará corona de esplendor.
PRO 4:10 Escucha, hijo mío, y recibe mis palabras, Y se te multiplicarán años de vida.
PRO 4:11 Te encaminé por el camino de la sabiduría Y te indiqué las sendas de rectitud.
PRO 4:12 Cuando camines, tus pasos no tendrán estorbo. Y si corres, no tropezarás.
PRO 4:13 Aférrate a la disciplina y no la dejes. Guárdala, porque ella es tu vida.
PRO 4:14 No entres por el camino del perverso, Ni vayas por el sendero de los malos.
PRO 4:15 Evítalo, no pases por él. Desvíate de él, pasa de largo.
PRO 4:16 Porque ellos no duermen si no hacen daño, Y se les quita el sueño si no hacen caer [a alguien].
PRO 4:17 Porque comen pan de iniquidad Y beben vino de violencia.
PRO 4:18 Pero la senda de los justos es como la luz del alba, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.
PRO 4:19 El camino de los impíos es como la oscuridad: No saben en qué tropiezan.
PRO 4:20 Hijo mío, atiende mis palabras. Inclina tu oído a mis dichos.
PRO 4:21 No se aparten de tus ojos. Guárdalos en lo profundo de tu corazón,
PRO 4:22 Pues son vida a los que los hallan Y sanidad a todo su cuerpo.
PRO 4:23 Con toda diligencia, guarda tu corazón, Porque de él [emana] la vida.
PRO 4:24 Aparta de ti la boca perversa Y aleja de ti la falsedad de labios.
PRO 4:25 Tus ojos miren de frente Y dirige tu mirada hacia lo que está delante.
PRO 4:26 Reflexiona en la senda de tus pies, Y sean rectos todos tus caminos.
PRO 4:27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda. Aparta tu pie del mal.
PRO 5:1 Hijo mío, atiende a mi sabiduría, E inclina tu oído a mi entendimiento,
PRO 5:2 Para que guardes discreción Y tus labios conserven conocimiento.
PRO 5:3 Porque los labios de la mujer inmoral destilan miel, Y su paladar es más suave que el aceite.
PRO 5:4 Pero su propósito es amargo como el ajenjo Y agudo como espada de dos filos.
PRO 5:5 Sus pies descienden a la muerte. Sus pasos se precipitan al Seol.
PRO 5:6 No considera el camino de la vida. Sus sendas son inestables, pero ella no lo sabe.
PRO 5:7 Ahora, pues, hijos, escúchenme. No se aparten de las palabras de mi boca:
PRO 5:8 Aleja de ella tu camino. No te acerques a la puerta de su casa
PRO 5:9 No sea que des a otros tu vigor, Y tus años al cruel.
PRO 5:10 No sea que los extraños se llenen de tus fuerzas, Y tu esfuerzo se quede en casa ajena.
PRO 5:11 Gemirás cuando te llegue el desenlace, Y se consuma la carne de tu cuerpo.
PRO 5:12 Entonces dirás: ¡Cómo aborrecí la corrección, Y mi corazón menospreció la reprensión!
PRO 5:13 ¡No hice caso a la voz de mis maestros, Ni presté oído a mis instructores!
PRO 5:14 Casi en la cima de todo mal estuve En medio de la asamblea y de la congregación.
PRO 5:15 Bebe el agua de tu propia cisterna, Y el agua fresca de tu propio pozo.
PRO 5:16 ¿Se derramarán afuera tus manantiales, Tus corrientes de aguas por las plazas?
PRO 5:17 ¡Sean solamente tuyos, Y no de extraños contigo!
PRO 5:18 Sea bendito tu manantial Y regocíjate con la esposa de tu juventud,
PRO 5:19 Como hermosa venada o graciosa gacela, Sus pechos te satisfagan en todo tiempo, Y recréate siempre con su amor.
PRO 5:20 ¿Por qué, hijo mío, estarás apasionado con mujer ajena, Y abrazarás el seno de una extraña?
PRO 5:21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Yavé. Él observa todas sus sendas.
PRO 5:22 En su propia iniquidad quedará atrapado el inicuo. Será atado con las cuerdas de su propio pecado.
PRO 5:23 Morirá por falta de corrección, Extraviado en la inmensidad de su locura.
PRO 6:1 Hijo mío, si saliste fiador por tu prójimo, Si empeñaste tu palabra a un extraño,
PRO 6:2 Si te enredaste con tus palabras, Y quedaste atrapado con los dichos de tu boca,
PRO 6:3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate. Ya que caíste en las manos de tu prójimo: Vé, humíllate e importuna a tu prójimo.
PRO 6:4 No concedas sueño a tus ojos, Ni adormecimiento a tus párpados.
PRO 6:5 Líbrate como gacela de la mano [del cazador], Como un ave de la trampa.
PRO 6:6 Mira a la hormiga, oh perezoso, Observa sus caminos y sé sabio,
PRO 6:7 La cual, sin tener jefe, Ni gobernador, ni soberano,
PRO 6:8 Prepara en el verano su comida. En el tiempo de la cosecha guarda su sustento.
PRO 6:9 ¿Hasta cuándo estarás acostado, oh perezoso? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
PRO 6:10 Un rato duermes, otro dormitas, Un rato cruzas los brazos y descansas.
PRO 6:11 Te llega la miseria como un vagabundo, Y tu necesidad como un hombre armado.
PRO 6:12 Hombre depravado es el hombre inicuo, Que anda en la perversidad de su boca,
PRO 6:13 Guiña con un ojo, menea los pies, Hace señas con los dedos.
PRO 6:14 En su corazón hay perversidades, Maquina maldades, y continuamente busca rencillas.
PRO 6:15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente. Súbitamente será quebrantado y no habrá remedio.
PRO 6:16 Seis [cosas] aborrece Yavé, Y aun siete repugna su alma:
PRO 6:17 Ojos altivos, boca mentirosa, Manos que derraman sangre inocente,
PRO 6:18 Corazón que maquina planes perversos, Pies presurosos para correr al mal,
PRO 6:19 Testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende discordias entre sus hermanos.
PRO 6:20 Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre, Y no abandones la instrucción de tu madre.
PRO 6:21 Átalos continuamente a tu corazón, Enlázalos en torno a tu cuello.
PRO 6:22 Cuando camines, te guiarán. Cuando duermas, te protegerán. Hablarán contigo al despertar.
PRO 6:23 Porque el mandamiento es lámpara, La enseñanza es luz Y camino de vida las reprensiones de la instrucción.
PRO 6:24 Te guardarán de la mala mujer, De la blandura de la boca de la mujer extraña.
PRO 6:25 No codicies en tu corazón su hermosura, Ni dejes que te cautive con sus párpados.
PRO 6:26 Porque si la prostituta busca una hogaza de pan, La adúltera caza una vida preciosa.
PRO 6:27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno, Sin que ardan sus ropas?
PRO 6:28 ¿Andará un hombre sobre brasas, Sin que se quemen sus pies?
PRO 6:29 Así sucederá con el que se une a la mujer de su prójimo. Ninguno que la toque quedará impune.
PRO 6:30 ¿No desprecian al ladrón aunque robe Para llenar su estómago cuando tiene hambre?
PRO 6:31 Si es sorprendido, tiene que pagar siete veces Y entregar todo lo que tiene en su casa.
PRO 6:32 Pues el adúltero es hombre sin cordura, Destructor de sí mismo es el que lo hace.
PRO 6:33 Heridas y deshonra hallará, Y su afrenta no será borrada.
PRO 6:34 Porque los celos son la ira del hombre. En el día de la venganza no perdonará,
PRO 6:35 Ni aceptará algún rescate. No se aplacará aunque ofrezcas muchos regalos.
PRO 7:1 Hijo mío, guarda mis palabras Y atesora mis mandamientos dentro de ti.
PRO 7:2 Guarda mis mandamientos y vive, Y mi enseñanza como la niña de tu ojo.
PRO 7:3 Átalos a tus dedos. Escríbelos en la tabla de tu corazón.
PRO 7:4 Dí a la sabiduría: Tú eres mi hermana. Llama al entendimiento [tu] íntimo amigo,
PRO 7:5 Para que te guarden de la mujer ajena, De la seductora [que] lisonjea con sus palabras.
PRO 7:6 Pues cuando desde la ventana de mi casa Observaba entre las celosías,
PRO 7:7 Vi entre los ingenuos. Observé entre los jóvenes A un joven falto de entendimiento
PRO 7:8 Que pasaba por la calle cerca de la esquina de ella. Caminaba en dirección a la casa de ella
PRO 7:9 Al anochecer, cuando ya oscurecía, En medio de la noche y la oscuridad.
PRO 7:10 Y ahí estaba una mujer que [salía] a encontrarlo, Astuta de corazón, vestida de prostituta,
PRO 7:11 Bullanguera y desenfrenada. Sus pies no pueden permanecer en casa,
PRO 7:12 Unas veces en las calles, otras en las plazas, Acecha en todas las esquinas.
PRO 7:13 Lo agarró y lo besó, Y descaradamente le dijo:
PRO 7:14 Prometí sacrificios de paz. Hoy pagué mis votos.
PRO 7:15 Por tanto salí a encontrarte, A buscar diligentemente tu rostro, y te hallé.
PRO 7:16 Preparé mi cama con colchas. La tendí con lino de Egipto.
PRO 7:17 Perfumé mi cama con mirra, áloes, y canela.
PRO 7:18 Ven, deleitémonos con caricias hasta el alba. Embriaguémonos de amores,
PRO 7:19 Porque mi esposo no está en casa. Emprendió un largo viaje.
PRO 7:20 Llevó consigo una bolsa de dinero. El día de luna nueva volverá a su casa.
PRO 7:21 Lo rindió con la mucha suavidad de sus palabras. Lo sedujo con sus labios lisonjeros.
PRO 7:22 Súbitamente se fue tras ella, Como el buey al matadero, Como un venado que se enredó en la trampa,
PRO 7:23 Como ave que se lanza contra la red, Sin saber que le costará la vida, Hasta que una flecha le traspasa el hígado.
PRO 7:24 Ahora pues, hijos, escúchenme. Presten atención a las palabras de mi boca:
PRO 7:25 No dejes que tu corazón se aparte a los caminos de ella, Ni te extravíes por sus sendas.
PRO 7:26 Porque ella dejó muchos heridos, Y aun los más fuertes fueron asesinados por ella.
PRO 7:27 Su casa es el camino al Seol, Que desciende a las cámaras de la muerte.
PRO 8:1 ¿No clama la sabiduría, Y el entendimiento hace oír su voz?
PRO 8:2 En las cimas de las alturas junto al camino, En las encrucijadas de los senderos, allí está ella.
PRO 8:3 Junto a las puertas, en la entrada de la ciudad, En el acceso a las puertas, ella da voces:
PRO 8:4 ¡Oh hombres, a ustedes clamo! Mi voz se dirige a los hijos de los hombres.
PRO 8:5 Oh simples, aprendan prudencia. Y ustedes, insensatos, dispongan su corazón.
PRO 8:6 Escuchen, porque diré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas.
PRO 8:7 Mi boca pronunciará verdad. La maldad es repugnancia para mis labios.
PRO 8:8 Todas las palabras de mi boca son con justicia. En ellas nada hay torcido o perverso.
PRO 8:9 Son claras para el que entiende Y rectas para los que hallan el conocimiento.
PRO 8:10 Reciban mi enseñanza y no plata, Conocimiento, mejor que oro fino.
PRO 8:11 Pues mejor es la sabiduría que las perlas. Nada de lo que desees podrá compararse con ella.
PRO 8:12 Yo, la sabiduría, moro con la prudencia, Y descubro el conocimiento y la discreción.
PRO 8:13 El temor a Yavé es aborrecer el mal. Aborrezco la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa.
PRO 8:14 Mío es el consejo y la eficiente sabiduría. Mía es la inteligencia y mía la valentía.
PRO 8:15 Por mí reinan los reyes, Y los magistrados administran justicia.
PRO 8:16 Por mí gobiernan los príncipes Y los nobles que juzgan la tierra.
PRO 8:17 Yo amo a los que me aman. Me hallan los que temprano me buscan.
PRO 8:18 Las riquezas y la honra están conmigo, Riquezas y justicia perdurables.
PRO 8:19 Mi fruto es mejor que el oro, Aun que el oro puro, Y mi ganancia mejor que la plata escogida.
PRO 8:20 Yo ando por camino de justicia, Por los senderos de equidad,
PRO 8:21 Para hacer que los que me aman obtengan su heredad. Y para que yo llene sus tesoros.
PRO 8:22 Yavé me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.
PRO 8:23 Eternamente estaba establecida, Antes de haber tierra.
PRO 8:24 Nací antes que existieran los océanos, Antes que existieran las fuentes de muchas aguas.
PRO 8:25 Antes que las montañas fueran fundadas, Antes de las colinas, fui yo engendrada.
PRO 8:26 Cuando Él no había hecho la tierra, ni los campos, Ni el primer polvo del mundo.
PRO 8:27 Cuando estableció los cielos, allí estaba yo. Cuando trazó el horizonte sobre la superficie del océano,
PRO 8:28 Cuando afirmó los cielos arriba, Cuando afirmó las fuentes del océano,
PRO 8:29 Cuando señaló al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasaran su mandato, Cuando estableció los fundamentos de la tierra,
PRO 8:30 Yo estaba junto a Él como arquitecto. Diariamente era su deleite. Me regocijaba ante Él siempre.
PRO 8:31 Me regocijaba en su tierra habitada, Y tenía mi deleite con los hijos de los hombres.
PRO 8:32 Ahora pues, hijos, escúchenme. Inmensamente felices los que guardan mis caminos.
PRO 8:33 Atiendan la instrucción, sean sabios Y no la menosprecien.
PRO 8:34 ¡Inmensamente feliz es el hombre que me escucha, Que vigila en mis portones cada día, Que espera en el umbral de mis entradas!
PRO 8:35 Porque el que me halla, Halla la vida y alcanza el favor de Yavé.
PRO 8:36 Pero el que peca contra mí, defrauda su propia alma. Todos los que me aborrecen aman la muerte.
PRO 9:1 La sabiduría edificó su casa. Labró sus siete columnas.
PRO 9:2 Degolló sus animales, Mezcló su vino, Sirvió su mesa,
PRO 9:3 Y envió a sus criadas A pregonarlo desde las más altas cumbres de la ciudad:
PRO 9:4 ¡El que sea simple, venga acá! Al falto de entendimiento le quiero hablar:
PRO 9:5 ¡Vengan, coman de mis manjares, Y beban del vino que mezclé!
PRO 9:6 ¡Dejen la necedad y vivan, Pongan sus pies en el camino del entendimiento!
PRO 9:7 El que corrige al burlador se acarrea insultos. El que reprende al perverso se acarrea afrenta.
PRO 9:8 No reprendas al burlador, no sea que te aborrezca. Reprende al sabio, y te amará.
PRO 9:9 Da al sabio, y será aun más sabio. Enseña al justo, y aumentará su saber.
PRO 9:10 El temor a Yavé es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es el entendimiento.
PRO 9:11 Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
PRO 9:12 Si eres sabio, para ti mismo eres sabio, Y si eres burlador, solo tú llevarás el daño.
PRO 9:13 La mujer necia es alborotadora. Es simple y nada sabe.
PRO 9:14 Se sienta en la puerta de su casa, O en los lugares más altos de la ciudad
PRO 9:15 Para llamar a los que pasan, A los que van directo por sus sendas:
PRO 9:16 ¡Todos los ingenuos vengan acá! Y dice a los faltos de cordura:
PRO 9:17 ¡El agua robada es dulce! ¡El pan comido en oculto es sabroso!
PRO 9:18 No saben ellos que allí están los muertos, Y que sus invitados están tendidos en lo profundo del Seol.
PRO 10:1 Proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.
PRO 10:2 Los tesoros de perversidad no son de provecho, Pero la justicia libra de la muerte.
PRO 10:3 Yavé no deja padecer hambre al justo, Pero impide que se sacie el apetito de los perversos.
PRO 10:4 La mano negligente empobrece, Pero la mano de los diligentes enriquece.
PRO 10:5 El que recoge en verano es hijo sensato, Pero el que duerme en la cosecha es un hijo que avergüenza.
PRO 10:6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, Pero la boca de los perversos oculta violencia.
PRO 10:7 La memoria del justo será bendita, Pero el nombre del perverso se pudrirá.
PRO 10:8 El sabio de corazón acepta los mandamientos, Pero el insensato charlatán se hunde.
PRO 10:9 El que camina en integridad anda confiado, Pero el que pervierte sus caminos será puesto en descubierto.
PRO 10:10 El que guiña el ojo causa tristeza, Pero el que reprende francamente hace la paz.
PRO 10:11 La boca del justo es manantial de vida, Pero la boca del necio oculta violencia.
PRO 10:12 El odio provoca rencillas, Pero el amor cubre todas las faltas.
PRO 10:13 La sabiduría está en los labios del entendido, Pero la vara es para la espalda del que carece de entendimiento.
PRO 10:14 Los sabios atesoran conocimiento, Pero la boca del necio es ruina cercana.
PRO 10:15 La fortuna del rico es su fortaleza, La ruina de los necesitados es su pobreza.
PRO 10:16 El salario del justo es para vida, El lucro del perverso, para pecado.
PRO 10:17 El que acepta la instrucción está en senda de vida, Pero el que desecha la reprensión se extravía.
PRO 10:18 Los labios rectos aplacan el odio, Pero el que esparce calumnia es un necio.
PRO 10:19 En las muchas palabras no falta pecado, Pero el que refrena sus labios es prudente.
PRO 10:20 La boca del justo es plata pura, Pero el corazón del perverso es nada.
PRO 10:21 Los labios del justo nutren a muchos, Pero los necios mueren por falta de entendimiento.
PRO 10:22 La bendición de Yavé es la que enriquece, Y Él no le añade tristeza.
PRO 10:23 La perversidad es como deporte para el necio. Así es la sabiduría para el hombre de entendimiento.
PRO 10:24 Lo que teme el perverso, eso le vendrá, Pero el deseo de los justos les será concedido.
PRO 10:25 Cuando pasa el remolino de viento, desaparece el perverso, Pero el justo tiene fundamento eterno.
PRO 10:26 Como vinagre a los dientes y humo a los ojos, Así es el perezoso para quienes lo comisionan.
PRO 10:27 El temor a Yavé aumenta los días, Pero los años de los perversos serán acortados.
PRO 10:28 La esperanza de los justos es alegría, Pero la esperanza de los perversos perecerá.
PRO 10:29 El camino de Yavé es fortaleza para el íntegro, Pero ruina para los malhechores.
PRO 10:30 El justo no será sacudido jamás, Pero los perversos no habitarán la tierra.
PRO 10:31 La boca del justo destila sabiduría, Pero la lengua perversa será cortada.
PRO 10:32 Los labios del justo destilan lo aceptable, Pero la boca de los perversos lo que es pervertido.
PRO 11:1 La balanza falsa es repugnancia a Yavé, Pero la pesa cabal es su complacencia.
PRO 11:2 Cuando irrumpe la soberbia, viene la deshonra, Pero la sabiduría está con los humildes.
PRO 11:3 La integridad de los rectos los guía, Pero la perversidad de los infieles los destruirá.
PRO 11:4 De nada sirven las riquezas en el día de la ira, Pero la justicia librará de la muerte.
PRO 11:5 La justicia del intachable le allana el camino, Pero el perverso caerá por su propia perversidad.
PRO 11:6 La rectitud del justo lo librará, Pero el traidor quedará atrapado en su codicia.
PRO 11:7 Cuando muere el impío, perece su esperanza. La esperanza de los hombres fuertes perecerá.
PRO 11:8 El justo es librado de la tribulación, Pero el perverso toma su lugar.
PRO 11:9 El impío hunde al prójimo con su boca, Pero los justos serán librados por medio del conocimiento.
PRO 11:10 La ciudad festeja el éxito de los justos, Y cuando perecen los impíos canta de júbilo.
PRO 11:11 Con la bendición de los rectos la ciudad prospera, Pero la boca de los perversos la arruina.
PRO 11:12 El que desprecia al prójimo no tiene juicio, Pero el hombre de entendimiento calla.
PRO 11:13 El que anda chismeando revela secretos, Pero el hombre que es de espíritu fiel se guarda el asunto.
PRO 11:14 Cuando falta dirección, el pueblo cae, Pero en la multitud de consejeros hay liberación.
PRO 11:15 El que sale fiador del extraño se perjudica, Pero el que aborrece ser garante vive seguro.
PRO 11:16 La mujer agraciada adquiere honra, Y los hombres audaces adquieren riquezas.
PRO 11:17 El misericordioso hace bien a su alma, Pero el cruel daña su propia carne.
PRO 11:18 El perverso logra ganancias engañosas, Pero el que siembra justicia tiene galardón seguro.
PRO 11:19 La firmeza de rectitud es para vida, Pero el que sigue la perversidad busca su propia muerte.
PRO 11:20 Repugnancia a Yavé son los de corazón perverso, Pero los de camino intachable son su deleite.
PRO 11:21 Con toda certeza, el malo no quedará sin castigo, Pero la descendencia de los justos será librada.
PRO 11:22 Como anillo de oro en el hocico de un cerdo, Es la mujer hermosa que carece de discreción.
PRO 11:23 El anhelo de los justos es solo el bien, Pero la expectativa de los impíos es ira.
PRO 11:24 Hay quienes reparten, Y más se les añade. Hay quienes retienen más de lo justo, Y acaban en la indigencia.
PRO 11:25 El alma generosa será enriquecida, Y el que sacia a otros, también será saciado.
PRO 11:26 El pueblo lo maldecirá al que acapara grano, Pero la cabeza del que lo vende obtendrá bendición.
PRO 11:27 El que busca el bien, halla favor, Pero el que busca el mal, Éste le vendrá.
PRO 11:28 El que confía en sus riquezas caerá, Pero los justos reverdecerán como el follaje.
PRO 11:29 El que perturba su casa, Heredará el viento, Y el necio será esclavo del sabio de corazón.
PRO 11:30 El fruto del justo es árbol de vida, Y el que gana almas es sabio.
PRO 11:31 Si el justo será recompensado en la tierra, ¡Cuánto más el impío y el pecador!
PRO 12:1 El que ama la corrección ama el conocimiento, Pero el que aborrece la reprensión es estúpido.
PRO 12:2 El bueno obtendrá el favor de Yavé, Pero Él condenará al hombre de malos designios.
PRO 12:3 El hombre no se afianzará por medio de la perversidad, Pero la raíz de los justos nunca será removida.
PRO 12:4 La mujer virtuosa es corona de su esposo, Pero la que lo avergüenza es como carcoma en sus huesos.
PRO 12:5 Los pensamientos de los justos son rectos, Pero los consejos de los impíos, engaño.
PRO 12:6 Las palabras de los perversos son asechanzas mortales, Pero la boca de los rectos los librará.
PRO 12:7 Se derrumban los perversos y ya no existen, Pero la casa de los justos permanecerá.
PRO 12:8 Según su sabiduría es alabado el hombre, Pero el perverso de corazón será despreciado.
PRO 12:9 Mejor es el poco estimado, Pero que tiene un esclavo, Que el que se alaba y carece de pan.
PRO 12:10 El justo tiene en consideración la vida de su bestia, Pero aun la compasión de los perversos es cruel.
PRO 12:11 El que labra su tierra, se saciará de pan, Pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
PRO 12:12 El perverso codicia el botín de los perversos, Pero la raíz de los justos produce.
PRO 12:13 En la transgresión de sus labios se enreda el perverso, Pero el justo escapará de la aflicción.
PRO 12:14 De lo que uno habla, se saciará, Y por lo que uno hace, le pagarán.
PRO 12:15 El camino del necio es recto ante sus propios ojos, Pero el que escucha el consejo es sabio.
PRO 12:16 La ira del necio es conocida al instante, Pero el prudente pasa por alto la ofensa.
PRO 12:17 El testigo veraz declara lo que es recto, Pero el testigo falso engaña.
PRO 12:18 Hay quien pronuncia palabras como estocadas, Pero la boca de los sabios es medicina.
PRO 12:19 El labio veraz permanece para siempre, Pero la boca mentirosa, solo un instante.
PRO 12:20 Hay engaño en el corazón del que trama el mal, Pero para los consejeros de la paz hay alegría.
PRO 12:21 Ninguna iniquidad es deseada por el justo, Pero los perversos están llenos de mal.
PRO 12:22 Repugnancia es a Yavé el labio mentiroso, Pero su deleite está en los que obran fielmente.
PRO 12:23 El hombre prudente encubre su conocimiento, Pero el corazón de los necios proclama su necedad.
PRO 12:24 La mano del diligente señoreará, Pero la indolente será tributaria.
PRO 12:25 La congoja abate el corazón del hombre, Pero la buena palabra lo alegra.
PRO 12:26 El justo sirve de guía a su prójimo, Pero el camino de los perversos los hace errar.
PRO 12:27 El indolente no asará ni su propia presa. ¡Precioso tesoro del hombre es la diligencia!
PRO 12:28 En la senda de la justicia está la vida, En su sendero no hay muerte.
PRO 13:1 El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, Pero el burlador no escucha la corrección.
PRO 13:2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien, Pero el alma de los traidores se nutre de violencia.
PRO 13:3 El que guarda su boca preserva su vida, Pero al que mucho abre sus labios le vendrá ruina.
PRO 13:4 El alma del perezoso desea, y nada alcanza, Pero el alma del diligente será prosperada.
PRO 13:5 El justo aborrece la palabra de mentira, Pero el perverso es odioso y trae deshonra.
PRO 13:6 La justicia guarda al de perfecto camino, Pero la perversidad arruina al pecador.
PRO 13:7 Hay quienes se enriquecen, y nada tienen, Y hay quienes son pobres, y tienen grandes riquezas.
PRO 13:8 El rescate de la vida del hombre puede ser su riqueza, Pero el pobre no escucha censuras.
PRO 13:9 La luz de los justos brilla de alegría, Pero la lámpara de los impíos se apagará.
PRO 13:10 Con la soberbia solo se provoca contienda, Pero con los que admiten consejo está la sabiduría.
PRO 13:11 Riqueza sin esfuerzo se desvanece, Pero el que recoge con mano laboriosa la aumenta.
PRO 13:12 La esperanza que tarda es tormento del corazón, Pero árbol de vida es el deseo cumplido.
PRO 13:13 El que menosprecia la palabra será destruido, Pero el que teme el mandamiento será recompensado.
PRO 13:14 La enseñanza del sabio es manantial de vida, Que aparta de las trampas de la muerte.
PRO 13:15 El buen entendimiento produce gracia, Pero el camino de los traidores es duro.
PRO 13:16 El sagaz actúa con conocimiento, Pero el necio despliega su insensatez.
PRO 13:17 El mensajero perverso caerá en desgracia, Pero el enviado fiel es medicina.
PRO 13:18 Miseria y oprobio para el que rechaza la corrección, Pero el que acepta la reprensión será honrado.
PRO 13:19 El deseo cumplido deleita el alma, Apartarse del mal es repugnancia a los necios.
PRO 13:20 El que anda con sabios será sabio, Pero el que se reúne con los necios sufrirá daño.
PRO 13:21 La adversidad persigue a los pecadores, Para los justos abunda el bien.
PRO 13:22 La herencia del bueno queda en su familia, Pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.
PRO 13:23 El barbecho de los pobres abunda en alimento, Pero es arrasado por falta de justicia.
PRO 13:24 El que detiene el castigo aborrece a su hijo, El que lo ama prontamente lo disciplina.
PRO 13:25 El justo come y sacia su apetito, Pero el estómago de los perversos padece escasez.
PRO 14:1 La mujer sabia edifica su casa, La necia con sus manos la derriba.
PRO 14:2 El que anda en su rectitud teme a Yavé, Pero el de caminos torcidos lo desprecia.
PRO 14:3 En la boca del necio hay una vara para su espalda, Pero los sabios son protegidos por sus labios.
PRO 14:4 Donde no hay bueyes el establo está limpio, Pero mucho rendimiento hay por la fuerza del buey.
PRO 14:5 El testigo veraz no miente, Pero el testigo falso respira mentiras.
PRO 14:6 El burlador busca la sabiduría y no la halla, Pero el conocimiento es fácil para el que tiene entendimiento.
PRO 14:7 Apártate de la presencia del necio, Porque en él no hallarás palabras de conocimiento.
PRO 14:8 Entender el camino es sabiduría del sagaz, Pero la necedad de los necios es engaño.
PRO 14:9 Se burla el necio del pecado, Pero entre los rectos hay buena voluntad.
PRO 14:10 El corazón conoce su propia amargura, Y en su alegría no participa el extraño.
PRO 14:11 La casa de los perversos será asolada, Pero la morada de los rectos florecerá.
PRO 14:12 Hay camino que al hombre parece derecho, Pero su fin es camino de muerte.
PRO 14:13 Aun entre risas llora el corazón, Y el final de la alegría es tristeza.
PRO 14:14 El insensato se hartará de sus propios caminos, Pero el hombre bueno estará satisfecho con el suyo.
PRO 14:15 El ingenuo cree cualquier cosa, Pero el prudente considera sus pasos.
PRO 14:16 El sabio teme y se aparta del mal, Pero el necio se lanza confiado.
PRO 14:17 El que fácilmente se aíra hará locuras, Y el hombre perverso será aborrecido.
PRO 14:18 Los ingenuos heredan insensatez, Pero el prudente se corona de conocimiento.
PRO 14:19 Los perversos se inclinarán ante los buenos, Y los perversos ante las puertas del justo.
PRO 14:20 El pobre es odiado aun por su vecino, Pero muchos son los que aman al rico.
PRO 14:21 El que menosprecia a su prójimo peca, Pero el que se compadece de los pobres es inmensamente feliz.
PRO 14:22 ¿No yerran los que piensan mal? Pero misericordia y verdad son para los que piensan el bien.
PRO 14:23 En toda labor hay fruto, Pero la palabra solo de labios lleva a la indigencia.
PRO 14:24 Corona de los sabios es su riqueza, Pero la insensatez de los necios es locura.
PRO 14:25 Un testigo veraz salva vidas, Pero el engañador habla mentiras.
PRO 14:26 En el temor a Yavé hay fuerte confianza Que servirá de refugio a los hijos.
PRO 14:27 El temor a Yavé es manantial de vida, Que aparta de las trampas de la muerte.
PRO 14:28 En la multitud de pueblo está la gloria del rey, Y en la falta de pueblo la flaqueza del gobernante.
PRO 14:29 El que tarda en airarse tiene gran entendimiento, Pero el impulsivo exalta la necedad.
PRO 14:30 Un corazón tranquilo es vida para el cuerpo, Pero la envidia es carcoma en los huesos.
PRO 14:31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, Pero lo honra el que favorece al necesitado.
PRO 14:32 Por su propia maldad será derribado el perverso, Pero el justo tiene refugio en su muerte.
PRO 14:33 En el corazón del que tiene entendimiento reposa la sabiduría, Aun en medio de necios se da a conocer.
PRO 14:34 La justicia enaltece a una nación, Pero el pecado es afrenta para los pueblos.
PRO 14:35 La benevolencia del rey es para el esclavo prudente, Pero su enojo contra el que lo avergüenza.
PRO 15:1 La amable respuesta aplaca la ira, Pero la palabra hiriente aumenta el furor.
PRO 15:2 La lengua de los sabios hace aceptable el conocimiento, La boca de los necios expresa insensatez.
PRO 15:3 Los ojos de Yavé están en todo lugar, Y observan a malos y a buenos.
PRO 15:4 Árbol de vida es la boca apacible, Pero la perversa es quebrantamiento de espíritu.
PRO 15:5 El necio desprecia el consejo de su padre, Pero el que acepta la corrección es sagaz.
PRO 15:6 En la casa del justo hay gran riqueza, Pero en las ganancias del perverso hay aflicción.
PRO 15:7 Los labios de los sabios esparcen conocimiento, No así el corazón de los necios.
PRO 15:8 Repugnancia a Yavé es el sacrificio de los perversos, Pero la oración de los rectos es su deleite.
PRO 15:9 Repugnancia a Yavé es el camino del perverso, Pero Él ama al que sigue la justicia.
PRO 15:10 La disciplina molesta al que abandona el camino. El que aborrece la corrección morirá.
PRO 15:11 El Seol y el Abadón están delante de Yavé, ¡Cuánto más los corazones de los hijos de hombres!
PRO 15:12 El escarnecedor no ama al que lo reprende, Ni busca a los sabios.
PRO 15:13 Un corazón alegre hermosea el rostro, Pero el dolor del corazón abate el ánimo.
PRO 15:14 El corazón entendido busca el conocimiento, Pero la boca de los necios se apacienta de la insensatez.
PRO 15:15 Todos los días del afligido son difíciles, Pero el de corazón alegre [tiene] un banquete continuo.
PRO 15:16 Más vale poco con el temor a Yavé, Que grandes tesoros con tumulto.
PRO 15:17 Mejor es ración de legumbres donde hay amor, Que buey engordado donde hay rencor.
PRO 15:18 El hombre iracundo provoca contiendas, Pero el lento para la ira apacigua la rencilla.
PRO 15:19 El camino del perezoso es como un cercado de espinos, Pero la senda de los rectos es llana.
PRO 15:20 El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio menosprecia a su madre.
PRO 15:21 La necedad divierte al falto de entendimiento, Pero el hombre prudente endereza su andar.
PRO 15:22 Sin consulta, los planes se frustran, Pero tienen éxito con muchos consejeros.
PRO 15:23 El hombre se alegra con la respuesta de su boca. ¡Cuán buena es la palabra oportuna!
PRO 15:24 El prudente sube por el camino de la vida, Que lo aparta de la bajada al Seol.
PRO 15:25 Yavé destruye la casa del soberbio, Pero afirma el lindero de la viuda.
PRO 15:26 Repugnancia a Yavé son los pensamientos del perverso, Pero las palabras de los puros le son placenteras.
PRO 15:27 El que aspira a ganancias deshonestas arruina su casa, Pero el que aborrece el soborno vivirá.
PRO 15:28 El corazón del justo medita la respuesta, Pero la boca del perverso derrama malas cosas.
PRO 15:29 Yavé está lejos de los perversos, Pero escucha la oración de los justos.
PRO 15:30 La luz de los ojos alegra el corazón, Y una buena noticia nutre los huesos.
PRO 15:31 Oído que escucha sana reprensión, Vivirá entre los sabios.
PRO 15:32 El que rechaza la corrección menosprecia su vida, El que escucha la amonestación adquiere entendimiento.
PRO 15:33 El temor a Yavé es escuela de sabiduría, Y antes del honor está la humildad.
PRO 16:1 Del hombre son los planes del corazón, Pero de Yavé la respuesta de la boca.
PRO 16:2 Al hombre le parecen limpios todos sus caminos, Pero Yavé pesa los espíritus.
PRO 16:3 Encomienda a Yavé tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
PRO 16:4 Yavé mismo hizo todas las cosas para Él, Aun al perverso para el día malo.
PRO 16:5 Repugnancia es a Yavé todo altivo de corazón, Ciertamente no quedará impune.
PRO 16:6 Por la misericordia y la verdad se borra la iniquidad, Y por el temor a Yavé se aparta uno del mal.
PRO 16:7 Cuando los caminos del hombre agradan a Yavé, Él hace que aun sus enemigos estén en paz con él.
PRO 16:8 Mejor es un poco con justicia, Que gran ganancia con injusticia.
PRO 16:9 El corazón del hombre traza su camino, Pero Yavé afirma sus pasos.
PRO 16:10 Hay una decisión divina en los labios del rey: Que su boca no yerre en la sentencia.
PRO 16:11 Peso y balanzas justas son de Yavé. Todas las pesas de la bolsa son obra suya.
PRO 16:12 Repugnancia es que los reyes cometan perversidad, Porque el trono se afianza con la justicia.
PRO 16:13 Los reyes aprueban los labios sinceros, Y aman al que habla lo recto.
PRO 16:14 La ira del rey es mensajero de muerte, Pero el hombre sabio lo apaciguará.
PRO 16:15 En la serenidad del rostro del rey está la vida, Y su favor es como nube de lluvia tardía.
PRO 16:16 Mejor es adquirir sabiduría que oro, Y obtener entendimiento es más que plata.
PRO 16:17 El camino de los rectos es apartarse del mal, El que guarda su camino preserva su vida.
PRO 16:18 Antes del quebrantamiento está la soberbia, Y antes de la caída, la altivez de espíritu.
PRO 16:19 Es mejor ser humilde de espíritu con los humildes Que repartir despojos con los soberbios.
PRO 16:20 El que atiende la palabra hallará el bien, Y el que confía en Yavé es inmensamente feliz.
PRO 16:21 El sabio de corazón será llamado entendido, Y la dulzura de labios aumenta el saber.
PRO 16:22 Manantial de vida es el entendimiento para el que lo posee, Pero el castigo de los necios es su misma necedad.
PRO 16:23 El corazón del sabio muestra prudente su boca, Y sus labios aumentan el saber.
PRO 16:24 Panal de miel son las palabras agradables. Dulces para el alma y saludables para los huesos.
PRO 16:25 Hay camino que al hombre [parece] derecho, Pero su fin es camino de muerte.
PRO 16:26 La persona que labora para ella misma Trabaja porque su boca lo obliga.
PRO 16:27 El hombre perverso desentierra el mal, Y lleva en sus labios fuego abrasador.
PRO 16:28 El hombre perverso provoca contienda, Y el chismoso separa a los mejores amigos.
PRO 16:29 El hombre violento persuade a su amigo, Y lo hace andar por camino no bueno,
PRO 16:30 El que guiña los ojos trama perversidades, El que frunce los labios realiza el mal.
PRO 16:31 Corona de honra es la cabeza cana, Se halla en el camino de la justicia.
PRO 16:32 El lento para la ira es mejor que el valiente, Y el que domina su espíritu que el que captura una ciudad.
PRO 16:33 Las suertes se echan sobre la ropa, Pero toda decisión es de Yavé.
PRO 17:1 Más vale un bocado seco y con tranquilidad, Que casa llena de sacrificios injustos con contienda.
PRO 17:2 El esclavo prudente se impondrá al hijo que deshonra, Y con los hermanos compartirá la herencia.
PRO 17:3 El crisol para la plata y la hornaza para el oro, Pero Yavé prueba los corazones.
PRO 17:4 El malhechor hace caso al labio inicuo, Y el mentiroso escucha la boca detractora.
PRO 17:5 El que se burla del pobre afrenta a su Hacedor, El que se alegra de la calamidad no quedará impune.
PRO 17:6 Corona de los ancianos son sus nietos, Honra de los hijos son sus padres.
PRO 17:7 No conviene al necio el lenguaje excelente, ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!
PRO 17:8 El soborno le parece piedra mágica al que lo practica: A donde se dirija halla prosperidad.
PRO 17:9 El que busca amistad encubre la falta, Pero el que la divulga aparta al amigo.
PRO 17:10 Una sola reprensión es más eficaz para el prudente Que 100 golpes al imprudente.
PRO 17:11 El rebelde no busca sino el mal. Un mensajero cruel será enviado contra él.
PRO 17:12 Mejor es encontrarse con una osa despojada de sus crías, Que con un necio empeñado en su insensatez.
PRO 17:13 Al que paga cosas malas por cosas buenas, El mal no se aparta de su casa.
PRO 17:14 El que comienza una contienda suelta las aguas. Desiste, pues, antes que estalle el pleito.
PRO 17:15 El que justifica al impío y el que condena al justo, Ambos igualmente son repugnancia a Yavé.
PRO 17:16 ¿Para qué sirve el dinero en mano del necio? ¿Para adquirir sabiduría sin entendimiento?
PRO 17:17 En todo tiempo ama el amigo, Y el hermano nace para [el tiempo] de angustia.
PRO 17:18 El hombre carente de entendimiento da pronto la mano, Y sale fiador de su vecino.
PRO 17:19 El que ama la transgresión ama la disputa, Y el que abre mucho la puerta busca su ruina.
PRO 17:20 El corazón engañoso no halla el bien, Y el de boca perversa cae en el mal.
PRO 17:21 El que engendra a un insensato le resulta para su tristeza, Y el padre de un necio no tiene alegría.
PRO 17:22 El corazón alegre es una buena medicina, Pero un espíritu quebrantado seca los huesos.
PRO 17:23 El perverso toma soborno de su seno Para pervertir el curso de la justicia.
PRO 17:24 En el rostro del entendido se refleja la sabiduría, Pero los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.
PRO 17:25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, Y amargura de la que lo dio a luz.
PRO 17:26 Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni golpear a nobles que hacen lo recto.
PRO 17:27 El que refrena sus palabras tiene entendimiento, Y el de espíritu sereno es hombre prudente.
PRO 17:28 Aun el necio cuando calla es tenido por sabio, El que cierra sus labios es entendido.
PRO 18:1 El que se desvía busca su propio deseo, Y se enfada contra todo consejo.
PRO 18:2 El necio no se deleita en el entendimiento, Sino solo en exponer lo que piensa.
PRO 18:3 Cuando viene la impiedad viene también el desprecio, Y con la deshonra viene la afrenta.
PRO 18:4 Las palabras de la boca de un hombre son aguas profundas, Torrente caudaloso es la fuente de la sabiduría.
PRO 18:5 No es bueno mostrar preferencia por el perverso, Para desviar al justo en el juicio.
PRO 18:6 Los labios del necio traen contienda, Y su boca clama por azotes.
PRO 18:7 La boca del necio es su ruina, Y sus labios, trampa para su alma.
PRO 18:8 Las palabras del chismoso son como delicados manjares Que penetran hasta el fondo de sus órganos internos.
PRO 18:9 El negligente en su obra es hermano del disipador.
PRO 18:10 Torre fuerte es el Nombre de Yavé. A ella corre el justo y está a salvo.
PRO 18:11 Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, Como un alto muro en su imaginación.
PRO 18:12 Antes del quebrantamiento el corazón del hombre es altivo, Y antes de la honra está la humildad.
PRO 18:13 Al que responde antes de escuchar, Le es insensatez y deshonra.
PRO 18:14 El buen ánimo del hombre soporta su enfermedad, Pero el ánimo abatido, ¿quién lo soportará?
PRO 18:15 El corazón del entendido adquiere conocimiento, Y conocimiento busca el oído de los sabios.
PRO 18:16 El regalo de un hombre le abre camino Y lo conduce a la presencia de los grandes.
PRO 18:17 El primero que se defiende parece ser justo, Hasta que llega su prójimo y lo investiga.
PRO 18:18 Echar suerte pone fin a la disputa, Y decide entre los poderosos.
PRO 18:19 El hermano ofendido es más tenaz que ciudad fuerte, Y los litigios, más que los cerrojos de una fortaleza.
PRO 18:20 Con el fruto de la boca del hombre llenará su estómago. Con el producto de sus labios se saciará.
PRO 18:21 La muerte y la vida están en poder de la boca. El que la ama comerá su fruto.
PRO 18:22 El que halla esposa halla el bien, Y alcanza el favor de Yavé.
PRO 18:23 El pobre se expresa con súplicas, El rico responde con durezas.
PRO 18:24 Hay amigos que causan ruina al hombre, Pero hay un amigo más fiel que un hermano.
PRO 19:1 Mejor es el pobre que anda en su integridad, Que el de labios perversos y necio.
PRO 19:2 La persona sin conocimiento no es buena, Y el que se apresura con sus pies tropieza.
PRO 19:3 La insensatez del hombre destruye su camino, Y luego su corazón se irrita contra Yavé.
PRO 19:4 Las riquezas atraen muchos amigos, Pero el pobre es abandonado por su amigo.
PRO 19:5 El testigo falso no quedará impune, Y el que alienta mentiras no escapará.
PRO 19:6 Muchos buscan el favor del generoso, Y todos son amigos del hombre que da regalos.
PRO 19:7 Todos los hermanos del pobre lo aborrecen, ¡Cuánto más se alejarán de él sus amigos! Los persigue con palabras, pero ya no están.
PRO 19:8 El que adquiere cordura se ama a sí mismo, Al que guarda la prudencia le irá bien.
PRO 19:9 El testigo falso no se irá sin castigo, Y el que alienta mentiras perecerá.
PRO 19:10 El lujo no conviene al insensato, ¡Cuánto menos al esclavo tener dominio sobre gobernantes!
PRO 19:11 La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.
PRO 19:12 Rugido de león es la amenaza del rey, Rocío sobre la hierba su favor.
PRO 19:13 El hijo necio es la ruina de su padre, Y gotera continua las contiendas de una esposa.
PRO 19:14 Casa y fortuna son herencia de los padres, Pero la esposa prudente es un regalo de Yavé.
PRO 19:15 La pereza produce un sueño profundo, Y la persona ociosa pasará hambre.
PRO 19:16 El que guarda el mandamiento, guarda su vida, Pero el que menosprecia sus caminos morirá.
PRO 19:17 El que da al pobre presta a Yavé, Y Él le dará su recompensa.
PRO 19:18 Corrige a tu hijo mientras haya esperanza, Pero no se exceda tu alma para destruirlo.
PRO 19:19 El hombre de gran ira sufrirá castigo, Pero si lo perdonas, lo tendrá que aumentar.
PRO 19:20 Escucha el consejo y acepta la corrección Para que seas sabio.
PRO 19:21 Muchos designios hay en el corazón del hombre, Pero el propósito de Yavé es el que prevalece.
PRO 19:22 Lo que los hombres aprecian es la lealtad: Es preferible ser pobre que engañador.
PRO 19:23 El temor a Yavé es para vida, El que lo tiene vivirá satisfecho, Y no será visitado por el mal.
PRO 19:24 El perezoso mete la mano en el plato, Pero ni aun a su boca lo llevará.
PRO 19:25 Golpea al burlador, y el ingenuo será prudente, Corrige al entendido, y aumentará su saber.
PRO 19:26 El que roba a su padre y echa fuera a su madre Es hijo que trae vergüenza y deshonra.
PRO 19:27 Hijo mío, deja de oír consejos Que te apartan de las palabras de sabiduría.
PRO 19:28 El testigo perverso se burla de la justicia, Y la boca de los impíos encubre la iniquidad.
PRO 19:29 Hay castigos preparados para los burladores, Y azotes para la espalda del necio.
PRO 20:1 El vino es burlador y alborotador el licor, Y cualquiera que en ello se desvía no es sabio.
PRO 20:2 Como rugido de león es la ira del rey, El que provoca su ira expone su propia vida.
PRO 20:3 Honra del hombre es evitar la contienda, Pero todo insensato se envolverá en ella.
PRO 20:4 En otoño no ara el holgazán, Rebuscará en la cosecha y nada hallará.
PRO 20:5 Como agua profunda es el propósito en el corazón del hombre, Pero el hombre entendido logrará extraerlo.
PRO 20:6 Muchos hombres proclaman su propia bondad, Pero un hombre fiel, ¿quién lo hallará?
PRO 20:7 El justo camina en su integridad, Después de él, sus hijos son muy dichosos.
PRO 20:8 Un rey sentado en el tribunal, Con su mirada disipa toda maldad.
PRO 20:9 ¿Quién podrá decir: Tengo mi conciencia limpia, Estoy purificado de mi pecado?
PRO 20:10 Pesa falsa y medida falsa, Ambas son repugnancia a Yavé.
PRO 20:11 Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su conducta es limpia y recta.
PRO 20:12 El oído que oye y el ojo que ve, Ambas cosas las hizo Yavé.
PRO 20:13 No ames el sueño No sea que te empobrezcas. Abre tus ojos y te saciarás de pan.
PRO 20:14 Es malo, es malo, dice el comprador, Pero cuando se va, se jacta.
PRO 20:15 Existe el oro y multitud de piedras preciosas, Pero los labios sabios son algo más precioso.
PRO 20:16 Tómale la ropa al que salió fiador de un extraño, Y tómale prenda cuando da garantía a los forasteros.
PRO 20:17 Sabroso es al hombre el pan mal adquirido, Pero después su boca estará llena de fragmentos de piedra.
PRO 20:18 Confirma los planes por medio del consejo, Y con sabias estrategias haz la guerra.
PRO 20:19 El que revela secretos levanta calumnia, Por tanto, no te metas con un chismoso.
PRO 20:20 Al que insulte a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en medio de la oscuridad.
PRO 20:21 Herencia adquirida con robo al comienzo, Al fin no será bendita.
PRO 20:22 No digas: Yo me vengaré. Espera a Yavé, y Él te salvará.
PRO 20:23 Las pesas desiguales son repugnancia a Yavé, Y una balanza con trampa no es buena.
PRO 20:24 De Yavé son los pasos del hombre, ¿Cómo, pues, podrá el hombre entender su camino?
PRO 20:25 Trampa es al hombre el voto apresurado, Y después de hacerlo, reflexionar.
PRO 20:26 El rey sabio dispersa a los perversos, Y hace pasar sobre ellos la rueda de trillar.
PRO 20:27 Lámpara de Yavé es el espíritu del hombre, Que escudriña lo más recóndito del ser.
PRO 20:28 Misericordia y verdad preservan al rey, Y la clemencia sustenta su trono.
PRO 20:29 La gloria de los jóvenes es su fortaleza, Y el esplendor de los ancianos, sus canas.
PRO 20:30 Las marcas de los azotes purifican del mal, Y los golpes llegan a lo íntimo del corazón.
PRO 21:1 Como los repartimientos de las aguas, Así el corazón del rey está en la mano de Yavé. A todo lo que quiere lo inclina.
PRO 21:2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión, Pero Yavé pesa los corazones.
PRO 21:3 Yavé prefiere el derecho y la justicia en vez de los sacrificios.
PRO 21:4 Ojos altivos, corazón arrogante, Y la lámpara de los perversos son pecado.
PRO 21:5 Los planes del diligente solo traen ganancia, Los del precipitado, solo indigencia.
PRO 21:6 Acumular tesoros con boca mentirosa Es vanidad ilusoria y trampa de muerte.
PRO 21:7 La violencia de los impíos los arrastrará, Por cuanto se niegan a obrar con justicia.
PRO 21:8 La senda del vicioso es torcida y extraña, Las acciones del puro son rectas.
PRO 21:9 Más vale vivir en rincón de azotea, Que en casa espaciosa con mujer rencillosa.
PRO 21:10 Afán del perverso es desear el mal, Su prójimo nunca halla favor ante sus ojos.
PRO 21:11 Cuando el burlador es castigado, el simple se hace prudente, Y cuando el sabio es instruido, adquiere conocimiento.
PRO 21:12 El justo considera la casa del impío, Y precipita al impío a la ruina.
PRO 21:13 El que cierra sus oídos al clamor del pobre No será escuchado cuando grite.
PRO 21:14 Un regalo en secreto aplaca la ira, Y un soborno bajo el manto, el gran furor.
PRO 21:15 Alegría para el justo es que se haga justicia, Pero terror para los que practican iniquidad.
PRO 21:16 Hombre que se extravía del camino de la sabiduría Va a parar a la asamblea de los difuntos.
PRO 21:17 El que ama el deleite será un hombre pobre, Quien ama el vino y los ungüentos no enriquecerá.
PRO 21:18 El impío está en lugar del justo y El que pervierte ocupa el puesto de los rectos.
PRO 21:19 Más vale habitar en tierra desierta, Que con mujer rencillosa e iracunda.
PRO 21:20 Preciosos tesoros y aceite hay en la casa del sabio, Pero el hombre insensato los dilapida.
PRO 21:21 El que va tras la justicia y la misericordia Halla vida, prosperidad y honra.
PRO 21:22 El sabio conquista la ciudad de los poderosos, Y humilla la fortaleza en la que ella confía.
PRO 21:23 El que guarda su boca y su lengua Guarda su alma de penurias.
PRO 21:24 El soberbio presuntuoso tiene por nombre insolente, Y obra con saña y furor.
PRO 21:25 Los deseos del perezoso lo matan, Pues sus manos no quieren trabajar.
PRO 21:26 Todo el día desea y desea más, Pero el justo da y no escatima.
PRO 21:27 Los sacrificios del perverso son repugnancia, ¡Cuánto más cuando los ofrece con malicia!
PRO 21:28 El testigo falso perecerá, Pero el que atiende, habla perpetuamente.
PRO 21:29 El perverso se presenta desafiante, Pero el recto examina su camino.
PRO 21:30 No hay habilidad, ni inteligencia, Ni consejo frente a Yavé.
PRO 21:31 El caballo es preparado para el día de la batalla, Pero la victoria es de Yavé.
PRO 22:1 Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, Y el ser apreciado más que la plata y el oro.
PRO 22:2 El rico y el pobre tienen esto en común: Yavé los hizo a todos ellos.
PRO 22:3 El prudente ve el mal y se aparta, Pero los ingenuos siguen y reciben el daño.
PRO 22:4 En las huellas de la humildad y del temor a Yavé, Andan riqueza, honor y vida.
PRO 22:5 Espinos y lazos hay en el camino de los perversos, El que guarda su alma se aparta de ellos.
PRO 22:6 Instruye al niño en el camino que debe seguir, Aun cuando sea viejo no se apartará de él.
PRO 22:7 El rico domina al pobre, Y el que pide prestado es esclavo del prestamista.
PRO 22:8 El que siembra maldad cosecha desgracia, Y la vara de su arrogancia se consumirá.
PRO 22:9 El que tiene ojo generoso será bendecido, Porque repartió su pan con el pobre.
PRO 22:10 Echa fuera al escarnecedor, y se irá la discordia, Y también saldrán la contienda y las afrentas.
PRO 22:11 El que ama la pureza de corazón, El que tiene gracia en sus labios Tendrá como amigo al propio rey.
PRO 22:12 Los ojos de Yavé velan por la verdad, Y Él descubre el engaño de los traicioneros.
PRO 22:13 Dice el perezoso: Afuera hay un león. En plena calle me matará.
PRO 22:14 Abismo profundo es la boca de la mujer ajena. El aborrecido de Yavé caerá allí.
PRO 22:15 La necedad se pega al corazón del niño. La vara de la corrección se la apartará.
PRO 22:16 El que oprime al pobre enriquece. Quien da al rico se empobrece.
PRO 22:17 Inclina tu oído, escucha las palabras de los sabios Y aplica tu corazón a mis enseñanzas,
PRO 22:18 Porque será bueno que las guardes dentro de ti, Y las establezcas sobre tus labios,
PRO 22:19 Para que pongas en Yavé tu confianza. Te instruiré también a ti.
PRO 22:20 ¿No te escribí cosas excelentes de consejos y enseñanzas,
PRO 22:21 Para que conozcas la certeza de los dichos de verdad, Y las hagas llegar a los que te son enviados?
PRO 22:22 No explotes al pobre, porque es pobre, Ni atropelles al desgraciado en la puerta,
PRO 22:23 Porque Yavé defenderá su causa Y quitará la vida a los que la quitan a otro.
PRO 22:24 No hagas amistad con el hombre iracundo, Ni te hagas acompañar del hombre violento,
PRO 22:25 No sea que te acostumbres a sus caminos, Y coloques lazo a tu propia alma.
PRO 22:26 No seas tú de los que dan la mano, Y salen fiadores de deudas.
PRO 22:27 Si no tienes con qué pagar, ¿Por qué te quitarán tu propia cama?
PRO 22:28 No remuevas el lindero antiguo Que colocaron tus antepasados.
PRO 22:29 ¿Has visto hombre diligente en su obra? Estará delante de los reyes y no de la gentuza.
PRO 23:1 Cuando te sientes a comer con un ʼadón, Considera bien lo que está delante de ti,
PRO 23:2 Y pon cuchillo a tu garganta Si tienes gran apetito.
PRO 23:3 No codicies sus manjares delicados, Porque son pan de engaño.
PRO 23:4 No te afanes por hacer riquezas. Sé prudente y desiste.
PRO 23:5 Si les diriges una mirada, ya no están. Les salieron alas como un águila que vuela a los cielos.
PRO 23:6 No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares,
PRO 23:7 Porque como piensa en su corazón, así es. Come y bebe, te dirá, Pero su corazón no está contigo.
PRO 23:8 Vomitarás el bocado que comiste Y perderás tus suaves palabras.
PRO 23:9 No hables a oídos del insensato, Porque despreciará la prudencia de tus razones.
PRO 23:10 No cambies de lugar el lindero antiguo, Ni entres en el campo de los huérfanos,
PRO 23:11 Porque su Redentor es fuerte, Y defenderá contra ti la causa de ellos.
PRO 23:12 Aplica tu corazón a la enseñanza, Y tus oídos a las palabras sabias.
PRO 23:13 No retraigas la corrección al muchacho, Si lo castigas con vara, no morirá.
PRO 23:14 Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.
PRO 23:15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, También a mí se me alegrará el corazón,
PRO 23:16 Mi ser interno también se alegrará Cuando tus labios hablen cosas rectas.
PRO 23:17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores. Más bien, persevera en el temor a Yavé en todo tiempo.
PRO 23:18 Porque ciertamente hay un porvenir, Y tu esperanza no será frustrada.
PRO 23:19 Escucha tú, hijo mío, sé sabio, Y dirige tu corazón por el buen camino.
PRO 23:20 No estés con los bebedores de vino, Ni con los comedores de carne,
PRO 23:21 Porque el ebrio y el glotón empobrecerán, Y el dormitar hará vestir harapos.
PRO 23:22 Escucha a tu padre que te engendró, Y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.
PRO 23:23 Adquiere la verdad y no la vendas, También sabiduría, instrucción y entendimiento.
PRO 23:24 El padre del justo se alegrará en gran manera. El que engendra un hijo sabio se gozará con él.
PRO 23:25 Alégrense tu padre y tu madre, Y regocíjese la que te dio a luz.
PRO 23:26 Dame, hijo mío, tu corazón Y observen tus ojos mis caminos.
PRO 23:27 Porque fosa profunda es la prostituta, Y pozo angosto la mujer extraña.
PRO 23:28 También ella, como asaltante, acecha, Y entre los hombres multiplica a los traicioneros.
PRO 23:29 ¿Para quién es el ay? ¿Para quién las tristezas? ¿Para quién las contiendas? ¿Para quién el quejido? ¿Para quién las heridas sin causa? ¿Para quién los ojos enrojecidos?
PRO 23:30 Para el que se detiene en el vino, Para los que prueban licores mezclados.
PRO 23:31 No mires al vino cuando rojea, Y lanza destellos en la copa, Porque se entra suavemente,
PRO 23:32 Pero al fin, muerde como una serpiente. Pica como una víbora.
PRO 23:33 Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará cosas perversas.
PRO 23:34 Serás como el que está acostado en alta mar, Como el que duerme en el palo de un velero,
PRO 23:35 Y dirás: Me golpearon y no me dolió, Me azotaron, pero no lo sentí. Cuando despierte, lo volveré a buscar.
PRO 24:1 No envidies a los perversos, Ni desees estar con ellos.
PRO 24:2 Porque su corazón trama violencia, Y sus labios hablan gran injusticia.
PRO 24:3 Con la sabiduría se edifica una casa, Con la prudencia se afirma,
PRO 24:4 Con el conocimiento se llenan sus cuartos De todo bien preciado y agradable.
PRO 24:5 Mejor es el varón sabio que el fuerte. El hombre de conocimiento aumenta su poder.
PRO 24:6 Porque con estrategia harás tu guerra, Y en la multitud de consejeros está la victoria.
PRO 24:7 La sabiduría está demasiado alta para el necio. En la puerta no abrirá su boca.
PRO 24:8 Al que trama el mal Lo llamarán hombre de malas intenciones.
PRO 24:9 La intención del insensato es pecado, El burlador es detestado por los hombres.
PRO 24:10 Si flaqueas en el día de la adversidad, También tu fuerza se reducirá.
PRO 24:11 ¡Libra a los que son llevados a la muerte! ¡Rescata a los que se tambalean hacia a la matanza!
PRO 24:12 Si dices: En verdad, no lo supimos. El que pesa los corazones, ¿no lo sabrá? ¿No lo sabrá el que vigila tu vida, Y paga al hombre según sus obras?
PRO 24:13 Come miel, hijo mío, pues es buena. Sí, el panal es dulce a tu paladar.
PRO 24:14 Así aprópiate de la sabiduría para tu vida. Si la hallas, habrá un porvenir, Y tu esperanza no será frustrada.
PRO 24:15 Oh impío, no aceches la tienda del justo Ni saquees su lugar de reposo,
PRO 24:16 Porque siete veces cae el justo y se vuelve a levantar, Pero los impíos tropiezan en la calamidad.
PRO 24:17 Si tu enemigo cae, no te alegres, Y si tropieza, no se regocije tu corazón,
PRO 24:18 No sea que Yavé lo vea y le desagrade, Y aparte de sobre él su enojo.
PRO 24:19 No te impacientes a causa de los malhechores, Ni tengas envidia de los pecadores,
PRO 24:20 Porque para el perverso no habrá buen fin, Y la lámpara de los impíos será apagada.
PRO 24:21 Hijo mío: Teme a Yavé y también al rey. No te asocies con los sediciosos,
PRO 24:22 Porque su calamidad viene de repente, Y la ruina que viene de ambos, ¿quién la conocerá?
PRO 24:23 También estos son dichos de los sabios: No es bueno hacer acepción de personas en el juicio.
PRO 24:24 El que dice al impío: Eres justo, Lo maldecirán los pueblos, Y lo detestarán las naciones.
PRO 24:25 Pero los que lo reprenden serán apreciados, Y una gran bendición vendrá sobre ellos.
PRO 24:26 Besados serán los labios Del que responde palabras rectas.
PRO 24:27 Prepara tus labores de afuera, Y disponlas en tus campos, Y después edifica tu casa.
PRO 24:28 No testifiques sin causa contra tu prójimo, Ni engañes con tus labios.
PRO 24:29 No digas: Le haré como él me hizo, Le retribuiré conforme a su obra.
PRO 24:30 Pasé junto al campo de un hombre perezoso, Por la viña de un hombre falto de entendimiento,
PRO 24:31 Y ahí todo estaba cubierto de espinas. Su superficie estaba cubierta de ortigas, Y su muro de piedra, derribado.
PRO 24:32 Observé esto y reflexioné. Lo vi y aprendí la lección:
PRO 24:33 Un poco de sueño, un poco de dormitar, Un poco de cruzar las manos para descansar,
PRO 24:34 Así vendrá tu miseria como un vagabundo, Y tu escasez como un hombre armado.
PRO 25:1 También éstos son proverbios de Salomón, que transcribieron los varones de Ezequías, rey de Judá:
PRO 25:2 Gloria de ʼElohim es encubrir un asunto, Pero honra del rey es escudriñarlo.
PRO 25:3 Así como la altura de los cielos y la profundidad de la tierra, El corazón de los reyes es inescrutable.
PRO 25:4 Quita la escoria de la plata, Y saldrá un vaso para el platero.
PRO 25:5 Aparta al perverso de la presencia del rey, Y su trono se afianzará en justicia.
PRO 25:6 No te alabes delante del rey, Ni estés en el lugar de los grandes.
PRO 25:7 Mejor es que te diga: Sube acá, Que ser humillado en presencia de un noble A quien vieron tus ojos.
PRO 25:8 No te des prisa en pleitear, Porque ¿qué harás al final Cuando tu prójimo te haya avergonzado?
PRO 25:9 Discute tu causa con tu prójimo, Y no des a conocer el secreto de otro,
PRO 25:10 No sea que te deshonre el que lo oye, Y tu mala fama no pueda repararse.
PRO 25:11 Manzana de oro con adornos de plata Es la palabra dicha oportunamente.
PRO 25:12 Zarcillo de oro y joya de oro fino Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.
PRO 25:13 Frescura de nieve en tiempo de cosecha Es el mensajero fiel para el que lo envía, Pues refresca la vida de su ʼadón.
PRO 25:14 Como nubes y vientos sin lluvia, Es el que se jacta falsamente de sus regalos.
PRO 25:15 Con longanimidad se persuade al gobernante, Pues la lengua amable quebranta los huesos.
PRO 25:16 ¿Hallaste miel? Come lo que te baste, No sea que cuando estés lleno la vomites.
PRO 25:17 No frecuente tu pie la casa de tu vecino, No sea que se canse de ti, y te aborrezca.
PRO 25:18 Martillo, cuchillo y flecha aguda, Es el hombre que da falso testimonio contra su prójimo.
PRO 25:19 Como diente roto y pie descoyuntado, Es confiar en el traicionero en el día de la angustia.
PRO 25:20 Como el que se quita la ropa en tiempo frío Y como vinagre sobre el bicarbonato de sodio Es cantar canciones al corazón afligido.
PRO 25:21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer. Si tiene sed, dale de beber.
PRO 25:22 Porque carbones encendidos amontonas sobre su cabeza, Y Yavé te recompensará.
PRO 25:23 Como el viento del norte atrae la lluvia, La boca detractora, el rostro airado.
PRO 25:24 Mejor es vivir en un rincón de la azotea Que en casa espaciosa con esposa pendenciera.
PRO 25:25 Como agua fresca a la persona sedienta Son las buenas noticias desde lejanas tierras.
PRO 25:26 Manantial turbio y pozo en ruinas Es el justo que flaquea ante el perverso.
PRO 25:27 Comer mucha miel no es bueno, Ni es bueno buscar la propia gloria.
PRO 25:28 Como una ciudad cuyo muro fue derribado, Es el hombre que no domina su propio espíritu.
PRO 26:1 No conviene la nieve en el verano Ni la lluvia en la cosecha, Ni la honra al necio.
PRO 26:2 Como pájaro que aletea y golondrina que vuela, Así la maldición sin causa no se cumple.
PRO 26:3 El látigo para el caballo, el cabestro para el asno Y la vara para la espalda del necio.
PRO 26:4 No respondas al necio según su necedad, Para que no seas tú como él.
PRO 26:5 Responde al necio como merece su necedad, Para que él no se estime sabio.
PRO 26:6 El que envía mensaje por medio de un necio Corta sus pies y bebe violencia.
PRO 26:7 Al lisiado le cuelgan las piernas inútiles. Así es el proverbio en la boca del necio.
PRO 26:8 Como sujetar una piedra en la honda, Así es el que da honores al necio.
PRO 26:9 Como espina que cae en la mano de un borracho, Así es el proverbio en boca de los necios.
PRO 26:10 Como arquero que dispara contra cualquiera, Es el que contrata a insensatos y vagabundos.
PRO 26:11 Como perro que vuelve a su vómito, Así el necio repite su insensatez.
PRO 26:12 ¿Has visto a alguien sabio en su propia opinión? Más se puede esperar de un necio que de él.
PRO 26:13 Dice el perezoso: El león está en el camino, Hay un león en la plaza.
PRO 26:14 Como la puerta gira sobre sus bisagras, Así también el perezoso en su cama.
PRO 26:15 El perezoso mete su mano en el plato, Y le repugna aun llevar la comida a su boca.
PRO 26:16 El perezoso se cree más sabio Que siete hombres que responden con discreción.
PRO 26:17 El que se mete en pleito ajeno Es como el que agarra un perro por las orejas.
PRO 26:18 Como el loco furioso que lanza dardos encendidos y flechas mortales,
PRO 26:19 Así es el que engaña a su prójimo Y luego dice: Solo era una broma.
PRO 26:20 Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
PRO 26:21 El carbón para las brasas y la leña para el fuego, Y el pendenciero para encender la contienda.
PRO 26:22 Las palabras del chismoso son manjares, Que bajan hasta lo más recóndito del ser.
PRO 26:23 Como escoria de plata echada sobre un tiesto Son los labios enardecidos y el corazón perverso.
PRO 26:24 Disimula con sus labios el que odia, Pero en su interior trama el engaño.
PRO 26:25 Aunque hable amigablemente, no le creas, Porque siete repugnancias hay en su corazón.
PRO 26:26 Aunque con disimulo encubra su odio, Su perversidad será descubierta en la congregación.
PRO 26:27 El que cave una fosa, caerá en ella, Y al que ruede una piedra, le caerá encima.
PRO 26:28 La lengua mentirosa odia a los que aflige, Y la boca lisonjera causa ruina.
PRO 27:1 No te jactes del mañana, Pues no sabes lo que traerá el día.
PRO 27:2 Alábete el otro y no tu propia boca, El extraño, y no tus propios labios.
PRO 27:3 Pesada es la piedra, y la arena pesa, Pero la incitación de un necio es más pesada que ambas.
PRO 27:4 Cruel es la ira e impetuoso el furor, Pero ¿quién puede mantenerse en pie ante la envidia?
PRO 27:5 Mejor es reprensión manifiesta, Que amor oculto.
PRO 27:6 Leales son las heridas de un amigo, Pero engañosos los besos del que odia.
PRO 27:7 La persona saciada pisotea el panal, Pero para la hambrienta, hasta lo amargo [le] es dulce.
PRO 27:8 Cual ave que se va de su nido, Así es el hombre que se va de su lugar.
PRO 27:9 Los ungüentos y los vinos alegran el corazón, Así el consejo de un hombre es dulce para su amigo.
PRO 27:10 No abandones a tu amigo, ni al amigo de tu padre, Ni vayas a casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.
PRO 27:11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, Así tendré que responder al que me ultraje.
PRO 27:12 El prudente ve el mal y se aparta, Pero los ingenuos siguen, y reciben el daño.
PRO 27:13 Quítale la ropa al que sale fiador de un extraño, Y tómale prenda al que confía en la mujer extraña.
PRO 27:14 Al que bendice a su prójimo de madrugada a gritos Por maldición se le contará.
PRO 27:15 Una gotera continua en tiempo de lluvia Y una esposa pendenciera son iguales.
PRO 27:16 Pretender refrenarla es como refrenar el viento, O sujetar aceite en la mano derecha.
PRO 27:17 El hierro con el hierro se afila. Así estimula el hombre el semblante de su amigo.
PRO 27:18 El que cuida su higuera comerá higos, Y el que atiende los intereses de su ʼadón recibirá honores.
PRO 27:19 Como el rostro se refleja en el agua, Así el corazón del hombre refleja al hombre.
PRO 27:20 El Seol y el Abadón no se sacian jamás. Así los ojos del hombre nunca se sacian.
PRO 27:21 El crisol prueba la plata y la hornaza el oro, Y al hombre, la boca del que lo alaba.
PRO 27:22 Aunque machaques al necio con el pisón del mortero entre el grano partido, Su necedad no se apartará de él.
PRO 27:23 Observa bien la condición de tus ovejas, Atiende tus rebaños.
PRO 27:24 Porque las riquezas no duran para siempre, Ni se transmite una corona de generación en generación.
PRO 27:25 Salen las verduras, aparece el retoño Y los vegetales de las montañas son cosechados.
PRO 27:26 Las ovejas proveen tu ropa, Y las cabras el precio del campo,
PRO 27:27 Las cabras proveen leche para tu alimento, Para el alimento de tu casa y el sustento de tus esclavas.
PRO 28:1 Huye el impío sin que nadie lo persiga, Pero como león está confiado el justo.
PRO 28:2 Por la rebelión de la tierra sus jefes son muchos, Pero por el hombre entendido y sabio permanece estable.
PRO 28:3 El hombre pobre que explota a los indigentes Es como lluvia torrencial que no deja pan.
PRO 28:4 Los que abandonan la Ley alaban al impío. Los que la guardan contienden con ellos.
PRO 28:5 Los perversos no entienden la justicia, Pero el que busca a Yavé lo entiende todo.
PRO 28:6 Mejor es el pobre que anda en su integridad, Que rico de caminos torcidos.
PRO 28:7 El que observa la Ley es hijo inteligente, El que se reúne con glotones avergüenza a su padre.
PRO 28:8 El que aumenta su fortuna con interés y usura Acumula para el que se compadece de los pobres.
PRO 28:9 Al que aparta su oído para no oír la Ley, Aun su oración es una repugnancia.
PRO 28:10 El que extravía al recto por el mal camino Caerá en su propia fosa, Pero los íntegros heredarán el bien.
PRO 28:11 El hombre rico es sabio en su propia opinión, Pero el entendido pobre lo escudriña.
PRO 28:12 Cuando triunfa el justo hay gran esplendor, Cuando se yerguen los impíos, los hombres se esconden.
PRO 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará, Pero el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
PRO 28:14 ¡Inmensamente feliz es el hombre que teme siempre! Pero el que endurece su corazón caerá en la desgracia.
PRO 28:15 León rugiente y oso hambriento, Es el gobernante impío sobre un pueblo pobre.
PRO 28:16 El gobernante falto de entendimiento aumenta la extorsión, Pero el que aborrece la avaricia alargará sus días.
PRO 28:17 El hombre culpable de homicidio hacia la fosa huye. ¡Nadie lo detenga!
PRO 28:18 El que anda en integridad será librado, Pero el que oscila entre dos caminos caerá de repente.
PRO 28:19 El que labra su tierra se saciará de pan, Pero el que persigue vanidades se hartará de pobreza.
PRO 28:20 El hombre leal tendrá muchas bendiciones, Pero el que se apresura a enriquecerse no quedará impune.
PRO 28:21 Hacer acepción de personas no es bueno, Pero, ¡hasta por un bocado de pan puede transgredir un hombre!
PRO 28:22 El hombre de mirada desleal se afana por enriquecer, Y no sabe que lo alcanzará la miseria.
PRO 28:23 El que reprende al hombre hallará mayor gracia Que el de boca lisonjera.
PRO 28:24 El que roba a padre o madre y dice que no es pecado, Es compañero del destructor.
PRO 28:25 El arrogante suscita contiendas, Pero el que confía en Yavé prosperará.
PRO 28:26 El que confía en su propio corazón es un necio, Pero el que anda en sabiduría será librado.
PRO 28:27 El que da al pobre no tendrá necesidad, Pero el que aparta de él sus ojos tendrá muchas maldiciones.
PRO 28:28 Cuando se levantan los perversos, los hombres se esconden, Pero cuando perecen, aumentan los justos.
PRO 29:1 El hombre que al ser reprendido es indómito, Será quebrantado de repente, Y no habrá para él medicina.
PRO 29:2 Cuando aumentan los justos, el pueblo se regocija. Cuando gobierna el impío, el pueblo gime.
PRO 29:3 El que ama la sabiduría, alegra a su padre, Pero el que se junta con prostitutas, destruye su riqueza.
PRO 29:4 Un rey justo estabiliza el país, Pero el que lo carga de impuestos lo destruye.
PRO 29:5 El hombre que lisonjea a su prójimo Tiende una red a sus pasos.
PRO 29:6 En la transgresión del hombre perverso hay trampa, Pero el justo cantará y se alegrará.
PRO 29:7 Preocupa al justo la causa de los pobres, Y el perverso no entiende esa preocupación.
PRO 29:8 Los burladores agitan la ciudad, Pero los sabios aplacan la ira.
PRO 29:9 Si un sabio contiende con un necio, Aunque se enoje éste o se ría, no tendrá reposo.
PRO 29:10 Los hombres sanguinarios aborrecen al íntegro, Pero los rectos se preocupan por su vida.
PRO 29:11 El necio da rienda suelta a su ira, Pero el sabio la reprime.
PRO 29:12 Si el gobernante atiende a palabras mentirosas, Todos sus ministros serán perversos.
PRO 29:13 El pobre y el opresor tienen esto en común: A ambos Yavé les iluminó los ojos.
PRO 29:14 Si el rey juzga a los pobres con verdad, Su trono será establecido para siempre.
PRO 29:15 La vara y la reprensión dan sabiduría, Pero el muchacho consentido avergonzará a su madre.
PRO 29:16 Cuando los perversos se multiplican, aumenta la transgresión, Pero los justos presenciarán la caída de ellos.
PRO 29:17 Corrige a tu hijo y te dará descanso, Y dará satisfacciones a tu alma.
PRO 29:18 Donde no hay visión profética, el pueblo se desenfrena. Pero, ¡inmensamente feliz es el que guarda la Ley!
PRO 29:19 El esclavo no se corrige solo con palabras, Porque entiende, pero no hace caso.
PRO 29:20 ¿Has visto a un hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.
PRO 29:21 El que mima a un esclavo desde la niñez, Al final lo tendrá como un hijo.
PRO 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso comete muchas transgresiones.
PRO 29:23 La soberbia del hombre lo abate, Pero el de espíritu humilde recibirá honra.
PRO 29:24 El cómplice del ladrón aborrece su propia vida, Oye la maldición, pero no lo denuncia.
PRO 29:25 El temor al hombre coloca una trampa, Pero el que confía en Yavé estará seguro.
PRO 29:26 Muchos buscan el favor del gobernante, Pero la sentencia para el hombre viene de Yavé.
PRO 29:27 El hombre inicuo es aborrecido por los justos, Y el de camino recto es aborrecido por los perversos.
PRO 30:1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué, el de Masá. La profecía. Declaración del varón a Itiel y a Ucal.
PRO 30:2 En verdad soy el más ignorante de los hombres, Y no tengo entendimiento humano.
PRO 30:3 No aprendí sabiduría, Ni comprendo la ciencia del Santo.
PRO 30:4 ¿Quién subió a los cielos, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su Nombre, y el nombre de su Hijo, si sabes?
PRO 30:5 Toda Palabra de ʼElohim es limpia. Él es Escudo a los que en Él esperan.
PRO 30:6 No añadas a sus Palabras, Para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.
PRO 30:7 Dos cosas te pedí, No me las niegues mientras viva:
PRO 30:8 Aparta de mí la vanidad y la mentira, Y no me des pobreza ni riqueza. Mantenme con el pan necesario,
PRO 30:9 No sea que me sacie y te niegue, o diga: ¿Quién es Yavé? O que, por ser pobre robe Y blasfeme el Nombre de mi ʼElohim.
PRO 30:10 No acuses al esclavo ante su ʼadón, No sea que te maldiga, y seas hallado culpable.
PRO 30:11 Hay quien maldice a su padre, Y no bendice a su madre.
PRO 30:12 Hay quien es puro en su propia opinión, Pero no está lavado de su impureza.
PRO 30:13 Hay quien mira con ojos altivos Y párpados bien levantados por arrogancia.
PRO 30:14 Hay quien tiene dientes como espadas Y muelas como cuchillos Para devorar a los pobres de la tierra Y a los necesitados de entre los hombres.
PRO 30:15 La sanguijuela tiene dos hijas: Dame y Dame. Tres cosas hay que nunca se sacian, Aun la cuarta jamás dice: ¡Basta!
PRO 30:16 El Seol, la matriz estéril, La tierra, que no se harta de agua, Y el fuego, que nunca dice: ¡Basta!
PRO 30:17 Ojo que se burla del padre Y desprecia la obediencia a la madre, ¡Arránquenlo los cuervos del valle Y devórenlo los polluelos del buitre!
PRO 30:18 Tres cosas me son ocultas, Y tampoco comprendo la cuarta:
PRO 30:19 El rastro del águila en el aire, El rastro de la culebra sobre la peña, El rastro de la nave en el mar, Y el rastro del hombre en la doncella.
PRO 30:20 Así procede la mujer adúltera: Come, se limpia la boca y dice: Nada malo hice.
PRO 30:21 Por tres cosas se estremece la tierra, Y la cuarta no puede soportar:
PRO 30:22 Por el esclavo, cuando llega a reinar, Por el necio, cuando se harta de pan,
PRO 30:23 Por la mujer aborrecida, cuando se casa, Y por una esclava, cuando desplaza a su señora.
PRO 30:24 Cuatro cosas son pequeñas en la tierra, Pero mucha más sabias que los sabios:
PRO 30:25 Las hormigas, pueblo no fuerte, Pero preparan su sustento en el verano;
PRO 30:26 Los conejos, pueblo nada esforzado, Pero hacen su casa en la roca;
PRO 30:27 Las langostas, que no tienen rey, Pero salen todas en cuadrillas;
PRO 30:28 Las lagartijas, que se agarran con la mano, Pero están en los palacios reales.
PRO 30:29 Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta pasea muy bien:
PRO 30:30 El león, el más fuerte entre todas las bestias, Que no se vuelve atrás por nada;
PRO 30:31 El gallo que erguido camina, También el macho cabrío, Y un rey, cuando sus tropas están con él.
PRO 30:32 Si te enalteciste neciamente, O tramaste el mal, pon tu mano sobre tu boca.
PRO 30:33 Porque así como al batir la leche se saca mantequilla, Y al que recio se suena le sale sangre, El que provoca la ira causará contienda.
PRO 31:1 Palabras del rey Lemuel, La profecía que le enseñó su madre:
PRO 31:2 ¿Qué te diré, hijo mío? ¡Oh, hijo de mi vientre! ¿Qué te diré, hijo de mis votos?
PRO 31:3 No des tu fuerza a las mujeres, Ni tus caminos al que destruye a los reyes.
PRO 31:4 No es de reyes, oh Lemuel, Ni es de los reyes beber vino, Ni de los gobernantes el licor.
PRO 31:5 No sea que al beber, olviden lo que se decretó, Y perviertan el derecho de todos los afligidos.
PRO 31:6 Den el licor fuerte al desfallecido, Y el vino a los de ánimo amargado,
PRO 31:7 Para que beban y olviden su necesidad, Y ya no se acuerden de su miseria.
PRO 31:8 Abre tu boca a favor del mudo, Defiende la causa de todos los abandonados.
PRO 31:9 Abre tu boca, juzga con justicia Y defiende al pobre y al necesitado.
PRO 31:10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
PRO 31:11 El corazón de su esposo está confiado en ella, Y no carecerá de ganancias.
PRO 31:12 Ella le dará bien y no mal Todos los días de su vida.
PRO 31:13 Busca la lana y el lino, Y diligentemente trabaja con sus manos.
PRO 31:14 Es como la nave del mercader, Que trae su pan desde lejos.
PRO 31:15 Se levanta cuando aún es noche, Da alimento a su familia, Y la porción asignada a sus criadas.
PRO 31:16 Evalúa un campo y lo compra, Y del fruto de sus manos planta una viña.
PRO 31:17 Ciñe con firmeza su cintura, Y esfuerza sus brazos.
PRO 31:18 Ve que sus negocios van bien. Su lámpara no se apaga de noche.
PRO 31:19 Aplica sus manos a la rueca, Y sus dedos manejan el huso.
PRO 31:20 Extiende su mano al pobre, Sí, alarga sus manos al necesitado.
PRO 31:21 No tiene temor por su familia a causa de la nieve, Porque toda su familia lleva ropas dobles de color escarlata.
PRO 31:22 Teje tapices para sí. De lino fino y púrpura es su vestido.
PRO 31:23 Su esposo es conocido en la puerta Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
PRO 31:24 [Ella] hace ropa de lino y la vende, Y provee cinturones al mercader.
PRO 31:25 Está vestida de fuerza y dignidad, Y sonríe ante el mañana.
PRO 31:26 Abre su boca con sabiduría, Y la ley de la clemencia está en su lengua.
PRO 31:27 Vigila la marcha de su casa, Y no come su pan de ociosidad.
PRO 31:28 Sus hijos crecen, y la consideran inmensamente feliz, Su esposo también la alaba y dice:
PRO 31:29 Muchas mujeres hicieron el bien, Pero tú las superaste a todas.
PRO 31:30 Engañosa es la gracia y vana la hermosura, La mujer que teme a Yavé será alabada.
PRO 31:31 ¡Denle del fruto de sus manos, Y que sus mismas obras la alaben en la puerta!
ECC 1:1 Las palabras del Predicador, el hijo de David, rey en Jerusalén.
ECC 1:2 Vanidad de vanidades, dice el Predicador. Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
ECC 1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre De todo su trabajo que hace bajo el sol?
ECC 1:4 Generación va y generación viene, Pero la tierra siempre permanece.
ECC 1:5 Sale el sol y se oculta el sol. Se apresura hacia el lugar donde vuelve a salir.
ECC 1:6 El viento sopla hacia el sur y vuelve hacia el norte. Gira sin cesar. Vuelve otra vez a sus giros el viento.
ECC 1:7 Todos los ríos corren hacia el mar, Y el mar nunca se llena, Al lugar de donde vinieron los ríos, Allí vuelven para volver a correr.
ECC 1:8 Todas las cosas son fatigosas. El hombre no puede explicarlas. El ojo nunca se sacia de ver, Ni el oído se llena de oír.
ECC 1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo hecho? Lo mismo que se hará. Nada nuevo hay bajo el sol.
ECC 1:10 ¿Hay cosa de la cual se diga: Mira, esto es nuevo? Ya existió en los siglos que nos precedieron.
ECC 1:11 No hay memoria de lo primero. Tampoco de lo último habrá memoria Entre los que vendrán después.
ECC 1:12 Yo, el Predicador, fui rey de Israel en Jerusalén.
ECC 1:13 Dediqué mi corazón a buscar e investigar con sabiduría todo lo que sucede bajo el cielo. Dura tarea que ʼElohim dio a los hijos de hombres para que sean afligidos con ella.
ECC 1:14 Vi todas las obras que se hacen bajo el sol. Ciertamente todo es vanidad y correr tras el viento.
ECC 1:15 Lo torcido no se puede enderezar, Y lo incompleto no se puede completar.
ECC 1:16 Hablé a mi corazón: Mira, me engrandecí y crecí en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Mi corazón percibió mucha sabiduría y ciencia.
ECC 1:17 Dediqué mi corazón a obtener sabiduría y a entender la locura y la insensatez. Comprendí que aun esto es correr tras el viento.
ECC 1:18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha frustración, Y el que añade conocimiento añade dolor.
ECC 2:1 Dije en mi corazón: ¡Ven pues, te deleitaré con el placer! ¡Prueba la felicidad! ¡Diviértete! Pero ciertamente esto también era vanidad.
ECC 2:2 A la risa dije: ¡Necia! Y al placer: ¿Qué logras?
ECC 2:3 Aunque mi corazón me guiaba con sabiduría, investigué con mi mente cómo deleitar mi cuerpo con vino, y a la vez andar con sabiduría y retener la insensatez, hasta ver cuál sería el bien para que lo hagan los hijos de hombres bajo el cielo todos los días de su vida.
ECC 2:4 Engrandecí mis obras, me edifiqué palacios y planté viñas para mí.
ECC 2:5 Me hice huertos y jardines, y planté toda clase de árboles frutales.
ECC 2:6 Me hice estanques de agua para regar el bosque donde crecían mis árboles.
ECC 2:7 Compré esclavos y esclavas, y tuve otros nacidos en casa. También tuve una gran hacienda de ganado vacuno y rebaños, más que todos mis predecesores en Jerusalén.
ECC 2:8 Acumulé plata y oro para mí, y tesoros de reyes y provincias. Contraté cantores y cantoras, y los placeres de los hombres: muchas concubinas.
ECC 2:9 Fui grande y crecí más que los que me precedieron en Jerusalén. Mi sabiduría también permaneció conmigo.
ECC 2:10 Nada de lo que mis ojos deseaban les negué, Ni privé mi corazón de algún placer. Pues mi corazón gozaba de toda mi labor, Y ésta fue mi parte de todo mi trabajo.
ECC 2:11 Consideré yo luego todas las obras que hicieron mis manos, Y el duro trabajo con el cual las hice. ¡Y ciertamente todo era vanidad Y correr tras el viento! No había algún provecho bajo el sol.
ECC 2:12 Después volví a considerar la sabiduría, la locura y la necedad. Porque ¿qué hará el hombre que entre como heredero del rey Que no sea lo que ya se hizo?
ECC 2:13 Vi que la sabiduría aventaja a la necedad Como la luz a la oscuridad.
ECC 2:14 Los ojos del sabio están en su cabeza, Pero el necio anda en la oscuridad. También entendí que una misma cosa acontece a ambos.
ECC 2:15 Entonces me dije a mí mismo: Como el destino del necio, Así me acontecerá a mí. ¿Para qué, entonces fui muy sabio? Y me dije: También esto es vanidad.
ECC 2:16 Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre. Pues en los días venideros todo será olvidado. ¿Y cómo muere el sabio? ¡Como el necio!
ECC 2:17 Aborrecí la vida, porque la obra que se hace bajo el sol me era fastidiosa, por cuanto todo es vanidad y correr tras el viento.
ECC 2:18 Así que aborrecí todo mi trabajo por el cual laboré bajo el sol, al ver que tenía que dejarlo a alguno que vendrá después de mí.
ECC 2:19 ¿Y quién sabe si será sabio o necio? Sin embargo, él ejercerá el dominio de todo el fruto de mi trabajo por el cual laboré al actuar sabiamente bajo el sol. También esto es vanidad.
ECC 2:20 Por tanto, me desesperé completamente por todo el fruto de mi labor que realicé bajo el sol.
ECC 2:21 ¡Que un hombre que trabajó con sabiduría, conocimiento y destreza, y deje su legado a otro que no trabajó por ello! ¡Esto también es vanidad y grande mal!
ECC 2:22 Porque ¿qué obtiene un hombre de todo su trabajo y de su esfuerzo con el cual labora bajo el sol?
ECC 2:23 Porque todos sus días su tarea es dolorosa y pesada. Aun en la noche su mente no reposa. Esto también es vanidad.
ECC 2:24 No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y que su alma vea lo bueno de su trabajo. También vi que esto proviene de la mano de ʼElohim.
ECC 2:25 Porque, ¿quién come y se regocija sin Él?
ECC 2:26 Porque al hombre que le agrada, Él le da sabiduría, conocimiento y gozo. Pero al pecador le impone la tarea de recoger y amontonar para darlo al que agrada a ʼElohim. Esto también es vanidad y correr tras el viento.
ECC 3:1 Todo tiene su tiempo. Todo lo que se quiere bajo el cielo tiene su hora:
ECC 3:2 Tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado.
ECC 3:3 Tiempo de matar y tiempo de curar. Tiempo de destruir y tiempo de edificar.
ECC 3:4 Tiempo de llorar y tiempo de reír. Tiempo de endechar y tiempo de bailar.
ECC 3:5 Tiempo de esparcir piedras y tiempo de reunir piedras. Tiempo de abrazar y tiempo de no abrazar.
ECC 3:6 Tiempo de buscar y tiempo de perder. Tiempo de guardar y tiempo de desechar.
ECC 3:7 Tiempo de romper y tiempo de coser. Tiempo de callar y tiempo de hablar.
ECC 3:8 Tiempo de amar y tiempo de aborrecer. Tiempo de guerra y tiempo de paz.
ECC 3:9 ¿Qué provecho hay para el trabajador de aquello en lo cual trabaja?
ECC 3:10 Vi el trabajo que ʼElohim dio a los hijos de hombres para que se ocupen.
ECC 3:11 Todo lo hizo apropiado en su tiempo, y colocó eternidad en su corazón. Pero el hombre no entiende lo que hizo ʼElohim desde el principio hasta el fin.
ECC 3:12 Sé que nada hay mejor para ellos que gozarse y hacer bien en sus vidas.
ECC 3:13 También que es don de ʼElohim que todo hombre coma y beba, y vea el bien de toda su labor.
ECC 3:14 Entendí que todo lo que hace ʼElohim es perpetuo. A ello no se añadirá, ni de ello se disminuirá. ʼElohim lo hizo así para que los hombres teman ante Él.
ECC 3:15 Lo que es, ya fue. Lo que será, ya fue, Y ʼElohim restaura lo que pasó.
ECC 3:16 Además vi bajo el sol: En el lugar de la justicia hay impiedad, Y en el lugar de la equidad hay iniquidad.
ECC 3:17 Y dije en mi corazón: Al justo y al perverso los juzgará ʼElohim. Porque allí hay un tiempo Para todo lo que se quiere y todo lo que se hace.
ECC 3:18 Me dije con respecto a los hijos de hombres: ʼElohim ciertamente los probó para que ellos vean que solo son como las bestias.
ECC 3:19 Porque lo mismo que sucede al hombre sucede a la bestia. Un mismo suceso es: como muere uno, así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento. El hombre no tiene ventaja sobre el animal, porque todo es vanidad.
ECC 3:20 Todos van a un mismo lugar. Todos proceden del polvo y todos vuelven al polvo.
ECC 3:21 ¿Quién conoce el espíritu de los hijos de hombres? ¿Va él hacia arriba? ¿Y el hálito de la bestia baja a la tierra?
ECC 3:22 Así vi que nada hay mejor para el hombre que alegrarse en sus obras, porque ésa es su parte. ¿Porque quién lo llevará para que vea lo que ocurrirá después de él?
ECC 4:1 Entonces volví a mirar todas las opresiones que se cometen bajo el sol. Ciertamente vi las lágrimas de los oprimidos. No tienen quien los consuele. Y por el otro lado, el poder de sus opresores, la fuerza bruta.
ECC 4:2 Y alabé a los que murieron más que a los que aún viven.
ECC 4:3 Pero más dichoso que ambos es el que nunca existió, Que no vio las malas obras que se hacen bajo el sol.
ECC 4:4 También vi que todo trabajo y toda obra excelente brota de la rivalidad del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y correr tras el viento.
ECC 4:5 El necio se cruza de brazos y devora su propia carne.
ECC 4:6 Mejor es un puñado de quietud que ambas manos llenas de trabajo Y de correr tras el viento.
ECC 4:7 Me volví otra vez y vi esta vanidad bajo el sol:
ECC 4:8 Hay cierto hombre solo, Sin alguien que lo acompañe, sin hijos ni hermanos. Pero aun así su afán no tiene fin. Su ojo no se llena de riquezas y no se pregunta: ¿Para quién me afano y me privo de lo bueno? También esto es vanidad y tarea angustiosa.
ECC 4:9 Dos pueden más que uno, Pues tienen mejor recompensa por su trabajo.
ECC 4:10 Porque si caen, el uno levantará al otro. Pero, ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá quien lo levante.
ECC 4:11 Si dos se acuestan juntos se calientan entre ellos, Pero, ¿cómo se calentará uno solo?
ECC 4:12 Si un hombre prevalece contra uno, dos lo resistirán. Cuerda de tres hebras no se rompe pronto.
ECC 4:13 Mejor es joven pobre y sabio que rey viejo y necio que no recibe instrucción,
ECC 4:14 aunque aquel para reinar salga de la cárcel, aunque en su reino nazca pobre.
ECC 4:15 Vi a todos los que viven bajo el sol que marchaban con el joven sucesor que lo reemplaza.
ECC 4:16 No tenía fin la muchedumbre que lo seguía. Sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos con él. También esto es vanidad y correr tras el viento.
ECC 5:1 Cuando vayas al Templo de ʼElohim cuida tu pie. Acércate para escuchar más bien que para ofrecer el sacrificio de los necios, porque no saben que hacen mal.
ECC 5:2 No te apresures con tu boca. Ni se apremie tu corazón a expresar palabra ante ʼElohim, Porque ʼElohim está en el cielo y tú en la tierra. Por tanto, sean pocas tus palabras.
ECC 5:3 Porque el soñar viene a causa de la mucha ocupación, Y la voz del necio por medio de muchas palabras.
ECC 5:4 Cuando hagas un voto a ʼElohim no tardes en cumplirlo, porque Él no se complace en los necios. Cumple lo que prometes.
ECC 5:5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
ECC 5:6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del Ángel que fue ignorancia. ¿Por qué harás que ʼElohim se enoje a causa de tus palabras y destruya la obra de tus manos?
ECC 5:7 Porque donde abundan los sueños también abundan las vanidades. Pero tú, teme a ʼElohim.
ECC 5:8 Si ves opresión a los pobres, violación del juicio y la justicia en la provincia, no te maravilles a causa de esto, porque sobre el alto vigila el más alto. Hay Alguien más alto que ellos.
ECC 5:9 Además el provecho de la tierra es para todos. Para el mismo rey que cultiva el campo la tierra es una ventaja.
ECC 5:10 El que ama la plata nunca se saciará de la plata, Ni el que ama la riqueza con la ganancia. Esto también es vanidad.
ECC 5:11 Cuando aumentan los bienes También aumentan los que los consumen. ¿Qué provecho tendrá su dueño Aparte de verlos con sus propios ojos?
ECC 5:12 Coma poco o coma mucho, Dulce es el sueño del trabajador. Pero la abundancia No deja dormir al rico.
ECC 5:13 Vi un grave mal bajo el sol: Riqueza guardada por su dueño Para su propio perjuicio.
ECC 5:14 Pues se pierde esa riqueza en negocios infortunados, Y si engendra un hijo, Nada le queda para sostenerlo.
ECC 5:15 Desnudo, Como salió del vientre de su madre, Así se irá. Nada de su duro trabajo podrá llevar en su mano.
ECC 5:16 Y éste también es un mal grave: Que como vino se va. ¿Y qué provecho tiene El que se esfuerza tras el viento?
ECC 5:17 Ya que todos sus días comió en oscuridad, Con gran tristeza, con enfermedad e ira.
ECC 5:18 Este es el bien que vi: que es bueno y adecuado que uno coma y beba, y disfrute del bien de todo el trabajo en el cual labora bajo el sol todos los días de su vida que ʼElohim le da, porque ésta es su recompensa.
ECC 5:19 Además, todo hombre a quien ʼElohim da riquezas y posesiones, lo capacita para que las disfrute, tome la parte que le corresponde y se regocije en su trabajo. Esto es el don de ʼElohim.
ECC 5:20 Porque no se acordará mucho de los días de su vida, pues ʼElohim lo tiene ocupado con la alegría de su corazón.
ECC 6:1 Hay otro mal que vi bajo el sol que prevalece entre los hombres:
ECC 6:2 El del hombre a quien ʼElohim da riquezas, bienes y honra, de modo que nada le falta de todo lo que desea su alma, pero a quien ʼElohim no capacita para disfrutarlos, sino lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad y un mal doloroso.
ECC 6:3 Si un hombre engendra 100 [hijos] y vive muchos años, aunque sean numerosos los días de su vida, si su alma no se sacia de buenas cosas, ni siquiera tiene un entierro apropiado, digo: Mejor que él es un aborto.
ECC 6:4 Porque éste llega en un soplo y se va en oscuridad, y la oscuridad encubre su nombre.
ECC 6:5 No vio el sol, ni se enteró de nada, ni recibe sepultura, pero descansa mejor que el otro.
ECC 6:6 Porque aunque aquél viva 1.000 años dos veces sin disfrutar del bien, ¿No van todos a un mismo lugar?
ECC 6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, Y aun así, su alma no se sacia.
ECC 6:8 ¿Qué provecho tiene el sabio Más que el necio? ¿Qué ventaja tiene el pobre Que supo portarse entre los vivientes?
ECC 6:9 Más vale lo que ven los ojos Que el divagar del alma. También esto es vanidad Y correr tras el viento.
ECC 6:10 Lo que existe ya tiene nombre. Se sabe que es solo un hombre, Y que no puede contender Con el que es más fuerte que él.
ECC 6:11 Porque hay muchas palabras Que aumentan la vanidad. ¿Qué provecho saca el hombre?
ECC 6:12 Porque ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre en la vida? Todos los días de su vana vida los pasará como una sombra, pues ¿quién dirá al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?
ECC 7:1 Mejor es una buena fama Que un buen ungüento, Y mejor el día de la muerte Que el día del nacimiento.
ECC 7:2 Mejor es ir a la casa del luto Que a la casa del banquete, Porque aquello es el fin de todos los hombres. El que vive debe poner esto en su corazón.
ECC 7:3 Mejor la tristeza que la risa, Porque con la tristeza de rostro se enmienda el corazón.
ECC 7:4 El corazón de los sabios está en la casa del luto, Pero el corazón del necio está en la casa del placer.
ECC 7:5 Mejor es oír la reprensión del sabio Que el canto de los necios,
ECC 7:6 Porque como el estallido de los espinos bajo la olla, Así es la risa del necio. También esto es vanidad.
ECC 7:7 Porque la opresión perturba al sabio, Y el regalo corrompe el corazón.
ECC 7:8 Mejor es el fin de un asunto que su comienzo, Y mejor el paciente de espíritu que el altivo de espíritu.
ECC 7:9 No te apresures en tu alma a enojarte, Porque la ira reside en el seno de los necios.
ECC 7:10 Nunca digas: ¿Por qué los tiempos pasados fueron mejores que éstos? No es sabio que preguntes esto.
ECC 7:11 La sabiduría es buena con una heredad, Y aprovecha a los que ven el sol.
ECC 7:12 Porque estar bajo la protección del conocimiento Es como estar bajo la protección del dinero. Pero la sabiduría aventaja En que da vida a los que la poseen.
ECC 7:13 Considera la obra de ʼElohim: ¿Quién podrá enderezar Lo que Él torció?
ECC 7:14 El día del bien goza del bien. Y el día de la adversidad reflexiona: ʼElohim hizo tanto lo uno como la otra, Para que el hombre no descubra Lo que sucederá después de él.
ECC 7:15 Todo esto vi en los días de mi vanidad: Hay justo que perece por su justicia, Y hay impío que prospera en su impiedad.
ECC 7:16 No seas demasiado justo, Ni presumas ser muy sabio. ¿Por qué tienes que destruirte?
ECC 7:17 No seas demasiado impío Ni seas insensato. ¿Por qué morirás antes de tiempo?
ECC 7:18 Bueno es que agarres una cosa sin soltar la otra, Porque el que teme a ʼElohim Sale bien con ambas cosas.
ECC 7:19 La sabiduría fortalece al sabio Más que diez poderosos que estén en una ciudad.
ECC 7:20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra Que haga el bien y nunca peque.
ECC 7:21 Tampoco tomes en serio todo lo que se habla, Ni escuches a tu esclavo cuando te maldice,
ECC 7:22 Pues sabes muy bien que muchas veces tú mismo maldijiste a otros.
ECC 7:23 Todas estas cosas experimenté con sabiduría Y dije: Seré sabio. Pero eso estaba lejos de mí.
ECC 7:24 Lo que existe es remoto y muy profundo. ¿Quién lo podrá hallar?
ECC 7:25 Dirigí mi corazón al saber, A escudriñar y a buscar el conocimiento y la razón. Procuré conocer cuál es la peor insensatez: La necedad de la locura.
ECC 7:26 Y hallé más trágica que la muerte A la mujer cuyo corazón es trampa y red, Y sus manos, ligaduras. El que agrada a ʼElohim escapará de ella, Pero el pecador será atrapado por ella.
ECC 7:27 Mira, dice el Predicador, Al sopesar las cosas una por una para hallar una razón,
ECC 7:28 Lo que aún busca mi alma sin encontrarlo: Hallé un hombre entre 1.000, Pero una mujer entre todas ellas no la encontré.
ECC 7:29 Solo esto hallé: Que ʼElohim hizo al hombre recto, Pero ellos buscaron muchas artimañas.
ECC 8:1 ¿Quién como el sabio? ¿Quién sabe la interpretación de un asunto? La sabiduría ilumina el rostro del hombre Y cambia la dureza de su semblante.
ECC 8:2 Digo: guarda el mandato del rey a causa del juramento ante ʼElohim.
ECC 8:3 No te apresures a irte de Él ni persistas en una mala acción, porque Él hace lo que le agrada.
ECC 8:4 Pues la palabra del rey tiene poder. ¿Quién le pedirá cuenta de lo que hace?
ECC 8:5 El que observa el mandamiento no experimentará el mal. El corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.
ECC 8:6 Porque para cada asunto hay un tiempo y un procedimiento. Aunque grande es el mal que viene sobre el hombre,
ECC 8:7 Pues no sabe qué sucederá. Porque lo que va a suceder, ¿Quién le dirá cuando ocurrirá?
ECC 8:8 No hay hombre que tenga potestad sobre el hálito de vida para retener el alma, Ni potestad sobre el día de la muerte. No hay escape en guerra. La perversidad no librará a los que se entregan a ella.
ECC 8:9 Todo esto observé, y dediqué mi corazón a todo lo que se hace bajo el sol. Hay un hombre que domina a otro para su mal.
ECC 8:10 Observé el funeral de los perversos, los que frecuentaban el Lugar Santo, mientras que en la ciudad pronto eran olvidados los que actuaban honestamente. También esto es vanidad.
ECC 8:11 Porque no se ejecuta sentencia inmediata contra una obra mala. El corazón de los hijos de hombres está dispuesto a hacer el mal.
ECC 8:12 Pero aunque el pecador haga el mal 100 veces y prolongue sus días, sé que le irá bien al que teme a ʼElohim,
ECC 8:13 y que no le irá bien al perverso, ni le serán prolongados sus días, que serán como una sombra, porque no teme ante ʼElohim.
ECC 8:14 Hay otra vanidad que ocurre sobre la tierra: Hay justos a quienes les sucede según la obra de los impíos, y hay impíos a quienes les sucede Según la obra de los justos. Digo que también esto es vanidad.
ECC 8:15 Por tanto, alabo el placer, porque no hay cosa mejor para el hombre bajo el sol que comer y beber y estar alegre, y que esto le quede de su trabajo en los días de la vida que ʼElohim le dio bajo el sol.
ECC 8:16 Cuando apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a ver la tarea que se hace sobre la tierra aunque uno no pueda dormir ni de día ni de noche.
ECC 8:17 Vi toda obra de ʼElohim. El hombre no puede descubrir la obra hecha bajo el sol. Aunque el hombre busque laboriosamente y aunque algún sabio pretenda saberlo, no podrá descubrirla.
ECC 9:1 Ciertamente tomé todas estas cosas en mi corazón para explicar todo esto: Que los justos y los sabios, y sus obras, todas estas cosas están en la mano de ʼElohim, aun el amor y el odio, pero el hombre no lo sabe, aunque todo está delante de ellos.
ECC 9:2 Todo acontece a todos de una misma manera. Lo mismo le ocurre al justo que al impío, al bueno, al puro, al impuro, al que ofrece sacrificios y al que no los ofrece, tanto al recto como al perverso, al que jura en vano como al que respeta su juramento.
ECC 9:3 Este es un mal que hay en todo lo que ocurre bajo el sol: Que un mismo suceso acontece a todos, y que el corazón de los hijos de hombres está lleno de maldad, que la locura está en su corazón mientras vive, ¡Y después de esto bajan al lugar de los muertos!
ECC 9:4 Pero hay esperanza para todo el que está entre los vivos, pues mejor es perro vivo que león muerto.
ECC 9:5 Porque los vivos saben que van a morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa, porque su memoria es puesta en el olvido.
ECC 9:6 En verdad su amor, su odio y su envidia ya perecieron. Nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo el sol.
ECC 9:7 Anda, come tu pan con gozo y bebe tu vino con corazón alegre, porque ʼElohim ya aprobó tus obras.
ECC 9:8 En todo tiempo sean blancas tus ropas, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
ECC 9:9 Goza de la vida con la mujer que amas todos los días de tu vana vida que te fue dada bajo el sol todos los días de vanidad, pues ésta es tu recompensa en la vida y en el trabajo con el cual te ocupas bajo el sol.
ECC 9:10 Todo lo que venga a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el Seol, adonde vas, no hay obra ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
ECC 9:11 Me volví y vi bajo el sol: Que la carrera no es de los veloces, Ni la batalla de los fuertes, Ni de los sabios el pan, Ni de los entendidos la riqueza, Ni de los hábiles el favor, Sino un tiempo y una oportunidad los alcanzan a todos ellos.
ECC 9:12 Porque el hombre no conoce su tiempo: Como los peces son atrapados en la traicionera red Y los pájaros caen en la trampa, Así son atrapados los hijos de hombres En el tiempo malo cuando les viene de repente.
ECC 9:13 También vi algo que para mí es de gran sabiduría bajo el sol:
ECC 9:14 Una pequeña ciudad con pocos hombres en ella, y llega contra ella un gran rey, y construye contra ella grandes torres de asedio.
ECC 9:15 Y en ella se halla un hombre pobre pero sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría. Sin embargo, nadie se acuerda de aquel hombre pobre.
ECC 9:16 Entonces me dije: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la sabiduría del pobre sea menospreciada, y sus palabras no sean escuchadas.
ECC 9:17 Las palabras de los sabios dichas en quietud Son más aceptables que el clamor de un magistrado entre los necios.
ECC 9:18 Mejor es la sabiduría que las armas de guerra, Pero un solo perverso destruye mucho bien.
ECC 10:1 Las moscas muertas hacen que hieda el perfume del perfumista. Así una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable.
ECC 10:2 El corazón del sabio se inclina a su derecha, Pero el corazón del necio, a su izquierda.
ECC 10:3 Aun mientras va de camino le falta cordura al necio. A todos les anuncia que es necio.
ECC 10:4 Si el temperamento del gobernante se levanta contra ti, No dejes tu lugar, Porque la mansedumbre apacigua grandes ofensas.
ECC 10:5 Hay un mal que vi bajo el sol Y es prevaleciente entre los hombres:
ECC 10:6 El necio encumbrado en muchos lugares exaltados, Y el dotado en lugares humildes.
ECC 10:7 Vi esclavos a caballo, Y príncipes que andan Como esclavos con pie en tierra.
ECC 10:8 El que cava un hoyo caerá en él, Y al que rompa el cerco lo morderá una serpiente.
ECC 10:9 El que corta piedras se lastimará con ellas, Y el que parte leños peligra en ello.
ECC 10:10 Si el hierro pierde el filo y no le sacan corte, Hay que aplicar más fuerza. La sabiduría tiene la ventaja de dar éxito.
ECC 10:11 Si la serpiente muerde antes de ser encantada, De nada sirve el encantador.
ECC 10:12 Las palabras del sabio son provechosas, Pero los labios del necio causan su propia ruina.
ECC 10:13 Las palabras de su boca comienzan con necedad, Y el fin de su charla es perverso desvarío.
ECC 10:14 El necio multiplica palabras Aunque nadie sabe lo que va a suceder, Y lo que habrá después de él. ¿Quién se lo dirá?
ECC 10:15 El trabajo de los necios los fatiga, Porque ni saben cómo ir a la ciudad.
ECC 10:16 ¡Ay de ti, oh tierra, cuando tu rey es un muchacho, Y tus príncipes banquetean en la mañana!
ECC 10:17 ¡Dichosa tú, oh tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, Y tus príncipes comen a su tiempo Para reponer fuerzas Y no para embriagarse!
ECC 10:18 Por la pereza se cae el techo, Y por la negligencia de manos la casa tiene goteras.
ECC 10:19 Por placer se hace el banquete. El vino alegra la vida, Y el dinero sirve para todo.
ECC 10:20 Ni en tu aposento maldigas al rey, Ni aun en el secreto de tu dormitorio hables mal del rico, Porque un ave del cielo puede llevar tu voz, Y un pájaro en vuelo puede contar el asunto.
ECC 11:1 Echa tu pan sobre las aguas, Porque después de muchos días lo hallarás.
ECC 11:2 Reparte a siete, y aun a ocho, Porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.
ECC 11:3 Si las nubes están llenas de lluvia, Se vaciarán sobre la tierra, Y si un árbol cae hacia el sur o hacia el norte, En el lugar donde caiga quedará.
ECC 11:4 El que observa el viento no sembrará, Y el que mira las nubes, no cosechará.
ECC 11:5 Así como no sabes cuál es la senda del viento, Ni cómo crecen los huesos en el vientre de la que está embarazada, Así ignoras la obra de ʼElohim, Quien hace todas las cosas.
ECC 11:6 Por la mañana siembra tu semilla, Y al llegar la noche no des reposo a tu mano. Porque no sabes qué es lo mejor, Si esto o aquello, O si ambas cosas serán igualmente buenas.
ECC 11:7 Agradable es la luz, Y grato a los ojos contemplar el sol.
ECC 11:8 Pero aunque el hombre viva muchos años, Y en todos ellos tenga gozo, Recuerde que los días de oscuridad serán muchos más. ¡Todo lo que viene es vanidad!
ECC 11:9 Alégrate, oh joven, en tu juventud, Y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón Y los deseos de tus ojos. Pero sabe que por todas estas cosas te juzgará ʼElohim.
ECC 11:10 Aparta la ira y el enojo de tu corazón, Y aleja el mal de tu carne. Porque la adolescencia y la juventud son vanidad.
ECC 12:1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, Antes que lleguen los malos días, Y se acerquen los años cuando digas: No tengo en ellos contentamiento.
ECC 12:2 Antes que se oscurezcan el sol y la luz, Y la luna y las estrellas, Y las nubes vuelvan tras la lluvia.
ECC 12:3 El día cuando tiemblen los guardianes de la casa, Se encorven los hombres fuertes, Cesen las que muelen porque disminuyeron, Y se enturbien los que miran por las celosías.
ECC 12:4 Cuando se cierren las puertas de afuera Por ser débil el sonido del molino, Uno se levante con la voz del ave, Y todas las hijas del canto sean abatidas,
ECC 12:5 Cuando se tema también a lo que es alto Y a los terrores del camino, Florezca el almendro, Se arrastre la langosta, Y se pierda el apetito. Porque el hombre va hacia su morada eterna, Y los que endechan rondan por las calles.
ECC 12:6 Antes que se rompa el cordón de plata Se destroce el tazón de oro, Se quiebre el cántaro junto a la fuente, La rueda se rompa sobre el pozo,
ECC 12:7 El polvo vuelva a la tierra de donde procede, Y el espíritu regrese a ʼElohim, Quien lo dio.
ECC 12:8 Vanidad de vanidades, Dice el Predicador. ¡Todo es vanidad!
ECC 12:9 Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más impartió su conocimiento al pueblo. Reflexionó y escudriñó. Compuso muchos proverbios.
ECC 12:10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables, palabras de verdad escritas correctamente.
ECC 12:11 Las palabras de los sabios son como aguijones, como estacas firmemente clavadas por un pastor para guiar rebaños.
ECC 12:12 Además de esto, hijo mío, sé advertido: El escribir muchos rollos no tiene fin, y la devoción excesiva a los rollos es fatiga para el cuerpo.
ECC 12:13 La conclusión de todo el discurso oído es: Teme a ʼElohim y guarda sus Mandamientos, Porque esto es el todo del hombre.
ECC 12:14 Porque ʼElohim llevará toda obra a juicio, Junto con toda cosa oculta, Sea buena o sea mala.
SOL 1:1 Cantar de los cantares, El cual es de Salomón.
SOL 1:2 ¡Oh, si él me besara con ósculos de su boca! Mejor que el vino es tu amor.
SOL 1:3 El olor de tus ungüentos es fragancia. Tu nombre es como ungüento derramado. Por eso las doncellas te aman.
SOL 1:4 ¡Atráeme, y correremos detrás de ti! El rey me introdujo en sus habitaciones: Nos regocijaremos y nos alegraremos en ti, Y exaltaremos tu amor más que el vino. ¡Con justa razón te aman!
SOL 1:5 Hijas de Jerusalén, soy morena, Pero codiciable como las tiendas de Cedar, Como las cortinas de Salomón.
SOL 1:6 No consideren que soy morena Porque el sol me quemó. Los hijos de mi madre se airaron contra mí. Me dedicaron a cuidar las viñas, Y mi propia viña no cuidé.
SOL 1:7 Hazme saber tú, amado de mi alma, dónde pastoreas, Dónde haces recostar el rebaño al mediodía. Pues, ¿por qué seré como la que se desvela Junto a los rebaños de tus compañeros?
SOL 1:8 ¡Si no lo sabes tú, La más hermosa de las mujeres, Sal tras las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores!
SOL 1:9 A mi yegua favorita entre las carrozas de Faraón Te comparé, oh amada mía.
SOL 1:10 Hermosas son tus mejillas entre los zarcillos, Tu cuello, con sus collares.
SOL 1:11 Te haremos aretes de oro con incrustaciones de plata.
SOL 1:12 Mientras el rey está en su reclinatorio, Mi nardo da su fragancia.
SOL 1:13 Mi amado es para mí un manojito de mirra Que reposa entre mis pechos.
SOL 1:14 Ramillete de flores de alheña Es mi amado para mí en las viñas de En-gadi.
SOL 1:15 Mira, eres hermosa, oh amada mía. ¡Cuán bella eres! Tus ojos son como palomas.
SOL 1:16 Mira, eres hermoso, oh amado mío. También placentero. Nuestra cama es de florido verdor.
SOL 1:17 Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés nuestro techo raso.
SOL 2:1 Soy la rosa de Sarón Y el lirio de los valles.
SOL 2:2 Como el lirio entre los espinos, Así es mi amada entre las doncellas.
SOL 2:3 Como el manzano entre los árboles del bosque, Así es mi amado entre los jóvenes. A su sombra deseo sentarme y comer sus dulces frutos.
SOL 2:4 Él me lleva a la sala del banquete, Y su estandarte sobre mí es amor.
SOL 2:5 ¡Susténtenme con pasas, Confórtenme con manzanas, Porque estoy enferma de amor!
SOL 2:6 ¡Su izquierda esté bajo mi cabeza, Y su derecha me abrace!
SOL 2:7 ¡Oh hijas de Jerusalén, Las conjuro por las gacelas y por los venados del campo, Que no despierten ni hagan velar al amor hasta que quiera!
SOL 2:8 ¡La voz de mi amado! ¡Allí salta sobre las montañas, Brinca sobre las colinas!
SOL 2:9 Mi amado es como un venado o un cervatillo. ¡Miren! Está tras nuestro muro y mira por las ventanas. Observa por las celosías.
SOL 2:10 Mi amado habló: ¡Oh amada mía, hermosa mía, levántate y sal conmigo!
SOL 2:11 Porque pasó el invierno. La lluvia cesó y se fue.
SOL 2:12 Las flores aparecen en la tierra, El tiempo de la poda llegó Y la voz de la tórtola se oye en nuestra tierra.
SOL 2:13 La higuera ya madura sus brevas, Y las vides en flor exhalan su aroma. ¡Levántate, oh amada mía, Hermosa mía, y ven!
SOL 2:14 ¡Oh paloma mía! Tú, que anidas en las grietas de la peña, En los escarpados parajes: ¡Muéstrate! ¡Hazme oír tu voz! Porque dulce es tu voz y hermoso tu rostro.
SOL 2:15 Cácennos las zorras, Las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, ¡Nuestras viñas en flor!
SOL 2:16 ¡Mi amado es mío y yo suya! Él pastorea entre los lirios
SOL 2:17 Hasta que refresque el día y huyan las sombras. ¡Vuelve, oh amado mío! Sé como el venado o el cervatillo sobre las montañas de Béter.
SOL 3:1 Por las noches en mi cama buscaba al que ama mi alma. Lo busqué, Pero no lo hallé.
SOL 3:2 Me levantaré ahora e iré por la ciudad, Por las calles y por las plazas. ¡Debo hallar al que ama mi alma! Lo busqué, Pero no lo hallé.
SOL 3:3 Me hallaron los guarda que rondan la ciudad. ¿Vieron al que ama mi alma?
SOL 3:4 Apenas pasé de allí, Hallé al que ama mi alma. Me agarré de él y no lo dejé, Hasta que lo introduje en la casa de mi madre, En la habitación de la que me concibió.
SOL 3:5 Las conjuro, oh hijas de Jerusalén, Por las gacelas y por los venados del campo, Que no despierten al amor Ni lo hagan velar hasta que quiera.
SOL 3:6 ¿Qué es esto que sube del desierto como columnas de humo, Perfumado con mirra e incienso Y con todos los aromas del mercader?
SOL 3:7 Mira, la litera de Salomón, Escoltada por 60 valientes de entre los héroes de Israel.
SOL 3:8 Todos ellos empuñan espada. Son expertos en la batalla. Cada uno tiene su espada en su cintura Por los peligros de la noche.
SOL 3:9 El rey Salomón hizo para él una litera con madera del Líbano.
SOL 3:10 Hizo sus columnas de plata, Su respaldo de oro, Su asiento de púrpura, Su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusalén.
SOL 3:11 ¡Salgan, oh hijas de Sion, Y contemplen al rey Salomón, Con la diadema que le colocó su madre el día de su boda, El día del gozo de su corazón!
SOL 4:1 ¡Qué bella eres, amada mía! ¡Eres realmente hermosa! Tus ojos son palomas detrás de tu velo, Tus cabellos como un rebaño de cabras que descienden de la montaña Galaad.
SOL 4:2 Tus dientes, rebaño de ovejas trasquiladas, Que suben del lavadero. Todas tienen mellizos y no hay estéril entre ellas.
SOL 4:3 Tus labios son como hilo de grana, Y tu hablar, gracioso. Tus mejillas, como granada partida detrás de tu velo.
SOL 4:4 Tu cuello, como la torre de David, Hecha para guardar armas, De donde cuelgan 1.000 escudos, Todos escudos de valientes.
SOL 4:5 Tus dos pechos, como crías mellizas de gacela que apacientan entre lirios
SOL 4:6 Hasta que refresque el día y declinen las sombras. Me iré a la montaña de la mirra y a la colina del incienso.
SOL 4:7 ¡Toda tú, oh amada mía, eres hermosa, Y en ti no hay mancha!
SOL 4:8 ¡Ven conmigo desde el Líbano! ¡Oh esposa mía, ven del Líbano! Sal, desde la cumbre del Amaná, Desde la cumbre del Senir y del Hermón, Desde las guaridas de los leones, Desde las montañas de los leopardos.
SOL 4:9 ¡Arrebataste mi corazón, hermana mía y esposa mía! ¡Arrebataste mi corazón con uno de tus ojos, Con una sola joya de tu collar!
SOL 4:10 ¡Cuán perfecto es tu amor, hermana y esposa mía! ¡Mejores que el vino son tus caricias! ¡Mejor la fragancia de tus ungüentos que todos los perfumes!
SOL 4:11 Oh esposa mía, tus labios destilan miel, La miel y la leche están debajo de tu lengua, Y el aroma de tus vestidos es como la fragancia del Líbano.
SOL 4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía, Fuente cerrada, Manantial sellado.
SOL 4:13 Tus renuevos son paraíso de granados con toda clase de frutos deleitosos, De flores de alheña y de nardos,
SOL 4:14 Nardo y azafrán, Cálamo aromático y canela, Con todos los árboles de incienso, mirra y áloes, Con los mejores bálsamos y aromas.
SOL 4:15 Eres el manantial del huerto, Pozo de aguas vivas que fluyen del Líbano.
SOL 4:16 ¡Despierta, viento del norte! ¡Ven, viento del sur, soplen sobre mi huerto Para que se esparzan sus aromas! ¡Venga mi amado a su huerto Y coma de su dulce fruta!
SOL 5:1 ¡Vine a mi huerto, oh hermana mía y esposa mía. Recogí mi mirra con mi bálsamo, Comí mi panal con mi miel, Bebí mi vino con mi leche! ¡Coman, amigos! ¡Beban y embriáguense, oh amados!
SOL 5:2 Yo dormía, Pero mi corazón velaba: ¡Una voz! ¡Mi amado llama! ¡Ábreme, hermana mía, amada mía, Paloma mía, perfecta mía! Porque mi cabeza está empapada de rocío, Y mis cabellos con las gotas de la noche.
SOL 5:3 Me quité el vestido. ¿Cómo me volveré a vestir? Me lavé los pies, ¿Los volveré a ensuciar?
SOL 5:4 Mi amado metió su mano por la ventanilla, Y mis entrañas se conmovieron por él.
SOL 5:5 Me levanté para abrir a mi amado, Mis manos destilaron mirra, De mis dedos se escurrió la mirra por la manecilla del cerrojo.
SOL 5:6 Abrí a mi amado, Pero mi amado ya se había ido. Había pasado, Y mi alma salió tras su hablar. Lo busqué, Pero no lo hallé. Lo llamé, Pero no me respondió.
SOL 5:7 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad. Me golpearon y me hirieron. Los guardas de las murallas Me despojaron de mi manto.
SOL 5:8 Las conjuro, oh hijas de Jerusalén, Que si hallan a mi amado, ¡Le digan que estoy enferma de amor!
SOL 5:9 ¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh tú, la más hermosa entre las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras?
SOL 5:10 Mi amado es radiante y lozano, Distinguido entre 10.000.
SOL 5:11 Su cabeza es como el oro más fino, Sus cabellos, ondulados, Negros como el cuervo.
SOL 5:12 Sus ojos son como palomas junto a corrientes de agua, Bañados con leche, Que descansan en la orilla.
SOL 5:13 Sus mejillas, como un jardín de especias, Que exhalan su fragancia, Sus labios son como lirios, Que destilan abundante mirra.
SOL 5:14 Sus brazos como barras de oro engastados con piedras de Tarsis, Su torso, tallado de marfil, Recubierto de zafiros.
SOL 5:15 Sus piernas son columnas de alabastro, Asentadas sobre basas de oro puro. Su aspecto, como el del Líbano, Majestuoso como los cedros.
SOL 5:16 Su paladar es dulcísimo, Y todo él, la dulzura misma. ¡Es mi amado y es mi amigo, oh hijas de Jerusalén!
SOL 6:1 ¿Adónde se fue tu amado, Oh tú, la más hermosa entre las mujeres? ¿Adónde fue tu amado, Para que lo busquemos contigo?
SOL 6:2 Mi amado bajó a su huerto, A las eras de las especias para apacentar entre los huertos y recoger los lirios.
SOL 6:3 Yo soy de mi amado y mi amado es mío. Él apacienta entre lirios.
SOL 6:4 Oh amada mía, eres hermosa como Tirsa, Deseable como Jerusalén, Imponente como un ejército con estandartes.
SOL 6:5 Aparta tus ojos de mí, Porque me conturban. Tu cabellera es como un rebaño de cabras recostadas en las laderas de Galaad.
SOL 6:6 Tus dientes, como un rebaño de ovejas que suben del lavadero, Todas con crías gemelas, Y ninguna entre ellas estéril.
SOL 6:7 Tus mejillas, detrás de tu velo, dos mitades de granada.
SOL 6:8 Si 60 son las reinas, 80 las concubinas, Y sinnúmero las doncellas,
SOL 6:9 Una sola es mi paloma, la perfecta mía, Una sola, predilecta de su madre. Las doncellas la vieron y la consideran inmensamente feliz. La alabaron las reinas y las concubinas.
SOL 6:10 ¿Quién es la que se asoma como el alba, Hermosa como la luna, Límpida como el sol, Imponente como un escuadrón abanderado?
SOL 6:11 Al huerto de los nogales descendí A ver los frutos del valle, A ver si brotaba la vid, Si florecían los granados.
SOL 6:12 Antes que lo supiera, Mi alma me puso entre las carrozas de Abinadab.
SOL 6:13 ¡Vuelve, vuelve, oh sulamita! ¡Vuelve, vuelve y te contemplaremos! ¿Qué quieren ver en la sulamita? Algo como las danzas de Majanaim, ¡Cuán graciosos son tus pasos en sandalias, oh hija del príncipe!
SOL 7:1 Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de manos de un hábil orfebre.
SOL 7:2 Tu ombligo es como un ánfora, Donde no falta ningún vino generoso. Tu vientre, una gavilla de trigo cercada de lirios.
SOL 7:3 Tus dos pechos, como crías mellizas de gacela.
SOL 7:4 Tu cuello, una torre de marfil, Tus ojos, claros como los estanques de Hesbón, Junto al portal de Bat-rabim. Tu perfil es como la torre del Líbano, Que mira hacia Damasco.
SOL 7:5 Tu cabeza se yergue como la montaña Carmelo, Y tu cabellera es como la púrpura. ¡El rey está cautivo en tus trenzas!
SOL 7:6 ¡Cuán hermosa y dulce eres, oh amor deleitoso!
SOL 7:7 Tu talle se asemeja a la palmera, Y tus pechos, a sus racimos.
SOL 7:8 Dije: Subiré a la palmera. Tomaré sus frutos. Sean tus pechos como racimos de la vid, Y la fragancia de tu aliento como de manzanas,
SOL 7:9 Y el cielo de tu boca como el vino generoso. Que de mi amado fluye suavemente, Y hace mover apaciblemente los labios de los que duermen.
SOL 7:10 Yo soy de mi amado, Y su deseo es para mí.
SOL 7:11 Ven, amado mío, Salgamos al campo, Pernoctemos en las aldeas.
SOL 7:12 Madruguemos y vayamos a las viñas, Veamos si brotó la vid, Si ya se abrieron sus flores, Si florecen los granados. Allí te daré mis caricias.
SOL 7:13 Las mandrágoras exhalan su fragancia, Y a nuestra puerta hay toda clase de frutos deliciosos, Nuevos y añejos, que guardé para ti, oh amado mío.
SOL 8:1 ¡Oh, si tú fueras como mi hermano, Que mamó los pechos de mi propia madre! Al hallarte afuera yo te besaría, Y nadie me menospreciaría.
SOL 8:2 Te llevaría, te metería en la casa de mi madre. Tú me enseñarías, Y yo te daría a beber vino aromatizado del mosto de mis granadas.
SOL 8:3 Su izquierda esté bajo mi cabeza, Y su derecha me abrace.
SOL 8:4 ¡Las conjuro, oh hijas de Jerusalén, Que no despierten Ni hagan velar al amor hasta que quiera!
SOL 8:5 ¿Quién es la que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo del manzano te desperté. Allí tuvo dolores tu madre, Allí tuvo los dolores la que te dio a luz.
SOL 8:6 Ponme como un sello sobre tu corazón, Como una marca sobre tu brazo. Porque fuerte como la muerte es el amor, Y obstinados son los celos como el Seol, Sus ascuas son carbones encendidos de fuego, La misma llama de YA.
SOL 8:7 Las muchas aguas no pueden apagar el amor, Ni los ríos pueden extinguirlo. Si el hombre ofreciera por el amor todas las riquezas de su casa, De cierto sería menospreciado.
SOL 8:8 Tenemos una hermana pequeña, que aún no tiene pechos. ¿Qué haremos por nuestra hermana cuando se hable de ella?
SOL 8:9 Si ella es muro, Le colocaremos torrecillas de plata, Y si es puerta la reforzaremos con tablones de cedro.
SOL 8:10 Yo soy muro, Y mis pechos son torreones, Y ahora soy ante sus ojos como la que halla paz.
SOL 8:11 Salomón tuvo una viña en Baal-hamón. La entregó al cuidado de guardias. Cada uno de ellos debía entregar 1.000 monedas de plata por su fruto.
SOL 8:12 Mi viña, que es mía, está delante de mí. Tú, oh Salomón, tendrás las 1.000, Y 200 para los que guardan su fruto.
SOL 8:13 ¡Oh la que habita en los huertos, Los compañeros escuchan tu voz! ¡Házmela escuchar!
SOL 8:14 Apresúrate, amado mío, Sé como el venado o el cervatillo, Sobre las montañas de las especias.
ISA 1:1 Visión de Isaías, hijo de Amoz, que vio con respecto a Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
ISA 1:2 ¡Oye, cielo, y escucha tú, tierra, porque habla Yavé! Crié hijos y los desarrollé, pero ellos se rebelaron contra Mí.
ISA 1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no me conoce. Mi pueblo no tiene entendimiento.
ISA 1:4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de perversos, hijos depravados! Abandonaron a Yavé, despreciaron al Santo de Israel, se volvieron atrás.
ISA 1:5 ¿Por qué aún quieren ser castigados? ¿Aún se rebelarán? Toda la cabeza está enferma, y el corazón doliente.
ISA 1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza nada hay sano, sino golpes, contusiones, y heridas supurantes. No fueron drenadas, ni vendadas, ni aliviadas con ungüento.
ISA 1:7 Su tierra está asolada, sus ciudades incendiadas, su suelo devorado por extranjeros en presencia de ustedes, asolada como con desolación de extraños.
ISA 1:8 La hija de Sion quedó como cobertizo de viñedo, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
ISA 1:9 Si Yavé de las huestes no nos hubiera dejado un pequeño remanente, seríamos como Sodoma, semejantes a Gomorra.
ISA 1:10 ¡Escuchen la Palabra de Yavé, gobernantes de Sodoma! ¡Escuchen la Ley de nuestro ʼElohim, pueblo de Gomorra!
ISA 1:11 ¿De qué me sirve, dice Yavé, la multitud de sus sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de ganado gordo. No quiero sangre de becerros, ni de corderos, ni de machos cabríos.
ISA 1:12 ¿Quién demanda esto de sus manos cuando los presentan ante Mí y pisotean mis patios?
ISA 1:13 No sigan presentando ofrendas vanas. El incienso me es repugnancia, también las nuevas lunas, los sábados y el convocar asamblea. ¡No tolero la iniquidad junto con la Asamblea Solemne!
ISA 1:14 Mi alma aborrece sus nuevas lunas y sus solemnidades. Me son molestas. Estoy cansado de soportarlas.
ISA 1:15 Cuando extiendan sus manos, esconderé de ustedes mi Presencia. Y aunque multipliquen sus oraciones, no escucharé. Sus manos están llenas de sangre.
ISA 1:16 Lávense, purifíquense, y quiten de mi vista la maldad de sus obras. Dejen de hacer el mal.
ISA 1:17 Aprendan a hacer lo bueno, busquen la justicia. Reprendan al opresor, defiendan al huérfano, aboguen por la viuda.
ISA 1:18 Vengan luego y razonemos juntos, dice Yavé. Aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, serán como lana blanca.
ISA 1:19 Si ustedes quieren y obedecen, comerán lo bueno de la tierra.
ISA 1:20 Pero si rehúsan y se rebelan, la espada los devorará, porque lo dijo la boca de Yavé.
ISA 1:21 ¡Cómo se convirtió en prostituta la Ciudad Fiel! Estuvo llena de equidad y en ella vivía la justicia. Pero ahora viven los asesinos.
ISA 1:22 Tu plata se volvió escoria. Tu vino está mezclado con agua.
ISA 1:23 Tus gobernantes son rebeldes y cómplices de ladrones. Todos aman el soborno y corren tras las dádivas. No hacen justicia al huérfano ni llega a ellos la causa de la viuda.
ISA 1:24 Por tanto, ʼAdonay Yavé de las huestes, el Fuerte de Israel, dice: ¡Ah, tomaré satisfacción de mis enemigos! ¡Me vengaré de mis enemigos!
ISA 1:25 Volveré mi mano contra ti. Purificaré totalmente tus escorias y quitaré toda tu impureza.
ISA 1:26 Restauraré tus jueces como al principio y tus consejeros, como los de antaño. Entonces te llamarán Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel.
ISA 1:27 Sion será rescatada con equidad, y sus arrepentidos con justicia.
ISA 1:28 Pero los rebeldes y pecadores serán juntamente quebrantados, y los que abandonan a Yavé serán consumidos.
ISA 1:29 Entonces se avergonzarán de los robles que amaron y tendrán afrenta a causa de los huertos que escogieron.
ISA 1:30 Porque serán como roble al cual se le cae la hoja y como huerto que no tiene agua.
ISA 1:31 El fuerte será como estopa, y su obra como chispa. Ambos arderán juntos, y no habrá quien los apague.
ISA 2:1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, con respecto a Judá y a Jerusalén:
ISA 2:2 Acontecerá en los últimos días que la Montaña de la Casa de Yavé será establecida como cima de las montañas y se alzará sobre las colinas. Acudirán a ella todas las naciones.
ISA 2:3 Muchos pueblos llegarán y dirán: ¡Vengan, subamos a la Montaña de Yavé, a la Casa del ʼElohim de Jacob! Para que nos enseñe con respecto a sus caminos, y nosotros caminemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la Ley y de Jerusalén la Palabra de Yavé.
ISA 2:4 Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos. De sus espadas forjarán rejas de arado y de sus lanzas, hoces. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
ISA 2:5 ¡Oh casa de Jacob, vengan y caminemos a la luz de Yavé!
ISA 2:6 Porque Tú abandonaste a tu pueblo, la casa de Jacob, porque ellos están llenos de prácticas orientales. Son agoreros como los filisteos, y pactan con los hijos de extranjeros.
ISA 2:7 Su tierra está llena de plata y oro, y sus tesoros no tienen fin. También su tierra está llena de caballos, y sus carruajes son incontables.
ISA 2:8 Su tierra también está llena de ídolos. Se postran ante la obra de sus manos, ante lo que hicieron sus dedos.
ISA 2:9 Así el hombre se postró y el humano se rebajó. Pero no los perdones.
ISA 2:10 ¡Métete en la peña! ¡Escóndete en el polvo de la terrible Presencia de Yavé y del resplandor de su majestad!
ISA 2:11 Los ojos altivos del hombre serán abatidos y la soberbia de los hombres será humillada. Y solo Yavé será exaltado en aquel día.
ISA 2:12 Porque el día de Yavé de las huestes vendrá contra todo arrogante y altivo y todo el que se enalteció para que sea abatido,
ISA 2:13 contra todos los cedros altos y erguidos del Líbano y todos los robles de Basán,
ISA 2:14 contra todas las altas montañas y todas las colinas elevadas,
ISA 2:15 contra toda torre alta y todo muro fortificado,
ISA 2:16 contra todas las naves de Tarsis y toda obra preciada de arte.
ISA 2:17 La altivez del hombre será abatida. La soberbia de los hombres será humillada. Solo Yavé será exaltado en aquel día,
ISA 2:18 y los ídolos desaparecerán por completo.
ISA 2:19 Se meterán en las cuevas de las peñas y en las aberturas de la tierra a causa de la temible Presencia de Yavé y del resplandor de su majestad cuando Él se levante para sacudir terriblemente la tierra.
ISA 2:20 Aquel día el hombre echará a los topos y a los murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro que se hicieron para adorar.
ISA 2:21 Se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas a causa del Terror de Yavé y del resplandor de su majestad, cuando Él se levante para sacudir poderosamente la tierra.
ISA 2:22 Dejen de confiar en el hombre. Su aliento está en su nariz. Así que ¿de qué estima es digno?
ISA 3:1 Porque ciertamente ʼAdonay Yavé de las huestes aparta de Jerusalén y de Judá toda provisión y apoyo, toda provisión de pan y toda provisión de agua,
ISA 3:2 al poderoso y al guerrero, al juez y al profeta, al adivino y al anciano,
ISA 3:3 al capitán de 50, al honorable, al consejero, al excelente artesano y al práctico encantador.
ISA 3:4 Les designaré muchachos como gobernantes, y la arbitrariedad los dominará.
ISA 3:5 Brotará entre el pueblo la violencia de unos contra otros, cada uno contra su compañero. El joven se levantará contra el anciano y el inferior contra el honorable.
ISA 3:6 Cuando alguno tome de la mano a su hermano en la casa de su padre y le diga: Tú tienes ropa, sé nuestro gobernante y toma esta ruina en tus manos.
ISA 3:7 Él alzará su voz en aquel día: No seré su médico, porque en mi casa no hay pan ni ropa. No deben designarme como gobernador del pueblo.
ISA 3:8 Porque Jerusalén se derrumbó y Judá cayó, pues sus palabras y hechos son contra Yavé para provocar los ojos de su majestad.
ISA 3:9 La expresión de sus semblantes atestigua contra ellos, porque como Sodoma despliegan su pecado y no lo disimulan. ¡Ay de ellos, porque trajeron la desgracia sobre ellos mismos!
ISA 3:10 Digan a los justos que les irá bien, porque comerán del fruto de sus obras.
ISA 3:11 ¡Ay de los impíos! Les irá mal, porque las obras de sus manos serán su recompensa.
ISA 3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorean de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan y tuercen el rumbo de tus caminos.
ISA 3:13 Yavé está en pie para litigar, y para juzgar a los pueblos.
ISA 3:14 Yavé vendrá a juicio contra los ancianos y gobernantes de su pueblo. Porque ustedes devoraron la viña, y el despojo para el pobre está en sus casas.
ISA 3:15 ¿Cuáles motivos tienen para aplastar a mi pueblo y moler los semblantes de los pobres? Palabra de ʼAdonay Yavé de las huestes.
ISA 3:16 Además Yavé dice: Porque las hijas de Sion son orgullosas y caminan con cabezas altas y ojos seductores, andan con pasitos amanerados y hacen sonar las argollas que llevan sobre sus pies.
ISA 3:17 Cubrirá con costras las coronillas de las hijas de Sion. Yavé hará que estén desnudas.
ISA 3:18 Aquel día ʼAdonay quitará las argollas y las lunetas de sus tobillos,
ISA 3:19 los aretes, los brazaletes, las pulseras, los velos,
ISA 3:20 las tocas, las cadenillas tobilleras, las fajas, los pomos de perfume, los amuletos,
ISA 3:21 los anillos, las narigueras,
ISA 3:22 las ropas festivas, los mantos, los chales, los bolsos,
ISA 3:23 los espejos, las capas internas de lino, las tiaras y las mantillas.
ISA 3:24 Sucederá que en lugar de perfume habrá hediondez; en lugar de cinturón, cuerda; en lugar de trenza, calvicie; en lugar de amplio manto, tela áspera, y en lugar de hermosura, cicatriz.
ISA 3:25 Tus varones y tus poderosos en la batalla caerán a espada.
ISA 3:26 Sus puertas se entristecerán y se enlutarán. Desolada se sentará en la tierra.
ISA 4:1 En aquel tiempo siete mujeres echarán mano a un hombre y le dirán: Nosotras comeremos nuestro pan y vestiremos nuestras ropas. Solamente permítenos llevar tu nombre. Quita nuestro oprobio.
ISA 4:2 Aquel día el Renuevo de Yavé será espléndido y glorioso. El fruto de la tierra excelente y hermoso para los salvados de Israel.
ISA 4:3 Sucederá que los que queden en Sion, los que sean dejados en Jerusalén, serán llamados santos, los inscritos entre los vivos en Jerusalén.
ISA 4:4 Cuando ʼAdonay lave la suciedad de las hijas de Sion y limpie la sangre derramada dentro de Jerusalén con un viento justiciero, con soplo devastador,
ISA 4:5 Yavé creará una nube de humo de día y un fuego llameante de noche por encima de toda morada en la Montaña Sion y de sus asambleas, porque sobre todo habrá una cubierta de gloria.
ISA 4:6 Habrá una cubierta para dar sombra contra el calor del día, refugio y escondedero de la tormenta, protección de la tormenta, de la inundación y del aguacero.
ISA 5:1 Cantaré en Nombre de mi Amado un canto de amor con respecto a su viña. Tuvo mi Amado una viña en una colina fértil.
ISA 5:2 La cavó, despedregó y plantó una preciada cepa. Construyó una torre en su centro y cavó en ella un lagar. Esperó que diera uvas, pero dio uvas silvestres.
ISA 5:3 Y ahora, oh habitantes de Jerusalén y varones de Judá, juzguen entre Mí y mi viña.
ISA 5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña que Yo no hice en ella? ¿Por qué cuando esperaba que diera uvas dio uvas silvestres?
ISA 5:5 Les mostraré, pues, lo que haré con mi viña. Le quitaré su cerco de tierra apisonada para que sirva de pasto. Derribaré su cerca para que sea pisoteada.
ISA 5:6 La dejaré desolada. No será podada ni labrada. Le crecerán las zarzas y los espinos. Mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
ISA 5:7 Ciertamente la viña de Yavé de las huestes es la Casa de Israel, y los hombres de Judá su planta deliciosa. [Yavé] esperaba equidad, pero ve derramamiento de sangre. [Esperaba] justicia, pero oye un clamor de aflicción.
ISA 5:8 ¡Ay de los que juntan casa con casa y unen campo con campo, hasta ocuparlo todo y viven ustedes solos en medio de la tierra!
ISA 5:9 Yavé de las huestes dijo a mis oídos: Sus muchas casas serán arrasadas. Sus magníficos palacios quedarán desolados.
ISA 5:10 Diez yugadas de viña producirán 22 litros, y 220 kilogramos de semilla producirá 22 litros de grano.
ISA 5:11 ¡Ay de los que se levantan temprano por la mañana a buscar bebida fuerte y se quedan hasta la noche, hasta que los enciende el vino!
ISA 5:12 Todo es arpa y salterio, flauta y tamboril, y vino en sus banquetes, pero no consideran lo que dijo Yavé, ni miran la obra de sus manos.
ISA 5:13 Por tanto, mi pueblo va a cautividad por falta de entendimiento. Sus hombres honorables perecen de hambre y su multitud se seca de sed.
ISA 5:14 Por eso el Seol ensancha las partes posteriores de su paladar y abre su boca sin medida. Allá baja el esplendor de ellos, su multitud y su alborozo, y el que se regocija en ello.
ISA 5:15 Se humilla el hombre. Es abatido el varón. Son bajados los ojos altivos.
ISA 5:16 Pero Yavé de las huestes será exaltado en el juicio, el Santo ʼEL mostrará su justicia.
ISA 5:17 Los corderos pastarán como en sus propios pastizales. Forasteros y extranjeros comerán en los campos abandonados por los ricos.
ISA 5:18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado con sogas de carretas!
ISA 5:19 Que dicen: ¡Venga ya, apresúrese su obra para que la veamos! ¡Que se cumpla ya el plan del Santo de Israel para que lo comprobemos!
ISA 5:20 ¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno, malo, que sustituyen la luz por la oscuridad y la oscuridad por la luz, que presentan lo amargo como dulce y lo dulce como amargo!
ISA 5:21 ¡Ay de los que se consideran sabios, y de los prudentes ante sus propios ojos!
ISA 5:22 ¡Ay de los valientes para beber vino, y de los fuertes para mezclar bebida fuerte,
ISA 5:23 de los que por soborno absuelven al culpable, y a los inocentes les quitan sus derechos!
ISA 5:24 Porque como la lengua de fuego devora el pasto y el rastrojo se consume en la llama, se pudrirá su raíz y su flor se desvanecerá como el polvo, porque desecharon la Ley de Yavé de las huestes y despreciaron la Palabra del Santo de Israel.
ISA 5:25 Por esta causa la ira de Yavé se encendió contra su pueblo, extiende su mano contra él y lo hiere. Las montañas se estremecen y sus cadáveres están tendidos en la calle. A pesar de todo, no se aplaca su ira. Su mano sigue extendida.
ISA 5:26 Alzará pendón a una nación distante. Silbará para ello desde los fines de la tierra: ¡Miren cómo viene rápida y veloz!
ISA 5:27 Nadie se cansa ni tropieza. Ninguno se acuesta ni se duerme. No se le afloja el cinturón de su cintura, ni se le rompe la correa de su sandalia.
ISA 5:28 Sus flechas están afiladas y todos sus arcos entesados. Los cascos de sus caballos son pedernal, y las ruedas de sus carruajes como tempestad.
ISA 5:29 Su rugido es de león. Ruge como los leoncillos. Gruñe, atrapa la presa y la retiene. Nadie se la arrebata.
ISA 5:30 Rugirá sobre él en aquel día como rugido del mar. Si uno mira la tierra, ciertamente hay oscuridad y aflicción. Aun la luz es oscurecida por sus nubes.
ISA 6:1 El año de la muerte del rey Uzías vi a ʼAdonay sentado sobre un trono alto y excelso, y sus ropas llenaban el Templo.
ISA 6:2 Por encima de Él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
ISA 6:3 El uno proclamaba al otro: ¡Santo, Santo, Santo, Yavé de las huestes! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!
ISA 6:4 Los postes de las puertas se estremecían con la voz del que proclamaba, y el Templo se saturó de humo.
ISA 6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí porque estoy muerto! Porque soy hombre de labios impuros. Vivo en medio de un pueblo que tiene labios impuros. ¡Y mis ojos vieron al Rey Yavé de las huestes!
ISA 6:6 Pero uno de los serafines voló hacia mí con un carbón encendido en la mano, el cual tomó del altar con unas tenazas.
ISA 6:7 Tocó mi boca con él y dijo: Mira, esto toca tus labios. Tu culpa es quitada es y tu pecado perdonado.
ISA 6:8 Entonces escuché la voz de ʼAdonay que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces dije: Aquí estoy, envíame a mí.
ISA 6:9 Y dijo: Vé y dí a este pueblo: Escuchen bien, pero no entiendan. Miren ciertamente, pero no comprendan.
ISA 6:10 Priva de sensibilidad el corazón de este pueblo, y que sus oídos se endurezcan y sus ojos se cieguen, no sea que miren con sus ojos, escuchen con sus oídos, entiendan con su corazón, se conviertan y sean sanados.
ISA 6:11 Entonces pregunté: ¿Hasta cuándo, ʼAdonay? Y Él respondió: Hasta cuando las ciudades estén devastadas y sin habitantes, no haya gente en las casas y la tierra esté absolutamente desolada,
ISA 6:12 hasta cuando Yavé aleje a los hombres y multiplique los lugares abandonados en medio de la tierra,
ISA 6:13 aunque quede en ella una décima parte, de nuevo será consumida. Pero como el roble o la encina, que al ser talados aún les queda el tronco, así será el tronco de ella, la descendencia santa.
ISA 7:1 Aconteció en los días de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, que Rezín, rey de Siria, y Peca, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para combatirla, pero no pudieron conquistarla.
ISA 7:2 Llegó noticia a la casa de David: Siria se confederó con Efraín. Como se estremecen los árboles del bosque con el viento, se estremeció su corazón y el corazón del pueblo.
ISA 7:3 Entonces Yavé dijo a Isaías: Sal ahora con tu hijo Sear-jasub a encontrarte con Acaz al extremo del canal del Estanque de Arriba, en el camino del Campo del Lavador, y dile:
ISA 7:4 Ten cuidado y calma. No temas, ni te acobardes ante esos dos tizones humeantes, ante el ardor de la ira de Rezín, de Siria y del hijo de Remalías.
ISA 7:5 Pues aunque Siria trame tu ruina junto con Efraín, y el hijo de Remalías dijo:
ISA 7:6 Subamos contra Judá y aterroricémosla. Abramos una brecha en ella, y pongamos como rey al hijo de Tabeel.
ISA 7:7 ʼAdonay Yavé dice: No se cumplirá ni sucederá.
ISA 7:8 Porque Damasco es la capital de Siria, Rezín, el jefe de Damasco.
ISA 7:9 Samaria es la capital de Efraín, y el hijo de Remalías, jefe de Samaria. Dentro de 65 años, Efraín será quebrantado y dejará de ser pueblo. Si ustedes no creen, ciertamente no permanecerán.
ISA 7:10 Yavé volvió a hablar a Acaz:
ISA 7:11 Pide una señal a Yavé tu ʼElohim, de lo profundo del Seol o de lo alto.
ISA 7:12 Pero Acaz respondió: ¡No pediré ni tentaré a Yavé!
ISA 7:13 Entonces Isaías dijo: Escucha ahora, casa de David: ¿Les es poco el ser molestos a los hombres, para que también lo sean a mi ʼElohim?
ISA 7:14 Por tanto, ʼAdonay mismo les dará la señal: Ciertamente la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y llamará su Nombre Emanuel.
ISA 7:15 Comerá leche cuajada y miel hasta que sepa rechazar lo malo y escoger lo bueno.
ISA 7:16 Porque antes que el niño sepa rechazar lo malo y escoger lo bueno, la tierra será abandonada por los dos reyes a quienes tú temes.
ISA 7:17 Yavé traerá sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre días como nunca vinieron desde cuando Efraín se separó de Judá, esto es, al rey de Asiria.
ISA 7:18 Aquel día Yavé silbará al tábano que está en el confín de los ríos de Egipto y a la abeja que está en la tierra de Asiria,
ISA 7:19 y vendrán. Todos ellos se posarán sobre las quebradas escarpadas en las hendiduras de las peñas, en todo matorral espinoso y en todas las corrientes de agua.
ISA 7:20 Aquel día ʼAdonay rasurará la cabeza y el pelo de las piernas con una navaja alquilada de los que viven al otro lado del río, esto es, con el rey de Asiria. También quitará la barba.
ISA 7:21 Acontecerá en aquel tiempo que un hombre criará una vaca y dos ovejas.
ISA 7:22 Por la abundancia de leche comerá leche cuajada, porque todo el que quede en la tierra comerá cuajada y miel.
ISA 7:23 Aquel día, en un terreno donde había 1.000 vides, que en otro tiempo valían 11 kilogramos de plata, habrá zarzas y espinos.
ISA 7:24 Tendrán que entrar en él con flechas y arco, porque toda la tierra estará llena de espinos y cardos.
ISA 7:25 En ninguna de las praderas que hoy se labran con la azada se podrá entrar por temor a las zarzas y a los espinos. Serán pasto de ganado vacuno para ser pisoteadas por el ganado.
ISA 8:1 Yavé me dijo: Toma para ti una tabla grande y escribe en ella con letra legible: Pronto saqueo. Rápido botín.
ISA 8:2 Yo me tomé como testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Jeberequías.
ISA 8:3 Me uní entonces a la profetisa, la cual concibió y dio a luz un hijo. Yavé me dijo: Llámalo. Pronto saqueo. Rápido botín.
ISA 8:4 Porque antes que el niño aprenda a decir papá y mamá, la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria serán llevados al rey de Asiria.
ISA 8:5 Otra vez Yavé volvió a hablarme:
ISA 8:6 Por cuanto este pueblo desprecia las aguas de Siloé que corren mansamente y se regocija con Rezín y el hijo de Remalías,
ISA 8:7 por tanto, ciertamente ʼAdonay trae sobre ellos las aguas impetuosas y poderosas del río, es decir, al rey de Asiria con todo su esplendor, el cual subirá sobre todos sus ríos y pasará sobre todas sus riberas.
ISA 8:8 Luego pasará hasta Judá, inundará y pasará adelante, hasta la garganta, y al desplegar sus alas, cubrirá la anchura de tu tierra, ¡oh Emanuel!
ISA 8:9 Quebrántense, oh pueblos, y sean destrozados. Presten oído, todos los que son de lejanas tierras: Ármense, pero serán derrotados. ¡Prepárense para la guerra, pero serán vencidos!
ISA 8:10 Tracen un plan, y fracasará. Expresen palabra, pero no se cumplirá por causa de Emanuel.
ISA 8:11 Así Yavé me habló con mano fuerte y me instruyó para que no ande por el camino de este pueblo:
ISA 8:12 No llames conspiración lo que este pueblo llama conspiración, ni temas a lo que ellos temen y de lo cual se atemorizan.
ISA 8:13 ¡A Yavé de las huestes santifica! ¡Sea Él tu temor y tu pavor!
ISA 8:14 Él será tu santuario, pero será piedra de tropiezo y roca de caída para ambas casas de Israel, red y trampa para los habitantes de Jerusalén.
ISA 8:15 Muchos de entre ellos tropezarán, caerán y serán quebrantados. Se enredarán y quedarán presos.
ISA 8:16 Ata el testimonio y sella la Ley entre mis discípulos.
ISA 8:17 Esperaré a Yavé, Quien escondió su rostro de la casa de Jacob. A Él esperaré,
ISA 8:18 ciertamente, yo y los hijos que Yavé me dio como señales y prodigios en Israel de parte de Yavé de las huestes, Quien mora en la Montaña Sion.
ISA 8:19 Si les dicen: Consulten a los que evocan a los muertos y a los adivinos que hablan entre dientes y susurran, respondan: ¿No consultará el pueblo a su ʼElohim? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
ISA 8:20 ¡A la Ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esta Palabra, no les amaneció.
ISA 8:21 Pasarán por la tierra fatigados y hambrientos. Sucederá que cuando tengan hambre y alcen la vista, se airarán y maldecirán a su rey y a su ʼElohim.
ISA 8:22 Mirarán la tierra. Allí habrá tribulación, oscuridad, angustia y tenebrosidad. Serán sumidos en la tenebrosidad.
ISA 9:1 Pero no habrá siempre oscuridad para la que estaba en angustia. Como en tiempo pasado ʼEL despreció la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, así en lo futuro glorificará el camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
ISA 9:2 El pueblo que andaba en tinieblas verá gran luz. A los que vivían en tierra de sombra de muerte, les resplandecerá la luz.
ISA 9:3 Multiplicaste la gente. Aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la cosecha, como se gozan cuando reparten despojos.
ISA 9:4 Porque quebraste el yugo de su carga y la vara de sus hombros y el cetro de su opresor, como el día de Madián.
ISA 9:5 Porque toda bota que usa el guerrero en el tumulto y toda ropa empapada en sangre serán combustible para el fuego.
ISA 9:6 Porque un Niño nos nacerá. Un Hijo nos será dado. El gobierno estará sobre su hombro, y será llamado: Admirable Consejero, ʼElohim Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
ISA 9:7 Lo dilatado de su gobierno y la paz no tendrán límite sobre el trono de David y sobre su reino para disponerlo y afirmarlo en equidad y en justicia desde ahora y para siempre. ¡El celo de Yavé de las huestes hará esto!
ISA 9:8 ʼAdonay envió Palabra contra Jacob, y ésta cayó sobre Israel.
ISA 9:9 Todo el pueblo lo supo. Efraín y los habitantes de Samaria, quienes con soberbia y altivez de corazón decían:
ISA 9:10 Los ladrillos se cayeron, pero edificaremos con bloques de piedra. Las higueras silvestres fueron taladas, pero las reemplazaremos con cedros.
ISA 9:11 Por tanto, Yavé levanta a Rezín, el adversario, contra ellos, e incita a sus enemigos,
ISA 9:12 a los sirios desde el oriente y a los filisteos desde el occidente para que devoren a Israel a boca llena. A pesar de todo esto, no se aplaca su furor. Su mano sigue aún extendida.
ISA 9:13 Pero el pueblo no se vuelve al que lo castiga, ni busca a Yavé de las huestes.
ISA 9:14 Por tanto, Yavé cortará cabeza y cola de Israel, la palmera y el junco, en un mismo día.
ISA 9:15 El anciano honorable es la cabeza, y el profeta que enseña mentira es la cola.
ISA 9:16 Los que guían a este pueblo lo extravían, y los que son guiados por ellos son confundidos.
ISA 9:17 Por tanto, ʼAdonay no se compadecerá de sus jóvenes, ni tendrá compasión de sus huérfanos ni de sus viudas. Porque todos son impíos y malhechores, y toda boca habla necedad. A pesar de todo esto, no se aplaca su furor. Su mano sigue aún extendida.
ISA 9:18 Porque la perversidad arde como fuego. Devorará las zarzas y los espinos. Encenderá la espesura del bosque, y se elevará como remolinos de humo.
ISA 9:19 Por la ira de Yavé de las huestes se oscureció la tierra. El pueblo será como combustible para el fuego.
ISA 9:20 Cada uno roba lo que está a su mano derecha, pero tiene hambre. Come lo que está a su izquierda, pero no se sacia. Cada uno come la carne de su propio brazo.
ISA 9:21 Manasés devora a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos se levantan contra Judá. A pesar de todo esto, no se aplaca su furor. Su mano sigue aún extendida.
ISA 10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas y los que registran decisiones inicuas,
ISA 10:2 privan de justicia al débil y niegan el derecho a los pobres de mi pueblo, y tienen a las viudas como presas y despojan a los huérfanos!
ISA 10:3 ¿Qué harán el día del castigo? ¿A quién huirán en busca de auxilio en la devastación que vendrá de lejos? ¿Dónde dejarán su riqueza?
ISA 10:4 Nada, sino agacharse entre los cautivos, o caer entre los asesinados. A pesar de todo esto, no se aplaca su furor. Su mano sigue extendida.
ISA 10:5 ¡Ay de Asiria, vara de mi furor, en cuyas manos puse el cetro de mi ira!
ISA 10:6 La enviaré contra una nación profana. La comisionaré contra el pueblo de mi furor, para que capture el botín, tome el despojo, y lo pisotee como barro de las calles.
ISA 10:7 Pero no lo entenderá así, ni serán esos sus designios. Su propósito será destruir y exterminar muchas naciones.
ISA 10:8 Porque dijo: ¿No son reyes todos mis ministros?
ISA 10:9 ¿No es Calno como Carquemis? ¿No es Hamat como Arfad? ¿No es Samaria como Damasco?
ISA 10:10 Así como mi mano alcanzó los reinos de los ʼelohim, aunque sus imágenes eran más que las de Jerusalén y de Samaria,
ISA 10:11 ¿no haré así a Jerusalén y a sus ʼelohim, como hice a Samaria y a sus ʼelohim?
ISA 10:12 Por tanto, acontecerá que cuando ʼAdonay acabe toda su obra en la Montaña Sion y en Jerusalén, castigará el fruto del corazón arrogante del rey de Asiria, y la arrogancia altiva de sus ojos.
ISA 10:13 Porque dijo: Con la fuerza de mi mano hice esto, con mi talento, porque soy entendido. Así quité los territorios de los pueblos. Me apoderé de sus tesoros, y como valiente derribé a los que estaban entronizados.
ISA 10:14 Como se recogen de un nido los huevos abandonados, mi mano tomó la riqueza de los pueblos. Así me apoderé yo de toda la tierra, y no hubo quien abriera su pico o gorjeara.
ISA 10:15 ¿Se enaltecerá el hacha contra el que la empuña? ¿Se engrandecerá la sierra sobre el que la maneja? ¡Como si el cetro levantara al que lo levanta, o la vara levantara al que no es madera!
ISA 10:16 Por eso ʼAdonay Yavé de las huestes enviará una enfermedad exterminante entre sus robustos guerreros, y debajo de su gloria encenderá una hoguera de fuego ardiente.
ISA 10:17 La luz de Israel se convertirá en fuego, su Santo en llama de fuego que arderá y consumirá sus zarzas y sus espinos en un solo día.
ISA 10:18 Él consumirá totalmente alma y cuerpo, la gloria de su bosque y de su campo fértil. Será como cuando un enfermo languidece.
ISA 10:19 Los árboles que queden en el bosque serán tan pocos que hasta un niño los podrá contar.
ISA 10:20 Acontecerá en aquel día que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob ya no se apoyarán en su agresor, sino verdaderamente se apoyarán en Yavé, el Santo de Israel.
ISA 10:21 Un remanente volverá, el remanente de Jacob, al ʼEL poderoso.
ISA 10:22 Pues aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, solo un remanente de ellos volverá. ¡La destrucción decretada rebosará de justicia!
ISA 10:23 ʼAdonay Yavé de las huestes ejecutará la completa destrucción decretada en medio de toda la tierra.
ISA 10:24 Por tanto, ʼAdonay Yavé de las huestes dice: Pueblo mío que vive en Sion, no temas a Asiria. Te herirá con vara y alzará su cetro contra ti a la manera de Egipto.
ISA 10:25 Porque dentro de muy poco tiempo mi furor y mi enojo se aplicarán a la destrucción de ellos.
ISA 10:26 Yavé de las huestes levantará látigo contra ellos, como en la matanza de Madián junto a la peña de Horeb. Alzará su vara sobre el mar, como hizo en Egipto.
ISA 10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro y su yugo de tu nuca. El yugo se pudrirá a causa de tu unción.
ISA 10:28 Viene contra Ajat, pasa por Migrón, y en Micmas pasará revista a sus armas.
ISA 10:29 Pasan el vado y dicen: Geba será nuestro alojamiento. Ramá está aterrada, Gabaa de Saúl huyó.
ISA 10:30 ¡Clama a gran voz, hija de Galim! ¡Escucha, Lais! ¡Pobrecita Anatot!
ISA 10:31 Madmena huyó, y los habitantes de Gebim buscan refugio.
ISA 10:32 Hoy mismo hace alto en Nob. Ya agita la mano contra la Montaña de la hija de Sion, la Montaña de Jerusalén.
ISA 10:33 ¡Miren! El ʼAdón Yavé de las huestes desgaja el ramaje con violencia. Los de gran altura son talados. Los más altos serán abatidos.
ISA 10:34 Cortará con hierro la espesura del bosque. El Líbano caerá por causa del Poderoso.
ISA 11:1 Brotará un Retoño del tronco de Isaí, y una Rama de sus raíces dará fruto.
ISA 11:2 El Espíritu de Yavé reposará sobre Él: Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Yavé.
ISA 11:3 Se deleitará en el temor a Yavé. No juzgará por lo que vean sus ojos, ni por lo que oigan sus oídos,
ISA 11:4 sino juzgará con justicia a los pobres. Resolverá con equidad a favor de los mansos de la tierra. Herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.
ISA 11:5 La justicia será el cinto de sus órganos internos, y la fidelidad, el cinturón de su cintura.
ISA 11:6 Entonces el lobo vivirá con el cordero, y el leopardo se recostará con el cabrito. El becerro, el cachorro de león y la bestia doméstica andarán juntos y un niño pequeño los pastoreará.
ISA 11:7 La vaca y la osa comerán hierbas, y sus crías se echarán juntas. El león comerá pasto como el buey.
ISA 11:8 El niño de pecho jugará sobre la guarida de la cobra, y el recién destetado meterá su mano en la guarida de la víbora.
ISA 11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi Santa Montaña, porque la tierra será llena del conocimiento de Yavé como el agua cubre el mar.
ISA 11:10 Acontecerá en aquel tiempo que las naciones buscarán a Aquél que es la raíz de Isaí, el cual estará en pie como un pendón para todos los pueblos. Su lugar de reposo será glorioso.
ISA 11:11 También acontecerá en aquel día que ʼAdonay volverá a levantar su mano para recuperar el remanente de su pueblo que aún esté en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Persia, Caldea, Hamat y en las islas del mar.
ISA 11:12 Levantará pendón a las naciones para reunir a los desterrados de Israel, y congregar a los esparcidos de Judá de los cuatro puntos cardinales de la tierra.
ISA 11:13 Entonces será quitada la envidia de Efraín, y los que hostigan a Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín.
ISA 11:14 Desde el occidente volarán sobre los hombros de los filisteos, y unidos despojarán a los hijos de oriente. Edom y Moab caerán bajo sujeción, y los hijos de Amón les obedecerán.
ISA 11:15 Yavé secará la lengua del mar de Egipto. Con el poder de su aliento alzará su mano contra el río. Lo partirá en siete brazos para que pasen por él en sandalias.
ISA 11:16 Habrá un camino para el remanente de su pueblo que quede en Asiria, como lo tuvo Israel cuando subió de la tierra de Egipto.
ISA 12:1 Aquel día dirás: Te doy las gracias, oh Yavé, porque aunque estuviste airado contra mí, la ira se apartó y me consolaste.
ISA 12:2 Ciertamente ʼEL es mi salvación. Confiaré y no temeré, porque mi fortaleza y mi cántico es YA Yavé, quien es mi salvación.
ISA 12:3 Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.
ISA 12:4 Y dirán aquel día: Den gracias a Yavé. Invoquen su Nombre. Proclamen entre los pueblos sus proezas. Que reconozcan que su Nombre es excelso.
ISA 12:5 ¡Canten salmos a Yavé, porque hizo proezas! ¡Sea conocido esto en toda la tierra!
ISA 12:6 ¡Regocíjate y canta, oh habitante de Sion, porque el Santo de Israel es grande en medio de ti!
ISA 13:1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, como una carga contra Babilonia.
ISA 13:2 ¡Levanten bandera sobre una montaña desolada! ¡Proclamen y agiten la mano para que entren por las puertas de los nobles!
ISA 13:3 Di órdenes a mis consagrados. Recluté a los valientes, a los que se alegran en mi triunfo.
ISA 13:4 Ruido de tumulto hay en las montañas, como de un ejército numeroso, estruendo de reinos y naciones congregados. ¡Yavé de las huestes alista su ejército para la batalla!
ISA 13:5 Yavé viene de tierra lejana, del extremo del cielo, con las armas de su ira para asolar la tierra.
ISA 13:6 Giman porque el día de Yavé está cercano. Vendrá como destrucción de ʼEL-Shadday.
ISA 13:7 Toda mano será debilitada. Todo corazón humano desfallecerá.
ISA 13:8 Se llenarán de terror. Se apoderarán de ellos angustias y dolores. Tendrán dolores como parturienta. Se asombrará cada uno al mirar a su compañero. Sus semblantes arden como con llamas.
ISA 13:9 Ciertamente el día de Yavé viene sin misericordia, con furor y ardiente ira, para dejar la tierra desolada y extirpar de ella a los pecadores.
ISA 13:10 Las estrellas del cielo y la constelación de Orión no darán su luz. El sol se oscurecerá al salir y la luna no dará su resplandor.
ISA 13:11 Castigaré al mundo por su perversidad y a los inicuos por su culpa. Haré cesar la arrogancia de los soberbios y humillaré la altivez de los tiranos.
ISA 13:12 Haré al humano más preciado que el oro y a la humanidad más que el oro de Ofir.
ISA 13:13 Porque haré estremecer el cielo. La tierra será removida de su sitio a causa de la ira de Yavé de las huestes el día del ardor de su ira.
ISA 13:14 Entonces, como gacela acosada, o como rebaño que no tiene quién lo recoja, cada uno mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
ISA 13:15 Todo el que sea hallado, será traspasado, y el que sea capturado caerá a espada.
ISA 13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos, sus casas saqueadas y sus esposas violadas.
ISA 13:17 Ciertamente Yo incito contra ellos a los medos, los cuales no estiman la plata ni codician el oro.
ISA 13:18 Derribarán a los jóvenes con sus arcos, y no tendrán compasión del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los niños.
ISA 13:19 Babilonia, hermosura de los reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como cuando ʼElohim arrasó a Sodoma y Gomorra.
ISA 13:20 Nunca más será habitada, ni vivirán en ella de generación en generación. El árabe no plantará su tienda allí, ni harán allí aprisco los pastores.
ISA 13:21 Sino las fieras del desierto descansarán allí, y sus casas se llenarán de lechuzas. Los avestruces habitarán allí, y las cabras salvajes saltarán.
ISA 13:22 Las hienas aullarán en sus palacios, y los chacales en sus lujosas mansiones. Su hora está a punto de llegar, y sus días no serán prolongados.
ISA 14:1 Porque Yavé tendrá compasión de Jacob. Volverá a escoger a Israel y los establecerá en su propia tierra. Los extranjeros se unirán a ellos, y se adherirán a la casa de Jacob.
ISA 14:2 Las naciones los tomarán y los llevarán a su lugar. Y la Casa de Israel los poseerá como esclavos y esclavas en la tierra de Yavé. Cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre sus opresores.
ISA 14:3 Aquel día Yavé te dará descanso de tu labor, de tu tribulación y de la dura esclavitud en la cual los obligaron a servir.
ISA 14:4 Entonces se mofarán del rey de Babilonia: ¡Cómo terminó el opresor y cesó la furia!
ISA 14:5 Yavé quebró la vara de los perversos, el cetro de los gobernantes,
ISA 14:6 que sin tregua golpeaba a los pueblos con furor, [que] oprimía a las naciones con incontrolable persecución.
ISA 14:7 Toda la tierra está en reposo y en paz. Prorrumpe en gritos de júbilo.
ISA 14:8 Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegran por ti [y dicen]: ¡Desde cuando fuiste derribado, ya no sube el talador contra nosotros!
ISA 14:9 El Seol abajo se estremeció a causa de ti. Despertó a todos los potentados muertos de la tierra para que en tu llegada salieran a recibirte. Levantó de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
ISA 14:10 Todos ellos te responderán y dirán: ¡También tú fuiste debilitado como nosotros, y fuiste como nosotros!
ISA 14:11 Tu soberbia y el sonido de tus arpas descendieron al Seol. Los gusanos hacen cama debajo de ti y te cubrirán.
ISA 14:12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero de la mañana! ¡Tú, que debilitabas a las naciones, fuiste derribado a la tierra!
ISA 14:13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto. Junto a las estrellas de ʼElohim levantaré mi trono, y me sentaré en la Montaña del Testimonio, a los lados del norte.
ISA 14:14 Subiré sobre las alturas de las nubes, y seré semejante a Elyón.
ISA 14:15 ¡Pero fuiste derribado hasta el Seol, a las partes más profundas de la fosa!
ISA 14:16 Los que te vean se inclinarán hacia ti. Reflexionarán ante ti y dirán: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que sacudía los reinos,
ISA 14:17 que convirtió el mundo en un desierto, que asoló sus ciudades y nunca les abrió la cárcel a sus presos?
ISA 14:18 Todos los reyes de la tierra están tendidos con honra, cada uno en su propia morada.
ISA 14:19 Pero tú eres echado de tu sepulcro como rama repugnante, como ropa de asesinados a espada, que bajan al fondo de la fosa como uno que fue hallado muerto.
ISA 14:20 No serás unido a ellos en la sepultura, porque tú destruiste tu tierra y mataste a tu pueblo. Para siempre no será nombrada la descendencia de los malignos.
ISA 14:21 Preparen la matanza de sus hijos por la perversidad de sus padres, no sea que se levanten, posean la tierra y llenen de ciudades la superficie del mundo.
ISA 14:22 Porque me levantaré contra ellos, dice Yavé de las huestes, y extirparé de Babilonia el nombre y los sobrevivientes, los descendientes y las futuras generaciones, dice Yavé.
ISA 14:23 La convertiré en posesión de erizos y en pantanos, y la barreré con la escoba del exterminio, dice Yavé de las huestes.
ISA 14:24 Yavé de las huestes juró: Ciertamente lo que pensé sucederá y lo que decidí se realizará.
ISA 14:25 Quebrantaré al asirio en mi tierra y sobre mis montañas lo pisotearé. Su yugo será quitado de ellos y la carga removida de sus hombros.
ISA 14:26 Éste es el designio acordado para toda la tierra, y ésta la mano extendida sobre todas las naciones,
ISA 14:27 porque Yavé de las huestes lo determinó. ¿Quién podrá impedirlo? ¿Quién puede volver atrás su mano extendida?
ISA 14:28 El año cuando murió el rey Acaz vino esta profecía:
ISA 14:29 No te alegres tú, toda Filistea, porque se rompió la vara del que te hería, y saldrá una víbora de la raíz de la serpiente. Su fruto será una feroz serpiente alada.
ISA 14:30 Entonces los primogénitos de los pobres serán apacentados y los necesitados descansarán confiadamente. Pero hará morir de hambre a tu raíz y matará de hambre a tus sobrevivientes.
ISA 14:31 ¡Aúlla, puerta! ¡Grita, ciudad! ¡Desfallece, oh Filistea, toda tú! Porque un humo viene del norte, y no hay rezagado en sus huestes.
ISA 14:32 ¿Qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Yavé cimentó a Sion, y que en ella se refugian los afligidos de su pueblo.
ISA 15:1 Profecía que vino como una carga contra Moab: Ciertamente en una noche Ar y Quir de Moab serán destruidas y silenciadas.
ISA 15:2 Subirán a los lugares altos y a Dibón para llorar. Moab gime sobre Nebo y Medeba. La cabeza de todos será rapada, y toda barba será rasurada.
ISA 15:3 Se cubrirán de tela áspera en sus plazas. Todos lanzan alaridos sobre sus azoteas y en sus calles. Se deshacen en llanto.
ISA 15:4 Hesbón y Eleale gimen y su clamor llega hasta Jahaza. Gimen los guerreros de Moab, y el alma de cada uno desfallece.
ISA 15:5 Mi corazón lamenta por Moab. Sus fugitivos huyen hasta Zoar como una novilla de tres años. Porque por la cuesta de Luhit subirán llorando. Levantarán gritos de quebrantamiento en el camino a Horonaim
ISA 15:6 porque el agua de Nimrim se secó. La hierba está seca y no hay verdor.
ISA 15:7 Por tanto, las riquezas que adquirieron y acumularon las llevan al otro lado del arroyo de los Sauces.
ISA 15:8 El clamor se extendió a las fronteras de Moab. Hasta Eglaim se oye su lamento y hasta Beer-elim su clamor.
ISA 15:9 Las aguas de Dimón se ensangrentaron. Reservo para Dimón males mayores: Un león contra los fugitivos de Moab y contra los que queden en la tierra.
ISA 16:1 Envíen corderos al Soberano de la tierra desde Petra por el desierto a la Montaña de la hija de Sion.
ISA 16:2 Como ave espantada que huye de su nido serán las hijas de Moab en los vados del Arnón.
ISA 16:3 ¡Den consejo, hagan lo justo! Haz que tu sombra sea grata como la noche en el ardor del mediodía. ¡Esconde a los desterrados, y no descubras al fugitivo!
ISA 16:4 Moren contigo mis fugitivos de Moab. Sé para ellos refugio ante el destructor hasta que cese el opresor, hasta que acabe el devastador y el agresor desaparezca de la tierra.
ISA 16:5 Será establecido un trono en el Tabernáculo de David fundado en la misericordia y la verdad. En él se sentará un Juez celoso del justo juicio, solícito de la justicia.
ISA 16:6 Hemos oído del orgullo de Moab, su gran orgullo, su soberbia, su arrogancia y su insolencia. Pero su jactancia es vana,
ISA 16:7 porque Moab gemirá. Toda ella se lamentará por las tortas de pasas de Kir-hareset. Sí, gemirán completamente desconsolados.
ISA 16:8 Los campos de Hesbón se marchitarán como las vides de Sibma. Los jefes de las naciones pisotearán sus mejores vides. Las ramas llegaban hasta Jazer y se desviaban al desierto. Se extendían y cruzaban el agua.
ISA 16:9 Por eso lloro con el llanto de Jazer por la viña de Sibma. Te regaré con mis lágrimas, Hesbón, y también a ti, Eleale, porque sobre tus frutos de verano y sobre tu cosecha caerán clamores de guerra.
ISA 16:10 Retirarán el gozo y la alegría del campo. No cantarán jubilosos en las viñas, ni pisarán el vino en el lagar, porque cesarán los cánticos.
ISA 16:11 Por eso mis órganos internos vibran como un arpa por Moab, y mi pecho, por Kir-hareset.
ISA 16:12 Cuando Moab se muestre cansado sobre los lugares altos, cuando entre a orar en su santuario, de nada le servirá.
ISA 16:13 Ésta es la Palabra que Yavé predijo con respecto a Moab.
ISA 16:14 Pero ahora Yavé habla: Dentro de tres años de jornalero el esplendor de Moab será abatida con toda su gran multitud. Los que queden serán pocos, escasos y sin algún valor.
ISA 17:1 Profecía que vino como una carga sobre Damasco: Ciertamente Damasco dejará de ser ciudad y será un montón de ruinas.
ISA 17:2 Las ciudades de Aroer están abandonadas. Serán para que se echen los rebaños sin que alguien los espante.
ISA 17:3 La fortaleza de Efraín, la soberanía de Damasco y el resto de Siria dejará de existir. Serán como el resplandor de los hijos de Israel, dice Yavé de las huestes.
ISA 17:4 En aquel tiempo menguará el resplandor de Jacob y enflaquecerá la gordura de su carne.
ISA 17:5 Será como cuando el que cosecha recoge el trigo y su brazo recoge las espigas, como el que recoge espigas de grano en el valle de Rafaím.
ISA 17:6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo. Dos o tres olivas en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más productivas, dice Yavé, el ʼElohim de Israel.
ISA 17:7 Aquel día el hombre mirará a su Hacedor. Sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
ISA 17:8 No mirará los altares que sus propias manos construyeron, ni mirará lo que hicieron sus dedos, ni los símbolos de Asera, ni las imágenes del sol.
ISA 17:9 Aquel día sus plazas fuertes serán como ruinas abandonadas ante los hijos de Israel y quedarán desoladas.
ISA 17:10 Porque olvidaste al ʼElohim de tu salvación y no te acordaste de la Roca de tu refugio. Por tanto, aunque siembres plantas hermosas, e injertes vides importadas,
ISA 17:11 el día cuando las plantes, logres que germinen y que florezcan de mañana, no obstante la cosecha se malogrará el día funesto de dolor incurable.
ISA 17:12 ¡Ay! ¡Multitud de muchos pueblos rugen como el mar! ¡Murmullo de naciones resuena como el de aguas impetuosas!
ISA 17:13 Las naciones rugirán como el rugido de muchas aguas, pero Él las reprenderá y huirán lejos. Serán como cáscara de grano trillado arrebatada por el viento en la montaña y como remolino de polvo ante una tormenta.
ISA 17:14 Ciertamente al llegar la noche, ahí está el terror repentino, pero antes del amanecer ya no existen. Tal es el destino de los que nos despojan, lo que corresponde a los que nos saquean.
ISA 18:1 Ay de la tierra del zumbido de las alas que está más allá de los ríos de Etiopía,
ISA 18:2 que envía embajadores por el mar, los cuales van en naves de papiro sobre la superficie del agua y dicen: Vayan, veloces mensajeros, a la nación de elevada estatura y piel brillante, a un pueblo terrible desde el principio, a una nación poderosa y humilladora, cuya tierra los ríos dividen.
ISA 18:3 Ustedes, todos los habitantes del mundo y habitantes de la tierra: Cuando se levante la bandera en las montañas, miren. Cuando se toque la corneta, escuchen.
ISA 18:4 Porque Yavé me dijo: Yo estaré quieto y observaré desde mi morada, como el calor vibrante de la luz del sol, como una nube de rocío en el calor de la cosecha.
ISA 18:5 Pues antes de la cosecha, [lo cual] sucede tan pronto como brota el botón y la flor se convierte en una fruta madura, [el viñador] aplica la podadera a las ramas. Las poda con cuchillos, remueve y corta las ramas que se extienden.
ISA 18:6 Todos serán dejados a los buitres de la montaña y a las fieras de la tierra. Las aves de rapiña pasarán el verano sobre ellos, y todas las fieras de la tierra invernarán sobre ellos.
ISA 18:7 En aquel tiempo será traído un presente a Yavé de las huestes de parte de la nación de elevada estatura y piel brillante, un pueblo terrible desde el principio, una nación poderosa y humilladora, cuya tierra dividen los ríos. El presente será traído al lugar dedicado al Nombre de Yavé de las huestes, a la Montaña Sion.
ISA 19:1 Carga sobre Egipto. ¡Miren, Yavé cabalga sobre nube veloz y entra en Egipto! Ante Él se estremecen los ídolos de Egipto. El corazón de los egipcios desfallece.
ISA 19:2 Incitaré a egipcios contra egipcios, cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo: ciudad contra ciudad y reino contra reino.
ISA 19:3 El espíritu de Egipto se trastornará dentro de ellos, y confundiré sus planes. Consultarán a los ídolos, hechiceros, nigromantes y adivinos.
ISA 19:4 Entregaré a Egipto en mano de un déspota. Un rey cruel los dominará, dice ʼAdonay Yavé de las huestes.
ISA 19:5 Las aguas del mar fallarán. El río quedará seco y árido.
ISA 19:6 Los brazos del río hederán. Menguarán y se secarán las corrientes del delta, las cañas y los juncos se marchitarán.
ISA 19:7 Los cañaverales de papiro junto a la boca del Nilo y todo sembradío junto al Nilo se secarán. Se perderán y desaparecerán.
ISA 19:8 Los pescadores se lamentarán. Todos los que echan anzuelo en el Nilo harán duelo, y desfallecerán los que extienden su red sobre el río.
ISA 19:9 Los que tejen el lino cardado serán confundidos, y palidecerán los que tejen el lino fino.
ISA 19:10 Los tejedores estarán consternados, los jornaleros, apesadumbrados.
ISA 19:11 Ciertamente los magistrados de Zoán son necios. Los sabios de Faraón dieron un desatinado consejo. ¿Cómo dirán a Faraón: Soy hijo de sabios e hijo de antiguos reyes?
ISA 19:12 ¿Dónde están tus sabios? ¡Que te digan qué decidió Yavé de las huestes con respecto a Egipto!
ISA 19:13 Se desvanecieron los magistrados de Zoán. Los magistrados de Menfis fueron engañados. Los jefes de sus tribus extraviaron a Egipto.
ISA 19:14 Yavé mezcló un espíritu de vértigo en medio de ellos, e hicieron errar a Egipto en toda su obra. Como el borracho da traspiés y vomita, sus consejeros descarrían a Egipto en toda su obra.
ISA 19:15 Nada de lo que haga la cabeza o la cola, la palma o el junco, aprovechará a Egipto.
ISA 19:16 Aquel día los egipcios serán como mujeres: Temblarán y estarán aterrorizados por el movimiento de la mano de Yavé de las huestes contra ellos.
ISA 19:17 La tierra de Judá será espanto para Egipto. Su sola mención le producirá terror, por el designio que Yavé de las huestes determinó contra Egipto.
ISA 19:18 Aquel día habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablarán la lengua de Canaán, y jurarán por Yavé de las huestes. Una de ellas será llamada Ciudad Herez.
ISA 19:19 Aquel día habrá un altar a Yavé en medio de la tierra de Egipto, y una columna dedicada a Yavé cerca de su frontera.
ISA 19:20 Será señal y testimonio de Yavé de las huestes en la tierra de Egipto. Cuando clamen a Yavé a causa de su opresor, Él les enviará un Salvador y Defensor, y los librará.
ISA 19:21 Aquel día Yavé se dará a conocer en Egipto, y los egipcios conocerán a Yavé. Presentarán sacrificios y ofrendas vegetales. Harán votos a Yavé y los cumplirán.
ISA 19:22 Yavé herirá a Egipto. Lo herirá, lo sanará, y ellos se convertirán a Yavé. Y Él les responderá y los sanará.
ISA 19:23 Aquel día habrá un amplio camino desde Egipto a Asiria. Los asirios entrarán en Egipto y los egipcios en Asiria. Entonces los egipcios y los asirios servirán juntos a Yavé.
ISA 19:24 Aquel día Israel será tercero con Egipto y con Asiria, para bendición en medio de la tierra.
ISA 19:25 Porque Yavé de las huestes los bendecirá: ¡Bendito sea mi pueblo, Egipto, y Asiria, obra de mis manos y mi heredad, Israel!
ISA 20:1 El año cuando el Tartán vino a Asdod enviado por Sargón, rey de Asiria, la atacó y la conquistó.
ISA 20:2 En aquel tiempo Yavé habló por medio de Isaías, hijo de Amoz: Vé, despójate de la tela áspera que tienes en la cintura y quita las sandalias de tus pies. Lo hizo así y andaba desnudo y descalzo.
ISA 20:3 Después Yavé dijo: Así como mi esclavo Isaías anduvo desnudo y descalzo tres años como señal y pronóstico contra Egipto y Etiopía,
ISA 20:4 el rey de Asiria conducirá a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Etiopía, jóvenes y ancianos, desnudos y descalzos, con las nalgas descubiertas, para vergüenza de Egipto.
ISA 20:5 Entonces serán atemorizados y avergonzados por causa de Etiopía, su esperanza, y de Egipto, su jactancia.
ISA 20:6 Aquel día el habitante de esta costa dirá: ¡Miren! ¡Esto es lo que sucedió a aquellos en los cuales confiábamos y esperábamos, a los cuales huiríamos en busca de auxilio para que nos libraran del rey de Asiria! [Ahora], ¿cómo escaparemos?
ISA 21:1 Carga sobre el Desierto del Mar: Como la tempestad del Neguev, así viene del desierto, de una tierra aterradora.
ISA 21:2 Una visión dura me fue mostrada: El traidor traiciona, el destructor destruye. ¡Sube, Elam! ¡Asedia, Media! ¡Aplaqué todo gemido!
ISA 21:3 Por tanto mi cintura se llenó de dolor. Me vinieron angustias, como angustias de parturienta. Me agita oírlo, me espanta mirarlo.
ISA 21:4 Se me turba el corazón y el terror se apoderó de mí. El crepúsculo anhelado se me convirtió en espanto.
ISA 21:5 Disponen la mesa y extienden el mantel: Comen y beben. ¡Levántense, capitanes! Aceiten los escudos,
ISA 21:6 porque ʼAdonay me dice: Vé, pon un centinela, que informe lo que ve:
ISA 21:7 Si ve hombres montados, parejas de jinetes en asnos, jinetes en camellos, que preste atención, muy fija atención.
ISA 21:8 Entonces el centinela clamó: ¡Oh ʼAdonay, estoy en pie continuamente de día en la torre del centinela, y en mi puesto de guardia sigo firme cada noche!
ISA 21:9 ¡Ciertamente vienen hombres montados, parejas de jinetes! Después habló: ¡Cayó, cayó Babilonia, y todos los ídolos de sus ʼelohim quebrantó en tierra!
ISA 21:10 Pueblo mío, trillado en mi era, te anuncio lo que oí de parte de Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel.
ISA 21:11 Carga sobre Duma: De Seir alguien me grita: ¡Centinela! ¿Cuánto queda de la noche? ¡Centinela! ¿Cuánto queda de la noche?
ISA 21:12 Responde el centinela: Viene la mañana y también la noche. Si quieren preguntar, pregunten. Regresen, vuelvan otra vez.
ISA 21:13 Carga sobre Arabia: En el bosque de Arabia pasarán la noche, oh caminantes de Dedán.
ISA 21:14 Oh habitantes de Tema, salgan con agua a encontrar al sediento. Socorran con pan al que huye.
ISA 21:15 Porque huyen de la espada desenvainada, del arco entesado y de la presión de la batalla.
ISA 21:16 Porque Yavé me dijo: Dentro de un año de jornalero, todo el esplendor de Cedar terminará.
ISA 21:17 El resto del número de los arqueros, los hombres poderosos de los hijos de Cedar serán pocos. Lo dijo Yavé, ʼElohim de Israel.
ISA 22:1 Carga sobre el Valle de la Visión: ¿Qué pasa que todos ustedes subieron a las azoteas?
ISA 22:2 Tú, llena de bullicio, pueblo turbulento, ciudad regocijada. Tus caídos no fueron asesinados a espada, ni murieron en combate.
ISA 22:3 Todos tus comandantes huyeron juntos. Todos los tuyos fueron capturados sin arco, aunque huyeron lejos.
ISA 22:4 Por eso dije: Déjame llorar amargamente. No se afanen en consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo.
ISA 22:5 Porque éste es día de alboroto, angustia y confusión de parte de ʼAdonay Yavé de las huestes en el Valle de la Visión, día de derribar los muros y clamar a la montaña.
ISA 22:6 Elam toma la caja portátil de flechas, Siria irrumpe con carruajes y Quir saca el escudo.
ISA 22:7 Tus mejores valles se llenaron de carruajes, y los jinetes acamparon frente a la puerta.
ISA 22:8 Fue quitada la defensa de Judá. Aquel día fijan su mirada en las armas de la Casa del Bosque.
ISA 22:9 Ven muchas brechas en la Ciudad de David, y recogen las aguas del estanque de abajo.
ISA 22:10 Cuentan las casas de Jerusalén, y demuelen casas para reforzar el muro.
ISA 22:11 Entre los dos muros hacen una represa para las aguas del estanque antiguo, pero no miran hacia el que hace esto, ni ven hacia el que lo produjo hace mucho tiempo.
ISA 22:12 Aquel día ʼAdonay Yavé de las huestes los convoca al llanto y lamento, a raparse el cabello y a cubrirse de tela áspera.
ISA 22:13 Pero ciertamente hay gozo y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas. Se come carne, se bebe vino y dicen: ¡Comamos y bebamos, porque mañana moriremos!
ISA 22:14 Por eso Yavé de las huestes reveló a mis oídos: Ciertamente este pecado no les será perdonado hasta que mueran, dice ʼAdonay Yavé de las huestes.
ISA 22:15 ʼAdonay Yavé de las huestes dice: Anda, vé a Sebna, administrador del palacio, y dile:
ISA 22:16 ¿Qué tienes aquí o a quién tienes aquí por lo cual te labras un sepulcro como el que labra su sepultura en la peña?
ISA 22:17 Ciertamente, oh hombre, Yavé te lanzará lejos con fuerza y está a punto de atraparte.
ISA 22:18 Te enrollará como un ovillo para lanzarte sobre una tierra espaciosa. Allí morirás y allí pararán tus espléndidos carruajes, como vergüenza de la casa de tu amo.
ISA 22:19 Te privaré de tu cargo y te eliminaré de tu posición.
ISA 22:20 Aquel día llamaré a mi esclavo Eliaquim, hijo de Hilcías.
ISA 22:21 Lo vestiré con tu túnica y le ataré tu cinturón. Entregaré tu poder en su mano. Será padre para los habitantes de Jerusalén y la Casa de Judá.
ISA 22:22 Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro: cuando abra, nadie cerrará, y cuando cierre, nadie abrirá.
ISA 22:23 Lo clavaré como estaca en lugar firme. Será un trono de honra para la casa de su padre.
ISA 22:24 Dependerá de él todo el esplendor de la casa de su padre, la prole y las futuras generaciones, y todos los utensilios hasta los más pequeños, desde los tazones hasta los cántaros.
ISA 22:25 Aquel día, dice Yavé de las huestes, la estaca clavada en lugar firme cederá. La carga que dependía de ella caerá y se romperá, porque Yavé habló.
ISA 23:1 Carga sobre Tiro: ¡Lamenten, naves de Tarsis, porque Tiro es destruida hasta no quedar casa ni lugar para entrar! Se les informó desde la tierra de Quitim.
ISA 23:2 ¡Callen, oh habitantes de la costa y mercaderes de Sidón quienes cruzaban el mar!
ISA 23:3 El grano de Sihor y la cosecha del río [Nilo] eran su ganancia. Ella era el mercado de las naciones.
ISA 23:4 Avergüénzate, oh Sidón, fortaleza del mar, porque dijo el mar: Nunca estuve con dolores de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni desarrollé vírgenes.
ISA 23:5 Cuando la noticia llegue a Egipto, se estremecerán por los informes con respecto a Tiro.
ISA 23:6 ¡Oh habitantes de la costa, pasen a Tarsis y lamenten!
ISA 23:7 ¿Es ésta su ciudad divertida de mucha antigüedad, cuyos pies la llevaban a lugares lejanos?
ISA 23:8 ¿Quién decretó esto contra Tiro, la cual regalaba coronas, cuyos comerciantes eran príncipes y sus mercaderes los honorables de la tierra?
ISA 23:9 Yavé de las huestes lo decretó para abatir la soberbia de todo esplendor y humillar a todos los honorables de la tierra.
ISA 23:10 Inunda tu tierra como el Nilo, oh hija de Tarsis, porque ya no existe la restricción [de tu puerto].
ISA 23:11 Él extendió su mano contra el mar y sacudió los reinos. Yavé ordenó destruir las fortalezas de Canaán:
ISA 23:12 No volverás a regocijarte, oh doncella oprimida, hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo.
ISA 23:13 Ahí está la tierra de los caldeos. Ese pueblo no existía. Asiria lo destinó para las bestias del desierto. La sitiaron y destruyeron sus palacios. Se convirtió en escombros.
ISA 23:14 Lamenten, oh naves de Tarsis, pues su baluarte fue destruido.
ISA 23:15 Aquel día Tiro quedará en el olvido 70 años, como los años de un rey. Al terminar los 70 años, sucederá a Tiro lo del canto de la prostituta.
ISA 23:16 Toma el arpa y rodea la ciudad, oh prostituta olvidada. Haz buena melodía. Repite la canción para que seas recordada.
ISA 23:17 Al fin de los 70 años Yavé visitará a Tiro. Ella volverá a su salario de prostituta y volverá a fornicar con todos los reinos del mundo sobre la superficie de la tierra.
ISA 23:18 Pero su paga estará consagrada a Yavé. No se atesorará ni se acumulará, porque su ganancia será para los que estén delante de Yavé, para que coman hasta saciarse y se cubran con esplendidez.
ISA 24:1 Ciertamente Yavé vacía la tierra y la deja desolada. Trastorna su superficie y esparce a sus habitantes,
ISA 24:2 tanto al pueblo como al sacerdote, al esclavo como a su amo, a la esclava como a su ama, al comprador como al vendedor, al prestamista como al que toma prestado, al acreedor como al deudor.
ISA 24:3 La tierra será completamente vaciada, totalmente saqueada. Yavé pronunció esta palabra:
ISA 24:4 La tierra se lamenta y se marchita. Languidece el mundo, se debilita. Los exaltados del pueblo de la tierra desfallecen.
ISA 24:5 La tierra fue contaminada por sus habitantes, porque transgredieron las Leyes, violaron las Ordenanzas y quebrantaron el Pacto eterno.
ISA 24:6 Por tanto la maldición devora la tierra, y los que viven en ella son culpables. Como resultado los habitantes de la tierra son consumidos, y quedan pocos hombres.
ISA 24:7 El vino nuevo languidece, se marchita la vid y gimen los que eran de corazón alegre.
ISA 24:8 Se acaba el júbilo de los panderos. Cesa el bullicio de los que se divierten. Se suspende la alegría del arpa.
ISA 24:9 No beben vino entre canciones. El licor es amargo para los que lo beben.
ISA 24:10 La ciudad está quebrantada por el caos. Toda casa está cerrada para que nadie entre.
ISA 24:11 Hay lamentos en las calles por la falta de vino. Todo gozo se oscurece. La alegría salió de la tierra.
ISA 24:12 La ciudad quedó desolada. Su puerta fue golpeada con destrucción.
ISA 24:13 Sucederá en medio de la tierra y en medio de los pueblos como cuando se sacude el olivo o en el rebusco después de la cosecha.
ISA 24:14 A causa de la majestad de Yavé, alzarán la voz desde el occidente y dirán:
ISA 24:15 ¡Aclamen a Yavé desde el oriente, desde las costas del mar, al Nombre de Yavé, el ʼElohim de Israel!
ISA 24:16 Oímos cánticos desde el extremo de la tierra: ¡Gloria al Justo! Pero yo digo: ¡Qué dolor! ¡Qué dolor! ¡Ay de mí! Los traidores traicionan. Los traidores traicionan con gran traición.
ISA 24:17 ¡Terror, fosa y trampa hay contra ti, oh habitante de la tierra!
ISA 24:18 Acontecerá que el que huya del informe del desastre caerá en la fosa. El que salga de la fosa será atrapado en la red. Las ventanas de lo alto están abiertas. Los cimientos de la tierra se conmueven.
ISA 24:19 La tierra será completamente destrozada, completamente desmenuzada. Se deshace en pedazos. En gran manera será derrumbada.
ISA 24:20 La tierra se tambalea como un ebrio y será removida como una choza. ¡Tanto le pesa su pecado! Se desploma y no volverá a levantarse.
ISA 24:21 Aquel día Yavé castigará en lo alto al ejército de lo alto, y sobre la tierra a los reyes de la tierra.
ISA 24:22 Serán agrupados como se agrupa a los prisioneros en prisiones subterráneas. Quedarán encerrados, y después de muchos días serán castigados.
ISA 24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Yavé de las huestes reine en la Montaña Sion y en Jerusalén, y la gloria esté ante sus ancianos.
ISA 25:1 Oh Yavé, Tú eres mi ʼElohim. Te exaltaré. Alabaré tu Nombre, porque hiciste maravillas, tus designios antiguos, con perfecta fidelidad.
ISA 25:2 Porque convertiste la ciudad en una pila de escombros. La ciudad fortificada en ruinas. [El] palacio de extranjeros ya no existe. Nunca será reconstruido.
ISA 25:3 Por tanto un pueblo fuerte te glorifica. Las ciudades de naciones crueles te temen.
ISA 25:4 Porque fuiste fortaleza para el pobre, fortaleza para el necesitado en su aflicción, refugio de la tormenta, sombra contra el calor. Porque el aliento de los tiranos es como una tormenta contra un muro.
ISA 25:5 Como el calor en un sequedal, así abates el tumulto de los extranjeros. Como el calor bajo la sombra de una nube, silencias el cántico de los tiranos.
ISA 25:6 En esta Montaña Yavé de las huestes ofrecerá a todos los pueblos un banquete con manjares suculentos, un banquete con vinos añejos, con presas escogidas llenas de médula y con vino añejo purificado.
ISA 25:7 En esta Montaña destruirá la ropa que cubre a todos los pueblos y el velo que envuelve a todas las naciones.
ISA 25:8 ¡Él sorberá la muerte para siempre! ʼAdonay Yavé enjugará las lágrimas de todo semblante y quitará el oprobio de su pueblo en toda la tierra, porque Yavé habló.
ISA 25:9 Aquel día se dirá: Ciertamente Éste es nuestro ʼElohim. Lo esperamos, y nos salvó. Éste es Yavé, a Quien esperamos. Regocijémonos y alegrémonos por su salvación.
ISA 25:10 La mano de Yavé reposará sobre esta Montaña. Moab será pisoteado en su sitio, como se pisa el pasto en el agua de una pila de estiércol.
ISA 25:11 Extenderá sus manos en medio de él como el nadador al nadar, pero Él abatirá su soberbia y el esfuerzo de sus manos,
ISA 25:12 y derribará la fortaleza de sus altos muros. Lo humillará y lo echará a tierra hasta el polvo.
ISA 26:1 Aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá: Ciudad fuerte tenemos. Le puso salvación como muro y antemuro.
ISA 26:2 Abran las puertas y entrará un pueblo justo Que guarda la fidelidad.
ISA 26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento persevera en ti, porque en Ti confió.
ISA 26:4 Confíen en Yavé perpetuamente, porque YA Yavé es la Roca de los siglos.
ISA 26:5 Derribó a los que vivían en las alturas. Humilló a la ciudad exaltada. La abatió hasta la tierra y la derribó hasta el polvo.
ISA 26:6 Será pisoteada por los pies del afligido, por las pisadas de los necesitados.
ISA 26:7 La senda del justo es recta. Tú allanas la senda del justo.
ISA 26:8 Oh Yavé, en la senda de tus juicios te esperamos. Tu Nombre y tu memoria son el anhelo de nuestra alma.
ISA 26:9 Mi alma te anhela de noche, mientras haya aliento en mí madrugaré a buscarte. Porque cuando hay juicios tuyos en la tierra los habitantes del mundo aprenden justicia.
ISA 26:10 Aunque se muestre compasión al perverso, no aprenderá justicia. Aunque esté en tierra de rectitud, él hace iniquidad y no considera la majestad de Yavé.
ISA 26:11 Oh Yavé, tu mano está levantada, pero ellos no la miran. La mirarán al fin y los que envidian a tu pueblo se avergonzarán. Fuego consumirá a tus enemigos.
ISA 26:12 Tú, oh Yavé, estableces paz para nosotros, porque también todas nuestras obras las realizas por nosotros.
ISA 26:13 Oh Yavé ʼElohim nuestro, otros amos aparte de Ti nos dominaron, aunque solo confesamos tu Nombre.
ISA 26:14 Están muertos, no vivirán. Murieron, no se levantarán, porque los castigaste. Los destruiste y deshiciste su recuerdo.
ISA 26:15 Multiplicaste el pueblo, oh Yavé. Aumentaste el pueblo y lo hiciste glorioso. Ensanchaste todas las fronteras de la tierra.
ISA 26:16 Oh Yavé, en la tribulación te buscaron. Solo pudieron susurrar una oración. Tu castigo estaba sobre ellos.
ISA 26:17 Como la mujer embarazada que se acerca al parto se retuerce y grita de dolor, así estuvimos en tu Presencia, oh Yavé.
ISA 26:18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, pero dimos a luz viento. No logramos liberación para la tierra, ni nacieron habitantes del mundo.
ISA 26:19 Tus muertos vivirán. Tus cadáveres resucitarán. Ustedes los que están tendidos en el polvo despierten y canten jubilosos. Porque tu rocío es como rocío de la aurora. La tierra dará a luz a sus fallecidos.
ISA 26:20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos. Cierra tras ti tus puertas. Escóndete por un breve momento hasta que pase la ira.
ISA 26:21 Ciertamente Yavé sale de su morada para castigar a los habitantes de la tierra por su iniquidad. La tierra mostrará la sangre derramada y ya no encubrirá a sus asesinados.
ISA 27:1 Aquel día Yavé castigará con su espada dura, grande y poderosa al cocodrilo, serpiente veloz, al Cocodrilo, serpiente tortuosa, y matará al dragón del mar.
ISA 27:2 Aquel día elevarán el cántico de la viña deleitosa:
ISA 27:3 Yo, Yavé, soy su Guardián. La riego en todo momento para que nadie la dañe. La cuido noche y día.
ISA 27:4 No hay ira en Mí. ¿Quién pondrá contra Mí cardos y espinos? Me lanzaría sobre ellos y los quemaría de inmediato.
ISA 27:5 O que él se acoja a mi amparo y haga la paz conmigo. Él puede hacer la paz conmigo.
ISA 27:6 Días vendrán cuando Jacob echará raíz y florecerá. Le saldrán nuevas ramas y llenarán la superficie del mundo con su fruto.
ISA 27:7 ¿Él fue herido como hirió al que lo hería, o él murió como murieron sus asesinos?
ISA 27:8 Tú contendiste contra ella. Los enviaste lejos. Con tu fuerte viento los expulsaste el día del viento del este.
ISA 27:9 De esta manera será perdonada la iniquidad de Jacob. Éste será el precio completo de perdonar su pecado, cuando él convierta todas las piedras del altar en piedras de cal pulverizadas, y no se levanten los símbolos de Asera, ni las imágenes del sol.
ISA 27:10 Porque la ciudad fortificada será desolada. La ciudad habitada será abandonada y dejada desierta. Allí pastará el becerro. Allí tendrá su corral y acabará sus ramas.
ISA 27:11 Cuando sus ramas se sequen serán quebradas. Mujeres llegarán a encenderlas. Porque aquél no es un pueblo de entendimiento. Por tanto, su Hacedor no tendrá misericordia de él. El que lo formó no se compadecerá.
ISA 27:12 Aquel día Yavé golpeará con vara, desde el Gran Río hasta el arroyo de Egipto. Y ustedes, hijos de Israel, serán recogidos uno por uno.
ISA 27:13 Acontecerá también aquel día que se tocará la gran trompeta. Vendrán los que fueron dispersados en la tierra de Asiria y los dispersados en la tierra de Egipto. Se postrarán ante Yavé en la Montaña Santa, en Jerusalén.
ISA 28:1 ¡Ay de la arrogante corona de los ebrios de Efraín y de la flor marchita de su gloriosa hermosura que está sobre la cabeza de los que se jactan en la abundancia, aturdidos por el vino!
ISA 28:2 Ciertamente ʼAdonay tiene uno que es fuerte y poderoso, como aguacero de granizo, como tormenta trastornadora, y como aguacero de recias aguas desbordantes que derriban la tierra con fuerza.
ISA 28:3 Con los pies pisoteará la arrogante corona de los ebrios de Efraín
ISA 28:4 y la flor marchita de su gloriosa hermosura que está sobre la cabeza de los que se jactan de la abundancia. Será como la fruta temprana que llega antes del verano, la cual cuando alguno la mira, se la traga tan pronto como la tiene en la mano.
ISA 28:5 Aquel día Yavé de las huestes será corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo,
ISA 28:6 y Espíritu de justicia para el que se sienta a juzgar, valor para los que repelen el asalto a la puerta.
ISA 28:7 Éstos también erraron a causa del vino y se entontecieron con el licor. Sacerdotes y profetas se tambalean por el licor. Los aturde el vino. Dan traspiés por el licor. El sacerdote y el profeta erraron por el licor. Fueron trastornados por el vino. Erraron en la visión. Titubean en la sentencia.
ISA 28:8 Todas las mesas están llenas de vómito y suciedad, y no queda sitio limpio.
ISA 28:9 ¿A quién enseñará conocimiento? ¿A quién interpretará el mensaje? ¿A los que acaban de ser destetados? ¿A los que acaban de ser quitados del pecho materno?
ISA 28:10 Porque es precepto a precepto, mandamiento a mandamiento, renglón por renglón, línea por línea, un poquito allí, otro poquito allá.
ISA 28:11 En verdad, en lenguaje humillante, en lengua extraña Él hablará a este pueblo,
ISA 28:12 el que les dijo: Aquí está el reposo. Den reposo al cansado. Esto es lugar de descanso. Pero no quisieron escuchar.
ISA 28:13 Por lo cual, la Palabra de Yavé para ellos será precepto por precepto, mandamiento por mandamiento, renglón por renglón, línea por línea, un poquito allí, otro poquito allá, hasta que vayan y caigan de espalda, sean quebrantados, enredados y llevados cautivos.
ISA 28:14 Por tanto, oh varones burlones que gobiernan a ese pueblo de Jerusalén: Escuchen la Palabra de Yavé:
ISA 28:15 Por cuanto dijeron: Hicimos un pacto con la muerte y con el Seol tenemos convenio. Cuando pase el aguacero como torrente, no llegará a nosotros, porque designamos la mentira como nuestro refugio y la falsedad como nuestro escondrijo.
ISA 28:16 Por tanto, ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo pongo como Cimiento en Sion, una Piedra, Piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable. El que cree, no será conturbado.
ISA 28:17 Pondré la justicia como cordel y la rectitud como plomada. El granizo arrasará su refugio de mentiras, y las aguas inundarán su escondrijo.
ISA 28:18 Su pacto con la muerte será anulado, y su convenio con el Seol no será estable. Cuando pase el aguacero arrollador serán aplastados por él.
ISA 28:19 Cada vez que pase, los arrollará, y pasará mañana tras mañana, de día y de noche. Entonces entender el mensaje solo traerá terror.
ISA 28:20 La cama será corta para estirarse y la manta estrecha para envolverse.
ISA 28:21 Yavé se levantará como en la montaña Perazim. Se enardecerá como en el valle de Gabaón para hacer su trabajo, su extraño trabajo.
ISA 28:22 Por tanto, no se burlen, no sea que se aprieten más sus ataduras. Porque escuché de parte de ʼAdonay Yavé de las huestes la destrucción decretada sobre toda la tierra.
ISA 28:23 Estén atentos y escuchen mi voz. Atiendan y escuchen mi palabra:
ISA 28:24 El que ara para sembrar, ¿arará día tras día? ¿Romperá y deshará los terrones todo el día?
ISA 28:25 Tan pronto como el campo esté allanado, ¿no siembra el eneldo, esparce el comino, echa el trigo en sus surcos o la cebada en la parcela determinada y centeno en su borde?
ISA 28:26 Porque su ʼElohim lo instruye y le enseña lo conveniente:
ISA 28:27 Que el eneldo no se trilla con el trillo, ni se debe pasar la rueda de la carreta sobre el comino, pero el eneldo se golpea con un palo y el comino con una vara.
ISA 28:28 El grano se trilla, pero no indefinidamente, ni lo comprime con la rueda de la carreta, ni lo quiebra con los dientes de su trillo.
ISA 28:29 También esto viene de Yavé de las huestes, Quien hace maravilloso su consejo y grande su sabiduría.
ISA 29:1 ¡Ay Ariel, Ariel, ciudad donde acampó David! Añadan un año a otro, sigan su curso las solemnidades.
ISA 29:2 Pero Yo pondré a Ariel en apuro. Será una ciudad de lamento y llanto, y me será como Ariel.
ISA 29:3 Porque acamparé alrededor de ti. Te sitiaré con campamentos y levantaré empalizadas contra ti.
ISA 29:4 Entonces serás humillada. Hablarás desde el suelo, y tu voz también será como si fuera de un espíritu que habla desde el polvo. Tu lenguaje susurrará desde el polvo.
ISA 29:5 La multitud de tus enemigos será como granos de polvo fino, la multitud de tus agresores, como nube de pasto seco. Pero de repente, en un momento,
ISA 29:6 serás castigada de parte de Yavé de las huestes con terremotos y el estruendo de grandes truenos, gran ruido, huracán, tempestad y llama de fuego consumidor.
ISA 29:7 Entonces la multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel, que pelean contra ella y su fortaleza y la afligen, serán como un sueño, como una visión nocturna,
ISA 29:8 como el hambriento sueña que come y se despierta con el estómago vacío, o como el sediento sueña que bebe. Pero cuando despierta está cansado y tiene sed. Así será la multitud de todas las naciones que pelean contra la Montaña Sion.
ISA 29:9 ¡Asómbrense y maravíllense! ¡Deslúmbrense y queden ciegos! Embriáguense, pero no con vino. Tambaléense, pero no por el licor.
ISA 29:10 Porque Yavé derramó sobre ustedes, oh profetas, un espíritu de letargo. Cerró sus ojos, oh videntes, y cubrió sus cabezas.
ISA 29:11 Así, toda visión les es como palabras de un rollo sellado. Si se da a uno que sabe leer y se le dice: Lee ahora esto, él responde: No puedo, porque está sellado.
ISA 29:12 Luego se da el rollo al que no sabe leer y se le dice: Lee ahora esto. Y él responde: No sé leer.
ISA 29:13 ʼAdonay dice: Ya que este pueblo se me acerca con la boca y me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de Mí. Su temor hacia Mí no es más que un mandamiento de hombres que les fue enseñado.
ISA 29:14 Por tanto Yo ciertamente volveré a excitar la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso. Porque perecerá la sabiduría de sus sabios y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.
ISA 29:15 ¡Ay de los que esconden sus planes profundamente de Yavé! Hacen sus obras en la oscuridad y dicen: ¿Quién nos ve? ¿Quién nos conoce?
ISA 29:16 Su perversidad ciertamente será estimada como la arcilla del alfarero. ¿Dirá la obra a su hacedor: No me hiciste? ¿Dirá la vasija al que la formó: No me entendiste?
ISA 29:17 ¿No se convertirá el Líbano en un campo fructífero dentro de poco tiempo, y el campo fructífero será considerado como un bosque?
ISA 29:18 Aquel día los sordos oirán las Palabras del Rollo, y los ojos de los ciegos verán desde su neblina y oscuridad.
ISA 29:19 Los humildes crecerán en alegría de Yavé, y los necesitados de la humanidad se regocijarán con el Santo de Israel.
ISA 29:20 Porque no quedarán tiranos, y el burlador será exterminado. Ciertamente todos los que intentan hacer el mal serán destruidos.
ISA 29:21 Los que inducen al hombre a pecar con palabras, ponen trampas al que reprende en la puerta y pervierten la causa del justo con falsos argumentos.
ISA 29:22 Por tanto Yavé, Quien redimió a Abraham, dice a la casa de Jacob: Ya no se avergonzará Jacob. Tampoco volverá a palidecer su semblante.
ISA 29:23 Porque verá en medio de ellos a sus hijos, obra de mis manos, quienes santificarán mi Nombre. Sí, santificarán al Santo de Jacob, y temerán al ʼElohim de Israel.
ISA 29:24 Los extraviados de espíritu tendrán entendimiento, y los murmuradores aprenderán la lección.
ISA 30:1 ¡Ay de los hijos rebeldes, dice Yavé, que ejecutan un plan, pero no mío, y hacen un pacto, pero no de mi Espíritu, con el fin de añadir pecado con pecado,
ISA 30:2 quienes salen para bajar a Egipto a buscar la protección de Faraón y refugiarse en la sombra de Egipto!
ISA 30:3 Pero la protección de Faraón será su vergüenza, y el amparo a la sombra de Egipto, su humillación.
ISA 30:4 Cuando sus magistrados estén ya en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes,
ISA 30:5 todos serán avergonzados por un pueblo que no puede aprovecharles, pues no sirven de ayuda ni de ganancia, sino de vergüenza, de humillación y hasta de afrenta.
ISA 30:6 Carga profética sobre las bestias del Neguev: Por tierra de tribulación y angustia, de donde salen la leona, el león, la víbora y la serpiente que vuela, llevan sus riquezas sobre asnos y sus tesoros sobre las jorobas de sus camellos a un pueblo que no les será provechoso,
ISA 30:7 a Egipto, aunque la ayuda de él es vana e inútil, por lo cual lo llamé: Rahab, la inutilizada.
ISA 30:8 Vé, pues, ahora y escribe esta visión en una tablilla delante de ellos, y regístrala en un rollo, a fin de que sirva para siempre como un testimonio en el tiempo venidero.
ISA 30:9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quieren escuchar la Ley de Yavé,
ISA 30:10 quienes dicen a los videntes: No vean, y a los profetas: No profeticen cosas rectas para nosotros. Dígannos cosas halagüeñas. Profeticen mentiras.
ISA 30:11 Apártense del camino, desvíense de la senda. Quiten de delante de nosotros al Santo de Israel.
ISA 30:12 Por tanto el Santo de Israel dice: Por cuanto desechan esta Palabra, confían en la violencia y en la perversidad y se apoyan en ellas,
ISA 30:13 este pecado les será como brecha que amenaza ruina y se extiende desde lo alto del muro hasta que se desploma súbita y repentinamente.
ISA 30:14 Esta quebradura será como se quiebra un vaso de alfarero, que lo hace trizas sin compasión, hasta no quedar entre sus pedazos, ni un tiesto con el cual llevar fuego del horno o para sacar agua del pozo.
ISA 30:15 Porque ʼAdonay Yavé, el Santo de Israel, dice: En regresar a Mí y tener calma, serán salvos. En quietud y confianza está su fortaleza. Pero no quisieron.
ISA 30:16 Sino dijeron: No, huiremos a caballo. Por eso ciertamente huirán. Dijeron: En veloces corceles cabalgaremos. Por eso más veloces serán sus perseguidores.
ISA 30:17 Un millar huirán por la amenaza de uno. Por la amenaza de cinco huirán todos ustedes, hasta que queden como mástil en la cumbre de una montaña y como bandera sobre una colina.
ISA 30:18 Por tanto, Yavé espera para otorgarles gracia. Por eso se levanta para compadecerse de ustedes, porque Yavé es ʼElohim justo. ¡Inmensamente felices todos los que esperan en Él!
ISA 30:19 Oh pueblo de Sion que habitas en Jerusalén, en verdad nunca más volverás a llorar. Ciertamente Aquél que es compasivo se compadecerá de ti. Te responderá al oír la voz de tu clamor.
ISA 30:20 Aunque ʼAdonay les dé pan de escasez y agua de aflicción, su Maestro nunca más se ocultará. Con tus propios ojos verás a tu Maestro.
ISA 30:21 Entonces tus oídos oirán una Palabra detrás de ti que dirá: Éste es el camino. Anden por él.
ISA 30:22 Entonces profanarás tus esculturas cubiertas de plata y tus imágenes fundidas revestidas de oro. Las tirarás como trapo de menstruo y les dirás: ¡Fuera!
ISA 30:23 Te dará lluvia para la semilla que siembres en el campo. El grano de la cosecha de la tierra será rico y sustancioso. En aquel día tus ganados pastarán en amplios pastizales.
ISA 30:24 Los bueyes y asnos que labran la tierra comerán forraje fermentado, aventado con pala y horqueta.
ISA 30:25 Sucederá en aquel día de la gran matanza que, cuando caigan las torres, habrá arroyos y corrientes de agua en toda montaña alta y en toda colina elevada.
ISA 30:26 El día cuando Yavé ponga venda a la fractura de su pueblo y cure la llaga que Él le causó, la luz de la luna será como la luz del sol y la luz del sol será siete veces mayor.
ISA 30:27 Ciertamente el Nombre de Yavé viene de lejos, y se acerca airado y levanta densa humareda. Sus labios están llenos de ira y su lengua es fuego devorador.
ISA 30:28 Su respiración es como un torrente desbordado que alcanza hasta la garganta, para sacudir a las naciones con zaranda hasta acabarlas y sujetar las mandíbulas de los pueblos.
ISA 30:29 Pero ustedes tendrán un cántico como la noche cuando se celebra una solemnidad, y alegría de corazón como el que camina al son de la flauta para ir a la Montaña de Yavé, a la Roca de Israel.
ISA 30:30 Yavé resonará la majestad de su voz y mostrará su brazo que descarga con furor su ira con llamas de fuego devorador, con aguacero, tempestad y granizo.
ISA 30:31 Pues Asiria será destrozada por causa de la voz de Yavé. Él hiere con la vara.
ISA 30:32 Cada golpe de la vara justiciera que Yavé descargue en ella será acompañado con panderos y arpas. En tumultuosa batalla peleará contra ellos.
ISA 30:33 Porque hace tiempo una hoguera profunda y ancha está dispuesta para el rey con abundante leña en Tofet. El soplo de Yavé la enciende como torrente de azufre.
ISA 31:1 ¡Ay de los que bajan a Egipto en busca de ayuda! Confían en caballos y fijan su esperanza en carruajes porque son muchos, y en jinetes porque son muy fuertes. Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan a Yavé.
ISA 31:2 Pero Él también es sabio. Traerá el desastre y no revoca su Palabra. Se levantará contra la casa de malhechores, contra un auxilio de los obradores de iniquidad.
ISA 31:3 Los egipcios son hombres, no ʼelohim. Sus caballos son carne, no espíritu. De modo que cuando Yavé extienda su mano, caerán el protector y el protegido. Todos ellos serán exterminados juntamente.
ISA 31:4 Como ruge el león o el cachorro de león sobre su presa, y no se atemoriza por el griterío de los pastores que llegan contra él, ni se intimida por el tumulto de ellos, así descenderá Yavé de las huestes a combatir sobre la Montaña Sion y sobre su colina.
ISA 31:5 Como ave que revolotea, así Yavé de las huestes amparará a Jerusalén: la amparará, la librará, la preservará y la salvará.
ISA 31:6 Oh hijos de Israel, regresen a Aquel contra Quien se rebelaron de manera tan radical.
ISA 31:7 Aquel día el hombre tirará con desprecio sus ídolos de plata y de oro que sus manos pecadoras hicieron.
ISA 31:8 Asiria caerá a espada no de hombre. La devorará una espada no de humanos, y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzados.
ISA 31:9 Su fortaleza se desvanecerá a causa del terror. Sus líderes dejarán sus estandartes a causa del pavor, dice Yavé, Quien tiene su hoguera en Sion y su horno en Jerusalén.
ISA 32:1 Ciertamente un rey gobierna con justicia y los magistrados actúan justamente.
ISA 32:2 Aquel Varón es como un escondedero contra el viento, como un refugio contra el fuerte aguacero, como arroyos de agua en un campo seco y como la sombra de una gran roca en una tierra árida.
ISA 32:3 Entonces los ojos de los que ven no estarán cegados, y los oídos de los que oyen escucharán.
ISA 32:4 El corazón de los necios aprenderá para saber, y la lengua de los tartamudos se apresurará a hablar claramente.
ISA 32:5 El ruin nunca más será llamado generoso, ni tratarán de excelencia al tramposo.
ISA 32:6 Pues el necio habla necedad. Su corazón se inclina hacia las perversidades para cometer impiedades, blasfemar contra Yavé, dejar insatisfecho al hambriento y privar de agua al sediento.
ISA 32:7 Las armas del canalla son perversas. Trama intrigas perversas para enredar al afligido con calumnia, aunque el pobre defienda lo que es recto.
ISA 32:8 Pero el noble inventa planes nobles y está firme en ellos.
ISA 32:9 ¡Oh mujeres indolentes, levántense! Escuchen mi voz, hijas confiadas:
ISA 32:10 Dentro de algo más de un año ustedes tendrán espanto, oh confiadas, porque no habrá recolección de uvas ni habrá cosecha.
ISA 32:11 ¡Tiemblen, oh indolentes! Tiemblen las que viven confiadas. Desnúdense por completo y aten tela áspera a su cintura.
ISA 32:12 Golpéense el pecho en duelo por los campos deleitosos, por la viña fructífera.
ISA 32:13 En las tierras de mi pueblo crecerán espinos y cardos aun en las casas alegres y en la ciudad jubilosa,
ISA 32:14 porque el palacio queda abandonado. Cesa el bullicio de la ciudad. La colina y el atalaya se convierten en cavernas para siempre, en delicia de asnos salvajes y pastizal de rebaños,
ISA 32:15 hasta cuando el Espíritu de lo alto sea derramado sobre nosotros, el desierto se convierta en campo fértil y el campo fértil sea considerado como bosque.
ISA 32:16 Entonces la justicia vivirá en el desierto y la equidad residirá en el campo fértil.
ISA 32:17 El efecto de la justicia será paz. El resultado de la equidad será reposo y seguridad perpetuos.
ISA 32:18 Mi pueblo habitará en un lugar pacífico, en viviendas seguras, en lugares de reposo apacible.
ISA 32:19 Pero caerá granizo cuando el bosque sea talado. La ciudad será completamente abatida.
ISA 32:20 ¡Cuán dichosos son ustedes, los que siembran junto a todas las aguas, los que dejan libres al buey y al asno!
ISA 33:1 ¡Ay de ti, destructor que no fuiste destruido, y del que traiciona y no fue traicionado! Tan pronto como acabes de destruir serás destruido. Tan pronto como acabes de traicionar, serás traicionado.
ISA 33:2 Oh Yavé, ten misericordia de nosotros. En Ti fijamos nuestra esperanza. Sé nuestra fortaleza cada mañana. Sé también nuestra salvación en el tiempo de aflicción.
ISA 33:3 Los pueblos huyen ante el sonido de tu voz atronadora. Al levantarte se dispersan las naciones.
ISA 33:4 Tu despojo será recogido como el saltamonte recoge. Se abalanzarán sobre él como langostas.
ISA 33:5 Exaltado es Yavé porque Él mora en las alturas. Él llenó de justicia y equidad a Sion.
ISA 33:6 Habrá estabilidad de los tiempos de ustedes, una abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento. El temor reverente a Yavé es el tesoro de Él.
ISA 33:7 Ciertamente sus valientes claman en las calles. Los embajadores de paz lloran amargamente.
ISA 33:8 Los caminos están abandonados, los caminantes cesaron. Él anuló el Pacto, desprecia las ciudades, a ningún hombre tiene en cuenta.
ISA 33:9 La tierra gime y languidece. El Líbano está confundido y se marchita. Sarón es como un llano desolado. Basán y la montaña Carmelo pierden [su follaje].
ISA 33:10 Ahora me levantaré, dice Yavé. Ahora seré exaltado. Ahora seré engrandecido.
ISA 33:11 Concibieron hojarasca y dieron a luz rastrojo. Su propia respiración será un fuego que los consumirá.
ISA 33:12 Los pueblos serán completamente calcinados. Como espinos cortados serán quemados en el fuego.
ISA 33:13 Ustedes quienes están lejos, escuchen lo que hice. Ustedes quienes están cerca conozcan mi poder.
ISA 33:14 Los pecadores están atemorizados en Sion. El temblor se apoderó de los impíos. ¿Quién de nosotros puede vivir en el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros puede vivir eternamente en carbones encendidos?
ISA 33:15 El que anda en justicia y habla con rectitud, el que rehúsa el lucro de violencias, el que sacude su mano para no recibir soborno, el que tapa sus oídos para no escuchar propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver lo malo.
ISA 33:16 Éste vivirá en las alturas. Una fortaleza de roca será su refugio. Se le dará su pan, y sus aguas estarán seguras.
ISA 33:17 Tus ojos contemplarán al Rey en su esplendor. Verán una gran tierra a la distancia.
ISA 33:18 Tu corazón reflexionará con respecto al horror y dirá: ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que pesaba el tributo? ¿Dónde está el que inspeccionaba las torres?
ISA 33:19 Ya no verás más a aquel pueblo fiero, aquel pueblo de lengua difícil de entender, que pronuncia un lenguaje incomprensible.
ISA 33:20 Contempla a Sion, la ciudad de nuestras solemnidades. Tus ojos verán a Jerusalén, morada tranquila, tienda que nunca será desamparada. Sus estacas nunca se arrancarán, ni será rota alguna de sus cuerdas.
ISA 33:21 Porque ciertamente allí Yavé será poderoso con nosotros, en un lugar de ríos y corrientes amplias en los cuales no navegarán embarcaciones de remos, ni por ellas pasará nave grande.
ISA 33:22 Porque Yavé es nuestro Juez. Yavé es nuestro Legislador. Yavé es nuestro Rey. Él mismo nos salvará.
ISA 33:23 Tus cuerdas se aflojaron. No afirmaron su mástil. No entesaron la vela. Entonces se repartirá un botín de muchos despojos. Los cojos arrebatarán el botín.
ISA 33:24 Ningún habitante dirá: Estoy enfermo, pues al pueblo que more en ella le será perdonada su iniquidad.
ISA 34:1 Acérquense, naciones, para oír, y escuchen ustedes, pueblos. Oiga la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todo lo que brota de él.
ISA 34:2 Porque Yavé está airado contra todas las naciones y furioso contra todos sus ejércitos. Las destruirá por completo, las entregará al matadero.
ISA 34:3 Sus muertos serán tirados. Surgirá una hediondez de sus cadáveres y las montañas serán empapadas con su sangre.
ISA 34:4 Toda la hueste del cielo se disolverá. El cielo se envolverá como un rollo. Toda su hueste caerá como la hoja cae de la vid, como un higo seco cae de la higuera.
ISA 34:5 Mi espada se embriagará en los cielos. Descenderá para juicio en Edom, sobre el pueblo de mi maldición.
ISA 34:6 La espada de Yavé chorrea sangre. Está untada de sustancia de sangre de corderos y machos cabríos, de grasa de riñones de carneros. Porque Yavé tiene un sacrificio en Bosra, y una gran matanza en Edom.
ISA 34:7 Búfalos con toros y novillos caen juntos. La tierra se embriaga de su sangre y el polvo se humedece con grasa.
ISA 34:8 Porque es el día de la venganza de Yavé, año de retribución para la causa de Sion.
ISA 34:9 Sus torrentes se convierten en brea, su polvo en azufre, su tierra en brea ardiente
ISA 34:10 que no se apaga de noche ni de día, y su humo sube perpetuamente. De generación en generación seguirá desolada. Nunca jamás pasará alguien por ella.
ISA 34:11 El pelícano y el erizo se adueñan de ella. La lechuza y el cuervo vivirán en ella. Cordel de destrucción y plomada de asolamiento se pondrán sobre ella.
ISA 34:12 Reyes sin reino llamarán a sus príncipes, pero no los habrá. Todos sus gobernantes serán nada.
ISA 34:13 Crecen los espinos en sus palacios y ortigas y abrojos en sus fortalezas. Se convierte en guarida de chacales y en campo de avestruces.
ISA 34:14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas, y el chivo salvaje llamará a su compañera. La lechuza también hallará allí residencia y tendrá reposo.
ISA 34:15 Allí también habrá nido de búho. Pondrá sus huevos, los incubará y los empollará. Allí se juntarán los buitres, cada uno con su compañera.
ISA 34:16 Escudriñen el Rollo de Yavé y lean si faltó alguno de ellos. Ninguno faltó con su compañera, porque su boca habló y su mismo Espíritu los reunió.
ISA 34:17 Él realizó el sorteo para ellos, y su mano les repartió a cordel. Para siempre la poseerán. Vivirán allí de generación en generación.
ISA 35:1 El desierto y la región despoblada se alegrarán, y el llano de Arabá se regocijará y florecerá. Como la flor típica
ISA 35:2 florecerá exuberante y desbordará de júbilo. Se alegrará y cantará alabanzas. Porque le será dado el esplendor de [la montaña] Líbano, la hermosura de [la montaña] Carmelo y [de la región costera] de Sarón. Ellos verán la gloria de Yavé, la majestad de nuestro ʼElohim.
ISA 35:3 Fortalezcan las manos cansadas, fortalezcan las rodillas débiles.
ISA 35:4 Digan a los de corazón apocado: Esfuércense, no teman. Ciertamente ʼElohim viene con retribución: La venganza es de ʼElohim. Él vendrá y los salvará.
ISA 35:5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos destapados.
ISA 35:6 Entonces el cojo saltará como un venado. Cantará la lengua del mudo, porque aguas brotarán en el desierto y torrentes en el Arabá.
ISA 35:7 La arena caliente se convertirá en laguna, y el sequedal en manantiales de agua. La guarida de chacales será un lugar de cañas y juncos.
ISA 35:8 Habrá allí una calzada, la cual será llamada Camino de Santidad. Ningún impuro pasará por él. El que ande por este Camino, aunque sea torpe, no se extraviará.
ISA 35:9 No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni será hallada allí, para que caminen los redimidos.
ISA 35:10 Los redimidos de Yavé volverán y llegarán a Sion con gritos de júbilo. Gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas, gozo y alegría. Huirán la tristeza y el lamento.
ISA 36:1 El año 14 del rey Ezequías, aconteció que Senaquerib, rey de Asiria, subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las tomó.
ISA 36:2 El rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías. Hizo alto junto al acueducto del estanque de arriba, en la senda del Campo del Lavador.
ISA 36:3 Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo del palacio, Sebna el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista, salieron a él.
ISA 36:4 El Rabsaces les habló: Digan a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice: ¿En qué confías tú?
ISA 36:5 Dijiste que tienes un plan y poderío para la guerra, pero solo son vanas palabras. Ahora pues, ¿en quién confías para rebelarte contra mí?
ISA 36:6 ¿Confías en ese bastón de caña quebrada que es Egipto? Al que se apoye en él se le clava en la mano y se la atraviesa. Así es Faraón, rey de Egipto, para todos los que confían en él.
ISA 36:7 Si me replicas: En Yavé nuestro ʼElohim confiamos, ¿no es éste el mismo de quien Ezequías quitó los lugares altos, quemó sus altares y exigió a Judá y a Jerusalén que se postraran solamente en ese altar?
ISA 36:8 Ahora pues, haz un trato con mi ʼadón, el rey de Asiria, y te daré 2.000 caballos si logras proveer jinetes para ellos.
ISA 36:9 ¿Cómo podrás resistir al más insignificante esclavo de mi ʼadón, si confías en que Egipto te dará carrozas y jinetes?
ISA 36:10 ¿Subí yo sin orden de Yavé contra esta tierra para destruirla? Yavé me dijo: Sube contra esa tierra y destrúyela.
ISA 36:11 Entonces Eliaquim, Sebna y Joa, dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus esclavos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo a oídos del pueblo que está sobre el muro.
ISA 36:12 Pero el Rabsaces respondió: ¿Mi amo me envió a decir estas palabras solo a tu amo y a ti? ¿No me envió a los hombres que están en el muro, expuestos a comer sus propios excrementos y beber su orina con ustedes?
ISA 36:13 Al ponerse en pie, el Rabsaces gritó en hebreo a voz en cuello: Escuchen las palabras del gran rey de Asiria.
ISA 36:14 El rey dice: No los engañe Ezequías, porque él no los podrá librar,
ISA 36:15 ni les infunda Ezequías confianza en Yavé, al decir: Ciertamente Yavé nos librará, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.
ISA 36:16 No escuchen a Ezequías, porque así dijo el rey de Asiria: Hagan conmigo la paz y salgan a mí. Cada uno coma de su vid y cada uno de su higuera, y beba cada cual el agua de su pozo
ISA 36:17 hasta que yo venga y los traslade a una tierra como la de ustedes, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
ISA 36:18 Que no los engañe Ezequías al decir: Yavé nos librará. ¿Alguno de los ʼelohim de las naciones libró a su tierra de la mano del rey de Asiria?
ISA 36:19 ¿Dónde están los ʼelohim de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los ʼelohim de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
ISA 36:20 ¿Cuál entre todos los ʼelohim de esas tierras libró su tierra de mi mano? ¿Yavé libraría a Jerusalén de mi mano?
ISA 36:21 Pero ellos callaron y no respondieron ni una palabra, porque la orden del rey decía: No le respondan.
ISA 36:22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, mayordomo del palacio, Sebna, el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista, se presentaron ante Ezequías con sus ropas rasgadas y le declararon las palabras del Rabsaces.
ISA 37:1 Sucedió que cuando el rey Ezequías lo oyó, también rasgó sus ropas. Se cubrió de tela áspera y fue a la Casa de Yavé.
ISA 37:2 Envió a Eliaquim, mayordomo de palacio, a Sebna, el escriba, y a los más ancianos de los sacerdotes, cubiertos de tela áspera, al profeta Isaías, hijo de Amoz,
ISA 37:3 y le dijeron: Ezequías dijo: Hoy es un día de angustia, castigo y vergüenza. Los hijos llegaron hasta el cuello del útero, pero no hay fuerza para dar a luz.
ISA 37:4 Quizás Yavé tu ʼElohim haya escuchado las palabras del Rabsaces, a quien su amo, el rey de Asiria, mandó para provocar al ʼElohim viviente, y reprenda las palabras que Yavé tu ʼElohim escuchó. Por tanto, haz oración por el remanente que queda.
ISA 37:5 Los esclavos del rey Ezequías fueron a Isaías,
ISA 37:6 quien les respondió: Digan a su amo: Yavé dice: No temas las palabras que oíste, con las cuales los esclavos del rey de Asiria me vituperaron.
ISA 37:7 Ciertamente pondré cierto espíritu en él. Oirá un rumor, regresará a su tierra, y en su tierra lo haré caer a espada.
ISA 37:8 Así que el Rabsaces, quien oyó que el rey de Siria se retiró de Laquis, regresó y lo halló cuando combatía contra Libna.
ISA 37:9 Al oír que Tirraca, rey de Etiopía, salió a luchar contra él, [el rey de Asiria] envió mensajeros a Ezequías para que le dijeran:
ISA 37:10 Digan a Ezequías, rey de Judá: No te engañe tu ʼElohim en Quien confías, al pensar que Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
ISA 37:11 Ciertamente tú mismo oíste lo que los reyes de Asiria hicieron a todos los países cuando los exterminaron. ¿Tú te librarás?
ISA 37:12 ¿Los ʼelohim de las naciones que mis antepasados destruyeron las libraron? ¿Libraron a Gozán, Harán y Resef, y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
ISA 37:13 ¿Dónde están el rey de Hamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
ISA 37:14 Así que Ezequías recibió la carta de mano de los mensajeros y la leyó. Después Ezequías subió a la Casa de Yavé y la extendió ante Yavé.
ISA 37:15 Y Ezequías oró a Yavé:
ISA 37:16 ¡Oh Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, entronizado por encima de los querubines! Solo Tú eres ʼElohim sobre todos los reinos de la tierra. Tú hiciste [el] cielo y [la] tierra.
ISA 37:17 Inclina tu oído, oh Yavé, y escucha. Abre tus ojos, oh Yavé, y mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib envió para provocar al ʼElohim vivo.
ISA 37:18 Oh Yavé, ciertamente los reyes de Asiria destruyeron todas las naciones y sus tierras.
ISA 37:19 Echaron sus ʼelohim al fuego, porque no son ʼElohim, sino obra de manos de hombre, de madera y de piedra. Por eso fueron destruidos.
ISA 37:20 Ahora pues, Yavé, ʼElohim nuestro, sálvanos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que solo Tú eres Yavé ʼElohim.
ISA 37:21 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Yavé, ʼElohim de Israel, dice: En cuanto a lo que pediste en oración con respecto a Senaquerib, rey de Asiria.
ISA 37:22 Ésta es la Palabra que Yavé habló con respecto a él: La virgen hija de Sion te desprecia y se burla de ti. La hija de Jerusalén menea despectivamente la cabeza a tu espalda.
ISA 37:23 ¿A quién provocaste y vituperaste? ¿Contra quién alzaste la voz y levantaste tus ojos con altivez? ¡Contra el Santo de Israel!
ISA 37:24 Por medio de tus esclavos afrentaste a ʼAdonay y dijiste: Con la multitud de mis carrozas subí a las alturas de las montañas, a lo más inaccesible del Líbano. Talé sus más altos cedros y sus mejores cipreses. Llegué hasta el último de sus refugios, hasta lo más denso de su bosque.
ISA 37:25 Cavé y bebí aguas, y sequé todos los ríos de Egipto con la planta de mis pies.
ISA 37:26 ¿No lo oíste? Desde antaño lo decidí. En tiempos remotos lo preparé y ahora decido que suceda. Tú estás puesto para reducir las ciudades fortificadas a pilas de ruinas,
ISA 37:27 y que sus habitantes, impotentes, abatidos y confusos, sean como pasto del campo, como hierba verde, como herbaje de tejado que se marchita antes de crecer.
ISA 37:28 Yo conozco tu sentarte, tu salir, tu entrar y tu ira contra Mí.
ISA 37:29 Por cuanto tu enfurecimiento contra Mí y tu soberbia llegaron a mis oídos, pondré mi garfio en tu nariz y mi rienda en tu boca. Te haré regresar por el camino en el cual viniste.
ISA 37:30 Esto te servirá de señal: Este año comerán lo que brota de ella y el segundo año de lo que brote sin sembrar. Al tercer año siembren y cosechen, planten viñas y coman de su fruto.
ISA 37:31 El remanente de la Casa de Judá que quede a salvo, de nuevo echará raíces por abajo y dará frutos por arriba.
ISA 37:32 Porque saldrá un remanente de Jerusalén, los sobrevivientes de la Montaña Sion. ¡El celo de Yavé de las huestes hará esto!
ISA 37:33 Por tanto, Yavé dice con respecto al rey de Asiria: No entrará a esta ciudad, ni disparará flecha allí, ni le opondrá escudo, ni levantará contra ella baluartes.
ISA 37:34 Por el camino que vino regresará, y no entrará en esta ciudad, dice Yavé.
ISA 37:35 Yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor a Mí mismo y por amor a David mi esclavo.
ISA 37:36 El Ángel de Yavé salió y mató a 185.000 hombres en el campamento de los asirios. Cuando se levantaron temprano por la mañana vieron que todos estaban muertos.
ISA 37:37 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, regresó a Nínive y se quedó allí.
ISA 37:38 Sucedió que mientras estaba postrado en el templo de su ʼelohim Nisroc, sus hijos Adremelec y Sarezer lo asesinaron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Reinó su hijo Esar-hadón en lugar de él.
ISA 38:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. [El] profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a él y le dijo: Yavé dice: Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás.
ISA 38:2 Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y habló a Yavé:
ISA 38:3 Oh Yavé, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad con íntegro corazón e hice lo bueno ante tus ojos. Lloró Ezequías con gran llanto.
ISA 38:4 Entonces la Palabra de Yavé vino a Isaías:
ISA 38:5 Vé y dí a Ezequías: Yavé, ʼElohim de David, tu antepasado, dice: Escuché tu oración y vi tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros 15 años.
ISA 38:6 Además, te libraré de la mano del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, a la cual ampararé.
ISA 38:7 Esto te servirá de señal de que Yavé hará lo que dijo:
ISA 38:8 Ciertamente Yo hago retroceder diez gradas la sombra del sol que descendió en la gradería de Acaz. Y el sol volvió atrás diez gradas, sobre las cuales había descendido.
ISA 38:9 Escrito de Ezequías, rey de Judá, después de su enfermedad y recuperación:
ISA 38:10 Yo dije: En lo mejor de mis días entraré por las puertas del Seol. Soy privado del resto de mis años.
ISA 38:11 Dije: No veré a YA en la tierra de los vivientes. No volveré a ver hombre con los habitantes del mundo.
ISA 38:12 Mi habitación es levantada y enrollada como tienda de pastor. Enrollaste mi vida como tejedor. Me cortaste del hilo del tejido. Me consumes entre el día y la noche.
ISA 38:13 Duraba mi clamor hasta el amanecer. Rompes todos mis huesos como león. Me acabarás entre el día y la noche.
ISA 38:14 Yo chillaba como un ave zancuda o como golondrina. Gemía como paloma. Mis ojos lloraban y miraban hacia lo alto: ¡Oh Yavé, estoy angustiado! ¡Asume responsabilidad por mí!
ISA 38:15 ¿Qué puedo decir, Si Él es el que lo hace? En la amargura de mi alma, andaré todos mis años con inquietud.
ISA 38:16 Oh ʼAdonay, los hombres viven según estas cosas, Y en todas ellas está la vida de mi espíritu: Restáurame la salud y permíteme vivir.
ISA 38:17 Ciertamente me vino amargura grande en [tiempo de] paz, Pero libraste mi vida del hoyo de la corrupción, Porque echaste todos mis pecados tras tu espalda.
ISA 38:18 El Seol no te exaltará, ni la muerte te alabará, ni esperarán en tu fidelidad los que bajan al sepulcro.
ISA 38:19 El que vive te alaba como yo hoy. El padre enseñará tu fidelidad a sus hijos.
ISA 38:20 Yavé me salvará. Por tanto cantaremos nuestros cánticos en la Casa de Yavé todos los días de nuestra vida.
ISA 38:21 Isaías dijo: Tomen una masa de higos. Aplíquenla sobre la úlcera y sanará.
ISA 38:22 Eso, porque Ezequías preguntó: ¿Qué señal tendré de que subiré a la Casa de Yavé?
ISA 39:1 En aquel tiempo Merodac-Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, al saber que Ezequías estuvo enfermo y fue restablecido, le envió cartas y un presente.
ISA 39:2 Ezequías se alegró con ellos. Les mostró la tesorería, la plata y el oro, las especias y los ungüentos aromáticos, toda su casa de armas y todo lo que se encontraba entre sus tesoros. No hubo algo en su palacio ni en sus dominios que Ezequías no les mostrara.
ISA 39:3 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le preguntó: ¿Qué dijeron aquellos hombres y de dónde vienen a visitarte? Ezequías respondió: De una tierra lejana vinieron a visitarme, de Babilonia.
ISA 39:4 Isaías le preguntó: ¿Qué vieron en tu palacio? Y Ezequías respondió: Vieron todo cuanto hay en mi palacio. Nada hay entre mis tesoros que no les mostré.
ISA 39:5 Entonces Isaías dijo a Ezequías: Escucha la Palabra de Yavé de las huestes:
ISA 39:6 Mira, vienen días cuando todo lo que hay en tu palacio, cuanto tus antepasados atesoraron hasta hoy, será llevado a Babilonia. Nada quedará, dice Yavé.
ISA 39:7 Tomarán de los hijos que descienden de ti, a quienes tú engendraste, para que sean oficiales en el palacio del rey de Babilonia.
ISA 39:8 Entonces Ezequías dijo a Isaías: La Palabra de Yavé que hablaste es buena. Porque pensó: Habrá paz y seguridad en mis días.
ISA 40:1 ¡Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su ʼElohim!
ISA 40:2 ¡Hablen al corazón de Jerusalén! ¡Proclámenle que su dura milicia terminó, y su culpa fue cancelada! Pues de mano de Yavé recibió el doble por todos sus pecados.
ISA 40:3 Una voz clama: ¡Preparen el camino a Yavé en el desierto! ¡Allanen una calzada a nuestro ʼElohim en la soledad!
ISA 40:4 Todo valle sea levantado, toda montaña y colina rebajadas, lo torcido se enderece, y lo escabroso se allane.
ISA 40:5 La gloria de Yavé se manifestará. Todo humano juntamente la verá, porque habló la boca de Yavé.
ISA 40:6 Una voz dice: ¡Proclama! Y respondí: ¿Qué proclamaré? Que todo humano es como hierba, y todo su esplendor como la flor del campo.
ISA 40:7 Se seca la hierba. Se marchita la flor cuando el aliento de Yavé sopla sobre ellas. En verdad el pueblo es hierba.
ISA 40:8 Se seca la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra del ʼElohim nuestro permanece para siempre.
ISA 40:9 ¡Súbete a una montaña alta, oh Sion, anunciadora de buenas noticias! ¡Levanta fuerte tu voz, oh Jerusalén, anunciadora de buenas noticias! ¡Levántala, no temas! Dí a las ciudades de Judá: ¡Aquí está tu ʼElohim!
ISA 40:10 ¡Miren: ʼAdonay Yavé viene con poder, y su brazo señorea! ¡Ciertamente su galardón viene con Él y su recompensa lo precede!
ISA 40:11 Apacentará su rebaño como pastor. Recogerá a los corderitos con su brazo. Los llevará en su seno, y pastoreará suavemente a las recién paridas.
ISA 40:12 ¿Quién midió el agua en el hueco de su mano, o calculó la extensión del cielo con su palmo y juntó el polvo de la tierra con tres dedos? ¿Quién pesó en balanza las montañas y con pesas las colinas?
ISA 40:13 ¿Quién escudriñó el Espíritu de Yavé, y le enseñó como consejero suyo?
ISA 40:14 ¿De quién tomó consejo, quién lo instruyó, lo adoctrinó en el camino de la justicia, le enseñó el conocimiento o le mostró el camino del discernimiento?
ISA 40:15 Ciertamente, las naciones le son gotas en un cubo. Valen lo que vale el polvillo de la balanza. Las islas le pesan como un grano de polvo.
ISA 40:16 El Líbano no basta para el fuego, ni todos sus animales alcanzan para el holocausto.
ISA 40:17 Todas las naciones son como nada delante de Él. Son estimadas como cosa vana.
ISA 40:18 ¿Con quién compararán a ʼEL? ¿Con cuál imagen lo compararán ustedes?
ISA 40:19 El escultor funde una estatua, el orfebre la recubre de oro y el platero le suelda cadenillas de plata.
ISA 40:20 El pobre escoge para ofrecerle un leño que no se pudra. Se busca un hábil tallador que le haga una estatua que no se mueva.
ISA 40:21 ¿No saben ni oyeron? ¿No se lo anunciaron desde un principio? ¿No lo entendieron desde la fundación del mundo?
ISA 40:22 Él se sienta sobre el círculo de la tierra, y sus habitantes son como saltamontes. Él extendió los cielos como una cortina y los despliega como una tienda para morar.
ISA 40:23 Él convierte en nada a los poderosos y a los que gobiernan la tierra en cosa vana
ISA 40:24 cuando solo son plantados, son sembrados, son arraigados en la tierra, sopla sobre ellos y se marchitan. El remolino de viento los arrebata como pasto seco.
ISA 40:25 El Santo dice: ¿A quién me compararán ustedes, o me asemejarán?
ISA 40:26 Levanten sus ojos a lo alto y miren: ¿Quién creó estas cosas? Él saca y cuenta sus huestes, las cuales llama por sus nombres. Ninguna faltará. Tal es la grandeza de su fuerza y la fortaleza de su poder.
ISA 40:27 ¿Por qué hablas, oh Jacob, y dices, oh Israel: Mi camino está oculto de Yavé? ¿Mi ʼElohim ignora mi causa?
ISA 40:28 ¿No lo sabes ni lo oíste? El eterno ʼElohim, Yavé, el Creador de los confines de la tierra, no se cansa ni se fatiga. Su entendimiento es insondable.
ISA 40:29 Él fortalece al cansado y aumenta la fuerza al que no tiene vigor.
ISA 40:30 Aun los muchachos se fatigan y se cansan. Los jóvenes tropiezan y caen,
ISA 40:31 pero los que esperan en Yavé tienen nuevas fuerzas. Levantarán las alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
ISA 41:1 ¡Guarden silencio delante de Mí, oh costas! Renueven fuerza las naciones. Acérquense y hablen. Reunámonos para juicio.
ISA 41:2 ¿Quién lo despertó del oriente lo llamó para que lo siguiera, le entregó pueblos, le sometió reyes y los entregó como polvo a su espada y como hojarasca arrebatada por su arco?
ISA 41:3 Los perseguirá. Pasará adelante con seguridad por una senda que sus pies nunca pisaron.
ISA 41:4 ¿Quién planeó y ejecutó esto, y llamó las generaciones desde el principio? Yo, Yavé el que anuncia el futuro desde el principio. Yo, Yavé, el Primero. También Yo estoy con los últimos.
ISA 41:5 Las costas vieron esto y temen. Tiemblan los confines de la tierra. Se congregan y acuden.
ISA 41:6 Cada uno ayuda a su vecino. Cada uno dice a su hermano: ¡Esfuérzate!
ISA 41:7 El escultor anima al platero, y el que forja a martillo al que golpea en el yunque, y dicen: ¡Buena soldadura! Y la aseguran con clavos para que no se mueva.
ISA 41:8 Pero tú, oh Israel, eres esclavo mío, Jacob, a quien escogí, descendiente de Abraham, mi amigo.
ISA 41:9 Yo te llamé de los confines de la tierra. Te llamé de las regiones más remotas y te dije: Tú eres mi esclavo. Te escogí y no te deseché.
ISA 41:10 No temas, porque Yo estoy contigo. No desmayes, porque Yo soy tu ʼElohim que te esfuerzo. Te ayudaré siempre. Te sostendré siempre con la mano derecha de mi justicia.
ISA 41:11 Ciertamente todos los que se aíran contra ti serán avergonzados y confundidos. Serán como nada. Los que contienden contra ti perecerán.
ISA 41:12 Buscarás a los que contienden contigo, pero no los hallarás. Los que guerrean contra ti serán como nada, como cosa que no existe.
ISA 41:13 Porque Yo soy Yavé tu ʼElohim, el que sostiene tu mano derecha y te dice: No temas, Yo te ayudaré.
ISA 41:14 No temas, gusanillo de Jacob, ustedes, los pocos de Israel. Yo soy tu Socorro, dice Yavé, tu Redentor, el Santo de Israel.
ISA 41:15 Ciertamente te pongo como trillo, como rastrillo nuevo lleno de dientes. Trillarás las montañas y las triturarás. Como a pasto seco reducirás las colinas.
ISA 41:16 Las aventarás. El viento se los llevará y los esparcirá el remolino de aire. Pero tú te regocijarás en Yavé. Te ufanas en el Santo de Israel.
ISA 41:17 Los pobres y necesitados buscan agua, y no hay. Su lengua está reseca de sed. Yo mismo, Yavé, les responderé. Yo, el ʼElohim de Israel, no los desampararé.
ISA 41:18 Abriré ríos en las cumbres altas y manantiales en medio de los valles. Convertiré el desierto en lagunas, la tierra reseca en fuentes de agua.
ISA 41:19 Haré crecer juntamente en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos. En la tierra árida plantaré cipreses junto con olmos y abetos
ISA 41:20 para que vean y conozcan, para que reflexionen y entiendan de una vez que la mano de Yavé hace esto, que el Santo de Israel lo creó.
ISA 41:21 Presenten su causa, dice Yavé. Expongan sus razones, dice el Rey de Jacob.
ISA 41:22 Que se acerquen y nos anuncien lo que va a suceder. Declaren lo que ha sucedido desde el principio para que lo consideremos y comprendamos en qué pararon. Anúnciennos las cosas que vienen.
ISA 41:23 Declaren las cosas que vienen después para que sepamos que son ʼelohim. Hagan algo, bueno o malo, para que todos lo veamos y nos maravillemos.
ISA 41:24 Ciertamente ustedes son nada. Sus obras no existen. ¡Repugnante es el que los elige!
ISA 41:25 Yo levanté a uno del norte, y vendrá. Desde el nacimiento del sol invocará mi Nombre. Pisoteará a gobernantes como al lodo de la manera como el alfarero pisa la arcilla.
ISA 41:26 ¿Quién anunció esto desde el principio para que lo sepamos? ¿Quién lo dijo por adelantado para que digamos: Tenía razón? Ciertamente ninguno lo declara. Ninguno lo predice. Tampoco hay quien escuche sus palabras.
ISA 41:27 Ciertamente Yo fui el primero que declaré a Sion estas cosas: ¡Daré a Jerusalén heraldo de buenas noticias!
ISA 41:28 Miré, y no había alguno. De ellos no había consejero al cual preguntar para que me respondiera.
ISA 41:29 ¡Ciertamente todos ellos son vanidad! ¡Todas sus obras son nada! ¡Viento y vanidad son sus imágenes fundidas!
ISA 42:1 Aquí está mi Esclavo a Quien Yo sostengo, mi Escogido, en Quien se complace mi alma. Puse mi Espíritu sobre Él. Él traerá la justicia a las naciones.
ISA 42:2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír por las calles.
ISA 42:3 No partirá la caña quebrada, ni apagará el pabilo que humea. Ejecutará fielmente justo juicio.
ISA 42:4 No se cansará, ni desfallecerá, hasta que establezca la justicia en la tierra. En su enseñanza confiarán las costas.
ISA 42:5 ʼEL, el Yavé, Quien crea los cielos y los despliega, Quien extendió la tierra y todo lo que en ella brota, Quien da aliento a la gente que la habita y espíritu a los que caminan en ella, dice:
ISA 42:6 Yo, Yavé, te llamé en justicia y te sostendré de la mano. Te guardaré y te estableceré como Pacto para el pueblo, como Luz de los gentiles,
ISA 42:7 para que abras los ojos de los ciegos, y saques de la cárcel a los presos y de la prisión a los que viven en oscuridad.
ISA 42:8 Yo, Yavé: Éste es mi Nombre. No daré mi gloria a otro, ni mi alabanza a los ídolos.
ISA 42:9 Ciertamente se cumplieron las cosas primeras. Yo les anuncio cosas nuevas. Antes que salgan a la luz, Yo se las anuncio.
ISA 42:10 Canten a Yavé un cántico nuevo, su alabanza desde el confín de la tierra, de los que navegan en el mar y los que viven en él, ustedes costas y los habitantes de ellas.
ISA 42:11 Que la región despoblada y sus aldeas levanten su voz, los pueblos donde habita Cedar. Canten jubilosos los habitantes de Sela. Desde las cimas de las montañas griten de júbilo.
ISA 42:12 Tributen la gloria a Yavé. Proclamen sus alabanzas en las costas.
ISA 42:13 Yavé sale como valiente. Excita su ardor como guerrero, vocea y lanza un grito de guerra. Prevalecerá contra sus enemigos.
ISA 42:14 Durante mucho tiempo callé. Guardé silencio y me detuve. Ahora, como la parturienta, grito desolado y trago a la vez.
ISA 42:15 Devastaré montañas y colinas. Marchitaré todo su verdor. Convertiré los ríos en islotes y secaré las lagunas.
ISA 42:16 Conduciré a los ciegos por un camino que no conocieron. Andarán por senderos que no conocían. Cambiaré la oscuridad en luz delante de ellos y los lugares escabrosos en llanura. Estas cosas les haré y no los desampararé.
ISA 42:17 Pero los que confían en los ídolos retrocederán defraudados. Los que dicen a las estatuas fundidas: Ustedes son nuestros ʼelohim.
ISA 42:18 Sordos, oigan y escuchen. Ciegos, vean y miren.
ISA 42:19 ¿Quién es ciego, sino mi esclavo? ¿Quién es sordo, sino mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como el emisario y ciego como el esclavo de Yavé?
ISA 42:20 Tú ves muchas cosas, pero no las guardas. Tienes abiertos los oídos, pero no escuchas.
ISA 42:21 Yavé, por causa de su justicia, se complació en magnificar la Ley.
ISA 42:22 Pero éste es un pueblo saqueado y pisoteado, todos atrapados en cavernas y encerrados en prisiones. Lo saquean, y no hay quien libre. Lo despojan, y no hay quien diga: Devuélvanlo.
ISA 42:23 ¿Quién de ustedes oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará con respecto a lo que viene?
ISA 42:24 ¿Quién entregó a Jacob al saqueo, a Israel a los depredadores? ¿No fue Yavé, contra Quien pecamos? Ellos no quisieron andar en sus caminos, ni obedecer su Ley.
ISA 42:25 Por tanto, descargó sobre él el ardor de su ira, el furor de la guerra. Lo rodeaban sus llamas, pero no entendió. Lo consumió, pero no hizo caso.
ISA 43:1 Pero ahora, oh Jacob, Yavé, el que te creó, El que te formó, oh Israel, dice: No temas, porque Yo te redimí. Te di nombre. Mío eres tú.
ISA 43:2 Cuando pases por las aguas Yo estaré contigo. La corriente no te anegará. Cuando andes por el fuego no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
ISA 43:3 Porque Yo, Yavé tu ʼElohim, el Santo de Israel, soy tu Salvador. A Egipto di por tu rescate, a Etiopía y a Seba, a cambio de ti.
ISA 43:4 Porque eres precioso a mis ojos. Fuiste exaltado porque Yo te amo. Daré hombres por ti y naciones por tu vida.
ISA 43:5 No temas porque Yo estoy contigo. Del oriente traeré tu descendencia y del occidente te recogeré.
ISA 43:6 Diré al norte: ¡Da acá! Y al sur: ¡No retengas! Traigan a mis hijos desde lejos y a mis hijas de los confines de la tierra,
ISA 43:7 a todos los llamados con mi Nombre, a los que para gloria mía los crié, los formé y los hice.
ISA 43:8 Comparezca el pueblo ciego que tiene ojos, los sordos que tienen oídos.
ISA 43:9 Congréguense las naciones como si fueran una y reúnanse todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos anuncie esto, que nos anuncie las cosas primeras? Preséntense testigos para ganar su causa, y que se oiga y se diga: ¡Es verdad!
ISA 43:10 Ustedes son mis testigos, dice Yavé, y mi Esclavo que Yo escogí para que me conozcan, me crean y entiendan que Yo Soy. Antes de Mí no fue formado algún ʼEL, ni existirá después de Mí.
ISA 43:11 Yo, Yo soy Yavé, y fuera de Mí no hay quien salve.
ISA 43:12 Yo predije y Yo salvé. Yo se lo informé, y no hubo testigo extraño entre ustedes. Por tanto, dice Yavé, ustedes son mis testigos: Yo soy ʼEL.
ISA 43:13 Aun antes que hubiera día, Yo Soy. No hay quien libre de mi mano. Lo que Yo hago, ¿quién puede revertirlo?
ISA 43:14 Yavé, Redentor de ustedes, el Santo de Israel, dice: Por amor a ustedes envié un mensaje a Babilonia, y los haré bajar a todos como fugitivos, aun a los caldeos, en las naves en las cuales se regocijan.
ISA 43:15 Yo soy Yavé, su Santo, el Creador de Israel, su Rey.
ISA 43:16 Yavé, Quien abrió camino en el mar y sendero en las aguas impetuosas,
ISA 43:17 el que saca a batalla el carruaje y el caballo, el ejército y sus valientes, dice: Ellos caerán juntamente y no volverán a levantarse. Son apagados y se extinguen como un pabilo.
ISA 43:18 No se acuerden de las cosas pasadas, ni traigan a la memoria las cosas antiguas.
ISA 43:19 Ciertamente Yo hago algo nuevo. Pronto saldrá a la luz. ¿No la conocerán? Abriré un camino en el desierto, ríos en la región despoblada.
ISA 43:20 Me darán honra las fieras del campo, los chacales y los avestruces, porque daré aguas en el desierto y ríos en la región despoblada para dar de beber a mi pueblo escogido,
ISA 43:21 el pueblo que Yo formé para Mí mismo a fin de que proclame mi alabanza.
ISA 43:22 Sin embargo, oh Jacob, no me invocaste. Te cansaste de Mí, oh Israel.
ISA 43:23 No me trajiste corderos para tus holocaustos, ni me honraste con tus sacrificios. No te obligué a servir con ofrendas, ni te fatigué al pedirte incienso.
ISA 43:24 No me compraste canela con dinero, ni me saciaste con la sustancia de tus sacrificios, sino pusiste la carga de tus pecados sobre Mí. Me fatigaste con tus iniquidades.
ISA 43:25 Yo, Yo soy el que borro tus rebeliones por amor a Mí mismo y no me acordaré de tus pecados.
ISA 43:26 Recuérdamelo y entremos juntos a juicio. Habla tú para justificarte.
ISA 43:27 Tu primer antepasado pecó. Tus representantes se rebelaron contra Mí.
ISA 43:28 Por tanto, Yo deshonré a los jefes del Santuario, entregué a Jacob como maldición y a Israel como oprobio.
ISA 44:1 Ahora escucha, esclavo mío Jacob, Israel, a quien escogí.
ISA 44:2 Yavé, Hacedor tuyo, el que te formó desde el seno materno, tu Ayudador, dice: No temas, esclavo mío Jacob, y tú, Israel, a quien Yo escogí.
ISA 44:3 Yo derramaré aguas sobre el sequedal y torrentes sobre la tierra seca. Derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus ramas.
ISA 44:4 Brotarán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las riberas.
ISA 44:5 Éste dirá: Soy de Yavé. A éste llamarán Jacob, y aquél se escribirá en su mano: Soy de Yavé, y se llamará Israel.
ISA 44:6 Yavé, Rey de Israel, su Redentor, Yavé de las huestes, dice: Yo soy el Primero y Yo soy el Último. Fuera de Mí no hay ʼelohim.
ISA 44:7 ¿Quién, como Yo, puede proclamarlo? Que lo diga y lo exponga ante Mí. ¡Sí! Que anuncie las cosas venideras, las que van a suceder como Yo lo hice desde cuando establecí el pueblo antiguo.
ISA 44:8 No teman ni se atemoricen. ¿No se lo anuncié y predije? Entonces ustedes son mis testigos: ¿Hay ʼeloha o roca fuera de Mí? No lo conozco.
ISA 44:9 Los que hacen imágenes de talla, todos son vanidad. Sus obras más preciadas para nada sirven. Ellos mismos son testigos de su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.
ISA 44:10 ¿Quién modeló o fundió un ʼel que para nada sirve?
ISA 44:11 Ciertamente todos sus artífices serán avergonzados porque ellos mismos son solo hombres. ¡Que todos ellos se reúnan! ¡Que comparezcan! ¡Que tiemblen! ¡Que juntamente sean avergonzados!
ISA 44:12 El artífice en hierro prepara la herramienta, lo fabrica en los carbones encendidos, lo forma con martillos, lo trabaja con su brazo robusto. Luego tiene hambre, se agota, no bebe agua y desfallece.
ISA 44:13 El tallista en madera extiende la cuerda de medir, hace el trazo con un marcador, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, le da forma de varón para ponerlo en un templo.
ISA 44:14 Corta cedros, toma ciprés y roble, los cuales crecen entre los árboles del bosque, o planta un pino que crece con la lluvia.
ISA 44:15 Luego se sirve de ellos como leña y toma de ellos para calentarse. También enciende el horno y hornea panes. Además hace un ʼel y lo adora. Fabrica una imagen de talla y se postra ante ella.
ISA 44:16 Parte del leño quema en el fuego y asa la carne sobre él, come y se sacia. Después se calienta y dice: ¡Ah, me calenté, contemplé el fuego!
ISA 44:17 Con el resto hace un ʼel. Se postra ante él y lo adora. También le ruega y le dice: Líbrame, porque tú eres mi ʼel.
ISA 44:18 No saben ni entienden. Sus ojos fueron cegados para que no vean y sus mentes cerradas para que no entiendan.
ISA 44:19 Nadie medita en su corazón. No hay conocimiento ni criterio para decir: La mitad quemé en el fuego. Asé pan y carne para comer sobre sus brasas. ¿Haré con el resto una repugnancia? ¿Me postraré ante un leño?
ISA 44:20 Se alimenta de ceniza. Una mente ilusa lo extravía para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?
ISA 44:21 Oh Jacob, acuérdate de esto, porque eres mi esclavo Israel. Te formé. Mi esclavo eres tú, oh Israel. No serás olvidado por Mí.
ISA 44:22 Deshice como niebla tus rebeliones, como nube tus pecados. Regresa a Mí, porque Yo te redimí.
ISA 44:23 ¡Canten alabanzas, oh cielos, porque Yavé los hizo! ¡Griten de júbilo, oh profundidades de la tierra! ¡Entonen cánticos las montañas, el bosque y todo árbol que hay en él! ¡Porque Yavé redimió a Jacob y será glorificado en Israel!
ISA 44:24 Yavé, tu Redentor, Quien te formó desde el vientre, dice: Yo, Yavé, soy el Hacedor de todas las cosas. Yo solo despliego los cielos y extiendo la tierra sin la ayuda de alguno.
ISA 44:25 Yo soy Quien deshace los presagios de los adivinos, Quien enloquece a los hechiceros, Quien hace retroceder a los sabios y convierte en necedad su conocimiento.
ISA 44:26 Yo soy Quien confirma la Palabra a su esclavo y cumple el plan de sus mensajeros, Quien dice: ¡Jerusalén, serás habitada! Ciudades de Judá, serán reconstruidas. Ruinas, Yo las levantaré.
ISA 44:27 El que dice a las profundidades del mar: Séquense. Haré que sequen tus corrientes.
ISA 44:28 El que dice: ¡Ciro, tú eres mi pastor y cumplirás todos mis designios! El que dice: ¡Jerusalén, serás reconstruida! ¡Templo, serás cimentado!
ISA 45:1 Yavé dice esto a su ungido, a Ciro, a quien tomé por su mano derecha para someter naciones ante él y aflojar los cinturones de los reyes, para abrir delante de él los batientes a fin de que las puertas no queden cerradas.
ISA 45:2 Yo iré delante de ti y allanaré los lugares escabrosos. Quebraré los batientes de bronce y haré pedazos las barras de hierro.
ISA 45:3 Te daré los tesoros escondidos, riquezas ocultas en los lugares secretos, para que sepas que Yo, Yavé, te llamo por tu nombre. Soy el ʼElohim de Israel.
ISA 45:4 Por amor a mi esclavo Jacob y a mi escogido Israel, te llamé por tu nombre. Aunque no me conoces te doy un título de honor,
ISA 45:5 Yo soy Yavé, y no hay otro. Fuera de Mí no hay ʼelohim. Yo te fortalecí, aunque no me conoces,
ISA 45:6 para que sepan desde el nacimiento del sol hasta su ocaso que no hay otro fuera de Mí. Yo, Yavé, y no hay otro.
ISA 45:7 Yo formo la luz y creo la oscuridad. Establezco la paz y creo la adversidad. Yo, Yavé, hago todas estas cosas.
ISA 45:8 Destila, oh cielo, desde arriba, y derramen las nubes la justicia. Que se abra la tierra y brote la salvación, y juntamente con ella la justicia. Yo, Yavé, lo creé.
ISA 45:9 ¡Ay del que contiende con su Hacedor, aunque es nada más que un trozo de tiesto entre los tiestos de arcilla! ¿Dirá la arcilla al alfarero: Qué haces? O: ¿Tu vasija no tiene asas?
ISA 45:10 Ay del que le dice al padre: ¿Por qué engendras? Y a la mujer: ¿Por qué das a luz?
ISA 45:11 Yavé, el Santo de Israel, tu Formador, dice: ¿Me pedirán cuenta de mis hijos? ¿Me darán órdenes para la obra de mis manos?
ISA 45:12 Yo hice la tierra y creé al hombre sobre ella. Yo mismo desplegué los cielos con mis manos. Yo doy órdenes a toda su hueste.
ISA 45:13 Yo lo levanté en justicia y allanaré todos sus caminos. Él reconstruirá mi ciudad y dejará a mis cautivos salir, no por precio ni por soborno, dice Yavé de las huestes.
ISA 45:14 Yavé dice: El trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de gran estatura, se pasarán a ti. Tuyos serán. Marcharán detrás de ti. Irán con grillos. Se inclinarán ante ti y suplicarán: En verdad ʼElohim está contigo, y no existe algún otro ʼelohim.
ISA 45:15 ¡En verdad Tú eres ʼEL encubierto! ¡El ʼElohim de Israel, el Salvador!
ISA 45:16 Todos ellos serán avergonzados y humillados. [Todos] los fabricantes de ídolos irán juntos con deshonra.
ISA 45:17 Israel será salvado por Yavé con salvación eterna. Nunca jamás serán avergonzados ni humillados.
ISA 45:18 Porque Yavé, Quien creó los cielos, dice: Él es el ʼElohim, Quien formó la tierra, la hizo y la estableció. No la creó para que esté vacía. La formó para que sea habitada. Yo, Yavé, y no hay otro.
ISA 45:19 No hablé en secreto en un lugar oscuro de la tierra, ni dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscan. Yo, Yavé, hablo justicia, anuncio rectitud.
ISA 45:20 ¡Reúnanse y vengan! ¡Acérquense todos los sobrevivientes entre las naciones! Nada saben los que cargan un ídolo de madera y adoran a un ʼel que no puede salvar.
ISA 45:21 Declaren, expongan pruebas y entren todos en consulta: ¿Quién proclamó esto desde antaño? ¿Quién lo dijo desde entonces? ¿No fui Yo, Yavé? Y no hay otro ʼelohim fuera de Mí, ʼEL justo y salvador. No hay alguno, excepto Yo.
ISA 45:22 Miren a Mí y sean salvos todos los confines de la tierra, porque Yo soy ʼEL, y no hay otro.
ISA 45:23 Por Mí mismo juré. De mi boca salió la sentencia y no será revocada: Que ante Mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua.
ISA 45:24 De Mí se dirá: ¡Ciertamente en Yavé está la justicia y el poder! A Él vendrán y serán avergonzados todos los que se enfurecen contra Él.
ISA 45:25 Toda la descendencia de Israel será justificada y se ufanará en Yavé.
ISA 46:1 ¡Se postró Bel, se doblegó Nebo! Sus ídolos son cargados sobre bestias. Las estatuas que ustedes solían llevar son pesadas. Son carga para las bestias cansadas.
ISA 46:2 Se doblegan y se postran juntamente. No pueden rescatar la carga, y ellos mismos van en cautiverio.
ISA 46:3 Escúchame, oh casa de Jacob, todo el remanente de la Casa de Israel, que desde el nacimiento son cargados por Mí, llevados desde la matriz.
ISA 46:4 Hasta su vejez y hasta las canas Yo seré el mismo. Yo los sostendré. Yo lo hice así y los llevaré. Yo los sostendré y los libraré.
ISA 46:5 ¿A quién me asemejarán, me igualarán o me compararán, para que seamos semejantes?
ISA 46:6 Sacan oro de la bolsa, pesan plata en la balanza. Contratan a un orfebre para que haga con eso un ʼelohim. Se postran, lo adoran,
ISA 46:7 lo cargan sobre sus hombros y lo transportan. Lo pusieron en su lugar. Allí permanece. No se mueve de su sitio. Aunque alguno lo invoque, no responde ni lo libra de la tribulación.
ISA 46:8 Acuérdense de esto y avergüéncense. Vuelvan en ustedes, transgresores.
ISA 46:9 Acuérdense de las cosas pasadas desde la antigüedad: Yo soy ʼEL y no hay otro. No hay otro ʼelohim semejante a Mí.
ISA 46:10 Yo anuncio lo que viene desde el principio, desde la antigüedad, lo que aún no estaba hecho. Digo: Mi designio se realizará y haré todo lo que quiero.
ISA 46:11 Llamo del oriente al ave de rapiña y de tierra lejana al varón que cumplirá mi propósito. Yo hablé y lo haré llegar. También haré lo que me propuse.
ISA 46:12 Escúchenme, duros de corazón que están lejos de la justicia:
ISA 46:13 Impondré que mi justicia se acerque. No se alejará. Mi salvación no se detendrá. Pondré salvación en Sion, y en Israel mi gloria.
ISA 47:1 Baja, siéntate en el polvo, oh virgen hija de Babilonia. Siéntate en el suelo sin trono, oh hija de los caldeos, porque ya no serás llamada tierna y delicada.
ISA 47:2 Toma las piedras del molino y muele el grano. Quítate tu velo y despójate de tu ropa larga. Descubre piernas y cruza los ríos.
ISA 47:3 Que se descubra tu desnudez y se vea tu vergüenza. Tomaré venganza y no habrá quien interceda.
ISA 47:4 Nuestro Redentor, cuyo Nombre es Yavé de las huestes, el Santo de Israel, dice:
ISA 47:5 Siéntate y calla. Entra en la oscuridad, oh hija de los caldeos, porque nunca más te volverán a llamar soberana de reinos.
ISA 47:6 Airado contra mi pueblo, profané mi heredad y la entregué en tu mano. No tuviste compasión de ellos. Pusiste un yugo muy pesado sobre los ancianos
ISA 47:7 y dijiste: Seré una reina para siempre. Estas cosas hiciste sin considerar ni recordar el posterior resultado de ellas.
ISA 47:8 Ahora pues, escucha esto, oh mujer sensual que vives confiadamente y dices en tu corazón: Yo soy y ninguno hay además de mí. No quedaré viuda, ni experimentaré la pérdida de hijos.
ISA 47:9 Estas dos cosas te vendrán de repente en un mismo día: viudez y pérdida de hijos, a pesar de la multitud de tus hechicerías y de tus numerosos encantamientos.
ISA 47:10 Porque te confiaste en tu maldad y dijiste: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron. Dijiste en tu corazón: Yo y nadie más.
ISA 47:11 Vendrá sobre ti un mal que no podrás conjurar. De repente caerá sobre ti una destrucción de la cual no sabes.
ISA 47:12 Persiste ahora en tus encantamientos y en tus numerosas hechicerías, con las cuales te desvelaste desde tu juventud. Quizás puedas sacar algún provecho, quizás puedas ocasionar terror.
ISA 47:13 Estás agotada con tus numerosos consejos. ¡Que se levanten los astrónomos, los que observan las estrellas y los pronosticadores mensuales, y que te salven de lo que vendrá sobre ti!
ISA 47:14 Ciertamente serán como pasto seco, y el fuego los consumirá. No podrán librar su vida del poder de las llamas. No quedarán brasas para calentarse, ni lumbre ante la cual se sienten.
ISA 47:15 Así fueron para ti aquellos con quienes te afanaste, aquellos con quienes trataste desde tu juventud. Andarán errantes, cada uno vagará por su lado. No habrá quien te salve.
ISA 48:1 Escuchen esto, oh casa de Jacob, ustedes, que llevan el nombre de Israel y brotan de la fuente de Judá, que juran por el Nombre de Yavé e invocan al ʼElohim de Israel, pero no con verdad ni con justicia.
ISA 48:2 Porque ellos se identifican con la Ciudad Santa y se apoyan en el ʼElohim de Israel, cuyo Nombre es Yavé de las huestes.
ISA 48:3 Las cosas primeras las anuncié con anticipación. De mi boca salieron. Yo las anuncié. De repente las hice y existieron.
ISA 48:4 Porque sé que eres obstinado. Tu nuca es un tendón de hierro y tu frente es de bronce.
ISA 48:5 Por eso te lo anuncié con anticipación. Antes de suceder te lo anuncié, para que no digas: Mi ídolo lo hizo. Mi imagen de escultura o de fundición ordenó estas cosas.
ISA 48:6 Lo oíste y lo viste todo. ¿Y no lo anuncian ustedes? Desde ahora te hago saber cosas nuevas, cosas ocultas, que tú no sabes.
ISA 48:7 Ahora fueron creadas y no desde hace tiempo, ni las oíste antes de hoy para que no digas: Ciertamente yo lo sabía.
ISA 48:8 No habías oído con respecto a ellas, ni las conociste, aún no estaba abierto tu oído, porque Yo sabía que tú eres desleal e ibas a desobedecer. Por tanto, desde el vientre te llamé rebelde.
ISA 48:9 Por causa de mi Nombre refreno mi ira. Para alabanza mía la reprimo a fin de no destruirte.
ISA 48:10 Mira, te purifiqué, pero no como a plata. Te probé en el crisol de la aflicción.
ISA 48:11 Por Mí, por amor a Mí mismo lo hago, para que mi Nombre no sea profanado, porque a otro no daré mi gloria.
ISA 48:12 Escúchame, oh Jacob, tú oh Israel, a quien llamé. Yo soy. Soy el Primero, también soy el Último.
ISA 48:13 Ciertamente mi mano fundó la tierra y mi mano derecha extendió los cielos. Cuando Yo los llamo, ellos se presentan juntamente.
ISA 48:14 Reúnanse todos ustedes y escuchen: ¿Quién de ustedes predijo estas cosas? Aquél a quien Yavé ama cumplirá la voluntad de Él en Babilonia, y su brazo actuará sobre los caldeos.
ISA 48:15 Yo, Yo mismo hablé y Yo lo llamé. Lo traje y prosperaré su camino.
ISA 48:16 Acérquense a Mí y escuchen esto: Yo no hago predicciones en secreto. Cuando suceden, Yo ya estoy allí. Y ahora me envió ʼAdonay Yavé y su Espíritu.
ISA 48:17 Yavé tu Redentor, el Santo de Israel, dice: Yo soy Yavé tu ʼElohim, Quien te enseña para provecho, y te conduce en el camino por el cual debes andar.
ISA 48:18 Si atiendes mis Mandamientos, entonces tu paz será como un río y tu justicia como las olas del mar.
ISA 48:19 Tu descendencia será como la arena, las ramas de tus órganos internos como sus granos y tu nombre nunca será cortado ni raído de mi Presencia.
ISA 48:20 ¡Salgan de Babilonia! ¡Huyan de los caldeos! ¡Anuncien con voz de júbilo y proclámenlo! ¡Publíquenlo hasta los confines de la tierra! Digan: ¡Yavé redimió a su esclavo Jacob!
ISA 48:21 No padecieron sed cuando los guió por el desierto. Hizo brotar agua de la roca para ellos. Partió la peña, y corrieron aguas.
ISA 48:22 No hay paz para los perversos, dice Yavé.
ISA 49:1 Escúchenme, costas, y atiendan, pueblos lejanos. Yavé me llamó desde el vientre. Desde los órganos internos de mi madre tuvo en mente mi nombre.
ISA 49:2 Hizo de mi boca una espada afilada. Me cubrió con la sombra de su mano. Hizo de mí una flecha aguda. Me guardó en su caja portátil para flechas
ISA 49:3 y me dijo: Israel, tú eres mi esclavo. En ti me glorificaré.
ISA 49:4 Pero yo dije: En vano me fatigué. En vano y sin provecho gasté mis fuerzas. Pero mi causa está delante de Yavé y mi recompensa está con mi ʼElohim.
ISA 49:5 Ahora pues, Yavé, Quien me formó desde el vientre como esclavo suyo para que le devuelva a Jacob a fin de que se reúna a Él, porque soy estimado ante los ojos de Yavé, y mi ʼElohim, Quien es mi fuerza,
ISA 49:6 dice: Poca cosa es que tú seas mi esclavo para levantar a las tribus de Jacob y restaurar el remanente de Israel. También te designo como luz de los gentiles para que mi salvación llegue hasta el confín de la tierra.
ISA 49:7 Yavé, el Redentor y el Santo de Israel al despreciado por los hombres, al repugnado por los gentiles, al esclavo de los tiranos, dice: Lo verán reyes y se levantarán gobernantes, y adorarán a Yavé, porque fiel es el Santo de Israel, Quien te escogió.
ISA 49:8 Yavé dice: Te respondí en tiempo favorable. Te ayudé en el día de salvación. Te guardaré y te daré como Pacto al pueblo para que restaures la tierra con el propósito de que posean las heredades desoladas,
ISA 49:9 para que digas a los cautivos: ¡Salgan! Y a los que están en la oscuridad: ¡Muéstrense! En los caminos serán apacentados, y en todas las cumbres tendrán pastos.
ISA 49:10 No tendrán hambre ni sed, ni los golpeará el calor ni el sol, porque el que se compadece de ellos los conduce y los guía a manantiales de aguas.
ISA 49:11 Convertiré todas mis montañas en camino, y mis calzadas serán niveladas.
ISA 49:12 ¡Miren! Éstos vendrán de lejos. ¡Miren! Éstos [vendrán] del norte, del occidente y de la tierra de Sinim.
ISA 49:13 ¡Canten de júbilo, oh cielos! ¡Alégrate, oh tierra! ¡Prorrumpan en alabanzas, oh montañas! Porque Yavé consoló a su pueblo, y se compadeció de sus afligidos.
ISA 49:14 Sion decía: Yavé me abandonó. ʼAdonay se olvidó de mí.
ISA 49:15 ¿Se olvidará una madre de lo que dio a luz? ¿Dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque éstas se olviden, Yo no te olvidaré.
ISA 49:16 Te tengo grabada en las palmas de mis manos. Tus muros están siempre delante de Mí.
ISA 49:17 Tus edificadores vendrán aprisa, y tus destructores y tus asoladores se alejarán de ti.
ISA 49:18 Levanta tus ojos alrededor y mira: Todos ellos se reunieron y vinieron a ti. ¡Vivo Yo, dice Yavé, que ciertamente te los pondrás a todos ellos como joyas y te adornarás con ellos como una novia!
ISA 49:19 Porque tu tierra devastada, arruinada y desolada, ahora será estrecha para tus habitantes. Tus destructores estarán lejos.
ISA 49:20 Los hijos que perdiste te dirán: Para mí es estrecho este lugar. Déjame espacio para que yo viva.
ISA 49:21 Entonces te preguntarás: ¿Quién me dio a luz a éstos? Yo estaba sin hijos y era estéril. ¿Quién me los crió? Yo me quedé sola. ¿Dónde estaban éstos?
ISA 49:22 Yavé dice: Ciertamente hago seña a las naciones con mi mano. Alzo mi estandarte a los pueblos para que traigan a tus hijos en brazos y tus hijas sean llevadas al hombro.
ISA 49:23 Reyes serán tus tutores, princesas, tus madres de crianza. Te darán homenaje rostro en tierra y lamerán el polvo de tus pies. Sabrás que Yo soy Yavé, y que los que esperan en Mí no serán avergonzados.
ISA 49:24 ¿El botín le será arrebatado al valiente? ¿Serán rescatados los cautivos del tirano?
ISA 49:25 Yavé dice: Ciertamente el cautivo será quitado del valiente y el botín será arrebatado del tirano. Yo defenderé tu causa y salvaré a tus hijos.
ISA 49:26 Daré orden a tus opresores para que coman su propia carne, y se embriaguen con su propia sangre como con vino. Todo humano sabrá que Yo soy Yavé tu Salvador y que tu Redentor es el Fuerte de Jacob.
ISA 50:1 Yavé dice: ¿Dónde está la carta de divorcio con la cual repudié a su madre? ¿O, a cuál de mis acreedores la vendí? Ciertamente, por sus iniquidades fueron vendidos. Su madre fue repudiada por sus transgresiones.
ISA 50:2 ¿Por qué cuando Yo vengo no hay alguien y cuando llamo nadie responde? ¿Se acortó mi mano para redimir? ¿No tengo ya fuerza para salvar? En verdad, por mi reprensión se seca el mar. Convierto los ríos en desierto. Sus peces mueren de sed y hieden por la falta de agua.
ISA 50:3 Yo cubro el cielo de oscuridad. Lo cubro de luto.
ISA 50:4 ʼAdonay Yavé me dio la lengua de los entendidos para que yo sepa hablar una palabra adecuada al cansado. Cada mañana me despierta. Cada mañana despierta mi oído para que escuche como el entendido.
ISA 50:5 ʼAdonay Yavé me abrió el oído. No fui rebelde ni me volví atrás.
ISA 50:6 Ofrecí mi espalda a los que me azotaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba. No aparté mi rostro de ofensas y escupitajos,
ISA 50:7 porque ʼAdonay Yavé me ayuda. Por tanto, no me avergoncé. Por eso presenté mi rostro como un pedernal y sé que no seré avergonzado.
ISA 50:8 Cerca de mí está el que me justifica. ¿Quién contenderá conmigo? Comparezcamos juntos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Que se acerque a mí.
ISA 50:9 Ciertamente ʼAdonay Yavé me ayudará. ¿Quién me condenará? En verdad todos ellos envejecerán como una ropa. La polilla los comerá.
ISA 50:10 ¿Quién de ustedes teme a Yavé y escucha la voz de su esclavo? El que ande en oscuridad y carezca de luz confíe en el Nombre de Yavé y apóyese en su ʼElohim.
ISA 50:11 En verdad todos ustedes encienden fuego y se rodean de antorchas. Anden a la luz de su fuego. Les vendrá esto de las antorchas que encendieron de mi mano: Estarán tendidos en tormento.
ISA 51:1 Escúchenme los que van tras la justicia, los que buscan a Yavé. Miren a la roca de la cual fueron cortados, la cantera de la cual fueron extraídos.
ISA 51:2 Miren a Abraham, su antepasado, y a Sara, quien los dio a luz. Porque cuando estaba solo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué.
ISA 51:3 Ciertamente Yavé consolará a Sion. Consolará todos sus lugares desolados. Convertirá su desierto en un paraíso y su soledad en un huerto de Yavé. Allí habrá gozo y alegría, acciones de gracias y voz de melodía.
ISA 51:4 Está atento a Mí, pueblo mío. Escúchame, oh nación mía. Porque de Mí saldrá la Ley. Estableceré mi justicia para luz de los pueblos.
ISA 51:5 Cercana está mi justicia. Salió mi salvación. Mis brazos juzgarán a los pueblos. Las costas esperarán en Mí y esperan mi brazo con expectación.
ISA 51:6 Levanten sus ojos al cielo y contemplen la tierra acá abajo. Porque el cielo se desvanecerá como el humo. La tierra envejecerá como una ropa, y los que la habitan morirán de igual manera. Pero mi salvación será para siempre, y mi justicia no será abolida.
ISA 51:7 Escúchenme, los que conocen mi justicia, pueblo en cuyo corazón está mi Ley. No teman la afrenta del hombre, ni desmayen por sus ultrajes.
ISA 51:8 Porque la polilla los comerá como a una ropa, y los devorará como el gusano a la lana. Pero mi justicia permanecerá eternamente, y mi salvación por los siglos de los siglos.
ISA 51:9 ¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, oh brazo de Yavé! ¡Despierta como en los días de antaño, como en las generaciones antiguas! ¿No eres Tú el mismo que destrozó a Rahab, el que traspasó al dragón?
ISA 51:10 ¿No eres Tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo? ¿El que transformó las profundidades del mar en camino para que pasaran los redimidos?
ISA 51:11 Así los redimidos de Yavé volverán y entrarán a Sion con gritos de júbilo, y gozo eterno habrá sobre sus cabezas. Obtendrán gozo y alegría. Huirán el dolor y el gemido.
ISA 51:12 Yo soy, Yo soy Quien los consuela. ¿Quién eres tú para que temas al hombre que es mortal, al hijo de hombre que es como pasto seco?
ISA 51:13 ¿Ya te olvidaste de Yavé, tu Hacedor, Quien desplegó los cielos y cimentó la tierra para que tiembles continuamente todos los días ante la furia del opresor cuando se dispone a destruir? ¿Pero dónde está la furia del opresor?
ISA 51:14 El prisionero agobiado pronto será libertado. No morirá en la cárcel ni le faltará su pan.
ISA 51:15 Porque Yo soy Yavé tu ʼElohim, Quien agita el mar y rugen sus olas. Mi Nombre es el Yavé de las huestes.
ISA 51:16 Yo extendí los cielos y fundé la tierra. Puse mis Palabras en tu boca. Te cubrí con la sombra de mi mano y digo a Sion: Tú eres pueblo mío.
ISA 51:17 ¡Despierta! ¡Despierta! ¡Levántate, oh Jerusalén! Porque de la mano de Yavé bebiste la copa de su furor. Porque de la copa del aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.
ISA 51:18 Entre los hijos que ella dio a luz, no hay uno que la guíe. Entre todos los hijos que ella crió, no hay uno que la lleve de la mano.
ISA 51:19 Esos dos males te vinieron: desolación y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se compadecerá de ti? ¿Quién te consolará?
ISA 51:20 Tus hijos desfallecieron. Están tendidos al comienzo de todas las calles como antílope en la red, llenos de la ira de Yavé, de la reprensión de tu ʼElohim.
ISA 51:21 Por tanto, escucha esto, oh afligida, embriagada, y no de vino.
ISA 51:22 ʼAdonay el Yavé y tu ʼElohim, Quien aboga por su pueblo, dice: Ciertamente Yo quito de tu mano la copa del aturdimiento. Nunca más beberás los sedimentos de la copa de mi ira.
ISA 51:23 La pondré en la mano de tus angustiadores, los que te decían: Póstrate y pasemos por encima. Y tú colocabas tu espalda como suelo, como calzada para los transeúntes.
ISA 52:1 ¡Despierta! ¡Despierta! Cúbrete con tu poder, oh Sion. Cúbrete con tu ropa de gala, oh Jerusalén, Ciudad Santa. Porque nunca jamás volverá a entrar en ti algún incircunciso o impuro.
ISA 52:2 Sacúdete el polvo, ponte en pie. Siéntate, oh Jerusalén. Desata las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sion.
ISA 52:3 Porque Yavé dice: Ustedes fueron vendidos por nada y serán rescatados sin dinero.
ISA 52:4 Pues Yavé dice: En el pasado mi pueblo bajó a Egipto para vivir allá. Luego el asirio los oprimió sin causa.
ISA 52:5 Y ahora, ¿qué hago Yo aquí, dice Yavé, cuando mi pueblo es llevado sin causa? Sus dominadores se mofan, dice Yavé, y todo el día, sin cesar, blasfeman mi Nombre.
ISA 52:6 Por esta causa mi pueblo reconocerá mi Nombre en aquel día, porque Yo soy el que dice: ¡Estoy aquí!
ISA 52:7 ¡Cuán hermosos son sobre las montañas los pies del que trae buenas noticias, del que anuncia la paz, del que llega con las buenas noticias, del que anuncia la salvación, del que dice a Sion: Tu ʼElohim reina!
ISA 52:8 Voz de tus vigilantes. Juntamente alzan la voz y dan gritos de júbilo, porque ven cara a cara a Yavé Quien vuelve a Sion.
ISA 52:9 Prorrumpan en júbilo, canten juntas, oh ruinas de Jerusalén. Porque Yavé consuela a su pueblo. Redimió a Jerusalén.
ISA 52:10 Yavé descubrió su santo brazo a la vista de todas las naciones. Todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro ʼElohim.
ISA 52:11 Apártense, apártense, salgan de allí. No toquen cosa impura. Salgan de en medio de ella. Purifíquense los que llevan los utensilios de Yavé.
ISA 52:12 No saldrán apresurados ni se irán huyendo, porque delante de ustedes irá Yavé, y en la retaguardia el ʼElohim de Israel.
ISA 52:13 Miren, mi Esclavo será prosperado y engrandecido. Será exaltado y levantado muy en alto.
ISA 52:14 De la manera como muchos se asombraron de ti, [pueblo mío], así su apariencia fue desfigurada, más que la de cualquier hombre, y su aspecto, más que el de los hijos de hombres.
ISA 52:15 Asombrará a muchas naciones. Los reyes cerrarán la boca ante Él, porque verán lo que nunca fue relatado y comprenderán lo que nunca oyeron.
ISA 53:1 ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿Sobre quién se manifestó el brazo de Yavé?
ISA 53:2 Subirá cual retoño delante de Él, como raíz de tierra seca. No habrá en Él parecer ni hermosura. Lo veremos, pero sin atractivo para que lo deseemos.
ISA 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, Varón de dolores, experimentado en quebranto. Como que escondimos el rostro de Él, fue menospreciado, y no lo estimamos.
ISA 53:4 Ciertamente Él cargó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Sin embargo, nosotros lo consideramos como azotado, como herido por ʼElohim y afligido.
ISA 53:5 Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos dio paz cayó sobre Él. Por su herida somos sanados.
ISA 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Cada cual se apartó por su camino, pero Yavé cargó sobre Él el pecado de todos nosotros.
ISA 53:7 Él fue angustiado y afligido, pero no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero, como oveja ante sus trasquiladores. Enmudeció, no abrió su boca.
ISA 53:8 Con opresión y juicio fue quitado. Y de su generación, ¿quién consideró que fue cortado de la tierra de los vivientes y por la transgresión de mi pueblo fue asesinado?
ISA 53:9 Su sepultura se dispuso con los impíos, aunque nunca hizo maldad ni hubo engaño en su boca. Con los ricos estuvo en su muerte.
ISA 53:10 A pesar de todo esto, le plació a Yavé quebrantarlo y someterlo a padecimiento. Cuando entregue su vida en sacrificio que apacigua, verá a su descendencia. Vivirá por muchos días. La voluntad de Yavé prosperará en su mano.
ISA 53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. Por su conocimiento, mi Esclavo Justo justificará a muchos y cargará los pecados de ellos.
ISA 53:12 Por tanto, Yo le daré parte con los grandes. Con los fuertes repartirá despojos por cuanto derramó su vida hasta la muerte. Fue contado entre los pecadores, después que cargó el pecado de muchos y oró por los transgresores.
ISA 54:1 ¡Grita de júbilo, oh estéril, tú que no diste a luz! ¡Rompe con grito de alegría y da voces de júbilo, tú que no estuviste de parto! Porque más son los hijos de la desolada, que los hijos de la casada, dice Yavé.
ISA 54:2 Ensancha el lugar de tu tienda. Extiéndanse las cortinas de tu habitación. No te detengas. Alarga tus cuerdas y afirma tus estacas
ISA 54:3 porque te extenderás hacia la derecha y hacia la izquierda. Tu descendencia heredará naciones y volverán a poblar las ciudades desoladas.
ISA 54:4 No temas, porque no serás avergonzada. No te sonrojes, porque no serás afrentada. Porque olvidarás la vergüenza de tu juventud y no te acordarás de la afrenta de tu viudez.
ISA 54:5 Porque tu Esposo es tu Hacedor. Yavé de las Huestes es su Nombre. Tu Redentor es el Santo de Israel, Quien es llamado ʼElohim de toda la tierra.
ISA 54:6 Porque Yavé te llamó como a una mujer abandonada y abatida que fue repudiada, dice tu ʼElohim.
ISA 54:7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
ISA 54:8 En un arrebato de ira, por un breve momento, escondí mi rostro de ti. Pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice Yavé, tu Redentor.
ISA 54:9 Esto será para Mí como en los días de Noé. Juré que las aguas de Noé nunca más pasarían sobre la tierra. Así juré que no me enojaré contra ti ni te reprenderé.
ISA 54:10 Las montañas pueden ser removidas y las colinas pueden temblar, pero mi misericordia no será removida de ti, ni será sacudido mi Pacto de paz, dice Yavé, Quien tiene compasión de ti.
ISA 54:11 ¡Pobrecita, zarandeada por la tempestad y sin consuelo! Ciertamente Yo asentaré tus piedras sobre turquesas y echaré tus cimientos sobre zafiros.
ISA 54:12 Haré tus capiteles de rubíes, tus puertas de carbunclo y todo tu muro de piedras preciosas.
ISA 54:13 Todos tus hijos serán enseñados por Yavé. Se multiplicará la paz de tus hijos.
ISA 54:14 Serás adornada con justicia. Estarás alejada de opresión, porque no temerás, pues no se acercará a ti.
ISA 54:15 Si alguno conspira contra ti, lo hará sin Mí. El que conspire contra ti, caerá delante de ti.
ISA 54:16 Ciertamente Yo creé al herrero, quien sopla las brasas en el fuego y forja herramientas para su obra, pero también creé al destructor para que destruya.
ISA 54:17 Ningún arma forjada contra ti prosperará. Tú condenarás a toda lengua que se levante en juicio contra ti. Esta es la herencia de los esclavos de Yavé. Su salvación vendrá de Mí, dice Yavé.
ISA 55:1 Todos los sedientos, vengan a las aguas. Y los que no tienen dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren sin dinero vino y leche, sin dinero y sin costo.
ISA 55:2 ¿Por qué gastan el dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no sacia? Escúchenme atentamente. Coman lo bueno y deléitese su vida con abundancia.
ISA 55:3 Inclinen su oído y vengan a Mí. Escuchen, y vivirá su alma. Yo haré con ustedes un Pacto eterno, las misericordias fieles prometidas a David.
ISA 55:4 Ciertamente lo designé como testigo a los pueblos, como jefe y maestro de las naciones.
ISA 55:5 Mira, llamarás a gente que no conoces. Gente que no te conocía correrá hacia ti por causa de Yavé tu ʼElohim, es decir, del Santo de Israel, porque te glorificó.
ISA 55:6 Busquen a Yavé mientras puede ser hallado. Invóquenlo mientras está cerca.
ISA 55:7 Deje el perverso su camino y el inicuo, sus pensamientos. Vuélvase a Yavé, Quien tendrá misericordia de él, y a nuestro ʼElohim, porque Él perdonará ampliamente.
ISA 55:8 Porque mis pensamientos no son sus pensamientos, ni sus caminos, mis caminos, dice Yavé.
ISA 55:9 Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más que sus pensamientos.
ISA 55:10 Porque como la lluvia y la nieve bajan del cielo y no vuelven allá, sino riegan la tierra, la impulsan a germinar, producir y dar semilla al que siembra y pan al que come,
ISA 55:11 así será la Palabra que sale de mi boca. No volverá a Mí vacía, sino hará lo que Yo quiero y cumplirá aquello para lo cual la envié.
ISA 55:12 Porque con alegría saldrán y con paz serán dirigidos. Las montañas y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes, y todos los árboles del campo batirán las manos.
ISA 55:13 Crecerá ciprés en lugar de la zarza, y en lugar de la ortiga, el arrayán. Será para Yavé como memorial, como señal eterna que no será quitada.
ISA 56:1 Yavé dice: Guarden el juicio recto y practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de venir y mi justicia a punto de ser revelada.
ISA 56:2 Inmensamente feliz el hombre que hace esto, el hijo de hombre que se aferra a ello, que guarda el sábado y no lo profana, que guarda su mano de hacer cualquier mal.
ISA 56:3 No diga el extranjero que se unió a Yavé: Ciertamente Yavé me separará de su pueblo. Ni diga el eunuco: Ciertamente soy un árbol seco.
ISA 56:4 Porque Yavé dice: A los eunucos que guardan mis sábados, que escogen lo que me agrada y se aferran a mi Pacto,
ISA 56:5 les daré entrada a mi Casa, y un nombre mejor que el de hijos e hijas dentro de mis muros. Les daré un nombre eterno que no será cortado.
ISA 56:6 En cuanto a los extranjeros que se adhieren a Yavé para servirle, que aman el Nombre de Yavé para ser sus esclavos, guardan el sábado sin profanarlo y se aferran a mi Pacto,
ISA 56:7 ordenaré que sean conducidos a mi Santa Montaña y se alegren en mi Casa de Oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar, porque mi Casa será llamada Casa de Oración para todos los pueblos.
ISA 56:8 Palabra de ʼAdonay Yavé, Quien reúne a los dispersos de Israel: Aún reuniré con él a sus ya reunidos.
ISA 56:9 Vengan a devorar, ustedes todas bestias del campo y del bosque.
ISA 56:10 Sus centinelas están ciegos, todos ellos ignorantes. Todos ellos son perros mudos, incapaces de ladrar, soñolientos echados, amantes del sueño.
ISA 56:11 Son perros insaciables. Son los pastores que no saben distinguir. Todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno tras su propio provecho.
ISA 56:12 Vengan, dicen, bebamos vino. Embriaguémonos con licor, y el día de mañana será como hoy, o aún más abundante.
ISA 57:1 El justo perece y no hay quien piense en ello. Mueren los piadosos. No hay quien entienda que el justo es quitado ante la aflicción.
ISA 57:2 Él entra en la paz. Los que anduvieron en su camino de rectitud descansan en sus lechos.
ISA 57:3 Pero acérquense ustedes, oh hijos de la hechicera, generación de un adúltero y de una prostituta.
ISA 57:4 ¿De quién se burlan? ¿Contra quién abren la boca y sueltan la lengua? ¿No son ustedes hijos rebeldes, generación mentirosa,
ISA 57:5 que arden de lujuria debajo de todo árbol frondoso, y degüellan a sus hijos en los valles y en las hendiduras de las peñas?
ISA 57:6 Tu parte está en las piedras lisas del valle. Ellas son tu porción, porque a ellas derramaste libación y ofreciste sacrificios. ¿Me aplacaré ante estas cosas?
ISA 57:7 Pusiste tu cama sobre una montaña alta y encumbrada. Allí también subiste a ofrecer sacrificio.
ISA 57:8 Detrás de la puerta y en el batiente de la puerta pusiste tu señal. Te desnudaste alejado de Mí. Subiste y extendiste tu cama, hiciste un acuerdo con ellos. Amaste su cama donde viste su desnudez.
ISA 57:9 Fuiste al rey con ungüento y aumentaste tus perfumes. Enviaste a tus mensajeros lejos y los bajaste al Seol.
ISA 57:10 Te cansaste en el largo camino, pero no dijiste: No hay esperanza. Hallaste fuerza renovada. Por tanto, no te desanimaste.
ISA 57:11 ¿De quién tuviste temor para que negaras tu fe, y no te acordaras de Mí, ni te vino al pensamiento? ¿La razón por la cual no me temes no fue por mi silencio durante un largo tiempo?
ISA 57:12 Yo denuncio tu justicia y tus obras, porque ellas no te servirán de provecho
ISA 57:13 cuando clames que te libren tus ídolos. Pero a todos ellos los llevará el viento. Un soplo los arrebatará. Sin embargo, el que confía en Mí, heredará la tierra, y poseerá mi Santa Montaña.
ISA 57:14 Se dirá: Allanen, allanen la calzada. Preparen el camino. Quiten los tropiezos del camino de mi pueblo.
ISA 57:15 Porque el Alto y Excelso, Morador Eterno, su Nombre es El Santo, dice: Yo moro en las alturas y en santidad, Pero estoy con los de espíritu que siente pesar porque me ofendió y está humillado. Estoy para reanimar a los de espíritu humilde y vivificar el corazón de los quebrantados.
ISA 57:16 No contenderé para siempre, ni estaré airado para siempre, porque el aliento y las almas que creé decaerían delante de Mí.
ISA 57:17 Estuve airado y lo herí a causa de la iniquidad de su codicia. Me oculté y estuve airado, y él continuó apartado por el camino de su corazón.
ISA 57:18 Vi sus caminos, pero lo sanaré. Lo guiaré y le daré consuelo, a él y a los que se conduelen de él.
ISA 57:19 Crearé la alabanza de los labios: ¡Paz, paz, para el que está lejos y para el que está cerca! dice Yavé. Y lo sanaré.
ISA 57:20 Los perversos son como el mar tempestuoso que no puede aquietarse. Sus aguas remueven la basura y el lodo.
ISA 57:21 No hay paz para los perversos, dice mi ʼElohim.
ISA 58:1 ¡Proclama a voz en cuello, no te detengas! ¡Alza tu voz como una trompeta! Denuncia su rebelión a mi pueblo, sus pecados a la casa de Jacob,
ISA 58:2 quienes me buscan cada día y quieren saber mis caminos, como [si fuera] un pueblo que practicó justicia y que no abandonó la Ordenanza de su ʼElohim. Me piden decisiones justas. Se complacen en la cercanía de ʼElohim.
ISA 58:3 Dicen: ¿Para qué ayunamos, si no haces caso? ¿Humillamos nuestras almas, si no te das por entendido? Ciertamente en el día de ayuno buscan su propio deseo y oprimen a todos sus trabajadores.
ISA 58:4 Ciertamente, ayunan para contiendas y debates, para herir con el puño inicuamente. No ayunen como hoy, si quieren que su voz sea escuchada en lo alto.
ISA 58:5 ¿Es éste el ayuno que Yo escogí, que el hombre aflija su alma de día, que incline la cabeza como un junco y se acueste sobre tela áspera y ceniza? ¿Llamarán a eso ayuno, es decir, día agradable a Yavé?
ISA 58:6 ¿El ayuno que Yo escogí no es más bien desatar las ligaduras de maldad, soltar las cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados y que rompan todo yugo?
ISA 58:7 ¿No es que compartas tu pan con el hambriento y albergues en casa a los pobres errantes, que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
ISA 58:8 Entonces tu luz nacerá como el alba y tu recuperación brotará pronto. Tu justicia irá delante de ti y la gloria de Yavé será tu retaguardia.
ISA 58:9 Entonces invocarás, y Yavé te escuchará. Clamarás, y Él dirá: ¡Aquí estoy! Si quitas de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador y el hablar perversidad,
ISA 58:10 si tu alma provee para el hambriento y sacias al alma afligida, tu luz irradiará en la tenebrosidad y tu oscuridad será como el mediodía.
ISA 58:11 Yavé te pastoreará siempre. Tu alma se saciará en las sequías y dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado, como manantial de agua que nunca falta.
ISA 58:12 Los tuyos reedificarán las ruinas antiguas. Levantarán los cimientos de muchas generaciones que estaban destruidos y serás llamado reparador de brechas, restaurador de calzadas para descansar.
ISA 58:13 Si detienes tu pie en el sábado para no hacer lo que te plazca en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia, Santo, glorioso de Yavé, y lo honras, sin seguir en tus propios caminos, ni buscar tu placer, ni hablar tus propias palabras,
ISA 58:14 entonces te deleitarás en Yavé. Te subiré sobre las alturas de la tierra y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob. Porque habló la boca de Yavé.
ISA 59:1 En verdad la mano de Yavé no se acortó para salvar, ni su oído se endureció para no escuchar.
ISA 59:2 Pero las iniquidades de ustedes los separaron de su ʼElohim y sus pecados ocultaron su rostro de ustedes para no escuchar.
ISA 59:3 Porque sus manos están contaminadas de sangre, y sus dedos, con iniquidad. Sus labios dicen mentira, su lengua murmura perversidad.
ISA 59:4 No hay quien clame por justicia. No hay quien discuta con fidelidad. Se apoyan en palabras vanas y dicen falsedad. Conciben perversidad y dan a luz iniquidad.
ISA 59:5 Incuban huevos de víboras y tejen tela de araña. El que come de sus huevos muere y del que es aplastado sale una víbora.
ISA 59:6 Sus telarañas no sirven para ropa. Son tejidos que no cubren. Sus obras son de iniquidad y un hecho de violencia está en sus manos.
ISA 59:7 Sus pies corren hacia el mal. Se apresuran a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son de iniquidad. Desolación y destrucción hay en sus caminos.
ISA 59:8 No conocen camino de paz, ni hay justicia en sus senderos. Sus caminos son torcidos. Cualquiera que ande por ellos no tendrá paz.
ISA 59:9 Por eso se aleja de nosotros la justicia y la rectitud no nos alcanza. Esperamos luz, pero hay tenebrosidad. [Esperamos] claridad, [pero] andamos en oscuridad.
ISA 59:10 Como ciegos palpamos la pared. Andamos a tientas como si no tuviéramos ojos. Tropezamos tanto al mediodía como cuando llega la noche. Estamos como muertos entre los vigorosos.
ISA 59:11 Todos nosotros gruñimos como osos, y gemimos con lástima como palomas. Esperamos justicia y no la hay, salvación, y está lejos de nosotros.
ISA 59:12 Porque nuestras transgresiones se multiplicaron delante de Ti. Nuestros pecados testifican contra nosotros, porque nuestras transgresiones permanecen con nosotros. Reconocemos nuestras iniquidades.
ISA 59:13 Transgredimos y negamos a Yavé. Volvimos atrás y dejamos de seguir a nuestro ʼElohim. Hablamos de opresión y rebelión. Concebimos y expresamos de corazón palabras de mentira.
ISA 59:14 La justicia es rechazada y la equidad está lejos. Porque la verdad tropezó en la calle y la rectitud no puede entrar.
ISA 59:15 La verdad está ausente. El que se aparta del mal se convierte en un despojo. Ahora Yavé vio esto. Es desagradable a Él que no haya justicia.
ISA 59:16 Vio que no había alguno y se asombró de que no haya quien se interponga. Lo salvó su brazo y lo afirmó su misma justicia.
ISA 59:17 Se cubrió con la coraza de justicia y con casco de salvación sobre su cabeza. Se envolvió en ropas de venganza y se cubrió de celo como con un manto.
ISA 59:18 Él retribuirá ira para sus enemigos según sus obras, recompensa para sus adversarios. Retribuirá por completo a las tierras de las costas.
ISA 59:19 Desde el occidente temerán al Nombre de Yavé, y su gloria desde donde nace el sol, porque vendrá como río encajonado impulsado por el soplo de Yavé.
ISA 59:20 Vendrá el Redentor a Sion, a los que regresaron de la iniquidad de Jacob, dice Yavé.
ISA 59:21 Este será mi Pacto con ellos, dice Yavé: Mi Espíritu que derramé sobre ti. Mis Palabras que puse en tu boca no se apartarán jamás de tu boca, ni de la boca de tus descendientes, ni de la boca de los descendientes de ellos desde ahora y para siempre, dice Yavé.
ISA 60:1 ¡Levántate, resplandece, porque llegó tu Luz! ¡La gloria de Yavé resplandeció sobre ti!
ISA 60:2 En verdad, la tenebrosidad cubrirá la tierra, densa oscuridad, a los pueblos. Pero Yavé resplandecerá sobre ti, y aparecerá su gloria sobre ti.
ISA 60:3 Los gentiles acudirán a tu luz, los reyes, al resplandor de tu amanecer.
ISA 60:4 Levanta tus ojos alrededor y mira. Todos ellos se reunieron y vinieron a ti. Tus hijos vendrán de lejos y tus hijas serán traídas en brazos.
ISA 60:5 Entonces verás y resplandecerás. Tu corazón se maravillará y se regocijará porque vuelve a ti la abundancia del mar. La riqueza de las naciones viene a ti.
ISA 60:6 Una multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa. Vendrán todos los de Sabá. Traerán oro e incienso, y proclamarán las alabanzas de Yavé.
ISA 60:7 Serán reunidos para ti todos los rebaños de Cedar, los carneros de Nebaiot te servirán. Subirán como ofrenda agradable sobre mi altar, y glorificaré el esplendor de mi Casa.
ISA 60:8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a su palomar?
ISA 60:9 Ciertamente, las costas esperarán en Mí. Las naves de Tarsis vendrán a la cabeza. Traerán a tus hijos de lejos con su plata y su oro por causa del Nombre de Yavé tu ʼElohim y del Santo de Israel, Quien te llenó de esplendor.
ISA 60:10 Extranjeros reedificarán tus muros, y sus reyes te servirán. Aunque te castigué en mi furor, en mi buena voluntad tendré misericordia de ti.
ISA 60:11 Tus puertas estarán continuamente abiertas. No serán cerradas de día ni de noche, para que las riquezas de las naciones sean traídas a ti, y sus reyes conducidos a ti.
ISA 60:12 Porque la nación o el reino que no te sirva perecerá. Esa nación será completamente destruida.
ISA 60:13 Vendrá a ti el esplendor del Líbano con el ciprés, el abeto y el pino, para hermosear el lugar de mi Santuario. Yo haré esplendoroso el estrado de mis pies.
ISA 60:14 Los hijos de los que te afligieron vendrán encorvados a ti, y los que te escarnecieron se postrarán a las plantas de tus pies. Te llamarán Ciudad de Yavé, Sion del Santo de Israel.
ISA 60:15 Aunque fuiste abandonada y aborrecida, sin que nadie transitara por ti, Yo te convierto en esplendor perpetuo, el gozo de todas las generaciones.
ISA 60:16 Mamarás la leche de las naciones y el pecho de los reyes. Entenderás que Yo, Yavé, soy tu Salvador, tu Redentor, el Fuerte de Jacob.
ISA 60:17 En lugar de bronce, te traeré oro. En lugar de hierro, te traeré plata. En lugar de madera, bronce. En lugar de piedras, hierro. Te daré la paz como administrador, y la justicia como supervisor.
ISA 60:18 No se oirá más en tu tierra: ¡Violencia! Ni dentro de tus fronteras: ¡Ruina! ¡Destrucción! Tus muros se llamarán Salvación, y tus puertas Alabanza.
ISA 60:19 El sol nunca jamás te servirá como luz de día, ni el resplandor de la luna te alumbrará. Yavé será tu Luz perpetua. El ʼElohim tuyo será tu Esplendor.
ISA 60:20 Tu sol no se ocultará jamás, ni menguará tu luna, porque Yavé será tu Luz perpetua. Los días de tu luto terminarán.
ISA 60:21 Tu pueblo, todos ellos justos, heredarán para siempre la tierra, retoños de mi plantío, obra de mis manos, para que Yo sea glorificado.
ISA 60:22 El más pequeño equivaldrá a 1.000, y el menor a una nación poderosa. Yo, Yavé, apresuraré esto en su tiempo.
ISA 61:1 El Espíritu de ʼAdonay Yavé está sobre Mí, porque Yavé me ungió. Me envió a predicar buenas noticias a los afligidos, a vendar los corazones quebrantados, a proclamar libertad a los cautivos y libertad a los presos,
ISA 61:2 a promulgar el año de la buena voluntad de Yavé y el día de venganza de nuestro ʼElohim y a consolar a todos los que lloran.
ISA 61:3 [Me envió] a ordenar que a los enlutados de Sion se les dé diadema de hermosura en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de lamento, y el manto de alabanza en lugar de desaliento para que sean llamados árboles de justicia, plantados por Yavé para gloria suya.
ISA 61:4 Reconstruirán las ruinas antiguas. Levantarán los viejos escombros. Restaurarán las ciudades destruidas, los escombros de muchas generaciones.
ISA 61:5 Se presentarán extranjeros y pastorearán sus rebaños. Sus labradores y viñadores serán forasteros.
ISA 61:6 Pero ustedes serán llamados sacerdotes de Yavé. Dirán de ustedes: Ministros de nuestro ʼElohim. Comerán la riqueza de las naciones y se ufanarán en las riquezas de ellas.
ISA 61:7 En lugar de su vergüenza tendrán doble honra y en vez de su humillación gritarán de júbilo por su herencia. Por tanto, poseerán el doble en su tierra y tendrán gozo eterno.
ISA 61:8 Porque Yo, Yavé, amo la justicia. Aborrezco la rapiña para el holocausto. Pero a ellos les daré fielmente su recompensa y haré con ellos un Pacto perpetuo.
ISA 61:9 Su descendencia será conocida entre las naciones y sus retoños entre los pueblos. Todos los que los vean reconocerán que ellos son el linaje que Yavé bendijo.
ISA 61:10 Me regocijaré en Yavé en gran manera. Mi alma se alegrará en mi ʼElohim, porque me cubrió con ropas de salvación. Me envolvió en su manto de justicia. Como a un novio me atavió con una diadema, como una novia se adorna con sus joyas.
ISA 61:11 La tierra produce su retoño y el huerto permite que brote la semilla. Así ʼAdonay Yavé producirá justicia y la alabanza delante de todas las naciones.
ISA 62:1 Por amor a Sion no guardaré silencio. Por amor a Jerusalén no descansaré hasta que rompa la aurora de su justicia y arda la antorcha de su salvación.
ISA 62:2 Entonces las naciones verán tu justicia, y todos los reyes, tu esplendor. Te será dado un nombre nuevo que pronunciará la boca de Yavé.
ISA 62:3 Serás corona de esplendor en la mano de Yavé y diadema real en la palma [de la mano] de tu ʼElohim.
ISA 62:4 Nunca más serás llamada la Desamparada, ni se dirá más de tu tierra, Desolada. Sino serás llamada mi Deleite, y tu tierra, Desposada, porque Yavé se deleita en ti, y tu tierra será desposada.
ISA 62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, así se desposarán tus hijos contigo. Como el novio se regocija por la novia, así tu ʼElohim se regocijará por ti.
ISA 62:6 ¡Oh Jerusalén, sobre tus muros puse centinelas! Nunca callarán en todo el día ni en toda la noche. Ustedes los que se acuerdan de Yavé no se den reposo.
ISA 62:7 No le den reposo hasta que Él restablezca a Jerusalén, hasta que convierta a Jerusalén en la alabanza de la tierra.
ISA 62:8 Yavé juró con la mano derecha y su brazo poderoso: Ya no entregaré tu trigo como comida a tus enemigos, ni los extranjeros se beberán más el vino por el cual tú trabajaste.
ISA 62:9 Los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Yavé. Los que lo recolectan lo beberán en los patios de mi Santuario.
ISA 62:10 Pasen, pasen por las puertas. Despejen el camino para el pueblo. Allanen, allanen la calzada, y quiten las piedras. ¡Alcen pendón a los pueblos!
ISA 62:11 Ciertamente Yavé envía un pregón hasta el confín de la tierra. Digan a la hija de Sion: ¡Mira, tu Salvador viene! ¡Mira, su recompensa viene con Él y su obra lo precede!
ISA 62:12 Entonces los llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Yavé, y a ti te llamarán Ciudad Deseada, Ciudad no Desamparada.
ISA 63:1 ¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con ropas enrojecidas, éste de ropa hermosa que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo con justicia, grande para salvar.
ISA 63:2 ¿Por qué tu manto está rojo y tu ropa como la del que pisó en el lagar?
ISA 63:3 Yo solo pisé el lagar, y ninguno de los pueblos estuvo conmigo. Los aplasté con mi ira y los pisoteé con mi furor. Su sangre salpicó mis mantos y manché todas mis ropas.
ISA 63:4 Porque el día de la venganza está en mi corazón, y vino el año de mis redimidos.
ISA 63:5 Miré, y no había quien ayudara. Me asombré de que no había quien ayudara. Entonces me salvó mi propio brazo y me sostuvo mi ira.
ISA 63:6 Pisoteé pueblos con mi ira. Los embriagué con mi furor y derramé su sangre en la tierra.
ISA 63:7 Recordaré las misericordias de Yavé, las alabanzas de Yavé, según todo lo que Yavé hizo por nosotros, y su gran bondad hacia la Casa de Israel, que Él les concedió según su compasión y la abundancia de sus misericordias.
ISA 63:8 Pues dijo: Ciertamente ellos son mi pueblo, hijos que no mienten. Él fue el Salvador de ellos.
ISA 63:9 Él fue angustiado en toda angustia de ellos. El Ángel de su Presencia los salvó. Por su amor y su clemencia los redimió, y los cargó todos los días de la antigüedad.
ISA 63:10 Pero ellos se rebelaron y entristecieron a su Espíritu Santo, por lo cual se volvió su enemigo. Él mismo combatió contra ellos.
ISA 63:11 Entonces recordó los días antiguos de su esclavo Moisés y de su pueblo, [y dijo]: ¿Dónde está el que los sacó del mar con el pastor de su rebaño? ¿Dónde está el que puso su Espíritu Santo en él,
ISA 63:12 el que envió su glorioso brazo para que estuviera a la mano derecha de Moisés y lo guió con su brazo glorioso, el que dividió el mar ante ellos y se ganó renombre eterno,
ISA 63:13 el que los condujo por el fondo del mar, como se conduce el caballo por el desierto sin tropezar?
ISA 63:14 El Espíritu de Yavé les dio reposo así como al ganado que baja al valle. Así condujiste a tu pueblo para darte un Nombre glorioso.
ISA 63:15 Mira desde el cielo y contempla desde tu santa y gloriosa morada. ¿Dónde están tu celo y tus obras poderosas? ¿Se estrecharon la conmoción de tu corazón y tu compasión hacia mí?
ISA 63:16 Pero Tú eres nuestro Padre. Aunque Abraham nos ignora e Israel no nos reconoce, Tú, oh Yavé, eres nuestro Padre. Redentor nuestro, desde la eternidad es tu Nombre.
ISA 63:17 ¿Por qué, oh Yavé, nos dejas desviar de tus caminos y endureces nuestro corazón a tu temor? Regresa por amor a tus esclavos, las tribus de tu heredad.
ISA 63:18 Por poco tiempo tu pueblo santo poseyó tu Santuario. Nuestros enemigos lo pisotearon.
ISA 63:19 Somos como aquellos sobre quienes Tú nunca señoreaste, sobre los cuales nunca fue invocado tu Nombre.
ISA 64:1 ¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras, y se estremecieran las montañas ante tu Presencia!
ISA 64:2 Como fuego abrasador de fundiciones que hierve el agua, para que des a conocer tu Nombre a tus enemigos y tiemblen las naciones ante tu Presencia.
ISA 64:3 Cuando hiciste cosas asombrosas que no esperábamos, las montañas temblaron ante tu Presencia.
ISA 64:4 Jamás oído oyó ni ojo vio a un ʼelohim fuera de Ti, que actúa a favor del que espera en Él.
ISA 64:5 Sales a encontrarte con aquel que con gozo practica la justicia, del que tiene presentes tus caminos. Ciertamente, Tú te airaste cuando pecamos. En los pecados estuvimos largo tiempo. ¿Y seremos salvados?
ISA 64:6 Todos nosotros somos como suciedad, todas nuestras obras de justicia como trapo de menstruo. Todos nosotros nos marchitamos como hojas, y nuestras iniquidades nos arrastran como el viento.
ISA 64:7 No hay quien invoque tu Nombre, que despierte para apoyarse en Ti, porque ocultaste tu rostro de nosotros, y nos entregaste al poder de nuestras iniquidades.
ISA 64:8 Ahora pues, oh Yavé, Tú eres nuestro Padre. Nosotros somos la arcilla y Tú nuestro Alfarero. Todos nosotros somos la obra de tu mano.
ISA 64:9 No te aíres en exceso, oh Yavé. No te acuerdes para siempre de la iniquidad. Mira, te ruego, todos nosotros somos pueblo tuyo.
ISA 64:10 Tus santas ciudades se volvieron un desierto. Sion es un desierto, Jerusalén una desolación.
ISA 64:11 La Casa de nuestro Santuario y de nuestro esplendor, en la cual te alabaron nuestros antepasados, fue consumida por el fuego. Todas nuestras cosas preciosas fueron destruidas.
ISA 64:12 ¡Oh Yavé! ¿Te retraes ante todas estas cosas? ¿Te callas, y nos afliges sin medida?
ISA 65:1 Me dejé hallar por los que no preguntaban por Mí. Me dejé buscar por los que no me invocaban. Dije a gente que no invocaba mi Nombre: ¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy!
ISA 65:2 Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo rebelde, que no anda por buen camino. Anda tras sus propios pensamientos.
ISA 65:3 Pueblo que en mi propio rostro me provoca a ira continuamente, que sacrifica en huertos y quema incienso sobre ladrillos,
ISA 65:4 que se sientan en los sepulcros y pasan la noche en las bóvedas, que comen carne de cerdo y hay caldo de cosas repugnantes en sus ollas.
ISA 65:5 Ellos dicen: Quédate en tu lugar. No te acerques, porque estoy más consagrado que tú. Éstos son como el humo de mi furor, como fuego que arde todo el día.
ISA 65:6 En verdad está escrito delante de Mí. No callaré hasta dar retribución. No descansaré hasta retribuir su obra del pasado en su propio regazo,
ISA 65:7 por sus iniquidades y las de sus antepasados juntamente, dice Yavé. Porque quemaron incienso en los lugares altos y blasfemaron en las colinas. Por tanto, mediré su obra antigua en su regazo.
ISA 65:8 Yavé dice: Como alguno que halla jugo en un racimo y dice: ¡No dejes que se pierda, porque es una bendición! Así Yo haré a causa de mis esclavos. No lo destruiré todo.
ISA 65:9 Sacaré linaje de Jacob y de Judá, al heredero de mis montañas. Entonces mis escogidos poseerán la tierra, y mis esclavos vivirán allí.
ISA 65:10 Sarón será un pastizal de ovejas, y el valle de Acor lugar de descanso para manadas de ganado vacuno y beneficio de mi pueblo que me busca.
ISA 65:11 Pero ustedes, los que abandonan a Yavé y se olvidan de mi Santa Montaña, los que preparan una mesa para el ʼelohim Fortuna y hacen libaciones al ʼelohim Destino,
ISA 65:12 Todos ustedes se encorvarán para la matanza. Yo también los destino a la espada. Porque llamé y no respondieron. Hablé y no escucharon. Hicieron lo malo ante mis ojos, escogieron lo que no me deleita.
ISA 65:13 Por eso ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente mis esclavos comerán, pero ustedes tendrán hambre. Miren, mis esclavos beberán, y ustedes tendrán sed. Ciertamente mis esclavos estarán alegres, pero ustedes avergonzados.
ISA 65:14 En verdad mis esclavos cantarán por el júbilo del corazón, pero ustedes clamarán por el dolor del corazón y gemirán por el quebrantamiento de espíritu.
ISA 65:15 Su nombre será dejado para que reciba maldición de mis escogidos, cuando digan: ¡Que ʼAdonay Yavé te mate, pero que a sus esclavos llame por otro nombre!
ISA 65:16 Porque el que sea bendecido en la tierra será bendecido por el ʼElohim de la verdad, y el que jure en la tierra jurará por el ʼElohim de la verdad. Porque las angustias del pasado serán olvidadas. En verdad, quedarán ocultas ante mis ojos.
ISA 65:17 Porque en verdad, Yo creo nuevos cielos y nueva tierra. No habrá recuerdo de las primeras cosas, ni llegarán más al pensamiento.
ISA 65:18 Pero se gozarán y se alegrarán para siempre en las cosas que Yo crearé. Ciertamente transformo a Jerusalén en regocijo y a su pueblo en alegría.
ISA 65:19 Me gozaré por Jerusalén y me regocijaré por mi pueblo. Nunca jamás se oirá voz de lamento ni sonido de llanto en ella.
ISA 65:20 No habrá allí bebés que vivan pocos días, ni ancianos que no cumplan sus años, porque el niño morirá de 100 años y el pecador de 100 años será maldito.
ISA 65:21 Edificarán casas y vivirán en ellas. Plantarán viñas y comerán sus frutos.
ISA 65:22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma, porque los años de mi pueblo serán los años de un árbol, y mis escogidos disfrutarán plenamente la obra de sus manos.
ISA 65:23 No trabajarán en vano, ni darán a luz hijos para el terror, porque son la descendencia bendita de Yavé, y también sus descendientes.
ISA 65:24 Acontecerá que antes que clamen, Yo responderé. Mientras hablan, Yo los escucharé.
ISA 65:25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, el león comerá paja como el buey, y el polvo será el alimento de la serpiente. No harán daño ni destruirán en toda mi Santa Montaña, dice Yavé.
ISA 66:1 Yavé dice: El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Dónde está la casa que me edificarán, y dónde el lugar de mi reposo?
ISA 66:2 Mi mano hizo todas estas cosas. Por tanto existen todas ellas, dice Yavé. Pero Yo miraré al humilde y de espíritu contrito, y que tiembla ante mi Palabra.
ISA 66:3 El que mata un buey es como el que mata a un hombre. El que sacrifica un cordero es como el que desnuca un perro. El que da ofrenda vegetal es como el que ofrece sangre de cerdo. El que invoca y ofrece incienso es como el que bendice a un ídolo. Todos ellos escogieron sus procedimientos, y sus almas se deleitan en sus repugnancias.
ISA 66:4 Yo también escogeré escarnios para ellos y traeré sobre ellos lo que temen. Porque llamé, y nadie respondió. Hablé, y no escucharon. Hicieron lo malo ante mis ojos y escogieron lo que no me deleita.
ISA 66:5 Escuchen la Palabra de Yavé ustedes los que tiemblan ante su Palabra: Dicen sus hermanos que los aborrecen y los echan fuera por causa de mi Nombre: ¡Que Yavé sea glorificado! Pero Él se mostrará para gozo de ustedes, y ellos serán avergonzados.
ISA 66:6 Un murmullo sale de la ciudad. Sale del Templo. Es el sonido de Yavé, Quien da el pago a sus enemigos.
ISA 66:7 Antes que estuviera de parto, dio a luz. Antes que le vinieran los dolores, dio a luz un varón.
ISA 66:8 ¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio esas cosas? ¿Concebirá la tierra en un instante? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues cuando Sion estuvo de parto dio a luz sus hijos.
ISA 66:9 Yo, Quien abre la matriz, ¿no incitaré a que dé a luz? dice Yavé. Yo, que permito engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu ʼElohim.
ISA 66:10 ¡Alégrense con Jerusalén! ¡Gócense con ella todos los que la aman! Regocíjense todos los que están de duelo por ella,
ISA 66:11 para que mamen, se sacien de los pechos de sus consolaciones y succionen gozosos la abundancia de su seno.
ISA 66:12 Porque Yavé dice: Yo extiendo sobre ella paz como un río y el esplendor de las naciones como un torrente que se desborda. Mamarán, serán llevadas en brazos, y sobre las rodillas las acariciarán.
ISA 66:13 Como a uno a quien su madre consuela, así Yo los consolaré. En Jerusalén serán consolados.
ISA 66:14 Al verlo, su corazón se regocijará y sus huesos rejuvenecerán como la hierba tierna. La mano de Yavé se manifestará a sus esclavos, y su ira sobre sus enemigos.
ISA 66:15 Porque ciertamente Yavé viene en fuego y como remolino de viento con sus carrozas, para descargar su ira con furor y su reprensión con llama de fuego.
ISA 66:16 Porque Yavé juzgará con fuego y espada a todo hombre. Los muertos de Yavé serán multiplicados.
ISA 66:17 Los que se consagran y se purifican para entrar a los huertos, tras uno que está en el centro, los que comen carne de cerdo y de reptiles repugnantes como el ratón, serán juntamente aniquilados, dice Yavé.
ISA 66:18 Porque Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegará el tiempo de congregar a todas las naciones y lenguas. Vendrán y contemplarán mi gloria.
ISA 66:19 Haré una señal entre ellas, y enviaré a los que huyeron de ellas a Tarsis, a Etiopía, a Libia, a Mesec, a Rosh, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron mi fama ni vieron mi gloria, para que proclamen mi gloria entre las naciones.
ISA 66:20 Como los hijos de Israel traen su ofrenda en utensilios puros a la Casa de Yavé, así traerán de todas las naciones a todos sus hermanos en caballos, en carrozas, en literas, en mulas y dromedarios hasta mi Santa Montaña en Jerusalén, como ofrenda a Yavé, dice Yavé.
ISA 66:21 Entre ellos escogeré sacerdotes y levitas, dice Yavé.
ISA 66:22 Porque permanecerán delante de Mí como los nuevos cielos y la nueva tierra que haré, dice Yavé. Así permanecerán su linaje y su nombre.
ISA 66:23 Sucederá de nueva luna en nueva luna, y de sábado en sábado, que toda criatura vendrá para postrarse delante de Mí, dice Yavé.
ISA 66:24 Saldrán y mirarán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Mí: Su gusano no morirá, ni su fuego se extinguirá. Serán una repugnancia para toda la humanidad.
JER 1:1 Palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, uno de los sacerdotes que vivían en Anatot, en tierra de Benjamín,
JER 1:2 quien recibió la Palabra de Yavé en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, el año 13 de su reinado,
JER 1:3 y también en los días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año 11 de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, es decir, hasta la deportación de Jerusalén el mes quinto.
JER 1:4 La Palabra de Yavé vino a mí:
JER 1:5 Antes que te formara en el vientre te conocí. Antes que salieras de la matriz te consagré. Te di como profeta a las naciones.
JER 1:6 Entonces dije: ¡Ah, ʼAdonay Yavé, ciertamente, no sé hablar, porque soy joven!
JER 1:7 Pero Yavé me dijo: No digas: Soy joven. Adondequiera que te envíe, irás, y todo lo que te mande, dirás.
JER 1:8 No temas delante de ellos, porque Yo estoy contigo para librarte, dice Yavé.
JER 1:9 Luego Yavé extendió su mano. Tocó mi boca y me dijo: Mira, pongo mis Palabras en tu boca.
JER 1:10 Mira, hoy te coloco sobre naciones y sobre reinos para arrancar, destruir, desolar, derribar, edificar y plantar.
JER 1:11 La Palabra de Yavé vino a mí: ¿Qué ves, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.
JER 1:12 Yavé me dijo: Bien miraste, porque Yo vigilo mi Palabra para que se cumpla.
JER 1:13 La Palabra de Yavé vino a mí por segunda vez: ¿Qué ves? Y dije: Miro una olla hirviente volteada desde el norte.
JER 1:14 Entonces Yavé me dijo: Del norte brotará la calamidad sobre todos los habitantes de la tierra.
JER 1:15 Porque ciertamente Yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Yavé. Vendrán y pondrán cada uno su trono en la entrada de las puertas de Jerusalén, contra todos sus muros alrededor y contra todas las ciudades de Judá.
JER 1:16 Pronunciaré mis sentencias contra ellos a causa de toda su perversidad, porque me abandonaron, quemaron incienso a ʼelohim extraños y se postraron ante las obras de sus propias manos.
JER 1:17 Ahora pues, ciñe tu cintura y levántate. Háblales todo lo que Yo te mando. No temas delante de ellos, para que Yo no te quebrante ante ellos.
JER 1:18 Porque ciertamente, Yo te pongo hoy como una ciudad fortificada, columna de hierro y muro de bronce contra toda la tierra, los reyes de Judá, sus magistrados, sus sacerdotes y el pueblo de la tierra.
JER 1:19 Harán guerra contra ti, pero no prevalecerán, porque Yo estoy contigo para librarte, dice Yavé.
JER 2:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
JER 2:2 Vé y proclama a oídos de Jerusalén: Yavé dice: Yo recuerdo con respecto a ti la devoción de tu juventud, el amor de tu desposorio, de tu andar detrás de Mí en el desierto, en tierra no sembrada.
JER 2:3 Israel era santo para Yavé, primicias de su cosecha. Todos los que comieron de ellas fueron culpables. La aflicción cayó sobre ellos, dice Yavé.
JER 2:4 Oigan la Palabra de Yavé, oh casa de Jacob y todas las familias de la Casa de Israel.
JER 2:5 Yavé dice: ¿Qué injusticia hallaron en Mí sus antepasados por la cual se alejaron de Mí, siguieron tras la vanidad y se envanecieron?
JER 2:6 No preguntaron: ¿Dónde está Yavé, Quien nos sacó de la tierra de Egipto y nos condujo por el desierto, por tierra deshabitada y de sombra de muerte, tierra sedienta y sombría, tierra por la cual nadie cruza y en la cual nadie vive?
JER 2:7 Yo los introduje en una tierra fructífera para que comieran sus frutos y delicias. Pero cuando ustedes entraron, contaminaron mi tierra y convirtieron mi heredad en una repugnancia.
JER 2:8 Los sacerdotes no preguntaban: ¿Dónde está Yavé? Los que manejan la Ley no me conocieron. Los magistrados también cometieron transgresión contra Mí. Los profetas profetizaban por baal y seguían tras lo que no aprovecha.
JER 2:9 Por tanto, aún contenderé contra ustedes, y pelearé contra sus nietos, dice Yavé.
JER 2:10 Pasen a las costas de Quitim y miren. Envíen a Cedar y consideren atentamente, y vean si sucedió algo semejante a esto:
JER 2:11 ¿Alguna nación cambió sus ʼelohim? Aunque ellos no son ʼelohim, pues mi pueblo cambió su gloria por lo que no aprovecha.
JER 2:12 ¡Asómbrense, oh cielos y horrorícense por esto! Tiemblen muchísimo, dice Yavé.
JER 2:13 Porque mi pueblo hizo dos males: Me abandonaron a Mí, fuente de aguas vivas, y cavaron para ellos cisternas rotas que no retienen el agua.
JER 2:14 ¿Israel es esclavo? ¿Es un criado nacido en casa? ¿Por qué entonces fue una presa?
JER 2:15 Los leoncillos rugieron contra él, levantaron su rugido y convirtieron su tierra en una desolación. Sus ciudades están quemadas y sin habitante.
JER 2:16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te raparon la coronilla.
JER 2:17 ¿No te sucedió todo esto porque abandonaste a Yavé tu ʼElohim cuando Él te guiaba por el camino?
JER 2:18 Ahora, ¿por qué tomas el camino a Egipto? ¿Para beber del Nilo? ¿Qué buscas en el camino a Asiria? ¿Beber las aguas del Éufrates?
JER 2:19 Tus propias perversidades te castigarán, y tus apostasías te reprenderán. Por tanto, reconoce cuán malo y amargo es que hayas abandonado a Yavé tu ʼElohim, y que el temor a Mí no está en ti, dice Yavé de las huestes.
JER 2:20 Desde antaño quebraste el yugo, rompiste tus ataduras y dijiste: ¡No quiero servir! Y sobre toda colina alta, y debajo de todo árbol frondoso te echabas como prostituta.
JER 2:21 Yo te planté como vid escogida con cepas genuinas. ¿Cómo, pues, te convertiste en una vid extraña?
JER 2:22 Aunque te laves con lejía y uses mucho jabón, la mancha de tu pecado permanece delante de Mí, dice Yavé.
JER 2:23 ¿Cómo puedes decir: No estoy contaminada ni fui tras los baales? Observa tu camino en el valle, y reconoce lo que hiciste. Tú eres una joven dromedaria desbocada que enreda sus caminos.
JER 2:24 Eres un asna montés acostumbrada al desierto que en el ardor de su deseo olfatea el viento. ¿Quién podrá reprimirla cuando está en celo? Los que la buscan no tienen que fatigarse, pues la hallarán en su ardor.
JER 2:25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Pero dijiste: ¡No hay remedio de ninguna clase! A extraños amé, y tras ellos seguiré.
JER 2:26 Como se avergüenza el ladrón cuando es sorprendido, así se avergonzará la Casa de Israel, sus reyes y sus magistrados, sus sacerdotes y sus profetas,
JER 2:27 los que dicen al leño: ¡Tú eres mi padre! Y a la piedra: ¡Tú me diste a luz! Ciertamente me dieron la espalda y no la cara, pero en el tiempo de su angustia me dicen: ¡Levántate y líbranos!
JER 2:28 Pero, ¿dónde están los ʼelohim que te hiciste? Que se levanten y te salven ellos en el tiempo de tu aflicción. Pues como el número de tus ciudades, oh Judá, así fue el número de tus ʼelohim.
JER 2:29 ¿Por qué contienden conmigo, si todos se rebelaron contra Mí? dice Yavé.
JER 2:30 En vano azoté a los hijos de ustedes. Ellos no recibieron corrección. La espada de ustedes devoró a sus profetas, como un león destructor.
JER 2:31 ¡Oh generación, atiende la Palabra de Yavé! ¿Yo fui para Israel como un desierto? ¿O una tierra de oscuridad? ¿Por qué dice mi pueblo: Somos libres, nunca más regresaremos a Ti?
JER 2:32 ¿Olvida una doncella sus adornos o una novia su atavío? Pues mi pueblo me olvidó un sinnúmero de días.
JER 2:33 ¡Qué bien dispones tu camino para buscar amor! Por tanto, aun a las mujeres perversas enseñaste tus caminos.
JER 2:34 Aun en tus ropas se halló la sangre de los pobres, de los inocentes. No los sorprendiste en algún delito. Sin embargo, en todas estas cosas
JER 2:35 dices: Soy inocente. Ciertamente su ira se apartó de mí. Mira, Yo entro en juicio contra ti, porque dijiste: No pequé.
JER 2:36 ¿Por qué hablas tanto al cambiar tu camino? También serás avergonzada por Egipto, como fuiste avergonzada por Asiria.
JER 2:37 También saldrás de allí con las manos sobre la cabeza. Porque Yavé rechazó a aquellos en quienes tú confías, y no prosperarás con ellos.
JER 3:1 Dicen: Si un esposo repudia a su esposa, y ella se va de él y se une a otro esposo, ¿regresará el primero a ella? ¿No quedará esa tierra completamente contaminada? Pero tú eres una prostituta que tienes muchos amantes, como un árabe en el desierto. Sin embargo, regresa a Mí, dice Yavé.
JER 3:2 Levanta tus ojos hacia las alturas y mira en cuál lugar no se acostaron contigo. Te sientas en los caminos a la disposición de ellos, como un árabe en el desierto. Con tu prostitución y tu perversidad contaminaste la tierra.
JER 3:3 Por tanto, las lluvias fueron retenidas, no hubo lluvias tardías. Sin embargo, tuviste el descaro de prostituta. Te negaste a avergonzarte.
JER 3:4 ¿Ahora mismo no me llamas: Padre mío? ¿Tú eres el Amigo de mi juventud?
JER 3:5 ¿Estará Él airado para siempre? ¿Eternamente estará airado? Ciertamente tú hablaste así, pero hiciste cuantas cosas perversas pudiste.
JER 3:6 En los días del rey Josías Yavé me dijo: ¿Viste lo que hace la apóstata Israel? Ella sube a toda montaña alta y fornica debajo de todo árbol frondoso.
JER 3:7 Después de hacer todo esto, me dije: Regresará a Mí, pero no regresó. Y Judá, su pérfida hermana,
JER 3:8 vio que Yo despedí a la apóstata Israel por sus adulterios y que le di carta de divorcio. Y aun así, Judá, su pérfida hermana, no tuvo temor. También ella fue y se prostituyó.
JER 3:9 Sucedió que a causa de que su prostitución le era liviana, se prostituyó con la piedra y con el leño, y profanó la tierra.
JER 3:10 Ni a pesar de todo esto su hermana Judá regresó a Mí con corazón sincero, sino fingidamente, dice Yavé.
JER 3:11 Yavé me dijo: La infiel Israel se mostró más justa que la pérfida Judá.
JER 3:12 Vé, proclama estas palabras hacia el norte: ¡Regresa, oh apóstata Israel! dice Yavé. No derramaré mi ira sobre ustedes, porque soy misericordioso, dice Yavé. No estaré airado para siempre.
JER 3:13 Solo reconoce tu iniquidad, porque contra Yavé tu ʼElohim cometiste transgresión. Abriste tus favores a extraños debajo de todo árbol frondoso y no obedeciste mi voz, dice Yavé.
JER 3:14 Regresen, oh hijos rebeldes, dice Yavé, porque Yo soy su Dueño. Los tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y los traeré a Sion.
JER 3:15 Les daré pastores según mi corazón, que los pastoreen con conocimiento y entendimiento.
JER 3:16 Sucederá que cuando se multipliquen e incrementen en la tierra, en aquellos días, dice Yavé, ya no hablarán del Arca del Pacto de Yavé, ni les llegará al pensamiento, ni se acordarán más de ella, ni les hará falta, ni se hará otra.
JER 3:17 En aquel tiempo Jerusalén será llamada Trono de Yavé. Serán reunidas todas las naciones en ella, pues el Nombre de Yavé estará en Jerusalén. Ya no andarán en la terquedad de su perverso corazón.
JER 3:18 En aquellos días la Casa de Judá andará con la Casa de Israel. Llegarán juntas desde la tierra del norte a la tierra que di en posesión a sus antepasados.
JER 3:19 Entonces me dije: ¿Cómo los pondré a ustedes entre mis hijos para darles la tierra agradable, la más hermosa heredad de las naciones? Y dije: Me llamarás Padre mío y no te apartarás de Mí.
JER 3:20 Ciertamente como la esposa infiel abandona a su esposo, así ustedes me trataron infielmente, oh Casa de Israel, dice Yavé.
JER 3:21 El llanto suplicante de los hijos de Israel fue oído sobre las altas montañas, porque torcieron su camino. Se olvidaron de Yavé su ʼElohim.
JER 3:22 Regresen, oh hijos infieles, sanaré sus infidelidades. ¡Aquí estamos! Venimos a Ti, porque Tú, oh Yavé, eres nuestro ʼElohim.
JER 3:23 Ciertamente las colinas y el bullicio en las montañas fueron un engaño. Ciertamente en Yavé nuestro ʼElohim está la salvación de Israel.
JER 3:24 Lo vergonzoso consumió el esfuerzo de nuestros antepasados desde nuestra juventud: sus rebaños y sus manadas de ganado vacuno, sus hijos y sus hijas.
JER 3:25 Estamos tendidos en nuestra vergüenza. Nuestra afrenta nos cubre porque pecamos contra Yavé nuestro ʼElohim. Nosotros y nuestros antepasados desde nuestra juventud hasta hoy no obedecimos la voz de Yavé nuestro ʼElohim.
JER 4:1 Palabra de Yavé: Cuando quieras regresar, oh Israel, regresa a Mí, si apartas de delante de Mí tus repugnancias y no vagas de una parte a otra.
JER 4:2 Si juras en verdad, en justicia y equidad: Vive Yavé, entonces las naciones se congratularán con Él. En Él se ufanarán.
JER 4:3 Porque Yavé dice así a los varones de Judá y de Jerusalén: Abran surcos y no siembren entre espinos.
JER 4:4 Circuncídense ante Yavé. Quiten el prepucio de su corazón, oh varones de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que mi ira salga como fuego y arda, y no haya quien la apague.
JER 4:5 Anuncien en Judá y proclamen en Jerusalén: ¡Toquen la trompeta en la tierra! Proclamen, reúnanse y digan: ¡Reúnanse y entremos en las ciudades fortificadas!
JER 4:6 Levanten el estandarte hacia Sion. Busquen refugio y no se detengan. Porque Yo traigo del norte la aflicción, una gran destrucción.
JER 4:7 El león sube de la espesura. El destructor de naciones está en marcha. Salió de su lugar para convertir tu tierra en desolación. Tus ciudades quedarán en ruinas, sin habitante.
JER 4:8 Por eso átense tela áspera, lamenten y giman, porque el ardor de la ira de Yavé no se apartó de nosotros.
JER 4:9 Sucederá en aquel día, dice Yavé, que el corazón del rey desfallecerá y el corazón de los magistrados. Los sacerdotes estarán horrorizados y los profetas asombrados.
JER 4:10 Entonces dije: ¡Oh ʼAdonay Yavé! En verdad engañaste muchísimo a este pueblo y a Jerusalén al decir: ¡Tendrán paz! mientras la espada penetra hasta el alma.
JER 4:11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Un viento caliente viene de las alturas del desierto a la hija de mi pueblo, no para aventar ni para limpiar.
JER 4:12 Un viento aun más fuerte vendrá a Mí, y ahora Yo pronunciaré mis juicios contra ellos.
JER 4:13 Miren: Suben como nube, y sus carruajes, como tormenta. Sus caballos son más ligeros que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque estamos arruinados!
JER 4:14 ¡Oh Jerusalén! Lava tu corazón de perversidad para que seas salvada. ¿Hasta cuándo se alojarán dentro de ti tus perversos pensamientos?
JER 4:15 Porque una voz trae las noticias desde Dan, y anuncia la perversidad desde la montaña de Efraín.
JER 4:16 Anuncien a las naciones: Miren, proclamen en Jerusalén: ¡Vienen guardias de tierras lejanas y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá!
JER 4:17 Como guardias de campo la rodean, porque se rebeló contra Mí, dice Yavé.
JER 4:18 Tus caminos y tus hechos te trajeron estas cosas. Ésta es tu aflicción. ¡Qué amarga! ¡Cómo penetra en tu corazón!
JER 4:19 ¡Mis órganos internos, mis órganos internos! Me duelen las fibras de mi corazón. Mi corazón se agita dentro de mí. No puedo callarme porque escuché el sonido de trompeta y el pregón de la guerra.
JER 4:20 Se anuncia quebrantamiento sobre quebrantamiento, porque toda la tierra está devastada. Súbitamente son destruidas mis tiendas, y mis cortinas, en un momento.
JER 4:21 ¿Hasta cuándo tendré que ver la bandera y oír el sonido de trompeta?
JER 4:22 Porque mi pueblo es necio. No me conocieron. Son hijos ignorantes. No son entendidos. Son expertos para hacer el mal, pero no saben hacer el bien.
JER 4:23 Miré la tierra y ciertamente estaba deformada y vacía. [Miré] los cielos y no tenían luz.
JER 4:24 Miré las montañas y en verdad temblaban. Todas las colinas se estremecían.
JER 4:25 Miré, y ciertamente no había hombre. Todas las aves del cielo huyeron.
JER 4:26 Miré, y en verdad la tierra fértil era un desierto. Todas sus ciudades fueron destruidas ante la Presencia de Yavé, ante el ardor de su ira.
JER 4:27 Porque Yavé dice: Toda la tierra será asolada, pero no la destruiré por completo.
JER 4:28 Por eso se enluta la tierra y se oscurecen los cielos arriba. Pues hablé, lo pensé. No cambiaré de parecer ni desistiré de ello.
JER 4:29 Al estruendo de jinetes y de flecheros toda ciudad huye. Entran en la espesura de los bosques y suben a las peñas. Todas las ciudades están abandonadas. No queda algún habitante en ellas.
JER 4:30 Y tú, oh desolada, ¿qué harás? Aunque te cubras de color rojo, aunque te adornes con oro, aunque te agrandes tus ojos con pintura, en vano te embelleces. Tus amantes te desprecian. Ellos buscan tu vida.
JER 4:31 Porque oí un grito como de mujer que está de parto, la angustia como de primeriza. Es el grito angustiado de la hija de Sion que clama, extiende sus brazos y dice: ¡Ay de mí! ¡Mi alma desfallece ante los asesinos!
JER 5:1 Recorran las calles de Jerusalén. Miren e infórmense. Busquen en sus plazas para ver si hallan un solo hombre y si hallan alguno que practique justicia, que busque la verdad, y Yo la perdonaré.
JER 5:2 Pues aunque dicen: Vive Yavé, ciertamente juran falsamente.
JER 5:3 Oh Yavé, ¿no buscan tus ojos la verdad? Los castigaste, pero no les dolió. Los consumiste, pero se negaron a recibir corrección. Endurecieron sus rostros más que la roca. Rehúsan regresar.
JER 5:4 Entonces yo dije: Ciertamente éstos son pobres. Enloquecieron, porque no conocen el camino de Yavé, el juicio de su ʼElohim.
JER 5:5 Iré a los grandes y les hablaré, porque ellos conocen el camino de Yavé, el juicio de su ʼElohim. Pero todos ellos quebraron el yugo. Rompieron las correas.
JER 5:6 Por tanto, el león de la selva los matará. El lobo del desierto los destruirá. El leopardo acecha sus ciudades. Cualquiera que salga de ellas será despedazado, porque sus transgresiones son muchas. Sus apostasías son numerosas.
JER 5:7 ¿Por qué te debo perdonar esto? Tus hijos me abandonaron y juran por los que no son ʼelohim. Cuando Yo los alimento hasta la saciedad, ellos cometen adulterio. Corren en tropel a la casa de la prostituta.
JER 5:8 Como caballos bien alimentados, cada cual relincha tras la esposa de su prójimo.
JER 5:9 ¿No debo castigar estas cosas? dice Yavé. ¿No debo vengarme de una nación como ésta?
JER 5:10 Suban a las terrazas de su viña y destruyan, pero no la destruyan por completo. Quiten sus ramas, porque no son de Yavé.
JER 5:11 Porque la Casa de Israel y la Casa de Judá me trataron de manera muy traidora, dice Yavé.
JER 5:12 Negaron a Yavé: ¡Él no existe! No vendrá sobre nosotros la calamidad, ni veremos espada ni hambre.
JER 5:13 Los profetas son como el viento, y la Palabra no está en ellos. ¡Que así se les haga a ellos!
JER 5:14 Por tanto, Yavé ʼElohim de las huestes dice: Porque dijeron esta palabra, convierto mi Palabra en fuego en tu boca y a este pueblo en leña, y los consumirá.
JER 5:15 En verdad Yo traigo contra ustedes, oh Casa de Israel, dice Yavé, una nación lejana, perenne, antigua, cuya lengua no conocen, ni pueden entender lo que dice.
JER 5:16 Su caja portátil para flechas es un sepulcro abierto. Todos ellos son valientes.
JER 5:17 Devorarán tu cosecha de granos y tu pan. Devorarán a tus hijos y a tus hijas. Comerán tus rebaños y manadas de ganado vacuno. Devorarán tus viñas y tus higueras. Destruirán a espada tus ciudades fortificadas en las cuales fijas tu confianza.
JER 5:18 Pero ni aun en aquellos días, dice Yavé, los destruiré por completo.
JER 5:19 Sucederá que, cuando preguntes: ¿Por qué trae Yavé nuestro ʼElohim estas cosas sobre nosotros? les responderás: Como ustedes me abandonaron y sirvieron a ʼelohim extraños en su tierra, así servirán a los extraños en una tierra ajena.
JER 5:20 Proclamen esto en la casa de Jacob y que se oiga en Judá:
JER 5:21 Oiga ahora esto, pueblo insensato e insensible, que tiene ojos, pero no mira, que tiene oídos, pero no escucha.
JER 5:22 ¿No me temerán a Mí? dice Yavé. ¿No temblarán ante mi Presencia, Yo, Quien puso la arena de límite al mar, como estatuto perpetuo que no puede traspasar? Aunque se agiten sus ondas, no pueden prevalecer. Aunque rujan sus olas, no lo traspasan.
JER 5:23 Pero este pueblo tiene un corazón obstinado y rebelde. Apostataron y se fueron.
JER 5:24 No dicen en su corazón: Temamos ahora a Yavé nuestro ʼElohim, Quien nos da la lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos cumple los tiempos establecidos para la cosecha.
JER 5:25 Las iniquidades de ustedes alejaron estas cosas. Sus pecados apartaron de ustedes el bien.
JER 5:26 Porque en medio de mi pueblo se hallan hombres perversos. Acechan como acechan los que ponen trampas. Atrapan hombres.
JER 5:27 Como una jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño. Así se engrandecieron y fueron ricos.
JER 5:28 Engordaron y están lustrosos. También se excedieron en obras de perversidad. No defienden la causa del huérfano para que prospere. No respetaron el derecho de los pobres.
JER 5:29 ¿Y no voy a castigar Yo estas cosas? dice Yavé. ¿De una nación como ésta no se vengará mi alma?
JER 5:30 Cosa espantosa y horrible sucedió en la tierra:
JER 5:31 Los profetas profetizan mentira y los sacerdotes dirigen guiados por ellos, y así lo quiere mi pueblo. ¿Qué, pues, harán cuando llegue su fin?
JER 6:1 ¡Huyan de Jerusalén, oh hijos de Benjamín! Toquen la trompeta en Tecoa. Levanten una señal sobre Bet-haquerem, porque una calamidad y una gran destrucción se asoma desde el norte.
JER 6:2 Destruiré a la hermosa y deleitable hija de Sion.
JER 6:3 Hacia ella acuden pastores con sus rebaños. Junto a ella plantan sus tiendas alrededor. Cada uno apacienta en su lugar.
JER 6:4 ¡Proclamen guerra santa contra ella! ¡Levántense y ataquemos el sur! ¡Ay de nosotros, porque el día declina, porque se extienden las sombras de la llegada de la noche!
JER 6:5 Levántense, ataquemos de noche y destruyamos sus palacios.
JER 6:6 Porque Yavé de las huestes dice: Corten árboles, levanten terraplén contra Jerusalén. Ésta es la ciudad que debe ser castigada. Toda ella es solo opresión.
JER 6:7 Como el manantial nunca deja de manar agua, así de ella brota su perversidad. En ella se oye hablar de violencia y destrucción. Sus enfermedades y heridas están continuamente delante de Mí.
JER 6:8 Corrígete, oh Jerusalén, no sea que mi alma se aparte de ti, no sea que te conviertas en una desolación, en tierra no habitada.
JER 6:9 Yavé de las huestes dice: Rebuscarán completamente al remanente de Israel, como el que cosecha las uvas rebusca entre las ramas.
JER 6:10 ¿A quién tengo que hablar y amonestar para que escuchen? En verdad sus oídos están sordos y no pueden escuchar. Ciertamente la Palabra de Yavé es un oprobio para ellos. No tienen deleite en ella.
JER 6:11 Por tanto estoy lleno de la ira de Yavé. Estoy cansado de refrenarme. Derrámala sobre el niño en la calle y sobre la reunión de los jóvenes. Porque tanto el esposo como la esposa serán presos, tanto el anciano como el que está lleno de días.
JER 6:12 Sus casas serán traspasadas a otros, y también sus campos y sus esposas. Porque extenderé mi mano contra los habitantes de la tierra, dice Yavé.
JER 6:13 Porque desde el menor de ellos hasta el mayor, cada uno persigue ganancias deshonestas. Desde el profeta hasta el sacerdote, todos ellos actúan con engaño.
JER 6:14 Curan la llaga de mi pueblo con liviandad, pues dicen: ¡Paz! ¡Paz! Y no hay paz.
JER 6:15 ¿Se avergonzaron porque cometieron repugnancia? ¡No! Ciertamente de nada se avergüenzan, ni aun saben ruborizarse. Por tanto, caerán entre los que caen, en el tiempo cuando Yo los castigue. Serán derribados, dice Yavé.
JER 6:16 Yavé dice: Deténganse en los caminos y miren. Pregunten por las sendas antiguas, cuál es el camino bueno. Anden por él y hallen descanso para sus almas. Pero ellos dijeron: No andaremos por él.
JER 6:17 También puse centinelas sobre ustedes para que les dijeran: Oigan el sonido de la trompeta. Pero ellos dijeron: No oiremos.
JER 6:18 Por tanto oigan, naciones, y sepa, oh congregación lo que hay entre ellos.
JER 6:19 Oye, oh tierra: Ciertamente Yo traigo la calamidad sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos. Porque no atendieron mis Palabras y desecharon mi Ley.
JER 6:20 ¿Para qué viene a Mí este incienso de Sabá y la buena caña aromática de países lejanos? Sus holocaustos no me son aceptos y sus sacrificios no me agradan.
JER 6:21 Por tanto, Yavé dice: En verdad, Yo pongo tropiezos delante de este pueblo. En ellos caerán juntos padres e hijos, también el vecino y el amigo. Perecerán.
JER 6:22 Yavé dice: Ciertamente viene un pueblo de la tierra del norte. Una nación grande se levantará de los confines de la tierra.
JER 6:23 Empuñan el arco y la pica que se lanza. Son crueles. No tienen misericordia. Su voz ruge como el mar. Vienen montados sobre caballos como un solo guerrero, dispuestos contra ti, oh hija de Sion.
JER 6:24 Oímos su fama y se debilitan nuestras manos. La angustia se apodera de nosotros, dolores como de mujer que da a luz.
JER 6:25 No salgas al campo, ni andes por el camino, porque allí está la espada del enemigo, y el terror está por todas partes.
JER 6:26 Átate tela áspera y revuélcate en ceniza, oh hija de mi pueblo. Haz duelo como por hijo único y lamento de gran amargura, porque viene súbitamente el destructor sobre nosotros.
JER 6:27 Te puse en medio de mi pueblo como centinela. Conoce, pues, y observa el camino de ellos.
JER 6:28 Todos ellos son rebeldes, obstinados. Andan chismeando. Todos son bronce y hierro. Todos son corruptos.
JER 6:29 Se quema el fuelle porque el fuego consume el plomo. Pero en vano refina el refinador, pues la escoria no se desprende.
JER 6:30 Serán llamados plata reprobada, porque Yavé los desechó.
JER 7:1 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías:
JER 7:2 Ponte en pie en la puerta de la Casa de Yavé y proclama allí esta Palabra. Dí: Escuchen la Palabra de Yavé todos ustedes los de Judá que entran por estas puertas para adorar a Yavé.
JER 7:3 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Enmienden sus caminos y sus obras, y los dejaré habitar en este lugar.
JER 7:4 No confíen en palabras engañosas que dicen: ¡Casa de Yavé, Casa de Yavé, ésta es la Casa de Yavé!
JER 7:5 Pero si realmente mejoran sus caminos y sus obras, si en verdad administran justicia entre un hombre y su prójimo,
JER 7:6 y no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni derraman sangre inocente en este lugar, ni andan tras otros ʼelohim para su propia ruina,
JER 7:7 entonces los dejaré habitar en este lugar, en la tierra que di a sus antepasados para siempre jamás.
JER 7:8 Ciertamente ustedes confían en palabras engañosas que no aprovechan.
JER 7:9 Roban, asesinan, adulteran, juran en falso, queman incienso a baal y andan tras otros ʼelohim que no conocieron.
JER 7:10 ¿Vendrán y los pondrán delante de Mí en esta Casa, sobre la cual es invocado mi Nombre, y dirán: Somos libres para hacer todas estas repugnancias?
JER 7:11 ¿Esta Casa, sobre la cual es invocado mi Nombre, es una cueva de ladrones ante los ojos de ustedes? Ciertamente Yo mismo lo veo, dice Yavé.
JER 7:12 Ahora pues, vayan a mi lugar que estaba en Silo, donde establecí mi Nombre al principio, y vean lo que hice a causa de la maldad de mi pueblo Israel.
JER 7:13 Ahora pues, porque cometieron tales acciones, dice Yavé, porque les hablé de madrugada sin cesar y no quisieron escuchar, y los llamé y no respondieron,
JER 7:14 haré también a esta Casa, sobre la cual es invocado mi Nombre, en la cual ustedes confían, y a este lugar que les di a ustedes y a sus antepasados, lo mismo que hice a Silo.
JER 7:15 Los echaré de mi Presencia, como eché a todos sus hermanos, a toda la descendencia de Efraín.
JER 7:16 Tú, pues, no intercedas por este pueblo, ni levantes clamor por ellos, ni me ruegues, porque no te escucharé.
JER 7:17 ¿No ves lo que hacen éstos en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
JER 7:18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas en honor a la reina del cielo, y dan ofrendas a ʼelohim extraños para provocarme a ira.
JER 7:19 ¿A Mí me provocan a ira? dice Yavé. ¿No actúan ellos mismos para su propia vergüenza?
JER 7:20 Por tanto, ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente mi ira y mi ardiente furor serán derramados sobre este lugar, hombres y bestias, los árboles del campo y el fruto de la tierra. Arderá y no será extinguido.
JER 7:21 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Reúnan sus holocaustos con sus sacrificios y coman la carne.
JER 7:22 Porque nada dije a sus antepasados. Nada les mandé el día cuando los saqué de la tierra de Egipto con respecto a holocaustos y sacrificios,
JER 7:23 sino les mandé: Escuchen mi voz y Yo seré su ʼElohim y ustedes serán mi pueblo. Anden en todo el camino que les ordené para que les vaya bien.
JER 7:24 Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino anduvieron con la dureza de su terco corazón, según su propio designio. Fueron hacia atrás y no hacia delante.
JER 7:25 Les envié a todos mis esclavos profetas. Los envié desde temprano y sin cesar desde el día cuando sus antepasados salieron de la tierra de Egipto hasta hoy.
JER 7:26 Pero no me escucharon ni inclinaron su oído. Más bien se volvieron indómitos, y fueron peores que sus antepasados.
JER 7:27 Tú pues, les dirás todas estas palabras, pero no te escucharán. Los llamarás, pero no te responderán.
JER 7:28 Por tanto les dirás: Ésta es la nación que no escucha la voz de Yavé su ʼElohim, ni admite corrección. Pereció la verdad. Fue cortada de la boca de ellos.
JER 7:29 Corta tu cabello y tíralo. Levanta llanto en las alturas, porque Yavé desechó y abandonó a la generación que es objeto de su ira.
JER 7:30 Porque los hijos de Judá hicieron lo malo ante mis ojos, dice Yavé. Pusieron sus ídolos repugnantes en la Casa sobre la cual es invocado mi Nombre, y así la profanaron.
JER 7:31 Edificaron los lugares altos de Tófet, que están en el Valle de hijo de Hinom, para quemar a sus hijos y a sus hijas en el fuego, cosa que Yo no les mandé, ni me vino a la mente.
JER 7:32 Por tanto, ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando ya no será llamado Tófet ni Valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza, porque sepultarán en Tófet hasta que no quede lugar.
JER 7:33 Los cadáveres de este pueblo servirán de alimento a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. No habrá quien las espante.
JER 7:34 En las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén ordenaré cesar la voz de gozo y de alegría, la voz del novio y de la novia, porque esta tierra será asolada.
JER 8:1 En aquel tiempo, dice Yavé, sacarán de los sepulcros los huesos de los reyes de Judá, sus magistrados, los sacerdotes, los profetas y los habitantes de Jerusalén.
JER 8:2 Los esparcirán ante el sol, la luna y toda la hueste del cielo, a quienes amaron y rindieron culto, siguieron y consultaron, y se postraron. No serán recogidos ni sepultados. Quedarán como abono sobre la superficie de la tierra.
JER 8:3 El remanente que quede de toda esta perversa familia preferirá la muerte y no la vida en todos los lugares a donde Yo los eche, dice Yavé de las huestes.
JER 8:4 Les dirás: Yavé dice: El que cae, ¿no se volverá a levantar? El que se desvía, ¿no se devuelve?
JER 8:5 ¿Por qué apostata este pueblo, Jerusalén, con perpetua apostasía? Se aferran al engaño, rehúsan regresar.
JER 8:6 Oí atentamente y escuché. No hablan rectamente. No hay quien se arrepienta de su perversidad y diga: ¿Qué hice? Cada cual se apartó por su camino, como caballo que arremete en la batalla.
JER 8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoce sus tiempos. La tórtola, la golondrina y la grulla observan el tiempo de su migración, pero mi pueblo no conoce la Ordenanza de Yavé.
JER 8:8 ¿Cómo dicen: Somos sabios, la Ley de Yavé está con nosotros? Ciertamente la pluma engañosa del escriba la convirtió en mentira.
JER 8:9 Los sabios se avergonzaron. Se espantaron y fueron consternados. Ciertamente aborrecieron la Palabra de Yavé. ¿Cuál sabiduría tienen?
JER 8:10 Por tanto, daré sus esposas a otros, y sus campos a los conquistadores, porque cada uno, desde el más pequeño hasta el más grande, persigue la avaricia. Todos practican el engaño desde el profeta hasta el sacerdote.
JER 8:11 Curan con liviandad el quebrantamiento de la hija de mi pueblo, pues dicen: ¡Paz! ¡Paz! Y no hay paz.
JER 8:12 ¿Se avergonzaron cuando cometieron repugnancia? Ciertamente no se avergonzaron ni supieron ruborizarse. Por tanto, caerán con los que caigan. En el tiempo de su castigo tropezarán, dice Yavé.
JER 8:13 En verdad los acabaré, dice Yavé. No habrá racimos en la vid, ni higos en la higuera. Hasta las hojas se marchitarán, y lo que les di pasará de ellos.
JER 8:14 ¿Por qué nos quedamos aquí sentados? Reúnanse y entremos en las ciudades fortificadas y perezcamos allí, porque Yavé nuestro ʼElohim nos lleva a perecer. Nos dio a beber agua envenenada, porque pecamos contra Yavé.
JER 8:15 Esperábamos paz y no hay tal bien, día de sanidad, pero aquí está el terror.
JER 8:16 Desde Dan se oye el relincho de los caballos. Toda la tierra se estremece ante el estruendo del relincho de sus corceles. Llegan y devoran la tierra y todo lo que hay en ella, la ciudad y sus habitantes.
JER 8:17 Porque ciertamente Yo envío contra ustedes serpientes, víboras, contra las cuales no hay encantamiento, y los morderán, dice Yavé.
JER 8:18 Aunque tenga consuelo en la aflicción, mi corazón desfallece dentro de mí.
JER 8:19 Ciertamente escucho el lamento de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana. ¿No está Yavé en Sion? ¿Su Rey no está en ella? ¿Por qué me provocaron con imágenes de talla, con ídolos extraños?
JER 8:20 Pasó la cosecha. Se acabó el verano y nosotros no fuimos salvados.
JER 8:21 Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado. Estoy entenebrecido. El espanto me arrebató.
JER 8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? ¿Entonces, por qué no hay sanidad para la hija de mi pueblo?
JER 9:1 ¡Oh, que mi cabeza fuera agua y mis ojos fuentes de lágrimas para llorar de día y de noche por los asesinados de la hija de mi pueblo!
JER 9:2 ¡Quién me diera una posada de caminantes en el desierto para abandonar a mi pueblo y apartarme de ellos! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de traidores.
JER 9:3 Disponen su lengua como arco. Lanzan mentiras y no se fortalecieron para la verdad en la tierra. Porque proceden de mal en mal y no me conocen, dice Yavé.
JER 9:4 ¡Cuídese cada uno de su prójimo! No tenga confianza en algún hermano, porque todo hermano suplanta, y todo prójimo anda con calumnias.
JER 9:5 Cada uno engaña a su prójimo y no habla verdad. Adiestraron su lengua para la mentira, y se pervierten hasta el cansancio.
JER 9:6 Su morada está en medio del engaño, y rehúsan conocerme a causa del engaño, dice Yavé.
JER 9:7 Por tanto, Jerusalén es una pila de escombros y una guarida de chacales, y las ciudades de Judá, una desolación sin habitante. Yavé de las huestes dice: Ciertamente Yo los fundiré y los probaré. ¿De cuál otra manera procedo con la hija de mi pueblo?
JER 9:8 Su lengua es flecha mortal que habla engaño. Con su boca hablan de paz con su prójimo, pero dentro de él ponen emboscada.
JER 9:9 ¿No debo castigar estas cosas? dice Yavé. De una nación como ésta, ¿no se vengará mi alma?
JER 9:10 Por las montañas levantaré mi lamento y mi llanto por los pastizales del desierto porque están desolados. No hay quien pase, ni se oye el bramido del ganado. Desde las aves del cielo hasta las bestias huyeron. Todos se fueron.
JER 9:11 Convertiré a Jerusalén en una pila de escombros y una guarida de chacales, y a las ciudades de Judá en una desolación sin habitante.
JER 9:12 ¿Quién es un hombre sabio que entienda esto? ¿Y a quién habló la boca de Yavé para que lo declare? ¿Por qué pereció la tierra? Fue asolada como un desierto, y no hay quien pase por ella.
JER 9:13 Yavé dijo: Porque abandonaron la Ley que puse delante de ellos. No escucharon mi voz, ni andan según ella,
JER 9:14 sino andan tras la dureza de su corazón y tras los baales, lo cual les enseñaron sus antepasados.
JER 9:15 Por tanto, Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo daré a comer ajenjo a este pueblo y les daré a beber agua con hiel.
JER 9:16 Los dispersaré entre naciones que ellos no conocieron ni sus antepasados. Enviaré la espada tras ellos hasta exterminarlos.
JER 9:17 Yavé de las huestes dice: Atiendan y llamen a las plañideras para que vengan. Envíen a llamar a las que son expertas para que vengan.
JER 9:18 Que se apresuren y prorrumpan en lamento por nosotros para que nuestros ojos se deshagan en lágrimas y nuestros párpados destilen agua.
JER 9:19 Porque en Sion fue oída una voz de lamento: ¡Cómo somos arruinados! Somos sometidos a gran vergüenza porque abandonamos la tierra, pues nuestras residencias fueron destruidas.
JER 9:20 ¡Escuchen, oh mujeres, la Palabra de Yavé! ¡Reciba su oído la Palabra de su boca! Enseñen lamentaciones a sus hijas, cantos fúnebres, cada una a su vecina.
JER 9:21 Porque la muerte subió por nuestras ventanas. Entró en nuestros palacios. Arrebató a los niños en la calle y a los jóvenes en las plazas.
JER 9:22 Dí: Yavé dice: Los cadáveres caerán como abono sobre la superficie del campo, como manojo detrás del que cosecha, pero nadie los recogerá.
JER 9:23 Yavé dice: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni el valiente en su valentía, ni el rico en sus riquezas.
JER 9:24 Sino alábese en esto el que se alabe: En entenderme y conocerme, que Yo soy Yavé, Quien practica misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque quiero estas cosas, dice Yavé.
JER 9:25 En verdad, vienen días, dice Yavé, cuando castigaré a todo circuncidado y a todo incircunciso:
JER 9:26 A Egipto, a Judá y a Edom, a los hijos de Amón y a Moab, a todos los que se rapan las sienes y a los habitantes del desierto. Porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la Casa de Israel es incircuncisa de corazón.
JER 10:1 Oigan la Palabra que Yavé les dice, oh Casa de Israel.
JER 10:2 Yavé dice: No aprendan el camino de las naciones, ni tengan temor a las señales del cielo, aunque las naciones las teman.
JER 10:3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad. Cortan un árbol del bosque, la mano de un artífice lo labra con azuela,
JER 10:4 lo adornan con plata y oro, y lo sujetan con clavos y martillo para que no se caiga.
JER 10:5 Son como un espantapájaros en un huerto de pepinos: no hablan. Son llevados porque no pueden andar. No tengan temor a ellos, porque ni pueden hacer mal. Ni para hacer bien tienen poder.
JER 10:6 ¡Oh Yavé, nadie hay como Tú! ¡Grande eres, grande es tu Nombre en poder!
JER 10:7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a Ti se debe temor, pues entre todos los sabios de las naciones y entre todos sus reinos no hay alguno comparable a Ti.
JER 10:8 Todos son estúpidos y necios con su disciplina de engaño, su ídolo de madera.
JER 10:9 Traen plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra de orífice y de la mano del fundidor. Su ropa es de tela azul y púrpura, obra de hábil artesano.
JER 10:10 Pero Yavé es el ʼElohim verdadero. ¡Él es el ʼElohim viviente y el Rey eterno! Con su ira se estremece la tierra. Las naciones no pueden soportar su furor.
JER 10:11 Les dirán: Los ʼela que no hicieron el cielo ni la tierra desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo.
JER 10:12 [Él] es Quien hizo la tierra con su poder, Quien estableció el mundo con su sabiduría y extendió los cielos con su inteligencia.
JER 10:13 Cuando Él emite su voz, hay una abundancia de agua en el cielo. Eleva la neblina desde lo último de la tierra. Hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos.
JER 10:14 Todo hombre es estúpido, sin conocimiento. Todo fundidor es avergonzado por una imagen, porque su imagen moldeada es falsedad. No hay aliento en ella.
JER 10:15 Obras vanas y ridículas, que perecerán en el tiempo de su castigo.
JER 10:16 La Porción de Jacob no es parecida a ellas, porque Él es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad. ¡Yavé de las huestes es su Nombre!
JER 10:17 Recoge del suelo tu equipaje, tú que vives bajo asedio.
JER 10:18 Porque Yavé dice: Ciertamente esta vez lanzaré a los habitantes de la tierra con honda, y los afligiré para que lo sientan.
JER 10:19 ¡Ay de mí, a causa de mi quebrantamiento! Mi herida es incurable. Pero dije: Ciertamente ésta es mi aflicción y debo soportarla.
JER 10:20 Mi tienda fue destruida y todas mis cuerdas están rotas. Se fueron mis hijos y ya no están. Ya no hay quien levante mi tienda, ni quien extienda mis cortinas.
JER 10:21 Porque los pastores se embrutecieron y no buscaron a Yavé. Por eso no prosperaron y todo su rebaño se dispersó.
JER 10:22 ¡Oigan un rumor! ¡Viene un gran tumulto de la tierra del norte para convertir las ciudades de Judá en desolación y en guarida de chacales!
JER 10:23 Oh Yavé, reconozco que el camino del hombre no está en él mismo, ni al hombre que camina corresponde dirigir sus propios pasos.
JER 10:24 Corrígeme, oh Yavé, pero con justicia, no con tu furor, pues me reducirás a nada.
JER 10:25 Derrama tu furor sobre los pueblos que no te conocen, sobre las naciones que no invocan tu Nombre, porque devoraron a Jacob. Lo devoraron, lo consumieron y desolaron su morada.
JER 11:1 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías:
JER 11:2 Oigan las Palabras de este Pacto. Hablen a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén.
JER 11:3 Diles: Yavé ʼElohim de Israel dice: Maldito el varón que no obedezca las Palabras de este Pacto,
JER 11:4 el cual mandé a sus antepasados el día cuando los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, y dije: Oigan mi voz y practiquen todo lo que les mande. Serán mi pueblo y Yo seré su ʼElohim.
JER 11:5 Cumpliré el juramento que hice a sus antepasados, de darles una tierra que mana leche y miel, como sucede hoy. Entonces respondí: Amén, Yavé.
JER 11:6 Entonces Yavé me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén: Oigan las Palabras de este Pacto y practíquenlas.
JER 11:7 Porque advertí solemnemente a sus antepasados desde el día cuando los saqué de la tierra de Egipto. Hasta hoy madrugué y sin cesar les advertí: ¡Oigan mi voz!
JER 11:8 Pero ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino cada cual anduvo en la terquedad de su perverso corazón. Por eso traigo sobre ellos todas las Palabras de este Pacto, el cual mandé que cumplieran y no lo cumplieron.
JER 11:9 Yavé me dijo: Se halló conspiración entre los varones de Judá y entre los habitantes de Jerusalén,
JER 11:10 para regresar a las iniquidades de sus antepasados, quienes se negaron a escuchar mis Palabras y siguieron tras otros ʼelohim para servirles. La Casa de Israel y la Casa de Judá quebrantaron el Pacto que Yo hice con sus antepasados.
JER 11:11 Por tanto, Yavé dice: En verdad Yo traigo una aflicción sobre ellos de la cual no podrán escapar. Clamarán a Mí, pero Yo no los escucharé.
JER 11:12 Entonces las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán y clamarán a los ʼelohim a los cuales quemaban incienso, pero ellos ciertamente no los podrán salvar en el tiempo de su aflicción.
JER 11:13 Oh Judá, tus ʼelohim son tantos como el número de tus ciudades, y los altares para quemar incienso a baal, tantos como el número de tus calles, oh Jerusalén, los altares que has erigido a lo vergonzoso, altares para quemar incienso a baal.
JER 11:14 Tú, pues, no intercedas por este pueblo, ni levantes clamor por ellos ni oración, porque Yo no escucharé cuando clamen a Mí a causa de su aflicción.
JER 11:15 ¿Qué derecho tiene mi amada en mi Casa, después de hacer tantas repugnancias? ¿Puede la carne sacrificada apartar la aflicción de ti para que te regocijes?
JER 11:16 Yavé te llamó olivo verde de hermoso fruto. El sonido de un fuerte estrépito encendió fuego en él, y sus ramas quedaron inútiles.
JER 11:17 Yavé de las huestes, Quien te plantó, decretó una aflicción contra ti, a causa de la maldad que hicieron la Casa de Israel y la Casa de Judá, pues me provocaron a ira al quemar incienso a baal.
JER 11:18 Yavé me lo informó y lo supe. Entonces Tú me mostraste sus obras.
JER 11:19 Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero. No sabía que ellos tramaban designios contra mí y decían: Destruyamos el árbol con su fruto. Cortémoslo de la tierra de los vivientes para que nadie recuerde su nombre.
JER 11:20 ¡Oh Yavé de las huestes! Tú, Quien juzgas con justicia y escudriñas la mente y el corazón: Vea yo tu venganza de ellos, porque ante Ti expongo mi causa.
JER 11:21 Yavé declara con respecto a los hombres de Anatot, quienes buscan mi vida y dicen: No profetices en Nombre de Yavé, no sea que mueras a manos nuestras.
JER 11:22 Por tanto, Yavé de las huestes dice: Ciertamente Yo los castigaré. Los jóvenes morirán a espada. Sus hijos y sus hijas morirán de hambre.
JER 11:23 No les quedará remanente, porque traeré aflicción sobre los hombres de Anatot el año de su castigo.
JER 12:1 Justo eres Tú, oh Yavé, para que yo contienda contigo. Sin embargo, defenderé mi causa ante Ti: ¿Por qué prospera el camino de los perversos, y los traidores viven en paz?
JER 12:2 Los plantas y echan raíces. Crecen y dan fruto. Cercano estás de sus bocas, pero lejos de su pensamiento.
JER 12:3 Pero Tú, oh Yavé, Tú me conoces. Me miras y pruebas mi corazón, cómo es hacia Ti. Sepáralos como a ovejas para el matadero. Apártalos para el día de la matanza.
JER 12:4 ¿Hasta cuándo lamenta la tierra y se marchita la hierba de todo el campo? Por la perversidad de los que la habitan perecieron los animales y las aves. Porque dicen: Él no verá nuestro último fin.
JER 12:5 [Respuesta de] Yavé: Si te cansaste al correr con la infantería, ¿cómo puedes competir con la caballería? Si caes en una tierra de paz, entonces ¿qué harás en la selva del Jordán?
JER 12:6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre te traicionaron. Aun ellos gritan con voz fuerte detrás de ti. No les creas aunque te digan cosas agradables.
JER 12:7 Abandoné mi casa. Desamparé mi heredad. Entregué en manos de mis enemigos lo que mi alma ama.
JER 12:8 Porque mi heredad fue para mí como león en la selva. Dio su rugido contra mí. Por tanto la aborrecí.
JER 12:9 ¿Mi heredad es para mí como un ave de rapiña de muchos colores? ¿No hay aves de rapiña contra ella y alrededor de ella? Vengan, reúnanse todas las fieras del campo. Vengan a tragarla.
JER 12:10 Muchos pastores destruyeron mi viña. Pisotearon mi heredad. Convirtieron mi agradable heredad en un desierto desolado.
JER 12:11 La convirtieron en una desolación, y llora sobre mí desolada. Toda la tierra está desolada porque no reflexiona algún hombre.
JER 12:12 Llegaron los destructores sobre todas las alturas del desierto, porque la espada de Yavé devora, desde un extremo de la tierra hasta el otro. Para nadie hay paz.
JER 12:13 Sembraron trigo y cosecharon espinas. Tuvieron la posesión, pero nada les aprovechó. Son avergonzados en sus cosechas a causa del ardor de la ira de Yavé.
JER 12:14 Con respecto a todos mis perversos vecinos que atacan la heredad con la cual doté a mi pueblo Israel, Yavé dice: Ciertamente los arrancaré de su tierra. Arrancaré a la Casa de Judá de en medio de ellos.
JER 12:15 Pero después que los arranque, volveré a tener compasión de ellos. Los devolveré cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.
JER 12:16 Sucederá que si en verdad quieren aprender los caminos de mi pueblo para invocar mi Nombre y decir: Vive Yavé, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por baal, ellos serán establecidos en medio de mi pueblo.
JER 12:17 Pero si no escuchan, arrancaré a esa nación. La sacaré de raíz y la destruiré, dice Yavé.
JER 13:1 Yavé me dijo: Vé, cómprate un cinturón de lino y átalo a tu cintura, pero no lo metas en agua.
JER 13:2 Compré el cinturón, conforme a la Palabra de Yavé, y lo até a mi cintura.
JER 13:3 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí por segunda vez:
JER 13:4 Toma el cinturón que compraste, que está en tu cintura, y levántate, vé al Éufrates. Escóndelo allí en la hendidura de una peña.
JER 13:5 Fui y lo escondí junto al Éufrates, como Yavé me ordenó.
JER 13:6 Y después de muchos días Yavé me dijo: Levántate, vé al Éufrates y toma de allí el cinturón que te mandé que escondieras allá.
JER 13:7 Fui al Éufrates y cavé. Tomé el cinturón del lugar donde lo escondí. Ciertamente el cinturón se pudrió y no servía para algo.
JER 13:8 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
JER 13:9 Yavé dice: Así ordené que se pudra la soberbia de Judá y la gran soberbia de Jerusalén.
JER 13:10 Este pueblo perverso que rehúsa escuchar mis Palabras, que anda en la terquedad de su corazón y va tras otros ʼelohim para servirles y postrarse ante ellos, será como este cinturón que es completamente inútil.
JER 13:11 Porque como el cinturón se adhiere a la cintura de un hombre, así establecí que se adhiera a Mí toda la Casa de Israel y toda la Casa de Judá, dice Yavé, para que fuera mi pueblo, mi renombre, mi alabanza y mi gloria. Pero ellos no escucharon.
JER 13:12 Entonces les dirás esta Palabra: Yavé, el ʼElohim de Israel dice: Todo cántaro será llenado con vino. Y ellos te preguntarán: ¿No sabemos ciertamente que todo cántaro será llenado con vino?
JER 13:13 Entonces les contestarás: Yavé dice: Miren, Yo lleno de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes de la descendencia de David que se sientan sobre el trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén.
JER 13:14 Los quebrantaré unos contra otros, padres contra hijos a la vez, dice Yavé. No perdonaré ni tendré compasión, ni misericordia para no destruirlos.
JER 13:15 Oigan y presten atención. No sean altivos, porque Yavé habló.
JER 13:16 Den gloria a Yavé su ʼElohim antes que Él traiga oscuridad, antes que sus pies tropiecen contra montañas de oscuridad, y Él convierta la luz que esperan en densa oscuridad.
JER 13:17 Pero si no escuchan esto, mi alma llorará en secreto a causa de la soberbia de ustedes. Mis ojos llorarán amargamente porque el rebaño de Yavé será llevado cautivo.
JER 13:18 Dí al rey y a la reina madre: Humíllense. Siéntense en la tierra, porque la corona de su gloria cayó de sus cabezas.
JER 13:19 Las ciudades del Neguev fueron cerradas, y no hay quien las abra. Todo Judá es llevado al exilio, totalmente llevado en cautiverio.
JER 13:20 Levanta tus ojos y mira a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu bello rebaño?
JER 13:21 ¿Qué dirás cuando él designe como jefes a aquellos a quienes tú enseñaste? ¿No se apoderarán de ti dolores como de parturienta?
JER 13:22 Cuando digas en tu corazón: ¿Por qué me sucede esto? Por tu gran iniquidad fueron levantadas tus faldas y desnudados tus talones.
JER 13:23 ¿Cambiará el etíope su piel, o el leopardo sus manchas? Así también ustedes no podrán hacer lo bueno, por estar acostumbrados a hacer lo malo.
JER 13:24 Por tanto Yo los esparciré como el pasto seco que pasa con el viento del desierto.
JER 13:25 Ésta es tu parte, la cantidad que medí para ti, dice Yavé, porque te olvidaste de Mí y confiaste en la mentira.
JER 13:26 Por tanto Yo también levantaré tus faldas y las alzaré sobre tu cara, para que sea vista tu vergüenza,
JER 13:27 tus adulterios, tus lujuriosos relinchos, y la perversidad de tu fornicación. Vi todas tus repugnancias sobre las colinas y en el campo. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿Hasta cuándo no te purificas?
JER 14:1 Palabra de Yavé que vino a Jeremías con motivo de la sequía:
JER 14:2 Judá se enlutó, y sus puertas se despoblaron. Ellos se sientan consternados en tierra y lamentan. Subió el clamor de Jerusalén.
JER 14:3 Los nobles envían a sus esclavos por agua. Van a las cisternas, pero no encuentran agua. Vuelven avergonzados y confusos con los cántaros vacíos. Cubren sus cabezas.
JER 14:4 Porque se resquebrajó el suelo, pues no hay lluvia en la tierra. Los labradores están confusos. Cubren sus cabezas.
JER 14:5 Hasta la venada al parir abandona su cría en el campo, porque no hay hierba.
JER 14:6 Los asnos monteses se paran en las alturas y aspiran el aire como chacales. Sus ojos se debilitan porque no hay hierba.
JER 14:7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, actúa, oh Yavé, por amor a tu Nombre. Ciertamente nuestras rebeliones se multiplicaron y pecamos contra Ti.
JER 14:8 Oh Esperanza de Israel, su Salvador en tiempo de aflicción. ¿Por qué eres como forastero en la tierra, como caminante que levanta su tienda solo para pernoctar?
JER 14:9 ¿Por qué te muestras como un hombre espantado, y como valiente incapaz de librar? Pero Tú, oh Yavé, estás en medio de nosotros. Tu Nombre es invocado sobre nosotros. No nos desampares.
JER 14:10 Con respecto a este pueblo Yavé dice: Se deleitaron en vagar y no dieron reposo a sus pies. Por tanto Yavé no se complace en ellos. Ahora recuerda su iniquidad y castiga sus pecados.
JER 14:11 Y Yavé me dijo: No intercedas por este pueblo.
JER 14:12 Cuando ayunen, no escucharé su clamor. Cuando ofrezcan holocaustos y ofrenda, no los aceptaré, sino los consumiré con espada, hambre y pestilencia.
JER 14:13 Entonces dije: Oh, ʼAdonay Yavé. Mira, los profetas les dicen: No verán espada ni tendrán hambre, sino les daré paz duradera en este lugar.
JER 14:14 Entonces Yavé me respondió: Los profetas profetizan mentira en mi Nombre. No los envié, ni les di orden, ni les hablé. Les profetizan visión mentirosa, brujería, vanidad y engaño de su corazón.
JER 14:15 Por tanto Yavé dice a los profetas que profetizan en mi Nombre, a los cuales Yo no envié. Ellos dicen: No habrá espada ni hambruna en esta tierra. Pues tales profetas perecerán a espada y de hambre.
JER 14:16 El pueblo al cual ellos profetizan será echado en las calles de Jerusalén por causa del hambre y la espada. No habrá quien los entierre a ellos, ni a sus esposas, ni a sus hijos, ni a sus hijas, porque derramaré su perversidad sobre ellos.
JER 14:17 Diles esta Palabra: Mis ojos derramen lágrimas noche y día, y no cesen. Porque la virgen hija de mi pueblo está quebrantada con gran quebranto por un golpe muy doloroso.
JER 14:18 Si salgo al campo, ahí están los muertos a espada. Si entro en la ciudad, ahí están los enfermos a causa del hambre. Tanto el profeta como el sacerdote vagan por la tierra y no entendieron.
JER 14:19 ¿Desechaste completamente a Judá? ¿Aborreció tu alma a Sion? ¿Por qué nos heriste sin remedio? Esperábamos paz, pero no hay bienestar, tiempo de sanidad. Aquí está el terror.
JER 14:20 Reconocemos, oh Yavé, nuestras perversidades y las iniquidades de nuestros antepasados, porque pecamos contra Ti.
JER 14:21 Por amor a tu Nombre, no deseches ni deshonres tu glorioso trono. Acuérdate, no anules tu Pacto con nosotros.
JER 14:22 Entre los ídolos de los gentiles, ¿hay los que hagan llover? ¿O los cielos dar lluvias? ¿Oh Yavé, no eres Tú nuestro ʼElohim? Esperaremos en Ti, porque Tú haces todas estas cosas.
JER 15:1 Entonces Yavé me dijo: Aunque Moisés y Samuel se coloquen delante de Mí, no me conmoveré por este pueblo. Échalos, que salgan de mi Presencia.
JER 15:2 Si te preguntan: ¿A dónde iremos? Les dirás: Yavé dice así: Los que a muerte, a muerte, los que a espada, a espada, los que a hambre, a hambre, los que a cautiverio, a cautiverio.
JER 15:3 Enviaré sobre ellos cuatro clases de castigo, dice Yavé, la espada para matar, los perros para destrozar, las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir.
JER 15:4 Los entregaré como objeto de horror entre todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que él hizo en Jerusalén.
JER 15:5 Oh Jerusalén, en verdad, ¿quién tendrá compasión de ti? ¿Quién llorará por ti? ¿Quién se desviará para preguntar con respecto a ti?
JER 15:6 Tú me abandonaste, te devolviste, dice Yavé. Por tanto, Yo extiendo mi mano contra ti y te destruiré. Estoy cansado de compadecerme.
JER 15:7 Los aventaré con un aventador hasta las puertas de la tierra, y los privaré de hijos. Destruiré a mi pueblo, porque no se devolvieron de sus caminos.
JER 15:8 Sus viudas serán más que la arena del mar. Traeré al destructor contra ellos en pleno día, contra la madre y contra los hijos. Destruiré a mi pueblo porque no regresaron de sus caminos.
JER 15:9 La que dio a luz siete desfallecerá y exhalará su alma. Su sol se ocultará cuando sea aún de día. Será avergonzada y confundida. Y lo que quede lo entregaré a la espada de sus enemigos, dice Yavé.
JER 15:10 ¡Ay de mí, madre mía, que me diste a luz como varón de contienda y hombre de discordia para toda esta tierra! Ni presté ni me prestaron, pero todos me maldicen.
JER 15:11 Así sea, oh Yavé, si no te supliqué a favor del enemigo en tiempo de aflicción y en época de angustia.
JER 15:12 ¿Quién podrá romper el hierro, y el bronce del norte?
JER 15:13 Entregaré tus bienes y tus tesoros al saqueo, y no por precio, sino por todos tus pecados en todo tu territorio.
JER 15:14 Ordenaré que sirvas a tus enemigos en una tierra que tú no conoces, porque un fuego se encendió en mi furor y arderá sobre ustedes.
JER 15:15 Oh Yavé, Tú lo sabes. Acuérdate de mí. Visítame y véngame de mis perseguidores. En vista de tu paciencia, no me arrebates. Sabes que por amor a Ti soporto afrentas.
JER 15:16 Tus Palabras fueron halladas, y yo las comí. Y tus Palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque tu Nombre es invocado sobre mí, oh Yavé, ʼElohim de las huestes.
JER 15:17 No me senté ni me regocijé con los que se divierten. A causa del peso de tu mano me senté solo, porque me llenaste de indignación.
JER 15:18 ¿Por qué es continuo mi dolor, y mi herida incurable rehúsa ser sanada? ¿Serás para mí como un torrente no confiable, como aguas que no son estables?
JER 15:19 Por tanto Yavé dice: Si te devuelves, Yo te restauraré y estarás delante de Mí. Si apartas lo precioso de lo vil serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y no te conviertas tú a ellos.
JER 15:20 Te pondré frente a este pueblo como muro de bronce reforzado. Pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque Yo estoy contigo para salvarte y librarte, dice Yavé.
JER 15:21 Te libraré de mano de los perversos. Te rescataré de la garra de los tiranos.
JER 16:1 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
JER 16:2 No tomarás esposa para ti. No tendrás hijos ni hijas en este lugar.
JER 16:3 Porque con respecto a los hijos e hijas que nazcan en este lugar, a las madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra, Yavé dice:
JER 16:4 Morirán de muerte cruel. No serán llorados ni sepultados. Serán como abono sobre la superficie de la tierra. Serán consumidos por la espada y el hambre. Sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y las bestias de la tierra.
JER 16:5 Yavé dice: No entres en casa del duelo, ni vayas a lamentar, ni los consueles, porque retiré de este pueblo mi paz, mi misericordia y mi compasión, dice Yavé.
JER 16:6 En esta tierra morirán grandes y pequeños. No serán sepultados ni los llorarán, ni por ellos se harán incisiones, ni se raparán la cabeza,
JER 16:7 ni saldrán con pan para consolar a los que estén de luto por ellos, ni les darán la copa de consuelo por su padre o por su madre.
JER 16:8 Tampoco entres en la casa del banquete para sentarte a comer y beber con ellos.
JER 16:9 Porque Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo suspendo en este lugar, en los días de ustedes y ante ustedes, toda voz de gozo y toda voz de alegría, la voz del novio y la de la novia.
JER 16:10 Acontecerá que cuando anuncies a este pueblo todas estas cosas, te preguntarán: ¿Por qué Yavé pronuncia contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Cuáles delitos o pecados cometimos contra Yavé nuestro ʼElohim?
JER 16:11 Entonces les dirás: Porque sus antepasados me abandonaron, dice Yavé, fueron tras otros ʼelohim, se postraron ante ellos y les sirvieron. Pero a Mí me abandonaron y no observaron mi Ley.
JER 16:12 Ustedes actuaron peor que sus antepasados, porque en verdad cada uno de ustedes sigue lo que le dicta su malvado corazón de tal modo que no me escucha.
JER 16:13 Los echaré de esta tierra a una tierra que ustedes ni sus antepasados conocieron. Allá servirán a ʼelohim extraños día y noche, porque no les mostraré clemencia.
JER 16:14 Pero, ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando ya no se dirá: ¡Vive Yavé, Quien sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!
JER 16:15 Sino: ¡Vive Yavé, que sacó a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los echó! Porque los devolveré a su tierra, la cual di a sus antepasados.
JER 16:16 Miren, enviaré muchos pescadores que los pesquen, dice Yavé. Después enviaré muchos cazadores que los cacen por las montañas y colinas, y por las hendiduras de las peñas.
JER 16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos. No se me ocultarán, ni su iniquidad está encubierta de mis ojos.
JER 16:18 Pero primero les pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos y llenaron mi heredad con sus repugnancias.
JER 16:19 Oh Yavé, Fuerza mía y Fortaleza mía, mi Refugio en tiempo de aflicción. A ti vendrán las naciones desde los extremos de la tierra y dirán: En verdad, nuestros antepasados heredaron mentira, vanidad en la cual no hay provecho.
JER 16:20 ¿El hombre se fabrica ʼelohim? ¡Pero esos no son ʼelohim!
JER 16:21 Por tanto ciertamente, esta vez les mostraré mi poder y mi fortaleza. Sabrán que mi nombre es Yavé.
JER 17:1 El pecado de Judá está esculpido con cincel de hierro. Está grabado en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares con punta de diamante.
JER 17:2 Como ellos recuerdan a sus hijos, así se acuerdan de sus Aseras junto a árboles frondosos sobre las altas colinas,
JER 17:3 en el campo, sobre mi Montaña. Entregaré al saqueo tus riquezas y todos tus tesoros por el pecado de tus lugares altos en todo tu territorio.
JER 17:4 Tú misma serás privada de la herencia que te di, y en una tierra que no conoces serás esclava de tus enemigos, porque encendiste en mi furor un fuego que arderá para siempre.
JER 17:5 Yavé dice: Maldito el que confía en el hombre, se apoya en un brazo de carne y cuyo corazón se aparta de Yavé.
JER 17:6 Será como un arbusto en una llanura desierta. No verá cuando venga el bien, sino vive en sequedales en el desierto, una tierra salitrosa e inhabitable.
JER 17:7 Bendito el que confía en Yavé, cuyo fundamento está en Yavé.
JER 17:8 Será como árbol plantado junto a las aguas, que extiende sus raíces hacia las corrientes. No teme cuando viene el calor, pues su follaje estará frondoso. El año de sequía no se afanará, ni dejará de dar su fruto.
JER 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso. ¿Quién puede entenderlo?
JER 17:10 Yo, Yavé, escudriño el corazón y pruebo la mente para dar a cada uno conforme a sus caminos, conforme al fruto de sus obras.
JER 17:11 El que acumula riquezas injustas es como la perdiz que incuba lo que no puso. En la mitad de sus días las abandonará, y en sus últimos años resultará ser un necio.
JER 17:12 Trono glorioso, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro Santuario.
JER 17:13 Oh Yavé, Esperanza de Israel, los que te abandonan serán avergonzados. Todos los que se apartan de Ti serán inscritos en el polvo, porque abandonaron a Yavé, Fuente de agua viva.
JER 17:14 Sáname, oh Yavé, y seré sanado. Sálvame y seré salvado, porque Tú eres mi Alabanza.
JER 17:15 Ciertamente ellos me dicen: ¿Dónde está la Palabra de Yavé? ¡Que se cumpla!
JER 17:16 Pero yo no me apresuré a ser un pastor que no va tras Ti. No deseé ese horrible día. Tú lo sabes: En tu presencia expresé lo que salió de mis labios.
JER 17:17 No seas un terror para mí. Tú eres mi Refugio en el día de la aflicción.
JER 17:18 Que se avergüencen los que me persiguen, pero que no me avergüence yo. Que se aterroricen ellos, y no me aterrorice yo. Trae el día malo sobre ellos, y destrúyelos con doble quebranto.
JER 17:19 Yavé me dice: Vé y ponte en pie en la puerta de los hijos del pueblo, por la cual los reyes de Judá entran y salen, en todas las puertas de Jerusalén,
JER 17:20 y diles: Oigan la Palabra de Yavé, oh reyes de Judá, y todo Judá, con todos los habitantes de Jerusalén que entran por estas puertas.
JER 17:21 Yavé dice: Guárdense para no traer cargas el día sábado, para introducirlas por las puertas de Jerusalén.
JER 17:22 Tampoco saquen cargas de sus casas el día sábado, ni hagan algún trabajo, sino santifiquen el día sábado, como lo ordené a sus antepasados.
JER 17:23 Pero ellos no escucharon, ni inclinaron su oído, sino se volvieron indómitos para no escuchar ni recibir corrección.
JER 17:24 Sucederá que si ustedes me escuchan atentamente, dice Yavé, y no introducen carga por las puertas de esta ciudad el día sábado, sino santifican el día sábado, y no hacen en él algún trabajo,
JER 17:25 los reyes y príncipes que se sientan en el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los habitantes de Jerusalén entrarán por las puertas de esta ciudad en carrozas y en caballos. Esta ciudad será habitada para siempre.
JER 17:26 Vendrán de las ciudades de Judá, los alrededores de Jerusalén, la tierra de Benjamín, la Sefela, la región montañosa y el Neguev. Traerán holocaustos, sacrificios, ofrenda vegetal e incienso, y ofrenda de acción de gracias a la Casa de Yavé.
JER 17:27 Pero si no me escuchan para santificar el día sábado y no llevar una carga ni introducirla por las puertas de Jerusalén el día sábado, Yo encenderé un fuego en sus puertas que devorará los palacios de Jerusalén y no será apagado.
JER 18:1 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías:
JER 18:2 Levántate, baja a la casa del alfarero y allí oirás mis Palabras.
JER 18:3 Bajé a la casa del alfarero. Ahí estaba él trabajando sobre la rueda.
JER 18:4 La vasija de arcilla que hacía se echó a perder en su mano. Volvió e hizo de ella otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
JER 18:5 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
JER 18:6 ¿No podré Yo hacer con ustedes, oh Casa de Israel, como hace este alfarero? dice Yavé. Ciertamente como la arcilla es en mano del alfarero, así son ustedes en mi mano, oh Casa de Israel.
JER 18:7 En un momento hablo contra pueblos y contra reinos, para desarraigar, destruir y arruinar.
JER 18:8 Pero si esa nación contra la cual hablé se devuelve de su maldad, Yo desistiré del mal que pensé hacerle.
JER 18:9 En un momento hablo a una nación o a un reino para edificar y plantar.
JER 18:10 Pero si hace lo malo ante mis ojos y no obedece mi voz, entonces Yo también desistiré del bien que prometí hacerle.
JER 18:11 Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén: Yavé dice: En verdad, Yo preparo un mal, y trazo un designio contra ustedes. Cada uno regrese de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.
JER 18:12 Pero ellos responderán: Es inútil, porque seguimos tras nuestros propios designios. Cada uno hace según la terquedad de su malvado corazón.
JER 18:13 Por tanto Yavé dice: Pregunten ahora entre los pueblos: ¿Quién oyó cosa semejante? ¡La virgen de Israel hizo algo horrible!
JER 18:14 ¿Desaparecerá la nieve de las peñas de las montañas del Líbano? ¿Se agotarán las frescas aguas que fluyen de tierras lejanas?
JER 18:15 Pues mi pueblo me olvidó. Ofrece incienso a lo que no tiene valor. Tropezó en sus caminos, en las sendas antiguas. Camina por senderos, y no por la calzada.
JER 18:16 Convirtió su tierra en una desolación y burla perpetua. Todo el que pase por ella se asombrará y meneará la cabeza.
JER 18:17 Como con un viento del oriente los esparciré delante del enemigo. En el día de la aflicción les daré la espalda y no el rostro.
JER 18:18 Entonces ellos dijeron: ¡Vengan, tramemos nosotros un plan contra Jeremías! Porque la enseñanza no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Vengan, causémosle una herida en la lengua, y no atendamos ninguna de sus palabras.
JER 18:19 Oh Yavé, escúchame y oye la voz de los que contienden contra mí.
JER 18:20 ¿Se paga el bien con mal? Porque cavaron una fosa para mi vida. Recuerda cómo intercedí por ellos ante Ti, para apartar tu ira de ellos.
JER 18:21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre. Entrégalos al poder de la espada. Queden sus esposas viudas y sin hijos. Sean sus esposos expuestos a la muerte, y sus jóvenes mueran a espada en la batalla.
JER 18:22 Que se oiga clamor en sus casas cuando de repente lleves tropas contra ellos, porque cavaron una fosa para atraparme, y escondieron trampas a mis pies.
JER 18:23 Pero Tú, oh Yavé, conoces sus designios contra mí para matarme. No hagas sacrificio que apacigüe por sus pecados. Procede así con ellos en el tiempo de tu furor.
JER 19:1 Yavé dijo: Vé y compra una vasija de arcilla al alfarero. Lleva contigo ancianos del pueblo y ancianos de los sacerdotes.
JER 19:2 Saldrás al Valle del Hijo de Hinom, que está en la entrada de la Puerta Oriental y proclama allí las palabras que Yo te diré.
JER 19:3 Y dí: Oh reyes de Judá y habitantes de Jerusalén, oigan la Palabra de Yavé. Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo traigo una desgracia sobre este lugar de tal clase que a todo el que lo oiga le vibrarán los oídos.
JER 19:4 Porque me abandonaron y enajenaron este lugar. Ofrecieron en él incienso a otros ʼelohim que ellos no conocieron, ni sus antepasados, ni los reyes de Judá. Llenaron este lugar de sangre de inocentes.
JER 19:5 Edificaron lugares altos a baal para quemar con fuego a sus hijos como holocaustos a baal, cosa que Yo no ordené ni dije, ni me vino a la mente.
JER 19:6 Por tanto ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando ya no se llamará este lugar Tófet, ni Valle del Hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza.
JER 19:7 Anularé el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar. Caerán a espada ante sus enemigos y en mano de los que buscan su vida. Daré sus cadáveres como comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
JER 19:8 Convertiré a esta ciudad en espanto y burla. Todo el que pase por ella se asombrará y silbará a causa de todas sus plagas.
JER 19:9 Dispondré que se coman la carne de sus hijos y sus hijas. Cada uno comerá la carne de su prójimo en el asedio y la aflicción, con los cuales los angustiarán sus enemigos y los que buscan sus vidas.
JER 19:10 Luego quebrarás la vasija ante los ojos de los hombres que vayan contigo
JER 19:11 y les dirás: Yavé de las huestes dice: De este modo quebraré a este pueblo y a esta ciudad, como se quiebra una vasija de arcilla, que no se puede restaurar. En Tófet serán enterrados, porque no habrá otro lugar para sepultar.
JER 19:12 Así haré a este lugar y a sus habitantes, dice Yavé. Convertiré esta ciudad como a Tófet.
JER 19:13 Las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá que están contaminadas serán como Tófet, todas las casas sobre cuyas azoteas ofrecen incienso a todo el ejército del cielo y vierten libaciones a otros ʼelohim.
JER 19:14 Jeremías regresó de Tófet, a donde lo envió Yavé a profetizar. Se puso en pie en el patio de la Casa de Yavé y dijo a todo el pueblo:
JER 19:15 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo traigo sobre esta ciudad y todas sus aldeas toda calamidad que pronuncié contra ella, porque se volvieron indómitos para no escuchar mis Palabras.
JER 20:1 El sacerdote Pasur, hijo de Imer, quien presidía como jefe en la Casa de Yavé, oyó a Jeremías cuando profetizaba estas cosas.
JER 20:2 Pasur azotó al profeta Jeremías y lo puso en el cepo que estaba en la Puerta Superior de Benjamín, la cual estaba junto a la Casa de Yavé.
JER 20:3 En la mañana siguiente, Pasur sacó a Jeremías del cepo, y Jeremías le dijo: Yavé no te llama Pasur, sino Terror en torno.
JER 20:4 Porque Yavé dice: Mira, Yo te convierto en terror para ti y para todos tus amigos. Caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en mano del rey de Babilonia, quien los llevará cautivos a Babilonia y los matará a espada.
JER 20:5 Entregaré también todas las riquezas de esta ciudad, todo el producto de su labor y todos los tesoros de los reyes de Judá, y los saqueará. Los tomarán y los llevarán a Babilonia.
JER 20:6 Y tú, Pasur, y todos los que viven en tu casa irán cautivos. Entrarás en Babilonia y allí morirás. Allí serán sepultados, tú y todos tus amigos, a los cuales profetizaste mentira.
JER 20:7 Me sedujiste, oh Yavé, y fui seducido. Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. Cada día soy objeto de burla. Cada uno se burla de mí.
JER 20:8 Porque cuantas veces hablo, proclamo, grito: ¡Violencia y destrucción! La Palabra de Yavé resulta para mí reproche y burla todo el día.
JER 20:9 Y si digo: No lo recordaré a Él, ni hablaré más en su Nombre, entonces mi corazón es como un fuego abrasador encerrado en mis huesos. Me esfuerzo en contenerlo, pero no puedo.
JER 20:10 Porque oí la murmuración de muchos: ¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo, denunciémoslo! Todos mis amigos que esperan mi caída dicen: Quizás sea engañado. Entonces prevaleceremos contra él y tomaremos nuestra venganza.
JER 20:11 Pero Yavé está conmigo como poderoso Gigante. Por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán contra mí. Sentirán perpetua confusión que nunca será olvidada.
JER 20:12 Oh Yavé de las huestes. Tú escudriñas al justo y ves la mente y el corazón. Permite que yo vea tu venganza de ellos, pues a Ti expuse mi causa.
JER 20:13 ¡Canten a Yavé, alaben a Yavé, Quien libró la vida del pobre de mano de los malhechores!
JER 20:14 Maldito el día cuando nací. No sea bendecido el día cuando mi madre me dio a luz.
JER 20:15 Maldito el hombre que dio noticias a mi padre, y dijo: ¡Te nació un hijo varón! Y le causó gran alegría.
JER 20:16 Sea tal hombre como las ciudades que Yavé destruyó sin misericordia, Que oiga alarma por la mañana y gritos de guerra al mediodía.
JER 20:17 Porque no me mataste en el vientre, y mi madre sería mi sepulcro, y su vientre estaría embarazado para siempre.
JER 20:18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver aflicción y dolor, y que mis días se gasten en vergüenza?
JER 21:1 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías, cuando el rey Sedequías le envió a Pasur, hijo de Malquías y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, para que le dijeran:
JER 21:2 Te ruego que consultes a Yavé por nosotros, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, guerrea contra nosotros. Tal vez Yavé nos trate según todas sus maravillosas obras, a fin de que aquél se retire de nosotros.
JER 21:3 Y Jeremías les respondió: Digan así a Sedequías:
JER 21:4 Yavé ʼElohim de Israel dice: Miren, Yo devuelvo las armas de guerra que están en manos de ustedes, con las cuales combaten contra el rey de Babilonia a los caldeos, quienes los tienen sitiados por fuera del muro. A ellos los reuniré en medio de esta ciudad.
JER 21:5 Yo mismo pelearé contra ustedes con mano extendida y brazo fuerte, con furor, ira y ardiente indignación.
JER 21:6 Heriré a los que viven en la ciudad, tanto al hombre como a la bestia, los cuales morirán de gran pestilencia.
JER 21:7 Después de esto, dice Yavé, entregaré a Sedequías, rey de Judá, a sus esclavos y al pueblo, a los que escapen en esta ciudad de la pestilencia, la espada y el hambre, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, de los demás enemigos y de los que buscan sus vidas. Él los matará a filo de espada. No tendrá compasión de ellos, ni perdonará, ni tendrá misericordia.
JER 21:8 Y a este pueblo le dirás: Yavé dice: Ciertamente Yo pongo delante de ustedes el camino de la vida y el de la muerte.
JER 21:9 El que permanezca en esta ciudad morirá a espada, de hambre y de pestilencia. Pero el que salga y se entregue a los caldeos que los asedian, vivirá. Su vida le será como despojo.
JER 21:10 Porque levanté mi rostro contra esta ciudad para mal y no para bien, dice Yavé. Será entregada en mano del rey de Babilonia, quien la destruirá con fuego.
JER 21:11 Y a la casa del rey de Judá dirás: Oigan la Palabra de Yavé:
JER 21:12 Oh casa de David, Yavé dice: Vayan pronto a administrar justicia. Libren al oprimido de la mano del opresor. Para que mi ira no salga como fuego, se encienda, y no haya quien la extinga a causa de la maldad de sus obras.
JER 21:13 Aquí estoy contra ti, oh habitante del valle y de la roca de la llanura, dice Yavé. Ustedes que dicen: ¿Quién bajará contra nosotros? ¿Quién entrará en nuestras habitaciones?
JER 21:14 Los castigaré según el fruto de sus obras, dice Yavé. Encenderé un fuego en su bosque que devorará todo alrededor de él.
JER 22:1 Yavé dijo: Baja a la casa del rey de Judá y habla allí estas Palabras:
JER 22:2 Oye la Palabra de Yavé, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus esclavos y tu pueblo que entra por estas puertas.
JER 22:3 Yavé dice: Hagan lo recto y lo justo. Libren al oprimido de mano del opresor. No maltraten ni traten con violencia al extranjero, al huérfano, ni a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar.
JER 22:4 Porque si realmente obedecen esta Palabra, entonces los reyes que se sentarán en el trono en lugar de David entrarán por las puertas de esta casa. Ellos, sus esclavos y su pueblo entrarán montados en carrozas y caballos.
JER 22:5 Pero si no escuchan estas Palabras, por Mí mismo juré, dice Yavé, que esta casa será desolada.
JER 22:6 Porque Yavé dice esto con respecto a la casa del rey de Judá: Eres para Mí como Galaad, como la cumbre del Líbano. Pero te convertiré en una desolación y en ciudades no habitadas.
JER 22:7 Designé contra ti destructores, cada uno con sus armas, quienes talarán tus cedros más selectos y los echarán al fuego.
JER 22:8 Entonces muchas gentes pasarán junto a esta ciudad. Cada uno dirá a su compañero: ¿Por qué Yavé obró así con esta gran ciudad?
JER 22:9 Y responderán: Porque abandonaron el Pacto de Yavé su ʼElohim, se postraron ante ʼelohim extraños y les sirvieron.
JER 22:10 No lloren por un muerto, ni se lamenten por él. Lloren con amargura por el que se va, porque no regresará jamás ni verá la tierra donde nació.
JER 22:11 Porque con respecto a Salum, hijo de Josías, rey de Judá, quien reinó en lugar de su padre Josías y salió de este lugar, Yavé dice: Ya no regresará aquí.
JER 22:12 Morirá en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y ya no verá esta tierra.
JER 22:13 ¡Ay del que edifica su casa con injusticia y sus habitaciones sin equidad, que se sirve gratuitamente de su prójimo y no le paga el salario por su trabajo!
JER 22:14 Que dice: Me edificaré una casa espaciosa con amplios salones. Le abriré ventanas. La cubriré de cedro y la pintaré de rojo vivo.
JER 22:15 ¿Reinarás porque te rodeas de cedro? Si tu antepasado comió, bebió y salió bien, se debió a que practicó el juicio recto y la justicia.
JER 22:16 Él defendió la causa del afligido y menesteroso. Por eso hizo bien. ¿No es eso lo que significa conocerme a Mí? dice Yavé.
JER 22:17 Pero tus ojos y tu corazón no están fijados sino en tus ganancias deshonestas, en derramar la sangre inocente, en la opresión y la ofensa.
JER 22:18 Por tanto Yavé dice esto con respecto a Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: No lo lamentarán: ¡Ay hermano mío! ¡Ay hermana mía! Ni lo lamentarán: ¡Ay ʼadon! ¡Ay su majestad!
JER 22:19 Será enterrado como un asno. Lo arrastrarán y lo tirarán fuera de las puertas de Jerusalén.
JER 22:20 Sube al Líbano y clama. Eleva tu voz en Basán. Clama también desde la [montaña] Abarim, porque todos sus amantes fueron destruidos.
JER 22:21 En tu gran prosperidad te hablé. Pero dijiste: No escucharé. Éste fue tu camino desde tu juventud. Nunca escuchaste mi voz.
JER 22:22 El viento apacentará a todos tus pastores, y tus amantes irán al cautiverio. Ciertamente serás avergonzada y confundida por todas tus perversidades.
JER 22:23 Habitaste en el Líbano. Hiciste tu nido en los cedros. ¡Cómo gemirás cuando te lleguen las angustias, los dolores como de parturienta!
JER 22:24 Yavé dice: ¡Vivo Yo! que aunque Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera anillo de sellar en mi mano derecha, aun de allí lo sacaría.
JER 22:25 Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, de aquellos a quienes tú temes, de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de los caldeos.
JER 22:26 A ti y a tu madre que te dio a luz los lanzaré a un país extraño donde no nacieron. Allí morirán.
JER 22:27 No regresarán a la tierra a la cual con toda el alma ansían regresar.
JER 22:28 ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué él y su generación fueron sacados y echados a una tierra que no conocieron?
JER 22:29 ¡Tierra, tierra, tierra! Oye la Palabra de Yavé.
JER 22:30 Yavé dice: Inscriban a este hombre como uno privado de descendencia. Porque ninguno de su descendencia se sentará en el trono de David para reinar en Judá.
JER 23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi prado! dice Yavé.
JER 23:2 Por eso con respecto a los pastores que pastorean a mi pueblo, Yavé ʼElohim de Israel dice: Ustedes dispersaron mis ovejas, las ahuyentaron y no las atendieron. Ciertamente Yo los castigo por la perversidad de sus acciones, dice Yavé.
JER 23:3 Yo reuniré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché y las devolveré a sus prados. Crecerán y se multiplicarán.
JER 23:4 Designaré para ellas pastores que las pastoreen. Ya no temerán ni se turbarán. Ninguna faltará, dice Yavé.
JER 23:5 Ciertamente vienen días en los cuales levantaré un Retoño justo para David, dice Yavé,y reinará como Rey. Obrará sabiamente, y ejecutará juicio recto y justicia en la tierra.
JER 23:6 En sus días Judá será salvado, e Israel vivirá confiado. Éste es el Nombre con el cual será llamado: Yavé, Justicia Nuestra.
JER 23:7 Miren, vienen días, dice Yavé, cuando ya no dirán: ¡Vive Yavé, Quien sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!
JER 23:8 Sino: ¡Vive Yavé, Quien sacó y trajo la descendencia de la Casa de Israel de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los echó! Y vivirán en su tierra.
JER 23:9 A causa de los profetas, mi corazón está quebrantado dentro de mí, y todos mis huesos se estremecen. Fui como un ebrio, un hombre dominado por el vino, a causa de Yavé y a causa de sus santas Palabras.
JER 23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros. La tierra gime a causa de una maldición y los pastos de la llanura se secaron. La carrera de ellos es mala, y su poder no es recto.
JER 23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote están contaminados. Aun en mi Casa hallo sus perversidades, dice Yavé.
JER 23:12 Por tanto su camino será como senderos resbaladizos. Serán empujados a la oscuridad y caerán en ella, porque traeré calamidad sobre ellos el año de su castigo, dice Yavé.
JER 23:13 Entre los profetas de Samaria vi esta locura: Profetizan por baal y extravían a mi pueblo Israel.
JER 23:14 Entre los profetas de Jerusalén vi algo horrible: Cometen adulterio, practican la mentira y apoyan las manos de los perversos para que nadie se convierta de su perversidad. Todos ellos fueron para mí como Sodoma, y sus habitantes, como Gomorra.
JER 23:15 Por tanto, con respecto a estos profetas, Yavé de las huestes dice: Ciertamente Yo les doy a comer ajenjo y a beber agua envenenada. Porque de los profetas de Jerusalén salió la blasfemia a toda la tierra.
JER 23:16 Yavé de las huestes dice: No escuchen las palabras de los profetas que les profetizan. Los alimentan con vanas esperanzas. Hablan visión de su corazón, no de la boca de Yavé.
JER 23:17 Dicen atrevidamente a los que me desprecian: Yavé dijo: ¡Tendrán paz! Y a todo el que anda tras la terquedad de su corazón, le dicen: ¡No llegará mal sobre ustedes!
JER 23:18 Pero, ¿quién estuvo en el secreto de Yavé, que oyó y escuchó su Palabra?
JER 23:19 Ciertamente la tempestad de Yavé sale con furia. Es una tempestad que se arremolina. Se precipita sobre las cabezas de los perversos.
JER 23:20 La ira de Yavé no se apartará hasta que se ejecute y se realice el propósito de su corazón. Al final de los días entenderán claramente.
JER 23:21 Yo no envié a esos profetas, pero ellos corrían. No les hablé, pero ellos profetizaban.
JER 23:22 Si hubieran estado en mi consejo, habrían proclamado mis Palabras a mi pueblo, y los habrían devuelto de su mal camino y la maldad de sus obras.
JER 23:23 ¿Soy Yo ʼElohim solo de cerca, dice Yavé, y no ʼElohim de lejos?
JER 23:24 ¿Podrá alguien ocultarse, en escondrijos donde Yo no lo vea? dice Yavé. ¿No lleno Yo el cielo y la tierra?
JER 23:25 Oí lo que dicen los profetas que profetizan en mi Nombre y dicen: ¡Tuve un sueño, tuve un sueño!
JER 23:26 ¿Hasta cuándo? ¿Qué hay en el corazón de los profetas que profetizan mentira, que profetizan el engaño de su propio corazón?
JER 23:27 ¿Con los sueños que cada uno cuenta a su compañero, piensan lograr que mi pueblo olvide mi Nombre, así como sus antepasados olvidaron mi Nombre a causa de baal?
JER 23:28 El profeta que tenga un sueño, cuente ese sueño, y el que reciba mi Palabra, diga mi Palabra con fidelidad. Yavé dice: ¿Qué tiene que ver la concha de trigo trillado con el trigo?
JER 23:29 ¿No es mi Palabra como fuego, dice Yavé, y como un martillo que despedaza la roca?
JER 23:30 Por tanto, ciertamente Yo estoy contra los profetas, dice Yavé, que hurtan mis Palabras el uno del otro.
JER 23:31 En verdad Yo estoy contra los profetas, dice Yavé, que sueltan sus lenguas y dicen: Él dice.
JER 23:32 Ciertamente Yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Yavé, y los cuentan, y extravían a mi pueblo con sus mentiras y su temeridad. Porque Yo no los envié ni les di orden, y ningún provecho traen a este pueblo.
JER 23:33 Cuando este pueblo, o el profeta, o el sacerdote te pregunte: ¿Cuál es la Palabra de Yavé? Les responderás: Ustedes son la palabra, y Yo los desecharé, dice Yavé.
JER 23:34 Si un sacerdote o uno del pueblo dice: ¡Palabra de Yavé! Lo castigaré a él y a su casa.
JER 23:35 Cada uno dirá a su compañero y a su hermano: ¿Qué responde Yavé? ¿Qué dice Yavé?
JER 23:36 Ya no digan: Palabra de Yavé, porque cada uno llevará sus propias palabras, ya que pervirtió las Palabras del ʼElohim viviente, de Yavé de las huestes, nuestro ʼElohim.
JER 23:37 Dirás al profeta: ¿Qué responde Yavé? ¿Qué dice Yavé?
JER 23:38 Pero si dicen: ¡Palabra de Yavé! Entonces, Yavé dice: Porque dicen esta palabra: ¡Palabra de Yavé! Aunque Yo envié a decirles: No digan: ¡Palabra de Yavé!
JER 23:39 Por tanto, ciertamente Yo los olvidaré por completo y los echaré de mi Presencia, juntamente con la ciudad que di a ustedes y a sus antepasados.
JER 23:40 Impondré sobre ustedes afrenta perpetua y humillación eterna que no serán olvidadas.
JER 24:1 Después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó desde Jerusalén a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a los magistrados de Judá con los artesanos y los herreros, y los llevó a Babilonia, Yavé me mostró dos cestas de higos puestas delante de la Casa de Yavé.
JER 24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas, y la otra cesta tenía higos tan malos que no se podían comer.
JER 24:3 Yavé me preguntó: ¿Qué ves, Jeremías? Y respondí: Higos, higos buenos, muy buenos, y otros tan malos que no se pueden comer.
JER 24:4 La Palabra de Yavé vino a mí:
JER 24:5 Yavé ʼElohim de Israel dice: Como a estos higos buenos, consideraré para bien a los cautivos de Judá, a quienes eché desde este lugar a la tierra de los caldeos.
JER 24:6 Pues fijaré mis ojos sobre ellos para bien y los devolveré a esta tierra. Los edificaré y no los derribaré, los plantaré y no los arrancaré.
JER 24:7 Les daré un corazón para que me conozcan que Yo soy Yavé. Ellos serán mi pueblo y Yo seré su ʼElohim, porque regresarán a Mí con todo su corazón.
JER 24:8 Pero como los higos malos que no se pueden comer, así son aquellos de quienes Yavé dice: Así entregaré a Sedequías, rey de Judá, a sus magistrados y al resto de Jerusalén, los que queden en esta tierra y los que viven en la tierra de Egipto.
JER 24:9 Los convertiré en terror para todos los reinos de la tierra, oprobio y mal ejemplo, insulto y maldición, en todos los lugares adonde los echaré.
JER 24:10 Enviaré la espada, el hambre y la pestilencia contra ellos hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus antepasados.
JER 25:1 Palabra que vino a Jeremías con respecto a todo el pueblo de Judá, el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
JER 25:2 El profeta Jeremías habló esa Palabra a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén:
JER 25:3 Desde el año 13 de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, estos 23 años la Palabra de Yavé vino a mí. Les he hablado de madrugada y sin cesar, y ustedes no escucharon.
JER 25:4 Yavé les envió a todos sus esclavos profetas de madrugada y sin cesar, y no quisieron escuchar ni prestar oído
JER 25:5 cuando decían: Que regrese cada uno de su mal camino y de la perversidad de sus obras, y vivirán en la tierra que Yavé les dio a ustedes y a sus antepasados para siempre.
JER 25:6 No vayan tras otros ʼelohim para servirles ni a postrarse ante ellos, ni me provoquen a ira con la obra de sus manos, y no les causaré mal.
JER 25:7 Sin embargo no me escucharon, dice Yavé. Me provocaron a ira con la obra de sus manos para su propio mal.
JER 25:8 Por tanto Yavé de las huestes dice: Por cuanto no escucharon mis Palabras,
JER 25:9 ciertamente Yo mandaré a todos los pueblos del norte y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi esclavo. Yavé dice: Los traeré contra esta tierra, sus habitantes y todas estas naciones de alrededor. Los destruiré y los convertiré en escarnio, burla y desolación perpetua.
JER 25:10 Además, desapareceré de entre ellos la voz de gozo y de alegría, la voz del novio y de la novia, el sonido de las piedras de moler y la luz de la lámpara.
JER 25:11 Toda esta tierra se convertirá en ruinas y desolación. Estas gentes servirán al rey de Babilonia 70 años.
JER 25:12 Sucederá que cuando los 70 años se cumplan, dice Yavé, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación, la tierra de los caldeos, por la iniquidad de ellos. La convertiré en desolación perpetua.
JER 25:13 Llevaré contra esa tierra todas las Palabras que predije contra ella, todo lo que está escrito en este rollo, que profetizó Jeremías contra todas estas naciones.
JER 25:14 Porque también ella será reducida a esclavitud por muchas naciones y reyes poderosos. Le pagaré conforme a sus hechos, según la obra de sus manos.
JER 25:15 Porque Yavé, el ʼElohim de Israel, me dice: Toma de mi mano esta copa del vino de mi furor, y da a beber de ella a todas las naciones a las cuales Yo te envío.
JER 25:16 Beberán y se estremecerán. Enloquecerán a causa de la espada que enviaré contra ellas.
JER 25:17 Tomé la copa de la mano de Yavé, y di a beber de ella a todas las naciones a las cuales Yavé me envió:
JER 25:18 A Jerusalén, a las ciudades de Judá, a sus reyes y sus magistrados para convertirlos en desolación, en horror, en burla y en maldición, como están hasta hoy,
JER 25:19 a Faraón, rey de Egipto, a sus esclavos, a sus jefes, a todo su pueblo;
JER 25:20 a toda la gente que está entre ellos; a todos los reyes de la tierra de Uz y todos los reyes de la tierra de Filistea: Ascalón, Gaza, Ecrón y el remanente de Asdod,
JER 25:21 a Edom y a Moab, y a los hijos de Amón;
JER 25:22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las costas que están al otro lado del mar,
JER 25:23 a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
JER 25:24 a todos los reyes de Arabia y todos los reyes de la gente mezclada que habita en el desierto;
JER 25:25 a todos los reyes de Zimri; a todos los reyes de Elam y los reyes de Media;
JER 25:26 a todos los reyes del norte, tanto a los cercanos como a los lejanos, tanto a los unos como a los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la superficie de la tierra. El rey de Sesac beberá después de ellos.
JER 25:27 Les dirás: Yavé de las huestes, de Israel, dice: Beban y embriáguense, vomiten y cáiganse. No se levantarán a causa de la espada que Yo envío contra ustedes.
JER 25:28 Sucederá que, si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: Yavé de las huestes dice: Tienen que beberla,
JER 25:29 porque ciertamente Yo comienzo a producir el mal en la ciudad sobre la cual es invocado mi Nombre, y ustedes ¿quedaran impunes? No quedarán impunes, pues Yo llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra, dice Yavé de las huestes.
JER 25:30 Tú profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás: Yavé ruge desde lo alto. Desde su Santa Morada da su voz. Ruge enfurecido desde su Morada. Produce un clamor como el de los que pisan el lagar, contra todos los habitantes de la tierra.
JER 25:31 Su rugido llega hasta el extremo de la tierra, porque Yavé tiene litigio contra todo mortal. Entregará los perversos a la espada, dice Yavé.
JER 25:32 Yavé de las huestes dice: Miren, la aflicción pasa de nación en nación. Una gran tempestad se levanta desde las partes más remotas de la tierra.
JER 25:33 En aquel día los muertos estarán tendidos de un extremo de la tierra a otro por orden de Yavé. No serán llorados, ni recogidos, ni sepultados, sino serán como abono sobre la superficie de la tierra.
JER 25:34 ¡Giman, pastores, y clamen! ¡Revuélquense en la ceniza, pastores principales del rebaño! Llegaron los días de la matanza y de su dispersión. Ustedes caerán como un vaso precioso.
JER 25:35 No habrá refugio para los pastores, ni escape para los pastores principales del rebaño.
JER 25:36 Se oye el ruido del clamor de los pastores y del gemido de los pastores principales del rebaño, porque Yavé devastó sus prados.
JER 25:37 Los apacibles prados son devastados a causa del ardor de la ira de Yavé.
JER 25:38 Como león, abandonó su guarida, porque la tierra se convirtió en horror a causa de la ira del opresor y a causa de su ardiente ira.
JER 26:1 En el principio del reinado de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta Palabra de Yavé:
JER 26:2 Yavé dice: Ponte en pie en el patio de la Casa de Yavé y habla todas las Palabras que Yo te mandé hablarles a todas las ciudades de Judá que llegan a adorar en la Casa de Yavé. No omitas ni una Palabra.
JER 26:3 Tal vez escuchen y cada uno regrese de su mal camino, y Yo desista del mal que pensé causarles por la perversidad de sus obras.
JER 26:4 Les dirás: Yavé dice: Si no me escuchan para practicar mi Ley que coloqué delante de ustedes,
JER 26:5 ni obedecen las Palabras de mis esclavos profetas que les envié a ustedes desde muy temprano e incesantemente. Ustedes no las escucharon.
JER 26:6 Entonces Yo haré a esta Casa lo que causé en Silo. Esta ciudad será una maldición para todas las naciones de la tierra.
JER 26:7 Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías cuando habló estas Palabras en la Casa de Yavé.
JER 26:8 Cuando Jeremías terminó de decir todo lo que Yavé le mandó decir a todo el pueblo, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo le echaron mano y dijeron: ¡Ciertamente morirás!
JER 26:9 ¿Por qué profetizaste en Nombre de Yavé y dijiste: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será desolada hasta no quedar habitante? Y todo el pueblo se reunió contra Jeremías en la Casa de Yavé.
JER 26:10 Cuando los magistrados de Judá oyeron estas cosas, subieron desde el palacio real a la Casa de Yavé, y se sentaron en la entrada del patio nuevo de la Casa de Yavé.
JER 26:11 Entonces los sacerdotes y los profetas hablaron a los magistrados y a todo el pueblo: ¡Este hombre es digno de muerte, porque profetizó contra esta ciudad, como oyeron ustedes con sus propios oídos!
JER 26:12 Entonces Jeremías habló a todos los magistrados y a todo el pueblo: Yavé me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las Palabras que oyeron.
JER 26:13 Ahora pues, enmienden sus procedimientos y sus obras. Escuchen la voz de Yavé su ʼElohim, para que Yavé desista de hacerles el mal que predijo contra ustedes.
JER 26:14 En cuanto a mí, aquí estoy en sus manos. Hagan conmigo lo que les parezca mejor y más recto.
JER 26:15 Pero sepan con certeza que si ustedes me matan, ciertamente echarán sangre inocente sobre ustedes, esta ciudad y sus habitantes, porque en verdad, Yavé me envió a ustedes para hablar a sus oídos todas estas Palabras.
JER 26:16 Entonces los magistrados y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos habló en el Nombre de Yavé nuestro ʼElohim.
JER 26:17 Entonces algunos de los ancianos de la tierra se levantaron y hablaron a toda la reunión del pueblo:
JER 26:18 Miqueas de Moreset profetizó en los días de Ezequías, rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá: Yavé de las huestes dice: Sion será arada como un campo, Jerusalén se convertirá en una pila de escombros y la Montaña del Templo en cumbres de bosque.
JER 26:19 ¿Ezequías, rey de Judá, y todo Judá lo mataron? ¿El rey no tuvo temor a Yavé y lo aplacó de tal manera que Yavé desistió del mal que decidió contra ellos? ¿Haremos nosotros un mal tan grande contra nosotros mismos?
JER 26:20 Hubo también un hombre que profetizó en el Nombre de Yavé: Urías, hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, y profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra conforme a todas las palabras de Jeremías.
JER 26:21 Cuando el rey Joacim, todos sus valientes y todos sus magistrados oyeron sus palabras, el rey procuró matarlo. Pero cuando Urías lo supo, tuvo temor y huyó a Egipto.
JER 26:22 Entonces el rey Joacim envió hombres a Egipto. A Elnatán, hijo de Acbor, y a ciertos hombres que fueron con él a Egipto.
JER 26:23 Allí capturaron a Urías. Lo sacaron de Egipto y lo llevaron ante el rey Joacim, quien lo mató a espada y echó su cadáver en los sepulcros de los hijos del pueblo.
JER 26:24 Pero la mano de Ahicán, hijo de Safán, estaba con Jeremías, a fin de que no lo entregaran en manos del pueblo para que lo mataran.
JER 27:1 En el principio del reinado de Zedequías, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta Palabra de Yavé a Jeremías:
JER 27:2 Yavé me dice: Haz correas y yugos, y ponlos sobre tu nuca.
JER 27:3 Los enviarás al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amón, al rey de Tiro y al rey de Sidón, por medio de los mensajeros que llegan a Jerusalén a consulta con Sedequías, rey de Judá.
JER 27:4 Les encargarás que digan a sus jefes: Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel, dice: Digan a sus jefes:
JER 27:5 Yo hice la tierra, al hombre y las bestias que están sobre la superficie de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y doy [la tierra] al que me place.
JER 27:6 Ahora Yo entregué todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, esclavo mío. Aun le entregué los animales del campo para que le sirvan.
JER 27:7 Todas las naciones le servirán a él, a su hijo y a su nieto, hasta que también llegue el tiempo [de destrucción] de su propia tierra, y muchas naciones y grandes reyes la reduzcan a esclavitud.
JER 27:8 La nación o el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no se someta al yugo del rey de Babilonia, la castigaré con espada, con hambre y pestilencia, dice Yavé, hasta que destruya a esa nación por medio de él.
JER 27:9 Ustedes no escuchen a sus profetas, a sus adivinos, a sus soñadores, a sus agoreros, ni a sus hechiceros que les hablan. No servirán al rey de Babilonia.
JER 27:10 Porque les profetizan mentira a fin de que los remuevan lejos de su tierra, para que Yo los eche fuera y perezcan.
JER 27:11 Pero la nación que se someta al yugo del rey de Babilonia y le sirva, permanecerá en su propia tierra, la labrará y vivirá en ella, dice Yavé.
JER 27:12 Hablé a Sedequías, rey de Judá, todas estas palabras: Sométanse al yugo del rey de Babilonia. Sírvanle a él y a su pueblo, y vivirán.
JER 27:13 ¿Por qué deben morir tú y tu pueblo por la espada, el hambre y la pestilencia? como Yavé dijo con respecto a la nación que no sirva al rey de Babilonia.
JER 27:14 No escuchen las palabras de los profetas que les hablan y dicen: No sirvan al rey de Babilonia. Porque les profetizan mentira.
JER 27:15 Porque Yavé dice: Yo no los envié. Sin embargo, ellos profetizan falsamente en mi Nombre, de modo que Yo los expulse y perezcan ustedes y los profetas que les profetizan.
JER 27:16 También hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo: Así dice Yavé: No escuchen las palabras de sus profetas, quienes les profetizan: En verdad, los utensilios de la Casa de Yavé serán traídos pronto de Babilonia, porque les profetizan mentira.
JER 27:17 No los escuchen. Sirvan al rey de Babilonia y vivan. ¿Por qué debe ser desolada esta ciudad?
JER 27:18 Si ellos son profetas, y si la Palabra de Yavé está con ellos, intercedan ahora ante Yavé de las huestes para que los utensilios que quedan de la Casa de Yavé, en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén no vayan a Babilonia.
JER 27:19 Porque Yavé de las huestes dice esto con respecto a las columnas, del mar, de las basas y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,
JER 27:20 que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no tomó cuando llevó cautivos de Jerusalén a Babilonia, a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén.
JER 27:21 Con respecto a los utensilios que quedan en la Casa de Yavé, en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén, Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice:
JER 27:22 Serán llevados a Babilonia, y allí estarán hasta el día cuando me acuerde de ellos, dice Yavé. Entonces los traeré y los restituiré a este lugar.
JER 28:1 En aquel mismo año, al principio del reinado de Sedequías, en el quinto mes del año cuarto, aconteció que Hananías, hijo de Azur, quien era profeta de Gabaón, me habló en la Casa de Yavé en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
JER 28:2 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, habló: ¡Quiebro el yugo del rey de Babilonia!
JER 28:3 Dentro de dos años devolveré a este lugar todos los utensilios de la Casa de Yavé, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar y los llevó a Babilonia.
JER 28:4 Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, regresará a este lugar y todos los exiliados de Judá que fueron a Babilonia, dice Yavé, porque quebraré el yugo del rey de Babilonia.
JER 28:5 Entonces el profeta Jeremías respondió al profeta Hananías en presencia de los sacerdotes y de todo pueblo que estaba en pie en la Casa de Yavé.
JER 28:6 Y el profeta Jeremías dijo: ¡Amén, así lo haga Yavé! ¡Cumpla Yavé tu profecía y devuelva los utensilios de la Casa de Yavé y todos los cautivos de Babilonia a este lugar!
JER 28:7 Sin embargo, escucha ahora esta palabra que yo hablo a tus oídos y a oídos de todo el pueblo:
JER 28:8 Los profetas que llegaron antes de ti y antes de mí, desde antaño profetizaron contra muchas tierras y contra grandes reinos, sobre guerra, calamidad y pestilencia.
JER 28:9 El profeta que profetiza paz, cuando se cumpla la palabra de ese profeta, será reconocido como uno que en verdad envió Yavé.
JER 28:10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo de la nuca del profeta Jeremías, y lo quebró.
JER 28:11 Hananías habló en presencia de todo el pueblo: Yavé dice: Dentro de dos años quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que llevan en la nuca tantas naciones. Y Jeremías siguió su camino.
JER 28:12 Después que el profeta Hananías rompió el yugo que tenía el profeta Jeremías en su nuca, la Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 28:13 Vé, habla a Hananías: Yavé dice: ¡Yugos de madera quebraste, pero en lugar de ellos harás yugos de hierro!
JER 28:14 Porque Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Yo puse un yugo de hierro sobre la nuca de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas le servirán. También le di los animales del campo.
JER 28:15 Entonces el profeta Jeremías dijo al profeta Hananías: ¡Escucha ahora, oh Hananías! Yavé no te envió, y tú quieres que este pueblo confíe en la mentira.
JER 28:16 Por tanto Yavé dice: Ciertamente Yo te quito de sobre la superficie de la tierra. Morirás este año, porque hablaste rebelión contra Yavé.
JER 28:17 El mes séptimo del mismo año Hananías murió.
JER 29:1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió desde Jerusalén al resto de los ancianos, a los sacerdotes, profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor deportó de Jerusalén a Babilonia.
JER 29:2 (Esto sucedió después que el rey Jeconías, la reina madre, los servidores del palacio, los magistrados de Judá y de Jerusalén y los artesanos y herreros salieron de Jerusalén.
JER 29:3 La envió por medio de Elasa, hijo de Safán y de Gemarías, hijo de Hilcías, a quienes Sedequías, rey de Judá, envió a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia.) Decía:
JER 29:4 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice a todos los cautivos que Yo deporté de Jerusalén a Babilonia:
JER 29:5 Edifiquen casas y habítenlas. Planten huertos y coman sus frutos.
JER 29:6 Tomen esposas y engendren hijos e hijas. Tomen esposas para sus hijos y den sus hijas a esposos para que críen hijos e hijas. Multiplíquense allá y no disminuyan.
JER 29:7 Procuren la paz de la ciudad a la cual los deporté. Rueguen a Yavé por ella, porque en la paz de ella tendrán ustedes paz.
JER 29:8 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: No los engañen sus profetas y adivinos que viven entre ustedes, ni atiendan a los sueños que ustedes mismos tienen.
JER 29:9 Porque les profetizan engaño en mi Nombre, y Yo no los envié, dice Yavé.
JER 29:10 Porque Yavé dice: Cuando en Babilonia se cumplan los 70 años, Yo los visitaré, y despertaré sobre ustedes mi buena Palabra para que vuelvan a este lugar.
JER 29:11 Porque Yo sé los designios que tengo para ustedes, dice Yavé, designios de bienestar y no de mal, a fin de darles porvenir y esperanza.
JER 29:12 Entonces me invocarán. Vendrán y orarán a Mí, y Yo los escucharé.
JER 29:13 Me buscarán y me hallarán, porque me buscarán con todo su corazón.
JER 29:14 Seré hallado por ustedes, dice Yavé, y los devolveré de su cautividad. Los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los eché, dice Yavé.
JER 29:15 Pero ustedes dicen: Yavé nos levantó profetas en Babilonia.
JER 29:16 Yavé dice con respecto al rey que está sentado sobre el trono de David y de todo el pueblo que vive en esta ciudad, de sus hermanos que no salieron con ustedes en cautividad,
JER 29:17 Yavé de las huestes dice: Ciertamente Yo envío contra ellos la espada, el hambre y la pestilencia. Los pondré como los higos malos, que por ser tan malos no se pueden comer.
JER 29:18 Los perseguiré con espada, con hambre y pestilencia. Los convertiré en escarnio de todos los reinos de la tierra, en maldición, espanto, burla y afrenta entre todas las naciones a donde los echaré,
JER 29:19 por cuanto no escucharon mis palabras, que les envié por medio de mis esclavos profetas, de madrugada y sin cesar, pero no quisieron escuchar, dice Yavé.
JER 29:20 Escuchen, pues, la Palabra de Yavé, ustedes todos los deportados que eché de Jerusalén a Babilonia.
JER 29:21 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice con respecto a Acab, hijo de Colías y de Sedequías, hijo de Maasías, quienes les profetizan mentiras en mi Nombre: Ciertamente Yo los entrego en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y él los matará ante sus ojos.
JER 29:22 A causa de ellos, los deportados de Judá que están en Babilonia harán una maldición que diga: Yavé haga contigo como hizo con Acab y Sedequías, a quienes el rey de Babilonia asó en el fuego.
JER 29:23 Porque practicaron infamia en Israel al cometer adulterio con las esposas de sus prójimos, y en mi Nombre dijeron palabras falsas que Yo no les mandé. Lo sé y lo testifico, dice Yavé.
JER 29:24 Y a Semaías de Nehelam hablarás:
JER 29:25 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Tú enviaste cartas en tu propio nombre a todo el pueblo que está en Jerusalén, al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes. Dijiste:
JER 29:26 Yavé te nombró sacerdote en lugar del sacerdote Joiada para que te encargues en la Casa de Yavé de todo hombre loco que profetice, lo pongas en el cepo y en el collar de hierro.
JER 29:27 Ahora pues, ¿por qué no has reprendido a Jeremías de Anatot, quien les profetiza?
JER 29:28 Porque él nos envió a decir en Babilonia: El cautiverio es largo. Edifiquen casas, vivan en ellas, planten huertos y coman sus frutos.
JER 29:29 El sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.
JER 29:30 La Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 29:31 Envía a decir a todos los deportados: Yavé dice esto con respecto a Semaías de Nehelam: Semaías les profetizó sin que Yo lo enviara, y predijo una falsa confianza.
JER 29:32 Por tanto Yavé dice: Ciertamente Yo castigaré a Semaías de Nehelam y a su descendencia: No tendrá varón que viva en medio de este pueblo, ni verá el bien que Yo haré a mi pueblo, dice Yavé, porque habló palabras de rebelión contra Yavé.
JER 30:1 Palabra de Yavé que vino a Jeremías:
JER 30:2 Yavé ʼElohim de Israel dice: Escribe en un rollo todas las Palabras que te hablé.
JER 30:3 Porque ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales devolveré de la cautividad a mi pueblo Israel y Judá. Los devolveré a la tierra que di a sus antepasados, y tomarán posesión de ella.
JER 30:4 Éstas son las Palabras que Yavé habló con respecto a Israel y Judá:
JER 30:5 Porque Yavé dice: Oí un ruido de terror y espanto y no de paz.
JER 30:6 Pregunten y averigüen: ¿Da a luz el varón? ¿Por qué veo a todo varón como parturienta con las manos en las caderas y todas las caras palidecieron?
JER 30:7 ¡Ay, cuán grande es aquel día! No hay otro semejante a él. Tiempo de angustia para Jacob. Pero de ella será librado.
JER 30:8 Aquel día, dice Yavé de las huestes, Yo quebraré el yugo de su nuca y romperé sus correas. Los extranjeros no volverán a someterlo a esclavitud,
JER 30:9 sino servirán a Yavé su ʼElohim y a David su rey, a quien Yo levantaré para ellos.
JER 30:10 Tú pues, esclavo mío Jacob, no temas, dice Yavé, ni te atemorices, Israel. Porque ciertamente Yo te salvo del país remoto, a ti y a tu descendencia, de la tierra de cautividad. Jacob regresará, descansará y vivirá tranquilo, y no habrá quien lo espante.
JER 30:11 Porque Yo estoy contigo para salvarte, dice Yavé. Destruiré a todas las naciones en las cuales te dispersé, pero a ti no te destruiré. Te corregiré con justicia. De ninguna manera te dejaré impune.
JER 30:12 Porque Yavé dice: Tu quebranto es incurable, y tu herida dolorosa.
JER 30:13 No hay quien defienda tu causa para vendar tu herida. No hay remedios eficaces.
JER 30:14 Todos tus amantes te olvidaron. Ya no te buscan, porque te herí como a un enemigo con castigo de hombre cruel, a causa de tus numerosas maldades y tus numerosos pecados.
JER 30:15 ¿Por qué clamas a causa de tu quebranto? Incurable es tu dolor. Porque por lo enorme de tu iniquidad y por tus muchos pecados te apliqué esto.
JER 30:16 Pero todos los que te devoran serán devorados. Todos tus adversarios, cada uno de ellos, irán al cautiverio. Todos los que te despojan serán despojados y todos los que te saquean serán saqueados.
JER 30:17 Porque Yo te restauraré la salud y sanaré tus heridas, dice Yavé, porque te llamaron la repudiada y dijeron: Ésta es Sion. Nadie la cuida.
JER 30:18 Yavé dice: En verdad, Yo restauro de la cautividad las tiendas de Jacob. De sus tiendas tendré misericordia. La ciudad será edificada sobre su colina, y el palacio estará en el lugar que le corresponde.
JER 30:19 De ellos saldrán acciones de gracias y la voz de los que se regocijan. Los multiplicaré y no los disminuiré. No serán despreciados.
JER 30:20 Sus hijos serán como antes. Su congregación se mantendrá delante de mi Presencia. Castigaré a todos sus opresores.
JER 30:21 De ella saldrá su soberano, su caudillo. Yo lo acercaré a Mí y él se acercará a Mí. ¿Porque quién se atrevería, dice Yavé, a arriesgar su vida para acercarse a Mí?
JER 30:22 Y me serán pueblo y Yo seré su ʼElohim.
JER 30:23 Miren: La tempestad de Yavé sale con furor, tempestad arrebatadora que cae en la cabeza de los perversos.
JER 30:24 No se calmará el ardor de la ira de Yavé hasta que ejecute y cumpla los propósitos de su corazón. Al final de los días entenderán esto.
JER 31:1 En aquel tiempo, dice Yavé, Yo seré ʼElohim de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo.
JER 31:2 Yavé dice: Cuando Israel iba en busca de reposo, el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto.
JER 31:3 Yavé se me apareció desde lejos y dijo: Con amor eterno te amé. Por tanto, te atraje a Mí con misericordia.
JER 31:4 Otra vez te edificaré, y quedarás edificada, oh virgen de Israel. Otra vez serás adornada con tus panderos y saldrás en alegres danzas.
JER 31:5 Otra vez plantarás viñas en las montañas de Samaria y los que las planten comerán el fruto.
JER 31:6 Porque vendrá un día cuando los centinelas clamarán en la región montañosa de Efraín: ¡Levántense, subamos a Sion, a Yavé nuestro ʼElohim!
JER 31:7 Porque Yavé dice: Regocíjense con alegría por Jacob. Den voces de júbilo por la cabeza de naciones. Proclamen, alaben y digan: Yavé salvó a su pueblo, el remanente de Israel.
JER 31:8 Miren: Yo los devuelvo de la tierra del norte y los reuniré de los confines de la tierra. Entre ellos vendrán los ciegos, los cojos, la mujer embarazada y la que dio a luz. Regresarán acá en una gran compañía.
JER 31:9 Vendrán con llanto. Los guiaré por medio de súplica. Andarán por corrientes de aguas, por una vía llana y sin tropiezo. Porque Yo soy Padre para Israel, y Efraín es mi primogénito.
JER 31:10 Oh naciones, escuchen la Palabra de Yavé, y anúncienla en las costas lejanas: El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor cuida su rebaño.
JER 31:11 Porque Yavé rescató a Jacob. Lo redimió de uno más fuerte que él.
JER 31:12 Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion. Correrán hacia los bienes de Yavé: Al trigo, al vino, al aceite, a las crías del rebaño y a la manada de ganado vacuno. Su alma será como huerto bien regado, y nunca más tendrán dolor.
JER 31:13 Entonces la doncella gozará danzando juntamente con los jóvenes y los ancianos, porque cambiaré su duelo en alegría. Los consolaré y los alegraré después de su dolor.
JER 31:14 Satisfaceré el alma del sacerdote con abundancia y mi pueblo será saciado con mi bondad, dice Yavé.
JER 31:15 Yavé dice: Voz fue oída en Ramá: Lamento y amargo llanto. Es Raquel que lamenta por sus hijos. No quiere ser consolada, porque sus hijos perecieron.
JER 31:16 Yavé dice: Reprime tu voz del llanto y tus ojos de las lágrimas, porque tu trabajo será recompensado. Yavé dice: Regresarán de la tierra del enemigo.
JER 31:17 Hay esperanza de un porvenir, dice Yavé: Los hijos regresarán a su propia tierra.
JER 31:18 Escuché atentamente el lamento de Efraín: Me azotaste. Fui castigado como novillo indómito. Conviérteme, y seré convertido, porque Tú eres Yavé mi ʼElohim.
JER 31:19 Porque después que me desvié, me arrepentí. Y después de ser instruido, me di un golpe en el muslo. Me avergoncé y también me humillé a causa de la afrenta de mi juventud.
JER 31:20 ¿No es Efraín mi hijo amado? ¿No es un niño en el cual me deleito? En verdad, tan a menudo como hablé contra él, ciertamente me acuerdo de él. Por tanto, mi corazón lo anhela. Ciertamente tendré misericordia de él, dice Yavé.
JER 31:21 Pon señales, montones altos de piedras. Dirige tu atención al camino principal, el camino por el cual fuiste. ¡Regresa, oh virgen de Israel, regresa a estas ciudades tuyas!
JER 31:22 Oh hija descarriada, ¿hasta cuándo andarás errante? Porque Yavé creará algo nuevo en la tierra: La mujer rodeará al varón.
JER 31:23 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Cuando Yo devuelva a tus cautivos, se volverá a decir en Judá y en sus poblados: ¡Yavé te bendiga, oh Morada de Justicia, oh Montaña de Santidad!
JER 31:24 En Judá y en sus poblados vivirán juntos los labradores y los que apacientan rebaños.
JER 31:25 Saciaré al alma afligida. Satisfaceré a toda alma debilitada.
JER 31:26 Desperté y miré. Mi sueño me fue agradable.
JER 31:27 Ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando sembraré la Casa de Israel y la Casa de Judá con semilla de hombres y de animales.
JER 31:28 Como los vigilé para arrancar, derribar, destruir y afligir, así los vigilaré para edificar y plantar, dice Yavé.
JER 31:29 En aquellos días ya no dirán: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera,
JER 31:30 sino cada cual morirá por su propia maldad. Los dientes de todo hombre que coma las uvas agrias, tendrán la dentera.
JER 31:31 Ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales haré nuevo Pacto con la Casa de Israel y la Casa de Judá.
JER 31:32 No como el Pacto que hice con sus antepasados el día cuando tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto, porque ellos invalidaron mi Pacto, aunque fui Yo un esposo para ellos, dice Yavé.
JER 31:33 Pero éste es el Pacto que haré con la Casa de Israel después de aquellos días, dice Yavé: Daré mi Ley en su mente y la escribiré en su corazón. Yo les seré ʼElohim y ellos me serán pueblo.
JER 31:34 Ya no enseñará cada uno a su prójimo, ni cada cual a su hermano. Ni dirá: ¡Conoce a Yavé! Porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Yavé. Porque perdonaré su maldad y ya no me acordaré de sus pecados,
JER 31:35 dice Yavé, Quien da el sol para la luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para la luz de la noche, Quien agita el mar y braman sus olas, Yavé de las huestes es su nombre:
JER 31:36 Si estas leyes se apartan de Mí, dice Yavé, entonces también faltará la descendencia de Israel para no ser nación delante de Mí eternamente.
JER 31:37 Si el cielo arriba puede ser medido, dice Yavé, o los cimientos de la tierra abajo se pueden explorar, entonces Yo desecharía toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Yavé.
JER 31:38 Ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales será edificada la ciudad de Yavé, desde la torre de Hananeel hasta la Puerta del Ángulo.
JER 31:39 El cordel [de medir] saldrá derecho hasta la colina de Gareb, y doblará hasta Goa.
JER 31:40 Todo el valle de los cadáveres y las cenizas, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón hasta la esquina de la Puerta de los Caballos hacia el oriente, estarán consagrados a Yavé. Nunca jamás serán devastados ni destruidos.
JER 32:1 Palabra de Yavé que vino a Jeremías el año 10 de Sedequías, rey de Judá, año 18 de Nabucodonosor.
JER 32:2 En aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén y el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la guardia de la casa del rey de Judá.
JER 32:3 Sedequías, rey de Judá, lo encarceló y lo acusó: Tú profetizaste y dijiste: Yavé dice: Yo entregaré esta ciudad en mano del rey de Babilonia, quien la tomará.
JER 32:4 Sedequías, rey de Judá, no escapará de la mano de los caldeos, sino será entregado sin falta en mano del rey de Babilonia, quien le hablará cara a cara, y sus ojos verán tus ojos.
JER 32:5 Llevará a Sedequías a Babilonia y allá estará hasta que Yo lo visite. Si combaten a los caldeos, no saldrán bien, dice Yavé.
JER 32:6 Jeremías dijo: La Palabra de Yavé vino a mí:
JER 32:7 Mira, Hanameel, hijo de tu tío Salum, viene para decirte: Cómprame mi heredad que está en Anatot, porque tú tienes el derecho de redención para comprarla.
JER 32:8 Según la Palabra de Yavé, Hanameel, hijo de mi tío, vino a mí al patio de la guardia, y me dijo: Cómprame mi propiedad que está en Anatot en tierra de Benjamín, porque el derecho de adquirirla es tuyo. El rescate te corresponde. Cómprala para ti. Entonces entendí que era la Palabra de Yavé.
JER 32:9 Compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, que estaba en Anatot, y le pesé el dinero: 3,2 kilogramos de plata.
JER 32:10 Escribí el documento, ordené certificarlo con testigos y le pesé el dinero en balanza.
JER 32:11 Tomé luego el documento de venta, tanto el sellado según el derecho y la costumbre, como la copia abierta.
JER 32:12 Di el documento de propiedad a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel, el hijo de mi tío, y delante de los testigos que suscribieron el documento de la compra, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel.
JER 32:13 Lo encargué a Baruc delante de ellos:
JER 32:14 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Toma estos documentos, el documento de compra sellado y la copia abierta. Ponlos en una vasija de arcilla para que se conserven muchos días.
JER 32:15 Porque Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra.
JER 32:16 Después que di el documento de venta a Baruc, hijo de Nerías, oré a Yavé:
JER 32:17 Oh ʼAdonay Yavé, en verdad Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder y con tu brazo extendido. Nada es imposible para Ti.
JER 32:18 Tú muestras misericordia a millares y castigas la maldad de los padres, después de ellos, a sus hijos. ʼElohim grande, poderoso, Yavé de las huestes es tu Nombre.
JER 32:19 Grande en consejo, y poderoso en obra. Porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de [los] hombres, para dar a cada uno según sus procedimientos y el fruto de sus obras.
JER 32:20 Tú hiciste señales y portentos en la tierra de Egipto, en Israel y entre los hombres hasta hoy. Te hiciste un Nombre, como se ve hoy.
JER 32:21 Sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, mano fuerte y brazo extendido, y gran terror.
JER 32:22 Les diste esta tierra de la cual juraste a sus antepasados que se la darías, una tierra que fluye leche y miel.
JER 32:23 Entraron y la disfrutaron. Pero no escucharon tu voz, ni anduvieron en tu Ley. Nada hicieron de lo que les mandaste hacer. Por tanto enviaste sobre ellos todo este mal.
JER 32:24 Ciertamente con arietes atacaron la ciudad para tomarla. La ciudad será entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia. Sucedió lo que Tú dijiste y aquí lo ves.
JER 32:25 Oh ʼAdonay Yavé. ¿Tú me dijiste: Compra la heredad por dinero y llama testigos, aunque la ciudad sea entregada en la mano de los caldeos?
JER 32:26 Y la Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 32:27 Ciertamente Yo soy Yavé, ʼElohim de todo ser humano. Nada hay imposible para Mí.
JER 32:28 Por tanto Yavé dice: Ciertamente entregaré esta ciudad en mano de los caldeos y de Nabucodonosor, rey de Babilonia. La tomará.
JER 32:29 Los caldeos que atacan esta ciudad entrarán y la incendiarán. La quemarán, como las casas en cuyas azoteas ofrecían incienso a baal y derramaban libaciones a ʼelohim extraños para provocarme a ira.
JER 32:30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no hicieron sino lo malo ante mis ojos desde su juventud. Ciertamente los hijos de Israel no hicieron otra cosa que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Yavé.
JER 32:31 Porque desde el día cuando edificaron esta ciudad hasta hoy, fueron para Mí causa de ira y furor, para que la quite de mi Presencia
JER 32:32 por toda la maldad que cometieron los hijos de Israel y los hijos de Judá. Me provocaron a ira junto con sus reyes y magistrados, sus sacerdotes y profetas, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén.
JER 32:33 Me dieron la espalda y no la cara. Aunque les enseñaba de madrugada y sin cesar, no escucharon para recibir instrucción.
JER 32:34 Más bien emplazaron sus repugnancias en la Casa en la cual es invocado mi Nombre, y la contaminaron.
JER 32:35 Edificaron lugares altos a baal en el Valle del Hijo de Hinom. Allí pasaron a sus hijos e hijas por el fuego en honor a Moloc, cosa que Yo no les mandé, ni me vino a la mente que podrían hacer tal repugnancia para que Judá pecara.
JER 32:36 Ahora pues, Yavé ʼElohim de Israel, dice a esta ciudad de la cual dicen ustedes: Será entregada en mano del rey de Babilonia, a espada, hambre y pestilencia:
JER 32:37 Ciertamente Yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché en mi furor, mi ira y en mi gran indignación. Los devolveré a este lugar y vivirán seguros.
JER 32:38 Ellos serán mi pueblo y Yo seré su ʼElohim.
JER 32:39 Les daré un solo corazón y un solo camino a fin de que me teman perpetuamente, para bien de ellos y de sus hijos, después de ellos.
JER 32:40 Haré un Pacto eterno con ellos: No desistiré de hacerles bien, y fijaré mi temor en el corazón de ellos para que no se aparten de Mí.
JER 32:41 Me regocijaré con ellos al hacerles el bien. Los plantaré fielmente en esta tierra, con todo mi corazón y toda mi alma.
JER 32:42 Porque Yavé dice: De la manera como traje sobre este pueblo todo este gran mal, traeré sobre ellos todo el bien que prometo con respecto a ellos.
JER 32:43 Se comprarán campos en esta tierra de la cual dicen ustedes que está desolada, sin hombres ni animales, y entregada en manos de los caldeos.
JER 32:44 Hombres comprarán campos por dinero, firmarán y sellarán documentos. Llamarán testigos en tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén, en las ciudades de Judá, de la región montañosa, de la Sefela y del Neguev, porque Yo regresaré a sus cautivos, dice Yavé.
JER 33:1 La Palabra de Yavé vino por segunda vez a Jeremías, cuando él aún estaba preso en el patio de la guardia:
JER 33:2 Yavé, Quien hizo la tierra, Yavé, Quien la formó para afirmarla; Yavé es su nombre, dice:
JER 33:3 Clama a Mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no sabes.
JER 33:4 Porque Yavé ʼElohim de Israel dice esto con respecto a las casas de esta ciudad y las de los reyes de Judá, las cuales fueron derribadas para construir defensas contra las torres de asedio y la espada:
JER 33:5 Porque los caldeos vienen a combatir contra ella. La llenarán de cadáveres humanos, a quienes maté con mi furor y mi ira, porque oculté mi rostro de esta ciudad a causa de toda su perversidad.
JER 33:6 Ciertamente Yo traeré medicina y sanidad. Los sanaré y les revelaré una abundancia de paz y verdad.
JER 33:7 Regresaré a los cautivos de Judá y de Israel. Los restableceré como al principio.
JER 33:8 Los limpiaré de toda su iniquidad con la cual pecaron contra Mí. Perdonaré todas sus iniquidades con las cuales pecaron y transgredieron contra mí.
JER 33:9 [La ciudad] será para Mí un nombre de regocijo, alabanza y gloria entre todas las naciones de la tierra, las cuales oirán de todo el bien que Yo le proveo. Temerán y temblarán a causa de todo el bien y toda la paz que les concederé.
JER 33:10 Yavé dice: En este lugar del cual ustedes dicen que está desolado, sin hombres ni animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén que están desoladas, sin habitante ni animal,
JER 33:11 se oirá aún voz de regocijo y alegría, voz de comprometido y comprometida, voz de los que digan: Alaben a Yavé de las huestes, porque Yavé es bueno, porque para siempre es su misericordia. Voz de los que traigan ofrendas de acción de gracias a la Casa de Yavé. Porque traeré a los cautivos de la tierra como al principio, dice Yavé.
JER 33:12 Yavé de las huestes dice: En este lugar que está desolado, sin hombres ni animales, y en todas sus ciudades, aún habrá prados donde los pastores recuesten sus rebaños.
JER 33:13 Otra vez pasarán rebaños bajo la mano del que los cuente en las ciudades de la tierra montañosa, de la Sefela, del Neguev, de Benjamín, los alrededores de Jerusalén y las ciudades de Judá, dice Yavé.
JER 33:14 Ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales Yo confirmaré la buena Palabra que hablé a la Casa de Israel y a la Casa de Judá.
JER 33:15 En aquellos días y en ese tiempo haré que brote para David un Retoño de Justicia, el cual practicará juicio recto y justicia en la tierra.
JER 33:16 En aquellos días Judá será salvado, y Jerusalén estará segura. Será llamada: Yavé, Justicia Nuestra.
JER 33:17 Porque Yavé dice: No faltará a David un varón que se siente en el trono de la Casa de Israel.
JER 33:18 Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que ofrezca ofrenda quemada, ofrenda encendida y sacrificio delante de Mí, todos los días.
JER 33:19 Vino la Palabra de Yavé a Jeremías:
JER 33:20 Yavé dice: Si pueden anular mi Pacto con el día y la noche, de manera que no haya día ni noche a su tiempo,
JER 33:21 entonces también podrá ser invalidado mi Pacto con mi esclavo David, para que deje de tener un hijo que se siente en su trono, y mi Pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.
JER 33:22 Como no puede ser contada la hueste del cielo, ni se puede medir la arena del mar, del mismo modo [no podrás contar] la descendencia de mi esclavo David y la de los levitas que me sirven.
JER 33:23 Otra vez vino la Palabra de Yavé a Jeremías:
JER 33:24 ¿No oyes lo que dice este pueblo? Las dos familias que Yavé escogió las desechó. Así desprecian a mi pueblo hasta el punto de no considerarlo como nación.
JER 33:25 Yavé dice: Si no es cierto mi Pacto con el día y la noche, ni mis designios para el cielo y la tierra,
JER 33:26 entonces desecharé el linaje de Jacob y de mi esclavo David para tomar de su descendencia quien gobierne sobre el linaje de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque los regresaré de su cautividad y tendré misericordia de ellos.
JER 34:1 Palabra de Yavé que vino a Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, todo su ejército, todos los reyes de la tierra que estaban bajo el dominio de su mano y todos los pueblos combatían contra Jerusalén y sus ciudades:
JER 34:2 Yavé ʼElohim de Israel dice: Vé y habla a Sedequías, rey de Judá: Yavé dice: Yo entrego esta ciudad al rey de Babilonia para que la incendie.
JER 34:3 Tú no escaparás de su mano, sino serás apresado y caerás en su mano. Tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia y te hablará cara a cara. Entrarás en Babilonia.
JER 34:4 Sin embargo, oh Sedequías, rey de Judá, escucha la Palabra de Yavé. Yavé dice respecto a ti: No morirás a espada.
JER 34:5 En paz morirás. Como quemaron especias por tus antepasados, los que fueron reyes antes de ti, las quemarán por ti. Te lamentarán y dirán: ¡Ay, ʼadon! Porque Yo hablé la Palabra, dice Yavé.
JER 34:6 El profeta Jeremías dijo esto a Sedequías, rey de Judá, en Jerusalén,
JER 34:7 cuando el ejército del rey de Babilonia luchaba contra Jerusalén y el resto de las ciudades de Judá: Laquis y Azeca, las dos ciudades fortificadas de Judá que quedaban.
JER 34:8 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías después que Sedequías pactó con el pueblo en Jerusalén y les proclamó libertad,
JER 34:9 para que cada uno dejara libre a su esclavo y su esclava hebreos y que ninguno utilizara a sus hermanos judíos como esclavos.
JER 34:10 Cuando todos los magistrados y todo el pueblo oyeron que en el pacto se convino dejar libre cada uno a su esclavo y a su esclava, y que ninguno volvería a utilizarlos como esclavos, obedecieron y los dejaron en libertad.
JER 34:11 Pero después cambiaron de parecer y obligaron a regresar a los esclavos y esclavas que habían dejado en libertad y los sometieron como esclavos y esclavas.
JER 34:12 Entonces la Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 34:13 Yavé ʼElohim de Israel dice: El día cuando los saqué de Egipto, de casa de esclavitud, Yo pacté con sus antepasados y dije:
JER 34:14 Al fin de siete años cada uno de ustedes dejará en libertad a su hermano hebreo que te fue vendido. Seis años le servirá, y lo dejarás ir libre. Pero sus antepasados no me escucharon ni inclinaron su oído.
JER 34:15 Hoy ustedes cambiaron de parecer e hicieron lo recto ante mis ojos, al anunciar cada uno libertad a su prójimo, y concertar un pacto en mi Presencia, en la Casa en la cual es invocado mi Nombre.
JER 34:16 Pero se volvieron atrás y profanaron mi Nombre al hacer regresar cada uno a su esclavo y a su esclava, a quienes por su propia voluntad habían dejado en libertad, y los volvieron a someter para que les sean esclavos y esclavas.
JER 34:17 Por tanto, Yavé dice: Ustedes no me obedecieron al no proclamar cada uno la libertad para su hermano y su prójimo. Miren, dice Yavé, Yo proclamo la libertad para la espada, la pestilencia y el hambre. Los pondré como espanto ante todos los reinos de la tierra.
JER 34:18 Entregaré a los hombres que traspasaron mi Pacto, que no cumplieron las palabras del pacto que celebraron en mi Presencia cuando cortaron en dos partes el becerro y pasaron por en medio de ellas:
JER 34:19 a los magistrados de Judá, a los magistrados de Jerusalén, a los servidores del palacio, a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, los cuales pasaron entre las partes del becerro.
JER 34:20 Los entregaré en mano de sus enemigos y de los que buscan su vida. Sus cadáveres serán comida para las aves del cielo y los animales de la tierra.
JER 34:21 Entregaré a Sedequías, rey de Judá, y a sus magistrados en mano de sus enemigos, de los que buscan su vida, y del ejército del rey de Babilonia, quien se retiró de ustedes.
JER 34:22 Ciertamente Yo daré orden, dice Yavé, y los devolveré a esta ciudad. Lucharán contra ella, la tomarán y la incendiarán. Convertiré en una desolación las ciudades de Judá hasta que no quede habitante.
JER 35:1 La Palabra de Yavé que vino a Jeremías en días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:
JER 35:2 Vé a casa de los hijos de Recab y háblales. Tráelos a una de las cámaras de la Casa de Yavé, y dales a beber vino.
JER 35:3 Tomé entonces a Jaazanías, hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, con sus hermanos, sus hijos y toda la familia de los recabitas.
JER 35:4 Los llevé a la Casa de Yavé, a la cámara de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, varón de ʼElohim, la cual estaba junto a la cámara de los magistrados, sobre la cámara de Maasías, hijo de Salum, guarda de la puerta.
JER 35:5 Puse delante de los hijos de la familia de los recabitas unos tazones y unas copas llenos de vino, y les dije: ¡Beban vino!
JER 35:6 Pero ellos dijeron: No beberemos vino, porque Jonadab nuestro padre, hijo de Recab, nos ordenó: No beberán vino jamás, ni ustedes ni sus hijos.
JER 35:7 No edificarán casas, ni sembrarán sementeras, ni plantarán viña, ni la retendrán, sino vivirán sus días en tiendas para que vivan muchos días en la tierra donde estén.
JER 35:8 Nosotros obedecimos la voz de nuestro padre Jonadab, hijo de Recab, en todas las cosas que nos mandó, para que no bebamos vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras esposas, ni nuestros hijos e hijas,
JER 35:9 para que no edifiquemos casas para vivir en ellas, y no tener viñas, ni campos ni semilla.
JER 35:10 Vivimos, pues, en tiendas y obedecimos todas las cosas que nuestro padre Jonadad nos mandó.
JER 35:11 Pero sucedió que cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subió a la tierra, dijimos: Vengan, y ocultémonos en Jerusalén de la presencia del ejército de los caldeos y del ejército de Siria. En Jerusalén nos quedamos.
JER 35:12 Entonces vino la Palabra de Yavé a Jeremías:
JER 35:13 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Vé y dí a los varones de Judá y a los habitantes de Jerusalén: ¿No aprenderán ustedes a obedecer mis Palabras? dice Yavé.
JER 35:14 La palabra de Jonadab, hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebieran vino, fue obedecida y no lo bebieron hasta hoy, por obedecer el mandamiento de su padre. Sin embargo, Yo les he hablado a ustedes de madrugada y sin cesar, y no me escucharon.
JER 35:15 Les envié a mis esclavos profetas de madrugada y sin cesar para decirles: Regrese ahora cada uno de su mal camino y enmienden sus obras. No vayan tras ʼelohim extraños para servirles, y vivirán en la tierra que les di a ustedes y a sus antepasados. Pero no inclinaron sus oídos, ni me obedecieron.
JER 35:16 Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Recab tomaron como algo firme el mandamiento que les dio su padre, pero este pueblo no me obedece.
JER 35:17 Por tanto Yavé, ʼElohim de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo traigo sobre Judá y sobre todos los habitantes de Jerusalén todo el mal que hablé contra ellos, por cuanto les hablé y no escucharon. Los llamé, y no respondieron.
JER 35:18 Y Jeremías dijo a la familia de los recabitas: Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Por cuanto obedecieron el mandamiento de su padre Jonadab, y guardaron todos sus mandamientos, y actuaron según todas las cosas que les mandó,
JER 35:19 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: No le faltará a Jonadab, hijo de Recab, un varón que esté en pie delante de Mí todos los días.
JER 36:1 El año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, esta Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 36:2 Toma un rollo y escribe en él todas las Palabras que te hablé contra Israel, Judá y todas las naciones, desde el día cuando comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
JER 36:3 Tal vez la Casa de Judá escuche todo el mal que me propongo causarles, y cada cual regrese de su mal camino, para que Yo perdone su iniquidad y sus pecados.
JER 36:4 Entonces Jeremías llamó a Baruc, hijo de Nerías, y Baruc escribió en el rollo, de boca de Jeremías, todas las palabras que Yavé le había hablado.
JER 36:5 Después Jeremías mandó a Baruc y le dijo: A mí se me prohibió entrar en la Casa de Yavé.
JER 36:6 Entra tú, pues, y en día de ayuno lee las Palabras de Yavé que escribiste de mi boca en el rollo a oídos del pueblo en la Casa de Yavé. También las leerás a oídos de todos los de Judá que llegan de sus ciudades.
JER 36:7 Tal vez su oración llegue ante la Presencia de Yavé, y cada cual regrese de su mal camino, porque grande es la ira y el furor que Yavé pronunció contra este pueblo.
JER 36:8 Baruc, hijo de Nerías hizo todo lo que le mandó el profeta Jeremías y leyó en el rollo las Palabras de Yavé en la Casa de Yavé.
JER 36:9 El año quinto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, el mes noveno, aconteció que se proclamó un ayuno en la Presencia de Yavé para todo el pueblo de Jerusalén y todos los del pueblo que llegaban de las ciudades de Judá a Jerusalén.
JER 36:10 Baruc leyó a oídos del pueblo las palabras del rollo de Jeremías en la Casa de Yavé, en la cámara de Gemarías, hijo del escriba Safán, en el patio superior, en la entrada de la puerta nueva de la Casa de Yavé.
JER 36:11 Cuando Micaías, hijo de Gemarías, hijo de Safán, oyó todas las Palabras de Yavé leídas del rollo,
JER 36:12 bajó a la casa del rey, a la cámara del secretario. Allí estaban sentados todos los magistrados, es decir: Elisama secretario, Delaía, hijo de Semaías, Elnatán, hijo de Acbor, Gemarías, hijo de Safán, Sedequías, hijo de Ananías, y todos los magistrados.
JER 36:13 Micaías les narró todas las Palabras que oyó cuando Baruc leyó en el rollo a oídos del pueblo.
JER 36:14 Entonces los magistrados enviaron a Jehudí, hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijera a Baruc: Toma el rollo en el cual leíste a oídos del pueblo, y ven. Y Baruc, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano y fue a ellos.
JER 36:15 Y le dijeron: Ahora siéntate y léelo a nuestros oídos. Y Baruc se lo leyó.
JER 36:16 Sucedió que cuando oyeron todas aquellas palabras, se miraron unos a otros asombrados y dijeron a Baruc: Sin falta informaremos al rey todas estas Palabras.
JER 36:17 Y le preguntaron a Baruc: Ahora dinos: ¿Cómo escribiste de su boca todas estas Palabras?
JER 36:18 Baruc les contestó: Él me dictó de su boca todas estas Palabras y yo escribí con tinta en el rollo.
JER 36:19 Entonces los magistrados dijeron a Baruc: Vé y escóndete, tú y Jeremías, y que nadie sepa dónde están.
JER 36:20 Luego ellos entraron al patio donde estaba el rey. Después de depositar el rollo en la cámara de Elisama, el secretario, informaron todo el asunto a oídos del rey.
JER 36:21 Entonces el rey envió a Jehudí a llevar el rollo, el cual lo tomó de la cámara de Elisama, el secretario. Jehudí lo leyó a oídos del rey y de todos los magistrados que estaban junto al rey.
JER 36:22 El rey estaba sentado en la casa de invierno (era el mes noveno), y había un brasero que ardía delante de él.
JER 36:23 Sucedió que cuando Jehudí había leído tres o cuatro columnas, el rey lo rasgó con una navaja de escriba, y lo echó al fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego que había en el brasero.
JER 36:24 Ni el rey ni alguno de sus magistrados que oyeron aquellas palabras tuvieron temor ni rasgaron sus ropas.
JER 36:25 Aunque Elnatán, Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemara aquel rollo, no los quiso escuchar.
JER 36:26 El rey envió a Jerameel, hijo de Hamelec, a Seraías, hijo de Azriel y a Selemías, hijo de Abdeel, para que apresaran a Baruc, el escriba, y al profeta Jeremías, pero Yavé los escondió.
JER 36:27 Después que el rey quemó el rollo que contenía las Palabras que Baruc escribió de la boca de Jeremías, vino la Palabra de Yavé a Jeremías:
JER 36:28 Toma otro rollo y escribe en él todas las Palabras anteriores que estaban en el primer rollo que quemó Joacim, rey de Judá.
JER 36:29 En cuanto a Joacim, rey de Judá, dirás: Yavé dice: Tú quemaste este rollo y dijiste: ¿Por qué escribiste en él: Ciertamente vendrá el rey de Babilonia y destruirá esta tierra y hará desaparecer de ella a los hombres y los animales?
JER 36:30 Por tanto, Yavé dice esto con respecto a Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se siente en el trono de David. Su cadáver será echado al calor del día y a la escarcha de la noche.
JER 36:31 Castigaré su iniquidad sobre él, su linaje y sus esclavos. Traeré sobre ellos, los habitantes de Jerusalén y los varones de Judá todo el mal que les anuncié y que ellos rehusaron escuchar.
JER 36:32 Entonces Jeremías tomó otro rollo y lo dio a Baruc, hijo de Nerías, el escriba, el cual escribió en él de la boca de Jeremías todas las Palabras del rollo que Joacim, rey de Judá, consumió en el fuego. Además añadió muchas otras Palabras semejantes.
JER 37:1 En lugar de Conías, hijo de Joacim, reinó Sedequías, hijo de Josías, al cual Nabucodonosor, rey de Babilonia, constituyó como rey en la tierra de Judá.
JER 37:2 Pero ni él, ni sus esclavos, ni el pueblo de la tierra escucharon las Palabras que Yavé habló por medio del profeta Jeremías.
JER 37:3 El rey Sedequías envió a Jucal, hijo de Selemías, y a Sofonías, hijo del sacerdote Maasías, para que dijeran al profeta Jeremías: Intercede ahora por nosotros ante Yavé nuestro ʼElohim.
JER 37:4 En ese entonces Jeremías entraba y salía en medio del pueblo, porque aún no lo habían encerrado en la cárcel.
JER 37:5 Entonces el ejército de Faraón había salido de Egipto, y al llegar la noticia a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de ella.
JER 37:6 Entonces vino la Palabra de Yavé al profeta Jeremías:
JER 37:7 Yavé ʼElohim de Israel dice: Dirás esto al rey de Judá, quien los envió a Mí para que me consultaran: Mira, el ejército de Faraón que salió a socorrerte regresó a su tierra en Egipto.
JER 37:8 Los caldeos regresarán y atacarán esta ciudad. La tomarán y la incendiarán.
JER 37:9 Yavé dice: No se engañen ustedes mismos, al decir: Ciertamente los caldeos se apartarán de nosotros, porque no se apartarán.
JER 37:10 Porque aun si ustedes hubieran derrotado a todo el ejército de los caldeos que luchaba contra ustedes, y hubieran dejado hombres heridos entre ustedes, cada uno en su tienda, estos se levantarían y consumirían con fuego esta ciudad.
JER 37:11 Aconteció que, cuando el ejército caldeo se retiró de Jerusalén a causa del ejército de Faraón,
JER 37:12 Jeremías salió de Jerusalén hacia el territorio de Benjamín para tomar posesión de una herencia entre su pueblo.
JER 37:13 Mientras él estaba en la puerta de Benjamín, estaba allí un capitán llamado Irías, hijo de Selemías, hijo de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías y le dijo: Te pasas a los caldeos.
JER 37:14 Jeremías respondió: Falso, no me paso a los caldeos. Pero él no lo quiso escuchar. Agarró a Jeremías y lo llevó ante los magistrados.
JER 37:15 Los magistrados se airaron contra Jeremías y lo azotaron. Lo llevaron a la cárcel en la casa del escriba Jonatán, pues la habían convertido en cárcel.
JER 37:16 Así que Jeremías fue llevado a un calabozo en una mazmorra, y allí estuvo muchos días.
JER 37:17 El rey Sedequías mandó a buscarlo. Tan pronto como estuvo en su casa, le preguntó en secreto: ¿Hay Palabra de Yavé? Jeremías respondió: Hay. Y añadió: Serás entregado en mano del rey de Babilonia.
JER 37:18 Además, Jeremías dijo al rey Sedequías: ¿Pequé contra ti, contra tus esclavos, o contra este pueblo para que me metieras en la cárcel?
JER 37:19 ¿Dónde están tus profetas que les profetizaban: El rey de Babilonia no vendrá contra ustedes, ni contra esta tierra?
JER 37:20 Pero ahora, oh rey, ʼadón mío, te ruego que me escuches. Permite que mi súplica llegue ante ti, y no me devuelvas a casa del escriba Jonatán para que no muera allí.
JER 37:21 Entonces el rey Sedequías ordenó que custodiaran a Jeremías en el patio de la guardia real, y que le dieran una hogaza de pan diariamente de la calle de los Panaderos, mientras hubiera pan en la ciudad. Por tanto Jeremías permaneció en el patio de la guardia real.
JER 38:1 Sefatías, hijo de Matán, Gedalías, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemías, y Pasur, hijo de Malquías, oyeron las Palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo:
JER 38:2 Yavé dice: El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia. Pero el que se pase a los caldeos vivirá, tendrá su vida como botín y seguirá vivo.
JER 38:3 Yavé dice: Ciertamente esta ciudad será entregada en mano del ejército del rey de Babilonia, y la tomará.
JER 38:4 Entonces los magistrados dijeron al rey: Te rogamos que este hombre sea ejecutado, porque debilita las manos de los guerreros que quedan en esta ciudad, y las de todo el pueblo al hablarles así. Este hombre no busca el bienestar de este pueblo, sino su mal.
JER 38:5 Y el rey Sedequías respondió: Miren, él está en sus manos. El rey nada puede hacer contra ustedes.
JER 38:6 Entonces tomaron a Jeremías y lo echaron en la cisterna de Malquías, hijo de Hamelec, la cual estaba en el patio de la guardia. Bajaron a Jeremías con sogas. En la cisterna no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo.
JER 38:7 Pero el etíope llamado Ebed-melec, servidor en el palacio real, supo que habían metido a Jeremías en la cisterna. Y cuando el rey estaba sentado en la puerta de Benjamín,
JER 38:8 Ebed-melec salió del palacio real y habló al rey:
JER 38:9 Oh rey, ʼadón mío, estos varones actuaron mal en todo lo que hicieron con el profeta Jeremías, al cual echaron en la cisterna, donde morirá de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad.
JER 38:10 Entonces el rey ordenó al etíope Ebed-melec: Toma 30 hombres contigo, y saquen al profeta Jeremías de la cisterna antes que muera.
JER 38:11 Ebed-melec tomó en su poder a los hombres, entró en el palacio real debajo de la tesorería. De allí tomó trapos viejos y ropas raídas y andrajosas, y junto con unas sogas, los bajó a Jeremías en la cisterna.
JER 38:12 El etíope Ebed-melec dijo a Jeremías: Ponte ahora esos trapos viejos, ropas raídas y andrajosas bajo los sobacos, debajo de las sogas. Y Jeremías lo hizo así.
JER 38:13 De este modo sacaron a Jeremías con sogas y lo subieron de la cisterna. Y Jeremías permaneció en el patio de la guardia.
JER 38:14 Después el rey Sedequías llamó al profeta Jeremías ante su presencia, en la tercera entrada de la Casa de Yavé. Y el rey dijo a Jeremías: Te haré una pregunta. No me encubras alguna cosa.
JER 38:15 Y Jeremías contestó a Sedequías: Si te lo digo, ciertamente ¿no me matarás? Y si te aconsejo, no me escucharás.
JER 38:16 Pero el rey Sedequías juró en secreto a Jeremías: Vive Yavé, Quien nos da la vida, que ciertamente no te mataré, ni te entregaré en mano de estos hombres que buscan tu vida.
JER 38:17 Entonces Jeremías dijo a Sedequías: Yavé ʼElohim de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Si tú en verdad sales a los oficiales del rey de Babilonia, vivirás, y esta ciudad no será quemada. Vivirás, tú y tu casa.
JER 38:18 Pero si no te entregas a los oficiales del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en la mano de los caldeos. La incendiarán, y tú no escaparás de sus manos.
JER 38:19 El rey Sedequías dijo a Jeremías: Tengo temor de los judíos que desertaron a los caldeos. Yo podría ser entregado a ellos, y ellos me maltratarían.
JER 38:20 Pero Jeremías le respondió: No te entregarán. Oye ahora la voz de Yavé en lo que te digo, y te irá bien y vivirás.
JER 38:21 Pero si rehúsas entregarte, ésta es la Palabra que Yavé me mostró:
JER 38:22 Ciertamente todas las mujeres que quedan en el palacio del rey de Judá serán sacadas a los oficiales del rey de Babilonia. Ellas mismas dirán: Tus amigos te engañaron y prevalecieron contra ti. Hundieron tus pies en el lodo y se volvieron atrás.
JER 38:23 Sacarán, pues, a todas tus mujeres y a tus hijos para los caldeos. Tú no escaparás de sus manos, sino serás apresado por la mano del rey de Babilonia, y esta ciudad será destruida con fuego.
JER 38:24 Entonces Sedequías dijo a Jeremías: Que nadie sepa estas Palabras, y tú no morirás.
JER 38:25 Si los magistrados oyen que yo hablé contigo, y acuden a ti y te dicen: Decláranos ahora lo que le dijiste al rey, sin ocultarnos nada, no te mataremos, y también qué te respondió el rey,
JER 38:26 tú les dirás: Supliqué al rey que no me devolviera a la casa de Jonatán para morir allá.
JER 38:27 En efecto, luego todos los magistrados fueron a Jeremías, y le preguntaron, y él les respondió todo lo que el rey le mandó. Ellos dejaron de hablarle, de modo que el asunto no fue escuchado.
JER 38:28 Jeremías permaneció en el patio de la guardia hasta el día cuando Jerusalén fue capturada.
JER 39:1 El año noveno de Sedequías, rey de Judá, el mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén y la sitió.
JER 39:2 El año 11 de Sedequías, el mes cuarto, el día nueve del mes, una brecha fue abierta en el muro de la ciudad.
JER 39:3 Todos los oficiales del rey de Babilonia pasaron por ella y se sentaron en la puerta de en medio. Eran Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim, el Rabsaris, Nergal-sarezer, el Rabmag y todos los demás oficiales del rey de Babilonia.
JER 39:4 Al verlos Sedequías, rey de Judá, y todos los guerreros, huyeron de noche. Abandonaron la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta que había entre los dos muros. El rey salió por el camino del Arabá.
JER 39:5 Pero el ejército de los caldeos los persiguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó. Después de atraparlo, lo llevaron adonde estaba Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Ribla, en tierra de Hamat. Allí lo sentenció.
JER 39:6 El rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías en presencia de éste en Ribla. El rey de Babilonia mandó degollar también a todos los nobles de Judá.
JER 39:7 Le sacó los ojos al rey Sedequías y lo aprisionó con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia.
JER 39:8 Los caldeos destruyeron con fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén.
JER 39:9 Al resto del pueblo que quedó en la ciudad y a los que se pasaron a ellos, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los llevó cautivos a Babilonia, junto con el remanente del pueblo.
JER 39:10 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, ordenó que los más pobres del pueblo, los que nada tenían, permanecieran en tierra de Judá, y les dio viñedos y heredades.
JER 39:11 En cuanto a Jeremías, Nabucodonosor ordenó a Nabuzaradán, capitán de la guardia:
JER 39:12 Tómalo y vela por él, y no le hagas algún daño, sino trátalo tal como él te diga.
JER 39:13 Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, y Nabusazbán, el Rabsaris, Nergal-sarezer, el Rabmag y todos los oficiales del rey de Babilonia,
JER 39:14 enviaron a sacar a Jeremías del patio de la guardia. Lo entregaron a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que lo llevara a su casa. Vivió en medio del pueblo.
JER 39:15 Cuando estaba preso en el patio de la guardia, la Palabra de Yavé vino a Jeremías:
JER 39:16 Vé, habla al etíope Ebed-melec: Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel, dice: Mira, Yo traigo mis Palabras sobre esta ciudad para mal y no para bien. Se cumplirá aquel día en tu presencia.
JER 39:17 Pero en aquel día Yo te libraré, dice Yavé, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.
JER 39:18 Ciertamente Yo te libraré, y no caerás a espada, sino tu vida te será como botín, porque tuviste confianza en Mí, dice Yavé.
JER 40:1 Palabra de Yavé que vino a Jeremías, después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo envió desde Ramá, cuando lo encontró encadenado entre todos los cautivos de Jerusalén y de Judá que iban deportados a Babilonia.
JER 40:2 El capitán de la guardia apartó a Jeremías y le dijo: Yavé tu ʼElohim predijo este mal contra este lugar.
JER 40:3 Yavé lo trajo y lo hizo según lo dijo, porque pecaron contra Yavé y no oyeron su voz. Por eso les vino esto a ustedes.
JER 40:4 Ahora, mira, hoy te libro de las cadenas que están en tus manos. Si te parece bien ir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti. Si no te parece bien ir conmigo a Babilonia, permanece aquí. Mira, toda la tierra está delante de ti. Vé adonde te parezca mejor y conveniente.
JER 40:5 Como Jeremías aún no regresaba, [le dijo]: Regresa hacia Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia dio autoridad sobre todas las ciudades de Judá. Vive con él en medio del pueblo, o vé adonde te parezca mejor. El capitán de la guardia le dio provisiones y un presente, y lo despidió.
JER 40:6 Entonces Jeremías fue a estar con Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa, y vivió con él en medio del pueblo que quedó en la tierra.
JER 40:7 Ahora bien, todos los comandantes del ejército que estaban en el campo con sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia dio autoridad sobre la tierra a Gedalías, hijo de Ahicam, y que le había encomendado a hombres, mujeres y niños de los más pobres de la tierra que no fueron deportados a Babilonia.
JER 40:8 Entonces fueron a visitar a Gedalías en Mizpa: Ismael, hijo de Netanías, Johanán y Jonatán, hijos de Carea, Seraías, hijo de Tanhumet, los hijos de Efai netofatita, y Jezanías, hijo de un maacateo, ellos y sus hombres.
JER 40:9 Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres: No tengan temor de servir a los caldeos. Vivan en la tierra, obedezcan al rey de Babilonia y tendrán bien.
JER 40:10 Miren, yo tengo que vivir en Mizpa, a disposición de los caldeos que vendrán a inspeccionarnos. Tomen el vino, los frutos de verano y el aceite. Pónganlos en sus depósitos. Quédense en sus ciudades donde les corresponda ocupar.
JER 40:11 También los otros judíos que vivían en Moab entre los hijos de Amón, en Edom y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron que el rey de Babilonia dejó a algunos en Judá, y que dieron autoridad a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, sobre ellos,
JER 40:12 todos estos judíos regresaron de todos los lugares adonde fueron echados. Llegaron a tierra de Judá a visitar a Gedalías en Mizpa y recogieron vino y abundantes frutos.
JER 40:13 Johanán, hijo de Carea, y todos los comandantes que estaban en el campo llegaron a Gedalías en Mizpa,
JER 40:14 y le dijeron: ¿No sabes que Baalis, rey de los hijos de Amón, envió a Ismael, hijo de Netanías, para matarte? Pero Gedalías, hijo de Ahicam, no les creyó.
JER 40:15 Entonces Johanán, hijo de Carea, habló secretamente a Gedalías en Mizpa y le dijo: Yo iré ahora y mataré a Ismael, hijo de Netanías, y nadie lo sabrá. ¿Por qué te va a matar para que todos los judíos que se reunieron contigo se dispersen, y perezca el resto de Judá?
JER 40:16 Pero Gedalías, hijo de Ahicam, dijo a Johanán, hijo de Carea: No hagas esto, porque es falso lo que tú dices de Ismael.
JER 41:1 Pero el mes séptimo aconteció que Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la descendencia real, y algunos oficiales del rey y diez hombres con él, llegaron a visitar a Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa. Allí compartieron juntos el pan.
JER 41:2 Pero Ismael, hijo de Netanías, y los diez hombres que estaban con él, se levantaron e hirieron a espada a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán. Mataron a aquél a quien el rey de Babilonia autorizó para gobernar la tierra.
JER 41:3 Ismael también mató a todos los judíos que estaban con Gedalías en Mizpa, junto con todos los guerreros caldeos que estaban allí.
JER 41:4 Un día después de asesinar a Gedalías, cuando aún nadie lo sabía,
JER 41:5 sucedió que llegaron ciertos hombres de Siquem, de Silo y de Samaria, unos 80 hombres, con sus barbas raídas, sus ropas rasgadas y sus cuerpos sajados, que traían consigo ofrendas e incienso para presentarlos en la Casa de Yavé.
JER 41:6 Ismael, hijo de Netanías, les salió al encuentro desde Mizpa, y lloraba mientras caminaba, hasta cuando los encontró, y les dijo: Vengan a ver a Gedalías, hijo de Ahicam.
JER 41:7 Pero al llegar ellos a la ciudad, Ismael, hijo de Netanías, los degolló, y apoyado por sus hombres, los echó dentro de una cisterna.
JER 41:8 Entre aquéllos fueron hallados diez hombres que dijeron a Ismael: No nos mates, porque tenemos en el campo tesoros de trigo, cebada, aceite y miel. Y desistió y no los asesinó como a sus hermanos.
JER 41:9 La cisterna donde Ismael echó todos los cadáveres de los hombres que asesinó junto con Gedalías, era la misma que el rey Asa hizo a causa de Baasa, rey de Israel. Ismael, hijo de Netanías, la llenó de cadáveres.
JER 41:10 Después Ismael llevó cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todos los del pueblo que quedaron en Mizpa, y que Nabuzaradán, capitán de la guardia, encomendó a Gedalías, hijo de Ahicam. Ismael, hijo de Netanías, los llevó cautivos y procedió a pasarse a los hijos de Amón.
JER 41:11 Pero como Johanán, hijo de Carea, y todos los oficiales de los guerreros que estaban con él, supieron de todo el mal que hizo Ismael, hijo de Netanías,
JER 41:12 tomaron a todos los hombres y fueron a luchar contra Ismael, hijo de Netanías, a quien hallaron junto al gran estanque de Gabaón.
JER 41:13 Aconteció que cuando los del pueblo que estaban con Ismael divisaron a Johanán, hijo de Carea, junto con los oficiales de los guerreros, se alegraron.
JER 41:14 Todo el pueblo que Ismael llevó cautivo desde Mizpa se volvió y regresó con Johanán, hijo de Carea.
JER 41:15 Pero Ismael, hijo de Netanías, escapó de Johanán con ocho hombres y fue a estar con los hijos de Amón.
JER 41:16 Johanán, hijo de Carea, y todos sus oficiales con él, recogieron al resto del pueblo que Ismael, hijo de Netanías, apresó en Mizpa, después de asesinar a Gedalías, hijo de Ahicam, esto es, guerreros, mujeres, niños y servidores del palacio, liberados por Johanán en Gabaón.
JER 41:17 Salieron y asentaron en el Mesón Quimam, que está cerca de Belén, a fin de proseguir a Egipto,
JER 41:18 porque temían a los caldeos, por cuanto Ismael, hijo de Netanías, asesinó a Gedalías, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia autorizó como gobernador de la tierra.
JER 42:1 Todos los comandantes de los guerreros, junto con Johanán, hijo de Carea, Jezanías, hijo de Osaías, y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, llegaron
JER 42:2 y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti. Ora por nosotros a Yavé tu ʼElohim por todo este remanente, porque de muchos que éramos, quedamos pocos, como nos ven tus ojos,
JER 42:3 para que Yavé tu ʼElohim nos enseñe el camino por donde debemos andar, y lo que debemos hacer.
JER 42:4 El profeta Jeremías les respondió: Escuché. Miren, voy a orar a Yavé su ʼElohim, como dijeron, y todo lo que Yavé les responda, les enseñaré. No me reservaré palabra.
JER 42:5 Ellos dijeron a Jeremías: Sea Yavé entre nosotros Testigo fiel y verdadero. Juramos obrar conforme a todo aquello a lo cual Yavé tu ʼElohim te envíe a nosotros.
JER 42:6 Sea bueno, sea malo, obedeceremos la voz de Yavé nuestro ʼElohim, al cual te enviamos, para que estemos bien cuando obedezcamos la voz de Yavé nuestro ʼElohim.
JER 42:7 Después de diez días vino la Palabra de Yavé a Jeremías.
JER 42:8 Llamó a Johanán, hijo de Carea, y a todos los comandantes de los guerreros que estaban con él, y a todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor,
JER 42:9 y les dijo: Yavé ʼElohim de Israel, a Quien me enviaron a presentar sus ruegos delante de Él, dice:
JER 42:10 Si permanecen quietos en esta tierra, Yo los edificaré y no los destruiré. Los plantaré y no los arrancaré, porque me pesa todo el mal que les hice.
JER 42:11 No teman por la presencia del rey de Babilonia, a quien temen. No teman de su presencia, dice Yavé, porque Yo estoy con ustedes para salvarlos y librarlos de su mano.
JER 42:12 Yo tendré misericordia de ustedes, y [el rey] tendrá misericordia de ustedes y los regresará a su tierra.
JER 42:13 Pero si dicen: No viviremos en esta tierra, desobedecen la voz de Yavé su ʼElohim
JER 42:14 y dicen: No, más bien entraremos en la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre. Allá viviremos.
JER 42:15 Entonces escuchen la Palabra de Yavé, oh remanente de Judá: Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Si vuelven sus caras para entrar en Egipto y entran a residir allá,
JER 42:16 sucederá que la espada que temen los alcanzará en la tierra de Egipto, y el hambre por el cual están ansiosos, los perseguirá estrechamente en Egipto. Allí morirán.
JER 42:17 Por tanto todos los hombres que fijen su mente en ir a Egipto para residir allí, morirán a espada, de hambre y por pestilencia. No tendrán sobrevivientes ni refugios de la calamidad que enviaré sobre ellos.
JER 42:18 Porque Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel, dice: Como mi ira y mi furor se derramaron sobre los habitantes de Jerusalén, se derramará mi ira sobre ustedes cuando entren en Egipto. Serán una maldición, un objeto de horror e imprecación y reproche, de maldición y afrenta. No volverán a ver este lugar.
JER 42:19 Oh remanente de Judá: Yavé habló a ustedes: No vayan a Egipto. Entiendan claramente que hoy los amonesto.
JER 42:20 Porque ustedes mismos se engañan, pues me enviaron a Yavé su ʼElohim y dijeron: Ora por nosotros a Yavé nuestro ʼElohim. Infórmanos todas las cosas que Yavé nuestro ʼElohim diga, y las haremos.
JER 42:21 Hoy se lo dije, y ustedes no obedecen a Yavé su ʼElohim en todas las cosas que Él me envió a decirles.
JER 42:22 Por tanto, ahora deben saber y entender claramente que morirán a espada, de hambre y por pestilencia en el lugar adonde desean ir para residir.
JER 43:1 Aconteció que, cuando Jeremías terminó de hablar todas las Palabras de Yavé, su ʼElohim, a todo el pueblo, es decir, todas las Palabras que Yavé su ʼElohim les envió,
JER 43:2 Azarías, hijo de Osaías, y Johanán, hijo de Carea, y todos los varones arrogantes dijeron a Jeremías: Hablas mentira. No te envió Yavé nuestro ʼElohim a decirnos: No entren a Egipto para residir allá,
JER 43:3 pero Baruc, hijo de Nerías, te incita contra nosotros a fin de entregarnos en mano de los caldeos, para que nos maten o nos lleven cautivos a Babilonia.
JER 43:4 Johanán, hijo de Carea, y todos los comandantes de los guerreros y todo el pueblo, no obedecieron la voz de Yavé para quedarse en tierra de Judá.
JER 43:5 Pero Johanán, hijo de Carea, y todos los comandantes de los guerreros, reunieron al remanente de Judá que regresó de todas las naciones a las cuales fueron echados para vivir en Judá:
JER 43:6 hombres y mujeres, niños y princesas, y cuantos Nabuzaradán, capitán de la guardia, había encomendado a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc, hijo de Nerías.
JER 43:7 Entraron en tierra de Egipto. No obedecieron la voz de Yavé y llegaron a Tafnes.
JER 43:8 Entonces la Palabra de Yavé vino a Jeremías en Tafnes:
JER 43:9 Toma en tu mano piedras grandes, entiérralas con argamasa en el pavimento que está en la puerta de la casa de Faraón, en Tafnes, a vista de los hombres de Judá,
JER 43:10 y diles: Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Yo mandaré a buscar a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi esclavo, y pondré su trono sobre estas piedras que escondí. Él extenderá su pabellón sobre ellas.
JER 43:11 Vendrá y desolará la tierra de Egipto: el destinado a muerte irá a muerte, el destinado a cautiverio, a cautiverio, el destinado a la espada, a la espada.
JER 43:12 Incendiará los templos de los ʼelohim de Egipto y los quemará. A ellos los llevará cautivos. Así como el pastor se sacude su ropa, limpiará la tierra de Egipto, y saldrá de allá en paz.
JER 43:13 Quebrará también las columnas del templo al sol que están en tierra de Egipto, y aplicará fuego a los templos de los ʼelohim de Egipto.
JER 44:1 Palabra que vino a Jeremías con respecto a todos los judíos que residían en la tierra de Egipto y habitaban en Migdol, Tafnes, Menfis y en la tierra de Patros:
JER 44:2 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ustedes vieron todo el mal que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá. Pues miren, hoy son una desolación y nadie vive allí
JER 44:3 por causa de la perversidad con la cual se empeñaron en provocarme a ira al quemar incienso para honrar a ʼelohim extraños que ni ellos, ni ustedes, ni sus antepasados conocían.
JER 44:4 Yo les envié a todos mis esclavos profetas, de madrugada y sin cesar, para decirles: ¡Oh, no hagan esta cosa repugnante que Yo aborrezco!
JER 44:5 Pero no escucharon ni inclinaron sus oídos para regresar de su perversidad y dejar de quemar incienso a ʼelohim extraños.
JER 44:6 Por tanto mi ira y mi furor fueron derramados y ardieron en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, de modo que se convirtieron en un desierto y una desolación, como son hoy.
JER 44:7 Y ahora Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: ¿Por qué hacen ustedes un mal tan grande contra sus propias vidas, de tal modo que van a cortar de Judá a hombres y mujeres, niños y bebés de pecho, sin que les quede algún remanente;
JER 44:8 y me provocan a ira con la obra de sus manos, al quemar incienso a otros ʼelohim aquí en la tierra de Egipto, adonde entraron a residir, de tal modo que se acaben, y se conviertan en una maldición y un reproche entre todas las naciones de la tierra?
JER 44:9 ¿Olvidaron las perversidades de sus antepasados, de los reyes de Judá y de las mujeres de ellos, sus propias perversidades y las de sus esposas, que cometieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
JER 44:10 Hasta hoy no se humillaron, ni tuvieron temor, ni andan en mi Ley ni en mis Estatutos, los cuales expuse delante de ustedes y de sus antepasados.
JER 44:11 Por tanto Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: En verdad, Yo pongo mi rostro contra ustedes para mal, y para destrucción de todo Judá.
JER 44:12 Tomaré el remanente de Judá, los que volvieron sus caras para entrar en Egipto a residir allí, hallarán su fin en la tierra de Egipto. Caerán a espada y de hambre. Morirán desde el menor hasta el mayor. Serán objeto de execración, de espanto, de maldición y de reproche.
JER 44:13 Como castigué a Jerusalén con espada, hambre y pestilencia, castigaré a los que residen en tierra de Egipto.
JER 44:14 Del remanente de Judá que entró en la tierra de Egipto a residir allá y luego regresar a la tierra de Judá, no habrá refugiado ni sobreviviente para regresar a la tierra de Judá, adonde ardientemente desean regresar a vivir allá, excepto unos pocos refugiados.
JER 44:15 Entonces, todos los que sabían que sus esposas habían ofrecido incienso a ʼelohim extraños, una gran concurrencia de mujeres allí presentes, y todo el pueblo que residía en Patros en la tierra de Egipto, respondieron a Jeremías:
JER 44:16 En cuanto a la Palabra que nos hablaste en Nombre de Yavé, no te obedeceremos.
JER 44:17 Al contrario, cumpliremos ciertamente toda palabra salida de nuestra boca con respecto a quemar incienso a la Reina del Cielo, y derramarle libaciones a ella, como hicimos nosotros y nuestros antepasados, nuestros reyes y nuestros magistrados en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, con lo cual tuvimos abundancia de pan. Éramos felices y no veíamos algún mal.
JER 44:18 Pero desde cuando dejamos de quemar incienso a la Reina del Cielo y de derramar libaciones a ella, todo nos falta y hallamos nuestro fin por la espada y por el hambre.
JER 44:19 Y las mujeres añadieron: Cuando nosotras quemábamos incienso y derramábamos libaciones a la Reina del Cielo, ¿le tributamos culto con tortas y libaciones sin el consentimiento de nuestros esposos?
JER 44:20 Entonces Jeremías habló a los hombres, a las mujeres y a todo el pueblo que le respondió esto:
JER 44:21 ¿Pasó desapercibido ante Yavé y no está en su memoria el incienso ofrecido por ustedes y sus antepasados, por sus reyes y sus magistrados, y por el pueblo de la tierra en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
JER 44:22 Por eso por la perversidad de sus obras, de repugnancias que cometieron, Yavé no lo pudo sufrir más, y la tierra de ustedes se convirtió en una desolación, en un objeto de horror y en una maldición, hasta quedar sin habitante, como está hoy.
JER 44:23 Porque ustedes quemaron sacrificios y pecaron contra Yavé. No obedecieron la voz de Yavé, ni anduvieron en su Ley, ni en sus Estatutos, ni en sus Testimonios. Por eso vino sobre ustedes esta aflicción, como está hoy.
JER 44:24 Y Jeremías dijo a todo el pueblo y a todas las mujeres: Todo el pueblo de Judá que están en la tierra de Egipto, escuchen la Palabra de Yavé:
JER 44:25 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ustedes y sus esposas hablaron con sus bocas y lo ejecutaron con sus manos, y dijeron: En verdad, cumpliremos nuestros votos de quemar incienso a la Reina del Cielo y de derramar libaciones a ella. Adelante, confirmen sus votos y cumplan sus promesas.
JER 44:26 Sin embargo, oigan la Palabra de Yavé todos los judíos que residen en Egipto: Ciertamente juré por mi gran Nombre, dice Yavé, que nunca más será invocado mi Nombre por la boca de cualquier judío que resida en la tierra de Egipto. No dirá: ¡Vive ʼAdonay Yavé!
JER 44:27 Ciertamente Yo los vigilo para mal y no para bien. Todos los hombres de Judá que residen en la tierra de Egipto encontrarán su fin por la espada y por el hambre, hasta que desaparezcan por completo.
JER 44:28 Los que escapen de la espada regresarán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos en número. Entonces todo el remanente de Judá que entró a residir en la tierra de Egipto sabrá cuál palabra permanece: la mía o la de ellos.
JER 44:29 Esto será la señal, dice Yavé, de que Yo los castigo en este lugar para que sepan que mis Palabras ciertamente permanecerán contra ustedes para daño.
JER 44:30 Yavé dice: En verdad Yo entrego a Faraón Hofra, rey de Egipto, en la mano de sus enemigos y de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en la mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo que buscaba su vida.
JER 45:1 La Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste escribió en el rollo aquellas Palabras de la boca de Jeremías, el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:
JER 45:2 Yavé, el ʼElohim de Israel, te dice, oh Baruc:
JER 45:3 Tú dijiste: ¡Ay de mí, porque Yavé añadió tristeza a mi dolor! ¡Estoy cansado de gemir y no hallo descanso!
JER 45:4 Le dirás: Yavé dice: Mira, Yo estoy a punto de destruir lo que edifiqué y de arrancar lo que planté, es decir, toda la tierra.
JER 45:5 ¿Y tú buscas grandes cosas para ti? ¡No las busques! Porque mira, Yo traigo mal sobre todo ser vivo, dice Yavé. Pero tu vida te será dada como un botín en todos los lugares adonde tú vayas.
JER 46:1 Palabra de Yavé que vino al profeta Jeremías contra las naciones:
JER 46:2 Con respecto a Egipto. Contra el ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, quien llegó hasta Carquemis, junto al Éufrates, y fue derrotado por Nabucodonosor, rey de Babilonia, el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:
JER 46:3 Preparen escudo embrazado y escudo más largo que ancho, y salgan a la guerra.
JER 46:4 Ustedes jinetes, preparen los caballos y monten. Preséntense con sus yelmos, pulan las lanzas y cúbranse con las corazas.
JER 46:5 ¿Por qué los veo atemorizados y se devuelven? Están aterrorizados. Sus valientes fueron derrotados, huyen y buscan refugio sin mirar atrás. El terror está por todas partes, dice Yavé.
JER 46:6 Que no huya el hombre veloz, ni escape el valiente. Tropiezan y caen en el norte, junto a la ribera del Éufrates.
JER 46:7 ¿Quién es ése que crece como el Nilo, y encrespa sus aguas como ríos,
JER 46:8 que dice: Creceré, inundaré la tierra, destruiré ciudades y a sus habitantes? Es Egipto, que crece como el Nilo, y sus aguas se encrespan como ríos.
JER 46:9 Avancen, caballos, corran locamente, carruajes. Marchen los hombres valientes. Etíopes y libios que embrazan el escudo, Lidios que toman y entesan el arco.
JER 46:10 Porque ese día pertenece a ʼAdonay Yavé de las huestes, un día de retribución para vengarse de sus enemigos. La espada devora y está saciada, se embriaga de sangre. Pues hay una matanza para ʼAdonay Yavé de las huestes en la tierra del norte, junto al río Éufrates.
JER 46:11 Sube a Galaad y consigue bálsamo, oh virgen hija de Egipto. En vano multiplicas los remedios. No hay sanidad para ti.
JER 46:12 Las naciones oyeron de tu vergüenza y la tierra está llena de tu clamor. Porque un guerrero tropezó con otro, y ambos cayeron.
JER 46:13 Palabra de Yavé que vino al profeta Jeremías sobre la llegada de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para asolar la tierra de Egipto:
JER 46:14 Díganlo en Egipto. Proclámenlo en Migdol. Anúncienlo en Menfis y en Tafnes. Digan: Ponte en pie y está alerta, porque la espada ya devora alrededor.
JER 46:15 ¿Por qué está postrado Apis, tu buey sagrado? Tu toro no permaneció en pie porque Yavé lo empujó
JER 46:16 e hizo tropezar a muchos. Cada uno cayó sobre su compañero, hasta que dijeron: Levantémonos y huyamos de la espada del opresor. Regresemos a nuestro pueblo y a nuestra tierra natal.
JER 46:17 Y allí gritaron: Faraón, rey de Egipto: Un gran rugido.
JER 46:18 ¡Vivo Yo! Palabra del Rey, cuyo Nombre es Yavé de las huestes: Como la montaña Tabor es real, y la montaña Carmelo se levanta frente al mar, así él vendrá.
JER 46:19 Prepara tu equipaje para el cautiverio, oh hija que vives en Egipto. Menfis será una desolación. Será arrasada hasta no quedar habitante.
JER 46:20 Novilla hermosa es Egipto, pero del norte llega una destrucción sobre ella.
JER 46:21 También sus mercenarios eran como becerros cebados en medio de ella, pero ahora dan la espalda y huyen juntos. No resisten porque les llega el día de su calamidad, el tiempo de su castigo.
JER 46:22 Óiganlos silbando como una serpiente, mientras ellos avanzan con fuerza para caer sobre ella con sus hachas como leñadores.
JER 46:23 Talen sus bosques, dice Yavé, aunque sean muchos e incontables, aunque sean más numerosos que las langostas.
JER 46:24 La hija de Egipto es avergonzada, y entregada al poder del pueblo del norte.
JER 46:25 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Yo castigo a Amón, ʼelohim de Tebas, a Egipto con sus ʼelohim y a sus reyes, y a Faraón y a todos los que confían en él.
JER 46:26 Los entregaré en poder de los que buscan sus vidas, y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia y sus oficiales. Sin embargo, después será habitado como antaño, dice Yavé.
JER 46:27 Pero tú, oh Jacob, mi esclavo, no temas ni desmayes, oh Israel. Porque mira, Yo te traeré desde lejos, y a tus descendientes de la tierra de su cautividad. Jacob regresará y estará tranquilo y seguro. No habrá quien lo aterrorice.
JER 46:28 No temas tú, esclavo mío Jacob, dice Yavé, porque Yo estoy contigo. Exterminaré a todas las naciones adonde te expulsé. Pero a ti no te exterminaré, sino te corregiré adecuadamente, y de ninguna manera te dejaré sin castigo.
JER 47:1 Palabra de Yavé que vino al profeta Jeremías con respecto a los filisteos, antes que Faraón destruyera Gaza.
JER 47:2 Yavé dice: Miren, aguas que se levantan del norte forman un torrente que inundará la tierra y todo lo que hay en ella, las ciudades y a los que habitan en ellas. Claman los hombres. Se lamenta todo habitante de la tierra.
JER 47:3 Los padres debilitados ya no cuidan a sus hijos por causa del ruido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carruajes, por el estruendo de sus ruedas.
JER 47:4 Llegó el día de despojar a todos los filisteos. Todo ayudador que quede en Tiro y en Sidón será cortado. Yavé destruye a los filisteos, al remanente de la costa de Caftor.
JER 47:5 Gaza está calva. Ascalón, reducida al silencio. ¡Ay, remanente de gigantes! ¿Hasta cuándo se sajarán?
JER 47:6 Oh espada de Yavé: ¿Hasta cuándo no descansarás? Regresa a tu vaina, descansa y quédate quieta.
JER 47:7 ¿Cómo puede quedar quieta, cuando Yavé le dio una orden, cuando la destinó contra Ascalón y la costa del mar?
JER 48:1 Con respecto a Moab, Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: ¡Ay de Nebo, porque es destruida, de Quiriataim, porque es avergonzada y capturada! La altiva fortaleza es avergonzada y destrozada.
JER 48:2 Ya no hay alabanza para Moab. En Hesbón diseñan calamidad contra ella. ¡Destruyámosla como nación! Tú también, Madmena, eres silenciada. ¡La espada te persigue!
JER 48:3 ¡El ruido de un clamor desde Horonaim: destrucción y gran quebrantamiento!
JER 48:4 Moab es destruido. Se oyen clamores agonizantes de sus pequeños.
JER 48:5 Por la cuesta de Luhit suben con llanto incesante, y por la bajada de Horonaim el angustioso clamor de destrucción.
JER 48:6 Huyan, salven su vidas. Sean como el asno montés en el desierto.
JER 48:7 Tú también serás capturada porque confías en tus logros y tesoros. Quemos será llevado en cautiverio junto con sus sacerdotes y sus magistrados.
JER 48:8 Un destructor llega a cada ciudad para que ninguna escape. El valle también es arruinado, y la llanura destruida, como lo dijo Yavé.
JER 48:9 Den alas a Moab para que escape volando. Sus ciudades quedan desoladas, sin habitantes en ellas.
JER 48:10 Maldito el que hace la obra de Yavé con negligencia. Maldito el que restrinja su espada de la sangre.
JER 48:11 Desde su juventud Moab fue negligente. Sobre los sedimentos de su copa estuvo reposado. Nunca fue trasegado de una vasija a otra. Nunca estuvo en cautiverio. Por tanto conservó su gusto y no alteró su aroma.
JER 48:12 Así que ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando Yo le enviaré tinajeros que lo trasieguen, vacíen sus tinajas y rompan sus odres.
JER 48:13 Entonces Moab se avergonzará de Quemos, como la Casa de Israel se avergonzó de Bet-ʼEl, su confianza.
JER 48:14 ¿Cómo pueden ustedes decir: Somos poderosos guerreros y hombres valientes para la batalla?
JER 48:15 Moab está destruido. Sus ciudades desoladas. Sus jóvenes escogidos descendieron al matadero, dice el Rey, cuyo Nombre es Yavé de las huestes.
JER 48:16 La calamidad de Moab está cerca. Su aflicción se apresura velozmente.
JER 48:17 Consuélense de él todos los que lo rodean, todos los que conocen su nombre y digan: ¡Cómo fue quebrado el cetro fuerte, un bastón de esplendor!
JER 48:18 Baja de tu gloria, y siéntate sedienta, oh hija que habitas en Dibón, porque sube contra ti el que estropea a Moab, el que destruye sus palacios amurallados.
JER 48:19 Detente en el camino, y observa, oh habitante de Aroer. Pregunta al que huye y a la que escapa: ¿Qué sucedió?
JER 48:20 Moab fue avergonzado porque fue quebrantado. Lamenten, lloren, y digan en el Arnón que Moab es destruido,
JER 48:21 que la sentencia contra la llanura es ejecutada: Contra Holón, Jahaza y Mefaat,
JER 48:22 contra Dibón, Nebo y Bet-diblataim,
JER 48:23 contra Quiriataim, Bet-gamul y Bet-meón,
JER 48:24 contra Queriot y Bosra, contra todas las ciudades de la tierra de Moab, las de lejos y las de cerca.
JER 48:25 Cortaron el poder a Moab y su brazo está quebrantado, dice Yavé.
JER 48:26 Embriáguenlo porque se volvió arrogante contra Yavé. Moab se revolcará en su vómito. También será un objeto de burla.
JER 48:27 ¿No fue Israel un objeto de burla para ti? ¿O fue él sorprendido por ladrones? ¿Por qué mueves [despectivamente la cabeza] cuantas veces tú hablas de él?
JER 48:28 Abandonen las ciudades y vivan en peñascos, oh habitantes de Moab. Sean como la paloma que anida en la boca de la cueva.
JER 48:29 Oímos con respecto al orgullo de Moab, que es muy altivo, de su arrogancia, de su orgullo e insolencia y exaltación de sí mismo.
JER 48:30 Yo conozco su cólera, dice Yavé, pero vano es aquello de lo cual se ufana. Vano es lo que hace.
JER 48:31 Por eso me lamento por Moab. Clamo por todo Moab y gimo por los hombres de Quir-hares.
JER 48:32 Lloraré por ti más que por Jazer, oh viña de Sibma. Tus ramas se extendieron sobre el mar, y llegaron hasta el mar de Jazer. El destructor cayó sobre tus frutos de verano y tu cosecha de uvas.
JER 48:33 Cesaron la alegría y el regocijo de los campos fructíferos de la tierra de Moab. Cesó el vino de tus lagares. Nadie los pisa con clamor de júbilo, porque cesó ese clamor.
JER 48:34 Desde Hesbón hasta Eleale y hasta Jahaza levantan su clamor como novilla de tres años, y desde Zoar hasta Horonaim, porque las aguas de Nimrim también son desoladas.
JER 48:35 También daré fin a Moab, dice Yavé, al que ofrece holocaustos en los lugares altos, y al que ofrece incienso a sus ʼelohim.
JER 48:36 Por eso mi corazón gime con sonido de flautas por Moab. Mi corazón gime con sonido de flautas por los hombres de Quir-hareset, porque se esfuman las riquezas que adquirieron.
JER 48:37 Toda cabeza está calva y toda barba rasurada. Hay sajaduras en todas las manos y tela áspera en las cinturas.
JER 48:38 Hay lamentación por todas partes sobre todas las terrazas de Moab y en sus calles, porque quiebro a Moab como una vasija en la cual no hay agrado, dice Yavé.
JER 48:39 Ellos lamentan: ¡Cuán quebrado está! ¡Cómo Moab avergonzado dio su espalda, así será Moab motivo de burla y terror para todos los que lo rodean!
JER 48:40 Porque Yavé dice: Miren, uno se abalanza velozmente, como un águila con sus alas extendidas contra Moab.
JER 48:41 Es capturada Queriot y las fortalezas tomadas. De modo que aquel día los corazones de los hombres valientes de Moab serán como el corazón de una parturienta.
JER 48:42 Moab es destruido hasta que deje de ser pueblo, porque se engrandeció contra Yavé.
JER 48:43 Terror, fosa, y trampa llegan sobre ti, oh habitante de Moab, dice Yavé.
JER 48:44 El que huya del terror caerá en la fosa, y el que salga de la fosa caerá en la trampa, porque traigo sobre Moab el año de su castigo, dice Yavé.
JER 48:45 Los fugitivos están sin fuerzas a la sombra de Hesbón. Un fuego sale de Hesbón, una llama de en medio de Sehón que devora las sienes de Moab y la coronilla de los hijos revoltosos.
JER 48:46 ¡Ay de ti, Moab! ¡Perece el pueblo de Quemos! Tus hijos van al cautiverio y tus hijas salen a la cautividad.
JER 48:47 En los últimos días restauraré a los cautivos de Moab, dice Yavé. Hasta aquí la sentencia contra Moab.
JER 49:1 Yavé dice: ¿Israel no tiene hijos? ¿No tiene heredero? ¿Por qué Milcom desposeyó a Gad, y el pueblo de él se estableció en sus ciudades?
JER 49:2 Por tanto, ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales produciré un toque de trompeta para guerra contra Rabá de los hijos de Amón. Será convertida en una pila de escombros, y sus ciudades serán incendiadas. Entonces Israel tomará posesión de lo que era suyo, dice Yavé.
JER 49:3 ¡Lamenta, oh Hesbón, porque Hai es destruida! ¡Lloren, hijas de Rabá, átense tela áspera! Laméntense y corran de un lado a otro entre sus cercos de tierra apisonada, porque Milcom irá a cautividad junto con sus sacerdotes y magistrados.
JER 49:4 ¡Cuán ufanada estás de tus valles, de tu valles que fluyen abundancia, oh hija apóstata! Tú que confías en tus tesoros, y dices: ¿Quién vendrá contra mí?
JER 49:5 Mira, Yo envío un terror sobre ti que te rodeará por todas partes, dice ʼAdonay Yavé de las huestes. Serán expulsados precipitadamente, y no habrá quien reúna a los fugitivos.
JER 49:6 Pero después restauraré a los cautivos de Amón, dice Yavé.
JER 49:7 Con respecto a Idumea. Yavé de las huestes dice: ¿Ya no hay sabiduría en Temán? ¿Se perdió el buen consejo de los prudentes? ¿Decayó su sabiduría?
JER 49:8 Huyan, regresen, vivan en las profundidades, oh habitantes de Dedán. Porque el desastre le llega a Esaú en el tiempo cuando Yo lo castigo.
JER 49:9 Si te invaden cosechadores de uvas, ¿no te dejarían rebuscos? Si vinieran ladrones de noche, destruirían solo hasta que tengan suficiente.
JER 49:10 Pero soy Yo el que desnudo a Esaú. Descubro sus escondites y no podrá esconderse. Su descendencia será destruida junto con sus parientes y vecinos, y dejará de ser.
JER 49:11 Deja a tus huérfanos. Yo los mantendré con vida. Deja que tus viudas confíen en Mí.
JER 49:12 Porque Yavé dice: En verdad, los que no estaban sentenciados a beber la copa ciertamente la beberán, ¿y serás tú el que sea completamente absuelto? No serás absuelto, sino realmente la beberás.
JER 49:13 Porque juré por Mí mismo, dice Yavé, que Bosra será un objeto de terror, un reproche, una desolación y una maldición. Todas sus ciudades serán desolaciones perpetuas.
JER 49:14 Un mensaje escuché de Yavé. Un embajador es enviado a las naciones: ¡Reúnanse, vengan contra ella, y suban a la batalla!
JER 49:15 En verdad, te declaro pequeña entre las naciones, y despreciada entre los hombres.
JER 49:16 El terror que inspiraste y la soberbia de tu corazón te engañaron. ¡Oh tú que habitas en las cavernas de la peña! Aunque hagas tu nido como el águila, de allí te bajaré, dice Yavé.
JER 49:17 Idumea se convertirá en una desolación. Todo el que pase por ella silbará de asombro al ver sus heridas.
JER 49:18 Será como la catástrofe de Sodoma y Gomorra y sus ciudades vecinas, dice Yavé. Por tanto nadie vivirá allí ni residirá hijo de hombre en ella.
JER 49:19 Como un león que sube de la espesura del Jordán al pastizal de perenne verdor, así los correré de allí y la entregaré al que sea escogido. Porque, ¿quién es semejante a Mí? ¿Quién me desafía? ¿Cuál es el pastor que prevalece delante de Mí?
JER 49:20 Por tanto, escuchen el designio de Yavé contra Edom y sus planes contra los habitantes de Temán: Ciertamente arrastrarán aun a los pequeños del rebaño. Ciertamente convertirá los pastizales deseables en una desolación por causa de ellos.
JER 49:21 Tiembla la tierra al estruendo de la caída. El ruido se oye en el mar Rojo.
JER 49:22 En verdad, Él se remonta y vuela. Se abalanza como un águila, y extiende sus alas contra Bosra. En aquel día el corazón de los valientes de Edom será como el corazón de una parturienta.
JER 49:23 Con respecto a Damasco. Amat y Arpad están avergonzadas porque oyeron malas noticias. Se derriten en un mar de ansiedad que no puede sosegarse.
JER 49:24 Damasco se debilita y se alista para huir. El temblor se apoderó de ella. Está dominada por la angustia y los dolores, como de una parturienta.
JER 49:25 ¡Cómo está abandonada la ciudad famosa, el pueblo de mi regocijo!
JER 49:26 Por tanto, aquel día sus jóvenes caen en sus calles, y todos los guerreros perecerán, dice Yavé de las huestes.
JER 49:27 Encenderé un fuego en el muro de Damasco que devorará los palacios fortificados de Ben-adad.
JER 49:28 Yavé dice esto contra Cedar y los reinos de Hazor, a quienes Nabucodonosor, rey de Babilonia, derrotó: Levántense, suban contra Cedar. Destruyan a los hombres del oriente.
JER 49:29 Tomen sus tiendas y los rebaños de ellos. Tomen las cortinas de sus tiendas, sus bienes y sus camellos para ellos mismos. Ellos clamarán el uno al otro: ¡Terror por todos lados!
JER 49:30 Corran, huyan, vivan en las profundidades, oh habitantes de Hazor, dice Yavé, porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, tiene un plan contra ustedes.
JER 49:31 ¡En pie! Marchen contra un pueblo confiado, que vive tranquilo sin puertas, ni cerrojos y vive solitario, dice Yavé.
JER 49:32 Sus camellos servirán como botín y numerosos ganados como despojo. Los esparciré por todos los puntos cardinales, hasta los más remotos confines, a todos los que cortan las esquinas [de su cabello]. De todos lados les traeré su calamidad, dice Yavé.
JER 49:33 Hazor será como residencia de chacales, una desolación perpetua. Nadie vivirá allí, ni la habitará hijo de hombre.
JER 49:34 Palabra de Yavé que vino al profeta Jeremías con respecto a Elam, al principio del reinado de Sedequías, rey de Judá:
JER 49:35 Yavé de las huestes dice: Ciertamente Yo quiebro el arco de Elam, el arma principal de su poder.
JER 49:36 Traeré sobre Elam los cuatro puntos cardinales de los cuatro ángulos del cielo. Los esparciré a todos estos puntos. No habrá nación a donde no vayan los desterrados de Elam.
JER 49:37 Provocaré que Elam se aterrorice delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su vida. Traeré el mal y el ardor de mi ira sobre ellos, dice Yavé. Enviaré la espada tras ellos hasta que los acabe.
JER 49:38 Entonces estableceré mi trono en Elam. Allí destruiré al rey y a los magistrados, dice Yavé.
JER 49:39 Pero sucederá en los últimos días, dice Yavé, que restauraré a los cautivos de Elam.
JER 50:1 Palabra de Yavé que vino al profeta Jeremías con respecto a Babilonia y la tierra de los caldeos:
JER 50:2 Anúncienlo entre las naciones y proclámenlo. Levanten la bandera, publíquenlo, y no lo encubran. Digan: ¡Capturada es Babilonia! Bel es avergonzado, Merodac está desecho. Sus esculturas son avergonzadas y sus ídolos están destrozados.
JER 50:3 Porque desde el norte llega contra ella una nación que convertirá su tierra en una desolación. No hay hombre ni animal que viva en ella. Huyen y se van.
JER 50:4 En esos días y en ese tiempo, dice Yavé, llegarán juntos los hijos de Israel y los hijos de Judá. Andarán con llanto y buscarán a Yavé su ʼElohim.
JER 50:5 Preguntarán por el camino a Sion con sus caras hacia esa dirección. Vendrán para unirse a Yavé en un Pacto eterno que no será olvidado.
JER 50:6 Mi pueblo fue un rebaño perdido, sus pastores lo descarriaron. Lo dejaron vagar por las montañas y se olvidaron de su redil.
JER 50:7 Todos los que las hallaban, las devoraban. Sus enemigos decían: No hacemos mal, porque pecaron contra Yavé, Morada de justicia, contra Yavé, la Esperanza de sus antepasados.
JER 50:8 Huyan de en medio de Babilonia y de la tierra de los caldeos. Sean también como machos cabríos delante del rebaño.
JER 50:9 Porque ciertamente Yo levanto en el norte una alianza de poderosas naciones contra Babilonia. Ellas formarán sus líneas de batalla contra ella y la tomarán. De allí será llevada cautiva. Sus flechas son como las de un diestro guerrero que no regresa con las manos vacías.
JER 50:10 Caldea será saqueada. Todo el que la saquée quedará satisfecho, dice Yavé,
JER 50:11 porque ustedes están alegres. Porque ustedes están jubilosos, oh saqueadores de mi heredad. Se alegraron y se gozaron. Ahora retozas como novilla en el prado y relinchas como los caballos.
JER 50:12 Tu madre será grandemente avergonzada. Será humillada la que los dio a luz. ¡Ahí está, convertida en la última de las naciones, en un desierto, un sequedal y tierra árida!
JER 50:13 Por la ira de Yavé quedará deshabitada, en una total desolación. Todo el que pase por Babilonia, silbará de asombro por todas sus calamidades.
JER 50:14 ¡Alisten sus líneas de batalla contra Babilonia por todos lados! Los que entesan el arco: ¡Dispárenle flechas! ¡No escatimen flechas! Porque pecó contra Yavé.
JER 50:15 ¡Lancen el grito de batalla contra ella en todos lados! Ella se rindió. Sus columnas cayeron. Sus muros son derribados. Porque ésta es la venganza de Yavé. Tomen venganza de ella. Como ella hizo, háganle a ella.
JER 50:16 Corten de Babilonia al sembrador y al que empuña la hoz en la cosecha. Huyan de la espada destructora, cada uno a su gente y a su tierra natal.
JER 50:17 Israel es rebaño descarriado, acosado por leones. Primero el rey de Asiria lo devoró, luego lo deshuesó Nabucodonosor, rey de Babilonia.
JER 50:18 Por tanto Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: Miren, Yo castigo al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria.
JER 50:19 E impulsaré a Israel para que vuelva a su prado. Pacerá en la montaña Carmelo y en Basán para que sacie su vida en la región montañosa de Efraín y en Galaad.
JER 50:20 En aquellos días y en aquel tiempo, dice Yavé, la iniquidad de Israel será buscada y no será hallada. Los pecados de Judá [serán buscados] y no serán hallados, porque Yo perdonaré a los que dejo como un remanente.
JER 50:21 Sube contra la tierra de Merataim y contra los habitantes de Pecod. Mátalos y destrúyelos absolutamente. Haz todo lo que te ordene, dice Yavé.
JER 50:22 ¡Hay en la tierra estruendo de batalla y gran destrucción!
JER 50:23 ¡Cómo es cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡Cómo es Babilonia un objeto de horror entre las naciones!
JER 50:24 ¡Oh Babilonia, te tendí una trampa, y sin darte cuenta caíste en ella! Fuiste hallada y también atrapada, porque contendiste contra Yavé.
JER 50:25 Yavé abrió su arsenal y sacó las armas de su ira. Porque es una tarea de ʼAdonay Yavé de las huestes en la tierra de los caldeos.
JER 50:26 ¡Arremetan contra ella desde el más remoto confín! ¡Abran los graneros de ella! ¡Hagan de ella pilas de escombros y destrúyanla totalmente! ¡Que nada quede de ella!
JER 50:27 Maten todos sus becerros a filo de espada. Bajen todos al matadero. ¡Ay de ellos porque llegó el tiempo de su castigo!
JER 50:28 La voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia anuncia en Sion la retribución de Yavé nuestro ʼElohim: La venganza de su Templo.
JER 50:29 ¡Convoquen contra Babilonia a los arqueros, a todos los que entesan arco. Acampen alrededor de ella y que no haya escape! Páguenle según su obra. Como ella hizo, háganle a ella, porque se ensoberbeció contra Yavé, contra el Santo de Israel.
JER 50:30 Por eso aquel día sus jóvenes caerán en sus calles, y todos sus guerreros serán destruidos, dice Yavé.
JER 50:31 Ciertamente Yo estoy contra ti, oh arrogante, dice Adonay YAVE de los ejercitos, porque tu día llego, el tiempo en que te castigaré.
JER 50:32 La soberbia se tambaleará y caerá, y nadie la levantará. Encenderé un fuego en sus ciudades de tal modo que devorará todo alrededor de ella.
JER 50:33 Yavé de las huestes dice: Los hijos de Israel y los hijos de Judá sufren juntos la opresión. Todos los que los tomaron cautivos los tienen fuertemente sujetados, y se niegan a soltarlos.
JER 50:34 Pero su Redentor es el Fuerte. Yavé de las huestes es su Nombre. Él defenderá por completo la causa de ellos, a fin de dar descanso a la tierra y perturbación a los habitantes de Babilonia.
JER 50:35 Una espada contra los caldeos, los habitantes de Babilonia, sus oficiales y sus sabios, dice Yavé.
JER 50:36 Una espada contra sus adivinos, para que ellos se vuelvan necios. Una espada contra sus valientes, y que sean quebrantados.
JER 50:37 Una espada contra sus caballos y sus carruajes, y contra los extranjeros que están en medio de ella, y que sean como mujeres. Una espada contra sus tesoros, y que sean saqueados.
JER 50:38 Una sequía contra sus ríos, y que sean secados. Porque es una tierra de ídolos y están locos por sus horribles ídolos.
JER 50:39 Por tanto las fieras del desierto habitarán allí con los chacales. También los avestruces estarán en ella. Nunca más será habitada para siempre, ni será poblada de generación en generación.
JER 50:40 Como cuando ʼElohim destruyó a Sodoma y Gomorra y sus ciudades vecinas, donde no hay habitante ni vive algún hombre, dice Yavé.
JER 50:41 Miren, un pueblo viene del norte, y una nación grande. Muchos reyes se levantan de las partes más remotas de la tierra.
JER 50:42 Empuñan arco y lanza. Son crueles e implacables. Su voz ruge como el mar, y cabalgan en formación de guerra contra ti, oh hija de Babilonia.
JER 50:43 El rey de Babilonia oye el informe y sus manos se debilitan. La angustia se apodera de él y siente dolores como de parturienta.
JER 50:44 Ciertamente uno viene como un león que sube de la espesura del Jordán a la vivienda fortificada. Porque muy pronto lo hago huir de ella, y al que Yo escoja, la encargaré. Porque ¿quién es semejante a Mí? ¿Quién me desafía? ¿Cuál es el pastor que pueda resistirme?
JER 50:45 Por tanto oigan el plan que Yavé tiene contra Babilonia y lo que se propone contra los caldeos: Ciertamente los arrastrarán fuera como corderos del rebaño y su prado será desolado a causa de ellos.
JER 50:46 La tierra es estremecida ante el clamor: ¡Babilonia es capturada! El clamor es oído entre las naciones. Se estremece la tierra por la caída de Babilonia, y el clamor es oído entre las naciones.
JER 51:1 Yavé dice: Ciertamente Yo envío un viento destructor contra Babilonia y contra sus habitantes que se levantan contra Mí.
JER 51:2 Enviaré aventadores contra Babilonia que la aventarán y vaciarán su tierra. Estarán contra ella en el día de su aflicción y en todo su alrededor.
JER 51:3 Que no se vaya el arquero ni se retire el que se cubre con la coraza. No perdonen a sus jóvenes. Exterminen a todo su ejército.
JER 51:4 Caigan muertos en la tierra de los caldeos y sean alanceados en sus calles,
JER 51:5 porque Israel y Judá no están viudas de su ʼElohim, de Yavé de las huestes, aunque su tierra esté llena de pecado contra el Santo de Israel.
JER 51:6 Huyan de en medio de Babilonia, y cada uno salve su vida. No sean destruidos en el castigo a ella. Porque es tiempo de venganza de Yavé. Él va a darle su retribución.
JER 51:7 Babilonia fue una copa de oro en la mano de Yavé que embriagó a toda la tierra. Las naciones bebieron de su vino. Por tanto están enloquecidas.
JER 51:8 ¡Babilonia cae de repente y es quebrantada! Giman por ella. Tomen bálsamo para su herida. Tal vez pueda ser sanada.
JER 51:9 Quisimos sanar a Babilonia, pero no sanó. Abandónenla. Vayamos cada uno a nuestra tierra, porque su castigo llega hasta el cielo. Se levanta hasta las nubes.
JER 51:10 Yavé produjo nuestra vindicación. ¡Vayamos, anunciemos en Sion las proezas de Yavé nuestro ʼElohim!
JER 51:11 ¡Afilen las flechas y embracen el escudo! Yavé incita el espíritu de los reyes de Media, cuyo plan es destruir a Babilonia. Porque la retribución de Yavé es la venganza de su Templo destruido.
JER 51:12 ¡Alcen bandera contra los muros de Babilonia! ¡Refuercen la guardia, pongan centinelas y dispongan celadas! Porque Yavé no solo propone, sino ejecuta lo que habló contra los habitantes de Babilonia.
JER 51:13 ¡Oh tú que vives junto a muchas aguas, y abundas en tus riquezas! Tu fin llega, la medida de tu fin.
JER 51:14 Yavé de las huestes juró por Él mismo: Aunque tu población sea más que las langostas, sobre ti alzan los gritos de victoria.
JER 51:15 Él hizo la tierra con su poder. La estableció con su sabiduría y extendió los cielos con su entendimiento.
JER 51:16 Las aguas en los cielos retumban a su trueno. Eleva las nubes desde el horizonte. Desata la lluvia con relámpagos y saca el viento de sus depósitos.
JER 51:17 Todo hombre se embrutece por falta de conocimiento. Todo orfebre se avergüenza de su ídolo porque sus ídolos de fundición son un engaño, y no hay aliento en ellos.
JER 51:18 Son vanos, obra digna de burla. Ellos perecerán en el tiempo de su castigo.
JER 51:19 No es así la herencia de Jacob, porque Él es el Creador de todas las cosas. Israel es la tribu de su heredad. Su nombre es Yavé de las huestes.
JER 51:20 Tú fuiste mi mazo y mis armas de guerra: Por medio de ti quebranté naciones, aniquilé reinos,
JER 51:21 destrocé caballos y jinetes, destrocé el carruaje de guerra y al que lo conduce,
JER 51:22 quebranté hombres y mujeres, quebranté al anciano y al niño, quebranté al joven y a la doncella,
JER 51:23 quebranté al pastor y al rebaño, quebranté al labrador y su yunta, y quebranté gobernadores y magistrados.
JER 51:24 Pero ahora pagaré a Babilonia y a todos los caldeos todo el mal que hicieron a Sion en presencia de él, dice Yavé.
JER 51:25 En verdad Yo estoy contra ti, oh volcán destructor, que destruyó toda la tierra, dice Yavé. Extenderé contra ti mi brazo y te echaré a rodar por las peñas. Serás un volcán extinguido.
JER 51:26 No tomarán piedra angular de ti, ni piedra para cimientos. Porque serás una desolación perpetua, dice Yavé.
JER 51:27 Alcen estandarte en la tierra. Toquen trompeta entre las naciones. Convoquen a la guerra santa. Convoquen contra ella los reinos de Ararat, de Mini y de Asquenaz. Designen contra ella un capitán. Suban caballos como langostas erizadas.
JER 51:28 Consagren a las naciones contra ella, a los reyes de Media con sus oficiales y todos sus magistrados, y toda la tierra de su dominio.
JER 51:29 Tiembla la tierra y se aflige, porque todos los planes de Yavé contra Babilonia son confirmados para convertir su tierra de Babilonia en una desolación despoblada.
JER 51:30 Los valientes de Babilonia dejan de luchar. Se quedan en sus fortalezas. Su fuerza está exhausta. Son como mujeres. Sus casas están quemadas, rotos los cerrojos de sus puertas.
JER 51:31 Un corredor releva a otro. Un mensajero releva a otro para anunciar al rey de Babilonia que su ciudad fue totalmente capturada:
JER 51:32 Los vados fueron tomados. Las fortificaciones fueron incendiadas. Los guerreros están consternados.
JER 51:33 Yavé de las huestes, ʼElohim de Israel, dice: La hija de Babilonia era un granero en tiempo de trilla. Dentro de poco le viene el tiempo de la cosecha.
JER 51:34 Me devoró. Me aplastó Nabucodonosor, rey de Babilonia. Me dejó como vasija vacía. Me tragó como un monstruo. Llenó su estómago con mis mejores bocados y me echó fuera.
JER 51:35 Diga la población de Sion: Que mi carne pisoteada caiga sobre Babilonia. Diga Jerusalén: Que mi sangre derramada caiga sobre los caldeos.
JER 51:36 Por tanto Yavé dice: Ciertamente Yo defenderé tu causa y ejecutaré completa venganza por ti. Secaré su mar y secaré sus manantiales.
JER 51:37 Babilonia será una pila de escombros, guarida de chacales, sin habitante, objeto de horror y burla.
JER 51:38 Todos juntamente rugirán como leones. Gruñirán como cachorros de león.
JER 51:39 En medio de su calor les serviré banquete para que se embriaguen y estén alegres. Dormirán el sueño eterno y no despertarán, dice Yavé.
JER 51:40 Los bajaré como ovejas al matadero, como carneros y machos cabríos.
JER 51:41 ¡Cómo es Babilonia capturada, el orgullo de toda la tierra! ¡Cómo se transforma Babilonia en una desolación entre las naciones!
JER 51:42 El mar subió sobre Babilonia, y la inundó con sus tumultuosas olas.
JER 51:43 Sus ciudades quedan desoladas, como tierra seca y desierta, tierra donde nadie vive, donde no pasa algún hombre.
JER 51:44 Castigo a Bel en Babilonia y saco el bocado de su boca. Las naciones ya no acudirán a él. Hasta el muro de Babilonia se desploma.
JER 51:45 ¡Salga fuera de ella, pueblo mío! ¡Sálvese cada uno de ustedes de la ardiente ira de Yavé!
JER 51:46 No desmaye su corazón, ni tema a causa del informe que se oye en la tierra. Un año viene un rumor y el otro año otro rumor. Habrá violencia en la tierra, gobernante contra gobernante.
JER 51:47 Porque ciertamente vienen días cuando Yo castigaré los ídolos de Babilonia, y toda su tierra será avergonzada. Los asesinados estarán tendidos en medio de ella.
JER 51:48 Entonces el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos gritarán de júbilo sobre Babilonia, porque los destructores vienen sobre ella desde el norte, dice Yavé.
JER 51:49 En verdad Babilonia cae por causa de los que asesinó en Israel, como también por causa de los que cayeron muertos por Babilonia en toda la tierra.
JER 51:50 Los que escaparon de la espada, salgan, no se detengan. Invoquen a Yavé desde lejos. Que Jerusalén ocupe sus pensamientos.
JER 51:51 Estamos avergonzados, porque oímos el reproche. La confusión cubre nuestras caras, porque los extranjeros entraron en el Santuario de la Casa de Yavé.
JER 51:52 Por tanto, ciertamente vienen días, dice Yavé, cuando Yo destruiré sus ídolos, y los heridos mortalmente gemirán por toda su tierra.
JER 51:53 Aunque Babilonia suba hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de mi parte le vienen los que la despojan, dice Yavé.
JER 51:54 ¡Sonido de un gran clamor desde Babilonia, de gran destrucción en tierra de los caldeos!
JER 51:55 Porque Yavé destruye a Babilonia y quita de ella su gran jactancia. Las olas de ellos rugen como muchas aguas, al estruendo que sale de las voces de ellos.
JER 51:56 Porque el destructor llega contra ella, contra Babilonia. Sus valientes son apresados y sus arcos destrozados, porque Yavé es un ʼElohim de retribuciones. Él retribuirá por completo.
JER 51:57 Promoveré que sus oficiales, sus gobernantes, sus sabios, sus magistrados y sus poderosos se embriaguen y duerman un sueño eterno, del cual no despertarán, dice el Rey, cuyo Nombre es Yavé de las huestes.
JER 51:58 Yavé de las huestes dice: Los anchos muros de Babilonia son totalmente derribados. Sus altos portones son destruidos con fuego. En vano trabajaron los pueblos. Las naciones se esforzaron solo para el fuego.
JER 51:59 Mensaje que el profeta Jeremías envió a Seraías, hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba con Sedequías, rey de Judá, a Babilonia en el cuarto año de su reinado. Seraías era el jefe de alojamiento.
JER 51:60 Jeremías escribió en un rollo toda la aflicción que vendría sobre Babilonia, todas estas palabras escritas con respecto a Babilonia.
JER 51:61 Jeremías dijo a Seraías: Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todas estas cosas,
JER 51:62 dirás: Oh Yavé, Tú hablaste contra este lugar para destruirlo, hasta que no quede habitante, ni hombre ni animal en él, sino que sea una desolación para siempre.
JER 51:63 Cuando termines de leer este rollo, átale una piedra y lánzalo en medio del Éufrates,
JER 51:64 y dirás: Así se hundirá Babilonia. No se volverá a levantar por la aflicción que Yo envío contra ella, y ellos quedarán exhaustos. Aquí terminan las palabras de Jeremías.
JER 52:1 Sedequías tenía 21 años de edad cuando comenzó a reinar, y reinó 11 años en Jerusalén. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
JER 52:2 Hizo lo malo ante los ojos de Yavé, tal como hizo Joacim,
JER 52:3 porque a causa de la ira de Yavé sucedió eso en Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su Presencia. Pero Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
JER 52:4 En el noveno año de su reinado, el mes décimo, a los diez días del mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén. Acampó contra ella y levantaron torres de asedio alrededor.
JER 52:5 La ciudad estuvo sitiada hasta el año 11 del rey Sedequías.
JER 52:6 El mes cuarto, a los nueve días del mes, el hambre era aguda en la ciudad, hasta no haber pan para la población.
JER 52:7 Entonces, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, se abrió una brecha en la ciudad. Los guerreros huyeron de noche por la puerta [ubicada] entre los dos muros, junto a los jardines reales, y salieron rumbo al Arabá.
JER 52:8 Pero el ejército caldeo persiguió al rey. Alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó, mientras todo su ejército, ya disperso, lo abandonaba.
JER 52:9 Detuvieron al rey, y se lo llevaron al rey de Babilonia, quien estaba en Ribla, en tierra de Hamat, donde pronunció sentencia contra él.
JER 52:10 El rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías ante sus propios ojos. También degolló a todos los magistrados de Judá en Ribla.
JER 52:11 El rey de Babilonia le sacó los ojos a Sedequías y le puso grillos. Mandó llevarlo a Babilonia y lo metió en la cárcel hasta el día cuando murió.
JER 52:12 El mes quinto, a los diez días del mes, año 19 del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia que servía en la presencia del rey de Babilonia.
JER 52:13 Quemó la Casa de Yavé, el palacio real y todas las casas de Jerusalén. Destruyó con fuego todo edificio grande.
JER 52:14 El ejército caldeo, a las órdenes del capitán de la guardia, destruyó todos los muros alrededor de Jerusalén.
JER 52:15 Nabuzaradán, capitán de la guardia, se llevó en cautividad una parte de la gente humilde del pueblo, el remanente de la población que quedó en la ciudad, junto con los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y el resto de los artesanos.
JER 52:16 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó a los más pobres del pueblo como viñadores y labradores asalariados.
JER 52:17 Los caldeos rompieron en pedazos las columnas de bronce, las basas y el mar de bronce que estaban en la Casa de Yavé. Se llevaron todo el bronce a Babilonia.
JER 52:18 Se llevaron también los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las cucharas y todos los utensilios de bronce con los cuales se ministraba.
JER 52:19 10 apitán de la guardia tomó también los incensarios, los tazones, las copas, las ollas, los candelabros, las escudillas y las tazas, los cuales eran de oro puro y de plata pura.
JER 52:20 Era incalculable el peso del bronce de las dos columnas, el mar y los 12 bueyes de bronce que sostenían el mar que el rey Salomón hizo para la Casa de Yavé.
JER 52:21 En cuanto a las columnas, la altura de cada una era de 8,1 metros. Su circunferencia medía un cordel de 5,4 metros y su espesor era de 7,2 centímetros, pues eran huecas.
JER 52:22 Un capitel de bronce coronaba cada columna. La altura del capitel era de 2,25 metros, con una obra de malla y granadas en su alrededor, todo de bronce. La segunda columna era de iguales dimensiones, con sus granadas.
JER 52:23 Había 96 granadas en cada hilera. Sobre la malla alrededor del capitel había un total de 100 granadas.
JER 52:24 El capitán de la guardia capturó después a Seraías, el sumo sacerdote, y a Sofonías, el segundo sacerdote, junto con los tres guardianes del patio.
JER 52:25 De los de la ciudad tomó a cierto servidor del palacio que tenía a su cargo los guerreros, a siete hombres del servicio personal del rey que fueron hallados en la ciudad, al escriba principal de la milicia, que hacía la recluta de la gente de la tierra, y a 60 hombres del pueblo que se hallaron dentro de la ciudad.
JER 52:26 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los capturó y los llevó ante el rey de Babilonia en Ribla.
JER 52:27 El rey de Babilonia los atacó y los mató en Ribla, en tierra de Hamat. Así Judá fue llevado en cautividad, fuera de su tierra.
JER 52:28 Éste es el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo: el año séptimo, a 3.033 hombres de Judá,
JER 52:29 el año 18 de Nabucodonosor, a 832 personas de Jerusalén;
JER 52:30 el año 23 de Nabucodonosor, a 745 personas de Judá por Nabuzaradán, capitán de la guardia. Hubo un total de 4.600 personas.
JER 52:31 El año 37 del cautiverio de Joaquín, rey de Judá, el mes 12, a los 25 días del mes, sucedió que Evil-merodac, rey de Babilonia, el año primero de su reinado, indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.
JER 52:32 Le habló amigablemente e hizo poner su sitial por encima de los otros reyes que estaban con él en Babilonia.
JER 52:33 Le mudó también la ropa de prisionero. Comió siempre en la mesa del rey todos los días de su vida.
JER 52:34 Continuamente se le daba una ración de parte del rey de Babilonia para cada día durante todos los días de su vida, hasta el día de su muerte.
LAM 1:1 ¡Cómo quedó asolada la ciudad populosa! La grande entre las naciones es como una viuda. La señora de las provincias es tributaria.
LAM 1:2 Amargamente llora en la noche, Y sus lágrimas cubren sus mejillas. No hay quien la consuele entre todos sus amantes. Todos sus amigos la traicionaron Y se volvieron sus enemigos.
LAM 1:3 Judá fue al cautiverio con aflicción Y a dura esclavitud. Vive entre los gentiles. No halla reposo. Todos sus perseguidores la alcanzaron en medio de aflicciones.
LAM 1:4 Los caminos de Sion están de luto, Porque nadie llega a las fiestas señaladas. Todas sus puertas están desoladas. Sus sacerdotes gimen. Sus doncellas están afligidas, Y ella sufre amargamente.
LAM 1:5 Sus enemigos son sus amos. Sus enemigos prosperan, Porque Yavé la afligió por sus numerosas transgresiones. Sus hijos se fueron cautivos delante del enemigo.
LAM 1:6 Todo el esplendor de la hija de Sion se desvaneció. Sus magistrados fueron como venados que no hallan pasto. Ya sin fuerzas salieron delante del enemigo.
LAM 1:7 En los días de su aflicción y angustia Jerusalén se acuerda de todas sus cosas agradables que tenía antaño Cuando su pueblo cayó en mano del enemigo, Y no hubo quien lo ayudara. Los enemigos la vieron Y se burlaron de su caída.
LAM 1:8 Jerusalén pecó gravemente. Por tanto está impura. Todos los que la honraron la desprecian Porque vieron su desnudez. Ella gime y da la espalda.
LAM 1:9 Su inmundicia está en sus faldas. Ella no tuvo en cuenta su futuro. Fue humillada hasta el asombro, No tiene consolador. Mira, oh Yavé, mi aflicción, Porque el enemigo se engrandeció.
LAM 1:10 El adversario extendió su mano Sobre todos sus tesoros. Porque ella vio entrar a los gentiles en su Santuario, Aquellos a quienes diste orden de no entrar en tu congregación.
LAM 1:11 Todo su pueblo gime en busca de pan. Cambian sus tesoros por comida Para recobrar sus vidas. Ve, oh Yavé, y mira, Porque soy despreciada.
LAM 1:12 A ustedes, los que pasan, ¿no les importa esto? Consideren y miren si hay dolor como el mío, El cual me fue severamente impuesto, El cual Yavé me infligió el día de su ira.
LAM 1:13 Desde las alturas lanzó un fuego a mis huesos Y prevaleció. Una red tendió a mis pies. Me caí hacia atrás. Me dejó desolada, Adolorida todo el día.
LAM 1:14 Tengo atado el yugo de mis transgresiones. Por la mano de Él fueron atadas. Cayeron sobre mi nuca. Me falla la fuerza. ʼAdonay me entregó a unas manos Contra las cuales no puedo estar en pie.
LAM 1:15 ʼAdonay rechazó a todos mis hombres fuertes. Convocó una Asamblea Solemne contra mí. Para quebrantar a mis jóvenes ʼAdonay pisó en el lagar a la virgen hija de Judá.
LAM 1:16 Por estas cosas yo lloro. Mis ojos se deshacen en agua, Porque lejos de mí está un consolador Quien restituya mi alma. Mis hijos están desconsolados Porque prevaleció el enemigo.
LAM 1:17 Sion extiende sus manos. No hay uno quien la consuele. Yavé ordenó con respecto a Jacob Que los que la rodean sean sus adversarios. Jerusalén es entre ellos cosa impura.
LAM 1:18 Yavé es justo, Porque yo me rebelé contra su mandato. Oigan ahora, todos los pueblos Y miren mi dolor: Mis doncellas y mis jóvenes fueron a cautividad.
LAM 1:19 Llamé a mis amantes. Ellos me traicionaron. Mis sacerdotes y mis ancianos perecieron en la ciudad Mientras buscaban alimento para restaurar su fuerza.
LAM 1:20 Mira, oh Yavé, que estoy en angustia. Mis órganos internos hierven. Mi corazón se me revuelve. ¡Cuán rebelde fui! Fuera de la casa priva la espada. Adentro es como la muerte.
LAM 1:21 Oyeron que yo gemía. No hay uno que me consuele. Todos mis enemigos oyeron de mi calamidad. Se regocijan porque Tú lo hiciste. ¡Oh, que Tú traigas el día que proclamaste! ¡Que sean ellos como yo!
LAM 1:22 Lleguen todas sus perversidades ante Ti, Y trátalos como me trataste a mí Por todas mis transgresiones. Porque mis gemidos son muchos y mi corazón desfallece.
LAM 2:1 ¡Cómo cubrió de nubes ʼAdonay en su ira a la hija de Sion! Lanzó del cielo a la tierra el esplendor de Israel. El día de su ira no se acordó del estrado de sus pies.
LAM 2:2 ʼAdonay destruyó sin compasión todas las moradas de Jacob. Derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá. Las echó a tierra. Profanó el reino y a sus magistrados.
LAM 2:3 En el ardor de su furor cortó Toda la fuerza de Israel. Él retiró su mano derecha De delante del enemigo. Encendió en Jacob un llameante fuego Que devoró todo alrededor.
LAM 2:4 Entesó su arco como un enemigo. Aplicó su mano derecha como un adversario Y mató todo lo agradable a los ojos. En la morada de la hija de Sion Él derramó su furor como fuego.
LAM 2:5 ʼAdonay fue como un enemigo. Se tragó a Israel. Devoró todos sus palacios, Destruyó sus fortalezas, Y multiplicó el lamento y el luto de la hija de Judá.
LAM 2:6 Trató violentamente su Tabernáculo como un huerto. Destruyó su lugar de reunión. Canceló las fiestas señaladas y los sábados Para que se olvidaran en Sion. En el ardor de su furor despreció al rey y al sacerdote.
LAM 2:7 ʼAdonay repudió su altar. Abandonó su Santuario. Entregó los muros de sus palacios en manos del enemigo. Ellos producen un ruido en la Casa de Yavé Como en los días de fiesta señalada.
LAM 2:8 Yavé determinó destruir el muro de la hija de Sion. Extendió su cordel, Él no restringió su mano de la destrucción. Tambaleó el muro y el antemuro. Ambos se desplomaron.
LAM 2:9 Hundió en el lodo sus puertas. Rompió y quebró sus cerrojos. Su rey y sus magistrados están esparcidos entre los gentiles. No existe la Ley. Sus profetas no hallan más visión de parte de Yavé.
LAM 2:10 Sentados en tierra Guardan silencio los ancianos de la hija de Sion. Echaron polvo sobre sus cabezas. Ataron a su cintura tela áspera. Las doncellas de Jerusalén bajan sus cabezas hasta la tierra.
LAM 2:11 Mis ojos desfallecen a causa de las lágrimas. Se conmueven mis órganos internos. Mi corazón está profundamente perturbado Y mi hiel se derrama a tierra A causa de la destrucción de la hija de mi pueblo. Porque los niños y los bebés Desfallecen en las calles de la ciudad.
LAM 2:12 Preguntan a sus madres: ¿Dónde están el trigo y el vino? Mientras están tendidos como heridos en las calles de la ciudad, Mientras exhalan la vida en el regazo de sus madres.
LAM 2:13 ¿Cómo te consolaré? ¿A qué te compararé, oh hija de Jerusalén? ¿A qué te compararé para consolarte, Oh hija de Jerusalén? Porque tu ruina es tan grande como el mar, ¿Quién puede sanarte?
LAM 2:14 Tus profetas vieron para ti visiones falsas y necias. No expusieron tu iniquidad Como para restaurarte del cautiverio. Más bien te anunciaron palabras vanas y seductoras.
LAM 2:15 Todos los que pasan por el camino baten manos contra ti. Silban y menean sus cabezas contra la hija de Jerusalén: ¿Es ésta la ciudad de la cual decían: Es la perfección de la hermosura, Un regocijo para toda la tierra?
LAM 2:16 Todos tus enemigos abrieron sus bocas contra ti: Silbaron y rechinaron los dientes, y dijeron: ¡Lo logramos! ¡Éste es el día que esperábamos! ¡Lo conseguimos y lo vemos!
LAM 2:17 Yavé realizó su propósito. Cumplió su Palabra ordenada desde antaño: Derribó sin compasión. Exaltó el poder de tus adversarios, Y permitió que tus enemigos recibieran el crédito.
LAM 2:18 El corazón de ellos clama a ʼAdonay: ¡Oh muro de la hija de Sion! Corran tus lágrimas como un río día y noche. No te des reposo, Que no cesen las niñas de tus ojos.
LAM 2:19 Levántate, da alaridos en la noche Al comienzo de las vigilias. Derrama como agua tu corazón en presencia de ʼAdonay. Levanta hacia Él tus manos Por la vida de tus pequeños Quienes desfallecen de hambre en la esquina de toda calle.
LAM 2:20 ¡Oh Yavé! Ve y considera: ¿A quién haces esto? ¿Las mujeres se comen su descendencia, A sus hijos que mecieron en sus brazos? ¿Deben el sacerdote y el profeta ser asesinados en el Santuario de ʼAdonay?
LAM 2:21 En el suelo por las calles Están tendidos el joven y el anciano. Mis doncellas cayeron a filo de espada. Les diste la muerte el día de tu furor. Una matanza sin contemplación.
LAM 2:22 Como en día señalado de fiesta Convocaste mis terrores por todos lados. Y no hubo uno que escape o sobreviva Del furor de Yavé. A los que cuidé y crié mi enemigo los exterminó.
LAM 3:1 Yo soy el hombre que fue afligido Con la vara de su furor.
LAM 3:2 Me guió y condujo en oscuridad y no en luz.
LAM 3:3 Ciertamente se apartó de mí. Contra mí vuelve su mano todo el día.
LAM 3:4 Consumió mi carne y mi piel, Quebró mis huesos.
LAM 3:5 Me sitió Y me encerró en tribulación y angustia.
LAM 3:6 Me encerró a vivir en oscuridad Como los que murieron hace tiempo.
LAM 3:7 Me cercó con muros de modo que no puedo salir. Me cargó una cadena pesada.
LAM 3:8 Aun cuando clamo y grito, Cierra oídos a mi oración.
LAM 3:9 Con piedras labradas bloqueó mi camino Y torció mis senderos.
LAM 3:10 Él es para mí como oso que acecha, Como león agazapado en lugares secretos.
LAM 3:11 Él trastornó mis caminos. Me destrozó y me dejó desolado.
LAM 3:12 Entesó su arco, Y me puso como blanco de su flecha.
LAM 3:13 Él hizo que las flechas de su caja portátil para flechas Penetraran en mis órganos internos.
LAM 3:14 Soy el escarnio para todo mi pueblo, El estribillo de burla todo el día.
LAM 3:15 Me llenó de amargura. Me dio a beber ajenjo.
LAM 3:16 Quebró mis dientes con grava Y me pisoteó en la ceniza,
LAM 3:17 Mi alma está lejos de la paz. Olvidé la felicidad.
LAM 3:18 Y dije: Mi fuerza y mi esperanza En Yavé perecieron.
LAM 3:19 Recuerda mi aflicción y mi angustia, El ajenjo y la hiel.
LAM 3:20 Ciertamente mi alma recuerda Y está abatida dentro de mí.
LAM 3:21 Esto le recuerdo a mi mente, Por tanto tengo esperanza:
LAM 3:22 Por causa de las misericordias de Yavé No estamos consumidos. Porque sus compasiones no fallan.
LAM 3:23 Nuevas son cada mañana. Grande es tu fidelidad.
LAM 3:24 Yavé es mi porción, dice mi alma, Por tanto espero en Él.
LAM 3:25 Bueno es Yavé para los que lo esperan, Para el alma que lo busca.
LAM 3:26 Bueno es esperar en silencio La salvación de Yavé.
LAM 3:27 Bueno es para un hombre llevar El yugo desde su juventud,
LAM 3:28 Que se siente a solas y guarde silencio Puesto que Él se lo impuso.
LAM 3:29 Que ponga su boca en el polvo, Tal vez haya esperanza.
LAM 3:30 Que dé la mejilla al que lo abofetea, Y se harte de afrenta.
LAM 3:31 Porque ʼAdonay no desechará para siempre.
LAM 3:32 Aunque entristezca, Él tendrá compasión Según su abundante misericordia.
LAM 3:33 Porque no aflige voluntariamente, Ni entristece a los hijos de los hombres.
LAM 3:34 No aplasta bajo sus pies A todos los cautivos de la tierra.
LAM 3:35 No se aparta del justo juicio a un hombre En presencia de ʼElyón.
LAM 3:36 ʼAdonay no aprueba Pervertir la causa del hombre.
LAM 3:37 ¿Quién dice algo y ocurre, A menos que ʼAdonay lo ordene?
LAM 3:38 ¿No procede de la boca del ʼElyon Tanto lo bueno como lo malo?
LAM 3:39 ¿Por qué se queja el hombre? Que se queje el hombre por el castigo de sus pecados.
LAM 3:40 Examinemos y probemos nuestros caminos, Y regresemos a Yavé.
LAM 3:41 Levantamos nuestros corazones y manos Hacia ʼEL en el cielo y dijimos:
LAM 3:42 Nosotros transgredimos y fuimos rebeldes. Tú no nos perdonaste.
LAM 3:43 Te cubriste con furor, Y nos perseguiste. Nos mataste sin compasión.
LAM 3:44 Te cubriste con una nube muy espesa Para que no pasara la oración.
LAM 3:45 Nos volviste como excrementos y basura entre los pueblos.
LAM 3:46 Todos nuestros enemigos ensanchan sus bocas contra nosotros.
LAM 3:47 Terror y trampa están sobre nosotros, Desolación y destrucción.
LAM 3:48 Mis ojos derraman manantiales de agua A causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.
LAM 3:49 Mis ojos manan sin cesar, sin alguna tregua.
LAM 3:50 Hasta que Yavé vea Y mire desde el cielo.
LAM 3:51 Mis ojos traen sufrimiento a mi alma A causa de las hijas de mi ciudad.
LAM 3:52 Como a un pájaro me cazaron Los que sin causa son mis enemigos.
LAM 3:53 Me echaron en la cisterna Y pusieron una piedra sobre mí.
LAM 3:54 Las aguas fluyeron sobre mi cabeza. Yo dije: ¡Estoy muerto!
LAM 3:55 De lo más hondo de la fosa, oh Yavé, Invoqué tu Nombre.
LAM 3:56 Oíste mi voz: No cierres tu oído A mi suspiro, a mi clamor.
LAM 3:57 Tú te acercaste cuando te invoqué, Dijiste: ¡No temas!
LAM 3:58 Oh ʼAdonay, Tú defendiste la causa de mi vida. Tú redimiste mi vida.
LAM 3:59 Tú viste, oh Yavé, mi opresión. Juzga mi causa.
LAM 3:60 Tú viste toda su venganza, Todos sus planes contra mí.
LAM 3:61 Tú oíste, oh Yavé, Todos sus reproches contra mí.
LAM 3:62 Los labios de mis asaltantes y su murmuración Están contra mí todo el día.
LAM 3:63 Observa su sentarse y levantarse. Yo soy su estribillo de burla.
LAM 3:64 Tú, oh Yavé, les recompensarás Según la obra de sus manos.
LAM 3:65 Les darás dureza de corazón. Tu maldición estará sobre ellos.
LAM 3:66 Oh Yavé, persíguelos en tu furor Y destrúyelos de debajo de los cielos, oh Yavé.
LAM 4:1 ¡Cómo se ennegreció el oro! ¡Cómo se alteró el oro puro! ¡En la esquina de toda calle Están tiradas las piedras del Santuario!
LAM 4:2 Los preciosos hijos de Sion, Que eran comparables al oro fino, Son considerados como vasijas de arcilla, Obra de manos de alfarero.
LAM 4:3 Aun los chacales ofrecen las mamas Para alimentar sus crías, Pero la hija de mi pueblo se volvió cruel Como los avestruces en el desierto.
LAM 4:4 La lengua del mamante se pega A su paladar a causa de la sed. Los niños piden pan. Nadie se lo parte.
LAM 4:5 Los que comían manjares delicados Están desolados en las calles. Los que fueron criados en púrpura, Abrazan los estercoleros.
LAM 4:6 La iniquidad de la hija de mi pueblo Es mayor que el pecado de Sodoma, La cual fue arrasada en un instante Y no hubo manos que la ayudaran.
LAM 4:7 Sus magistrados fueron más puros que la nieve, Más blancos que la leche. Más rubios eran sus cuerpos que el coral. Su talle era más hermoso que el zafiro.
LAM 4:8 Hoy su apariencia es más negra que el hollín, No son reconocidos en las calles. Su piel se pegó a sus huesos, Se volvió tan seca como madera.
LAM 4:9 Mejor están los asesinados a espada Que los asesinados por el hambre. Éstos se consumen lentamente Por falta de los frutos del campo.
LAM 4:10 Las manos de mujeres compasivas Cocinaron a sus propios hijos. Se convirtieron en alimento para ellas A causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.
LAM 4:11 Yavé completó su furia, Derramó el ardor de su furor, Y encendió un fuego en Sion, Que devora sus cimientos.
LAM 4:12 No creyeron los reyes de la tierra Ni cualquier habitante del mundo Que los adversarios y enemigos entrarían por las puertas de Jerusalén.
LAM 4:13 A causa de los pecados de sus profetas Y de las iniquidades de sus sacerdotes, Los cuales derramaron en medio de ella La sangre de los justos.
LAM 4:14 Ellos vagaban como ciegos por las calles. Se contaminaban con sangre Para que nadie tocara sus ropas.
LAM 4:15 Gritaban: ¡Apártense, estoy impuro! ¡Apártense, no me toquen! Así que huyeron y vagaron. Entre los gentiles les decían: ¡No morarán más aquí!
LAM 4:16 La Presencia de Yavé los dispersó, Ya no se ocupa de cuidarlos. No hay respeto para el sacerdote. No hay favor para los ancianos.
LAM 4:17 Nuestros ojos nos desfallecieron Al buscar vanamente nuestra ayuda. Desde nuestra torre del vigía miramos Hacia un pueblo que no pudo salvarnos.
LAM 4:18 Acechan nuestros pasos Para que no andemos en nuestras calles. Nuestro fin se acercó. Nuestros días se cumplieron Porque llegó nuestro fin.
LAM 4:19 Nuestros perseguidores fueron más veloces Que las águilas del cielo. Nos cazaron en las montañas. Nos tendieron emboscadas en la región despoblada.
LAM 4:20 El aliento de nuestras fosas nasales, El Ungido de Yavé, De quien dijimos: Bajo su sombra viviremos entre los gentiles, Fue atrapado en sus fosas.
LAM 4:21 ¡Regocíjate y alégrate, Oh hija de Edom, Tú que vives en tierra de Uz! La copa te llegará también a ti, Te embriagarás y te desnudarás.
LAM 4:22 ¡Oh hija de Sion, El castigo de tu iniquidad se cumplió! Ya no serás llevada en cautiverio. Pero, oh hija de Edom, Él expondrá tus pecados.
LAM 5:1 Acuérdate, oh Yavé, de lo que nos sucedió. Ve y mira nuestro oprobio.
LAM 5:2 Nuestra heredad pasó a extraños, Nuestras casas a extranjeros.
LAM 5:3 Somos huérfanos, sin padre. Nuestras madres son como viudas.
LAM 5:4 Tenemos que pagar el agua que bebemos. Pagamos también nuestra leña.
LAM 5:5 Los que nos siguen están sobre nuestras nucas. Trabajamos y no tenemos descanso.
LAM 5:6 Tuvimos que someternos a Egipto y a Asiria Para tener suficiente pan.
LAM 5:7 Nuestros antepasados pecaron, no existen. Nosotros cargamos sus iniquidades.
LAM 5:8 Unos esclavos nos dominan. No hay uno que nos libre de su mano.
LAM 5:9 Para conseguir nuestro pan arriesgamos nuestras vidas A causa de la espada en la región despoblada.
LAM 5:10 Nuestra piel arde como un horno A causa de los ardores del hambre.
LAM 5:11 Violaron a las mujeres en Sion, A las doncellas en los pueblos de Judá.
LAM 5:12 Los magistrados fueron colgados de las manos, Y los ancianos no fueron respetados.
LAM 5:13 Los jóvenes trabajan en la piedra del molino, Y los niños se tambalean bajo el peso de la leña.
LAM 5:14 Los ancianos se fueron de la puerta. Los jóvenes abandonaron su música.
LAM 5:15 Cesó la alegría de nuestros corazones. Nuestra danza se convirtió en duelo,
LAM 5:16 La corona cayó de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, porque pecamos!
LAM 5:17 A causa de esto nuestro corazón está enfermo. A causa de estas cosas se nublan nuestros ojos.
LAM 5:18 Porque la Montaña Sion está desolada, Y las zorras se pasean por ella.
LAM 5:19 Sin embargo Tú, oh Yavé, permaneces para siempre. Tu trono es de generación en generación.
LAM 5:20 ¿Te olvidarás para siempre de nosotros? ¿Nos abandonarás tanto tiempo?
LAM 5:21 Oh Yavé, devuélvenos a Ti, Y seremos restaurados. Renueva nuestros días para que sean como los de antaño.
LAM 5:22 A menos que nos hayas desechado por completo, Y estés sumamente airado contra nosotros.
EZE 1:1 El año 30, el cuarto mes, a cinco días del mes, aconteció que al estar yo en medio de los cautivos, junto al río Quebar, los cielos fueron abiertos y vi visiones de ʼElohim.
EZE 1:2 A los cinco días del mes, el año quinto de la deportación del rey Joaquín,
EZE 1:3 la Palabra de Yavé vino expresamente al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar. La mano de Yavé estuvo allí sobre él.
EZE 1:4 Cuando miré, ciertamente venía una tempestad del norte, una gran nube con fuego y resplandor alrededor de ella. En su interior, en medio del fuego, había algo como metal resplandeciente.
EZE 1:5 Dentro de ella había figuras que parecían cuatro seres vivientes, y su apariencia era como de hombres.
EZE 1:6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
EZE 1:7 Sus piernas eran rectas. Sus pies, como pezuñas del becerro, brillaban como bronce abrillantado.
EZE 1:8 Debajo de sus alas por sus cuatro lados tenían brazos humanos. Los cuatro tenían caras y alas.
EZE 1:9 Las alas se tocaban la una con la otra. No volvían sus caras al caminar, sino cada uno iba directamente hacia adelante.
EZE 1:10 El aspecto de sus caras era como de hombres, pero los cuatro tenían caras de león por el lado derecho y caras de buey por el izquierdo. También tenían caras de águila.
EZE 1:11 Así eran sus caras. Sus alas estaban desplegadas hacia arriba. Cada uno tenía dos alas que se tocaban y otras dos que cubrían sus cuerpos.
EZE 1:12 Cada uno caminaba hacia adelante. Iban adonde el Espíritu los movía y caminaban sin devolverse.
EZE 1:13 Dentro de los seres vivientes había algo que parecía como brasas de fuego encendidas como antorchas que se movían de un lado a otro. Había un gran resplandor del cual salían relámpagos.
EZE 1:14 Los seres vivientes corrían y volvían como destellos de relámpagos.
EZE 1:15 Mientras contemplaba a los seres vivientes, vi que había una rueda en la tierra junto a cada uno de los cuatro.
EZE 1:16 El aspecto y estructura de las ruedas era como el del berilo. Las cuatro tenían la misma apariencia y su estructura era como una rueda en medio de la otra.
EZE 1:17 Cuando se movían iban hacia cualquiera de las cuatro direcciones sin tener que girar a un lado cuando se movían.
EZE 1:18 Sus circunferencias eran altas y asombrosas, pues las cuatro tenían sus circunferencias llenas de ojos alrededor.
EZE 1:19 Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban con ellos, y cuando se levantaban sobre la tierra, las ruedas también se levantaban.
EZE 1:20 Iban adonde el Espíritu iba, y las ruedas se levantaban hacia donde el Espíritu las llevaba. Las ruedas se levantaban junto con ellos, porque el Espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
EZE 1:21 Cuando ellos iban, ellas iban. Cuando ellos se detenían, ellas se detenían. Cuando ellos se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban junto con ellos, porque el Espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.
EZE 1:22 Sobre las cabezas de los seres vivientes había algo como una expansión, como un maravilloso cristal extendido sobre sus cabezas.
EZE 1:23 Debajo de la expansión, sus alas expandidas se tocaban entre ellas. Cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo por ambos lados.
EZE 1:24 Cuando avanzaban, oía el ruido de sus alas como el estruendo de aguas caudalosas, como la voz de ʼEL-Shadday, ruido tumultuoso como el estruendo del campamento de un ejército. Al detenerse plegaban las alas.
EZE 1:25 Cuando se oía una voz de encima de la expansión que estaba sobre sus cabezas, se detenían y plegaban sus alas.
EZE 1:26 Sobre la expansión que tenían encima de sus cabezas había algo que tenía la apariencia de una piedra de zafiro, que parecía un trono, y sobre la semejanza de trono, una apariencia de hombre encima de él.
EZE 1:27 Entonces noté, por la apariencia de su cintura hacia arriba y hacia abajo, algo como el bronce abrillantado, que parecía fuego. Resplandecía alrededor.
EZE 1:28 Se parecía al arco que suele aparecer en la nube en día de lluvia. Tal era la apariencia del resplandor alrededor de Él. Tal fue la visión de la apariencia de la gloria de Yavé. Cuando la vi, caí sobre mi rostro. Entonces oí una voz que hablaba.
EZE 2:1 Me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie y hablaré contigo.
EZE 2:2 Cuando me habló el Espíritu entró en mí. Me afirmó sobre mis pies y oí que me hablaba.
EZE 2:3 Entonces me dijo: Hijo de hombre, te envío a los hijos de Israel, a un pueblo rebelde que se rebeló contra Mí. Ellos y sus antepasados se rebelaron contra Mí hasta hoy.
EZE 2:4 Los hijos a quienes te envío son descarados y duros de corazón. Les dirás: ʼAdonay Yavé dice:
EZE 2:5 Ya sea que ellos escuchen o rechacen, porque ellos son casa rebelde, sabrán que hay profeta entre ellos.
EZE 2:6 Y tú, hijo de hombre, no temas ni te aterroricen sus palabras. Aunque haya contigo cardos y espinos, y te sientes sobre escorpiones, no temas a sus palabras ni desmayes en presencia de ellos, porque son una casa rebelde.
EZE 2:7 Pero tú les hablarás mis Palabras, si escuchan o no, porque ellos son rebeldes.
EZE 2:8 Sin embargo tú, hijo de hombre, escucha lo que te digo. No seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy.
EZE 2:9 Cuando miré, había una mano extendida hacia mí y vi que un rollo estaba en ella.
EZE 2:10 Cuando lo extendió delante de mí, estaba escrito por ambos lados. Y en él estaban escritas lamentaciones, gemidos y ayes.
EZE 3:1 Entonces me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas. Come este rollo y vé a hablar a la Casa de Israel.
EZE 3:2 Entonces abrí mi boca y Él me dio a comer el rollo.
EZE 3:3 Me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu estómago y llena tu cuerpo con este rollo que te doy. Entonces lo comí, y fue dulce como miel en mi boca.
EZE 3:4 Entonces me dijo: Hijo de hombre, vé a la Casa de Israel y háblales mis Palabras.
EZE 3:5 Porque no eres enviado a un pueblo de habla incomprensible ni de lenguaje difícil, sino a la Casa de Israel.
EZE 3:6 No [eres enviado] a muchos pueblos de habla incomprensible ni de lenguaje difícil, cuyas palabras no entiendes. Si te enviara a ellos, sí te escucharían.
EZE 3:7 Sin embargo, la Casa de Israel no estará dispuesta a escucharte, porque no quieren escucharme a Mí. Ciertamente la Casa de Israel es indómita y obstinada.
EZE 3:8 Mira, yo endurezco tu cara como las caras de ellos, y tu frente como las frentes de ellos.
EZE 3:9 Hice tu frente como diamante, más dura que pedernal. No temas ni desmayes ante ellos.
EZE 3:10 Además me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón todas mis Palabras que te hablo, y escúchalas con tus oídos.
EZE 3:11 Y vé a los cautivos, a los hijos de tu pueblo. Háblales: Así dice ʼAdonay Yavé, si te escuchan o te rechazan.
EZE 3:12 Entonces el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí un estruendo tumultuoso: Bendita sea la gloria de Yavé desde su morada.
EZE 3:13 El sonido de las alas de los seres vivientes y el sonido de las ruedas que iban junto a ellos formaban un gran estruendo.
EZE 3:14 El Espíritu me levantó y me llevó. Yo iba amargado y airado. La mano de Yavé pesaba sobre mí.
EZE 3:15 Fui a los cautivos que vivían junto al río Quebar en Tel-Abib y estuve allí siete días asombrado entre ellos.
EZE 3:16 Al terminar los siete días aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 3:17 Hijo de hombre, Yo te designé como centinela para la Casa de Israel. Cuando oigas una Palabra de mi boca, les advertirás de parte mía.
EZE 3:18 Cuando Yo diga al perverso: Ciertamente morirás, y tú no se lo adviertas ni le hables, para que el perverso se aparte de su mal camino a fin de que viva, el perverso morirá por su perversidad, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
EZE 3:19 Pero si tú amonestas al perverso, y él no se convierte de su perversidad y de su perverso camino, él morirá por su perversidad, pero tú librarás tu vida.
EZE 3:20 Si algún justo se aparta de su justicia y comete maldad, pondré un tropiezo delante de él y morirá, porque tú no se lo advertiste. Por su pecado morirá y las obras de justicia que hizo no serán tomadas en cuenta, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
EZE 3:21 Pero si adviertes al justo para que no peque, y él no peca, ciertamente vivirá porque recibió advertencia, y tú te librarás.
EZE 3:22 Y la mano de Yavé estuvo allí sobre mí, y me dijo: Levántate, vé a la llanura. Allí hablaré contigo.
EZE 3:23 Me levanté y fui a la llanura. Allí estaba la gloria de Yavé, como la gloria que vi junto al río Quebar, y caí sobre mi rostro.
EZE 3:24 Entonces el Espíritu entró en mí, me puso en pie, y habló conmigo: Vé, enciérrate en tu casa.
EZE 3:25 En cuanto a ti, hijo de hombre, ciertamente te pondrán sogas y te atarán con ellas, para que no salgas a ellos.
EZE 3:26 Yo pegaré tu lengua a tu paladar y quedarás mudo. Ya no podrás reprenderlos, porque son una casa rebelde.
EZE 3:27 Pero cuando Yo te hable, abriré tu boca y les dirás: ʼAdonay Yavé dice: El que oye, que escuche y el que rechaza, que rechace, porque ellos son una casa rebelde.
EZE 4:1 Y tú, hijo de hombre, toma una tablilla, póntela delante y diseña la ciudad de Jerusalén en ella.
EZE 4:2 Pon sitio, edifica torres de asedio, levanta terraplenes y pon tropas contra ella y armas militares para romper muros alrededor de ella.
EZE 4:3 Toma también una sartén de hierro y póngala como una pared de hierro entre ti y la ciudad. Dirige contra ella tu cara. Quedará sitiada. Tú la asediarás. Es una señal para la Casa de Israel.
EZE 4:4 Recuéstate sobre tu lado izquierdo y pon sobre él la iniquidad de la Casa de Israel. Los días que estés recostado sobre él cargarás la iniquidad de ellos.
EZE 4:5 Yo te señalo en días los años de la iniquidad de ellos: 390 días, para que lleves la iniquidad de la Casa de Israel.
EZE 4:6 Cuando cumplas éstos, te recostarás hacia el lado derecho y llevarás la iniquidad de la Casa de Judá 40 días: un día por cada año.
EZE 4:7 Luego dirigirás tu cara hacia el asedio de Jerusalén, y con tu brazo descubierto profetizarás contra ella.
EZE 4:8 Ahora mira, pondré cuerdas sobre ti, para que no te voltees de un lado al otro, hasta que cumplas los días de tu sitio.
EZE 4:9 Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y centeno. Échalos en una vasija y con ellos harás pan el número de días que estés recostado a un lado. 390 días comerás de él.
EZE 4:10 Comerás tu alimento por peso: 1,1 kilogramos por día. Lo comerás de tiempo en tiempo.
EZE 4:11 Beberás el agua por medida: la sexta parte de una medida de 3,6 litros. La beberás de tiempo en tiempo.
EZE 4:12 Comerás también pan de cebada que cocerás delante de ellos sobre excremento humano.
EZE 4:13 Entonces Yavé dijo: Así los hijos de Israel comerán su pan impuro entre las naciones a donde Yo los disperse.
EZE 4:14 Y dije: ¡Ay, ʼAdonay Yavé! En verdad, nunca fui contaminado. Desde mi juventud hasta ahora, no comí cosa mortecina ni despedazada por las fieras, ni entró en mi boca carne repugnante.
EZE 4:15 Entonces Él me respondió: Mira, te permito usar estiércol de ganado vacuno en vez de excremento humano para que prepares tu pan.
EZE 4:16 Y me dijo: Hijo de hombre, mira, quiebro el sustento de pan en Jerusalén. Comerán el pan por peso y con angustia. Beberán el agua por medida y con aflicción,
EZE 4:17 para que les falte el pan y el agua, queden desmayados unos y otros, y se debiliten progresivamente a causa de su iniquidad.
EZE 5:1 Tú, oh hijo de hombre, toma una espada afilada, y úsala como una navaja barbera sobre tu cabeza y barba. Después toma una balanza para pesar y divide el cabello [en tres tercios.]
EZE 5:2 Un tercio lo quemarás en el fuego dentro de la ciudad mientras los días del asedio se acaban. Luego toma otro tercio, y con la espada lo sacudirás alrededor de la ciudad, y un tercio lo esparcirás al viento, porque desenvainaré una espada tras ellos.
EZE 5:3 Toma también unos pocos de ellos, y átalos en los bordes de tus ropas.
EZE 5:4 Tomarás otra vez algunos de ellos, y los echarás al fuego. Quémalos en el fuego. De él se extenderá un fuego a toda la Casa de Israel.
EZE 5:5 ʼAdonay Yavé dice: Ésta es Jerusalén. La coloqué en el centro de las naciones, rodeada de tierras.
EZE 5:6 Pero ella se rebeló contra mis Ordenanzas y mis Estatutos. Pecó más perversamente que los pueblos que la rodean, porque rechazaron mis Ordenanzas y no practicaron mis Estatutos.
EZE 5:7 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Porque ustedes se portaron con mayor turbulencia que los demás pueblos que están alrededor de ustedes, y no siguieron mis Estatutos ni cumplieron mis Decretos, ni siquiera actuaron como es costumbre de las naciones que están alrededor de ustedes.
EZE 5:8 Por eso ʼAdonay Yavé dice: Aquí estoy también contra ti. Te juzgaré a vista de las naciones.
EZE 5:9 A causa de todas tus repugnancias, haré contigo lo que nunca hice, ni volveré a hacer cosa semejante.
EZE 5:10 Por tanto los padres se comerán a sus hijos en medio de ti y los hijos se comerán a sus padres. Haré actos de justicia contra ti y esparciré tu remanente a todo punto cardinal.
EZE 5:11 Así que ʼAdonay Yavé dice: Vivo Yo, ciertamente porque ustedes contaminaron mi Santuario con todas sus cosas detestables y todas sus repugnancias, Yo también los quebrantaré. Mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia de ti.
EZE 5:12 Un tercio de los tuyos morirá de pestilencia, el hambre los consumirá dentro de ti. Un tercio caerá a espada alrededor de ti y un tercio esparciré a todos los puntos cardinales. Yo desenvainaré una espada detrás de ellos.
EZE 5:13 De este modo mi furor se desahogará y caerá sobre ellos. Quedaré satisfecho. Y cuando cumpla mi furor sobre ellos, sabrán que Yo, Yavé, hablé con pasión.
EZE 5:14 Además, te convertiré en desolación y en reproche entre las naciones que te rodean, a la vista de todos los que pasen.
EZE 5:15 Cuando Yo ejecute en ti juicios con furor e indignación, y reprensiones con ira, te reduciré a escarnio, afrenta, burla y horror para los pueblos que están alrededor de ti. Yo, Yavé, hablé.
EZE 5:16 Cuando Yo dispare contra ellos las terribles flechas de la hambruna que serán para destrucción, las cuales dispararé contra ustedes, intensificaré el hambre sobre ustedes y quebraré el sustento del pan.
EZE 5:17 Además, enviaré contra ustedes la hambruna y bestias salvajes, que los despojarán de los hijos. Pasarán sobre ti la pestilencia y la matanza. Enviaré la espada contra ti. Yo, Yavé, hablé.
EZE 6:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 6:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia las montañas de Israel y profetiza contra ellas:
EZE 6:3 Montañas de Israel, oigan la Palabra de ʼAdonay Yavé. ʼAdonay Yavé dice esto a las montañas y colinas, a los arroyos y a los valles: Ciertamente Yo mismo envío una espada sobre ustedes para destruir sus lugares altos.
EZE 6:4 Sus altares serán desolados y sus quemaderos de incienso serán destruidos. Caerán sus asesinados delante de sus ídolos.
EZE 6:5 Echaré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos y esparciré sus huesos alrededor de sus altares.
EZE 6:6 Las ciudades serán asoladas en todos los lugares donde vivan. Los lugares altos serán asolados hasta que queden arruinados, sus quemaderos de incienso destruidos, sus ídolos quebrados y destruidos, y sus imágenes del sol destruidas. Sus obras serán deshechas.
EZE 6:7 Los asesinados caerán entre ustedes. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 6:8 Pero cuando sean esparcidos por los países dejaré un remanente que escape de la espada de otras naciones.
EZE 6:9 Entonces los que de ustedes escapen se acordarán de Mí en las naciones a las cuales sean llevados cautivos. Porque Yo fui quebrantado por su corazón adúltero que se apartó de Mí, y por sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos. Ellos se aborrecerán a sí mismos a causa de las maldades que cometieron, por todas sus repugnancias.
EZE 6:10 Entonces sabrán que Yo soy Yavé. No dije en vano que les haría este mal.
EZE 6:11 ʼAdonay Yavé dice: Bate tus manos, pisotea y dí: ¡Ay, por causa de todas las graves repugnancias de la Casa de Israel, caerán por la espada, la hambruna y la pestilencia!
EZE 6:12 El que esté lejos morirá de pestilencia. El que esté cerca caerá a espada. El que esté vivo y sitiado morirá de hambre. De esta manera desahogaré mi furor sobre ellos.
EZE 6:13 Entonces ustedes sabrán que Yo soy Yavé, cuando sus asesinados queden tendidos en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, sobre toda colina elevada y en todas las cumbres de las montañas, y debajo de todo árbol frondoso y todo roble espeso, lugares donde ofrecieron aroma agradable a sus ídolos.
EZE 6:14 Por tanto extenderé mi mano contra ellos en todas sus moradas. En todos los lugares donde vivan, desde el desierto hasta Dibla, dejaré la tierra en desolación y asolamiento. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 7:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 7:2 Y tú, hijo de hombre, dí: ʼAdonay Yavé dice a la tierra de Israel: El fin viene. El fin viene sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra.
EZE 7:3 Ahora viene el fin sobre ti. Lanzaré mi furor contra ti. Te juzgaré según tus caminos y traeré sobre ti todas tus repugnancias.
EZE 7:4 Mi ojo no tendrá compasión de ti, ni te perdonará. Traeré tus caminos y tus repugnancias sobre ti. Y sabrás que Yo soy Yavé.
EZE 7:5 ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente viene un desastre, un gran desastre.
EZE 7:6 ¡El fin viene! ¡Vino el fin! Despertó contra ti. ¡Ciertamente viene!
EZE 7:7 Tu juicio vino a ti, oh habitante de la tierra. Vino el tiempo. El día está cerca. [Habrá] tumulto en vez de grito de júbilo sobre las montañas.
EZE 7:8 Pronto derramaré mi ira sobre ti y desahogaré mi furor contra ti. Te juzgaré según tus caminos y traeré sobre ti todas tus repugnancias.
EZE 7:9 Mi ojo no perdonará, ni tendré compasión. Te recompensaré según tus caminos y traeré sobre ti todas tus repugnancias. Y sabrán que Yo, Yavé, soy Quien castiga.
EZE 7:10 Aquí está el día. Mira, te viene. Salió tu turno. Florece la vara, reverdece la arrogancia.
EZE 7:11 La violencia crece hasta convertirse en cetro de perversidad. Ninguno de ellos quedará, nada de su abundancia ni de su riqueza. No habrá preeminencia entre ellos ni lamento por ellos.
EZE 7:12 Viene el día. El día vino. El que compra no se alegre, y el que venda no lamente, porque el furor es contra toda su multitud.
EZE 7:13 Porque el vendedor no recuperará lo que vendió mientras ambos vivan, pues la ira está contra toda su multitud. No regresará ni se fortalecerá el que vive en iniquidad.
EZE 7:14 Tocan la trompeta y alistan todo, pero nadie va a la batalla, porque mi furor está contra toda la multitud de ellos.
EZE 7:15 Afuera la espada, adentro la pestilencia y el hambre. El que esté en el campo morirá a espada, y el que esté adentro de pestilencia y hambre.
EZE 7:16 Los que escapen huirán a las montañas, como las palomas de los valles. Gimen todos, cada uno por su iniquidad.
EZE 7:17 Toda mano se debilitará y toda rodilla se escurrirá como agua.
EZE 7:18 Se atarán tela áspera a la cintura. Se cubrirán de terror. En toda cara habrá vergüenza y toda cabeza estará rapada.
EZE 7:19 Tirarán su plata a las calles y su oro será desechado. Ni su oro ni su plata podrán librarlos el día del furor de Yavé, porque eso fue su tropiezo para su iniquidad.
EZE 7:20 Convirtieron la belleza de sus joyas en las imágenes repugnantes de sus ídolos detestables. Por eso Yo los convertiré en cosa repugnante para ellos.
EZE 7:21 Los entregaré como botín en mano de extranjeros, como despojo a los perversos de la tierra. Ellos los contaminarán.
EZE 7:22 Apartaré de ellos mi rostro. Será profanado mi Lugar Secreto. Entrarán los invasores y lo profanarán.
EZE 7:23 Prepara la cadena. La tierra está llena de crímenes sangrientos y la ciudad llena de violencia.
EZE 7:24 Por tanto Yo traeré al peor de los pueblos. Ellos poseerán sus casas. Daré fin al orgullo de los poderosos. Sus cosas sagradas serán profanadas.
EZE 7:25 Cuando llegue la angustia, buscarán la paz, pero no la habrá.
EZE 7:26 Vendrá desastre sobre desastre, y rumor tras rumor. Buscarán una visión de un profeta. Pero la Ley estará lejos del sacerdote, y el consejo de los ancianos.
EZE 7:27 El rey lamentará y los magistrados se cubrirán de horror. Temblarán las manos del pueblo de la tierra. Los trataré según su conducta. Los juzgaré según sus juicios. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 8:1 El año sexto, el quinto día del mes sexto, cuando yo estaba sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados frente a mí, sucedió que la mano de ʼAdonay Yavé cayó allí sobre mí.
EZE 8:2 Entonces miré y vi una figura como de hombre. Desde su cintura hacia abajo era como de fuego, y desde su cintura hacia arriba era como un resplandor, como un metal refulgente.
EZE 8:3 Extendió como la forma de una mano y me tomó por un mechón de mi cabeza. El Espíritu me levantó entre la tierra y el cielo. En visiones de ʼElohim me llevó a Jerusalén, a la entrada del [patio] interno que mira hacia el norte, donde estaba puesto el ídolo de los celos, el cual provoca celos.
EZE 8:4 Vi que la gloria del ʼElohim de Israel estaba allí, conforme a la visión que yo tuve en la llanura.
EZE 8:5 Y me dijo: Hijo de hombre, levanta ahora tus ojos hacia el norte. Y levanté mis ojos hacia el norte. Vi que en la entrada, al norte de la puerta del altar, estaba el ídolo de los celos.
EZE 8:6 Él me dijo: Hijo de hombre, ¿viste lo que ellos hacen? Son las grandes repugnancias que la Casa de Israel hace aquí para que Yo me aleje de mi Santuario. Pero aún verás repugnancias mayores.
EZE 8:7 Entonces me llevó a la entrada del patio. Cuando miré, había un hueco en la pared.
EZE 8:8 Él me dijo: Hijo de hombre, perfora ahora el muro. Y cuando perforé el muro, vi una puerta.
EZE 8:9 Me dijo: Entra y ve las perversas repugnancias que ellos cometen aquí.
EZE 8:10 Así que entré y observé. Vi toda forma de reptiles y animales repugnantes, y todos los ídolos de la Casa de Israel pintados en todas las paredes alrededor.
EZE 8:11 Delante de ellos estaban 70 ancianos de Israel en pie, con Jaazanías, hijo de Safán, en medio de ellos, cada uno con su incensario en la mano. Subía una espesa nube de incienso.
EZE 8:12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿Viste lo que los ancianos de la Casa de Israel hacen en la oscuridad, cada uno en la cámara de su ídolo? Porque dicen: Yavé no nos ve. Yavé abandonó la tierra.
EZE 8:13 Y me dijo: Verás repugnancias aún mayores que ellos cometen.
EZE 8:14 Me llevó junto a la puerta norte de la Casa de Yavé, y vi allí mujeres sentadas que llevaban a Tamuz.
EZE 8:15 Luego me dijo: ¿Ves, hijo de hombre? ¡Pues aún verás mayores repugnancias que éstas!
EZE 8:16 Entonces me llevó al patio interno de la Casa de Yavé. Vi que entre el patio y el altar en la entrada de la Casa de Yavé estaban unos 25 varones con sus caras hacia el oriente, de espalda a la Casa de Yavé. Estaban postrados hacia el oriente, hacia el sol.
EZE 8:17 Y me dijo: ¿Ves, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la Casa de Judá cometer las repugnancias que cometen aquí? Porque llenaron la tierra de violencia. Me provocan repetidamente. Míralos ahora cuando ponen la rama en sus fosas nasales.
EZE 8:18 Por tanto Yo también los trataré con furor. Mi ojo no tendrá compasión, ni perdonaré. Claman a gran voz a mis oídos, y no los escucho.
EZE 9:1 Entonces lo oí proclamar en alta voz: ¡Acérquense los verdugos de la ciudad, y empuñe cada uno su arma mortal!
EZE 9:2 Súbitamente llegaron seis varones por el camino de la puerta de arriba, la cual mira al norte. Cada uno empuñaba su arma destructora. En medio de ellos estaba un varón cubierto de lino blanco, con un tintero de escriba atado a su cintura. Entraron y se mantuvieron en pie junto al altar de bronce.
EZE 9:3 Entonces la gloria del ʼElohim de Israel que estaba sobre los querubines se elevó de encima de ellos en dirección a la entrada del Templo. Llamó al varón cubierto de lino blanco, quien tenía el tintero de escriba atado a su cintura.
EZE 9:4 Yavé le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén. Pon una señal en las frentes de los hombres que gimen y se angustian a causa de todas las repugnancias que se cometen en medio de ella.
EZE 9:5 Luego oí cuando dijo a los otros: Pasen por la ciudad tras él y maten. Su ojo no perdone ni tenga compasión
EZE 9:6 al anciano, al joven, a la doncella, a los niños y a las mujeres. Mátenlos hasta exterminarlos. Pero no toquen a ninguno en quien esté la señal. Comiencen por mi Santuario. Así que comenzaron por los ancianos que estaban delante del Templo.
EZE 9:7 Y Él les ordenó: Contaminen el Templo y llenen los patios de asesinados. ¡Salgan ya! Y salieron y mataron en la ciudad.
EZE 9:8 Aconteció que yo quedé solo mientras ellos mataban. Me postré sobre mi rostro y clamé: ¡Ah, ʼAdonay Yavé! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel al derramar todo tu furor sobre Jerusalén?
EZE 9:9 Y me contestó: La iniquidad de la Casa de Israel y de Judá es muy grande. La tierra está llena de asesinatos y la ciudad llena de perversidad. Porque dijeron: Yavé abandonó la tierra. Y: Yavé no lo ve.
EZE 9:10 Así también hago Yo. Mi ojo no perdonará, ni tendré compasión, sino echaré sus obras sobre sus propias cabezas.
EZE 9:11 Ciertamente, el varón cubierto de lino blanco, quien llevaba el tintero atado a su cintura, informó: Hice conforme a todo lo que me mandaste.
EZE 10:1 Entonces miré. Encima de la expansión que había sobre la cabeza de los querubines, vi una apariencia de piedra de zafiro que parecía un trono.
EZE 10:2 Él habló al varón que estaba cubierto de lino: Entra en medio de las ruedas, por debajo de los querubines. Llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad. Y vi cuando él entró.
EZE 10:3 Cuando el varón entró, los querubines estaban en pie en el lado sur del Templo. La nube llenaba el patio interior.
EZE 10:4 Entonces la gloria de Yavé se elevó desde donde estaba el querubín y hacia la entrada del Templo. El Templo fue lleno con la nube y el patio, con el resplandor de la gloria de Yavé.
EZE 10:5 Además el sonido de las alas de los querubines se oía hasta el patio externo, como la voz de ʼEL-Shadday cuando habla.
EZE 10:6 Cuando Él mandó al varón cubierto con lino: Toma fuego de entre las ruedas, de en medio de los querubines, Él entró y se quedó en pie junto a una rueda.
EZE 10:7 Entonces un querubín extendió su mano de entre los querubines, hacia el fuego que había en medio de ellos. Al tomar de éste, lo puso en las manos del que estaba cubierto con lino, quien lo tomó y salió.
EZE 10:8 Apareció de entre los querubines por debajo de sus alas lo que tenía la semejanza de una mano humana.
EZE 10:9 Miré y vi que había cuatro ruedas junto a los querubines, una rueda junto a cada querubín. La apariencia de las ruedas era como el resplandor del crisólito.
EZE 10:10 En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían una misma semejanza. Su estructura era como si una rueda estuviera encajada dentro de la otra
EZE 10:11 para rodar en las cuatro direcciones sin girar al rodar, pues de antemano estaban orientadas en la dirección en la cual debían rodar. Al avanzar no se volvían.
EZE 10:12 Todo su cuerpo y espalda, sus manos y sus alas, y también las cuatro ruedas estaban llenas de ojos alrededor.
EZE 10:13 Oí que eran llamadas las ruedas: ¡Ruedas!
EZE 10:14 Cada uno tenía cuatro caras: La primera era cara de querubín; la segunda, cara de hombre; la tercera, cara de león; y la cuarta, cara de águila.
EZE 10:15 Los querubines ascendieron. Éstos eran los seres vivientes que vi junto al río Quebar.
EZE 10:16 Cuando los querubines se movían, las ruedas iban junto con ellos. Cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas no se apartaban de junto a ellos.
EZE 10:17 Cuando ellos se detenían, ellas también se detenían. Cuando ascendían, también subían con ellos, porque el Espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.
EZE 10:18 Entonces la gloria de Yavé se retiró del Templo y permaneció sobre los querubines.
EZE 10:19 Vi cuando los querubines levantaron sus alas y se elevaron de la tierra junto con las ruedas. Se detuvieron en la entrada de la puerta oriental de la Casa de Yavé. La gloria del ʼElohim de Israel estaba sobre ellos.
EZE 10:20 Éstos son los seres vivientes que vi debajo del ʼElohim de Israel junto al río Quebar. Yo entendí que eran querubines.
EZE 10:21 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Había como la apariencia de las manos de un hombre debajo de sus alas.
EZE 10:22 La forma de sus rostros era como la de los rostros que vi junto al río Quebar. Tenían la misma apariencia. Cada uno caminaba de frente hacia delante.
EZE 11:1 Me levantó el Espíritu y me llevó a la puerta de la Casa de Yavé que mira hacia el oriente. Allí junto a la puerta había 25 varones entre los cuales vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, magistrados del pueblo.
EZE 11:2 Y me dijo: Hijo de hombre, éstos son los que maquinan perversidades y dan malos consejos en esta ciudad.
EZE 11:3 Ellos dicen: No es tiempo ahora de edificar casas. Esta ciudada es la olla y nosotros, la carne.
EZE 11:4 Por tanto profetiza contra ellos. Hijo de hombre, profetiza.
EZE 11:5 El Espíritu de Yavé vino sobre mí y me dijo: Habla: Yavé dice. Oh Casa de Israel, ustedes hablaron así. Pero Yo sé las cosas que surgen en su mente.
EZE 11:6 Ustedes multiplicaron sus asesinatos en esta ciudad y llenaron sus calles de cadáveres.
EZE 11:7 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Los asesinados que ustedes dejaron en medio de ella son la carne, y ella es la olla. Pero Yo los sacaré de ella.
EZE 11:8 Temen la espada, pues la espada traeré sobre ustedes, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 11:9 Los sacaré a ustedes de la ciudad. Los entregaré en manos de extranjeros y ejecutaré juicios contra ustedes.
EZE 11:10 Caerán por la espada. En los límites de Israel los juzgaré. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 11:11 Esta ciudad no será su olla, ni ustedes serán la carne de ella. Yo los juzgaré en la frontera de Israel.
EZE 11:12 Así sabrán que Yo soy Yavé. Porque no anduvieron en mis Estatutos ni ejecutaron mis Ordenanzas, sino imitaron las costumbres de las naciones que los rodean.
EZE 11:13 Aconteció que mientras yo profetizaba, murió aquel Pelatías, hijo de Benaía. Entonces caí sobre mi rostro y clamé a gran voz: ¡Ay, ʼAdonay Yavé! ¿Destruirás completamente el remanente de Israel?
EZE 11:14 Y la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 11:15 Hijo de hombre, los habitantes de Jerusalén dicen de tus hermanos y tus familiares, de tus compañeros de exilio y de toda la Casa de Israel: Aléjense de Yavé. A nosotros nos es dada en posesión la tierra.
EZE 11:16 Por tanto dí: ʼAdonay Yavé dice: Aunque Yo los eché lejos entre las naciones, y aunque los dispersé lejos entre los pueblos, sin embargo, soy como un pequeño Santuario para ellos en las naciones adonde fueron.
EZE 11:17 Por tanto dí: ʼAdonay Yavé dice: Yo los recogeré de los pueblos y los reuniré de las naciones en las cuales fueron esparcidos. Les daré la tierra de Israel.
EZE 11:18 Cuando ellos regresen allá, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus repugnancias.
EZE 11:19 Les daré un corazón y un espíritu nuevo. Quitaré de su carne el corazón de piedra. Les daré un corazón de carne
EZE 11:20 para que anden según mis Ordenanzas, guarden mis Estatutos y los cumplan, y me sean pueblo, y Yo les sea ʼElohim.
EZE 11:21 Pero con respecto a aquellos cuyo corazón va tras sus cosas detestables y sus repugnancias, Yo traigo sus caminos sobre sus propias cabezas, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 11:22 Los querubines alzaron sus alas, y las ruedas tras ellos. Y la gloria del ʼElohim de Israel estaba sobre ellos.
EZE 11:23 La gloria de Yavé se elevó de en medio de la ciudad y se posó sobre la montaña que está al este de la ciudad.
EZE 11:24 Y el Espíritu me levantó y me devolvió en visión del Espíritu a la tierra de los caldeos, a los cautivos. De este modo la visión que tuve se fue de mí.
EZE 11:25 Entonces conté a los cautivos todas las cosas que Yavé me había mostrado.
EZE 12:1 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 12:2 Hijo de hombre, tú vives en medio de una casa rebelde, quienes tienen ojos para ver y no miran. Tienen oídos para oír y no escuchan, porque son casa rebelde.
EZE 12:3 Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate un equipaje de cautivo y que te vean cuando sales cautivo de día de tu lugar a otro lugar. Tal vez atiendan, aunque son casa rebelde.
EZE 12:4 Que vean tu equipaje de día. Sal delante de ellos al llegar la noche, como los que van al cautiverio.
EZE 12:5 Perfora la pared delante de ellos y sal a través de la perforación.
EZE 12:6 Lo llevarás sobre tus hombros delante de ellos. Lo llevarás en la oscuridad. Te cubrirás la cara para que no veas el suelo, porque te puse como señal para la Casa de Israel.
EZE 12:7 Yo hice como me fue ordenado. De día llevé mi equipaje como el equipaje de un cautivo, como si saliera al cautiverio. Al llegar la noche perforé la pared con mis manos. Salí a la oscuridad y lo cargué sobre mi hombro delante de ellos.
EZE 12:8 Por la mañana la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 12:9 Hijo de hombre, ¿la casa rebelde de Israel, no te preguntó qué haces?
EZE 12:10 Diles: ʼAdonay Yavé dice: Esta profecía se refiere al gobernante de Jerusalén y a toda la Casa de Israel que está en ella.
EZE 12:11 Diles: Yo soy su señal. Como yo hice, así se hará a ellos: Irán al destierro en cautiverio.
EZE 12:12 El gobernante que está entre ellos cargará su equipaje de cautivo al hombro. Perforará el muro para sacar su equipaje de cautivo a través de él. Cubrirá su cara para no ver el suelo.
EZE 12:13 Yo también extenderé mi red sobre él. Será atrapado en mi trampa y será llevado a Babilonia, a la tierra de los caldeos. Sin embargo no la verá. Allí morirá.
EZE 12:14 Esparciré su escolta y todas sus tropas a todos los puntos cardinales. Desenvainaré una espada tras ellos.
EZE 12:15 Cuando los esparza entre las naciones y los disperse por la tierra, sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 12:16 Pero libraré a unos pocos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilencia, para que cuenten todas sus repugnancias en las naciones adonde van. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 12:17 Además, la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 12:18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor. Bebe tu agua con estremecimiento y angustia.
EZE 12:19 Y dí al pueblo de la tierra: ʼAdonay Yavé dice esto con respecto a los habitantes de Jerusalén y a la tierra de Israel: Comerán su pan con angustia. Beberán su agua con horror. Porque su tierra será despojada de todo lo que hay en ella a causa de la violencia de todos los que viven en ella.
EZE 12:20 Las ciudades habitadas quedarán devastadas y la tierra será una desolación. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 12:21 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 12:22 Hijo de hombre, ¿Qué significa ese dicho que tienen en la tierra de Israel, que dice: Pasa día tras día, y la visión no se cumple?
EZE 12:23 Por tanto diles: ʼAdonay Yavé dice: Eliminaré ese dicho. No será pronunciado más en Israel. Sino les dirás: Se acerca el día y también el cumplimiento de toda visión.
EZE 12:24 Porque ya no habrá alguna visión falsa ni brujería lisonjera en la Casa de Israel.
EZE 12:25 Yo, Yavé, hablaré, y la Palabra que Yo hable se cumplirá. No habrá más dilación, sino en los días de ustedes, oh casa rebelde. Hablaré la Palabra y la cumpliré, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 12:26 La Palabra de Yavé vino a Mí:
EZE 12:27 Hijo de hombre, ciertamente la Casa de Israel dice: La visión que él tiene es para muchos años, y él profetiza para tiempos lejanos.
EZE 12:28 Por tanto diles: ʼAdonay Yavé dice: Ninguna Palabra mía tendrá dilación. Lo que Yo hable se cumplirá, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 13:1 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel. Di a los que profetizan de su propio corazón: Escuchen la Palabra de Yavé.
EZE 13:3 ʼAdonay Yavé dice: ¡Ay de los profetas insensatos quienes siguen su propio espíritu, y nada ven!
EZE 13:4 Oh Israel, tus profetas son como zorras entre ruinas.
EZE 13:5 No subieron a las brechas ni edificaron un muro alrededor de la Casa de Israel para que resista en la batalla el día de Yavé.
EZE 13:6 Ven falsedad, brujería mentirosa, y dicen: Yavé dijo. Yavé no los envió, pero esperan que Él confirme la palabra de ellos.
EZE 13:7 ¿No tuvieron una visión falsa, y no hablan brujería mentirosa cuando dicen: Así dijo Yavé, pero Yo nada dije?
EZE 13:8 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Porque ustedes hablaron falsedad y vieron engaño, aquí estoy contra ustedes, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 13:9 Mi mano está contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira. No estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el rollo de la Casa de Israel, ni volverán a la tierra de Israel. Y sabrán que Yo soy ʼAdonay Yavé.
EZE 13:10 Así es definitivamente, porque ellos extraviaron a mi pueblo al decir: Paz, cuando no hay paz. De manera que uno edifica el muro, y otros le ponen enlucido con mortero de cal, arena y agua.
EZE 13:11 Dí a los enlucidores que el mortero de cal, arena y agua caerá, que vendrá una lluvia torrencial y caerán piedras de granizo. Caerán. Un viento tempestuoso lo derribará.
EZE 13:12 Cuando el muro caiga, ¿no les preguntarán dónde está el mortero de cal, arena y agua con el cual lo enlucieron?
EZE 13:13 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: En mi ira, dispondré que lo rompa un viento tempestuoso. Una lluvia torrencial vendrá con mi furor, y grandes pedriscos con mi ardor para destruir.
EZE 13:14 De este modo derribaré el muro que ustedes cubrieron con mortero de cal, arena y agua. Lo echaré a tierra, caerá y quedarán descubiertos sus cimientos. Cuando caiga, ustedes serán exterminados en la ciudad. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 13:15 Así desahogaré mi furor en el muro y en los que lo enlucieron con mortero de cal, arena y agua. Y les diré: El muro desapareció. Los enlucidores se fueron,
EZE 13:16 es decir, los profetas de Israel que profetizan con respecto a Jerusalén y tienen visión de paz para ella, sin haber paz, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 13:17 Hijo de hombre, pon tu cara contra las hijas de tu pueblo que profetizan de su propio corazón. Profetiza contra ellas:
EZE 13:18 ʼAdonay Yavé dice: ¡Ay de las que cosen pulseras mágicas para toda muñeca de mano y hacen velos mágicos de todo tamaño a fin de cazar las vidas! ¿Cazarán las vidas de mi pueblo para sostener su propia vida?
EZE 13:19 ¿Me profanarán ante mi pueblo por puñados de cebada y mendrugos de pan al matar al que no debe morir, conceder la vida al que no debe vivir y mentir a mi pueblo que va tras las mentiras?
EZE 13:20 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Aquí estoy Yo contra sus pulseras mágicas con las cuales cazan vidas como si fueran pájaros. Se las quitaré de sus manos. Soltaré las vidas que ustedes cazan como si fueran pájaros.
EZE 13:21 Romperé también sus velos mágicos. Libraré a mi pueblo de sus manos y ya no estarán como presa de sus manos. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 13:22 Porque con mentira entristecieron el corazón del justo, al cual Yo no entristecí. Animaron al perverso para que no se aparte de su perverso camino, y le preservaron su vida.
EZE 13:23 Por tanto no tendrán más visiones vanas, ni practicarán brujería. Libraré a mi pueblo de su mano. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 14:1 Entonces unos ancianos de Israel llegaron y se sentaron frente a mí.
EZE 14:2 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 14:3 Hijo de hombre, estos hombres establecieron sus ídolos en sus corazones, y pusieron la piedra de tropiezo de su iniquidad delante de ellos mismos. ¿Debo ser consultado por ellos de algún modo?
EZE 14:4 Por tanto háblales: ʼAdonay Yavé dice: Cualquier hombre de la Casa de Israel que estableció ídolos en su corazón, puso la piedra de tropiezo de su iniquidad delante de él mismo y venga al profeta, Yo, Yavé, le responderé según sus numerosos ídolos,
EZE 14:5 a fin de atrapar a la Casa de Israel por el corazón, porque todos ellos se apartaron de Mí a causa de sus ídolos.
EZE 14:6 Por tanto dí a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: Regresen y conviértanse de sus ídolos. Aparten sus caras de todas sus repugnancias.
EZE 14:7 Porque cualquiera de la Casa de Israel y de los extranjeros que están en Israel, que se aparta de Mí, establece sus ídolos en su corazón, pone delante de él la piedra de tropiezo de su iniquidad y [luego] acuda al profeta a preguntar por Mí, Yo, Yavé, personalmente le responderé.
EZE 14:8 Pondré mi rostro contra ese hombre. Lo convertiré en una señal y en un dicho, y lo cortaré de mi pueblo. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 14:9 Si el profeta es seducido a decir alguna cosa, Yo, Yavé, seduje a ese profeta. Apuntaré mi furor contra él y lo destruiré de en medio de mi pueblo Israel.
EZE 14:10 Ambos llevarán el castigo de su iniquidad. La iniquidad del profeta será como la iniquidad del que consulta,
EZE 14:11 para que la Casa de Israel ya no se desvíe de Mí, ni se contamine más con sus transgresiones, y sean mi pueblo y Yo sea su ʼElohim, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 14:12 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 14:13 Hijo de hombre, si una tierra peca contra Mí porque se rebela infielmente, y Yo extiendo mi mano sobre ella, le quebranto el sustento del pan, envío a ella hambre y corto de ella a hombres y animales,
EZE 14:14 y en ella están estos tres varones: Noé, Daniel y Job, ellos, por su justicia, se librarían, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 14:15 Si suelto bestias feroces por la tierra, la asolan y queda desolada de tal modo que nadie puede pasar a causa de las fieras,
EZE 14:16 y estos tres varones están en medio de ella, vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, no podrían librar ni a sus hijos ni a sus hijas. Solo ellos serían librados, pero la tierra quedaría desolada.
EZE 14:17 O si Yo traigo la espada sobre aquella tierra, y digo: Espada, pasa por la tierra, y corto de ella a hombres y animales,
EZE 14:18 y estos tres varones están en ella, vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, no podrían librar ni a sus hijos ni a sus hijas. Solo ellos serían librados.
EZE 14:19 O si envío pestilencia sobre esa tierra y derramo mi furor sobre ella en sangre para cortar de ella hombre y animal,
EZE 14:20 y están en ella Noé, Daniel y Job, vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, no podrían librar ni a su hijo ni a su hija. Solo ellos mismos, por su justicia, serían librados.
EZE 14:21 Por lo cual ʼAdonay Yavé dice: ¿Cuánto más cuando Yo envíe contra Jerusalén mis cuatro juicios terribles: la espada, el hambre, las bestias feroces y la pestilencia para cortar de ella a hombre y animal?
EZE 14:22 Pero ciertamente quedará en ella un remanente, hijos e hijas que serán llevados fuera. Ciertamente ellos acudirán a ustedes. Ustedes verán su conducta y sus hechos. Y serán consolados de la calamidad que mandé sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella,
EZE 14:23 cuando ustedes vean la conducta y los hechos de ellos. Entonces ustedes serán consolados de la calamidad que traje contra Jerusalén, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 15:1 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 15:2 Hijo de hombre: ¿Es la madera de la vid más que cualquiera otra madera de los árboles del bosque?
EZE 15:3 ¿Sacan de ella madera para cualquier obra? ¿Sacan de ella estacas para colgar alguna cosa?
EZE 15:4 Si la echan al fuego como combustible, el fuego le devora las puntas y el centro queda chamuscado, ¿es útil para cualquier cosa?
EZE 15:5 Ciertamente, si cuando está intacto no sirve para alguna obra, ¡cuánto menos después que el fuego lo queme y lo consuma!
EZE 15:6 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, la cual eché al fuego como combustible, así entregué a los habitantes de Jerusalén.
EZE 15:7 Pongo mi rostro contra ellos. Escaparon del fuego. Pero el fuego los consumirá. Y sabrán que Yo soy Yavé cuando ponga mi rostro contra ellos.
EZE 15:8 Así que convertiré la tierra en desolación, porque cometieron infidelidad, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 16:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 16:2 Hijo de hombre, denuncia las repugnancias de Jerusalén.
EZE 16:3 ʼAdonay Yavé sobre Jerusalén dice: Tu origen, tu nacimiento fue cananeo. Tu padre fue amorreo y tu madre hetea.
EZE 16:4 En cuanto a tu nacimiento, el día cuando naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con agua para limpiarte, ni frotada con sal, ni envuelta en pañales.
EZE 16:5 No hubo ojo que tuviera compasión de ti para hacerte algo de esto, sino el día cuando naciste fuiste echada sobre la superficie del campo.
EZE 16:6 Pero Yo pasé junto a ti y vi que te revolcabas en tu propia sangre. Mientras estabas tendida en tu sangre, te dije: ¡Vive! Sí, cuando estabas en tu sangre, te dije: ¡Vive!
EZE 16:7 Te multipliqué como la hierba del campo. Creciste, llegaste a ser grande y muy hermosa. Tus pechos se formaron y tu cabello creció, pero estabas desnuda y descubierta.
EZE 16:8 Otra vez pasé junto a ti y te miré. Ciertamente era tu tiempo de amores. Extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez. Te di juramento y entré en Pacto contigo, dice ʼAdonay Yavé, y fuiste mía.
EZE 16:9 Entonces te lavé con agua, te limpié la sangre de encima y te ungí con aceite.
EZE 16:10 Luego te vestí con obra bordada, te calcé con sandalias de tejón, te até lino fino y te cubrí de seda.
EZE 16:11 Te adorné con joyas, puse brazaletes en tus brazos y un collar en tu cuello.
EZE 16:12 Te puse un pendiente en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una diadema hermosa sobre tu cabeza.
EZE 16:13 Fuiste adornada con oro y plata. Tu ropa era de lino fino, de seda y de obra bordada. Comiste flor de harina con miel y aceite. Fuiste bellísima y prosperaste hasta llegar a dignidad real.
EZE 16:14 Tu fama salió entre las naciones a causa de tu belleza, la cual era perfecta como resultado de mi esplendor que Yo puse sobre ti, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 16:15 Pero confiaste en tu belleza. Te prostituiste a causa de tu fama y practicaste tus fornicaciones con todo el que pasaba. Eras de él.
EZE 16:16 Tomaste algunas de tus ropas. Te hiciste lugares altos de diversos colores y fornicaste sobre ellos, cosas que no deben suceder ni jamás sucederán.
EZE 16:17 También tomaste tus bellas joyas de oro y de plata que Yo te di. Te hiciste estatuas de varones y fornicaste con ellos.
EZE 16:18 Tomaste tus ropas bordadas y los cubriste con ellas. Pusiste mi aceite y mi incienso delante de ellos.
EZE 16:19 También les serviste como olor grato el pan que te di, la flor de harina, el aceite y la miel con los cuales Yo te alimentaba. Así sucedió, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 16:20 Además, tomaste tus hijos y tus hijas que me diste a luz, y los sacrificaste ante ellos para que fueran quemados. ¿Tus fornicaciones eran poca cosa
EZE 16:21 para que también degollaras a mis hijos y los ofrecieras a aquellas estatuas de varones como ofrenda que el fuego consumía?
EZE 16:22 En todas tus repugnancias y tus fornicaciones no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.
EZE 16:23 Entonces sucedió, después de todas tus perversidades, ¡Ay, ay de ti! dice ʼAdonay Yavé,
EZE 16:24 que te edificaste un altar y te estableciste un lugar alto en cada plaza.
EZE 16:25 Te edificaste lugares altos en la esquina de cada calle. Convertiste tu hermosura en repugnancia. Abriste tus piernas a todo el que pasaba y multiplicaste tus prostituciones.
EZE 16:26 Fornicaste con los egipcios, tus vecinos de gruesas carnes, y multiplicaste tus prostituciones para ofenderme.
EZE 16:27 Por tanto ciertamente Yo extendí contra ti mi mano. Disminuí tu provisión y te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, quienes te aborrecen y se avergüenzan de tu perversa conducta.
EZE 16:28 También, porque eres insaciable, te prostituiste con los asirios. Sí, fornicaste con ellos. Tampoco te saciaste.
EZE 16:29 También multiplicaste tus prostituciones hasta la tierra de los caldeos. Tampoco con esto te saciaste.
EZE 16:30 ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice ʼAdonay Yavé, al hacer todas estas cosas, obras de una prostituta desvergonzada
EZE 16:31 que edificó su casa de prostitución en la esquina de cada calle, e hizo su lugar alto en cada plaza! Y no fuiste igual a una prostituta, porque no cobrabas la paga de tu prostitución.
EZE 16:32 ¡Esposa adúltera, que en vez de recibir a su esposo, recibe a extraños!
EZE 16:33 A todas las prostitutas les dan regalos, pero tú diste regalos a todos tus amantes. Les diste regalos y los sobornaste para que de todos lados llegaran a unirse contigo en tus prostituciones.
EZE 16:34 Y sucedió contigo en tus prostituciones lo contrario de lo que sucede a otras mujeres, porque ninguno te solicitó para fornicar. Tú diste la paga en vez de recibirla. En esto fuiste diferente.
EZE 16:35 Por tanto oh prostituta, oye la Palabra de Yavé.
EZE 16:36 ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto tu inmundicia fue derramada y descubierta tu desnudez por tus fornicaciones con tus amantes y por todos los ídolos de tus repugnantes prácticas, porque les ofreciste la sangre de tus hijos,
EZE 16:37 por tanto, ciertamente reuniré a todos tus amantes con los cuales te gozaste, tanto a los que amaste como a los que aborreciste. Los reuniré contra ti de todas partes y descubriré tu desnudez ante ellos, para que observen toda tu desnudez.
EZE 16:38 Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las homicidas, y descargaré sobre ti la sangre del furor y de los celos.
EZE 16:39 También te entregaré en manos de tus amantes. Destruirán tus lugares altos y derribarán tus altares. Te despojarán de tu ropa, se llevarán tus hermosas joyas y te dejarán desnuda y descubierta.
EZE 16:40 Ellos incitarán contra ti a una multitud, quienes te apedrearán. Te destrozarán con sus espadas.
EZE 16:41 Destruirán tus casas con fuego. Ejecutarán juicios sobre ti a la vista de muchas mujeres. Entonces detendré tu prostitución. Tampoco volverás a pagar a tus amantes.
EZE 16:42 De este modo calmaré mi furor contra ti. Mi celo se apartará de ti y me aplacaré. No me airaré más.
EZE 16:43 Porque no recordaste los días de tu juventud, y me provocaste a ira con todas estas cosas, ciertamente Yo también traeré tu conducta sobre tu cabeza, dice ʼAdonay Yavé. No cometerás perversidad además de todas tus repugnancias.
EZE 16:44 Ciertamente todo el que cite dichos te aplicará a ti éste: ¡De tal madre, tal hija!
EZE 16:45 Hija eres de tu madre, que aborreció a su esposo y a sus hijos. Hermana eres de tus hermanas, que aborrecieron a sus esposos y a sus hijos. Tu madre fue hetea y tu padre amorreo.
EZE 16:46 Tu hermana mayor es Samaria, quien vive con sus hijas a tu derecha, y tu hermana menor que está a tu derecha es Sodoma con sus hijas.
EZE 16:47 No solo seguiste sus caminos e imitaste sus repugnancias, sino como si eso fuera poco, te corrompiste más que ellas en todos tus caminos.
EZE 16:48 Vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que tu hermana Sodoma con sus hijas no hicieron lo que hiciste tú y tus hijas.
EZE 16:49 Mira, éste fue el delito de tu hermana Sodoma: ella y sus hijas tuvieron orgullo, saciedad de pan y gran ociosidad, pero no extendió la mano al pobre y al necesitado.
EZE 16:50 Se llenaron de orgullo delante de Mí. Cometieron repugnancia delante de Mí. Cuando lo vi, la quité.
EZE 16:51 Pero Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados, porque tú multiplicaste tus repugnancias más que ellas. Así, con todas las repugnancias que cometiste, lograste que tus hermanas parezcan justas.
EZE 16:52 Tú, que juzgaste a tus hermanas, lleva también tu propia vergüenza, porque con tus pecados que cometiste fuiste más repugnante que ellas. Lograste que ellas parezcan más justas que tú.
EZE 16:53 Pero Yo cambiaré su cautividad, la cautividad de Sodoma y sus hijas y la cautividad de Samaria y sus hijas. Y devolveré a ellas los cautivos de tu cautividad,
EZE 16:54 para que lleves tu afrenta, te avergüences de todo lo que hiciste y así las consueles.
EZE 16:55 Tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su estado antiguo. También tú y tus hijas volverán al primer estado.
EZE 16:56 Tu hermana Sodoma no era digna de mención en tus labios en el tiempo de tu orgullo,
EZE 16:57 antes que tu perversidad fuera descubierta. Así también ahora eres el reproche de las hijas de Edom y de todas las hijas de los filisteos, las cuales te desprecian por todas partes.
EZE 16:58 Sufre tú el castigo de tu perversidad y de tus repugnancias, dice Yavé.
EZE 16:59 Porque ʼAdonay Yavé dice: ¿Haré contigo como tú hiciste conmigo, que despreciaste el juramento para invalidar el Pacto?
EZE 16:60 Sin embargo, Yo recordaré mi Pacto que concerté contigo en los días de tu juventud y estableceré contigo un Pacto sempiterno.
EZE 16:61 Entonces tú te acordarás de tu camino. Te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, la mayor y la menor que tú, a quienes Yo te las daré como hijas. Pero no por causa de tu pacto,
EZE 16:62 sino del Pacto que Yo estableceré contigo. Y sabrás que Yo soy Yavé,
EZE 16:63 para que te acuerdes, te avergüences y no vuelvas a abrir tu boca de vergüenza cuando Yo te perdone todo lo que hiciste, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 17:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 17:2 Hijo de hombre, presenta un acertijo y narra una parábola a la Casa de Israel:
EZE 17:3 ʼAdonay Yavé dice: Una gran águila de grandes alas, largas plumas remeras, mucho plumaje y muchos colores, voló al Líbano. Tomó el cogollo del cedro y
EZE 17:4 arrancó el mejor de sus tallos. Lo llevó a una tierra de mercaderes y lo plantó en una ciudad de comerciantes.
EZE 17:5 Luego tomó semilla de la tierra. La sembró en un campo fértil junto a aguas abundantes, como se planta un sauce.
EZE 17:6 Brotó y fue una vid de muchas ramas de poca altura que miraban hacia el águila. Sus raíces estaban debajo de ella. Así se convirtió en una vid. Produjo tallos y extendió sus ramas.
EZE 17:7 Pero había también otra gran águila con grandes alas y mucho plumaje. Ciertamente aquella vid extendió sus ramas hacia ella desde el terreno donde estaba plantada, a fin de ser regada por ella,
EZE 17:8 aunque estaba plantada en buen terreno, junto a aguas abundantes para que produjera ramas, diera frutos y fuera una vid espléndida.
EZE 17:9 Diles: ʼAdonay Yavé dice: ¿Será prosperada? ¿O arrancará sus raíces para que se pierda su fruto y se marchiten sus tallos? Pues no es necesaria gran fuerza ni mucha gente para arrancarla de sus raíces.
EZE 17:10 Miren, aunque ya está plantada, ¿prosperará? ¿O se marchitará cuando el viento que sopla del oriente la azote? ¿Se marchitará en los surcos donde creció?
EZE 17:11 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 17:12 Dí ahora a la casa rebelde: ¿No saben qué significa esto? Diles: El rey de Babilonia llegó a Jerusalén, apresó a su rey y a sus magistrados y los llevó consigo a Babilonia.
EZE 17:13 Y al tomar a uno del linaje real, hizo un pacto con él. Lo juramentó y se llevó a los poderosos de la tierra
EZE 17:14 a fin de que el reino estuviera en sujeción, no se exaltara y observara fielmente el pacto.
EZE 17:15 Pero se rebeló contra él. Envió embajadores a Egipto a pedir caballos y muchas tropas. ¿Prosperará? ¿Se salvará el que hizo esas cosas? ¿El que violó el pacto escapará?
EZE 17:16 ¡Vivo Yo! dice ʼAdonay Yavé, que en el territorio del rey que lo designó como rey, cuyo juramento despreció y el pacto con el cual rompió, morirá en Babilonia.
EZE 17:17 Faraón no lo salvará en la guerra, ni con gran ejército, ni con mucha tropa cuando levanten grande asedio y construyan torres para matar muchas vidas.
EZE 17:18 Despreció el juramento y violó el pacto. Dio la mano y después hizo esto. No escapará.
EZE 17:19 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: ¡Vivo Yo, que mi juramento que despreció y mi Pacto que quebrantó, los echaré sobre su cabeza!
EZE 17:20 Extenderé mi red sobre él, y será atrapado en mi trampa. Luego lo llevaré a Babilonia. Allí entraré en juicio contra él porque se rebeló contra Mí.
EZE 17:21 Todos los fugitivos de todas sus tropas caerán a espada. Los que queden serán esparcidos a todos los puntos cardinales. Y sabrán que Yo, Yavé, hablé.
EZE 17:22 ʼAdonay Yavé dice: Yo también tomaré del cogollo de aquel cedro y le sacaré un tallo tierno. Yo mismo lo plantaré sobre una montaña alta y prominente.
EZE 17:23 Lo plantaré en la alta Montaña de Israel. Producirá ramas y dará fruto. Se convertirá en un magnífico cedro. Debajo de él vivirán las aves de todas las especies a la sombra de sus ramas.
EZE 17:24 Todos los árboles del campo sabrán que Yo, Yavé, humillo el árbol elevado, exalto el árbol humilde, seco el árbol verde y reverdezco el árbol seco. Yo, Yavé, hablé y lo cumpliré.
EZE 18:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 18:2 ¿Por qué repiten ese dicho en la tierra de Israel: Los padres comieron las uvas agrias, y los hijos sufren la dentera?
EZE 18:3 ¡Vivo Yo! dice ʼAdonay Yavé, que nunca más repetirán ese dicho en Israel.
EZE 18:4 Ciertamente todas las almas son mías. Tanto el alma del padre como el alma del hijo son mías. La persona que peque, ésa morirá.
EZE 18:5 El hombre que es justo, que practica la justicia y la equidad,
EZE 18:6 que no come en [los altares de] las montañas, ni levanta sus ojos a los ídolos de la Casa de Israel, ni viola a la esposa de su prójimo, ni se une a una mujer en su período menstrual,
EZE 18:7 que no explota a nadie, al deudor le devuelve la prenda empeñada, no roba, da de su pan al hambriento y cubre con su ropa al desnudo,
EZE 18:8 que no presta con usura ni cobra intereses, que detiene su mano de la iniquidad, juzga de modo imparcial entre hombre y hombre,
EZE 18:9 anda en mis Ordenanzas, guarda mis Estatutos y los cumple fielmente, ése es justo. Ése ciertamente vivirá, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 18:10 Pero si engendra un hijo ladrón y homicida, o que hace cualquiera de estas cosas,
EZE 18:11 aunque no haga las otras, sino come sobre [los altares de] las montañas, o viola la esposa de su prójimo,
EZE 18:12 que oprime al pobre y necesitado, roba, no devuelve la prenda, o levanta sus ojos a los ídolos y comete repugnancia,
EZE 18:13 presta por interés y toma usura, ¿vivirá éste? No vivirá. Hizo todas estas repugnancias y ciertamente morirá. Su sangre caerá sobre él.
EZE 18:14 Pero si éste engendra un hijo, que a pesar de que vio todos los pecados de su padre, no los imita,
EZE 18:15 no come [sobre los altares] en las montañas, ni levanta sus ojos a los ídolos de la Casa de Israel, no viola a la esposa de su prójimo,
EZE 18:16 ni oprime a alguno, no retiene la prenda ni roba; que comparte su pan con el hambriento y cubre al desnudo;
EZE 18:17 que aparta su mano de la iniquidad y no recibe interés ni usura; que guarda mis Estatutos y anda en mis Ordenanzas, ése no morirá por la maldad de su padre. Ciertamente vivirá.
EZE 18:18 En cuanto a su padre, porque cometió agravio, despojó con violencia al hermano y cometió en medio de su pueblo lo que no es bueno, ciertamente él morirá por su iniquidad.
EZE 18:19 Y si dices: ¿Por qué el hijo no lleva el pecado de su padre? Porque el hijo actuó según la Ordenanza y la Justicia, guardó todos mis Estatutos y los cumplió. Ciertamente vivirá.
EZE 18:20 La persona que peque, ésa morirá. El hijo no recibirá el castigo por la iniquidad del padre, ni el padre recibirá el castigo por la iniquidad del hijo. La justicia del justo estará sobre él, y la perversidad del perverso caerá sobre él.
EZE 18:21 Pero si el perverso se aparta de todos sus pecados que cometió, guarda todos mis Estatutos y hace según la Ordenanza y la Justicia, ciertamente vivirá. No morirá.
EZE 18:22 Ninguna de las transgresiones que cometió será recordada contra él. A causa de la justicia que practicó, vivirá.
EZE 18:23 ¿Quiero Yo la muerte del perverso? dice ʼAdonay Yavé. ¿No vivirá si se aparta de sus caminos?
EZE 18:24 Pero, si el justo se aparta de su justicia, comete repugnancia y hace conforme a todas las repugnancias que comete el perverso, ¿vivirá? Ninguna de las justicias que practicó le será tomada en cuenta. Por su infidelidad que practicó y por el pecado que cometió, por ellos morirá.
EZE 18:25 Y si dices: No es recto el camino de ʼAdonay. Oiga ahora, oh Casa de Israel: ¿Mi camino no es recto? ¿No son sus caminos los que no son rectos?
EZE 18:26 Cuando el justo se aparta de su justicia y comete iniquidad, muere. A causa de la iniquidad que cometió muere.
EZE 18:27 Pero al apartarse el perverso de la perversidad que cometió, y actuar según la Ordenanza y la Justicia, salva su vida.
EZE 18:28 Porque reflexionó y se apartó de todas sus transgresiones que cometió. Ciertamente vivirá. No morirá.
EZE 18:29 Si aún la Casa de Israel dice: No es recto el camino de ʼAdonay. Oh Casa de Israel, ¿no son rectos mis caminos? Ciertamente sus caminos no son rectos.
EZE 18:30 Por tanto oh Casa de Israel, Yo los juzgaré a cada uno según su conducta, dice ʼAdonay Yavé. Conviértanse y apártense de todas sus transgresiones para que la iniquidad no les sea una piedra de tropiezo.
EZE 18:31 ¡Echen de ustedes todas sus transgresiones que cometieron y fórmense un corazón nuevo y un espíritu nuevo! ¿Por qué morirán, oh Casa de Israel?
EZE 18:32 Porque Yo no me complazco en la muerte de alguno, dice ʼAdonay Yavé. Por tanto conviértanse y vivan.
EZE 19:1 Tú, levanta una lamentación por los gobernantes de Israel:
EZE 19:2 ¡Qué madre la tuya! Era una leona entre leones. Crió sus cachorros tendida entre los leoncillos.
EZE 19:3 Crió a uno de sus cachorros hasta que fue leoncillo que aprendió a agarrar la presa y devoraba hombres.
EZE 19:4 Las naciones oyeron con respecto a él. Lo atraparon en la fosa y con grillos lo llevaron a la tierra de Egipto.
EZE 19:5 Cuando vio que después de mucha espera había perdido su esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo desarrolló como leoncillo.
EZE 19:6 Merodeaba entre los leones, y se desarrolló hasta ser un león joven. Él aprendió también a desgarrar la presa y devoraba hombres.
EZE 19:7 Hizo estragos en palacios y asoló ciudades. Quedó desolada la tierra y cuanto había en ella a causa del estruendo de sus rugidos.
EZE 19:8 Las gentes que se reunieron de todos lados arremetieron contra él. Tendieron sus redes sobre él, y fue atrapado en la fosa de ellas.
EZE 19:9 En una jaula y con grilletes lo llevaron al rey de Babilonia y lo metieron en una prisión, para que su rugido no se oyera más en las montañas de Israel.
EZE 19:10 Tu madre era como una vid en tu viña, plantada junto a las aguas. Era metida en una prisión llena de ramas a causa de la abundancia de aguas.
EZE 19:11 Ella produjo varas fuertes para cetros de soberanos. Se elevó su estatura entre las nubes. Era vista desde lejos por su altura y por sus numerosas ramas.
EZE 19:12 Pero fue arrancada con furia y derribada a tierra. El viento de oriente secó su fruto. Sus fuertes ramas fueron quebradas. Se secaron y el fuego las consumió.
EZE 19:13 Y ahora está plantada en el desierto, en tierra seca y sedienta.
EZE 19:14 Una de sus ramas produjo el fuego que consumió su fruto. No queda en ella vara fuerte para cetros de soberanos. Ésta es una lamentación y se convirtió en una lamentación.
EZE 20:1 El año séptimo, el mes quinto, a los diez días del mes, aconteció que algunos de los ancianos de Israel llegaron a consultar a Yavé, y se sentaron delante de mí.
EZE 20:2 Y la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel: ʼAdonay Yavé dice: ¿Ustedes vienen a consultarme? Vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que no seré consultado por ustedes.
EZE 20:4 Júzgalos tú, hijo de hombre, júzgalos tú. Recuérdales las repugnancias de sus antepasados.
EZE 20:5 Diles: ʼAdonay Yavé dice: El día cuando escogí a Israel, juré a los descendientes de la casa de Jacob. Me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto y les juré: Yo soy Yavé su ʼElohim.
EZE 20:6 Aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que Yo les escogí, que fluye leche y miel, la más bella de todas las tierras.
EZE 20:7 Les dije: Cada uno de ustedes eche las repugnancias de delante de él, y no se contaminen con los ídolos de Egipto. Yo, Yavé su ʼElohim.
EZE 20:8 Pero ellos se rebelaron contra mí. No quisieron escucharme. No echó cada uno de delante de él mismo las repugnancias que tenían ante sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto. Entonces dije que derramaría mi furor sobre ellos para cumplir mi furor contra ellos en la tierra de Egipto.
EZE 20:9 Pero actué por amor a mi Nombre para que no fuera profanado ante los ojos de los pueblos con los que vivían, ante los ojos de los cuales me di a conocer al sacarlos de la tierra de Egipto.
EZE 20:10 Los saqué de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.
EZE 20:11 Les di mis Estatutos y les informé sobre mis Ordenanzas, por las cuales vive el hombre que las cumpla.
EZE 20:12 Les di también mis sábados como señal entre Mí y ellos, para que supieran que Yo soy Yavé, Quien los santifica.
EZE 20:13 Pero la Casa de Israel se rebeló contra Mí en el desierto. No anduvieron según mis Estatutos, rechazaron mis Ordenanzas por las cuales vive el hombre que las cumple y profanaron grandemente mis sábados. Entonces dije que derramaría sobre ellos mi furor en el desierto hasta exterminarlos.
EZE 20:14 Pero actué por amor a mi Nombre para que no se profanara a la vista de los pueblos ante los ojos de quienes los saqué.
EZE 20:15 También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les di, que fluye leche y miel, la cual es la más bella de todas las tierras.
EZE 20:16 Porque rechazaron mis Ordenanzas, no anduvieron según mis Estatutos y profanaron mis sábados, pues su corazón iba tras sus ídolos.
EZE 20:17 Sin embargo, mi ojo los perdonó en vez de destruirlos. No los aniquilé en el desierto,
EZE 20:18 pero allá dije a sus hijos: No anden en los estatutos de sus antepasados, ni guarden sus leyes, ni se contaminen con sus ídolos.
EZE 20:19 Yo soy Yavé su ʼElohim. Anden según mis Estatutos, guarden mis Ordenanzas y practíquenlas.
EZE 20:20 Santifiquen mis sábados para que sean una señal entre Mí y ustedes, para que ustedes sepan que Yo soy Yavé su ʼElohim.
EZE 20:21 Pero los hijos se rebelaron contra Mí. No anduvieron según mis Estatutos, ni guardaron ni cumplieron mis Ordenanzas por las cuales vive el hombre que las cumple y profanaron mis sábados. Entonces dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi furor en el desierto.
EZE 20:22 Pero retraje mi mano por causa de mi Nombre para que no fuera profanado entre los pueblos. Los saqué a la vista de ellos.
EZE 20:23 Les juré en el desierto que los esparciría y dispersaría por las tierras entre las naciones
EZE 20:24 porque no practicaron mis Ordenanzas. Despreciaron mis Estatutos y profanaron mis sábados. Sus ojos estaban fijos en los ídolos de sus antepasados.
EZE 20:25 ¿Les di Estatutos que no eran buenos y Ordenanzas por las cuales no podían vivir?
EZE 20:26 ¿Los contaminé a causa de sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a sus primogénitos? ¿Los desolé para que sepan que Yo soy Yavé?
EZE 20:27 Por tanto hijo de hombre, habla a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: Sin embargo, sus antepasados me blasfemaron al cometer esta traición contra Mí.
EZE 20:28 Cuando los introduje en la tierra que juré darles, miraron hacia toda colina alta y hacia todo árbol frondoso. Allí hicieron sus sacrificios, presentaron su ofrenda ofensiva, quemaron su incienso agradable y derramaron sus libaciones.
EZE 20:29 Y les pregunté: ¿Qué hay en ese lugar alto al cual ustedes van? Así que fue llamado Lugar Alto hasta hoy.
EZE 20:30 Por tanto dí a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: ¿No se contaminan ustedes como sus antepasados y se prostituyen con sus ídolos repugnantes?
EZE 20:31 Porque al presentar sus ofrendas y pasar a sus hijos por el fuego, se siguen contaminando con todos sus ídolos hasta hoy. ¿Seré Yo consultado por ustedes, oh Casa de Israel? ¡Vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que no seré consultado por ustedes!
EZE 20:32 Pero tampoco se realizarán los planes que vienen a su mente cuando dicen: Seremos como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.
EZE 20:33 ¡Vivo Yo! dice ʼAdonay Yavé, reinaré sobre ustedes con mano poderosa, brazo extendido y furor derramado.
EZE 20:34 Porque los sacaré de las tierras donde están esparcidos con mano poderosa, brazo extendido y furor derramado.
EZE 20:35 Los llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré a juicio con ustedes cara a cara.
EZE 20:36 Como entré a juicio con sus antepasados en el desierto de la tierra de Egipto, entraré a juicio con ustedes, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 20:37 Los pasaré bajo el cayado. Uno a uno entrará en las ataduras del Pacto.
EZE 20:38 Apartaré de ustedes a los rebeldes, a los que se levantaron contra Mí. Los sacaré de la tierra de su peregrinación. Pero no entrarán en la tierra de Israel. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 20:39 A ustedes, Casa de Israel, ʼAdonay Yavé dice: Si a Mí no me escuchan, vaya cada uno, sirva a sus ídolos. Pero más tarde ciertamente no me escucharán, ni profanarán más mi santo Nombre con sus ofrendas y sus ídolos.
EZE 20:40 Porque en mi Santa Montaña, la Alta Montaña de Israel, dice ʼAdonay Yavé, allí en la tierra me servirá la Casa de Israel, todos ellos. Allí los aceptaré y demandaré sus ofrendas, las primicias de sus presentes y todas sus cosas consagradas.
EZE 20:41 Cuando los saque de los pueblos y los reúna de los pueblos en los cuales están esparcidos, seré santificado por ustedes ante los ojos de las naciones.
EZE 20:42 Sabrán que Yo soy Yavé cuando los trate por amor a mi Nombre, no según sus caminos ni según sus perversidades, oh Casa de Israel, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 20:43 Allí se acordarán de sus caminos, de todas sus obras en las cuales se contaminaron. Se aborrecerán ustedes mismos a causa de todos sus pecados que cometieron.
EZE 20:44 Sabrán que Yo soy Yavé cuando los trate por amor a mi Nombre, no según sus malos caminos ni sus obras perversas, oh Casa de Israel, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 20:45 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 20:46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Temán. Habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev.
EZE 20:47 Dí al bosque del Neguev: Escucha la Palabra de Yavé. ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo enciendo un fuego en ti, el cual consumirá todos tus árboles verdes y secos. La llama no se extinguirá. Todas las caras de sur a norte serán quemadas.
EZE 20:48 Todo ser viviente comprenderá que Yo, Yavé, la encendí. No será extinguida.
EZE 20:49 Entonces dije: ¡Ah, ʼAdonay Yavé! Ellos dicen de mí: ¿Él no habla solo parábolas?
EZE 21:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 21:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén y predica contra las cosas sagradas. Profetiza contra la tierra de Israel:
EZE 21:3 Yavé dice: Ciertamente Yo estoy contra ti. Sacaré mi espada de su vaina. Cortaré de ti a inocentes y a culpables.
EZE 21:4 Mi espada saldrá de su vaina contra toda persona de sur a norte. Cortaré de ti al justo y al perverso.
EZE 21:5 Toda persona sabrá que Yo, Yavé, saqué mi espada de su vaina, y que no volverá a ella.
EZE 21:6 Y tú, hijo de hombre, gime a vista de ellos con corazón quebrantado y amargo dolor.
EZE 21:7 Cuando te pregunten: ¿Por qué gimes? dirás: Por causa de una noticia que cuando llegue desfallecerá todo corazón. Todas las manos se debilitarán. Todo espíritu se angustiará y toda rodilla se aflojará como el agua. Ciertamente viene y se cumplirá, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 21:8 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 21:9 Hijo de hombre, profetiza: Yavé dice: ¡Espada, espada afilada y pulida!
EZE 21:10 Afilada, para una matanza, pulida para que resplandezca como un relámpago. ¿Nos regocijaremos? Al cetro de mi hijo lo desprecia como a cualquier vara.
EZE 21:11 Él la entregó para que sea pulida y manejada. ¡La espada está afilada y pulida para ponerla en mano del matador!
EZE 21:12 Clama y lamenta, hijo de hombre, porque esto es contra mi pueblo y todos los magistrados de Israel. Ellos son entregados a la espada juntamente con mi pueblo. Por tanto golpea tu muslo.
EZE 21:13 Porque se hizo la prueba. ¡Que se duplique y se triplique el furor de la espada homicida! ¿Qué si la espada desprecia aun el cetro? Él no será más, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 21:14 Hijo de hombre, profetiza y bate las manos. Que se duplique y se triplique el furor de la espada homicida, la espada de la gran matanza que los traspasará.
EZE 21:15 Entregué la espada brillante para que desmaye el corazón y se multipliquen los muertos en todas sus puertas. ¡Ay! Dispuesta está para que relumbre, preparada para degollar.
EZE 21:16 Corta a la derecha, golpea a la izquierda, a dondequiera que te muevas.
EZE 21:17 Yo también batiré mis manos y calmaré mi furor. Yo, Yavé, hablé.
EZE 21:18 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 21:19 Y tú, hijo de hombre, traza dos caminos para la espada del rey de Babilonia. Los dos saldrán de una misma tierra. Pon una señal al comienzo de cada camino que indique a la espada la ciudad adonde va.
EZE 21:20 Señala el camino para que la espada vaya a Rabá de los hijos de Amón, a Judá y contra Jerusalén, la ciudad fortificada.
EZE 21:21 Porque el rey de Babilonia se detuvo en una encrucijada al comienzo de dos caminos. Allí usó la brujería: sacudió las flechas, consultó a sus ídolos y observó el hígado.
EZE 21:22 La brujería señaló a su mano derecha, a Jerusalén, para ordenar el ataque, comenzar la matanza, levantar el grito de guerra, emplazar vigas largas y pesadas a fin de lanzarlas contra las puertas, levantar terraplenes y hacer torres de asalto.
EZE 21:23 Pero a ellos les pareció falsa la brujería, porque les habían hecho solemnes juramentos. Pero él recuerda la iniquidad de ellos para que sean atrapados.
EZE 21:24 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Porque su iniquidad fue recordada. Sus transgresiones fueron descubiertas de tal modo que en todas sus obras aparecen sus pecados, pues llegaron al recuerdo. Serán entregados en su mano.
EZE 21:25 Tú, ¡oh profano y perverso rey de Israel, tu día llegó, la hora del castigo final!
EZE 21:26 ʼAdonay Yavé dice: ¡Quítate el turbante y despójate de la corona! ¡Ya no serás lo mismo! ¡Exáltese lo bajo y humíllese lo alto!
EZE 21:27 ¡A ruina, a ruina, a ruina la convertiré! Y no existirá más hasta que venga Aquél a Quien corresponde el juicio, a Quien lo entregaré.
EZE 21:28 Y tú, hijo de hombre, profetiza: ʼAdonay Yavé dice contra los hijos de Amón y sus afrentas: Una espada pulida está desenvainada para matar y resplandecer en la matanza.
EZE 21:29 Te profetizan vanidad. Te adivinan mentira para que la apliques al cuello de los perversos sentenciados a muerte, cuyo día llega en el tiempo del castigo final.
EZE 21:30 Te devolveré a tu vaina en el lugar donde fuiste forjada. Te juzgaré en la tierra de tu origen.
EZE 21:31 Derramaré mi furor sobre ti, soplaré contra ti con el fuego de mi ira y te entregaré en mano de hombres temerarios, artesanos de destrucción.
EZE 21:32 Serás combustible para el fuego. Tu sangre será la humedad de la tierra. No habrá recuerdo de ti, porque Yo, Yavé, hablé.
EZE 22:1 Entonces la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 22:2 Y tú, hijo de hombre, ¿quieres juzgar a la ciudad sanguinaria? Denuncia entonces todas sus repugnancias.
EZE 22:3 ʼAdonay Yavé dice: ¡Oh ciudad derramadora de sangre dentro de ti, que vas hacia tu fin y que te contaminaste al fabricarte tus ídolos!
EZE 22:4 Eres culpable por la sangre que derramaste. Te contaminaste con los ídolos que te hiciste. Precipitaste tu hora. Se acerca el fin de tu existencia. Por tanto te convierto en reproche de los pueblos y en burla de todas las tierras.
EZE 22:5 Las que están cerca y las que están lejos se burlarán de ti, famosa por tu impureza y llena de confusión.
EZE 22:6 Mira, los gobernantes de Israel, cada uno según su poder, estuvieron en ti con el propósito de derramar sangre.
EZE 22:7 En ti desprecian al padre y a la madre, atropellan al extranjero, despojan al huérfano y a la viuda,
EZE 22:8 menosprecian mis cosas sagradas y profanan mis sábados.
EZE 22:9 En ti hay hombres que calumnian para derramar sangre, van a comer a los lugares altos y cometen perversidades.
EZE 22:10 En ti descubren la desnudez del padre y violan a la mujer durante su flujo menstrual.
EZE 22:11 En ti cada uno comete repugnancia con la esposa de su prójimo, contamina perversamente a su nuera y viola a su hermana, hija de su padre.
EZE 22:12 En ti reciben soborno para derramar sangre. Prestas por interés y con usura. Defraudas con violencia a tu prójimo. Te olvidaste de Mí, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 22:13 Entonces mira, Yo bato las manos por la ganancia deshonesta que adquieres y por la sangre derramada que hay dentro de ti.
EZE 22:14 ¿Estará firme tu corazón? ¿Tus manos estarán fuertes el día cuando Yo proceda contra ti? Yo, Yavé, hablé y lo cumpliré.
EZE 22:15 Te dispersaré entre los pueblos. Te esparciré por las tierras y acabaré tu inmundicia.
EZE 22:16 Tú misma serás contaminada a vista de las naciones. Y sabrás que Yo soy Yavé.
EZE 22:17 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 22:18 Hijo de hombre, la Casa de Israel se me convirtió en escoria. En el crisol, todos ellos se convirtieron en bronce, estaño, hierro y escoria de plata.
EZE 22:19 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto todos se convirtieron en escoria, ciertamente Yo los reuniré en Jerusalén.
EZE 22:20 Como reúnen la plata, el bronce, el hierro, el plomo y el estaño en el horno, y soplan fuego sobre ellos para fundirlos, así los reuniré en mi furor. Soplaré, y los fundiré.
EZE 22:21 Sí, los reuniré y soplaré sobre ustedes con el fuego de mi furor. Serán fundidos.
EZE 22:22 Como la plata se funde en el crisol, serán fundidos en ella. Y sabrán que Yo, Yavé, derramé mi furor sobre ustedes.
EZE 22:23 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 22:24 Hijo de hombre, dí a ella: Eres una tierra no limpiada, ni rociada con lluvia el día de mi furor.
EZE 22:25 Hay conspiración de tus profetas dentro de ti, como león rugiente que arrebata presa. Devoraron vidas, arrebataron riqueza y cosas preciosas, y dejaron en ti muchas viudas.
EZE 22:26 Sus sacerdotes violan mi Ley y contaminan mis cosas santas. No distinguen entre lo santo y lo profano. No enseñan la diferencia entre lo impuro y lo puro. Ocultan sus ojos de mis sábados. De este modo Yo soy profanado por ellos.
EZE 22:27 Sus magistrados son como lobos que arrebatan la presa, que derraman sangre y destruyen vidas a fin de obtener ganancia deshonesta.
EZE 22:28 Al profetizarles vanidad y adivinarles mentira sus profetas cubren con mortero blanco de cal y arena. Les dicen: Así dice ʼAdonay Yavé, cuando Yavé no habló.
EZE 22:29 El pueblo de la tierra oprime, roba, comete violencia contra el pobre y extorsiona al necesitado y al extranjero.
EZE 22:30 Busqué entre ellos un hombre que levantara un terraplén y que se metiera en la brecha delante de Mí a favor de la tierra para que Yo no la destruya, pero no lo hallé.
EZE 22:31 Por tanto derramo sobre ellos mi furor. Los consumo con el ardor de mi ira. Hago caer sus caminos sobre su cabeza, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 23:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 23:2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de la misma madre,
EZE 23:3 y se prostituyeron en Egipto. En su juventud se prostituyeron. Allí fueron apretados sus pechos. Allí fueron estrujados sus senos virginales.
EZE 23:4 Ahola se llamaba la mayor y Aholiba era su hermana. Después fueron mías, y dieron a luz hijos e hijas. En cuanto a sus nombres, Samaria es Ahola y Jerusalén Aholiba.
EZE 23:5 Ahola, cuando era mía, se prostituyó y se enamoró de sus amantes asirios,
EZE 23:6 guerreros cubiertos de púrpura, gobernadores y sátrapas, todos ellos eran jóvenes codiciables, jinetes que montaban caballos.
EZE 23:7 A ellos les brindó sus prostituciones, a los más escogidos hijos de Asiria. Se contaminó con todos los ídolos de ellos.
EZE 23:8 Pero no dejó de prostituirse con los egipcios, los cuales en su juventud se unieron con ella, apretaron sus pechos virginales y vertieron en ella su lujuria.
EZE 23:9 Por lo cual la entregué en la mano de sus amantes, en la mano de los asirios, de quienes se enamoró.
EZE 23:10 Ellos la desnudaron. Le quitaron a sus hijos e hijas. A ella la mataron a espada y fue un dicho entre las mujeres por causa de la sentencia que le fue aplicada.
EZE 23:11 Su hermana Aholiba vio esto. Enloqueció de lujuria más que Ahola. Se prostituyó más que su hermana.
EZE 23:12 Se enamoró de los asirios, gobernadores y sátrapas, guerreros cubiertos con esplendidez, jinetes que montaban a caballo. Todos ellos eran jóvenes codiciables.
EZE 23:13 Observé que ella se contaminó. Las dos tomaron el mismo camino.
EZE 23:14 Aumentó sus prostituciones cuando vio hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas con color,
EZE 23:15 atados con cinturones en la cintura, con turbantes de colores en sus cabezas, todos ellos con apariencia de sátrapas a la manera de los babilonios de Caldea, la tierra de su nacimiento.
EZE 23:16 Cuando los vio, se enamoró de ellos y les envió mensajeros a Caldea.
EZE 23:17 Los babilonios se unieron a ella en su lecho de amor y la contaminaron con su prostitución. Y cuando fue contaminada por ellos, su alma sintió repugnancia hacia ellos.
EZE 23:18 Así mostró sus prostituciones y descubrió su desnudez. Entonces me disgusté con ella, como mi alma repugnó a su hermana.
EZE 23:19 Pero ella multiplicó sus prostituciones. Recordó los días de su juventud en los cuales se prostituyó en la tierra de Egipto.
EZE 23:20 Se enardeció por sus amantes que tienen miembro viril como los burros y eyaculan como los caballos.
EZE 23:21 Así añorabas la inmundicia de tu juventud cuando los egipcios estrujaron tus pechos y apretujaron tus pechos juveniles.
EZE 23:22 Por tanto Aholiba, ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo excito contra ti a tus amantes a los cuales repugnaste. Los traigo contra ti de todas partes:
EZE 23:23 los de Babilonia y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa y todos los de Asiria con ellos, jóvenes codiciables, gobernadores y sátrapas, nobles y varones de renombre. Todos ellos que montan a caballo
EZE 23:24 vienen contra ti con carruajes, carretas y una multitud de pueblos. Se pondrán en formación contra ti con escudos oblongos de mano que cubren casi todo el cuerpo y yelmos. Yo les encargaré que te juzguen según sus normas.
EZE 23:25 Pondré mi celo contra ti para que ellos te traten con furor. Te amputarán la nariz y las orejas. Tus sobrevivientes caerán a espada. Tomarán a tus hijos y a tus hijas. Tu remanente será consumido por el fuego.
EZE 23:26 Te despojarán de tus ropas y tus bellas joyas.
EZE 23:27 Así detendré tu lujuria y tus prostituciones que trajiste de Egipto, de modo que no alces más tus ojos hacia ellos ni recuerdes a Egipto.
EZE 23:28 Porque ʼAdonay Yavé dice: En verdad te entrego en la mano de los que tú aborreciste, a quienes tu alma repugnó,
EZE 23:29 los cuales te tratarán con odio. Te quitarán todo el fruto de tu labor. Te dejarán desnuda y descubierta. Quedará al descubierto la inmundicia de tus fornicaciones, tu lujuria y prostitución.
EZE 23:30 Estas cosas te harán porque te prostituiste con las naciones, pues te contaminaste con sus ídolos.
EZE 23:31 Porque anduviste en el camino de tu hermana, Yo pondré su copa en tu mano.
EZE 23:32 ʼAdonay Yavé dice: Beberás la profunda y ancha copa de tu hermana. Las naciones se burlarán de ti y te escarnecerán.
EZE 23:33 De embriaguez y dolor estarás llena. Es la copa del horror y la desolación. Es la copa de tu hermana Samaria.
EZE 23:34 La beberás hasta agotarla, lamerás el fondo, destrozarás sus tiestos y rasgarás tus pechos, porque Yo hablé, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 23:35 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Puesto que te olvidaste de Mí y me diste la espalda, lleva ahora sobre ti tu perversidad y tus prostituciones.
EZE 23:36 Y Yavé me dijo: Hijo de hombre, ¿no vas a juzgar tú a Ahola y a Aholiba? Entonces denuncia sus repugnantes prácticas.
EZE 23:37 Porque cometieron adulterio y hay sangre en sus manos. Cometieron adulterio con sus ídolos, y al pasarlos por el fuego mataron a sus hijos que me dieron a luz.
EZE 23:38 Me hicieron también esto: el mismo día contaminaron mi Santuario y profanaron mis sábados,
EZE 23:39 porque después de matar a sus hijos ante sus ídolos, ese mismo día entraron en mi Santuario para profanarlo. Eso fue lo que hicieron en mi Casa.
EZE 23:40 Además enviaste mensaje a hombres que llegan de lejos. Les enviabas mensajeros y llegaban en seguida. Por amor a ellos te lavaste, pintaste tus ojos y te ataviaste con adornos.
EZE 23:41 Te recostabas en un diván espléndido, ante el cual había una mesa preparada. Sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite.
EZE 23:42 Resonaba allí el rumor de una multitud despreocupada de hombres llevados del desierto, que pusieron brazaletes en los brazos de las mujeres y magníficas coronas en las cabezas de ellas.
EZE 23:43 Entonces dije con respecto a la que estaba desgastada por los adulterios: ¿Ahora cometerán prostitución con ella?
EZE 23:44 Porque vienen a ella como el que va a una prostituta. Así entraban a estas depravadas mujeres, Ahola y Aholiba.
EZE 23:45 Pero los justos las juzgarán según la ley de las adúlteras y según la ley de las mujeres sanguinarias, porque son adúlteras y hay sangre en sus manos.
EZE 23:46 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Que se convoque una turba contra ellas, y sean entregadas al terror y al pillaje.
EZE 23:47 La turba las lapidará y las cortará con sus espadas. Matarán a sus hijos y a sus hijas, y consumirán sus casas con fuego.
EZE 23:48 Así se acabará la lujuria en la tierra. Todas las mujeres se corregirán con rigor de modo que no harán según las perversidades de ustedes.
EZE 23:49 Pondrán sus perversidades sobre ustedes. Llevarán el castigo de su idolatría. Y sabrán que Yo soy ʼAdonay Yavé.
EZE 24:1 El año noveno, el mes décimo, a los diez días del mes, la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 24:2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este día, pues en este mismo día el rey de Babilonia sitió a Jerusalén.
EZE 24:3 Habla una parábola a la casa rebelde: ʼAdonay Yavé dice: Pon la olla, colócala, y echa agua en ella.
EZE 24:4 Echa los trozos que te pertenecen en ella: trozos selectos, la pierna y la espaldilla. Llénala de huesos escogidos.
EZE 24:5 Toma lo mejor del rebaño. Apila la leña debajo de la olla para que hierva bien. Cocina sus huesos dentro de ella.
EZE 24:6 Pues ʼAdonay Yavé dice: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, de la oxidada olla de cocinar cuyo óxido no despega! Vacíala poco a poco. No eches suerte sobre ella
EZE 24:7 porque su sangre está dentro de ella. La derramó sobre una roca lisa, no sobre la tierra para que el polvo la cubriera,
EZE 24:8 a fin de causarme furor y llegue a vengarme. Yo puse su sangre en roca lisa para que no sea cubierta.
EZE 24:9 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: ¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también haré la hoguera grande.
EZE 24:10 Apilen la leña y enciendan el fuego para cocinar bien la carne. Cocinen la carne, hagan la salsa y quemen los huesos.
EZE 24:11 Luego pónganla vacía sobre las brasas para que el cobre se caliente y brille, su impureza se derrita y su óxido se consuma.
EZE 24:12 Pero vano es el esfuerzo, pues no salió de ella su mucho óxido. Solo en el fuego será consumido su óxido.
EZE 24:13 Hay perversidad en tu impureza, porque intenté purificarte, pero no estás purificada. No serás purificada de tu impureza hasta que Yo descargue mi furor sobre ti.
EZE 24:14 Yo, Yavé, hablé. Se cumplirá. Yo lo cumpliré. No retrocederé ni me compadeceré ni me pesará. Te juzgarán según tu conducta y según tus obras, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 24:15 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 24:16 Hijo de hombre, mira, voy a quitarte de golpe el deleite de tus ojos. No lamentes, ni llores, ni corran tus lágrimas.
EZE 24:17 Gime en silencio, no hagas el lamento por los muertos, átate el turbante y ponte las sandalias en tus pies. No te cubras el labio ni comas pan de duelo.
EZE 24:18 Por tanto hablé al pueblo por la mañana, y al llegar la noche murió mi esposa. En la mañana hice como me fue mandado.
EZE 24:19 El pueblo me decía: ¿No nos dirás qué significan para nosotros estas cosas que haces?
EZE 24:20 Y les contesté: La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 24:21 Dí a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente voy a profanar mi Santuario, que es la exaltación, la fuerza de ustedes, el deseo de sus ojos y deleite de su alma. Sus hijos y sus hijas que queden caerán a espada.
EZE 24:22 Entonces harán lo que yo hice. No se cubrirán su labio, ni comerán pan de duelo.
EZE 24:23 Sus turbantes estarán en sus cabezas y sus sandalias en sus pies. No lamentarán ni llorarán, sino desfallecerán en sus iniquidades y gemirán unos con otros.
EZE 24:24 Ezequiel les servirá de señal. Ustedes harán todo lo que él hizo. Cuando esto ocurra, sabrán que Yo soy ʼAdonay Yavé.
EZE 24:25 Y tú, hijo de hombre, no estarás el día cuando Yo les quite su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas y [cuando les quite] a sus hijos e hijas.
EZE 24:26 Aquel día un fugitivo llegará a ti para comunicar la noticia a tus oídos.
EZE 24:27 Aquel día tu boca será abierta para hablar al fugitivo. Hablarás y ya no estarás mudo. Les servirás de señal. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 25:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 25:2 Hijo de hombre, dirige tu rostro hacia los hijos de Amón y profetiza contra ellos:
EZE 25:3 Oigan la Palabra de ʼAdonay Yavé. ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto dijiste: ¡Qué bueno! Cuando mi Santuario era profanado, la tierra de Israel era asolada y la Casa de Judá era llevada en cautiverio,
EZE 25:4 Yo te entregaré en posesión a los hijos del oriente. Ellos asentarán sus campamentos y pondrán sus moradas en ti. Comerán tus frutos y beberán la leche que te pertenece.
EZE 25:5 Haré de Rabá una morada de camellos, y [las ciudades] de los hijos de Amón un lugar de descanso para rebaños. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 25:6 Porque ʼAdonay Yavé dice: Por el aplauso de tus manos y el pisoteo de tus pies, y porque te regocijaste con toda tu alma contra la tierra de Israel,
EZE 25:7 por tanto, Yo extenderé mi mano contra ti y te daré como despojo a las naciones. Te cortaré de los pueblos, te extirparé de entre las naciones y te destruiré. Y sabrás que Yo soy Yavé.
EZE 25:8 ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto Moab y Seír dijeron: ¡La Casa de Judá es como todos los demás pueblos!
EZE 25:9 Por tanto ciertamente Yo abro el costado de Moab desde sus ciudades fronterizas hasta las tierras deseables de Bet-jesimot, Baalmeón y Quiriataim.
EZE 25:10 Se las daré como posesión junto con los hijos de Amón, a los hijos del oriente, de modo que los hijos de Amón no serán recordados entre las naciones.
EZE 25:11 Así juzgaré a Moab. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 25:12 ʼAdonay Yavé dice: Por lo que Edom hizo cuando tomó venganza de la Casa de Judá, pues delinquieron muchísimo y se vengaron de ellos,
EZE 25:13 ʼAdonay Yavé dice: Yo extenderé mi mano sobre Edom. Cortaré de ella hombres y animales, y la desolaré. Desde Temán hasta Dedán caerán a espada.
EZE 25:14 Descargaré mi venganza sobre Edom por medio de mi pueblo Israel. Actuarán en Edom según mi ira y según mi furor. Conocerán mi venganza, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 25:15 ʼAdonay Yavé dice: Por lo que hicieron los filisteos con venganza, y aniquilaron con despecho de ánimo a causa de la antigua hostilidad,
EZE 25:16 ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo extiendo mi mano contra los filisteos, cortaré a los cereteos y destruiré el resto de la costa del mar.
EZE 25:17 Ejecutaré en ellos una gran venganza con airadas reprensiones. Y sabrán que Yo soy Yavé cuando tome mi venganza de ellos.
EZE 26:1 El año 11, el día primero del mes, aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 26:2 Hijo de hombre, por cuanto Tiro dijo con respecto a Jerusalén: ¡Qué bueno! ¡La puerta de los pueblos está quebrada! ¡Se me abrió! Yo seré llena y ella quedará desolada.
EZE 26:3 ʼAdonay Yavé dice: ¡Aquí estoy contra ti, oh Tiro! Como el mar levanta sus olas, Yo levanto contra ti muchas naciones.
EZE 26:4 Destruirán los muros de Tiro. Derribarán sus torres, barreré de ella hasta su polvo. La dejaré como una roca lisa.
EZE 26:5 Será tendedero de redes en medio del mar, porque Yo hablé, dice ʼAdonay Yavé. Será despojo para las naciones.
EZE 26:6 Sus hijas que están en el campo morirán a espada. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 26:7 Porque ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente traigo del norte contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carruajes, caballería y una multitud de guerreros.
EZE 26:8 Matará a espada a tus hijas en el campo. Armará contra ti torres de asedio. Levantará contra ti empalizadas de defensa, y alzará su escudo contra ti.
EZE 26:9 Lanzará contra tus muros vigas largas y pesadas muy reforzadas. Con hachas destruirá tus torres.
EZE 26:10 A causa de numerosos caballos te cubrirá el polvo de ellos. Con el estruendo de su caballería y de las ruedas de sus carruajes, tus muros temblarán cuando entre por tus puertas como se entra por portillos en una ciudad destruida.
EZE 26:11 Pisoteará todas tus calles con los cascos de sus caballos. Matará a filo de espada tu pueblo. Tus fuertes columnas caerán a tierra.
EZE 26:12 Tomarán tus riquezas como despojo, saquearán tus mercaderías, destruirán tus muros y demolerán tus casas lujosas. Tus piedras, tu madera y tus escombros los lanzarán a las aguas.
EZE 26:13 Silenciaré el sonido de tus canciones. No se oirá más el sonido de tus arpas.
EZE 26:14 Te dejaré como una roca lisa y serás tendedero de redes. Nunca más serás edificada, porque Yo Yavé hablé, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 26:15 ʼAdonay Yavé dice a Tiro: ¿No se estremecerán las costas ante el estruendo de tu caída, con el gemido de tus heridos y la matanza que ocurra en ti?
EZE 26:16 Todos los oficiales marinos bajarán de sus asientos y se despojarán sus mantos. Se quitarán sus ropas bordadas y se vestirán de terror. Se estremecerán consternados al sentarse en el suelo, asombrados a causa de ti.
EZE 26:17 Levantarán una lamentación sobre ti: ¡Cómo pereciste, oh ciudad poblada por gente del mar! Ella con sus habitantes infundían terror en todos los que la rodeaban.
EZE 26:18 Ahora, las costas tiemblan por el día de tu caída. Las costas marinas se aterran al ver tu fin.
EZE 26:19 Porque ʼAdonay Yavé dice: Cuando Yo te convierta en ciudad asolada, como las ciudades que no son habitadas, lanzaré el océano sobre ti. Las muchas aguas te cubrirán.
EZE 26:20 Te hundiré con los que descienden al sepulcro para que nunca más seas poblada, y daré gloria en la tierra de los vivientes.
EZE 26:21 Te convertiré en terror y dejarás de ser. Serás buscada. Nunca más serás hallada, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 27:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 27:2 Y tú, hijo de hombre, levanta una lamentación sobre Tiro:
EZE 27:3 ¡Oh Tiro, tú que estás ubicada en las orillas del mar, que comercias con los pueblos de muchas costas! ʼAdonay Yavé dice: Tiro, tú te dijiste: Yo soy perfecta en hermosura.
EZE 27:4 Tus límites estaban en el corazón de los mares. Los que te edificaron completaron tu belleza.
EZE 27:5 Hicieron todos tus tablones con cipreses de [la montaña] Senir. Tomaron un cedro del Líbano para hacer un mástil para ti.
EZE 27:6 Hicieron tus remos con robles de Basán, tu cubierta, con madera de ciprés de las costas de Quitim, incrustada con marfil.
EZE 27:7 Tu vela era de lino bordado de Egipto. Tu pabellón, de tela azul y púrpura de las costas de Elisa.
EZE 27:8 Los habitantes de Sidón y de Arvad fueron tus remeros. Tus expertos, oh Tiro, estaban a bordo. Eran tus timoneles.
EZE 27:9 Los ancianos de Gebal y sus sabios obreros calafateaban tus junturas. Todos los barcos del mar y sus marinos comerciaban contigo.
EZE 27:10 Los persas, los de Lud y los de Fut servían en tu ejército como guerreros tuyos. Escudos y yelmos colgaban en ti y te adornaban con ellos.
EZE 27:11 Los hombres de Arvad y Jelec estaban alrededor de tus muros, y los de Gamadim en tus torres. Ellos completaban tu hermosura.
EZE 27:12 Tarsis comerciaba contigo a causa de la abundancia de todas tus riquezas. Comerciaba en tus mercados con plata, hierro, estaño y plomo.
EZE 27:13 Javán, Tubal y Mesec comerciaban contigo. Comerciaban con hombres y objetos de bronce en tus mercados.
EZE 27:14 Los de la casa de Togarma cambiaban tus mercaderías por caballos de tiro y de guerra, y mulas.
EZE 27:15 Los hijos de Dedán comerciaban contigo. Muchas costas tomaban mercadería de tu mano y te traían colmillos de marfil y madera de ébano como pago.
EZE 27:16 Edom comerciaba contigo por la abundancia de tus productos. Llegaba a tus mercados con perlas, púrpura, ropas bordadas, linos finos, corales y rubíes.
EZE 27:17 También Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo. Te pagaban por tus mercaderías con trigo de Minit y Panag, y miel, aceite y resina.
EZE 27:18 A causa de la abundancia de tus productos, Damasco comerciaba contigo. Negociaba con vino de Helbón y lana blanca.
EZE 27:19 Vedán y Javán llegaban a tus mercados para negociar con hierro labrado, mirra destilada y caña aromática.
EZE 27:20 Dedán comerciaba contigo con paños preciosos para las carrozas.
EZE 27:21 Aun Arabia y todos los gobernantes de Cedar comerciaban contigo, con corderos, carneros y machos cabríos.
EZE 27:22 Los mercaderes de Sabá y de Raama comerciaban contigo. Pagaban por tus mercaderías con la mejor clase de especias, y toda clase de piedras preciosas y oro.
EZE 27:23 Harán, Cane, Edén, y los mercaderes de Sabá, de Asiria y de Quilmad, comerciaban contigo.
EZE 27:24 Negociaban contigo tejidos finos, mantos de tela azul bordados y cajas con ropas preciosas, atadas con cuerdas bien arregladas.
EZE 27:25 Los barcos de Tarsis eran como caravanas que traían tus mercancías. Fuiste opulenta y te multiplicaste muchísimo en medio de los mares.
EZE 27:26 Tus remeros te condujeron hacia aguas profundas. El viento del este te quebrantó en el corazón de los mares.
EZE 27:27 Cayeron en el corazón de los mares tus riquezas, tus mercaderías, tu comercio, tus remeros, tus timoneles y calafateadores, con todos los mercaderes de tu mercadería y todos los guerreros y toda la gente que estaba contigo el día de tu destrucción.
EZE 27:28 Se estremecieron las costas de alrededor por el grito estrepitoso de tus timoneles.
EZE 27:29 Todos los que empuñan el remo, marineros y timoneles del mar saltaron de sus barcos para quedarse en tierra.
EZE 27:30 Se escucharán sus voces. Llorarán amargamente por ti. Se echarán polvo sobre sus cabezas y se revolcarán en ceniza.
EZE 27:31 Se raerán los cabellos por ti. Se atarán tela áspera a su cintura, y harán lamentaciones por ti con amargura de alma.
EZE 27:32 En su lamento entonarán cantos fúnebres por ti y se lamentarán por ti: ¿Cuál ciudad es como Tiro, fortificada en el mar?
EZE 27:33 Saciabas a muchos pueblos cuando tus mercaderías salían de los barcos. Enriqueciste a los reyes de la tierra con la abundancia de tus riquezas y mercaderías.
EZE 27:34 Ahora, cuando estás quebrantada en lo profundo de las aguas, tus mercaderías y toda tu tripulación cayeron contigo.
EZE 27:35 Todos los habitantes de las costas están asombrados a causa de ti, y sus reyes están horriblemente aterrorizados. Sus rostros están abatidos.
EZE 27:36 Los mercaderes de los pueblos silban contra ti. Serás un horror y para siempre dejarás de ser.
EZE 28:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 28:2 Hijo de hombre, dí al rey de Tiro: ʼAdonay Yavé dice: Porque se enalteció tu corazón y dijiste: Yo soy ʼEL y estoy sentado en el trono de ʼElohim en medio de los mares. Pero tú eres hombre y no ʼEL. Aunque pusiste tu corazón como el corazón de ʼElohim,
EZE 28:3 ciertamente eres más sabio que Daniel, y ningún misterio te es oculto.
EZE 28:4 Adquiriste riquezas con tu habilidad e inteligencia. Acumulaste oro y plata en tus tesoros
EZE 28:5 con tu gran sabiduría. Por tu comercio, aumentaste tus riquezas, y tu corazón está enaltecido a causa de éstas.
EZE 28:6 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto comparaste tu corazón con el corazón de ʼElohim,
EZE 28:7 ciertamente Yo traigo contra ti extranjeros, los más terribles de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría y contaminarán tu esplendor.
EZE 28:8 Te harán descender al sepulcro. Morirás con la muerte de los traspasados en medio de los mares.
EZE 28:9 ¿Le dirás al que te mata: Yo soy ʼElohim, aunque eres hombre en manos de tu asesino y no ʼElohim?
EZE 28:10 Morirás con la muerte de incircuncisos por mano de extranjeros, porque Yo hablé, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 28:11 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 28:12 Hijo de hombre, haz lamentación sobre el rey de Tiro: ʼAdonay Yavé dice: ¡Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, perfecto en hermosura!
EZE 28:13 Estuviste en Edén, el huerto de ʼElohim. Tu ropa era de toda piedra preciosa: de rubí, topacio, jaspe, crisólito, berilo, ónice, zafiro, diamante, esmeralda y oro. Los primores de tus panderos y flautas estuvieron preparados para ti el día de tu creación.
EZE 28:14 Tú fuiste el querubín ungido, protector. Yo te puse allí en la Santa Montaña de ʼElohim. Te paseabas en medio de las piedras de fuego.
EZE 28:15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día cuando fuiste creado hasta cuando se halló en ti injusticia.
EZE 28:16 A causa de la multitud de tus contrataciones te llenaste de iniquidad y pecaste. Por tanto Yo te eché de la Montaña de ʼElohim, y te saqué de en medio de las piedras de fuego, oh querubín protector.
EZE 28:17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura. Corrompiste tu sabiduría por tu esplendor. Yo te echo a la tierra. Te pondré como espectáculo delante de los reyes.
EZE 28:18 Profanaste tu santuario con la multitud de tus iniquidades y la deshonestidad de tus contrataciones. Yo, pues, encendí fuego dentro de ti para que te consuma. Te reduzco a ceniza sobre la tierra ante los ojos de todos los que te observan.
EZE 28:19 Todos los que te conocen entre los pueblos están asombrados con respecto a ti. Eres objeto de espanto. Para siempre dejarás de ser.
EZE 28:20 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 28:21 Hijo de hombre, levanta tu rostro hacia Sidón y profetiza contra ella:
EZE 28:22 ʼAdonay Yavé dice: Oh Sidón, ciertamente Yo estoy contra ti. Seré glorificado en ti. Cuando ejecute juicios y manifieste mi santidad en ella, sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 28:23 Enviaré pestilencia y sangre a sus calles. Los muertos a espada caerán por todos lados. Entonces sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 28:24 Nunca más será espina desgarrante para la Casa de Israel, ni aguijón que cause dolor en medio de todos los que la rodean y la desprecian. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 28:25 ʼAdonay Yavé dice: Cuando Yo reúna a la Casa de Israel de los pueblos entre los cuales está esparcida, y me santifique en ellos a la vista de las naciones, habitarán en su tierra que di a mi esclavo Jacob.
EZE 28:26 Vivirán confiadamente en ella. Edificarán casas, plantarán viñas y vivirán con seguridad cuando Yo ejecute juicios contra todos aquellos que los despojan en sus alrededores. Y sabrán que Yo, Yavé, soy su ʼElohim.
EZE 29:1 La Palabra de Yavé vino a mí el día 12 del mes décimo del año décimo:
EZE 29:2 Hijo de hombre, levanta tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y todo Egipto:
EZE 29:3 ʼAdonay Yavé dice así: Ciertamente Yo estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, gran monstruo recostado en medio de sus ríos, el cual dice: Mío es el Nilo. Lo hice para mí.
EZE 29:4 Yo, pues, pondré garfios en tus quijadas. Ordenaré que los peces de tus ríos se peguen a tus escamas. Te sacaré de en medio de tus ríos. Todos los peces de tus ríos saldrán pegados a tus escamas.
EZE 29:5 Te lanzaré al desierto, a ti y a todos los peces de tus ríos. Caerás sobre campo abierto. No serás recogido ni enterrado. Te daré como alimento a las fieras de la tierra y a las aves del espacio.
EZE 29:6 Todos los habitantes de Egipto sabrán que Yo soy Yavé, por cuanto tú fuiste un bastón de caña para la Casa de Israel.
EZE 29:7 Cuando su mano te empuñaba, te quebraste y les rompiste la mano. Cuando se apoyaban en ti, te quebraste y estremeciste sus caderas.
EZE 29:8 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo traigo la espada contra ti. Cortaré de ti hombres y bestias.
EZE 29:9 La tierra de Egipto quedará asolada y desierta. Y sabrán que Yo soy Yavé, por cuanto dijo: Mío es el Nilo, Yo lo hice.
EZE 29:10 Por tanto ciertamente Yo estoy contra ti y contra tus ríos. Convertiré la tierra de Egipto en ruinas, en un desierto desolado, desde Migdol hasta Sevene, y hasta los confines de Etiopía.
EZE 29:11 No pasará pie de hombre por ella, ni pata de bestia, ni será habitada durante 40 años.
EZE 29:12 Convertiré la tierra de Egipto en una desolación en medio de las tierras desoladas. Sus ciudades estarán entre las ciudades destruidas. Estarán desoladas 40 años. Esparciré a los egipcios entre las naciones y lo dispersaré por las tierras.
EZE 29:13 Pero ʼAdonay Yavé dice así: Al fin de los 40 años recogeré a los egipcios de entre los pueblos en los cuales fueron dispersados.
EZE 29:14 Regresará la cautividad de Egipto. Los devolveré a la tierra de Patros, tierra de su origen. Allí serán un reino moderado.
EZE 29:15 Será más modesto que otros reinos. Nunca más se levantará sobre las naciones, porque Yo los disminuiré para que no vuelvan a tener dominio sobre las naciones.
EZE 29:16 La Casa de Israel ya no fijará la confianza en ellos, ni recaerá en el pecado de ir tras ellos. Y sabrán que Yo soy ʼAdonay Yavé.
EZE 29:17 El día primero del mes primero del año 27 aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 29:18 Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, ordenó a su ejército que prestara un arduo servicio contra Tiro. Causó calvicie a toda cabeza y toda espalda fue despedazada. Sin embargo, él no tuvo remuneración en Tiro, ni tampoco su ejército, por el servicio que prestaron contra ella.
EZE 29:19 Por tanto así dice ʼAdonay Yavé: Ciertamente Yo doy la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien se llevará sus riquezas, tomará sus despojos y arrebatará el botín. Eso será la remuneración para su ejército.
EZE 29:20 Por su trabajo con el cual sirvió contra Tiro le di la tierra de Egipto, porque trabajaron para Mí, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 29:21 Aquel día brotará el poder de la Casa de Israel, y tú abrirás la boca en medio de ellos. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 30:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 30:2 Hijo de hombre, profetiza: ʼAdonay Yavé dice: Lamenten. ¡Ay de aquel día!
EZE 30:3 Porque cercano está el día. En verdad el día de Yavé está cercano, día de nubarrones. Será el tiempo de las naciones.
EZE 30:4 Llegará la espada sobre Egipto. Habrá angustia en Etiopía cuando caigan a espada en Egipto. Tomen sus riquezas y sean destruidos sus cimientos.
EZE 30:5 Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia y Libia, y los hijos de las tierras aliadas caerán con ellos a filo de espada.
EZE 30:6 Yavé dice: También caerán los que apoyan a Egipto. Caerá la altivez de su poderío. Desde Migdol hasta Sevene caerán a filo de espada, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 30:7 Serán desolados en las tierras que están desoladas y sus ciudades estarán entre las ciudades que quedaron desiertas.
EZE 30:8 Sabrán que Yo soy Yavé cuando encienda fuego en Egipto, y todos sus ayudadores sean quebrantados.
EZE 30:9 En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de Mí en barcos para aterrorizar a la confiada Etiopía. La angustia vendrá sobre ellos como en el día de Egipto, porque viene ciertamente.
EZE 30:10 ʼAdonay Yavé dice: Destruiré las riquezas de Egipto por medio de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
EZE 30:11 Él, y su pueblo con él, los más terribles de las naciones, serán traídos para destruir la tierra. Desenvainarán sus espadas contra Egipto. Llenarán la tierra de cadáveres.
EZE 30:12 Secaré los canales y entregaré la tierra en manos de perversos. La tierra y todo lo que hay en ella será desolado por mano de extranjeros. Yo, Yavé, hablé.
EZE 30:13 ʼAdonay Yavé dice: Destruiré también los ídolos. Destruiré las imágenes de Menfis. Ya no habrá un príncipe en la tierra de Egipto. Impondré temor en la tierra de Egipto.
EZE 30:14 Asolaré a Patros. Encenderé fuego en Zoán y haré juicios en Tebas.
EZE 30:15 Derramaré mi furor sobre Sin, fortaleza de Egipto. Exterminaré a la multitud de Tebas.
EZE 30:16 Encenderé fuego en Egipto. Sin tendrá gran calor. Tebas será destrozada. Menfis tendrá una aflicción continua.
EZE 30:17 Los jóvenes de Avén y de Pibeset caerán a filo de espada, y las mujeres irán a cautividad.
EZE 30:18 El día se oscurecerá en Tafnes cuando Yo quebrante allí el poder de Egipto y acabe en ella la soberbia de su poderío. Oscuridad la cubrirá. Los habitantes de sus aldeas irán a cautividad.
EZE 30:19 Así ejecutaré juicios en Egipto. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 30:20 Aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí el séptimo día del mes primero del año undécimo:
EZE 30:21 Hijo de hombre, quebré el brazo de Faraón, rey de Egipto. Ciertamente no lo vendaron ni le aplicaron medicinas, ni le pusieron faja, ni lo entablillaron para fortalecerlo a fin de que pueda empuñar la espada.
EZE 30:22 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Aquí estoy contra Faraón, rey de Egipto. Quebraré sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y caerá la espada de su mano.
EZE 30:23 Esparciré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por las tierras.
EZE 30:24 Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia. Pondré mi espada en su mano. Quebraré los brazos de Faraón. Gemirá ante él con los gemidos de un hombre mortalmente herido.
EZE 30:25 De este modo fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y caerán los brazos de Faraón. Y sabrán que Yo soy Yavé cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda contra la tierra de Egipto.
EZE 30:26 Esparciré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por las tierras. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 31:1 El primer día del mes tercero del año décimo primero aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 31:2 Hijo de hombre, dí a Faraón, rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparas en tu grandeza?
EZE 31:3 Ciertamente como Asiria, a un cedro del Líbano de hermosas ramas, frondoso ramaje y gran altura, cuya copa está entre las nubes.
EZE 31:4 Las aguas le dieron crecimiento. El abismo lo enalteció. Envió corrientes alrededor de su huerto. A todos los árboles del campo envió sus corrientes.
EZE 31:5 Por eso su altura fue más elevada que todos los árboles del campo. Se multiplicaron sus ramas a causa de las muchas aguas y extendió el ramaje que echó.
EZE 31:6 Todas las aves del cielo anidaron en sus ramas y parían todas las bestias del campo debajo de su ramaje. Muchas naciones habitaban a su sombra.
EZE 31:7 Así que era bello en su grandeza por la extensión de sus ramas, porque sus raíces se extendían a muchas aguas.
EZE 31:8 Los cedros del huerto de ʼElohim no lo igualaron en su ramaje. Ningún árbol en el huerto de ʼElohim era semejante a él en hermosura.
EZE 31:9 Lo hice hermoso por la multitud de sus ramas. Lo envidiaban todos los árboles del Edén en el huerto de ʼElohim.
EZE 31:10 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto se elevó en estatura, levantó su copa hasta las nubes y su corazón se enalteció por su altura,
EZE 31:11 lo entregaré en mano del poderoso de las naciones, quien ciertamente lo tratará según su maldad. Yo lo deseché.
EZE 31:12 Los extranjeros, los más terribles de las naciones, lo talaron y lo abandonaron. Sus ramas caen sobre las montañas y por todos los valles. Su ramaje será quebrado por todos los arroyos de la tierra. Se van de su sombra todos los pueblos de la tierra y lo abandonan.
EZE 31:13 Habitarán todas las aves de los cielos sobre su tronco caído, y todas las bestias del campo estarán entre sus ramas.
EZE 31:14 De modo que ninguno de los árboles que están junto a las aguas se exalte por su altura, ni eleve su copa entre las nubes, ni confíe en su estatura, ninguno de los que son regados por las aguas. Porque todos están destinados a la muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres que bajan a la fosa.
EZE 31:15 ʼAdonay Yavé dice: El día cuando baje al Seol promoveré el luto por él en el abismo. Detendré sus ríos, y las muchas aguas serán detenidas. Por él cubriré el Líbano de oscuridad, y todos los árboles del campo se desmayarán.
EZE 31:16 Produciré temblor en las naciones con el estruendo de su caída, cuando lo eche al Seol con todos los que bajan a la fosa. Entonces todos los árboles bien regados del Edén y los mejores del Líbano, los más selectos y mejores del Líbano que beben aguas, serán fortalecidos en lo profundo de la tierra.
EZE 31:17 Ellos también bajarán al Seol con él, con los asesinados a espada y los que fueron su fortaleza y vivieron bajo su sombra entre las naciones.
EZE 31:18 ¿A cuál entre los árboles del Edén te comparaste en gloria y grandeza? Pero serás derribado a tierra con los árboles del Edén. Estarás en medio de los incircuncisos, con los asesinados a espada. Así es Faraón y toda su multitud, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 32:1 El primer día del mes duodécimo del año duodécimo aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 32:2 Hijo de hombre, levanta una lamentación sobre Faraón, rey de Egipto: Eres como un león de las naciones, como el cocodrilo de los mares. Porque secas tus ríos, enturbias las aguas con tus pies y pisoteas sus riberas.
EZE 32:3 ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente tiendo mi red sobre ti en compañía de muchos pueblos. Te levantarán en mi red.
EZE 32:4 Te dejaré sobre la tierra. Te echaré sobre la superficie del campo. Traeré a todas las aves de rapiña del cielo para que posen sobre ti y contigo saciaré las fieras de toda la tierra.
EZE 32:5 Expondré tu carne sobre las montañas y llenaré los valles con tus restos.
EZE 32:6 La tierra, hasta las montañas, beberá la descarga de tu sangre y los cauces de los arroyos se llenarán de ella.
EZE 32:7 Cuando te extinga, cubriré el cielo, oscureceré sus estrellas, cubriré el sol con una nube y la luna no resplandecerá.
EZE 32:8 Todos los astros brillantes del firmamento se oscurecerán por causa de ti. Pondré oscuridad sobre tu tierra, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 32:9 También atribularé los corazones de muchos pueblos cuando lleve a tus despojados a las naciones, a tierras que no conociste.
EZE 32:10 Muchos pueblos se aterrorizarán por ti. Sus reyes estarán terriblemente horrorizados, cuando Yo salga a blandir mi espada ante ellos. Todo hombre temblará en todo momento por su propia vida el día de tu caída.
EZE 32:11 Porque ʼAdonay Yavé dice: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
EZE 32:12 Tu pueblo caerá por las espadas de hombres poderosos. Todos ellos serán los poderosos de las naciones. Destruirán el orgullo de Egipto, y toda su multitud será deshecha.
EZE 32:13 Destruiré también todas sus bestias de sobre las muchas aguas. Un pie de hombre no las volverá a agitar, ni una pezuña de bestia las enturbiará.
EZE 32:14 Entonces asentaré sus aguas, y sus ríos correrán como aceite, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 32:15 Cuando convierta la tierra de Egipto en una desolación y quede despojada de todo lo que hay en ella, cuando mate a todos los que en ella habitan, sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 32:16 La lamentarán con esta lamentación. Las hijas de las naciones lamentarán a Egipto y toda su multitud se lamentará, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 32:17 A los 15 días del mes del año 12, aconteció que la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 32:18 Hijo de hombre, lamenta por la multitud de Egipto. Échalo abajo junto con las hijas de las naciones poderosas a lo profundo de la tierra, con los que bajan a la fosa.
EZE 32:19 ¿A quién sobrepasas en hermosura? Baja, sé puesto con los incircuncisos.
EZE 32:20 Caerán en medio de los asesinados por la espada. Él es entregado a la espada. Sáquenlo afuera, a él y a todas sus multitudes.
EZE 32:21 Los más fuertes de los poderosos de en medio del Seol, con sus ayudadores, hablarán de él: Ya cayeron y están tendidos con los incircuncisos asesinados a espada.
EZE 32:22 Ahí está Asiria con toda su multitud, todos ellos asesinados a filo de espada. Alrededor de ella están sus sepulcros
EZE 32:23 puestos en lo más profundo de la fosa. Su multitud está alrededor de su sepulcro. Todos ellos fueron asesinados a filo de espada, quienes esparcieron el terror en la tierra de los vivientes.
EZE 32:24 Ahí está Elam con toda su multitud alrededor de su sepulcro, todos ellos asesinados a filo de espada, quienes bajaron incircuncisos a las partes más bajas de la tierra. Ellos impusieron su terror en la tierra de los vivientes y llevaron su desgracia con los que bajan al sepulcro.
EZE 32:25 Les tendieron un lecho en medio de los asesinados con toda su multitud. Todos sus sepulcros están alrededor de incircuncisos, asesinados a espada. Ellos causaron terror en la tierra de los vivientes. Ahora llevan su desgracia con los que bajan a la fosa. Fueron puestos en medio de los asesinados.
EZE 32:26 Ahí están Mesec y Tubal y toda su multitud. Todos los incircuncisos que fueron asesinados a espada rodean los sepulcros de ellos, porque inculcaron su terror en la tierra de los vivientes.
EZE 32:27 No están ellos tendidos junto a los héroes caídos de los incircuncisos que bajaron al Seol con sus armas de guerra, las espadas de quienes están puestas debajo de sus cabezas, pero sus pecados quedaron puestos sobre sus huesos, porque impusieron el terror de los poderosos en la tierra de los vivientes.
EZE 32:28 Pero tú serás quebrantado entre los incircuncisos. Quedarás tendido con los asesinados a filo de espada.
EZE 32:29 Allí está también Edom, sus reyes y todos sus príncipes, quienes a pesar de todo su poder, están tendidos con los asesinados a espada. Estarán tendidos con los incircuncisos y con los que bajan a la fosa.
EZE 32:30 Allí están todos los jefes del norte, quienes a pesar de su terror, que dio como resultado su poderío, bajaron avergonzados con los asesinados. Están tendidos con los incircuncisos, en compañía de los asesinados a espada. Cargan su desgracia con los que bajan a la fosa.
EZE 32:31 Faraón los verá y se consolará por todas sus multitudes asesinadas a espada, Faraón y todo su ejército, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 32:32 Porque impuso su terror en la tierra de los vivientes, también Faraón y toda su multitud estarán tendidos entre los incircuncisos con los asesinados a espada, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 33:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 33:2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo: Cuando Yo traiga la espada sobre una tierra, si el pueblo de la tierra toma a un hombre de su territorio y lo designa como vigilante,
EZE 33:3 y él ve la espada que llega sobre la tierra, toca la trompeta y da la alarma al pueblo,
EZE 33:4 cualquiera que al oír el sonido de la trompeta no se aperciba, y al llegar la espada lo mate, su sangre recaerá sobre su cabeza.
EZE 33:5 Oyó el sonido de la trompeta, pero no se apercibió. Su sangre recaerá sobre él mismo. Pero si se hubiera apercibido habría librado su vida.
EZE 33:6 Pero si el vigilante ve la espada que viene y no toca la trompeta, y el pueblo no se apercibe, y llega la espada y mata a alguno de ellos, éste fue tomado por causa de su pecado, pero Yo demandaré su sangre de mano del vigilante.
EZE 33:7 A ti, hijo de hombre, Yo te designé como vigilante de la Casa de Israel. Oirás la Palabra de mi boca y los amonestarás de mi parte.
EZE 33:8 Cuando Yo diga al perverso: Perverso, ciertamente morirás, y tú no le adviertas de ello para que se aparte de su mal camino. El perverso morirá por su pecado, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
EZE 33:9 Pero si tú adviertes al perverso para que se aparte de su mal camino, y él no se aparta de ese camino, él morirá por su pecado, pero tú librarás tu vida.
EZE 33:10 Por tanto tú, hijo de hombre, dí a la Casa de Israel: Ustedes hablan y dicen: Si nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y en ellos desfallecemos, ¿entonces cómo podemos vivir?
EZE 33:11 Diles: ¡Vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que no me complazco en la muerte del perverso, sino en que el perverso regrese de su camino y viva! Devuélvanse, devuélvanse de sus malos caminos. ¿Por qué deben morir, oh Casa de Israel?
EZE 33:12 Tú, oh hijo de hombre, dí a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día de su transgresión. La perversidad del perverso no le será estorbo el día cuando regrese de su perversidad. El justo no podrá vivir por su justicia el día cuando peque.
EZE 33:13 Cuando Yo diga al justo: Ciertamente vivirás, y él confiado en su justicia cometa iniquidad, ninguna de sus obras de justicia será recordada, sino morirá porque cometió iniquidad.
EZE 33:14 Cuando Yo diga al perverso: Ciertamente morirás, si él se convierte de su pecado y hace lo que es lícito y justo;
EZE 33:15 si el perverso restituye la prenda, devuelve lo robado, y camina según los Estatutos que aseguran la vida, sin cometer iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá.
EZE 33:16 Ninguno de los pecados que cometió se recordará contra él. Practicó equidad y justicia. Ciertamente vivirá.
EZE 33:17 Pero los hijos de tu pueblo dicen: ¡No es correcto el procedimiento de ʼAdonay! Pero el que no es recto es el camino de ellos.
EZE 33:18 Cuando el justo se aparta de su justicia, y comete iniquidad, morirá por ello.
EZE 33:19 Pero cuando el perverso se aparta de su perversidad y practica equidad y justicia, vivirá por ellas.
EZE 33:20 Sin embargo dices: No es justo el procedimiento de ʼAdonay. Oh Casa de Israel, Yo los juzgaré a cada uno de ustedes según sus propios procedimientos.
EZE 33:21 El año duodécimo de nuestro cautiverio, el mes décimo, a los cinco días del mes, aconteció que vino a mí uno que escapó de Jerusalén, y me dijo: ¡La ciudad fue capturada!
EZE 33:22 Al llegar la noche, antes de llegar el fugitivo, la mano de Yavé estuvo sobre mí y abrió mi boca antes que llegara la mañana siguiente. Al abrir mi boca, ya no estuve callado.
EZE 33:23 Y la Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 33:24 Hijo de hombre, los que viven en aquellos lugares desolados de la tierra de Israel dicen: Abraham era uno solo, pero poseyó la tierra. Así que a nosotros, que somos muchos, la tierra nos fue dada como una posesión.
EZE 33:25 Por tanto diles: ʼAdonay Yavé dice: Ustedes comen carne con la sangre, levantan sus ojos a sus ídolos y derraman sangre. ¿Y ustedes poseerán la tierra?
EZE 33:26 Confían en su espada, cometen repugnancias, cada uno de ustedes contamina a la esposa de su prójimo. ¿Deben ustedes poseer la tierra?
EZE 33:27 Les dirás esto: ʼAdonay Yavé dice: Vivo Yo, que los que estén en aquellas ruinas ciertamente caerán a espada. Al que esté en campo abierto lo entregaré a las fieras para que lo devoren y los que estén en las fortalezas y en las cuevas morirán de pestilencia.
EZE 33:28 Convertiré la tierra en desierto y en desolación. Cesará el orgullo de su poderío. Las montañas de Israel serán asoladas de tal modo que nadie pase.
EZE 33:29 Entonces sabrán que Yo soy Yavé, cuando convierta la tierra en desolación y desierto, por todas las repugnancias que cometieron.
EZE 33:30 En cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se burlan de ti junto a los muros y en las puertas de las casas. Se dicen unos a otros, cada uno a su hermano: ¡Vengan ahora y oigan cual Palabra nos llega de Yavé!
EZE 33:31 Llegan a ti con desorden ruidoso, se sientan delante de ti como pueblo mío y oyen tus palabras, pero no las cumplen, porque con sus bocas dicen halagos, pero sus corazones andan tras su avaricia.
EZE 33:32 Mira, para ellos eres un cantante de amores, de buena voz y que canta bien: oyen tus palabras, pero no las practican.
EZE 33:33 Por tanto cuando pase esto, y ciertamente pasará, sabrán que un profeta estuvo entre ellos.
EZE 34:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 34:2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza y dí a esos pastores: ʼAdonay Yavé dice: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar las ovejas?
EZE 34:3 Comen la sustancia, se visten con la lana y matan lo cebado, pero no apacientan el rebaño.
EZE 34:4 No fortalecieron a las débiles, ni curaron a la enferma, ni vendaron a la perniquebrada, ni devolvieron a la descarriada al redil, ni buscaron a la perdida, sino se enseñorearon de ellas con dureza y rigor.
EZE 34:5 Ellas andan errantes por falta de pastor, son presa de todas las fieras del campo y se dispersaron.
EZE 34:6 Mis ovejas andan errantes por todas las montañas y sobre toda colina alta. Mis ovejas fueron esparcidas por toda la superficie de la tierra, y no hubo quien las buscara ni quien preguntara por ellas.
EZE 34:7 Por tanto oh pastores, oigan la Palabra de ʼAdonay Yavé:
EZE 34:8 Vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, ya que mis pastores no cuidaron mi rebaño, éste se convirtió en objeto de presa y mis ovejas en comida de todas las fieras del campo por falta de pastor. Los pastores se apacientan ellos mismos y no apacientan mis ovejas.
EZE 34:9 Oigan, oh pastores, la Palabra de Yavé.
EZE 34:10 ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo estoy contra los pastores. Demandaré de su mano mis ovejas, y dejarán de apacentarlas. Los pastores ya no se apacentarán ellos mismos, pues Yo libraré mis ovejas de sus bocas para que ya no les sirvan de comida.
EZE 34:11 Porque ʼAdonay Yavé dice: En verdad, Yo mismo buscaré a mis ovejas y las reconoceré.
EZE 34:12 Como el pastor reconoce su rebaño el día cuando está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas y las libraré de todos los lugares en los cuales fueron esparcidas en día nublado y oscuro.
EZE 34:13 Las sacaré de entre los pueblos. Las reuniré de las naciones y las traeré a su propia tierra. Las apacentaré en las montañas de Israel, en los valles y en todos los lugares habitados de la tierra.
EZE 34:14 Las apacentaré en buenos prados, y en las altas montañas de Israel estará su redil. Allí dormirán en buen redil. Serán apacentadas en rico prado sobre las montañas de Israel.
EZE 34:15 Yo apacentaré mi rebaño y lo llevaré a descansar, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 34:16 Yo buscaré a la perdida, devolveré a la descarriada, vendaré a la perniquebrada y fortaleceré a la débil. Pero destruiré la gorda y la fuerte. Las apacentaré con justicia.
EZE 34:17 En cuanto a ti, rebaño mío, ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
EZE 34:18 ¿Es poca cosa para ustedes que se alimenten de buen prado para que también pisoteen el resto de su pasto? ¿O que beban el agua clara y enturbien con sus pies el resto?
EZE 34:19 ¿Y que tengan mis ovejas que comer lo pisoteado y beber lo enturbiado con sus pies?
EZE 34:20 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Miren, Yo mismo juzgaré entre la oveja gorda y la oveja flaca.
EZE 34:21 Porque con el costado y el hombro empujan y con sus cuernos atacan a todas las débiles hasta cuando las echan fuera y las dispersan.
EZE 34:22 Por tanto Yo libraré a mi rebaño. Ya no serán una presa. Juzgaré entre una oveja y otra.
EZE 34:23 Levantaré sobre ellas a un pastor: a mi esclavo David. Él las apacentará y será su pastor.
EZE 34:24 Yo, Yavé, les seré ʼElohim, y mi esclavo David será jefe entre ellas. Yo, Yavé, hablé.
EZE 34:25 Estableceré con ellas un Pacto de paz. Eliminaré las fieras de la tierra. Vivirán seguras en el desierto y dormirán en los bosques.
EZE 34:26 Haré que ellas y los lugares alrededor de mi colina sean una bendición, y enviaré las lluvias en su tiempo. Serán lluvias de bendición.
EZE 34:27 El árbol del campo y la tierra darán sus frutos. Estarán sobre la tierra con seguridad. Sabrán que Yo soy Yavé cuando rompa las correas de su yugo y las libre de mano de aquellos que se servían de ellas.
EZE 34:28 No volverán a ser despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán, sino habitarán con seguridad. No habrá quien las aterrorice.
EZE 34:29 Yo levantaré para ellas una vegetación renombrada. Ya no serán consumidas por el hambre en la tierra, ni llevarán la afrenta de las naciones.
EZE 34:30 Sabrán que Yo, Yavé su ʼElohim, estoy con ellas, y que ellos, la Casa de Israel, son mi pueblo, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 34:31 Y ustedes, ovejas mías, ovejas de mi prado, son hombres, y Yo soy su ʼElohim, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 35:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 35:2 Hijo de hombre, levanta tu rostro hacia la montaña de Seír, y profetiza contra ella,
EZE 35:3 Y dile: ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente, Yo estoy contra ti, oh montaña de Seír. Extenderé mi mano contra ti y te convertiré en un desierto y una desolación.
EZE 35:4 Convertiré en escombros tus ciudades, y quedarás desolada. Sabrás que Yo soy Yavé.
EZE 35:5 Porque tuviste una eterna enemistad y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en tiempo sumamente adverso.
EZE 35:6 Por tanto vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que a sangre te destinaré, y la sangre te perseguirá. Porque no aborreciste la sangre, la sangre te perseguirá.
EZE 35:7 Convertiré la montaña de Seír en una completa desolación, y cortaré de ella al que sale y al que regresa.
EZE 35:8 Llenaré tus montañas de asesinados. Los asesinados a espada caerán en tus colinas, tus valles y todos tus arroyos.
EZE 35:9 Te convertiré en desolación perpetua. Tus ciudades no serán habitadas. Entonces sabrás que Yo soy Yavé.
EZE 35:10 Porque dijiste: Esas dos naciones y estas dos tierras serán mías. Las poseeremos, aunque Yavé esté allí.
EZE 35:11 Por tanto vivo Yo, dice ʼAdonay Yavé, que te trataré según tu ira y tu envidia que mostraste a causa de tu odio contra ellos. De este modo me daré a conocer entre ellos, cuando te juzgue.
EZE 35:12 Sabrás que Yo, Yavé, escuché todas tus blasfemias que pronunciaste contra las montañas de Israel cuando dijiste: ¡Están desoladas! ¡Nos fueron entregadas para que las devoremos!
EZE 35:13 Así te jactaste y multiplicaste tus palabras contra Mí. Yo las oí.
EZE 35:14 ʼAdonay Yavé dice: Mientras toda la tierra se regocija, te convertiré en una desolación.
EZE 35:15 Como te regocijaste por la Casa de Israel porque fue desolada, así haré Yo contigo. Tú y todo Edom serán una desolación, oh montaña de Seír. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 36:1 Y tú, hijo de hombre, profetiza a las montañas de Israel: Oigan la Palabra de Yavé, oh montañas de Israel.
EZE 36:2 ʼAdonay Yavé dice: Porque el enemigo habló contra ustedes: Las alturas eternas son posesión nuestra,
EZE 36:3 profetiza: ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto eran heredad de otras naciones, y se las puso en boca de habladores y murmuradores del pueblo,
EZE 36:4 por tanto, oh montañas de Israel, oigan la Palabra de ʼAdonay Yavé: Así dice ʼAdonay Yavé a las montañas, a las colinas, a los arroyos, a los valles, a las ruinas y asolamientos, y a las ciudades abandonadas que fueron dejadas para el despojo y el escarnio de las otras naciones que están alrededor.
EZE 36:5 Por eso ʼAdonay Yavé dice: En el fuego de mi celo ciertamente hablé contra las demás naciones y todo Edom, las cuales, con toda la alegría de su corazón y el desprecio de su alma, se disputaron mi tierra como heredad para que ellos pudieran vaciarla y poseerla como presa y despojo.
EZE 36:6 Por tanto profetiza sobre la tierra de Israel. Dí a las montañas, a las colinas, a los arroyos y a los valles: ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente hablé en mi celo y en mi furor, porque ustedes soportaron el insulto de las naciones.
EZE 36:7 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Juré que las naciones que están alrededor de ustedes soportarán sus insultos.
EZE 36:8 Pero ustedes, oh montañas de Israel, broten sus ramas y den su fruto para mi pueblo Israel, porque ellos volverán pronto.
EZE 36:9 Porque ciertamente Yo estoy a favor de ustedes. Me volveré hacia ustedes, y serán cultivadas y sembradas.
EZE 36:10 Sobre ustedes multiplicaré hombres para toda la Casa de Israel. Las ciudades serán habitadas y las desoladas serán reedificadas.
EZE 36:11 Les multiplicaré hombres y bestias. Aumentarán y serán fecundos. Causaré que sean habitadas. Las estableceré como eran antiguamente y les haré mayor bien que en sus principios. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 36:12 Sobre ustedes andarán hombres: mi pueblo Israel, quienes tomarán posesión de ustedes, y les serán heredad. Nunca jamás les matarán a los hijos.
EZE 36:13 ʼAdonay Yavé dice: Por cuanto les dicen: Ustedes son devoradoras de hombres y fueron privadoras de sus hijos para su nación.
EZE 36:14 Por tanto ya no devorarán hombres ni privarán de hijos a su nación, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 36:15 Ya no permitiré que se oigan los insultos de las naciones contra ustedes, ni soportarán ofensas de los pueblos, porque ya no destruirán a los hijos de su nación, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 36:16 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 36:17 Hijo de hombre, cuando la Casa de Israel vivía en su tierra, la contaminaba con sus procedimientos y sus obras. Sus procedimientos eran como inmundicia menstruosa delante de Mí.
EZE 36:18 Por tanto derramé mi furor sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra, y la contaminaron con sus ídolos.
EZE 36:19 También Yo los esparcí entre las naciones, y fueron dispersados por las tierras. Los juzgué según sus procedimientos y sus obras.
EZE 36:20 Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo Nombre, porque se decía de ellos: Estos son el pueblo de Yavé, pero tuvieron que salir de la tierra de Él.
EZE 36:21 Pero Yo tuve preocupación a causa de mi santo Nombre, el cual la Casa de Israel profanó entre las naciones adonde fueron.
EZE 36:22 Por tanto dí a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: No hago esto por ustedes, oh Casa de Israel, sino por causa de mi santo Nombre, el cual ustedes profanaron entre las naciones adonde llegaron.
EZE 36:23 Yo santificaré mi gran Nombre que fue profanado entre las naciones adonde fueron, el cual ustedes profanaron en medio de ellas. Y las naciones sabrán que Yo soy Yavé, dice ʼAdonay Yavé, cuando sea santificado en ustedes a vista de ellos.
EZE 36:24 Porque Yo los tomaré de las naciones, los recogeré de todas las tierras y los traeré a su propia tierra.
EZE 36:25 Entonces rociaré agua limpia sobre ustedes, y serán purificados de todas sus impurezas. Los purificaré de todos sus ídolos.
EZE 36:26 Les daré un corazón nuevo y pondré un Espíritu nuevo dentro de ustedes. Quitaré el corazón de piedra de su cuerpo y les daré un corazón de carne.
EZE 36:27 Pondré dentro de ustedes mi Espíritu y vivirán según mis Estatutos. Guardarán mis Preceptos y los practicarán.
EZE 36:28 Vivirán en la tierra que di a sus antepasados. Ustedes serán mi pueblo, y Yo seré su ʼElohim.
EZE 36:29 Los purificaré de todas sus impurezas. Llamaré al grano y lo multiplicaré. No los someteré al hambre.
EZE 36:30 Multiplicaré el fruto del árbol y el producto del campo, de modo que nunca más reciban la afrenta del hambre entre las naciones.
EZE 36:31 Entonces recordarán sus malos procedimientos y sus obras que no fueron buenas. Se avergonzarán de ustedes mismos por sus iniquidades y sus repugnancias.
EZE 36:32 No hago esto por amor a ustedes, dice ʼAdonay Yavé. Sépanlo bien: avergüéncense y cúbranse de confusión por sus procedimientos, oh Casa de Israel.
EZE 36:33 ʼAdonay Yavé dice: El día cuando los purifique de todas sus iniquidades causaré que las ciudades vuelvan a ser habitadas y los lugares devastados sean reedificados.
EZE 36:34 La tierra desolada será cultivada, en vez de ser una desolación a la vista de todo el que pasa.
EZE 36:35 Y dirán: ¡Esta tierra que fue desolada es como el huerto del Edén! ¡Estas ciudades solitarias, desoladas y destruidas, están fortificadas y habitadas!
EZE 36:36 Las naciones que queden en sus alrededores sabrán que Yo, Yavé, reedifiqué los lugares arruinados. Derribé y planté lo que estaba desolado. Yo, Yavé, hablé, y lo haré.
EZE 36:37 ʼAdonay Yavé dice: Aún permitiré que la Casa de Israel me busque para hacerles esto: Multiplicaré hombres como un rebaño.
EZE 36:38 Como las ovejas consagradas, como las ovejas de Jerusalén en sus solemnidades, las ciudades asoladas estarán llenas de rebaños de hombres. Entonces sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 37:1 La mano de Yavé vino sobre mí. Yavé me llevó en su Espíritu y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
EZE 37:2 Me impulsó a pasar cerca y alrededor de ellos. Vi que había muchísimos [huesos] en la superficie del valle y que estaban muy secos.
EZE 37:3 Me preguntó: Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos? Y respondí: ¡Oh ʼAdonay Yavé, Tú sabes!
EZE 37:4 Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos: ¡Huesos secos, oigan la Palabra de Yavé!
EZE 37:5 ʼAdonay Yavé dice a estos huesos: Ciertamente Yo causo que entre espíritu en ustedes, y vivirán.
EZE 37:6 Pondré tendones sobre ustedes y carne sobre ellos. Los cubriré con piel, infundiré en ustedes espíritu y vivirán. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 37:7 Profeticé, pues, como me fue mandado. Mientras profetizaba hubo un ruido, vi un estremecimiento y los huesos se unieron, hueso con hueso.
EZE 37:8 Mientras yo miraba, ciertamente tendones y carne crecieron sobre ellos. La piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos.
EZE 37:9 Entonces me dijo: ¡Profetiza al espíritu! Profetiza, oh hijo de hombre, y dí al espíritu: ʼAdonay Yavé dice: ¡Ven de los cuatro puntos cardinales, oh espíritu, y sopla sobre estos asesinados para que vivan!
EZE 37:10 Profeticé como me fue mandado. Y el espíritu entró en ellos y vivieron. Un ejército muy grande se puso en pie.
EZE 37:11 Entonces me dijo: Hijo de hombre, todos estos huesos son la Casa de Israel. Mira, ellos dicen: Nuestros huesos están secos. Nuestra esperanza pereció. Estamos totalmente destruidos.
EZE 37:12 Por tanto profetiza: ʼAdonay Yavé dice: ¡Oh pueblo mío! ¡Ciertamente Yo abro sus sepulcros, los sacaré de sus tumbas, y los traeré a la tierra de Israel!
EZE 37:13 Cuando abra sus sepulcros y los saque de sus tumbas, oh pueblo mío, sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 37:14 Infundiré mi Espíritu en ustedes y vivirán. Los estableceré en su propia tierra. Y sabrán que Yo, Yavé, hablé y lo cumplí, dice Yavé.
EZE 37:15 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 37:16 Hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: Para Judá, y para los hijos de Israel, sus compañeros. Luego toma otra vara y escribe en ella: Para José, la vara de Efraín, y toda la Casa de Israel, sus compañeros.
EZE 37:17 Luego, júntalas tú mismo la una con la otra como una sola vara, para que sean una en tu mano.
EZE 37:18 Cuando los hijos de tu pueblo te pregunten: ¿No nos dirás qué quieres significar con éstas?
EZE 37:19 Diles: ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente Yo tomo la vara de José que está en la mano de Efraín y las tribus de Israel sus compañeros. Los pondré junto con la vara de Judá. Haré con ellas una sola vara, y serán una en mi mano.
EZE 37:20 Tendrás en tu mano delante de sus ojos las varas sobre las cuales escribas.
EZE 37:21 Les dirás: ʼAdonay Yavé dice: Ciertamente, Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones adonde fueron, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra.
EZE 37:22 Estableceré con ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel. Habrá un rey para todos ellos. Ya no serán dos naciones, ni estarán divididos en dos reinos.
EZE 37:23 Ya no se contaminarán con sus ídolos, sus repugnancias, ni cualquiera de sus transgresiones. Los salvaré de todas sus transgresiones con las cuales pecaron. Yo los purificaré. Serán mi pueblo, y Yo seré su ʼElohim.
EZE 37:24 Mi esclavo David será su rey, y todos ellos tendrán un solo pastor. Vivirán según mis Preceptos, observarán mis Estatutos y los practicarán.
EZE 37:25 Vivirán en la tierra que di a mi esclavo Jacob, donde vivieron sus antepasados. Ellos, sus hijos y sus nietos vivirán en ella para siempre. Mi esclavo David será jefe de ellos para siempre.
EZE 37:26 Estableceré un Pacto de paz con ellos y será un Pacto perpetuo. Los estableceré y los multiplicaré. Pondré mi Santuario entre ellos para siempre.
EZE 37:27 Mi Tabernáculo estará en medio de ellos. Seré su ʼElohim, y ellos serán mi pueblo.
EZE 37:28 Las naciones sabrán que Yo, Yavé, soy el que santifico a Israel, cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre.
EZE 38:1 La Palabra de Yavé vino a mí:
EZE 38:2 Hijo de hombre, levanta tu rostro hacia Gog en tierra de Magog, jefe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él:
EZE 38:3 ʼAdonay Yavé dice: ¡Oh Gog, jefe soberano de Mesec y Tubal, ciertamente Yo estoy contra ti!
EZE 38:4 Te devolveré y pondré garfios en tus quijadas. Te sacaré con todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos con ropas espléndidas, gran número con escudos oblongos que cubren casi todo el cuerpo y escudos defensivos. Todos ellos portan espadas.
EZE 38:5 Persia, Cus y Fut están con ellos, todos con escudos y yelmos,
EZE 38:6 Gomer y todas sus tropas, la casa de Togarma de los confines del norte, con todas sus tropas, y muchos otros pueblos.
EZE 38:7 Alístate y prepárate, tú y toda tu tropa que se congregó. Sé tú su caudillo.
EZE 38:8 Después de muchos días recibirás órdenes. Al fin de los años vendrás a la tierra salvada de la espada, [a gente] recogida de muchos pueblos, a las montañas de Israel que fueron una desolación. Pero fue sacada de las naciones y todos viven confiadamente.
EZE 38:9 Pero tú te levantarás como una tempestad. Tú, con todas tus tropas y muchos pueblos contigo, serás como una nube que cubre la tierra.
EZE 38:10 ʼAdonay Yavé dice: Aquel día llegarán pensamientos a tu mente, diseñarás un plan perverso:
EZE 38:11 Subiré contra la tierra de pueblos sin muros. Iré contra gentes tranquilas que viven confiadas sin muros, sin cerrojos y sin puertas.
EZE 38:12 Iré para arrebatar despojos y tomar botín. Irás para poner tu mano sobre tierras solitarias ya pobladas y el pueblo recogido de entre las naciones que tiene ganado y posesiones, y vive en el centro de la tierra.
EZE 38:13 Sabá, Dedán, los mercaderes de Tarsis y todos sus jefes te preguntarán: ¿Llegaste a arrebatar despojos? ¿Reclutaste tu milicia para atrapar botín, para robar plata y oro, para tomar ganados y posesiones y tomar grandes despojos?
EZE 38:14 Por tanto hijo de hombre, profetiza y dile a Gog: ʼAdonay Yavé dice: En aquel día, cuando mi pueblo Israel viva confiadamente, ¿no lo sabrás tú?
EZE 38:15 Vendrás de tu lugar de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y ejército poderoso.
EZE 38:16 Subirás contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Ocurrirá en los últimos días. Yo te traeré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando Yo, oh Gog, sea santificado en ti a la vista de ellas.
EZE 38:17 ʼAdonay Yavé dice: ¿Eres tú aquél de quien hablé en tiempo antiguo por medio de mis esclavos profetas de Israel, quienes profetizaron que Yo te traería contra ellos?
EZE 38:18 En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dice ʼAdonay Yavé, acontecerá que se levantará mi furor y mi ira.
EZE 38:19 Porque en mi celo y en mi ardiente furor predije que ciertamente en aquel tiempo habrá un gran terremoto en la tierra de Israel,
EZE 38:20 de modo que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todo lo que repta sobre la tierra y todos los hombres que están sobre la superficie de la tierra, temblarán ante mi Presencia. Las montañas también serán derribadas, los cercos de tierra apisonada caerán y todo muro caerá a tierra.
EZE 38:21 Yo llamaré a la espada contra él en todas mis montañas, dice ʼAdonay Yavé. La espada de cada uno se levantará contra su hermano.
EZE 38:22 Yo entraré a juicio contra él con pestilencia y sangre. Caerá una lluvia torrencial, piedras de granizo, fuego y azufre sobre él, sus tropas y los numerosos pueblos que están con él.
EZE 38:23 Seré engrandecido y santificado. Seré conocido ante los ojos de muchas naciones y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 39:1 Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog: ʼAdonay Yavé dice: Aquí estoy contra ti, oh príncipe soberano de Mesec y Tubal.
EZE 39:2 Te rodearé y te conduciré. Subirás de las partes lejanas del norte. Te traeré contra las montañas de Israel.
EZE 39:3 Sacaré tu arco de tu mano izquierda y tumbaré las flechas de tu mano derecha.
EZE 39:4 Tú, todas tus tropas y los pueblos que están contigo caerán sobre las montañas de Israel. Te daré como presa a toda clase de aves de rapiña y a las fieras del campo.
EZE 39:5 Caerás sobre la superficie del campo, porque Yo hablé, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 39:6 Enviaré fuego sobre Magog, y los que habitan con seguridad en las costas. Y sabrán que Yo soy Yavé.
EZE 39:7 Proclamaré mi santo Nombre en medio de mi pueblo Israel. No dejaré que mi santo Nombre sea profanado. Sabrán las naciones que Yo soy Yavé, el Santo de Israel.
EZE 39:8 Ciertamente viene, y se cumplirá, dice ʼAdonay Yavé. Éste es el día del cual hablé.
EZE 39:9 Entonces los habitantes de las ciudades de Israel saldrán. Encenderán fuego y quemarán armas, escudos de defensa y escudos oblongos que cubren casi todo el cuerpo, arcos y flechas, armas arrojadizas de mano y lanzas. Los quemarán en el fuego durante siete años.
EZE 39:10 No tomarán leña del campo, ni cortarán leña de los bosques, sino quemarán las armas en el fuego. Despojarán a sus despojadores y saquearán a los que los saquearon, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 39:11 En aquel día Yo daré a Gog un terreno para sepultura allí en Israel: el valle de los que pasan al oriente del mar, el cual obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su tropa. Lo llamarán El Valle de la Multitud de Gog.
EZE 39:12 La Casa de Israel los enterrará durante siete meses para purificar la tierra.
EZE 39:13 Todo el pueblo de la tierra los enterrará. Por ello tendrá fama el día cuando Yo sea glorificado, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 39:14 Contratarán jornaleros que vayan por la tierra con los que viajan para enterrar a los que queden sobre la superficie de la tierra, a fin de purificarla. Después de siete meses harán el reconocimiento.
EZE 39:15 Cuando los que pasen por la tierra vean algún hueso de hombre, pondrán una señal junto a él hasta que los sepultureros lo sepulten en El Valle de la Multitud de Gog.
EZE 39:16 También el nombre de la ciudad será El Valle de la Multitud. De este modo la tierra será purificada.
EZE 39:17 En cuanto a ti, hijo de hombre, ʼAdonay Yavé dice: Dí a las aves de rapiña de toda clase y a todas las fieras del campo: Júntense y vengan. Reúnanse de todas partes y vengan al sacrificio que preparo para ustedes, un gran sacrificio sobre las montañas de Israel para que coman carne y beban sangre.
EZE 39:18 Comerán carne de poderosos y beberán la sangre de los jefes de la tierra: carneros, corderos, machos cabríos, bueyes y toros, todos ellos engordados en Basán.
EZE 39:19 Comerán sustancia hasta que se sacien, y beberán hasta embriagarse con sangre del sacrificio que ofrecí para ustedes.
EZE 39:20 Serán saciados en mi mesa con caballos y jinetes, con hombres poderosos y con todos sus guerreros, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 39:21 Pondré mi gloria entre las naciones. Todas estas verán mi juicio que ejecuté y mi mano que pongo sobre ellas.
EZE 39:22 A partir de aquel día, la Casa de Israel sabrá que Yo soy Yavé su ʼElohim.
EZE 39:23 Las naciones sabrán que la Casa de Israel fue llevada cautiva por su iniquidad, porque se rebelaron contra Mí. Yo oculté mi rostro de ellos y los entregué en manos de sus enemigos. Todos ellos cayeron a espada.
EZE 39:24 Los traté según su inmundicia y sus rebeliones y les oculté mi rostro.
EZE 39:25 Por tanto ʼAdonay Yavé dice: Ahora traeré de vuelta a la cautividad de Jacob. Tendré misericordia de toda la Casa de Israel y seré celoso por mi santo Nombre.
EZE 39:26 Ellos sentirán vergüenza por toda su rebelión con la cual delinquieron contra Mí cuando vivan en su tierra con seguridad y no haya quien los aterrorice,
EZE 39:27 cuando los saque de entre los pueblos, los reúna de la tierra de sus enemigos y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
EZE 39:28 Sabrán que Yo soy Yavé su ʼElohim cuando, después de llevarlos al cautiverio entre las naciones, los reúna en su tierra sin dejar allá a alguno de ellos.
EZE 39:29 No volveré a ocultarles mi rostro, porque derramaré de mi Espíritu sobre la Casa de Israel, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 40:1 El año vigésimo quinto de nuestro cautiverio, al principio del año, el [día] décimo del mes, 14 años después que la ciudad fue capturada, aquel mismo día la mano de Yavé vino sobre mí y me llevó allá.
EZE 40:2 Él me llevó en visiones de ʼElohim a la tierra de Israel y me ubicó sobre una montaña muy alta hacia el sur sobre la cual había una estructura como de una ciudad.
EZE 40:3 Me llevó allí, y vi a un varón, cuya apariencia era como el bronce, con un cordel de lino y una caña de medir en la mano. Estaba en pie junto a la puerta.
EZE 40:4 Aquel varón me habló: Hijo de hombre, mira con tus ojos, escucha con tus oídos y fija tu mente en todo lo que te muestre, pues fuiste traído aquí para que yo te lo muestre y digas a la Casa de Israel todo lo que ves.
EZE 40:5 Vi una pared alrededor por fuera de la Casa. En la mano del varón había una caña de medir de tres metros antiguos. El espesor y la altura del muro midió tres metros.
EZE 40:6 Después fue a la puerta que estaba dirigida hacia el oriente y subió por sus gradas. Midió las dos columnas de la puerta, cada una de tres metros de anchura.
EZE 40:7 Cada cámara tenía tres metros de longitud y de anchura, y el espacio entre las cámaras era de 2,5 metros. La entrada de la puerta junto al patio de la puerta anterior era de tres metros.
EZE 40:8 Midió también la entrada de la puerta por dentro, tres metros.
EZE 40:9 Luego midió la entrada de la puerta, cuatro metros, y sus columnas de un metro. La puerta del patio estaba por el lado de adentro.
EZE 40:10 La puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de la misma medida. Los patios a cada lado eran también de una medida.
EZE 40:11 Luego midió la anchura de la entrada de la puerta, y medía cinco metros. La longitud del patio era de 6,5 metros.
EZE 40:12 El espacio delante de las cámaras era de medio metro por cada lado. Cada cámara tenía tres metros por cada lado.
EZE 40:13 Midió la puerta desde el techo de una cámara hasta el techo de la otra, y allí había una anchura de 12,5 metros. La entrada de una cámara estaba frente a la otra.
EZE 40:14 Midió las columnas: 30 metros, cada columna del patio y de alrededor de la puerta.
EZE 40:15 Desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interna, había 25 metros.
EZE 40:16 Había ventanas anchas por dentro y angostas por fuera, dirigidas hacia las cámaras internas y alrededor de la puerta. Igualmente había ventanas alrededor por dentro en sus corredores. En cada columna había [decoraciones de] palmeras.
EZE 40:17 Luego me llevó al patio externo. Vi que había cámaras y un pavimento alrededor de todo el patio por dentro. En cada columna había [decoraciones de] palmeras.
EZE 40:18 El pavimento a los lados de las puertas que estaba puesto en toda la longitud de los patios era el pavimento más bajo.
EZE 40:19 Luego midió la anchura desde el frente de la puerta más baja hasta el frente exterior del patio interno. Fue de 50 metros en el oriente y en el norte.
EZE 40:20 De la puerta del patio externo del norte midió su longitud y su anchura.
EZE 40:21 Sus cámaras eran tres por cada lado. Sus columnas y sus arcos tenían la misma medida de la primera puerta: 25 metros de longitud y 12,5 metros de anchura.
EZE 40:22 Sus ventanas, sus arcos y sus palmeras eran según la medida de la puerta oriental. Se subía a ella por siete gradas, delante de las cuales estaban sus arcos.
EZE 40:23 La puerta del patio interno estaba frente a la puerta dirigida hacia el norte y el oriente. Y midió 50 metros de puerta a puerta.
EZE 40:24 Después me llevó hacia el sur, y vi una puerta dirigida hacia el sur. Midió sus patios y sus arcos según estas medidas.
EZE 40:25 La puerta y sus patios tenían ventanas alrededor, como las otras ventanas. La longitud era de 25 metros y la anchura de 12,5 metros.
EZE 40:26 Tenía siete gradas para subir y arcos delante de ellas. Tenía palmeras ornamentales sobre sus columnas, una a cada lado.
EZE 40:27 Había también una puerta hacia el sur del patio interno. Midió 50 metros de puerta a puerta hacia el sur.
EZE 40:28 Luego me llevó al patio interno por la puerta del sur. Midió la puerta del sur según estas medidas.
EZE 40:29 Sus cámaras, sus columnas y sus arcos eran según estas medidas: 25 metros de longitud, y 12,5 metros de anchura. Había ventanas y arcos alrededor.
EZE 40:30 Los arcos alrededor eran de 12,5 metros de longitud y 2,5 metros de anchura.
EZE 40:31 Sus arcos estaban orientados hacia el patio externo con palmeras ornamentales en sus columnas. Sus gradas eran de ocho peldaños.
EZE 40:32 Me llevó al patio interno que estaba hacia el oriente, y midió la puerta según estas medidas.
EZE 40:33 Sus cámaras, sus columnas y sus arcos eran de 25 metros de longitud y 12,5 metros de anchura. Tenía sus ventanas y sus arcos alrededor.
EZE 40:34 Sus arcos estaban orientados hacia el patio externo. Las palmeras ornamentales estaban sobre sus columnas. Sus gradas eran de ocho peldaños.
EZE 40:35 Me llevó luego a la puerta del norte, y midió según aquellas mismas medidas
EZE 40:36 con sus cámaras, sus columnas y patios. Sus arcos tenían ventanas alrededor de 25 metros de longitud y 12,5 metros de anchura.
EZE 40:37 Sus columnas estaban hacia el patio externo, las palmeras ornamentales sobre las columnas a ambos lados. Sus gradas eran de ocho peldaños.
EZE 40:38 Había allí una cámara y su puerta con columnas de patio. Allí lavaban el holocausto.
EZE 40:39 En el patio de esa puerta había dos mesas a cada lado para matar sobre ellas el holocausto, el sacrificio por el pecado y el sacrificio por la culpa.
EZE 40:40 En la entrada de la puerta del norte por el lado de afuera de las gradas había dos mesas, y al otro lado de la puerta, dos mesas.
EZE 40:41 Había cuatro mesas a cada lado de la puerta, ocho mesas sobre las cuales mataban los sacrificios.
EZE 40:42 Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada de 75 centímetros de longitud y de anchura, y 50 centímetros de altura. Sobre éstas se pusieron los utensilios con los cuales se mataban el holocausto y el sacrificio.
EZE 40:43 Adentro había ganchos de 7,5 centímetros fijados alrededor, y sobre las mesas estaba puesta la carne de los sacrificios.
EZE 40:44 Por fuera de la puerta interna, en el patio interno que está al lado de la puerta del norte, había cámaras para los cantores, dirigidas hacia el sur. Pero había una que estaba al lado de la puerta del oriente, dirigida hacia el norte.
EZE 40:45 Y me dijo: Esta cámara que está dirigida hacia el sur es para los sacerdotes que cumplen la guardia de la Casa,
EZE 40:46 pero la cámara que está dirigida hacia el norte es para los sacerdotes que deben custodiar el altar. Estos son los hijos de Sadoc, los cuales fueron llamados de entre los hijos de Leví para ministrar a YAVÉ.
EZE 40:47 El patio midió 2,5 metros cuadrados. El altar estaba delante de la Casa.
EZE 40:48 Luego me llevó al patio de la Casa y midió cada columna del patio: 2.5 metros por cada lado. La anchura de la puerta era de 1,5 metros por cada lado.
EZE 40:49 La longitud del patio era de diez metros y la anchura de 5,5 metros, al cual subían por gradas. Junto a las columnas había [otras] dos columnas, una por cada lado.
EZE 41:1 Me introdujo luego en el Santuario. Midió las columnas, tres metros por cada lado, lo cual era la anchura del Tabernáculo.
EZE 41:2 La anchura de la entrada era de cinco metros. Los lados de la entrada eran de 2,5 metros cada uno. Su longitud era de 20 metros, y su anchura, diez metros.
EZE 41:3 Luego pasó al interior y midió cada columna de la entrada, un metro. La entrada era de tres metros de altura y su anchura, 3,7 metros.
EZE 41:4 Midió también su longitud y su anchura. Ambas eran de diez metros, delante del Santuario. Entonces me dijo: Éste es el Lugar Santísimo.
EZE 41:5 Después midió el muro de la Casa, tres metros. La anchura de cada cámara lateral era de dos metros, alrededor de toda la Casa.
EZE 41:6 Las cámaras laterales estaban una sobre otra, 30 en cada uno de los tres pisos. En la pared alrededor de la Casa pusieron salientes a fin de que las cámaras no se apoyaran en la pared de la Casa.
EZE 41:7 Había mayor anchura en las cámaras superiores. La escalera de caracol de la Casa subía hasta muy arriba por dentro de la Casa. Por tanto la anchura de la Casa aumentaba según se subía. Desde el piso inferior se subía hasta el más alto, y se pasaba por el del medio.
EZE 41:8 Miré que la altura alrededor de la Casa tenía un basamento elevado alrededor. Los cimientos de las cámaras laterales eran de tres metros antiguos completos.
EZE 41:9 El espesor del muro exterior de las cámaras laterales era de 2,5 metros. Entre las cámaras laterales de la Casa había un espacio de igual medida.
EZE 41:10 Entre las cámaras había un espacio de diez metros alrededor de la Casa por todos los lados.
EZE 41:11 La puerta de cada cámara daba salida al espacio que quedaba, una hacia el norte y otra al sur. La anchura del espacio que quedaba alrededor era de 2,5 metros.
EZE 41:12 El edificio que estaba frente al espacio abierto hacia el occidente tenía 35 metros de ancho. La pared de alrededor de todo el edificio tenía un espesor de 2,5 metros, y su longitud era de 45 metros.
EZE 41:13 Luego midió la Casa, 50 metros de longitud. El espacio abierto y el edificio con sus paredes, 50 metros de longitud.
EZE 41:14 También midió la anchura del frente de la Casa y del espacio abierto que estaba hacia el oriente, 50 metros.
EZE 41:15 Después midió la longitud del edificio que quedaba frente al espacio abierto que estaba detrás de él, con sus cámaras una de cada lado, 50 metros, con la cámara interior y los patios del patio.
EZE 41:16 Las entradas, las ventanas estrechas y las cámaras en sus tres niveles, estaban cubiertas de madera desde el suelo hasta las ventanas (las cuales también estaban cubiertas)
EZE 41:17 por encima de la entrada, hasta el interior y aun el exterior de la Casa. Toda la pared alrededor, por dentro y por fuera, según su medida,
EZE 41:18 estaba labrada con querubines y palmeras. Entre querubín y querubín había una palmera. Cada querubín tenía dos rostros:
EZE 41:19 rostro de hombre hacia la palmera de un lado, y cara de león hacia la palmera del otro lado. Así estaba arreglado alrededor de toda la Casa.
EZE 41:20 Había querubines y palmeras labrados en la pared desde el suelo hasta la parte superior de la entrada.
EZE 41:21 Cada columna del Lugar Santo era cuadrada. El frente del Lugar Santísimo era como el otro frente.
EZE 41:22 El altar de madera tenía 1,5 metros de altura por un metro de longitud. Sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de madera. Y me dijo: Ésta es la mesa que está delante de Yavé.
EZE 41:23 Había dos puertas: una para el Lugar Santo y otra para el Lugar Santísimo.
EZE 41:24 En cada puerta había dos hojas que giraban: dos en una puerta y dos en la otra.
EZE 41:25 Había en ellas querubines y palmeras, tallados como los del muro. Había gruesas vigas de madera sobre el frente del patio exterior.
EZE 41:26 Había ventanas de celosías, y palmeras en los dos lados del patio tanto en las cámaras laterales como la Casa y en las entradas.
EZE 42:1 Entonces me llevó al patio externo que estaba hacia el norte. Me introdujo en la cámara que estaba frente al espacio abierto que estaba frente al edificio, hacia el norte.
EZE 42:2 Por delante, la puerta del norte tenía una longitud de 50 metros, y una anchura de 25 metros.
EZE 42:3 Frente al patio interno, que era de diez metros, y al lado del patio externo, había unos pasillos, en los tres niveles.
EZE 42:4 Delante de las cámaras había un pasillo de cinco metros de anchura hacia adentro y 50 metros de longitud, con sus puertas hacia el norte.
EZE 42:5 Las cámaras más altas eran más pequeñas, porque los pasillos les quitaban más espacio que las de abajo y las de en medio del edificio,
EZE 42:6 porque estaban en tres niveles, y no tenían columnas como las de los patios. Por tanto eran más angostas que las más bajas y las intermedias.
EZE 42:7 La pared exterior, paralela a las cámaras en dirección al patio externo, frente a las cámaras, tenía 25 metros de longitud,
EZE 42:8 porque la longitud de las cámaras que estaban hacia el patio externo era de 25 metros, mientras que las que estaban hacia el frente del Santuario eran de 50 metros.
EZE 42:9 Por debajo de estas cámaras estaba la entrada al lado oriental para entrar en él desde el patio externo.
EZE 42:10 A lo largo de la pared del patio, hacia el oriente, enfrente del patio y delante del pasillo, había también cámaras
EZE 42:11 con un pasadizo delante de ellas. Se parecían a las cámaras que estaban hacia el norte. Tanto su longitud como su anchura eran iguales. También sus salidas, sus puertas y sus entradas eran iguales.
EZE 42:12 Así también eran las puertas de las cámaras que estaban hacia el sur, con una puerta que estaba al comienzo del pasillo del lado oriental para el que entraba en las cámaras.
EZE 42:13 Entonces me dijo: Las cámaras que están delante del pasillo, hacia el norte y hacia el sur, son las cámaras santas, donde los sacerdotes que se acercan a Yavé comen las ofrendas sagradas. Allí pondrán las cosas sagradas: la ofrenda vegetal, el sacrificio que apacigua por el pecado y el sacrificio por la culpa, porque el lugar es santo.
EZE 42:14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrán del Lugar Santo al patio externo, sino allí dejarán sus ropas con las cuales ministran, porque son santas. Para salir vestirán otras ropas con las cuales se acercarán al pueblo.
EZE 42:15 Cuando terminó de medir el interior de la Casa, me llevó por el camino de la puerta que está hacia el oriente, y midió todo lo que había alrededor.
EZE 42:16 Midió el lado oriental, 1,5 kilómetros, medidos alrededor con la caña de medir.
EZE 42:17 Luego midió el lado del norte, 1,5 kilómetros antiguos.
EZE 42:18 Después midió el lado sur, 1,5 kilómetros.
EZE 42:19 Dio la vuelta hacia el lado del occidente y midió 1,5 kilómetros.
EZE 42:20 Midió por los cuatro puntos cardinales. La pared que lo rodeaba era de 1,5 kilómetros de longitud y de anchura, para separar lo santo de lo profano.
EZE 43:1 Entonces me llevó a la puerta ubicada hacia el oriente.
EZE 43:2 Vi la gloria del ʼElohim de Israel que llegaba por el camino del oriente. Su voz era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria.
EZE 43:3 Era como la apariencia de la visión que tuve cuando Él llegó a destruir la ciudad. Las visiones eran como la visión que tuve junto al río Quebar. Entonces caí sobre mi rostro.
EZE 43:4 La gloria de Yavé entró al Templo por la puerta ubicada hacia el oriente.
EZE 43:5 El Espíritu me levantó y me llevó al patio interno, y vi que la gloria de Yavé llenaba la Casa.
EZE 43:6 Entonces, mientras el varón estaba en pie junto a mí, oí a uno que me hablaba desde el Templo.
EZE 43:7 Me dijo: Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar de las plantas de mis pies, donde moraré entre los hijos de Israel para siempre. La Casa de Israel no volverá a contaminar mi santo Nombre, ni ellos ni sus reyes con sus prostituciones, ni con los cadáveres de sus reyes cuando mueran,
EZE 43:8 al poner su entrada junto a mi entrada, y sus columnas junto a mis columnas. Pues al haber solo una pared entre mí y ellos, contaminaron mi santo Nombre con las repugnancias que cometieron, por lo cual en mi furor los consumí.
EZE 43:9 Ahora pues, alejen ellos de Mí sus idolatrías. Los cadáveres de sus reyes estén bien lejos de Mí. Y Yo habitaré en medio de ellos para siempre.
EZE 43:10 Tú, oh hijo de hombre, muestra este Templo a la Casa de Israel, para que se avergüencen de sus iniquidades y tomen las medidas de su diseño.
EZE 43:11 Si se avergüenzan de todo lo que hicieron, explícales el diseño de la Casa: su estructura, sus salidas, sus entradas, todos sus detalles, todas sus descripciones, sus configuraciones y sus Leyes. Descríbela delante de sus ojos para que guarden todos sus detalles y sus reglamentos, y los practiquen.
EZE 43:12 Ésta es la Ley de la Casa: Sobre la cumbre de la montaña, toda el área alrededor de ella será santísima. Mira, esa es la Ley de la Casa.
EZE 43:13 Estas son las medidas del altar en codos: La base era de medio metro de anchura. Su moldura alrededor del borde, de 25 centímetros. Ésta será la parte superior del altar.
EZE 43:14 Desde la base en el suelo hasta el zócalo inferior habrá un metro por medio metro de anchura. Desde la cornisa menor hasta la cornisa mayor habrá dos metros por medio metro de anchura.
EZE 43:15 El altar será de dos metros de alto. Encima del altar habrá cuatro cuernos.
EZE 43:16 El altar será cuadrado: seis metros de longitud y de anchura por sus cuatro lados.
EZE 43:17 El zócalo tendrá siete metros de longitud y de anchura en sus cuatro lados. La moldura alrededor será de 25 centímetros de anchura. La base será de medio metro. Y sus gradas se dirigirán hacia el oriente.
EZE 43:18 Y me dijo: Hijo de hombre, ʼAdonay Yavé dice: Éstas son las Ordenanzas para el día cuando se haga el altar a fin de ofrecer holocaustos y esparcir la sangre sobre él.
EZE 43:19 Darás un becerro como ofrenda por el pecado a los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc y que están cerca de Mí para servirme, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 43:20 Tomarás de su sangre, la pondrás en los cuatro cuernos del altar en las cuatro esquinas alrededor del zócalo y alrededor de la moldura. Así lo purificarás y harás sacrificio que apacigua por el Templo.
EZE 43:21 Tomarás luego el becerro para el sacrificio que apacigua y lo quemarás fuera del Santuario según la Ley de la Casa.
EZE 43:22 Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto como ofrenda por el pecado. Purificarán el altar como lo purificaron con el becerro.
EZE 43:23 Cuando termines de purificarlo, ofrecerás un becerro y un carnero sin defecto del rebaño.
EZE 43:24 Los ofrecerás delante de Yavé. Los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán como holocausto a Yavé.
EZE 43:25 Por siete días ofrecerán cada día como ofrenda por el pecado un macho cabrío, un becerro y un carnero sin defecto del rebaño.
EZE 43:26 Por siete días ofrecerán sacrificio que apacigua por el altar, y lo purificarán. Así lo consagrarán.
EZE 43:27 Cuando ellos completen estos días, del octavo día en adelante, sucederá que los sacerdotes ofrecerán los holocaustos y ofrendas de paz de ustedes sobre el altar. Y me serán aceptos, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 44:1 Entonces me volvió a llevar hacia la puerta externa del Santuario ubicada hacia el oriente. Estaba cerrada.
EZE 44:2 Y Yavé me dijo: Esta puerta estará cerrada. No se abrirá, ni algún hombre entrará por ella, porque Yavé, el ʼElohim de Israel entró por ella. Por tanto estará cerrada.
EZE 44:3 En cuanto al gobernante, por ser el gobernante, se sentará allí para comer pan delante de Yavé. Entrará por el patio de la puerta. Por el mismo camino saldrá.
EZE 44:4 Me llevó por delante del Templo hacia la puerta del norte. Vi que la gloria de Yavé llenó la Casa de Yavé, y caí sobre mi rostro.
EZE 44:5 Y Yavé me dijo: Hijo de hombre, considera bien. Mira con tus ojos y escucha con tus oídos todo lo que Yo te explico sobre todas las Ordenanzas y las Leyes para la Casa de Yavé. Considera bien las entradas a la Casa y cada una de las salidas del Santuario.
EZE 44:6 Y dirás a los rebeldes, a la Casa de Israel: ʼAdonay Yavé dice: ¡Oh Casa de Israel! Basta ya de todas sus repugnancias
EZE 44:7 que cometieron al traer extranjeros, incircuncisos de corazón y de carne, a fin de que estén en mi Santuario para profanar mi Casa cuando ofrecen mi pan, la grasa y la sangre, con lo cual, con todas sus repugnancias, invalidan mi Pacto.
EZE 44:8 Pues no guardaron lo establecido con respecto a mis cosas santas, sino pusieron extranjeros como encargados de mi Santuario.
EZE 44:9 ʼAdonay Yavé dice: Ningún extranjero, incircunciso de corazón y de carne, entrará en mi Santuario, ningún extranjero que viva con los hijos de Israel.
EZE 44:10 En cuanto a los levitas que se apartaron de Mí cuando Israel se alejó de Mí y siguió tras sus ídolos, llevarán su castigo por su iniquidad.
EZE 44:11 Sin embargo, serán ministros en mi Santuario como porteros de la Casa y servidores de ella. Matarán el holocausto y los sacrificios para el pueblo y estarán en pie delante de ellos para servirles.
EZE 44:12 Porque les sirvieron delante de sus ídolos y fueron una piedra de tropiezo de iniquidad para la Casa de Israel. Por tanto juré contra ellos que sufrirían el castigo por su iniquidad, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 44:13 No se acercarán a Mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas. Sin embargo llevarán su vergüenza por las repugnancias que cometieron.
EZE 44:14 No obstante los designo como encargados de la custodia de la Casa para todo el servicio de ella y todo lo que en ella se haga.
EZE 44:15 Pero los sacerdotes levitas hijos de Sadoc que guardaron mi Ordenanza para el Santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de Mí, ellos se acercarán a Mí para ofrecerme la grasa y la sangre, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 44:16 Ellos entrarán en mi Santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y guardarán mis Ordenanzas.
EZE 44:17 Cuando entren por las puertas del patio interno se vestirán con ropas de lino. No llevarán sobre ellos cosas de lana cuando ministren en las puertas del patio interno y dentro del Templo.
EZE 44:18 Llevarán turbantes de lino sobre sus cabezas y calzoncillos de lino sobre su cintura. No se atarán alguna cosa que cause sudor.
EZE 44:19 Cuando salgan al patio externo, al patio donde está el pueblo, se quitarán las ropas con las cuales ministraban y las depositarán en las cámaras del Santuario. Se vestirán con otras ropas, para no santificar al pueblo con sus ropas.
EZE 44:20 No se raparán sus cabezas, ni se dejarán crecer libremente el cabello. Solo lo recortarán.
EZE 44:21 Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando entre en el patio interno.
EZE 44:22 No tomarán a una viuda ni a una repudiada como esposa, sino tomarán para ellos vírgenes del linaje de la Casa de Israel, o una viuda de sacerdote.
EZE 44:23 Además, enseñarán a mi pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, y entre lo impuro y lo puro.
EZE 44:24 En los casos de pleito, ellos se levantarán para juzgar. Juzgarán según mis Preceptos, guardarán mis Leyes y mis Estatutos en todos mis lugares señalados y santificarán mis sábados.
EZE 44:25 No se acercarán a un cadáver para no contaminarse. Solo por el padre o por la madre, por el hijo o por la hija, por el hermano o por la hermana que no tuvo esposo pueden contaminarse.
EZE 44:26 Después que sea purificado, le contarán siete días.
EZE 44:27 El día cuando entre al Santuario, al patio interno, para ministrar en el Santuario, ofrecerá su sacrificio que apacigua, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 44:28 Ellos tendrán su heredad. Yo soy su heredad. Pero no les darán posesión en Israel. Yo soy su posesión.
EZE 44:29 Comerán la ofrenda vegetal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa. Todo animal dedicado en Israel será de ellos.
EZE 44:30 Las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas las cosechas de ustedes, serán de los sacerdotes. También darás al sacerdote las primicias de tu masa para que en tu casa repose una bendición.
EZE 44:31 Los sacerdotes no comerán algún animal mortecino o destrozado, sean aves o cuadrúpedos.
EZE 45:1 Cuando repartan por suertes la tierra de la herencia, ofrecerán para Yavé una parcela que la consagrarán, de 75 kilómetros de longitud y de 30 kilómetros de anchura. Todo ese territorio será sagrado.
EZE 45:2 De ella se tomará para el Santuario un cuadro de 1,5 kilómetros de longitud y de anchura, y un campo alrededor de 25 metros.
EZE 45:3 De esta área medirás una parcela de 12,5 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de anchura, en la cual estará el Santuario y el Lugar Santísimo.
EZE 45:4 Lo consagrado de esta tierra será para los sacerdotes ministros del Santuario, quienes se acercan para ministrar a Yavé. Servirá de lugar para sus casas y el lugar sagrado para el Santuario.
EZE 45:5 También habrá un sector de 75 kilómetros de longitud y 30 kilómetros de anchura con 20 cámaras para los levitas ministros de la Casa, como posesión para ellos.
EZE 45:6 Para propiedad de la ciudad señalarán [una parcela] de 2,5 kilómetros de anchura y 12,5 kilómetros de longitud, junto a lo que se apartó para el Santuario. Será para toda la Casa de Israel.
EZE 45:7 La parte del gobernante estará a ambos lados de lo que se apartó para el Santuario y de la posesión de la ciudad, a lo largo de lo que se apartó para el Santuario, y frente a la posesión de la ciudad. Su longitud corresponderá a una de las porciones, desde sus límites occidental y oriental.
EZE 45:8 Esta tierra será su posesión en Israel, y nunca más mis gobernantes oprimirán a mi pueblo. El resto de la tierra lo darán a la Casa de Israel según sus tribus.
EZE 45:9 ʼAdonay Yavé dice: Basta ya, oh gobernantes de Israel. Dejen la violencia y la rapiña. Hagan juicio y justicia, y quiten sus imposiciones de encima de mi pueblo, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 45:10 Tendrán balanzas justas, efa justo y bato justo.
EZE 45:11 El efa y el bato serán de una misma medida: que el bato tenga la décima parte del homer, y el efa la décima parte del homer; la medida de ellos será según el homer.
EZE 45:12 El siclo será de 20 geras. 20 siclos más 25 siclos más 15 siclos, les serán una mina.
EZE 45:13 Ésta será la ofrenda que ofrecerán: la sexta parte de una medida de 22 litros por cada homer del trigo, y la sexta parte de una medida de 22 litros por cada homer de la cebada.
EZE 45:14 La Ordenanza para un bato de aceite, es decir 22 litros de aceite, será que ofrezcan la décima parte de un coro (equivalente a 220 litros). Diez batos son un homer, porque 220 litros son un homer.
EZE 45:15 Y ofrecerán una cordera del rebaño de 200 de las engordadas por Israel para el sacrificio, el holocausto, las ofrendas de paz y el sacrificio que apacigua por ellos, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 45:16 Que todo el pueblo de la tierra dé esta ofrenda para el gobernante de Israel.
EZE 45:17 El gobernante deberá proveer el holocausto, el sacrificio y la libación en las fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los sábados y en todas las fiestas de la Casa de Israel. Él dispondrá el sacrificio que apacigua, la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de paz, para hacer el sacrificio que apacigua por la Casa de Israel.
EZE 45:18 ʼAdonay Yavé dice: El día primero del mes primero, tomarás un becerro sin defecto y purificarás el Santuario.
EZE 45:19 El sacerdote tomará de la sangre del sacrificio que apacigua y untará las jambas de la puerta de la Casa, las cuatro esquinas del zócalo del altar y las jambas de las puertas del patio interno.
EZE 45:20 El séptimo día del mes harás esto por los que pecaron por error o engaño. Harás el sacrificio que apacigua por el Templo.
EZE 45:21 A los 14 días del mes primero celebrarán la Pascua, fiesta solemne de siete días. Se comerá pan sin levadura.
EZE 45:22 Aquel día el gobernante sacrificará un becerro por el pecado por él mismo y por todo el pueblo de la tierra.
EZE 45:23 Durante los siete días de la fiesta solemne, cada uno de los siete días ofrecerá diariamente el holocausto ante Yavé: siete becerros y siete carneros sin defecto, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado.
EZE 45:24 Ofrecerá con cada becerro y cada carnero una ofrenda de 22 litros de aceite. Por cada cantidad de 22 litros de aceite, agregará 3,66 litros de aceite.
EZE 45:25 El mes séptimo, en la solemnidad a los 15 días del mes, hará como en estos siete días en cuanto a ofrenda por el pecado, el holocausto, la ofrenda vegetal y el aceite.
EZE 46:1 ʼAdonay Yavé dice: La puerta del patio interno dirigida hacia el oriente estará cerrada los seis días de trabajo, pero será abierta el sábado y también el día de luna nueva.
EZE 46:2 El gobernante entrará por el camino del patio de la puerta externa, y estará en pie junto a la entrada de la puerta mientras los sacerdotes ofrecen su holocausto y sus ofrendas de paz. Se postrará junto a la entrada de la puerta. Después saldrá, pero la puerta no se cerrará hasta llegar la noche.
EZE 46:3 También el pueblo de la tierra se postrará ante Yavé en la entrada de la puerta los sábados y las nuevas lunas.
EZE 46:4 El holocausto que el gobernante ofrecerá a Yavé el sábado será de seis corderos y un carnero, todos sin defecto.
EZE 46:5 La ofrenda vegetal será de 22 litros de [harina de trigo o cebada] con cada carnero. Con cada cordero la ofrenda será según sus posibilidades, y 3.66 litros de aceite con cada medida de 22 litros de harina.
EZE 46:6 Pero el día de la nueva luna será un becerro sin defecto, seis corderos y un carnero, todos sin defecto.
EZE 46:7 Proveerá como ofrenda vegetal 22 litros de harina por cada becerro y por cada carnero. Pero en cuanto a los corderos, ofrecerá conforme a sus posibilidades, y 3.66 litros de aceite por cada medida de 22 litros de harina.
EZE 46:8 Cuando entre el gobernante, entrará por el camino de la puerta del patio, y por el mismo camino saldrá.
EZE 46:9 Pero cuando el pueblo de la tierra entre a la Presencia de Yavé en las solemnidades, el que entre por la puerta del norte saldrá por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur saldrá por la puerta del norte. No regresará por la puerta por la cual entró. Saldrá por la puerta que está frente a ella.
EZE 46:10 Y cuando ellos entren, el gobernante entrará en medio de ellos, y cuando ellos salgan, él saldrá.
EZE 46:11 En las solemnidades y en las fiestas señaladas, la ofrenda será de una medida de 22 litros de harina por cada becerro y por cada carnero, y por los corderos como pueda dar, y será 3.66 litros de aceite por cada medida de 22 litros de harina.
EZE 46:12 Cuando el gobernante ofrezca libremente holocausto u ofrendas de paz a Yavé, le abrirán la puerta dirigida hacia el oriente. Ofrecerá su holocausto y sus ofrendas de paz, como hace el sábado y luego saldrá. Después que salga, se cerrará la puerta.
EZE 46:13 Cada día ofrecerás un cordero añal sin defecto en sacrificio a Yavé como holocausto. Lo sacrificarás y
EZE 46:14 con él, como ofrenda vegetal, ofrecerás 3,6 litros, y 1,3 litros de aceite para la harina. Es ofrenda vegetal continua para Yavé, como Ordenanza perpetua.
EZE 46:15 Así presentarán el cordero, la ofrenda vegetal y el aceite cada mañana como holocausto continuo.
EZE 46:16 ʼAdonay Yavé dice: Si el gobernante da parte de su herencia a cualquiera de sus hijos, ésa es su herencia. Pertenecerá a sus hijos, pues es su posesión por herencia.
EZE 46:17 Pero si da parte de su herencia a alguno de sus esclavos, será de éste hasta el año del jubileo. Luego regresará al gobernante, porque la herencia pertenece a los hijos.
EZE 46:18 El gobernante no dará de la herencia del pueblo para despojarlo de su posesión. Dará herencia a sus hijos de su propia herencia a fin de que ninguno de mi pueblo sea despojado de su herencia.
EZE 46:19 Luego me llevó por la entrada que estaba al lado de la puerta, a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales estaban hacia el norte. Allí estaba situado un lugar detrás de ellas, en su extremo occidental.
EZE 46:20 Me dijo: Éste es el lugar donde los sacerdotes hervirán el sacrificio por la culpa y el sacrificio por el pecado. Allí cocinarán la ofrenda vegetal para que no la lleven al patio externo, y así santifiquen al pueblo.
EZE 46:21 Luego me llevó al patio externo y a las cuatro esquinas del patio. Vi un [pequeño] patio en cada esquina del patio.
EZE 46:22 En las cuatro esquinas del patio había pequeños patios de 20 metros de longitud por 15 metros de anchura. Los cuatro eran de la misma medida.
EZE 46:23 Había una pared alrededor de los cuatro con fogones alrededor por debajo de las paredes.
EZE 46:24 Entonces me dijo: Éstos son los fogones donde los ministros de la Casa cocinarán los sacrificios del pueblo.
EZE 47:1 Me volvió a llevar a la entrada de la Casa. Vi agua que salía de debajo de la entrada de la Casa hacia el oriente, porque el frente de la Casa estaba hacia el oriente. El agua salía desde abajo, del lado derecho de la Casa, al sur del altar.
EZE 47:2 Luego me llevó fuera de la puerta del norte a dar una vuelta por el camino que conducía hacia el oriente. Vi el agua que salía por el lado sur.
EZE 47:3 Cuando el varón salió hacia el oriente con un cordel en su mano, midió 500 metros y me dijo que pasara por el agua. El agua me llegó hasta los tobillos.
EZE 47:4 Otra vez midió 500 metros, y me dijo que pasara por el agua. El agua me llegó hasta las rodillas. Midió luego otros 500 metros, y me dijo que pasara por el agua. El agua me subió hasta la cintura.
EZE 47:5 Midió otros 500 metros, y era un río por el cual no podía pasar. El agua creció de manera que el río no se podía pasar sino a nado.
EZE 47:6 Y me dijo: ¿Viste, hijo de hombre? Después me llevó, y me ordenó volver a la ribera del río.
EZE 47:7 Cuando regresé vi que había muchísimos árboles en ambos lados de la ribera del río.
EZE 47:8 Entonces me dijo: Esta agua fluye hacia la región del oriente y bajará al Arabá. Cuando entre en el mar del agua pútrida, el agua será sanada.
EZE 47:9 Todo ser viviente que nade por dondequiera que entren estos dos ríos, vivirá. Habrá muchísimos peces, porque esa agua entró allí para que todas las cosas sean sanadas y viva todo lo que entre en este río.
EZE 47:10 Sucederá que a los pescadores que estén junto al río, desde En-gadi hasta En-eglaim, les servirá de lugar para extender redes. Los peces serán de muchas clases, tan numerosos como los peces del Mar Grande.
EZE 47:11 Pero sus pantanos y sus lagunas no se sanearán. Serán dejados como sal.
EZE 47:12 Crecerá toda clase de árboles frutales en las orillas del río por ambos lados. Sus hojas nunca caerán ni faltará su fruto. A su tiempo madurará porque su agua sale del Santuario. Su fruto será para comer y sus hojas para medicina.
EZE 47:13 ʼAdonay Yavé dice: Éstos son los límites según los cuales repartirán la tierra como herencia entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos porciones.
EZE 47:14 La heredarán tanto los unos como los otros. Con respecto a ella juré a sus antepasados que se la daría. Por tanto ésta será la tierra de su herencia.
EZE 47:15 Éste será el límite de la tierra. Por el lado del norte, desde el Mar Grande por el camino de Hethlón a la entrada de Zedad,
EZE 47:16 Hamat, Berota y Sibraim, que está entre el límite de Damasco y el límite de Hamat y Hazar-haticón, que es el límite de Haurán.
EZE 47:17 El lindero del norte será desde el mar hasta Hazar-enán en el límite del norte de Damasco, al norte el límite de Hamat. Este es el lado del norte.
EZE 47:18 El límite oriental desde entre Haurán y Damasco, y entre Galaad y la tierra de Israel, junto al Jordán, desde el lindero norte hasta el mar oriental. Este será el lado oriental.
EZE 47:19 Del lado norte hacia el sur, desde Tamar hasta las aguas de la rencilla en Cades, hasta el arroyo y el Mar Grande. Éste será el límite por el lado sur.
EZE 47:20 El límite occidental será el Mar Grande, desde el lindero sur hasta frente a Hamat. Éste será el lado occidental.
EZE 47:21 Así dividirán esta tierra entre ustedes según las tribus de Israel.
EZE 47:22 Echarán suertes sobre ella por la herencia entre ustedes y los extranjeros que viven en medio de ustedes y tengan hijos. Ellos les serán como los que nacen entre los hijos de Israel. Echarán suertes con ustedes para tener herencia entre las tribus de Israel.
EZE 47:23 Le darán al extranjero su herencia en la tribu en la cual viva, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 48:1 Éstos son los nombres de las tribus. Dan tendrá una parte desde el extremo norte por la vía de Hetlón al volver a Hamat, hasta Hazar-enán en los confines de Damasco al norte, hacia Hamat, desde el lado oriental hasta el occidental.
EZE 48:2 Aser tendrá una parte junto a la frontera de Dan, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:3 Neftalí tendrá una parte junto al límite de Aser, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:4 Manasés tendrá una parte junto al límite de Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:5 Efraín tendrá una parte junto al límite de Manasés, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:6 Rubén tendrá una parte junto al límite de Efraín, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:7 Judá tendrá una parte junto al límite de Rubén, desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:8 Junto al límite de Judá, desde el lado oriental hasta el lado del mar, estará la parcela que reservarán de 12,5 kilómetros de anchura, y de una longitud igual a cualquiera de las otras parcelas, esto es, desde el lado oriental hasta el lado del mar. El Santuario estará en medio de ella.
EZE 48:9 La parcela que reservarán para Yavé tendrá 12,5 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de anchura.
EZE 48:10 La parcela santa que pertenecerá a los sacerdotes será de 12,5 kilómetros [de longitud] hacia el norte, 5 kilómetros de anchura hacia el occidente, 5 kilómetros de anchura hacia el oriente y 12,5 kilómetros de longitud hacia el sur. El Santuario de Yavé estará en medio de ella.
EZE 48:11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no se apartaron como erraron los hijos de Israel y los levitas,
EZE 48:12 tendrán como parte santísima la parcela de tierra reservada junto al límite de la de los levitas.
EZE 48:13 La [parcela] de los levitas, al lado de los límites de la [parcela] de los sacerdotes, será de 12,5 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de anchura. Toda la longitud será de 12 kilómetros y la anchura de 5 kilómetros.
EZE 48:14 Nada de eso venderán, ni lo permutarán, ni traspasarán las primicias de la tierra, porque es consagrada a Yavé.
EZE 48:15 Y los 2,5 kilómetros de anchura por 12,5 kilómetros de longitud que quedan serán para usos comunes de la ciudad, viviendas y espacios abiertos. La ciudad estará en medio.
EZE 48:16 Éstas serán sus medidas: por los lados norte, sur, este y oeste, 2,25 kilómetros.
EZE 48:17 El espacio abierto de la ciudad por todos los lados será 125 metros.
EZE 48:18 Y el resto de la longitud delante de la parcela santa será 5 kilómetros al oriente y al occidente. Allí sembrarán los que sirven a la ciudad.
EZE 48:19 Los que sirvan a la ciudad de todas las tribus de Israel la cultivarán.
EZE 48:20 Dedicarán toda la parcela reservada de 12,5 kilómetros cuadrados para el Santuario y posesión de la ciudad.
EZE 48:21 Lo que quede de ambos lados de la parcela santa y de la posesión de la ciudad será del gobernante, esto es, delante de los 12,5 kilómetros de la parcela hasta el límite oriental y del occidental. Lo de delante de dichas parcelas será del gobernante. Será parcela santa y el Santuario de la Casa estará en la mitad de ella.
EZE 48:22 De este modo, la parte del gobernante será la comprendida desde la parcela de los levitas y la de la ciudad, entre el límite de Judá y el de Benjamín.
EZE 48:23 En cuanto a las demás tribus, Benjamín tendrá una parte desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:24 Junto al límite de Benjamín, Simeón tendrá una parte desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:25 Junto al límite de Simeón, Isacar tendrá una parte desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:26 Junto al límite de Isacar, Zabulón tendrá una parte desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:27 Junto al límite de Zabulón, Gad tendrá una parte desde el lado oriental hasta el lado del mar.
EZE 48:28 Junto al límite de Gad, al lado sur, será el límite desde Tamar hasta las aguas de la rencilla, y desde Cades y el arroyo hasta el Mar Grande.
EZE 48:29 Ésta es la tierra que repartirán por suertes como herencia a las tribus de Israel, y éstas son sus parcelas, dice ʼAdonay Yavé.
EZE 48:30 Éstas son las salidas de la ciudad. Por el lado del norte 2,25 kilómetros medidos.
EZE 48:31 Las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de Israel. Por el lado norte, tres puertas: una puerta de Rubén, una de Judá, una de Leví.
EZE 48:32 Por el lado oriental 2,25 kilómetros, y tres puertas: una puerta de José, una de Benjamín, una de Dan.
EZE 48:33 Por el lado del sur 2,25 kilómetros medidos, y tres puertas: una puerta de Simeón, una de Isacar y una de Zabulón.
EZE 48:34 Por el lado occidental 2,25 kilómetros, y sus tres puertas: una puerta de Gad, una de Aser, una de Neftalí.
EZE 48:35 En derredor tendrá 9 kilómetros. Y desde aquel día, el nombre de la ciudad será: Yavé está allí.
DAN 1:1 El tercer año del reinado de Joacim, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió.
DAN 1:2 ʼAdonay entregó a Joacim, rey de Judá, en su mano, y parte de los utensilios de la Casa de ʼElohim. Los llevó al templo de su ʼelohim en tierra de Sinar. Puso los utensilios en el tesoro del templo.
DAN 1:3 El rey dijo a Aspenaz, jefe de sus servidores del palacio, que trajera algunos israelitas del linaje real y de los nobles,
DAN 1:4 jóvenes de buen parecer en quienes no hubiera defecto, que mostraran inteligencia en toda sabiduría, dotados de entendimiento y discernimiento, y aptos para enseñarles la literatura y la lengua de los caldeos.
DAN 1:5 El rey les asignó su ración diaria de la mesa real y del vino que él bebía, para alimentarlos durante tres años a fin de que ellos fueran esclavos personales del rey.
DAN 1:6 Entre ellos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.
DAN 1:7 El jefe de los servidores del palacio les cambió los nombres a éstos: A Daniel llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac, y a Azarías, Abed-nego.
DAN 1:8 Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la ración de la comida del rey, ni con el vino que bebía. Por tanto pidió permiso al jefe de los servidores del palacio para no contaminarse.
DAN 1:9 [ʼElah] concedió a Daniel gracia y compasión de parte del jefe de los servidores del palacio.
DAN 1:10 El jefe de los servidores del palacio dijo a Daniel: Tengo temor a mi ʼadón el rey, quien asignó su comida y su bebida. Si él ve sus rostros demacrados en comparación con los jóvenes de su edad, entonces ustedes pondrían mi cabeza en peligro ante el rey.
DAN 1:11 Entonces Daniel dijo al inspector, a quien el jefe de los servidores del palacio designó para cuidarlo a él, a Ananías, a Misael y a Azarías:
DAN 1:12 Te ruego que hagas la prueba con tus esclavos durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber,
DAN 1:13 que luego nuestros semblantes sean comparados con los rostros de los jóvenes que comen de la comida del rey, y que hagas después con tus esclavos según lo que veas.
DAN 1:14 Él convino con ellos e hizo la prueba durante diez días.
DAN 1:15 Al final de los diez días, los semblantes de ellos se veían mejor y más nutridos que los de los otros jóvenes que comían la ración de los manjares del rey.
DAN 1:16 Por lo cual el inspector cambiaba la porción de la comida de ellos y el vino que debían beber, y les daba legumbres.
DAN 1:17 ʼElohim concedió conocimiento e inteligencia en toda literatura y sabiduría a estos cuatro jóvenes, y Daniel tenía entendimiento en visiones y sueños.
DAN 1:18 Al terminar el tiempo que el rey fijó para prepararlos, el jefe de los servidores del palacio los presentó ante Nabucodonosor.
DAN 1:19 Cuando el rey habló con ellos, no halló entre todos ellos a uno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, por lo cual permanecieron delante del rey.
DAN 1:20 Sobre todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultaba, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.
DAN 1:21 Daniel continuó hasta el primer año del rey Ciro.
DAN 2:1 El segundo año de su reinado, Nabucodonosor tuvo un sueño. Su espíritu se perturbó de tal modo que no pudo dormir.
DAN 2:2 El rey llamó a los magos, astrólogos, hechiceros y caldeos, para que interpretaran el sueño del rey. Fueron y se presentaron ante el rey.
DAN 2:3 Él les dijo: Tuve un sueño, y mi espíritu desespera por entenderlo.
DAN 2:4 Entonces los caldeos respondieron al rey en lengua aramea: ¡Vive para siempre, oh rey! Dí el sueño a tus esclavos, y te diremos la interpretación.
DAN 2:5 El rey respondió a los caldeos: Olvidé el asunto, pero si no me dicen el sueño y su interpretación, serán despedazados y sus casas serán convertidas en muladares.
DAN 2:6 Sin embargo, si me declaran el sueño y su interpretación, recibirán regalos, recompensas y grandes honores de mi parte. Solo declárenme el sueño y su interpretación.
DAN 2:7 Respondieron por segunda vez: Diga el rey el sueño a sus esclavos, y le diremos la interpretación.
DAN 2:8 El rey respondió: En verdad veo que ponen dilaciones, porque saben que el asunto se me fue.
DAN 2:9 Si no me muestran el sueño, su sentencia será una sola. Ciertamente preparan respuesta mentirosa y perversa para presentármela, mientras pasa el tiempo. ¡Declárenme de una vez el sueño, y sabré que pueden interpretármelo!
DAN 2:10 Los caldeos respondieron al rey: No hay hombre en la tierra que pueda declarar lo que pide el rey. Ningún rey, aunque fuera poderoso, pidió cosa semejante a algún mago, astrólogo o caldeo.
DAN 2:11 Porque el asunto que el rey demanda es cosa ardua, y no hay quien lo pueda declarar al rey, excepto los ʼelohim cuya morada no está entre los hombres.
DAN 2:12 Por esto el rey, airado y con gran enojo, ordenó que todos los sabios de Babilonia fueran exterminados.
DAN 2:13 Se publicó el edicto según el cual los sabios fueran ejecutados. También buscaron a Daniel y a sus compañeros para ejecutarlos.
DAN 2:14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del rey, encargado de matar a los sabios de Babilonia.
DAN 2:15 Le preguntó a Arioc, capitán del rey: ¿Por cual razón el edicto del rey es tan urgente? Entonces Arioc informó a Daniel con respecto al asunto.
DAN 2:16 Daniel entró y pidió al rey que le diera tiempo para declarar la interpretación al rey.
DAN 2:17 Luego Daniel fue a su casa e informó el asunto a sus compañeros Ananías, Misael y Azarías,
DAN 2:18 para que pidieran compasión del ʼEloha del cielo con respecto a este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no perecieran con el resto de los sabios de Babilonia.
DAN 2:19 Entonces, en una visión nocturna, el misterio le fue revelado a Daniel, por lo cual Daniel bendijo al ʼEloha del cielo.
DAN 2:20 Daniel habló: Bendito sea el Nombre de ʼEloha Por los siglos de los siglos, Porque la sabiduría y el poder pertenecen a Él.
DAN 2:21 Él cambia los tiempos y las épocas. Él remueve reyes y establece los reyes. Él da sabiduría a los sabios Y conocimiento a los de entendimiento.
DAN 2:22 Revela las cosas profundas y ocultas. Conoce lo que está en la oscuridad. La luz mora con Él.
DAN 2:23 ¡A ti, oh ʼEloha de mis antepasados, Doy gracias y alabo! Pues me diste sabiduría y fortaleza, Y me revelaste lo que te pedimos: ¡Nos diste a conocer el asunto del rey!
DAN 2:24 Después de esto Daniel fue a Arioc, a quien el rey designó para matar a los sabios de Babilonia, y le dijo: No mates a los sabios de Babilonia. Llévame ante el rey, y yo le mostraré la interpretación del sueño.
DAN 2:25 Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey y le dijo: Hallé a un varón de los deportados de Judá que puede dar la interpretación al rey.
DAN 2:26 El rey preguntó a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: ¿Puedes tú declararme el sueño que vi y su interpretación?
DAN 2:27 Daniel respondió al rey: El misterio que el rey demanda no se lo pueden revelar ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos.
DAN 2:28 Pero ʼElah existe en los cielos, Quien revela los misterios, Quien informa al rey Nabucodonosor lo que acontecerá en los últimos días. Este fue tu sueño y las visiones que tuviste en tu cama:
DAN 2:29 Cuando tú estabas en tu cama, oh rey, tus pensamientos se dirigieron hacia lo que ocurrirá en lo futuro. El que revela misterios te mostró lo que sucederá.
DAN 2:30 A mí me fue revelado el misterio, no porque hay más sabiduría en mí que en cualquier otro humano, sino para que se declare la interpretación al rey y que entiendas tus pensamientos.
DAN 2:31 Tú mirabas, oh rey, y ¡ahí estaba una estatua colosal! Esta estatua gigantesca, cuyo esplendor era muy sublime, estaba en pie ante ti. Su aspecto era asombroso.
DAN 2:32 La cabeza de esta estatua era de oro fino, su pecho y sus brazos de plata, su vientre y sus muslos de bronce,
DAN 2:33 sus piernas de hierro, sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.
DAN 2:34 Estabas mirando hasta que fue lanzada una piedra no con manos. Golpeó a la estatua en sus pies de hierro y barro, y los desmenuzó.
DAN 2:35 Entonces fueron desmenuzados juntamente el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro. Fueron como conchas de grano trillado en las eras de verano que el viento arrebata sin que de ellas quede algún rastro. Pero la piedra que golpeó a la estatua se volvió una gran montaña que llenó toda la tierra.
DAN 2:36 Éste es el sueño, y ahora diremos al rey su interpretación:
DAN 2:37 Tú, oh rey, eres el rey de reyes, a quien el ʼElah del cielo te dio el reino y el poder, la fortaleza y el esplendor.
DAN 2:38 Él entregó en tu mano las bestias del campo y las aves del espacio dondequiera que viven los hijos de hombres. Te dio el dominio sobre todo. ¡Tú eres la cabeza de oro!
DAN 2:39 Después de ti, se levantará otro reino inferior al tuyo, y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.
DAN 2:40 Como el hierro, el cuarto reino será fuerte. El hierro desmenuza y rompe todas las cosas. Así desmenuzará y quebrantará todo.
DAN 2:41 Lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, representan un reino dividido. Pero habrá en él algo de la solidez del hierro, según viste el hierro mezclado con el barro cocido.
DAN 2:42 Por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte y en parte débil.
DAN 2:43 Según viste el hierro mezclado con el barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas, pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.
DAN 2:44 En los días de estos reyes, el ʼElah del cielo establecerá un reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo, sino que desmenuzará y consumirá a todos estos reinos. Pero él permanecerá para siempre,
DAN 2:45 tal como viste que una piedra fue lanzada de la montaña no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran ʼElah mostró al rey lo que va a suceder en lo futuro. El sueño es verdadero, y su interpretación es fiel.
DAN 2:46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró, hizo reverencia a Daniel y mandó que le ofrecieran presentes e incienso.
DAN 2:47 Y el rey habló a Daniel: ¡Ciertamente tu ʼElah es un ʼElah de ʼelahs, ʼAdón de reyes y revelador de misterios, pues pudiste revelar este misterio!
DAN 2:48 Entonces el rey promovió a Daniel, le dio muchos presentes grandes y lo constituyó gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de todos los sabios de Babilonia.
DAN 2:49 Entonces Daniel solicitó del rey y obtuvo que designara a Sadrac, Mesac y Abed-nego como jefes de la administración de la provincia de Babilonia, pero Daniel permaneció en la corte del rey.
DAN 3:1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de 27 metros de altura y 2,7 metros de anchura. La levantó en la llanura de Dura en la provincia de Babilonia.
DAN 3:2 El rey Nabucodonosor ordenó que se reunieran los sátrapas, prefectos, gobernadores, jueces, tesoreros, consejeros, magistrados y todos los altos funcionarios de las provincias para que fueran a la consagración de la estatua que el rey Nabucodonosor levantó.
DAN 3:3 Los sátrapas, prefectos, gobernadores, jueces, tesoreros, consejeros, magistrados y todos los altos funcionarios de las provincias fueron reunidos para la consagración de la estatua que el rey Nabucodonosor hizo. Se presentaron ante la estatua que el rey Nabucodonosor levantó.
DAN 3:4 Entonces el heraldo pregonó a gran voz: Pueblos, naciones y lenguas:
DAN 3:5 ¡Se ordena que al oír el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, se postren y adoren la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó!
DAN 3:6 ¡El que no se postre en adoración será echado dentro de un horno de fuego ardiente en la misma hora!
DAN 3:7 Por lo cual, al momento cuando los diversos pueblos oyeron el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, los pueblos de toda nación y lengua se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor levantó.
DAN 3:8 Con tal motivo, algunos varones caldeos llegaron en aquel momento y acusaron maliciosamente a los judíos.
DAN 3:9 Pidieron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: ¡Oh rey, vive para siempre!
DAN 3:10 Tú, oh rey, decretaste que todo hombre que oiga el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro,
DAN 3:11 y el que no se postre en adoración sea echado dentro del horno de fuego ardiente.
DAN 3:12 Pero hay ciertos varones judíos a quienes encomendaste la administración de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Estos hombres, oh rey, no te prestan atención, ni adoran a tus ʼelahs, ni adoran la estatua de oro que tú levantaste.
DAN 3:13 Entonces Nabucodonosor, con cólera y furor, mandó traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego, los cuales fueron llevados de inmediato ante el rey.
DAN 3:14 Nabucodonosor tomó la palabra y les dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego: ¿Es verdad que ustedes no rinden culto a mis ʼelahs, ni adoran la estatua de oro que levanté?
DAN 3:15 Ahora pues, si al oír el son de la corneta, el silbato, el tamboril, el arpa, el salterio, la zampoña y todo instrumento de música, están dispuestos a postrarse en adoración ante la estatua que hice, les irá bien. Pero si no la adoran serán echados en medio del horno de fuego ardiente en la misma hora. ¿Y cuál ʼelah los podrá librar de mis manos?
DAN 3:16 Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor: No necesitamos responderte con respecto a este asunto.
DAN 3:17 ¡Si es así, nuestro ʼElah a Quien servimos, puede librarnos! Él tiene poder, oh rey, para librarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tu mano.
DAN 3:18 Y aunque no lo haga, oh rey, entiende que tampoco rendiremos culto a tus ʼelahs, ni nos postraremos ante la estatua de oro que levantaste.
DAN 3:19 Entonces Nabucodonosor, con el rostro alterado y lleno de furia contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, ordenó que el horno fuera calentado siete veces más de lo acostumbrado.
DAN 3:20 Mandó a algunos valientes guerreros de su ejército que ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los echaran al horno de fuego ardiente.
DAN 3:21 Entonces estos hombres fueron atados con sus calzones, sus túnicas, sus turbantes y sus mantos, y fueron echados en medio del horno de fuego ardiente.
DAN 3:22 Como la orden del rey era apremiante, y el horno estaba demasiado caliente, las llamas quemaron a los hombres que lanzaron a Sadrac, Mesac y Abed-nego
DAN 3:23 mientras los tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, caían atados dentro del horno de fuego ardiente.
DAN 3:24 Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó de repente y preguntó a sus altos oficiales: ¿No fueron tres los varones que cayeron atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Ciertamente, oh rey.
DAN 3:25 Pero él respondió: ¡Miren! Veo a cuatro varones sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir algún daño, y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los ʼelahs.
DAN 3:26 Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y gritó: ¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, esclavos del ʼElah Altísimo, salgan y vengan! Y Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.
DAN 3:27 Los sátrapas, prefectos, gobernadores y altos oficiales del rey se reunieron alrededor y vieron que el fuego no hizo daño a aquellos varones. Ni siquiera los cabellos de sus cabezas estaban chamuscados, sus ropas estaban intactas y no tenían olor de fuego.
DAN 3:28 Entonces Nabucodonosor exclamó: ¡Bendito sea el ʼElah de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su Ángel y libró a sus esclavos que confiaron en Él, y no cumplieron el edicto del rey! ¡Prefirieron entregar sus cuerpos que servir y adorar a otro ʼelah que no era su ʼElah!
DAN 3:29 Decreto, pues, que todo pueblo, nación o lengua que pronuncie blasfemia contra el ʼElah de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado y su casa convertida en muladar, por cuanto no hay ʼelah como Éste que pueda librar.
DAN 3:30 El rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
DAN 4:1 El rey Nabucodonosor a todos los pueblos, naciones y lenguas que viven en toda la tierra: ¡Que abunde su paz!
DAN 4:2 Conviene que yo publique las señales y prodigios que el Altísimo ʼElah hizo conmigo.
DAN 4:3 ¡Cuán grandes son sus señales y cuán potentes sus maravillas! ¡Su reino es sempiterno y su señorío de generación en generación!
DAN 4:4 Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y floreciente en mi palacio.
DAN 4:5 Vi un sueño que me espantó. Tendido en cama, me turbaron las imaginaciones y visiones de mi cabeza.
DAN 4:6 Por esto mandé que todos los sabios de Babilonia vinieran ante mí para que me mostraran la interpretación del sueño.
DAN 4:7 Magos, astrólogos, caldeos y adivinos llegaron, y relaté el sueño delante de ellos. Pero no me pudieron mostrar su interpretación
DAN 4:8 hasta que se presentó ante mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi ʼelah, y en quien vive el Espíritu del ʼElah santo. Y relaté mi sueño a él:
DAN 4:9 Beltsasar, jefe de los magos, ya que entendí que el Espíritu del ʼElah santo está en ti, y que ningún misterio se te esconde, escucha las visiones del sueño que tuve y declárame su interpretación.
DAN 4:10 Éstas fueron las visiones de mi cabeza cuando me hallaba en mi lecho: Miré y ahí estaba en medio de la tierra un árbol cuya altura era enorme.
DAN 4:11 El árbol crecía y se fortalecía. Su altura llegaba hasta el cielo y su extensión hasta el fin de toda la tierra.
DAN 4:12 Su follaje era hermoso, su fruto abundante y había alimento para todos en él. Las bestias del campo hallaban abrigo debajo de él, y las aves del cielo moraban en sus ramas. Todo ser viviente se alimentaba de él.
DAN 4:13 Mientras estaba en mi cama yo miraba en las visiones de mi cabeza. Vi a un vigilante santo que descendía del cielo
DAN 4:14 y clamó a gran voz: ¡Corten el árbol y quítenle sus ramas. Sacudan su follaje y desprendan su fruto. Váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas!
DAN 4:15 Pero dejen el tronco con sus raíces en la tierra, con ligaduras de hierro y bronce entre la hierba del campo. Sea mojado con el rocío del cielo, y comparta la hierba de la tierra con las bestias.
DAN 4:16 Sea cambiada su mente de hombre, que se le dé instinto de bestia y pasen siete tiempos sobre él.
DAN 4:17 La sentencia es por decreto de los vigilantes y la decisión por la palabra de los santos, para que los vivientes reconozcan que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, Quien lo da al que le place y pone al más humilde de los hombres sobre él.
DAN 4:18 Yo, el rey Nabucodonosor, tuve este sueño. Y tú, Beltsasar, declárame su interpretación, porque ninguno de los sabios de mi reino puede darme su interpretación. Pero tú sí puedes, porque en ti está el Espíritu de los ʼelahs santos.
DAN 4:19 Pero Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, quedó pasmado un buen rato, y sus pensamientos lo turbaron. Entonces el rey habló: Beltsasar, no te turbe el sueño ni su interpretación. Beltsasar respondió: ʼadón mío, sea este sueño para los que te aborrecen, y su interpretación para tus enemigos.
DAN 4:20 El árbol que viste, que crecía y se fortalecía, cuya altura llegaba al cielo y era visible en toda la tierra,
DAN 4:21 cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, en el cual había alimento para todos, debajo del cual vivían las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
DAN 4:22 eres tú, oh rey. Creciste y te fortaleciste, pues tu grandeza creció hasta llegar al cielo y tu dominio hasta el fin de la tierra.
DAN 4:23 En cuanto a lo que vio el rey, un vigilante santo que descendía del cielo y decía: Corten el árbol y destrúyanlo. Sin embargo, dejen el tronco con sus raíces en la tierra, pero atado con ligaduras de hierro y bronce entre la hierba del campo y sea mojado con el rocío del cielo. Comparta con las bestias del campo, hasta que pasen sobre él siete tiempos.
DAN 4:24 Ésta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que vino sobre mi ʼadón, el rey:
DAN 4:25 Te echarán de entre los hombres. Tu morada será con las bestias del campo. Con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás mojado. Pasarán siete tiempos sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien Él quiere.
DAN 4:26 En cuanto a la orden de dejar el tronco del árbol con sus raíces en la tierra, significa que tu reino te quedará firme, después que reconozcas que el cielo gobierna.
DAN 4:27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: redime tus pecados con justicia y borra tus iniquidades al mostrar misericordias a los oprimidos. Tal vez esto sea una prolongación de tu prosperidad.
DAN 4:28 Todo esto le llegó al rey Nabucodonosor.
DAN 4:29 Doce meses después, el rey paseaba en el palacio real de Babilonia
DAN 4:30 y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo mismo edifiqué para residencia real con la fuerza de mi poder para el esplendor de mi majestad?
DAN 4:31 Aún estaban estas palabras en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: Rey Nabucodonosor, a ti se te habla. El reino te es quitado.
DAN 4:32 Serás apartado de los hombres, y tu morada será con las bestias del campo. Te apacentarán como a los bueyes. Siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo gobierna en el reino de los hombres y lo da a quien le place.
DAN 4:33 En la misma hora se cumplió la Palabra sobre Nabucodonosor, y fue apartado de entre los hombres. Comía hierba como los bueyes. Su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.
DAN 4:34 Pero al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta. Entonces bendije al Altísimo. Alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno y su reino por todas las edades.
DAN 4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada. Él hace lo que quiere en la hueste del cielo y en los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano y le pregunte: ¿Qué haces?
DAN 4:36 En el mismo tiempo me fue devuelta mi razón y la majestad de mi reino. Mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis consejeros y mis nobles comenzaron a buscarme. Fui restablecido en mi soberanía, y me fue añadida una extraordinaria grandeza.
DAN 4:37 Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas y sus caminos justos. Él puede humillar a los que andan con altivez.
DAN 5:1 El rey Belsasar hizo un gran banquete para 1.000 de sus dignatarios y bebía vino en presencia de los 1.000.
DAN 5:2 Con el efecto del vino, Belsasar mandó traer los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su padre, sacó del Templo de Jerusalén para que el rey, sus dignatarios, sus esposas y sus concubinas bebieran en ellos.
DAN 5:3 Entonces le llevaron los vasos de oro que sacaron del Santuario del Templo del ʼElah de Jerusalén. Y el rey, sus dignatarios, sus esposas y sus concubinas bebieron en ellos.
DAN 5:4 Bebieron vino y alabaron a los ʼelohim de oro, plata, bronce, hierro, piedra y madera.
DAN 5:5 De repente aparecieron los dedos de una mano de hombre que escribía al frente del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio del rey. El rey veía la parte de la mano que escribía.
DAN 5:6 Entonces el rey palideció, sus pensamientos lo alarmaron, las coyunturas de sus caderas se aflojaron y sus rodillas se golpeaban la una contra otra.
DAN 5:7 El rey gritó a gran voz que acudieran los encantadores, los caldeos y los adivinos. Y les dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta inscripción y me explique su interpretación será vestido de púrpura, tendrá en su cuello un collar de oro y tendrá autoridad como tercero en el reino.
DAN 5:8 Entonces todos los sabios del rey entraron, pero no pudieron leer la inscripción, ni mostrar al rey su interpretación.
DAN 5:9 El rey Belsasar se turbó muchísimo y palideció. Sus dignatarios estaban perplejos.
DAN 5:10 Pero la reina, motivada por las palabras del rey y de sus dignatarios, entró a la sala del banquete y dijo: ¡Vive para siempre, oh rey! No te turben tus pensamientos, ni palidezca tu semblante.
DAN 5:11 En tu reino hay un hombre en el cual vive el Espíritu de los ʼelahs santos. En los días de tu padre fueron halladas en él luz, inteligencia y sabiduría, como la sabiduría de los ʼelahs. El rey Nabucodonosor, tu padre, oh rey, lo constituyó jefe de los magos, astrólogos, caldeos y adivinos,
DAN 5:12 porque fueron hallados en él un espíritu superior, ciencia y entendimiento para interpretar sueños, descifrar enigmas y resolver dudas, esto es, en Daniel, al cual el rey llamó Beltsasar. Ahora pues, llámese a Daniel, y él te declarará la interpretación.
DAN 5:13 Entonces Daniel fue llevado ante el rey. Y el rey le preguntó a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea?
DAN 5:14 Oí con respecto a ti que el espíritu de los ʼelahs santos está en ti, y que fueron hallados en ti luz, entendimiento y mayor sabiduría.
DAN 5:15 Ahora, sabios y astrólogos fueron traídos a mi presencia para que leyeran esta inscripción y me dieran su interpretación, pero no pudieron mostrarme la interpretación del asunto.
DAN 5:16 Oí con respecto a ti que puedes dar interpretaciones y resolver enigmas. Ahora, si puedes leer la inscripción y darme su interpretación, serás vestido de púrpura, tendrás un collar de oro en tu cuello y tendrás autoridad como tercero en el reino.
DAN 5:17 Entonces Daniel respondió al rey: ¡Tus obsequios sean para ti y da tus recompensas a otro! Leeré la inscripción al rey y le diré la interpretación.
DAN 5:18 Oh rey, el ʼElah Altísimo dio el reino, la grandeza, el esplendor y la majestad a tu padre Nabucodonosor.
DAN 5:19 Por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temían y temblaban ante él. Al que quería mataba y al que quería concedía vida. Al que quería engrandecía y al que quería humillaba.
DAN 5:20 Pero cuando su corazón se ensoberbeció y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino y despojado de su esplendor.
DAN 5:21 Fue apartado de entre los hijos de los hombres, su mente se hizo semejante a la de las bestias y su morada fue con los asnos monteses. Le hicieron comer hierba como a buey y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo hasta que reconoció que el ʼElah Altísimo tiene dominio sobre el reino de los hombres y pone al que le place en él.
DAN 5:22 Y tú, su hijo Belsasar, aunque sabías todo esto, no humillaste tu corazón,
DAN 5:23 sino te exaltaste contra el ʼAdón del cielo. Trajiste los vasos de su Templo delante de ti. Y tú, tus dignatarios, tus esposas y tus concubinas beben vino en ellos. Además de esto, diste alabanza a ʼelahs de plata, oro, bronce, hierro, piedra y madera, los cuales no ven, ni oyen, ni saben. Pero no glorificaste al ʼElah en cuya mano está tu aliento y tus caminos.
DAN 5:24 Entonces la mano que trazó esta inscripción fue enviada de su presencia.
DAN 5:25 Esta es la inscripción que fue trazada: Mene, Mene, Tekel, Uparsin.
DAN 5:26 Esta es la interpretación del asunto: Mene: ʼElah contó tu reino y le señaló fin.
DAN 5:27 Tekel: Fuiste pesado en balanza y fuiste hallado falto.
DAN 5:28 Parsin: Tu reino fue roto y dado a los medos y a los persas.
DAN 5:29 Entonces Belsasar dio órdenes. Vistieron a Daniel de púrpura y [le pusieron] un collar de oro en su cuello. Proclamaron con respecto a él que tenía autoridad y era el tercero en el reino.
DAN 5:30 Aquella misma noche Belsasar, rey de los caldeos, fue asesinado.
DAN 5:31 Darío, el medo, tomó el reino a los 72 años de edad.
DAN 6:1 A Darío le pareció bien establecer 120 sátrapas, para gobernar en todo el reino,
DAN 6:2 y al frente de ellos tres gobernadores (uno de ellos era Daniel), a quienes estos sátrapas dieran cuenta para que el rey no sufriera pérdida.
DAN 6:3 Este Daniel se distinguía por encima de los gobernadores y sátrapas, porque poseía un Espíritu superior. El rey pensaba darle autoridad sobre todo el reino.
DAN 6:4 Por lo cual los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión contra Daniel en lo relacionado con el reino, pero no podían hallar alguna acusación o falta, porque él era fiel. Ninguna negligencia o corrupción fue hallada en él.
DAN 6:5 Entonces aquellos hombres se dijeron: No hallaremos algún pretexto contra este Daniel para acusarlo, excepto en relación con la Ley de su ʼElah.
DAN 6:6 Entonces estos gobernadores y sátrapas se reunieron de común acuerdo ante el rey y le dijeron: ¡Rey Darío, vive para siempre!
DAN 6:7 Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, jefes y capitanes acordaron por consejo que promulgues un edicto real y lo firmes. Según este edicto cualquiera que en el espacio de 30 días demande petición de cualquier ʼElah u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
DAN 6:8 Ahora, oh rey, establece el edicto y firma el documento para que no sea modificado, según la ley de medos y persas, que es irrevocable.
DAN 6:9 El rey Darío firmó el edicto y la prohibición.
DAN 6:10 Cuando Daniel supo que el edicto estaba firmado, entró en su casa y abrió las ventanas de su habitación que se abrían hacia Jerusalén. Se arrodillaba tres veces al día, hablaba con Dios y daba gracias a su ʼElah, como solía hacer antes.
DAN 6:11 Entonces aquellos hombres, por acuerdo, fueron y hallaron a Daniel cuando hacía petición y súplica ante su ʼElah.
DAN 6:12 Luego llegaron al rey y le hablaron con respecto al edicto real: ¿No firmaste un edicto según el cual cualquiera que en el espacio de 30 días haga una petición a cualquier ʼelah u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? El rey respondió: La declaración es verdadera, según la ley de medos y persas, la cual no puede ser abrogada.
DAN 6:13 Entonces ellos contestaron al rey: Daniel, quien es de los cautivos de Judá, no te respeta, oh rey, ni acata el edicto que firmaste, sino hace su petición tres veces al día.
DAN 6:14 Cuando el rey oyó el asunto, le pesó muchísimo y resolvió librar a Daniel. Se esforzó para librarlo hasta ocultarse el sol.
DAN 6:15 Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Reconoce, oh rey, que es una ley de medos y persas, según la cual ningún edicto o decreto que el rey establezca puede ser abrogado.
DAN 6:16 Entonces el rey dio la orden. Llevaron a Daniel y lo echaron en el foso de los leones. Pero el rey dijo a Daniel: ¡Tu ʼElah, a Quien sirves continuamente, Él mismo te librará!
DAN 6:17 Una piedra fue llevada y puesta sobre la entrada del foso, la cual el rey selló con su anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que el acuerdo con respecto a Daniel no fuera alterado.
DAN 6:18 Luego el rey se retiró a su palacio y pasó la noche en ayuno. No le fueron llevados instrumentos de música ni concubinas bailarinas. El sueño huyó de él.
DAN 6:19 Al rayar el alba, el rey se levantó y fue apresuradamente al foso de los leones.
DAN 6:20 Y al acercarse al foso gritó con voz afligida a Daniel: ¡Daniel, esclavo del ʼElah viviente! ¿El ʼElah a Quien sirves continuamente pudo librarte de los leones?
DAN 6:21 Entonces Daniel respondió al rey: ¡Oh rey, vive para siempre!
DAN 6:22 Mi ʼElah envió a su Ángel, el cual cerró las bocas de los leones para que no me hicieran daño, porque fui hallado inocente ante Él, como también ante ti, oh rey. Nada malo hice.
DAN 6:23 Entonces el rey se alegró muchísimo y ordenó que sacaran a Daniel del foso. Daniel fue sacado del foso, y no se halló ninguna lesión en él, porque confió en su ʼElah.
DAN 6:24 Luego el rey dio orden, y aquellos hombres que acusaron a Daniel, junto con sus hijos y sus esposas, fueron llevados y echados en el foso de los leones. Aún no habían llegado al fondo del foso cuando los leones se apoderaron de ellos y los descuartizaron.
DAN 6:25 El rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: Paz les sea multiplicada.
DAN 6:26 Decreto que en todo el dominio de mi reino [todos] teman y tiemblen ante el ʼElah de Daniel, porque Él es el ʼElah viviente, y permanece para siempre. Su reino no será destruido y su dominio perdurará para siempre.
DAN 6:27 Él salva y libra. Hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra. Él libró a Daniel del poder de los leones.
DAN 6:28 Este Daniel prosperó en el reinado de Darío y en el reinado de Ciro el persa.
DAN 7:1 El primer año de Belsasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones de su cabeza mientras estaba en su cama. Entonces escribió el sueño y relató un resumen de él.
DAN 7:2 Daniel habló: Yo miraba en mi visión nocturna y vi que los cuatro puntos cardinales del cielo se desataban sobre el gran mar.
DAN 7:3 Cuatro grandes bestias, diferentes la una de la otra, subieron del mar.
DAN 7:4 La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo miraba hasta que sus alas fueron arrancadas, y ella fue levantada de la tierra. La levantaron a estar sobre sus dos pies, a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.
DAN 7:5 Miré una segunda bestia semejante a un oso. Estaba elevado de un lado. Tenía tres costillas entre los dientes de su boca, y se le dijo: ¡Levántate y devora mucha carne!
DAN 7:6 Después de eso yo miraba. Ahí estaba otra bestia, semejante a un leopardo que tenía cuatro alas de ave en sus espaldas. Esta bestia tenía cuatro cabezas, y se le dio dominio.
DAN 7:7 Después de eso miraba en las visiones de la noche. Ahí estaba la cuarta bestia, espantosa, terrible y muy fuerte, la cual tenía grandes dientes de hierro, con los cuales devoraba y desmenuzaba, y lo sobrante lo aplastaba con sus patas. Era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.
DAN 7:8 Yo observaba los cuernos, y vi que otro cuerno pequeño salía entre ellos, ante el cual tres de los primeros cuernos fueron arrancados de raíz. Y vi que este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba grandes cosas.
DAN 7:9 Yo miraba hasta que tronos fueron puestos. Se sentó un Anciano de Días, cuya ropa era blanca como la nieve y el cabello de su cabeza como lana pura. Su trono era llamas de fuego, y las ruedas del trono, de fuego ardiente.
DAN 7:10 Un río de fuego procedía de delante de Él y corría. Millares de millares le servían, y millones de millones estaban en pie delante de Él. El Juez se sentó, y los rollos fueron abiertos.
DAN 7:11 Entonces yo miraba a causa del ruido de las palabras arrogantes que el cuerno hablaba. Yo miraba hasta que la bestia fue matada, su cuerpo destruido y echado al fuego ardiente.
DAN 7:12 En cuanto a las otras bestias, se les quitó su dominio, pero la vida les fue prolongada por un tiempo determinado.
DAN 7:13 Yo observaba en las visiones nocturnas. Vi Uno como un Hijo de Hombre que venía con las nubes del cielo. Llegó hasta el Anciano de Días y se presentó ante Él.
DAN 7:14 Se le concedió dominio, gloria y un reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvan. Su dominio es eterno, que no pasará, y su reino no será jamás destruido.
DAN 7:15 En cuanto a mí, Daniel, se me turbó el espíritu a causa de esto, y las visiones de mi cabeza me alarmaban.
DAN 7:16 Me acerqué a uno de los que estaban en pie, y le pregunté la verdad con respecto a todo esto. Él me habló y me informó la interpretación de las cosas:
DAN 7:17 Estas cuatro bestias grandes son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.
DAN 7:18 Después los santos del Altísimo recibirán el reino, y lo poseerán por toda la eternidad, por todas las edades venideras.
DAN 7:19 Entonces quise saber la verdad con respecto a la cuarta bestia que era diferente de todas las otras, espantosa en gran manera. Devoraba y descuartizaba con sus dientes de hierro y uñas de bronce. Aplastaba con sus patas lo sobrante.
DAN 7:20 Tenía diez cuernos en su cabeza. Le salió otro cuerno delante del cual cayeron tres de ellos. Este cuerno tenía ojos y una boca que hablaba cosas grandes. Su aspecto era más imponente que el de sus compañeros.
DAN 7:21 Observaba que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía
DAN 7:22 hasta que vino el Anciano de Días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo. Cuando llegó el tiempo, los santos poseyeron el reino.
DAN 7:23 Dijo: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos. Devorará, trillará y despedazará toda la tierra.
DAN 7:24 En cuanto a los diez cuernos: diez reyes se levantarán de ese reino, y otro tras ellos, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.
DAN 7:25 Hablará palabras contra el Altísimo y quebrantará a sus santos. Intentará cambiar los tiempos y la Ley. Serán entregados en su mano por un tiempo, tiempos y medio tiempo.
DAN 7:26 Pero el Juez se sentará y le quitará su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin.
DAN 7:27 El reino, el dominio y la majestad de los reinos bajo todo el cielo será dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es eterno. Todos los dominios le servirán y obedecerán.
DAN 7:28 En este punto terminó la revelación. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me alarmaron muchísimo y mi semblante palideció, pero guardé el asunto en mi corazón.
DAN 8:1 El tercer año del reinado del rey Belsasar, yo, Daniel, tuve una visión, después de la anterior.
DAN 8:2 En esa visión yo estaba junto al río Ulai en Susa, la capital, en la provincia de Elam.
DAN 8:3 Alcé los ojos y miré. Ahí estaba un carnero parado frente al río. Aunque tenía dos cuernos largos, uno era más alto que el otro, y el más alto creció posteriormente.
DAN 8:4 Vi que el carnero acometía con sus cuernos hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur. Y ninguna bestia prevalecía delante de él, ni había quien escapara de su poder. Hacía lo que quería y se engrandecía.
DAN 8:5 Mientras yo consideraba esto, vi que un macho cabrío llegaba del oeste sobre la superficie de toda la tierra, sin tocar el suelo. Aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.
DAN 8:6 Fue hasta el carnero de dos cuernos que yo vi en la ribera del río, y lo embistió con toda la furia de su fuerza.
DAN 8:7 Lo vi encendido en cólera. Fue hasta el carnero, lo acometió y rompió sus dos cuernos. El carnero no tuvo fuerzas para enfrentarse a él. Por tanto lo derribó a tierra, lo pisoteó, y no hubo quien librara al carnero de su poder.
DAN 8:8 El macho cabrío se engrandeció muchísimo, pero cuando estaba en su mayor poderío, aquel gran cuerno fue quebrado. En su lugar surgieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro puntos cardinales del cielo.
DAN 8:9 De uno de ellos surgió un cuerno pequeño que creció mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia la tierra gloriosa.
DAN 8:10 Se engrandeció hacia la hueste celestial. Echó parte de la hueste y de las estrellas a la tierra, y las pisoteó.
DAN 8:11 Se engrandeció contra el Comandante de la hueste. Quitó el sacrificio continuo y derribó el lugar de su Santuario.
DAN 8:12 Se le entregó el ejército para oponerse al sacrificio continuo por causa de la transgresión. Echó a tierra la verdad, efectuó cuanto quiso y prosperó.
DAN 8:13 Entonces oí a un santo que hablaba. Y otro santo preguntó al que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del sacrificio continuo, la transgresión desoladora, y la entrega del Santuario y el ejército para que sean pisoteados?
DAN 8:14 Y él respondió: Hasta 2.300 tardes y mañanas. Luego el Santuario será purificado.
DAN 8:15 Aconteció que mientras yo, Daniel, consideraba la visión y procuraba comprenderla, vi que se colocó delante de mí uno que tenía aspecto de hombre.
DAN 8:16 Y oí una voz de hombre en las riberas del Ulai, que clamó: ¡Gabriel, facilita que éste entienda la visión!
DAN 8:17 Así que fue adonde yo estaba parado. Cuando llegó me postré atemorizado rostro en tierra. Pero él me dijo: Hijo de hombre, entiende que la visión es para el tiempo del fin.
DAN 8:18 Mientras él hablaba conmigo, me postré en tierra en un profundo adormecimiento. Pero él me tocó y me puso en pie.
DAN 8:19 Y me dijo: Mira, te enseñaré lo que ocurrirá en el último tiempo de la ira, porque eso es para el tiempo del fin.
DAN 8:20 En cuanto al carnero que viste que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia.
DAN 8:21 El macho cabrío es el rey de Grecia, y el gran cuerno entre sus ojos es el primer rey.
DAN 8:22 En cuanto al cuerno que fue quebrado y cuatro surgieron en su lugar, significa que de ese reino se levantarán cuatro reinos, aunque no con la fuerza del primero.
DAN 8:23 Al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores completen su transgresión, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.
DAN 8:24 Su poder será enorme, pero no por su propia fuerza. Causará grandes ruinas y prosperará, actuará arbitrariamente y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.
DAN 8:25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano. Se ensoberbecerá en su corazón. En tiempo de seguridad destruirá a muchos y se levantará contra el Príncipe de los príncipes. Pero será quebrantado, aunque no por mano humana.
DAN 8:26 La visión de las tardes y mañanas que se narró es verdadera, pero tú debes guardar la visión, porque es para mucho tiempo [futuro].
DAN 8:27 Y yo, Daniel, quedé quebrantado y estuve enfermo algunos días. Luego me levanté y atendí los negocios del rey, pero estaba espantado a causa de la visión. No la entendía.
DAN 9:1 El primer año de Darío, hijo de Asuero, del linaje de los medos, que fue proclamado rey sobre el reino de los caldeos,
DAN 9:2 en ese primer año de su reinado, yo, Daniel, entendí por los rollos que, según la Palabra de Yavé dada al profeta Jeremías, el número de los años que debía durar la desolación de Jerusalén sería 70 años.
DAN 9:3 Entonces volví mi rostro hacia ʼAdonay mi ʼElohim, y lo busqué en conversación con Él y ruego, con ayuno, tela áspera y ceniza.
DAN 9:4 Hablé con Yavé mi ʼElohim e hice confesión: Oh ʼAdonay, el grande y asombroso ʼEL, digno de ser temido, que guardas el Pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus Mandamientos:
DAN 9:5 Pecamos, cometimos iniquidad, obramos impíamente, fuimos rebeldes y nos apartamos de tus Mandamientos y de tus Preceptos.
DAN 9:6 No obedecimos a tus esclavos profetas, que en tu Nombre hablaron a nuestros reyes, gobernantes, antepasados y a todo el pueblo de la tierra.
DAN 9:7 Oh ʼAdonay, tuya es la justicia. Nuestra es la confusión de rostro que hoy lleva todo hombre de Judá, los habitantes de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todos los países adonde los echaste a causa de sus obras infieles que cometieron contra Ti.
DAN 9:8 Oh ʼAdonay, nuestra es la vergüenza de semblante, porque contra ti pecamos nosotros, nuestros reyes, nuestros gobernantes y nuestros antepasados.
DAN 9:9 A ʼAdonay, nuestro ʼElohim, corresponden la compasión y el perdón, aunque nosotros nos rebelamos contra Él.
DAN 9:10 No obedecimos la voz de Yavé nuestro ʼElohim para andar en sus enseñanzas que Él puso delante de nosotros por medio de sus esclavos profetas.
DAN 9:11 Todo Israel traspasó tu Ley y se apartó para no obedecer tu voz. Por eso nos cayó la maldición y el juramento escrito en la Ley de Moisés, esclavo de ʼElohim, porque pecamos contra Él.
DAN 9:12 Él cumplió la Palabra que habló contra nosotros y contra nuestros gobernantes. Trajo sobre nosotros tan grande calamidad, porque nunca se hizo bajo el cielo algo semejante a lo que se hizo contra Jerusalén.
DAN 9:13 Como está escrito en la Ley de Moisés, toda esta calamidad vino sobre nosotros. No imploramos el favor de Yavé nuestro ʼElohim, no nos apartamos de nuestra iniquidad, ni pusimos atención a tu verdad.
DAN 9:14 Por tanto Yavé guardó la calamidad y la trajo sobre nosotros, porque Yavé nuestro ʼElohim es justo en todas sus obras, pero no obedecimos su voz.
DAN 9:15 Y ahora, oh ʼAdonay, ʼElohim nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste famoso como sucede hoy: ¡Pecamos y fuimos perversos!
DAN 9:16 Oh ʼAdonay, aparta tu ira y furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu Montaña Santa, según todas tus obras justas. Porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros antepasados, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de los que nos rodean.
DAN 9:17 Ahora pues, ʼElohim nuestro, oye el clamor de tu esclavo y sus súplicas. Por amor a Ti, concede que tu Rostro resplandezca sobre tu Santuario desolado, oh ʼAdonay.
DAN 9:18 ¡Oh ʼElohim mío! Inclina tu oído y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu Nombre. Porque no presentamos nuestras súplicas ante Ti confiados en algún mérito nuestro, sino confiados en tus grandes misericordias.
DAN 9:19 ¡Oh ʼAdonay, escucha! ¡Oh ʼAdonay, perdona! ¡Oh ʼAdonay, escucha y actúa! ¡Oh ʼElohim mío, por amor a Ti mismo, no tardes! Porque por tu Nombre son nombrados tu ciudad y tu pueblo.
DAN 9:20 Aún hablaba con Dios, confesaba mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentaba mi súplica ante Yavé mi ʼElohim por la Montaña Santa de mi ʼElohim.
DAN 9:21 Mientras aún hablaba con Dios, aquel varón Gabriel, a quien miré al principio en la visión, voló hacia mí con rapidez como a la hora del sacrificio de la tarde.
DAN 9:22 Y me explicó: Daniel, ahora vine para iluminar tu entendimiento.
DAN 9:23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden. Y yo vine para enseñártela, porque tú eres un varón muy amado. Por tanto, considera el asunto y entiende la visión.
DAN 9:24 70 semanas están determinadas sobre tu pueblo y tu Santa Ciudad, para terminar la transgresión, poner fin al pecado, hacer sacrificio que apacigua por la iniquidad, introducir la justicia perdurable, sellar la visión y la profecía y ungir al Santísimo.
DAN 9:25 Sabe y entiende que desde la salida del decreto para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y 62 semanas. Se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
DAN 9:26 Después de las 62 semanas se quitará la vida al Mesías, pero no por [causa] de Él. Y el pueblo de un príncipe que vendrá destruirá la ciudad y el Santuario, pero su fin será como una inundación. Hasta el fin de la guerra se decretaron asolamientos.
DAN 9:27 Él hará el pacto con muchos por otra semana. A la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con las numerosas repugnancias, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
DAN 10:1 El tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada Palabra a Daniel, llamado Beltsasar, Palabra verdadera con respecto a un gran conflicto. Él comprendió la Palabra y tuvo inteligencia en la visión.
DAN 10:2 En aquellos días, yo, Daniel, estuve afligido por espacio de tres semanas.
DAN 10:3 No comí manjar delicado, ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas completas.
DAN 10:4 El día 24 del mes primero yo estaba en la orilla del gran río Hidequel.
DAN 10:5 Al levantar mis ojos miré, y vi a un varón vestido de lino blanco, ceñida su cintura con oro de Ufaz.
DAN 10:6 Su cuerpo era como crisólito, su rostro como un relámpago y sus ojos como antorchas de fuego. Sus brazos y pies tenían la refulgencia del bronce incandescente, y el sonido de sus palabras era como el estruendo de una multitud.
DAN 10:7 Solo yo, Daniel, vi aquella visión. Los hombres que estaban conmigo no la vieron. Pero un gran temor cayó sobre ellos, y huyeron para esconderse.
DAN 10:8 Yo quedé solo y vi esta gran visión. No quedó fuerza en mí, porque mi vigor se cambió en fragilidad. Me quedé sin vigor.
DAN 10:9 Pero oí el sonido de sus palabras. Y al oírlo, me postré en tierra con un sueño profundo.
DAN 10:10 Sin embargo, una mano me tocó. Temblaba y me puso sobre mis manos y mis rodillas.
DAN 10:11 Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré. Ponte derecho sobre tus pies, porque ahora fui enviado a ti. Y cuando me dijo esa palabra, me puse en pie y temblaba.
DAN 10:12 Me dijo: Daniel, no temas, porque desde el primer día cuando dispusiste tu corazón para entender y humillarte ante tu ʼElohim, tus palabras fueron oídas, y vine a causa de ellas.
DAN 10:13 Pero el príncipe del reino de Persia se me opuso 21 días. Pero mira, Miguel, uno de los principales arcángeles, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia.
DAN 10:14 Vine para informarte lo que vendrá a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para aquellos días.
DAN 10:15 Mientras él me decía estas palabras, yo volví mi rostro hacia la tierra y enmudecí.
DAN 10:16 Pero ciertamente uno que parecía un ser humano tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: ʼadón mío, a causa de la visión me vinieron dolores y no retuve fuerza.
DAN 10:17 ¿Cómo puede el esclavo de mi ʼadón hablar con mi ʼadón? Porque en cuanto a mí, ahora mismo no me queda fuerza ni aliento.
DAN 10:18 Entonces, aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, me fortaleció
DAN 10:19 y me dijo: Muy amado, no temas. La paz sea contigo. Esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas y dije: Que hable mi ʼadón, porque me fortaleciste.
DAN 10:20 Entonces él preguntó: ¿Entiendes por qué vine a ti? Ahora tengo que volver para luchar contra el príncipe de Persia, y ciertamente el príncipe de Grecia viene pronto.
DAN 10:21 Pero te declararé lo que está escrito en el rollo de la verdad. Nadie me ayuda contra ellos, sino Miguel, el príncipe de ustedes.
DAN 11:1 El primer año de Darío el medo, me levanté para ser un estímulo y protección para él.
DAN 11:2 Y ahora te anunciaré la verdad: Mira, se levantarán aún tres reyes en Persia, y el cuarto conseguirá grandes riquezas, más que todos ellos. Cuando se fortalezca por medio de sus riquezas, agitará a todos contra el reino de Grecia.
DAN 11:3 Se levantará luego un rey poderoso que gobernará con gran dominio y hará lo que quiera.
DAN 11:4 Pero tan pronto como se levante, su reino será quebrantado y repartido a los cuatro puntos cardinales del cielo, pero no a sus descendientes, ni con el poder con el cual él dominó. Porque su reino será arrancado y pasará a otros fuera de aquéllos.
DAN 11:5 El rey del sur será fuerte, pero uno de sus príncipes será más fuerte que él y ejercerá un dominio mayor que él.
DAN 11:6 Después de algunos años harán una alianza, y la hija del rey del sur irá al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no retendrá su posición de poder, ni él permanecerá con su poder. Ella será entregada junto con los que la llevaron, con el que la engendró y con el que la fortaleció en su tiempo.
DAN 11:7 Pero un renuevo de sus raíces se levantará sobre su trono, quien vendrá con ejército contra el rey del norte. Entrará en la fortaleza del rey del norte, luchará contra ellos y prevalecerá.
DAN 11:8 También se llevará a Egipto a los ʼelohim de ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y oro. Por [algunos] años él se mantendrá [contra] el rey del norte.
DAN 11:9 Y [éste] entrará en el reino del sur y volverá a su tierra.
DAN 11:10 Pero sus hijos se movilizarán, reunirán una multitud de grandes fuerzas que llegarán, inundarán, pasarán y volverán a hacer guerra, aun contra la fortaleza.
DAN 11:11 Por lo cual el rey del sur se enfurecerá. Saldrá, peleará contra el rey del norte y pondrá una gran multitud en campaña. Toda aquella multitud será entregada en su mano.
DAN 11:12 Cuando se lleve la multitud, su corazón se enaltecerá. Derribará a muchos millares, pero no prevalecerá.
DAN 11:13 El rey del norte volverá a alistar una multitud mayor que la primera. Al final de algunos años presionará con un gran ejército y mucho equipo.
DAN 11:14 En aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur. Hombres violentos de tu pueblo se levantarán para cumplir la visión, pero fracasarán.
DAN 11:15 Vendrá el rey del norte, levantará baluartes y tomará la ciudad fortificada. Las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus tropas escogidas, porque no [tendrá] fuerzas para resistir.
DAN 11:16 El que vendrá contra él hará lo que quiera, y no habrá quien se le [pueda] enfrentar. Permanecerá en la tierra gloriosa, la cual será destruida bajo su poder.
DAN 11:17 Luego [el rey del norte] dirigirá su mirada para conquistar todo el reino [del sur]. Hará convenios con él y le dará a su hija como esposa para destruirlo, pero no permanecerá ni tendrá éxito.
DAN 11:18 Entonces volverá su rostro a las costas, y tomará muchas [de ellas]. Pero un príncipe hará cesar su afrenta, y aun hará volver su oprobio sobre él.
DAN 11:19 Luego volverá su mirada hacia las fortalezas de su tierra, pero tropezará y caerá. No se volverá a hallar.
DAN 11:20 Se levantará otro en su lugar que enviará un cobrador de tributos por todo el esplendor del reino. Pero a los pocos días será quebrantado, aunque no con furia, ni en batalla.
DAN 11:21 Un hombre despreciable le sucederá, a quien no se otorgará la majestad del reino. Pero vendrá con tranquilidad y tomará el reino por medio de intrigas.
DAN 11:22 Las fuerzas enemigas serán arrasadas como inundación de aguas delante de él. Serán completamente destruidas, junto con el príncipe del pacto.
DAN 11:23 Porque después de hacer pacto con él, engañará, subirá y saldrá vencedor con poca gente.
DAN 11:24 Cuando la provincia esté en paz y abundancia, entrará y hará lo que sus padres y abuelos no hicieron: repartirá botín, despojos y riquezas a sus guerreros. Tramará sus designios contra las fortalezas, pero por un tiempo.
DAN 11:25 Con un gran ejército moverá su poderío y su ardor contra el rey del sur. También el rey del sur se empeñará en la guerra con un ejército grande y poderoso. Pero no prevalecerá, porque habrá designios contra él.
DAN 11:26 Aun lo quebrantarán los que coman de sus manjares. Su ejército será destruido y muchos caerán muertos.
DAN 11:27 Estos dos reyes maquinarán el mal en su corazón. Se hablarán mentira en una misma mesa, pero no prosperarán, porque el fin es aún para un tiempo determinado.
DAN 11:28 Volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón estará contra el Pacto santo. Hará lo que quiera y volverá a su tierra.
DAN 11:29 En el tiempo señalado volverá hacia el sur, pero la última llegada no será como la primera.
DAN 11:30 Porque las naves de Quitim vendrán contra él, y será intimidado. Volverá, se enfurecerá contra el Pacto santo, actuará, volverá y se entenderá con los que abandonan el Pacto santo.
DAN 11:31 Su tropas se levantarán y profanarán el Santuario y la fortaleza. Quitarán el continuo sacrificio y pondrán allí la repugnancia desoladora.
DAN 11:32 Seducirá a los violadores del Pacto con lisonjas, pero el pueblo que conoce a su ʼElohim se esforzará y actuará.
DAN 11:33 Los sabios del pueblo harán que muchos comprendan, aunque por algunos días caerán a espada y fuego, en cautividad y despojo.
DAN 11:34 En su caída serán ayudados con un socorro pequeño, y muchos se unirán a ellos con lisonjas.
DAN 11:35 También algunos de los que tengan entendimiento caerán, para que sean refinados, purificados y emblanquecidos hasta el tiempo del fin, porque aún no llega el tiempo determinado.
DAN 11:36 Aquel rey hará lo que quiera, se ensoberbecerá y se engrandecerá sobre todo dios. Contra el ʼEl de los ʼelohim hablará cosas espantosas. Prosperará, hasta que sea consumada la ira, porque lo decretado se cumplirá.
DAN 11:37 No prestará atención a los ʼelohim de sus antepasados, ni atenderá el deseo de las mujeres, ni respetará a algún ʼelohim, porque se exaltará por encima de todo.
DAN 11:38 Pero en su lugar honra al ʼeloha de las fortalezas, a quien sus antepasados no conocieron. Lo honrará con oro, plata, piedras costosas y cosas agradables.
DAN 11:39 Actuará contra las fortalezas inexpugnables con la unión a un ʼeloha extraño, y llenará de honores a los que lo reconozcan. Les dará dominio sobre muchos y repartirá la tierra por precio.
DAN 11:40 Pero después de un tiempo, el rey del sur arremeterá contra él. Como una tempestad el rey del norte se levantará contra él con carruajes, gente a caballo y con muchos barcos. Entrará en los países y pasará sobre ellos.
DAN 11:41 Entrará en la tierra gloriosa, y muchas provincias caerán. Pero Edom, Moab y la mayoría de los hijos de Amón escaparán de su mano.
DAN 11:42 Extenderá también su mano contra otras tierras, y la tierra de Egipto no escapará.
DAN 11:43 Se apoderará de los tesoros de oro, plata y todas las cosas preciosas de Egipto. Los libios y etíopes seguirán sus huellas.
DAN 11:44 Pero noticias del oriente y del norte lo turbarán. Saldrá con gran furia para destruir y matar a muchos.
DAN 11:45 Plantará las tiendas de su palacio entre los mares y la Montaña gloriosa y santa. Pero le vendrá su fin, y no tendrá quien lo ayude.
DAN 12:1 Miguel, el gran arcángel que respalda a los hijos de tu pueblo se levantará en aquel tiempo. Será tiempo de angustia, como nunca hubo desde cuando existen las naciones hasta entonces. Pero en aquel tiempo tu pueblo será libertado, todos los que se hallen inscritos en el rollo.
DAN 12:2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y afrenta perpetua.
DAN 12:3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan la justicia a la multitud como las estrellas a perpetua eternidad.
DAN 12:4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el rollo hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá. El conocimiento aumentará.
DAN 12:5 Entonces yo, Daniel, observé y vi que dos estaban en pie, uno a cada lado del río.
DAN 12:6 Y [uno] preguntó al varón vestido de lino que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?
DAN 12:7 Escuché al varón vestido de lino, quien levantó sus manos hacia el cielo y juró por Aquel que vive por los siglos: será por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Cuando termine la destrucción del poder del pueblo santo se cumplirán todas estas cosas.
DAN 12:8 Yo escuché, pero no entendí. Y dije: ʼadón mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
DAN 12:9 Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
DAN 12:10 Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados. Los impíos obrarán impíamente y ninguno de ellos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
DAN 12:11 Desde el tiempo cuando sea quitado el continuo sacrificio hasta la repugnancia desoladora [habrá] 1.290 días.
DAN 12:12 ¡Inmensamente feliz el que espere y llegue a 1.335 días!
DAN 12:13 Tú irás hasta el fin y reposarás. Te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.
HOS 1:1 La Palabra de Yavé que vino a Oseas, hijo de Beeri, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en los días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel.
HOS 1:2 Cuando Yavé comenzó a hablar por medio de Oseas le dijo: Vé, toma para ti una mujer prostituta y engendra hijos de prostitución, porque la tierra se prostituye totalmente y se aparta de Yavé.
HOS 1:3 Fue, pues, y tomó a Gomer, hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
HOS 1:4 Yavé le dijo: Llámalo Jezreel, porque muy pronto castigaré la casa de Jehú por la sangre derramada en Jezreel, y eliminaré el reino de la Casa de Israel.
HOS 1:5 Sucederá que aquel día quebraré el arco de Israel en el valle de Jezreel.
HOS 1:6 Otra vez concibió y dio a luz una hija. Y Yavé le dijo: Llámala Lo-ruhama, porque ya no me compadeceré de la Casa de Israel para perdonarlos.
HOS 1:7 Pero tendré compasión de la Casa de Judá y los salvaré por Yavé, su ʼElohim. No los libraré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos, ni con jinetes.
HOS 1:8 Después de destetar a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.
HOS 1:9 Yavé dijo: Llámalo Lo-ammi, porque ustedes no son mi pueblo ni Yo seré para ustedes su [ʼElohim].
HOS 1:10 Sin embargo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar donde les fue dicho: Ustedes no son mi pueblo, se les dirá: Son hijos del ʼEL que vive.
HOS 1:11 Los hijos de Judá y de Israel se unirán y designarán un solo caudillo. Subirán de la tierra, porque grande es el día de Jezreel.
HOS 2:1 Llamen a sus hermanos Ammi, y a sus hermanas Ruhama.
HOS 2:2 Contiendan con su madre, contiendan, porque ella no es mi esposa ni Yo soy su esposo, para que se quite de su cara sus fornicaciones, y sus adulterios de entre sus pechos.
HOS 2:3 No sea que la despoje, la deje totalmente desnuda, la coloque como el día cuando nació, la deje como el desierto, la reduzca a tierra árida, la mate de sed,
HOS 2:4 y no me compadezca de sus hijos porque son hijos bastardos.
HOS 2:5 Sí, su madre se prostituyó, la que los dio a luz se deshonró, pues se dijo: Iré tras mis amantes, los cuales me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi vino.
HOS 2:6 Por tanto mira, Yo obstruyo tu camino con espinos. Construiré un muro contra ella para que no encuentren sus senderos.
HOS 2:7 Perseguirá a sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los hallará, y dirá: Volveré a mi primer esposo, porque entonces estaba mejor que ahora.
HOS 2:8 Ella no entendía que era Yo el que le daba el grano, el mosto y el aceite, el que le multiplicaba la plata y el oro que usan para baal.
HOS 2:9 Por eso le retendré mi grano en la cosecha y mi mosto en su época. Recuperaré mi lana y mi lino con los cuales cubría su desnudez.
HOS 2:10 Descubriré ante sus amantes su infamia, y no habrá quien la libre de mi mano.
HOS 2:11 Haré cesar todo su alborozo: sus fiestas, sus nuevas lunas y sus sábados, y todas sus solemnidades.
HOS 2:12 Arrasaré su vid y su higuera, de las cuales decía: son mi paga, me las dieron mis amantes. Las convertiré en matorrales, y los comerán las bestias del campo.
HOS 2:13 La castigaré por los días dedicados a los baales, a los cuales les quemaba incienso, y adornada con aretes y collares iba detrás de sus amantes, y se olvidaba de mí, dice Yavé.
HOS 2:14 Por tanto, Yo la atraeré y la llevaré al desierto, y le hablaré a su corazón.
HOS 2:15 Allí le daré sus viñas y el valle de Acor, como puerta de esperanza. Allí me responderá como en su juventud, como cuando salió de Egipto.
HOS 2:16 Sucederá en aquel día, dice Yavé, que tú me llamarás: Esposo mío, y ya no me llamarás: ʼAdón mío.
HOS 2:17 Pues quitaré de su boca los nombres de los baales, y sus nombres ya no serán invocados.
HOS 2:18 Haré un pacto a favor de ellos con las bestias salvajes, las aves de los cielos y los reptiles de la tierra. Romperé el arco, la espada y las batallas de la tierra, y haré que reposen seguros.
HOS 2:19 Te comprometeré conmigo para siempre. Te desposaré conmigo en justicia y justo juicio, con benignidad y gran misericordia.
HOS 2:20 Te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yavé.
HOS 2:21 Aquel día responderé, dice Yavé. Yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra.
HOS 2:22 Y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel.
HOS 2:23 Y la sembraré en la tierra para Mí mismo, y me compadeceré de Lo-ruhama, y diré a Lo-ammi: Pueblo mío. Y él responderá: Tú eres mi ʼElohim.
HOS 3:1 Yavé me dijo: Vé otra vez, ama a una mujer amada por su esposo, aunque adúltera, tal como Yavé ama a los hijos de Israel, aunque siguen a ʼelohim extraños y aman las tortas de uvas pasas.
HOS 3:2 La compré para mí por 165 piezas de plata y 230 litros de cebada.
HOS 3:3 Y le dije: Muchos días estarás conmigo. No te prostituirás ni aceptarás a otro hombre. Lo mismo haré yo contigo.
HOS 3:4 Porque muchos días estarán los hijos de Israel, sin rey y sin caudillo, sin sacrificio y sin columna, sin efod y las pequeñas imágenes que usan como ídolos domésticos.
HOS 3:5 Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Yavé su ʼElohim y a David su rey. Acudirán temblorosos a Yavé y a su bondad en los últimos días.
HOS 4:1 Oigan la Palabra de Yavé, oh hijos de Israel. Porque Yavé contiende con los habitantes de la tierra, porque no hay verdad ni compasión ni conocimiento de ʼElohim en la tierra,
HOS 4:2 Sino propagan el juramento falso y la mentira, el asesinato, el robo y el adulterio prevalecen. Uno tras otro suceden los homicidios.
HOS 4:3 Por eso la tierra tendrá luto, y todos los que la habitan desfallecerán juntamente con las bestias del campo y las aves del cielo. También los peces del mar perecerán.
HOS 4:4 Pero nadie acuse ni reprenda a otro, porque, oh sacerdote, mi contienda es contigo.
HOS 4:5 Por tanto, tropezarás de día y el profeta tropezará contigo de noche.
HOS 4:6 Porque mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque desechaste el conocimiento, Yo te echaré del sacerdocio. Porque olvidaste la Ley de tu ʼElohim, también Yo me olvidaré de tus hijos,
HOS 4:7 Que cuanto más se multiplican, más pecan contra Mí. Cambiaré su resplandor en vergüenza.
HOS 4:8 Se alimentan con las ofrendas por el pecado de mi pueblo, y a su iniquidad elevan su anhelo.
HOS 4:9 Como es el pueblo así es el sacerdote. Los castigaré por sus caminos y les pagaré según sus obras.
HOS 4:10 Comerán y no se saciarán, fornicarán y no se multiplicarán, porque abandonaron a Yavé.
HOS 4:11 Fornicación, vino y mosto quitan el entendimiento.
HOS 4:12 Mi pueblo consulta al leño, y el palo le responde. Porque un espíritu de prostitución lo extravió, y se prostituyeron contra su ʼElohim.
HOS 4:13 Sobre las cumbres de las montañas ofrecen sacrificios y queman incienso sobre las colinas debajo del roble, del álamo y del olmo, porque su sombra es agradable. Por eso sus hijas fornican y sus nueras cometen adulterio.
HOS 4:14 Yo no castigaré a sus hijas cuando se prostituyan, ni a sus nueras cuando adulteren, porque los hombres se van con las prostitutas y con las prostitutas sagradas ofrecen sacrificios. El pueblo sin entendimiento se arruina.
HOS 4:15 Aunque tú, Israel te prostituyas, que Judá no sea culpable. Tampoco vaya a Gilgal, ni suba a Bet-avén, ni jure al decir: ¡Vive Yavé!
HOS 4:16 Puesto que Israel es terco como novilla indómita, ¿Yavé lo pastoreará como cordero en el campo?
HOS 4:17 Efraín se apegó a los ídolos. ¡Déjalo!
HOS 4:18 Su embriaguez es rebelión. Ciertamente cometen prostitución, y sus gobernantes aman mucho el deshonor.
HOS 4:19 El viento los ató en sus alas, y serán avergonzados a causa de sus sacrificios.
HOS 5:1 ¡Oigan esto, sacerdotes! ¡Atiendan, oh Casa de Israel! Presten atención, oh casa real. A ustedes afecta esta sentencia, porque fueron trampa en Mizpa, red tendida en la montaña Tabor,
HOS 5:2 y fosa cavada en Sitim. Yo los castigaré a todos.
HOS 5:3 Conozco a Efraín, e Israel no se me oculta. Tú, Efraín, incitaste a la prostitución, e Israel se contaminó.
HOS 5:4 Sus obras no los dejan volver a su ʼElohim, porque un espíritu de prostitución está dentro de ellos, y no conocen a Yavé.
HOS 5:5 La soberbia de Israel testifica contra él mismo. Israel y Efraín tropezaron en su pecado, y Judá tropezará con ellos.
HOS 5:6 Con sus rebaños y manadas de ganado vacuno Irán a buscar a Yavé, pero no lo hallarán. Él se apartó de ellos.
HOS 5:7 Ellos traicionaron a Yavé, porque engendraron hijos ilegítimos. Ahora los devorará la luna nueva junto con su tierra.
HOS 5:8 ¡Toquen la trompeta en Gabaa y la trompeta en Ramá! ¡Toquen la alarma en Bet-avén! ¡Detrás de ti, oh Benjamín!
HOS 5:9 Efraín será asolado el día del castigo. Entre las tribus de Israel declaro lo que es seguro.
HOS 5:10 Los gobernantes de Judá son como los que desplazan linderos. Derramaré mi ira sobre ellos como el agua.
HOS 5:11 Efraín está oprimido, sus derechos violados, porque quiso seguir mandatos.
HOS 5:12 Yo seré, pues, como polilla a Efraín, y como carcoma a la Casa de Judá.
HOS 5:13 Cuando Efraín vio su enfermedad, y Judá miró su llaga, entonces Efraín fue a Asiria y acudió al rey Jareb. Pero él no puede sanarlos, ni curar su llaga.
HOS 5:14 Porque Yo seré como un león para Efraín, y como un leoncillo para la Casa de Judá. Yo, Yo mismo haré presa y me iré. La llevo, y no hay quien me la quite.
HOS 5:15 Me iré y regresaré a mi lugar hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su aflicción me buscarán sinceramente.
HOS 6:1 ¡Vengan, volvamos a Yavé! Porque Él desgarró, pero nos sanará. Él hirió, pero nos vendará.
HOS 6:2 Nos dará vida después de dos días. Al tercer día nos levantará para que vivamos delante de Él.
HOS 6:3 ¡Conozcámoslo, pues! ¡Sigamos adelante para conocer a Yavé! Su salida es tan cierta como la aurora. Él vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía que riega la tierra.
HOS 6:4 ¿Qué haré contigo, Efraín? ¿Qué haré contigo, Judá? Su fidelidad es como nube mañanera, como el rocío temprano que desaparece.
HOS 6:5 Por eso los maté con las palabras de mi boca. Los trocé por medio de los profetas, y mi sentencia saldrá como la luz.
HOS 6:6 Porque fidelidad quiero, y no sacrificios, conocimiento de ʼElohim, y no holocaustos.
HOS 6:7 Ellos, como Adán, quebrantaron mi Pacto. Allí me fueron infieles.
HOS 6:8 Galaad es una villa de malhechores, llena de huellas de sangre.
HOS 6:9 Como salteadores al acecho de un hombre, así bandas de sacerdotes asesinan por el camino a Siquem, cometieron execrable maldad.
HOS 6:10 En la Casa de Israel vi cosas horrendas. Allí se prostituye Efraín. Allí se contamina Israel.
HOS 6:11 Y también tú, Judá, tienes preparada la cosecha cuando Yo restaure de la cautividad a mi pueblo.
HOS 7:1 Cuando Yo curaba a Israel se descubrió la iniquidad de Efraín y salieron a la luz las maldades de Samaria. Porque obran con engaño. El ladrón se mete por dentro, y la pandilla despoja por fuera.
HOS 7:2 No reflexionan en su corazón que Yo tengo presentes todas sus perversidades. Sus propias acciones los cercaron y están delante de Mí.
HOS 7:3 Alegran al rey con sus maldades, y a los príncipes con sus mentiras.
HOS 7:4 Todos ellos son adúlteros. Son como horno encendido que el panadero solo deja de atizar desde el amasado hasta la fermentación.
HOS 7:5 El día de nuestro rey, al calor del vino, los príncipes lo contaminaron. Él extendió su mano a los escarnecedores,
HOS 7:6 Porque como a un horno acercaron su corazón a la intriga. Toda la noche dormita su ira. Por la mañana arde como llama de fuego.
HOS 7:7 Todos arden como un horno, devoran a sus gobernantes. Todos sus reyes van a la caída. Pero entre ellos no hay quien clame a Mí.
HOS 7:8 Efraín se mezcló con los pueblos. Efraín es una torta no volteada.
HOS 7:9 Le socavan su fuerza los extraños, pero él no se da cuenta. El cabello cano se esparce en él, pero él no se da cuenta.
HOS 7:10 La propia soberbia de Israel testifica en contra suya, pero ellos no se vuelven a Yavé su ʼElohim. A pesar de todo, no lo buscan.
HOS 7:11 Efraín es una paloma ingenua y atolondrada. Claman a Egipto, acuden a Asiria.
HOS 7:12 Tan pronto como Yo eche mi red sobre ellos, y como a pájaros los haré caer. Los atraparé tan pronto como escuche la bandada.
HOS 7:13 ¡Ay de ellos, porque se apartaron de Mí! ¡Destrucción sobre ellos, porque se rebelaron contra Mí! ¿Los redimiré cuando ellos me calumnian?
HOS 7:14 Aun cuando gimen en sus camas no claman a Mí de corazón. Se apartan de Mí y se reúnen para el trigo y para el vino.
HOS 7:15 Aunque Yo adiestré y fortalecí sus brazos, ellos piensan mal contra Mí.
HOS 7:16 Se vuelven, pero no a ʼElyón. Son como arco que yerra. Sus príncipes pues caerán a espada por la ira de su propia lengua. Esto será su escarnio en la tierra de Egipto.
HOS 8:1 ¡Pon la trompeta en tus labios! ¡Como águila viene contra la Casa de Yavé, porque violaron mi Pacto y se rebelaron contra mi Ley!
HOS 8:2 A Mí clamarán: ¡ʼElohim mío, nosotros te conocemos!
HOS 8:3 Pero Israel rechazó lo bueno, el enemigo lo perseguirá.
HOS 8:4 Designaron reyes sin intervención mía. Constituyeron gobernantes sin mi aprobación. Con su plata y con su oro hicieron ídolos para su destrucción.
HOS 8:5 Él rechaza tu becerro, oh Samaria. Mi ira se encendió contra ellos. ¿Hasta cuándo son incapaces de lograr purificación?
HOS 8:6 Porque de Israel es aun esto. El artífice lo hizo, no es ʼElohim. ¡Será destrozado el becerro de Samaria!
HOS 8:7 Sembraron viento y cosecharán tempestad. No tendrán cosecha, ni la espiga producirá harina. Y si la produce, extraños la comerán.
HOS 8:8 Israel será devorado. Será una vasija inútil entre las naciones.
HOS 8:9 Porque fueron a Asiria y Efraín como asno solitario. j Alquiló amantes.
HOS 8:10 Pero aunque alquilen entre las naciones, ahora los reuniré y serán afligidos un poco por la carga del rey de los príncipes.
HOS 8:11 Efraín multiplicó los altares para pecar. Para él son altares para pecar.
HOS 8:12 Le escribí las grandezas de mi Ley. Fueron recibidas como cosa extraña.
HOS 8:13 Aunque en los sacrificios de mis ofrendas sacrifican y coman carne, Yavé no las aceptará. Se acuerda de su iniquidad y castigará sus pecados. Volverán a Egipto.
HOS 8:14 Porque Israel olvidó a su Hacedor y edificó palacios. Judá multiplicó ciudades fortificadas. Pero Yo encenderé un fuego en sus ciudades que consumirá sus palacios.
HOS 9:1 Oh Israel, no te alegres ni te regocijes como otros pueblos, porque te prostituiste al abandonar a tu ʼElohim, y amaste salario de prostituta en todas las eras del trigo.
HOS 9:2 La era y el lagar no los alimentarán, y el mosto les fallará.
HOS 9:3 No vivirán en la tierra de Yavé. Efraín se volverá a Egipto, y en Asiria comerán manjar impuro.
HOS 9:4 No ofrecerán a Yavé libaciones de vino, ni sus holocaustos le serán aceptos. Serán para ellos como pan de duelo. Todos los que lo coman quedarán impuros. Su pan será para ellos mismos, pero no entrará en la Casa de Yavé.
HOS 9:5 ¿Qué harán el día de la solemnidad, el día de la fiesta de Yavé?
HOS 9:6 Si escapan a causa de la calamidad, Egipto los recogerá, y Menfis los sepultará. La codicia de su plata la heredará la ortiga, y en sus tiendas crecerán espinos.
HOS 9:7 Llegan los días del castigo, Llegan los días de la retribución. Que lo sepa Israel: A causa de la magnitud de tu pecado, A causa de tu gran maldad y de tu gran odio, El profeta enloqueció. El hombre inspirado es insensato.
HOS 9:8 El vidente de Efraín profetiza sin contar con su ʼElohim. Es trampa de cazador en todos sus caminos, odio en la Casa de su ʼElohim.
HOS 9:9 Se corrompieron grandemente, como en los días de Gabaa. Pero Él se acuerda de su culpa y castigará su pecado.
HOS 9:10 Como uvas en el desierto hallé a Israel. Como la fruta temprana de la higuera encontré a sus antepasados. Pero ellos fueron a Baal-peor y se apartaron para vergüenza. Fueron tan repugnantes como aquello que amaron.
HOS 9:11 Como ave volará la gloria de Efraín. No habrá parto, ni embarazo, ni concepción.
HOS 9:12 Y aunque críen a sus hijos, los quitaré de en medio de los hombres. ¡Ay de ellos en verdad, cuando Yo me aparte de ellos!
HOS 9:13 Según observé, Efraín es otra Tiro plantada en la pradera, pero Efraín entregará sus hijos al verdugo.
HOS 9:14 Dales, oh Yavé, lo que les vas a dar. Dales una matriz que aborte y pechos resecos.
HOS 9:15 Toda su maldad ocurrió en Gilgal. Allí, pues, les tomé aversión por la perversidad de sus hechos los eché de mi Casa. Ya no los amaré más. Todos sus gobernantes son desleales.
HOS 9:16 Herido está Efraín. Su raíz está seca y no da fruto. Aunque engendre, mataré lo deseable de sus órganos internos.
HOS 9:17 Mi ʼElohim los desechará, porque ellos no lo escucharon, yandarán errantes entre las naciones.
HOS 10:1 Vid frondosa es Israel. Produce fruto para sí mismo según la abundancia de su fruto. Él aumentó los altares según la abundancia de su tierra. Ellos embellecen sus estelas.
HOS 10:2 El corazón de ellos es engañoso. Ahora son hallados culpables. Él derribará sus altares. Él arruinará sus estelas.
HOS 10:3 Porque ahora dicen: No tenemos rey. No respetamos a Yavé. En cuanto al rey, ¿qué puede hacer por nosotros?
HOS 10:4 Hablan solo palabras. Con juramentos falsos hacen contratos y juran en vano. El juicio crece como hierba venenosa en los surcos del campo.
HOS 10:5 Los habitantes de Samaria temen a causa del becerro de Bet-avén, en verdad el pueblo hará lamento por él, y sus sacerdotes idólatras llorarán por él, porque salió de él su gloria.
HOS 10:6 Será llevado a Asiria como presente al rey Jareb. La vergüenza se adueña de Efraín. Israel se avergüenza de su propia decisión.
HOS 10:7 El rey de Samaria es destruido, como una astilla sobre el agua.
HOS 10:8 Los lugares altos de Avén, pecado de Israel, serán destruidos, y sobre sus altares crecerán espinos y cardos. Entonces dirán a las montañas: ¡Cúbrannos! Y a las colinas: ¡Caigan sobre nosotros!
HOS 10:9 Desde los días de Gabaa pecaste, oh Israel. Allí están firmes. ¿La batalla de Gabaa contra los inicuos no los alcanzó?
HOS 10:10 Cuando lo desee, los castigaré. Los pueblos se reunirán contra ellos cuando sean atados por sus dos transgresiones.
HOS 10:11 Efraín es una novilla domesticada a la cual le gusta trillar. Yo puse el yugo de bondad sobre su hermoso cuello. A Efraín le pondré el yugo. Judá tirará el arado. Jacob desmenuzará los terrones.
HOS 10:12 Siembren para ustedes justicia. Cosechen para ustedes misericordia. Aren para ustedes barbecho, pues es tiempo de buscar a Yavé, hasta que Él venga y haga llover justicia sobre ustedes.
HOS 10:13 Araron perversidad, cosecharon iniquidad, comieron el fruto de mentiras. Porque ustedes confiaron en su propio camino y en la multitud de sus valientes.
HOS 10:14 Por tanto, un tumulto surgirá entre tu pueblo, y todas tus fortalezas serán destruidas. Y Como Salmán destruyó a Bet-arbel el día de la batalla, la madre fue destrozada con sus hijos.
HOS 10:15 Así se hará con ustedes, Bet-ʼEl, por causa de su gran maldad. Al rayar el alba será cortado completamente el rey de Israel.
HOS 11:1 Cuando Israel era un muchacho, Yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
HOS 11:2 Cuanto más los llamaba, tanto más se alejaban de mi Presencia. Continuaban los sacrificios a los baales y quemaban incienso a los ídolos.
HOS 11:3 Pero fui Yo Quien enseñó a andar a Efraín. Los tomé por sus brazos. Sin embargo, no reconocieron que Yo los sanaba.
HOS 11:4 Los atraje con cuerdas humanas, con correas de amor. Fui para ellos como el que quita el yugo de su nuca. Me incliné y los alimenté.
HOS 11:5 No regresará a la tierra de Egipto, pero el asirio será su rey, porque rehusaron convertirse.
HOS 11:6 La espada blandirá contra sus ciudades, y demolerá los cerrojos de sus puertas, porque siguieron sus propios planes.
HOS 11:7 Mi pueblo está inclinado a apartarse de Mí. Aunque me llaman el Altísimo, ninguno en absoluto me exalta.
HOS 11:8 ¿Cómo puedo abandonarte, oh Efraín? ¿Cómo puedo entregarte, oh Israel? ¿Cómo puedo hacerte como Adma? ¿Cómo puedo tratarte como a Zeboim? Se me conmueve el corazón dentro de Mí, se enternece toda mi compasión.
HOS 11:9 No me volveré para destruir a Efraín, por cuanto Yo soy ʼEL, y no hombre, el Santo en medio de ti, y no vendré con furor.
HOS 11:10 Caminarán tras Yavé. Él rugirá como un león. Cuando ruja, sus hijos vendrán temblorosos desde occidente.
HOS 11:11 Desde Egipto vendrán temblorosos como pájaros, desde la tierra de Asiria, como palomas, y vivirán en sus casas, dice Yavé.
HOS 11:12 Efraín me rodeó de mentiras, la Casa de Israel, de falsedad. Judá aún divaga contra ʼEL, contra el Santo, Quien es Fiel.
HOS 12:1 Efraín se apacienta de viento, y persigue al viento del este. Mentiras y destrucción aumentan continuamente. Además hizo un pacto con Asiria, y lleva el aceite de Egipto.
HOS 12:2 Yavé tiene pleito con Judá. Castigará a Jacob conforme a sus caminos. Le pagará según sus obras.
HOS 12:3 En el vientre tomó por el talón a su hermano, y en su madurez luchó con ʼElohim.
HOS 12:4 Luchó con el Ángel y prevaleció. Lloró, y le imploró gracia. En Bet-ʼEl lo encontró, y allí habló con nosotros.
HOS 12:5 ¡Sí, Yavé es el ʼElohim de las huestes! ¡Yavé es su nombre!
HOS 12:6 Tú, pues, devuélvete hacia tu ʼElohim. Practica la bondad y la justicia, y espera siempre en tu ʼElohim.
HOS 12:7 Mercader que tiene en su mano balanza falsa es amigo de oprimir.
HOS 12:8 Dijo Efraín: Me enriquecí ciertamente. Hallé riqueza para mí. En todas mis labores no hallarán en mí alguna iniquidad que sea pecado.
HOS 12:9 Sin embargo, desde la tierra de Egipto Yo soy Yavé tu ʼElohim. Aún te haré vivir en tiendas, como en los días de la solemnidad.
HOS 12:10 Porque también hablé a los profetas. Multipliqué visiones y por medio de los profetas expuse parábolas.
HOS 12:11 ¿Hay iniquidad en Galaad? Solo son vanidad. En Gilgal sacrificaban becerros, pero sus altares son como pilas de piedras junto a los surcos del campo.
HOS 12:12 Huyó Jacob a la tierra de Aram. Israel sirvió para adquirir esposa, y por una esposa cuidó ovejas.
HOS 12:13 Por medio de un profeta Yavé sacó a Israel de Egipto, y por medio de un profeta fue preservado.
HOS 12:14 Efraín lo provocó a amarga ira. Por tanto, ʼAdonay dejará sobre él la culpa de sangre y hará volver sobre él su oprobio.
HOS 13:1 Cuando Efraín hablaba, había temor. Era exaltado en Israel, pero pecó por causa de baal y murió.
HOS 13:2 Y ahora añadieron a su pecado. Se hacen imágenes fundidas. Con su plata hacen imágenes fundidas, ídolos, según su entendimiento, todos ellos, obra de artesano. Les dicen a los hombres que sacrifican que besen los becerros.
HOS 13:3 Por tanto, serán como la niebla de la mañana, como el rocío del amanecer que pronto desaparece, como la concha del trigo soplada de la era por el viento, como el humo de la chimenea.
HOS 13:4 Pero desde la tierra de Egipto Yo soy Yavé tu ʼElohim, y tú no tendrás ʼelohim, aparte de Mí, porque no hay Salvador sino Yo.
HOS 13:5 Yo te conocí en el desierto, en tierra de sequedad.
HOS 13:6 Cuando comieron su pasto quedaron satisfechos. Se llenaron y se exaltó su corazón. Por esta causa se olvidaron de Mí.
HOS 13:7 Por tanto, seré para ellos como un león. j Los acecharé como leopardo junto al camino.
HOS 13:8 Los asaltaré como osa a la cual le robaron las crías, y desgarraré la cobertura de sus corazones. Los devoraré como una leona y las fieras del campo los despedazarán.
HOS 13:9 Tu rebelión contra Mí, tu Ayudador, oh Israel, es tu destrucción.
HOS 13:10 ¿Dónde está tu rey para que te salve en todas tus ciudades? ¿Y tus jueces, a los cuales dijiste: Denme un rey y capitán?
HOS 13:11 En mi furor te di un rey, y en mi ira te lo quité.
HOS 13:12 Atada está la maldad a Efraín. Su pecado está bien guardado.
HOS 13:13 Le vendrán dolores de mujer que está de parto. Él es un hijo necio que no llegó a tiempo a la apertura del vientre.
HOS 13:14 ¿Los libraré del poder del Seol? ¿Los redimiré de la muerte? ¿Dónde está, oh muerte, tu pestilencia? ¿Dónde, oh sepulcro, tu destrucción? La compasión estará escondida de mis ojos.
HOS 13:15 Aunque él fructifique entre sus hermanos, vendrá un viento del este. El viento de Yavé subirá del desierto. Entonces su manantial se secará. Se agotará su fuente. Él despojará el tesoro de todos sus objetos preciosos
HOS 13:16 Porque se rebeló contra su ʼElohim. Culpable de castigo es Samaria. Ellos caerán por la espada. Sus bebés serán estrellados, y sus esposas embarazadas desgarradas.
HOS 14:1 ¡Oh Israel, regresa a Yavé tu ʼElohim, pues caíste a causa de tu iniquidad!
HOS 14:2 Tomen palabras y regresen a Yavé. Díganle: Quita toda iniquidad, acéptanos con benevolencia. Te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
HOS 14:3 Asiria no nos salvará. No montaremos en caballos, ni diremos nunca más a la obra de nuestras manos: ustedes son nuestro ʼElohim. Porque en ti el huérfano halla misericordia.
HOS 14:4 Sanaré su apostasía. Los amaré por gracia, porque mi ira se apartó de ellos.
HOS 14:5 Seré para Israel como el rocío. Florecerá como el lirio y extenderá sus raíces como el Líbano.
HOS 14:6 Se extenderán sus ramas. Su esplendor será como el del olivo, y exhalará su fragancia como el Líbano.
HOS 14:7 Regresarán y se sentarán bajo su sombra. Serán revividos como el grano y crecerán como una vid. Su aroma será como la del vino del Líbano.
HOS 14:8 Efraín dirá: ¿Qué más tengo yo que hacer con ídolos? Yo responderé y velaré por ti. Soy como un exuberante ciprés. De mí viene tu fruto.
HOS 14:9 El que es sabio, que entienda estas cosas. El que sea prudente que las sepa. Porque los caminos de Yavé son rectos, el justo andará en ellos, pero los transgresores tropezarán en ellos.
JOE 1:1 La Palabra de Yavé que vino a Joel, hijo de Petuel:
JOE 1:2 Escuchen esto, oh ancianos, escuchen todos, habitantes de la tierra. ¿Sucedió esto en sus días o en los días de sus antepasados?
JOE 1:3 Contarán esto a sus hijos, y los hijos de ellos a sus hijos, y los hijos de éstos a la otra generación:
JOE 1:4 Lo que dejó la oruga lo comió la langosta, lo que dejó la langosta lo comió el pulgón, y lo que dejó pulgón lo comió el saltamontes.
JOE 1:5 Despierten, borrachos, y lloren. Giman todos los que beben vino, porque el mosto es quitado de su boca.
JOE 1:6 Porque un pueblo fuerte e innumerable invade mi tierra. Sus dientes son de león y sus colmillos de leona.
JOE 1:7 Convirtió mi viña en desolación, desgajó mi higuera, la descortezó y dejó blancas sus ramas.
JOE 1:8 Laméntate como una joven cubierta de tela áspera a causa del esposo de su juventud.
JOE 1:9 En la Casa de Yavé se suspendieron la ofrenda vegetal y la libación. Los ministros de Yavé están de duelo.
JOE 1:10 El campo está asolado, la tierra está de luto, porque el trigo fue devastado, el mosto se seca y se agota el aceite.
JOE 1:11 Avergüéncense, labradores, giman, viñadores, por el trigo y la cebada, porque se perdió la cosecha del campo.
JOE 1:12 La vid está seca, la higuera marchita, también el granado, la palmera y el manzano. Se secaron todos los árboles del campo, por lo cual se agotó el gozo de los hijos de los hombres.
JOE 1:13 Vístanse de luto, sacerdotes. Giman, ministros del altar. Pernocten con tela áspera, ministros de mi ʼElohim, porque a la casa de su ʼElohim se le negó la ofrenda vegetal y la libación.
JOE 1:14 Proclamen un ayuno, convoquen solemne asamblea, reúnan a los ancianos y a todos los habitantes de la tierra en la Casa de Yavé, su ʼElohim, e invoquen a Yavé.
JOE 1:15 ¡Ay por ese día, porque el día de Yavé está cerca! ¡Ya llega como devastación de ʼEL-Shadday!
JOE 1:16 ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, y la alegría y el júbilo de la Casa de nuestro ʼElohim?
JOE 1:17 Se pudrió el grano debajo de los terrones, los graneros fueron desolados, destruidos los silos, porque se acabó el grano.
JOE 1:18 ¡Cómo mugen las bestias! ¡Las manadas de ganado vacuno vagan sin rumbo, porque no hay alimento para ellas! ¡Hasta los rebaños de ovejas tienen que sufrir!
JOE 1:19 A ti clamo, oh Yavé, porque el fuego devoró los pastizales del desierto. La llama quemó todos los árboles del campo.
JOE 1:20 Hasta las bestias del campo respiran anhelosamente detrás de Ti, porque están secas las corrientes de agua y el fuego devoró las praderas del desierto.
JOE 2:1 ¡Toquen trompeta en Sion! ¡Suene alarma en mi Montaña Santa! ¡Tiemblen todos los habitantes de la tierra! Porque viene el día de Yavé. Ciertamente está cerca.
JOE 2:2 Día de oscuridad y de falta de luz, como negrura que se extiende sobre las montañas. Es un pueblo grande y poderoso. Nunca hubo algo igual, ni lo habrá en los años de muchas generaciones.
JOE 2:3 Un fuego devora delante de él. Tras él quema la llama. Como un jardín de Edén era la tierra antes de ellos, pero será un desolado desierto después de ellos y nada en absoluto se les escapa.
JOE 2:4 Su apariencia tiene aspecto de corceles, de jinetes que galopan.
JOE 2:5 Con un estrépito de carruajes brincan en las cumbres de las montañas. Con el chasquido de llamas de fuego devoran la hojarasca, como pueblo poderoso dispuesto para la batalla.
JOE 2:6 Los pueblos tiemblan delante de él, palidecen todos los semblantes.
JOE 2:7 Corren cual valientes, escalan el muro como guerreros, cada cual marcha en su fila y no abandona su rumbo.
JOE 2:8 No se estorban unos a otros, cada cual marcha por su camino. Cuando irrumpen a través de las defensas no rompen filas.
JOE 2:9 Asaltan la ciudad, escalan el muro, suben a las casas, y como ladrones, penetran por las ventanas.
JOE 2:10 Delante de ellos tiembla la tierra y se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen y las estrellas retiran su fulgor.
JOE 2:11 Yavé da su voz ante su ejército. Su campamento es muy grande, poderoso el que ejecuta su Palabra. ¡Porque grande y terrible es el día de Yavé! ¿Quién lo podrá soportar?
JOE 2:12 Pero aun ahora, Yavé dice: ¡Regresen a Mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento!
JOE 2:13 Rasguen su corazón, y no sus ropas. Regresen a Yavé su ʼElohim, Quien es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en misericordia, y se duele del castigo.
JOE 2:14 Quizás se vuelva, se conduela, y a su paso deje una bendición, [es decir], una ofrenda vegetal y una libación para Yavé, el ʼElohim de ustedes.
JOE 2:15 ¡Toquen trompeta en Sion, proclamen ayuno! ¡Convoquen asamblea,
JOE 2:16 congreguen al pueblo, santifiquen la asamblea, reúnan a los ancianos, reúnan a los niños y a los bebés! ¡Salga el novio de su habitación, y la novia de su tálamo!
JOE 2:17 ¡Lloren los sacerdotes entre la entrada y el altar! Y digan los ministros de Yavé: Oh Yavé, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad al oprobio, a la burla entre los gentiles. ¿Por qué se dirá entre los pueblos: Dónde está su ʼElohim?
JOE 2:18 Entonces Yavé se llenará de celo por su tierra y de compasión por su pueblo.
JOE 2:19 Yavé responderá y dirá a su pueblo: Miren, Yo les envío trigo, vino y aceite. Serán saciados con ellos. Y nunca más los pondré como oprobio de las naciones.
JOE 2:20 Alejaré de ustedes al del norte, lo dispersaré por tierra seca y desolada. Su vanguardia estará hacia el mar oriental, y su retaguardia hacia el mar occidental. Se esparcirá su hediondez, y se extenderá su pestilencia, porque hizo grandes cosas.
JOE 2:21 ¡Regocíjate y alégrate, oh tierra, y no temas, porque Yavé hizo proezas!
JOE 2:22 No teman, animales del campo, porque los pastos del desierto germinarán, porque el árbol dará su fruto, y la vid y la higuera producirán abundante fruto.
JOE 2:23 ¡Alégrense, oh hijos de Sion y regocíjense en Yavé su ʼElohim! Porque en su justicia les da la lluvia, la temprana y la tardía como antes.
JOE 2:24 Las eras se llenarán de trigo, los lagares rebosarán de vino nuevo y aceite.
JOE 2:25 Les restituiré los años que devoraron el saltón, el saltamontes, el cigarrón y la langosta, mi gran ejército que envié contra ustedes.
JOE 2:26 Comerán en abundancia, se saciarán y alabarán el Nombre de Yavé su ʼElohim, porque hizo prodigios por ustedes. Nunca más mi pueblo será avergonzado.
JOE 2:27 Sabrán que Yo estoy en medio de Israel, que Yo soy Yavé su ʼElohim y que no hay algún otro. Mi pueblo nunca más será avergonzado.
JOE 2:28 Después de esto derramaré mi Espíritu sobre todo ser humano. Sus hijos y sus hijas profetizarán, sus ancianos tendrán sueños y sus jóvenes tendrán visiones.
JOE 2:29 También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
JOE 2:30 Haré prodigios en los cielos y en la tierra, sangre, fuego y columnas de humo.
JOE 2:31 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el día grande y terrible de Yavé.
JOE 2:32 Sucederá que todo el que invoque el nombre de Yavé será salvo, porque en la Montaña Sion y en Jerusalén quedará un remanente, según dijo Yavé. Y entre los supervivientes estarán los que Yavé llamó.
JOE 3:1 Ciertamente en aquellos días y en aquel tiempo, cuando Yo restaure de la cautividad a Judá y a Jerusalén,
JOE 3:2 reuniré a todas las naciones y las conduciré al valle de Josafat. Allí contenderé con ellas a favor de mi pueblo, mi heredad, porque dispersaron a Israel entre las naciones y se repartieron mi tierra.
JOE 3:3 Sobre mi pueblo echaron suertes, cambiaron un muchacho por una prostituta y vendieron una niña por vino para poder beber.
JOE 3:4 ¿Qué tienen Tiro, Sidón y toda Filistea contra Mí? ¿Quieren vengarse de Mí? Pues si de Mí tratan de vengarse, bien pronto haré que su venganza se vuelva sobre su cabeza,
JOE 3:5 porque tomaron mi plata y mi oro, mis cosas preciosas y hermosas, y las metieron en sus templos.
JOE 3:6 Vendieron los hijos de Judá y de Jerusalén a los hijos de los griegos para alejarlos de su territorio.
JOE 3:7 Pero Yo los sacaré del lugar donde los vendieron y haré recaer la paga sobre su cabeza.
JOE 3:8 Venderé sus hijos e hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, una nación distante, pues Yavé habló.
JOE 3:9 ¡Pregónenlo a las naciones! ¡Prepárense para una guerra! ¡Levántense los hombres valientes! Todos los guerreros: ¡Acérquense y suban!
JOE 3:10 Con los arados forjen espadas y con sus hoces hagan lanzas. Diga el débil: ¡Soy fuerte!
JOE 3:11 ¡Apresúrense y vengan, todas las naciones de alrededor, y reúnanse allí! ¡Oh Yavé, que bajen tus valientes!
JOE 3:12 ¡Despiértense las naciones y acudan al valle de Josafat, porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor!
JOE 3:13 Metan la hoz, porque la cosecha está madura. Vengan y pisen, porque el lagar está lleno, y rebosan las tinajas, porque su maldad es mucha.
JOE 3:14 ¡Multitudes y multitudes hay en el valle de la Decisión! ¡Cercano está el día de Yavé en el valle de la Decisión!
JOE 3:15 El sol y la luna se oscurecen, y las estrellas no dan su resplandor.
JOE 3:16 Yavé ruge desde Sion. Da su voz desde Jerusalén y tiemblan los cielos y la tierra. Pero Yavé es la esperanza de su pueblo, la fortaleza de los hijos de Israel.
JOE 3:17 Entonces conocerán que Yo soy Yavé su ʼElohim, quien mora en Sion, mi Montaña Santa. Jerusalén será santa, y los extraños no pasarán más por ella.
JOE 3:18 En aquel día sucederá que las montañas destilarán vino dulce, las colinas manarán leche, las cañadas de Judá desbordarán de agua, y de la Casa de Yavé brotará un manantial que regará el valle de Sitim.
JOE 3:19 Egipto será convertido en desolación, y Edom en un desierto asolado por la violencia hecha a los hijos de Judá, porque derramaron sangre inocente en su tierra.
JOE 3:20 Pero Judá será ocupada para siempre, y Jerusalén, por todas las generaciones.
JOE 3:21 Limpiaré la sangre de los que no limpié. Y Yavé morará en Sion.
AMO 1:1 Palabras de Amós, uno de los pastores de Tecoa. Visión que tuvo sobre Israel en los días de Uzías, rey de Judá, y en los días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.
AMO 1:2 Dijo: ¡Yavé ruge desde Sion, y alza su voz desde Jerusalén! Los pastizales de los pastores hacen duelo, y la cumbre de la montaña Carmelo se seca.
AMO 1:3 Yavé dice: Por tres transgresiones de Damasco, y por la cuarta, no revocaré su castigo: Porque trillaron a Galaad con trillos de hierro.
AMO 1:4 Encenderé fuego en la casa de Hazael que devorará los palacios de Ben-adad.
AMO 1:5 Quebraré el cerrojo de Damasco, destruiré a los habitantes del valle de Avén y al que empuña el cetro de Bet-edén. El pueblo de Aram irá desterrado a Kir, dice Yavé.
AMO 1:6 Yavé dice: Por tres transgresiones de Gaza, y por la cuarta, no revocaré el juicio: Porque deportaron a un pueblo entero para entregarlo a Edom.
AMO 1:7 Enviaré fuego al muro de Gaza, el cual devorará sus palacios.
AMO 1:8 Destruiré a los habitantes de Asdod, y al que empuña el cetro en Ascalón. Volveré mi mano contra Ecrón, y el resto de los filisteos perecerá, dice ʼAdonay Yavé.
AMO 1:9 Yavé dice: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo: Porque entregaron una población entera a Edom y no recordaron el pacto fraternal.
AMO 1:10 Enviaré fuego sobre los muros de Tiro, el cual devorará sus palacios.
AMO 1:11 Yavé dice: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo: Porque persiguió con espada a su hermano y no tuvo compasión. Porque su ira desgarra continuamente y retiene su furor para siempre,
AMO 1:12 enviaré un fuego sobre Temán, que devorará los palacios de Bosra.
AMO 1:13 Yavé dice: Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el cuarto, no revocaré su castigo: Porque para ampliar sus linderos cortaron por el medio a las mujeres embarazadas de Galaad.
AMO 1:14 Encenderé un fuego en el muro de Rabá. Devorará sus palacios en medio de los alaridos del día de batalla y de una tormenta en día tempestuoso.
AMO 1:15 El rey y todos sus jefes irán en cautiverio, dice Yavé.
AMO 2:1 Yavé dice: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo: Porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.
AMO 2:2 Enviaré fuego sobre Moab, y devorará los palacios de Queriot. En el tumulto morirá Moab, con gritos de guerra y el sonido de trompeta.
AMO 2:3 También cortaré al juez de en medio de ella. Mataré con él a todos sus jefes, dice Yavé.
AMO 2:4 Yavé dice: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no le revocaré su castigo: Porque despreciaron la Ley de Yavé y no guardaron sus Ordenanzas, y los extraviaron sus mentiras, tras las cuales anduvieron sus antepasados.
AMO 2:5 Encenderé fuego en Judá, que devorará los palacios de Jerusalén.
AMO 2:6 Yavé dice: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo: Porque venden al justo por dinero, y al necesitado por un par de sandalias.
AMO 2:7 Codician hasta el polvo de la tierra que está sobre la cabeza del pobre, y pervierten la senda del humilde. Un hombre y su padre se unen con la misma joven, a fin de profanar mi santo Nombre.
AMO 2:8 Se acuestan sobre ropas retenidas en prenda junto a cualquier altar y beben el vino de los multados en la casa de su ʼelohim.
AMO 2:9 Yo destruí al amorreo ante ellos, cuya estatura era como la altura de los cedros y fuertes como los robles. Sin embargo Yo destruí su fruto arriba y sus raíces abajo,
AMO 2:10 Yo, Quien los saqué de la tierra de Egipto y los conduje por el desierto durante 40 años para que poseyeran la tierra del amorreo.
AMO 2:11 Entonces levanté a algunos de sus hijos para que fueran profetas y a algunos de sus jóvenes para que fueran nazareos. ¿No es así, oh hijos de Israel? dice Yavé.
AMO 2:12 Pero ustedes dieron a beber vino a los nazareos y mandaron a los profetas: No profeticen.
AMO 2:13 Ciertamente, ustedes me presionaron, como una carreta es presionada cuando está cargada de gavillas.
AMO 2:14 No hay escape para el ágil, ni el fuerte saca su fuerza, ni el valiente salva su vida.
AMO 2:15 El que empuña el arco no resistirá, el ligero de pies no escapará, ni el jinete salvará su vida.
AMO 2:16 Aun el más bravo entre los guerreros huirá desnudo en aquel día, dice Yavé.
AMO 3:1 Oh hijos de Israel, escuchen la palabra que Yavé habla contra ustedes, contra toda la familia que saqué de la tierra de Egipto:
AMO 3:2 Entre todas las familias de la tierra, solo los conocí a ustedes. Por tanto, los castigaré por todas sus iniquidades.
AMO 3:3 ¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?
AMO 3:4 ¿Rugirá el león en el bosque si no tiene presa? ¿Rugirá el leoncillo en su guarida si no apresó?
AMO 3:5 ¿Caerá el pájaro al suelo si no hay trampa? ¿Saltará la trampa del suelo sin no atrapó?
AMO 3:6 ¿Se tocará la trompeta en la ciudad sin alborotar al pueblo? ¿Sucederá alguna calamidad en la ciudad si Yavé no la envía?
AMO 3:7 Ciertamente ʼAdonay Yavé nada hace sin revelar su secreto a sus esclavos profetas.
AMO 3:8 Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si ʼAdonay Yavé habla, ¿quién no profetizará?
AMO 3:9 Proclamen en los palacios de Asdod, digan en los palacios de la tierra de Egipto: Reúnanse en las montañas de Samaria, vean las numerosas opresiones en medio de ella.
AMO 3:10 No saben hacer lo recto, dice Yavé, atesoran en sus palacios violencia y devastación.
AMO 3:11 Por tanto, ʼAdonay Yavé dice: Un enemigo que rodea la tierra derribará tu fuerza y saqueará tus palacios.
AMO 3:12 Yavé dice: Como el pastor rescata de la boca del león un par de patas o la punta de una oreja, así los hijos de Israel que viven en Samaria serán rescatados: Con la esquina de una cama y con el cobertor de un sofá.
AMO 3:13 Escuchen y testifiquen contra la casa de Jacob, dice ʼAdonay Yavé, el ʼElohim de las huestes.
AMO 3:14 Porque el día cuando Yo castigue las transgresiones de Israel, también castigaré los altares de Bet-ʼEl. Los cuernos del altar serán arrancados y caerán a tierra.
AMO 3:15 También destruiré la casa de invierno y la casa de verano, perecerán los palacios de marfil y las grandes edificaciones desaparecerán, dice Yavé.
AMO 4:1 Escuchen estas palabras, vacas de Basán que están en la montaña de Samaria, quienes oprimen a los pobres, quebrantan a los necesitados y dicen a sus esposos: ¡Traigan para que bebamos!
AMO 4:2 ʼAdonay Yavé juró por su santidad: Ciertamente vienen días sobre ustedes cuando serán llevados con garfios, y a sus descendientes, con anzuelos de pescador.
AMO 4:3 Ustedes saldrán por las brechas, cada una delante de ella, y serán echadas al Armón, dice Yavé.
AMO 4:4 Vayan a Bet-ʼEl, rebélense a Gilgal y multipliquen la rebelión. Lleven sus sacrificios por la mañana y sus diezmos cada tres días.
AMO 4:5 Ofrezcan ofrenda de acción de gracias con pan leudado. Proclamen ofrendas voluntarias, porque aman esto, oh hijos de Israel, dice ʼAdonay Yavé.
AMO 4:6 Pero yo también les di limpieza de dientes en todas sus ciudades y carencia de pan en todas sus aldeas. Sin embargo, no regresaron a Mí, dice Yavé.
AMO 4:7 Les retuve la lluvia tres meses antes de la cosecha. Hice llover en un pueblo y en otro no. En una parcela llovía y otra se secaba sin lluvia.
AMO 4:8 De dos o tres pueblos iban a otro para beber agua, y no se saciaban, pero no se volvieron a Mí, dice Yavé.
AMO 4:9 Los golpeé con ráfagas de viento y con honguillo. La persistente langosta devoró sus huertos y sus viñas, higueras y olivos, pero no regresaron a Mí, dice Yavé.
AMO 4:10 Les envié la mortandad y maté a espada a sus jóvenes junto con sus caballos capturados. Hice que la hediondez de su campamento subiera a sus fosas nasales, pero no regresaron a Mí, dice Yavé.
AMO 4:11 Los destruí como ʼElohim destruyó a Sodoma y Gomorra. Fueron como un tizón salvado de la llama, pero no se volvieron a Mí, dice dice Yavé.
AMO 4:12 Por tanto, oh Israel, así te haré a ti. Porque haré esto contigo, ¡prepárate para salir al encuentro de tu ʼElohim, oh Israel!
AMO 4:13 Porque ciertamente el que forma montañas, crea el viento, y declara al hombre cuáles son sus pensamientos, el que saca la aurora de la oscuridad y pisa sobre las alturas de la tierra se llama Yavé, ʼElohim de las huestes.
AMO 5:1 Escuchen la palabra que pronuncio como lamento por ustedes, oh Casa de Israel:
AMO 5:2 La virgen de Israel cayó para no levantarse. Está tendido y abandonado su cuerpo. No hay quien la levante.
AMO 5:3 ʼAdonay Yavé dice a la Casa de Israel: La ciudad que salía con 1.000, queda con 100, y la que salía con 100, queda con diez.
AMO 5:4 Yavé dice a la Casa de Israel: Búsquenme y vivirán.
AMO 5:5 No busquen a Bet-ʼEl, ni vayan a Gilgal, ni pasen a Beerseba, porque Gilgal ciertamente irá en cautiverio y Bet-ʼEl será reducida a escombro.
AMO 5:6 Busquen a Yavé para que vivan, no sea que Él acometa con fuego la casa de José, y nadie esté en Bet-ʼEl para apagarlo.
AMO 5:7 Ustedes los que convierten el juicio en ajenjo y lanzan a tierra la justicia,
AMO 5:8 [busquen] al que creó las Pléyades y Orión, que cambia en mañana la oscuridad y oscurece el día como la noche, al que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra. Yavé es su Nombre,
AMO 5:9 Quien irrumpe con destrucción repentina caiga contra la fortaleza para que la destruya.
AMO 5:10 Ellos aborrecen al que amonesta en la puerta y repugnan al que habla rectamente.
AMO 5:11 Por tanto, porque ustedes pisotean al pobre y reciben el tributo de sus granos, aunque edifiquen casas de piedra labrada, no vivirán en ellas. Aunque planten hermosas viñas no beberán su vino.
AMO 5:12 Yo conozco bien sus numerosas rebeliones y sus grandes pecados: Oprimen al justo, reciben soborno y atropellan a los pobres en la puerta.
AMO 5:13 Por tanto, el prudente calla en ese tiempo, porque es tiempo peligroso.
AMO 5:14 ¡Busquen el bien y no el mal, y vivirán. Yavé, ʼElohim de las huestes, estará con ustedes, tal como ustedes dicen!
AMO 5:15 Aborrezcan el mal, amen el bien y afirmen la justicia en la puerta. Tal vez Yavé, ʼElohim de las huestes, tenga compasión del remanente de José.
AMO 5:16 ʼAdonay Yavé, ʼElohim de las huestes dice: En todas las plazas habrá llanto y en todas las calles dirán: ¡Ay! ¡Ay! Y llamarán al labrador a duelo y a lamentación a los que saben lamentar.
AMO 5:17 En todas las viñas habrá llanto, porque pasaré entre ustedes, dice Yavé.
AMO 5:18 ¡Ay de los que anhelan el día de Yavé! ¿Para qué desean este día de Yavé? Será de tinieblas y no de luz,
AMO 5:19 como cuando uno huye del león y choca con un oso. O al entrar en su casa, apoya la mano en la pared y lo muerde una serpiente.
AMO 5:20 ¿No será el día de Yavé oscuridad y no luz? ¿Muy oscuro, sin resplandor?
AMO 5:21 ¡Aborrezco, repugno sus solemnidades! ¡Sus asambleas no me son olor grato!
AMO 5:22 Aunque me ofrezcan holocaustos y ofrendas vegetales, no las aceptaré, ni miraré sus sacrificios de paz con animales engordados.
AMO 5:23 Retiren el bullicio de los cánticos de mi Presencia. No quiero escuchar el sonido de tus arpas.
AMO 5:24 Pero fluya la justicia como las aguas, y la equidad como arroyo perenne.
AMO 5:25 ¿Me ofrecieron sacrificios y ofrendas en el desierto durante 40 años, oh Casa de Israel?
AMO 5:26 Más bien, llevaron a Sicut, su rey, y a Quiún, la estrella de sus ʼelohim que hicieron para ustedes.
AMO 5:27 Por tanto, promoveré que los deporten más allá de Damasco, dice Yavé, cuyo Nombre es ʼElohim de las huestes.
AMO 6:1 ¡Ay de los que viven tranquilos en Sion, de los que confían en la montaña de Samaria y los notables y principales entre las naciones, a quienes la Casa de Israel acude!
AMO 6:2 Pasen a Calne y observen. Desde allí vayan a la gran Hamat, luego bajen a Gat de los filisteos. ¿Son ellos mejores que estos reinos? ¿O es su territorio mayor que el de ustedes?
AMO 6:3 ¿Alejan el día de la calamidad y acercan la silla de la violencia?
AMO 6:4 Duermen en camas de marfil, reposan sobre sus camas y comen los corderos del rebaño y los becerros del establo.
AMO 6:5 Improvisan el sonido del arpa y componen salmos para ellos mismos como David.
AMO 6:6 Beben vino en grandes copas, se ungen con los mejores ungüentos y no se afligen por la ruina de José.
AMO 6:7 Por tanto, ahora serán llevados a la cabeza de los cautivos, y cesará el banquete de los que se reclinan.
AMO 6:8 ʼAdonay Yavé juró por sí mismo. Yavé ʼElohim de las huestes dijo: Repugno el orgullo de Jacob y aborrezco sus palacios. Entregaré la ciudad al enemigo y todo cuanto hay en ella.
AMO 6:9 Acontecerá que si quedan diez hombres en una casa, morirán.
AMO 6:10 Un pariente quemará a cada uno para sacar los huesos de la casa. Dirá al que está en algún rincón de ella: ¿Queda alguno contigo? Y responderá: Ninguno. Y dirá: ¡Silencio! Porque no podemos mencionar el Nombre de Yavé.
AMO 6:11 Porque ciertamente Yavé ordena que la mansión sea destrozada y la casa reducida a fragmentos.
AMO 6:12 ¿Galopan los caballos sobre las peñas? ¿Se ara con bueyes en el mar? Pero ustedes convierten el juicio en veneno y el fruto de la justicia en ajenjo.
AMO 6:13 Ustedes, los que se alegran con nada, y dicen: ¿No adquirimos poder con nuestra fuerza?
AMO 6:14 Pues mira, oh Casa de Israel. Yo levanto contra ustedes una nación que los oprimirá desde la entrada de Hamat hasta el torrente del Arabá, dice Yavé, ʼElohim de las huestes.
AMO 7:1 ʼAdonay Yavé me mostró esto: Ciertamente Él formaba un enjambre de langostas cuando comenzaba a brotar el pasto tardío. Y en verdad era el pasto tardío que viene después de la cosecha del rey.
AMO 7:2 Aconteció que cuando acababan de comer la hierba de la tierra, yo dije: ¡Oh ʼAdonay Yavé, te ruego que perdones! ¿Cómo podrá resistir Jacob, que es tan pequeño?
AMO 7:3 Yavé desistió de esto: No será, dijo Yavé.
AMO 7:4 ʼAdonay Yavé me mostró: Vi que ʼAdonay Yavé llamaba a contender con fuego, y consumió el gran abismo, y devoraba la tierra.
AMO 7:5 Entonces dije: ¡Oh ʼAdonay Yavé, te ruego que desistas! ¿Cómo puede resistir Jacob, que es tan pequeño?
AMO 7:6 Yavé desistió de esto: Tampoco será esto, dijo ʼAdonay Yavé.
AMO 7:7 Me mostró esto: Miré que ʼAdonay estaba en pie sobre un muro vertical, con una plomada en su mano.
AMO 7:8 Yavé me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una plomada. Entonces ʼAdonay me dijo: Mira, Yo estoy a punto de aplicar la plomada en medio de mi pueblo Israel. No lo soporto más.
AMO 7:9 Los lugares altos de Isaac serán destruidos, las cosas sagradas de Israel serán desoladas, y me levantaré con la espada contra la casa de Jeroboam.
AMO 7:10 Entonces Amasías, sacerdote de Bet-ʼEl, envió a decir a Jeroboam, rey de Israel: Amós conspira contra ti en medio de la Casa de Israel: la tierra no puede soportar sus palabras.
AMO 7:11 Porque Amós dijo: Jeroboam morirá a espada e Israel saldrá de su tierra en cautiverio.
AMO 7:12 Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vé, huye a la tierra de Judá. Come allí tu pan y profetiza allí,
AMO 7:13 pero ya no vuelvas a profetizar en Bet-ʼEl, porque es santuario del rey y capital del reino.
AMO 7:14 Pero Amós respondió a Amasías: No soy profeta, ni hijo de profeta, sino boyero y cultivador de higos silvestres.
AMO 7:15 Pero Yavé me tomó de detrás del rebaño y me dijo: Vé, profetiza a mi pueblo Israel.
AMO 7:16 Ahora pues, escucha la Palabra de Yavé: Tú dices: No profetices contra Israel, ni prediques contra la casa de Isaac.
AMO 7:17 Por tanto, Yavé dice: Tu esposa se prostituirá en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espada, tu tierra será repartida a cordel y tú morirás en tierra impura. Israel ciertamente irá de su tierra al exilio.
AMO 8:1 ʼAdonay Yavé me mostró: Mira ahí una cesta con frutas de verano.
AMO 8:2 Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una cesta con frutas de verano. Entonces Yavé me dijo: Mi pueblo Israel está maduro. No lo toleraré más.
AMO 8:3 Aquel día, dice ʼAdonay Yavé, los carruajes del palacio se convertirán en aullidos. Muchos serán los cadáveres que en silencio serán echados en cualquier lugar.
AMO 8:4 Oigan esto ustedes, los que pisotean al necesitado y destruyen a los pobres de la tierra,
AMO 8:5 mientras dicen: ¿Cuándo pasará la luna nueva para que vendamos grano, o el sábado, para que ofrezcamos trigo, para reducir el peso y aumentar el precio, para engañar con balanza falsa,
AMO 8:6 para comprar a los pobres por dinero y a los necesitados por un par de sandalias?
AMO 8:7 Por causa del orgullo de Jacob, Yavé juró: ¡No olvidaré jamás todas sus obras!
AMO 8:8 ¿No temblará la tierra por esto, y harán luto todos sus habitantes? Subirá toda como un río, crecerá y mermará como el Nilo de Egipto.
AMO 8:9 En aquel día, dice ʼAdonay Yavé, ocultaré el sol al mediodía, oscureceré la tierra en pleno día,
AMO 8:10 convertiré sus fiestas en duelo y todos sus cánticos en lamentos. Impulsaré a que toda cintura se cubra de tela áspera, y que toda cabeza se rape. Les impondré un duelo como por el unigénito, y su fin será un amargo día.
AMO 8:11 Ciertamente vienen días, dice ʼAdonay Yavé, cuando enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las Palabras de Yavé.
AMO 8:12 Irán errantes de mar a mar, y vagarán en busca de la Palabra de Yavé desde el norte hasta el oriente, pero no la hallarán.
AMO 8:13 Aquel día las hermosas doncellas y los jóvenes desmayarán de sed.
AMO 8:14 Los que juran por el pecado de Samaria: ¡Por tu ʼElohim, oh Dan! Y: ¡Por el camino a Beerseba caerán, y nunca más se levantarán!
AMO 9:1 Vi a ʼAdonay en pie sobre el altar, y dijo: Golpea los capiteles para que se estremezcan las columnas. Destrózalos sobre las cabezas de todos. Mataré a espada hasta el último de ellos. No habrá quien huya o escape.
AMO 9:2 Aunque caven hasta el Seol, allí los alcanzará mi mano. Aunque suban hasta el cielo, de allí los bajaré.
AMO 9:3 Aunque se escondan en la cima de la montaña Carmelo, allí los buscaré y de allí los tomaré. Aunque se oculten de mi vista en el fondo del mar, allí les mandaré una serpiente que los muerda.
AMO 9:4 Aunque vayan cautivos delante de sus enemigos, allí mandaré la espada que los mate. Tendré fijos mis ojos sobre ellos para el mal y no para el bien.
AMO 9:5 Porque ʼAdonay Yavé de las huestes es el que toca la tierra, y se derrite. Lloran todos los que la habitan. Toda ella se levanta como un río, y luego vuelve a mermar como el Nilo de Egipto.
AMO 9:6 Él edifica sus cámaras superiores en los cielos y estableció expansión sobre la tierra. Él llama las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra. ¡Yavé es su Nombre!
AMO 9:7 Oh hijos de Israel, dice Yavé: ¿No me son ustedes más que los etíopes? ¿No saqué Yo a Israel de la tierra de Egipto, a los filisteos de Caftor, y a los arameos de Kir?
AMO 9:8 Ciertamente los ojos de ʼAdonay Yavé están sobre el reino pecador. Y lo destruiré de sobre la superficie de la tierra, pero no destruiré por completo la casa de Jacob, dice Yavé.
AMO 9:9 Porque ciertamente Yo daré orden, y la Casa de Israel será zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el trigo en el cedazo sin que caiga un grano a tierra.
AMO 9:10 Morirán por la espada todos los pecadores de mi pueblo que dicen: ¡El mal no se acercará ni caerá sobre nosotros!
AMO 9:11 En aquel día levantaré el Tabernáculo caído de David. Cerraré sus brechas, reconstruiré sus ruinas y lo edificaré como en los días de antaño,
AMO 9:12 para que ellos posean el remanente de Edom y todas las naciones sobre las cuales es invocado mi Nombre, dice Yavé, Quien hace esto.
AMO 9:13 Ciertamente vienen días, dice Yavé, en los cuales el que ara alcanzará al que cosecha, y el que pisa las uvas al que lleva la semilla. Las montañas destilarán mosto, y todas las colinas se derretirán.
AMO 9:14 Haré volver del cautiverio a mi pueblo Israel. Reedificarán las ciudades asoladas y las ocuparán. Plantarán viñas y beberán su vino, harán huertos y comerán su fruto.
AMO 9:15 Los plantaré en su tierra. Nunca más serán sacados de la tierra que les di, dice Yavé, tu ʼElohim.
OBA 1:1 ʼAdonay Yavé dice a Edom: Oímos un mensaje de parte de Yavé, un mensajero fue enviado a las naciones: ¡Levántense a combatir contra él!
OBA 1:2 Ciertamente te hago pequeño entre las naciones. Serás despreciado en gran manera.
OBA 1:3 El orgullo de tu corazón te sedujo, porque habitas en las hendiduras de las peñas, en la altura de tu morada, y dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?
OBA 1:4 Aunque te eleves como el águila y pongas tu nido entre las estrellas, te derribaré de allí, dice Yavé.
OBA 1:5 Si vinieran ladrones o asaltantes contra ti de noche, ¡como serías arruinado! ¿No te robarían hasta que tuvieran suficiente? Si vinieran cosechadores de uvas, ¿no dejarían solo algunas uvas para que rebusques?
OBA 1:6 ¡Cómo será investigado Esaú y buscados sus tesoros escondidos!
OBA 1:7 Tus aliados te enviarán a la frontera. Los hombres de tu paz te engañarán y prevalecerán contra ti. Los que comen tu pan tenderán una emboscada contra ti. No hay entendimiento en él.
OBA 1:8 ¿No promoveré que los sabios de Edom, la sabiduría de la montaña de Esaú, perezcan aquel día? dice Yavé.
OBA 1:9 Tus valientes, oh Temán, serán atemorizados para que todos los de la montaña de Esaú sean cortados por la matanza.
OBA 1:10 Por la violencia hecha a tu hermano Jacob, la vergüenza te cubrirá y serás destruido para siempre.
OBA 1:11 El día cuando te pusiste a distancia, cuando extranjeros llevaron su riqueza, y extranjeros entraron por su puerta y echaron suertes sobre Jerusalén, tú también eras uno de ellos.
OBA 1:12 No debiste quedarte mirando a tu hermano el día de su calamidad, ni alegrarte por los hijos de Judá el día de su ruina, ni debiste jactarte el día de su angustia,
OBA 1:13 ni entrar por la puerta de mi pueblo el día de su infortunio, ni disfrutar de su desgracia el día de su desdicha, ni echar mano a sus bienes el día de su ruina,
OBA 1:14 ni esperar en las encrucijadas para asesinar a sus fugitivos, ni entregar a sus sobrevivientes el día de la angustia.
OBA 1:15 Porque el día de Yavé está cercano para todas las naciones. Como tú hiciste se hará contigo. Tus hechos caerán sobre tu cabeza.
OBA 1:16 Como bebieron en mi Montaña Santa, beberán todas las naciones de alrededor. Beberán y sorberán. Y serán como si nunca existieran.
OBA 1:17 Pero quedará un remanente en la Montaña Sion. Será Lugar Santo. La casa de Jacob recobrará sus posesiones.
OBA 1:18 La casa de Jacob será fuego. La casa de José será llama. La casa de Esaú será hojarasca que arderá hasta consumirse, y no quedará alguno de su casa, porque lo dijo Yavé.
OBA 1:19 Los del Neguev poseerán la región montañosa de Esaú. Los de la Sefela [poseerán] la tierra de los filisteos, el territorio de Efraín y el campo de Samaria. Los de Benjamín poseerán Galaad.
OBA 1:20 Los cautivos de este ejército de los hijos de Israel que están entre los cananeos hasta Sarepta, y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.
OBA 1:21 Subirán victoriosos a la Montaña Sion para juzgar a la montaña de Esaú. El reino será de Yavé.
JON 1:1 La Palabra de Yavé vino a Jonás, hijo de Amitay:
JON 1:2 Levántate y vé a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su perversidad subió delante de Mí.
JON 1:3 Jonás se levantó para huir de la Presencia de Yavé a Tarsis. Después de bajar a Jope, halló una nave que partía a Tarsis. Pagó el precio y se embarcó para navegar con ellos a Tarsis, lejos de la Presencia de Yavé.
JON 1:4 Pero Yavé levantó un viento impetuoso en el mar, y hubo una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de romperse.
JON 1:5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su ʼelohim. Echaron la carga al mar para aligerar la nave. Pero Jonás bajó al fondo del barco, se acostó y dormía profundamente.
JON 1:6 Y el capitán del barco se acercó a él y le dijo: ¿Por qué duermes? ¡Levántate y clama a tu ʼElohim! Tal vez ʼElohim tenga compasión de nosotros, y no perezcamos.
JON 1:7 Luego cada uno dijo a su compañero: ¡Vengan, echemos suertes para saber por culpa de quién nos vino este mal! Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
JON 1:8 Entonces le dijeron: ¡Decláranos por qué nos vino esta calamidad! ¿Qué oficio tienes y de dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De cuál pueblo eres?
JON 1:9 Él respondió: Soy hebreo y temo a Yavé, el ʼElohim del cielo, Quien hizo el mar y la tierra seca.
JON 1:10 Entonces aquellos hombres tuvieron gran temor y le preguntaron: ¿Por qué hiciste esto? Porque los hombres entendieron que huía de la Presencia de Yavé, pues él se lo declaró.
JON 1:11 Y le preguntaron: ¿Qué te haremos para que se nos calme el mar? Porque el mar se embravecía más y más.
JON 1:12 Y él respondió: Levántenme y láncenme al mar, y se les calmará, pues yo sé que por mi causa les vino esta gran tempestad.
JON 1:13 Sin embargo, los hombres remaron duro para regresar a tierra, pero no pudieron porque el mar se volvía más tormentoso contra ellos.
JON 1:14 Entonces clamaron a Yavé: ¡Oh Yavé, te rogamos que nosotros no perezcamos por la vida de este hombre, ni nos culpes de sangre inocente! ¡Porque tú, oh Yavé, hiciste lo que te agradó!
JON 1:15 Levantaron a Jonás y lo lanzaron al mar. Y el mar detuvo su furia.
JON 1:16 Aquellos hombres temieron a Yavé con gran temor, ofrecieron sacrificio a Yavé e hicieron votos.
JON 1:17 Yavé preparó un gran pez que tragara a Jonás. Y Jonás estuvo en el estómago del pez tres días y tres noches.
JON 2:1 Entonces Jonás oró a Yavé su ʼElohim desde el estómago del pez,
JON 2:2 y dijo: En mi angustia invoqué a Yavé, y Él me respondió. Desde el estómago del Seol pedí socorro, y Tú escuchaste mi voz.
JON 2:3 Me lanzaste a lo profundo en medio de los mares, y me rodeó la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
JON 2:4 Me dije: Desechado soy de tu Presencia, pero aún veré tu santo Templo.
JON 2:5 Las aguas me rodearon hasta el alma. Me rodeó el abismo. Las algas se enredaron en mi cabeza.
JON 2:6 Descendí a los cimientos de las montañas. La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre. Pero Tú, oh Yavé, ʼElohim mío, sacaste de la fosa mi vida.
JON 2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Yavé, y mi oración llegó hasta Ti en tu santo Templo.
JON 2:8 Los que siguen vanos ídolos olvidan tu misericordia.
JON 2:9 Pero yo te ofreceré sacrificio de alabanza. Cumpliré lo que prometí. ¡La salvación es de Yavé!
JON 2:10 Entonces Yavé dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra seca.
JON 3:1 La Palabra de Yavé vino por segunda vez a Jonás:
JON 3:2 Levántate y vé a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te daré.
JON 3:3 Entonces Jonás se levantó y fue a Nínive, conforme a la Palabra de Yavé. Nínive era una ciudad muy grande de tres días de camino.
JON 3:4 Jonás entró en la ciudad. Caminó un día y proclamaba: Quedan 40 días y Nínive será destruida.
JON 3:5 Los hombres de Nínive creyeron a ʼElohim, proclamaron ayuno y se cubrieron de tela áspera, desde el mayor hasta el menor.
JON 3:6 Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de tela áspera y se sentó sobre ceniza.
JON 3:7 Proclamó y anunció en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes: ¡Que hombres y animales, bueyes y ovejas, no coman alguna cosa! ¡Que no se les dé alimento, ni beban agua!
JON 3:8 ¡Cúbranse de tela áspera tanto hombres como animales! ¡Clamen a ʼElohim fuertemente, y cambien de mente cada uno con respecto a su mal camino y al robo que hay en sus manos!
JON 3:9 ¿Quién sabe si ʼElohim desistirá y cambiará de parecer, se apartará del furor de su ira y no perezcamos?
JON 3:10 ʼElohim vio lo que hicieron, cómo regresaron de su mal camino, y desistió del mal que dijo que les haría, y no lo hizo.
JON 4:1 Pero esto desagradó a Jonás y lo enojó muchísimo.
JON 4:2 Y habló a Yavé: ¡Oh Yavé! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso huí a Tarsis, porque sabía que Tú eres un ʼEL clemente y misericordioso, lento para la ira y grande en misericordia, y que desistes del mal.
JON 4:3 Ahora pues, oh Yavé, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.
JON 4:4 Yavé le respondió: ¿Haces bien en enojarte tanto?
JON 4:5 Jonás salió de la ciudad y se sentó al oriente de ella. Allí hizo una enramada y se sentó a su sombra hasta ver qué sucedería en la ciudad.
JON 4:6 Yavé ʼElohim preparó una calabacera la cual creció e hizo sombra sobre la cabeza de Jonás para librarlo de su malestar. Y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
JON 4:7 Pero al amanecer del día siguiente ʼElohim preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.
JON 4:8 Aconteció que al salir el sol, ʼElohim envió un sofocante viento oriental que golpeó la cabeza de Jonás, de modo que se desmayaba y anhelaba la muerte. Y dijo: Mejor me es morir que vivir.
JON 4:9 Entonces ʼElohim respondió a Jonás: ¿Te parece bien enojarte por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
JON 4:10 Yavé le dijo: Te preocupas por la calabacera, por la cual no trabajaste ni la hiciste crecer, que en una noche nació y en una noche pereció.
JON 4:11 ¿No debo Yo preocuparme por Nínive, esta gran ciudad donde hay más de 120.000 personas que no distinguen su mano derecha de su mano izquierda, y muchos animales?
MIC 1:1 La Palabra de Yavé que vino a Miqueas de Moreset, en días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, lo que vio sobre Samaria y Jerusalén.
MIC 1:2 ¡Escuchen, pueblos todos! Atiende, oh tierra, y lo que hay en ti. Sea ʼAdonay Yavé Testigo contra ustedes, desde su santo Templo.
MIC 1:3 Porque miren: Yavé sale de su lugar, descenderá y caminará sobre las alturas de la tierra.
MIC 1:4 Las montañas se derretirán debajo de Él como cera junto al fuego. Los valles se hendirán como agua derramada sobre una pendiente.
MIC 1:5 Todo esto sucederá por la transgresión de Jacob y por los pecados de la Casa de Israel. ¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y cuál es el lugar alto de Judá? ¿No es Jerusalén?
MIC 1:6 Pues convertiré a Samaria en una pila de ruinas en el campo abierto, tierra para plantar viñas. Rodaré sus piedras hacia el valle y dejaré sus cimientos al descubierto.
MIC 1:7 Todos sus ídolos serán destrozados, y todas sus ofrendas quemadas. Arrasaré todos sus ídolos porque los obtuvo como regalos de prostitutas, y volverán a regalos de prostitutas.
MIC 1:8 Por eso tengo que lamentar y gemir, andar descalzo y desnudo y hacer un lamento como los chacales y un quejido como los avestruces.
MIC 1:9 Porque su llaga es incurable. Llegó a Judá porque llegó hasta la puerta de mi pueblo, a Jerusalén.
MIC 1:10 No lo anuncien en Gat, ni se entreguen al llanto. ¡Revuélcate en el polvo en Bet-le-afrá!
MIC 1:11 ¡Pasa en vergonzosa desnudez, oh habitante de Safir! El habitante de Saanán no sale. Bet-esel llora y te quita su apoyo.
MIC 1:12 El habitante de Marot anhela ansiosamente el bien, pues de parte de Yavé bajó el mal hasta la puerta de Jerusalén.
MIC 1:13 ¡Ata el carruaje a veloces corceles, oh habitante de Laquis! Allí comenzó el pecado de la hija de Sion. Allí se hallaron las transgresiones de Israel.
MIC 1:14 Por tanto, ustedes darán regalos a Moreset-gat, pues la casa de Aczib defraudó a los reyes de Israel.
MIC 1:15 Además, oh habitante de Maresa, traeré sobre ti al que toma posesión, y la nobleza de Israel se refugiará en Adulam.
MIC 1:16 ¡Rápate y trasquílate por los hijos de tus delicias! Ensancha tu calva como la del buitre, porque se irán de ti en cautiverio.
MIC 2:1 ¡Ay de los que planean maldades y traman iniquidad en sus camas! ¡Cuando llega la mañana las ejecutan con el poder que tienen en su mano!
MIC 2:2 Codician campos y los roban. Codician casas y se las llevan. Roban al hombre, su familia y su heredad.
MIC 2:3 Por tanto, Yavé dice: Ahora ciertamente Yo traigo una calamidad contra esta familia de la cual ustedes no podrán apartar sus cuellos, ni andar con arrogancia. Porque será un tiempo de calamidad.
MIC 2:4 Aquel día se levantará una mofa contra ustedes, un amargo lamento y dirán: ¡Somos completamente destruidos! Él cambió la heredad de mi pueblo. ¡Cómo me la quitó! A los infieles distribuyó mis campos.
MIC 2:5 Por tanto, ya no habrá en la congregación de Yavé quien eche la cuerda para medir una posesión.
MIC 2:6 Dicen a los que profetizan: ¡No profeticen! Así la afrenta no nos alcanzará.
MIC 2:7 Se dice, oh casa de Jacob: ¿El Espíritu de Yavé está impaciente? ¿Son éstas sus obras? ¿Mis palabras no hacen bien al que anda rectamente?
MIC 2:8 Recientemente mi pueblo se alzó como un enemigo. Hoy despojan del manto y la ropa al que transita confiado, a los que regresaron de la guerra.
MIC 2:9 Echan a las mujeres de mi pueblo fuera del calor de sus hogares y despojan de mi gloria a sus hijos para siempre.
MIC 2:10 Levántense y caminen, porque éste no es lugar de reposo, pues está contaminado a causa de la impureza que trae una penosa destrucción.
MIC 2:11 Si viene un hombre con espíritu de falsedad, miente y dice: Profetizo que tendrán vino y mosto fermentado de manzana, ¡Ése será el profeta de este pueblo!
MIC 2:12 ¡Ciertamente reuniré a todos, oh Jacob! Ciertamente congregaré al remanente de Israel. Los reuniré como ovejas en el redil, como un rebaño en medio del pastizal. Harán mucho ruido por causa de la multitud de gente.
MIC 2:13 El que abre caminos va delante de ellos, irrumpen, pasan por la puerta y salen. Su rey va delante de ellos, y a la cabeza está Yavé.
MIC 3:1 Y dije: Les ruego que escuchen ahora, jefes de Jacob y gobernantes de la Casa de Israel: ¿No corresponde a ustedes conocer justicia?
MIC 3:2 Ustedes, que aborrecen el bien y aman el mal, que les arrancan la piel y la carne de sus huesos,
MIC 3:3 que comen la carne de mi pueblo, desollan su piel, les quiebran sus huesos y los cortan como carne para el caldero y para la olla.
MIC 3:4 Entonces claman a Yavé, pero Él no responderá. Esconderá su rostro en ese tiempo, porque hicieron obras perversas.
MIC 3:5 Yavé dice esto a los profetas que extravían a mi pueblo, que muerden con sus dientes, proclaman paz y al que nada pone en sus bocas le declaran guerra santa.
MIC 3:6 Por tanto, una noche sin brujería caerá sobre los profetas, y el día será oscuro para ellos. El sol se ocultará para el profeta, y el día será oscuro sobre ellos.
MIC 3:7 Los videntes serán avergonzados, los adivinos confundidos. Todos ellos tendrán su boca cerrada porque no hay respuesta de ʼElohim.
MIC 3:8 Pero yo estoy lleno de poder del Espíritu de Yavé, de justicia y de valor, para declarar a Jacob su rebelión y a Israel su pecado.
MIC 3:9 Escúchenme esto, jefes de la casa de Jacob, gobernantes de la Casa de Israel, ustedes quienes aborrecen la justicia y pervierten todo lo que es equidad,
MIC 3:10 que edifican a Sion con sangre derramada y a Jerusalén con iniquidad:
MIC 3:11 Sus magistrados juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por la paga, sus profetas adivinan por dinero, se apoyan en Yavé y dicen: ¿No está Yavé en medio de nosotros? ¡No vendrá mal sobre nosotros!
MIC 3:12 Por tanto, por causa de ustedes, Sion será arada como un campo, Jerusalén será una pila de ruinas, y la Montaña del Templo como colinas de escaso bosque.
MIC 4:1 Acontecerá en los últimos días que la Montaña de la Casa de Yavé será establecida como cabeza de las montañas y exaltada sobre las colinas. Los pueblos correrán a ella.
MIC 4:2 Muchas naciones irán allí y dirán: Vengan, subamos a la Montaña de Yavé, a la Casa del ʼElohim de Jacob. Él nos enseñará sus caminos, y nosotros andaremos en sus sendas. Porque la Ley saldrá de Sion, y de Jerusalén, la Palabra de Yavé.
MIC 4:3 Él juzgará entre muchos pueblos y decidirá para naciones poderosas y distantes. Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
MIC 4:4 Cada uno se sentará debajo de su vid y de su higuera. No habrá quién los atemorice, porque habló la boca de Yavé de las huestes.
MIC 4:5 Aunque todos los pueblos caminan, cada uno en el nombre de su ʼelohim, nosotros caminaremos en el nombre de Yavé, nuestro [ʼElohim] para siempre jamás.
MIC 4:6 En aquel día reuniré a la que cojea, traeré a la descarriada y a aquellas que afligí, dice Yavé.
MIC 4:7 Haré un remanente con las que cojean, y una nación poderosa con las descarriadas. Yavé reinará sobre ellas en la Montaña Sion desde entonces y para siempre.
MIC 4:8 Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, a ti llegará, sí, a ti viene el dominio anterior, el reino de la ciudad de Jerusalén.
MIC 4:9 Y ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero? ¿Te sorprendió el dolor como a mujer que da a luz?
MIC 4:10 Sufre dolor y gime, oh hija de Sion, como mujer que da a luz, porque ahora saldrás de la ciudad y vivirás en el campo. Irás a Babilonia y allí serás librada. Allí Yavé te librará de la mano de tus enemigos.
MIC 4:11 Pero ahora muchas naciones se reúnen contra ti y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos a Sion.
MIC 4:12 Pero no conocen los pensamientos de Yavé, ni comprenden sus designios, por los cuales los reúne como gavillas en la era.
MIC 4:13 ¡Levántate y trilla, oh hija de Sion! Porque haré tu cuerno como el hierro y tus cascos como el bronce, para que destroces a muchos pueblos, y consagres sus despojos a Yavé y sus riquezas al ʼAdonay de toda la tierra.
MIC 5:1 ¡Reúnete ahora en tropas, oh hija de guerreros! Fuimos sitiados. Con vara herirán en la mejilla al Juez de Israel.
MIC 5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Gobernante en Israel, cuyos procedimientos son desde el principio, desde los días de la eternidad.
MIC 5:3 Pero los abandonará hasta el tiempo cuando dé a luz la que va a dar a luz, y vuelva el resto de sus hermanos a reunirse con los hijos de Israel.
MIC 5:4 Él se levantará y apacentará con el poder de Yavé, con la majestad del Nombre de Yavé, su ʼElohim. Ellos permanecerán, porque entonces serán engrandecidos hasta los fines de la tierra.
MIC 5:5 Éste será nuestra paz. Si Asiria se atreve a invadir nuestra tierra, si trata de pisotear nuestros palacios, la enfrentaremos siete pastores y ocho líderes de hombres,
MIC 5:6 los cuales devastarán a espada la tierra de Asiria y la tierra de Nimrod en sus puertas. Él nos librará del asirio cuando ataque nuestra tierra, cuando pisotee nuestro territorio.
MIC 5:7 El remanente de Jacob estará en medio de muchos pueblos como el rocío de Yavé, como la lluvia que a nadie espera sobre la hierba, ni pone su esperanza en los hijos de hombres.
MIC 5:8 El remanente de Jacob estará entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias del campo, como el cachorro de león en medio de rebaños de ovejas, las cuales, si pasa, arrebata y desgarra, sin que alguna escape.
MIC 5:9 ¡Levanta tu mano contra tus adversarios, y serán todos destruidos!
MIC 5:10 Aquel día, dice Yavé, eliminaré tus caballos de en medio de ti, y destruiré tus carruajes.
MIC 5:11 También destruiré las ciudades de tu tierra y derribaré todas tus fortalezas.
MIC 5:12 Cortaré de tu mano las hechicerías y no tendrás más adivinos.
MIC 5:13 Haré destruir tus imágenes talladas y tus piedras rituales en medio de ti. Nunca más te inclinarás ante la obra de tus manos.
MIC 5:14 Arrancaré tus Aseras de en medio de ti, y destruiré tus ciudades.
MIC 5:15 Ejecutaré venganza con ira y furor contra las naciones que no obedecieron.
MIC 6:1 Les ruego que escuchen lo que dice Yavé: ¡Levántate, llama a juicio a las montañas, y que las colinas oigan tu voz!
MIC 6:2 Oh montañas y fuertes cimientos de la tierra, escuchen el pleito de Yavé, porque Yavé tiene pleito con su pueblo. Contenderá con Israel:
MIC 6:3 ¿Qué te hice, pueblo mío? ¿O en qué te agobié? ¡Testifica contra Mí!
MIC 6:4 Yo te saqué de la tierra de Egipto. Te liberté de la casa de esclavitud. Envié a Moisés, a Aarón y a María delante de ti.
MIC 6:5 Recuerda, pueblo mío, lo que tramaba Balac, rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal. Recuerda para que reconozcas los hechos justicieros de Yavé.
MIC 6:6 ¿Con qué me presentaré a Yavé y me postraré ante el ʼElohim Altísimo? ¿Me presentaré con holocaustos, con becerros añales?
MIC 6:7 ¿Yavé se deleita en millares de carneros o en miríadas de arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mis actos rebeldes, el fruto de mi organismo por el pecado de mi alma?
MIC 6:8 Oh hombre, Él te dijo lo que es bueno, lo que Yavé pide de ti: Solo hacer justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu [ʼElohim].
MIC 6:9 Escucha, oh tribu: La voz de Yavé proclama a la ciudad. Él salvará a los que temen su Nombre.
MIC 6:10 ¿Aún hay tesoros de perversidad en casa del perverso, y medida escasa que es una repugnancia?
MIC 6:11 ¿Puedo justificar balanza inicua y una bolsa de pesas fraudulentas
MIC 6:12 con las cuales sus ricos se llenaron de explotación? Sus habitantes hablan mentiras, y la lengua en su boca es engañosa.
MIC 6:13 Pues Yo también te enfermaré, te derribaré, te desolaré por causa de tus pecados.
MIC 6:14 Comerás y no te saciarás, y el abatimiento estará en medio de ti. Recogerás, pero no lo conservarás, y lo que conserves, Yo lo entregaré a la espada.
MIC 6:15 Sembrarás, pero no cosecharás. Prensarás olivas, pero no te ungirás con el aceite, y uvas, pero no beberás el vino.
MIC 6:16 Porque guardaron los mandamientos de Omri y toda práctica de la casa de Acab. Anduvieron en sus consejos para que Yo pusiera a tus habitantes como burla. Por tanto, ustedes soportarán la afrenta de mi pueblo.
MIC 7:1 ¡Ay de mí! Porque soy como el último de los frutos de verano, como el rebusco después de la cosecha, cuando ya no queda racimo que comer. Mi alma deseó el fruto maduro.
MIC 7:2 Desapareció el piadoso de la tierra, y no hay recto entre los hombres. Todos acechan para derramar sangre. Cada uno caza al otro con una red.
MIC 7:3 Con respecto al mal, ambas manos lo hacen bien. El príncipe pide soborno y también el juez. El grande habla de la codicia de su alma. Así lo entretejen juntos.
MIC 7:4 El mejor de ellos es como la espina, el más recto como un zarzal. Pero viene el día de tu castigo, el que anunciaron tus vigilantes. ¡Entonces será su turbación!
MIC 7:5 No confíen en un vecino, ni tengan confianza en un amigo. Guarda tus labios de la que duerme en tu seno.
MIC 7:6 Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre y la nuera contra la suegra. Los enemigos del hombre son los de su propia casa.
MIC 7:7 Pero yo esperaré a Yavé. Esperaré al ʼElohim de mi salvación. ¡Mi ʼElohim me escuchará!
MIC 7:8 Oh enemigo mío, no te regocijes por causa de mí. Aunque caiga, me levantaré. Aunque esté en la oscuridad, Yavé será mi Luz.
MIC 7:9 Soportaré la ira de Yavé hasta que juzgue mi causa y me haga justicia, porque pequé contra Él. Él me sacará a la luz, y yo veré su justicia.
MIC 7:10 Mi enemiga lo verá y vergüenza la cubrirá, la que me decía: ¿Dónde está Yavé tu ʼElohim? Mis ojos la mirarán cuando sea pisoteada como el lodo de las calles.
MIC 7:11 Habrá un día para reconstruir tus muros. Ese día tus límites serán extendidos
MIC 7:12 y vendrán a ti desde Asiria hasta Egipto, desde el Nilo hasta el Éufrates, de mar a mar y de montaña a montaña.
MIC 7:13 Porque la tierra será asolada a causa de sus habitantes, como fruto de sus obras.
MIC 7:14 Apacienta a tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu posesión que vive solo en la montaña, en medio del bosque de la montaña Carmelo. Apacentarán sus rebaños en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos.
MIC 7:15 Como en los días cuando salieron de Egipto, Yo les mostraré maravillas.
MIC 7:16 Las naciones verán, estarán avergonzadas de su poderío, se taparán la boca con la mano y sus oídos estarán sordos.
MIC 7:17 Lamerán el polvo como la serpiente, como los reptiles de la tierra. Temblarán y saldrán de sus fortalezas. Llegarán con temor y reverencia ante Ti, oh Yavé nuestro.
MIC 7:18 ¿Cuál ʼEL hay como Tú, que perdona la iniquidad y olvida el pecado del remanente de su heredad? Él no retiene su ira para siempre, porque se deleita en el amor inmutable.
MIC 7:19 Él volverá a compadecerse de nosotros. Sepultará nuestras iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
MIC 7:20 Concederás la verdad a Jacob, y la lealtad a Abraham que juraste a nuestros antepasados desde tiempos antiguos.
NAH 1:1 Profecía sobre Nínive. Rollo de la visión de Nahúm de Elcós.
NAH 1:2 Yavé es ʼEL celoso y justiciero. Yavé es vengador y lleno de indignación. Se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra ellos.
NAH 1:3 Yavé es lento para la ira y grande en poder. De ninguna manera dejará sin castigo [al culpable]. Yavé camina en la tempestad y en la tormenta, y las nubes son el polvo de sus pies.
NAH 1:4 Reprende al mar y lo hace secar. Evapora todos los ríos. Basán y la montaña Carmelo se marchitan y la flor del Líbano se desvanece.
NAH 1:5 Ante Él tiemblan las montañas y las colinas se derriten. Ante su presencia se conmueve la tierra, el mundo y todos los que viven en él.
NAH 1:6 Ante su ira, ¿quién podrá estar en pie? ¿Quién podrá resistir el ardor de su ira? Su furor se derrama como el fuego, y ante Él se desmenuzan las rocas.
NAH 1:7 Yavé es bueno, fortaleza en el día de la angustia. Conoce a los que confían en Él.
NAH 1:8 Pero con impetuosa inundación pondrá completo fin a sus enemigos y los perseguirá hasta la oscuridad.
NAH 1:9 ¿Qué traman ustedes contra Yavé? Él hará exterminio. Ciertamente no se levantará dos veces la opresión.
NAH 1:10 Aunque estén entretejidos como espinos y empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca.
NAH 1:11 Un consejero perverso salió de ti quien maquinó mal contra Yavé.
NAH 1:12 Yavé dice: Aunque tengan mucha fuerza y sean muchos, serán cortados y pasarán. Aunque te afligí, ya no te afligiré,
NAH 1:13 porque ahora quebraré su yugo de sobre ti y romperé tus correas.
NAH 1:14 Pero con respecto a ti Yavé ordenó que no quede memoria de tu nombre. Destruiré esculturas e imágenes fundidas de la casa de tus ʼelohim, y la convertiré en tu sepultura, porque eres vil.
NAH 1:15 ¡Miren sobre las montañas los pies del que trae buenas noticias, del que anuncia la paz! ¡Celebra tus solemnidades, oh Judá, y cumple tus votos porque nunca más pasará por ti el perverso! Fue destruido por completo.
NAH 2:1 ¡El destructor subió contra ti! Guarda la fortaleza, vigila el camino, fortalece tu retaguardia, reúne toda tu fuerza.
NAH 2:2 Porque Yavé restaurará el resplandor de Jacob, y el resplandor de Israel, aunque devastadores la devastaron y destruyeron las ramas de su vid.
NAH 2:3 Los escudos de sus valientes están enrojecidos, sus guerreros están vestidos de púrpura y sus carruajes son acero fulgurante. El día de su formación hacen temblar los cipreses.
NAH 2:4 Carruajes corren alocadamente en las calles, se lanzan a las plazas como antorchas encendidas, como relámpagos.
NAH 2:5 Se da aviso a sus valientes, y ellos se dirigen atropellados hacia su muro y se prepara la defensa.
NAH 2:6 Se abren las compuertas de los ríos, y el palacio se derrumba.
NAH 2:7 Está decretado: Ella será despojada y removida. Sus esclavas hacen arrullos como palomas y se golpean los pechos.
NAH 2:8 Aunque Nínive fue como un estanque de aguas a través de sus días, ahora están huyendo. Gritan: ¡Deténganse! ¡Deténganse! Pero nadie vuelve atrás.
NAH 2:9 ¡Saquen la plata y el oro! Hay riquezas sin fin, toda clase de objetos deseables.
NAH 2:10 ¡Está vacía, sí, está desolada y devastada! Desfallecen los corazones y se golpean las rodillas. La angustia está en todo el cuerpo y todos sus rostros palidecen.
NAH 2:11 ¿Dónde está la guarida de los leones y el sitio donde se recogían el león, la leona y los leoncillos, y no había quién los espantara?
NAH 2:12 El león hacía presas suficientes para sus cachorros y descuartizaba para sus leonas. Su cueva se llenaba de víctimas, su guarida de rapiña.
NAH 2:13 ¡Ciertamente Yo estoy contra ti! Palabra de Yavé de las huestes. Encenderé y reduciré a humo tus carruajes, y la espada devorará a tus leoncillos. Raeré de la tierra tus presas. Nunca más se escuchará la voz de tus mensajeros.
NAH 3:1 ¡Ay de la ciudad sanguinaria completamente llena de mentiras y pillaje! Su presa no se va nunca.
NAH 3:2 Chasquido de látigo, ruido estruendoso de ruedas, galope de caballos y traqueo de carruajes.
NAH 3:3 Los jinetes atacan, espadas relumbran, lanzas relampaguean, multitud de muertos, una masa de cadáveres. Tropiezan con los muertos
NAH 3:4 a causa de las numerosas fornicaciones de la prostituta encantadora, la amante de los hechizos que esclaviza pueblos con fornicaciones y hechicerías.
NAH 3:5 ¡Aquí estoy contra ti! dice Yavé de las huestes. Te levantaré la falda hasta la cara, y mostraré tu desnudez a las naciones y tu vergüenza a los reinos.
NAH 3:6 Echaré repugnancia sobre ti y te haré vil. Haré un espectáculo de ti.
NAH 3:7 Los que te vean huirán de ti y dirán: ¡Nínive fue devastada! ¿Quién se compadecerá de ella? ¿Dónde buscaré consoladores para ti?
NAH 3:8 ¿Eres tú mejor que Tebas, la que estaba situada junto a las aguas del Nilo con aguas alrededor de ella, cuyo muro era el mar?
NAH 3:9 Etiopía y Egipto eran su poderío ilimitado. Fut y Libia estaban entre sus ayudadores.
NAH 3:10 Pero también ella fue deportada, llevada en cautiverio. Sus pequeños fueron estrellados en las encrucijadas, echaron suertes sobre sus nobles y sus poderosos fueron atados con grillos.
NAH 3:11 Así también tú serás embriagada, estarás escondida. También tú buscarás refugio del enemigo.
NAH 3:12 Tus plazas fortificadas son como higueras cargadas de higos maduros, que al sacudirlas caen en la boca que los come.
NAH 3:13 Mira, tus tropas en medio de ti son como mujeres. Las puertas están completamente abiertas para tus enemigos. El fuego consume tus cerrojos.
NAH 3:14 Provéete de agua para el asedio, refuerza tus defensas, entra en el lodo, pisa el barro y mantén firme el molde del ladrillo.
NAH 3:15 Allí el fuego te devorará como la langosta devora, te derribará la espada, aunque te multipliques como el langostón.
NAH 3:16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo. Los pulgones se despliegan y vuelan.
NAH 3:17 Tus jefes son como enjambres de langostas que se pegan en muros de piedra en día frío. Al salir el sol vuelan, y nadie sabe de dónde vienen.
NAH 3:18 ¡Oh rey de Asiria, tus pastores se durmieron! Reposaron tus valientes, tu tropa está dispersa por las montañas y no hay quien la mueva a reunión.
NAH 3:19 No hay cura para tu quebranto. Tu llaga es incurable. Todos los que oigan tu fama batirán manos con respecto a ti, pues ¿sobre quién no pasó de continuo tu maldad?
HAB 1:1 La profecía que vio el profeta Habacuc. Diálogo de reclamo.
HAB 1:2 ¿Hasta cuándo, oh Yavé, clamaré y no escuchas? Grito a Ti: ¡Violencia! Pero no salvas.
HAB 1:3 ¿Por qué me muestras iniquidad y haces que mire la perversidad? Destrucción y violencia hay delante de mí, y surge lucha y contención.
HAB 1:4 Por eso la Ley no tiene poder y la justicia no prevalece. El perverso encierra al justo, de modo que la justicia resulta pervertida.
HAB 1:5 Miren las naciones y observen. Sean asombrados, porque Yo haré una obra en sus días que, aun cuando se la cuenten, no la creerían.
HAB 1:6 Ciertamente levanto a los caldeos, pueblo cruel e impetuoso que marcha por la anchura de la tierra para poseer poblaciones ajenas.
HAB 1:7 Terribles y temibles, de ellos mismos procede su justicia y su dignidad.
HAB 1:8 Sus caballos son más veloces que leopardos y más feroces que lobos nocturnos. Su caballería galopa y viene. Sus jinetes vienen de lejos. Vuelan como un águila cuando se precipita sobre la presa.
HAB 1:9 Todos ellos vienen a hacer violencia. Sus caras están vueltas con afán hacia adelante. Recogen cautivos como arena.
HAB 1:10 Se burlan de los reyes, se mofan de sus jefes y se ríen de toda fortaleza. Levantan terraplén y la conquistan.
HAB 1:11 Luego ellos pasarán como huracán y ofenderán al atribuir su fuerza a su ʼeloha.
HAB 1:12 ¡Oh Yavé, ʼElohim mío y Santo mío! No moriremos. Tú, Oh Yavé, los escogiste para juzgar, y Tú, oh Roca, los estableciste para corregir.
HAB 1:13 Tus ojos son demasiado puros para aprobar el mal y no puedes contemplar la perversidad. ¿Por qué guardas silencio cuando el perverso destruye al que es más justo que él?
HAB 1:14 ¿Por qué tratas a los hombres como a los peces del mar, como reptiles que no tienen amo?
HAB 1:15 A todos ellos los sacan con anzuelo, los atrapan en su red y los juntan con su red barredera, por lo cual se alegran y se regocijan.
HAB 1:16 Por esto hacen sacrificio a su red y ofrendan a su red barredera, porque por ellas su porción es abundante y suculenta su comida.
HAB 1:17 ¿Por tanto, seguirá vaciando su red sin cesar? ¿Seguirá aniquilando a las naciones sin compasión?
HAB 2:1 Me pondré sobre mi torre de vigilante. Me plantaré en mi muro y observaré desde arriba para ver lo que Él me dice y qué responde a mi queja.
HAB 2:2 Y Yavé me respondió: Escribe la visión y escúlpela en tablillas, para que cualquiera la pueda leer con rapidez.
HAB 2:3 Porque aún es visión para el tiempo señalado. Ella se apresura hacia la meta y no fallará. Aunque demore, espérala, porque ciertamente vendrá y no tardará.
HAB 2:4 Mira, aquel cuya alma no es recta está envanecido, pero el justo vivirá por su fe.
HAB 2:5 Además, el vino traiciona al arrogante, de manera que no se queda en casa. Ensancha su apetito como el Seol, y es como la muerte que nunca está satisfecha. Además, reúne a todos los pueblos y apila a todas las naciones para él.
HAB 2:6 ¿Todos ellos no levantarán refranes y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplica lo que no es suyo! ¿Hasta cuándo acumula prenda tras prenda?
HAB 2:7 ¿Sus acreedores no se levantarán de pronto? ¿No se despertarán los burladores, los que lo oprimen con violencia? Será objeto de su rapiña.
HAB 2:8 Porque despojaste a muchas naciones, las demás naciones te despojarán, por causa de la sangre humana derramada y de la violencia hecha a la tierra, a la ciudad y a sus habitantes.
HAB 2:9 ¡Ay del que obtiene ganancia injusta para su casa y pone en alto su nido para escapar de la calamidad!
HAB 2:10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, aniquilaste a muchos pueblos y pecaste contra tu vida.
HAB 2:11 Por eso la piedra clamará desde el muro, y la viga del enmaderado le responderá.
HAB 2:12 ¡Ay del que edifica la ciudad con derramamiento de sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!
HAB 2:13 ¿No procede esto de Yavé de las huestes? Los pueblos trabajan para el fuego y las naciones se fatigan en vano.
HAB 2:14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Yavé como las aguas cubren el mar.
HAB 2:15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo, y le añade su veneno, y lo embriaga para recrearse en su desnudez!
HAB 2:16 Te llenaste de deshonra más que de honra. ¡Bebe tú también, y deja al descubierto tu prepucio! La copa de la mano derecha de Yavé se volverá contra ti, y lo fétido caerá sobre tu resplandor.
HAB 2:17 Porque te cubrirá la violencia hecha al Líbano, la matanza de las bestias aterrorizadas, la sangre humana derramada y la violencia hecha a la tierra, a la ciudad y a todos los que viven en ella.
HAB 2:18 ¿De qué sirve la escultura que talla el artífice, si es una imagen, un maestro de mentiras? ¿De qué sirve al artífice confiar en su obra, cuando hace ídolos mudos?
HAB 2:19 Ay del que dice al leño: ¡Despierta! Y a la piedra muda: ¡Levántate! ¿Podrá el ídolo enseñar? Ciertamente está recubierto de oro y plata, pero no hay espíritu en él.
HAB 2:20 Pero Yavé está en su santo Templo: ¡Calle delante de Él toda la tierra!
HAB 3:1 Oración del profeta Habacuc. En el tono de lamentaciones.
HAB 3:2 ¡Oh Yavé, oí tu palabra y estoy atemorizado! Oh Yavé, aviva tu obra en medio de los tiempos. En medio de los tiempos hazla conocer. En la ira, acuérdate de tener misericordia.
HAB 3:3 ʼEloha, el Santo, viene de Temán, De las montañas de Parán. Selah. Su esplendor cubre los cielos Y la tierra se llena de su alabanza.
HAB 3:4 Su resplandor es como la luz del sol. Rayos de luz proceden de sus manos. Allí se oculta su poder.
HAB 3:5 La mortandad va delante de Él Y de sus pies salen carbones encendidos.
HAB 3:6 Se detiene y tiembla la tierra. Mira, y estremece a las naciones. Se desmoronan las montañas, Se hunden las colinas antiguas, Pero sus sendas son eternas.
HAB 3:7 Veo las tiendas de Cusán en aflicción. Se estremecen las tiendas de la tierra de Madián.
HAB 3:8 Oh Yavé, ¿te airaste contra los ríos? ¿Es tu ira contra el mar Cuando montas en tus caballos Y en tus carrozas victoriosas?
HAB 3:9 Descubres completamente tu arco. Las varas de castigo fueron prometidas con juramento. Selah. Tú surcas la tierra con ríos.
HAB 3:10 Te ven las montañas, Y tiemblan. La inundación de aguas se desencadena. El abismo da su voz. A lo alto levanta sus manos.
HAB 3:11 El sol y la luna se detienen en su cenit. Anduvieron a la luz de tus flechas, Y al resplandor de tu refulgente lanza.
HAB 3:12 Con ira trillaste la tierra. Con furor pisoteaste las naciones.
HAB 3:13 Saliste a socorrer a tu pueblo, A salvar a tu ungido. Destrozas el techo de la casa del impío Y descubres su cimiento hasta la roca. Selah.
HAB 3:14 Con tus propias flechas Traspasas a los jefes de sus nobles, Que como tempestad acometen para dispersarme. Su regocijo es como el del que devora en secreto al pobre.
HAB 3:15 Pisoteaste con tus caballos el mar, Sobre la mole de muchas aguas.
HAB 3:16 Escuché y se conmovieron mis órganos internos. A su voz temblaron mis labios. Pudrición entró en mis huesos Y dentro de mí me estremezco. Pero debo estar tranquilo el día de la adversidad, Cuando suba el pueblo que nos invadirá con sus tropas.
HAB 3:17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya fruto, Aunque falte el producto del olivo, Y los campos no produzcan alimento, Aunque se acaben las ovejas del redil Y no haya vacas en los establos,
HAB 3:18 Sin embargo, yo me alegraré en Yavé Y me gozaré en el ʼElohim de mi salvación.
HAB 3:19 ¡Adonay Yavé es mi fortaleza! Él me da pies como de venados Y me hace andar en las alturas.
ZEP 1:1 La Palabra de Yavé que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá.
ZEP 1:2 Destruiré completamente todas las cosas de sobre la superficie de la tierra, dice Yavé.
ZEP 1:3 Destruiré los hombres y las bestias. Destruiré las aves del cielo y los peces del mar. Haré tropezar a los perversos y cortaré al hombre de la superficie de la tierra, dice Yavé.
ZEP 1:4 Extenderé mi mano contra Judá, contra todos los habitantes de Jerusalén. Exterminaré de este lugar lo que queda de baal, y el nombre de los ministros y sacerdotes idólatras,
ZEP 1:5 a los que se postran sobre las azoteas ante el ejército del cielo, a los que se postran y juran por Yavé y al mismo tiempo juran por Moloc,
ZEP 1:6 a los que se apartan de seguir a Yavé, y a los que no buscan a Yavé ni le consultan.
ZEP 1:7 ¡Silencio ante ʼAdonay Yavé! Porque el día de Yavé está cercano. Yavé preparó un sacrificio y escogió a sus invitados.
ZEP 1:8 El día del sacrificio de Yavé castigaré a los principales, a los hijos del rey y a todos los que llevan ropa extranjera.
ZEP 1:9 Aquel día también castigaré a todos los que asaltan la entrada, que llenan de violencia y engaño la casa de su ʼadon.
ZEP 1:10 Aquel día, dice Yavé, habrá voz de clamor desde la puerta del Pescado, un gemido desde la ciudad Nueva, y un estruendo enorme desde las colinas.
ZEP 1:11 ¡Giman, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo de mercaderes está arruinado! Todos los que iban cargados de plata son exterminados.
ZEP 1:12 En aquel tiempo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los aletargados sobre los restos de su vino, a quienes dicen en su corazón: Yavé no hará bien ni mal.
ZEP 1:13 Además sus riquezas serán saqueadas y sus casas desoladas. Edificarán casas, pero no las habitarán, plantarán viñas, pero no beberán su vino.
ZEP 1:14 ¡Cercano está el día grande de Yavé! Cercano y se apresura rápidamente. Escuchen el día de Yavé. Hasta el guerrero clama amargamente.
ZEP 1:15 Día de ira es aquel día, día de tribulación y angustia, día de destrucción y desolación, día de oscuridad y tenebrosidad, día de nubes y densa niebla,
ZEP 1:16 día de trompeta y de griterío sobre las ciudades fortificadas y las altas torres.
ZEP 1:17 Atribularé a los hombres y deambularán como ciegos, porque pecaron contra Yavé. Su sangre será derramada como polvo y su carne como estiércol.
ZEP 1:18 Ni su plata ni su oro podrán librarlos el día de la ira de Yavé, cuando el fuego de su celo consuma toda la tierra, porque ciertamente todos los que viven en la tierra serán destruidos apresuradamente.
ZEP 2:1 ¡Reúnanse en asamblea, oh nación desvergonzada!
ZEP 2:2 Antes que entre en vigencia el decreto del día que arrebatará la concha del grano trillado, antes que venga sobre ustedes el día de la ira de Yavé,
ZEP 2:3 ¡busquen a Yavé, todos los humildes de la tierra! Los que cumplen sus Preceptos busquen la justicia y busquen la humildad. Tal vez sean escondidos el día de la ira de Yavé.
ZEP 2:4 Gaza será desamparada, Ascalón asolada. Asdod será desterrada al mediodía, y Ecrón será desarraigada.
ZEP 2:5 ¡Ay de los habitantes de la costa, del pueblo de los cereteos! La Palabra de Yavé está contra ustedes, oh Canaán, tierra de filisteos. Haré que seas arrasada hasta que no quede algún habitante.
ZEP 2:6 Entonces la costa marítima se convertirá en pastizales con cabañas de pastores y apriscos para ovejas.
ZEP 2:7 La costa será para el remanente de la Casa de Judá. Allí apacentarán, y al llegar la noche se recogerán en las casas de Ascalón, pues Yavé su ʼElohim los visitará y los hará volver de su cautiverio.
ZEP 2:8 Oí los insultos de Moab y las ofensas con las cuales los hijos de Amón afrentaron a mi pueblo, y cómo se expandieron al invadir los territorios de Israel.
ZEP 2:9 Por tanto, vivo Yo, Yavé de las huestes, el ʼElohim de Israel, dice: Ciertamente Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra: campo de ortigas, salina y desolación perpetua. El remanente de mi pueblo los saqueará y el resto de mi nación los heredará.
ZEP 2:10 Esto tendrán por su orgullo, porque se mofaron y se jactaron contra el pueblo de Yavé de las huestes.
ZEP 2:11 Terrible será Yavé contra ellos, porque dejará pasar hambre a todos los ʼelohim de la tierra. Y todas las costas de las naciones, cada una desde su lugar, se inclinarán ante Él.
ZEP 2:12 También ustedes, los etíopes, serán muertos con mi espada.
ZEP 2:13 Extenderá su mano contra el norte y destruirá a Asiria, y hará de Nínive una desolación, árida como el desierto.
ZEP 2:14 Se echarán en medio de ella las manadas y toda bestia del campo. Se alojarán la lechuza y el erizo en sus capiteles, y su voz resonará en las ventanas. Habrá desolación en las puertas, pues su enmaderado de cedro quedará descubierto.
ZEP 2:15 Esta es la ciudad alegre que vivía confiadamente, que decía en su corazón: Yo, y ningún otro. ¡Cómo fue convertida en horror, en madriguera de fieras! Cualquiera que pase junto a ella se burlará y agitará su mano.
ZEP 3:1 ¡Ay de la ciudad rebelde, contaminada y opresora!
ZEP 3:2 No escucha la voz ni recibe la corrección, no confía en Yavé ni se acerca a su ʼElohim.
ZEP 3:3 Sus magistrados son leones rugientes en medio de ella, sus jueces, lobos nocturnos, que no dejan hueso para la mañana.
ZEP 3:4 Sus profetas son insolentes, hombres desleales. Sus sacerdotes profanaron el Santuario y violaron la Ley.
ZEP 3:5 Yavé es justo en medio de ella, no hará injusticia. Cada mañana saca a luz su justicia, nunca falla. Pero el injusto no conoce la vergüenza.
ZEP 3:6 Yo destruí naciones, sus torreones están en ruinas. Dejé desiertas sus calles hasta no quedar quien pase. Sus ciudades están devastadas, sin hombre, sin habitante.
ZEP 3:7 Dije: Ciertamente me temerá, aceptará corrección y no será destruida su vivienda, a pesar de todo lo que determiné con respecto a ella. Pero ellos anhelaban pervertir todas sus obras.
ZEP 3:8 Por tanto, dice Yavé, espérenme hasta el día cuando Yo me levante para juzgarlos, pues mi decisión es reunir las naciones y congregar los reinos, para derramar sobre ellos mi furor, todo el ardor de mi ira, porque toda la tierra será devorada con el fuego de mi celo.
ZEP 3:9 En aquel tiempo devolveré pureza de labios a los pueblos, para que todos invoquen el Nombre de Yavé, y le sirvan de común acuerdo.
ZEP 3:10 Desde más allá de los ríos de Etiopía, los que me invocan en medio de la dispersión, me traerán ofrenda.
ZEP 3:11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con las cuales te rebelaste contra Mí, porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu altivez. No volverás a ser altiva en mi Santa Montaña.
ZEP 3:12 Entonces dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual se refugiará en el Nombre de Yavé.
ZEP 3:13 El remanente de Israel no hará injusticia, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca lengua engañosa, pues ellos se apacentarán y reposarán, sin que alguien los haga temblar.
ZEP 3:14 ¡Canta, oh hija de Sion! ¡Da voces de júbilo, oh Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, Oh hija de Jerusalén!
ZEP 3:15 Yavé apartó tus juicios. Echó fuera tus enemigos. Yavé, el Rey de Israel, está en medio de ti. ¡Ya no temerás al desastre!
ZEP 3:16 En aquel día se dirá a Jerusalén: ¡No temas, oh Sion, ni se debiliten tus manos!
ZEP 3:17 ¡Yavé tu ʼElohim está en medio de ti! El Poderoso salvará. Se gozará contigo alegremente y te tranquilizará con su amor. Se regocijará por ti con cánticos.
ZEP 3:18 Reuniré a los que lloran apartados de ti. Como en los días de fiesta solemne te libraré del oprobio que pesa sobre ti.
ZEP 3:19 Ciertamente en aquel tiempo convertiré a todos tus opresores en oprobio. Pero salvaré a la que cojea y recogeré a la descarriada. Las pondré como objeto de alabanza y renombre en todas las naciones donde fueron avergonzadas.
ZEP 3:20 En ese tiempo los traeré y en esa ocasión los recogeré. Los haré motivo de alabanza y renombre entre todos los pueblos de la tierra cuando Yo los restaure de su cautiverio ante sus mismos ojos, dice Yavé.
HAG 1:1 El año segundo del reinado de Darío, el mes sexto, el primer día del mes, vino la Palabra de Yavé a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, por medio del profeta Hageo:
HAG 1:2 Yavé de las huestes habló: Este pueblo dice: Aún no es el tiempo de reedificar la Casa de Yavé.
HAG 1:3 Entonces vino la Palabra de Yavé por medio del profeta Hageo:
HAG 1:4 ¿Es tiempo para que ustedes mismos vivan en casas arregladas con paneles de madera, mientras esta Casa está desolada?
HAG 1:5 Pues Yavé de las huestes dice: Consideren bien sus procedimientos:
HAG 1:6 Siembran mucho y recogen poco. Comen y no se sacian. Beben, y no quedan satisfechos. Se cubren, pero no se calientan, y el que gana salario, lo echa en bolsa rota.
HAG 1:7 Yavé de las huestes dice: Mediten sobre sus procedimientos.
HAG 1:8 Suban a la montaña, bajen madera y reedifiquen la Casa. Y Yo me complaceré en ella y seré glorificado, dice Yavé.
HAG 1:9 Buscan mucho y hallan poco. Encierran en la casa, pero Yo lo lanzo al viento. ¿Por qué? Yavé de las huestes dice: Porque mi Casa está desolada y cada uno de ustedes corre a su propia casa.
HAG 1:10 Por eso, por causa de ustedes, el cielo retiene la lluvia, y la tierra su cosecha.
HAG 1:11 Llamé una sequía sobre la tierra, las montañas, el trigo, el mosto, el aceite, todo lo que produce la tierra, el hombre, el ganado y todo trabajo de tus manos.
HAG 1:12 Zorobabel, hijo de Salatiel, Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, y todo el resto del pueblo obedecieron la voz de Yavé su ʼElohim por medio de las palabras del profeta Hageo, tal como Yavé, ʼElohim de ellos, les mandó. Y el pueblo mostró reverencia a Yavé.
HAG 1:13 Entonces Hageo, enviado de Yavé, habló por mandato de Yavé al pueblo: Yo estoy con ustedes, dice Yavé.
HAG 1:14 Y Yavé excitó el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, y el espíritu del resto del pueblo. Ellos acudieron y emprendieron la obra de la Casa de Yavé de las huestes, su ʼElohim,
HAG 1:15 el día 24 del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.
HAG 2:1 El 21 del mes séptimo, la Palabra de Yavé vino por medio del profeta Hageo:
HAG 2:2 Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, y al resto del pueblo:
HAG 2:3 ¿Quién de ustedes vio esta Casa en su primer esplendor? ¿Y cómo la ve ahora? ¿No les parece como nada en comparación?
HAG 2:4 Ahora pues, esfuérzate, Zorobabel, dice Yavé. Esfuérzate tú también, Josué, hijo del sumo sacerdote Josadac, y esfuércese todo el pueblo de esta tierra. Actúen, porque Yo estoy con ustedes, dice Yavé de las huestes.
HAG 2:5 Según el Pacto que hice con ustedes cuando salieron de Egipto, mi Espíritu estará en medio de ustedes. No teman.
HAG 2:6 Porque Yavé de las huestes dice: Dentro de poco Yo estremeceré el cielo y la tierra, el mar y la tierra seca.
HAG 2:7 Estremeceré a todas las naciones y vendrán al Deseado de todas las naciones. Y Yo llenaré de gloria este Templo, dice Yavé de las huestes.
HAG 2:8 Mía es la plata y mío es el oro, dice Yavé de las huestes.
HAG 2:9 La gloria final de este Templo será mayor que la del primero. En este lugar daré paz, dice Yavé de las huestes.
HAG 2:10 El día 24 del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino la Palabra de Yavé por medio del profeta Hageo:
HAG 2:11 Yavé de la huestes dice: Pregunta ahora a los sacerdotes con respecto a la Ley:
HAG 2:12 Si alguno lleva carne consagrada en la falda de su ropa, y con ella toca algún pan, vianda, vino, aceite o cualquier alimento, ¿son santificados? Y los sacerdotes respondieron: No.
HAG 2:13 Hageo dijo: Si un impuro a causa de un cadáver, toca cualquiera de estas cosas, ¿será impuro? Y contestaron los sacerdotes: Será impuro.
HAG 2:14 Y Hageo respondió: Así es este pueblo y esta nación delante de Mí, dice Yavé. Toda obra de sus manos y todo lo que ofrecen allí es impuro.
HAG 2:15 Ahora pues, desde hoy en adelante, reflexionen antes que coloquen piedra sobre piedra en la Casa de Yavé.
HAG 2:16 En aquel tiempo, cuando alguien iba a una pila de 20 medidas, solo hallaba diez, o cuando iba al lagar para sacar 50 cubos, solo había 20.
HAG 2:17 Los golpeé con honguillo, parásito y granizo en toda obra de sus manos, pero ninguno de ustedes se volvió a mí, dice Yavé.
HAG 2:18 Reflexionen, pues, desde hoy en adelante, desde el día 24 del mes noveno, a partir del día cuando se echó el cimiento de la Casa de Yavé. Reflexionen:
HAG 2:19 ¿Está aún la semilla en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el olivo produjeron, pero desde hoy en adelante los bendeciré.
HAG 2:20 El 24 del mismo mes vino la Palabra de Yavé por segunda vez a Hageo:
HAG 2:21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá: Yo haré temblar el cielo y la tierra.
HAG 2:22 Trastornaré el trono de los reinos y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones. Volcaré carruajes y a los que suben a ellos. Y caerán caballos y jinetes, cada uno por la espada de su hermano.
HAG 2:23 En aquel día, dice Yavé de las huestes, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Salatiel, esclavo mío. Te pondré como un anillo de sellar, porque te escogí, dice Yavé de las huestes.
ZEC 1:1 En el octavo mes del año segundo de Darío, la Palabra de Yavé vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo:
ZEC 1:2 Yavé estuvo muy airado contra sus antepasados.
ZEC 1:3 Ahora diles: Yavé de las huestes dice: Regresen a Mí, dice Yavé de las huestes, y Yo me volveré a ustedes.
ZEC 1:4 No sean como sus antepasados, a quienes los primeros profetas proclamaron: Yavé de las huestes dice: Regresen ahora de sus malos caminos y de sus malas obras. Pero no escucharon, ni me atendieron, dice Yavé.
ZEC 1:5 ¿Dónde están sus antepasados? ¿Viven los profetas para siempre?
ZEC 1:6 Pero mis Palabras y mis Preceptos que ordené por medio de mis esclavos profetas, ¿no alcanzaron a sus antepasados? Entonces se convirtieron y dijeron: Como Yavé de las huestes se propuso hacer con nosotros a causa de nuestros procedimientos y de nuestras obras, así nos hizo.
ZEC 1:7 El día 24 del mes undécimo, que es el mes de Sebat, el año segundo de Darío, la Palabra de Yavé vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo:
ZEC 1:8 Vi de noche, y ahí estaba un varón que cabalgaba sobre un caballo rojizo, el cual estaba entre los mirtos de la hondonada. Detrás de él había caballos rojizos, blancos y color canela.
ZEC 1:9 Entonces dije: ʼadón mío, ¿para qué son éstos? Y el ángel que hablaba conmigo me contestó: Yo te mostraré para qué son éstos.
ZEC 1:10 Y el varón que permanecía entre los mirtos respondió: Éstos son los que Yavé envió a recorrer la tierra.
ZEC 1:11 [Sus jinetes] informaron al Ángel de Yavé, que estaba entre los mirtos, y dijeron: Recorrimos la tierra, y ciertamente toda la tierra está tranquila y reposada.
ZEC 1:12 Entonces el Ángel de Yavé tomó la palabra: ¡Oh Yavé de las huestes! ¿Hasta cuándo no te compadecerás de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estuviste airado estos 70 años?
ZEC 1:13 Yavé respondió al ángel que hablaba conmigo buenas palabras de consolación.
ZEC 1:14 Entonces me dijo el ángel que hablaba conmigo: Proclama: Yavé de las huestes dice: Tuve gran celo por Jerusalén y por Sion.
ZEC 1:15 Pero estoy muy airado contra las naciones confiadas, porque mientras estuve airado solo un poco, ellos promovieron el desastre.
ZEC 1:16 Por tanto Yavé dice: Me volví a Jerusalén con compasión. En ella será edificada mi Casa, dice Yavé de las huestes, y el cordel de medir será tendido sobre Jerusalén.
ZEC 1:17 Proclama además: Yavé de las huestes dice: Otra vez rebosarán de prosperidad mis ciudades. Yavé volverá a consolar a Sion, y otra vez escoge a Jerusalén.
ZEC 1:18 Después alcé mis ojos, miré, y ahí estaban cuatro cuernos.
ZEC 1:19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué hacen éstos? Y me respondió: Éstos son los cuernos que dispersaron a Judá, Israel y Jerusalén.
ZEC 1:20 Yavé me mostró cuatro artesanos.
ZEC 1:21 Y yo pregunté: ¿Qué vienen a hacer éstos? Me respondió: Aquéllos eran los cuernos que dispersaron a Judá, de tal manera que nadie levantaba su cabeza. Pero éstos vinieron para hacerlos temblar y derribar los cuernos de las naciones que alzaron su cuerno contra la tierra de Judá para dispersarla.
ZEC 2:1 Después levanté mis ojos y miré, y ahí estaba un varón con un cordel de medir en su mano.
ZEC 2:2 Y le pregunté: ¿A dónde vas? Y me respondió: A medir Jerusalén, para ver cuál es su anchura y su longitud.
ZEC 2:3 Cuando salía el ángel que hablaba conmigo, otro ángel le salió al encuentro,
ZEC 2:4 y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: Jerusalén será habitada sin muros a causa de la multitud de personas y de ganado que habrá en ella.
ZEC 2:5 Yo le seré muro de fuego alrededor, y mi gloria estará dentro de ella, dice Yavé.
ZEC 2:6 ¡Eh, eh! Huyan de la tierra del norte, dice Yavé. Pues los esparcí por los cuatro puntos del cielo, dice Yavé.
ZEC 2:7 ¡Escapa, oh Sion, tú que vives con la hija de Babilonia!
ZEC 2:8 Porque Yavé de las huestes dice: Tras la gloria me enviará a las naciones que los despojaron, porque el que los toca, toca la niña de mi ojo.
ZEC 2:9 Por tanto, miren: Yo levanto mi mano contra ellos, y serán despojo para los que fueron sus esclavos. Y sabrán que Yavé de las huestes me envió.
ZEC 2:10 ¡Canta y alégrate, hija de Sion, porque ciertamente vengo, y viviré en medio de ti! dice Yavé.
ZEC 2:11 Aquel día se unirán a Yavé muchas naciones y serán mi pueblo. Viviré en medio de ti, y conocerán que Yavé de las huestes me envió a ti.
ZEC 2:12 Yavé poseerá a Judá como su heredad en la tierra santa, y escogerá a Jerusalén.
ZEC 2:13 ¡Calle todo mortal ante Yavé, porque Él despertó en su santa morada!
ZEC 3:1 Después me mostró al sumo sacerdote Josué puesto delante del Ángel de Yavé. Satán estaba a su mano derecha para acusarlo.
ZEC 3:2 Yavé dijo a Satán: ¡Yavé te reprenda, Satán! Yavé, Quien escogió a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?
ZEC 3:3 Josué estaba vestido con ropas impuras y estaba en pie ante el Ángel.
ZEC 3:4 Éste mandó a los que estaban ante Él: ¡Quítenle las ropas impuras! Y a él le dijo: Mira, quité de ti tu pecado, y te vestí ropas de gala.
ZEC 3:5 Entonces dijo: ¡Coloquen un turbante limpio sobre su cabeza! Y pusieron un turbante sobre su cabeza, y lo vistieron con ropas. Y el Ángel de Yavé estaba en pie.
ZEC 3:6 Después el Ángel de Yavé amonestó a Josué:
ZEC 3:7 Yavé de las huestes dice: Si andas por mis caminos y si guardas mi Mandato, también tú gobernarás mi Casa y guardarás mis patios. Te daré libre acceso entre éstos que están presentes.
ZEC 3:8 Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti, que ciertamente son varones simbólicos, porque mira, Yo traigo a mi Esclavo, el Renuevo.
ZEC 3:9 Mira, pongo una piedra delante de Josué. Es una piedra única en la cual hay siete ojos. Yo mismo esculpiré una inscripción en ella, dice Yavé de las huestes. Yo quitaré la iniquidad de la tierra en un día.
ZEC 3:10 En aquel día, dice Yavé de las huestes, cada uno invitará a su compañero, a estar debajo de su vid y debajo de su higuera.
ZEC 4:1 El ángel que hablaba conmigo se volvió y me despertó, como cuando un hombre es despertado de su sueño.
ZEC 4:2 Y me preguntó: ¿Qué miras? Respondí: Ciertamente, miro un candelabro todo de oro, con su tazón encima, y sus siete lámparas sobre él, con siete canales para cada una de las lámparas que están encima.
ZEC 4:3 Y dos olivos junto a él, uno por cada lado del tazón.
ZEC 4:4 Proseguí y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, ʼadón mío?
ZEC 4:5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió: ¿No sabes qué es esto? Dije: No, ʼadón mío.
ZEC 4:6 Y él me dijo: Ésta es la Palabra de Yavé a Zorobabel, Quien dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, dice Yavé de las huestes.
ZEC 4:7 ¿Qué eres tú, oh gran montaña? ¡Ante Zorobabel serás una explanada! Él sacará la piedra principal de remate con aclamaciones: ¡Gracia, gracia a ella!
ZEC 4:8 Además la Palabra de Yavé vino a mí:
ZEC 4:9 Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la acabarán. Entonces entenderás que Yavé de las huestes me envió a ustedes.
ZEC 4:10 Porque ¿quién es el que menosprecia el día de las pequeñas cosas? Porque estos siete se alegrarán y mirarán la plomada en mano de Zorobabel. Son los siete ojos de Yavé que recorren toda la tierra.
ZEC 4:11 Y hablé la segunda vez y le pregunté: ¿Qué simbolizan estos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?
ZEC 4:12 Volví a hablar otra vez y pregunté: ¿Qué simbolizan las dos ramas de olivo que están al lado de los dos canales de oro, que vierten de ellas el [aceite] dorado?
ZEC 4:13 Y me contestó: ¿No sabes qué simbolizan estas cosas? Y dije: No, ʼadón mío.
ZEC 4:14 Respondió: Estos son los dos ungidos que están delante del ʼAdón de toda la tierra.
ZEC 5:1 Volví a levantar la vista, y al mirar, vi un rollo que volaba.
ZEC 5:2 Y me preguntó: ¿Qué ves? Respondí: Veo un rollo que vuela, de nueve metros de largo y cuatro y medio de ancho.
ZEC 5:3 Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale por toda la superficie de la tierra. Ciertamente de ahora en adelante, según lo escrito en un lado, todo el que roba será echado fuera, y el que jura, según lo escrito en el otro lado, será echado fuera.
ZEC 5:4 Yo [lo] hice salir, dice Yavé de las huestes, y entrará en la casa del ladrón, y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre. Pasará la noche dentro de esa casa hasta que su madera y sus piedras se consuman.
ZEC 5:5 El Ángel que hablaba conmigo salió y me dijo: Levanta ahora tus ojos y mira qué es lo que sale.
ZEC 5:6 Y pregunté: ¿Qué es? Y respondió: Es una caja que sale para medir 22 litros. Dijo además: Esta es la apariencia de ellos en toda la tierra.
ZEC 5:7 Vi que una tapa de plomo fue levantada, y había una mujer sentada en medio de la caja.
ZEC 5:8 Y dijo: Esta es la maldad. La echó dentro de la caja y puso la tapa de plomo sobre su abertura.
ZEC 5:9 Luego levanté mis ojos y miré. Vi dos mujeres con alas como de cigüeña, quienes salían con el viento en sus alas. Levantaron la caja de medir entre la tierra y el cielo.
ZEC 5:10 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan la caja de medir?
ZEC 5:11 Y me respondió: A edificarle templo en tierra de Sinar, para que cuando esté listo sea puesta allí en su lugar.
ZEC 6:1 Volví a levantar mis ojos. Miré y vi cuatro carrozas de bronce que salían de entre dos montañas.
ZEC 6:2 En la primera carroza los caballos eran bermejos, en la segunda carroza, caballos negros,
ZEC 6:3 en la tercera carroza, caballos blancos, y en la cuarta carroza eran caballos overos grisáceos.
ZEC 6:4 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ʼadón mío, ¿qué es esto?
ZEC 6:5 Y el ángel me respondió: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del ʼAdón de toda la tierra.
ZEC 6:6 El de los caballos negros sale hacia la tierra del Norte, el de los blancos sale tras ellos y el de los overos sale hacia la tierra del Sur.
ZEC 6:7 Los overos que salían estaban impacientes por recorrer la tierra. Y [ʼAdonay] dijo: ¡Vayan, recorran la tierra! Y en efecto, ellos recorrieron la tierra de un lado a otro.
ZEC 6:8 Luego me habló: Aquí están los que van hacia la tierra del Norte quienes hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del Norte.
ZEC 6:9 Otra vez tuve revelación de Yavé que decía:
ZEC 6:10 Toma ofrenda de los del cautiverio que regresaron de Babilonia: de Heldai, de Tobías y de Jedaías. El mismo día vé y entra en casa de Josías, hijo de Sofonías.
ZEC 6:11 Toma la plata y el oro y haz una gran corona. La pondrás en la cabeza de Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote.
ZEC 6:12 Hablarás de él, y dirás: Yavé de las huestes dice: Aquí está el varón cuyo Nombre es El Renuevo. Brotará de sus raíces y edificará la Casa de Yavé.
ZEC 6:13 Sí, edificará la Casa de Yavé y tendrá la gloria. Se sentará y reinará sobre su trono. Es Sacerdote sobre su trono, y habrá consejo de paz entre ambos.
ZEC 6:14 La gran corona le será un recuerdo a Helem, Tobías, Jedaías y Hen, hijo de Sofonías en la Casa de Yavé.
ZEC 6:15 Los que están lejos vendrán y edificarán la Casa de Yavé, y sabrán que Yavé de las huestes me envió a ustedes. Así será si diligentemente obedecen la voz de Yavé su ʼElohim.
ZEC 7:1 El año cuarto del rey Darío, el día cuarto del mes noveno, Kislev, aconteció que la Palabra de Yavé vino a Zacarías.
ZEC 7:2 Entonces Bet-ʼEl envió a Sarezer, al portavoz real y a su gente a implorar el favor de Yavé.
ZEC 7:3 [También envió] a hablar a los sacerdotes que estaban en la Casa de Yavé de las huestes y a los profetas: ¿Debo llorar y ayunar el mes quinto como lo hice tantos años?
ZEC 7:4 Entonces la Palabra de Yavé de las huestes vino a mí:
ZEC 7:5 Habla a todo el pueblo de esta tierra y a los sacerdotes: Cuando ustedes ayunaban y lloraban los meses quinto y séptimo durante estos 70 años, ¿ayunaban por Mí?
ZEC 7:6 Cuando comen y beben, ¿no comen y beben para ustedes mismos?
ZEC 7:7 ¿No son estas las palabras que Yavé proclamó por medio de los primeros profetas, cuando Jerusalén y las ciudades que la circundan, los pueblos vecinos, el Neguev y la Sefela, estaban habitados y prósperos?
ZEC 7:8 Vino la Palabra de Yavé a Zacarías:
ZEC 7:9 Yavé de las huestes dice: Administren verdadera justicia. Muestren misericordia y compasión cada uno a su prójimo.
ZEC 7:10 No opriman a la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre. Ni alguno piense el mal en su corazón contra su hermano.
ZEC 7:11 Pero no quisieron escuchar, más bien volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no escuchar.
ZEC 7:12 Endurecieron su corazón como un diamante para no escuchar la Ley ni las palabras que Yavé de las huestes enviaba por su Espíritu a través de los antiguos profetas. Por tanto un gran furor vino de parte Yavé de las huestes.
ZEC 7:13 Aconteció que, así como Él llamó y no escucharon, también ellos llamaron y Yo no escuché, dice Yavé de las huestes.
ZEC 7:14 Pero los dispersé con un remolino de viento por todas las naciones que ellos no conocían. Y después de ellos, la tierra quedó desolada, de tal modo que nadie pasaba por ella, ni regresaba a ella, porque ellos convirtieron la tierra agradable en desolación.
ZEC 8:1 Entonces la Palabra de Yavé de las huestes vino.
ZEC 8:2 Yavé de las huestes dice: Celé a Sion con gran celo. Con gran ira estoy celoso por ella.
ZEC 8:3 Yavé dice: Restauraré a Sion, y viviré en Jerusalén. Será llamada Ciudad de la Verdad, la Montaña de Yavé de las huestes, Montaña de Santidad.
ZEC 8:4 Yavé de las huestes dice: Ancianos y ancianas volverán a sentarse en las plazas de Jerusalén, cada uno con su bastón en su mano a causa de la edad.
ZEC 8:5 Las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas, que juegan en sus calles.
ZEC 8:6 Yavé de las huestes dice: Si esto es demasiado difícil ante los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿será también demasiado difícil ante mis ojos? dice Yavé de las huestes.
ZEC 8:7 Yavé de las huestes dice: Salvaré a mi pueblo de la tierra del oriente y del occidente,
ZEC 8:8 y los traeré para que vivan en Jerusalén. Me serán pueblo, y Yo les seré ʼElohim en verdad y justicia.
ZEC 8:9 Yavé de las huestes dice: Esfuércense las manos de los que en estos días oyen estas palabras de boca de los profetas, desde el día cuando fueron puestos los cimientos de la Casa de Yavé de las huestes para reedificarla.
ZEC 8:10 Porque antes de estos días no había paga para el hombre ni la bestia, ni había paz para el que salía ni el que entraba. Yo puse a todos los hombres unos contra otros.
ZEC 8:11 Pero ahora no trataré al remanente de este pueblo como en los días pasados, dice Yavé de las huestes.
ZEC 8:12 Porque hay paz para la semilla. La vid dará su fruto, la tierra dará su cosecha y el cielo dará su rocío. Haré que el remanente del pueblo posea todo esto.
ZEC 8:13 Sucederá que así como fueron maldición entre las naciones, oh Casa de Judá y Casa de Israel, así los salvaré y serán bendición. No teman, pero esfuércense sus manos.
ZEC 8:14 Porque Yavé de las huestes dice: Así como me propuse castigarlos cuando sus antepasados me provocaron a ira, y no desistí,
ZEC 8:15 así me propongo en estos días hacer bien a Jerusalén y a la Casa de Judá. No teman.
ZEC 8:16 Estas son las cosas que deben hacer: Hablen verdad cada uno con su prójimo. Juzguen en sus puertas con verdad y juicio de paz.
ZEC 8:17 Ninguno de ustedes piense el mal en su corazón contra su prójimo y no amen el juramento falso, porque Yo aborrezco todas estas cosas, dice Yavé.
ZEC 8:18 Y la Palabra de Yavé de las huestes vino a mí:
ZEC 8:19 Yavé de las huestes dice: Los ayunos del mes cuarto, del quinto, del séptimo y del décimo se convertirán en regocijo y alegría, y en solemnidades gratas para la Casa de Judá. Así que amen la verdad y la paz.
ZEC 8:20 Yavé de las huestes dice: Aún vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades.
ZEC 8:21 Los habitantes de una ciudad irán a otra y dirán: Vayamos de una vez a implorar el favor de Yavé y a buscar a Yavé de las huestes. ¡Yo también iré!
ZEC 8:22 Vendrán muchos pueblos y naciones poderosas a visitar a Yavé de las huestes en Jerusalén, y a implorar el favor de Yavé.
ZEC 8:23 Yavé de las huestes dice: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las naciones tomarán el manto a un judío y dirán: ¡Iremos con ustedes, porque oímos que ʼElohim está con ustedes!
ZEC 9:1 La carga de Yavé está en la tierra de Hadrac y llega a Damasco para descansar. De Yavé son las ciudades de Aram, así como todas las tribus de Israel,
ZEC 9:2 también la vecina Hamat, Tiro y Sidón, las muy sabias.
ZEC 9:3 Tiro se edificó una fortaleza, amontonó plata como polvo y oro como el lodo de las calles.
ZEC 9:4 Pero ʼAdonay la desposeerá y echará al mar sus riquezas. Ella será devorada por el fuego.
ZEC 9:5 Lo verá Ascalón y temerá. Gaza se retorcerá de dolor, y también Ecrón, pues su esperanza fue avergonzada. El rey de Gaza perecerá. Ascalón ya no será habitada.
ZEC 9:6 Un hijo ilegítimo vivirá en Asdod. Así destruiré la altivez de los filisteos.
ZEC 9:7 Apartaré la sangre de su boca y las repugnancias de entre sus dientes. También quedará un remanente de ellos para nuestro ʼElohim y será como una familia en Judá. Ecrón será como un jebuseo.
ZEC 9:8 Acamparé como guarnición alrededor de mi Casa, contra el que va y el que viene. El opresor no volverá a pasar sobre ellos, porque ahora Yo vigilo con mis ojos.
ZEC 9:9 ¡Alégrate mucho, hija de Sion! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira a tu Rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde, montado en un pollino de asna.
ZEC 9:10 Destruiré los carruajes de Efraín y los caballos de Jerusalén. El arco de guerra será quebrado, porque Él hablará paz a las naciones. Su soberanía será de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
ZEC 9:11 También en cuanto a ti, a causa de la sangre de tu pacto, liberaré a tus cautivos de la cisterna sin agua.
ZEC 9:12 ¡Oh cautivos de esperanza, vuelvan a la fortaleza! Hoy mismo les declaro que les restauraré al doble.
ZEC 9:13 Tensaré a Judá como mi arco y cargaré mi arco con Efraín. Haré de ti, oh Sion, una espada de valiente. Incitaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia. Convertiré a Sion como una espada de guerrero.
ZEC 9:14 Yavé será visto como su Jefe. Sus flechas saldrán como rayos. Yavé ʼAdonay tocará la trompeta y avanzará entre los remolinos del sur.
ZEC 9:15 Yavé de las huestes los defenderá. Ellos devorarán y aplastarán con hondas, beberán y alborotarán como por causa del vino. Se llenarán como tazones o como las esquinas del altar.
ZEC 9:16 En aquel día Yavé su ʼElohim los salvará, como el rebaño de su pueblo, porque son como piedras preciosas de una corona que brillan en su tierra.
ZEC 9:17 Porque ¡cuán grande es su bondad y su hermosura! El trigo hará florecer a los jóvenes y el mosto a las doncellas.
ZEC 10:1 Pidan a Yavé la lluvia en la estación tardía. Yavé, Quien hace las nubes tormentosas, enviará relámpagos y les dará lluvias abundantes y hierba verde en el campo de cada uno.
ZEC 10:2 Pero los ídolos domésticos prometen en vano, los adivinos ven mentiras, anuncian sueños falsos, y su consuelo es vano. Por lo cual el pueblo vaga como ovejas afligidas, porque no hay pastor.
ZEC 10:3 Mi ira se encendió contra los pastores, castigaré a los machos cabríos. Yavé de las huestes visitará su rebaño, la Casa de Judá, y hará de ella su corcel real en la batalla.
ZEC 10:4 De ella saldrá la Piedra Angular, la estaca, el arco de guerra y todo caudillo.
ZEC 10:5 Juntos serán como valientes que en la batalla pisan el lodo de las calles. Combatirán porque Yavé estará con ellos. Los jinetes serán avergonzados.
ZEC 10:6 Porque Yo fortaleceré la Casa de Judá y daré la victoria a la casa de José, los haré regresar, pues tendré compasión de ellos. Serán como si no fueron desechados, porque Yo soy Yavé su ʼElohim, y los escucharé.
ZEC 10:7 Efraín será como un valiente, y su corazón se alegrará como con vino. Sus hijos lo mirarán y se alegrarán. Su corazón se regocijará en Yavé.
ZEC 10:8 Los reuniré con un silbo, porque los redimí. Serán tan numerosos como antes.
ZEC 10:9 Yo los sembré entre las naciones. En lejanos países se acordarán de Mí. Criarán allí a sus hijos, pero regresarán.
ZEC 10:10 Los devolveré de la tierra de Egipto, los reuniré desde Asiria y los traeré a la tierra de Galaad y el Líbano, hasta que no se halle sitio para ellos.
ZEC 10:11 Pasarán por el mar de la angustia. Él golpeará las ondas del mar, de tal modo que todas las profundidades del Nilo se secarán. La altivez de Asiria será abatida y desaparecerá el cetro de Egipto.
ZEC 10:12 Yo los fortaleceré en Yavé, Palabra de Yavé, y andarán en su Nombre.
ZEC 11:1 ¡Abre tus puertas, oh Líbano, y consuma el fuego tus cedros!
ZEC 11:2 ¡Llora, oh ciprés, porque el cedro cayó, y los majestuosos fueron talados! ¡Laméntense, oh robles de Basán, porque el denso bosque cayó!
ZEC 11:3 Hay un gemido de los pastores, porque su esplendor quedó arruinado. Hay un rugido de los leoncillos, porque el esplendor del Jordán quedó destruido.
ZEC 11:4 Yavé mi ʼElohim dice: Apacienta las ovejas para la matanza,
ZEC 11:5 a las cuales sus compradores degüellan sin sentirse culpables. El que las vende piensa: Bendito sea Yavé, porque me enriquecí. Sus propios pastores no tienen compasión de ellas.
ZEC 11:6 Por tanto ya no tendré compasión de los habitantes de la tierra, dice Yavé. Porque, miren, Yo entrego a los hombres, a cada uno en manos de su prójimo y en manos de su rey. Así desolarán la tierra, y Yo no los libraré de sus manos.
ZEC 11:7 Así que apacenté las ovejas de matadero, esto es, las pobres del rebaño. Tomé para mí dos cayados. A uno llamé Gracia y al otro Atadura, y apacenté las ovejas.
ZEC 11:8 Entonces eliminé a tres pastores en un mes, porque yo me fastidié de ellos, y ellos también se disgustaron conmigo.
ZEC 11:9 Les dije: No los alimentaré más a ustedes. Si alguna muere, que muera. Si alguna se pierde, que se pierda, y las que queden, que coman carne las unas de las otras.
ZEC 11:10 Tomé mi cayado Gracia y lo quebré en señal de anulación de mi pacto con todos los pueblos.
ZEC 11:11 Aquel día fue anulado. Los que compraban las ovejas, quienes me observaban, reconocieron que era Palabra de Yavé.
ZEC 11:12 Y les dije: Si les parece bien, denme mi salario, y si no, déjenlo. Y pesaron 30 piezas de plata como salario mío.
ZEC 11:13 Y Yavé me dijo: Échalo al tesoro. ¡Valioso precio con el cual fui valuado por ellos! Y tomé las 30 piezas de plata y las eché en la vasija de arcilla del tesoro en la Casa de Yavé.
ZEC 11:14 Luego quebré mi otro cayado, Atadura, para romper la hermandad entre Judá e Israel.
ZEC 11:15 Y Yavé me dijo: Toma también la ropa y los objetos de un pastor insensato,
ZEC 11:16 porque, ciertamente, Yo levanto en la tierra a un pastor que no se ocupará de las perdidas, ni buscará a la descarriada, ni curará a la perniquebrada, ni llevará a cuestas a la cansada, pero se comerá la carne de la robusta y romperá sus pezuñas.
ZEC 11:17 ¡Ay del pastor inútil, que abandona el rebaño! ¡Caiga una espada contra su mano derecha y su ojo derecho sea completamente oscurecido!
ZEC 12:1 La respuesta de la Palabra de Yavé en lo relacionado con Israel: Yavé, Quien extiende el cielo, pone el cimiento de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, dice:
ZEC 12:2 Ciertamente Yo convierto a Jerusalén en copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor. Cuando esté sitiada Jerusalén, también estará contra Judá.
ZEC 12:3 Aquel día Yo pondré a Jerusalén como piedra pesada a todos los pueblos. Todos los que se la carguen serán despedazados. Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.
ZEC 12:4 Aquel día, dice Yavé, golpearé con pánico todo caballo y a todo jinete con locura. Pero abriré mis ojos con favor sobre la Casa de Judá y heriré con ceguera todo caballo de las naciones oponentes.
ZEC 12:5 Entonces los jefes de Judá dirán en su corazón: Los habitantes de Jerusalén son un fuerte apoyo para nosotros por medio de Yavé de las huestes, su ʼElohim.
ZEC 12:6 Aquel día pondré a los jefes de Judá como brasero encendido entre la leña y como antorcha de fuego entre los conjuntos de espigas, pues devorarán a derecha y a izquierda a todos los pueblos vecinos. Los de Jerusalén vivirán otra vez con seguridad en Jerusalén, su lugar.
ZEC 12:7 Pero Yavé salvará primero las tiendas de Judá para que la altivez de la casa de David y de los habitantes de Jerusalén no se exalte sobre Judá.
ZEC 12:8 Aquel día Yavé defenderá al habitante de Jerusalén. El que de ellos sea débil será como David, y la casa de David será como ʼElohim, como el Ángel de Yavé delante de ellos.
ZEC 12:9 Aquel día me propondré destruir a todas las naciones que lleguen contra Jerusalén.
ZEC 12:10 Derramaré Espíritu de gracia y de súplica sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Mirarán a Mí, a Quien traspasaron. Llorarán como se llora por Hijo Unigénito, y se afligirán por Él como el que se aflige por el primogénito.
ZEC 12:11 Aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en la llanura de Meguido.
ZEC 12:12 La tierra lamentará, cada familia aparte. La familia de la casa de David por separado, y sus esposas aparte. La familia de la casa de Natán por separado, y sus esposas aparte.
ZEC 12:13 La familia de la casa de Leví por separado, y sus esposas aparte. La familia de Simei por separado, y sus esposas aparte.
ZEC 12:14 Todas las otras familias, cada familia por separado, y sus esposas aparte.
ZEC 13:1 Aquel día habrá un manantial abierto para la casa de David y los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la impureza.
ZEC 13:2 Ese día, dice Yavé, de las huestes, eliminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados. Desapareceré de la tierra a sus profetas y al espíritu de impureza.
ZEC 13:3 Sucederá que si alguno vuelve a profetizar, los padres que lo engendraron le dirán: ¡No vivirás, porque hablaste falsedad en el Nombre de Yavé! Y sus padres que lo engendraron lo traspasarán cuando profetice.
ZEC 13:4 Aquel día esos profetas se avergonzarán de sus visiones y profecías. Nunca más se vestirán con un manto de pelo áspero para engañar.
ZEC 13:5 Y dirá: No soy profeta, sino labrador de la tierra, pues estuve en el campo desde mi juventud.
ZEC 13:6 Le preguntarán: ¿Por qué tienes estas heridas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en la casa de mis amigos.
ZEC 13:7 Oh espada, dice Yavé de las huestes, levántate contra mi Pastor y el compañero mío. Hiere al Pastor, y las ovejas serán dispersadas. Volveré mi mano contra los pequeños.
ZEC 13:8 Acontecerá en toda la tierra, dice Yavé, que dos terceras partes serán cortadas de ella y se perderán. Pero la tercera parte será dejada en ella.
ZEC 13:9 Pasaré por el fuego a la tercera parte. Los refinaré como se refina la plata. Los probaré como se prueba el oro. Ellos invocarán mi Nombre, y Yo les responderé: Ellos son mi pueblo. Ellos dirán: Yavé es mi ʼElohim.
ZEC 14:1 Ciertamente el día de Yavé viene, y tus despojos serán repartidos en medio de ti.
ZEC 14:2 Porque Yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén. La ciudad será conquistada, las casas serán saqueadas y las mujeres violadas. La mitad del pueblo irá en cautiverio, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
ZEC 14:3 Después Yavé saldrá y combatirá contra aquellas naciones, como cuando combate el día de la batalla.
ZEC 14:4 Aquel día sus pies se posarán sobre la Montaña de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente. La Montaña será partida por el medio, y quedará un gran valle del este al oeste. La mitad de la montaña se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.
ZEC 14:5 Ustedes huirán por el valle de mis montañas porque el valle de las montañas llegará hasta Azal. Huirán como huyeron por causa del terremoto en los días del rey Uzías de Judá. Entonces vendrá Yavé, mi ʼElohim, y todos los santos con Él.
ZEC 14:6 Acontecerá que en aquel día no habrá luz. Las luminarias disminuirán.
ZEC 14:7 Será un día conocido por Yavé, que no será día ni noche, pero al llegar la noche, habrá luz.
ZEC 14:8 Aquel día acontecerá también que de Jerusalén saldrán aguas vivas. La mitad de ellas irá hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno.
ZEC 14:9 Yavé será Rey sobre toda la tierra. En aquel día Yavé será uno, y uno su Nombre.
ZEC 14:10 Toda la tierra será allanada desde Geba hasta Rimón, al sur de Jerusalén. Será enaltecida y habitada, desde la puerta de Benjamín hasta la primera Puerta y la puerta del Ángulo, y desde la Torre de Hananeel hasta el lagar del Rey.
ZEC 14:11 Vivirán en ella, y nunca más habrá maldición. Pero Jerusalén será habitada confiadamente.
ZEC 14:12 Esta será la peste con la cual Yavé herirá a todos los pueblos que combatieron contra Jerusalén. La carne de ellos se corromperá cuando aún estén sobre sus pies, sus ojos se consumirán en las cuencas y su lengua se pudrirá en sus bocas.
ZEC 14:13 Acontecerá en aquel día que habrá entre ellos un pánico de parte de Yavé, de tal modo que cuando alguno agarre la mano de su compañero, el otro volverá su mano contra él.
ZEC 14:14 Judá también peleará en Jerusalén, y las riquezas de todos los pueblos de alrededor serán reunidas: oro, plata y ropa en abundancia.
ZEC 14:15 Los caballos, mulas, camellos, asnos y todas las bestias que estén en los campos sufrirán el mismo castigo.
ZEC 14:16 Todos los que sobrevivan de las naciones que llegaron contra Jerusalén subirán de año en año a adorar al Rey, Yavé de las huestes, y a celebrar la solemnidad de las Cabañas.
ZEC 14:17 Acontecerá que sobre aquellas familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey Yavé de las huestes, no vendrá lluvia.
ZEC 14:18 Si la familia de Egipto no sube ni acude, tampoco habrá lluvia sobre ellos. Les vendrá la peste con la cual Yavé golpeará a las naciones que no suban a celebrar la solemnidad de las Cabañas.
ZEC 14:19 Tal será el castigo para Egipto y el castigo para todos los pueblos que no suban a celebrar la solemnidad de las Cabañas.
ZEC 14:20 En aquel día, aun las campanillas de los caballos llevarán un grabado: Santidad a Yavé. Las ollas en la Casa de Yavé serán como los tazones del Altar.
ZEC 14:21 Toda olla en Jerusalén y en Judá estará consagrada a Yavé de las huestes, y todos los que sacrifiquen, acudirán, las tomarán y cocinarán en ellas. Y aquel día ya no habrá mercaderes en la Casa de Yavé de las huestes.
MAL 1:1 Profecía de la Palabra de Yavé contra Israel, por medio de Malaquías.
MAL 1:2 Los amé, dice Yavé. Pero ustedes dicen: ¿En qué nos amaste? ¿No es Esaú hermano de Jacob? Yavé dice: Pero amé a Jacob
MAL 1:3 y a Esaú aborrecí. Entregué sus montañas a la desolación y di su heredad a los chacales del campo despoblado.
MAL 1:4 Aunque Edom diga: Fuimos arruinados, pero edificaremos las ruinas. Yavé de las huestes dice: Ellos edificarán y Yo destruiré. Los llamarán el territorio perverso y el pueblo contra el cual Yavé está airado para siempre.
MAL 1:5 Los ojos de ustedes lo verán y dirán: ¡Grande es Yavé más allá de la frontera de Israel!
MAL 1:6 El hijo honra al padre, y el esclavo a su amo. Entonces si Yo soy Padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy Amo, ¿dónde está la reverencia hacia Mí? Oh sacerdotes que desprecian mi Nombre y dicen: ¿En qué despreciamos tu Nombre?
MAL 1:7 En que ofrecen sobre mi altar pan contaminado. Pero ustedes dicen: ¿En qué lo contaminamos? Al considerar despreciable la mesa de Yavé.
MAL 1:8 Pues cuando ofrecen animal ciego para el sacrificio, ¿no está mal? Y cuando ofrecen lo cojo o lo enfermo, ¿no está mal? Preséntalo a tu jefe, dice Yavé de las huestes. ¿Se agradará de ti? ¿O lo recibirá amablemente?
MAL 1:9 Ahora pues, imploren el favor de ʼEL para que tenga compasión de nosotros, dice Yavé de las huestes. De sus manos viene esto. ¿Le serán aceptos?
MAL 1:10 ¡Oh que esté entre ustedes uno que cierre las puertas para que no enciendan fuego vano en mi altar! No tengo complacencia en ustedes, dice Yavé de las huestes, ni acepto ofrenda de sus manos.
MAL 1:11 Porque desde donde sale el sol hasta donde se oculta, mi Nombre es grande entre las naciones, dice Yavé de las huestes, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre incienso y ofrenda pura.
MAL 1:12 Ustedes lo profanan cuando dicen que la mesa de Yavé es impura, y su alimento, despreciable.
MAL 1:13 Además dicen: ¡Qué fastidioso es esto! Y con desdeño inhalan, dice Yavé de las huestes. Me traen lo robado, lo cojo y lo enfermo para presentar la ofrenda. ¿Debo aceptar esto de su mano?
MAL 1:14 ¡Maldito sea el engañador, que aunque tiene macho robusto en su rebaño, promete y sacrifica a Yavé lo dañado! Porque Yo soy gran Rey, dice Yavé de las huestes, y mi Nombre es temible entre las naciones.
MAL 2:1 Ahora pues, oh sacerdotes, para ustedes es este Mandamiento.
MAL 2:2 Si no escuchan, ni deciden de corazón dar gloria a mi Nombre, dice Yavé de las huestes, enviaré maldición sobre ustedes y maldeciré sus bendiciones. En verdad, ya las maldije, porque ustedes no las reciben de corazón.
MAL 2:3 Ciertamente, reprendo su descendencia y echaré estiércol sobre sus caras, el estiércol [de las víctimas] de sus solemnidades. Ustedes mismos serán echados con él.
MAL 2:4 Entonces sabrán que Yo les envié este Mandamiento, para que mi Pacto continúe con Leví, dice Yavé de las huestes.
MAL 2:5 Mi Pacto con él era de vida y paz. Se las di y él reverenció mi Nombre.
MAL 2:6 La Ley de verdad estuvo en su boca, y no había iniquidad en sus labios. En paz y en rectitud anduvo conmigo, y apartó a muchos de su iniquidad.
MAL 2:7 Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y el pueblo buscará la Ley de su boca, porque él es mensajero de Yavé de las huestes.
MAL 2:8 Pero ustedes se apartaron del camino, y a muchos hicieron tropezar en la Ley. Corrompieron el Pacto de Leví, dice Yavé de las huestes.
MAL 2:9 Por tanto, Yo también los hago despreciables y viles ante todo el pueblo, porque ustedes no siguieron mis caminos, y muestran parcialidad en cuanto a la Ley.
MAL 2:10 ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos creó un mismo ʼElohim? ¿Por qué, pues, nos portamos con deslealtad uno contra otro, y profanamos el Pacto de nuestros antepasados?
MAL 2:11 Judá fue infiel. En Israel y en Jerusalén se cometió repugnancia, porque Judá profanó el Santuario de Yavé que Él ama, y se casó con la hija de un ʼelohim extraño.
MAL 2:12 Yavé elimine de las tiendas de Jacob hasta el último hombre que haga esto, tanto al testigo como al defensor y al que presenta una ofrenda a Yavé de las huestes.
MAL 2:13 Además ustedes hacen esto: Cubren el altar de Yavé con lágrimas, llanto y gemido, porque ya no miro sus ofrendas, ni las acepto con agrado de su mano.
MAL 2:14 Ustedes preguntan: ¿Por qué? Porque Yavé fue testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que fuiste infiel, aunque ella es tu compañera y la esposa de tu pacto.
MAL 2:15 ¿No hizo Él un solo ser que tiene carne y espíritu? ¿Y qué demanda ese uno? Una descendencia consagrada a ʼElohim. Guárdense, pues, en su espíritu, y no sean desleales con la esposa de su juventud.
MAL 2:16 Porque aborrezco el repudio y al que cubre su ropa con violencia, dice Yavé de las huestes de las huestes. Así que cuiden su espíritu y no sean infieles.
MAL 2:17 Ustedes fastidian a Yavé con sus palabras y dicen: ¿Cómo lo fastidiamos? Cuando dicen: Todo el que hace mal agrada a Yavé, y de ellos se complace. O dicen: ¿Dónde está el ʼElohim de justicia?
MAL 3:1 Ciertamente, Yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de Mí. Y vendrá súbitamente a su Casa el ʼAdón a Quien ustedes buscan, el Ángel del Pacto, a Quien ustedes desean. Ciertamente viene, dice Yavé de las huestes.
MAL 3:2 ¿Y quién soportará el día de su venida? ¿Y quién permanecerá cuando Él se manifieste? Porque Él es fuego de fundidor y lejía de lavadores.
MAL 3:3 Se sentará para refinar y purificar la plata, porque purificará a los hijos de Leví. Los acrisolará como el oro y la plata, y presentarán a Yavé sacrificios de justicia.
MAL 3:4 Entonces la ofrenda de Judá y de Jerusalén será grata a Yavé, como en los días de antaño y como en los años antiguos.
MAL 3:5 Vendré a ustedes para juzgar. Seré testigo inmediato contra los hechiceros, los adúlteros, los que juran en falso, los que defraudan el salario del jornalero, de la viuda y del huérfano, y los que hacen tropezar al extranjero sin temor a Mí, dice Yavé de las huestes.
MAL 3:6 Porque Yo, Yavé, no cambio. Por eso ustedes, oh hijos de Jacob, no fueron consumidos.
MAL 3:7 Desde los días de sus antepasados se apartaron de mis Estatutos y no los guardaron. Regresen a Mí, y Yo me volveré a ustedes, dice Yavé de las huestes. Pero ustedes dicen: ¿De qué nos volvemos?
MAL 3:8 ¿Robará el hombre a ʼElohim? ¡Pues ustedes me roban! Y dicen: ¿En qué te robamos? ¡En los diezmos y en las ofrendas!
MAL 3:9 ¡Son malditos con maldición, porque ustedes, toda la nación, me roban!
MAL 3:10 Traigan todos los diezmos al tesoro para que haya alimento en mi Casa. Y pruébenme ahora en esto, dice Yavé de las huestes, si no les abro las ventanas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.
MAL 3:11 Reprenderé también al devorador, y no les destruirá el fruto de la tierra, ni será estéril la vid en el campo, dice Yavé de las huestes.
MAL 3:12 Todas las naciones les dirán bienaventurados, porque serán una tierra deleitosa, dice Yavé de las huestes.
MAL 3:13 Sus palabras fueron duras contra Mí, dice Yavé. Pero ustedes dicen: ¿Qué hablamos contra Ti?
MAL 3:14 Dijeron: Por demás es servir a ʼElohim. ¿Qué provecho tiene el guardar su Precepto, y que andemos afligidos delante de Yavé de las huestes?
MAL 3:15 Así que ahora nosotros llamamos bendecidos a los altivos, y decimos que los hacedores de perversidad prosperan, y que los que provocan a ʼElohim escapan.
MAL 3:16 Entonces los que temían a Yavé hablaron el uno al otro, y Yavé prestó atención y escuchó. Y fue escrito un rollo de memoria delante de Él, a favor de los que temen a Yavé y honran su Nombre.
MAL 3:17 En el día que Yo preparo, dice Yavé de las huestes, serán para Mí un especial tesoro. Los perdonaré como un hombre perdona a su hijo que le sirve.
MAL 3:18 Entonces se convertirán. Distinguirán entre el justo y el perverso, y entre el que sirve a ʼElohim y el que no le sirve.
MAL 4:1 Porque ciertamente viene el día ardiente como un horno, cuando todos los altivos y todos los perversos serán estopa. Aquel día que viene los quemará, y no quedará de ellos raíz ni rama, dice Yavé de las huestes.
MAL 4:2 Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia. En sus alas traerá salvación. Saldrán y saltarán como becerros de la manada.
MAL 4:3 El día que Yo preparo pisotearán a los perversos, que serán como ceniza bajo las plantas de sus pies, dice Yavé de las huestes.
MAL 4:4 Acuérdense de la Ley de mi esclavo Moisés, que le prescribí en Horeb para todo Israel, con sus Ordenanzas y Preceptos.
MAL 4:5 Miren, Yo les envío al profeta Elías antes de la venida grande y terrible del día de Yavé.
MAL 4:6 Él volverá los corazones de los progenitores a sus hijos, y los corazones de los hijos a los progenitores, no sea que Yo venga y golpee la tierra con una maldición.
MAT 1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, Hijo de David, hijo de Abraham:
MAT 1:2 Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos,
MAT 1:3 Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, y Esrom engendró a Aram,
MAT 1:4 Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón,
MAT 1:5 Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed engendró a Isaí,
MAT 1:6 Isaí engendró al rey David, de la [que fue esposa] de Urías. David engendró a Salomón,
MAT 1:7 Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abías, Abías engendró a Asa,
MAT 1:8 Asa engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Uzías,
MAT 1:9 Uzías engendró a Jotam, Jotam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,
MAT 1:10 Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías,
MAT 1:11 y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos en el tiempo de la deportación babilónica.
MAT 1:12 Después de la deportación babilónica, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel,
MAT 1:13 Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquim, Eliaquim engendró a Azor,
MAT 1:14 Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud,
MAT 1:15 Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob,
MAT 1:16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de quién nació Jesús, el llamado Cristo.
MAT 1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son 14 generaciones. Desde David hasta la deportación babilónica, 14 generaciones, y desde la deportación babilónica hasta Cristo, 14 generaciones.
MAT 1:18 Ahora bien, el nacimiento de Jesucristo fue así: Estaba su madre María comprometida con José, y antes de unirse fue hallada embarazada del Espíritu Santo.
MAT 1:19 José su esposo, quien era justo y no quería denunciarla, estuvo dispuesto a repudiarla en secreto.
MAT 1:20 Al pensar él en esto, súbitamente un ángel del Señor se le apareció en un sueño y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
MAT 1:21 Dará a luz un Hijo, y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados.
MAT 1:22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta, quien dijo:
MAT 1:23 Ciertamente, la virgen quedará embarazada y dará a luz un Hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa: Dios con nosotros.
MAT 1:24 José se levantó del sueño, hizo como el ángel del Señor le mandó y recibió a su esposa,
MAT 1:25 pero no cohabitó con ella hasta que dio a luz un Hijo, y lo llamó Jesús.
MAT 2:1 Cuando nació Jesús en Belén de Judea en días del rey Herodes, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén
MAT 2:2 y preguntaron: ¿Dónde está el Rey de los judíos que nació? Porque vimos su estrella en el oriente y vinimos a adorarlo.
MAT 2:3 Pero cuando el rey Herodes oyó [esto] se turbó, y también toda Jerusalén.
MAT 2:4 Convocó a los principales sacerdotes y escribas del pueblo, y les preguntaba dónde iba a nacer el Cristo.
MAT 2:5 Y ellos le respondieron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta:
MAT 2:6 Y tú, Belén, tierra de Judá, de ningún modo eres la más pequeña entre los líderes de Judá, porque de ti saldrá un Caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.
MAT 2:7 Entonces Herodes llamó en secreto a los magos y les indagó diligentemente cuándo apareció la estrella.
MAT 2:8 Los envió a Belén y [les] dijo: Vayan, infórmense diligentemente con respecto al Niño, y tan pronto como lo encuentren, avísenme para que yo también vaya y lo adore.
MAT 2:9 Oyeron al rey y salieron. Descubrieron que la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos y se detuvo donde estaba el Niño.
MAT 2:10 Cuando vieron la estrella se regocijaron muchísimo.
MAT 2:11 Al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, se postraron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
MAT 2:12 Se les advirtió en un sueño que no volvieran a Herodes y regresaron a su tierra por otro camino.
MAT 2:13 Cuando ellos regresaron, un ángel del Señor apareció súbitamente en un sueño a José y le dijo: Levántate, toma al Niño y a su madre y huye a Egipto. Permanece allá hasta que yo te diga, porque Herodes buscará al Niño para matarlo.
MAT 2:14 Y él se levantó de noche, tomó al Niño y a su madre y se fue a Egipto.
MAT 2:15 Permaneció allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo dicho por el Señor, por medio del profeta: De Egipto llamé a mi Hijo.
MAT 2:16 Herodes, al ver que los magos se burlaron de él, se enfureció muchísimo. Envió soldados a matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores, según el tiempo que indagó de los magos.
MAT 2:17 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías:
MAT 2:18 Una voz fue oída en Ramá, llanto y gran lamentación: Raquel que llora por sus hijos, y no quería ser consolada, porque ya no existen.
MAT 2:19 Pero después de la muerte de Herodes, súbitamente un ángel del Señor apareció en un sueño a José en Egipto
MAT 2:20 y le dijo: Levántate, toma al Niño y a su madre, y vé a tierra de Israel, porque murieron los que buscaban la vida del Niño.
MAT 2:21 Se levantó, tomó al Niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.
MAT 2:22 Pero cuando oyó que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir allá. Se le reveló en un sueño que se retirara a la región de Galilea.
MAT 2:23 Al llegar allí, se estableció en la ciudad de Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: Será llamado Nazareno.
MAT 3:1 En aquellos días llegó Juan el Bautista, quien proclamaba en el desierto de Judea:
MAT 3:2 Cambien de mente, porque el reino celestial llegó.
MAT 3:3 Pues yo soy el anunciado por el profeta Isaías: Voz de uno que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor. Allanen sus sendas.
MAT 3:4 Juan estaba vestido con pelo de camello y un cinturón de cuero. Su comida era saltamontes y miel silvestre.
MAT 3:5 Acudía a él Jerusalén, toda Judea y toda la región de alrededor del Jordán.
MAT 3:6 Confesaban públicamente sus pecados y los bautizaba en el río Jordán.
MAT 3:7 Cuando vio que muchos fariseos y saduceos acudían a su bautismo, les dijo: ¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que viene?
MAT 3:8 Produzcan frutos dignos de cambio de mente,
MAT 3:9 y no supongan que puedan decir: A Abraham tenemos como padre. Porque les digo que Dios puede levantar de estas piedras hijos a Abraham.
MAT 3:10 Ya el hacha está puesta sobre la raíz de los árboles, de modo que todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
MAT 3:11 Yo ciertamente los bautizo con agua para [indicar] el cambio de mente, pero el que viene después de mí es más poderoso que yo. No soy digno de llevar sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego.
MAT 3:12 Tiene su soplador en la mano y limpiará bien su era. Recogerá su trigo en el granero y quemará la concha partida del grano con fuego inextinguible.
MAT 3:13 Entonces llegó Jesús desde Galilea al Jordán donde estaba Juan, para que lo bautizara.
MAT 3:14 Pero [Juan] trataba de impedirle: Yo necesito que Tú me bautices, ¿y Tú vienes a mí?
MAT 3:15 Jesús le respondió: Permítelo ahora, porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces se lo permitió.
MAT 3:16 Cuando Jesús fue bautizado, salió enseguida del agua. Los cielos se abrieron. Vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y se posó sobre Él.
MAT 3:17 [Se oyó] una voz celestial que dijo: Este es mi Hijo amado, en Quien me complací.
MAT 4:1 Entonces Jesús fue impulsado por el Espíritu a subir al desierto para que fuera tentado por el diablo.
MAT 4:2 Después de ayunar 40 días y 40 noches, tuvo hambre.
MAT 4:3 Llegó el tentador y le dijo: Ya que eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en panes.
MAT 4:4 Pero Él respondió: Está escrito: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra de la boca de Dios.
MAT 4:5 Entonces el diablo lo llevó hasta la Ciudad Santa, y lo colocó en pie sobre el pináculo del Templo
MAT 4:6 y le dijo: Ya que eres Hijo de Dios, lánzate abajo, porque está escrito: Te enviará a sus ángeles. Y: En sus manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra.
MAT 4:7 Jesús le respondió: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.
MAT 4:8 Otra vez el diablo lo llevó a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y el esplendor de ellos,
MAT 4:9 y le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras.
MAT 4:10 Pero Jesús le respondió: Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás.
MAT 4:11 Entonces el diablo lo dejó. Y unos ángeles llegaron y le servían.
MAT 4:12 Cuando Jesús oyó que Juan fue encarcelado, regresó a Galilea.
MAT 4:13 Salió de Nazaret y vivió en Cafarnaúm junto al mar, en los linderos de Zabulón y de Neftalí,
MAT 4:14 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:
MAT 4:15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, más allá del Jordán, Galilea de los gentiles.
MAT 4:16 El pueblo que vivía en tinieblas vio gran luz. A los que moraban en región y sombra de muerte, luz les resplandeció.
MAT 4:17 Desde entonces Jesús comenzó a predicar: Den la vuelta, porque el reino celestial se acercó.
MAT 4:18 Cuando andaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos: Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban una red en el mar, porque eran pescadores.
MAT 4:19 Les dijo: Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres.
MAT 4:20 Ellos dejaron de inmediato las redes y lo siguieron.
MAT 4:21 Pasó de allí y vio a otros dos hermanos: Jacobo, [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano, que remendaban sus redes en la barca con su padre. Y los llamó.
MAT 4:22 Ellos al instante dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
MAT 4:23 [Jesús] recorría toda Galilea y enseñaba en las congregaciones de ellos. Proclamaba las Buenas Noticias del reino y sanaba toda enfermedad y dolencia en el pueblo.
MAT 4:24 Su fama se difundió por toda Siria. Le llevaron a todos los que padecían males: afligidos por diversas enfermedades y tormentos, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y Él los sanó.
MAT 4:25 Una gran multitud lo siguió desde Galilea y Decápolis, desde Jerusalén y Judea, y desde más allá del Jordán.
MAT 5:1 Cuando vio la multitud subió a la colina y se sentó. Se acercaron a Él sus discípulos
MAT 5:2 y les enseñaba:
MAT 5:3 Inmensamente felices los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino celestial.
MAT 5:4 Inmensamente felices los que lloran, porque ellos serán consolados.
MAT 5:5 Inmensamente felices los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
MAT 5:6 Inmensamente felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos se saciarán.
MAT 5:7 Inmensamente felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
MAT 5:8 Inmensamente felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
MAT 5:9 Inmensamente felices los que procuran la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
MAT 5:10 Inmensamente felices los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino celestial.
MAT 5:11 Inmensamente felices serán ustedes cuando los vituperen y los persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes por causa de Mí.
MAT 5:12 Alégrense y gócense, pues su galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron a los profetas antes de ustedes.
MAT 5:13 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué será salada? Ya para nada es buena, sino para que se eche fuera y la pisoteen los hombres.
MAT 5:14 Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre una montaña no se puede esconder.
MAT 5:15 Tampoco encienden una lámpara para ponerla debajo de una caja, sino sobre el candelero, a fin de que alumbre a todos los que están en la casa.
MAT 5:16 Así alumbre su luz delante de los hombres, de manera que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre celestial.
MAT 5:17 No piensen que vine a abolir la Ley o los profetas. No vine a abolir, sino a cumplir.
MAT 5:18 Porque en verdad les digo: Antes que pasen el cielo y la tierra, de ningún modo pasará una iota ni un trazo de letra de la Ley, hasta que todo se cumpla.
MAT 5:19 Por tanto cualquiera que anule uno solo de estos Mandamientos, aunque sea muy pequeño, y así enseñe a los hombres, se llamará muy pequeño en el reino celestial. Pero cualquiera que los practique y enseñe se llamará grande en el reino celestial.
MAT 5:20 Porque les digo que si la justicia de ustedes no es mayor que la de los escribas y fariseos, de ningún modo entrarán en el reino celestial.
MAT 5:21 Oyeron ustedes que se dijo a los antiguos: No asesinarás. Y cualquiera que asesine, quedará expuesto al juicio.
MAT 5:22 Pero Yo les digo que cualquiera que se enfurezca contra su hermano quedará expuesto al juicio. Cualquiera que diga a su hermano: ¡Raca! quedará expuesto ante el Tribunal Supremo, y cualquiera que diga: ¡Moré! quedará expuesto al fuego del infierno.
MAT 5:23 Por tanto, si presentas tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
MAT 5:24 deja allí tu ofrenda ante el altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano. Luego regresa y presenta tu ofrenda.
MAT 5:25 Ponte pronto de acuerdo con tu adversario mientras vas con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil y seas encarcelado.
MAT 5:26 En verdad te digo que de ninguna manera saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.
MAT 5:27 Oyeron ustedes que se dijo: No adulterarás.
MAT 5:28 Pero Yo les digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
MAT 5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, porque más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno.
MAT 5:30 Si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues más te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.
MAT 5:31 También se dijo: Cualquiera que repudie a su esposa, dele carta de divorcio.
MAT 5:32 Pero Yo les digo que cualquiera que repudia a su esposa, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere, y cualquiera que se case con una repudiada comete adulterio.
MAT 5:33 Además ustedes oyeron que se dijo a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás tus juramentos al Señor.
MAT 5:34 Pero Yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
MAT 5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies, ni hacia Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey,
MAT 5:36 ni jures por tu cabeza, pues no puedes hacer un solo cabello blanco o negro.
MAT 5:37 Pero el hablar de ustedes sea: Sí, sí. No, no. Porque lo demás procede del maligno.
MAT 5:38 Oyeron ustedes que se dijo: Ojo por ojo, y diente por diente.
MAT 5:39 Pero Yo les digo: No resistan al malvado. Más bien, al que te golpea en la mejilla derecha, ponle también la otra.
MAT 5:40 Al que quiera pelear contigo y quitarte la ropa externa, dale también la interna.
MAT 5:41 A cualquiera que te obligue a andar una milla, vé con él dos.
MAT 5:42 Al que te pida, dale, y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.
MAT 5:43 Oyeron ustedes que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
MAT 5:44 Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen,
MAT 5:45 para que sean hijos de su Padre celestial, Quien envía su sol sobre malos y buenos, y la lluvia para justos e injustos.
MAT 5:46 Porque si aman a los que los aman, ¿qué galardón tienen? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?
MAT 5:47 Si solo saludan a sus hermanos, ¿qué otra cosa hacen? ¿No hacen también así los gentiles?
MAT 5:48 Por tanto sean ustedes perfectos, como su Padre celestial es perfecto.
MAT 6:1 Guárdense de hacer su justicia delante de los hombres para que los vean. De otra manera, no tienen galardón de su Padre celestial.
MAT 6:2 Cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las congregaciones y en las calles para ser alabados por los hombres. En verdad les digo [que ya] reciben su recompensa.
MAT 6:3 Pero tú, cuando des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,
MAT 6:4 para que así tu limosna sea en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
MAT 6:5 Cuando ustedes hablen con Dios, no sean como los hipócritas, que aman hablar con Dios de pie en las congregaciones y en las esquinas de las plazas para exhibirse ante los hombres. En verdad les digo que ya reciben su recompensa.
MAT 6:6 Pero tú, cuando hables con Dios, entra en tu habitación privada, cierra con llave tu puerta y habla con tu Padre que está en secreto. Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
MAT 6:7 Cuando hablen con Dios, no parloteen como los gentiles que piensan que por su palabrería serán oídos.
MAT 6:8 No sean semejantes a ellos, porque su Padre sabe cuáles cosas necesitan antes que ustedes le pidan.
MAT 6:9 Por tanto hablen con Dios así: Padre nuestro celestial, santificado sea tu Nombre.
MAT 6:10 Venga tu reino. Que se haga tu voluntad en la tierra, como en el cielo.
MAT 6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
MAT 6:12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros [ya] perdonamos a nuestros deudores.
MAT 6:13 No nos metas en prueba, pero líbranos del malo.
MAT 6:14 Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará.
MAT 6:15 Pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas.
MAT 6:16 Cuando ayunen, no sean como los hipócritas, quienes desfiguran sus rostros para demostrar a los hombres que ayunan. En verdad les digo, ya reciben toda su recompensa.
MAT 6:17 Pero [cuando] tú ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
MAT 6:18 para que no [les] parezca a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
MAT 6:19 No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones penetran y roban.
MAT 6:20 Pero acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen y donde los ladrones no penetran ni roban.
MAT 6:21 Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
MAT 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.
MAT 6:23 Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará sumido en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¿cuánto más será la misma oscuridad?
MAT 6:24 Ninguno puede servir a dos señores, porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No pueden ustedes servir a Dios y a la riqueza.
MAT 6:25 Por tanto les digo: No se afanen por su vida: qué comerán, ni por su cuerpo: con qué se cubrirán. ¿No es la vida más que la comida, y el cuerpo más que la ropa?
MAT 6:26 Miren las aves del cielo, las cuales no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, pero el Padre celestial de ustedes las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?
MAT 6:27 ¿Quién de ustedes puede, aunque se afane, añadir a su estatura unos centímetros?
MAT 6:28 También en cuanto a la ropa, ¿por qué se afanan? Consideren atentamente cómo crecen los lirios del campo: No trabajan con fatiga, ni hilan.
MAT 6:29 Pero les digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno solo de éstos.
MAT 6:30 Si la hierba del campo, que hoy existe y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a ustedes, hombres de poca fe?
MAT 6:31 Por tanto no se afanen ni digan: ¿Qué comeremos, qué beberemos o con qué nos vestiremos?
MAT 6:32 Porque los gentiles buscan con afán todas esas cosas, pero su Padre celestial sabe que las necesitan todas.
MAT 6:33 Por tanto busquen primeramente el reino [de Dios] y la justicia de Él, y todas estas cosas se les añadirán.
MAT 6:34 No se afanen por el mañana, porque el mañana se preocupa de sí mismo. Basta a cada día su propio mal.
MAT 7:1 No juzguen, para que no sean juzgados.
MAT 7:2 Porque con el juicio con el cual juzgan, serán juzgados, y con la medida con la cual midan, se les medirá.
MAT 7:3 ¿Por qué miras la brizna que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu ojo?
MAT 7:4 O, ¿cómo dirás a tu hermano: Deja que saque la brizna de tu ojo, y sin embargo tienes la viga en tu propio ojo?
MAT 7:5 ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la brizna del ojo de tu hermano.
MAT 7:6 No den lo santo a los perros ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen, se lancen contra ustedes y los despedacen.
MAT 7:7 Pidan y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen a la puerta y se les abrirá.
MAT 7:8 Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abrirá.
MAT 7:9 ¿Cuál hombre de ustedes, si su hijo le pide un pan, le da una piedra?
MAT 7:10 O si le pide un pescado, ¿le da una serpiente?
MAT 7:11 Pues si ustedes, que son malos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡cuánto más su Padre celestial dará cosas buenas a los que le piden!
MAT 7:12 Así que, todo lo que quieran que los hombres les hagan, háganles también ustedes, porque ésta es la Ley y los profetas.
MAT 7:13 Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición y muchos entran por ella.
MAT 7:14 ¡Cuán estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida! Pocos son los que la hallan.
MAT 7:15 Guárdense de los falsos profetas, quienes vienen a ustedes con ropas de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
MAT 7:16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?
MAT 7:17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos.
MAT 7:18 No puede un árbol bueno dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos.
MAT 7:19 Todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa al fuego.
MAT 7:20 Así que ustedes los conocerán por sus frutos.
MAT 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino celestial, sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial.
MAT 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos fuera demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros?
MAT 7:23 Entonces les diré: Nunca los conocí. ¡Apártense de Mí, obradores de maldad!
MAT 7:24 Cualquiera, pues, que oye estas Palabras y las practica, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.
MAT 7:25 Cayó la lluvia, llegaron los torrentes, soplaron los vientos y golpearon aquella casa. Pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca.
MAT 7:26 Pero cualquiera que oye estas Palabras y no las practica, será semejante a un varón insensato que edificó su casa sobre la arena.
MAT 7:27 Cayó la lluvia, llegaron los torrentes, soplaron los vientos y golpearon aquella casa. Y cayó, y fue grande su ruina.
MAT 7:28 Sucedió que cuando Jesús terminó estas palabras, la multitud quedó asombrada de su enseñanza,
MAT 7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
MAT 8:1 Cuando descendió de la colina, lo siguió una gran multitud.
MAT 8:2 Ocurrió que un leproso se acercó, se postraba ante Él y decía: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
MAT 8:3 Extendió la mano, lo tocó y dijo: Quiero, sé limpiado. Y al instante su lepra fue limpiada.
MAT 8:4 Entonces Jesús le dijo: Mira, a nadie digas [esto]. Solo vé y muéstrate al sacerdote. Presenta la ofrenda que Moisés ordenó para testimonio a ellos.
MAT 8:5 Cuando Él entró en Cafarnaúm se le acercó un centurión. Le rogó:
MAT 8:6 Señor, mi esclavo está paralítico tendido en la casa, gravemente atormentado.
MAT 8:7 Le respondió: Yo iré y lo sanaré.
MAT 8:8 Pero el centurión le contestó: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Pero solo dí la palabra, y mi esclavo sanará.
MAT 8:9 Porque yo también estoy bajo autoridad. Tengo soldados sometidos a mí. Digo a éste: Vé, y va; y a otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace.
MAT 8:10 Cuando Jesús [lo] oyó, se maravilló y dijo a sus seguidores: En verdad les digo: Ni en Israel hallé tanta fe.
MAT 8:11 Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y se reclinarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino celestial,
MAT 8:12 pero los hijos del reino serán lanzados a la oscuridad de afuera. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.
MAT 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, que te sea hecho como creíste. Y el esclavo fue sanado en aquella hora.
MAT 8:14 Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste postrada en cama con fiebre.
MAT 8:15 Tomó su mano y se le quitó la fiebre. Se levantó y le servía.
MAT 8:16 Cuando llegó la tarde le llevaron muchos endemoniados. Con su Palabra echó los demonios y sanó a todos los enfermos,
MAT 8:17 para que se cumpliera lo que el profeta Isaías dijo: Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestros dolores.
MAT 8:18 Cuando Jesús vio la multitud alrededor de Él, mandó a pasar al otro lado.
MAT 8:19 Un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.
MAT 8:20 Jesús le respondió: Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
MAT 8:21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme primero ir y enterrar a mi padre.
MAT 8:22 Jesús le contestó: Sígueme, y deja a los muertos que entierren a sus muertos.
MAT 8:23 Cuando entró en la barca, sus discípulos lo siguieron.
MAT 8:24 Surgió una gran tormenta en el mar, tan fuerte que las olas cubrían la barca. Él dormía.
MAT 8:25 Lo despertaron y le clamaron: ¡Señor, sálvanos porque perecemos!
MAT 8:26 Les respondió: [¡Hombres] de poca fe! ¿Por qué temen? Se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y se produjo una gran calma.
MAT 8:27 Los hombres asombrados decían: ¿Quién es Éste, a Quien aun los vientos y el mar le obedecen?
MAT 8:28 Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, dos endemoniados tan furiosos que nadie podía pasar por allí, salieron de los sepulcros y fueron a encontrarse con Él.
MAT 8:29 De repente gritaron: ¿Qué tienes con nosotros, Hijo de Dios? ¿Llegaste aquí para atormentarnos antes de tiempo?
MAT 8:30 Lejos de ellos había una piara de muchos cerdos.
MAT 8:31 Los demonios le rogaban: Si nos echas, envíanos a la piara de los cerdos.
MAT 8:32 Les contestó: Vayan. Y cuando ellos salieron, fueron a los cerdos. Toda la piara se despeñó por el acantilado al mar y murieron en las aguas.
MAT 8:33 Los que los apacentaban huyeron, fueron a la ciudad y contaron todo lo que pasó con los endemoniados.
MAT 8:34 Toda la ciudad salió a encontrar a Jesús. Al verlo le rogaron que saliera de sus alrededores.
MAT 9:1 Luego entró en una barca, pasó al otro lado y fue a su ciudad.
MAT 9:2 Ahí le llevaron un paralítico acostado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo. Tus pecados te son perdonados.
MAT 9:3 Pero algunos escribas se dijeron: Éste blasfema.
MAT 9:4 Jesús vio sus pensamientos y les preguntó: ¿Por qué albergan malos pensamientos?
MAT 9:5 ¿Qué es más fácil? ¿Decir: Tus pecados te son perdonados? ¿O decir: Levántate y anda?
MAT 9:6 Pero para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra de perdonar pecados, dijo al paralítico: ¡Levántate, alza tu camilla y vete a tu casa!
MAT 9:7 Cuando se levantó, salió a su casa.
MAT 9:8 Al ver [esto] la multitud se asombró y dio alabanza a Dios, porque dio esa autoridad a los hombres.
MAT 9:9 Jesús pasó de allí, vio a Mateo sentado en la oficina de los tributos y le dijo: Sígueme. Éste se levantó y lo siguió.
MAT 9:10 Cuando Él estaba reclinado en la casa, observó que muchos publicanos y pecadores llegaron y se reclinaron con Jesús y sus discípulos.
MAT 9:11 Al ver [esto] los fariseos decían a los discípulos de Él: ¿Por qué su maestro come con los publicanos y pecadores?
MAT 9:12 Pero cuando Él oyó esto, dijo: Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos.
MAT 9:13 Vayan, aprendan qué significa: ¡Misericordia quiero y no sacrificio! Porque no vine a llamar a justos sino a pecadores.
MAT 9:14 Entonces los discípulos de Juan se acercaron a Él y le preguntaron: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?
MAT 9:15 Jesús les preguntó: ¿Los que asisten al esposo pueden estar de luto mientras el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando les sea quitado el esposo, y entonces ayunarán.
MAT 9:16 Nadie pone un remiendo de tela nueva sobre una ropa vieja, pues ese remiendo tira de la ropa, y resulta una rotura peor.
MAT 9:17 Ni echan un vino nuevo en odres viejos. De otra manera, los odres se revientan, el vino se derrama y los odres son destruidos. Pero echan vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan juntamente.
MAT 9:18 Mientras les hablaba estas cosas llegó un jefe [de la congregación judía], se postró ante Él y le dijo: Mi hija acaba de morir, pero vé, pon tu mano sobre ella y vivirá.
MAT 9:19 Jesús se levantó y con sus discípulos lo siguió.
MAT 9:20 Una mujer que sufría de flujo de sangre por 12 años se acercó por detrás y tocó el borde de su ropa,
MAT 9:21 porque decía dentro de ella: Si solo toco su ropa, seré sanada.
MAT 9:22 Pero Jesús se volteó, la vio y le dijo: ¡Ten ánimo, hija! ¡Tu fe te sanó! Y la mujer fue sanada desde aquel momento.
MAT 9:23 Al llegar Jesús a la casa del magistrado y ver a los flautistas y a la muchedumbre atribulada,
MAT 9:24 Él les dijo: Retírense, porque la muchacha no murió, sino duerme. Pero se burlaban de Él.
MAT 9:25 Cuando sacaron a la multitud, Él entró, tomó la mano de la niña y la levantó.
MAT 9:26 Esta noticia se difundió por toda aquella tierra.
MAT 9:27 Cuando Jesús salió de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
MAT 9:28 Al llegar a la casa, los ciegos acudieron a Él. Jesús les preguntó: ¿Creen ustedes que puedo hacer esto? Le respondieron: Sí, Señor.
MAT 9:29 Entonces les tocó los ojos y dijo: Que les suceda según su fe.
MAT 9:30 Se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamente: Miren, que nadie sepa [esto].
MAT 9:31 Pero cuando ellos salieron divulgaron su fama en toda aquella tierra.
MAT 9:32 Al salir ellos, le llevaron un hombre mudo endemoniado.
MAT 9:33 Cuando echó fuera el demonio, el mudo habló, y la multitud, asombrada, exclamó: ¡Nunca se vio algo semejante en Israel!
MAT 9:34 Pero los fariseos decían: Echa fuera los demonios por el jefe de los demonios.
MAT 9:35 Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas. Enseñaba en las congregaciones de ellos, proclamaba las Buenas Noticias del reino y sanaba toda enfermedad y dolencia.
MAT 9:36 Cuando vio a la multitud, fue movido a compasión por ella, porque estaba agotada y abatida como oveja que no tiene pastor.
MAT 9:37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la cosecha es mucha, pero los obreros pocos.
MAT 9:38 Rueguen, pues, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su cosecha.
MAT 10:1 Llamó a sus 12 discípulos y les dio autoridad sobre los espíritus impuros para que los echaran fuera y sanaran toda enfermedad y toda dolencia.
MAT 10:2 Los nombres de los 12 apóstoles son: Primero, Simón Pedro, su hermano Andrés, Jacobo, hijo de Zebedeo, su hermano Juan,
MAT 10:3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo, hijo de Alfeo, Tadeo,
MAT 10:4 Simón el cananita, y Judas Iscariote, quien lo traicionó.
MAT 10:5 Jesús envió a estos 12 y les ordenó: No vayan a los gentiles, ni entren en la región de Samaria,
MAT 10:6 sino vayan antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
MAT 10:7 Vayan y proclamen: El reino celestial se acercó.
MAT 10:8 Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen fuera demonios. Gratuitamente recibieron ustedes. Den del mismo modo.
MAT 10:9 No se provean de oro, ni plata, ni cobre en sus cinturones,
MAT 10:10 ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bordón, porque el obrero es digno de su sustento.
MAT 10:11 En cualquier ciudad o aldea donde entren, infórmense quién es digno en ella, y posen allí hasta que salgan.
MAT 10:12 Al entrar en la casa, salúdenla.
MAT 10:13 Si en verdad la casa es digna, repose la paz de ustedes sobre ella, pero si no es digna, vuélvase su paz a ustedes.
MAT 10:14 Cualquiera que no los reciba, ni oiga sus palabras, al salir de aquella casa o ciudad, sacudan el polvo de sus pies.
MAT 10:15 En verdad les digo que en el día del juicio, será más tolerable para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.
MAT 10:16 Recuerden, Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Por tanto sean prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
MAT 10:17 Tengan cuidado de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las congregaciones judías.
MAT 10:18 Los llevarán aun ante gobernadores y reyes por causa de Mí para testimonio a ellos y a los gentiles.
MAT 10:19 Cuando los entreguen, no se preocupen en cuanto a cómo o qué dirán, porque en esa hora se les dará lo que deben decir.
MAT 10:20 Porque no son ustedes quienes hablan, sino el Espíritu de su Padre es Quien habla por ustedes.
MAT 10:21 El hermano entregará a su hermano a muerte, y el padre al hijo. Los hijos se rebelarán contra los padres y los matarán.
MAT 10:22 Ustedes serán aborrecidos por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta el fin será salvo.
MAT 10:23 Cuando los persigan en esta ciudad huyan a la otra. Porque en verdad les digo: No terminarán ustedes de recorrer las ciudades de Israel, hasta cuando venga el Hijo del Hombre.
MAT 10:24 Un discípulo no está por encima del maestro, ni un esclavo por encima de su amo.
MAT 10:25 Basta al discípulo que sea como su maestro, y al esclavo como su señor. Si al amo de la casa [lo] llamaron Beelzebul, ¡cuánto más a los de su casa!
MAT 10:26 Así que, no les teman, porque nada hay encubierto que no se manifieste, ni oculto que no se sepa.
MAT 10:27 Lo que les digo en la oscuridad díganlo en la luz, y lo que oyen al oído proclámenlo desde las azoteas.
MAT 10:28 No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
MAT 10:29 ¿No se venden dos pajarillos por un centavo? A pesar de eso, ni uno de ellos cae a tierra sin [que lo permita ]el Padre de ustedes.
MAT 10:30 En cuanto a ustedes, aun todos los cabellos de la cabeza están contados.
MAT 10:31 Así que, no teman, más valen ustedes que muchos pajarillos.
MAT 10:32 Cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre celestial.
MAT 10:33 Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.
MAT 10:34 No piensen que vine a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.
MAT 10:35 Porque vine para poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra.
MAT 10:36 Los enemigos del hombre serán los de su casa.
MAT 10:37 El que ama a padre o madre más que a Mí, no es digno de Mí. El que ama a hijo o hija más que a Mí, no es digno de Mí.
MAT 10:38 El que no toma su cruz y sigue tras Mí, no es digno de Mí.
MAT 10:39 El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará.
MAT 10:40 El que los recibe a ustedes, me recibe a Mí, y el que me recibe, recibe al que me envió.
MAT 10:41 El que recibe a un profeta por el nombre de profeta, recibirá recompensa de profeta, y el que recibe a un justo por el nombre de justo, recibirá recompensa de justo.
MAT 10:42 Cualquiera que dé a beber tan solo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños por cuanto es discípulo, en verdad les digo que de ningún modo perderá su recompensa.
MAT 11:1 Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus 12 discípulos, salió de allí a enseñar y predicar en las ciudades de ellos.
MAT 11:2 Entonces en la cárcel Juan oyó en cuanto a los hechos de Cristo y envió a sus discípulos para que le preguntaran:
MAT 11:3 ¿Eres Tú el que venía o esperamos a otro?
MAT 11:4 Jesús les respondió: Vayan, informen a Juan lo que ustedes oyen y ven:
MAT 11:5 ciegos ven, cojos andan, leprosos son limpiados, sordos oyen, resucitan muertos y se proclaman las Buenas Noticias a los pobres.
MAT 11:6 Inmensamente feliz el que no tropieza por causa de Mí.
MAT 11:7 Mientras ellos se iban, Jesús comenzó a preguntar a la multitud con respecto a Juan: ¿Qué salieron a ver ustedes en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
MAT 11:8 ¿Qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido de ropaje fino? Miren, los que visten ropas finas están en las casas de los reyes.
MAT 11:9 Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, mucho más que un profeta.
MAT 11:10 Éste es [aquél] de quien está escrito: Ciertamente Yo envío a mi mensajero delante de Ti Quien preparará tu camino.
MAT 11:11 En verdad les digo: Entre los nacidos de mujeres, no se levantó uno mayor que Juan el Bautista, pero el más pequeño en el reino celestial es mayor que él.
MAT 11:12 Sin embargo, desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino celestial sufre violencia, y violentos lo arrebatan.
MAT 11:13 Porque todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan,
MAT 11:14 y si quieren aceptarlo, él es el Elías que vendría.
MAT 11:15 El que tiene oídos, escuche.
MAT 11:16 ¿A qué, pues, compararé esta generación? Es semejante a muchachos que se sientan en las plazas y dan voces a otros:
MAT 11:17 Les tocamos flauta y no bailaron, entonamos cantos fúnebres y no lamentaron.
MAT 11:18 Porque Juan vino, quien no comía ni bebía, y dijeron: ¡Tiene demonio!
MAT 11:19 Vino el Hijo del Hombre, Quien come y bebe, y dicen: ¡Miren, un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores! Pero la sabiduría es justificada por sus obras.
MAT 11:20 Entonces comenzó a reprender a las ciudades en las cuales hizo la mayoría de sus milagros, porque no cambiaron de mente:
MAT 11:21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ustedes, hace tiempo hubieran cambiado de mente con tela áspera y ceniza.
MAT 11:22 Por tanto les digo: En el día del juicio, será más tolerable para Tiro y Sidón que para ustedes.
MAT 11:23 Y tú, Cafarnaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta el sepulcro serás abatida! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, habría permanecido hasta hoy.
MAT 11:24 Por tanto les digo que en el día del juicio, será más tolerable para la tierra de Sodoma que para ti.
MAT 11:25 En aquel tiempo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de sabios y entendidos, y las revelaste a niños.
MAT 11:26 Sí, Padre, porque así te agradó.
MAT 11:27 Mi Padre me entregó todas las cosas. Nadie conoce plenamente al Hijo sino el Padre. Nadie conoce plenamente al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
MAT 11:28 Vengan a Mí todos los que están agotados y cargados, y Yo los haré descansar.
MAT 11:29 Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, pues soy manso y humilde de corazón. Hallarán descanso para sus almas,
MAT 11:30 porque mi yugo es fácil y liviana mi carga.
MAT 12:1 En aquel tiempo Jesús pasó por los sembrados un sábado. Sus discípulos tenían hambre y comenzaron a arrancar espigas y comer.
MAT 12:2 Cuando los fariseos vieron esto le dijeron: Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito en sábado.
MAT 12:3 Él les contestó: ¿No han leído ustedes lo que hizo David y los que estaban con él cuando tuvo hambre,
MAT 12:4 cómo entró en la Casa de Dios, y comieron los Panes de la Presentación, de los cuales no le era lícito comer a él ni a los que estaban con él, sino solo a los sacerdotes?
MAT 12:5 ¿O no leyeron en la Ley que los sábados los sacerdotes en el Templo profanan el sábado, y no son culpables?
MAT 12:6 Pues les digo que Alguien mayor que el Templo está aquí.
MAT 12:7 Si ustedes hubieran comprendido qué significa esto: Misericordia quiero, y no sacrificio, no habrían condenado a los inocentes,
MAT 12:8 porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.
MAT 12:9 Cuando pasó de allí entró en la congregación de ellos.
MAT 12:10 Ahí estaba un hombre que tenía una mano paralizada, y para acusarlo, le preguntaron: ¿Es lícito sanar en sábado?
MAT 12:11 Él les contestó: ¿Quién de ustedes tiene una oveja, y si ésta cae en un hoyo en sábado, no le echa mano y la saca?
MAT 12:12 ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! De manera que es lícito hacer bien los sábados.
MAT 12:13 Y dijo al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendió y quedó sana como la otra.
MAT 12:14 Cuando salieron los fariseos tramaron un plan contra Él para que lo mataran.
MAT 12:15 Cuando Jesús supo [esto] se apartó de allí. Pero muchos lo siguieron, y los sanó a todos.
MAT 12:16 Les advirtió que no manifestaran Quién era Él,
MAT 12:17 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
MAT 12:18 Aquí está mi Esclavo, a Quien escogí, mi Amado, en Quien mi alma se complació. Pondré mi Espíritu sobre Él, y anunciará juicio a los gentiles.
MAT 12:19 No contenderá, ni voceará. Ninguno oirá su voz en las plazas.
MAT 12:20 No quebrará una caña desgastada, ni apagará la mecha ahumada hasta que saque el juicio a victoria.
MAT 12:21 En su Nombre esperarán los gentiles.
MAT 12:22 Entonces le llevaron un endemoniado ciego y mudo. Lo sanó de manera que el mudo hablaba y veía.
MAT 12:23 Toda la multitud se asombraba y decía: ¿No será Éste el Hijo de David?
MAT 12:24 Pero cuando los fariseos [lo] oyeron, dijeron: Éste no echa fuera los demonios sino por Beelzebul, jefe de los demonios.
MAT 12:25 Como [Jesús] conoció sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra él mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra ella misma, no se mantendrá firme.
MAT 12:26 Entonces, si Satanás echa fuera a Satanás, se dividió contra él mismo. ¿Cómo, pues, permanecerá su reino?
MAT 12:27 Si Yo echo fuera los demonios por Beelzebul, ¿por quién los echan los hijos de ustedes? Por tanto ellos serán sus jueces.
MAT 12:28 Pero si por el Espíritu de Dios Yo echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios vino a ustedes.
MAT 12:29 ¿O cómo puede alguno entrar en la casa del fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte? Entonces saqueará su casa.
MAT 12:30 El que no está conmigo, está contra Mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.
MAT 12:31 Por tanto les digo: Todo pecado y blasfemia se perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
MAT 12:32 Cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonada. Pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
MAT 12:33 Cultiven el árbol bueno y su fruto [será] bueno, o cultiven el árbol malo y su fruto [será] malo, porque por el fruto se conoce el árbol.
MAT 12:34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo pueden ustedes hablar cosas buenas puesto que son malos? Porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.
MAT 12:35 El hombre bueno, del tesoro bueno saca cosas buenas, y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas.
MAT 12:36 Y les digo que los hombres darán cuenta en el día del juicio de toda palabra ociosa que hablen.
MAT 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
MAT 12:38 Entonces los escribas y fariseos le contestaron: Maestro, deseamos ver una señal de Ti.
MAT 12:39 Pero Él les respondió: Una generación malvada y adúltera demanda señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal del profeta Jonás.
MAT 12:40 Porque como Jonás estaba en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.
MAT 12:41 Los varones de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron ante la predicación de Jonás. Y en este lugar está [Alguien] mayor que Jonás.
MAT 12:42 Una reina del Sur se levantará en el juicio contra esta generación y la condenará, porque vino desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón. Y en este lugar está [Alguien] mayor que Salomón.
MAT 12:43 Ahora bien, cuando el espíritu impuro sale del hombre, se va por lugares secos y busca reposo, pero no [lo] halla
MAT 12:44 y dice: Volveré a mi casa de donde salí. Al llegar la halla desocupada, barrida y en orden.
MAT 12:45 Entonces va, toma consigo otros siete espíritus peores que él, entran y viven allí. Y el estado final de aquel hombre es peor que el primero. Así también acontecerá a esta generación perversa.
MAT 12:46 Mientras Él aún hablaba a la multitud, la madre [de Él] y sus hermanos estaban afuera y querían hablarle.
MAT 12:47 Alguien le dijo: Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y quieren hablarte.
MAT 12:48 Pero Él respondió: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
MAT 12:49 Extendió su mano sobre sus discípulos y dijo: Aquí están mi madre y mis hermanos.
MAT 12:50 Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre celestial es mi hermano, hermana y madre.
MAT 13:1 Ese día Jesús salió de la casa y
MAT 13:2 una gran multitud se reunió ante Él. Así que Él entró en una barca, se sentó y toda la muchedumbre estaba en pie en la playa.
MAT 13:3 Les habló muchas cosas en parábolas. El sembrador salió a sembrar.
MAT 13:4 Cuando sembraba, una parte de las semillas cayó junto al camino. Llegaron las aves y las comieron.
MAT 13:5 Otra cayó en pedregales donde no había mucha tierra. Enseguida brotó por cuanto no tenía profundidad de tierra.
MAT 13:6 Pero al salir el sol se marchitó, y como no tenía raíz se secó.
MAT 13:7 Otra cayó entre los espinos, y éstos crecieron y la ahogaron.
MAT 13:8 Pero otra parte cayó en la tierra buena y dio fruto, una ciertamente a 100 por uno, otra a 70 y otra a 30.
MAT 13:9 El que tiene oídos, escuche.
MAT 13:10 Los discípulos se acercaron y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas?
MAT 13:11 Él respondió: Porque a ustedes se les concedió entender los misterios del reino celestial, pero a ellos no.
MAT 13:12 Porque al que tiene se le dará y tendrá en abundancia. Pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
MAT 13:13 Por esto les hablo en parábolas, Porque cuando ven no miran, y cuando oyen no entienden.
MAT 13:14 Se cumple en ellos la profecía de Isaías, quien dijo: y cuando ven, que de ningún modo perciban.
MAT 13:15 Porque el corazón de este pueblo fue endurecido. Difícilmente oyeron con los oídos, cerraron sus ojos para no ver con los ojos, ni escuchar con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que Yo los sane.
MAT 13:16 Pero inmensamente felices los ojos de ustedes porque miran, y sus oídos porque escuchan.
MAT 13:17 Porque en verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que oyen, y no lo oyeron.
MAT 13:18 Oigan, pues, ustedes la parábola del sembrador.
MAT 13:19 El maligno llega y arrebata lo sembrado en el corazón de todo el que oye la Palabra del reino y no la entiende. Éste es el de junto al camino.
MAT 13:20 El sembrado en los pedregales es el que oye la Palabra y enseguida la recibe con gozo,
MAT 13:21 pero no tiene raíz en él y por eso es de corta duración. Cuando viene una tribulación o una persecución por causa de la Palabra, enseguida es derrotado.
MAT 13:22 Y el que fue sembrado entre espinas es el que oye la Palabra, pero el afán del mundo y el engaño de la riqueza ahogan la Palabra y no da fruto.
MAT 13:23 Pero el que fue sembrado en tierra buena es el que oye y entiende la Palabra, da fruto y produce uno a ciento, otro a 70, otro a 30.
MAT 13:24 Otra parábola les propuso: El reino celestial fue comparado a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
MAT 13:25 Pero, cuando los hombres dormían, vino su enemigo, sobresembró cizaña en medio del trigo y escapó.
MAT 13:26 Cuando germinó el tallo y dio fruto, entonces aparecieron también las cizañas.
MAT 13:27 Los esclavos del dueño de la casa se acercaron y le preguntaron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salieron las cizañas?
MAT 13:28 Y él les contestó: Algún enemigo hizo esto. Los esclavos le preguntaron: ¿Quieres que vayamos y las recojamos?
MAT 13:29 Pero él contestó: No, no sea que al recoger las cizañas arranquen el trigo con ellas.
MAT 13:30 Dejen crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la cosecha, y en el tiempo de la cosecha diré a los cosechadores: Recojan primero las cizañas y átenlas en manojos para quemarlas totalmente, pero recojan el trigo en mi granero.
MAT 13:31 Les propuso otra parábola: El reino celestial es semejante a una semilla de mostaza que un hombre tomó y [la] sembró en su campo,
MAT 13:32 la cual en verdad es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece es la mayor de las hortalizas. Es un árbol de tal tamaño que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.
MAT 13:33 Les presentó otra parábola: El reino celestial es semejante a [la] levadura que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.
MAT 13:34 Jesús habló todas estas cosas a la multitud en parábolas. Nada les hablaba sin parábola,
MAT 13:35 para que se cumpliera lo dicho por el profeta: Abriré mi boca en parábolas. Declararé cosas escondidas desde la creación.
MAT 13:36 Cuando despidió a la multitud entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a Él y le dijeron: Explícanos la parábola de las cizañas del campo.
MAT 13:37 El les respondió: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
MAT 13:38 El campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del reino y las cizañas son los hijos del maligno.
MAT 13:39 El enemigo que las sembró es el diablo, la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.
MAT 13:40 Por tanto, así como la cizaña es recogida y destruida con fuego, así sucederá en el fin del mundo.
MAT 13:41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que practican iniquidad,
MAT 13:42 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.
MAT 13:43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, escuche.
MAT 13:44 El reino celestial es semejante a un tesoro escondido en el campo. Un hombre lo halla y [lo] esconde. Por el gozo de ello, va y vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
MAT 13:45 También el reino celestial es semejante a un comerciante que busca buenas perlas.
MAT 13:46 Cuando encuentra una perla muy preciosa, va y vende todo lo que tiene y la compra.
MAT 13:47 También el reino celestial es semejante a una red que fue bajada al mar y recogió de todo.
MAT 13:48 Cuando se llena, la sacan a la playa. Se sientan, recogen los peces buenos en canastos y echan fuera los malos.
MAT 13:49 Así será en el fin del mundo. Los ángeles saldrán, separarán a los malvados de entre los justos
MAT 13:50 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.
MAT 13:51 ¿Entendieron todas estas cosas? Le respondieron: Sí.
MAT 13:52 Él les dijo: Por esto, todo el que ha adquirido conocimientos profundos sobre el reino celestial es semejante a un padre de familia que saca cosas nuevas y cosas viejas de su tesoro.
MAT 13:53 Cuando Jesús acabó de decir estas parábolas, salió de allí.
MAT 13:54 Llegó a su tierra. En su congregación les enseñaba de tal modo que ellos quedaron asombrados y decían: ¿De dónde [le vienen] a Éste esa sabiduría y poderes milagrosos?
MAT 13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas?
MAT 13:56 ¿No están todas sus hermanas frente a nosotros? ¿De dónde, pues, [le vinieron] a Éste todas estas cosas?
MAT 13:57 Se conturbaban a causa de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
MAT 13:58 Y no hizo allí muchos milagros por causa de la incredulidad de ellos.
MAT 14:1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús
MAT 14:2 y dijo a sus esclavos: Éste es Juan el Bautista, quien resucitó de entre [los] muertos, y por eso actúan en él esos poderes milagrosos.
MAT 14:3 Porque Herodes había arrestado a Juan y lo metió en prisión a causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe,
MAT 14:4 porque Juan le decía: No te es lícito vivir con ella.
MAT 14:5 Quería matarlo, [pero] tenía temor al pueblo porque consideraban que él era profeta.
MAT 14:6 Pero cuando llegó un cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en el medio y agradó a Herodes,
MAT 14:7 por lo cual le prometió con juramento que le daría lo que pidiera.
MAT 14:8 Ella, instigada por su madre, dijo: ¡Dame ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja!
MAT 14:9 El rey se entristeció, pero a causa de los juramentos y de los reclinados, ordenó que se [le] diera.
MAT 14:10 Envió al [verdugo] quien decapitó a Juan en la cárcel.
MAT 14:11 Su cabeza fue llevada en una bandeja. Fue entregada a la muchacha, y [ésta] la llevó a su madre.
MAT 14:12 Sus discípulos llegaron, recogieron y sepultaron el cadáver, y le informaron a Jesús.
MAT 14:13 Cuando Jesús oyó [esto], se retiró de allí en privado a un lugar solitario en una barca. La multitud lo [supo] y lo siguieron a pie desde las ciudades.
MAT 14:14 Desembarcó y vio una gran multitud. Se enterneció por ellos y sanó a sus enfermos.
MAT 14:15 Al atardecer los discípulos se acercaron a Él y le dijeron: El lugar es solitario y la hora avanzada. Por tanto despide a la multitud para que vayan a las aldeas y compren su comida.
MAT 14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de ir. Denles ustedes de comer.
MAT 14:17 Ellos le respondieron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
MAT 14:18 Entonces Él ordenó: Tráiganmelos acá.
MAT 14:19 Mandó que la multitud se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo y los bendijo. Los partió y los dio a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
MAT 14:20 Comieron todos y se saciaron. Recogieron lo que sobró: 12 cestos llenos.
MAT 14:21 Eran como 5.000 varones, sin contar las mujeres y los niños.
MAT 14:22 De inmediato impulsó a los discípulos a subir a la barca, e ir delante de Él a la orilla opuesta mientras despedía a la multitud.
MAT 14:23 Después que despidió a la multitud, subió a la montaña a hablar con Dios en privado. Cuando llegó la noche estaba allí.
MAT 14:24 Pero la barca, que estaba a varios kilómetros de la tierra, era zarandeada por las olas, porque el viento era contrario.
MAT 14:25 En la cuarta vigilia de la noche [Jesús] fue hacia ellos y andaba sobre el mar.
MAT 14:26 Cuando los discípulos vieron que Él andaba sobre el mar, se aterrorizaron y gritaron de miedo: ¡Es un fantasma!
MAT 14:27 Pero enseguida les habló: ¡Tengan ánimo, Yo soy, no teman!
MAT 14:28 Entonces Pedro le respondió: Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas.
MAT 14:29 Él le dijo: ¡Ven! Pedro bajó de la barca, caminó sobre las aguas y fue a Jesús.
MAT 14:30 Pero al ver el viento, se atemorizó. Cuando comenzó a hundirse, gritó: ¡Señor, sálvame!
MAT 14:31 Al instante, Jesús extendió la mano. Lo tomó y le dijo: ¡Carente de fe! ¿Por qué dudaste?
MAT 14:32 Cuando ellos subieron a la barca cesó el viento.
MAT 14:33 Los que estaban en la barca lo adoraron y dijeron: Verdaderamente eres el Hijo de Dios.
MAT 14:34 Después de cruzar [el mar] llegaron a la tierra de Genesaret.
MAT 14:35 Cuando los varones de aquel lugar lo reconocieron, notificaron a todo aquel territorio y le llevaron todos los enfermos.
MAT 14:36 Y le rogaban [que les permitiera ]aun tocar el borde de su ropa. Cuantos lo tocaron, fueron sanados.
MAT 15:1 Entonces unos fariseos y escribas de Jerusalén se acercaron a Jesús, y [le] preguntaron:
MAT 15:2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
MAT 15:3 Él les replicó: ¿Por qué también ustedes quebrantan el Mandamiento de Dios por causa de su tradición?
MAT 15:4 Porque Dios dijo: Honra al padre y a la madre. Y: El que maldiga al padre o a la madre, muera sin perdón.
MAT 15:5 Pero ustedes dicen: Cualquiera que diga al padre o a la madre: Es ofrenda lo que pudieras recibir de mí como beneficio,
MAT 15:6 de ningún modo tendrá que honrar a su padre. Así invalidaron ustedes la Palabra de Dios por su tradición.
MAT 15:7 ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías con respecto a ustedes:
MAT 15:8 Este pueblo me honra con [sus] labios, pero su corazón está muy lejos de Mí.
MAT 15:9 En vano me adoran, y enseñan preceptos de hombres como doctrinas.
MAT 15:10 Después de llamar a la muchedumbre les dijo: Oigan y entiendan:
MAT 15:11 Lo que entra en la boca no contamina al hombre, sino lo que sale de la boca.
MAT 15:12 Entonces los discípulos se acercaron y le preguntaron: ¿Supiste que los fariseos que oyeron la Palabra se ofendieron?
MAT 15:13 El respondió: Toda planta que mi Padre celestial no sembró, será desarraigada.
MAT 15:14 Déjenlos, son guías ciegos. Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo.
MAT 15:15 Pedro le solicitó: Acláranos la parábola.
MAT 15:16 Él respondió: ¿Ustedes tampoco entienden?
MAT 15:17 ¿No entienden que todo lo que entra en la boca va al estómago y es echado en la letrina?
MAT 15:18 Pero las cosas que salen de la boca provienen del corazón y contaminan al hombre.
MAT 15:19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y difamaciones.
MAT 15:20 Estas cosas contaminan al hombre, pero comer con manos sin lavar no contamina.
MAT 15:21 Al salir de allí Jesús fue a la región de Tiro y Sidón.
MAT 15:22 Vio a una mujer cananea que salía de aquellos lugares y clamaba: ¡Hijo de David, ten compasión de mí, Señor! Mi hija está horriblemente endemoniada.
MAT 15:23 Pero Él no le respondió. Entonces sus discípulos se le acercaron y le rogaban: Despídela, porque grita detrás de nosotros.
MAT 15:24 Entonces Él respondió: No fui enviado sino a las ovejas perdidas de [la] casa de Israel.
MAT 15:25 Pero ella se acercó, se postró ante Él y le rogó: ¡Señor, ayúdame!
MAT 15:26 Él respondió: No está bien tomar el pan de los hijos y echar [lo] a los perrillos.
MAT 15:27 Entonces ella dijo: Sí, Señor, pero aun los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
MAT 15:28 Jesús le respondió: ¡Oh mujer, grande es tu fe! Que se haga contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquel momento.
MAT 15:29 Cuando Jesús salió de allí siguió a una costa del mar de Galilea. Subió a la colina y se sentó.
MAT 15:30 Llegó a Él [muchísima gente] que llevaba cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros. Los colocaron a sus pies y los sanó.
MAT 15:31 La muchedumbre se asombró al ver que los mudos hablaban, los lisiados sanaban, los cojos andaban y los ciegos veían. Y alabaron al Dios de Israel.
MAT 15:32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Tengo compasión de la muchedumbre, porque hace tres días están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.
MAT 15:33 Entonces los discípulos le preguntaron: ¿Dónde [conseguiremos] tantos panes en un lugar despoblado para saciar a una multitud tan grande?
MAT 15:34 Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Y ellos contestaron: Siete, y unos pocos pececillos.
MAT 15:35 Mandó a la muchedumbre que se recostara sobre la tierra.
MAT 15:36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, partió y daba a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
MAT 15:37 Comieron todos y se saciaron, y recogieron siete canastas llenas de los trozos sobrantes.
MAT 15:38 Los que [comieron] fueron 4.000 hombres, sin [contar] mujeres y niños.
MAT 15:39 Después de despedir a la multitud, subió a la barca y llegó a las cercanías de Magadán.
MAT 16:1 Entonces algunos escribas y fariseos de Jerusalén se acercaron a Jesús para tentarlo. Le pidieron que les mostrara una señal del cielo.
MAT 16:2 Pero Él les respondió: [[
MAT 16:3 ]]
MAT 16:4 Esta generación perversa y adúltera demanda una señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal de Jonás. Después los dejó y salió.
MAT 16:5 Los discípulos llegaron a la otra orilla. Olvidaron llevar pan.
MAT 16:6 Jesús les dijo: Estén atentos y guárdense de la levadura de los fariseos y saduceos.
MAT 16:7 Entonces razonaban entre ellos: [Dice esto ]porque no trajimos pan.
MAT 16:8 Al saberlo, Jesús les preguntó: Oh faltos de fe, ¿por qué piensan ustedes que no tienen pan?
MAT 16:9 ¿Aún no entienden? ¿No recuerdan los cinco panes de los 5.000, y cuántos cestos recogieron?
MAT 16:10 ¿Ni los siete panes de los 4.000, y cuántas canastas recogieron?
MAT 16:11 ¿No entienden que no les hablo de pan, sino de guardarse de la levadura de los fariseos y saduceos?
MAT 16:12 Entonces entendieron que no les dijo guardarse de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.
MAT 16:13 Después de llegar Jesús a los alrededores de Cesarea de Filipo, preguntaba a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
MAT 16:14 Ellos contestaron: Unos, Juan el Bautista, otros Elías, y otros Jeremías o alguno de los profetas.
MAT 16:15 Les preguntó: Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?
MAT 16:16 Simón Pedro contestó: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
MAT 16:17 Jesús respondió: Inmensamente feliz eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre celestial.
MAT 16:18 Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y [las] puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
MAT 16:19 Te daré las llaves del reino celestial, y todo lo que prohíbas en la tierra ya fue prohibido en el cielo, y todo lo que permitas en la tierra ya fue permitido en el cielo.
MAT 16:20 Entonces ordenó a los discípulos que a nadie dijeran que Él es el Cristo.
MAT 16:21 Desde entonces Jesús comenzó a decir a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y morir y ser resucitado al tercer día.
MAT 16:22 Pero Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprenderlo: ¡Dios tenga compasión de Ti, Señor! De ningún modo te suceda esto.
MAT 16:23 Entonces Él dio la vuelta y le dijo a Pedro: ¡Colócate detrás de Mí, Satanás! Me eres tropiezo, pues no piensas lo de Dios, sino lo de los hombres.
MAT 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.
MAT 16:25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, la hallará.
MAT 16:26 Pues, ¿qué aprovechará el hombre si gana todo el mundo y pierde su vida? O ¿qué dará el hombre a cambio de su alma?
MAT 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno según sus obras.
MAT 16:28 En verdad les digo que hay algunos de los que están aquí, ¡que de ningún modo prueben muerte hasta que vean que el Hijo del Hombre viene en su reino!
MAT 17:1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Jacobo y Juan, y los llevó aparte a una montaña alta.
MAT 17:2 Y se transfiguró delante de ellos. Su rostro resplandeció como el sol y sus vestiduras se transformaron como la luz.
MAT 17:3 Aparecieron Moisés y Elías quienes hablaban con Él.
MAT 17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: ¡Señor, es bueno que nos quedemos aquí! Si quieres, haré tres enramadas: una para Ti, una para Moisés y una para Elías.
MAT 17:5 Mientras hablaba, una nube radiante los cubrió, y de la nube salió una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en Quien me complací. Escúchenlo a Él.
MAT 17:6 Los discípulos, al oír [esto], cayeron sobre sus rostros y se atemorizaron muchísimo.
MAT 17:7 Pero Jesús se acercó, los tocó y dijo: Levántense. No teman.
MAT 17:8 Al levantar sus ojos, solo vieron a Jesús.
MAT 17:9 Mientras ellos descendían de la montaña, Jesús les ordenó: A nadie digan la visión hasta que el Hijo del Hombre sea levantado de entre [los] muertos.
MAT 17:10 Los discípulos le preguntaron: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?
MAT 17:11 Él respondió: En verdad Elías vendría y restauraría todas las cosas.
MAT 17:12 Pero les digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino hicieron con él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre padecerá pronto en manos de ellos.
MAT 17:13 Entonces los discípulos comprendieron que les hablaba de Juan el Bautista.
MAT 17:14 Cuando llegó al gentío, un hombre se [le] acercó, se arrodilló ante Él
MAT 17:15 y le dijo: Señor, ten compasión de mi hijo, pues es lunático y padece severamente. Porque muchas veces cae en el fuego y en el agua.
MAT 17:16 Lo traje a tus discípulos, pero no fueron capaces de sanarlo.
MAT 17:17 Jesús respondió: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los soportaré? ¡Tráiganlo acá!
MAT 17:18 Jesús lo reprendió y el demonio salió de él. El muchacho fue sanado desde aquel momento.
MAT 17:19 Entonces, los discípulos se acercaron a Jesús en privado y le preguntaron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo?
MAT 17:20 Les respondió: Por su poca fe, porque en verdad les digo que si tuvieran fe como un grano de mostaza, dirían a esta montaña: ¡Pásate de aquí allá! Y se pasaría, y nada les sería imposible. [[
MAT 17:21 ]]
MAT 17:22 Cuando estaban en Galilea Jesús les dijo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de unos hombres
MAT 17:23 y lo matarán, pero al tercer día será resucitado. Y ellos se entristecieron muchísimo.
MAT 17:24 Al llegar ellos a Cafarnaúm, los que cobraban las dos dracmas se acercaron a Pedro y dijeron: ¿Su Maestro no paga didracma?
MAT 17:25 Contestó: Sí. Y al llegar a la casa, Jesús se le adelantó y preguntó: ¿Qué opinas, Simón? ¿De quiénes cobran impuestos o tributo los reyes de la tierra? ¿De sus hijos o de los extraños?
MAT 17:26 Y respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Entonces los hijos están exentos.
MAT 17:27 Sin embargo, para que no los ofendamos, vé al mar, lanza un anzuelo y toma el primer pez que salga. Al abrir su boca, hallarás un didracma. Tómalo, vé, dáselo por Mí y por ti.
MAT 18:1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es [el] mayor en el reino celestial?
MAT 18:2 Entonces llamó a un niño, lo puso en medio de ellos
MAT 18:3 y dijo: En verdad les digo: Si ustedes no son transformados y son como niños, de ningún modo entrarán en el reino celestial.
MAT 18:4 Por tanto cualquiera que se humille como este niñito es el mayor en el reino celestial.
MAT 18:5 Cualquiera que reciba a un niñito como éste en mi Nombre, me recibe a Mí.
MAT 18:6 Pero cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor es que se le cuelgue al cuello una piedra de molino de asno, y sea hundido en lo profundo del mar.
MAT 18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que éstos vengan, pero ¡ay del hombre por quien viene el tropiezo!
MAT 18:8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti. Es mejor entrar en la vida manco o cojo que ser echado con dos manos o dos pies en el fuego eterno.
MAT 18:9 Si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti. Mejor te es entrar tuerto en la vida que con dos ojos ser echado en el infierno de fuego.
MAT 18:10 Tengan cuidado de no menospreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles en el cielo ven siempre el rostro de mi Padre celestial. [[
MAT 18:11 ]]
MAT 18:12 ¿Cómo les parece? Si un hombre posee 100 ovejas y se extravía una de ellas, ¿no deja las 99 en las montañas y va a buscar la extraviada?
MAT 18:13 Si la encuentra, en verdad les digo que se alegra más por ella que por las 99 no descarriadas.
MAT 18:14 De igual modo, no es la voluntad de su Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños.
MAT 18:15 Por tanto, si peca tu hermano, vé y repréndelo a solas. Si te escucha, ganaste a tu hermano.
MAT 18:16 Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos, para que por boca de dos o tres testigos quede firme toda palabra.
MAT 18:17 Si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia, y si rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el publicano.
MAT 18:18 En verdad les digo que todo lo que prohíban ustedes en la tierra fue prohibido en el cielo, y todo lo que permitan en la tierra fue permitido en el cielo.
MAT 18:19 Otra vez les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir alguna cosa, mi Padre celestial la hará.
MAT 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy en medio de ellos.
MAT 18:21 Entonces, Pedro se acercó y le preguntó: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete veces?
MAT 18:22 Jesús le contestó: No te digo hasta siete veces, sino hasta 70 veces siete.
MAT 18:23 Por esto, el reino celestial fue comparado con un rey que quiso arreglar cuentas con sus esclavos.
MAT 18:24 Cuando él comenzó a arreglar cuentas, se le presentó uno que le debía 330 toneladas de plata.
MAT 18:25 Como éste no tenía con qué pagar, su señor ordenó que fuera vendido, y también su esposa, los hijos y todo lo que poseía, y que se le pagara la deuda.
MAT 18:26 Entonces el esclavo se postró ante él y [le] rogaba: Ten paciencia conmigo, y te pagaré todo.
MAT 18:27 Movido a compasión, el señor soltó al esclavo y le perdonó la deuda.
MAT 18:28 Pero cuando aquel esclavo salió, halló a uno de sus consiervos que le debía 100 denarios. Lo agarró, lo sofocaba y [le] decía: Si debes algo, paga.
MAT 18:29 Entonces su consiervo postrado le rogaba: Ten paciencia conmigo y te pagaré.
MAT 18:30 Pero él no quiso, sino fue y lo echó en prisión hasta que pagara la deuda.
MAT 18:31 Sus consiervos se entristecieron mucho cuando vieron lo que ocurrió. Fueron e informaron a su señor todo lo que sucedió.
MAT 18:32 Entonces su señor lo llamó y le dijo: Esclavo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me rogaste.
MAT 18:33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
MAT 18:34 Y enfurecido, su señor lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
MAT 18:35 Así también mi Padre celestial les hará si no perdonan de corazón a su hermano.
MAT 19:1 Cuando Jesús terminó estas palabras se trasladó de Galilea a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán.
MAT 19:2 Lo siguió una gran multitud y los sanó.
MAT 19:3 Unos fariseos se le acercaron para tentarlo. Le preguntaron: ¿Es lícito que un esposo repudie a su esposa por cualquier causa?
MAT 19:4 Él respondió: ¿No leyeron que Quien los creó los hizo varón y hembra desde un principio?
MAT 19:5 Y dijo: Por esto dejará [el] hombre a padre y madre. Se unirá a su esposa y los dos serán un solo cuerpo.
MAT 19:6 Así que ya no son dos, sino un solo cuerpo. Por tanto, lo que Dios unció al mismo yugo no lo separe [el] hombre.
MAT 19:7 Le preguntaron: Entonces ¿por qué Moisés mandó dar carta de divorcio y repudiar?
MAT 19:8 Les contestó: Moisés les permitió repudiar a sus esposas por la dureza del corazón de ustedes, pero desde un principio no fue así.
MAT 19:9 Les digo que cualquiera que repudia a su esposa, que no sea por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera.
MAT 19:10 Los discípulos le dijeron: Si así es la situación del hombre con la mujer, no es bueno casarse.
MAT 19:11 Entonces Él les respondió: No todos comprenden este precepto, sino aquellos a quienes fue dado.
MAT 19:12 Porque hay eunucos que son así desde el vientre de su madre, hay eunucos que fueron castrados por los hombres, y hay eunucos que ellos mismos deciden ser eunucos por causa del reino celestial. El que pueda aceptarlo, acéptelo.
MAT 19:13 Entonces le llevaron unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y hablara con Dios a su favor. Los discípulos los reprendieron.
MAT 19:14 Pero Jesús dijo: Dejen a los niños venir a Mí y no les impidan, porque de ellos es el reino celestial.
MAT 19:15 Después de colocar las manos sobre ellos, salió de allí.
MAT 19:16 Se acercó uno y le preguntó: Maestro, ¿qué cosa buena hago para tener vida eterna?
MAT 19:17 Él le respondió: ¿Por qué me preguntas sobre lo bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos.
MAT 19:18 Le preguntó: ¿Cuáles? Y Jesús contestó: No asesinarás, no adulterarás, no robarás, no dirás falso testimonio,
MAT 19:19 honra al padre y a la madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
MAT 19:20 El joven dijo: Todas estas cosas he guardado. ¿Qué más me falta?
MAT 19:21 Jesús le respondió: Ya que quieres ser perfecto, anda, vende tus posesiones, repártelas a los pobres y tendrás tesoro en el cielo. En seguida, ven y sígueme.
MAT 19:22 Pero cuando el joven oyó esta Palabra se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
MAT 19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: En verdad les digo que con dificultad entra un rico en el reino celestial.
MAT 19:24 Otra vez les digo: Es más fácil que pase un camello por un ojo de aguja que un rico entre en el reino de Dios.
MAT 19:25 Al oír [esto,] los discípulos se asombraron muchísimo y decían: Entonces, ¿quién puede salvarse?
MAT 19:26 Jesús [los] miró y les dijo: Para [los] hombres esto es imposible, pero para Dios todas las cosas son posibles.
MAT 19:27 Intervino Pedro: Mira, nosotros dejamos todo y te seguimos. ¿Qué, pues, habrá para nosotros?
MAT 19:28 Jesús les contestó: En verdad les digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes los que me siguieron, también se sentarán sobre 12 tronos para juzgar a las 12 tribus de Israel.
MAT 19:29 Todo el que dejó casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o granjas por causa de mi Nombre, recibirá muchas veces más y heredará la vida eterna.
MAT 19:30 Pero muchos primeros serán últimos, y últimos, primeros.
MAT 20:1 Porque el reino celestial es semejante a un dueño de casa que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña.
MAT 20:2 Después de convenir con los obreros por [el pago de] un denario al día, los envió a su viña.
MAT 20:3 Cuando salió cerca de las nueve de la mañana vio a otros parados en la plaza, desocupados,
MAT 20:4 y les dijo: Vayan también ustedes a la viña y les daré lo que sea justo. Ellos fueron.
MAT 20:5 Al salir otra vez cerca del mediodía, y [también] a las tres de la tarde, hizo lo mismo.
MAT 20:6 Y cuando salió hacia las cuatro de la tarde, halló a otros que estaban parados. Les preguntó: ¿Por qué están aquí todo el día desocupados?
MAT 20:7 Le respondieron: Porque nadie nos contrató. Les dijo: Vayan también ustedes a la viña.
MAT 20:8 Al atardecer el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal. Comienza por los últimos y termina con los primeros.
MAT 20:9 Cuando acudieron los de cerca de las cuatro de la tarde, recibieron cada uno un denario.
MAT 20:10 Al llegar los primeros, supusieron que iban a recibir más, pero también ellos recibieron un denario cada uno.
MAT 20:11 Cuando lo recibieron refunfuñaban contra el dueño de casa:
MAT 20:12 Estos últimos trabajaron una sola hora, y los igualó a nosotros, quienes soportamos la carga y el calor abrasador del día.
MAT 20:13 Respondió a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No conviniste conmigo en un denario?
MAT 20:14 Toma lo tuyo y vete. Pero quiero dar a este último lo mismo que a ti.
MAT 20:15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con las cosas mías? ¿O tu ojo es malo porque yo soy bueno?
MAT 20:16 Por tanto los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.
MAT 20:17 Cuando subían a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los 12 en el camino y les dijo:
MAT 20:18 Miren, subimos a Jerusalén. El Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y lo condenarán a muerte.
MAT 20:19 Lo entregarán a los gentiles para que lo escarnezcan, azoten y crucifiquen. Pero al tercer día será resucitado.
MAT 20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos. Se postró y le pidió algo.
MAT 20:21 Él le preguntó: ¿Qué deseas? Le contestó: Dí que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda en tu reino.
MAT 20:22 Jesús respondió: No saben [lo] que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo voy a beber? Le contestaron: Podemos.
MAT 20:23 Les dice: A la verdad, beberán de mi copa. Pero el sentarse a mi derecha e izquierda no me corresponde darlo, sino pertenece a aquellos para quienes fue preparado por mi Padre.
MAT 20:24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.
MAT 20:25 Entonces Jesús los llamó y les dijo: Saben ustedes que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los grandes ejercen su autoridad sobre ellas.
MAT 20:26 No será así entre ustedes, sino el que quiera ser grande será su servidor.
MAT 20:27 El que quiera ser primero entre ustedes será su esclavo,
MAT 20:28 así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.
MAT 20:29 Al salir ellos de Jericó, lo siguió una gran multitud.
MAT 20:30 Dos ciegos estaban sentados junto al camino. Oyeron que Jesús pasaba y gritaron: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
MAT 20:31 La muchedumbre los reprendió para que callaran, pero ellos gritaban más: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!
MAT 20:32 Entonces Jesús se detuvo, los llamó y preguntó: ¿Qué quieren que les haga?
MAT 20:33 Le contestaron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.
MAT 20:34 Entonces Jesús, [Quien fue ]movido a compasión, les tocó los ojos. Al instante vieron y lo siguieron.
MAT 21:1 Se acercaron a Jerusalén y llegaron por Betfagé a la Montaña de Los Olivos. Entonces Jesús envió a dos discípulos y
MAT 21:2 les dijo: Vayan a la aldea que está frente a ustedes, y enseguida hallarán una asna atada y un pollino con ella. Desátenla y tráiganlos.
MAT 21:3 Si alguien les dice algo, digan: El Señor los necesita. Y enseguida los devolverá.
MAT 21:4 Esto aconteció para que se cumpliera lo dicho por el profeta:
MAT 21:5 Digan a la hija de Sion: Mira, tu Rey viene a ti manso y sentado sobre una asna, y sobre un pollino, hijo de bestia de carga.
MAT 21:6 Los discípulos fueron e hicieron como Jesús les mandó.
MAT 21:7 Trajeron el asna y el pollino, pusieron sobre ellos sus ropas, y [Jesús] se sentó encima de ellas.
MAT 21:8 La mayoría de la gente extendía sus propias ropas externas en el camino. Otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino.
MAT 21:9 La multitud que iba delante y detrás de Él gritaba: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
MAT 21:10 Cuando Él entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió y decían: ¿Quién es Éste?
MAT 21:11 La multitud decía: Éste es el profeta Jesús de Nazaret de Galilea.
MAT 21:12 Jesús entró en el Templo. Echó a todos los que vendían y compraban allí. Volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas
MAT 21:13 y les dijo: Está escrito: Mi Casa será llamada Casa de conversación con Dios. Pero ustedes la convierten en cueva de ladrones.
MAT 21:14 Unos ciegos y cojos se le acercaron en el Templo, y los sanó.
MAT 21:15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, al ver las maravillas que hacía, y a los niños que aclamaban en el Templo y decían: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron
MAT 21:16 y le preguntaron: ¿Oyes [lo] que dicen éstos? Jesús les respondió: Sí. ¿Nunca leyeron ustedes: De boca de [los] niños y lactantes perfeccionaste la alabanza?
MAT 21:17 Al dejarlos, salió de la ciudad a Betania y pernoctó allí.
MAT 21:18 Muy de mañana, mientras subía a la ciudad, tuvo hambre.
MAT 21:19 Al ver una higuera junto al camino, fue hacia ella, pero solo halló hojas. Entonces le dijo: Nunca jamás salga fruto de ti. Y al instante la higuera se secó.
MAT 21:20 Al ver [esto], los discípulos se maravillaron y se preguntaban: ¿Cómo se secó al instante la higuera?
MAT 21:21 Jesús les respondió: En verdad les digo, si tienen fe y no dudan, no solo harán lo de la higuera, sino aun si a esta montaña dicen: Quítate y échate al mar, sucederá.
MAT 21:22 Todo cuanto pidan en conversación con Dios, si lo creen, lo recibirán.
MAT 21:23 Después que entró en el Templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras enseñaba y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?
MAT 21:24 Jesús les respondió: Yo les preguntaré un asunto. Si me responden, Yo también les diré con qué autoridad hago estas cosas.
MAT 21:25 ¿De dónde era el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de hombres? Entonces razonaban entre ellos: Si decimos del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creyeron?
MAT 21:26 Y si decimos: De hombres, tememos al pueblo. Porque todos piensan que Juan era un profeta.
MAT 21:27 Respondieron a Jesús: No sabemos. Y Él les respondió: Tampoco Yo les digo con qué autoridad hago estas cosas.
MAT 21:28 Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Al acercarse al primero, [le] dijo: Hijo, vé, trabaja hoy en la viña.
MAT 21:29 Él respondió: No quiero. Pero después cambió de mente y fue.
MAT 21:30 Al acercarse al segundo, [le ]dijo lo mismo. Él respondió: Sí, señor. Pero no fue.
MAT 21:31 ¿Quién de los dos hizo la voluntad del padre? Respondieron: El primero. Jesús les dijo: En verdad les digo que los publicanos y las rameras van delante de ustedes al reino de Dios.
MAT 21:32 Porque Juan vino a ustedes en camino de justicia, y no le creyeron, pero los publicanos y las rameras le creyeron. Y ustedes, quienes vieron, no cambiaron de mente para creerle.
MAT 21:33 Oigan otra parábola: Un padre de familia plantó una viña y le pusieron una cerca. Cavó en ella un lagar y edificó una torre. La arrendó a unos labradores y se fue de viaje.
MAT 21:34 Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus esclavos a los labradores para recibir [su parte de los] frutos.
MAT 21:35 Pero los labradores tomaron a sus esclavos. A uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon.
MAT 21:36 De nuevo envió a otros esclavos, más que los primeros. Y [los labradores] les hicieron lo mismo.
MAT 21:37 Finalmente, les envió a su hijo porque pensó: Respetarán a mi hijo.
MAT 21:38 Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre ellos: Éste es el heredero. ¡Vengan, matémoslo y poseamos su herencia!
MAT 21:39 Lo detuvieron, lo echaron fuera de la viña y lo mataron.
MAT 21:40 Cuando venga el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?
MAT 21:41 Le respondieron: Matará atrozmente a los malos y arrendará la viña a otros labradores que paguen los frutos en su tiempo.
MAT 21:42 Jesús les preguntó: ¿Nunca leyeron ustedes en las Escrituras? La Piedra que desecharon los edificadores Se convirtió en Piedra Principal. De parte del Señor se hizo esta [piedra], Y es maravillosa a nuestros ojos.
MAT 21:43 Por esto les digo que el reino de Dios les será quitado y será dado a un pueblo que produzca los frutos de tal reino. [[
MAT 21:44 ]]
MAT 21:45 Al oír sus parábolas, los principales sacerdotes y los fariseos comprendieron que hablaba de ellos.
MAT 21:46 Procuraron arrestarlo, pero temían a la multitud, porque lo estimaban como profeta.
MAT 22:1 Jesús les habló otra vez en parábolas:
MAT 22:2 El reino celestial puede compararse a un rey que hizo fiesta de bodas para su hijo.
MAT 22:3 Envió a sus esclavos a llamar a los invitados a la fiesta de bodas, pero no quisieron ir.
MAT 22:4 Volvió a enviar a otros esclavos y dijo: Anuncien a los invitados: Miren, preparé mi banquete. Sacrifiqué mis novillos y las reses engordadas. Todo está dispuesto. Vengan a la fiesta de bodas.
MAT 22:5 Pero ellos no tomaron en cuenta la invitación. Se fueron, uno a su campo, el otro a su negocio,
MAT 22:6 y los demás detuvieron a los esclavos [enviados], los maltrataron y los mataron.
MAT 22:7 Entonces el rey se enfureció, envió sus ejércitos, mató a aquellos homicidas y quemó su ciudad.
MAT 22:8 Después dijo a sus esclavos: La boda a la verdad está preparada, pero los invitados no eran dignos.
MAT 22:9 Por tanto vayan a las encrucijadas de los caminos y llamen a cuantos hallen a la fiesta de bodas.
MAT 22:10 Y cuando aquellos esclavos salieron a los caminos, reunieron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos, y el salón de bodas se llenó de invitados.
MAT 22:11 Pero cuando el rey entró a ver a los invitados, encontró allí a un hombre que no estaba vestido con traje de boda.
MAT 22:12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin traje de boda? Pero él enmudeció.
MAT 22:13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: Átenlo de pies y manos y échenlo a la oscuridad de afuera. Allí será el llanto y el crujido de los dientes,
MAT 22:14 porque muchos son [los] llamados, pero pocos [los ]escogidos.
MAT 22:15 Entonces los fariseos se fueron y deliberaron cómo enredarlo en alguna palabra.
MAT 22:16 Le enviaron a los discípulos de ellos con los herodianos para que dijeran: Maestro, sabemos que eres veraz y enseñas con verdad el camino de Dios. No te cuidas de nadie, pues no miras la apariencia de los hombres.
MAT 22:17 Dinos. ¿Qué te parece? ¿Es lícito pagar tributo a César, o no?
MAT 22:18 Pero Jesús entendió la malicia de ellos y respondió: ¿Por qué me tientan, hipócritas?
MAT 22:19 Muéstrenme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
MAT 22:20 Les preguntó: ¿De quién es la imagen y la inscripción?
MAT 22:21 Contestaron: De César. Entonces les ordenó: Den, pues, a César lo de César, y a Dios lo de Dios.
MAT 22:22 Al oír [esto] se maravillaron, lo dejaron y salieron.
MAT 22:23 Aquel día se le acercaron [los] saduceos, quienes dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
MAT 22:24 Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere y no tiene hijos, su hermano se casará con la esposa de él y levantará descendencia a su hermano.
MAT 22:25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero que se casó, murió, y como no tenía descendencia, dejó su esposa a su hermano.
MAT 22:26 De la misma manera, también el segundo y el tercero, hasta el séptimo.
MAT 22:27 Al final de todos, murió la mujer.
MAT 22:28 En la resurrección, ¿de cuál de los siete será esposa? Porque todos la tuvieron.
MAT 22:29 Jesús les respondió: Están errados porque no entienden las Escrituras ni el poder de Dios.
MAT 22:30 Porque en la resurrección, no se casan ni son dados en casamiento, sino son como los ángeles en el cielo.
MAT 22:31 Pero en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no leyeron lo dicho por Dios a ustedes:
MAT 22:32 Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob? Dios no es Dios de muertos sino de vivos.
MAT 22:33 La multitud oyó y se maravilló de su doctrina.
MAT 22:34 Entonces, al oír los fariseos que [Jesús] silenció a los saduceos, se pusieron de acuerdo.
MAT 22:35 Uno de ellos, para tentarlo, le preguntó:
MAT 22:36 Maestro, ¿cuál es [el ]gran Mandamiento en la Ley?
MAT 22:37 Le respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
MAT 22:38 Éste es el grande y primer Mandamiento,
MAT 22:39 y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
MAT 22:40 De estos dos Mandamientos dependen toda la Ley y los profetas.
MAT 22:41 Se reunieron los fariseos y Jesús les preguntó:
MAT 22:42 ¿Qué piensan ustedes del Cristo? ¿De quién es Hijo? Le respondieron: De David.
MAT 22:43 Les preguntó: ¿Pues cómo David en espíritu lo llama Señor? Dice:
MAT 22:44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi mano derecha Hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
MAT 22:45 Pues si David lo llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
MAT 22:46 Nadie le podía responder, y desde aquel día nadie más se atrevió a preguntarle algo.
MAT 23:1 Entonces Jesús habló a la multitud y a sus discípulos:
MAT 23:2 Los escribas y los fariseos se sientan en la cátedra de Moisés.
MAT 23:3 Hagan y guarden todo cuanto les digan. Pero no hagan según sus obras, porque dicen y no hacen.
MAT 23:4 Atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los varones. Ellos ni siquiera las tocan con un dedo suyo.
MAT 23:5 Más bien hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Ensanchan sus filacterias, alargan los flecos,
MAT 23:6 aman el primer reclinatorio en las cenas y las primeras sillas en las congregaciones,
MAT 23:7 los saludos pomposos en las plazas y ser llamados por los hombres: ¡Maestro!
MAT 23:8 Pero ustedes no permitan que los llamen maestros, porque uno solo es su Maestro, y todos ustedes son hermanos.
MAT 23:9 A nadie llamen padre de ustedes en la tierra, pues uno solo es su Padre: El celestial.
MAT 23:10 Ni permitan que los llamen caudillos, porque uno es su Caudillo: El Cristo.
MAT 23:11 El mayor de ustedes será su servidor.
MAT 23:12 Porque el que se enaltezca será humillado, y el que se humille será enaltecido.
MAT 23:13 Pero, ¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cierran el reino celestial delante de los hombres, pues ustedes no entran ni dejan entrar a los que quieren entrar. [[
MAT 23:14 ]]
MAT 23:15 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas! Porque para hacer un prosélito recorren el mar y la tierra, y cuando es [prosélito, lo] hacen dos veces más hijo del infierno que ustedes.
MAT 23:16 Ay de ustedes, guías ciegos, quienes dicen: Todo el que jure por el Santuario no es deudor, pero es deudor el que jure por el oro del Santuario.
MAT 23:17 ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es mayor: El oro o el Santuario que santifica el oro?
MAT 23:18 También dicen: Todo el que jure por el altar, no es deudor. Pero es deudor el que jure por la ofrenda que está sobre él.
MAT 23:19 ¡Ciegos! ¿Qué es mayor, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?
MAT 23:20 El que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él.
MAT 23:21 El que jura por el Santuario, jura por él y por el que mora en él.
MAT 23:22 El que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Quien se sienta sobre él.
MAT 23:23 Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, porque diezman la menta, el eneldo y el comino, pero dejan lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar aquello.
MAT 23:24 ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito y tragan el camello!
MAT 23:25 Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas, porque limpian lo de afuera de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de robo y desenfreno.
MAT 23:26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro de la copa, para que también lo de afuera quede limpio.
MAT 23:27 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque se parecen a sepulcros blanqueados, los cuales a la verdad se muestran hermosos por fuera, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
MAT 23:28 Así también ustedes, por fuera ciertamente parecen justos ante los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía e iniquidad.
MAT 23:29 ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edifican los sepulcros de los profetas, adornan los monumentos de los justos
MAT 23:30 y dicen: Si estuviéramos en los días de nuestros antepasados, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.
MAT 23:31 De modo que dan testimonio contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas.
MAT 23:32 ¡Ustedes también colmen la medida de sus antepasados!
MAT 23:33 ¡Serpientes! ¡Engendros de víboras! ¿Cómo escaparán del juicio del infierno?
MAT 23:34 Por tanto, miren, Yo les envío profetas, sabios y escribas. Ustedes matarán y crucificarán a algunos de ellos. Azotarán a algunos en sus congregaciones y [los] perseguirán de ciudad en ciudad,
MAT 23:35 para que venga sobre ustedes toda la sangre justa que se derrama sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien ustedes mataron entre el Santuario y el altar.
MAT 23:36 En verdad les digo: Todo esto vendrá sobre esta generación.
MAT 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te fueron enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina reúne sus polluelos bajo las alas, y ustedes no quisieron!
MAT 23:38 Miren, su casa queda desolada.
MAT 23:39 Desde ahora les digo que de ningún modo me verán ustedes hasta que digan: ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!
MAT 24:1 Cuando Jesús salió del Templo sus discípulos se acercaron para mostrarle los edificios del Templo.
MAT 24:2 Les preguntó: ¿Ven todas estas cosas? En verdad les digo: Que de ningún modo quede aquí piedra sobre piedra que no sea totalmente derribada.
MAT 24:3 Cuando estaba sentado en la Montaña de Los Olivos, los discípulos se [le] acercaron en privado y [le] preguntaron: Dinos, ¿cuándo será esto? ¿Cuál es la señal de tu venida y del fin de la era?
MAT 24:4 Jesús respondió: Cuídense que nadie los engañe.
MAT 24:5 Porque vendrán muchos en mi Nombre y dirán: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán.
MAT 24:6 Ustedes oirán de guerras y rumores de guerras. Atención, no se alarmen, porque esto debe suceder. Pero aún no es el fin.
MAT 24:7 Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambrunas y terremotos en diferentes lugares.
MAT 24:8 Pero todas estas cosas serán principio de dolores de parto.
MAT 24:9 Entonces los entregarán a tribulación y los matarán. Serán aborrecidos por todas las gentes a causa de mi Nombre.
MAT 24:10 Entonces muchos tropezarán. Se entregarán unos a otros y se aborrecerán.
MAT 24:11 Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.
MAT 24:12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
MAT 24:13 Pero el que persevere hasta el fin será salvo.
MAT 24:14 Estas Buenas Noticias del reino serán proclamadas en toda la tierra para testimonio a todas las naciones. Entonces vendrá el fin.
MAT 24:15 Por tanto, cuando ustedes vean la repugnancia de la desolación anunciada por el profeta Daniel puesta en el Lugar Santo (el que lee, entienda),
MAT 24:16 entonces, los que estén en Judea huyan a las montañas.
MAT 24:17 El que esté en la azotea, no baje a tomar [las cosas] de su casa,
MAT 24:18 y el que esté en el campo, no regrese a tomar su ropa.
MAT 24:19 Pero, ¡ay de las que estén embarazadas y de las que amamanten en aquellos días!
MAT 24:20 Por tanto hablen con Dios para que su huida no sea en invierno, ni en sábado.
MAT 24:21 Porque habrá entonces una gran tribulación, como no hubo desde [el] comienzo del mundo hasta ahora, ni habrá jamás.
MAT 24:22 Si aquellos días no fueran acortados, ninguna persona sería salva. Pero aquellos días serán acortados por causa de los escogidos.
MAT 24:23 Entonces, si alguno les dice: ¡Miren al Cristo! O: ¡Aquí! No crean.
MAT 24:24 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas. Harán grandes señales y prodigios, si fuera posible hasta engañar aun a los escogidos.
MAT 24:25 Recuerden que se lo predije.
MAT 24:26 Si les dicen: ¡Mira, está en el desierto! No salgan. ¡Mira, está en las recámaras! No crean.
MAT 24:27 Porque como el relámpago sale del oriente y fulgura hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre.
MAT 24:28 Donde esté el cadáver se reunirán los buitres.
MAT 24:29 Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, El sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor. Las estrellas se caerán del cielo y las potencias celestiales serán conmovidas.
MAT 24:30 Entonces se mostrará la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Todas las naciones de la tierra se lamentarán y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria.
MAT 24:31 Enviará a sus ángeles con sonido de gran trompeta, y reunirán a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo al otro extremo de los cielos.
MAT 24:32 Así que aprendan la parábola de la higuera: Cuando su rama esté tierna y broten las hojas, saben ustedes que el verano está cerca.
MAT 24:33 Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que está cerca, a las puertas.
MAT 24:34 En verdad les digo: Que de ningún modo pase este linaje hasta que sucedan todas estas cosas.
MAT 24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero que no pasen mis Palabras.
MAT 24:36 Sin embargo, nadie sabe en cuanto a aquél día y hora, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo. Solo el Padre.
MAT 24:37 Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
MAT 24:38 Porque como en aquellos días antes del diluvio comían y bebían, se casaban y se daban en casamiento hasta el día cuando Noé entró en el arca,
MAT 24:39 y no entendieron hasta cuando el diluvio llegó y se los llevó a todos, así será la venida del Hijo del Hombre.
MAT 24:40 Entonces estarán dos en el campo: Uno será tomado y el otro será dejado.
MAT 24:41 Estarán dos mujeres moliendo en el molino. Una será tomada y la otra será dejada.
MAT 24:42 Velen, porque no saben cuál día viene su Señor.
MAT 24:43 Pero sepan esto: Si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche viene el ladrón, velaría y no permitiría que su casa fuera invadida.
MAT 24:44 Por esto, ustedes también estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora cuando no lo piensen.
MAT 24:45 ¿Quién es, pues, el esclavo fiel y prudente, a quien el señor puso para dar la comida a tiempo a su servidumbre?
MAT 24:46 ¡Inmensamente feliz aquel esclavo a quien, cuando llegue su señor, lo encuentre que hace así!
MAT 24:47 En verdad les digo que lo pondrá sobre todos sus bienes.
MAT 24:48 Pero si aquel esclavo malo dice en su corazón: Mi señor tarda,
MAT 24:49 y comienza a golpear a sus consiervos, a comer y a beber con los que se emborrachan,
MAT 24:50 el señor vendrá el día y a la hora cuando el esclavo no [lo] espera,
MAT 24:51 lo castigará severamente, y le asignará su lugar con los hipócritas. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.
MAT 25:1 Entonces el reino celestial será semejante a diez vírgenes, quienes tomaron sus lámparas y salieron a recibir al esposo.
MAT 25:2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes.
MAT 25:3 Las insensatas tomaron sus lámparas y no tomaron aceite con ellas.
MAT 25:4 Pero las prudentes llevaron aceite en sus vasijas con sus lámparas.
MAT 25:5 El esposo tardó. Y todas cabecearon y se durmieron.
MAT 25:6 A la medianoche hubo un clamor. ¡Ya [viene] el esposo, salgan a recibirlo!
MAT 25:7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
MAT 25:8 Las insensatas dijeron a las prudentes: Dennos de su aceite, pues nuestras lámparas se apagan.
MAT 25:9 Pero las prudentes respondieron: Vayan más bien a los que venden y compren para ustedes, a fin de que no nos falte a nosotras y a ustedes.
MAT 25:10 Mientras iban a comprar, llegó el esposo. Las preparadas entraron con él a las bodas, y la puerta fue cerrada.
MAT 25:11 Más tarde, las otras vírgenes llegaron y clamaron: ¡Señor, señor, ábrenos!
MAT 25:12 Pero él respondió: En verdad les digo que no las reconozco.
MAT 25:13 Velen, pues, ya que no saben el día ni la hora.
MAT 25:14 Porque [esto] es como un hombre que, al salir de viaje, llama a sus esclavos y les encarga sus bienes.
MAT 25:15 A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno según su capacidad. Y salió de viaje.
MAT 25:16 El que recibió los cinco talentos negoció con ellos y ganó otros cinco.
MAT 25:17 Asimismo el [que recibió] los dos ganó otros dos.
MAT 25:18 Pero el que recibió uno excavó en la tierra y escondió el dinero de su señor.
MAT 25:19 Después de mucho tiempo, llegó el señor de aquellos esclavos y arregló cuentas con ellos.
MAT 25:20 Cuando se acercó el que recibió los cinco talentos, llevó otros cinco talentos y dijo: Señor, me entregaste cinco talentos. Mira, gané otros cinco talentos.
MAT 25:21 Y su señor le dijo: Bien, esclavo bueno y fiel. Sobre poco fuiste fiel. Te asignaré mucho. Entra en el gozo de tu señor.
MAT 25:22 Al acercarse también el [que recibió] los dos talentos, dijo: Señor, me entregaste dos talentos. Mira, gané otros dos talentos.
MAT 25:23 Su señor le dijo: Bien, esclavo bueno y fiel. Sobre poco fuiste fiel. Te asignaré mucho. Entra en el gozo de tu señor.
MAT 25:24 Al acercarse también el que recibió un talento, dijo: Señor, supe que tú eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.
MAT 25:25 Me atemoricé, fui y escondí tu talento en la tierra. Mira, tienes lo tuyo.
MAT 25:26 Pero su señor le respondió: Esclavo malo y negligente. ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?
MAT 25:27 Por tanto debiste llevar mi dinero a los banqueros, y al regresar yo habría recibido lo mío con intereses.
MAT 25:28 Quítenle, pues, el talento, y denlo al que tiene los diez talentos.
MAT 25:29 Porque a todo el que tiene se le dará y tendrá en abundancia. Pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
MAT 25:30 Echen en la oscuridad de afuera al esclavo inútil. Allí será el llanto y el crujido de los dientes.
MAT 25:31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, se sentará en su trono de gloria.
MAT 25:32 Se reunirán delante de Él todas las naciones. Apartará [los] unos de [los] otros como el pastor separa las ovejas de las cabras:
MAT 25:33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
MAT 25:34 Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: ¡Vengan, benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo!
MAT 25:35 Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me acogieron,
MAT 25:36 [estuve] desnudo y me vistieron, estuve enfermo y me visitaron, estaba en prisión y fueron a verme.
MAT 25:37 Entonces los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber?
MAT 25:38 ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos?
MAT 25:39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te visitamos?
MAT 25:40 El Rey les responderá: En verdad les digo. Por cuanto hicieron [esas cosas] a uno de mis hermanos más pequeños, [las] hicieron a Mí.
MAT 25:41 También dirá a los de su izquierda: ¡Apártense de Mí, malditos! ¡[Vayan] al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles!
MAT 25:42 Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber,
MAT 25:43 fui forastero y no me acogieron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y en prisión, y no me visitaron.
MAT 25:44 Entonces ellos responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en prisión, y no te servimos?
MAT 25:45 Y les responderá: En verdad les digo. Por cuanto no [lo] hicieron a uno de estos más pequeños, tampoco [lo] hicieron a Mí.
MAT 25:46 Éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
MAT 26:1 Cuando Jesús terminó estas palabras, dijo a sus discípulos:
MAT 26:2 Ustedes saben que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.
MAT 26:3 Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote Caifás
MAT 26:4 y conspiraron para apresar a Jesús con engaño y matarlo.
MAT 26:5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya alboroto en el pueblo.
MAT 26:6 Jesús estaba en casa de Simón el leproso en Betania.
MAT 26:7 Se acercó una mujer que tenía un frasco de alabastro con un perfume muy costoso, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús mientras estaba reclinado.
MAT 26:8 Cuando los discípulos vieron [esto ]se indignaron y dijeron: ¿Para qué este derroche?
MAT 26:9 Pues esto se podría vender por mucho para dar a [los] pobres.
MAT 26:10 Jesús les preguntó: ¿Por qué molestan a la mujer? Pues me hizo buena obra,
MAT 26:11 porque siempre tienen con ustedes a los pobres, pero a Mí no me tienen siempre.
MAT 26:12 Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, me preparó para ser sepultado.
MAT 26:13 En verdad les digo: En cualquier parte del mundo donde se proclamen estas Buenas Noticias también se dirá lo que hizo en memoria de ella.
MAT 26:14 Entonces uno de los 12, Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes
MAT 26:15 y les preguntó: ¿Qué me dan si yo se lo entrego? Y ellos le pesaron 30 piezas de plata.
MAT 26:16 Desde entonces buscaba una oportunidad para entregarlo.
MAT 26:17 El primer día de la fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Dónde quieres que preparemos para comer la pascua?
MAT 26:18 Y Él contestó: Vayan a la ciudad, a casa de un hombre y díganle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca. En tu casa celebro la Pascua con mis discípulos.
MAT 26:19 Los discípulos hicieron como Jesús les ordenó, y prepararon la pascua.
MAT 26:20 Cuando llegó la tarde, se reclinó a la mesa con los 12.
MAT 26:21 Mientras comían, [Jesús] dijo: En verdad les digo que uno de ustedes me entregará.
MAT 26:22 Ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a preguntarle, uno por uno: ¿Soy yo, Señor?
MAT 26:23 Él respondió: El que mete la mano conmigo en el plato me entregará.
MAT 26:24 En verdad, el Hijo del Hombre avanza según lo que está escrito de Él, pero ¡ay de aquel hombre por el cual el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
MAT 26:25 Entonces Judas, el que lo iba a entregar, preguntó: ¿Soy yo, Maestro? Le respondió: Tú [lo] dijiste.
MAT 26:26 Mientras comían, Jesús tomó un pan, dio gracias, partió y al dar a los discípulos dijo: Tomen, coman. Esto es mi cuerpo.
MAT 26:27 Tomó una copa, dio gracias, les dio y dijo: Beban de ella todos.
MAT 26:28 Esto es la sangre del Pacto, la cual se derrama por muchos para perdón de pecados.
MAT 26:29 Y les digo: Que de ningún modo beba de este fruto de la vid desde ahora hasta aquel día cuando beba nuevo [vino] con ustedes en el reino de mi Padre.
MAT 26:30 Después de cantar un himno, salieron hacia la Montaña de Los Olivos.
MAT 26:31 Entonces Jesús les dijo: Esta noche todos ustedes serán conturbados a causa de Mí, porque está escrito: Heriré al Pastor y las ovejas del rebaño serán dispersadas.
MAT 26:32 Pero después que Yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea.
MAT 26:33 Pedro respondió: Aunque todos sean conturbados por causa de Ti, yo nunca seré conturbado.
MAT 26:34 Jesús le dijo: En verdad te digo que esta noche, antes que un gallo cante, me negarás tres veces.
MAT 26:35 Pedro le respondió: Aunque tenga que morir contigo, de ningún modo te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
MAT 26:36 Entonces Jesús llegó con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a los discípulos: Siéntense aquí, mientras voy allí y hablo con Dios.
MAT 26:37 Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a entristecerse y angustiarse.
MAT 26:38 Les dijo: Mi alma está muy afligida hasta la muerte. ¡Quédense aquí y velen conmigo!
MAT 26:39 Fue un poco más adelante, se postró sobre su rostro y habló con Dios: ¡Padre mío, si es posible pase de Mí esta copa! Pero no como Yo quiero, sino como Tú [quieras].
MAT 26:40 Luego regresó a los discípulos y los halló dormidos, y dijo a Pedro: ¿Así que no pudieron velar conmigo una hora?
MAT 26:41 Velen y hablen con Dios para que no entren en tentación. En verdad, el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.
MAT 26:42 Fue de nuevo y habló con Dios por segunda vez: ¡Padre mío, si esto no puede pasar sin que lo beba, sea hecha tu voluntad!
MAT 26:43 Al regresar, los halló otra vez dormidos, porque sus ojos estaban cargados [de sueño].
MAT 26:44 Nuevamente los dejó, fue y habló con Dios por tercera vez, y dijo las mismas palabras.
MAT 26:45 Luego fue a los discípulos y les dijo: Duerman lo que resta y descansen. Miren, la hora llegó y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.
MAT 26:46 Levántense, vamos. Miren, se acerca el que me entrega.
MAT 26:47 Mientras hablaba llegó Judas, uno de los 12, acompañado por mucha gente con espadas y garrotes de parte de los sacerdotes y ancianos del pueblo.
MAT 26:48 El que lo entregaba les dio una señal: Al que [yo] bese, Él es. Arréstenlo.
MAT 26:49 Enseguida, al acercarse a Jesús, dijo: ¡Te saludo, Maestro! Y lo besó ostentosamente.
MAT 26:50 Jesús le dijo: ¡Compañero, a lo que vienes! Entonces se acercaron, pusieron las manos sobre Jesús y lo arrestaron.
MAT 26:51 Pero uno de los que estaban con Jesús, sacó su espada, atacó al esclavo del sumo sacerdote y le amputó la oreja.
MAT 26:52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada perecerán.
MAT 26:53 ¿O piensas que no puedo invocar a mi Padre, y ahora mismo pondría a mi disposición más de 12 legiones de ángeles?
MAT 26:54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras las cuales dicen que así debe suceder?
MAT 26:55 En aquella hora Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un bandido salieron ustedes a arrestarme con espadas y garrotes? Cada día me sentaba y enseñaba en el Templo, y no me arrestaron.
MAT 26:56 Pero todo esto sucedió para que se cumplieran las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
MAT 26:57 Los que arrestaron a Jesús lo llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos.
MAT 26:58 Pedro lo seguía de lejos, hasta el patio del sumo sacerdote. Después de entrar, se sentó con los guardianes para ver el fin.
MAT 26:59 Los principales sacerdotes y todo el Tribunal Supremo buscaban un falso testimonio contra Jesús para matarlo.
MAT 26:60 Pero, aunque se presentaron muchos testigos falsos, no [lo] hallaron. Finalmente, al presentarse dos,
MAT 26:61 dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el Santuario de Dios y reconstruirlo en tres días.
MAT 26:62 Entonces el sumo sacerdote se levantó y le preguntó: ¿Nada respondes a lo que testifican estos contra ti?
MAT 26:63 Pero Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: ¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios!
MAT 26:64 Jesús le contestó: Tú mismo lo dijiste. Y además les digo: Desde ahora verán ustedes al Hijo del Hombre sentado a la mano derecha del Poder, y que viene sobre las nubes del cielo.
MAT 26:65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus ropas y dijo: ¡Blasfemó! ¿Qué necesidad tenemos aún de testigos? ¡Ahora mismo ustedes oyeron la blasfemia!
MAT 26:66 ¿Cómo les parece? Ellos respondieron: ¡Es reo de muerte!
MAT 26:67 Entonces lo escupieron en el rostro y le dieron puñetazos. Otros le dieron bofetadas
MAT 26:68 y decían: ¡Profetízanos, Cristo! ¿Quién es el que te golpeó?
MAT 26:69 Pedro estaba sentado afuera en el patio. Se le acercó una esclava y [le] dijo: ¡Tú también estabas con Jesús el galileo!
MAT 26:70 Pero él negó delante de todos: ¡No sé [de] qué hablas!
MAT 26:71 Al salir a la puerta, otra lo vio y dijo a los que estaban allí: ¡Éste estaba con Jesús nazareno!
MAT 26:72 Otra vez negó con juramento: ¡No conozco al Hombre!
MAT 26:73 Después, se acercaron los que estaban por ahí y dijeron a Pedro: En verdad tú también eres de ellos, porque hasta tu manera de hablar te delata.
MAT 26:74 Entonces comenzó a maldecir y a jurar: ¡No conozco a ese Hombre! Enseguida un gallo cantó.
MAT 26:75 Pedro se acordó de la Palabra de Jesús, Quien le dijo: Antes que un gallo cante, me negarás tres veces. Y salió afuera y lloró amargamente.
MAT 27:1 Al llegar la madrugada, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en consejo contra Jesús para matarlo.
MAT 27:2 Después de atarlo, [lo] llevaron y [lo ]entregaron a Pilato, el procurador.
MAT 27:3 Entonces Judas, el que lo entregó, al ver que fue condenado, sintió remordimiento. Devolvió las 30 piezas de plata a los principales sacerdotes y ancianos
MAT 27:4 y dijo: Pequé al entregar sangre inocente. Pero ellos dijeron: ¿Y a nosotros qué? ¡Allá tú!
MAT 27:5 Después de tirar las piezas de plata en el Santuario, se retiró. Luego fue y se ahorcó.
MAT 27:6 Los principales sacerdotes tomaron las piezas de plata y dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro por cuanto es precio de sangre.
MAT 27:7 Tomaron consejo y compraron con ellas el campo del alfarero como cementerio para extranjeros,
MAT 27:8 por lo cual fue llamado Campo de Sangre hasta hoy.
MAT 27:9 Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: Tomaron las 30 piezas de plata, precio del Valorado, a Quien [los] hijos de Israel le fijaron precio,
MAT 27:10 y las dieron por el campo del alfarero, como el Señor me ordenó.
MAT 27:11 Jesús fue llevado ante el procurador Pilato, quien le preguntó: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Jesús respondió: Tú [lo] dices.
MAT 27:12 Al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, Él nada respondió.
MAT 27:13 Pilato entonces le preguntó: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra Ti?
MAT 27:14 Pero no le respondió ni una palabra, hasta el punto de asombrar en gran manera al procurador.
MAT 27:15 Ahora bien, en cada fiesta el procurador acostumbraba soltar un preso a la multitud, el que quisieran.
MAT 27:16 Entonces tenían un preso famoso llamado Barrabás.
MAT 27:17 Al reunirse ellos, Pilato les preguntó: ¿A quién quieren que les suelte: A Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?
MAT 27:18 Porque sabía que por envidia lo entregaron.
MAT 27:19 Cuando él estaba sentado en el tribunal, su esposa le mandó a decir: No te metas con ese Justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños a causa de Él.
MAT 27:20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidieran a Barrabás y mataran a Jesús.
MAT 27:21 El procurador les preguntó: ¿A cuál de los dos quieren que les suelte? Ellos dijeron: ¡A Barrabás!
MAT 27:22 Pilato les preguntó: ¿Qué hago a Jesús, el llamado Cristo? Dijeron todos: ¡Que lo crucifiquen!
MAT 27:23 Él insistió: ¿Pues qué mal hizo? Pero ellos gritaban aún más: ¡Crucifíquenlo!
MAT 27:24 Al ver Pilato que nada se lograba, sino más bien se formaba un alboroto, tomó agua, se lavó las manos delante de la turba y dijo: ¡Soy inocente de la sangre de Éste! ¡Allá ustedes!
MAT 27:25 Todo el pueblo respondió: ¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
MAT 27:26 Entonces les soltó a Barrabás. Después de azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.
MAT 27:27 Los soldados, después de llevar a Jesús a la residencia oficial del procurador, reunieron a toda la tropa alrededor de Él.
MAT 27:28 Después de desnudarlo, le pusieron un manto escarlata.
MAT 27:29 Luego, trenzaron una corona de espinas y la pusieron en su cabeza. Colocaron una caña en su mano derecha. Lo ridiculizaban, se arrodillaban ante Él y le decían: ¡Honor a Ti, Rey de los judíos!
MAT 27:30 Lo escupieron, tomaron la caña y [le] golpeaban la cabeza.
MAT 27:31 Cuando lo ridiculizaron, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron para crucificarlo.
MAT 27:32 Al salir, hallaron a Simón cireneo, a quien obligaron a llevar la cruz [de Jesús].
MAT 27:33 Después de llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir: Lugar de [la] calavera,
MAT 27:34 le dieron vino mezclado con hiel, pero luego de probarlo no quiso beber.
MAT 27:35 Después de crucificarlo, echaron suerte para repartirse sus ropas,
MAT 27:36 y sentados allí, lo vigilaban.
MAT 27:37 Por encima de su cabeza pusieron escrita la acusación contra Él: Éste es Jesús, el Rey de los judíos.
MAT 27:38 Dos ladrones fueron crucificados con Él: uno a la derecha y otro a la izquierda.
MAT 27:39 Los que pasaban lo insultaban, meneaban la cabeza,
MAT 27:40 y decían: El que derriba el Santuario y en tres días lo reedifica, ¡sálvese Él mismo! Si es Hijo de Dios, ¡descienda de la cruz!
MAT 27:41 De igual manera, los principales sacerdotes se burlaban junto con los escribas y ancianos, y decían:
MAT 27:42 A otros salvó, Él mismo no se puede salvar. ¡Es Rey de Israel! ¡Descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él!
MAT 27:43 Confió en Dios. Que lo libre ahora si quiere, porque dijo: Soy Hijo de Dios.
MAT 27:44 Del mismo modo lo insultaban los ladrones que fueron crucificados con Él.
MAT 27:45 Desde las 12 del día hasta las tres de la tarde hubo oscuridad sobre toda la tierra.
MAT 27:46 Alrededor de las tres de la tarde, Jesús exclamó a gran voz: Elí, Elí, ¿lemá sabajtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste?
MAT 27:47 Algunos de los que estaban allí, al oír [esto], decían: Éste llama a Elías.
MAT 27:48 Al instante, uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre, la colocó en una caña y le daba de beber.
MAT 27:49 Pero los demás decían: Deja, veamos si Elías viene a salvarlo.
MAT 27:50 Entonces Jesús, después de clamar otra vez a gran voz, entregó el espíritu.
MAT 27:51 Sucedió que el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra fue sacudida y las rocas fueron partidas.
MAT 27:52 Se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de los santos que habían dormido fueron resucitados.
MAT 27:53 Cuando salieron de los sepulcros, entraron en la Ciudad Santa. Después de la resurrección de Él aparecieron a muchos.
MAT 27:54 Cuando el centurión y los que custodiaban a Jesús vieron el terremoto y lo que sucedía, se atemorizaron y dijeron: ¡En verdad Éste era Hijo de Dios!
MAT 27:55 Muchas mujeres estaban allí quienes miraban desde lejos. Ellas seguían y servían a Jesús desde Galilea,
MAT 27:56 entre las cuales estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
MAT 27:57 Por la tarde un discípulo de Jesús llamado José, hombre rico de Arimatea,
MAT 27:58 se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se le diera.
MAT 27:59 José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
MAT 27:60 y lo puso en un sepulcro nuevo de su propiedad, el cual había excavado en la roca. Y después de rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro, se retiró.
MAT 27:61 Y María Magdalena y la otra María estaban sentadas allí frente al sepulcro.
MAT 27:62 El día después de la Preparación, los principales sacerdotes y fariseos se reunieron con Pilato
MAT 27:63 y le dijeron: Señor, nos acordamos que aquel impostor, cuando aún vivía, dijo: Después de tres días, seré resucitado.
MAT 27:64 Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan los discípulos, lo hurten y digan al pueblo que resucitó de entre los muertos. Entonces será el último engaño peor que el primero.
MAT 27:65 Pilato les dijo: Ustedes tienen una guardia. Vayan, asegúrenlo como saben.
MAT 27:66 Ellos salieron, aseguraron el sepulcro y sellaron la piedra en compañía de la guardia.
MAT 28:1 Al amanecer el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María llegaron a ver el sepulcro.
MAT 28:2 Y había sucedido un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo, rodó la piedra y se sentó sobre ella.
MAT 28:3 Su aspecto era como un relámpago y su vestidura blanca como la nieve.
MAT 28:4 Al verlo, los guardias que custodiaban [el sepulcro ]se atemorizaron y quedaron como muertos.
MAT 28:5 Entonces el ángel dijo a las mujeres: No teman, porque sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado.
MAT 28:6 No está aquí, porque fue resucitado como lo dijo. Vengan, vean el lugar donde fue puesto.
MAT 28:7 Vayan de prisa y digan a sus discípulos que fue resucitado de entre [los] muertos. Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán. ¡Ya les dije!
MAT 28:8 Así que ellas salieron sin demora del sepulcro y corrieron con temor y gran gozo a dar la noticia a sus discípulos.
MAT 28:9 Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se acercaron, se postraron ante Él y le abrazaron los pies.
MAT 28:10 Jesús les dijo: No teman. Salgan, anuncien a mis hermanos que vayan a Galilea. Allí me verán.
MAT 28:11 Mientras ellas iban en el camino, algunos guardias fueron a la ciudad e informaron todo lo sucedido a los principales sacerdotes.
MAT 28:12 Entonces, se reunieron, tomaron consejo con los ancianos, dieron mucha plata a los guardias
MAT 28:13 y les ordenaron: Digan que mientras estaban dormidos, sus discípulos vinieron de noche y hurtaron [el cuerpo].
MAT 28:14 Si el procurador oye esto, nosotros lo convenceremos y los libraremos de problemas.
MAT 28:15 Entonces ellos tomaron la plata e hicieron lo que se les ordenó. Este hecho se ha divulgado entre los judíos hasta hoy.
MAT 28:16 Los 11 discípulos fueron a la montaña que Jesús les dijo en Galilea.
MAT 28:17 Cuando lo vieron, [lo] adoraron, pero ellos dudaban.
MAT 28:18 Entonces Jesús les habló: Toda potestad me fue dada en [el] cielo y sobre [la] tierra.
MAT 28:19 Vayan, pues, discipulen a todas las gentes y bautícenlas en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
MAT 28:20 Enséñenles a guardar todas las cosas que les he mandado. Y ciertamente Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la era.
MAR 1:1 Principio de las Buenas Noticias de Jesucristo.
MAR 1:2 Como está escrito en el profeta Isaías: Ciertamente envío mi mensajero delante de Ti, quien preparará tu camino.
MAR 1:3 Voz que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor. Enderecen sus sendas.
MAR 1:4 Juan apareció en una región despoblada. Bautizaba y proclamaba un bautismo de cambio de mente para perdón de pecados.
MAR 1:5 Los habitantes de Judea y Jerusalén acudían a él. Confesaban sus pecados y eran bautizados por él en el río Jordán.
MAR 1:6 Juan vestía pelos de camello y cinturón de cuero alrededor de su cintura, y comía saltamontes y miel silvestre.
MAR 1:7 Proclamaba: Viene tras mí Alguien más poderoso que yo, de Quien no soy digno de inclinarme y desatar la correa de sus sandalias.
MAR 1:8 Yo los bautizo con agua, pero Él los bautizará con [el] Espíritu Santo.
MAR 1:9 Aconteció en aquellos días que Jesús salió de Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
MAR 1:10 De inmediato, al salir del agua, vio los cielos abiertos y al Espíritu que descendía sobre Él como paloma.
MAR 1:11 Se oyó una voz de los cielos: Tú eres mi Hijo amado. En Ti me deleité.
MAR 1:12 Enseguida el Espíritu lo impulsó a una región despoblada.
MAR 1:13 Estuvo allí 40 días y fue tentado por Satanás. Estaba con las fieras, y los ángeles le servían.
MAR 1:14 Después del arresto de Juan, Jesús fue a Galilea a proclamar las Buenas Noticias de Dios:
MAR 1:15 ¡El tiempo se cumplió y el reino de Dios se acercó! ¡Cambien de mente y crean en las Buenas Noticias!
MAR 1:16 Al pasar junto al mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, quienes echaban una red en el mar porque eran pescadores.
MAR 1:17 Jesús les dijo: Síganme y serán pescadores de hombres.
MAR 1:18 Dejaron las redes y de inmediato lo siguieron.
MAR 1:19 Un poco más adelante vio a Jacobo, [hijo] de Zebedeo y a su hermano Juan quienes remendaban las redes en su barca.
MAR 1:20 Enseguida los llamó. Dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y lo siguieron.
MAR 1:21 Entraron en Cafarnaúm, y los sábados [Jesús] enseñaba en la congregación judía.
MAR 1:22 Se asombraban de su doctrina, porque les enseñaba como Quien tiene autoridad y no como los escribas.
MAR 1:23 Un hombre que tenía un espíritu impuro estaba en la congregación y gritaba:
MAR 1:24 ¿Qué nos pasa a Ti y a mí, Jesús nazareno? ¿Vienes a destruirnos? ¡Sé Quién eres: El Santo de Dios!
MAR 1:25 Pero Jesús lo reprendió: ¡Enmudece y sal de él!
MAR 1:26 El espíritu impuro lo convulsionó, gritó a gran voz y salió de él.
MAR 1:27 Todos se asombraron de manera tan extraordinaria que decían: ¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? Con autoridad manda aun a los espíritus impuros, ¡y le obedecen!
MAR 1:28 Enseguida su fama se extendió por toda la región alrededor de Galilea.
MAR 1:29 Al salir de la congregación, [Jesús] fue a la casa de Simón y Andrés con Jacobo y Juan.
MAR 1:30 La suegra de Simón estaba tendida con fiebre, y de inmediato le hablaron de ella.
MAR 1:31 Jesús se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Se le quitó la fiebre, y les servía.
MAR 1:32 Cuando bajó el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados.
MAR 1:33 La ciudad entera se agolpó ante la puerta [de la casa].
MAR 1:34 Jesús sanó a muchos de diversas dolencias y echó fuera muchos demonios. No los dejaba hablar, porque lo conocían.
MAR 1:35 Después de levantarse muy temprano, cuando aún había oscuridad, fue a un lugar solitario para hablar con Dios.
MAR 1:36 Simón y los que andaban con él lo buscaron.
MAR 1:37 Cuando lo hallaron, le dijeron: ¡Todos te buscan!
MAR 1:38 [Él] les dijo: Vamos a predicar a otros pueblos vecinos, pues para esto salí.
MAR 1:39 Fue por toda Galilea, predicaba en las congregaciones de ellos y echaba fuera los demonios.
MAR 1:40 Un leproso se acercó a Él y le rogaba: Si quieres, puedes limpiarme.
MAR 1:41 Conmovido, [Jesús] extendió la mano, lo tocó y le dijo: Quiero. ¡Sé limpio!
MAR 1:42 Al instante la lepra salió de él y quedó limpio.
MAR 1:43 Después de advertirle rigurosamente, lo despidió
MAR 1:44 y le dijo: Mira, a nadie le hables de esto, sino vé, preséntate ante el sacerdote. Ofrece por tu purificación lo que Moisés ordenó, para testimonio a ellos.
MAR 1:45 Pero al salir, pregonaba a muchos y divulgaba el asunto, de tal modo que [Jesús] no podía entrar públicamente en [la] ciudad, sino permanecía en lugares despoblados. Iban a Él de todas partes.
MAR 2:1 Varios días después, [Él ]regresó a Cafarnaúm, y se oyó: [Jesús ]está en casa.
MAR 2:2 Se aglomeraron tantos que ya no quedaba lugar ni aun frente a la puerta. [Jesús] les hablaba la Palabra.
MAR 2:3 Entonces cuatro [hombres ]llegaron con un paralítico.
MAR 2:4 Al no poder llevarlo ante Él por causa de la multitud, quitaron el techo del lugar donde [Jesús] estaba y bajaron al paralítico sobre la camilla en la cual estaba acostado.
MAR 2:5 Cuando Jesús vio la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
MAR 2:6 Unos escribas estaban sentados allí quienes pensaban:
MAR 2:7 ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?
MAR 2:8 Al instante, Jesús conoció en su espíritu que razonaban esto y les preguntó: ¿Por qué piensan esas cosas?
MAR 2:9 ¿Qué es más fácil? ¿Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o levántate, toma tu camilla y anda?
MAR 2:10 Pues para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene potestad para perdonar pecados en la tierra, dijo al paralítico:
MAR 2:11 ¡Levántate, alza tu camilla y vete a tu casa!
MAR 2:12 Se levantó, alzó la camilla y salió delante de los reunidos. Todos se asombraban, glorificaban a Dios y decían: ¡Jamás vimos algo semejante!
MAR 2:13 [Jesús] volvió a la orilla del mar. La multitud se agolpaba hacia Él, y les enseñaba.
MAR 2:14 Al pasar vio a Leví, [hijo] de Alfeo sentado en el lugar de los tributos y le dijo: ¡Sígueme! Se levantó y lo siguió.
MAR 2:15 Sucedió que muchos publicanos y pecadores que lo seguían [se] reclinaron con Jesús y sus discípulos en la casa de [Leví], pues eran muchos y lo seguían.
MAR 2:16 Los escribas de los fariseos, al ver que comía con los pecadores y publicanos, preguntaron a los discípulos de Él: ¿Por qué come con los publicanos y pecadores?
MAR 2:17 Cuando Jesús oyó [esto] les dijo: Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. No vine a llamar a justos, sino a pecadores.
MAR 2:18 Los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban. Se acercaron y le preguntaron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?
MAR 2:19 Jesús les respondió: ¿Pueden ayunar los que asisten al esposo cuando él está con ellos? Mientras el esposo está presente no pueden ayunar,
MAR 2:20 pero vendrán días cuando se les quitará el esposo. Entonces ayunarán.
MAR 2:21 Nadie remienda vestido viejo con tela nueva, porque de lo contrario, el remiendo nuevo tira de lo viejo y la rotura es peor.
MAR 2:22 Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres. [El] vino nuevo [se echa] en odres nuevos.
MAR 2:23 Al pasar por los sembrados un sábado, sus discípulos, cuando se abrían paso, arrancaban espigas.
MAR 2:24 Los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito hacer los sábados?
MAR 2:25 Les preguntó: ¿Nunca leyeron ustedes [lo] que hizo David cuando tuvo hambre y necesidad, él y los que estaban con él,
MAR 2:26 en los tiempos del sacerdote Abiatar? ¿Cómo entró en la Casa de Dios y comió los Panes de la Presentación, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con él?
MAR 2:27 El sábado se estableció por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado.
MAR 2:28 Por tanto el Hijo del Hombre es también Señor del sábado.
MAR 3:1 Entró otra vez en la congregación, y estaba allí un hombre que tenía una mano paralizada.
MAR 3:2 Lo observaban para ver si lo sanaría en sábado a fin de acusarlo.
MAR 3:3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano paralizada: Levántate, [ponte en pie] en medio.
MAR 3:4 Les preguntó: ¿Es lícito en sábado hacer bien o hacer mal, salvar [la] vida o matar? Pero ellos callaban.
MAR 3:5 Al mirarlos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, le dijo al hombre: Extiende tu mano. [El hombre la] extendió y le fue restaurada.
MAR 3:6 De inmediato los fariseos tomaron consejo con los herodianos contra Él para matarlo.
MAR 3:7 Pero Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y una gran multitud de Galilea, Judea,
MAR 3:8 Jerusalén, Edom, del otro lado del Jordán y muchos de alrededor de Tiro y Sidón, al oír cuán grandes cosas hacía, acudió a Él.
MAR 3:9 Por causa de la multitud, dijo a sus discípulos que tuvieran lista una barquilla para que no lo apretujaran,
MAR 3:10 porque le caían encima para tocarlo, pues había sanado a muchos enfermos.
MAR 3:11 Cuando los espíritus impuros lo miraban, caían ante Él y gritaban: ¡Tú eres el Hijo de Dios!
MAR 3:12 Pero Él los reprendía severamente para que no declararan Quién era Él.
MAR 3:13 [Jesús] subió a la montaña y llamó a los que Él quiso, y fueron con Él.
MAR 3:14 Escogió a 12 para que estuvieran con Él y enviarlos a predicar
MAR 3:15 y darles autoridad de echar fuera los demonios.
MAR 3:16 A Simón, a quien llamó Pedro,
MAR 3:17 Jacobo y su hermano Juan, los [hijos] de Zebedeo, a quienes llamó Boanerges, esto es, hijos del trueno,
MAR 3:18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo, [hijo] de Alfeo, Tadeo, Simón el cananita,
MAR 3:19 y Judas Iscariote, quien lo traicionó.
MAR 3:20 [Jesús] fue a una casa, y de nuevo se agolpó una multitud, de tal modo que ellos ni siquiera podían comer.
MAR 3:21 Cuando su familia oyó lo que sucedía, fueron a echarle mano, porque decían que estaba fuera de sí.
MAR 3:22 Y los escribas que bajaron de Jerusalén decían: ¡Tiene a Beelzebul! Y: ¡Por el jefe de los demonios echa fuera a los demonios!
MAR 3:23 Los llamó y les dijo en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?
MAR 3:24 Si un reino se divide contra él mismo no permanece firme.
MAR 3:25 Si una casa se divide contra ella misma no permanece firme.
MAR 3:26 Si Satanás se levanta contra él mismo y se divide, no puede permanecer, sino tiene fin.
MAR 3:27 Pero nadie que entra en la casa del valiente podrá saquear sus bienes, si primero no ata al valiente para luego saquear su casa.
MAR 3:28 En verdad les digo que todos los pecados y las blasfemias, cualesquiera que sean, les serán perdonados a los hijos de los hombres,
MAR 3:29 pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene perdón jamás, sino es reo culpable de pecado eterno.
MAR 3:30 Porque decían: Tiene un espíritu impuro.
MAR 3:31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos. Estaban afuera y mandaron a llamarlo.
MAR 3:32 Alrededor de Él estaba sentada una multitud y le dijeron: Mira, tu madre y tus hermanos te buscan.
MAR 3:33 Él les respondió: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?
MAR 3:34 Entonces miró a su alrededor y dijo: ¡Aquí están mi madre y mis hermanos!
MAR 3:35 Cualquiera que haga la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.
MAR 4:1 Otra vez comenzó a enseñar junto al mar. Se reunió ante Él una multitud tan grande que tuvo que sentarse en una barca en el mar, y toda la multitud estaba en la playa.
MAR 4:2 Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. En su enseñanza les decía:
MAR 4:3 Oigan. El sembrador salió a sembrar.
MAR 4:4 Parte [de la semilla] cayó junto al camino. Llegaron las aves y la devoraron.
MAR 4:5 Otra [parte] cayó en el pedregal y brotó enseguida porque no había mucha tierra.
MAR 4:6 Pero cuando salió el sol se marchitó, y por no tener raíz se secó.
MAR 4:7 Otra [parte] cayó entre espinos. Los espinos crecieron y la aplastaron, y no dio fruto.
MAR 4:8 Pero otra [parte] cayó en tierra buena. Al crecer y desarrollarse, dio fruto que produjo una a 30, otra a 70 y otra a ciento por uno.
MAR 4:9 Y decía: El que tiene oídos para oír, escuche.
MAR 4:10 Cuando quedaron solos, los que estaban con los 12 alrededor de Él le preguntaban sobre las parábolas.
MAR 4:11 Y les dijo: A ustedes les fue dado [entender] el misterio del reino de Dios. Pero a los de afuera todo se [les] presenta en parábolas,
MAR 4:12 para que al ver, vean y no perciban, y al oír, oigan y no entiendan, no sea que den la vuelta y se les perdone.
MAR 4:13 Entonces les preguntó: ¿No entendieron [ustedes] esta parábola? ¿Cómo entenderán las demás?
MAR 4:14 El que siembra, planta la Palabra.
MAR 4:15 Los de junto al camino son aquellos en quienes es sembrada la Palabra, y cuando [la] oyen enseguida viene Satanás y quita la Palabra que se sembró en ellos.
MAR 4:16 Los sembrados en pedregales son aquellos que, cuando oyen la Palabra, de inmediato la reciben con gozo,
MAR 4:17 pero no tienen raíz en ellos mismos. Son temporales. Entonces, cuando viene una aflicción o persecución por causa de la Palabra, enseguida tropiezan.
MAR 4:18 Los sembrados entre espinos son los que oyen la Palabra,
MAR 4:19 pero los afanes de la era presente, el engaño de las riquezas y la codicia por las demás cosas, aplastan la Palabra y no la dejan dar fruto.
MAR 4:20 Los que fueron sembrados en la buena tierra son los que oyen la Palabra y la reciben, y dan fruto, uno a 30, otro a 60, y otro a ciento por uno.
MAR 4:21 También les dijo: ¿Se trae la lámpara para ponerla debajo de una caja o debajo de la cama? ¿No es para ponerla sobre el candelero?
MAR 4:22 Porque no hay [cosa] oculta que no sea manifestada, ni escondida que no salga a la luz.
MAR 4:23 Si alguno tiene oídos para oír, escuche.
MAR 4:24 También les dijo: Consideren [lo] que oyen. Con la medida que midan se les medirá y se les añadirá.
MAR 4:25 Porque al que tiene, se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.
MAR 4:26 También dijo: El reino de Dios es como cuando un hombre echa la semilla en la tierra.
MAR 4:27 Él duerme de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.
MAR 4:28 Por sí misma la tierra da fruto: primero el tallo, luego la espiga, luego los granos que llenan la espiga.
MAR 4:29 Cuando el grano madura, enseguida mete la hoz, porque llegó la cosecha.
MAR 4:30 También dijo: ¿Cómo comparamos el reino de Dios, o con cuál parábola lo propondremos?
MAR 4:31 Es como una semilla de mostaza, la más pequeña de todas las semillas,
MAR 4:32 que cuando se siembra, crece y es mayor que todas las hortalizas, y echa grandes ramas de modo que las aves del cielo anidan bajo su sombra.
MAR 4:33 Con muchas parábolas como éstas les hablaba la Palabra, conforme a lo que podían entender.
MAR 4:34 Y no les hablaba sin parábolas, aunque a sus discípulos explicaba todo en privado.
MAR 4:35 Aquel mismo día, al llegar la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.
MAR 4:36 Después de despedir a la multitud, lo llevaron tal como estaba en la barca. Y otras barcas lo acompañaban.
MAR 4:37 Pero se desató una gran tormenta de viento y las olas entraban en la barca, de tal modo que la barca se anegaba.
MAR 4:38 [Jesús] dormía en la popa sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro! ¿No te preocupa que perecemos?
MAR 4:39 Cuando lo despertaron, reprendió al viento y dijo al mar: ¡Calla! ¡Enmudece! Y el viento cesó y hubo una gran calma.
MAR 4:40 Entonces les preguntó: ¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?
MAR 4:41 Tuvieron gran temor y se decían unos a otros: ¿Quién es Éste, que aun el viento y el mar le obedecen?
MAR 5:1 Fueron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
MAR 5:2 Cuando [Jesús] salió de la barca, un hombre que tenía un espíritu impuro fue a Él desde los sepulcros.
MAR 5:3 Éste vivía en las tumbas. Nadie podía atarlo, ni siquiera con cadena,
MAR 5:4 porque muchas veces lo ataban con grillos y cadenas, y los rompía. Nadie podía someterlo.
MAR 5:5 Continuamente, de noche y de día, estaba en los sepulcros y las montañas. Daba alaridos y se hería con piedras.
MAR 5:6 Cuando vio de lejos a Jesús, corrió, cayó delante de Él
MAR 5:7 y clamó a gran voz: ¿Qué [nos pasa] a mí y a Ti, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Te imploro por Dios que no me atormentes!
MAR 5:8 Pues [Jesús] le decía: ¡Sal del hombre, espíritu impuro!
MAR 5:9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Le respondió: Me llamo Legión, porque somos muchos.
MAR 5:10 Le rogaba mucho que no lo enviara fuera de la región.
MAR 5:11 Cerca de la montaña había una gran piara de cerdos.
MAR 5:12 Le rogaron: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.
MAR 5:13 [Jesús] les permitió. Al salir los espíritus impuros, entraron en los cerdos. La piara, que era como 2.000, corrió por el acantilado al mar y se ahogaron.
MAR 5:14 Los que apacentaban los cerdos huyeron e informaron en la ciudad y en los campos. Y [la gente] fue a ver lo sucedido.
MAR 5:15 Llegaron ante Jesús y contemplaron al endemoniado que tuvo la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal, y tuvieron miedo.
MAR 5:16 Los que lo vieron relataron qué hizo [Jesús] al endemoniado, y [lo ]de los cerdos.
MAR 5:17 Entonces le rogaron que saliera de su región.
MAR 5:18 Al entrar [Jesús] en la barca, el que estuvo endemoniado le rogaba que le permitiera estar con Él.
MAR 5:19 Pero no lo dejó, sino le dijo: Vé a tu casa, a tu familia. Cuéntales cuán grandes cosas te hizo el Señor, y cómo tuvo misericordia de ti.
MAR 5:20 Así que él fue y comenzó a proclamar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús hizo por él, y todos se maravillaban.
MAR 5:21 Cuando Jesús regresó a la otra orilla, se reunió una gran multitud alrededor de Él, y estaba junto al mar.
MAR 5:22 Se acercó Jairo, uno de los oficiales de la congregación de los judíos. Cuando lo vio se postró a sus pies
MAR 5:23 y le suplicaba: Mi hijita está cerca de la muerte. Vé, pon las manos sobre ella para que sane.
MAR 5:24 Fue con él, y lo seguía una gran multitud que lo apretujaban.
MAR 5:25 Una mujer había estado con flujo de sangre por 12 años.
MAR 5:26 Había sufrido mucho en manos de los médicos y gastado cuanto tenía y de nada le había servido. Al contrario, había empeorado.
MAR 5:27 Cuando escuchó con respecto a Jesús, llegó por detrás entre la multitud y tocó su ropa.
MAR 5:28 Porque decía: si toco su ropa, seré sanada.
MAR 5:29 Al instante el flujo de sangre se secó y notó que fue sanada.
MAR 5:30 De inmediato Jesús, al entender que un poder salió de Él, dio la vuelta hacia la multitud y preguntó: ¿Quién tocó mi ropa?
MAR 5:31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te apretuja y preguntas ¿quién me tocó?
MAR 5:32 Y miró alrededor para ver quién hizo esto.
MAR 5:33 Entonces la mujer, temerosa y temblorosa, pues entendía lo que le sucedió, se postró ante Él y le dijo toda la verdad.
MAR 5:34 Él le dijo: Hija, tu fe te sanó. Vé en paz. Queda sana de tu azote.
MAR 5:35 Mientras aún hablaba, llegaron algunos de parte del jefe de la congregación y dijeron: Tu hija murió. ¿Para qué aún molestas al Maestro?
MAR 5:36 Pero Jesús oyó lo que se hablaba y le dijo al jefe de la congregación: No temas, solo cree.
MAR 5:37 Solo permitió que lo acompañaran Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo.
MAR 5:38 Al llegar a la casa [de Jairo], el jefe de la congregación, observó un alboroto: unos lloraban y daban grandes alaridos.
MAR 5:39 Cuando [Jesús] entró, les preguntó: ¿Por qué están atribulados y lloran? La niña no murió, sino duerme.
MAR 5:40 Y se burlaban de Él. Entonces Jesús sacó a todos de la casa. Tomó con Él a los padres de la niña y a los discípulos que lo acompañaban, y entró donde estaba la niña.
MAR 5:41 [Jesús] tomó la mano de la niña y dijo: Talita cum, que significa: Niña, levántate.
MAR 5:42 Al instante la niña [se] levantó y andaba, pues tenía 12 años. Y los que observaban quedaron grandemente asombrados.
MAR 5:43 Les encargó mucho que nadie supiera esto, y dijo que se le diera de comer.
MAR 6:1 [Jesús ]salió de allí y fue a su tierra, y sus discípulos lo siguieron.
MAR 6:2 Cuando llegó el sábado enseñaba en la congregación. Y muchos de los que oían estaban asombrados y decían: ¿De dónde le vienen a Él estas cosas? ¿Cuál sabiduría es ésta que se le dio y los milagros como estos que realizan sus manos?
MAR 6:3 ¿No es Éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están ante nosotros también sus hermanas? Y estaban conturbados por causa de Él.
MAR 6:4 Jesús les respondió: No hay profeta despreciado sino en su tierra, entre sus parientes y en su casa.
MAR 6:5 No hizo allí algún milagro grandioso, solo, al imponer las manos sobre algunos enfermos, [los] sanó.
MAR 6:6 Él estaba asombrado por la incredulidad de ellos y recorría las aldeas cercanas para enseñar.
MAR 6:7 Entonces [Jesús] llamó a los 12, comenzó a enviarlos de dos en dos y les dio autoridad sobre los espíritus impuros.
MAR 6:8 Les ordenó que nada llevaran para [el] camino, solo un bastón, [que no llevaran ]pan, ni bolsa, ni cobre en el cinturón,
MAR 6:9 que no vistieran dos túnicas, sino que calzaran sandalias.
MAR 6:10 También les dijo: Cuando entren en una casa, permanezcan en ella hasta que salgan del lugar.
MAR 6:11 Cuando no los reciban ni los escuchen en cualquier lugar, al salir de allí sacudan el polvo de sus pies como testimonio contra ellos.
MAR 6:12 Al salir, proclamaban que cambiaran de mente,
MAR 6:13 echaban fuera muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y sanaban.
MAR 6:14 Como el Nombre [de Jesús ]fue famoso, el rey Herodes dijo: Juan el Bautista resucitó de entre [los] muertos y por eso actúan en él esos poderes.
MAR 6:15 Pero otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta como los antiguos.
MAR 6:16 Cuando Herodes oyó [esto], dijo: Yo decapité a Juan. Éste resucitó.
MAR 6:17 Porque Herodes había mandado detener a Juan, y lo tenía encadenado en prisión porque [Herodes] se había casado con Herodías, la esposa de su hermano Felipe.
MAR 6:18 Pues Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la esposa de tu hermano.
MAR 6:19 Por eso Herodías le tenía rencor y quería matarlo, pero no podía.
MAR 6:20 Herodes temía a Juan y lo protegía, porque sabía que éste era justo y santo. Cuando lo escuchaba quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
MAR 6:21 Llegó la oportunidad cuando Herodes, al celebrar su cumpleaños, hizo un banquete para sus altos oficiales, comandantes y jefes de Galilea.
MAR 6:22 La hija de Herodías entró y danzó en el banquete, lo cual agradó tanto a Herodes y a los que comían con él, que el rey le dijo: Pídeme lo que quieras, y te [lo] daré.
MAR 6:23 Le juró: Te daré [lo] que me pidas, hasta [la] mitad de mi reino.
MAR 6:24 Al salir preguntó a su madre: ¿Qué pido? Y ella le respondió: ¡La cabeza de Juan el Bautista!
MAR 6:25 De inmediato entró de prisa ante el rey y pidió: ¡Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista!
MAR 6:26 El rey se entristeció muchísimo pero, a causa de su juramento y de sus invitados, no quiso desatenderla.
MAR 6:27 Enseguida el rey ordenó a un verdugo que [le] trajera la cabeza. Él fue y lo decapitó en la prisión.
MAR 6:28 Llevó su cabeza en una bandeja y la dio a la muchacha, y ella la dio a su madre.
MAR 6:29 Cuando los discípulos de Juan lo supieron, llevaron el cadáver y lo sepultaron.
MAR 6:30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le informaron todas las cosas que hicieron y enseñaron.
MAR 6:31 Les dijo: Vengan ustedes a un lugar solitario y descansen un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, y no tenían oportunidad para comer.
MAR 6:32 Salieron solos en la barca a un lugar solitario.
MAR 6:33 Pero muchos los vieron cuando partieron y [los] reconocieron. Entonces muchos de todos los poblados corrieron hacia allá y llegaron antes que ellos.
MAR 6:34 Cuando Jesús bajó de la barca, vio un gran gentío y se enterneció, porque eran como ovejas que no tienen pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas.
MAR 6:35 Cuando llegó una hora avanzada, sus discípulos acudieron a Él y le dijeron: El lugar es solitario, y [la] hora ha avanzado.
MAR 6:36 Despídelos para que vayan a las villas y aldeas de alrededor, y compren qué comer.
MAR 6:37 Pero Él les respondió: Denles ustedes de comer. Le preguntaron: [¿Quieres] que vayamos y compremos 200 denarios de panes y les demos de comer?
MAR 6:38 Entonces Él les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Vayan, vean. Y al averiguar, dijeron: Cinco, y dos peces.
MAR 6:39 Entonces mandó que todos se recostaran en grupos sobre la hierba.
MAR 6:40 Se recostaron grupo por grupo de 100 y de 50.
MAR 6:41 Tomó los cinco panes y los dos peces, miró hacia el cielo y dio gracias. Partió los panes y los peces, y los daba a los discípulos para que los sirvieran a ellos.
MAR 6:42 Todos comieron y quedaron satisfechos.
MAR 6:43 Recogieron 12 cestos llenos de pedazos de pan y peces.
MAR 6:44 Los que comieron fueron 5.000 hombres.
MAR 6:45 En seguida impulsó a sus discípulos a subir a la barca e ir delante a la otra orilla, hacia Betsaida, mientras Él despedía a la multitud.
MAR 6:46 Después de despedirse de ellos, fue a la montaña para hablar con Dios.
MAR 6:47 Cuando llegó la noche, la barca estaba en medio del mar, y Él en la tierra solo.
MAR 6:48 Alrededor de las cuatro de la madrugada, al verlos fatigados de tanto remar porque el viento les era contrario, [Jesús] llegó a ellos andando sobre el mar, y quería pasarlos.
MAR 6:49 Pero ellos, cuando lo vieron caminar sobre el mar, pensaron: ¡Es un fantasma! Y gritaron,
MAR 6:50 porque todos lo vieron y se aterraron. Pero inmediatamente Él les habló: Tengan ánimo. Soy Yo. ¡No tengan miedo!
MAR 6:51 Subió a la barca y calmó el viento. Se asombraron muchísimo,
MAR 6:52 porque no habían entendido lo de los panes, pues su corazón estaba endurecido.
MAR 6:53 Terminaron la travesía y atracaron en la tierra de Genesaret.
MAR 6:54 Cuando ellos salieron de la barca, al instante lo reconocieron.
MAR 6:55 Recorrieron toda aquella región, y a donde oían que estaba, le llevaban enfermos en camillas.
MAR 6:56 Dondequiera que entraba en aldeas, ciudades o villas, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que al menos les permitiera tocar el borde de su ropa. Cuantos lo tocaban eran sanados.
MAR 7:1 Entonces los fariseos y algunos de los escribas que llegaron de Jerusalén se presentaron ante Jesús.
MAR 7:2 Vieron que algunos de sus discípulos comían pan con manos impuras, es decir, no lavadas.
MAR 7:3 (Porque todos los judíos, incluso los fariseos, al aferrarse a la tradición de los ancianos, no comían si no se lavaban las manos con el puño,
MAR 7:4 y [al regresar] del mercado, no comían si no se lavaban. Además tenían otras tradiciones para cumplir: lavado de copas, de jarros y de utensilios de bronce.)
MAR 7:5 Estos fariseos y escribas le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos no viven según la tradición de los ancianos, sino comen pan con las manos impuras?
MAR 7:6 Entonces Él les respondió: Bien profetizó Isaías con respecto a ustedes, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de Mí.
MAR 7:7 En vano me honran, porque enseñan como doctrinas preceptos de hombres.
MAR 7:8 Al dejar el Mandamiento de Dios, se aferran a la tradición de los hombres.
MAR 7:9 Les dijo también: ¡Qué bien invalidan ustedes el Mandamiento de Dios para establecer su tradición!
MAR 7:10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. Y: El que insulta a padre o madre, muera sin ningún remedio.
MAR 7:11 Pero ustedes dicen: Si un hombre dice al padre o a la madre: Cualquier cosa mía que te fuera beneficiosa es corbán, es decir, una ofrenda,
MAR 7:12 ya nada le dejan hacer para ayudar a su padre o a su madre.
MAR 7:13 Así invalidan la Palabra de Dios con su tradición que transmitieron, y hacen muchas cosas semejantes a éstas.
MAR 7:14 Al llamar otra vez a la multitud, les dijo: Escúchenme y entiendan todos:
MAR 7:15 Nada de lo que viene de afuera puede contaminar al hombre, pero las cosas que salen del hombre lo contaminan. [[
MAR 7:16 ]]
MAR 7:17 Cuando entró en una casa lejos de la multitud, sus discípulos le preguntaron sobre la parábola.
MAR 7:18 Y les preguntó: ¿Así que ustedes tampoco lo entienden? ¿No entienden que todo lo que entra en el hombre no lo puede contaminar,
MAR 7:19 pues no entra en su corazón, sino en el estómago, y sale a la letrina? [Así] reconoció como puro todo alimento.
MAR 7:20 Y decía: Lo que sale del hombre lo contamina.
MAR 7:21 Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos [pensamientos]: inmoralidades sexuales, robos, homicidios,
MAR 7:22 adulterios, avaricias, perversidades, engaño, sensualidad, envidia, maledicencia, arrogancia, insensatez.
MAR 7:23 Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre.
MAR 7:24 De allí Él fue a la región de Tiro y entró en una casa. Quería que nadie [lo] supiera, pero no pudo quedar oculto.
MAR 7:25 Una mujer cuya hijita tenía un espíritu impuro supo con respecto a Él. De inmediato llegó y se postró a sus pies.
MAR 7:26 La mujer era griega, de nacimiento sirofenicio. Le rogó que echara fuera el demonio de su hijita.
MAR 7:27 Pero [Jesús] le dijo: Deja que los hijos se sacien primero, porque no es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
MAR 7:28 Pero ella contestó: Señor, también los perrillos comen las migajas [que caen] debajo de la mesa de los hijos.
MAR 7:29 Él le respondió: Por lo que dijiste, vé. El demonio salió de tu hija.
MAR 7:30 Al llegar a su casa, halló a la niña acostada en la cama y el demonio había salido.
MAR 7:31 Al salir otra vez de la región de Tiro, fue por Sidón hacia el mar de Galilea, a través de las regiones de Decápolis.
MAR 7:32 Le llevaron un sordo y tartamudo, y le rogaban que le impusiera la mano.
MAR 7:33 Lo tomó a solas, aparte de la multitud, le metió los dedos en las orejas y al escupir, le tocó la lengua.
MAR 7:34 Y al mirar al cielo, suspiró profundamente y le ordenó: Effatha, lo cual traduce, sé abierto.
MAR 7:35 Entonces los oídos del sordo se abrieron, se le desató la lengua y hablaba bien.
MAR 7:36 Les ordenó que a ninguno se lo dijeran, pero cuanto más les ordenaba, mucho más [lo] proclamaban.
MAR 7:37 Estaban muy maravillados y decían: ¡Todo lo hizo bien! ¡Hace oír a los sordos y hablar a los mudos!
MAR 8:1 En aquellos días, cuando de nuevo estaba presente una gran multitud que no tenían qué comer, Jesús dijo a sus discípulos:
MAR 8:2 Tengo compasión de la multitud. Hace tres días están conmigo y no tienen qué comer.
MAR 8:3 Si los envío en ayunas a su casa, se desmayarán en el camino, y algunos vinieron desde lejos.
MAR 8:4 Sus discípulos le preguntaron: ¿De dónde podrá alguno satisfacer de pan a éstos aquí en una región despoblada?
MAR 8:5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Ellos dijeron: Siete.
MAR 8:6 Mandó a la multitud que [se] recostara en la tierra. Tomó los siete panes, dio gracias, los partió y daba a sus discípulos para que los sirvieran a la multitud.
MAR 8:7 [También] tenían unos pececillos. Después de dar gracias, mandó que también los sirvieran.
MAR 8:8 Comieron y se saciaron. Recogieron siete canastas de la abundancia de trozos [que sobraron].
MAR 8:9 [Comieron] como 4.000 [hombres]. Los despidió.
MAR 8:10 De inmediato subió a la barca con sus discípulos y fue a las regiones de Dalmanuta.
MAR 8:11 Entonces llegaron unos fariseos que discutían con Él y le pedían una señal del cielo para probarlo.
MAR 8:12 Después de un profundo suspiro, dijo: ¿Por qué esta generación pide señal? En verdad les digo: Ninguna señal se dará a esta generación.
MAR 8:13 Los dejó, embarcó otra vez y salió hacia la otra orilla.
MAR 8:14 [Los discípulos ]olvidaron llevar pan, y en la barca solo tenían uno.
MAR 8:15 Y [Jesús] dijo: Les advierto, cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes.
MAR 8:16 Discutían entre ellos: [Dice esto ]porque no tenemos pan.
MAR 8:17 Al entenderlo, les preguntó: ¿Por qué piensan ustedes que no tienen pan? ¿Aún no perciben ni comprenden? ¿Tienen endurecido su corazón?
MAR 8:18 Tienen ojos, ¿y no miran? Tienen oídos, ¿y no escuchan? ¿No recuerdan
MAR 8:19 cuántos cestos llenos de trozos recogieron cuando partí los cinco panes entre los 5.000? Le respondieron: 12.
MAR 8:20 Cuando [repartí] los siete [panes] entre los 4.000, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron? Y contestaron: Siete.
MAR 8:21 Les preguntó: ¿Aún no entienden?
MAR 8:22 Cuando llegaron a Betsaida, le llevaron un ciego y le rogaban que lo tocara.
MAR 8:23 Él tomó al ciego de la mano y lo llevó a las afueras de la aldea. Escupió en los ojos de él, le puso las manos y le preguntaba: ¿Ves algo?
MAR 8:24 Al mirar, dijo: Veo a los hombres como árboles que andan.
MAR 8:25 Le puso otra vez las manos sobre los ojos. [El ciego] miró fijamente y se restableció. Vio todas las cosas con claridad.
MAR 8:26 [Jesús ]lo envió a su casa y le dijo: No entres en la aldea.
MAR 8:27 Jesús salió con sus discípulos hacia las aldeas de Cesarea de Filipo. En el camino preguntó a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que soy Yo?
MAR 8:28 Ellos le respondieron: [Unos dicen que eres ]Juan el Bautista. Otros, Elías. Otros, uno de los profetas.
MAR 8:29 Él les preguntó: ¿Y ustedes, quién dicen que soy Yo? Pedro respondió: ¡Tú eres el Cristo!
MAR 8:30 Les ordenó con severidad que a nadie hablaran de Él.
MAR 8:31 Comenzó a enseñarles: El Hijo del Hombre tiene que padecer muchas cosas. Será desechado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas. Será ejecutado, y después de tres días será resucitado.
MAR 8:32 Con claridad les habló. Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprenderlo.
MAR 8:33 Entonces Él, al dar la vuelta y mirar a sus discípulos, reprendió a Pedro: ¡Colócate detrás de Mí, Satanás, pues no piensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres!
MAR 8:34 Después de llamar a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, levante su cruz y sígame.
MAR 8:35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero cualquiera que pierda su vida por causa de Mí y de las Buenas Noticias, la salvará.
MAR 8:36 Porque, ¿qué aprovecha a un hombre si gana todo el mundo y pierde su alma?
MAR 8:37 ¿O qué puede dar un hombre a cambio de su alma?
MAR 8:38 El que se avergüence de Mí y de mis Palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
MAR 9:1 También les habló: En verdad les digo que hay algunos de los que están aquí que de ningún modo padezcan muerte hasta que vean que el reino de Dios vino con poder.
MAR 9:2 Seis días después, Jesús tomó con Él a Pedro, Jacobo y Juan y los llevó a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos.
MAR 9:3 Sus ropas se volvieron resplandecientes y tan blancas como ningún blanqueador en la tierra puede hacerlo.
MAR 9:4 Les apareció Elías con Moisés, y conversaban con Jesús.
MAR 9:5 Pedro intervino y dijo a Jesús: Maestro, es bueno que nosotros estemos aquí. Hagamos tres cobertizos: uno para Ti, uno para Moisés y uno para Elías.
MAR 9:6 Porque no sabía qué decir, pues estaban aterrorizados.
MAR 9:7 Apareció una nube que los cubrió, y una voz desde la nube dijo: Éste es mi Hijo amado. ¡Escuchen a Él!
MAR 9:8 Súbitamente, cuando miraron alrededor, a nadie vieron sino a Jesús solo con ellos.
MAR 9:9 Al bajar ellos de la montaña, les mandó que a nadie dijeran lo que vieron, sino cuando el Hijo del Hombre fuera resucitado de entre [los] muertos.
MAR 9:10 Guardaron la Palabra para ellos, y discutían qué sería resucitar de entre [los] muertos.
MAR 9:11 Le preguntaron: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?
MAR 9:12 Él les respondió: Elías en verdad, al venir primero, restauraría todas las cosas. ¿Por qué está escrito con respecto al Hijo del Hombre que padecería mucho y sería desechado?
MAR 9:13 Pero les digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
MAR 9:14 Cuando llegaron a donde estaban los discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos y a unos escribas que discutían con ellos.
MAR 9:15 De inmediato, al verlo, toda la multitud se asombró y corrió hacia Él. Lo saludaron.
MAR 9:16 Les preguntó: ¿Qué discuten con ellos?
MAR 9:17 Uno de la multitud le respondió: Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo.
MAR 9:18 Lo derriba dondequiera que lo ataca, echa espumarajos, cruje los dientes y se pone rígido. Rogué a tus discípulos que lo echaran, pero no pudieron.
MAR 9:19 Él respondió: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo.
MAR 9:20 Lo llevaron ante Él. Cuando el espíritu lo vio, en seguida lo convulsionó. Al caer en la tierra, se revolcaba y echaba espumarajos.
MAR 9:21 Preguntó a su padre: ¿Desde cuándo le sucede esto? Y él respondió: Desde niño.
MAR 9:22 Muchas veces también lo echaba al fuego y al agua para destruirlo. Pero, si algo puedes [hacer], ayúdanos. Ten compasión de nosotros.
MAR 9:23 Jesús le preguntó: ¿Si puedes? ¡Todas las cosas son posibles para el que cree!
MAR 9:24 De inmediato el padre del muchacho clamó: ¡Creo! ¡Ayuda mi falta de fe!
MAR 9:25 Entonces Jesús, cuando vio que una multitud se reunía de golpe, reprendió al espíritu impuro y dijo: Espíritu mudo y sordo. Yo te mando: ¡Sal de él y no entres más en él!
MAR 9:26 Después de gritar y convulsionar mucho, salió. Y éste quedó como muerto, de manera que decían: ¡Está muerto!
MAR 9:27 Pero Jesús, lo tomó de la mano, [lo] enderezó y [lo] levantó.
MAR 9:28 Cuando Él entró en una casa, sus discípulos le preguntaron en privado: ¿Por qué nosotros no fuimos capaces de echarlo?
MAR 9:29 Y les contestó: Este género con nada puede salir sino en conversación con Dios.
MAR 9:30 Al salir de allí, iban por Galilea, y no quería que alguno lo supiera.
MAR 9:31 Enseñaba a sus discípulos: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres y lo matarán. Pero tres días después de ser asesinado, se levantará.
MAR 9:32 Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.
MAR 9:33 Llegaron a Cafarnaúm, y cuando estaban en la casa les preguntaba: ¿Qué discutían en el camino?
MAR 9:34 Pero ellos callaban, porque en el camino discutieron unos con otros cuál era [el] mayor.
MAR 9:35 Se sentó, llamó a los 12 y les dijo: Si alguno quiere ser el primero tiene que ser el último y servidor de todos.
MAR 9:36 Tomó a un niño, lo puso en medio de ellos, y al tomarlo en sus brazos, les dijo:
MAR 9:37 Cualquiera que reciba a un niño como éste en mi Nombre, a Mí me recibe. Cualquiera que me reciba, no me recibe a Mí, sino a Quien me envió.
MAR 9:38 Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que echaba fuera demonios en tu Nombre y le prohibimos, porque no nos seguía.
MAR 9:39 Pero Jesús respondió: No le prohíban, porque nadie hay que haga un milagro en mi Nombre y pronto hable mal de Mí.
MAR 9:40 Porque el que no está contra nosotros, está a favor de nosotros.
MAR 9:41 Cualquiera, pues, que les dé un vaso de agua, porque son de Cristo, en verdad les digo: Que de ningún modo pierda su recompensa.
MAR 9:42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen, bueno es más bien que le sea colgada una piedra de molino de asno al cuello y sea echado al mar.
MAR 9:43 Si tu mano te causa tropiezo, córtala. Mejor te es entrar manco en la vida, que con las dos manos ir al infierno, al fuego inextinguible. [[
MAR 9:44 ]]
MAR 9:45 Y si tu pie te causa tropiezo, córtalo. Más te vale entrar cojo en la vida que con los dos pies ser echado al infierno. [[
MAR 9:46 ]]
MAR 9:47 Si tu ojo te causa tropiezo, sácalo. Mejor te es entrar tuerto en el reino de Dios, que con los dos ojos ser echado al infierno,
MAR 9:48 donde el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga.
MAR 9:49 Porque todo será salado con fuego.
MAR 9:50 Buena es la sal, pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonarán? Tengan sal en ustedes mismos, y [vivan] en paz unos con otros.
MAR 10:1 Cuando salió de allí fue a las regiones de Judea, al otro lado del Jordán. Otra vez la multitud se reunió con Él. Les enseñaba como de costumbre.
MAR 10:2 Los fariseos se acercaron para tentarlo y le preguntaban si es lícito que un hombre repudie a [su] esposa.
MAR 10:3 Él les preguntó: ¿Qué les mandó Moisés?
MAR 10:4 Ellos respondieron: Moisés permitió escribir certificado de divorcio y repudiar.
MAR 10:5 Pero Jesús les dijo: Por la dureza del corazón de ustedes les escribió este mandamiento,
MAR 10:6 pero desde [el] principio de [la] creación [Dios] los hizo hombre y mujer.
MAR 10:7 Por esto dejará [el] hombre a su padre y a su madre, se unirá a su esposa
MAR 10:8 y los dos serán un solo cuerpo. Así que ya no son dos, sino un solo cuerpo.
MAR 10:9 Por tanto lo que Dios unió no [lo] separe un hombre.
MAR 10:10 En la casa sus discípulos volvieron a preguntarle sobre esto.
MAR 10:11 Y les dijo: Cualquiera que repudie a su esposa y se case con otra, adultera con ella.
MAR 10:12 Si ella repudia a su esposo y se casa con otro, adultera.
MAR 10:13 Le llevaban niños para que los tocara, pero los discípulos reprendían a [los que los llevaban].
MAR 10:14 Jesús vio esto, se indignó y dijo: Dejen que los niños vengan a Mí. No les impidan, porque de ellos es el reino de Dios.
MAR 10:15 En verdad les digo que el que no recibe el reino de Dios como un niño, que de ningún modo entre en él.
MAR 10:16 Al tomarlos en sus brazos, los bendecía y colocaba las manos sobre ellos.
MAR 10:17 Cuando Él salió al camino, uno llegó de prisa, se postró ante Él y le preguntó: Maestro bueno, ¿qué hago para heredar vida eterna?
MAR 10:18 Jesús le contestó: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno, sino Uno: Dios.
MAR 10:19 Sabes los Mandamientos: No asesines, no adulteres, no robes, no des falso testimonio, no defraudes y honra a tu padre y a tu madre.
MAR 10:20 Él le dijo: Maestro, todas esas cosas he guardado desde mi juventud.
MAR 10:21 Entonces Jesús fijó su mirada en él, lo amó y le dijo: Una cosa te falta. Vé, vende todo lo que tienes, da a [los] pobres, y tendrás tesoro en [el] cielo. Y ven, sígueme.
MAR 10:22 Pero él se entristeció por estas palabras y salió afligido, porque tenía muchas posesiones.
MAR 10:23 Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
MAR 10:24 Los discípulos se asombraron por sus palabras. Entonces Jesús replicó: Hijos, ¡cuán difícil es entrar en el reino de Dios!
MAR 10:25 Es más fácil pasar un camello por un ojo de aguja que un rico entrar en el reino de Dios.
MAR 10:26 Pero ellos se asombraron aún más y [se] decían: ¿Quién, pues, puede ser salvo?
MAR 10:27 Jesús los miró y dijo: Para los hombres es imposible, pero para Dios no. Porque todas las cosas son posibles para Dios.
MAR 10:28 Pedro tomó la palabra: Mira, nosotros dejamos todas las cosas y te seguimos.
MAR 10:29 Jesús respondió: En verdad les digo: Nadie hay quien deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o granjas por causa de Mí y de las Buenas Noticias,
MAR 10:30 que no reciba 100 veces más en este tiempo: casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o granjas, aunque con persecuciones, y en la era que viene, [la] vida eterna.
MAR 10:31 Pero muchos primeros serán últimos, y últimos, primeros.
MAR 10:32 Iban por el camino que sube a Jerusalén, y Jesús iba adelante. Los que lo seguían estaban asombrados y atemorizados. Al tomar otra vez a los 12 con Él, comenzó a decirles las cosas que iban a sucederle:
MAR 10:33 Miren, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles.
MAR 10:34 Lo ridiculizarán, escupirán, azotarán y matarán. Pero después de tres días se levantará.
MAR 10:35 Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Él y le dijeron: Maestro, queremos que nos hagas lo que te pidamos.
MAR 10:36 Y Él les preguntó: ¿Qué quieren que les haga?
MAR 10:37 Ellos le respondieron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha, y otro a tu izquierda.
MAR 10:38 Pero Jesús les respondió: No saben [ustedes lo] que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con el cual Yo soy bautizado?
MAR 10:39 Y ellos le dijeron: Podemos. Entonces Jesús les dijo: La copa que Yo bebo beberán, y con el bautismo con el cual Yo soy bautizado serán bautizados,
MAR 10:40 pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me corresponde dar, sino a aquellos para quienes fue preparado.
MAR 10:41 Cuando los otros 10 oyeron a Jacobo y a Juan, se enojaron contra ellos.
MAR 10:42 Jesús los llamó y les dijo: Ustedes saben que los que suponen gobernar las naciones ejercen dominio sobre ellas, y los grandes les hacen sentir su autoridad.
MAR 10:43 Pero entre ustedes no es así. El que quiera ser grande entre ustedes será su servidor,
MAR 10:44 y el que quiera ser primero entre ustedes será esclavo de todos.
MAR 10:45 Porque aun el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos.
MAR 10:46 Llegaron a Jericó. Cuando Él salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo estaba sentado junto al camino.
MAR 10:47 Al oír que era Jesús el nazareno, comenzó a clamar: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
MAR 10:48 Muchos lo reprendían para que callara, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
MAR 10:49 Jesús se detuvo y dijo: Llámenlo. Llamaron al ciego y le dijeron: No temas. Levántate. Él te llama.
MAR 10:50 Entonces él tiró su ropa externa, saltó y fue hacia Jesús.
MAR 10:51 Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le contestó: Maestro, que vea.
MAR 10:52 Jesús le dijo: Ve. Tu fe te sanó. Y al instante recobró la vista, y seguía [a Jesús] en el camino.
MAR 11:1 Cuando llegaron cerca de Jerusalén por Betfagé y Betania, frente a la Montaña de Los Olivos, envió a dos de sus discípulos
MAR 11:2 y les dijo: Vayan a la aldea de en frente, y al entrar, hallarán un pollino atado en el cual nadie ha montado. Desátenlo y tráiganlo.
MAR 11:3 Si alguien les pregunta: ¿Por qué hacen esto? Digan: El Señor lo necesita, y enseguida lo devolverá.
MAR 11:4 Fueron y hallaron un pollino en la calle atado a una puerta, y lo desataron.
MAR 11:5 Pero algunos de los que estaban allí les preguntaron: ¿Porqué desatan el pollino?
MAR 11:6 Ellos contestaron lo que Jesús dijo, y los dejaron.
MAR 11:7 Llevaron el pollino a Jesús, sobre el cual echaron sus ropas, y Él montó.
MAR 11:8 Muchos también extendieron sus ropas por el camino, y otros, ramas que cortaron de los campos.
MAR 11:9 Los que iban adelante y los que [lo] seguían aclamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!
MAR 11:10 ¡Bendito el reino de nuestro antepasado David que viene! ¡Hosanna en las alturas!
MAR 11:11 [Jesús] entró al Santuario en Jerusalén y echó una mirada a su alrededor. Como la hora era avanzada, salió a Betania con los 12.
MAR 11:12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, [Jesús] tuvo hambre.
MAR 11:13 Al ver de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó a ver si hallaba algún fruto, pero solo halló hojas porque no era tiempo de higos.
MAR 11:14 Entonces Jesús dijo [a la higuera]: ¡De ahora en adelante para siempre, nadie coma fruto de ti! Y sus discípulos escuchaban.
MAR 11:15 Volvieron a Jerusalén. Entró en el Santuario y echó a los que vendían y compraban allí. Volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían palomas.
MAR 11:16 No permitía que llevaran objetos a través del Templo.
MAR 11:17 Les enseñaba: ¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de conversación con Dios para todas las naciones? Pero ustedes la convirtieron en una cueva de ladrones.
MAR 11:18 Los sumos sacerdotes y los escribas oyeron a Jesús, y buscaban la manera de matarlo, pero tenían miedo porque la multitud estaba maravillada de su enseñanza.
MAR 11:19 Al atardecer salieron de la ciudad.
MAR 11:20 Cuando pasaron por la mañana, vieron que la higuera se secó desde [las] raíces.
MAR 11:21 Pedro recordó y le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se secó.
MAR 11:22 Jesús respondió: Tengan fe en Dios.
MAR 11:23 En verdad les digo: Cualquiera que diga a esta montaña: Quítate de ahí y pásate al mar, y no dude en su corazón, sino crea que lo que habla sucede, se le hará.
MAR 11:24 Por tanto les digo: Hablen con Dios todas las cosas y pidan. Crean que [las] recibieron, y se les harán.
MAR 11:25 Cuando perseveren en la conversación con Dios, si tienen algo contra alguien, perdonen, para que también su Padre celestial les perdone sus transgresiones. [[
MAR 11:26 ]]
MAR 11:27 Volvieron a Jerusalén. Cuando [Jesús] caminaba en el Santuario se le acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos.
MAR 11:28 Le preguntaron: ¿Con cuál autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio la autoridad para hacerlas?
MAR 11:29 Entonces Jesús les respondió: Les pregunto un asunto. Respóndanme y también les diré con cuál autoridad hago estas cosas:
MAR 11:30 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Contéstenme.
MAR 11:31 Consultaban entre ellos: Si decimos del cielo, [Él] dirá: ¿Por qué no le creyeron?
MAR 11:32 Pero, ¿si decimos: De hombres...? Temían a la multitud, porque todos creían que Juan era realmente un profeta.
MAR 11:33 Respondieron: No sabemos. Y Jesús les dijo: Tampoco Yo les digo con cuál autoridad hago estas cosas.
MAR 12:1 Les habló en parábolas: Un hombre plantó una viña. La cercó, excavó un estanque debajo del lagar y edificó una torre. La arrendó a unos labradores y salió de viaje.
MAR 12:2 A su debido tiempo envió un esclavo a los labradores para que le entregaran [su parte] de la cosecha.
MAR 12:3 Pero ellos lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
MAR 12:4 De nuevo les envió otro esclavo, al cual golpearon en la cabeza y trataron con vergüenza.
MAR 12:5 Envió otro y lo asesinaron. Y a muchos otros [atacaron:] golpearon a unos y asesinaron a otros.
MAR 12:6 Tenía un hijo amado. Lo envió a ellos de último y dijo: Respetarán a mi hijo.
MAR 12:7 Pero los labradores se dijeron: Éste es el heredero. Matémoslo y la heredad será nuestra.
MAR 12:8 Lo atraparon, lo asesinaron y lo echaron fuera de la viña.
MAR 12:9 ¿Qué hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a los labradores y dará la viña a otros.
MAR 12:10 ¿Ni siquiera leyeron ustedes esta Escritura? Una piedra que los constructores desecharon Fue erigida como cabeza de ángulo.
MAR 12:11 Ésta fue hecha de parte del Señor, Y es maravilloso ante los ojos de ustedes.
MAR 12:12 Procuraban arrestarlo, porque comprendieron que dijo la parábola con referencia a ellos, pero tuvieron miedo a la multitud. Lo dejaron y salieron.
MAR 12:13 Le enviaron algunos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna palabra.
MAR 12:14 Llegaron y le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz y que no te inclinas a favor de nadie, pues no miras apariencia de hombres, sino enseñas en verdad el camino de Dios. ¿Es lícito pagar tributo a César, o no? ¿Que paguemos o no paguemos?
MAR 12:15 Pero al entender la hipocresía de ellos, Él les preguntó: ¿Por qué me tientan? Tráiganme un denario para que [lo] vea.
MAR 12:16 Entonces ellos [lo] llevaron. Y les preguntó: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le respondieron: De César.
MAR 12:17 Entonces Jesús les dijo: Paguen a César lo de César, y a Dios lo de Dios. Y [se] admiraron grandemente de Él.
MAR 12:18 Unos saduceos, quienes dicen que no hay resurrección, se acercaron a Él y le preguntaron:
MAR 12:19 Maestro, Moisés nos escribió: Si un hombre muere y deja viuda sin hijos, que su hermano se case con la viuda y levante descendencia a su hermano.
MAR 12:20 Había siete hermanos. El primero tomó esposa, murió y no dejó descendencia.
MAR 12:21 El segundo la tomó, y murió sin dejar descendencia. Lo mismo sucedió al tercero.
MAR 12:22 Igual pasó con los siete: No dejaron descendencia. Después de morir todos, la mujer también murió.
MAR 12:23 En la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa? Porque los siete la tuvieron como esposa.
MAR 12:24 Jesús les preguntó: ¿Por el hecho de no entender las Escrituras y el poder de Dios, no están [ustedes] equivocados?
MAR 12:25 Porque cuando resuciten de entre los muertos, no se casan, ni son dados en matrimonio, sino son como ángeles en los cielos.
MAR 12:26 Pero en cuanto a que los muertos resucitan, ¿no leyeron [ustedes] en el rollo de Moisés lo de la zarza, cómo Dios le habló? Yo soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
MAR 12:27 Él no es Dios de muertos, sino de vivos. [Ustedes] están muy equivocados.
MAR 12:28 Uno de los escribas que los oyó discutir y oyó que les respondió bien, le preguntó: ¿Cuál es [el] primer Mandamiento de todos?
MAR 12:29 Jesús respondió: El primero es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es Uno.
MAR 12:30 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con toda tu fuerza.
MAR 12:31 [El] segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay Mandamiento mayor que éstos.
MAR 12:32 El escriba le dijo: Bien, Maestro, con verdad dijiste que Él es Uno solo, y no hay otro sino Él;
MAR 12:33 y amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda la fuerza y amar al prójimo como a él mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.
MAR 12:34 Jesús, al entender que respondió sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevía a preguntarle algo.
MAR 12:35 Mientras Jesús enseñaba la Palabra en el Santuario, preguntó: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es Hijo de David?
MAR 12:36 El mismo David dijo por medio del Espíritu Santo: Dijo [el] Señor a mi Señor: Siéntate a mi mano derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
MAR 12:37 Si el mismo David lo llama Señor, ¿en qué sentido es su Hijo? Y una gran multitud lo escuchaba con gusto.
MAR 12:38 En su enseñanza, decía: Guárdense de los escribas, que anhelan andar con largas ropas y saludos en las plazas,
MAR 12:39 y ocupar [los] primeros asientos en las congregaciones y puestos de honor en los banquetes,
MAR 12:40 que devoran las casas de las viudas y como excusa [hacen] largas conversaciones con Dios. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.
MAR 12:41 Cuando se sentó al frente del arca de las ofrendas, observaba cómo la gente echaba cobre en el arca. Y muchos ricos echaban mucho.
MAR 12:42 Al llegar una viuda pobre, echó dos blancas, equivalentes a un cuadrante.
MAR 12:43 Llamó a sus discípulos y les dijo: En verdad les digo que esta pobre viuda echó más que los demás.
MAR 12:44 Porque todos echaron de su abundancia, pero ella, de su pobreza, depositó todo lo que tenía, todo su sustento.
MAR 13:1 Cuando Él salió del Templo uno de sus discípulos le dijo: Maestro, ¡mira cuán grandes piedras y cuán grandes edificios!
MAR 13:2 Jesús le contestó: ¿Ves estos grandes edificios? Que de ningún modo quede aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
MAR 13:3 Cuando Él estaba sentado en la Montaña de Los Olivos, frente al Santuario, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaban en privado:
MAR 13:4 Dinos, ¿cuándo sucederá esto? ¿Y cuál será la señal que indica que todas estas cosas se van a cumplir?
MAR 13:5 Entonces Jesús les respondió: Cuidado que nadie los engañe.
MAR 13:6 Vendrán muchos en mi Nombre y dirán: Yo soy. Engañarán a muchos.
MAR 13:7 Cuando oigan de guerras y rumores de guerras, no se turben. Es necesario que sucedan, pero aún no es el fin.
MAR 13:8 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá terremotos en diversas regiones. Habrá hambrunas. Estas cosas serán principio de dolores de parto.
MAR 13:9 Pero ustedes tengan cuidado. Los entregarán a los tribunales supremos, los azotarán en congregaciones y serán puestos en pie delante de gobernadores y reyes por causa de Mí, para testimonio a ellos.
MAR 13:10 Primero tienen que proclamarse las Buenas Noticias a todas las naciones.
MAR 13:11 Cuando los conduzcan para entregarlos, no se preocupen por lo que deben hablar, sino hablen lo que les sea dado en aquella hora. Porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo.
MAR 13:12 [El] hermano entregará a su hermano a [la] muerte, y [el] padre al hijo, y [los] hijos se rebelarán contra [sus] progenitores y los matarán.
MAR 13:13 [Ustedes] serán aborrecidos por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta [el] fin será salvo.
MAR 13:14 Pero cuando vean la [repugnancia] devastadora en pie donde no debe (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a las montañas.
MAR 13:15 Quien esté en la azotea, no baje ni entre a recoger algo de su casa,
MAR 13:16 y el que esté en el campo, no regrese a tomar su ropa.
MAR 13:17 Pero, ¡ay de las que estén embarazadas y de las que amamanten en aquellos días!
MAR 13:18 Hablen con Dios para que no sea en invierno.
MAR 13:19 Porque aquellos días serán una tribulación como no hubo desde [el] principio de [la] creación que Dios hizo, hasta ahora y que de ningún modo haya jamás.
MAR 13:20 Si el Señor no acortara aquellos días, nadie sería salvo, pero por causa de los escogidos los acortó.
MAR 13:21 Entonces, si alguien les dice: ¡Mira, aquí está el Cristo! ¡Mira, está allí! No [lo] crean.
MAR 13:22 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas. Mostrarán señales y prodigios a fin de extraviar a los escogidos, si fuera posible.
MAR 13:23 Pero ustedes estén alerta. Les predije todas las cosas.
MAR 13:24 Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará su claridad nocturna,
MAR 13:25 las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán sacudidas.
MAR 13:26 En ese tiempo verán al Hijo del Hombre que viene en [las] nubes con gran poder y gloria.
MAR 13:27 Entonces enviará a los ángeles y reunirá a los escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde [el] extremo de [la] tierra hasta [el] extremo del cielo.
MAR 13:28 De la higuera aprendan la parábola: Cuando ya su rama enternece y brotan sus hojas, saben que el verano está cerca.
MAR 13:29 Así también ustedes, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca, a [las] puertas.
MAR 13:30 En verdad les digo: Que de ningún modo pase este linaje hasta que se cumplan todas estas cosas.
MAR 13:31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.
MAR 13:32 Con respecto a aquel día o la hora, nadie sabe, ni los ángeles en [el] cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
MAR 13:33 Cuidado, estén alerta, porque no saben cuándo es el tiempo.
MAR 13:34 Sucederá como cuando un hombre viaja y deja su casa. Da a sus esclavos la autoridad, a cada uno su trabajo y ordena al portero que vigile.
MAR 13:35 Velen, pues, porque no saben cuándo viene el señor de la casa: si en la tarde, a media noche, al canto del gallo o en la mañana,
MAR 13:36 no sea que, al llegar de repente, los halle dormidos.
MAR 13:37 Lo que digo a ustedes, digo a todos: ¡Velen!
MAR 14:1 Dos días después se celebraba la Pascua y los Panes sin Levadura. Los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo detenerlo por engaño y asesinarlo.
MAR 14:2 Decían: ¡No en la fiesta! No sea que se produzca un tumulto del pueblo.
MAR 14:3 Cuando Él estaba reclinado en Betania en la casa de Simón el leproso, se acercó una mujer con un frasco de alabastro con perfume de nardo puro muy costoso. Quebró el frasco de alabastro y [lo] derramó sobre su cabeza.
MAR 14:4 Algunos que se indignaron [decían]: ¿Para qué [ella] hizo este desperdicio de perfume?
MAR 14:5 Porque podría venderse por más de 300 denarios para dar a los pobres. La censuraban.
MAR 14:6 Pero Jesús dijo: Déjenla. No la molesten, porque buena obra hizo en Mí.
MAR 14:7 A los pobres siempre [los] tienen con ustedes, y cuando quieran pueden hacerles bien, pero a Mí no [me] tienen siempre.
MAR 14:8 Hizo lo que tenía disponible. Ungió mi cuerpo con anticipación para la sepultura.
MAR 14:9 En verdad les digo: Dondequiera que se prediquen las Buenas Noticias se contará lo que hizo en memoria de ella.
MAR 14:10 Entonces Judas Iscariote, uno de los 12, fue a los sumos sacerdotes para entregárselo.
MAR 14:11 Al oír [esto], ellos se regocijaron y prometieron darle plata. Y él buscaba una manera conveniente para entregarlo.
MAR 14:12 El primer día de los Panes sin Levadura, cuando celebraban la Pascua, los discípulos le preguntaron: ¿Dónde quieres que preparemos para comer la pascua?
MAR 14:13 Envió a dos de sus discípulos y les ordenó: Vayan a la ciudad, y un hombre que lleva un cántaro de agua los encontrará. Síganlo,
MAR 14:14 y donde entre, digan al señor de la casa que el Maestro dice: ¿Dónde está mi aposento para comer la pascua con mis discípulos?
MAR 14:15 Él les mostrará un gran aposento alto, amoblado y dispuesto. Preparen allí la pascua.
MAR 14:16 Los discípulos fueron a la ciudad. Encontraron como Él les dijo y prepararon la pascua.
MAR 14:17 Al llegar la noche, fue con los 12.
MAR 14:18 Cuando estaban reclinados y comían, Jesús dijo: En verdad les digo que uno de ustedes quien come conmigo, me entregará.
MAR 14:19 Se entristecieron y le preguntaban: ¿Seré yo?
MAR 14:20 Él les contestó: Es uno de los 12, quien moja el pan en el tazón conmigo.
MAR 14:21 En verdad, el Hijo del Hombre sigue [adelante], como está escrito de Él. Pero, ¡ay de aquél hombre quien entrega al Hijo del Hombre! Le sería mejor no haber nacido.
MAR 14:22 Mientras comían, Jesús tomó un pan, dio gracias, lo partió y dijo: Tomen, esto es mi cuerpo.
MAR 14:23 Después de tomar una copa y dar gracias, les dio, y todos bebieron de ella.
MAR 14:24 Y dijo: Esto es mi sangre del Pacto que es derramada por muchos.
MAR 14:25 En verdad les digo: Que de ningún modo beba [Yo] más del fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios.
MAR 14:26 Después de cantar un himno salieron hacia la Montaña de Los Olivos.
MAR 14:27 Jesús les dijo: Todos ustedes serán conturbados, porque está escrito: Heriré al Pastor, y las ovejas serán dispersadas.
MAR 14:28 Pero después de ser resucitado, iré delante de ustedes a Galilea.
MAR 14:29 Entonces Pedro le dijo: Si todos son conturbados, ciertamente yo no.
MAR 14:30 Jesús le respondió: En verdad te digo que hoy, esta noche, antes que un gallo cante dos veces, me negarás tres veces.
MAR 14:31 Pero Pedro insistía: Aunque sea necesario morir contigo, de ningún modo te negaré. Y lo mismo decían todos.
MAR 14:32 Entonces fueron a un sitio llamado Getsemaní, y [Jesús] dijo a sus discípulos: Siéntense aquí, hasta que Yo hable con Dios.
MAR 14:33 Tomó con Él a Pedro, Jacobo y Juan. Entonces [se] entristeció y [se ]angustió.
MAR 14:34 Les dijo: Mi alma está profundamente afligida hasta [la] muerte. Quédense aquí y velen.
MAR 14:35 Después de ir un poco adelante, se postraba en tierra y hablaba con el Padre. [Pedía] que si fuera posible, pasara de Él aquella hora.
MAR 14:36 Y decía: ¡Abba! que significa Padre. ¡Todas las cosas son posibles para Ti! ¡Aparta de Mí esta copa! Pero no lo que Yo quiero, sino lo que Tú [quieras].
MAR 14:37 [Jesús] volvió y los halló dormidos, y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No tuviste fuerzas para velar una hora?
MAR 14:38 Velen y hablen con Dios para que no entren en tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
MAR 14:39 Fue otra vez y dijo las mismas palabras.
MAR 14:40 Al regresar otra vez, los halló dormidos, porque sus ojos estaban pesados, y no sabían qué responderle.
MAR 14:41 Volvió la tercera vez y les dijo: Duerman y descansen lo que resta. ¡Es suficiente! Llegó la hora. Ya el Hijo del Hombre es entregado en las manos de los pecadores.
MAR 14:42 ¡Levántense! Vamos. Miren, el que me entrega se acerca.
MAR 14:43 Al instante, mientras aún Él hablaba, llegó Judas, uno de los 12, acompañado por una turba con espadas y garrotes enviados por los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos.
MAR 14:44 El que lo entregaba les dio una señal: Es Aquel a Quien yo bese. Arréstenlo y llévenlo bajo guardia.
MAR 14:45 De inmediato, se acercó Judas y le dijo: ¡Maestro! Y lo besó aparatosamente.
MAR 14:46 Entonces le pusieron las manos encima y lo arrestaron.
MAR 14:47 Pero uno de los presentes sacó la espada, atacó al esclavo del sumo sacerdote y le amputó la oreja.
MAR 14:48 Jesús les preguntó: ¿Como contra un bandido salieron con espadas y garrotes a detenerme?
MAR 14:49 Cada día estaba con ustedes y enseñaba en el Santuario, y no me arrestaron. Pero [esto sucede] para que se cumplan las Escrituras.
MAR 14:50 Todos lo abandonaron y huyeron.
MAR 14:51 Un joven lo seguía cubierto con una sábana. Y lo arrestaron,
MAR 14:52 pero él soltó la sábana y huyó desnudo.
MAR 14:53 Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote. [Allí] se reunieron todos los principales sacerdotes, los ancianos y los escribas.
MAR 14:54 Pedro lo siguió de lejos, hasta el patio del sumo sacerdote, y se sentó con los guardias para calentarse junto al fuego.
MAR 14:55 Los principales sacerdotes y el Tribunal Supremo buscaban testigos contra Jesús para asesinarlo, pero no [los] hallaban.
MAR 14:56 Porque muchos daban falso testimonio contra Él, pero los testimonios no eran iguales.
MAR 14:57 Algunos que dieron falso testimonio contra Él dijeron:
MAR 14:58 Nosotros lo oímos cuando dijo: Yo destruiré este Templo hecho por manos humanas, y en tres días edificaré otro no hecho por manos.
MAR 14:59 Pero aun así su testimonio no coincidía.
MAR 14:60 El sumo sacerdote se levantó y preguntó a Jesús: ¿Nada respondes a lo que testifican contra ti?
MAR 14:61 Pero Él guardó silencio y nada respondió. El sumo sacerdote le preguntaba otra vez: ¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
MAR 14:62 Jesús respondió: Yo soy. Verán al Hijo del Hombre sentado a la mano derecha del Padre y que viene en las nubes del cielo.
MAR 14:63 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus ropas y dijo: ¿Qué necesidad tenemos de testigos?
MAR 14:64 Ustedes oyeron la blasfemia. ¿Qué les parece? Y todos ellos lo declararon reo de muerte.
MAR 14:65 Algunos comenzaron a escupirlo, a cubrirle el rostro, a darle puñetazos y a decirle: ¡Profetiza! También los alguaciles lo recibieron a bofetadas.
MAR 14:66 Mientras Pedro estaba abajo en el patio, apareció una de las esclavas del sumo sacerdote.
MAR 14:67 Cuando vio que Pedro se calentaba, lo miró fijamente y le dijo: ¡Tú también estabas con Jesús de Nazaret!
MAR 14:68 Pero él negó: No sé ni entiendo lo que dices. Y salió a la puerta.
MAR 14:69 Al verlo otra vez, la esclava repitió a los presentes: ¡Éste es [uno] de ellos!
MAR 14:70 Pero él negó otra vez. Un poco después, los que estaban presentes dijeron otra vez a Pedro: ¡Verdaderamente eres de ellos, pues también eres galileo!
MAR 14:71 Y él juró con maldición: ¡No conozco a este Hombre de Quien ustedes hablan!
MAR 14:72 Enseguida el gallo cantó por segunda vez, y Pedro se acordó de lo que Jesús le dijo: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Reflexionó y lloraba.
MAR 15:1 Muy de mañana, los principales sacerdotes consultaron con los ancianos, los escribas y el Tribunal Supremo. Ataron a Jesús, [lo] llevaron y [lo] entregaron a Pilato.
MAR 15:2 Pilato le preguntó: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Le respondió: Tú [lo ]dices.
MAR 15:3 Los principales sacerdotes lo acusaban mucho.
MAR 15:4 Pilato le preguntó otra vez: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan.
MAR 15:5 Pero Jesús nada más respondió, de tal modo que Pilato se asombró.
MAR 15:6 En cada fiesta [Pilato] les soltaba un preso: el que pidieran.
MAR 15:7 Un hombre llamado Barrabás estaba preso con los sublevados que habían cometido un homicidio en una revuelta.
MAR 15:8 Cuando la multitud pidió a Pilato que hiciera lo que siempre les hacía,
MAR 15:9 Pilato les preguntó: ¿Quieren que les suelte al Rey de los judíos?
MAR 15:10 Porque entendía que los principales sacerdotes lo habían entregado por envidia.
MAR 15:11 Pero los principales sacerdotes incitaron a la multitud para [pedirle] que más bien les soltara a Barrabás.
MAR 15:12 Pilato les volvió a preguntar: ¿Qué hago al Rey de los judíos?
MAR 15:13 Ellos gritaron otra vez: ¡Crucifícalo!
MAR 15:14 Pero Pilato les preguntaba: ¿Pues qué mal hizo? Y ellos gritaron aún más: ¡Crucifícalo!
MAR 15:15 Pilato, entonces, quiso satisfacer a la multitud y les soltó a Barrabás. Azotó a Jesús y lo entregó para que lo crucificaran.
MAR 15:16 Entonces los soldados lo llevaron a la residencia oficial del gobernador y reunieron a toda la tropa.
MAR 15:17 Lo vistieron de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron [en la cabeza].
MAR 15:18 Lo saludaban: ¡Honores, Rey de los judíos!
MAR 15:19 También le golpeaban la cabeza con una caña, lo escupían y se arrodillaban para rendirle homenaje.
MAR 15:20 Cuando lo ridiculizaron, le quitaron la ropa de púrpura, lo vistieron con su ropa y lo sacaron para crucificarlo.
MAR 15:21 Obligaron a uno que pasaba, quien llegaba del campo, Simón cireneo, el padre de Alejandro y Rufo, a llevar la cruz de Jesús.
MAR 15:22 Lo llevaron al Gólgota, que significa: Lugar de una Calavera.
MAR 15:23 Le dieron vino mezclado con mirra, pero no tomó.
MAR 15:24 Lo crucificaron y se repartieron sus ropas para lo cual echaron suerte a fin de saber qué llevaría cada uno.
MAR 15:25 Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.
MAR 15:26 Entonces escribieron la acusación contra Él encima de la cruz: El Rey de los judíos.
MAR 15:27 Crucificaron con Él a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda. [[
MAR 15:28 ]]
MAR 15:29 Los que pasaban lo ofendían, meneaban sus cabezas y decían: ¡Bah! ¡El que derriba el Santuario y [lo] reedifica en tres días,
MAR 15:30 baja de la cruz, sálvate a Ti mismo!
MAR 15:31 Del mismo modo, los principales sacerdotes y los escribas se burlaban y se decían unos a otros: Salvó a otros. Él mismo no puede salvarse.
MAR 15:32 ¡El Cristo, el Rey de Israel! Baja ahora de la cruz para que veamos y creamos. También lo insultaban los que fueron crucificados con Él.
MAR 15:33 Cuando llegó el mediodía hubo oscuridad en toda la tierra hasta las tres de la tarde.
MAR 15:34 A esa hora Jesús exclamó a gran voz: Eloi, Eloi, ¿lema sabajtani? que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste?
MAR 15:35 Al oírlo algunos de los presentes, decían: ¡Mira, llama a Elías!
MAR 15:36 Entonces alguien corrió y empapó una esponja con vinagre, la sujetó a una caña, le dio a beber y dijo: Dejen, veamos si Elías viene a bajarlo.
MAR 15:37 Pero Jesús, con una fuerte exclamación, expiró.
MAR 15:38 El velo del Santuario fue rasgado en dos, de arriba abajo.
MAR 15:39 El centurión destacado frente a Él, al ver cómo había expirado, exclamó: ¡Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios!
MAR 15:40 También estaban unas mujeres que miraban de lejos, entre quienes estaban María Magdalena, María, la madre de Jacobo el menor y de José, Salomé,
MAR 15:41 y muchas otras que subieron con Él a Jerusalén, las cuales lo seguían y le servían cuando estaba en Galilea.
MAR 15:42 Al llegar la noche, puesto que era Preparación, es decir, víspera del sábado,
MAR 15:43 cuando llegó José de Arimatea, miembro prominente del Tribunal Supremo, quien también esperaba el reino de Dios, con audacia entró ante Pilato y pidió el cuerpo de Jesús.
MAR 15:44 Pilato [se] sorprendió de que ya había muerto. Llamó al centurión para preguntar si ya había muerto.
MAR 15:45 Cuando el centurión le informó, [Pilato] entregó el cuerpo a José.
MAR 15:46 Éste compró una sábana, [lo] bajó, [lo ]envolvió en la sábana, [lo ]puso en un sepulcro excavado en una roca y rodó una piedra contra la entrada del sepulcro.
MAR 15:47 María Magdalena y María la [madre] de José observaban dónde era puesto.
MAR 16:1 Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María, la [madre de] Jacobo, y Salomé compraron especias aromáticas para ir a ungirlo.
MAR 16:2 El primero de la semana, muy temprano en la mañana al salir el sol, fueron al sepulcro.
MAR 16:3 Y se preguntaban: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?
MAR 16:4 Pero, al levantar la mirada, vieron que, aunque la piedra era muy grande, ya había sido rodada.
MAR 16:5 Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de un manto largo y blanco, y se alarmaron.
MAR 16:6 Pero él les dijo: No se alarmen. Buscan al Nazareno que fue crucificado. No está aquí. Fue resucitado. Miren el lugar donde lo pusieron.
MAR 16:7 Pero vayan, digan a sus discípulos y a Pedro que va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, como les dijo.
MAR 16:8 Salieron del sepulcro y huyeron, porque un temblor y asombro las dominaba. A nadie le informaron porque tenían miedo. [[
MAR 16:9 ]]
LUK 1:1 Puesto que muchos han tratado de poner en orden un relato de las cosas completamente ciertas entre nosotros,
LUK 1:2 como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra,
LUK 1:3 a mí también me pareció bien, después de investigar con diligencia todas las cosas desde el principio, escribírtelas en orden, excelentísimo Teófilo,
LUK 1:4 para que conozcas exactamente la verdad con respecto a las cosas en las cuales fuiste instruido.
LUK 1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías. Su esposa Elisabet era de la descendencia de Aarón.
LUK 1:6 Ambos eran justos delante de Dios y vivían de manera irreprochable según todos los Mandamientos y Ordenanzas del Señor.
LUK 1:7 No tenían hijos, porque Elisabet era estéril, y ambos de edad avanzada.
LUK 1:8 Aconteció que al ministrar él como sacerdote delante de Dios,
LUK 1:9 en el turno de su clase de oficio sacerdotal, cuando entró en el Santuario del Señor, le cayó en suerte ofrecer una ofrenda de incienso.
LUK 1:10 Todo el pueblo hablaba con Dios afuera a la hora del incienso.
LUK 1:11 Entonces se le apareció en pie un ángel del Señor a [la] derecha del altar del incienso.
LUK 1:12 Cuando Zacarías [lo] vio se perturbó y se llenó de temor.
LUK 1:13 Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías, porque fue oída tu conversación con Dios. Tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo y lo llamarás Juan.
LUK 1:14 Será para ti gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento,
LUK 1:15 porque será grande delante del Señor. No beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.
LUK 1:16 Y muchos de los hijos de Israel volverán al Señor su Dios.
LUK 1:17 Éste irá delante del Señor con [el ]espíritu y poder de Elías, para volver corazones de padres a hijos, y de desobedientes a [la ]prudencia de [los ]justos, a fin de preparar un pueblo dispuesto para [el] Señor.
LUK 1:18 Zacarías preguntó al ángel: ¿Cómo será esto? Porque yo y mi esposa somos ancianos.
LUK 1:19 Y el ángel le respondió: Yo soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios, y fui enviado para hablar contigo y anunciarte estas Buenas Noticias.
LUK 1:20 Por cierto, quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día cuando sucedan estas cosas, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.
LUK 1:21 El pueblo esperaba a Zacarías y extrañaba que demoraba en el Santuario.
LUK 1:22 Cuando salió no podía hablarles. Comprendieron que había tenido una visión en el Santuario, porque les hablaba por señas y continuaba mudo.
LUK 1:23 Aconteció que al cumplirse los días de su ministerio, fue a su casa.
LUK 1:24 Después de estos días, su esposa Elisabet concibió. Se recluyó cinco meses y decía:
LUK 1:25 Así hizo conmigo [el] Señor en los días cuando me miró para quitarme una afrenta entre [los] hombres.
LUK 1:26 El sexto mes Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret de Galilea,
LUK 1:27 a una virgen comprometida con un hombre cuyo nombre era José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María.
LUK 1:28 Cuando entró adonde estaba ella, dijo: ¡Regocíjate, muy favorecida! ¡El Señor está contigo!
LUK 1:29 Ella se turbó mucho por esta palabra y se preguntaba de qué clase sería esta salutación.
LUK 1:30 Pero el ángel le dijo: ¡No temas, María, porque hallaste gracia ante Dios!
LUK 1:31 Mira, concebirás y darás a luz un Hijo. Llamarás su Nombre Jesús.
LUK 1:32 Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo. [El] Señor Dios le dará el trono de David su antepasado.
LUK 1:33 Reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
LUK 1:34 Entonces María preguntó al ángel: ¿Cómo será esto? Porque no me he unido a un hombre.
LUK 1:35 El ángel le respondió: [El] Espíritu Santo vendrá sobre ti, y [el] poder del Altísimo te hará sombra, por lo cual también el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.
LUK 1:36 Y mira, tu parienta Elisabet también concibió un hijo en su vejez, y éste es [el] sexto mes para la estéril.
LUK 1:37 Porque para Dios ninguna cosa es imposible.
LUK 1:38 Entonces María contestó: Aquí está la esclava del Señor. Que se haga conmigo según tu palabra. Y el ángel se retiró.
LUK 1:39 En aquellos días, María fue de prisa a una ciudad en la región montañosa de Judá.
LUK 1:40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Elisabet.
LUK 1:41 Aconteció que cuando Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.
LUK 1:42 Y exclamó a gran voz: ¡Bendita tú entre [las] mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
LUK 1:43 ¿Por qué se me [concede] que venga a mí la madre de mi Señor?
LUK 1:44 Porque mira, cuando la voz de tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de regocijo en mi vientre.
LUK 1:45 ¡Inmensamente feliz la que creyó que se cumplirán las cosas que se le dijeron de parte del Señor!
LUK 1:46 Entonces María exclamó: Mi alma engrandece al Señor,
LUK 1:47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
LUK 1:48 Porque miró la humilde condición de su esclava, Pues ciertamente desde ahora Todas las generaciones me llamarán inmensamente feliz.
LUK 1:49 Porque me concedió grandes cosas el Poderoso. ¡Santo es su Nombre!
LUK 1:50 Su misericordia es de generación a generación Para los que le temen.
LUK 1:51 Hizo proeza con su brazo. Esparció a los soberbios en la intención de su corazón.
LUK 1:52 Derribó de [sus] tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes.
LUK 1:53 A los que tienen hambre colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos.
LUK 1:54 Al recordar [su] misericordia Ayudó a Israel su esclavo,
LUK 1:55 Como habló a nuestros antepasados, A Abraham y a su descendencia para siempre.
LUK 1:56 María permaneció con ella como tres meses, y regresó a su casa.
LUK 1:57 Entonces se le cumplió a Elisabet el tiempo del parto y dio a luz un hijo.
LUK 1:58 Sus vecinos y parientes oyeron que [el] Señor engrandeció su misericordia, y se gozaban con ella.
LUK 1:59 Sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, con el nombre de su padre.
LUK 1:60 Pero intervino su madre: ¡No, se llamará Juan!
LUK 1:61 Y le dijeron: Nadie hay de tu familia que tenga ese nombre.
LUK 1:62 Por señas le preguntaban a su padre cómo deseaba llamarlo.
LUK 1:63 Entonces él pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Y todos se asombraron.
LUK 1:64 Al instante fue abierta su boca, y su lengua hablaba y bendecía a Dios.
LUK 1:65 Hubo un temor en todos los que vivían alrededor de ellos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaban todas estas cosas.
LUK 1:66 Todos los que [las] oían [las] tenían en su corazón y decían: ¿Quién, pues, será este niño? Porque [la] mano del Señor ciertamente estaba con él.
LUK 1:67 Y su padre Zacarías fue lleno del Espíritu Santo y profetizó:
LUK 1:68 Bendito el Señor Dios de Israel, Quien visitó y redimió a su pueblo.
LUK 1:69 Nos levantó un Cuerno de salvación En [la] casa de David su esclavo.
LUK 1:70 Como habló por boca de sus santos profetas, desde tiempo antiguo:
LUK 1:71 Salvación de nuestros enemigos Y de [la] mano de todos los que nos aborrecen,
LUK 1:72 Para tener misericordia con nuestros antepasados Y recordar su santo Pacto.
LUK 1:73 El juramento que hizo a nuestro antepasado Abraham
LUK 1:74 De librarnos de mano de [los] enemigos, Y concedernos que le sirvamos sin temor
LUK 1:75 En santidad y justicia delante de Él Todos nuestros días.
LUK 1:76 ¡Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo! Porque irás delante del Señor Para preparar sus caminos
LUK 1:77 Y dar conocimiento de salvación Y perdón de pecados a su pueblo,
LUK 1:78 A causa de [la] entrañable misericordia de nuestro Dios Con la cual la Aurora nos visitará desde [lo] alto,
LUK 1:79 A fin de dar luz a los que viven en oscuridad y sombra de muerte, Y guiar nuestros pies hacia [el] camino de paz.
LUK 1:80 Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu, y estuvo en los lugares despoblados hasta [el] día de su manifestación a Israel.
LUK 2:1 En aquellos días aconteció que salió un edicto de parte de César Augusto, para que se empadronara toda la tierra habitada.
LUK 2:2 Este primer censo se realizó cuando Cirenio era gobernador de Siria.
LUK 2:3 Todos iban a registrar[se], cada uno a su ciudad.
LUK 2:4 Por tanto José subió de [la] ciudad de Nazaret de Galilea, a Belén, [la] ciudad de David en Judea, porque él era de [la] casa y familia de David,
LUK 2:5 para registrarse con su esposa María, la cual estaba embarazada.
LUK 2:6 Cuando estaban allí se cumplió el tiempo de su parto y
LUK 2:7 dio a luz a su Hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la pensión.
LUK 2:8 Había pastores en aquella misma región que posaban a campo abierto y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños.
LUK 2:9 Un ángel del Señor les apareció y [la] gloria del Señor los rodeó de resplandor. Se llenaron de un gran temor.
LUK 2:10 Pero el ángel les dijo: ¡No teman! Porque miren, les traigo Buenas Noticias de gran gozo que será para todo el pueblo.
LUK 2:11 ¡Hoy les nació en [la] ciudad de David un Salvador, Quien es Cristo [el] Señor!
LUK 2:12 Esto será para ustedes la señal: Hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
LUK 2:13 Repentinamente apareció con el ángel una multitud de la hueste celestial que alababa a Dios, y decía:
LUK 2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz entre los hombres Sobre quienes reposa el favor de Dios!
LUK 2:15 Sucedió que cuando los ángeles partieron de ellos al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén. Veamos esto que sucedió y que el Señor nos manifestó.
LUK 2:16 Y salieron aprisa, fueron y hallaron a María y José, y al Niño acostado en el pesebre.
LUK 2:17 Cuando lo vieron, anunciaron lo que les fue dicho con respecto a este Niño.
LUK 2:18 Todos los que oyeron se asombraron de lo que los pastores les decían.
LUK 2:19 María guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba en ellas.
LUK 2:20 Los pastores regresaron. Glorificaban y alababan a Dios por todo lo que oyeron y vieron, como se les dijo.
LUK 2:21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que le fue asignado por el ángel antes de que fuera concebido en el vientre.
LUK 2:22 Cuando se cumplieron los días de [la] purificación de ellos, según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor,
LUK 2:23 como está escrito en [la] Ley del Señor: Todo varón que abre matriz se llamará santo para el Señor,
LUK 2:24 y para dar la ofrenda conforme a lo dicho en la Ley del Señor: Un par de tórtolas o dos palominos.
LUK 2:25 Estaba en Jerusalén un hombre justo y devoto llamado Simeón, quien esperaba [la] consolación de Israel. [El] Espíritu Santo estaba sobre él,
LUK 2:26 Quien le reveló que no moriría antes que viera al Cristo del Señor.
LUK 2:27 El Espíritu lo movió y fue al Templo. Cuando los padres introdujeron al Niño Jesús, para hacer ellos por Él según la costumbre de la Ley,
LUK 2:28 él también lo tomó en sus brazos. Bendijo a Dios:
LUK 2:29 Ahora, Soberano, despide a tu esclavo en paz, según tu Palabra.
LUK 2:30 Porque mis ojos vieron tu salvación,
LUK 2:31 La cual preparaste en presencia de todos los pueblos.
LUK 2:32 Luz para revelación a [los] gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
LUK 2:33 Su padre y su madre estaban maravillados de lo que se decía con respecto a Él.
LUK 2:34 Simeón los bendijo. Dijo a su madre María: Mira, Éste es designado para caída y levantada de muchos en Israel, y como una señal que tiene contradicción
LUK 2:35 para que sean descubiertos los pensamientos de muchos. Y una espada traspasará tu alma.
LUK 2:36 Estaba allí la profetiza Ana, hija de Fanuel, de [la] tribu de Aser. Ella vivió con [su] esposo siete años desde su virginidad y era de edad avanzada.
LUK 2:37 Era viuda durante 84 años. No se alejaba del Templo y servía noche y día con ayunos y conversaciones con Dios.
LUK 2:38 Ella se presentó en ese momento. Daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
LUK 2:39 Cuando cumplieron todo según la Ley del Señor, regresaron a Nazaret de Galilea, su ciudad.
LUK 2:40 El Niño crecía y se fortalecía. Se llenaba de sabiduría y [la] gracia de Dios estaba sobre Él.
LUK 2:41 Sus padres iban cada año a Jerusalén a la fiesta de [la] Pascua.
LUK 2:42 Cuando cumplió 12 años, ellos subieron según la costumbre de la fiesta y
LUK 2:43 regresaron al terminar los días. El Niño Jesús se quedó en Jerusalén, y sus padres no [lo] supieron.
LUK 2:44 Por tanto, como supusieron que estaba en la caravana, anduvieron un día y lo buscaban entre los familiares y los conocidos.
LUK 2:45 Pero al no hallarlo, regresaron a Jerusalén.
LUK 2:46 Tres días después lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros. Los oía y les preguntaba.
LUK 2:47 Todos los que [lo] oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.
LUK 2:48 Al verlo, se asombraron, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? ¡Considera, tu padre y yo te buscábamos angustiados!
LUK 2:49 Y les preguntó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que me es necesario estar en las cosas de mi Padre?
LUK 2:50 Pero ellos no entendieron la respuesta que les dio.
LUK 2:51 Bajó con ellos a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre reflexionaba en todas estas cosas.
LUK 2:52 Jesús crecía en sabiduría, estatura y gracia hacia Dios y [los] hombres.
LUK 3:1 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, cuando Poncio Pilato era gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
LUK 3:2 en [el] tiempo del sumo sacerdocio de Anás y Caifás, la Palabra de Dios vino a Juan, hijo de Zacarías, en un lugar deshabitado.
LUK 3:3 Salió a toda [la] región alrededor del Jordán a proclamar un bautismo de cambio de mente para perdón de pecados,
LUK 3:4 como está escrito en [el] rollo del profeta Isaías: Voz que clama en el lugar despoblado: Preparen el camino del Señor. Enderecen sus sendas.
LUK 3:5 Todo valle será rellenado, y toda montaña y colina nivelada. Lo torcido se enderezará, y los caminos ásperos serán suavizados.
LUK 3:6 Y toda persona verá la salvación de Dios.
LUK 3:7 Decía a la multitud que salía para ser bautizada por él: ¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que viene?
LUK 3:8 Produzcan, pues, frutos dignos de cambio de mente, y no comiencen a decir dentro de ustedes: Tenemos al padre Abraham. Porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.
LUK 3:9 Además el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Por tanto todo árbol que no produce buen fruto es cortado y echado al fuego.
LUK 3:10 Y la multitud le preguntaba: ¿Qué, pues, [dices] que hagamos?
LUK 3:11 Les respondía: El que tiene dos mudas de ropa, dé al que no tiene, y el que tiene comida, haga del mismo modo.
LUK 3:12 Unos publicanos fueron a ser bautizados y le preguntaron: Maestro, ¿qué haremos?
LUK 3:13 Él les contestó: No cobren más de lo que se les mandó.
LUK 3:14 Le preguntaron también unos soldados: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les respondió: A nadie extorsionen ni denuncien falsamente, y estén satisfechos con sus salarios.
LUK 3:15 Cuando el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si tal vez Juan sería el Cristo,
LUK 3:16 Juan declaró a todos: Yo en verdad los bautizo con agua. Pero viene el más poderoso que yo, de Quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego.
LUK 3:17 Su aventador está en su mano para limpiar su era y recoger el trigo en su granero, pero quemará la concha del grano con fuego inextinguible.
LUK 3:18 Así, con estas y otras muchas exhortaciones, proclamaba las Buenas Noticias al pueblo.
LUK 3:19 Entonces Herodes el tetrarca, al ser reprendido por él a causa de Herodías, la esposa de su hermano, y por todas las maldades que él hizo,
LUK 3:20 añadió a todas también esto: Encerró a Juan en la cárcel.
LUK 3:21 Cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado. Habló con Dios y se abrió el cielo.
LUK 3:22 Descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal como una paloma, y hubo una voz del cielo: Tú eres mi Hijo amado. En Ti me deleité.
LUK 3:23 Cuando Jesús comenzó su ministerio tenía como 30 años. Era hijo, según se suponía, de José, de Elí,
LUK 3:24 de Matat, de Leví, de Melqui, de Jana, de José,
LUK 3:25 de Matatías, de Amós, de Nahúm, de Hesli, de Nagai,
LUK 3:26 de Maat, de Matatías, de Semei, de José, de Judá,
LUK 3:27 de Joanán, de Resa, de Zorobabel, de Salatiel, de Neri,
LUK 3:28 de Melqui, de Adi, de Cosam, de Elmodam, de Her,
LUK 3:29 de Josué, de Eliezer, de Jorim, de Matat, de Leví,
LUK 3:30 de Simeón, de Judá, de José, de Jonán, de Eliaquim,
LUK 3:31 de Melea, de Mainán, de Matata, de Natán, de David,
LUK 3:32 de Isaí, de Obed, de Booz, de Sala, de Naasón,
LUK 3:33 de Aminadab, de Admín, de Arní, de Esrom, de Fares, de Judá,
LUK 3:34 de Jacob, de Isaac, de Abraham, de Taré, de Nacor,
LUK 3:35 de Serug, de Ragau, de Peleg, de Heber, de Sala,
LUK 3:36 de Cainán, de Arfaxad, de Sem, de Noé, de Lamec,
LUK 3:37 de Matusalén, de Enoc, de Jared, de Mahalaleel, de Cainán,
LUK 3:38 de Enós, de Set, de Adán, de Dios.
LUK 4:1 Jesús regresó del Jordán lleno del Espíritu Santo y fue impulsado por el Espíritu a una región deshabitada
LUK 4:2 por 40 días para que fuera tentado por el diablo. Nada comió en aquellos días. Cuando se acabaron tuvo hambre.
LUK 4:3 Entonces el diablo le dijo: Ya que eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.
LUK 4:4 Jesús le respondió: Está escrito: No solo de pan vivirá el hombre.
LUK 4:5 Lo subió y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra habitada.
LUK 4:6 Y el diablo le dijo: Te daré toda esta autoridad y el esplendor de ellos, pues me fue entregada, y a quien quiera se la doy.
LUK 4:7 Si Tú te postras ante mí, será toda tuya.
LUK 4:8 Jesús respondió: Está escrito: Ante el Señor tu Dios te postrarás y a Él solo servirás.
LUK 4:9 Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en pie sobre el pináculo del Templo y le dijo: Ya que eres Hijo de Dios, lánzate de aquí abajo,
LUK 4:10 porque está escrito: A sus ángeles mandará para que te guarden.
LUK 4:11 Y: En [las] manos te sostendrán para que tu pie no tropiece en piedra.
LUK 4:12 Jesús le respondió: Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.
LUK 4:13 Y cuando acabó toda tentación, el diablo se retiró de Él hasta un tiempo oportuno.
LUK 4:14 Jesús regresó a Galilea con el poder del Espíritu, y [la] noticia con respecto a Él salió por toda la región alrededor.
LUK 4:15 Enseñaba en las congregaciones de ellos y era alabado por todos.
LUK 4:16 Fue a Nazaret, donde fue criado. El día sábado entró en la congregación según la costumbre y se levantó a leer.
LUK 4:17 Se le dio un rollo del profeta Isaías. Lo desenvolvió y halló el lugar donde está escrito:
LUK 4:18 [El] Espíritu del Señor está sobre Mí, porque me ungió para anunciar Buenas Noticias a [los] pobres. Me envió a proclamar libertad a cautivos, y restauración de vista a ciegos, a enviar en libertad a oprimidos,
LUK 4:19 A proclamar el año aceptable del Señor.
LUK 4:20 Envolvió el rollo, lo devolvió al asistente y se sentó. Los ojos de todos en la congregación estaban fijos en Él.
LUK 4:21 Y les dijo: Hoy se cumplió esta Escritura en sus oídos.
LUK 4:22 Todos daban testimonio de Él y se maravillaban de las palabras de gracia que salían de su boca. Se preguntaban: ¿No es Éste [el] hijo de José?
LUK 4:23 Y les respondió: Sin duda ustedes me dirán este refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todas las cosas que oímos que se hicieron en Cafarnaúm, hazlas también aquí en tu tierra.
LUK 4:24 En verdad les digo que ningún profeta es bienvenido en su tierra.
LUK 4:25 Ciertamente les digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, mientras hubo una gran hambruna en toda la tierra.
LUK 4:26 Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
LUK 4:27 Muchos leprosos había en Israel en [el ]tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.
LUK 4:28 Al oír esto todos en la congregación se llenaron de ira.
LUK 4:29 Se levantaron, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron para despeñarlo desde [la] cumbre de la montaña sobre la cual fue edificada la ciudad de ellos.
LUK 4:30 Pero Él pasó por en medio de ellos y salió.
LUK 4:31 Descendió a la ciudad de Cafarnaúm en Galilea y los sábados les enseñaba.
LUK 4:32 Se asombraban de su enseñanza, porque su Palabra era con autoridad.
LUK 4:33 En la congregación estaba un hombre que tenía un espíritu demoníaco impuro, quien clamó a gran voz:
LUK 4:34 ¡Ah! ¿Qué [nos pasa] a nosotros y a Ti, Jesús nazareno? ¿Viniste a destruirnos? ¡Sé Quién eres: El Santo de Dios!
LUK 4:35 Jesús lo reprendió: ¡Enmudece y sal de él! Y cuando lo lanzó en medio, sin hacerle daño el demonio salió de él.
LUK 4:36 Todos se asombraron y discutían entre ellos: ¿Qué Palabra es ésta, que con autoridad y poder manda a los espíritus impuros, y salen?
LUK 4:37 Su fama se difundía por todo lugar de la región circunvecina.
LUK 4:38 Cuando salió de la congregación, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba atormentada por una gran fiebre y le rogaron por ella.
LUK 4:39 Se inclinó hacia ella, reprendió la fiebre y la sanó. De inmediato, se levantó y les servía.
LUK 4:40 Cuando el sol bajaba, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias los llevaban a Él. Imponía las manos sobre cada uno de ellos y los sanaba.
LUK 4:41 También salían demonios de muchos que gritaban: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero los reprendía y no les permitía hablar esto, porque sabían que Él era el Cristo.
LUK 4:42 Cuando amaneció, salió a un lugar solitario, pero la multitud lo buscaba. Fueron a Él y lo detenían para que no se alejara de ellos.
LUK 4:43 Pero Él les dijo: Me es necesario proclamar las Buenas Noticias del reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto fui enviado.
LUK 4:44 Y predicaba en las congregaciones de Judea.
LUK 5:1 [Jesús] estaba en pie junto al lago Genesaret. La multitud se agolpó alrededor de Él para oír la Palabra de Dios.
LUK 5:2 Entonces Él vio dos barcas a la orilla del lago y a los pescadores que lavaban las redes.
LUK 5:3 Jesús entró en la barca de Simón y le pidió que [la] alejara un poco de la tierra. Luego se sentó y enseñaba a la multitud desde la barca.
LUK 5:4 Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: Lleva la barca a la parte honda y echen abajo sus redes para pescar.
LUK 5:5 Simón respondió: Maestro, hemos trabajado toda [la] noche y nada pescamos, pero en tu Palabra echaré las redes.
LUK 5:6 Cuando hizo esto, capturaron tantos peces que las redes se desgarraban.
LUK 5:7 Llamaron a los compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Llegaron y llenaron ambas barcas de tal modo que comenzaban a hundirse.
LUK 5:8 Al ver [esto Simón] se postró ante Jesús y exclamó: ¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!
LUK 5:9 Pues a causa de la gran pesca, un asombro lo dominó [a él] y a sus compañeros,
LUK 5:10 así como a Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, socios de Simón. Pero Jesús [le] dijo a Simón: No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.
LUK 5:11 Después de llevar las barcas a la tierra, dejaron todo y lo siguieron.
LUK 5:12 Cuando Él estaba en una ciudad vio a un leproso. Éste miró a Jesús, se postró y le rogó: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
LUK 5:13 Extendió la mano, lo tocó y le dijo: ¡Quiero, sé limpiado! Al instante la lepra desapareció.
LUK 5:14 Y [Jesús] le mandó: A nadie se lo digas, sino vé, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés ordenó como testimonio para ellos.
LUK 5:15 La fama de Él se difundía más que nunca. Una gran multitud se reunía para oírlo y ser sanados de sus enfermedades.
LUK 5:16 Pero Él [se] retiraba a lugares solitarios y hablaba con Dios.
LUK 5:17 Un día mientras Jesús enseñaba, unos fariseos y maestros de la Ley que habían llegado de Galilea, Judea y Jerusalén, se sentaron a su alrededor. Y [el] poder sanador del Señor estaba con Él.
LUK 5:18 Unos hombres llevaban a un paralítico, y trataron de introducirlo y colocarlo ante Él.
LUK 5:19 Pero al no hallar como llevarlo adentro a causa del gentío, subieron a la azotea y lo descolgaron en la camilla a través de las losas para ubicarlo en el medio delante de Jesús.
LUK 5:20 Al ver la fe de ellos dijo: ¡Hombre, tus pecados te fueron perdonados!
LUK 5:21 Los escribas y los fariseos razonaron: ¿Quién es Éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?
LUK 5:22 Pero Jesús entendió lo que pensaban y les preguntó: ¿Qué razonan ustedes en secreto?
LUK 5:23 ¿Qué es más fácil? ¿Decir: Tus pecados te son perdonados? ¿O decir: Levántate y anda?
LUK 5:24 Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): Te digo: ¡Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa!
LUK 5:25 Al instante se levantó delante de ellos, tomó [la camilla] en la cual estaba acostado, se fue a su casa y glorificaba a Dios.
LUK 5:26 Todos se asombraron. Glorificaban a Dios, se llenaron de temor y decían: ¡Hoy vimos maravillas!
LUK 5:27 Después de esto, salió y vio al publicano Leví sentado en el lugar de los tributos, y le dijo: ¡Sígueme!
LUK 5:28 Se levantó, lo dejó todo y lo seguía.
LUK 5:29 Leví le ofreció un banquete en su casa. Muchos publicanos y otros que estaban reclinados con ellos comían.
LUK 5:30 Los fariseos y escribas de ellos murmuraban contra los discípulos de Jesús: ¿Por qué [ustedes] comen y beben con publicanos y pecadores?
LUK 5:31 Jesús les respondió: Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos.
LUK 5:32 No vine a llamar a justos sino a pecadores para que cambien de mente.
LUK 5:33 Ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan y hablan con Dios con frecuencia, pero los tuyos solo comen y beben.
LUK 5:34 Jesús les preguntó: ¿Pueden ayunar los que atienden al novio mientras el novio está con ellos?
LUK 5:35 Pero vendrán días cuando se les quitará el novio. En aquellos días ayunarán.
LUK 5:36 Les decía también una parábola: Nadie corta un remiendo de un traje nuevo y [lo] pone en un traje viejo. De lo contrario, no solo rasgará lo nuevo, sino no le quedará bien a lo viejo el remiendo procedente de lo nuevo.
LUK 5:37 Nadie echa vino nuevo en odres viejos. De otra manera, el vino nuevo revienta los odres y se derrama, y los odres se pierden.
LUK 5:38 Pero [el ] vino nuevo se echa en odres nuevos.
LUK 5:39 Nadie que bebió añejo desea uno nuevo, porque sabe que el añejo es bueno.
LUK 6:1 Un sábado, Él pasó por los sembrados. Los discípulos arrancaban espigas, las restregaban con las manos y comían.
LUK 6:2 Y algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacen [ustedes] lo que no es lícito los sábados?
LUK 6:3 Jesús les preguntó: ¿Ni siquiera leyeron lo que hizo David cuando él y sus hombres tuvieron hambre?
LUK 6:4 Él entró en la Casa de Dios y tomó los Panes de la Presentación, de los cuales no es lícito comer sino solo a los sacerdotes. Comió y dio a los que estaban con él.
LUK 6:5 El Hijo del Hombre es Señor del sábado.
LUK 6:6 Otro sábado Él entró en la congregación a enseñar. Estaba allí un hombre que tenía [la] mano derecha paralizada.
LUK 6:7 Los escribas y los fariseos lo observaban atentamente para ver si sanaba en sábado, a fin de hallar de qué acusarlo.
LUK 6:8 Pero Él sabía lo que pensaban y mandó al hombre que tenía la mano paralizada: Levántate. Ponte en medio. Y se puso en pie.
LUK 6:9 Entonces Jesús les preguntó: ¿Es lícito en sábado hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o quitarla?
LUK 6:10 Al mirar a todos alrededor, dijo: Extiende tu mano. El hombre lo hizo, y su mano fue restaurada.
LUK 6:11 Pero ellos se llenaron de ira y discutían qué hacer a Jesús.
LUK 6:12 En aquellos días Él subió a la montaña para hablar con Dios, y pasó toda la noche en la conversación con Dios.
LUK 6:13 Cuando amaneció llamó a sus discípulos y escogió a 12 de ellos, a quienes llamó apóstoles:
LUK 6:14 a Simón, a quien llamó Pedro, a su hermano Andrés, también a Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé,
LUK 6:15 Mateo, Tomás, Jacobo, [hijo] de Alfeo, Simón el Zelote,
LUK 6:16 Judas, [hijo] de Jacobo, y Judas Iscariote el traidor.
LUK 6:17 Bajó con ellos y se detuvo en un lugar plano. Una multitud de sus discípulos y del pueblo de Judea, Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
LUK 6:18 acudió a oírlo y para que los sanara. Y los atormentados por espíritus impuros también eran sanados.
LUK 6:19 Toda la multitud procuraba tocarlo, porque salía poder de Él y sanaba a todos.
LUK 6:20 Al levantar sus ojos hacia sus discípulos, decía: Inmensamente felices los pobres, porque de ustedes es el reino de Dios.
LUK 6:21 Inmensamente felices los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Inmensamente felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán.
LUK 6:22 Inmensamente felices serán cuando los hombres los aborrezcan, cuando los excluyan, insulten y rechacen su nombre por causa del Hijo del Hombre.
LUK 6:23 Ese día regocíjense y salten, porque su recompensa será grande en el cielo, pues sus antepasados trataban así a los profetas.
LUK 6:24 Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque [ya] tienen su consuelo!
LUK 6:25 ¡Ay de ustedes, los que están saciados, porque tendrán hambre! ¡Ay de los que ahora ríen, porque lamentarán y llorarán!
LUK 6:26 ¡Ay, cuando todos los hombres digan bien de ustedes, porque así hacían sus antepasados con los falsos profetas!
LUK 6:27 Pero a ustedes quienes me oyen [les] digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los aborrecen,
LUK 6:28 bendigan a los que los maldicen, hablen con Dios a favor de los que los maltratan.
LUK 6:29 Al que te golpea en la mejilla, preséntale también la otra, y al que te quita la ropa externa, no [le] retengas la interna.
LUK 6:30 A todo el que te pide dale, y al que te quite lo tuyo no [le] reclames.
LUK 6:31 Traten a los demás como desean que los traten a ustedes.
LUK 6:32 Pues si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? ¡Aun los pecadores aman a los que los aman!
LUK 6:33 Cuando hagan bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? Los pecadores hacen lo mismo.
LUK 6:34 Cuando presten a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? Los pecadores también se prestan entre ellos para recibir la misma cantidad.
LUK 6:35 Pero amen a sus enemigos y hagan bien. Presten sin esperar algo [a cambio] y su galardón será grande. Serán hijos del Altísimo, porque Él es bondadoso con los ingratos y perversos.
LUK 6:36 Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso.
LUK 6:37 No juzguen, y que de ningún modo sean juzgados. No condenen, y que de ningún modo sean condenados. Perdonen y serán perdonados.
LUK 6:38 Den y recibirán: Medida buena, apretada, sacudida y rebosada darán en su regazo. Porque con [la] medida que miden se les medirá.
LUK 6:39 También les dijo una parábola: ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No se caerán ambos en un hoyo?
LUK 6:40 Un discípulo no es superior a su maestro, pero aquél que recibe el adiestramiento será como su maestro.
LUK 6:41 ¿Por qué miras la concha de grano en el ojo de tu hermano, pero no notas la viga que está en tu propio ojo?
LUK 6:42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja que saque la concha de grano que está en tu ojo, y tú mismo no ves la viga que está en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la concha de grano que está en el ojo de tu hermano!
LUK 6:43 No hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni árbol malo que produzca fruto bueno.
LUK 6:44 Cada árbol es conocido por su propio fruto. No recogen higos de espinos, ni cosechan uvas de una zarza.
LUK 6:45 El hombre bueno del tesoro bueno del corazón saca lo bueno, y el malvado saca lo malvado, porque de [la] abundancia del corazón habla su boca.
LUK 6:46 ¿Por qué me llaman: Señor, Señor, y no hacen lo que digo?
LUK 6:47 Les mostraré a quién es semejante todo el que viene a Mí, oye [mis] Palabras y las practica.
LUK 6:48 Es semejante a un hombre que edificó una casa. Excavó profundamente y puso un cimiento sobre la roca. Hubo una inundación, el torrente embistió contra aquella casa, pero no pudo sacudirla porque estaba bien fundada.
LUK 6:49 Pero el que oye y no practica, es semejante a un hombre que edificó una casa sin cimiento sobre la tierra, contra la cual irrumpió el torrente. Inmediatamente colapsó, y fue grande la ruina de aquella casa.
LUK 7:1 Cuando terminó sus palabras para el pueblo que lo escuchaba, entró en Cafarnaúm.
LUK 7:2 El esclavo de un centurión, a quien éste estimaba mucho, estaba enfermo cerca de la muerte.
LUK 7:3 Al oír con respecto a Jesús, le envió unos ancianos de los judíos para rogarle que fuera y sanara a su esclavo.
LUK 7:4 Cuando ellos se presentaron ante Jesús, le rogaban con insistencia: Es digno de que se le conceda esto,
LUK 7:5 porque ama a nuestra nación, y él mismo nos edificó la congregación judía.
LUK 7:6 Jesús iba con ellos. Pero al llegar cerca de la casa, el centurión envió unos amigos para decirle: Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.
LUK 7:7 Por lo cual, ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, pero da [la] orden, y mi esclavo sanará.
LUK 7:8 Porque aun yo soy hombre que está bajo autoridad. Tengo soldados bajo mi mando y digo a uno: Ve, y va. Y a otro: Ven, y viene. Y a mi esclavo: Haz esto, y [lo] hace.
LUK 7:9 Al oír esto, Jesús lo admiró, y al dar la vuelta, dijo a la gente que lo seguía: ¡Ni aun en Israel hallé una fe tan grande!
LUK 7:10 Cuando los enviados regresaron a la casa, hallaron al esclavo sano.
LUK 7:11 Después fue con sus discípulos y una gran multitud a la ciudad de Naín.
LUK 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, ocurrió que llevaban afuera un difunto, hijo único de una viuda. Mucha gente la acompañaba.
LUK 7:13 Al verla el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores.
LUK 7:14 Se acercó, tocó el féretro, y se detuvieron los que lo llevaban. Y dijo: Joven, te digo: ¡Levántate!
LUK 7:15 El muerto [se] levantó y habló. Y [Jesús] lo entregó a su madre.
LUK 7:16 Un temor dominó a todos. Glorificaban a Dios y decían: ¡Un gran profeta se levantó entre nosotros! ¡Dios visitó a su pueblo!
LUK 7:17 Esta declaración con respecto a Él se difundió por toda Judea y la región circundante.
LUK 7:18 Los discípulos de Juan le informaron todas estas cosas.
LUK 7:19 Juan llamó a dos de sus discípulos y los envió al Señor para preguntarle: ¿Eres Tú el que vendría o esperamos a otro?
LUK 7:20 Cuando los hombres se presentaron ante Él, dijeron: Juan el Bautista nos envió a Ti y preguntó: ¿Eres Tú el que vendría o esperamos a otro?
LUK 7:21 En aquella hora sanó a muchos de enfermedades y dolencias, y de espíritus malignos. A muchos ciegos dio la vista.
LUK 7:22 Él les respondió: Vayan, informen a Juan lo que vieron y oyeron: Ciegos ven, cojos andan, leprosos son limpiados, sordos oyen, muertos son resucitados, se dan las Buenas Noticias a los pobres.
LUK 7:23 Inmensamente feliz el que no se conturbe por causa de Mí.
LUK 7:24 Cuando salieron los mensajeros de Juan, preguntó a la multitud con respecto a él: ¿Qué salieron a ver en el lugar despoblado? ¿Una caña sacudida por el viento?
LUK 7:25 ¿Pero qué salieron a ver? ¿A un hombre vestido con ropas finas? Saben que los que tienen ropa espléndida y viven en deleites están en los palacios reales.
LUK 7:26 ¿Pero qué salieron a ver? ¿A un profeta? Sí, les digo, y mucho más que un profeta.
LUK 7:27 Éste es [aquél] de quien está escrito: Envío mi mensajero delante de Ti Quien aparejará tu camino.
LUK 7:28 Les digo que entre los nacidos de mujeres, ninguno es mayor que Juan, pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
LUK 7:29 Todo el pueblo y los publicanos que oyeron y fueron bautizados por Juan reconocieron la justicia de Dios.
LUK 7:30 Pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios para ellos al no ser bautizados por él.
LUK 7:31 ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y a quién son semejantes?
LUK 7:32 Son semejantes a los muchachos que se sientan en una plaza y gritan unos a otros: ¡Les tocamos la flauta y ustedes no bailaron, entonamos una lamentación y no lloraron!
LUK 7:33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y [ustedes] dijeron: ¡Tiene demonio!
LUK 7:34 Viene el Hijo del Hombre, Quien come y bebe, y dicen: ¡Ahí está un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores!
LUK 7:35 Pero la sabiduría es defendida por todos sus hijos.
LUK 7:36 Uno de los fariseos le rogaba que comiera con él. Al entrar en la casa del fariseo, se reclinó.
LUK 7:37 Ocurrió que una mujer que era pecadora en la ciudad, al saber que estaba reclinado en la casa del fariseo, llevó un alabastro lleno de perfume.
LUK 7:38 [Se] postró detrás y lloraba a sus pies, los regaba con lágrimas, [los] secaba con los cabellos de su cabeza, los besaba y [los] ungía con perfume.
LUK 7:39 Cuando el fariseo que lo invitó vio esto, se decía: Éste, si fuera un profeta sabría quién y qué clase de mujer lo toca, porque es una pecadora.
LUK 7:40 Jesús le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Y él respondió: Dí, Maestro.
LUK 7:41 Un acreedor tenía dos deudores: Uno [le] debía 500 denarios, y el otro 50.
LUK 7:42 Como ellos no tenían con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos lo amará más?
LUK 7:43 Simón respondió: Pienso que aquél a quien perdonó más. Él le dijo: Juzgaste rectamente.
LUK 7:44 Se volvió hacia la mujer y dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa. No me diste agua para mis pies, pero ella riega mis pies con sus lágrimas y [los] seca con sus cabellos
LUK 7:45 No me diste un beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.
LUK 7:46 No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume.
LUK 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados [le] fueron perdonados, porque amó mucho. Pero al que poco se le perdona, poco ama.
LUK 7:48 Y a ella [le] dijo: Los pecados te fueron perdonados.
LUK 7:49 Y los que estaban reclinados con Él se dijeron: ¿Quién es Éste para que perdone pecados?
LUK 7:50 Y Él [le] dijo a la mujer: Tu fe te salvó. Vé en paz.
LUK 8:1 Él iba por ciudades y aldeas. Predicaba y proclamaba las Buenas Noticias del reino de Dios. Lo acompañaban los 12
LUK 8:2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María Magdalena, de quien habían salido siete demonios,
LUK 8:3 Juana, esposa de Chuza, mayordomo de Herodes, Susana y muchas otras que les servían de sus propiedades.
LUK 8:4 Cuando se reunió una gran multitud que acudió a Él de cada ciudad, les habló por medio de una parábola.
LUK 8:5 El sembrador salió a sembrar su semilla. Una [parte] cayó junto al camino, fue pisoteada, y las aves del cielo la comieron.
LUK 8:6 Otra [parte] cayó sobre la roca, y al brotar se secó por no tener humedad.
LUK 8:7 Otra [parte] cayó en medio de las espinas, y cuando creció juntamente con las espinas, la ahogaron.
LUK 8:8 Otra [parte] cayó en la buena tierra, y cuando creció, produjo fruto a ciento por uno. Al decir estas cosas, exclamaba: ¡El que tiene oídos para oír, escuche!
LUK 8:9 Sus discípulos le preguntaban el significado de esta parábola.
LUK 8:10 Él contestó: A ustedes les fue dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás, por parábolas, para que al ver no miren y al oír no entiendan.
LUK 8:11 Esta es, pues, la parábola: La semilla es la Palabra de Dios.
LUK 8:12 La parte que cayó junto al camino son los que oyeron. Luego viene el diablo y quita la Palabra de sus corazones para que no crean y sean salvos.
LUK 8:13 La parte que cayó sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la Palabra con gozo, pero no tienen raíz. Creen por un tiempo, pero cuando llega la prueba [se] apartan.
LUK 8:14 La [parte] que cayó entre las espinas son los que oyeron, pero al seguir su camino, son ahogados por preocupaciones, riquezas y placeres de la vida, y no producen fruto.
LUK 8:15 Pero la [parte] que cae en la buena tierra son los que oyeron la Palabra con corazón recto y bueno, y producen fruto con perseverancia.
LUK 8:16 El que enciende una lámpara no la cubre con una vasija ni [la] mete debajo de la cama, sino la pone sobre un candelero para que los que entran tengan luz.
LUK 8:17 Porque no hay secreto que no se revele, ni [algo] escondido que de ningún modo sea conocido y salga a la luz.
LUK 8:18 Consideren, pues, lo que oyen, porque al que tenga, le será dado, y al que no tenga, aun lo que supone tener le será quitado.
LUK 8:19 Entonces llegaron la madre y los hermanos de Jesús, pero no podían acercarse a Él por causa de la multitud.
LUK 8:20 Y le informaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y desean verte.
LUK 8:21 Él respondió: Mi madre y mis hermanos son los que oyen y practican la Palabra de Dios.
LUK 8:22 Un día Él entró en una barca con sus discípulos y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y salieron al mar.
LUK 8:23 Pero mientras navegaban, se quedó dormido. Una tempestad de viento descendió sobre el lago. Eran anegados y tenían peligro.
LUK 8:24 Entonces lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro, Maestro! ¡Perecemos! Y Él reprendió el viento y las olas. Cesaron y hubo calma.
LUK 8:25 Les preguntó: ¿Dónde está su fe? Atemorizados y asombrados, se preguntaban unos a otros: ¿Quién es Éste que aun manda a los vientos y al agua, y le obedecen?
LUK 8:26 Navegaron hacia la región de los gerasenos, en la ribera opuesta a Galilea.
LUK 8:27 Llegaron a la tierra. De la ciudad les salió al encuentro un varón que tenía demonios, y por mucho tiempo no llevaba ropa ni vivía en una casa, sino entre las tumbas.
LUK 8:28 Cuando vio a Jesús, se postró ante Él y clamó con gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.
LUK 8:29 Porque mandaba al espíritu impuro que saliera del hombre, pues por mucho tiempo se había apoderado de él violentamente. Lo ataban con cadenas y grillos, y lo mantenían bajo guardia. Al romper las cadenas era impulsado por el demonio hacia los lugares desolados.
LUK 8:30 Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él respondió: Legión, porque muchos demonios entraron en él.
LUK 8:31 Le rogaban que no los mandara al abismo.
LUK 8:32 Había allí una piara de muchos cerdos que eran atendidos en la colina. Y le rogaron que les permitiera entrar en ellos, y les permitió.
LUK 8:33 Entonces, al salir los demonios del hombre, entraron en los cerdos. La piara salió precipitada por el despeñadero al lago y se ahogó.
LUK 8:34 Al ver lo sucedido, los que cuidaban los cerdos huyeron e informaron en la ciudad y por las granjas.
LUK 8:35 Salieron a ver lo sucedido y fueron a Jesús. Hallaron al hombre de quien salieron los demonios vestido y en su juicio cabal, sentado a los pies de Jesús. Y se llenaron de temor.
LUK 8:36 Los que vieron les contaron cómo el endemoniado fue sanado.
LUK 8:37 Pero todos los de la región de los gerasenos le rogaron a Jesús que se fuera de su región, pues estaban atemorizados. Él entró en la barca y regresó.
LUK 8:38 El hombre de quien salieron los demonios le rogaba [que le permitiera ]estar con Él. Pero lo despidió y le dijo:
LUK 8:39 Regresa a tu casa y anuncia cuán grandes cosas te hizo Dios. Salió y proclamaba por toda la ciudad las grandes cosas que Jesús le hizo.
LUK 8:40 Al regresar Jesús, la multitud le dio la bienvenida, pues todos lo esperaban.
LUK 8:41 Llegó un hombre llamado Jairo quien era un oficial de la congregación. Se postró a los pies de Jesús y le rogaba que fuera a su casa,
LUK 8:42 porque su única hija, como de 12 años, estaba a punto de morir. Cuando Él iba, la multitud lo apretujaba.
LUK 8:43 Una mujer que había tenido flujo de sangre por 12 años, quien no pudo ser sanada por alguno,
LUK 8:44 se acercó por detrás y tocó el borde de la ropa de Jesús. De inmediato cesó su flujo de sangre.
LUK 8:45 Y Jesús preguntó: ¿Quién me tocó? Y al negar todos, Pedro dijo: Maestro, la multitud te apretuja y te oprime.
LUK 8:46 Pero Jesús contestó: Alguien me tocó, porque Yo comprendí que salió poder de Mí.
LUK 8:47 Entonces la mujer, cuando entendió que la había descubierto, fue temblorosa y se postró ante Él. Confesó delante de todo el pueblo por qué lo tocó, y que fue sanada al instante.
LUK 8:48 Entonces Él le dijo: Hija, tu fe te sanó. Vé en paz.
LUK 8:49 Mientras Él aún hablaba, apareció uno de parte del oficial de la congregación quien dijo: Tu hija murió. Ya no molestes al Maestro.
LUK 8:50 Pero al oírlo, Jesús le dijo: No temas. Solo cree y será sanada.
LUK 8:51 Al entrar en la casa, a ninguno permitió entrar con Él, sino a Pedro, Juan, Jacobo y los padres de la joven.
LUK 8:52 Todos lloraban y se lamentaban por ella. Pero Él dijo: No lloren, porque no murió, sino duerme.
LUK 8:53 [Como estaban ]convencidos de que murió, se burlaban de Él.
LUK 8:54 Pero Él tomó la mano de la niña y clamó: ¡Niña, levántate!
LUK 8:55 El espíritu volvió a ella, y en seguida [se] levantó. [Jesús] ordenó que se le diera de comer.
LUK 8:56 Los padres de la niña quedaron asombrados, pero Él les ordenó que a nadie dijeran lo sucedido.
LUK 9:1 Convocó a los 12, y les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar.
LUK 9:2 Los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar.
LUK 9:3 También les dijo: Nada tomen para el camino: ni bordón, ni mochila, ni pan, ni plata, ni usen doble ropa.
LUK 9:4 A la casa donde lleguen, posen allí hasta que salgan de la ciudad.
LUK 9:5 Donde no los reciban, al salir de allí sacudan el polvo de sus pies, como testimonio contra ellos.
LUK 9:6 Cuando salieron, recorrían una por una las aldeas, anunciaban las Buenas Noticias y sanaban por todas partes.
LUK 9:7 Herodes el tetrarca supo todas las cosas que pasaban y estaba muy perplejo porque algunos decían: Juan resucitó.
LUK 9:8 Otros [afirmaban]: ¡Elías apareció! Y otros: ¡Resucitó uno de los antiguos profetas!
LUK 9:9 Pero Herodes decía: Yo decapité a Juan. ¿Quién es Éste de quien oigo estas cosas? Y procuraba verlo.
LUK 9:10 Al regresar los apóstoles le relataron todo lo que hicieron. Y [Jesús] los tomó consigo y salió en privado a una ciudad llamada Betsaida.
LUK 9:11 Cuando la multitud se enteró, lo siguieron. Él los recibió, les hablaba del reino de Dios y sanaba a los enfermos.
LUK 9:12 El día comenzó a declinar. Los 12 [se] acercaron y le dijeron: Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y granjas de alrededor y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar despoblado.
LUK 9:13 Pero les dijo: Denles ustedes de comer. Ellos respondieron: No tenemos sino cinco panes y dos peces, a menos que nosotros vayamos y compremos comida para todo este pueblo.
LUK 9:14 Porque eran como 5.000 hombres. Entonces mandó a sus discípulos: Que se reclinen en grupos de 50.
LUK 9:15 Así [lo] hicieron y reclinaron a todos.
LUK 9:16 [Él] tomó los cinco panes y los dos peces, miró al cielo y los bendijo. Partió en pedazos y daba a los discípulos para que los sirvieran a la multitud.
LUK 9:17 Todos comieron y se saciaron. Recogieron lo que les sobró: 12 cestos de pedazos.
LUK 9:18 Un día, después que [Jesús] hablaba a solas con Dios, los discípulos estaban con Él y les preguntó: Según la gente, ¿Quién soy Yo?
LUK 9:19 Ellos respondieron: [Unos], Juan el Bautista. Otros, Elías. Otros, un profeta antiguo que resucitó.
LUK 9:20 Les preguntó: ¿Y ustedes, quién dicen que soy? Y respondió Pedro: El Cristo de Dios.
LUK 9:21 Entonces Él les ordenó rigurosamente que a nadie hablaran de esto.
LUK 9:22 El Hijo del Hombre tiene que padecer muchas cosas. Será rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas. Será ejecutado y será resucitado al tercer día.
LUK 9:23 Y decía a todos: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, levante su cruz cada día y sígame.
LUK 9:24 El que quiera salvar su vida, la perderá, y cualquiera que pierda su vida por causa de Mí, la salvará.
LUK 9:25 ¿Qué beneficio obtiene el hombre si gana el mundo entero y se destruye o se pierde?
LUK 9:26 Porque el que se avergüence de Mí y de mis Palabras, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, [la] del Padre y de los santos ángeles.
LUK 9:27 En verdad les digo que algunos de los que están aquí, que de ningún modo sufran muerte hasta que vean el reino de Dios.
LUK 9:28 Unos ocho días después de estas palabras, [Jesús ]tomó a Pedro, Juan y Jacobo y subió a la montaña a hablar con Dios.
LUK 9:29 Mientras Él hablaba con Dios, su rostro cambió y su ropa se volvió blanca y resplandeciente.
LUK 9:30 Súbitamente aparecieron Moisés y Elías, dos varones quienes le hablaban.
LUK 9:31 Aparecieron en esplendor y hablaban de la partida de Él que iba a cumplir en Jerusalén.
LUK 9:32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero al permanecer despiertos, vieron su gloria y a los dos varones que estaban con Él.
LUK 9:33 Cuando ellos se iban, Pedro, sin saber lo que expresaba, dijo a Jesús: Maestro, bueno es que nos quedemos aquí, y [que] hagamos tres enramadas: una para Ti, una para Moisés y una para Elías.
LUK 9:34 Mientras él hablaba, apareció una nube que los cubría. Al entrar ellos en la nube, se atemorizaron.
LUK 9:35 De la nube salió una voz que decía: ¡Este es mi Hijo escogido! ¡Escúchenlo a Él!
LUK 9:36 Al cesar la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y en aquellos días a nadie dijeron lo que vieron.
LUK 9:37 Al día siguiente cuando bajó de la montaña, una gran multitud le salió al encuentro,
LUK 9:38 y un hombre clamó: Maestro, te suplico que veas a mi hijo unigénito.
LUK 9:39 Porque un espíritu lo toma, de repente da alaridos, lo convulsiona, le hace daño y no se aparta de él.
LUK 9:40 Rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no pudieron.
LUK 9:41 Jesús respondió: ¡Oh generación incrédula y depravada! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Trae acá a tu hijo.
LUK 9:42 Cuando él llegaba, el demonio lo tiró al suelo y lo convulsionó. Pero Jesús reprendió al espíritu impuro, sanó al muchacho y lo devolvió a su padre.
LUK 9:43 Todos estaban asombrados de la grandeza de Dios. Mientras admiraban las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
LUK 9:44 Penetren estas Palabras en sus oídos. Porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres.
LUK 9:45 Pero ellos no entendían esta palabra pues les estaba encubierta para que no la entendieran, y temían preguntarle acerca de esto.
LUK 9:46 Entonces discutieron quién de ellos sería el más grande.
LUK 9:47 Pero Jesús entendió lo que pensaban. Tomó un niño, lo puso a su lado
LUK 9:48 y les dijo: Cualquiera que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe. Cualquiera que me recibe, recibe al que me envió. Porque el menor entre ustedes es el mayor.
LUK 9:49 Juan dijo: Maestro, vimos a uno que echaba fuera demonios en tu Nombre. Le prohibimos, porque no sigue con nosotros.
LUK 9:50 Jesús le respondió: No [le] prohíban, porque el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes.
LUK 9:51 Al cumplirse los días de su ascensión, Él afirmó su rostro para ir a Jerusalén.
LUK 9:52 Envió mensajeros delante de Él quienes fueron a una aldea de samaritanos a preparar [hospedaje] para Él.
LUK 9:53 Pero no lo recibieron, porque entendieron que iba a Jerusalén.
LUK 9:54 Cuando los discípulos vieron [esto,] Jacobo y Juan preguntaron: Señor, ¿quieres que ordenemos que descienda fuego del cielo que los consuma?
LUK 9:55 Entonces [Él] dio la vuelta y los reprendió.
LUK 9:56 Y fueron a otra aldea.
LUK 9:57 Cuando iban por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas.
LUK 9:58 Jesús le respondió: Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
LUK 9:59 Y dijo a otro: ¡Sígueme! Pero él respondió: Permíteme primero que vaya [a] enterrar a mi padre.
LUK 9:60 Le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ¡vé, proclama el reino de Dios!
LUK 9:61 Otro le dijo: Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los que están en mi casa.
LUK 9:62 Jesús contestó: Ninguno que pone la mano en un arado y mira atrás, es apto para el reino de Dios.
LUK 10:1 Después de esto, el Señor designó a otros 70, a quienes envió de dos en dos a los lugares a donde Él pensaba ir.
LUK 10:2 Y les decía: La cosecha en verdad es mucha, y los obreros pocos. Hablen, pues, con el Señor de la cosecha para que envíe obreros a su cosecha.
LUK 10:3 ¡Vayan! Consideren que los envío como corderos en medio de lobos.
LUK 10:4 No lleven bolsa de dinero, ni mochila, ni sandalias y a ninguno saluden en el camino.
LUK 10:5 Cuando entren a una casa primeramente digan: ¡Paz sea a esta casa!
LUK 10:6 Si vive ahí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él, y si no, regresará a ustedes.
LUK 10:7 Permanezcan en esa misma casa, coman y beban lo que les den, porque el obrero es digno de su salario. No vayan de casa en casa.
LUK 10:8 En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les sirvan,
LUK 10:9 sanen a los enfermos que estén allí y díganles: El reino de Dios se acercó a ustedes.
LUK 10:10 Pero en cualquier ciudad donde entren y no los reciban, salgan a sus plazas y digan:
LUK 10:11 Les sacudimos aun el polvo de su ciudad que se nos pegó a los pies. Pero sepan esto: El reino de Dios se acercó.
LUK 10:12 Les digo que en el día del juicio será más tolerable [el juicio] para Sodoma que para aquella ciudad.
LUK 10:13 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ustedes, hace tiempo habrían cambiado de mente, sentadas en tela áspera y ceniza.
LUK 10:14 Por tanto el juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para ustedes.
LUK 10:15 Y tú, Cafarnaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? ¡Hasta el infierno te hundirás!
LUK 10:16 El que los oye a ustedes, me oye. El que los rechaza, me rechaza. El que me rechaza, rechaza al que me envió.
LUK 10:17 Los 70 regresaron con gozo y decían: Señor, aun los demonios se nos someten en tu Nombre.
LUK 10:18 Les dijo: [Yo] veía a Satanás que cayó del cielo como un rayo.
LUK 10:19 Recuerden que les di potestad de pisar serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo, y que de ningún modo algo les haga daño.
LUK 10:20 Pero no se regocijen por esto, que los espíritus se les sometan, sino regocíjense porque sus nombres están inscritos en los cielos.
LUK 10:21 En aquella misma hora [se] regocijó muchísimo en el Espíritu Santo y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de sabios e inteligentes y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
LUK 10:22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre. Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarse.
LUK 10:23 Al dar la vuelta hacia los discípulos en privado, les dijo: Inmensamente felices los ojos que ven lo que [ustedes] ven,
LUK 10:24 porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no [lo] vieron, y oír lo que escuchan, y no [lo] escucharon.
LUK 10:25 De repente un doctor de la Ley apareció para probarlo y preguntó: Maestro, ¿qué haré para heredar [la] vida eterna?
LUK 10:26 [Jesús] le preguntó: ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
LUK 10:27 Él contestó: Amarás al Señor [tu] Dios de todo corazón, con toda [tu] alma, con todas [tus] fuerzas, con todo [tu] entendimiento, y a [tu] prójimo como a [ti] mismo.
LUK 10:28 Le dijo: Respondiste correctamente. Haz esto y vivirás.
LUK 10:29 Pero él para justificarse preguntó a Jesús: ¿Quién es mi prójimo?
LUK 10:30 Jesús le respondió: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores. Lo [desnudaron, lo] golpearon, [lo] dejaron medio muerto y huyeron.
LUK 10:31 Un sacerdote bajaba por aquel camino y al verlo, pasó por el lado opuesto.
LUK 10:32 Un levita llegó al lugar y cuando lo vio también pasó por el otro lado.
LUK 10:33 Pero un samaritano que viajaba, pasó cerca de él. Lo vio y fue movido a compasión.
LUK 10:34 Se acercó, le vendó las heridas, les derramó aceite y vino, y lo puso sobre su propia cabalgadura. Lo llevó a un hospedaje y cuidó de él.
LUK 10:35 Cuando salió el día siguiente le dio dos denarios al hospedador y [le] dijo: Cuídalo, y lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.
LUK 10:36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó entre los salteadores?
LUK 10:37 Y él contestó: El que hizo la misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé y haz tú lo mismo.
LUK 10:38 Al proseguir ellos, Él entró a una aldea y una mujer llamada Marta lo hospedó.
LUK 10:39 Ésta tenía una hermana llamada María, que escuchaba la Palabra sentada a los pies del Señor.
LUK 10:40 Pero Marta, quien estaba atareada con muchos quehaceres, se acercó a Él y le dijo: Señor, ¿No te preocupa que mi hermana me dejó servir sola? Dile que me ayude.
LUK 10:41 Entonces el Señor le respondió: Marta, Marta, estás afanada y distraída en muchas cosas,
LUK 10:42 pero solo una es necesaria. María escogió la buena parte, la cual no se le quitará.
LUK 11:1 Cuando Él terminó de hablar con Dios en un lugar, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a hablar con Dios, como Juan enseñó a sus discípulos.
LUK 11:2 Les contestó: Cuando hablen con Dios, digan: Padre, santificado sea tu Nombre. Venga tu reino.
LUK 11:3 Danos hoy nuestro pan de cada día.
LUK 11:4 Perdónanos nuestros pecados porque también nosotros [ya] perdonamos a todo el que nos debe, y no nos metas en prueba.
LUK 11:5 También les dijo: ¿Quién de ustedes tiene un amigo, y va a él a media noche y le dice: Amigo, préstame tres panes,
LUK 11:6 porque un amigo me llegó de camino, y no tengo qué servirle?
LUK 11:7 Y aquél responde desde adentro: No me molestes. Ya cerré la puerta y mis niños están conmigo en la cama. No puedo levantarme y darte.
LUK 11:8 Les digo que, si no [se] levanta [y] le da [lo que pide] por ser su amigo, por su importunidad, se levanta y le da todo lo que necesite.
LUK 11:9 Yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y se les abrirá.
LUK 11:10 Porque todo el que pide, recibe, y el que busca, halla, y al que llama a la puerta, se le abre.
LUK 11:11 ¿A cuál de ustedes [que es] padre, [si] su hijo [le] pide un pescado, le da una serpiente?
LUK 11:12 O si pide un huevo, ¿le da un escorpión?
LUK 11:13 Pues si ustedes, que son malos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡Cuánto más el Padre celestial dará [el] Espíritu Santo a los que lo piden!
LUK 11:14 [Jesús] echó fuera un demonio mudo. Al salir el demonio, el mudo habló, y la multitud quedó asombrada.
LUK 11:15 Pero algunos dijeron: Echa fuera los demonios por Beelzebul, el demonio principal.
LUK 11:16 Otros demandaban de Él una señal del cielo para probarlo.
LUK 11:17 Pero Él conocía los pensamientos de ellos y les dijo: Todo reino dividido contra él mismo es asolado y se derrumba.
LUK 11:18 Si Satanás se dividió contra él mismo, ¿cómo se sostendrá su reino? Pues ustedes dicen que por Beelzebul Yo echo fuera los demonios.
LUK 11:19 Si Yo echo fuera los demonios por Beelzebul, ¿sus hijos por quién los echan fuera? Por esto, ellos los juzgarán a ustedes.
LUK 11:20 Pero si echo fuera los demonios con el dedo de Dios, entonces el reino de Dios vino a ustedes.
LUK 11:21 Cuando el fuerte completamente armado custodia su casa, su propiedad está segura.
LUK 11:22 Pero cuando llega uno más fuerte que él y lo vence, [le] quita su armadura en la cual confiaba y reparte sus despojos.
LUK 11:23 El que no está conmigo, está contra Mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.
LUK 11:24 Cuando el espíritu impuro sale del hombre, va por lugares secos y busca reposo. Al no hallarlo, dice: Regresaré a mi casa de donde salí.
LUK 11:25 Cuando regresa [la] halla barrida y ordenada.
LUK 11:26 Entonces va y toma consigo otros siete espíritus peores que él, entran y habitan allí. Las últimas cosas de aquel hombre son peores que las primeras.
LUK 11:27 Cuando Él hablaba estas cosas, una mujer de la multitud exclamó: ¡Inmensamente feliz el vientre que te llevó y los pechos que mamaste!
LUK 11:28 Pero Él replicó: Más inmensamente felices son los que oyen y guardan la Palabra de Dios.
LUK 11:29 Mientras se aglomeraba la multitud, Él dijo: Esta generación es perversa. Busca una señal, pero solo se le dará la señal de Jonás.
LUK 11:30 Porque como Jonás fue una señal para los ninivitas, así también será el Hijo del Hombre para esta generación.
LUK 11:31 Una reina del Sur se levantará en el juicio contra los varones de esta generación y los condenará, porque vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí está Uno mayor que Salomón.
LUK 11:32 Unos varones ninivitas se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque cambiaron de mente por la predicación de Jonás, y aquí está Uno mayor que Jonás.
LUK 11:33 Nadie que enciende una lámpara la pone en un lugar oculto, o debajo de una caja para medir granos, sino sobre el candelero para que los que entran vean la luz.
LUK 11:34 La lámpara del cuerpo es tu ojo. Cuando tu ojo esté bien, todo tu cuerpo estará iluminado, pero cuando esté mal tu cuerpo estará oscuro.
LUK 11:35 Ten cuidado, pues, no sea que la luz que hay en ti sea oscuridad.
LUK 11:36 Así que, si todo tu cuerpo está iluminado y no tiene ninguna parte oscura, todo será luminoso, como cuando una lámpara te ilumina con [su] fulgor.
LUK 11:37 Mientras hablaba, un fariseo le rogó que comiera con él. Entró y se reclinó.
LUK 11:38 Pero cuando el fariseo lo observó, admiró que no se purificó antes de la comida.
LUK 11:39 Y el Señor le dijo: Ustedes los fariseos limpian lo de fuera del vaso o del plato, pero lo de dentro de ustedes está lleno de robo y perversidad.
LUK 11:40 Insensatos, el que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
LUK 11:41 Más bien den de lo que está adentro como obra de caridad y entonces todo les será limpio.
LUK 11:42 Pero ¡ay de ustedes, los fariseos! Porque diezman la menta, la ruda y toda hortaliza, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Era necesario practicar esto sin descuidar aquello.
LUK 11:43 ¡Ay de ustedes, los fariseos! Porque aman el puesto de honor en las congregaciones y las salutaciones en las plazas.
LUK 11:44 ¡Ay de ustedes! Porque son como los sepulcros que no se ven y los hombres que caminan encima no [lo] saben.
LUK 11:45 Entonces uno de los doctores de la Ley le respondió: Maestro, al decir estas cosas también nos ofendes a nosotros.
LUK 11:46 Y Él contestó: ¡Ay de ustedes, los doctores de la Ley! Porque abruman a los hombres con cargas difíciles de llevar, pero ustedes ni siquiera las tocan con uno de sus dedos.
LUK 11:47 ¡Ay de ustedes! Porque construyen sepulcros a los profetas que sus antepasados mataron.
LUK 11:48 Así que son testigos y consentidores de las obras de sus antepasados. Porque ciertamente ellos los mataron, y ustedes edifican [sus sepulcros].
LUK 11:49 Por esto también la sabiduría de Dios dijo: Les enviaré profetas y apóstoles. Matarán y perseguirán a algunos de ellos,
LUK 11:50 para que la sangre derramada de todos los profetas desde la creación del mundo se demande de esta generación,
LUK 11:51 desde [la] sangre de Abel hasta [la] sangre de Zacarías, quien fue asesinado entre el altar y la Casa [de Dios]. Ciertamente les digo, será demandada de esta generación.
LUK 11:52 ¡Ay de ustedes, los doctores de la Ley, porque quitaron la llave del conocimiento! Ustedes no entraron e impidieron a los que querían entrar.
LUK 11:53 Cuando Él salió de allí, los escribas y los fariseos actuaron de manera hostil y lo interrogaron con respecto a muchas cosas.
LUK 11:54 Lo asechaban para atrapar algo que dijera.
LUK 12:1 Entretanto, al reunirse una multitud de miles y miles, hasta pisotearse unos a otros, comenzó a decir primero a sus discípulos: Guárdense de la levadura de los fariseos, que es una hipocresía.
LUK 12:2 Nada hay encubierto que no sea descubierto, ni oculto que no sea conocido.
LUK 12:3 Por tanto lo que dijeron ustedes en la oscuridad será oído en la luz, y lo que hablaron al oído en los aposentos más secretos será pregonado en las azoteas.
LUK 12:4 Les digo, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo, y después no tienen como hacer algo peor.
LUK 12:5 Les advertiré a quién deben temer: Teman a Aquél que mata y tiene poder para echar en el infierno. Sí, les digo: teman a Éste.
LUK 12:6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos pequeñas monedas? Y ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.
LUK 12:7 Aun los cabellos de la cabeza de ustedes están contados. No teman, ustedes valen más que muchos pajarillos.
LUK 12:8 Les digo: Todo aquel que me confiese delante de los hombres, el Hijo del Hombre lo confesará delante de los ángeles de Dios,
LUK 12:9 pero el que me niegue delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios.
LUK 12:10 A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del Hombre se le perdonará, pero el que blasfeme contra el Santo Espíritu no será perdonado.
LUK 12:11 Cuando los arrastren a las congregaciones, a los magistrados y a las autoridades, no se preocupen de cómo defenderse o qué dirán,
LUK 12:12 porque el Santo Espíritu les enseñará en aquella hora lo que deben decir.
LUK 12:13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, dí a mi hermano que comparta la herencia conmigo.
LUK 12:14 Él le respondió: Hombre, ¿quién me nombró juez o partidor entre ustedes?
LUK 12:15 Y les dijo: Tengan cuidado y guárdense de toda avaricia, porque aunque alguno tenga más que suficiente, su vida no depende de las cosas que posee.
LUK 12:16 Les narró una parábola: La tierra de un hombre rico produjo mucho fruto.
LUK 12:17 Él razonaba: ¿Qué haré? Porque no tengo donde recoger mis frutos.
LUK 12:18 Esto haré: derribaré mis graneros, [los] edificaré más grandes y allí guardaré mis granos y mis bienes.
LUK 12:19 Y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años. Repósate, come, bebe y regocíjate.
LUK 12:20 Pero Dios le dijo: ¡Insensato! Esta noche piden tu alma, y lo que guardaste, ¿para quién será?
LUK 12:21 Así es el que atesora para él y no es rico para Dios.
LUK 12:22 Y dijo a los discípulos: Por esto les digo: No se preocupen por la vida ni por el cuerpo: qué comerán y qué vestirán.
LUK 12:23 Porque la vida es [más] que la comida, y el cuerpo más que la ropa.
LUK 12:24 Consideren los cuervos, que no siembran ni cosechan, ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves!
LUK 12:25 ¿Quién de ustedes puede por la preocupación añadir unos centímetros al trayecto de su vida?
LUK 12:26 Entonces si no pueden hacer lo mínimo, ¿por qué se preocupan por lo demás?
LUK 12:27 Consideren cómo crecen los lirios. No trabajan ni hilan. Ni Salomón con todo su esplendor se vistió como uno de éstos.
LUK 12:28 Si Dios viste así la hierba que hoy está en [el] campo y mañana se echa al horno, ¡cuánto más a ustedes, [los] de poca fe!
LUK 12:29 Ustedes, pues, no busquen qué comer o qué beber, ni estén ansiosos,
LUK 12:30 porque la gente del mundo busca todas estas cosas, pero el Padre de ustedes sabe que las necesitan.
LUK 12:31 Más bien busquen el reino de Él, y todas estas cosas se les añadirán.
LUK 12:32 No temas, rebaño pequeño, porque tu Padre resolvió darles el reino.
LUK 12:33 Vendan sus posesiones y den limosna. Háganse carteras que no envejecen, tesoro inagotable en los cielos, donde ladrón no se acerca ni polilla destruye,
LUK 12:34 porque donde está tu tesoro, allí también está tu corazón.
LUK 12:35 Estén atadas sus cinturas y encendidas sus lámparas.
LUK 12:36 Sean semejantes a hombres que esperan cuando su señor regrese de las bodas, para que le abran de inmediato cuando llegue y llame a la puerta.
LUK 12:37 Inmensamente felices aquellos esclavos quienes velen cuando venga el señor. En verdad les digo que se alistará, dirá que se reclinen y les servirá.
LUK 12:38 Si viene en la segunda vigilia o en la tercera, si encuentra aquellos esclavos despiertos, serán inmensamente felices.
LUK 12:39 Pero sepan que si el amo de la casa supiera a qué hora viene el ladrón, no dejaría que se le invadiera.
LUK 12:40 También ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre viene a una hora inesperada.
LUK 12:41 Entonces Pedro preguntó: Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?
LUK 12:42 El Señor respondió: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor coloca sobre su casa para darles su ración a tiempo?
LUK 12:43 Inmensamente feliz aquel esclavo quien esté ocupado en su labor cuando venga su señor.
LUK 12:44 En verdad les digo que lo designará mayordomo de todos sus bienes.
LUK 12:45 Pero si aquel esclavo razona: Mi señor demora en venir, y comienza a golpear a los demás esclavos, a comer, beber y embriagarse,
LUK 12:46 vendrá el señor de aquel esclavo un día y a una hora cuando no lo espera. Lo castigará con severidad y lo pondrá con los infieles.
LUK 12:47 Aquel esclavo que conoció la voluntad de su señor, y no se preparó ni hizo conforme a la voluntad de éste, será azotado mucho.
LUK 12:48 Pero el que no [la] conoció, aunque hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco. Porque a todo aquel a quien fue dado mucho, mucho se le demandará. Al que encomendaron mucho, mucho más le pedirán.
LUK 12:49 Vine a echar fuego sobre la tierra. ¿Qué más quiero, si ya fue encendido?
LUK 12:50 De un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y cómo me angustio hasta que se cumpla!
LUK 12:51 ¿Piensan ustedes que vine a establecer paz en la tierra? No, sino más bien disensión.
LUK 12:52 Porque desde ahora, cinco en una casa estarán divididos: tres en contra de los otros dos.
LUK 12:53 Se dividirán padre contra hijo e hijo contra padre, madre contra hija e hija contra madre, suegra contra nuera y nuera contra suegra.
LUK 12:54 Decía también a la multitud: Cuando [ustedes] ven una nube que sale del occidente, de inmediato dicen: Viene un aguacero, y así sucede.
LUK 12:55 Y cuando sopla un viento del sur dicen: Habrá un día caliente, y sucede.
LUK 12:56 ¡Hipócritas! Saben analizar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿y cómo no analizaron este tiempo?
LUK 12:57 ¿Por qué no juzgan ustedes lo justo?
LUK 12:58 Cuando vas con tu adversario ante un magistrado, esfuérzate para reconciliarte con él en el camino, no sea que te arrastre ante el juez, y éste te entregue al alguacil y él te meta en una cárcel.
LUK 12:59 Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.
LUK 13:1 En la misma ocasión estaban presentes algunos que le informaron [a Jesús] sobre unos galileos cuya sangre Pilato mezcló con los sacrificios de ellos.
LUK 13:2 [Jesús] les preguntó: ¿Piensan ustedes que aquellos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque sufrieron esas cosas?
LUK 13:3 No. Más bien, si ustedes no cambian de mente, todos perecerán de igual manera.
LUK 13:4 O aquellos 18 sobre quienes cayó la torre en Siloé y los mató, ¿piensan que ellos eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
LUK 13:5 No. Más bien, si ustedes no cambian de mente todos perecerán del mismo modo.
LUK 13:6 Les narró esta parábola: Alguien tenía una higuera plantada en su huerto. Fue a buscar fruto en ella y no [lo] halló.
LUK 13:7 Y dijo al jardinero: Mira, hace tres años vengo a buscar fruto en esta higuera y no [lo] hallo. ¡Córtala para que no inutilice la tierra!
LUK 13:8 El jardinero respondió: Señor, déjala aún este año, hasta que cave alrededor de ella y [le] eche abono.
LUK 13:9 Si se ve que va a producir fruto, [bien], y si no, la cortas.
LUK 13:10 Un sábado enseñaba en una congregación de los judíos.
LUK 13:11 Una mujer que había estado enferma 18 años estaba [allí] encorvada y no podía levantarse.
LUK 13:12 Cuando Jesús la vio, [la] llamó y le dijo: ¡Mujer, quedas libre de tu enfermedad!
LUK 13:13 Le impuso las manos. Al instante se enderezó y glorificaba a Dios.
LUK 13:14 Pero el jefe de la congregación se indignó porque Jesús sanó en sábado y decía a la multitud: Hay seis días en los cuales uno debe trabajar. En éstos vengan y sean sanados, y no en sábado.
LUK 13:15 Entonces el Señor le respondió: ¡Hipócritas! ¿Cada uno de ustedes no desata su buey o el asno del establo en sábado y lo lleva a beber?
LUK 13:16 A ésta hija de Abraham, a quien Satanás ató por 18 años, ¿no le era necesario ser liberada de esta atadura en sábado?
LUK 13:17 Al decir estas cosas, todos los que se le oponían quedaban humillados, pero todo el pueblo se regocijaba por las cosas espléndidas que Él hacía.
LUK 13:18 Por tanto dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué lo compararé?
LUK 13:19 Es semejante a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerto. Creció y se convirtió en un árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
LUK 13:20 Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios?
LUK 13:21 Es semejante a [la] levadura que una mujer echó en tres medidas de harina hasta que todo fue leudado.
LUK 13:22 En su viaje a Jerusalén, [Jesús] enseñaba en las ciudades y aldeas por donde pasaba.
LUK 13:23 Y alguien le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Él le contestó:
LUK 13:24 Esfuércense a entrar por la puerta angosta, porque muchos procurarán entrar y no podrán.
LUK 13:25 Después que el amo de casa cierre la puerta, aunque [algunos] que estén afuera comiencen a golpearla y digan: Señor, ábrenos, les responderá: No sé quiénes son ustedes.
LUK 13:26 Entonces dirán: Delante de Ti comimos y bebimos, y enseñaste en nuestras plazas.
LUK 13:27 Él les contestará: No sé de dónde son. ¡Apártense de Mí todos, hacedores de injusticia!
LUK 13:28 Allí será el llanto y el crujido de los dientes cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y ustedes sean lanzados fuera.
LUK 13:29 Vendrán del oriente, del occidente, del norte y del sur, y se reclinarán [a comer] en el reino de Dios.
LUK 13:30 Piensen: Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.
LUK 13:31 En aquella hora llegaron unos fariseos que le dijeron: Sal y escápate de aquí porque Herodes quiere matarte.
LUK 13:32 Les dijo: Vayan, digan a aquella zorra: Mira, hoy y mañana echo fuera demonios y realizo sanidades, y al tercer [día] termino mi obra.
LUK 13:33 Pero me es necesario ir hoy, mañana y el día siguiente, porque no es posible que un profeta perezca fuera de Jerusalén.
LUK 13:34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos como una gallina a sus polluelos bajo sus alas, y no quisiste!
LUK 13:35 Consideren que su casa queda desolada. Les digo: Que de ningún modo me verán hasta que digan: ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!
LUK 14:1 Él entró en [la] casa de uno de los principales fariseos a comer pan un sábado. Ellos lo observaban detenidamente.
LUK 14:2 Entonces un hombre que era hidrópico estaba delante de Él.
LUK 14:3 Y Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: ¿Es lícito sanar en sábado o no?
LUK 14:4 Pero ellos callaron. Lo tomó, lo sanó y lo despidió.
LUK 14:5 Les dijo: ¿A quién de ustedes se le cae un hijo o un buey en un pozo y no se apresura a sacarlo en sábado?
LUK 14:6 Y no pudieron responderle.
LUK 14:7 Al ver que ellos escogían los puestos de honor, les narró una parábola:
LUK 14:8 Cuando seas invitado a una fiesta de bodas, no te reclines en el puesto de honor, no sea que otro más honorable que tú sea invitado por él,
LUK 14:9 y al llegar el que te invitó [a ti] y a él, te diga: Da lugar a éste, y entonces ocuparás avergonzado el último lugar.
LUK 14:10 Pero cuando seas invitado, reclínate en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó, te diga: Amigo, pasa más adelante. Entonces serás honrado delante de todos los que se reclinan contigo.
LUK 14:11 Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
LUK 14:12 Decía también al que lo invitó: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites a tus amigos, hermanos, parientes, ni vecinos ricos, no sea que también ellos a su vez te inviten y tengas recompensa.
LUK 14:13 Pero cuando hagas un banquete, invita a pobres, mancos, cojos, ciegos,
LUK 14:14 y serás inmensamente feliz, pues no tienen cómo retribuirte, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.
LUK 14:15 Al oírlo, uno de los reclinados le dijo: Inmensamente feliz cualquiera que coma pan en el reino de Dios.
LUK 14:16 Él le contestó: Un hombre preparaba una gran cena e invitó a muchos.
LUK 14:17 A la hora de la cena envió a su esclavo a decir a los invitados: ¡Vengan, porque ya está preparada!
LUK 14:18 Pero todos igualmente comenzaron a excusarse. El primero le dijo: Compré un campo y necesito ir a verlo. Te ruego que me disculpes.
LUK 14:19 Otro dijo: Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes.
LUK 14:20 Y otro dijo: Me casé, y por esto no puedo ir.
LUK 14:21 Cuando el esclavo regresó, informó esto a su señor. Entonces el amo de casa se enojó y dijo a su esclavo: ¡Sal pronto por las calles y callejones de la ciudad y trae acá a los pobres, mancos, ciegos y cojos!
LUK 14:22 Luego el esclavo dijo: Señor, hice lo que ordenaste y aún hay lugar.
LUK 14:23 Y el señor ordenó al esclavo: Vé por los caminos y senderos. Impúlsalos a entrar para que se llene mi casa.
LUK 14:24 Porque les digo que ninguno de aquellos que fueron invitados probará mi cena.
LUK 14:25 Iba con Él una gran multitud, y al dar la vuelta, les dijo:
LUK 14:26 Si alguno viene a Mí, y no aborrece a padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas, y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo.
LUK 14:27 Cualquiera que no levanta su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
LUK 14:28 Porque ¿quién de ustedes que quiere edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, si tiene para terminarla?
LUK 14:29 No sea que, después de poner el cimiento, y no poder terminarla, todos los que observan comiencen a burlarse:
LUK 14:30 Este hombre comenzó a edificar, pero no pudo terminar.
LUK 14:31 ¿O cuál rey que marcha a enfrentar en batalla a otro rey, no se sienta primero a planificar si es capaz de enfrentar con 10.000 al que viene contra él con 20.000?
LUK 14:32 Y si no puede, cuando aún está lejos de él, le envía una delegación y solicita condiciones de paz.
LUK 14:33 Así pues, cualquiera de ustedes que no se despoje de todas sus posesiones no puede ser mi discípulo.
LUK 14:34 Buena es la sal, pero si la sal se desvanece, ¿con qué será sazonada?
LUK 14:35 Ni para una tierra, ni para una pila de abono es útil. La botan. El que tiene oídos para oír, escuche.
LUK 15:1 Entonces muchos publicanos y pecadores se acercaban para oírlo.
LUK 15:2 Los fariseos y los escribas refunfuñaban: Éste recibe a pecadores y come con ellos.
LUK 15:3 Entonces les presentó esta parábola:
LUK 15:4 ¿Cuál hombre de ustedes que tenga 100 ovejas, y pierda una, no deja las 99 en un lugar solitario y va tras la perdida, hasta que la halle?
LUK 15:5 Y después de hallarla, se regocija y [la] pone sobre sus hombros.
LUK 15:6 Al regresar a casa, reúne a los amigos y vecinos, y les dice: ¡Regocíjense conmigo, porque hallé mi oveja perdida!
LUK 15:7 Les digo que así habrá [más] gozo en el cielo por un pecador que cambia de mente que por 99 justos que no tienen necesidad de cambio de mente.
LUK 15:8 ¿O cuál mujer que tiene diez dracmas, cuando pierda una, no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que [la] halla?
LUK 15:9 Cuando la halla, reúne a las amigas y vecinas y les dice: ¡Regocíjense conmigo! ¡Hallé la dracma que había perdido!
LUK 15:10 Así les digo, habrá gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que cambia de mente.
LUK 15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos.
LUK 15:12 El menor dijo al padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y él les repartió la propiedad.
LUK 15:13 Unos pocos días más tarde, el hijo menor recogió sus cosas, salió hacia una región lejana y allí malgastó sus bienes en una vida perdida.
LUK 15:14 Después de malgastar todo, llegó una hambruna severa en aquella región, y él comenzó a tener necesidad.
LUK 15:15 Fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella región, quien [lo] envió a sus campos a apacentar cerdos.
LUK 15:16 Ansiaba saciarse con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
LUK 15:17 Entonces reflexionaba y decía: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen superabundancia de pan, y yo aquí me muero de hambre!
LUK 15:18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y contra ti.
LUK 15:19 No soy digno de que me llames tu hijo. Recíbeme como uno de tus jornaleros.
LUK 15:20 Se levantó y regresó a su padre. Cuando él estaba aún muy distante, su padre lo vio y tuvo compasión de él. Corrió, lo abrazó y lo besó.
LUK 15:21 El hijo le habló: Padre, pequé contra el cielo y contra ti. No soy digno de que me llames tu hijo.
LUK 15:22 Pero el padre ordenó a sus esclavos: ¡Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo, y pongan un anillo en su mano y sandalias en sus pies!
LUK 15:23 ¡Traigan el becerro gordo y mátenlo! ¡Comamos y regocijémonos!
LUK 15:24 Porque este hijo mío estaba muerto y revivió. Estaba perdido y fue hallado. Y comenzaron a regocijarse.
LUK 15:25 Cuando el hijo mayor regresaba del campo, se acercó a la casa y oyó música y danza.
LUK 15:26 Llamó a uno de los esclavos y le preguntó qué ocurría.
LUK 15:27 Él le contestó: Tu hermano regresó, y tu padre sacrificó el becerro gordo, porque lo recibió sano.
LUK 15:28 Entonces se enojó y no quería entrar. Así que su padre salió y le rogaba.
LUK 15:29 Él respondió: Mira, padre, te he servido muchos años como esclavo y jamás te desobedecí, y nunca me diste un cabrito para disfrutarlo con mis amigos,
LUK 15:30 pero cuando vino este hijo tuyo quien consumió tu hacienda con prostitutas, le mataste el becerro gordo.
LUK 15:31 Entonces él le contestó: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
LUK 15:32 Pero era necesario regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y revivió, estaba perdido y se halló.
LUK 16:1 Dijo también a los discípulos: Un rico tenía un mayordomo quien fue acusado de malgastar los bienes de su señor.
LUK 16:2 Lo llamó y le preguntó: ¿Qué es esto que oigo con respecto a ti? Rinde la cuenta de tu mayordomía, porque ya no puedes ser mayordomo.
LUK 16:3 Entonces el mayordomo se dijo: ¿Qué haré porque mi señor me quita la mayordomía? No puedo cavar. Me da avergüenza mendigar.
LUK 16:4 Sé lo que haré para que cuando se me quite la mayordomía me reciban en las casas de ellos.
LUK 16:5 Llamó a cada uno de los deudores de su señor y preguntó al primero: ¿Cuánto debes a mi señor?
LUK 16:6 Él contestó: 100 barriles de aceite. Y el mayordomo le dijo: Toma las facturas, siéntate pronto y escribe 50.
LUK 16:7 Luego preguntó a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él respondió: 100 medidas de trigo. Le dijo: Toma las facturas y escribe 80.
LUK 16:8 El señor elogió al mayordomo de la injusticia porque actuó sagazmente. Porque con respecto a su generación, los hijos de este siglo son más sagaces que los hijos de la luz.
LUK 16:9 Yo les digo: Consigan amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando falte [algo], los reciban en las moradas eternas.
LUK 16:10 El que es fiel en lo muy poco, también es fiel en lo mucho, y el que en lo muy poco es injusto, también en lo mucho es injusto.
LUK 16:11 Así que, si en la riqueza injusta no fueron fieles, ¿quién les confiará lo verdadero?
LUK 16:12 Y si en lo ajeno no fueron fieles, ¿quién les dará a ustedes lo que le pertenece a él?
LUK 16:13 Ningún esclavo doméstico puede servir como esclavo a dos señores, porque despreciará al uno y apreciará al otro, o estimará al uno y desestimará al otro. No pueden servir como esclavos a Dios y a la riqueza injusta.
LUK 16:14 Los fariseos, quienes eran amigos del dinero, oían todo esto y se burlaban de Él.
LUK 16:15 Entonces les dijo: Ustedes se declaran justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones, porque lo sublime entre hombres, delante de Dios es repugnancia.
LUK 16:16 La Ley y los profetas se proclamaron hasta Juan. Desde entonces se proclama el reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él.
LUK 16:17 Pero es más fácil que desaparezcan el cielo y la tierra que caiga un trazo de [una] letra de la Ley.
LUK 16:18 Todo el que repudia a su esposa y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada, adultera.
LUK 16:19 Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino y se regocijaba con esplendidez cada día.
LUK 16:20 Un mendigo llamado Lázaro, cubierto de llagas, era colocado a su puerta.
LUK 16:21 Deseaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico. Aun los perros llegaban y le lamían las llagas.
LUK 16:22 Sucedió que murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado.
LUK 16:23 Cuando estaba en tormentos en el infierno levantó sus ojos y vio a Abraham desde lejos y a Lázaro en el seno de él.
LUK 16:24 Clamó: Padre Abraham, ten misericordia de mí. Envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.
LUK 16:25 Abraham le contestó: Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también los males. Pero ahora es consolado aquí, y tú atormentado.
LUK 16:26 Además de todo esto, entre nosotros y ustedes fue establecida una gran sima, de modo que los que quieren cruzar de aquí a ustedes no puedan, ni de allá cruzar hacia nosotros.
LUK 16:27 Entonces exclamó: Padre, te ruego que lo envíes a la casa de mi padre,
LUK 16:28 porque tengo cinco hermanos, para que les advierta a fin de que no vengan ellos a este lugar de tormento.
LUK 16:29 Y Abraham respondió: A Moisés y a los profetas tienen. ¡Óiganlos!
LUK 16:30 Entonces él dijo: No, padre Abraham. Pero si alguno de [los] muertos fuera a ellos, cambiarán su mente.
LUK 16:31 Y le contestó: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán si alguno apareciera de entre [los] muertos.
LUK 17:1 Entonces dijo a sus discípulos: Es imposible que no vengan las conturbaciones, pero ¡ay de aquél por medio de quien vienen!
LUK 17:2 Es mejor para él si se le cuelga una piedra de molino al cuello y se lanza al mar, que conturbar a uno de estos pequeños.
LUK 17:3 Tengan cuidado de ustedes mismos. Cuando peque tu hermano, repréndelo, y si cambia de mente, perdónalo.
LUK 17:4 Si siete veces al día peca contra ti, y siete veces vuelve a ti y dice: Cambio de mente. Perdónalo.
LUK 17:5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos [la] fe.
LUK 17:6 Entonces el Señor dijo: Si [ustedes] tienen fe como un grano de mostaza, dirían al sicómoro: ¡Desarráigate y plántate en el mar! Y les obedecería.
LUK 17:7 ¿Quién de ustedes tiene un esclavo que ara o pastorea, y al llegar [éste] del campo, le dice: Pasa de inmediato, reclínate?
LUK 17:8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, átate el delantal y sírveme hasta que coma y beba yo, y después de esto comerás y beberás tú?
LUK 17:9 ¿Da gracias al esclavo porque hizo lo que se le ordenó?
LUK 17:10 Así también ustedes, cuando hagan todas las cosas que se les ordenan, digan: Somos esclavos inútiles. Hicimos lo que debíamos hacer.
LUK 17:11 Cuando iba hacia Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
LUK 17:12 Cuando Él entró en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, quienes se pararon a una distancia.
LUK 17:13 Gritaron: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
LUK 17:14 Al verlos dijo: ¡Vayan, muéstrense a los sacerdotes! Sucedió que cuando iban fueron limpiados.
LUK 17:15 Uno de ellos, al ver que fue sanado, regresó y glorificaba a Dios a gran voz.
LUK 17:16 Se postró a sus pies y le daba gracias. Era un samaritano.
LUK 17:17 Jesús le preguntó: ¿No fueron limpiados los diez? ¿Dónde están los nueve?
LUK 17:18 ¿No regresaron a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?
LUK 17:19 Y le dijo: Levántate, vete. Tu fe te salvó.
LUK 17:20 Al ser interrogado por los fariseos sobre cuándo viene el reino de Dios, les respondió: El reino de Dios no viene con advertencia,
LUK 17:21 ni dirán: ¡Miren, está aquí! O: ¡Miren, está allí! Porque aquí en medio de ustedes está el reino de Dios.
LUK 17:22 Entonces dijo a los discípulos: Vendrán días cuando ustedes anhelarán ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no [lo] verán.
LUK 17:23 Y les dirán: ¡Miren, está aquí! ¡Miren, está allí! No vayan, ni persigan.
LUK 17:24 Como el resplandor del relámpago brilla desde un extremo del cielo hasta el otro, así será el Hijo del Hombre.
LUK 17:25 Pero primero le es necesario padecer mucho y ser rechazado por esta generación.
LUK 17:26 Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre:
LUK 17:27 Comían, bebían, se casaban y se daban en matrimonio, hasta el día cuando Noé entró en el arca. Vino el diluvio y destruyó a todos.
LUK 17:28 Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban.
LUK 17:29 Pero el día cuando Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y destruyó a todos.
LUK 17:30 Así será el día cuando el Hijo del Hombre se manifieste.
LUK 17:31 En aquel día, el que esté en la azotea y sus bienes en la casa, no baje a tomarlos. El que [esté] en el campo, igualmente, no vuelva a las cosas de atrás.
LUK 17:32 Recuerden a la esposa de Lot.
LUK 17:33 Cualquiera que procure preservar su vida, la perderá, y cualquiera que la pierda, [la] preservará.
LUK 17:34 Les digo: Aquella noche estarán dos en una cama: uno será tomado y otro será dejado.
LUK 17:35 Dos molerán en el mismo lugar: una será tomada y otra será dejada. [[
LUK 17:36 ]]
LUK 17:37 Le preguntaron: ¿Dónde, Señor? Él les contestó: Donde esté el cadáver, allí también se reunirán los buitres.
LUK 18:1 Les narró también una parábola con respecto a la necesidad de hablar ellos siempre con Dios y no desmayar:
LUK 18:2 Había un juez en una ciudad que no temía a Dios ni respetaba a hombre.
LUK 18:3 Había también una viuda en aquella ciudad que iba ante él y decía: Hazme justicia contra mi oponente.
LUK 18:4 No quería por un tiempo, pero después de esto se dijo: Aunque no temo a Dios, ni respeto a hombre,
LUK 18:5 por cuanto esta viuda me causa molestia, le haré justicia, no sea que al venir de continuo me agote la paciencia.
LUK 18:6 Y dijo el Señor: Oigan al juez injusto.
LUK 18:7 ¿Dios de ningún modo hará la justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche? ¿Demorará en responderles?
LUK 18:8 Les digo que con prontitud les hará justicia. Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará la fe en la tierra?
LUK 18:9 Narró esta parábola a unos que confiaban en ellos mismos como justos y menospreciaban a los demás:
LUK 18:10 Dos hombres subieron al Templo a hablar con Dios: el uno fariseo y el otro publicano.
LUK 18:11 El fariseo se puso en pie y hablaba consigo mismo: Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.
LUK 18:12 Ayuno dos veces [por] semana y doy diezmo de todo lo que me gano.
LUK 18:13 Pero el publicano, situado lejos, no quería ni aun levantar los ojos al cielo, sino golpeaba su pecho y decía: ¡Dios, compadécete de mí, pecador!
LUK 18:14 Les digo que éste bajó a su casa justificado y no el otro, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
LUK 18:15 Le presentaban también los niños para que los tocara. Al ver esto, los discípulos los reprendían.
LUK 18:16 Pero Jesús los llamó y les dijo: Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de Dios.
LUK 18:17 En verdad les digo: El que no reciba el reino de Dios como un niño, que de ningún modo entre en él.
LUK 18:18 Un dignatario le preguntó: Maestro bueno, ¿qué hago para heredar [la] vida eterna?
LUK 18:19 Jesús le preguntó: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno solo: Dios.
LUK 18:20 Sabes los Mandamientos: No adulteres, no asesines, no robes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.
LUK 18:21 Y él respondió: Todo esto guardé desde [la] juventud.
LUK 18:22 Cuando Jesús lo oyó le dijo: Aún te falta uno: Vende todo lo que tienes. Repártelo a los pobres y tendrás un tesoro en [el] cielo. Y ven, sígueme.
LUK 18:23 Cuando oyó esto se entristeció profundamente porque era muy rico.
LUK 18:24 Jesús lo miró y dijo: ¡Cuán difícilmente entran los ricos en el reino de Dios!
LUK 18:25 Es más fácil pasar un camello por un ojo de aguja que entrar un rico en el reino de Dios.
LUK 18:26 Entonces los que lo oyeron le preguntaron: ¿Quién puede ser salvo?
LUK 18:27 Y Él respondió: Lo imposible para [los] hombres es posible para Dios.
LUK 18:28 Luego Pedro le dijo: Mira: Nosotros dejamos todo y te seguimos.
LUK 18:29 Entonces Él les contestó: En verdad les digo que nadie hay que deje casa, esposa, hermanos, padres o hijos por causa del reino de Dios
LUK 18:30 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en la era que viene, [la] vida eterna.
LUK 18:31 [Jesús] tomó consigo a los 12 y les dijo: Miren, subimos a Jerusalén. Se cumplirán todas las cosas que fueron escritas por los profetas con respecto al Hijo del Hombre.
LUK 18:32 Porque será entregado a los gentiles, ridiculizado, maltratado, escupido,
LUK 18:33 y después de azotarlo, lo asesinarán. Pero al tercer día será resucitado.
LUK 18:34 Ellos nada de esto entendieron. Esta Palabra era oculta de ellos. No entendían lo que se les decía.
LUK 18:35 Cuando [Él] se acercó a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino y mendigaba.
LUK 18:36 Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué sería aquello,
LUK 18:37 y le informaron: Que viene Jesús el Nazareno.
LUK 18:38 Entonces gritó: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
LUK 18:39 Y los que iban delante lo reprendían para que callara. Pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
LUK 18:40 Entonces Jesús se detuvo y pidió que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó:
LUK 18:41 ¿Qué quieres que te haga? Y él contestó: Señor, que vea.
LUK 18:42 Jesús le ordenó: Ve. Tu fe te salvó.
LUK 18:43 Al instante vio. Lo seguía y glorificaba a Dios. Cuando todo el pueblo lo vio, alabó a Dios.
LUK 19:1 Cuando [Jesús] entró en Jericó, iba por la ciudad.
LUK 19:2 Ocurrió que un hombre llamado Zaqueo, quien era rico y jefe de publicanos,
LUK 19:3 procuraba ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud porque era pequeño de estatura.
LUK 19:4 Entonces corrió adelante y trepó a un sicómoro para verlo, pues iba a pasar por allí.
LUK 19:5 Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja pronto, porque voy a reposar hoy en tu casa.
LUK 19:6 Él [se] apresuró, bajó y con gozo lo recibió.
LUK 19:7 Pero al ver [esto], todos refunfuñaban: Entró a reposar con un pecador.
LUK 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes doy a [los] pobres, y si en algo extorsioné a alguno, [lo] devuelvo cuadruplicado.
LUK 19:9 Jesús le dijo: Hoy vino [la] salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham.
LUK 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
LUK 19:11 Por cuanto Él estaba cerca de Jerusalén y porque ellos oían esto y pensaban que el reino de Dios ya iba a manifestarse, prosiguió y presentó una parábola:
LUK 19:12 Un hombre noble salió hacia un país lejano a recibir un reino para él, y regresar.
LUK 19:13 Después de llamar a diez de sus esclavos, les dio diez minas y les dijo: Negocien mientras vengo.
LUK 19:14 Pero sus conciudadanos lo aborrecían, y enviaron tras él una delegación para que dijera: No deseamos que éste reine sobre nosotros.
LUK 19:15 Al regresar después de recibir el reino, sucedió que él ordenó llamar a aquellos esclavos a quienes había entregado la plata para saber cuánto ganaron.
LUK 19:16 Entonces llegó el primero y dijo: Señor, tu mina produjo diez minas.
LUK 19:17 Le contestó: ¡Bien hecho, buen esclavo! Por cuanto en lo ínfimo fuiste fiel, ten autoridad sobre diez ciudades.
LUK 19:18 Llegó el segundo y dijo: Señor, tu mina produjo cinco minas.
LUK 19:19 Y dijo a éste: Tú también tendrás autoridad sobre cinco ciudades.
LUK 19:20 El otro llegó y dijo: Señor, aquí está tu mina que tenía guardada en un pañuelo,
LUK 19:21 porque temía, pues eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.
LUK 19:22 Le dijo: Esclavo malo, por lo que dices te juzgo. ¿Sabías que yo soy hombre severo, que tomo lo que no puse y que cosecho lo que no sembré?
LUK 19:23 ¿Entonces por qué no depositaste mi dinero en el banco, y al regresar, yo lo hubiera recibido con intereses?
LUK 19:24 A los presentes les dijo: ¡Quiten la mina a éste y denla al que tiene las diez minas!
LUK 19:25 Y le replicaron: Señor, ¡tiene diez minas!
LUK 19:26 [Contestó]: Les digo que a todo el que tiene se [le] dará, pero [al] que no tiene, aun lo que tiene se [le] quitará.
LUK 19:27 A aquellos enemigos míos que no quisieron que yo reinara sobre ellos, ¡tráiganlos acá y mátenlos delante de mí!
LUK 19:28 Después de decir estas cosas, iba hacia adelante y subía a Jerusalén.
LUK 19:29 Cuando Jesús llegó cerca de Betfagé y Betania, a la Montaña de [Los] Olivos, envió a dos discípulos
LUK 19:30 y les dijo: Vayan a la aldea de enfrente. Al entrar hallarán un pollino atado sobre el cual ninguno montó. Desátenlo y tráiganlo.
LUK 19:31 Si alguien les pregunta por qué lo desatan, digan que el Señor lo necesita.
LUK 19:32 Ellos fueron y hallaron como les dijo.
LUK 19:33 Cuando desataban el pollino, los dueños les preguntaron: ¿Por qué lo desatan?
LUK 19:34 Ellos respondieron: El Señor lo necesita.
LUK 19:35 Llevaron el pollino a Jesús, echaron sus ropas sobre él y montaron a Jesús.
LUK 19:36 Mientras Él avanzaba, ellos tendían sus ropas externas en el camino.
LUK 19:37 Cuando Él se acercaba a la ladera de la Montaña de Los Olivos, la multitud de discípulos comenzó a alabar a Dios a gran voz. Se regocijaba por todos los milagros que vieron
LUK 19:38 y decía: ¡Bendito el Rey que viene en [el] Nombre del Señor! ¡Paz en [el] cielo y gloria en [las] alturas!
LUK 19:39 Algunos fariseos le reclamaron: Maestro, reprende a tus discípulos.
LUK 19:40 Él les respondió: Les digo que si éstos callan, las piedras clamarían.
LUK 19:41 Cuando llegó cerca y vio la ciudad, lloró por ella
LUK 19:42 y dijo: ¡Si tú supieras hoy lo que corresponde a [tu] paz! Pero por ahora no puedes verlo.
LUK 19:43 Porque vendrán días cuando tus enemigos levantarán cerco contra ti, te rodearán, te estrecharán por todas partes,
LUK 19:44 te arrasarán con tus hijos dentro de ti y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no reconociste el tiempo de tu supervisión.
LUK 19:45 Cuando entró en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían,
LUK 19:46 y les decía: Está escrito: Mi Casa será Casa de conversación con Dios, pero ustedes la convirtieron en cueva de ladrones.
LUK 19:47 Enseñaba cada día en el Templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarlo.
LUK 19:48 No hallaban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, y lo escuchaba.
LUK 20:1 Un día mientras [Jesús] enseñaba al pueblo y proclamaba las Buenas Noticias en el Templo, aparecieron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos
LUK 20:2 y le preguntaron: ¿Con cuál autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio la autoridad?
LUK 20:3 Les respondió: Yo también les preguntaré un asunto. Díganme:
LUK 20:4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de [los] hombres?
LUK 20:5 Entonces ellos razonaron: Si decimos del cielo, dirá: ¿por qué no le creyeron?
LUK 20:6 Si decimos, de hombres, todo el pueblo nos apedreará, porque se convencieron de que Juan era profeta.
LUK 20:7 Respondieron que no sabían de dónde era.
LUK 20:8 Jesús les dijo: Tampoco Yo les digo con cuál autoridad hago estas cosas.
LUK 20:9 Entonces dijo al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, se la arrendó a unos labradores y salió de viaje por mucho tiempo.
LUK 20:10 En el tiempo oportuno envió un esclavo a los labradores para que le dieran su parte de la cosecha, pero los labradores lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
LUK 20:11 Procedió a enviar a otro esclavo, pero ellos también lo humillaron, golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
LUK 20:12 Envió a un tercero, y ellos lo hirieron y lo expulsaron de la viña.
LUK 20:13 Entonces el dueño de la viña se preguntó: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado. Tal vez éste sea respetado.
LUK 20:14 Pero al verlo, los labradores razonaban unos con otros: Éste es el heredero. [Conviene] que lo matemos para que la heredad sea nuestra.
LUK 20:15 Lo sacaron de la viña y lo asesinaron. ¿Qué, pues, les hará el dueño de la viña?
LUK 20:16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará la viña a otros. Al escuchar [esto] dijeron: ¡Que nunca suceda!
LUK 20:17 Entonces Él los miró fijamente y preguntó: ¿Qué significa esto que está escrito? Una piedra que desecharon los que edifican Fue convertida en cabeza de ángulo.
LUK 20:18 Todo el que cae sobre esta piedra se quebrará, pero sobre aquel que caiga, lo desmenuzará.
LUK 20:19 En aquella hora los escribas y los principales sacerdotes trataron de arrestarlo, porque entendieron que la parábola era contra ellos, pero tuvieron temor al pueblo.
LUK 20:20 Después de asecharlo enviaron espías para que fingieran ser justos con el propósito de atraparlo en [alguna] palabra, a fin de entregarlo a las autoridades.
LUK 20:21 Le preguntaron: Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente y que no haces acepción de personas, sino en verdad enseñas el camino de Dios.
LUK 20:22 ¿Nos es lícito pagar tributo a César, o no?
LUK 20:23 Al percibir la astucia de ellos, les contestó:
LUK 20:24 Muéstrenme un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción? Ellos respondieron: De César.
LUK 20:25 Él les dijo: Den a César lo de César, y a Dios lo de Dios.
LUK 20:26 Y no pudieron atrapar una palabra de Él delante del pueblo, y maravillados por su respuesta, callaron.
LUK 20:27 Entonces se acercaron unos saduceos, quienes dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
LUK 20:28 Maestro, Moisés nos escribió: Si un hombre muere y deja viuda sin hijos, que su hermano tome a la viuda y levante descendencia a su hermano.
LUK 20:29 Había siete hermanos, y el primero tomó esposa y murió sin hijos.
LUK 20:30 También el segundo
LUK 20:31 y el tercero la tomaron. Igualmente los siete. No dejaron hijos y murieron.
LUK 20:32 Finalmente, murió también la mujer.
LUK 20:33 En la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa? Porque los siete la tuvieron como esposa.
LUK 20:34 Jesús les respondió: Los hijos de este siglo se casan y son dados en matrimonio.
LUK 20:35 Pero los que son considerados dignos de llegar a aquella era, y de la resurrección de entre [los] muertos, no se casarán ni se darán en matrimonio.
LUK 20:36 Porque ni siquiera pueden morir, ya que son como ángeles. Al ser hijos de la resurrección son hijos de Dios.
LUK 20:37 Aún Moisés reveló en [el pasaje de] la zarza, que los muertos resucitan, cuando llama al Señor: el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
LUK 20:38 No es Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven.
LUK 20:39 Algunos escribas respondieron: Bien dicho, Maestro.
LUK 20:40 Y ya nadie tenía el valor de hacerle más preguntas.
LUK 20:41 Entonces les preguntó: ¿Cómo dicen que el Cristo es Hijo de David?
LUK 20:42 Porque el mismo David dice en un rollo de salmos: Dijo [el] Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha
LUK 20:43 Hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies.
LUK 20:44 Pues si David lo llama Señor, ¿cómo, pues, es Hijo de Él?
LUK 20:45 Mientras el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos:
LUK 20:46 Tengan cuidado con los escribas, quienes desean andar con ropas externas largas. Aman las salutaciones en las plazas y [los] primeros asientos en las congregaciones y [los] puestos de honor en las cenas.
LUK 20:47 Pero devoran los bienes de las viudas y hacen largas conversaciones con Dios como pretexto. Éstos tendrán un juicio más severo.
LUK 21:1 Él observó a los ricos que echaban sus ofrendas en el receptáculo para contribuciones.
LUK 21:2 Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre
LUK 21:3 y dijo: En verdad les digo que esta viuda pobre echó más que todos,
LUK 21:4 porque todos éstos ofrendaron de lo que les sobra, pero ésta de su pobreza ofrendó todo el sustento que tenía.
LUK 21:5 A unos que comentaban sobre las piedras preciosas y las ofrendas votivas que adornaban el Templo, les dijo:
LUK 21:6 En cuanto a estas cosas que miran, vendrán días cuando no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.
LUK 21:7 Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá esto? ¿Y cuál es la señal para saber cuando van a suceder?
LUK 21:8 Él respondió: Cuidado, no se engañen. Porque vendrán muchos en mi Nombre y dirán: ¡Yo soy! Y: ¡El tiempo llegó! No los sigan.
LUK 21:9 Cuando oigan de guerras e insurrecciones no teman, porque es necesario que suceda primero esto. Pero el fin no será de inmediato.
LUK 21:10 Entonces les decía: Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
LUK 21:11 En varios lugares habrá grandes terremotos, pestilencias y hambrunas. Y habrá horrores y grandes señales en el cielo.
LUK 21:12 Pero antes de todo esto los detendrán, perseguirán y entregarán a las congregaciones judías y cárceles. Serán llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi Nombre.
LUK 21:13 Les servirá de [oportunidad] para el testimonio.
LUK 21:14 Por tanto, propónganse no preparar su defensa,
LUK 21:15 porque Yo les daré palabras de sabiduría que no podrán resistir ni contradecir quienes los adversen.
LUK 21:16 Serán entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos. [Algunos] de ustedes serán asesinados.
LUK 21:17 Todos los aborrecerán por causa de mi Nombre,
LUK 21:18 pero que de ningún modo perezca un cabello de su cabeza.
LUK 21:19 Por su perseverancia ganarán sus vidas.
LUK 21:20 Cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, sepan que su destrucción está cerca.
LUK 21:21 Entonces los que estén en Judea huyan a las montañas, los que estén en la ciudad salgan, y los que estén en los campos no vuelvan a ella.
LUK 21:22 Porque estos serán días de retribución para que se cumpla lo que está escrito.
LUK 21:23 ¡Ay de las que estén embarazadas y de las que amamanten en aquellos días! Porque habrá gran calamidad sobre la tierra e ira para este pueblo.
LUK 21:24 Caerán a filo de espada, serán esparcidos como cautivos a todas las naciones y Jerusalén será hollada por gentiles hasta que sean cumplidos los tiempos de ellos.
LUK 21:25 Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. Sobre la tierra habrá angustia de gentes en perplejidad por un rugido y oleaje del mar,
LUK 21:26 tal que desfallecen los hombres por miedo y expectación de lo que viene a la tierra habitada, porque las potencias de los cielos serán sacudidas.
LUK 21:27 Entonces verán al Hijo del Hombre que viene con poder y gran gloria en una nube.
LUK 21:28 Cuando esto suceda, enderécense y alcen sus cabezas porque su redención está cerca.
LUK 21:29 Les dijo una parábola: Miren la higuera y todos los árboles.
LUK 21:30 Cuando ven que brotan, ustedes entienden que el verano está cerca.
LUK 21:31 Así también, cuando vean que sucede esto, sepan que está cerca el reino de Dios.
LUK 21:32 En verdad les digo: ¡Que de ningún modo pase este linaje hasta que suceda todo esto!
LUK 21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras de ningún modo pasarán.
LUK 21:34 Estén alerta, no sea que se carguen con relajamiento moral, embriaguez y afanes de la vida, y aquel día aparezca de repente sobre ustedes.
LUK 21:35 Porque vendrá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
LUK 21:36 Así que velen en todo tiempo, rueguen que tengan completa fuerza para escapar de todo esto que va a suceder y estar en pie delante del Hijo del Hombre.
LUK 21:37 [Jesús] enseñaba de día en el Templo y pasaba las noches en la Montaña de Los Olivos.
LUK 21:38 En la mañana todo el pueblo acudía a Él para oírlo en el Templo.
LUK 22:1 Se aproximaba la Pascua, la fiesta de los Panes sin Levadura.
LUK 22:2 Los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarlo pero temían al pueblo.
LUK 22:3 Entonces Satanás entró en Judas Iscariote, quien era de los 12.
LUK 22:4 Él fue y habló con los principales sacerdotes y magistrados en cuanto a cómo lo entregaría.
LUK 22:5 Se regocijaron y acordaron darle plata.
LUK 22:6 Él aceptó y buscaba una ocasión para entregárselo sin alboroto.
LUK 22:7 Entonces llegó el día de los Panes sin Levadura. Era necesario sacrificar la pascua.
LUK 22:8 Envió a Pedro y Juan y les dijo: Vayan, prepárennos la pascua para que la comamos.
LUK 22:9 Y ellos le preguntaron: ¿Dónde quieres que [la] preparemos?
LUK 22:10 Él les contestó: Miren, vayan a la ciudad. Se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre
LUK 22:11 y digan al dueño de [la] casa: El Maestro te pregunta: ¿Dónde está el aposento donde comeré la pascua con mis discípulos?
LUK 22:12 Él les mostrará un gran aposento alto ya listo. Preparen allí.
LUK 22:13 Ellos fueron y hallaron como les dijo, y prepararon la pascua.
LUK 22:14 Cuando llegó la hora Él [se] reclinó con los apóstoles
LUK 22:15 y les dijo: ¡Ardientemente deseé comer esta pascua con ustedes antes de mi padecimiento!
LUK 22:16 Porque les digo: Que de ningún modo la coma [otra vez] hasta que se cumpla en el reino de Dios.
LUK 22:17 Tomó una copa, dio gracias y dijo: Tomen esto y repártanlo entre ustedes,
LUK 22:18 porque de ahora en adelante, que de ningún modo beba del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.
LUK 22:19 Tomó un pan, dio gracias, lo partió, les dio y les dijo: Esto es mi cuerpo que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de Mí.
LUK 22:20 Después de comerlo, [tomó] también la copa y dijo: Esta copa es el Nuevo Pacto en mi sangre, la cual es derramada por ustedes.
LUK 22:21 Pero observen, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.
LUK 22:22 Porque en verdad, el Hijo del Hombre se conduce según lo que fue determinado. Pero ¡ay de aquel hombre que lo entrega!
LUK 22:23 Ellos discutieron quién sería el que iba a cometer esto.
LUK 22:24 También discutieron entre ellos quién era el más importante.
LUK 22:25 Entonces Él les dijo: Los reyes de las naciones ejercen señorío sobre ellas, y los que tienen autoridad son llamados benefactores.
LUK 22:26 Pero no es así entre ustedes, sino el más importante es como el de menos importancia, y el líder como el que sirve.
LUK 22:27 Porque, ¿quién es más importante, el reclinado o el que sirve? ¿No es el reclinado? Y Yo estoy entre ustedes como el que sirve.
LUK 22:28 Pero ustedes son quienes permanecieron conmigo en mis pruebas.
LUK 22:29 Como mi Padre me asignó un reino, Yo también lo asigno a ustedes,
LUK 22:30 para que coman y beban a mi mesa en mi reino, y se sienten en tronos a juzgar a las 12 tribus de Israel.
LUK 22:31 Simón, Simón, piensa esto: Satanás te reclamó para zarandearte como el trigo.
LUK 22:32 Pero Yo hablé con Dios por ti para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando vuelvas, fortalece a tus hermanos.
LUK 22:33 Pero él le dijo: Señor, estoy listo a ir contigo tanto a [la] cárcel como a [la] muerte.
LUK 22:34 Él respondió: Pedro, un gallo no cantará hoy hasta que me niegues tres veces.
LUK 22:35 Y les dijo: Cuando los envié sin bolsa, ni morral, ni sandalias, ¿les faltó algo? Y ellos contestaron: Nada.
LUK 22:36 Pero ahora, el que tiene bolsa, llévela, y el que tiene morral, también. El que no tiene espada, venda su ropa y compre [una].
LUK 22:37 Porque es necesario que se cumpla en Mí lo que está escrito: Fue contado con inicuos. Porque lo que está escrito de Mí se cumple.
LUK 22:38 Ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Él les respondió: Es suficiente.
LUK 22:39 Como acostumbraba, fue a la Montaña de Los Olivos, y lo siguieron sus discípulos.
LUK 22:40 Cuando llegaron al lugar, les dijo: Hablen con Dios para que no entren en tentación.
LUK 22:41 Y Él se apartó de ellos como [a distancia de] un tiro de piedra, se arrodilló y hablaba con Dios:
LUK 22:42 Padre, si quieres, aparta esta copa de Mí, pero que no se cumpla mi voluntad, sino la tuya. [[
LUK 22:43 ]]
LUK 22:45 Y cuando terminó de hablar con Dios, fue a los discípulos y los halló dormidos por causa de la tristeza.
LUK 22:46 Y les preguntó: ¿Por qué duermen? Levántense, hablen con Dios para que no entren en tentación.
LUK 22:47 Mientras Él hablaba, apareció Judas, uno de los 12, seguido por una turba. Se acercó a Jesús para besarlo.
LUK 22:48 Jesús le preguntó: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?
LUK 22:49 Entonces al ver lo que sucedía, los que estaban alrededor de Él dijeron: Señor, dinos si atacamos con espada.
LUK 22:50 Uno de ellos atacó al esclavo del sumo sacerdote y le amputó la oreja derecha.
LUK 22:51 Entonces Jesús dijo: ¡Permitan aun esto! Y al agarrar la oreja, lo sanó.
LUK 22:52 Jesús dijo a los principales sacerdotes, oficiales del Templo y ancianos que llegaron contra Él: ¿[Ustedes] salieron con espadas y garrotes como contra un bandido?
LUK 22:53 Cada día Yo estaba con ustedes en el Templo, y no extendieron las manos contra Mí. Pero ésta es la hora de ustedes y la potestad de la oscuridad.
LUK 22:54 [Lo] arrestaron y [lo] llevaron a la casa del sumo sacerdote. Y Pedro [lo ]seguía de lejos.
LUK 22:55 Encendieron un fuego en medio del patio y se sentaron alrededor. Pedro se sentó entre ellos.
LUK 22:56 Entonces una esclava miró fijamente a Pedro quien estaba sentado frente a la lumbre, y dijo: ¡Éste también estaba con Él!
LUK 22:57 Pero él negó: ¡No lo conozco, mujer!
LUK 22:58 Un poco después, otro de ellos lo miró y dijo: Tú también eres de ellos. Pedro contestó: ¡Hombre, no soy!
LUK 22:59 Como una hora más tarde, otro afirmaba: En verdad éste también estaba con Él, pues también es galileo.
LUK 22:60 Pedro respondió: ¡Hombre, no sé lo que dices! Y al instante, mientras aún hablaba, un gallo cantó.
LUK 22:61 El Señor se volvió y miró a Pedro. Y él recordó la Palabra que el Señor le dijo: Hoy, antes que un gallo cante, me negarás tres veces.
LUK 22:62 Salió y lloró amargamente.
LUK 22:63 Los hombres que lo custodiaban lo ridiculizaban y golpeaban,
LUK 22:64 le vendaron los ojos y le decían: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?
LUK 22:65 Y decían muchas otras cosas para blasfemar contra Él.
LUK 22:66 Cuando amaneció, se reunieron el presbiterio del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas. Lo llevaron ante su Tribunal Supremo
LUK 22:67 y le dijeron: Si tú eres el Cristo, dinos. Él les respondió: Si les digo, de ningún modo creerían,
LUK 22:68 y si les pregunto, de ningún modo responderían.
LUK 22:69 Pero desde ahora el Hijo del Hombre estará sentado a [la] derecha del poder de Dios.
LUK 22:70 Y le preguntaron: ¿Entonces Tú eres el Hijo de Dios? Él les respondió: Ustedes dicen que Yo soy.
LUK 22:71 Entonces ellos preguntaron: ¿Qué necesidad tenemos aún de testimonio? Porque nosotros mismos [lo] oímos de su boca.
LUK 23:1 Todo el gran número de ellos se levantó, y lo llevó ante Pilato.
LUK 23:2 Entonces lo acusaron: Hallamos a Éste que descarría a nuestra nación, prohíbe dar tributo a César y dice que Él es Cristo, un Rey.
LUK 23:3 Entonces Pilato le preguntó: ¿Eres Tú el Rey de los Judíos? [Jesús] respondió: Tú [lo] dices.
LUK 23:4 Entonces Pilato dijo a los principales sacerdotes y a la multitud: Ningún delito hallo en este hombre.
LUK 23:5 Pero ellos insistían: Alborota al pueblo. Comenzó desde Galilea y enseñó por toda Judea hasta aquí.
LUK 23:6 Al oír esto Pilato preguntó si el hombre era galileo.
LUK 23:7 Cuando supo que era de la jurisdicción de Herodes, lo remitió a éste, quien también estaba en Jerusalén en aquellos días.
LUK 23:8 Al ver a Jesús, Herodes se regocijó mucho porque hacía largo tiempo que deseaba verlo, pues había oído muchas cosas acerca de Él y esperaba ver algún milagro.
LUK 23:9 Le hacía muchas preguntas, pero Él nada respondía.
LUK 23:10 Los principales sacerdotes y los escribas lo acusaban con vehemencia.
LUK 23:11 Entonces Herodes junto con sus tropas lo menospreció y se burló de Él. Le puso una ropa espléndida y lo devolvió a Pilato.
LUK 23:12 Herodes y Pilato se hicieron amigos aquel día, porque habían estado enemistados.
LUK 23:13 Entonces Pilato convocó a los principales sacerdotes, a los gobernantes y al pueblo,
LUK 23:14 y les dijo: [Ustedes] acusaron a este hombre de descarriar al pueblo. Y miren, yo [lo] interrogué delante de ustedes y no hallé ningún delito de los que lo acusan.
LUK 23:15 Tampoco Herodes, porque nos [lo] devolvió. Así que nada digno de muerte hallo en él.
LUK 23:16 Por tanto [lo] castigaré y [lo] dejaré libre. [[
LUK 23:17 ]]
LUK 23:18 Pero todos gritaron: Quita a Éste y suéltanos a Barrabás.
LUK 23:19 Éste estaba preso por una insurrección en la ciudad y por un homicidio.
LUK 23:20 Y Pilato, quien quería soltar a Jesús, les volvió a gritar.
LUK 23:21 Pero ellos vociferaban: ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!
LUK 23:22 Entonces él les preguntó la tercera vez: ¿Qué mal hizo Éste? Ningún delito de muerte hallé en Él. Entonces lo azotaré y [lo] dejaré en libertad.
LUK 23:23 Pero ellos porfiaban a grandes voces y demandaban que fuera crucificado. Y sus voces prevalecieron.
LUK 23:24 Pilato sentenció que se ejecutara la demanda de ellos.
LUK 23:25 Entonces soltó al que pedían, quien estaba preso en la cárcel por insurrección y homicidio, y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
LUK 23:26 Cuando lo llevaban, agarraron a Simón de Cirene, quien venía del campo, y le cargaron la cruz para que [la] llevara detrás de Jesús.
LUK 23:27 Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que se dolían y lo lamentaban.
LUK 23:28 Pero Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí, sino lloren por ustedes y por sus hijos.
LUK 23:29 Porque vienen días en los cuales dirán: Inmensamente felices las estériles, los vientres que no concibieron y los pechos que no amamantaron.
LUK 23:30 Entonces comenzarán a decir a las montañas: ¡Caigan sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cúbrannos!
LUK 23:31 Porque si con el árbol verde hacen estas cosas, ¿qué harán con el seco?
LUK 23:32 También llevaban a dos malhechores para ejecutarlos con Él.
LUK 23:33 Cuando llegaron al lugar llamado Calavera, lo crucificaron allí, y a los malhechores, uno a [la] derecha y otro a [la] izquierda.
LUK 23:34 Echaron suertes para repartirse sus ropas.
LUK 23:35 El pueblo observaba. También los gobernantes lo ridiculizaban: Salvó a otros. Sálvese Él mismo, si Él es el Cristo, el Escogido de Dios.
LUK 23:36 También los soldados se burlaron al acercarse y ofrecerle vinagre.
LUK 23:37 Decían: Si Tú eres el Rey de los judíos, sálvate a Ti mismo.
LUK 23:38 Había también una inscripción encima de Él: Éste es el Rey de los judíos.
LUK 23:39 Uno de los malhechores que fue colgado lo blasfemaba: ¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a Ti mismo y a nosotros!
LUK 23:40 Pero el otro lo reprendió: ¿Ni siquiera tú, que estás en la misma condena, temes a Dios?
LUK 23:41 Nosotros en verdad justamente recibimos lo que merecemos por lo que hicimos, pero Éste nada malo hizo.
LUK 23:42 Y decía: ¡Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino!
LUK 23:43 Le contestó: En verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso.
LUK 23:44 Desde las 12 del día hasta las tres de la tarde hubo oscuridad en toda la tierra.
LUK 23:45 Al oscurecer el sol, el velo del Templo fue rasgado por el medio.
LUK 23:46 Y Jesús clamó a gran voz: ¡Padre, encomiendo mi espíritu en tus manos! Y cuando dijo esto, expiró.
LUK 23:47 Al ver lo que sucedió, el centurión exaltó a Dios: ¡Realmente este Hombre era justo!
LUK 23:48 Toda la multitud que llegó para este espectáculo, al ver lo que ocurrió, cuando regresaba se golpeaba el pecho.
LUK 23:49 Pero todos los conocidos de Él, y mujeres que lo seguían desde Galilea, miraban desde lejos lo que sucedía.
LUK 23:50 Un varón bueno y justo llamado José, miembro del Tribunal Supremo,
LUK 23:51 de Arimatea, una ciudad de los judíos, esperaba el reino de Dios. Éste no consintió en la decisión ni en la acción de ellos.
LUK 23:52 Él se presentó ante Pilato y pidió el cuerpo de Jesús.
LUK 23:53 [Lo] bajó, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca donde aún nadie había sido puesto.
LUK 23:54 Era día de Preparación y empezaba el sábado.
LUK 23:55 Las mujeres que habían llegado con Él desde Galilea, se fijaron en el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo.
LUK 23:56 Regresaron y prepararon especias aromáticas y ungüentos. Y descansaron el sábado según el Mandamiento.
LUK 24:1 Muy de mañana el primer [día] de la semana [las mujeres] fueron al sepulcro a llevar las especias aromáticas preparadas.
LUK 24:2 Encontraron la piedra del sepulcro rodada,
LUK 24:3 entraron y no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
LUK 24:4 Mientras ellas estaban perplejas por esto, aparecieron dos varones con ropas resplandecientes junto a ellas.
LUK 24:5 Ellas se atemorizaron e inclinaron su rostro hacia la tierra. Ellos les dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?
LUK 24:6 No está aquí. Fue resucitado. Recuerden lo que les habló cuando estaba aún en Galilea:
LUK 24:7 Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, sea crucificado y resucitado al tercer día.
LUK 24:8 Se acordaron de sus palabras,
LUK 24:9 y al regresar del sepulcro, anunciaron todo esto a los 11 y a los demás.
LUK 24:10 Eran María Magdalena, Juana, María, la [madre] de Jacobo, y las demás [que estaban] con ellas, quienes dijeron esto a los apóstoles.
LUK 24:11 Estas palabras les parecieron como un delirio y se negaban a creerlas.
LUK 24:12 Pero Pedro corrió al sepulcro, se agachó y vio los lienzos solos. Salió maravillado de lo sucedido.
LUK 24:13 El mismo día dos de ellos iban hacia una aldea llamada Emaús, que dista 11 kilómetros de Jerusalén.
LUK 24:14 Conversaban de todas estas cosas que acontecieron.
LUK 24:15 Ocurrió que cuando ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó e iba con ellos.
LUK 24:16 Pero los ojos de ellos estaban velados para que no lo reconocieran.
LUK 24:17 Entonces les preguntó: ¿Cuáles son estas cosas que discuten mientras caminan? Y con semblantes tristes, se detuvieron.
LUK 24:18 Uno llamado Cleofas le respondió: ¿Eres Tú el único forastero en Jerusalén que no supo lo que sucedió estos días?
LUK 24:19 Les preguntó: ¿Cuáles? Ellos le respondieron: Las cosas con respecto a Jesús el Nazareno, Quien fue Varón Profeta poderoso en obra y Palabra delante de Dios y el pueblo,
LUK 24:20 cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes lo entregaron para que lo sentenciaran a muerte y lo crucificaran.
LUK 24:21 Nosotros esperábamos que Él era el que iba a redimir a Israel. Además de todo esto, hoy es el tercer día desde cuando sucedió.
LUK 24:22 Sin embargo, algunas de nuestras mujeres fueron muy temprano al sepulcro, y nos asombraron,
LUK 24:23 pues al no hallar su cuerpo, volvieron y dijeron que tuvieron una visión de ángeles, quienes dijeron que Él vive.
LUK 24:24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y [lo] hallaron tal como dijeron las mujeres, pero a Él no [lo] vieron.
LUK 24:25 Y Él les respondió: ¡Oh insensatos y lentos del corazón para creer en todo lo que dijeron los profetas!
LUK 24:26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera esto y que entrara en su gloria?
LUK 24:27 Comenzó desde Moisés y de todos los profetas y les explicó en todas las Escrituras las cosas relacionadas con Él mismo.
LUK 24:28 Llegaron cerca de la aldea a la cual iban, y Él actuó como si fuera más lejos.
LUK 24:29 Pero ellos le insistieron: Quédate con nosotros, porque es tarde y el día ya declinó. Entró para estar con ellos.
LUK 24:30 Al reclinarse con ellos, tomó el pan, dio gracias, lo partió y les dio.
LUK 24:31 Entonces los ojos de ellos fueron abiertos y lo reconocieron, pero Él se volvió invisible.
LUK 24:32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón [cuando ]nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?
LUK 24:33 En aquella misma hora regresaron a Jerusalén. Hallaron a los 11 reunidos y a los que estaban con ellos,
LUK 24:34 quienes decían: ¡Realmente fue resucitado el Señor y fue visto por Simón!
LUK 24:35 Ellos contaron lo que [sucedió] en el camino, y cómo se dio a conocer a ellos cuando partió el pan.
LUK 24:36 Mientras ellos hablaban esto, Él mismo apareció en medio de ellos y les dijo: Paz a ustedes.
LUK 24:37 Se aterrorizaron y se espantaron. Pensaban que era un espíritu.
LUK 24:38 Pero Él les preguntó: ¿Por qué están turbados, y por qué surgen dudas en sus corazones?
LUK 24:39 Miren mis manos y mis pies. ¡Yo mismo soy! Tóquenme y vean, pues un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que tengo Yo.
LUK 24:40 Cuando dijo esto les mostró las manos y los pies.
LUK 24:41 Pero como ellos no creían por causa del gozo y del asombro, les preguntó: ¿Tienen aquí algo para comer?
LUK 24:42 Entonces ellos le dieron parte de un pescado asado.
LUK 24:43 [Lo] tomó y comió delante de ellos,
LUK 24:44 y les dijo: Cuando todavía estaba con ustedes les anuncié que era necesario que se cumplieran todas las cosas escritas con respecto a Mí en la Ley de Moisés, los profetas [y los] Salmos.
LUK 24:45 Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras
LUK 24:46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padecería y sería resucitado de entre [los] muertos al tercer día,
LUK 24:47 y que, al comenzar desde Jerusalén, sería predicado en su Nombre [el] cambio de mente para perdón de pecados a todas las naciones.
LUK 24:48 Ustedes son testigos de esto.
LUK 24:49 Yo envío la promesa de mi Padre sobre ustedes. Permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos de poder de lo alto.
LUK 24:50 Los condujo hasta Betania, alzó sus manos y los bendijo.
LUK 24:51 Mientras los bendecía, Él partió de ellos y fue llevado al cielo.
LUK 24:52 Lo adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo.
LUK 24:53 Estaban siempre en el Templo y alababan a Dios.
JOH 1:1 En un principio era el Verbo, y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios.
JOH 1:2 Él estaba en [el] principio con Dios.
JOH 1:3 Todas las cosas fueron hechas por el [Verbo], y sin Él nada de lo hecho fue hecho.
JOH 1:4 En Él había Vida, y la Vida era la Luz de los hombres.
JOH 1:5 La Luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no la apagó.
JOH 1:6 Vino un hombre enviado por Dios llamado Juan
JOH 1:7 a dar testimonio de la Luz, para que todos creyeran por medio de él.
JOH 1:8 [Juan] no era la Luz, sino [vino] a dar testimonio de la Luz.
JOH 1:9 La Luz verdadera que alumbra a todo hombre venía al mundo.
JOH 1:10 Estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por Él, pero el mundo no lo conoció.
JOH 1:11 A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron.
JOH 1:12 Pero a los que creen en su Nombre, los que lo recibieron, les dio potestad de ser hijos de Dios,
JOH 1:13 quienes no nacieron de sangres, ni de voluntad corporal, ni de voluntad de hombre, sino de Dios.
JOH 1:14 El Verbo se encarnó y vivió entre nosotros. Contemplamos la gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad.
JOH 1:15 Juan testificó acerca de Él y clamó: Éste es de Quien yo decía: El que viene detrás de mí es antes de mí, porque era primero que yo.
JOH 1:16 De su plenitud recibimos todos, es decir, gracia sobre gracia.
JOH 1:17 La Ley fue dada por medio de Moisés. La gracia y la verdad fueron constituidas por medio de Jesucristo.
JOH 1:18 Nadie vio jamás a Dios. El Unigénito Dios, Quien está en el seno del Padre, Él se dio a conocer.
JOH 1:19 Éste es el testimonio de Juan cuando los judíos de Jerusalén le enviaron unos sacerdotes y levitas para que le preguntaran: ¿Tú quién eres?
JOH 1:20 [Juan] dijo con claridad: Yo no soy el Cristo.
JOH 1:21 Y le preguntaron: ¿Quién eres? ¿Eres tú Elías? Y contestó: No soy. ¿Eres el Profeta? Y respondió: No.
JOH 1:22 Entonces le preguntaron: ¿Quién eres? Para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices con respecto a ti mismo?
JOH 1:23 Él dijo: Yo soy una voz que clama en el desierto: Enderecen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
JOH 1:24 Unos enviados eran de los fariseos.
JOH 1:25 Le preguntaron: Si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta ¿por qué bautizas?
JOH 1:26 Juan les respondió: Yo bautizo con agua. Entre ustedes está Alguien a Quien ustedes no conocen,
JOH 1:27 el que viene después de mí, de Quien no soy digno de desatar la correa de su sandalia.
JOH 1:28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
JOH 1:29 El día siguiente [Juan] vio a Jesús que iba hacia él, y dijo: ¡Ahí está el Cordero de Dios, Quien quita el pecado del mundo!
JOH 1:30 De Él dije: Después de mí viene un Hombre que está adelante de mí, porque era primero que yo.
JOH 1:31 Yo no lo reconocía [como el Cristo], pero vine a bautizar en agua para que [Él] se manifestara a Israel.
JOH 1:32 Juan dio testimonio: Contemplé al Espíritu que descendió del cielo como paloma y se posó sobre Él.
JOH 1:33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: El que bautiza con el Espíritu Santo es Aquel sobre Quien veas que desciende el Espíritu y se posa sobre Él.
JOH 1:34 Yo [lo] miré y di testimonio que Éste es el Hijo de Dios.
JOH 1:35 El día siguiente otra vez Juan estaba con dos de sus discípulos.
JOH 1:36 Vieron que Jesús pasaba y dijo: Ahí está el Cordero de Dios.
JOH 1:37 Sus dos discípulos oyeron [lo] que [Juan] dijo y siguieron a Jesús.
JOH 1:38 Jesús dio vuelta y vio que lo seguían. Entonces les preguntó: ¿Qué buscan? Ellos le preguntaron: Rabí, que significa Maestro, ¿dónde te hospedas?
JOH 1:39 Él les respondió: Vengan y vean. Fueron y vieron dónde se hospedaba y aquel día se quedaron con Él. Eran como las cuatro de la tarde.
JOH 1:40 Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a [Jesús] era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
JOH 1:41 Éste halló primero a su hermano Simón y le dijo: Hallamos al Mesías, que significa Cristo.
JOH 1:42 Lo llevó a Jesús, Quien lo miró fijamente y [le] dijo: Tú eres Simón hijo de Juan. Tú serás llamado Cefas, que significa Pedro.
JOH 1:43 Jesús quiso ir a Galilea. Halló a Felipe y le dijo: Sígueme.
JOH 1:44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
JOH 1:45 Felipe se encontró con Natanael y le dijo: Hallamos a Aquél de Quien Moisés escribió en la Ley y [también] los profetas: a Jesús, Hijo de José de Nazaret.
JOH 1:46 Natanael le preguntó: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le respondió: Ven y ve.
JOH 1:47 Jesús vio a Natanael quien se acercaba y dijo con respecto a él: ¡Ahí está un verdadero israelita en quien no hay engaño!
JOH 1:48 Natanael le preguntó: ¿Cómo me conoces? Jesús respondió: Antes que Felipe [te] llamara, cuando estabas debajo de la higuera, [te] vi.
JOH 1:49 Natanael le respondió: ¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres [el] Rey de Israel!
JOH 1:50 Jesús respondió: Porque te dije que te vi debajo de la higuera, ¿crees? Verás cosas mayores que éstas.
JOH 1:51 En verdad, en verdad les digo: [Ustedes verán] el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que ascienden y descienden sobre el Hijo del Hombre.
JOH 2:1 Tres días después se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.
JOH 2:2 Jesús y sus discípulos también fueron invitados a la boda.
JOH 2:3 Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
JOH 2:4 Jesús le respondió: Mujer, ¿qué [nos toca] a Mí y a ti? Aún no [llega ] mi hora.
JOH 2:5 Su madre dijo a los que servían: Hagan lo que [Él] les diga.
JOH 2:6 Estaban allí colocadas seis tinajas de piedra con agua que usaban para purificarse. Cada una tenía capacidad como para cien litros.
JOH 2:7 Jesús les mandó: Llenen las tinajas de agua. Y las llenaron hasta el borde.
JOH 2:8 También les dijo: Ahora saquen agua y lleven al director de la fiesta. Y se la llevaron.
JOH 2:9 Cuando el director de la fiesta probó el agua convertida en vino sin saber de donde salió, aunque los servidores lo sabían, llamó al esposo
JOH 2:10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando estén embriagados, el inferior. Pero tú guardaste el buen vino hasta ahora.
JOH 2:11 Jesús realizó este primer milagro en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.
JOH 2:12 Después de esto Él descendió a Cafarnaúm con su madre, [sus] hermanos y sus discípulos. Permanecieron allí pocos días.
JOH 2:13 Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús subió a Jerusalén.
JOH 2:14 Encontró en el Templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados.
JOH 2:15 Después de arreglar un azote de cuerdas, echó a todos del Templo, y también las ovejas y los bueyes. Desparramó la moneda de los cambistas, volcó las mesas
JOH 2:16 y dijo a los que vendían palomas: ¡Quiten éstas de aquí! ¡No conviertan la Casa de mi Padre en casa de mercado!
JOH 2:17 Recordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu Casa me consumirá.
JOH 2:18 Los judíos intervinieron: Ya que haces estas cosas, ¿qué señal nos muestras?
JOH 2:19 Jesús respondió: Destruyan este Templo y en tres días lo levantaré.
JOH 2:20 Los judíos dijeron: Este Templo fue edificado durante 46 años, ¿y Tú lo levantarás en tres días?
JOH 2:21 Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo.
JOH 2:22 Cuando [Él] fue resucitado de entre [los] muertos, sus discípulos recordaron que dijo esto y creyeron en la Escritura y en la Palabra de Jesús.
JOH 2:23 Mientras [Jesús] estaba en Jerusalén en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su Nombre cuando vieron las señales que hacía.
JOH 2:24 Pero Jesús no confiaba en ellos porque conocía a todos.
JOH 2:25 No tenía necesidad de que alguien le diera testimonio acerca del hombre, porque sabía [lo] que había en él.
JOH 3:1 Un fariseo llamado Nicodemo, principal de los judíos,
JOH 3:2 visitó a Jesús de noche y le dijo: Maestro, sabemos que Tú viniste de Dios [como] Maestro, porque nadie puede hacer las señales que Tú haces, si Dios no está con Él.
JOH 3:3 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo: Si alguno no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
JOH 3:4 Nicodemo le preguntó: ¿Cómo puede nacer un hombre viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y [nacer]?
JOH 3:5 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo: si alguno no nace de agua y Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
JOH 3:6 Lo nacido del cuerpo es cuerpo, y lo nacido del Espíritu es espíritu.
JOH 3:7 No te maravilles porque te dije: Les es necesario nacer de nuevo.
JOH 3:8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.
JOH 3:9 Nicodemo respondió: ¿Cómo puede ser esto?
JOH 3:10 Jesús contestó: Tú eres el maestro de Israel, ¿y no entiendes esto?
JOH 3:11 En verdad, en verdad te digo: Lo que sabemos hablamos y lo que vimos testificamos. Pero [ustedes] no aceptan nuestro testimonio.
JOH 3:12 Si les dije las cosas terrenales y no creen, ¿cómo creerán si les digo las celestiales?
JOH 3:13 Nadie subió al cielo, sino Quien descendió del cielo: el Hijo del Hombre.
JOH 3:14 Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
JOH 3:15 para que todo el que cree en Él tenga vida eterna.
JOH 3:16 Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino tenga vida eterna.
JOH 3:17 Porque Dios no envió a [su] Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de Él.
JOH 3:18 El que cree en Él no es juzgado, pero el que no cree ya fue juzgado, porque no creyó en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios.
JOH 3:19 Este es el juicio: la Luz vino al mundo, y los hombres amaron más la oscuridad que la Luz, porque sus obras eran malas.
JOH 3:20 Porque todo el que practica lo malo aborrece la Luz. No va a la Luz para que sus obras no sean expuestas.
JOH 3:21 Pero el que practica la verdad va hacia la Luz para que se manifieste que sus obras se realizan en Dios.
JOH 3:22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a Judea. Permaneció allí con ellos y bautizaba.
JOH 3:23 También Juan bautizaba en Enón cerca de Salim, pues allí había mucha agua. [Muchos] iban y eran bautizados,
JOH 3:24 porque Juan aún no había sido encarcelado.
JOH 3:25 Entonces hubo una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de [la] purificación.
JOH 3:26 Fueron a Juan y le dijeron: Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de Quien Tú diste testimonio, bautiza y todos van hacia Él.
JOH 3:27 Juan respondió: No puede el hombre recibir sino lo que se le dé del cielo.
JOH 3:28 Ustedes son testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino soy enviado delante de Él.
JOH 3:29 El que tiene la esposa es [el] esposo, pero el amigo del esposo, que lo acompaña y lo oye, se regocija mucho al oír la voz del esposo. Por eso este gozo mío se cumplió.
JOH 3:30 Él debe crecer, y yo disminuir.
JOH 3:31 El que viene de arriba está sobre todas las cosas. El que es de la tierra procede de la tierra, y habla de la tierra. El que viene del cielo está sobre todos.
JOH 3:32 Lo que vio y oyó, esto testifica, pero nadie recibe su testimonio.
JOH 3:33 El que recibe su testimonio confirma que Dios es veraz.
JOH 3:34 El enviado de Dios habla las Palabras de Dios, porque [Él] da el Espíritu sin medida.
JOH 3:35 El Padre ama al Hijo, y entregó todas las cosas en su mano.
JOH 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que desobedece al Hijo no verá [la] vida. Al contrario, la ira de Dios permanece sobre él.
JOH 4:1 Cuando Jesús supo que los fariseos oyeron que Jesús hacía más discípulos que Juan y los bautizaba
JOH 4:2 (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos),
JOH 4:3 salió de Judea y volvió a Galilea.
JOH 4:4 Y le era necesario pasar por Samaria.
JOH 4:5 Entonces fue a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que Jacob dio a su hijo José.
JOH 4:6 Allí estaba [el] pozo de Jacob. Como a las 12 del mediodía, Jesús, cansado de la jornada, se sentó junto al pozo.
JOH 4:7 Una mujer de Samaria llegó a sacar agua. Jesús le dijo: Dame de beber.
JOH 4:8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimento.
JOH 4:9 Entonces la mujer samaritana le preguntó: ¿Cómo Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? Porque [los] judíos no se tratan con [los] samaritanos.
JOH 4:10 Jesús le respondió: Si conocieras el Don de Dios, y Quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y [Él] te daría agua viva.
JOH 4:11 Le respondió: Señor, ni vasija tienes, y el pozo es hondo. ¿De dónde sacas el agua viva?
JOH 4:12 ¿Eres Tú mayor que nuestro antepasado Jacob, quien nos dio este pozo, del cual él mismo bebió, y sus hijos y sus ganados?
JOH 4:13 Jesús respondió: Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed,
JOH 4:14 pero el que beba del agua que Yo le dé, de ningún modo tendrá sed jamás. El agua que le dé se convertirá en una fuente de agua que brota en él para vida eterna.
JOH 4:15 La mujer le respondió: Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni venga aquí a sacarla.
JOH 4:16 Le dijo: Vé, llama a tu marido y vuelve acá.
JOH 4:17 La mujer respondió: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien dijiste: No tengo marido,
JOH 4:18 porque cinco maridos has tenido, y el que tienes ahora no es tu marido. Dijiste la verdad.
JOH 4:19 La mujer le dijo: Señor, me parece que Tú eres Profeta.
JOH 4:20 Nuestros antepasados adoraron en la montaña [de Samaria], y ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén.
JOH 4:21 Jesús le respondió: Mujer, créeme que viene una hora cuando ustedes no adorarán al Padre ni en esta montaña ni en Jerusalén.
JOH 4:22 Ustedes adoran lo que no saben. Nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación viene de los judíos.
JOH 4:23 Pero la hora viene y ya llegó, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque ciertamente el Padre busca que lo adoren así.
JOH 4:24 Dios es Espíritu. Los que lo adoran, deben adorarlo en espíritu y verdad.
JOH 4:25 La mujer le dijo: Sé que viene [el] Mesías, es decir, el Cristo. Cuando Él venga, nos declarará todas las cosas.
JOH 4:26 Jesús le respondió: Yo soy, Quien habla contigo.
JOH 4:27 En ese momento llegaron sus discípulos y se asombraron de que hablaba con una mujer, pero nadie le preguntó qué buscaba o qué hablaba con ella.
JOH 4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a la gente:
JOH 4:29 ¡Vengan! ¡Vean a un Hombre que me dijo todo lo que he hecho! ¿No será Éste el Cristo?
JOH 4:30 [Ellos] salieron de la ciudad y fueron hacia Él.
JOH 4:31 Entre tanto, los discípulos le rogaban: Maestro, come.
JOH 4:32 Pero Él les respondió: Yo tengo una comida para comer, de la cual ustedes no saben.
JOH 4:33 Entonces los discípulos se preguntaban unos a otros: ¿Alguien le trajo de comer?
JOH 4:34 Jesús les respondió: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y cumpla su obra.
JOH 4:35 ¿No dicen ustedes: Aún faltan cuatro meses para la cosecha? Ciertamente Yo les digo: Levanten su mirada y vean los campos blancos para la cosecha.
JOH 4:36 El que cosecha recibe salario y recoge fruto para vida eterna. Así el que siembra y el que cosecha se regocijan juntamente.
JOH 4:37 En esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra y otro el que cosecha.
JOH 4:38 Yo los envié a cosechar lo que ustedes no sembraron. Otros labraron, y ustedes entraron en su labor.
JOH 4:39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en [Jesús] a causa del testimonio de la mujer, quien decía: ¡Me dijo todo lo que he hecho!
JOH 4:40 Entonces los samaritanos fueron a Jesús y le rogaban que se quedara con ellos. Y Él se quedó allí dos días.
JOH 4:41 Y muchos más creyeron por la Palabra de Él,
JOH 4:42 y le decían a la mujer: Ya no creemos por lo que dices, sino porque nosotros mismos [lo] oímos. Entendimos que verdaderamente Éste es el Salvador del mundo.
JOH 4:43 Después de dos días [Jesús] salió de allí hacia Galilea,
JOH 4:44 aunque Él mismo testificó que un profeta no es respetado en su propia patria.
JOH 4:45 Cuando [Jesús] llegó a Galilea fue bien recibido por los galileos, pues ellos vieron lo que Él hizo durante la fiesta en Jerusalén.
JOH 4:46 Volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y un funcionario real, quien tenía un hijo enfermo, estaba en Cafarnaúm.
JOH 4:47 Cuando el [funcionario] oyó que Jesús llegó de Judea a Galilea, fue a Él y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, quien ya iba a morir.
JOH 4:48 Jesús le dijo: Ustedes, si no ven señales y prodigios, de ningún modo creerán.
JOH 4:49 El funcionario real le dijo: Señor, baja antes que muera mi hijito.
JOH 4:50 Jesús le contestó: ¡Vé, tu hijo vive! El hombre creyó la Palabra que Jesús le dijo, y se fue.
JOH 4:51 Mientras bajaba, sus esclavos salieron a encontrarlo y dijeron: ¡Tu niño vive!
JOH 4:52 Les preguntó a qué hora comenzó a mejorar, y le contestaron: Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre.
JOH 4:53 Entonces el padre recordó que a esa hora Jesús le dijo: ¡Tu hijo vive! [Como resultado ]él y toda su casa creyeron en Jesús.
JOH 4:54 Ésta fue la segunda señal que [Jesús] hizo después de ir de Judea a Galilea.
JOH 5:1 Después de esto Jesús subió a Jerusalén a una fiesta de los judíos.
JOH 5:2 Junto a la puerta de La Oveja en Jerusalén, había un estanque llamado en hebreo Betzata que tenía cinco patios cubiertos
JOH 5:3 donde muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos estaban tendidos. [[
JOH 5:4 ]]
JOH 5:5 Allí estaba un hombre que tenía 38 años enfermo.
JOH 5:6 Cuando Jesús lo vio tendido y supo cuánto tiempo tenía enfermo, le preguntó: ¿Quieres ser sano?
JOH 5:7 El enfermo le respondió: Señor, no tengo alguien que me baje al estanque cuando se agita el agua. Mientras voy, otro baja antes de mí.
JOH 5:8 Jesús le dijo: ¡Levántate, alza tu camilla y anda!
JOH 5:9 De inmediato el hombre fue sanado, alzó su camilla y andaba. Ese día era sábado.
JOH 5:10 Entonces los judíos decían al que fue sanado: [Hoy] es sábado. No es legal que cargues tu camilla.
JOH 5:11 Pero él les respondió: El que me sanó, me dijo: Alza tu camilla y anda.
JOH 5:12 Le preguntaron: ¿Quién te dijo: Alza y anda?
JOH 5:13 Pero el hombre no sabía quien lo sanó, porque Jesús se apartó de [la] multitud que estaba en el lugar.
JOH 5:14 Después de esto Jesús lo halló en el Templo y le dijo: Fuiste sanado. Ya no peques más para que no te venga algo peor.
JOH 5:15 El hombre fue e informó a los judíos que Jesús lo sanó.
JOH 5:16 Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía esto el sábado.
JOH 5:17 Pero Él les decía: Mi Padre hasta ahora trabaja y Yo también.
JOH 5:18 Por esto los judíos más procuraban matarlo, porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios su propio Padre y se igualaba a Dios.
JOH 5:19 Jesús declaró: En verdad, en verdad les digo: El Hijo nada puede hacer por iniciativa propia, sino lo que ve que el Padre hace. Lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo.
JOH 5:20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y mayores obras le mostrará para que ustedes se maravillen.
JOH 5:21 Porque como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
JOH 5:22 Porque ni aun el Padre juzga a alguno, sino todo el juicio encomendó al Hijo,
JOH 5:23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre Quien lo envió.
JOH 5:24 En verdad, en verdad les digo: El que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna. No va a juicio, sino pasa de la muerte a la vida.
JOH 5:25 En verdad, en verdad les digo: Viene una hora y ya llegó, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que [la] oigan vivirán.
JOH 5:26 Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también concedió al Hijo que tuviera vida en Él mismo.
JOH 5:27 Le dio autoridad para juzgar, porque es el Hijo del Hombre.
JOH 5:28 No se maravillen de esto, porque viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz.
JOH 5:29 Los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, pero los que hicieron lo malo, a resurrección de juicio.
JOH 5:30 Yo nada puedo hacer por iniciativa propia. Como oigo, juzgo. Mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Quien me envió.
JOH 5:31 Si Yo doy testimonio con respecto a Mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
JOH 5:32 Otro es quien da testimonio de Mí, y sé que su testimonio es verdadero.
JOH 5:33 Ustedes enviaron [mensajeros] a Juan, y [él] dio testimonio de la Verdad.
JOH 5:34 Pero Yo no recibo el testimonio de parte de un hombre. Digo esto para que ustedes sean salvos.
JOH 5:35 Aquél era la antorcha que ardía y alumbraba, y ustedes quisieron regocijarse en su luz por un tiempo.
JOH 5:36 Pero Yo tengo un testimonio mayor que el de Juan, porque hago las obras que el Padre me mandó que hiciera, las cuales dan testimonio de que el Padre me envió.
JOH 5:37 El Padre que me envió también dio testimonio de Mí. Ustedes jamás oyeron su voz, ni vieron su apariencia,
JOH 5:38 ni su Palabra permanece en ustedes, porque ustedes no creen en el que Él envió.
JOH 5:39 [Ustedes] escudriñan las Escrituras porque les parece que allí tienen vida eterna. Ellas son las que dan testimonio de Mí.
JOH 5:40 ¡Y ustedes no quieren venir a Mí para que tengan vida!
JOH 5:41 No recibo alabanzas de hombres.
JOH 5:42 Pero sé que ustedes no tienen el amor de Dios.
JOH 5:43 Yo vine en Nombre de mi Padre, y no me reciben. Si otro viene en su propio nombre, lo recibirían.
JOH 5:44 ¿Cómo pueden creer ustedes quienes reciben honor los unos de los otros, y no buscan el honor del único Dios?
JOH 5:45 No piensen que Yo los acusaré delante del Padre. Los acusa Moisés, en quien ustedes esperan.
JOH 5:46 Porque si creyeran a Moisés, me creerían a Mí, porque él escribió con respecto a Mí.
JOH 5:47 Pero si no creen sus escritos, ¿cómo creerán mis Palabras?
JOH 6:1 Después Jesús fue a Tiberias, al otro lado del mar de Galilea.
JOH 6:2 Mucha gente lo seguía, porque veían las señales que hacía en los enfermos.
JOH 6:3 Entonces Jesús subió a la colina y se sentó allí con sus discípulos.
JOH 6:4 Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.
JOH 6:5 Cuando Jesús vio a la multitud que venía hacia Él, preguntó a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coma esta multitud?
JOH 6:6 Esto decía para probarlo, porque Él sabía [lo ]que iba a hacer.
JOH 6:7 Felipe le respondió: 200 denarios de pan no son suficientes para que cada uno reciba un poco.
JOH 6:8 Andrés, uno de sus discípulos, hermano de Simón Pedro, le dijo:
JOH 6:9 Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Pero, ¿qué es esto para tantos?
JOH 6:10 Jesús dijo: Manden que todos se recuesten. Había mucha hierba en el lugar. Entonces se reclinaron como 5.000 hombres.
JOH 6:11 Luego Jesús tomó los panes y los peces, dio gracias y [los] repartió a [los] reclinados. Les [dio] cuanto querían.
JOH 6:12 Cuando se saciaron dijo a sus discípulos: Recojan los pedazos que sobraron para que nada se pierda.
JOH 6:13 Recogieron y llenaron 12 cestos con [los] pedazos que les sobraron de los cinco panes de cebada.
JOH 6:14 Al ver la gente la señal que [Jesús] hizo, dijeron: En verdad, Éste es el Profeta que vendría al mundo.
JOH 6:15 Pero Jesús, al entender que vendrían pronto para arrebatarlo y proclamarlo rey, volvió a retirarse Él solo a la montaña.
JOH 6:16 Cuando anochecía sus discípulos bajaron al mar.
JOH 6:17 Entraron en una barca y se dirigieron hacia Cafarnaúm, al otro lado del mar. Ya era de noche, y Jesús aún no había llegado a ellos.
JOH 6:18 El mar estaba agitado por un fuerte viento que soplaba.
JOH 6:19 Después de remar como cuatro o cinco kilómetros, vieron a Jesús Quien andaba sobre el mar y se acercaba a la barca. Se aterrorizaron.
JOH 6:20 Pero Él les dijo: ¡Yo soy, no teman!
JOH 6:21 Entonces quisieron recibirlo en la barca, y enseguida la barca atracó en la tierra a donde iban.
JOH 6:22 Al día siguiente la multitud que quedó al otro lado del mar vio que allí no había sino una barquilla, y que Jesús no entró con sus discípulos en la barca, sino salieron solos.
JOH 6:23 Otras barcas llegaron de Tiberias cerca del lugar donde dieron gracias al Señor y comieron pan.
JOH 6:24 Cuando vieron que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a buscar a Jesús a Cafarnaúm.
JOH 6:25 Al hallarlo al otro lado del mar, le dijeron: Maestro, ¿cuándo llegaste acá?
JOH 6:26 Jesús respondió: En verdad, en verdad les digo: Ustedes no me buscan porque vieron señales, sino porque comieron pan y se saciaron.
JOH 6:27 No trabajen por la comida que perece, sino por la que permanece para vida eterna, la cual el Hijo del Hombre les dará, porque el Padre Dios selló a Éste.
JOH 6:28 Entonces le preguntaron: ¿Qué haremos para que practiquemos las obras de Dios?
JOH 6:29 Jesús respondió: Ésta es la obra de Dios: Que ustedes crean en Quien [Él] envió.
JOH 6:30 Entonces le preguntaron: ¿Qué señal haces Tú para que [la] veamos y te creamos? ¿Cuál obra haces?
JOH 6:31 En el desierto nuestros antepasados comieron el maná, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.
JOH 6:32 Jesús les respondió: En verdad, en verdad les digo: Moisés no les dio el pan del cielo, sino mi Padre les da el verdadero Pan del cielo.
JOH 6:33 Porque el Pan de Dios es el que desciende del cielo y que da vida al mundo.
JOH 6:34 Entonces le pidieron: ¡Señor, danos siempre ese pan!
JOH 6:35 Jesús les respondió: Yo soy el Pan de la Vida. El que viene a Mí, que de ningún modo tenga hambre, y el que cree en Mí, que de ningún modo tenga sed jamás.
JOH 6:36 Pero les dije: Aunque me han visto, no creen.
JOH 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí. El que viene a Mí, que de ningún modo [Yo lo] eche fuera.
JOH 6:38 Porque no descendí del cielo para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Quien me envió.
JOH 6:39 La voluntad del Padre Quien me envió es que no pierda nada de todo lo que me dio, sino que lo resucite el día final.
JOH 6:40 Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que mira al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré el día final.
JOH 6:41 Entonces los judíos refunfuñaban contra Él, porque dijo: Yo soy el Pan que descendió del cielo.
JOH 6:42 Decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos al padre y la madre? ¿Cómo dice ahora: Descendí del cielo?
JOH 6:43 Jesús respondió: No refunfuñen entre ustedes.
JOH 6:44 Nadie puede venir a Mí si el Padre que me envió no lo atrae. Y Yo lo resucitaré en el día final.
JOH 6:45 Está escrito en los profetas: Todos serán enseñados por Dios. Todo el que oye y aprendió del Padre, viene a Mí.
JOH 6:46 No [digo] que alguno vio al Padre, excepto el que vino de Dios. Éste vio al Padre.
JOH 6:47 En verdad, en verdad les digo: El que cree tiene vida eterna.
JOH 6:48 Yo soy el Pan de la Vida.
JOH 6:49 Los antepasados de ustedes comieron el maná en el desierto y murieron.
JOH 6:50 Éste es el Pan que desciende del cielo, para que no muera el que coma de Él.
JOH 6:51 Yo soy el Pan vivo que descendió del cielo. Si alguno come de este Pan, vivirá para siempre. Y ciertamente, el Pan que Yo daré por la vida del mundo es mi cuerpo.
JOH 6:52 Entonces los judíos discutían unos con otros: ¿Cómo puede Éste darnos a comer [su] cuerpo?
JOH 6:53 Jesús les dijo: En verdad, en verdad les digo: Si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben su sangre, ustedes no tienen vida.
JOH 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día final.
JOH 6:55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.
JOH 6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí, y Yo en él.
JOH 6:57 Como me envió el Padre que vive, y Yo vivo por el Padre, el que me come también vivirá por Mí.
JOH 6:58 Éste es el Pan que descendió del cielo, no como el que los antepasados comieron, y murieron. El que mastica este Pan vivirá para siempre.
JOH 6:59 [Jesús] enseñó esto en una congregación de Cafarnaúm.
JOH 6:60 Al oír [esto], muchos de sus discípulos dijeron: Esta declaración es dura. ¿Quién puede aceptarla?
JOH 6:61 Entonces Jesús, al saber que sus discípulos refunfuñaban sobre esto, les preguntó: ¿Esto los conturba?
JOH 6:62 ¿[No se conturbarían] si vieran al Hijo del Hombre que asciende adonde estaba?
JOH 6:63 El Espíritu es el que da vida. El cuerpo para nada aprovecha. Las Palabras que Yo les dije son Espíritu y Vida.
JOH 6:64 Pero algunos de ustedes no creen. (Porque desde [el] principio Jesús sabía quiénes eran y quién lo entregaría.)
JOH 6:65 Por eso les expliqué que nadie puede venir a Mí si no le es concedido por el Padre.
JOH 6:66 Por tanto muchos de sus discípulos volvieron atrás y no andaban con Él.
JOH 6:67 Entonces Jesús dijo a los 12: ¿Quieren ustedes irse también?
JOH 6:68 Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tienes Palabras de vida eterna.
JOH 6:69 Nosotros creímos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios.
JOH 6:70 Jesús le respondió: ¿No los escogí Yo a ustedes los 12, y uno de ustedes es diablo?
JOH 6:71 [Jesús] hablaba de Judas, [hijo] de Simón Iscariote, uno de los 12, quien lo entregaría.
JOH 7:1 Después de esto, Jesús andaba en Galilea, porque no quería andar en Judea, pues los judíos lo buscaban para matar[lo].
JOH 7:2 Se acercaba El Tabernáculo, la fiesta de los judíos,
JOH 7:3 y sus hermanos le dijeron: Sal de aquí y vé a Judea para que también tus discípulos vean las obras que haces.
JOH 7:4 Porque el que quiere darse a [conocer] no actúa en secreto. Puesto que haces estas cosas, manifiéstate al mundo.
JOH 7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en Él.
JOH 7:6 Jesús les dijo: Mi tiempo aún no llegó, aunque para ustedes cualquier tiempo es oportuno.
JOH 7:7 El mundo no puede aborrecerlos, pero a Mí me aborrece porque Yo testifico que sus obras son malas.
JOH 7:8 Suban ustedes a la fiesta. Yo no subo a esta fiesta, porque mi tiempo aún no se cumplió.
JOH 7:9 Dijo esto y se quedó en Galilea.
JOH 7:10 Sin embargo, cuando sus hermanos subieron a la fiesta, Él también subió, pero en secreto.
JOH 7:11 Los judíos lo buscaban en la fiesta y preguntaban: ¿Dónde está Aquél?
JOH 7:12 Había mucha murmuración entre la gente con respecto a Él, pues unos decían: Es bueno. Otros decían: No, más bien engaña a la gente.
JOH 7:13 Pero nadie hablaba francamente con respecto a Él por temor a los judíos.
JOH 7:14 En la mitad de la fiesta, Jesús subió al Templo y enseñaba.
JOH 7:15 Los judíos decían con asombro: ¿Éste cómo sabe tanto, si no ha estudiado?
JOH 7:16 Entonces Jesús les respondió: Mi enseñanza no es mía, sino de Quien me envió.
JOH 7:17 Si alguien quiere hacer la voluntad de Dios sabrá si la enseñanza es de Dios, o si Yo hablo de Mí mismo.
JOH 7:18 El que habla de él mismo busca su propia fama. Pero el que busca la gloria del que lo envió es veraz y no hay perversidad en Él.
JOH 7:19 ¿Moisés no les dio la Ley? Pero ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué quieren matarme?
JOH 7:20 La gente respondió: ¡Tienes demonio! ¿Quién quiere matarte?
JOH 7:21 Jesús respondió: Hice una obra, y todos ustedes están asombrados.
JOH 7:22 Moisés les dio la circuncisión, la cual no es de Moisés sino de los antepasados, y en sábado circuncidan al varón.
JOH 7:23 Si [el] varón es circuncidado en sábado para no quebrantar la Ley de Moisés, ¿se enojan conmigo porque en sábado sané a todo un hombre?
JOH 7:24 No juzguen según [la] apariencia, sino juzguen según [la] justicia.
JOH 7:25 Entonces algunos de Jerusalén decían: ¿No es Éste a Quien buscan para matarlo?
JOH 7:26 Miren, habla con libertad, y nada le dicen. ¿Tal vez los gobernantes reconocieron que Éste es verdaderamente el Cristo?
JOH 7:27 Sabemos de dónde es Éste. Pero cuando venga el Cristo nadie sabrá de dónde es.
JOH 7:28 Entonces Jesús, al enseñar en el Templo, exclamó: ¡A Mí me conocen y saben de dónde soy! Pero Yo no vine por iniciativa propia, sino me envió el Verdadero, a Quien ustedes no conocen.
JOH 7:29 Yo lo conozco, porque de Él vengo y Él me envió.
JOH 7:30 Entonces procuraban arrestarlo, pero nadie puso la mano sobre Él, porque aún no había llegado su hora.
JOH 7:31 Pero muchos de la multitud creyeron en Él y decían: Cuando venga el Cristo, ¿hará más señales que las que Éste ha hecho?
JOH 7:32 Cuando los fariseos y los principales sacerdotes oyeron los comentarios de la gente acerca de [Jesús] enviaron alguaciles para que lo arrestaran.
JOH 7:33 Entonces Jesús [les] dijo: Aún estoy con ustedes poco tiempo, y regresaré al que me envió.
JOH 7:34 Ustedes me buscarán y no [me] hallarán, y a donde Yo esté, ustedes no pueden ir.
JOH 7:35 Entonces los judíos se dijeron: ¿A dónde se irá Éste, que nosotros no lo hallemos? ¿Se irá a los judíos que están entre los griegos para enseñar a los griegos?
JOH 7:36 ¿Qué quiere decir esta Palabra: Me buscarán y no [me] hallarán, y a donde Yo esté ustedes no pueden ir?
JOH 7:37 El último día grande de la fiesta Jesús se puso en pie y exclamó: ¡Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba!
JOH 7:38 De lo más profundo del ser del que cree en Mí, como dice la Escritura, fluirán ríos de agua viva.
JOH 7:39 Dijo esto con respecto al Espíritu que recibirían los que habían creído en Él, porque aun no se [había concedido] el Espíritu, pues Jesús aún no había sido glorificado.
JOH 7:40 Cuando oyeron estas Palabras, [algunos] entre la multitud decían: ¡Verdaderamente Éste es el Profeta!
JOH 7:41 Otros decían: ¡Éste es el Cristo! Pero otros decían: ¿El Cristo viene de Galilea?
JOH 7:42 ¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de Belén, la aldea de David?
JOH 7:43 Entonces hubo una división entre la gente por causa de Él.
JOH 7:44 Algunos querían arrestarlo, pero nadie le puso las manos.
JOH 7:45 Así que los alguaciles fueron a los principales sacerdotes y fariseos, y éstos les preguntaron: ¿Por qué no lo trajeron?
JOH 7:46 Los alguaciles respondieron: ¡Nunca habló así un hombre!
JOH 7:47 Entonces los fariseos les respondieron: ¿Entonces ustedes también fueron engañados?
JOH 7:48 ¿Alguno de los magistrados o de los fariseos creyó en Él?
JOH 7:49 Pero esta gente que no conoce la Ley es maldita.
JOH 7:50 Nicodemo, quien visitó a Jesús y era uno de ellos, les dijo:
JOH 7:51 ¿Nuestra Ley juzga al hombre si no lo oye primero y sabe qué hizo?
JOH 7:52 [Ellos le] respondieron: ¿Tú también eres de Galilea? Investiga y ve que de Galilea no se levanta profeta. [[
JOH 7:53 ]]
JOH 8:1 ]]
JOH 8:12 Jesús les habló otra vez: Yo soy la Luz del mundo. El que me sigue, de ningún modo andará en la oscuridad, sino tendrá la Luz de la Vida.
JOH 8:13 Los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de Ti mismo. Tu testimonio no es verdadero.
JOH 8:14 Jesús respondió: Aunque Yo dé testimonio de Mí mismo, mi testimonio es verdadero porque sé de dónde vine y a dónde voy. Pero ustedes no lo saben.
JOH 8:15 Ustedes juzgan según la apariencia. Yo a nadie juzgo.
JOH 8:16 Si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy solo, sino Yo y el Padre Quien me envió.
JOH 8:17 En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos hombres es veraz.
JOH 8:18 Yo doy testimonio de Mí mismo, y el que me envió también da testimonio de Mí.
JOH 8:19 Entonces le preguntaron: ¿Dónde está tu padre? Jesús respondió: No me conocen a Mí ni a mi Padre. Si me conocieran a Mí, también conocerían a mi Padre.
JOH 8:20 Estas palabras habló cuando enseñaba frente al tesoro en el Templo, pero nadie lo detuvo, porque no había llegado su hora.
JOH 8:21 [Jesús] les dijo otra vez: Yo me voy, y me buscarán. En su pecado morirán. Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir.
JOH 8:22 Entonces los judíos se preguntaban: ¿Se suicidará? Porque dice: Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir.
JOH 8:23 Les decía: Ustedes son de abajo, Yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, Yo no soy de este mundo.
JOH 8:24 Por eso les dije que morirán en sus pecados. Si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados.
JOH 8:25 Entonces le preguntaron: ¿Tú Quién eres? Jesús les respondió: Lo que les dije [desde] el principio.
JOH 8:26 Tengo que decir y juzgar muchas cosas con respecto a ustedes, pero el que me envió es veraz. Yo hablo en el mundo lo que oí de Él.
JOH 8:27 Pero [ellos] no entendieron que [Jesús] les hablaba del Padre.
JOH 8:28 Entonces Jesús dijo: Cuando [ustedes] levanten al Hijo del Hombre comprenderán que Yo Soy, y que nada hago por iniciativa propia, sino hablo lo que el Padre me enseñó.
JOH 8:29 El que me envió está conmigo. No me dejó solo, porque Yo siempre hago lo que le agrada.
JOH 8:30 Cuando Él decía esto muchos creyeron en Él.
JOH 8:31 Entonces Jesús decía a los judíos que creyeron en Él: Si ustedes permanecen en mi Palabra, son verdaderamente mis discípulos.
JOH 8:32 Conocerán la Verdad, y la Verdad los libertará.
JOH 8:33 Le respondieron: Somos descendencia de Abraham, y jamás fuimos esclavos. ¿Porque dices que seremos libres?
JOH 8:34 Jesús les respondió: En verdad, en verdad les digo que todo el que practica el pecado es esclavo del pecado.
JOH 8:35 El esclavo no permanece en casa para siempre. El hijo permanece para siempre.
JOH 8:36 Así que si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres.
JOH 8:37 Sé que son descendientes de Abraham, pero quieren matarme porque mi Palabra no penetra en ustedes.
JOH 8:38 Yo hablo lo que vi junto al Padre, y ustedes hacen lo que oyeron del padre [de ustedes].
JOH 8:39 Respondieron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham.
JOH 8:40 Pero ahora quieren matar a un Hombre Quien les habla la verdad que oyó de Dios. Abraham no hizo esto.
JOH 8:41 Ustedes hacen las obras de su padre. Le contestaron: Nosotros no nacimos de inmoralidad sexual. Un Padre tenemos: Dios.
JOH 8:42 Jesús les respondió: Si Dios fuera su Padre, ciertamente me amarían, porque Yo procedo de Dios. No vine por iniciativa propia, sino Él me envió.
JOH 8:43 ¿Por qué no entienden lo que digo? Porque no quieren escuchar mi Palabra.
JOH 8:44 Ustedes son de [su] padre el diablo, y quieren practicar los deseos de su padre. Él fue homicida desde el principio y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla de lo suyo, pues es mentiroso y padre de mentira.
JOH 8:45 Pero Yo [les] digo la verdad y no me creen.
JOH 8:46 ¿Quién de ustedes me reprocha de pecado? Si digo verdad, ¿por qué ustedes no me creen?
JOH 8:47 El que es de Dios escucha las Palabras de Dios. Por eso ustedes no las escuchan, porque no son de Dios.
JOH 8:48 Los judíos respondieron: ¿No tenemos razón cuando decimos que Tú eres samaritano y tienes demonio?
JOH 8:49 Jesús respondió: Yo no tengo demonio, sino honro a mi Padre. Y ustedes me deshonran.
JOH 8:50 Pero Yo no busco mi gloria. Hay Uno que [la] busca y juzga.
JOH 8:51 En verdad, en verdad les digo: Si alguno practica mi Palabra, que de ningún modo sufra muerte para siempre.
JOH 8:52 Los judíos le dijeron: Ahora entendemos que tienes demonio. Abraham y los profetas murieron. Tú dices: Si alguno practica mi Palabra, que de ningún modo sufra muerte para siempre.
JOH 8:53 ¿Eres Tú mayor que nuestro padre Abraham? Él y los profetas murieron. ¿Quién crees que eres?
JOH 8:54 Jesús respondió: Si Yo me glorifico a Mí mismo, mi gloria no vale. Me glorifica mi Padre, de Quien ustedes dicen que es su Dios.
JOH 8:55 Ustedes no lo conocen, pero Yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería un mentiroso semejante a ustedes. Pero lo conozco y guardo su Palabra.
JOH 8:56 Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al ver mi día. [Lo] vio y se regocijó.
JOH 8:57 Entonces los judíos le dijeron: Aún no tienes 50 años, ¿y viste a Abraham?
JOH 8:58 Jesús les contestó: En verdad, en verdad les digo: Antes que Abraham existiera, Yo Soy.
JOH 8:59 Entonces, [los judíos] tomaron piedras para lanzárselas, pero Jesús se ocultó y salió del Templo.
JOH 9:1 Cuando pasaba, [Jesús] vio a un hombre ciego de nacimiento.
JOH 9:2 Sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
JOH 9:3 Jesús respondió: No pecó éste ni sus padres, sino [está ciego] para que las obras de Dios se manifiesten en él.
JOH 9:4 Mientras es día nos es necesario realizar las obras del que me envió. Viene [la] noche cuando nadie puede trabajar.
JOH 9:5 Mientras [Yo] esté en el mundo, soy [la] Luz del mundo.
JOH 9:6 Después de decir esto escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, untó el barro sobre los ojos [del ciego]
JOH 9:7 y le dijo: Vé, lávate en el estanque de Siloé, que significa enviado. [El ciego] fue, se lavó y cuando regresó veía.
JOH 9:8 Los vecinos y los que antes veían que era un mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?
JOH 9:9 Otros decían: Éste es. Y otros: No, pero se le parece. Él decía: Soy yo.
JOH 9:10 Entonces le preguntaron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
JOH 9:11 Él respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, me untó los ojos y me dijo: Vé al Siloé y lávate. Por tanto fui, me lavé y vi.
JOH 9:12 Le preguntaron: ¿Dónde está Él? Contestó: No sé.
JOH 9:13 Entonces llevaron al que había sido ciego ante los fariseos,
JOH 9:14 porque el día cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos era sábado.
JOH 9:15 Otra vez los fariseos le preguntaron como vio. Y él les respondió: Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.
JOH 9:16 Entonces algunos de los fariseos decían: Este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado. Otros preguntaban: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer señales como éstas? Y había división entre ellos.
JOH 9:17 Volvieron a preguntar al que había sido ciego: ¿Tú qué dices del que te abrió los ojos? Él respondió: Que es profeta.
JOH 9:18 Pero los judíos no creyeron que él había sido ciego y que vio. Por tanto llamaron a los padres del que vio
JOH 9:19 y les preguntaron: ¿Éste es su hijo de quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo ve ahora?
JOH 9:20 Entonces sus padres respondieron: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.
JOH 9:21 Pero cómo ve ahora, no lo sabemos. Quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle, tiene edad. Él hablará por él mismo.
JOH 9:22 Sus padres dijeron esto porque temían a los judíos, pues estos ya habían acordado que si alguno lo confesaba como el Cristo, fuera expulsado de la congregación.
JOH 9:23 Por esto sus padres dijeron: Tiene edad, pregúntenle.
JOH 9:24 Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron: ¡Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que este hombre es pecador.
JOH 9:25 Entonces él respondió: Si es pecador, no lo sé. Una cosa sé: Que yo era ciego y ahora veo.
JOH 9:26 Insistieron: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
JOH 9:27 Les respondió: Ya les dije y no escucharon. ¿Por qué quieren oír otra vez? ¿También ustedes quieren ser sus discípulos?
JOH 9:28 Lo insultaron: ¡Tú eres discípulo de Él, pero nosotros somos discípulos de Moisés!
JOH 9:29 Nosotros sabemos que Dios [le] habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es Éste.
JOH 9:30 El hombre respondió: Lo asombroso es que ustedes no sepan de dónde es, y a mí me abrió los ojos.
JOH 9:31 Sabemos que Dios no oye a pecadores, pero sí oye a quien es temeroso de Él y hace su voluntad.
JOH 9:32 Jamás se oyó que alguien abrió los ojos de uno que nació ciego.
JOH 9:33 Si Éste no viniera de Dios, nada podría hacer.
JOH 9:34 [Ellos] respondieron: Tú naciste completamente en pecados, ¿y nos enseñas? Y lo expulsaron de la congregación.
JOH 9:35 Jesús oyó que lo expulsaron, y cuando lo halló le preguntó: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre?
JOH 9:36 Él respondió: ¿Quién es, Señor, para que crea en Él?
JOH 9:37 Jesús le contestó: No solo lo viste. Es el que habla contigo.
JOH 9:38 Y él dijo: Creo, Señor. Y lo adoró.
JOH 9:39 Jesús dijo: Yo vine a este mundo para juicio, a fin de que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.
JOH 9:40 [Algunos] fariseos que estaban con Él oyeron esto y le preguntaron: ¿Nosotros también somos ciegos?
JOH 9:41 Jesús les respondió: Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ahora [porque] dicen que ven, su pecado permanece.
JOH 10:1 En verdad, en verdad les digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, pero se mete por otro lugar es ladrón y asaltante.
JOH 10:2 Pero el que entra por la puerta es [el] pastor de las ovejas.
JOH 10:3 El portero le abre y las ovejas oyen su voz. Llama a sus ovejas por nombre y las saca.
JOH 10:4 Cuando saque todas las suyas, va delante de ellas. Las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
JOH 10:5 De ningún modo seguirán al extraño, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
JOH 10:6 Jesús les dijo esta alegoría, pero ellos no entendieron lo que les decía.
JOH 10:7 Jesús les habló otra vez: En verdad, en verdad les digo: Yo soy la Puerta de las ovejas.
JOH 10:8 Todos los que vinieron antes de Mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los oyeron.
JOH 10:9 Yo soy la Puerta. Si alguno entra por Mí será salvo. Entrará y saldrá, y hallará pasto.
JOH 10:10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo vine para que tengan vida, y [la] tengan en abundancia.
JOH 10:11 Yo soy el excelente Pastor. El excelente Pastor da su vida por las ovejas.
JOH 10:12 El asalariado, que no es el pastor, ni le pertenecen las ovejas, cuando ve el lobo que se acerca, huye y abandona las ovejas. El lobo las ataca y [las] dispersa.
JOH 10:13 [Él huye] porque es asalariado y no le importan las ovejas.
JOH 10:14 Yo soy el excelente Pastor. Conozco mis ovejas y las mías me conocen,
JOH 10:15 como el Padre me conoce y Yo lo conozco. Y doy mi vida por las ovejas.
JOH 10:16 Además tengo otras ovejas que no son de este redil. A ellas también debo traer y oirán mi voz. Habrá un rebaño y un Pastor.
JOH 10:17 Por esto el Padre me ama, porque Yo doy mi vida para volverla a tomar.
JOH 10:18 Nadie me la quita, sino Yo la doy de Mí mismo. Tengo autoridad para darla y para volverla a tomar. Este Mandamiento recibí de mi Padre.
JOH 10:19 Otra vez hubo una división entre los judíos por estas palabras.
JOH 10:20 Muchos de ellos decían: Tiene demonio y está fuera de sí. ¿Por qué lo oyen?
JOH 10:21 Otros decían: Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede un demonio abrir ojos de ciegos?
JOH 10:22 En Jerusalén se celebraba la fiesta de La Dedicación. Era invierno,
JOH 10:23 y Jesús caminaba en el Templo por el patio de Salomón.
JOH 10:24 Entonces los judíos lo rodearon y le preguntaban: ¿Hasta cuándo nos mantienes en suspenso? Dinos con claridad si Tú eres el Cristo.
JOH 10:25 Jesús les respondió: Les dije, y no creen. Las obras que Yo hago en el Nombre de mi Padre dan testimonio de Mí,
JOH 10:26 pero ustedes no creen porque no son de mis ovejas.
JOH 10:27 Mis ovejas oyen mi voz. Yo las conozco y me siguen.
JOH 10:28 Yo les doy vida eterna, y que ninguna perezca jamás. Nadie las arrebatará de mi mano.
JOH 10:29 Lo que me dio mi Padre es mayor que todo y nadie [lo] arrebata de la mano del Padre.
JOH 10:30 Yo y el Padre somos uno.
JOH 10:31 Los judíos tomaron piedras otra vez para apedrearlo.
JOH 10:32 Jesús les dijo: Les mostré muchas buenas obras de mi Padre. ¿Por cuál de ellas me apedrean?
JOH 10:33 Los judíos respondieron: No te apedreamos por buenas obras sino por blasfemia, porque Tú, Quien eres Hombre, te proclamas Dios.
JOH 10:34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en la Ley de ustedes? Yo dije que ustedes son dioses.
JOH 10:35 Si llamó dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
JOH 10:36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, ustedes le dicen que blasfema, porque dije que soy Hijo de Dios?
JOH 10:37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean.
JOH 10:38 Pero si [las] hago, aunque no me crean a Mí, crean en las obras, para que sepan y entiendan que el Padre está en Mí y Yo en el Padre.
JOH 10:39 Otra vez [los judíos] intentaron arrestarlo, pero escapó de sus manos.
JOH 10:40 Volvió al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba al principio, y permaneció allí.
JOH 10:41 Muchos acudieron a Él y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo, pero todas las cosas que Juan dijo con respecto a Éste eran verdaderas.
JOH 10:42 Allí muchos creyeron en Él.
JOH 11:1 Estaba enfermo Lázaro de Betania, la aldea de las hermanas María y Marta.
JOH 11:2 María, hermana de Lázaro, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos.
JOH 11:3 Las hermanas mandaron a decirle [a Jesús]: Señor, mira, el que amas está enfermo.
JOH 11:4 Cuando Jesús [lo] oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios a fin de que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
JOH 11:5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
JOH 11:6 Pero cuando oyó que [Lázaro] estaba enfermo, a propósito permaneció dos días [más] donde estaba.
JOH 11:7 Después dijo a sus discípulos: Regresemos a Judea.
JOH 11:8 Sus discípulos le contestaron: Maestro, hace poco los judíos intentaban apedrearte, ¿y otra vez volverás allá?
JOH 11:9 Jesús respondió: ¿No hay 12 horas en el día? Si alguno anda de día, no tropieza porque ve la luz de este mundo.
JOH 11:10 Pero si alguno anda de noche, tropieza porque la luz no está en él.
JOH 11:11 Después les dijo: Nuestro amigo Lázaro durmió, pero voy a despertarlo.
JOH 11:12 Entonces sus discípulos le dijeron: Señor, si duerme sanará.
JOH 11:13 Pero Jesús hablaba de la muerte de él, y ellos supusieron que hablaba del reposo del sueño.
JOH 11:14 Entonces Jesús les aclaró: Lázaro murió.
JOH 11:15 Me alegro que no estaba allá por causa de ustedes, para que crean. Pero vamos a él.
JOH 11:16 Entonces Tomás el Dídimo dijo a sus condiscípulos: Vamos también nosotros para que muramos con Él.
JOH 11:17 Cuando Jesús llegó, halló que [Lázaro] ya tenía cuatro días en el sepulcro.
JOH 11:18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a tres kilómetros.
JOH 11:19 Muchos judíos habían ido para consolar a Marta y María por [la muerte de] su hermano.
JOH 11:20 Cuando Marta oyó que Jesús llegaba, salió a encontrarlo, pero María permaneció en la casa.
JOH 11:21 Entonces Marta dijo a Jesús: ¡Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano!
JOH 11:22 Ahora también sé que todo lo que Tú pidas a Dios, te lo dará.
JOH 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
JOH 11:24 Marta le respondió: Sé que resucitará en la resurrección el día final.
JOH 11:25 Jesús le dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque muera, vivirá.
JOH 11:26 Y todo el que vive y cree en Mí, que de ningún modo muera jamás. ¿Crees esto?
JOH 11:27 Le contestó: Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que vino al mundo.
JOH 11:28 Después de decir esto, fue y llamó a su hermana María. Le dijo en privado: El Maestro está aquí y te llama.
JOH 11:29 Cuando ella [lo] oyó, se levantó de prisa y fue hacia Él.
JOH 11:30 Jesús aún no había llegado a la aldea, sino estaba en el lugar donde Marta lo recibió.
JOH 11:31 Entonces los judíos que la consolaban en la casa, al ver que María salió de prisa, la siguieron, porque pensaron que iba a llorar en el sepulcro.
JOH 11:32 María llegó donde estaba Jesús, se postró a sus pies y le dijo: ¡Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano!
JOH 11:33 Cuando Jesús vio que María y los judíos que llegaron con ella lloraban, gimió en el espíritu. Se conmovió profundamente
JOH 11:34 y preguntó: ¿Dónde lo pusieron? Le respondieron: Señor, ven y mira.
JOH 11:35 Jesús lloró.
JOH 11:36 Entonces los judíos decían: ¡Miren cómo lo amaba!
JOH 11:37 Éste, Quien abrió los ojos del ciego, ¿no podría lograr también que éste no muriera?
JOH 11:38 Jesús otra vez profundamente conmovido fue a la tumba. Era una cueva. Una piedra estaba colocada sobre ella.
JOH 11:39 Jesús ordenó: Quiten la piedra. Marta, la hermana del muerto, le dijo: Señor, ya hiede porque es [el] cuarto día.
JOH 11:40 Jesús le preguntó: ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios?
JOH 11:41 Quitaron la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos y dijo: ¡Padre, te doy gracias porque me escuchaste!
JOH 11:42 Yo sé que siempre me escuchas, pero [lo] dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que Tú me enviaste.
JOH 11:43 Después de decir esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
JOH 11:44 Y el muerto salió con vendas en los pies y las manos. Su cara había sido envuelta en un sudario. Jesús les ordenó: ¡Desátenlo y déjenlo ir!
JOH 11:45 Muchos de los judíos que fueron a consolar a María, al ver lo que [Jesús] hizo, creyeron en Él.
JOH 11:46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les contaron lo que Jesús hizo.
JOH 11:47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron al Tribunal Supremo y dijeron: ¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales.
JOH 11:48 Si lo dejamos así, todos creerán en Él. Vendrán los romanos y nos quitarán tanto el Templo como la nación.
JOH 11:49 Entonces Caifás, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Ustedes nada saben,
JOH 11:50 ni consideran que es bueno que un solo hombre muera por el pueblo, y no que perezca toda la nación.
JOH 11:51 Pero no dijo esto por iniciativa propia, sino porque, como aquel año era sumo sacerdote, profetizó que Jesús estaba destinado a morir por la nación,
JOH 11:52 y no solo por la nación, sino también para congregar en uno a los dispersados hijos de Dios.
JOH 11:53 Desde aquel día decidieron matarlo.
JOH 11:54 Por tanto Jesús ya no andaba en público entre los judíos, sino que se retiró a Efraín, un poblado cercano al desierto. Allí permaneció con sus discípulos.
JOH 11:55 Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para purificarse.
JOH 11:56 Buscaban a Jesús, y en el Templo se preguntaban unos a otros: ¿Qué les parece? ¿Que de ningún modo viene a la fiesta?
JOH 11:57 Los principales sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes para que si alguno supiera dónde estaba, informara a fin de detenerlo.
JOH 12:1 Seis días antes de la Pascua Jesús fue a Betania, a la casa de Lázaro, a quien había resucitado.
JOH 12:2 Allí le prepararon una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los reclinados con Él.
JOH 12:3 María tomó una libra de perfume de nardo puro de mucho valor, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se llenó con la fragancia del perfume.
JOH 12:4 Pero Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que iba a traicionarlo, preguntó:
JOH 12:5 ¿Por qué no se vendió este perfume por 300 denarios para dar a [los ]pobres?
JOH 12:6 Pero dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, robaba lo que se echaba [en ella].
JOH 12:7 Entonces Jesús [le] dijo: Déjala, lo guardaba para el día de preparación para mi sepultura.
JOH 12:8 Siempre tienen a los pobres con ustedes, pero a Mí no me tienen siempre.
JOH 12:9 Muchos judíos supieron que estaba allí, y fueron, no solo para ver a Jesús, sino también a Lázaro a quien había resucitado.
JOH 12:10 Pero los principales sacerdotes hicieron un complot para matar también a Lázaro,
JOH 12:11 porque por causa de él, muchos judíos iban y creían en Jesús.
JOH 12:12 Al día siguiente, cuando oyeron que Jesús iba a Jerusalén, la gran multitud que acudió a la fiesta,
JOH 12:13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirlo. Clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor, el Rey de Israel!
JOH 12:14 Jesús halló un pollino y [se] montó sobre él, como está escrito:
JOH 12:15 No temas, hija de Sion. Mira, tu Rey viene montado en un pollino de asna.
JOH 12:16 Al principio sus discípulos no entendieron esto, pero cuando Jesús fue glorificado, recordaron que esto estaba escrito con respecto a Él y que así le hicieron.
JOH 12:17 La multitud que estaba con Él daba testimonio de cómo resucitó a Lázaro.
JOH 12:18 Por esto la multitud salió a recibirlo, porque oyeron que Él hizo esta señal.
JOH 12:19 Por tanto los fariseos se dijeron: ¿Ustedes ven que así nada logran? ¡Miren, todos se van tras Él!
JOH 12:20 Entre los que subían a adorar en la fiesta había algunos griegos.
JOH 12:21 Éstos se acercaron a Felipe, quien era de Betsaida de Galilea, y le rogaban: Señor, deseamos ver a Jesús.
JOH 12:22 Felipe fue y se lo comentó a Andrés, y los dos se lo dijeron a Jesús.
JOH 12:23 Jesús les respondió: Llegó la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
JOH 12:24 En verdad, en verdad les digo: Si el grano de trigo que cayó en la tierra no muere, permanece él solo, pero si muere, produce mucho fruto.
JOH 12:25 El que ama su vida, la pierde. El que aborrece su vida en este mundo, la guardará para vida eterna.
JOH 12:26 Si alguno me sirve, sígame. Donde Yo estoy, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.
JOH 12:27 Ahora mi alma está turbada. ¿Y qué digo? ¿Padre, sálvame de esta hora? Pero para esto llegué a esta hora.
JOH 12:28 ¡Padre, glorifica tu Nombre! Entonces vino una voz del cielo: ¡Lo he glorificado y volveré a glorificarlo!
JOH 12:29 La multitud presente que escuchó, decía que fue un trueno. Otros decían que un ángel le habló.
JOH 12:30 Jesús dijo: Esta voz no vino por causa de Mí, sino por causa de ustedes.
JOH 12:31 Ahora es [el] juicio de este mundo. El príncipe de este mundo será echado fuera.
JOH 12:32 Cuando Yo sea levantado en la tierra, a todos atraeré a Mí mismo.
JOH 12:33 Decía esto para dar a entender de qué manera iba a morir.
JOH 12:34 Entonces la gente le respondió: Por la Ley sabemos que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo dices Tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?
JOH 12:35 Jesús les respondió: La Luz está entre ustedes aún por poco tiempo. Anden mientras tienen la Luz, para que no los sorprenda [la] oscuridad, porque el que anda en la oscuridad no sabe a dónde va.
JOH 12:36 Mientras tengan la Luz, crean en la Luz, para que sean hijos de Luz. Jesús habló esto, salió y se ocultó de ellos.
JOH 12:37 Aunque [Jesús] hizo tan grandes señales delante de ellos, no creían en Él,
JOH 12:38 para que se cumpliera la Palabra del profeta Isaías: Señor, ¿quién creyó nuestro anuncio? ¿Y a quién se reveló el brazo del Señor?
JOH 12:39 Por esto no podían creer, como Isaías dijo en otra ocasión:
JOH 12:40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón para que no miren con los ojos, ni entiendan con el corazón, y se conviertan, y Yo los sane.
JOH 12:41 Isaías dijo esto porque vio la gloria de Él, y habló acerca de Él.
JOH 12:42 Sin embargo, muchos magistrados creyeron en Él, pero por causa de los fariseos no confesaban para no ser expulsados de la congregación judía,
JOH 12:43 porque amaban más el esplendor de los hombres que la gloria de Dios.
JOH 12:44 Entonces Jesús dijo: El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en el que me envió.
JOH 12:45 El que me ve, ve al que me envió.
JOH 12:46 Yo, [la] Luz, vine al mundo para que todo el que cree en Mí no permanezca en la oscuridad.
JOH 12:47 Si alguno oye mis Palabras y no las guarda, Yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
JOH 12:48 El que me rechaza y no recibe mis Palabras tiene quien lo juzgue. La Palabra que hablé es la que lo juzgará en el día final.
JOH 12:49 Porque Yo no hablé por iniciativa propia, sino el Padre Quien me envió me dio Mandamiento: Qué decir y qué hablar.
JOH 12:50 Sé que su Mandamiento es vida eterna. Por tanto Yo hablo lo que el Padre me dice.
JOH 13:1 Antes de la fiesta de la Pascua, Jesús sabía que había llegado su hora para pasar de este mundo al Padre. Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
JOH 13:2 Cuando celebraban una cena, el diablo ya había puesto en el corazón de Judas, [hijo] de Simón Iscariote, que lo entregara.
JOH 13:3 [Jesús] sabía que el Padre le dio todas las cosas en las manos, que salió de Dios y regresaba a Él.
JOH 13:4 Se puso en pie, se quitó el manto, tomó una toalla y se [la] ató.
JOH 13:5 Luego echó agua en una vasija, procedió a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla.
JOH 13:6 Cuando llegó a Simón Pedro, éste le preguntó: Señor, ¿Tú me lavas los pies?
JOH 13:7 Jesús respondió: Tú no entiendes ahora lo que Yo te hago. Lo entenderás después.
JOH 13:8 Pedro le dijo: ¡Que de ningún modo me laves los pies jamás! Jesús le respondió: Si no te lavo, no tienes parte conmigo.
JOH 13:9 Simón Pedro le respondió: ¡Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza!
JOH 13:10 Jesús le dijo: El que está bañado no necesita lavarse sino los pies, pues está todo limpio. Ustedes están limpios, aunque no todos.
JOH 13:11 Por eso dijo: No todos están limpios, porque sabía quién lo traicionaría.
JOH 13:12 Después de lavarles los pies, tomó su manto, [se] reclinó otra vez y les preguntó: ¿Entienden [lo] que les hice?
JOH 13:13 Ustedes me llaman el Maestro y el Señor, y dicen bien porque [lo] soy.
JOH 13:14 Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también laven los pies los unos a los otros.
JOH 13:15 Porque les di ejemplo, hagan también ustedes como Yo les hice.
JOH 13:16 En verdad, en verdad les digo: Un esclavo no es mayor que su señor, ni un enviado mayor que el que lo envió.
JOH 13:17 Si saben esto, son inmensamente felices si lo practican.
JOH 13:18 No hablo de todos ustedes. Yo sé a quiénes me escogí, pero para que se cumpla la Escritura: El que come mi pan levantó contra Mí su talón.
JOH 13:19 Esto les digo ahora antes que ocurra, para que cuando suceda, crean que Yo soy.
JOH 13:20 En verdad, en verdad les digo: El que recibe al que Yo envío, me recibe a Mí. El que me recibe a Mí, recibe al que me envió.
JOH 13:21 Después de decir esto, Jesús se conmovió en espíritu y dijo: En verdad, en verdad les digo que uno de ustedes me traicionará.
JOH 13:22 Los discípulos se miraban unos a otros, y se preguntaban de quién hablaba.
JOH 13:23 Uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba al lado de Jesús.
JOH 13:24 Simón Pedro le hizo señas a éste para que le preguntara de quién hablaba.
JOH 13:25 De esta manera, como estaba reclinado al lado de Jesús, le preguntó: Señor, ¿quién es?
JOH 13:26 Jesús [le] respondió: Es aquél a quien yo dé este bocado mojado. Después de mojar el bocado, [lo] dio a Judas, [hijo] de Simón Iscariote.
JOH 13:27 En ese momento, con el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le ordenó: Haz pronto lo que haces.
JOH 13:28 Ninguno de los reclinados entendió por qué le dijo esto.
JOH 13:29 Algunos pensaban que como Judas tenía la bolsa del dinero, Jesús le decía que comprara las cosas que necesitaban para la fiesta, o que diera algo a los pobres.
JOH 13:30 Cuando él tomó el bocado, enseguida salió. Era de noche.
JOH 13:31 Cuando Judas salió, Jesús dijo: ¡Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él!
JOH 13:32 Si Dios es glorificado en Él, Dios también lo glorificará en Él mismo. Y enseguida lo glorificará.
JOH 13:33 Hijitos, aún estoy un poco con ustedes. Me buscarán, pero como dije a los judíos, lo digo también a ustedes ahora: Adonde Yo voy, ustedes no pueden ir.
JOH 13:34 Un Mandamiento nuevo les doy: Que se amen unos a otros. Como los amé, ámense también unos a otros.
JOH 13:35 Por esto sabrán todos que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.
JOH 13:36 Simón Pedro le preguntó: Señor, ¿a dónde vas? Jesús respondió: Adonde voy no puedes seguirme ahora, pero [me] seguirás más tarde.
JOH 13:37 Pedro le preguntó: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Mi vida daré por Ti.
JOH 13:38 Jesús le respondió: ¿Tu vida darás por Mí? En verdad, en verdad te digo: Que de ningún modo cante un gallo hasta que me niegues tres veces.
JOH 14:1 No se atribule su corazón. Crean en Dios, crean también en Mí.
JOH 14:2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, ¿les hubiera dicho que me voy a prepararles lugar?
JOH 14:3 Si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez y los llevaré conmigo, para que donde Yo estoy, ustedes también estén.
JOH 14:4 Saben adonde voy y saben el camino.
JOH 14:5 Tomás le dijo: Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?
JOH 14:6 Jesús le contestó: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por medio de Mí.
JOH 14:7 Si me conocen, también conocen a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo vieron.
JOH 14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.
JOH 14:9 Jesús le preguntó: Felipe, ¿tanto tiempo he estado con ustedes, y no me conoces? El que me vio, vio al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?
JOH 14:10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre en Mí? Las Palabras que Yo les digo, no [las] hablo por mi propia iniciativa, sino el Padre que mora en Mí realiza sus obras.
JOH 14:11 Créanme que Yo estoy en el Padre, y el Padre en Mí. De otra manera, créanme por causa de las mismas obras.
JOH 14:12 En verdad, en verdad les digo: El que cree en Mí, también hará las obras que Yo hago. Y mayores que éstas hará, porque Yo voy al Padre.
JOH 14:13 Todo lo que pidan en mi Nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
JOH 14:14 Si me piden cualquier cosa en mi Nombre, Yo [lo] haré.
JOH 14:15 Si me aman, guardarán mis Mandamientos.
JOH 14:16 Yo rogaré al Padre y les dará otro Intercesor, a fin de que esté con ustedes para siempre:
JOH 14:17 al Espíritu de Verdad, a Quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni [lo] conoce. Ustedes lo conocen, porque mora con ustedes y estará en ustedes.
JOH 14:18 No los dejaré huérfanos. Vendré a ustedes.
JOH 14:19 Aún un poco, y el mundo no me verá, pero ustedes me verán. Porque Yo vivo, ustedes también vivirán.
JOH 14:20 Aquel día sabrán que Yo estoy en mi Padre, ustedes en Mí y Yo en ustedes.
JOH 14:21 El que tiene mis Mandamientos y los guarda es el que me ama. Al que me ama, mi Padre lo amará. Y Yo lo amaré y me revelaré a él.
JOH 14:22 Judas, no el Iscariote, le preguntó: Señor, ¿cómo te revelarás a nosotros y no al mundo?
JOH 14:23 Jesús le respondió: Si alguno me ama, guardará mi Palabra. Mi Padre lo amará. Vendremos a él y viviremos con él.
JOH 14:24 El que no me ama, no guarda mis Palabras. La Palabra que [ustedes] escuchan no es mía, sino del Padre que me envió.
JOH 14:25 Esto les he hablado mientras estoy con ustedes,
JOH 14:26 pero el Intercesor, el Espíritu Santo, a Quien el Padre enviará en mi Nombre, Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les dije.
JOH 14:27 Paz les dejo. Les doy mi paz. Yo no se la doy como el mundo la da. No se atribule ni se atemorice su corazón.
JOH 14:28 Oyeron que me voy y regreso a ustedes. Si me aman, se regocijarían porque voy al Padre, pues el Padre es mayor que Yo.
JOH 14:29 Esto se lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, crean.
JOH 14:30 Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque viene el príncipe de este mundo y nada tiene en Mí.
JOH 14:31 Pero hablo esto para que el mundo sepa que amo al Padre, y hago lo que el Padre me mandó. ¡Levántense, vámonos de aquí!
JOH 15:1 Yo soy la Vid verdadera, y mi Padre es el Viñador.
JOH 15:2 Toda rama que en Mí no produce fruto, la levanta. Toda la que produce fruto, la poda para que dé más fruto.
JOH 15:3 Ya ustedes están limpios por medio de la Palabra que les he hablado.
JOH 15:4 Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como la rama no puede dar fruto por ella misma, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en Mí.
JOH 15:5 Yo soy la Vid, ustedes las ramas. El que permanece en Mí, y Yo en él, éste da mucho fruto. Porque separados de Mí nada pueden hacer.
JOH 15:6 Si alguno no permanece en Mí, será echado fuera como rama y se secará. Las recogen, las echan al fuego y arden.
JOH 15:7 Si permanecen en Mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que deseen y se [les] hará.
JOH 15:8 En esto es glorificado mi Padre: en que den mucho fruto y sean mis discípulos.
JOH 15:9 Como el Padre me amó, también Yo los amé. Permanezcan en mi amor.
JOH 15:10 Si guardan mis Mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo he guardado los Mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
JOH 15:11 Estas cosas les he hablado para que mi gozo esté en ustedes y su gozo sea completo.
JOH 15:12 Este es mi Mandamiento: Que se amen unos a otros como los amé.
JOH 15:13 Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.
JOH 15:14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando.
JOH 15:15 Ya no los llamo esclavos, porque el esclavo no sabe [lo] que su señor hace. Pero los llamo amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las revelé.
JOH 15:16 Ustedes no me eligieron, sino Yo los elegí y los coloqué para que ustedes vayan y den fruto, y su fruto permanezca, a fin de que les dé todo lo que pidan al Padre en mi Nombre.
JOH 15:17 Esto les mando: que se amen unos a otros.
JOH 15:18 Si el mundo los aborrece, recuerden que a Mí me aborreció antes que a ustedes.
JOH 15:19 Si fueran del mundo, el mundo los amaría. Pero los aborrece porque Yo me los escogí del mundo, y [ustedes] no son del mundo.
JOH 15:20 Recuerden la Palabra que Yo les dije: [El] esclavo no es mayor que su señor. Si me persiguieron, también los perseguirán. Si guardaron mi Palabra, también guardarán la de ustedes.
JOH 15:21 Pero todas estas cosas les harán por causa de mi Nombre, porque no conocieron a Quien me envió.
JOH 15:22 Si no hubiera venido ni les hubiera hablado, tendrían excusa por su pecado. Pero ahora no tienen excusa por su pecado.
JOH 15:23 El que me aborrece, también aborrece a mi Padre.
JOH 15:24 Si no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro hizo, no tendrían pecado. Pero ahora, han visto y han aborrecido tanto a Mí como a mi Padre.
JOH 15:25 Pero esto sucedió para que se cumpliera la Palabra escrita en su Ley: Me aborrecen sin causa.
JOH 15:26 Cuando venga el Intercesor, a Quien Yo les enviaré del Padre, el Espíritu de la Verdad, Quien procede del Padre, Él dará testimonio de Mí.
JOH 15:27 Ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde un principio.
JOH 16:1 Estas cosas les he hablado para que no tengan tropiezo.
JOH 16:2 Los expulsarán de las congregaciones, y aun viene [la] hora cuando cualquiera que los mate, piense que ofrece servicio a Dios.
JOH 16:3 Harán esto porque no conocieron al Padre ni a Mí.
JOH 16:4 Les he dicho esto para que cuando les llegue su hora, recuerden que Yo se lo dije. No les dije esto desde el principio porque [Yo] estaba con ustedes.
JOH 16:5 Pero ahora voy a Quien me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: ¿A dónde vas?
JOH 16:6 Porque les he hablado estas cosas, la tristeza llenó su corazón.
JOH 16:7 Pero Yo les digo la verdad: Les conviene que Yo vaya, porque si no voy, el Intercesor no vendrá a ustedes. Pero si voy, lo enviaré.
JOH 16:8 Cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio:
JOH 16:9 de pecado, porque no creen en Mí,
JOH 16:10 de justicia, porque voy al Padre y ustedes no Me verán más,
JOH 16:11 y de juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido juzgado.
JOH 16:12 Aún tengo muchas cosas que decirles, pero ahora no pueden soportarlas.
JOH 16:13 Cuando el Espíritu de la verdad venga los guiará a toda la verdad. Porque no hablará por iniciativa propia, sino hablará todo lo que oirá y les proclamará las cosas que vienen.
JOH 16:14 Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo hará saber.
JOH 16:15 Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso dije que toma de lo mío y se lo hará saber.
JOH 16:16 Dentro de poco tiempo ya no me verán, y un poco más tarde me volverán a ver.
JOH 16:17 Entonces sus discípulos se dijeron: ¿Qué es esto que nos dice: Dentro de poco tiempo ya no me verán, y un poco más tarde me volverán a ver porque voy al Padre?
JOH 16:18 Se preguntaban qué era eso, pues no entendían lo que Jesús decía.
JOH 16:19 Jesús comprendió que querían saber mejor y les preguntó: ¿Se preguntan unos a otros acerca de lo que dije: Dentro de poco [tiempo] ya no me verán, y un poco más tarde me volverán a ver?
JOH 16:20 En verdad, en verdad les digo que ustedes llorarán y lamentarán, y el mundo se regocijará. Ustedes se entristecerán, pero su tristeza se convertirá en gozo.
JOH 16:21 Cuando la mujer da a luz tiene dolor, porque llegó su hora. Pero cuando da a luz al hijo, ya no recuerda la angustia por el gozo del nacimiento de un ser humano.
JOH 16:22 Ahora ustedes también están tristes, pero los veré otra vez. Ustedes gozarán, y nadie les quitará su gozo.
JOH 16:23 Aquel día nada me preguntarán. En verdad, en verdad les digo, que el Padre les dará todo lo que pidan en mi Nombre.
JOH 16:24 Hasta ahora nada pidieron en mi Nombre. Pidan y recibirán, para que su gozo sea completado.
JOH 16:25 Estas cosas les he hablado en alegorías. Viene una hora cuando ya no les hablaré en alegorías, sino claramente les anunciaré con respecto al Padre.
JOH 16:26 Aquel día pedirán en mi Nombre. No les digo que Yo rogaré al Padre por ustedes,
JOH 16:27 porque el mismo Padre los ama, pues ustedes me han amado y han creído que Yo descendí de Dios.
JOH 16:28 Salí del Padre y vine al mundo. De nuevo, dejo el mundo y voy al Padre.
JOH 16:29 Sus discípulos le dijeron: En verdad ahora hablas con claridad y no usas alegoría.
JOH 16:30 Entendemos que sabes todas las cosas y no necesitas que alguien te pregunte. Por esto creemos que saliste de Dios.
JOH 16:31 Jesús les preguntó: ¿Ahora creen?
JOH 16:32 Ciertamente llegó la hora cuando serán esparcidos cada uno por su lado y me dejarán solo. Aunque no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
JOH 16:33 Les he dicho esto para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen aflicción, pero ¡tengan ánimo! Yo he vencido al mundo.
JOH 17:1 Jesús habló estas cosas. Levantó su mirada al cielo y dijo: Padre, llegó la hora. Glorifica a tu Hijo para que Él te glorifique,
JOH 17:2 por cuanto le concediste autoridad sobre toda persona, para que otorgue vida eterna a todos los que le diste.
JOH 17:3 Ésta es la vida eterna: que te conozcan como [el] único Dios verdadero, y a Jesucristo, a Quien enviaste.
JOH 17:4 Te glorifiqué al acabar la obra que me encomendaste para que hiciera en la tierra.
JOH 17:5 Ahora, Padre, glorifícame Tú junto a Ti con la gloria que tenía contigo antes que existiera el mundo.
JOH 17:6 Manifesté tu Nombre a los hombres que me diste del mundo. Tuyos eran y me los diste. Y han guardado tu Palabra.
JOH 17:7 Ahora han sabido que todas las cosas que me diste proceden de Ti,
JOH 17:8 porque les he hablado las Palabras que me diste. Ellos [las] recibieron, entendieron que verdaderamente salí de Ti y creyeron que Tú me enviaste.
JOH 17:9 Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me diste, pues son tuyos.
JOH 17:10 Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío. He sido glorificado en ellos.
JOH 17:11 Ya no estoy en el mundo, pero ellos están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre Santo, guárdalos en tu Nombre, el cual me diste, para que sean uno como Nosotros.
JOH 17:12 Mientras estaba con ellos, Yo los guardaba en tu Nombre que me diste, y los cuidé. Ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.
JOH 17:13 Pero ahora voy a Ti, y hablo estas cosas en el mundo para que tengan mi gozo completo en ellos mismos.
JOH 17:14 Yo les he dado tu Palabra. El mundo los aborreció, porque no son del mundo como Yo no soy del mundo.
JOH 17:15 No ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.
JOH 17:16 No son del mundo, como Yo no soy del mundo.
JOH 17:17 Santifícalos en la verdad. Tu Palabra es verdad.
JOH 17:18 Como me enviaste al mundo, también Yo los envié al mundo.
JOH 17:19 Por ellos Yo me santifico, para que también ellos sean santificados en verdad.
JOH 17:20 Pero no ruego solo por éstos, sino también por los que crean en Mí por la palabra de ellos,
JOH 17:21 para que todos sean uno. Como Tú, Padre, en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.
JOH 17:22 Yo les he dado la gloria que me has dado para que sean uno, como Nosotros somos Uno.
JOH 17:23 Yo en ellos y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en uno, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y los amaste como me amaste [a Mí].
JOH 17:24 Padre, quiero que los que me diste estén donde Yo estoy, para que contemplen la gloria que me diste, porque me amaste antes de [la] fundación del mundo.
JOH 17:25 Padre justo, el mundo no te conoció, pero Yo te conocí. Y éstos entendieron que Tú me enviaste.
JOH 17:26 Les di a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor con el cual Tú me amaste esté en ellos, y Yo en ellos.
JOH 18:1 Después que Jesús dijo estas cosas, salió con sus discípulos y entró a un huerto al otro lado del riachuelo de Cedrón.
JOH 18:2 Judas, quien lo iba a entregar, también conocía el lugar, pues muchas veces Jesús se reunió allí con sus discípulos.
JOH 18:3 Entonces Judas, después de recibir la cohorte [romana] y algunos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas, antorchas y armas.
JOH 18:4 Por tanto Jesús, Quien sabía todo lo que venía sobre Él, salió y les preguntó: ¿A quién buscan?
JOH 18:5 Le respondieron: A Jesús el nazareno. Les dijo: Yo Soy. Judas, el que lo traicionaba, también iba con ellos.
JOH 18:6 Cuando les dijo: Yo Soy, retrocedieron y cayeron a tierra.
JOH 18:7 Les volvió a preguntar: ¿A quién buscan? Ellos contestaron: A Jesús el nazareno.
JOH 18:8 Jesús respondió: Les dije que Yo Soy. Por tanto, si me buscan, permitan que éstos se vayan.
JOH 18:9 Esto sucedió para que se cumpliera la Palabra que dijo: De los que me diste, no perdí a ninguno de ellos.
JOH 18:10 Entonces Simón Pedro desenvainó una espada, atacó a Malco, el esclavo del sumo sacerdote, y le amputó la oreja derecha.
JOH 18:11 Entonces Jesús dijo a Pedro: Mete la espada en la vaina. ¿[Tú quieres] qué de ningún modo beba la copa que el Padre me dio?
JOH 18:12 Entonces la cohorte, el comandante y los guardias de los judíos arrestaron y ataron a Jesús.
JOH 18:13 [Lo] llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, quien era sumo sacerdote aquel año.
JOH 18:14 Caifás fue quien aconsejó a los judíos: Conviene que un solo hombre muera por el pueblo.
JOH 18:15 Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el patio del sumo sacerdote,
JOH 18:16 pero Pedro quedó afuera, junto a la puerta. El otro discípulo salió y habló a la esclava portera y logró que Pedro entrara.
JOH 18:17 Entonces la esclava portera [le] preguntó a Pedro: ¿No eres tú también [uno] de los discípulos de este hombre? Él contestó: No soy.
JOH 18:18 Estaban en pie los esclavos y los guardias, pues habían preparado un fuego de brasas y se calentaban, porque había frío. Pedro también estaba con ellos en pie y se calentaba.
JOH 18:19 Entonces el sumo sacerdote preguntó a Jesús con respecto a sus discípulos y su enseñanza.
JOH 18:20 Jesús le respondió: Yo he hablado osadamente al mundo. Siempre enseñé en una congregación y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos. Nada hablé en oculto.
JOH 18:21 ¿Por qué me preguntas a Mí? Pregunta a los que oyeron lo que les hablé. Ciertamente ellos saben lo que Yo dije.
JOH 18:22 Cuando Él dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jesús y dijo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?
JOH 18:23 Jesús le respondió: Si hablé mal, testifica cuál fue el mal, pero si [hablé] bien, ¿por qué me golpeas?
JOH 18:24 Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.
JOH 18:25 Simón Pedro estaba en pie y se calentaba. Así que le dijeron: ¿No eres tú también de sus discípulos? Él [lo] negó: No soy.
JOH 18:26 Uno de los esclavos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro amputó la oreja, le dijo: ¿No te vi con Él en el huerto?
JOH 18:27 Entonces Pedro [lo ]negó otra vez, y en seguida cantó un gallo.
JOH 18:28 Entonces llevaron a Jesús desde [la casa de ]Caifás a la residencia oficial del gobernador. Era temprano en la mañana. Ellos no entraron en la residencia del gobernador para no contaminarse, a fin de poder comer la pascua.
JOH 18:29 Pilato salió y les preguntó: ¿De qué acusan a este hombre?
JOH 18:30 Respondieron: Si Éste no hubiera hecho mal, no te lo entregaríamos.
JOH 18:31 Entonces Pilato les dijo: Tómenlo ustedes y júzguenlo según su Ley. Los judíos respondieron: No nos es lícito matar a alguno.
JOH 18:32 Así se cumplió la Palabra de Jesús Quien predijo cómo iba a morir.
JOH 18:33 Entonces Pilato entró otra vez en la residencia y llamó a Jesús. Le preguntó: ¿Eres Tú el Rey de los judíos?
JOH 18:34 Jesús [le] respondió: ¿Dices esto por iniciativa propia, o te lo dijeron?
JOH 18:35 Pilato respondió: ¿Yo soy judío? Tu nación y los principales sacerdotes te entregaron a mí. ¿Qué hiciste?
JOH 18:36 Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Pero ahora mi reino no es de aquí.
JOH 18:37 Entonces Pilato le preguntó: ¿Así que Tú eres un rey? Jesús respondió: Tú dices que soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la Verdad. Todo el que es de la Verdad escucha mi voz.
JOH 18:38 Pilato le preguntó: ¿Qué es verdad? Después de decir esto, salió otra vez a los judíos y les dijo: Yo no hallo delito en Él.
JOH 18:39 Pero es costumbre de ustedes que les suelte a uno en la Pascua. ¿Quieren, pues, que les suelte al Rey de los judíos?
JOH 18:40 Entonces gritaron otra vez: ¡No a Éste, sino a Barrabás! Barrabás era un bandido.
JOH 19:1 Entonces Pilato tomó a Jesús y [lo] azotó.
JOH 19:2 Los soldados trenzaron una corona de espinas, se [la] pusieron sobre su cabeza y lo cubrieron con un manto de color púrpura.
JOH 19:3 Se acercaban a Él y le decían: ¡Honores, Rey de los judíos! Y le daban bofetadas.
JOH 19:4 Pilato salió otra vez y les dijo: Aquí se lo traigo. Sepan que no hallo delito en Él.
JOH 19:5 Cuando Jesús salió, llevaba la corona de espinas y el manto de púrpura. Y [Pilato] les dijo: ¡Aquí está el Hombre!
JOH 19:6 Al verlo los principales sacerdotes y los guardias gritaron: ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! Pilato les dijo: ¡Tómenlo ustedes y crucifíquenlo, pues yo no hallo delito en él!
JOH 19:7 Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos Ley, y según la Ley tiene que morir, porque se declaró Hijo de Dios.
JOH 19:8 Cuando Pilato escuchó esta declaración, tuvo más temor.
JOH 19:9 Entró otra vez en la residencia y preguntó a Jesús: ¿De dónde eres Tú? Pero Jesús no le respondió.
JOH 19:10 Entonces Pilato le preguntó: ¿No me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y para crucificarte?
JOH 19:11 Jesús respondió: Ninguna autoridad tendrías sobre Mí si no te fuera dada de arriba. Por esto, el que me entregó a ti tiene mayor pecado.
JOH 19:12 Por tanto Pilato procuraba soltarlo. Pero los judíos gritaron: ¡Si sueltas a Éste, no eres amigo de César! ¡Todo el que se proclama rey contradice a César!
JOH 19:13 Después de oír estas palabras, Pilato llevó a Jesús afuera y se sentó en un tribunal, en un lugar llamado Enlosado, y en hebreo Gabbata.
JOH 19:14 Eran como las 12 del día de [la] Preparación de la Pascua. Y [Pilato] dijo a los judíos: ¡Aquí está su Rey!
JOH 19:15 Por tanto ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícalo! Pilato les preguntó: ¿Que crucifique a su Rey? Los sumos sacerdotes respondieron: ¡No tenemos rey sino a César!
JOH 19:16 Así que [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Entonces se llevaron a Jesús.
JOH 19:17 Él mismo cargó la cruz y salió hacia el Lugar llamado Calavera, que en hebreo es Gólgota.
JOH 19:18 Allí lo crucificaron, y a otros dos con Él, uno a cada lado, y a Jesús en el medio.
JOH 19:19 Pilato también escribió y colocó sobre la cruz un letrero: Jesús nazareno, Rey de los judíos.
JOH 19:20 Muchos de los judíos leyeron este letrero escrito en hebreo, latín y griego, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad.
JOH 19:21 Los principales sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: No escribas: Rey de los judíos, sino aquel que dijo: Soy Rey de los judíos.
JOH 19:22 Pilato respondió: Lo que he escrito está escrito.
JOH 19:23 Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus ropas y las repartieron en cuatro partes, una parte para cada soldado, excepto la túnica porque era sin costura tejida por completo desde arriba.
JOH 19:24 Entonces se dijeron unos a otros: No la rasguemos, sino echemos suertes sobre ella [a fin de] saber de quién será, para que se cumpliera la Escritura: Se repartieron mis ropas entre ellos, Y sobre mi manto echaron suerte. Así pues, los soldados hicieron estas cosas.
JOH 19:25 Delante de la cruz de Jesús estaban en pie su madre, la hermana de su madre, María, la [esposa] de Cleofas y María Magdalena.
JOH 19:26 Entonces Jesús, al ver a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba en pie junto a ella, dijo a su madre: ¡Mujer, ahí está tu hijo!
JOH 19:27 Después dijo al discípulo: ¡Ahí está tu madre! Desde aquella hora el discípulo la recibió en su hogar.
JOH 19:28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: Tengo sed.
JOH 19:29 Estaba allí una vasija llena de vinagre. Entonces sujetaron alrededor de un hisopo una esponja empapada en vinagre, y la llevaron a su boca.
JOH 19:30 Jesús probó el vinagre y dijo: Fue consumado. Al inclinar la cabeza, entregó el espíritu.
JOH 19:31 Entonces los judíos rogaron a Pilato que se les quebraran las piernas y fueran quitados, por cuanto era el día de [la] Preparación, para que los cuerpos no permanecieran en la cruz en sábado, pues aquel sábado era grande.
JOH 19:32 Los soldados fueron y quebraron las piernas de los dos crucificados con Él.
JOH 19:33 Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.
JOH 19:34 Sin embargo, uno de los soldados le abrió el costado con su lanza, y al instante salieron sangre y agua.
JOH 19:35 El que vio da testimonio, y su testimonio es verdadero. Él sabe que dijo la verdad, para que también ustedes crean.
JOH 19:36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliera la Escritura: No será quebrado hueso suyo.
JOH 19:37 Además otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
JOH 19:38 Después de estas cosas, José de Arimatea, discípulo oculto de Jesús por miedo a los judíos, pidió a Pilato el cuerpo de Jesús. Y Pilato [le] permitió. Fue y se llevó el cuerpo.
JOH 19:39 También llegó Nicodemo, quien visitó a Jesús de noche, y llevó una mezcla de mirra y áloe como de 45 kilogramos.
JOH 19:40 Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con las especias aromáticas, según es costumbre de los judíos para sepultar.
JOH 19:41 En el lugar donde fue crucificado había un jardín y un sepulcro nuevo en el cual nadie había sido puesto.
JOH 19:42 Allí pusieron a Jesús por causa de la Preparación de los judíos, porque el sepulcro estaba cerca.
JOH 20:1 El primer [día] de la semana en la mañana cuando aún había oscuridad, María Magdalena fue a la tumba y vio la piedra quitada del sepulcro.
JOH 20:2 Entonces corrió, fue a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: ¡Sacaron al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo pusieron!
JOH 20:3 Pedro salió con el otro discípulo, y se fueron al sepulcro.
JOH 20:4 Ambos corrieron, pero el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero al sepulcro.
JOH 20:5 Se agachó y vio las envolturas de lino puestas [allí], pero no entró.
JOH 20:6 También Simón Pedro, quien lo seguía, llegó y entró al sepulcro. Vio las envolturas de lino puestas [allí],
JOH 20:7 y el sudario que estaba sobre su cabeza, no dejado con las envolturas de lino, sino doblado en un lugar aparte.
JOH 20:8 Entonces entró también el otro discípulo, el que llegó primero al sepulcro. Vio y creyó.
JOH 20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que le era necesario ser resucitado de entre [los] muertos.
JOH 20:10 Entonces los discípulos regresaron a los suyos.
JOH 20:11 Pero María lloraba cerca del sepulcro. En medio de su llanto, se inclinó y miró dentro del sepulcro.
JOH 20:12 Vio a dos ángeles resplandecientes sentados uno a la cabecera y uno a los pies donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
JOH 20:13 Ellos le preguntaron: Mujer, ¿por qué lloras? [Ella] les contestó: Porque movieron a mi Señor, y no sé dónde lo pusieron.
JOH 20:14 Cuando dijo esto, se volvió y vio a Jesús, Quien estaba en pie, pero no sabía que era Jesús.
JOH 20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, al pensar que era el jardinero, le dijo: Señor, si Tú lo llevaste, dime dónde lo pusiste, y yo lo llevaré.
JOH 20:16 Jesús le respondió: ¡María! Ella, al dar la vuelta, le dijo en hebreo: ¡Rabboni! que significa Maestro.
JOH 20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido al Padre. Pero vé a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a su Padre, a mi Dios y a su Dios.
JOH 20:18 María Magdalena fue a anunciar a los discípulos: ¡Vi al Señor! Y les [informó] que le dijo estas cosas.
JOH 20:19 Por la tarde de aquel día, el primero de [la] semana, cuando los discípulos tenían las puertas trancadas a causa del temor a los judíos, Jesús se apareció en medio y les dijo: Paz a ustedes.
JOH 20:20 Luego les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se regocijaron.
JOH 20:21 Les dijo otra vez: Paz a ustedes. Como el Padre me envió, Yo también los envío.
JOH 20:22 Entonces sopló sobre ellos y dijo: Reciban [el] Espíritu Santo.
JOH 20:23 A cuantos perdonen los pecados, les fueron perdonados. A cuantos se los retengan, les fueron retenidos.
JOH 20:24 Tomás el Dídimo, uno de los 12, no estaba con ellos cuando Jesús apareció.
JOH 20:25 Los otros discípulos le decían: Vimos al Señor. Pero él les respondió: Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, de ningún modo creeré.
JOH 20:26 Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez adentro con las puertas trancadas, y Tomás con ellos. Jesús se apareció en medio de ellos y dijo: Paz a ustedes.
JOH 20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos. Extiende tu mano y métela en mi costado. No seas incrédulo, sino creyente.
JOH 20:28 Tomás respondió: ¡Señor mío y Dios mío!
JOH 20:29 Jesús le preguntó: ¿Porque me has visto, has creído? Inmensamente felices los que no vieron y creyeron.
JOH 20:30 Jesús también hizo muchas otras señales en presencia de los discípulos, las cuales no están escritas en este rollo.
JOH 20:31 Pero éstas fueron escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su Nombre.
JOH 21:1 Después de esto, Jesús apareció otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias. Apareció de esta manera:
JOH 21:2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los [hijos] de Zebedeo y otros dos de sus discípulos.
JOH 21:3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Le respondieron: Vamos también contigo. Entraron en la barca, pero aquella noche nada pescaron.
JOH 21:4 Al amanecer, Jesús apareció en la playa. Sin embargo, los discípulos no sabían que era Jesús.
JOH 21:5 Entonces Jesús les preguntó: Hijitos, ¿tienen algo para comer? Le respondieron: No.
JOH 21:6 Él les dijo: Echen la red a la derecha de la barca y hallarán. [La] echaron y ya no podían arrastrarla por la gran cantidad de peces [que contenía].
JOH 21:7 Entonces el discípulo a quien Jesús amaba, dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Cuando Simón Pedro oyó: Es el Señor, se ató el manto externo, pues se había despojado de él, y se lanzó al mar.
JOH 21:8 Los otros discípulos llegaron en la barquilla y arrastraban la red de los peces, pues estaban como a 90 metros de la tierra.
JOH 21:9 Al desembarcar, vieron brasas con un pescado encima, y pan.
JOH 21:10 Jesús les ordenó: Traigan unos peces de los que acaban de pescar.
JOH 21:11 Simón Pedro subió y arrastró la red llena de grandes peces a tierra. Eran 153. Aunque eran tantos, la red no se rompió.
JOH 21:12 Jesús les dijo: Vengan, coman. Al entender que era el Señor, ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Quién eres Tú?
JOH 21:13 Entonces Jesús tomó el pan y el pescado y les dio.
JOH 21:14 Ésta fue la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de ser resucitado de entre [los] muertos.
JOH 21:15 Cuando desayunaron Jesús le preguntó a Simón Pedro: Simón, [hijo] de Juan, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor, Tú sabes que te tengo afecto. Le dijo: Apacienta mis corderos.
JOH 21:16 Otra vez le preguntó: Simón, [hijo] de Juan, ¿me amas? Le respondió: Sí, Señor, Tú sabes que te tengo afecto. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
JOH 21:17 Le preguntó la tercera vez: Simón, [hijo] de Juan, ¿me tienes afecto? Pedro se entristeció porque le preguntó la tercera vez: ¿me tienes afecto? Y le respondió: Señor, Tú sabes que te tengo afecto. Tú conoces todas las cosas. Le dijo: Apacienta mis ovejas.
JOH 21:18 En verdad, en verdad te digo: Cuando eras más joven, te vestías y caminabas a donde querías. Pero cuando envejezcas, extenderás tus manos, te vestirá otro y te llevará a donde no quieres.
JOH 21:19 Esto dijo para dar a entender cómo glorificaría a Dios con su muerte. Luego le ordenó: Sígueme.
JOH 21:20 Pedro se volvió y vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se reclinó a su lado y preguntó: Señor, ¿quién es el que te entrega?
JOH 21:21 Entonces al verlo Pedro, le preguntó a Jesús: Señor, ¿y qué [dices] de éste?
JOH 21:22 Jesús le contestó: Si lo quiero dejar hasta que venga, ¿qué te importa? Sígueme tú.
JOH 21:23 Entre los hermanos salió el comentario que ese discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo: No morirás, sino: Si lo quiero dejar hasta que venga.
JOH 21:24 Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y quien las escribió. Y sabemos que su testimonio es verdadero.
JOH 21:25 También Jesús hizo muchas otras cosas, las cuales, si se escribieran una por una, supongo que en el mundo no cabrían los rollos escritos.
ACT 1:1 En el primer relato, oh Teófilo, escribí con respecto a las cosas que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo
ACT 1:2 hasta el día cuando dio órdenes por el Espíritu Santo a los apóstoles que escogió, y ascendió.
ACT 1:3 Después de padecer Él, se les apareció vivo con muchas pruebas durante 40 días y les hablaba sobre el reino de Dios.
ACT 1:4 Se reunieron y les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre que Él les anunció:
ACT 1:5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de unos días.
ACT 1:6 Los reunidos le preguntaban: Señor, ¿restauras el reino a Israel en este tiempo?
ACT 1:7 Les respondió: A ustedes no les corresponde saber los tiempos o las épocas que el Padre estableció en su propia jurisdicción.
ACT 1:8 Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, me serán testigos primero en Jerusalén, toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.
ACT 1:9 Después de decir esto, mientras ellos lo miraban, fue levantado, y una nube lo ocultó de sus ojos.
ACT 1:10 Mientras miraban fijamente que Él ascendía al cielo, les llegaron dos varones con ropas blancas,
ACT 1:11 quienes les preguntaron: Varones galileos, ¿por qué miran al cielo? Este Jesús, Quien fue tomado de ustedes al cielo, vendrá así como lo contemplaron al ascender.
ACT 1:12 Entonces regresaron a Jerusalén de la Montaña de Los Olivos, la cual está cerca de Jerusalén, que tiene camino de un sábado.
ACT 1:13 Al entrar en la ciudad, subieron al aposento alto donde estaban hospedados Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo, [hijo] de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, [hermano] de Jacobo.
ACT 1:14 Todos éstos estaban dedicados con propósito a la conversación con Dios, con [algunas] mujeres, y María, la madre de Jesús, y los hermanos de Él.
ACT 1:15 Los reunidos eran como 120. En esos días, Pedro dijo a sus hermanos:
ACT 1:16 Varones hermanos, fue necesario que se cumpliera la Escritura que el Espíritu Santo predijo por boca de David con respecto a Judas, quien fue guía de los que arrestaron a Jesús,
ACT 1:17 porque era uno de nosotros y participaba en este ministerio.
ACT 1:18 Éste compró un campo con el pago por su iniquidad. [Allí] cayó de cabeza, reventó por el medio y se le derramaron todos sus órganos internos.
ACT 1:19 Esto lo supieron todos los que viven en Jerusalén, de modo que aquel campo se llama en su propia lengua Acéldama, es decir, Campo de Sangre.
ACT 1:20 En un rollo de salmos está escrito: Sea desierta su morada, Y no haya quien viva en ella. Y: Tome otro su oficio.
ACT 1:21 Es necesario, pues, que de los varones que anduvieron con nosotros durante todo el tiempo cuando el Señor Jesús estuvo entre nosotros,
ACT 1:22 a partir del bautismo de Juan hasta el día cuando fue tomado arriba de entre nosotros, uno de éstos sea testigo con nosotros de su resurrección.
ACT 1:23 Propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, a quien apodaban Justo, y a Matías.
ACT 1:24 Después de hablar con Dios, dijeron: [Tú], Señor, conocedor de los corazones de todos, muestra a quién de estos dos te escogiste
ACT 1:25 para tomar el lugar en este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas para irse a su propio lugar.
ACT 1:26 Les echaron suertes. La suerte cayó sobre Matías y fue incorporado con los 11 apóstoles.
ACT 2:1 Cuando se cumplió el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un lugar.
ACT 2:2 De repente vino del cielo un estruendo, como una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados.
ACT 2:3 Se les distribuyeron lenguas como de fuego que posaron sobre cada uno de ellos.
ACT 2:4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía hablar.
ACT 2:5 Había varones judíos piadosos que vivían en Jerusalén procedentes de toda nación bajo el cielo.
ACT 2:6 Después de este estruendo, la multitud concurrió. Se confundió, porque oían que cada uno les hablaba en su propia lengua.
ACT 2:7 Se maravillaban. Se asombraban y decían: Observen, ¿no son galileos todos estos que hablan?
ACT 2:8 ¿Cómo, pues, los oímos, cada uno de nosotros, en nuestra propia lengua con la cual nacimos:
ACT 2:9 partos, medos, elamitas y los que habitamos Mesopotamia, Judea y también Capadocia, Ponto y Asia,
ACT 2:10 Frigia, Panfilia, Egipto y las regiones de Libia frente a Cirene, y los forasteros romanos,
ACT 2:11 tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, los oímos que hablan en nuestras lenguas las maravillosas obras de Dios?
ACT 2:12 Estaban todos asombrados y perplejos. Se preguntaban unos a otros: ¿Qué significa esto?
ACT 2:13 Otros, en son de burla, decían: ¡Están embriagados!
ACT 2:14 Entonces Pedro, se puso en pie con los 11, alzó su voz y les declaró: Varones judíos y todos los que viven en Jerusalén: ¡Sepan esto y escuchen mis palabras!
ACT 2:15 Porque éstos no están ebrios como ustedes piensan, pues son las nueve de la mañana.
ACT 2:16 Pero esto es lo dicho por medio del profeta Joel:
ACT 2:17 Acontecerá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda persona. Sus hijos y sus hijas profetizarán, sus jóvenes tendrán visiones, sus ancianos tendrán sueños.
ACT 2:18 Ciertamente sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré de mi Espíritu en aquellos días y profetizarán.
ACT 2:19 Haré prodigios arriba en el cielo, y señales milagrosas abajo en la tierra, sangre, fuego y vapor de humo.
ACT 2:20 El sol se convertirá en oscuridad, y la luna en sangre antes que venga [el] día grande y glorioso del Señor.
ACT 2:21 Sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del Señor será salvo.
ACT 2:22 Varones israelitas, escuchen estas palabras: A Jesús nazareno, hombre recomendado por Dios entre ustedes con milagros, prodigios y señales milagrosas, que Dios hizo por medio de Él entre ustedes, como ustedes saben,
ACT 2:23 a Éste, Quien fue entregado por el designio determinado y [el] conocimiento anticipado de Dios, lo clavaron, lo mataron por medio de manos inicuas,
ACT 2:24 a Quien Dios resucitó y desató de las garras de la muerte, porque era imposible que Él fuera retenido bajo su dominio.
ACT 2:25 Porque David dice con respecto a Él: Veía al Señor continuamente delante de Mí, Pues está a mi mano derecha para que no sea conmovido.
ACT 2:26 Por esto, mi corazón se alegró y mi lengua se regocijó, Y aun mi cuerpo también descansará con esperanza,
ACT 2:27 Pues no abandonará mi alma en el sepulcro, Ni permitirá que su Santo pase a corrupción.
ACT 2:28 Me dio a conocer [el] camino de vida, Me llenará de gozo con su presencia.
ACT 2:29 Varones hermanos, les puedo decir con confianza en cuanto al patriarca David, que no solo murió, sino también fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta hoy.
ACT 2:30 Pero, como era profeta, sabía que Dios le juró sentar en su trono a uno de sus descendientes.
ACT 2:31 Después de preverlo, habló sobre la resurrección de Cristo, que no fue dejado en [el] sepulcro, ni su cuerpo pasó a corrupción.
ACT 2:32 Dios resucitó a este Jesús. De esto todos nosotros somos testigos.
ACT 2:33 Así que, exaltado a la mano derecha de Dios, y después de recibir del Padre la promesa del Espíritu Santo, derramó esto que ustedes ven y oyen.
ACT 2:34 Porque David no subió a los cielos. Pero él mismo declaró: Dijo [el] Señor a mi Señor: Siéntate a mi mano derecha,
ACT 2:35 Hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies.
ACT 2:36 Casa de Israel, sepa sin duda que a este Jesús, a Quien ustedes crucificaron, Dios lo constituyó Señor y Cristo.
ACT 2:37 Al oír esto, les remordió el corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
ACT 2:38 Y Pedro les [respondió]: ¡Cambien de mente y bautícese cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el Don del Santo Espíritu!
ACT 2:39 Porque para ustedes es la promesa, para sus hijos, para todos los que están lejos y para cuantos llame el Señor nuestro Dios.
ACT 2:40 Con muchas otras palabras testificaba solemnemente y exhortaba: ¡Sálvense de esta perversa generación!
ACT 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y en aquel día se añadieron como 3.000 personas.
ACT 2:42 Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan y las conversaciones con Dios.
ACT 2:43 Vino temor a toda persona. Los apóstoles hacían muchos prodigios y señales milagrosas.
ACT 2:44 Todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común.
ACT 2:45 Vendían las propiedades y posesiones, y las distribuían según la necesidad de cada uno.
ACT 2:46 Perseveraban unánimes cada día en el Templo. Partían [el] pan de casa en casa y compartían alimento con alegría y sencillez de corazón.
ACT 2:47 Alababan a Dios y tenían gracia con todo el pueblo. El Señor les añadía cada día los que eran salvos.
ACT 3:1 Pedro y Juan subían al Templo a las tres de la tarde, hora de hablar con Dios.
ACT 3:2 Cada día llevaban un hombre cojo de nacimiento a la puerta del Templo llamada La Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban.
ACT 3:3 El cojo, al ver a Pedro y Juan que iban a entrar al Templo, rogaba que le dieran una limosna.
ACT 3:4 Pedro, con Juan, fijó sus ojos en él y le dijo: ¡Míranos!
ACT 3:5 Y él les puso atención y esperaba recibir algo de ellos.
ACT 3:6 Pedro le dijo: No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo. En el Nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
ACT 3:7 Lo tomó de la mano derecha, lo levantó y de inmediato sus pies y tobillos se fortalecieron.
ACT 3:8 Saltó, se puso en pie y comenzó a caminar. Entró con ellos al Templo y andaba, saltaba y alababa a Dios.
ACT 3:9 Todo el pueblo vio que andaba y alababa a Dios,
ACT 3:10 y reconocían que éste era el que se sentaba para pedir limosna en la puerta La Hermosa del Templo. Se llenaron de admiración y asombro por lo que sucedió.
ACT 3:11 Mientras él tenía agarrados a Pedro y a Juan, todo el pueblo, asombrado, corrió con prisa hacia el Patio de Salomón.
ACT 3:12 Al ver esto Pedro, se dirigió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué se maravillan de esto? ¿Por qué nos miran a nosotros, como si por nuestro poder o piedad lo hubiéramos hecho andar?
ACT 3:13 El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros antepasados, glorificó a su Siervo Jesús, a Quien, en presencia de Pilato, después que éste decidió libertarlo, ustedes rechazaron y entregaron.
ACT 3:14 Pero ustedes negaron al Santo y Justo, pidieron que les fuera concedido un hombre homicida
ACT 3:15 y mataron al Originador de la vida, a Quien Dios resucitó de entre [los] muertos, de lo cual nosotros somos testigos.
ACT 3:16 Por la fe en el Nombre de Él, [el Señor ]fortaleció a éste que ven y conocieron. La fe en el Nombre de Él, le dio esta completa sanidad delante de todos ustedes.
ACT 3:17 Ahora, hermanos, entiendo que ustedes obraron por ignorancia, como también sus gobernantes,
ACT 3:18 pero Dios cumplió así lo que predijo por medio de todos los profetas: que su Cristo debía padecer.
ACT 3:19 Por tanto, cambien de mente y den la vuelta [hacia Dios], para que sean borrados sus pecados,
ACT 3:20 y que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio, y les envíe a Cristo Jesús Quien fue antes Anunciado,
ACT 3:21 Quien ciertamente debe permanecer en el cielo hasta los tiempos de [la] restauración de todas las cosas, de las que Dios habló desde tiempo antiguo por medio de sus santos profetas.
ACT 3:22 Moisés en verdad dijo: El Señor su Dios les levantará un Profeta de entre sus hermanos como yo. Todas las cosas que les hable las escucharán de Él.
ACT 3:23 Sucederá que cualquiera persona que no escuche a aquel Profeta será eliminada del pueblo.
ACT 3:24 De igual modo todos los profetas desde Samuel y cuantos sucesivamente hablaron, anunciaron estos días.
ACT 3:25 Ustedes son los hijos de los profetas y del Pacto que Dios decretó a nuestros antepasados, cuando dijo a Abraham: En tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra.
ACT 3:26 Después de resucitar a su Siervo, Dios lo envió primeramente a ustedes para bendecirlos, y dio a cada uno el entendimiento para apartarse de sus maldades.
ACT 4:1 Mientras ellos hablaban al pueblo, llegaron [los] sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos.
ACT 4:2 Estaban muy enojados porque ellos proclamaban al pueblo la resurrección de entre [los] muertos por medio de Jesús.
ACT 4:3 Los detuvieron y, como ya era tarde, los pusieron bajo custodia hasta el día siguiente.
ACT 4:4 Muchos de los que oyeron la Palabra creyeron, de los cuales como 5.000 fueron varones.
ACT 4:5 Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los magistrados, los ancianos, los escribas,
ACT 4:6 y Anás, sumo sacerdote, Caifás, Juan, Alejandro y todos los del linaje de los sumos sacerdotes.
ACT 4:7 Los pusieron en medio y les preguntaron: ¿Con cuál autoridad o en nombre de quién hicieron esto?
ACT 4:8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió: Gobernantes del pueblo y ancianos:
ACT 4:9 Se nos interroga con respecto al beneficio hecho a un hombre enfermo: ¿cómo fue sanado?
ACT 4:10 Sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel, que por el Nombre de Jesucristo de Nazaret, a Quien ustedes crucificaron, a Quien Dios resucitó, este [hombre ]está sano delante de ustedes.
ACT 4:11 Éste [Jesús] es La Piedra desechada por ustedes los constructores, La cual [se] convirtió en Cabeza de ángulo.
ACT 4:12 En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a [los] hombres, en Quien tenemos que ser salvos.
ACT 4:13 Cuando percibieron la osadía de Pedro y Juan, y pensaron que eran hombres iliteratos y no educados, se asombraban y reconocían que habían estado con Jesús.
ACT 4:14 Al ver al hombre sanado en pie con ellos, nada podían replicar.
ACT 4:15 Les ordenaron que salieran del Tribunal Supremo y discutían:
ACT 4:16 ¿Qué haremos a estos hombres? Porque ciertamente una notable señal milagrosa sucedió por medio de ellos, visible a todos los que habitan Jerusalén, y no se puede negar.
ACT 4:17 Sin embargo, para que no se divulgue más hacia el pueblo, amenacémoslos a fin de evitar que hablen más en este Nombre a alguno.
ACT 4:18 Los llamaron y [les] ordenaron que en absoluto no proclamaran ni enseñaran en el Nombre de Jesús.
ACT 4:19 Pedro y Juan respondieron: Juzguen si es justo delante de Dios escucharlos a ustedes y no a Él,
ACT 4:20 porque nosotros no podemos callar lo que vimos y oímos.
ACT 4:21 Entonces ellos, al no hallar cómo castigarlos por causa del pueblo, los amenazaron aún más y los soltaron. Todos glorificaban a Dios por lo sucedido,
ACT 4:22 porque el hombre en quien ocurrió este milagro de la curación tenía más de 40 años.
ACT 4:23 Cuando los soltaron, fueron a los suyos e informaron todo lo que les dijeron los principales sacerdotes y los ancianos.
ACT 4:24 Después de escucharlos, alzaron [la] voz unánimes a Dios: Soberano, Tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,
ACT 4:25 que dijiste por [el] Espíritu Santo a tu esclavo, nuestro antepasado David: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos maquinan cosas vanas?
ACT 4:26 Se levantaron los reyes de la tierra, Y sus gobernantes consultaron unidos Contra el Señor y contra su Ungido.
ACT 4:27 Porque en verdad Herodes y Poncio Pilato se reunieron con gentiles y pueblos de Israel en esta ciudad contra tu santo Siervo Jesús, a Quien ungiste
ACT 4:28 para hacer cuanto tu mano y designio predestinaron para que sucediera.
ACT 4:29 Ahora Señor, mira sus amenazas y concede a tus esclavos que hablen tu Palabra con toda osadía.
ACT 4:30 Extiende tu mano para que se realicen sanidades, señales milagrosas y prodigios por medio del Nombre de tu santo Siervo Jesús.
ACT 4:31 Después de hablar ellos con Dios, tembló el lugar donde estaban reunidos, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con osadía la Palabra de Dios.
ACT 4:32 La congregación de los que creyeron tenía un corazón y un alma. Ninguno decía que poseía algo, sino todas las cosas les eran de propiedad común.
ACT 4:33 Los apóstoles daban el testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder, y había abundante gracia sobre todos ellos.
ACT 4:34 Porque no había algún empobrecido entre ellos, pues quienes tenían tierras o casas las vendían y colocaban el valor de lo vendido
ACT 4:35 a los pies de los apóstoles. Era distribuido a cada uno según su necesidad.
ACT 4:36 José, un levita chipriota llamado por los apóstoles Bernabé, que significa hijo de consolación,
ACT 4:37 quien tenía un campo, lo vendió y llevó el dinero a los apóstoles.
ACT 5:1 Pero un hombre llamado Ananías y su esposa Safira vendieron una posesión.
ACT 5:2 A sabiendas de su esposa, sustrajo [una porción] del valor y llevó el resto a los apóstoles.
ACT 5:3 Pedro le preguntó: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mientas al Espíritu Santo, y te quedes con [una parte] del valor de la posesión?
ACT 5:4 ¿No era tuya [la posesión]? Y al venderla, ¿no era tuyo el dinero? ¿Por qué decidiste hacer esto? No mentiste a hombres, sino a Dios.
ACT 5:5 Al oír Ananías estas palabras, cayó muerto. Y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron.
ACT 5:6 Cuando aparecieron los jóvenes, lo envolvieron en una sábana para cadáveres, [lo] sacaron y [lo] sepultaron.
ACT 5:7 Como tres horas más tarde su esposa llegó, sin saber lo ocurrido.
ACT 5:8 Pedro la enfrentó: Dime, ¿vendieron por tanto la parcela? Ella contestó: Sí, por tanto.
ACT 5:9 Pedro le preguntó: ¿Por qué acordaron tentar al Espíritu del Señor? Ahí están en la puerta los que sepultaron a tu esposo y te sacarán.
ACT 5:10 De inmediato cayó muerta a sus pies. Los jóvenes entraron y la hallaron muerta. La sacaron y la sepultaron junto a su esposo.
ACT 5:11 Vino un gran temor sobre toda la iglesia y los que oyeron esto.
ACT 5:12 Los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y prodigios entre el pueblo, y estaban todos unánimes en el Patio de Salomón.
ACT 5:13 Pero ninguno del pueblo se atrevía a estar con ellos. Sin embargo, el pueblo los alababa muchísimo.
ACT 5:14 Se añadían muchos más que creían en el Señor, hombres y mujeres,
ACT 5:15 tanto que aun sacaban a los enfermos a las calles en catres y camillas para que al pasar Pedro, al menos su sombra cubriera a alguno de ellos.
ACT 5:16 También de ciudades circunvecinas de Jerusalén se reunía la multitud, y llevaban enfermos y atormentados por espíritus impuros. Todos eran sanados.
ACT 5:17 El sumo sacerdote se levantó con todos sus compañeros, quienes eran de la secta de los saduceos, se llenaron de envidia,
ACT 5:18 detuvieron a los apóstoles y los pusieron en custodia pública.
ACT 5:19 Pero un ángel del Señor, quien abrió las puertas de la cárcel, los sacó y [les] dijo:
ACT 5:20 Vayan. Puestos en pie en el Templo, hablen al pueblo todas las Palabras de esta Vida.
ACT 5:21 Escucharon esto, entraron al amanecer en el Templo y enseñaban. Al aparecer el sumo sacerdote y sus compañeros, convocaron al Tribunal Supremo y a todo el Consejo de Ancianos de los hijos de Israel. Enviaron órdenes a la cárcel para que los llevaran.
ACT 5:22 Pero al llegar los alguaciles, no los hallaron en la cárcel. Regresaron e informaron:
ACT 5:23 Hallamos la cárcel cerrada con toda seguridad y a los centinelas de pie ante las puertas, pero a nadie hallamos adentro.
ACT 5:24 Cuando el jefe de la guardia del Templo y los principales sacerdotes oyeron estas palabras, estaban muy perplejos en cuanto a qué significaría esto.
ACT 5:25 Entonces llegó uno que les informó: Miren, los hombres que fueron puestos en la cárcel están en el Templo y enseñan al pueblo.
ACT 5:26 Luego el jefe de la guardia, quien fue con los alguaciles, los conducía sin violencia, porque temía que fueran apedreados por el pueblo.
ACT 5:27 Los presentaron en el Tribunal Supremo, y el sumo sacerdote los interrogó:
ACT 5:28 Les mandamos estrictamente que no enseñen en ese Nombre. Pero han llenado a Jerusalén de su enseñanza y quieren traer sobre nosotros la sangre de ese Hombre.
ACT 5:29 Pedro y los apóstoles respondieron: Tenemos que obedecer a Dios y no a hombres.
ACT 5:30 El Dios de nuestros antepasados resucitó a Jesús, a Quien ustedes colgaron en un madero y lo mataron.
ACT 5:31 Dios exaltó a Éste a su mano derecha como Príncipe y Salvador para dar a Israel cambio de mente y perdón de pecados.
ACT 5:32 Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, a Quien Dios derramó sobre los que le obedecen.
ACT 5:33 Pero cuando ellos oyeron esto, se enfurecieron profundamente y quisieron matarlos.
ACT 5:34 Se levantó en el Tribunal Supremo un fariseo y maestro de la Ley llamado Gamaliel, respetado por todo el pueblo, y ordenó que sacaran a los apóstoles del recinto brevemente.
ACT 5:35 Les dijo: Varones israelitas, tengan cuidado de ustedes mismos con respecto a lo que van a hacer a estos hombres.
ACT 5:36 Porque hace un tiempo surgió Teudas y dijo que él era alguien, a quien se unió un número como de 400 hombres. Éste fue muerto. Todos los que le obedecían fueron dispersados y se redujeron a nada.
ACT 5:37 Después de éste surgió Judas el galileo en los días del censo, e incitó a muchos para que lo siguieran. También él fue asesinado, y sus seguidores se dispersaron.
ACT 5:38 Les digo con respecto a lo de ahora: No tomen en cuenta a estos hombres y déjenlos, porque si esta decisión o esta obra es de hombres, se desvanecerá.
ACT 5:39 Pero si es de Dios, no podrán destruirlos, no sea que también se descubra que luchan contra Dios. Y fueron persuadidos por él.
ACT 5:40 Llamaron a los apóstoles, los azotaron, les ordenaron no hablar en el Nombre de Jesús, y los soltaron.
ACT 5:41 Ellos salieron de la presencia del Tribunal Supremo regocijados porque fueron considerados dignos de sufrir por el Nombre.
ACT 5:42 Cada día en el Templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y proclamar: Jesús es el Cristo.
ACT 6:1 En aquellos días, cuando aumentaron los discípulos, los helenistas murmuraron contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en el servicio diario.
ACT 6:2 Los 12 convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a las mesas.
ACT 6:3 Por tanto, hermanos, busquen de entre ustedes a siete varones aprobados, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes encarguemos este servicio,
ACT 6:4 y nosotros continuaremos la conversación con Dios y [el] ministerio de la Palabra.
ACT 6:5 La propuesta agradó a toda la multitud, y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía,
ACT 6:6 a quienes presentaron ante los apóstoles. Ellos hablaron con Dios y les impusieron las manos.
ACT 6:7 La Palabra de Dios se extendía. El número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalén y un gran número de los sacerdotes obedecían a la fe.
ACT 6:8 Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba prodigios y grandes señales milagrosas entre el pueblo.
ACT 6:9 Pero algunos de la Congregación de Libertos: cireneos, alejandrinos y otros de Cilicia y Asia, [se levantaron] para disputar con Esteban.
ACT 6:10 Pero no podían resistir la sabiduría y al espíritu con el cual hablaba.
ACT 6:11 Entonces sobornaron a unos hombres que dijeron: Lo oímos cuando hablaba palabras blasfemas contra Moisés y Dios.
ACT 6:12 Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas. Cayeron sobre él, lo arrebataron y lo llevaron al Tribunal Supremo.
ACT 6:13 Presentaron testigos falsos que dijeron: Este hombre no cesa de hablar palabras contra el Lugar Santo y la Ley.
ACT 6:14 Porque lo oímos cuando dijo que este Jesús nazareno destruirá este lugar y cambiará las costumbres que Moisés nos transmitió.
ACT 6:15 Cuando lo miraban, todos los que estaban sentados en el Tribunal Supremo vieron su rostro como si fuera un ángel.
ACT 7:1 Entonces el sumo sacerdote preguntó: ¿Es esto cierto?
ACT 7:2 Y él respondió: Varones hermanos y padres, oigan: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham en Mesopotamia, antes de él vivir en Harán,
ACT 7:3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y vé a la tierra que te muestre.
ACT 7:4 Salió de [la] tierra de [los] caldeos y vivió en Harán. De allí, después de morir su padre, [Dios] lo trasladó a esta tierra donde ustedes viven ahora.
ACT 7:5 Pero no le dio herencia en ella, ni siquiera 30 centímetros. Aunque no tenía hijo, le prometió darla en posesión a él y a su descendencia.
ACT 7:6 Dios le dijo: Tus descendientes vivirán como extranjeros en una tierra ajena por 400 años, y la esclavizarán y maltratarán.
ACT 7:7 Pero Yo juzgaré, dijo Dios, a la nación a la cual servirán como esclavos. Después de esto, saldrán y me servirán en este lugar.
ACT 7:8 Hizo con él un Pacto de circuncisión. Así engendró a Isaac y lo circuncidó al octavo día. Isaac [engendró] a Jacob, y Jacob a los 12 patriarcas.
ACT 7:9 Los patriarcas por envidia hacia José, lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él
ACT 7:10 y lo libró de todas sus aflicciones. Le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, quien lo designó gobernador sobre Egipto y toda su casa.
ACT 7:11 Entonces en todo Egipto y Canaán vino una hambruna y una gran aflicción, y nuestros antepasados no hallaban alimento.
ACT 7:12 Pero cuando Jacob supo que había alimento en Egipto, envió primero a nuestros antepasados.
ACT 7:13 En la segunda ocasión, José se dio a conocer a sus hermanos, y el linaje de José fue declarado a Faraón.
ACT 7:14 José llamó a su padre Jacob y a toda su parentela, en número de 75 personas.
ACT 7:15 Así que Jacob bajó a Egipto, y murieron él y nuestros antepasados.
ACT 7:16 Sus restos fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro que Abraham compró por precio de plata a los hijos de Hamor en Siquem.
ACT 7:17 Pero cuando vino el tiempo de la promesa que Dios juró a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto,
ACT 7:18 hasta que surgió otro rey que no conocía a José.
ACT 7:19 Éste trató con astucia a nuestro linaje y maltrató a los antepasados pues los obligó a que expusieran a sus bebés a la intemperie, a fin de que no sobrevivieran.
ACT 7:20 En aquel tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios. Fue criado tres meses en la casa del padre.
ACT 7:21 Pero cuando él fue expuesto, la hija de Faraón lo recogió y lo crió para ella como hijo.
ACT 7:22 Moisés fue educado en toda [la] sabiduría de [los] egipcios y era poderoso en sus palabras y obras.
ACT 7:23 Cuando cumplió 40 años, le vino al corazón visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
ACT 7:24 Al ver a uno que era tratado injustamente, mató al egipcio y vengó al oprimido.
ACT 7:25 Suponía entonces que sus hermanos entendían que Dios les daba salvación por medio de él, pero ellos no entendieron.
ACT 7:26 Al día siguiente se presentó a [unos de] ellos que se peleaban. Los reconciliaba en paz y decía: Varones, son hermanos. ¿Por qué se maltratan el uno al otro?
ACT 7:27 Pero el que maltrataba a su prójimo lo empujó y dijo: ¿Quién te designó gobernante y juez sobre nosotros?
ACT 7:28 ¿Quieres tú matarme como mataste ayer al egipcio?
ACT 7:29 Ante esta declaración, Moisés huyó al extranjero, a tierra de Madián, donde engendró dos hijos.
ACT 7:30 Transcurridos 40 años, le apareció un ángel en la región despoblada de la montaña Sinaí, en [la] llama de fuego de una zarza.
ACT 7:31 Cuando Moisés la vio, admiraba la visión. Al acercarse para observar, oyó una voz del Señor:
ACT 7:32 Yo soy el Dios de tus antepasados, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Moisés quedó aterrado y no [se ]atrevía a mirar.
ACT 7:33 El Señor le dijo: Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es tierra santa.
ACT 7:34 Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, escuché su gemido y descendí a librarlos. Ahora ven, te enviaré a Egipto.
ACT 7:35 A este Moisés, a quien rechazaron y dijeron: ¿Quién te designó gobernante y juez? Dios lo envió como gobernante y redentor por medio de un ángel que le apareció en la zarza.
ACT 7:36 Éste los sacó por medio de prodigios y señales milagrosas en la tierra de Egipto, en el mar Rojo y en el desierto durante 40 años.
ACT 7:37 Éste es el Moisés que dijo a los hijos de Israel: Dios les levantará profeta de entre sus hermanos, como a mí.
ACT 7:38 Éste fue quien estuvo con la congregación en el desierto, con el Ángel que le hablaba en la montaña Sinaí y con nuestros antepasados, quien recibió Palabras vivientes para darnos.
ACT 7:39 Nuestros antepasados no [le] obedecieron, sino [lo] rechazaron. En sus corazones se volvieron a Egipto
ACT 7:40 y dijeron a Aarón: ¡Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque este Moisés quien nos sacó de [la] tierra de Egipto, no sabemos qué le pasó!
ACT 7:41 En aquellos días hicieron un becerro, ofrecieron sacrificio al ídolo y se regocijaron en las obras de sus manos.
ACT 7:42 Pero Dios desistió y los entregó a rendir culto al ejército del cielo, como está escrito en el rollo de los profetas: ¿Oh casa de Israel, me ofrecieron ofrendas y sacrificios en el desierto por 40 años?
ACT 7:43 Mas bien llevaron el tabernáculo de Moloc y la estrella del dios Renfán, las imágenes que hicieron para adorarlas. Los deportaré, pues, más allá de Babilonia.
ACT 7:44 Nuestros antepasados tenían el Tabernáculo del Testimonio en el desierto, como ordenó el que hablaba a Moisés para hacerlo según el modelo que vio.
ACT 7:45 Después que nuestros antepasados lo recibieron, Josué lo introdujo en la posesión de las naciones que Dios expulsó de [la] presencia de nuestros antepasados hasta los días de David,
ACT 7:46 quien halló gracia delante de Dios, y pidió construir un Tabernáculo para la casa de Jacob,
ACT 7:47 pero Salomón le edificó Casa.
ACT 7:48 Sin embargo, el Altísimo no mora en [casas] hechas por manos humanas. Como dice el profeta:
ACT 7:49 El cielo es mi trono, y la tierra, estrado de mis pies. ¿Qué clase de casa me edificarán? dice [el] Señor. ¿O cuál lugar para mi reposo?
ACT 7:50 ¿No hizo mi mano todas las cosas?
ACT 7:51 ¡Indómitos e incircuncisos de corazón y de oídos! Ustedes resisten constantemente al Espíritu Santo. Son como sus antepasados.
ACT 7:52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron los antepasados de ustedes? Mataron a los que predijeron la venida del Justo. Lo traicionaron y asesinaron.
ACT 7:53 Recibieron la Ley por instrucciones de ángeles y no [la] guardaron.
ACT 7:54 Al oír estas cosas, sus corazones se enfurecieron y crujían los dientes contra él.
ACT 7:55 Pero [él], lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio [la] gloria de Dios y a Jesús en pie a la mano derecha de Dios,
ACT 7:56 y dijo: ¡Ciertamente veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre en pie a [la ]mano derecha de Dios!
ACT 7:57 Pero ellos gritaron a gran voz, se taparon los oídos y arremetieron unánimes contra él.
ACT 7:58 Después de sacarlo de la ciudad, [lo] apedrearon. Los testigos colocaron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo.
ACT 7:59 Y mientras apedreaban a Esteban, [él] invocaba: ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!
ACT 7:60 Cayó de rodillas y clamó a gran voz: ¡Señor, no les atribuyas este pecado! Y después de decir esto durmió.
ACT 8:1 Saulo estuvo de acuerdo con este asesinato. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles.
ACT 8:2 Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran lamentación por él.
ACT 8:3 Saulo asolaba a la iglesia. Entraba de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y [los] entregaba en [la] cárcel.
ACT 8:4 Pero los esparcidos proclamaban la Palabra dondequiera que iban.
ACT 8:5 Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo.
ACT 8:6 La multitud, cuando oyó y vio las señales milagrosas que hacía, prestaba atención unánime a lo expresado por Felipe.
ACT 8:7 Porque muchos espíritus impuros daban alaridos y salían de los poseídos. Muchos paralíticos y cojos eran sanados.
ACT 8:8 Hubo grande gozo en aquella ciudad.
ACT 8:9 Pero un hombre llamado Simón practicaba la magia y asombraba a la gente de Samaria y se hacía pasar como un gran personaje.
ACT 8:10 Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, le ponían atención y decían: Éste es el gran poder de Dios.
ACT 8:11 Le prestaban mucha atención porque los asombró con las magias durante mucho tiempo.
ACT 8:12 Pero hombres y mujeres creyeron las Buenas Noticias del reino de Dios en el Nombre de Jesucristo que Felipe les proclamaba, y se bautizaban.
ACT 8:13 Aun el mismo Simón creyó, y después de ser bautizado, estaba adherido constantemente a Felipe. Se maravillaba al ver las señales milagrosas y los grandes prodigios que hacía.
ACT 8:14 Cuando los apóstoles en Jerusalén supieron que Samaria había recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y Juan.
ACT 8:15 Llegaron y hablaron con Dios por ellos para que recibieran [el] Espíritu Santo,
ACT 8:16 porque aún no había descendido sobre ellos. Solo habían sido bautizados en el Nombre del Señor Jesús.
ACT 8:17 Luego les impusieron las manos y recibieron [el] Espíritu Santo.
ACT 8:18 Entonces Simón, quien vio que por la imposición de las manos de los apóstoles era dado el Espíritu, les ofreció dinero
ACT 8:19 y dijo: Denme también este poder para que a cualquiera a quien imponga las manos reciba el Espíritu Santo.
ACT 8:20 Entonces Pedro le contestó: Tu dinero permanezca contigo para destrucción, porque pensaste que el Don de Dios se compra por dinero.
ACT 8:21 Tú no tienes parte ni participación en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.
ACT 8:22 Por tanto cambia de mente en cuanto a esta maldad y ruega al Señor. Tal vez te sea perdonado lo que pensaste.
ACT 8:23 Porque veo que estás en hiel de amargura y en atadura de maldad.
ACT 8:24 Simón respondió: Rueguen ustedes al Señor por mí para que no me sucedan estas cosas.
ACT 8:25 Después de testificar solemnemente y hablar la Palabra del Señor, regresaron a Jerusalén. En el camino proclamaron las Buenas Noticias en muchas aldeas de samaritanos.
ACT 8:26 Un ángel del Señor habló a Felipe: Vé hacia el sur por el camino solitario que baja de Jerusalén a Gaza.
ACT 8:27 Fue y vio a un eunuco etíope, funcionario tesorero de Candace, reina de los etíopes, quien había ido a adorar en Jerusalén.
ACT 8:28 Mientras regresaba en su carruaje leía el profeta Isaías.
ACT 8:29 Entonces el Espíritu dijo a Felipe: Vé y júntate a este carruaje.
ACT 8:30 Felipe corrió y oyó que leía el profeta Isaías. Le preguntó: ¿Entiendes lo que lees?
ACT 8:31 Y él contestó: ¿Cómo podría si alguno no me explica? Y rogó a Felipe que subiera a sentarse con él.
ACT 8:32 La porción de la Escritura que leía era ésta: Como oveja fue llevado al matadero, y como cordero silencioso ante el que lo trasquila no abrió su boca.
ACT 8:33 En la humillación no se le hizo justicia. ¿Quién describirá su generación? Porque su vida fue removida de la tierra.
ACT 8:34 El eunuco preguntó a Felipe: Te ruego, ¿De quién dice esto el profeta? ¿De él mismo o de otro?
ACT 8:35 Entonces Felipe comenzó desde esta Escritura, y le anunció las Buenas Noticias de Jesús.
ACT 8:36 Cuando iban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: ¡Aquí hay agua! ¿Qué impide que sea bautizado? [[
ACT 8:37 ]]
ACT 8:38 Mandó parar el carruaje. Ambos bajaron al agua, y Felipe lo bautizó.
ACT 8:39 Cuando subieron del agua, [el] Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el eunuco no lo vio más, pero siguió su camino con gozo.
ACT 8:40 Felipe se halló en Azoto, y al pasar, proclamaba las Buenas Noticias a todas las ciudades, hasta llegar a Cesarea.
ACT 9:1 Saulo, quien aún respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote.
ACT 9:2 Le solicitó cartas de autorización para las congregaciones judías de Damasco, a fin de que, si hallaba hombres o mujeres de este Camino, fueran llevados atados a Jerusalén.
ACT 9:3 Pero cuando estaba cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció alrededor de él.
ACT 9:4 Saulo cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
ACT 9:5 Preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y le [contestó]: Yo soy Jesús, a Quien tú persigues.
ACT 9:6 Levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer.
ACT 9:7 Los hombres que iban con él se detuvieron estupefactos al oír en verdad la voz, pero sin ver a alguien.
ACT 9:8 Entonces Saulo fue levantado de la tierra. Abrió sus ojos y nada veía. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.
ACT 9:9 Estuvo tres días sin ver. No comió ni bebió.
ACT 9:10 Un discípulo llamado Ananías estaba en Damasco. El Señor le habló en visión: Ananías. Y él respondió: Aquí estoy, Señor.
ACT 9:11 El Señor le ordenó: Vé a la casa de Judas en la calle Derecha, y pregunta por Saulo de Tarso. Porque ciertamente, él habla con Dios.
ACT 9:12 Vio a un hombre que se llama Ananías quien entró e impuso [las] manos sobre él para que viera.
ACT 9:13 Ananías respondió: Señor, oí de muchos con respecto a este hombre, cuántos males hizo a tus santos en Jerusalén.
ACT 9:14 Aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para atar a todos los que invocan tu Nombre.
ACT 9:15 Pero el Señor le contestó: Vé, porque éste me es un instrumento elegido para llevar mi Nombre ante naciones, reyes e hijos de Israel.
ACT 9:16 Porque Yo le mostraré cuánto tiene que padecer por mi Nombre.
ACT 9:17 Entonces Ananías fue a la casa, le impuso las manos y dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, Quien te apareció en el camino, me envió para que veas y seas lleno del Espíritu Santo.
ACT 9:18 Al instante le cayeron de los ojos como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado.
ACT 9:19 Comió, recuperó la fuerza y se quedó algunos días con los discípulos en Damasco.
ACT 9:20 De inmediato predicaba a Jesús en las congregaciones judías: ¡Éste es el Hijo de Dios!
ACT 9:21 Todos los que escuchaban se asombraban y decían: ¿No es éste el que aniquiló a los que invocan este Nombre en Jerusalén? ¿No venía acá para llevarlos atados a los principales sacerdotes?
ACT 9:22 Pero Saulo confundía mucho más a los judíos que residían en Damasco. Argumentaba: ¡Éste es el Cristo!
ACT 9:23 Después de muchos días los judíos se confabularon para matarlo,
ACT 9:24 pero Saulo supo del complot. Vigilaban estrictamente las puertas de día y de noche para matarlo.
ACT 9:25 Una noche los discípulos lo bajaron por el muro en una canasta.
ACT 9:26 Después de llegar a Jerusalén intentaba reunirse con los discípulos, pero todos le temían, pues no creían que era un discípulo.
ACT 9:27 Pero Bernabé [lo] llevó ante los apóstoles. Les relató cómo vio al Señor en el camino, que Dios le habló, y que Saulo habló con osadía en el Nombre de Jesús en Damasco.
ACT 9:28 Estaba con [los apóstoles] en Jerusalén. Entraba y salía, y hablaba con osadía en el Nombre del Señor.
ACT 9:29 También conversaba y discutía con los helenistas, pero ellos intentaban matarlo.
ACT 9:30 Cuando los hermanos lo supieron, lo bajaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso.
ACT 9:31 Entretanto la iglesia en toda Judea, Galilea y Samaria tenía paz. Era edificada, andaba en el temor del Señor y se multiplicaba con la fortaleza del Espíritu Santo.
ACT 9:32 Cuando Pedro recorría la región, fue a visitar a los santos en Lida.
ACT 9:33 Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, quien había estado ocho años acostado en una camilla.
ACT 9:34 Y Pedro le dijo: ¡Eneas, Jesucristo te sana! ¡Levántate y toma tu cama! Inmediatamente se levantó.
ACT 9:35 Lo vieron todos los habitantes de Lida y Sarón, quienes dieron la vuelta hacia el Señor.
ACT 9:36 En Jope estaba una discípula llamada Tabita, que significa Gacela, quien hacía muchas buenas obras y [daba] limosnas.
ACT 9:37 En aquellos días ella enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en un aposento alto.
ACT 9:38 Cuando supieron que Pedro estaba en Jope, lugar que no está lejos de Lida, enviaron a dos hombres para rogarle: No demores en venir acá.
ACT 9:39 Entonces Pedro fue con ellos. Lo llevaron al aposento alto. Las viudas se presentaron ante él. Lloraban y mostraban los vestidos y mantos que Gacela hacía cuando estaba con ellas.
ACT 9:40 Entonces Pedro mandó que todos salieran de la habitación. Se arrodilló, habló con Dios, se volvió al cuerpo y le dijo: ¡Tabita, levántate! Ella abrió sus ojos, vio a Pedro y [se] sentó.
ACT 9:41 Al darle la mano, la levantó. Llamó a los santos y a las viudas, y la presentó viva.
ACT 9:42 Esto se supo en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.
ACT 9:43 Permaneció muchos días en Jope, en la casa de Simón el curtidor.
ACT 10:1 En Cesarea vivía Cornelio, centurión de la llamada Cohorte Italiana.
ACT 10:2 Él y su familia eran piadosos y temerosos de Dios. Daba muchas limosnas al pueblo y hablaba con Dios continuamente.
ACT 10:3 [Un día], como a las tres de la tarde, tuvo una visión: Un ángel de Dios entró hacia él y le dijo: ¡Cornelio!
ACT 10:4 Él lo miró, sintió terror y preguntó: ¿Qué quieres, Señor? Le contestó: Tus conversaciones con Dios y tus limosnas subieron como ofrenda de recuerdo ante Dios.
ACT 10:5 Envía ahora a unos hombres a Jope y llama a Simón Pedro,
ACT 10:6 quien está hospedado en la casa de Simón, curtidor, junto al mar.
ACT 10:7 Cuando salió el ángel que le hablaba, llamó a dos de sus esclavos domésticos y a un soldado devoto de los que le servían constantemente.
ACT 10:8 Les explicó todas las cosas y los envió a Jope.
ACT 10:9 El día siguiente como a medio día, cuando ellos viajaban y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a hablar con Dios.
ACT 10:10 Tuvo hambre y deseaba comer. Mientras le preparaban algo, le vino un éxtasis.
ACT 10:11 Observó que el cielo se abrió y que descendía algo semejante a un gran lienzo que era descolgado a la tierra por las cuatro puntas,
ACT 10:12 en el cual había todos los cuadrúpedos, reptiles y aves.
ACT 10:13 Oyó una voz: Levánta[te], Pedro, sacrifica y come.
ACT 10:14 Pedro respondió: De ningún modo, Señor, porque jamás comí alguna cosa impura o inmunda.
ACT 10:15 La voz llegó a él por segunda vez: Lo que Dios purificó no lo llames tú impuro.
ACT 10:16 Esto ocurrió tres veces, y luego el objeto fue llevado al cielo.
ACT 10:17 Mientras Pedro estaba perplejo en cuanto a qué significaba la visión, llegaron los hombres enviados por Cornelio a la puerta de la casa de Simón.
ACT 10:18 Preguntaron si Simón Pedro estaba hospedado en ese lugar.
ACT 10:19 Mientras Pedro reflexionaba sobre la visión, el Espíritu le dijo: Ahí te buscan tres hombres.
ACT 10:20 Baja y vé con ellos sin dudar, porque Yo los envié.
ACT 10:21 Entonces Pedro bajó y les dijo: Aquí estoy, yo soy el que buscan. ¿Por qué vinieron?
ACT 10:22 Ellos respondieron: El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, recibió instrucciones de un santo ángel para invitarte a su casa a fin de que les expliques algo.
ACT 10:23 Pedro los invitó a entrar y [los] hospedó. Al día siguiente él y algunos hermanos de Jope fueron con ellos.
ACT 10:24 Llegaron a Cesarea el día siguiente. Cornelio, junto con sus familiares y amigos íntimos, los esperaban.
ACT 10:25 Cuando Pedro entraba, Cornelio salió a recibirlo. Se postró a sus pies y lo adoró.
ACT 10:26 Pero Pedro lo levantó y le dijo: ¡Levántate, porque yo soy un hombre!
ACT 10:27 Entró y conversaba con él. Halló a muchos reunidos
ACT 10:28 y les dijo: Ustedes saben cuán ilícito es que un varón judío se asocie o acerque a uno de otra nación. Pero Dios me mostró que a ningún hombre llame impuro o inmundo.
ACT 10:29 Por tanto, puesto que tu [me] llamaste, vine sin objeción. Así que pregunto: ¿Por qué enviaron a llamarme?
ACT 10:30 Cornelio respondió: Hace cuatro días a las tres de la tarde, yo hablaba con Dios en mi casa. Ahí apareció un hombre con ropa resplandeciente delante de mí
ACT 10:31 y dijo: Cornelio, tu conversación con Dios y tus limosnas fueron recordadas delante de Dios.
ACT 10:32 Envía, pues, a Jope, y llama a Simón Pedro, quien está hospedado en casa de Simón curtidor, junto al mar.
ACT 10:33 De inmediato envié a llamarte. Hiciste bien al venir. Todos nosotros estamos aquí delante de Dios para oír las cosas que te fueron ordenadas por el Señor.
ACT 10:34 Pedro dijo: En verdad entiendo que Dios no hace acepción de personas,
ACT 10:35 sino que se agrada del que le teme y actúa con justicia en toda nación.
ACT 10:36 Envió la Palabra a los hijos de Israel para proclamar paz por medio de Jesucristo, Quien es el Señor de todos.
ACT 10:37 Ustedes supieron lo que comenzó desde Galilea y se divulgó por toda Judea, desde el bautismo de Juan,
ACT 10:38 [con respecto] a Jesús de Nazaret, cómo Dios lo ungió con el Espíritu Santo, hizo el bien y sanó a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.
ACT 10:39 Nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo, tanto en la región de Judea como en Jerusalén. Lo mataron colgado en una cruz.
ACT 10:40 Dios resucitó a Éste al tercer día, y le concedió que apareciera,
ACT 10:41 no a todo el pueblo sino a nosotros, testigos designados con anticipación por Dios, que comimos y bebimos con Él después que resucitó.
ACT 10:42 Nos mandó que predicáramos al pueblo, y testificáramos solemnemente que Éste es el Juez designado por Dios para vivos y muertos.
ACT 10:43 Todos los profetas dan testimonio de Éste. Todo el que cree en Él recibe perdón de pecados en su Nombre.
ACT 10:44 Mientras Pedro hablaba estas palabras descendió el Espíritu Santo sobre todos los que lo oían.
ACT 10:45 Los judíos que fueron con Pedro se admiraron porque también se derramó sobre los gentiles el Don del Espíritu Santo,
ACT 10:46 pues los oían que hablaban lenguas y exaltaban a Dios. Entonces Pedro preguntó:
ACT 10:47 ¿Puede alguno impedir que sean bautizados éstos que también recibieron el Espíritu Santo como nosotros?
ACT 10:48 Les mandó que fueran bautizados en el Nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que permaneciera algunos días.
ACT 11:1 Entonces los apóstoles y los hermanos de Judea supieron que también los gentiles recibieron la Palabra de Dios.
ACT 11:2 Cuando Pedro subió a Jerusalén, los judíos disputaban con él:
ACT 11:3 ¡Entraste a [la casa de] los gentiles y comiste con ellos!
ACT 11:4 Pedro les explicó en orden [lo sucedido]:
ACT 11:5 Yo estaba en [la] ciudad [de] Jope y hablaba con Dios. Tuve una visión: un objeto, algo como un gran lienzo que era descolgado del cielo por sus cuatro puntas, y llegó hasta mí,
ACT 11:6 en el cual, miré y vi los cuadrúpedos de la tierra, las bestias salvajes, los reptiles y las aves.
ACT 11:7 Escuché también una voz que me decía: Pedro, levántate, mata y come.
ACT 11:8 Y contesté: De ningún modo, Señor, porque lo impuro o inmundo jamás entró en mi boca.
ACT 11:9 Y una voz del cielo habló por segunda vez: No llames tú impuro lo que Dios purificó.
ACT 11:10 Esto sucedió tres veces, y todo fue llevado de nuevo al cielo.
ACT 11:11 De inmediato tres hombres de Cesarea que me buscaban aparecieron donde me hospedaba.
ACT 11:12 El Espíritu me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Seis hermanos fueron también conmigo, y entramos en la casa del hombre.
ACT 11:13 Nos informó que un ángel se le apareció en su casa quien le dijo: Envía a Jope y trae a Simón Pedro,
ACT 11:14 quien te hablará palabras por las cuales serás salvo tú y toda tu casa.
ACT 11:15 Cuando comencé a hablar, descendió sobre ellos el Espíritu Santo, como también sobre nosotros en un principio.
ACT 11:16 Entonces recordé la Palabra del Señor Quien nos dijo: Juan ciertamente bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con [el] Espíritu Santo.
ACT 11:17 Así que, si Dios les otorgó el mismo Don que a nosotros que creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién soy yo para impedir a Dios?
ACT 11:18 Al oír esto, callaron, glorificaron a Dios y dijeron: ¡Entonces Dios también otorgó a los gentiles el cambio de mente para vida!
ACT 11:19 Los dispersados por la persecución en [el tiempo] de Esteban pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía. Hablaban la Palabra solo a judíos.
ACT 11:20 Pero algunos de ellos, chipriotas y cirenenses, fueron a Antioquía, hablaron a los helenistas, y anunciaron las Buenas Noticias del Señor Jesús.
ACT 11:21 [La] mano del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y dio la vuelta hacia el Señor.
ACT 11:22 El informe con respecto a ellos fue recibido por la iglesia en Jerusalén. Enviaron a Bernabé hacia Antioquía.
ACT 11:23 Cuando él llegó y vio la gracia de Dios, se regocijó y exhortaba a todos para que permanecieran fieles al Señor con firmeza de corazón.
ACT 11:24 Porque era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Una gran multitud fue agregada a la fe.
ACT 11:25 Bernabé fue a Tarso para buscar a Saulo,
ACT 11:26 y cuando [lo] halló, [lo] llevó a Antioquía. Durante un año entero se congregaron con la iglesia, y enseñaron a una multitud considerable. Los discípulos fueron llamados cristianos por primera vez en Antioquía.
ACT 11:27 En aquellos días unos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía.
ACT 11:28 Uno de ellos llamado Agabo predijo por el Espíritu que era inminente una gran hambruna en toda la tierra habitada. (Ésta sucedió en [el tiempo] de Claudio.)
ACT 11:29 Entonces algunos de los discípulos decidieron enviar ayuda a los hermanos de Judea, según la posibilidad de cada uno,
ACT 11:30 lo cual en efecto hicieron. La enviaron a los ancianos en manos de Bernabé y Saulo.
ACT 12:1 En aquel tiempo, el rey Herodes puso las manos sobre algunos de la iglesia para maltratarlos.
ACT 12:2 Mató a espada a Jacobo, el hermano de Juan.
ACT 12:3 Al ver que esto agradó a los judíos, también arrestó a Pedro. Eran los días de [los] Panes sin Levadura.
ACT 12:4 Después de arrestar[lo], [lo] metió en [la] cárcel. Fue entregado a cuatro grupos de cuatro soldados para que lo custodiaran. Se proponía sacarlo al pueblo después de la Pascua.
ACT 12:5 Por tanto Pedro era custodiado en la cárcel, pero la iglesia hablaba con Dios fervientemente a favor de él.
ACT 12:6 La víspera del día cuando Herodes estaba dispuesto a sacarlo, Pedro estaba dormido entre dos soldados, atado con dos cadenas. Unos centinelas delante de la puerta vigilaban la cárcel.
ACT 12:7 Apareció un Ángel del Señor y una luz resplandeció en la celda. Tocó el costado de Pedro, lo despertó y le dijo: ¡Levántate de prisa! Y se le cayeron las cadenas de las manos.
ACT 12:8 Entonces el Ángel le ordenó: Ajústate la ropa y átate tus sandalias. Cúbrete con tu manto y sígueme. Así lo hizo.
ACT 12:9 Salió y seguía [al ángel], pero no entendía que era real lo que hacía. Suponía que era una visión.
ACT 12:10 Pasaron [la] primera guardia y [la] segunda. Llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió. Salieron y avanzaron una calle, y enseguida el ángel se retiró.
ACT 12:11 Cuando Pedro se dio cuenta se dijo: Ahora entiendo en verdad que el Señor envió a su ángel y me libró de [la] mano de Herodes y de los judíos.
ACT 12:12 Reflexionó y fue a la casa de María, la madre de Juan Marcos, donde muchos estaban reunidos y hablaban con Dios.
ACT 12:13 Cuando él llamó a la puerta del patio, una esclava llamada Rode salió a atender.
ACT 12:14 Al reconocer la voz de Pedro, por la alegría, no abrió la puerta sino corrió adentro e informó que Pedro estaba en frente del patio.
ACT 12:15 Ellos le dijeron: ¡Estás loca! Pero ella insistía en lo que dijo. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!
ACT 12:16 Pedro continuaba llamando. Abrieron, lo vieron y se asombraron.
ACT 12:17 Les hizo señal de guardar silencio y relató cómo el Señor lo sacó de la cárcel y ordenó: Informen esto a Jacobo y a los hermanos. Y se fue a otro lugar.
ACT 12:18 Al llegar el día, hubo un gran alboroto entre los soldados: ¿Dónde está Pedro?
ACT 12:19 Entonces Herodes lo buscó y no lo halló. Investigó a los guardias y ordenó que los ejecutaran. Y cuando bajó de Judea a Cesarea permaneció allá.
ACT 12:20 [Herodes] estaba muy airado contra los de Tiro y Sidón, pero ellos se presentaron unánimes ante él. Sobornaron a Blasto, el camarero del rey y pedían paz, porque la región de ellos era abastecida por la [región] real.
ACT 12:21 Un día prefijado, vestido con ropa real, Herodes se sentó en el tribunal y les presentó un discurso enardecido.
ACT 12:22 El pueblo gritaba: ¡Voz de Dios y no de hombre!
ACT 12:23 De inmediato un ángel del Señor lo atacó, porque no dio la gloria a Dios, y expiró comido por gusanos.
ACT 12:24 Pero la Palabra de Dios crecía y se multiplicaba.
ACT 12:25 Cuando Bernabé y Saulo cumplieron el servicio en Jerusalén, regresaron [a Antioquía] y llevaron con ellos a Juan Marcos.
ACT 13:1 En la iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón llamado Negro, Lucio el cireneo, Manaén, hermano de crianza de Herodes el tetrarca, y Saulo.
ACT 13:2 Cuando éstos ministraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a la cual los llamé.
ACT 13:3 Ayunaron y hablaron con Dios, impusieron las manos sobre ellos y los despidieron.
ACT 13:4 Ellos, enviados por el Santo Espíritu, bajaron a Seleucia y de allí navegaron a Chipre.
ACT 13:5 Cuando llegaron a Salamina proclamaron la Palabra de Dios en las congregaciones de los judíos. Y llevaron a Juan Marcos como ayudante.
ACT 13:6 Recorrieron toda la isla y llegaron a Pafos, donde hallaron a Barjesús, un mago y falso profeta judío,
ACT 13:7 quien estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre inteligente. Éste llamó a Bernabé y Saulo para oír la Palabra de Dios.
ACT 13:8 El mago Elimas (así se traduce su nombre), se les oponía e intentó apartar al procónsul de la fe.
ACT 13:9 Entonces Saulo, es decir, Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en él
ACT 13:10 y dijo: ¡Oh lleno de todo engaño y maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los rectos caminos del Señor?
ACT 13:11 [¡La] mano del Señor está contra ti! Estarás ciego por un tiempo. No verás la luz del sol. De inmediato cayeron sobre él niebla y oscuridad. Andaba alrededor y buscaba lazarillos.
ACT 13:12 Al ver lo sucedido, asombrado a causa de la doctrina del Señor, el procónsul creyó.
ACT 13:13 Pablo y sus compañeros zarparon de Pafos y fueron a Perge de Panfilia. Entonces Juan [Marcos] desertó de ellos y regresó a Jerusalén.
ACT 13:14 De Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la congregación y se sentaron.
ACT 13:15 Después de la lectura de la Ley y de los profetas, los principales de la congregación les enviaron un mensaje: Varones hermanos, si ustedes tienen una palabra de exhortación para el pueblo, hablen.
ACT 13:16 Entonces Pablo [se] levantó, hizo señal con la mano y dijo: Varones israelitas y temerosos de Dios, escuchen.
ACT 13:17 El Dios del pueblo de Israel escogió a nuestros antepasados y engrandeció al pueblo durante la permanencia en [la] tierra de Egipto. Con brazo levantado los sacó de allí
ACT 13:18 y por unos 40 años los soportó en el desierto.
ACT 13:19 Destruyó siete naciones en [la] tierra de Canaán y [les] dio como herencia la tierra de ellas
ACT 13:20 [para lo cual necesitó] unos 450 años. Después de esto, estableció jueces hasta [el tiempo] del profeta Samuel.
ACT 13:21 Entonces pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, por 40 años.
ACT 13:22 Después de quitarlo, les levantó a David como rey, de quien testificó: Hallé a David [hijo] de Isaí, un varón según mi corazón, quien hará todas las cosas según mis deseos.
ACT 13:23 De la descendencia de éste, Dios trajo a Jesús como Salvador para Israel según la promesa.
ACT 13:24 Antes de su venida, Juan proclamó un bautismo de cambio de mente a todo el pueblo de Israel.
ACT 13:25 Cuando Juan terminaba su carrera decía: ¿Quién suponen que soy yo? Yo no soy el Cristo, pero detrás de mí viene Uno de Quien no soy digno de desatar las sandalias de sus pies.
ACT 13:26 Varones hermanos del linaje de Abraham y los temerosos de Dios: Esta Palabra de salvación fue enviada a nosotros.
ACT 13:27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes no reconocieron a Jesús, ni las Palabras de los profetas que se leen cada sábado. [Las] cumplieron al condenarlo.
ACT 13:28 Después de no hallar culpa de muerte, pidieron a Pilato que Él fuera asesinado.
ACT 13:29 Cuando se cumplió todo lo que fue escrito con respecto a Él, [lo] bajaron de la cruz y [lo] pusieron en un sepulcro.
ACT 13:30 Pero Dios lo resucitó
ACT 13:31 y se apareció durante muchos días a los que subieron con Él de Galilea a Jerusalén, quienes son sus testigos ante el pueblo.
ACT 13:32 Nosotros también les anunciamos las Buenas Noticias de la promesa dada a los antepasados:
ACT 13:33 Al resucitar a Jesús, Dios cumplió esta promesa a nosotros, sus descendientes, como también está escrito en el salmo segundo: Mi Hijo eres Tú. Yo te engendré hoy.
ACT 13:34 Y en cuanto a que lo levantó de entre [los] muertos para nunca pasar a corrupción, dijo: Les daré las santas y fieles [misericordias prometidas] a David.
ACT 13:35 Por lo cual dice también otro salmo: No permitirás que tu Santo pase a descomposición.
ACT 13:36 Porque ciertamente David, después de servir a su generación según el propósito de Dios, murió, fue sepultado junto a sus antepasado y se descompuso.
ACT 13:37 Pero Aquél a Quien Dios levantó no pasó a descomposición.
ACT 13:38 Varones hermanos, sepan pues, que por medio de Jesús se les anuncia el perdón de pecados. De todo lo que no pudieron ser justificados por [la] Ley de Moisés,
ACT 13:39 en Éste es justificado todo el que cree.
ACT 13:40 Cuidado que no les venga lo dicho por los profetas:
ACT 13:41 Tengan cuidado, [ustedes], los que menosprecian. Asómbrense y perezcan, porque Yo haré una obra en sus días que de ningún modo creerían, si alguien se la cuenta.
ACT 13:42 Al salir ellos, [les] rogaban que les hablaran estas palabras el siguiente sábado.
ACT 13:43 Después de concluir la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos adoradores de Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablaron con ellos y los persuadieron a continuar en la gracia de Dios.
ACT 13:44 El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para escuchar la Palabra del Señor.
ACT 13:45 Pero los judíos, al ver la multitud, se llenaron de envidia. Blasfemaban y contradecían lo dicho por Pablo.
ACT 13:46 Pablo y Bernabé hablaron con toda osadía: Era necesario que se hablara la Palabra de Dios primero a ustedes. Pero como la rechazan y se juzgan indignos de la vida eterna, de inmediato nos vamos a los gentiles.
ACT 13:47 Porque así el Señor nos lo mandó: Te puse como luz de las naciones, a fin de que [lleves] la salvación hasta lo último de la tierra.
ACT 13:48 Al oírlo los gentiles se gozaban y glorificaban la Palabra del Señor. Creyeron todos los que estaban destinados para vida eterna.
ACT 13:49 La Palabra del Señor se difundía por toda la región.
ACT 13:50 Pero los judíos incitaron a prominentes mujeres adoradoras de Dios y a los líderes de la ciudad. Provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su región.
ACT 13:51 Entonces ellos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio.
ACT 13:52 Los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.
ACT 14:1 En Iconio entraron en la congregación de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos y griegos.
ACT 14:2 Pero los judíos que no creían incitaron y llenaron de odio los ánimos de los gentiles contra los hermanos.
ACT 14:3 A pesar de todo, se detuvieron [allí] mucho tiempo, y hablaban osadamente [confiados] en el Señor, Quién confirmaba la Palabra de su gracia y concedía que se hicieran señales milagrosas y prodigios por medio de sus manos.
ACT 14:4 La población de la ciudad se dividió: unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles.
ACT 14:5 Pero los gentiles, los judíos y sus gobernantes prepararon un atentado para maltratarlos y apedrearlos.
ACT 14:6 Al saber esto, [los apóstoles] huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra, Derbe y sus alrededores
ACT 14:7 donde proclamaron las Buenas Noticias.
ACT 14:8 En Listra estaba sentado un hombre impotente de los pies que nunca anduvo, cojo desde [el] vientre de su madre.
ACT 14:9 Éste escuchó cuando Pablo hablaba, quien lo miró directamente. Al ver que tenía fe para ser sanado,
ACT 14:10 [le] dijo a gran voz: ¡Levántate! Él saltó y andaba.
ACT 14:11 La multitud que vio lo que Pablo hizo alzó su voz en lengua licaónica: ¡Dioses semejantes a hombres bajaron a visitarnos!
ACT 14:12 A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque era quien hablaba la Palabra.
ACT 14:13 El sacerdote de Zeus, cuyo [templo] estaba en las afueras de la ciudad, llevó toros y guirnaldas a los portones y quería ofrecer sacrificio junto con la multitud.
ACT 14:14 Pero, cuando los apóstoles Bernabé y Pablo lo oyeron, rasgaron sus mantos, corrieron hacia la multitud y gritaban:
ACT 14:15 Señores, ¿por qué hacen esto? Nosotros también somos hombres semejantes a ustedes. Les anunciamos las Buenas Noticias para que den la vuelta de estas vanidades hacia el Dios vivo, Quien hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.
ACT 14:16 En los tiempos pasados, [Dios] permitió que todas las gentes practicaran sus propios caprichos.
ACT 14:17 Sin embargo se manifestó de muchas maneras y les hizo bien: les dio lluvias del cielo y estaciones anuales fructíferas, y los llenó de sustento y alegría.
ACT 14:18 Cuando dijeron estas cosas, con dificultad detuvieron a la multitud para que no les ofreciera sacrificio.
ACT 14:19 Pero llegaron unos judíos de Antioquía e Iconio quienes persuadieron a la multitud para que apedrearan a Pablo. [Lo] arrastraron fuera de la ciudad, porque lo consideraban muerto.
ACT 14:20 Pero cuando los discípulos lo rodearon, se levantó y volvió a la ciudad. El día siguiente salió con Bernabé hacia Derbe
ACT 14:21 donde anunciaron las Buenas Noticias e hicieron muchos discípulos. Regresaron a Listra, Iconio y Antioquía.
ACT 14:22 Fortalecieron a los discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe. [Les decían]: Es necesario que a través de muchas aflicciones entremos en el reino de Dios.
ACT 14:23 En cada iglesia designaron ancianos. Hablaron con Dios y ayunaron. Los encomendaron al Señor en Quien creyeron.
ACT 14:24 Pasaron por Pisidia y llegaron a Panfilia.
ACT 14:25 Hablaron la Palabra en Perge y bajaron a Atalia.
ACT 14:26 De allí navegaron a Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que cumplieron.
ACT 14:27 Reunieron a la iglesia e informaron lo que Dios hizo con ellos y como abrió la puerta de la fe a los gentiles.
ACT 14:28 Pasaron con los discípulos un buen tiempo.
ACT 15:1 Pero algunos que bajaron de Judea enseñaban a los hermanos: Si no son circuncidados según el rito de Moisés, no pueden ser salvos.
ACT 15:2 Sucedió una gran disensión y controversia de parte de Pablo y Bernabé contra ellos. Determinaron que Pablo, Bernabé y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y ancianos [para hablar] con respecto a esta cuestión.
ACT 15:3 Recibieron provisiones de la iglesia para el viaje. Pasaron por Fenicia y Samaria. Relataban en detalle la conversión de los gentiles, y eran causa de gran gozo para todos los hermanos.
ACT 15:4 Al llegar a Jerusalén, la iglesia, los apóstoles y los ancianos los recibieron. [Los misioneros ]informaron lo que Dios hizo con ellos.
ACT 15:5 Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído dijeron: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la Ley de Moisés.
ACT 15:6 Los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.
ACT 15:7 Después de discutirlo mucho, Pedro se puso en pie y dijo: Varones hermanos, ustedes saben que desde los primeros días, Dios me escogió de entre ustedes para llevar la Palabra de las Buenas Noticias a fin de que los gentiles creyeran.
ACT 15:8 Dios, Quien conoce los corazones, al derramar sobre ellos el Espíritu Santo, les dio testimonio también como a nosotros.
ACT 15:9 Al purificar sus corazones por la fe, ninguna distinción hizo entre nosotros y ellos.
ACT 15:10 Ahora, pues, ¿por qué tientan a Dios, al poner sobre los hombros de los discípulos un yugo que ni nuestros antepasados ni nosotros pudimos llevar?
ACT 15:11 Más bien, creemos que por la gracia del Señor Jesús fuimos salvos de igual modo como ellos.
ACT 15:12 Entonces toda la asamblea calló. Oían a Bernabé y a Pablo quienes informaban cuán grandes señales milagrosas y prodigios Dios hizo por medio de ellos entre los gentiles.
ACT 15:13 Cuando ellos callaron, Jacobo tomó la palabra: Varones hermanos, escúchenme:
ACT 15:14 Simón explicó cómo Dios nos visitó la primera vez para tomar de entre los gentiles un pueblo para su Nombre.
ACT 15:15 Esto concuerda con las Palabras de los profetas, como está escrito:
ACT 15:16 Después de estas cosas volveré y restauraré el Tabernáculo derribado de David. Reconstruiré sus ruinas y lo reedificaré
ACT 15:17 para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles sobre quienes fue invocado mi Nombre, dice el Señor, quien hace que todas estas cosas
ACT 15:18 se conozcan desde [la] eternidad.
ACT 15:19 Por tanto yo pienso que no se debe causar dificultades a los gentiles que dan la vuelta hacia Dios,
ACT 15:20 sino que se les escriba que se abstengan de las contaminaciones de los ídolos, de la relación carnal fuera del matrimonio, de lo estrangulado y de [comer] sangre.
ACT 15:21 Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene los que lo proclaman en cada ciudad, puesto que es leído cada sábado en las congregaciones.
ACT 15:22 Entonces les pareció a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, enviar varones escogidos de ellos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, el llamado Barnabás, y a Silas, varones que sobresalían entre los hermanos,
ACT 15:23 y escribir por medio de ellos: Los apóstoles y los ancianos, a los hermanos de los gentiles en Antioquía, Siria y Cilicia. Saludos.
ACT 15:24 Por cuanto oímos que algunos de nosotros, sin nuestra autorización, los inquietaron y perturbaron con sus palabras,
ACT 15:25 al llegar a la unanimidad, nos pareció bien escoger a unos hombres para enviarlos a ustedes con nuestros amados Bernabé y Pablo,
ACT 15:26 hombres que han expuesto sus vidas por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.
ACT 15:27 Enviamos, pues, a Judas y Silas, y ellos de palabra informarán las mismas cosas.
ACT 15:28 Porque pareció [bien] al Espíritu Santo y a nosotros, no imponerles alguna carga adicional, excepto estas cosas necesarias:
ACT 15:29 Que se abstengan de cosas ofrecidas a ídolos, de [comer] sangre, de lo estrangulado y de relación carnal fuera del matrimonio. Harán bien si se abstienen de tales cosas. ¡Adiós!
ACT 15:30 Así que ellos fueron despedidos, bajaron a Antioquía y entregaron la carta.
ACT 15:31 Cuando [la] leyeron, se regocijaron por su mensaje de consuelo.
ACT 15:32 Judas y Silas, quienes también eran profetas, consolaron y fortalecieron a los hermanos con abundante palabra.
ACT 15:33 Después de un tiempo, los hermanos los despidieron en paz, y regresaron a los que los enviaron. [[
ACT 15:34 ]]
ACT 15:35 Pablo y Bernabé permanecieron en Antioquía, y con muchos otros enseñaban y proclamaban las Buenas Noticias del Señor.
ACT 15:36 Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos de las ciudades donde proclamamos la Palabra del Señor, [para ver ]cómo están.
ACT 15:37 Bernabé quería que llevaran con ellos a Juan Marcos.
ACT 15:38 Pero Pablo insistía en no llevar al que se apartó de ellos en Panfilia y no fue a la obra.
ACT 15:39 Hubo tanto desacuerdo que se separaron el uno del otro. Bernabé tomó a Marcos y navegó hacia Chipre.
ACT 15:40 Pablo escogió a Silas y salió encomendado a la gracia del Señor por los hermanos.
ACT 15:41 Pasó por Siria y Cilicia y fortalecía a las iglesias.
ACT 16:1 Luego llegó a Derbe y Listra. Allí estaba el discípulo Timoteo, hijo de una mujer judía creyente pero de padre griego.
ACT 16:2 Los hermanos de Listra e Iconio hablaban bien de él.
ACT 16:3 Pablo quiso que éste fuera con él. Por causa de los judíos que estaban en aquellos lugares, lo circuncidó, porque todos sabían que su padre era griego.
ACT 16:4 Cuando pasaban por las ciudades, les entregaban los acuerdos aprobados por los apóstoles y ancianos de Jerusalén para que los practicaran.
ACT 16:5 Así las iglesias eran fortalecidas en la fe, y el número de ellas aumentaba cada día.
ACT 16:6 El Santo Espíritu les impidió hablar la Palabra en Asia. Viajaron a través de Frigia y Galacia.
ACT 16:7 Siguieron a Misia. Intentaban proseguir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no les permitió.
ACT 16:8 De Misia bajaron a Troas.
ACT 16:9 Pablo tuvo una visión de noche: Un varón macedonio puesto en pie lo exhortaba: ¡Pasa a Macedonia y ayúdanos!
ACT 16:10 Cuando tuvo la visión, de inmediato procuramos partir hacia Macedonia, pues entendimos que Dios nos llamaba para que les proclamáramos las Buenas Noticias.
ACT 16:11 Zarpamos de Troas, navegamos directamente a Samotracia y al siguiente día a Neápolis.
ACT 16:12 De allí a Filipos, la cual es una colonia romana y la primera ciudad de la provincia de Macedonia. Pasamos algunos días en esta ciudad.
ACT 16:13 Un sábado salimos fuera de la puerta de la ciudad, a la orilla del río, donde suponíamos que había un lugar de conversación con Dios. Nos sentamos y hablamos a las mujeres reunidas.
ACT 16:14 Escuchaba una mujer llamada Lidia de [la] ciudad de Tiatira, negociante en telas de púrpura, que adoraba a Dios. El Señor abrió su corazón para que estuviera atenta a lo dicho por Pablo.
ACT 16:15 Cuando fue bautizada, [ella] y su familia, nos rogó: Si me consideran fiel al Señor, entren en mi casa y reciban hospedaje. Y nos impulsó vigorosamente.
ACT 16:16 Aconteció que cuando íbamos a hablar con Dios, nos salió al encuentro una muchacha esclava que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos.
ACT 16:17 Ésta nos seguía y gritaba: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo. Les anuncian el camino de salvación.
ACT 16:18 Esto lo hacía por muchos días. Entonces Pablo se perturbó y dijo al espíritu: ¡En el Nombre de Jesucristo te ordeno que salgas de ella! Y en ese momento salió.
ACT 16:19 Pero sus amos, al ver que la esperanza de su ganancia se acabó, agarraron a Pablo y a Silas, y [los] arrastraron hasta la plaza pública ante las autoridades.
ACT 16:20 Cuando los presentaron ante los magistrados, dijeron: Estos judíos alborotan nuestra ciudad
ACT 16:21 y proclaman costumbres que no es lícito aceptar ni practicar, porque somos romanos.
ACT 16:22 La multitud se agolpó contra ellos. Los magistrados les rasgaron las ropas y mandaron azotarlos con varas.
ACT 16:23 Los azotaron mucho, los echaron en la cárcel y ordenaron al carcelero custodiarlos con seguridad.
ACT 16:24 Éste recibió la orden, los metió en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo.
ACT 16:25 Como a medianoche Pablo y Silas hablaban con Dios y cantaban himnos, y los presos los escuchaban.
ACT 16:26 De repente hubo un gran terremoto que sacudió los cimientos de la cárcel. Al instante todas las puertas fueron abiertas y las cadenas de todos los presos se soltaron.
ACT 16:27 Entonces despertó el carcelero y vio las puertas de la cárcel abiertas. Desenvainó su espada y se iba a suicidar, porque supuso que los presos se habían escapado.
ACT 16:28 Pero Pablo clamó a gran voz: ¡No te hagas algún mal! ¡Todos estamos aquí!
ACT 16:29 Entonces pidió luz y se precipitó adentro. Temblaba y se arrodilló ante Pablo y Silas.
ACT 16:30 Los condujo afuera y [les] preguntó: Señores, ¿qué hago para ser salvo?
ACT 16:31 Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa.
ACT 16:32 Hablaron la Palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
ACT 16:33 Los tomó en aquella hora de la noche y les lavó las heridas. De inmediato él fue bautizado y todos los de su casa.
ACT 16:34 Los subió a la casa, les sirvió alimentos y se gozó muchísimo porque creyó en Dios junto con toda su casa.
ACT 16:35 Cuando amaneció, los magistrados enviaron a los alguaciles para que dijeran al carcelero: Suelta a esos hombres.
ACT 16:36 El carcelero anunció a Pablo las palabras: Los magistrados enviaron a decir que ustedes sean soltados. Salgan ahora y vayan en paz.
ACT 16:37 Pero Pablo les respondió: Nos azotaron públicamente sin una sentencia apropiada. Aunque somos varones romanos, nos echaron en prisión, ¿y ahora encubiertamente [nos] expulsan? ¡Pues no! Vengan ellos mismos y sáquennos.
ACT 16:38 Los alguaciles informaron estas palabras a los magistrados. Al oír que eran romanos, se atemorizaron.
ACT 16:39 [Los aguaciles] fueron a la cárcel, trataron de pacificarlos, los sacaron y [les] rogaron salir de la ciudad.
ACT 16:40 Cuando salieron de la cárcel, fueron a [la casa] de Lidia. Vieron a los hermanos, los exhortaron y salieron.
ACT 17:1 Pasaron por Anfípolis y Apolonia y llegaron a Tesalónica, donde había una congregación de los judíos.
ACT 17:2 Pablo los visitó según su costumbre, y durante tres sábados debatió con ellos basado en las Escrituras.
ACT 17:3 Explicaba y demostraba que el Cristo debía padecer y ser resucitado de entre [los] muertos: ¡Este Jesús, a Quien yo les anuncio, es el Cristo!
ACT 17:4 Algunos de ellos fueron persuadidos y se unieron a Pablo y a Silas, no solo un gran número de griegos temerosos de Dios, sino también muchas mujeres prominentes.
ACT 17:5 Pero los judíos, llenos de envidia, tomaron algunos varones malvados de los que frecuentaban la plaza, formaron una turba y alborotaron la ciudad. Atacaron la casa de Jasón y los buscaban para sacarlos ante la multitud.
ACT 17:6 Pero como no [los] hallaron, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad y gritaban: ¡Éstos que trastornaron el mundo también están acá!
ACT 17:7 Jasón los recibió. Todos estos actúan contra los decretos del César y dicen que hay otro rey: Jesús.
ACT 17:8 Alborotaron a la multitud y a las autoridades de la ciudad que escuchaban estas cosas.
ACT 17:9 Después de obtener la fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.
ACT 17:10 Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hacia Berea. Llegaron y fueron a la congregación de los judíos.
ACT 17:11 Éstos eran más receptivos que los de Tesalónica. Tomaron la Palabra con toda disposición y examinaban cada día las Escrituras [para comprobar] estas cosas.
ACT 17:12 Por tanto muchos de ellos creyeron y también un buen número de prominentes griegos, hombres y mujeres.
ACT 17:13 Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea Pablo proclamaba la Palabra de Dios, fueron allá para alborotar y perturbar a la multitud.
ACT 17:14 Entonces los hermanos enviaron enseguida a Pablo para que fuera hasta el mar, pero Silas y Timoteo permanecieron allí.
ACT 17:15 Los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas. Cuando Silas y Timoteo recibieron instrucciones de Pablo para que se encontraran con él sin demora, salieron.
ACT 17:16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía al observar que la ciudad estaba llena de ídolos.
ACT 17:17 Así que todo el día discutía en la congregación con los judíos, con los adoradores de Dios y en la plaza con los concurrentes.
ACT 17:18 También algunos de los filósofos epicúreos y estoicos debatían con él. Algunos decían: ¿Qué quiere decir este charlatán? Y otros: Parece ser predicador de dioses extraños, porque les predicaba a Jesús y la resurrección.
ACT 17:19 Lo llevaron al Areópago y le preguntaron: ¿En qué consiste esta nueva doctrina que proclamas?
ACT 17:20 Porque te oímos cosas que nos sorprenden. Nos gustaría saber qué significa esto.
ACT 17:21 Pues todos [los] atenienses y los extranjeros que estaban de visita, no se ocupaban de otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.
ACT 17:22 Entonces Pablo se puso en pie en medio del Areópago y dijo: Varones atenienses, los observo como muy religiosos en todas las cosas.
ACT 17:23 Porque mientras pasaba y observaba de cerca sus monumentos sagrados, hallé también un altar en el cual había esta inscripción: Al Dios desconocido. Pues lo desconocido que adoran, eso yo les anuncio.
ACT 17:24 El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, es el Señor del cielo y de [la] tierra. No mora [en] templos hechos por manos humanas,
ACT 17:25 ni recibe servicio de humanos, como si necesitara algo. Él mismo es Quien da vida, aliento y todas las cosas.
ACT 17:26 Primero determinó el orden de los tiempos y los límites de su habitación. De un [hombre] hizo todo el linaje humano para que vivan sobre toda la superficie de la tierra,
ACT 17:27 y busquen a Dios, si tal vez lo palpen y hallen, aunque no está lejos de cada uno de nosotros.
ACT 17:28 Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos. Así lo dijeron algunos de sus poetas: Nosotros también descendemos de Él.
ACT 17:29 Puesto que somos linaje de Dios, no debemos suponer que la Divinidad sea escultura de arte en oro, plata, piedra ni de imaginación humana.
ACT 17:30 Pues bien, Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia y ahora ordena a todos los hombres en todo lugar que cambien de mente.
ACT 17:31 Porque Él estableció un día cuando juzgará a la humanidad con justicia por medio de un Hombre, y lo resucitó como garantía para todos.
ACT 17:32 Pero cuando oyeron: resurrección de [los] muertos, unos se burlaban y otros dijeron: ¡Te volveremos a oír con respecto a esto!
ACT 17:33 Por tanto Pablo se retiró.
ACT 17:34 Sin embargo, algunos creyeron y se unieron a él, entre ellos Dionisio el areopagita y una mujer llamada Dámaris.
ACT 18:1 Después de esto Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.
ACT 18:2 Halló a Aquila, un judío nativo de Ponto, y a su esposa Priscila, recién llegados de Italia, porque Claudio ordenó a todos los judíos que salieran de Roma. Pablo fue a ellos,
ACT 18:3 y por ser del mismo oficio, el de hacer tiendas, permaneció y trabajaba con ellos.
ACT 18:4 Todos los sábados discutía en la congregación y persuadía a judíos y a griegos.
ACT 18:5 Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicaba por completo a la predicación de la Palabra y declaraba solemnemente a los judíos: Jesús es el Cristo.
ACT 18:6 Pero cuando ellos se opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: ¡La sangre de ustedes caiga sobre su cabeza! ¡Yo cumplí limpiamente mi deber! Desde ahora me voy a los gentiles.
ACT 18:7 Cuando salió de allí, entró en casa de Ticio Justo, adorador de Dios, cuya casa estaba junto a la congregación.
ACT 18:8 También Crispo, el principal de la congregación judía, creyó en el Señor, y toda su casa con él. Muchos corintios escucharon el mensaje, creyeron y fueron bautizados.
ACT 18:9 El Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas. Habla y no calles,
ACT 18:10 porque Yo estoy contigo. Ninguno te atacará para maltratarte, porque tengo mucho pueblo en esta ciudad.
ACT 18:11 Vivió en [Corinto] 18 meses y les enseñaba la Palabra de Dios.
ACT 18:12 Pero en vista de que Galión era procónsul de Acaya, los judíos conspiraron de común acuerdo contra Pablo. Lo llevaron al tribunal
ACT 18:13 y dijeron: Éste incita a los hombres a adorar a Dios contra la Ley.
ACT 18:14 Cuando Pablo iba a hablar, Galión dijo a los judíos: Si en verdad fuera algún crimen o perversa fechoría, oh judíos, según [la] razón los toleraría,
ACT 18:15 pero si son cuestiones de palabra, de nombres y de la Ley de ustedes, entiéndanse ustedes mismos. Yo no quiero ser juez de estas cosas.
ACT 18:16 Y los echó del tribunal.
ACT 18:17 Entonces todos agarraron a Sóstenes, principal de la congregación judía, y [lo] golpeaban delante del tribunal, pero nada de esto [le] importaba a Galión.
ACT 18:18 Pablo permaneció aún muchos días [en Corinto]. Se despidió de los hermanos y navegó hacia Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se rapó la cabeza, porque tenía un voto.
ACT 18:19 Llegaron a Éfeso y los dejó allí. Él entró en la congregación y discutía con los judíos.
ACT 18:20 Cuando ellos le rogaron que permaneciera más tiempo, no quiso.
ACT 18:21 Se despidió de ellos y dijo: Si Dios quiere, volveré a ustedes. Y zarpó de Éfeso.
ACT 18:22 Arribó a Cesarea y saludó a la asamblea. Subió a Antioquía
ACT 18:23 donde permaneció un tiempo. Salió y atravesó una tras otra las regiones de Galacia y Frigia, y fortalecía a todos los discípulos.
ACT 18:24 Entonces llegó a Éfeso un judío llamado Apolos, de origen alejandrino, varón elocuente y poderoso en las Escrituras.
ACT 18:25 Éste era instruido en el camino del Señor. Era ferviente de espíritu. Hablaba y enseñaba con diligencia con respecto a Jesús, aunque solo conocía el bautismo de Juan.
ACT 18:26 Éste comenzó a hablar con osadía en la congregación judía, pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo tomaron aparte y le expusieron más exactamente el Camino.
ACT 18:27 Cuando él quiso viajar a Acaya para animar a los hermanos, [Priscila y Aquila] escribieron a los discípulos para que lo recibieran. Cuando llegó, ayudó mucho a los que por gracia habían creído.
ACT 18:28 Refutaba con ímpetu a los judíos en público y demostraba por medio de las Escrituras que Jesús es el Cristo.
ACT 19:1 Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las costas del norte y llegó a Éfeso. Halló a unos discípulos
ACT 19:2 y les preguntó: ¿Después que creyeron, recibieron el Espíritu Santo? Y contestaron: ¡Ni siquiera oímos que hay Espíritu Santo!
ACT 19:3 Y les volvió a preguntar: ¿En qué [nombre] fueron bautizados? Y ellos respondieron: En el bautismo de Juan.
ACT 19:4 Entonces Pablo dijo: Juan bautizó con un bautismo de cambio de mente, y anunció al pueblo que creyeran en el que vendría, es decir, en Jesús.
ACT 19:5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el Nombre del Señor Jesús.
ACT 19:6 Cuando Pablo les impuso [las] manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos. Hablaban en lenguas y profetizaban.
ACT 19:7 En total eran unos 12 hombres.
ACT 19:8 Entró en la congregación de los judíos y hablaba osadamente durante tres meses. Discutía y persuadía con respecto al reino de Dios.
ACT 19:9 Pero como algunos se endurecieron y no creyeron, maldijeron el Camino delante de la multitud. Pablo se apartó de ellos y se llevó a los discípulos. Discutía cada día en la escuela de Tirano
ACT 19:10 durante dos años, de manera que todos los que vivían en Asia, judíos y griegos, oyeron la Palabra del Señor.
ACT 19:11 Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo.
ACT 19:12 Incluso les llevaban a los enfermos pañuelos o delantales de su cuerpo, y eran sanados de sus dolencias y salían los espíritus malos.
ACT 19:13 Entonces algunos judíos exorcistas ambulantes también intentaron invocar el Nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malignos, y decían: ¡Los conjuro por Jesús, el que predica Pablo!
ACT 19:14 Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, sumo sacerdote judío.
ACT 19:15 Pero el espíritu maligno les respondió: Conozco a Jesús y entiendo a Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?
ACT 19:16 El hombre en quien estaba el espíritu maligno se abalanzó sobre ellos y dominó a dos. Prevaleció contra ellos de tal modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.
ACT 19:17 Todos los habitantes de Éfeso, judíos y griegos, supieron esto. El temor se apoderó de todos ellos, y el Nombre del Señor Jesús era engrandecido.
ACT 19:18 Muchos creyentes llegaban, confesaban y declaraban sus malas prácticas.
ACT 19:19 Entonces muchos de los que practicaban las magias, recogieron los rollos y [los] quemaron públicamente. Calcularon su costo: 50.000 piezas de plata.
ACT 19:20 Así crecía poderosamente y prevalecía la Palabra del Señor.
ACT 19:21 Después que ocurrió esto, Pablo pasó por Macedonia y Acaya. Luego decidió en su espíritu ir a Jerusalén. Y dijo: Después que vaya allí, también necesito ir a Roma.
ACT 19:22 Luego envió a sus ayudantes Timoteo y Erasto a Macedonia y él permaneció un tiempo en Asia.
ACT 19:23 En aquel tiempo hubo un gran alboroto con respecto al Camino.
ACT 19:24 Demetrio, un platero que hacía templos de plata de Artemisa, conseguía mucha ganancia para los diseñadores.
ACT 19:25 Los reunió juntamente con sus artesanos. Les dijo: Varones, sabemos que nuestra prosperidad se basa en este negocio.
ACT 19:26 Pero ustedes ven y oyen que este Pablo persuadió a una considerable multitud en Éfeso y en casi toda Asia, y la desvió cuando dijo que no son dioses los que se hacen con las manos.
ACT 19:27 Con esto se corren riesgos: nuestro negocio sería desacreditado. También el templo de la gran diosa Artemisa sería estimado como nada, y aquella diosa, a quien toda Asia y la humanidad adoran, sería despojada de su grandeza.
ACT 19:28 Cuando escucharon [esto], gritaban llenos de furia: ¡Grande es Artemisa de [los] efesios!
ACT 19:29 La ciudad se alborotó. Irrumpieron unánimes en el teatro y arrebataron a Gayo y Aristarco, macedonios compañeros de viaje de Pablo.
ACT 19:30 Cuando Pablo quiso entrar en la asamblea popular, los discípulos no le permitieron.
ACT 19:31 También algunos amigos suyos, hombres ricos e influyentes de Asia, le enviaron [aviso] y le rogaban que no se presentara al teatro.
ACT 19:32 Unos gritaban una cosa, y otros otra, porque la concurrencia estaba aturdida. La mayoría no sabía por qué se habían reunido.
ACT 19:33 De entre la multitud instruyeron a Alejandro, y los judíos lo empujaron. Entonces Alejandro hizo señal de silencio con la mano y quería defenderse ante el pueblo.
ACT 19:34 Pero al saber que era judío, surgió una sola voz de todos. Gritaron como por dos horas: ¡Grande es Artemisa de los efesios!
ACT 19:35 Entonces el escribano calmó a la multitud y dijo: Varones efesios, ¿hay alguno de los hombres que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana de la gran Artemisa que cayó del cielo?
ACT 19:36 Por cuanto esto es indiscutible, es necesario estar calmados y no actuar con precipitación.
ACT 19:37 Trajeron a estos hombres que no roban templos ni blasfeman a nuestra deidad.
ACT 19:38 Si Demetrio y los diseñadores que lo acompañan tienen acusación contra alguien, los tribunales están abiertos y hay procónsules. Presenten cargos unos contra otros.
ACT 19:39 Si desean saber algo más, en legítima asamblea será decidido.
ACT 19:40 Porque por lo de hoy, aun corremos el peligro de ser acusados de rebelión, ya que no existe causa con la cual podremos dar razón del alboroto.
ACT 19:41 Después de decir esto, disolvió la reunión.
ACT 20:1 Cuando cesó el alboroto, Pablo llamó y exhortó a los discípulos. Se despidió y partió a Macedonia.
ACT 20:2 Recorrió aquellas regiones, los exhortó con mucha enseñanza y llegó a Grecia.
ACT 20:3 Después de tres meses cuando iba a embarcarse para Siria, los judíos tramaron un complot contra él. Así que decidió regresar por Macedonia.
ACT 20:4 Lo acompañaban Sópater, [hijo] de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalonica; Gayo y Timoteo, de Derbe; y Tíquico y Trófimo, de Asia.
ACT 20:5 Ellos se adelantaron, y nos esperaban en Troas.
ACT 20:6 Nosotros, después de los días de los Panes sin Levadura, navegamos desde Filipos. En cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde pasamos siete días.
ACT 20:7 El primer día de la semana nos reunimos para partir [el] pan. Pablo, quien salía el día siguiente, les hablaba y prolongó el mensaje hasta medianoche.
ACT 20:8 Había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos.
ACT 20:9 Pablo habló largamente. Un muchacho llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, se quedó profundamente dormido, cayó desde el tercer piso y murió.
ACT 20:10 Entonces Pablo bajó y se tendió sobre él. Lo abrazó y dijo: ¡No se aflijan, porque está vivo!
ACT 20:11 Pablo subió, partió el pan y comió. Habló largamente hasta [el] amanecer y salió.
ACT 20:12 Llevaron vivo al muchacho, y se consolaron mucho.
ACT 20:13 Pablo iba por tierra a Asón. Nosotros fuimos hasta la nave con anticipación, y zarpamos hacia Asón para embarcar allí a Pablo, según los planes.
ACT 20:14 Se encontraron con nosotros en Asón, subió a bordo, y navegamos a Mitilene.
ACT 20:15 Zarpamos de allí y el día siguiente llegamos frente a Quío. El otro día, llegamos cerca de Samos. Y el próximo llegamos a Mileto.
ACT 20:16 Pablo decidió navegar sin escala en Éfeso para no demorarse en Asia, porque iba de prisa para llegar a Jerusalén, si fuera posible, el día de Pentecostés.
ACT 20:17 [Pablo] envió [un mensaje] a Éfeso desde Mileto para llamar a los ancianos de la iglesia.
ACT 20:18 Cuando llegaron les dijo: Saben cómo me conduje con ustedes todo el tiempo, desde el día cuando llegué a Asia.
ACT 20:19 Serví al Señor con toda humildad, lágrimas y pruebas que me llegaron por las maquinaciones de los judíos.
ACT 20:20 No me negué a predicarles las cosas provechosas y enseñarles públicamente y de casa en casa.
ACT 20:21 Testifiqué solemnemente a judíos y a griegos sobre el cambio de mente hacia Dios, y la fe en nuestro Señor Jesús.
ACT 20:22 Ahora miren, voy a Jerusalén atado en el espíritu, sin saber lo que me sucederá allá.
ACT 20:23 En cada ciudad el Espíritu Santo me da a entender solemnemente que me esperan cadenas y aflicciones.
ACT 20:24 Pero por ningún motivo considero mi vida valiosa, con tal que termine mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús para proclamar solemnemente las Buenas Noticias de la gracia de Dios.
ACT 20:25 Ahora escuchen: Yo sé que ninguno de ustedes entre quienes estuve para predicar el reino, volverá a ver mi rostro.
ACT 20:26 Por tanto, hoy les declaro que estoy limpio de la sangre de todos,
ACT 20:27 porque no me refrené en anunciarles todo el consejo de Dios.
ACT 20:28 Tengan cuidado de ustedes mismos y de todo el rebaño en el cual el Espíritu Santo los puso como supervisores para apacentar la iglesia de Dios, la cual adquirió por medio de su propia sangre.
ACT 20:29 Yo sé que después de mi partida se levantarán entre ustedes lobos feroces que no perdonan al rebaño.
ACT 20:30 De entre ustedes mismos se levantarán hombres que hablarán cosas depravadas para arrastrar a los discípulos tras ellos.
ACT 20:31 Por tanto, velen. Recuerden que noche y día durante tres años, no me cansé de amonestar con lágrimas a cada uno.
ACT 20:32 Ahora, los encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, la cual puede edificar y dar la herencia a todos los santificados.
ACT 20:33 De nadie codicié plata, ni oro, ni ropa.
ACT 20:34 Ustedes saben que estas manos sirvieron para mis necesidades y para los que estaban conmigo.
ACT 20:35 En todo les demostré que al trabajar de este modo es necesario socorrer a los débiles, y recordar las Palabras del Señor Jesús, pues Él mismo dijo: Más inmensamente feliz es el que da que el que recibe.
ACT 20:36 Cuando terminó de hablar esto, se arrodilló y habló con Dios en compañía de ellos.
ACT 20:37 Entonces brotó un gran llanto de todos. Abrazaron a Pablo y lo besaban.
ACT 20:38 Estaban muy tristes por la palabra que les dijo: que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco.
ACT 21:1 Llegó el momento y nos separamos de los hermanos. Zarpamos con rumbo directo a Cos. Al día siguiente zarpamos hacia Rodas, y de allí a Pátara.
ACT 21:2 Encontramos un barco que cruzaba hacia Fenicia en el cual embarcamos y zarpamos.
ACT 21:3 Dejamos a Chipre a lado izquierdo, navegamos hacia Siria y arribamos a Tiro, porque el barco iba a descargar la mercancía allí.
ACT 21:4 Hallamos a los discípulos, quienes por el Espíritu decían a Pablo que no subiera a Jerusalén. Permanecimos allí siete días.
ACT 21:5 Después salimos hasta a fuera de la ciudad, acompañados por todos, con las esposas y los hijos. En la playa doblamos las rodillas y hablamos con Dios.
ACT 21:6 Nos despedimos y entramos al barco. Ellos regresaron a sus hogares.
ACT 21:7 Completamos la navegación de Tiro a Tolemaida, donde saludamos a los hermanos y nos quedamos un día con ellos.
ACT 21:8 Al día siguiente seguimos a Cesarea, y nos hospedamos en casa de Felipe el evangelista, uno de los siete diáconos.
ACT 21:9 Felipe tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban.
ACT 21:10 Permanecimos allí muchos días. Un profeta llamado Agabo bajó de Judea,
ACT 21:11 quien acudió a nosotros. Tomó el cinturón de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: El Espíritu Santo dice esto: Así los judíos atarán al dueño de este cinturón y lo entregarán en manos de gentiles en Jerusalén.
ACT 21:12 Cuando oímos esto, nosotros y los residentes le rogamos que no subiera a Jerusalén.
ACT 21:13 Entonces Pablo respondió: ¿Por qué lloran y quebrantan mi corazón? Pues no solo estoy dispuesto a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el Nombre de Cristo Jesús.
ACT 21:14 Como no pudimos convencerlo, dijimos: ¡Que se haga la voluntad del Señor!
ACT 21:15 Después de estos días, hicimos preparativos y subimos a Jerusalén.
ACT 21:16 Nos acompañaron algunos discípulos de Cesarea entre quienes estaba Masón, antiguo discípulo chipriota, en cuya casa íbamos a hospedarnos.
ACT 21:17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo.
ACT 21:18 El día siguiente, fuimos con Pablo para saludar a Jacobo, y se reunieron todos los ancianos.
ACT 21:19 Allí les describió una por una las cosas que Dios hizo entre los gentiles por medio de su ministerio.
ACT 21:20 Cuando oyeron glorificaban a Dios y le dijeron: Mira, hermano, cuántos millares de los que creyeron son judíos. Todos son celosos de la Ley.
ACT 21:21 Se les informó con respecto a ti, que enseñas a los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, pues les dices que no circunciden a sus hijos, ni practiquen las tradiciones judías.
ACT 21:22 ¿Esto es cierto? Sin duda oirán que llegaste.
ACT 21:23 Haz, pues, esto que te decimos: Tenemos cuatro varones que tienen un voto sobre ellos mismos.
ACT 21:24 Toma a estos, purifícate con ellos, y gasta en ellos para que se rasuren la cabeza. Entenderán todos que nada hay de lo que se les informó con respecto a ti, sino que tú también guardas la Ley.
ACT 21:25 En cuanto a los gentiles que han creído, decidimos escribirles que se abstengan de comer lo sacrificado a ídolos, de sangre, de lo estrangulado y también de inmoralidad sexual.
ACT 21:26 Entonces Pablo se purificó con ellos y al día siguiente entró en el Templo para informar sobre el cumplimiento de los días de la purificación, hasta cuando fuera ofrecida la ofrenda por cada uno de ellos.
ACT 21:27 Pero cuando iban a cumplirse los siete días, los judíos de Asia lo vieron en el Templo y alborotaron a todo el pueblo. Lo atraparon
ACT 21:28 y gritaban: ¡Varones israelitas, ayuden! ¡Éste es el hombre que enseña a todos en todas partes contra el pueblo, la Ley y este Lugar! Además, introdujo a unos griegos en el Templo y profanó este santo Lugar.
ACT 21:29 [Dijeron esto] porque lo habían visto en la ciudad con Trófimo el efesio, y pensaban que Pablo lo introdujo en el Templo.
ACT 21:30 Así se alborotó la ciudad. El pueblo se agolpó, se apoderaron de Pablo y lo arrastraron fuera del Templo. De inmediato sus puertas fueron cerradas.
ACT 21:31 Mientras procuraban matarlo, informaron al comandante del batallón: Toda Jerusalén está alborotada.
ACT 21:32 De inmediato éste tomó soldados y centuriones y corrió hacia ellos. Cuando vieron al comandante y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.
ACT 21:33 El comandante lo arrestó y mandó atarlo con dos cadenas. Le preguntaba quién era y qué había hecho.
ACT 21:34 Unos de la multitud gritaban una cosa y otros, otra. Como no sabía con certeza la razón del alboroto, ordenó que fuera llevado al cuartel.
ACT 21:35 Cuando llegó a las gradas, fue necesario que los soldados lo cargaran a causa de la violencia de la turba,
ACT 21:36 porque la muchedumbre del pueblo gritaba: ¡Mátalo!
ACT 21:37 Cuando iba a entrar en el cuartel, Pablo preguntó al comandante: ¿Me permites decirte algo? Y él respondió: ¿Hablas griego?
ACT 21:38 ¿No eres tú el egipcio que levantó una rebelión en días pasados y sacó al desierto a unos 4.000 varones de los sicarios?
ACT 21:39 Pablo contestó: Yo ciertamente soy judío, nativo de Tarso, una ciudad importante de Cilicia. Te ruego que me permitas hablar al pueblo.
ACT 21:40 Se lo permitió. Pablo, sobre las gradas, hizo una señal con la mano al pueblo. Cuando hubo silencio, les dirigió la palabra en hebreo.
ACT 22:1 Varones hermanos y padres, escuchen ahora mi defensa.
ACT 22:2 Cuando oyeron que les hablaba en hebreo, guardaron más quietud.
ACT 22:3 Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado a los pies de Gamaliel en estricta conformidad con la Ley de nuestros antepasados. Era celoso de Dios como todos ustedes son hoy.
ACT 22:4 Perseguí hasta [la] muerte este Camino. Ataba y entregaba en cárceles tanto a varones como a mujeres.
ACT 22:5 El sumo sacerdote y todos los ancianos saben que me dieron cartas para los hermanos e iba a Damasco a fin de traer atados a Jerusalén aun a los que estaban allí, para que los castigaran.
ACT 22:6 Iba cerca de Damasco. Como al mediodía, de repente una gran luz del cielo resplandeció alrededor de mí.
ACT 22:7 Caí a tierra y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
ACT 22:8 Respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús nazareno, a Quién tú persigues.
ACT 22:9 Los que me acompañaban ciertamente vieron la Luz, pero no entendieron la voz del que me hablaba.
ACT 22:10 Entonces pregunté: ¿Qué hago, Señor? Y el Señor me respondió: Levántate y vé a Damasco, y allí se te dirá lo que tienes que hacer.
ACT 22:11 Como no veía a causa del resplandor de aquella Luz, fui llevado de la mano por mis compañeros a Damasco.
ACT 22:12 Entonces Ananías, varón piadoso según la Ley, aprobado por todos los judíos que vivían allí,
ACT 22:13 me visitó y me dijo: Hermano Saulo, recobra la visión. En ese instante recobré la vista.
ACT 22:14 Entonces Ananías me dijo: El Dios de nuestros antepasados te escogió para que conozcas su voluntad, veas al Justo y oigas su voz.
ACT 22:15 Porque le serás testigo ante todos los hombres de lo que viste y oíste.
ACT 22:16 Ahora pues, ¿por qué demoras? ¡Levántate, bautízate, invoca su Nombre y lava tus pecados!
ACT 22:17 Cuando regresé a Jerusalén, hablaba con Dios en el Templo. Me vino un éxtasis
ACT 22:18 y lo vi cuando me decía: Apresúrate y sal pronto de Jerusalén, porque no creerán lo que digas de Mí.
ACT 22:19 Yo respondí: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba a los que creen en Ti en todas las congregaciones judías.
ACT 22:20 Cuando era derramada la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo estaba allí, di aprobación y guardaba las ropas de quienes lo mataban.
ACT 22:21 Pero Él me dijo: Vé porque Yo te enviaré lejos, a los gentiles.
ACT 22:22 Hasta esa palabra lo escucharon. Alzaron su voz: ¡Extermínalo de la tierra, porque no merece vivir!
ACT 22:23 Mientras ellos gritaban, agitaban los mantos y lanzaban polvo al aire.
ACT 22:24 El comandante mandó llevarlo al cuartel y ordenó examinarlo con azotes, por qué gritaban así contra él.
ACT 22:25 Pero cuando lo estiraron con las correas, Pablo preguntó al centurión: ¿Les es lícito azotar a un ciudadano romano que no ha sido sentenciado?
ACT 22:26 Al oír esto, el centurión fue al comandante y le advirtió: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano.
ACT 22:27 Entonces el comandante le preguntó: Dime, ¿eres tú romano? Y él contestó: Sí.
ACT 22:28 El comandante dijo: Yo pagué mucho dinero para adquirir esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pues yo nací [ciudadano].
ACT 22:29 Al instante los que iban a interrogarlo se retiraron de él. Y aun el comandante, cuando supo que era romano, se atemorizó porque lo había atado.
ACT 22:30 Al día siguiente quería saber por qué era acusado por los judíos. Lo desató. Mandó que se reunieran los principales sacerdotes y todo el Tribunal Supremo. Sacó a Pablo y lo colocó delante de ellos.
ACT 23:1 Entonces Pablo fijó sus ojos en el Tribunal Supremo y declaró: Varones hermanos: Yo me he conducido delante de Dios hasta hoy con toda buena conciencia.
ACT 23:2 Pero el sumo sacerdote Ananías mandó a los que estaban junto a él que le golpearan la boca.
ACT 23:3 Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará pronto, pared blanqueada! Te sientas para juzgarme según la Ley, ¿y contra la Ley mandas que yo sea golpeado?
ACT 23:4 Los presentes le reclamaron: ¿Te atreves a maldecir al sumo sacerdote de Dios?
ACT 23:5 Pablo respondió: No sabía, hermanos, que es un sumo sacerdote, pues está escrito: No maldecirás a un magistrado de tu pueblo.
ACT 23:6 Entonces Pablo entendió que algunos de ellos eran saduceos y otros, fariseos. Levantó la voz ante el Tribunal Supremo: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos. Con respecto a [la] esperanza de [la] resurrección de los muertos me juzgan.
ACT 23:7 Cuando dijo esto, hubo un altercado entre los fariseos y los saduceos. Se dividió la asamblea
ACT 23:8 porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, pero los fariseos creen todo esto.
ACT 23:9 Entonces hubo una discusión acalorada. Se levantaron algunos escribas de [los] fariseos y contendían con violencia: No hallamos algún mal en este hombre. ¿Y si le habló un espíritu o un ángel?
ACT 23:10 Se produjo un gran altercado. El comandante tuvo temor de que Pablo fuera despedazado. Ordenó que la tropa bajara de inmediato a arrebatarlo de en medio de ellos y llevarlo al cuartel.
ACT 23:11 La noche siguiente le apareció el Señor y [le] dijo: ¡Ten ánimo! Como testificaste fielmente con respecto a Mí en Jerusalén, así te es necesario testificar también en Roma.
ACT 23:12 Cuando aclaró el día, los judíos tramaron un complot. Se juramentaron bajo maldición y dijeron que no comerían ni beberían hasta matar a Pablo.
ACT 23:13 Los que tramaron este complot eran más de 40,
ACT 23:14 los cuales dijeron a los principales sacerdotes y a los ancianos: Juramos bajo maldición no comer hasta cuando matemos a Pablo.
ACT 23:15 Ahora, pues, ustedes y el Tribunal Supremo soliciten al comandante que mañana lo lleve ante ustedes porque van a investigar estrictamente las cosas relacionadas con él. Nosotros estaremos preparados para matarlo antes que llegue.
ACT 23:16 Pero el hijo de la hermana de Pablo supo lo de la emboscada. Fue al cuartel e informó a Pablo.
ACT 23:17 Entonces Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: Lleva a este joven ante el comandante, porque tiene algo que informarle.
ACT 23:18 Él lo llevó ante el comandante y dijo: El prisionero Pablo me rogó que te trajera a este joven que tiene algo que informarte.
ACT 23:19 El comandante lo tomó de la mano, [lo] llevó aparte y le preguntó: ¿Qué tienes que decirme?
ACT 23:20 Y respondió: Los judíos se pusieron de acuerdo para rogarte que mañana lleves a Pablo al Tribunal Supremo, porque van a investigar estrictamente lo relacionado con él.
ACT 23:21 Pero no te dejes convencer por ellos, porque más de 40 varones lo acechan, pues juraron bajo maldición no comer ni beber hasta que lo maten. Ya están preparados y esperan tu promesa.
ACT 23:22 Entonces el comandante le ordenó: A nadie digas que me informaste esto. Y lo despidió.
ACT 23:23 Llamó a dos centuriones y [les] dijo: Preparen 200 soldados, 70 jinetes y 200 lanceros para que vayan a Cesarea a las nueve de la noche.
ACT 23:24 Preparen cabalgadura para que monten a Pablo y [lo] lleven con seguridad ante el gobernador Félix.
ACT 23:25 Le escribió una carta:
ACT 23:26 Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix. Saludos.
ACT 23:27 Este hombre fue arrestado por los judíos y lo iban a ejecutar. Supe que es romano, fui con la tropa y [lo] rescaté.
ACT 23:28 Como quería saber la causa por la cual lo acusaban, lo llevé al Tribunal Supremo de ellos.
ACT 23:29 Supe que era acusado por cuestiones de la Ley de ellos, pero no había ningún cargo digno de muerte o prisión.
ACT 23:30 Me llegó el informe de que había un complot contra él. De inmediato [lo] envié a ti. Ordené también a sus acusadores que hablen contra él delante de ti.
ACT 23:31 Los soldados tomaron a Pablo según se les ordenó, y [lo] llevaron de noche a Antípatris.
ACT 23:32 Al día siguiente [lo] enviaron [a Cesarea ]con la caballería, y los demás regresaron al cuartel.
ACT 23:33 Ellos entraron en Cesarea, entregaron la carta al gobernador y presentaron a Pablo.
ACT 23:34 [Aquél] leyó y preguntó de qué provincia era. Supo que era de Cilicia
ACT 23:35 y le dijo: Te oiré cuando comparezcan también tus acusadores. Y mandó que él fuera custodiado en el Palacio de Justicia de Herodes.
ACT 24:1 Cinco días después el sumo sacerdote Ananías bajó [a Cesarea] con algunos ancianos y el abogado Tértulo, quienes comparecieron ante el gobernador contra Pablo.
ACT 24:2 Cuando fue llamado, Tértulo comenzó a acusar: Estamos disfrutando de mucha paz por medio de ti. Debido a tu provisión se hacen reformas en esta nación,
ACT 24:3 [lo cual] recibimos por todos los medios y en todas partes con gratitud, oh excelentísimo Félix.
ACT 24:4 Pero, a fin de no importunarte más, te suplico que nos oigas brevemente con tu bondad.
ACT 24:5 Porque descubrimos que este hombre es una amenaza pública que promueve altercados entre los judíos en toda la tierra habitada y es un cabecilla de la secta de los nazarenos.
ACT 24:6 Incluso intentó profanar el Templo. Por tanto lo arrestamos. [[
ACT 24:7 ]]
ACT 24:8 Al examinarlo con respecto a todo esto, tú mismo podrás saber por qué lo acusamos.
ACT 24:9 Los judíos también se unieron en el ataque y afirmaron que todo esto era cierto.
ACT 24:10 El gobernador le hizo una señal para que hablara. Pablo respondió: Por cuanto estoy enterado de que desde hace muchos años tú eres juez para esta nación, con buen ánimo me defiendo de esta acusación.
ACT 24:11 Debes saber que solo hace 12 días subí a adorar en Jerusalén.
ACT 24:12 No discutía con alguno en el Templo, ni provocaba un motín en las congregaciones judías, ni en la ciudad,
ACT 24:13 ni pueden probarte aquello de lo cual me acusan.
ACT 24:14 Pero te confieso que según el Camino que ellos llaman secta, sirvo al Dios de mis antepasados. Creo todo lo que es según la Ley y los profetas.
ACT 24:15 Tengo la esperanza en Dios, la cual ellos mismos también aceptan, de una resurrección tanto de justos como de injustos.
ACT 24:16 Por esto, también yo mismo procuro tener siempre una conciencia irreprensible en relación con Dios y con los hombres.
ACT 24:17 Después de algunos años me presenté a mi nación para dar limosnas y ofrendas.
ACT 24:18 Después de haberme purificado, me hallaron en estas cosas en el Templo, no con turba ni con alboroto,
ACT 24:19 [pero me detuvieron] porque algunos judíos de Asia [me acusaron]. Estos deberían comparecer ante ti y decir si tienen algo de que acusarme.
ACT 24:20 O digan éstos cuál delito hallaron cuando estuve ante el Tribunal Supremo de los judíos,
ACT 24:21 excepto esta sola declaración que expresé en voz alta cuando estaba entre ellos: Con respecto a la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por ustedes.
ACT 24:22 Cuando Félix conoció con mayor exactitud estas cosas referentes al Camino, los aplazó. Les dijo: Cuando el comandante Lisias baje, determinaré lo referente a ustedes.
ACT 24:23 Ordenó al centurión custodiarlo, que tuviera servicio y que no impidiera que alguno de los suyos lo atendiera.
ACT 24:24 Después de algunos días, cuando Félix se presentó con su esposa Drusila, quien era judía, llamó a Pablo y lo oyó con respecto a la fe en Cristo Jesús.
ACT 24:25 Pero cuando él se pronunció sobre justicia, dominio propio y el juicio que viene, Félix se sintió atemorizado y replicó: ¡Vete por ahora! Cuando haya un tiempo favorable, te llamaré.
ACT 24:26 Al mismo tiempo esperaba que Pablo le diera dinero. Por eso lo llamaba con frecuencia para conversar.
ACT 24:27 Dos años después, Félix recibió un sucesor: Porcio Festo. Como quería conceder un favor a los judíos, Félix dejó a Pablo encadenado.
ACT 25:1 Festo, pues, llegó a la provincia. A los tres días subió de Cesarea a Jerusalén.
ACT 25:2 Los principales sacerdotes y los judíos más importantes le presentaron demanda contra Pablo. Le rogaban
ACT 25:3 un favor contra él: que lo trasladara a Jerusalén. Le estaban preparando una emboscada para matarlo en el camino.
ACT 25:4 Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, a donde él mismo se dirigía en breve.
ACT 25:5 Por tanto dijo: Si hay algo impropio en el hombre, los autorizados entre ustedes bajen conmigo y acúsenlo.
ACT 25:6 Pasó entre ellos unos ocho o diez días y bajó a Cesarea. El día siguiente se sentó en el tribunal y ordenó que Pablo fuera llevado.
ACT 25:7 Cuando él apareció, los judíos que habían bajado de Jerusalén lo rodearon de pie para presentar muchas acusaciones graves, las cuales no podían probar.
ACT 25:8 Pablo se defendió: Nada malo hice contra la Ley de los judíos, ni contra el Templo, ni contra César.
ACT 25:9 Pero Festo, al querer otorgar un favor a los judíos, respondió a Pablo: ¿Quieres subir a Jerusalén y ser juzgado de esto allí delante de mí?
ACT 25:10 Pablo respondió: Estoy en pie ante el tribunal de César donde debo ser juzgado. En nada agravié a los judíos, como tú sabes muy bien.
ACT 25:11 Por tanto, si soy malhechor e hice algo digno de muerte, no me niego a morir. Pero si nada hay de lo que ellos me acusan, nadie puede entregarme como un favor a ellos. Apelo a César.
ACT 25:12 Entonces Festo deliberó con su consejo y respondió: Apelaste a César. A César irás.
ACT 25:13 Unos días después, el rey Agripa y Berenice bajaron a Cesarea para saludar a Festo.
ACT 25:14 Como pasaron allí muchos días, Festo presentó al rey lo relacionado con Pablo: Félix dejó preso un hombre.
ACT 25:15 Cuando estuve en Jerusalén, los principales sacerdotes y ancianos de los judíos me presentaron demanda contra él, y pidieron sentencia condenatoria.
ACT 25:16 Les respondí que no es costumbre de los romanos entregar libremente a algún hombre como un favor, antes que el acusado tenga a los acusadores cara a cara y la oportunidad de defenderse con respecto a la acusación.
ACT 25:17 Sin demora nos reunimos. El día siguiente me senté en el tribunal y ordené que se trajera al hombre.
ACT 25:18 Los acusadores en pie no presentaron alguna acusación con respecto a los [delitos] perversos de los cuales yo sospechaba,
ACT 25:19 sino tenían contra él algunos puntos de desacuerdo en cuanto a su religión y acerca de un difunto Jesús, de Quien Pablo afirmaba que está vivo.
ACT 25:20 Estuve perplejo en la investigación y le pregunté si quería ir a Jerusalén y ser juzgado allá.
ACT 25:21 Pero Pablo apeló que él fuera reservado para la decisión de su majestad el Emperador. Ordené que él fuera custodiado hasta que lo enviara a César.
ACT 25:22 Entonces Agripa dijo a Festo: A mí también me interesa oír a ese hombre. Festo le contestó: Mañana lo oirás.
ACT 25:23 El día siguiente Agripa y Berenice llegaron con mucha pompa. Entraron al auditorio con comandantes y personajes excelentes de la ciudad. Festo dio la orden y Pablo fue llevado.
ACT 25:24 Festo exclamó: Rey Agripa y todos los varones presentes: Este es el hombre con respecto al cual todo el pueblo de los judíos acudió a mí, tanto en Jerusalén como aquí, y vociferaban que no debe vivir más.
ACT 25:25 Pero yo entendí que él no cometió algo digno de muerte, y como él mismo se acogió a su majestad el Emperador, decidí enviarlo.
ACT 25:26 No tengo algo cierto para escribir al soberano con respecto a él. Por tanto lo traje ante ustedes, y especialmente ante ti, rey Agripa, para que después de la audiencia preliminar, tenga algo para escribir.
ACT 25:27 Porque me parece absurdo enviar a un preso sin comunicar los cargos que hay contra él.
ACT 26:1 Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Entonces extendió su mano y se defendía.
ACT 26:2 Con respecto a todas las cosas de las cuales soy acusado por los judíos, me considero dichoso, rey Agripa, de que hoy me defiendo delante de ti,
ACT 26:3 especialmente porque eres un experto en cuanto a las costumbres y controversias entre los judíos. Por lo cual suplico que me escuches con paciencia.
ACT 26:4 Mi manera de vivir, la cual desde el principio de mi juventud se realizó en mi nación y en Jerusalén, fue conocida por todos los judíos
ACT 26:5 quienes saben desde hace mucho tiempo, si quieren testificar, que yo viví como fariseo, según la secta más estricta de nuestra religión.
ACT 26:6 Ahora, me juzgan por la esperanza en la promesa que Dios dio a nuestros antepasados,
ACT 26:7 a la cual esperan llegar nuestras 12 tribus, y sirven con fervor noche y día. Por [esta] esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos.
ACT 26:8 ¿Por qué se considera increíble entre ustedes que Dios resucita muertos?
ACT 26:9 Yo ciertamente pensé que era necesario hacer muchas cosas contra el Nombre de Jesús de Nazaret,
ACT 26:10 lo cual hice en Jerusalén. Recibí autoridad de los principales sacerdotes, encerré en cárceles a muchos de los santos, y cuando eran condenados a muerte, deposité una piedrecita contra ellos.
ACT 26:11 Muchas veces, locamente enfurecido contra ellos, cuando los castigaba en todas las congregaciones judías, [los] forzaba a blasfemar, [los] perseguía aun hasta en las ciudades extranjeras.
ACT 26:12 Cuando iba a Damasco en esta actividad, con autorización y completo poder de los principales sacerdotes,
ACT 26:13 en el camino, oh rey, como a mediodía, vi una Luz del cielo, superior al brillo del sol, que resplandeció alrededor de mí y de mis compañeros.
ACT 26:14 Caímos todos a tierra. Oí una voz que me decía en hebreo: ¡Saulo, Saulo! ¿Por qué me persigues? Dura acción te es dar puntapies contra algo puntiagudo.
ACT 26:15 Entonces yo pregunté: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor respondió: Yo soy Jesús, a Quien tú persigues.
ACT 26:16 Pero levántate. Ponte en pie. Para esto me aparecí a ti: para designarte ministro y testigo de lo que viste y de aquello en lo cual me volveré a aparecer
ACT 26:17 a fin de librarte del pueblo [judío] y de los gentiles. Yo te envío a ellos
ACT 26:18 para que abras sus ojos a fin de que vuelvan de la oscuridad a la Luz, y de la potestad de Satanás a Dios, y de que ellos mismos reciban perdón de pecados y herencia entre los santificados por la fe en Mí.
ACT 26:19 Por lo cual, oh rey Agripa, no desobedecí a la visión celestial.
ACT 26:20 Primero anuncié el cambio de mente a los de Damasco, Jerusalén, toda la región de Judea y a los gentiles: que volvieran a Dios y que hicieran obras dignas del cambio de mente.
ACT 26:21 Por causa de esto unos judíos, quienes me arrestaron en el Templo, intentaron matarme.
ACT 26:22 Pero con la ayuda de Dios, estoy en pie hasta hoy. Testifico, tanto a pequeño como a grande, sin decir algo aparte de lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería:
ACT 26:23 Que el Cristo sería sometido a sufrimiento, sería el primero en resucitar de entre [los] muertos y proclamaría la resurrección tanto al pueblo [judío] como a los gentiles.
ACT 26:24 Cuando él pronunció esto en su defensa, Festo exclamó a gran voz: ¡Estás loco, Pablo! ¡Tu conocimiento superior te vuelve loco!
ACT 26:25 Pablo respondió: No estoy loco, excelentísimo Festo. Me expreso con palabras de verdad y cordura.
ACT 26:26 El rey, ante quien hablo con franqueza, entiende estas cosas. Se que nada de esto se le oculta, puesto que no se hace en secreto.
ACT 26:27 ¿Crees [tú], rey Agripa, a los profetas? Entiendo que crees.
ACT 26:28 Entonces Agripa [le] respondió a Pablo: ¡Por poco me persuades a ser cristiano!
ACT 26:29 Y Pablo contestó: Hablo con Dios para que, por poco o por mucho, no solo tú, sino también todos los que hoy me oyen, sean como yo, excepto estas cadenas.
ACT 26:30 Se levantaron el rey, Berenice, el gobernador y todos los que estaban con ellos.
ACT 26:31 Cuando se retiraron, hablaban unos con otros: Este hombre nada hizo digno de muerte o prisión.
ACT 26:32 Agripa le dijo a Festo: Este hombre podría ser libertado si no hubiera apelado a César.
ACT 27:1 Cuando se decidió que navegáramos hacia Italia, entregaron a Pablo y a otros presos a un centurión llamado Julio, de un batallón imperial.
ACT 27:2 Embarcamos en una nave de Adramitia que iba a zarpar hacia los puertos de Asia. Salimos al mar. Aristarco, un macedonio de Tesalónica, nos acompañaba.
ACT 27:3 Al día siguiente atracamos en Sidón. Julio, quien trataba a Pablo con benevolencia, permitió que fuera a sus amigos y recibiera atención.
ACT 27:4 Zarpamos de allí y navegamos al abrigo de Chipre, a causa de que los vientos eran contrarios.
ACT 27:5 Navegamos a través del mar de Cilicia y Panfilia y arribamos a Mira de Licia.
ACT 27:6 El centurión halló allí una nave alejandrina que navegaba hacia Italia y nos embarcó en ella.
ACT 27:7 Navegamos lentamente muchos días. Logramos arribar con dificultad frente a Gnido. El viento no nos permitía avanzar y navegamos al abrigo de Creta hacia Salmón.
ACT 27:8 La costeamos con dificultad y arribamos a Buenos Puertos, cerca de la ciudad de Lasea.
ACT 27:9 Transcurrió mucho tiempo y era peligrosa la navegación. Cuando pasó el ayuno, Pablo aconsejaba:
ACT 27:10 Varones, percibo que la navegación será con perjuicio y mucha pérdida, no solo de la carga y de la nave, sino también de nuestras vidas.
ACT 27:11 Pero el centurión ponía más atención al piloto y al propietario de la nave que a lo que Pablo decía.
ACT 27:12 Como el puerto no era adecuado para pasar el invierno, la mayoría decidió zarpar de allí, para ver si podían arribar a Fenice, puerto de Creta que mira hacia el suroeste y el noroeste, y pasar allí el invierno.
ACT 27:13 Cuando comenzó un suave viento del sur, consideraron que habían logrado el propósito, levantaron anclas y costeaban Creta.
ACT 27:14 Pero poco después el viento huracanado llamado Euraquilón azotó la nave.
ACT 27:15 Fue violentamente arrebatada, y no se pudo colocar la proa al viento. Cedimos a la [tempestad] y éramos llevados a la deriva.
ACT 27:16 Navegamos al abrigo de una islita llamada Cauda y difícilmente logramos controlar el bote salvavidas.
ACT 27:17 Lo levantaron con cuerdas para atarlo a la nave. Temían que encallaran en la Sirte. Echaron el ancla flotante y se abandonaron a la deriva.
ACT 27:18 El día siguiente, como fuimos sacudidos furiosamente por la tempestad, echaron parte de la carga.
ACT 27:19 Al tercer [día], echaron los equipos de la nave con sus propias manos.
ACT 27:20 Durante muchos días no apareció el sol ni estrellas. Una gran tempestad cayó sobre nosotros. Perdimos toda esperanza de salvarnos.
ACT 27:21 Había mucha abstinencia. Pablo se puso en pie y dijo: ¡Varones! Era necesario obedecer mi consejo y no zarpar de Creta para evitar este daño y esta pérdida.
ACT 27:22 Pero ahora les aconsejo que tengan buen ánimo, pues ninguno perderá la vida. Solo se perderá la nave.
ACT 27:23 Porque anoche me vino un ángel de Dios, a Quien sirvo y pertenezco,
ACT 27:24 quien me dijo: No temas, Pablo. Tienes que comparecer ante César, y mira, Dios te concedió [la vida] de todos los que navegan contigo.
ACT 27:25 Por tanto, oh varones, tengan buen ánimo, porque creo a Dios que será así como me habló.
ACT 27:26 Tendremos que encallar en alguna isla.
ACT 27:27 Cuando llegó la décimacuarta noche, al ser llevados nosotros a la deriva en el Adriático, a la media noche, los marineros sospechaban que estaban cerca de una tierra.
ACT 27:28 Echaron una sonda y hallaron 36,6 metros. Después navegaron un poco más adelante y echaron otra vez la sonda. Hallaron 27,45 metros.
ACT 27:29 Teníamos el temor de encallar en algún lugar rocoso. Lanzaron cuatro anclas desde [la] popa y ansiaban que amaneciera.
ACT 27:30 Los marineros trataron de huir de la nave. Habían bajado el bote salvavidas al mar con el pretexto de soltar anclas desde [la] proa.
ACT 27:31 Pablo advirtió al centurión y a los soldados: Si los marineros no permanecen en la nave, ustedes no se salvarán.
ACT 27:32 Entonces los soldados cortaron las cuerdas del bote salvavidas y dejaron que se perdiera.
ACT 27:33 Y mientras llegaba el día, Pablo exhortaba a todos a recibir alimento: Hoy cumplimos 14 días de estar expectantes continuamente sin comer algo.
ACT 27:34 Por tanto, les ruego que coman algo, pues es bueno para su preservación, porque ni un cabello de su cabeza se perderá.
ACT 27:35 Cuando dijo esto, partió pan, dio gracias a Dios en presencia de todos, y comenzó a comer.
ACT 27:36 Entonces todos se animaron y comieron.
ACT 27:37 Había un total de 276 personas en la nave.
ACT 27:38 Cuando comimos, echaron el trigo al mar para aligerar la nave.
ACT 27:39 Cuando amaneció, no conocían la tierra. Veían una bahía que tenía playa. Decidieron, si les era posible, sacar allí la nave.
ACT 27:40 Al cortar [las] anclas, las dejaron en el mar. Soltaron al mismo tiempo las cuerdas de los timones. Cuando izaron la vela de proa al viento, enfilaron hacia la playa.
ACT 27:41 Pero al caer en un lugar de corrientes cruzadas, encallaron la nave. Mientras la proa se clavó y quedó inmóvil, la popa era azotada por la violencia [de las olas].
ACT 27:42 Un plan de los soldados era matar a los presos para que ninguno se escapara nadando.
ACT 27:43 Pero el centurión, quien se propuso salvar a Pablo, impidió el plan. Mandó que los que podían nadar, se lanzaran primero por la borda y salieran a la tierra,
ACT 27:44 y los demás, unos en tablones, y otros en algunos de los objetos de la nave. Así todos llegamos salvos a tierra.
ACT 28:1 Después supimos que la isla se llamaba Malta.
ACT 28:2 Los nativos nos mostraban una bondad extraordinaria. A causa de la lluvia y el frío encendieron una hoguera y nos acogieron a todos.
ACT 28:3 Pablo recogió una brazada de maleza y la echó al fuego. Una víbora que huía del calor se apoderó de su mano.
ACT 28:4 Cuando los nativos vieron que el animal colgaba de la mano de él, se decían unos a otros: Sin duda, este hombre es un homicida a quien, después de salvarse del mar, la Justicia no le permitió vivir.
ACT 28:5 Pero él sacudió el animal en el fuego y nada malo padeció.
ACT 28:6 Ellos esperaban que él se hinchara o cayera muerto de repente. Pero esperaron mucho y vieron que nada malo le ocurría. Cambiaron de parecer y decían que él era un dios.
ACT 28:7 En los alrededores de aquel lugar había unas tierras de Publio, el principal de la isla. Él nos recibió con mucha bondad y nos hospedó por tres días.
ACT 28:8 El padre de Publio estaba en cama con fiebre y disentería. Cuando Pablo entró, habló con Dios, impuso las manos sobre él y lo sanó.
ACT 28:9 Cuando sucedió esto, los demás enfermos de la isla acudían y eran sanados.
ACT 28:10 Ellos también nos honraron con muchas atenciones, y al zarpar, nos dieron todo lo necesario.
ACT 28:11 Tres meses después nos embarcaron en una nave alejandrina que había invernado en la isla, que tenía escrito en la proa: A los Dióscuros.
ACT 28:12 Llegamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.
ACT 28:13 Luego bordeamos alrededor y llegamos a Regio. El segundo día sopló un viento del sur y arribamos a Puteoli.
ACT 28:14 Hallamos allí a unos hermanos y nos invitaron a permanecer siete días. Así llegamos a Roma.
ACT 28:15 Cuando los hermanos de allí escucharon con respecto a nosotros fueron a encontrarnos hasta el Foro de Apio y Tres Tabernas. Cuando los vimos Pablo dio gracias a Dios y se animó.
ACT 28:16 Entramos en Roma. A Pablo se le permitió que viviera por su cuenta con el soldado que lo custodiaba.
ACT 28:17 Al tercer día él convocó a los judíos más prominentes. Cuando llegaron, les dijo: Varones hermanos, yo no hice algo contra el pueblo ni contra las costumbres de los antepasados. Fui entregado preso desde Jerusalén en las manos de los romanos,
ACT 28:18 quienes me interrogaron y me querían soltar por no hallar en mí ninguna causa de muerte.
ACT 28:19 Pero al oponerse los judíos, me vi obligado a apelar a César, no porque tenía algo de qué acusar a mi nación.
ACT 28:20 Por esta causa los llamé para verlos y hablarles, pues por la esperanza de Israel estoy rodeado por esta cadena.
ACT 28:21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros no hemos recibido cartas de Judea con respecto a ti, ni llegó algún hermano a denunciar o hablar malo en cuanto a ti.
ACT 28:22 Pero pensamos que es conveniente escuchar de ti lo que piensas, porque ciertamente sabemos que en todas partes se habla mal de esta secta.
ACT 28:23 Los citó para un día y muchos acudieron al hospedaje, a quienes exponía mañana y tarde y testificaba solemnemente sobre el reino de Dios. Los persuadía con respecto a Jesús según la Ley de Moisés y los profetas.
ACT 28:24 Ciertamente algunos creyeron lo que Pablo anunciaba, pero otros no.
ACT 28:25 No lograban acuerdo y se despedían. Entonces Pablo les dijo: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a los antepasados de ustedes:
ACT 28:26 Vé a este pueblo y dí: Al oír oirán, pero de ningún modo entenderán. Al ver verán, pero de ningún modo percibirán.
ACT 28:27 Porque el corazón de este pueblo fue endurecido. Sus oídos oyeron pesadamente y cerraron sus ojos, para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni entiendan con el corazón, y cambien de mente, y Yo los sane.
ACT 28:28 Sepan ustedes que esta salvación de Dios se envió a los gentiles. Ellos también oirán. [[
ACT 28:29 ]]
ACT 28:30 Permaneció dos años enteros en su [casa] alquilada y recibía a todos los que lo visitaban.
ACT 28:31 Proclamaba el reino de Dios y enseñaba con respecto al Señor Jesucristo con toda osadía y sin impedimento.
ROM 1:1 Pablo, un esclavo de Cristo Jesús, llamado apóstol apartado para [las] Buenas Noticias de Dios,
ROM 1:2 que Él prometió por medio de sus profetas en [las] Sagradas Escrituras
ROM 1:3 con respecto a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, del linaje de David según [la] naturaleza humana.
ROM 1:4 Él fue declarado Hijo de Dios con poder según [el] Espíritu de santidad, y resucitó de entre [los] muertos.
ROM 1:5 Por medio de Él recibimos gracia y apostolado para que todos los gentiles obedezcan a [la ]fe en su Nombre,
ROM 1:6 entre los cuales ustedes son llamados por Jesucristo.
ROM 1:7 [Me dirijo] a todos los amados de Dios que están en Roma, llamados santos: Gracia a ustedes y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
ROM 1:8 Primero, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, por cuanto en todo el mundo se habla bien de su fe.
ROM 1:9 Porque Dios, a Quien sirvo en mi espíritu en las Buenas Noticias de su Hijo, es testigo de cómo me acuerdo sin cesar de ustedes.
ROM 1:10 Pido a Dios siempre en mis conversaciones con Él que de algún modo prospere según la voluntad de Dios para visitarlos.
ROM 1:11 Porque anhelo verlos para impartirles algún don espiritual, a fin de que sean fortalecidos.
ROM 1:12 Es decir, para que nos animemos unos a otros por la lealtad que compartimos.
ROM 1:13 Quiero que sepan, hermanos, que muchas veces me propuse visitarlos para obtener algún fruto entre ustedes y entre los demás gentiles, pero hasta ahora no he podido hacerlo.
ROM 1:14 Soy deudor a griegos y a extraños, a sabios y a ignorantes.
ROM 1:15 Así que estoy dispuesto a proclamar las Buenas Noticias también a ustedes en Roma.
ROM 1:16 Porque no me avergüenzo de las Buenas Noticias, puesto que son poder de Dios para salvación a todo el que cree, primero al judío y luego al griego.
ROM 1:17 Pues en él se revela [la ]justicia de Dios por fe y para fe, como está escrito: El justo vivirá por [la ]fe.
ROM 1:18 [La] ira de Dios se revela desde [el] cielo contra toda impiedad e injusticia de [los] seres humanos que suprimen la verdad con injusticia.
ROM 1:19 Porque lo que se conoce de Dios es evidente para ellos, puesto que Dios se [lo] manifestó.
ROM 1:20 Porque desde la creación del mundo las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se ven con claridad y se entienden por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
ROM 1:21 Aunque conocieron a Dios, no [lo] enaltecieron como Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se entregaron a vanos razonamientos y su necio corazón se oscureció.
ROM 1:22 Al afirmar ser sabios se volvieron necios,
ROM 1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imagen de hombre mortal, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
ROM 1:24 Por tanto Dios los entregó a [la] impureza en los apetitos desordenados de los deleites carnales de sus corazones, de modo que deshonraron sus propios cuerpos entre ellos.
ROM 1:25 Éstos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, reverenciaron y sirvieron a la criatura y no al Creador, Quien es bendito por los siglos. Amén.
ROM 1:26 Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues sus mujeres cambiaron su función natural por la que es contra naturaleza.
ROM 1:27 Del mismo modo también los varones, al dejar la relación natural con la mujer, se encendieron en deleites carnales unos con otros y cometieron hechos vergonzosos varones con varones. Recibieron en ellos mismos la debida retribución de su extravío.
ROM 1:28 Como no quisieron tener en cuenta a Dios, Él los entregó a una mente reprobada para hacer las cosas indecentes.
ROM 1:29 Se llenaron con exceso de toda injusticia, perversidad, avaricia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño y malignidad. Son chismosos,
ROM 1:30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, arrogantes, jactanciosos, inventores de cosas malas, desobedientes a los progenitores,
ROM 1:31 necios, desleales, sin afecto natural, despiadados.
ROM 1:32 Ellos, aunque entendieron exactamente el Mandamiento de Dios, según el cual los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino también se complacen con los que [las] practican.
ROM 2:1 Por esta razón eres inexcusable, tú que juzgas, pues cuando juzgas a otro te condenas a ti mismo, porque lo mismo haces tú que juzgas.
ROM 2:2 Sabemos que el justo juicio de Dios sobre los que practican tales cosas es verdadero.
ROM 2:3 ¿Piensas, oh hombre, que juzgas a los que practican tales cosas y las haces, que tú escaparás del juicio de Dios?
ROM 2:4 ¿O menosprecias la riqueza de su bondad, paciencia y clemencia, e ignoras que la bondad de Dios te guía al cambio de mente?
ROM 2:5 Pero por tu terquedad y tu corazón no cambiado, acumulas ira para ti para [el] día de [la] ira y [la] manifestación del justo juicio de Dios.
ROM 2:6 Él pagará a cada uno según sus obras:
ROM 2:7 Vida eterna para los que perseveran en hacer el bien y buscan gloria, honor e inmortalidad.
ROM 2:8 Pero ira e indignación para los que rechazan la verdad por ambición y siguen la injusticia,
ROM 2:9 y aflicción y angustia para todo el que hace lo malo, sea judío o griego.
ROM 2:10 Pero gloria, honor y paz para todo el que hace el bien, sea judío o griego,
ROM 2:11 pues ante Dios no hay acepción de personas.
ROM 2:12 Porque todos los que sin [la] Ley pecaron, sin [la] Ley también perecerán. Y todos los que bajo [la] Ley pecaron, por medio de [la] Ley serán juzgados.
ROM 2:13 Porque no son justos ante Dios los oidores de [la] Ley, sino los que la practican.
ROM 2:14 Cuando [los] gentiles, quienes no tienen [la] Ley, hacen por naturaleza las cosas de la Ley, aunque no tengan [la] Ley, son ley para ellos mismos.
ROM 2:15 Ellos muestran que la Ley está escrita en sus corazones, dan testimonio juntamente con su conciencia y acusan o defienden sus pensamientos.
ROM 2:16 Así sucederá [el] día cuando Dios juzgue los secretos de los hombres por medio de Cristo Jesús, según las Buenas Noticias que predico.
ROM 2:17 Pero si tú te llamas judío, te apoyas en [la] Ley y te enalteces en Dios,
ROM 2:18 conoces su voluntad, y por ser instruido según la Ley, apruebas lo mejor,
ROM 2:19 te convenciste de que eres guía de ciegos, luz de los que están en [la] oscuridad,
ROM 2:20 instructor de ignorantes, maestro de los que carecen de madurez, y de que tienes en la Ley la incorporación del conocimiento y la verdad,
ROM 2:21 tú que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que proclamas no robar, ¿robas?
ROM 2:22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que repugnas los ídolos, ¿robas templos?
ROM 2:23 Tú que te enorgulleces de [la] Ley, ¿deshonras a Dios por medio de la infracción de la Ley?
ROM 2:24 Porque, como está escrito: Por causa de ustedes el Nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles.
ROM 2:25 Pues ciertamente [la] circuncisión vale cuando practiques [la] Ley. Pero cuando seas transgresor de [la] Ley, tu circuncisión cambia por incircuncisión.
ROM 2:26 Así que, cuando los no circuncidados cumplan los Mandamientos de la Ley, ¿no será considerada su incircuncisión como circuncisión?
ROM 2:27 El no circuncidado que por naturaleza cumple la Ley, te juzgará a ti que con letra y circuncisión eres transgresor de [la] Ley.
ROM 2:28 Porque no es judío el que lo es en lo manifiesto, ni es circuncisión la aparente en [el ]cuerpo.
ROM 2:29 Pero el verdadero judío lo es internamente, y [la] circuncisión es la del corazón, la del espíritu, no de la letra, cuya alabanza no es de [los] hombres sino de Dios.
ROM 3:1 ¿Cuál, pues, es la ventaja del judío? ¿O cuál es la ganancia de la circuncisión?
ROM 3:2 Mucha, en todo aspecto. Primero, ciertamente, porque [a los judíos] se les confió la Palabra de Dios.
ROM 3:3 Pues ¿qué [diremos] si algunos fueron infieles? ¿Su incredulidad anulará la fidelidad de Dios?
ROM 3:4 ¡Claro que no! Antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso, como está escrito: Para que tus palabras te justifiquen, Y venzas cuando seas juzgado.
ROM 3:5 Si nuestra injusticia resalta [la] justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios porque inflige el castigo? Hablo como hombre.
ROM 3:6 ¡Claro que no! De otro modo, ¿cómo juzgará Dios al mundo?
ROM 3:7 Pero si por mi mentira sobreabundó la verdad de Dios para su gloria, ¿por qué soy aún juzgado como pecador?
ROM 3:8 ¿Y por qué no decir: Hagamos lo malo para que venga lo bueno? De esto se nos calumnia, y algunos afirman que nosotros decimos [eso]. La condenación de ellos es justa.
ROM 3:9 Entonces ¿qué diremos? ¿Somos superiores? ¡Claro que no! Porque ya denunciamos que todos, judíos y griegos, estamos bajo el [dominio del ]pecado.
ROM 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni uno.
ROM 3:11 No hay quién entienda. No hay quién busque a Dios.
ROM 3:12 Todos se desviaron. Igualmente son inútiles. No hay quien haga lo recto, ni siquiera uno.
ROM 3:13 Sepulcro abierto es su garganta. Con sus lenguas engañan. Veneno de víboras hay bajo sus labios.
ROM 3:14 Su boca está llena de maldición y amargura.
ROM 3:15 Veloces son sus pies para derramar sangre.
ROM 3:16 Destrucción y miseria hay en sus caminos.
ROM 3:17 No conocieron camino de paz.
ROM 3:18 No hay temor a Dios delante de ellos.
ROM 3:19 Pero sabemos que lo que dice la Ley, lo dice a los que están bajo la Ley, para que toda boca se cierre, y todo el mundo responda ante Dios.
ROM 3:20 Porque nadie será declarado justo delante de Él por [las ]obras de [la] Ley, pues por medio de [la ]Ley reconocemos [el] pecado.
ROM 3:21 Pero ahora, aparte de [la ]Ley, se manifestó [la] justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los profetas,
ROM 3:22 [la ]justicia de Dios por medio de [la ]fe en Jesucristo para todos los que creen pues no hay diferencia [entre judíos y gentiles].
ROM 3:23 Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
ROM 3:24 Son justificados gratuitamente por la gracia de Él, por medio de la redención en Cristo Jesús,
ROM 3:25 a Quien Dios exhibió públicamente como sacrificio purificador por medio de [la ]fe en su sangre, como prueba de su justicia. Así pasó por alto los pecados pasados
ROM 3:26 por la clemencia de Dios, para demostrar su justicia en este tiempo, a fin de que Él sea justo y el que declare justo al que es de la fe en Jesús.
ROM 3:27 ¿Dónde, pues, está la alabanza propia? Queda excluida. ¿Por medio de cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por [la] ley de [la ]fe.
ROM 3:28 Concluimos, pues, que [el] hombre es declarado justo por [la ]fe, sin [las ]obras de [la ]Ley.
ROM 3:29 ¿Es Dios solo de [los ]judíos? ¿No es también de [los ]gentiles? ¡Sí, también de [los ]gentiles!
ROM 3:30 En verdad, hay un solo Dios, Quien declarará justos por medio de [la ]fe a los circuncidados y a los no circuncidados.
ROM 3:31 ¿Entonces por medio de la fe anulamos [la] Ley? ¡Claro que no, más bien [la ]confirmamos!
ROM 4:1 Entonces, ¿qué diremos que obtuvo Abraham, nuestro antepasado según [la ]naturaleza humana?
ROM 4:2 Porque si Abraham fue declarado justo por [las ]obras, tiene de qué enaltecerse, pero no ante Dios.
ROM 4:3 Pues, ¿qué dice la Escritura? Abraham creyó a Dios, y se le tomó en cuenta como justicia.
ROM 4:4 Al que trabaja, no se le cuenta el salario como gracia sino como deuda,
ROM 4:5 pero al que no trabaja, sino cree en el que declara justo al impío, su fe se le toma en cuenta como justicia.
ROM 4:6 Como también David declara la inmensa felicidad del hombre al cual Dios atribuye [la ]justicia sin obras,
ROM 4:7 cuando dice: Inmensamente felices son aquellos a quienes se les perdonan [las] iniquidades Y se les cubren los pecados.
ROM 4:8 Inmensamente feliz [el] varón de quien [el] Señor de ningún modo toma en cuenta [el] pecado.
ROM 4:9 ¿Esta inmensa felicidad es para [los ]circuncidados o también para [los ]no circuncidados? Porque decimos: A Abraham se [le] contó la fe como justicia.
ROM 4:10 ¿Cuándo, pues, se le contó? ¿Cuándo estaba circuncidado o cuando no estaba circuncidado? No cuando estaba circuncidado, sino cuando no estaba circuncidado.
ROM 4:11 Recibió [la ]señal de [la ]circuncisión, [el] sello de la justicia de la fe que tuvo cuando no estaba circuncidado, para ser padre de todos los que creen que están circuncidados, aunque no están circuncidados, a fin de que se les tuviera en cuenta la fe como justicia.
ROM 4:12 Es padre de los circuncidados, y no solo de los circuncidados, sino también de los que siguen las pisadas de la fe cuando nuestro antepasado Abraham no estaba circuncidado.
ROM 4:13 Pues la promesa dada a Abraham y a su descendencia de que [él] sería heredero del mundo, no se [dio] por medio de [la] Ley, sino por medio de [la] justicia de [la ]fe.
ROM 4:14 Porque si los de [la] Ley son herederos, la fe queda sin valor y la promesa anulada,
ROM 4:15 pues la Ley produce [la ]ira [de Dios]. Pero donde no hay Ley, tampoco hay transgresión.
ROM 4:16 Por eso la promesa es por [la] fe para que sea según [la] gracia, a fin de que sea firme para toda la [descendencia], no solo la que practica la Ley, sino también para la que practica [la] fe de Abraham, antepasado de todos nosotros.
ROM 4:17 Como está escrito: Te puse como padre de muchos pueblos, delante de Dios. Creyó que Él da vida a [los] muertos y llama las cosas que no son como [las] que existen.
ROM 4:18 [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza que sería [el] padre de muchos pueblos, según lo que se le dijo: Así será tu descendencia.
ROM 4:19 No se debilitó en la fe cuando consideró su cuerpo prácticamente muerto, pues tenía como 100 años y [consideró] muerta la matriz de Sara.
ROM 4:20 No vaciló ni fue incrédulo a la promesa de Dios, sino se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios.
ROM 4:21 Estaba plenamente convencido de que el que prometió también es poderoso para cumplirlo,
ROM 4:22 por lo cual [la fe] se le contó como justicia.
ROM 4:23 No solo por causa de [Abraham] está escrito que se le contó [como justicia],
ROM 4:24 sino también por causa de nosotros, a quienes nos sería contada, a los que creemos en el que resucitó a Jesús nuestro Señor de entre [los] muertos,
ROM 4:25 Quien se entregó por causa de nuestras transgresiones y fue resucitado a causa de nuestra justificación.
ROM 5:1 Por tanto, como somos declarados justos por [la ]fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,
ROM 5:2 por Quien también obtuvimos entrada a esta gracia en la cual estamos firmes, y celebramos [la] esperanza de la gloria de Dios.
ROM 5:3 No solo [esto], sino también celebramos las aflicciones, pues sabemos que la aflicción produce paciencia,
ROM 5:4 y la paciencia, carácter aprobado, y el carácter aprobado, esperanza.
ROM 5:5 La esperanza no decepciona, porque el amor de Dios se derramó en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos dio.
ROM 5:6 Porque aún cuando éramos incapaces, a su tiempo Cristo murió por [los] impíos.
ROM 5:7 Con dificultad alguien muere por un justo. Tal vez alguno tenga el valor de morir por el bueno.
ROM 5:8 Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros, porque cuando éramos aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
ROM 5:9 Por tanto, mucho más ahora, al ser declarados justos a causa de su sangre, seremos salvos de la ira por medio de Él.
ROM 5:10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo, mucho más después de ser reconciliados seremos salvos por su vida.
ROM 5:11 No solo [esto], sino también celebramos a Dios a causa de nuestro Señor Jesucristo, por medio de Quien recibimos la reconciliación.
ROM 5:12 Por esto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
ROM 5:13 Pues antes de [la] Ley había pecado en [el] mundo, pero como no había Ley, no se tenía en cuenta [el] pecado.
ROM 5:14 La muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron [con una ofensa] semejante a la transgresión de Adán, quien es figura del que vendría.
ROM 5:15 Pero el Regalo no es como la transgresión. Porque si por la transgresión de uno, [Adán], muchos murieron, mucho más abundó [la] gracia de Dios para muchos y el Regalo [que vino] por la gracia de un Hombre: Jesucristo.
ROM 5:16 Con el Regalo no sucede como en el caso de aquel que pecó. Porque ciertamente el juicio [vino] a causa de un solo [pecado] para condenación, pero el Regalo [vino] a causa de muchas transgresiones para justificación.
ROM 5:17 Porque si por la transgresión de uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida los que reciben la abundancia de la gracia y el Regalo de la justicia por medio de Uno, Jesucristo.
ROM 5:18 Como por medio de [la] transgresión llegó la culpa a todos los hombres para condenación, así también, por medio de un acto de justicia llegó la gracia a todos los hombres para justificación de vida.
ROM 5:19 Como por la desobediencia de un hombre muchos fueron declarados pecadores, así por la obediencia de Uno muchos serán declarados justos.
ROM 5:20 [La] Ley entró para que abundara la transgresión. Pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia,
ROM 5:21 a fin de que como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por medio de [la] justicia para vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.
ROM 6:1 Entonces ¿qué diremos? ¿Permanezcamos en el pecado para que abunde la gracia?
ROM 6:2 ¡Claro que no! Porque los que morimos al pecado, ¿cómo seguiremos aún en él?
ROM 6:3 ¿No saben [ustedes] que los bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte?
ROM 6:4 Por medio del bautismo fuimos sepultados con Él para la muerte, a fin de que como Cristo fue resucitado de entre [los] muertos por medio de la majestad del Padre, también nosotros andemos en vida nueva.
ROM 6:5 Porque si nos unimos en la semejanza de su muerte, también nos uniremos a la semejanza de su resurrección.
ROM 6:6 Sabemos que nuestro viejo ser fue crucificado con [Él], a fin de que el cuerpo pecaminoso quedara sin fuerza para que no sirvamos más al pecado.
ROM 6:7 Porque el que murió fue liberado del pecado.
ROM 6:8 Si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con Él.
ROM 6:9 Sabemos que Cristo, Quien fue resucitado de entre [los] muertos, ya no muere. La muerte ya no lo domina.
ROM 6:10 Porque el que murió, murió una vez por todas al pecado, pero el que vive, vive para Dios.
ROM 6:11 Así también ustedes, considérense ciertamente muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.
ROM 6:12 Por tanto, no reine [el] pecado en su cuerpo mortal, para que obedezcan a sus desordenados deleites sensuales.
ROM 6:13 Ni tampoco presenten sus miembros como instrumentos de iniquidad para el pecado, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos entre [los] muertos, y sus miembros a Dios como armas de justicia.
ROM 6:14 Porque el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, pues no están bajo [la] Ley, sino bajo [la ]gracia.
ROM 6:15 ¿Entonces, qué diremos? ¿Pecaremos porque no estamos bajo [la ]Ley, sino bajo [la ]gracia? ¡Claro que no!
ROM 6:16 ¿No saben que son esclavos de aquel a quien se presentan para obedecerle, sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia?
ROM 6:17 Pero gracias a Dios que, aunque eran esclavos del pecado, obedecieron de corazón la doctrina a la cual se entregaron.
ROM 6:18 Como se libraron del pecado, se esclavizaron a la justicia.
ROM 6:19 Hablo como humano por causa de la debilidad de su naturaleza humana. Porque así como presentaron sus miembros como esclavos a la impureza [para] la iniquidad, ahora preséntenlos como esclavos a la justicia para santificación.
ROM 6:20 Cuando eran esclavos del pecado no tenían obligación con la justicia.
ROM 6:21 ¿Qué fruto tenían de aquellas cosas de las cuales ahora se avergüenzan? Porque el fin de ellas es muerte.
ROM 6:22 Pero ahora, ya libres del pecado y esclavizados a Dios, tienen su fruto para santificación, y el fin, vida eterna.
ROM 6:23 Porque la consecuencia del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.
ROM 7:1 Hablo a los que conocen la Ley. ¿No saben, hermanos, que la Ley domina al hombre mientras vive?
ROM 7:2 La mujer casada está atada por ley al esposo mientras vive. Pero si muere el esposo, queda desatada de la ley del esposo.
ROM 7:3 Así que, mientras el esposo vive, si se une a otro varón es adúltera. Pero si muere el esposo, es libre de la ley [del esposo], y si se une a otro varón no es adúltera.
ROM 7:4 Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo murieron a la Ley, para unirse a Otro, Quien fue resucitado de entre [los] muertos, a fin de que demos fruto para Dios.
ROM 7:5 Porque cuando estábamos en la naturaleza mortal, las pasiones pecaminosas se activaban en nuestros miembros por medio de la Ley a fin de dar fruto para muerte.
ROM 7:6 Pero ahora, después de morir a aquello en lo cual estábamos esclavizados, fuimos libertados de la Ley para que sirvamos en [la] vida nueva, la del espíritu, no al antiguo régimen de [la] letra.
ROM 7:7 Entonces ¿qué diremos? ¿La Ley es pecado? ¡Claro que no! No conocí el pecado sino por medio de la Ley, porque ciertamente no conocería la codicia si [la] Ley no dijera: No codiciarás.
ROM 7:8 El pecado aprovechó el Mandamiento y produjo en mí la codicia. Porque sin [la] Ley [el] pecado está muerto.
ROM 7:9 Antes yo vivía sin la Ley. Pero al aparecer el Mandamiento, el pecado revivió,
ROM 7:10 y yo morí. El Mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte.
ROM 7:11 El pecado aprovechó el Mandamiento y me engañó. Por medio de tal [Mandamiento], [me] mató.
ROM 7:12 Por tanto, la Ley en verdad es santa y el Mandamiento es santo, justo y bueno.
ROM 7:13 ¿Entonces, lo bueno fue muerte para mí? ¡Claro que no! Sin embargo el pecado, para que se mostrara como pecado, me produce muerte por medio de lo bueno, a fin de que por el Mandamiento el pecado fuera pecaminoso en extremo.
ROM 7:14 Sabemos que la Ley es espiritual, pero yo, que estoy vendido [a la esclavitud] del pecado, soy carnal.
ROM 7:15 No comprendo lo que hago. Lo que quiero, no lo practico. Mas bien hago lo que aborrezco.
ROM 7:16 Y si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la Ley es buena.
ROM 7:17 Pero ahora ya no soy yo el que hace esto, sino el pecado que vive en mí.
ROM 7:18 Sé que en mí, es decir, en mi cuerpo, no mora lo bueno. El querer está en mí, pero no lo puedo hacer.
ROM 7:19 Pues no hago lo bueno que quiero, sino el mal que no quiero.
ROM 7:20 Si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que está en mí.
ROM 7:21 Así que, aunque yo quiero hacer lo bueno, encuentro esta ley: Lo malo está en mí.
ROM 7:22 Según mi ser interior, concuerdo con la Ley de Dios.
ROM 7:23 Pero veo otra ley en mis miembros que combate contra mi razonamiento, y me somete a la ley del pecado que está en mis miembros.
ROM 7:24 ¡Soy un ser miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
ROM 7:25 ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo, nuestro Señor! Así que yo sirvo a [la] Ley de Dios con la mente y a la ley del pecado con el cuerpo.
ROM 8:1 Ahora, pues, ningún juicio hay para los que están en Cristo Jesús,
ROM 8:2 porque la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libró de la ley del pecado y de la muerte.
ROM 8:3 Lo imposible para la Ley por cuanto era débil por causa de la carne, Dios [lo resolvió] al enviar a su propio Hijo en semejanza de cuerpo pecaminoso [como ofrenda] por el pecado. Así pronunció sentencia en el cuerpo contra el pecado,
ROM 8:4 para que la exigencia de la Ley se cumpliera en nosotros, los que andamos según el espíritu, no según la naturaleza humana.
ROM 8:5 Porque los que viven según [la] naturaleza humana piensan en las cosas corporales, pero los que viven según [el] Espíritu, en las cosas del Espíritu.
ROM 8:6 Pues la aspiración de la naturaleza humana es muerte, pero la aspiración del espíritu es vida y paz.
ROM 8:7 Los designios de [la] naturaleza humana son enemistad contra Dios, pues no se someten a [la] Ley de Dios, ni tampoco pueden.
ROM 8:8 Así que los que viven según [la] naturaleza humana no pueden agradar a Dios.
ROM 8:9 Pero ustedes no viven según [la] naturaleza humana, sino por [el] Espíritu, si en verdad [el] Espíritu de Dios mora en ustedes. Si alguno no tiene [el ]Espíritu de Cristo, no es de Él.
ROM 8:10 Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo en verdad está muerto por causa del pecado, pero el espíritu vive por causa de [la] justicia.
ROM 8:11 Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre [los] muertos vive en ustedes, el que resucitó a Cristo de entre [los] muertos vivificará también sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que mora en ustedes.
ROM 8:12 Así que, hermanos, no somos deudores a la naturaleza humana para que vivamos según ella.
ROM 8:13 Porque si viven según [la] naturaleza humana, morirán. Pero si por [el] Espíritu hacen morir las prácticas de la naturaleza humana, vivirán.
ROM 8:14 Pues todos los que son guiados por [el ]Espíritu de Dios son hijos de Dios.
ROM 8:15 Porque no recibieron un espíritu de esclavitud que los guíe otra vez al temor, sino recibieron [el] Espíritu de adopción, por Quien clamamos: ¡Abba! (¡Padre!)
ROM 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
ROM 8:17 Si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si sufrimos con Él, para que también seamos glorificados con Él.
ROM 8:18 Considero que los sufrimientos actuales no merecen [compararse con] la gloria que se nos manifestará.
ROM 8:19 La creación espera con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios.
ROM 8:20 Pues la creación fue sometida a vanidad, no por su propia voluntad, sino porque [Dios la ]sujetó, con la esperanza
ROM 8:21 de que también la misma creación sea liberada de la esclavitud a la corrupción hacia la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
ROM 8:22 Porque sabemos que toda la creación gime y sufre dolores de parto hasta ahora.
ROM 8:23 No solo [ella], sino también nosotros mismos, quienes tenemos la primicia del Espíritu, también gemimos al esperar ansiosamente la [adopción], la redención de nuestro cuerpo.
ROM 8:24 Porque en esperanza fuimos salvos, pero la [esperanza] que se ve no es esperanza, porque ¿qué espera el que ve?
ROM 8:25 Pero si esperamos lo que no vemos, pacientemente esperamos con anhelo.
ROM 8:26 De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inexpresables.
ROM 8:27 El que escudriña los corazones sabe cuál es la aspiración del Espíritu, porque intercede por [los] santos según Dios.
ROM 8:28 Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan para lo bueno, a los que son llamados según [su] propósito.
ROM 8:29 Porque a los que de antemano conoció, también predestinó para que sean conformados a la Imagen de su Hijo, a fin de que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos.
ROM 8:30 A los que predestinó también llamó. A los que llamó también declaró justos. Y a los que declaró justos también glorificó.
ROM 8:31 ¿Qué diremos con respecto a esto? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién contra nosotros?
ROM 8:32 El que no nos negó a su propio Hijo, sino lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará abundantemente todas las cosas con Él?
ROM 8:33 ¿Quién presentará cargos contra [los] escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
ROM 8:34 ¿Quién es el que pronunciará sentencia? Cristo murió, y aun más, fue resucitado. También está a [la] mano derecha de Dios e intercede por nosotros.
ROM 8:35 ¿Qué nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambruna, desnudez, peligro o espada?
ROM 8:36 Como está escrito: Por causa de Ti estamos muertos todo el tiempo. Fuimos estimados como ovejas de matadero.
ROM 8:37 Pero en todas estas cosas ganamos la más gloriosa victoria por medio de Aquel que nos amó.
ROM 8:38 Porque estoy convencido de que ni [la ]muerte, ni [la ]vida, ni ángeles, ni gobernantes, ni lo presente, ni lo que viene, ni poderes,
ROM 8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, nuestro Señor.
ROM 9:1 No miento. Mi conciencia en el Espíritu Santo me confirma la verdad en Cristo:
ROM 9:2 Que hay gran tristeza y constante dolor en mi corazón,
ROM 9:3 porque yo mismo deseaba ser una maldición de Cristo por mis hermanos, mis parientes.
ROM 9:4 Son israelitas, a quienes pertenece la adopción, el honor, los Pactos, la promulgación de la Ley, la adoración a Dios y las promesas,
ROM 9:5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según [el ]cuerpo, es Cristo, Quien es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
ROM 9:6 No [digo] que la Palabra de Dios falló, porque no todos los [descendientes] de Israel son israelitas,
ROM 9:7 ni todos son hijos por ser descendientes de Abraham. Pero [dice]: Tu descendencia vendrá por medio de Isaac.
ROM 9:8 Es decir, éstos son hijos de Dios. Los hijos de la promesa son considerados como descendientes, no los hijos corporales.
ROM 9:9 Porque ésta es [la] Palabra de la promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo.
ROM 9:10 No solo esto. Pues también cuando Rebeca concibió [mellizos] de Isaac nuestro antepasado
ROM 9:11 (porque antes que nacieran [los mellizos], antes que hicieran algo bueno o malo, para que el propósito de Dios permaneciera según la elección,
ROM 9:12 no por obras, sino por el que llama), se le dijo: El mayor será esclavo del menor.
ROM 9:13 Como está escrito: A Jacob amé y a Esaú aborrecí.
ROM 9:14 ¿Entonces qué diremos? ¿Dios es injusto? ¡Claro que no!
ROM 9:15 Ciertamente [Dios] dice a Moisés: Mostraré misericordia al que [Yo] muestre misericordia, y mostraré compasión al que [Yo] muestre compasión.
ROM 9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios Quien tiene misericordia.
ROM 9:17 Porque la Escritura dice de Faraón: Para esto mismo te levanté: para mostrar en ti mi poder y para que así sea proclamado mi Nombre en toda la tierra.
ROM 9:18 Así que, Dios muestra misericordia al que quiere y vuelve terco al que quiere.
ROM 9:19 Entonces me dirás: ¿Por qué [Dios] aún acusa, si nadie puede resistir su voluntad?
ROM 9:20 Al contrario, ¿quién eres tú para que te opongas a Dios? El vaso de barro dirá al que lo moldeó: ¿Por qué me hiciste así?
ROM 9:21 ¿El alfarero no tiene libertad para hacer de la misma masa un vaso honorable o para uso común?
ROM 9:22 ¿Qué diremos, si Dios, al querer mostrar la ira y hacer notable su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?
ROM 9:23 Manifestó la riqueza de su gloria sobre vasos de misericordia que preparó con anticipación para [su] gloria.
ROM 9:24 Aun a nosotros nos llamó, no solo de entre [los] judíos, sino también de entre [los] gentiles.
ROM 9:25 Como también dice en Oseas: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y amada, a la no amada.
ROM 9:26 Y sucederá que en el lugar donde se les dijo: Ustedes no son pueblo mío. Allí serán llamados hijos del Dios viviente.
ROM 9:27 También Isaías clama con respecto a Israel: Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, solo el remanente será rescatado.
ROM 9:28 Porque el Señor ejecutará [su] Palabra sobre la tierra pronto y con vigor.
ROM 9:29 Como predijo Isaías: Si [el] Señor de [las ]huestes no nos hubiera dejado descendencia, seríamos semejantes a Sodoma y Gomorra.
ROM 9:30 Entonces ¿qué diremos? ¿Que [los] gentiles, quienes no perseguían [la] justicia, lograron la que es por [la] fe?
ROM 9:31 Pero Israel, que perseguía [la ]Ley de [la ]justicia, no cumplió [la ]Ley.
ROM 9:32 ¿Por qué? Porque no la perseguían por [la ]fe sino por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo.
ROM 9:33 Como está escrito: Ciertamente pongo en Sion una Piedra de tropiezo y Roca de caída: El que crea en Él no será defraudado.
ROM 10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón y mi súplica a Dios por ellos es para que sean salvos.
ROM 10:2 Porque testifico que tienen celo de Dios, pero no según conocimiento.
ROM 10:3 Pues ignoran la justicia de Dios y establecen la suya. Así no se sometieron a la justicia divina.
ROM 10:4 Porque [la] finalidad de [la] Ley es Cristo, para que sea justificado todo el que cree.
ROM 10:5 Porque Moisés escribe: El hombre que practica la justicia según la Ley, vivirá por ella.
ROM 10:6 Pero la justicia según [la ]fe dice: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? Es decir, para bajar a Cristo.
ROM 10:7 O, ¿quién bajará al Seol? Es decir, para resucitar a Cristo de entre [los] muertos.
ROM 10:8 Pero ¿qué dice [la justicia según la fe]? La Palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón. Esta es la Palabra de fe que proclamamos:
ROM 10:9 Que si confiesas con la boca al Señor Jesús y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre [los] muertos, serás salvo.
ROM 10:10 Pues con [el] corazón se cree para justicia y con [la] boca se declara para salvación.
ROM 10:11 La Escritura dice: Todo aquel que crea en Él no será defraudado.
ROM 10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo Señor de todos es rico para todos los que lo invocan.
ROM 10:13 Todo el que invoque el Nombre del Señor será salvo.
ROM 10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a Aquél en Quien no creyeron? ¿Cómo creerán en Aquel de Quien no oyeron? ¿Cómo oirán si no hay quien les predique?
ROM 10:15 ¿Cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que proclaman Buenas Noticias!
ROM 10:16 Pero no todos obedecieron las Buenas Noticias, porque Isaías dice: Señor, ¿quién creyó a nuestro anuncio?
ROM 10:17 Así que la fe es por [la] predicación, y la predicación, por medio de [la] Palabra de Cristo.
ROM 10:18 Pero pregunto: ¿No oyeron? Al contrario: La voz de ellos salió por toda la tierra Y sus palabras hasta los confines de la tierra habitada.
ROM 10:19 Pregunto: ¿Israel no supo? Primero Moisés dice: Yo los provocaré a envidia con un pueblo que no es pueblo. Los provocaré a ira con un pueblo insensato.
ROM 10:20 Isaías se atreve a decir: Fui hallado por los que no me buscan. Me manifesté a los que no preguntan por Mí.
ROM 10:21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y contradictor.
ROM 11:1 Pregunto: ¿Dios desechó a su pueblo? ¡Claro que no! También yo soy israelita, de [la] descendencia de Abraham, de [la ]tribu de Benjamín.
ROM 11:2 Dios no desechó a su pueblo, al cual conoció con anticipación. ¿No supieron lo que dice la Escritura en cuanto a Elías, cómo invoca a Dios contra Israel?
ROM 11:3 Señor, mataron a tus profetas y destruyeron tus altares. Yo quedé solo, y buscan mi vida.
ROM 11:4 ¿Pero qué le dice la respuesta divina? Me reservé a 7.000 varones, quienes no doblaron rodilla ante baal.
ROM 11:5 Así también en el tiempo presente quedó un remanente escogido por gracia.
ROM 11:6 Si es por gracia, ya no es por obras. De otra manera, la gracia ya no es gracia.
ROM 11:7 Entonces ¿qué diremos? Lo que Israel buscaba no [lo] obtuvo, pero los elegidos [lo] obtuvieron y los demás fueron endurecidos.
ROM 11:8 Como está escrito: Dios les dio espíritu de adormecimiento, ojos para no ver y oídos para no oír hasta el día de hoy.
ROM 11:9 David dice: Que su banquete se convierta en engaño y en trampa, Y en piedra de tropiezo y en pago para ellos.
ROM 11:10 Que se oscurezcan sus ojos para que no vean, Y doble la espalda de ellos para siempre.
ROM 11:11 Pregunto: ¿Tropezaron para que cayeran? ¡Claro que no! Pero con su transgresión [vino] la salvación a los gentiles para provocarlos a celos.
ROM 11:12 Si su transgresión es riqueza del mundo, y su derrota, riqueza de los gentiles, ¡cuánto más su plena restauración!
ROM 11:13 Pero hablo a ustedes los gentiles por cuanto yo soy apóstol de los gentiles. Honro mi ministerio para ver
ROM 11:14 si de alguna manera provoco a celos a mis parientes y logro la salvación de algunos de ellos.
ROM 11:15 Porque si la reprobación de ellos es reconciliación del mundo, ¿qué será su aceptación? Solo vida de entre [los] muertos.
ROM 11:16 Si lo primero de la masa es santo, también la masa. Si la raíz es santa, también las ramas.
ROM 11:17 Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, que eras un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y participaste de la rica savia de la raíz del olivo,
ROM 11:18 no te enaltezcas contra las ramas. Si te enalteces, recuerda que no sustentas a la raíz, sino la raíz a ti.
ROM 11:19 Entonces dirás: Unas ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado.
ROM 11:20 Tienes razón. Fueron desgajadas por incredulidad, y tú por la fe estás firme. No seas arrogante, sino teme.
ROM 11:21 Porque si Dios no preservó las ramas naturales, tampoco te preservará.
ROM 11:22 Considera, pues, [la ]bondad y [la ]severidad de Dios para los que cayeron, pero bondad para ti, si permaneces en la bondad. De otra manera tú también serás cortado.
ROM 11:23 Aun ellos, si dejan la incredulidad, serán injertados, porque Dios es poderoso para volverlos a injertar.
ROM 11:24 Porque si tú fuiste cortado de un olivo silvestre natural, y contra naturaleza fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más estas ramas naturales serán injertadas en el propio olivo?
ROM 11:25 Hermanos, para que no presuman de sabios, quiero que sepan este misterio: que a Israel en parte le ocurrió un endurecimiento hasta que entre la plenitud de los gentiles.
ROM 11:26 Así todo Israel será rescatado, como está escrito: El Libertador vendrá de Sion, y quitará la impiedad de Jacob.
ROM 11:27 Y éste será mi Pacto con ellos cuando [les] quite sus pecados.
ROM 11:28 Ciertamente, en cuanto a las Buenas Noticias, [los judíos] son enemigos por causa de ustedes, pero en cuanto a la elección, son muy amados por Dios por causa de los antepasados.
ROM 11:29 Porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.
ROM 11:30 Pues así como en otro tiempo ustedes fueron desobedientes a Dios, pero por la desobediencia de ellos, ahora se [les] concedió misericordia,
ROM 11:31 así también ahora éstos fueron desobedientes, para que por la misericordia que ustedes recibieron, ellos también logren misericordia.
ROM 11:32 Porque Dios encerró a todos en desobediencia para tener misericordia de todos.
ROM 11:33 ¡Oh profundidad de [la ]riqueza, de [la ]sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán inalcanzables son sus juicios e inescrutables sus caminos!
ROM 11:34 Porque ¿quién entendió [la] mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
ROM 11:35 ¿O quién le dio por adelantado para que Él le devuelva?
ROM 11:36 Porque de Él, por medio de Él y en Él son todas las cosas. ¡A Él sea la gloria por los siglos! Amén.
ROM 12:1 Por tanto, hermanos, los exhorto por las misericordias de Dios a que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, [lo cual] es su adoración racional.
ROM 12:2 No sean moldeados por este mundo, sino sean transformados por la renovación de la mente, para que comprueben la voluntad de Dios, la cual es buena, aceptable y perfecta.
ROM 12:3 Por la gracia que se me dio, digo a cada uno de ustedes que no tenga más alto concepto de él mismo que el que debe tener, sino que piense con buen juicio, según [la] medida de fe que Dios asignó a cada uno.
ROM 12:4 Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
ROM 12:5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo, e individualmente miembros los unos de los otros.
ROM 12:6 Como tenemos diferentes dones, [debemos practicarlos] según la gracia que se nos dio. Si es de profecía, [debemos practicarlo] según la proporción de la fe;
ROM 12:7 si es diaconía, en el servicio; el que enseña, en la enseñanza;
ROM 12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que practica misericordia, con alegría.
ROM 12:9 El amor sea sin hipocresía, aborrezcan lo malo, apéguense a lo bueno.
ROM 12:10 Dedíquense unos a otros con amor fraternal. En cuanto a honor, prefiéranse unos a otros,
ROM 12:11 en cuanto a diligencia, no perezosos. Sean fervientes en espíritu y sirvan al Señor.
ROM 12:12 Regocíjense en la esperanza, permanezcan firmes en la aflicción, persistan en la conversación con Dios,
ROM 12:13 contribuyan para las necesidades de los santos, persigan la hospitalidad.
ROM 12:14 Bendigan a los que [los ]persiguen. Bendigan y no maldigan.
ROM 12:15 Gocen con los que gozan, lloren con los que lloran.
ROM 12:16 Sientan lo mismo los unos hacia los otros. No sean altivos, sino asóciense con los humildes. No sean sabios según su propia opinión.
ROM 12:17 No paguen a nadie mal por mal. Respeten lo bueno delante de todos [los] hombres.
ROM 12:18 Si es posible, en lo que depende de ustedes, estén en paz con todos [los] hombres.
ROM 12:19 No se venguen ustedes mismos, amados, sino den lugar a la ira [de Dios]. Porque está escrito: Mía es la venganza. Yo pagaré, dice el Señor.
ROM 12:20 Así que, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer. Si tiene sed, dale de beber. Porque si haces esto apilarás carbones encendidos sobre su cabeza.
ROM 12:21 No seas vencido por lo malo, sino vence el mal con el bien.
ROM 13:1 Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios. Las que existen son establecidas por Dios.
ROM 13:2 Por esta razón el que se opone a la autoridad resiste a la ordenanza de Dios, y los que resisten serán sometidos a juicio.
ROM 13:3 Porque los gobernantes no son un motivo de temor para el que hace el bien, sino el mal. ¿Quieres no temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación.
ROM 13:4 Porque es un servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme. No en vano lleva la espada, ya que es servidor de Dios que aplica el castigo al que practica lo malo.
ROM 13:5 Por tanto es necesario que nos sometamos, no solo por causa del castigo, sino también por causa de la conciencia.
ROM 13:6 También por esto ustedes pagan impuestos, porque [se utilizan para sostener a] estos servidores de Dios que se dedican a este oficio.
ROM 13:7 Paguen a todos lo que les deben: al que [deban] tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
ROM 13:8 A nadie deban nada, sino el amarse los unos a los otros. Porque el que ama al prójimo, cumple [la] Ley.
ROM 13:9 Porque: No adulterarás, no asesinarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro Mandamiento se resume en esto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
ROM 13:10 El que ama no hace mal al prójimo. Así que el que ama cumple [la] Ley.
ROM 13:11 [Hagan] esto pues conocen el tiempo. Es hora de despertar del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos.
ROM 13:12 La noche pasó y llegó el día. [Es tiempo de ]que nos despojemos de las obras de la oscuridad, de que tomemos las armas de la luz,
ROM 13:13 de que vivamos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, ni en pecados sexuales y sensualidades, ni en contienda y envidia.
ROM 13:14 Más bien, vístanse del Señor Jesucristo. No hagan provisión para los deseos apasionados de la naturaleza humana.
ROM 14:1 Reciban al débil en la fe, pero no para enjuiciar sus opiniones.
ROM 14:2 Uno considera bien comer de todo. Otro que es débil come verduras.
ROM 14:3 El que come no desprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo aceptó.
ROM 14:4 ¿Quién eres tú para que juzgues al esclavo de otro? Para su amo está firme o cae. Será afirmado, porque el Señor es poderoso para sostenerlo.
ROM 14:5 Uno considera diferente un día de otro, pero otro considera iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido de lo que piensa.
ROM 14:6 El que observa el día, lo tiene en cuenta para el Señor. El que come, come para [el] Señor, porque da gracias a Dios. El que no come, no come para [el] Señor, y da gracias a Dios.
ROM 14:7 Porque ninguno de nosotros vive para él mismo, y ninguno muere para él mismo.
ROM 14:8 Si vivimos, para el Señor vivimos. Si morimos, para el Señor morimos. Así que, si vivimos o morimos, somos del Señor.
ROM 14:9 Para esto Cristo murió y volvió a vivir: para que sea Señor de [los] muertos y de los vivos.
ROM 14:10 ¿Por qué alguno de ustedes juzga a su hermano? O también tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios.
ROM 14:11 Pues está escrito: Yo vivo, dice [el] Señor, que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.
ROM 14:12 Así que cada uno de nosotros dará cuenta a Dios.
ROM 14:13 Por tanto ya no nos juzguemos unos a otros, más bien decidan no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
ROM 14:14 Sé y me convencí en [el] Señor Jesús de que nada es impuro. Pero es impuro para el que lo considera impuro.
ROM 14:15 Porque si tu hermano se ofende por lo que comes, ya no procedes según [el] amor. No destruyas con tu comida a aquél por quien Cristo murió.
ROM 14:16 Que no hablen mal de lo bueno de ustedes.
ROM 14:17 Porque el reino de Dios no es comida y bebida, sino justicia, paz y gozo en [el ]Espíritu Santo.
ROM 14:18 El que en esto es un esclavo de Cristo es aceptable ante Dios y aprobado por los hombres.
ROM 14:19 Así que persigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
ROM 14:20 No destruyas la obra de Dios por causa de una comida. En verdad todas las cosas son limpias, pero es malo que una persona cause una ofensa por lo que come.
ROM 14:21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni [hacer] algo en lo que tu hermano se ofenda, se debilite o tropiece.
ROM 14:22 Tú tienes fe. Tenla para ti mismo delante de Dios. Inmensamente feliz el que no se juzga en lo que aprueba.
ROM 14:23 Pero el que duda sobre lo que come, se acusa, porque no [comió] por fe. Todo lo que no es por fe es pecado.
ROM 15:1 Así que, nosotros los fuertes tenemos que sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
ROM 15:2 Cada uno de nosotros agrade al prójimo en lo bueno, para edificación.
ROM 15:3 Porque ni aun Cristo se agradó Él mismo. Al contrario, como está escrito: Los insultos de los que te deshonran cayeron sobre Mí.
ROM 15:4 Porque lo que se escribió fue para enseñarnos, a fin de que tengamos esperanza por la paciencia y la consolación de las Escrituras.
ROM 15:5 El Dios de la paciencia y [la] consolación les conceda el mismo sentir los unos hacia los otros, según Cristo Jesús,
ROM 15:6 para que unánimes a una voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
ROM 15:7 Por tanto acéptense unos a otros, como también Cristo nos aceptó para [la] gloria de Dios.
ROM 15:8 Porque digo que Cristo fue un ministro de [los] circuncidados a favor de [la] verdad de Dios, para confirmar las promesas a los antepasados,
ROM 15:9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia. Como está escrito: Por tanto yo te alabaré entre [los ]gentiles, Y cantaré a tu Nombre.
ROM 15:10 En otro pasaje dice: Alégrense, gentiles, con su pueblo.
ROM 15:11 Y otra vez: Alaben al Señor todos los gentiles, Y exáltenlo, pueblos todos.
ROM 15:12 Y además Isaías dice: Brotará la raíz de Isaí: el que se levanta a regir a los gentiles, los gentiles esperarán en Él.
ROM 15:13 El Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que ustedes abunden en la esperanza por [el] poder del Espíritu Santo.
ROM 15:14 Hermanos míos, yo mismo me convencí de que ustedes están colmados de bondad y todo conocimiento, y que igualmente pueden amonestarse los unos a los otros.
ROM 15:15 Pero les escribí, en un sentido con atrevimiento, para recordarles por medio de la gracia que Dios me dio,
ROM 15:16 para que yo sea ministro de Cristo Jesús a los gentiles y administre las Buenas Noticias como sacerdote de Dios, a fin de que los gentiles sean una ofrenda agradable, santificada por [el] Espíritu Santo.
ROM 15:17 Entonces tengo de qué enaltecerme en Cristo Jesús en lo que se refiere a Dios,
ROM 15:18 porque, para que los gentiles obedezcan, no me atrevería a hablar sino de lo que Cristo realizó por medio de mí, en palabra y obra,
ROM 15:19 con poder de señales milagrosas y prodigios mediante el poder del Espíritu, con el propósito de proclamar plenamente las Buenas Noticias de Cristo desde Jerusalén y sus alrededores hasta Ilírico.
ROM 15:20 De esta manera, aspiro predicar las Buenas Noticias, no donde Cristo había sido conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno,
ROM 15:21 sino, como está escrito: Verán los que no tienen noticias de Él, m entenderán los que no habían oído.
ROM 15:22 Por lo cual también no pude ir a visitarlos muchas veces.
ROM 15:23 Pero ahora, como no queda otro lugar para mí en estas regiones, y desde hace muchos años anhelo visitarlos,
ROM 15:24 [espero verlos] cuando vaya a España. Confío estar con ustedes primero al pasar, y ser encaminado hacia allá por ustedes.
ROM 15:25 Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos,
ROM 15:26 porque [los de ]Macedonia y Acaya decidieron proveer una contribución para los pobres entre los santos de Jerusalén.
ROM 15:27 Les pareció bien. Son deudores a ellos, puesto que si los gentiles participaron de los bienes espirituales de ellos, también deben servirles con los materiales.
ROM 15:28 Por tanto, cuando cumpla este [viaje] y entregue la ofrenda, los visitaré de paso con seguridad cuando vaya a España.
ROM 15:29 Sé que cuando los visite, estaré rebosante de la bendición de Cristo.
ROM 15:30 Les ruego por medio de nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayuden en sus conversaciones con Dios
ROM 15:31 a fin de que me libre de los incrédulos en Judea y que la ayuda que llevo a los santos en Jerusalén sea aceptable.
ROM 15:32 Espero descansar después de llegar a ustedes con gozo, si Dios lo permite.
ROM 15:33 El Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.
ROM 16:1 Ahora les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencrea,
ROM 16:2 para que la reciban en el Señor de una manera digna de los santos, y que le provean lo que necesite. También ella ayudó a muchos e incluso a mí.
ROM 16:3 Saluden a Prisca y a Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús,
ROM 16:4 quienes arriesgaron su propio cuello por mi vida. Tanto las iglesias gentiles como yo les damos las gracias.
ROM 16:5 Saludos a la iglesia que está en su casa. Saluden a mi amado Epeneto, el primer convertido a Cristo en Asia.
ROM 16:6 Saluden a María, quien trabajó mucho entre ustedes.
ROM 16:7 Saluden a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión. Para los apóstoles son muy apreciados y fueron creyentes en Cristo antes que yo.
ROM 16:8 Saluden a Amplias, amado mío en [el] Señor.
ROM 16:9 Saluden a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a mi amado Estaquis.
ROM 16:10 Saluden a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a los que son de Aristóbulo.
ROM 16:11 Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a los de la casa de Narciso que están en [el] Señor.
ROM 16:12 Saluden a Trifena y a Trifosa, las que luchan en el Señor. Saluden a la amada Pérsida, quien trabajó duro en el Señor.
ROM 16:13 Saluden a Rufo, el escogido en [el] Señor, y a su madre, y mía.
ROM 16:14 Saluden a Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas, Hermes y a los hermanos que están con ellos.
ROM 16:15 Saluden a Filólogo, Julia, Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos [los] santos que están con ellos.
ROM 16:16 Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Saludan todas las iglesias de Cristo.
ROM 16:17 Les ruego, hermanos, que pongan atención a los que causan disensiones y tropiezos contra la doctrina que ustedes aprendieron. Apártense de ellos.
ROM 16:18 Porque ellos no son esclavos de nuestro Señor Cristo, sino de su propio apetito. Por medio de palabras suaves y lisonjas engañan a los ingenuos.
ROM 16:19 Todos reconocen su obediencia, así que me gozo a causa de ustedes. Pero quiero que ustedes sean sabios para lo bueno e ingenuos para lo malo.
ROM 16:20 El Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes. La gracia de nuestro Señor Jesús sea con ustedes.
ROM 16:21 Timoteo, mi colaborador, Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes, los saludan.
ROM 16:22 Yo, Tercio, quien escribió la epístola, los saludo en [el] Señor.
ROM 16:23 Gayo, anfitrión mío y de toda la iglesia, los saluda. También Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. [[
ROM 16:24 ]]
ROM 16:25 Al que puede establecerlos según las Buenas Noticias y la proclamación de Jesucristo, según [la] revelación del misterio guardado en secreto desde tiempos eternos,
ROM 16:26 pero manifestado ahora por medio de [las ]Escrituras proféticas, según [el] Mandamiento del Dios eterno, que fue dado a conocer a todos los gentiles para que obedezcan a [la ]fe,
ROM 16:27 al único sabio Dios, sea la gloria por medio de Jesucristo, por los siglos. Amén.
1CO 1:1 Pablo, un apóstol de Cristo Jesús, llamado por voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,
1CO 1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los llamados santos porque son santificados en Cristo Jesús, con todos los que en todo lugar invocan el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, [Señor] de ellos y nuestro.
1CO 1:3 Gracia y paz a ustedes de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1CO 1:4 Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios les dio en Cristo Jesús.
1CO 1:5 Porque en todo se enriquecieron en Él, en toda palabra y conocimiento,
1CO 1:6 así como el testimonio de Cristo se confirmó en ustedes.
1CO 1:7 De manera que ustedes no carecen de algún don y esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo,
1CO 1:8 Quien también los establecerá hasta el fin para que nadie los reprenda en el día de nuestro Señor Jesucristo.
1CO 1:9 Fiel es Dios, Quien los llamó a [la] comunión de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
1CO 1:10 Hermanos, les ruego en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo que todos se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén completamente unidos en un solo pensamiento y un mismo parecer.
1CO 1:11 Porque hermanos míos, los de Cloé me informaron que hay contiendas entre ustedes.
1CO 1:12 Me refiero a que algunos de ustedes dicen: Yo soy de Pablo, yo, de Apolos, yo, de Cefas, yo, de Cristo.
1CO 1:13 ¿Se dividió Cristo? ¿Pablo fue crucificado por ustedes? O, ¿fueron bautizados en el nombre de Pablo?
1CO 1:14 Doy gracias a Dios porque a ninguno de ustedes bauticé, excepto a Crispo y a Gayo,
1CO 1:15 para que nadie diga que fue bautizado en mi nombre.
1CO 1:16 También bauticé a la familia de Estéfanas. De los demás no recuerdo si bauticé a otro.
1CO 1:17 Porque Cristo no me envió a bautizar sino a predicar las Buenas Noticias, no con sabiduría de palabra, para que la cruz de Cristo no sea en vano.
1CO 1:18 Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden. Pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios.
1CO 1:19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé la inteligencia de los entendidos.
1CO 1:20 ¿Dónde está [el] sabio? ¿Dónde [el] escriba? ¿Dónde [el] polemista de este mundo? ¿Dios no transformó la sabiduría del mundo en necedad?
1CO 1:21 Como el mundo no conoció la sabiduría de Dios por medio de su sabiduría humana, agradó a Dios salvar a los que creen por medio de la locura de la predicación.
1CO 1:22 [Los ]judíos piden señales y [los ]griegos buscan sabiduría,
1CO 1:23 pero nosotros proclamamos a Cristo crucificado, Quien ciertamente es tropezadero para [los ]judíos, y para [los ]gentiles, locura.
1CO 1:24 Pero para los llamados, judíos y griegos, Cristo es poder y sabiduría de Dios.
1CO 1:25 Lo necio de Dios es más sabio que [la sabiduría] humana, y lo débil de Dios es más fuerte que [la fortaleza] humana.
1CO 1:26 Hermanos, consideren su llamamiento. Entre ustedes no hay muchos sabios según las normas humanas, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
1CO 1:27 Pero Dios escogió lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes.
1CO 1:28 Dios escogió lo vil y despreciado del mundo, los que no son, para anular a los que son,
1CO 1:29 a fin de que ninguno se enaltezca delante de Dios.
1CO 1:30 Pero por Él ustedes están en Cristo Jesús, a Quien Dios nos ofreció como sabiduría, justificación, santificación y redención,
1CO 1:31 para que, como está escrito: El que se enaltece, enaltézcase en [el] Señor.
1CO 2:1 Hermanos, cuando los visité, fui a proclamarles el misterio de Dios sin brillantez de oratoria ni vana sabiduría.
1CO 2:2 Solo me propuse reconocer entre ustedes lo relacionado con Jesucristo crucificado.
1CO 2:3 Me presenté ante ustedes con debilidad, temor y mucho temblor.
1CO 2:4 No les prediqué con sabiduría convincente, sino con demostración del poder del Espíritu,
1CO 2:5 para que su fe no se base en [la] sabiduría humana, sino en el poder de Dios.
1CO 2:6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que son maduros en la fe. No sabiduría de este tiempo, ni de los señores de este mundo que perecen.
1CO 2:7 Hablamos sabiduría oculta de Dios, la escondida, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestro resplandor,
1CO 2:8 el cual ninguno de los señores de este mundo entendió, porque si [lo] entendieran, no habrían crucificado al Señor de [la] gloria.
1CO 2:9 Pero, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni mente pensó, son las que Dios preparó para los que lo aman.
1CO 2:10 Pero Dios nos [las ]reveló por medio del Espíritu, porque [el] Espíritu escudriña todas las cosas, aun las profundidades de Dios.
1CO 2:11 ¿Quién conoce los pensamientos del hombre, sino el espíritu humano que está en él? Asimismo nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
1CO 2:12 Nosotros no recibimos el espíritu del mundo, sino el Espíritu de Dios, para que sepamos lo que Dios nos concedió.
1CO 2:13 Esto también hablamos al comparar lo espiritual con lo espiritual, no con palabras de sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu.
1CO 2:14 Pero [la] persona natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son locura. No puede entenderlas, pues se evalúan espiritualmente.
1CO 2:15 En cambio, el [hombre] espiritual evalúa todas las cosas, pero a él nadie lo juzga.
1CO 2:16 ¿Quién conoció [la] mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Sin embargo, nosotros tenemos [la] mente de Cristo.
1CO 3:1 Hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a humanos, como a niños en Cristo.
1CO 3:2 Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo. Y todavía no pueden
1CO 3:3 pues aún están dominados por la naturaleza humana. Mientras haya entre ustedes envidia y contienda, ¿no están dominados por la naturaleza humana y viven como hombres?
1CO 3:4 Cuando alguno dice: Yo ciertamente soy de Pablo, y otro dice: Yo de Apolos, ¿no están dominados por la naturaleza humana?
1CO 3:5 ¿Quién es Apolos? ¿Y quién es Pablo? Somos servidores por medio de quienes creyeron, según el trabajo que el Señor asignó a cada uno.
1CO 3:6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios produjo el crecimiento.
1CO 3:7 Así que, ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios, Quien produce el crecimiento.
1CO 3:8 El que planta y el que riega son iguales, aunque cada uno recibirá su salario según su labor.
1CO 3:9 Porque somos colaboradores de Dios. [Ustedes] son un campo cultivado por Dios, un edificio suyo.
1CO 3:10 Según la gracia que Dios me dio, puse un fundamento como arquitecto experimentado y otro construye sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo construye.
1CO 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento distinto del que está puesto, el cual es Jesucristo.
1CO 3:12 Si alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto, hojarasca sobre el fundamento,
1CO 3:13 la obra de cada uno será visible. Porque el día la mostrará, pues con fuego será descubierta. El fuego probará la obra de cada uno.
1CO 3:14 Si permanece la obra que alguno construyó, recibirá recompensa.
1CO 3:15 Si la obra de alguno se quema, se perderá, pero él será salvo, como el que pasa por fuego.
1CO 3:16 ¿No saben que ustedes son Santuario de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ustedes?
1CO 3:17 Si alguno destruye el Santuario de Dios, Dios lo destruirá, porque el Santuario de Dios es santo. Ustedes son ese Santuario.
1CO 3:18 Nadie se engañe. Si alguno de ustedes supone que es sabio en este mundo, vuélvase necio para que sea sabio.
1CO 3:19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, pues está escrito: Él atrapa a los sabios en su astucia.
1CO 3:20 Y otra vez: [El] Señor conoce los pensamientos vanos de los sabios.
1CO 3:21 Así que, nadie se enaltezca por lo que es propio de los seres humanos. Porque todo es de ustedes,
1CO 3:22 sea Pablo, Apolos, Cefas, [el] mundo, [la] vida, [la] muerte, cosas que vinieron o que vienen, todo es de ustedes,
1CO 3:23 y ustedes de Cristo y Cristo de Dios.
1CO 4:1 Así que, considérenos los hombres como esclavos de Cristo y administradores de los secretos de Dios no revelados.
1CO 4:2 Además, se requiere de los administradores que cada uno sea fiel.
1CO 4:3 Para mí es de poca importancia que sea evaluado por ustedes o por tribunal humano. Ni siquiera me evalúo a mí mismo.
1CO 4:4 Porque de [nada de esto] estoy consciente, de nada puedo justificarme. Sin embargo, el Señor es Quien me evalúa.
1CO 4:5 Así que, no juzguen algo antes de tiempo. Esperen hasta que venga [el] Señor, Quien demostrará lo escondido en la oscuridad y los motivos de los corazones. Entonces cada uno recibirá la aprobación de Dios.
1CO 4:6 Hermanos, estas cosas me las apliqué a mí mismo y a Apolos por causa de ustedes, para que por medio de nosotros aprendan a no pensar más allá de lo que está escrito a fin de que no sean arrogantes [los] unos contra [los] otros.
1CO 4:7 Porque ¿quién te considera superior? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te enorgulleces como si no lo hubieras recibido?
1CO 4:8 Ya están saciados. Ya enriquecieron. Ya reinaron sin nosotros. ¡Ojalá reinen para que nosotros también reinemos con ustedes!
1CO 4:9 Porque pienso que Dios nos exhibió a [los] apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte, porque fuimos un espectáculo para el mundo, para [los] ángeles y para [los] seres humanos.
1CO 4:10 Nosotros somos necios por causa de Cristo, pero ustedes, prudentes en Cristo. Nosotros somos débiles, pero ustedes, fuertes; ustedes, honrados, pero a nosotros se nos deshonra.
1CO 4:11 Hasta ahora padecemos hambre y sed, nos vestimos pobremente, se nos golpea a puñetazos, no tenemos dónde vivir,
1CO 4:12 luchamos y trabajamos con las propias manos. Cuando nos maldicen, bendecimos. Cuando nos persiguen, soportamos.
1CO 4:13 Cuando somos difamados, respondemos con bondad. Hasta ahora somos como la escoria del mundo, desecho de todos.
1CO 4:14 No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos como a hijos míos amados.
1CO 4:15 Porque ustedes, aunque tuvieran 10.000 maestros en Cristo, no [tienen] muchos padres, porque en Cristo Jesús yo soy su padre por medio de las Buenas Noticias.
1CO 4:16 Por tanto los exhorto: Sean imitadores de mí.
1CO 4:17 Por esto les envío a Timoteo, quien es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual les recordará mi manera de actuar en Cristo, cómo enseño en toda iglesia dondequiera.
1CO 4:18 Y algunos se envanecieron porque yo no los visito.
1CO 4:19 Pero los visitaré pronto cuando el Señor quiera y no conoceré las palabras de los envanecidos, sino su poder.
1CO 4:20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
1CO 4:21 ¿Quieren que vaya a ustedes con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
1CO 5:1 En verdad se dice que hay inmoralidad sexual entre ustedes: que un hombre se une a [la] esposa de su padre. Tal inmoralidad sexual ni aún [existe] entre los gentiles.
1CO 5:2 Y ustedes están arrogantes. ¿No debieran más bien lamentarse y expulsar de entre ustedes al que comete esto?
1CO 5:3 Porque yo ciertamente, aunque no estoy físicamente en el cuerpo, sino presente en espíritu, ya juzgué como si estuviera presente físicamente al que hizo esto.
1CO 5:4 En el Nombre del Señor Jesús, reunidos ustedes y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús,
1CO 5:5 entreguemos este [hombre] a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor.
1CO 5:6 El enaltecimiento de ustedes no es bueno. ¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa?
1CO 5:7 Eliminen la vieja levadura para que sean masa nueva sin levadura. Porque también Cristo, nuestra Pascua, fue sacrificado.
1CO 5:8 Así que no celebremos la [Pascua] con levadura vieja, ni con levadura de malicia y maldad, sino celebrémosla con pan sin levadura, con sinceridad y verdad.
1CO 5:9 Les escribí en mi epístola que no se asocien con inmorales sexuales.
1CO 5:10 No me refiero a los inmorales sexuales de este mundo, los avaros, estafadores o idólatras, pues en ese caso tendrían que salir del mundo.
1CO 5:11 Pero entonces les escribí que no se asocien con alguno que, aunque se llame hermano, sea inmoral, avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con ellos, ni se sienten a comer.
1CO 5:12 ¿Por qué tengo que juzgar a los que están fuera de la congregación? ¿No juzgan ustedes a los de adentro?
1CO 5:13 Pero Dios juzgará a los de afuera. ¡Expulsen al perverso de entre ustedes!
1CO 6:1 Si alguno de ustedes tiene algo contra otro, ¿se atreve a denunciar el caso ante los injustos y no ante los santos?
1CO 6:2 ¿No saben que los santos juzgarán al mundo? Si el mundo será juzgado por ustedes, ¿no son capaces de juzgar en casos insignificantes?
1CO 6:3 ¿No saben que juzgaremos a [los] ángeles? ¡Cuánto más en asuntos de esta vida!
1CO 6:4 Cuando ustedes tienen juicios sobre cosas de esta vida, ¿designan como jueces a los de menor estima en la congregación?
1CO 6:5 Digo esto para avergonzarlos. ¿No hay entre ustedes algún entendido que juzgue entre sus hermanos?
1CO 6:6 ¿Alguno denuncia a un hermano ante un tribunal porque peleó contra otro hermano, y esto ante los incrédulos?
1CO 6:7 Ya es una falta que entre ustedes tengan pleitos. ¿Por qué más bien no soportan la ofensa? ¿Por qué más bien no dejan que los defrauden?
1CO 6:8 Pero ustedes cometen injusticia y defraudan a hermanos.
1CO 6:9 ¿No saben que [los] injustos no heredarán [el] reino de Dios? No se engañen: Ni inmorales sexuales, ni idólatras, ni adúlteros, ni afeminados, ni homosexuales,
1CO 6:10 ni ladrones, ni avaros, ni borrachos, ni difamadores, ni estafadores heredarán [el] reino de Dios.
1CO 6:11 Esto eran algunos de ustedes. Pero fueron lavados, santificados y declarados justos en el Nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.
1CO 6:12 Todas las cosas me son lícitas, pero no todas me son provechosas. Todas las cosas me son lícitas, pero no permitiré que alguna me domine.
1CO 6:13 El alimento es para el estómago y el estómago para el alimento, pero Dios los inutilizará a ambos. El cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor. Y el Señor para el cuerpo,
1CO 6:14 pues Dios, Quien resucitó al Señor, también nos resucitará por medio de su poder.
1CO 6:15 ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré los miembros de Cristo y los uniré a una prostituta? ¡Claro que no!
1CO 6:16 ¿No saben que el que se une a una prostituta es un cuerpo con ella? Porque la Escritura dice: Los dos serán un solo cuerpo.
1CO 6:17 Pero el que se une al Señor es un espíritu con Él.
1CO 6:18 ¡Huyan de la inmoralidad sexual! Todo pecado que cometa un hombre está fuera del cuerpo, pero el que practica inmoralidad sexual, peca contra su propio cuerpo.
1CO 6:19 ¿No saben que su cuerpo es Santuario del Espíritu Santo, Quien está en ustedes, el cual recibieron de Dios? ¿[No saben que] ustedes no se pertenecen
1CO 6:20 porque fueron comprados por precio? Por tanto enaltezcan a Dios con su cuerpo.
1CO 7:1 Con respecto a las cosas de las cuales ustedes me escribieron, bueno es para un hombre no tocar mujer.
1CO 7:2 Pero por causa de las inmoralidades sexuales, cada uno tenga su propia esposa, y cada una su propio esposo.
1CO 7:3 El esposo y la esposa cumplan su deber conyugal.
1CO 7:4 La esposa no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el esposo. Del mismo modo el esposo tampoco tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la esposa.
1CO 7:5 No se nieguen el uno al otro, excepto por mutuo acuerdo durante un tiempo para que [lo] dediquen a hablar con Dios. Luego vuelvan a unirse, a fin de que Satanás no los tiente a causa de su falta de dominio propio.
1CO 7:6 Esto digo como una concesión, no como un mandamiento.
1CO 7:7 Más bien quiero que todos los hombres sean como yo, pero cada uno tiene su propia dotación de Dios, uno de un modo, y otro de otro.
1CO 7:8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas: Bueno es para ellos si permanecen como yo.
1CO 7:9 Pero si no tienen dominio propio, cásense, porque es mejor casarse que quemarse.
1CO 7:10 El Señor ordena a los casados, no yo: A [la] esposa, que no se separe de su esposo.
1CO 7:11 Y si se separa, que permanezca sin casarse, o se reconcilie con su esposo. [Y al] esposo, que no se divorcie de su esposa.
1CO 7:12 Yo digo a los demás, no el Señor: Si algún hermano tiene esposa no creyente en Cristo y ella consiente en vivir con él, no se divorcie.
1CO 7:13 Si alguna esposa tiene esposo no creyente en Cristo, y él consiente en vivir con ella, no se divorcie.
1CO 7:14 Porque el esposo no creyente es santificado por la esposa, y la esposa no creyente por su esposo. Pues de otra manera, sus hijos son impuros, pero de esta manera son santos.
1CO 7:15 No obstante, si el no creyente se separa, que se separe, pues en estos casos, no está sujeto a servidumbre el hermano o la hermana. Dios los llamó a paz.
1CO 7:16 Porque ¿cómo sabes, esposa, si salvarás al esposo? ¿O cómo sabes, esposo, si salvarás a la esposa?
1CO 7:17 Pero, cada uno haga como el Señor le asignó y como Dios lo llamó. Esto ordeno en todas las iglesias.
1CO 7:18 ¿Fue llamado algún circuncidado? Quédese circuncidado. ¿Fue llamado alguno no circuncidado? No se circuncide.
1CO 7:19 Ni la circuncisión ni la incircuncisión sirven para algo. Lo que vale es la obediencia a los Mandamientos de Dios.
1CO 7:20 Cada uno permanezca en la condición en la cual fue llamado.
1CO 7:21 ¿Fuiste llamado esclavo? No te preocupes. Pero si puedes ser libre, más bien aprovecha.
1CO 7:22 Porque el esclavo llamado por [el] Señor es liberto del Señor. Asimismo el que es llamado libre es esclavo de Cristo.
1CO 7:23 Por precio fueron comprados. No sean esclavos de hombres.
1CO 7:24 Hermanos, cada uno permanezca ante Dios en el estado en el cual fue llamado.
1CO 7:25 Acerca de las vírgenes, no tengo un Mandamiento del Señor, pero doy opinión como uno que logró misericordia de Él para ser digno de confianza.
1CO 7:26 Considero, pues, que esto es bueno a causa del tiempo presente: Es bueno para un hombre quedarse como está.
1CO 7:27 ¿Estás unido en matrimonio? No busques un divorcio. ¿Estás sin esposa? No busques esposa.
1CO 7:28 Pero si te casas no pecas. Si la virgen se casa, no peca, pero ellos tendrán aflicción en el cuerpo, y yo se la quiero evitar.
1CO 7:29 Por lo demás, hermanos, nos queda poco tiempo para que los que tienen esposa sean como los que no tienen,
1CO 7:30 los que lloran como los que no lloran, los que gozan como los que no gozan, los que compran como los que nada tienen,
1CO 7:31 y los que se aprovechan del mundo como los que no son absorbidos [por él], porque la apariencia de este mundo pasa.
1CO 7:32 Quiero, pues, que ustedes estén libres de preocupación. El soltero se preocupa por las cosas del Señor, cómo agradarlo.
1CO 7:33 Pero el casado se preocupa por las cosas del mundo, cómo agradar a su esposa,
1CO 7:34 y está dividido. La mujer no casada y la virgen tienen preocupación por las cosas del Señor, para ser santas en el cuerpo y en el espíritu. Pero la casada tiene preocupación por las cosas del mundo, cómo agradar al esposo.
1CO 7:35 Esto digo para su propio beneficio, no para imponerles restricción, sino a fin de que tengan orden y constante devoción al Señor sin distracción.
1CO 7:36 Pero si alguno piensa que está actuando indecentemente con su virgen, cuando esté pasada de su edad núbil, y si es necesario que sea así, que haga lo que desea. No peca. Que se case.
1CO 7:37 Pero el que está firme en su corazón y no tiene necesidad, tiene autoridad con respecto a su propia voluntad y decidió en el corazón guardar la suya virgen, bien hará.
1CO 7:38 Así que el que se casa con su virgen hace bien. El que no se casa hace mejor.
1CO 7:39 La esposa está atada a su esposo durante toda la vida. Pero si muere el esposo, ella es libre para casarse con el que quiera, con tal [que sea] en el Señor.
1CO 7:40 Pero según mi parecer, es más dichosa si permanece viuda. Y pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios.
1CO 8:1 En cuanto a lo sacrificado a ídolos, todos sabemos algo. Pero el conocimiento envanece, y el amor edifica.
1CO 8:2 Si alguno cree que sabe algo, aún no sabe lo que debe saber.
1CO 8:3 Pero si alguno ama a Dios, Él lo conoce.
1CO 8:4 Con respecto a la comida sacrificada a los ídolos, sabemos que solo hay un Dios y que un ídolo nada vale en [el] mundo.
1CO 8:5 Porque aunque hay muchos dioses y muchos señores en el cielo y en [la] tierra, es decir, llamados dioses,
1CO 8:6 sin embargo, para nosotros hay un solo Dios: el Padre, de Quien proceden todas las cosas, y nosotros somos de Él, y un solo Señor: Jesucristo. Por medio de Él todas las cosas existen, y nosotros existimos por medio de Él.
1CO 8:7 No obstante no todos saben esto. Hay algunos que, por estar hasta ahora acostumbrados a la idolatría, cuando comen carne sacrificada a ídolos se sienten contaminados y les remuerde su débil conciencia.
1CO 8:8 La comida no nos hace más aceptos ante Dios. No somos menos si no comemos, ni somos más si comemos.
1CO 8:9 Pero tengan cuidado, no sea que esta libertad de ustedes sea un tropiezo para los débiles.
1CO 8:10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, reclinado en un templo de ídolos, ¿no será estimulada la conciencia del débil a comer de lo sacrificado a ídolos?
1CO 8:11 Pues el hermano débil, por quien Cristo murió, es destruido por tu conocimiento.
1CO 8:12 Así, al pecar contra los hermanos y golpear su débil conciencia, pecan contra Cristo.
1CO 8:13 Por tanto, si una comida es tropiezo para mi hermano, ¡no suceda jamás que yo coma carne, para que no sea tropiezo a mi hermano!
1CO 9:1 ¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿No vi a Jesús nuestro Señor? ¿No son ustedes [resultado de ]mi trabajo en [el] Señor?
1CO 9:2 Si para otros no soy apóstol, para ustedes ciertamente lo soy, porque ustedes son mi sello del apostolado en el Señor.
1CO 9:3 Esta es mi defensa ante los que me acusan:
1CO 9:4 ¿No tenemos derecho de comer y beber?
1CO 9:5 ¿No tenemos derecho de llevar con nosotros a una esposa creyente, como también los demás apóstoles, los hermanos del Señor y Cefas?
1CO 9:6 ¿Yo y Bernabé no tenemos derecho a dejar de trabajar?
1CO 9:7 ¿Quién se ofrece jamás para un servicio militar y paga sus propios gastos? ¿Quién planta una viña y no come el fruto de ella? ¿O quién apacienta un rebaño y no participa de la leche del rebaño?
1CO 9:8 ¿Digo esto como humano? ¿No lo dice también la Ley?
1CO 9:9 Porque en la Ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal a un buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?
1CO 9:10 ¿O lo dice ciertamente por causa de nosotros? Está escrito por causa de nosotros. Porque el que ara y el que trilla esperan participar [del fruto].
1CO 9:11 Si nosotros sembramos en ustedes lo espiritual, ¿será mucho si cosechamos de ustedes lo material?
1CO 9:12 Si otros participan del derecho de ustedes, ¿no [tenemos] más [derecho] nosotros? Pero no nos aprovechamos de este derecho, sino soportamos todo, para no causar algún obstáculo a las Buenas Noticias de Cristo.
1CO 9:13 ¿No saben que los que trabajan en las cosas del Templo, comen del Templo? ¿Y los que sirven en el altar comen de lo que se sacrifica en el altar?
1CO 9:14 Así también el Señor ordenó que los que predican las Buenas Noticias, vivan de las Buenas Noticias.
1CO 9:15 Pero yo no aproveché algo de esto, ni lo escribo para que lo hagan conmigo. Porque prefiero morir y no que alguien me quite este [motivo de] satisfacción.
1CO 9:16 Porque si predico las Buenas Noticias, no tengo alguna razón para sentirme orgulloso, pues tengo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico las Buenas Noticias!
1CO 9:17 Pues si lo hago por [mi] propia voluntad, tengo recompensa. Sin embargo, si [lo hago] porque me fue impuesto, significa que se me confió una administración.
1CO 9:18 ¿Cuál, pues, es mi recompensa? Que al predicar las Buenas Noticias, las ofrezco gratuitamente, para no hacer pleno uso de mi derecho en la predicación de ellas.
1CO 9:19 Entonces, aunque soy libre de todos, asumí la función de esclavo de todos a fin de ganar a muchos.
1CO 9:20 Para los judíos asumí la función de judío a fin de ganar a [los] judíos, para los que están bajo [la] Ley, como si estuviera bajo [la ]Ley, aunque yo no estoy bajo ella, a fin de ganar a los que están bajo [la] Ley.
1CO 9:21 Para los que están sin [la ]Ley, asumí la función de los que están sin [la ]Ley, aunque yo no estoy sin [la ]Ley de Dios, sino sujeto a [la ]Ley de Cristo, a fin de ganar a los que están sin [la ]Ley.
1CO 9:22 Para los débiles asumí la función de débil a fin de ganar a los débiles. Para todos asumí la función de todos, a fin de salvar a algunos de algún modo.
1CO 9:23 Hago todo por causa de las Buenas Noticias para participar de ellas.
1CO 9:24 ¿No saben que en un estadio todos en verdad corren, pero uno solo recibe el premio? ¡Corran de tal modo que [lo] obtengan!
1CO 9:25 Todo el que lucha se abstiene de todo. Ellos ciertamente se abstienen para recibir una corona perecedera, pero nosotros, imperecedera.
1CO 9:26 Así que, yo corro de este modo, con una meta definida. De esta manera lucho, no como el que golpea [el] aire.
1CO 9:27 Al contrario, golpeo y esclavizo mi cuerpo, no sea que, después de predicar a otros, yo mismo sea descalificado.
1CO 10:1 Hermanos, deseo que no ignoren que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y todos pasaron por el mar.
1CO 10:2 Con Moisés, todos fueron bautizados en la nube y en el mar,
1CO 10:3 todos comieron el mismo alimento espiritual
1CO 10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo.
1CO 10:5 Pero muchos de ellos no agradaron a Dios y quedaron tendidos en el desierto.
1CO 10:6 Todas esas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas, como las que ellos codiciaron.
1CO 10:7 No adoren ídolos como algunos de ellos. Como está escrito: El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a divertirse.
1CO 10:8 Ni practiquemos inmoralidad sexual, como algunos de ellos practicaron inmoralidad sexual, y en un día cayeron 23.000.
1CO 10:9 Ni tentemos a Cristo, como algunos de ellos lo tentaron, y murieron mordidos por las serpientes.
1CO 10:10 Ni murmuremos, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron en manos del destructor.
1CO 10:11 Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como amonestación para nosotros, los que vivimos el fin de los tiempos.
1CO 10:12 Así que, el que piensa estar firme, tenga cuidado que no caiga.
1CO 10:13 No los atrapó alguna tentación que no sea humana. Fiel es Dios, Quien no dejará que sean tentados más de lo que puedan soportar. Y junto con la tentación proveerá la salida para que puedan resistir.
1CO 10:14 Por tanto, amados míos, huyan de la idolatría.
1CO 10:15 Les hablo como a sabios. Juzguen ustedes lo que digo:
1CO 10:16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es [la ]comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es [la ]comunión del cuerpo de Cristo?
1CO 10:17 Por cuanto todos participamos del mismo pan, [nosotros], que somos muchos, somos un cuerpo.
1CO 10:18 Consideren al pueblo de Israel. ¿Los que comen los sacrificios no participan del altar?
1CO 10:19 ¿Qué quiero decir con esto? ¿Que un ídolo y la carne sacrificada a ídolos valen algo?
1CO 10:20 Más bien digo que ofrecen [los sacrificios a] los demonios y no a Dios. No quiero que ustedes participen con los demonios.
1CO 10:21 No pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios, ni pueden comer la mesa del Señor y la mesa de demonios.
1CO 10:22 ¿Provocamos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que Él?
1CO 10:23 Todo es lícito, pero no todo es provechoso. Todo es lícito, pero no todo edifica.
1CO 10:24 Nadie busque su propio bien, sino el del otro.
1CO 10:25 Coman todo lo que se vende en [la] carnicería sin preguntar por causa de la conciencia,
1CO 10:26 porque la tierra y todo lo que hay en ella son del Señor.
1CO 10:27 Si algún incrédulo los invita, y quieren ir, coman todo lo que se sirva sin preguntar por causa de la conciencia.
1CO 10:28 Pero si alguno les dice: Esto es de lo sacrificado [a ídolos], no coman por causa de aquel que [les] informó, y de la conciencia.
1CO 10:29 No me refiero a tu propia conciencia, sino a la de otro. Pues, ¿por qué se juzga mi libertad por la conciencia de otro?
1CO 10:30 Si yo participo con gratitud, ¿por qué me censuran por [comer] aquello de lo cual doy gracias?
1CO 10:31 Por tanto, si comen, beben o hacen cualquier cosa, hagan todo para [la] gloria de Dios.
1CO 10:32 No ofendan a judíos, ni a griegos ni a la iglesia de Dios,
1CO 10:33 como también yo procuro complacer a todos en todo, sin procurar mi beneficio, sino el de muchos para que sean salvos.
1CO 11:1 Sean imitadores de mí, como yo de Cristo.
1CO 11:2 Los alabo, porque en todo se acuerdan de mí y retienen las instrucciones como las entregué.
1CO 11:3 Pero quiero que ustedes sepan que Cristo es la cabeza de todo varón, y el esposo, [la ]cabeza de [la] esposa, y Dios, [la ]Cabeza de Cristo.
1CO 11:4 Todo varón que habla con Dios o que predica con [la] cabeza cubierta, deshonra su Cabeza.
1CO 11:5 Pero toda mujer que habla con Dios o que predica sin velo en la cabeza deshonra su cabeza, porque está como si estuviera rapada.
1CO 11:6 Porque si una mujer no se cubre, que se corte el cabello. Y si es vergonzoso para una mujer cortarse el cabello, o raparse, que se cubra.
1CO 11:7 Porque [el] hombre, quien es imagen y resplandor de Dios, no debe cubrirse la cabeza, pero la mujer es el resplandor del hombre.
1CO 11:8 Porque no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón,
1CO 11:9 porque no fue creado un varón de una mujer, sino una mujer de un varón.
1CO 11:10 Por tanto [la] mujer debe tener autoridad sobre su cabeza por causa de los ángeles.
1CO 11:11 Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre, independiente de la mujer.
1CO 11:12 Porque así como la mujer [procede] del varón, también el varón nace de la mujer, pero todas las cosas [proceden] de Dios.
1CO 11:13 Juzguen entre ustedes mismos: ¿Es conveniente que una mujer hable con Dios sin velo sobre su cabeza?
1CO 11:14 ¿No les enseña la misma naturaleza que si un varón deja crecer el cabello le es una deshonra,
1CO 11:15 pero, si una mujer deja crecer su cabello le es un esplendor? Porque se le dio en lugar de cubierta.
1CO 11:16 Pero, si alguno quiere contradecir, sepa que nosotros y las iglesias de Dios no tenemos tal costumbre.
1CO 11:17 En la instrucción que les voy a dar, no [los ]alabo, porque ustedes no se congregan para lo mejor, sino para lo peor.
1CO 11:18 En primer lugar oigo que hay divisiones entre ustedes cuando se reúnen como iglesia. En parte lo creo.
1CO 11:19 Porque también es necesario que haya grupos de diferente opinión entre ustedes para que se manifiesten los que son aprobados.
1CO 11:20 Cuando ustedes se reúnen en un lugar, no significa que lo que comen es [la] cena del Señor.
1CO 11:21 Porque cuando comen, cada uno se adelanta a comer su propia cena. Uno tiene hambre y otro se embriaga.
1CO 11:22 ¿No tienen casas donde comer y beber? ¿Desprecian la iglesia de Dios y humillan a los que no tienen? ¿Qué les digo? ¿Los alabo? En esto no [los] alabo.
1CO 11:23 Porque yo recibí del Señor lo mismo que les enseñé: Que el Señor Jesús, la noche cuando fue entregado, tomó pan,
1CO 11:24 dio gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que por ustedes [es partido]. Hagan esto en memoria de Mí.
1CO 11:25 De la misma manera, después de comer tomó la copa y dijo: Esta copa es el Nuevo Pacto [confirmado] en mi sangre. Hagan esto en memoria de Mí cuantas veces la beban.
1CO 11:26 Porque cada vez que coman este pan y beban la copa, la muerte del Señor proclaman hasta cuando Él venga.
1CO 11:27 Por tanto, cualquiera que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.
1CO 11:28 Así que examínese cada uno, y luego coma del pan y beba de la copa.
1CO 11:29 Porque el que come y bebe sin reconocer el Cuerpo, juicio come y bebe para él.
1CO 11:30 Por esto hay muchos débiles y enfermos entre ustedes y muchos duermen.
1CO 11:31 Si nos evaluamos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.
1CO 11:32 Pero al ser juzgados, somos disciplinados por [el] Señor, para que no seamos condenados por el mundo.
1CO 11:33 Por tanto, hermanos míos, cuando se reúnen para comer, espérense unos a otros.
1CO 11:34 Si alguno tiene hambre, coma en casa, a fin de que no se reúnan para juicio. Dispondré las demás cosas cuando vaya.
1CO 12:1 Ahora hermanos, no quiero que ustedes desconozcan los [dones] espirituales.
1CO 12:2 Ustedes saben que cuando eran paganos, eran arrastrados ante los ídolos mudos.
1CO 12:3 Por lo cual, les informo que nadie que hable por [el] Espíritu de Dios dice: Jesús es una maldición. Y nadie puede decir: Señor Jesús, sino por [el] Espíritu Santo.
1CO 12:4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
1CO 12:5 Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
1CO 12:6 Hay diversidad de actividades, pero el mismo Dios es Quien efectúa todas las cosas en todos.
1CO 12:7 A cada uno se le da la manifestación del Espíritu para provecho.
1CO 12:8 Porque ciertamente el Espíritu da palabra de sabiduría a uno, palabra de conocimiento a otro según el mismo Espíritu;
1CO 12:9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidad por el único Espíritu;
1CO 12:10 a otro, hacer milagros; a otro, profecía; a otro, diferenciación de espíritus; a otro, clases de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
1CO 12:11 Pero todas estas cosas [las] efectúa el único y el mismo Espíritu, y reparte a cada uno individualmente como Él quiere.
1CO 12:12 Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros, aunque son muchos, son un solo cuerpo, así también es [el cuerpo de] Cristo.
1CO 12:13 También por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, esclavos o libres. Se nos dio a beber el mismo Espíritu a todos.
1CO 12:14 Además el cuerpo no consta de un solo miembro, sino de muchos.
1CO 12:15 Si el pie dice: No soy del cuerpo porque no soy mano, no por eso deja de pertenecer al cuerpo.
1CO 12:16 Y si la oreja dice: No soy del cuerpo porque no soy ojo, no por eso deja de pertenecer al cuerpo.
1CO 12:17 Si todo el cuerpo es ojo, ¿dónde estaría la oreja? Si todo es oreja, ¿dónde estaría la nariz?
1CO 12:18 Ahora bien, Dios puso cada miembro en el cuerpo como Él quiso.
1CO 12:19 Si todos son un solo miembro, ¿dónde [estaría] el cuerpo?
1CO 12:20 Lo cierto es que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno.
1CO 12:21 El ojo no puede decir a la mano: No te necesito. Tampoco la cabeza a los pies: No los necesito.
1CO 12:22 Pero unos miembros del cuerpo que parecen más débiles, son mucho más necesarios.
1CO 12:23 Cubrimos con más abundante honor aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos honorables. Y nuestras partes íntimas tienen más abundante decoro.
1CO 12:24 Nuestras partes presentables no necesitan [decoro]. Pero Dios compuso el cuerpo y dio más abundante honor al que lo necesita,
1CO 12:25 para que no haya división en el cuerpo, sino que los miembros se preocupen igualmente los unos por los otros.
1CO 12:26 De manera que si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él. Y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él.
1CO 12:27 Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada individuo un miembro de Él.
1CO 12:28 En la iglesia, Dios puso a unos primeramente [como] apóstoles; segundo, profetas; tercero, maestros; luego, [los que tienen] poderes milagrosos, dones de sanidades, ayudas, administraciones, clases de lenguas.
1CO 12:29 ¿Todos son apóstoles? ¿Todos son profetas? ¿Todos son maestros? ¿Todos tienen poderes milagrosos?
1CO 12:30 ¿Todos tienen dones de sanidades? ¿Todos hablan en lenguas? ¿Todos interpretan?
1CO 12:31 Anhelen ardientemente los mejores dones. Pero yo les muestro un camino más excelente.
1CO 13:1 Si yo hablo en lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, soy un bronce que resuena, o un címbalo que vibra.
1CO 13:2 Y si tuviera [don de ]profecía y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe para remover montañas, pero no tengo amor, nada soy.
1CO 13:3 Si distribuyera todas mis posesiones y entregara mi cuerpo para enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.
1CO 13:4 El amor es paciente. Es bondadoso. No está lleno de envidia. No se alaba, no es arrogante,
1CO 13:5 no es indecente, no es egoísta, no se irrita, no guarda rencor.
1CO 13:6 No se goza por la injusticia, pero se regocija por la verdad.
1CO 13:7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1CO 13:8 El amor nunca caduca. Pero si hay profecías, cesarán; si hay lenguas, acabarán; si hay conocimiento, será abolido.
1CO 13:9 Porque en parte conocemos y en parte profetizamos,
1CO 13:10 pero cuando venga lo perfecto, lo imperfecto será abolido.
1CO 13:11 Cuando [yo] era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, opinaba como niño. Cuando llegué a ser hombre, dejé lo que era de niño.
1CO 13:12 Porque ahora vemos el reflejo como en un espejo, pero entonces [veremos] cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como he sido conocido.
1CO 13:13 Y ahora permanecen estos tres: [la] fe, [la ]esperanza, [el ]amor. Pero [el] mayor de éstos es el amor.
1CO 14:1 Sigan el amor y procuren los dones espirituales, pero sobre todo que profeticen.
1CO 14:2 El que habla en lenguas, habla a Dios, no a los hombres, porque nadie [lo] entiende, pues en [su] espíritu habla misterios.
1CO 14:3 Pero el que profetiza, habla a [los] hombres para edificación, exhortación y consolación.
1CO 14:4 El que habla en lenguas se edifica él mismo, pero el que profetiza edifica a [la] iglesia.
1CO 14:5 Entonces deseo que todos ustedes hablen en lenguas, pero más que profeticen, pues mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a menos que interprete para que la iglesia sea edificada.
1CO 14:6 Ahora, hermanos, si los visito y hablo en lenguas, ¿qué les aprovecharía si no les hablo con revelación, conocimiento, profecía o enseñanza?
1CO 14:7 Aun las cosas inanimadas que dan sonido, como la flauta o el arpa, si no producen sonidos distintos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o se tañe con el arpa?
1CO 14:8 De igual manera, si una trompeta no da sonido claro, ¿quién se prepararía para la batalla?
1CO 14:9 Así también ustedes, si por medio de la lengua no dan palabra fácilmente comprensible, ¿cómo entenderán lo que se habla? Porque hablarían al aire.
1CO 14:10 Sin duda, ¡cuántas clases de lenguas hay en el mundo, y ninguna carece de significado!
1CO 14:11 Si, pues, no entiendo el significado de las palabras, seré un extranjero para el que habla, y el que habla, un extranjero para mí.
1CO 14:12 Así también ustedes, puesto que anhelan [dones] espirituales, procuren abundar para la edificación de la iglesia.
1CO 14:13 Por tanto, el que habla en lengua, hable con Dios para que interprete.
1CO 14:14 Cuando hablo con Dios en una lengua, mi espíritu comunica, pero mi entendimiento queda sin provecho.
1CO 14:15 ¿Entonces, qué [digo]? Hablaré con Dios con el espíritu, pero también hablaré con el entendimiento. Cantaré alabanza con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.
1CO 14:16 De otra manera, cuando bendigas en espíritu, el que quiere entender, ¿cómo dirá amén a tu acción de gracias si no sabe [lo] que dices?
1CO 14:17 Porque tú, ciertamente, expresas bien la acción de gracias, pero el otro no es edificado.
1CO 14:18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos ustedes,
1CO 14:19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento para instruir también a otros, que 10.000 palabras en lengua desconocida.
1CO 14:20 Hermanos, no sean niños en el entendimiento. Sean niños en la perversidad, pero maduros en el entendimiento.
1CO 14:21 En la Ley está escrito: Hablaré a este pueblo en lenguas extrañas y por medio de otros. Ni aun así me escucharán, dice el Señor.
1CO 14:22 Por tanto, las lenguas no son señal para los que creen, sino para los incrédulos. Pero profetizar no [es señal] para los incrédulos, sino para los que creen.
1CO 14:23 De manera que si toda la iglesia se congrega en un lugar y todos hablan en lenguas, y entran unos incrédulos o unos que no tienen [ese] don, ¿no dirán que están locos?
1CO 14:24 Pero si todos profetizan y entra algún incrédulo que quiere entender, queda expuesto, llamado a cuentas por todos.
1CO 14:25 Los secretos de su corazón son manifiestos, y así se postrará sobre el rostro, adorará a Dios y confesará que Dios está verdaderamente entre ustedes.
1CO 14:26 ¿Entonces, hermanos, qué [significa esto]? Cuando se reúnan, cada uno tiene salmo, enseñanza, revelación, lengua o interpretación. Hagan todo para edificación.
1CO 14:27 Si se habla en lengua, que sean dos, o a lo más tres, y uno después de otro, y uno interprete.
1CO 14:28 Cuando no haya intérprete, calle en [la] iglesia. Hable para él mismo y a Dios.
1CO 14:29 Hablen dos o tres profetas, y los demás evalúen.
1CO 14:30 Si a otro que está sentado se le revela [algo], calle el primero.
1CO 14:31 Porque todos pueden hablar uno por uno, para que todos aprendan y sean exhortados.
1CO 14:32 Los espíritus de los profetas están subordinados a los profetas.
1CO 14:33 Porque Dios no es de desorden, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,
1CO 14:34 las mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar. Sean obedientes, como también dice la Ley.
1CO 14:35 Si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus esposos, porque es impropio que una mujer hable en la congregación.
1CO 14:36 ¿Salió de ustedes la Palabra de Dios, o solo llegó a ustedes?
1CO 14:37 Si alguno supone que es profeta o espiritual, reconozca las cosas que les escribo, porque es Mandamiento del Señor.
1CO 14:38 Pero si alguno hace caso omiso, que sea ignorado.
1CO 14:39 Así que, hermanos, procuren profetizar. No impidan hablar en lenguas.
1CO 14:40 Pero hagan todo decentemente y con orden.
1CO 15:1 Además, hermanos, les declaro las Buenas Noticias que les prediqué, las cuales recibieron, y en ellas están firmes.
1CO 15:2 Si se aferran a la Palabra que les prediqué son salvos por medio de [las Buenas Noticias], si no creyeron en vano.
1CO 15:3 Porque primero les entregué lo que recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras,
1CO 15:4 fue sepultado y fue resucitado al tercer día, según las Escrituras,
1CO 15:5 que apareció a Cefas y luego a los 12.
1CO 15:6 Después apareció a más de 500 hermanos a la vez. La mayoría de ellos aún viven, y algunos durmieron.
1CO 15:7 Luego se apareció a Jacobo, mas tarde a todos los apóstoles,
1CO 15:8 y por último, como si fuera un nacido fuera de tiempo, se apareció también a mí.
1CO 15:9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles. No soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
1CO 15:10 Pero por [la] gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia hacia mí no resultó vana. Más bien trabajé mucho más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
1CO 15:11 Entonces, sean ellos o yo, así predicamos y así [ustedes ]creyeron.
1CO 15:12 Pero si se predica que Cristo fue resucitado de entre [los] muertos, ¿cómo dicen algunos de ustedes que no hay resurrección de muertos?
1CO 15:13 Pues si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo fue resucitado.
1CO 15:14 Si Cristo no fue resucitado, entonces nuestra predicación es vana y la fe de ustedes también.
1CO 15:15 Aún más, si en verdad [los] muertos no son resucitados, somos falsos testigos de Dios, porque dimos testimonio de que Dios resucitó a Cristo, al cual no resucitó.
1CO 15:16 Porque si [los ]muertos no son resucitados, tampoco Cristo fue resucitado.
1CO 15:17 Si Cristo no fue resucitado, la fe de ustedes es vacía. Aún están en sus pecados,
1CO 15:18 y como resultado, los que durmieron en Cristo se perdieron.
1CO 15:19 Si solo esperamos en Cristo para esta vida, ¡somos los más dignos de lástima de todos los hombres!
1CO 15:20 Pero, ¡Cristo fue resucitado de entre [los] muertos, el Primero de los que durmieron!
1CO 15:21 Por cuanto [la] muerte [vino] por medio de un hombre, también por medio de un Hombre, [la ]resurrección de [los ]muertos.
1CO 15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
1CO 15:23 Pero cada uno en su orden: Cristo, el Primero, luego, los de Cristo, en su venida.
1CO 15:24 Luego viene el fin, cuando [Él] entregue el reino al Dios y Padre, cuando suprima toda soberanía, autoridad y poder,
1CO 15:25 porque le es necesario reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.
1CO 15:26 [El] último enemigo [que será] destruido es la muerte.
1CO 15:27 Porque Dios sometió todas las cosas debajo de sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas le fueron sometidas, queda claro que eso excluye al [Padre,] Quien le sometió todas las cosas.
1CO 15:28 Cuando todo le sea sometido, entonces el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
1CO 15:29 De otro modo, si realmente los muertos no resucitan, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? ¿Por qué se bautizan por ellos?
1CO 15:30 ¿Por qué nosotros nos exponemos a peligros a toda hora?
1CO 15:31 Les aseguro, hermanos, por la satisfacción que tengo con respecto a ustedes en nuestro Señor Jesucristo, que muero cada día.
1CO 15:32 Si como hombre batallé contra fieras en Éfeso, ¿qué provecho obtuve? Si los muertos no resucitan, ¡comamos y bebamos, porque mañana moriremos!
1CO 15:33 No se engañen. Los malos compañeros corrompen las buenas costumbres.
1CO 15:34 Velen debidamente y no pequen, porque algunos no conocen a Dios. Hablo para avergonzarlos.
1CO 15:35 Pero alguno preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con cuál clase de cuerpo se levantarán?
1CO 15:36 ¡Insensato! Lo que tú siembras no se levanta si no muere.
1CO 15:37 Lo que siembras no es el cuerpo que saldrá, sino siembras grano desnudo tal vez de trigo u otro grano.
1CO 15:38 Pero Dios le da el cuerpo que quiere, y cuerpo propio a cada semilla.
1CO 15:39 No toda carne es igual, sino una es humana, otra, carne de bestias, otra, carne de aves, y otra, de peces.
1CO 15:40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales. Pero uno es el resplandor de los celestiales, y otro, el de los terrenales.
1CO 15:41 Uno es resplandor de sol, otro, el resplandor de luna, y otro, el resplandor de estrellas, porque una estrella es distinta de otra en resplandor.
1CO 15:42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en [cuerpo] corruptible, se levanta en [cuerpo] incorruptible;
1CO 15:43 se siembra en humillación, resucita con resplandor; se siembra en debilidad, resucita con poder;
1CO 15:44 se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Si hay cuerpo natural, hay también espiritual.
1CO 15:45 Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho como un alma viviente, el último Adán, como un Espíritu que da vida.
1CO 15:46 Pues primero es lo natural, luego, lo espiritual.
1CO 15:47 El primer hombre es terrenal, el segundo Hombre es del cielo.
1CO 15:48 Como el terrenal, así también los terrenales. Y como el celestial, así también los celestiales.
1CO 15:49 Así como llevamos la imagen del terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.
1CO 15:50 Pero esto digo, hermanos: [el] cuerpo y [la ]sangre no pueden heredar [el ]reino de Dios, ni lo corruptible hereda lo incorruptible.
1CO 15:51 Ciertamente les digo un misterio: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados
1CO 15:52 en un instante, en un pestañeo de ojo, al toque de la trompeta final, porque sonará. Los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
1CO 15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
1CO 15:54 Y cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, se cumplirá la Palabra que está escrita: ¡Sorbida es la muerte en victoria!
1CO 15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
1CO 15:56 Pues el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la Ley.
1CO 15:57 Pero ¡gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
1CO 15:58 Por tanto, mis hermanos amados, estén firmes e inconmovibles. Abunden en la obra del Señor siempre y entiendan que su trabajo en [el] Señor no es vano.
1CO 16:1 Con respecto a la colecta para los santos, hagan ustedes según las instrucciones que di a las iglesias de Galacia:
1CO 16:2 Cada primer día de la semana cada uno de ustedes ponga algo aparte según prosperó, y guárdelo para que cuando yo vaya, no hagan colectas.
1CO 16:3 Cuando vaya, enviaré a los que designen para llevar el donativo a Jerusalén con cartas de presentación.
1CO 16:4 Si es apropiado que yo también vaya, irán conmigo.
1CO 16:5 Iré a visitarlos cuando pase por Macedonia, pues tengo que pasar por allí.
1CO 16:6 En tal caso, estaré con ustedes. Si es posible pasaré el invierno para que ustedes me encaminen a donde vaya.
1CO 16:7 Ahora no quiero verlos de paso, pues espero que el Señor me permita permanecer un tiempo con ustedes.
1CO 16:8 Estaré en Éfeso hasta el Pentecostés,
1CO 16:9 porque [el Señor] me abrió una puerta grande [para el servicio] eficaz, pero muchos se oponen.
1CO 16:10 Cuando Timoteo llegue, pongan atención para que se sienta cómodo entre ustedes, porque él también trabaja en la obra del Señor como yo.
1CO 16:11 Que ninguno lo desprecie. Ayúdenlo a seguir su viaje en paz para que venga a mí, porque lo espero con los hermanos.
1CO 16:12 Con respecto al hermano Apolos, le rogué mucho que fuera con los hermanos a visitarlos a ustedes. Pero de ninguna manera tuvo voluntad para ir ahora. Sin embargo, irá cuando tenga oportunidad.
1CO 16:13 Estén alerta y firmes en la fe, actúen con valentía, sean fuertes.
1CO 16:14 Hagan todo con amor.
1CO 16:15 Hermanos, ya saben que la familia de Estéfanas, que es de los primeros convertidos de Acaya, se dedicó a servir a los santos. Los exhorto a
1CO 16:16 que también ustedes se pongan a su disposición, y a la de todos los que cooperan y trabajan.
1CO 16:17 Me regocijo por la llegada de Estéfanas, Fortunato y Acaico, quienes suplieron la carencia de ustedes,
1CO 16:18 porque refrescaron mi espíritu y el de ustedes. Por tanto reconózcanlos.
1CO 16:19 Las iglesias de Asia los saludan. Aquila y Prisca, con la iglesia que está en su casa, los saludan en [el] Señor.
1CO 16:20 Todos los hermanos los saludan. Salúdense los unos a los otros con un beso santo.
1CO 16:21 Yo, Pablo, los saludo.
1CO 16:22 ¡Si alguno no ama al Señor, sea una maldición! ¡Ven, Señor!
1CO 16:23 La gracia del Señor Jesús sea con ustedes.
1CO 16:24 Mi amor en Cristo Jesús sea con todos ustedes.
2CO 1:1 Pablo, un apóstol de Cristo Jesús por [la] voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya.
2CO 1:2 Gracia a ustedes y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2CO 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
2CO 1:4 Quien nos consuela en toda nuestra aflicción, para que nosotros consolemos a los que están en cualquier aflicción, por medio de la consolación con la cual nosotros mismos somos consolados por Dios.
2CO 1:5 Porque así como los sufrimientos de Cristo abundan en nosotros, así también nuestra consolación abunda por medio de Cristo.
2CO 1:6 Pero si somos afligidos es para la consolación y salvación de ustedes. Si somos consolados, es para su consolación. En medio de los mismos sufrimientos que soportamos, la consolación se manifiesta en paciencia.
2CO 1:7 Nuestra esperanza con respecto a ustedes es firme. Porque sabemos que así como ustedes participan de nuestros sufrimientos, así también [participan] de la consolación.
2CO 1:8 Porque, hermanos, queremos que ustedes sepan con respecto a la aflicción que tuvimos en Asia. Fuimos abrumados en exceso más allá de nuestra fuerza, hasta el punto de perder la esperanza de vivir.
2CO 1:9 Pero estuvimos sentenciados a muerte, para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, Quien resucita a los muertos,
2CO 1:10 Quien nos libró y nos libra, y esperamos que nos librará de tan grande [peligro de] muerte.
2CO 1:11 Ustedes también cooperan en su conversación con Dios a favor de nosotros, para que muchas personas den gracias por [el] don de gracia que se nos concedió.
2CO 1:12 Porque ésta es nuestra satisfacción: el testimonio de nuestra conciencia es que nos portamos con sencillez y sinceridad de Dios en el mundo y mucho más ante ustedes. No [nos portamos] con sabiduría humana, sino con gracia de Dios.
2CO 1:13 Porque ninguna otra cosa les escribimos sino las que leen o entienden. Espero que ustedes entiendan por completo.
2CO 1:14 Como en parte también ustedes entendieron que su motivo de orgullo somos nosotros, igualmente ustedes serán nuestro motivo de orgullo en el día del Señor Jesús.
2CO 1:15 Con esta confianza me proponía visitarlos primero a ustedes para que recibieran bendición dos veces:
2CO 1:16 visitarlos de paso a Macedonia y regresar a ustedes para que me envíen a Judea.
2CO 1:17 Así que, al proponerme esto, ¿actué con precipitación? ¿O lo planifico según [la] naturaleza humana para que en mí haya al mismo tiempo el sí y el no?
2CO 1:18 Pero [como] Dios es fiel, nuestra palabra para ustedes no es sí y no.
2CO 1:19 Porque cuando Silvano, Timoteo y yo les predicamos con respecto a Jesucristo, el Hijo de Dios, no fue sí y no. En [Jesucristo] fue sí.
2CO 1:20 Porque todas las promesas de Dios en Él son sí. Por tanto también por medio de Él decimos amén a Dios.
2CO 1:21 Dios es Quien nos fortalece juntamente con ustedes en Cristo y Quien nos ungió.
2CO 1:22 También nos selló y nos dio la cuota inicial del Espíritu en nuestros corazones.
2CO 1:23 Pero invoco a Dios como testigo sobre mi vida de que por la inclinación que tengo a perdonarlos a ustedes, aún no fui a Corinto.
2CO 1:24 Porque por fe permanecen firmes. No dominamos la fe de ustedes, sino trabajamos con ustedes para su gozo.
2CO 2:1 Así que decidí no visitarlos otra vez para no causarles tristeza.
2CO 2:2 Porque si yo los entristezco, ¿quién me alegra, sino aquel a quien yo entristecí?
2CO 2:3 Les escribí esto para que al llegar no sea entristecido por los que debían alegrarme. Confío que mi gozo es el de todos ustedes.
2CO 2:4 Les escribí con muchas lágrimas por la gran aflicción y angustia, no para entristecerlos, sino para que supieran cuán gran amor les tengo.
2CO 2:5 Si causó tristeza a alguno, no fue solo a mí, sino hasta cierto punto, para no exagerar, a todos ustedes.
2CO 2:6 Este castigo de la mayoría para él fue suficiente.
2CO 2:7 Por tanto, al contrario, más bien les corresponde a ustedes perdonarlo y consolarlo, para que él no sea abrumado por la excesiva tristeza.
2CO 2:8 Así que les ruego confirmar [el] amor hacia él.
2CO 2:9 Por esto les escribí, a fin de ponerlos a prueba para saber si son obedientes en todas las cosas.
2CO 2:10 A quien perdonen algo, yo también. Porque lo que perdoné, si algo perdoné, [lo hice] por ustedes en presencia de Cristo
2CO 2:11 para que Satanás no se aproveche, porque no ignoramos sus maquinaciones.
2CO 2:12 Cuando fui a Troas para [predicar] las Buenas Noticias de Cristo, aunque el Señor me abrió una puerta,
2CO 2:13 no tuve reposo en mi espíritu por no hallar a mi hermano Tito. Así que me despedí de ellos y salí para Macedonia.
2CO 2:14 Pero gracias a Dios, Quien siempre nos lleva en un desfile triunfal en Cristo, y por medio de nosotros manifiesta la fragancia de su conocimiento en todo lugar.
2CO 2:15 Porque somos fragancia de Cristo para Dios entre los que son salvos y entre los que se pierden:
2CO 2:16 a estos ciertamente, [somos] olor de muerte para muerte, y a aquéllos, olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién está capacitado?
2CO 2:17 Porque no somos como muchos que negocian la Palabra de Dios. Hablamos con sinceridad en Cristo, como sus enviados delante de Dios.
2CO 3:1 ¿Otra vez comenzamos a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O necesitamos, como algunos, cartas de recomendación para ustedes, o de ustedes?
2CO 3:2 Nuestra carta son ustedes, la cual fue escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres.
2CO 3:3 Porque es manifiesto que [ustedes] son una carta de Cristo encomendada a nosotros, no escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos.
2CO 3:4 Tal confianza tenemos con Dios por medio de Cristo.
2CO 3:5 No [digo] que somos suficientes nosotros mismos para que consideremos que algo [procede] de nosotros. Pero nuestra suficiencia es de Dios.
2CO 3:6 Él también nos hizo ministros del Nuevo Pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque [la] letra mata, pero el Espíritu da vida.
2CO 3:7 Si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras tuvo resplandor, tanto que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de su resplandor, el cual se desvanecería,
2CO 3:8 ¿cómo no será con más resplandor el ministerio del Espíritu?
2CO 3:9 Porque si en el ministerio de la condenación hay resplandor, hay mucho más abundante resplandor en el ministerio de la justicia.
2CO 3:10 Pues lo que fue esplendoroso ya no lo es, a causa del esplendor que lo sobrepasa.
2CO 3:11 Porque si la ley que es abolida fue dada por medio de esplendor, mucho más lo que permanece en esplendor.
2CO 3:12 Así que, por cuanto tenemos tal esperanza, nos atrevemos a hablar con mucha franqueza,
2CO 3:13 no como Moisés, quien colocaba [el] velo sobre su cara para que los hijos de Israel no fijaran los ojos en lo que sería abolido.
2CO 3:14 Pero los pensamientos de [los hijos de Israel] fueron endurecidos, porque hasta el día de hoy, sobre la lectura del Antiguo Pacto permanece el mismo velo no descorrido, que es anulado por Cristo.
2CO 3:15 Hasta hoy, cuando Moisés es leído, [el] velo es puesto sobre el corazón de ellos.
2CO 3:16 Sin embargo, cuando vuelva al Señor, el velo será quitado.
2CO 3:17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad.
2CO 3:18 Pero todos nosotros, quienes contemplamos la gloria del Señor con cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de resplandor en resplandor en la misma imagen por [el] Espíritu del Señor.
2CO 4:1 Por esto, como nosotros tenemos este ministerio según la misericordia que nos fue mostrada, no desmayamos.
2CO 4:2 Nos apartamos de lo oculto y vergonzoso. No andamos con astucia ni adulteramos la Palabra de Dios. Manifestamos la verdad y nos encomendamos a toda conciencia humana para la manifestación de la verdad delante de Dios.
2CO 4:3 Si nuestras Buenas Noticias están aún encubiertas, entre los que se pierden están encubiertas.
2CO 4:4 El dios de este mundo cegó las mentes de los incrédulos para que no vean la iluminación de las Buenas Noticias de la gloria de Cristo, Quien es [la ]Imagen de Dios.
2CO 4:5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros mismos como esclavos de ustedes por causa de Jesús.
2CO 4:6 Porque Dios, Quien ordenó que la Luz resplandezca de la oscuridad, resplandeció en nuestros corazones para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo.
2CO 4:7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria cualidad del poder sea de Dios y no de nosotros,
2CO 4:8 quienes estamos oprimidos en todo, pero no angustiados; inciertos, pero no desesperados;
2CO 4:9 perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.
2CO 4:10 Siempre llevamos por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
2CO 4:11 Porque nosotros, los que vivimos, somos entregados constantemente a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal.
2CO 4:12 De modo que la muerte actúa en nosotros, pero la vida en ustedes.
2CO 4:13 Pero tenemos el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: Creí, por tanto hablé. También nosotros creemos, por tanto hablamos.
2CO 4:14 Sabemos que el que resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará y nos presentará con ustedes por medio de Jesús.
2CO 4:15 Porque todas las cosas son por amor a ustedes, para que al abundar la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sea más que suficiente para la gloria de Dios.
2CO 4:16 Por tanto, no desfallecemos. Más bien, aunque nuestro aspecto exterior es desgastado, sin embargo, el interior es renovado de día en día.
2CO 4:17 Porque esta leve aflicción momentánea se nos reproduce en un peso eterno de resplandor de extraordinaria calidad,
2CO 4:18 al nosotros no mirar las cosas que se ven, sino las que no se ven. Porque las que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
2CO 5:1 Sabemos que si se deshace nuestra casa terrenal, este tabernáculo, tenemos un edificio de Dios, una casa eterna en el cielo no hecha por manos.
2CO 5:2 Por esto también gemimos [en esta casa terrenal]. Anhelamos revestirnos de nuestra morada celestial,
2CO 5:3 pues cubiertos así, seremos hallados vestidos y no desnudos.
2CO 5:4 Porque los que aún estamos en el tabernáculo gemimos angustiados, pues no queremos ser desnudados, sino revestidos para que lo mortal sea absorbido por la vida.
2CO 5:5 El que nos preparó para esto mismo es Dios, Quien nos dio la garantía del Espíritu.
2CO 5:6 Así que estamos siempre confiados. Y sabemos que mientras estemos en el cuerpo, estaremos ausentes del Señor,
2CO 5:7 porque vivimos por fe, no por vista.
2CO 5:8 Entonces estamos confiados. Consideramos bueno estar ausentes del cuerpo y en casa con el Señor.
2CO 5:9 Por tanto procuramos también, ausentes o presentes, ser agradables a Él.
2CO 5:10 Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hizo mientras estuvo en el cuerpo, sea bueno o malo.
2CO 5:11 Entonces como conocimos el temor al Señor, persuadimos a los hombres. Pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y confiamos que también seamos manifiestos a las conciencias de ustedes.
2CO 5:12 No nos recomendamos otra vez a ustedes, sino les damos oportunidad de enaltecerse por nosotros, para que tengan qué responder a los que se enaltecen en apariencia y no de corazón.
2CO 5:13 Porque si estamos fuera de nosotros es para Dios. Si estamos en nuestro juicio es para ustedes.
2CO 5:14 Porque el amor de Cristo nos obliga al pensar esto: que si Uno murió por todos, entonces todos murieron.
2CO 5:15 Por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para ellos mismos, sino para Aquel que murió y fue resucitado por ellos.
2CO 5:16 Por tanto desde ahora nosotros a nadie conocemos según [la] naturaleza humana. Conocimos a Cristo según la naturaleza humana, sin embargo, ya no [lo] conocemos [así].
2CO 5:17 De modo que si alguno es nueva creación en Cristo, las cosas viejas pasaron y todas son nuevas.
2CO 5:18 Todo esto procede de Dios, Quien nos reconcilió con Él mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.
2CO 5:19 Es decir, que en Cristo, Dios reconciliaba al mundo con Él mismo sin tomar en cuenta las transgresiones de ellos, y puso la Palabra de la reconciliación en nosotros.
2CO 5:20 Por tanto somos embajadores que representamos a Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros. Rogamos en Nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios!
2CO 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en Él.
2CO 6:1 Entonces nosotros, como colaboradores, también los exhortamos a ustedes a no recibir la gracia de Dios en vano.
2CO 6:2 Porque [la Escritura ]dice: En tiempo aceptable te escuché, y en día de salvación te socorrí. ¡Aquí está ahora [el] tiempo aceptable! ¡Aquí está ahora [el] día de salvación!
2CO 6:3 A nadie damos alguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea desacreditado.
2CO 6:4 Más bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios con mucha paciencia en aflicciones, en necesidades, en angustias,
2CO 6:5 en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos fatigosos, en desvelos, en ayunos,
2CO 6:6 en pureza, en conocimiento, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor genuino,
2CO 6:7 en palabra de verdad, en poder de Dios mediante armas de la justicia a la derecha y a la izquierda;
2CO 6:8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;
2CO 6:9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero hasta aquí vivimos; como castigados, pero no muertos;
2CO 6:10 como entristecidos, pero siempre gozamos; como pobres, pero enriquecemos a muchos; como si nada tuviéramos, pero poseemos todas las cosas.
2CO 6:11 Hablamos abiertamente con ustedes, oh corintios. Nuestro corazón fue ensanchado.
2CO 6:12 [Ustedes] no son restringidos en nosotros, pero son restringidos en sus corazones.
2CO 6:13 Para que correspondan del mismo modo, amplíen también [su corazón]. Les hablo como a hijos.
2CO 6:14 No se unan en yugo desigual con incrédulos, porque ¿qué compañerismo hay entre [la ]justicia y [la ]iniquidad? ¿Qué comunión hay entre [la ]luz y [la ]oscuridad?
2CO 6:15 ¿Qué acuerdo hay entre Cristo y Belial? ¿O qué parte [tiene] un creyente con un incrédulo?
2CO 6:16 ¿Qué acuerdo hay entre el santuario de Dios y [los] ídolos? Porque nosotros somos santuario del Dios que vive. Como Dios dijo: Moraré en ellos. Andaré entre ellos. Seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
2CO 6:17 Por tanto salgan de en medio de ellos y sepárense, dice el Señor. No toquen lo impuro. Yo los tomaré.
2CO 6:18 Y seré para ustedes Padre, y ustedes serán para Mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
2CO 7:1 Por tanto, amados, puesto que tenemos estas promesas, purifiquémonos de toda contaminación del cuerpo y del espíritu, y perfeccionemos [la] santidad en [el] temor a Dios.
2CO 7:2 Admítannos. A nadie hicimos mal, a nadie corrompimos, a nadie engañamos.
2CO 7:3 No [lo] digo para condenación, porque ya dije que están en nuestros corazones para morir y vivir juntos.
2CO 7:4 Yo tengo mucha franqueza con ustedes. Me enaltezco mucho por esto. Me llené de consolación. Sobreabundo de gozo en todas nuestras aflicciones.
2CO 7:5 Porque en verdad cuando fuimos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo algún reposo, sino fuimos afligidos en todo: de afuera, conflictos, de adentro, temores.
2CO 7:6 Pero Dios, Quien consuela a los humildes, nos consoló con la presencia de Tito,
2CO 7:7 no solo con su presencia, sino también con la consolación que [él] recibió de ustedes. Pues nos informó del anhelo de ustedes, de su llanto y preocupación por mí. Fui consolado hasta el punto de regocijarme aun más.
2CO 7:8 Pues ciertamente los entristecí con la epístola, pero no me pesa, aunque entonces me lamenté. Veo que aunque aquella epístola los entristeció por algún tiempo,
2CO 7:9 ahora gozo, no porque fueron entristecidos, sino porque fueron entristecidos para cambio de mente. Fueron entristecidos según Dios para que en nada fueran entristecidos por causa de nosotros.
2CO 7:10 La tristeza según Dios se activa en cambio de mente para salvación sin remordimiento, pero la tristeza del mundo se manifiesta en muerte.
2CO 7:11 Consideren que por ser entristecidos según Dios, ¡cuánta diligencia se manifestó en ustedes! También defensa, indignación, temor, ardiente afecto, celo y vindicación. Se demostraron a ustedes mismos que son inocentes en todo.
2CO 7:12 Así que, aunque les escribí, no ocurrió por causa del que cometió el agravio, ni por el agraviado, sino para que la devoción de nosotros por ustedes delante de Dios se manifestara.
2CO 7:13 Por esto fuimos consolados. Pero fuimos regocijados mucho más por el gozo de Tito, porque su espíritu fue tranquilizado por todos ustedes.
2CO 7:14 Porque si en algo me enaltecí con respecto a ustedes, no fui avergonzado. Más bien, como todas las cosas que hablamos en cuanto a ustedes son verdad, así también nuestra buena apreciación ante Tito fue verdad.
2CO 7:15 Su afecto entrañable hacia ustedes es aun más abundante cuando [él] se acuerda de la obediencia de todos ustedes, cómo lo recibieron con temor y temblor.
2CO 7:16 Me regocijo porque en todo tengo confianza en ustedes.
2CO 8:1 Hermanos, les informamos sobre la gracia de Dios que fue dada a las iglesias de Macedonia,
2CO 8:2 que en medio de gran prueba de aflicción, la abundancia de su gozo y según su extrema pobreza, abundaron en la riqueza de su generosidad.
2CO 8:3 Porque doy testimonio de que espontáneamente según su capacidad, y aun por encima de ella,
2CO 8:4 nos rogaron mucho [que les concediéramos] el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos.
2CO 8:5 No como esperábamos, sino primeramente ellos mismos se dieron al Señor y a nosotros, por [la] voluntad de Dios,
2CO 8:6 a fin de que rogáramos nosotros a Tito para que, así como se inició, también completara para ustedes este privilegio.
2CO 8:7 Por tanto, como en todo abundan: en fe, en palabra, en conocimiento, en toda diligencia y en el amor de nosotros para ustedes, abunden también en este privilegio.
2CO 8:8 No [lo] digo como un mandamiento, sino también para someter a prueba por medio de la diligencia de otros, la autenticidad del amor de ustedes.
2CO 8:9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, Quien era rico y empobreció por amor a ustedes para que ustedes, por medio de su pobreza, fueran ricos.
2CO 8:10 En esto doy [mi] consejo, porque les conviene a ustedes que comenzaron desde el año pasado, no solo a hacer [esto], sino también a desearlo.
2CO 8:11 Ahora, pues, lleven el hecho a su término, para que como estuvieron dispuestos a querer, así también estén dispuestos a cumplir según lo que tengan.
2CO 8:12 Porque si primero la voluntad está dispuesta, será aceptada según lo que uno tenga, no según lo que no tenga.
2CO 8:13 Porque no digo esto para bienestar de otros y aflicción de ustedes, sino para igualdad,
2CO 8:14 [para que] en este tiempo la abundancia de ustedes supla la escasez de ellos, a fin de que también la abundancia de ellos regrese hacia la escasez de ustedes, para que haya igualdad.
2CO 8:15 Como está escrito: El que [recogió] mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.
2CO 8:16 Pero gracias a Dios Quien puso la misma solicitud por ustedes en el corazón de Tito,
2CO 8:17 pues no solo aceptó el ruego, sino, al ser más diligente, espontáneamente fue a ustedes.
2CO 8:18 Enviamos juntamente con [Tito] al hermano cuya aprobación en las Buenas Noticias está en todas las iglesias.
2CO 8:19 No solo [esto], sino también fue designado por las iglesias como nuestro compañero de viaje con esta ministración que es suministrada por nosotros para gloria del Señor y [para mostrar ]nuestra disposición.
2CO 8:20 Nos propusimos esto, no sea que alguien nos critique por esta abundancia suministrada por nosotros.
2CO 8:21 Porque tenemos en consideración cosas buenas, no solo delante del Señor, sino también delante de [los] hombres.
2CO 8:22 Enviamos con ellos a nuestro hermano a quien muchas veces probamos en muchas cosas [que] es diligente, pero ahora mucho más diligente porque tenemos mucha confianza en ustedes.
2CO 8:23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador entre ustedes. En cuanto a nuestros hermanos, son enviados de iglesias, gloria de Cristo.
2CO 8:24 Muestren la prueba de nuestro amor y de nuestro enaltecimiento con respecto a ustedes ante las iglesias por medio de ellos.
2CO 9:1 Con respecto a la suministración para los santos, no me es necesario escribirles,
2CO 9:2 pues conocí su disposición, por la cual me enaltezco de ustedes ante los macedonios. Acaya se preparó hace un año. El ardor de ustedes estimuló a la mayoría.
2CO 9:3 Sin embargo, envié a los hermanos para que nuestra exaltación con respecto a ustedes no sea vana en este caso, a fin de que, como decía, se preparen,
2CO 9:4 no sea que si van conmigo unos macedonios y los ven desprevenidos en este proyecto, nosotros seamos avergonzados, por no decir ustedes.
2CO 9:5 Por tanto creí necesario exhortar a los hermanos para que fueran ante ustedes a preparar con anticipación su ofrenda prometida, y que ésta fuera preparada como una bendición y no como una exigencia.
2CO 9:6 Pero esto [digo]: El que siembra escasamente, también cosechará escasamente. El que siembra en bendiciones, también cosechará en bendiciones.
2CO 9:7 Cada uno [dé] según se propuso en su corazón, no con tristeza o por obligación, porque Dios ama al dador alegre.
2CO 9:8 Poderoso es Dios para hacer que abunde en ustedes toda gracia, a fin de que al tener siempre toda suficiencia en todo, abunden para toda buena obra.
2CO 9:9 Como está escrito: Distribuyó, dio a los pobres. Su justicia permanece para siempre.
2CO 9:10 El que provee semilla al que siembra, también proveerá pan para comida, multiplicará la semilla de ustedes y hará crecer los frutos de la justicia de ustedes.
2CO 9:11 Somos enriquecidos en todo para toda generosidad, la cual produce acción de gracias a Dios por medio de nosotros.
2CO 9:12 Porque el ministerio de este acto de culto religioso, no solo suple las necesidades de los santos, sino también sobreabunda en acciones de gracias a Dios.
2CO 9:13 Al recibir esta ayuda, ellos glorificarán a Dios por la obediencia que profesan ustedes a las Buenas Noticias de Cristo, y por la liberalidad de ustedes en la contribución para ellos y para todos.
2CO 9:14 La conversación de ellos con Dios a favor de ustedes demuestra que [los] añoran a causa de la gracia de Dios que sobreabunda en ustedes.
2CO 9:15 ¡Gracias a Dios por su Regalo indecible!
2CO 10:1 Yo, Pablo, les ruego por la mansedumbre y gentileza de Cristo, yo, que cuando estoy presente ciertamente soy humilde entre ustedes, pero ausente soy atrevido.
2CO 10:2 Ruego, pues, que al estar presente, no tenga que actuar con el atrevimiento con el cual estoy dispuesto a proceder contra algunos que consideran que vivimos según [la ]naturaleza humana.
2CO 10:3 Porque aunque vivimos en el cuerpo, no militamos según [la ]naturaleza humana.
2CO 10:4 Porque las armas de nuestra milicia no son humanas, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas que derriban argumentos
2CO 10:5 y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
2CO 10:6 y que está preparado para castigar toda desobediencia cuando la obediencia de ustedes sea completa.
2CO 10:7 [Ustedes] miran las cosas según [la] apariencia. Si alguno cree que es de Cristo, razone que así como él es de Cristo, así también nosotros.
2CO 10:8 Si me exalto excesivamente con respecto a nuestra autoridad, la cual el Señor [nos] dio para edificación y no para destrucción de ustedes, no me avergonzaré,
2CO 10:9 para que no parezca que los atemorizo por medio de las epístolas.
2CO 10:10 Porque ciertamente dicen: Las epístolas son pesadas y fuertes, pero la presencia corporal es débil, y la palabra, despreciable.
2CO 10:11 Esa persona tenga en cuenta que como son las palabras en [las ]epístolas cuando estamos ausentes, así seremos también en hecho cuando estemos presentes.
2CO 10:12 No presumimos de clasificarnos o compararnos nosotros mismos con algunos de los que presumen de sí mismos, porque ellos, al medirse a sí mismos y compararse con ellos mismos, no se entienden.
2CO 10:13 Pero nosotros no nos exaltaremos desmedidamente, sino según la medida que Dios nos asignó para llegar hasta ustedes.
2CO 10:14 Porque no nos extralimitamos como si no hubiéramos llegado hasta ustedes, pues fuimos con las Buenas Noticias de Cristo primero hasta ustedes.
2CO 10:15 No nos exaltamos más allá de nuestra medida en [las] labores de otros, pero tenemos [la] esperanza de que, al aumentar su fe, nosotros seamos engrandecidos entre ustedes para abundancia, según nuestra esfera de acción,
2CO 10:16 para anunciar las Buenas Noticias en los lugares que están más allá de ustedes, para no enaltecernos en la esfera de acción preparada por otro.
2CO 10:17 Pero el que se enaltece, enaltézcase en el Señor.
2CO 10:18 Pues no es recomendado aquel mismo que se aprueba, sino aquel a quien recomienda el Señor.
2CO 11:1 ¡Ojalá soporten un poco de insensatez! Pero también les ruego que me soporten,
2CO 11:2 pues estoy celoso de ustedes con celo de Dios, porque los desposé con un solo Esposo para presentarlos como una virgen pura a Cristo.
2CO 11:3 Pero temo que, de algún modo, como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así sus pensamientos sean desviados de la sincera devoción a Cristo.
2CO 11:4 Porque, ciertamente toleran bien si alguno aparece y proclama a otro Jesús, al cual no predicamos, o reciben otro espíritu, el cual no recibieron, u otro evangelio, al cual ustedes no adhirieron.
2CO 11:5 Considero que en nada soy menos que los más prominentes apóstoles.
2CO 11:6 Si soy torpe en la palabra, sin embargo, no [lo soy ]en el conocimiento. Nos manifestamos en todas las cosas a ustedes.
2CO 11:7 ¿O cometí un pecado al humillarme a mí mismo para que ustedes fueran enaltecidos? Porque sin costo les prediqué las Buenas Noticias de Dios.
2CO 11:8 Despojé a otras iglesias al recibir un salario para [el] servicio a ustedes.
2CO 11:9 Cuando estuve necesitado al estar presente con ustedes, para nadie fui una carga, porque los hermanos que fueron de Macedonia suplieron mi necesidad. En todo me cuidé y me cuidaré de ser una carga para ustedes.
2CO 11:10 Es una verdad de Cristo en mí, que no me será silenciada esta gran satisfacción en las regiones de Acaya.
2CO 11:11 ¿Por qué? ¿Porque no los amo? Dios sabe.
2CO 11:12 Pero seguiré haciendo lo que hago, para no dar ocasión a los que desean un pretexto a fin de ser considerados como nosotros en aquello de lo cual se enaltecen.
2CO 11:13 Porque éstos son de esa clase, falsos apóstoles, obreros deshonestos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
2CO 11:14 No es una maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
2CO 11:15 Así que no es gran cosa si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será según sus obras.
2CO 11:16 Otra vez digo: Nadie suponga que soy un insensato. Pero si no, por lo menos, sopórtenme como a un insensato, para que yo también me enaltezca un poco.
2CO 11:17 No hablo esto según [el] Señor, sino como en insensatez, con esta confianza del enaltecimiento.
2CO 11:18 Puesto que muchos se enaltecen según la naturaleza humana, yo también me enalteceré.
2CO 11:19 Porque [ustedes] que son sensatos con mucho gusto toleran a los insensatos.
2CO 11:20 Pues soportan si alguno los esclaviza, los explota, los arrebata, es presumido o [les] golpea la cara.
2CO 11:21 Digo con referencia a deshonor, como si nosotros hubiéramos sido débiles, pero en lo que otro tenga el coraje, yo también. Hablo con insensatez.
2CO 11:22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendencia de Abraham? Yo también.
2CO 11:23 ¿Son ministros de Cristo? Hablo como si estuviera fuera de mí. Yo más: en trabajos, mucho más abundantes; en cárceles, mucho más; en azotes, hasta un número mucho más grande; en peligros de muerte, muchas veces.
2CO 11:24 Cinco veces recibí 40 [azotes] menos uno por los judíos.
2CO 11:25 Tres veces fui azotado con vara, una vez apedreado, tres veces sufrí naufragio, una noche y un día estuve náufrago en alta mar,
2CO 11:26 en viajes frecuentemente, en peligros de ríos, de ladrones, en peligros de [mi] raza, en peligros de [los] gentiles, en [la ]ciudad, en el desierto, en el mar, entre falsos hermanos,
2CO 11:27 en trabajo y fatiga, en desvelos muchas veces, en hambre y sed, frecuentemente sin alimentos, con frío y desnudez.
2CO 11:28 Aparte de las presiones externas, la presión sobre mí cada día: el cuidado de todas las iglesias.
2CO 11:29 ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se hace tropezar, y yo no me indigno?
2CO 11:30 Si es necesario enaltecerme, me enalteceré en mi debilidad.
2CO 11:31 El Dios y Padre de Jesucristo, Quien es bendito por los siglos, sabe que no miento.
2CO 11:32 En Damasco, el representante del rey Aretas vigilaba la ciudad de los damascenos para arrestarme,
2CO 11:33 y fui descolgado en una canasta por una ventana del muro, y escapé de sus manos.
2CO 12:1 Exaltarse es necesario, aunque no es provechoso. Recurriré a [las] visiones y revelaciones del Señor.
2CO 12:2 Conozco a un hombre en Cristo quien fue arrebatado hasta [el] tercer cielo hace 14 años, si en [el ]cuerpo, no sé; si fuera del cuerpo, no sé, Dios sabe.
2CO 12:3 Y conozco a este hombre, si en [el ]cuerpo o fuera del cuerpo, no sé, Dios sabe,
2CO 12:4 quien fue arrebatado al paraíso, y escuchó palabras indecibles, que no es permitido que las hable un ser humano.
2CO 12:5 De ése me exaltaré, pero de mí mismo no me exaltaré, sino en las debilidades.
2CO 12:6 Porque, si quisiera exaltarme no sería insensato, pues diré verdad. Pero desisto, para que nadie suponga de mí más de lo que ve u oye de mí,
2CO 12:7 y de la extraordinaria índole de las revelaciones. Por tanto, para que no me enaltezca, me fue dado un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás que me golpea la cara, a fin de que no me enaltezca.
2CO 12:8 Por esto, tres veces imploré al Señor que lo alejara de mí.
2CO 12:9 Y me dijo: Te basta mi gracia, porque el poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, con muchísimo gusto me enalteceré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.
2CO 12:10 Así que [me] gozo en debilidades, en insultos, en calamidades, en persecuciones y angustias por causa de Cristo. Porque cuando soy débil, soy fuerte.
2CO 12:11 Me volví un insensato. Ustedes me forzaron, porque yo debía ser recomendado por ustedes, pues en nada fui menos que los apóstoles más prominentes, aunque soy nada.
2CO 12:12 Ciertamente las señales de un apóstol se mostraron entre ustedes con toda paciencia, señales, y también prodigios y milagros.
2CO 12:13 Porque ¿en qué fueron menos que las demás iglesias, sino en que yo mismo no les fui una carga? ¡Perdónenme este agravio!
2CO 12:14 Ahora tengo todo listo para visitarlos por tercera vez, y no seré una carga. Porque no busco las cosas de ustedes, sino a ustedes. Pues no están obligados a atesorar los hijos para los progenitores, sino los progenitores para los hijos.
2CO 12:15 Pero yo con muchísimo gusto gastaré libremente y seré desgastado por sus almas, aunque al amarlos hasta un grado mucho mayor, sea amado menos.
2CO 12:16 Pero sea así: Yo no fui una carga para ustedes, pero por ser astuto, los atrapé con engaño.
2CO 12:17 ¿Los engañé por medio de alguno de los que envié a ustedes?
2CO 12:18 Rogué a Tito [que fuera], y envié al hermano con él. ¿Los engañó Tito? ¿No procedimos con el mismo espíritu? ¿No [anduvimos] en las mismas pisadas?
2CO 12:19 Hace tiempo ustedes piensan que nos defendemos delante de ustedes. Amados, hablamos ante Dios en Cristo, y [hacemos] todas las cosas a favor de su edificación.
2CO 12:20 Porque temo que de alguna manera, después de ir a ustedes, no los halle como quiero, y yo sea hallado por ustedes como no quieren. No sea que de algún modo haya contienda, envidia, iras, rivalidades, difamaciones, maledicencias, arrogancias, desórdenes;
2CO 12:21 que después que yo llegue otra vez, mi Dios me humille delante de ustedes, y llore por muchos de los que pecaron, y que no sintieron remordimiento por la impureza, inmoralidad sexual y lascivia que practicaron.
2CO 13:1 Esta es la tercera vez que los visito. Será decidido todo asunto por boca de dos y tres testigos.
2CO 13:2 Dije y ahora digo con anticipación por segunda vez, como si estuviera presente, aunque ahora estoy ausente, a los que pecaron y a todos los demás: Si los visito otra vez, no me refrenaré,
2CO 13:3 puesto que buscan una prueba de que Cristo habla conmigo, Quien no es débil hacia ustedes, sino poderoso en ustedes.
2CO 13:4 Porque también fue crucificado en debilidad, pero vive por [el ]poder de Dios. Porque nosotros también somos débiles en Él, pero viviremos con Él por [el] poder de Dios hacia nosotros.
2CO 13:5 Examínense ustedes mismos si están en la fe. Pruébense ustedes mismos. ¿O no reconocen ustedes mismos, que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que estén descalificados!
2CO 13:6 Pero confío que reconozcan que nosotros no estamos descalificados.
2CO 13:7 Nos presentamos a Dios para que ustedes no hagan algo malo, no para que nosotros seamos aprobados, sino para que ustedes hagan lo bueno, aunque nosotros seamos como descalificados.
2CO 13:8 Porque nada nos atrevemos contra la verdad, sino a favor de la verdad.
2CO 13:9 Pues nos gozamos cuando seamos débiles y ustedes sean fuertes. Aun pedimos esto [a Dios]: la perfección de ustedes.
2CO 13:10 Por tanto escribo estas cosas al estar ausente, para no actuar severamente cuando me presente, según la autoridad que [el] Señor me dio para edificación y no para destrucción.
2CO 13:11 Por lo demás, hermanos, tengan gozo, restáurense, exhórtense, tengan un mismo sentir, vivan en paz. El Dios de amor y de paz estará con ustedes.
2CO 13:12 Salúdense unos a otros con un beso santo. Los saludan todos los santos.
2CO 13:13 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Santo Espíritu sean con todos ustedes.
GAL 1:1 Pablo, un apóstol no por hombres ni por medio de hombre, sino por medio de Jesucristo y de Dios Padre, Quien lo resucitó de entre [los] muertos,
GAL 1:2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia.
GAL 1:3 Gracia a ustedes, y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo,
GAL 1:4 Quien se dio por nuestros pecados para librarnos de la presente era perversa, según la voluntad de nuestro Dios y Padre,
GAL 1:5 a Quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
GAL 1:6 Estoy asombrado de que tan pronto se apartaron del que los llamó por gracia de Cristo hacia un evangelio diferente.
GAL 1:7 No digo que hay otro, sino hay algunos que los perturban y que quieren pervertir las Buenas Noticias de Cristo.
GAL 1:8 Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, se presenta con un evangelio contrario al que les proclamamos, sea una maldición.
GAL 1:9 Como dije, también digo ahora otra vez: Si alguno les proclama otro evangelio contrario al que recibieron, sea una maldición.
GAL 1:10 Porque, ¿trato ahora de convencer a seres humanos, o a Dios? ¿O busco agradar a seres humanos? Si aún complazco a seres humanos, no me sometería como esclavo de Cristo.
GAL 1:11 Les informo, hermanos, que las Buenas Noticias proclamadas por mí no son según un ser humano,
GAL 1:12 pues yo no las recibí ni fui enseñado por un ser humano, sino por una revelación de Jesucristo.
GAL 1:13 Porque [ustedes] oyeron que según mi conducta anterior en el judaísmo, perseguía excesivamente a la iglesia de Dios y la destrozaba,
GAL 1:14 y en el judaísmo iba adelante de muchos de los contemporáneos en mi nación, pues era mucho más celoso de las tradiciones de mis antepasados.
GAL 1:15 Pero cuando agradó [a Dios] (Quien me apartó desde [el] vientre de mi madre y [me] llamó por su gracia),
GAL 1:16 revelar a su Hijo en mí para que lo proclame entre los gentiles, no consulté inmediatamente a seres humanos,
GAL 1:17 ni fui a Jerusalén, a los que eran apóstoles antes de mí, sino fui a Arabia, y regresé a Damasco.
GAL 1:18 Luego, después de tres años, subí a Jerusalén a visitar a Cefas, y permanecí con él 15 días.
GAL 1:19 No vi a otro de los apóstoles sino a Jacobo, el hermano del Señor.
GAL 1:20 Observen que no miento delante de Dios en lo que les escribo.
GAL 1:21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,
GAL 1:22 y era desconocido personalmente por las iglesias cristianas de Judea.
GAL 1:23 Solo oían: El que en un tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo destruía.
GAL 1:24 Glorificaban a Dios por mí.
GAL 2:1 Después de 14 años subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, y también llevé a Tito.
GAL 2:2 Subí según una revelación. Para no correr ni haber corrido en vano, expuse en privado a los de cierta reputación las Buenas Noticias que predico entre los gentiles.
GAL 2:3 Ni aun Tito, el griego que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse
GAL 2:4 por motivo de los falsos hermanos que entraron solapadamente para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de esclavizarnos.
GAL 2:5 Ni por un momento cedimos a someternos a ellos, para que la verdad de las Buenas Noticias permaneciera con ustedes.
GAL 2:6 Los de reputación que parecían ser algo, nada me impartieron. Lo que eran no me interesa, Dios no hace acepción de personas.
GAL 2:7 Por otra parte, al considerar que las Buenas Noticias para los no circuncidados me fueron confiadas, como a Pedro, las Buenas Noticias para los circuncidados
GAL 2:8 (porque el que actuó en Pedro para el apostolado a los judíos también actuó en mí para los gentiles),
GAL 2:9 y después de reconocer la gracia que me fue dada, Jacobo, Cefas y Juan, los que parecían ser columnas, nos dieron las manos derechas de comunión a mí y a Bernabé, para que nosotros fuéramos a los gentiles, y ellos a los judíos.
GAL 2:10 Solo nos pidieron que nos acordemos de los pobres. Yo también anhelaba hacer esto.
GAL 2:11 Pero cuando Cefas fue a Antioquía, le resistí cara a cara porque era digno de reprensión.
GAL 2:12 Porque antes de llegar algunos de parte de Jacobo, [Cefas] comía con los gentiles. Pero cuando llegaron, al atemorizarse de los judíos, se retraía y se apartaba.
GAL 2:13 Los demás judíos se unieron a él en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos.
GAL 2:14 Pero cuando noté que no actuaban rectamente en cuanto a la verdad de las Buenas Noticias, dije a Cefas delante de todos: Si tú, que eres judío, vives como gentil y no como judío, ¿cómo obligas a los gentiles a vivir según las costumbres judías?
GAL 2:15 Nosotros, judíos por naturaleza, y no pecadores de entre [los] gentiles,
GAL 2:16 después de saber que un hombre no es declarado justo por [las ]obras de [la] Ley, sino por [la ]fe en Jesucristo, también creímos en Jesucristo, para que fuéramos declarados justos por [la ]fe en Cristo, y no por [las ]obras de [la ]Ley. Porque por [las ]obras de [la ]Ley ningún humano será declarado justo.
GAL 2:17 Si al buscar ser declarados justos en Cristo, también nosotros mismos fuimos hallados pecadores, ¿es entonces Cristo un ministro de pecado? ¡Claro que no!
GAL 2:18 Porque si edifico otra vez las cosas que destruí, muestro que soy transgresor.
GAL 2:19 Porque yo, por medio de [la] Ley morí a [la] Ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo fui juntamente crucificado,
GAL 2:20 y ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en [el] cuerpo, lo vivo en [la ]fe en el Hijo de Dios, Quien me amó y se entregó por mí.
GAL 2:21 No declaro inválida la gracia de Dios, porque si por [la] Ley [hubiera] justicia, entonces Cristo murió sin propósito.
GAL 3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¡Ante sus ojos fue exhibido Jesucristo crucificado! ¿Quién los hechizó?
GAL 3:2 Solo esto quiero averiguar de ustedes: ¿Recibieron el Espíritu por [las ]obras de [la ]Ley, o por [la ]predicación de [la ]fe?
GAL 3:3 ¿Son tan insensatos que después de comenzar [por el ]Espíritu, ahora son perfeccionados por [el] cuerpo?
GAL 3:4 ¿Tantas cosas padecieron en vano? Si en verdad fue en vano.
GAL 3:5 El que les suministra el Espíritu y efectúa milagros entre ustedes, ¿[lo hace] por [las ]obras de [la ]Ley o por [la ]fe de [la ]predicación?
GAL 3:6 Abraham creyó a Dios, y le fue tomado en cuenta como justicia.
GAL 3:7 Entonces sepan que éstos son [los ]hijos de Abraham: los de [la ]fe.
GAL 3:8 La Escritura, al prever que Dios declara justos a [los ]gentiles por [la ]fe, proclamó con anticipación [las ]Buenas Noticias a Abraham: Todos los pueblos serán benditos en ti.
GAL 3:9 Así que los de [la ]fe son benditos con el creyente Abraham.
GAL 3:10 Los que confían en [las ]obras de [la ]Ley están bajo maldición, pues está escrito: Maldito todo el que no permanece en todas las cosas que fueron escritas en el rollo de la Ley para hacerlas.
GAL 3:11 Es evidente que por [la ]Ley nadie es declarado justo delante de Dios, porque: El justo vivirá por [la ]fe.
GAL 3:12 Pero [la] Ley no es por [la ]fe, sino: El que hizo estas cosas vivirá por ellas.
GAL 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la Ley al convertirse en maldición por nosotros, porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero,
GAL 3:14 a fin de que la bendición de Abraham llegara a los gentiles por medio de Jesucristo, para que por medio de la fe recibiéramos la promesa del Espíritu.
GAL 3:15 Hermanos, hablo como humano: Nadie anula o añade a un pacto que fue ratificado.
GAL 3:16 Pero las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice: Y a sus descendencias, como de muchas, sino como de una: Y a su descendencia, la cual es Cristo.
GAL 3:17 Esto digo: La Ley que vino 430 años después no invalida un Pacto previamente ratificado por Dios, para anular la promesa.
GAL 3:18 Porque si la herencia es por [la ]Ley, ya no es por [la ]promesa. Pero Dios se comprometió por medio de [la] promesa a Abraham.
GAL 3:19 Entonces, ¿para qué [sirve] la Ley? Fue añadida por causa de las transgresiones hasta que viniera la Descendencia a la cual fue hecha la promesa. [La Ley] fue ordenada por medio de [los ]ángeles en mano de un mediador.
GAL 3:20 El mediador no es de una sola [parte], pero Dios es Uno.
GAL 3:21 ¿Entonces la Ley está contra las promesas? ¡Claro que no! Porque si una Ley que puede dar vida fue dada, entonces la justicia sería verdaderamente por la Ley.
GAL 3:22 Pero la Escritura encerró todas las cosas bajo [el ]pecado, para que la promesa de [la ]fe en Jesucristo fuera dada a los que creen.
GAL 3:23 Antes de venir la fe estábamos confinados, destinados bajo [la] Ley para la fe que estaba a punto de ser revelada.
GAL 3:24 Así que la Ley fue nuestro tutor hasta Cristo para que fuéramos declarados justos por [la ]fe.
GAL 3:25 Y como vino la fe, ya no estamos bajo tutor,
GAL 3:26 porque todos [ustedes] son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.
GAL 3:27 Pues todos los que fueron bautizados en Cristo, se vistieron de Cristo.
GAL 3:28 No hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni hembra. Porque todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.
GAL 3:29 Si ustedes son de Cristo, entonces son descendencia de Abraham, herederos según [la ]promesa.
GAL 4:1 Pero digo: mientras el heredero es niño, aunque es señor de todas las cosas, en nada difiere de un esclavo,
GAL 4:2 sino está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre.
GAL 4:3 Así también nosotros, cuando éramos niños, nos esclavizábamos bajo los rudimentos del mundo.
GAL 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo [la] Ley,
GAL 4:5 para que redimiera a los que estaban bajo [la ]Ley, a fin de que recibiéramos la adopción.
GAL 4:6 Por cuanto [ustedes] son hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, Quien clama: ¡Abba! (Padre).
GAL 4:7 Por tanto, ya no eres esclavo sino hijo, y si hijo, también heredero por medio de Dios.
GAL 4:8 Pero entonces, ciertamente, por no conocer a Dios, ustedes servían como esclavos a los que por naturaleza no son dioses.
GAL 4:9 Pero ahora, por cuanto conocen a Dios, y más bien, por cuanto fueron conocidos por Él, ¿cómo vuelven otra vez a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales quieren otra vez servir como esclavos?
GAL 4:10 Se someten escrupulosamente a guardar días, meses, tiempos y años.
GAL 4:11 Temo por ustedes, no sea que, de algún modo, un trabajo duro entre ustedes fue en vano.
GAL 4:12 Les ruego, hermanos, que sean como yo, porque yo también soy como ustedes. No me hicieron agravio.
GAL 4:13 Saben que la primera vez me presenté a predicarles las Buenas Noticias por [causa de ]una enfermedad física.
GAL 4:14 Ustedes no me despreciaron ni me rechazaron por la prueba que había en mi cuerpo. Más bien me recibieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
GAL 4:15 ¿Dónde está su bendición? Porque les doy testimonio de que si hubiera sido posible, se habrían sacado los ojos y me los habrían dado.
GAL 4:16 ¿Me convertí en su enemigo al decirles la verdad?
GAL 4:17 Ellos están profundamente inquietos por ustedes, no para bien, sino quieren separarlos para que ustedes mismos estén profundamente preocupados [por ellos].
GAL 4:18 Bueno es estar siempre profundamente preocupado por lo bueno, y no solo al estar presente yo con ustedes.
GAL 4:19 Hijos míos, por quienes otra vez sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes,
GAL 4:20 deseaba más bien estar presente con ustedes y mudar mi tono, porque me asombro de ustedes.
GAL 4:21 Díganme, los que desean estar bajo [la ]Ley: ¿No ponen atención a la Ley?
GAL 4:22 Porque fue escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y uno de la libre.
GAL 4:23 El de la esclava ciertamente fue engendrado en conformidad con la naturaleza humana, pero el de la libre, por medio de la promesa.
GAL 4:24 Esto es dicho simbólicamente, porque éstas [mujeres] simbolizan dos pactos: una ciertamente de la Montaña Sinaí, la cual concibe para esclavitud.
GAL 4:25 Agar es [la] Montaña Sinaí en Arabia, que corresponde a la Jerusalén de ahora, porque sirve como esclava con sus hijos.
GAL 4:26 Pero la Jerusalén de arriba, la cual es nuestra madre, es libre.
GAL 4:27 Porque está escrito: Regocíjate oh estéril, la que no da a luz. Prorrumpe y clama, la que no sufre dolores de parto. Porque muchos son los hijos de la desamparada, más que los de la que tiene el esposo.
GAL 4:28 Así que ustedes, hermanos, como Isaac, son hijos de [la] promesa.
GAL 4:29 Tal como entonces el que fue engendrado según la naturaleza humana perseguía al que fue engendrado según el Espíritu, así también ahora.
GAL 4:30 Pero ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque de ningún modo heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.
GAL 4:31 Por tanto, hermanos, no somos hijos de [la] esclava, sino de la libre.
GAL 5:1 Para la libertad Cristo nos libertó. Por tanto estén firmes y no sean sometidos otra vez a yugo de esclavitud.
GAL 5:2 Noten que yo, Pablo, les digo que cuando sean circuncidados, de nada los beneficiará Cristo.
GAL 5:3 Otra vez a todo circuncidado le digo que está obligado a practicar toda la Ley.
GAL 5:4 Los que por [la ]Ley son declarados justos, fueron desligados de Cristo. ¡Cayeron de la gracia!
GAL 5:5 Porque nosotros por el Espíritu de [la ]fe aguardamos por fe la esperanza de la justicia.
GAL 5:6 Pues en Cristo Jesús, ni [la] circuncisión vale algo, ni [la] incircuncisión, sino [la] fe que se activa por [el ]amor.
GAL 5:7 Corrían bien. ¿Quién les estorbó para no ser persuadidos por [la] verdad?
GAL 5:8 Esta persuasión no es del que los llama.
GAL 5:9 Un poco de levadura leuda toda la masa.
GAL 5:10 Con respecto a ustedes, me convencí en [el] Señor de que ninguna otra cosa pensarán. Pero el que los perturba llevará la sentencia, cualquiera que sea.
GAL 5:11 Yo, hermanos, si aún predico [la ]circuncisión, ¿por qué soy todavía perseguido? En tal caso, el tropiezo de la cruz fue abolido.
GAL 5:12 ¡Ojalá se mutilaran los que los perturban!
GAL 5:13 Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados. Solo que no usen la libertad como base de abastecimiento para la naturaleza pecaminosa, sino sírvanse los unos a los otros como esclavos por medio del amor.
GAL 5:14 Pues toda [la ]Ley se cumple en una palabra: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
GAL 5:15 Pero si se muerden y se devoran unos a otros, tengan cuidado que no sean consumidos unos por otros.
GAL 5:16 Digo, pues: Vivan en [el ]Espíritu y no satisfagan [los ]deseos apasionados de [la] naturaleza humana.
GAL 5:17 Porque [la ]naturaleza humana desea contra el Espíritu, y el Espíritu contra la naturaleza humana, porque éstos se oponen entre sí para que no hagan las cosas que quieran.
GAL 5:18 Pero si son guiados por [el] Espíritu, no están bajo [la ]Ley.
GAL 5:19 Evidentes son las obras humanas, las cuales son: inmoralidad sexual, impureza, lascivia,
GAL 5:20 idolatría, hechicería, hostilidades, contienda, celo, enemistades, rivalidades, disensiones, herejías,
GAL 5:21 envidias, borracheras, orgías y las cosas semejantes a éstas. Les digo con anticipación, como ya dije, que los que las practican no heredarán [el ]reino de Dios.
GAL 5:22 Pero el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad,
GAL 5:23 mansedumbre, dominio propio, contra los cuales no hay Ley.
GAL 5:24 Pues los que son de Cristo crucificaron la naturaleza humana con las pasiones y deseos ardientes.
GAL 5:25 Si vivimos en [el] Espíritu, concordemos también con [el] Espíritu.
GAL 5:26 No nos hagamos vanagloriosos, ni nos provoquemos, ni nos envidiemos unos a otros.
GAL 6:1 Hermanos, cuando una persona sea sorprendida en alguna transgresión, ustedes, los espirituales, restáurenlo con un espíritu de humildad, al considerarte a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
GAL 6:2 Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplirán así la Ley de Cristo.
GAL 6:3 Porque si alguno que es nada, supone ser algo, se engaña él mismo.
GAL 6:4 Así que cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo para la alabanza propia solo en él mismo, y no en otro,
GAL 6:5 porque cada cual llevará su propia carga.
GAL 6:6 El que es enseñado en la Palabra, haga partícipe de todas las cosas buenas al que enseña.
GAL 6:7 No sean engañados. Dios no es burlado, porque lo que siembre un hombre, esto también cosechará.
GAL 6:8 Porque el que siembra para su naturaleza humana, de la naturaleza humana cosechará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
GAL 6:9 No desmayemos en hacer lo bueno, porque si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos.
GAL 6:10 Así que, mientras tengamos oportunidad, esforcémonos en hacer el bien a todos, especialmente a la familia de la fe.
GAL 6:11 ¡Observen cuán grandes letras les escribí con mi mano!
GAL 6:12 Los que desean hacer una buena demostración en el cuerpo, los obligan a ser circuncidados, solo para que no sean perseguidos por causa de la cruz de Cristo.
GAL 6:13 Porque ni aun los mismos que son circuncidados guardan [la ]Ley, pero desean que ustedes sean circuncidados para enaltecerse en el cuerpo de ustedes.
GAL 6:14 Pero de ningún modo me suceda enaltecerme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por medio del cual [el] mundo fue crucificado para mí, y yo para [el] mundo.
GAL 6:15 Porque ni [la ]circuncisión es algo, ni [la ]incircuncisión, sino [la] nueva creación.
GAL 6:16 A cuantos sigan según esta norma, paz y misericordia sean sobre ellos y sobre el Israel de Dios.
GAL 6:17 De aquí en adelante, nadie me cause dificultades, porque yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
GAL 6:18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con su espíritu. Amén.
EPH 1:1 Pablo, un apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso.
EPH 1:2 Gracia y paz a ustedes de nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
EPH 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Quien nos bendijo con toda bendición espiritual en los [planes] celestiales con Cristo,
EPH 1:4 según se complació en escogernos en Él antes de [la] fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha en amor delante de Él,
EPH 1:5 al predestinarnos para Él mismo en adopción por medio de Jesucristo, según la complacencia de su voluntad,
EPH 1:6 para [la ]alabanza de [la] gloria de su gracia que nos favoreció altamente en el Amado.
EPH 1:7 En Él tenemos la redención por medio de su sangre, la cancelación de las transgresiones según la riqueza de su gracia
EPH 1:8 que fue más que suficiente para nosotros. En toda sabiduría e inteligencia
EPH 1:9 nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito que se propuso en Él
EPH 1:10 en la administración del cumplimiento de los tiempos: de reunir todas las cosas en Cristo, [tanto] las que están en los cielos [como] las que están en la tierra. En Él
EPH 1:11 también obtuvimos herencia, fuimos predestinados, escogidos conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
EPH 1:12 a fin de que nosotros, los que primero esperamos en Cristo, seamos para alabanza de su gloria.
EPH 1:13 En Él también ustedes, después de escuchar la Palabra de la verdad, las Buenas Noticias de su salvación, y creer, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
EPH 1:14 que es arras de nuestra herencia hasta [la] redención de la posesión para alabanza de su gloria.
EPH 1:15 Por esto yo también, después de escuchar de su fe en el Señor Jesús y el amor para todos los santos,
EPH 1:16 no ceso de dar gracias por ustedes. Los menciono en mis conversaciones con Dios
EPH 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en [el ]conocimiento de Él
EPH 1:18 al iluminar los ojos del corazón para que sepan cuál es la esperanza de su llamamiento, la riqueza de la gloria de su herencia en los santos
EPH 1:19 y la supereminente grandeza de su poder hacia nosotros los que creemos, según la actividad de su fuerza poderosa
EPH 1:20 que operó en Cristo al resucitarlo de entre [los] muertos y sentarlo a su mano derecha, según los [planes] celestiales,
EPH 1:21 sobre todo principado, autoridad, poder, señorío y todo nombre que se pronuncie, no solo en esta era sino también en la que viene.
EPH 1:22 [Dios] sometió todo debajo de sus pies. Sobre todas las cosas lo dio como Cabeza a la iglesia,
EPH 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todas las cosas en todo.
EPH 2:1 Ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados,
EPH 2:2 en los cuales vivieron en otro tiempo según la conducta de este mundo, conforme al príncipe de la jurisdicción del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de la desobediencia.
EPH 2:3 Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo fuimos llevados de acá para allá por los deseos apasionados de nuestra naturaleza humana. Hacíamos la voluntad del cuerpo y de la mente. Éramos por naturaleza hijos de ira, como los demás.
EPH 2:4 Pero Dios, Quien es rico en misericordia, por su gran amor con el cual nos amó
EPH 2:5 cuando nosotros aún estábamos muertos en las transgresiones, [nos] dio vida juntamente con Cristo. Por gracia son salvos.
EPH 2:6 En los [planes] celestiales [nos] resucitó y [nos] sentó con Cristo Jesús,
EPH 2:7 para mostrar en los siglos que vienen la superabundante riqueza de su gracia, por bondad hacia nosotros en Cristo Jesús.
EPH 2:8 Por gracia son salvos por medio de [la ]fe. Esto no es de ustedes. Es el regalo de Dios.
EPH 2:9 No es por obras, para que nadie [se] enaltezca.
EPH 2:10 Porque somos hechura de Él, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó con anticipación para que vivamos en ellas.
EPH 2:11 Por tanto recuerden que en otro tiempo, ustedes, los gentiles en [el ]cuerpo, los que son llamados [la ]incircuncisión por los circuncidados por manos en [el ]cuerpo,
EPH 2:12 que en aquel tiempo estaban sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a los Pactos de la promesa. No tenían esperanza ni Dios en el mundo.
EPH 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, los que en otro tiempo estaban lejos, fueron acercados por la sangre de Cristo.
EPH 2:14 Porque Él mismo es nuestra paz, el que derribó la enemistad, la barrera intermedia de separación, y de ambos hizo uno.
EPH 2:15 Él abolió en su cuerpo la Ley de los Mandamientos [dados] en Ordenanzas para crear de los dos un solo ser nuevo en Él mismo. Así proclamó [la ]paz,
EPH 2:16 reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la cruz y en ella mató la enemistad.
EPH 2:17 Vino y anunció [la ]Buena Noticia: paz a ustedes los que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.
EPH 2:18 Porque por [el] mismo Espíritu ambos [pueblos ]tenemos el acceso al Padre por medio de Él.
EPH 2:19 En consecuencia, ya no son extraños y forasteros, sino son conciudadanos con los santos y miembros de la familia de Dios.
EPH 2:20 Son edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya Piedra Angular es el mismo Cristo Jesús.
EPH 2:21 En Él todo [el] edificio está ensamblado y crece hasta ser [el] Templo Santo en [el] Señor,
EPH 2:22 en el cual también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en Espíritu.
EPH 3:1 Por esta razón yo, Pablo, [soy] prisionero de Cristo por ustedes los gentiles,
EPH 3:2 si en verdad oyeron sobre la administración de la gracia de Dios que me fue encomendada para ustedes.
EPH 3:3 Por medio de una revelación me fue dado a conocer el misterio, como antes escribí en breve.
EPH 3:4 Al leerlo, pueden saber con respecto a mi entendimiento del misterio de Cristo,
EPH 3:5 que no fue dado a conocer a los hijos de los hombres en otras generaciones, como ahora fue revelado por [el ]Espíritu a sus santos apóstoles y profetas,
EPH 3:6 [es decir,] que los gentiles son coherederos y participantes del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio de las Buenas Noticias.
EPH 3:7 De éstas soy ministro en conformidad con el regalo de la gracia de Dios que me fue dado según la manifestación de su poder.
EPH 3:8 A mí, al más pequeño de todos los santos, se me dio esta gracia de predicar las inescrutables riquezas de Cristo a los gentiles,
EPH 3:9 y de sacar a luz cuál es la administración del misterio escondido desde los siglos en Dios, Quien creó todas las cosas,
EPH 3:10 para que la multiforme sabiduría de Dios, según los [planes] celestiales, sea dada a conocer ahora por medio de la iglesia a los principados y circunscripciones,
EPH 3:11 según el plan de las edades, que hizo en Cristo Jesús, el Señor nuestro,
EPH 3:12 en Quien tenemos la libertad y confiado acceso [a Dios ]por medio de la fe en Él.
EPH 3:13 Por tanto les pido que no desmayen a causa de mis aflicciones por ustedes, las cuales son el resplandor de ustedes.
EPH 3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre,
EPH 3:15 de Quien recibe nombre toda parentela en [los] cielos y en [la ]tierra,
EPH 3:16 a fin de que les dé, según la riqueza de su gloria, ser fortalecidos con poder en el ser interior por su Espíritu,
EPH 3:17 para que Cristo resida por medio de la fe en los corazones de ustedes, a fin de que, arraigados y fortalecidos en amor,
EPH 3:18 sean plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, longitud, altura y profundidad,
EPH 3:19 y reconocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.
EPH 3:20 Al que es poderoso para hacer todas las cosas infinitamente más allá de lo que nos atrevemos a pedir o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
EPH 3:21 a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, por todas las generaciones del siglo de los siglos. Amén.
EPH 4:1 Por tanto yo, un prisionero por [causa del] Señor, los exhorto a vivir de una manera digna del llamamiento que recibieron
EPH 4:2 con toda humildad y mansedumbre. Sopórtense con longanimidad unos a otros en amor.
EPH 4:3 Esfuércense por guardar la unidad del Espíritu con el cinturón de la paz.
EPH 4:4 [Hay] un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también fueron llamados con una sola esperanza de su vocación,
EPH 4:5 un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
EPH 4:6 un solo Dios y Padre de todos, el cual está sobre todos, a través de todos y en todos.
EPH 4:7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia según la medida del regalo de Cristo.
EPH 4:8 Por lo cual dice: Al subir a lo alto, llevó cautiva [la] cautividad, y dio regalos a los hombres.
EPH 4:9 ¿Qué significa la [expresión] al subir, sino que también descendió a las profundidades de la tierra?
EPH 4:10 El que descendió es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos para llenar todas las cosas.
EPH 4:11 Él mismo designó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros,
EPH 4:12 para el adiestramiento de los santos, la obra del ministerio y [la ]edificación del cuerpo de Cristo,
EPH 4:13 hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, para que seamos una persona madura, según [la] medida total de la plenitud de Cristo,
EPH 4:14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados a la deriva por todo viento de enseñanza, según la astucia de los hombres que emplean las artimañas del error para engañar.
EPH 4:15 Pero al practicar la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en Aquel que es la Cabeza, Cristo,
EPH 4:16 de Quien todo el cuerpo, ajustado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, se desarrolla para el crecimiento del cuerpo según [la] actividad propia de cada miembro para edificarse en amor.
EPH 4:17 Digo esto y afirmo en [el] Señor: que ustedes ya no vivan como viven los gentiles, en [la ]vanidad de su mente,
EPH 4:18 que tienen el entendimiento oscurecido, desprovistos de la vida de Dios a causa de la ignorancia que hay en ellos por la dureza de su corazón.
EPH 4:19 Ellos endurecieron y se entregaron a la sensualidad para buscar con avidez toda clase de impureza.
EPH 4:20 Pero ustedes no entendieron así a Cristo,
EPH 4:21 si en verdad lo oyeron y fueron enseñados por Él según la verdad que está en Jesús.
EPH 4:22 Con respecto a su anterior manera de vivir, despójense del viejo ser que está viciado según los deseos ardientes del engaño.
EPH 4:23 Sean renovados en el espíritu de su mente,
EPH 4:24 y vístanse el nuevo ser, que fue creado según Dios en justicia y santidad de la verdad.
EPH 4:25 Por tanto despójense de la mentira, hablen verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.
EPH 4:26 Aírense, pero no pequen. El sol no se ponga sobre su enojo,
EPH 4:27 ni den lugar al diablo.
EPH 4:28 El que robaba ya no robe, sino haga con sus manos lo bueno, para que tenga qué compartir con el necesitado.
EPH 4:29 Que ninguna palabra malsana salga de su boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de que dé gracia a los que oyen.
EPH 4:30 No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para [el] día de [la] redención.
EPH 4:31 Que se quite de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritería, calumnia y malicia.
EPH 4:32 Sean bondadosos los unos con los otros, compasivos. Perdónense los unos a los otros como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
EPH 5:1 Por tanto sean imitadores de Dios como hijos amados.
EPH 5:2 Vivan en amor como Cristo también nos amó y se entregó por nosotros [como] ofrenda y sacrificio a Dios para olor fragante.
EPH 5:3 Pero la inmoralidad sexual, toda impureza o avaricia, no se nombren entre ustedes, como conviene a santos;
EPH 5:4 ni indecencia, ni necedad, ni chiste grosero, que no sea apropiado. Más bien [practiquen] acción de gracias.
EPH 5:5 Porque saben que ningún inmoral, ni impuro, ni avaro, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
EPH 5:6 Nadie los engañe con palabras vanas, porque por medio de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos desobedientes.
EPH 5:7 Por eso no sean partícipes con ellos.
EPH 5:8 Porque en otro tiempo eran oscuridad, pero ahora son luz en [el] Señor. Vivan como hijos de luz
EPH 5:9 (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad),
EPH 5:10 al tratar de aprender lo que es agradable al Señor.
EPH 5:11 No participen en las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien expónganlas a la luz,
EPH 5:12 porque es vergonzoso aun mencionar las cosas que hacen en secreto.
EPH 5:13 Pero todas las cosas que son expuestas por la luz son manifiestas.
EPH 5:14 Todo lo que se manifiesta es luz. Por lo cual dice: Despiértate, [tú] que duermes. Levántate de entre [los] muertos, y Cristo te alumbrará.
EPH 5:15 Observen, pues, cuidadosamente cómo viven, no como necios, sino como sabios.
EPH 5:16 Aprovechen el tiempo, porque los días son malos.
EPH 5:17 Por tanto no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor.
EPH 5:18 No se embriaguen con vino en el cual hay desenfreno, más bien, sean llenos con [el ]Espíritu.
EPH 5:19 Hablen con salmos, himnos y cánticos espirituales. Canten y entonen salmos al Señor con su corazón
EPH 5:20 y den gracias siempre por todas las cosas al Dios y Padre en [el ]Nombre de nuestro Señor Jesucristo.
EPH 5:21 Sométanse unos a otros por temor a Cristo,
EPH 5:22 las esposas a sus propios esposos, como al Señor,
EPH 5:23 porque [el] esposo es [la ]cabeza de la esposa, como también Cristo es [la ]Cabeza de la iglesia, el mismo Salvador del cuerpo.
EPH 5:24 Pero, como la iglesia está sometida a Cristo, así también las esposas a sus esposos en todo.
EPH 5:25 Los esposos amen a las esposas así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella,
EPH 5:26 a fin de santificarla al purificarla en el lavamiento del agua por [la] Palabra,
EPH 5:27 para presentar a la iglesia esplendorosa para sí mismo, que no tenga mancha o arruga, ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha.
EPH 5:28 Así los esposos deben amar a sus esposas como a sus mismos cuerpos. El que ama a su esposa, se ama él mismo.
EPH 5:29 Porque ninguno aborreció jamás su propio cuerpo. Al contrario, lo sustenta y cuida, como Cristo a la iglesia,
EPH 5:30 porque somos miembros de su cuerpo.
EPH 5:31 Por esto dejará [el] hombre a padre y madre. Se unirá a su esposa, y los dos serán un solo cuerpo.
EPH 5:32 Este misterio es grande, pero yo digo esto respecto a Cristo y a la iglesia.
EPH 5:33 Sin embargo, ustedes también, cada uno ame a su propia esposa como a él mismo, y la esposa respete al esposo.
EPH 6:1 Los hijos obedezcan a sus progenitores, porque esto es justo.
EPH 6:2 Honra a tu padre y a [tu] madre, que es [el ]primer Mandamiento con promesa,
EPH 6:3 para que te vaya bien, y vivas largo tiempo sobre la tierra.
EPH 6:4 Los padres no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos con disciplina y amonestación del Señor.
EPH 6:5 Los esclavos obedezcan a los señores humanos con temor y temblor, con sinceridad de su corazón, como a Cristo.
EPH 6:6 No [hagan] un servicio al ojo, como los que tratan de complacer a la gente, sino como esclavos de Cristo. Hagan la voluntad de Dios con ánimo.
EPH 6:7 Sirvan de buena voluntad, como al Señor y no a [los ]hombres,
EPH 6:8 pues [ustedes] saben que lo bueno que cada uno haga, esto recibirá de parte del Señor, sea esclavo o libre.
EPH 6:9 Los amos hagan las mismas cosas con ellos y abandonen la amenaza, pues saben que el Señor, tanto de ellos como de ustedes, está en [el] cielo. Para Él no hay parcialidad.
EPH 6:10 Finalmente, mis hermanos, sean fuertes en [el] Señor y su fuerza poderosa.
EPH 6:11 Vístanse con toda la armadura de Dios para que estén firmes contra las estrategias del diablo.
EPH 6:12 Porque no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra los principados, las circunscripciones, los gobernadores de este mundo de la oscuridad y contra las huestes espirituales en los [planes] celestiales.
EPH 6:13 Tomen la armadura completa de Dios, para que puedan resistir en el día malo y, después de conquistar todo, estar firmes.
EPH 6:14 Por tanto estén firmes. Átense la cintura con [la] verdad. Pónganse la coraza de justicia.
EPH 6:15 Cálcense los pies con el equipo de las Buenas Noticias de la paz.
EPH 6:16 Sobre todo, tomen el escudo de la fe, con el cual podrán extinguir todas las flechas encendidas del maligno.
EPH 6:17 Tomen el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es [la] Palabra de Dios.
EPH 6:18 Hablen con Dios en todo tiempo por medio de toda conversación y súplica en espíritu. Por lo mismo, estén alerta con toda perseverancia y suplicación por todos los santos,
EPH 6:19 y por mí, para que se me dé palabra al abrir mi boca, a fin de proclamar con osadía el misterio de las Buenas Noticias,
EPH 6:20 del cual soy embajador con cadena, para que hable de él con osadía, como debo hablar.
EPH 6:21 Para que ustedes también sepan mi situación y lo que hago, todo les informará Tíquico, el hermano amado, y fiel ministro en [el] Señor,
EPH 6:22 a quien les envié para que sepan las cosas con respecto a nosotros y consuele sus corazones.
EPH 6:23 Paz a los hermanos y amor con fe en Dios Padre y en el Señor Jesucristo.
EPH 6:24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con perpetuidad.
PHI 1:1 Pablo y Timoteo, esclavos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús de Filipos, con [los] supervisores y diáconos.
PHI 1:2 Gracia y paz a ustedes de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
PHI 1:3 Doy gracias a mi Dios por todo el recuerdo de ustedes.
PHI 1:4 Siempre hago la súplica con gozo por todos ustedes en toda conversación mía con Dios,
PHI 1:5 sobre su relación con las Buenas Noticias desde el primer día hasta ahora.
PHI 1:6 Me convencí de que El que inició en ustedes [la] buena obra [la ]completará hasta [el] día de Jesucristo.
PHI 1:7 Me es justo pensar esto de todos ustedes porque los tengo en mi corazón. Todos ustedes son participantes conmigo de la gracia, de mis cadenas y de la defensa y confirmación de las Buenas Noticias.
PHI 1:8 Porque Dios es mi testigo de cómo los añoro a todos ustedes con [el] amor entrañable de Jesucristo.
PHI 1:9 Hablo con Dios para que su amor abunde aun más y más en conocimiento superior y en toda comprensión
PHI 1:10 con el propósito de que sometan a prueba lo mejor, a fin de que sean sinceros e irreprochables hasta [el] día de Cristo,
PHI 1:11 llenos de fruto de justicia para gloria y alabanza de Dios por medio de Jesucristo.
PHI 1:12 Anhelo, hermanos, que ustedes sepan que las cosas que me han sucedido han resultado más bien para [el] avance de las Buenas Noticias,
PHI 1:13 de modo que mis cadenas por causa de Cristo se manifestaron a toda la guardia de la residencia oficial y a todos los demás.
PHI 1:14 Muchos de los hermanos en [el] Señor se han convencido por causa de mis cadenas, y son más osados para hablar la Palabra sin temor.
PHI 1:15 Algunos ciertamente predican a Cristo por envidia y rivalidad, pero otros de buena voluntad.
PHI 1:16 Los unos [proclaman] por amor, pues reconocieron que estoy destinado para [la ]defensa de las Buenas Noticias,
PHI 1:17 pero los otros predican a Cristo por rivalidad egoísta, no sinceramente. Suponen causar aflicción a mis cadenas.
PHI 1:18 ¿Entonces, qué [diremos]? Que de todos modos, sea por pretexto o por verdad, Cristo es predicado. Con esto me regocijo y aún me regocijaré.
PHI 1:19 Porque entiendo que esto resultará en mi liberación por medio de la conversación de ustedes con Dios y el apoyo del Espíritu de Jesucristo,
PHI 1:20 conforme a mi expectación anhelante y esperanza de que en nada seré avergonzado. Al contrario, con toda confianza, como siempre, también ahora Cristo será engrandecido en mi cuerpo, por vida o por muerte.
PHI 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
PHI 1:22 Pero si el vivir en [el] cuerpo me sirve para una obra fructífera, aún no sé qué escoger,
PHI 1:23 pues soy presionado por ambos deseos: tengo el anhelo de partir y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor,
PHI 1:24 pero permanecer en [el] cuerpo es necesario por causa de ustedes.
PHI 1:25 Y confiado en esto, entiendo que permaneceré y continuaré con todos ustedes para su progreso y gozo en la fe,
PHI 1:26 a fin de que su enaltecimiento de mí en Cristo Jesús sea más que suficiente por mi presencia otra vez con ustedes.
PHI 1:27 Solo [anhelo] que sean buenos ciudadanos de una manera digna de las Buenas Noticias de Cristo, para que, ya sea que vaya a visitarlos o esté ausente, oiga que ustedes están firmes en un solo espíritu, con un solo ánimo y que combaten juntos por la fe de las Buenas Noticias.
PHI 1:28 No se intimiden en nada por los que se oponen, lo cual es señal de destrucción para ellos, pero para ustedes, de salvación de Dios.
PHI 1:29 Porque Cristo les concedió a ustedes no solo que crean en Él, sino también que padezcan por Él.
PHI 1:30 Ustedes tienen la misma lucha que vieron en mí, y ahora oyen que está en mí.
PHI 2:1 Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si alguna consolación de amor, si alguna comunión del espíritu, si algunos afectos profundos y alguna compasión,
PHI 2:2 completen mi gozo. Piensen lo mismo. Tengan el mismo amor. Estén unidos en espíritu. Sostengan un mismo pensamiento.
PHI 2:3 Nada hagan por rivalidad, ni por vanagloria, sino con humildad, considérense los unos a los otros como superiores a ustedes mismos.
PHI 2:4 No fije cada uno los ojos en sus propias cosas, sino cada cual en las cosas de otros.
PHI 2:5 Piensen entre ustedes esto que [hubo] también en Cristo Jesús,
PHI 2:6 Quien, aunque existió en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a lo cual aferrarse.
PHI 2:7 Al contrario, Él mismo [se ]despojó, tomó la forma de esclavo y se hizo semejante a los hombres. Con la apariencia exterior de hombre,
PHI 2:8 Él mismo se humilló y obedeció hasta [la] muerte de cruz.
PHI 2:9 Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio el Nombre que es sobre todo nombre,
PHI 2:10 para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla, [las ]celestiales, terrenales y subterráneas,
PHI 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es [el ]Señor para la gloria de Dios Padre.
PHI 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre obedecieron, no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia, alisten su propia salvación con temor y temblor.
PHI 2:13 Porque Dios es el que activa en ustedes tanto el querer como el hacer, según su buena voluntad.
PHI 2:14 Hagan todo sin murmuraciones ni disputas,
PHI 2:15 para que sean hijos de Dios intachables y puros en medio de [la] generación deshonesta y depravada. Ustedes brillan entre ellos como estrellas en [el] universo,
PHI 2:16 y están aferrados a [la] Palabra de vida para satisfacción mía en [el] día de Cristo, pues no corrí ni trabajé duro en vano.
PHI 2:17 Pero aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de su fe, me gozo y me regocijo con todos ustedes.
PHI 2:18 Asimismo también ustedes, gócense y regocíjense conmigo.
PHI 2:19 Espero en [el] Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que yo también me anime al saber de ustedes.
PHI 2:20 Porque a nadie tengo del mismo ánimo, quien genuinamente se preocupa por ustedes,
PHI 2:21 porque todos buscan sus propias cosas, no las de Jesucristo.
PHI 2:22 Pero conocen su carácter, que como hijo a padre sirvió como esclavo conmigo en las Buenas Noticias.
PHI 2:23 Por tanto espero enviarlo tan pronto sepa como están mis asuntos.
PHI 2:24 Confío en [el] Señor que yo mismo vaya pronto.
PHI 2:25 Me pareció necesario enviarles a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de milicia, enviado por ustedes y ministrador de mi necesidad.
PHI 2:26 Él los añora a todos y está afligido porque ustedes oyeron que enfermó.
PHI 2:27 Ciertamente enfermó y estuvo al borde de la muerte. Pero Dios tuvo misericordia de él, y no solo de él, sino también de mí, para que no tuviera tristeza sobre tristeza.
PHI 2:28 Así que lo envié con especial urgencia, para que al verlo de nuevo se regocijen, y yo esté libre de tristeza.
PHI 2:29 Recíbanlo, pues, en el Señor con todo gozo y tengan en estima a los que son como él.
PHI 2:30 Estuvo al borde de la muerte por causa de la obra de Cristo y arriesgó la vida para completar la ausencia de servicio de ustedes para mí.
PHI 3:1 Por lo demás, hermanos míos, regocíjense en [el] Señor. A mí ciertamente no me es molesto escribirles las mismas cosas y para ustedes son una protección.
PHI 3:2 Cuidado con los judaizantes, con los malos obreros y con la mutilación.
PHI 3:3 Porque nosotros somos los circuncidados, los que servimos por [el ]Espíritu de Dios. Nos enaltecemos en Cristo Jesús sin tener confianza en [el] cuerpo,
PHI 3:4 aunque yo, [si quisiera], [podría] también confiar en [el] cuerpo. Si alguno supone que puede confiar en [el] cuerpo, yo más:
PHI 3:5 circuncidado al octavo día, de linaje de Israel, de [la ]tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a [la ]Ley, fariseo;
PHI 3:6 en cuanto a ardor, perseguidor de la iglesia; según [la] justicia de [la] Ley, fui irreprensible.
PHI 3:7 Todas las cosas que eran ganancias para mí, las conté como pérdida por amor a Cristo.
PHI 3:8 Aún considero que todas las cosas son pérdida por causa de la insuperable grandeza del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. Todas las cosas se perdieron por amor a Él, y las considero como estiércoles para ganar a Cristo
PHI 3:9 y ser hallado en Él. Mi justicia no se basa en [la] Ley, sino en [la ]fe en Cristo, que es de Dios,
PHI 3:10 [a fin] de conocerlo [a Él] y el poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos al ser como Él en su muerte,
PHI 3:11 a fin de llegar a la resurrección de entre [los] muertos.
PHI 3:12 No [digo] que ya [lo] alcancé, ni que ya sea perfecto. Pero prosigo a fin de alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.
PHI 3:13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo alcanzado, pero una cosa [hago]: al olvidarme ciertamente de las cosas de atrás y extenderme hacia adelante,
PHI 3:14 prosigo hacia la meta, hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
PHI 3:15 Todos los que somos maduros en la fe pensemos esto. Si piensan algo distinto, Dios también les revelará esto.
PHI 3:16 Pero seamos fieles en aquello que alcanzamos.
PHI 3:17 Hermanos, sean imitadores de mí, y observen a los que actúan según el modelo que tienen en nosotros.
PHI 3:18 Porque andan muchos de los cuales frecuentemente les hablaba, y aún ahora les digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo,
PHI 3:19 cuyo fin es [la] destrucción. Su dios es [su] estómago y su resplandor es su vergüenza, quienes piensan en lo terrenal.
PHI 3:20 Pero nuestra ciudadanía está en [los] cielos, de donde también ansiosamente esperamos [al] Salvador, [el] Señor Jesucristo.
PHI 3:21 Él transformará nuestro humilde cuerpo para que sea semejante a su glorioso cuerpo, según la operación de su poder que somete todas las cosas a Él mismo.
PHI 4:1 Por tanto, hermanos míos amados y añorados, gozo y corona mía, de este modo estén firmes en [el] Señor, amados.
PHI 4:2 Exhorto a Evodia y a Síntique a que piensen lo mismo en el Señor.
PHI 4:3 Ciertamente te ruego también a ti, compañero fiel, que te acerques a ellas, quienes lucharon juntamente conmigo en las Buenas Noticias, también con Clemente y con los demás colaboradores míos. Sus nombres están en [el] rollo de [la ]vida.
PHI 4:4 Regocíjense en [el] Señor siempre. Digo otra vez: ¡Regocíjense!
PHI 4:5 Su amabilidad sea conocida de todos los hombres. ¡El Señor está cerca!
PHI 4:6 Por nada estén ansiosos, sino sean conocidas sus peticiones ante Dios, en toda conversación con Dios y súplica, con acción de gracias.
PHI 4:7 La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
PHI 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buena reputación; si hay alguna virtud, si hay algo digno de alabanza, piensen en esto.
PHI 4:9 Hagan lo que aprendieron, recibieron, oyeron y vieron en mí. El Dios de paz estará con ustedes.
PHI 4:10 En gran manera me regocijé en el Señor porque al fin revivió su pensar en mí, lo cual también hacían, pero no tenían oportunidad.
PHI 4:11 No lo digo por necesidad, porque yo aprendí a estar satisfecho con lo que tengo.
PHI 4:12 Aprendí tanto a ser disciplinado como a ser más que suficiente. En todo y por todo aprendí el secreto, tanto para ser más que suficiente como para estar necesitado.
PHI 4:13 ¡Puedo todas las cosas en [Cristo] Quien me fortalece!
PHI 4:14 Sin embargo, bien hicieron en participar conmigo en mi aflicción.
PHI 4:15 Y ustedes también saben, oh filipenses, que al comienzo de [la predicación] de las Buenas Noticias, cuando salí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuanto a dar y a recibir, sino solo ustedes,
PHI 4:16 porque aun a Tesalónica me enviaron una y otra vez para la necesidad.
PHI 4:17 No [piensen] que busco la dádiva, sino busco el fruto que abunde en su cuenta.
PHI 4:18 Pero recibo todas las cosas y tengo más que suficiente. Me llené al recibir de Epafrodito las cosas de ustedes, olor fragante, sacrificio aceptable, agradable a Dios.
PHI 4:19 Mi Dios, pues, suplirá toda su necesidad conforme a su riqueza en gloria en Cristo Jesús.
PHI 4:20 Al Dios y Padre nuestro sea la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
PHI 4:21 Saluden a todo santo en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo los saludan.
PHI 4:22 Todos los santos los saludan, y especialmente los de la casa de César.
PHI 4:23 La gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu.
COL 1:1 Pablo, un apóstol de Jesucristo por [la ]voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
COL 1:2 a los santos y fieles hermanos en Cristo de Colosas. Gracia y paz a ustedes de Dios nuestro Padre.
COL 1:3 Siempre le damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, cuando hablamos con Él a favor de ustedes.
COL 1:4 Oímos de su fe en Cristo Jesús y que aman a todos los santos
COL 1:5 a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo. Oyeron de ésta por la Palabra verdadera de las Buenas Noticias
COL 1:6 que llegó hasta ustedes. En todo el mundo da fruto y crece como entre ustedes desde el día cuando en verdad escucharon y conocieron la gracia de Dios.
COL 1:7 Aprendieron esto de Epafras, nuestro amado esclavo asociado, quien es un fiel ministro de Cristo para ustedes.
COL 1:8 Él nos declaró el amor de ustedes en [el] Espíritu.
COL 1:9 Por esto también nosotros, desde el día cuando oímos, no nos cansamos de hablar con Dios y pedir que ustedes sean llenos del pleno conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual,
COL 1:10 a fin de que vivan de una manera digna del Señor con el deseo de agradarlo en todo, den fruto en toda buena obra, crezcan en el conocimiento de Dios
COL 1:11 y que sean fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria, para obtener paciencia y longanimidad. Con gozo
COL 1:12 den gracias al Padre, Quien los hizo suficientes para participar en la herencia de los santos en luz,
COL 1:13 Quien nos rescató de la jurisdicción de la oscuridad y nos trasladó al reino del Hijo de su amor.
COL 1:14 En Él tenemos la redención, el perdón de los pecados.
COL 1:15 Él es [la] Imagen del Dios invisible, Primogénito de toda creación.
COL 1:16 Porque por Él fueron creadas todas las cosas en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, ya sean tronos, dominios, principados o jurisdicciones. Todo fue creado por medio de Él y para Él.
COL 1:17 Él es antes de todas las cosas. Todo subsiste en Él,
COL 1:18 Quien es la Cabeza del cuerpo [que es] la iglesia. Él es [el ]Principio, Primogénito de [los] muertos, para que Él sea [el] Primero en todo.
COL 1:19 Porque [el Padre ]resolvió que more en Él toda la plenitud,
COL 1:20 y después de hacer la paz por la sangre de su cruz, reconcilió con Él mismo todas las cosas por medio de [Cristo], tanto las de la tierra como las del cielo.
COL 1:21 A ustedes, que en otro tiempo eran extraños y enemigos con la mente en malas obras,
COL 1:22 ahora [Cristo los] reconcilió en su cuerpo humano por medio de la muerte, para presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él,
COL 1:23 si en verdad permanecen fortalecidos, firmes en la fe y sin moverse de la esperanza de las Buenas Noticias que oyeron, proclamadas en toda [la] creación debajo del cielo, de las cuales yo, Pablo, soy ministro.
COL 1:24 Ahora me regocijo en mis sufrimientos por ustedes. Completo en mi cuerpo lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia,
COL 1:25 de la cual yo soy ministro según la administración que Dios me dio para ustedes, a fin de que anuncie plenamente la Palabra de Dios,
COL 1:26 el misterio escondido desde los siglos y generaciones, pero ahora manifestado a sus santos,
COL 1:27 a quienes Dios quiso declarar cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles: que Cristo es en ustedes la esperanza de gloria,
COL 1:28 a Quien nosotros predicamos. Amonestamos y enseñamos a todo ser humano con toda sabiduría para presentarlo perfecto en Cristo.
COL 1:29 Con este fin también trabajo duro y me esfuerzo según la fuerza de Él que actúa poderosamente en mí.
COL 2:1 Porque quiero que ustedes sepan cuán grande lucha tengo por ustedes, por los que están en Laodicea y por todos los que no me han visto,
COL 2:2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor y alcancen todas las riquezas del pleno entendimiento, a fin de que conozcan el misterio de Dios que es Cristo.
COL 2:3 En Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
COL 2:4 Digo esto para que nadie los engañe con lenguaje persuasivo,
COL 2:5 porque aunque estoy ausente en el cuerpo, ciertamente estoy con ustedes en el espíritu. Me regocijo y veo su buen orden y la firmeza de su fe en Cristo.
COL 2:6 Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, vivan en Él,
COL 2:7 arraigados y edificados en Él, establecidos en la fe como se les enseñó. Abunden en acción de gracias.
COL 2:8 Tengan cuidado no sea que se presente alguno que los lleve como esclavos por medio de filosofías y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo y no según Cristo.
COL 2:9 Porque en Él vive corporalmente toda la plenitud de la Deidad.
COL 2:10 [Ustedes] están completos en Él, Quien es la Cabeza de todo principado y jurisdicción.
COL 2:11 En Él también fueron circuncidados por medio de la circuncisión de Cristo, no con circuncisión hecha por mano, con la remoción de la carne del cuerpo.
COL 2:12 En el bautismo fueron sepultados y resucitados juntamente con Él por medio de la fe en la operación de Dios, Quien lo resucitó de entre [los] muertos.
COL 2:13 Ustedes estaban muertos en las transgresiones y la incircuncisión de su cuerpo. Después de perdonarles todos sus delitos, les dio vida juntamente con Él.
COL 2:14 Canceló el decreto escrito a mano que había contra nosotros, lo quitó de en medio y lo clavó en la cruz.
COL 2:15 Desarmó en ella a los principados y a las jurisdicciones. Al dirigir un desfile triunfal, los expuso en público y triunfó sobre ellos en la cruz.
COL 2:16 Nadie, pues, los juzgue en comida, ni en bebida, ni con respecto a fiesta, o luna nueva, o sábados,
COL 2:17 lo cual es sombra de las cosas que vienen, pero la realidad es Cristo.
COL 2:18 Nadie los prive del galardón al deleitarse en la humillación propia y en la adoración a los ángeles, y [hablar] detalladamente lo que han visto, vanamente inflados por su mente carnal,
COL 2:19 al no aferrarse a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, sustentado y unido por medio de ligamentos y coyunturas, crece con el crecimiento de Dios.
COL 2:20 Si murieron con Cristo a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si estuvieran en el mundo, son sometidos a preceptos:
COL 2:21 no manejes, ni pruebes, ni toques,
COL 2:22 según los mandamientos y enseñanzas de los hombres? Todas estas cosas están destinadas a destrucción por el uso,
COL 2:23 las cuales ciertamente tienen reputación de sabiduría en una religión impuesta por uno mismo, en una falsa humildad y severo trato del cuerpo, [sin embargo,] carecen de algún valor contra lo que satisface al cuerpo.
COL 3:1 Si fueron resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la mano derecha de Dios.
COL 3:2 Pongan la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
COL 3:3 Porque murieron y su vida fue escondida con Cristo en Dios.
COL 3:4 Cuando se manifieste Cristo, [Quien es ]su vida, entonces también ustedes se manifestarán con Él en gloria.
COL 3:5 Por tanto hagan morir lo terrenal en ustedes: inmoralidad sexual, impureza, pasión desordenada, deseo malo y la avaricia, que es idolatría.
COL 3:6 [Son] cosas por las cuales viene la ira de Dios,
COL 3:7 en las cuales también ustedes anduvieron en otro tiempo, cuando vivían en ellas.
COL 3:8 Pero ahora, despójense también de todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia y lenguaje obsceno de su boca.
COL 3:9 Después de despojarse el viejo ser con sus prácticas, no se mientan unos a otros.
COL 3:10 Vístanse con el nuevo, el cual es renovado hasta [el] conocimiento pleno, conforme a [la] imagen del que lo creó.
COL 3:11 Aquí no hay [distinción entre ]griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo es todo en todos.
COL 3:12 Así que, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de sentimientos afectuosos profundos, bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad.
COL 3:13 Sopórtense y perdónense los unos a los otros cuando alguno tenga queja contra otro. Como el Señor ciertamente los perdonó, así también ustedes.
COL 3:14 Sobre todas estas cosas, [vístanse] el amor, que es [el ]cinturón de la perfección.
COL 3:15 La paz de Cristo actúe como árbitro en sus corazones, a la cual también fueron llamados en un solo cuerpo. Sean agradecidos.
COL 3:16 La Palabra de Cristo viva abundantemente en ustedes, con toda sabiduría. Enséñense y amonéstense con salmos, himnos y cantos espirituales. Canten con gracia en sus corazones a Dios.
COL 3:17 Todo lo que [hagan], en palabra y en obra, háganlo en el Nombre del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de Él.
COL 3:18 Las esposas sométanse a los esposos, como conviene en [el] Señor.
COL 3:19 Los esposos amen a sus esposas y no sean ásperos con ellas.
COL 3:20 Los hijos obedezcan a sus progenitores en todo, porque esto es aceptable ante [el] Señor.
COL 3:21 Los padres no irriten a sus hijos para que no pierdan [el] ánimo.
COL 3:22 Los esclavos obedezcan en todo a sus amos humanos. No sirvan al ojo, como los que tratan de agradar a la gente, sino con sinceridad de corazón con temor al Señor.
COL 3:23 Lo que hagan sea de corazón, como para el Señor y no para [los ]hombres,
COL 3:24 pues saben que obtendrán la herencia del Señor como recompensa. Sirvan al Señor Cristo.
COL 3:25 Pero el que hace injusticia obtendrá la injusticia que cometió, porque no hay acepción de personas.
COL 4:1 Los señores traten con justicia y equidad a sus esclavos. Sepan que también ustedes tienen [al] Señor en [el] cielo.
COL 4:2 Perseveren en la conversación con Dios y velen en ella con acción de gracias.
COL 4:3 Al mismo tiempo hablen con Dios también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta de proclamación a fin de anunciar el misterio de Cristo, por el cual fui encadenado,
COL 4:4 para que lo proclame como debo hacerlo.
COL 4:5 Vivan con sabiduría en relación con los de afuera y aprovechen bien el tiempo.
COL 4:6 La palabra de ustedes sea siempre con gracia, sazonada con sal para que sepan cómo les conviene responder.
COL 4:7 Todas las cosas con respecto a mí se las informará Tíquico, el hermano amado, fiel ministro y consiervo en [el] Señor,
COL 4:8 a quien les envié para que conozcan nuestra situación y consuele sus corazones.
COL 4:9 [También les envié] a Onésimo, el fiel y amado hermano, quien es de ustedes. [Ellos] les informarán todas las cosas de aquí.
COL 4:10 Aristarco, mi compañero de prisión, los saluda y Marcos, el primo de Bernabé, con respecto a quien les dí mandamientos. Si los visita, recíbanlo.
COL 4:11 [También los saluda] Jesús, el llamado Justo. Ellos son colaboradores conmigo en el reino de Dios y me consolaron. Son judíos.
COL 4:12 Los saluda Epafras, quien es de ustedes y esclavo de Cristo, y se esfuerza siempre por ustedes en toda [la] voluntad de Dios.
COL 4:13 Porque doy testimonio de que él tiene mucha aflicción por ustedes, y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.
COL 4:14 Los saluda Lucas, el médico amado, y Demas.
COL 4:15 Saluden a los hermanos que están en Laodicea, a Ninfa y a la iglesia de la casa de ella.
COL 4:16 Cuando esta epístola sea leída por ustedes, permitan que también se lea en la iglesia de Laodicea, y que ustedes también lean la de Laodicea.
COL 4:17 Digan a Arquipo: Considera el ministerio que recibiste del Señor, para que lo cumplas.
COL 4:18 El saludo de mi mano, de Pablo. Recuerden mis cadenas. La gracia sea con ustedes.
1TH 1:1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de [los] tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. Gracia y paz a ustedes.
1TH 1:2 Damos siempre gracias a Dios por todos ustedes y hacemos incesantemente mención en nuestras conversaciones con Dios,
1TH 1:3 y recordamos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro la obra de su fe, el trabajo del amor, y la perseverancia en la esperanza de nuestro Señor Jesucristo.
1TH 1:4 Hermanos amados por Dios, sabemos que ustedes fueron escogidos,
1TH 1:5 porque nuestro mensaje de Buenas Noticias no llegó a ustedes solo con palabra, sino también con poder, con Espíritu Santo y con gran certidumbre. Saben cómo nos manifestamos a ustedes por amor.
1TH 1:6 Ustedes recibieron la Palabra con mucha aflicción. Fueron imitadores de nosotros y del Señor con gozo del Espíritu Santo,
1TH 1:7 hasta [llegar a ]ser modelo para todos los que creen en Macedonia y Acaya.
1TH 1:8 Porque por medio de ustedes la Palabra del Señor se ha divulgado no solo en Macedonia y Acaya. En todo lugar se sabe de su fe en Dios, de tal modo que no necesitamos hablar algo.
1TH 1:9 Ellos mismos hablan de la manera como llegamos a ustedes, y cómo abandonaron los ídolos para ser esclavos del Dios vivo y verdadero,
1TH 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, a Quien resucitó de entre [los] muertos, a Jesús, Quien nos librará de la ira que viene.
1TH 2:1 Porque ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue en vano,
1TH 2:2 pues supieron que después de sufrir y ser maltratados en Filipos, [confiados] en nuestro Dios, tuvimos el valor de proclamarles las Buenas Noticias en medio de gran lucha.
1TH 2:3 Así que nuestra exhortación no fue errada, impura o engañosa,
1TH 2:4 sino por la aprobación de Dios, Quien nos confió las Buenas Noticias. Así hablamos, no como los que agradan a [los] hombres, sino a Dios, Quien prueba nuestros corazones.
1TH 2:5 Como saben, no hablamos con palabras halagadoras, ni con deseo de lucrar. Dios es Testigo.
1TH 2:6 Ni buscamos honor de [los] hombres, ni de ustedes ni de otros.
1TH 2:7 Aunque podríamos insistir en nuestra importancia como apóstoles de Cristo, más bien fuimos en medio de ustedes como una madre de crianza que acaricia a sus propios hijos.
1TH 2:8 De este modo, al tener un profundo afecto por ustedes, nos sentimos complacidos por impartirles las Buenas Noticias de Dios y también nuestras propias vidas, porque llegaron a sernos muy amados.
1TH 2:9 Hermanos, recuerden nuestra fatiga y arduo trabajo al ocuparnos de noche y de día para no ser carga a ninguno de ustedes. Así les proclamamos las Buenas Noticias de Dios.
1TH 2:10 Ustedes y Dios son testigos de nuestra conducta santa, justa e intachable con ustedes los que creen.
1TH 2:11 También saben de qué modo tratamos a cada uno de ustedes, como un padre a sus hijos,
1TH 2:12 al exhortarlos, animarlos y rogarles que tuvieran una conducta digna del Dios que los llama a su mismo reino y gloria.
1TH 2:13 Por esto también nosotros damos gracias a Dios incesantemente, porque cuando oyeron de nosotros [la] Palabra de [la ]predicación de Dios, [la] recibieron, no [como] palabra de hombres, sino como lo que verdaderamente es, Palabra de Dios, la cual obra en ustedes los que creen.
1TH 2:14 Hermanos, ustedes fueron imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús de Judea. Porque también ustedes padecieron las mismas cosas por medio de sus propios compatriotas, como ellos de los judíos.
1TH 2:15 De igual manera, éstos, después de matar al Señor Jesús y a los profetas, de perseguirnos severamente y de no agradar a Dios, son hostiles a todos los hombres.
1TH 2:16 Nos prohíben hablar a los gentiles para que sean salvos, a fin de llenar siempre la medida de sus pecados. Pero la máxima ira llegó sobre ellos.
1TH 2:17 Nosotros, hermanos, al estar separados de ustedes por breve tiempo, de presencia, no de corazón, deseábamos ardientemente ver su rostro.
1TH 2:18 Porque ciertamente quisimos ir a ustedes, yo, Pablo, más de una vez, pero Satanás nos estorbó.
1TH 2:19 Pues ¿cuál es nuestra esperanza, o regocijo, o corona de satisfacción? ¿No son ustedes delante de nuestro Señor Jesús en su venida?
1TH 2:20 Ustedes son el resplandor y el gozo nuestro.
1TH 3:1 Por lo cual, al no soportar más, decidimos quedarnos solos en Atenas.
1TH 3:2 Enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en las Buenas Noticias de Cristo, para fortalecerlos y exhortarlos respecto a su fe,
1TH 3:3 a fin de que nadie se desanime por estas aflicciones, porque ustedes mismos saben que estamos para esto.
1TH 3:4 Pues aun cuando estábamos con ustedes, les predecíamos que estamos para ser afligidos, como también ocurrió, y supieron.
1TH 3:5 Por esto, yo también, al no soportar más, envié a reconocer su fe, no fuera que, de algún modo, los hubiera tentado el que tienta, y que nuestro arduo trabajo resultara en vano.
1TH 3:6 Pero ahora, al regresar Timoteo y traernos buenas noticias de la fe y del amor de ustedes, que siempre tienen buen recuerdo de nosotros y anhelan vernos, como también nosotros a ustedes,
1TH 3:7 por esto, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción, fuimos consolados por medio de su fe,
1TH 3:8 pues ahora vivimos, ya que ustedes están firmes en [el] Señor.
1TH 3:9 Porque, ¿qué acción de gracias podemos devolver a Dios por ustedes, por todo el gozo que tenemos delante de nuestro Dios por amor a ustedes?
1TH 3:10 Imploramos intensamente de noche y de día que veamos su rostro y completemos las cosas que faltan a su fe.
1TH 3:11 El mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesús, dirija nuestro camino a ustedes.
1TH 3:12 El Señor los haga crecer y abundar en el amor unos a otros y para todos, así como también nosotros para ustedes,
1TH 3:13 a fin de confirmar sus corazones intachables en santidad delante de nuestro Dios y Padre en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
1TH 4:1 Por lo demás, hermanos, les rogamos y exhortamos en [el] Señor Jesús que, como les enseñamos la manera de vivir y agradar a Dios, tal como viven, así abunden más,
1TH 4:2 pues saben cuáles instrucciones les dimos por medio del Señor Jesús.
1TH 4:3 Esta es [la] voluntad de Dios: su santificación, que ustedes se abstengan de la inmoralidad sexual.
1TH 4:4 Que sepa cada uno de ustedes mantener su propio vaso en santificación y honor,
1TH 4:5 no con pasión de placeres deshonestos, como los gentiles que no conocen a Dios.
1TH 4:6 Que no pequen ni engañen a su hermano en este asunto. Porque como les dijimos con anticipación y solemnemente fuimos testigos, el Señor es vengador de todas estas cosas.
1TH 4:7 Porque Dios no nos llamó a la impureza, sino a santificación.
1TH 4:8 Por tanto, el que rechaza [esto], no rechaza a hombre, sino a Dios, Quien les da su mismo Espíritu Santo.
1TH 4:9 Con respecto al amor fraternal, no tienen necesidad de que les escriba, porque ustedes mismos son enseñados por Dios a amarse los unos a los otros.
1TH 4:10 Ciertamente lo hacen con todos los hermanos en toda Macedonia, pero les rogamos, hermanos, que abunden más,
1TH 4:11 que consideren un honor estar tranquilos, que hagan sus propios asuntos y trabajen con sus manos, como les ordenamos,
1TH 4:12 a fin de que vivan decentemente hacia los de afuera, y que de nada tengan necesidad.
1TH 4:13 Hermanos, no queremos que ignoren en cuanto a los que duermen, para que no se entristezcan como los demás que no tienen esperanza.
1TH 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Jesús a los que durmieron en Cristo.
1TH 4:15 Les decimos esto en Palabra [del] Señor: Nosotros los que vivamos, los que seamos dejados atrás hasta la venida del Señor, ¡que de ningún modo precedamos a los que durmieron!
1TH 4:16 Porque el Señor mismo con señal de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero.
1TH 4:17 Luego nosotros, los que vivamos, los que quedemos atrás, seremos arrebatados simultáneamente con ellos en [las] nubes a encontrar al Señor en al aire. Así estaremos siempre con [el] Señor.
1TH 4:18 Por tanto consuélense los unos a los otros con estas palabras.
1TH 5:1 Hermanos, no tienen necesidad de que les escriba con respecto a los tiempos y a las ocasiones.
1TH 5:2 Porque ustedes saben perfectamente que [el] día del Señor viene como ladrón de noche.
1TH 5:3 Cuando digan: Paz y seguridad, vendrá sobre ellos destrucción repentina como el dolor a la que está embarazada, ¡y que no escapen de ningún modo!
1TH 5:4 Pero ustedes, hermanos, no están en [la] oscuridad, para que aquel día los sorprenda como ladrón.
1TH 5:5 Porque todos ustedes son hijos de luz e hijos del día. No somos de [la] noche ni de [la] oscuridad.
1TH 5:6 Así que no tengamos indiferencia espiritual como los demás, sino velemos y estemos sobrios.
1TH 5:7 Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
1TH 5:8 Pero nosotros que somos del día, seamos sobrios. Estemos vestidos con [la] coraza de fe y amor y con el casco de la esperanza de salvación.
1TH 5:9 Porque Dios no nos destinó para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
1TH 5:10 Quien murió por nosotros, para que, ya sea que velemos o que durmamos, vivamos juntamente con Él.
1TH 5:11 Por tanto exhórtense y edifíquense los unos a los otros, como ya lo hacen.
1TH 5:12 Hermanos, les rogamos que reconozcan a los que trabajan entre ustedes, que se preocupan por ustedes y los amonestan en el Señor.
1TH 5:13 Que [los] tengan en gran estima con amor a causa de su obra. Vivan en paz los unos con los otros.
1TH 5:14 También les rogamos, hermanos: Amonesten a los ociosos, animen a los desanimados, sostengan a los débiles, sean pacientes con todos.
1TH 5:15 Tengan cuidado que nadie devuelva a alguno mal por mal. Más bien persigan siempre lo bueno los unos para los otros y para todos.
1TH 5:16 ¡Estén siempre gozosos!
1TH 5:17 Hablen con Dios sin cesar.
1TH 5:18 Den gracias en todo, porque esta es [la] voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.
1TH 5:19 No apaguen al Espíritu.
1TH 5:20 No menosprecien [las] profecías,
1TH 5:21 sino examinen todo. Retengan lo bueno.
1TH 5:22 Absténganse de toda clase de mal.
1TH 5:23 El mismo Dios de la paz los santifique por completo y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo sea guardado sin reproche para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
1TH 5:24 Fiel es el que los llama, Quien también lo hará.
1TH 5:25 Hermanos, hablen con Dios por nosotros.
1TH 5:26 Saluden a todos los hermanos con beso santo.
1TH 5:27 Les ruego encarecidamente en el Nombre del Señor que sea leída esta epístola a todos los hermanos.
1TH 5:28 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.
2TH 1:1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de [los] tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:
2TH 1:2 Gracia y paz a ustedes de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
2TH 1:3 Hermanos, tenemos que dar gracias a Dios siempre por ustedes como es apropiado, pues su fe crece maravillosamente y abunda el amor de cada uno de ustedes hacia los otros,
2TH 1:4 tanto que nos enaltecemos por ustedes en las iglesias de Dios por su paciencia y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que enfrentan,
2TH 1:5 evidencia del justo juicio de Dios, para que ustedes sean considerados dignos del reino de Dios, por el cual también sufren.
2TH 1:6 En verdad es justo que Dios retribuya aflicción a los que los afligen,
2TH 1:7 y a ustedes, que son afligidos, les da reposo con nosotros en la manifestación del Señor Jesús desde el cielo con ángeles de su poder,
2TH 1:8 en llama de fuego para castigar a los que no conocieron a Dios, y a los que no obedecen a las Buenas Noticias de nuestro Señor Jesús.
2TH 1:9 Éstos sufrirán pena de eterna ruina lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
2TH 1:10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado por todos los que creyeron, porque ustedes creyeron nuestro testimonio.
2TH 1:11 Por lo cual también hablamos con Dios siempre acerca de ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento y cumpla con poder todo deseo de bondad y obra de fe,
2TH 1:12 para que el Nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en ustedes, y ustedes en Él, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
2TH 2:1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con Él, les rogamos, hermanos,
2TH 2:2 que no se muevan fácilmente del entendimiento, ni sean perturbados por espíritu, ni por palabra, ni por epístola como [si fuera] de nosotros, en el sentido de que el día del Señor llegó.
2TH 2:3 ¡Que nadie los engañe en ninguna manera! Pues [no sucederá] si la apostasía no viene primero, y se manifiesta el hombre de iniquidad, el hijo de destrucción,
2TH 2:4 el oponente que se levanta contra todo lo que es llamado Dios o es objeto de adoración, hasta el punto de tomar asiento en el Santuario de Dios para proclamar que él mismo es Dios.
2TH 2:5 ¿No recuerdan que les decía estas cosas cuando yo estaba aún con ustedes?
2TH 2:6 Ahora saben lo que [lo] detiene, a fin de que sea revelado en el tiempo de él.
2TH 2:7 Porque ya se mueve el misterio de la iniquidad. En el tiempo presente está el que [lo] detiene, hasta que sea quitado de en medio.
2TH 2:8 Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor matará con el aliento de su boca, y [lo] reducirá a la impotencia con la gloria de su venida.
2TH 2:9 La venida [del inicuo] es por operación de Satanás, con toda clase de poderes, señales milagrosas y prodigios falsos,
2TH 2:10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no aceptaron el amor a la verdad para ser salvos.
2TH 2:11 Por esto Dios les envía una operación engañosa para que ellos crean en la mentira,
2TH 2:12 a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad, sino se deleitaron en la injusticia.
2TH 2:13 Hermanos amados por [el] Señor, nosotros tenemos que dar gracias siempre a Dios por ustedes, pues desde el principio Él los escogió para salvación por medio de la santificación del espíritu y fe en la verdad.
2TH 2:14 A esto los llamó por medio de nuestras Buenas Noticias para que obtengan la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
2TH 2:15 Así que, hermanos, estén firmes y retengan las tradiciones como las enseñamos, bien por palabra o por epístola nuestra.
2TH 2:16 El mismo Señor nuestro, Jesucristo, y Dios nuestro Padre, Quien nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
2TH 2:17 consuele y confirme sus corazones en toda obra y buena palabra.
2TH 3:1 Por lo demás, hermanos, hablen con Dios con respecto a nosotros para que la Palabra del Señor corra y sea magnificada, como también [ocurrió] con ustedes,
2TH 3:2 y para que seamos librados de los hombres perversos y malos, porque la fe no es de todos.
2TH 3:3 Pero fiel es el Señor, Quien los afianzará y protegerá del malo.
2TH 3:4 Ponemos la confianza en el Señor con respecto a ustedes, que hacen y harán lo que mandamos.
2TH 3:5 El Señor dirija sus corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo.
2TH 3:6 Pero les ordenamos, hermanos, en Nombre del Señor Jesucristo, que ustedes se mantengan alejados de todo hermano que viva desordenadamente, y no según la enseñanza que recibieron de nosotros.
2TH 3:7 Porque ustedes mismos saben de qué manera deben imitarnos, pues no estuvimos fuera de orden entre ustedes,
2TH 3:8 ni comimos pan de nadie sin pago. Al contrario, trabajamos con afán y fatiga de noche y de día para no ser carga a ninguno de ustedes.
2TH 3:9 No porque no tenemos derecho, sino para que fuéramos como ejemplo a ustedes, a fin de que nos imiten.
2TH 3:10 Aun cuando estábamos con ustedes les ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.
2TH 3:11 Porque oímos que algunos entre ustedes viven desordenadamente sin trabajar y entrometidos [en lo ajeno].
2TH 3:12 A ellos ordenamos y exhortamos por el Señor Jesucristo que trabajen ordenadamente y coman su propio pan.
2TH 3:13 A ustedes, hermanos, que no dejen de hacer cosas buenas.
2TH 3:14 Si alguno no obedece a nuestra enseñanza por medio de esta epístola, señalen a éste para que no se junten con él, a fin de que sea avergonzado.
2TH 3:15 Pero no lo consideren como enemigo. Amonéstenlo como a un hermano.
2TH 3:16 El mismo Señor de la paz les dé siempre la paz en toda manera. El Señor sea con todos ustedes.
2TH 3:17 El saludo de mi mano, de Pablo, que es [la] señal en toda epístola. Así escribo.
2TH 3:18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
1TI 1:1 Pablo, un apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza,
1TI 1:2 a Timoteo, legítimo hijo en [la ]fe. Gracia, misericordia, paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
1TI 1:3 Cuando pasé a Macedonia te rogué permanecer en Éfeso para que mandaras a algunos que no ofrecieran instrucción diferente,
1TI 1:4 ni pusieran atención a fábulas y genealogías interminables, las cuales más bien promueven especulaciones inútiles y no la administración de Dios que es por fe.
1TI 1:5 Pues el propósito de esta instrucción es [el] amor de corazón puro, buena conciencia y fe sincera,
1TI 1:6 de las cuales, algunos perdieron el camino y fueron desviados hacia vacía palabrería.
1TI 1:7 Deseaban ser maestros de la Ley sin entender lo que dicen, ni las cosas que hablan de manera absoluta.
1TI 1:8 Pero sabemos que [la] Ley es buena cuando alguno habla legítimamente.
1TI 1:9 Reconocemos que [la] Ley no se instituyó para [el] justo, sino para inicuos y desobedientes, ateos y pecadores, perversos y profanos, patricidas y matricidas, homicidas,
1TI 1:10 inmorales sexuales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, perjuros y si hay algún otro que se opone a [la ]sana doctrina,
1TI 1:11 según las Buenas Noticias de la gloria del bendito Dios, las cuales se me encomendaron.
1TI 1:12 Estoy agradecido al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque al ponerme en el ministerio, me consideró fiel.
1TI 1:13 Había sido un blasfemo, perseguidor e insolente. Pero me fue otorgada misericordia porque procedí por ignorancia en incredulidad.
1TI 1:14 Pero la gracia de nuestro Señor estuvo presente en gran abundancia con fe y amor en Cristo Jesús.
1TI 1:15 La Palabra es fiel y digna de toda aceptación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar pecadores, de los cuales yo soy [el ]primero.
1TI 1:16 Pero por esto [me ]fue otorgada misericordia, a fin de que Cristo Jesús demuestre toda longanimidad primero en mí como ejemplo de los que creerían en Él para vida eterna.
1TI 1:17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único Dios, sean [el ]honor y [la ]gloria por los siglos de los siglos. Amén.
1TI 1:18 Este mandato te encargo, hijo Timoteo, para que conforme a las profecías que preceden sobre ti, te sirvas de ellas en el noble combate,
1TI 1:19 y mantengas [la ]fe y la buena conciencia. Algunos naufragaron respecto a la fe al rechazarlas,
1TI 1:20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendieran a no blasfemar.
1TI 2:1 Exhorto ante todo, que sean hechas peticiones, conversaciones con Dios, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
1TI 2:2 por [los] reyes y por todos los que están en posición de autoridad, a fin de que pasemos una vida diaria tranquila y quieta, con toda piedad y dignidad.
1TI 2:3 Esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
1TI 2:4 el cual desea que todos los hombres sean salvos y acudan al conocimiento de la verdad.
1TI 2:5 Porque hay un solo Dios y un solo Mediador entre Dios y hombres: Cristo Jesús, Hombre,
1TI 2:6 Quien se dio a sí mismo como rescate por todos. El testimonio [fue dado] en tiempos apropiados,
1TI 2:7 para lo cual yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad, no miento), maestro de [los] gentiles en fe y verdad.
1TI 2:8 Quiero, pues, que los hombres hablen con Dios en todo lugar y levanten manos santas, sin ira ni discusión.
1TI 2:9 Asimismo, que las mujeres se adornen con ropa decorosa, con modestia y decencia, no con peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa,
1TI 2:10 sino con buenas obras, lo cual conviene a mujeres que profesan reverencia a Dios.
1TI 2:11 Que una mujer aprenda en quietud, con toda sumisión,
1TI 2:12 pues no permito a una mujer enseñar ni dominar a un varón, sino estar en quietud.
1TI 2:13 Porque Adán fue formado primero, luego Eva.
1TI 2:14 Adán no fue engañado, sino la esposa. Cuando fue engañada, cayó en transgresión.
1TI 2:15 Pero será preservada por medio de la procreación, cuando permanezca en [la] fe, [el ]amor, y [la ]santificación con modestia.
1TI 3:1 Fiel es la Palabra: Si alguno anhela oficio de supervisor, desea buena obra.
1TI 3:2 Es necesario que el supervisor sea irreprochable, esposo de una sola esposa, sobrio, prudente, honorable, hospedador, apto para enseñar,
1TI 3:3 no adicto al vino, ni pendenciero, sino amable, apacible, no avaro,
1TI 3:4 que gobierne bien su propia familia, que tenga hijos en sujeción con toda dignidad,
1TI 3:5 (pues si alguno no sabe dirigir a su propia familia, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?),
1TI 3:6 no un recién convertido, no sea que, después de envanecerse caiga en juicio del diablo.
1TI 3:7 Debe tener también buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en reproche y trampa del diablo.
1TI 3:8 Asimismo, [los ]diáconos, sean serios, sin doblez de lengua, dignos de respeto, no de doble palabra, no adictos a mucho vino, no codiciosos de ganancia deshonesta,
1TI 3:9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
1TI 3:10 Éstos también sean probados primero, y entonces, si son irreprochables, sirvan como diáconos.
1TI 3:11 De igual manera, [las ]mujeres, sean serias, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo.
1TI 3:12 [Los] diáconos, que sean esposos de una sola esposa, que se encarguen bien de [sus ]hijos y de sus propias casas.
1TI 3:13 Porque los que ministran bien se ganan una buena posición y mucha confianza en [la] fe en Cristo Jesús.
1TI 3:14 Esto te escribo con esperanza de visitarte en breve.
1TI 3:15 Pero, si demoro, [te escribo ]para que sepas cómo debes conducirte en la familia de Dios, que es [la] iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.
1TI 3:16 Por confesión unánime, grande es el misterio de la piedad: Él fue manifestado en [el ]cuerpo, Justificado en Espíritu, Visto por ángeles, Proclamado entre gentiles, Creído en [el] mundo, Recibido arriba en gloria.
1TI 4:1 Pero el Espíritu dice explícitamente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe. Fijarán [la] atención en espíritus engañadores y en enseñanzas relacionadas con demonios,
1TI 4:2 por medio de [la] hipocresía de mentirosos cauterizados en su conciencia,
1TI 4:3 que prohíben casarse y mandan abstenerse de alimentos que Dios creó para que los creyentes que conocieron la verdad participen de ellos con acción de gracias.
1TI 4:4 Porque todo lo creado por Dios es bueno y no se debe rechazar si se toma con acción de gracias,
1TI 4:5 porque es santificado por medio de [la] Palabra de Dios y de [la ]conversación con Dios.
1TI 4:6 Cuando enseñes estas cosas a los hermanos serás un buen ministro de Cristo Jesús, porque estás nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que seguiste fielmente.
1TI 4:7 Pero evita las fábulas profanas de ancianas. Ejercítate en [la ]piedad.
1TI 4:8 El adiestramiento corporal para poco es provechoso, pero la piedad es provechosa para todo, y tiene promesa de la vida presente y de la que viene.
1TI 4:9 Esta palabra es fiel y digna de que todos la prueben.
1TI 4:10 Porque para esto trabajamos arduamente y nos esforzamos, pues fijamos la esperanza en [el] Dios viviente, que es Salvador de todos [los] hombres, especialmente de [los] que creen.
1TI 4:11 Estas cosas manda y enseña.
1TI 4:12 Nadie desprecie tu juventud, mas bien sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
1TI 4:13 Mientras voy, pon atención a la lectura, a la exhortación y a la enseñanza.
1TI 4:14 No descuides el don que tú tienes, que te fue conferido por medio de profecía con imposición de las manos de los ancianos.
1TI 4:15 Reflexiona estas cosas. Persevera en éstas para que tu progreso se manifieste a todos.
1TI 4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en estas cosas, porque al hacer esto, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.
1TI 5:1 No reprendas al anciano, sino exhórtalo como a un padre, a los más jóvenes, como a hermanos,
1TI 5:2 a las ancianas, como a madres, a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
1TI 5:3 Honra a [las ]viudas, las realmente viudas.
1TI 5:4 Si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan primero a mostrar piedad hacia su propia familia, y a dar recompensa a los progenitores, porque esto es agradable delante de Dios.
1TI 5:5 Sin embargo, [honra a] la que es realmente viuda y quedó sola, [que] fijó su esperanza en Dios, y persevera en las súplicas y en las conversaciones con Dios de noche y de día.
1TI 5:6 Pero la que vive entregada a los placeres vanos, aunque vive, murió.
1TI 5:7 Manda también estas cosas para que sean irreprochables,
1TI 5:8 porque si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su familia, negó la fe y es peor que un incrédulo.
1TI 5:9 Sea incluida en la lista [la] viuda no menor de 60 años que fue esposa de un solo esposo,
1TI 5:10 aprobada en buenas obras: si crió hijos, si mostró hospitalidad, si lavó [los ]pies de santos, si socorrió a afligidos y si siguió de cerca toda buena obra.
1TI 5:11 Pero no incluyas viudas más jóvenes porque cuando sean impulsadas por deseos que están en conflicto con el afecto a Cristo, quieren casarse
1TI 5:12 y tienen acusación. Quebrantaron la primera promesa.
1TI 5:13 Al mismo tiempo también aprenden a ser ociosas y vagan de casa en casa. Y no solo ociosas, sino también chismosas y entremetidas, pues hablan las cosas que no deben.
1TI 5:14 Por tanto deseo que las más jóvenes se casen, críen hijos, manejen sus casas y no den al adversario ocasión de reproche.
1TI 5:15 Porque algunas ya se extraviaron tras Satanás.
1TI 5:16 Si algún creyente tiene viudas, manténgalas, y no se cargue a la iglesia, a fin de que ayude a las que realmente son viudas.
1TI 5:17 Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, especialmente los que trabajan arduamente en predicación y enseñanza.
1TI 5:18 Porque la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla. Y: Digno es el trabajador de su pago.
1TI 5:19 Contra un anciano no aceptes acusación, excepto delante de dos o tres testigos.
1TI 5:20 Reprende delante de todos a los que pecan, para que también los demás tengan temor.
1TI 5:21 Declaro solemnemente delante de Dios, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos que observes estas cosas sin prejuicio, sin hacer acepción de personas.
1TI 5:22 No impongas [las ]manos a alguno apresuradamente, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.
1TI 5:23 Ya no bebas agua, sino toma un poco de vino por causa de tus frecuentes enfermedades del estómago.
1TI 5:24 Los pecados de algunos hombres son evidentes antes que lleguen al juicio, pero a otros [los pecados los] siguen.
1TI 5:25 Del mismo modo las buenas obras son evidentes, y las malas no se pueden esconder.
1TI 6:1 Los esclavos bajo yugo consideren a sus amos dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el Nombre de Dios ni la doctrina.
1TI 6:2 Los [esclavos] que tienen amos creyentes no les falten el respeto por ser hermanos. Más bien sírvanles aun mejor por cuanto los que disfrutan del buen servicio son creyentes y amados. Enseña estas cosas y exhorta.
1TI 6:3 Si alguno ofrece diferente instrucción, y no acepta las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo y la doctrina según [la] piedad,
1TI 6:4 está envanecido. Nada entiende, pero tiene manía con respecto a cuestiones controversiales y contiendas relacionadas con palabras de las cuales vienen envidia, contienda, maledicencias, malas conjeturas y
1TI 6:5 disputas constantes de hombres que fueron despojados de entendimiento y privados de la verdad, quienes suponen que la piedad es un medio de ganancia.
1TI 6:6 ¡Pero la piedad acompañada de contentamiento es un medio de gran ganancia!
1TI 6:7 Porque nada trajimos al mundo. Es evidente que nada podremos llevar.
1TI 6:8 Así que, si tenemos sustento y abrigo, estaremos satisfechos con éstos.
1TI 6:9 Pero los que quieren enriquecer caen en tentación y trampa, en muchas codicias insensatas y dañinas, las cuales hunden a los humanos en destrucción y ruina.
1TI 6:10 Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciaron algunos, se descarriaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores.
1TI 6:11 Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas. Persigue [la] justicia, [la ]piedad, [la ]fe, [el ]amor, [la ]paciencia, [la ]mansedumbre.
1TI 6:12 Pelea la buena batalla de la fe. Agarra la vida eterna a la cual fuiste llamado, de la cual hiciste buena confesión delante de muchos testigos.
1TI 6:13 Ordeno delante de Dios, Quien da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, Quien dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato,
1TI 6:14 que guardes el mandamiento sin mancha, sin reproche, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,
1TI 6:15 la cual mostrará en tiempos apropiados el bendito y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores,
1TI 6:16 el Único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible, a Quien ninguno de [los] humanos vio, ni puede ver. A Él sea honor y soberanía eterna. Amén.
1TI 6:17 Instruye a los ricos de este mundo a no ser arrogantes ni poner su esperanza en riquezas inciertas, sino en Dios, Quien nos provee abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos.
1TI 6:18 [Instrúyelos] a hacer bien, ser ricos en buenas obras, ser generosos, dispuestos a compartir,
1TI 6:19 que atesoren para sí mismos una buena reserva para lo futuro, a fin de que posean lo que en verdad es vida.
1TI 6:20 Oh Timoteo, guarda el depósito que se te encomendó. Evita las palabrerías vacías y profanas, y contradicciones del que de manera falsa llaman conocimiento.
1TI 6:21 Algunos que lo profesaron se extraviaron de la fe. La gracia sea con ustedes.
2TI 1:1 Pablo, un apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, según [la] promesa de [la ]vida en Cristo Jesús,
2TI 1:2 a Timoteo, amado hijo. Gracia, misericordia, paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
2TI 1:3 Doy gracias a Dios a Quien sirvo con limpia conciencia, como lo hicieron mis antepasados, cuando sin cesar me recuerdo de ti en mis conversaciones con Dios de noche y de día,
2TI 1:4 al recordar tus lágrimas y anhelar verte para regocijarme.
2TI 1:5 Tengo presente el recuerdo de la fe sincera que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy persuadido de que también en ti.
2TI 1:6 Por esta razón te recuerdo que avives el fuego, el don de Dios que está en ti por medio de la imposición de mis manos.
2TI 1:7 Porque Dios no nos dio espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
2TI 1:8 Por tanto no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero. Sino comparte conmigo el sufrimiento en las Buenas Noticias según [el] poder de Dios,
2TI 1:9 Quien nos salvó y llamó con vocación santa, no según nuestras obras, sino según su propio propósito y gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de [los ]tiempos eternos.
2TI 1:10 Pero ahora [la gracia ]fue manifestada por medio de la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, Quien ciertamente abolió la muerte al sacar a luz [la] vida y [la] inmortalidad por medio de las Buenas Noticias,
2TI 1:11 para las cuales yo fui designado predicador, apóstol y maestro,
2TI 1:12 razón por la cual también soporto estas cosas. Pero no me avergüenzo, porque sé en Quién creí y me persuadí de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día.
2TI 1:13 Retén copia calcada de las palabras sanas que escuchaste de mí, la fe y el amor en Cristo Jesús.
2TI 1:14 Guarda el buen depósito por medio del Espíritu Santo que vive en nosotros.
2TI 1:15 Sabes que todos los de Asia se alejaron de mí, de los cuales son Figelo y Hermógenes.
2TI 1:16 El Señor conceda misericordia a la casa de Onesíforo, pues muchas veces me refrescó y no se avergonzó de mi cautividad.
2TI 1:17 Al hallarse en Roma, diligentemente me buscó y [me] encontró.
2TI 1:18 El Señor tenga misericordia de él en aquel día. Tú sabes bien cuántos servicios nos brindó en Éfeso.
2TI 2:1 Tú, pues, hijo mío, sé fortalecido con la gracia de Cristo Jesús.
2TI 2:2 Lo que escuchaste de mí en medio de muchos testigos encomienda a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2TI 2:3 Comparte sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús.
2TI 2:4 Ninguno que se alista como soldado se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar al que lo reclutó como soldado.
2TI 2:5 También, si alguno compite como atleta, no es coronado si no compite según las normas.
2TI 2:6 El labrador, para recibir su parte de los frutos, le es necesario que primero trabaje duro.
2TI 2:7 Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo.
2TI 2:8 Recuerda a Jesucristo, descendiente de David, Quien resucitó de entre [los] muertos, según mi mensaje de Buenas Noticias,
2TI 2:9 por el cual sufro maltrato, hasta cadenas como un malhechor. Pero la Palabra de Dios no está atada.
2TI 2:10 Por tanto todo lo soporto por amor a los escogidos para que ellos también obtengan salvación de Cristo Jesús con gloria eterna.
2TI 2:11 Fiel es la Palabra, pues si morimos con Él, también viviremos con Él.
2TI 2:12 Si soportamos, también reinaremos con Él. Si lo negamos, Él también nos negará.
2TI 2:13 Si somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede negarse a Él mismo.
2TI 2:14 Recuérdales estas cosas. Encárgales solemnemente delante de Dios que no contiendan con respecto a palabras, [lo cual] para nada es provechoso. Sirve para destrucción de los oyentes.
2TI 2:15 Procura diligentemente presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la Palabra de verdad.
2TI 2:16 Pero evita profanas y vacías habladurías, porque harán que [la] impiedad avance más.
2TI 2:17 La palabra de ellos carcomerá como gangrena, de los cuales son Himeneo y Fileto,
2TI 2:18 que perdieron el rumbo con respecto a la verdad. Dicen que la resurrección ya ocurrió y trastornan la fe de algunos.
2TI 2:19 Sin embargo, el sólido fundamento de Dios permanece firme, con este sello: Conoce el Señor a los suyos, y: Huya de iniquidad todo el que menciona el Nombre del Señor.
2TI 2:20 Pero en una casa grande, no solo hay vasijas de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unas para honor y otras para deshonor.
2TI 2:21 Así que, cuando alguno se limpie de todas estas cosas será vasija para honor, santificada, útil para el amo, preparada para toda buena obra.
2TI 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y persigue [la] justicia, [la ]fe, [el ]amor y [la ]paz, con los que claman al Señor de corazón puro.
2TI 2:23 Pero evita las cuestiones necias y estúpidas, pues sabes que engendran contiendas.
2TI 2:24 Porque un esclavo del Señor no debe pelear, sino ser amable con todos, apto para enseñar, paciente,
2TI 2:25 que corrija con mansedumbre a los que se oponen, para ver si Dios les concede cambio de mente a fin de que conozcan [la] verdad
2TI 2:26 y vuelvan a ser sobrios con respecto a la trampa del diablo quien los tiene cautivos a su voluntad.
2TI 3:1 Sepan que en [los] últimos días habrá tiempos difíciles,
2TI 3:2 porque habrá hombres egoístas, amigos del dinero, arrogantes, soberbios, blasfemos, desobedientes a [los] progenitores, ingratos, impíos,
2TI 3:3 sin afecto natural, irreconciliables, calumniadores desenfrenados, crueles, aborrecedores de lo bueno,
2TI 3:4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de ser amadores de Dios.
2TI 3:5 Aunque tienen apariencia de piedad, niegan el poder de ella. Apártate también de ellos.
2TI 3:6 Porque de éstos son los que penetran en las casas y desvían a mujercillas cargadas de pecados, llevadas por diversas pasiones,
2TI 3:7 que siempre aprenden y nunca llegan al conocimiento de [la] verdad.
2TI 3:8 De la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos se resisten a la verdad, hombres de mente depravada, descalificados en cuanto a la fe.
2TI 3:9 No avanzarán mucho, porque su insensatez será evidente a todos, como también fue la de aquéllos.
2TI 3:10 Pero tú seguiste mi enseñanza, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, perseverancia,
2TI 3:11 persecuciones, padecimientos, como los que me vinieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. Esas persecuciones sufrí, y el Señor me libró de todas.
2TI 3:12 También todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos.
2TI 3:13 En cambio los hombres malos e impostores avanzarán hacia lo peor, pues engañan y son engañados.
2TI 3:14 Pero tú permanece en las cosas que aprendiste y por las cuales te persuadiste, pues sabes de quiénes aprendiste,
2TI 3:15 y que desde niño sabes [las] Sagradas Escrituras, que pueden hacerte sabio en [la ]salvación por medio de [la ]fe en Cristo Jesús.
2TI 3:16 Toda [la] Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñanza, reprobación, corrección e instrucción en la justicia,
2TI 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea equilibrado, equipado para toda buena obra.
2TI 4:1 Declaro solemnemente delante de Dios y de Cristo Jesús, Quien está destinado a juzgar a [los ]vivos y a [los ]muertos en su aparición y en su reino:
2TI 4:2 Predica la Palabra, está listo a tiempo y fuera de tiempo, convierte el argumento contra el que lo presenta, reprende, exhorta con toda longanimidad y doctrina.
2TI 4:3 Habrá tiempo cuando no aceptarán la sana doctrina, sino, al tener una comezón de predicación, se acumularán para sí mismos maestros según sus propios deseos ardientes,
2TI 4:4 y ciertamente apartarán el oído de la verdad, y serán extraviados a las fábulas.
2TI 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta privaciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
2TI 4:6 Porque yo ya soy ofrecido en libación, y el tiempo de mi partida es inminente.
2TI 4:7 He peleado la buena batalla, acabé la carrera, guardé la fe.
2TI 4:8 Por lo demás, la corona de justicia me está reservada, la cual el Señor, Juez justo, me dará en aquel día, y no solo a mí, sino también a todos los que tienen en alta estima su aparecimiento.
2TI 4:9 Haz todo esfuerzo para venir pronto a mí,
2TI 4:10 porque Demas, al amar al mundo de ahora, me desamparó y fue a Tesalónica, Crescente, a Galacia y Tito, a Dalmacia.
2TI 4:11 Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para [el] ministerio,
2TI 4:12 pues a Tíquico envié a Éfeso.
2TI 4:13 Al venirte, trae el capote que dejé con Carpo en Troas, y los rollos, especialmente los pergaminos.
2TI 4:14 Alejandro el calderero me hizo muchos males. El Señor le pagará según sus obras.
2TI 4:15 Guárdate tú también de él, porque con vehemencia contradijo nuestras enseñanzas.
2TI 4:16 En mi primera defensa ninguno se presentó. Todos me abandonaron. No les sea tomado en cuenta.
2TI 4:17 Pero el Señor estuvo presente y me fortaleció para que yo cumpliera la predicación, y que todos los gentiles oyeran. Fui librado de [la] boca del león.
2TI 4:18 El Señor me librará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
2TI 4:19 Saluda a Prisca y a Aquila, y a la familia de Onesíforo.
2TI 4:20 Erasto quedó en Corinto. A Trófimo lo dejé en Mileto porque estaba enfermo.
2TI 4:21 Haz todo esfuerzo por venir antes del invierno. Eubulo te saluda, también Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.
2TI 4:22 El Señor esté con tu espíritu. La gracia sea con ustedes.
TIT 1:1 Pablo, un esclavo de Dios y apóstol de Jesucristo, según [la] fe de los escogidos de Dios y [el] conocimiento de la verdad en la piedad,
TIT 1:2 con respecto a [la] esperanza de vida eterna, la cual Dios, Quien no miente, prometió antes de [los ]tiempos eternos.
TIT 1:3 Pero a su debido tiempo reveló su Palabra por [la ]predicación la cual me fue encomendada por orden de Dios nuestro Salvador.
TIT 1:4 A Tito, genuino hijo según [la ]fe común. Gracia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador.
TIT 1:5 Por esta razón te dejé en Creta, para que te encargaras de poner en orden las cosas desordenadas, y designaras ancianos en cada ciudad, como yo me propuse.
TIT 1:6 El anciano debe ser irreprochable, esposo de una sola esposa, que tenga hijos fieles, no con acusación de relajamiento moral o rebeldes.
TIT 1:7 Porque es necesario que el supervisor sea irreprochable como administrador de Dios: no arrogante, no iracundo, no adicto al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancia deshonesta,
TIT 1:8 sino hospedador, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, disciplinado,
TIT 1:9 que retenga [la] palabra fiel, según la doctrina, a fin de que también pueda exhortar con la sana doctrina y convencer a los que contradicen.
TIT 1:10 Porque hay muchos indisciplinados, habladores de vanidades y engañadores, especialmente de los judíos,
TIT 1:11 a quienes hay que silenciar, que trastornan familias enteras, pues enseñan lo que no es necesario por amor a una ganancia deshonesta.
TIT 1:12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
TIT 1:13 Este testimonio es verdadero. Por lo cual, repréndelos severamente para que sean sanos en la fe,
TIT 1:14 que no fijen [la] atención en fábulas judaicas y mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
TIT 1:15 Todas las cosas son puras para los puros, pero para los contaminados e incrédulos nada es puro. Pues aun la mente y la conciencia de ellos fueron contaminadas.
TIT 1:16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, pues son repugnantes y desobedientes, descalificados para toda buena obra.
TIT 2:1 Pero tú habla lo que es conveniente a la sana doctrina.
TIT 2:2 Que [los] hombres mayores sean sobrios, dignos de respeto, sensibles, sanos en la fe, en el amor y en la perseverancia.
TIT 2:3 Asimismo, que [las] mujeres mayores sean dignas de reverencia por su conducta, no calumniadoras, no esclavizadas a mucho vino, maestras de cosas buenas,
TIT 2:4 que animen a las jóvenes a que amen a sus esposos y a sus hijos,
TIT 2:5 que sean prudentes, castas, cuidadoras de su casa, buenas, sometidas a sus esposos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.
TIT 2:6 Exhorta también a los jóvenes a ser razonables.
TIT 2:7 Preséntate tú mismo en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, seriedad,
TIT 2:8 palabra sana e irreprochable, para que el adversario sea avergonzado y no tenga algo malo que decir en cuanto a nosotros.
TIT 2:9 A [los ]esclavos, que sean sometidos a sus amos en todo, que sean complacientes, que no contradigan,
TIT 2:10 que no se apropien indebidamente [de algo], sino que muestren toda buena fe para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.
TIT 2:11 Porque la gracia salvadora de Dios se manifestó a todos los hombres,
TIT 2:12 y nos enseñó que, después de apartarnos de la impiedad y de las pasiones mundanas, vivamos sobria, justa y piadosamente en el mundo presente,
TIT 2:13 que nos acojamos a la esperanza bienaventurada y [la] aparición de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
TIT 2:14 Quien se dio a sí mismo por nosotros para librarnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo escogido, celoso de buenas obras.
TIT 2:15 Habla estas cosas, exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.
TIT 3:1 Recuérdales que se sometan a gobernantes y autoridades, que estén preparados para toda obra buena,
TIT 3:2 que a nadie difamen, que sean apacibles, tolerantes, que muestren toda mansedumbre a todos [los] hombres.
TIT 3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, desobedientes, extraviados. Éramos esclavos de deseos apasionados y placeres diversos, y vivíamos en malicia y envidia, aborrecibles y nos odiábamos unos a otros.
TIT 3:4 Pero cuando la bondad de Dios nuestro Salvador y [su] amor por la humanidad se manifestaron,
TIT 3:5 nos salvó, no por obras que nosotros hicimos en justicia, sino según su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y renovación del Espíritu Santo,
TIT 3:6 el cual derramó abundantemente en nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador,
TIT 3:7 para que, justificados por aquella gracia, seamos herederos según [la ]promesa de vida eterna.
TIT 3:8 La Palabra es fiel. Con respecto a esto quiero insistirte con firmeza, para que los que creen en Dios estén preocupados por hacer buenas obras. Estas cosas son buenas y beneficiosas para los hombres.
TIT 3:9 Pero evita necedades, controversias, genealogías, contiendas y discusiones sobre cosas pertenecientes a la Ley, porque son peligrosas y vacías.
TIT 3:10 Rechaza al hombre que, después de una y otra amonestación, causa divisiones.
TIT 3:11 Sabes que se pervirtió y al ser condenado por sí mismo, peca.
TIT 3:12 Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, haz todo esfuerzo por visitarme en Nicópolis, porque decidí pasar allí el invierno.
TIT 3:13 Encamina diligentemente a Zenas, el abogado, y a Apolos, para que nada les falte.
TIT 3:14 Aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para las necesidades urgentes a fin de que no se queden sin fruto.
TIT 3:15 Te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en [la] fe. La gracia sea con todos ustedes.
PHM 1:1 Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,
PHM 1:2 a la hermana Apia, a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa.
PHM 1:3 Gracia a ustedes y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
PHM 1:4 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de ti en mis conversaciones con Dios,
PHM 1:5 pues escucho de tu amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y para todos los santos.
PHM 1:6 [Ruego] que, por medio del conocimiento de todo lo bueno de ustedes en Cristo, la participación de tu fe sea eficaz.
PHM 1:7 Porque tuvimos mucho gozo y consolación en tu amor, pues por medio de ti, hermano, fueron refrescados los corazones de los santos.
PHM 1:8 Por tanto, aunque tengo mucho atrevimiento en Cristo para mandarte lo que es apropiado,
PHM 1:9 más bien por causa de mi amor [hacia ti, ]te exhorto, por ser como soy, Pablo, ya anciano, y ahora también prisionero de Cristo Jesús,
PHM 1:10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en las prisiones.
PHM 1:11 En otro tiempo él te fue inútil, pero ahora nos es útil a ti y a mí.
PHM 1:12 Te lo envío de regreso, a él, es decir, al objeto de mi afecto.
PHM 1:13 Yo quería retenerlo conmigo, a fin de que me sirviera por ti en las prisiones de las Buenas Noticias.
PHM 1:14 Pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu bien no sea como por medio de presión, sino de libre voluntad.
PHM 1:15 Porque probablemente por esto se apartó de ti por un tiempo, a fin de que lo recibas para siempre,
PHM 1:16 ya no como un esclavo, sino más que un esclavo: como hermano amado, especialmente para mí, y cuánto más para ti, tanto en [el ]cuerpo como en [el] Señor.
PHM 1:17 Así que, si me consideras un compañero, recíbelo como a mí.
PHM 1:18 Si te perjudicó en algo o te debe, cárgalo a mi cuenta.
PHM 1:19 Yo, Pablo, escribí con mi mano: ¡Yo pagaré! Para no decirte que aun tú mismo te debes a mí.
PHM 1:20 Sí, hermano, que yo me beneficie de ti en [el] Señor. Conforta mi corazón en Cristo.
PHM 1:21 Te escribí confiado en tu obediencia, cuando entendí que aun harás más de lo que digo.
PHM 1:22 Al mismo tiempo, prepárame alojamiento, porque espero que seré libertado por medio de las conversaciones de ustedes con Dios.
PHM 1:23 Te saludan Epafras, mi compañero de prisión por Cristo Jesús,
PHM 1:24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
PHM 1:25 La gracia del Señor Jesucristo sea con tu espíritu.
HEB 1:1 Dios habló hace mucho tiempo, muchas veces y de muchas maneras a los antepasados por medio de los profetas.
HEB 1:2 En estos últimos días nos habló por medio del Hijo, a Quien declaró Heredero de todas las cosas, por medio de Quien también hizo los universos,
HEB 1:3 Quien es [el] resplandor de la Gloria y reproducción exacta de su esencia, Quien sustenta todas las cosas con la Palabra de su poder. Después de purificarnos de los pecados por medio de Él mismo, se sentó a [la] derecha de la Majestad en [las] alturas.
HEB 1:4 Como es superior a los ángeles, heredó un Nombre más excelente que ellos.
HEB 1:5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo alguna vez: Mi hijo eres Tú. Yo te engendré hoy? Y otra vez: ¿Yo le seré Padre, Y Él me será Hijo?
HEB 1:6 Otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.
HEB 1:7 Y de los ángeles dice: Quien convierte a sus ángeles en espíritus, Y a sus ministros en llama de fuego.
HEB 1:8 Pero del Hijo [dijo]: Tu trono, oh Dios, es por el siglo del siglo, Y el cetro de tu reino es cetro de justicia.
HEB 1:9 Amaste [la] justicia y aborreciste [la ]iniquidad. Por tanto Dios te ungió, el Dios tuyo, Con aceite de regocijo por encima de tus compañeros.
HEB 1:10 Y: Tú, Señor, desde [el] principio fundaste la tierra, Y los cielos son obras de tus manos,
HEB 1:11 Y se acabarán, pero Tú permaneces. Y todos envejecerán como ropa.
HEB 1:12 Como un vestido los enrollarás, Y como ropa serán mudados. Pero Tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.
HEB 1:13 Y, ¿A cuál de los ángeles [Dios] dijo alguna vez: Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos como tarima para tus pies?
HEB 1:14 ¿No son todos [los ángeles] espíritus servidores, enviados para ayudar a los herederos de [la] salvación?
HEB 2:1 Por tanto, tenemos que poner mucha más atención a lo que se oyó, no sea que nos deslicemos.
HEB 2:2 Si la palabra hablada por medio de ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justo castigo,
HEB 2:3 ¿cómo escaparemos nosotros si menospreciamos una salvación tan grande? Ésta fue proclamada al principio por el Señor y nos fue confirmada por los que oyeron,
HEB 2:4 y Dios testificó al mismo tiempo con señales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
HEB 2:5 Porque [Dios] no sometió a [los] ángeles el mundo venidero del cual hablamos.
HEB 2:6 Pero alguien testificó en cierto lugar: ¿Qué es [el] hombre para que te acuerdes de él, O [el] hijo de hombre para que lo visites?
HEB 2:7 Lo hiciste un poco menor que [los] ángeles. Lo coronaste de esplendor y de honor.
HEB 2:8 Todo lo sometiste debajo de sus pies. Porque al sujetarle todas las cosas, nada dejó no sometido a Él. Pero aún no vemos todas las cosas sujetas a Él.
HEB 2:9 Pero vemos a Jesús, Quien fue un poco menor que [los] ángeles, coronado de gloria y honor por cuanto padeció la muerte, para que por la gracia de Dios se sometiera a [la] muerte por todos.
HEB 2:10 Porque convenía a [Dios], por cuya causa y por medio de Quien son todas las cosas, Quien condujo a muchos hijos a [la] gloria, perfeccionar al Autor de la salvación de ellos por medio de padecimientos.
HEB 2:11 Porque el que santifica y los santificados son todos de un [Padre], por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos
HEB 2:12 cuando dijo: Anunciaré tu Nombre a mis hermanos. En medio de [la ]congregación te cantaré alabanza.
HEB 2:13 Otra vez: Yo pondré mi confianza en Él. Y otra vez: Aquí estoy Yo con los niños que Dios me dio.
HEB 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de sangre y carne, de igual manera Él mismo también participó de las mismas, para destruir por medio de [la] muerte y reducir a la impotencia al que tiene el poder de la muerte, es decir, al diablo,
HEB 2:15 y librar a los que estaban sometidos a esclavitud toda la vida por temor a la muerte.
HEB 2:16 Ciertamente no socorrió a [los] ángeles, sino socorrió a [la] descendencia de Abraham.
HEB 2:17 Por lo cual [Jesús] debía ser semejante a sus hermanos en todo, para que también fuera un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel delante de Dios, a fin de apaciguarlo por los pecados del pueblo.
HEB 2:18 Pues por cuanto Él mismo padeció al ser tentado, puede compadecerse de los que son probados.
HEB 3:1 Por lo cual, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de la fe que profesamos,
HEB 3:2 Quien es fiel al que lo designó, como también fue Moisés en su casa.
HEB 3:3 Porque Éste fue considerado digno de mayor gloria que Moisés, como el que edificó la casa tiene mayor honra que ella.
HEB 3:4 Porque toda casa es construida por alguno, pero Dios es Quien hizo todas las cosas.
HEB 3:5 Ciertamente Moisés [fue fiel] en toda su casa como un esclavo, para testimonio de las cosas que serían dichas,
HEB 3:6 pero Cristo como Hijo fue fiel sobre su casa, la cual somos nosotros, si nos aferramos a la confianza y al enaltecimiento de la esperanza.
HEB 3:7 Por tanto, como dice el Espíritu Santo: Si oyen hoy su voz,
HEB 3:8 No endurezcan sus corazones como en la rebelión El día de la tentación en el desierto,
HEB 3:9 Donde sus antepasados intentaron probarme Y vieron mis obras 40 años.
HEB 3:10 Por lo cual, estuve airado contra aquella generación y dije: Siempre son extraviados en el corazón Y no entendieron mis caminos.
HEB 3:11 Por tanto juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
HEB 3:12 Cuídense, hermanos, para que ninguno de ustedes tenga un corazón malo de incredulidad para apostatar del Dios vivo.
HEB 3:13 Más bien, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras se dice: Hoy. Para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.
HEB 3:14 Porque somos participantes de Cristo, si retenemos firme hasta [el] fin la confianza que tuvimos al principio,
HEB 3:15 mientras se dice: Hoy. Si escuchan su voz, No endurezcan sus corazones, como cuando se rebelaron contra Él.
HEB 3:16 Porque, ¿quiénes lo provocaron después de escuchar? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto dirigidos por Moisés?
HEB 3:17 ¿Contra quiénes estuvo airado 40 años? ¿No fue contra los que pecaron, quienes cayeron [muertos] en el desierto?
HEB 3:18 ¿A quiénes [Dios] juró que no entrarían en su reposo? ¿No fue a los que desobedecieron?
HEB 3:19 Vemos que no pudieron entrar por causa de su incredulidad.
HEB 4:1 Tengamos temor, no sea que, aunque se sostiene [la] promesa de entrar en su reposo, tal vez alguno de ustedes quede excluido.
HEB 4:2 Porque tanto a ellos como a nosotros se nos anunciaron las Buenas Noticias, pero a ellos no los benefició la Palabra de la predicación porque los que la oyeron no la mezclaron con la fe.
HEB 4:3 Pero los que creímos entramos en un lugar de reposo. [Con respecto a los que no creyeron], dijo: Juré en mi ira, No entrarán en mi reposo. Sin embargo, Él terminó todas las obras desde [la] fundación del mundo.
HEB 4:4 Porque así dijo en algún pasaje con respecto al séptimo día: Dios reposó de todas sus obras el séptimo día.
HEB 4:5 Y otra vez en este pasaje: No entrarán en mi reposo.
HEB 4:6 Por tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les dieron Buenas Noticias no entraron por causa de desobediencia,
HEB 4:7 [Dios] otra vez fija un día: Hoy, cuando dijo después de mucho tiempo por medio de David, como ya se dijo: Hoy. Si escuchan su voz, No endurezcan sus corazones.
HEB 4:8 Porque si el mismo Josué [los] hubiera llevado a un lugar de reposo, no hablaría después de estas cosas con respecto a otro día.
HEB 4:9 Así que queda un reposo sabático para el pueblo de Dios.
HEB 4:10 Porque el que entró en su reposo, también reposó de sus obras, como Dios de las suyas.
HEB 4:11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, a fin de que ninguno caiga en la misma desobediencia.
HEB 4:12 Porque la Palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra aun hasta [la] separación de alma y espíritu, y de coyunturas y tuétanos. Distingue pensamientos e intenciones del corazón.
HEB 4:13 No hay criatura que se oculte en su presencia, sino todas las cosas están desnudas y expuestas ante los ojos de Aquél a Quien [tendremos que] rendir cuenta.
HEB 4:14 Puesto que tenemos a Jesús, [el] Hijo de Dios, el gran Sumo Sacerdote que traspasó los cielos, retengamos la confesión [de fe].
HEB 4:15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote Quien no se compadece de nuestras debilidades, mas bien tenemos Uno Quien fue tentado en todo según [nuestra] semejanza, [pero] no pecó.
HEB 4:16 Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que obtengamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
HEB 5:1 Porque todo sumo sacerdote tomado de entre [los] hombres es escogido para representar a [los] hombres ante Dios y ofrecer ofrendas y sacrificios por [los] pecados,
HEB 5:2 y puede obrar con compasión hacia los que pecan por ignorancia [de la Ley y están] extraviados, puesto que él mismo está rodeado de debilidad.
HEB 5:3 Por tal motivo está obligado a ofrecer [sacrificios] por sus pecados y los del pueblo.
HEB 5:4 Nadie toma ese honor para él, sino uno designado por Dios, como Aarón.
HEB 5:5 Así también Cristo no se enalteció a Él mismo al ser designado Sumo Sacerdote, sino [lo enalteció] el que le dijo: Mi Hijo eres Tú. Yo te engendré hoy.
HEB 5:6 Como también dice en otro pasaje: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.
HEB 5:7 Cuando estaba en la tierra, [Cristo] presentó ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía salvarlo de [la] muerte, y fue escuchado a causa de la sumisión reverente.
HEB 5:8 Aunque es Hijo, aprendió la obediencia por medio de lo que padeció.
HEB 5:9 Después de perfeccionarse, se transformó en fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen.
HEB 5:10 Dios lo designó Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.
HEB 5:11 Con respecto a éste tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que ustedes son lentos de entendimiento.
HEB 5:12 Porque aunque deben ser maestros a causa del tiempo, tienen necesidad de que alguien les enseñe otra vez los primeros elementos principales de las enseñanzas de Dios, y son como los que necesitan leche, no alimento sólido.
HEB 5:13 Todo el que toma leche es inexperto en palabra de justicia, porque es niño.
HEB 5:14 Pero la comida sólida es para los que han logrado madurez, para los que tienen los sentidos ejercitados por la práctica [del bien] para distinguir lo bueno y lo malo.
HEB 6:1 Por tanto dejemos las enseñanzas elementales de la doctrina de Cristo y avancemos hacia la perfección. No echemos otra vez [el] fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de [la ]fe en Dios,
HEB 6:2 de [la ]doctrina de bautismos, de [la ]imposición de manos, de [la ]resurrección de los muertos y del juicio eterno.
HEB 6:3 Esto haremos, si Dios permite.
HEB 6:4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, probaron el don celestial, participaron del Espíritu Santo,
HEB 6:5 saborearon la buena Palabra de Dios y [los ]poderes de [la ]era venidera,
HEB 6:6 y apostataron, sean otra vez restaurados para cambio de mente, pues así crucifican al Hijo de Dios para ellos mismos y lo exponen a afrenta pública.
HEB 6:7 Porque la tierra que bebe la lluvia que cae a menudo sobre ella y produce buena cosecha a los que la cultivan, recibe [la] bendición de Dios.
HEB 6:8 Pero la [tierra] que produce espinas y tallos rastreros es inútil y está cerca de una maldición. Su fin es ser quemada.
HEB 6:9 Pero en cuanto a ustedes, amados, aunque hablamos de esta manera, estamos convencidos de cosas mejores que conducen a [la] salvación.
HEB 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar su obra y el trabajo de amor que ustedes demostraron a su Nombre cuando sirvieron a los santos, a quienes aún sirven.
HEB 6:11 Pero deseamos que cada uno de ustedes muestre la misma diligencia hasta [el] fin para la plena certeza de la esperanza,
HEB 6:12 a fin de que no sean perezosos, sino imitadores de los que por fe y longanimidad heredan las promesas.
HEB 6:13 Porque cuando Dios dio [la] promesa a Abraham, puesto que no tenía uno mayor por quien jurar, juró por Él mismo:
HEB 6:14 Ciertamente te bendeciré y te multiplicaré.
HEB 6:15 Así, [Abraham] esperó con paciencia y obtuvo la promesa.
HEB 6:16 Porque [los] seres humanos juran por el mayor. Para ellos el fin de toda controversia es el juramento de confirmación.
HEB 6:17 Por tanto, cuando Dios quiso demostrar más plenamente lo inmutable de su propósito a los herederos de la promesa, interpuso juramento.
HEB 6:18 Para que por dos cosas inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, los que nos refugiamos en la esperanza de lo que está adelante, tengamos un fortísimo consuelo,
HEB 6:19 el cual tenemos como ancla firme y segura del alma, y que entra hasta lo que está en el interior del velo,
HEB 6:20 donde Jesús entró por nosotros como Precursor, después de ser declarado Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
HEB 7:1 Porque este Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios Altísimo, el cual conoció a Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y lo bendijo,
HEB 7:2 al cual Abraham dio los diezmos de todo, cuyo nombre [significa] primero Rey de Justicia, y también Rey de Salén, es decir, Rey de Paz,
HEB 7:3 sin padre, sin madre, sin genealogía, sin principio de días ni fin de vida, sino declarado semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
HEB 7:4 Consideren, pues, cuán grande era éste, a quien el patriarca Abraham dio [el] diezmo de los despojos.
HEB 7:5 Ciertamente los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen mandamiento de tomar los diezmos del pueblo según la Ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también descendieron de Abraham.
HEB 7:6 Pero el que no descendió de [los levitas] recibió un diezmo de Abraham y bendijo al que tiene las promesas.
HEB 7:7 Fuera de toda discusión, el inferior es bendecido por el superior.
HEB 7:8 Y aquí ciertamente reciben los diezmos de hombres mortales, pero allí, [uno] de quien se da testimonio que vive.
HEB 7:9 Por decirlo así, por medio de Abraham también Leví, quien recibía el diezmo, pagaba diezmos,
HEB 7:10 porque aún Leví estaba en el seno de su antepasado cuando Melquisedec lo conoció.
HEB 7:11 Así que, si [la] perfección fuera por medio del sacerdocio levítico, porque basado en él, el pueblo recibió [la] Ley, ¿qué necesidad había aún de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no fuera nombrado según el orden de Aarón?
HEB 7:12 Porque al ser cambiado el sacerdocio, es necesario que también haya cambio de ley.
HEB 7:13 Porque Aquél de Quien se dicen estas cosas, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.
HEB 7:14 Pues es evidente que nuestro Señor descendió de la tribu de Judá, en cuanto a la cual Moisés nada dijo con respecto a sacerdotes.
HEB 7:15 Es aún más evidente, si se levanta otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,
HEB 7:16 constituido no según [la] ley sobre la descendencia humana, sino según el poder de una vida indestructible.
HEB 7:17 Pues se da testimonio: Tú eres Sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.
HEB 7:18 Porque ciertamente se abroga el mandamiento anterior por causa de su debilidad e ineficacia
HEB 7:19 (pues la Ley nada perfeccionó). Pero fue introducción a una mejor esperanza por la cual nos acercamos a Dios,
HEB 7:20 lo cual fue hecho con juramento. Porque ciertamente ellos son declarados sacerdotes sin juramento,
HEB 7:21 pero Éste, con el juramento del que le dice: [El] Señor juró y no cambiará de parecer: Tú eres sacerdote para siempre.
HEB 7:22 Por tanto Jesús es Garante de un mejor Pacto.
HEB 7:23 Los sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía permanecer.
HEB 7:24 Pero [Jesús], por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable.
HEB 7:25 Por tanto puede también salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, y vive siempre para interceder por ellos.
HEB 7:26 Porque este Sumo Sacerdote también nos convenía santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y más exaltado que los cielos,
HEB 7:27 que no necesita, como los sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios cada día, primero por sus propios pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo al ofrecerse una vez para siempre.
HEB 7:28 Porque la Ley designa como sumos sacerdotes a hombres que tienen debilidad, pero la Palabra del juramento, que es posterior a la Ley, [designa] al Hijo declarado perfecto para siempre.
HEB 8:1 Lo principal de lo que decimos es que tenemos un Sumo Sacerdote que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en los cielos,
HEB 8:2 Ministro del santuario y del verdadero Tabernáculo, erigido por el Señor y no el hombre.
HEB 8:3 Porque todo sumo sacerdote es designado para ofrecer ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que Éste también tenga algo para ofrecer.
HEB 8:4 Así que, ni siquiera sería sacerdote si estuviera en [la] tierra, donde hay los que presentan las ofrendas según [la] Ley,
HEB 8:5 los cuales sirven de modelo y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el Tabernáculo: Mira, le dice: Haz todas las cosas según el modelo que se te mostró en la montaña.
HEB 8:6 Pero ahora [Jesús] tiene un ministerio mejor, por cuanto es Mediador de un Pacto mejor establecido sobre promesas mejores.
HEB 8:7 Porque si el primero fuera sin defecto, [el] segundo no hubiera sido necesario.
HEB 8:8 Porque al reprenderlos dice: Miren, vienen días, dice [el] Señor, en los cuales estableceré un Nuevo Pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá,
HEB 8:9 No como el Pacto que hice con sus antepasados el día cuando los tomé de la mano para sacarlos de [la] tierra de Egipto. Porque ellos no permanecieron en mi Pacto, y Yo los desatendí, dice el Señor.
HEB 8:10 Porque éste es el Pacto que estableceré con la casa de Israel después de aquellos días, dice [el] Señor, grabaré mis Leyes en la mente de ellos y las escribiré sobre sus corazones. [Yo] les seré Dios, y ellos me serán pueblo.
HEB 8:11 Que de ningún modo [alguno] enseñe a su conciudadano, ni le diga a su hermano: conoce al Señor. Porque todos me conocerán, desde [el] menor hasta [el] mayor de ellos.
HEB 8:12 Porque tendré misericordia de ellos en relación con sus iniquidades, y que de ningún modo me acuerde de sus pecados.
HEB 8:13 Al decir: Nuevo [Pacto], trató como obsoleto el primero, porque lo tratado como obsoleto caduca. Está cerca de desaparecer.
HEB 9:1 Ahora bien, el primer Pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
HEB 9:2 Porque [el] Tabernáculo fue preparado: la primera parte llamada Lugar Santo, en la cual estaba el candelabro, la mesa y los Panes de la Presentación.
HEB 9:3 Detrás de la segunda cortina estaba la parte del Tabernáculo llamada Lugar Santísimo,
HEB 9:4 que tenía [el] incensario de oro y el Arca del Pacto cubierta de oro por todas partes, en la cual estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció y las tablas del Pacto.
HEB 9:5 Encima del Arca había querubines de gloria que cubrían el propiciatorio, de lo cual no es posible hablar ahora en detalle.
HEB 9:6 Preparadas así estas cosas en el primer Tabernáculo, los sacerdotes entran continuamente para cumplir ritos.
HEB 9:7 Pero en la segunda parte, solo entra el sumo sacerdote una vez al año, con la sangre que ofrece por él mismo y por los pecados del pueblo cometidos por ignorancia.
HEB 9:8 Con esto el Espíritu Santo daba a entender que, mientras existía la primera parte del Tabernáculo, no se había abierto el camino hacia el Lugar Santísimo.
HEB 9:9 Esto es símbolo para el tiempo presente, según el cual se ofrecen ofrendas y sacrificios que no pueden perfeccionar [la] conciencia del que [los] ofrece,
HEB 9:10 que solo son comidas, bebidas, diversos lavamientos ceremoniales y ordenanzas externas que fueron impuestos hasta [el] tiempo del nuevo orden.
HEB 9:11 Pero cuando Cristo se presentó [como] Sumo Sacerdote de los bienes futuros, por medio del más grande y perfecto Tabernáculo no hecho por manos humanas, es decir, no de esta creación,
HEB 9:12 ni por medio de sangre de machos cabríos y becerros, sino por medio de su propia sangre, después de obtener eterna redención, entró una vez por todas en el Lugar Santísimo.
HEB 9:13 Porque si la sangre de toros y machos cabríos y [la] ceniza de [la] becerra rociada a los impuros santifica para la purificación del cuerpo,
HEB 9:14 ¡cuánto más la sangre de Cristo, Quien se ofreció Él mismo sin mancha a Dios por medio del Espíritu eterno, limpiará nuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo!
HEB 9:15 Por esto es Mediador de un Nuevo Pacto, a fin de que al ocurrir [la] muerte para el perdón de las transgresiones que hubo en el primer Pacto, los llamados recibieran la promesa de la herencia eterna.
HEB 9:16 Porque donde hay un testamento es necesaria la muerte del testador.
HEB 9:17 Porque un testamento es válido cuando interviene la muerte, puesto que no se pone en vigor mientras vive el testador.
HEB 9:18 Por tanto ni aun el primer [Pacto] fue instituido sin sangre.
HEB 9:19 Porque después que Moisés proclamó todo Mandamiento de la Ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y agua, y roció el mismo rollo y a todo el pueblo con lana escarlata e hisopo.
HEB 9:20 Y dijo: Ésta es la sangre del Pacto que Dios les ordenó.
HEB 9:21 De la misma manera roció con la sangre el Tabernáculo y todos los utensilios del ministerio.
HEB 9:22 Según la Ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados.
HEB 9:23 Por tanto fue necesario que las representaciones de las cosas que hay en los cielos fueran purificadas con estos ritos, pero las mismas cosas celestiales [son purificadas] con mejores sacrificios que éstos.
HEB 9:24 Porque Cristo no entró en un Lugar Santísimo hecho por manos, representación del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora ante Dios por nosotros.
HEB 9:25 Tampoco entró para ofrecerse muchas veces, como el sumo sacerdote entra en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
HEB 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde [la] fundación del mundo, pero ahora se presentó una vez por todas al fin de los siglos para remoción de pecado por medio del sacrificio de Él mismo.
HEB 9:27 De la manera como está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto [el] juicio,
HEB 9:28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para cargar [los ]pecados de muchos, y aparecerá por segunda vez sin relación con el pecado para salvar a los que lo esperan.
HEB 10:1 La Ley, que tiene [la ]sombra de los bienes futuros, no la misma imagen de las cosas, nunca puede perfeccionar a los que se acercan por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año.
HEB 10:2 Si así fuera, ¿no habrían dejado de ofrecerse, después de ser purificados una vez, por ya no estar conscientes de haber pecado?
HEB 10:3 Pero con [los sacrificios] hay un recuerdo de pecados cada año,
HEB 10:4 porque es imposible que [la] sangre de toros y machos cabríos borre pecados.
HEB 10:5 Por tanto [Cristo], al entrar en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, Pero me preparaste cuerpo.
HEB 10:6 Holocaustos y [sacrificios] por [los ]pecados no te deleitaron.
HEB 10:7 Entonces dije: Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en la cabecilla de un rollo fue escrito acerca de Mí.
HEB 10:8 Dijo antes: Sacrificios, ofrendas y holocaustos por [el ]pecado, ofrecidos según [la] Ley, no quisiste ni te agradaron.
HEB 10:9 Entonces dijo: Aquí estoy. Vengo para hacer tu voluntad. Él quita lo primero para establecer lo segundo.
HEB 10:10 Según esta voluntad fuimos santificados una vez por todas mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo.
HEB 10:11 Todo sacerdote ciertamente está en pie cada día, ministra y ofrece muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden remover pecados.
HEB 10:12 Pero Éste, después de ofrecer un solo sacrificio para siempre por [los] pecados, se sentó a [la ]derecha de Dios,
HEB 10:13 y desde entonces espera hasta que sus enemigos sean puestos como tarima de sus pies.
HEB 10:14 Porque [Cristo] perfeccionó para siempre a los santificados con una sola ofrenda.
HEB 10:15 El Espíritu Santo también testifica, porque después de decir:
HEB 10:16 Este es el Pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis Leyes en sus corazones, y las escribiré en sus mentes,
HEB 10:17 añade: Nunca más me acordaré de sus pecados ni de sus iniquidades.
HEB 10:18 Donde hay perdón, ya no hay ofrenda por el pecado.
HEB 10:19 Así que, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,
HEB 10:20 la cual nos inauguró un camino nuevo y vivo, por medio de la cortina, es decir, de su cuerpo,
HEB 10:21 y [el] gran Sacerdote sobre la Casa de Dios,
HEB 10:22 y que fuimos purificados de mala conciencia y nos lavamos los cuerpos con agua pura, acerquémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe.
HEB 10:23 Sostengamos firme la confesión de nuestra esperanza sin fluctuar, porque el que prometió es fiel.
HEB 10:24 Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y las buenas obras,
HEB 10:25 sin dejar de congregarnos, como algunos acostumbran, sino exhortémonos, y tanto más cuando ven que el día se acerca.
HEB 10:26 Porque si continuamos voluntariamente en el pecado, después de recibir el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por [los] pecados,
HEB 10:27 sino una horrenda espera de juicio y ardor de fuego que devora a los adversarios.
HEB 10:28 Por el testimonio de dos o tres testigos, el que viola [la] Ley de Moisés muere sin compasión.
HEB 10:29 ¿Cuánto castigo peor merece el que pisotea al Hijo de Dios, tiene como impura la sangre del Pacto por la cual fue santificado y afrenta al Espíritu de la gracia?
HEB 10:30 Porque conocemos al que dijo: Mía es [la] venganza. Yo pagaré. Y otra vez: [El] Señor juzgará a su pueblo.
HEB 10:31 ¡Horrenda cosa es caer en [las] manos del Dios vivo!
HEB 10:32 Pero recuerden los días pasados en los cuales, después de ser iluminados, soportaron una gran lucha de padecimientos.
HEB 10:33 Al ser sometidos a reproches y aflicciones, ciertamente fueron compañeros de los maltratados.
HEB 10:34 Porque se compadecieron de los presos y sufrieron con gozo el despojo de sus bienes, pues saben que tienen una herencia mejor y perdurable en los cielos.
HEB 10:35 Por tanto no pierdan su confianza pues tienen una gran recompensa.
HEB 10:36 Porque es necesaria la paciencia, para que, después de hacer la voluntad de Dios, obtengan la promesa.
HEB 10:37 Porque aún un poco, y el que viene vendrá, y no tardará.
HEB 10:38 Pero el justo vivirá por fe. Y si retrocede, mi alma no se deleitará en él.
HEB 10:39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para destrucción, sino de los que tienen fe para [la] preservación del alma.
HEB 11:1 Ahora bien, fe es [la] esencia de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
HEB 11:2 Por ella los antiguos fueron aprobados.
HEB 11:3 Por fe entendemos que el universo fue creado por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo invisible.
HEB 11:4 Por fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por medio del cual se dio testimonio de que era justo. Dios dio testimonio sobre sus ofrendas, y aunque murió, aún habla por medio de ellas.
HEB 11:5 Por fe Enoc fue trasladado para que no pasara por la muerte, y no fue hallado porque Dios lo trasladó. Pero antes del traslado se dio testimonio de que agradó a Dios.
HEB 11:6 Pero sin fe es imposible agradar [a Dios], porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que existe y que es Galardonador de los que lo buscan.
HEB 11:7 Por fe Noé, después de ser advertido por Dios acerca de cosas aún no vistas, con temor construyó [el] arca en la cual se salvaría su familia. Por medio de esa fe condenó al mundo y heredó [la] justicia que es según la fe.
HEB 11:8 Por fe Abraham, cuando fue llamado, obedeció para salir al lugar que iba a recibir como herencia. Salió sin entender a dónde iba.
HEB 11:9 Por fe habitó como extranjero en [la] tierra de la promesa y vivió en tiendas con Isaac y Jacob, los coherederos de la misma promesa,
HEB 11:10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo Arquitecto y Constructor es Dios.
HEB 11:11 Por fe también la misma Sara, quien era estéril y de edad avanzada, recibió fuerza para concebir descendencia, porque consideró que [Dios] es fiel a lo que prometió.
HEB 11:12 Por lo cual también de uno y éste ya casi muerto, salieron [descendientes] en multitud como las estrellas del cielo y como la arena innumerable de la orilla del mar.
HEB 11:13 Según fe todos éstos murieron sin recibir [el cumplimiento de] las promesas. Aunque las miraban desde lejos, se saludaban y confesaban que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
HEB 11:14 Porque los que dicen esto dan a entender que buscan [la ]patria,
HEB 11:15 y si pensaran en aquella de la cual salieron, ciertamente tendrían tiempo de regresar.
HEB 11:16 Pero en ese momento se esforzaban por una [patria] mejor, esto es celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les preparó una ciudad.
HEB 11:17 Por fe Abraham, al ser probado, ofreció a Isaac [en sacrificio]. Ofrecía al unigénito sobre el cual recibió las promesas,
HEB 11:18 pues le fue dicho: En Isaac tendrás descendencia.
HEB 11:19 Tenía en cuenta que Dios es poderoso para levantar aun de entre [los] muertos, de donde también en figura lo recuperó.
HEB 11:20 Por fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú con respecto a cosas venideras.
HEB 11:21 Por fe Jacob, cuando iba a morir, bendijo a cada uno de los hijos de José y adoró apoyado sobre el extremo de su bastón.
HEB 11:22 Por fe José, cuando iba a morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel y dio órdenes acerca de sus huesos.
HEB 11:23 Por fe los padres de Moisés lo escondieron tres meses cuando éste nació, porque vieron al niño hermoso y no temieron al decreto del rey.
HEB 11:24 Por fe Moisés, cuando creció, rehusó ser llamado hijo de [la] hija de Faraón
HEB 11:25 y escogió más bien sufrir aflicción con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,
HEB 11:26 porque consideró mayor riqueza la afrenta de Cristo que los tesoros de Egipto, porque fijaba la atención en el galardón.
HEB 11:27 Por fe salió de Egipto sin temer la ira del rey, porque se sostuvo con la mirada en el Invisible.
HEB 11:28 Por fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre para que el destructor no tocara a los primogénitos.
HEB 11:29 Por fe cruzaron el mar Rojo como por tierra seca. Cuando los egipcios intentaron hacer lo mismo fueron ahogados.
HEB 11:30 Por fe cayeron los muros de Jericó después de ser rodeados durante siete días.
HEB 11:31 Por fe la prostituta Rahab, después de recibir a los espías en paz, no pereció juntamente con los desobedientes.
HEB 11:32 ¿Qué más digo? Porque el tiempo me faltará para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y de los profetas,
HEB 11:33 quienes por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de leones,
HEB 11:34 extinguieron fuegos violentos, escaparon del filo de espada. Fueron fortalecidos en debilidad y fuertes en batalla. Pusieron en fuga a enemigos hostiles.
HEB 11:35 Las mujeres recibieron a sus muertos por medio de resurrección. Otros, al no aceptar el rescate, fueron torturados para obtener mejor resurrección.
HEB 11:36 Otros experimentaron pruebas de burlas y azotes, y aun cadenas y cárcel.
HEB 11:37 Fueron apedreados, aserrados, murieron a filo de espada, vagaron de lugar en lugar [cubiertos con] pieles de ovejas y cabras, indigentes, afligidos, maltratados.
HEB 11:38 Anduvieron por desiertos, montañas, cuevas y cavernas de la tierra. ¡El mundo no era digno de ellos!
HEB 11:39 Todos éstos, quienes fueron aprobados por medio de fe, no obtuvieron lo que se les prometió.
HEB 11:40 Dios proveyó algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran perfeccionados aparte de nosotros.
HEB 12:1 Por tanto también nosotros, quienes tenemos una nube tan grande de testigos alrededor de nosotros, despojémonos de todo impedimento y pecado que nos atrapa tan fácilmente. Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
HEB 12:2 Fijemos nuestros ojos en Jesús, el Autor y Perfeccionador de la fe, Quien despreció el oprobio, sufrió [la] cruz y se sentó a [la] derecha del trono de Dios, porque sabía el gozo que tenía delante de Él.
HEB 12:3 Así que consideren al que soportó tal hostilidad de pecadores contra Él mismo, a fin de que su ánimo no se canse hasta desmayar.
HEB 12:4 Aún no resistieron hasta derramar sangre al oponerse al pecado,
HEB 12:5 y olvidaron la exhortación que les habla como a hijos: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni te desalientes cuando te reprenda.
HEB 12:6 Porque el Señor disciplina al que ama Y castiga al que recibe como hijo.
HEB 12:7 Soporten la disciplina. Dios los trata como a hijos, porque ¿a cuál hijo no disciplina su padre?
HEB 12:8 Pero si a ustedes no se les aplica disciplina, como todos la recibieron, entonces no son hijos verdaderos sino ilegítimos.
HEB 12:9 Además, tuvimos a nuestros padres terrenales quienes nos disciplinaban y los respetábamos. ¿No nos someteremos mucho más al Padre de los espíritus para que vivamos?
HEB 12:10 Y ellos ciertamente nos disciplinaron por pocos días según lo que les parecía, pero la disciplina de Dios es para lo provechoso, a fin de que participemos de su santidad.
HEB 12:11 Ciertamente ninguna disciplina al momento es motivo de gozo, sino de tristeza, pero después da fruto apacible de justicia a los que fueron formados por medio de ella.
HEB 12:12 Por tanto levanten las manos debilitadas y las rodillas paralizadas,
HEB 12:13 y hagan sendas derechas para sus pies, a fin de que lo cojo no se disloque, sino sea sanado.
HEB 12:14 Sigan la paz y la santidad con todos, sin las cuales nadie verá al Señor.
HEB 12:15 Vigilen, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios, que al brotar alguna raíz de amargura, les estorbe, y por ella muchos sean contaminados,
HEB 12:16 no sea que haya algún inmoral sexual o profano, como Esaú, quien vendió su primogenitura por una comida.
HEB 12:17 Porque saben ustedes que después, aunque deseaba heredar la bendición, fue rechazado porque no halló oportunidad de cambio de mente, aunque la buscó con lágrimas.
HEB 12:18 Pues ustedes no se acercaron a la montaña que se podía palpar y que ardía en fuego, ni a oscuridad y tiniebla, ni a la tempestad,
HEB 12:19 ni al sonido de una trompeta, ni a tal ruido de palabras que los que lo oyeron suplicaron que no se les hablara Palabra,
HEB 12:20 porque no soportaban lo que se decía. Aun si una bestia tocaba la montaña era apedreada.
HEB 12:21 Tan terrible era el espectáculo que Moisés dijo: Estoy aterrado y tiemblo.
HEB 12:22 Ustedes, en cambio, se acercaron a la Montaña Sion, a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, a muchos millares de ángeles,
HEB 12:23 a la congregación de inscritos en [los] cielos, a Dios, el Juez de todos, a espíritus de justos perfeccionados,
HEB 12:24 a Jesús, el Mediador del Nuevo Pacto, y a su sangre rociada que habla mejor que la de Abel.
HEB 12:25 Miren que no desechen al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros [escaparemos] si nos apartamos del que nos habla desde [los] cielos,
HEB 12:26 cuya voz entonces sacudió la tierra, pero ahora prometió: Una vez más Yo sacudiré no solo la tierra sino también el cielo.
HEB 12:27 Esta frase: una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que permanezcan las inconmovibles.
HEB 12:28 Por cuanto recibimos un reino inconmovible, mostremos gratitud a Dios de manera aceptable con reverencia y temor,
HEB 12:29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.
HEB 13:1 Permanezca el amor fraternal.
HEB 13:2 No olviden la hospitalidad, porque por medio de ésta algunos hospedaron ángeles sin saberlo.
HEB 13:3 Acuérdense de los presos, como presos juntamente con ellos, y de los maltratados, por que también ustedes están en el cuerpo.
HEB 13:4 Honroso sea el matrimonio en todos y el lecho conyugal sin mancha, porque Dios juzgará también a los inmorales sexuales y adúlteros.
HEB 13:5 Sean sus costumbres sin avaricia. Estén satisfechos con lo que tienen, porque Él mismo dijo: Que de ningún modo te abandone. Que de ningún modo te desampare.
HEB 13:6 De manera que decimos confiadamente: [El] Señor es mi Ayudador, no temeré. ¿Qué podrá hacerme un ser humano?
HEB 13:7 Acuérdense de sus líderes, quienes les hablaron la Palabra de Dios. Cuando consideren cuál fue el resultado de su conducta, imiten su fe.
HEB 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
HEB 13:9 No sean llevados por enseñanzas diversas y extrañas, pues es bueno fortalecer el corazón en la gracia, no con comidas que en nada beneficiaron.
HEB 13:10 Tenemos un altar del cual los que sirven al Tabernáculo no tienen derecho de comer,
HEB 13:11 porque estos cuerpos de animales, cuya sangre el sumo sacerdote lleva al Santuario como ofrenda por [el] pecado, son quemados fuera del campamento.
HEB 13:12 Por lo cual también Jesús padeció fuera de la puerta para santificar al pueblo por medio de su propia sangre.
HEB 13:13 Así que salgamos a Él fuera del campamento y llevemos su reproche.
HEB 13:14 Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino buscamos la que viene.
HEB 13:15 Por medio de Él ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesen su Nombre.
HEB 13:16 No se olviden de hacer bien y de ser generosos, porque a Dios le agradan estos sacrificios.
HEB 13:17 Obedezcan a sus líderes y sujétense a ellos, porque ellos velan por sus almas y darán cuenta a Dios por ustedes, a fin de que lo hagan con gozo, sin queja, porque esto no es provechoso.
HEB 13:18 Hablen con Dios por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, y deseamos conducirnos bien en todo.
HEB 13:19 Ruego que hagan esto mucho más, a fin de que pronto [yo] sea restituido para ustedes.
HEB 13:20 El Dios de paz, Quien resucitó de entre [los] muertos a nuestro Señor Jesús, el excelente Pastor de las ovejas, por [la] sangre del Pacto eterno,
HEB 13:21 los haga completos en todo lo bueno para que hagan la voluntad de Él, y [Él] haga en ustedes lo agradable delante de Él por medio de Jesucristo, a Quien sea la gloria por los siglos. Amén.
HEB 13:22 Les ruego, hermanos, que soporten esta Palabra de exhortación, porque les escribí brevemente.
HEB 13:23 Sepan que nuestro hermano Timoteo fue liberado. Si viene pronto, iremos a visitarlos.
HEB 13:24 Saluden a todos los que los dirigen y a todos los santos. Los de Italia los saludan.
HEB 13:25 La gracia sea con todos ustedes.
JAM 1:1 Santiago, un esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las 12 tribus que están en la dispersión. Saludos.
JAM 1:2 Hermanos míos, gócense profundamente cuando pasen por diversas pruebas,
JAM 1:3 y sepan que la prueba de su fe produce paciencia.
JAM 1:4 Pero obtenga la paciencia su resultado perfecto para que sean perfectos y cabales, sin deficiencia.
JAM 1:5 Si alguno de ustedes carece de sabiduría, pídala a Dios, Quien da a todos generosamente y sin reproche, y se le dará.
JAM 1:6 Pero pida con fe sin dudar, porque el que duda es semejante a la onda del mar que el viento arrastra y lanza.
JAM 1:7 Por tanto no suponga aquel hombre que recibirá alguna cosa del Señor.
JAM 1:8 Un hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos.
JAM 1:9 El hermano de humilde condición, enaltézcase en su alta posición,
JAM 1:10 pero el rico, en su humillación, pues pasará como la flor de la hierba.
JAM 1:11 Porque el sol sale con calor abrasador, seca [la] hierba, su flor cae y perece la belleza de su apariencia. Así también el rico se marchitará en todos sus negocios.
JAM 1:12 Inmensamente feliz [el] varón que soporta [la] prueba, porque al ser aprobado, ganará la corona de la vida que [Dios] prometió a los que lo aman.
JAM 1:13 Ninguno que es tentado, diga: Soy tentado por Dios. Porque Dios no puede ser tentado por [los ]malos, y Él mismo no tienta a nadie.
JAM 1:14 Cada uno es tentado, atraído y seducido por su propio deseo ardiente.
JAM 1:15 Entonces, después de concebir el deseo ardiente, da a luz [el] pecado. Luego de consumarse el pecado, da a luz [la] muerte.
JAM 1:16 Amados hermanos míos, no se engañen.
JAM 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de arriba, del Padre de las luces, en Quien no hay cambio ni sombra de variación.
JAM 1:18 Por su voluntad, nos dio a luz por la Palabra de verdad para que seamos primicias de sus criaturas.
JAM 1:19 Sepan, mis amados hermanos: Todo ser humano sea pronto para escuchar, tardo para hablar, tardo para airarse,
JAM 1:20 porque [la ]ira del hombre no efectúa [la] justicia de Dios.
JAM 1:21 Por tanto desechen toda impureza y abundancia de maldad y reciban con humildad la Palabra sembrada que puede salvar sus almas.
JAM 1:22 Así que no se engañen ustedes mismos. Sean hacedores de [la] Palabra y no solo oidores.
JAM 1:23 Porque si alguno es oidor de [la] Palabra, y no hacedor, es como un hombre que mira su rostro en un espejo:
JAM 1:24 se mira y sale, e inmediatamente se olvida cómo era.
JAM 1:25 Pero el que mira atentamente en [la] ley perfecta, la de la libertad, permanece en ella y no es oidor olvidadizo, sino practicante, será inmensamente feliz en lo que hace.
JAM 1:26 Si alguno supone ser religioso y no refrena su lengua, sino engaña su corazón, su religión no tiene valor.
JAM 1:27 [La] religión pura y sin mancha delante del Dios y Padre es ésta: Atender a [los] huérfanos y a las viudas en su aflicción y guardarse sin mancha del mundo.
JAM 2:1 Hermanos míos, no practiquen la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo con acepción de personas.
JAM 2:2 Porque si en la congregación judía de ustedes alguien entra con anillo de oro y ropa espléndida, y también entra un pobre con ropa rota,
JAM 2:3 y miran con agrado al que usa la ropa espléndida, y [le] dicen: Siéntate aquí en un buen puesto, y dicen al pobre: Quédate tú ahí en pie, o siéntate aquí a mis pies,
JAM 2:4 ¿no se convierten en jueces de decisiones corruptas entre ustedes mismos?
JAM 2:5 Amados hermanos míos: ¿No escogió Dios a los pobres según el mundo, ricos en fe y herederos del reino que prometió a los que lo aman?
JAM 2:6 Pero ustedes trataron con desprecio al pobre. ¿No los oprimen los ricos, y ellos mismos los arrastran a [los ]tribunales?
JAM 2:7 ¿No blasfeman ellos el Nombre por el cual fueron llamados?
JAM 2:8 Si ciertamente cumplen [la] Ley real según la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, hacen bien.
JAM 2:9 Pero si hacen acepción de personas, cometen pecado y son convictos por la Ley como transgresores.
JAM 2:10 Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero tropieza en un [punto] es culpable de todos.
JAM 2:11 Porque el que dijo: No adulteres, también dijo: No asesines. Y si no adulteras, pero asesinas, eres transgresor de [la] Ley.
JAM 2:12 Así hablen, y así procedan, como los que van a ser juzgados por medio de [la ]ley de [la] libertad.
JAM 2:13 Porque el juicio será sin misericordia para el que no tiene misericordia. [La ]misericordia triunfa sobre [el ]juicio.
JAM 2:14 ¿De qué vale, hermanos míos, cuando alguno diga que tiene fe y no tiene obras? ¿Esa fe puede salvarlo?
JAM 2:15 Cuando un hermano o una hermana no tiene ropa y carece de sustento diario,
JAM 2:16 y alguno de ustedes le dice: Vé en paz, caliéntate y sáciate, pero no le da las cosas necesarias para el cuerpo, ¿de qué le aprovecha?
JAM 2:17 Así también la fe, cuando no tiene obras, está muerta.
JAM 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré la fe por mis obras.
JAM 2:19 ¿Tú crees que Dios es uno? Haces bien. ¡También los demonios creen y tiemblan!
JAM 2:20 Pero, ¿quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras está muerta?
JAM 2:21 ¿Nuestro antepasado Abraham no fue justificado por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?
JAM 2:22 ¿Ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por medio de las obras?
JAM 2:23 Se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado como justicia, y fue llamado amigo de Dios.
JAM 2:24 Así ustedes ven que un hombre es justificado por las obras, y no solo por la fe.
JAM 2:25 ¿No fue justificada por las obras la prostituta Rahab cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?
JAM 2:26 Porque como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
JAM 3:1 Hermanos míos, no se promuevan muchos de ustedes como maestros, porque sabemos que recibiremos un juicio más severo.
JAM 3:2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra es una persona perfecta, capaz de refrenar también todo el cuerpo.
JAM 3:3 Si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, también dirigimos todo su cuerpo.
JAM 3:4 Consideren también las naves grandes que son impulsadas por vientos fuertes. Son conducidas por un timón muy pequeño a donde quiere el que las gobierna.
JAM 3:5 Así también la lengua es un miembro pequeño, y mueve grandes cosas. ¡Observen cuán grande bosque enciende un fuego pequeño!
JAM 3:6 La lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. Está puesta entre nuestros miembros, contamina todo el cuerpo, incendia el curso de la vida y es encendida por el infierno.
JAM 3:7 Porque el ser humano ha domado y puede domar toda criatura, tanto bestias como aves, reptiles y animales marinos.
JAM 3:8 Pero ninguno puede domar la lengua de los hombres, un mal turbulento, llena de veneno mortal.
JAM 3:9 Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, quienes fueron hechos a imagen de Dios.
JAM 3:10 De la misma boca sale bendición y maldición. Hermanos míos, es necesario que esto no sea así.
JAM 3:11 ¿El manantial echa lo dulce y lo amargo por la misma abertura?
JAM 3:12 Hermanos míos, ¿puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco un manantial salado [puede] producir agua dulce.
JAM 3:13 ¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Muestre la buena conducta por medio de sus hechos con gentileza sabia.
JAM 3:14 Pero si tienen celo, amargura y ambición egoísta en su corazón, no se enaltezcan ni mientan contra la verdad.
JAM 3:15 No es ésta la sabiduría de arriba, sino terrenal, no espiritual, demoníaca.
JAM 3:16 Porque donde hay celo y ambición egoísta hay desorden y toda perversidad.
JAM 3:17 Pero la sabiduría de arriba es esencialmente pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y frutos buenos, inconmovible y sincera.
JAM 3:18 El fruto de justicia se siembra en paz para los que cultivan [la] paz.
JAM 4:1 ¿De dónde [vienen] las luchas y contiendas entre ustedes? ¿No [vienen] de sus pasiones, las cuales combaten como soldados en sus miembros?
JAM 4:2 Codician y no tienen. Asesinan y arden de envidia. Nada pueden obtener. Combaten y luchan. Pero no tienen porque no piden.
JAM 4:3 Piden y no reciben, porque piden mal, para gastar en sus placeres.
JAM 4:4 Adúlteros, ¿no saben que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Por tanto, cualquiera que determina ser amigo del mundo, se convierte en enemigo de Dios.
JAM 4:5 ¿O piensan que la Escritura dice en vano: El espíritu que puso en nosotros nos anhela con celo?
JAM 4:6 Pero Él da mayor gracia. Por tanto dice: Dios se opone a [los ]soberbios, y da gracia a [los ]humildes.
JAM 4:7 Entonces sométanse a Dios. Estén firmes contra el diablo y huirá de ustedes.
JAM 4:8 Acérquense a Dios y Él se acercará a ustedes. Pecadores, limpien sus manos, y los que vacilan purifiquen [sus] corazones.
JAM 4:9 Aflíjanse, lamenten y lloren. Su risa se convierta en llanto y su gozo en tristeza.
JAM 4:10 Humíllense ante el Señor, y Él los exaltará.
JAM 4:11 Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal del hermano o que juzga a su hermano, habla mal de [la] Ley y juzga a [la] Ley. Si juzgas [la] Ley, ya no eres cumplidor de [la] Ley, sino juez.
JAM 4:12 Uno solo es el Legislador y Juez, Quien puede salvar y condenar. Pero tú, que juzgas al prójimo, ¿quién eres?
JAM 4:13 Escuchen ahora los que dicen: Hoy o mañana iremos a tal y tal ciudad, estaremos allá un año, haremos negocios y ganaremos.
JAM 4:14 Lo que no saben es como será su vida mañana. Ciertamente es como una neblina que aparece por poco tiempo, y luego se desvanece.
JAM 4:15 Al contrario, ustedes [deben] decir: Si el Señor quiere, viviremos, y haremos esto o aquello.
JAM 4:16 Pero ahora se enaltecen en sus arrogancias. Todo enaltecimiento de esa clase es malo.
JAM 4:17 Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no [lo] hace, le es pecado.
JAM 5:1 Vamos ahora [a tratar con] los ricos. ¡Lloren y laméntense por las miserias que les vienen!
JAM 5:2 Su riqueza se pudrió, [la] polilla comió sus ropas,
JAM 5:3 y el oro y la plata de ustedes se oxidaron. Su óxido es un testimonio contra ustedes, y consumirá sus cuerpos como fuego. Acumularon tesoros para [los] últimos días.
JAM 5:4 Miren, los trabajadores que cosecharon sus tierras reclaman su jornal, el cual ustedes robaron y su clamor llegó a los oídos del Señor de las huestes.
JAM 5:5 Llevaron una vida de placeres sobre la tierra, vivieron lujosamente, engordaron sus corazones el día de la matanza.
JAM 5:6 Condenaron, asesinaron al justo, sin que él se opusiera.
JAM 5:7 Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Observen cómo el labrador espera con paciencia el precioso fruto de la tierra hasta que llegue la lluvia temprana y tardía.
JAM 5:8 Sean pacientes. Fortalezcan sus corazones, porque la venida del Señor está cerca.
JAM 5:9 Hermanos, no se quejen unos contra otros para que no sean juzgados. Observen, el Juez está en la puerta.
JAM 5:10 Hermanos, tomen como modelo del sufrimiento y la longanimidad a los profetas que hablaron en el Nombre del Señor.
JAM 5:11 Consideramos como inmensamente felices a los que sufren. Oyeron de la paciencia de Job, y vieron el propósito del Señor, porque el Señor es compasivo y misericordioso.
JAM 5:12 Pero sobre todas las cosas, hermanos míos, no juren por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otra cosa. Su sí sea sí, y su no sea no, para que no caigan en juicio.
JAM 5:13 ¿Está afligido alguno entre ustedes? Hable con Dios. ¿Está alguno alegre? Cante alabanza.
JAM 5:14 ¿Está alguno enfermo entre ustedes? Llame a los ancianos de la iglesia, hablen con Dios por él y únjanlo con aceite en el Nombre del Señor.
JAM 5:15 La conversación de fe con Dios sanará al enfermo, y el Señor lo levantará. Si cometió pecados, se le perdonarán.
JAM 5:16 Por tanto confiésense los pecados unos a otros, y hablen con Dios los unos por los otros para que sean sanados. [La ]súplica del justo cuando obra eficazmente puede mucho.
JAM 5:17 Elías era un hombre semejante a nosotros. Habló fervientemente con Dios para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.
JAM 5:18 Otra vez habló con Dios, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
JAM 5:19 Hermanos míos, si alguno entre ustedes se extravía de la verdad, y otro lo devuelve,
JAM 5:20 sepa que el que devuelve a un pecador del error de su camino, salva de muerte el alma [del pecador] y cubre una multitud de pecados.
1PE 1:1 Pedro, un apóstol de Jesucristo, a [los] peregrinos elegidos de una diáspora en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,
1PE 1:2 [elegidos] según [la] presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para que le obedecieran y fueran rociados con [la ]sangre de Jesucristo. Gracia y paz se les concedan abundantemente.
1PE 1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Quien según su gran misericordia causó que renaciéramos para una esperanza viva por medio de [la] resurrección de Jesucristo de entre [los] muertos,
1PE 1:4 para [la] herencia incorruptible, incontaminada e inmarchitable, reservada en los cielos para ustedes.
1PE 1:5 Por [el] poder de Dios ustedes son protegidos bajo custodia por medio de [la] fe para [la] salvación preparada, a fin de que [les ]sea manifestada en [el] tiempo final.
1PE 1:6 Esto es un gran gozo para ustedes, aunque ahora, si es necesario, por poco tiempo sean afligidos con diversas pruebas.
1PE 1:7 La fe es más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego. La prueba de su fe debe resultar en alabanza, gloria y honra en [la] aparición de Jesucristo,
1PE 1:8 a Quien aman, aunque no [lo] vean, en Quien creen sin verlo ahora. Se alegran con un gozo indecible y esplendoroso,
1PE 1:9 y obtienen el fin de su fe: [la] salvación de sus almas.
1PE 1:10 Los profetas que profetizaron con respecto a la gracia para ustedes, escudriñaron e indagaron cuidadosamente en cuanto a esta salvación.
1PE 1:11 Investigaron quién y cual tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba con anticipación los padecimientos de Cristo y los resultados gloriosos que vendrían después de ellos.
1PE 1:12 A ellos se les reveló que no administraban esto para ellos mismos sino para ustedes. Tales cosas les fueron anunciadas por los que predicaron estas Buenas Noticias según [el] Espíritu Santo enviado del cielo. Los ángeles anhelan mirar esto.
1PE 1:13 Por tanto átense el cinturón de su entendimiento. Sean sobrios. Esperen por completo la gracia que se les traerá cuando se manifieste Jesucristo.
1PE 1:14 Como hijos obedientes, no se amolden a las antiguas pasiones que tenían en su ignorancia.
1PE 1:15 El que los llamó es santo. Sean también ustedes santos en toda su manera de vivir.
1PE 1:16 Porque está escrito: Me serán santos, porque Yo soy santo.
1PE 1:17 Si invocan como Padre al que juzga con imparcialidad según la obra de cada uno, pórtense con temor todo el tiempo de su peregrinación.
1PE 1:18 Porque saben que fueron rescatados de su vana manera de vivir, heredada de sus antepasados, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
1PE 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como Cordero sin mancha y sin defecto,
1PE 1:20 ciertamente escogido antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los últimos tiempos por amor a ustedes,
1PE 1:21 los que por medio de Él son fieles a Dios, Quien lo resucitó de entre [los] muertos y le dio gloria para que su fe y esperanza estén en Dios.
1PE 1:22 Puesto que ustedes purificaron sus almas por la obediencia a la verdad para [el] amor fraternal no fingido, ámense los unos a los otros fervientemente de corazón.
1PE 1:23 No renacieron de una simiente corruptible, sino incorruptible, por medio de [la] Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.
1PE 1:24 Porque: Toda carne es como hierba, Y todo su esplendor como [la ]flor de hierba. La hierba se marchita y la flor se cae.
1PE 1:25 Pero la Palabra del Señor permanece para siempre. Ésta es la Palabra que se les predicó a ustedes por medio de las Buenas Noticias.
1PE 2:1 Por tanto desechen toda maldad, engaño, hipocresía, envidias y maledicencia.
1PE 2:2 Deseen como bebés recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por medio de ella crezcan en [la] salvación,
1PE 2:3 pues ustedes experimentaron la benignidad del Señor.
1PE 2:4 Acérquense a [Cristo], Piedra Viva, ciertamente desechada por [los] hombres, pero para Dios escogida, preciosa.
1PE 2:5 Ustedes también, como piedras vivas, son edificados como casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
1PE 2:6 Por lo cual dice la Escritura: Ciertamente, pongo en Sion la Piedra del ángulo, escogida, preciosa. Y el que cree en Él, Que de ningún modo sea avergonzado.
1PE 2:7 [Él] es precioso para ustedes los que creen, pero para los incrédulos: [La ]piedra que desecharon los edificadores Fue establecida como la cabeza del ángulo.
1PE 2:8 Y: Piedra de tropiezo y roca que hace caer. Éstos, al ser desobedientes, tropiezan en la Palabra. Tal es su destino.
1PE 2:9 Pero ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que proclamen las virtudes del que los llamó de la oscuridad a su luz admirable,
1PE 2:10 los que en un tiempo no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios, los no compadecidos por misericordia, pero ahora compadecidos por misericordia.
1PE 2:11 Amados, les ruego como a extranjeros y peregrinos, que se abstengan de los ardientes deseos humanos que se enfrentan en batalla contra el alma.
1PE 2:12 Sea buena su manera de vivir entre los gentiles, para que cuando los malhechores murmuren de ustedes, glorifiquen a Dios cuando vean sus obras buenas [el] día de la supervisión.
1PE 2:13 Por causa del Señor, sométanse a toda institución que tiene poder como máxima autoridad,
1PE 2:14 tanto a los gobernadores, como a los enviados por ellos para castigar a los malhechores y para aprobar a los que hacen bien.
1PE 2:15 Porque así es la voluntad de Dios, que por hacer bien, callen la ignorancia de los hombres insensatos.
1PE 2:16 [Vivan] como libres, como esclavos de Dios, pero no como si tuvieran la libertad como pretexto para la maldad.
1PE 2:17 Honren a todos, amen a la hermandad, teman a Dios, honren al rey.
1PE 2:18 Esclavos, sométanse con todo respeto a sus amos, no solo a los buenos y apacibles, sino también a los ásperos.
1PE 2:19 Porque esto merece aprobación: cuando alguno soporta aflicciones y padece injustamente por causa de la conciencia delante de Dios.
1PE 2:20 Pues ¿qué mérito tienen si son abofeteados por pecar y soportan? Pero si cuando hacen el bien soportan y padecen, esto ciertamente es agradable ante Dios,
1PE 2:21 porque para esto fueron llamados. También Cristo padeció por nosotros y nos dejó ejemplo para que ustedes sigan sus pisadas.
1PE 2:22 Él no pecó, ni fue hallado engaño en su boca.
1PE 2:23 Cuando era insultado, no replicaba. Cuando padecía, no amenazaba, sino se encomendaba al que juzga justamente.
1PE 2:24 Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero para que nosotros muramos a los pecados y vivamos para la justicia. Por su herida fueron sanados.
1PE 2:25 Ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora volvieron al Pastor y Supervisor de sus almas.
1PE 3:1 Del mismo modo ustedes esposas, sujétense a sus esposos para que también los que no creen en la Palabra, sean ganados sin palabra por medio de la conducta de sus esposas
1PE 3:2 cuando consideren su conducta casta y respetuosa.
1PE 3:3 Su adorno no sea el externo, de peinados ostentosos, de joyas de oro o de vestidos lujosos,
1PE 3:4 sino el adorno imperecedero de un espíritu agradable y apacible, el cual es muy valioso y es de grande estima delante de Dios.
1PE 3:5 Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, y estaban sometidas a sus esposos,
1PE 3:6 como Sara obedeció a Abraham y lo llamaba señor, de la cual ustedes son hijas cuando hacen el bien sin temor.
1PE 3:7 Los esposos del mismo modo, convivan con comprensión, y muestren honor a la esposa como a vaso más frágil, y como a coherederas de [la] gracia de [la] vida, para que sus conversaciones con Dios no sean impedidas.
1PE 3:8 Finalmente, sean todos de un mismo sentir, compasivos, con amor fraternal, misericordiosos, humildes.
1PE 3:9 No devuelvan mal por mal, ni maldición por maldición. Al contrario, bendigan, pues fueron llamados para heredar bendición.
1PE 3:10 Porque: El que desea amar [la] vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal Y sus labios de hablar engaño.
1PE 3:11 Huya del mal y haga el bien. Busque [la ]paz y persígala.
1PE 3:12 Porque [los] ojos del Señor están sobre [los] justos Y sus oídos atentos a su súplica. Pero [el] rostro del Señor está contra los que hacen el mal.
1PE 3:13 ¿Quién los perjudicará cuando sigan el bien?
1PE 3:14 Pero también si algunos sufren por causa de la justicia son inmensamente felices. Por tanto no se intimiden ni se perturben por temor a ellos.
1PE 3:15 Santifiquen al Señor Dios en sus corazones. Estén siempre preparados para defender con mansedumbre y reverencia ante todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes.
1PE 3:16 Pero tengan buena conciencia con gentileza y respeto, para que los que calumnian su buena conducta en Cristo se avergüencen.
1PE 3:17 Porque si es la voluntad de Dios, mejor es que padezcan por hacer el bien que por hacer el mal.
1PE 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por [los] pecados, [el] Justo por [los] injustos, para llevarnos a Dios. En verdad murió en el cuerpo, pero fue vivificado en el Espíritu.
1PE 3:19 Él también fue y predicó a los espíritus que estaban en prisión,
1PE 3:20 los que fueron desobedientes en otro tiempo, cuando esperaba anhelantemente la longanimidad de Dios en [los ]días de Noé, mientras se preparaba el arca en la cual unos pocos, esto es, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.
1PE 3:21 El bautismo en agua, como figura de esa realidad, nos salva, no porque quita las impurezas del cuerpo, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios, por la resurrección de Jesucristo,
1PE 3:22 Quien ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ángeles, autoridades y potestades están sujetos a Él.
1PE 4:1 Puesto que Cristo padeció por nosotros en el cuerpo, ustedes también ármense con el mismo pensamiento. Porque el que padeció en el cuerpo se apartó del pecado
1PE 4:2 para no vivir el tiempo que le queda en el cuerpo en pasiones humanas, sino en la voluntad de Dios.
1PE 4:3 Fue suficiente el tiempo pasado para hacer la voluntad de los gentiles, cuando nos movíamos en los deleites carnales, deseos apasionados, borracheras, orgías, exceso de bebidas y repugnantes idolatrías.
1PE 4:4 Los que hablan mal de ustedes se asombran de que no corren con ellos en la misma corriente de relajamiento moral,
1PE 4:5 los cuales darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a [los] muertos.
1PE 4:6 Las Buenas Noticias también fueron proclamadas a [los] que murieron, a fin de que sean juzgados en [el ]cuerpo según [los ]hombres, pero que vivan en espíritu según Dios.
1PE 4:7 Pero el fin de todas las cosas está cerca. Sean, pues, serios y sobrios en las conversaciones con Dios,
1PE 4:8 y tengan ante todo el amor constante entre ustedes, porque [el] amor cubre una multitud de pecados.
1PE 4:9 Sean hospitalarios los unos con los otros, sin murmuración.
1PE 4:10 Cada uno ministre a los otros según el don que recibió como buenos administradores de [la] multiforme gracia de Dios.
1PE 4:11 Si alguno habla, hable según las Palabras de Dios. Si alguno ministra, [hágalo] según el poder que Dios suministra para que en todo Dios sea glorificado por medio de Jesucristo, a Quien pertenecen la gloria y la soberanía por los siglos de los siglos. Amén.
1PE 4:12 Amados, no se sorprendan por el fuego que se presenta para prueba, como si algo extraño les aconteciera.
1PE 4:13 Sino regocíjense por cuanto participan de los padecimientos de Cristo, para que también en la manifestación de su gloria se regocijen en gran manera.
1PE 4:14 Si sufren reproches por [el] Nombre de Cristo son inmensamente felices, porque el exaltado Espíritu de Dios y de la gloria reposa sobre ustedes.
1PE 4:15 Ninguno de ustedes padezca como homicida, ladrón, malhechor o por meterse en lo ajeno.
1PE 4:16 Pero si alguno [padece] por ser cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por este nombre.
1PE 4:17 Porque es tiempo de que comience el juicio en la casa de Dios. Si comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de los que desobedecen las Buenas Noticias de Dios?
1PE 4:18 Y: Si el justo se salva con dificultad, ¿Dónde se hallará el impío y el pecador?
1PE 4:19 Por tanto los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan lo bueno.
1PE 5:1 Ruego a los ancianos entre ustedes, yo, anciano también con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, que también soy participante de [la] gloria que será manifestada:
1PE 5:2 Apacienten la grey de Dios que está entre ustedes, no por obligación, sino de buena voluntad según Dios, no con avaricia de ganancia material, sino voluntariamente,
1PE 5:3 no como el que tiene señorío sobre las heredades, sino como ejemplos del rebaño.
1PE 5:4 Cuando se manifieste el Supremo Pastor, recibirán la corona incorruptible de gloria.
1PE 5:5 Igualmente los varones jóvenes, sométanse a [los ]ancianos, y todos unos a otros, vístanse de humildad, porque: Dios resiste a [los ]arrogantes y da gracia a [los ]humildes.
1PE 5:6 Por tanto, humíllense bajo la poderosa mano de Dios para que los exalte cuando sea tiempo.
1PE 5:7 Echen toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes.
1PE 5:8 Sean sobrios y velen. Su enemigo [el] diablo anda alrededor como león que ruge y busca a quien devorar,
1PE 5:9 al cual resistan firmes en la fe, pues saben que los mismos padecimientos están sobre su hermandad en [el] mundo.
1PE 5:10 El Dios de toda gracia, Quien los llamó a su gloria eterna en Cristo, después que padezcan un poco, Él mismo [los] perfeccionará, confirmará, fortalecerá y establecerá.
1PE 5:11 A Él sea la soberanía por los siglos. Amén.
1PE 5:12 Por medio de Silvano, el fiel hermano, como lo considero, les escribí con pocas [palabras] para exhortar y testificar que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estén firmes.
1PE 5:13 Los saluda la [iglesia] que está en Babilonia, elegida juntamente con ustedes, y Marcos mi hijo.
1PE 5:14 Salúdense los unos a los otros con beso de amor. Paz a todos ustedes, los que están en Cristo.
2PE 1:1 Simeón Pedro, un esclavo y apóstol de Jesucristo, a los que obtuvieron una fe igual a la nuestra por medio de [la] justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.
2PE 1:2 Gracia y paz les sean multiplicadas a ustedes en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.
2PE 1:3 Por cuanto todas las cosas que pertenecen a [la] vida y [la] piedad nos fueron concedidas mediante su divino poder a través del pleno conocimiento del que nos llamó por su propia gloria y virtud,
2PE 1:4 por medio de las cuales se nos regalaron grandísimas y preciosas promesas, a fin de que por medio de ellas seamos participantes de la naturaleza divina y escapemos de la depravación del mundo.
2PE 1:5 Por esto mismo, apliquen toda diligencia, añadan a su fe virtud, a la virtud conocimiento,
2PE 1:6 al conocimiento dominio propio, al dominio propio paciencia, a la paciencia, piedad,
2PE 1:7 a la piedad afecto fraternal, y al afecto fraternal amor.
2PE 1:8 Porque si estas [virtudes] están presentes y abundan en ustedes, no serán ociosos ni infructíferos en el conocimiento pleno de nuestro Señor Jesucristo.
2PE 1:9 Pero el que no tiene estas [virtudes] es ciego [o] muy corto de vista, porque olvidó [la] purificación de sus pecados pasados.
2PE 1:10 Por tanto, hermanos, procuren mucho más afirmar su llamamiento y elección, pues cuando hagan esto, ¡que de ningún modo tropiecen jamás!
2PE 1:11 Porque de esta manera se les proveerá amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
2PE 1:12 Por esto, siempre les recordaré esto, aunque ustedes lo saben y están confirmados en la verdad presente.
2PE 1:13 Mientras estoy en este cuerpo, considero justo despertarlos por medio del recuerdo,
2PE 1:14 pues sé que pronto debo abandonar mi cuerpo, como me [lo] declaró nuestro Señor Jesucristo.
2PE 1:15 También procuraré que ustedes recuerden siempre estas cosas después de mi partida.
2PE 1:16 Cuando les proclamamos el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo no seguimos fábulas artificiosas, sino fuimos testigos oculares de su majestad.
2PE 1:17 Pues cuando recibió honra y gloria de Dios el Padre, se le dirigió una voz desde la majestuosa gloria: Éste es mi Hijo Amado, en Quien Yo me deleito.
2PE 1:18 Nosotros, quienes estuvimos con Él en la Montaña Santa, escuchamos esta voz dirigida desde el cielo.
2PE 1:19 También tenemos la Palabra profética más confiable. Hacen bien en estar atentos a esta Palabra como a una antorcha que alumbra en un lugar oscuro hasta que el día amanezca y el lucero de la mañana salga en sus corazones.
2PE 1:20 Entendemos primero que toda profecía de [la] Escritura no es de interpretación privada,
2PE 1:21 porque la profecía nunca vino por voluntad humana, sino [los ]hombres de Dios hablaron cuando fueron inspirados por el Espíritu Santo.
2PE 2:1 Sin embargo, hubo falsos profetas entre el pueblo como también habrá falsos maestros entre ustedes quienes introducirán herejías destructivas de manera encubierta. Aun se negarán a reconocer al Soberano que los compró y traerán destrucción repentina sobre ellos.
2PE 2:2 Muchos seguirán sus inclinaciones excesivas a los placeres. El camino de la verdad será difamado por causa de sus inclinaciones excesivas.
2PE 2:3 Esos [falsos maestros] los explotarán con palabras fingidas por avaricia. La sentencia pronunciada sobre ellos desde tiempo antiguo no está ociosa. Su perdición no se duerme.
2PE 2:4 Porque si Dios no perdonó a [los] ángeles que pecaron, sino los arrojó al infierno y [los] entregó a cadenas de oscuridad, reservados para juicio;
2PE 2:5 si no perdonó al mundo antiguo, pero cuando [Dios] envió [el] diluvio sobre el mundo de impíos, guardó a Noé, el octavo [patriarca], pregonero de justicia;
2PE 2:6 si condenó [las] ciudades de Sodoma y Gomorra, las redujo a cenizas y las puso como ejemplo para los impíos;
2PE 2:7 si libró al justo Lot cuando estaba afligido por la conducta de los perversos,
2PE 2:8 porque este justo que vivía entre ellos atormentaba [su] alma justa por las acciones inicuas de ellos con lo que se veía y escuchaba día tras día,
2PE 2:9 sabe [el] Señor librar de tentación a [los ]piadosos y reservar a [los] injustos para ser castigados en [el] día de juicio,
2PE 2:10 especialmente a los que van detrás de [la ]naturaleza humana con el deseo ardiente de la impureza y desprecian [la ]autoridad. [Estos] atrevidos y arrogantes no temen blasfemar a los [seres ]gloriosos,
2PE 2:11 mientras [los] ángeles, que son mayores en fuerza y poder, no presentan juicio difamante ante el Señor contra ellos.
2PE 2:12 Pero éstos, como animales irracionales, nacidos por instinto natural para presa y destrucción, que hablan mal de las cosas que no entienden, también perecerán en su perdición
2PE 2:13 y recibirán [el] galardón de [su] injusticia. Se complacen en los placeres sensuales en pleno día. Son inmundicias y manchas. Cuando festejan mientras comen con ustedes, se deleitan en sus errores.
2PE 2:14 Como tienen ojos llenos de adulterio, son insaciables de pecado y [tienen] un corazón lleno de codicia, seducen almas inestables. Son hijos de maldición.
2PE 2:15 Siguieron el camino de Balaam de Bosor, quien amó el pago por la maldad,
2PE 2:16 y fue reprendido por su iniquidad. Una muda bestia de carga que habló con voz de hombre refrenó la locura del profeta.
2PE 2:17 Éstos son fuentes sin agua, nubes impulsadas por la tormenta. Les está reservada la más densa oscuridad para siempre.
2PE 2:18 Pues seducen con vanas palabras arrogantes, deseos ardientes del cuerpo y desenfreno a los que acaban de escapar de los que viven en error.
2PE 2:19 Ofrecen libertad, [pero] ellos mismos son esclavos de la corrupción, pues el que es vencido por alguno queda esclavizado a él.
2PE 2:20 Porque si por [el ]conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo escaparon de las obras vergonzosas del mundo, y otra vez fueron enredados en ellas y son derrotados, las últimas cosas son peores que las primeras.
2PE 2:21 Les hubiera sido mejor no conocer el camino de justicia que apartarse del santo Mandamiento que se les encomendó.
2PE 2:22 Les ha acontecido lo del verdadero proverbio: Un perro vuelve a su propio vómito, y una puerca lavada a revolcarse en [el ]lodo.
2PE 3:1 Amados, ésta es la segunda epístola que les escribo. En ambas les recuerdo que despierten su sincero entendimiento,
2PE 3:2 para que se acuerden de las palabras que fueron predichas por los santos profetas, y del Mandamiento del Señor y Salvador [proclamado] por sus apóstoles.
2PE 3:3 Sepan primero que en los últimos días aparecerán burladores que seguirán sus deseos apasionados,
2PE 3:4 y dirán: ¿Dónde está la promesa de su venida? Porque desde cuando los antepasados durmieron, todas las cosas permanecen como desde [el] principio de [la] creación.
2PE 3:5 Porque voluntariamente ignoran que [los ]cielos y la tierra, la cual proviene del agua y subsiste por medio de agua, en el tiempo antiguo fueron hechos por la Palabra de Dios.
2PE 3:6 Por lo cual el mundo de entonces pereció inundado por agua.
2PE 3:7 Los cielos y la tierra de ahora están reservados para [el ]fuego por la misma Palabra, guardados para [el ]día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.
2PE 3:8 Amados, no ignoren ustedes que para [el] Señor un día es como 1.000 años, y 1.000 años como un día.
2PE 3:9 [El] Señor no retarda lo que prometió, como algunos lo tienen por tardanza, sino es longánime hacia ustedes. No quiere que algunos se pierdan, sino que todos cambien de mente.
2PE 3:10 Pero [el] día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos desaparecerán con un gran estruendo, los elementos serán destruidos con el intenso calor, y [la] tierra y las obras [que hay] en ella serán quemadas.
2PE 3:11 Puesto que todas estas cosas serán destruidas, ¿qué clase de personas debemos ser en conducta santa y manera piadosa de vivir?
2PE 3:12 Esperamos y anhelamos intensamente la venida del día de Dios en el cual los cielos serán derretidos al ser incendiados, y [los] elementos serán fundidos con intenso calor.
2PE 3:13 Pero, según su promesa, esperamos nuevos cielos y nueva tierra en los cuales mora [la ]justicia.
2PE 3:14 Por lo cual, amados, mientras esperan estas cosas, procuren ser hallados por Él en paz, irreprensibles y sin mancha.
2PE 3:15 Consideren que la longanimidad de nuestro Señor es para salvación, como nuestro amado hermano Pablo les escribió, según la sabiduría que le fue dada.
2PE 3:16 En todas [sus] epístolas habla acerca de estas mismas cosas. Entre ellas hay algunas difíciles de entender. Los ignorantes e inestables las tuercen, como también [tuercen] las otras Escrituras para su propia destrucción.
2PE 3:17 Por tanto, ustedes amados, puesto que saben con anticipación, guárdense, no sea que después de ser arrastrados por el error de los inicuos, caigan de su propia firmeza.
2PE 3:18 Crezcan en gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria tanto ahora como en [el] día de [la] eternidad.
1JO 1:1 Lo que era desde un principio, lo que escuchamos, lo que vimos con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos con respecto al Verbo de la Vida
1JO 1:2 (porque la Vida se manifestó y [La] vimos), testificamos. Les anunciamos la Vida eterna, la cual estaba ante el Padre y se nos manifestó.
1JO 1:3 Lo que vimos y escuchamos también les anunciamos, para que ustedes tengan comunión con nosotros. Ciertamente nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
1JO 1:4 Estas cosas escribimos para que nuestro gozo sea completado.
1JO 1:5 Éste es el mensaje que escuchamos de Él y les anunciamos: Dios es Luz, y ninguna oscuridad hay en Él.
1JO 1:6 Si decimos que tenemos comunión con Él y vivimos en la oscuridad, mentimos y no practicamos la verdad.
1JO 1:7 Pero cuando andemos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado.
1JO 1:8 Si decimos que no pecamos, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
1JO 1:9 Cuando confesamos nuestros pecados, [Él] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
1JO 1:10 Si decimos que no pecamos, lo declaramos a Él mentiroso, y su Palabra no está en nosotros.
1JO 2:1 Hijitos míos, estas cosas les escribo para que no pequen. Si alguno peca, tenemos Intercesor ante el Padre: al justo Jesucristo.
1JO 2:2 Él mismo es también ofrenda por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1JO 2:3 Sabemos que lo conocemos cuando guardamos sus Mandamientos.
1JO 2:4 El que dice: Lo conocí, y no guarda sus Mandamientos, es mentiroso y la verdad no está en él.
1JO 2:5 Pero el amor de Dios fue perfeccionado en el que guarda su Palabra. Por esto sabemos que estamos en Él.
1JO 2:6 El que dice que permanece en Él, tiene que vivir como Él vivió.
1JO 2:7 Amados, no les escribo un Mandamiento nuevo, sino un Mandamiento antiguo, que tuvieron desde un principio. El Mandamiento antiguo es la Palabra que oyeron.
1JO 2:8 Por otro lado, les escribo un Mandamiento nuevo que es verdadero en Él y en ustedes, porque la oscuridad pasó y la Luz verdadera ya resplandece.
1JO 2:9 El que dice que está en la Luz y aborrece a su hermano, está en la oscuridad hasta ahora.
1JO 2:10 El que ama a su hermano permanece en la Luz, y no hay tropiezo en él.
1JO 2:11 Pero el que aborrece a su hermano está en la oscuridad. Vive en la oscuridad. No sabe a dónde va, porque la oscuridad le cegó sus ojos.
1JO 2:12 Les escribí, hijitos, porque sus pecados les fueron perdonados por su Nombre.
1JO 2:13 Les escribo, padres, porque conocieron al que es desde un principio. Les escribo, jóvenes, porque vencieron al maligno.
1JO 2:14 Les escribo, hijitos, porque conocieron al Padre. Les escribí, padres, porque conocieron al que es desde un principio. Les escribí, jóvenes, porque son fuertes y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y vencieron al maligno.
1JO 2:15 No amen al mundo ni las cosas del mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
1JO 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo: el deseo ardiente del cuerpo, el deseo ardiente de los ojos y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo.
1JO 2:17 El mundo pasa, y sus deseos ardientes, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
1JO 2:18 Hijitos, es [la] última hora. Según oyeron, viene [el] anticristo. Aun ahora surgieron muchos anticristos, por lo cual sabemos que es [la ]última hora.
1JO 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si fueran de nosotros, permanecerían con nosotros. Pero salieron para que se manifestaran, porque no todos son de nosotros.
1JO 2:20 Pero ustedes tienen [la] unción del Santo, y todos ustedes [lo ]saben.
1JO 2:21 No les escribí porque no supieron la verdad, sino porque la supieron, y porque ninguna mentira es de la verdad.
1JO 2:22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que se aferra a que Jesús no es el Cristo? Éste es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
1JO 2:23 Todo el que niega al Hijo, no tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, también tiene al Padre.
1JO 2:24 Permanezca en ustedes lo que oyeron desde un principio. Si lo que oyeron desde un principio permanece en ustedes, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre.
1JO 2:25 Ésta es la promesa que Él mismo nos ofreció: la vida eterna.
1JO 2:26 Les escribí estas cosas acerca de los que engañan.
1JO 2:27 Pero la Unción que recibieron de Él permanece en ustedes. No tienen necesidad de que alguno les enseñe, sino que así como su Unción les enseña con respecto a todas las cosas (es verdadera y no es mentira, así como les enseñó), permanezcan en Él.
1JO 2:28 Ahora, hijitos, permanezcan en Él, para que cuando se manifieste tengamos confianza y no seamos avergonzados de parte de Él en su venida.
1JO 2:29 Cuando sepan que Él es justo, saben también que todo el que hace justicia nació de Él.
1JO 3:1 ¡Consideren qué glorioso amor nos dio el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios! ¡Y somos! Por esto no nos conoce el mundo, porque no lo conoció a Él.
1JO 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se manifiesta lo que seremos, pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como [Él ]es.
1JO 3:3 Todo el que tiene esta esperanza en Él se purifica como Él es puro.
1JO 3:4 Todo el que practica el pecado también practica la ilegalidad, porque el pecado es la ilegalidad.
1JO 3:5 [Ustedes] saben que Él se manifestó para cargar los pecados, y Él no cometió pecado.
1JO 3:6 Todo el que permanece en Él, no peca. Todo el que peca, no lo vio ni lo conoció.
1JO 3:7 Hijitos, nadie los engañe: El que practica la justicia es justo, como Él es justo.
1JO 3:8 El que practica el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde un principio. El Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del diablo.
1JO 3:9 Todo el que nació de Dios no practica pecado, porque la misma descendencia permanece en él, y no puede pecar, porque nació de Dios.
1JO 3:10 En esto son conocidos los hijos de Dios y los hijos del diablo: Todo el que no practica justicia no es de Dios. Tampoco [es de Dios] el que no ama a su hermano.
1JO 3:11 Porque éste es el mensaje que han escuchado desde un principio: que nos amemos unos a otros.
1JO 3:12 No como Caín, que era del maligno y asesinó a su hermano. ¿Por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
1JO 3:13 Hermanos, no se asombren si el mundo los aborrece.
1JO 3:14 Nosotros sabemos que pasamos de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.
1JO 3:15 Todo el que aborrece a su hermano es homicida. [Ustedes] saben que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
1JO 3:16 En esto conocemos el amor: en que Él ofreció su vida por nosotros. También nosotros tenemos que ofrecer nuestras vidas por los hermanos.
1JO 3:17 Pero el que tenga bienes del mundo, y vea a su hermano con necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?
1JO 3:18 Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino con obra y verdad.
1JO 3:19 En esto sabemos que somos de la Verdad, y afirmaremos nuestros corazones delante de Él.
1JO 3:20 Porque cuando nuestro corazón nos condene, Dios es mayor que nuestro corazón y conoce todas las cosas.
1JO 3:21 Amados, cuando el corazón no condene, tenemos confianza ante Dios,
1JO 3:22 y recibimos de Él cualquier cosa que pidamos, porque guardamos sus Mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.
1JO 3:23 Éste es su Mandamiento: que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, como nos mandó.
1JO 3:24 El que guarda sus Mandamientos, permanece en Él, y Él en aquél. En esto sabemos que permanece en nosotros: porque nos dio el Espíritu.
1JO 4:1 Amados, no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus, si son de Dios, porque muchos falsos profetas salieron al mundo.
1JO 4:2 En esto conocen el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo vino en cuerpo humano es de Dios,
1JO 4:3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios. Éste es el del anticristo, del que escucharon que viene y ahora ya está en el mundo.
1JO 4:4 Hijitos, ustedes son de Dios, y lo vencieron, porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo.
1JO 4:5 Ellos son del mundo. Por eso hablan del mundo, y el mundo los escucha.
1JO 4:6 Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos escucha. El que no es de Dios, no nos escucha. Por esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.
1JO 4:7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios. Todo el que ama, nació de Dios y conoce a Dios.
1JO 4:8 El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor.
1JO 4:9 En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: En que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por medio de Él.
1JO 4:10 En esto está el amor: No en que nosotros amamos a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como ofrenda por nuestros pecados.
1JO 4:11 Amados, si así Dios nos amó, también nosotros tenemos que amarnos unos a otros.
1JO 4:12 Nadie vio jamás a Dios. Cuando nos amemos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor es perfeccionado en nosotros.
1JO 4:13 En esto sabemos que permanecemos en Él y Él en nosotros: en que nos dio de su Espíritu.
1JO 4:14 Nosotros vimos y testificamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
1JO 4:15 Cualquiera que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
1JO 4:16 Nosotros conocemos y creemos el amor que Dios tiene en nosotros. Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él.
1JO 4:17 En esto el amor fue perfeccionado entre nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio: que como Él es, así somos nosotros en este mundo.
1JO 4:18 En el amor no hay temor, porque el perfecto amor echa fuera el temor, pues el temor incluye castigo. El que teme no ha sido perfeccionado en el amor.
1JO 4:19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.
1JO 4:20 Si alguno dice: Amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso, porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a Quien no ha visto.
1JO 4:21 Este Mandamiento tenemos de parte de Él: el que ama a Dios, ame también a su hermano.
1JO 5:1 Todo el que cree que Jesús es el Cristo, fue engendrado por Dios. Todo el que ama al que engendró, ama al que fue engendrado por Él.
1JO 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amemos a Dios y practiquemos sus Mandamientos,
1JO 5:3 pues éste es el amor de Dios: que guardemos sus Mandamientos, y sus Mandamientos no son insoportables.
1JO 5:4 Porque todo lo nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que venció al mundo: nuestra fe.
1JO 5:5 ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1JO 5:6 Éste es el que vino por medio de agua y sangre: Jesucristo. No solo por el agua, sino por el agua y por la sangre. El Espíritu es el que testifica, porque el Espíritu es la verdad.
1JO 5:7 Porque tres son los que testifican:
1JO 5:8 el Espíritu, el agua, y la sangre. Los tres concuerdan en lo mismo.
1JO 5:9 Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor, porque éste es el testimonio de Dios, Quien testificó acerca de su Hijo.
1JO 5:10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en él mismo. El que no cree a Dios lo considera mentiroso, porque no creyó en el testimonio que Dios dio acerca de su Hijo.
1JO 5:11 Éste es el testimonio: Que Dios nos dio vida eterna, y esta vida está en su Hijo.
1JO 5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida. El que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.
1JO 5:13 Estas cosas les escribí a los que creen en el Nombre del Hijo de Dios, para que sepan que tienen vida eterna.
1JO 5:14 Ésta es la confianza que tenemos ante Él: Que cuando pidamos algo conforme a su voluntad, nos escucha.
1JO 5:15 Si sabemos que nos escucha en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que solicitamos de Él.
1JO 5:16 Si alguno ve que su hermano comete un pecado que no sea para muerte, pedirá [a Dios] y [se] le dará vida. Me refiero a los que no pecan para muerte. Hay pecado para muerte, con respecto al cual no digo que ruegue.
1JO 5:17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no es para muerte.
1JO 5:18 Sabemos que todo el que fue engendrado por Dios no [tiene la práctica de ]pecar, pues lo guarda el que fue engendrado por Dios, y el maligno no se apodera de él.
1JO 5:19 Sabemos que somos de Dios. El mundo entero está en el maligno.
1JO 5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio entendimiento para que conozcamos al Verdadero. Y estamos en el Verdadero: en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios y Vida Eterna.
1JO 5:21 Hijitos, guárdense de los ídolos.
2JO 1:1 El anciano a la señora escogida y a sus hijos, a quienes yo amo en verdad, y no solo yo, sino también todos los que conocen la Verdad,
2JO 1:2 por medio de la Verdad que permanece en nosotros y se quedará para siempre con nosotros.
2JO 1:3 Gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Jesucristo, su Hijo, estén con ustedes en verdad y amor.
2JO 1:4 En gran manera me regocijé porque hallé [algunos] de tus hijos que viven en verdad, como recibimos Mandamiento del Padre.
2JO 1:5 Ahora te ruego, señora, no como si te escribiera un Mandamiento nuevo, sino el que teníamos desde un principio: que nos amemos unos a otros.
2JO 1:6 Éste es el amor: que vivamos según sus Mandamientos. Éste es el Mandamiento: que vivan en él, como oyeron desde un principio.
2JO 1:7 Porque muchos engañadores salieron al mundo quienes no confiesan que Jesucristo vino en forma corporal. Éste es el impostor y el anticristo.
2JO 1:8 Cuídense ustedes mismos para que no destruyan las cosas que nos forjamos, sino que reciban completa recompensa.
2JO 1:9 Todo el que se desvía de la doctrina de Cristo y no permanece en Él, no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina tiene tanto al Padre como al Hijo.
2JO 1:10 Si alguno viene a ustedes y no tiene esta doctrina, no lo reciban en casa ni le digan: ¡Bienvenido!
2JO 1:11 Porque el que le dice bienvenido participa en sus malas obras.
2JO 1:12 Aunque tengo muchas cosas que escribirles, no quise hacerlo por medio de papel y tinta, sino espero estar con ustedes y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completado.
2JO 1:13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan.
3JO 1:1 El anciano al amado Gayo, a quien yo amo en verdad.
3JO 1:2 Amado, hablo con Dios para que así como prospera tu alma seas prosperado en todas las cosas y que tengas buena salud.
3JO 1:3 Pues en gran manera me regocijé cuando vinieron unos hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo tú vives en verdad.
3JO 1:4 No tengo más grande gozo que éste: que oiga que mis hijos viven en la verdad.
3JO 1:5 Amado, fielmente procedes en lo que haces para los hermanos, y especialmente a extraños,
3JO 1:6 quienes dieron testimonio ante [la ]iglesia de tu amor. Harás bien al proveerles para su viaje de una manera digna de Dios.
3JO 1:7 Porque salieron por amor al Nombre, sin recibir algo de los gentiles.
3JO 1:8 Nosotros, pues, tenemos que recibirlos para que seamos colaboradores con la verdad.
3JO 1:9 Escribí algo a la iglesia, pero Diótrefes, quien desea ser el primero de ustedes, no nos recibe.
3JO 1:10 Por esto, cuando yo vaya le recordaré las obras que hace al acusarnos con palabras perversas. Y no satisfecho con éstas [palabras], no solo no recibe a los hermanos, sino impide y expulsa de la iglesia a los que quieren [recibirlos].
3JO 1:11 Amado, no te fijes en lo malo, sino en lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios. El que hace lo malo, no ha visto a Dios.
3JO 1:12 Todos dieron buen testimonio de Demetrio y de la misma verdad. También nosotros damos testimonio, y sabes que nuestro testimonio es verdadero.
3JO 1:13 Muchas cosas tenía que escribirte, pero no quiero escribir por medio de tinta y pluma,
3JO 1:14 pues espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.
3JO 1:15 Paz a ti. Los amigos te saludan. Saluda a los amigos, a cada uno por nombre.
JUD 1:1 Judas, un esclavo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, amados por Dios Padre y guardados por Jesucristo.
JUD 1:2 Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.
JUD 1:3 Amados, con toda diligencia para escribirles con respecto a nuestra común salvación, tuve necesidad de escribir para exhortarlos a que luchen ardientemente por la fe que fue dada una vez a los santos.
JUD 1:4 Porque entraron disimuladamente ciertos hombres impíos, los cuales fueron destinados desde tiempo antiguo para este juicio, que convierten la gracia de nuestro Dios en inclinación a deleites carnales, y se levantan contra el único Soberano y contra Jesucristo nuestro Señor.
JUD 1:5 Les recuerdo a los que saben todas las cosas, que [el] Señor, luego de liberar una vez al pueblo de [la] tierra de Egipto, en segundo lugar destruyó a los que no creyeron.
JUD 1:6 A los ángeles que no guardaron su esfera de influencia, sino abandonaron su propia morada, ha mantenido bajo oscuridad en prisiones eternas, para [el] juicio del gran día.
JUD 1:7 Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades alrededor de ellas, las cuales, de la misma manera que éstos, por practicar inmoralidad sexual e ir en pos de otra carne, son exhibidas como ejemplo y sufrieron un castigo de fuego eterno.
JUD 1:8 De igual manera éstos que tienen visiones ciertamente contaminan [el ]cuerpo, rechazan [la ]autoridad y hablan mal de los gloriosos seres angelicales.
JUD 1:9 Pero cuando el arcángel Miguel, al contender con el diablo para expresarse con respecto al cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar juicio de maldición, sino dijo: [¡El] Señor te reprenda!
JUD 1:10 Pero estos ciertamente hablan mal de cuantas cosas no entienden, y en aquellas que por instinto entienden son corrompidos como los animales irracionales.
JUD 1:11 ¡Ay de ellos! Porque fueron conducidos por el camino de Caín, fueron lanzados por lucro al engaño de Balaam y se arruinaron en la rebelión de Coré.
JUD 1:12 ¡Éstos son los que, en las comidas fraternales de ustedes, se apacientan a sí mismos, son agasajados con ustedes sin respeto, nubes sin agua llevadas por vientos, árboles otoñales sin fruto, dos veces muertos, desarraigados,
JUD 1:13 salvajes olas de mar que espuman sus mismas obras vergonzosas, estrellas erráticas, para quienes fue reservada la más negra oscuridad para siempre!
JUD 1:14 También con respecto a éstos Enoc, séptimo [patriarca] desde Adán, profetizó: Ciertamente [el] Señor vino con sus santas miríadas
JUD 1:15 para hacer juicio contra todos y convencer a toda persona con respecto a todas las obras inicuas de ellos en las cuales actuaron impíamente, y con respecto a todas las cosas insolentes que [los] pecadores impíos hablaron contra Él.
JUD 1:16 Éstos son murmuradores quejumbrosos, quienes proceden según sus propios deseos apasionados, y su boca habla palabras arrogantes y adulan a personas por amor a una ganancia.
JUD 1:17 Pero ustedes, amados, recuerden las palabras dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo,
JUD 1:18 quienes les decían: En [el ]tiempo final se manifestarán burladores que andarán según sus propios deseos ardientes.
JUD 1:19 Éstos son los que causan división, gentes mundanas, que no tienen [el] Espíritu.
JUD 1:20 Pero ustedes, amados, edifiquen sobre su santísima fe, hablen con Dios por [el ]Espíritu Santo,
JUD 1:21 consérvense en [el ]amor de Dios, acójanse a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.
JUD 1:22 Ciertamente tengan misericordia para algunos que dudan.
JUD 1:23 Arrebaten del fuego, rescaten a otros, aborrezcan aun la ropa del cuerpo contaminada, tengan misericordia de otros con temor.
JUD 1:24 Al que es poderoso para guardarlos sin caída y colocarlos en pie sin mancha en presencia de su gloria con gran gozo,
JUD 1:25 al único Dios, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, soberanía y autoridad, tanto antes de todos los siglos, como ahora y por todos los siglos. Amén.
REV 1:1 Revelación de Jesucristo la cual Dios le dio para manifestar a sus esclavos las cosas que deben suceder en breve. [La] dio a conocer y la envió por medio de su ángel a su esclavo Juan,
REV 1:2 quien testificó la Palabra de Dios y la evidencia de Jesucristo, lo que vio.
REV 1:3 Inmensamente feliz el que lee y los que escuchan las palabras de la profecía y guardan las cosas que fueron escritas en ella, porque el tiempo está cerca.
REV 1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia. Gracia y paz a ustedes del que es, del que era y del que viene, de los siete espíritus que están delante de su trono
REV 1:5 y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos libertó de nuestros pecados con su sangre
REV 1:6 y nos estableció como un reino: sacerdotes para su Dios y Padre, a Él sea la gloria y la soberanía por los siglos. Amén.
REV 1:7 Ciertamente viene con las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Y todas las naciones de la tierra harán lamentación por Él. Sí. Amén.
REV 1:8 Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.
REV 1:9 Yo, Juan, su hermano y copartícipe en la aflicción, [el] reino y [la ]paciencia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús.
REV 1:10 Estuve en Espíritu el día que pertenece al Señor. Oí detrás de mí un gran sonido, como de trompeta,
REV 1:11 que decía: Escribe lo que ves en un rollo, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.
REV 1:12 Di vuelta para ver la voz que hablaba conmigo. Al dar la vuelta miré siete candelabros de oro.
REV 1:13 En medio de los siete candelabros [vi a Uno] semejante al Hijo del Hombre, Quien estaba cubierto de un manto talar y una faja de oro en el pecho.
REV 1:14 Su cabeza y los cabellos eran blancos como lana blanca, como nieve, y sus ojos, como llama de fuego.
REV 1:15 Sus pies eran semejantes al bronce pulido en un horno ardiente, y su voz, como el estruendo de muchas aguas.
REV 1:16 Tenía siete estrellas en su mano derecha. Una espada aguda de doble filo salía de su boca. Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.
REV 1:17 Cuando lo vi, caí como muerto a sus pies. Pero [Él] colocó su [mano] derecha sobre mí y dijo: No temas. Yo soy el Primero y el Último,
REV 1:18 y el que vive, [aunque] estuve muerto. Sin embargo vivo por los siglos de los siglos. Tengo las llaves de la muerte y del Hades.
REV 1:19 Escribe las cosas que viste, las que son y las que vienen después de éstas,
REV 1:20 el misterio de las siete estrellas que viste sobre mi derecha y los siete candelabros de oro. Las siete estrellas son [los] ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias.
REV 2:1 Escribe al ángel de la iglesia de Éfeso. Esto dice el que sostiene las siete estrellas en su derecha, el que anda en medio de los siete candelabros de oro:
REV 2:2 Conozco tus obras y tu laborioso trabajo, tu paciencia y que no puedes soportar a los malos. Probaste a los que se llaman apóstoles y no son. Los hallaste mentirosos.
REV 2:3 Tienes perseverancia, soportaste pacientemente por causa de mi Nombre y no desmayaste.
REV 2:4 Pero tengo contra ti que abandonaste tu primer amor.
REV 2:5 Por tanto recuerda de dónde caíste y cambia de mente. Haz las primeras cosas. Si no cambias de mente, iré a ti y removeré tu candelabro de su lugar.
REV 2:6 Pero tienes esto: que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales Yo también aborrezco.
REV 2:7 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias. Al que vence le concederé que coma del árbol de la vida que está en el paraíso de Dios.
REV 2:8 Escribe al ángel de la iglesia de Esmirna. Esto dice el Primero y el Último, el que estuvo muerto y vivió:
REV 2:9 Conozco tu aflicción y pobreza, pero eres rico. Y [conozco] la blasfemia de los que dicen ser judíos y no son, sino [son] congregación de Satanás.
REV 2:10 No temas las cosas que vas a padecer. Considera que el diablo está a punto de echar en prisión a algunos de ustedes, para que sean probados. Tendrán aflicción de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida.
REV 2:11 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias. El que vence, que de ningún modo sufra la muerte segunda.
REV 2:12 Escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo. Esto dice el que tiene la espada aguda de doble filo:
REV 2:13 Sé dónde vives: donde está el trono de Satanás. Pero retienes mi Nombre. No negaste mi fe, ni aun en los días de Antipas, mi testigo fiel, el cual fue asesinado entre ustedes, donde Satanás vive.
REV 2:14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que sostienen la enseñanza de Balaam, quien enseñaba a Balac a poner tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer carne sacrificada a ídolos y a practicar inmoralidad sexual.
REV 2:15 De igual manera tienes a los que sostienen la doctrina de [los] nicolaítas.
REV 2:16 Por tanto cambia de mente, pues si no, iré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.
REV 2:17 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias. Al que vence le daré del maná escondido. Le daré una piedrecita blanca, y escrito sobre la piedrecita un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que [lo] recibe.
REV 2:18 Escribe al ángel de la iglesia de Tiatira. Estas cosas dice el Hijo de Dios, el que tiene sus ojos como llama de fuego y sus pies semejantes a bronce pulido:
REV 2:19 Conozco tus obras, el amor, la fe, el servicio, la paciencia, y que tus últimas obras son más que las primeras.
REV 2:20 Pero tengo contra ti que toleras a la mujer Jezabel, quien se llama profetisa, la cual enseña y seduce a mis esclavos a practicar inmoralidad sexual y a comer carne sacrificada a ídolos.
REV 2:21 Le di tiempo para que cambiara de mente, pero no quiere cambiar la mente de sus inmoralidades sexuales.
REV 2:22 Recuerden que la echo en cama, y [echo] en gran tribulación a los que cometen inmoralidad sexual con ella, a menos que cambien de mente con respecto a las obras de ella.
REV 2:23 A sus hijos mataré con pestilencia. Todas las iglesias sabrán que Yo soy el que escudriña el aspecto más íntimo de la personalidad y los corazones, y les daré a cada uno de ustedes según sus obras.
REV 2:24 Pero digo a ustedes, a los demás, a los que están en Tiatira, que no tienen esta enseñanza, a quienes no conocieron las profundidades de Satanás, como dicen: No impongo sobre ustedes otra carga.
REV 2:25 Solo que retengan lo que tienen hasta que Yo venga.
REV 2:26 Al que vence y al que guarda mis obras hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones
REV 2:27 (y las pastoreará con vara de hierro, así como los vasos de barro son quebrados),
REV 2:28 como también Yo la recibí de mi Padre. Le daré la estrella de la mañana.
REV 2:29 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias.
REV 3:1 Escribe al ángel de la iglesia de Sardis. Estas cosas dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras, que tienes fama de que vives, pero estás muerta.
REV 3:2 Sé vigilante y confirma el resto de las cosas que estaban a punto de morir, porque no hallé tus obras cumplidas delante de mi Dios.
REV 3:3 Recuerda, pues, cómo recibiste y escuchaste, guarda y cambia de mente. Pues si no velas, iré como ladrón, y que de ningún modo sepas a qué hora llegaré sobre ti.
REV 3:4 Pero tienes unos pocos hombres en Sardis que no mancharon sus ropas, y andarán conmigo de blanco porque son dignos.
REV 3:5 El que así vence se cubrirá con ropas blancas, y de ningún modo borraré su nombre del rollo de la vida. Confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus santos ángeles.
REV 3:6 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias.
REV 3:7 Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia. Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cuando cierra ninguno abre:
REV 3:8 Conozco tus obras. Observa que coloqué delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar, porque tienes una pequeña fuerza. Guardaste mi Palabra y no negaste mi Nombre.
REV 3:9 Como ves, te entrego [a algunos] de la congregación de Satanás, de los que dicen ser judíos y no son, sino se engañan y mienten. Afirmo que los impulsaré a que vengan y adoren delante de tus pies y reconozcan que Yo te amé.
REV 3:10 Puesto que guardaste la Palabra de mi paciencia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba que viene sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra.
REV 3:11 ¡Vengo sin demora! Retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona.
REV 3:12 Al que vence lo estableceré como columna en el Santuario de mi Dios, y que ya nunca jamás salga afuera. Y escribiré sobre él el Nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de mi Dios, y mi Nombre nuevo.
REV 3:13 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias.
REV 3:14 Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea. Estas cosas dice el Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios:
REV 3:15 Conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
REV 3:16 Así que, porque eres tibio, y no caliente ni frío, te vomitaré de mi boca.
REV 3:17 Porque dices: ¡Soy rico! Y: ¡Fui enriquecido! Y: ¡De nada tengo necesidad! No sabes que tú eres el desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
REV 3:18 Te aconsejo que compres de Mí oro refinado en fuego para que seas rico, ropas blancas para que te cubras y no sea mostrada la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos a fin de que mires.
REV 3:19 Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por tanto, sé fervoroso y cambia de mente.
REV 3:20 ¡Aquí estoy en pie a la puerta y golpeo [con la mano]! Si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré a él, comeré con él y él conmigo.
REV 3:21 Al que vence le concederé que se siente conmigo en mi trono, como Yo también vencí, y me senté con mi Padre en su trono.
REV 3:22 El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias.
REV 4:1 Después de estas cosas miré, y vi [una ]puerta abierta en el cielo. La primera voz que oí, como de trompeta, al hablar conmigo, dijo: Sube acá y te mostraré las cosas que sucederán después de éstas.
REV 4:2 De inmediato estuve en el Espíritu. Vi un trono puesto en el cielo y a Uno sentado sobre el trono.
REV 4:3 El que se sentó era semejante a una piedra de jaspe y cornalina. Alrededor del trono había un arco iris, cuyo aspecto era semejante a una esmeralda.
REV 4:4 En torno al trono había 24 tronos, y sobre los tronos, 24 ancianos sentados, vestidos con ropas blancas y coronas de oro sobre sus cabezas.
REV 4:5 Del trono salen relámpagos, voces y truenos. Delante del trono ardían siete lámparas, las cuales son los siete espíritus de Dios.
REV 4:6 Delante del trono había como un mar de vidrio, semejante a cristal. Alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.
REV 4:7 El primer ser viviente era semejante a un león, el segundo, semejante a un becerro. El tercero tenía cara como de hombre, y el cuarto era semejante a un águila que se cierne.
REV 4:8 Cada uno de [los] cuatro seres vivientes tenía seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos. No tenían reposo porque decían día y noche: ¡Santo, santo, santo [es el] Señor Dios Todopoderoso, Quien era, Quien es y Quien viene!
REV 4:9 Cuando los seres vivientes daban gloria, honor y acción de gracias al que estaba sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,
REV 4:10 los 24 ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono. Adoraban al que vive por los siglos de los siglos, ponían sus coronas delante del trono y decían:
REV 4:11 ¡Digno eres, oh Señor y Dios nuestro de recibir la gloria, el honor y el poder! Porque Tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existieron y fueron creadas.
REV 5:1 En la mano derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.
REV 5:2 Vi a un ángel fuerte que proclamaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el rollo y desatar sus sellos?
REV 5:3 Nadie en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra se atrevía a abrir el rollo ni mirarlo.
REV 5:4 [Yo] lloraba mucho porque no se halló alguno digno de abrir el rollo, ni de leerlo ni de mirarlo.
REV 5:5 Pero uno de los ancianos me dijo: ¡No llores! ¡Aquí está el León de la tribu de Judá, la raíz de David, Quien venció para abrir el rollo y sus siete sellos!
REV 5:6 Miré y vi un Cordero como inmolado entre el trono, los cuatro seres vivientes y los ancianos. [El Cordero] estaba puesto en pie. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los espíritus de Dios enviados a toda la tierra.
REV 5:7 [El Cordero ]llegó y tomó [el rollo ]de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.
REV 5:8 Cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos cayeron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y tazones de oro llenos de incienso, que son las conversaciones de los santos con Dios.
REV 5:9 Entonaban un cántico nuevo, que decía: ¡Digno eres de tomar el rollo y de abrir sus sellos Porque fuiste inmolado! ¡Con tu sangre compraste para Dios [Personas] de toda tribu, lengua, pueblo y nación!
REV 5:10 ¡Los constituiste en un reino y sacerdotes para nuestro Dios, Y reinarán sobre la tierra!
REV 5:11 Miré, y escuché una voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era miríadas de miríadas y millares de millares
REV 5:12 quienes decían a gran voz: ¡Digno es el Cordero inmolado de tomar el poder, riqueza, sabiduría, fortaleza, honor, gloria y alabanza!
REV 5:13 A toda criatura en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra, en el mar y a todas las cosas que están en ellos, escuché que decían: ¡Alabanza, honra, gloria y soberanía al que está sentado En el trono, y al Cordero, por los siglos de los siglos!
REV 5:14 Los cuatro seres vivientes decían: ¡Amén! Y los ancianos cayeron y adoraron.
REV 6:1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos y escuché a uno de los cuatro seres vivientes que decía con voz de trueno: ¡Ven!
REV 6:2 Miré, y ahí estaba un caballo blanco. Su jinete tenía un arco. Se le dio una corona. Salió venciendo y para vencer.
REV 6:3 Cuando [el Cordero ]abrió el segundo sello, escuché al segundo ser viviente que decía: ¡Ven!
REV 6:4 Salió otro caballo rojizo. A su jinete se le concedió quitar la paz de la tierra, y [los hombres] se matarán unos a otros. Y se le dio una gran espada.
REV 6:5 Cuando [el Cordero ]abrió el tercer sello, escuché al tercer ser viviente que decía: ¡Ven! Y miré, y ahí estaba un caballo negro. Su jinete tenía una balanza en la mano.
REV 6:6 Escuché una voz en medio de los cuatro seres vivientes que decía: Un litro de trigo por un denario, tres litros de cebada por un denario. Y no dañes el aceite ni el vino.
REV 6:7 Cuando [el Cordero ] abrió el cuarto sello, escuché la voz del cuarto ser viviente que decía: ¡Ven!
REV 6:8 Miré, y ahí estaba un caballo pálido. Su jinete se llamaba Muerte, y el Hades seguía con él. Y le fue concedida autoridad sobre la cuarta parte de la tierra para matar con espada, hambre, pestilencia y las fieras de la tierra.
REV 6:9 Cuando [el Cordero ]abrió el quinto sello, miré debajo del altar las almas de los que habían sido asesinados por causa de la Palabra de Dios y del testimonio que tenían.
REV 6:10 Clamaban a gran voz y preguntaban: ¿Oh Soberano, Santo y Verdadero, hasta cuándo no juzgas a los que viven en la tierra y vengas nuestra sangre?
REV 6:11 Se le dio a cada uno una túnica blanca, y se les dijo que descansaran aún un corto tiempo, hasta que fuera completado [el número] tanto de sus consiervos como de sus hermanos que estaban a punto de ser asesinados como ellos.
REV 6:12 Miré cuando [el Cordero ]abrió el sexto sello. Hubo un gran terremoto, el sol oscureció como tela de crin y la luna entera se volvió como sangre.
REV 6:13 Las estrellas del cielo cayeron a la tierra como una higuera suelta sus brevas cuando es sacudida por un viento fuerte.
REV 6:14 El cielo fue replegado como un rollo que es enrollado. Toda montaña y toda isla fueron removidas de sus lugares.
REV 6:15 Los reyes de la tierra, los grandes, los magistrados, los ricos, los poderosos, y todo esclavo y libre se escondieron en las cuevas y entre las rocas de las montañas.
REV 6:16 Y decían a las montañas y a las rocas: ¡Caigan sobre nosotros! ¡Escóndannos de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero!
REV 6:17 Porque llegó el gran día de la ira de ellos, y ¿quién puede sostenerse en pie?
REV 7:1 Después de esto, vi a cuatro ángeles puestos en pie sobre los cuatro puntos [cardinales] de la tierra, los cuales detenían los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre algún árbol.
REV 7:2 Vi también a otro ángel que subía del nacimiento del sol. Tenía un sello del Dios viviente, y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les encomendó dañar la tierra y el mar.
REV 7:3 Y ordenó: ¡No dañen la tierra ni el mar ni los árboles, hasta que sellemos en sus frentes a los esclavos de nuestro Dios!
REV 7:4 Escuché el número de los sellados: 144.000 sellados de toda tribu de [los] hijos de Israel.
REV 7:5 De [la] tribu de Judá 12.000 sellados, de [la] tribu de Rubén 12.000, de [la ]tribu de Gad 12.000,
REV 7:6 de [la ]tribu de Aser 12.000, de [la ]tribu de Neftalí 12.000, de [la ]tribu de Manasés 12.000,
REV 7:7 de [la ]tribu de Simeón 12.000, de [la ]tribu de Leví 12.000, de [la ]tribu de Isacar 12.000,
REV 7:8 de [la ]tribu de Zabulón 12.000, de [la ]tribu de José 12.000, de [la ]tribu de Benjamín 12.000 sellados.
REV 7:9 Después de estas cosas miré, y ahí estaba una gran multitud de toda nación, tribus, pueblos y lenguas que nadie podía contar. Estaban delante del trono y del Cordero, vestidos con mantos blancos. [Tenían] palmas en sus manos y
REV 7:10 clamaban a gran voz: ¡La salvación sea [atribuida] a nuestro Dios, Quien está sentado en el trono, y al Cordero!
REV 7:11 Todos los ángeles que estaban en pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes cayeron sobre sus rostros delante del trono. Adoraron a Dios
REV 7:12 y decían: ¡Amén! ¡La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza sean [atribuidos] A nuestro Dios por los siglos de los siglos! Amén.
REV 7:13 Entonces uno de los ancianos me preguntó: ¿Quiénes son los que están cubiertos con mantos blancos y de dónde vinieron?
REV 7:14 Y le contesté: Señor mío, tú sabes. Y me dijo: Éstos son los que salen de la gran tribulación, lavaron sus mantos y los blanquearon en la sangre del Cordero.
REV 7:15 Por esto están delante del trono de Dios y le rinden culto de día y de noche en su Santuario. Y el que está sentado en el trono extenderá su Tabernáculo sobre ellos.
REV 7:16 Ya no tendrán hambre, ni sed, y que de ningún modo caiga sobre ellos el sol, ni calor alguno,
REV 7:17 porque el Cordero que está en [el] trono los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas vivas. Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
REV 8:1 Cuando [el Cordero ]abrió el séptimo sello hubo silencio en el cielo como por media hora.
REV 8:2 Vi a los siete ángeles que estaban en pie delante de Dios. Se les dieron siete trompetas.
REV 8:3 Llegó otro ángel que tenía un incensario de oro y se puso en pie junto al altar. Y se le dieron muchos inciensos para que los añadiera a las conversaciones de todos los santos con Dios sobre el altar de oro que está delante del trono.
REV 8:4 De mano del ángel ascendió el humo del incienso con las conversaciones de los santos con Dios delante de Él.
REV 8:5 El ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar y [lo] lanzó a la tierra. Y se produjeron truenos, ruidos, rayos y un terremoto.
REV 8:6 Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas.
REV 8:7 El primero tocó la trompeta. Hubo granizo y fuego mezclados con sangre, [los cuales] fueron lanzados a la tierra. Y se quemó la tercera parte de la tierra, de los árboles y de toda hierba verde.
REV 8:8 El segundo ángel tocó la trompeta. [Algo] como una gran montaña que ardía en llamas fue lanzada al mar. La tercera parte del mar se convirtió en sangre.
REV 8:9 Murió la tercera parte de las criaturas marítimas, y fue destruida la tercera parte de las naves.
REV 8:10 El tercer ángel tocó la trompeta. Y una gran estrella encendida como una antorcha cayó del cielo sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas.
REV 8:11 El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo. Y muchos hombres murieron a causa de las aguas, porque se volvieron amargas.
REV 8:12 El cuarto ángel tocó la trompeta. Fue golpeada la tercera parte del sol, de la luna, y de las estrellas para que se oscureciera la tercera parte de ellos, y que no resplandecieran en la tercera parte del día ni de la noche.
REV 8:13 Miré, y escuché un águila que subió al cenit y dijo a gran voz: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay de los que viven en la tierra por causa de los otros toques de trompeta de los tres ángeles que están a punto de tocar!
REV 9:1 El quinto ángel tocó la trompeta. Vi una estrella que caía del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del abismo y
REV 9:2 lo abrió. Del pozo subió un humo, como el de un gran horno. El sol y el aire se oscurecieron a causa del humo del pozo.
REV 9:3 Del humo salieron langostas a la tierra, y se les dio poder como el de los escorpiones de la tierra.
REV 9:4 Se les dijo que no hicieran daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solo a los hombres que no tienen el sello de Dios en su frente.
REV 9:5 Se les ordenó que no los mataran, sino que los atormentaran durante cinco meses. Su tormento era como el de escorpión cuando hiere al hombre.
REV 9:6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte, y de ningún modo la hallarán. Anhelarán morir, y la muerte huirá de ellos.
REV 9:7 La apariencia de las langostas era semejante a caballos preparados para [la] batalla. Sobre sus cabezas había como coronas que parecían de oro, y sus caras eran como rostros de hombres.
REV 9:8 Tenían cabellos como mujeres, sus dientes eran como de leones,
REV 9:9 y tenían corazas como de hierro. El estruendo de sus alas era como el de muchos carruajes de caballos que corren a una batalla.
REV 9:10 Tenían colas semejantes a escorpiones y aguijones. Su poder estaba en sus colas para dañar a los hombres durante cinco meses.
REV 9:11 Su rey es el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego Apolión.
REV 9:12 El primer ¡ay! pasó. Después de estas cosas vienen aún dos ayes.
REV 9:13 El sexto ángel tocó la trompeta. Escuché una voz de los cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios,
REV 9:14 la cual decía al sexto ángel que tenía la trompeta: ¡Suelta los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates!
REV 9:15 Fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.
REV 9:16 El número de los jinetes era 200 millones. Escuché su número.
REV 9:17 Así vi en la visión los caballos y sus jinetes. Tenían corazas de color fuego, jacinto y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones. De sus bocas salían fuego, humo y azufre.
REV 9:18 Por estas tres plagas, el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas, murió la tercera parte de los hombres.
REV 9:19 El poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas. Las colas eran semejantes a serpientes con cabezas que dañaban.
REV 9:20 El resto de los hombres, los que no murieron por estas plagas, no cambiaron de mente con respecto a las obras de sus manos para no adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar.
REV 9:21 Tampoco cambiaron de mente con respecto a sus homicidios, ni a sus hechicerías, ni a su inmoralidad sexual, ni a sus robos.
REV 10:1 Vi a otro ángel fuerte que descendía del cielo, envuelto en una nube. Tenía el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus piernas como columnas de fuego.
REV 10:2 Tenía en su mano un pequeño rollo abierto. Puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra.
REV 10:3 Clamó a gran voz como rugido de león. Cuando clamó, los siete truenos emitieron sus voces.
REV 10:4 Cuando los siete truenos hablaron, [yo] estaba a punto de escribir, pero escuché una voz del cielo que decía: Sella las cosas que los siete truenos dijeron y no las escribas.
REV 10:5 El ángel que vi en pie sobre el mar y la tierra levantó su mano derecha hacia el cielo.
REV 10:6 Juró por el que vive por los siglos de los siglos, Quien creó el cielo y las cosas que están en él, la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él. [El ángel juró ]que ya no habrá demora,
REV 10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando esté a punto de tocar la trompeta, también será consumado el misterio de Dios, como Él lo anunció a sus esclavos profetas.
REV 10:8 La voz que escuché del cielo habló otra vez conmigo y dijo: Vé, toma el rollo abierto que está en la mano del ángel el cual estaba en pie sobre el mar y la tierra.
REV 10:9 Fui hacia el ángel y le dije que me diera el pequeño rollo. Y me dijo: Toma y cómelo. Te será amargo en el estómago, pero en tu boca será dulce como miel.
REV 10:10 Tomé el pequeño rollo de la mano del ángel y lo comí. En mi boca era dulce como miel, pero cuando lo comí, fue amargo en mi estómago.
REV 10:11 Me dijo: Te es necesario profetizar otra vez a muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.
REV 11:1 Me fue dada una caña larga como una vara de medir y se me dijo: Levántate y mide el Santuario de Dios, el altar y a los que adoran en él.
REV 11:2 Pero no midas el patio que está fuera del Santuario, porque fue entregado a los gentiles, y pisotearán la Ciudad Santa 42 meses.
REV 11:3 Daré [autoridad] a mis dos testigos, y ellos profetizarán 1.260 días cubiertos con tela áspera.
REV 11:4 Éstos son los dos olivos y los dos candelabros que están en pie delante del Señor de la tierra.
REV 11:5 Si alguno quiere dañarlos, un fuego sale de la boca de ellos y devora a sus enemigos. Cuando alguno les quiere hacer daño, tiene que morir de esta manera.
REV 11:6 Éstos [dos testigos ]tienen el poder de cerrar el cielo para que no llueva en los días de su profecía. También tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para golpear la tierra con toda plaga, todas las veces que quieran.
REV 11:7 Cuando terminen su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos. Los vencerá y los matará.
REV 11:8 Los cadáveres de los [dos testigos] estarán tendidos en la plaza de la gran ciudad, que figuradamente se llama Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor de ellos.
REV 11:9 [Los habitantes] de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sus cadáveres sean puestos en sepulcros.
REV 11:10 Los que habitan en la tierra sentirán gozo con respecto a ellos y se regocijarán. Se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas atormentaron a los que habitan en la tierra.
REV 11:11 Pero después de los tres días y medio, entró en ellos espíritu de vida de Dios, y se pusieron en pies. Un gran temor cayó sobre los que los vieron.
REV 11:12 Oyeron una gran voz del cielo que les dijo: ¡Suban acá! Y subieron al cielo en la nube, y sus enemigos los vieron.
REV 11:13 En aquella hora ocurrió un gran terremoto, y cayó la décima parte de la ciudad. En el terremoto murieron 7.000 hombres. Los demás se llenaron de temor, y dieron gloria al Dios del cielo.
REV 11:14 El segundo ¡ay! pasó, y el tercer ¡ay! viene sin demora.
REV 11:15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se produjeron grandes voces en el cielo, que decían: ¡El reino del mundo es de nuestro Señor y de su Cristo, y reinará por los siglos de los siglos!
REV 11:16 Los 24 ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios cayeron sobre sus rostros, adoraron a Dios
REV 11:17 y dijeron: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que es y el que era, porque tomaste tu gran poder y reinaste.
REV 11:18 Las naciones se airaron. Pero llegó tu ira y el tiempo para juzgar a los muertos, dar el galardón a tus esclavos profetas, a los santos, a los que temen tu Nombre, a los pequeños y a los grandes, y para destruir a los que destruyen la tierra.
REV 11:19 El Santuario de Dios en el cielo fue abierto, y se vio el Arca de su Pacto en su Santuario. Hubo rayos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande.
REV 12:1 Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida con el sol y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de 12 estrellas.
REV 12:2 Como estaba embarazada, gritaba con dolores de parto. Estaba atormentada por dar a luz.
REV 12:3 También se vio otra señal en el cielo: Ahí estaba un gran dragón rojo como fuego que tenía siete cabezas, diez cuernos, y siete diademas en sus cabezas.
REV 12:4 Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las echó a la tierra. El dragón se paró delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, para devorar a su Hijo cuando diera a luz.
REV 12:5 Dio a luz un Hijo varón, destinado a pastorear con vara de hierro a todas las naciones. Su Hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.
REV 12:6 La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1.260 días.
REV 12:7 Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchó el dragón y sus ángeles,
REV 12:8 pero no prevaleció, ni se halló lugar para ellos en el cielo.
REV 12:9 Fue echado el gran dragón, la serpiente antigua, el llamado diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue lanzado a la tierra, y sus ángeles fueron echados con él.
REV 12:10 Entonces escuché una gran voz en el cielo que decía: ¡Ahora llegó la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios, y la soberanía de su Cristo, porque fue echado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba de día y de noche delante de nuestro Dios!
REV 12:11 Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio. No apreciaron su vida aun frente a [la] muerte.
REV 12:12 Por tanto ¡alégrense, cielos, y los que moran en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar, porque el diablo bajó a ustedes con gran furor al saber que tiene poco tiempo!
REV 12:13 Cuando el dragón vio que fue arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que dio a luz al Varón.
REV 12:14 Pero a la mujer se [le] dieron las dos alas de la gran águila para que volara a su lugar en el desierto, donde es sustentada por tiempo, tiempos y medio tiempo, [lejos] de la presencia de la serpiente.
REV 12:15 La serpiente arrojó agua de su boca como un río tras la mujer para que fuera arrastrada por un río.
REV 12:16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón arrojó de su boca.
REV 12:17 Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, e hizo [la] guerra contra los demás de su descendencia, los cuales guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.
REV 12:18 Y [el dragón] se paró sobre la arena del mar.
REV 13:1 Me paré sobre la arena del mar y vi que subía del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos, y diez diademas en sus cuernos, y un nombre blasfemo sobre sus cabezas.
REV 13:2 La bestia que vi era semejante a un leopardo, pero sus patas eran como de oso y su boca como de león. El dragón le dio su poder, su trono y una gran autoridad.
REV 13:3 [Vi] una de sus cabezas como degollada para muerte, pero su herida de muerte fue sanada. Toda la tierra siguió maravillada tras la bestia.
REV 13:4 Adoraron al dragón que dio la autoridad a la bestia. Adoraron a la bestia y dijeron: ¿Quién es como la bestia, y quién se puede enfrentar a ella?
REV 13:5 Se le dio una boca que hablaba grandes cosas y blasfemias, y autoridad para actuar durante 42 meses.
REV 13:6 Abrió su boca para blasfemar contra Dios, su Nombre, su Tabernáculo y contra los que moran en el cielo.
REV 13:7 Se le concedió hacer guerra contra los santos y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
REV 13:8 Todos los que viven en la tierra la adorarán. Los nombres de ellos no están inscritos en el rollo de la vida del Cordero, Quien fue inmolado desde [la] fundación del mundo.
REV 13:9 Si alguno tiene oído, escuche.
REV 13:10 Si alguno va a cautividad, a cautividad va. Si alguno va a ser asesinado a espada, a espada será asesinado. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.
REV 13:11 Vi también otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a un cordero, pero hablaba como un dragón.
REV 13:12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia delante de ella, y hace que la tierra y los que habitan en ella adoren a la primera bestia, de la cual fue sanada la herida de muerte.
REV 13:13 Hace grandes señales para que descienda fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
REV 13:14 Engaña a los que viven en la tierra por medio de las señales que se le permitió hacer delante de la bestia. Ordena a los que viven en la tierra que hagan una imagen de la bestia que tiene la herida de la espada, y vivió.
REV 13:15 Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia para que esta imagen hablara y ordenara matar a todos los que no adoraran la imagen de la bestia.
REV 13:16 Obliga que [se] les coloque una marca en su mano derecha o en su frente a todos, a los pequeños y a los grandes, a los ricos y a los pobres, a los libres y a los esclavos,
REV 13:17 y que ninguno pueda comprar o vender, sino el que tenga la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre.
REV 13:18 Aquí está la sabiduría. El que tiene entendimiento, calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es 666.
REV 14:1 Miré, y ahí estaba el Cordero en pie sobre la Montaña Sion, y con Él 144.000 que tenían el Nombre de Él y el Nombre de su Padre escrito en sus frentes.
REV 14:2 Escuché un sonido del cielo, como estruendo de muchas aguas y como sonido de un gran trueno. El sonido que escuché era como de arpistas que tocaban sus arpas.
REV 14:3 Cantaban un cántico nuevo delante del trono, de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie se podía aprender el cántico, sino los 144.000 redimidos de la tierra.
REV 14:4 Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes los cuales siguen al Cordero adondequiera que va. Éstos fueron comprados de entre los hombres como primicia para Dios y para el Cordero.
REV 14:5 En su boca no fue hallada mentira. Son sin mancha.
REV 14:6 Vi a otro ángel que volaba en medio del cielo, el cual tenía un evangelio eterno para proclamar a los que están asentados en la tierra, es decir, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,
REV 14:7 y decía a gran voz: ¡Teman a Dios y denle gloria, pues llegó la hora de su juicio! ¡Adoren al que hizo el cielo, la tierra, [el] mar y las fuentes de aguas!
REV 14:8 Un segundo ángel siguió y dijo: ¡Cayó, cayó Babilonia, la grande, la que hizo beber a todas las naciones del vino de la pasión de su inmoralidad sexual!
REV 14:9 Un tercer ángel los siguió y dijo: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano,
REV 14:10 también beberá del vino del furor de Dios, vertido sin mezcla en la copa de su ira, y será atormentado con fuego y azufre delante de [los] santos ángeles y del Cordero.
REV 14:11 El humo de su tormento sube por [los] siglos de [los ]siglos. Los que adoran a la bestia y a su imagen, los que recibieron la marca de su nombre, no tienen reposo de día ni de noche.
REV 14:12 Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe en Jesús.
REV 14:13 Escuché una voz del cielo que decía: Escribe: ¡Inmensamente felices los que desde ahora mueren en el Señor! ¡Sí! dice el Espíritu. Descansarán de sus trabajos, porque sus obras siguen con ellos.
REV 14:14 Miré, y ahí estaba una nube blanca, y sobre la nube estaba sentado uno semejante al Hijo del Hombre, Quien tenía en su cabeza una corona de oro y en su mano una hoz afilada.
REV 14:15 Otro ángel salió del Santuario que clamaba con gran voz al que estaba sentado sobre la nube: ¡Envía tu hoz y cosecha, porque llegó la hora de cosechar pues se maduró la cosecha de la tierra!
REV 14:16 El que estaba sentado sobre la nube blandió su hoz sobre la tierra, y la tierra fue cosechada.
REV 14:17 Otro ángel salió del Santuario que está en el cielo, el cual tenía también una hoz afilada.
REV 14:18 Del altar salió otro ángel que tenía poder sobre el fuego. Habló a gran voz al que tenía la hoz afilada y dijo: ¡Mete tu hoz afilada y recoge los racimos de la viña de la tierra, porque maduraron sus racimos!
REV 14:19 El ángel agitó su hoz en la tierra, cortó los racimos de la vid de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
REV 14:20 El lagar fue pisado fuera de la ciudad. Del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos en una extensión de 288 kilómetros.
REV 15:1 Vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles que tenían las siete últimas plagas, porque el furor de Dios fue consumado con ellas.
REV 15:2 Vi como un mar de cristal mezclado con fuego y a los que triunfan sobre la bestia, su imagen y el número de su nombre. Éstos están en pie sobre el mar de cristal y tienen arpas de Dios.
REV 15:3 Entonan el cántico de Moisés, el esclavo de Dios, y el cántico del Cordero que dice: ¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, Oh Rey de las naciones!
REV 15:4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, Y glorificará tu nombre? Porque solo Tú eres santo. Por lo cual todas las naciones estarán presentes y adorarán delante de Ti, Porque tus acciones justas se manifestaron.
REV 15:5 Después de estas cosas miré, y se abrió el Santuario del Tabernáculo del Testimonio en el cielo.
REV 15:6 Los siete ángeles, cubiertos con lino puro resplandeciente y con cintos de oro ceñidos al pecho, tenían las siete plagas y salieron del Santuario.
REV 15:7 Uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor del Dios que vive por los siglos de los siglos.
REV 15:8 El Santuario se llenó de humo por la gloria de Dios y su poder. Nadie podía entrar en el Santuario hasta que se completaran las siete plagas de los siete ángeles.
REV 16:1 Escuché una gran voz del Santuario que decía a los siete ángeles: ¡Vayan! ¡Derramen las siete copas del furor de Dios sobre la tierra!
REV 16:2 Salió el primero y derramó su copa en la tierra. Se produjo una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.
REV 16:3 El segundo [ángel] derramó su copa sobre el mar, el cual se convirtió en sangre como de muerto. Murió todo ser marítimo viviente.
REV 16:4 El tercero derramó su copa en los ríos y las fuentes de agua, los cuales se convirtieron en sangre.
REV 16:5 Escuché al ángel de las aguas que decía: ¡Justo eres, el que es y que era, el Santo, porque juzgaste estas cosas!
REV 16:6 También les diste a beber [sangre, ]porque derramaron sangre de santos y profetas. ¡Son merecedores!
REV 16:7 Escuché al altar que decía: ¡Sí, Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios!
REV 16:8 El cuarto [ángel ]derramó su copa sobre el sol, y se le permitió quemar a los hombres con fuego.
REV 16:9 Los hombres fueron quemados con un gran calor ardiente. Blasfemaron el Nombre del Dios que tiene el poder sobre estas plagas y no cambiaron de mente para darle gloria.
REV 16:10 El quinto [ángel ]derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino oscureció. Mordían sus lenguas a causa del dolor.
REV 16:11 Blasfemaron al Dios del cielo a causa de sus dolores y sus úlceras. No cambiaron de mente con respecto a sus obras.
REV 16:12 El sexto [ángel ]derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y su agua se secó para que se preparara el camino de los reyes del oriente.
REV 16:13 Vi [salir] tres espíritus impuros como ranas de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta.
REV 16:14 Son espíritus de demonios que hacen milagros, los cuales van a los reyes de toda [la] tierra habitada, a fin de reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.
REV 16:15 (Ciertamente vengo como ladrón. Inmensamente feliz el que vela y protege sus ropas, para que no ande desnudo y vean su vergüenza.)
REV 16:16 Los reunió en el lugar llamado en hebreo Armagedón.
REV 16:17 El séptimo [ángel ]derramó su copa en el aire, y salió una gran voz del Santuario, desde el trono, que decía: ¡Está hecho!
REV 16:18 Hubo rayos, voces y truenos. Hubo un gran sismo, tan grande que no sucedió un sismo como éste desde que existió el hombre sobre la tierra.
REV 16:19 La gran ciudad se dividió en tres partes. Las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babilonia fue recordada delante de Dios para darle la copa del vino del ardor de su ira.
REV 16:20 Huyó toda isla, y [las] montañas no fueron halladas.
REV 16:21 Un enorme granizo cayó del cielo sobre los hombres, como de entre 26 y 36 kilogramos. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque esta plaga era extremadamente grande.
REV 17:1 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo: Ven acá. Te mostraré la sentencia contra la gran ramera que está sobre muchas aguas.
REV 17:2 Los reyes de la tierra practicaron inmoralidad sexual con ella. Los que habitan la tierra se embriagaron con el vino de su inmoralidad sexual.
REV 17:3 Me llevó en espíritu al desierto. Y vi a una mujer que estaba sentada sobre una bestia [de color] escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, llena de nombres blasfemos.
REV 17:4 La mujer estaba cubierta de púrpura y escarlata. Estaba adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Sostenía en su mano una copa de oro llena de repugnancias y las inmundicias de su inmoralidad sexual.
REV 17:5 En su frente tenía escrito un nombre: Misterio, Babilonia la grande, la madre de las prostitutas y de las repugnancias de la tierra.
REV 17:6 Vi a la mujer embriagada con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús. Al mirarla, quedé maravillado con gran asombro.
REV 17:7 El ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva y tiene las siete cabezas y los diez cuernos:
REV 17:8 La bestia que viste era y no es. Está a punto de subir del abismo y va a perdición. Los que moran en la tierra, cuyos nombres no fueron escritos en el rollo de la vida desde [la] fundación del mundo, se asombrarán al ver a la bestia que era, no es y será.
REV 17:9 Aquí está la mente que tiene sabiduría: Las siete cabezas son siete colinas sobre las cuales la mujer está asentada. También son siete reyes.
REV 17:10 Cinco de ellos cayeron. Uno es, y otro aún no vino, y cuando venga, es necesario que permanezca poco.
REV 17:11 La bestia que era y no es, también es el octavo. Es de los siete, y va a destrucción.
REV 17:12 Los diez cuernos que viste son diez reyes, los cuales aún no recibieron reino, pero recibirán autoridad como reyes con la bestia por una hora.
REV 17:13 Éstos tienen un solo propósito. Entregan su poder y autoridad a la bestia.
REV 17:14 Éstos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque [Él] es Señor de señores y Rey de reyes. Los que están con Él son llamados, elegidos, y fieles.
REV 17:15 También me dijo: Las aguas que viste, donde está sentada la prostituta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.
REV 17:16 Los diez cuernos y la bestia que viste aborrecerán a la prostituta y la dejarán desolada y desnuda. Se comerán sus carnes y la quemarán con fuego.
REV 17:17 Porque Dios colocó en sus corazones que lleven a cabo el propósito de Él, que tomen una decisión y entreguen el reino de ellos a la bestia para que se cumplan [las] palabras de Dios.
REV 17:18 La mujer que miraste es aquella gran ciudad que tiene dominio sobre los reyes de la tierra.
REV 18:1 Después de estas cosas vi a otro ángel que descendía del cielo, el cual tenía gran autoridad. La tierra fue iluminada con su resplandor.
REV 18:2 Clamó con voz potente: ¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se convirtió en cueva de demonios y guarida de todo espíritu impuro y albergue de toda ave impura y aborrecida.
REV 18:3 Porque todas las naciones bebieron del vino del furor de su inmoralidad sexual. Los reyes de la tierra practicaron inmoralidad sexual con ella, y los mercaderes de la tierra enriquecieron con el poder de la inclinación excesiva de ella a los placeres.
REV 18:4 Oí otra voz del cielo que decía: ¡Sal de ella, pueblo mío, para que no participes de sus pecados ni recibas sus plagas!
REV 18:5 Porque sus pecados fueron apilados hasta el cielo, y Dios recordó sus crímenes.
REV 18:6 ¡Dale galardón como ella galardonó: las cosas al doble! Devuélvanle según sus obras. ¡Mézclenle doble en la copa que mezcló!
REV 18:7 Tanto como se alabó y vivió en placeres, denle de tormento y llanto, pues dice en su corazón: Me siento reina. No soy viuda, y que de ningún modo vea duelo.
REV 18:8 Por esto, en un solo día estarán presentes sus plagas: muerte, duelo y hambre. Será consumida con fuego, porque poderoso es el Señor Dios que la juzgó.
REV 18:9 Los reyes de la tierra que practicaron [la] inmoralidad sexual y vivieron en placeres con ella, llorarán. Se lamentarán por ella cuando vean el humo de su incendio.
REV 18:10 Se colocarán en pie de lejos a causa del temor a su tormento y dirán: ¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora vino tu juicio!
REV 18:11 Los mercaderes de la tierra lloran y lamentan por ella, porque ya nadie compra su cargamento:
REV 18:12 cargamento de oro, plata, piedra preciosa, perlas, lino fino, púrpura, seda, escarlata, toda madera olorosa, todo objeto de marfil, todo objeto de madera valiosa, bronce, hierro, mármol,
REV 18:13 canela, amomo, incienso, mirra e incienso aromático, vino, aceite, harina y trigo, ganado [vacuno], ovejas, caballos, carruajes, y cuerpos y almas de hombres.
REV 18:14 El fruto de la codicia de tu alma salió de ti. Todas las cosas exquisitas y espléndidas se alejaron de ti. Ya nunca jamás las hallarán.
REV 18:15 Los mercaderes de estas cosas, quienes enriquecieron a causa de ella, estarán lejos por el temor al tormento de ella. Llorarán, lamentarán
REV 18:16 y dirán: ¡Ay, ay, la gran ciudad que se cubrió de lino fino, púrpura y escarlata, y se adornó con oro, piedras preciosas y perlas,
REV 18:17 porque en una hora fue arrasada tanta riqueza! Todo timonel, todo navegante, marineros y cuantos se ocupan en el mar tomaron posición a una distancia.
REV 18:18 Al ver la humareda de su incendio, gritaban: ¿Cuál es semejante a la gran ciudad?
REV 18:19 Echaban polvo sobre sus cabezas, gritaban, lloraban, lamentaban y decían: ¡Ay, ay, la gran ciudad! Todos los que tienen naves en el mar enriquecieron con su abundancia. ¡Porque en una hora fue desolada!
REV 18:20 ¡Oh cielo, regocíjate con respecto a ella! ¡También los santos, los apóstoles y los profetas, porque Dios decidió el juicio de ustedes contra ella!
REV 18:21 Un ángel fuerte levantó una gran piedra, como la de un molino, [la] lanzó al mar y dijo: ¡Así la gran ciudad Babilonia será destruida con violento impulso! ¡Que de ningún modo sea hallada!
REV 18:22 ¡Que de ningún modo sea escuchado en ti tañido de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompetistas! ¡Que de ningún modo sea hallado en ti artífice de algún oficio! ¡Que de ningún modo sea escuchado en ti sonido de molino!
REV 18:23 ¡Que de ningún modo alumbre en ti luz de lámpara! ¡Y que de ningún modo sea escuchada en ti voz de novio y de novia! Porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra, y todas las naciones fueron engañadas con tu hechicería.
REV 18:24 En ella se halló sangre de profetas, santos y de todos los que fueron asesinados en la tierra.
REV 19:1 Después de estas cosas, escuché una gran voz como de [una] gran multitud en el cielo que decían: ¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestro Dios.
REV 19:2 Porque sus juicios son verdaderos y justos, porque juzgó a la gran prostituta, la cual corrompía la tierra con su inmoralidad sexual y vengó la sangre de sus esclavos de mano de ella.
REV 19:3 Por segunda vez dijeron: ¡Aleluya! El humo de ella sube por los siglos de los siglos.
REV 19:4 Los 24 ancianos y los cuatro seres vivientes cayeron, adoraron al Dios que estaba sentado en el trono y dijeron: ¡Amén! ¡Aleluya!
REV 19:5 Salió una voz del trono que decía: ¡Alaben a nuestro Dios todos sus esclavos, los que temen ante Él, los pequeños y los grandes!
REV 19:6 Escuché una voz como de mucha multitud, como ruido de muchas aguas, y como estruendo de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor Dios Todopoderoso reina.
REV 19:7 ¡Gocemos, saltemos de alegría y demos la gloria a Él! Porque llegó la boda del Cordero, y su esposa se preparó.
REV 19:8 Se le concedió que se vistiera de lino fino, resplandeciente, limpio, porque el lino fino simboliza las acciones justas de los santos.
REV 19:9 Me dijo: Escribe: Inmensamente felices los que fueron invitados a la cena de la boda del Cordero. Y me dijo: Éstas son las palabras verdaderas de Dios.
REV 19:10 Caí ante sus pies para adorarlo, pero me dijo: ¡Mira, no! Soy consiervo tuyo y de tus hermanos, de los que retienen el testimonio de Jesús. ¡Adora a Dios! Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
REV 19:11 Vi el cielo abierto, y ahí estaba un caballo blanco. Su Jinete es Fiel y Verdadero. Con justicia juzga y pelea.
REV 19:12 Sus ojos son llama de fuego. Hay muchas diademas en su cabeza. Tenía un Nombre escrito, el cual nadie conoció sino Él.
REV 19:13 Se vistió con una ropa empapada en sangre, y su Nombre es: El Verbo de Dios.
REV 19:14 Los ejércitos del cielo, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.
REV 19:15 Una espada aguda sale de su boca para golpear con ella a las naciones. Él las pastoreará con vara de hierro. Y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso.
REV 19:16 En la vestidura y en su muslo tiene un Nombre escrito: Rey de reyes Y Señor de señores.
REV 19:17 Vi a un ángel que estaba en pie en el sol y clamó a gran voz a todas las aves que se mueven en el cielo: ¡Vengan, congréguense para el gran banquete de Dios,
REV 19:18 para que coman cuerpos de reyes, magistrados, potentados, caballos y sus jinetes, y cuerpos de todos, tanto de libres como de esclavos, de pequeños y de grandes!
REV 19:19 Vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el Jinete y contra su ejército.
REV 19:20 La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hizo milagros delante de ella, con los cuales engañó a los que recibieron la marca de la bestia y a los que adoran su imagen. Los dos fueron lanzados vivos al lago de fuego encendido con azufre.
REV 19:21 Los demás murieron por la espada que sale de la boca del Jinete. Todas las aves se saciaron con los cuerpos de ellos.
REV 20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo. Tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena.
REV 20:2 Arrestó al dragón, la serpiente antigua, que es [el] diablo y Satanás, y lo ató por 1.000 años.
REV 20:3 Lo lanzó. Cerró el abismo y puso un sello encima de él para que [el dragón ]ya no engañara a las naciones hasta que se cumplieran los 1.000 años. Después de esto debe ser desatado por poco tiempo.
REV 20:4 Vi tronos. A los que se sentaron en ellos se les dio [autoridad para] juzgar. También [vi] las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios. Éstos no adoraron a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en la frente ni en su mano. Vivieron y reinaron con Cristo 1.000 años.
REV 20:5 Los demás muertos no volverían a vivir hasta cuando se cumplieran los 1.000 años.
REV 20:6 Inmensamente feliz y santo el que tiene parte en la primera resurrección. La muerte segunda no tiene poder sobre éstos, sino serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él 1.000 años.
REV 20:7 Cuando se cumplan los 1.000 años, Satanás será soltado de su prisión,
REV 20:8 y saldrá para engañar a las naciones que están en los cuatro puntos [cardinales] de la tierra, a Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar.
REV 20:9 Subieron sobre la anchura de la tierra. Rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, pero descendió fuego del cielo y los consumió.
REV 20:10 El diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde están la bestia y el falso profeta. Serán atormentados de día y de noche por los siglos de los siglos.
REV 20:11 Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. La tierra y el cielo huyeron de su presencia, y no se halló [el] lugar de ellos.
REV 20:12 Vi a los muertos, los grandes y los pequeños, en pie delante del trono. Y unos rollos fueron abiertos. También fue abierto [el rollo de ]la vida. Los muertos fueron juzgados por [las cosas ]escritas en los rollos, según sus obras.
REV 20:13 El mar entregó a los muertos [que había] en él, y la muerte y el Hades entregaron los [que había ]en ellos. Fueron juzgados, cada uno según sus obras.
REV 20:14 La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Ésta es la muerte segunda: el lago de fuego.
REV 20:15 Si alguno no se halló inscrito en el rollo de la vida, fue lanzado al lago de fuego.
REV 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.
REV 21:2 Vi que descendía del cielo, de Dios, la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, preparada como una novia adornada para su novio.
REV 21:3 Escuché una gran voz del trono que decía: Aquí está el Tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos. Ellos serán pueblo de Él, y Dios estará con ellos.
REV 21:4 Enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá muerte. No habrá llanto, ni clamor, ni dolor. Las primeras cosas pasaron.
REV 21:5 El que está sentado en el trono dijo: Considera, hago nuevas todas las cosas. Y dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.
REV 21:6 Y me dijo: Está hecho. Yo, el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tiene sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
REV 21:7 El que venza heredará estas cosas. Seré su Dios, y él será mi hijo.
REV 21:8 Pero para los cobardes, incrédulos, repugnantes, asesinos, los que practican inmoralidad sexual, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos, su destino será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
REV 21:9 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas que estaban llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo: Ven, te mostraré la novia, la esposa del Cordero.
REV 21:10 Y me llevó en espíritu a una montaña grande y alta. Me mostró la Ciudad Santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,
REV 21:11 que tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra jaspe, transparente como cristal.
REV 21:12 Tenía un muro grande y alto, el cual tenía 12 puertas. Sobre las puertas, 12 ángeles, y nombres que fueron inscritos, los cuales son los de las 12 tribus de [los] hijos de Israel:
REV 21:13 tres puertas tanto por [el ]oriente como por [el ]norte, [el ]sur y [el ]occidente.
REV 21:14 El muro de la ciudad tenía 12 cimientos, y en ellos 12 nombres de los 12 apóstoles del Cordero.
REV 21:15 El que hablaba conmigo tenía una medida, una vara dorada, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
REV 21:16 La ciudad estaba formada como un cubo: su longitud era tan grande como su anchura. Y midió la ciudad con la vara: 2.160 kilómetros. Su longitud, anchura y altura eran iguales.
REV 21:17 Midió también su muro: 6,48 metros, medida de hombre, que es la del ángel.
REV 21:18 El material de su muro es jaspe, pero la ciudad es de oro puro semejante a cristal limpio.
REV 21:19 Los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa: el primer fundamento, jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;
REV 21:20 el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.
REV 21:21 Las 12 puertas son 12 perlas. Cada una de las puertas era de una sola perla. La plaza de la ciudad era oro puro, transparente como cristal.
REV 21:22 No vi Santuario en ella, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el Santuario de ella.
REV 21:23 La ciudad no tiene necesidad del sol ni de la luna para que la alumbren, porque la gloria de Dios la iluminó, y el Cordero es su Lumbrera.
REV 21:24 Las naciones andarán a la luz de ella. Los reyes de la tierra le llevarán su esplendor.
REV 21:25 ¡Que de ningún modo sean cerradas sus puertas de día! Porque allí no habrá noche.
REV 21:26 Llevarán el esplendor y la reverencia de las naciones a ella.
REV 21:27 ¡Que de ningún modo entre en ella algo impuro ni el que practica repugnancia y mentira, sino los que fueron inscritos en el rollo de la vida del Cordero!
REV 22:1 Me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que emana del trono de Dios y del Cordero.
REV 22:2 En medio de su avenida y en cada lado del río hay un árbol de vida que produce 12 frutos, que da cada mes su fruto. Las hojas del árbol son para sanidad de las naciones.
REV 22:3 Ya no habrá alguna maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella. Sus esclavos le rendirán culto
REV 22:4 y verán su rostro. El Nombre de Él estará en sus frentes.
REV 22:5 Ya no habrá noche. No tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque el Señor Dios resplandecerá sobre ellos. Y reinarán por los siglos de los siglos.
REV 22:6 [El ángel] me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. El Señor Dios de los espíritus de los profetas envió a su ángel para mostrar a sus esclavos las cosas que deben suceder con prontitud.
REV 22:7 Considera que vengo con prontitud. Inmensamente feliz el que guarda las palabras de la profecía de este rollo.
REV 22:8 Y yo, Juan, soy el que escuchó y vio estas cosas. Cuando escuché y vi, caí para adorar ante los pies del ángel que me mostraba estas cosas.
REV 22:9 Entonces me dijo: ¡Mira, no! Soy consiervo tuyo, de tus hermanos profetas y de los que guardan las palabras de este rollo. ¡Adora a Dios!
REV 22:10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este rollo, porque el tiempo está cerca.
REV 22:11 El que es injusto practique aún [la] injusticia, el impuro, sea aún impuro. El justo practique aún [la ]justicia, y el santo, sea aún santificado.
REV 22:12 ¡Ten presente, vengo con prontitud, y [traigo] mi galardón conmigo para recompensar a cada uno según su obra!
REV 22:13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
REV 22:14 Inmensamente felices los que lavan sus ropas para que tengan derecho sobre el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.
REV 22:15 ¡Fuera los perros, los hechiceros, los que practican inmoralidad sexual, los homicidas, los idólatras y todo el que ama y practica mentira!
REV 22:16 Yo, Jesús, envié a mi ángel para testificarles estas cosas en las iglesias. Yo soy la Raíz y el Linaje de David, la Estrella resplandeciente de la mañana.
REV 22:17 El Espíritu y la esposa dicen: ¡Ven! Y el que escucha, diga: ¡Ven! Y el que tenga sed, venga, y el que quiera, reciba gratuitamente agua de vida.
REV 22:18 Yo testifico a todo el que escucha las palabras de la profecía de este rollo: Si alguno añade a ellas, Dios pondrá sobre él las plagas que fueron descritas en este rollo.
REV 22:19 Si alguno quita de las palabras del rollo de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad Santa, de las cosas que se escribieron en este rollo.
REV 22:20 El que da testimonio de estas cosas dice: ¡Sí, vengo con prontitud! ¡Amén! ¡Sí, ven, Señor Jesús!
REV 22:21 La gracia del Señor Jesús sea con todos.
