﻿Salmo.
111.
¡Aleluya! Agradeceré al Señor con todo mi corazón en compañía de los rectos. 
Que grandes son las obras del Señor; todos los que en ellas se deleitan deben pensar en ellas. 
Todo lo que él hace revela su gloria y majestad. Su justicia nunca falta. 
¿Quién podrá olvidar las maravillas que él hace? ¡El Señor es bondadoso y misericordioso! 
Él da alimento a quienes en él confían; jamás olvida su pacto. 
Él ha mostrado su gran poder a su pueblo dándole la tierra de otras naciones. 
Todo cuanto él hace es justo y bueno, y todas sus leyes son rectas, 
no cambian nunca, deben obedecerse fielmente. 
Él ha pagado el precio del rescate por su pueblo, y estableció con ellos su pacto para siempre. ¡Su nombre es santo e imponente! 
El principio de la sabiduría es el temor al Señor. La recompensa para todos los que lo obedecen es la sabiduría. ¡Alabemos su nombre por siempre! 
