﻿Job.
18.
Bildad de Súah responde nuevamente: 
«¿A quién tratas de engañar? Exprésate con algo de sensatez si quieres que te respondamos. 
¿Hemos llegado a ser para ti como animales estúpidos y mudos? 
Sólo porque enojado rasgas tu ropa, ¿habrá de comenzar un terremoto? ¿Habremos de correr todos a escondernos? 
»Queda en pie la verdad de que si no prosperas es porque eres malvado. Y tu brillante llama será apagada. 
Habrá tinieblas en toda casa donde haya maldad. 
El confiado paso del impío será acortado; verá que su vigor se desvanece. 
Cae en trampas, y los ladrones le tienden emboscadas. 
A cada paso, una trampa lo espera. 
Razón tiene para temer; su enemigo está por darle alcance. 
»Su vigor está agotado por el hambre; la calamidad acecha para lanzarse sobre él. 
La enfermedad le carcome la piel. La muerte lo devorará. 
La riqueza en que confiaba lo rechazará, y lo harán descender a donde está el rey de los terrores. 
Su hogar desaparecerá bajo ardiente bombardeo de azufre. 
Morirá de sus raíces arriba, y todas sus ramas serán cortadas. 
»Todo recuerdo de su existencia perecerá en la tierra; nadie lo recordará. 
Será echado del reino de la luz y lanzado a las tinieblas, y expulsado del mundo. 
No le quedará hijo ni nieto ni ningún otro pariente. 
Viejos y jóvenes por igual se horrorizarán ante su destino. 
Sí, eso es lo que ocurre a los pecadores, a quienes rechazan a Dios». 
