﻿Salmo.
11.
Al director musical. Salmo de David. En el Señor me encuentro protegido. ¿Cómo se atreven a decirme: «Huye a las montañas para protegerte»? 
Los malvados han tensado sus arcos; tienen preparadas las flechas sobre las cuerdas para disparar desde las sombras contra aquellos que actúan con rectitud. 
«La ley y el orden se han derrumbado», se nos dice. «¿Qué pueden hacer los justos?». 
Pero el Señor está en su santo templo; aún reina desde el cielo, observa atentamente cuanto ocurre y a cada ser humano aquí en la tierra. 
Él pone a prueba al justo y al malvado; aborrece a los que aman la violencia. 
Derramará fuego y azufre sobre los malvados y los abrasará con su ardiente soplo. 
Justo es Dios, y ama la justicia; los justos verán su rostro. 
