﻿Salmo.
85.
Al director musical. Salmo de los hijos de Coré. Señor, has derramado admirables bendiciones sobre esta tierra. Has renovado el destino 
y has perdonado los pecados de tu pueblo; has sepultado sus culpas, 
de modo que tu ira, tu ardiente enojo, ya se ha apagado. 
Ahora regresa a nosotros, Dios de nuestra salvación. Haz a un lado tu enojo contra nosotros. 
¿O continuarás siempre enojado con nosotros? ¿Tu ira continuará hasta las más lejanas generaciones? 
¿No volverás a darnos nueva vida, para que tu pueblo se alegre en ti? 
Señor, muéstranos tu inagotable amor, y concédenos tu salvación. 
Estoy atento a cuanto el Señor está diciendo, porque da palabras de paz a su pueblo, a sus fieles. No los dejes regresar a sus caminos de necedad. 
Ciertamente, su salvación está cerca de quienes lo honran; nuestra tierra estará llena de su gloria. 
La misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se besaron. 
La verdad brota de la tierra y la rectitud sonríe desde el cielo. 
Sí, el Señor derrama sus bendiciones sobre la tierra y esta produce abundantes cosechas. 
La justicia marcha delante de él para abrir el camino a sus pasos. 
